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	<title>Tribuna Libre &#187; Galicia</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>La paradoja del autonomista</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 06:51:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xesús Veiga Buxán, </strong>diputado del BNG en el Parlamento de Galicia entre 1993 y 2005 (EL MUNDO, 17/01/12):</p>
<p>Cuando en 1993 fui elegido diputado al Parlamento de Galicia en las listas del Bloque Nacionalista Galego (BNG) por la circunscripción de A Coruña, Manuel Fraga ratificaba, mediante una holgada mayoría absoluta, la hegemonía que había obtenido, de manera muy ajustada, en 1989. Como militante antifranquista tenía bien grabada en mi memoria la imagen del ministro que había sido colaborador necesario en el mantenimiento de un régimen dictatorial y que había compartido responsabilidades directas en la muerte de Julián Grimau y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39734/la-paradoja-del-autonomista/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xesús Veiga Buxán, </strong>diputado del BNG en el Parlamento de Galicia entre 1993 y 2005 (EL MUNDO, 17/01/12):</p>
<p>Cuando en 1993 fui elegido diputado al Parlamento de Galicia en las listas del Bloque Nacionalista Galego (BNG) por la circunscripción de A Coruña, Manuel Fraga ratificaba, mediante una holgada mayoría absoluta, la hegemonía que había obtenido, de manera muy ajustada, en 1989. Como militante antifranquista tenía bien grabada en mi memoria la imagen del ministro que había sido colaborador necesario en el mantenimiento de un régimen dictatorial y que había compartido responsabilidades directas en la muerte de Julián Grimau y en otras violaciones graves de los derechos humanos. Tampoco se habían borrado de mi mente los sangrientos sucesos de Montejurra y de Vitoria, en 1976, cuando el ex ministro de Franco dirigía el departamento responsable de la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. No me había olvidado, tampoco, de las posiciones que había mantenido en la elaboración del proyecto constitucional en 1978 y de su explícita abstención en el capítulo VIII que regulaba el nuevo modelo territorial de carácter autonómico.</p>
<p>La paradoja estaba servida. Fraga que había defendido la España «una, grande y libre» establecida en el código genético del franquismo y que había criticado con evidente contundencia el Estado de las Autonomías contemplado en la Constitución, estaba al frente de la Xunta de Galicia presidiendo el gobierno de una de las tres nacionalidades históricas reconocidas en el texto constitucional. En los 12 años de estancia en el Parlamento gallego fui testigo de diversos episodios de la singular convivencia entre el dirigente político deudor de las viejas concepciones centralistas del nacionalismo español y el gobernante que le había tocado asumir la administración de una comunidad dotada de una lengua propia y con un fuerte capital simbólico acumulado a lo largo de muchos años de acción de un importante movimiento cultural, cívico y político en defensa del carácter nacional de Galicia.</p>
<p>Coincidiendo con los últimos años del mandato de Felipe González, Manuel Fraga formuló, en el seno del Parlamento gallego, una serie de propuestas (instauración de la Conferencia de Presidentes de las CC.AA., reforma del Senado…) favorables a una lectura autonomista de la letra constitucional y puso en circulación algunos términos -«autoidentificación», «Administración única»- con los que pretendía delimitar un territorio propio, distanciado del uniformismo centralizador característico de la derecha española y alejado, al mismo tiempo, de las ofertas programáticas postuladas por las organizaciones más representativas de los nacionalismos periféricos. El triunfo del PP dirigido por Aznar en 1996 y su inicial luna de miel con CiU y PNV abría un escenario potencialmente propicio a la toma en consideración y posterior ejecución de las ideas formuladas por el presidente de la Xunta, mucho más después de que las urnas registraran una tercera mayoría absoluta en el otoño de 1997.</p>
<p>Sin embargo, la historia reservaba una sorpresa no prevista por el fundador de la derecha política española. La victoria apabullante de Aznar en el año 2000, lejos de suponer la definitiva validación, a escala estatal, de la nueva doctrina autonómica de Fraga desató una dinámica de claro perfil centralizador y condenó a un inesperado ostracismo político al teórico maestro del discípulo que habitaba en la Moncloa.</p>
<p>Seis años y medio después de la derrota electoral sufrida en junio del 2005 y contemplando la labor del ejecutivo presidido por Núñez Feijoo, no resulta aventurado afirmar que el listón autonomista establecido por Fraga al frente de la Xunta de Galicia no ha sido superado por sus actuales correligionarios. Obsérvese, por ejemplo, este llamativo contraste: mientras en el año 2004 el Parlamento gallego aprobaba por unanimidad un ambicioso Plan de Normalización Lingüística, el nuevo gabinete del PP introducía, a partir del 2010, medidas restrictivas en el uso del gallego en el sistema educativo.</p>
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		<title>Por donde España se derrama</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jul 2011 21:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando García de Cortázar</strong>, director de la Fundación Dos de Mayo, Nación y LIbertad (ABC, 09/07/11):</p>
<p>Más  allá de la ancha y áspera Castilla, más allá del pardo y vetusto León,  queda Galicia. El Finisterre, la esquina verde añorada por tantos  escritores que cantaron la balada del agua que susurra Santiago de  Compostela. Aquí, en su catedral, hay que rezar de un modo o de otro,  pensaba Miguel de Unamuno. Haya o no Dios para el viajero, existe sin  duda un escalofrío sacro. Poco importa el enigma de la aparición del  cadáver del apóstol Santiago, en Compostela, tan &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/35564/por-donde-espana-se-derrama/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando García de Cortázar</strong>, director de la Fundación Dos de Mayo, Nación y LIbertad (ABC, 09/07/11):</p>
<p>Más  allá de la ancha y áspera Castilla, más allá del pardo y vetusto León,  queda Galicia. El Finisterre, la esquina verde añorada por tantos  escritores que cantaron la balada del agua que susurra Santiago de  Compostela. Aquí, en su catedral, hay que rezar de un modo o de otro,  pensaba Miguel de Unamuno. Haya o no Dios para el viajero, existe sin  duda un escalofrío sacro. Poco importa el enigma de la aparición del  cadáver del apóstol Santiago, en Compostela, tan lejos de Jerusalén,  donde fue decapitado. Poco importa para cuanto ocurrió después, al calor  de la fe de los creyentes y del cálculo político de sus monarcas. Aquí  se extingue la sutil frontera de la historia real y la invención.  Juglares a lo divino y cronistas medievales completarán el mito jacobeo  con relatos y aventuras fascinantes: la barca de piedra en la que los  fieles trasladan el cuerpo del apóstol desde Palestina, el  aprovechamiento del altar druídico del Pico Sacro, la aparición de un  blanco manto de estrellas de Oriente a Occidente mostrándoles a los  reyes cristianos las tierras que liberar del islam al frente de sus  nobles.</p>
<p>La  rosa de piedra gallega pronuncia la más clara afirmación de la leyenda y  la imaginación como origen de utopía y esperanza. Todavía hoy la ciudad  monumental puede leerse como una apasionada ensoñación en cuaderna vía o  como si surgiera de los pergaminos iluminados por los monjes y artistas  del medioevo: los hermosísimos Beatos de Fernando I y Burgo de Osma, el Códice Calixtino o las Cantigas de Santa Maríadel  Rey Alfonso X. La feudal y eclesiástica Compostela, en el corazón de  Galicia, nació de la muerte, floreció de una tumba y de un impulso  colectivo y peleó mil guerras imaginarias que son materia de esa parte  del sueño que nutre la memoria histórica de los pueblos. Como la  ilusoria batalla de Calatañazor o la de Clavijo, con las invocaciones  cristianas al apóstol Santiago, perseverante en las arengas militares  como talismán de la victoria, refulgente en las páginas de Gonzalo de  Berceo o en los cronistas de Indias. Y por supuesto en las hazañas del  Mío Cid:</p>
<p>Los moros gritan ¡Mahoma! y los cristianos ¡Santiago! en muy poco espacio cayeron muertos al menos mil trescientos.</p>
<p>Compostela,  que no podía aspirar más que a ser la tercera meta del peregrinaje  cristiano medieval, detrás de Palestina y Roma, pronto las igualaría  gracias al rango adjudicado al Apóstol en el escalafón santoral, a la  exaltación producida en Europa por la continua cruzada de los reinos  peninsulares contra el islam y, sobre todo, a causa del grave  impedimento que el cisma de Oriente y las guerras suponían para los  viajes a Tierra Santa.</p>
<p>Si  Adorno llegó a decir que después de Auschwitz no era posible escribir  poesía, hoy, cuando España asombrada se entera de la desaparición de la  catedral compostelana del Códice Calixtino,  se hace difícil volver a la quietud de una ciudad que ha juntado todas  sus piedras en una sola evocación y la cadena de los siglos ha tenido  siempre la misma resonancia. ¡La obra cumbre del culto a Santiago y su  Camino ha sido robada! ¿Dónde se han llevado el cofre de la memoria de  España, el proyecto político-religioso que ocupó la vida del arzobispo  Gelmírez desde su toma de posesión de la sede jacobea en 1100 hasta la  aproximada fecha de su muerte en 1135?</p>
<p>Mediante el Códice Calixtino y la Historia compostelana,  Gelmírez consiguió fortalecer el descubrimiento de la tumba de  Santiago, dio a conocer la universalidad de la peregrinación y sus  efectos sobrenaturales, confirmó la importancia del carácter regio de la  lucha contra el islam, con Carlomagno a la cabeza, y catapultó a  Compostela como gran centro europeo de fenómenos milagrosos. El  manuscrito robado sirvió también para sancionar la entonces reciente  abolición de la liturgia hispánica, el rito mozárabe, y su sustitución  por el ceremonial romano implantado por los monjes de Cluny. Esta abadía  borgoñona es el lugar donde el orgulloso Bernardo de Sauvetat, futuro  arzobispo de Toledo y gran reorganizador de la Iglesia hispánica, se  impregna del espíritu de reforma y de la voluntad autoritaria para  hacerla triunfar. Cluny aporta el personal que impone el pensamiento  europeo y forma la cadena jerárquica sujeta a la Santa Sede. Los monjes,  enemigos implacables y poderosos del rito mozárabe, crean monasterios,  proporcionan obispos, favorecen el cambio de liturgia. Traen además un  precioso caudal de aventureros venidos del otro lado de los Pirineos,  pues tras sus pasos arrastran una larga cola de emigrantes francos que  irrigan el Camino de Santiago y repueblan las tierras conquistadas.</p>
<p>Libro de sermones y polifonías, de milagros y liturgias, cuaderno de bitácora y crónica de sucesos, el Calixtinocontiene  la primera guía turística de la historia, el pionero libro de viajes de  la literatura occidental, adelantado siglo y medio a las aventuras del  veneciano Marco Polo. Su autor, el clérigo francés Aymeric Picaud,  bastante ayuno de conocimientos históricos y otras virtudes, aunque bien  provisto de prejuicios, se despachó a gusto contra los vascos,  navarros, castellanos y leoneses que se encontró en el Camino de  Santiago. Pasar los Pirineos y vomitar insultos y barbaridades fue todo  uno. Algo así les pasaría a los viajeros europeos del siglo XIX, que  seguirían viendo España como si el tiempo no hubiera pasado por sus  pueblos y ciudades.</p>
<p><em>Descabalga, Santiago, en el porche de la catedral eterna que, alas abiertas, te aguarda el águila santa, inmóvil en un dulce éxtasis de Apocalipsis</em> (Gerardo Diego)</p>
<p>Empujada por el Calixtino,  la idea de identidad española comienza a girar alrededor de Santiago el  Mayor, el Apóstol protector, del que en algunas narraciones medievales  se dice es hermano gemelo de Cristo y como tal se le pinta. La difusión  del mito de Santiago inflama a los creyentes norteños con la conciencia  de la predilección divina al tiempo que la calzada de la fe, el Camino a  Compostela, se convierte en el germen de la Europa urbana, la de los  mercaderes y burgueses, enfrentados muy pronto a nobles y eclesiásticos.  Por esta vía transitaron también las epidemias, las guerras y los  nuevos lenguajes artísticos. Y el impulso que movió el retoño del latín  hasta la epifanía de las lenguas romances.</p>
<p>Cuando  llegue la hora suprema de España, la conquista de América, allí, ante  la grandeza del imperio inca reaparecerá el Apóstol, invocado por  Francisco Pizarro: «Santiago y cierra España». También acudirá a la cita  en otro momento heroico de la nación española, cuando pasó por ella,  estremeciéndola, el grito coral, arrebatado y memorable, izado por el  pueblo madrileño con su inmenso clamor de dies iraefrente a los franceses, quienes curiosamente se revolverán contra el mito que ellos mismos habían ayudado a difundir.</p>
<p>«Vivir  es una herida por donde Dios se escapa», dijo el poeta José Luis  Hidalgo, que buscaba la fe. La historia de España ya no se nos va a  escapar… pero muchos confiamos en que el Códice Calixtinoregrese  pronto a la catedral de Santiago, después de atravesar el asombroso  pórtico de la Gloria, donde el maestro Mateo esculpió una de las  sonrisas más fascinantes del arte universal: la del profeta Daniel,  imperecedera y esperanzadora, como las de los rostros de Leonardo da  Vinci.</p>
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		<title>Letras gallegas: vindicación y victimismo</title>
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		<pubDate>Tue, 17 May 2011 20:45:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Lenguas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Soto</strong>, periodista y escritor (ABC, 17/05/11):</p>
<p>«Por  ser mujer» y «por haberse apartado algún tanto, en las cortas páginas  en que se ocupó de Galicia, de las vulgares preocupaciones con que se  pretende manchar mi país». Son palabras en homenaje a Fernán Caballero  escritas por Rosalía de Castro en la dedicatoria de sus Cantares gallegos.  Están datadas el 17 de mayo de 1863. Un siglo después, en una España  más permisiva con las conmemoraciones literarias que con cualquier  reivindicación dudosa o imprudente, Francisco Fernández del Riego, un  intelectual cuyos servicios a Galicia se plasmaron en acciones  fundamentales &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34974/letras-gallegas-vindicacion-y-victimismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Soto</strong>, periodista y escritor (ABC, 17/05/11):</p>
<p>«Por  ser mujer» y «por haberse apartado algún tanto, en las cortas páginas  en que se ocupó de Galicia, de las vulgares preocupaciones con que se  pretende manchar mi país». Son palabras en homenaje a Fernán Caballero  escritas por Rosalía de Castro en la dedicatoria de sus Cantares gallegos.  Están datadas el 17 de mayo de 1863. Un siglo después, en una España  más permisiva con las conmemoraciones literarias que con cualquier  reivindicación dudosa o imprudente, Francisco Fernández del Riego, un  intelectual cuyos servicios a Galicia se plasmaron en acciones  fundamentales para el desarrollo cultural del país, aprovechó el  centenario redondo de aquella fecha para instituir una jornada  consagrada a la «exaltación do libro galego e do seu autor». La  iniciativa, formalizada a través de la Real Academia Gallega, única  institución habilitada por entonces para revestirla de cierto marbete  oficialista y dispensarla de sospechas, fue suscrita, además de por Del  Riego, por el arquitecto Gómez Román, secretario del Partido Galeguista  desde su fundación en 1931, y por el historiador y arqueólogo Ferro  Couselo, vinculado también a los movimientos galleguistas desde antes de  la Guerra Civil.</p>
<p>Lo  que empezó siendo una celebración aislada entre las 365 fechas del  almanaque adquirió extensión anual a partir de 1988, con la consiguiente  repercusión en los programas lectivos de los centros escolares y para  satisfacción de los herederos de los derechos de autor de la figura  exaltada. Ese es, grosso modo,  el origen del Día das Letras Galegas, instaurado pronto hará medio  siglo y que desde 1991 tiene carácter festivo en el calendario laboral  para todo el territorio autonómico.</p>
<p>El  primer Día das Letras Galegas estuvo dedicado, como era de cajón, a  Rosalía de Castro. El segundo, en 1964 (el dato no es irrelevante: al  franquismo le quedan todavía once años de recorrido), a Castelao,  creador indiscutible y orientador indiscutido del pensamiento  nacionalista gallego. Fueron viniendo luego Eduardo Pondal, Curros  Enríquez, Ramón Cabanillas, Sarmiento, Blanco Amor, Rafael Dieste, Ánxel  Fole, Álvaro Cunqueiro… Inevitablemente los nombres mayúsculos se  fueron mezclando con los medianos y hasta con los minúsculos, porque el  catálogo de escritores con obra en gallego no permite mantener año tras  año un nivel ininterrumpido de excelencia y obliga a hacer concesiones  cualitativas, ya sea con excusas emocionales, ya por valoraciones  extraliterarias, ya en razón de oportunidad política. Se comprende  fácilmente que, dada la imposibilidad de establecer criterios objetivos  para la estimación de méritos, pueda parece inexplicable la designación  de algunos escritores de alcance dudosamente significante, al mismo  tiempo que, a la espera de vientos favorables, perdura el veto sobre  figuras tan relevantes como Carballo Calero, Aníbal Otero, Celestino  Fernández de la Vega o Pastor Díaz, autor de A Alborada y de la égloga Belmiro e Benigno, dos obras que marcan el repunte inaugural de la literatura en gallego.</p>
<p>Desde  el mismo momento de su nacimiento, en realidad el Día das Letras  Galegas tuvo más de reivindicación idiomática que de conmemoración  literaria, cosa nada extraña en un país cuya intelligentzia  participa de un cierto victimismo lingüístico, con cuentas pendientes  por lo menos desde el siglo XV, cuando según la sobada expresión del  padre Zorita se procedió a la «doma y castración» de Galicia por parte  de los Reyes Católicos. El inmemorial sometimiento al castellano aflojó  levemente a partir del Rexurdimento, época cuya consolidación se hace coincidir convencionalmente con la publicación de los Cantares gallegos rosalianos, pero volvió a recrudecerse con el conminatorio ¡Hable en cristiano!,  puesto en circulación por la última dictadura para atajar cualquier  tentación que pudiera resultar lesiva para la salvaguarda de «la lengua  del imperio».</p>
<p>La situación actual no es ni remotamente equiparable a la de épocas tan  sombrías, calificadas en su segmento franquista de «anos escuros» por  Xosé Luis Franco Grande y de «longa noite de pedra» por Celso Emilio  Ferreiro. Lejos de eso, el gallego disfruta ahora de un notable estatus  preferencial y de blindajes inconmovibles, consecuencia, por una parte,  de un insuperado complejo de culpabilidad del castellano (es decir, de  los castellanohablantes), y por otra, de las ventajosas disposiciones  decretadas por los sucesivos gobiernos autonómicos para garantizar el  uso del gallego en todos los ámbitos de la Administración pública, en  muchos de ellos (Parlamento, disposiciones oficiales, radio, televisión)  con carácter monopolizador y excluyente. De modo que la secular  tesitura diglósica del gallego respecto al castellano parece haberse  dado la vuelta: el gallego es ahora la lengua de las oportunidades  políticas, sociales y laborales; el idioma exclusivo de los gobernantes,  el de las estrellas de la radio y la televisión domésticas, el de los  discursos protocolarios y el de los mítines electorales, el de las  subvenciones culturales, el de los escritores que aspiran a publicar o a  ganar un premio. No discutimos si tal estado de cosas está bien o está  mal. Nos limitamos a constatarlo. Y a expresar nuestra certeza de que en  este terreno, como en todos, la política pendular terminará por  adaptarse a la realidad social, que en Galicia no es otra que la de una  civilizada convivencia entre el gallego y el castellano. Una convivencia  sin abusos y sin complejos, plenamente respetuosa y recíprocamente  enriquecedora. Tal es, además, el espíritu que parece desprenderse de  nuestra Constitución («El castellano es la lengua española oficial del  Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a  usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las  respectivas Comunidades Autónomas») y de nuestro Estatuto de Autonomía  («Os idiomas galego e castelán son oficiais en Galicia»).</p>
<p>Con  o sin diglosia volteada, con o sin leyes discriminatorias, con o sin  respeto a la cooficialidad, lo cierto es que entre la sociedad gallega  no existe la mínima conflictividad lingüística, salvo que por «sociedad  gallega» se entienda la estrecha y altisonante parcela de los  especialistas en crear problemas allí donde no los hay. Ni siquiera los  denodados esfuerzos de quienes se empeñan en convertir el castellano en  un idioma nefando y confinar su uso al gueto meramente privado son  capaces de perturbar la tranquila realidad bilingüe de Galicia,  reflejada a diario en la calle. Afortunadamente, en esa materia, como en  tantas otras, los ciudadanos gallegos marchan muy por delante de  quienes pretenden erigirse en intérpretes de su voluntad y  administradores de sus sentimientos.</p>
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		<title>Viaje a la Galicia interior</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2010 19:26:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mandianes</strong>, antropólogo del CSIC y escritor (EL MUNDO, 12/11/10):</p>
<p>Los viajeros salimos en silencio de Santiago. A los 20 minutos, todos hablaban con todo el mundo. Dos adolescentes que subieron ya en ruta se decían: «Ni me llamó ni nada después de bailar toda la noche y de dejarle hacer lo que le dio la gana». «Van a lo suyo y si te he visto no me acuerdo». «La verdad es que yo también me lo pasé de rechupete». «A nadie le amarga un dulce».</p>
<p>De entre la niebla emergían las espadañas de las iglesias. Los árboles &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32002/viaje-a-la-galicia-interior/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mandianes</strong>, antropólogo del CSIC y escritor (EL MUNDO, 12/11/10):</p>
<p>Los viajeros salimos en silencio de Santiago. A los 20 minutos, todos hablaban con todo el mundo. Dos adolescentes que subieron ya en ruta se decían: «Ni me llamó ni nada después de bailar toda la noche y de dejarle hacer lo que le dio la gana». «Van a lo suyo y si te he visto no me acuerdo». «La verdad es que yo también me lo pasé de rechupete». «A nadie le amarga un dulce».</p>
<p>De entre la niebla emergían las espadañas de las iglesias. Los árboles de los bordes de la carretera y la niebla hacían que el autobús pareciera una flecha cruzando por las rendijas de una selva densa e impenetrable. De tiempo en tiempo, se veía la cima de algún monte que sacaba la cabeza al sol.</p>
<p>Las hojas ocres de las viñas, de los abedules, de los robles y de los nogales llenaban de morriña todos los rincones. Toneladas de manzanas en el suelo de las huertas que rodean las casas. «La gente compra la fruta al ambulante que viene un día sí y un día no, y deja pudrir sus manzanas». «El oficio de labrador siempre estuvo tan desprestigiado que, aún hoy, a mucha gente le parece que recoger las manzanas, las castañas, las nueces es de pobres. Comprarlas da prestigio». «Si las cosas siguen así, muchos no tendrán otro remedio que volver a abrazar este humilde oficio». «Y entonces no se dirá desertores del arado sino ratas supervivientes del hedor de las cloacas».</p>
<p>«Yo no soy de aquí pero me bajo para comprar pan», dijo un viajero llegando a Cea, célebre por su pan y cercana al monasterio de Osera, el Escorial gallego. Por su acento, el viajero no era gallego. «Ni siquiera debe de ser español». «Cara de peregrino tampoco tiene». «¿Quién sabe qué anda haciendo? A lo mejor anda, como el raposo, rondando para estudiar el gallinero que quiere asaltar en el momento oportuno». «No tenía mala pinta». «En los tiempos que corren no te puedes fiar».</p>
