<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Tribuna Libre &#187; Iglesia Católica</title>
	<atom:link href="http://www.almendron.com/tribuna/categoria/espana/iglesia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.almendron.com/tribuna</link>
	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
	<lastBuildDate>Thu, 09 Feb 2012 21:17:57 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>El último reducto</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39911/el-ultimo-reducto/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/39911/el-ultimo-reducto/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 19:20:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39911</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Morán</strong> (LA VANGUARDIA, 28/01/12):</p>
<p>No creo haber escrito nunca un artículo sobre la Iglesia española. Lo he evitado siempre por varias razones. La primera y principal es que los artículos de opinión tienen una dificultad de aterrizaje; por mucho espacio que te den siempre necesitas más pista y acabas posándote bruscamente, con grave riesgo para el piloto y el aparato. La otra razón es la sensibilidad. Las religiones tienen la piel muy sensible y basta un tacto para que les parezca una agresión; ocurre con los Estados, cuanto más fuertes son, más exigencias tienen.</p>
<p>La Iglesia española, que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39911/el-ultimo-reducto/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Morán</strong> (LA VANGUARDIA, 28/01/12):</p>
<p>No creo haber escrito nunca un artículo sobre la Iglesia española. Lo he evitado siempre por varias razones. La primera y principal es que los artículos de opinión tienen una dificultad de aterrizaje; por mucho espacio que te den siempre necesitas más pista y acabas posándote bruscamente, con grave riesgo para el piloto y el aparato. La otra razón es la sensibilidad. Las religiones tienen la piel muy sensible y basta un tacto para que les parezca una agresión; ocurre con los Estados, cuanto más fuertes son, más exigencias tienen.</p>
<p>La Iglesia española, que fue tan fundamental para el franquismo durante los años cuarenta y cincuenta, sin dejar de serlo en la siguiente década se convirtió en un elemento capital en la erosión de esa misma dictadura. Para una institución que nunca aceptó la dialéctica, es algo encomiable y que merecería un trabajo que aún está por hacer: la Iglesia española, en el poder y en la oposición.</p>
<p>En España la transición de la Iglesia tiene un nombre, el cardenal Tarancón, un personaje que no sé muy bien si merecería un libro de historia o una gran novela, o las dos cosas. Posiblemente porque Enrique Vicente y Tarancón sea a la Iglesia española lo que Adolfo Suárez fue a la clase política. Cumplió un papel, hizo lo que parecía imposible y pagó por ello un precio. Se convirtió en chivo expiatorio cuando el ciclo, por decirlo de alguna manera, se cerró y llegaron nuevos tiempos para la política y para la Iglesia. Ninguno de los dos dejó memoria alguna, porque eran ágrafos, aunque es sabido que Tarancón, y probablemente Suárez, dejaron apuntes, notas, dietarios, que iluminarían un tiempo en el que todo se manejó entre muy pocas manos.</p>
<p>Inquietante, que quien fue mano izquierda del cardenal Tarancón, el jesuita Martín Patino, haga llamar al periodista Juan Cruz para explicarle, a estas alturas de la película, que las “memorias” de Tarancón las quemó él entre las brasas de una paella (era levantino de Burriana). Conociendo un poco a Juanito Cruz, a quien bautizó en cierta ocasión Octavio Paz, que le sufrió, como “más Cruz que Juan”, y en la experiencia que me consiente haber entrevistado largamente al padre Martín Patino, sorprende esta historia de la quema fallera de las “memorias” de Tarancón. Especialmente porque el reverendo me contó unas versiones que no tienen nada que ver con esto. Cabe pensar, tratándose de hombre tan avezado en los tratos con el poder –Martín Patino fue intermediario entre los servicios del CESID y la Iglesia, lo cuenta el coronel San Martín en sus memorias colmándole de elogios, y posteriormente Javier Solana, en ministro de Cultura, le otorgó una Fundación–, que las cosas están cambiando mucho. Vamos, que han ido cambiando tanto desde la defenestración de Tarancón que intentan borrar hasta sus huellas.</p>
<p>Los gobiernos de la democracia fueron muy generosos con la Iglesia. No voy ahora a entrar en ello, pero el fortalecimiento de la “enseñanza concertada” por parte del Ministerio de Educación de José María Maravall y sus planificadores (procedentes en general de la antigua Bandera Roja, organización con profundas herencias católicas), particularmente Álvaro Marchesi, responsable del deterioro de la Enseñanza Pública e inventor de la LOGSE, dejaron a la izquierda laica a los pies de los caballos, es decir, en amenaza de ruina pedagógica.</p>
<p>Somos un país en el que la democracia cristiana ha sido liquidada en las urnas, salvo en Catalunya, donde Unió vive un matrimonio civil, sin pasar por la vicaría, con Convergència, en la convicción de que separarse provocaría una catástrofe familiar. Pero ahora estamos ante otro asunto. El dominio de lo público. ¿Debe ser la religión una cuestión privada o exige exhibición? En España es obvio que la Iglesia ocupa un lugar preponderante, para eso no necesita legislación alguna, basta visitar ciudades y pueblos, construidos en torno a iglesias y catedrales. Pero ahora el debate ha subido de grados y ha entrado en lo privado. Un obispo, en Córdoba, clama contra la fornicación. ¡La fornicación, el fornicio! ¿De qué baúl habrán sacado a estos personajes?</p>
<p>Las opiniones de persona tan principal como el arzobispo de Valladolid, el de la voz inquietante, han cuestionado el derecho de una ciudadana conservadora a leer el pregón de Semana Santa al estar casada “por lo civil”. Sin entrar en el detalle de que casarse o no casarse represente condición ciudadana alguna, lo llamativo de este asunto es múltiple. Primero, si es verdad que el cándido arzobispo conversaba off the record. Ya sé que no pasa el gremio periodístico por su etapa más digna, pero ni siquiera a un arzobispo, acostumbrado a absolver, se le puede hacer algo tan zafio y chumacero. Esa carencia absoluta de principios nos acerca a la chusma tertuliana, tan libre y divertida ella. Pero luego está el derecho a expresarse. ¿Desde cuándo una persona que no se ha casado “por la Iglesia” puede ser rechazada en un acto social que, nos parezca mejor o peor, paga la ciudadanía, como es la Semana Santa?</p>
<p>En el siglo pasado ocurría con los cementerios. No hay ciudad ni pueblo de España que no guarde el brutal recuerdo de enfrentamientos entre la ciudadanía y la Iglesia ante la negativa a enterrar a los suicidas y a los ateos reconocidos; como si el cementerio fuera suyo, por más que se lo hubieran regalado. Los que hemos vivido la experiencia de tener que visitar los cementerios consagrados y los civiles durante los años del cólera tenemos un amplio y poco agradable anecdotario.</p>
<p>Debemos volver a una obviedad, o a lo que nos parecía una obviedad al comienzo de la transición. El espacio público es laico. Se puede ocupar, en ocasiones puntuales, con procesiones, manifestaciones, congresos o festividades religiosas, que por cierto imagino que deberán pagarse conforme a un canon que tendrá a su disposición el ayuntamiento. ¿O me equivoco? Los pasos de Semana Santa tradicionales, o la celebración del Año Nuevo chino, me parecen oportunidades magníficas para que cada comunidad, que paga sus impuestos, se exhiba orgullosamente. No sólo están en su derecho, sino que es socialmente recomendable.</p>
<p>Pero entonces entra una pregunta. ¿Deben ocuparse los ayuntamientos de que sus vecinos recen? ¿Existe un deber del orar ciudadano? Aquí es donde nos adentramos en territorio sensible, porque nadie tiene la menor duda de que eso pertenece al acerbo de cada quien, pero si ponemos el ejemplo concreto, entonces saltan las alarmas y empiezan los matices y las objeciones.</p>
<p>Voy a ello. En Badalona hay mil musulmanes, varones por supuesto, que se concentran todos los viernes a las dos de la tarde en un parque público. Para rezar. El rezo es algo que por más que se haga masivamente exige un recogimiento, o lo que es lo mismo, usted, que no es creyente o que es episcopaliano, ha de abstenerse de utilizar ese lugar público. A la derecha arrebatada que gobierna Badalona le parece algo inaudito. A la izquierda angélica le parece que esto es una bonita tradición, que lleva ya seis años. ¿Verdad que cuesta de entender?</p>
<p>Cuenta Bertrand Russell en sus memorias una de esas escenas que ilustran la singularidad del mundo religioso y la necesidad de ser muy humilde haciendo preguntas que probablemente no tengan una respuesta razonable. A Russell le detuvieron por objetor en la Primera Guerra Mundial, razón por la cual fue encarcelado. “Cuando llegué a la prisión, el guardia de la puerta me puso de excelente humor. Al tomar mis datos me preguntó cuál era mi religión, y cuando le respondí ‘agnóstico’ me pidió que le deletrease la palabra, al tiempo que comentaba con un suspiro: Bueno, hay muchas religiones, pero supongo que todas adoran al mismo Dios”.</p>
<p>Si el ejercicio del voto y los partidos representan cada vez menos a la democracia, si la cocina que parecía el último recurso de los perdidos se va convirtiendo en diseño de alquimistas golfos, nos quedaba como último reducto el territorio civil, laico, transversal. Está amenazado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/39911/el-ultimo-reducto/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sevilla y la Inmaculada</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39102/sevilla-y-la-inmaculada/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/39102/sevilla-y-la-inmaculada/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 21:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39102</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Asenjo Pelegrina</strong>, arzobispo de Sevilla (ABC, 08/12/11):</p>
<p>Celebra hoy la Iglesia la solemnidad de la Inmaculada Concepción, verdad definida como dogma de fe por el Beato Pío IX el 8 de diciembre de 1854, al proclamar solemnemente que la Santísima Virgen, «fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano».</p>
<p>La Concepción Inmaculada de María es una de las obras maestras de la Santísima Trinidad. En la plenitud &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39102/sevilla-y-la-inmaculada/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Asenjo Pelegrina</strong>, arzobispo de Sevilla (ABC, 08/12/11):</p>
<p>Celebra hoy la Iglesia la solemnidad de la Inmaculada Concepción, verdad definida como dogma de fe por el Beato Pío IX el 8 de diciembre de 1854, al proclamar solemnemente que la Santísima Virgen, «fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano».</p>
<p>La Concepción Inmaculada de María es una de las obras maestras de la Santísima Trinidad. En la plenitud de los tiempos, Dios Padre prepara una madre para su Hijo, que se va a encarnar para nuestra salvación por obra del Espíritu Santo. Y piensa en una mujer que no tenga parte con el pecado, no contaminada por la mancha original, limpia y santa.</p>
<p>La Concepción Inmaculada de María es consecuencia de su maternidad divina. Es además el primer fruto de la muerte redentora de Cristo al aplicársele anticipadamente los méritos de su inmolación pascual. En María aparece de forma esplendorosa la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. En este sentido, María es la más redimida, la «redimida de modo eminente».</p>
<p>El sentido de la fe del pueblo cristiano, ya en los primeros siglos de la Iglesia, percibe a la Santísima Virgen como «la Purísima», «la sin pecado», convicción que se traslada a la liturgia y a las enseñanzas de los Santos Padres y teólogos. En el camino hacia la definición, pocas naciones han contraído tantos méritos como España. En siglo XVI son muchas las instituciones que hacen suyo el «voto de la Inmaculada». Universidades, gremios, cabildos y ayuntamientos juran solemnemente defender «hasta el derramamiento de su sangre» la «limpia Concepción».</p>
<p>La conciencia de que María fue concebida sin pecado original aflora especialmente en Andalucía en la época barroca, en la pluma de nuestros más esclarecidos poetas, en los lienzos de nuestros mejores pintores, en las gubias de nuestros más eximios escultores e imagineros y, sobre todo, en la devoción de nuestro pueblo. Sevilla, que venía celebrando la fiesta de la Inmaculada desde 1369, no queda a la zaga en la defensa del privilegio concepcionista. El fervor por «la pura y limpia» data al menos de la primera mitad del siglo XIII, pero crece incesantemente a partir del Renacimiento. En su honor se erigen cofradías, se celebran fiestas religiosas y salen a la luz numerosas publicaciones sobre la Inmaculada. Pero será en septiembre de 1613 cuando se produzca lo que Domínguez Ortiz calificó como el «estallido inmaculista». El detonante fue un sermón predicado por el P. Diego de Molina, prior del convento dominico de Regina Angelorum en la fiesta de la natividad de María, en el que manifestó alguna duda sobre la concepción sin mancha de la Santísima Virgen apoyándose en Santo Tomás.</p>
<p>La reacción no se hizo esperar. El pueblo sencillo, que desde antiguo veneraba la purísima Concepción de la Santísima Virgen, mostró con vehemencia su oposición, alentado en alguna medida por la Hermandad del Santo Crucifijo e Inmaculada Concepción, que tenía su sede en el citado convento. Las órdenes religiosas más proclives al dogma de la Purísima, especialmente franciscanos y jesuitas, con el apoyo del arzobispo D. Pedro de Castro y Quiñones, fervoroso inmaculista, alentaron las manifestaciones populares, los actos de desagravio, los concursos de poesía en honor de la Inmaculada, las novenas, funciones solemnes, procesiones, rondas nocturnas cantando coplas alusivas, ediciones de pasquines y hojas volanderas en las que podían leerse letrillas de claro gracejo sevillano, como ésta y otras muchas encargadas por la Hermandad del Silencio al coplero Miguel Cid, miembro de la citada Hermandad:</p>
<p>Aunque no quiera Molina,</p>
<p>Ni los frailes de Regina,</p>
<p>Ni su padre provincial,</p>
<p>todo el mundo en general,</p>
<p>a voces, Reina Escogida,</p>
<p>diga que sois concebida</p>
<p>sin pecado original.</p>
<p>Los cronistas de la época, como atestigua Domínguez Ortiz, nos dicen que la conmoción popular, durante varias semanas, provocó incluso problemas de orden público. Los adalides del movimiento fueron dos frailes franciscanos, fray Juan de Prado y fray Francisco de Santiago, el canónigo Mateo Vázquez de Leca y el cofrade del Silencio Bernardo del Toro. A raíz de estos hechos, con el aplauso de la ciudad, el arzobispo D. Pedro de Castro, a una con el Cabildo, en julio de 1615 envió a Roma una legación, formada por los personajes citados, para solicitar la desautorización de los dominicos, la reafirmación de la doctrina inmaculista e, incluso, su definición dogmática. La comisión portaba un memorándum del arzobispo en el que se describían exhaustivamente los hechos acaecidos en Sevilla a partir de septiembre de 1613, análogos a los que por las mismas fechas ocurrieron en Córdoba y Granada.</p>
<p>La respuesta de la Santa Sede tuvo lugar en octubre de 1617 mediante una bula de Paulo V, en la que sin definir el dogma, reafirmaba la doctrina inmaculista y prohibía a los contrarios exponer sus doctrinas. Ni qué decir tiene que la respuesta de Roma fue recibida en Sevilla con alborozo y entusiasmo. Hubo corridas de toros, iluminación de calles, repique general de campanas y cultos extraordinarios. Mientras tanto, el 23 de septiembre de 1615, la Hermandad del Silencio había sido la primera en incorporar a sus reglas el juramento anual de defender el privilegio inmaculista hasta la efusión de sangre, voto al que se sumaron la práctica totalidad de las Hermandades de la ciudad en el año 1616, y que siguen renovando cada año en sus fiestas de Regla.</p>
<p>Un año después, enero de 1617, se suma la Universidad hispalense fundada en 1505 por Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Al mismo tiempo que catedráticos y estudiantes se comprometían a defender este privilegio de la Virgen, la Inmaculada Concepción era nombrada patrona de la Universidad. Por fin, el 8 de diciembre del mismo año, el Cabildo catedralicio y el Ayuntamiento hacen el voto de la Inmaculada, imponiéndose la obligación de jurar la defensa de esta doctrina en los actos de toma de posesión de sus cargos. Otro tanto harán a partir de entonces numerosos ayuntamientos de la provincia. Fruto de este fervor mariano son los cientos de cuadros y tallas bellísimos dedicados a la Inmaculada en la catedral y en todas las iglesias de la Archidiócesis, algo que llama poderosamente la atención a cuantos venimos de otras latitudes geográficas.</p>
<p>Si Sevilla ardió en entusiasmo inmaculista tras los sucesos de 1613, con mayor razón exteriorizó su fervor mariano con ocasión de la definición del dogma en la fiesta de la Inmaculada de 1854, en el pontificado del cardenal Judas José Romo y Gamboa. En esta ocasión se celebraron solemnísimos cultos y toda suerte de festejos, se encendieron luminarias y repicaron las campanas de la catedral y de toda la Archidiócesis. Tales celebraciones fueron el digno remate a una tradición de amor a la Inmaculada, que si es patrimonio de España entera, como reconociera el Papa Juan Pablo II en Zaragoza en su primer viaje a España en 1982, es patrimonio sobre todo de Andalucía, la tierra de María Santísima, y muy especialmente de Sevilla y los sevillanos. Que la Inmaculada bendiga a España, que la tiene por patrona, a Andalucía y a Sevilla.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/39102/sevilla-y-la-inmaculada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El magno evento</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/38476/el-magno-evento/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/38476/el-magno-evento/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Sep 2011 09:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=38476</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Rafael Sánchez Ferlosio</strong>, escritor (EL PAÍS, 18/09/11):</p>
<p>El éxito absoluto y clamoroso de monseñor Rouco en la reciente JMJ se debe al signo formal que imprimió a los tres años de preparación. En efecto, una y otra vez prospectaba por delante la fecha fija del cumplimiento bajo fisonomía de <em>horizonte</em> (&#8220;fisonomía&#8221; de hecho, pues no es que él haya dicho en ningún momento la palabra &#8220;horizonte&#8221;), con lo que a los colaboradores voluntarios los tres años de preparación se les trocaron de <em>tiempo para</em> en <em>tiempo hacia.</em> Un horizonte anticipado dinamiza la duración, la hace proyectiva. No es, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38476/el-magno-evento/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Rafael Sánchez Ferlosio</strong>, escritor (EL PAÍS, 18/09/11):</p>
<p>El éxito absoluto y clamoroso de monseñor Rouco en la reciente JMJ se debe al signo formal que imprimió a los tres años de preparación. En efecto, una y otra vez prospectaba por delante la fecha fija del cumplimiento bajo fisonomía de <em>horizonte</em> (&#8220;fisonomía&#8221; de hecho, pues no es que él haya dicho en ningún momento la palabra &#8220;horizonte&#8221;), con lo que a los colaboradores voluntarios los tres años de preparación se les trocaron de <em>tiempo para</em> en <em>tiempo hacia.</em> Un horizonte anticipado dinamiza la duración, la hace proyectiva. No es, pues, la duración del tiempo común de los mortales, de los pecadores, sino la del tiempo de los santos, de las almas piadosas, que solo miran a la salvación y anticipan como horizonte el de su propia muerte, a la que dan la cara sin temor alguno. Por supuesto, ninguno de los colaboradores voluntarios, ni aun Rouco mismo, debe de haber advertido esta analogía con la temporalidad soteriológica.</p>
<p>No obstante, aparte de ese efecto sobre la duración formal, la duración meramente material de los tres años de anticipación ha tenido, a su vez, sus propias consecuencias imprevistas; y es que los miles de voluntarios católicos enrolados se han mostrado tan celosos y tan diligentes en los trabajos de la preparación, que los tres años de que disponían les han cundido mucho más de lo previsto, aunque finalmente la abundancia de cosas acabadas ha sido no solo aceptada y aprobada sino incluso exprimida hasta la saciedad por nuestro cardenal.</p>
<p>No sé si me equivoco, pero yo, por mi parte, me figuro que casi en cualquier otra nación de este triste Occidente que no sea la nuestra, ante tan desmesurado exceso de fastos, de ritos, de ceremonias, de procesiones, de desfiles de &#8220;deprimentes y falleras efigies, que para muchos no son más que tótems&#8221;, como dice Javier Marías, la población podría haber pensado que la Iglesia estaba haciendo el ridículo ante el mundo, e incluso haber pasado vergüenza los creyentes por el total desmadre de la vida alegre de su Santa Madre sin un solo segundo para mirar a sus hijos, a quienes se proclama consagrada. A ella nada parecen importarle ni los fieles ni Dios mismo, sino tan solo su propia pervivencia.</p>
<p>La actual situación de la Iglesia, con obispos, cardenales y Papas marcadamente afásicos, ha podido incitar a agigantar la magnitud del fasto, y aquí en especial a su no interrupto <em>programa de sesión continua</em>, de manera que el gran Festival (nuestro arzobispo no ha dejado de subrayar su índole de fiesta ni de imponer la alegría <em>propia</em> de la juventud) bien podría haber sido un sustituto <em>-Ersatz-</em> de la palabra que les falta.</p>
<p>Acaso por lo mismo, monseñor no ha descuidado tampoco ciertas profanidades, como ornamento y aliciente: la cultura y el deporte. Paso por alto lo de la cultura: unos confesionarios de diseño y <em>de autor</em>, como ahora dicen, encargados por lo visto a un arquitecto amigo, seguramente un buen católico, que no ha querido cobrar ni medio euro; pero esto al fin toca a un sacramento. El ítem del deporte lo ha llenado, huelga decirlo, un partido de fútbol, con el mismísimo, omnipresente, Rouco dando el pase de salida, pero con gran estilo, por cierto. Pero estas profanidades serían irrelevantes sin lo que magistralmente se había anticipado a revelarnos José Luis Pardo en su artículo <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36175/grandes-eventos/" target="_blank">Grandes eventos</a> (EL PAÍS, 9 de agosto de 2011), puesto que completan y refuerzan, aún más si cabía, su clarividente y capital comparación de la Iglesia con la empresa privada, al poner los fastos de la JMJ como ejemplo de los &#8220;eventos&#8221; (todas las palabras entre comillas son de J. L. P.) que organiza la empresa para &#8220;fidelizar&#8221; a sus empleados y clientes. Se trata de grandiosas &#8220;ficciones&#8221;, con variedad de <em>números,</em> supongo que de actores, de humoristas, de cantantes, breves discursos sin duda adulatorios, todo ello &#8220;henchido de su propio vacío&#8221;; el público selecto y exclusivo, solo de VIP: actrices, grandes empresarios, millonarios, políticos, quizá algún congresista, y, por supuesto, ¡periodistas! El fin no es más que exhibitorio y propagandístico; demostrando lo mucho que puede permitirse gastar, la empresa encarece su prestigio.</p>
<p>Pero ¿por qué la afasia de la actual voz eclesiástica? ¿Es que no tienen nada que decir? ¿Es que no se atreven a hablar? ¿Es que no saben?</p>
<p>Nuestro Dios, al igual de Yavé, es un dios insaciablemente sediento de alabanzas, feroz en su temor de dejar de ser alabado, pues solo la alabanza lo mantiene henchido y erecto. El día en que le faltara, caería desmayado y vacío como un globo pinchado. De esto se aprovecha, con abuso, la actual afasia eclesiástica para refugiar su palabra en la vacía gratuidad de la alabanza.</p>
<p>Pero he aquí que al superponerse, en la JMJ, la Iglesia sobre España se ha formado un tremendo y sinérgico palimpsesto entre la compulsión laudatoria de lo eclesiástico y un rasgo muy señalado de los nativos del país: los españoles están en permanente disposición adulatoria, tienen la adulación a flor de labios. Aquí las alabanzas corren desatadas por calles y callejas, trepan por las paredes de las casas, todos se celebran, todos se aplauden, se achuchan, se besuquean, pero la índole adulatoria se descubre en que la alabanza nunca es a la cosa, ni siquiera se fijan en la calidad, siempre es solo a la persona, porque su fin es halagar, realimentar la insaciable vanidad. En España no existen las cosas ni las acciones, de tanto como abultan las personas. &#8220;¡Lo he visto un segundo (al Papa), ha sido superemocionante, superimpresionante!&#8221; (citado de Javier Marías, EL PAÍS dominical, 4 de septiembre de 2011). Juntad este panorama nacional con el compulsivo <em>Laudemus </em>de la Iglesia, atizado hasta el rojo vivo por otro español, monseñor Rouco, y tendréis la descomunal, estrepitosa, delirante y grotesca semana de agosto con el Papa.</p>
<p>Pero ha sido el Papa, justamente, el que haciendo excepción a la afasia ha desatado todos los demonios con la decisión más grave, gravísima, para los católicos: restablecer reforzado el antiguo &#8220;Extra Ecclesiam nulla salus&#8221;, lo que comporta nada menos que la capitidisminución de derecho de todos los creyentes que no sean eclesiásticos. Acusa de soberbio al que intenta saber por sí mismo, esgrimiendo contra él los 2.000 años de antigüedad de la Iglesia; soberbio es, pues, el que sin ser eclesiástico intenta alcanzar una <em>fides explicita.</em> Esta, en la Iglesia primitiva, estaba reservada, según Max Weber, a una &#8220;aristocracia de intelectuales&#8221;, que hoy serían los clérigos. La <em>fides implicita</em> está recogida incluso en la &#8220;Fides et Ratio&#8221;, de Juan Pablo II (capítulo III, nn 32-33), bajo el nombre de &#8220;conocimiento por creencia&#8221;: &#8220;El conocimiento por creencia, que se funda sobre la confianza interpersonal, está en relación con la verdad: el hombre, creyendo, confía en la verdad que el otro le manifiesta&#8221;. Para San Agustín de <em>fides implicita</em> era &#8220;el grado más bajo de la fe&#8221;, pero junto a esto se dijo que la fe debía también entenderse como cosa <em>del sentir</em> (en contraposición a cosa <em>del saber);</em> la diferencia se cumple en la dualidad de &#8220;tener por ciertos los dogmas&#8221; y &#8220;tener confianza en las promesas de Dios&#8221; (glosado de Max Weber). Esto afectaría, en principio, solo a los católicos, pero no creo que a ninguno de ellos le interese tanto como a mí.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/38476/el-magno-evento/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estado aconfesional e Iglesia católica</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36500/estado-aconfesional-e-iglesia-catolica/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36500/estado-aconfesional-e-iglesia-catolica/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 23 Aug 2011 11:44:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A debate]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión y Laicismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36500</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Marc Carrillo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra (EL PAÍS, 23/08/11):</p>
<p>El entorno que ha rodeado a la organización de la visita a Madrid del jefe del Estado vaticano, Joseph Alois Ratzinger, obliga, una vez más, a reflexionar sobre el alcance de las previsiones constitucionales acerca del carácter aconfesional del Estado, por el que &#8220;ninguna confesión tendrá carácter estatal&#8221; y de que &#8220;los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones&#8221; (art. 16.3). En una visita &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36500/estado-aconfesional-e-iglesia-catolica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Marc Carrillo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra (EL PAÍS, 23/08/11):</p>
<p>El entorno que ha rodeado a la organización de la visita a Madrid del jefe del Estado vaticano, Joseph Alois Ratzinger, obliga, una vez más, a reflexionar sobre el alcance de las previsiones constitucionales acerca del carácter aconfesional del Estado, por el que &#8220;ninguna confesión tendrá carácter estatal&#8221; y de que &#8220;los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones&#8221; (art. 16.3). En una visita en la que, según ha informado este mismo diario, se han expuesto textos religiosos del rito católico en las fachadas de organismos públicos del Gobierno central y del autónomo. Además, la sede del Ayuntamiento ha servido como vestuario de miles de sacerdotes para celebrar una misa. También, a fin de acoger la visita de Benedicto XVI y los eventos de la Jornada Mundial de la Juventud, se han cerrado al tráfico durante siete días parte del centro de la ciudad, todo lo cual se ha justificado por la condición de líder espiritual del monarca absoluto del Vaticano, del que muchas personas &#8220;van a escuchar un mensaje de esperanza en un mundo tan complicado como el que estamos viviendo&#8221;.</p>
<p>Pero como resulta que, con sus luces y sombras, vivimos en una sociedad democrática, resulta ser que ante la visita del líder católico, también se han movilizado otros sectores de la sociedad que se han expresado críticamente respecto de la visita bajo el lema &#8220;De mis impuestos, al Papa cero. Por un Estado laico&#8221;, propugnando la eliminación de los privilegios jurídicos, simbólicos, políticos, fiscales y económicos de los que goza la Iglesia católica. Ante tales reproches, miembros de la jerarquía católica han calificado de &#8220;paletos&#8221; a quienes los formularon; de &#8220;parásitos&#8221; a los convocantes de una manifestación crítica con la concentración, a los que además consideran depositarios &#8220;de una laicidad radical y un secularismo peligroso para la moral&#8221;. Ciertamente, es una forma de libertad de expresión que ha de ser garantizada. No parece, sin embargo, que también lo sea de la tolerancia que algunos predican del catolicismo. En todo caso, es un derecho fundamental inalienable que, como es el caso, también sirve para retratar a algunos.</p>
<p>En este contexto, una de las cuestiones que vuelve a plantearse es hasta qué punto el poder público puede comprometer su relación de colaboración con la Iglesia católica, como ha sido ahora el tener el centro de Madrid bloqueado al tráfico regular durante una larga semana, en la que edificios públicos han hecho ostentación de mensajes religiosos, que por muy respetables que sean forman parte de las creencias privadas de un sector de la población que, en ningún caso, pueden implicar al Estado, que por prescripción constitucional carece de adscripción religiosa. Razón por la cual, un edificio público no puede expresar mensajes religiosos porque su carácter representativo de todos los ciudadanos impide a sus gestores utilizar el espacio físico del edificio para hacer ostentación de credo alguno. El mismo argumento ha de servir para rechazar prácticas que se siguen realizando en la actividad de determinados poderes públicos, como es el caso de los funerales de Estado bajo el rito católico, o las tomas de posesión de altos cargos con presencia de símbolos religiosos como el crucifijo, o la celebración de misas en centros públicos con motivo de determinadas festividades. La aconfesionalidad del Estado excluye a cualquier credo religioso y sus símbolos de la actividad regular de los poderes públicos en el ejercicio de sus funciones constitucionales.</p>
<p>De acuerdo con esta premisa, el genérico deber constitucional de cooperación del Estado con las diversas confesiones religiosas y en especial con la Iglesia católica, ha de ser entendido -de acuerdo con el profesor Ruiz Miguel- como un deber general de facilitación de medios, pero no de incentivación de estos. Facilitar los medios a un credo religioso para el ejercicio de la libertad religiosa se concreta en la acción de los poderes públicos destinada simplemente a allanar o posibilitar la realización de la libertad, pero sin ir mucho más lejos y, por supuesto, sin comprometer al poder público con los contenidos de la creencia religiosa. Por el contrario, concebir la cooperación como una forma de incentivación de conductas a las que los ciudadanos pueden ser opuestos -lo cual es una lógica consecuencia en una sociedad basada en el pluralismo- comporta una implicación o compromiso del Estado con determinados valores religiosos, que supone indefectiblemente la lesión de los derechos de libertad religiosa y libertad ideológica de los ciudadanos que no participan del credo religioso que el poder público se dedica a incentivar. Algunos de los ejemplos aquí citados con motivo de la concentración católica de Madrid, como los mensajes en edificios públicos o el uso de dependencia municipales, están en las antípodas del Estado aconfesional que proclama la Constitución.</p>
<p>Aunque ello no puede sorprender tras la pervivencia de los Acuerdos con el Vaticano de 1979, que consagraron un conjunto de privilegios para la Iglesia católica, con clara vulneración del principio constitucional de neutralidad del Estado en materia religiosa, a favor de una confesionalidad soterrada.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36500/estado-aconfesional-e-iglesia-catolica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cuentas y balance de la JMJ</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36504/cuentas-y-balance-de-la-jmj/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36504/cuentas-y-balance-de-la-jmj/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 21:13:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36504</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Giménez Barriocanal, </strong>director financiero de la Jornada Mundial de la Juventud (EL MUNDO, 22/08/11):</p>
<p>La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha supuesto un acontecimiento extraordinario. La presencia en Madrid de dos millones de jóvenes, venidos de 193 países de los cinco continentes, ha sido el mayor evento internacional en todo el mundo en 2011 y el más grande conocido en España jamás.</p>
<p>Y las cuentas cuadran: las económicas y, por supuesto, las otras, las que más cuentan. Desde el primer minuto nos propusimos que la JMJ se autofinanciara y supusiera un coste cero para el contribuyente. Lo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36504/cuentas-y-balance-de-la-jmj/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Giménez Barriocanal, </strong>director financiero de la Jornada Mundial de la Juventud (EL MUNDO, 22/08/11):</p>
<p>La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha supuesto un acontecimiento extraordinario. La presencia en Madrid de dos millones de jóvenes, venidos de 193 países de los cinco continentes, ha sido el mayor evento internacional en todo el mundo en 2011 y el más grande conocido en España jamás.</p>
<p>Y las cuentas cuadran: las económicas y, por supuesto, las otras, las que más cuentan. Desde el primer minuto nos propusimos que la JMJ se autofinanciara y supusiera un coste cero para el contribuyente. Lo hemos conseguido. Es más, lo hemos superado, porque no sólo no ha recibido dinero de las arcas públicas, sino que ha supuesto una inyección de más de 100 millones de euros para la economía española.</p>
<p>Las cifras son elocuentes: más de dos millones de participantes a lo largo de la semana y más de 700.000 extranjeros -por encima del 1% del total de visitantes a nuestro país en todo un año- han dejado ilusión, esperanza y, por supuesto, desarrollo económico en una España en crisis.</p>
<p>Agradecemos sinceramente el apoyo de todas las administraciones -la estatal, la autonómica y la local-, que entendieron perfectamente la trascendencia del acto y que trabajaron todos a una para el éxito del mismo. Jamás les pedimos dinero, sólo apoyo, infraestructuras y puesta a disposición de aquellos bienes públicos que son de todos.</p>
<p>Hoy sabemos que el incremento incuestionable de actividad económica que ha generado la JMJ en nuestro país supondrá unos ingresos fiscales muy superiores a los beneficios concedidos por su catalogación de evento de excepcional interés; por cierto, lo mismo que otros 15 vigentes en España en 2011. Por tanto, el hecho es que las administraciones públicas no han financiado la Jornada Mundial de la Juventud.</p>
<p>Hay otras cuentas que cuadran satisfactoriamente: son las de la valiosa aportación que la JMJ ha supuesto para Madrid y para la marca España. Cientos de millones de personas de todo el mundo, a través de la televisión, han podido visualizar las virtudes de Madrid y de España entera. De manera particular, todos los extranjeros venidos a la JMJ que se convierten en auténticos embajadores de nuestra tierra. ¿Cuál es el valor de todo esto?</p>
<p>La organización se ha guiado por criterios de austeridad, transparencia y solidaridad. Austeridad, porque hemos procurado reducir el coste todo lo posible y, por supuesto, no gastar lo que no ingresáramos. Transparencia, entre otras cosas, porque hemos publicado nuestros presupuestos y explicado con sencillez sus cifras: un gasto de 50,5 millones de euros financiado por los propios peregrinos en casi un 70%, mientras que el resto vino de donativos y patrocinios. Las cifras están ahí y la auditoría externa será pública tan pronto como concluya. Y solidaridad porque, gracias a la contribución generosa de todos los jóvenes, miles de personas de países en precariedad han podido participar.</p>
<p>Pero hay otras cuentas más importantes, mucho más importantes. El papa Benedicto XVI ha llenado los corazones de los jóvenes de palabras de esperanza, de ilusión y de compromiso. Una juventud, como él mismo dijo el primer día, envuelta en problemas -paro, falta de valores, discriminación&#8230;- que precisa de una luz que ilumine su vida, que la edifique sobre roca y que se cimente en la verdad. Sí, la JMJ no ha sido ajena al sufrimiento y a las dificultades de todos los jóvenes, como se ha puesto de manifiesto, de manera particular, en el histórico vía crucis de Recoletos -jamás se verá algo igual- o en la visita de Su Santidad a San José.</p>
<p>El Papa ha invitado a los jóvenes a buscar con ansia la verdad que da sentido al hombre, a enseñar sus caminos en las Universidades -lo dijo en el acto de El Escorial- o ser testigos de la misma de manera privilegiada, consagrando su vida -lo ha afirmado en los actos con las religiosas y los seminaristas-. Ayer, en el aeródromo de Cuatro Vientos, el Papa recordó a los jóvenes su naturaleza de hijos de Dios, amados por él e invitados, en el seno de la Iglesia, a ser testigos vivos ante los demás del tesoro que han recibido. Este Papa llega a los jóvenes con su discurso y con sus gestos sencillos. Jamás olvidarán los jóvenes al Papa de rodillas en Cuatro Vientos, bajo la lluvia, rezando ante el Santísimo en la imponente custodia de Arce. Jamás se olvidará.</p>
<p>Han sido jornadas de oración, de meditación, de catequesis, de encuentro con otros jóvenes y de un amplísimo programa cultural. En estas jornadas se ha hablado de Dios y del hombre, de la felicidad y de la plenitud. Si alguien buscaba otros mensajes, no los habrá encontrado. Es el Evangelio, la b<em>uena noticia</em> que todo hombre anhela albergar en su corazón.</p>
<p>Después de más de dos años de duro trabajo, los organizadores agradecemos a todos la acogida prestada y el respeto. Pero, sobre todo, agradecemos al Santo Padre su presencia. Gracias, Santo Padre.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36504/cuentas-y-balance-de-la-jmj/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Caudal de esperanza</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36496/caudal-de-esperanza/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36496/caudal-de-esperanza/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 20:55:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36496</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong>, teólogo (ABC, 22/08/11):</p>
<p>La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha sido uno de los acontecimientos más importantes para la Iglesia española en el último medio siglo. Lo mismo que lo fueron en su momento, y bajo unas circunstancias sociales, políticas y eclesiales bien distintas, la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965), la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes (1971), el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona (1952), la Peregrinación Nacional de Jóvenes a Santiago de Compostela (1948); o lo fueron en el orden institucional la participación de la Iglesia en la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36496/caudal-de-esperanza/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong>, teólogo (ABC, 22/08/11):</p>
<p>La celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha sido uno de los acontecimientos más importantes para la Iglesia española en el último medio siglo. Lo mismo que lo fueron en su momento, y bajo unas circunstancias sociales, políticas y eclesiales bien distintas, la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965), la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes (1971), el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona (1952), la Peregrinación Nacional de Jóvenes a Santiago de Compostela (1948); o lo fueron en el orden institucional la participación de la Iglesia en la transición política española, y en el orden estrictamente interno el surgimiento de nuevos movimientos, grupos y asociaciones en el posconcilio.</p>
<p>Lo ha sido en primer lugar porque ha reunido a millones de jóvenes. La juventud se encuentra sin trabajo ni porvenir, retenida y retesada por las circunstancias económicas, en el borde de la desesperanza, de la violencia y de la revolución. ¿Quién tiene capacidad para interpretar los hechos, iluminar las conciencias, fortalecer la voluntad y sostener la persona, no consolando fácilmente o halagando con engaños, sino alentando ante la dura realidad? La Iglesia ha asumido ese reto intentando poner luz, coraje y responsabilidad desde la luz de Cristo. Esto ya es mucho, porque ante las grandes tareas el haberlas intentado con lucidez ya es la mitad de la solución.</p>
<p>Nos preguntamos cuáles es el acontecimiento, punto focal y futuro de la JMJ. El encuentro de tantos jóvenes venidos de latitudes, culturas e iglesias distintas, pero movidos por la misma fe y esperanza, ha convertido a España, pero sobre todo a Madrid, en una inmensa fiesta, clamor de alegría, despliegue de banderas, de colores y de cantos. En tiempos de perplejidad y desesperanza esto es ya una aportación decisiva porque el humor, la alegría y la fe están llamados a ser palancas removedoras de los peligros que nos amenazan. ¡Jóvenes de cerca de doscientos países se han encontrado y reconocido en la misma fe, se han percatado de que no están solos en el mundo, de que creer es ser miembro de esa inmensa comunidad católica! Experiencia de unidad, de universalidad y de catolicidad de la Iglesia. La unidad del Evangelio, del Credo y de Roma es generadora no de uniformación, sino de dinamismo, de pluralidad y de responsabilidades diversas en cada lugar y tiempo.</p>
<p>La Iglesia católica se ha presentado ante España, y España se ha presentado ante la Iglesia católica. Miles de familias españolas han acogido a esos jóvenes llegados de países lejanos, como Ceilán o Estonia, Irak o Zambia. La extensa red de generosa hospitalidad ha creado una inmensa confianza en la familia eclesial. En cada ciudad, y sobre todo en Madrid, ha habido un despliegue de expresiones de la fe: desde las catequesis en tantas lenguas a las vigilias de oración, las exposiciones culturales, los encuentros para el perdón, las eucaristías, las celebraciones de cada una de las grandes familias religiosas: franciscanos, agustinos, jesuitas, salesianos… trayendo a España a sus innumerables amigos.</p>
<p>Como clave de todo esto, el encuentro con Cristo, que es el punto focal antes que el encuentro con el Papa, cuya misión es prestar rostro, palabra y voz a Cristo, y callar como signo para que aparezca ante todos la divina realidad de Este. Desde aquí hay que comprender los actos centrales de su visita: las palabras dirigidas a las autoridades políticas; el saludo a los jóvenes en Cibeles; el encuentro con las religiosas, los profesores jóvenes en El Escorial, los seminaristas, los enfermos y minusválidos; la celebración del Vía Crucis, la adoración del Santísimo y la Eucaristía en Cuatro Vientos como punto cumbre de la alabanza a Dios, como afirmación agradecida de la fe, promesa de testimonio ante el mundo, con la decisión de ofrecer el Evangelio a todos como semilla de paz, palanca de esperanza y potencia de santificación. Cada discurso del Papa requiere ser leído con calma y no es posible sintetizarlo. Todos reflejan los acentos que ha puesto en su pontificado: voluntad de verdad frente a apariencia y mentira; ejercicio de la razón como camino hacia la fe y de la fe como forma consumada de la razón, y no como su negación; reclamación de una humildad metafísica en el hombre para superar la desmesura de quien se quiera más allá del bien y del mal; afirmación de la persona y defensa de toda persona naciente o envejecida. La defensa de estos ideales lleva consigo el rechazo de los fundamentalismos, materialismos y relativismos que niegan la capacidad del hombre para la verdad y para el bien, reducen su dignidad como ser espiritual a la materia previa y confinan su destino en la muerte. No podemos vivir sin fundamentos, pero no podemos ser fundamentalistas; nos atenemos a la materia que somos, pero no seremos nunca materialistas; reconocemos la historia que avanza en superación creciente, pero no seremos nunca relativistas. Por eso no nos dejamos encerrar en ese falso dilema de contraponer verdad y libertad, caridad y justicia, culto a Dios y servicio a<br />
los hombres. Quien ve aquí mero antagonismo es todavía un adolescente intelectualmente o no ha pensado hasta el fondo los problemas del ser y del destino humano.</p>
<p>Junto con las ideas subrayaría las propuestas de Benedicto XVI. Son gritos de animación unos y de provocación otros, que han de guiarnos como estrellas cuando llegue la noche o se levante la galerna en alta mar. En 1979 Juan Pablo II lanzaba en Varsovia ese grito hacia la libertad: «No os resignéis». Benedicto XVI nos ha dicho: «No os avergoncéis del Señor», reclamando nuestra misión de testigos fieles. «Conservad la llama de Dios y compartidla con vuestros coetáneos». «Manifestad al mundo entero el rostro de Cristo». La Iglesia está en el mundo para trasparecer el amor de Cristo y la gloria del hombre. «Que nadie os quite la paz». En el Vía Crucis invitaba a los cristianos: «Sed nuevos cirineos ayudando a llevar la cruz a todos los crucificados de la Tierra». Todo esto en un clima de aceptación de la secularidad y de la autonomía de cada uno de los diferentes órdenes mundanos. Por eso en su primer discurso se dirigía a los católicos, pero también a quienes han perdido la confianza en la Iglesia y a quienes no creen en Dios.</p>
<p>Tras años en los que la fe en España parecía estar bajo sospecha y en acusación, hoy levanta la cabeza con dignidad y humildad, con gozo y serenidad ante todos. Vive desde su libertad pensante, creyente y cívica; no con permiso de poderes políticos o de ciertas dominaciones culturales, que reclaman ser quienes otorgan cartas de dignidad ciudadana y de valor cultural. La categoría primordial es la de la libertad, no la de la laicidad. La Iglesia estará atenta a todo y a todos, pero marcará su ritmo de acción desde dentro de sí misma y no irá a la zaga de nadie. En la crisis del último año, ante la ineficacia política, ella ha acreditado con sus parroquias, hogares, comunidades y centros de Cáritas que sabe unir amor a Dios y atención al prójimo. Por eso sonríe ante esas lecciones de servicio social que algunos le quieren imponer en lugar de la fe en Dios y de su proclamación pública.</p>
<p>La JMJ abarca tres momentos: un año de preparación, una semana de despliegue y el año próximo para su realización personal e institucional. Junto con las necesarias expresiones en masa urge en nuestra Iglesia el cultivo de las personas una a una y de las minorías de pensamiento, de acción y de testimonio; minorías creyentes y creíbles por su capacidad creadora, su rigor crítico e implicación histórica. Pensado para un contexto distinto vale también para nosotros el diagnóstico de Borges: «Nuestra realidad vital es grandiosa y nuestra realidad pensada es mendiga».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36496/caudal-de-esperanza/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El oso y el Papa</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36484/el-oso-y-el-papa/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36484/el-oso-y-el-papa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 21 Aug 2011 19:21:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36484</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 21/08/11):</p>
<p>Han pasado más de siete años pero aún debo de guardar, fosilizada en algún sitio, la mueca de estupor que se me dibujó en el rostro cuando la primera vez que me invitó a La Moncloa, justo antes de sentarnos a cenar, Zapatero me hizo la última pregunta que podía esperar escuchar en aquel sitio: «¿Oye, tú crees en Dios?».</p>
<p>No sé cómo hubieran reaccionado ustedes. Mi primera tentación fue darle un corte en clave ácida, rígida o irónica. Pero mientras dudaba entre el «¿y a ti qué &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36484/el-oso-y-el-papa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 21/08/11):</p>
<p>Han pasado más de siete años pero aún debo de guardar, fosilizada en algún sitio, la mueca de estupor que se me dibujó en el rostro cuando la primera vez que me invitó a La Moncloa, justo antes de sentarnos a cenar, Zapatero me hizo la última pregunta que podía esperar escuchar en aquel sitio: «¿Oye, tú crees en Dios?».</p>
<p>No sé cómo hubieran reaccionado ustedes. Mi primera tentación fue darle un corte en clave ácida, rígida o irónica. Pero mientras dudaba entre el «¿y a ti qué te importa?», el «eso forma parte de mi intimidad» o el «no hablaré si no es en presencia de mi abogado», él aprovechó mis dos segundos de sorpresa para contextualizar su interrogante: «Es que yo no creo… ¿sabes?».</p>
<p>Aún me dejó más estupefacto. La estancia aneja a la sala del Consejo de Ministros, habilitada por entonces como comedor de invitados, se había transformado de repente en una habitación de colegio mayor en la que, con una guitarra en el rincón, un póster del Che o cualquier otro icono pop y un cenicero repleto de colillas, las confidencias y debates no giraban sobre peripecias amorosas, académicas o deportivas sino nada menos que sobre la existencia de Dios.</p>
<p>Claro que, bien pensado, aquello podía parecer frívolo pero no era banal en absoluto. De hecho estaba ante el primer jefe de gobierno de la democracia que, emulando a Azaña, se declaraba cabalmente ateo ante un interlocutor que no podía dejar de tomar nota para, permítaseme el sarcasmo, terminar dando fe de ello.</p>
