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	<title>Tribuna Libre &#187; Extremadura</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>Enciclopedia de Extremadura</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2011 11:11:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julián Rodríguez</strong>, escritor, director literario de la editorial Periférica y director artístico de la galería Casa sin Fin, ambas con sede en Cáceres (EL PAÍS, 27/08/11):</p>
<p><strong>Alabarda.</strong> Nadie se pone de acuerdo. ¿Su etimología es italiana o francesa? Aunque el arma es nórdica, según casi todas las fuentes. ¿Cómo llegó a las casas fuertes de Extremadura? ¿Llegó antes que la &#8220;albarda&#8221;? Esta es de origen árabe y parte más real del imaginario extremeño. Sobre una era, donde alguien descansa del día de sol a sol y toca un acordeón diminuto. En las profundidades de las bodegas frías, más &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36688/enciclopedia-de-extremadura/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julián Rodríguez</strong>, escritor, director literario de la editorial Periférica y director artístico de la galería Casa sin Fin, ambas con sede en Cáceres (EL PAÍS, 27/08/11):</p>
<p><strong>Alabarda.</strong> Nadie se pone de acuerdo. ¿Su etimología es italiana o francesa? Aunque el arma es nórdica, según casi todas las fuentes. ¿Cómo llegó a las casas fuertes de Extremadura? ¿Llegó antes que la &#8220;albarda&#8221;? Esta es de origen árabe y parte más real del imaginario extremeño. Sobre una era, donde alguien descansa del día de sol a sol y toca un acordeón diminuto. En las profundidades de las bodegas frías, más allá del llamado &#8220;patio de casa&#8221;. ¿Es significativo que una albarda esté llena de paja? En una posible teoría sobre la albarda nos referiríamos también al nacimiento del regionalismo, en especial el extremeño, hace ya muchos siglos: cuando el desastre crecía fuera, nos volvíamos hacia nosotros mismos, como hoy. Pero es también la albarda un apero digno de Sancho Panza: no solo pone en marcha el recuerdo, es decir, el corazón, sino que ayuda a decir, con llaneza, las cosas más importantes.</p>
<p><strong>Alemanes.</strong> <strong>1.</strong> Además del nombre de los ciudadanos de un país &#8220;para&#8221; la abundante emigración extremeña (véase Arroyomolinos), es el lugar de nacimiento de dos figuras que explican a la perfección un pasado reciente y un futuro posible de y para la cultura extremeña del presente: Wolf Vostell y Helga de Alvear. O, dicho de otro modo, la necesaria suma de lo privado y lo público. Suma necesaria en una comunidad donde el 90% de las iniciativas culturales de calidad tiene sello, y presupuesto, público. El Museo Vostell Malpartida de Cáceres y el Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear hubieran sido inviables para cualquier Gobierno extremeño: existen hoy por la generosidad de sus promotores: un artista y una coleccionista llegados hasta Extremadura en una emigración &#8220;a la inversa&#8221;: el atraso ha conservado la atrayente naturaleza de grandes horizontes. <strong>2.</strong> Cerca del Monasterio de Yuste, donde se retirara a morir el emperador Carlos V, entre los olivos, se alzan las simbólicas (tanto como una frase de Hannah Arendt) cruces del Cementerio Alemán.</p>
<p><strong>Antaño.</strong> Durante mucho tiempo quisieron los extremeños ser portugueses. ¿Cabeza de ratón en vez de cola de león? Quisimos que el mítico rey de Portugal don Sebastián, a su paso por Extremadura, camino del encuentro con su tío Felipe II, nos sumara a su reino o pidiera esta región como &#8220;regalo&#8221;. Preferíamos Lisboa a Madrid. Y que el extremeño (según Rodríguez Moñino) Francisco de Aldana, el gran poeta, loara la anexión. Luego, en los tiempos difíciles, hubiéramos tenido el melancólico consuelo del sebastianismo&#8230; Paradójicamente, hace pocos años, a. C. (antes de la Crisis), eran los portugueses de más allá de La Raya (que une, y no separa, según creemos muchos) quienes deseaban ser extremeños, incluso en medio de la polémica y las encuestas. Al margen de ellas, a partir de junio de 2006 muchos niños portugueses han nacido en el hospital Materno-Infantil de Badajoz gracias a los acuerdos entre Extremadura y el Alentejo, que también contemplaban la prestación de servicios de radioterapia, hemodinámica, radiografías, cateterismo y cirugía infantil.</p>