<p>La niebla levantaba poco a poco. En las aldeas que iban quedando atrás se veían muchas casas con el techo hundido, las puertas caídas, los patios llenos de zarzas. «Los jóvenes se van de los pueblos para vivir en una casa alquilada o pagando una hipoteca y dejan abandonada la casa de los padres». «Dicen que en los pueblos no hay vida». «Quieren vivir al lado de lugares de diversión». Y los matrimonios jóvenes se van a la ciudad para poder enviar a sus hijos a la universidad. «En las aldeas ya sólo quedamos viejos». «Pronto nos quedaremos completamente a oscuras porque no queda nadie que pueda dar la luz».</p>
<p>En muchas aldeas la gente no tiene un lugar donde charlar o jugar las cartas con los vecinos, a no ser en casa de alguno de ellos. Pero las cartas hay que jugarlas en un lugar público para poder discutir y hablar con libertad sin tener que cuidarse de no ofender a nadie. «Los bares y tiendas de las aldeas no deberían pagar impuesto sino recibir subvenciones». Son un servicio indispensable para retener a la gente en el mundo rural.</p>
<p>«¿Es, no es?», se preguntaban los viajeros. En el autobús iba alguien a quien <em>Luar</em>, uno de los programas más longevos y exitosos de la televisión española, hizo más o menos popular. «¿Es usted o no es?», le preguntó el más atrevido después de dudar mucho. «¿Qué usted?», preguntó a su vez el interfecto. «Debo de parecerme mucho. Mucha gente me pregunta si soy él». Los viajeros siguieron confundidos sin saber si sólo era él o si también era el otro. Durante todo el viaje participó poco o nada en las charlas de los demás. «Creo que esta gente tiene muchas más cosas que enseñarme a mi que yo a ellos», me dijo.</p>
<p>De trecho en trecho de la carretera se veían ramos de flores en las cunetas. «¡Dios mío!», exclamó alguien. «Las carreteras son cementerios que dan la vuelta al mundo». &#8220;Mi <em>que-en-paz descanse </em>decía: los Gobiernos de hoy no necesitan guerras para controlar la población. Les basta con los coches», dijo una viuda. Pasado Orense, el bus atravesaba las tierras de la Laguna de Antela. «El primer accidente que yo recuerdo fue el de una chica de Loureses y su marido. Iban en moto, se cayeron y ella se mató. Acababan de llegar de la luna de miel». «Aquella muerte penetró en todos los recovecos del mundo como el frío de la nieve o el aire del lobo».</p>
<p>Algunos viajeros se trasladaban a sus aldeas para poder visitar y rendir respetos a sus antepasados. «Ahora quieren cambiar los nombres a las cosas». «El otro día, mi nieto vino a pedirme dinero para una fiesta que iban a celebrar en la escuela». «El mío también. No me quedé con el nombre porque era muy raro». «Esos nombres tan estrambóticos no pueden traer nada bueno». «No entiendo por qué no podemos decir Todos los Santos y Fieles Difuntos». «¡Qué manía con renunciar a lo nuestro!».</p>
<p>Hace 40 años Loureses vivía de las vacas, las ovejas y el cultivo de la tierra: centeno, trigo, patatas, maíz y hortalizas. Los viajes y el transporte se hacían en caballerías. Hoy no hay vacas ni ovejas ni caballerías. A la puerta de cada casa, uno o dos turismos y, de algunas, un viejo tractor. Y sólo se siembra para el consumo propio. Había una escuela unitaria en la que se sentaban 40 o 50 niños. «Ahora, en el centro al que van todos los niños de las 20 aldeas del Ayuntamiento de Os Blancos se sientan 20 niños. Se inauguró en 1982 con 283».</p>
<p>Los pucheros bullían con la fuerza de una vieja máquina de tren a vapor. «Es muy trabajoso. Nos lleva toda la tarde pero vale la pena». La señora de casa estaba haciendo membrillo, cuyo olor lo impregnaba todo. Desde uno de los ventanales de la cocina se veía el Cebreiro. «No es el del Camino de Santiago, es el nuestro, uno de los robledales más importantes del noroeste de Europa». Otras casas me recibieron también en la cocina, al lado del fuego de la vieja <em>lareira</em> o de una moderna chimenea.</p>
<p>La víspera de Todos los Santos, una casa me invitó al <em>magosto</em>. La patrona de la casa atizaba el fuego. «Para que las castañas salgan bien asadas se necesita moverlas con ritmo y regular el fuego con precisión». Éramos unas 30 personas, todas de la familia, llegadas para la ocasión de Madrid, Barcelona, Santiago. Otros viven en la aldea todo el año. «Los de fuera venimos al <em>magosto</em> y a los Fieles».</p>
<p>Cuando estallaba una castaña, decían: «¡Almas benditas!». Era creencia generalizada en Galicia que cuando una castaña estallaba en el fuego, se liberaba un alma que estaba en el purgatorio esperando subir al cielo. «En Galicia es costumbre muy antigua comer castañas la víspera de difuntos. Durante mucho tiempo iban a comerlas al cementerio y en la iglesia».</p>
<p>El 1 de noviembre fuimos a misa. La iglesia estaba llena a reventar. «El cementerio gallego era el jardín de los antepasados en donde las hierbas y las plantas crecían a su antojo. Esto de las flores es una costumbre que trajeron los emigrantes que volvieron». Las cosas han cambiado mucho; ya nada es lo que era.</p>
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		<title>¡Benedicto XVI, peregrino a Santiago!</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Nov 2010 16:31:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jilián Barrio Barrio</strong>, arzobispo de Santiago de Compostela (ABC, 06/11/10):</p>
<p>EL Papa llega por primera vez a venerar la Tumba del Apóstol Santiago el Mayor. La Ciudad del Apóstol, llamada la «Jerusalén de occidente», ha dejado de ser el Finisterre. Infinitos caminos desde todos los confines del Universo llegan hasta aquí. Numerosas personas vienen para dar un abrazo de paz al busto del Apóstol, cuyo rostro se hace palabra llena de gozo y esperanza. Es el Patrón de las Españas desde tiempos muy lejanos. Su figura histórica y devocional se pone de relieve en los términos o apellidos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38083/%c2%a1benedicto-xvi-peregrino-a-santiago/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jilián Barrio Barrio</strong>, arzobispo de Santiago de Compostela (ABC, 06/11/10):</p>
<p>EL Papa llega por primera vez a venerar la Tumba del Apóstol Santiago el Mayor. La Ciudad del Apóstol, llamada la «Jerusalén de occidente», ha dejado de ser el Finisterre. Infinitos caminos desde todos los confines del Universo llegan hasta aquí. Numerosas personas vienen para dar un abrazo de paz al busto del Apóstol, cuyo rostro se hace palabra llena de gozo y esperanza. Es el Patrón de las Españas desde tiempos muy lejanos. Su figura histórica y devocional se pone de relieve en los términos o apellidos como «promotor», «columna», «defensor» o «adalid» de nuestra fe, como dejan constancia los textos litúrgicos, literarios o populares generados a través la tradición jacobea.</p>
<p>La sabiduría no nos permite ser agoreros pesimistas ni ingenuos entusiastas. Por ello se hace preciso un análisis sereno y ponderado del momento en que vivimos, de modo que no se oscurezcan las luces que lo iluminan ni pasen desapercibidas las sombras que lo ensombrecen. Eso forma parte de la contradicción de la existencia humana, que exige del cristiano la lucidez y la valentía tanto para esclarecer sus misterios a la luz de la revelación divina, como para actualizar los significados de ésta escudriñando los signos de los tiempos. Una sociedad no puede reinventarse en cada momento, echando por la borda el bagaje cultural y moral que le han legado las generaciones pretéritas como si no hubiera nada en todo ello que mereciese ser conservado; como si todo cambio equivaliese a un verdadero progreso; como si pudiese haber progreso cuando se ha perdido toda perspectiva de hacia dónde hemos de encaminar nuestros pasos.</p>
<p>El alcance del Hecho Jacobeo a través del tiempo ha ido influyendo por encima y más allá de la geografía española o hispana. Y ello merced al Camino —o a los caminos— de Santiago. Debido a los nuevos factores que dinamizan la vida y las comunicaciones humanas, se está registrando un auge creciente de peregrinos. Hoy, las terminales del Camino de Santiago arrancan de todos los rincones de Europa y del Mundo. Dante Alighieri dejó escrito que la peregrinación a Santiago «es la más maravillosa peregrinación que un cristiano haya podido hacer antes de su muerte». Un eje espiritual que robustece ahora el Obispo de Roma.</p>
<p>La memoria del Apóstol Santiago ha ido generando una España santiaguista, quicio de la articulación cristiana. Santiago de Compostela refulge como cabeza de la España cristiana y aun de la entera hispanidad, en la que se han derramado la presencia, la fe y la lengua de los españoles. En el Camino de Santiago son patentes las dimensiones de la hispanidad y también de la europeidad. Pero alcanza o revalida ahora, además, la dimensión de la universalidad que le otorga la presencia del Papa Benedicto XVI, que viene a lacrar estas tres dimensiones con el sello de la apostolicidad en pleno Año Santo Compostelano. Podríamos decir familiarmente que «Pedro, el de Roma, viene a abrazar a su hermano Santiago, el de Compostela».</p>
<p>Esta vez, la presencia del Sucesor de Pedro, referencia suprema de la fe como herencia dejada por Jesucristo a su Iglesia, aumenta la oportunidad de someter a juicio de ponderación «el hoy de nuestra fe cristiana», que en nuestros días pasa por un momento de crisis, no sólo como una realidad numérica, sino también como una novedad antropológica. Esta percepción aparece con frecuencia también en el magisterio personal o colectivo del episcopado español. La Iglesia en España no es inmune a los contagios que trae y lleva cierta actitud laicizadora que impregna el pensamiento y el sentimiento de algunos, intentando marginar o eliminar la aportación de criterios, valores y motivaciones que el catolicismo ha hecho a España. Hablamos de un proceso que pasa por el olvido de un conjunto de valores humanos y cristianos, que son esenciales y cuya negación conduce a la desesperanza o al vacío. Los estudios sobre «el hoy de los españoles» señalan cómo el alejamiento paulatino de Dios da lugar a la proliferación de ídolos propios de una sociedad que va perdiendo sus referencias teológicas, que son generadoras de razón, de virtud y de capacidad crítica.</p>
<p>Uno de los orígenes y prototipos de la identidad cristiana de España es la tradición jacobea, que remite primordialmente a la fe de los españoles. Una fe que necesita ser reavivada, estimulada y enardecida. Podría decirse que si queremos que «el hoy de los cristianos españoles» se acerque o se ajuste mejor «al hoy de Dios», precisamos el ardor y el coraje de una nueva evangelización. Nada más pertinente que hablar de evangelización si se habla de Santiago el Mayor. Y más si se hace precisamente en Compostela. La tradición jacobea es toda ella un canto a la evangelización. La apostolicidad que se rezuma aquí se debe al aliento evangelizador del Apóstol Santiago, testigo él y mártir temprano del evangelio de Jesucristo. De la presencia del sucesor de Pedro en una comunidad cristiana siempre podemos y debemos esperar, sobre todo, la confirmación en la fe, acercando «el hoy contemporáneo» al «hoy eterno de Dios».</p>
<p>La peregrinación del Papa acrecienta nuestro «júbilo» con la esperanza que va esparciendo, como el sembrador, allá por donde va. Este es un momento que no será exclusivamente nuestro. Lo que en Santiago se viva y se diga tendrá repercusión en todo el mundo. Por eso Juan Pablo II le gritó, sin ruborizarse, a Europa: «Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes».<br />
Benedicto XVI, peregrino reflexivo donde los haya, pronto al diálogo, buscador de respuestas, siempre a la escucha de todos, y en actitud de servicio a la verdad con su hondura intelectual y su finura espiritual, está ganando la guerra al pesimismo en su peregrinar por los caminos de la Iglesia. Nos indica el «monte» del gozo. El Papa sabe que el Año Santo Compostelano está contribuyendo a la renovación de la vida de la Iglesia en España, y quiere participar de ese torrente de agua limpia que nos dejó en herencia el Amigo del Señor. La peregrinación de Benedicto XVI a Santiago es una gran oportunidad para ahondar un poco más dentro de cada uno de nosotros y dejar salir lo mejor que encontremos. Dios ha sembrado mucho y bueno: lo descubriremos si nos hacemos peregrinos como el Papa.</p>
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		<title>La Galicia del Xacobeo</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jun 2010 11:16:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xerardo Estévez</strong>, arquitecto (EL PAÍS, 28/06/10):</p>
<p>La verdad es que la catedral de Santiago de Compostela parecía un  mercado. El cabildo ha hecho bien en ordenar el acceso en función de la  capacidad del templo. A ciertas horas esto provoca colas donde se hablan  lenguas innumerables, tal como decía en el siglo XII el <em>Códice  Calixtino.</em> Quizá la que menos se oiga sea el gallego, pues desde  hace tiempo, aunque se le quiere, se va abandonando como idioma  principal, debido a un proceso de urbanización imparable. Es lengua de  prestigio social el castellano, mientras el gallego se considera &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30519/la-galicia-del-xacobeo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xerardo Estévez</strong>, arquitecto (EL PAÍS, 28/06/10):</p>
<p>La verdad es que la catedral de Santiago de Compostela parecía un  mercado. El cabildo ha hecho bien en ordenar el acceso en función de la  capacidad del templo. A ciertas horas esto provoca colas donde se hablan  lenguas innumerables, tal como decía en el siglo XII el <em>Códice  Calixtino.</em> Quizá la que menos se oiga sea el gallego, pues desde  hace tiempo, aunque se le quiere, se va abandonando como idioma  principal, debido a un proceso de urbanización imparable. Es lengua de  prestigio social el castellano, mientras el gallego se considera poco  útil, idea que no se justifica en un mundo global por su proximidad a la  lusofonía, con Brasil como potencia emergente. En este contexto, la  Xunta de Galicia abandonó el acuerdo institucional sobre la lengua que  venía de tiempos de Manuel Fraga y aprobó en solitario un polémico  decreto plurilingüe, para proponer ahora la vuelta a un consenso que no  debió haberse alterado.</p>
<p>Se comenta en la cola, cómo no, la situación económica, el déficit y  el paro, y cómo se utilizan las cifras como proyectiles según donde  gobiernen unos y otros. Es común opinión que la crisis es fruto en buena  medida del delirio inmobiliario a que se sometió España al socaire de  la Ley del Suelo del año 1998. Nos consolaba a los gallegos la  previsible mejoría de nuestro PIB por la afluencia de turistas,  visitantes y peregrinos del Xacobeo, que sumarán varios millones, pero  últimamente se ha desinflado tal ánimo.</p>
<p>Mientras la cola se  desliza, oímos distraídos la melodía machacona de un flautista callejero  que, sentado en el suelo, lee a Tolstói. Dejándonos llevar por los  pensamientos, como Ramón Sampedro desde su lecho en la película <em>Mar  adentro,</em> navegamos hacia el mar y encontramos un <em>megaterritorio</em> muy antropizado en toda la franja litoral, dividido anacrónicamente  entre el norte y el sur, A Coruña y Vigo, división que se evidenció en  el debate de fusión de las cajas de ahorros, más agrio que dulce, a  pesar de estar unidas por autopistas y, en poco tiempo, por el tren de  alta velocidad. Tan importante como la reclamada galleguidad para llevar  a cabo la fusión es aspirar a la competencia económica de la entidad  resultante. Del mismo modo, por interés gallego, se debe plantear, según  se dice ahora, la gobernanza del sistema de ciudades y sus  conglomerados urbanos, entre ellas y todas con la Xunta. Galicia  necesita mucha política de cooperación entre Administraciones para  superar localismos.</p>
<p>¿Y cómo proteger nuestro territorio de la  avalancha de urbanizaciones indiscriminadas? La nunca bien valorada  decisión del anterior Gobierno autonómico de prohibir cautelarmente  edificar en la franja de 500 metros impidió el desmadre. Ahora estamos  metidos de lleno en el dibujo de la costa para delimitar más de 200.000  hectáreas de protección. El debate está servido, cosa muy provechosa en  cuanto puede controlar la inveterada práctica del <em>ti vai facendo,</em> el &#8220;tú ve haciendo&#8221; que tantas veces los poderes públicos decían a los  administrados para consumar la ilegalidad al margen de planes, proyectos  y licencias. El reverso de esa Galicia dinámica es la bella durmiente  del interior, sometida a un invierno demográfico de los más profundos  del mundo, que ha concentrado el esfuerzo en las ciudades históricas de  Lugo y Ourense.</p>
<p>Y si uno de los perfiles de Galicia tiene que ser  la nueva economía, deberían incrementarse los recursos de I+D+i, es  decir, inversión, formación y talento, y aun así nos va a llevar una  generación ponernos al día. Aquí, junto con los sectores industriales  más progresivos, entran las tres universidades, bien gestionadas,  trabajando en red y especializadas para producir patentes y  publicaciones científicas.</p>
<p>De mi viaje nefelibata vuelvo a la cola  justo en el momento de entrar en la catedral para admirar la simbiosis  de románico y barroco más bella de Europa y el Pórtico de la Gloria que,  sobre ser escultura, es un ejemplo acabado de arquitectura figurativa,  ahora cubierto de andamios en una rigurosa operación de restauración  para desentrañar y reparar sus múltiples patologías. Los Príncipes de  Asturias anduvieron hace poco por el Camino de Santiago y, cumpliendo  con la tradición, pidieron al apóstol ayuda en estos momentos de crisis.  Convendría añadir que proveyese de inteligencia y acuerdo para que la  política no sea solo áspera contraposición de posturas. Los efluvios del  botafumeiro me inspiran la ilusión de una concertación en esta  coyuntura que tan preocupados nos tiene a todos.</p>
<p>Al salir del  recinto, en cualquier tertulia nos hablarán de la controvertida Ciudad  de la Cultura de Peter Eisenman, y también de Andrés Perea, con sus  pliegues tectónicos exteriores y curvas marítimas internas, que podrá  visitarse a partir de octubre y conocer su oferta cultural.</p>
<p>Para  redondear la visita, el programa del año está lleno de figuras  estelares, como Cecilia Bartoli o Lang Lang, y de buenos festivales sin  tanto relumbrón, como el pasado Músicas Contemplativas o el próximo Via  Stellae. Hasta el año 2021 no habrá un nuevo jubileo. Nos vendrá bien  para reflexionar sobre el fenómeno universal, mediático y, sobre todo,  espiritual del Camino, porque lo cierto es que en la vida de uno hay un  antes y un después de andarlo.</p>
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		<title>Care and chorizo</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 17:18:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Peter Preston</strong>, a columnist of the <em>Guardian</em> and the <em>Observer</em> (THE GUARDIAN, 23/08/09):</p>
<p>It is the last trip of the holidays. Turn right off the motorway and wind down rutted, tree-shrouded roads for an hour into the heart of nothingness. My son-in-law has promised to show us the village where he was born. Take a giant stride back in time. Pre-Cranford, you&#8217;d say, if the BBC existed here. But this is <a title="Galicia" href="http://www.galiciaguide.com/">Galicia</a>, and the world looms far harsher than crinoline England. Great rolling hills, deep valleys, tiny hamlets clinging to daunting slopes: humanity struggling for survival.</p>
<p>The &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26481/care-and-chorizo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Peter Preston</strong>, a columnist of the <em>Guardian</em> and the <em>Observer</em> (THE GUARDIAN, 23/08/09):</p>
<p>It is the last trip of the holidays. Turn right off the motorway and wind down rutted, tree-shrouded roads for an hour into the heart of nothingness. My son-in-law has promised to show us the village where he was born. Take a giant stride back in time. Pre-Cranford, you&#8217;d say, if the BBC existed here. But this is <a title="Galicia" href="http://www.galiciaguide.com/">Galicia</a>, and the world looms far harsher than crinoline England. Great rolling hills, deep valleys, tiny hamlets clinging to daunting slopes: humanity struggling for survival.</p>
<p>The political buzz word of the moment is &#8220;community&#8221; of course: as in Notting Hill community slates Canary Wharf community for greed, or Hazel Blears grovels to Salford community. <a title="Gordon Brown" href="http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2009/aug/23/spain-galicia-community-chorizo/www.guardian.co.uk/politics/2009/jul/30/european-leaders-on-holiday">Gordon Brown</a> even spent some of his down time doing community service in Fife. But this remembrance of a forgotten Europe – no tourists, no schools, no shops, no anything but those few people who remain – is the purest definition of community imaginable.</p>
<p>It means scraping a living from the animals you keep and the patches of vegetables you&#8217;ve always grown. It means cabbage soup or beans and potatoes smothered in olive oil, plus chorizo made from every last bit of the pig you slaughtered yourself, washed down with the light red wine made in the shed at the back. It means history, identity and lives inextricably interwoven.</p>
<p>We&#8217;re sleeping in an upstairs room of this dour stone shield against the elements. &#8220;In the room where I was born,&#8221; says my son-in-law. And there, just along the hillside, on the track to the spring where you get your water, is the house where his mother was born. And there, just 50 yards below, the house of his father, too.</p>
<p>There are 12 homes left for the living here, many fewer than in the days when the whole hillside was covered in pastures. At night, when you look out far across the valley, just a few clusters of light signal life as the road winds up the great bulk of a mountain and ends in the village of the damned, where they say no one visits and no one escapes.</p>
<p>What&#8217;s the average age of those who remain? Maybe 70, heading towards 80. But here&#8217;s where community kicks in. The vibrant 91-year-old who was José&#8217;s mother&#8217;s best friend heaps biscuits and sausage on us, then dances for joy, twirling fast to show that she can, and singing in a strong, clear voice while her daughter looks on and pours more wine. You don&#8217;t just go visiting here once the cattle and sheep are brought in at night, safe from the wolves that roam. Visiting is what the village does as core pursuit and diversion, moving almost obsessively from parlour to parlour, telling tales, tipping more wine from vast plastic bottles.</p>
<p>The 91-year-old says proudly that she&#8217;s never drunk water, only wine, and hadn&#8217;t been near the world outside for 40 years until she needed an operation a few months back. She shows scant sign of wanderlust now. This is a dying fall. The school that used to be run for four months a year is only a memory, no children left. The baker&#8217;s van comes once a week, dried cod on delivery once a fortnight. No transport: at six, José and his dad would walk for three hours to the nearest big village. For the rest, the village is self-contained, insulated, self-absorbed: really a few old family trees, interwoven against passing time.</p>
<p>Those who stay in it neither want nor, often, know any other way. The village, the sum of existence and memory, is beautiful and awesomely self-sufficient. Those who leave it – to live in South America, Madrid, Barcelona – return time and again, as though under some spell. My Spanish grandchildren, able to roam where they like without fear, and happy to ask for nothing because there is nothing to buy, feel themselves part of something beyond big city experience. The stories their father tells – of the days when his own father lived in the hills for fear of the <a title="Francoistas" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Category:Francoist_Spain">Francoistas</a> and bartered his freedom through a priest – aren&#8217;t those of long ago. The valley itself keeps them hauntingly fresh.</p>
