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	<title>Tribuna Libre &#187; Agujeros negros 11-M</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXXIV): Lavandera, a tumba abierta</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Sep 2006 17:42:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 10/09/06):</p>
<p>Ha sabido guardar el secreto durante los últimos dos años. Francisco Javier Lavandera denunció a la Policía y a la Guardia Civil, en 2001, que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras ofrecían a la venta grandes cantidades de explosivos. También buscaban a alguien que supiera fabricar bombas con móviles. A pesar de todo, la trama asturiana siguió adelante con sus actividades delictivas. Nadie supo poner coto a una carrera de delitos que, según el sumario del 11-M, fue clave para cometer los atentados. Pero Lavandera había denunciado más cosas que han permanecido hasta ahora &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/11495/los-agujeros-negros-del-11-m-xxxiv-lavandera-a-tumba-abierta/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 10/09/06):</p>
<p>Ha sabido guardar el secreto durante los últimos dos años. Francisco Javier Lavandera denunció a la Policía y a la Guardia Civil, en 2001, que Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras ofrecían a la venta grandes cantidades de explosivos. También buscaban a alguien que supiera fabricar bombas con móviles. A pesar de todo, la trama asturiana siguió adelante con sus actividades delictivas. Nadie supo poner coto a una carrera de delitos que, según el sumario del 11-M, fue clave para cometer los atentados. Pero Lavandera había denunciado más cosas que han permanecido hasta ahora ocultas. Recibió todo tipo de presiones para que se callara. Su mujer se ahogó en extrañas circunstancias en la playa de Gijón. Este verano, le dispararon cinco tiros poco antes de matar a sus animales. Lavandera ha escrito un libro, «A tumba abierta», en el que cuenta, al fin, todos los secretos.</p>
<p>El nombre de Francisco Javier Lavandera saltó a los medios de comunicación ocho meses después del 11-M. En una cinta magnetofónica, encontrada casualmente en el cuartelillo de la Guardia Civil de la localidad asturiana de Cancienes, se escuchaba su voz con claridad. Su interlocutor era un agente de Información de la Benemérita que le había grabado esa conversación sin que él se diera cuenta.</p>
<p>La cinta había dormido, en un cajón, durante tres años. La grabación se había producido en el verano de 2001. Lo sorprendente, lo que dejó a todos boquiabiertos, es que en su contenido quedaba claro que ya en esa fecha Lavandera estaba denunciando ante las Fuerzas del Orden una trama de delincuentes asturianos que pretendían vender grandes cantidades de explosivos. Pero lo más inaudito es que los individuos pertenecientes a esa banda, Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras entre otros, querían, siempre según la versión que denunciaba Lavandera, comprar los servicios de alguien que pudiera fabricar bombas con teléfonos móviles.</p>
<p>Han corrido ríos de tinta, con todos los matices imaginables, sobre el contenido de la cinta, la relación de Toro y Trashorras con los atentados del 11-M y la posibilidad que tuvieron las Fuerzas de Seguridad de haberlos evitado, una vez que conocieron la denuncia de Lavandera.</p>
<p>Pero el destino tiene vericuetos crueles. En lugar de convertirse el denunciante en un héroe, en el hombre que intentó evitar los atentados aún a riesgo de su vida, Lavandera fue vapuleado por los medios de comunicación que le asignaron un alias inexistente y lo convirtieron en un delincuente más, aunque no tenía antecedentes penales de ningún tipo.</p>
<p><strong> TESTIMONIO CLAVE</strong></p>
<p>Su testimonio, en la Comisión del Congreso sobre el 11-M, hubiera sido clave para dar un vuelco completo a la investigación. Pero la denuncia de Lavandera fue desprestigiada deliberadamente, después de varios intentos infructuosos de hacer creer, al juez y a la opinión pública, que ni siquiera había existido.</p>
<p>El agente de Información que grabó esa conversación, Jesús Campillo, tuvo el valor de enfrentarse a sus jefes y certificó que Lavandera no sólo había denunciado la trama asturiana de los explosivos sino que se ofreció para hacer de gancho si eso facilitaba la detención de los delincuentes.</p>
<p>La semana pasada pudimos escuchar de labios de Emilio Suárez Trashorras su versión de los hechos. Se desvinculó de la posesión y del tráfico de explosivos, pero reconoció que todas sus actividades en torno a los marroquíes -acusados en la versión oficial de ser autores de la matanza- estaban monitorizadas, controladas y dirigidas por el inspector encargado de la lucha antidroga de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, alias Manolón.</p>
<p>Es evidente que en la llamada trama asturiana hay todavía muchos puntos oscuros. Desde el principio, intuimos que en la versión de los hechos que había dado Francisco Javier Lavandera faltaban algunos datos claves. Las amenazas constantes, materializadas este verano con un atentado en el que le dispararon cinco tiros, tenían que estar motivadas por una razón de peso muy superior a lo que se había revelado.</p>
<p>Lavandera ha vencido por fin su propio miedo. Se ha dado cuenta de que la mejor manera de protegerse es contándolo todo. Por eso se ha decidido a escribir todos los detalles de aquella denuncia que tan graves repercusiones tuvo para su vida. Sus revelaciones se han convertido en un libro clarificador: A tumba abierta, que se pondrá a la venta este martes.</p>
<p>El salto que ha dado ahora ya es irreversible. Los detalles que aporta servirán para ahondar en la investigación del 11-M y abrirán vías muy inquietantes.</p>
<p><strong> SOBRESALTOS</strong></p>
<p>Está claro que, a pesar de su amor por los animales, no es San Francisco de Asís. La lectura de A tumba abierta no sería, por tanto, la más recomendable para llenar el silencio que se imponen algunas monjas , en su convento, durante la comida. Tampoco es un libro para pusilánimes, ni para los que presumen de reconocer a ojos cerrados la diferencia entre el bien y el mal. Se trata de una autobiografía sin censura. El autor ha querido abrir al público su alma sin dejar cerrado ninguno de los armarios del cuarto oscuro.</p>
<p>Leer sus revelaciones supondrá para muchos adentrarse en ambientes desconocidos, callejear por rincones de nuestra sociedad a los que nunca les da la luz. La vida de Francisco Javier Lavandera -acaba de cumplir 42 años- es un fresco salvaje, una pintura ácida en la que abundan los rojos chillones de la sangre, los verdes fluorescentes de los tugurios y los amarillos rancios de las pasiones humanas. Se necesita coraje para no volver la cabeza en algunos pasajes.</p>
<p>No hay capítulo sin sobresalto. Lavandera cuenta las primeras visitas a la prisión para recoger los regalos de Reyes de manos de un padre torturado y encarcelado por defender con honestidad sus ideales comunistas. O la aventura de buscar en los bosques, agarrado a su mano, a los fugados, para entregarles los alimentos arrancados al magro sueldo familiar.</p>
<p><strong> PALIZAS INFANTILES</strong></p>
<p>Tuvo que soportar las palizas de profesores sádicos en un colegio religioso de niños bien. En la adolescencia, adoptó la cresta punki, cuando tiraba de aquella correa atada a un collar de perro colocado en el cuello de su novia. Describe los ojos opacos, en su jaula del manicomio, de aquella tía a la que unos falangistas de retaguardia habían vuelto loca de tanto violarla. Y los coqueteos con los cachorros de fascistas y sus juegos macabros.</p>
<p>Aguantó cinco largos años en la unidad de élite más dura del Ejército en la que eran obligados a caminar 50 kilómetros aun con un tobillo averiado, o lanzados a la nieve, en calzoncillos, desde un tercer piso.</p>
<p>Describe su soledad absoluta, en aquella noche negra del bosque en la que cargó su arma para pegarse un tiro. Los sesos de aquel veterano esparcidos por las paredes del recinto de su compañía.Los entrenamientos posteriores en las fincas de los ricos para ese Golpe que nunca llegó.</p>
<p>Vivió en directo el horror de las matanzas en Africa cuando un mal consejo le hizo enrolarse como mercenario. Pudo comprobar, allí, en el corazón de las tinieblas, la fragilidad del ser humano, su propensión a la crueldad, su falta de piedad.</p>
<p><strong> SERVICIOS PRESTADOS</strong></p>
<p>Y aquel niño tirado en la cuneta. Un cadáver maloliente con la barriga hinchada y las costillas marcadas. Y las moscas, que depositaban sus huevos en el interior de su boca, saliendo y entrando dispuestas a atracarse con aquel festín. Con los ojos aún abiertos, y que a Fran, así es como le llaman a Lavandera sus amigos, le pareció que le miraban, desde el otro mundo, sin rencor. Hasta que se dio cuenta de que el niño se movía y de que, por tanto, aquel cadáver aún estaba vivo.</p>
<p>Regresó a casa, ileso, en medio de un vacío que ya nada podría llenar. Ni siquiera el duro trabajo en las entrañas de una mina en la que parecían moverse las paredes cubiertas por millones de cucarachas. Participó en las trampas de unos trabajadores recios que para librarse de una huelga le pedían que les cortara un dedo con su hacha afilada.</p>
<p><strong> NARICES ROTAS</strong></p>
<p>Y las mujeres. Rubias, morenas, altas, bajitas, filipinas, dominicanas, colombianas, rumanas, húngaras, brasileñas, españolas. «Más de cien». Y la etapa final en un antro nocturno, donde la ley del más decidido marcaba las pautas de conducta. Narices rotas, cuellos dislocados, orejas arrancadas. La labor cotidiana de un portero, un vigilante de seguridad, que trataba de mantener su empleo en un mundo mafioso donde se traficaba con menores, con drogas, con armas.</p>
<p>Describe el universo de las lumis, las prostitutas, visto desde el otro lado del espejo. Pormenorizado en su vida cotidiana más íntima, con sus necesidades, sus ilusiones, sus vicios y virtudes.Un mundo representado por un club de las afueras de Gijón: El Horóscopo. El mismo que se haría famoso porque allí fue donde, según Lavandera, Antonio Toro ofreció a la venta una gran cantidad de explosivos en el verano de 2001.</p>
<p>Y ahí es donde entra en el escenario público Lavandera. Para los que aún no conozcan la historia -los que dicen que se pierden con tanta información del 11-M- les resumiré como fueron los hechos.</p>
<p>Un muchacho de Avilés, como tantos otros, se acercó a El Horóscopo con mucho dinero en los bolsillos. Antonio Toro y sus amigos, entre los que se encontraba Emilio Suárez Trashorras -que más tarde llegaría a convertirse en su cuñado- dejaban cada noche una considerable cantidad de efectivo. Y, como suele suceder en estos casos, intimaron con el portero del club, Francisco Javier Lavandera. Su relación fue esporádica y lenta. Sólo a través de muchos fines de semana consiguieron tener cierta confianza.</p>
<p>Toro, una noche, tentó a Lavandera con un cambio de coche. «El tuyo es una mierda y, por muy poco dinero, yo te puedo proporcionar un cochazo más acorde contigo. Tengo un Saab 9000 automático que te iría que ni pintado.» Y así fue como, poco a poco, se creó un clima de camaradería entre ellos.</p>
<p><strong> MILES DE KILOS</strong></p>
<p>Hasta aquella maldita noche en que Toro lanzó su bomba atómica.Lavandera cuenta con todo detalle cómo se le acercó para ofrecerle una gran cantidad de explosivos a la venta. «Miles de kilos a la semana, si hace falta.» Al principio no se lo tomó demasiado en serio hasta que una mañana sus coches se cruzaron cerca del puente que está junto a la comisaría de Policía de Gijón.</p>
<p>Allí fue donde, según Lavandera, Toro le enseñó, abriendo el capó de su coche, más de 50 kilos de dinamita y una gran cantidad de detonadores. Y fue de esa manera como Lavandera se convenció de que aquello iba en serio.</p>
<p>Se sabe que hizo lo que cualquier ciudadano honrado hubiera hecho.Acudir a la Policía para denunciar los hechos. Pero lo que nunca había contado hasta ahora, el secreto que mejor ha guardado en todos estos años, es precisamente la esencia del libro que se pondrá a la venta a partir del martes día 12 de septiembre y cuya prepublicación daremos desde mañana en las páginas de nuestro periódico.</p>
<p>Tras conocer esos secretos, se comprende que haya vivido aterrorizado durante estos dos años. Para salvaguardar su vida y la de los suyos, prefirió callar. No era para menos. Por si olvidaba la amenaza, no han dejado de acosarle desde que se conoció su nombre en la prensa.</p>
<p>Lo más grave le sucedió en el otoño de 2004. Lorena, su mujer, una joven brasileña que trabajaba con serpientes en los espectáculos de streaptease del club y con la que tuvo un hijo, murió ahogada sin que nadie fuera capaz de auxiliarla en la playa, a mediodía, y en pleno centro de Gijón. Las autoridades dijeron en su día que se había hecho todo lo posible por salvarla. Él, sin embargo, está convencido de que la dejaron morir. Un antiguo empleado del club Horóscopo le proporcionó a ella cinco gramos de droga la noche anterior. Se trataba de un hombre, nacido en Bilbao, al que ahora le saldrá el juicio en relación al caso.</p>
<p>Lavandera tuvo que añadir al dolor de la muerte trágica de su mujer la impotencia de no poder disponer de libertad de movimientos para al menos estar, en esas circunstancias, cerca de los suyos.Se encontraba inmerso en un programa de protección de testigos.El juez Del Olmo había considerado que su vida corría un peligro real. Un juez asturiano ya había ordenado que le protegiera la Policía Local de Gijón, tras la publicación en la prensa de la transcripción de la cinta con sus revelaciones a la Guardia Civil. Luego, pasó a estar bajo la protección de los especialistas de la Policía Nacional, que lo mantuvieron viajando por España de incógnito durante seis meses.</p>
<p><strong> CARNÉ FALSO</strong></p>
<p>Le proporcionaron un carné de identidad, expedido el 23 de noviembre de 2004, a nombre de José Ramón Prieto Fernández, natural de la localidad asturiana de Pola de Siero. El domicilio que figura en ese carné es curiosamente: calle Libertad.</p>
<p>Este verano le han retirado ese carné, varios meses después de que perdiera la condición de testigo protegido. La excusa dada por los policías que procedieron a esa retirada fue de lo más peregrina: «El que te lo preparó hizo una chapuza y vamos a quitarlo de en medio para que no se meta en un lío.»</p>
<p>Nada más dejar de ser testigo protegido, recibió en su domicilio un macabro mensaje. Eran las fotos de la autopsia de Lorena.En el sobre, habían escrito una frase escrita a mano con letras mayúsculas: «Para que te acuerdes de tu mujer».</p>
<p>En su teléfono, no ha cesado de recibir llamadas amenazadoras.Han derramado sangre en el portal de su piso. Y ha recibido todo tipo de advertencias verbales.</p>
<p>Este verano la cosa fue a mayores. Cuando llegaba en su vehículo a la pequeña finca donde cuidaba de unos animales, recibió cinco balazos. Su habilidad al volante, su sangre fría y una pistola de nueve milímetros, para la que tiene licencia de tiro olímpico, le salvaron de una muerte cierta.</p>
<p>Un informe de la UCO, la unidad operativa de la Guardia Civil que manda el coronel Hernando, ha puesto en duda su versión de los hechos. En el Ministerio del Interior prefirieron considerar el tema como un ajuste de cuenta sin más entre mafiosillos. Luego, vino el apaleamiento brutal de sus animales. Dispararon contra su perro al que dejaron colgado por el cuello y muerto en la valla de la finca junto a la que sufrió el atentado.</p>
<p>Pero ni los balazos ni las amenazas verbales ni ninguna otra clase de presión han hecho mella en este hombre.</p>
<p>Es ahora cuando está más dispuesto que nunca a contar la verdad.Se siente maltratado por la prensa en general, que le colgó, desde el primer momento, el sambenito de posible delincuente al identificarle con un presunto alias que nunca tuvo: Lavandero.Hasta ahora, no tiene antecedentes penales. Su único delito ha sido denunciar ante la Policía, la Guardia Civil y, más tarde ante los jueces, los hechos delictivos de los que tuvo conocimiento.Afortunadamente para él, su denuncia quedó grabada y nadie podrá alegar ahora que no lo advirtió.</p>
<p>Lavandera aprendió a no fiarse de las Fuerzas de Seguridad. Por eso las denuncias de estos últimos años las ha hecho siempre directamente ante los jueces. Ha tratado de desenmascarar a las tramas mafiosas de venta de drogas, explosivos, armas y trata de blancas que se mueven en los bajos fondos de Gijón.</p>
<p>Lavandera siempre dijo, a quien quería escucharle, que miembros de las Fuerzas del Orden estaban mezcladas con esas mafias y que se lucraban encubriendo los negocios ilícitos de la noche gijonesa.</p>
<p>Al margen de sus denuncias, la vida de Lavandera está plagada de episodios dramáticos muy anteriores al 11-M. Siempre se ha movido en la delgada línea que separa a los ciudadanos normales del abismo en el que cualquier aberración es posible.</p>
<p>Ha tenido que emplear la violencia, demasiadas veces, para sobrevivir en un mundo en el que el lenguaje de la razón tiene muy poco que hacer. Borrachos, drogadictos, delincuentes y prostitutas han sido su incómoda compañía cotidiana.</p>
<p>A tumba abierta, el libro en el que ha reflejado todas sus vivencias, supone bastante más que la confesión de un ser humano individual.Supone un acercamiento a la sociedad periférica española en la última mitad del siglo XX. La represión franquista, los amagos de Golpe de Estado, la rebelión y sumisión de los mineros, la guerra de dos mundos antagónicos, dos concepciones de la sociedad, libradas en el tablero africano, le rebelión estética de la juventud y su ruptura con la sociedad burguesa.</p>
<p><strong> MAFIA Y CORRUPCION</strong></p>
<p>Es difícil adentrarse con más profundidad en el mundo de los clubs de prostitución. Lavandera desgrana todo el mosaico de vejaciones al que tienen que someterse mujeres de decenas de nacionalidades que llegan a España con la esperanza de una vida mejor. Los entresijos de las mafias organizadas y de la corrupción policial se mezclan en las páginas del libro, con historias de amor y desamor, sexo salvaje y sometimientos inaceptables.</p>
<p>De la mano de Lavandera y de su lenguaje realista y descarnado se puede recorrer la vida de cada rincón de un local en el que terminó por fraguarse la trama delincuencial que, según nos han contado, hizo posible que se cometiera el peor atentado de la Historia de España. Su terror, su miedo por él y por su familia, estuvo justificado. Desde mañana, el lector conocerá aquello por lo que le dijeron: «Si lo cuentas te mataremos».</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M: estado de la cuestión</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/11353/los-agujeros-negros-del-11-m-estado-de-la-cuestion/</link>
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		<pubDate>Sun, 03 Sep 2006 21:58:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Lejos de disiparse con el tiempo, las dudas sobre qué ocurrió el 11-M van en aumento. EL MUNDO ofrece hoy (01/09/06) un resumen de lo descubierto hasta ahora, que muestra hasta qué punto no se sostiene la versión oficial de los atentados. Según las autoridades, no han quedado restos suficientes para determinar el contenido de las bombas, pese a que hubo 12 explosiones distintas, y su composición sigue siendo un misterio. Por otra parte, es más grave constatar que las tres pruebas que implican a los islamistas en los atentados -la Renault Kangoo, la mochila de Vallecas y el Skoda &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/11353/los-agujeros-negros-del-11-m-estado-de-la-cuestion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lejos de disiparse con el tiempo, las dudas sobre qué ocurrió el 11-M van en aumento. EL MUNDO ofrece hoy (01/09/06) un resumen de lo descubierto hasta ahora, que muestra hasta qué punto no se sostiene la versión oficial de los atentados. Según las autoridades, no han quedado restos suficientes para determinar el contenido de las bombas, pese a que hubo 12 explosiones distintas, y su composición sigue siendo un misterio. Por otra parte, es más grave constatar que las tres pruebas que implican a los islamistas en los atentados -la Renault Kangoo, la mochila de Vallecas y el Skoda Fabia- son fruto, según todos los indicios, de la manipulación policial.El juez Del Olmo, además, ha dado por cerrado el sumario sin investigar las pistas que apuntan a ETA.</p>
<blockquote><p>Cuadros resúmenes de los &#8220;agujeros negros&#8221; según &#8220;El Mundo&#8221;:</p>
<ol>
<li><a onclick="window.open('http://www.almendron.com/cuaderno/foto/2006/09_031.htm','','height=575,width=720,left=0,top=0,resizable=yes,scrollbars=yes')" href="javascript:;">Naturaleza y origen de los explosivos</a>.</li>
<li><a onclick="window.open('http://www.almendron.com/cuaderno/foto/2006/09_032.htm','','height=575,width=720,left=0,top=0,resizable=yes,scrollbars=yes')" href="javascript:;">Los vínculos de los islamistas con la masacre son muy endebles</a>.</li>
<li><a onclick="window.open('http://www.almendron.com/cuaderno/foto/2006/09_033.htm','','height=575,width=720,left=0,top=0,resizable=yes,scrollbars=yes')" href="javascript:;">Las tres pruebas materiales claves  están en entredicho</a>.</li>
<li><a onclick="window.open('http://www.almendron.com/cuaderno/foto/2006/09_034.htm','','height=575,width=720,left=0,top=0,resizable=yes,scrollbars=yes')" href="javascript:;">El sumario se ha cerrado con enigmas si aclarar</a>.</li>
<li><a onclick="window.open('http://www.almendron.com/cuaderno/foto/2006/09_035.htm','','height=575,width=720,left=0,top=0,resizable=yes,scrollbars=yes')" href="javascript:;">No se han investigado las pruebas que vinculan a ETA con los hechos</a>.</li>
</ol>
</blockquote>
<p><strong> 1. LOS ARTEFACTOS</strong></p>
<p>No se sabe qué explosivo estalló en los trenes</p>
<p><strong> El comisario Sánchez Manzano y la química de los Tedax han declarado al juez que es imposible determinar el tipo exacto de explosivos porque no quedaron restos suficientes. En el sumario se habla una y otra vez de «componentes de las dinamitas», pero no se determina cuáles son.</strong></p>
<p>En el sumario no consta el informe por escrito realizado durante el mediodía del 11-M a partir de los restos recogidos por los Tedax en las estaciones. Interior ha sugerido que no se hizo.</p>
<p>Hubo 10 focos de explosiones en los trenes y dos explosiones controladas de mochilas-bomba en dos estaciones. Todos los expertos consideran inverosímil: a) Que en 12 explosiones no se encontrara ningún resto de cierta envergadura. b) Que el laboratorio no determinara la composición de los explosivos aunque esos restos fueran insignificantes. c) Que el laboratorio no hiciera un informe por escrito.</p>
<p>Es enormemente significativo que esta versión inverosímil por partida triple haya llegado aparejada a la explicación de que Sánchez Manzano cometió un error cuando declaró de forma reiterada ante la Comisión del 11-M que se habían encontrado «restos de nitroglicerina» en los trenes.</p>
<p>Tanto la tesis de que utilizó la palabra «nitroglicerina» a modo de sinónimo de «dinamita» -invocada al principio por Interior-, como la tesis de que estaba refiriéndose genéricamente a cualquier explosión y no a las del 11-M -expresada por el propio comisario ante el juez-, parecen insostenibles.</p>
<p>Si Manzano dijo la verdad ante la Comisión, creyendo equivocadamente que «la nitroglicerina es un componente de todas las dinamitas», entonces lo que estalló en los trenes no pudo ser Goma 2 ECO porque la Goma 2 ECO no tiene nitroglicerina sino nitroglicol.</p>
<p>La dinamita que sí tiene nitroglicerina es el Titadyne que utiliza habitualmente ETA. Eso explicaría que el informe por escrito no aparezca por ninguna parte y que se diga que nunca se podrá determinar la sustancia explosiva.</p>
<p><strong> 2. LA COMPOSICION</strong></p>
<p>No hay pruebas de que se usara Goma 2 en los trenes</p>
<p><strong> Está demostrado que los islamistas tenían Goma 2 ECO en el piso de Leganés, que intentaron volar el AVE en Mocejón -de forma bien rudimentaria y distinta a la técnica del 11-M- con Goma 2 ECO y que posiblemente almacenaron o manipularon Goma 2 ECO en Morata de Tajuña. Nada más.</strong></p>
<p>Los dos únicos nexos que acercan la Goma 2 ECO al escenario del 11-M son los casi imperceptibles gramos, supuestamente hallados en una vaina de cartucho en el interior de la Kangoo, y los 10 kilos colocados en la mochila de Vallecas.</p>
<p>Al margen de las dudas sobre la forma en que aparecieron estas dos pruebas, resulta altamente sospechosa la «contaminación» con metenamina detectada en el laboratorio en los análisis realizados el 11-M por la tarde. Que este informe conste por escrito hace, por cierto, aún más inverosímil que el de los focos de los trenes no se materializara de igual modo.</p>
<p>La metenamina apareció tanto en los gramos de Goma 2 ECO supuestamente hallados en la Kangoo como en la muestra patrón, significativamente remitida al laboratorio para su cotejo.</p>
<p>Según el catedrático de Física Ruiz de Elvira, eso es como si te toca el primer y el segundo premio de la Lotería en el mismo sorteo. Excepto, habría que añadir, que los dos premios se acumularan en el mismo número. Es decir, que las dos muestras procedieran del mismo explosivo. Es decir, que la propia Policía hubiera colocado en la Kangoo esos gramos de Goma 2 ECO contaminados con metenamina, extrayéndolos previamente de la muestra patrón contaminada con esa sustancia.</p>
<p>La deliberada manipulación policial quedó patente cuando Sánchez Manzano -tratando de que todo le cuadrara- también incluyó la metenamina entre los componentes de la Goma 2 ECO de la mochila de Vallecas. Cuando la Guardia Civil advirtió al juez que la Goma 2 ECO no tiene metenamina, el jefe de los Tedax alegó que había sido un «error de transcripción».</p>
<p>Más recientemente aún, Sánchez Manzano entregó al juez la analítica de la Goma 2 ECO hallada en el piso de Leganés, haciéndola pasar por la de los gramos de la Kangoo, probablemente para que Del Olmo no volviera a reparar en que el misterio de la metenamina sigue estando pendiente de aclaración.</p>
<p>También es significativo que cuando las partes han pedido repetir el análisis de esos gramos de explosivo, el laboratorio haya dicho que no queda muestra suficiente para garantizar su fiabilidad.</p>
<p>Expertos independientes aseguran que basta una millonésima de gramo para determinar la composición de una sustancia. El problema es que si en un nuevo análisis volviera a salir metenamina, quedaría en evidencia que alguien de la Policía colocó la vaina de cartucho en la Kangoo.</p>
<p><strong> 3. LA MANIPULACION</strong></p>
<p>Las tres pruebas materiales clave están en entredicho</p>
<p><strong> Nadie ha podido demostrar que ni la Renault Kangoo, ni la mochila de Vallecas, ni el Skoda Fabia hallado en junio en Alcalá fueran realmente utilizados por los islamistas para preparar y ejecutar el 11-M.</strong></p>
<p>Es cierto que en los dos vehículos había rastros de ADN de algunos de los suicidas de Leganés, y que en la mochila de Vallecas estaba la Goma 2 conectada a un móvil en funciones de temporizador, pero en los tres casos hay serios indicios de que se trata de pruebas manipuladas con el fin de orientar la investigación hacia los islamistas y circunscribirla a ellos.</p>
<p>En el caso de la furgoneta Kangoo, los testimonios ante la Comisión parlamentaria, tanto del responsable policial que la examinó en Alcalá, como del propio Sánchez Manzano, que la vio recién llegada a Canillas, son concluyentes: «estaba vacía», en su interior «no había nada». Eso mismo declararon a EL MUNDO policías de base de Alcalá y encaja con el hecho de que los perros no olieron en su interior ni los detonadores ni los supuestos gramos de Goma 2.</p>
<p>Según el auto de procesamiento, en su interior aparecieron, sin embargo, más de 60 «evidencias», algunas de ellas muy voluminosas, lo que hace, por lo tanto, imposible que pasaran desapercibidas.Entre esas «evidencias» estaban los restos de ADN de los islamistas.</p>
<p>También resulta muy sospechoso que, pese a haber sido denunciado su robo, las puertas de la Kangoo no mostraran signo alguno de haber sido forzadas. ¿Proporcionó alguien a los ladrones una copia de la llave?</p>
<p>Por lo que se refiere a la mochila de Vallecas, nadie la detectó en los trenes. Ni los Tedax que revisaron reiteradamente los objetos buscando explosivos, ni el policía encargado por la autoridad judicial de custodiarlos, ni ninguno de los agentes a sus órdenes.Su procedencia sigue siendo un misterio completo, acrecentado por el traslado y depósito de los objetos procedentes de la estación de El Pozo en un pabellón de Ifema en el que no hubo un dispositivo específico para su vigilancia.</p>
<p>El documento de la propia Comisaría General de Información que hoy desvela EL MUNDO es lo suficientemente elocuente como para poner esta prueba en entredicho de forma definitiva.</p>
<p>Tampoco puede pasar desapercibido el hecho de que el jefe de la Comisaría en la que apareció haya sido condenado en el caso Bono por manipulación de pruebas.</p>
<p>En cuanto al contenido de la mochila, también es muy relevante que los cables estuvieran desconectados -mezclando así la sofisticación con la chapuza- y que durante meses se le ocultara al juez la radiografía que refleja esta circunstancia.</p>
<p>El episodio por el que se le entregó al juez una réplica de la mochila de Vallecas y no el original que seguía en manos del jefe de los Tedax también contribuyó a acrecentar las dudas sobre la consistencia y autenticidad de esta prueba.</p>
<p>Por lo que se refiere al Skoda Fabia, ni la Policía, ni la fiscal, ni el juez han podido apuntar una teoría de cómo, cuándo y por quién fue depositado en Alcalá. El hecho de que fuera detectado por una vecina a los tres meses del atentado a muy pocos metros de donde estaba la Kangoo sugiere que fue colocado allí por esas fechas.</p>
<p>Tan evidente es que si hubiera estado allí desde el principio habría sido detectado e incluso filmado tanto por la Policía como por las televisiones, que Del Olmo apenas si hace referencia a él en sus conclusiones.</p>
<p>La opinión más generalizada es que fue colocado allí por el CNI para hacer buena su teoría e implicar a su viejo conocido Allekema Lamari en el atentado.</p>
<p>La reciente expulsión de España del ciudadano chileno que presuntamente habría robado el vehículo para vendérselo después a El Tunecino no puede por menos que acrecentar estas sospechas.</p>
<p><strong> 4. LOS PROCESADOS</strong></p>
<p>Los restantes vínculos de los islamistas son muy endebles</p>
<p><strong> Tras la muerte de los llamados suicidas de Leganés, el único islamista al que el juez imputa la autoría de la masacre es Jamal Zougam, que ha negado reiteradamente su intervención en los hechos.</strong></p>
<p>Contra él existe el testimonio de varias personas que declararon haberlo visto en los trenes, pero lo hicieron después de que su foto fuera difundida por todos los medios con motivo de su detención en la tarde del 13-M.</p>
<p>En realidad, la verdadera base de su imputación es el haber adquirido un lote de tarjetas telefónicas que incluía la del móvil de la mochila de Vallecas. Si esa mochila terminara siendo una prueba falsa, es obvio que la tarjeta habría sido colocada para poder detener a Zougam.Carece de toda lógica que si Zougam hubiera intervenido en los atentados, proporcionando además las tarjetas de los móviles, permaneciera en su casa esperando a ser detenido, sobre todo una vez que la televisión informó desde primera hora del día 12 que se había encontrado un móvil intacto en la mochila de Vallecas.</p>
<p>Tanto contra los suicidas de Leganés como contra sus cómplices procesados existen pruebas: a) de su fanatismo islamista, b) de que querían cometer atentados, c) de que trasladaron algún tipo de carga -no se sabe si droga o explosivos- de Asturias a Madrid, d) de que intentaron volar rudimentariamente el AVE, e) de que reivindicaron la masacre del 11-M y f) de que estaban estrechamente vigilados por las Fuerzas de Seguridad.</p>
<p>El único verdadero nexo material entre ellos y la masacre quedaría roto si no se pudiera demostrar que lo que estalló en los trenes fue la misma Goma 2 ECO que ellos tenían en Leganés y en Morata.</p>
<p>Al margen de los enigmas de la nitroglicerina y la metenamina, también hay que subrayar que no está demostrado que llegaran a tener nunca la cantidad de explosivo necesario para causar las 10 explosiones de los trenes, ni siquiera que lo que tenían procediera realmente de Mina Conchita.</p>
<p>Las peripecias del viaje de El Chino y sus acompañantes de Asturias a Madrid el 29 de febrero de 2004 resultan altamente sospechosas. Todo indica que estaban controlados por las Fuerzas de Seguridad. Llevaban matrículas dobladas y carnés de conducir falsos, pero la Guardia Civil les dejó continuar.</p>
<p>Pocas días después, la dueña del coche con la matrícula original fue sacada de casa de madrugada para declarar en comisaría, pero las diligencias en las que se le preguntaba por Trashorras y por El Chino fueron sustituidas por otras más asépticas.</p>
<p>En el caso de que todas las explosiones hubieran sido ocasionadas por artefactos idénticos a la mochila de Vallecas -y eso explicaría su carácter coordinado- cabe subrayar que ninguno de los suicidas o de los detenidos tenía los conocimientos necesarios para «montar bombas con móviles», y que ni en Leganés, ni en Morata ni en ningún otro de sus domicilios se han encontrado los instrumentos que habría sido necesario emplear.</p>
<p>¿Por qué no ha quedado testimonio visual alguno de los islamistas en la estación de Alcalá de Henares en la que supuestamente abordaron los trenes? Tanto en la investigación de los atentados del 11-S en Nueva York, como del 11-J en Londres, fueron clave las imágenes de los terroristas grabadas por las cámaras de los aeropuertos y las estaciones de metro. ¿Es que las de Alcalá no funcionaban ese día?</p>
<p><strong> 5. LA TRAMA PENDIENTE</strong></p>
<p>No se han investigado las pistas que vinculan a ETA</p>
<p><strong> ¿Para quién buscaban Toro y Trashorras a alguien que supiera «montar bombas con móviles» en el verano del año 2001? El desinterés del juez por investigar ésta y otras informaciones clave incluidas en la cinta de Lavandera grabada por Campillo mantiene oficialmente esta pregunta sin respuesta.</strong></p>
<p>Existen, sin embargo, importantes indicios que relacionan a la banda terrorista con la trama asturiana de tráfico de explosivos.El más importante de ellos, el hecho de que ETA robara en el callejón del garaje de Trashorras un coche que hizo explosionar en Santander.</p>
<p>Desde que Zapatero mencionara ante la Comisión parlamentaria una nota policial, según la cual esta coincidencia fue sólo fruto del «azar», no se ha aportado un solo dato más al respecto. Curiosamente, la explosión de Santander es una de las pocas provocadas por ETA en las que no se ha determinado cuál fue la sustancia empleada.</p>