<p><strong>Arquitectura.</strong> El nombre de quien mejor ha explicado la arquitectura extremeña actual, y de quien más la ha popularizado quizá, también comienza por A: Anatxu Zabalbeascoa. &#8220;Llegar tarde tiene sus ventajas. Perder trenes, también. Mientras contemplas cómo se alejan los vagones, puedes sentarte a observar lo que sucede con el tren. La arquitectura extremeña reciente ha llegado tarde. Y ha salido ganando&#8221;. Son declaraciones suyas. Como estas otras: &#8220;Lejos de tratar de levantar un Guggenheim local, la arquitectura contemporánea extremeña ha apostado por construir a la manera del lugar: con materiales nobles y sólidos, más cercanos a la cantera que a la industria&#8221;. La lista de nombres propios es saludablemente diversa, combinando nombres ya clásicos y firmas muy jóvenes: Rafael Moneo, Navarro Baldeweg, Nieto y Sobejano, Tuñón y Mansilla, Selgas y Cano, Justo García Rubio, José María Sánchez García&#8230; Convivencia pacífica: puentes de Calatrava y puente de Alcántara. &#8220;La armonía, más que el contraste, es la clave en la nueva arquitectura extremeña. Y el mensaje, rotundo: ni se necesita romper nada para hablar claro ni sería lógico no aprender de aquello que deseas conservar&#8221;.</p>
<p><strong>Arroyomolinos.</strong> El monje y cronista Claude de Bronseval pasó por aquí. No le disgustó Extremadura. Incluso las posadas, dice Juan Gil, &#8220;le parecieron buenas o aceptables, aunque hubiera que buscar comida en otro lugar, según la costumbre española&#8221;, y los campesinos, hospitalarios. Salvo en Arroyomolinos, donde labradores y vendimiadores, como si hubieran leído a Horacio, recibieron a su comitiva con el antigabacho grito de: &#8220;Cucú, Cucú&#8221;. A cambio, los franceses les enseñaron el dedo. Tiempo después, Francia se convertiría en la primera patria de muchos extremeños. La emigración vació la región de parte de su mejor mano de obra. La más inconformista al menos. Aunque algunos dirán: la más pobre.</p>
<p><strong>Atonía.</strong> Falta de energía, vigor, fuerza, según los diccionarios, pero también &#8220;debilidad de los tejidos orgánicos&#8221; (atención al ¿adjetivo?). Es junto a &#8220;atraso&#8221; otro de los términos que, según los tópicos, define a Extremadura. Se habla de represión en algunas regiones españolas, pero no de la represión de distinto signo sufrida aquí durante siglos (y no solo a partir de Floridablanca). ¿Y si hubieran prosperado las decisiones más lúcidas del desamortizador Mendizábal? Por desgracia, algunas de sus peores directrices acabaron con parte del patrimonio cultural de esta región (digámoslo de otro modo: objetos artísticos y literarios). Por suerte, algunas de las mejores dieron lugar a las primeras bibliotecas públicas extremeñas.</p>
<p><strong>Audiencia.</strong> Meléndez Valdés dejó apuntadas en el <em>Discurso de apertura de la Real Audiencia de Extremadura</em> de 1791 &#8220;algunas medidas que podrían redimir a su querida Extremadura&#8221;, como recuerda Fernando Pérez en un texto póstumo y ejemplar, de título revelador: <em>La Ilustración pasa en berlina.</em> Las medidas eran estas: &#8220;Rompimiento y reparto de los terrenos baldíos susceptibles de ser labrados con provecho; coto y límite a los privilegios de la Mesta; obras de infraestructura para la circulación de viajeros y mercancías; amén de una enseñanza práctica y sencilla de las nuevas técnicas agronómicas dirigida especialmente al esforzado labrador&#8221;.</p>
<p><strong>Autócrata.</strong> Para algunos, dentro de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Todo giraba en torno a él. Un Rey Sol, un zar, según unos; el Liberador, un superhéroe ante los villanos, según los demás. Su teoría (romper cristales para que te hagan caso) dio más de un fruto, pero en ocasiones envenenado: muchos lo recordarán para siempre como El Hombre Que No Se Callaba Nunca, un agitador de telediarios, tertulias y congresos. Fue, ha sido, mucho más, incluso cuando no hemos podido dar crédito a sus maneras&#8230; Más allá de los tópicos (otros de los que signan esta región) y de las políticas más desafortunadas (originadas, como en otros casos, por el rodillo de Los Demasiados Años, y de ahí el voto reciente de la IU extremeña), cuando pase el tiempo suficiente (o necesario) su Gobierno será recordado como fructífero o muy fructífero, sobre todo en lo que respecta a medidas de corte &#8220;social&#8221;. Por citar solo algunas: los pisos tutelados para ancianos en el medio rural, la calidad de las guarderías, las políticas de protección ambiental y del patrimonio, las ayudas a la creación de empresas jóvenes o promovidas por mujeres, el desarrollo del <em>software</em> libre&#8230;</p>