<p>And when the old grow too old to cope, when care becomes imperative demand? Then – see! – the children who went away to make a life in Barca and beyond come home to do what their mother and father did for their mothers and fathers before them: they come back to care.</p>
<p>It can&#8217;t last, surely. You can hear a clock ticking as the fields shrink back down the hill, neglected, overgrown. But you also feel something that, though I was born and grew up in a village myself, was never quite part of that life. Forget the state and the powers it wields, forget ideology from left and from right. None of it matters here in the middle of nowhere, where care is the true heart of community.</p>
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		<title>Día de Santiago, día de Galicia</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Jul 2009 20:35:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong>, presidente de la Xunta de Galicia (ABC, 25/07/09):</p>
<p>Don Ramón Otero Pedrayo, el gran patriarca de las letras gallegas, dejó escrito, en su memorable «Guía de Galicia», que ésta es «tierra occidental y marítima, borde del antiguo mundo frente al mundo ignoto, centro creador de la conciencia medieval, gracias al sepulcro de Santiago y los caminos espirituales suscitados por él, país de profundas tradiciones». Otro gran gallego, Ramón Piñeiro, referente moral y político del galleguismo en los últimos años de la Dictadura, en la transición, y durante la puesta en marcha de nuestra autonomía política, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26016/dia-de-santiago-dia-de-galicia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Alberto Núñez Feijóo</strong>, presidente de la Xunta de Galicia (ABC, 25/07/09):</p>
<p>Don Ramón Otero Pedrayo, el gran patriarca de las letras gallegas, dejó escrito, en su memorable «Guía de Galicia», que ésta es «tierra occidental y marítima, borde del antiguo mundo frente al mundo ignoto, centro creador de la conciencia medieval, gracias al sepulcro de Santiago y los caminos espirituales suscitados por él, país de profundas tradiciones». Otro gran gallego, Ramón Piñeiro, referente moral y político del galleguismo en los últimos años de la Dictadura, en la transición, y durante la puesta en marcha de nuestra autonomía política, compartía con D. Ramón (en Galicia, cuando se habla de D. Ramón, sólo puede ser para referirse a Otero Pedrayo) su devoción por Compostela. Una devoción que, como dejó escrito Piñeiro, hundía sus raíces en «el doble significado, religioso y cultural, del santuario apostólico y, al mismo tiempo de factor histórico-cultural de integración de Galicia en Europa». Un factor que hizo al mismísimo Goethe reconocer que «Europa comenzó en el Camino de Santiago».</p>
<p>Amantes de las tradiciones, los gallegos y gallegas, tanto los que residimos en nuestra tierra como los hijos de la emigración, hemos celebrado el Día de Galicia en su doble significado religioso (festividad del Apóstol Santiago) y cultural durante siglos: desde los tiempos en que las crónicas dan cuenta del descubrimiento del Sepulcro, a finales del siglo IX; y formalmente desde que en 1646 las Cortes de León y Castilla, presididas por Felipe IV, instauraron la Ofrenda Regia al Apóstol. Una Ofrenda que Su Majestad el Rey ha tenido la generosidad, que públicamente agradecemos, de delegarme en el presente año.</p>
<p>Así, cuando a finales del siglo XIX diversos pueblos europeos comienzan a «inventarse tradiciones», por recurrir a la expresión de Hobsbawn, que entre nosotros suele utilizar el historiador y presidente del Consello de la Cultura Gallega, Ramón Villares, el regionalismo gallego, en vez de construir «nuevas religiones civiles alternativas», se limita a incorporarse a las tradiciones preexistentes. Las «Irmandades da Fala» proclaman el 25 de julio de 1920 como primer «Día de Galicia», con lo que la fecha comienza también a ser reivindicativa en lo político, y a celebrarse, según los pendulazos de la historia constitucional española, en público o en privado. Así, la reivindicación política se circunscribe, en los años 60, a una Misa ante los restos de Rosalía de Castro en el Panteón de Gallegos Ilustres; y en la transición los nuevos movimientos nacionalistas de izquierdas comienzan a convocar manifestaciones en el «Día da Patria Galega», que desembocan, también, junto al Sepulcro.</p>
<p>Ciertamente, Galicia es hoy lo que es, y los gallegos somos lo que somos, gracias al esfuerzo de todos los que nos precedieron. Fueron muchos los hombres y mujeres que trabajaron en el pasado por lo que ya es una realidad: una Galicia autónoma en una España unida y abierta a Europa y al mundo. Los gallegos y las gallegas, como obstinadamente demuestran todas las encuestas realizadas a lo largo de los últimos 28 años, valoran positivamente, de forma muy mayoritaria, nuestro vigente marco autonómico, derivado de la Constitución de 1978. Un Estatuto que, con independencia de su posible reforma, necesaria y constitucional, nos permite identificarnos con la expresión que mejor resume la posición compartida por la inmensa mayoría: el galleguismo; una ideología que lejos de considerar incompatibles y excluyentes los sentimientos de pertenencia a las comunidades políticas gallega, española y europea, las considera igualmente propias y básicamente complementarias. Una complementariedad identitaria que se extiende a todos los órdenes y usos sociales, empezando por el idioma: el gallego es nuestra propia lengua, y precisamente por ser la mejor expresión de nuestro genio creativo, se merece un especial respeto y protección, como muy acertadamente establece la Constitución en su artículo 3º; pero sin que ello vaya en detrimento del conocimiento y uso en Galicia de nuestra otra lengua, el castellano, que por ser la común de todos los españoles también es nuestra y propia; ni en menoscabo del aprendizaje de al menos otro idioma europeo, como el inglés, que se ha convertido en la lengua franca contemporánea.</p>
<p>En el orden político, son otras las preocupaciones que los gallegos compartimos. Acaba de ser aprobado un nuevo sistema de financiación de las CCAA que, de entrada, ha convertido el que hasta ahora era un sistema de nivelación total (por el que todos los recursos de las CCAA de régimen común se redistribuían entre todas las CCAA) por un sistema de nivelación parcial (que limita la aportación de cada CCAA al sistema). Un cambio de filosofía en cuestión tan central para el buen funcionamiento del Estado de las Autonomías, originado por el nuevo Estatuto catalán, que con independencia de sus resultados concretos en términos de recursos para cada CA (y para Galicia no parecen ser buenos, al soslayarse circunstancias que, como la dispersión poblacional o la emigración, encarecen la prestación de un mismo servicio público respecto de otros territorios), merecía, por tanto, haber sido consensuado con todas las Comunidades Autónomas.</p>
<p>Nuestras principales preocupaciones no difieren, en definitiva, de las de los demás españoles. Sobre todas, la crisis económica, que está llevando a la desesperación a muchas familias, que ven como ninguno de sus miembros puede mantener o acceder a un puesto de trabajo. La Xunta de Galicia se ha puesto a trabajar con el objetivo fundamental de luchar contra la crisis, primero, y hacerlo en el marco de un plan estratégico que permita, después, la incorporación en condiciones competitivas de la economía gallega a la globalizada economía mundial. Hemos presentado, incluso antes de que se cumplieran nuestros primeros 100 días de gobierno, un plan de austeridad que supone una reducción del gasto público no productivo en 144 millones de euros, y que se visualiza en la supresión de tres consellerías y en la supresión de más de un 40% de los altos cargos en relación con el anterior gobierno bipartito. Ello nos ha permitido (junto con una reprogramación del 11% del irreal presupuesto aprobado en 2008) elaborar un plan de choque para la economía gallega de 1.224 millones, del que estamos solicitando valoraciones y aportaciones a los representantes sociales, y que prioriza el fomento del empleo y de la productividad de nuestro tejido productivo, y la adopción de medidas de apoyo a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, que son las que más padecen las consecuencias de la crisis.</p>
<p>Una crisis que esperamos superar, como siempre, con mucho trabajo y con la ayuda del Apóstol, bien tangible en el Año Santo 2010. Un año en el que Galicia acogerá agarimosamente a todos aquellos que quieran, como don Ramón, pasear por las calles de Compostela entre «estudiantes procedentes de toda Galicia, campesinos de la Mahía, enfermos que buscan la salud corporal, peregrinos que persiguen la salud espiritual, y turistas que procuran la emoción estética de la Quintana, del Obradoiro, del Pórtico, del Sar, y de la ciudad en su conjunto», para sentirse, a la vez, «en el corazón de Galicia y en uno de los lugares en los que se alentó la creación de Europa».</p>
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		<title>¿Mil primaveras más?</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 20:20:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Política lingüística]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Losada</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 31/03/09):</p>
<p>Al día siguiente de su triunfo electoral, Núñez Feijóo anunciaba la derogación del decreto del gallego antes del nuevo curso académico para garantizar los &#8220;derechos civiles&#8221; de los padres. Días más tarde, en la radio que tanto ayudó a su agresiva campaña, presionado para que garantizase en vivo y en directo, la &#8220;libertad lingüística&#8221;, un Feijóo más bajo de bilirrubina se excusaba diciendo que no podía duplicar el sistema educativo. Y es cierto. La ley de normalización lingüística aprobada por Fraga en 1993 prohíbe de manera expresa la segregación de alumnos por &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24470/mil-primaveras-mas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Losada</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 31/03/09):</p>
<p>Al día siguiente de su triunfo electoral, Núñez Feijóo anunciaba la derogación del decreto del gallego antes del nuevo curso académico para garantizar los &#8220;derechos civiles&#8221; de los padres. Días más tarde, en la radio que tanto ayudó a su agresiva campaña, presionado para que garantizase en vivo y en directo, la &#8220;libertad lingüística&#8221;, un Feijóo más bajo de bilirrubina se excusaba diciendo que no podía duplicar el sistema educativo. Y es cierto. La ley de normalización lingüística aprobada por Fraga en 1993 prohíbe de manera expresa la segregación de alumnos por aulas o centros.<br />
Curiosa paradoja: para cumplir sus compromisos de campaña con los <em>civil rights</em> de los padres que así lo demandan, Feijóo tendría que derogar la <em>ley </em>Fraga antes que el decreto de Touriño y Quintana. La vida es una tómbola.</p>
<p>A DÍAS DE su toma de posesión, pocos agitan ya el fantasma de la imposición lingüística. Su secretario general, Alfonso Rueda, ha pasado de ir de comparsa de Rosa Díez en una micromanifestación de Galicia Bilingüe, a proclamar que el programa del PP no es la segregación educativa defendida por esta asociación de autodeclaradas víctimas del gallego. La propia portavoz <em>bilingüe,</em> Gloria Lago, ha probado en sus carnes la teoría de Warhol y los 15 minutos de fama: de estrella mediática en campaña, ha derivado en una de esas visitas incómodas que todos hemos padecido, también Núñez Feijóo. Con la mosca detrás de la oreja por tanta frialdad, ya han advertido que vigilarán el cumplimiento de las promesas lingüísticas. ¿Qué ha pasado para que los partidarios del llamado &#8220;bilingüismo cordial&#8221; hayan ido del afecto al si te he visto, no me acuerdo? Han pasado las elecciones y, sobre todo, la verdad de la penosa situación del gallego, que, para ser la lengua opresora, se amenaza fundamentalmente a sí misma.<br />
La última entrega del mapa sociolingüístico de Galicia, distribuida de manera casi clandestina por la Real Academia Gallega para no meterse en líos durante la contienda electoral, certifica la tendencia marcadamente descendente del gallego, así como el relativo fracaso del sistema educativo y las políticas lingüísticas. Por no hablar de las probadas nulas habilidades de quienes pretendían imponerlo: uno de cada 10 menores de 18 años no ha recibido educación alguna en ese idioma, pese a obligarlo la ley de normalización de 1993. Los datos no suponen novedad ni sorpresa alguna, tampoco para Feijóo y su partido.<br />
El plan de normalización lingüística aprobado por unanimidad en el Parlamento en el 2004, a iniciativa del último Gobierno de Fraga, suscribe evidencias como que el sistema no garantiza la competencia de los alumnos en ambas lenguas , solo en castellano; la pertinaz resistencia en los centros privados a cumplir la ley; la preocupación por el envejecimiento del idioma &#8211;los jóvenes que lo usan regularmente se sitúan 10 puntos por debajo de la media&#8211;, o su acelerado decaimiento en las ciudades &#8211;menos del 30% manifestaba utilizarlo a diario&#8211;. Incluso se define como un problema la falta de percepción del gallego como un elemento identitario.<br />
La receta consensuada por los tres grupos presentes en la Cámara era clara: reforzar la base legal de apoyo al idioma propio de Galicia, asegurar al menos un tercio de horario de educación infantil en gallego y un equilibrio al 50% en el resto del currículo académico, fijar la obligatoriedad de conocerlo para los docentes y un modelo de políticas activas de promoción y valorización social de la lengua. Literalmente, las medidas establecidas para el sistema educativo por el famoso decreto 124/2007, a derogar por poco menos que traer el apocalipsis del castellano.</p>
<p>PARA EXPLICAR tanto meneo lingüístico entre Feijóo y los suyos sería ingenuo quedarse en la probada utilidad electoral de olvidar en la oposición cuanto se decía en el Gobierno y viceversa. Fraga implementó una política de normalización lingüística más simbólica que efectiva, pero generó un marco regulativo favorable al gallego y nunca rompió la conexión con la identidad.<br />
El giro imprimido por Feijóo en materia lingüística excede el mero oportunismo electoral. Rompe frontalmente con esa estrategia de compromiso simbólico y supone otra vuelta de tuerca en la <em>genovización</em> del PP gallego. La derecha gallega ha mudado su visión y su propuesta. Para su Gobierno, la normalización y la igualdad de oportunidades entre ambas lenguas ya no será un objetivo de interés general, ni siquiera una responsabilidad de la Xunta. Será una decisión individual de cada uno que se compromete a no estorbar e, incluso, dentro de un orden, a promocionar y apoyar.<br />
Seguramente, la aguda prosa de otro conservador gallego, el genial Álvaro Cunqueiro, ayuda a entender mejor estos cambios. Cunqueiro dejó escrito que si de él algún día, después de muerto, se quisiese hacer un elogio, podría decir en su lápida &#8220;<em>Aquí xace alguén que coa súa obra fixo que Galicia durase mil primaveras máis</em>&#8220;.<br />
Algo me dice que, aun siendo ambos de derechas, las prioridades de Don Álvaro y Feijóo no son las mismas, por desgracia para esa otra patria que es nuestra lengua, que también escribió el creador de Merlín, <em>o encantador.</em></p>
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		<title>Por qué la izquierda perdió Galicia</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 20:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia Marzo-2009]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 26/03/09):</p>
<p>Es ahora, transcurrido casi un mes, cuando empieza a tener contestación la pregunta que no pocos gallegos reciben de sus no pocos amigos catalanes. ¿Por qué el bipartito perdió las elecciones? Es ahora cuando está emergiendo la respuesta. Ahora es cuando Touriño las está ganando. Ahora cuando la opinión pública está dando el giro que compensa el de las urnas y se resitúa en el lugar donde estaba.<br />
La sociedad, sobre todo la sociedad, pero también los partidos políticos como representación esencial de las ideas que se agitan en ella, deberán aprender &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24384/por-que-la-izquierda-perdio-galicia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 26/03/09):</p>
<p>Es ahora, transcurrido casi un mes, cuando empieza a tener contestación la pregunta que no pocos gallegos reciben de sus no pocos amigos catalanes. ¿Por qué el bipartito perdió las elecciones? Es ahora cuando está emergiendo la respuesta. Ahora es cuando Touriño las está ganando. Ahora cuando la opinión pública está dando el giro que compensa el de las urnas y se resitúa en el lugar donde estaba.<br />
La sociedad, sobre todo la sociedad, pero también los partidos políticos como representación esencial de las ideas que se agitan en ella, deberán aprender la lección que estos días se está dando con la (tardía) entrada en campaña del ya ex líder del PSG-PSOE.<br />
En reciente comparecencia ante los medios, el presidente del Gobierno gallego en funciones, según afirmó, &#8220;harto de demagogia&#8221;, reveló que la Xunta solo tiene los 32 Audi que dejó Fraga; que el primero de los Audi blindados fue comprado por Fraga y que el segundo, comprado también por él en el 2002, costó 331.000 euros; que ambas operaciones se hicieron sin dotación presupuestaria previa, como ocurrió en julio del 2004 con la adquisición de un Volkswagen Tuareg resuelta sin el procedimiento preceptivo, práctica que conlleva la de la aprobación colegiada del Gobierno.</p>
<p>TODAVÍA MÁS: que Feijóo circuló en esos Audi por el país en su condición de vicepresidente en plena campaña electoral. A mayores, parece ser que todavía hoy Fraga circula en un Audi que debería haber devuelto a la finalización de los dos años transcurridos desde su sustitución como presidente gallego.<br />
Las afirmaciones de Touriño no son baladíes. Hasta el último momento las encuestas no definieron quien se habría de alzar con el triunfo electoral. Tuvieron que ser las urnas las que lo hiciesen, por un pelo, es decir, por un diputado. ¿Quién se tiró la canita (demagógica) al aire? Indudablemente, el jefe de campaña del PP, secundado por todo el aparato del partido.<br />
Las acusaciones realizadas a Touriño por cuenta de los fabulosos A8 no tuvieron (¿la debida?) repuesta. Tampoco las del mobiliario que orna la sede del Gobierno. Interpelado a este respecto, el presidente en funciones respondió que sí, que a la vista de lo sucedido quizá debió de haberlo hecho; pero que cada uno tiene una función en la vida y que la suya no es la de &#8220;enlodar&#8221;, que traducido viene siendo algo así como revolcarse en la ciénaga.<br />
En una situación electoral en la que unas pocas decenas de miles de votos deciden, los comentarios sobre los coches, las fotografías del vicepresidente Quintana a bordo de un lujoso velero, celosamente guardadas desde el año 2005, desviaron demagógicamente esas decenas de miles de votos que permitieron el triunfo del PP. Sin duda, a lo largo de la legislatura el bipartito cometió errores que lo ayudaron, pero también sin duda que fue la campaña la que decidió en último extremo.<br />
Touriño está ganando ahora el crédito personal necesario y devolviéndole a su partido el favor de la opinión pública, pero también haciendo bueno el principio que aconseja que &#8220;en la guerra como en la guerra&#8221;. La caballerosidad, el civismo, la dignidad del comportamiento habitual deben ser sometidos, también sin duda, a revisión. ¿Se deberá aceptar, sin más, que esas prácticas deban ser olvidadas en las campañas electorales? Es una pregunta dura porque lo más probable es que a la vuelta de cuatro años nadie se acuerde del giro que se comenta y se pueda volver a las andadas.<br />
Hasta llegar allí restan elecciones europeas, municipales y legislativas en las que el esquema se puede volver a repetir cuando no ha sido únicamente lo comentado la causa del vuelco. Durante los meses que precedieron a las elecciones, el bilingüismo, en el que hasta entonces se había conducido con placidez extrema la sociedad gallega, fue debidamente agitado desde concretos y determinados medios de prensa hasta hacerlo derivar en un conflicto lingüístico importante que convulsionó la sociedad gallega, fracturándola. El idioma fue hábilmente convertido en un arma arrojadiza que enfrentó a la sociedad, da toda la impresión que para la simple obtención de un beneficio partidario. La torpeza de una izquierda radical que, en víspera de elecciones, le hizo el juego a los (&#8220;inteligentes&#8221;) postulados de la derecha dura al reventar en la ciudad de Santiago una manifestación convocada a favor del castellano, que al parecer peligra en Galicia, determinó no pocas posiciones. Y así <em>ad nauseam.</em></p>
<p>RECORDANDO que la libre interpretación del 11-M todavía colea, que el desmontaje del GAL pudo ser otra cosa distinta de la que nos contaron, que todavía se canonizan mártires del 36, pero no se pueden exhumar cadáveres de quienes no han de ser nunca canonizados por muy firme que fuese su fe; que si en su momento Rouco quiso firmar un Concordato con la Xunta y la reforma del Estatuto se le atraganta ahora al PP, o que si Aguirre se puede vestir con un jersey que es la bandera madrileña pero es mejor ni imaginar la que se armaría si Montilla apareciese en el Parlament con un jersey cuatribarrado, visto lo visto y que la ley del embudo todavía funciona, mejor sería que la izquierda se empezase a ajustar los machos y preparando para campañas que puedan hacer que la pasada habida en Galicia se ofrezca como propia de unas hermanas carmelitas, esas que siempre nos llevan de excursión&#8230; al monte.</p>
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		<title>Centrados en el futuro</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Mar 2009 12:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[País Vasco]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia Marzo-2009]]></category>
		<category><![CDATA[País Vasco Marzo-2009]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José María Lassalle</strong>, secretario de Estudios del PP y diputado por Cantabria (EL PAÍS, 07/03/09):</p>
<p>La política española ha dado un giro inesperado. Lo que parecía para algunos un acontecimiento más o menos lejano -que el PSOE cediera espacio político en campo abierto- por fin se ha producido. De este modo se ha vuelto a confirmar que la historia no sólo gatea sino que, como señala Nassim Taleb en <em>El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable,</em> es capaz de dar saltos. En poco más de una semana, el Partido Popular ha logrado concatenar bajo el liderazgo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24193/centrados-en-el-futuro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José María Lassalle</strong>, secretario de Estudios del PP y diputado por Cantabria (EL PAÍS, 07/03/09):</p>
<p>La política española ha dado un giro inesperado. Lo que parecía para algunos un acontecimiento más o menos lejano -que el PSOE cediera espacio político en campo abierto- por fin se ha producido. De este modo se ha vuelto a confirmar que la historia no sólo gatea sino que, como señala Nassim Taleb en <em>El cisne negro. El impacto de lo altamente improbable,</em> es capaz de dar saltos. En poco más de una semana, el Partido Popular ha logrado concatenar bajo el liderazgo de Mariano Rajoy una serie de éxitos de enorme fuerza política: la dimisión de un ministro socialista; la recuperación del Gobierno de Galicia tras una victoria sin paliativos de Alberto Núñez Feijóo y, finalmente, convertirse en Euskadi en un partido que puede contribuir decisivamente a que se materialice el sueño de ver elegido <em>lehendakari</em> a un político no nacionalista.</p>