<p>Tanto el abogado Tejeda como su cliente El Nayo han ratificado que denunciaron en su día que la banda de Toro y Trashorras había escondido dinamita en un zulo para vendérsela a ETA.</p>
<p>Tampoco se ha encontrado ninguna explicación distinta a la casualidad para la simultaneidad de las dos caravanas de la muerte: la de los etarras detenida en la provincia de Cuenca con un plano de Madrid con un círculo que englobaba la zona de Morata de Tajuña y la de los islamistas que desembocó en la casa que El Chino había alquilado en esta localidad.</p>
<p>Los Cuerpos de Seguridad ni siquiera han entregado al juez la información de la Policía francesa según la cual el ingeniero electrónico de ETA Elgorriaga Kunze desarrolló en 2002 un sistema para utilizar los móviles como temporizadores, idéntico al supuestamente utilizado en el 11-M.</p>
<p>También le ocultaron que entre el material incautado al último comando de ETA detenido en Madrid figuraba un móvil manipulado para servir de temporizador en un atentado de forma muy similar al de la mochila de Vallecas.</p>
<p>Según consta en una nota interna de la Policía, uno de los lugartenientes de El Chino llamado Omar declaró tras la masacre que su ex jefe había entrado en contacto con ETA durante su estancia en prisión, que un preso etarra le había enseñado a fabricar explosivos rudimentarios y que un primo de El Chino le había comentado que ETA había pagado con droga la participación de los islamistas en el 11-M.</p>
<p>Sin algún tipo de relación con ETA o su entorno no se entiende la facilidad con que El Chino traficaba con droga en el País Vasco -utilizando como base de operaciones un apartamento alquilado en Laredo- y tiraba incluso de pistola cuando alguien le molestaba.</p>
<p>¿Por qué viajó El Chino a Pamplona el 13-M tras comentar a su hijo pequeño en presencia de su mujer: «estos de ETA se han pasado»?</p>
<p>Todos estos elementos hacen especialmente grave que el juez no haya interrogado a todos los policías que se reunieron en Avilés con Trashorras antes de detenerle, cuando EL MUNDO ha publicado que en esa conversación el ex minero aseguró que El Chino le había dicho que conocía a los etarras detenidos en Cañaveras (Cuenca) con la caravana de la muerte.</p>
<p>Nadie ha sido capaz hasta ahora de ofrecer una explicación sobre por qué Benesmail, lugarteniente de Lamari, tenía en el bolsillo del pantalón una nota con los nombres de los sanguinarios etarras Parot e Iragi.</p>
<p><strong> 6. LOS ENIGMAS</strong></p>
<p>El sumario se ha cerrado con muchas incógnitas sin aclarar</p>
<p><strong> El juez ha pasado sobre ascuas por el hecho de que la inmensa mayoría de los procesados fueran personas estrechamente controladas por los Cuerpos de Seguridad o directamente confidentes de la Policía.</strong></p>
<p>Especial singularidad tienen los casos paralelos de Trashorras y Zouhier. Los dos aseguran haber estado informando a la Policía de Asturias y a la UCO de la Guardia Civil, respectivamente, sobre las actividades de los islamistas. Los dos entran en contacto por propia iniciativa tras el 11-M con sus controladores. Los dos creen estar colaborando en la investigación de la masacre.Los dos son detenidos y acusados de los atentados.</p>
<p>En el caso de Trashorras, la petición fiscal de varios miles de años de cárcel podría llegar a convertirle en el mayor asesino en serie de la Historia de España. Sin embargo, ni sus móviles ni su capacidad de contribuir a organizar algo como el 11-M aparecen por ninguna parte.</p>
<p>Llama en cambio la atención la condescendencia de la Audiencia con su esposa, Carmen Toro, y sobre todo con el hermano de ésta, Antonio Toro, que, a pesar de ser considerado como el verdadero jefe del grupo, está en libertad y sólo tendrá que afrontar cargos menores.</p>
<p>El único testimonio que implica realmente a Trashorras en la entrega de explosivos a los islamistas es el del menor apodado El Gitanillo, y es obvio que fue fruto de un pacto con la Fiscalía para reducir al mínimo su condena.</p>
<p>También continúa siendo una incógnita por qué ni las escuchas telefónicas ni los seguimientos fruto de las detalladas denuncias del confidente Cartagena desembocaron en la detención de los islamistas antes del 11-M.</p>
<p>Tampoco se entiende por qué el teléfono de Zouhier es intervenido el propio 11-M, por qué la UCO no le cuenta a la Policía sus denuncias sobre El Chino y sobre todo por qué, teniéndolo perfectamente controlado, ni la UCO ni la Policía detienen a El Chino antes del suicidio de Leganés.</p>
<p>Nadie ha explicado qué es lo que impulsa a los islamistas a quitarse la vida en el piso de la calle de Martín Gaite sin intentar matar a nadie al hacerlo, cuando, sin embargo, no se suicidaron en los trenes, lo que podía haber ampliado aún más la matanza.</p>
<p>Nadie ha explicado por qué los geos incumplieron sus protocolos y trataron de entrar en el piso de Leganés cuando el edificio ya había sido evacuado y el tiempo jugaba a su favor.</p>
<p>Nada se ha averiguado aún sobre los móviles y la autoría de la profanación del cadáver del geo muerto por la onda expansiva.</p>
<p>El juez admite que no sabe ni quiénes fueron todos los autores materiales de la masacre, ni cómo llegaron a las estaciones, ni cómo distribuyeron los explosivos en los trenes. Tampoco sabe quiénes eran las personas de aspecto europeo que decían hablar en búlgaro al comprar la partida de móviles que incluía el de la mochila de Vallecas y los presuntamente utilizados en los trenes.</p>
<p>Se pretende amortizar también como mera casualidad que la tienda elegida para liberar esos móviles para hacerlos compatibles con cualquier tarjeta fuera propiedad del policía de origen sirio Kalahi, cuya hermana había sido además la traductora de las conversaciones grabadas a los islamistas.</p>
<p>Nadie ha aclarado aún las circunstancias en las que uno de los hermanos Almallah -procesados por la masacre- se afilió al PSOE después del 11-M. Tampoco por qué y para qué el dirigente socialista asturiano y agente del CNI Huarte visitaba a Benesmail en la cárcel.</p>
<p>Nadie ha aclarado la procedencia de las armas exhibidas en los vídeos por los islamistas. ¿Cuál fue el papel del guardia civil Pedro García y de su amigo Lofti Sbai, hijo de un destacado miembro de los servicios secretos marroquíes?</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXXII): Matanza de animales en la finca de Lavandera</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Jul 2006 21:55:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 23/07/06):</p>
<p>Sólo un animal sin entrañas podría golpear a un bambi de pocos meses con un bate. O colgar hasta morir a un pequeño muflón después de haberle roto dos patas. O ensañarse con un perro, disparándole dos tiros para luego colgarle del cuello en una verja.</p>
<p>Eso es lo que hicieron la noche del 17 de julio con los animales de la pequeña granja que tiene Francisco Javier Lavandera, el testigo más incómodo del 11-M, la persona que ya en 2001 informó sobre la trama de los explosivos. El 5 de julio le dispararon &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10635/los-agujeros-negros-del-11-m-xxxii-matanza-de-animales-en-la-finca-de-lavandera/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 23/07/06):</p>
<p>Sólo un animal sin entrañas podría golpear a un bambi de pocos meses con un bate. O colgar hasta morir a un pequeño muflón después de haberle roto dos patas. O ensañarse con un perro, disparándole dos tiros para luego colgarle del cuello en una verja.</p>
<p>Eso es lo que hicieron la noche del 17 de julio con los animales de la pequeña granja que tiene Francisco Javier Lavandera, el testigo más incómodo del 11-M, la persona que ya en 2001 informó sobre la trama de los explosivos. El 5 de julio le dispararon cinco tiros cuando llegaba a esa misma finca en su automóvil.Sólo la fortuna y la rápida reacción del atacado lograron que saliera del trance casi ileso.</p>
<p>Pero el acoso a que está siendo sometido y las graves amenazas continúan desde que el juez Juan del Olmo decidió quitarle la condición de testigo protegido. Nadie le ha ofrecido protección de nuevo, ni siquiera después del atentado. Ahora se han ensañado en sus animales, algo muy importante para él.</p>
<p>El día 18 de julio, como otros muchos días, Lavandera llegó hacia las nueve de la mañana a su pequeña granja. En la puerta metálica de entrada al recinto pudo ver un charco de sangre reseca entre la hierba. No escuchó los ladridos de su perro Blas, un rottweiler, y le extrañó que no saliera a recibirle.</p>
<p>No podía porque estaba muerto. Lo habían colgado por el cuello en la verja provisional del cobertizo después de haberle disparado dos balazos en el costado.</p>
<p>Pronto pudo ver que los desalmados se habían empleado a fondo con otros muchos de sus animales. Sol, el enorme y viejo mastín, había recibido muchos golpes. Le había salvado la visa el hecho de estar encerrado. Sólo pudieron golpearle desde el exterior cuando se acercaba a la verja. Lavandera no dejaba a los dos perros sueltos en el mismo lugar porque terminaban peleándose.</p>
<p>De la pareja de muflones, sólo quedaba uno y malherido. Al otro lo habían desnucado después de romperle las patas traseras. Estaba también colgado de otra verja. La visión era macabra porque los dos jabalíes, salvajes pero bastante domesticados por la habilidad de Lavandera, le habían devorado ya una parte del costado, al haber quedado su cuerpo a ras del suelo.</p>
<p>Las imágenes, que han quedado registradas por la cámara de vídeo de un amigo de Lavandera, son patéticas. Los atacantes sólo querían destruir, provocar destrozos para que el dueño sufriera un nuevo golpe psicológico.</p>
<p><strong> No quiere denunciar</strong></p>
<p>Una carretilla presentaba grandes manchas de sangre. Sin duda fue el soporte en el que trasladaron al perro Blas desde la verja donde le mataron hasta aquella en la que le colgaron. Precisamente en la verja donde le dispararon hay alambres que tienen signos claros de haber sido mordidos desesperadamente por el propio perro. Vio que llegaban sus atacantes y trató de hacerles frente.</p>
<p>Lavandera no ha querido denunciar los hechos. Cree que divulgarlo no le beneficia demasiado y puede servir, sin embargo, a los intereses de los agresores. Está convencido de que con toda esa violencia pretenden que termine perdiendo los nervios y haciendo alguna tontería.</p>
<p>«Son capaces de decir ahora que he sido yo el que he matado sádicamente a mis propios animales. Ya lo intentaron cuando el atentado de hace dos semanas. La primera versión que quisieron difundir fue la de que yo mismo había disparado contra mi coche. Luego se dieron cuenta de que eso era imposible de sostener. A mí me da lo mismo lo que piense nadie. Esta es una nueva y grave agresión. Están empeñados en que no llegue a testificar en el juicio del 11-M. Pero no saben que cuanto más me acorralan más estoy dispuesto a defender la verdad, caiga quien caiga».</p>
<p>Lavandera tuvo que soportar el confuso suicidio de su mujer, Lorena, que perdió la vida en otoño de 2004 al ahogarse en la playa de Gijón, un mediodía y a la vista de todo el mundo.</p>
<p>Más tarde recibió en su domicilio las fotos de la autopsia de Lorena con una frase en el sobre que decía: «Para que te acuerdes de tu mujer.» También en aquella ocasión las Fuerzas de Seguridad se permitieron poner en duda esos datos.</p>
<p>La presión ha continuado en forma de llamadas anónimas constantes. El portal de su piso amaneció un día manchado con sangre.</p>
<p>Luego ha llegado el atentado, los cinco disparos recibidos cuando estaba en su coche. Y ahora, han matado salvajemente a sus animales. No puede haber una presión más dura sobre alguien cuyo único delito fue denunciar en 2001, primero ante la Policía y más tarde ante la Guardia civil, que un grupo de asturianos, Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras, estaban tratando de vender grandes cantidades de dinamita y pretendían encontrar a alguien que pudiera fabricar bombas con teléfonos móviles.</p>
<p>¿Qué es lo que pretenden los agresores de Lavandera? ¿Intentan que no llegue a declarar ante el juez del 11-M lo que sabe?</p>
<p><strong> Aviso de un político</strong></p>
<p>Pese a todas las amenazas y aunque ha estado a punto de costarle la vida, Lavandera está decidido a llegar hasta el final.</p>
<p>En lugar de prestarle protección, un político local le llamó, antes de la matanza de sus animales, para advertirle de que sería conveniente que dejara aquella finca y no se acercara más por allí porque «a esa zona van a pasar el día o a merendar muchos niños y sería una desgracia que hubiera otro tiroteo y les pudiera pasar algo.»</p>
<p>Las convicciones naturalistas de Lavandera le han llevado a arrastrar a su perro Blas muerto, el mismo que le acompañó en sus patrullas de vigilante jurado durante varios años, hasta la ladera de un monte, a poca distancia de la finca, para que pueda servir de alimento a otros animales.</p>
<p>«Ya está muerto y eso no se puede arreglar. Ahora tiene que seguir el ciclo de la vida. Si sirve para que los buitres u otros animales sobrevivan, por lo menos su muerte tendrá algún sentido».</p>
<p align="center">********************</p>
<p><strong>Adiós al sueño del zoo educativo</strong></p>
<p>GIJON.- Lavandera sabe que su sueño de ampliar la granja para hacer un zoo con animales autóctonos para que pudieran visitarlo los escolares se ha desvanecido. Ha vendido o regalado a la mayor parte y está a la espera de poder soltar en el monte a la pareja de jabalíes y a sus tres crías.</p>
<p>Fue la amabilidad de la dueña de la gran finca situada en el monte Deva, muy cerca de Gijón, la que permitió que Lavandera consiguiera reunir un montón de animales. En los últimos meses había limpiado lo que fue una granja de visones y había levantado vayas metálicas alrededor para albergar a sus ejemplares exóticos.</p>
<p>En la pequeña granja de Lavandera, mantenida sin el menor ánimo de lucro, se mezclaban palomos romanos con capuchinas. Gallinas de Brasil con africanas. Ratas de campo, cuervos, gansos, ocas, codornices, corderos, cerdos de Vietnam, muflones de Camerún, pavos americanos, cabras enanas, corzos y una larga lista más. Su gran preocupación era reunir dinero para darles pienso suficiente. Tenía una relación muy personal con todos esos animales. A la pareja adulta de jabalíes se la trajeron del monte, donde los habían encontrado en estado salvaje. Su paciencia y su dedicación les hicieron relativamente dóciles. Les había enseñado incluso a tumbarse para que se hicieran los muertos.</p>
<p>A Sol, el mastín apaleado, le tiene un especial cariño. Llegó a pesar 100 kilos. Desde que murió el padre de Lavandera, su verdadero dueño, el animal casi no come y ha caído en una especie de letargo. El zoo de Lavandera ha quedado destruido y con él sus últimos sueños.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXXI): Lavandera: «El que intentó asesinarme era un profesional»</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jul 2006 17:58:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 09/07/06):</p>
<p>Francisco Javier Lavandera, uno de los testigos claves del 11-M, ha sido objeto de un atentado en la tarde del 5 de julio, en los alrededores de Gijón. «Un asesino profesional», según el propio agredido, le disparó cinco tiros cuando se acercaba, en un coche Twingo, a una finca en la que cuida unos cuantos animales.Sólo una serie de circunstancias hicieron que no muriera. Una de las balas golpeó el espejo retrovisor interior, que, al salir despedido, chocó contra su cara. Otra bala se incrustó en el volante en el momento en que, agachado, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10318/los-agujeros-negros-del-11-m-xxxi-lavandera-%c2%abel-que-intento-asesinarme-era-un-profesional%c2%bb/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 09/07/06):</p>
<p>Francisco Javier Lavandera, uno de los testigos claves del 11-M, ha sido objeto de un atentado en la tarde del 5 de julio, en los alrededores de Gijón. «Un asesino profesional», según el propio agredido, le disparó cinco tiros cuando se acercaba, en un coche Twingo, a una finca en la que cuida unos cuantos animales.Sólo una serie de circunstancias hicieron que no muriera. Una de las balas golpeó el espejo retrovisor interior, que, al salir despedido, chocó contra su cara. Otra bala se incrustó en el volante en el momento en que, agachado, daba marcha atrás para huir de la agresión. El vehículo recibió cinco impactos de bala sin que ninguna alcanzara a Lavandera. Éste respondió con su pistola de tiro olímpico, momentos después, e hizo huir a los agresores.</p>
<p><strong> GIJON.- «Ahora, estoy convencido de que Dios existe. Y además, sé que está de mi lado». Y es que sólo un conjunto de cinco milagros seguidos lograron que a Francisco Javier Lavandera, uno de los testigos claves del 11-M, no consiguieran matarle.</strong></p>
<p>En la tarde del 5 de julio, «un asesino profesional» -según la versión del propio Lavandera- fue a por él y consiguió agujerear con cinco balas el coche en el que viajaba.</p>
<p>Los reflejos de Lavandera y algunas circunstancias que vamos a pormenorizar hicieron que el sicario no pudiera lograr su propósito.</p>
<p>Como cada tarde, Lavandera se encaminaba hacia la pequeña finca donde tiene a su cuidado, por afición, un montón de animales. El lugar se llama Deva, un monte boscoso, muy cerca de Gijón. Eran más o menos las 17.40 horas. El día estaba desagradable. El mal tiempo hacía que no hubiera nadie en los bancos del merendero al aire libre desde el que se divisa, en las jornadas claras, una vista de la ciudad con el mar al fondo.</p>
<p>En el último tramo del camino hacia la finca había mucho barro y el desvencijado Twingo color verde oliva de Lavandera, que tiene las ruedas desgastadas, comenzaba a patinar. Lo normal es que hubiese seguido hasta el límite donde se encuentra la primera verja metálica. Pero pensó que luego, para salir, sería un problema y frenó antes de lo acostumbrado.</p>
<p>No había prácticamente detenido el vehículo cuando sintió la primera detonación y un golpe muy fuerte en la sien derecha. El espejo retrovisor interior se había estrellado contra su cara. Su cerebro se quedó en suspenso y, antes de que pudiera analizar lo que estaba sucediendo, los reflejos de muchos años de entrenamiento en las fuerzas especiales y los cursos de escolta le hicieron reaccionar por instinto. Se agachó hacia su derecha y comenzó a girar el volante a su izquierda mientras metía la marcha atrás. El Twingo de Lavandera no tiene embrague al ser automático. Fue cuando sonó el segundo disparo.</p>
<p>El tirador había corregido el tiro y había apuntado al trozo de pecho que, aún con Lavandera agachado, podía ver. Pero la bala -una entre un millón- dio exactamente en el volante. Dejó incrustada allí una esquirla y se desmenuzó en el suelo del coche.</p>
<p>Para el tercer impacto, el asesino lo tenía más difícil. El coche seguía en movimiento y el ángulo de visión de la luna delantera era cada vez más estrecho. El tirador, a pesar de todo, atravesó el cristal con un nuevo disparo, sin alcanzarle.</p>
<p>Con el coche derrapando, y ya posicionado en dirección contraria al que disparaba, Lavandera aceleró todavía agachado. Dos nuevos disparos acertaron en la luna trasera del vehículo.</p>
<p>«La adrenalina hace que tu corazón vaya a diez mil. Estás como fuera de tu cuerpo. Los disparos se producen en unos pocos segundos, pero a ti, entre cada uno de ellos, te parece que pasa mucho tiempo. Sólo el instinto te hace seguir adelante. Lo único que quieres es alejarte de allí».</p>
<p>El Twingo, con las lunas trasera y delantera atravesadas por los cinco balazos, consiguió llegar hasta la pequeña carretera asfaltada que rodea al merendero. De nuevo el instinto le hizo no seguir adelante por el camino más fácil. Giró a la izquierda para adentrarse en un pequeño camino del bosque en el que apenas cabe un vehículo. Fran intentó, a la vez que aceleraba, encontrar su teléfono móvil, pero, con el traqueteo, se había metido por una rendija del asiento. A la vez agitó la cazadora vaquera con la que llevaba envuelta la pistola HK de 9 milímetros para la que tiene una licencia de tiro olímpico. Precisamente la compra de esa pistola -por 600 euros- enfadó al juez Juan del Olmo, quien le quitó su condición de testigo protegido, argumentando que, si tenía dinero para comprarse esa pistola, podía pagarse su propia protección.</p>
<p>Curiosamente, esa pistola terminó salvándole la vida en la tarde del atentado.</p>
<p>Y es que, al entrar en el camino, Lavandera creyó observar por el retrovisor derecho que los asesinos venían siguiéndole en un coche que hasta ese momento no había visto. Detuvo el Twingo, cuya luneta trasera había empezado a desperdigar cristales por el camino bacheado. Salió del coche. Aún no había tenido tiempo de hablar por su móvil. Vio que el coche de los perseguidores se detenía en el cruce.</p>
<p>Parecía como si los ocupantes de ese vehículo dudaran sobre lo que tenían que hacer. El conductor permaneció en el coche mientras el pasajero salió, caminó hacia la parte de atrás y comenzó a andar rápidamente en la dirección del camino donde estaba Lavandera.</p>
<p>Éste no se lo pensó más. Sabía que ya le habían disparado cinco tiros y que no le iban a dejar que se fuera vivo. La distancia entre ambos era aproximadamente de 50 metros. Apuntó su arma y disparó varias veces hacia el coche de los agresores.</p>
<p>No supo si había dado en el blanco -a esa distancia sería prácticamente imposible-, pero vio cómo el individuo que se acercaba hacía un gesto raro y volvía a meterse rápidamente en el vehículo. El conductor pisó el acelerador y el coche continuó por la carretera asfaltada a gran velocidad.</p>
<p>Lavandera estaba salvado, de momento. Dejó el arma. Cogió los casquillos, que aún estaban calientes, montó en el coche y arrancó mientras la luneta trasera seguía regando el camino de cristales. Un poco más adelante -y todavía no sabe explicar por qué- tiró hacia el bosque los casquillos.</p>
<p>Había encontrado el móvil y llamó al 112. No quería que viniera la Policía Nacional. Se fiaba más de la Policía Municipal, donde tiene muchos amigos. Fueron sus primeros escoltas cuando le declararon testigo protegido. Fue en otoño de 2004, después de que se hiciera pública la cinta que le grabó el agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo, en la que denunciaba a Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras, en 2001, por haberle ofrecido explosivos y por preguntarle si sabía de alguien que supiera fabricar bombas con móviles.</p>
<p>A la central del 112, y mientras seguía camino abajo con su Twingo, les dijo que necesitaba ayuda porque le había mordido un perro. Le pasaron, por fin, con la Policía Municipal, y les dijo que le acababan de disparar. Quedó con ellos a la entrada de Gijón, en el aparcamiento de la Universidad Laboral. Sólo cuando los vio se sintió seguro por primera vez.</p>
<p>Lavandera ha tenido en los últimos años muchas amenazas de muerte, pero en la tarde del 5 de julio ha comprendido que las advertencias que le han hecho amigos y enemigos son reales y que alguien quiere verle muerto. Sólo ha visto a sus agresores de lejos. Diría que iban vestido de oscuro y que tenían una edad parecida a la suya -41 años-. No puede recordar más.</p>
<p>Más tarde se hizo cargo de la investigación la Policía Judicial de la Guardia Civil. Son los que fueron al lugar de los hechos y le hicieron repetir muchas veces su relato.</p>
<p>Los expertos que examinaron esa tarde el coche le comentaron que el tirador había realizado sus disparos con una pistola del 22. Los orificios de entrada de la luneta delantera -pequeños, del grosor de un lápiz y hechos sin apenas dañar el resto del cristal- indicaban que los disparos se habían hecho con balas de pequeño calibre, con gran poder de penetración.</p>
<p>Para un atentado sólo pueden arriesgarse a usarla tiradores muy selectos, aquellos que saben que van a dar en el blanco. Es el arma preferida, por ejemplo, del Mosad israelí. Tiene la ventaja de que hace poco ruido y de que el tiro es muy preciso. Su desventaja evidente es que, si no aciertas en un órgano vital, la víctima puede responder a la agresión a pesar de haber recibido varios impactos. De todas maneras, pasará tiempo hasta que los especialistas de la Unidad de Balística -trasladados desde el jueves desde Madrid a Gijón- den la última palabra sobre el tema.</p>
<p>Lavandera, tras el atentado, está confuso. No puede aportar datos más precisos. Por pura precaución les contó toda la verdad a los agentes, pero omitió que él hubiera respondido al fuego.</p>
<p>Los agentes dudaron de esa versión y le hicieron la prueba de la parafina. Más tarde, en el laboratorio, encontraron restos de pólvora en la mano derecha de Lavandera. Éste esgrimió una excusa tonta. Dijo que había matado unos pollos en la granja, el día anterior, con una escopeta. Pero los agentes, veteranos, ya sabían que había habido un tiroteo y así se lo comunicaron a Madrid.</p>
<p>A pesar de todo, y al ver el estado del coche, también sabían que, si había disparado, había sido en legítima defensa y que gracias a eso había salvado su vida. Le trataron con absoluta corrección y ni siquiera le pidieron el arma. No consiguieron encontrar los casquillos de los agresores. La verdad es que se trata de una zona boscosa en la que no es fácil hallarlos. Por otra parte, pudieron haber disparado con un revolver del 22 y, en este caso, los casquillos se habrían quedado en el arma. La Comandancia hizo un informe sobre las armas en poder de Fran, pero ninguna era del 22. Descartaron así que hubiese podido él mismo inventarse la historia.</p>
<p>Nadie le reprocha por haberse defendido. Es más, un policía amigo le dijo más tarde: «Para la próxima, llévate la escopeta con cartuchos de postas. Te quitaron la escolta y no te la van a reponer. Así que, tú mismo».</p>
<p>De hecho, al menos hasta ayer a última hora, nadie se había puesto en contacto con Lavandera para ofrecerle protección, a pesar de ser un testigo clave en el 11-M, a pesar de todas las amenazas de muerte recibidas y a pesar de que Rafá Zouhier declaró -y así consta en el sumario del 11-M- que Trashorras y Carmen Toro le dijeron, en un bar de Las Rozas (Madrid), que buscaban a alguien para que matara al que los había delatado.</p>
<p>«¡Cómo voy a saber quién ha sido! Lo que sí sé, por su forma de disparar, es que era un profesional. Un periódico de Asturias ha publicado que yo descarto que tenga relación con el 11-M. ¿Pero cómo voy a descartar eso, si a mí me han amenazado de muerte por ese tema? Lo que dije es que yo he logrado con mi testimonio ante el juez que muchos hampones se sienten en el banquillo. Cualquier miembro de una banda rumana o de una banda gitana puede tener la tentación de vengarse».</p>
<p>«No sé quiénes eran, pero la certeza de que alguien quiere tu muerte, aunque les haya salido mal, te deja destrozado».</p>
<p>«Pienso cada vez más en mi hijo Fran, que ahora va a cumplir cuatro años. Se quedó sin madre porque los policías no hicieron nada para salvarla cuando se ahogó en la playa de Gijón. Ahora no he podido evitar que oyera en televisión lo de los disparos y me ha dicho: &#8216;Papá, ¿por qué te quieren matar?&#8217; Se abraza a mí todo el rato y no quiere que vaya solo a la calle. Si vienen a por mí de nuevo, ya no me darán oportunidad de defenderme».</p>
<p>Se arrepiente de no haberles dicho toda la verdad a los guardia civiles. «Cuando ahora me llamen, les daré la versión completa. No tengo nada que ocultar. Me defendí como pude de una agresión mortal y nadie puede reprochármelo».</p>
<p>En casa de Fran, en un humilde piso alquilado del centro de Gijón, Azucena, la madre de 75 años, levanta los hombros con resignación. La vida para ella no ha sido fácil. Ha tenido que luchar mucho para sacar a sus dos hijos adelante, cuando su marido estaba en la cárcel por motivos políticos. Era un comunista convencido, un minero recio que se ocupó de sus compañeros más que de si mismo.</p>
<p>Lavandera no entiende por qué se ha complicado tanto su vida desde que en verano de 2001 denunció a la Policía y a la Guardia Civil, sin éxito, que alguien vendía explosivos y buscaba bombas con móviles. Nadie le hizo ni caso. Y sucedió el 11-M. Y ahora quieren matarlo. Sólo varios milagros juntos lo han evitado. Señor juez, ¿y la próxima vez?</p>
<p align="center">********************</p>
<p><strong>Campillo cree que ahora irán por él</strong></p>
<p>El guardia civil Jesús Campillo ha adelgazado muchos kilos desde el 11-M. Ahora se encuentra más asustado que nunca. Está convencido de que el atentado que ha sufrido Francisco Javier Lavandera tiene relación con el 11-M. Considera que han intentado matar a Lavandera por lo que puede declarar ante el juez y que él puede ser el siguiente en sufrir un atentado.</p>
<p>Se siente indefenso, ya que todo el mundo sabe dónde vive y en qué bares de Gijón alterna y no tiene ninguna protección. Ni siquiera le queda el consuelo de su propia arma reglamentaria, ya que se la han retirado desde que un médico le dio la baja por depresión tras desmentir la versión de sus superiores. No tiene dinero para marcharse fuera y no sabe cómo salir de una situación límite.</p>
<p>Ha considerado llamar a la Audiencia Nacional y pedir ayuda al juez Del Olmo. Campillo está involucrado en el 11-M ya que fue el agente de Información de la Guardia Civil que grabó, en el verano de 2001, una cinta en la que Lavandera denunciaba a Antonio Toro y a Emilio Suárez Trashorras por haberle ofrecido una gran cantidad de explosivos y por preguntarle por alguien que supiera montar bombas con móviles.</p>
<p>Entre Campillo y Lavandera hay ahora una gran amistad. Ambos se consideran injustamente perjudicados.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/8746.pdf">Versión para imprimir en PDF</a>.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXX)</title>
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		<pubDate>Wed, 03 May 2006 17:45:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 03/05/06):</p>
<p>Los primeros policías que llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo, la que se encontraba en la mañana del 11-M junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, observaron algo en su interior que les llamó la atención.</p>
<p>Ya señalamos en el agujero negro anterior que se dieron cuenta al mirar a través de las ventanillas de que la parte destinada a la carga estaba vacía. Debajo del asiento del copiloto vieron un chaleco amarillo reflectante mal doblado y, encima del mismo asiento, una casete transparente sin ninguna inscripción, al menos en la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10317/los-agujeros-negros-del-11-m-xxx/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 03/05/06):</p>
<p>Los primeros policías que llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo, la que se encontraba en la mañana del 11-M junto a la estación de tren de Alcalá de Henares, observaron algo en su interior que les llamó la atención.</p>
<p>Ya señalamos en el agujero negro anterior que se dieron cuenta al mirar a través de las ventanillas de que la parte destinada a la carga estaba vacía. Debajo del asiento del copiloto vieron un chaleco amarillo reflectante mal doblado y, encima del mismo asiento, una casete transparente sin ninguna inscripción, al menos en la parte visible.</p>
<p>Aparentemente, no había nada que pudiera tener trascendencia policial, excepto aquella tarjeta de visita del Grupo Mondragón que estaba situada en el salpicadero, perfectamente visible, colocada justo encima de la parte del volante.</p>
<p>Uno de los policías del coche K, camuflado, se dedicó a mirarla con detenimiento mientras uno de los policías del coche Z, de uniforme, se dirigió hacia la parte trasera del vehículo para comprobar el número de la matrícula. Ambos coches habían llegado al lugar prácticamente a la vez. Aún faltaban bastantes minutos para que fueran las 10.00 horas. Habían pasado poco más de dos horas desde los atentados.</p>
<p>Al policía del coche K la tarjeta le pareció un hallazgo importante.Sabía que la rapidez en la identificación podía ser crucial.En la tarjeta podía leerse con claridad las palabras Grupo Mondragón.Tenía un número de teléfono fijo cuyo prefijo también llevaba al norte.</p>
<p>Era tal la premura por comunicar esos datos por el transmisor portátil -téngase en cuenta que en aquellas primeras horas todos los políticos y los medios de comunicación apuntaban hacia la autoría de ETA- que el policía del Z que quería pasar la matrícula tuvo que esperar para que le atendieran en la central. Es decir, que pasaron antes la información de la tarjeta que la numeración de la matrícula. Este último dato les llevaría a conocer que el coche había sido robado. Por eso se acordonó rápidamente la zona.</p>
<p>La noticia del hallazgo de la tarjeta del Grupo Mondragón la escucharon en abierto todos los hombres de patrulla en la zona, ya que la voz del policía del K se escuchaba en los altavoces de las emisoras de todas las patrullas. También la oyeron, lógicamente, los mandos, además de los tres policías de servicio que atendían la emisora y los inspectores que estaban en comisaría.</p>
<p>Aproximadamente 40 policías, entre los que estaban los componentes de las patrullas de los coches K y Z, responsables de Información, los pertenecientes a las dotaciones de Lepantos, Ecos, Prismas, Polos y un largo etcétera escucharon aquella mañana cómo se daban los datos de la única pista encontrada en el interior de la furgoneta.</p>
<p>Sin embargo, la información de esa tarjeta no volvió a mencionarla ninguno de los inspectores de la Brigada de Información ni de la Policía Científica que acudieron al lugar a partir de las 11.00 horas. O no la vieron, o no le dieron importancia.</p>
<p>Es evidente que el Grupo Mondragón y ETA son absolutamente diferentes.El primero es un grupo empresarial de extraordinaria importancia a nivel internacional. La segunda es una banda terrorista. El Grupo Mondragón cambió su nombre en 2005 para convertirse en MCC, una Corporación Cooperativa con plantas en 38 países y más de 70.000 empleados.</p>
<p><strong> LUCHA CONTRA ETA</strong></p>
<p>Pero hecha esta aclaración, hay que dejar además bien claro que, para los policías que habían trabajado en la lucha contra ETA, gentes cercanas a empresas del Grupo Mondragón estaban situadas en el entorno del mundo abertzale. En esas circunstancias, la tarjeta encontrada en la furgoneta, aunque no tuviera nada que ver con ETA, desviaba la atención hacia el norte lo mismo que la cinta con los versos coránicos desviaría la atención hacia el sur.</p>