<p><strong>Ave</strong>. Especie en vías de extinción en el campo extremeño, reza un chiste reciente. El Gobierno portugués (ahora un &#8220;ay&#8221;) se niega a su construcción. La crisis obliga. Quizá haya una señal en la nueva &#8220;pérdida&#8221; de este tren&#8230; En estos días, el único que llega desde Madrid a Lisboa, atravesando de este a oeste Extremadura, tarda una noche entera pero sigue llamándose, a lo don Sebastián, <em>Lusitania Exprés.</em></p>
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		<title>Regeneración de la izquierda extremeña</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jun 2011 11:08:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Extremadura]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Sánchez González</strong>, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura (EL MUNDO, 22/06/11):</p>
<p>¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? Ése es el título de una película que me viene a la memoria para ilustrar estas reflexiones relacionadas con las lecturas e interpretaciones que vienen haciéndose sobre los resultados de las recientes elecciones autonómicas, particularmente en Extremadura, y que tan patéticas resultan a veces, por lo ingenuamente enternecedoras, cuando no por lo interesadamente mistificadoras. Parafraseando el título de la película y acercándolo a nuestro terreno, cabría preguntarse ¿Por qué hablan de ideologías cuando lo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38643/regeneracion-de-la-izquierda-extremena/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Sánchez González</strong>, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura (EL MUNDO, 22/06/11):</p>
<p>¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? Ése es el título de una película que me viene a la memoria para ilustrar estas reflexiones relacionadas con las lecturas e interpretaciones que vienen haciéndose sobre los resultados de las recientes elecciones autonómicas, particularmente en Extremadura, y que tan patéticas resultan a veces, por lo ingenuamente enternecedoras, cuando no por lo interesadamente mistificadoras. Parafraseando el título de la película y acercándolo a nuestro terreno, cabría preguntarse ¿Por qué hablan de ideologías cuando lo que se ventila es el reparto y el disfrute del poder? ¿Y qué tendrá que ver para algunos y en determinadas ocasiones el poder con la ideología, la teoría con la praxis, o el discurso con la realidad?</p>
<p>Izquierda o derecha, cambio o continuidad, son los ejes cartesianos, las coordenadas interpretativas que utilizan los interesados y los medios de comunicación cuando se dirigen a los ciudadanos para hacerles inteligibles una realidad que velozmente ha escapado de su control, casi al ritmo que se esfumaba su protagonismo con la caída en picado de su voto en la urna. Superado el momento electoral, el de los requiebros, complacencias e incertidumbre, nos encontramos ahora en el de los subterfugios y simplificaciones interesadas. En el tiempo de las imposturas, etiquetas encubridoras y coartadas pseudoideológicas, donde los políticos se definen por lo que dicen y aparentan ser y no tanto por lo que verdaderamente sienten o hacen, o por lo que realmente son. Y donde vuelven a desaparecer matices y concreciones, al tiempo que se recupera interesadamente la dialéctica opaca entre las apariencias y la realidad, entre los fines y los medios, y el dilema superficial de la izquierda y la derecha. Como si la izquierda o la derecha fueran un lugar y no una posición relativa y dinámica que se alcanza más que por la palabra, por la acción, sobre todo teniendo en cuenta que unos y otros, aunque no todos, han tenido la posibilidad desde el poder de actuar y transformar la realidad. Como si fuera más importante alardear de izquierdas o de derechas, que demostrar o presentar las credenciales de una actuación consecuente con los planteamientos que se dicen defender. Como si la etiqueta fuera más importante que el producto.</p>
<p>En Extremadura estos sobreentendidos dibujan un panorama en el que aparentemente sólo hay una derecha y otra izquierda, aunque en ocasiones esta última parezca bifurcarse con el surgimiento de una especie de añadido que la hegemónica, con indisimulado sentido de superioridad, adula o desprecia, engulle o divide, según lo que marque la rosa de los vientos. Recordemos las invocaciones a la casa común de la izquierda y las gracietas acerca de lo hundida que está esa otra izquierda.</p>