<p>Por eso, confianza por confianza, me sentí obligado a entrar al trapo, aunque pareciera que lo hacía con una evasiva: «Si no tuviera más remedio que responder a esa pregunta, te diría que no lo sé». Probablemente, el que yo diera esa sensación de nadar entre dos aguas terminó de darle alas y fue entonces cuando me explicó que la hoja de ruta de su «democracia bonita» incluía ayudar a la sociedad española a «liberarse» de la dependencia de la Iglesia católica, fruto de tantos años de «atraso».</p>
<p>Desde ese momento tuve muy claro que para Zapatero no podía haber ni progreso ni modernización sin beligerancia laica y que uno de los raseros por los que iba a medir su propia satisfacción política iba a ser el nivel de confrontación con la jerarquía católica. Cuando algo después me explicó que para él hubiera sido aceptable utilizar la expresión «unión conyugal» en lugar de la de «matrimonio» para regular los derechos civiles de los homosexuales, «pero el problema es que Zerolo no quiere», me di cuenta de que, en su obsesión por restringir un poder fáctico, estaba cayendo en manos de otro. Es decir, que combatía lo que él veía como dogmas y supersticiones de una Iglesia desde el código rígido de otra a cuya prelatura añadiría pronto a feministas y ecologistas.</p>
<p>No faltarán quienes vean tanta inmadurez en mi respuesta como en su pregunta, pero durante estos días en los que con motivo de la visita del Papa muchos colegas se han declarado creyentes, agnósticos o ateos en estas u otras páginas también puede tener algún valor que alguien diga que pertenece al segmento del «no sabe, pero sí contesta».</p>
<p>Puesto que para los bautizados en la Iglesia católica creer en Dios significa creer en la Santísima Trinidad, en la concepción de la Virgen María por obra y gracia del Espíritu Santo, en la transubstanciación del Verbo, en la resurrección de Cristo, en su ascensión a los cielos, en la vida eterna, en los goces del Paraíso y en las calderas del Infierno -tengo entendido que últimamente nos han perdonado lo del Purgatorio- debo confesar que no se me ocurre cómo nada de eso haya podido llegar a suceder de forma material. Pero si a continuación alguien me cataloga, en consecuencia y en pura lógica, como no creyente, algo se revuelve en mí pues considero que se me está expropiando de un derecho que me pertenece, de una parte del legado emocional y cultural que me transmitieron mis padres.</p>
<p>Suele decirse que la fe es una gracia del cielo pero esa misma circunstancia la vuelve imposible de valorar por parte de quienes no la tienen o tenemos. No vean, pues, en esta reflexión ningún tipo de ansiedad o sensación de merma. Tan sólo la serena constatación de que muchos agnósticos e incluso ateos se han vuelto creyentes y, por difícil que parezca, eso puede terminar sucediéndole a cualquiera. Tal vez sea una actitud egoísta e incluso arrogante, pero admito, como lo hice al despedir con admiración a Juan Pablo II, aquel gran Papa carismático que «nos cubría las espaldas», que si escucho siempre con interés y respeto al pensador profundo que hay en Benedicto XVI es «por si acaso» tiene razón.</p>
<p>O, para ser más exactos, porque hay una parte de lo que dice -todo lo relacionado con la dignidad de la persona y de la vida humanas- que resulta muy certero y razonable, al margen de cuáles sean las convicciones religiosas de cada cual. Incluso si no fuera verdad ninguno de los hechos extraordinarios descritos en el Catecismo y en el Credo, el aporte a la convivencia y la civilización humanas de una organización que difunde el amor, predica la paz y atiende a los más necesitados continuaría siendo tan digno de encomio como impagable.</p>
<p>No se puede negar que en esta Jornada Mundial de la Juventud que culminará hoy, las calles de Madrid se han llenado de idealismo, de generosidad contagiosa y energía positiva. El «siempre alegres para hacer felices a los demás» que pregonaban Escrivá de Balaguer y el padre Urteaga se ha plasmado a escala multitudinaria y, a pesar de las ofensas y provocaciones de la marcha anticlerical del miércoles, no hemos visto gestos agresivos, no hemos escuchado insultos, gritos o consignas contra nadie; sólo reivindicaciones positivas de una forma de entender la vida más exigente con uno mismo que con los otros.</p>
<p>A pesar de haber estudiado en la Universidad de Navarra y, a diferencia de algunos colegas que ahora ejercen de lobos feroces, nunca fui del Opus -ni se me pasó por la cabeza, era metafísicamente imposible- y todavía sigo mirando a amigos y conocidos que sí lo son como una especie de bichos raros. Pero mi perplejidad se cimienta -y esto es extensivo a todos los activistas católicos- en la percepción de que la mayoría de ellos desarrollan mejor sus capacidades intelectuales y transmiten más a menudo buenas vibraciones que la media de los mortales. No es casual que se resalte como contradictorio el que un hombre de religiosidad acreditada resulte ser un malvado.</p>
<p>Si me fijo en el otro plato de la balanza no tengo duda de que hay áreas claves para el desarrollo y bienestar social en las que el magisterio de la Iglesia cumple hoy un papel claramente reaccionario. Sobre todo en lo relativo a la sexualidad, la contracepción y la bioética. De hecho sólo una minoría de los propios católicos practicantes aplican a su vida diaria esas estrictas normas que te obligan hasta a apartar la vista de cualquier manzana reluciente.</p>
<p>Pero esto sería un problema si viviéramos en un Estado confesional, no digamos en una teocracia, en el que los principios religiosos impregnaran las normas positivas. En la España actual la Iglesia a lo más que puede llegar, cuando se pone antipática, es a amenazarte con las penas del infierno, y al no creyente eso debería darle igual. «<em>Tant se val si és pecat</em>», cantaba el mejor Serrat hace ya más de 40 años. ¿A qué viene entonces que la práctica del sacramento de la confesión irrite tanto a quien se burla del propio concepto de pecado?</p>
<p>No discuto que en el pasado la intransigencia religiosa ha podido arruinarle la vida a mucha gente, pero tras el viaje pendular que hemos vivido en el último medio siglo, la Iglesia cumple hoy en España un saludable papel de contrapeso crítico frente a una legislación desequilibrada que desparrama derechos y omite deberes. A eso se refirió el Papa con su alusión a quienes «creyéndose dioses» pretenden «decidir quién es digno de vivir». Es el caso de la reforma del aborto que relega de manera injusta la protección del <em>nasciturus,</em> encomendada en su día por el Tribunal Constitucional al legislador, lo que hace ineludible su enmienda por un futuro gobierno del PP. No para asumir las tesis de la Iglesia sino para volver a ponderarlas de forma más ecuánime en un contexto de despenalización parcial.</p>
<p>En cambio, puesto que no pretendemos construir una sociedad cartesiana y es lógico que el pragmatismo impere en la acción política, nada me sorprendería que Rajoy no cambiara ni una coma en la Ley del Matrimonio Homosexual, habida cuenta su nula conflictividad práctica. La denominación de «unión conyugal» hubiera sido idónea en términos biológicos y jurídicos, pero no hay situación límite alguna que imponga ahora la marcha atrás.</p>
<p>El <em>Roma locuta, causa finita</em> ya no rige en la sociedad española. Pero precisamente por eso tiene más sentido escuchar con atención a una institución como la Iglesia que forma parte de la médula de nuestra historia y que encima se expresa a través de un portavoz tan articulado y profundo como ese cardenal Rouco que admira a Edith Stein y, muy en sintonía con el propio Ratzinger, cita a los más variados filósofos en sus homilías.</p>
<p>De hecho el tono intelectual que caracteriza el papado de Benedicto XVI no sólo supone una inyección de consistencia para la Iglesia sino que también implica el lanzamiento de un guante que el racionalismo laico no tiene más remedio que recoger. De ahí la puerilidad de quienes han centrado sus críticas contra la JMJ en la cesión de espacios públicos con sus correspondientes dispositivos de seguridad o en la rebaja del transporte público a los asistentes. Al margen de que ya me gustaría a mí tener cientos de miles de usuarios adicionales de un servicio sin coste marginal, aun pagando el 20% de la tarifa, esto sí que es tomar el rábano por las hojas.</p>
<p>«Lo que nadie pone en duda es que la religión interesa cada día menos», escribía el pasado domingo un sedicente teólogo sin darse cuenta de que tal proposición quedaba desmentida por su propia presencia, hay que suponer que remunerada, en la página 3 de un diario de difusión nacional. Ocurre lo contrario: cuanto más hondas son nuestras crisis mayor es la búsqueda de respuestas trascendentes, y la espectacular capacidad de convocatoria de la JMJ lo demuestra.</p>
<p>Sobre todo cuando quien la ha protagonizado no ha sido ni una estrella de rock ni un futbolista con crestas en el pelo sino un anciano de maneras suaves y sonrisa tímida que cuando fue promovido a la silla de Pedro arrastró hasta su escudo papal, junto a la concha del peregrino y al llamado moro de Freising -símbolo de la universalidad de la Iglesia-, la figura de aquel <em>ursus horribilis</em> que hace 13 siglos atacó a un virtuoso clérigo cuando acudía a Roma para ser ungido obispo.</p>
<p>Los más fieles a estas Cartas recordarán mi fascinación por el oso de San Corbiniano -remoto antecesor de Ratzinger en la diócesis de Baviera- cuando Benedicto XVI comenzó a citarlo en sus homilías. Para el Papa la transformación de aquella fiera corrupia que había devorado a la mula del santo en un dócil animal de carga es la imagen del poder de la gracia divina y el recordatorio permanente de que todos, empezando por él mismo, podemos ser llamados a tirar de un carro al que no esperábamos ser uncidos.</p>
<p>Lo que a mí me inspira el episodio es la capacidad de la civilización humana para transformar los antagonismos fatales en relaciones de colaboración en pos de objetivos compatibles. Nunca ha quedado claro qué es lo que el santo le dijo al oso cuando lo doblegó con su voz suave y firme, pero para mí que le habló de los confortables lechos de paja de ciertos establos de Roma. Por eso me alegro de que el mismo jefe de gobierno que hace siete años me dijo que no creía en Dios acudiera el viernes a la nunciatura a cumplimentar respetuosamente a su representante en la tierra después de una etapa de saludable rebaja de la tensión con la jerarquía católica. Y por eso me alegro, sobre todo, de que en la ciudad que también lo tiene incorporado a su escudo, el oso del Estado no sólo no haya devorado a los cientos de miles de peregrinos sino que haya contribuido a sujetar el madroño frondoso de la fe bajo el que se han cobijado.</p>
<p>Al oso lo que es del oso y a la JMJ lo que es de la JMJ, pero todos saldríamos ganando si esta colaboración volviera a ser la regla y no una excepción, dentro del paréntesis de un vibrante macroevento, bajo la canícula agosteña.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36484/el-oso-y-el-papa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>JMJ, ovejas con pastor</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36478/jmj-ovejas-con-pastor/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36478/jmj-ovejas-con-pastor/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 21 Aug 2011 19:04:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36478</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Moreno Moreno</strong>, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz (ABC, 21/08/11):</p>
<p>La instintiva empatía que he sentido siempre por el ganado ovejuno se debe, quizá, a una cancioncilla escolar de mi infancia granadina: «Tengo, tengo y tengo, tú no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña. Una me da la leche, otra me da lana y otra mantequilla para la semana». Cincuenta años más tarde recalaba yo en Extremadura, como Pastor de otra grey, evocando también una canción castellano-leonesa: «Ya se van los pastores a la Extremadura».</p>
<p>En las Visitas pastorales (que por algo se las llama así) me &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36478/jmj-ovejas-con-pastor/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Moreno Moreno</strong>, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz (ABC, 21/08/11):</p>
<p>La instintiva empatía que he sentido siempre por el ganado ovejuno se debe, quizá, a una cancioncilla escolar de mi infancia granadina: «Tengo, tengo y tengo, tú no tienes nada, tengo tres ovejas en una cabaña. Una me da la leche, otra me da lana y otra mantequilla para la semana». Cincuenta años más tarde recalaba yo en Extremadura, como Pastor de otra grey, evocando también una canción castellano-leonesa: «Ya se van los pastores a la Extremadura».</p>
<p>En las Visitas pastorales (que por algo se las llama así) me era fácil explicarles a los fieles que yo también era pastor y quería prestarles a ellos unos servicios parecidos a los que ellos dispensaban a sus animales: reunirlos, apacentarlos, defenderlos y guiarlos. Solo que yo lo hacía en nombre de Cristo Jesús, el Buen Pastor suyo y mío.</p>
<p>El ganado lanar se ha distinguido siempre por unos rasgos típicos: su mansedumbre, hasta ser presa fácil de los lobos; su unión a la manada, con muy escasas ovejas descarriadas; y su seguimiento fiel del pastor, aunque este pudiera serlo un zagal con un perrito. Tres propiedades que podían ser virtudes de los humanos, si estos no degenerasen en un borreguismo gregario.</p>
<p>Llama la atención, en todo caso, que la Biblia haya hecho suyo el binomio Pastor-ovejas, aplicándolo a la relación entrañable de Dios con los hombres, Él como Pastor y nosotros como grey. Sobre esta tan bella realidad son incontables los textos proféticos, sálmicos, evangélicos, paulinos y apocalípticos, que obviamente no caben aquí. No hay nada ni nadie que pueda inspirarnos tanta confianza como un Dios que nos sostiene con su vara y su cayado; un Cristo, a un tiempo Buen Pastor y Cordero Pascual, que muere por sus ovejas y que, ya resucitado, pasa el testigo al Apóstol Pedro, cimiento firme de la Iglesia, dispensadora de las tres grandes P de su Reino: la Palabra, el Pan y el Perdón. Lo cual nos puede servir de telón teológico de fondo y clave de interpretación de la ya inminente Jornada de la Juventud, en Madrid.<br />
El mejor conocedor y más destacado artífice de las JMJ es el cardenal polaco Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, donde radica la sección responsable de las mismas. Lleva allí 25 años desde que fue llamado a Roma por Juan Pablo II (verdadero Padre espiritual y mentor suyo), y ha sido, a partir de entonces, motor y orientador incansable de esta magna experiencia de Iglesia, desde la de Santiago en 1987 hasta esta inmediata de Madrid. De sus recientes declaraciones al corresponsal de ABC en Roma, que no tienen desperdicio, me permito «fusilar» algunas líneas:<br />
«Las JMJ son ya parte importante de la vida de la Iglesia… Juan Pablo II apostó por los grandes encuentros, cuando algunos los consideraban como demasiado triunfalistas&#8230; La JMJ se desarrolla en el corazón de cada joven participante y en cada intimidad propia, donde se producen los éxitos o el fracaso. La Iglesia quiere dialogar en profundo con las nuevas generaciones».</p>
<p>Producen siempre un fuerte impacto de fe y de gracia en los chicos y chicas, sean de procedencia española o intercontinental. Ellos se sienten a sí mismos como católicos de bautismo y de fe, y no tanto de misa y sacramentos; si bien muchos otros están buscando a tientas, no ya al Dios desconocido, de los atenienses, sino al Cristo viviente en la Iglesia, que se nos descubre a sí mismo y nos aclara el sentido de la vida y de sus grandes interrogantes: de dónde vengo, adónde voy, qué pinto yo aquí, qué quiere Dios de mí.</p>
<p>Después de las Jornadas alemanas de 2005 se hizo una encuesta importante entre sus jornadistas, de la que se infiere que a un 80% de ellos les dejó una huella importante en su vida. Y, más recientemente, en este mismo año se ha efectuado otra encuesta entre 1.800 jóvenes de ocho países, inscritos ya en la Jornada de Madrid, de los que un 90% han dado como motivos de su decisión conocer a Cristo más a fondo, ahondar en las razones de la propia existencia, comprometerse más con la Iglesia y buscar caminos para su servicio a los demás.</p>
<p>No estamos, sin embargo, en el mejor de los mundos, porque, sin salir de España, proliferan en nuestro derredor innumerables hombres-masa, como los que retrató en su tiempo Ortega y Gasset. «Vicente sigue yendo a donde va la gente». Así, los adultos. Pero, de los que no lo son, baste pensar en los miles y miles de adolescentes rockeros, apiñados a la intemperie en inmensos descampados, bajo el estruendo atronador de las baterías y aplaudiendo a grito limpio a sus ídolos de turno, saltando y brincando en un delirante frenesí.</p>
<p>Si pasamos a los jóvenes-jóvenes, nos topamos con tres zonas de sombra: el botellón, el fracaso escolar y el paro juvenil. El primero baña de alcohol el fin de semana, con degradación de la persona, promiscuidad viciosa y ruptura de lazos familiares. Sin espacio para comentar aquí el fracaso escolar y el paro estudiantil, a nadie se le oculta que esas dos lacras sociales nos angustian a todos, sin que se vislumbren soluciones ni a corto ni a medio plazo.</p>
<p>Este somero repaso de nuestro panorama juvenil nos remite obviamente al aeródromo de Cuatro Vientos, invadido estos días por una legión millonaria de jóvenes, tan divertidos como disciplinados, procedentes de 190 países con las culturas más distintas y distantes. No son una masa amorfa de individuos desconocidos entre sí y arribados allí por un aterrizaje forzoso. Sino que todos tienen su DNI y su código de barras, saben dónde están y a lo que vienen. Convocados, desde los cuatro vientos del planeta, como jóvenes católicos, por el Pontífice Romano, Pastor de la Iglesia universal.</p>
<p>Fue el beato Juan Pablo II quien introdujo proféticamente en el calendario de la Iglesia la praxis trienal de las Jornadas Mundiales y Juveniles que hoy tienen carta de naturaleza en la Iglesia y en el mundo. Durante ese periodo ha ido esclareciéndose progresivamente su identidad, y enriqueciéndose sus programas, merced a los impulsos de Roma y a la creatividad y experiencia de las diócesis anfitrionas.</p>
<p>Pienso ahora en la de Madrid, como inmediata posterior a la de Sidney, que nos está asombrando a todos con su grandiosa preparación, la colaboración de todas las diócesis y sus logros técnicos y espirituales. En la «olimpiada» mundial de la Cruz y del Icono, con su huella imborrable en todas partes; en la reconversión de un campo yerto de cuarenta y ocho estadios de fútbol en un campamento lleno de vida, una ciudad improvisada para un millón de comensales. Todo esto bajo la firma suprema del Papa Benedicto XVI, asistido por el cardenal Rouco, ducho en estas lides, y el obispo César Franco; y estos, a su vez, por 30.000 voluntarios que considero beatificables.</p>
<p>Benedicto XVI valoró desde el primer momento la hondura y fecundidad de estos encuentros, a los que ha dado sello propio y llevado hacia mejor. A los siete años de pontificado, con buena salud y mejor ánimo, el Papa reinante tiene ya en su haber grandes logros de gobierno y ha sabido superar con soltura prejuicios y conflictos delicados. Hoy se ha ganado el corazón del mundo con la centralidad de Cristo, con su magisterio doctrinal y su cercanía humana. En Cuatro Vientos, hoy corazón de la Iglesia, todos nos sentimos como ovejas con Pastor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36478/jmj-ovejas-con-pastor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>«No os avergoncéis del Señor»</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36450/%c2%abno-os-avergonceis-del-senor%c2%bb/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36450/%c2%abno-os-avergonceis-del-senor%c2%bb/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 18:32:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36450</guid>
		<description><![CDATA[<p>Reproducimos a continuación el primer discurso de <strong>Su Santidad el Papa</strong> en este su tercer viaje a España, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, pronunciado durante la ceremonia de bienvenida presidida por Sus Majestades los Reyes (ABC, 19/08/11):</p>
<p>Majestades, señor cardenal arzobispo de Madrid, señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y el sacerdocio, distinguidas autoridades nacionales, autonómicas y locales, querido pueblo de Madrid y de España entera:<br />
Gracias, Majestad, por su presencia aquí, junto con la Reina, y por las palabras tan deferentes y afables que me ha dirigido al darme la bienvenida. Palabras &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36450/%c2%abno-os-avergonceis-del-senor%c2%bb/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Reproducimos a continuación el primer discurso de <strong>Su Santidad el Papa</strong> en este su tercer viaje a España, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, pronunciado durante la ceremonia de bienvenida presidida por Sus Majestades los Reyes (ABC, 19/08/11):</p>
<p>Majestades, señor cardenal arzobispo de Madrid, señores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y el sacerdocio, distinguidas autoridades nacionales, autonómicas y locales, querido pueblo de Madrid y de España entera:<br />
Gracias, Majestad, por su presencia aquí, junto con la Reina, y por las palabras tan deferentes y afables que me ha dirigido al darme la bienvenida. Palabras que me hacen revivir las inolvidables muestras de simpatía recibidas en mis anteriores visitas apostólicas a España, y muy particularmente en mi reciente viaje a Santiago de Compostela y Barcelona. Saludo muy cordialmente a los que estáis aquí reunidos en Barajas, y a cuantos siguen este acto a través de la radio y la televisión. Y también una mención muy agradecida a los que con tanta entrega y dedicación, desde instancias eclesiales y civiles, han contribuido con su esfuerzo y trabajo para que esta Jornada Mundial de la Juventud en Madrid se desarrolle felizmente y obtenga frutos abundantes.</p>
<p>Deseo también agradecer de todo corazón la hospitalidad de tantas familias, parroquias, colegios y otras instituciones que han acogido a los jóvenes llegados de todo el mundo, primero en diferentes regiones y ciudades de España, y ahora en esta gran Villa de Madrid, cosmopolita y siempre con las puertas abiertas.</p>
<p>Vengo aquí a encontrarme con millares de jóvenes de todo el mundo, católicos, interesados por Cristo o en busca de la verdad que dé sentido genuino a su existencia. Llego como Sucesor de Pedro para confirmar a todos en la fe, viviendo unos días de intensa actividad pastoral para anunciar que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Para impulsar el compromiso de construir el Reino de Dios en el mundo, entre nosotros.</p>
<p>Para exhortar a los jóvenes a encontrarse personalmente con Cristo Amigo y así, radicados en su Persona, convertirse en sus fieles seguidores y valerosos testigos.</p>
<p>¿Por qué y para qué ha venido esta multitud de jóvenes a Madrid? Aunque la respuesta deberían darla ellos mismos, bien se puede pensar que desean escuchar la Palabra de Dios, como se les ha propuesto en el lema para esta Jornada Mundial de la Juventud, de manera que, arraigados y edificados en Cristo, manifiesten la firmeza de su fe.</p>
<p>Muchos de ellos han oído la voz de Dios, tal vez solo como un leve susurro, que los ha impulsado a buscarlo más diligentemente y a compartir con otros la experiencia de la fuerza que tiene en sus vidas. Este descubrimiento del Dios vivo alienta a los jóvenes y abre sus ojos a los desafíos del mundo en que viven, con sus posibilidades y limitaciones. Ven la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción. Y saben que sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica. Pero con Él a su lado tendrán luz para caminar y razones para esperar, no deteniéndose ya ante sus más altos ideales, que motivarán su generoso compromiso por construir una sociedad donde se respeten la dignidad humana y la fraternidad real. Aquí, en esta Jornada, tienen una ocasión privilegiada para poner en común sus aspiraciones, intercambiar recíprocamente la riqueza de sus culturas y experiencias, animarse mutuamente en un camino de fe y de vida, en el cual algunos se creen solos o ignorados en sus ambientes cotidianos. Pero no, no están solos. Muchos coetáneos suyos comparten sus mismos propósitos y, fiándose por entero de Cristo, saben que tienen realmente un futuro por delante y no temen los compromisos decisivos que llenan toda la vida. Por eso me causa inmensa alegría escucharlos, rezar juntos y celebrar la Eucaristía con ellos. La Jornada Mundial de la Juventud nos trae un mensaje de esperanza, como una brisa de aire puro y juvenil, con aromas renovadores que nos llenan de confianza ante el mañana de la Iglesia y del mundo.</p>
<p>Ciertamente, no faltan dificultades. Subsisten tensiones y choques abiertos en tantos lugares del mundo, incluso con derramamiento de sangre. La justicia y el altísimo valor de la persona humana se doblegan fácilmente a intereses egoístas, materiales e ideológicos. No siempre se respetan como es debido el medio ambiente y la naturaleza, que Dios ha creado con tanto amor. Muchos jóvenes, además, miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar un empleo digno, o bien por haberlo perdido o tenerlo muy precario e inseguro. Hay otros que precisan de prevención para no caer en la red de la droga, o de ayuda eficaz, si por desgracia ya cayeron en ella. No pocos, por causa de su fe en Cristo, sufren en sí mismos la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones y países. Se les acosa queriendo apartarlos de Él, privándolos de los signos de su presencia en la vida pública, y silenciando hasta su santo Nombre. Pero yo vuelvo a decir a los jóvenes, con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie os quite la paz; no os avergoncéis del Señor. Él no ha tenido reparo en hacerse uno como nosotros y experimentar nuestras angustias para llevarlas a Dios, y así nos ha salvado.</p>
<p>En este contexto, es urgente ayudar a los jóvenes discípulos de Jesús a permanecer firmes en la fe y a asumir la bella aventura de anunciarla y testimoniarla abiertamente con su propia vida. Un testimonio valiente y lleno de amor al hombre hermano, decidido y prudente a la vez, sin ocultar su propia identidad cristiana, en un clima de respetuosa convivencia con otras legítimas opciones y exigiendo al mismo tiempo el debido respeto a las propias.</p>
<p>Majestad, al reiterar mi agradecimiento por la deferente bienvenida que me habéis dispensado, deseo expresar también mi aprecio y cercanía a todos los pueblos de España, así como mi admiración por un País tan rico de historia y cultura, por la vitalidad de su fe, que ha fructificado en tantos santos y santas de todas las épocas, en numerosos hombres y mujeres que dejando su tierra han llevado el Evangelio por todos los rincones del orbe, y en personas rectas, solidarias y bondadosas en todo su territorio. Es un gran tesoro que ciertamente vale la pena cuidar con actitud constructiva, para el bien común de hoy y para ofrecer un horizonte luminoso al porvenir de las nuevas generaciones. Aunque haya actualmente motivos de preocupación, mayor es el afán de superación de los españoles, con ese dinamismo que los caracteriza, y al que tanto contribuyen sus hondas raíces cristianas, muy fecundas a lo largo de los siglos.</p>
<p>Saludo desde aquí muy cordialmente a todos los queridos amigos españoles y madrileños, y a los que han venido de tantas otras tierras. Durante estos días estaré junto a vosotros, teniendo también muy presentes a todos los jóvenes del mundo, en particular a los que pasan por pruebas de diversa índole. Al confiar este encuentro a la Santísima Virgen María, y a la intercesión de los santos protectores de esta Jornada, pido a Dios que bendiga y proteja siempre a los hijos de España.</p>
<p>Muchas gracias.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36450/%c2%abno-os-avergonceis-del-senor%c2%bb/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cinco valores de la JMJ Madrid 2011</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36404/cinco-valores-de-la-jmj-madrid-2011/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36404/cinco-valores-de-la-jmj-madrid-2011/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 18 Aug 2011 20:06:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36404</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio María Rouco Varela, </strong>cardenal arzobispo de Madrid y presidente del Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Madrid 2011 (EL MUNDO, 18/08/11):</p>
<p>Madrid, ciudad acogedora que representa bien la apertura y hospitalidad del pueblo español, acoge un encuentro festivo y pacífico de más de un millón de jóvenes con el Papa. La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuenta con un respaldo social muy variado y significativo: desde la colaboración institucional del Gobierno de España hasta miles de personas, creyentes o no. La JMJ lleva implícitos mensajes estimulantes de alegría, vida, amor, libertad y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36404/cinco-valores-de-la-jmj-madrid-2011/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio María Rouco Varela, </strong>cardenal arzobispo de Madrid y presidente del Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Madrid 2011 (EL MUNDO, 18/08/11):</p>
<p>Madrid, ciudad acogedora que representa bien la apertura y hospitalidad del pueblo español, acoge un encuentro festivo y pacífico de más de un millón de jóvenes con el Papa. La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) cuenta con un respaldo social muy variado y significativo: desde la colaboración institucional del Gobierno de España hasta miles de personas, creyentes o no. La JMJ lleva implícitos mensajes estimulantes de alegría, vida, amor, libertad y futuro. Natural y principalmente, también de fe. Cito estos valores porque, releyendo textos de Benedicto XVI, me han resultado particularmente adecuados para el momento que vivimos.</p>
<p>Alegría. Sobran razones para lamentarse por tantas tragedias en el mundo, como el hambre que azota a un país hermano musulmán como Somalia o el paro y la falta de vivienda que atenazan a millones de españoles. Aun así, mi contacto de estos días con los miles de jóvenes llegados a Madrid me empuja a creer que hay motivos para celebrar e ideales para hacer amable lo bueno. Glosando a Benedicto XVI, «este mundo nuestro necesita muchos hombres y mujeres que descubran la alegría de hacer el bien y, así, todos recibirán el ánimo y el empuje suficientes para seguir haciéndolo. La alegría no excluye en absoluto la solidaridad» (<em>La sal de la tierra</em>, pág. 40). Los jóvenes entienden mejor que nadie otra afirmación del Papa: «Personalmente creo que [Dios] tiene un gran sentido del humor. A veces le da a uno un empellón y le dice: &#8216;¡No te des tanta importancia!&#8217;. En realidad, el humor es un componente de la alegría de la creación. En muchas cuestiones de nuestra vida se nota que Dios también nos quiere impulsar a ser un poco más ligeros; a percibir la alegría; a descender de nuestro pedestal y a no olvidar el gusto por lo divertido» (<em>Dios y el mundo</em>, pág. 13).</p>
<p>Vida. Agradezco a los jóvenes tantas lecciones que con frecuencia nos dan a quienes ya no lo somos tanto. Cambio, mejora, frescura, movimiento, avance… están muy asociados a lo que decía el cardenal Newman, en el sentido de que «vivir es cambiar, y ha vivido mucho quien haya sido capaz de cambiar mucho». La «fidelidad dinámica» propuesta por Benedicto XVI va en esa línea: «La religiosidad tiene que regenerarse de nuevo en este gran contexto y encontrar así nuevas formas de expresión y de comprensión» (<em>Luz del mundo</em>, pág. 145). «La fe evoluciona. Desde sus contextos vitales, cada generación puede descubrir nuevas dimensiones que la Iglesia no ha conocido con anterioridad» (<em>Dios y el mundo</em>, pág. 31).</p>
<p>Amor. Puede parecer paradójico que el mandamiento que hace 2.000 años Jesucristo propuso como nuevo, a veces, parece estar por estrenar. Amor sintoniza con escucha, perdón, cariño, comprensión… como legado de la ternura de Dios que nos ama, nos escucha, nos perdona, nos comprende y nos quiere felices. El Papa nos recuerda que «la fe se basa, fundamentalmente, en sabernos amados por Dios, y eso significa, no solo una respuesta afirmativa a Dios, sino también a la Creación, a las criaturas, sobre todo a los hombres, intentando ver en cada uno la imagen de Dios y de este modo llegar a ser personas capaces de amar» (<em>La sal de la tierra</em>, pág. 126).</p>
<p>libertad. la frase evangélica de «la verdad os hará libres» sigue más vigente que nunca. Nos habla de coraje y autenticidad… sin miedo a buscar y descubrir la verdad sobre nosotros mismos. No es infrecuente resistirse a su aceptación. Compromiso objetivo con la libertad y respeto para todos. Por eso, cuando en cierta ocasión preguntaron al entonces cardenal Ratzinger cuántos caminos hay para llegar a Dios, respondió al instante: «Tantos como hombres. Porque incluso dentro de una misma fe, cada uno tiene su propio camino personal. Tenemos las palabras de Jesucristo: &#8216;Yo soy el camino&#8217;. Así que, en definitiva, hay un solo camino y todo el que se dirija a Dios ya está de algún modo en ese camino, que es Jesucristo. Pero eso no significa que conscientemente, voluntariamente, todos los caminos sean idénticos, significa que ese único camino es tan ancho que puede convertirse en el camino personal de cada hombre» (<em>La sal de la tierra</em>, pág. 36).</p>
<p>Futuro. El fundamento de la JMJ arranca de un mensaje con un largo y prolijo pasado, cuya genuina vigencia se mantiene en el presente y que nos estimula hacia el futuro. Por eso nos inyecta ilusión, confianza, esperanza en que un mundo mejor es posible. El Papa y la Iglesia confían en los jóvenes… porque Dios confía aún más en ellos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36404/cinco-valores-de-la-jmj-madrid-2011/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Pecado de lesa laicidad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36297/pecado-de-lesa-laicidad/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36297/pecado-de-lesa-laicidad/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 17:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36297</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de <em>Juan Pablo II y Benedicto XVI. Del neoconservadurismo al integrismo, </em>RBA, Barcelona, 2011 (EL PAÍS, 14/08/11):</p>
<p>La visita de Benedicto XVI a España del 18 al 21 de agosto con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), nueve meses después de la realizada a Santiago de Compostela y a Barcelona, demuestra la importancia estratégica que el Papa concede a España en el conjunto del catolicismo mundial para el desarrollo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36297/pecado-de-lesa-laicidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de <em>Juan Pablo II y Benedicto XVI. Del neoconservadurismo al integrismo, </em>RBA, Barcelona, 2011 (EL PAÍS, 14/08/11):</p>
<p>La visita de Benedicto XVI a España del 18 al 21 de agosto con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), nueve meses después de la realizada a Santiago de Compostela y a Barcelona, demuestra la importancia estratégica que el Papa concede a España en el conjunto del catolicismo mundial para el desarrollo de su programa de restauración de la cristiandad. El viaje de noviembre pasado no logró el objetivo previsto, que era la presencia multitudinaria en torno a la figura del Papa como baluarte de un catolicismo beligerante con la modernidad, el laicismo, la progresiva secularización de la sociedad española y el avance de la increencia, sobre todo entre la juventud.</p>
<p>Pero el relativo fracaso del viaje anterior, lejos de disuadir al Papa y a los obispos españoles de repetir la experiencia, ha servido de acicate para intensificar los trabajos de propaganda y movilización de todos los sectores católicos para participar en la JMJ, cuya convocatoria no se circunscribe al territorio español, sino que se dirige a todo el orbe cristiano. El viaje se ha organizado en torno a la idea de la religión como espectáculo, representación teatral, fenómeno de masas y culto a la personalidad del pontífice, sin apenas componente religioso y espiritual, ni horizonte alternativo y transformador, ni dimensión mística y liberadora, que constituyen la verdadera naturaleza de la religión.</p>
<p>Recuerdo a este respecto el relato del primer libro bíblico de los Reyes sobre el profeta Elías. Tras 40 días y 40 noches vagando sin rumbo, el profeta llega al Monte Horeb y entra en una gruta donde pasa la noche. Dios le pide que salga de la cueva y permanezca de pie en la montaña porque va a pasar Él. Primero vino un viento fuerte e impetuoso, pero Dios no estaba en el viento. Luego pasó un terremoto, pero Dios tampoco estaba en el terremoto. A continuación apareció un fuego, pero Dios no se encontraba en el fuego. Por fin llegó el susurro de una brisa suave, y ahí sí se encontraba Dios (1Re 19,9-14). ¿Se encontrará Dios en los actos de papolatría de la JMJ?</p>
<p>Estamos ante un modelo de Iglesia muy distinto del movimiento igualitario de hombres y mujeres que puso en marcha Jesús de Nazaret y muy alejado de la revolución copernicana del Vaticano II que definió a la Iglesia como misterio, pueblo de Dios y comunidad de fe solidaria con los gozos y esperanzas, tristezas y sufrimientos. Entre los actos programados figuran todo tipo de celebraciones religiosas: vía crucis, misa en privado en la Nunciatura, confesiones, misas multitudinarias; encuentros con seminaristas, con profesores universitarios jóvenes, con religiosas jóvenes (a quienes se les exige llevar hábito); reuniones con el Rey y el presidente del Gobierno; comida con los cardenales y obispos de Madrid; visita a un centro de discapacitados. Pero no figuran encuentros, por ejemplo, con los &#8220;indignados&#8221; del 15-M, con los jóvenes desempleados -alrededor del 44% de la juventud española-, con los inmigrantes, con las mujeres maltratadas, con los desahuciados, con los vecinos de la Cañada Real, con los cristianos y cristianas de base, etcétera. ¡Otra ocasión perdida para compartir las esperanzas y los sufrimientos de los sectores más vulnerables de la sociedad y hacer realidad la opción por los pobres!</p>
<p>La preocupación fundamental de los organizadores se centra en conseguir la asistencia del mayor número de peregrinos venidos de todo el mundo para aclamar al Papa: un millón, millón y medio, dos millones&#8230; En eso va a residir el éxito o el fracaso del viaje. ¿Qué diferencia existe entre estas concentraciones y las de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado en pleno nacionalcatolicismo? Unas y otras tienen el mismo espíritu y responden a similares objetivos: la reconquista católica de los sectores alejados de la fe y la ocupación confesional del espacio público, por ejemplo, la colocación de más de 200 confesionarios en el parque del Retiro, el vía crucis en la plaza de Cibeles, así como la misa y la vigilia de oración en el aeródromo de Cuatro Vientos.</p>
<p>Hay, con todo, una diferencia no pequeña entre aquellas manifestaciones y las actuales: vivimos en un nuevo escenario cultural, político y religioso; la religión católica tiene que respetar la laicidad del espacio público y vivir en la sociedad secularizada, como dijera Bonhoeffer, <em>&#8220;etsi Deus non daretur&#8221;,</em> como si Dios no existiera, sin las condiciones de plausibilidad que en épocas pasadas prestaban el Estado y sus instituciones al catolicismo, al menos aquí en España durante el franquismo.</p>
<p>Pero al llegar aquí me asalta una duda y me surge un interrogante: ¿en realidad se ha producido ese cambio de era al que me refería antes en el terreno político-religioso en nuestro país? Yo creo que no, y a los hechos me remito. Las diferentes Administraciones públicas, sean municipales, autonómicas o estatales, se postrarán de hinojos a los pies del Papa, y las instituciones educativas, sanitarias, policiales, culturales, urbanísticas e incluso militares se podrán a su servicio durante los días de la visita. ¿No es esto incurrir en un &#8220;pecado de lesa laicidad&#8221;?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36297/pecado-de-lesa-laicidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La fragancia del nardo</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/36293/la-fragancia-del-nardo/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/36293/la-fragancia-del-nardo/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 14 Aug 2011 17:42:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=36293</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Manuel de Prada</strong>, escritor (ABC, 14/08/11):</p>
<p>Seguramente sea el Evangelio de San Marcos el más cercano en el tiempo a los hechos que relata; y es, desde luego, el más liberado de florituras literarias, el más «pegado al terreno», con esa sequedad esencial que sólo poseen las grandes crónicas periodísticas. Al principio de su Evangelio, Marcos nos narra con su habitual despojamiento un episodio muy inquietante y revelador. Jesús se halla en Carfarnaún, enseñando en la sinagoga. De repente, un endemoniado se pone a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36293/la-fragancia-del-nardo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Manuel de Prada</strong>, escritor (ABC, 14/08/11):</p>
<p>Seguramente sea el Evangelio de San Marcos el más cercano en el tiempo a los hechos que relata; y es, desde luego, el más liberado de florituras literarias, el más «pegado al terreno», con esa sequedad esencial que sólo poseen las grandes crónicas periodísticas. Al principio de su Evangelio, Marcos nos narra con su habitual despojamiento un episodio muy inquietante y revelador. Jesús se halla en Carfarnaún, enseñando en la sinagoga. De repente, un endemoniado se pone a gritar: «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús manda callar al espíritu inmundo que habla por boca del endemoniado y le ordena abandonar su cuerpo; orden que el espíritu inmundo acata a regañadientes, no sin antes ofrecer el numerito que uno se espera del demonio: «El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él».</p>
<p>Nada más nos dice Marcos; pero en lo poco que nos dice se desprende una enseñanza jugosísima. Pocos fueron los que en vida reconocieron a Jesús: «Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron». La incredulidad o desconcierto de los discípulos de Jesús contrasta, sin embargo, con la lucidez de este endemoniado de Carfarnaún, que afirma sin dubitación: «Sé quién eres: el Santo de Dios». Pocas afirmaciones tan contundentes hallaremos en el Evangelio sobre la identidad de Jesús; mientras la mayoría de sus seguidores se hace la picha un lío —que si Juan el Bautista, que si Elías, que si Jeremías, que si alguno de los profetas—, el endemoniado de Cafarnaún revela un conocimiento sobre su naturaleza digno de un doctor en teología. Y esta misma certeza teológica es la que demuestran, ante la visita de Benedicto XVI a Madrid, los sedicentes «ateos». Es probable que muchos escépticos (y aun muchos católicos) confundan la naturaleza de esta visita; pero quienes desde luego la conocen sin dubitación son quienes se llaman a sí mismos «ateos», pero que en realidad son católicos vueltos del revés: saben que Benedicto XVI es el signo vivo del «Santo de Dios», y reaccionan en consecuencia, como aquel pobre hombre de la sinagoga de Cafarnaún, retorciéndose violentamente y dando gritos muy fuertes. Ciertamente, desde el Cafarnaún que visitó Jesús al Madrid que visita Benedicto XVI muchas cosas han cambiado: ahora ciertos numeritos se ofrecen con aprobación gubernativa, en lo que se demuestra que la filantropía ha avanzado una barbaridad; y también que la teología es una ciencia muy apreciada por nuestros gobernantes, de lo cual debemos congratularnos.</p>
<p>Los «ateos» e «indignados» —en realidad, católicos vueltos del revés— que quieren jorobar a Benedicto XVI pasearán pancartas con el lema: «De mis impuestos, al Papa cero»; que viene a ser una adaptación chunga de aquellas palabras de Judas, en la unción de Betania, cuando contempla con fingido escándalo cómo María, la hermana de Lázaro, derrama una libra de perfume sobre los pies de Jesús, mientras la casa se llena con la fragancia del nardo: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?». Judas, al menos, utilizaba como coartada a los pobres; estos católicos vueltos del revés quieren los impuestos para ellos, reclamación que, si bien se nos antoja poco filantrópica, resulta coherente con la cultura vigente de la subvención y el pilla-pilla. Sólo que estos «ateos» e «indignados» se equivocan de ventanilla en la reclamación; pues la visita de Benedicto XVI les va a costar, en efecto, cero, como sus organizadores se han encargado de explicar con rigor hasta la saciedad, y hasta es posible que de rebote les procure algunas monedillas. Pero la reclamación de estos católicos vueltos del revés, como la queja de Judas en Betania, es hipócrita; pues lo que a los «ateos» e «indignados» subleva de la visita de Benedicto XVI es que los deja en evidencia: al «ateo», porque la fe de la que reniega se manifiesta en su verdadera naturaleza, que no es —como a él, ¡ay!, le gustaría— «ideológica», sino magisterio vivo; al «indignado», porque le muestra el camino verdadero para regenerar el mundo.</p>
<p>Al «ateo» le gustaría que el cristianismo fuese un puro «espiritualismo», una ideología compendiada en un corpus doctrinal, sin cuerpo palpable alguno, que pudiese ser refutada o combatida mediante otra ideología o corpus doctrinal adverso. Pero resulta que es exactamente lo contrario: la predicación de Jesús se llevó a cabo mediante la presencia de un Cuerpo tangible; la presencia de Jesús entre sus seguidores se realiza a través de los sacramentos, que exigen la proximidad corporal y aun el contacto físico; los dones supremos de la fe reclaman el encuentro con el prójimo, la mediación de esta pobre carne perecedera nuestra, magra o rolliza, lozana o arañada por las varices y el cólico de riñón. Y esta carnalidad insultante de la fe halla su expresión más subversiva y escandalosa en la institución del papado, que es la consecuencia más extrema del misterio de la Encarnación y la refutación más apabullante del «espiritualismo», tan querido por quienes «creen y tiemblan». ¡Eso de que un anciano octogenario, un vejestorio que apenas se tiene en pie sea el epicentro de la presencia divina, el tabernáculo de la fe, es en verdad exasperante para el ateo! ¡Y qué decir de esos católicos repelentes, que no se congregan en torno a unas ideas, sino en torno a ese vejestorio de carnes decrépitas y huesos endebles, en cuyo rostro arrugado como una pasa ven el rostro visible del Verbo que se ha hecho uno con nosotros! El «ateo» quisiera que el católico naufragara en un tumulto de abstracciones y consignas doctrinarias; pero hete aquí que su fe se concreta en una caridad filial, juvenil y alborozada, dirigida hacia ese vejestorio, un tipo tan frágil como ellos mismos, tan pecador como ellos mismos, tan pobre hombre como ellos mismos. ¿Cómo no va a retorcerse violentamente y a dar gritos muy fuertes el ateo ante ese Santo de Dios?</p>
<p>¿Y cómo no van a retorcerse y a gritar los «indignados»? Durante meses, se han multiplicado en asambleas babélicas, en manifiestos regados de anacolutos, en utópicos brindis al sol y pronunciamientos abstractos con los que trataban de regenerar —¡ahí es nada!— la política, la sociedad, las finanzas internacionales; y todo su activismo desgañitado se ha revelado huero, chirle y hebén, pese a que los medios de adoctrinamiento de masas y los pescadores en río revuelto los han mimado como a chiquilines emberrinchados. Pero a los «indignados» les ocurre lo mismo que le ocurría a H. G. Wells, según advertía Chesterton: quieren cambiar lo que está mal en el mundo, pero en lugar de empezar por sí mismos, han querido empezar por lo que está fuera de ellos. Sólo cambiando la conciencia personal, dejando que nuestra naturaleza caída se abra a la luz de la Redención, es como el mundo empieza a cambiarse; y esto es, precisamente, lo que el viejo Papa viene a decirnos y a decirles: sólo la adhesión a Jesús —una adhesión concreta, carnal, sin pronunciamientos abstractos ni utópicos brindis al sol— puede regenerar el mundo. A nadie le gusta que lo dejen en evidencia; y por eso la visita de Benedicto XVI indigna tanto a los «indignados».</p>
<p>Un gran escritor católico llamado Oscar Wilde escribió con palabras imperecederas que sirven por todo un tratado de teología lo que el paso de Jesús por la tierra significó: «Era tal el encanto de su personalidad que su simple presencia podía traer paz a las almas angustiadas, y que aquellos que le tocaban la túnica o las manos olvidaban su dolor; o que quienes habían sido sordos a todas las voces, salvo a la del placer, oían por primera vez la voz del amor y la encontraban tan musical como el laúd de Apolo; o que las maléficas pasiones huían ante su proximidad, y que hombres como muertos en sus tediosas vidas sin imaginación resucitaban de sus tumbas cuando Él los llamaba; o que, cuando les enseñaba desde la altura de una montaña, las multitudes se olvidaban de su hambre, de su sed y de las preocupaciones de este mundo, y que cuando sus amigos lo escuchaban mientras comían, la ruda carne les parecía delicada, y el agua tenía el gusto del vino, y toda la casa se llenaba de la fragancia del nardo». Esta misma fragancia del nardo, tan próxima, tan concreta, tan carnal, es la que nos trae Benedicto XVI a Madrid. Por eso algunos se retuercen con violencia y gritan muy fuerte. Con aprobación gubernativa, por supuesto, que la filantropía ha avanzado una barbaridad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/36293/la-fragancia-del-nardo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>A 100 días de la Jornada Mundial de la Juventud</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39064/a-100-dias-de-la-jornada-mundial-de-la-juventud/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/39064/a-100-dias-de-la-jornada-mundial-de-la-juventud/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 07 May 2011 06:38:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39064</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>César Franco</strong>, obispo auxiliar de Madrid y coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 (ABC, 07/05/11):</p>
<p>En 2010 se celebraron las bodas de plata de la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el encuentro festivo de jóvenes de los cinco continentes con el Papa, que tiene lugar cada tres años en una ciudad del mundo. En 2011 le toca a Madrid y son muchas las razones para pensar que será un gran regalo en nuestras manos.</p>
<p>¿Cómo nació esta luminosa iniciativa? El periodista Vittorio Messori hizo esta misma pregunta al ahora beato &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39064/a-100-dias-de-la-jornada-mundial-de-la-juventud/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>César Franco</strong>, obispo auxiliar de Madrid y coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011 (ABC, 07/05/11):</p>