<p>El ministro del Interior en aquel momento, Angel Acebes, nunca fue informado, sin embargo, del hallazgo de esa tarjeta. Es más, nunca había oído hablar de ella en los dos últimos años. «La primera noticia que yo tuve sobre lo encontrado en el interior de la furgoneta de Alcalá fue a las 19.00 horas del mismo 11 de Marzo, cuando me avisaron de que habían hallado unos detonadores.Nadie me habló nunca de ninguna tarjeta, y menos de Mondragón».</p>
<p>Las palabras Grupo Mondragón no volvieron a mencionarse nunca en relación con la furgoneta Kangoo de Alcalá. El día 12 de marzo, en la sede policial de Canillas, le presentan a José Garzón, el dueño del vehículo, todos los objetos encontrados en su interior.La lista es tan minuciosa como para figurar en ella una tarjeta del club Carrefour, un botellín de zumo Granini o tres lapiceros.Entre los objetos que él reconoce figura incluso una tarjeta de visitas, pero es la suya propia. Ni rastro de la tarjeta del Grupo Mondragón.</p>
<p>Tampoco figura esa tarjeta en el documento de la inspección técnico-policial de la furgoneta en el que se especifican las 61 evidencias encontradas por la Policía Científica de Canillas y firmada a las 10.00 horas del 24 de marzo de 2004. En el listado oficial no existen más tarjetas de visita que las del dueño y la de un tal Vicente Mellado.En ningún caso se hace alusión al Grupo Mondragón.</p>
<p>La tarjeta del consorcio empresarial no consta entre los objetos encontrados en el interior de la Kangoo y que se reseñan en el auto del juez Juan del Olmo.</p>
<p><strong> LA PRIMERA IMPRESION</strong></p>
<p>La importancia de la presencia de la tarjeta en el interior de la furgoneta puede ser muy relativa. Es más que posible que la investigación de los datos encontrados en la misma no llevara a ninguna parte. Pero lo que realmente tiene trascendencia es que alguien ocultó a la opinión pública y al Gobierno ese dato que, en aquel momento, caminaba en dirección contraria al de la cinta coránica. Es evidente que alguien primó un objeto sobre otro para condicionar la investigación.</p>
<p>El juez Juan del Olmo no ha llamado a declarar a los policías que llegaron primero junto a la furgoneta de Alcalá en la mañana del 11-M. No han podido, por tanto, testificar sobre el hallazgo de esa tarjeta y la transmisión de sus datos por la emisora hasta la centralita de la comisaría de Alcalá.</p>
<p>El juez puede encontrar más de 40 testigos que certificarán que esa mañana escucharon los datos de la tarjeta del Grupo Mondragón por los altavoces de sus emisoras. Tendrá, además, ocasión de preguntar a los mismos policías sobre la veracidad de la afirmación de que la furgoneta estaba vacía en su zona de carga, como ya detallamos en un capítulo anterior.</p>
<p><strong> EN EL MISMO FOCO</strong></p>
<p>Por una casualidad de la vida, uno de los coches que permaneció aparcado junto a la Renault Kangoo de Alcalá en la mañana del 11-M estaba repleto de pasquines, banderolas y mecheros del Partido Popular. Todos esos objetos formaban parte de la propaganda que se repartía en las fechas anteriores a las elecciones.</p>
<p>Con sentido del humor, el propietario de ese vehículo (el Seat Ibiza M-8894-HT), Miguel Villa, un joven miembro del Comité Ejecutivo del PP de Alcalá de Henares, nos comenta que, si hubiera estallado una bomba en la furgoneta, se hubiera esparcido por el cielo de Alcalá toda esa propaganda del PP. «Seguro que hubieran dicho entonces que la bomba la habíamos puesto nosotros».</p>
<p>Miguel es asesor municipal, un cargo de confianza del actual equipo de gobierno de la Alcaldía.</p>
<p>«Yo vivo justo en las casas de enfrente del lugar donde se encontró la furgoneta. Mi padre es que el que más usa el coche. No puede recordar si, cuando aparcó, la furgoneta Kangoo ya estaba allí».</p>
<p>En la noche anterior, fueron los propios concejales del PP los que pasaron por aquel lugar a altas horas de la madrugada. Llevaban varias horas repartiendo propaganda. Eran dípticos con la imagen de Mariano Rajoy y su catálogo de 10 puntos para un buen gobierno.Los 14 concejales se habían repartido los diferentes distritos.A Javier Fernández, concejal de Obras Públicas; Jesús Domínguez, de Medio Ambiente, y Francisco Bernáldez, de Educación, les había tocado el distrito 7.</p>
<p><strong> EL REPARTO</strong></p>
<p>«Salimos de la plaza de Cervantes hacia las 23.00 horas. Llevábamos bolsas de plástico llenas. Ibamos dejando la propaganda en todos los parabrisas de los coches aparcados. Tardamos bastante. En la zona de las Eras del Silo había por lo menos 500 coches aparcados con cierto desorden, así que nos entretuvimos mucho».</p>
<p>Es una zona algo solitaria a la que se acercan parejas en coche que buscan intimidad en un lugar apartado.</p>
<p>«Hacíamos nuestro trabajo con cierta precaución porque no queríamos que nadie se molestara, y menos a esas horas. Llegamos muy tarde a la calle del Infantado, donde por la mañana encontrarían la furgoneta Kangoo».</p>
<p>La acera de la furgoneta le tocó a Javier Fernández. Serían ya cerca de las 2.00 horas. En el lugar, a esas horas, hay poca luz.</p>
<p>«Yo podría asegurar que, al llegar al sitio exacto donde se encontró la Kangoo, había una furgoneta pequeña aparcada. Lo que no puedo sostener es si era ésa u otra. No recuerdo si llegué a ponerle la propaganda en el parabrisas porque, al acercarme, me llevé la sorpresa de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas».</p>
<p>Por la escalera cercana que baja de la estación de tren descendían en ese momento varias personas de color.</p>
<p>«No me importa decir la verdad», prosigue Javier Fernández. «Tuve miedo porque, a esas horas y en ese lugar, hay que andar con un poco de precaución».</p>
<p>«Recuerdo que había una mujer de edad avanzada asomada a una ventana del primer piso en la fachada que corresponde al número 3. Estoy seguro de que la furgoneta tenía las ventanillas bajadas y a mí me dio la sensación de que había alguien dentro. No me paré a comprobarlo. Me encontré con mis compañeros. A Jesús se le había roto una de las bolsas, así que tuvo que tirar lo que nos quedaba de la propaganda a un contenedor cercano. Decidimos que ya habíamos hecho bastante y nos retiramos de la zona».</p>
<p><strong> VENTANILLAS ABIERTAS</strong></p>
<p>De lo que sí están seguros es de que en ese lugar, a las 2.00 horas, no había ningún hueco para aparcar. O bien la furgoneta Kangoo era la que ellos vieron, o alguien tuvo que irse de allí entre las 2.00 y las 7.00 horas para que pudiera aparcar la Kangoo.</p>
<p>«Por más vueltas que le he dado», asegura Javier Fernández, «no puedo certificar que fuera ésa la furgoneta, pero de lo que sí estoy seguro es de que tenía los cristales bajados».</p>
<p>Miguel Villa recuerda que entre los vecinos se comentó en aquella época que lo que más les extrañaba era lo del vehículo 4&#215;4 que estaba aparcado en el lado izquierdo de la Kangoo.</p>
<p>«Llevaba allí varios días antes del 11-M y luego, a pesar del revuelo que se armó con el hallazgo de la Kangoo, permaneció aparcado en el mismo lugar al menos dos semanas más».</p>
<p>Los tres concejales de Alcalá quieren salir en defensa del que ocupaba el puesto de comisario en Alcalá en aquellas fechas, Eduardo Blanco.</p>
<p>«Has dado a entender [en el Agujero anterior] que el actual Gobierno ha premiado sus servicios con un puesto chollo en El Salvador.Es posible que ese puesto esté muy bien remunerado y que las condiciones de vida sean bastante atractivas: un buen nivel de servicios sin apenas gastos. Pero podemos asegurarte que no aceptó ese puesto de buena gana. Acababa de ser abuelo y quería permanecer en Alcalá. Si lo han trasladado, según nuestras noticias, es precisamente por no plegarse a la versión oficial. Es un policía honrado que no hace distinciones de colores políticos y que simplemente no tragó».</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/8656.pdf">Versión para imprimir en PDF</a>.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XIX): Policías de Alcalá que examinaron la furgoneta aseguran que estaba vacía</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Apr 2006 17:39:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 25/04/06):</p>
<p>Los primeros agentes que acudieron al lugar en el que estaba aparcada, permanecieron varias horas junto a ella y la abrieron con una palanca, sostienen que en su interior no había nada &#8211; El auto de procesamiento establece que contenía «61 evidencias» incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica &#8211; La versión de los agentes, a quienes Del Olmo no ha tomado aún declaración, coincide con la del inspector jefe Luis Martín ante la Comisión &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10316/los-agujeros-negros-del-11-m-xix-policias-de-alcala-que-examinaron-la-furgoneta-aseguran-que-estaba-vacia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 25/04/06):</p>
<p>Los primeros agentes que acudieron al lugar en el que estaba aparcada, permanecieron varias horas junto a ella y la abrieron con una palanca, sostienen que en su interior no había nada &#8211; El auto de procesamiento establece que contenía «61 evidencias» incluidas dos mantas, un jersey, dos bufandas, tres guantes, 14 chalecos de fútbol y una bolsa de Carrefour, además de los detonadores y la cinta coránica &#8211; La versión de los agentes, a quienes Del Olmo no ha tomado aún declaración, coincide con la del inspector jefe Luis Martín ante la Comisión del 11-M: «La zona de carga estaba vacía, no había nada ahí».</p>
<p align="center">********************</p>
<p>Las primeras dotaciones de la comisaría de Alcalá que, el 11 de marzo de 2004 por la mañana, llegaron hasta la furgoneta Renault Kangoo aparcada junto a la estación de tren corroboran la versión que defendió ante la Comisión de Investigación del Congreso el jefe del Grupo de Policía Científica de Alcalá, Luis Martín González: la furgoneta estaba vacía. No había nada entre los asientos ni en la zona de carga. Desde los cristales delanteros del vehículo pudieron observar cómo debajo del asiento del pasajero sobresalía un chaleco reflectante amarillo mal doblado. Encima del salpicadero había una tarjeta de visita, y sobre el mismo asiento del copiloto se encontraba una cinta de casete gris transparente. En su cara visible no tenía ninguna inscripción. Sin embargo, al día siguiente, en las instalaciones de la Comisaría General de Policía Científica, en Canillas, al propietario de la Kangoo le enseñaron 61 evidencias -casi 100 objetos- hallados en el interior del vehículo, incluidos siete detonadores, una casete con versículos del Corán, un trozo de cartucho con explosivo, dos mantas, tres guantes, una bolsa con 14 chalecos, bolsas con herramientas y un largo etcétera.</p>
<p>La furgoneta Renault Kangoo que se encontró en la mañana del 11 de marzo de 2004 aparcada junto a la estación de tren de Alcalá de Henares (Madrid) tenía su espacio de carga vacío.</p>
<p>Así lo atestiguan dos policías de las dos dotaciones que llegaron primero al lugar de los hechos. En realidad, sólo vienen a corroborar las afirmaciones repetidas una y otra vez ante la Comisión de Investigación del 11-M en el Congreso de los Diputados por Luis Martín Gómez, jefe del Grupo Local de Policía Científica de Alcalá de Henares, encargado en aquellas primeras horas de la investigación.«Allí dentro no había nada», dijo.</p>
<p>La reconstrucción minuciosa de aquellas primeras horas es la siguiente. A las 7.30 horas de la mañana del 11 de Marzo de 2004, la comisaría de Alcalá de Henares estaba en plena ebullición.</p>
<p>Todos se ofrecían voluntarios para ayudar en lo que hiciera falta.Comenzaban a llegar las primeras noticias de las explosiones de los trenes y la impresión de que aquello era una enorme tragedia se afianzaba a medida que pasaban los minutos y aumentaba el número de víctimas.</p>
<p>Los tres funcionarios que atendían las llamadas en la central recibieron varios mensajes de ciudadanos espontáneos que creían haber percibido detalles inusuales que podían ayudar en la investigación.</p>
<p>En este contexto se recibió una llamada, poco antes de las 9.00 horas, en la que se explicaba que el portero de una finca de la calle del Infantado de Alcalá, Luis Garrudo, había visto a tres individuos con atuendos sospechosos al lado de una furgoneta Renault Kangoo aparcada enfrente, muy cerca de la estación de tren.</p>
<p>Los policías de guardia recibieron el aviso y la orden de presentarse en el lugar de los hechos.</p>
<p>Alrededor de las 9.00 horas, llegaron a la vez junto a la furgoneta, aparcada en batería, las dotaciones de un coche K, de los camuflados y con agentes de paisano, y la dotación, de uniforme, de un coche Z. El K se adelantó unos metros y aparcó su morro delante del Z.</p>
<p>En el K viajaba un policía veterano, que había estado de servicio en el País Vasco, y una agente que se encontraba en periodo de prácticas. La dotación del Z estaba compuesta por un policía veterano y otro más novato, pero con mucha preparación.</p>
<p><strong> LA PRIMERA IMPRESION</strong></p>
<p>Observaron la furgoneta con la precaución debida. Tiraron de la manilla de la puerta del conductor. El coche estaba cerrado y no tenía ningún signo de haber sido violentado. Observaron desde los cristales delanteros el interior y se sintieron algo más tranquilos. Sólo vieron una tarjeta de visita encima del salpicadero, una cinta de casete gris transparente sin ninguna rotulación encima del asiento del pasajero y un chaleco reflectante amarillo, mal doblado y con signos de haber sido usado, introducido en la estrecha bandeja que había debajo del asiento del copiloto.</p>
<p>La zona de carga estaba separada de los dos únicos asientos tan sólo por una rejilla de agujeros amplios, a través de la cual se veía perfectamente el interior. En la zona de carga no había nada. La furgoneta estaba vacía.</p>
<p>Aunque esto les tranquilizó, el responsable del coche Z consideró que seguía siendo un peligro potencial, ya que su compañero había conseguido pasar la matrícula a la central, tras algunos intentos que se le hicieron eternos. Desde la comisaría de Alcalá les avisaron de que la furgoneta figuraba como sustraída según una denuncia del 28 de febrero de 2004; es decir, 12 días antes.Se dirigió al colegio cuya valla lindaba con la fila de coches aparcados entre los que estaba la furgoneta y, por su cuenta, decidió que el colegio debía ser evacuado.</p>
<p>Afortunadamente, una puerta del centro educativo daba a una calle paralela y la evacuación se efectuó en orden y sin ningún contratiempo.</p>
<p>Desde la central les avisaron de que iban a mandar hacia allí más refuerzos, entre los que estarían las dotaciones de los Tedax, los encargados de desactivaciones de explosivos y unidades de Guías Caninos con perros expertos en detectarlos.</p>
<p>Se formó un cordón policial de seguridad al comienzo de la calle, pero no se ordenó el desalojo de los vecinos que se encontraban en los pisos cercanos. Sí se avisó a los clientes de un gimnasio próximo para que sacaran fuera de la zona los coches que tuvieran aparcados en las inmediaciones.</p>
<p>Los policías que habían llegado a las 9.00 horas tuvieron más de una hora para merodear alrededor de la furgoneta antes de que llegaran, entre otros, inspectores de la brigada antiterrorista de Madrid, gente de Información con experiencia en la lucha contra ETA. No hay que olvidar que las primeras informaciones que se difundieron esa mañana y las valoraciones de todos los líderes políticos, incluidos los del Gobierno vasco, caminaban en esa dirección.</p>
<p>En ese transcurso de tiempo volvieron a revisar el interior de la furgoneta desde los cristales delanteros y miembros de las dotaciones del K y del Z corroboraron que en la zona posterior de carga la furgoneta estaba vacía. Fue la misma impresión que recibió el jefe del Grupo Local de Policía Científica de Alcalá de Henares que, antes de las 11.00 horas, se hizo cargo de la investigación en el lugar de los hechos.</p>
<p>Precisamente, esa impresión de que a primera vista la furgoneta no tenía ningún objeto sospechoso es lo que le impulsó a decidir, cuando llegaron los perros, que lo mejor era abrir el portón trasero para que pudieran olfatear el interior y asegurarse así de que en el vehículo no existían vestigios de que hubiera explosivos, ni de que los hubiera habido con anterioridad.</p>
<p>No tenían llave, así que tuvo que forzar la puerta con una palanqueta.No se le dio demasiado bien y hasta hizo alguna broma sobre lo difícil que le resultaba eso de robar coches. Y fueron los propios policías del Z que habían llegado por la mañana los que le ayudaron a abrirla. Fue entonces cuando pudieron confirmar con más claridad que la furgoneta estaba vacía.</p>
<p>A sus compañeros siempre les han comentado que, si ellos o el inspector hubieran visto una simple bolsa o cualquier otro objeto sospechoso, jamás se hubieran atrevido a abrir la puerta.</p>
<p>Uno de los perros, Aníbal, había olfateado ya el exterior del vehículo antes de que se abriera el portón sin hacer ningún signo de que hubiera explosivos. Después de que forzaran el portón, el otro perro -una hembra- se introdujo en la zona de carga y llegó olfateando hasta la rejilla diáfana que separaba ese habitáculo de los asientos delanteros, situados a escasos centímetros. El animal salió inmediatamente y no hizo ninguno de los signos característicos que alertan sobre la presencia de sustancias explosivas.</p>
<p>A esas horas, ya habían llegado los distintos inspectores y subinspectores que figuran en las declaraciones contenidas en el auto del juez Juan del Olmo.</p>
<p>El inspector con carné 65.239 no encontró nada significativo.</p>
<p>El inspector 79.858, de la Brigada Provincial de Información de Madrid, del grupo anti ETA, advierte de «que no se dan los elementos exteriores identificativos» que puedan vincular la furgoneta con la organización terrorista de la que es especialista.Ni con ETA ni con ninguna otra, porque no advierte nada más.</p>
<p>El inspector 80.447, que llegó al lugar hacia las 11.00 horas, hizo gestiones en la estación de tren. Ha declarado al juez Del Olmo que «vio todo el desarrollo policial para entrar en la furgoneta», queriendo hacer especial mención de que «el único que entró en la misma fue el perro de la Unidad Canina». El policía declara también que su función principal fue la de «asegurar que los elementos de prueba que pudieran existir en el interior de la furgoneta no se vieran alterados». Escoltó, además, «en un vehículo policial, a la grúa que trasladó a la furgoneta hasta la Comisaría General de Policía Científica en Canillas».</p>
<p>Estuvo ayudado en esa labor por el policía 82.709, quien corrobora lo anterior, además de afirmar que se forzó el portón trasero para que pudiera entrar el perro.</p>
<p>Pero la declaración más relevante por su cercanía física a los hechos y por su especialización es la del inspector jefe del Grupo Local de la Policía Científica de la comisaría de Alcalá, el que ordenó forzar la puerta.</p>
<p><strong> «NADA ANORMAL»</strong></p>
<p>En su primera inspección ocular desde el exterior, Luis Martín Gómez no ve «nada raro que se aprecie a simple vista». En la parte trasera no aprecia «nada anormal», a pesar de que la rejilla que separa la zona delantera de la zona de carga «es diáfana completamente, no observando nada anormal ni que le induzca a sospechar que pueda haber un artefacto». Estamos hablando de un experto en Policía Científica, no de un ciudadano cualquiera.Es decir, alguien para quien una bolsa, un jersey o una caja de herramientas resultarían sospechosos por poder ocultar explosivo, o de enorme interés policial por poder contener ADN de los usuarios del vehículo.</p>
<p>El propio Luis Martín, un hombre respetado en la comisaría de Alcalá por sus conocimientos y su integridad, describe al juez cómo fuerzan el portón trasero para que pudiera introducirse el perro, sin que éste olfateara nada sospechoso. También relata cómo, más tarde, se introduce él mismo en la zona de carga para desbloquear el pestillo de la puerta del pasajero, metiendo el brazo a través de un hueco lateral de la rejilla. Cómo, a continuación, sale de la furgoneta y, ya en el exterior y después de cerrar el portón trasero, abre la puerta desbloqueada y, «sin llegar a sentarse en el vehículo», coge la palanca de cambios y la pone en punto muerto para que la grúa pudiera arrastrarlo.</p>
<p>¿Por qué no menciona en su declaración contenida en el auto si ha visto una bolsa con detonadores o si ha descubierto cualquier otra cosa en el interior de la furgoneta? Pues porque Del Olmo, incomprensiblemente, no se lo pregunta.</p>
<p>Claro que Luis Martín ya lo había dejado claro durante su comparecencia en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados el 14 de julio de 2004. En repetidas ocasiones, y sin que nadie le hiciera el menor caso, aseguró que la furgoneta estaba vacía.</p>
<p>«No vi nada que me llamara la atención en el vehículo; vi una zona de carga que estaba en principio vacía» [...] «La zona de carga está vacía, que no hay nada ahí» [...] «Lo único que le puedo decir es lo que veo y en el momento de entrar en el habitáculo, quiero que quede muy claro, no se aprecia absolutamente nada.No hay nada» [...] «Me tuvieron que echar una mano [para abrir el portón] porque, la verdad, es que esto de la palanqueta no se me daba demasiado bien» [...] «En principio habíamos visto que [la zona de carga] estaba vacía» [...] «No veo ningún objeto que revistiera peligrosidad. Si lo hubiera visto, hubiera llamado al equipo de los Tedax». Los Tedax, a pesar de estar anunciada su llegada, nunca se trasladaron a Alcalá.</p>
<p><strong> OTRA REVISION</strong></p>
<p>Cuando el inspector Luis Martín consideró que el vehículo era seguro, procedió a preparar su traslado a la comisaría de Alcalá para hacerle una revisión más a fondo.</p>
<p>Cuando el coche ya estaba precintado y esperaba que llegara la grúa, recibió la llamada de su comisario, que le comunicó que el vehículo iba a ser trasladado a Moratalaz, la sede de la Brigada Provincial de la Policía Científica. Fue en el camino hacia Moratalaz cuando se dio la orden de trasladar definitivamente la Kangoo hasta la sede central de la Científica en Canillas.</p>
<p>A las 19.00 horas de ese mismo día le comunicaron a Luis Martín, para su sorpresa, que se había encontrado una bolsa con detonadores debajo de un asiento.</p>
<p>En la Comisión del Congreso, la diputada del Grupo Mixto Uxue Barkos Berruezo preguntó al inspector: «¿Puede usted certificar que allí no había nada a la vista?», refiriéndose, como aclaró más tarde, a los detonadores. «Lo certifico total y absolutamente», contestó. Más tarde, y ante nuevas preguntas, añadió: «No encontré nada. Me refiero a nada que no formara parte del vehículo como equipamiento básico, como equipamiento estándar del vehículo».</p>
<p>Como figura en el auto, el juez Del Olmo tampoco preguntó a los guías caninos si habían visto algo en su interior. Estos se limitaron a corroborar que los perros no olfatearon ninguna sustancia explosiva.</p>
<p>A algunos compañeros de los primeros policías que acudieron a Alcalá y que inspeccionaron la furgoneta desde el exterior les han preguntado por qué no dijeron ante el juez que la furgoneta estaba vacía. Su contestación es rotunda: «Porque no nos lo ha preguntado. Si nos llama a declarar, así lo atestiguaremos. No podemos comprender por qué ha llamado a otros compañeros y no nos ha llamado a nosotros, que estuvimos a solas con la furgoneta más de una hora».</p>
<p>La gravedad del caso se pone de manifiesto cuando se constata que en esa furgoneta vacía -al menos, en su apariencia desde el exterior- la Policía encontró en Canillas no sólo una bolsa con siete detonadores, un trozo de cartucho con dinamita y una cinta con versos del Corán, sino también casi un centenar de objetos que se detallan en estas mismas páginas y que se clasificaron en 61 evidencias. Las mismas que el 12 de marzo, el día después de los atentados, enseñaron al dueño de la furgoneta, José Garzón Gómez, y que reconoció en su mayor parte como de su propiedad.¿Cómo es posible que los policías no vieran en el interior del vehículo todo ese cúmulo de objetos, cuya mayor parte era imposible de camuflar?</p>
<p><strong> MENTIRA FLAGRANTE</strong></p>
<p>Ha sido ya probado, y así consta en el sumario, que la primera versión que se difundió sobre la naturaleza de aquel resto de explosivo que dijeron haber encontrado debajo del asiento del copiloto y que el perro no detectó estaba fundamentada en dos mentiras flagrantes.</p>
<p>No perderemos ni un minuto en recordar algo obvio. El informe sobre la coincidencia entre esa dinamita de la Kangoo y la encontrada en la mochila número 13 (la que se encontró y desactivó en la comisaría de Vallecas en la madrugada del 11 al 12 de marzo) estaba amañado.</p>
<p>El informe decía que en la dinamita de la mochila de Vallecas se habían encontrado los mismos componentes de la dinamita encontrada en la Kangoo de Alcalá. Sin embargo, en el explosivo de la furgoneta había metenamina, y en el de Vallecas, no. Además se afirmaba algo igualmente falso: la metenamina es un componente habitual de la dinamita. No es cierto.</p>
<p>Hubo de pasar un año para que alguien se diera cuenta de este apaño y de esas mentiras. Fue cuando la Guardia Civil de Toledo, la que investigaba la mochila con explosivos encontrada en las vías del AVE el 2 de abril de 2004, preguntó al juez Del Olmo sobre la composición de la dinamita que se había localizado en la Kangoo y en Vallecas. La pregunta estaba planteada con muy mala intención.</p>
<p>Los investigadores de la Guardia Civil se habían dado cuenta de que era absurdo que se hubiera dado por bueno que la metenamina fuese un componente habitual de la dinamita. El juez se enfadó y pidió explicaciones a la Policía. Juan Jesús Sánchez Manzano, el responsable del departamento de desactivación, se limitó a decir que habían incluido por error la palabra metenamina entre los componentes habituales de la dinamita.</p>
<p>Es evidente que, pese a esta rectificación, en el inconsciente colectivo quedó grabado para siempre que los explosivos de Vallecas y los de la Kangoo eran los mismos. El efecto político de aquella afirmación ya no tenía vuelta atrás.</p>
<p>Pero lo más sorprendente, el detalle en el que aún no se ha profundizado, es la explicación de por qué aparecía la metenamina como un componente habitual de la dinamita. En Canillas se entregaron al laboratorio de la Policía Científica unos gramos de la dinamita encontrada en la Kangoo y unos gramos de dinamita, ya acreditada como tal.</p>
<p>Lo increíble es que en los dos restos se encontraron componentes idénticos, incluida la metenamina, y en la misma proporción.¿Cómo era posible que hubiera metenamina en la dinamita certificada como tal, si ese componente no figura entre los elementos que componen ese tipo de explosivos?</p>
<p>Sólo puede tener una explicación. La dinamita de la Kangoo y la muestra certificada como tal tenían la misma composición, incluido el mismo tipo de contaminación con metenamina y en la misma proporción, porque eran dos trozos de la misma dinamita.Todo indica que procedían del mismo lugar.</p>
<p>Los que habían afirmado que las dinamitas de la Kangoo y la de Vallecas eran la misma se dieron cuenta de que el detalle de la metenamina reventaba la historia que habían sostenido. Pero la mentira continuada había hecho su efecto.</p>
<p>Pero eso no es todo. También era falso que los restos de dinamita encontrada en la furgoneta Kangoo procedieran necesariamente de Mina Conchita, en Asturias.</p>
<p><strong> ENVOLTORIO MARRON</strong></p>
<p>El trozo de cartucho con los restos de dinamita que se encontraron en la furgoneta Kangoo tenía un envoltorio de color marrón. La dinamita con esas características se había vendido, en los meses previos al 11-M, en toda España -Granada, Cantabria, Vizcaya, Asturias, León, Navarra, Avila, Segovia, etcétera- y en tres países extranjeros -Portugal, Italia y Francia-. Ese simple detalle echaba por tierra la versión de que «sólo» pudo salir de Mina Conchita la dinamita empleada en los atentados.</p>
<p>Manzano afirmó, sin embargo, que, «teniendo en cuenta las cantidades y las fechas, esta Unidad sigue considerando Mina Conchita y Mina Arbodas como los lugares de los que salieron los explosivos de los atentados».</p>
<p>La afirmación se hace nueve días antes de que la Policía encontrara entre los restos del piso de Leganés los envoltorios -¿marrones o blancos?- con las numeraciones de los cartuchos presuntamente empleados en los atentados. El estudio de la procedencia de esos dígitos aleja aún más la certeza de que la dinamita saliera de Mina Conchita.</p>
<p>El 1 de junio de 2004, la Guardia Civil redacta para Del Olmo un «informe final» -así lo llaman exactamente- sobre el origen de los explosivos, basado en las numeraciones de los envoltorios de Leganés facilitados por la Policía. Los datos son demoledores para la versión oficial. Es cierto que las cuatro series encontradas se vendieron a Mina Conchita, pero no es menos cierto que en esas fechas esas mismas numeraciones también se vendieron en otras muchísimas explotaciones que no enumeramos para no aburrirles.</p>
<p>Después de estos datos, las conclusiones de la Guardia Civil sólo pudieron ser las que fueron: cartuchos con las series de dígitos encontradas en Leganés llegaron a Mina Conchita y a decenas de explotaciones más. Por tanto, «no se puede afirmar con absoluta certeza que los cartuchos hallados en el piso de Leganés, con las numeraciones citadas, procedan de Mina Conchita, ya que otras muchas explotaciones, tanto en España como fuera del territorio nacional, han consumido cartuchos con las numeraciones investigadas».</p>
<p>Ni siquiera la autoinculpación de José Emilio Suárez Trashorras convenció a los investigadores de la Guardia Civil. En el mismo informe del 1 de junio de 2004 reseñan una grave contradicción en las declaraciones de Emilio. Entre otras cosas, éste declaró -como hemos tenido oportunidad de pormenorizar en otros Agujeros- dentro del contexto del viaje de El Chino a Asturias que&#8230; «por la tarde abrió el maletero y vio que estaba vacío, y por la noche el maletero estaba lleno, con la bolsa verde, y el maletero iba lleno y tapado, cada bolsa verde pesa 2,5 kilos y es de forma cilíndrica&#8230;».</p>
<p>La Guardia Civil considera radicalmente falsas estas primeras declaraciones de Emilio y no nos olvidemos de que más tarde las rectificó ante el propio juez sin que ya nadie le hiciera caso.</p>
<p>La Guardia Civil no cree en la veracidad de la primera versión de Emilio y lo explica: «Ninguna de las numeraciones halladas en Leganés y que son objeto de investigación pudo ir contenida en una bolsa como la descrita por Emilio Suárez, ya que las de ese tipo, cilíndricas y que contenían 2,5 kilos de explosivo, dejaron de fabricarse en noviembre de 2002, un mes después de que Emilio Suárez abandonara definitivamente su trabajo de minero en Mina Conchita».</p>
<p>No puede ser más contundente. ¿Quieren seguir asombrándose? En las diligencias del agente del Cuerpo Nacional de Policía número 8.470, realizadas el 17 de marzo de 2004, se da una nueva versión, hasta ahora inédita, del viaje de El Chino a Asturias el 28 de febrero: «[...] E inmediatamente después de haber pasado por Soto de la Barca, lugar donde está la cantera desde donde se hurtaron los detonadores y explosivos», llaman a Emilio. «Según parece, los individuos que habían subido a recoger la mercancía no consiguieron encontrar la cantera, por lo que decidieron llamar a José Emilio». Ahora resulta que la Policía afirmó, seis días después de los atentados, que los explosivos no se robaron en Mina Conchita, sino ¡en una cantera de Soto de la Barca!</p>
<p>Además de restos de explosivo y detonadores, en la Renault Kangoo encontrada en Alcalá el 11-M, se hallaron, en Canillas, prendas de ropa con distintos ADN. Algunos de ellos coinciden con los atribuidos a tres de los islamistas radicales que murieron el 3 de abril de 2004 por una explosión en el piso de Leganés.</p>
<p>El día 12 de marzo, el propietario de la furgoneta -había denunciado su robo el 28 de febrero- declaró voluntariamente. No tuvo dificultad en reconocer numerosas pertenencias personales, como bolsas, chalecos reflectantes de fútbol, paraguas, ropas, periódicos, agendas, carteras y hasta un botellín de zumo de la marca Granini.</p>
<p><strong> EL GUANTE &#8216;AZUL&#8217;</strong></p>
<p>Ya en esa declaración tuvo que reconocer que se había equivocado cuando en la denuncia de la sustracción del vehículo afirmó que tenía 36.100 kilómetros. En realidad marcaba 36.810. Parece un error sin importancia, pero no lo es, ya que la versión oficial dijo, desde el comienzo, que en esa furgoneta robada se había viajado a Burgos para recoger el explosivo que transportaba El Chino desde Asturias. Con el kilometraje real era imposible que eso hubiera sucedido. Después del robo, los ladrones no utilizaron el vehículo más de 200 kilómetros, como se demostró más tarde.</p>
<p>En su declaración del 11-M, José Garzón Gómez no reconoció «con seguridad como de su propiedad» un peine, una bufanda, un guante negro, dos linternas ni, por supuesto, la cinta de casete con caracteres árabes, ni otras dos del Dúo Dinámico y Clásicos de Oro.</p>
<p>Tampoco reconoce como suya una bolsa negra con el logotipo Jursa, empresa industrial de aves con domicilio en Villarcayo y delegación en Zorroza (Vizcaya).</p>
<p>Sobre el guante hace una apreciación que luego resultará muy interesante. Es un guante de lana negro de tamaño pequeño. Al examinarlo, dice que puede ser de su nieto. Es precisamente en ese guante donde se encuentra el ADN de los terroristas, aunque no se sabe por qué desde ese momento, y a lo largo de todo el sumario, se refieren a él como «un guante azul». Entre las 61 evidencias encontradas dentro de la furgoneta en Canillas figuran multitud de objetos, pero ninguno es un guante azul.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/8642.pdf">Versión para imprimir en PDF</a>.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXVIII): Pruebas amañadas</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Mar 2006 17:33:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 09/03/06):</p>
<p>A lo largo de la investigación de los atentados del 11-M es difícil encontrar un cúmulo mayor de tergiversaciones, mentiras y falsedades que las que se dan en torno al coche Skoda Fabia que encontraron aparcado junto a la estación de trenes de Alcalá de Henares. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, aportó muchos detalles sobre el asunto en su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso, el 29 de julio de 2004. Los datos no se correspondían con la realidad. Tendrá que pedir serias explicaciones a los que le facilitaron la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10315/los-agujeros-negros-del-11-m-xxviii-pruebas-amanadas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 09/03/06):</p>