<p>Sucede, sin embargo, que la ideología se encarna en personas y personajes que son los que con su talante y con su talento, con sus aptitudes y comportamientos hacen posible o increíbles las expectativas e ilusiones colectivas proclamadas y programadas. Los que con su personalidad y capacidad otorgan realmente credibilidad a las ideologías. O las desnaturalizan. Por sus obras, o mejor por sus frutos, los conoceréis, y ciertamente no siempre es fácil encontrar la concordancia entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que cabría esperar y al final es. En la izquierda socialista extremeña, y por supuesto en la derecha popular, ha habido y en cierto sentido aún sigue latente mucho franquismo sociológico, lo cual es casi natural, dado el componente generacional de los que se encaramaron al poder en la Transición y todavía están o manejan los hilos de la política. En las actitudes, comportamientos y actuaciones de muchos socialistas con diferentes y en algunos casos dilatadas responsabilidades de gobierno difícilmente cabe encontrar señas de identidad y valores claramente identificables y atribuibles a la izquierda. Y eso vale tanto para el pasado como para el presente. Claro que hay excepciones, como en todos los colectivos sociales, y afortunadamente esas personas suelen disfrutar de merecido reconocimiento y yo, modestamente, puedo presumir de haber colaborado con algunos de ellos. Y por supuesto que es necesario realizar un esfuerzo de contextualización, que no todo puede ser negro o blanco, ni han de escatimarse logros o magnificar fracasos, y que los análisis y los balances no pueden supeditarse al color del cristal con que se mire. Pero lo cierto es que han transcurrido casi 30 años sin superar el paralizante ensimismamiento reflejado tanto en la complaciente mirada retrospectiva, como en la tremendista visión panorámica que sigue situando a Extremadura en el furgón de cola de las regiones españolas.</p>
<p>Y lo mismo sucede, aunque a mayor escala, en el escenario nacional. Una izquierda, la socialista que alardea de talante pero que ha demostrado carecer de talento para enfrentarse con los problemas acuciantes, para analizar la realidad y ofrecer soluciones y alternativas singulares e identificables. Y que ha optado por el eslogan frente a la reflexión, por el talante frente al talento. Y todo para que al final se desmorone el castillo de naipes, y para que la desnudez ideológica resulte patente. Con el talante se reconforta el espíritu, con el talento se satisfacen las necesidades del cuerpo, pero lo importante es compaginar el talante con el talento, y eso me temo que sólo puede ser resultado de la regeneración y de la reflexión, y no de la soberbia, la prepotencia real o impostada, o de una pretendida superioridad moral.</p>
<p>El problema de este siglo XXI es que, aun siendo imprescindibles las izquierdas y las derechas, se siguen utilizando como reliquias del siglo XIX en lugar de someterlas a una fuerte revisión y reformulación. Creo que la izquierda, y particularmente en Extremadura tras casi 30 años en el poder, necesita una profunda regeneración, de personas, de ideas, de objetivos y de metodología. Por eso considero que el resultado de estas elecciones y la decisión tomada en la federación extremeña de IU ofrecen una interesante oportunidad que ojalá se sepa aprovechar, porque la historia viene demostrando que desde el ejercicio del poder, tal como aquí ha quedado descrito, no cabe la regeneración, y sí la degeneración y en algunos casos la corrupción. Y esto último, como tantas otras cosas, no tiene por qué ser de izquierdas ni de derechas, simplemente es.</p>
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		<title>Extremadura</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Sep 2010 13:21:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Extremadura]]></category>
		<category><![CDATA[Estatuto de Autonomía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Hernández-Gil</strong>, decano del Colegio de Abogados de Madrid (ABC, 08/09/10):</p>