<p>Estos logros se han conseguido a pesar de que el momento político no era propicio. De hecho, en las últimas semanas el Partido Popular ha sido sometido a una durísima operación de descrédito que trató de cuestionar el liderazgo de Mariano Rajoy y de inutilizarnos como alternativa de gobierno a los socialistas. Estas circunstancias han hecho que los <em>populares</em> hayamos tenido que afrontar las campañas electorales vasca y gallega bajo la presión de una atmósfera perversa que ha secuenciado filtraciones de un sumario judicial que tendría que haber sido secreto e instruido sin menoscabo de la presunción de inocencia y, por supuesto, desde el respeto escrupuloso del principio de separación de poderes y el derecho al juez natural y predeterminado por la ley.</p>
<p>Afortunadamente, nuestro partido ha reaccionado adecuadamente frente al intento de hacer de un sumario judicial un arma electoral. Hemos puesto en valor las dificultades y hemos visto en ellas una oportunidad política que nos ha permitido llevar la iniciativa y marcar la agenda de los acontecimientos. Al hacerlo, se ha fortalecido nuestra cohesión y unidad internas acallando las desavenencias que algunos propalaban interesadamente con el fin de desmovilizar a nuestro electorado; se han asumido responsabilidades y nos hemos comprometido públicamente a exigir las que en su caso se dedujeran de las imputaciones que puedan efectuar los órganos jurisdiccionales competentes. Al mismo tiempo, no hemos dudado en confiar en nuestras instituciones apelando a la plena vigencia del Estado de derecho, personándonos en los tribunales y ejerciendo todas las acciones parlamentarias, disciplinarias, procesales y judiciales disponibles con el fin de salvaguardar la imagen de honradez del Partido Popular y sus militantes y, así, poder cubrir el flanco de nuestro crédito para localizar todas nuestras energías políticas en hacer aquello que esperaban -y esperan siempre- los ciudadanos de nosotros: que trabajemos por ser alternativa política y merecernos así el apoyo de una mayoría que devuelva a los ciudadanos su confianza en el futuro.</p>
<p>Creo que el electorado ha valorado cada una de nuestras iniciativas. Lo ha demostrado a través de las urnas. El éxito electoral alcanzado el 1 de marzo es el fruto de un partido que ha sido fiel al liderazgo de Mariano Rajoy y al proyecto de moderación y centrismo reformista salido del Congreso de Valencia del pasado mes de junio. Son muchos los que han apuntado que, tras la mayoría absoluta lograda por los <em>populares</em> en Galicia, ha tenido lugar un cambio de tendencia política en el panorama político español. Quizá sea excesiva la conclusión -máxime cuando aún quedan tres años de legislatura-, pero no cabe duda de que por primera vez desde el 14 de marzo de 2004, los socialistas se ven obligados a experimentar en su ánimo la decepción política de ver cómo retrocede la mancha de la izquierda en el conjunto de la geografía peninsular. No cabe duda de que esta impresión la refuerzan la magnitud de la derrota sufrida por el PSOE y el hecho de que los populares hayamos ganado a nuestros adversarios en un escenario de altísima movilización electoral estimulado tanto por la presencia de los principales líderes nacionales como por un runrún periodístico que, a diestra y siniestra, ha caldeado el ambiente con las previsiones y vaticinios realizados por los analistas de numerosos medios de comunicación. Es más, en el caso socialista, no hay que olvidar que sus dos principales líderes, José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco, dieron el paso de implicarse personalmente en la campaña gallega. Con todo, no cabe duda de que lo que más ha contribuido a extender en estos momentos una cierta sensación de cambio de tendencia ha sido el peso que han adquirido ahora las palabras pronunciadas por Rodríguez Zapatero en el mitin de cierre de campaña en Santiago de Compostela, cuando afirmó que: &#8220;Votar a Touriño es lo mismo que votar a Zapatero. Lo mismo&#8221;, añadiendo a continuación que: &#8220;Yo cumplo con esta tierra porque cuento con cuatro ministros gallegos&#8221;. Por eso, &#8220;entrego toda mi energía para ganar las elecciones&#8221; y seguir &#8220;siendo una fuerza imparable&#8221; en España.</p>
<p>Tras la cita electoral del 1 de marzo todos los ojos se ponen ahora en las próximas elecciones europeas. Será entonces cuando los ciudadanos quiten o den razones, confirmando si ha tenido lugar, o no, un cambio de tendencia política. Mientras tanto la sociedad española vivirá pendiente de quién gobernará el País Vasco y de cómo trabajan el Gobierno y la oposición para atajar los efectos de la crisis económica que padece nuestro país. El Partido Popular quiere contribuir a despejar las incertidumbres en ambos escenarios. En Euskadi queremos que se experimente, por fin, la normalidad democrática de una saludable alternancia política; algo -por cierto- que la mayoría de los vascos desea y que, además de formar parte del relato legitimador de la modernidad democrática surgida de la revolución de 1789, posibilita institucionalmente el propio Estatuto de Gernika y la Constitución española. Y en el resto de España queremos que nuestras propuestas económicas sean asumidas por un Gobierno socialista que sigue mostrándose incapaz de enderezar la situación y paliar los efectos sociales generados por una destrucción de empleo que está a punto de rebasar la frontera de los tres millones y medio de parados.</p>
<p>La energía política del Partido Popular va a localizarse principalmente en demostrar a los españoles que somos una alternativa fiable que, desde su moderación y su probada capacidad de gestión, es capaz de ofrecer soluciones eficaces a la crisis. Nada ni nadie va a desviarnos de este objetivo porque queremos ganar las próximas elecciones europeas convenciendo de nuestra idoneidad como alternativa bajo el liderazgo sensato de Mariano Rajoy. Vamos a estar ahí, en la brecha de las propuestas y en la firme serenidad de quienes quieren tender amigablemente la mano a una sociedad que vive en apuros y que necesita recuperar la confianza ante el mañana.</p>
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		<title>Efectos colaterales</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2009 20:32:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[País Vasco]]></category>
		<category><![CDATA[Galicia Marzo-2009]]></category>
		<category><![CDATA[País Vasco Marzo-2009]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 05/03/09):</p>
<p>Además de cambios políticos en Galicia y en el País Vasco, las elecciones autonómicas del domingo pasado han afectado también a la estabilidad del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Han sido, pues, algo más que unas simples autonómicas.</p>
<p>Los resultados de Galicia muestran las dificultades de los partidos estatales en sus alianzas con los partidos nacionalistas de ámbito autonómico, cómo pueden distanciarlos de una parte de sus propios votantes al rechazar estos ciertos aspectos de sus políticas nacionalistas.</p>
<p>El documento promovido por la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24164/efectos-colaterales/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 05/03/09):</p>
<p>Además de cambios políticos en Galicia y en el País Vasco, las elecciones autonómicas del domingo pasado han afectado también a la estabilidad del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Han sido, pues, algo más que unas simples autonómicas.</p>
<p>Los resultados de Galicia muestran las dificultades de los partidos estatales en sus alianzas con los partidos nacionalistas de ámbito autonómico, cómo pueden distanciarlos de una parte de sus propios votantes al rechazar estos ciertos aspectos de sus políticas nacionalistas.</p>
<p>El documento promovido por la asociación Galicia Bilingüe y firmado por 102.000 gallegos, pocos días antes de las elecciones, criticando la política lingüística del gobierno de Pérez Touriño, ha sido una de las causas del descenso generalizado del voto socialista, perceptible especialmente en la Galicia urbana, industrial y comercial, la Galicia abierta y moderna. En todo caso, allí no hay incertidumbre. Con la mayoría absoluta asegurada, el PP gobernará como mínimo los cuatro próximos años.</p>
<p>La situación es algo más incierta en el País Vasco, aunque, transcurridos unos días de las elecciones, el desenlace parece que se va perfilando por una lógica inapelable. Patxi López prometió un cambio si podía conformar una mayoría y desde la misma noche electoral esta mayoría es posible al apoyarle el PP y UPyD. Un gobierno PNVPSE, ciertamente con mucho mayor apoyo parlamentario, no representaría cambio alguno: seguiría el PNV en el poder, Ibarretxe sería lehendakari y los socialistas vascos, como ya hicieron en 1986, ejercerían de comparsas.</p>
<p>Ergo, si el cambio es parlamentariamente posible, será inevitable. Los socialistas no repetirán antiguos errores.</p>
<p>La reacción de algunos dirigentes del PNV ante el riesgo de perder el poder ha sido patética: &#8220;agresión política&#8221;, &#8220;riesgo de provocar inestabilidad constitucional&#8221; y, finalmente, &#8220;golpe institucional&#8221;. Una muestra más de cómo los nacionalistas consideran a las naciones que dicen representar un patrimonio propio, al margen de las reglas democráticas, electorales y parlamentarias. El mismo sentimiento de CiU desde que perdió el gobierno de la Generalitat.</p>
<p>A sus sucesores los consideran simples usurpadores, ellos son los auténticos propietarios del país, digan lo que digan los ciudadanos. Este sentimiento de propiedad es el punto en que nacionalismo y democracia entran en una insalvable contradicción.</p>
<p>Pero quizás lo más interesante de estas elecciones son sus efectos colaterales, su repercusión en Madrid. Por un lado, parecen acalladas las voces críticas internas con el rumbo que Mariano Rajoy está imprimiendo al PP. Veremos si se callan del todo, aunque hay síntomas de que así va a ser. En política los éxitos se miden por sus resultados. En el PSOE la situación es distinta, la paz interna es total, la responsabilidad de la derrota en Galicia se ha reconocido y el éxito vasco es histórico. Pero este éxito conlleva problemas, problemas de gobernabilidad, un éxito en cierta manera envenenado.</p>
<p>Zapatero, desde su triunfo en el 2004, gobierna apoyado en las minorías parlamentarias, casi todas formadas por partidos nacionalistas. Zapatero empezó en el 2004 gobernando con ERC e IU-ICV y pensó, haciendo de la necesidad virtud, que el PSOE podía encabezar un bloque de izquierdas y nacionalista que dejara arrinconado al PP. A los pocos meses comprobó el desgaste que el apoyo de ERC le provocaba, incluso en su mismo partido. Después hizo el famoso pacto con Artur Mas, comprando acciones de CiU en un mercado de futuros que su socio catalán, el PSC de Montilla, redujo a cero ganancias. ¡Como para fiarse de los socios!</p>
<p>Más adelante, ya en la actual legislatura, ha andado haciendo equilibrios con unos y con otros. Los últimos presupuestos se aprobaron con los votos del PNV y el BNG, probablemente ya no podrá volver a contar con ellos.</p>
<p>Además, el cambio en Galicia le hace perder un importante apoyo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera que debe aprobar la nueva financiación autonómica. El Govern catalán necesita que la financiación se resuelva pronto y bien, pero estas elecciones van a retrasar el asunto y para mal.</p>
<p>En definitiva, para Zapatero está llegando la hora de la verdad. Su estrategia de arrinconar al PP, tratarlo como si fuera de extrema derecha y apoyarse en las escuálidas fuerzas de izquierda y en las nacionalistas, algo más robustas, quizás se le ha terminado. Con un PNV despreciado por Patxi López y una CiU que no estará por la labor hasta que gobierne en la Generalitat, Zapatero se encuentra sin aliados posibles, atrapado en un callejón sin fácil salida.</p>
<p>Al PSOE le queda buscar la colaboración con el PP. Hay muy buenas razones de Estado para optar por esta solución, entre ellas una política común para hacer frente a la crisis económica y otra para salir del embrollo autonómico en el que se metió Zapatero para mantenerse en el poder. Ahora bien, ello requeriría, como mínimo, una explicación: justificar que el PP ya no es la &#8220;derecha extrema&#8221; sino un partido conservador con el que se puede pactar. Casi todo es posible en política, sobre todo con un poco de cara dura.</p>
<p>También cabe una última solución: desestabilizar desde Madrid el Govern de Catalunya, cuestión no difícil porque a veces se desestabiliza solo, y provocar la disolución del Parlament y nuevas elecciones a la espera de que las gane CiU. Una apuesta incierta &#8211; el mercado de futuros, otra vez-pero tentadora. Roma no paga a traidores.</p>
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		<title>La noche de Popper</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Mar 2009 09:56:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Ignacio Wert</strong>, sociólogo y presidente de Inspire Consultores (EL PAÍS, 03/03/09):</p>
<p>El pasado domingo, los gallegos (en acto) y los vascos (en potencia) se aplicaron a hacer cierto lo que Popper -al igual que hicieron en parecidos términos Schumpeter, Hayek o Kelsen- definió como la esencia de la democracia, es decir, &#8220;la posibilidad que otorga a los ciudadanos de deshacerse de sus gobernantes sin derramamiento de sangre&#8221;. En este <em>minimalismo democrático</em> aplicado por los votantes radica el mayor, si no el único, elemento común que podemos apreciar en estos resultados. Con lo que, evidentemente, el ejercicio de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24142/la-noche-de-popper/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Ignacio Wert</strong>, sociólogo y presidente de Inspire Consultores (EL PAÍS, 03/03/09):</p>
<p>El pasado domingo, los gallegos (en acto) y los vascos (en potencia) se aplicaron a hacer cierto lo que Popper -al igual que hicieron en parecidos términos Schumpeter, Hayek o Kelsen- definió como la esencia de la democracia, es decir, &#8220;la posibilidad que otorga a los ciudadanos de deshacerse de sus gobernantes sin derramamiento de sangre&#8221;. En este <em>minimalismo democrático</em> aplicado por los votantes radica el mayor, si no el único, elemento común que podemos apreciar en estos resultados. Con lo que, evidentemente, el ejercicio de extraer consecuencias generalizables al ámbito nacional tiene tanto riesgo como el de un funambulista cruzando las cataratas del Niágara sobre un cable destensado.</p>
<p>Hay muchas razones para la cautela. La principal, desde luego, es que el comportamiento electoral es cada vez más sofisticado y selectivo. No se trata sólo de las diferencias de comportamiento -individual y agregado- según la arena competitiva en que se juegue (elecciones generales, autonómicas o locales). Es que, desde 2008, incluso el comportamiento en las elecciones presuntamente más políticas de todas, las elecciones al Parlamento nacional, no tiene ya un acorde único de modulación, sino que se tocan melodías distintas en diversas comunidades. Así, en esas elecciones, el PP prosperó notablemente en Valencia y Madrid y, en cambio, retrocedió en Galicia y País Vasco. Al PSOE, respecto a estas comunidades, le sucedió exactamente lo contrario. Por ello, para cualquier generalización basada en lo sucedido en dos comunidades, hay que tentarse mucho la ropa.</p>
<p>La tentación más obvia sería la de interpretar que la crisis económica pasa una factura insuperable a cualquiera que esté en el Gobierno. Valdría como una hipótesis para Galicia, pero difícilmente se aplicaría al País Vasco, donde el partido que más avanza en términos absolutos es el PSE. Es más: visto el patrón de comportamiento de los vascos el pasado domingo no parece que la situación económica haya sido el elemento principal de direccionamiento del voto, puesto que tampoco el PNV, como eje del Gobierno regional, ha recibido excesivo castigo electoral. Y, en mi interpretación, no creo ni siquiera que sea el condicionante esencial del castigo al Gobierno de Galicia.</p>
<p>En el caso vasco, sin duda, las comparaciones con la elección anterior están claramente condicionadas por la ausencia en esta ocasión de una candidatura vinculada a ETA. Eso hace que los porcentajes sean un tanto engañosos, distorsionados como están porque ese voto es parte del válido en 2005 y no cuenta en 2009. Estamos hablando de 150.000 votos al PCTV en 2005 y 100.000 votos nulos en 2009. Con todo, pese a ello, hay un cambio en el papel relativo del autonomismo constitucionalista en su conjunto (PSE, PP y UPD), que representa en esta elección prácticamente el 47% del voto válido, frente a poco más del 40% en 2005. Por supuesto, es el mejor resultado relativo de los partidos constitucionalistas en toda la historia electoral autonómica vasca, pero no es, sin embargo, el mejor resultado absoluto, que fue el de 2001, donde la suma de PP y PSE fue superior en 114.000 votos a la obtenida el domingo y en las que Jaime Mayor obtuvo más votos de los conseguidos ahora por Patxi López. Si valen más electoralmente los votos ahora es porque los partidos integrados en el tripartito que ha gobernado en Vitoria los últimos años han perdido a su vez casi 210.000 votos en relación con 2001, la mayor parte de los cuales parecen haber ido a la abstención, aunque algunos se habrán deslizado hacia Aralar, la fuerza emergente dentro del nacionalismo, que no estaba en 2001.</p>
<p>Volviendo a Popper, también esta desmovilización nacionalista es una forma de votar con los pies, máxime en un entorno en el que la pérdida de la mayoría nacionalista era una hipótesis ampliamente contemplada en los pronósticos. Si ante esa perspectiva, muchos votantes nacionalistas han preferido quedarse en casa, sería que ya el sonido de la <em>txalaparta</em> nacionalista amenazando la llegada del lobo no les motiva lo suficiente para abandonar el calor de la lumbre.</p>
<p>En Galicia, los resultados son mucho más diáfanos. Los gallegos han votado más que nunca y han dado la vuelta al cambio a las primeras de cambio. El PP ha conquistado -o reconquistado- el voto urbano y, contra las previsiones sobre el carácter acomodaticio al signo del gobierno del voto rural, no ha perdido posiciones en el campo. Pero es en las ciudades, las mismas que le negaron la mayoría al PP cuatro años atrás, donde se fragua la pérdida del Gobierno por PSdG y BNG. Y es importante destacar el entorno participativo: ahora han votado -sin considerar el voto de los emigrantes en ninguna de las tres elecciones- casi dos puntos y medio más que en 2005 y más de seis puntos por encima de 2001. Si se considera que en 2005 hubo una movilización excepcional de la izquierda &#8220;para echar a Fraga&#8221;, no cabe sino concluir que ahora el afán de echar al bipartito ha tenido incluso más fuerza movilizadora. Lo que sin duda es todo un juicio sumarísimo sobre la valoración de ese Gobierno.</p>
<p>Porque cambiar el signo de un Gobierno regional es, sin duda, muy complicado. Cambiarlo tras un primer mandato, una <em>rara avis.</em> Tan rara que sólo se antoja comparable el caso del primer Gobierno de Antich en Baleares (1999-2003) caracterizado por algún rasgo compartido con el que acaba de ser derrotado en Galicia: como éste, aquél fue un Gobierno heterogéneo, con un peso determinante del nacionalismo, y aglutinado sólo para no permitir gobernar al PP que había rozado la mayoría absoluta.</p>
<p>Esto nos lleva al punto de tangencia entre las dos elecciones y a las claves de generalización de este resultado. Es el dilema al que se enfrenta el PSE y, de rebote, quiéralo o no, el PSOE.</p>
<p>El resultado gallego alerta sobre los riesgos que para el PSOE suponen las alianzas con los nacionalistas. El resultado vasco le sitúa en la tesitura de desplazar a los nacionalistas del Gobierno que ininterrumpidamente han ejercido en los últimos 30 años. La combinatoria que los resultados permiten es limitada: se puede especular mucho con la transversalidad o con lo que sea, pero, aritméticamente, solo <em>caben</em> Gobiernos que sumen dos de las tres primeras fuerzas. Si el PSE se apoya -bajo la fórmula que sea- en el PP tendrá la <em>lehendakaritza,</em> y podrá aplicar el cambio que ha prometido. Si apuesta por reeditar la fórmula del acuerdo con el PNV parece difícil que pueda pretender la primogenitura en el Gobierno con seis (o cinco) escaños menos y ocho puntos porcentuales por debajo del PNV y, además, pondrá en cuestión la reiterada promesa de cambio. Esto no quiere decir que el acuerdo con el PP sea fácil, ni que pueda conseguirlo gratis. Pero parecería que está obligado a intentarlo por coherencia y también por necesidad estratégica <em>&#8220;</em>nacional&#8221;: entregarse al nacionalismo o entregarle el Gobierno a los nacionalistas sí que le podría pasar una pesadísima factura al PSOE.</p>
<p>Sin duda, la segunda consecuencia <em>nacional</em> de la noche gallega y vasca se produce en el clima y la dinámica interna del PP. Como Truman en 1948, en las vísperas del 1 de marzo &#8220;sólo Rajoy creía en Rajoy&#8221;. O, mejor dicho, creía en Núñez Feijóo, que ha resultado un candidato insospechadamente brillante, articulado y prudente, un nuevo icono de la renovación del partido, al igual que, bajo dificultades ambientales extremas, lo ha sido Antonio Basagoiti. La apuesta de Rajoy por ambos le da credibilidad a su mensaje renovador y, sobre todo, le otorga la mercancía más preciosa a la que podría aspirar, tiempo y tranquilidad para poder dedicarlo a hacer oposición en lugar de a defenderse de sus correligionarios.</p>
<p>Ésta también es una buena noticia para el país que, en coyunturas como ésta, necesita una oposición a la altura de los tiempos.</p>
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		<title>1-M, unos resultados envenenados</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Mar 2009 09:54:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Urquizu</strong>, politólogo de la Fundación Alternativas y profesor en la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 03/03/09):</p>
<p>El pasado domingo, vascos y gallegos no sólo han evaluado y elegido Gobiernos. Además, los resultados electorales en Euskadi y Galicia van a influir en las estrategias que vienen desarrollando el Partido Socialista y el Partido Popular durante el último año. Tras las últimas elecciones generales, ambas formaciones se enfrentan a numerosos dilemas, y el domingo aparecieron algunas respuestas a los mismos, a la vez que se generaron nuevas intrigas.</p>
<p>En principio, podríamos pensar que el Partido Popular es el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24141/1-m-unos-resultados-envenenados/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Urquizu</strong>, politólogo de la Fundación Alternativas y profesor en la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 03/03/09):</p>
<p>El pasado domingo, vascos y gallegos no sólo han evaluado y elegido Gobiernos. Además, los resultados electorales en Euskadi y Galicia van a influir en las estrategias que vienen desarrollando el Partido Socialista y el Partido Popular durante el último año. Tras las últimas elecciones generales, ambas formaciones se enfrentan a numerosos dilemas, y el domingo aparecieron algunas respuestas a los mismos, a la vez que se generaron nuevas intrigas.</p>
<p>En principio, podríamos pensar que el Partido Popular es el gran vencedor: recupera el Gobierno gallego y puede jugar un papel relevante en el País Vasco. Pero lo cierto es que sus resultados electorales están lejos de ser excepcionales. Según los datos provisionales, respecto a las elecciones de 2005, pierde casi un tercio de su electorado en el País Vasco y gana algo más de dos puntos en Galicia. Es decir, sigue siendo un partido minoritario en Euskadi y, como viene sucediendo desde 1979, la primera fuerza política gallega. Su euforia hay que leerla en clave interna, puesto que con quien competía Mariano Rajoy era con parte de su propio partido.</p>