<p>A lo largo de la investigación de los atentados del 11-M es difícil encontrar un cúmulo mayor de tergiversaciones, mentiras y falsedades que las que se dan en torno al coche Skoda Fabia que encontraron aparcado junto a la estación de trenes de Alcalá de Henares. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, aportó muchos detalles sobre el asunto en su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso, el 29 de julio de 2004. Los datos no se correspondían con la realidad. Tendrá que pedir serias explicaciones a los que le facilitaron la información cuando compruebe que ni siquiera le dijeron que el coche lo había localizado la Policía e identificado como robado tres meses antes del 11-M y seis meses antes de que apareciera en Alcalá incriminando a Lamari, Sabagh y Afalah.Un escándalo que da un vuelco a toda la investigación.</p>
<p>Han mentido. La versión oficial de la autoría del 11-M contiene informaciones manifiestamente falsas. Es la conclusión a la que hay que llegar tras estudiar una de las piezas claves del entramado de enmascaramiento: el coche Skoda Fabia que encontraron el 13 de junio de 2004 junto a la estación de tren de Alcalá de Henares.</p>
<p>El Skoda reforzaba dos ideas. Por un lado, ayudaba a apuntalar que los terroristas acudieron en varios coches -el otro era la furgoneta Renault Kangoo que atrajo la atención del portero- en la mañana del 11-M, con sus mochilas bomba, para montarse en los trenes en Alcalá.</p>
<p>La otra idea introducía la afirmación de que el promotor y jefe espiritual del comando, el integrista argelino Allekema Lamari, había participado directamente en los atentados. Por eso se encontraría su ADN en prendas que estaban en el interior de los dos coches.</p>
<p><strong> OTRO COCHE</strong></p>
<p>La operación era sencilla. Si la opinión pública había aceptado con naturalidad las pruebas encontradas en la furgoneta de Alcalá, ¿por qué no iban a admitir otro vehículo en el mismo lugar en el que también hubiera más cintas coránicas, restos de explosivos y ADN de los mismos personajes?</p>
<p>Rodearon de misterio la aparición del Skoda hasta que este periódico dio la exclusiva de su existencia avanzado el mes de julio de 2004. Y en el bando oficial comenzaron las mentiras.</p>
<p>La primera, la esencial, la que desbarata todo el tinglado, es la que se produce en torno a la localización del vehículo.</p>
<p>Se dijo oficialmente, y así lo confirmó el ministro del Interior, José Antonio Alonso, que la Policía tuvo conocimiento de la existencia del Skoda cuando una señora, vecina de Alcalá de Henares, llamó a la Policía el 13 de junio -el día de las elecciones europeas- para comunicar sus sospechas sobre un coche que llevaba aparcado en la calle del Infantado, junto a la estación de tren, al menos tres semanas.</p>
<p>La llamada efectivamente se produjo. Pero lo que no contaron es que la Policía había localizado ese vehículo seis meses antes, en diciembre de 2003.</p>
<p>El Skoda estaba aparcado en una zona de carga y descarga frente al número 72 de la avenida de Bruselas de Madrid. Permaneció allí, abandonado, un mes. Fue multado al menos en 11 ocasiones por la Policía Municipal desde el 10 de noviembre hasta el 12 de diciembre de 2003. El agente 76/7673 lo multó, por ejemplo, el 26 de noviembre a las 10.30 horas. El 7378, el día 28 a la misma hora. El policía 7503, el día 2 de diciembre a las 18.33 horas. El 7683, el día 10 a las 17.20 horas, y así sucesivamente.</p>
<p>La Policía reconoció en su día que a ese coche se le había multado dos veces -en dos días seguidos- en ese lugar. Lo que se olvidaron de decir es que a un portero de una finca cercana -que ha revelado todos estos detalles a EL MUNDO- le había llamado la atención la presencia del coche abandonado.</p>
<p>En un empleo anterior había sido aparcacoches de un establecimiento hostelero de la misma calle y, por deformación profesional, conocía a los propietarios de todos los vehículos que aparcaban por la zona y el lugar en el que vivían.</p>
<p>A su vez, era amigo de muchos policías escoltas que pasaban allí horas muertas esperando a las personalidades que protegían, un juez, entre otros, y que vivían en las casas cercanas.</p>
<p>Como ya había hecho en otras ocasiones con otros vehículos, nuestro hombre habló con los policías para darles la localización del Skoda sospechoso. Los policías comprobaron los datos y le comunicaron que, efectivamente, ese vehículo, el Skoda Fabia de color gris azulado con matrícula 3093 CKF, figuraba como robado en septiembre de 2003 a un ciudadano francés en el paseo de la playa de Benidorm y que, además, tenía un montón de multas posteriores. Para saberlo, tuvieron que entrar en los ordenadores centrales y dejar un rastro de su intervención. A no ser, claro está, que alguien se preocupara después de borrarlo.</p>
<p><strong> NADA RARO</strong></p>
<p>Es más, en compañía del portero que les informó del hallazgo miraron desde fuera el interior del vehículo por si veían algo raro.</p>
<p>La Policía tenía la obligación de seguir un protocolo de actuación después de conocer que el coche era robado. En primer lugar, debería habérselo comunicado al dueño del vehículo, en este caso la empresa de alquiler de vehículos Hertz. En segundo lugar, tendría que haber avisado a la Policía Municipal para que se lo llevara una grúa hasta el Depósito Municipal. Máxime cuando el coche estaba aparcado indebidamente en un espacio dedicado a carga y descarga.</p>
<p>Todo eso después de haber esperado un tiempo razonable, con cierta vigilancia en la zona, para ver si acudían a retirarlo los ladrones.</p>
<p>Esta posibilidad era realmente remota. Ningún ladrón, y mucho menos un terrorista, deja abandonado un coche durante un mes en una zona de carga y descarga y después pasa a recogerlo. Lo menos que puede considerar es que la Policía le esté esperando, ya que es imposible que haya pasado desapercibido.</p>
<p>El caso es que el portero afirma que, poco después de que él se lo hubiera contado a los policías y de que éstos hubieran comprobado que el coche -que tenía las placas de matrícula auténticas- era robado, el vehículo desapareció.</p>
<p>Descartando la posibilidad remota de que se lo llevaran los ladrones que lo habían abandonado, es razonable considerar que el coche fue retirado por miembros de las Fuerzas de Seguridad. En cualquier caso, no llevaron el Skoda a ningún depósito oficial. El coche encontrado por la Policía desapareció hasta que a alguien le llamó la atención al verlo aparcado durante varias semanas, a finales del mes de mayo y principios del mes de junio, junto a la estación de tren de Alcalá de Henares.</p>
<p>En definitiva: la Policía encontró en diciembre de 2003 el Skoda Fabia que apareció aparcado en Alcalá en junio y que encerraba pruebas de los implicados en los atentados del 11-M. Insistimos en que, sin embargo, no avisó -como es preceptivo- a la empresa Hertz (la propietaria) de que habían encontrado su vehículo robado.Es más, las notificaciones de las multas llegaron a Hertz el 3 de marzo de 2004 y un empleado de esa empresa recorrió la zona de la avenida de Bruselas ofreciendo a los porteros una gratificación por si lo veían aparcado por allí de nuevo.</p>
<p>La Policía comunicó a Hertz que habían encontrado su coche el día 14 de junio de 2004. Es un misterio dónde estuvo el vehículo entre diciembre de 2003 y mayo de 2004.</p>
<p>Con todas las cautelas que el caso exige, permítanme que les cuente una conjetura que me ha hecho un veterano policía: «No sería la primera vez que un equipo subterráneo de las Fuerzas de Seguridad se quedara con un vehículo robado para utilizarlo más tarde en operaciones encubiertas». El Skoda era un coche perfecto para ese fin, ya que llevaba en la calle abandonado mucho tiempo y la empresa propietaria casi daba por descartada su recuperación.</p>
<p><strong> UNA CALCOMANIA</strong></p>
<p>La aparición del Skoda Fabia matrícula 3093 CFK, estacionado a poco más de 20 metros de donde se encontró el mismo 11-M la furgoneta Renault Kangoo, reforzaba la tesis oficial sobre los autores islamistas. En el Skoda, como si fuese una calcomanía de la Kangoo, se encontraron dos cintas con inscripciones en árabe -más tarde se demostró que en una de las dos no había nada grabado-, restos de un componente de la dinamita y muestras de ADN de los islamistas implicados en los atentados.</p>
<p>El haber encontrado este segundo vehículo dio paso a un torrente de informaciones que aseguraban que en el Skoda se habían transportado más mochilas bomba y que había permanecido en el estacionamiento de Alcalá, junto a la Kangoo desde el día 11 de Marzo de 2004.</p>
<p>Se dijo también que Hertz había entorpecido involuntariamente la labor de los investigadores policiales, al lavar el vehículo por dentro y por fuera cuando les fue devuelto y borrar accidentalmente todo tipo de huellas y restos orgánicos que podrían haber sido decisivos en las pesquisas.</p>
<p>Se acusó incluso de negligencia a los policías de la comisaría de Alcalá de Henares por no haberlo detectado antes y por no haber sabido encontrar entre las pertenencias del coche, una vez hallado, ningún signo que pudiera estar relacionado con los atentados.</p>
<p>De hecho, los policías de Alcalá lo habían trasladado al depósito municipal de Alcalá el 14 de junio, al día siguiente de la llamada de la señora, sin dar a ese robo la menor importancia. El coche -como en el caso de la Kangoo- no tenía ningún signo de violencia en la cerradura. Se limitaron a trasladarlo con una grúa, verificar quién era el dueño y avisarle para que pasara a recogerlo al día siguiente.</p>
<p><strong> HABLA EL MINISTRO</strong></p>
<p>José Antonio Alonso salió ese verano a la palestra rompiendo el silencio que había mantenido sobre el 11-M.</p>
<p>Aprovechó una rueda de prensa que se había convocado con motivo de la detención de unos etarras en Francia para dar más detalles sobre la importancia del hallazgo del Skoda Fabia robado.</p>
<p>Afirmó -el 25 de julio de 2004- que en el plano de la investigación se abría una nueva línea sobre la autoría de los atentados y destacó el hallazgo de ADN del séptimo suicida de Leganés que aún permanecía anónimo y de otro implicado que había conseguido huir.</p>
<p>José Antonio Alonso tenía esa misma semana la comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso. Así, el día 29 de julio dio más datos sobre el Skoda.</p>
<p>Afirmó que la señora que llamó a la Policía dijo que llevaba aparcado allí «no sé cuánto tiempo». Que la comisaría de Alcalá no hizo ninguna inspección ocular. Que se avisó desde Hertz, una vez que esta empresa recuperó el vehículo, al 091 y que «los policías avisados recogen el vehículo y lo llevan a Canillas».Que la Policía sabía lo de los ADN de los implicados «desde el día 19». Que a él se lo dicen el día 20, en la toma de posesión de varios jefes superiores de policía, y que al juez se lo comunican el día 21. «Los policías debieron de tardar día y medio en ponerlo en comunicación del juez».</p>
<p>El ministro afirmó en la Comisión que cuando el vehículo se trasladó a Canillas, allí la Policía Científica hizo una inspección ocular del vehículo, «lo que no se había hecho antes». Por último, aseguró que «no le suena que le hayan dicho» que se hubiera encontrado en el interior del Skoda una funda de pistola.</p>
<p>Debo presuponer que el ministro no mentía en el Congreso. Por tanto, como ninguna de sus afirmaciones se ajustaba a la realidad me atrevo a considerar que la información que a él le facilitaron estaba totalmente manipulada. Así lo demuestran los documentos incluidos en el sumario del 11-M sobre el asunto.</p>
<p>Los primeros desmentidos a lo que se estaba publicando los hicieron los propios policías de Alcalá. Se abrió una investigación, que les causó un profundo malestar, para ver si se encontraban negligencias en su actuación. Se recogió el testimonio de 40 personas.</p>
<p><strong> CONCLUSIONES</strong></p>
<p>Las conclusiones se dieron a conocer el 26 de agosto en una nota informativa, que se publicó en todos los medios de comunicación, en la que se afirmaba que el Skoda no pudo estar aparcado ni el 11-M ni los días posteriores a los atentados en el lugar donde se encontró, ya que se había hecho en esos días un chequeo minucioso de esa zona -la calle del Infantado &#8211; y de los alrededores como medida preventiva y se habían tomado fotografías de los vehículos estacionados. Corroborando esta versión se pudieron ver las imágenes que tomaron las televisiones el mismo día de los atentados y en las que el Skoda no aparecía por ningún lado en la calle del Infantado.</p>
<p>La versión del ministro Alonso en la que se aseguraba con insistencia que no se habían hecho inspecciones del vehículo antes de que lo trasladaran el día 15 de junio a las instalaciones de la Policía Científica de Canillas se derrumba por completo.</p>
<p>Antes de que el vehículo fuese a Canillas, se hicieron nada menos que cinco inspecciones sucesivas por parte de cinco departamentos policiales diferentes. Así consta con todo tipo de minuciosidad en el sumario.</p>
<p>El día 13 de junio de 2004, después de la llamada de la señora, los policías advierten que el vehículo figura como sustraído y comprueban, en una primera inspección, que, como comentaron al juez en las diligencias, «en su interior no hay ningún objeto de interés policial». Es evidente que no ven la funda de pistola, que se encontraría más tarde, ya que se trata de un objeto que es imposible que no llame la atención de un policía.</p>
<p>Trasladan el coche al depósito municipal de Alcalá, donde permanece hasta el día 15. El 14 llaman a Hertz, para que se hagan cargo de él. Un empleado de esta empresa va al depósito en la mañana del 15.</p>
<p>En las diligencias de la devolución del vehículo se puede leer cómo ese empleado quiere dejar constancia de que entre los enseres que se encuentran en el interior del vehículo no figuran los que estaban cuando se robó el vehículo en Benidorm -reseñados en la denuncia que se tramitó en su día-. Un sobre con 500 euros, un reloj de plata, unas gafas graduadas, etcétera. Se produce, así, la constancia de una segunda inspección del vehículo.</p>
<p>Esa misma mañana, el empleado lleva el Skoda al taller de revisión que tiene la empresa en el kilómetro 11 de la carretera de Madrid a Barcelona.</p>
<p>Una vez en este local, otro empleado de Hertz llama a la Policía para decir que en el interior del vehículo que le han traído hay dos cintas de audio con inscripciones en árabe. También hay una maleta en cuyo interior ha encontrado una funda de pistola, además de otras prendas de vestir. Le parece sospechoso y llama para advertirlo.</p>
<p>Llega al taller un coche patrulla, con el indicativo SB22. Sus ocupantes son policías veteranos y redactan un informe modélico de su actuación. En él se describe cómo ven dos cintas de radiocasete con inscripciones en árabe en el interior del vehículo, además de una caja envoltorio de un teléfono fijo.</p>
<p>En el maletero encuentran una bolsa de plástico con ropa, un reloj despertador y pegamento. Hay también una maleta azul que está cerrada y no la tocan.</p>
<p><strong> NO DETECTAN NADA</strong></p>
<p>Los policías llaman a la central y llega el indicativo de Sala del 091, KxI. Posteriormente, llega el indicativo de guías caninos Panda 10, una dotación de Tedax, desactivadores de explosivos, con indicativo EDE 12.</p>
<p>Revisan el interior del vehículo. El perro no detecta ninguna sustancia que esté relacionada con explosivos. Abren la maleta y encuentran en ella «dos guantes, una bufanda, un pasamontañas» -en realidad, era un simple gorro-, «una braga de cuello, una funda de esterilla, una funda sobaquera de arma, un pantalón de chándal azul, una cazadora marrón, un chal» -se trata de un pañuelo palestino- «y un polo verde».</p>
<p>«Posteriormente» -y siempre según el informe de SB22-, llega al lugar «personal de la Policía Científica con el indicativo Lofos 8, inspectores de la Brigada de Información con el indicativo Halcón 2001 y especialistas en terrorismo islámico con el indicativo Halcón 20». Todos ellos revisan lo que se ha encontrado en el interior del vehículo y es entonces cuando la superioridad decide enviar el vehículo a las instalaciones de la Policía Científica en Canillas.</p>
<p>El primer coche policial que llegó, el SB22, es relevado por la dotación del SB26, que es quien escolta al vehículo y a la grúa que lo transporta -la 119- hasta Canillas.</p>
<p>Por si alguien se ha quedado con la duda de las distintas inspecciones oculares -al menos cinco- que se hacen antes de llegar a Canillas, y que contradicen las palabras del ministro, en las propias diligencias de la Brigada Provincial de Información viene especificado cómo en el local de Hertz ellos realizan una inspección ocular «una vez inspeccionado el vehículo Skoda Fabia 3093 CKF tanto por indicativos policiales Tedax como por Científica».</p>
<p><strong> PRECAUCIONES</strong></p>
<p>Para colmo, los policías que firman la inspección ocular de Canillas -en documento fechado el 22 de julio- advierten de que «antes de realizar la inspección ocular, los funcionarios actuantes son informados de que el vehículo ya había sido inspeccionado por miembros del Tedax, así como por funcionarios de la brigada Provincial de Policía Científica de Madrid, realizando el correspondiente reportaje fotográfico, y por el Servicio de Guías caninos, ante la posibilidad de albergar algún tipo de explosivos».</p>
<p>¿Por qué tienen todos tanta precaución en dejar constancia de todas las inspecciones sucesivas? Es evidente que quieren curarse en salud. Se cubren por lo que pueda suceder con los hallazgos.</p>
<p>Y aquí empieza la confusión. En la inspección ocular de Canillas, al ser más minuciosa, comienzan a aparecer nuevos objetos que los anteriores investigadores no han reseñado.</p>
<p>Hay revistas, una botella de Coca-Cola, servilletas de papel y colillas. Pero lo más curioso es que no consiguen encontrar huellas. Apenas consiguen ocho en algunos objetos, no en el vehículo.El coche ha sido limpiado profesionalmente. La versión por la que se culpa a los empleados de Hertz de haber hecho desaparecer involuntariamente las posibles pistas al adecentarlo se derrumba a pesar de haber sido filtrada con éxito a los medios.</p>
<p>Y es que Hertz no lavó ni limpió en ningún momento el vehículo.Fueron los que dejaron el coche aparcado en Alcalá, tres semanas antes, los que se preocuparon de limpiarlo antes convenientemente.La Policía lo recibió en Canillas tal y como se había encontrado el día 13 de junio. Así lo han certificado los empleados de la empresa a EL MUNDO, muy molestos por la versión falsa que se difundió.</p>
<p>Fueron los propios policías los que revolvieron las pruebas.El listado de los hombres del primer coche patrulla, el SB22, no coincide con el confeccionado en Canillas. De pronto la maleta ha engordado. Es en ella donde se encuentran las cintas con inscripciones en árabe y la bolsa de plástico con distintos objetos y prendas de vestir que no aparecen en la lista inicial.</p>
<p>En este contexto se encuentra un pequeño trozo de papel que, por un lado, tiene la numeración de un teléfono móvil del extranjero y, por el otro, un fijo y un móvil. El papel está arrugado, por lo que la grafía se lee con dificultad.</p>
<p><strong> LA NUMERACION</strong></p>
<p>En el informe policial del 22 de julio se detalla dicha numeración.Al lado de lo que consideran una inscripción ilegible puede leerse el número: «00213615515489». En la otra cara del papel sólo se pueden leer las primeras cinco cifras de un móvil: «69926???».Las últimas cifras las dejan en interrogantes a la espera de lo que diga el certificado del departamento policial de Documentoscopia.También pueden leerse los números correspondientes a un fijo de la zona de Valencia. Lo especifican como el 963366611.</p>
<p>Los funcionarios que firman el informe insisten en que, después de aplicar los correspondientes reactivos físicos y químicos, no les ha sido posible encontrar en las superficies interiores y exteriores del vehículo huellas con suficiente valor identificativo.Pero lo más extraño es que, a pesar del lavado profesional, los presuntos terroristas no tienen inconveniente en dejar abandonadas unas prendas en las que sí se encuentran sus muestras de ADN.Los terroristas saben desde el 11-M que la Policía encontró la furgoneta Kangoo de Alcalá y todas las pistas que marcaban en su dirección. Sin embargo, dejaron mucho más tarde -recuérdese que la policía de Alcalá certifica que no fue en los días posteriores al 11-M- y en el mismo lugar otro coche con más prendas con su ADN para facilitar la labor de las Fuerzas de Seguridad.</p>
<p>No se ha visto en la historia del crimen un empeño tan encarnizado de unos terroristas por conseguir que se puedan seguir sus pasos con tanta facilidad. Uno de ellos -Lamari- deja una bufanda y un guante con su ADN en la furgoneta Kangoo y otra bufanda y otro guante, también con su ADN, en el Skoda.</p>
<p>En este último vehículo no han podido encontrar ADN en la mayor parte de las muestras analizadas. Entre las que se incluyen un peine, una colilla de Marlboro, un gorro y hasta una lentilla con su cajita correspondiente.</p>
<p>Por cierto, en el gorro encuentran una pegatina con las letras CEOSL. Las siglas coinciden con las de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Sindicales Libres. Un movimiento de la izquierda radical suramericana que ha llegado a acuerdos en España con el Instituto de Cooperación al Desarrollo, dependiente de la UGT, para la integración de los inmigrantes ecuatorianos.</p>
<p><strong> MAS FACILIDADES</strong></p>
<p>Según consta en el mismo informe firmado el día 22 de julio, el laboratorio policial difunde una nota informativa el día 15 de julio -el ministro dice que la Policía supo lo del ADN el día 19 y que sólo tardaron día y medio en comunicárselo al juez Del Olmo- en la que se detalla la presencia de muestras de ADN en una chaqueta, una bufanda y los dediles de un guante, encontrados en el Skoda, que coinciden con el del séptimo suicida de Leganés.</p>
<p>Además, han encontrado en una muestra de ADN de la funda de pistola y de un dedil de un guante el perfil genético de una maquinilla de afeitar remitida por la Brigada Provincial de Información como perteneciente a Mohamed Afalah, un individuo implicado en los atentados cuyas huellas habían aparecido en un libro de Leganés y en la casa de Morata de Tajuña.</p>
<p>Este hombre, según la Policía, es el chófer y guardaespaldas de Allekema Lamari, el individuo importante al que se refiere el ministro en su comparecencia en la Comisión y del que dice que está huido. En efecto, está huido, porque en la mañana del día 3 de abril de 2004, la de la explosión de Leganés, pide el coche prestado a su hermano y se quita de en medio, desapareciendo definitivamente. No podemos olvidar que fue él quien aportó los 1.800 euros para alquilar precisamente el piso de Leganés.</p>
<p>Mohamed Afalah será el hombre del que se dice en 2005 que ha muerto en Irak en un atentado suicida. A pesar de que se dan detalles a los que algunos medios dan especial relevancia, nadie aporta una prueba que sustente esta teoría. Los propios investigadores son muy escépticos.</p>
<p>La realidad es, como siempre, más prosaica y terrible. Mohamed Afalah era uno de los hombres que tenía en nómina el CNI, al igual que Safwan Sabagh, para controlar a Allekema Lamari, el presunto ideólogo y predicador del 11-M. Ahora dicen que el CNI advirtió al Gobierno anterior de la peligrosidad de Lamari. ¿Por qué entonces no propiciaron su detención, cuando lo tenían perfectamente controlado después de que saliera de prisión y a pesar de que pronto pesó sobre él una orden de búsqueda y captura?</p>
<p>Afalah se quita de en medio sabiamente en la mañana del 3 de abril después de haber llevado a Lamari al matadero.</p>
<p>En el pañuelo palestino que encuentran en la maleta del Skoda hallan un ADN más, que permanece anónimo, pero que también está presente en la casa de Morata de Tajuña.</p>
<p>Lo de las huellas es aún más llamativo. Ya hemos dicho que en el vehículo no pueden encontrar ninguna, pero que en algunos objetos que estaban en su interior consiguen un total de 12.Rechazan cuatro por inservibles.</p>
<p><strong> UNA CARPETILLA</strong></p>
<p>En fecha 9 de julio de 2004, las ocho huellas restantes son remitidas a la Sección del Servicio Automático de Identificación Dactilar.Tras los estudios pertinentes, dan resultado negativo; es decir, no se pueden atribuir a nadie. No obstante, indican que una de las encontradas en la parte interior de la carpetilla negra portadocumentos del Skoda coincide con una de las encontradas en uno de los libros hallados entre los restos, tras la explosión de Leganés. Sólo están preparando la siguiente jugada, como se verá más adelante.</p>
<p>En el informe se especifica que se han enviado al laboratorio biológico muestras de tierra y la alfombrilla del maletero -ignoro por qué no envían todas las demás alfombrillas- por si encuentran restos de explosivos.</p>
<p>Y, una vez más, ¡voilà!, el mismo día, el 29 de julio de 2004, en que el ministro informa ante la Comisión de hallazgos importantes en el Skoda, la Comisaría General de Policía Científica da a conocer su informe sobre la alfombrilla, en la que «se ha detectado la presencia de trazas de dinitro etilenglicol», uno de los componentes genéricos y habituales de las dinamitas.</p>
<p>Pero, llegados a este punto, es cuando se comprende la insistencia del ministro de que no se han realizado inspecciones oculares en el Skoda antes de su llegada a Canillas. Los asesores le aportan ese detalle falso porque no quieren verse de nuevo ante la incómoda pregunta de por qué el perro del guía canino Panda 10 no detectó, un mes y medio antes, la presencia de esa sustancia en el maletero del coche, cosa que en circunstancias normales es imposible.</p>
<p>De nuevo un perro -como sucedió con la furgoneta Kangoo de Alcalá- no detecta una sustancia explosiva en el interior de un vehículo y, sin embargo, aparece más tarde tras su paso por Canillas.Una coincidencia extraordinaria.</p>
<p><strong> EL CNI DE NUEVO</strong></p>
<p>Pero el asombro no acaba ahí. La huella aparecida en el interior de la carpetilla portadocumentos lleva también a un hombre muy cercano a Lamari. Han conseguido identificarla como correspondiente a Safwan Sabagh, El Pollero, el protector de Lamari, el hombre que, cuando éste sale de la cárcel, le acompaña en Madrid y Valencia.Casualmente, es otro colaborador a sueldo del CNI que, entre sus misiones más importantes, tiene precisamente el control de Lamari. Y ya van dos colaboradores del CNI relacionados con el coche Skoda.</p>
<p>Por si los indicios fueran pocos, lo que más sorprende a los policías valencianos cuando detienen a Safwan Sabagh es su declaración espontánea de que está convencido de que el séptimo suicida de Leganés no es otro que Allekema Lamari. Que el libro en el que aparece su huella, recuperado entre los restos de Leganés, pasó por las manos de Lamari. También cuenta que éste se despidió de él poco antes del 3 de abril diciéndole en una conversación telefónica que se verían en el cielo.</p>
<p>La huella de Sabagh y el ADN de Afalah, dos colaboradores directos de Lamari, quieren llevarnos a corroborar la conexión de éste con el Skoda. Y necesitan el Skoda en Alcalá para terminar de relacionar a Lamari directamente con la autoría de los atentados.</p>
<p>Tienen que contrarrestar un informe policial de la Unidad Central de Información Exterior -fechado el 18 de agosto de 2004- en el que aseguraban al juez Del Olmo que «no existen datos objetivos de la conexión entre Allekema Lamari y el 11-M. No se han encontrado huellas de él, ni en el libro donde está la huella de Sabagh ni en ningún otro soporte recuperado en Leganés» (curiosamente, más tarde las encontrarían).</p>
<p>«No existen evidencias de contacto entre Allekema y ninguno de los suicidas de Leganés». «No existen evidencias de contacto entre Allekema y los huidos, en busca y captura por el 11-M».</p>
<p>Y, por último, «no existe reconocimiento fotográfico alguno, ni de testigos ni de imputados, que sitúe a Allekema en el marco del 11-M».</p>
<p><strong> SAFWAN SABAGH</strong></p>
<p>Es evidente que necesitan el Skoda para introducir definitivamente a Lamari en la trama. ¿Y cómo llegan a involucrar al presunto protector de Lamari, a Safwan Sabagh, con el vehículo Skoda? Lo hacen por los números de teléfono que aparecen en ese papelito arrugado que encontraron dentro de la maleta del Skoda.</p>
<p>Y aquí viene una de las historias más increíbles de la investigación.¿Recuerdan que al principio les dijimos que en ese trozo de papel aparece un número largo de teléfono? Pues bien, corresponde con el de un móvil argelino. Documentoscopia certifica que los números de la otra cara están escritos por otra persona y son el 699267777.¿Se acuerdan de los signos de interrogación en las últimas cifras del primer informe técnico policial? Han determinado que son todo sietes, a pesar de que los que han tenido ocasión de ver una copia de ese papel aseguran que los últimos dos números no son sietes. Pero, curiosamente, el 699267777 es el número de teléfono móvil que tiene Safwan Sabagh.</p>
<p>Documentoscopia también certifica en el mismo informe que el otro número que aparece en el papel corresponde al 963306611.No coincide con el anotado como encontrado en el informe policial de Canillas, que es el 963366611.</p>
<p>Convendrán ustedes en que si debemos creer la certificación por Documentoscopia del primer número, el de los sietes, y la damos como buena, tendremos que aceptar también la certificación del segundo número a pesar de que es diferente del apuntado en los informes inicialmente.</p>
<p>Pues bien, ninguno de los dos números fijos conviene a los investigadores.Para hacer coincidir ese teléfono con el fijo que tiene Safwan en el establecimiento -El Pollo Chico- que regenta su mujer en Valencia, lo tienen que modificar de nuevo hasta convertirlo en un tercer número, el 96306011, contradiciendo incluso un certificado posterior de Documentoscopia firmado por Fernando Corrales, el inspector jefe de Documentoscopia, que insiste, el 24 de agosto de 2004, en que el número es el 963306611.</p>
<p>Al juez Del Olmo le hacen quedar en entredicho cuando éste pide a Tepol -el organismo de Interior encargado de canalizar todo lo relacionado con los números de teléfono-, el 27 de julio de 2004, que controlen las llamadas del 963306611. Este número no corresponde a Safwan, sino a un profesor valenciano que no tiene nada que ver con el 11-M y al que nadie ha avisado nunca de lo sucedido.</p>
<p>En la misma nota a Tepol, el juez pide la intervención del móvil 699267777 -el que corresponde a Safwan- y Tepol contesta a Del Olmo que «en ningún momento la Unidad Central de Información Exterior consultó a la unidad Tepol, ni tramitó a través de la misma, el oficio de solicitud del teléfono 699267777, como es preceptivo, efectuándose directamente dicha solicitud ante la Autoridad Judicial». Además, añaden, «tras comprobar la situación del teléfono 699267777, se participa a ese Juzgado Central de Instrucción que no se puede proceder a su intervención, grabación y escucha, al estar intervenido desde el 2 de julio de 2004, en auto concedido por el Magistrado del Tribunal Supremo encargado del control judicial previo del Centro Nacional de Inteligencia».La nota está firmada por el jefe de la Unidad Tepol el 28 de julio de 2004.</p>
<p>Expertos en la lucha antiterrorista me han explicado que es la típica maniobra del CNI cuando quiere proteger a uno de sus hombres.El día 1 de julio ya saben en el CNI que la Policía ha interrogado a Safwan -a pesar de que el Centro intentó posponer todo lo posible ese interrogatorio- y se adelantan solicitando la intervención de su móvil porque eso invalidará cualquier petición posterior.</p>
<p><strong> PERMISO DE RESIDENCIA</strong></p>
<p>También me han comentado que uno de los métodos casi infalibles de saber si un inmigrante trabaja para ellos es observar el intervalo de tiempo entre la fecha de petición de asilo o de residencia y la fecha de concesión del permiso. Cuanto menor sea, mayor probabilidad hay de que trabaje para ellos.</p>
<p>En el caso de Mohamed Afalah, -el otro ADN del Skoda- se batieron todos los récords. Solicitó autorización de residencia en España el 7 de noviembre de 2003 y se la concedieron ¡el mismo día!</p>
<p>Mohamed Afalah compartió domicilio con Abdelmahid Bouchar, el que se dio cuenta el 3 de abril, poco antes de la explosión, de la presencia de la Policía junto al piso de Leganés y salió huyendo a la carrera sin que nadie fuera capaz de alcanzarlo.Los dos se salvaron casualmente ese día de la explosión.</p>
<p>La penúltima pirueta de los investigadores en todo el asunto del Skoda la realizan en torno a la única huella encontrada en uno de los objetos que estaban en el interior del vehículo que coincide con una huella encontrada en Leganés.</p>
<p>Ya hemos dicho que esa huella, correspondiente a Safwan Sabagh, la localizan en el interior de una carpetilla negra de plástico que contiene la documentación del Skoda. Así consta en el informe del Servicio Automático de Identificación Dactilar, el departamento que había recibido el 9 de julio de 2004 las ocho huellas encontradas para su estudio.</p>
<p>Sin embargo en el informe posterior que envía al juez Del Olmo la UCIE -el 21 de julio de 2004-, se afirma que la huella que coincide con la de un libro encontrado en Leganés estaba en una bolsa intervenida en el interior del Skoda. De carpetilla de plástico negra portadocumentos hemos pasado a una bolsa.</p>
<p>La ambigüedad se desvanece cuando la Policía Científica ha establecido, en un informe del 16 de julio de 2004, la relación de una de las huellas encontradas en un libro de Leganés con una de las huellas anónimas de una bolsa de plástico de Carrefour recogida durante la inspección del Skoda. La carpetilla de plástico portadocumentos ha pasado a ser una bolsa de plástico de Carrefour.</p>
<p>Podríamos seguir contando errores de los informes respecto al Skoda -la UCIE dice que los números de teléfono se encuentran en «dos papeles diferentes» y no en uno, como afirmó Documentoscopia; insiste en que el Skoda pudo estar aparcado en Alcalá desde el 11-M a pesar de las pruebas fehacientes en sentido contrario-, pero considero que con lo expuesto ya es más que suficiente.</p>
<p>En el segundo aniversario de la matanza, siento vergüenza, impotencia y rabia. ¿Cómo es posible que pueda aceptarse todo esto sin pestañear? El juez tiene la palabra.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/terror/terror_0723.pdf">Versión para imprimir en PDF</a>.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXVII)</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Mar 2006 17:27:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>He revisado el periódico El MUNDO entre los días 12 de febrero (XXVI) y el 9 de marzo de 2006 (XXVIII) y no he encontrado este capítulo. Probablemente se trate de un error en la numeración.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10314/los-agujeros-negros-del-11-m-xxvii/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXVI): Las mil caras de &#8216;El Chino&#8217;</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Feb 2006 17:24:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 12/02/06):</p>