<p>Para mí es, ante todo, la memoria de mi padre: Puebla de Alcocer —donde nació—, Trujillo, Logrosán, Cáceres, Baños de Montemayor, Guareña, Mérida. Primero, siguiendo de pueblo en pueblo los destinos de su padre, Romualdo, fiscal; después porque, instalado en Madrid, buscó consuelo en los regresos parciales a sus orígenes. La familia, los amigos: Pedro de Lorenzo, escritor; Enrique Escribano, franciscano; Germán Petisco, conductor; Pedro Lumbreras, jurista. Perdón por tantas omisiones. Y el referente, siempre, del pueblo de Extremadura curtido, austero, audaz y resignado a la vez, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31791/extremadura/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Hernández-Gil</strong>, decano del Colegio de Abogados de Madrid (ABC, 08/09/10):</p>
<p>Para mí es, ante todo, la memoria de mi padre: Puebla de Alcocer —donde nació—, Trujillo, Logrosán, Cáceres, Baños de Montemayor, Guareña, Mérida. Primero, siguiendo de pueblo en pueblo los destinos de su padre, Romualdo, fiscal; después porque, instalado en Madrid, buscó consuelo en los regresos parciales a sus orígenes. La familia, los amigos: Pedro de Lorenzo, escritor; Enrique Escribano, franciscano; Germán Petisco, conductor; Pedro Lumbreras, jurista. Perdón por tantas omisiones. Y el referente, siempre, del pueblo de Extremadura curtido, austero, audaz y resignado a la vez, tolerante.</p>
<p>En realidad, Extremadura ha sido antes una idea que un confinamiento geográfico. De adolescente, me desorientaban los versos de Machado: <em>Soria fría, Soria pura, / cabeza de Extremadura / con su castillo guerrero / arruinado, sobre el Duero</em>. Ignoraba entonces que replicaban el emblema del escudo de Soria. Pero, ¿dónde estaba Extremadura?</p>
<p>Alguien propuso que la palabra, escrita con «s» en los viejos blasones sorianos, viniera de <em>tremor</em> (<em>temblor, estremecimiento</em>), que en castellano antiguo sería <em>estremecedura</em> y después <em>extremadura</em>: «<em>centro del estremecimiento en la lucha contra los árabes</em>» (Rubio Giménez). Una idea poética, aunque filológicamente improbable. O <em>extremadura</em> como linde, <em>extremo</em>, frontera. Estremoz y Estremadouro en Portugal, Estremeiro en Galicia, Estremera en Madrid. Durante la Reconquista, tierra limítrofe entre posiciones cristianas y musulmanas. De ahí que hubiera varias «extremaduras». Y vía de trashumancia: extremo de la Cañada Real segoviana que se une a la leonesa para penetrar por tierras extremeñas. Zona de pastos, adonde se lleva el ganado en invierno. Todo ello lo combinaba Covarrubias en su <em>Tesoro de la Lengua castellana</em> o española (1611) bajo la voz <em>Extremadura: «cuando se iba recobrando de los moros, era por aquella parte lo postrero y la frontera, hasta donde habían llegado los cristianos ganando tierra&#8230; es tan templada y de tantas dehesas y tan buenas, que llevan allá a invernar los ganados de Castilla».</em> Todavía en el Diccionario de la Real Academia, como acepción de <em>extremar: «Dicho del ganado trashumante: pasar el invierno en los territorios templados de Extremadura</em>». Una idea ligada al tránsito y a la templanza. ¿Cómo encerrarla en una latitud?</p>
<p>Una idea, por suerte, cambiante, de la antigua pobreza a la primavera de hoy, la dehesa al fondo, los extremeños en primer plano. Rafael Alberti escribía en 1933: «<em>Los niños de Extremadura / van descalzos. / Quién les robó los zapatos? / Les hiere el calor y el frío. / ¿Quién les robó los vestidos? / La lluvia / les moja el sueño y la cama. / ¿Quién les derribó la casa? / No saben los nombres de las estrellas. / ¿Quién les cerró las escuelas? / Los niños de Extremadura / son serios. / ¿Quién fue el ladrón de sus juegos?</em>». Basta haber conocido la Extremadura de la lenta posguerra, los niños oscuros corriendo por el barro tras un aro de madera real o imaginado, para, consignas políticas aparte, comprender la razón de aquellos versos de Alberti, que en 1985 daba ya una visión muy distinta de esta tierra, con tintes machadianos: «<em>Paz a España, paz segura. / Canten abiertos los campos / dichosos de Extremadura. / Lean los niños, las flores, / y entre las negras encinas / todos los trabajadores. / ¡Lejos tanta noche oscura! / ¡Para siempre en primavera, / la tierra de Extremadura!</em>». La edad de la esperanza.</p>