<p>En 2010 se celebraron las bodas de plata de la primera Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el encuentro festivo de jóvenes de los cinco continentes con el Papa, que tiene lugar cada tres años en una ciudad del mundo. En 2011 le toca a Madrid y son muchas las razones para pensar que será un gran regalo en nuestras manos.</p>
<p>¿Cómo nació esta luminosa iniciativa? El periodista Vittorio Messori hizo esta misma pregunta al ahora beato Juan Pablo II. Él, con la humilde sencillez de un santo, le respondió: «Nadie ha inventado las jornadas mundiales de los jóvenes. Fueron ellos quienes las crearon. No es verdad que sea el Papa quien lleva a los jóvenes de un extremo al otro del globo terráqueo. Son ellos quienes le llevan a él». Así es, en verdad. Aunque es innegable que la iniciativa partió del que ya es llamado «el Papa de los jóvenes» ¿Cómo no reconocer en la participación entusiasta de los jóvenes el deseo de ser acompañados en la peregrinación de fe por el Papa, tras los pasos de Cristo, que es la roca firme en la que edificar su vida?</p>
<p>A Madrid vendrán jóvenes de todos los países del mundo. Muchos de ellos están ahorrando con enorme esfuerzo para costearse el viaje. Algunos países enviarán unos pocos representantes, que a su vuelta podrán contar lo que han visto y oído a sus connacionales. Hay quienes afirman que en el mundo de los jóvenes se está produciendo una «revolución silenciosa», cuyo potente motor propulsor son las JMJ. Estos encuentros siguen sorprendiendo dentro y fuera de la Iglesia. Y son la epifanía de una juventud sedienta de verdad y consciente de que en Cristo y su Iglesia se halla el significado más profundo de la vida.</p>
<p>Benedicto XVI ha apelado a su experiencia vital para explicar este fenómeno: «Al pensar en mis años de entonces, sencillamente, no queríamos perdernos en la mediocridad de la vida aburguesada. Queríamos lo que era grande, nuevo. Queríamos encontrar la vida en su inmensidad y belleza. Ciertamente eso dependía también de nuestra situación. Durante la dictadura nacionalsocialista y la guerra, estuvimos, por así decir, &#8220;encerrados&#8221; por el poder dominante. Por eso, queríamos salir fuera para entrar en la abundancia de las posibilidades del ser hombre» (Mensaje para la Jornada). Otra cultura dominante atrapa y encierra a los jóvenes en el mundo actual. Un férreo poder que corta las alas de aspiraciones a la vida más grande que anida en el corazón de todo hombre. Se trata del poder que pretende eclipsar a Dios y expulsarle de la vida cotidiana. El poder de modos de vida que desvinculan al hombre de su origen y de su destino. Los jóvenes necesitan salir fueray descubrir las posibilidades del ser hombre. Posibilidades que no acaban en el terreno económico con un puesto de trabajo, necesario y urgente en tiempos de crisis, sino que traspasan el horizonte de lo material y tocan la infinitud del espíritu, es decir, de Dios. «El hombre en verdad —dice Benedicto XVI a los jóvenes— está creado para lo que es grande, para el infinito».</p>
<p>Aunque pueda parecer un tema manido, hoy es más apremiante que nunca sustituir la cultura del tener por la del ser. Pues la del tener ha quebrado, miles de jóvenes se preguntan: ¿cuál es el fin de mi esfuerzo, de mis estudios, si no es garantía de un puesto de trabajo? Frente a la generación del ni-ni (esos jóvenes que ni estudian ni trabajan) llega una generación donde el self(el culto al yo) es sustituido por otras miras, visiones o tareas que van más allá. Frente a la desesperanza hace falta una nueva generación de jóvenes que descubra que el cristianismo no se reduce a un árido moralismo, a un yugo pesado de «debes» y «no debes», sino que nos abre al horizonte apasionante de una vida que tiene un rostro humano, el del hombre perfecto, Jesucristo.</p>
<p>Las JMJ son un anuncio de Cristo. En cada una de ellas se evapora el mito de que los jóvenes no quieren saber nada de Cristo y de la Iglesia. Son como un inmenso campo de vides arracimadas con una sola cepa, la persona del Señor. Ni siquiera el Papa es el centro. Como dice Benedicto XVI: «Él es totalmente y solamente vicario. Remite al Otro que está en medio de nosotros». Se explica así que cada JMJ deje siempre una estela de vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada, al matrimonio. El relevo a la siguiente generación ya está dado. Son numerosos los hijos de los que participaron en la JMJ de Santiago 89, Denver 93… los que vendrán a la JMJ de Madrid, porque «el mensaje cristiano no era sólo &#8220;informativo”, sino “performativo”. Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida». (Benedicto XVI. Spes Salvi, 2).</p>
<p>Son muchos los jóvenes que ya han puesto rumbo a Madrid, pero hay muchos otros que no saben todavía si vendrán… Hay que invitarles con las palabras de Felipe a Natanael cuando éste se mostró escéptico sobre Jesús: «Ven y verás». La JMJ es una invitación para todos los jóvenes del mundo: una propuesta, un ven y verás. La invitación es del mismo Papa: «Quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe como los que vacilan, dudan o no creen puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia de Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros».</p>
<p>Del 16 al 21 de agosto de este año, Madrid se convertirá en la capital del mundo joven. Es una experiencia común que la gente, aun la que no cree, queda impactada por la alegría de los jóvenes, por su buen hacer. Los recelos iniciales, al anunciarse una gran multitud de jóvenes, desaparecen pronto y dan paso a una contagiosa simpatía. Naturalmente son jóvenes con sus virtudes y defectos, pero vienen como peregrinos en busca de lo que da sentido a la vida del hombre.</p>
<p>A 100 días de esta gran fiesta de la fe se necesita la colaboración de todos: con la oración, la acogida en nuestras casas de jóvenes peregrinos, la ayuda económica en becas o donativos para jóvenes con menos recursos. Es fácil comprender que el hecho mismo de preparar la JMJ constituye no sólo un reto sino una enorme responsabilidad. No se trata de quedar bien ante la opinión pública, sino de hacer transparente la belleza del mensaje y la vida cristiana a las nuevas generaciones.</p>
<p>Si cada Jornada Mundial es un regalo para la Iglesia universal, lo es especialmente para la Iglesia particular que la recibe, para Madrid. A estas alturas, a nadie le sorprenderá que se alcen voces en contra. El Vicario de Cristo viene a vernos, y lo único malo que puede pasar es que nosotros no nos preparemos y no apostemos por esta nueva generación de jóvenes, a quienes el Papa exhorta: «En la era de la globalización, sed testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: son muchos los que desean recibir esta esperanza».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/39064/a-100-dias-de-la-jornada-mundial-de-la-juventud/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La eutanasia, ¿opción cristiana?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/34269/la-eutanasia-opcion-cristiana/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/34269/la-eutanasia-opcion-cristiana/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 23:12:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Eutanasia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=34269</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, filósofo y teólogo (EL PERIÓDICO, 25/03/11):</p>
<p>La eutanasia es un tema incómodo para la ética, quizá por una concepción sacral e idealizada de la vida y por una imagen trágica de la muerte y del miedo a la nada. Y no debiera ser así porque, si bien la vida no es un valle de lágrimas, tampoco es un jardín de delicias, y porque la buena muerte -ese es el significado etimológico de la palabra- es la consecuencia lógica de la propuesta ética del bien vivir y de la calidad de vida, defendida por todas las &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34269/la-eutanasia-opcion-cristiana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, filósofo y teólogo (EL PERIÓDICO, 25/03/11):</p>
<p>La eutanasia es un tema incómodo para la ética, quizá por una concepción sacral e idealizada de la vida y por una imagen trágica de la muerte y del miedo a la nada. Y no debiera ser así porque, si bien la vida no es un valle de lágrimas, tampoco es un jardín de delicias, y porque la buena muerte -ese es el significado etimológico de la palabra- es la consecuencia lógica de la propuesta ética del bien vivir y de la calidad de vida, defendida por todas las filosofías morales.</p>
<p>También resulta incómodo para una determinada ética cristiana, que considera absoluto el valor de la vida por encima de cualquier otro valor y la defiende incluso en situaciones en las que el sufrimiento mina al ser humano hasta sumirlo en un estado de humillación e indignidad y convertirse en tortura. ¡La vida por encima de la felicidad! Esa parece ser la opción recalcitrante de moralistas estrechos de miras contraria al mensaje de las Bienaventuranzas, que anuncia la felicidad para los pobres, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los constructores de paz, los perseguidos por la justicia, la gente infeliz.</p>
<p>La eutanasia es, sin duda, uno de los temas más incómodos de la agenda ética de quienes se consideran sus legítimos y únicos intérpretes, que la condenan sin matices, sin esfuerzo intelectual alguno, sin análisis crítico de la realidad, con argumentos que no resisten la prueba de la hermenéutica, ni filosófica ni teológica. Desoyen las opiniones de los expertos y adoptan posiciones dogmáticas inmisericordes. Uno de sus argumentos para oponerse a la eutanasia es la apelación a la idea de Dios como señor feudal, como dueño y señor de la vida que la da y la quita cuando quiere, donde quiere y a quien quiere, sin brizna alguna de sensibilidad hacia el sufrimiento humano, pasando de largo ante el dolor humano, ante las personas dolientes. Piensan y se comportan como los amigos de Job, que responsabilizan a este de ser culpable de sus sufrimientos para salvar la honorabilidad y la justicia divina diciéndole «te lo tenías merecido».</p>
<p>Los moralistas de vía estrecha todavía van más allá y llegan a falsear el significado de la palabra eutanasia, asociándola con el desprecio a la vida, la autodestrucción, la desesperación, la cobardía, la dejación de responsabilidades sociales, la frustración personal, identificándola con el suicidio. Así operan los obispos españoles, quienes están haciendo una campaña contra la eutanasia como preparación a la Jornada por la Vida convocada para hoy, fecha en la que la liturgia cristiana celebra la Encarnación de Jesús en el seno virginal de María. En la campaña vuelven a recordar los argumentos expuestos en la declaración del 19 de febrero de 1999, en la que califican la eutanasia de grave mal moral, y su defensa, de «equivocada en sí misma y peligrosa para la convivencia social». Lejos de constituir un progreso, es para ellos un retroceso que, citando a Juan Pablo II, responde a la «cultura de la muerte». La razón de su aceptación está, según la opinión episcopal, en el ateísmo hedonista y en una mala comprensión de la libertad. El «derecho a la muerte digna», dicen, es un eufemismo que, en realidad, significa «derecho a matar».</p>
<p>Para oponerse a la eutanasia apelan al sentido redentor del sufrimiento y recurren a los padecimientos de Jesús de Nazaret, que los asumió voluntariamente, en toda su crudeza, fue a la muerte sin levantar la voz, y, al decir de un arzobispo emérito español, no necesitó cuidados paliativos. Esta interpretación es una construcción ideológica de la moral católica que no responde al hecho de la muerte de Jesús ni a las causas que la provocaron. Jesús no muere para cumplir la voluntad de Dios, ni entrega su vida voluntariamente. Todo lo contrario. Cuando es detenido y se acerca el momento fatal, siente angustia, y está a punto de la desesperación. Es ejecutado tras un juicio en el que fue acusado de blasfemo por las autoridades religiosas de Israel y de subversivo por las autoridades políticas.</p>
<p>Me permito recomendar a los obispos la lectura del libro La eutanasia, una opción cristiana, de Antonio Monclús (GEU, Granada, 2010). Tres son las ideas principales que expone y que me parecen difícilmente refutables:</p>
<p>1. En la profundidad de la persona se encuentra el lugar de decisión sobre la conducta de uno mismo.</p>
<p>2. La eutanasia es una opción cristiana, y lo es desde la defensa de la vida en plenitud en el más genuino sentido evangélico.</p>
<p>3. El cristianismo no reconoce sentido redentor al sufrimiento, sino que lucha contra él y contra las causas que lo provocan.</p>
<p>Es posible que, tras su lectura, los obispos no cambien de opinión, pero encontrarán argumentos sólidos que, al menos, les harán pensar que su postura no es la única válida dentro del cristianismo. Con eso es suficiente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/34269/la-eutanasia-opcion-cristiana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Biblia en España</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/33790/la-biblia-en-espana/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/33790/la-biblia-en-espana/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 21:52:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=33790</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong>, teólogo (ABC, 28/02/11):</p>
<p>No pocos españoles se vieron sorprendidos cuando en los  primeros días de febrero se reunieron miles de personas en el Congreso  de Palacios y Exposiciones para recibir y dar a conocer la nueva  traducción de la Biblia preparada y responsabilizada por la Conferencia  Episcopal Española. Esta traducción será normativa en todos los textos  litúrgicos y catequéticos en los que se lleve a cabo la transmisión  oficial de la fe de la Iglesia. ¿Es que hasta ahora no existía la Biblia  en España? ¿Es que no había una traducción auténtica? ¿Cuando llega &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33790/la-biblia-en-espana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong>, teólogo (ABC, 28/02/11):</p>
<p>No pocos españoles se vieron sorprendidos cuando en los  primeros días de febrero se reunieron miles de personas en el Congreso  de Palacios y Exposiciones para recibir y dar a conocer la nueva  traducción de la Biblia preparada y responsabilizada por la Conferencia  Episcopal Española. Esta traducción será normativa en todos los textos  litúrgicos y catequéticos en los que se lleve a cabo la transmisión  oficial de la fe de la Iglesia. ¿Es que hasta ahora no existía la Biblia  en España? ¿Es que no había una traducción auténtica? ¿Cuando llega la  Biblia a España?</p>
<p>Biblia: extraña palabra en femenino singular, que sin  embargo como palabra griega es un diminutivo plural que significa  «libritos». Son los 72 que la forman, remitiendo los unos a los otros,  desde el primero (Génesis) al último (Apocalipsis). No sabemos con  exactitud cuándo llega la Biblia a España. La Teneka(palabra  con que los judíos designan la Ley, los Escritos y los Profetas) —para  los cristianos, Antiguo Testamento— llegaría cuando se aposentaron las  primeras comunidades judías en nuestra península. Los escritos de la  Iglesia naciente tardaron tiempo en ser reconocidos por todas las  iglesias como canónicos y formar así lo que ahora llamamos Nuevo o  Segundo Testamento. Éstos, unidos a las Escrituras Sagradas del pueblo  de Israel, formaron la Biblia actual.</p>
<p>El primer testimonio fehaciente de la presencia de una  Biblia completa en España lo encontramos en la petición que un  matrimonio de Andalucía, Lucinio Bético y su mujer Teodora (398), hace a  San Jerónimo de que les envíe sus traducciones de los originales  bíblicos, hebreo y griego, al latín; lo que luego se designó como  «Vulgata latina». Les envía seis amanuenses para que hagan una copia.  Con los textos, sin duda, se trajeron el consejo que el Santo daba a sus  lectores: «Lee con frecuencia, aprende lo mejor que puedas. Que te  sorprenda el sueño mientras sostienes el códice entre las manos y que la  página sagrada reciba tu rostro vencido por el sueño».</p>
<p>Una vez que existía la Biblia en España, ¿quién podía  leerla? Tenemos que cambiar casi todas nuestras evidencias. Para  nosotros leer es fácil: porque sabemos leer, porque podemos comprar un  libro, nos cabe en el bolsillo y cuesta relativamente poco dinero. Desde  los días en que se redacta la Biblia hasta finales del siglo XIX, la  mayoría de la población no sabía leer y no tenía la posibilidad  económica de comprar ni de trasportar los códices o las grandes  ediciones de los libros sagrados. El rollo de Isaías descubierto en  Qumram mide siete metros de largo y en la traducción griega mediría por  los menos el doble. Si San Pablo hubiera querido llevar las Escrituras  Sagradas consigo hubiera necesitado un carro al andar por tierra y un  barco al surcar el Mediterráneo. Ellos la oían proclamada en alto en la  sinagoga o en la iglesia, la memorizaban, la meditaban y la repetían.</p>
<p>¿Cuántos conocían el hebreo, griego, latín? ¿Cuándo  aparecen las primeras traducciones a las lenguas peninsulares? Compleja  historia, ya que son diferentes las fechas para las traducciones al  catalán-valenciano de los siglos XV-XVI o al vascuence y al gallego en  el siglo XX. Los españoles no han leído la Biblia: la han oído en la  liturgia y la han visto transcrita en la pintura y escultura (Biblia pauperum).  El siglo XVI es la gran explosión de las traducciones a las lenguas  nacionales. Lutero lleva a cabo la traducción al alemán (1522) y con  ella determina la historia moderna de esa lengua. La Biblia se convierte  en instrumento de la autonomía individual para cada cristiano, ya que  con su ejemplar en la mano y su atención al Espíritu Santo que le  inspira se convierte en un absoluto frente a cualquier autoridad  externa. La filosofía y literatura alemana, desde Kant (quien hace más  de 400 citas bíblicas) y Hegel hasta Nietzsche y Heidegger, son deudoras  de ella.</p>
<p>En Francia tenemos varias versiones en el siglo XVI y  comienzos del XVII: Lefèbre d´Etaples (1523, 1530); Pierre Olivetan,  primera Biblia protestante (1535); Sebastian Castellion, traducción en  francés popular (1555), y Lemaistre de Sacy (1667, 1672, 1693),  personalidad significativa dentro de los grupos jansenistas, con quien  Pascal mantuvo una correspondencia clásica. En Inglaterra está la King  James Bible o Authorized Version (1607-1611), que ha sido decisiva, casi  normativa para todo el inglés posterior, hasta la poesía de los siglos  XIX y XX, desde R. Browning y M. Arnold a G. M. Hopkins y T. S. Elliot.</p>
<p>En España tuvimos una historia gloriosa en el siglo XVI a  la vez que una experiencia tristísima. Gloriosa porque se llevan a cabo  la Biblia Complutense de Cisneros que, impresa ya en 1514 antes que el  Nuevo Testamento de Erasmo, no se publica hasta 1520 cuando la edición  del Roterodamo ya se había impuesto. La otra gran gesta editorial  hispánica fue la Biblia Regia de Arias Montano (1569-1573), publicada en  Amberes por las prensas de Plantino. La tragedia se derivó de un hecho  simple: la Biblia fue identificada con Lutero, el protestantismo y la  amenaza a la unidad de España. Así se entiende que el Index  de la Inquisición española ya de 1551 y luego el de 1559 prohibieran  todas las traducciones de la Biblia en lenguas vernáculas. ¿Qué hubieran  sido la palabra, poesía y habla popular españolas si Fray Luis de León  nos hubiera ofrecido la versión completa de la Biblia, con la riqueza  teológica y la transparencia literaria de sus versiones de Job, Salmos y  Cantar de los Cantares? La primera versión completa en romance de los  originales es la de Casiodoro de Reina, la llamada Biblia del Oso(Basilea, 1569), que utilizarán hasta hoy las Sociedades Bíblicas protestantes.</p>
<p>En los siglos XVIII y XIX tenemos las versiones del  escolapio P. Scio (1790-1793) y del obispo de Astorga F. Torres Amat  (1823-1825), hechas del latín. La primera traducción católica completa  de los originales hebreo y griego es la de E. Nacar y A. Colunga (1944).  Luego siguió un fecundo renacimiento bíblico con nuevas traducciones,  acentuando cada una un aspecto, literario, crítico, pastoral, histórico:  Bover-Cantera, Biblia de Jerusalem, Nueva Biblia Española, Casa de la  Biblia, Biblia del Peregrino, Biblia interconfesional… y otras muchas.  Incluso aparecieron una «Biblia laica», una «Biblia cultural», una  «Biblia didáctica»…</p>
<p>Junto a ellas, la nueva versión de la Conferencia Episcopal  ofrece una formulación críticamente rigurosa y apta para ser proclamada  en la liturgia y en la catequesis. Las demás versiones pueden ser  utilizadas en la lectura personal, cada uno de acuerdo con su  sensibilidad espiritual y literaria. Ella va a influir también  decisivamente en la lengua hablada, ya que la oirán y acogerán los  millones de católicos que participan tanto en la eucaristía dominical y  diaria como en los innumerables actos de la vida eclesial.</p>
<p>La Biblia ha ido unida en España a la Ilustración. Los  ilustrados fueron buenos lectores de la Biblia y los buenos lectores de  la Biblia fueron ilustrados. He aquí el testimonio de dos hombres  ejemplares en nuestra historia nacional. Jovellanos, desde el Castillo  de Bellver en Mallorca, escribe a un amigo: «Acudo a la mesa sagrada  cada quince días; he leído de segunda vez toda la Biblia; he decorado un  salterio, acomodado a mi solicoro; y por toda lectura piadosa tengo el  mejor de los libros, no canónicos, el Kempis, mi antiguo amigo». El otro  testimonio es de nuestros días: el presidente L. Calvo-Sotelo comienza  en 1948 a leer los primeros fascículos de la Biblia de Jerusalem, la  relee ya completa a lo largo de su vida y con ella en la mano le  encuentra la muerte.</p>
<p>La nueva traducción merece ser acogida en España como un  elemento de cultura y de ilustración a la vez que como la expresión de  una historia sagrada y de una revelación divina. Con ella recuperaremos  siglos de retraso en muchos órdenes.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/33790/la-biblia-en-espana/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Maltrato en los matrimonios católicos</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/32880/maltrato-en-los-matrimonios-catolicos/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/32880/maltrato-en-los-matrimonios-catolicos/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 06 Jan 2011 21:09:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de género]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=32880</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de <em>Religión, género y violencia</em>, Sevilla, 2010 (EL PAÍS, 06/01/11):</p>
<p>Monseñor Reig Plá, obispo de Alcalá y presidente de la Subcomisión de  Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, ha declarado  recientemente que &#8220;los matrimonios canónicamente constituidos son menos  dados a la violencia doméstica que aquellos que son parejas de hecho&#8221;, y  que la violencia de género tiene lugar sobre todo en procesos de  divorcio o de separación. Considera lamentable, además, que haya &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32880/maltrato-en-los-matrimonios-catolicos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de <em>Religión, género y violencia</em>, Sevilla, 2010 (EL PAÍS, 06/01/11):</p>
<p>Monseñor Reig Plá, obispo de Alcalá y presidente de la Subcomisión de  Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, ha declarado  recientemente que &#8220;los matrimonios canónicamente constituidos son menos  dados a la violencia doméstica que aquellos que son parejas de hecho&#8221;, y  que la violencia de género tiene lugar sobre todo en procesos de  divorcio o de separación. Considera lamentable, además, que haya tantas  iniciativas legislativas que no protegen la familia y, contra toda  lógica ética y jurídica, llega a aseverar que la ley de divorcio exprés  se ha convertido en &#8220;una ley de repudio&#8221; y &#8220;es un paso más en la  disolución de la familia&#8221;.</p>
<p>Ubicándome en el mismo escenario que monseñor Reig Plá, mi tesis es  la contraria: en los matrimonios católicos hay una mayor propensión a la  violencia de género que en las parejas de hecho precisamente por la  pervivencia, en aquellos, de la estructura patriarcal y por la  imposición de la indisolubilidad, que, a la larga, se convierten en  fuente de maltrato hacia las mujeres y los hijos. Intentaré demostrarlo  apoyándome en algunos textos de la Biblia cristiana.</p>
<p>&#8220;La mujer,  que oiga la instrucción en silencio, con toda sumisión. No permito que  la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio  porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. Y el engañado no  fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión&#8230;  Con todo se salvará por su maternidad&#8221;. El texto pertenece a la 1ª Carta  a Timoteo -libro canónico del Nuevo Testamento-, para quien el recato,  el silencio, la sumisión al varón son las virtudes que han de adornar a  las mujeres y la procreación es su destino.</p>
<p>La 1ª Carta a los  Corintios recurre a un razonamiento similar para justificar la  superioridad del varón sobre la mujer: Dios es la cabeza de Cristo,  Cristo es la cabeza de la Iglesia y el varón es la cabeza de la mujer. A  partir de aquí, el autor de la Carta da instrucciones precisas sobre el  comportamiento de las mujeres en la asamblea cristiana: se les prohíbe  profetizar; a la hora de rezar, deben cubrirse la cabeza. Si no lo  hacen, deben cortarse el pelo al rape. ¿Y el varón? No debe cubrirse la  cabeza ya que &#8220;es imagen de la gloria de Dios&#8221; y &#8220;no procede el varón de  la mujer, sino la mujer del varón, ni fue creado el varón por razón de  la mujer, sino la mujer por razón del varón&#8221;. Con este razonamiento se  da por cerrada la discusión: &#8220;De todos modos, si alguien quiere  discutir, no es nuestra costumbre ni la de la Iglesia de Dios&#8221; (1 Cor  11,16).</p>
<p>Se puede decir más alto, pero no más claro. Es Dios mismo quien impone a la mujer el uso del velo como signo &#8220;de sujeción&#8221;.</p>
<p>Similar  ideología discriminatoria de la mujer defiende la Carta a los Efesios:  &#8220;Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo: las mujeres a  sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como  Cristo es cabeza de la Iglesia, el Salvador del cuerpo. Como la Iglesia  está sometida a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus  maridos en todo&#8221; (Efesios 5,21-24).</p>
<p>En los tres casos se trata de  textos inspirados en los códigos romanos de familia, que establecían la  dependencia de los miembros de familia del varón y que, en buena lógica,  no pertenecen a la revelación. Sin embargo, al incorporarse a la Biblia  cristiana adquieren carácter canónico y se convierten en imperativos en  la vida de la familia cristiana.</p>
<p>Con la intención de privar a los  textos citados y a otros similares de carácter imperativo se dirá que  pertenecen al pasado y que carecen de vigencia hoy. Nada más lejos de la  realidad. Siguen proclamándose públicamente en las celebraciones  católicas, y muy especialmente en los matrimonios canónicos a los que se  refiere monseñor Reig Plá.</p>
<p>Hace unos años yo mismo fui testigo de  la lectura del último de los textos en la boda de un familiar muy  cercano, tras la cual el lector dijo &#8220;Palabra de Dios&#8221;, a lo que la  asamblea respondió al unísono &#8220;Te alabamos, Señor&#8221;. Siguen  considerándose textos revelados y, por ende, normativos en la vida  diaria de no pocos matrimonios católicos. ¿No es eso incitar a la  violencia contra las mujeres, si no se comportan sumisamente?</p>
<p>Hay,  con todo, un contrapunto: la Carta a los Gálatas, que se opone a todo  tipo de discriminación: social, étnica, religiosa, cultural, y de  género: &#8220;Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&#8230; Ya no hay  judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos  vosotros sois uno en Cristo Jesús&#8221; (Gálatas 3,26-28). Bloch definía este  texto como &#8220;la primera internacional de la igualdad&#8221;. Yo creo que se  encuentra en plena sintonía con las leyes de igualdad de género y con  los movimientos de emancipación de la mujer.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/32880/maltrato-en-los-matrimonios-catolicos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La biblia oficial de la conferencia episcopal: hacia una vulgata española</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/32597/la-biblia-oficial-de-la-conferencia-episcopal-hacia-una-vulgata-espanola/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/32597/la-biblia-oficial-de-la-conferencia-episcopal-hacia-una-vulgata-espanola/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 18 Dec 2010 18:40:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=32597</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Antonio Martínez Camino</strong>, obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (ABC, 18/12/10):</p>
<p>Ya está en las librerías la Sagrada Escritura. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Es un relevante acontecimiento histórico para la Iglesia, para la exégesis y, en general, para la cultura. Por primera vez, la Iglesia cuenta con una traducción de la Biblia al español reconocida como la oficial para ser utilizada en las actividades propias de su obra evangelizadora.</p>
<p>1. Hasta el Concilio Vaticano II existía una traducción oficial latina de la Biblia, la misma en todo el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32597/la-biblia-oficial-de-la-conferencia-episcopal-hacia-una-vulgata-espanola/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Antonio Martínez Camino</strong>, obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española (ABC, 18/12/10):</p>
<p>Ya está en las librerías la Sagrada Escritura. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Es un relevante acontecimiento histórico para la Iglesia, para la exégesis y, en general, para la cultura. Por primera vez, la Iglesia cuenta con una traducción de la Biblia al español reconocida como la oficial para ser utilizada en las actividades propias de su obra evangelizadora.</p>
<p>1. Hasta el Concilio Vaticano II existía una traducción oficial latina de la Biblia, la misma en todo el mundo para la Iglesia Católica: la llamada Vulgata. Aquella versión al latín de los textos bíblicos originales había sido hecha por San Jerónimo en el siglo IV. Revisada en varias ocasiones, sigue siendo el texto bíblico oficial para la Iglesia Católica en su última puesta al día, de 1986. Se hicieron diversas traducciones a todos los idiomas modernos, entre ellos, al español. Por ejemplo, las versiones de Scio de San Miguel, del siglo XVIII, Torres Amat, del XIX, o Nácar-Colunga, del XX. Sin embargo, hasta el tiempo posterior al Concilio, las traducciones no abundaron y, menos, las populares. Apenas se recurría de modo directo al texto sagrado en las diversas acciones evangelizadoras de la Iglesia. La gran excepción era la liturgia: aunque con menos abundancia que ahora, en la celebración de la Santa Misa, de los demás sacramentos y del Oficio Divino, el recurso a los textos bíblicos era obligado. Por ese camino las palabras de la Sagrada Escritura —en la versión de la Vulgata— se fueron grabando en la memoria de la Iglesia. Como es natural, de un modo mucho más extenso entre quienes podían comprender la lengua latina. Pero también, aunque de modo más fragmentario, entre los fieles en general.</p>
<p>En los últimos cincuenta años, el panorama ha cambiado bastante. Ahora, gracias a Dios, son muchos más los lectores de la Biblia, y más amplio su empleo en la liturgia y en otras acciones de la Iglesia. Pero también son muchas y diversas las traducciones españolas. La diversidad no está mal de por sí. Por el contrario, puede ser buena para estimular el trabajo exegético y, en algunos casos, para favorecer la mejor adaptación a determinados grupos de lectores, según gustos o condiciones culturales. Sin embargo, cuando se carece de un texto de referencia, establecido con alguna autoridad y permanencia, resulta más difícil retener en la memoria el texto sagrado. Después de varios decenios de amplia experiencia de traducir la Biblia al español y de leerla en diversas traducciones; y después de haber escuchado en la liturgia un gran caudal de textos bíblicos en nuestra lengua, parecía llegado el momento de intentar una traducción enriquecida con todo ese bagaje y ofrecida con vocación de actuar como instrumento de referencia. La Conferencia Episcopal asumió este reto. Su versión oficial pretende ser un paso hacia la consolidación de lo que podríamos llamar una vulgataespañola. Si se consigue, ahora que la Biblia ha ganado tantos lectores y tantos oyentes, este texto de referencia será un excelente multiplicador del conocimiento de la Sagrada Escritura y, por tanto, del mismo Jesucristo.</p>
<p>2. La conveniencia de abordar un trabajo como éste se remonta a la época del Concilio. Por entonces se comenzó la traducción al español de los textos bíblicos que habrían de ser proclamados en las celebraciones litúrgicas. En 1971 se disponía ya de todo el leccionario dominical, en el ciclo trienal instaurado después del Concilio, que incluía muchos más textos que el misal tridentino. La Conferencia Episcopal puso aquella labor bajo la sabia dirección del P. Luis Alonso Schökel (1920-1998). El resultado fue, en conjunto, muy bueno. Se sopesó la posibilidad de continuar los trabajos de traducción hasta completar toda la Biblia, pero se pensó que los tiempos no estaban todavía maduros para ello.</p>
<p>Con la publicación en 1993 del documento de la Pontificia Comisión Bíblica titulado La interpretación de la Biblia en la Iglesia, se volvió a hablar de nuevo con más insistencia sobre la conveniencia de publicar una Biblia oficial de la Conferencia Episcopal, cuya traducción habría de hacerse siguiendo el espíritu de las traducciones litúrgicas existentes, aprovechando también la ocasión para introducir en éstas las correcciones que el uso venía mostrando como necesarias. En 1996 la Conferencia Episcopal se dotaba de una Comisión encargada de poner en marcha el trabajo. Se creó un Comité Técnico, cuya presidencia fue confiada a Domingo Muñoz León, investigador durante años en el CSIC y profesor de Sagrada Escritura en Madrid. Como secretario del Comité fue nombrado Juan Miguel Díaz Rodelas, catedrático de la Facultad de Teología de Valencia y, durante años, presidente de la Asociación Bíblica Española, así como, ahora, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica. Bajo su dirección trabajaron veinticuatro especialistas con los criterios y condiciones ya aludidos.</p>
<p>En junio de 2007 la obra estaba terminada. Entonces fue sometida a la aprobación de los obispos en dos fases. Primero fue estudiada por un grupo de unos cuarenta prelados: los miembros de la Comisión para la Doctrina de la Fe, de la Comisión de Liturgia y de la Comisión Permanente, así como cuatro nombrados expresamente para esta tarea. Luego, en noviembre de 2008, la Asamblea Plenaria le dió su aprobación, con el voto cualificado exigido —de al menos dos tercios de sus miembros— para un texto destinado al uso litúrgico. El 29 de junio de 2010, la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos, tras un año de estudio, otorga su conformidad a esta traducción bíblica llamada a ser incorporada en los libros litúrgicos a medida que éstos vayan siendo revisados. Es, pues, una Biblia fruto de un cuidadoso trabajo de colaboración de muchas personas e instituciones cualificadas. Exégetas, teólogos, liturgistas, literatos, todos los obispos españoles, así como el dicasterio romano para la liturgia, con sus autoridades y expertos. Una hermosa sinfonía de labor especializada teológico-exegética y, al mismo tiempo, de cuidado magisterial y pastoral.</p>
<p>3. La versión oficial de la Conferencia Episcopal no excluye la utilización de otras traducciones que cuenten con la calidad y la aprobación necesarias. Pero está llamada a jugar un papel relevante en la misión de la Iglesia. Utilizada en los ámbitos eclesiales públicos, como el culto divino, la catequesis, la enseñanza religiosa escolar o la teológica superior y, al mismo tiempo, en los ámbitos más privados de la familia y los diversos grupos o asociaciones, así como en la lectura y la oración personales, esta traducción oficial contribuirá a que las palabras del texto sagrado, siendo siempre las mismas, se graben con más facilidad en la memoria y puedan mover mejor al amor a Jesucristo, del que habla toda la Escritura Santa. Sin tal amor al Señor no hay cristianismo. Porque la nuestra no es una «religión del libro», sino del Verbo encarnado: Dios mismo que nos habla en nuestro lenguaje tanto con las palabras de su enseñanza, como con las obras de su amor creador y redentor.</p>
<p>La Biblia es el libro por antonomasia. No hay otro tan traducido, tan editado, tan leído, tan cantado, tan venerado. La fuerza divina que lo inspira ha hecho de él la fuente más fecunda de humanidad y de cultura. Son innumerables las manifestaciones del espíritu humano emanadas de la Biblia en todos los ámbitos de la plástica, la literatura, la música y el pensamiento. El propio lenguaje de la humanidad y del mundo cristiano, es inimaginable sin su impronta bíblica. Ciertamente el español nació y se desarrolló dando expresión a la visión bíblica del hombre y del mundo. Esta Sagrada Escritura. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Españolase inserta en el gran acontecer de una lengua universal, como el español, en cuya propia entraña late y habla el Verbo de Dios. Como primer paso hacia una vulgata española, no es difícil pensar que también esta nueva versión prestará su contribución a la lengua española y a su mundo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/32597/la-biblia-oficial-de-la-conferencia-episcopal-hacia-una-vulgata-espanola/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Inmaculada Concepción de María. Su verdad y su actualidad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/32453/la-inmaculada-concepcion-de-maria-su-verdad-y-su-actualidad/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/32453/la-inmaculada-concepcion-de-maria-su-verdad-y-su-actualidad/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Dec 2010 21:27:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Tradiciones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=32453</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio María Rouco Varela</strong>, cardenal-arzobispo de Madrid (ABC, 08/12/10):</p>
<p>La Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María es una Fiesta de la Iglesia Universal y muy especialmente una Fiesta de la Iglesia en España; más aún, una Fiesta de España misma. El próximo 25 de diciembre, día de la Natividad del Señor, se cumplirán 250 años de la publicación de la Bula «Quantum Ornamenti» del Papa Clemente XIII, en la que se proclamaba a la Virgen María, en el Misterio de su Concepción Inmaculada, Patrona de los Reinos de España a uno y a otro lado &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32453/la-inmaculada-concepcion-de-maria-su-verdad-y-su-actualidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio María Rouco Varela</strong>, cardenal-arzobispo de Madrid (ABC, 08/12/10):</p>
<p>La Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María es una Fiesta de la Iglesia Universal y muy especialmente una Fiesta de la Iglesia en España; más aún, una Fiesta de España misma. El próximo 25 de diciembre, día de la Natividad del Señor, se cumplirán 250 años de la publicación de la Bula «Quantum Ornamenti» del Papa Clemente XIII, en la que se proclamaba a la Virgen María, en el Misterio de su Concepción Inmaculada, Patrona de los Reinos de España a uno y a otro lado del Atlántico. El Papa actuaba no de «motu propio», por propia iniciativa pastoral, sino movido por una súplica del nuevo Rey de España Carlos III. En el acto del juramento ante las Cortes Generales, el 11 de septiembre de 1759, los Procuradores del Reino le habían pedido que solicitase del Papa «el Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España y de Indias». Un Real Decreto de 16 de enero del año siguiente, 1761, daba oficialidad y validez civil al establecimiento canónico del Patronazgo de «la Inmaculada» sobre España.</p>
<p>La Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María es el fruto litúrgico y espiritual de un multisecular proceso de fe y devoción marianas que la Iglesia vive desde los primeros siglos de su historia como la apropiación progresiva de la honda y bella verdad de todo lo que significa la figura de María, la Madre de Jesús, en el Misterio de su Hijo: Hijo Unigénito de Dios y Salvador del hombre. Se trata de una historia apasionante y conmovedora en la que los protagonistas no son solamente los teólogos, los hombres del pensamiento tantas veces egregio y siempre sutil; sino sobre todo el pueblo cristiano que con su fina intuición de lo que contiene el lenguaje y la tradición de la fe común, vivida en su plenitud católica, se adelanta y vitaliza la construcción intelectual de los mejores maestros de la teología. A las famosas y seculares disputas teológicas entre «escotistas» y «tomistas» les precede y acompaña «la devotio moderna» y el fervor creciente de los fieles por la Madre de Dios. En la España del Renacimiento y del Barroco la devoción por «La Inmaculada» alcanza a las capas más hondas e íntimas de la conciencia popular e inspira las obras más geniales de la cultura y el arte de esos «siglos de oro». La joven Compañía de Jesús se sumará desde muy pronto a la tesis de Duns Scoto de que María había sido concebida sin pecado original. María es Purísima originariamente desde el seno materno; antes, durante y después del parto de su Hijo Jesús. La cuestión «inmaculista» apasionaba a las almas más sencillas. Se podía llegar al tumulto popular como en Sevilla, en 1613, cuando en un sermón de la Virgen el predicador se permitió poner en duda la verdad de «la Inmaculada Concepción». El Rey Felipe III se verá obligado a constituir «la Real Junta de la Inmaculada» para la defensa en la Iglesia y en la sociedad de la tesis «escotista».</p>
<p>El momento clave de esa historia se produce cuando el Beato Pío IX «declara, proclama y define» que «la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles». Con esta promulgación del dogma de la Inmaculada Concepción de María, el Papa ponía fin a una intrincada y prolongada controversia teológica, la «controversia inmaculista»; anticipaba, además, por la vía de los hechos canónicos las enseñanzas del Concilio Vaticano I sobre el Primado del Romano Pontífice y la infalibilidad de su magisterio que definiría, años más tarde, el 18.VII.1870, la «Constitución Dogmática I sobre la Iglesia de Cristo» y, sobre todo, abriría un nuevo y fecundo capítulo de la espiritualidad y de la devoción mariana del pueblo de Dios, cuya importancia y trascendencia para el futuro de una Iglesia, que quería estar cercana al hombre moderno, se pondrían pronto de manifiesto.</p>
<p>La «Revolución» le había dejado vacilante en su fe, alejado de Dios, impotente ante las tragedias del dolor humano, confuso y trasteado por tantas propuestas de «paraísos en la tierra» irrealizables siempre y origen de violencias sociales muchas veces. Cuatro años después de la definición dogmática, en el duro invierno de 1858, en un remoto y desconocido pueblecillo al norte de los Pirineos franceses, llamado Lourdes, se apareció la Virgen dieciocho veces a una muchacha campesina, Bernadette de Soubirous, a la que se presenta como «la Inmaculada Concepción». A su pregunta, quién era «la misteriosa Señora», ésta le responde: «Yo soy la Inmaculada Concepción». ¿Su mensaje?, muy sencillo, ¡puro Evangelio! Es posible y necesaria la conversión porque el pecado ha quedado vencido por la misericordia de Dios; del Corazón de su Hijo, clavado en la Cruz, fluye abundante para todos los pecadores; en los sacramentos de la Iglesia se encuentra la gracia del perdón y de la vida nueva. Las recomendaciones concretas sobre la capilla, el descubrimiento del manantial, el rezo del Rosario… invitan a andar el camino de la penitencia guiados por María «la Inmaculada» hasta dejarse perdonar y amar por su Hijo. «María Inmaculada», desde la Gruta de Lourdes, como una lámpara permanentemente encendida en el día a día del hombre de nuestro tiempo, les mostrará dónde se encuentra la fuente de su curación integral: de la sanación de su cuerpo enfermo y herido y de la salvación de su alma, siempre tentada a encerrarse en el fatal círculo del «amor a uno mismo».<br />
La fuente era Cristo, el Hijo de Dios y el Hijo de María: ¡su amor redentor! La omnipotencia de ese amor se había revelado en María, su Madre, en forma sublime; librándola, desde el primer instante de su concepción, de la causa original del mal —¡el pecado!— y preparándola para ser su Madre y la Madre de todos los hombres. Una Madre «divina» en verdad; aunque profunda y tiernamente humana. Ella nos enseña como nadie el método de «alcanzar amor»: el de la sencillez y la transparencia de corazón. Siguiendo su ejemplo, sabremos «hacer lo que Él nos mande» y, apoyándonos en su intercesión, asumiremos los mandamientos del Hijo, su Hijo Jesucristo, el Redentor del hombre, como «un yugo suave y una carga ligera». La Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre no ha perdido en este año 2010 ni un ápice de su actualidad. La situación crítica, en la que estamos inmersos, como ha acontecido en todas las crisis históricas del pasado siglo, nos urge a volver a las fuentes de la razón y de la fe, de la vida espiritual y de la conciencia renovada… ¡de la auténtica libertad!: ¡a Cristo! María Inmaculada, Patrona de España, nos muestra el camino. Sigue a nuestro lado. En Ella, alumbra la esperanza: la esperanza de la vida verdadera, la esperanza de la gloria.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/32453/la-inmaculada-concepcion-de-maria-su-verdad-y-su-actualidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Hasta cuándo?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/31956/hasta-cuando-2/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/31956/hasta-cuando-2/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 09 Nov 2010 21:34:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión y Laicismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=31956</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Savater</strong>, escritor (EL PAÍS, 09/11/10):</p>
<p>&#8220;Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la  guerra&#8221;, dijo Churchill en una ocasión famosa; podríamos parafrasear sus  palabras para aplicarlas a las circunstancias de la visita de Benedicto  XVI a España: nuestras autoridades renunciaron al laicismo democrático  para no pasar por anticlericales y ahora se ven sin dignidad laica y  encima tachadas de anticlericales por el beneficiario de su abandono de  los principios.</p>
<p>¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma  todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31956/hasta-cuando-2/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Savater</strong>, escritor (EL PAÍS, 09/11/10):</p>
<p>&#8220;Han preferido el deshonor a la guerra y ahora tendrán el deshonor y la  guerra&#8221;, dijo Churchill en una ocasión famosa; podríamos parafrasear sus  palabras para aplicarlas a las circunstancias de la visita de Benedicto  XVI a España: nuestras autoridades renunciaron al laicismo democrático  para no pasar por anticlericales y ahora se ven sin dignidad laica y  encima tachadas de anticlericales por el beneficiario de su abandono de  los principios.</p>
<p>¿Acaso aún no han aprendido que la Iglesia es insaciable y se toma  todas las concesiones sin agradecimiento por lo que se le da y con aire  ofendido por lo que aún se le niega? En eso se parece mucho a los  nacionalismos&#8230; a los que tanto debe y que tanto le deben.</p>
<p>El  Papa denuncia el terrible laicismo de España no solo a pesar de que  recibe en su viaje la pleitesía exagerada de todas las autoridades  civiles, no solo pese al financiamiento y privilegios fiscales de la  Iglesia, no solo a pesar de que se mantiene el concordato de origen  franquista que impone la presencia clerical en la educación y hasta en  el ejército, sino por los terribles agravios y la &#8220;persecución&#8221; que  sufre por parte de un Parlamento que legisla sobre el aborto o sobre el  matrimonio homosexual sin obedecer al clero y que hasta pretende  sustentar una asignatura de educación cívica que no cuenta con el níhil  óbstat episcopal.</p>
<p>Para el Papa, estamos como en el año 36 y de ahí  a quemar iglesias solo hay un paso. Por lo visto, ni siquiera 40 años  de franquismo bajo palio nos autorizan a emanciparnos un poquito de una  institución que tan eficazmente ha trabajado por perpetuar el atraso  intelectual y la falta de libertades políticas en nuestro país desde  comienzos de la modernidad.</p>
<p>Se ha puesto de moda proclamar al  inquisitorial Ratzinger nada menos que como una cima de sabiduría  insuperable. Para diversos opinadores mediáticos que probablemente no  han leído tratado metafísico más profundo que <em>¿Quién se ha llevado mi queso?,</em> es el primer intelectual europeo, mundial, universal, no inferior en méritos a sabios de la altura de Rappel o Belén Esteban.</p>
<p>Destaca  precisamente en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor  futuro, la única que inventa su objeto mientras dogmatiza sobre él. Por  eso puede establecer con especial autoridad la relación entre verdad y  libertad. Porque la verdad no es una función que se alcanza a través de  la razón que observa, experimenta y deduce, sino la revelación que llega  por la boca del que habla desde la infalibilidad. ¡Abajo el  relativismo, escuchemos al Absoluto! Y la libertad,claro, es la de  obedecer no a humanos vulgares y a las leyes por ellos consensuadas,  sino a quienes representan e interpretan el poder de lo sobrehumano&#8230;</p>
<p>A  algunos de nuestros políticos -no olviden sus nombres a la hora de  votar- les encanta que por fin las cosas se pongan así de claras, contra  la falta de valores y confusión en que chapoteamos. Además, parece que  cuenta con beneficios electorales, de modo que bendito sea Dios.</p>
<p>Por  si fuera poco, el Papa merece los máximos honores porque se trata nada  menos que de un jefe de Estado. ¡Y menudo Estado, a fe mía! El único de  la Europa actual que abiertamente no respeta quisquillosos derechos  humanos como la libertad religiosa, la igualdad de sexo para optar a  cargos públicos y otras menudencias democráticas semejantes. Es un  Estado tan original y único en su género, prueba de la especial  protección divina que lo ampara, que se parece mucho más a las  teocracias de otros lugares del mundo que a los impíos regímenes laicos  que le rodean. El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada  por Miguel Ángel y Rafael, lo cual es una gran mejoría estética, aunque  en cambio representa poco avance político.</p>
<p>Evidentemente, el gran  problema religioso y la mayor amenaza para las libertades públicas en  España lo representan las mujeres que llevan velo islámico, no el ver a  nuestros representantes electos mostrar todo tipo de deferencia y  reconocimiento moral al gobernante de ese Estado modélico&#8230; que por lo  visto ejemplifica las raíces de la Europa democrática mejor que tanto  laicismo y tanta ciencia sin trascendencia como vemos por ahí.</p>