<p>En el último año, el liderazgo del PP ha sido constantemente cuestionado por un sector relevante de esa organización. Las redes de espionaje en la Comunidad de Madrid sólo han confirmado la profunda desconfianza que reina dentro del partido. Pero las noticias sobre la trama de corrupción, que afecta a las finanzas del PP, han frenado temporalmente las disputas internas: no hay nada que una más a un partido que la existencia de una teoría de la conspiración en la que un enemigo externo pretende acabar con todo el mundo.</p>
<p>Los resultados de Galicia y País Vasco van a reforzar el liderazgo de Rajoy y su apuesta por la moderación. No obstante, es una tregua temporal, porque los críticos siempre podrán decir que el enorme descenso en el País Vasco se debe a la renuncia a las esencias y alentarán el riesgo de perder apoyos entre su electorado más tradicional.</p>
<p>Por su lado, el Partido Socialista tiene motivos para la preocupación, pero no tanto por pasar a la oposición en Galicia -de hecho, sólo ha gobernado seis de los 28 años de existencia de la Xunta- como por los dilemas que le plantea cualquiera de las decisiones que adopte en Euskadi. Dos son las alternativas: reeditar los gobiernos de coalición PNV-PSOE u optar por la alternancia con el Partido Popular. Los dos escenarios presentan problemas. Si Patxi López elige la alianza con los nacionalistas, su mensaje de cambio puede verse frustrado. Seguramente, desde el PP y sus aliados mediáticos se daría comienzo a una campaña negativa, presentando a los socialistas como rehenes de las minorías nacionalistas. Esta imagen es la que quería evitar Rodríguez Zapatero en su investidura, cuando renunció al apoyo del resto de grupos parlamentarios. Pero si con este pacto en Euskadi se consigue dar oxígeno al sector más moderado del PNV y, además, garantizar la estabilidad parlamentaria del Gobierno de Rodríguez Zapatero, los beneficios pueden ser enormes.</p>
<p>Apostar por la investidura de Patxi López como <em>lehendakari</em> con los votos del Partido Popular no está exento de riesgos. El beneficio más inmediato es la presencia de un no nacionalista en Ajuria Enea. Pero esta decisión lleva al PSOE a un futuro electoral incierto. Parte de la victoria socialista de marzo de 2008 se explica por el enorme apoyo recibido en el País Vasco y Cataluña. En aquellos momentos, ciudadanos nacionalistas votaron al Partido Socialista para impedir la victoria del PP, y éstos no entenderían ahora posiciones frentistas. Además, la coalición de gobierno PSOE-PP goza de escaso apoyo popular. Según la encuesta del CIS, sólo un 4,6% de vascos la apoya y la gran mayoría de ellos son votantes del PP.</p>
<p>Mientras el PSOE no consiga aumentar sus votos en los principales feudos conservadores -Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia-, mucha de su futura suerte electoral va a depender de que logre mantener sus apoyos en el País Vasco y Cataluña. Un pacto con el PP no le ayudará en este objetivo y, además, no existe la certeza de que los votantes socialistas vayan a aumentar en el resto de España por este motivo.</p>
<p>Finalmente, los resultados electorales del domingo envían una clara señal al Gobierno. Sería erróneo pensar que la gestión de la crisis económica no afecta electoralmente al PSOE porque gana votos en Euskadi y los pierde en Galicia. Es razonable pensar que si los ciudadanos tuvieran una mejor opinión de la gestión de la crisis, los socialistas habrían obtenido un mayor respaldo en ambas comunidades. Sabemos que en sistemas descentralizados, la gestión del Gobierno central influye en las expectativas electorales del partido en los espacios regionales. Por ello, Rodríguez Zapatero debe cambiar el rumbo de su estrategia y, tal y como viene haciendo las últimas semanas, mostrar un perfil más realista.</p>
<p>Las elecciones europeas van a ser muy importantes. Si el PSOE no consigue recuperar la confianza de los ciudadanos, no podemos descartar una victoria del Partido Popular en las elecciones de junio, algo que reforzaría notablemente el débil liderazgo de Mariano Rajoy.</p>
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		<title>¿La hora de España?</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Mar 2009 09:41:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José María Carrascal</strong> (ABC, 03/03/09):</p>
<p>Lo tenían todo preparado -puestos, perros, escopetas, ojeadores- para cobrarse a Rajoy, y a quien se han cobrado es a Zapatero. Los cazadores cazados. Pero más importante que los hombres y los nombres, son las naciones y las nacionalidades. El nacionalismo de vía estrecha ha sido derrotado, lo que significa una victoria de España. En la noche del domingo se pronunció más su nombre que en toda la campaña. ¿Suena la hora de España? Dependerá de cómo sabe administrar el PP su victoria, y el PSOE, su derrota.</p>
<p>En cualquier caso, los cambios son &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24138/la-hora-de-espana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José María Carrascal</strong> (ABC, 03/03/09):</p>
<p>Lo tenían todo preparado -puestos, perros, escopetas, ojeadores- para cobrarse a Rajoy, y a quien se han cobrado es a Zapatero. Los cazadores cazados. Pero más importante que los hombres y los nombres, son las naciones y las nacionalidades. El nacionalismo de vía estrecha ha sido derrotado, lo que significa una victoria de España. En la noche del domingo se pronunció más su nombre que en toda la campaña. ¿Suena la hora de España? Dependerá de cómo sabe administrar el PP su victoria, y el PSOE, su derrota.</p>
<p>En cualquier caso, los cambios son amplios, profundos, espectaculares incluso, y si el adjetivo histórico no estuviera tan gastado, lo usaríamos: ETA ya no estará en el parlamento de Vitoria. Las fuerzas constitucionales tienen en él, por primera vez, la mayoría. Los nacionalistas gallegos han sido derrotados, y, sobre todo, la política de Zapatero de establecer un cordón sanitario en torno al PP a base de coaliciones con los nacionalistas ha fracasado. En Galicia, estrepitosamente. En el País Vasco, indirectamente. El PNV se mantiene como partido más votado gracias a la ilegalización de cuantas formaciones abertzales intentaron presentarse, ilegalización a la que el PNV se oponía. Paradoja de paradojas, que deja al descubierto el substrato común de todos los nacionalismos cualquiera que sea su disfraz. Es como ir a misa y repicando, a lo que son tan aficionados los peneuvistas, aunque esta vez las cuentas no les salen, pues incluso reuniendo todos los escaños de su ámbito no pueden gobernar. En este sentido, el perdedor de las elecciones vascas es Ibarretxe, que tiene muy difícil seguir gobernando, incluso si aparca su plan soberanista, como ya hizo, muy cuco, a lo largo de toda la campaña.</p>
<p>Pero esa derrota de Ibarretxe es peccata minuta comparada con la de Zapatero, que ha perdido, en Galicia, la montura, y en el País Vasco, la armadura. Con esa frívola arrogancia que le caracteriza, incluso en las cuestiones más trascendentes, nos anunció que Paxti López sería el próximo lehendakari. Pero si Patxi López quiere ser el próximo lehendakari -y por lo que dijo anoche, lo quiere-, tendrá que pactar con el PP y con la UPyD de Rosa Díez. El mismo PP que Zapatero viene intentando expulsar de la escena política nacional y la misma Rosa Díez que abandonó el PSOE por disconformidad con la línea que le había marcado Zapatero. O sea, que éste tendrá que cambiar de discurso, de aliados y de talante si quiere salvar los muebles del naufragio de estas elecciones y evitar que su derrota no sea total. ¿Puede hacerlo? Sin duda. Los personajes sin principios y sin escrúpulos no tienen inconveniente en dar triples saltos mortales para mantenerse vivos y en hacer de la necesidad, virtud. Pero antes de hacerlo, buscará todas las argucias para evitarlo, empezando por una alianza del PSE con un PNV sin Ibarretxe, un «PNV moderado», como si la moderación no fuera para los nacionalistas otra cosa que una táctica y una máscara para alcanzar sus objetivos. Es ahí precisamente donde Patxi López va a darnos su verdadera talla y demostrarnos si es un personaje político con entidad propia o un mero muñeco de su jefe. Mientras éste ha perdido el aura de imbatibilidad que le envolvía y le hacía invulnerable a los ataques, tanto desde dentro como desde fuera de su partido. Como ha descubierto su equipo favorito, el Barça, la primera derrota suele venir seguida de otra. Y de otra. En cuanto los demás te pierden el respeto. Y a él, se lo han perdido.</p>
<p>Ha venido a perderlo en el lugar más insospechado. En Galicia. Zapatero engañó a los catalanes, engañó a los vascos, engañó al resto de los españoles con sus carantoñas al nacionalismo, que alcanzaron desde la negociación con ETA a concesiones estatutarias que posiblemente desbordan el marco constitucional. Pero no ha engañado a los gallegos. Los gallegos han comprobado que dar un amplio espacio de poder a sus nacionalistas no resolvía sus problemas. Al revés, en muchos aspectos los aumentaban y en uno clave, lo envenenaban. La barra libre que los socialistas habían concedido a los nacionalistas en la cuestión de las lenguas iba en detrimento del español, tan necesario para andar por el mundo. Y esto, tan simple, que catalanes y vascos no vieron, lo han visto los gallegos, pueblo andariego por excelencia. Como que esos despilfarros lingüísticos no les traían el AVE que les habían prometido, ni las inversiones que necesita su comunidad, mientras los dispendios de la Xunta más que de socialistas y nacionalistas, parecían de magnates del petróleo. Así que, a la primera ocasión que se les ha presentado, les han mandado a su casa, para que comprueben cómo vive el pueblo fuera de los coches, mansiones y yates suntuosos. Aunque, conociéndoles, ya verán ustedes como se las arreglan para no dejar los coches, los despachos e incluso los yates, pues esta gente, tras probar el lujo, le ha cogido gusto, y siempre habrá personajes dispuestos a proporcionárselo, a cambio de algo, desde luego. De ahí que lo más importante fuera alejarles de la pomada. Mejor dicho, lo verdaderamente importante era detener el plan Zapatero de que el futuro de España se basaba en la alianza con los nacionalistas, otra mentira suya, posiblemente, la mayor de todas: con los nacionalistas no se va al futuro, sino a la liquidación de España. Hay que aceptarles porque, mucho les pese, son españoles. Pero la única política con ellos es, a los violentos, derrotarlos, y a los que se representan como moderados, no hacerles la menor concesión, ya que, en vez de agradecerlas, lo tomarán como un derecho que les asiste y pedirán más, y más, y más, hasta acabar con España. Finalmente, en una de las esquinas más hermosas, humildes y trabajadoras de España les han dado el alto.</p>
<p>Era hora más que sobrada pues nuestra deriva no podía ser más inquietante, con una confrontación creciente, una falta absoluta de criterios y un abandono suicida de los problemas más urgentes, que han sido las características de los cinco últimos años. Más, cuando la crisis económica exige una coordinación de esfuerzos, una escala rigurosa de prioridades y una estrategia tan pensada como eficaz. Algo de ello vimos ya en la noche del domingo, tras conocerse los resultados electorales. La aceptación de la derrota por parte de Touriño y su disposición a trabajar con el vencedor, así como la promesa de éste de gobernar para todos los gallegos tuvo ecos del «efecto Obama», pero esperemos que sea algo más que eso. Mientras el anuncio de Patxi López de que no renuncia a presentar su candidatura a lehendakari con un programa de cambio, para el que recabará los apoyos necesarios, es una bocanada de aire fresco en la empantanada atmósfera vasca y de todo el país. Una sacudida gozosa ha estremecido éste al comprobar que el nacionalismo no es imbatible y que no estamos condenados a someternos a su chantaje y a su matraca. Ahora, sólo falta que los españoles creamos en nosotros mismos, como han creído los gallegos.</p>
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		<title>El bipartito no fue más que un breve paréntesis</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2009 20:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Galicia Marzo-2009]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24128</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Luis Rodríguez</strong>, analista político de El Correo Gallego (EL MUNDO, 02/03/09):</p>
<p>¿Un comienzo o un retorno? ¿El viejo PP con resabios fraguistas, o algo nuevo, depurado tras cuatro años de travesía en un desierto que, al ser gallego, es verde? Ese era el eje de la campaña, y ésa fue la clave del clamoroso éxito de Feijóo. «Empezamos», proclamaba desde unos carteles en los que miraba con sonrisa pícara a sus ciudadanos, y así lo entendió el electorado que convierte al bipartito de Touriño y Quintana en un breve paréntesis en la historia autonómica gallega.</p>
<p>Hay en &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24128/el-bipartito-no-fue-mas-que-un-breve-parentesis/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Luis Rodríguez</strong>, analista político de El Correo Gallego (EL MUNDO, 02/03/09):</p>
<p>¿Un comienzo o un retorno? ¿El viejo PP con resabios fraguistas, o algo nuevo, depurado tras cuatro años de travesía en un desierto que, al ser gallego, es verde? Ese era el eje de la campaña, y ésa fue la clave del clamoroso éxito de Feijóo. «Empezamos», proclamaba desde unos carteles en los que miraba con sonrisa pícara a sus ciudadanos, y así lo entendió el electorado que convierte al bipartito de Touriño y Quintana en un breve paréntesis en la historia autonómica gallega.</p>
<p>Hay en cada territorio un partido-país, una organización política que por razones de todo tipo, pero que se hunden en la idiosincrasia profunda, tiene un especial arraigo. Aunque momentáneamente no gobierne, o lo haga por los pelos. Es el caso del PNV en Euskadi, de CiU en Cataluña o del PSOE en Andalucía. Galicia tiene ese amorío especial con el Partido Popular, que aquí no es una mera prolongación de un aparato central, sino que forma parte del paisaje desde los primeros pasos de la autonomía.</p>
<p>Un PP ayudado por la UCD agonizante en los primeros tiempos.Otro PP apoyado en el báculo de Coalición Galega. Un tercer PP con Fraga a la grupa y una coalición con los diminutos Centristas.Después, las mayorías absolutas de don Manuel que expiran coincidiendo con el Prestige y el declive biológico del león de Villalba.Feijóo trae la última modalidad, moderna, urbana, kennedyana, donde sólo queda algún vestigio de la etapa anterior y hasta se aúpa a puestos relevantes a Pedro Arias, antiguo compañero de Touriño en el viejo Partido Comunista. En fin, que socialistas y nacionalistas no supieron contrarrestar el Empezamos de Feijóo, confiando tal vez en que la memoria colectiva actuaría como dique frente al centro-derecha.</p>
<p>Al lado, Touriño se presentaba, con estética evocadora de Obama, como lo que no pudo ser en esta legislatura: O Presidente. La campaña socialista presumía de lo que careció el socialismo gallego.Más que coalición, hubo eso, bipartito, matrimonio de conveniencia en habitaciones separadas, en el que la mano izquierda no sabía lo que hacía la mano derecha. Touriño y Quintana pensaron que así protegían su frágil entente, y tenían razón, pero el logro se hizo a costa de desilusionar a la base social del cambio, desconcertada ante los pulsos, zancadillas y disputas de una pareja que nunca jugó de dobles.</p>
<p>Los propios mensajes de las campañas del PSOE y BNG, eran como indirectas dirigidas al socio. Touriño pide que le den «más fuerza», dando a entender que así se liberará del estorbo de Quintana, o lo dejará reducido a la condición de mascota; el nacionalista se presenta como alguien «sin ataduras», insinuando que «el otro» está sometido a los dictados de Moncloa o Ferraz. Demasiada retranca, incluso para un ciudadano habituado a las segundas intenciones propias de la raza celta.</p>
<p>Es significativo que el último acto de esa coalición que nunca existió, fuera negarse a sí misma. Touriño lo intenta en el tramo final de la campaña, con alusiones a uno de los temas que, junto con la crisis, más minó la integridad de la Xunta de izquierdas: el idioma. Tras empecinarse en que el malestar lingüístico era un problema de importación, empaquetado por los conservadores para alterar la paz idiomática reinante en Galicia, el candidato socialista proclama que no consentirá imposiciones en esa materia, a pesar de que tanto Educación como la secretaria encargada de la normalización, estaban en manos socialistas.</p>
<p>Muchos se preguntarán a qué se debía el exceso de confianza de la izquierda que, hasta hace poco, centraba el interés de los resultados en cómo se iba a reajustar la relación entre el PSOE y el BNG. La explicación está en que fue víctima de su propio espejismo. La idea de que el Partido Popular había quedado herido de muerte empezó siendo un artificio propagandístico, para convertirse en una convicción. El deseo de que los populares fuesen en Galicia tan residuales como en Cataluña, pudo más que una realidad. La certeza de que el PP era sólo un aparato de poder, olvidó esas raíces profundas tan como el carballo de la tierra que ahora le permiten empezar de nuevo.</p>
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		<title>Galicia, gobernar el territorio</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Feb 2009 16:48:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xerardo Estévez</strong>, arquitecto (EL PAÍS, 14/02/09):</p>
<p>Hace cuatro años, en un momento preelectoral como éste, escribí en EL PAÍS un artículo, <em><a href="http://www.almendron.com/tribuna/1507/galicia-decide-paisaje/" target="_blank">Galicia decide paisaje</a>,</em> en el que planteaba la necesidad de vincular las decisiones económicas con su implantación física. La economía ya no se puede desligar del territorio; no importa sólo el cuándo y el cómo, sino también el dónde.</p>
<p>En esta materia, el Gobierno bipartito PSOE-BNG se ha opuesto a los desmanes de los planes generales y, de forma precautoria, a la construcción en la franja costera de 500 metros. Allí donde ha hecho concesiones administrativas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23926/galicia-gobernar-el-territorio/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xerardo Estévez</strong>, arquitecto (EL PAÍS, 14/02/09):</p>
<p>Hace cuatro años, en un momento preelectoral como éste, escribí en EL PAÍS un artículo, <em><a href="http://www.almendron.com/tribuna/1507/galicia-decide-paisaje/" target="_blank">Galicia decide paisaje</a>,</em> en el que planteaba la necesidad de vincular las decisiones económicas con su implantación física. La economía ya no se puede desligar del territorio; no importa sólo el cuándo y el cómo, sino también el dónde.</p>
<p>En esta materia, el Gobierno bipartito PSOE-BNG se ha opuesto a los desmanes de los planes generales y, de forma precautoria, a la construcción en la franja costera de 500 metros. Allí donde ha hecho concesiones administrativas para el enclave de parques eólicos y piscifactorías han aparecido divergencias entre las propias <em>consellerías.</em> Terminando la legislatura se aprueban inicialmente unas Directrices de Ordenación del Territorio que dibujan la nueva geografía, para la que se propone una cascada de figuras de planeamiento que pronostican una Galicia idílica y en red, con programas y proyectos para los distintos municipios.</p>
<p>Galicia, el país de los treinta mil lugares, ha vivido en pocos años el abandono del hábitat tradicional, mientras una nueva forma de colonizar se desparramaba en torno a las infraestructuras, en especial la autopista AP-9, los sucesivos anillos de las ciudades y la atractiva costa. La potencia de la naturaleza aún soporta este paisaje intruso. Google Earth y las técnicas cartográficas nos han permitido constatar esa forma de ocupación global, a la que los urbanistas y los geógrafos ya no sabemos cómo llamar: archipiélagos, asentamientos difusos, dispersos, fragmentarios&#8230;, diría confusos, para la que la teoría y la técnica del urbanismo y la ordenación del territorio han quedado cortas. Son instrumentos aptos para la escala local, pero insuficientes para comprender el espacio contemporáneo.</p>
<p>Este espacio metropolitano, para entendernos, que conforma Galicia de norte a sur y hacia el litoral es un maclaje de lo urbano, lo <em>rururbano</em> y lo rural; una mezcla casual de viviendas, fábricas, servicios en carretera, tanatorios, áreas comerciales, instalaciones turísticas&#8230;, formada a través de dos tendencias que parecen irrefrenables: una que esparce la actividad económica, fundamentalmente productiva y de servicios, y expulsa la residencia, y otra que concentra en la ciudad canónica, compacta, un atractivo como lugar de la simbología, el ocio, el agobio del tráfico, los equipamientos punteros y, sobre todo, la toma de decisiones.</p>
<p>Las nuevas calles son las carreteras, los centros comerciales periféricos son los lugares de reunión, la baja densidad persiste con sus calles vacías y el conjunto cristaliza en un espacio desordenado, incluso irracional. Pero, vistas las causas de la crisis que estamos viviendo, ¿qué es la racionalidad? Todo esto es producto de la sobremodernidad y tiene mucho que ver con la economía, pero también con las determinaciones de los planes generales de los municipios que lo promueven, las grandes infraestructuras viarias, los planes sectoriales y las concesiones estatales y autonómicas que fomentan, quizá sin proponérselo, una dispersión ilimitada.</p>
<p>Estos espacios globales son políticos, porque es la política la que ha de orientarlos, ya que abarcan muchos ayuntamientos con intereses, a veces, contrapuestos. La Administración puede y debe otear y reconocer la geografía antes que nadie para plantear la mejor implantación de una inversión, estableciendo plusvalías que atraigan la iniciativa privada y creando nuevos paisajes. Pero, además del emplazamiento, es importante la oportunidad y el momento de su ejecución para pronosticar sus consecuencias sobre el planeamiento de los municipios afectados, con el ánimo de trabar el territorio y conseguir una mejor cohesión social. Son espacios políticos, en suma, porque conllevan la necesidad de introducir la concertación no sólo entre autonomía y ayuntamientos, sino también en el diseño de políticas transversales en el seno del propio Gobierno y entre partidos y fuerzas parlamentarias, donde es necesario un grado de consenso en estos temas.</p>
<p>Entender las grandes inversiones como algo coyuntural -si hay expansión, son necesarias para impulsar el crecimiento; si hay crisis, para mitigar el paro- me parece una visión a superar, porque son oportunidades para estructurar un país y optimizar su economía. El bipartito gallego ha puesto las bases en materia de territorio y en sectores como vivienda y medio ambiente. En la próxima legislatura, Galicia ha de hacer frente a la crisis y a su efecto principal, el desempleo, y esto exige el concurso de todas las opciones, instituciones y personas.</p>
<p>Al mismo tiempo, deberíamos posicionarnos en este nuevo mundo con el capital humano como ariete: poner en red, aprovechando la entrada en servicio del AVE, el conjunto de ciudades y sus equipamientos, universidades, aeropuertos y puertos; crear un consejo de ciudades, con el presidente de la Xunta al frente, para proponer objetivos comunes y vencer localismos; políticas de peso en el ámbito de la Eurorregión; organizar las metrópolis; el desarrollo pormenorizado de la costa y el destino de la gran Galicia interior. Es decir, un Gobierno que combine adecuadamente la política, la economía y el territorio.</p>