<p>Hoy, el Preámbulo del Proyecto de nuevo Estatuto de Autonomía de Extremadura, pendiente de su trámite último en las Cortes Generales, sigue avanzando en la buena dirección: «<em>En los dos grandes valles del Tajo y el Guadiana, se ha ido escribiendo silenciosamente la crónica de una voluntad de sentir, pensar, ser y estar en el mundo. Una tarea de los pueblos que han ido forjando Extremadura, con o sin conciencia de hacerlo</em>». Esa conciencia incierta de sí mismos se proyecta hacia el futuro como <em>identidad regional histórica dentro de la nación española</em>, a través de la norma estatutaria: «<em>Somos Extremadura porque queremos serlo los extremeños de hoy, sus ciudadanos, con independencia de lo que pensaran o sintieran nuestros antepasados, y porque el proyecto incluyente de España así lo reconoce y alienta para nosotros y para los otros pueblos hermanos</em>». Y concluye con un eco de la fraternidad franciscana (Juan de la Puebla, Juan de Guadalupe, San Pedro de Alcántara) que Extremadura llevó al otro lado del océano: <em>«Una Extremadura definitivamente asentada pero más abierta al mundo. Una Extremadura cómoda y activa en el proyecto de la nación española. Una Extremadura fronteriza, europea y americana. Una Extremadura solidaria con cada rincón del planeta».</em></p>
<p>Este proyecto solidario e inclusivo merece la mejor de las fortunas; que al nuevo Estatuto no se le regateen palabras hermosas ni legítimos objetivos de convergencia con el resto de las comunidades, como en los últimos años se está logrando con el trabajo de todos los españoles. En el período 2000-2009 Extremadura fue la comunidad cuya economía más creció: un 2,7 por ciento de media anual, pese a la recesión. Es justo. Pero sigue siendo la comunidad con el PIB por habitante más bajo de España, 16.301 euros en 2009, frente a los 30.703 del País Vasco, los 30.029 de Madrid, los 29.598 de Navarra o los 26.831 de Cataluña, los más altos, según datos del INE. La media nacional es de 22.886 euros por habitante. Una dispersión demasiado amplia como para que no sea prioritario atemperarla con herramientas políticas y fiscales que, dentro de la Constitución, pueden y deben tener reflejo en los Estatutos de autonomía.</p>
<p>Se mire como se mire, la solidaridad obliga a una redistribución de rentas entre personas y entre comunidades, de las más ricas hacia las más pobres, como, hasta por cuatro veces, proclama la Constitución en sus artículos 2, 40, 131 y 138: «<em>el Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo, entra las diversas partes del territorio español</em>», sobre la base de «<em>una distribución de la renta personal y regional más equitativa</em>», de modo que «<em>las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales</em>». La igualdad como vocación es todo lo contrario del privilegio: un vector de transformación imprescindible para cumplir con el valor superior de la justicia que entroniza una Constitución progresista, necesitada de que todos la interioricemos antes de querer reformarla.</p>
<p>Merece también reconocimiento el clima de diálogo social y político que hay en la región; el respeto mutuo de dos partidos —los mismos que se lo faltan en política nacional— que no sólo han acordado por unanimidad un nuevo texto de Estatuto en la Asamblea de Extremadura, sino que han sabido convenir un Código de Buen Gobierno para fomentar la transparencia y la austeridad de todos los cargos públicos, y han hecho posible un Pacto Social y Político para, dentro de las limitaciones de recursos y competencias de la comunidad, impulsar reformas que afiancen los <em>principios de igualdad, cohesión social y territorial y justicia social</em>. Pueden parecer grandes palabras sin alcance práctico; pero implican mucho más: una idea de convivencia esencial para el progreso y la educación cívica de los jóvenes, el arma del futuro.</p>
<p>Y merecen nuestro esfuerzo, sobre todo, los extremeños. Apenas un millón cien mil; sin masa crítica para ser un problema o una solución. Una porción menor del PIB nacional que, con un poco de generosidad o justicia —si fuesen cosas distintas— de parte de quienes más tienen, podría, igual que en otras comunidades hermanas, multiplicarse y dar réditos dentro y fuera de las cuencas de sus ríos. Para que, algún día, todos los niños de este país, extremeños, españoles o extranjeros, sientan en sus casas la templanza del trabajo y aprendan a leer en las flores los nombres de las estrellas.</p>
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		<title>El gran PER nacional</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/26638/el-gran-per-nacional/</link>
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		<pubDate>Fri, 04 Sep 2009 21:37:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Extremadura]]></category>