<p>Pese  a los menguados coros y danzas que han acompañado la visita papal a  Santiago y Barcelona, indudablemente fervorosos (en televisión una  señora confesaba: &#8220;Se me puso tal nudo en la garganta que no podía ni  sacar fotografías&#8221;), lo cierto es que las prácticas católicas no dejan  de disminuir en nuestro país. ¡Pero si ya incluso hay más matrimonios  civiles que eclesiásticos&#8230;!</p>
<p>De modo que parece llegado el  momento de, sin ofender a los católicos, no agraviar tampoco a quienes  no lo somos y a quienes siéndolo comparten con nosotros el deseo de un  Estado realmente laico, en el que la religión o la falta de ella sean un  derecho de cada cual pero no una obligación de nadie&#8230; y mucho menos  de las instituciones que son de todos y para todos.</p>
<p>Por eso, es  necesaria y urgente una ley de libertad religiosa a la altura de nuestra  realidad social y del siglo en que vivimos. Para que los creyentes  puedan ejercer a título personal su religión al modo que prefieran,  siempre que no conculquen las leyes civiles&#8230; y, sobre todo, para que  los no creyentes o los que creemos otras cosas no tengamos forzosamente  que sentirnos avasallados por la fe de nadie.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/31956/hasta-cuando-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Benedicto XVI, en la «catedral» del tercer milenio</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/38119/benedicto-xvi-en-la-%c2%abcatedral%c2%bb-del-tercer-milenio/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/38119/benedicto-xvi-en-la-%c2%abcatedral%c2%bb-del-tercer-milenio/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Nov 2010 09:31:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Benedicto XVI]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=38119</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Lluís Martínez Sistach</strong>, cardenal arzobispo de Barcelona (ABC, 07/11/10):</p>
<p>Ayer Benedicto XVI inició su segunda visita apostólica a España, en la que visitará las ciudades de Santiago de Compostela y Barcelona. Su primera visita, como se recordará, fue a Valencia, los días 8 y 9 de julio de 2006, en el tercero de sus viajes internacionales. Ahora retorna a nuestro país, con dos objetivos concretos: hacerse peregrino en Santiago de Compostela y dedicar en Barcelona el templo de la Sagrada Familia. Y ya tiene en perspectiva un tercer viaje, que será, Dios mediante, en agosto del próximo año &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38119/benedicto-xvi-en-la-%c2%abcatedral%c2%bb-del-tercer-milenio/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Lluís Martínez Sistach</strong>, cardenal arzobispo de Barcelona (ABC, 07/11/10):</p>
<p>Ayer Benedicto XVI inició su segunda visita apostólica a España, en la que visitará las ciudades de Santiago de Compostela y Barcelona. Su primera visita, como se recordará, fue a Valencia, los días 8 y 9 de julio de 2006, en el tercero de sus viajes internacionales. Ahora retorna a nuestro país, con dos objetivos concretos: hacerse peregrino en Santiago de Compostela y dedicar en Barcelona el templo de la Sagrada Familia. Y ya tiene en perspectiva un tercer viaje, que será, Dios mediante, en agosto del próximo año para presidir, en Madrid, los actos de la Jornada Mundial de la Juventud.<br />
Barcelona espera la visita de Benedicto XVI como un auténtico don de Dios. El gesto del Santo Padre al aceptar la invitación que le hice de presidir la dedicación a Dios del templo de la Sagrada Familia tiene un gran valor y un profundo significado. Lo interpretamos, ante todo, como una expresión del afecto que nos tiene y que pone de relieve su solicitud apostólica por todas las Iglesias locales, extendidas por los cinco continentes, y también por la nuestra.</p>
<p>La antigua tradición de peregrinar a Roma para ver al Papa —tradición especialmente viva en estos tiempos de tanta movilidad— se ha visto completada por la práctica de los Papas, desde Pablo VI, de ser ellos los que van hacia las Iglesias diocesanas. Juan Pablo II, que también en esta práctica cabe calificar como «Magno» por sus más de cien viajes apostólicos, plasmó esta práctica con una bella definición: las visitas papales son «peregrinaciones al santuario viviente del Pueblo de Dios».</p>
<p>La Iglesia de Barcelona, juntamente con las otras diócesis de Cataluña y del resto de España que nos honran con su presencia —con sus obispos y con una representación de fieles cristianos—, ha hecho un notable esfuerzo para preparar espiritualmente esta visita. Para los católicos, una visita del Santo Padre es sobre todo un acontecimiento espiritual. El sucesor de Pedro viene para confirmarnos en la fe, para animarnos en la fidelidad a Jesús y a su Evangelio, para ser valientes en dar un testimonio, en obras y palabras, del Evangelio en esta sociedad secularizada y plural en la que nos movemos.</p>
<p>En este sentido, la visita de Benedicto XVI se inscribe en los objetivos del Plan Pastoral de nuestra diócesis, que para estos años se concreta en estos tres objetivos: conocer, celebrar y vivir la Palabra de Dios; crecer en la solidaridad en medio de la actual crisis económica y fomentar la participación de los inmigrantes católicos en las comunidades cristianas. Dicho llanamente, aspiramos a que la visita pontificia no sea un paréntesis espectacular en la vida cristiana de nuestra diócesis, sino que sea un impulso para revitalizar nuestra fe y nuestro testimonio, a fin de que seamos más prontos y más capaces de «anunciar a todos el Evangelio», que es el lema de nuestro Plan Pastoral. Nuestro compromiso será acoger con espíritu abierto y con voluntad de llevarlos a la práctica los mensajes que el Papa quiera dejarnos durante su visita.</p>
<p>La visita es también un acontecimiento cívico, al que dan una especial resonancia los medios de comunicación, tan influyentes en las sociedades actuales. Como acontecimiento, la visita de Benedicto XVI a Barcelona tiene dos puntos focales: el templo de la Sagrada Familia y la Obra Benéfico-Social del «Nen Déu».</p>
<p>El templo de la Sagrada Familia, que el Papa declarará basílica, habla por sí mismo. Es un gran monumento a la fe cristiana, es una llamada a la Trascendencia; es un mensaje espiritual; es un homenaje a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a la que ha sido calificada como «la Trinidad de la tierra», Jesús, María y José. La Sagrada Familia es inseparable de la figura del arquitecto genial y del cristiano ejemplar que la concibió, Antoni Gaudí, en el que se da una doble dimensión que resulta muy sugestiva para el Papa teólogo: la creación artística, la belleza en suma, como vía de acceso a Dios. En Gaudí la fe cristiana demostró que puede ser fecunda también en creatividad artística.<br />
Gaudí quiso poner en las torres aquellas inscripciones del «Sanctus, Sanctus, Sanctus, como una cinta helicoidal, para que quien las leyera —«incluso los incrédulos», decía él— elevara la mirada hacia el cielo.</p>
<p>El Papa dedicará a Dios un gran monumento, que es como un catecismo de la doctrina cristiana en piedra. Gaudí sabía que la obra le superaría en todos los sentidos y que él no la podría ver acabada. Pero le movía la fe de los antiguos constructores de catedrales. Se sentía llamado a poner los fundamentos de una obra de gran envergadura, de una verdadera «catedral del tercer milenio». Decía también: «Mi cliente no tiene prisa».<br />
La obra de la Sagrada Familia no se ha hecho con prisas. Se ha hecho lentamente y ha pasado por numerosas pruebas. Pero, después de Gaudí, el otro gran protagonista de este templo es el pueblo, el de Cataluña, el de España, y cada día más el de todos los continentes, que, con un sexto sentido difícil de definir, ha hecho suyo el mensaje de este monumento a la vez profundamente religioso y también cívico, cristiano y a la vez laico —por su profundo sentido ecológico—, local y a la vez universal.</p>
<p>«En la Sagrada Familia —decía también Gaudí— todo es providencial». Y a la pregunta que le hacían sobre quién terminaría el templo, contestaba que San José. Es realmente providencial que este templo, promovido por una asociación de devotos de San José, fundada por el editor barcelonés Josep María Bocabella, sea «inaugurado» y presentado al mundo por un Papa que lleva el de José como nombre de bautismo. Creo que ni Gaudí pudo llegar a pensar en la posibilidad de que su obra traería en visita a Barcelona a dos Papas: Juan Pablo II, el 7 de noviembre de 1982, y Benedicto XVI en otro 7 de noviembre, 28 años después. A la basílica de la Sagrada Familia, creo que le esperan otros acontecimientos providenciales que podemos desear, pero que no podemos prever ahora.</p>
<p>Pero estemos seguros de que no faltarán, porque la Sagrada Familia es como un milagro de la fe. Quien se pasee por las amplias naves que admirará el Papa, podrá ver a muchos visitantes —muchos de ellos jóvenes por cierto— sentados, contemplando, como extasiados, aquel bosque de palmeras en piedra. Y yo mismo, contemplándolos discretamente, me he preguntado a mí mismo: ¿Qué les sigue diciendo Gaudí a estos hombres y mujeres del tercer milenio? Quizá les ayuda a elevar los ojos hacia el cielo, ayudados por aquella luz mediterránea, de la que él fue un gran admirador y que, con su técnica constructiva, logró introducir admirablemente en su obra.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/38119/benedicto-xvi-en-la-%c2%abcatedral%c2%bb-del-tercer-milenio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Barcelona bien vale una misa</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/38029/barcelona-bien-vale-una-misa/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/38029/barcelona-bien-vale-una-misa/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 22:44:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=38029</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen</strong>, historiador británico. Su último libro es Poder y gloria. Los héroes de la España imperial, Espasa, 2010 (EL MUNDO, 05/11/10):</p>
<p>La negativa de Zapatero a asistir a misa en Barcelona durante la visita del Papa este fin de semana, en el mismo año en que participó en una reunión de oración protestante en Washington (véase «Zapatero y su desayuno con La Familia», EL MUNDO, 4 de febrero de 2010), es la evidencia definitiva de su completo fracaso para adoptar una actitud racional hacia la cultura de su propio pueblo.</p>
<p>Si el presidente del Gobierno tuviera algún &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38029/barcelona-bien-vale-una-misa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen</strong>, historiador británico. Su último libro es Poder y gloria. Los héroes de la España imperial, Espasa, 2010 (EL MUNDO, 05/11/10):</p>
<p>La negativa de Zapatero a asistir a misa en Barcelona durante la visita del Papa este fin de semana, en el mismo año en que participó en una reunión de oración protestante en Washington (véase «Zapatero y su desayuno con La Familia», EL MUNDO, 4 de febrero de 2010), es la evidencia definitiva de su completo fracaso para adoptar una actitud racional hacia la cultura de su propio pueblo.</p>
<p>Si el presidente del Gobierno tuviera algún conocimiento de la historia europea, conocería el caso del rey de Francia Enrique IV, quien pronunció la célebre frase: «¡París bien vale una misa!», cuando se dio cuenta de que la religión de la mayoría de los franceses debía respetarse. Unos días más tarde, aquel rey, un protestante practicante, recibió la bendición del Papa y acudió a misa. Zapatero, que ha llevado a España al borde de la ruina en prácticamente todos los aspectos, también se beneficiaría de una bendición papal. La ayuda de Dios, después de todo, se extiende incluso a los no creyentes.</p>
<p>Afortunadamente para el Partido Socialista de Cataluña, el presidente de la Generalitat, José Montilla, ha accedido con entusiasmo a respetar la religión de la mayoría de catalanes, y asistirá a la misa papal. Pero Zapatero se niega a hacer el gesto, ni siquiera por motivos de cortesía o diplomacia. Es difícil encontrar otro ejemplo en la historia reciente de un jefe de Gobierno occidental que se niega a reconocer la cultura histórica de una sección de su pueblo.</p>
<p>El evento me ha hecho volver a considerar un libro que escribí hace muchos años, Cambio cultural en la sociedad del Siglo de Oro: Cataluña y Castilla, en el que hice un estudio de las reformas católicas en Cataluña durante su gran época de religión. Al escribir el libro, descubrí las grandes riquezas del pasado histórico de Cataluña en el siglo XVI. En aquel periodo Barcelona era el gran centro para la entrada de España en Europa. Desde esta ciudad, el emperador Carlos V solía hacerse a la mar cuando se desplazaba a Italia y Alemania. También desde Barcelona zarpó Felipe II en sus viajes a través de Europa. Y fue Barcelona la destinataria de los grandes movimientos de la civilización europea: el Renacimiento entró a través de la ciudad; igual que la contrarreforma, o la cultura y arte de Italia. Y el primer gran centro de los jesuitas en la Península Ibérica se desarrolló en Barcelona. Por supuesto, estos movimientos no se detuvieron en la ciudad, que era el canal por el cual las grandes influencias culturales de Europa podían ser distribuidas en toda España.</p>
<p>Uno de los grandes símbolos de estos cambios fue la basílica construida por Felipe II en El Escorial. De lo que pocas personas parecen darse cuenta es de que el palacio fue sólo un aspecto de la renovación en la Península. En esos mismos años, el monarca también reconstruyó la gran basílica de Montserrat en Cataluña, que fue, después de El Escorial, su lugar favorito de culto.</p>
<p>Dada su posición estratégica, la capital catalana se convirtió en un cruce de caminos internacional para reyes, capitanes y misioneros, siempre en el centro de la actividad y abierta a las influencias de toda la Europa occidental. Hacia finales del siglo XVI, la ciudad condal se había convertido en una metrópoli internacional. ¡Y capital también de la fe! Vinculados estrechamente por tradición a la sede de Roma, los catalanes fueron los primeros de la Península en aceptar los decretos de Trento y los primeros en apoyar un programa de reformas religiosas. Las necesidades militares y administrativas propiciaban un constante intercambio de ideas y de personal entre la península y Europa, a través de Barcelona. ¡Y que podemos decir de las librerías de Barcelona! Bien entrado el siglo XVII, estaban llenas de libros europeos, en una escala sin comparación con cualquier otra ciudad española.</p>
<p>Barcelona, entonces, era la vanguardia peninsular de la fe y la cultura. Gracias a esto y a su propia historia de contacto con el mar Mediterráneo, la ciudad siempre mantuvo estrechas relaciones con Italia y con Roma. Los reyes y dirigentes de España siempre respetaron el papel especial de la ciudad, junto con su especial carácter espiritual. Cuando se negaron a hacerlo, como ocurrió durante el mandato del Conde Duque de Olivares, terminaron con graves problemas y, finalmente, con el desastre político.</p>
<p>La imagen, inevitablemente, tiene su lado negativo. Hay que reconocer, sin duda, que España -y con ella, Cataluña- ya no es lo católica que una vez fue. Posiblemente sólo una minoría de los catalanes son creyentes activos. Hay una crisis de vocaciones, y muchas parroquias no tienen sacerdotes. Los conventos están prácticamente vacíos de novicios catalanes. Sin embargo, nada de esto afecta al hecho de que el cristianismo sigue siendo la principal religión de los catalanes, y que la fe católica, en particular a través de símbolos políticos, tales como la abadía de Montserrat, es la base de la cultura catalana tradicional. La literatura, el arte y la filosofía de los catalanes desde el siglo XVIII está profundamente impregnada de un reconocimiento de la fe católica; y el hecho de que el clero a menudo haya aprovechado esa fe con el fin de promover sus propios intereses no altera la validez de la tradición católica. Cuando fue necesario, el clero pudo demostrar que disponía de honor. Los sufrimientos heroicos de sacerdotes y monjas bajo la Segunda República, una tragedia que a menudo se pasa por alto, es testimonio de las raíces cristianas que fueron implantadas profundamente en el suelo de Cataluña y todavía permanecen allí.</p>
<p>Reconocer la cultura católica de esta región no debe confundirse con otros aspectos de la realidad catalana. La visita del Papa ha sido utilizada por los políticos de ambos lados de la verja. Acaba de publicarse un manifiesto de un número reducido de políticos en el que ponen mucho énfasis en los conceptos de «nación» y «lengua» y exhortan al Papa a que apoye a ambas. Éstas son cuestiones que, en realidad, tienen poco que ver con la religión. Cuando la fe católica estaba arraigada en Cataluña siempre fue internacional, no nacional, y sí dio importancia a las lenguas, la dio a todas ellas, no sólo a una. El manifiesto es, al parecer, otro ejemplo de cómo los políticos han intentado utilizar la religión para sus propios fines. El Papa, sin duda, tendrá mucho cuidado de evitar caer en la trampa que han colocado los regionalistas, ya sean de la izquierda o la derecha.</p>
<p>Pero, al menos, durante su muy apretada agenda, el Papa tendrá la convicción de que Barcelona vale una misa. Es, sin duda, un hombre más inteligente que Zapatero, quien ha cerrado su mente a cualquier reconocimiento de los valores de la cultura tradicional.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/38029/barcelona-bien-vale-una-misa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Viene el Papa</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/31886/viene-el-papa/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/31886/viene-el-papa/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Nov 2010 19:46:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=31886</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Íñigo de Oriol Ybarra</strong>, presidente de la Fundación Madrid Vivo (ABC, 01/11/10):</p>
<p>En los próximos días Benedicto XVI visitará Santiago de Compostela y Barcelona. El año Xacobeo y la Dedicación del Templo de la Sagrada Familia son ciertamente acontecimientos religiosos de la máxima importancia, como lo es la celebración en Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud en la que también participará el Papa, en agosto del próximo año. Llama la atención en todo caso, conociendo los espaciados y muy meditados viajes de Su Santidad, su presencia en tres ciudades españolas en el plazo de tan solo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31886/viene-el-papa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Íñigo de Oriol Ybarra</strong>, presidente de la Fundación Madrid Vivo (ABC, 01/11/10):</p>
<p>En los próximos días Benedicto XVI visitará Santiago de Compostela y Barcelona. El año Xacobeo y la Dedicación del Templo de la Sagrada Familia son ciertamente acontecimientos religiosos de la máxima importancia, como lo es la celebración en Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud en la que también participará el Papa, en agosto del próximo año. Llama la atención en todo caso, conociendo los espaciados y muy meditados viajes de Su Santidad, su presencia en tres ciudades españolas en el plazo de tan solo unos meses. Sin entrar a valorar las razones profundas que hayan podido mover a Benedicto XVI a conceder este alto honor a nuestro país, podemos pensar que no habrán sido ajenas a los tiempos de crisis que estamos viviendo, crisis económica y social sin duda, pero sobre todo crisis de valores que afecta a cuestiones básicas y hondas que no ha terminado de resolver el sistema de relaciones sociales y culturales desarrollado por las modernas sociedades de Occidente en general y de nuestro país en particular.</p>
<p>Nos enseña la historia que ninguna civilización puede vivir sin un valor supremo, ni quizá sin un cierto sentido de trascendencia, y ello afecta tanto a los propios individuos como a instituciones de tanta importancia como la familia o la educación. Si la institución familiar pierde su papel tradicional, se corre el riesgo, como ha señalado recientemente Juan Manuel de Prada en las páginas de este periódico, de que el Estado Leviatán tenga la tentación de usurpar el derecho de los padres a educar a sus hijos convirtiendo la escuela en un instrumento de adoctrinamiento. Y ello en un momento en el que la educación necesita más que nunca recuperar valores fundamentales como el esfuerzo, el respeto, la libertad, la responsabilidad y la honestidad del trabajo intelectual.</p>
<p>Todos nos sentimos afectados, de una u otra forma, por las incertidumbres y los temores propios de una época que se ha quedado sin norte, pero son especialmente los jóvenes los que sufren en su propia carne las consecuencias materiales y morales de esa situación inquietante y, para algunos, desesperanzada. En ellos, en los jóvenes, se manifiesta con especial vitalidad y crudeza la crisis de valores de nuestros días; son ellos los que la sienten y la observan de forma especialmente dramática; buscan algo que tal vez no sepan muy bien qué es y se debaten entre seguridades inestables y dudas que no logran expresar. Por eso muchos de ellos, más de los que algunos piensan, miran al Papa de Roma en busca de las palabras de verdad y de amor que puedan dar sentido a su vida.</p>
<p>Nadie mejor que la Iglesia puede llenar ese vacío de trascendencia. Una Iglesia, la de hoy, que trata de ofrecer respuestas reales a problemas reales, que trata de mostrar y defender sus valores morales y cívicos con naturalidad y respeto hacia los poderes públicos y hacia las gentes de cualquier creencia o religión. No necesita de alardes excesivos ni de espectáculos innecesarios. Necesita de la serenidad y el diálogo que Benedicto XVI representa y ofrece en lo que dice y en cómo lo dice. Porque sus palabras y sus enseñanzas vienen respaldadas por la autoridad de un Papa que ha conseguido en pocos años el respeto de creyentes y no creyentes. Son muchos los jóvenes que han encontrado en él la referencia moral y cívica que tanto necesitan y de la que tan escasos estamos en estos tiempos. Ello se hizo patente cuando Benedicto XVI extendió por primera vez sus brazos a la juventud del mundo en su primer encuentro con los jóvenes, en Colonia, en 2005. Ni siquiera los más optimistas se habían atrevido a soñar con el entusiasmo que se produjo, y que hizo que aquel acontecimiento fuera decisivo para la Iglesia de Alemania. Y es que el Papa pudo sentir en su corazón no solo la alegría y el fervor de aquellos miles de jóvenes, muchos de ellos, sin duda, creyentes, pero otros simplemente curiosos e incluso distanciados de la Iglesia, sino sobre todo su ansiedad e interés por escuchar palabras nuevas y creíbles que dieran respuestas a sus dudas y a sus incertidumbres.</p>
<p>Se produjo allí el milagro del nacimiento de una nueva generación de jóvenes que se sentía atraída e identificada con un Papa sencillo, de talante elevado, discreto y cercano, ajeno al ruido y al espectáculo, que apela al diálogo y lo alimenta como la mejor forma de encontrar respuestas sin imposiciones ni ideologías interesadas. Es la llamada «generación Benedicto», identificada con la comunicación limpia y abierta de este Papa que predica la pastoral de la inteligencia y de la libertad con modestia, con sinceridad y con rigor. Es esa la imagen que los jóvenes han elegido como ejemplo y referencia, para crecer y desarrollarse a través del diálogo real en la fe y en los compromisos morales y cívicos que la Iglesia predica y promueve desde hace milenios.</p>
<p>Los jóvenes de hoy, como los de siempre, se encuentran en un proceso de búsqueda. Para ellos la vida es aún futuro; desean encontrar el camino que dé sentido a sus preocupaciones y esperanzas. En esta búsqueda del camino hacia la vida, dice el Papa, surge infaliblemente la cuestión de Dios. Hoy día con más urgencia, quizá, que en la generación anterior, a la que parecía que esa cuestión podía distraerla de dedicarse a cambiar el mundo. Algo —dice enérgicamente el Papa— que por supuesto estamos obligados a hacer con nuestras propias manos. No creo que haya muchos jóvenes que duden de que el mundo tenga que mejorar respecto al que nos encontramos actualmente. Pero hay que empezar por los cimientos, por el principio de las cosas, porque eso es lo que dará seguridad y fortaleza a todo lo que venga después. Y esos cimientos están en Dios. Los jóvenes cambiarán mejor el mundo si antes se enfrentan con naturalidad y sin reservas a la cuestión de Dios.</p>
<p>Son muchas las razones por las que esperamos con ansiedad la llegada a Madrid de Benedicto XVI en agosto del próximo año. Le recibiremos con gozo y con esperanza. Con el mismo gozo y con la misma esperanza con los que recibiremos a los cientos de miles de jóvenes de todo el mundo que acudan a nuestra capital en busca de las referencias morales y espirituales que les ayuden a reconocerse y orientarse en su diálogo con el mundo y con Dios. Los recibiremos con los brazos abiertos. Porque Madrid es en sí misma una ciudad abierta y generosa en la que nunca nadie se siente forastero. Los que estamos trabajando en Madrid Vivo, junto a nuestro Cardenal, a los poderes públicos y las organizaciones cívicas, ponemos todo nuestro empeño para que todos los que vengan a la capital se sientan en nuestra ciudad como en su propia casa y tengan ocasión de encontrarse con la Iglesia Viva y exigente que Benedicto XVI representa, con la Iglesia Viva y exigente que trata de purificarse y de ofrecer respuestas reales a problemas reales; de ofrecer valores sólidos y creíbles a una sociedad que no puede vivir sin un sentido de la trascendencia.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/31886/viene-el-papa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Qué iglesia encontrará el Papa?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/31876/que-iglesia-encontrara-el-papa/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/31876/que-iglesia-encontrara-el-papa/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 31 Oct 2010 22:03:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=31876</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong> (ABC, 31/10/10):</p>
<p>¿Cómo es la Iglesia española? No podemos comprenderla si no tenemos presentes los últimos cincuenta años, en los que han tenido lugar acontecimientos que han significado un vuelco para España entera y de manera especial para ella: el Concilio Vaticano II, la transición política, la unidad europea, la posmodernidad y la globalización. Esto hay que verlo además sobre el trasfondo de las trasformaciones aceleradas, diríamos revolucionarias, que el mundo ha vivido en esos decenios: tránsito de una sociedad, agraria, a una sociedad industrial y finalmente a una sociedad posindustrial o sociedad del conocimiento, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31876/que-iglesia-encontrara-el-papa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong> (ABC, 31/10/10):</p>
<p>¿Cómo es la Iglesia española? No podemos comprenderla si no tenemos presentes los últimos cincuenta años, en los que han tenido lugar acontecimientos que han significado un vuelco para España entera y de manera especial para ella: el Concilio Vaticano II, la transición política, la unidad europea, la posmodernidad y la globalización. Esto hay que verlo además sobre el trasfondo de las trasformaciones aceleradas, diríamos revolucionarias, que el mundo ha vivido en esos decenios: tránsito de una sociedad, agraria, a una sociedad industrial y finalmente a una sociedad posindustrial o sociedad del conocimiento, de la información y de la ciencia.</p>
<p>En la Iglesia perduran personas, instituciones y acciones correspondientes a esas tres fases, cada una de las cuales llevó consigo una forma de predicar el Evangelio, de crear signos religiosos y de erigir instituciones. Los medios de presentación del Evangelio son bien distintos en cada una de ellas. ¿En qué se parecen las grandes urbes y las nuevas ciudades dormitorio a la vieja aldea con la plaza, el ayuntamiento y la iglesia centrados en torno a la misa dominical, como expresión de la fiesta, del encuentro y de la convivencia interhumana? Tendríamos que analizar ese conjunto de trasformaciones que han llevado consigo un desplazamiento y una quiebra en la Iglesia, exigiéndole nuevas formas de presencia, de palabra y de acción. ¿Cómo ha respondido a ellas?</p>
<p>La Ilustración, los movimientos sociales y la modernidad han obligado a la Iglesia a repensar las instituciones, acciones y formas de su relación anterior con la sociedad: todo eso ha tenido que integrarlo y articularlo en solo años. Y no se rehace en cinco decenios lo que es fruto de catorce siglos. Todo esto sumado a las crisis generales de conciencia, a la secularización, al despertar de los nuevos imperios con sus milenarias religiones, como Japón, India y China, a la presencia beligerante del islam, a los diversos fundamentalismos, a la desaparición de Dios en el espacio público político de Europa, al ecumenismo de las culturas, a la afirmación de las minorías sin voluntad de integración dentro de la cultura y el universo occidental al que emigran. Añadamos el nuevo clima político español, nada sensible a la realidad religiosa como tal.</p>
<p>La Iglesia española es hoy de una casi inabarcable complejidad y riqueza. En su dimensión estructural yo distinguiría cinco niveles de esa única Iglesia, una cuando tiene unidad de Credo, de Evangelio, de sacramentos y de autoridad. Primero tenemos la que podríamos llamar Iglesia ministerial (obispos, sacerdotes, colaboradores en el universo parroquial); luego, Iglesia corresponsabilizada en publicidad (órdenes religiosas, institutos seculares, con su inmenso complejo de organizaciones, presencia en la marginación, instituciones educativas); Iglesia de comunidades (aquellos movimientos y formas de articular la fe y la entrega al Evangelio mediante la formación de minorías, que ayudan a profundizar y celebrar esa fe, superando la inmersión en la increencia y ateísmo circundantes); la Iglesia laical (la mayoría de los fieles, que viven su vida cristiana en los marcos generales de la Iglesia, muchos de los cuales se integran en asociaciones, fraternidades, cofradías); la Iglesia remanente o en los márgenes, sin romper ni adherirse al centro (son los que nacieron y crecieron con la fe, pero que por falta de cultivo, desidia, duda o simple distancia la han olvidando, mas no quieren romper el cordón umbilical con ella, ya que es el universo simbólico desde el que piensan, aun cuando no confiesen la fe eclesial y no sean coherentes con su moral en la vida diaria). Esas expresiones de eclesialidad forman la única Iglesia con un pluralismo que contrasta con la uniformidad que determinó la primera mitad del siglo anterior. Todas ellas forman la real, cordial, familia de la Iglesia: conocerse y reconocerse, aceptarse amorosa y críticamente entre sí es hoy imperativo sagrado.</p>
<p>¿Cómo es esa Iglesia vista por dentro? El por dentro, es decir la fe, esperanza y caridad de cada hombre, solo Dios lo conoce. Vista desde lo que aparece, hay riqueza de vida frente a las asechanzas exteriores, empeñadas en decir que a la Iglesia le quedan tres telediarios. Hay que descubrir la posibilidad, gloria y gozo de poder creer en libertad a la altura de la Ilustración, de la modernidad y de la globalización; hay que alegrarse con todo realismo de pertenecer a una Iglesia presente en las fronteras de la pobreza, de la marginación y de los lugares de peligro, como pueden ser enfermos de sida, la soledad de las personas marginadas, el mundo rural, pobres y emigrantes. La sociedad española se quedaría hoy sin respiro moral si la Iglesia dejase esos lugares donde los hombres sufren, enferman, esperan, están y mueren solos. Iglesia de la oración (comunidades contemplativas); Iglesia de la misión (miles de misioneros religiosos, religiosas y seglares dispersos por todo el mundo); Iglesia de la acción (¿qué hay comparable en España a esas dos admirables instituciones que son Cáritas y Manos Unidas?); Iglesia de la educación (miles de centros en todos los niveles formativos). Sobre la Iglesia repercute hoy gravemente la falta de horizonte y proyecto político, la degradación moral de parte de la sociedad, la perversión de ciertas decisiones de Gobierno, la desesperanza generalizada, la pérdida de confianza en los líderes sociales, eclesiales e intelectuales.</p>
<p>La primacía para la Iglesia hoy es ante todo la transmisión de la fe por cauces nuevos. Se han alterado los viejos: la madre, la familia, la escuela y la parroquia. Hoy estos han cambiado: educan la calle, la música y la información por sus diversos y complejísimos cauces, la sociedad anónima. ¿Cómo se va a resituar la Iglesia y qué nuevos cauces instaurará? Hay que pasar a una transmisión personal y comunitaria, acompañar a las inmensas parroquias con pequeñas capillas dispersas, constituir a cada madre, a cada familia, a cada creyente, a cada grupo, en protagonistas de esa fe ofrecida y explicitada, acreditada y contagiada. Hay que pasar de la costumbre, del anonimato y de la mera institución a la personalización clara, gozosa y pública, a la Iglesia fraternal que sea de todos, no de los curas, sino en la que también hay curas.</p>
<p>Otra primacía es la comunión eclesial. Más allá de los grupos ideológicos, de las actuaciones de la Iglesia en cada región, de la afinidad o diversidad política, nos unen las realidades santas del Cristo viviente y de su Santo Espíritu. Hay que redescubrir la fe como don y posibilidad admirables en el servicio a Dios y a los hombres. La tercera primacía es la cultura, la teología, el pensar y proponer la fe con una formación e información a la altura del tiempo histórico. Hay que mostrar con palabras, pensares y hechos que Dios es pensable, creíble y amable; que vivir ante Él y desde Él es la suprema posibilidad del hombre, clave de sentido y raíz de esperanza.</p>
<p>Esa Iglesia recibe como gracia de Dios a Benedicto XVI: urgiéndonos a la reforma moral y al coraje intelectual, conjugando razón y Evangelio, Ilustración e Iglesia. No en vano sus dos primeros libros traducidos al español se titulan «El Dios de la fe y el Dios de los filósofos» y «La Fraternidad cristiana». Oírle será un gozo y una gracia de Dios, un aguijón y un desafío.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/31876/que-iglesia-encontrara-el-papa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Conciencia crítica de la Iglesia y de la sociedad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/31295/conciencia-critica-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/31295/conciencia-critica-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Sep 2010 19:03:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=31295</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Su último libro es <em>En la frontera. Cristianismo y laicidad,</em> Editorial Popular, 2010 (EL PAÍS, 17/09/10):</p>
<p>Hace 30 años un grupo de teólogos y teólogas y de movimientos cristianos  de base iniciamos en España una aventura tan apasionante como incierta:  la convocatoria de un congreso sobre &#8220;Teología y Pobreza&#8221;. Era  apasionante porque pretendíamos responder con seriedad y sin demagogias a  los desafíos que nos planteaba la realidad española y mundial, ética y  religiosa, política y social. Uno de esos desafíos, quizá el que más  &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31295/conciencia-critica-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII. Su último libro es <em>En la frontera. Cristianismo y laicidad,</em> Editorial Popular, 2010 (EL PAÍS, 17/09/10):</p>
<p>Hace 30 años un grupo de teólogos y teólogas y de movimientos cristianos  de base iniciamos en España una aventura tan apasionante como incierta:  la convocatoria de un congreso sobre &#8220;Teología y Pobreza&#8221;. Era  apasionante porque pretendíamos responder con seriedad y sin demagogias a  los desafíos que nos planteaba la realidad española y mundial, ética y  religiosa, política y social. Uno de esos desafíos, quizá el que más  influyó en la puesta en marcha de esta iniciativa, era el proceso de  involución eclesiástica que empezaba a incubarse en la Iglesia católica y  que amenazaba con dar al traste con el espíritu renovador del concilio  Vaticano II y con las experiencias liberadoras del cristianismo. Otro,  no menos importante, era la necesidad de apoyar el proceso de transición  que estábamos viviendo en España y de combatir el desencanto que  empezaba a apoderarse de la sociedad española ante la lentitud del  cambio político y la desatención a los sectores más vulnerables de la  sociedad. El tercer desafío era crear un espacio de formación  socio-teológica que compaginara armónicamente la teoría y la praxis del  cristianismo liberador y de revitalización de movimientos cristianos  comprometidos en el mundo de la solidaridad y en la construcción de una  Iglesia democrática.</p>
<p>La incertidumbre desapareció el mismo día del inicio del congreso al  contar con una inscripción de cerca de 1.700 personas, que desbordaron  las más optimistas previsiones y nos obligó, la misma tarde de la  inauguración, a buscar un local más espacioso que acogiera a tantos  participantes y no frustrara las expectativas de cientos de personas que  venían de toda España y del extranjero. Esto sucedía en septiembre de  1981.</p>
<p>De entonces para acá el congreso de Teología no ha faltado a  la cita ni un solo año. Así hemos llegado a la trigésima edición. Tan  largo e ininterrumpido recorrido constituye la mejor prueba del acierto  de aquella iniciativa, es un signo innegable de vitalidad del  cristianismo crítico y posee una significación socio-cultural que  trasciende el entorno religioso. Y ello a pesar de la activa oposición  de la jerarquía católica y del acoso militante de los sectores  integristas, que no han conseguido hacer mella ni en las organizaciones  convocantes -algunas pertenecientes a la Acción Católica y a  congregaciones religiosas-, cada vez más numerosas, ni en los  congresistas, que con una ininterrumpida asiduidad vienen participando.</p>
<p>Los  congresos de Teología son lugares de encuentro de cristianos  identificados con la reforma de la Iglesia y con la teología de la  liberación. Son también un espacio abierto a personas no creyentes que  valoran positivamente el carácter emancipatorio del cristianismo y  defienden la laicidad del Estado y de sus instituciones frente a la  tendencia confesional de la jerarquía católica y al miedo de los  diferentes Gobiernos a las reacciones de esta. Durante estos 30 años los  congresos se han convertido en <em>conciencia crítica de la sociedad y  de la Iglesia en tiempos de pensamiento único, de instalación en el  orden establecido y de neoconservadurismo eclesial.</em> Son ejemplo de  libertad de conciencia y de libertad religiosa, ejercicio práctico de  los derechos humanos sin cortapisas y lugar de acogida de los teólogos  represaliados por la jerarquía. Son la mejor prueba de que es posible un  cristianismo sin censura. Me atrevo a decir que estamos ante uno de los  pocos espacios de palabra libre y de pensamiento crítico que existen  hoy en la Iglesia católica.</p>
<p>Pero la originalidad de los congresos  radica en su carácter universal e intercultural, que los convierten en  puente de comunicación y de diálogo entre culturas, religiones,  continentes. Junto a teólogos e intelectuales españoles intervienen  expertos europeos, africanos, latinoamericanos y a veces asiáticos, que  cuestionan el etnocentrismo europeo, aportan la visión crítica desde el  Sur e interpelan al Primer Mundo.</p>
<p>Los congresos han cambiado el  modo de hacer teología. Parten del análisis de la realidad que corre a  cargo de especialistas en las diferentes disciplinas: científicos  sociales, filósofos, historiadores, juristas, politólogos, antropólogos.  Continúan las comunicaciones de experiencias alternativas. Sigue el  juicio crítico sobre la realidad desde una perspectiva ético-liberadora.  Finalmente se hacen propuestas orientadas a la praxis, una praxis  transformadora de las personas y de las estructuras sociales,  económicas, políticas y religiosas.</p>
<p>Desde hace 15 años se celebran  en la sede de Comisiones Obreras de Madrid-Región. No es este un dato  irrelevante. Tratándose de un encuentro de cristianos, de teólogos, de  movimientos, lo propio sería que tuviera lugar en algún local de la  Iglesia católica. ¿Por qué entonces celebrarlo en la sede de un  sindicato laico y de clase? La respuesta es simple: porque las  autoridades eclesiásticas no permiten hacerlo en sus locales. Es una  prueba más de la falta de libertad de expresión, reunión y asociación  que reina en la Iglesia católica. La hospitalidad, regla fundamental de  humanización y principio ético de las religiones, parece haber cambiado  de lugar social y ha pasado a los movimientos sociales.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/31295/conciencia-critica-de-la-iglesia-y-de-la-sociedad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Contra las ‘majors’ de la fe</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/29810/contra-las-%e2%80%98majors%e2%80%99-de-la-fe/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/29810/contra-las-%e2%80%98majors%e2%80%99-de-la-fe/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 17:39:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=29810</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Toni Mollà</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 29/04/10):</p>
<p>Sabemos por experiencia que hay varias maneras de <em>gobernar</em> las sociedades. Desde las alturas celestiales, desde los consejos de administración empresariales o desde la legitimidad social que aportan los modernos ritos democráticos. Félix Azzati, líder del partido de Vicente Blasco Ibáñez en Valencia durante la época republicana, ya renegaba de la competencia desleal de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, «porque no se presenta a las elecciones». Y, ciertamente, las relaciones promiscuas entre estas tres fuentes de influencia social y de poder originaron perversiones como el franquismo, que tanto &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29810/contra-las-%e2%80%98majors%e2%80%99-de-la-fe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Toni Mollà</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 29/04/10):</p>
<p>Sabemos por experiencia que hay varias maneras de <em>gobernar</em> las sociedades. Desde las alturas celestiales, desde los consejos de administración empresariales o desde la legitimidad social que aportan los modernos ritos democráticos. Félix Azzati, líder del partido de Vicente Blasco Ibáñez en Valencia durante la época republicana, ya renegaba de la competencia desleal de la Virgen de los Desamparados, patrona de la ciudad, «porque no se presenta a las elecciones». Y, ciertamente, las relaciones promiscuas entre estas tres fuentes de influencia social y de poder originaron perversiones como el franquismo, que tanto dura, los fundamentalismos islámicos o el neoconservadurismo made in USA, ahora recuperado por las Tea Party contra Obama y sus promesas liberales.</p>
<p>Quizá porque en nuestro suelo patrio el Estado ha sido con frecuencia refugio de piratas y aprovechados, a Dios pongo por testigo que siempre he sido un tanto descreído ante sus poderes benefactores. Sin duda, la literatura que engullimos los cincuentones durante nuestra juventud ha dejado en nosotros más poso del deseado. Sin embargo, compungido ante el encuentro con la realidad biográfica adulta, me sorprendo exigiendo la intervención normativa del Estado ante los excesos del mercado y de la religión &#8211;los dos tentáculos más determinantes de la aldea global–. Y, en efecto, en un mundo donde el darwinismo económico se impone en todas les esferas de la existencia, el Estado regulador &#8211;¡y la desprestigiada política!– parecen mecanismos imprescindibles para asegurar una cierta igualdad entre iguales. Por otra parte, la religiosidad pública &#8211;perversiones y vicios de la carne aparte– es una obscenidad perseguible de oficio en un Estado llamado democrático. Hace ya casi un siglo que el mismo Blasco Ibáñez describió en La araña negra los intereses camuflados tras ciertos hábitos y creencias religiosas. A fin de cuentas, el púlpito y los sermones son, tal como nos había enseñado antes Stendhal en El rojo y el negro, los sustitutos de la espada guerrera y las cruzadas de diferente signo.<br />
No es casualidad, pues, que las grandes religiones funcionen, en nuestro mundo conocido, como conglomerados empresariales, capaces de vender sus productos y servicios por encima de fronteras y culturas. La Disney o la Warner, la FOX o la MGM han tardado 2.000 años en copiarles su inmemorial y contrastada estrategia de actuación en el mercado de las ideas. Los actuales ejecutivos de estos grupos multimedia del entretenimiento y la comunicación son aprendices de primer año al lado de los especialistas en márketing de las majors de la fe: capellanes, vicarios, frailes, monjas o obispos y arzobispos de las diferentes congregaciones. Rupert Murdoch y Silvio Berlusconi y sus imperios no tienen el poder de seducción del Papa de Roma, de los imanes de las mezquitas o de los rabinos de las sinagogas. La especificidad empresarial de estos comerciales de Dios en la Tierra es que promueven un intangible con gran poder de persuasión: la información. Una información basada en la contestación fraudulenta a preguntas sin respuesta como la incertidumbre de la muerte y las tinieblas parejas. En el mundo occidental, solo Hollywood podría rivalizar en poder comunicativo con la Iglesia, por ejemplo, que ya distribuye su doctrina por todos los canales y formatos, incluidos el cable de fibra óptica y el satélite. La Iglesia católica ha sabido, mejor que ningún otro grupo empresarial, adaptarse a los tiempos y a los entornos generales y competitivos: en la autarquía de las monarquías absolutas, en el Estado-nación jacobino y en el proceso de globalización. Donde podía, desde posiciones de mercado monopolístico como el caso español durante el franquismo, y exigiendo políticas anticoncentración allí donde se permitía el mercado libre de la fe. Su política ha consistido siempre en la adaptación darwinista al medio, sin miedo a cambiar, de acuerdo con la coyuntura, de discurso y plantilla. Por ello, fueron los primeros en fichar a ejecutivos negros o rojos –pocos y cada día menos– si convenía a su imagen corporativa y a sus planes de futuro. No hace falta insistir en que también fueron pioneros en entender que cualquier estrategia global necesitaba una base local, de ahí que todos nuestros pueblos tengan campanario. Finalmente, sus ejecutivos han sabido crear líneas de negocio, conceptos y logotipos que responden a las exigencias de los diferentes mercados: franciscanos, jesuitas, marianistas o dominicos forman un organigrama muy funcional.</p>
<p>En fin, la figura del <em>outlaw</em> es muy atractiva desde el punto de vista literario, pero, tal como pintan las cosas, prefiero un Estado que asegure la escuela, el hospital y la pensión, que controle y regule los mercados y que aleje las manos de los curas de los pecados de la carne demasiado joven. Conviene, por ello, mantener viva la vieja aspiración ilustrada de la separación de los auténticos poderes y llevar hasta sus últimas consecuencias los <em>checks and balances</em> anglosajones. Es la única opción de gobierno para aquellos que no tenemos influencias ni en el cielo ni en el FMI.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/29810/contra-las-%e2%80%98majors%e2%80%99-de-la-fe/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Árbol de la cruz, árbol de vida</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/29493/arbol-de-la-cruz-arbol-de-vida/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/29493/arbol-de-la-cruz-arbol-de-vida/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Apr 2010 20:47:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=29493</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Asenjo Pelegrina</strong>, Arzobispo de Sevilla (ABC, 02/04/10):</p>
<p>«Mirad el árbol de la cruz, en que estuvo clavada la salvación del mundo. Venid a adorarlo». Con esta aclamación, que procede de la liturgia de la Iglesia primitiva, iniciaremos esta tarde la parte central de la acción litúrgica del Viernes Santo, único día del año en el que no se celebra la Eucaristía. En lugar de la consagración, veneraremos la santa Cruz, que ocupa hoy el lugar del sagrario, para que sea el centro de nuestras miradas, el objeto de nuestros afectos y la destinataria de nuestro amor &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29493/arbol-de-la-cruz-arbol-de-vida/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Asenjo Pelegrina</strong>, Arzobispo de Sevilla (ABC, 02/04/10):</p>
<p>«Mirad el árbol de la cruz, en que estuvo clavada la salvación del mundo. Venid a adorarlo». Con esta aclamación, que procede de la liturgia de la Iglesia primitiva, iniciaremos esta tarde la parte central de la acción litúrgica del Viernes Santo, único día del año en el que no se celebra la Eucaristía. En lugar de la consagración, veneraremos la santa Cruz, que ocupa hoy el lugar del sagrario, para que sea el centro de nuestras miradas, el objeto de nuestros afectos y la destinataria de nuestro amor agradecido. Entre las grandes religiones de la humanidad no hay un símbolo más universal, más frecuentemente repetido, pintado, esculpido, venerado y adorado. Pocos artistas, incluso no creyentes, han resistido la tentación de llevarlo a sus lienzos y esculturas, conmovidos por la fuerza sobrehumana del rostro de Cristo muerto o agonizante y por el dolor inaudito de su cuerpo destrozado.</p>
<p>«Mirad el árbol de la cruz». Mirad esta tarde, queridos lectores, el cuerpo de Cristo muerto lleno de heridas. Cuelga pesadamente de la Cruz, con la cabeza coronada de espinas abatida sobre el pecho. Sus labios están abiertos, exangües y sin vida. Su costado y su corazón han sido desgarrados por la lanza del soldado. Sus dedos aparecen horriblemente deformados y los pies, traspasados por un enorme clavo. El Cristo real del Gólgota, que adoraremos en este Viernes Santo, debió parecerse mucho a los Cristos barrocos, dolientes, lacerados y ensangrentados que esta noche desfilarán por las ciudades y pueblos de Sevilla, Córdoba y Andalucía entera; de la misma forma que el poema del Siervo de Isaías, que escucharemos en la acción litúrgica de esta tarde, escrito siete siglos antes de Cristo, es la mejor descripción literaria de la pasión y muerte del Señor: «Desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano&#8230; Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores&#8230;, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado&#8230;» (Is 52,13; 53,2-10).</p>
<p>El mismo Isaías nos da la clave del drama del Calvario: Jesús muere por nosotros y por nuestros pecados. Él es el verdadero cordero inmolado en la Pascua que quita el pecado del mundo. Igual que en la fiesta de la expiación el Sumo Sacerdote judío sacrificaba un macho cabrío sobre el que se cargaban los pecados del pueblo y, de esta forma, una víctima sustitutoria ponía al pueblo en paz con Dios, otro tanto sucede en la cima del Calvario: «Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores&#8230;, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron&#8230;» (Is 52,4-11).</p>