<p>La Policía y la Guardia Civil conocían la peligrosidad de Jamal Ahmidan y de sus actividades delictivas mucho antes de los atentados. Hasta cinco fuentes diferentes advirtieron de su conducta y de sus intenciones. Se sabía que buscaba explosivos, que usaba documentación falsa, que participaba en una banda de traficantes de droga, pero la orden de busca y captura sólo llegó el 30 de marzo de 2004, una semana después de que dejara de hacer una vida normal al lado de su mujer española y tres días antes de su &#8216;suicidio&#8217;. Las huellas del &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10313/los-agujeros-negros-del-11-m-xxvi-las-mil-caras-de-el-chino/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 12/02/06):</p>
<p>La Policía y la Guardia Civil conocían la peligrosidad de Jamal Ahmidan y de sus actividades delictivas mucho antes de los atentados. Hasta cinco fuentes diferentes advirtieron de su conducta y de sus intenciones. Se sabía que buscaba explosivos, que usaba documentación falsa, que participaba en una banda de traficantes de droga, pero la orden de busca y captura sólo llegó el 30 de marzo de 2004, una semana después de que dejara de hacer una vida normal al lado de su mujer española y tres días antes de su &#8216;suicidio&#8217;. Las huellas del presunto cadáver de Jamal, en Leganés, no llevaron, inexplicablemente, a la ficha dactilar de Said Tlidni, a pesar de que éste era el nombre que usaba &#8216;El Chino&#8217;, cuando lo fichó la Policía en 2000. Sus hermanos, imputados en el 11-M, siguieron con su vida &#8216;normal&#8217; de atracadores hasta un año después de los atentados.</p>
<p><strong> Uno de los personajes que nos presentan como clave en la ejecución de los atentados del 11-M está envuelto en una serie de informaciones contradictorias, colocadas deliberadamente para que nos lleven a una conclusión errónea.</strong></p>
<p>Si alguna vez se ha podido aludir al cuento de Pulgarcito y a las piedras que nos desvían por un camino equivocado, el caso de Jamal Ahmidan sería el más relevante.</p>
<p>Admitamos que sin él, según la versión oficial, los atentados no hubieran podido llevarse a cabo. Nos han contado que fue este marroquí, nacido en Tetuán en 1970, quien contactó con los vendedores de dinamita, quien traficó con droga para poder financiar la masacre, quien viajó hasta Asturias para conseguir los explosivos, quien los trasladó el 29 de febrero hasta Madrid, quien dos meses antes alquiló la casucha de Morata de Tajuña donde se almacenaron, quien reunió en el entorno de esa localidad a la mayor parte de los participantes en la masacre, quien cooperó en la fabricación de las bombas y quien colocó en los trenes algunas de ellas.</p>
<p>Como verán por el listado inacabable de acciones criminales que acabo de mencionar, no hay ningún otro personaje al que impliquen tan claramente en los atentados del 11-M.</p>
<p><strong> NO ES &#8216;EL CHINO&#8217;</strong></p>
<p>Lo peor es que cuando se repasan cuidadosamente los datos, las cosas se ven diferentes.</p>
<p>Hablemos claro desde el principio. A Jamal Ahmidan ni siquiera le llamaban El Chino, a pesar de que es así como se le conoce en la opinión pública. La banda de Avilés siempre le conoció como Mowgli por su parecido físico con el personaje de dibujos animados creado por Walt Disney. La Policía sólo ha dado a los medios una fotografía de Jamal Ahmidan, la que todos ustedes han visto hasta la saciedad. En esa imagen se ve a una especie de estudiante aseado, bien peinado y con gafas de intelectual.</p>
<p>Es curioso, porque Jamal nunca usó gafas, por lo que todos los testigos que han visto la imagen han insistido en que «podría ser ése pero sin gafas».</p>
<p>En la primera declaración de personajes claves como Emilio Suárez Trashorras -el ex minero que presuntamente vendió los explosivos- o Rafá Zouhier -presente en la reunión del McDonald&#8217;s madrileño en el que se juntaron por primera vez los moros de Jamal con los componentes de la banda de Avilés-, no reconocieron en las fotos que les presentó la Policía de Jamal Ahmidan. Y eso a pesar de que ambos individuos estaban en el momento de esa primera declaración colaborando con las Fuerzas de Seguridad, ya que eran confidentes. Es en declaraciones posteriores, y ante las mismas fotos, cuando dicen reconocerle.</p>
<p><strong> NO LO DETIENEN</strong></p>
<p>Pero al margen de ese episodio anecdótico, lo que es realmente grave es que las Fuerzas de Seguridad no quisieron detenerle cuando tuvieron ocasión de hacerlo, ni antes ni después de los atentados. Permitieron que siguiera su vida normal hasta la última semana de marzo de 2004. Jamal no se ocultó hasta entonces. Es más, vivía en un piso de la calle de Villalobos de Madrid con su mujer española, Mirian Aguayo de Inés, y su hijo Bilal. Frecuentaba el bar de la calle de Fuengirola regentado por su hermano Mostafá y hablaba tranquilamente con sus vecinos de Morata de Tajuña.</p>
<p>La Policía le pudo detener, en relación con la banda de traficantes de droga a la que pertenecía, a lo largo del segundo semestre de 2003. Las conversaciones de los integrantes de la banda eran grabadas por la Policía Judicial, primero por la de Parla y más tarde la de Alcalá de Henares. En las conclusiones de los analistas de seguridad que examinaban aquellos datos se revela que el hombre conocido como El Chino era Abdelillah, uno de los hermanos de Jamal. Así lo reconoció el juez Juan del Olmo cuando se negó a investigar unas llamadas de El Chino con alguien que hablaba desde una prisión alegando que no se trataba de Jamal Ahmidan, sino de su hermano.</p>
<p>Pero la conclusión más grave a la que llegaron los analistas al estudiar las grabaciones fue que «iban a cometer próximamente nuevos actos delictivos». A pesar de esa evidencia no lo detuvieron.Si lo hubieran hecho se habría truncado toda la operación del 11-M.</p>
<p><strong> UN CARNE FALSO</strong></p>
<p>Tampoco lo detuvo la Policía cuando Emilio Suárez Trashorras avisó a Manolón, el inspector de Avilés Manuel García Rodríguez, de que Jamal traficaba con coches robados y con droga en la zona asturiana. Manolón no puede afirmar desconocer la peligrosidad de Jamal porque Emilio le había dado una prueba contundente de sus actividades delictivas. Le enseñó un carné de identidad -por supuesto antes de marzo de 2004- con la fotografía de Jamal, pero a nombre de Reduan Abdelkader Layasi. Jamal se lo da a Emilio para que prepare los papeles de la compra de un coche Ford. Emilio se lo entrega al policía, quien lo coteja en los archivos y descubre que el carné está manipulado. Jamal utilizaba documentación falsa, pero no se le detuvo.</p>
<p><strong> MAS AVISOS</strong></p>
<p>Emilio Suárez Trashorras es trasladado el 18 de marzo de 2004 a las dependencias de la Unidad Central de Información de la Policía, en Madrid, donde cuenta con pelos y señales todo lo referente a Jamal, su viaje a Asturias -teóricamente en busca de explosivos- y su casita de Morata. Los policías sólo tenían que haber acudido al domicilio de Jamal para detenerle, ya que esas noches -la del 18 y la del 19 de marzo- durmió junto a su mujer en su domicilio de Madrid. El rastro de Jamal y Mirian es fácilmente detectable. En el domicilio de la madre de ella, Rosa María de Inés Vicente, y del que era su compañero sentimental, Juan Luis Paredes Izique, en la calle de Pozas de Madrid, se encontraron documentos oficiales a nombre de Jamal Ahmidan y de Rosa María Aguayo en los que figuraba, desde hacía meses, su casa. Rosa María, Mirian, siempre vivió a caballo entre la calle de Villalobos y la de Pozas.</p>
<p>El domicilio de la calle de Villalobos había sido alquilado en 1994 por Angel Cano Santacruz a Mostafá Ahmidan, uno de los hermanos de Jamal. Por él pasaron moros sospechosos como Abdelilah El Fadual y otros muchos, por lo que ese piso tenía que ser conocido por la Policía.</p>
<p>A nombre de Jamal Ahmidan y de Rosa María, la Policía encontró en el piso de la calle de Pozas, además de la partida de nacimiento de Jamal y un permiso de conducir marroquí a su nombre, un certificado de inscripción patronal a nombre de ambos y por triplicado. En la misma carpetilla negra se encontraba ¡un certificado de matrimonio! expedido por el Centro Cultural Islámico de Madrid en el que figuraban los nombres de los contrayentes, Jamal Ahmidan y Rosa María Aguayo de Inés, con sus nombres, apellidos y su domicilio.</p>
<p>Además, ya el 5 de marzo la Guardia Civil pregunta por Jamal Ahmidan y por Trashorras a la propietaria del Toyota, el vehículo robado que utilizó Jamal en su viaje a Asturias. Resulta evidente que, al menos desde esa fecha, las fuerzas del orden podían haber detenido a Jamal como mínimo para que respondiera por el robo de ese vehículo, por usar documentación falsa, por participar en una banda activa de traficantes de droga y por buscar explosivos.Eso sin contar con el rastro delictivo que dejó en Bilbao y San Sebastián desde la noche del 31 de diciembre de 2003, cuando disparó contra un individuo y rajó la cara a otro.</p>
<p>No quisieron detenerle. Se busca y detiene antes a varios de sus hermanos y no es hasta el 30 de marzo cuando se pide la búsqueda y captura internacional de Jamal Ahmidan, de los hermanos Oulad Akcha, de Serhane El Tunecino, de Abdenabi Kounja y de Said Berraj.Claro, ese día, Jamal ya estaba ilocalizable. Tres días más tarde, todos ellos volaban por los aires en el piso de Leganés.</p>
<p><strong> LA DENUNCIA DE RAFA</strong></p>
<p>Por si la serie de datos aportados no les pareciera suficiente recordaremos que la Policía tuvo otra vía para detectar, el 17 de marzo de 2004, la peligrosidad de Jamal Ahmidan. Como sabemos, las Fuerzas de Seguridad piden al juez -incomprensiblemente- que paralice las escuchas que se estaban llevando a cabo en torno a personajes implicados en el 11-M pocos días antes de que cometieran los atentados. Pero a su vez solicitan la escucha del confidente Rafá Zouhier.</p>
<p>Es así, como si fuera por casualidad, como captan la conversación de éste con un tal Víctor, un oficial de la Guardia Civil, en la que se pone de manifiesto -el día 17 de marzo de 2004- todo el historial de Jamal Ahmidan.</p>
<p>Como si se tratara de un relato leído va repitiendo a lo largo de la conversación -que se incorporó inmediatamente al sumario del 11-M- la trayectoria delincuencial de Jamal, su búsqueda de explosivos a través de los asturianos y su conversión al integrismo radical islámico en la cárcel de Marruecos.</p>
<p>Resulta curioso que Rafá conociera esos detalles cuando fue él quien pidió angustiosamente y en esas fechas a otro de los implicados, Lofti Sbai, que le diera cualquier dato sobre Jamal para que pudiera contárselo a la seguridad española.</p>
<p>Pero lo importante de esta grabación es que demuestra que ya el día 17 tanto la Guardia Civil, que atendía a la llamada telefónica de Rafá, como la Policía, que escuchaba la conversación, estaban al tanto de la peligrosidad de Jamal y de su posible relación con el 11-M. A pesar de todo -e insistimos en que esas noches dormía en su domicilio- no fue detenido.</p>
<p>Una de las claves con las que han pretendido explicarnos por qué era tan difícil atraparle fue el hecho de que utilizara muchas identidades falsas. Esto nos va a llevar a otra paradoja inexplicable.</p>
<p>En efecto. Jamal Ahmidan se paseó por España utilizando, al menos, las identidades siguientes: Jamal Abu Zaid, Jamal Said Mounir, Yusef Nabil, Youseef Doklmi, Said Tlidni, Redouan Abdelkader Layari, Otman el Gnaoui, Youssef ben Salah, Yusef ben Salak o Mustafa Mohamed Larbi.</p>
<p>Lo más curioso del caso es que tenía documentación en regla perteneciente a todas esas identidades. La versión oficial comenta que se prestaban la documentación unos a otros y que por tanto no tenían más que cambiar las fotografías de los documentos para funcionar con ellos. No es cierto.</p>
<p><strong> PAPELES AUTENTICOS</strong></p>
<p>El estudio meticuloso que hace la Policía Científica de los distintos documentos encontrados con la fotografía de Jamal Zougan revelan varias particularidades que desbaratan esa tesis.</p>
<p>Por ejemplo. En un registro que efectúa la Policía en un domicilio situado en la avenida Cerro de los Angeles, 30, bajo A de Madrid, -en el que vivía un primo de Jamal- se encuentran cuatro documentos con la fotografía de Jamal Ahmidan. Entre ellos, el carné de identidad a nombre de Reduan Abdelkader Layasi que ya hemos mencionado, en el que tras el estudio pertinente se demuestra que el documento es auténtico pero que ha sido cambiada la fotografía. Hasta aquí todo normal. En España existe un mercado negro de documentos falsos muy poderoso. Un pasaporte aceptable viene a costar unos 6.000 euros. Un permiso de residencia alrededor de 500.</p>
<p>El caso es que en el piso, además del DNI, se encuentra un permiso de residencia de extranjeros, un permiso de conducir español y un pasaporte del Reino de Marruecos expedido a nombre de Otman Gnaoui.</p>
<p>El estudio pertinente demuestra que los tres documentos tienen un soporte auténtico. En los dos primeros casos se ha podido determinar que sobre documentos originales se han impreso los nombres con «maquinaria diferente a la que se imprimen normalmente».En ambos casos de mayor precisión que los originales. Es decir, que los falsificadores poseían documentos originales vírgenes sobre los que han colocado los nombres falsos. Respecto a la fotografía en ambos documentos, los falsificadores no han tenido que sustituirla ya que colocaron la imagen de Jamal sobre el documento vacío original. Hay que recordar que en 2002 se produjo un importante robo de documentos vírgenes de la Casa de la Moneda y que 40 de ellos nunca pudieron ser localizados.</p>
<p><strong> PASAPORTE REAL</strong></p>
<p>En el caso del pasaporte el tema es todavía más complejo. Después de todos los análisis efectuados, la Comisaría General de Policía Científica concluye que el documento soporte es auténtico y que «técnicamente no es posible determinar si se ha producido un cambio de fotografía en el mismo». El pasaporte, cuyos datos están escritos en francés, no pertenece a los expedidos en territorio marroquí sino en alguno de sus consulados en el extranjero. Para que te lo den es preciso presentar la cédula de identificación marroquí, que es prácticamente infalsificable.</p>
<p>O sea, que quien proporciona documentos falsos a Jamal era capaz de tener en su poder documentos y pasaportes originales vírgenes, es decir, en blanco, tanto españoles como marroquíes.</p>
<p>Merece la pena detenerse un punto más en estas documentaciones falsas utilizadas por Jamal. Entre los escombros del piso de Leganés donde presuntamente se inmolaron los autores del 11-M, se encontró documentación correspondiente a varias personas.El pasaporte a nombre de Mustafá Mohamed Larbi se comprueba que es auténtico, pero que se ha producido un cambio de la fotografía original sustituyéndola por la de Jamal Ahmidan. Pero entre la documentación encontrada hay también un permiso de conducir español con número 45080886N sobre el que el estudio científico sólo ha podido determinar que los datos sobre el cartón original «han sido extendidos por un sistema de impresión diferente al utilizado por la Dirección General de Tráfico. Igualmente, el sello húmedo obrante sobre la fotografía no se corresponde con los originales utilizados por la DGT».</p>
<p><strong> DOS MULTAS EN 2005</strong></p>
<p>Los datos corresponden a un ciudadano español, de Ceuta, Mustafá Mohamed Larbi, nacido en 1968 y con domicilio en Barriada Príncipe Alfonso norte número 36. Lo más curioso del caso es que, como me advirtió un lector, si uno acude al Boletín Oficial de Ceuta número 4466 encontrará que la policía local le ha impuesto una multa de 90 euros por una infracción de tráfico, el 19 de abril de 2005, a un tal Mustafá Mohamed Larbi -¿les suena el nombre?- que portaba el carné de identidad 45080886N -¿les suena el número?-, el mismo al que habían multado, también en Ceuta, con 60 euros, unos días antes, el 12 de abril de 2005 y el mismo que apareció entre los escombros de Leganés.</p>
<p>Podríamos seguir con los ejemplos. No olvide el lector que a un teórico Jamal Ahmidan le multó la Guardia Civil el 29 de febrero de 2004, a bordo de un Toyota robado, sin los papeles en regla y lo dejaron seguir después de haber enseñado un pasaporte a nombre del belga Youssef ben Salak, el mismo documento que se utilizó para alquilar la casita de Morata de Tajuña. No puedo dejar de aprovechar la ocasión para insistir en que un compañero del guardia que impuso aquella multa comentó a un redactor de este periódico que en esa ocasión no le habían dicho al juez Del Olmo toda la verdad y que la declaración se consensuó antes en la Comandancia.</p>
<p>En aquella tarde, Jamal cometió una torpeza mayor que ir a una velocidad excesiva, razón por la que le captó un radar. Y es que llamó a lo largo de todo el camino desde Cantabria hasta Madrid, desde su móvil, prácticamente cada 15 minutos, nada menos que ¡18 veces! No existe una forma más efectiva para un terrorista de dejar un rastro claro y comprobable que llamar por un móvil.Es evidente que en un caso tan delicado como un transporte de explosivos sólo lo pudo realizar si quería hacer pública su ruta para la posteridad.</p>
<p>Pero volvamos a las identidades de Jamal, donde vamos a encontrar una de las mentiras más flagrantes que han cometido los investigadores.</p>
<p><strong> MENTIRA FLAGRANTE</strong></p>
<p>Hemos dicho ya que entre las múltiples identidades que utilizaba Jamal estaba la de Said Tlidni. Recuerden este nombre porque es importante.</p>
<p>Entre los escombros del piso de Leganés se encontraron restos humanos correspondientes a siete individuos. A través de los análisis de ADN, pusieron juntos los restos correspondientes a cada uno de ellos.</p>
<p>Por las huellas dactilares pusieron determinar que una mano derecha, parte de una mano izquierda, dos trozos de húmero, parte del hígado y cuatro dedos sueltos de la mano izquierda correspondían al joven argelino Ahmed Ajon. Se supo al cotejar las huellas de esos dedos con los archivos policiales. Se encontró que ese individuo había sido detenido por primera vez en Algeciras el 15 de enero de 1992.</p>
<p>La propia Policía refleja ante el juez, y así consta en el sumario, que fueron las autoridades marroquíes las que advirtieron a España de que en realidad las huellas correspondían a Jamal Ahmidan.</p>
<p>Pero atención porque aquí viene el equívoco. A toda persona que comete un delito en España se le toman las huellas dactilares.Es preceptivo que se cotejen en los archivos en los que están incluídas todas las huellas relacionadas con otros delitos.</p>
<p>Pues bien. A Jamal Ahmidan las autoridades españolas le habían detenido en varias ocasiones. Estuvo en la cárcel de Valdemoro según consta en la declaración de Lofti Sbai efectuada el 2 de diciembre den 2004. Lofti había entrado en prisión por tráfico de drogas. Jamal estuvo en el módulo número 2 y él en el 8. A raíz de esta amistad y años más tarde, un hermano de Jamal, Abdelillah -el verdadero Chino-, le cuenta a Lofti que Jamal se había hecho un radical en su estancia en la cárcel marroquí -entre 2000 y julio de 2003-. Le dice que además de vivir como un príncipe tiene toda su celda empapelada con fotos de Bin Laden.</p>
<p><strong> CELDA EMPAPELADA</strong></p>
<p>Esto es lo que cuenta Lofti a Rafá Zouhier, que a su vez lo transmite por teléfono, como ya hemos detallado, a las fuerzas del orden.Cualquiera que conozca las prisiones marroquíes sabe que se puede comprar con dinero favores como un teléfono o una televisión.Pero los expertos reciben con carcajadas que pudiera tener los retratos de islamistas radicales por las paredes. Es evidente que alguien fomentó la leyenda de su radicalismo antes de soltarle de prisión sin cargos y de que consiguiera llegar a España en julio de 2003 y pusiera sus papeles en regla ¡el mismo mes que llegó y a pesar de que sus huellas figuraban en la Policía como fugado, al menos desde 2000!</p>
<p>Jamal Ahmidan había dejado sus huellas con la identidad de Said Tlidni al ser recluido en la primavera de 2000 en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Moratalaz, en Madrid, de donde se escapó usando la violencia -un spray en los ojos de un policía- después de haber amenazado al director del centro y antes de dejar bien claro su rastro al efectuar llamadas con insultos y amenazas al mismísimo teléfono del despacho particular de dicho director.</p>
<p>Dicho en palabras más sencillas: ¿cómo es posible que al cotejar las huellas del cadáver de Jamal en los archivos salieran las de Ahmed Ajon de la ficha de 1992 y no saliera que pertenecían a un tal Said Tlidni fichado y fugado en 2000?</p>
<p>El ordenador no tiene capacidad de pensar, así que no hay más que dos explicaciones. La primera: el muerto de Leganés no era el Jamal Ahmidan que se fugó en 2000 del centro de Moratalaz , con la identidad falsa de Said Tlidni. A este individuo, sin embargo, lo ha reconocido por las fotografías oficiales de Jamal el que fue director de dicho centro.</p>
<p>La segunda opción es aún más tenebrosa. La Policía encontró en los archivos que las huellas del muerto de Leganés correspondían al Said Tlidni que se fugó en 2000 y prefirió, por algún motivo, atribuírselas a Ahmed Ajon el argelino, y esperar a que fueran las autoridades marroquíes las que acreditaran que era Jamal.</p>
<p>Aún hay algo más rocambolesco. Entre los restos recogidos por la Policía en el registro de la casita de Morata de Tajuña figuraba un soporte de una tarjeta de telefonía móvil en el que aparecía una huella de un dedo de Jamal Ahmidan.</p>
<p><strong> LA HUELLA DE MORATA</strong></p>
<p>El caso es que en el folio 19467 del sumario se ve, según nos han contado, una hoja del Servicio Central de Policía Científica que corresponde teóricamente con las huellas de los 10 dedos de Jamal Ahmidan. Se utiliza para demostrar que la huella de la tarjeta de Morata corresponde con una de las huellas de esa ficha decodactilar. Lo sorprendente es que esa ficha tenga los apartados destinados a nombre y apellidos en blanco y que el número de identificación ordinal esté escrito a mano y encima de otro numero diferente que está debajo con letra impresa.</p>
<p>El colofón de todo esto es una frase del sumario, según nuestro informante, en el que la Policía coloca la siguiente coletilla al lado del nombre de Jamal: «Jamás se pudo acreditar su verdadera identidad».</p>
<p>Para colmo, la Policía no ha detenido al verdadero Said Tlidni, a pesar de figurar sus datos como los de un marroquí en fuga.Sólo una casualidad le llevó a la comisaría de Aravaca, donde se comprobó que él no tenía nada que ver con el Said internado en Moratalaz.</p>
<p>Jamal aparece en los distintos episodios de esta historia con personalidades contrapuestas. Para unos, es un individuo sanguinario al que no le importa pegar tiros al lado de una comisaría. Para otros, es un vecino ejemplar que cuida cabras y gallinas y que es capaz de protestar porque le falta una a sus vecinos ¡ocho días después de los atentados!</p>
<p>Unos aseguran que es un integrista islámico radical que amenaza con «matar a todos» y «desatar el infierno», otros afirman que es un padre de familia al que no le importa que su hijo Bilal vaya a un colegio católico o que su chica se pasee con un piercing, escote abundante o pantalones de cuero ajustados.</p>
<p>El comportamiento de sus hermanos durante este último año abre lugar a nuevas sospechas.</p>
<p>Youssef Ahmidan, por ejemplo, fue el hombre que llamó a la Policía, el 3 de abril de 2004, para explicarles que su hermano Jamal estaba rodeado por la Fuerzas de Seguridad y que había llamado por teléfono a Marruecos a su madre y a su hermana para decirles que iba a haber una explosión y que era su destino.</p>
<p>Durante la declaración de enero de 2005, le hacen escuchar, a él y a su madre, la cinta de vídeo encontrada en Leganés, donde terroristas encapuchados reivindicaban el atentado. Pues bien: no reconocen la voz de Jamal. Otro de sus hermanos, Mostafá Ahmidan, el que regentaba un bar en la calle de Fuengirola de Madrid, asegura que Jamal fue por su establecimiento «el 20 o el 21 de marzo de 2004» después de que ya la Policía marroquí hubiera estado en el domicilio familiar de los Ahmidan en Tetuán preguntando especialmente por Jamal.</p>
<p>El asombro sobrepasa cualquier límite cuando se descubre bien entrado el año 2005 que varios de estos hermanos, imputados en el sumario del 11-M, organizaron, después de los atentados y de sus declaraciones a favor de la versión oficial, una banda armada de secuestradores y extorsionistas que actuaba en las propias narices de la Policía. Sólo fueron detenidos en agosto de este mismo año 2005 Abdelilah y Mostafa Ahmidan, hermanos de Jamal, junto a su primo Adil, como autores del secuestro de un ciudadano marroquí. Los imputados en el 11-M se dedicaban a extorsionar a compatriotas.</p>
<p>Mostafá había sido detenido el 26 de marzo de 2004, pero después de declarar ante el juez Del Olmo fue puesto en libertad. Abdelilah, el verdadero Chino, ha seguido tranquilamente su carrera criminal a pesar de haber sido detenido en 19 ocasiones. Como publicó nuestra compañera Ana del Barrio, en marzo de 2005 robó a un anciano y amenazó a los vigilantes del Metro con matarlos después de alardear de pertenecer a un grupo terrorista.</p>
<p>El 25 de agosto se hicieron pasar por policías y secuestraron a un compatriota para pedir un rescate de 75.000 euros. Tuvieron que ser los GEO, los Grupos de Operaciones Especiales, los que entraran en el domicilio de los Ahmidan para liberar al rehén.</p>
<p>Si no fuera porque es demasiado trágico todo este cuento de los Ahmidan sonaría a broma. ¿Se imaginan ustedes que estos individuos involucrados en los atentados hayan sido capaces de seguir su vida delictiva normal sin el menor control de nuestras Fuerzas de Seguridad?</p>
<p>En el sumario del 11-M se pretende demostrar que Jamal Ahmidan era el lugarteniente de Serhane, El Tunecino, uno de los presuntos cerebros de los atentados y que a su vez tenía un lugarteniente que era El Fadual. Pues bien, Jamal apenas conocía a Serhane y había dejado de tener contacto con El Fadual hacía más de tres años.</p>
<p>Jamal se mueve por todas partes y deja rastro en todos los lugares.Un taxista madrileño dice que le llevó a Lisboa desde el aeropuerto de Barajas el 27 de febrero de 2004 ¡un día antes de ir hacia Asturias! El 4 de marzo está en Ibiza. Luego deja sus huellas en un vaso de la cocina y su ADN en las sábanas del pisito que alquila su amigo Abdenabi Kounja en Albolote, en Granada. El día de las elecciones generales está en Pamplona.</p>
<p>En fin, para un terrorista astuto y sanguinario capaz de llevar a cabo una operación como la del 11-M no se puede pedir más.¿Saben ustedes lo más divertido?</p>
<p>Después del 11-M se envalentona y va diciendo a sus amigos que esparzan la noticia de que tienen que respetarle y proporcionarle dinero y que el que no lo haga lo involucrará en los atentados.Un auténtico esperpento.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/terror/terror_0708.pdf">Versión para imprimir en PDF</a>.</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXV): Las mentiras de &#8216;El Gitanillo&#8217;</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2005 17:21:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 07/11/05):</p>
<p>La versión oficial de lo que sucedió en torno a los atentados ha dado siempre por bueno el testimonio de un menor al que se conoce como El Gitanillo. Se trata del único condenado hasta ahora en relación a los hechos -seis años en un centro de menores-, que relató cómo fue el robo y el traslado de la dinamita asturiana, el 28 y 29 de febrero de 2004. El repaso de sus declaraciones descubre mentiras flagrantes.Hay contradicciones claras en las fechas. No cuadran los horarios señalados por el menor con la ubicación de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10312/los-agujeros-negros-del-11-m-xxv-las-mentiras-de-el-gitanillo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 07/11/05):</p>
<p>La versión oficial de lo que sucedió en torno a los atentados ha dado siempre por bueno el testimonio de un menor al que se conoce como El Gitanillo. Se trata del único condenado hasta ahora en relación a los hechos -seis años en un centro de menores-, que relató cómo fue el robo y el traslado de la dinamita asturiana, el 28 y 29 de febrero de 2004. El repaso de sus declaraciones descubre mentiras flagrantes.Hay contradicciones claras en las fechas. No cuadran los horarios señalados por el menor con la ubicación de los usuarios de móviles involucrados, algo perfectamente constatable a través de las antenas receptoras de sus llamadas. Los testimonios de Iván Granados y de la cajera de Carrefour de Avilés, donde se compraron las mochilas, desvelan que no hay certeza ni de los coches utilizados, ni de las personas que participaron. Tampoco se sabe quién fue el usuario de las llamadas clave en aquellos días.<span id="more-10312"></span></p>
<p>Es alto y delgado. Tiene un defecto en un ojo que lo hace algo malencarado. Cumplirá 18 años en diciembre. Lleva internado en el Centro de Menores Los Rosales de Madrid desde poco después del 11-M. Hasta entonces, ha vivido en la calle, en su barrio de Avilés, donde se ha buscado la vida entre drogadictos.</p>
<p>Le han dicho que su comportamiento será decisivo para que pueda salir en dos años. En los primeros meses de internamiento ha insultado y agredido a compañeros y vigilantes. Le han expedientado seis veces, entre otras cosas por amenazas como: «Os voy a matar a todos. Igual me dan 200 muertos que 201».</p>
<p>Va de duro, aunque sólo es un muchacho frágil que a los 10 años tuvo una grave enfermedad. Sus padres no fueron a su última declaración ante el juez. Su madre tenía 36 años y un embarazo de ocho meses cuando los atentados. No podía con él. Nunca quiso que saliera con el ex minero Emilio Suárez Trashorras, al que hacía de recadero.Emilio le protegía y, sobre todo, le daba droga. Su padre también se oponía a esa amistad, pero estaba interno en la cárcel de Villabona por robo.</p>
<p>Paradójicamente, Gabriel, El Baby o El Guaje, ha sido la pieza angular para esclarecer la trama de Asturias. Su testimonio es la clave de una historia que explica de dónde salieron los explosivos.El análisis de sus manifestaciones descubre mentiras flagrantes, fácilmente demostrables, que ponen en duda todo el relato.</p>
<p><strong> EL ESTUPOR DE LA FISCALIA</strong></p>
<p>El 16 de marzo de 2005, el juez Juan del Olmo hizo comparecer a Gabriel M. V., conocido periodísticamente como El Gitanillo, el único condenado por los atentados. La sentencia se dictó en noviembre de 2004. La propia fiscal rebajó su petición de pena de ocho a seis años. Eso suponía, por su edad, que nunca tendría que ir a la cárcel. Además, cuando se cumpla la mitad de la condena -en 2007-, el juez puede dejarle libre. El proceso se aceleró al máximo porque había que acreditar su testimonio, «muy importante» para poder condenar a otros implicados del 11-M.</p>
<p>El suyo es el único testimonio que existe hasta ahora, y que se ha dado por válido, de la venta de explosivos de Trashorras a tres marroquíes. Los mismos que acudieron el 28 de febrero de 2004 a Asturias y que, teóricamente, llevaron al día siguiente a Madrid la carga mortal de Goma 2.</p>
<p>Pero las cosas no cuadraban del todo y el juez le interrogó de nuevo en marzo de 2005, esta vez como testigo. La sorpresa fue enorme al comprobar que, a pesar de que ya no tenía nada que perder porque su sentencia era firme, dio una versión totalmente diferente a las anteriores.</p>
<p>En primer lugar, aseguró que no sabía que hubiera llevado a Madrid una bolsa de explosivos. Que él creía haber transportado, por encargo de Emilio, hachís malo. Fue un amigo suyo del barrio, Iván Granados -que se negó a hacer uno de esos viajes en autobuses de línea- quien le dijo que lo que en realidad había llevado eran explosivos. No tenía más evidencia que la palabra de Iván.</p>
<p><strong> «YO NO ACOMPAÑE A LOS &#8216;MOROS&#8217;»</strong></p>
<p>Pero lo más sorprendente fue que negara rotundo haber acompañado a los marroquíes la noche del 28 de febrero a la mina en busca de explosivos. Contradecía así todo el testimonio -el único- en el que se ha basado la historia de los explosivos asturianos.Por el contrario, aseguró que fue la Guardia Civil la que le dijo que tenía que declarar que él había ido con los marroquíes a la mina.</p>
<p>El Gitanillo aseguró al juez que lo que contó a la Guardia Civil sobre los viajes a Madrid y los marroquíes «no era todo cierto».Que no era cierto, por ejemplo, que fuera a la mina con Emilio y los árabes, que a él le dejaron en casa de Emilio, en el piso antiguo, para que cuando volviesen pudiese abrirles el trastero.Que fue el propio Emilio el que le dijo que, si alguna vez le preguntaban por esa noche, que dijera que era él el que había acompañado a los moros.</p>
<p>Que era mentira que hubiera estado en el coche esperando cuando los marroquíes fueron a buscar los explosivos, que quien les acompañó fue Emilio. Que él se quedó en casa de Emilio jugando a la Playstation y que a las tres o cuatro horas volvieron. Antes de llegar lo llamaron por teléfono para que bajara a abrirles el garaje. Que cuando llegaron sacaron unos paquetes con tubos verdes. Que los metieron en bolsas de basura azules y las introdujeron en el Toyota Corolla que estaba en el garaje. Que le mandaron que subiera de nuevo al piso y siguió jugando con la consola.Que le avisaron cuando regresaron y que metieron todo el material en el maletero de un Golf.</p>
<p><strong> COMIENZAN LAS CONFESIONES</strong></p>
<p>Ante la presión de la fiscal, Olga Sánchez, que le pone en evidencia las contradicciones con sus declaraciones anteriores, El Gitanillo dice de pronto que acaba de mentir y vuelve a su declaración inicial, la que ha quedado como versión oficial: acompañó hasta la mina a los árabes y les vio cómo bajaban del monte en dos viajes cinco mochilas cargadas. Pero en la versión oficial se encuentran las mayores contradicciones.</p>
<p>El Gitanillo contó en mayo y junio de 2004, primero a la Guardia Civil y luego al juez, que dos días antes de que los moros llegaran a Avilés, un mediodía, acompañó a Emilio hasta la mina. Se quedó en el coche mientras éste hablaba con dos mineros que llevaban un mono de trabajo azul, como a las cuatro de la tarde.</p>