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		<title>Galicia, conveniencia de la velocidad</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 07:36:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Baamonde, </strong>ensayista y profesor de Filosofía (EL PAÍS, 02/02/09):</p>
<p>Galicia tenía en 1900 sólo 700.000 habitantes menos que hoy. Madrid ha duplicado su población en los últimos 40 años. Estos datos ponen de relieve una diferencia de tempos, de ritmos. En una época en la que España ha progresado a velocidad de vértigo, Galicia ha perdido población en términos relativos. Del 11,5% de la población española de 1850 ha pasado al 6,13% de hoy. Tal vez ese dato expresa, además de la realidad de las dificultades económicas por las que hemos pasado, una cierta cautela, una escasa confianza &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23761/galicia-conveniencia-de-la-velocidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Baamonde, </strong>ensayista y profesor de Filosofía (EL PAÍS, 02/02/09):</p>
<p>Galicia tenía en 1900 sólo 700.000 habitantes menos que hoy. Madrid ha duplicado su población en los últimos 40 años. Estos datos ponen de relieve una diferencia de tempos, de ritmos. En una época en la que España ha progresado a velocidad de vértigo, Galicia ha perdido población en términos relativos. Del 11,5% de la población española de 1850 ha pasado al 6,13% de hoy. Tal vez ese dato expresa, además de la realidad de las dificultades económicas por las que hemos pasado, una cierta cautela, una escasa confianza en el futuro y un mantenerse a la expectativa. Rasgos todos ellos que casan bien con nuestras actitudes más establecidas.</p>
<p>No es que Galicia no haya cambiado. Al contrario. Lo ha hecho. Y mucho. Tanto que uno no puede dejar de sorprenderse de la aparente facilidad con la que ha digerido esa gran transformación. Galicia ha dejado de ser el viejo país agrario. Si en los años sesenta, el 60% de la población era agraria, hoy la cifra no pasa del 9%. De hecho, los historiadores afirman que Galicia es el lugar que ha vivido el proceso de desagrarización más rápido de Europa occidental. Hoy un 60% de la población trabaja en el sector servicios: una estructura social parecida a la de cualquier otro país desarrollado.</p>
<p>Según Albino Prada, profesor de Economía de la Universidad de Vigo, Galicia estaría entre los 36 países más desarrollados del mundo, se mida como se mida. Tal vez éste parezca un argumento extraño, dado que hemos oído hablar de España como la octava potencia mundial, pero suena muy convincente en un país que ha hecho un arte del hacerse la víctima. Los gallegos solemos practicar cierta complacencia recordando nuestro pasado de pobres, como los irlandeses. Apenas sí se nos pasa por la imaginación que Alemania ha soportado dos guerras mundiales, Polonia cambió de mapa varias veces según la invadían por el este o por el oeste, o que la práctica totalidad de España, si se exceptúan las zonas industrializadas, lo ha pasado incluso peor.</p>
<p>Es una mentalidad de Finisterre, de país al margen, que, debido a la revolución de los transportes y las comunicaciones, está cambiando. El nuestro es hoy un país capitalista corriente y moliente, con sus nuevas clases medias inseguras, ahítas de las ansiedades del que acaba de llegar -casi toda España vive este síndrome- y con su hornada correspondiente de pijos -de éstos la cosecha ha sido abundante por todas partes-. Se echa de menos un Petronio, un Zola o un Flaubert que dejen constancia literaria del fenómeno, que escriban un <em>Satiricón</em> o una <em>Educación sentimental.</em> En todo caso, el país, llevado de su rápido crecimiento, ha generado una mayor diferenciación social, que incluye una mayor brecha entre ricos y pobres.</p>
<p>La Galicia de hoy es fundamentalmente urbana, con las provincias del interior despobladas y la gente concentrada en el eje Ferrol-Vigo. Cerca de un 70% de la población, según los criterios europeos, vive en zonas urbanas o periurbanas, lo que ha generado nuevas formas de cultura juvenil, de bandas y <em>malotes.</em> Los procesos de modernización tienen siempre un doble rostro y no es infrecuente que dejen tras de sí un rastro de desestructuración o anomía. Los valores propios de la sociedad tradicional han hecho implosión a una velocidad tan atroz como lo han sido el proceso de desagrarización, el adelgazamiento del entramado de los pequeños pueblos y una urbanización sin paliativos. Sin embargo, los valores de una sociedad moderna -en particular, el afán de racionalidad abstracta- no han echado todavía raíces profundas.</p>
<p>Eso puede verse también en otros planos. Los últimos 30 años han dejado tras de sí un urbanismo atroz o inexistente, tanto en los pueblos como en las ciudades. Es la huella física de los intereses de los constructores, de los ayuntamientos que les han dejado hacer o han sido su franquicia y, en última instancia, del individualismo de una sociedad que tiene tendencia a proscribir la imaginación social. La lengua gallega, otra construcción social, ha perdido hablantes. En ello ha incidido la falta de seguridad en sí misma de unas gentes que la identifican con sus orígenes populares. Aún no sabemos si una segunda modernización del país evitará la progresiva pérdida de su uso en el ámbito urbano.</p>
<p>En el terreno político, si el Gobierno bipartito PSdeG-BNG ganó las elecciones de 2005 no fue como fruto de sus méritos, de su inteligencia o de su capacidad de proyecto. Simplemente, estaban ahí cuando ya el rostro del país había cambiado, cuando su morfología social se había transformado y cuando el <em>Prestige,</em> la provecta edad de Fraga y el agotamiento del modelo clientelar del PP se aliaron para darles el poder. No puede decirse que tengan un proyecto de modernización solvente, global. Hasta la fecha lo que han hecho es cooptarse a las elites, más bien añosas, en vez de darle protagonismo a la sociedad civil y a aquello que en Galicia apunta a una modernidad sin complejos. El fortalecimiento de las antiguas elites, y el bloqueo de las emergentes, es un asunto de importancia en un país en el que la transición, a este respecto, apenas sí tuvo lugar. El poder financiero y los medios de comunicación son los dos ámbitos más evidentes.</p>
<p>Por supuesto, en su haber está el que poseen una vocación de orden y racionalidad que se echaba en falta, especialmente en el ámbito de lo urbano y del territorio. El PP no tenía más ley que el <em>&#8220;laissez faire, laissez passer&#8221;.</em> Aunque Manuel Fraga intentó darle una doctrina, carecía de un horizonte que fuese más allá de los intereses creados de sus barones. En los años de su hegemonía, el paisaje costero y urbano careció de toda protección. Sólo Santiago de Compostela y Pontevedra se salvaron del desastre. Eso ha empezado a cambiar.</p>
<p>El programa del bipartito, su objetivo casi único, es equipararnos a los gallegos a la renta media española a base de presupuestos del Estado y lo que quede de los fondos europeos. Es una idea muy positiva, por supuesto. Pero se nota la ausencia de políticas proactivas, de ideas que vayan más allá o aporten algo diferente a lo que se les ocurra a los ministros del ramo o, ahora que podemos copiar de más sitios, a los consejeros de Barcelona, Sevilla o Vitoria.</p>
<p>Las infraestructuras -el AVE, los puertos marítimos y aéreos- y la extensión del Estado de bienestar están muy bien, y desde luego, en un momento histórico en el que surgen nuevos espacios, en el que el Estado difumina sus fronteras y adelgaza su perfil, es claro que el futuro pasa por desarrollar la dimensión transatlántica, la eurorregión con el norte de Portugal y, en un plano interno, porque las ciudades gallegas se organicen en red. Pero, en última instancia, a Galicia le interesa el impulso federalista de Cataluña, y el espacio económico de Madrid y la España central. También España hemos de hacerla en red. Hay que jugar todas las cartas si hemos de evitar que la sima entre la franja mediterránea y la atlántica aumente hasta hacerse insondable.</p>
<p>Galicia necesita seguir generando nuevos hábitos mentales que le den mayor ligereza. El modelo de la España que supo deconstruirse tan bien desde que se acabó la dictadura, y fue tan sutil en poner entre paréntesis su pasado para dejar que surgiese un nuevo <em>ethos</em> colectivo, sigue siendo válido. En el período de la modernidad líquida los gallegos necesitamos la capacidad de dejar atrás las visiones que nos han aherrojado. Una cierta tradición nos quiere inclinados a la vaguedad, la indecisión y la literatura sentimental. Tal vez esos tópicos tuviesen cierto grado de realidad: al fin y al cabo esas cualidades eran funcionales cuando era menester que los campesinos fuesen cautos ante los caciques y convenía cierto grado de ambigüedad. Pero en un mundo de flujos la velocidad y la claridad de objetivos son no ya virtudes, sino necesidades insoslayables.</p>
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		<title>Miedo a la libertad</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Sep 2008 21:23:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Política lingüística]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gloria Lago</strong>, presidenta de Galicia Bilingüe (EL MUNDO, 23/09/08):</p>
<p>Los mayores disparates e injusticias de la Historia no habrían contado con la aquiescencia de buena parte de la ciudadanía si no hubiesen ido acompañados de una calculada manipulación de la información y del lenguaje.</p>
<p>En España tenemos la tendencia a tolerar demasiado bien las mentiras de los políticos. Tal vez sean reminiscencias de etapas anteriores, en las que no cabía la crítica al poder y sólo nos quedaba la libertad de no creer. Conserva una buena parte de la sociedad la tendencia a dar crédito a la información &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22242/miedo-a-la-libertad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gloria Lago</strong>, presidenta de Galicia Bilingüe (EL MUNDO, 23/09/08):</p>
<p>Los mayores disparates e injusticias de la Historia no habrían contado con la aquiescencia de buena parte de la ciudadanía si no hubiesen ido acompañados de una calculada manipulación de la información y del lenguaje.</p>
<p>En España tenemos la tendencia a tolerar demasiado bien las mentiras de los políticos. Tal vez sean reminiscencias de etapas anteriores, en las que no cabía la crítica al poder y sólo nos quedaba la libertad de no creer. Conserva una buena parte de la sociedad la tendencia a dar crédito a la información que llega desde ámbitos profesionales, de los que consideran expertos, y con esa candidez de democracia aún joven, tal vez no sea consciente de que cuando el poder consigue hacerse con la suficiente influencia en esos sectores, apesebrarlos, se filtra en nuestras vidas de un modo mucho más peligroso, porque, avalado por una presunta neutralidad científica, se prevale de la confianza que depositamos en el que más sabe.</p>
<p>Siempre ha habido algo de sagrado en los libros de texto. Los profesores sabemos que incluso el error más evidente es muchas veces aceptado por nuestros alumnos como correcto porque «lo dice el libro». Los jóvenes gallegos, a quienes se ha reducido la enseñanza en castellano a una mera anécdota, son además animados, a través de los libros de «lengua propia», a reparar el daño infligido a la que debería ser su lengua por una lengua «ajena» que llegó con la invasión de unas gentes de Castilla. A los más pequeños se les pide que colaboren para que «la lengua gallega sea la habitual de los gallegos y gallegas». A los mayores se les adoctrina ideológicamente y se les bombardea con verdaderos tratados de política lingüística y mensajes que llevan implícito que los que hablan español no hablan una lengua de Galicia. El gallego siempre aparece personificado, y su «muerte» equiparada a la de un ser humano. Les correspondería a nuestros jóvenes revertir esa situación, convertirse en «neofalantes», una suerte de conversos a quienes en algunos libros de texto aconsejan cambiar de amigos para rodearse de un entorno que facilite esa conversión.</p>
<p>A los padres se nos dice que el castellano ya se aprende fuera de la escuela, asegurándonos que nuestros hijos alcanzarán una igual competencia en ambas lenguas, imprescindible, según ellos, para lograr una sociedad cohesionada, y se nos desinforma sobre los sistemas educativos de otras democracias, con campañas manipuladas, pero avaladas por profesores universitarios.</p>
<p>Ante esta situación, alguien tenía que decir la verdad. Los chicos necesitan saber que en la Historia de las civilizaciones las gentes vienen y van, y que a causa de esos flujos se ha enriquecido nuestra cultura y han evolucionado nuestras lenguas. Que los romanos que trajeron a Galicia el latín, del que surgió el gallego, no vinieron a hacer turismo, que el castellano comenzó a utilizarse en Galicia en el remoto siglo XIV y que muchos de nuestros antepasados contribuyeron a convertirlo en el español que hoy compartimos con los demás hispanohablantes, siglos antes de que la lengua d&#8217;oil se convirtiera en el francés, la lengua de casi todos los franceses. Pero debería bastar con que fuesen conscientes de que lo justo y lo sensato sería que pudiesen estudiar en la lengua en la que aman, se enfadan y sueñan, o simplemente en aquélla que consideren que les proporciona mayor bienestar.</p>
<p>Alguien tenía que decirles a los padres que el registro culto de un idioma se aprende habitualmente en el colegio, y que por tratarse de lenguas parecidas, la mezcla de códigos es más probable. Que para la inmensa mayoría la igual competencia en ambas lenguas es imposible, a no ser que sea nula en ambas, y que, en todo caso, tampoco es necesaria porque siempre ha existido un bilingüismo pasivo que ha posibilitado la intercomunicación. En definitiva, que de un estatus de cooficialidad no puede deducirse que ambas lenguas han de ser igualmente conocidas por toda la población.</p>
<p>Al profesional y al comerciante no es necesario decirles lo que su sentido común ya les dicta, pero alguien decidió ayudarles a aportar argumentos para defenderse de los que pretenden primar más el conocimiento de una lengua que la competencia profesional, o hacerle creer que su negocio, en lugar de una actividad privada que, en todo caso, se desarrolla en un local abierto al público, es un servicio público. El derecho que tiene el consumidor a que le atiendan en una determinada lengua es el mismo que el que tiene el comerciante a que el consumidor emplee la que aquél prefiera: ninguno.</p>
<p>A todos ellos alguien tenía que decirles que en los países con larga tradición democrática, la conservación del patrimonio cultural es compatible con el respeto a la libertad del individuo; que no es éste el que está al servicio de aquél, sino al revés; que no es admisible restringir los derechos de un ciudadano salvo que ello sea imprescindible para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos. Que en democracia, cuando hay diferentes opciones compatibles, la cohesión social se basa en que cada ciudadano pueda elegir aquélla que más le guste o convenga.</p>
<p>El conocimiento genera inquietud y temor en los que pretenden controlar a la sociedad, porque la información puede conducir a que la exigencia de la libre elección se generalice y sea un clamor, y tal vez en ese caso la gran mentira quedaría al descubierto. A los que desde hace poco más de un año dedicamos nuestro tiempo y nuestros escasos recursos a informar y aglutinar esfuerzos con el único objetivo de lograr una política lingüística homologable a la de las democracias que nos rodean, a los que nos hemos atrevido a cuestionar el tabú, se nos tacha de segregacionistas. Este término, uno de los últimos hallazgos incorporados al argumentario común de los «normalizadores», siempre se aplicó a quienes desde el poder separan a los ciudadanos en grupos por características étnicas o de otro tipo, sobre todo en contra de su voluntad. Presintiendo, al parecer, cuál sería la opción mayoritariamente elegida, se apresuran a acusar a quienes no se decantarían por la opción que ellos ya han elegido para todos de padecer prejuicios hacia las lenguas minoritarias, lo que es tan absurdo como lo sería afirmar que los padres que quieren que sus hijos aprendan en inglés tienen prejuicios hacia el húngaro por no preferir esta lengua.</p>
<p>El mensaje va calando. A los 80.000 ciudadanos que han plasmado su firma sobre los pliegos de nuestro manifiesto se suman las voces que desde sectores socialmente importantes muestran su disconformidad con una política restrictiva de derechos y empobrecedora económica y culturalmente. El miedo de los mediocres a la competencia en libertad ha dado lugar al insulto y a la difamación desde las tribunas subvencionadas, a la agresión desde las alcantarillas de los fanáticos útiles. Tres veces se negó el Presidente Touriño a condenar públicamente las agresiones que los miembros de nuestra asociación, Galicia Bilingüe, estamos sufriendo. Tal vez el miedo a las consecuencias políticas de nuestra labor pesó más que su obligación de proteger la libertad de expresión de unos gallegos que reclaman pacíficamente y con argumentos un cambio en la legislación.</p>
<p>Y es que se aprende mucho informando. Así, fuimos descubriendo que la presión y la intimidación son más graves de lo que habíamos podido imaginar; que se extienden a muchos sectores de la sociedad, sobre todo hacia los docentes, y especialmente hacia los que comparten centro con una minoría muy activa que ha convertido su profesión en un apostolado. Algunos ya habían tirado la toalla, otros desafían la sanción impartiendo sus clases en la lengua que sus alumnos mejor comprenden o en la que quieren ser enseñados. Sus historias confesadas con palabras amargas nos han llegado a través del correo, de la llamada telefónica o de la cita en un café. Otros, disconformes, no se pronuncian por miedo a la exclusión, porque a todos nos gusta sentirnos queridos. Unos pocos nos hemos sobrepuesto a ese temor cuando hemos comprendido que nada vale el saludo de quien quiere más a una lengua que a la libertad.</p>
<p>Hemos aprendido que la maquinaria normalizadora mueve mucho más dinero del que sospechábamos. Que entidades que creíamos organismos gubernamentales, a tenor de las subvenciones y del pábulo que se les da desde instancias oficiales, no son sino asociaciones privadas (Mesa Pola Normalización lingüística) que, bajo el pretexto de salvar una lengua, presionan a empresas, instituciones y directores de colegios. Colectivos con una ideología muy concreta que aceptan expresamente los apoyos de grupos radicales o antisistema. Al final hemos llegado a la conclusión de que lo que menos les importa es la conservación de una lengua, que ésta sólo es un instrumento de control social para conservar sus privilegios y lograr su proyecto político.</p>
<p>No hay nada que más teman quienes legislan de espaldas a la ciudadanía que la sociedad abandone su pasividad. Nos corresponde a los que constituimos la sociedad civil reclamar que se respeten nuestros derechos. Lo haremos utilizando el poder que tenemos como votantes, removiendo las cúpulas de los partidos desde las bases, sumando, sin reproches. Las políticas «normalizadoras» no son más que el reflejo de un rancio nacionalismo cultural que por tradición ideológica nada tiene que ver ni con la izquierda democrática ni con la derecha liberal. Tenemos que promover un cambio en la legislación que padecemos en algunas comunidades autónomas, pero del que somos potenciales víctimas todos los españoles y que convierte derechos en deberes, algo que no es propio de un sistema democrático. No es sólo la formación de nuestros jóvenes lo que está en juego, sino nuestro derecho a vivir en una nación de individuos libres e iguales entre sí.</p>
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		<title>Steiner y nosotros</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Sep 2008 21:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Suso de Toro</strong>, escritor (EL PAÍS, 22/09/08):</p>
<p>George Steiner concedió una hora de su tiempo a Juan Cruz, quien nos ofreció en <em>El País Semanal</em> una <a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/intento/fracasar/mejor/elpepusoceps/20080824elpepspor_5/Tes/" target="_blank">entrevista</a> y un retrato fiel con las opiniones y la imagen que el entrevistado quiso dar. Retratarse en una hora siempre es arriesgado pero debemos enjuiciar esas opiniones, pues nuestros actos tienen consecuencias y un intelectual actúa con sus palabras. Máxime cuando es una figura de prestigio en su ámbito y tan atendida en España.</p>
<p>Steiner se refiere allí a cuestiones de literatura y cultura sobre las que lógicamente sobrevuela en una &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22243/steiner-y-nosotros/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Suso de Toro</strong>, escritor (EL PAÍS, 22/09/08):</p>
<p>George Steiner concedió una hora de su tiempo a Juan Cruz, quien nos ofreció en <em>El País Semanal</em> una <a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/intento/fracasar/mejor/elpepusoceps/20080824elpepspor_5/Tes/" target="_blank">entrevista</a> y un retrato fiel con las opiniones y la imagen que el entrevistado quiso dar. Retratarse en una hora siempre es arriesgado pero debemos enjuiciar esas opiniones, pues nuestros actos tienen consecuencias y un intelectual actúa con sus palabras. Máxime cuando es una figura de prestigio en su ámbito y tan atendida en España.</p>
<p>Steiner se refiere allí a cuestiones de literatura y cultura sobre las que lógicamente sobrevuela en una entrevista abierta, deja algunos lugares comunes y algunas observaciones originales. Refiere que alguien le dijo que hay una universidad donde el gallego es lengua obligatoria, cosa que podría suceder pero no sucede, y aquí vale la pena constatar que hay quien difunde cuentos a quien está de paso, quien siembra mentiras. Pero se debe detener uno en sus observaciones sobre las lenguas, en concreto sobre el gallego y el vasco, por varios motivos. Su valoración del gallego demuestra desconocimiento de las lenguas románicas, ignora que el gallego está en la cabecera histórica de una lengua hablada también en Portugal, Brasil&#8230; Ignora las Cantigas de los <em>Cancioneiros,</em> las de <em>Don Dinís,</em> rey de Portugal, las de <em>Santa María</em> de Alfonso X, en el repertorio de agrupaciones de toda Europa y en los catálogos de los principales sellos. Desconoce la poesía de Rosalía en <em>Follas Novas.</em> Incluso ignora que el gallego actual sigue siendo hablado por millones de personas; no tiene el hebreo, por poner un ejemplo querido a Steiner, muchos más millones de hablantes ni tiene esa lengua una tradición estrictamente literaria más alta. Aunque así fuese.</p>
<p>La ignorancia sobre el gallego es comprensible, todos metemos la pata y, al cabo, algo habrán hecho o dejado de hacer los gallegos para que su cultura sea poco conocida, pero el comentario sobre el vasco no puede dejar de ser contestado pues arroja sombras sobre los hablantes de esa lengua. Steiner fue crítico en ocasiones con Noam Chomsky y sus teorías pero su comentario retuerce y pervierte los conceptos de la gramática generativa concluyendo que las lenguas &#8220;raras&#8221; generan hablantes y poblaciones obtusas, raras y sin arreglo. No hay que ser vasco, no hay que ser ciudadano español para que esas consideraciones tan brutales nos ofendan, nos propone una gramática racista que ofende a conciudadanos nuestros. Falta que Steiner nos ofrezca su lista de las lenguas que deben ser conocidas y habladas y las que deben ser eliminadas. Mil veces prefiero aquel Isaac Bashevis Singer que escribía conscientemente en una lengua que sabía que desaparecía, mil veces el compromiso con un destino aunque sea humilde que la prepotencia del &#8220;mandarín autista&#8221;, como se refirió a sí mismo Steiner en alguna ocasión.</p>