		<category><![CDATA[Mercado Laboral]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por              <strong>Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex</strong> presidente de la Junta de Extremadura (EL PAÍS, 04/09/09):</p>
<p>El Congreso de los Diputados aprobó, el pasado 28 de noviembre, un Real Decreto Ley por el que se creó un Fondo Estatal de Inversión Local, dotado con 8.000 millones de euros, para la realización de actuaciones urgentes en materia de inversiones especialmente generadoras de empleo.</p>
<p>Con esta medida se pretende dar respuesta a las necesidades de miles de trabajadores que, como consecuencia de la crisis, han perdido su empleo. Con ello, el Gobierno pretendió contener la cifra de paro que prometía situarse en el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26638/el-gran-per-nacional/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <!-- ************* Tabla **************** --> <!-- ************* Fin Tabla **************** --> <!-- ************* Despiece **************** --> <!-- ************* Fin Despiece **************** --> <!-- TITLE --> <!-- /TITLE --> <!-- ROWS --> <!-- /ROWS --> <!-- ROW --> <!-- /ROW --> <!-- google_ad_section_end() --> <!-- ***** Fin Cuerpo ***** --> <!-- ***** Pie de página ***** --> <strong>Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex</strong> presidente de la Junta de Extremadura (EL PAÍS, 04/09/09):</p>
<p>El Congreso de los Diputados aprobó, el pasado 28 de noviembre, un Real Decreto Ley por el que se creó un Fondo Estatal de Inversión Local, dotado con 8.000 millones de euros, para la realización de actuaciones urgentes en materia de inversiones especialmente generadoras de empleo.</p>
<p>Con esta medida se pretende dar respuesta a las necesidades de miles de trabajadores que, como consecuencia de la crisis, han perdido su empleo. Con ello, el Gobierno pretendió contener la cifra de paro que prometía situarse en el entorno del 20% y generar iniciativas locales de empleo que mantuvieran un nivel de actividad laboral en sectores de población trabajadora que, ante el momento de dificultad por el que estábamos atravesando, supusieran un respiro para la estabilidad del país y para miles de hogares españoles.</p>
<p>Este Fondo se crea, principalmente, para cubrir el objetivo de realizar, en 2009, inversiones en proyectos de nueva planificación y de ejecución inmediata que los Ayuntamientos soliciten que se les financie con cargo a este Fondo.</p>
<p>La crisis económica está siendo especialmente intensa en términos de destrucción de empleo. En este contexto, el Plan E introduce medidas directas de impulso a la creación de empleo, entre las que cabe destacar el Fondo para Entidades Locales y el Fondo Especial para la Dinamización de la Economía y el Empleo. El apoyo a la obra pública recogido en estos dos Fondos, más la dotación recogida en los Presupuestos del Estado, supondrá una inversión superior a los 33.000 millones de euros en 2009. Este Eje recogerá todos los avances que en el marco del diálogo social vayan produciéndose a favor del empleo y su estabilidad.</p>
<p>No recuerdo que durante la tramitación de esas ayudas, que prometen ampliarse para el próximo año si la situación de desempleo persiste en los niveles actuales, se alzara ninguna voz denunciando esa política y calificando de <em>vagos</em> a los perceptores de las ayudas o de clientelistas políticos a los gobernantes que han puesto en marcha esas iniciativas municipales, tendentes a proporcionar empleo temporal a los que lo han perdido. Aún no se han escuchado voces hablando del voto cautivo que, según lo que se decía del PER extremeño y andaluz, era el voto que emitían los trabajadores agrarios que recibían ese apoyo laboral.</p>
<p>Desde las zonas más desarrolladas de España se dijo de todo sobre los vagos andaluces y extremeños. También sobre la inutilidad que significaba, para la economía del país y para el desarrollo de las zonas perceptoras del subsidio agrario, semejante política. &#8220;Levantar y tapar calles es lo que hacen inútilmente esos vagos con la anuencia de los políticos de turno, que se mantienen en el poder gracias a esa compra de voto&#8221;. Ésa es una de las muchas frases que pueden leerse si se acude a cualquier hemeroteca. Desde Madrid y Barcelona, pero no sólo desde allí, se dijeron lindezas parecidas un día sí y otro también, con una demagogia ofensiva para extremeños y andaluces. En las últimas semanas, Esperanza Aguirre, a propósito de la financiación autonómica, ha vuelto a poner letra a una música ya conocida.</p>