<p>Veinticinco años después de la muerte del Señor, San Pablo escribirá que la «cruz de Cristo es escándalo para los judíos y necedad para los griegos, más para nosotros es fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (1 Cor 1,23-24). La verdadera sabiduría en este día consiste en descubrir las motivaciones profundas de la pasión y muerte del Señor. En su raíz está el amor de Dios, que no se contenta con acercarse a nosotros de múltiples modos a lo largo del Antiguo Testamento, sino que en la plenitud de los tiempos envía a su Hijo para redimir al hombre, alejado de Dios por el pecado. Movido por el Espíritu Santo, Jesús se ofrece voluntariamente al Padre en sacrificio para satisfacer por los pecados de todos los hombres de todos los tiempos. Se convierte así «en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Heb 5,9).</p>
<p>En la raíz del drama del Calvario está, sobre todo, la realidad terrible del pecado, que tiene nombres y apellidos, mis pecados, vuestros pecados, hermanos y hermanas que me leéis, los de las generaciones que nos han precedido y los de aquellas que nos sucederán. Constituyen la historia más sórdida de la humanidad. Ellos y nosotros somos los autores y cómplices de la muerte del Señor.</p>
<p>A partir del siglo IX, generaciones de creyentes se han acercado en este día a venerar la cruz de Jesucristo mientras se cantaban los «improperios», costumbre que, por desgracia, se va perdiendo. Los «improperios» son el canto más dramático e impresionante de toda la liturgia. Son una especie de reproche que el Cristo clavado en la cruz dirige al pueblo de Israel, recordándole la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo, el maná, el agua de la roca y la nube con que Dios guía amorosamente a su pueblo en su peregrinación por el desierto. Y a este pueblo, que ejecuta o que permite su crucifixión, Jesús le dirige esta amarga queja: «Pueblo mío, qué te he hecho, en qué te ofendido, respóndeme».</p>
<p>Esta queja lastimera nos la dirige el Señor también a nosotros en este día, recordándonos las maravillas que ha obrado en favor nuestro regalándonos el don de la vida, la vocación cristiana, el bautismo, la filiación divina, la unción de su Espíritu, el pan de la Eucaristía, la pertenencia a la Iglesia y el regalo de su Madre, dones a los que hemos respondido con la indiferencia, la tibieza, la mediocridad, la infidelidad y el pecado que nos envilece, quiebra nuestra dignidad de hijos y es siempre una ofensa a Dios y un desprecio de la sangre redentora de Cristo. Por ello, también a nosotros nos dirige el Señor en esta tarde este reproche: «Pueblo mío, qué te hecho, en qué te he ofendido, respóndeme». Que al acercarnos a venerar la santa Cruz de nuestro Señor Jesucristo demos respuesta a esta dramática pregunta. Hagámoslo besando con unción la santa Cruz, agradeciendo al Señor su sacrificio por nosotros y sintiendo muy vivamente el dolor y el arrepentimiento de nuestros pecados, que son la razón última de su pasión y muerte. Besémosla con compunción de corazón y verdadero espíritu de conversión.</p>
<p>Pero el Cristo ensangrentado del Gólgota, tan bellamente esculpido en el barroco andaluz, no es el único Cristo del Viernes Santo. El Cristo real del Viernes Santo debió parecerse también mucho a los Cristos del románico, tan bellos como numerosos en la mitad norte de España. Os invito a contemplarlos. Comprobaréis que les falta la corona de espinas. En su lugar figura una corona real. En su rostro no hay signos de sufrimiento. Es el rostro sereno y majestuoso de quien muriendo, reina desde el árbol de la Cruz. La clave está en las palabras que Jesús pronuncia al final de la última Cena, cuando Judas sale del Cenáculo para consumar su traición y que nos refiere el evangelista San Juan: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado en él». Desde esta perspectiva, la pasión y muerte de Cristo no es su fracaso final, sino su glorificación. En la Cruz, Cristo se nos revela tal cual es, el Hijo de Dios, el rey soberano, que reina desde el madero.</p>
<p>La Pasión no es para San Juan como una espiral que envuelve a Jesús y que Él no puede dominar. Todo lo contrario. Para Juan, Jesús va voluntariamente a la Pasión. Él domina su muerte y determina su momento y en la Cruz se nos muestra tal cual es, el Hijo de Dios. Su rostro dulce y sereno es toda una promesa de esperanza, porque la última palabra de Dios en la vida de Jesús no es una palabra de muerte, sino de resurrección y de vida, la vida que su Padre le devolverá al tercer día, constituyéndole como rey y Señor de la historia humana y de la historia de la salvación.<br />
Por ello, en este Viernes Santo, a los pies del Cristo que reina desde el árbol de la Cruz, abramos de par en par las puertas de nuestro corazón para que reine en nosotros y sea en verdad nuestro único Señor. Ante el rey soberano que entrega libremente su vida para nuestra salvación, entreguémosle nuestra vida para que Él la llene y plenifique, para que Él la recree y convierta, para que Él la posea y oriente y la haga fecunda al servicio de su Reino.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/29493/arbol-de-la-cruz-arbol-de-vida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>De tejas arriba</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/29041/de-tejas-arriba/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/29041/de-tejas-arriba/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 21 Feb 2010 20:37:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=29041</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Montero Moreno</strong>, Arzobispo Emérito de Mérida-Badajoz (ABC, 21/02/10):</p>
<p>Aunque en los edificios más modernos apenas si se ven ya los tejados (no así, en cambio, el dichoso ladrillo), las tejas siguen marcando, como metáfora divertida, una línea divisoria entre el cielo y la tierra, el más acá y el más allá, lo material y lo invisible, la ciencia y la fe, la inmanencia y la trascendencia. Esa cosmovisión dual viene planteándoseles a los seres humanos desde que el hombre es hombre; es decir, desde el paso de los primates y homínidos al denominado por paleógrafos y antropólogos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29041/de-tejas-arriba/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Montero Moreno</strong>, Arzobispo Emérito de Mérida-Badajoz (ABC, 21/02/10):</p>
<p>Aunque en los edificios más modernos apenas si se ven ya los tejados (no así, en cambio, el dichoso ladrillo), las tejas siguen marcando, como metáfora divertida, una línea divisoria entre el cielo y la tierra, el más acá y el más allá, lo material y lo invisible, la ciencia y la fe, la inmanencia y la trascendencia. Esa cosmovisión dual viene planteándoseles a los seres humanos desde que el hombre es hombre; es decir, desde el paso de los primates y homínidos al denominado por paleógrafos y antropólogos «homo sapiens», al que nosotros pertenecemos, aunque no sé si todos somos merecedores de tan honroso título.</p>
<p>Sabido es que nuestros antecesores indagaron tenazmente los fenómenos naturales de su alrededor: el curso del sol y el de la luna, el cielo estrellado y sus remotas galaxias, la tremenda inmensidad del mar, las tormentas aterradoras y las cambiantes estaciones del año solar. Recluidos en las cavernas, donde empezó la historia del arte, o, dialogando en cuclillas en torno a la hoguera nocturna del bosque, donde dicen que nacieron los idiomas, se sentían inmersos en un misterioso universo que los sobrepasaba, pero que al mismo tiempo los alimentaba, y parecía como pensado para ellos.</p>
<p>Intuían que, por encima del mundo visible -de tejas arriba aunque sin tejados todavía-, operaba un Poder o poderes superiores, que regían sus destinos, y a los que ellos podían recurrir para rendirles adoración, implorar su ayuda o presentarle sus ofrendas. Siglo tras siglo fueron multiplicándose las expresiones de culto, ya fuese a los difuntos, a determinadas fuerzas naturales, o a ídolos de su propia fabricación. A las dos clásicas definiciones del hombre, la zoológica de Platón, como «bípedo implume» y la humanista de Aristóteles, como «animal político», debería, pues, añadirse la teológica del hispanojudío Baruc Spinoza, de «animal religioso», único interlocutor con Dios del mundo creado.</p>
<p>La historia religiosa de la humanidad registra el Egipto faraónico y sus fascinantes monumentos funerarios, seguido de las mitologías politeístas de Grecia y de Roma; y, en el inmenso Oriente asiático, cinco siglos antes de Cristo, el difuso teísmo de sus dos grandes áreas religiosas, la de Confucio en China, de marcado acento legislativo y moral, y la de Buda en la India, de un misticismo religioso y pluriforme; finalmente, en el hemisferio más occidental, han nacido y crecido extraordinariamente, en los últimos milenios, los dos grandes monoteísmos, el judeocristiano y el islámico.<br />
El Concilio Vaticano II, en su Declaración «sobre las Religiones no cristianas», manifestó el respeto de la Iglesia católica por esas Confesiones religiosas, reconoció sus valores universales y decidió la creación en la Curia romana de un Organismo de diálogo y colaboración con ellas, al servicio de la Humanidad.</p>
<p>Hablemos, pues, de nuestra casa y familia. El «Atlas mundial de las Religiones» de «Le Monde Diplomatique», de París, declara en su edición más reciente que, en una población mundial de seis mil millones de habitantes, son cristianos en cifras redondas, dos mil millones, uno de cada tres. Y, de éstos, son católicos mil ciento cuarenta millones; el resto ortodoxos y protestantes. En nuestro país, según la última encuesta del CIS, el 81 por ciento de los españoles se confiesa católico; y, en el polo opuesto, el porcentaje de los no creyentes es de un 11 por ciento, el de ateos un cinco y, el uno por ciento de otras religiones.</p>
<p>No todos los bautizados son, como es obvio, cristianos ejemplares o católicos practicantes; sino que éstos suponen una discreta proporción, rondando la tercera parte. Mas, eso no quita para que muchos de los otros, aunque descuidados en sus deberes religiosos y morales, sigan sintiéndose cerca de Dios y estén impregnados, en sus costumbres y valores, de la cultura cristiana.</p>
<p>Desde la caída del muro de Berlín y en la primera década del sigo XXI, Europa vive un proceso acelerado de secularización y laicismo radical, tendente a relegar a Dios a la vida privada y confinar a la Iglesia en la sacristía; al socaire de un pluralismo étnico, ideológico, político y religioso o, más bien, irreligioso. Y, en España, se han implantado leyes que vulneran derechos humanos y menosprecian el humanismo cristiano, en asuntos tan capitales como la vida y la muerte, el matrimonio y la familia, las manipulaciones genéticas, quirúrgicas y educacionales del ser humano, en todo su proceso biológico.</p>
<p>En el mensaje del Papa al reciente Congreso internacional en Roma, «Dios hoy: con Él y sin Él, todo cambia», leemos lo que sigue: «Las experiencias de un pasado, aún no muy lejano de nosotros, nos enseñan que, cuando Dios desaparece del horizonte del hombre, la humanidad corre el riesgo de dar pasos hacia su propia destrucción». Huelga decir que Benedicto XVI se refiere a las tremendas catástrofes, en el siglo pasado, de los dos grandes imperios: Nazi y Estalinista, que, más que ateos, fueron furiosamente antiteístas.</p>
<p>Los ateos químicamente puros suelen ser siempre escasa minoría, puesto que negar o intentar demostrar la inexistencia de Dios es mucho más complicado que su contrario. Pienso que eso no ocurre sin lucha ni frustraciones interiores, lo que inspira un respeto a su conciencia, sin hurgar más en el asunto. Me sacudió hondamente hace muchos años, esta terrible afirmación de Nietzsche: «Si hubiera Dios, yo no soportaría no serlo». Saqué entonces la conclusión de que, cuando el hombre aparta a Dios de su existencia, no le queda otra salida que la de endiosarse a sí mismo.</p>
<p>En todo caso, el no creyente, aunque domine al máximo las ciencias o las técnicas del progreso, lo ignora todo sobre sí mismo: su origen, su misión y su destino. ¿De qué sirve, dijo Malraux, que el hombre llegue a la luna, para luego suicidarse allí? Es lo que llamó Henri De Lubac, El drama del humanismo ateo, y lo que ha llamado después Joseph Ratzinger, La orfandad del agnóstico.</p>
<p>No hay, sin embargo, que demonizar a nadie porque, como afirma San Pablo «Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad», y el mismo Jesús, que excusó ante el Padre a sus verdugos «porque no sabían lo que hacían». Optamos pues, en línea con el Secretariado pontificio para los no creyentes, y con la libertad religiosa en una sociedad democrática, por una convivencia civilizada con toda clase de personas, cuidando, en todo caso, de que nuestro testimonio evangélico contribuya a apagar la sed de Dios que late siempre en el corazón humano.<br />
Pasando a nuestro Credo, reconocemos que la fe es un don de Dios, quien nos creó a su imagen por amor; y que su Hijo bajó hasta nosotros del cielo al suelo, atravesando el tejado como el tullido del Evangelio. «En Dios vivimos, nos movemos y existimos», les predicó San Pablo a los intelectuales griegos en el Areópago de Atenas. Y encontramos pleno sentido a nuestra vida en la afirmación lapidaria de San Ignacio de Loyola: «El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios y, mediante esto, salvar el alma».</p>
<p>Me conmueve por eso escuchar la marcha militar fúnebre, que cantan los soldados, cuando portan sobre sus hombros el cuerpo inerte de un compañero, caído en acto de servicio: «Tú nos dijiste que la muerte/no es el final del camino;/ que, aunque muriendo, no somos/carne de un ciego destino./Tú nos hiciste, tuyos somos;/ nuestro destino es vivir,/siendo felices contigo, /sin padecer ni morir».</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/29041/de-tejas-arriba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Monseñor Munilla, un mal samaritano</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/28592/monsenor-munilla-un-mal-samaritano/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/28592/monsenor-munilla-un-mal-samaritano/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Jan 2010 19:48:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=28592</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, y autor de <em>La teología de la liberación</em> (EL PERIÓDICO, 18/01/10):</p>
<p>Haití, el país más pobre de América Latina y uno de los más pobres del mundo, ha sufrido un terremoto que ha causado decenas de miles de muertos y cientos de miles de damnificados. Las muestras de solidaridad llegadas desde todos los rincones del mudo no se han hecho esperar. Ha habido, sin embargo, una excepción: monseñor José Ignacio Munilla, recién nombrado obispo de San Sebastián, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/28592/monsenor-munilla-un-mal-samaritano/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, y autor de <em>La teología de la liberación</em> (EL PERIÓDICO, 18/01/10):</p>
<p>Haití, el país más pobre de América Latina y uno de los más pobres del mundo, ha sufrido un terremoto que ha causado decenas de miles de muertos y cientos de miles de damnificados. Las muestras de solidaridad llegadas desde todos los rincones del mudo no se han hecho esperar. Ha habido, sin embargo, una excepción: monseñor José Ignacio Munilla, recién nombrado obispo de San Sebastián, quien en una entrevista en la Cadena SER osó afirmar que existen males mayores que los que ha vivido en su propia carne la población haitiana. «Debemos llorar por nosotros, por nuestra pobre vida espiritual y por nuestra concepción materialista de la vida».<br />
Hasta ahora monseñor Munilla se había revelado como obispo conservador, más aún, como militante del integrismo, en sintonía con el proyecto restaurador de Benedicto XVI y con el apoyo de la mayoría del episcopado español. Como he tenido oportunidad de expresar públicamente en reiteradas ocasiones desde su elección como obispo de San Sebastián, no comparto esos planteamientos, que están en las antípodas del concilio Vaticano II. Pero los respeto y reconozco su derecho a expresarlos en público, como viene haciendo a través de los medios de comunicación.</p>
<p>Lo que me parece intolerable y no puede justificarse apelando a la libertad de expresión es la acusación de cómplices en el asesinato de inocentes que ha hecho a los parlamentarios españoles que han votado a favor de la ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Me parece un lenguaje condenatorio e insultante impropio de un obispo que debe demostrar respeto por la libertad de conciencia de los parlamentarios españoles como ciudadanos libres y como representantes de la voluntad popular. Son declaraciones de juzgado de guardia. ¿Cómo puede quedar impune llamar cómplices en el asesinato a personas que están ejerciendo el derecho y la obligación de elaborar leyes desde una ética laica, como corresponde a una sociedad democrática y a un Estado de derecho, y no desde una concepción religiosa? Los obispos deberían ser más cuidadosos con el lenguaje, como corresponde al ejercicio de sus funciones religiosas conforme al espíritu evangélico. Me gustaría recordar que los obispos no tienen inmunidad parlamentaria y que sus excesos verbales, sobre todo cuando atentan contra la honorabilidad y la dignidad de los representantes públicos, pueden llegar a ser delictivos y punibles.<br />
Pero donde monseñor Munilla ha traspasado todos los límites y ha demostrado su nula estatura moral ha sido en las declaraciones de la Cadena SER antes citadas. Son de las más escandalosas que nunca hubiera esperado escuchar. Pero no, no las he soñado ni las he inventado. Las he escuchado yo, las han escuchado cientos de miles de oyentes. Él las ha pronunciado en una emisión perfectamente audible. Y no se diga que han sido trucadas o sacadas de contexto. Son <em>ipsissima verba</em> Munilla. El contexto no es otro que una pregunta teológica de Gemma Nierga, directora del programa <em>La ventana</em>, ante la que hubiéramos esperado una respuesta igualmente teológica de identificación con las víctimas, de compartir su dolor y ponerse en su lugar. Esa es la verdadera compasión. Pero de la abundancia del corazón habla la boca.<br />
Estas afirmaciones revelan insensibilidad ante la suerte de cientos de miles de personas que han perdido la vida, están atrapadas entre los escombros o han quedado físicamente imposibilitadas o psíquicamente destrozadas. Demuestran insolidaridad con los supervivientes y falta de humanidad ante el sufrimiento ajeno. Al decir que todavía peor que el terremoto es nuestra pobre situación espiritual y que por eso hemos de llorar, monseñor Munilla se refugia en un espiritualismo desencarnado y sin entrañas de misericordia y renuncia a la actitud de compasión con las víctimas, que es un principio moral de las religiones, un imperativo ético y un sentimiento religioso universal.</p>
<p>Luego ha intentado aclarar sus declaraciones acusando a los medios de comunicación de tergiversarlas y afirmando que «el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, Dios ha prometido la felicidad eterna». ¡Pobre y evasivo consuelo! Qué poco se valora la vida humana. Las aclaraciones ratifican las declaraciones anteriores. Pero la respuesta a Munilla no se ha hecho esperar, y ha venido del misionero claretiano Héctor Cuadrado desde Haití: «Sin vida no hay religión, ni fe ni invocación a ningún Trascendente».<br />
Monseñor Munilla se ha comportado como el sacerdote y el levita del Evangelio, que pasaron de largo ante la persona malherida, y no como el buen samaritano, que la atiende, le cura las heridas, la sube a su cabalgadura y la lleva al hospital, haciéndose cargo de los gastos del tratamiento sanitario. Se ha comportado como un mal samaritano. ¿Cómo va a atreverse a leer dicha parábola en la misa sin que se le caiga la cara de vergüenza?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/28592/monsenor-munilla-un-mal-samaritano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Democracia en la Iglesia, ¿por qué no?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/28455/democracia-en-la-iglesia-%c2%bfpor-que-no/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/28455/democracia-en-la-iglesia-%c2%bfpor-que-no/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 22:47:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=28455</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, teólogo y autor de <em>Nuevo paradigma teológico</em>, Trotta, Madrid, 2010 (EL PAÍS, 07/01/10):</p>
<p>&#8220;Que no se le imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desee&#8221;. &#8220;Aquel que debe presidir a todos debe ser elegido por todos&#8221;. &#8220;No se debe ordenar obispo a nadie contra el deseo de los cristianos y sin haberles consultado expresamente al respecto&#8221;.</p>
<p>Seguro que no pocos lectores pensarán que estas tres afirmaciones están tomadas de algún documento de los movimientos cristianos de base o de colectivos de teólogas y teólogos contrarios al actual sistema de nombramiento de obispos. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/28455/democracia-en-la-iglesia-%c2%bfpor-que-no/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, teólogo y autor de <em>Nuevo paradigma teológico</em>, Trotta, Madrid, 2010 (EL PAÍS, 07/01/10):</p>
<p>&#8220;Que no se le imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desee&#8221;. &#8220;Aquel que debe presidir a todos debe ser elegido por todos&#8221;. &#8220;No se debe ordenar obispo a nadie contra el deseo de los cristianos y sin haberles consultado expresamente al respecto&#8221;.</p>
<p>Seguro que no pocos lectores pensarán que estas tres afirmaciones están tomadas de algún documento de los movimientos cristianos de base o de colectivos de teólogas y teólogos contrarios al actual sistema de nombramiento de obispos. Pues no. Son textos de los siglos III y V. El primero pertenece a san Cipriano (principios del siglo III-258), obispo de Cartago, quien consideraba &#8220;de origen divino&#8221; el derecho del pueblo a elegir a sus pastores. Su propia elección episcopal fue muy discutida.</p>
<p>Los dos siguientes corresponden a León Magno, papa de 440 a 461, el más importante del siglo V, que frenó la marcha de Atila sobre Roma. Y no son excepción en la literatura teológica de la época, ni se limitan a reflejar un ideal a conseguir. Los cito como una brevísima antología que podría ampliar con otros muchos testimonios en la misma dirección. La elección de los obispos por el pueblo fue una práctica habitual en la historia de la Iglesia durante el primer milenio, como demuestra el prestigioso teólogo holandés recientemente fallecido Edward Schillebeeckx en su libro <em>El ministerio eclesial.</em> Agustín (354- 430) y Ambrosio (340-397) se vieron obligados a aceptar su elección como obispos de Hipona y de Milán, respectivamente, incluso contra su voluntad, porque fueron aclamados por la comunidad cristiana. También Paulino de Nola (355-431), amigo de Agustín, Ambrosio y Jerónimo, fue elegido obispo por aclamación popular, siendo sacerdote casado.</p>
<p>El concilio de Calcedonia (año 451) se opuso a la ordenación de aquellos candidatos que no estuvieran vinculados a una comunidad, hasta el punto de declarar inválida esa ordenación. El obispo o sacerdote que dejaba de presidir una comunidad, volvía al estado laical.</p>
<p>A veces la elección era muy reñida, y se producían altercados si no se respetaba la voluntad del pueblo. Algo parecido sucede hoy, pero no porque la comunidad cristiana participe en la elección de los obispos, sino porque ésta se hace al margen suyo e incluso en contra de sus deseos. La oposición de la mayoría del clero de Guipúzcoa al nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de la diócesis no es un fenómeno aislado en la historia reciente de la Iglesia. Un caso similar se produjo con motivo de la ordenación episcopal de Alfonso López Trujillo como obispo auxiliar de Bogotá (Colombia) en 1971. Entonces no fue sólo el clero quien se opuso, sino una parte importante del pueblo, que mostró su disconformidad a través del lanzamiento de octavillas durante la ceremonia de la ordenación episcopal.</p>
<p>Sacerdotes de Barcelona hicieron una sentada en el patio del palacio episcopal disconformes con la manera de dirigir la diócesis de monseñor Marcelo González, venido de Astorga. Hace unos años se produjeron reacciones de protesta similares por el nombramiento de Jaume Pujol, miembro del Opus Dei, como arzobispo de Tarragona. Frecuentes son también las campañas de sacerdotes y de grupos cristianos cuando corre el rumor del nombramiento de un obispo que no consideran idóneo para su diócesis. Muchas veces se salen con la suya y consiguen que no se nombre al candidato <em>in péctore.</em></p>
<p>A propósito del conflicto provocado por el nombramiento de monseñor Munilla, he podido leer estos días que lo que está en juego son dos modelos de Iglesia: el de Uriarte, más democrático, y el de Munilla, más autoritario. Yo creo que este planteamiento es teológicamente incorrecto y en la práctica, engañoso. Los dos deben obediencia al Papa, que es quien los ha nombrado. Los dos se han caracterizado por prácticas autoritarias, cada uno en su diócesis. Uriarte ha vetado a varios profesores de la Escuela de Teología, vinculada a la Universidad de Deusto. Munilla impuso el traslado del seminario de Palencia a Madrid en contra de la opinión de un sector importante del clero palentino. El despotismo es la patología episcopal más común.</p>
<p>El problema radica, a mi juicio, en el sistema de nombramiento de los obispos. De ahí se derivan dos modelos de Iglesia: el jerárquico-patriarcal, que se sustenta en la elección de los obispos por el Papa sin intervención del pueblo cristiano, y el democrático-igualitario, que se basa en la elección de los dirigentes religiosos conforme al principio &#8220;un cristiano, una cristiana, un voto&#8221;. Una práctica acorde con la tradición de la Iglesia, que tiene su fundamento teológico en la dimensión comunitaria del cristianismo y que está en sintonía con los procesos electorales de las sociedades democráticas. Se me objetará que la Iglesia es de institución divina. Aun en ese supuesto, que es mucho suponer, no entiendo por qué la democracia tenga que ser contraria a la voluntad divina ni por qué el Papa y los obispos la defienden en la sociedad y no la practican en la Iglesia. ¿Cómo Dios puede querer la elección democrática de los gobernantes a nivel político y oponerse a ella en la comunidad cristiana?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/28455/democracia-en-la-iglesia-%c2%bfpor-que-no/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>De poetas y liturgias</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/27410/de-poetas-y-liturgias/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/27410/de-poetas-y-liturgias/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 18 Oct 2009 10:05:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=27410</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong> (ABC, 18/10/09):</p>
<p>Aún nos corren las lágrimas tras haber acompañado con la última palabra y el postrer silencio a nuestro poeta más acendrado y longevo José Antonio Muñoz Rojas. Se nos estaba callado los últimos decenios en Antequera donde había oído las primeras voces, auscultando amaneceres y atardeceres, recogiendo la voz y la llama de «Las cosas del campo». Nadie como él ha adivinado todas las irisaciones y formas, que la luz y el silencio, los chopos y los olivos, pueden tener en campo abierto. Y sin embargo nada más lejos de él que un &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/27410/de-poetas-y-liturgias/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Olegario González de Cardedal</strong> (ABC, 18/10/09):</p>
<p>Aún nos corren las lágrimas tras haber acompañado con la última palabra y el postrer silencio a nuestro poeta más acendrado y longevo José Antonio Muñoz Rojas. Se nos estaba callado los últimos decenios en Antequera donde había oído las primeras voces, auscultando amaneceres y atardeceres, recogiendo la voz y la llama de «Las cosas del campo». Nadie como él ha adivinado todas las irisaciones y formas, que la luz y el silencio, los chopos y los olivos, pueden tener en campo abierto. Y sin embargo nada más lejos de él que un fácil ruralismo de la naturaleza inmediata. Desde la Casería a Antequera y de Antequera a Madrid, hasta llegar a Cambridge fueron sus pasos y sus pasiones. De ahí que fueran tantas esas lecturas y amistades, que nos ocultaban sus textos aparentemente tan sencillos pero tan humanamente saturados desde esa humildad que sólo cede al peso de la verdad y de la vida.</p>
<p>Años del Colegio del Recuerdo en Madrid, donde hace amistades que serán perennes: Dámaso Alonso y José Luis Aranguren. Con ellos subirá a Gredos, para participar en las Conversaciones que dirigía don Alfonso Querejazu y que fueron fermento de esperanzas y libertades hispánicas a lo largo de veinticinco años. De aquella estancia es un texto suyo, desconocido para casi todos sus editores y lectores: «Carta al P. Querejazu sobre la perfección cristiana». La mejor poesía inglesa del XVI con J. Donne y del siglo XIX con Hopkins, a la vez que otros textos como el «Pilgrims progress» de Bunyan, rezuman allí humanismo y fe, para concluir con humor y holgura: «No quisiera acabar, don Alfonso, sin una frase de Gracián, ya que entre jesuitas y poetas sigue el juego que en alguna manera puede servir de alivio a este escrito, demasiado largo para carta y demasiado corto para comunicación; y en todo caso suficiente para su paciencia y es aquella de que la perfección hay que sazonarla con algún venial desliz. «Sazónese la perfección con algún venial desliz», dice Gracián». A su entusiasmo por Machado y Unamuno, de los que era diario lector y memorioso recitante, se unió su empeño de traductor de esos poetas ingleses, tan metafísicos y tan religiosos. El triángulo: Andalucía, Castilla, Inglaterra, circunscribió su vida. ¿No fue todo un símbolo el que le acompañara en las últimas horas su amigo, el benedictino de la Abadía de Ampleforth, D. Milroy?</p>
<p>Por los mismos días la ciudad de Ávila otorgaba el premio Teresa de Jesús a otro gran poeta, Ángel García López, que desde hace cuarenta años ha sido una presencia acogedora y generosa para la poesía nueva. Desde los años en los que ganó el premio Adonais hasta hoy ha cultivado todos los géneros, ritmos y metros de la poesía con perfección y fidelidad admirables, con humildad y sin estruendo alguno, similares a los que fueron el tono y timbre de José Antonio Muñoz Rojas. Yo no recordaba a Ángel, pero al encontrarnos en Ávila el pasado día 8 me saludó con esta pregunta: «¿Pero no te acuerdas de Alba?» ¿De qué Alba debía yo acordarme?</p>
<p>En la Pascua de Resurrección, a finales de marzo de 1970, se reunían en el Monasterio de Madres Benedictinas de Alba de Tormes un grupo de 22 personas, convocadas y presididas por el cardenal Tarancón junto a su báculo de madurez el P. Martín Patino. No se trataba de ningún contubernio político, sino de algo más recoleto y sereno: un encuentro de poetas, liturgistas, biblistas y teólogos. A la cabeza del grupo estaba un jesuita eminente el P. L. Alonso Schökel, el gran maestro de la poesía castellana y hebrea, que se había propuesto una obra gigantesca: verter toda la Biblia del hebreo y griego castellano, ordenando los textos del Misal y del Breviario. Previamente había editado en aquella sencilla pero adelantada editorial de Afrodisio Aguado, dos volúmenes de: Poesía española I: 1900-1925; II: 1925-1950, en la que muchos españoles nacimos a la poesía como palabra en llamas y a la belleza como destello de eternidad. Junto a ésta había publicado otra obra de carácter pedagógico: «La formación del estilo», manual obligado de cuantos adolescentes y jóvenes tomaban la pluma para emprender la aventura de escribir.</p>
<p>En la reunión de Alba estaba en juego algo trascendental: la que yo llamaría «transición litúrgica», tan importante y más que otras transiciones nacionales. De cómo oren un pueblo y una iglesia dependen muchas de sus decisiones fundamentales; de cuáles sean sus celebraciones y cánticos penden su alegría y su esperanza. Un pueblo que no canta su historia y no retiene la memoria de su grandeza o de sus abismos termina hundido en la tristeza y desesperanza. San Agustín recuerda en las Confesiones la sorpresa que le produjo la liturgia de la iglesia de Milán: «Entonces fue cuando se instituyó que se cantasen himnos y salmos, según la costumbre oriental, para que el pueblo no se consumiese del tedio de la tristeza» (9.7, 15).</p>
<p>El objetivo de la reunión de Alba de Tormes era preparar una edición de los libros litúrgicos, introduciendo himnos y lecturas en castellano, con música propia de nuestra tradición que vendrían a sustituir los himnos clásicos heredados de esa tradición latina, que se remonta a San Ambrosio. Para misión tan bella como ardua estaban presentes los jesuitas: L. A. Schökel, J. Mateos, J. B. Beltrán, J. L. Blanco Vega y J. M. Patino. Junto a ellos músicos como A. Bernaola, teólogos como O. González de Cardedal y los poetas, que eran mayoría: L. F. Vivanco, L. Rosales, F. Muelas, L. L. Anglada, A. García López, A. Albalá, C. y A. Murciano, A. Canales&#8230;</p>
<p>El resultado de aquellos encuentros pertenece a las conquistas más silenciosas pero más decisivas para la iglesia y la cultura española, a esas revoluciones que, como decía Nietzsche, vienen con pies de paloma, y por ello pocos las perciben. Que millones de españoles puedan oír la misa dominical o diaria en un castellano vivo, locuente, dúctil, y que esos mismos encuentren en su «Libro de horas» poemas que con entero realismo traduzcan su alma delante de Dios, otorgando todo aliento al dolor o a la acción de gracias, a la alabanza o al requiebro, es una conquista de la conciencia hispánica más decisiva que otras gestas altisonadas.</p>
<p>Esto llevó consigo otro gran logro: el rescate y reconciliación de muchos poetas, porque a esa divina liturgia fueron integrados no sólo los sonetos, liras, o endecasílabos de los consagrados: Lope, Juan de la Cruz, Fray Luis, Calderón, Quevedo o Góngora, sino los modernos, en explicitud católica unos y otros en aquella lejanía que anhela creer y clama por llegar a Dios. ¿Es baladí que hayan pasado a la oración de la iglesia García Lorca, Unamuno, Machado, Guillén, Vivanco, Gamoneda&#8230; o el presidente del Congreso de los Diputados por un partido de izquierdas, Adelardo López de Ayala? Máximo honor se ha hecho a su palabra convirtiéndola en medio de acercamiento de los hombres a Dios. Si gloria de un poeta es que el pueblo cante las coplas sin saber cuál es su autor, suprema gloria es para él que el pueblo rece a Dios con palabras suyas, que ya no sabe quién las creó.</p>
<p>¿Qué habrá pensado don Miguel de Unamuno, a quien la autoridad romana puso dos de los suyos en el Índice de libros prohibidos, al ver que ahora los orantes españoles podemos revivir con él el himno que redactó mientras, paseando al lado del Tormes, veía espejarse en sus aguas, las torres y los álamos?: «A la gloria de Dios se alzan las torres/ a su gloria los álamos,/ a su gloria los cielos, / y las aguas descansan a su gloria/ (&#8230;). El reposo reposa en la hermosura/ del corazón de Dios, que así nos abre/ tesoros de su gloria./ Nada deseo,/mi voluntad descansa,/ mi voluntad reclina/ de Dios en el regazo su cabeza/ y duerme y sueña&#8230;/Sueña en descanso/ toda aquesta visión de alta hermosura».<br />
Si Dios nos ha dado su mejor Palabra, nosotros tenemos que dirigirnos a él con nuestras palabras mejores. Él se las merece, y al proferirlas nosotros en oración nos volvemos también mejores, más transparentes y serviciales. Poesía y liturgia son dos ejercitaciones excelsas de la vida humana. Sin cantar y celebrar no podemos vivir; para hablar basta la prosa, para cantar es necesaria la poesía.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/27410/de-poetas-y-liturgias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La munición política de la Iglesia</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/27388/la-municion-politica-de-la-iglesia/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/27388/la-municion-politica-de-la-iglesia/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Oct 2009 16:37:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=27388</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Joan Antón Mellón</strong>, catedrático de Ciencia Política de la UB (EL PERIÓDICO, 17/10/09):</p>
<p>Cuarenta asociaciones provida, con el apoyo público de la Conferencia Episcopal de los obispos españoles y del PP, convocan hoy una manifestación en Madrid para protestar contra la reforma de la ley del aborto. Los cambios que el Gobierno promueve pretenden homologar nuestra legislación a la existente en la mayoría de Europa e incrementar la protección jurídica a mujeres y personal sanitario. Ante esta propuesta, la Conferencia Episcopal responde con argumentos tan sutiles como la afirmación: «Un pueblo que mata a sus hijos es un &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/27388/la-municion-politica-de-la-iglesia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Joan Antón Mellón</strong>, catedrático de Ciencia Política de la UB (EL PERIÓDICO, 17/10/09):</p>
<p>Cuarenta asociaciones provida, con el apoyo público de la Conferencia Episcopal de los obispos españoles y del PP, convocan hoy una manifestación en Madrid para protestar contra la reforma de la ley del aborto. Los cambios que el Gobierno promueve pretenden homologar nuestra legislación a la existente en la mayoría de Europa e incrementar la protección jurídica a mujeres y personal sanitario. Ante esta propuesta, la Conferencia Episcopal responde con argumentos tan sutiles como la afirmación: «Un pueblo que mata a sus hijos es un pueblo sin futuro». De esta forma, un tema socialmente tan complejo queda reducido, demagógicamente, a dos definidos bandos: «defensores del asesinato de niños» y «defensores de la vida». Y lo que debería ser un debate sereno se convierte, una vez más, en munición política para la oposición conservadora dedicada al acoso y derribo del Gobierno socialista en el tiempo que le queda, tras ingeniárselas para minimizar los efectos de la extendida corrupción en sus altos cargos. «Haremos todo lo posible para que la reforma de la ley del aborto no se apruebe», declaró a finales de septiembre la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría.</p>
<p>Para entender el papel político ultraconservador que está ejerciendo el máximo órgano rector de la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal, es necesario recordar el papel extremadamente reaccionario que dicha Iglesia ha desempeñado en España en toda la época contemporánea. La Iglesia española, salvo los curas obreros del franquismo, siempre se ha alineado con los poderosos y los privilegiados, defendido valores ultraconservadores y reaccionarios y propugnado la resignación y la caridad como únicos paliativos de las injusticias sociales. Injusticias como la terrible realidad de los abortos clandestinos realizados por sórdidos carniceros a mujeres pobres que no podían costearse el viaje a clínicas extranjeras y que se jugaban la salud y/o la vida en los años previos a la ley del aborto. Curiosamente, a la Conferencia Episcopal nunca le preocupó esa lacra social de los abortos clandestinos, solo que no se interrumpa ningún embarazo.<br />
Según esta reaccionaria concepción, la mujer no es dueña de su cuerpo y libre de decidir, es un instrumento de la Providencia Divina para perpetuar la vida. ¿Y cómo evitar los embarazos no deseados? Muy fácil, volviendo a vincular sexo y reproducción. Solo debe efectuarse el sexo con finalidades reproductivas y, si no es así, castidad y represión. Ante estas soluciones es imposible no recordar la ruina económica de la Iglesia católica norteamericana ante la extraordinaria cuantía de las indemnizaciones que ha tenido que pagar a las víctimas de los abusos sexuales de sus curas pederastas. Actividades recurrentes y durante años y años toleradas y ocultadas a la opinión pública por las altas instancias de la jerarquía católica, hasta que el volumen de estos repugnantes delitos ha sido tal que ha sido imposible ocultarlos más.<br />
Eso sí, hay que tener en cuenta las opiniones de S. Tomasi, observador permanente del Vaticano ante la ONU, según las cuales en otras iglesias también se han dado estos hechos y que los curas católicos pederastas no son pedófilos, sino efebófilos. Ni que decir tiene que cualquier persona sensata tiene una opinión muy clara sobre qué son dichos curas pederastas.<br />
Silencio ante las injusticias sociales, apoyo ideológico-cultural a las desigualdades, difusión sacralizada de creencias reaccionarias que trastornan hasta enfermar a sus practicantes. El balance es nefasto, salvo las actividades de asociaciones benéficas y órdenes religiosas misioneras. En España, el papel ideológico ejercido por la Iglesia católica ha sido de freno a cualquier iniciativa progresista. Los moderados ilustrados españoles del siglo XVIII tuvieron en la Iglesia un feroz e intransigente enemigo e, incluso, las Sociedades de Amigos del País fueron denunciadas al Santo Oficio. ¿Su pecado? Abogar por la libertad de pensamiento y potenciar la investigación científica y la enseñanza laica. A su vez, durante el trienio liberal (1820-1823) y fases históricas posteriores la Iglesia católica presentó una batalla frontal contra las propuestas progresistas de los liberales. ¿Su objetivo máximo? Evitar la igualdad ante la ley y la libertad de pensamiento y expresión. ¿Y durante la Restauración? Apoyo incondicional a los grupos sociales dominantes ante el clamor de las clases populares sobreexplotadas por las fases iniciales de la industrialización. Apoyo que les comportó la enemistad manifiesta de amplios sectores de dichas capas populares y que explotó, por ejemplo, en la Semana Trágica en la Barcelona de principios del siglo XX.</p>
<p>¿Y durante el franquismo? La Iglesia católica fue uno de los pilares de la dictadura y el Régimen ha sido definido, lúcidamente, como nacional-catolicismo. Simbólicamente podríamos recordar que en su lecho de muerto el dictador dispuso del brazo incorrupto de Santa Teresa y del manto de la Virgen del Pilar para ver si se podía detener la imparable agonía del Régimen. Un objetivo imposible, como pretender prolongar la tutela ideológica que la Iglesia católica ha ejercido sobre amplias masas de población. La modernidad ha arrasado dicha tutela y por ello la Conferencia Episcopal pretende recuperar terreno social remarcando los aspectos más políticos de sus mensajes, al ejercer como grupo de presión ante los poderes públicos y, como siempre, aliarse con los sectores políticos más reaccionarios.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/27388/la-municion-politica-de-la-iglesia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El valle de la cruz</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/26865/el-valle-de-la-cruz/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/26865/el-valle-de-la-cruz/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Sep 2009 19:24:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Civil]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=26865</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Anselmo Álvarez Osb</strong>,  Abad del Valle de los Caídos (ABC, 14/09/09):</p>
<p>Hoy, solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, los monjes celebramos en el Valle la fiesta patronal, a la vez que clausuramos el cincuentenario de la fundación del monumento.</p>
<p>Hasta estas alturas del Valle de Cuelgamuros ha estado llegando la resonancia de todos los acontecimientos vividos en estos años por nuestra nación, así como los juicios vertidos, en sentidos tan contrapuestos, sobre la significación de este lugar. Ha sido una marea a veces hirviente, pero aquietada y como absorbida por la densa quietud que lo envuelve.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26865/el-valle-de-la-cruz/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Anselmo Álvarez Osb</strong>,  Abad del Valle de los Caídos (ABC, 14/09/09):</p>
<p>Hoy, solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, los monjes celebramos en el Valle la fiesta patronal, a la vez que clausuramos el cincuentenario de la fundación del monumento.</p>
<p>Hasta estas alturas del Valle de Cuelgamuros ha estado llegando la resonancia de todos los acontecimientos vividos en estos años por nuestra nación, así como los juicios vertidos, en sentidos tan contrapuestos, sobre la significación de este lugar. Ha sido una marea a veces hirviente, pero aquietada y como absorbida por la densa quietud que lo envuelve.</p>
<p>Precisamente, es impresión general, entre los visitantes del Valle, la fuerte sensación de paz y sosiego que se experimenta en este rincón del Guadarrama. El silencio, la naturaleza y la espiritualidad ambientales se consideran por todos una de sus riquezas más apreciadas. Si alguna vez llegara la hora de tener que lamentar decisiones irreparables, una de las más sensibles sería la liquidación de este entorno de cultura y humanismo espirituales.</p>
<p>En este marco los acontecimientos se perciben bajo otra dimensión, no urgida por apremios o intimidaciones, sino desde la serenidad y la percepción directa de la realidad.</p>
<p>Se ha preguntado qué es lo que está en la génesis del Valle. Sin duda, algo más noble que cuanto se ha afirmado tantas veces. El Valle no es el monumento a una victoria, aunque esté en su origen, sino la memoria de la convulsión sufrida en la convivencia nacional. Es el memorial a las víctimas que, hermanos de patria y estirpe, debían reposar bajo las mismas bóvedas y recibir los mismos sufragios. La voluntad de reconciliación se impuso sobre cualquier otra consideración. Todos los documentos fundacionales del Valle reiteran un propósito que estuvo «guiado por el más elevado sentido de unidad y hermandad entre los españoles, sobre cuyo sacrificio triunfen los brazos pacificadores de la cruz» (Decreto-Ley, 23 agosto 1957).</p>
<p>Esa propuesta reconciliadora fue planteada en los únicos términos en que, entonces y en cualquier momento, resultaba viable: la que nos permite situarnos por encima de ideas e intereses excluyentes, interponiendo los símbolos primarios de la concordia entre quienes ya no están en trincheras opuestas, sino en presencia del mismo Juez y Padre. La pacificación a la que el Valle convoca no es tanto la de un general victorioso, como la que señala en la Cruz el lugar donde se rubricó la armonía de los hombres con Dios y entre sí.</p>
<p>Es una oferta que queda propuesta en toda la simbología del Valle, concretada en una Cruz, una Basílica y un altar, una necrópolis común, una liturgia única en sufragio por todos los caídos, de los cuales más de 35.000, republicanos y nacionales, descansan en la Basílica. También el Centro de Estudios Sociales fue concebido bajo esa finalidad.</p>
<p>Este lugar no parece pensado para apologías ni nostalgias: todas sus piedras hablan únicamente de la Cruz redentora y de Dios, Juez de vivos y muertos. A Él oran los monjes cada día, en cumplimiento de uno de los fines de la Fundación. Oran para que el sacrificio de esos caídos, unido al de Cristo, sirva para borrar las culpas de unos y otros. Oran por y con España entera para que la hostilidad de entonces se trueque en ansias de paz. Es en el Valle donde se viene reivindicando esa memoria de todos ante Dios desde mucho antes que se urgieran otros desagravios o reparaciones.</p>
<p>Cada año los monjes celebran un funeral por todos los caídos, como culminación de esos sufragios diarios. Es un acto de exclusivo sentido religioso y abierto a todos. Nos proponemos que así siga siendo, aunque con alguna variación de fechas, que contribuya a preservar esa significación. Ya a partir de este año la fecha de dicho funeral se traslada al 3 de noviembre, a las 11 horas.</p>
<p>La memoria litúrgica correspondiente a los aniversarios coincidentes de Francisco Franco y de José Antonio tendrá lugar durante la Misa conventual del día 20, a igual hora.</p>
<p>El Valle encierra un significado permanente como emblema de las grandezas y contrastes, de las aventuras y desventuras de nosotros mismos. Ese trozo de nuestra historia común debe ser preservado para las generaciones futuras, como cualquier otro de los que han dejado entre nosotros huellas profundas, inseparables de nuestra historia colectiva.</p>
<p>A lo largo de los años el número impresionante de sus visitantes y su testimonio mayoritario ha corroborado que el Valle constituye ya una posesión pacífica de los españoles, un lugar al que se viene sin complejos y al que muchos vuelven atraídos, según confesión propia, por la magia de este paraje natural y religioso. Un lugar que ha sido y es una ciudad viva, habitada por la presencia de los monjes, de los niños escolanes, de los empleados y sus familias, así como de los turistas o de los huéspedes que vienen en busca de silencio y reposo.</p>
<p>Ante esta realidad han sido muchas las voces de los españoles que, en momentos de acaloramiento, apremiaron a que no se profanara ni se levantara la mano contra símbolos sagrados que son cristianos y universales, venerados en España por casi todos, y respetados por la generalidad de los hombres. Signos que son axiomáticos para cualquier europeo, aun cuando no todos compartan su significado. En ellos está la imagen representativa del Valle. Aquí las espadas están en actitud de reposo, y sólo sirven para custodiar la paz de los que descansan en el interior del templo.</p>
<p>Cabe reparar en uno de esos símbolos: los monjes. Su venida y permanencia aquí se explican por las mismas razones que han motivado la creación de innumerables fundaciones monásticas en todos los tiempos. En ellas han primado únicamente los valores espirituales y humanos con que los monjes han nutrido la cultura de los pueblos. El concurso que se les ha solicitado lo han prestado siempre con una entera libertad de espíritu, como condición inexcusable de su autonomía. Y así se han mantenido los monjes del Valle: en una estricta independencia, en moderación y sobriedad de actitudes, pese al escenario tan complejo en que han debido desenvolverse.</p>
<p>Por eso, no han tenido que renunciar a nada que perteneciera a la institución eclesial y monástica. Han seguido siendo y haciendo lo mismo que los monjes de cualquier época y lugar: servir a Dios, a la Iglesia y a los hombres. Lo que se les pidió: su oración y trabajo, estaba en la tradición benedictina desde hacía quince siglos. Su actualidad es la que viene ilustrando diariamente Benedicto XVI.</p>
<p>En este día de la fiesta de la Santa Cruz los monjes vamos a realizar una sencilla ceremonia, durante la cual depositaremos al pie de la que aquí se alza dos pequeños fragmentos de piedra procedentes del Santo Sepulcro y de la roca del Calvario. Queremos significar con ello que las raíces de esta cruz del Valle brotan del único tronco de la Cruz de Cristo, convertida en clave de España, de Europa y del mundo. El Valle descansa a su sombra.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/26865/el-valle-de-la-cruz/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobre la prostitución de las catedrales</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/26359/sobre-la-prostitucion-de-las-catedrales/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/26359/sobre-la-prostitucion-de-las-catedrales/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 21:30:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio Cultural]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=26359</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ilia Galán</strong>, director de la revista <em>Conde de Aranda, Estudios a la luz de la Francmasonería</em> (EL PAÍS, 17/08/09):</p>