<p>Cuando Emilio regresó al coche le comentó: «Esto está hecho.Esto está bien». Estas frases y la visita, certificadas por el menor, han dado argumentos a las Fuerzas de Seguridad para afirmar que Emilio dejó atado el asunto de los explosivos en esa charla y que esa transacción daría pie a que, dos días más tarde, fuera a la mina con los marroquíes en busca del material.</p>
<p>Si los investigadores hubieran cumplido con su deber, hubieran interrumpido el relato y le hubieran afeado sus mentiras. El menor no pudo acompañar a Emilio a la mina dos días antes de que llegaran los moros a Avilés: estaba de viaje de novios en Canarias.</p>
<p>Los marroquíes fueron a Avilés el sábado 28 de febrero. Dos días antes era jueves 26. El menor dice que la visita con Emilio habría sido un martes o un miércoles, sin darse cuenta de que eso era imposible, ya que Trashorras y su mujer, Carmen Toro, regresaron de Tenerife en la tarde noche del 26 de febrero.</p>
<p>Hicieron escala en Madrid y tomaron el avión a Oviedo a las 17.40 horas. Ese día el sol se puso a las 19.00 horas. Cuando Emilio y Carmen llegaron a Asturias, ya era de noche. Precisamente en esa escala acompañaron a Mowgly, Jamal Ahmidan, hasta la casita de Morata de Tajuña. Está acreditado por la ubicación de sus teléfonos en esas horas.</p>
<p>A El Gitanillo no le hacen ver esa contradicción hasta su última declaración, el 16 de marzo de 2005, un año más tarde de los hechos y varios meses después de su condena. No sabe cómo salir del paso. Llega incluso a asegurar que tal vez no fuera dos días antes, sino que pudo ser «unos días antes», o tal vez «antes de la boda de Emilio», o «después de Navidad».</p>
<p>A pesar de esa mentira flagrante, el relato del menor se dio por válido, hasta el punto de que, en todas las conclusiones policiales que se presentan al juez sobre los explosivos, siempre se comienza con esa visita fantasma del menor y Emilio a la mina y se insiste en que las palabras del ex minero fueron: «Ya está hecho».</p>
<p>Después de la última declaración del menor, Del Olmo no lo ve tan claro. Sólo tres días después, organiza una reconstrucción de los hechos en Mina Conchita, en Asturias.</p>
<p>El Gitanillo siempre había dicho que vio perfectamente el contenido de las bolsas de explosivos mientras las cargaban en los coches en el garaje de Trashorras. Dijo que las bolsas «verdes o rojas» eran transparentes y que se veían dentro unos «tubos de unos 20 centímetros». La exactitud es asombrosa, porque los cartuchos de dinamita miden 20 centímetros. Lo que no es tan exacto es la transparencia de las bolsas.</p>
<p>Como resaltó al juez uno de los ingenieros presentes en la reconstrucción de los hechos, las bolsas actuales son transparentes y tienen una capacidad de cinco kilos. Las que se usaban en Mina Conchita tenían una capacidad de 2,5 kilos y eran de un verde mate mucho más opacas.</p>
<p>Si alguien quiere acercarse a la mina todavía puede coger hoy restos de estas bolsas ocultas entre el material de deshecho allí almacenado para comprobarlo.</p>
<p>Otra de las mentiras claves está relacionada con las mochilas.El menor insiste en su relato, admitido como versión oficial, que los marroquíes hicieron en su compañía dos visitas a la mina esa noche del 28 de febrero. En ellas habrían bajado del monte, dos veces, cinco mochilas de las mismas características, oscuras, «tal vez con algo de verde». Explica que Mowgly llevaba a cuestas una y los otros dos moros, dos cada uno. En su declaración de marzo de 2005, como testigo, le insisten para ayudarle en si vio cinco o tres. Pero él comenta impertérrito que eran cinco mochilas iguales de las de montaña.</p>
<p>Pues bien. En la noche del 28 de febrero, los marroquíes, después de una primera visita a la zona de Tineo, donde se encuentra la mina, buscaron un establecimiento para comprar las mochilas.Se da la circunstancia, fácilmente comprobable, de que, a las 21.00 horas de un sábado en Avilés, sólo hay dos establecimientos que vendan ese material: Hipercor y Carrefour. Sólo dos y, a pesar de todo, las Fuerzas de Seguridad tardan ¡un año! en llegar hasta la vendedora que sirvió el pedido.</p>
<p>El 1 de febrero de 2005 la Guardia Civil llega hasta Natacha, la cajera que vendió mochilas a las 21.23 horas del 28 de febrero de 2004, según queda en el recibo de compra que permanece en la memoria del ordenador. Un año para averiguar algo que se podría haber solucionado en unas horas. De cualquier forma, no cuadra el número de mochilas que describe El Gitanillo con las que se compraron aquella noche.</p>
<p><strong> LA CAJERA NO LOS RECONOCE</strong></p>
<p>La cajera del puesto 028 del Carrefour no había acudido antes a declarar voluntariamente porque nada de lo sucedido aquella noche le llamó la atención. Durante un año no relacionó a los individuos cuyas fotografías salían en los periódicos con ningún cliente que hubiera visto en su caja.</p>
<p>Sólo impulsada por el guardia civil que le enseña, a las 18.45 horas del 1 de febrero de 2005, un ticket de compra y le interroga sobre lo que pasó aquella noche, comienza a recordar que fueron al menos cuatro o cinco personas, de apariencia árabe, las que compraron unas mochilas. Que uno de ellos fue a pagar, pero no tenía dinero suficiente y se lo pidió a otro. Por el ticket se sabe que compraron 21 artículos por 195,10 euros. Pagaron con 200 en efectivo y les devolvió 4,90 euros.</p>
<p>¿Qué compraron? Tres linternas (de 6,75 euros cada una), ocho pilas alcalinas, un litro y medio de leche, cuatro yogures bio, unas pequeñas palmeras, magdalenas, dos pares de guantes, tres bolsas de 18 euros la unidad, dos paquetes de 150 gramos de embutido y un pequeño cuchillo de cocina. ¿Y las mochilas? Sí, compraron mochilas del modelo Teide, a 32,90 cada una, pero sólo tres.Esta es la razón por la que al menor le insistían -cuando declaró en marzo de 2005- en si vio tres o más mochilas a hombros de los marroquíes.</p>
<p>A pesar de la insistencia de la Guardia Civil, la cajera no reconoce espontáneamente a los compradores en los álbumes de fotos que le enseñan. Ha transcurrido mucho tiempo y por su caja -su contrato de trabajo terminó el 19 de diciembre de 2004- pasaban al día centenares de personas. Pero reconoce a algunos asturianos de verlos por las zonas de copas de Avilés y dice que algunos son porteros de discotecas.</p>
<p>Cree recordar que uno de los compradores -al que más tarde identificaría como el que llevaba el carrito- tenía el pelo rizado, bigote y entre 30 y 40 años. Luego insistiría en que le pareció una persona mayor.</p>
<p>La toma de manifestación continúa más tarde y en esta ocasión, y ante la insistencia de los investigadores, la cajera dice que conoce a uno cuya fotografía le enseñan de haberlo visto en el periódico. Otro -«pero sin gafas y con el pelo más largo»- podría ser uno de los compradores. Se refiere a Mowgly.</p>
<p>La Guardia Civil no se conforma y vuelve a visitarla al día siguiente.En esta ocasión, y ante nuevos álbumes, cree reconocer a uno de ellos -«pero sin barba»- como el que llevaba el carrito «junto a tres o cuatro personas más». Vuelve a reconocer a Mowgly -«pero sin gafas, y con el pelo más largo»- como el que pagó. Que el tiempo que estuvieron en la caja «las cuatro o cinco personas que llevaban la compra» en ningún momento mantuvieron conversación alguna por lo que no puede decir en qué idioma hablaban.</p>
<p>Mes y medio más tarde, el 18 de marzo de 2005, la cajera hace una nueva declaración, pero esta vez ante el juez y en Madrid.</p>
<p>Declara que la Guardia Civil no se había puesto en contacto con ella hasta el 1 de febrero de 2005 -insisto, un año después de los hechos- y que fue el guardia quien le refrescó la memoria, ya que ella nunca lo había asociado con los atentados. Dice que las mochilas eran oscuras y que los clientes le parecieron extranjeros.Describe al que aguantaba el carrito como un hombre con bigote y que le dio la sensación de que era mayor. Rectifica su declaración ante la Guardia Civil para decir que cree que eran tres personas las de ese grupo: el del carrito, el que paga y otro.</p>
<p>Le muestran unas mochilas, pero dice que no eran como las que compraron. Tampoco reconoce unos guantes, un cuchillo y unas linternas que le enseñan. Se le muestran fotos en las que se ven las mochilas que se encontraron entre los restos tras la explosión del piso de Leganés y comenta que las que compraron eran más oscuras.</p>
<p>Manifiesta que no los había reconocido al ver sus fotografías en los medios de comunicación. El juez le aplica la ley de testigos protegidos.</p>
<p>En resumen. No los reconoce de una forma espontánea, a pesar de haber visto decenas de veces sus fotos en los medios de comunicación.No los reconoce tampoco en el primer álbum que le enseñan, y sólo lo hace de una forma difusa ante la insistencia de la Guardia Civil. Lo que está claro es que sólo compraron tres mochilas de monte, aunque El Gitanillo dice haberles visto esa noche con cinco de las mismas características. Podría haber dicho que llevaban mochilas y bolsas pero se ratificó en que sólo llevaban mochilas.</p>
<p>Si volvemos a la versión oficial, la basada en las declaraciones del menor, vemos que choca frontalmente con la que dio a su amigo del barrio, Iván.</p>
<p>Iván Granados, El Piraña, un joven de 22 años «grande y gordo» (según Carmen Toro), declara el 19 de abril, el 11 y el 14 de junio y el 25 de agosto de 2004. Cuenta cómo se negó a hacer un viaje a Madrid con explosivos por encargo de Trashorras cuando éste se lo ofreció. «¿Cómo sabe que llevaba explosivos si las bolsas estaban cerradas con candado?». «Me lo dijo Emilio al ofrecérmelo».</p>
<p><strong> LA VERSION QUE LE CONTO A IVAN</strong></p>
<p>Luego relata con detalle la versión que le había contado El Baby -así llaman a El Gitanillo en su cuadrilla-. Dice que a finales de febrero llegaron a Avilés unos moros con un Golf y un BMW.Que fueron al garaje de Emilio y metieron los explosivos en «bolsas de deportes y en garrafas blancas de plástico». Que se llevaron «el BMW, el Golf y el Toyota a Madrid. Que El Gitanillo acompañó a los marroquíes en ese viaje de regreso a Madrid. Que después de ir a la casa de Morata de Tajuña a descargar, estuvieron de juerga toda la noche. Que el menor volvió a Avilés en un autobús de línea el día 1 de marzo».</p>
<p>Adorna su relato -que no coincide para nada con el de El Gitanillo- diciendo que, al introducir los moros el BMW en el garaje de Trashorras, rozaron con la puerta una de las columnas. Y todo eso, declara, se lo dijo el propio Gitanillo cuando sucedieron los hechos.</p>
<p>El colmo del asombro se produce al comprobar que las mismas Fuerzas de Seguridad que han dado por buena la versión de El Gitanillo -en la que aparecen implicados sólo un Ford Escort, un Toyota y un Golf- no descartan esta nueva, en la que se introduce un BMW. La prueba está en que una diligencia de la Unidad Central de Información Exterior de la Policía (UCIE) comunica a la comisaría de Ceuta que inmovilice el BMW 530 con matrícula 8195 CMW para «realizar la correspondiente inspección ocular ante su posible participación en el traslado de los explosivos empleados en el 11-M».</p>
<p><strong> AUN NO SABEN QUE FORD SE EMPLEO</strong></p>
<p>Las Fuerzas de Seguridad no sólo no pueden aclarar la participación del BMW en los hechos, sino que son incapaces de explicar la del Ford Escort, propiedad de Emilio, en el que, según El Gitanillo, se introdujeron los explosivos esa noche. Y es que, al haber estado ese vehículo en las proximidades de la mina y al haber caminado los implicados por el monte, las huellas de barro podrían haber aportado datos importantes.</p>
<p>Aunque parezca imposible, en abril de 2005 la Guardia Civil seguía buscando ese vehículo y contesta así al juez: «Sobre las gestiones realizadas para la localización del Ford Escort blanco utilizado por José Emilio Suárez Trashorras en febrero o principios de marzo de 2004, el vehículo en cuestión, matrícula O-1612-BL, pertenece actualmente a Carlos Andrés Castro Vega, con domicilio en Avilés, un primo, al parecer, de Carmen María Toro Castro».</p>
<p>«Dicho vehículo se encuentra estacionado en el polígono industrial Sánchez Cima II, en Los Campos-Corvera, Asturias, desde que Trashorras fue detenido». «El Ford Escort 1.6 turbo, matrícula O-0870-AM, a nombre de José Emilio Suárez Trashorras, figura como baja definitiva desde el 13 de octubre de 2004. Aún no se ha localizado el desgüace o destino del citado vehículo».</p>
<p>Y aquí viene la perla: «Se participa a ese juzgado, al tiempo que se solicitan instrucciones para actuar sobre dichos vehículos, ya que, de ser positiva la identificación, el análisis de las muestras (lofoscópicas, biológicas, de tierras y cualquier otra sustancia) que pudieran hallarse en su interior podría ser de gran interés para la investigación en curso». O sea, un año y un mes después del 11-M, la Guardia Civil todavía no puede decir qué coche se usó en el trasiego de los explosivos. Y ni siquiera sabe dónde está y cuál es el Ford de Emilio. A pesar de eso, se da como válido el relato de El Gitanillo sobre el traslado en «ese» coche de hombres y explosivos el 28 de febrero.</p>
<p>Claro que el análisis del barro poco podría aportar, si tenemos en cuenta que de los estudios técnicos realizados por la Guardia Civil con la tierra encontrada en las botas de trial que Emilio le prestó esa noche a Mowgly, para que teóricamente caminara por el monte, no se ha podido sacar ninguna conclusión.</p>
<p>«Se aprecia un nivel más oscuro en las muestras extraídas de las botas respecto a las de tierra de las minas Conchita y Collada.En las obtenidas en estos lugares se observan formaciones de óxidos de hierro mayores de 2 milímetros, mientras que en las de las botas no aparecen».</p>
<p>«Sólo presentan algunas coincidencias de materia caolinítica, por lo que [a pesar de lo anteriormente expuesto] no se puede descartar que tengan el mismo origen».</p>
<p>O sea, nada que pueda servir como evidencia. El informe está firmado el 28 de enero de 2005 por el servicio de Criminalística de la Guardia Civil. Obsérvese que este análisis de las botas supuestamente utilizadas por Mowgly se hace casi un año después de los hechos.</p>
<p><strong> MINA CONCHITA ESTA DESTRUIDA</strong></p>
<p>Como comentábamos en el capítulo anterior, Trashorras suplicaba a las Fuerzas de Seguridad que investigaran en el terreno de la mina, ya que, en su opinión, tendría que haber dejado alguna huella si hubiera estado allí. Aunque quisieran hacerlo, ya es tarde. En una visita a Mina Conchita realizada en octubre hemos visto un panorama desolador.</p>
<p>En la explanada principal ya no están las casetas que hacían de almacén y oficinas. Las han volado por los aires. El trozo más grande que pudimos encontrar es uno de cerradura. La maleza ha borrado los caminos que subían hasta los distintos niveles de la explotación.</p>
<p>Tras el 11-M, corrieron distintos rumores por las galerías. Varios mineros aseguraron que habían encontrado dos etiquetas de mochilas de Carrefour en los caminos interiores de la mina. Los investigadores se emplearon a fondo e hicieron careos que resultaron contradictorios, pero no pudieron encontrar ninguna evidencia que lo demostrara.Algunos decían que en las etiquetas sólo ponía Carrefour. Otros, que ponía mochilas. Esas etiquetas no pudieron ser aportadas al sumario.</p>
<p>Además de las dudas sobre la participación de los vehículos, existen otras aún mayores sobre la identidad de los marroquíes que acudieron a Asturias el 28 de febrero de 2004.</p>
<p>Los investigadores dan por hecho en sus conclusiones al juez que fueron Jamal Ahmidan, Mohamed Oulad y Abdennabi Kounja, tres de los que murieron después de los atentados en la explosión de Leganés.</p>
<p>Centrémonos en la identificación de Kounja. Emilio le describe en sus declaraciones como un moro, enanito, con cara de mongólico.El Gitanillo lo menciona como alguien más pequeño que él, con la cara afilada y sin barba. La cajera del Carrefour dice que le pareció una persona mayor y que tenía el pelo rizado y bigote.Los dos últimos lo señalaron en la foto correspondiente a Kounja en los álbumes que les presentaron los investigadores, aunque insistieron en «que no tenía la barba de la foto».</p>
<p>Pues bien. Kounja es uno de los implicados en el 11-M mejor conocidos por su fisonomía, porque se paseó durante más de un año y medio por Pamplona. Era «el moro de San Jorge». El único que recorría el barrio con sus barbas largas y su chilaba marrón. Pero, sobre todo, era imposible que pasara desapercibido, porque medía 1,90 de estatura. Era un joven que visitaba con frecuencia a un hermano suyo que tenía en la ciudad un negocio honrado y que nunca se metió en líos. El mismo al que llamó para despedirse desde el piso de Leganés.</p>
<p>Es evidente que la descripción física que hicieron los tres testigos no coincide con el auténtico Kounja. Por cierto, los investigadores no han podido captar ninguna señal de los teléfonos de Kounja en la zona asturiana durante el 28 y el 29 de febrero de 2004.Sin embargo, en todas las conclusiones que las Fuerzas de Seguridad presentan al juez se especifica que uno de los tres marroquíes que fueron a Avilés esos días a por los explosivos era Kounja.Sin huellas, sin tráfico de llamadas y con tres identificaciones claramente falsas.</p>
<p>Una de las evidencias más claras de las falsedades que encierran las declaraciones de El Gitanillo es el estudio detallado del rastro que dejaron las llamadas de los móviles utilizados por los distintos protagonistas de la trama de Avilés. La tecnología actual permite tener constancia del lugar exacto en que estaba cada uno de los que utilizaron sus teléfonos.</p>
<p>Fue así como se pudo constatar que Mowgly llegó a Asturias el sábado 28 de febrero de 2004, hacia las 17.00 horas. Se conocen las llamadas que hizo esa noche y al día siguiente, hasta que regresó a Morata de Tajuña. También se ha hecho un seguimiento de los teléfonos que usaron esos días Trashorras, su mujer y otros implicados, como Iván Granados o El Gitanillo. El cruce de todas esas comunicaciones y la constatación de las señales de los postes de BTS que sirven para ubicar cada llamada delatan a los mentirosos.</p>
<p>El Gitanillo dice en su relato oficial que, cuando acompañó a Mowgly y a los otros dos moritos a Mina Conchita el 28 de febrero, tuvo que esperarlos más de cuatro horas a que bajaran del monte con las cinco mochilas. Cuando les preguntó por qué habían tardado tanto, Mowgly le contestó que se habían perdido y que habían tenido que llamar a Emilio para orientarse. Pues bien. Ni el teléfono de Jamal Ahmidan ni el de Emilio registran esa llamada.Sobre todo, porque ambos utilizaban móviles Amena y ni en la mina ni en varios kilómetros a la redonda tienen cobertura las tarjetas Amena.</p>
<p><strong> UN MONTE SIN COBERTURA</strong></p>
<p>Así consta en la reproducción de los hechos que lleva a cabo Del Olmo junto a las representantes del Ministerio fiscal, un miembro del Cuerpo de Gestión Procesal Administrativa y el secretario de ese juzgado.</p>
<p>Es el secretario quien reseña que, gracias a unas linternas y a cierta luz que llega desde una presa cercana, se puede subir de un nivel a otro de la mina sin demasiada dificultad. También hacen la prueba del descenso con una mochila que pesa 20 kilos.No se entiende por qué no se hace la prueba con dos; es decir, con el doble de peso, que es lo que llevaban los dos acompañantes de Mowgly la noche del 28 de febrero.</p>
<p>Pero lo que queda meridianamente claro en esa reseña del secretario, fechada el 20 de marzo de 2005, en que, pese a todos los intentos, no consiguen llamar con sus teléfonos Amena y Vodafone por carecer el lugar de cobertura. A las 2.15 horas del mismo día, se vuelven a hacer pruebas en la plaza de la mina y en sus alrededores, sin conseguir cobertura con las compañías citadas.</p>
<p>«Se camina por [sic] este secretario y dos miembros de la Guardia Civil por un sendero que parte de la plaza de la mina en dirección opuesta a la presa, atravesando un arroyo y pasando, paralelos al río, junto a una construcción de cemento hasta que el sendero se hace impracticable; Amena y Vodafone siguen sin cobertura».</p>
<p>En el camino de regreso, ya con los coches, comprueban que «Amena y Vodafone no tienen cobertura hasta el kilómetro 26 de la carretera S15». Según el cuentakilómetros, están ya a más de tres kilómetros de la mina en dirección a Tineo. El secretario y sus acompañantes regresan a la mina y, esta vez, toman con sus vehículos la dirección opuesta; es decir, circulan hacia la población de Salas. En esta ocasión, Amena y Vodafone recuperan la cobertura a casi cinco kilómetros de la mina, cerca de la cafetería El Americano, en un área de descanso.</p>
<p>Es imposible que la llamada de Mowgly a Emilio -la que hizo, según relató El Gitanillo- se hubiera producido desde el monte donde está situada la mina, y así consta con toda claridad en el sumario. En realidad, en el relato del menor -asumido como la versión oficial de los hechos- hay muchas más lagunas respecto a las llamadas. No cuenta en ningún momento que en su camino hacia la mina se pararan en la población de Salas. Sin embargo, el rastro del teléfono de Jamal dice que estuvo allí entre las 00.10 y las 1.54 horas del 28 de febrero.</p>
<p>Al día siguiente, El Gitanillo dice que, a las 11.50 horas, los moros y su cargamento salieron del garaje de Emilio en Avilés, hacia Madrid. La señal receptora del teléfono le contradice.Jamal estaba a las 12.07 horas de nuevo en Salas. Media hora más tarde regresa a Avilés.</p>
<p>En el listado de llamadas queda constancia de una que se produce entre Mowgly y Emilio. Este llama a las 6.16 horas a Jamal desde una cabina de Avilés, la famosa cabina que está frente a su piso nuevo y a la Comisaría de Policía. Sólo es una señal, ya que el marcador señala cero segundos de utilización. Jamal le contesta al móvil a la misma hora y habla, desde Soto de la Barca, muy cerca de Tineo, durante 30 segundos.</p>
<p>En el listado hay un número que manda mensajes esa noche a Mowgly.Es el mismo teléfono que en días claves ha llamado al policía de Avilés Manuel García, a Trashorras, a su mujer y a su cuñado Antonio Toro, entre otros. En todos los informes, tanto de la Policía como de la Guardia Civil, muestran un interés extremo en descubrir al propietario de ese número, el 656000311. Ya en el informe de la operación Paramo, realizado en la primavera de 2004, se cita como esencial el descubrimiento de su usuario.</p>
<p><strong> EL NUMERO MAS BUSCADO</strong></p>
<p>El juez, un año más tarde, y ante la demora en obtener respuestas, envía un escrito a la Unidad Central de Inteligencia de la Policía en la que les pide «antes del día 15 de marzo de 2005, y de manera inexcusable», información exacta sobre el tráfico de llamadas entre la célula de Avilés y la de Morata de Tajuña.</p>
<p>La UCI envía, al fin, una relación exhaustiva de todo ello. En sus conclusiones, concretamente en el apartado 18, escriben: «No se tienen datos relativos al usuario de la tarjeta SIM 656000311, pero en los datos comprobados siempre aparece como llamante, enviando [mensajes] SMS. Ello obliga a investigar [en negrita y subrayado en el original] en mayor medida este número, bien en la función expresada, o de comunicaciones con la célula terrorista, o entre ellos, en momentos claves».</p>
<p>Pues bien. El número cuyo usuario ha sido el más buscado por las Fuerzas de Seguridad durante un año es el del servidor del centro de mensajería Amena. Desgraciadamente, poco se puede investigar ahora sobre los que utilizaron ese servicio, ya que las compañías, por razones operativas, suelen borrar los datos correspondientes a los usuarios de mensajes cada medio año aproximadamente.</p>
<p>En su afán de certificar su relato, el menor dice que en la tarde del 28, cuando ya habían venido los moros a Avilés, Emilio y él se encontraron con Rubén Iglesias, un amigo del barrio. El propio Rubén desmiente esta versión en su declaración del 15 de junio de 2004 ante el juez. Dice que fue el día anterior cuando se los encontró y le comentaron que venían los moros con la droga.El día 28 los llamó, pero no pudo encontrarlos en todo el día.</p>
<p>El Gitanillo mintió constantemente. Su versión ha sido, sin embargo, bendecida oficialmente.</p>
<p>Por cierto, el menor no pudo recordar en sus declaraciones ni siquiera su propio número de teléfono. Por eso -como si se tratara de un relato aprendido-, al juez le extrañó que fuera capaz de recitar de memoria el número del móvil de Mowgly, aunque sólo lo había usado una sola vez, meses antes, cuando le llevó una bolsa de Emilio a Madrid.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0639.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXIV): Las &#8216;verdades&#8217; de Emilio</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Oct 2005 17:17:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 24/10/05):</p>
<p>Emilio Suárez Trashorras intentó en los primeros meses tras su detención tirar de la manta. En sus conversaciones con la familia y más tarde ante el juez Del Olmo dio detalles, aportó datos y rebatió con contundencia la única versión que existe sobre la entrega de explosivos en Asturias, los días 28 y 29 de febrero de 2004, a tres marroquíes que luego morirían en el piso de Leganés. Dio cuenta del pacto que hizo con la Policía para ocultar información al juez a cambio de su puesta en libertad. Pormenorizó los manejos de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10311/los-agujeros-negros-del-11-m-xxiv-las-verdades-de-emilio/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 24/10/05):</p>
<p>Emilio Suárez Trashorras intentó en los primeros meses tras su detención tirar de la manta. En sus conversaciones con la familia y más tarde ante el juez Del Olmo dio detalles, aportó datos y rebatió con contundencia la única versión que existe sobre la entrega de explosivos en Asturias, los días 28 y 29 de febrero de 2004, a tres marroquíes que luego morirían en el piso de Leganés. Dio cuenta del pacto que hizo con la Policía para ocultar información al juez a cambio de su puesta en libertad. Pormenorizó los manejos de la banda de tráfico de drogas de los moritos y sus viajes a Asturias.Intentó conseguir datos sobre el consumo de dinamita en Mina Conchita para ayudar a la Policía. Contó al juez cómo podía encontrar a testigos claves de lo que pasó en su garaje en la noche del presunto trasiego de los explosivos. Nadie creyó su versión de los hechos. Todos prefirieron la de El Gitanillo.<span id="more-10311"></span></p>
<p>Emilio Suárez Trashorras, el ex minero de Avilés acusado de proporcionar los explosivos del 11-M, se desgañitó para proclamar su inocencia sin que nadie le hiciera caso. El 18 de marzo de 2004 -siete días después de los atentados- fue voluntariamente a comisaría.Quería dar detalles a sus amigos, el inspector Manuel García Rodríguez y otros policías, de sus sospechas de la implicación de los moritos -los mismos con los que traficaba con drogas- en los atentados.</p>
<p>Esa noche fue a Madrid engañado por los agentes, convencido de que su aportación podía ser importante y de que incluso iban a recompensarle por ello. Firmó una notificación de detención -«aunque no estás detenido»- porque le convencieron de que era la única forma de que cobrara el seguro en el caso de que tuviera un accidente en el camino y la única manera, también, de quitarle discretamente de en medio para proteger su vida.</p>
<p>No le hicieron un interrogatorio en regla. Nunca lo esposaron.Salió a cenar a un restaurante y hablaron en un ambiente de complicidad de viejos camaradas. Por eso llegó a un pacto con ellos y le orientaron -como confesaría más tarde- sobre lo que tenía que declarar ante el juez. Se trataba de implicar a los moritos en el trasiego del explosivo. Emilio quedaría excluido de cualquier responsabilidad, ya que no había participado en los hechos.</p>
<p>El ex minero llegó a Madrid y allí fue donde comenzó a pensar que las cosas podían torcerse. Ya en una celda, se dio cuenta de que estaba oficialmente detenido, pero aún creía en las promesas de los policías y consideró que aquello era una simple incomodidad que debía soportar pero que pronto se aclararía todo.</p>
<p><strong> UN COCHE LLENO DE EXPLOSIVOS</strong></p>
<p>En su primera declaración -el 22 de marzo de 2004-, Emilio no aceptó haberles proporcionado explosivos, pero sí que les había indicado el camino de la mina y que, en un momento de la madrugada, vio que en un coche transportaban explosivos.</p>
<p>Era una forma de contemporizar con la versión que había pactado con la Policía, pero sin implicarse. Creyó que así contentaba a todos y que su liberación sería una cuestión de días, como le habían prometido.</p>
<p>Pasa el tiempo y Emilio se da cuenta de que se han olvidado de sus promesas. Sigue preso y cada vez está más nervioso. Sus familiares le visitan en el Centro Penitenciario de Alcalá Meco (Madrid II). Esas conversaciones quedan grabadas y están ahora en el sumario. Emilio les pide que le traigan nóminas de cuando él trabajaba en la mina. Se muestra tan ingenuo que considera que las Fuerzas de Seguridad pueden averiguar el consumo medio de explosivos gracias a lo que él consumía y que así pueden controlar lo que ha desaparecido sin justificación.</p>
<p>Emilio carga contra los que hasta hacía poco creía sus protectores y asegura que Manuel García, el policía de Avilés del que era confidente, tendrá que venir con él a declarar a la Audiencia Nacional.</p>
<p>«Le dices a José Luis [su abogado] que quiero volver a declarar.Quiero ampliar la declaración ante el juez, porque Manolo se viene conmigo a la Audiencia Nacional, así de claro. Porque a Manolo le conté el tráfico de drogas y dijo que los iba a detener».</p>
<p><strong> «LES HAN ENTREGADO LAS OCHO LLAVES»</strong></p>
<p>Carmen Toro, su mujer, le contesta que el policía ya le había comentado a ella que lo sabía y que le había dejado a Emilio hacer trapicheos.</p>
<p>Emilio termina por enfadarse.</p>
<p>«¡Ah ya!, pues que lo venga a explicar aquí, porque yo llevo colaborando con ellos tres años, ¿no? Yo traficaba y la Policía me dejaba hacer mientras yo colaboraba. Le dije: &#8216;Manolo, aquí está pasando esto con los moros&#8217;, y me contestó &#8216;tranquilo, cuando vengas de la boda [regresó el 26 de febrero del viaje de novios] los detengo&#8217;». «En comisaría me dijo [se refiere a cuando lo detuvieron] &#8216;tú ve a hablar con los de Madrid y te vas para casa&#8217;».</p>
<p>«La Policía se lo permitió, pues que se coma su pollo. [...] Alguien tuvo que darles a los moros las ocho llaves de los minipolvorines».«Lo que pasa es que se quieren tapar, pero han muerto 200 personas.Yo tengo facturas de teléfono de que me llamo todos los días con el policía. Voy a ir preso un año o dos [es evidente que se considera inocente y que no ha captado las gravedad de su situación], pero ellos [los policías] van a ir unos cuantos años más que yo».</p>
<p><strong> BARCOS CON COCAINA EN AVILES</strong></p>
<p>Habla con su mujer de los pequeños juicios que gana cada año, ocho o nueve. «Es porque el queridísimo Guerra [se refiere a un policía responsable en aquel momento de un grupo de Policía Judicial en Avilés] hace lo que le sale de la polla [...]. Si viene un barco de coca, no es que sea mío, ¿entiendes?, porque no soy el único traficante&#8230;».</p>
<p>«Yo me callé ante el juez. La culpa fue mía por ir tapando equis cosas para tapar a Manolo. [...] al juez le voy a explicar todo con pelos y señales. Lo que pasa es que hasta ahora me mantuve callado porque conté con que me iba a sacar de aquí Manolo.»</p>
<p>Carmen: «Que quieren que pagues tú los platos rotos de todos».</p>
<p>Emilio: «¿No te dijo Manolo que me estaban dejando hacer?»</p>
<p>Carmen: «Dijo que lo dejaba».</p>
<p>Emilio: «Claro, me dejaba él y me dejaban todos. Esto viene de otros, no viene de él. A saber de quién vienen las cosas&#8230; Esto es cosa del Guerra o de alguno de los otros [...] yo soy un infiltrado de la Policía».</p>
<p>«Dicen que han desaparecido 200 kilos de Goma-2 porque en el maletero del Golf llevaban 200 kilos. Pero, ¿y si había cuatro coches cargando? Entonces son 800 kilos».</p>
<p><strong> QUIERE ESCLARECER EL 11-M</strong></p>
<p>El día 2 de mayo, en una nueva visita, Emilio comenta a su mujer que el comisario que participó en su detención le ha visitado en la cárcel para decirle que ya han hablado con el juez y que cuando salga tendrá protección.</p>
<p>«Al juez Del Olmo ya le dijeron que yo llevaba trabajando cuatro años para la Policía [...]. El juez me lo dijo directamente un día. Fue cuando hicimos el trato». «Yo cuando salga no me muevo de mi urbanización [se refiere a su nuevo piso de Avilés, el que está junto a comisaría], que allí vivo como un rey, no me voy a ningún lado&#8230;».</p>
<p>De todo el conjunto de las conversaciones que mantiene Emilio con su familia se desprende el despiste tan monumental que tiene.Todavía cree en el mes de mayo que sus declaraciones pueden servir para esclarecer el 11-M. Considera que no sólo va a salir libre en muy poco tiempo, sino que el juez Del Olmo y la Policía van a protegerle con su familia cuando le pongan en libertad.</p>
<p>Es así como llegamos a la declaración del 4 de junio de 2004, en la que, al verse abandonado, empieza a tirar a degüello. Lo primero que dice ante el juez es que quiere volver a prestar declaración por haber ocultado una serie de hechos «porque así se lo pidió la Policía».</p>
<p>Después de relatar sus primeras colaboraciones con las Fuerzas de Seguridad, en 2001, Emilio le cuenta al juez cómo conoció a Mowgli -se refiere a Jamal Ahmidan- por mediación de Rafa Zouhier en un McDonald&#8217;s de Carabanchel (Madrid). Allí le propusieron «un trabajo de hachís y también le preguntaron por explosivos».</p>
<p>Emilio asegura que se quedó con la copla del hachís, pero que a lo de los explosivos no le dio importancia. De hecho, Mowgli y Zouhier fueron a Asturias antes de Navidad en un BMW para cerrar con él una buena operación de droga. Cuando le estaban hablando junto a un semáforo de Avilés de la muestra de hachís que le habían traído los vio Juan, un policía de estupefacientes de la localidad. Fue cuando Manolón le llamó a capítulo en la cafetería Valentín y le encargó que estuviera pendiente de ellos.</p>
<p>Aquí Emilio empieza a variar sustancialmente su declaración anterior.Dice que en la noche del 28 de febrero fueron los moros los que le llamaron porque se les estaba estropeando el coche y le pidieron el Toyota Corolla que le habían dejado en Navidad para ver si podía venderlo. Asegura que cuando abrió el maletero del Golf vio bolsas, pero que de ninguna forma pudo distinguir lo que llevaban en su interior.</p>
<p><strong> RECONOCIMIENTO FORZADO</strong></p>
<p>Emilio se queja ante Del Olmo del mal trato que recibió de la Policía en los primeros días posteriores a su detención. No le daban la medicación que necesitaba para su tratamiento psiquiátrico.Afirma que le obligaron a reconocer a una persona muy parecida a Mowgli como si fuera él, pero que nunca lo reconoció en ninguna fotografía de las que le enseñó la Policía.</p>