<p>Y sin embargo, ahora, ha llegado el momento de que, los que insultaron sin comprender el fenómeno extremeño y andaluz, prueben su propia medicina y que toda España sepa que en sus regiones y municipios se ha instalado un gran PER con idénticas motivaciones que las que muchos criticaron y que tanto dolor produjeron a unas regiones que, cuando se puso en marcha el sistema de protección para unas poblaciones que, alcanzando, entonces, índices de paro por encima del 30%, no tuvieron la oportunidad de disfrutar de un Sistema de Reconversión Agrario similar al que se hizo en las regiones con mayor producto industrial.</p>
<p>Resulta necesario recordar que el subsidio agrario es inferior al salario mínimo interprofesional, que no llega a cubrir, dignamente, las necesidades más esenciales y, menos aún, si el perceptor tiene familia a su cargo. El PER o AEPSA, es producto de una política discriminatoria hacia Extremadura y Andalucía, consecuencia de la mala conciencia que provocaba, en quienes gobernaban, la diferencia entre una &#8220;reconversión agraria&#8221; a la baja, cuando en el resto de España se hacía una reconversión industrial, a través de las Zonas de Urgente Reindustrialización, donde a los mineros, los trabajadores de la siderurgia y la metalurgia de Asturias, Vascongadas, Cataluña y Valencia, se les jubiló anticipadamente con pensiones que igualaban o superaban su salario de partida, ya de por sí elevado en relación con los de la agricultura.</p>
<p>Cuando el paro en España se ha situado en niveles del 17%, la mitad de lo que tenía Andalucía y Extremadura en los años ochenta, el Gobierno ha salido en ayuda de los desempleados con el Plan E que, con propiedad, puede denominarse el Gran PER Nacional. Las regiones más desarrolladas y con municipios más poblados, se han llevado la parte del león, sin que la prensa de allí, o los políticos, o los liberales acérrimos, hayan dicho esta boca es mía. Por ejemplo, según informaciones del Gobierno, las obras con cargo al Fondo Estatal de Inversión Local, conocido como Plan E, han generado en los municipios de la provincia de Barcelona un total de 41.191 puestos de trabajo, un 170% más que los inicialmente previstos, con una inversión de más de 607 millones de euros, para financiar 2.262 proyectos. Asimismo, se han superado en un 170% los empleos inicialmente previstos para la totalidad de proyectos que tenían una previsión de 29.127 empleos. Semanas atrás, el Ministerio de Política Territorial, ha efectuado un nuevo libramiento de fondos por valor de 2,5 millones de euros a 6 municipios de la provincia de Barcelona, correspondientes a 14 proyectos.</p>
<p>De igual forma, el Fondo de Inversión Local, puesto en marcha por el Gobierno, ha generado en la Comunidad de Madrid 54.070 empleos directos, lo que supone un 134% más de los 23.082 puestos de trabajo previstos inicialmente. La inversión del Plan E, en la Comunidad de Madrid, ha ascendido este año a 1.076 millones de euros, que sirven para ejecutar 1.241 proyectos de obra pública en los 179 municipios de la región. El de Madrid, con 269 proyectos y 554 millones de euros, lidera tanto el importe asignado, como los proyectos aprobados en el referido Plan.</p>
<p>Si alguien se atreve a echar las cuentas, se encontrará con la dureza de los números y podrá comprobar que sólo <em>el PER de Barcelona o de Madrid,</em> en estos pocos meses, supera con creces el dinero destinado a Extremadura para ese mismo fin desde el año 1983. He dicho bien cuando hablo del PER para Barcelona y Madrid; lo hago a propósito para que sus dirigentes, su prensa y sus ciudadanos sientan la misma sensación con la que hemos tenido que convivir los gobernantes, la población y los jornaleros del campo cuando, despectivamente, se dirigían a nosotros con el despreciativo: &#8220;&#8230; Ésos del PER&#8230;&#8221;. Ésos del PER están hoy, en mayor proporción, en la industriosa Cataluña y en el Madrid capitalino.</p>
<p>La diferencia es que yo entiendo bien las motivaciones del Gobierno de España cuando decidió poner en marcha un Gran PER Nacional; ¿cómo no lo voy a entender, si tuve que gobernar una región que, en el año 1983, contaba con un 34% de paro? Seguro que ahora que ellos tienen también un PER, con un 15% de desempleo, entienden y se arrepienten de lo que dijeron de los vagos extremeños y andaluces.</p>
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