<p>Es tradición en la Iglesia referirse metafóricamente a la prostitución de la Santa Sede, la de Aviñón o Roma, del mismo modo que la Biblia tiene innumerables pasajes donde se habla de la infidelidad del <em>Pueblo Elegido</em> y en especial la de sus sacerdotes, a los que increpan una y otra vez numerosos profetas.</p>
<p>Una de las grandezas de la Iglesia Católica es su arte, en especial sus catedrales, donde se ha logrado un esplendor innegable dentro de la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26359/sobre-la-prostitucion-de-las-catedrales/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ilia Galán</strong>, director de la revista <em>Conde de Aranda, Estudios a la luz de la Francmasonería</em> (EL PAÍS, 17/08/09):</p>
<p>Es tradición en la Iglesia referirse metafóricamente a la prostitución de la Santa Sede, la de Aviñón o Roma, del mismo modo que la Biblia tiene innumerables pasajes donde se habla de la infidelidad del <em>Pueblo Elegido</em> y en especial la de sus sacerdotes, a los que increpan una y otra vez numerosos profetas.</p>
<p>Una de las grandezas de la Iglesia Católica es su arte, en especial sus catedrales, donde se ha logrado un esplendor innegable dentro de la historia de la humanidad. Pero ahora parece que esto sólo va a ser accesible para los que tienen una situación económica holgada.</p>
<p>Un acuerdo entre la Conferencia Episcopal y Patrimonio ha llevado a que nuestras catedrales cobren el acceso a quienes las visiten. Para el que quiera entrar a rezar se reserva una capilla, a veces de escaso valor artístico, o bien hay que esperar a las grandes celebraciones rituales.</p>
<p>Tan inmensos edificios son lugares especialmente diseñados para el recogimiento y la meditación: cuadros, retablos, vidrieras, todos esos conjuntos orgánicos hacen las delicias para la reflexión sosegada de lugareños, visitantes o curiosos. Sin embargo, los obispos, aliados con el Estado español, entregan así las catedrales para que sean devoradas, previo pago, por los turistas, tal vez sin reparar en que así otorgan ciertos derechos que hacen del espacio sagrado un lugar profano sometido a fotografías y risas, perdiéndose su recogimiento propio. Asimismo resultan chocantes y molestos los tenderetes de recuerdos, postales, libros y objetos varios que se están multiplicando en capillas o laterales de los templos.</p>
<p>La doctrina de Jesucristo no puede ser más clara en este asunto. El fundador de la Iglesia es una demostración vital del amor a todos, de la paciencia máxima, pero hay un pasaje único relatado por tres evangelistas donde no es así, pues nos muestra una escena violenta que debió ser muy llamativa por la importancia que tenía el Templo para la religión judía: &#8220;Llegan, pues, a Jerusalén. Y habiendo Jesús entrado en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en él; y derribó las mesas de los cambistas, y los asientos de los que vendían las palomas&#8221; (Mc, 11, 15-16). Y les dijo así: &#8220;Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la tenéis hecha una cueva de ladrones&#8221; (Mt, 21, 13).</p>
<p>Aunque todavía no hemos llegado a ver convertidas nuestras catedrales en centros comerciales que reduzcan su función religiosa a un rincón, si sustituimos las palomas para los sacrificios y el cambio de moneda por postales, <em>souvenirs</em> y otros objetos, nos hallamos ante una situación similar. Si además hay que pagar por entrar, se diría que podemos hallarnos con una situación similar a la relatada por Dostoievski con el cuento del <em>Gran Inquisidor,</em> donde la propia Iglesia volvería a matar a Cristo si volviera con forma humana. En este caso, no le dejarían entrar sin pagar.</p>
<p>Ante ese pasaje vemos que no tiene sentido que la Iglesia Católica compita con otras multinacionales del entretenimiento al gestionar así sus catedrales, ya que, entonces, las palabras de Miqueas (3,11) se les podrían echar encima: &#8220;sus sacerdotes enseñan por interés, y por dinero adivinan sus profetas&#8221;. Actuando así, el alto clero parece mostrarse más interesado en política o cuestiones monetarias, que en su función como pastores del alma.</p>
<p>Los obispos gestionan los bienes de la Iglesia, es decir, de la comunidad, pero no son sus propietarios, porque son de todos los cristianos. Los templos fueron construidos con inmensos sacrificios con el esfuerzo de todo el pueblo. Quitarnos así las catedrales es en cierto modo robar a todos.</p>
<p>Nos hallamos sin duda ante una conversión de las iglesias en museos y así son casi más visitadas por turistas que por fieles, pero a ello ha contribuido la jerarquía, también haciendo exposiciones en ellas, como <em>Las Edades del Hombre.</em> De hecho, las iglesias se mantienen mejor también con su patrimonio cuando mantienen el culto. Cuando las desacralizan suelen despojarse y desnudas dejan de mostrar, curiosamente, sus intimidades, sus tesoros.</p>
<p>Con la crisis económica, los que están sin trabajo y los pobres no podrán aprovechar lo que fue hecho para todos, pues hasta ahora una de las grandes maravillas de nuestros santuarios era que hasta el más miserable podía entrar y disfrutar de algunas de las mejores obras de arte de la historia, de su paz, lo que no podían hacer con los palacios. A los más piadosos se les echa a un rincón, los turistas pagan, pero también hay muchos &#8220;híbridos&#8221; que entran a admirar el arte y también rezan porque tienen fe, o meditan.</p>
<p>Hace falta dinero para mantener esos maravillosos monumentos y controlar que no entren a robar, sí, pero que lo extraigan de lo que reciben del Estado, que no gasten si quieren en ciertas iluminaciones o en calefacción y, si no tienen dónde recaudar, que alquilen los fastuosos palacios episcopales o busquen cualquier otro sistema. En España, culturalmente cristiana, el patrimonio artístico español es mayormente religioso, pero que no nos lo secuestren. La simonía es un triste pecado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/26359/sobre-la-prostitucion-de-las-catedrales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El peregrinaje político de Benedicto XVI a Israel</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/25838/el-peregrinaje-politico-de-benedicto-xvi-a-israel/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/25838/el-peregrinaje-politico-de-benedicto-xvi-a-israel/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 27 May 2009 06:33:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=25838</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Samuel Hadas</strong>, Primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede, analista diplomático, colaborador del diario La Vanguardia y de la revista Política Exterior, asesor del Centro Peres para la Paz, presidente del Israel Jewish Council for Interreligious Relations y asesor del Congreso Judío Mundial para Relaciones Interreligiosas (REAL INSTITUTO ELCANO, 27/05/09):</p>
<p><strong>Tema:</strong> ¿Cuáles son las implicaciones políticas de la visita del Papa Benedicto XVI en Israel?</p>
<p><strong>Resumen: </strong>Las singulares relaciones entre el pueblo judío y la Iglesia Católica, así como la posición de la Santa Sede frente al conflicto palestino-israelí han hecho que las connotaciones &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25838/el-peregrinaje-politico-de-benedicto-xvi-a-israel/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Samuel Hadas</strong>, Primer embajador de Israel en España y ante la Santa Sede, analista diplomático, colaborador del diario La Vanguardia y de la revista Política Exterior, asesor del Centro Peres para la Paz, presidente del Israel Jewish Council for Interreligious Relations y asesor del Congreso Judío Mundial para Relaciones Interreligiosas (REAL INSTITUTO ELCANO, 27/05/09):</p>
<p><strong>Tema:</strong> ¿Cuáles son las implicaciones políticas de la visita del Papa Benedicto XVI en Israel?</p>
<p><strong>Resumen: </strong>Las singulares relaciones entre el pueblo judío y la Iglesia Católica, así como la posición de la Santa Sede frente al conflicto palestino-israelí han hecho que las connotaciones políticas de la visita “religiosa” del Papa Benedicto XVI a Israel hayan despertado gran expectación. El Papa ha tenido que sortear en Israel y en los territorios palestinos arriesgados campos de minas políticos. Pese a algunas controversias, la visita ha satisfecho a casi todos: ha sido una visita más para los libros de historia que para la prensa de hoy.</p>
<p><strong>Análisis</strong></p>
<p><em>Relaciones “tortuosas y laberínticas”</em></p>
<p>El peregrinaje del Papa ha sido seguido en todo el mundo con gran expectación, sobre todo por católicos y judíos, y con gran curiosidad, por otros. La Santa Sede había insistido una y otra vez que no era intención del Papa “mezclar política y religión” y que su peregrinaje tenía como destino las comunidades católicas y los lugares santos del cristianismo: una visita religiosa. Pero las evidentes connotaciones políticas de una visita a Israel, Jordania y los territorios palestinos del tercer Papa que visita Tierra Santa en casi cinco décadas, relegaron su dimensión religiosa a un segundo plano.</p>
<p>Nadie ignora que la diplomacia vaticana está motivada en la misma medida por consideraciones religiosas y políticas. Reforzar la presencia de la Iglesia Católica en Tierra Santa ha sido siempre uno de los cometidos relevantes de la Iglesia Católica, sobre todo en vista de la emigración de sus fieles como resultado de la situación política en la región. Evidentemente éste ha sido uno de los objetivos que señaló Benedicto XVI para su visita, pero a sabiendas que se encontraría con las contradictorias aspiraciones nacionales de israelíes y palestinos, así como las nada fáciles relaciones de su Iglesia con judíos, musulmanes y las demás denominaciones cristianas en la región. La expectación despertada por su visita estuvo motivada evidentemente por su dimensión política.</p>
<p>Las singulares relaciones entre la Santa Sede y el Estado judío, definidas en su momento por el padre jesuita Michael Perko como “relaciones tortuosas y laberínticas”, adquirieron en esta visita un singular protagonismo. Conviene recordar que la actitud del Vaticano hacia el Estado de Israel desde mucho antes de su creación fue negativa y hasta hostil, en primer lugar por consideraciones de orden teológico. Para los teólogos católicos, la pérdida de la soberanía y la expulsión de los judíos de la tierra de Israel fueron consecuencia de su negativa de reconocer a Jesús como el Mesías. Ya en 1904, cuando el fundador del sionismo político, Theodor Herzl, solicitara del Papa Pío X su apoyo a la creación de un Estado judío en Palestina, éste lo rechazó contundentemente, aduciendo que al no reconocer los judíos a Jesús la iglesia no podía reconocerles el derecho a retornar a Tierra Santa. El exilio de los judíos habría sido su castigo por lo que no podía reconocer la legitimidad de su presencia soberana en Tierra Santa. Posteriormente, las consideraciones teológicas han dejado lugar a las de orden político.</p>
<p>Las relaciones Israel-Santa Sede deben verse en el contexto de las complejas relaciones entre el pueblo judío y la Iglesia Católica, unas relaciones “teñidas de sangre y lágrimas”, como declarara el Cardenal Joseph Ratzinger en Jerusalén en 1994. Estas relaciones cambiaron sustancialmente después de que en 1965 el Concilio Vaticano II, indudablemente uno de los actos de mayor relevancia de la Iglesia Católica en el siglo XX, decidiera, entre otras cosas, asumir nuevas actitudes respecto a su difícil relación con el pueblo judío, iniciándose así para la Iglesia un período de toma de conciencia en el que intentó superar un pasado no muy lejano de historias trágicas, resentimientos y recelos, lleno de prejuicios mutuamente alimentados durante siglos a raíz de 1a conducta de la Iglesia hacia los judíos. La declaración <em>Nostra Aetate</em>, aprobada en el Concilio, puso fin a la secular enseñanza de que los judíos eran culpables de deicidio, al rechazar la doctrina según la cual sobre ellos pesaba la acusación colectiva por la crucifixión de Cristo. El odio a los judíos es considerado por la Iglesia Católica incompatible con el cristianismo. Esta nueva postura se convirtió en doctrina y contribuyó notablemente a derribar acendrados prejuicios. El Concilio Vaticano II y su declaración <em>Nostra Aetate</em> se constituyeron así en los cimientos de un nuevo edificio teológico, construido ladrillo a ladrillo, que desde entonces modifica en forma gradual la actitud de la Iglesia católica hacia el pueblo judío y el Estado de Israel.</p>
<p>Pero debieron transcurrir 45 años para que la Santa Sede modificara su actitud hacia el Estado de los judíos. En 1947, en su deseo de restablecer su influencia en Tierra Santa y los Santos Lugares apoyó la internacionalización de Jerusalén, cuando las Naciones Unidas decidieron la partición del mandato británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. Desde el momento mismo de la creación del Estado de Israel las relaciones con la Santa Sede fueron complejas y conflictivas. Distintas fueron las razones mencionadas como causa de la negativa de la Santa Sede a establecer relaciones diplomáticas con Israel: el estatuto de Jerusalén y los Santos Lugares; la solución del problema palestino por medio de la creación de su hogar nacional; y la preocupación por las minorías católicas en los países árabes, ante el temor de represalias. La Santa Sede no quería crear antagonismos en el mundo árabe, por lo que perseveró en una postura generalmente pro-árabe. Con todo, los portavoces de la Santa Sede indicaron que no tenían reserva alguna sobre la legitimidad del Estado de Israel, reconociéndolo de forma implícita como país miembro de la comunidad internacional. Se podía asumir que la Santa Sede vería la creación del Estado judío como una oportunidad para reparar la injusticia causada por la iglesia a los judíos en el transcurso de las generaciones. Por el contrario, su actitud fue desde un principio negativa y por momentos hostil hasta el establecimiento de las relaciones diplomáticas.</p>
<p>“La Santa Sede y el Estado de Israel, atendiendo al carácter único y a la significación universal de Tierra Santa, conscientes de la naturaleza única de las relaciones entre la Iglesia católica y el pueblo judío, el proceso histórico de reconciliación y de comprensión, y de la amistad mutua creciente entre los católicos y los judíos&#8230;”. Con estas palabras se inicia el preámbulo del Acuerdo Fundamental entre el Estado de Israel y la Santa Sede, firmado en Jerusalén el 30 de diciembre de 1993, un acuerdo que allanó el camino hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas el 15 de junio de 1994. Evidentemente, no es éste el lenguaje convencional de la diplomacia internacional. Pero no podría ser de otra manera, por cuanto no se trataba de un acto diplomático más sino de un hecho singular, porque singulares son sus protagonistas. Estados con un significado histórico y espiritual innegables: Israel, con una identidad propia, al que está vinculado en forma vital el pueblo judío y la Santa Sede, un Estado según la jurisprudencia internacional pero con una finalidad muy específica, no identificable con la de los demás Estados, pues la Santa Sede es el gobierno de la Iglesia Católica y su acción se dedica fundamentalmente a la Iglesia.</p>
<p>Desde el momento en que se formalizaron las relaciones entre el Estado de Israel y el Vaticano, no han estado exentas de períodos de tensión e incluso de crisis. Cada una de las partes ha sumado errores que los medios de comunicación no dejaron de destacar en vísperas de la visita. Por ejemplo, la sonada controversia causada por la decisión del Papa de renovar la misa en latín, que contiene alusiones agraviantes para los judíos (excluidas posteriormente). Otro tema conflictivo ha sido el reciente levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos ordenados por el arzobispo integrista Marcel Lefebvre, uno de los cuales, Richard Williamson, pocas semanas antes había declarado que el Holocausto judío no existió, que no hubo cámaras de gas y que “solo murieron 300.000 judíos”. La reacción de Israel y de las comunidades judías en el mundo obligó al Papa a renovar su “total e indiscutible solidaridad con nuestros hermanos destinatarios de la Primera Alianza” a la vez que expresó su esperanza de “que la memoria del Holocausto sea una advertencia contra el olvido y la negación”, después de aclarar que la cancelación de la excomunión de los lefebvristas no implicaba su restitución a funciones en la Iglesia. Otro tema de discordia sigue siendo la controvertida iniciativa de canonización del Papa de la Segunda Guerra Mundial, Pio XII, cuyo silencio ha sido severamente criticado por los judíos, que consideran que poco o nada hizo para condenar las persecuciones del régimen nazi. Benedicto XVI defendió en más de una oportunidad el papel de Pio XII durante la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>También Israel ha aportado lo suyo: su política en el conflicto con los palestinos ha suscitado críticas en el Vaticano: la política de concesión de visados a miembros del clero originarios de países árabes, sus restricciones a sus movimientos entre Israel y los territorios ocupados, así como las limitaciones que, por razones de seguridad, impone a los fieles residentes en los territorios ocupados, quienes no siempre pueden acceder a los Lugares Santos de Jerusalén, etc. Sobre todo, el Vaticano critica a Israel por la excesiva dilatación de las negociaciones sobre el acuerdo financiero que se refiere a cuestiones fiscales y de la propiedad de algunas instituciones católicas en el Estado de Israel, acuerdo que, según la Iglesia Católica, debe proporcionarle la seguridad jurídica y fiscal necesaria para realizar sus tareas. El ambiente positivo creado por la visita ha permitido, aseguran ambas partes, “significativos progresos en unas negociaciones” que se prolongan desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede e Israel.</p>
<p><em>Benedicto XVI y los israelíes</em></p>
<p>El Papa llegó a Israel precedido por las polémicas causadas por algunos de sus actos. A Israel le interesaba sobremanera la imagen que dejaría la visita del Papa y, por supuesto, su contribución a la profundización del diálogo entre la Santa Sede y el Estado de Israel, mientras que la Iglesia local esperaba la consolidación de su presencia en Israel y en los territorios palestinos. Los palestinos, a su vez, esperaban un respaldo inequívoco del Papa a sus aspiraciones a un Estado propio.</p>
<p>Cada una de las palabras y gestos del Papa fueron examinadas con lupa en la búsqueda de mensajes y significados. En vísperas de su visita, el Patriarca Latino en Jerusalén, Fouad Twal, que había advertido previamente a sus superiores en el Vaticano sobre las dificultades que el Papa encontraría en el curso de su visita, comentó al diario israelí <em>Haaretz</em>: “Lo que más me preocupa son los discursos que el Papa deberá pronunciar aquí. Una palabra a los musulmanes y tendré problemas, otra a los judíos y tendré problemas”. Y problemas no le faltaron.</p>
<p>Apenas arribó a Israel, el Papa Benedicto XVI, en la ceremonia de recepción, condenó con duras palabras el antisemitismo, exigió que no se rebajara el horror del Holocausto y rindió un sentido homenaje a las seis millones de víctimas judías, utilizando, como ya lo hace desde hace tiempo la Iglesia, el término hebreo, <em>Shoah</em>.</p>
<p>Pero sus cálidas palabras no impidieron que el discurso que más expectativas despertara, el pronunciado en el Memorial del Holocausto <em>Yad Vashem</em>, en Jerusalén –en el que proclamó que “los gritos de las víctimas del Holocausto aún resuenan en nuestros corazones”– haya sido reprobado por muchos israelíes, que no ocultaron sus críticas. En su visita a Yad Vashem, la más importante de su periplo para sus anfitriones israelíes debido a las susceptibilidades que despierta entre los judíos en el mundo y en Israel el Holocausto, su alocución suscitó una polémica generalizada. Para algunos se trató del discurso de un teólogo, “académico, didáctico, abstracto” pero carente de la sensibilidad que se requiere del líder máximo de una Iglesia empeñada en el difícil diálogo con el judaísmo. El Papa habló en términos demasiado abstractos sobre la lección del Holocausto. Algunos le reprocharon, por ejemplo, la falta de sensibilidad al no recordar la responsabilidad de los nazis. Habló de muertos y no de asesinados y no expresó remordimiento por lo que hicieron sus compatriotas, comentó un analista israelí. Así como en su reciente visita a África desató un vendaval por lo que dijo, en su visita a Israel causó desencanto por lo que no dijo, editorializó el cotidiano israelí <em>Haaretz</em>.</p>
<p>Muchos esperaban por lo menos una apología de un Papa que, escribe una comentarista israelí, había sido en su juventud miembro de las Juventudes Hitlerianas y sirvió en la <em>Wehrmacht</em> hasta que desertó en 1944. Las críticas motivaron una inusual conferencia de prensa del portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, que declaró que “nunca, nunca, nunca” el joven Joseph Ratzinger perteneció a las fanáticas Juventudes Hitlerianas (posteriormente debió retractarse porque, efectivamente, Ratzinger había pertenecido a este movimiento) y “que fue enrolado a la fuerza en la unidad de auxiliares de la defensa antiaérea”, por lo que “no tiene que justificarse ante nadie”.</p>
<p>Se equivocaron quienes se apresuraron a criticar al Papa. Benedicto XVI, desde el inicio de su pontificado ha reiterado los singulares lazos que unen a judíos y católicos y repudió el antisemitismo y el negacionismo del Holocausto. Indudablemente, deberán transcurrir aún décadas, sino siglos, antes de que judíos y cristianos puedan desembarazarse del peso de una historia horrenda y de acendrados prejuicios mutuos, pero la actitud del Papa hacia el pueblo judío e Israel ha sido desde el inicio de su pontificado más que positiva, pese a inevitables malentendidos. Se equivocan quienes, al ocuparse de algunas omisiones en su discurso, se apresuraron a enjuiciar al Papa atribuyéndole indiferencia ante el antisemitismo, cuando pocas horas antes, a su llegada, lo había condenado enfáticamente a la vez que señalaba que el vínculo entre el pueblo judío y los cristianos es un vínculo de gran valor histórico. Uno de los más destacados columnistas israelíes, al analizar el acontecimiento, en un artículo titulado “Exageramos”, criticó severamente a los críticos del Papa. De haber examinado sus palabras en su dimensión más profunda, los críticos habrían comprobado que estuvo enfocado en conceptos de la memoria, la memoria de las víctimas. El Papa había elegido la vía de la razón y no la del corazón.</p>
<p>En la ceremonia de despedida en el aeropuerto el Papa tuvo la oportunidad de referirse a las críticas cuando insistió en que el Holocausto nazi nunca debe ser olvidado o negado, pues se trata de un espantoso episodio en el que “tantos judíos fueron brutalmente exterminados por un régimen sin Dios que propagó una ideología de antisemitismo y odio”.</p>
<p>No faltaron expresiones de intolerancia y sobresaltos, como el protagonizado por un clérigo musulmán en el acontecimiento dedicado al diálogo interreligioso en Jerusalén, al que fueron convocados judíos, cristianos y musulmanes, e israelíes y palestinos involucrados en el diálogo. El acto finalizó abruptamente cuando el jeque palestino Taisir Tamini tomó la palabra para lanzar toda clase de exabruptos contra Israel. Cuando se le tradujeron al Papa los comentarios del clérigo, abandonó la sala contrariado, interrumpiéndose así el acto. Esta fue una situación embarazosa similar a la vivida por el Papa Juan Pablo II en su visita a Tierra Santa, en el año 2000, en otro encuentro interreligioso en Jerusalén.</p>
<p><em>El Papa, Israel y las aspiraciones nacionales de los palestinos</em></p>
<p>La corta visita de Benedicto XVI a la ciudad palestina de Belén ha sido, en opinión de los palestinos, un éxito político por su impacto entre los palestinos y en el mundo árabe en general.</p>
<p>Antes, ya a su llegada a Israel, había apelado a una reconciliación entre israelíes y palestinos, recordando a los políticos la necesidad de una solución justa al conflicto basada en dos Estados para los dos pueblos. Al despedirse de Israel, en presencia del presidente Shimon Peres y del primer ministro Benjamin Netanyahu, el Papa, además de insistir en la necesidad del reconocimiento universal del derecho a la existencia de Israel en paz y seguridad, recordó el derecho de los palestinos a un hogar nacional soberano e independiente, y “a vivir con dignidad y viajar libremente”. Abiertamente criticó las limitaciones que Israel impone a los palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania, con el muro y los puestos de control que dificultan la vida de los palestinos en Cisjordania, así como el bloqueo de la franja de Gaza. “Dejad que la solución de dos Estados se convierta en una realidad y no siga siendo un sueño”, declaró.</p>
<p>En sus declaraciones en Belén, Benedicto XVI abordó todos los problemas que marcan la realidad palestina. Criticó sin ambages la política israelí y apoyó la creación de un Estado palestino. Para el Papa es una tragedia que aún se levanten muros. Junto al muro que Israel levantó en las inmediaciones de Belén, el Papa hizo un llamamiento para que en ambos lados del muro se resista el impulso a vengarse por pérdidas o heridas. Criticó, como era de esperar, la construcción del muro, aunque sin referirse a la razón de Israel para construirlo: la necesidad de encontrar una solución a la ola de atentados terroristas suicidas que había sacudido al país. En el campo de refugiados que visitó habló extensamente sobre la difícil situación de los palestinos.</p>
<p>No obstante, no faltaron críticas por parte de quienes esperaban un apoyo más contundente a las aspiraciones de los palestinos y a las críticas de los islamistas. Algunos líderes islámicos habían llamado con anterioridad a boicotear la visita. La organización extremista islámica palestina Yihad Islámica consideró la visita “un desprecio al sufrimiento del pueblo palestino”. En síntesis, una visita eminentemente política.</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p><em>Una visita para los libros de historia</em></p>
<p>El Papa ha cruzado en su visita a Israel y en territorio palestino campos sembrados de minas, saliendo indemne. Aunque no exenta de problemas, ha sido una visita positiva. No faltaron los decepcionados, pero muchas de las críticas que se le hicieron han sido injustificadas y en algunos casos han distorsionado la realidad. Lo atestiguan los supervivientes del Holocausto, así como los rabinos que toman parte en el diálogo judio-católico, que salieron en su defensa. “La visita”, comentó el presidente Peres, “ha sido más una visita para los libros de historia que para la prensa de hoy”. El Papa llegó a Israel en una visita de buena voluntad.</p>
<p>La actitud del Papa hacia el pueblo judío e Israel, aún con anterioridad a su nombramiento para su alta misión, ha sido positiva, pese a algunas de sus problemáticas decisiones. Siendo Cardenal formó parte de la comisión de la Santa Sede que recomendó al Papa Juan Pablo II establecer relaciones diplomáticas con Israel. Ha renovado la expresión de su total solidaridad “con nuestros hermanos de la Primera Alianza” y auguró que la memoria del Holocausto induciría a la humanidad a reflexionar sobre el poder del mal. Su condena del negacionismo habrá llegado seguramente a los oídos del presidente iraní Ahmadineyad, que un día sí y otro también proclama que Israel debe ser borrado del mapa y que el Holocausto no existió. De ahí que, pese a las controversias suscitadas por algunas de sus decisiones en el pasado, el Papa ha sido un huésped bienvenido en Israel.</p>
<p>En las relaciones entre el Estado de Israel y la Santa Sede han surgido no pocos problemas, algunos de los cuales no han encontrado aún soluciones adecuadas. Evidentemente, ambas partes han sumado errores a lo largo de los 15 años transcurridos desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas, pero se espera que la atmósfera creada por la visita contribuya a su solución.</p>
<p>La visita de Benedicto XVI ha sido histórica y contribuirá a profundizar el diálogo entre judíos y católicos y entre el Estado de Israel y la Santa Sede. El Papa sigue por el camino trazado por su predecesor Juan Pablo II, que puso a la Iglesia Católica frente a sus responsabilidades históricas con los judíos.</p>
<p>¿Contribuirá, además, la simbólica visita del Papa a la paz en Oriente Medio? ¿Servirán sus llamamientos a la paz en una parte del mundo donde la religión es parte del problema pero no de su solución? Los líderes religiosos que transmiten el verdadero mensaje de sus religiones, que es un mensaje de paz, han dejado un vacío que es ocupado por fanáticos extremistas que manipulan los sentimientos religiosos de los fieles. Quizá la influencia espiritual de un Papa sin divisiones armadas aliente a los verdaderos líderes religiosos a seguir su ejemplo e implicarse a conciencia en la búsqueda de soluciones pacíficas a los problemas que aquejan a esta región, problemas que minan cada vez más su estabilidad y acercan el peligro de nuevos estallidos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/25838/el-peregrinaje-politico-de-benedicto-xvi-a-israel/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Iglesia que resistió al franquismo</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/25079/la-iglesia-que-resistio-al-franquismo/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/25079/la-iglesia-que-resistio-al-franquismo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 15 May 2009 21:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria Histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=25079</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julián Casanova</strong>, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza (EL PÁIS, 15/05/09):</p>
<p>Hace unos días murió Wilberto Delso, ex sacerdote que protagonizó en los dos últimos años del franquismo un duro enfrentamiento con el entonces arzobispo de Zaragoza Pedro Cantero Cuadrado.</p>
<p>Wilberto Delso era desde mayo de 1968 párroco de Fabara, una pequeña localidad zaragozana de 1.500 habitantes. El conflicto comenzó seis años después, en mayo de 1974, cuando, con motivo de una visita pastoral al pueblo, un grupo de vecinos le transmitió al arzobispo graves acusaciones contra su párroco: usaba un léxico &#8220;grosero e indecente&#8221;, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25079/la-iglesia-que-resistio-al-franquismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julián Casanova</strong>, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza (EL PÁIS, 15/05/09):</p>
<p>Hace unos días murió Wilberto Delso, ex sacerdote que protagonizó en los dos últimos años del franquismo un duro enfrentamiento con el entonces arzobispo de Zaragoza Pedro Cantero Cuadrado.</p>
<p>Wilberto Delso era desde mayo de 1968 párroco de Fabara, una pequeña localidad zaragozana de 1.500 habitantes. El conflicto comenzó seis años después, en mayo de 1974, cuando, con motivo de una visita pastoral al pueblo, un grupo de vecinos le transmitió al arzobispo graves acusaciones contra su párroco: usaba un léxico &#8220;grosero e indecente&#8221;, promovía &#8220;la lucha violenta de clases&#8221;, despreciaba la autoridad de la Iglesia y enseñaba &#8220;la liberación sexual&#8221; a la juventud. A la vista de esas acusaciones, Cantero Cuadrado decidió, el 14 de junio, cesar a Wilberto Delso como cura de Fabara.</p>
<p>Wilberto Delso se negó a acatar esa decisión y le secundaron 24 sacerdotes de la diócesis, que se consideraban también cesados y, en carta al arzobispo, criticaban su &#8220;autoritarismo&#8221; y su intento de &#8220;ahogar&#8221; a un sector de la Iglesia que trataba de &#8220;comprometerse en la liberación de los oprimidos&#8221;. La jerarquía diocesana apoyó a Cantero, secundado también por el Ayuntamiento franquista de Fabara, mientras que Delso encontró el respaldo de un sector considerable de vecinos y de diversas comunidades cristianas de Aragón.</p>
<p>El conflicto se enquistó: Cantero no cedió y nunca permitió que Delso volviera a ejercer como párroco de Fabara. Algunos de esos curas, como el propio Delso, abandonaron el sacerdocio, formaron familias y se ganaron la vida como trabajadores.</p>
<p>La rebeldía de esos sacerdotes frente a la jerarquía reflejaba el proceso de transformación en el que se encontraba la Iglesia católica en los últimos años del franquismo. Ya no era la Iglesia de la cruzada, la que había intentado recatolizar España a golpe de represión, moral reaccionaria y valores religiosos tradicionales. Pero el legado que le quedaba de esa larga época dorada de privilegios era tan impresionante que muchos de sus representantes caminaron asidos de la mano con el Caudillo hasta el final. Cantero Cuadrado y Wilberto Delso representaban los polos antagónicos de esa Iglesia que, cuando el franquismo agonizaba, transitaba entre el autoritarismo y la protesta de los curas obreros.</p>
<p>Cantero Cuadrado había sido capellán del arma de Caballería durante la guerra y asesor nacional de la institución falangista Auxilio Social en los primeros años de la dictadura. Estudió Humanidades, Filosofía, Teología y Derecho, pero toda su ciencia la puso al servicio de Franco, como procurador en Cortes, consejero del Reino y, al morir Franco, miembro del Consejo de la Regencia. No bastaba con ser obispo, en Barbastro (1952-1954), en Huelva (1954-1964), y arzobispo de Zaragoza (1964-77). Un verdadero dirigente de la Iglesia de Franco debía llevar su compromiso más lejos, hasta mancharse en la &#8220;democracia orgánica&#8221; montada por el Caudillo salvador. Para eso habían hecho la guerra y para eso conquistaron la paz. Cantero murió en 1978, tres años más tarde que su Generalísimo. Tenía 76 años. Toda una vida al servicio de la Patria.</p>
<p>Pero la jerarquía eclesiástica, el catolicismo y el clero no pudieron permanecer inmunes a los cambios socioeconómicos y culturales que desde comienzos de los años sesenta desafiaron al aparato político de la dictadura franquista. La secularización de la sociedad española, que acompañó ese rápido proceso de industrialización y urbanización, coincidió en el tiempo con tendencias generales de cambio que llegaban desde el Concilio Vaticano II. La opinión y práctica católica comenzó a ser más plural, con sacerdotes jóvenes que abandonaban la ideología tradicional, trabajadores de la JOC (Juventud Obrera Católica) y de la HOAC (Hermandad Obrera Católica) que militaban en contra del franquismo, y sectores cristianos que elucubraban con los marxistas sobre la futura sociedad que seguiría al derrumbe del capitalismo.</p>
<p>Curas y católicos que hablaban de democracia y socialismo y criticaban a la dictadura y a sus manifestaciones más represivas. Todo eso era nuevo, muy nuevo, en España y parece lógico que provocara una reacción de amplios sectores franquistas, acostumbrados a una Iglesia servil y entusiasta con la dictadura. Porque la Iglesia cambió mucho, si se compara con el otro pilar básico de la dictadura, el Ejército, que se identificó con Franco y con el régimen sin apenas fisuras y lo sostuvo hasta el último momento. Pero, pese a esos cambios, la dictadura franquista mantuvo su identidad nacional católica hasta el último suspiro, la jerarquía y la mayoría de los eclesiásticos acompañaban con sus ceremonias a las autoridades públicas, rendían pleitesía a Franco y no quisieron saber nada de perdón ni de reconciliación.</p>
<p>No es casualidad carente de significado que esa parte de la Iglesia, pese a la democracia y al trato exquisito que sus Gobiernos le han dado en materia de educación y financiación, sea hoy la dominante, atrincherada en esos privilegios, en el recuerdo a sus mártires y en su verdad histórica, la única que reconoce. De la otra Iglesia, de la que resistió a la dictadura y a los jerarcas franquistas, sólo queda el recuerdo, ecos de rebeldía de otros tiempos. Como la de Wilberto Delso.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/25079/la-iglesia-que-resistio-al-franquismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El lince y el temor de Dios</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24697/el-lince-y-el-temor-de-dios/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24697/el-lince-y-el-temor-de-dios/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2009 19:41:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24697</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Alfonso S. Palomares</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/04/09):</p>
<p>En ocasiones, los caminos que sigue la inspiración para lograr un cartel perturbador en el paisaje publicitario son tan sinuosos e inescrutables como los que conducen a la santidad. Es el caso del niño y el cachorro del lince, dos bellas inocencias muy diferentes que soportan un texto dramático contra el proyecto de ley del aborto. Se trata de la foto de un niño, pero metafóricamente representa un embrión en el juego manipulador. En el cachorro del lince no hay metáforas: es un cachorro de lince, aunque no sea de lince &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24697/el-lince-y-el-temor-de-dios/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Alfonso S. Palomares</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/04/09):</p>
<p>En ocasiones, los caminos que sigue la inspiración para lograr un cartel perturbador en el paisaje publicitario son tan sinuosos e inescrutables como los que conducen a la santidad. Es el caso del niño y el cachorro del lince, dos bellas inocencias muy diferentes que soportan un texto dramático contra el proyecto de ley del aborto. Se trata de la foto de un niño, pero metafóricamente representa un embrión en el juego manipulador. En el cachorro del lince no hay metáforas: es un cachorro de lince, aunque no sea de lince ibérico, sino de lince boreal.<br />
No es la primera vez que la Iglesia utiliza al lince para trasladar el peso del temor de Dios a las conciencias de los hombres y, especialmente, de las mujeres. El bellísimo lince de Beocia fue utilizado con fruición, a finales de la edad media, en varias geografías europeas, contra las pasiones pecaminosas que encendían en el corazón y en la sangre de los hombres la tersa y tibia piel de las mujeres. Estos incendios de lujuria eran una gravísima ofensa al Señor, gritaban fogosos predicadores en plazas y caminos, a veces también en iglesias y catedrales, e incluso, en ocasiones, en palacios nobles, donde los acogían las piadosas cortesanas que vivían con temor su belleza por los efectos devastadores y pecaminosos que causaba sobre el sector macho de los fieles. Les decían que su belleza era el origen del pecado.</p>
<p>PARA ALGUNOS predicadores, el lince de Beocia era una parte fundamental del éxito de sus mensajes tremendistas. Este animal tenía unos ojos tan luminosos que traspasaban la piel y podían ver el interior de los cuerpos. A los predicadores no les preocupaba lo que había en el interior del cuerpo de los hombres: les fascinaba contar lo que envolvía la hermosa piel de las mujeres. Les gustaba manosear verbalmente la belleza superficial de esas pieles, para centrarse después en lo sustantivo de su discurso.<br />
Si hacemos caso de n gran historiador de la edad media, el holandés Johan Huizinga, los ejes básicos de la predicación eran variaciones sobre el mismo tema. Uno de ellos era el de la fealdad interior. Les repetían que los ojos del lince no se paraban en el exterior, sino que entraban dentro, y en aquel momento tenían la certeza de que la belleza del cuerpo estaba solo en la piel, pues si los hombres viesen lo que hay debajo de ella, como lo veía el lince de Beocia, sentirían asco a la vista de las mujeres. Su lindeza consiste en mucosidad y sangre, en humedad y bilis. Y, seguían diciendo, el que considera todo lo que está oculto en las fosas nasales y en la garganta y en el vientre encuentra por todas partes inmundicias. Y si no podemos tocar con las puntas de los dedos una mucosidad o un excremento, ¿cómo podemos sentir deseo de abrazar el odre mismo de los excrementos?</p>
<p>EL MENSAJE era terrible, cargado de dramatismo, porque llamaba directamente a la mujer odre de excrementos. Lenguaje vomitivo. Decían con toda claridad que el motivo de predicaciones tan extremadas era el de trasladar a las conciencias, a las de los fieles y lo menos fieles, el temor de Dios. Que vivieran en el temor de Dios. Las gentes les escuchaban compungidas, con lágrimas en los ojos, pero también sabemos por las crónicas de la época y del mismo Huizinga que sumaban multitud los hombres y mujeres que se revolcaban con apasionado desenfreno. Incluso hay testimonio de que alguno de esos predicadores se entregaba fogosamente a tales revolcones. Los sermones iban por un lado y su vida, por otro. Hacían el pan con otro trigo.<br />
Mientras el secretario de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, miraba las pruebas del famoso cartel del niño y el cachorro del lince, en la ciudad brasileña de Recife unos médicos, a petición de la madre, interrumpían la gestación de una niña de 9 años embarazada como consecuencia de las repetidas violaciones por parte de su padrastro, que, casualmente, era el único que decía que quería que los niños nacieran. Los médicos diagnosticaron que ese embarazo destrozaría los órganos de la madre, que no estaban desarrollados para llevar adelante la gestación, y que peligraba seriamente la vida de los tres. El arzobispo de Recife, Cardoso Sobrinho, hizo pública la excomunión de la niña, los médicos y la madre de la niña. Estalló el escándalo, y monseñor replicó que era su deber alertar al pueblo para que viva con temor de las leyes de Dios. Lince y temor de Dios. Un cóctel medieval.</p>
<p>MIENTRAS hacían el cartel del lince, David nacía en Sevilla seleccionado genéticamente para poder curar a su hermano Andrés de una enfermedad hereditaria que le condenaba a un drama vital y a una muerte segura. Lo curó. Una vida que salva a otra vida. Y el monseñor que presentó con irritada piedad el famoso cartel dijo que para que naciera David habían matado a varios hermanos. Se refería a los embriones. Habría que decirle a monseñor lo que escribió el profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas Jesús Mosterín: &#8220;Una bellota no es un roble, una oruga no es una mariposa y un embrión no es un niño&#8221;.<br />
Sobre el aborto, que es un drama siempre, había que hablar, reflexionar y prevenir, nunca insultar, acusar y descalificar. No vivimos en una época en la que crezca mucho la siembra del temor de Dios, a pesar de los linces.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24697/el-lince-y-el-temor-de-dios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>The merciful crucifixion</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24656/the-merciful-crucifixion/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24656/the-merciful-crucifixion/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 18:12:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24656</guid>
		<description><![CDATA[<p>By <strong>Giles Fraser</strong>, the vicar of Putney (THE GUARDIAN, 11/04/09):</p>
<p>The cathedral church of Sefwi-Wiawso, set on the top of a hill in a remote part of western Ghana, looks out over miles of what was once forest. The land from here and across the border to nearby Ivory Coast is where the majority of the world&#8217;s chocolate comes from. The chances are the chocolate in your <a href="http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/easter">Easter</a> egg comes from somewhere nearby. But in order to produce more chocolate, vast areas of the forest have been hacked down and converted to cocoa production, with the result that much &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24656/the-merciful-crucifixion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Giles Fraser</strong>, the vicar of Putney (THE GUARDIAN, 11/04/09):</p>
<p>The cathedral church of Sefwi-Wiawso, set on the top of a hill in a remote part of western Ghana, looks out over miles of what was once forest. The land from here and across the border to nearby Ivory Coast is where the majority of the world&#8217;s chocolate comes from. The chances are the chocolate in your <a href="http://www.guardian.co.uk/lifeandstyle/easter">Easter</a> egg comes from somewhere nearby. But in order to produce more chocolate, vast areas of the forest have been hacked down and converted to cocoa production, with the result that much of the good soil is washed away when the rain comes.</p>
<p>There are echoes here of past miseries. For the European sweet tooth drove the slave trade in the 18th century, creating the demand for sugar that led to the capture and forced deportation of millions of Africans to work on the plantations of the new world. Huge seaside forts were built on the then Gold Coast to act as holding pens for slaves. And above these prisons, the Europeans built their churches and chapels. Given the way Christianity arrived on the west coast of Africa, it amazes me that it has flourished as it has.</p>
<p>This year I was made an honorary canon of the cathedral in Sefwi-Wiawso. Don&#8217;t think Durham or Winchester. My adopted cathedral has no roof or doors or windows. Eagles circle overhead. Only vast clouds of incense keep the hornets at bay. And the service lasts for hours and hours, for they do things &#8220;properly&#8221; in Sefwi-Wiawso, and the Holy Week services will have been a thing to behold.</p>
<p>But what would I have made of yesterday&#8217;s Good Friday service? Could I really have coped with all that sacrificial imagery so commonly applied to the death of Christ? For this is also a region with a frightening reputation as a centre for ritual murders.</p>
<p>Last time I was in Wiawso, four men were arrested in a local village, not far from the cathedral, for having taken part in the ritualised murder of a disabled man, a hunchback. He was staked out and dismembered. The men involved went on to sell his body parts for large sums of money to witchdoctors. Pregnant women and children have also been targeted, with Ghanaian newspapers reporting that a human head can be traded locally for a Kia truck.</p>
<p>Thinking about the celebration of Holy Week in my new adopted cathedral brings home to me quite how important it is for Christians to insist upon a non-sacrificial reading of the death of Christ. For too long, Christians have put up with a theory of salvation that has at its core the idea that God requires the sacrifice of his own son so that human sin can be cancelled. &#8220;There was no other good enough to pay the price of sin,&#8221; we will all sing. The fact this is a disgusting idea, and morally degenerate, is obvious to all but those indoctrinated into a very narrow reading of the cross.</p>
<p>No, Jesus is not a blood sacrifice to appease a vicious God. The story is not an endorsement of the idea that sacrifice brings peace with God but an attack on it. &#8220;I desire mercy, not sacrifice,&#8221; Jesus insists, going on to side with the scapegoats themselves. The Gospel is clear. I am with the hunchback. I am with the one cast out. He became one with the rejected and the cast out. And thus he suffered the same fate. This is not to endorse sacrificial theology but to condemn it.</p>
<p>Yet despite this clear identification with the victim, much official Christianity holds on to the sacrificial reading of Christ&#8217;s death. The present pope has insisted that the Eucharist must be seen as a sacrifice rather than as a meal among friends, and evangelical Christians remain committed to their theory of Christ being sacrificed to offset human sin. Lord have mercy.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24656/the-merciful-crucifixion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Jesús y los cimientos de Occidente</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24648/jesus-y-los-cimientos-de-occidente/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24648/jesus-y-los-cimientos-de-occidente/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2009 20:51:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24648</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mandianes</strong>, escritor y antropólogo del CSIC. Su último libro publicado es <em>Raposiño e o cego</em>, Limaia Produccions (EL MUNDO, 10/04/09):</p>
<p>No se trata de un personaje histórico más. No, Jesús es alguien que ha configurado la conciencia de miles de millones de personas y partido en dos la Historia del mundo. Es imposible ser occidental y no ser cristiano en el sentido de haber estado influenciado profundamente por el cristianismo. Nietzsche, a pesar de su ateísmo, decía: «Soy el más cristiano de los hombres». ¿Qué hubiera sido del planeta sin Jesús de Nazaret? «Arrancar tu nombre &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24648/jesus-y-los-cimientos-de-occidente/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mandianes</strong>, escritor y antropólogo del CSIC. Su último libro publicado es <em>Raposiño e o cego</em>, Limaia Produccions (EL MUNDO, 10/04/09):</p>
<p>No se trata de un personaje histórico más. No, Jesús es alguien que ha configurado la conciencia de miles de millones de personas y partido en dos la Historia del mundo. Es imposible ser occidental y no ser cristiano en el sentido de haber estado influenciado profundamente por el cristianismo. Nietzsche, a pesar de su ateísmo, decía: «Soy el más cristiano de los hombres». ¿Qué hubiera sido del planeta sin Jesús de Nazaret? «Arrancar tu nombre [el de Jesús] del mundo sería lo mismo que sacudirlo en sus cimientos» (E. Renan).</p>
<p>Siendo yo estudiante, allá por la década de los 70, a la salida de los restaurantes universitarios de Estrasburgo (Francia), me fijaba atentamente en los letreros colocados sobre los tenderetes de libros, en los que se leían cosas como: «Obras de Mao, el mayor filósofo de la Historia»; «Obras de Lenin, el mayor pensador de la Historia de la humanidad»; «Obras de Stalin, el mayor lingüista de todos los tiempos». Los fieles seguidores de cada uno de estos líderes estaban convencidos de que, en poco tiempo, el suyo iba a ser venerado por la humanidad entera.</p>
<p>En los mismos tenderetes también se podían comprar los Evangelios de Jesucristo, junto a toda clase de pósters de cantantes, de escritores, de filósofos, de guerrilleros, de pintores, de actores y de directores de cine. Guardo recuerdo vivo de un póster que representaba a Jesús con un fusil, entre el Che y Claudia Cardinale.</p>
<p>Hoy, buena parte de aquellos célebres personajes, prácticamente han caído en el olvido; de algunos se sigue acordando un puñado de nostálgicos. Pero a Jesús siguen recordándolo todos. Es más, después de tanto tiempo, parece estar más vivo que nunca. Puede que en ninguna otra época de la Historia se haya hablado tanto de Dios y de Jesús como en nuestros días. Casi todo el mundo lo hace; unos para difundir su Evangelio, o lo que ellos creen que lo es, y otros, para atacarlo y hasta para blasfemar de él.</p>