<p>Tras relatar con detalle la forma en que le engañaron en comisaría para ir a Madrid, asegurándole siempre que no estaba detenido, contó cómo había estado indicando a los policías la ubicación de la casa de Morata de Tajuña. También declaró que Mowgli trató de comprarle un coche, un Ford Escort, con un documento de identidad que correspondía a un español de Ceuta de nombre Reduan Mardok.Se lo llevó a Manolón, que le explicó que era falso porque la foto no correspondía a la que figuraba en la documentación policial.</p>
<p>También explicó una y otra vez al juez Del Olmo que resultaba imposible robar tantos explosivos sin forzar los polvorines y que le contaba siempre al inspector Manuel García cada paso que daba. Resulta evidente que en esta nueva declaración del 4 de junio destapa parte de lo que había callado, pero se guarda todavía muchas cosas.</p>
<p><strong> SE LANZA CON EL JUEZ</strong></p>
<p>Trece días más tarde, el 17 de junio, se decide a contar su versión de los hechos. Contradice por completo la versión oficial. Emilio da fechas, aporta datos, explica razonamientos pero, al menos aparentemente, nadie le cree. Sigue en prisión con la grave imputación de haber proporcionado los explosivos a los terroristas. Se enfrenta a una condena de centenares o miles de años y cada día que pasa lo tiene más difícil.</p>
<p>En primer lugar explica con detalle el entramado de la banda de tráfico de hachís en el que participaba. El individuo marroquí al que conoce como Mowgli -quédense con el dato de que en Asturias nadie llamó nunca El Chino a Jamal Ahmidan- le ofreció en verano de 2003 participar en la distribución de hachís. Mowgli decía dominar un territorio que abarcaba desde Galicia hasta el País Vasco.</p>
<p><strong> DROGA DE BAJA CALIDAD</strong></p>
<p>A finales de ese año, y después de haberle enseñado una muestra de la droga -momento que, como ya hemos dicho, fue captado por un policía de estupefacientes de Avilés- los moritos trajeron a Asturias un importante cargamento de hachís. No parecía que quisieran pasar desapercibidos, cosa que llama mucho la atención si estaban preparando los atentados. De hecho, hicieron un despliegue espectacular, tal vez para impresionar a Emilio, con un transporte de 85 kilos en cuatro coches: un Golf con faros de Lexus, otro Golf negro, un BMW potente y otro BMW más antiguo.</p>
<p>La entrega se produjo en el piso que Emilio tenía en la calle Marqués de Suances de Avilés. En realidad, era propiedad de sus padres. Ahora estaba vacío porque se había ido a vivir con Carmen Toro, cuatro meses antes de la boda, a un piso nuevo -por 400 euros al mes- en una urbanización ubicada frente a la comisaría de Policía de Avilés.</p>
<p>Los problemas empezaron cuando Emilio comprobó que la mercancía que habían traído a Asturias los moritos no correspondía a la calidad de la muestra que le habían enseñado cuando hicieron el trato. Había pagado ya 72.000 euros equivalentes a unos 60 kilos de hachís.</p>
<p>Los clientes a los que les había distribuido la mercancía empezaron a quejarse de la bajísima calidad de la droga. Emilio llamó a Mowgli y le dijo que no tenía más remedio que devolvérsela poco a poco. Para ello organizó varios viajes a Madrid en autobuses de línea.</p>
<p><strong> UNA PISTOLA EN LA CABEZA</strong></p>
<p>El procedimiento era sencillo. Ofrecía 1.200 euros -generalmente pagado con droga- por cada viaje a jóvenes de su barrio. Las bolsas iban bien cerradas con candado para que nadie pudiera saber lo que iba dentro. Se hicieron tres viajes.</p>
<p>A Iván Reis Palacio, al que conocían como Jimmy, se lo ofrecen el 4 de enero en su propio piso. Carmen Toro está presente. Jimmy estaba pillado porque debía 900 euros a Antonio Toro -hermano de Carmen y también en prisión por los atentados-y a Richard, el alias de Ricardo Gutiérrez. Estos le habían vendido mercancía a finales de diciembre, pero él no había pagado. Una pistola en la cabeza junto a una ermita le convencieron de que no era buena idea demorarlo. Emilio le ofrece la solución: hacer un viaje con una bolsa a Madrid asegurándole que la deuda con Toro quedaba saldada. Además, le daba 300 euros.</p>
<p>Emilio le encarga además que entregue a Mowgli, que va a recoger la mercancía en Madrid, una cantidad importante en euros. Jimmy cumple sólo una parte del encargo. Entrega la bolsa pero le dice a Mowgli que le han robado el dinero en la estación de autobuses.El asunto se salda con que Mowgli le quita la cartera y el móvil y lo envía de regreso a Asturias.</p>
<p>A Sergio Alvarez, conocido como Amocachi, Emilio le dio dos placas de hachís, de 200 gramos cada una, por hacer otro de esos viajes, a la vez que le saldaba una pequeña deuda de 150 euros que tenía pendiente con un amigo común.</p>
<p>Emilio le propone un tercer viaje a Iván Granados, otro muchacho del barrio. Pero éste se asusta y dice que no. Entonces Emilio piensa en Gabriel, El Gitanillo. A cambio, ofrece al menor de edad hachís, dinero en efectivo y pagarle un abogado para que le defienda en un juicio por robo. Además, le invita a correrse con él un par de juergas.</p>
<p><strong> LAS BOLSAS DE LOS AUTOBUSES</strong></p>
<p>Esos son, según Emilio, los famosos tres viajes en los que El Gitanillo asegura que llevaban explosivos en bolsas, a pesar de que nunca pudo ver su contenido.</p>
<p>Emilio especifica el tipo de bolsas utilizadas. «Una era una maleta, las otras dos, dos bolsas, una normal, la otra de deportes de color blanco». Formaban parte de las que habían utilizado los propios moritos para subir el hachís a Asturias.</p>
<p>A preguntas del juez, Emilio dice que ha contado la verdad y que si ha callado antes cosas es porque tenía miedo, ya que la Policía y la Guardia Civil estaban de por medio. Asegura que «no puede meter a un padre de familia, como es Manolón [el inspector Manuel García], con cuatro bocas a las que tiene que dar de comer, en ningún lío», que prefería ir él a la cárcel. «Sólo dije lo que la Policía me permitió que dijera»</p>
<p>Insiste en que él no ha proporcionado nunca material explosivo a los moritos y que si el menor dice eso, miente. Es más, Emilio ni siquiera acepta que enviara el 4 de marzo al menor a Madrid para recoger el Toyota que se había llevado Mowgli el 29 de febrero en su viaje de regreso a Madrid. El mismo coche robado a cuyo conductor multó la Guardia Civil esa tarde en la localidad burgalesa de Sotopalacios.</p>
<p>Según Emilio, el menor quería ir a Toledo a ver a su tío Dani.Este vivía en plan tirado con su tía en una caravana y tenía una hija a la que se le había quemado la cara -datos que han quedado acreditados-. El Gitanillo no tenía dinero para el viaje y Emilio le pagó un billete de autobús. Quería un vehículo para moverse hasta Toledo y Emilio le dijo que llamaría a Mowgli para ver si le podían dejar uno.</p>
<p><strong> EMILIO TUVO QUE PAGAR EL TOYOTA</strong></p>
<p>Una vez en Madrid, el menor no logró contactar con Mowgli, que estaba en Ibiza. Lo hizo con Mohamed Oulad -otro de los moros que había viajado a Asturias y que el 3 de abril se inmoló en Leganés- y consiguió engañarle para que le dejara el Toyota, diciéndole que Emilio quería quedarse definitivamente con él y que ya se lo pagaría. De hecho, poco después El Gitanillo tuvo un accidente con el Toyota cuando la policía municipal le dio el alto en el kilómetro 24,900 de la carretera A-42 que une Madrid con Toledo.</p>
<p>Emilio tuvo que pagar más tarde a los moros el dinero que valía el Toyota. Siempre ha asegurado que era absurdo que mandara al menor a por ese coche, en primer lugar porque El Gitanillo no tenía carnet y en segundo lugar porque el coche no era suyo, así que mal podían devolvérselo los moros.</p>
<p>Emilio explica que conoció a Mowgli en Madrid a través de Rafa Zouhier, un confidente de la Guardia Civil que había compartido cárcel en Asturias con su cuñado Antonio Toro dos años antes.</p>
<p>Mowgli le ofreció a Emilio un precio por el hachís que resultaba 300 euros más barato que cuando lo compraba por intermediación de Rafa. Mowgli apartó enseguida a Rafa porque dijo que no se fiaba de él y que le había engañado. Como recordará el lector, Rafá fue el primer intermediario para la compra de explosivos entre los moros y los asturianos, en una operación controlada por la Guardia Civil. Mowgli apartó a Rafa en otoño de 2003 de sus contactos con Emilio y pasaron a hacer las negociaciones directamente.</p>
<p><strong> UNA CANTIDAD RIDICULA</strong></p>
<p>Antonio Toro siguió manteniendo contactos con Zouhier -fue él, y no Emilio, quien proporcionó a Rafa una muestra de explosivos-.Pero Emilio había roto con su cuñado. Sólo se hablaron, a petición de Carmen, unos días antes de su boda, que se celebró el 14 de febrero.</p>
<p>Emilio rechazó de plano ante Del Olmo que hubiera proporcionado los explosivos. «Yo no he faltado a la verdad, sólo he ocultado cosas. Si usted me hubiera preguntado el primer día de todo esto yo le hubiera contestado igual que ahora.»Explicó que la cantidad que se dice en la prensa que se ha pagado por los explosivos le parece irrisoria y que con el hachís se gana bastante más.Retó a las Fuerzas de Seguridad a que encontraran una sola prueba de su estancia en Mina Conchita, donde, si hubiera estado, deberían encontrarse sus huellas.</p>
<p>Emilio afirmó que estuvo en Tineo la noche del 28 de febrero con Mowgli, Mohamed Oulad y un tercer morito, al que describe como «enanito y con cara de mongólico». Pero que era para correrse una juerga lejos de Avilés, para que no se enterara su mujer.La pareja, a pesar de estar recién casados, no atravesaba por un buen momento. De hecho, existen muchos testimonios que indican que Emilio estaba liado con otra mujer en esa misma época.</p>
<p>Emilio cuenta que aquella noche les dejó a los moros un Ford Escort para ver si lo compraban y que ellos habían venido con un Golf negro. Ya de madrugada le llamaron para decirle que el coche les estaba fallando. Fue a buscarles y regresaron al garaje de Emilio, en la Travesía de las Vidrieras.</p>
<p>Cuando el juez le pregunta si descargaron mochilas en su garaje llenas de paquetes verdes en los que ponía Goma-2, Emilio no sólo lo niega, sino que le dice al juez cómo puede comprobar fácilmente que el testimonio de El Gitanillo no es cierto.</p>
<p>Dice que se encontraron allí con un vecino que estaba arreglando su coche y que lo vio todo. Que ese vecino, al ver que llevaban ropas de abrigo, les preguntó si venían del puerto de San Isidro porque pensaba ir por allí y con la nevada estaba en dudas. Emilio describe a esta persona como un amigo de su padre de unos cincuenta y tantos años. Su testimonio debiera ser esencial a la hora de clarificar quién es el que miente. En anteriores ocasiones habíamos hecho alusión a este misterioso personaje que los ve esa noche.Ahora sabemos que es perfectamente identificable.</p>
<p><strong> UN HOMBRE DESESPERADO</strong></p>
<p>El relato de Emilio podría ser el de un hombre desesperado que intenta decir cualquier cosa para librarse de una casi segura grave condena. Pero el verdadero desconcierto surge al analizar las declaraciones del menor, el único testigo del trasiego de los explosivos de Asturias, que son los que, al menos teóricamente, se utilizaron para cometer los atentados del 11-M.</p>
<p>Lo preocupante es que El Gitanillo tiene una condena en firme desde noviembre de 2004 -la única del 11-M- en la que se dan por probados hechos que sólo se sostienen, precisamente, por los testimonios del propio condenado.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0628.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXIII): Emilio, imputado y protegido</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Sep 2005 17:13:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 19/09/05):</p>
<p>Emilio Suárez Trashorras, el ex minero asturiano que teóricamente robó y proporcionó los explosivos de los atentados, aprovecha su enfermedad -tendencia esquizofrénica- para intentar salir pronto de prisión y eludir cualquier tipo de responsabilidad por lo sucedido. En mayo escribía cartas en las que se sentía feliz porque iba a tratarle un catedrático de la Universidad de Oviedo. Ahora hemos sabido, gracias al sumario, que el 4 de junio de 2004 hizo una nueva declaración ante el juez Del Olmo en la que le contó que le había ocultado cosas por indicación de la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10310/los-agujeros-negros-del-11-m-xxiii-emilio-imputado-y-protegido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 19/09/05):</p>
<p>Emilio Suárez Trashorras, el ex minero asturiano que teóricamente robó y proporcionó los explosivos de los atentados, aprovecha su enfermedad -tendencia esquizofrénica- para intentar salir pronto de prisión y eludir cualquier tipo de responsabilidad por lo sucedido. En mayo escribía cartas en las que se sentía feliz porque iba a tratarle un catedrático de la Universidad de Oviedo. Ahora hemos sabido, gracias al sumario, que el 4 de junio de 2004 hizo una nueva declaración ante el juez Del Olmo en la que le contó que le había ocultado cosas por indicación de la Policía. En su relato dice que se acercó a Jamal Ahmidan -el transportista de los explosivos- por indicación policial. Que le engañaron diciéndole que no estaba detenido y que les acompañó al lugar donde estaba la casa de Morata de Tajuña. Del Olmo impidió que le interrogara la Guardia Civil al aplicarle un sistema de protección.<span id="more-10310"></span></p>
<p>Emilio está feliz. Está convencido de que pronto podrá salir de prisión de por motivos de salud. La esquizofrenia le sirvió en su día -al acusado de robar y proporcionar los explosivos del 11-M- para obtener una baja laboral permanente. Dejó la mina para dedicarse a algo en lo que se sentía más a sus anchas, el mundillo de los trapicheos de droga, la venta ilegal de dinamita y de coches robados.</p>
<p>Ahora, la esquizofrenia le puede ayudar a conseguir un régimen penitenciario mucho más benigno. Así se desprende al menos de las cartas y llamadas telefónicas que ha hecho a su mujer, Carmen María Toro, a sus padres y a su hermana. Pero antes de adentrarnos en los jugosos pormenores de esas comunicaciones hay que dar un paso atrás para ver con perspectiva el estatus de protección que le otorgó el juez Juan del Olmo tras su detención, tan sólo siete días después de los atentados. A los guardias civiles siempre les dejó perplejos el que Del Olmo no les permitiera hablar con Emilio a pesar de haber recibido su encargo expreso de investigar la trama asturiana de los explosivos. Era uno de los protagonistas indiscutibles de la banda.</p>
<p>Así se lo exponen al juez en un escrito de la Dirección General de la Guardia Civil que tiene fecha del 12 de julio de 2004.Entre las líneas de investigación abiertas «se incluyó la obtención de información de algunos de los ya detenidos y que aparecían presuntamente implicados en la adquisición y puesta a disposición de los explosivos al comando terrorista».</p>
<p><strong> LA GUARDIA CIVIL SE ENFADA</strong></p>
<p>«En este sentido, se decidió entrevistar en la prisión a Rafa Zouhier, Rachid Aglif y José Emilio Suárez Trashorras, materializándose las entrevistas relativas a los dos primeros, sobre los que no se tenía conocimiento de que existiera ningún tipo de restricción legal, no llevándose a efecto la última [la de Emilio], pues de su declaración ante V.S. el día 22 de marzo del presente año se desprende que era procedente aplicarle el sistema de protección vigente en España, por lo cual fue formulada solicitud verbal ante V.S., quien consideró no pertinente la entrevista.»</p>
<p>Dicho en palabras más sencillas, consideraron que estaba declarado testigo protegido. Insistieron al juez de palabra para que les dejara verlo y el juez dijo que no.</p>
<p>El propio Emilio creyó en sus primeras conversaciones con los policías, tras el 11-M, cuando le decían que no le interrogaban como acusado sino como testigo.</p>
<p>Durante los últimos tres años, Emilio había mantenido una relación privilegiada con el inspector de Avilés, Manuel García Rodríguez, Manolón. De hecho, y según han contado numerosos testigos al juez, no hacía nada sin consultárselo previamente.</p>
<p>Resulta muy esclarecedora la lectura de la segunda declaración que hace Trashorras ante Del Olmo. La lleva a cabo el 4 de junio de 2004, después de que hubiera conseguido un abogado particular de gran prestigio en Asturias, como es Gerardo Turiel de Castro.</p>
<p>Desde el primer momento, Emilio le indica al juez que en su primera declaración había ocultado varios hechos porque así se lo había indicado la Policía. Es decir, que los policías que le interrogaron -siempre según la versión de Trashorras- le indicaron lo que tenía que decir y lo que tenía que ocultar.</p>
<p>Trashorras cuenta al juez, en esta nueva versión de los hechos, las amenazas que recibió de un grupo de narcos en 2001. Fue por eso por lo que se puso en contacto con el jefe de Estupefacientes de la comisaría de Avilés, Manuel García.</p>
<p><strong> COMIENZAN LOS FAVORES</strong></p>
<p>Relata cómo el primer favor que le hizo la Policía fue soltar a su cuñado, Antonio Toro, -detenido en la operación antidroga Pípol- en la Nochebuena de 2001.</p>
<p>Cuenta cómo el inspector Manuel García le dijo que si colaboraba con ellos podrían colocar a su mujer en El Corte Inglés. Así fue como Carmen María Toro entró a trabajar como vigilante a pesar de no tener una formación específica para ello. Fue en esa época cuando los policías consiguieron que él les entregara una agenda repleta de teléfonos de narcotraficantes.</p>
<p>Emilio viaja a Madrid en 2003 por un asunto de venta de coches usados, un negocio al que se dedica con su cuñado en un local de Piedras Blancas (Asturias). Es así como dice conocer a Mowgli, el marroquí Jamal Ahmidan [también apodado El Chino], a través de Rafa Zouhier, otro marroquí que coincidió con su cuñado en la cárcel asturiana de Villabona. Acepta que en esa primera reunión, en el Mc Donald&#8217;s de Carabanchel, hablaron de droga y ya le pidieron explosivos. Asegura que no le dio ninguna importancia y que se volvió a Asturias.</p>
<p>A los pocos días le llamó Rafa y le dijo que iba a ir a Asturias porque tenía una ruta de tráfico de drogas que comprendía Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Tuvieron una primera cita en una cafetería cercana a su casa. Uno de los policías de Avilés, Juan, les vio. Esa fue la razón por la que Manolón le llamó para quedar con él en la cafetería Valentín, donde le preguntó qué pintaba él con esos moros.</p>
<p>Fue ahí donde Manuel le indicó a Emilio que estuviera pendiente de ellos. Quedaron en que averiguaría todo lo que pudiera. Emilio hizo las primeras aproximaciones, pero le advirtió de que no se pondría en serio a la faena hasta que pasara su boda, que iba a celebrarse el 14 de febrero.</p>
<p><strong> UNA BODA SIN MUSULMANES</strong></p>
<p>Emilio insiste en que en su boda, y a pesar de todo lo que se ha publicado, no hubo ningún musulmán. Aquí es donde hace una revelación muy importante. Asegura ante el juez que tuvo que ganarse la confianza de Jamal Ahmidan «por indicación de la Policía».Aprovechó cada ocasión. Por ejemplo, se enteró de que había habido un terremoto en Marruecos y le llamó enseguida para preguntar si había afectado a alguien de su familia.</p>
<p>Cuando Emilio y Carmen María volvieron del viaje de novios, Jamal Ahmidan -como ya ha contado este periódico con detalle- les invitó a visitar una casa en Morata de Tajuña. En el camino asegura que sólo hablaron de hachís. También le propusieron que compraran un Peugeot 306 y una moto Kawasaki. Emilio no quería saber nada de coches con ellos si no había papeles por medio. De hecho, tenía un Toyota Corolla de Jamal desde diciembre que no había podido vender porque no le entregaba la documentación.</p>
<p>El tema del viaje de Jamal Ahmidan a Asturias el 28 de febrero y la entrega de explosivos los pasa Emilio de puntillas en su declaración. Sólo acepta que le pidieron el Toyota que le habían dejado en Navidad y que al abrir el maletero antes de que partieran vio bolsas, «pero no puede especificar si eran explosivos o cosas de obras».</p>
<p><strong> NO LE DAN LA MEDICACION</strong></p>
<p>Emilio asegura que durante los cuatro primeros días de detención -de la que hablaremos más adelante- no le dan la medicación que precisa. En este contexto, dice: «La Policía quería que identificara a una persona como si fuera Mowgli y entonces tuve que reconocer a una persona muy parecida», pero que en ningún momento reconoció a Mowgli en ninguna de las fotografías que le presentaron.</p>
<p>Antes del 11-M, Emilio llamó a Manolón para contarle que el morito le había dicho al despedirse por teléfono el día 5 de marzo: «Si no nos vemos en la Tierra nos veremos en el Cielo».</p>
<p>El día 18 de marzo, después de una primera evasiva de Manolón, Emilio recibió una llamada en la que le invitaban a acercarse a la comisaría de Avilés. Le dijeron que no ocurría nada, pero que habían llegado varios policías de Madrid que querían hablar con él.</p>
<p>Ya en las dependencias policiales, le dijeron que había varias llamadas suyas a los moritos. Les contestó que era porque habían estado tratando de drogas. Le solicitaron los números desde los que solían llamar a sus teléfonos y a los de su mujer y él se los dio. Una persona a la que le presentaron como comisario le dijo que un moro había dicho que les había vendido detonadores.Fue ahí donde Emilio empezó a perder los nervios. Dijo que quería marcharse a su casa, ya que no estaba detenido.</p>
<p>Manuel García volvió a reiterarle que no estaba detenido y que sólo querían saber cosas de los moritos. Le comentaron que si hubieran querido detenerlo se lo hubieran llevado a la Audiencia Nacional. Los policías no pudieron sacarle nada sobre el tráfico o el robo de dinamita.</p>
<p>Les habló de su trabajo en la mina y de que era imposible robar grandes cantidades sin romper los polvorines. «Se puede coger un cartucho, pero nada más».</p>
<p>La prueba de que aquello era algo informal y de que Emilio no estaba detenido es que lo sacaron a cenar a un restaurante de la zona. Fue ahí, entre cháchara y copas, donde el comisario -hay quien asegura que estaba presente un teniente coronel del CNI- le dijo que era mejor que se quedaran a trabajar un rato más esa noche y que ya dormiría por la mañana. Emilio les contó dónde podrían encontrar a Rafa Zouhier en Villanueva del Pardillo, una localidad del extraradio de Madrid.</p>
<p>Trashorras les habló de la casita de Morata de Tajuña que había visitado con su mujer el día 26 de febrero en compañía de Mowgli.Le contó con pelos y señales a «una agente» la ubicación de dicha finca. Fue entonces cuando le dijeron que por la mañana marcharían a Madrid para que pudiera decirles el lugar exacto donde se encontraba.</p>
<p>Le hicieron firmar un papel en el que figuraba que estaba detenido.Emilio se lo volvió a preguntar y le dijeron que no era cierto, pero que como iban a viajar en un coche oficial era mejor que pusiese eso por razones del seguro en caso de accidente. El les dijo que no firmaba nada, porque ya le habían engañado otra vez haciéndole firmar un papel parecido. Emilio le dijo a su mujer que llamara a Manuel García para que le preguntara si estaba o no detenido. Manolón volvió a darle largas. Carmen le dijo que dónde iba a dormir Emilio y el policía le contestó que donde él durmiera.</p>
<p>Al final firmó y, ya rumbo a Madrid, llamaron desde el coche a la agente de policía que iba en un helicóptero y que también buscaba la casa de Morata. Al pasar por esa localidad, «el inspector de Oviedo» dijo que allí era donde había servido su padre en el cuartel de la Guardia Civil. Emilio se equivocó de camino y llamaron a su mujer desde el teléfono de uno de los policías para que Carmen María les diera indicaciones más concretas. Esa llamada y otra que hizo la propia Carmen a ese teléfono coinciden con las que más tarde se reseñarían con el número de teléfono que tenía apuntada ella en una agenda cuando la Guardia Civil registró su piso.</p>
<p><strong> DE MORATA AL CALABOZO</strong></p>
<p>Poco después -Emilio no concreta en su declaración si llegaron o no hasta la casa de Morata- fue conducido a dependencias policiales donde ingresó en los calabozos. Protestó alegando que tenía asma bronquial y que necesitaba sus medicamentos para la esquizofrenia, pero los interrogatorios continuaron durante varios días sin que se los dieran. La hermana de Emilio llegó a llamar al inspector Manolón para decirle que estaba en tratamiento psiquiátrico y para preguntar si estaba detenido. Le contestaron que no y ella les dijo que entonces iba a poner una denuncia ante la Guardia Civil.</p>
<p>Emilio insistió hasta la saciedad en que últimamente no sabía nada de explosivos. Les facilitó una foto de Yasim, un compañero de Rafa Zouhier que trabajaba con él como portero en una discoteca.Se ofreció a que le hicieran un registro en su domicilio, pero la Policía le manifestó que no era necesario ya que no estaba detenido.</p>
<p>A preguntas de su letrado, Emilio manifestó que él sólo estuvo en la casa de Morata de Tajuña una media hora y que allí sólo se habló de hachís y de perros, pero nunca de explosivos -se refiere seguramente a la vez que estuvo en Morata con su mujer y Mowgli-. No vio ninguna mochila, sólo cabras y gallinas. Remarcó que todos los pasos que daba se los comunicaba inmediatamente al policía Manolón.</p>
<p>Emilio siempre creyó que el juez lo protegía como testigo. La Guardia Civil también se lo creyó, como ya hemos reseñado.</p>
<p>Durante el tiempo que Emilio lleva en prisión se le ha aumentado las dosis de antidepresivos. Eso se puede apreciar en las cartas que Trashorras ha enviado a distintas personas desde la prisión de Alcalá Meco. El 11 de mayo de 2005 escribe a su esposa: «Acabo de recibir una buena noticia y es que me autorizan a que me vea un psiquiatra que ha buscado el abogado; es un prestigioso catedrático de la Universidad de Oviedo. Del de aquí no me fío ni un pelo»; «bueno, esto del psiquiatra es el paso previo para que pueda cumplir mi prisión en casa tal y como me ha dicho el abogado&#8230;».</p>
<p>«Estoy con los ánimos muy altos», escribe el 16 de mayo, «el psiquiatra de aquí baila al son que le canta el juez. Ya me ha cambiado drásticamente al menos tres veces de tratamiento [...], también me ha informado de que el juez ha aprobado otro careo con Manolo [el policía]. Esta vez llevo preparadas todas las preguntas por escrito para desenmascarar a ese corrupto e impresentable de policía».</p>
<p>«Espero que el juez esté dispuesto a escuchar la verdad porque resulta que cuando no le conviene corta y no deja hablar; seguro que sigue las pautas del PSOE», escribe en otro momento. «Estamos tranquilos, las cosas van a salir muy bien y la condena va a ser muy corta pues va a estar relacionada con el tráfico de drogas y no con ninguna otra cosa».</p>
<p>La transcripción de las conversaciones con sus padres son significativas.El 3 de junio de 2004 les dice: «Una persona que está psiquiátricamente mal, en el supuesto de que salga culpable, se puede aducir que mi mente no está preparada».</p>
<p>También habla mal de su mujer: «Va por ahí de discotecas, yo no estoy pagando un piso para que me la folle otro en casa [...] si quiere correrla que la corra, pero que renuncie antes a mi pensión».</p>
<p>«El juez me quiere sacar a un centro psiquiátrico penitenciario.Pero yo, para casa o a un privado. El abogado Turiel me dijo: &#8216;No te preocupes, que de ésta te saca&#8217;. Ya lo hemos hablado&#8230;».</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0602.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXII)</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Aug 2005 17:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 29/08/05):</p>
<p>Mohamed Ouazzani ha denunciado ante el juez Del Olmo que varios policías españoles y uno marroquí le golpearon y amenazaron hasta que declaró ante el juez Garzón lo que ellos querían &#8211; Le obligaron a reconocer las fotografías de 25 islamistas -a muchos de los cuales afirma no haber visto- y asegurar que les había oído decir que había que atentar en España por su política en Irak &#8211; La Unidad de Régimen Disciplinario de la Policía se ha dirigido a Del Olmo para investigar los hechos y éste se ha limitado a decir &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10309/los-agujeros-negros-del-11-m-xxii/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 29/08/05):</p>
<p>Mohamed Ouazzani ha denunciado ante el juez Del Olmo que varios policías españoles y uno marroquí le golpearon y amenazaron hasta que declaró ante el juez Garzón lo que ellos querían &#8211; Le obligaron a reconocer las fotografías de 25 islamistas -a muchos de los cuales afirma no haber visto- y asegurar que les había oído decir que había que atentar en España por su política en Irak &#8211; La Unidad de Régimen Disciplinario de la Policía se ha dirigido a Del Olmo para investigar los hechos y éste se ha limitado a decir que Ouazzani no ha pedido que se actúe contra nadie.<span id="more-10309"></span></p>
<p align="center">********************</p>
<p>Mohamed Ouazzani está acusado de colaborar con el grupo terrorista que fomentó en España la &#8216;guerra santa&#8217; y proclamó que había que vengarse de nuestro país por su intervención en la Guerra de Irak. Su testimonio, en diciembre de 2004 ante la Policía y el juez Baltasar Garzón, fue básico para acusar al grupo de la &#8216;operación Nova&#8217; en los atentados del 11-M. Ahora se ha sabido, y así consta en el sumario, que Ouazzani se desdijo totalmente de todo ello en su declaración ante el juez Juan del Olmo, en abril de 2005. Acusó a los policías de haberle hecho firmar falsedades con violencia, en presencia de un miembro de la Seguridad marroquí, que le amenazó con pudrirse 40 años en una cárcel del país vecino si no les decía lo que querían oír y que le obligaron a &#8216;reconocer&#8217; a los implicados en fotografías cuyas imágenes tuvo que aprenderse de memoria.</p>
<p><strong> MADRID.- Mohamed Ouazzani reniega ahora de todo lo que declaró ante la Policía y el juez Baltasar Garzón en diciembre de 2004.Desde su celda de la prisión de Córdoba, -imputado en la Operación Nova y en los atentados del 11-M-, no comprende por qué el magistrado Juan del Olmo no le cree. &#8211; El 21 de abril de 2005 se desdijo ante él de todas sus declaraciones anteriores. Acusó a la Policía de haber usado maltrato físico y serias amenazas para obligarle a declarar lo que ellos querían: la vinculación de varios de los imputados con la predicación de la Guerra Santa, la captación de mártires y la preparación de atentados en España como venganza por la implicación de nuestro país en la Guerra de Irak.</strong></p>
<p>Ouazzani insistió ante Del Olmo en que, amedrentado por la presencia de un policía marroquí en los interrogatorios -que le golpeaba y le amenazaba con llevárselo a una prisión marroquí con una condena de 40 años-, firmó la declaración falsa que los policías le prepararon. Además, aseguró ante el juez que los funcionarios que le interrogaban le hicieron aprenderse de memoria la imagen de las personas cuyas fotos tenía que reconocer.</p>
<p>Mohamed Oauzzani aseguró ante el juez que instruye los atentados del 11-M que no asistió a reuniones en las que se predicara la violencia, que nunca le propusieron cometer atentados, que ni siquiera había visto desde enero de 2003 a las personas por las que le preguntaban, que no era capaz de reconocer a muchas de ellas y que jamás le invitaron a convertirse en un mártir.</p>
<p>Las acusaciones contra los policías que le interrogaron son detalladas y precisas. Lo suficiente como para que la Unidad de Régimen Disciplinario de la Dirección General de la Policía preguntara al juez, el 2 de junio de 2005, si tenía a bien informarles sobre si se había deducido testimonio de particulares y, en caso positivo, qué curso se le dio y si se seguían o no actuaciones judiciales contra los policías que intervinieron en el interrogatorio de Ouazzani.</p>
<p>Tan convencidos estaban de que el juez iba a actuar contra ellos que, en su escrito, la Unidad de Régimen Disciplinario nombra, «a efectos de posible exigencia de responsabilidad disciplinaria», a los funcionarios que intervinieron: J. V. S, T. C. M., F. J.S. M. y Yusef M. A..</p>
<p>Curiosamente, son sólo dos los funcionarios que oficialmente habían hecho la toma de declaración a Ouazzani, el 15 de diciembre de 2004. Sus nombres lógicamente no figuran en el sumario, pero sí sus números de carné policial. Son el 84.128 como instructor y el 81.355 como secretario.</p>
<p><strong> «UN POLICIA MARROQUI»</strong></p>
<p>En el escrito de la Unidad de Régimen Disciplinario se le dan al juez cuatro nombres, y uno de ellos, con sus correspondientes apellidos, es sin ningún género de dudas de procedencia árabe, lo que coincide plenamente con el «policía marroquí» que Ouazzani denuncia como el que le pegaba y le amenazaba con expulsarlo al país vecino. donde iba a pudrirse 40 años en una cárcel. Ouazzani identificó al que le torturaba como a un marroquí, pero lógicamente, no podía saber si pertenecía a la Policía Nacional o a la Seguridad del país vecino.</p>
<p>El juez Del Olmo contestó al escrito de la Unidad de Régimen Disciplinario remitiéndoles al Juzgado número 5, donde Ouazzani había hecho sus primeras declaraciones, y concretándoles que el imputado no había solicitado de su Juzgado deducción de testimonio de particulares en orden a la persecución de presuntas infracciones criminales. En definitiva, no hacía ningún caso a las últimas declaraciones de Ouazzani y se desentendía de las presuntas infracciones criminales de los policías.</p>
<p>Mohamed Ouazzani fue detenido por orden del juez Baltasar Garzón el 14 de diciembre de 2004, dentro de aquella magna operación Nova, que a finales de 2004 se sustanció con más de 40 detenciones.La base de la acusación era que se había formado un grupo terrorista con dos células, una en Madrid y otra en Marruecos, por indicación de los dirigentes de Al Qaeda, y que el impulsor de todo ello había sido Mustafá Maymouni, encarcelado y procesado más tarde en Marruecos por los atentados de Casablanca.</p>
<p>Las acusaciones se sustentaron precisamente en testimonios como el de Mohamed Ouazzani, que, según declaró ante el juez Del Olmo, es absolutamente falso y le fue arrancado bajo golpes y amenazas.</p>
<p>Las acusaciones de Garzón sirvieron para apuntalar la idea de que los atentados del 11-M formaban parte de una trayectoria lógica en un grupo terrorista que quería vengarse de España por su participación en la Guerra de Irak.</p>
<p>Según esto, un grupo de radicales se reunía en pisos para predicar la yihad y clamar venganza. Parte de estos individuos fueron acusados en un auto del juez Juan del Olmo, fechado el 5 de mayo de 2005, de un delito de integración en organización terrorista.Entre ellos estaban Mustafá Maymouni, quien adoctrinaría a un grupo en el que se encontraba El Tunecino -uno de los inmolados en Leganés-, Said Berraj, Mohamed Afallah, Abdelkrim y Mohamed el Ouazzani, entre otros.</p>