<p>Con su visión autoritaria de las lenguas, y por tanto de la cultura, se contradice a sí mismo, o al que fue, al que en sus tiemposinterrogaba, dudaba, al que veía interrelación entre ideas de creadores de lugares, lenguas y tendencias, al que tenía la humildad del buen intelectual para acercarse a opiniones distintas&#8230;, el buen discípulo de Isaiah Berlín. Su actitud caprichosa se parece más a la de un artista que a la de alguien que habla desde el estatuto de investigador o intelectual. Si la vida no nos lo impide, obstaculizando nuestros deseos de éxito, tendremos nuestro retrato de Dorian Gray.</p>
<p>Pero si a mí me chocan y ofenden también le habrán chocado a otras personas, ¿o no? ¿o sólo le han chocado a personas de Galicia y Euskadi? Me temo esto último, que muchas personas hayan tropezado con esas afirmaciones y, tras un ínterin de desconcierto, hayan continuado tranquilamente leyendo el despliegue de citas, nombres, libros y partituras. Me lo temo porque en España las &#8220;otras&#8221; lenguas, las de &#8220;los otros&#8221;, están ya estigmatizadas. Debería ofender a todos la patente grosería de un señor de Londres que trata con desprecio a alguien &#8220;de los nuestros&#8221;, en cambio, sólo he visto publicadas cartas de protesta de personas de Galicia y Euskadi, parece que fuera de ahí a nadie le importó porque tampoco le importan esas lenguas como &#8220;nuestras&#8221;.</p>
<p>Quizá lo más interesante sea reflexionar sobre la fascinación, que va más allá del interés, que Steiner despierta en medios intelectuales españoles y que atribuyo a nuestra profunda debilidad cultural. Steiner encarna aquí el embrujo de la &#8220;alta cultura&#8221; europea, algo que debiéramos saber que si existió está muerto, como está seco el roble de Goethe en el campo de concentración de Buchenwald. La comunicación funciona a través de estereotipos y creo que en Steiner reconocemos el modelo de intelectual que encarna la &#8220;alta cultura&#8221;: varón y académico con sus atributos, don de lenguas europeas, <em>tweed</em> o espiguilla, cachimba, partituras, algún piano, libros&#8230;, ningún juguete de niño caído, ningún olor a papilla vomitada o a pañales cagados, a guiso o pescado frito. Pero es un problema nuestro, reconozcamos que a Steiner lo salva de caer en la impostura sus ganas de jugar y que sentencie caprichosamente pero con cierta inestabilidad más propia del artista que del académico. Sin duda influye en el aprecio del personaje el aura que recibe de una figura que fue histórica y hoy es mítica, el intelectual judío europeo.</p>
<p>¿Cómo explicar el complejo de inferioridad bajo esta fascinación? España no superó la debacle del 36, se cortaron los hilos y el diálogo con el resto de la cultura europea, que por otro lado desapareció inmediatamente después. Francamente, ahora ya no existe el lugar mental e intelectual &#8220;Europa&#8221;. Entre nosotros el espíritu del tiempo aquí está demasiado cerca de los programas de sobremesa con el espectáculo de las miserias de los pobres, cerca de telecomedias en que los personajes hablan a gritos y juran continuamente. Benjamin aquí reflexionaría no sobre los pasajes urbanos sino sobre el paisaje de los canales de televisión basura con sobremesas donde los pobres muestran sus miserias y telecomedias de gente jurando a gritos. No hemos podido aún, y ya no se puede porque se agostó, dialogar críticamente con nuestro pasado. Las interrogaciones que Celan hacía a la lengua y la sociedad alemana son aquí imposibles, el equivalente entre nosotros a Jean Améry sería el exilio pero duró demasiado y se extinguió esa voz que nos interrogase a todos y que nos obligase a preguntarnos quienes fueron nuestros maestros. Esas interrogaciones aquí acaban siempre en una baja esgrima ideológico-política entre faccionalismos.</p>
<p>No hay modelo de intelectual ni probablemente quien lo encarne y caso de existir maestros, el mejor maestro ejerce su magisterio a distancia y no tiene discípulos.</p>
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		<title>El furor intransigente de los clérigos</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Sep 2008 20:41:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Basilio Baltasar</strong>, director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y de la Oficina del Autor (EL PAÍS, 16/09/08):</p>
<p>Las reflexiones del profesor y erudito George Steiner sobre la novela, el yo, la memoria, la tecnología y el imprevisible destino de nuestra cultura condensan su enciclopédica y admirada indagación crítica pero sólo uno de sus recientes comentarios ha excitado la atención de los lectores españoles. Alertados por la difusión que <em>El País Semanal</em> dio a las declaraciones de George Steiner, una autoridad en el estudio de la riqueza multilingüe europea, los miembros del PEN Club de Galicia se apresuraron &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22145/el-furor-intransigente-de-los-clerigos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Basilio Baltasar</strong>, director de Relaciones Institucionales del Grupo Prisa y de la Oficina del Autor (EL PAÍS, 16/09/08):</p>
<p>Las reflexiones del profesor y erudito George Steiner sobre la novela, el yo, la memoria, la tecnología y el imprevisible destino de nuestra cultura condensan su enciclopédica y admirada indagación crítica pero sólo uno de sus recientes comentarios ha excitado la atención de los lectores españoles. Alertados por la difusión que <em>El País Semanal</em> dio a las declaraciones de George Steiner, una autoridad en el estudio de la riqueza multilingüe europea, los miembros del PEN Club de Galicia se apresuraron a condenar con extremada dureza las poco condescendientes alusiones que Steiner dedica a la lengua gallega.</p>
<p>&#8220;¡No me compare el catalán con el gallego!&#8221;, dice Steiner a su entrevistador. &#8220;El catalán -añade- es un idioma importante, con una literatura impresionante&#8221;.</p>
<p>La reacción de los poetas, ensayistas y novelistas reunidos en el PEN Club gallego no se hizo esperar y cuatro días después de publicada la entrevista arremetieron contra el &#8220;octogenario desinformado&#8221; que tan grave afrenta tuvo la osadía de cometer. El manifiesto embiste también contra Juan Cruz, el autor de la entrevista, reprochándole no haber puesto &#8220;remedio&#8221; a las opiniones del influyente intelectual europeo.</p>
<p>El manifiesto urgente del PEN Club gallego incluye amonestaciones que deberán ser objeto de un detallado análisis por parte de los aludidos pero su contribución al debate contemporáneo se ciñe a un insólito eufemismo: el periodista debería haber censurado a George Steiner <em>remediando</em> sus respuestas.</p>
<p>Es probable que a estas horas los autores del manifiesto todavía estén celebrando haber reaccionado con tanta firmeza al agravio y en su alegría permanezcan totalmente ajenos a la perturbación que han introducido en la trayectoria del club al que dicen pertenecer. Por lo visto no perciben ninguna contradicción entre su airada requisitoria y los principios proclamados por una sociedad internacional de escritores que desde 1921 no ha dejado de lamentar y denunciar la censura y la persecución padecida por escritores de todo el mundo.</p>
<p>En vez de acomodarse al principio de tolerancia que preside la cooperación entre sus colegas, los escritores del PEN Club gallego, creyendo que ciertas opiniones no se pueden tolerar, y exigiendo que se les ponga remedio, se levantan ufanos en medio del estropicio español.</p>
<p>El enfado colérico de los autores del manifiesto podrá considerarse una anécdota insignificante pero la impetuosa y veladísima amenaza contra el periodista -candidato a ser nombrado persona <em>non grata</em> por los cenáculos nacionalistas- es un escándalo inconcebible en los países de nuestro entorno.</p>
<p>Los galleguistas podrían haber aprovechado las declaraciones de George Steiner para plantear una controversia que sin duda nos habría ayudado a conocer mejor los logros de la literatura gallega. Pero en lugar de asumir el riesgo de la disputa, los autores del manifiesto han preferido dictar un anatema y renovar el más español de los impulsos: el furor intransigente de los clérigos.</p>
<p>Téngase en cuenta que el anhelo de liquidar al contrincante tiene entre nosotros una larga tradición institucional y popular pero sólo adquiere rango de identidad nacional cuando actúa debidamente enmascarado. Lo típicamente español, lo que ayuda a mantener vigente la confusión y el caos conceptual entre las nuevas generaciones, es la habilidad con que se concilia la ferocidad intelectual y la benévola apariencia del protector de las artes y las letras. Entre nosotros no es imposible proclamar libertad y tramar censura. Ensalzar a las lenguas y maltratar a sus hablantes. Opinar lo que nos venga en gana y decirle al vecino que lo intente.</p>
<p>A diario descubrimos a nuestro alrededor indicios fatales de la maldición española y después de 30 años de democracia comprobamos que el ponzoñoso pensamiento reaccionario ha subsistido pese a toda ilusión y ha contaminado, quién sabe si definitivamente, la enfermiza desorientación de un país entregado a sus caprichosas emociones tribales.</p>
<p>Cuando nos veamos obligados a explicar a un colega europeo las actitudes aireadas con tanto orgullo como prepotencia por el PEN Club gallego le diremos: el dominio político de la mentalidad absolutista -vigorosamente reciclada por el catolicismo militante y por la izquierda autoritaria- genera estas espontáneas reacciones despóticas.</p>
<p>Si aturdido no nos cree, citaremos a los <em>logócratas</em> que Steiner identificó en uno de sus conocidos ensayos, a esos reaccionarios antiilustrados partidarios de ver en la lengua del hombre los orígenes sagrados que la colocan por encima de sus usuarios. Los herederos gallegos de los logócratas también han reconocido en su lengua patria el rango sacramental que hace sacrílega cualquier crítica que un humano de carne y hueso se atreva a insinuar.</p>
<p>De este modo, amedrentando a los demás con nuestras irascibles convicciones, los españoles conservamos intacto el legado religioso de nuestros fanáticos ancestros.</p>
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		<title>¿Quién quema el monte gallego?</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Sep 2006 17:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[Incendios]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ricardo Gómez Álvarez</strong>, responsable político del BNG en Euskal Herria (EL CORREO DIGITAL, 03/09/06):</p>
<p>¿Por qué arde el monte en Galicia? ¿A quién le interesa que arda el monte? ¿Quién está detrás del terrorismo ambiental? No son preguntas sin respuestas, pero sí respuestas complicadas de argumentar, porque sobre todo es un problema estructural y que tiene que ver con la ordenación territorial de Galicia.</p>
<p>Es cierto que incendios en Galicia los hay desde los años 60, época en la que se implantó en el país el monocultivo del eucalipto en detrimento del bosque autóctono. Con la llegada de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/11343/quien-quema-el-monte-gallego/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ricardo Gómez Álvarez</strong>, responsable político del BNG en Euskal Herria (EL CORREO DIGITAL, 03/09/06):</p>
<p>¿Por qué arde el monte en Galicia? ¿A quién le interesa que arda el monte? ¿Quién está detrás del terrorismo ambiental? No son preguntas sin respuestas, pero sí respuestas complicadas de argumentar, porque sobre todo es un problema estructural y que tiene que ver con la ordenación territorial de Galicia.</p>
<p>Es cierto que incendios en Galicia los hay desde los años 60, época en la que se implantó en el país el monocultivo del eucalipto en detrimento del bosque autóctono. Con la llegada de la democracia y la instauración de la autonomía gallega, ¿qué cambios han auspiciado los diferentes ejecutivos para el medio rural en Galicia? Pues, sinceramente, nada de nada, y ha ido a peor. En los 16 años de gobierno del PP, los montes y las tierras de cultivo tienen más y mejor combustible para arder (más abandono, más eucalipto). Las tierras antes trabajadas y cuidadas alrededor de los núcleos de población eran una protección segura. Con la nefasta política de abandono de las autoridades populares, esas tierras se han convertido en monte, dejando los núcleos de población en medio del combustible, del eucalipto.</p>
<p>¿Que política se ha hecho para generar vida y expectativas para la juventud en el medio rural? Cero. Han dejado que el campo gallego se convierta en una selva geriátrica de caciques y eucaliptos. ¿Qué políticas se han hecho para frenar la emigración hacia las grandes urbes? Más de lo mismo. Décadas de irresponsabilidad en la política forestal (especies pirófitas, repoblaciones de pinos apretados como latas de sardinas, monte bajo ) han sido el caldo de cultivo para que el monte gallego se haya convertido en una enorme pira incendiaria, teniendo en cuenta además que es un 30% de pasto y un 70% de bosque, privado en su mayoría (sólo un 3,3% es público o mancomunal).</p>
<p>Su política contra incendios se basó en intentar apagar, y no en reducir el combustible del monte y en proteger zonas pobladas. Se gastaron 1.000 millones de euros en 16 años sin que el problema se resolviese lo más mínimo, además de no invertir ni un triste euro en investigar las causas de los incendios, avalando la ley del silencio a la hora de denunciar a los pirómanos. A nadie se le escapa tampoco la especulación urbanística, como las compras de terrenos que están haciendo empresarios madrileños en lugares como Carnota, Lira que año tras año son sospechosamente quemadas. Galicia es una perita en dulce ante la ya saturada costa mediterránea.</p>
<p>Frente a las críticas vertidas contra la Xunta, hay que decir que la inversión para paliar los incendios en Galicia es las más alta del Estado, que el operativo es similar al de otros años y que es una mentira que se haya desmantelado el operativo anterior, como ahora pretenden decir los reaccionarios del PP y sus medios afines, sino que se aumentaron los convenios con los ayuntamientos para crear brigadas (117 de este año, por 77 del año pasado). 30 ayuntamientos del PP no quisieron crear brigadas contra incendios, y encima, durante la semana negra de agosto, el material de extinción de algunos de ellos resultó estar bajo llave, para, como llegó a decir textualmente algún &#8216;alcalducho&#8217; del PP, &#8216;que lo apague la Xunta&#8217;.</p>
<p>La Xunta ha sido transparente desde el primer día, siendo conscientes de la trascendencia de los incendios. No se ha querido ocultar ni una sola hectárea quemada, todo lo contrario, reflejan la triste realidad de décadas de incompetencia y dejadez de la época Fraga. Ser incompetente hubiera sido que la Xunta paseara a los pirómanos por toda la geografía gallega, mandarlos al quinto pino, que el Ejecutivo estuviera mientras tanto de caza, para posteriormente decir que son unos &#8216;hilillos&#8217; de humo y que no pasa nada. Les suena, ¿verdad?</p>
<p>El operativo actual sería suficiente para frenar el fuego, pero seamos serios, ha sido una acción coordinada de incendiarios con una nueva tipología de acción criminal y terrorista, dirigida a causar el mayor daño posible, caos y desestabilización, crear alarma social e impacto mediático y acciones nocturnas en zonas urbanas cuando no pueden acceder los medios aéreos. Todo ello hace imposible acabar con el fuego de manera rápida. La extinción se ralentiza. Tampoco se le han caído los anillos a la Xunta por solicitar ayuda a otras comunidades e incluso al Ejército.</p>
<p>El oportunismo carroñero y la demagogia del PP poniendo en cuestión la profesionalidad de las brigadas, así como las críticas hacia la Xunta, no tienen parangón. Eso sí, todavía no les he escuchado condenar el terrorismo incendiario, algún &#8216;superjuez&#8217; de turno debería tomar nota y aplicar la Ley de Partidos.</p>
<p>Por cierto, hasta el día 4 de agosto, fecha en la que comienzan las hostilidades terroristas incendiarias, la superficie quemada en Galicia era la mitad de la que se quemó durante el último Gobierno del PP. ¿Acaso no valía entonces el operativo anti-incendios? Me da que a alguien, sospechosamente, no le estaban gustando para nada esos datos y las nuevas formas de hacer las cosas. Y, ahora, la pregunta es: ¿Qué política se va a aplicar en el medio rural? ¿Cómo va a ser la reforestación? Desde la Consellería de Medio en manos del BNG se tiene claro cuál va a ser la línea a seguir:</p>
<p>-Acabar con la indiferencia social y la impunidad para detener a los responsables de los incendios. Reducir el combustible de los montes y crear una protección eficaz alrededor de los núcleos de población. El fuego se apaga en invierno para que no se produzca en verano.</p>
<p>-Incorporación de jóvenes a la actividad agroganadera y forestal, financiación especial para proyectos de nueva utilización de superficies forestales en tierras de cultivo, ley de movilidades de tierras, banco de tierras</p>
<p>-Medidas normativas y legislativas vinculadas a un cambio de mentalidad: Ser propietario del monte implica obligaciones en su mantenimiento. Limpieza en franjas de 25 metros en los perímetros de los núcleos de población.</p>
<p>-Medidas en materia de silvicultura y gestión forestal, ayudas en la limpieza, las repoblaciones frondosas, control y eliminación del eucalipto y otras especies de alto riesgo, aprovechamiento de la biomasa para la producción de electricidad.</p>
<p>-Medidas, algunas ya en práctica antes de los incendios y otras que se aprobarán en breve. Medidas que no gustan a la reacción, a los especuladores, porque sabemos que nada es inocente y nada es por casualidad, y pongo la mano en el fuego (nunca mejor dicho) por que detrás de esta barbarie terrorista está la mano o las manos de quienes no quieren un cambio radical y en positivo en la política agraria y forestal, así como furibundos resentidos que ven que se les acaba el chollo y la especulación.</p>
<p>También quisiera salir al paso ante quienes tan fácilmente se dejan llevar (una minoría estúpida) y tan poco les gusta utilizar el cerebro, calificando de burros (cuando menos) a toda la sociedad gallega los mismos argumentos que me encuentro hacia Euskadi cuando cruzo el Ebro. Y es que a veces, descalificando genéricamente a toda una sociedad, es más fácil disimular nuestras miserias personales y nuestros déficits ideológicos.</p>
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		<title>Tempo de autoestima</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/9766/tempo-de-autoestima/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Jun 2006 21:38:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Camilo Nogueira</strong> (LA VOZ DE GALICIA, 28/06/06):</p>
<p>PARA a visión tópica do Estado español, asumida polas elites galegas, Galiza é un país esencialmente atrasado e pobre, que sobrevive grazas aos subsidios do Poder central. Unha rexión excéntrica; montañenta, neboenta, chuviosa. Un país sen historia. O galego, unha lingua minoritaria, da aldea.</p>
<p>Non resulta posíbel superar definitivamente esa visión negativa sen un exercicio político e cultural de autoestima, pensando a Galiza desde si mesma, asumindo a nosa responsabilidade como nación. De facérmolo non se tomaría o atraso económico como parte esencial do país: veríase como consecuencia de decisións políticas e &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9766/tempo-de-autoestima/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Camilo Nogueira</strong> (LA VOZ DE GALICIA, 28/06/06):</p>
<p>PARA a visión tópica do Estado español, asumida polas elites galegas, Galiza é un país esencialmente atrasado e pobre, que sobrevive grazas aos subsidios do Poder central. Unha rexión excéntrica; montañenta, neboenta, chuviosa. Un país sen historia. O galego, unha lingua minoritaria, da aldea.</p>
<p>Non resulta posíbel superar definitivamente esa visión negativa sen un exercicio político e cultural de autoestima, pensando a Galiza desde si mesma, asumindo a nosa responsabilidade como nación. De facérmolo non se tomaría o atraso económico como parte esencial do país: veríase como consecuencia de decisións políticas e circunstancias históricas desgrazadas, todas superábeis. A evolución da sociedade galega de rural e vilega a industrial e urbana, mostra por si mesma a irrealidade desa tan interesada como pitoña ideoloxía. A crise demográfica que a acompañou foi o resultado da ausencia dun poder político e institucional galego de tipo estatal que artellase os instrumentos necesarios para gobernar a abrupta e dolorosa transformación que se produciu no século XX.</p>
<p>De pensarse a Galiza como nación resultaría evidente que a respecto de Europa o territorio galego non é máis excéntrico que o de Madrid, e moito menos en relación co mundo, situado como está nun lugar privilexiado na fachada atlántica europea. Aparecía máis urxente e vital unirnos por alta velocidade ferroviaria co centro de Europa e con Portugal que con Madrid.</p>
<p>Consideraríase a chuvia e a montaña como riquezas inmensas a sumar á costa infinita, os ríos por millares, as fervenzas, as forestas e o sol que nos visita con regularidade.</p>
<p>Fora da ideoloxía estatal dominante, o galego móstrase como unha lingua propia e universal, falada coas mesmas palabras -pai e filla, souto e cerquiño, querermos e amaren, poldro e reiseñor, industriais e pesqueiros- por 220 millóns de persoas por moito que as digan de xeitos diversos, como no inglés. Unha lingua de reis, feita culta no medievo en Compostela, mantida por séculos nunha Galiza sen Estado, epopea singular protagonizada por labregos e mariñeiros.</p>
<p>O relato histórico español nega a memoria que alicerza as nosas aspiracións políticas e sociais de futuro. Nun asombroso exercicio de amnesia, nega o reino de Galiza, independente durante sete séculos. Ignora unha realidade imprescindíbel para contar a existencia de Portugal e dos reinos españois centrooccidentais, da mesma Castela.</p>
<p>Despois de 25 anos de autonomía, Galiza enfróntase á reforma do seu Estatuto. Serviría para ben pouco facelo sen realizar o necesario exercicio de autoestima, asumindo sen mediacións sacralizadas a responsabilidade de ser nación.</p>
<p>Non consiste isto, só, na incorporación imprescindíbel desa afirmación política e cultural, nin se trata de satisfacer un afán <em><strong>identitario</strong></em> , como argumentan fraudulentamente os que non queren máis identidade que a oficial dominante, senón de contarmos con todas as competencias políticas, económicas, sociais e culturais que corresponden a unha nación integrada nun Estado plurinacional sen fronteiras, recoñecida na UE, expresando por si mesma a súa personalidade internacional.</p>
<p>O Estatuto de nación debe ser apoiado por todas as forzas políticas na conciencia de a nación galega constituír unha arela de liberdade, consecuencia da historia e da vontade expresada pola sociedade. Foi o movemento nacional galego o que traballou esa vontade. Mais fíxoo para todos e todas, como outras forzas políticas e culturais, fóra e dentro do galeguismo, aquí e no mundo, lle deron vida ás ideas da liberdade política e económica, os dereitos humanos fundamentais, as reivindicacións dos traballadores e o sindicalismo, o feminismo, o respecto á natureza, o antirracismo, a igualdade dos pobos. Con independencia dos actores que as defenderon, todas forman parte do noso patrimonio colectivo.</p>
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		<title>La identidad feroz</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Dec 2005 12:43:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Propuesta del BNG: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_3537.pdf">La identidad feroz</a>. <strong>Álvaro Delgado-Gal</strong>,  				escritor y periodista (ABC, 21/12/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4269/la-identidad-feroz/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Propuesta del BNG: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_3537.pdf">La identidad feroz</a>. <strong>Álvaro Delgado-Gal</strong>,  				escritor y periodista (ABC, 21/12/05).</p>