<p>En la actualidad, casi nadie niega la existencia histórica de Jesús. Sus biografías críticas empezaron a aparecer ya en el siglo XIX. Una escuela de pensamiento asegura que los Evangelios no pretendieron hacer verdadera Historia, sino exponer mitos, conceptos abstractos expresados en forma de hechos históricos, y que son el resultado de choques en la vida social de la Iglesia.Alguno de sus autores llegan a afirmar que Jesús no existió jamás.D. F. Strauss inauguró esta tendencia con su Vida de Jesús (1835).En definitiva, esta corriente afirma que lo único importante es la existencia de Jesús y no la descripción de su manera de existir ni la comprensión de su vida ni el sentido de su muerte.</p>
<p>Con más contención, pero con la misma radicalidad que los demás autores de la escuela, Bultman, extraordinario teólogo y exégeta protestante alemán, trató con su Jesús de legitimar esta manera de proceder. Es más, le parece insoportable considerar la Historia como fundamento de la fe.</p>
<p>Otra corriente trató de reconstruir psicológicamente, partiendo del hecho referencial narrado en el texto, la vida del Jesús de la Historia, prescindiendo de toda interpretación fideísta. Algunos autores dicen que los evangelistas son meros charlatanes y mentirosos, y otros que escribieron con buena fe, pero que no comprendieron bien lo que vieron u oyeron porque eran entusiastas e inexpertos. Como representante de esta corriente se puede citar a E. Renán con su Vida de Jesús, aparecida en 1863.</p>
<p>La tercera serie de biografías, nacidas a la sombra del historicismo, trata de eludir la distancia entre la narración del hecho y el hecho en sí, creando confusión entre ellos, como si el texto fuese un cristal que permitiera filmar de nuevo el acontecimiento, y como si la Historia no fuera una simple denotación de la realidad extralingüística. Hasta hubo intentos de someter el Evangelio a una lectura materialista -Lectura materialista del Evangelio de San Marcos (F. Belo)-, y al psicoanálisis -El Evangelio ante el psicoanálisis (F. Dolto)-.</p>
<p>Se puede decir que los textos sobre Jesús son de dos tipos: unos representan la historia de Jesús y otros afirman la fe de unos seres humanos en él. Los Evangelios, en efecto, están escritos desde la fe y, como el resto de la Biblia, no se pueden entender como históricos en el sentido moderno, pero Jesús de Nazaret es un dato objetivo exterior al que lo cree que puede ser analizado y sobre el cual se puede hacer teología en sí mismo.</p>
<p>«La única vida de Jesús que se puede escribir son los Evangelios.Se trata de compréndelos lo mejor posible», escribe Lagrange, gran exégeta francés. Los Evangelios ya son una interrelación de la vida de Jesús con un propósito claramente apologético.El mismo Jesús interpreta la escritura, tal vez más como ilustración de su misión histórica que como justificación propiamente dicha.</p>
<p>El actual estado de la cuestión no permite afirmar que Jesús se diera la mano con los nacionalistas revolucionarios pero tampoco convertirlo en un incondicional del poder. Los profetas en tiempos de crisis, como eran aquellos en los que él predicó, tenían seguramente ciertos lazos con los agitadores políticos y eran considerados mesías por la multitud que los rodeaba y los seguía. El mensaje de Jesús había consistido sobre todo en radicalizar el amor predicado por la ley judía, en tanto que voluntad divina, y una moral de intención lo que le enfrentaba radicalmente al legalismo y a la desviación casuística de la predicación rabínica del momento.</p>
<p>Jesús murió probablemente en el año 30. El cálculo astronómico, que excluye los años 28, 29 y 23, permite saber que el 14 de nisan cayó en viernes. Por el mismo cálculo se sabe que la fecha del 7 de abril del 30 es la más probable de su muerte, aunque el viernes 3 de abril del 33 también es posible. La cosa se complica un poco por las distintas fechas que dan los evangelistas. La opinión exegética actual acepta la fecha que da Juan porque parece imposible, según las reglas jurídicas de la época, condenar y crucificar a un hombre una vez comenzada la fiesta pascual.</p>
<p>El poder político romano y el religioso judío condenaron a Jesús a morir crucificado por el simple pecado de haber roto muchos tabúes y por su predicación utópica y un tanto libertaria. Lo que condujo a Jesús a la cruz fue su profetismo y su mesianismo.Los teólogos dicen que, para salvar a todos los hombres, se vació totalmente de sí mismo (Filipenses 2, 5-11) y de su forma divina.Asumió todo lo humano, hasta la soledad del que sufre y del marginado, se situó en el último eslabón de la escala humana haciéndose uno de tantos, y murió para redimir a la humanidad de sus pecados «Jesús no se vació por casualidad sino por estricta coherencia con su ser y su misión» (A. Torres Queiruga).</p>
<p>El momento del año en el que cae la Semana Santa es el de la resurrección de todas las cosas. El 15 de abril, los romanos celebraban la Fordicidia (Ovidio, Fastos, 4, 763-776) y el 21, la Parilia, fiestas con cuyos ritos y plegarias tenidas en su día los fieles buscaban la purificación mística de todo lo que los hombres y los animales habían acumulado de desagradable a los ojos de los dioses. Así purificados, los pastores imploraban para los rebaños ubres llenas de leche, buenos quesos para la venta, lana suave para los vestidos y abundantes corderos en los apriscos.</p>
<p>El misterio fundador del cristianismo es la resurrección: «Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe», dice San Pablo. Pero la resurrección de Jesús es una realidad distinta de la del hecho histórico de su existencia. Los textos que la narran expresan ante todo la experiencia y la fe reales de los testigos directos y de las primeras comunidades de cristianos. Pero la resurrección no se puede contar sin contar antes el memorial de la pasión como recuerdo del pasaje de un profeta mártir que ahora nos libra. Es la muerte de Jesús la que hace brotar la palabra viva del resucitado.</p>
<p>La Pascua de Resurrección es una explosión de alegría. Dentro de la tradición occidental, el fuego nuevo, encendido en el hogar con un tizón traído de la hoguera de la Vigilia pascual y en la que se enciendo el cirio colocado al lado del altar mayor de la iglesia, símbolo de Cristo, inyectaba vida nueva a la casa, como el Resucitado la inyecta a la vida de los cristianos. La fe en Jesús lleva consigo «tomar postura ante la totalidad de la realidad» (J. Sobrino); por lo tanto, luchar contra las estructuras injustas, entre otras cosas.</p>
<p>Jesús, a pesar de aparecer en una región secundaria del Imperio romano, de predicar una doctrina sin importancia a gente sin influencia, tal vez constituya la más grandiosa paradoja de la Historia que sigue dando sentido a la existencia de millones de personas. Aún hay gente que sigue renunciando a la riqueza, al bienestar y al confort para entregarse al servicio de los otros en su nombre.</p>
<p>Jesús fue en su tiempo, ha sido a lo largo de la Historia y sigue siendo hoy, signo de contradicción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24648/jesus-y-los-cimientos-de-occidente/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Al atardecer, cuando refrescaba</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24636/al-atardecer-cuando-refrescaba/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24636/al-atardecer-cuando-refrescaba/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 09 Apr 2009 21:11:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Semana Santa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24636</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Eugenio Trías</strong> (ABC, 09/04/09):</p>
<p>Un desgarrón divide por la mitad el círculo del Gran Año. La rueda de la verdad descubre en ese instante trágico su cesura. Culmina en la escena que tiene las trazas de una catástrofe cósmica.</p>
<p>La muerte en cruz arrastra al mundo a su declive: presagio de su rescate y salvación. Ese mundo es propiedad del Dios de este mundo. Es el Señor de la Muerte.</p>
<p>Se produce de pronto el verdadero diabolus in musica: el temible tritono que parte en dos la escala musical, la octava, en una equidistancia que no admite mediaciones entre &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24636/al-atardecer-cuando-refrescaba/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Eugenio Trías</strong> (ABC, 09/04/09):</p>
<p>Un desgarrón divide por la mitad el círculo del Gran Año. La rueda de la verdad descubre en ese instante trágico su cesura. Culmina en la escena que tiene las trazas de una catástrofe cósmica.</p>
<p>La muerte en cruz arrastra al mundo a su declive: presagio de su rescate y salvación. Ese mundo es propiedad del Dios de este mundo. Es el Señor de la Muerte.</p>
<p>Se produce de pronto el verdadero diabolus in musica: el temible tritono que parte en dos la escala musical, la octava, en una equidistancia que no admite mediaciones entre la cuarta y la quinta. La chirriante nota, acorde con las tinieblas que invaden el mundo, sobreviene entre la hora sexta y la novena.</p>
<p>Cristo pronuncia su última y desesperada palabra: voz en grito en clave de oración. Se trata del inicio del salmo 22, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?: Eli, eli, lama asabthani: lo pronuncia en lengua hebrea. Un grito estremecedor se adelanta a la muerte. Lucas lo dulcifica, como es costumbre en su evangelio. En lugar del alarido final de Mateo pone en boca de Jesús una expresión de entrega a la voluntad divina: «Dios mío, en tus manos encomiendo mi espíritu».</p>
<p>Mateo, no. Presenta el abandono, el anonadamiento, y la separación de Padre e Hijo en estado puro: esa es la soberana grandeza de ese relato tan honesto como magnífico en su pulso trágico.</p>
<p>Juan dice, con discreta sobriedad, que inclinó la cabeza y murió. Diego de Velázquez dio la forma pictórica más ajustada a ese icono de la pasión juánica. La crucifixión de El Greco, en cambio, con nubes blancas agujereadas de tonos grisáceos amenazantes, responde al escenario de Mateo.</p>
<p>Para Juan la crucifixión es exaltación gloriosa. Incluso en el máximo rebajamiento, como dice el texto al que pone música Johann Sebastian Bach al comienzo de su Pasión según San Juan, sigue manifestando el Señor su dominio, su señorío.</p>
<p>La pasión constituye, en San Juan, el experimentum crucis de su natural divino. Hasta en el rebajamiento mayor resplandece la divinidad. El relato de la pasión nos descubre ese misterio del Dios Amor: el Dios que entrega su vida por sus amigos -la mayor prueba amorosa- como dice el Cristo juánico en el discurso de despedida durante la última cena.</p>
<p>Su encumbramiento en la cruz, como en el caso de la serpiente de bronce, trae salud. Cura la infirmitas: el pecado de este mundo. Atrae hacia sí, desde su altura, a los suyos; los pone a salvo.</p>
<p>Su muerte no es desgarrada. Inclina la cabeza y muere (en el velazqueño gesto señalado). Esa muerte es, de hecho, resurrección: retorno a la morada del Padre, o a esa casa paterna que dispone de muchas moradas. Vuelve, en virtud de la muerte, a la vida: a esa vida divina de cuyo seno salió con el fin de mostrar el camino o la puerta que conduce a la salvación a sus amigos.</p>
<p>Antes de ese contrapunto final de reconciliación sobreviene la tragedia más cruel: la muerte en cruz jalonada por el estremecimiento cósmico. Las rocas se hienden. Los muertos salen de las tumbas (expulsados, vomitados por esas rocas hechas trizas). Permanecen dormidos en sueño cadavérico durante tres días a la espera de recobrar la vida merced a la resurrección de Jesús.</p>
<p>Toda esa desgarradura, que culmina con el velo rajado de par en par del templo, celebra el derrumbamiento absoluto de lo simbólico, la quiebra de toda reconciliación.</p>
<p>La tumba abierta: esa es la cesura del ciclo entero, religioso y simbólico, de este relato de la pasión. Todo el ciclo litúrgico se organiza en torno a ese tremendo agujero de sentido. Allí afinca la más dura de las pasiones evangélicas.</p>
<p>El verdadero centro de gravedad de la Pasión según san Mateo de Johann Sebastian Bach, que no en vano es una tragedia superada, o elevada a divina comedia, no es ese episodio que sobreviene en la tiniebla cósmica entre la hora sexta y novena, cuando sol y luna se entenebrecen y expresan su desconsuelo. El momento álgido de la composición tiene lugar después, aprés le deluge, una vez sobrevenida la tragedia. Y es, creo, el más intenso y emocionante momento musical de la pieza.</p>
<p>Me refiero al recitativo, acompañado de las cuerdas, en estremecido «tremolando»: Am Abend, da es kühle war: al atardecer, cuando ya refrescaba. Las palabras clave las pronuncia el bajo en un relato inmensamente poético que resume en tres estrofas de dos versos la historia de salvación y la Biblia entera: la caída de Adán, el diluvio y el pacto de Noé con Dios -con la paloma y la rama de olivo en su pico-, y sobre todo la muerte en cruz del Salvador.<br />
Dice así el texto que el bajo pronuncia a modo de condensación exaltante de ese resumen sintético de la historia de salvación (Heilgeschichte) entera: O schöne Zeit! O Abendstunde!: ¡Oh tiempo hermoso, hora del atardecer!<br />
Al atardecer, cuando refrescaba, tuvo lugar el escenario de la caída de Adán. También tuvo lugar entonces -al atardecer, cuando refrescaba- la reconciliación del hombre y Dios en el pacto tras el diluvio, con la rama de olivo en la boca de la paloma; y con el arco iris como contraseña simbólica del pacto conciliador.</p>
<p>Ahora el diluvio divino del Hijo de Dios hecho hombre, prendido, torturado y crucificado, sella para siempre la conciliación, el sym-bolon. La Cruz es esa contraseña desgarrada que en su efecto salvífico consigue sutura y bálsamo a una humanidad sufriente, mortal por razón de la universalidad sin excepción de un pecado que desencadena la cólera divina, la ira Dei. Ese instante se encarna en el momento sublime en que el bajo reconoce la hermosura de esa plenitudo temporis. «¡Oh tiempo hermoso!», dice. Lo más genial del texto y del recitativo musical estriba en que ese instante supremo ha sido captado en su puro matiz atmosférico y climático: al caer de la tarde, al sentirse ya el frío&#8230;<br />
Al atardecer, cuando refrescaba.</p>
<p>Y para dar realce teatral de buena ley a ese instante, el bajo pronuncia la más célebre y melódica de las arias de esta pasión: Mache, dich, mein Herze rein // Purifícate, corazón mío / que quiero yo mismo enterrar a Jesús.<br />
Dios ha muerto: pero al morir es la muerte la que muere. Dios es sinónimo de Vida. Es el Señor de la Vida. Dios ha muerto: pero no es su cadáver el que hiede, como afirma el insensato (Der Narr) en La ciencia jovial de Friedrich Nietzsche.</p>
<p>Jesucristo se emancipó de las ataduras mortales al desprenderse de los lazos de la muerte, como el coral luterano de la resurrección -Cristo ha resucitado- enuncia y canta. La resurrección ha exigido previamente la más cruenta de las muertes. De este modo Cristo ha dejado libre el camino de redención del creyente. También el que tiene fe puede -tras la muerte- resucitar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24636/al-atardecer-cuando-refrescaba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La campaña de la Iglesia contra el aborto</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24411/la-campana-de-la-iglesia-contra-el-aborto/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24411/la-campana-de-la-iglesia-contra-el-aborto/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 14:20:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24411</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Ignacio Calleja</strong>, profesor de Moral Social Cristiana (EL CORREO DIGITAL, 27/03/09):</p>
<p>¿Y yo? -pregunta un niño junto a un lince ibérico y concluye-, ¡Protege mi vida!». Quiere indicar que la suya está menos protegida que la del animal que lo acompaña. Es sabido que se trata del título de la campaña lanzada por la Conferencia Episcopal con motivo de la Jornada en Defensa de la Vida y contra la futura Ley del Aborto. La campaña del Episcopado es directa y conscientemente &#8216;provocativa&#8217;, al comparar la protección que reciben las especies en vías de extinción, por ejemplo, el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24411/la-campana-de-la-iglesia-contra-el-aborto/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Ignacio Calleja</strong>, profesor de Moral Social Cristiana (EL CORREO DIGITAL, 27/03/09):</p>
<p>¿Y yo? -pregunta un niño junto a un lince ibérico y concluye-, ¡Protege mi vida!». Quiere indicar que la suya está menos protegida que la del animal que lo acompaña. Es sabido que se trata del título de la campaña lanzada por la Conferencia Episcopal con motivo de la Jornada en Defensa de la Vida y contra la futura Ley del Aborto. La campaña del Episcopado es directa y conscientemente &#8216;provocativa&#8217;, al comparar la protección que reciben las especies en vías de extinción, por ejemplo, el lince ibérico, con la que se da a los no nacidos en lo que será la nueva Ley del Aborto.<br />
Vamos por partes. Primero la campaña en cuanto a su forma. El cartel. No me gusta para una campaña de nadie, y menos de la Iglesia. Hoy no vende lo que no provoca. No es atendido por nadie si no media la provocación. Es la moda. Pero el camino emprendido es muy peligroso. La Iglesia se ha quejado mil veces de que el márketing elige modos donde los medios amenazan la moralidad de los fines. Aquí hay en juego un fin primordial, vital, la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal, pero el medio, la imagen elegida, el cartel, a mi juicio, no reproduce el hecho en sí, sino que como mínimo lo distorsiona. La Iglesia, siempre tan sutil y precisa ante problemas morales, decide encomendarse al trazo grueso de la publicidad. El precio inequívoco es el propio del medio elegido: llegas a todos, pero confirmas que moralmente vale todo cuando algo te importa. Ya veremos la gracia que nos hace cuando mañana aparezca un cartel con los zapatos del Papa, o &#8216;un crucifijo de oro&#8217;, y un niño muriendo a su lado de hambre y miseria. No quiero dar ideas, pero lo veo venir. Por tanto, no al modo elegido. Rotundamente, no.</p>
<p>Algunos políticos de la derecha, con mucho cuidado electoral, están diciendo que la Iglesia tiene derecho a hacer esa campaña. Faltaría más. Vaya novedad. En una democracia, que un grupo de la sociedad civil tiene derecho a hacer esta campaña está fuera de toda duda. Es que el comentario ofende. Es hablar por no callar, hablar por no decir si se apoya o no la forma y el fondo. Ya nos conocemos. Son los antiabortistas por programa electoral.</p>
<p>Algunos políticos de la izquierda están diciendo que la Iglesia, así, no es moderna, que está contra el progreso y que no va con la sociedad. Vaya tontería, otra vez. La Iglesia tiene que ofrecer una palabra espiritual y moral, y no puede vivir pensando si va a gustar a la sociedad, o suena bien a los más modernos o lo verán como progreso. Claro que ella tiene que plantearse críticamente sus razones, pero si las ve bien fundadas, debe darlas y ofrecer su propuesta moral. Lógicamente, la sociedad tiene todo el derecho del mundo para debatirlas en términos de razón, experiencia y sentido común. Es lógico. Es el debate moral e ideológico de una sociedad plural y políticamente laica. Los propios cristianos no pueden obviar ese debate a la hora de formar su conciencia. ¿Y pastoralmente? ¡Cuidado! Dios ha enviado a su Hijo al mundo, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».</p>
<p>Alguien ha escrito así: «Es muy peligroso hacer de la denuncia y la condena del mundo moderno todo un programa pastoral. Sólo con el corazón lleno de amor a todos nos podemos llamar unos a otros a la conversión. Si las personas se sienten condenadas por Dios, no les estamos transmitiendo el mensaje de Jesús sino otra cosa: tal vez, nuestro resentimiento y enojo». Pensamos así, desde luego; condenar, nunca.</p>
<p>Y el fondo, la defensa de la vida humana, también en su etapa inicial, embrionaria y fetal, como un bien incondicional. Digo que comparto esta convicción moral de forma inequívoca y libre. No soy biólogo ni trabajo en profundidad la bioética, pero me siento bien representado, ¡no digo absolutamente!, pero digo bien representado en el manifiesto en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal, que más de mil &#8216;profesionales&#8217; han hecho público en Madrid, y que recorre por ahí los caminos de &#8216;los medios&#8217;, solicitando nuestras firmas. En caso de dudas científicas -pienso- a favor de la tesis más proteccionista del embrión.</p>
<p>Por tanto, afirmo, con ellos, que las conclusiones que el Grupo Socialista en el Congreso, por medio de la subcomisión del aborto, trasladará al Gobierno para que se ponga en marcha una ley de plazos, agravan la situación actual y desoyen a una (buena parte de la) sociedad, que lejos de desear una nueva ley más permisiva reclama una regulación más atenta a detener los abusos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24411/la-campana-de-la-iglesia-contra-el-aborto/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Obispos, aborto y castidad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24367/obispos-aborto-y-castidad/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24367/obispos-aborto-y-castidad/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 20:29:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24367</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Mosterín</strong>, profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC (EL PAÍS, 24/03/09):</p>
<p>La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24367/obispos-aborto-y-castidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Mosterín</strong>, profesor de Investigación en el Instituto de Filosofía del CSIC (EL PAÍS, 24/03/09):</p>
<p>La actual campaña de la Conferencia Episcopal contra los linces y las mujeres que abortan pone de relieve el patético deterioro de la formación intelectual del clero, que si bien nunca ha sobresalido por su nivel científico, al menos en el pasado era capaz de distinguir el ser en potencia del ser en acto. ¿Dónde quedó la teología escolástica del siglo XIII, que incorporó esas nociones aristotélicas? ¿Qué fue de la sutileza de los cardenales renacentistas? La imagen de deslavazada charlatanería y de enfermiza obsesión antisexual que ofrecen los pronunciamientos de la jerarquía católica no sólo choca con la ciencia y la racionalidad, sino que incluso carece de base o precedente alguno en las enseñanzas que los Evangelios atribuyen a Jesús.</p>
<p>La campaña episcopal se basa en el burdo sofisma de confundir un embrión (o incluso una célula madre) con un hombre. Por eso dicen que abortar es matar a un hombre, cometer un homicidio. El aborto está permitido y liberalizado en Estados Unidos, Francia, Italia, Portugal, Japón, India, China y en tantos otros países en los que el homicidio está prohibido. ¿Será verdad que todos ellos caen en la flagrante contradicción de prohibir y permitir al mismo tiempo el homicidio, como pretenden los agitadores religiosos, o será más bien que el aborto no tiene nada que ver con el homicidio? De hecho, el único motivo para prohibir el aborto es el fundamentalismo religioso. Ninguna otra razón moral, médica, filosófica ni política avala tal proscripción. Donde la Iglesia católica (o el islamismo) no es prepotente y dominante, el aborto está permitido, al menos durante las primeras semanas (14, de promedio).</p>
<p>Una bellota no es un roble. Los cerdos de Jabugo se alimentan de bellotas, no de robles. Y un cajón de bellotas no constituye un robledo. Un roble es un árbol, mientras que una bellota no es un árbol, sino sólo una semilla. Por eso la prohibición de talar los robles no implica la prohibición de recoger sus frutos. Entre el zigoto originario, la bellota y el roble hay una continuidad genealógica celular: la bellota y el roble se han formado mediante sucesivas divisiones celulares (por mitosis) a partir del mismo zigoto. El zigoto, la bellota y el roble constituyen distintas etapas de un mismo organismo. Es lo que Aristóteles expresaba diciendo que la bellota no es un roble de verdad, un roble en acto, sino sólo un roble en potencia, algo que, sin ser un roble, podría llegar a serlo. Una oruga no es una mariposa. Una oruga se arrastra por el suelo, come hojas, carece de alas, no se parece nada a una mariposa ni tiene las propiedades típicas de las mariposas. Incluso hay a quien le encantan las mariposas, pero le dan asco las orugas. Sin embargo, una oruga es una mariposa en potencia.</p>
<p>Cuando el espermatozoide de un hombre fecunda el óvulo maduro de una mujer y los núcleos haploides de ambos gametos se funden para formar un nuevo núcleo diploide, se forma un zigoto que (en circunstancias favorables) puede convertirse en el inicio de un linaje celular humano, de un organismo que pasa por sus diversas etapas de mórula, blástula, embrión, feto y, finalmente, hombre o mujer en acto. Aunque estadios de un desarrollo orgánico sucesivo, el zigoto no es una blástula, y el embrión no es un hombre. Un embrión es un conglomerado celular del tamaño y peso de un renacuajo o una bellota, que vive en un medio líquido y es incapaz por sí mismo de ingerir alimentos, respirar o excretar -no digamos ya de sentir o pensar-, por lo que sólo pervive como parásito interno de su madre, a través de cuyo sistema sanguíneo come, respira y excreta. Este parásito encierra la potencialidad de desarrollarse durante meses hasta llegar a convertirse en un hombre. Es un milagro maravilloso, y la mujer en cuyo seno se produzca puede sentirse realizada y satisfecha. Pero en definitiva es a ella a quien corresponde decidir si es el momento oportuno para realizar milagros en su vientre.</p>
<p>El niño es un anciano en potencia, pero un niño no tiene derecho a la jubilación. Un hombre vivo es un cadáver en potencia, pero no es lo mismo enterrar a un hombre vivo que a un cadáver. A los vegetarianos, a los que les está prohibido comer carne, se les permite comer huevos, porque los huevos no son gallinas, aunque tengan la potencialidad de llegar a serlas. Un embrión no es un hombre, y por tanto eliminar un embrión no es matar a un hombre. El aborto no es un homicidio. Y el uso de células madre en la investigación, tampoco.</p>
<p>Otra falacia consiste en decir que, si los padres de Beethoven hubieran abortado, no habría habido <em>Quinta Sinfonía,</em> y si nuestros padres hubieran abortado el embrión del que surgimos, ahora no existiríamos. Pero si los padres de Beethoven y los nuestros hubieran sido castos, tampoco habría <em>Quinta Sinfonía</em> y tampoco existiríamos nosotros. Si esto es un argumento para prohibir el aborto, también lo es para prohibir la castidad. Pero tanta prohibición supongo que resultaría excesiva incluso para la Iglesia católica. Una de sus múltiples contradicciones estriba en que impone un natalismo salvaje a los demás, mientras a sus propios sacerdotes y monjas les exige el celibato y la castidad absoluta.</p>
<p>Desde luego, la contracepción es mucho mejor que el aborto, pero la Iglesia la prohíbe también (siguiendo en ambos casos al ex-maniqueo Agustín de Hipona, no a Jesús). Tanto el anterior papa Wojtyla como el actual papa Ratzinger se han dedicado a viajar por África y Latinoamérica despotricando contra los preservativos y el aborto, lo que equivale a promover el sida y la miseria. En cualquier caso, la contracepción puede fallar. A veces el embarazo imprevisto será una sorpresa muy agradable. Otras veces, llevarlo a término supondría partir por la mitad la vida de una mujer, arruinar su carrera profesional o incluso traer al mundo un subnormal profundo o un <em>vegetal humano</em> descerebrado. Sólo a la mujer implicada le es dado juzgar esas graves circunstancias, y no a la caterva arrogante de prelados, jueces, médicos y burócratas empeñados en decidir por ella. El aborto es un trauma. Ninguna mujer lo practica por gusto o a la ligera. Pero la procreación y la maternidad son algo demasiado importante como para dejarlo al albur de un descuido o una violación. El aborto, como el divorcio o los bomberos, se inventó para cuando las cosas fallan.</p>
<p>Muchas parejas anhelan tener hijos, muchas mujeres desean quedar embarazadas y esperan con ilusión el nacimiento de la criatura. El infante querido y deseado suele estar bien alimentado y educado, colmado de cariño y estimulación y (salvo raro defecto genético) su cerebro se desarrolla bien. Por desgracia, el mundo está lleno de madres violadas o forzadas y de niños no deseados, abandonados a la mendicidad y la delincuencia, famélicos, con los cerebros malformados por la carencia alimentaria y la falta de estímulos, carne de cañón de guerrillas crueles y explotaciones prematuras. La jerarquía eclesiástica se ensaña con esas mujeres desgraciadas. El cardenal nicaragüense Obando y Bravo se opuso al aborto terapéutico de una niña de nueve años, violada, enferma y con su vida en peligro. Hace un par de años, la Iglesia de Nicaragua acabó apoyando políticamente al dictador Daniel Ortega a cambio de que éste prohibiese definitivamente el aborto terapéutico. Hace unas semanas el arzobispo Cardoso ha excomulgado en Brasil a la madre de otra niña de nueve años violada por su padrastro y en peligro de muerte por su embarazo doble, así como a los médicos que efectuaron el aborto. En 2007 se hizo famoso el caso de Miss D, una irlandesa de 17 años embarazada con un feto con anencefalia, es decir, sin cerebro ni parte del cráneo, condenado a ser un niño vegetativo, ciego, sordo, irremediablemente inconsciente, incapaz de percibir, pensar ni sentir nada, ni siquiera dolor. Las autoridades impidieron que Miss D fuera a Inglaterra a abortar, aunque más tarde los tribunales anularon la prohibición. Los grupos católicos fanáticos presionan para que se impida a las irlandesas que viajen a Inglaterra a abortar, lo que choca con la legislación comunitaria, que garantiza la libertad de movimientos en la UE.</p>
<p>En España misma, el año pasado, una mujer preñada de un feto con holoprosencefalia, condenado a morir al nacer o a vivir como vegetal, tuvo que ir a Francia a abortar. El derecho a abortar es para muchas mujeres más importante que el derecho a votar en las elecciones, y ha de serles reconocido incluso por aquellos que personalmente jamás abortarían. En 1985 se aprobó la reforma del Código Penal para cumplir a medias y mal el programa electoral del PSOE. Desde entonces, tanto los Gobiernos de Felipe González como de Zapatero se han dedicado a marear la perdiz, diciendo que no era el momento oportuno y que había que esperar a que los obispos dejasen de vociferar. Pero los obispos nunca van a dejar de vociferar. Después de 24 años de remilgos, espero que los socialistas se decidan finalmente a liberalizar el aborto dentro de las primeras semanas del embarazo. Tampoco hace falta ser tan progre para ello. Margaret Thatcher lo tenía ya perfectamente asumido hace 30 años.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24367/obispos-aborto-y-castidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La teoría del paréntesis</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24330/la-teoria-del-parentesis/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/24330/la-teoria-del-parentesis/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2009 21:33:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=24330</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jordi Gracia</strong>, catedrático de Literatura Española de la UB (EL PAÍS, 21/03/09):</p>
<p>Esta Iglesia de nuestras fatigas, tan exaltada y soberbia, tan segura de su verdad de fe como de nuestro error sin ella, puede acabar siendo el testimonio más vivo en democracia del franquismo del que venimos y de las perturbaciones vividas desde el final de la guerra. Quizá es su comportamiento político, sobre todo <em>en sociedad,</em> el que prueba más dolorosamente la dificultad de aplicar la teoría del paréntesis al franquismo, como a algunos nos gustaría. No está muy elaborada esa teoría, pero tampoco es un &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24330/la-teoria-del-parentesis/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jordi Gracia</strong>, catedrático de Literatura Española de la UB (EL PAÍS, 21/03/09):</p>
<p>Esta Iglesia de nuestras fatigas, tan exaltada y soberbia, tan segura de su verdad de fe como de nuestro error sin ella, puede acabar siendo el testimonio más vivo en democracia del franquismo del que venimos y de las perturbaciones vividas desde el final de la guerra. Quizá es su comportamiento político, sobre todo <em>en sociedad,</em> el que prueba más dolorosamente la dificultad de aplicar la teoría del paréntesis al franquismo, como a algunos nos gustaría. No está muy elaborada esa teoría, pero tampoco es un puro disparate; puede parecer nada más que superficial, pero a mí me parece sobre todo útil como marco general para entender las taquicardias modernizadoras de la España del siglo XX.</p>
<p>Pero no significa lo mismo según la intención del que la usa. Para algunos, esa teoría sostiene que el daño colectivo que indujo el reaccionarismo espiritual e intelectual franquista cicatrizó sin secuelas tras la muerte de Franco, como si la democracia española hubiese quedado mágicamente a salvo de un proceso histórico tan alta y vastamente perturbador.</p>
<p>Para otros, en cambio, ese paréntesis significa un largo y profundo trauma que no consiguió reparar el final del franquismo institucional porque las lesiones éticas y culturales inducidas por aquel sistema fueron intravenosas: no se resolverán hasta muchos años después de aclimatación civil a la democracia, cuando la Iglesia no pueda ya sentir la tentación de ordenar la vida civil o cuando el ejercicio del poder local y caciquil se sepa una y otra vez bajo vigilancia judicial.</p>
<p>Como siempre, hay alguna posibilidad más de aplicación específica de esa imagen del paréntesis a la etapa franquista. Para empezar, el reconocimiento de que el paréntesis es fáctico en términos políticos, intelectuales y cualesquiera otros. Es flagrante la interrupción del proceso de modernización y europeización que España cumplía plenamente a la altura de los años 30. Lo que no es tan claro es que ese proceso debiese llevar a un régimen distinto, o incluso que ese ciclo general modernizador y oxigenante hubiese de cristalizar por necesidad en la institución de la República.</p>
<p>El proceso cultural abierto a finales del siglo XIX no culminaba fatalmente en un cambio de régimen ni pasaba sin remedio por el derrocamiento de la monarquía. De hecho, la viabilidad de un sistema republicano en la España del siglo XXI me parece hoy, en términos intelectuales o culturales, más fácil o clara, más razonable y previsible de lo que podía serlo a la altura de 1931: las cotas de laicismo, modernización y biomorfología europea de la sociedad actual son más altas y más seguras, más irreversibles, de lo que lo eran entonces. Ese mismo cambio de régimen, que fue feliz aunque fuese también traumático, acabó convertido en pretexto formal o político desde la misma proclamación de la República para armar de razones (falsas) a quienes se sentían intimidados por el éxito de la empresa modernizadora que la clase política e intelectual española había echado a rodar sin freno desde el cambio de siglo: a la cabeza de ella estuvieron Unamuno u Ortega, por supuesto, y también Manuel Azaña o Antonio Machado. Pero además el paréntesis existe en la medida en que antes de la muerte física del franquismo y de Franco, ese proceso modernizador roto con la guerra reaparece en la sociedad española y en sus clases intelectuales, quizá sólo titubeantemente, quizá de forma demasiado expuesta, pero reaparece. No sólo porque se rehabilita la memoria de aquel pasado liberal o exiliado y no sólo porque reaparecen sus nombres con la respetabilidad de los maestros, sino porque los mismos agentes infecciosos del franquismo han dejado de tener proyección de futuro. Han envejecido como ha envejecido el franquismo.</p>
<p>El paréntesis se abre en 1939 porque la victoria detiene y neutraliza ese proceso modernizador, pero no logra extinguirlo e incluso ha de soportar en vida su reaparición social y cultural desde los años setenta. De la misma manera, es también posible identificar el momento en el que la perduración ética y cultural del franquismo deja de tener viabilidad de futuro, aunque subsista, aunque se sobreviva a sí mismo transformado y, sobre todo, aunque en plena democracia rebrote en forma de oposición política, mediática e intelectual a lo que es, inequívocamente, la feliz recuperación de la conciencia liberal sepultada con la guerra.</p>
<p>Esta percepción puede dar razón de los rastros, peligrosamente visibles desde finales de los años noventa, de nostalgias franquistas o de formas casi explícitas de neofranquismo encarnado en divulgadores eficientes pero falseadores de las razones de una guerra y de sus resultados.</p>
<p>A veces los han encarnado también sectores del Partido Popular empeñados en hacer creer que hay fuentes de legitimación del franquismo que no han perdido valor o incluso que deben ser rescatadas.</p>
<p>Es una ficción, o una fantasía, que, en mi opinión, no altera el diagnóstico general: ésa es parte de la patología que hereda un país tras una larga dictadura a sus espaldas. Aceptar la teoría del paréntesis no significa, por tanto, negar la subsistencia de rastros del pasado en la sociedad española, sino que exige identificar mejor sus metamorfosis más hábiles y democráticamente perniciosas. Y se me antoja mucho más peligroso que un divulgador con micrófono loco el hecho mismo de que el poder del Opus Dei en la actualidad sea directamente deudor de la protección que vivió esa secta bajo el franquismo y que las bases de su poder no han vivido en democracia merma alguna, sino todo lo contrario.</p>
<p>La proliferación de sectores contrarios a la libertad de pensamiento en el sentido más clásico -como el Opus Dei u otras sectas incluso más fundamentalistas que el Opus Dei- puede leerse como secuela o efecto secundario de la educación y el sistema franquista, pero sólo si simultáneamente se reconoce la hegemonía social del proyecto educativo laico y aconfesional del sistema democrático y la impregnación masiva de sus valores en la España contemporánea.</p>
<p>El ruido mediático y callejero de los obispos o su oposición a la Educación para la Ciudadanía suenan muy estridentemente como las respuestas del miedo a la pérdida de influencia y poder. Y es mucho más el reflejo de una situación de debilidad acosada que de superioridad optimista porque nace de la conciencia de marginalidad: reacciona defensivamente ante la hegemonía de los principios del Estado laico (incluso a pesar de la vigencia de los acuerdos abusivos y disparatados con el Vaticano, originados en el Concordato de 1953).</p>
<p>El franquismo habrá sido el último obstáculo en un proceso que se hizo irreversible hace ya muchos años, y aunque en tantos tramos de la Iglesia el paréntesis siga sin cerrarse.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/24330/la-teoria-del-parentesis/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Restos del nacionalcatolicismo?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23904/restos-del-nacionalcatolicismo/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23904/restos-del-nacionalcatolicismo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2009 03:50:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Religión y Laicismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23904</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PERIÓDICO, 13/02/09):</p>
<p>Con motivo de la visita &#8220;privada&#8221; del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, a España, hemos podido ver unas imágenes más parecidas a tiempos pretéritos, cuando estaba vigente el concordato de 1953 con su reconocimiento de la Iglesia católica como religión única, que a los actuales, en plena vigencia de la Constitución Española de 1978, que declara sin ambages la no confesionalidad del Estado. Difícilmente se encontrarán en los 30 años de vigencia de la actual Constitución estampas político-religiosas con una teología &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23904/restos-del-nacionalcatolicismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PERIÓDICO, 13/02/09):</p>
<p>Con motivo de la visita &#8220;privada&#8221; del secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, a España, hemos podido ver unas imágenes más parecidas a tiempos pretéritos, cuando estaba vigente el concordato de 1953 con su reconocimiento de la Iglesia católica como religión única, que a los actuales, en plena vigencia de la Constitución Española de 1978, que declara sin ambages la no confesionalidad del Estado. Difícilmente se encontrarán en los 30 años de vigencia de la actual Constitución estampas político-religiosas con una teología política tan mutuamente legitimadora como las del encuentro del cardenal Bertone con el jefe del Estado, el presidente del Gobierno, la vicepresidenta y el ministro de Asuntos Exteriores.</p>
<p>MUY POCO ha trascendido del contenido de las conversaciones mantenidas entre los interlocutores. Solo el mensaje que esperaba escuchar el representante del Papa: no se revisarán los acuerdos (el Concordato) con la Santa Sede; la reforma de la ley orgánica de libertad religiosa en nada afectará a los privilegios de los que disfruta de la Iglesia católica. Apenas una palabra sobre la crisis económica o una referencia a los sectores que más están sufriendo y sufrirán los efectos de dicha crisis. Parece que esos temas no entraban en la agenda ni del Vaticano ni del Gobierno, cuando están en el centro de las preocupaciones de los ciudadanos y en el escenario internacional, y constituyen el núcleo del cristianismo. ¡Qué alejamiento de la realidad y del Evangelio!<br />
Lo que se buscaba era escenificar el nuevo clima de diálogo y la alianza Vaticano-Gobierno español. Al secretario de Estado del Vaticano le interesaba asegurar el mantenimiento del actual marco jurídico de las relaciones Iglesia-Estado y el trato de favor al catolicismo español oficial (no a todo el catolicismo). Al Gobierno le interesaba neutralizar la oposición (o, mejor, el tono de la misma) de los obispos españoles ante las reformas legales que van a sucederse durante esta legislatura. Y, a largo plazo, asegurar dos millones de votos que, según sus cálculos &#8211;a mi juicio, equivocados&#8211; podrían perder con el cambio del actual estatuto jurídico de la Iglesia católica.<br />
Para que nada desentonara en ese clima idílico de concordia, se demoró la presentación de las conclusiones de la subcomisión parlamentaria del aborto, favorable a la ley de plazos. El día de la llegada de Bertone a España, el PSOE &#8211;con la colaboración necesaria del PP&#8211; votó en el Congreso de los Diputados en contra de varias proposiciones de IU, ERC e Iniciativa per Catalunya sobre la apostasía, la revisión de los acuerdos con la Santa Sede, la creación de una subcomisión que estudiara el tema de la eutanasia y la retirada de símbolos religiosos en la toma de posesión de altos cargos. Vuelve a repetirse la historia bíblica de la venta de la primogenitura de Esaú a su hermano Jacob por un plato de lentejas. ¿A qué precio está vendiendo el Gobierno la laicidad del Estado? Al de mantener a la Iglesia católica sus privilegios multiseculares.</p>
<p>DESDE HACE tiempo, y especialmente en los días previos a la visita, determinados sectores de la información católica vienen hablando del distanciamiento entre el Papa y el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Rouco Varela, entre este y el cardenal Cañizares, e incluso han llegado a afirmar que Bertone venía a &#8220;tirar de las orejas&#8221; a Rouco. Son, a mi juicio, puras especulaciones. No existe un solo síntoma que lo demuestre. Y es normal en una institución tan centralista y jerarquizada como la Iglesia católica.<br />
El discurso de Bertone ante los obispos españoles no dejó lugar a dudas sobre la plena sintonía entre Benedicto XVI, Rouco y Cañizares. Hay textos del mismo que son casi un calco literal de las tomas de postura del presidente de los obispos españoles. He aquí algunos ejemplos: la idea de Dios como fundamento de los derechos humanos; el &#8220;derecho natural&#8221; de los padres a la tarea educativa; la consideración del aborto como &#8220;una clara violación del orden de la Creación&#8221;; la negativa a aceptar el trato igual a todas las religiones; la superioridad de la legislación cató- lica sobre la democrática; la defensa numantina de los símbolos religiosos en las instituciones públicas; la consideración del laicismo como hostilidad contra cualquier forma de relevancia política y cultural de la religión. Por eso, la intervención del representante del Papa en la sede episcopal de Añastro contó con el apoyo unánime de los obispos allí presentes, presididos por el arzobispo de Madrid.</p>
<p>TRAS LA visita de Bertone a España se ha creado un nuevo frente político-religioso formado por el Gobierno de la nación y la oposición del PP, el Vaticano y la jerarquía española, al que se ha sumado el Parlamento casi en pleno (con la excepción de IU, ICV y ERC), para defender los privilegios de la Iglesia católica y frenar la construcción del Estado laico. La visita de Bertone ha sido muy rentable para el Vaticano y la Iglesia católica. ¿Y para el Estado?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23904/restos-del-nacionalcatolicismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Unas notas para el &#8216;número dos&#8217; del Vaticano</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23829/unas-notas-para-el-numero-dos-del-vaticano/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23829/unas-notas-para-el-numero-dos-del-vaticano/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2009 21:14:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23829</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Lluís Izquierdo</strong>, poeta y catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona (EL PAÍS, 07/02/09):</p>
<p>En el país del &#8220;yo me lo guiso, yo me lo como&#8221;, el cacique principal -aparte de Juan Palomo- es la Iglesia, una institución tan mayúscula en sus aspiraciones como cicatera en la distribución de sus dones. La reciente visita de monseñor Bertone lo demuestra.</p>
<p>La opresión de la Iglesia sobre el cuerpo escasamente místico de España -si se exceptúa el hambre, que sin remedio la ha transustanciado en metafísica- representa un lastre tan sobrenatural que no hay manera natural de entenderse con &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23829/unas-notas-para-el-numero-dos-del-vaticano/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Lluís Izquierdo</strong>, poeta y catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona (EL PAÍS, 07/02/09):</p>
<p>En el país del &#8220;yo me lo guiso, yo me lo como&#8221;, el cacique principal -aparte de Juan Palomo- es la Iglesia, una institución tan mayúscula en sus aspiraciones como cicatera en la distribución de sus dones. La reciente visita de monseñor Bertone lo demuestra.</p>
<p>La opresión de la Iglesia sobre el cuerpo escasamente místico de España -si se exceptúa el hambre, que sin remedio la ha transustanciado en metafísica- representa un lastre tan sobrenatural que no hay manera natural de entenderse con tan consagrada institución. Pues digámoslo de una vez: son ustedes, usted incluido, intratables; y además expertos en ceremoniosas diplomacias traperas para mantener cautiva una población que se bautiza una vez, comulga tal vez dos y a la que ustedes rocían de óleos para despedirla.</p>
<p>La naturalidad está prohibida, perdón, es pecado, según ustedes. Es natural que un Gobierno aspire a ser laico, digo yo, desde hace 30 años. Lo que no es tan natural es que sólo aspire a serlo y, peor aún, que padezca constantemente por no serlo. Aquí, el divino impaciente debe ser la gente como yo, muchísimos más de los que aparecen, a pesar de la renuencia atávica a disentir públicamente (hasta los socialistas mendigan indulgencias) de los favores y prédicas de Su reparto sobrenatural.</p>
<p>Reconózcame, monseñor Bertone, el respeto mayúsculo que verifico hacia Su Excelencia. Pero desearía -soy un soñador- mejorarlo, a la recíproca. ¿Escucha usted todo lo que oye? ¿Ve usted todo lo que mira? Le confieso -ya salió- que tampoco es fácil para cualquier pobre mortal, éste que le escribe incluido, reconocer la complejidad del mundo, las miserias en las que incurrimos (no usted, sobrenaturalmente) y la serenidad que tanta falta hace para aprender a vivir menos encarnizadamente. Este año, en marzo para ser más precisos, se cumplen dos siglos del nacimiento de Mariano José de Larra, el escritor romántico que mejor auscultó la realidad conflictiva de este país, el que más padeció por su ciudadanía (muy escasa, gracias a ustedes, la Iglesia) y quien, desesperado de sus 28 años sin esperanza, se suicidó.</p>
<p>Se cumplen también 70 del final de una guerra civil en la que a los desaguisados naturales y crímenes horribles de unos, con su resentimiento secular, se opusieron los no menos nefandos y represivos, con previsión <em>sobrenatural,</em> de los otros; quienes, por lo demás, persistieron hasta los años 70 en eclipsar el legado común de progreso educacional que la II República había programado y puesto en circulación por toda España.</p>
<p>Puede usted consultar, pues buen ojo no le falta y el mal de lo mismo no se lo deseo, un estremecedor artículo de Larra titulado <em>Dios nos asista</em>. No lo glosaré, es muy conocido y de fácil localización en la <a href="http://www.cervantes.es" target="_blank">Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes</a>. Lo decisivo al respecto es que todos precisamos de asistencia. Asistencia de respeto, asistencia de reconocimiento, tanta asistencia que todavía necesitamos que Dios nos asista. Tan es así que la alarma por la ausencia de Dios hubo de sentirla como el que más un católico <em>royaliste,</em> Georges Bernanos, cuando -habitante en Mallorca con un hijo adherido a la Falange- hubo de asistir a la represión tan ecuménica como brutal del franquismo. <em>Los grandes cementerios bajo la luna,</em> con un prólogo que sobrecoge por el fervor de su pureza acendrada en los paisajes de su infancia -<em>le pays</em> <em>d&#8217;Artois-,</em> es el título que nos legó. Y que Hannah Arendt juzgó como la denuncia cabal del fascismo.</p>
<p>El libro habla de los desafueros de quienes más obligados debían estar al don del perdón y de la tolerancia (se supone que quienes se acreditan de cristianos) y supone un auténtico clamor de conciencia, más allá y más a fondo de las diatribas en las que se resuelve el ultraje que como católico experimentaba el católico escritor.</p>
<p>Bernanos habló también de poesía. Y dijo: <em>Je définirais ainsi la poésie: l&#8217;écho de la plainte humaine, répercutée par les cieux,</em> o sea que la poesía sería el eco del lamento humano, repercutido por los cielos.</p>
<p>A esos cielos emplazaría -la poesía puede ser una forma de piedad exigente- el talante y la disposición conciliadora <em>(dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios)</em> de los depositarios, ojalá practicantes, del Evangelio.</p>