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		<title>El mandato que nunca existió</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Aug 2005 19:40:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2819.pdf" target="_blank">El mandato que nunca existió</a>. <strong>Enrique López Veiga</strong>, ex consejero de Pesca de Galicia (ABC, 03/08/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1497/el-mandato-que-nunca-existio/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>Promesas de investidura</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jul 2005 07:07:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2789.pdf">Promesas de investidura</a>. <strong>Juan Ferreiro Galguera</strong>, Profesor Titular de Derecho de la  				Universidad de La Coruña (ABC, 28/07/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4381/promesas-de-investidura/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2789.pdf">Promesas de investidura</a>. <strong>Juan Ferreiro Galguera</strong>, Profesor Titular de Derecho de la  				Universidad de La Coruña (ABC, 28/07/05).</p>
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		<title>Rajoy, en el &#8216;Titanic&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jul 2005 19:43:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2698.pdf" target="_blank">Rajoy, en el &#8216;Titanic&#8217;</a>. <strong>Antón Losada</strong>, Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago  				de Compostela (EL PERIODICO, 01/07/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1498/rajoy-en-el-titanic/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>Manuel Fraga, modernizador de Galicia</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jun 2005 19:45:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2672.pdf" target="_blank">Manuel Fraga, modernizador de Galicia</a>. <strong>Alberto Ruiz-Gallardón</strong>, alcalde de Madrid (ABC, 29/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1499/manuel-fraga-modernizador-de-galicia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2672.pdf" target="_blank">Manuel Fraga, modernizador de Galicia</a>. <strong>Alberto Ruiz-Gallardón</strong>, alcalde de Madrid (ABC, 29/06/05).</p>
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		<title>Estrategias políticas</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jun 2005 19:57:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2627.pdf" target="_blank">Estrategias políticas</a>. <strong>Benigno Pendás</strong>, profesor de Historia de las Ideas Políticas (ABC, 21/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1502/estrategias-politicas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>El porqué de la ambigüedad gallega</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2005 19:59:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2617.pdf" target="_blank">El porqué de la ambigüedad gallega</a>. <strong>Carlos Ruiz Rodríguez</strong> es analista del periódico <em>El Corrego  				Gallego</em> (EL MUNDO, 20/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1503/el-porque-de-la-ambiguedad-gallega/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2617.pdf" target="_blank">El porqué de la ambigüedad gallega</a>. <strong>Carlos Ruiz Rodríguez</strong> es analista del periódico <em>El Corrego  				Gallego</em> (EL MUNDO, 20/06/05).</p>
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		<title>Galicia y mucho más</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jun 2005 20:08:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2614.pdf" target="_blank">Galicia y mucho más</a>. <strong>Ignacio Camacho</strong>, director de ABC (ABC, 19/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1506/galicia-y-mucho-mas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2614.pdf" target="_blank">Galicia y mucho más</a>. <strong>Ignacio Camacho</strong>, director de ABC (ABC, 19/06/05).</p>
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		<title>Elecciones Gallegas 2005</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jun 2005 20:03:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><strong>19/06/05. Resultados elecciones:</strong> <a href="http://www.elmundo.es/especiales/2005/06/espana/elecciones_galicia/resultados81.html" target="_blank">El Mundo</a> (El PP pierde la mayoría absoluta).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1504/elecciones-gallegas-2005/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>19/06/05. Resultados elecciones:</strong> <a href="http://www.elmundo.es/especiales/2005/06/espana/elecciones_galicia/resultados81.html" target="_blank">El Mundo</a> (El PP pierde la mayoría absoluta).</p>
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		<title>Galicia decide paisaje</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jun 2005 20:11:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2592.pdf" target="_blank">Galicia decide paisaje</a>. <strong>Xerardo Estévez</strong> es arquitecto (EL PAIS, 13/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1507/galicia-decide-paisaje/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2592.pdf" target="_blank">Galicia decide paisaje</a>. <strong>Xerardo Estévez</strong> es arquitecto (EL PAIS, 13/06/05).</p>
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		<title>El cansancio de ser gallego</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2005 20:14:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2566.pdf" target="_blank">El cansancio de ser gallego</a>. <strong>Fermín Bouza</strong> es escritor y sociólogo (EL PAIS, 05/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1509/el-cansancio-de-ser-gallego/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2566.pdf" target="_blank">El cansancio de ser gallego</a>. <strong>Fermín Bouza</strong> es escritor y sociólogo (EL PAIS, 05/06/05).</p>
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		<title>La hermana atlántica</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2005 20:12:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Galicia Junio-2005]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2565.pdf" target="_blank">La hermana atlántica</a>. <strong>Camilo Nogueira</strong> es ingeniero industrial y economista. Fue diputado en  				el Parlamento de Galicia y en el Europeo (EL PAIS, 05/06/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1508/la-hermana-atlantica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2565.pdf" target="_blank">La hermana atlántica</a>. <strong>Camilo Nogueira</strong> es ingeniero industrial y economista. Fue diputado en  				el Parlamento de Galicia y en el Europeo (EL PAIS, 05/06/05).</p>
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		<title>El &#8216;Prestige&#8217; y el &#8216;barril de los milagros&#8217;</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/38306/el-prestige-y-el-barril-de-los-milagros/</link>
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		<pubDate>Sat, 13 Nov 2004 19:27:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Galicia]]></category>
		<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Rivas</strong>, escritor (EL PAÍS, 13/11/04):</p>
<p>En <em>La mejor democracia que se puede comprar con dinero,</em> el brillante y perturbador Greg Palast dedica un espeluznante capítulo a las consecuencias del desastre del <em>Exxon Valdez</em> en la vida de algunas comunidades afectadas de Alaska, y cuenta la curiosa historia del <em>barril de los milagros.</em> Una de esas historias, como él dice, de las que nunca se habla.</p>
<p>El <em>barril de los milagros</em> era un recipiente con agua de mar limpia y que estaba depositado en el laboratorio de análisis preventivos, allí donde se efectuaba la lectura del &#8220;petróleo en &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38306/el-prestige-y-el-barril-de-los-milagros/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Rivas</strong>, escritor (EL PAÍS, 13/11/04):</p>
<p>En <em>La mejor democracia que se puede comprar con dinero,</em> el brillante y perturbador Greg Palast dedica un espeluznante capítulo a las consecuencias del desastre del <em>Exxon Valdez</em> en la vida de algunas comunidades afectadas de Alaska, y cuenta la curiosa historia del <em>barril de los milagros.</em> Una de esas historias, como él dice, de las que nunca se habla.</p>
<p>El <em>barril de los milagros</em> era un recipiente con agua de mar limpia y que estaba depositado en el laboratorio de análisis preventivos, allí donde se efectuaba la lectura del &#8220;petróleo en el agua&#8221;, ese &#8220;texto&#8221; producido por los pequeños vertidos, pero que avanzaba un relato más grande. Estos datos podrían haber servido para alertar a las autoridades encargadas de la protección costera de la insolvencia en el sistema de contención previsto para frenar un gran vertido en caso de accidente. Una técnica del laboratorio, Erlene Blake, contó a Palast que la superioridad les había ordenado modificar los resultados preocupantes por el más sencillo método de llenar los tubos de análisis con el agua limpia contenida en el <em>barril de los milagros.</em></p>
<p>Que se sepa, en Galicia, antes del <em>Prestige,</em> no había un barril de estas características, pero la catástrofe puso en evidencia que la protección costera, y los operativos de prevención y contención, se encontraban en una dimensión milagrera. Es más, todo lo sucedido, desde el periplo errante del <em>Prestige</em> hasta los ímprobos esfuerzos para frenar la comisión en el Parlamento Europeo, y después de sabotear una e impedir otra en las cámaras autonómica y española, nos permite acudir a la precisión de una metáfora. Vivíamos en el interior de un gran <em>barril de los milagros.</em> En la forma de gobernar, en la política informativa, en la relación con la ciudadanía, el agua real era sustituida en el laboratorio del poder por un agua milagrosa, pues sabido es, como señala Fabricius en su <em>Teología del agua,</em> que &#8220;no hay ni Pólipo ni Camaleón que pueda cambiar de color tan a menudo como el agua&#8221;. Cuando esa agua preparada no surtía efecto, por ejemplo, en el campo informativo, era relevada por otra fórmula destinada a los insensibles y desafectos al &#8220;milagro histórico&#8221; de la era Aznar. Para ese brebaje, la prensa libre británica había acuñado un término en la época Thatcher: &#8220;La intimidación&#8221;.</p>
<p>En Galicia, donde el Gobierno de la derecha conservadora adquiere formas geológicas (de ahí quizá la exitosa consigna con la que Fraga ha cerrado cada campaña: &#8220;¡Buscad el voto debajo de las piedras!&#8221;), algunos críticos, arrastrados a la hipérbole por la fatiga, han hablado de una asfixiante atmósfera política de &#8220;excepción permanente&#8221;. La ciencia política en este caso parece referirse a una conjunción de anormalidades democráticas: caracterización del adversario como enemigo, ocupación particular de la Administración (partido-facción) y, sobre todo, una consideración del líder como enviado de la providencia, que conduce al <em>decisionismo,</em> el acatamiento incondicional. Por más que alguno &#8220;escupiera por el colmillo&#8221;, ése era el común denominador de la reciente rebelión en el poder gallego, pues mientras uno pedía en forma casi conmovedora: &#8220;¡Debajo de Fraga, democracia!&#8221;, el otro, de manera también entrañable, posponía: &#8220;¡Después de Fraga, democracia!&#8221;.</p>
<p>Pero pese a los antiguos vínculos de Fraga con Carl Schmitt, aquel &#8220;Epimeteo cristiano&#8221; (autorretrato de quien se prestó a abrir terribles cajas de Pandora), es verdad que Aznar representaba el modelo con una precisión tonal apodíctica que todavía hoy retumba en las hemerotecas. Había dado ya algunas muestras de <em>decisionismo,</em> impulsadas con alegría lapidaria, pero es frente a la ciudadanía movilizada por el <em>caso Prestige</em> cuando se produce su gran corte epistemológico. &#8220;Se les acabó el chollo a los agitadores del resentimiento. ¡Se acabó!&#8221; (26 enero de 2003). Y fue ese mismo día, en Santiago de Compostela, donde instó a la Xunta y al PP gallego a &#8220;acallar a los que ladran su rencor por las esquinas&#8221;. Aznar perdió una magnífica oportunidad para emular a Oscar Wilde: &#8220;Es escandaloso que la gente vaya diciendo por ahí, a espaldas de uno, cosas que son absolutamente ciertas&#8221;. Pero estaba claro entonces que el presidente no bromeaba cuando ordenaba el fin de la realidad. Hubo quien se puso de inmediato a la obra. Por ejemplo, el fiscal general. Hubo medios de prensa que colocaron en portada como forajidos a los portavoces más visibles de la protesta ciudadana. Los servicios informativos de la televisión pública, dirigidos por Urdaci, dieron pábulo a las infamias sin posibilidad de respuesta. Los voluntarios fueron puestos bajo sospecha, e insultados en algunos municipios controlados por el partido gobernante. Y tanto los portavoces del Gobierno central como de la Xunta insinuaron que era un diablo terrorista quien movía los hilos de la protesta. Hasta los 50.000 escolares que se dieron la mano frente al mar tuvieron que cargar en las mochilas terribles anatemas. De ese acto, quizás el más emotivo a nivel mundial en defensa del mar, no busquen imágenes aéreas de TVE. No existen. La jefatura prohibió esa filmación a los profesionales del centro gallego.</p>
<p>La inmersión de los gobernantes en el <em>barril de los milagros</em> dio lugar a una sarta de frases célebres durante aquel periodo, y que hoy leemos, con la mejor voluntad, como accidentales versos dadaístas. Uno de los métodos de Dadá era llenar el sombrero de palabras y lanzarlas al azar para componer textos. Recuerdo en esa situación embarazosa, aunque no llevaba sombrero, al entonces ministro de Medio Ambiente, señor Matas, justo el día en que terminó por hundirse el petrolero. La escena transcurría en una playa, Barrañán, ya cubierta de fuel, pero la gran comitiva estableció un círculo, el del <em>barril de los milagros,</em> y el ministro volvía a negar la evidencia de una marea negra. En general, el primer problema de las autoridades, tanto en el Gobierno central como en la Xunta, fue que no estaban preparados para una desobediencia por parte de los hechos. Pese al gran empeño mediático del Gobierno, la realidad seguía un desastroso curso y los hechos se insubordinaron.</p>
<p>Es verdad que no había ni planes actualizados ni medios suficientes. Y eso en una zona marítima altamente sensible, con un intensísimo tráfico de mercancías peligrosas y con un historial espeluznante de catástrofes. No cabe tampoco referirse a una general indiferencia, aunque es cierto que en España no existe la debida conciencia de país marítimo. He aquí una de las historias que no se podían contar, inmersos en el <em>barril de los milagros:</em> tan sólo 18 días antes de producirse el siniestro, la Asociación Profesional de Marinos de la Administración Marítima Española (Aspromar) remitió un informe dramático sobre las deficiencias en seguridad y prevención de la lucha contra la contaminación. Otra asociación profesional, la de Titulados Náutico-Pesqueros (Aetinape), llevaba años emitiendo avisos sobre los peligros en el &#8220;corredor atlántico&#8221;. En algunas intervenciones de portavoces de la era Aznar subyacía un reproche por la gran protesta ciudadana en torno al <em>caso</em> <em>Prestige:</em> &#8220;¿Por qué ahora y no antes?&#8221;. Con el <em>caso Urquiola,</em> en 1976, todavía dominaba el miedo franquista, pero aun así en Galicia se alzaron muchas voces, incluida la indignada del gran escritor Álvaro Cunqueiro, conservador pero también conservacionista. Pero fue a principios de los ochenta cuando se produjo en Galicia una movilización cívica que tuvo casi la misma amplitud y sentido que el Nunca Máis. Y lo que es más importante: se saldó con éxito. Hablo de las protestas contra el cementerio de residuos radiactivos situado en la fosa atlántica, no muy lejos del lugar donde la combinación de mala suerte y mala puntería llevaron al <em>Prestige.</em> La gran protesta ciudadana, que incluso se llevó a alta mar para bloquear el depósito de los bidones radiactivos por los cargueros, obtuvo al final eco en los organismos internacionales y se consiguió paralizar aquel disparatado cementerio y otros semejantes en diferentes mares. No obstante, hubo una diferencia sustancial entre aquella movilización y lo ocurrido con el petrolero hundido en noviembre de 2002. Entonces, el Gobierno de Unión de Centro Democrático no se entusiasmó con la movilización, pero tampoco reaccionó con hostilidad. Aquellos ciudadanos que ejercían la ciudadanía eran algo extraños, eso sí, pero todavía no eran marcianos.</p>
<p>Hay un dicho que se atribuye a san Agustín: &#8220;Errar es humano, perseverar es diabólico&#8221;. En el <em>caso Prestige</em> se cumplió el irónico aforismo de que los expertos son esos técnicos a los que se convoca para tomar una decisión que otros ya habían tomado de forma equivocada. Pero lo que de verdad llama la atención (&#8220;poderosamente&#8221;, con perdón) no es el error con un barco cargado de fuel pesado; es el perseverante error con la gente. La movilización cívica fue lo mejor que pudo pasar una vez confirmada la tragedia ecológica. La acción comunitaria (grito, denuncia, voluntariado) es una terapia fundamental en una catástrofe que afecta al hogar. He aquí uno de los párrafos más interesantes y menos leídos de la Constitución: &#8220;Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, <em>apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva&#8221;.</em> ¿Dónde estamos dos años después? No podemos aceptar el discurso de la derrota. Estamos en otro hemisferio mental. Los gobernantes tienen que dar cuenta de sus incumplimientos, y con la cabeza fuera del <em>barril de los milagros.</em></p>
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		<title>Fraga &#8216;forever&#8217;</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Sep 2004 21:28:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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<p>Manuel Fraga, exministro de Franco, ha decidido acudir a un quinto mandato para un récord presidencial de 20 años en la Xunta. La medida tiene dos componentes: uno político, para garantizar la cohesión de un Partido Popular (PP) abocado a divisiones y profundas renovaciones en cuanto él no esté, y otro personal, quizá menos importante en términos políticos, pero más decisivo: don Manuel, viudo y sin mucha relación con sus hijos, que entre ellos tampoco se llevan demasiado bien, vive prácticamente aislado en la Xunta y es consciente de que, a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/470/fraga-forever/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Luis Gómez</strong>, periodista (EL PERIODICO, 01/09/04):</p>
<p>Manuel Fraga, exministro de Franco, ha decidido acudir a un quinto mandato para un récord presidencial de 20 años en la Xunta. La medida tiene dos componentes: uno político, para garantizar la cohesión de un Partido Popular (PP) abocado a divisiones y profundas renovaciones en cuanto él no esté, y otro personal, quizá menos importante en términos políticos, pero más decisivo: don Manuel, viudo y sin mucha relación con sus hijos, que entre ellos tampoco se llevan demasiado bien, vive prácticamente aislado en la Xunta y es consciente de que, a su edad y sin todo lo que le rodea, lo pasaría realmente mal. Dicho en otras palabras: Fraga, marcado por 50 años en coche oficial, no gasta el único billete que lleva en la cartera.</p>
<p>Desde el punto de vista de su independencia, el PP de Galicia no llega a ser el Partit dels Socialistes de Catalunya con respecto al PSOE, pero tampoco anda muy lejos. Fraga, antaño españolista y ahora galleguista, también ha cultivado esta ambigüedad calculada, con lo cual consiguió dos objetivos: mantener a Madrid a raya y frenar el crecimiento del Bloque Nacionalista Galego (BNG), con quien compite en lo que todos llaman &#8220;la defensa de los intereses de Galicia&#8221;.</p>
<p>Todo cambió cuando José María Aznar le impuso a Fraga la salida de José Cuiña, a raíz de la crisis del Prestige. Cuiña hacía y deshacía a su antojo, se creía el delfín y era para Fraga una especie de perro guardián cada vez que &#8220;los de Madrid&#8221; pisaban Galicia. Sabía como morderle a los elegantes chicos de Aznar que, al asomarse al PP de Galicia, divisaban un ambiente rural y caciquil. Después de Cuiña, Fraga supo tender puentes con Génova, tarea en la que le ayudó de manera decisiva Xesús Palmou, quien sin renunciar al galleguismo de Cuiña intentó modernizar el partido, del que es secretario general, lo cual le costó peleas a cara descubierta con los caciques de Orense y de Lugo.</p>
<p>MARIANO Rajoy, aun siendo amigo de Palmou, nunca supo cortar por lo sano. Como dicen en ciertos ambientes de su partido, fue un ojalatero &#8211;&#8221;Ojalá que Fraga se vaya&#8221;, &#8220;ojalá que el partido se renueve&#8221;, &#8220;ojalá que el PP de Galicia no sea tan caciquil&#8221;&#8211;, pero sin mover un solo dedo. Por eso, Rajoy controla el PP de Galicia pero no el PP en Galicia, donde perviven líderes provinciales que actúan como señores feudales. Y quizá por eso mismo incluso perdió las elecciones en su ciudad, Pontevedra, donde tampoco nadie se acordó de echarle una mano.</p>
<p>La decisión también afecta a la oposición gallega, formada por PSOE y BNG, fuertes en las grandes ciudades. En el PSOE afloran dos posturas: la que puede interesar en el Gobierno de Madrid y la que más agrada a unas bases que, al fin, ven posibilidades de que la democracia acabe políticamente con un heredero del franquismo. Puede parecer contradictorio pero no lo es tanto. Felipe González le dio oxígeno a Fraga, que obtuvo su primera mayoría sin que el entonces presidente pisara Galicia en ayuda de Fernando González Laxe, que perdió la presidencia por un puñado de votos.</p>
<p>El PSOE se quedó sin la Xunta pero a cambio, al alimentar a Fraga, frenó la renovación en el PP, que no llegó al poder hasta 1996. Ahora puede caer en la misma tentación y dejar en caída libre a Emilio Pérez Touriño, a quien desde Madrid no le están ayudando nada con las restricciones presupuestarias que, fruto de otros pactos, quieren aplicarle al Plan Galicia. De ahí el último enfrentamiento abierto de la ministra Magdalena Álvarez con Francisco Vázquez, alcalde de A Coruña, el líder con más peso en el PSOE gallego, y buen amigo de Fraga. En una España abocada a la reforma institucional, el presidente gallego puede serle útil al Gobierno del PSOE, ya que avala las reformas, mientras que el PP se niega a reconocer los derechos nacionales de Catalunya, Euskadi y Galicia. Y esa contradicción del PP siempre favorecerá a José Luis Rodríguez Zapatero.</p>
<p>Al BNG le viene todo de perlas. Fraga suscita mucho rechazo en sus bases y eso contribuirá a reforzar su debilitada unidad interna, producto de luchas ideológicas entre comunistas (UPG) y renovadores (socialdemócratas y socialistas), personificadas en Francisco Rodríguez y Xosé Manuel Beiras, quien tuvo que dar paso a Anxo Quintana como nuevo líder de este frente de partidos nacionalistas, donde a su vez son mayoría los militantes independientes, como el propio Quintana.</p>
<p>DE ESTE modo, Fraga acudirá de nuevo a las urnas en el 2005, coincidiendo con el 30 aniversario de la muerte de Franco. Tendrá entonces 82 años y pase lo que pase, todos ganarán. Rajoy ganará si gana Fraga, pero si éste pierde no será cosa suya. Si pierden, Touriño y Quintana dirán que, claro, Fraga es aún mucho Fraga y un valor añadido para el PP, al que ya derrotarán en las siguientes, y si ganan, lo celebrarán gobernando. Y todos contentos. Dicen que la alta política es así y cualquiera les lleva la contraria. Como para hablar en estos casos de nuevas estrategias económicas, la reforma del Estatuto, las colas de la sanidad, los servicios sociales o la normalización del gallego. Eso, dicen, son sólo políticas sectoriales.</p>
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