<p>Por lo demás, los laicos seguimos sufragándoles con nuestros impuestos y, a cambio, ustedes nos permiten morir infinitamente, someter a disposición del dogma el curso de la vida en las mujeres y, encima, callar o sólo muy tarde alertar de la diversidad de abusos y monopolio de la vida interior que pretende la púrpura jerárquica de su inmaculada concepción. Sobre todas las naciones, ciertamente, les queda España. Y es que el pensamiento, aquí, siguen ustedes disfrutándolo oprimido.</p>
<p>Y, con todo, es la sola libertad que nos queda. Y el pensamiento, si no es inmaculado, es decir, sin trabas, sólo puede acabar corrupto. Algunas cosas, alguna vez, hay que intentar decirlas. Tampoco le iría tan mal a la Iglesia, si quiere sobrevivir, airearse un poco.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23829/unas-notas-para-el-numero-dos-del-vaticano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Iglesia, el sombrero y la cabeza</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23800/la-iglesia-el-sombrero-y-la-cabeza/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23800/la-iglesia-el-sombrero-y-la-cabeza/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Feb 2009 14:28:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23800</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Angel Quintanilla Navarro</strong>, politólogo (EL MUNDO, 05/02/09):</p>
<p>«La Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza», afirmaba Chesterton. La agenda que el Gobierno ha diseñado para sostener el voto radical que le permitió renovar su mandato puede estar dando origen a alguna reacción equivocada y contraproducente, y conviene mantener la cabeza en su sitio, aunque sólo sea para poder quitarnos el sombrero como es debido.La reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre Educación para la Ciudadanía, independientemente de sus matices, hace aún más urgente esta tarea. Quizá a ella contribuya recordar &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23800/la-iglesia-el-sombrero-y-la-cabeza/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Angel Quintanilla Navarro</strong>, politólogo (EL MUNDO, 05/02/09):</p>
<p>«La Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza», afirmaba Chesterton. La agenda que el Gobierno ha diseñado para sostener el voto radical que le permitió renovar su mandato puede estar dando origen a alguna reacción equivocada y contraproducente, y conviene mantener la cabeza en su sitio, aunque sólo sea para poder quitarnos el sombrero como es debido.La reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre Educación para la Ciudadanía, independientemente de sus matices, hace aún más urgente esta tarea. Quizá a ella contribuya recordar lo siguiente:</p>
<p>1) El hecho decisivo del cristianismo no es proporcionar una moral sino proclamar y preservar la noticia de un suceso histórico inconmensurable: la encarnación, muerte y resurrección de Cristo.En esencia, el credo. Mezclar esto en las réplicas a Pepiño parece algo inconveniente.</p>
<p>2) La adhesión al credo cristiano sólo puede producirse mediante una elección personal que es posible porque Dios nos ha querido situar en esa encrucijada: la libertad personal (no la libertad del núcleo familiar o de la escuela o de la sociedad, sino la libertad de cada persona, sin negar la importancia crucial de estas instituciones) es la condición de posibilidad de la salvación desde una perspectiva cristiana. Por eso puede haber católicos allí donde no hay ni familia ni escuela, ni siquiera sociedad reconocible, como bien saben los misioneros. Lo que hay es Iglesia.</p>
<p>Esa adhesión ni debe ser impedida o dificultada por el Estado ni puede ser suplida por él o encomendada a él.</p>
<p>3) La Iglesia católica no suele agobiar a sus fieles ni dirigirles grandes admoniciones morales. En particular, la doctrina sobre la revelación en San Buenaventura que ha desarrollado Benedicto XVI procura una interpretación «viva» de la misma, asociada especialmente a los humildes y a los sencillos. De lo que hablamos, en todo caso, es de asuntos mayores: el debate acerca de la asunción de María que Ratzinger evoca en su breve autobiografía puede ser un ejemplo de lo que realmente está en juego y de la relativa insignificancia que frente a esto tienen las ocupaciones en las que se afanan últimamente algunas personas en nombre de su fe.</p>
<p>4) Pretender el Paraíso en la Tierra no es una tarea propia de la Iglesia ni de quienes se sienten próximos a ella. Ni para hacer la revolución en Nicaragua ni para hacer una revolución conservadora en Europa (lo que, entre otras cosas, constituye una contradicción palmaria, puesto que lo que define a un conservador es la aversión a la revolución). Tiene sentido -y se tiene derecho a hacerlo- oponerse a la injerencia del Estado en asuntos que son propios de la vida privada, pero si se pretendiera sustituir un dogma que se promueve mediante las instituciones del Estado por otro dogma de sentido inverso, entonces simplemente se reproduciría el error.</p>
<p>Esa pretensión no denotaría un comportamiento piadoso sino un yerro intelectual y un extravío moral. La virtud que se opone al relativismo moral no es el absolutismo moral, sino una honesta pretensión de la verdad en cada caso y el reconocimiento de la complejidad intelectual y ética de las diversas circunstancias que concurren en la vida social.</p>
<p>Esto no significa que la Iglesia deba ser tolerante, sino que es una lástima que, siendo tan misericordiosa como es, su misericordia no sea más visible.</p>
<p>5) El hombre puede rechazar el plan que Dios ha trazado para él, y quien pretende que no pueda rechazarlo, por ejemplo empleando para ello el Estado, no sirve a la voluntad de Dios. Los fariseos y los doctores de la ley «frustraron el plan de Dios sobre ellos», nos dice San Lucas (7,30). Que el hombre pueda frustrar a Dios puede parecer algo sorprendente, pero por eso para los cristianos Dios es tan amable, en el sentido fuerte del término: El quiere que podamos rechazarlo, que tengamos la última palabra, aunque no sea la que le gustaría oírnos.</p>
<p>6) El único valor jurídico que un cristiano debe procurar que se respete en su condición de cristiano es el de la libertad para ser cristiano. Esto puede requerir algunas condiciones materiales esenciales o algunos derechos y delitos tipificables, pero no muchos. Y, además, aparte de eso, un cristiano puede pedir mil cosas más y participar en cuantos debates considere oportuno, pero conviene distinguir bien lo que se pide en calidad de católico, por ejemplo, y lo que se pide mediante argumentos que pueden formar parte de una argumentación aceptable por quienes no son creyentes o aun siéndolo divergen en asuntos políticos o de moral.</p>
<p>El lamentable éxito del Gobierno tiene dos caras: está sabiendo hacer creer que quienes argumentan contra su agenda radical lo hacen en el ejercicio de una fe respetable pero privada, y por tanto lo que les solicita es que no pretendan imponer su fe a los demás; en segundo lugar, también está sabiendo hacer creer que la fe cristiana consiste en hablar de la eutanasia o de la educación para la ciudadanía, es decir devalúa la esencia del mensaje evangélico.</p>
<p>Esto no significa que estos temas no sean importantes; lo que significa es que hay cosas aún más importantes. No se logrará fortalecer las virtudes del cristiano si se le hurta lo esencial o si se debilita la liturgia porque hay cosas más urgentes de las que ocuparse, como referirse a las barbaridades que hace el Gobierno. Hay quien ha consagrado con cava para dejar claras sus simpatías.</p>
<p>Es posible y deseable oponerse a la necrolatría gubernamental mediante razones y principios más anchos que los del credo, lo que no significa más profundos. En materia de oposición al Gobierno en una democracia de lo que se trata es de componer mayorías amplias, no de convertir a nadie; es una cuestión de anchura, no de profundidad. Un católico lúcido no se va a movilizar para que las leyes sean católicas; se movilizará para que sean buenas, se movilizará para defender la libertad de todos, en uso de la cual él irá a misa y rezará. Es la posibilidad e incluso la facilidad de no hacerlo la que da valor a sus actos.</p>
<p>La capacidad de la Iglesia para influir en las conductas no puede provenir del Estado, y el Estado no podrá debilitar esa capacidad si se obra con cuidado y si se preserva la libertad. Esa capacidad de influir debe provenir de la fidelidad al evangelio, de la ejemplaridad y de la inteligencia. La Iglesia debe aspirar a que las personas, libremente, elijan bien; y debe confiar en el criterio de sus fieles.</p>
<p>Finalmente, quizá haya que preguntarse si no será la parroquia y no el colegio el lugar idóneo para la enseñanza del Evangelio, especialmente cuando nuestro sistema educativo es básicamente una institución fallida cuyos vicios y debilidades se contagian a todo lo que acontece en las aulas. Pero ese problema va mucho más allá de una sentencia del Tribunal Supremo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23800/la-iglesia-el-sombrero-y-la-cabeza/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La placa de la discordia</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23551/la-placa-de-la-discordia/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23551/la-placa-de-la-discordia/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 10 Jan 2009 07:30:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23551</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Marañón y Bertrán de Lis</strong>, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (EL PAÍS, 10/01/09):</p>
<p>La polémica sobre la placa con la que la Mesa del Congreso quiso recordar que Santa Maravillas de Jesús había nacido en el lugar que hoy ocupan unas dependencias del Congreso ha sido sorprendente, tanto por su repercusión política y mediática como por el enconamiento con el que se han formulado las opiniones adversas. Aunque nunca lo he visto explicitado, parece lógico suponer que la placa se habría colocado en esas dependencias y no en el hemiciclo, y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23551/la-placa-de-la-discordia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Marañón y Bertrán de Lis</strong>, académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (EL PAÍS, 10/01/09):</p>
<p>La polémica sobre la placa con la que la Mesa del Congreso quiso recordar que Santa Maravillas de Jesús había nacido en el lugar que hoy ocupan unas dependencias del Congreso ha sido sorprendente, tanto por su repercusión política y mediática como por el enconamiento con el que se han formulado las opiniones adversas. Aunque nunca lo he visto explicitado, parece lógico suponer que la placa se habría colocado en esas dependencias y no en el hemiciclo, y que el texto habría sido meramente conmemorativo. Esa atención pública, sin pretenderlo, le ha dado a la Madre Maravillas una notoriedad infinitamente mayor que la de cualquier homenaje.</p>
<p>Como un espejo, EL PAÍS, en portada, informaba de que el Congreso se había soliviantado ante la posible colocación de la placa; en un editorial se la calificaba de ignominia; una columnista, que atribuía equivocadamente a la santa una frase de san Juan de la Cruz, calificándola de contrato sadomasoquista, añadía: &#8220;¿Imaginan el goce que sentiría</p>
<p>al caer en manos de una patrulla de milicianos jóvenes armados y -¡mmm!- sudorosos?&#8221;; y, finalmente, en una <em>Cuarta página,</em> un monje consideraba la placa como esperpéntica, en un artículo plagado de inexactitudes. También en el periódico aparecieron opiniones distintas, como la de Muñoz Molina, quien en respuesta a la columna anterior escribió que &#8220;no hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos. Azaña, Prieto, Arturo Barea&#8230; no les costó nada imaginar la tragedia de tantas personas asesinadas por esas pandillas, no siempre incontroladas, y todos ellos sabían el daño que esos crímenes estaban haciendo a la justa causa de un régimen legítimo asaltado&#8230;&#8221;. Rosa Montero, en su columna, manifestó su sorpresa porque &#8220;una pobre monja muerta en la ancianidad hace 30 años y que no parece haber hecho mal a nadie haya suscitado tan enconado conflicto y recibido ataques tan violentos&#8221;, achacándoselo a quienes no toleran al prójimo que piensa diferente y le arrebatan su humanidad, convirtiéndolo en una cosa violable y exterminable. Finalmente, Joaquín Leguina, lleno de inteligente sensatez, al ser preguntado por esta polémica, concluyó que &#8220;es una persona relevante que ha sido elevada a los altares, ¿por qué tenemos que discutir esta cuestión? Que se ponga la placa y ya está&#8221;.</p>
<p>Intentemos aproximarnos a la persona que ha sido el involuntario sujeto de esta placa de la discordia para recuperar su figura humana. Santa Maravillas de Jesús nació en el siglo XIX en una de las familias más cultas e influyentes de la España de su tiempo. Profundamente inteligente, excepcionalmente culta y de una inagotable bondad, a los 27 años decidió ingresar en un convento de clausura para vivir en plenitud su vocación religiosa, siguiendo con fidelidad los pasos de santa Teresa. Renunció a una importante posición social para pasar el resto de su existencia manteniéndose sólo con el trabajo de sus manos, sin más bienes materiales que los escasísimos que pertenecían a su comunidad conventual. Desde la más absoluta pobreza, su vida entera estará inspirada por un amor solidario hacia sus semejantes y hacia su Dios. Se dedicó enteramente a la meditación, que es pensamiento, oración y contemplación, aunque también, con una asombrosa eficacia para sus pocos medios y su voluntario retiro, fundó 13 conventos; hizo construir una barriada de casas prefabricadas para quienes carecían de vivienda; promovió colegios en una España que tenía una tasa de analfabetismo superior al 50%; creó una clínica para las religiosas que carecían de toda asistencia social y llevo a cabo muchas otras obras humanitarias. Su comunidad, que se rige por una secular regla democrática, la eligió priora durante los últimos 48 años de su vida. Desde esta perspectiva, cabe preguntarse: ¿qué puede decirnos la espiritualidad mística en una cultura tecnológica y secularizada?, ¿qué sentido tiene la pobreza voluntaria en la sociedad de consumo?, ¿acaso el amor como vocación, la dignidad del trabajo manual, la pobreza elegida para compartir con los demás la totalidad de los bienes, la libertad de no necesitar nada porque nada se tiene ni se desea, y el ejercicio de la meditación, no son rasgos positivos de la condición humana? En su vivencia religiosa descubrimos una llama de verdadero humanismo, que viene de muy lejos, y que puede proyectar su luz y su calor sobre muchos trechos de nuestra propia existencia. El prestigioso cardiólogo Vega Díaz, que la atendió en las últimas décadas de su vida, siendo agnóstico reconocía que al conocerla sintió una &#8220;impresión anonadante&#8221; y que, desde entonces, &#8220;su espiritualidad ocupó todas las honduras de mi conciencia&#8221;.</p>
<p>Los escritos de la religiosa impresionan a cualquier lector sensible, sea o no creyente. Siguiendo los pasos de la noche oscura de san Juan de la Cruz, padeció durante toda su vida &#8220;el abandono y el dolor de la ausencia de Dios, la soledad más radical, las dudas sobre todo&#8221;. Pero junto a la desolación de estas vivencias, la Madre Maravillas conoció otras, gozosas e inefables, en forma de experiencias &#8220;cumbre&#8221;, como las califica Maslow, sobre la presencia de Dios.</p>
<p>La cuestión no ha sido, obviamente, la personalidad de esta santa que a nadie ha interesado y cuya biografía el editorialista de EL PAÍS resumía como la de una religiosa perseguida en la Guerra Civil, cuando su vivencia del terror desatado en la retaguardia de Madrid fue privilegiada, al haberse refugiado con su comunidad en un piso donde algunos milicianos la protegieron. Lo que subyace en el trasfondo de esta polémica es el hecho incuestionable de que la condición de religioso católico aún produce en sectores de la izquierda española una reacción emocional de rechazo, impropia, por su intolerancia, de una sociedad moderna y laica. Conviene recordar la intervención de Óscar Alzaga en el Congreso de los Diputados, en la etapa constituyente, cuando se debatía la aconfesionalidad del Estado: &#8220;No vamos a defender, ni aquí ni en ningún momento, la confesionalidad del Estado ni pedir derechos para los católicos que no correspondan a los restantes españoles, es más, hacemos en este acto constituyente solemne expresión de que abjuramos de prejuicios históricos que en ocasiones han sostenido los católicos en España. Ahora bien, esperamos la misma modernidad de enfoque por la otra parte. Es decir, también en el juego de las dos Españas, en ese grave juego dialéctico que intentamos superar definitivamente, hay responsabilidades históricas, serias y graves para las fuerzas políticas de tradición más laica&#8221;.</p>
<p>Católicos y no católicos deberíamos reflexionar sobre las causas de que perviva entre nosotros este sentimiento anticlerical. La Iglesia podría preguntarse por lo que está significando la pérdida del espíritu que encarnó el cardenal Tarancón, que en la transición democrática tanto la legitimó social y políticamente, y si su adaptación a la nueva realidad española, pluralista y aconfesional, está siendo o no adecuada. Los anticlericales podrían cuestionarse si su actitud responde a ese &#8220;espíritu de reconciliación y concordia, y de respeto al pluralismo y a la defensa pacífica de todas las ideas&#8221; que preconiza la llamada Ley de Memoria Histórica, que menciona expresamente a quienes padecieron agravios por sus creencias religiosas, y pensar sobre el hecho de que la mayoría de la sociedad española no participe de su beligerancia. En todo caso, sin tener presente este fenómeno resulta incomprensible que una placa para recordar el lugar del nacimiento de una mujer religiosa, que sólo ha hecho el bien en su vida y cuenta con un excepcional reconocimiento universal, soliviante a nuestros diputados y lleve a este periódico a calificarla de ignominia. Lo mismo escribiría si se tratase de un ilustre místico sufí o un prestigioso monje budista, porque entre nosotros nadie debe ser discriminado por su condición religiosa. Los verdaderos santos, los que han vivido haciendo el bien, católicos o de cualquier otra religión, creyentes o agnósticos, son ciudadanos ejemplares que conviene honrar y que a todos pertenecen. Causa sonrojo la inanidad intelectual de los argumentos opuestos ante la placa, incompatibles con la Constitución y el carácter pluralista de nuestra sociedad. No seamos el único país democrático occidental donde el arzobispo Romero, asesinado por la extrema derecha salvadoreña, la madre Teresa de Calcuta o el pastor protestante Martin Luther King, de haber nacido en un edificio público, por ser religiosos, no podrían contar con una discreta placa que los recordase. Me temo que quienes han terciado con tal enconamiento en esta polémica han defendido posiciones que recuerdan a algunas de las páginas más tristes de nuestro reciente pasado histórico.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23551/la-placa-de-la-discordia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Urge una Epifanía cultural</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23461/urge-una-epifania-cultural/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23461/urge-una-epifania-cultural/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2009 13:38:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23461</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Norberto Alcover S.J.</strong>, profesor de Comunicación en la Universidad Pontificia Comillas (ABC, 06/01/09):</p>
<p>Tras las luciérnagas navideñas y los fastos del nuevo año, encaminamos nuestros pasos hacia el misterio de la Epifanía, cuando unos misteriosos personajes, parece que científicos y tal vez antropólogos, en la tradición evangélica de Mateo, alcanzan al recién nacido en Belén y ponen a sus pies esos significativos oro, incienso y mirra.</p>
<p>Para nada pertenecían al Pueblo de la Promesa, pues probablemente eran persas, en el caso de que realmente fueran más allá del mito, pero a fuerza de interpretar el devenir de una &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23461/urge-una-epifania-cultural/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Norberto Alcover S.J.</strong>, profesor de Comunicación en la Universidad Pontificia Comillas (ABC, 06/01/09):</p>
<p>Tras las luciérnagas navideñas y los fastos del nuevo año, encaminamos nuestros pasos hacia el misterio de la Epifanía, cuando unos misteriosos personajes, parece que científicos y tal vez antropólogos, en la tradición evangélica de Mateo, alcanzan al recién nacido en Belén y ponen a sus pies esos significativos oro, incienso y mirra.</p>
<p>Para nada pertenecían al Pueblo de la Promesa, pues probablemente eran persas, en el caso de que realmente fueran más allá del mito, pero a fuerza de interpretar el devenir de una también misteriosa estrella, acabaron por incorporarse a nuestra Historia de Salvación como representantes de un cristianismo universal que no duda en asumir a los no creyentes en su dinámica epifánica: el Dios manifestado en Jesucristo se manifiesta a todos aquellos que lo aceptan o que lo buscan desde la tarea de cultivar la realidad humana mediante el empeño cultural en uno u otro campo. En los Magos de Oriente, con toda su tradicional parafernalia, la Revelación señala la conjunción entre Jesucristo y quienes investigan, analizan, crean, piensan, es decir, entre el Dios aparecido en nuestra carnalidad y todos aquellos que intentan escrutar la verdad de tal carnalidad, lanzada hacia abismos de permanente infinitud.</p>
<p>Nos ha llegado el momento a quienes trabajamos en la tarea evangelizadora desde la realidad tan compleja y plural de la Iglesia Católica, del todo posicionados en comunión con ella, de abrir las puertas de nuestra fe, esperanza y caridad teologales y también práxicas a todos aquellos que caminan junto a/con nosotros motivados por el interrogante de alguna estrella sobrevenida en el marasmo histórico que vivimos. Es decir, en la estela del Vaticano II, abrir nuestras puertas creyentes a quienes, exactamente igual que nosotros mismos, se esfuerzan por analizar los signos de los tiempos, tal vez desde parámetros muy diferentes, de la misma manera que sucedió con los Magos de Oriente en relación con los sabios judíos del momento epifánico. Es decir, hasta el punto de que muchas veces los que tienen las claves para un análisis del todo correcto (los sabios judíos) resultan torpes en su aplicación, mientras que los aparentemente alejados (los Magos orientales) llegan hasta la puerta del misterio y nos desconciertan con su peregrinaje. No se trata de la tópica visión irenista del agnóstico que supera moralmente la actividad del creyente y hasta le da sustanciosas lecciones, un irenismo que está fatalmente de moda en ciertos ambientes críticos. Para nada. Se trata, sencillamente, de que bajo ningún concepto nosotros, creyentes de pro, tenemos derecho a negarle al increyente que busca y que se interroga su capacidad de encontrar la verdad, esa Palabra que es la Luz de los hombres, en palabras de Juan, el discípulo amado. No tenemos derecho desde el acontecimiento de la Epifanía, porque Dios, en la carne de Jesucristo, decidió estar a disposición de toda búsqueda humana que se base en la honradez intelectual. Nada más. Y nada menos.</p>
<p>Situados en este filo de la navaja, nuestra cultura católica debiera hacer gala de un humanismo cristiano respetuoso con quienes buscan a su manera pero con auténtica honradez intelectual, sin cerrarles las puertas de la gloria de Dios, experto en misericordia y en perdón con todos aquellos que desean encontrarle. Por el contrario, nuestra obligación será tenderles la mano para que comprendan que estamos en la misma búsqueda pero desde puntos de partida distintos: ellos desde la interrogación absoluta (tremenda situación humana) y nosotros desde una serie de referentes creyentes que actúan como estrellas nocturnas que nos ayudan a caminar sin anular la dureza de la indagación. Sobre todo cuando tales referentes entran en conflicto con determinados hallazgos del citado camino. No vale su tentación de purismo en la búsqueda, pero tampoco nuestra posible soberbia intelectual al afirmar, como tantas veces hacemos, que encontraremos la verdad porque la poseemos de antemano. Porque somos compañeros de camino, en caso de proceder con rectitud y nunca enemigos empedernidos, si bien podamos aparecer como adversarios en determinadas confrontaciones intelectuales. Una cosa no quita la otra, por supuesto.</p>
<p>Urge, por lo tanto, una Epifanía cultural de la Iglesia Católica, tal y como uno piensa que subyace en los mensajes repetidos de Benedicto XVI, quien reitera la relevancia de los referentes de la fe con una insistencia llamativa pero urgiendo también la honradez de la tarea humana en la persecución de la verdad, junto a tantos otros que también la buscan con fervor empedernido. Tras algunos años en que el pensamiento cristiano/católico había entrado por vericuetos de fragilidad reflexiva, tal vez tocado del relativismo ambiental, el actual Sucesor de Pedro, sobre todo en sus cartas encíclicas, alza el listón y nos obliga a reflexionar con dureza analítica sobre el misterio de Dios y del hombre en el contexto de una Naturaleza en permanente degradación. Ahora, dice el hombre de Ratisbona, ha llegado el momento de estar a la altura de tantos que estudian la realidad a fondo para que otros puedan llevar a cabo una auténtica pastoral capaz de interrogar de verdad la conciencia de nuestros contemporáneos.</p>
<p>En esta tarea, según decíamos antes, debemos abrir las puertas de nuestro empeño a quienes también buscan desde la honradez, como los Magos de Oriente, más certeros que los sabios judíos del momento. Pero a la vez, invitándoles a desenmascarar a la ingente legión de quienes, en ambos campos, abdicaron de tal honradez y se entregaron a la feria de las vanidades dogmatistas, sustituyendo a Jesucristo como objeto de búsqueda por su propio ego, creyente o increyente, que de todo hay. La corrección cultural no debiera amedrentarnos en este auténtico esfuerzo contra la frivolidad y la endogamia intelectuales tan de moda en la actualidad. Por el contrario, esa honradez tiene que urgirnos a señalar sin remilgos a todo tipo de falsarios porque oscurecen el ambiente de búsqueda y provocan la desesperanza de encontrar en tantísimos espíritus, sobre todo jóvenes. Respetar a ultranza al que engaña por sistema, paraliza la Navidad y acaba por desarticular la dinámica epifánica. El respeto nunca es condescendencia silenciosa y cobarde.</p>
<p>Hemos citado a los jóvenes y los hemos citado como un sector relevante de la posible desesperación de encontrar que atraviesa nuestra sociedad. Porque se nos llena con frecuencia la boca con palabras dedicadas a ellos y a ellas, pero tantas veces es para vituperarlos y para atribuirles actitudes y acciones que nosotros mismos, los adultos, les hemos inculcado mediante el sistema social imperante, explosionado cada amanecer hasta el atardecer respectivo de barbaridades en las que nuestros jóvenes para nada han tenido protagonismo ni en su elaboración ni en su implantación históricas. No hemos sido capaces de parar en seco el aluvión de mentira, de frivolidad y de dogmatismo que, sin poder remediarlo, al final se desploma sobre ellos, sin armas todavía con que defenderse. Estamos cegando la Epifanía posible de todo lo bello, bueno y verdadero, y más tarde les denunciamos sin piedad alguna como si nosotros estuviéramos exentos de culpa. Toda una desgracia.</p>
<p>Urge, repetimos, una cultura epifánica para que se produzca una Epifanía de la cultura. Éste debiera ser nuestro empeño, siempre en comunión con la Santa Iglesia pero también con todos aquellos que, en seguimiento de alguna estrella, merecen ser acogidos en Belén hasta abrir caminos a la universalidad de esa misma Iglesia. A este empeño no hay que temerle. Más bien debiéramos temer abandonarlo por temor a la dureza que conlleva. Dios merece nuestra valentía. La valentía de los Magos de Oriente.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23461/urge-una-epifania-cultural/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Contradicciones episcopales</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23385/contradicciones-episcopales/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23385/contradicciones-episcopales/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 30 Dec 2008 19:51:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23385</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PERIÓDICO, 30/12/08):</p>
<p>Los obispos españoles han vuelto a utilizar una fiesta litúrgica del calendario católico, la de la Sagrada Familia, para arremeter en tromba contra las leyes sobre el matrimonio y la familia aprobadas en el Parlamento. Tres han sido los escenarios elegidos para ello: las cartas pastorales, desde las que han responsabilizado a la ideología de género de la disolución de la familia, las catedrales de algunas diócesis españolas, donde los obispos han pronunciado homilías &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23385/contradicciones-episcopales/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PERIÓDICO, 30/12/08):</p>
<p>Los obispos españoles han vuelto a utilizar una fiesta litúrgica del calendario católico, la de la Sagrada Familia, para arremeter en tromba contra las leyes sobre el matrimonio y la familia aprobadas en el Parlamento. Tres han sido los escenarios elegidos para ello: las cartas pastorales, desde las que han responsabilizado a la ideología de género de la disolución de la familia, las catedrales de algunas diócesis españolas, donde los obispos han pronunciado homilías con una fuerte carga antiparlamentaria, y la misa multitudinaria de la plaza de Colón, reedición de la concentración del año pasado, que tuvo un marcado tono político deslegitimador del Gobierno socialista y, en cierta medida, del sistema democrático, al acusar al Parlamento de poner en peligro la democracia.<br />
El cardenal Rouco Varela ha mostrado su estremecimiento por &#8220;el hecho y el número de los que son sacrificados por la sobrecogedora crueldad del aborto&#8221;, a los que ha definido como los nuevos Santos Inocentes de la época contemporánea. Monseñor Blázquez, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y obispo de Bilbao, ha responsabilizado de las dificultades que vive hoy la familia &#8220;al ambiente cultural y a algunas leyes&#8221;, ha afirmado &#8211;con desconocimiento de los datos de la antropología cultural&#8211; que en todas las culturas y los pueblos a lo largo de la historia el matrimonio es la unión del varón y de la mujer, ha calificado el &#8220;divorcio exprés&#8221; de duro golpe a la estabilidad de la familia y considera una desfiguración sustancial llamar matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo. Monseñor Mar-<br />
tínez Camino, secretario general de la CEE, ha ido todavía más lejos en la descalificación de las leyes hasta declarar que nunca ha habido una legislación sobre el matrimonio más irracional que la que hay hoy en España.<br />
Los obispos están en su derecho a hacer este tipo de afirmaciones en el ejercicio de su libertad de expresión. Pero creo que incurren en una serie de contradicciones que resumo en el siguiente decálogo.</p>
<p>1. Defienden el matrimonio y la familia quienes no pueden casarse ni formar una familia. Los obispos y los sacerdotes del rito latino, en el momento de ser ordenados, renuncian al matrimonio y sustituyen de esta forma la paternidad humana por la paternidad espiritual, que consideran más fecunda y universal.</p>
<p>2. Defienden la indisolubilidad del matrimonio, conforme a lo establecido en el Código de Derecho Canónico: &#8220;El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte&#8221; (n. 1141), cuando la propia Iglesia católica cuenta con tribunales especiales dedicados a la disolución del vínculo matrimonial.</p>
<p>3. Consideran la procreación como uno de los fines del matrimonio, son partidarios de las familias numerosas y se oponen a los métodos anticonceptivos, cuando ellos no pueden procrear por el voto del celibato que les obliga a la abstinencia sexual de por vida.</p>
<p>4. Defienden la vida del no-nacido y se oponen al aborto, al que califican en todos los casos de asesinato u homicidio, cuando han justificado la pena de muerte y ponen hoy objeciones a la despenalización de la homosexualidad que, al menos en ocho países, se condena con dicha pena.</p>
<p>5. En cuestiones relativas a la sexualidad, el matrimonio, el origen y el fin de la vida, quieren imponer a todos los ciudadanos como ley natural lo que no es más que doctrina católica sostenida por la jerarquía, muchas veces discutida dentro de la propia Iglesia.</p>
<p>6. Hablan de retroceso de los derechos humanos en el ordenamiento jurídico apelando a determinadas leyes que, en realidad, amplían el ejercicio de dichos derechos. Con ello demuestran una clara incoherencia al exigir reconocimiento pleno de los derechos humanos en la sociedad, cuando ellos los desconocen y no los ponen en práctica en el seno de la comunidad cristiana.</p>
<p>7. Se oponen a la homosexualidad, considerada pecado, desviación natural o perversión moral, haciendo una lectura fundamentalista y descontextualizada de los textos bíblicos.</p>
<p>8. Confunden lo moral o, mejor, su propia idea de lo moral, con lo legal, y creen que lo que para ellos es pecado debe ser considerado delito y penalizado por las leyes.</p>
<p>9. Presentan la familia cristiana como paradigma único de convivencia, desconociendo que hay otros modelos legítimos inspirados en valores laicos o de otras religiones y confundiendo con frecuencia la familia cristiana con la familia patriarcal.</p>
<p>10. Se oponen a la investigación con células madre embrionarias considerando que un embrión es lo mismo que una persona, cuando eso significar mantenerse &#8211;¿a sabiendas?&#8211; instalado en un error científico y cuando esa oposición implica la renuncia a la curación de múltiples enfermedades y a la felicidad de muchas parejas.<br />
¿Ignorancia, error o simple incoherencia lógica e ideológica? Que juzgue cada cual.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23385/contradicciones-episcopales/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Por quién doblan las campanas?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23325/por-quien-doblan-las-campanas/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23325/por-quien-doblan-las-campanas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 23 Dec 2008 19:47:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria Histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Civil]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23325</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Martín Pallín</strong>, Magistrado emérito del Tribunal Supremo (EL PERIÓDICO, 23/12/08):</p>
<p>Monseñor Cañizares, príncipe de la Iglesia y alto cargo Vaticano, nunca ha tenido dudas: Las campanas doblaron y seguirán doblando solo por los vencedores.<br />
La Iglesia jerárquica siempre tuvo la habilidad de ajustarse a los intereses dominantes. Ha demostrado, a lo largo de los siglos, una cierta alergia a la democracia y ha sabido convivir, sin mala conciencia, con las más siniestras dictaduras.</p>
<p>DESDE SU orígenes se puso en pie de guerra contra la Segunda República. Cuando los militares golpistas se rebelaron contra el orden constitucional &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23325/por-quien-doblan-las-campanas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Martín Pallín</strong>, Magistrado emérito del Tribunal Supremo (EL PERIÓDICO, 23/12/08):</p>
<p>Monseñor Cañizares, príncipe de la Iglesia y alto cargo Vaticano, nunca ha tenido dudas: Las campanas doblaron y seguirán doblando solo por los vencedores.<br />
La Iglesia jerárquica siempre tuvo la habilidad de ajustarse a los intereses dominantes. Ha demostrado, a lo largo de los siglos, una cierta alergia a la democracia y ha sabido convivir, sin mala conciencia, con las más siniestras dictaduras.</p>
<p>DESDE SU orígenes se puso en pie de guerra contra la Segunda República. Cuando los militares golpistas se rebelaron contra el orden constitucional no dudaron en ponerse fervorosamente a su lado cubriéndolos con el manto de la Cruzada. Su alineamiento coincidió en el tiempo con unos movimientos obreros mayoritariamente agrarios e incipientemente industriales atraídos por doctrinas en boga que predicaban la revolución proletaria y abominaban de la democracia liberal a la que identificaban con las insoportables desigualdades que les tocaba vivir a diario. El levantamiento militar esta vez no era para restaurar una dinastía monárquica, su objetivo era instaurar un régimen totalitario a imagen y semejanza del nazismo y el fascismo.<br />
Los militares golpistas diseñaron una política de exterminio cuyas directrices las plasmaron por escrito sin rubor en numerosos documentos. La caravana de la muerte que tan certera y trágicamente relata Francisco Espinosa en su libro del mismo titulo es el modelo que después se implantaría en toda España, prolongándose mucho mas allá de la victoria militar.<br />
El ejército sublevado era recibido en los pueblos ocupados con redobles jubilosos de campanas volteadas por el cura de la localidad. Los moros mercenarios se sentirían desconcertados ante el entusiasmo de los que tras ocho siglos de reconquista los recluyeron en la zona de Marruecos donde siguieron sufriendo el dominio español. Los atrapados, con el temor marcado en el rostro, fueron entregados para su ejecución sin formación de causa. Se los llevaron a las tapias del cementerio. En la plaza del pueblo se escuchaban las descargas de los fusiles y el silencio de las campanas.<br />
Algunos curas tocaron jubilosos las campanas al sentirse seguros de su suerte, otros también pudieron tañerlas porque su cercanía a los vecinos y la preocupación por sus problemas les había salvaguardado de reacciones airadas. Unos pocos conscientes de su posición privilegiada evitaron que muchos fuesen fusilados. Mientras la muerte y la desolación arrasaban nuestro país las campanas seguían sin doblar por todos los muertos. El día de la victoria todos los campanarios lanzaron sus espadañas al viento. Los vencedores añadieron la muerte cruel, selectiva e inmisericorde a los que habían sobrevivido. Los que no fueron ejecutados, después de parodias judiciales, les esperaba el campo de concentración o el exilio. Las matanzas no cesaron pero las campanas seguían sin doblar. El general vencedor era recibido por la Iglesia con las campanas al vuelo, los brazos en alto y los palios serviles, pero las campanas seguían sin doblar por los vencidos. El ritual de la misa incluía plegarias por su salud y eterna vida. Los púlpitos resonaban en alabanzas al salvador de la verdadera y única España.<br />
Más tarde de lo deseable llegó la Constitución. Los valores democráticos, por los que muchos de los vencidos habían luchado, comenzaron a implantarse no sin reticencias o cautelas. Las homilías del cardenal Tarancón no sirvieron para que la Iglesia, que se había volcado en favor de los vencedores, iniciase un periodo de reflexión. Perdido parte del poder terrenal decidieron utilizar el fantasma de la excomunión contra los políticos que sacaron adelante el divorcio o la recortada ley de la interrupción voluntaria del embarazo. Inasequibles al desaliento se han alzado contra la educación para la ciudadanía oponiéndose a que los jóvenes conozcan la historia de la conquista de los derechos humanos y lo que significa su implantación para la convivencia pacífica y democrática.</p>
<p>EL CARDENAL Cañizares, desde hace tiempo, mantiene que no es necesario ningún milagro para beatificar a los que murieron, según su peculiar visión, por odio a la religión. Ignora el ilustre prelado que nunca la guerra civil fue una guerra de religiones. Ignora también, ignora tantas cosas, que los vencedores fusilaron a sacerdotes vascos. ¿Fue también por odio a la religión, monseñor?. Lo último y lo que queda por llegar lo sabemos o nos lo imaginamos. Monseñor Martínez Camino ha justificado la beatificación tardía no como una obligación incumplida. Curiosa obligación que tanto ha podido demorarse desaprovechando la oportunidad de que el fasto de los vencedores hubiera contribuido a la magnificencia oficial del la ceremonia.<br />
No creo que el problema de la Iglesia oficial del presente sea el anticlericalismo o la &#8220;cristofobia&#8221;. Tiene raíces mas profundas. Han perdido el contacto con la realidad y son incapaces de aceptar la pérdida de sus privilegios y la imposición coactiva de sus dogmas.<br />
Pueden leer el prólogo de la novela de Ernest Hemingway <em>¿Por quién doblan las campanas?</em>: &#8220;La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y, por consiguiente nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti&#8221;. Un esperanzador mensaje de quien puso fin a su vida sin importarle los anatemas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23325/por-quien-doblan-las-campanas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El trasfondo de una lápida</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/23233/el-trasfondo-de-una-lapida/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/23233/el-trasfondo-de-una-lapida/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 14 Dec 2008 23:35:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=23233</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Hilari Raguer</strong>, monje de Montserrat e historiador especializado en el tema de la Iglesia y la Guerra Civil española (EL PAÍS, 15/12/08):</p>
<p>El esperpéntico proyecto de colocar en el edificio de las Cortes una placa en memoria de la Madre Maravillas se ha disuelto como azucarillos en agua. El 16 de noviembre de 1983, el Senado rindió al cardenal Vidal i Barraquer, que había sido senador, un merecido homenaje en el cincuentenario de su muerte en el exilio, porque en los años de la República se esforzó por conciliar el nuevo régimen con la Iglesia y luego, en &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23233/el-trasfondo-de-una-lapida/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Hilari Raguer</strong>, monje de Montserrat e historiador especializado en el tema de la Iglesia y la Guerra Civil española (EL PAÍS, 15/12/08):</p>
<p>El esperpéntico proyecto de colocar en el edificio de las Cortes una placa en memoria de la Madre Maravillas se ha disuelto como azucarillos en agua. El 16 de noviembre de 1983, el Senado rindió al cardenal Vidal i Barraquer, que había sido senador, un merecido homenaje en el cincuentenario de su muerte en el exilio, porque en los años de la República se esforzó por conciliar el nuevo régimen con la Iglesia y luego, en la guerra civil, fue hombre de paz, negándose a firmar la carta colectiva de la jerarquía episcopal. Pero lo de la placa de sor Maravillas era una cosa muy diferente.</p>
<p>María de las Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán era hija del marqués de Pidal, embajador en el Vaticano, y prima de Ramón Menéndez Pidal. Entró en el Carmelo del Escorial en 1919, el año en que Alfonso XIII consagró España al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, donde ella fundaría en 1923 otro Carmelo que sería la perla de la corona de sus fundaciones y de su posterior movimiento de resistencia al Vaticano II. Al sobrevenir la República en 1931, ella y sus compañeras se prepararon para el martirio que sus consejeros les profetizaban inminente. En 1936 no fueron martirizadas (sí lo fueron otras carmelitas) y pudieron refugiarse en Getafe y después en Madrid, ayudadas por Pasionaria, que en sus memorias recuerda que personalmente fue dos veces a organizar el refugio y el trabajo de unas comunidades de monjas. A unas les entregó incluso un hermoso crucifijo y unas imágenes religiosas. &#8220;¡Qué Dios se lo pague&#8221;, cuenta que le dijo la superiora. ¿Sería la Madre Maravillas? ¿Se encontraron cara a cara aquellas dos grandes mujeres?</p>
<p>Una discípula y admiradora de la Madre Maravillas, sor María Magdalena de Jesús, nos ha transmitido su impresionante experiencia en un libro que lleva un elocuente título: <em>Madre Maravillas de Jesús. Con amor y dolor. Testimonio directo acerca de su vida solicitado por los Carmelos de Holanda y Alemania </em>(Imp. Monte Carmelo, Burgos, 1992). Expresa en él su amor y veneración por la Madre Maravillas, pero cree que se equivocó en su rechazo al concilio Vaticano II. &#8220;La Madre Maravillas -dice- nació en el siglo XIX y alcanzó la arista de dos planos eclesiales tan distintos como el preconcilio de la España franquista y el postconcilio del Vaticano II. Nunca pudo llegar a trasladarse a este segundo plano que permaneció desconocido para ella por causas bien ajenas a su voluntad&#8221;. Sor María Magdalena había entrado a los 23 años en el Carmelo del Cerro de los Ángeles, del que la Madre Maravillas era priora. Fue enviada a una fundación en la India, pero tuvo que regresar a España en 1939 por falta de salud y a lo largo de 46 años trató íntimamente a la Madre Maravillas, pero viendo que ésta rechazaba el Vaticano II sin ni siquiera querer conocer sus documentos, creyó que no podía vivir al margen de la Iglesia y obtuvo en 1972 el permiso para trasladarse al Carmelo de la Inmaculada Concepción, de Mataró, que bajo el priorato de sor Cristina Kaufmann había emprendido un camino de fidelidad a la letra y al espíritu del carisma teresiano y de apertura a la renovación posconciliar.</p>
<p>La Madre Maravillas y todas las monjas de los monasterios por ella fundados desconocieron totalmente aquel trascendental acontecimiento que fue el Vaticano II. La hermana Magdalena describe gráficamente los tres cercos que las aislaban. &#8220;El primer cerco lo formaban los pocos sacerdotes y religiosos que llegaban a hablar de estos asuntos; todos, pasados por el tamiz de ideología ultra-tradicional; dos o tres jesuitas; tres o cuatro carmelitas y, muy por encima de todos en cuanto a influencia, su director espiritual, un padre carmelita&#8221;. El segundo cerco lo constituían las familias que más se relacionaban con la comunidad. &#8220;Ésta creía que, por su posición, debían ser los <em>mejor</em> informados. Familias de aristócratas, de banqueros, de altos mandos militares. Todos ellos -ya antes de ser preguntados- exponían sus opiniones negativas cien por cien, sus comentarios y aun sus chistes acerca del Concilio. Mucho de esto se contaba en recreación y así iba infiltrándose y arraigándose en las monjas&#8221;. El tercer cerco -prosigue sor Magdalena- &#8220;es el más íntimo y el más continuado: son aquellas hermanas en quienes la Madre ha puesto su confianza y apoyo&#8221;. Son las que sor María Magdalena llama &#8220;el Estado Mayor&#8221;. &#8220;Repiten hasta la saciedad que en estos Carmelos todo está perfecto, que son la <em>realización mejorada</em> del plan de la Santa Madre, que la renovación conciliar se propone para que los conventos relajados vayan <em>entrando en vereda</em> por medio de ciertas condescendencias con sus desviaciones&#8230;&#8221;. Y concluye: &#8220;¿No se comprende que con estos tres cercos, más su estado de salud, la Madre Maravillas aceptase de buena fe cuanto le decían?&#8221;.</p>
<p>En 1972, 18 carmelos de la línea de la Madre Maravillas obtuvieron, gracias a apoyos diplomáticos y contactos en el Vaticano, que la Santa Sede aprobara una especie de federación llamada &#8220;Asociación de Santa Teresa&#8221;, después &#8220;Carmelos Unidos&#8221;, a la que más tarde se incorporaron otros 30 monasterios. Se las conoce popularmente como las &#8220;maravillosas&#8221;. Para poner en práctica lo que el Concilio había dispuesto sobre la renovación de los monasterios contemplativos, la Congregación de Religiosos, por medio del padre general de los carmelitas, transmitió a todos los monasterios carmelitas femeninos, <em>ad experimentum</em> durante cinco años, unas leyes basadas en las primitivas constituciones auténticas de santa Teresa (1567- 1568), puestas al día con unas declaraciones complementarias. Pero los monasterios de los Carmelos Unidos las rechazaron de plano y reclamaron que la Santa Sede les autorizara las constituciones de 1581, menos teresianas y mucho más severas. El 80% de los monasterios se había declarado satisfecho con la legislación renovada, pero en los de las &#8220;maravillosas&#8221; ni siquiera se dejó que las monjas leyeran los textos propuestos. Gracias a sus poderosos valedores en Roma, lograron en 1984 que la Santa Sede impusiera sus obsoletas constituciones a todas las carmelitas descalzas. El cardenal Casaroli, secretario de Estado, en carta de 15 de octubre de 1984 al padre general de los carmelitas descalzos, imponía a todas las carmelitas las constituciones pseudoteresianas de las &#8220;maravillosas&#8221; y, en forma humillante, proponía a las que no se sintieran con fuerzas para aceptarlas que se acogieran a otras congregaciones menos exigentes.</p>
<p>La carta de Casaroli era una chapuza, pero estalló como una bomba en la Orden del Carmen. El padre general, Felipe Sainz de Baranda, escribía al Papa el 24 de octubre lamentando &#8220;el tono más bien duro y el contenido polémico&#8221; del documento, que podría suscitar reacciones justificadas &#8220;porque en él se recogen afirmaciones discutibles en el campo de la historia y de la interpretación del carisma teresiano, y porque se aceptan ciertos argumentos y juicios que un grupo de monasterios ha repetido estos años contra el texto de las declaraciones y la actuación de los superiores de la orden&#8221;. El padre Tomás Álvarez, provincial de Burgos, en carta al cardenal Casaroli, denunciaba los &#8220;graves errores históricos con que la carta funda las decisiones pontificias&#8221;. El principal era afirmar que las constituciones de 1581 eran de santa Teresa y durante cinco siglos todas las carmelitas las habían conocido y tenido entre sus manos, cuando en realidad no eran de la santa y habían sido desconocidas hasta hace unos decenios.</p>
<p>Tengo entendido que también sor Cristina Kaufmann escribió a Casaroli diciéndole que, buenas hijas de la Iglesia, como santa Teresa, obedecerían, pero que no sería sin un inmenso dolor, del que Su Eminencia sería responsable ante Dios. Pudo evitarse que todos los carmelos fueran obligados a semejante despropósito, pero se rompió la unidad de la orden. Se manipuló a unas buenas monjas como un modo de impedir el cambio que el Vaticano II quiso operar en la Iglesia, y, sobre todo, el cambio que la Iglesia posconciliar propició en España. Cuenta Gabriel Maura Gamazo en sus <em>Rincones de la historia</em> que muchos monasterios medievales se fundaron en expiación de algún gran pecado cometido por el rey o noble fundador, y cuanto mayor era el crimen, más estricta era la observancia impuesta a las pobres monjas. ¿Cuál debió de ser entonces el gran pecado que exigió a las &#8220;maravillosas&#8221; tan severas reglas?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.almendron.com/tribuna/23233/el-trasfondo-de-una-lapida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