<p>La esencia de toda esta acusación está basada en el testimonio de uno de los implicados, Mohamed el Ouazzani. La Policía llega a él a través de una huella suya, del dedo pulgar, que encuentran en uno de los libros del Corán hallados entre los restos del piso de la calle de Martín Gaite, de Leganés, después de la explosión en la que murieron buena parte de los acusados como autores de los atentados.</p>
<p><strong> LO CONFIESA TODO</strong></p>
<p>Mohamed Ouazzani, hijo de Selam y Fátima, nacido en Taza, Marruecos, el 30 de agosto de 1981, prestó declaración ante la Policía el 15 de diciembre de 2004. El 16 de diciembre y el 30 de diciembre de 2004 declaró ante el Juzgado Central de Instrucción número 5.</p>
<p>Afirmó que trabajaba desde hacía un año y tres meses como encargado de un locutorio situado en la plaza de Emperatriz 12, de Carabanchel Alto, en Madrid. «Llegó a España en el año 2001 y sobrevivió, sin papeles», se lee en el sumario, «compartiendo pisos con otros marroquíes, a base de las chapuzas que podía encontrar. Residió esporádicamente con sus primos Abdelhak y Abdelkrim Ouazzani, Youssef Atia y su esposa, Mohamed Dijlan y Saed Rehou.</p>
<p>Fue en marzo de 2002 cuando aparecieron en escena dos marroquíes, Mustafá Maymouni -al que ahora acusan como ideólogo del grupo- y un tal Driss, de profesión albañil.</p>
<p>En sus declaraciones policiales de diciembre, Ouazzani les señala como a unos exaltados que le hablan de la guerra santa y que llegan a asustarle. Le ofrecen su casa como a un hermano de Alá.Convive con ellos unos 20 días. No le hablan de cometer atentados, pero «le muestran esa vía como la adecuada para combatir a los cristianos». Ambos le hablan del islam en su vertiente más violenta.</p>
<p>Vuelve a vivir con su primo y comienza a trabajar en una tienda de rótulos con Faisal Allouch, alguien que, según declara, tiene la misma ideología que los anteriores. De hecho, Allouch le comenta que se arrepiente de no haber ido a Afganistán.</p>
<p><strong> REUNIONES EN TIENDAS</strong></p>
<p>Es precisamente en la tienda de Allouch, situada en la calle de Eduardo Minguito de Madrid, donde tienen lugar -según su primera versión- reuniones con El Tunecino, Said Berraj, Samir -el imam de Alcorcón- Basel y otros.</p>
<p>Ouazzani dice a la Policía que acudía a la casa de Faisal y a la de El Tunecino y que hablaban de la yihad, de Chechenia y de Afganistán. Acusa a Mohamed Afallah de tener las mismas ideas radicales que el resto y que, aunque «directamente no le dijeron que querían convertirse en mártires, apoyaban esas ideas».</p>
<p>El Tunecino, Driss y Mustafá «le dijeron que, ante la perspectiva del conflicto de Irak, España se convertía en enemigo del islam y había que atentar en España».</p>
<p>Después, la Policía le presenta 108 fotos y reconoce en ellas, «sin ningún género de dudas», a 25 personas.</p>
<p>Estos datos fueron esenciales para montar la acusación contra todo el grupo. Sus declaraciones sobre la implicación de España en la Guerra de Irak fueron aireadas por los medios de comunicación después de una adecuada filtración.</p>
<p>Ouazzani se ratificó ese mismo diciembre, como ya hemos comentado, ante el titular del Juzgado número 5, Baltasar Garzón, por dos veces.</p>
<p>Pero en su declaración ante el magistrado Juan del Olmo, ya en el Juzgado número 6, el 21 de abril de 2005 Ouazzani da un giro total, niega todas sus afirmaciones anteriores y asegura que sus declaraciones fueron arrancadas con violencia.</p>
<p>El juez le había advertido, como es preceptivo, de que estaba imputado por haber participado presuntamente «en labores de favorecimiento o colaboración con el grupo terrorista islamista o con miembros de ese grupo que pudieron participar en los atentados del 11 de Marzo y 3 de Abril de 2004».</p>
<p><strong> UNA HUELLA EN EL CORAN</strong></p>
<p>Acepta que hizo declaraciones ante la Policía y el Juzgado Central de Instrucción número 5, el 16 y el 30 de diciembre de 2004, pero se niega a ratificarlo por considerar que no reflejan en absoluto lo que quería decir.</p>
<p>Comienza así una serie de acusaciones detalladas que ponen en entredicho toda la instrucción.</p>
<p>No puede explicarse cómo una huella de su dedo pulgar está en un libro encontrado en los escombros de Leganés, pero afirma que si es un libro del Corán puede que lo haya tocado en la mezquita de la M-30. Acepta que conoce a Faissal Allouch, para el que trabajó tres meses en el verano de 2002, a Mustafá Maymouni y a Driss Chebli, pero niega conocer a Serhane El Tunecino. Y aquí empieza la primera discrepancia seria con sus declaraciones anteriores.Le comenta al juez que la Policía quería que dijera que conocía a El Tunecino y que por eso lo dijo.</p>
<p>Preguntado por el Ministerio Fiscal por qué firmó la declaración ante la Policía si no estaba de acuerdo con su contenido, manifiesta «que, antes de tomarle declaración, la Policía le presionó y le amenazó con expulsarle a Marruecos, que estaba presente en el interrogatorio un policía marroquí que le trató mal y le pegó y también le amenazó con expulsarle a Marruecos y que iba a estar 40 años en la cárcel si el declarante no decía lo que ellos querían».</p>
<p>Preguntado por qué no dijo esto cuando declaró en el Juzgado Central número 5, manifestó que la Policía le amenazó en comisaría y le dijeron que tenía que decir lo mismo delante del juez, que si no lo expulsarían igual. Los policías le dijeron al declarante que son ellos los que meten o sacan de la cárcel y tenía que decir lo mismo porque el juez y la Policía trabajan juntos.</p>
<p><strong> NO VIO NINGUN VIDEO</strong></p>
<p>El asunto es de tal gravedad que comienzan a preguntarle por cada uno de los detalles para ver en qué se ratifica. Ouazzani reconoce que es verdad que conoce a Maymouni y a Driss, pero afirma que nunca hubo reuniones y que nunca había oído hablar de ellas. Esas dos personas llegaron de Marruecos y estuvieron viviendo en su mismo piso dos semanas, hasta que encontraron otro sitio en Villaverde.</p>
<p>En su declaración del 15 de diciembre -según Ouazzani-, la Policía le obligó a decir que se había ido porque Maymouni y Driss hablaban de la yihad. Que no era cierto, que nunca hablaron de eso y menos mostraron vídeos sobre el tema. Que no es cierto que le incitaran a cometer atentados ni que le mostraran esa vía como la adecuada para combatir a los cristianos. Que volvió a casa de su primo porque discutían entre ellos a todas horas y ya no les aguantaba.</p>
<p>Niega que conozca a Said Berraj y que ni al emir de Alcorcón ni a El Tunecino los ha visto jamás en la tienda de Faisal. Afirma con rotundidad que nunca ha dicho, como consta en la declaración policial, que Faisal celebrase reuniones en su tienda con Basel, El Tunecino o Driss. Acepta que estuvo en la boda de El Tunecino, pero reafirma que no lo conocía. Que fue a su boda porque un día su jefe -Faisal Allouch- le dijo que ese día iban a cerrar antes porque iban a cenar bien. Que le dijo que le acompañase y que no iba a pagar nada, y lo llevó a la boda de El Tunecino.Que esto para los marroquíes era una cosa normal.</p>
<p>Le preguntan si ha ido alguna vez a reuniones a casa de Faisal y contesta que la única vez que acudió a su casa fue porque le invitó a comer y que estaba solo. Que nunca estuvo en casa de El Tunecino y que no era verdad lo que ponía en la declaración policial respecto a ello. Que la razón por la que nunca había solicitado una ampliación de sus declaraciones era por las amenazas de los policías antes de que llegara su abogado.</p>
<p>Ouazzani afirma ante Del Olmo que no conoce a Mohamed Afalah -otro de los presuntos integrantes del grupo terrorista- y que él nunca dijo lo que consta en la declaración policial al respecto.</p>
<p>Afirma que en la segunda declaración judicial, la del 30 de diciembre de 2004, no hizo ninguna declaración al juez de lo que le estaba sucediendo porque el mismo 30 de diciembre fueron a verle los policías a los calabozos antes de subir ante el juez y le volvieron a amenazar.</p>
<p>A la pregunta de si es cierto, como consta en la declaración policial, que le dijeron si quería convertirse en mártir, manifestó que nunca se lo han dicho. Que él para la gente no es una persona ni musulmana, ni practicante, ni nada, y que sólo es una persona divertida y que nadie le diría algo así.</p>
<p>Cuando le preguntan si Driss, Mustafá o El Tunecino le dijeron que había que atentar en España como consecuencia de su posición en la Guerra de Irak, afirma que nunca ha oído hablar de eso.Que desde primeros de enero de 2003 no ve a nadie de las personas anteriormente mencionadas, hasta que entra en prisión el 16 de dicicembre de 2004. Vuelve a la carga para asegurar que no cococe a Mohamed El Egipcio ni a Amer el Azizi, ni a Abu Dahdah ni a Jamal Zougam, y que desde luego no es cierto lo que pone en la declaración judicial sobre que conoce a éste último.</p>
<p>A Ouazzani, en presencia del juez Del Olmo, le enseñan un juego de 222 fotografías. Apenas sí reconoce a una decena. El instructor le pregunta por qué reconoció a muchos más en sus declaraciones anteriores y afirma que los policías le enseñaron las fotos antes de que llegara el abogado. Que los policías le decían qué fotos tenía que firmar.</p>
<p>Que no le dijo eso antes al juez porque le amenazaron en los calabozos de la Audiencia. Que lo llevaron al cuarto donde el médico forense hace las consultas. Había dos policías altos y no estaba el médico forense. Eran policías españoles. Añade que el abogado defensor estuvo en la declaración, pero no cuando firmó las fotografías.</p>
<p>Los policías le dijeron que tenía que acordarse de los nombres que mencionó en la declaración para que luego firmase adecuadamente las fotos. «Le ponían una fotografía delante y le decían: ¿conoces a éste? Y el otro le cogía del cuello y le decía zarandeándole: ¿Lo conoces o no?, y el declarante, para que lo dejasen en paz les decía que sí».</p>
<p>Llegados a ese punto de la declaración de Ouazzani ante el juez Del Olmo, el Ministerio Fiscal hizo constar que la relación de fotografías presentadas al imputado en dependencias policiales el día 15 de diciembre de 2004 fue un juego total de 108 fotos, de las cuales reconoció a 25. Sin embargo, en ese momento -la declaración de abril de 2005- se exhibieron delante de Ouazzani 222 fotografías, constando las 108 fotografías de la vez anterior y las 25 que reconoció, y sólo fue capaz de reconocer a 10, y a algunas simplemente de vista.</p>
<p>A pesar de esta contundente declaración, 15 días más tarde, el 5 de mayo de 2005, el juez Del Olmo redactó un auto acusando a Mustafá Maymouni, Mohamed Afallah, Faissal Allouch y otros, entre los que se incluye a Mohamed Ouazzani, de un delito de integración en organización terrorista, basandose precisamente en las primeras declaraciones de éste último y olvidándose de que acababa de negarlo todo en su presencia.</p>
<p>No podemos saber si Ouazzani mintió en sus primeras declaraciones o mintió ante el juez Del Olmo, al negarlo todo y detallar la presión a la que le sometieron para fabricar su testimonio. Mohamed Ouazzani sigue en este momento inculpado y encarcelado en la prisión de Córdoba.</p>
<p><strong> APOYOS</strong></p>
<p>DECLARACION ANTE DEL OLMO</p>
<p><strong>«La Policía me obligó», a golpes,«a decirlo»</strong></p>
<p>Mohamed Ouazzani alegó ante el juez Juan del Olmo el 21 de abril de 2005 que sus declaraciones ante el juez Baltasar Garzón no respondían a la verdad y que la Policía le había arrancado con violencia una declaración falsa. Estas son las partes sustanciales de la nueva declaración:</p>
<p>«Preguntado por el Ministerio Fiscal si no estaba de acuerdo con la declaración [ante Garzón] por qué la firmó, manifiesta que antes de tomarle la declaración fue la Policía solamente para presionarle y amenazarle y le llevaron a un policía marroquí que le trató mal y le pegó y también le amenazó con expulsarle a Marruecos y que allí iba a estar 40 años en la cárcel si el declarante no decía lo que ellos querían».</p>
<p>Preguntado por qué no dijo esto cuando declaró en el Juzgado Central número 5, manifiesta que la Policía le amenazó en comisaría y le dijeron que tenía que decir lo mismo delante del juez, que si no lo expulsarían igual».</p>
<p>«Los policías le dijeron al declarante que son ellos los que meten en la cárcel o sacan de la cárcel y tenía que decir lo mismo porque el juez y la Policía trabajan juntos».</p>
<p>«Que la Policía le obligó a decir que se había ido de una casa porque Driss y Maymouni hablaban de la yihad, la guerra santa».</p>
<p>«Que ni le hablaron de la yihad, ni le mostraron vídeos, ni tuvo discusiones con ellos en relación con la yihad».</p>
<p>«Que no es cierto que ellos le incitaran a cometer atentados ni que le mostraran esa vía como adecuada para combatir a los cristianos. Que nunca había oído hablar de que había que atentar contra España como consecuencia de su posición en la Guerra de Irak».</p>
<p>«Preguntado si es cierto, como consta en la declaración policial, que le dijeron si quería convertirse en mártir, manifiesta que nunca le han dicho eso».</p>
<p>«Que los policías le decían qué fotos tenía que identificar».</p>
<p>«Que en la segunda declaración judicial, el día 30 de diciembre de 2004, no hizo ninguna indicación de lo que estaba sucediendo porque ese mismo día fueron a verle dos policías a los calabozos de la Audiencia y que le volvieron a amenazar».</p>
<p>«Que el declarante, desde primeros de enero de 2003, no ha visto a ninguna de las personas que le mencionan».</p>
<p><strong> DECLARACION ANTE GARZON</strong></p>
<p><strong>«Me propusieron cometer atentados»</strong></p>
<p>El 16 de diciembre de 2004, Mohamed Ouazzani ratificó ante el juez Baltasar Garzón, en el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, la declaración que había hecho ante la Policía un día antes. Esta es una parte literal de la transcripción con las frases más incriminatorias:</p>
<p>Garzón: «Usted dice que Mustafa es el más callado e inteligente, que ambos le hablan del Islam y su vertiente más violenta llegando a asustarle».</p>
<p>Ouazzani: «Sí».</p>
<p>Garzón: «Dice usted que le mostraban la vía de cometer atentados como la más adecuada para combatir a los cristianos, a los que consideraban enemigos. ¿Es así?».</p>
<p>El señor Ouazzani asiente a todo con la cabeza.</p>
<p>Garzón: «¿Pero, le proponen a usted directamente participar en ellos?».</p>
<p>Ouazzani: «Me explica que hay un conflicto entre nosotros los musulmanes y los cristianos».</p>
<p>Garzón: «¿A usted le proponen, directamente, participar en algún tipo de atentado?».</p>
<p>Ouazzani: «No, porque primero ellos te explican, no van a decirte que vamos a hacer algo, sin confiar en ti&#8230;»</p>
<p>Garzón: «¿Qué te explicaban?, háblalo en árabe y así nos enteramos mejor».</p>
<p>Intérprete: «Dice que le querían explicar, o le explicaban que no estaba de acuerdo con que España se haya metido en esta guerra y le querían explicar que siempre hay una guerra entre los cristianos y los musulmanes».</p>
<p>Garzón: «Bien. ¿Qué le decían en consecuencia? Es decir, frente a aquella situación, ¿qué es lo que proponían hacer?».</p>
<p>Intérprete: «Sí, su objetivo era captar a la gente, primero&#8230;».</p>
<p>Garzón: «¿Y después?»</p>
<p>Intérprete: «Sí, dice que no tenían, no le habían, no le han dicho lo que iban a hacer después».</p>
<p>Garzón: «Bien, en un momento dado, él [El Tunecino] declara aquí, usted declara que apoyaba claramente las ideas del martirio y que Sirjan [El Tunecino], Drich y Mustafa le dijeron que, ante la perspectiva del conflicto de Irak, España se convertía en enemigo del Islam y que había que atentar en España. ¿No es así?».</p>
<p>Ouazzani: «Sí».</p>
<p>Garzón: «Bien. ¿Cuándo el dijeron eso?».</p>
<p>Ouazzani: «Pues eso no, no me acuerdo bien el tiempo fijo, pero eso pasa tiempo, no era en la época cuando vivo con ellos».</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0573.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XXI): ¿El policía que preparó las bombas?</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Aug 2005 17:03:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 22/08/05):</p>
<p>Un informe de la Unidad Central de Información fechado el 20 de mayo de 2005 vincula al policía Ayman Maussili Kalaji, dueño del establecimiento Test Ayman, que liberó los teléfonos que supuestamente se emplearon para la fabricación de las mochilas bomba, con la conexión de los móviles a los cables que unían las alarmas con los detonadores.Inciden en que el funcionario fue en su juventud miembro de una facción guerrillera, que posee conocimientos de electrónica y que «existen múltiples elementos para dudar de una actuación ingenua» por parte del policía en la liberación de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10308/los-agujeros-negros-del-11-m-xi-%c2%bfel-policia-que-preparo-las-bombas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 22/08/05):</p>
<p>Un informe de la Unidad Central de Información fechado el 20 de mayo de 2005 vincula al policía Ayman Maussili Kalaji, dueño del establecimiento Test Ayman, que liberó los teléfonos que supuestamente se emplearon para la fabricación de las mochilas bomba, con la conexión de los móviles a los cables que unían las alarmas con los detonadores.Inciden en que el funcionario fue en su juventud miembro de una facción guerrillera, que posee conocimientos de electrónica y que «existen múltiples elementos para dudar de una actuación ingenua» por parte del policía en la liberación de los móviles.La empresa Test Ayman fue montada en otoño de 1999 por José Carlos Serrano Gómez. El 20% del capital fue aportado por la ex mujer de Kalaji, Marisol Ruiz Sánchez -una policía que trabaja en la comisaría de Alcalá de Henares-, en representación de su hija, Aroa Ruiz Sánchez.<span id="more-10308"></span></p>
<p>Cada vez se hace más patente el papel protagonista en la trama del 11-M del policía español de origen sirio Ayman Maussili Kalaji.El informe que un inspector jefe -con el carné policial 13.610- envía al juez Juan del Olmo el 20 de mayo de 2005, tras las revelaciones sobre el personaje que acababa de hacer EL MUNDO, es demoledor.</p>
<p>Donde más hincapié hace el informe policial es en sus conocimientos de electrónica y en la manipulación que se hace en su establecimiento de los teléfonos que presuntamente se utilizaron para cometer los atentados.</p>
<p>«Cotejando las fechas de compra, de liberación de los equipos y la realización de los atentados, nos encontramos en un periodo muy corto de tiempo: del 3 al 8 de marzo del 2004 y los atentados fueron el 11. Vemos que los equipos recibidos el día 4/03/04 son los que tienen Imeis que conocemos como relacionados directamente con las mochilas bomba. En las investigaciones del 11-M aún flota una pregunta: ¿Quién [en negrita en el original] «realizó las operaciones de soldado de los cables, en el vibrador de los teléfonos móviles, para que enlazaran con los detonadores?».</p>
<p>«Es evidente que no cabe descartar que alguno de los terroristas realizara dicha operación, pero no se ha encontrado equipo adecuado para ello. Esta persona» -Kalaji- «tiene los conocimientos suficientes para ello y realmente queda muy poco tiempo para que los terroristas trataran de buscar a otro comerciante, ingenuo o no, para realizar dichas operaciones».</p>
<p><strong> UNA DELICADA OPERACION</strong></p>
<p>El párrafo 10 de las conclusiones del informe pone a Maussili a los pies de los caballos: «Teniendo el perfil correspondiente a un posible islamista radical&#8230; habiendo participado de forma efectiva en una delicada operación en los equipos telefónicos, sin cuyo trabajo no hubiera sido posible la utilización de las tarjetas telefónicas utilizadas por los terroristas, y en consecuencia, no hubiera sido posible la utilización de los mismos como temporizadores de los referidos artefactos explosivos, aunque no existan evidencias de una actuación maliciosa, existen múltiples elementos para dudar de una actuación ingenua del mismo» [se refiere a Ayman] en esa operación».</p>
<p>Como ya puso de manifiesto EL MUNDO -en las revelaciones sobre el tema de Antonio Rubio-, la Policía concluye su informe con una frase rotunda: «Por todo ello, se considera conveniente la práctica de investigaciones más profundas sobre su persona, actividades y relaciones y no descartando la detención del mismo y registro de su domicilio y taller». Es evidente que el juez hasta ahora no ha hecho caso de esta conclusión.</p>
<p>Lo que el informe deja claro -al margen del grado de implicación que pudo tener Kalaji- es que las Fuerzas de Seguridad, un año después de los atentados, consideran muy improbable que los imputados como autores materiales fueran los que prepararan los móviles y reconocen que no se les ha encontrado los utensilios técnicos necesarios para hacerlo.</p>
<p>La Policía aporta muchos datos sobre la formación militar de Kalaji. Se enfatiza su condición de religioso musulmán y su perfil «correspondiente a un posible islamista radical», al menos en su juventud.</p>
<p>Se señala la presencia de dos documentos suyos en el piso de la calle de Virgen del Coro nº 11 de Madrid, donde trabajaban y vivían varios de los imputados en los atentados. Uno de esos documentos demuestra que Kalaji conoce a Moutaz Almallah Dabs, ya que le vende un estudio en 1995 situado en la calle de Mirto nº 9 de Madrid. La operación de compraventa es de 1.200.000 pesetas, pagaderas antes del 4 de noviembre de 1995.</p>
<p>Moutaz, detenido en Londres, es el hombre cuyos abogados intentan retrasar su extradición a España invocando que en nuestro país impera «la Inquisición». Es además el hermano de Mouhannad Almallah, el imputado en los atentados que se afilió al PSOE después del 11-M. Aún no se conocen los nombres de los miembros del PSOE que avalaron su ingreso en el partido. El segundo documento encontrado en Virgen del Coro, el piso alquilado por Moutaz Almallah a los terroristas, es una citación del Decanato de los Juzgados de Madrid con fecha del 17 de octubre de 2001, el mismo año en que Ayman tiene un tropiezo con la justicia.</p>
<p><strong> FRAUDE EN TARJETAS DE CREDITO</strong></p>
<p>Estuvo inculpado por una denuncia que tramitó la Guardia Civil como presunto autor de un delito de estafa, mediante uso fraudulento de tarjetas de crédito en su establecimiento Test Ayman. La causa se sobreseyó, el 30 de junio de 2001, al considerarse que no quedaba probada su actuación maliciosa.</p>
<p>En concreto, fue el propio Ayman quien en su establecimiento Test Ayman situado en el paseo de Santa María de la Cabeza nº 177 de Madrid, pasó varias tarjetas de crédito por su TPV, el Terminal Punto de Venta, que resultaron fraudulentas, para pagar material de telefonía móvil por importe de 8.132.000 pesetas.Kalaji tuvo que declarar por ello en un atestado policial, instruido por la Guardia Civil, el 27 de diciembre de 2000. Volvió a hacerlo el 27 de diciembre de ese mismo año, pero esta vez ya en calidad de imputado.</p>
<p>No se atribuyó a «persona alguna determinada» la comisión del delito. Tampoco se acreditó que Ayman estuviera en connivencia con la persona que realizó la compra ni se pudo probar su malicia.</p>
<p>El nombre de Ayman se hizo conocido para la opinión pública cuando se supo que en un establecimiento con ese nombre se habían liberado los móviles de los atentados.</p>
<p>El propio Kalaji reconoció, en su declaración policial del 16 de marzo de 2004, que en su local se liberaron los días 4 y 8 de marzo de 2004 teléfonos Trium por encargo de Bazar Top.Uno de ellos estaba en la mochila número 13, la que se encontró en la comisaría de Puente de Vallecas. Curiosamente, la pegatina con el número de Imei que llevaba ese teléfono no correspondía con el aparato. Alguien -que tuvo acceso a los teléfonos- la había cambiado por otra que estaba en otro de los teléfonos del lote liberado por Ayman.</p>
<p>EL MUNDO hizo pública la coincidencia de que una hermana suya trabajaba como traductora para la Policía, desde 1989. Nuestro periódico llamó también la atención sobre que la ex mujer de Kalaji, María Soledad Ruiz Sánchez, fuera también policía y estuviera destinada en la comisaría de Alcalá, donde se encontró la furgoneta con los restos de explosivos.</p>
<p><strong> LA POLICIA DE ALCALA, COPROPIETARIA</strong></p>
<p>Pues bien, lo que ahora podemos afirmar es que Marisol, como la llaman sus amigos, participó en la puesta en marcha del establecimiento Test Ayman. La tienda no era pues propiedad de un policía, sino de dos.</p>
<p>Test Ayman se monta en otoño de 1999. El 60% del capital -300 sobre 500 participaciones- lo aporta José Carlos Serrano Gómez.Este, junto a varios hermanos, está vinculado a empresas variadas relacionadas con temas diversos, como el aprendizaje de la conducción para escoltas, informática, hostelería, mobiliario, venta de automóviles, técnicos en formación de personal etcétera. En el listado están, entre otras muchas, Conducción de Seguridad, Javaphone, Astursureño, Suiza de Oriente Medio, Confort Plus Tiendas -con sede social en Asturias-, Asesores y Consultores Serrano, Flotauta, Alfar, etcétera.</p>
<p>Es curioso que la tienda que nos ocupa se llame Test Ayman a pesar de que Ayman Maussili no fue administrador único hasta un tiempo después de la constitución de la empresa y de que sólo estuviera a su nombre un 20% -100 participaciones de 500-. El último 20% se puso a nombre de Aroa Ruiz Sánchez representada por su madre, Marisol Ruiz Sánchez, la ex mujer policía de Kalaji.</p>
<p>El domicilio social de Test Ayman se inscribió en la calle de Antonio López 78, de Madrid, el mismo en el que estaba domiciliada la empresa Tecniprima, de la que fue administrador Kalaji hasta el 22 de marzo de 1999, fecha en que cedió su puesto a Hansa Mohamed Muhiyadeen. Algunas de las empresas de José Carlos Serrano Gómez están vinculadas también al mismo domicilio de Antonio López 78.</p>
<p><strong> UN FUNCIONARIO DE SEGUNDA FILA</strong></p>
<p>Ayman parece lo que es, un simple funcionario de segunda fila, de baja psicológica desde hace unos meses. Nadie podría reconocer en este policía veterano adscrito al Grupo de Menores, Grume, de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Madrid, a un miembro de uno de los grupos combatientes de Oriente Próximo más activos de los años 70.</p>
<p>Sin embargo, está probado -así lo acreditan los propios documentos que él mismo presentó en su día- que el español de origen sirio Ayman Maussili Kalaji -1,68 de estatura, ojos y pelo castaños, nariz alargada y 46 años recién cumplidos- fue nada menos que Nadim Dib Salem, un miembro con carné del Frente Democrático para la Liberación de Palestina, una organización marxista leninista que preconizaba la lucha armada, la guerra revolucionaria contra el imperialismo. Amparados en sus siglas se cometieron decenas de atentados.</p>
<p>Ayman cursó hace 25 años, en el mes de diciembre de 1980, una solicitud para acogerse a la condición de refugiado en España.Se la rechazaron el 17 de septiembre de 1981. El 26 de octubre volvió a la carga y presentó en su favor un montón de documentos.Entre ellos estaba una tarjeta de refugiado palestino en El Líbano para el que empleaba un tercer nombre, el de Samir Kouri. En los medios policiales siempre se le conocería en el futuro con el nombre de guerra de Roberto.</p>
<p>En el acta de declaración ante la Brigada Central de Extranjeros expuso que había participado en acciones militares contra el propio Ejército sirio y contra el Estado de Israel, después de haber realizado varios cursos de tipo político y militar. Fue uno de los instructores militares «imprescindibles» de los comandos del FDLP en el sur de Beirut.</p>
<p>Realmente no parecían las mejores credenciales para conseguir el estatuto de refugiado, teniendo en cuenta que los papeles de la Policía en los que se tramitaron sus peticiones llevaban todavía el escudo del aguilucho, el escudo impuesto por Franco.A pesar de todo ello, la propia Brigada Central de Extranjeros de la Comisaría General de Información ya había enviado en el mes de diciembre de 1980 un escrito en el que, «a juicio de la brigada, podría accederse» a la solicitud. Ya entonces se destaca que habla correctamente árabe, inglés y un poco de ruso.</p>
<p>En sus alegaciones, se presenta como un técnico en electrónica y adjunta un diploma concedido en 1980 por el Instituto Jemhoriet de Damasco. En el informe policial de mayo se resalta que mal podía haber estado combatiendo contra lo sirios en El Líbano y a la vez estar estudiando en Damasco para sacarse el título en electrónica.</p>
<p>A pesar de esa mentira flagrante, Kalaji consiguió su estatus de refugiado y comenzó a colaborar en 1983 como traductor en la Comisaría General de Información. Obtuvo la nacionalidad española y en 1990 ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía después de aprobar el curso correspondiente en la Academia de Avila.</p>
<p>Tras un corto periodo en Palma de Mallorca, realizó prácticas en la Comisaría General de Información desde el 18 de octubre de 1990 hasta el 13 de diciembre de 1991. Después, fue destinado a Tarrasa.</p>
<p>A petición expresa del juez Baltasar Garzón volvió unos meses a la Comisaría de Información, del 5 de septiembre de 1994 al 3 de marzo de 1995.</p>
<p><strong> «¿PROFESION?»: «COMERCIANTE»</strong></p>
<p>A pesar de toda su trayectoria en las Fuerzas de Seguridad, en el momento de prestar declaración por la liberación de los móviles del 11-M en su establecimiento, Ayman Kalaji no mencionó su condición de policía ni sus 25 años de servicio. Resulta cuanto menos chocante que en el propio Complejo Policial de Canillas, en las dependencias de la Comisaría General de Información, y ante dos compañeros, conteste a la pregunta ¿dónde trabaja? que en la empresa Test Ayman. Como si el hecho de que fuera policía no fuera conocido en aquel lugar ni resultara relevante.</p>
<p>Se limitó a afirmar que conocía el establecimiento Bazar Top y que de una forma habitual liberaban teléfonos móviles de ese comercio. Sobre los liberados el día 4 de marzo -12 terminales entre los que estaba el hallado en la mochila bomba de la Comisaría de Vallecas-, se remite a la nota de entrega con la factura correspondiente, ya que ese día sólo estuvo «un momento» en su local.</p>
<p>Hace constar que revisando las notas de entrega del mes de marzo existe otra, del 8 de marzo de 2004, en el que Bazar Top SL les llevó, entre otros terminales, cuatro Trium como los 12 del día 4. Y aquí comete un absurdo error en su declaración. Ayman afirma que los Imeis de esos últimos cuatro Trium que liberan en su tienda el día 8 de marzo «son correlativos».</p>
<p>No lo son, y él debe saberlo, porque en la nota se lee claramente su numeración. Las últimas siete cifras de esos Imeis son: 1034044, 0170174, 1092444,1030025. No sólo no son correlativos, sino que hay miles de números de diferencia entre unos y otros.</p>
<p>La Policía, y más tarde, el juez dan un trato muy diferente a los cuatro ciudadanos de origen indio a los que se ha relacionado con los dos establecimientos que proporcionaron los teléfonos y las tarjetas a los presuntos autores de la masacre.</p>
<p>Y es que hay indios buenos e indios malos. En un primer momento, se confundió a la opinión pública con la idea de que eran los mismos indios los que proporcionaron los teléfonos y las tarjetas.Todavía hoy se publican diagramas y se hacen informaciones al respecto en el que no se hace diferencia alguna.</p>
<p>Los hechos son que a los encargados del establecimiento Bazar Top que vendió los teléfonos móviles Trium, Sures Kumar y Vinay Kohli, se les encarceló durante 43 días y se les ha imputado por colaboración con los terroristas del 11-M. Todo su delito fue vender teléfonos móviles a unos ciudadanos que hablaban en un idioma extranjero -los clientes dijeron que eran búlgaros-.</p>
<p>El informe incriminatorio de la Policía produce sonrojo. Argumenta que aunque los clientes dijeron que hablaban en búlgaro, bien podría ser árabe. Como si un ciudadano indio nacido en la zona que hoy es Pakistán no supiera distinguir el árabe.</p>
<p>Lo más chocante es que la Policía identifica a uno de los dos compradores -de rasgos europeos- con Jamal Ahmidan El Chino, basándose en el detalle aportado por el vendedor indio de que tenía los dientes separados. Se olvidan de que Ahmidan estaba el día de esa compra -el 4 de marzo de 2004- en Ibiza.</p>
<p>Las protestas de inocencia de los dos atribulados indios no sirvieron de nada. Además de estar imputados en los atentados y de que el juez tardara 43 días en liberarlos, se vieron sometidos a la recogida de muestras de ADN -algodones empapados en su saliva, etcétera- como el resto de los presuntos terroristas detenidos para comprobar si se encontraba alguna prueba incriminatoria en relación con los explosivos. Dieron negativo.</p>
<p>Pero lo más sorprendente es la diferencia de trato con otra pareja de indios, los que vendieron las tarjetas telefónicas implicadas en los atentados. Una de esas tarjetas, la encontrada en la mochila de la Comisaría de Vallecas, llevó a la detención de la célula de Lavapiés.</p>
<p><strong> INDIOS BUENOS; INDIOS MALOS</strong></p>
<p>El sábado 13 de marzo de 2004, la Policía, siguiendo la pista de las tarjetas y los móviles, procedió a las primeras detenciones.Y aquí viene lo más curioso. A los indios que vendieron móviles a unos búlgaros y que declaran que no saben nada, les imputan y encarcelan. A los indios del Sindhu Enterprise S.L., Shringi Kantesh Kumar y su esposa Purmina, los que proporcionan las tarjetas a los moritos de Lavapiés, les declaran testigos protegidos, ocultan sus nombres a los medios y quedan al margen de cualquier acusación. Y eso a pesar de que uno de ellos asegura que ha llevado personalmente las tarjetas hasta el locutorio de la calle Tribulete de Madrid, el que regenta Jamal Zougam. Por cierto, las declaraciones de ambos -hechas por separado- tienen los párrafos fundamentales idénticos, en cada una de sus palabras.</p>
<p>No pueden acreditar los números de esas tarjetas porque las 100 que vendieron a Zougam forman parte de un lote que proviene de 30 tarjetas proporcionadas a Bazar Top por la empresa bilbaína Uritel y de 200 tarjetas aportadas por el proveedor mayorista Interdist Móvil.</p>
<p>No existe constancia de la numeración de las tarjetas que vendió Bazar Top al locutorio de Zougam. ¿Cómo pueden estar seguros de que fue el bazar de Zougam quien se las proporcionó al grupo terrorista y no otro bazar cualquiera?</p>
<p>La propia Policía, en sus informes al juez, sólo se atreve a emplear el condicional en relación a varios de los números que manejaron los terroristas. «Podría ser» -afirman- «de una de las 70 tarjetas que llegaron al locutorio de Zougam». No hay quien dé más.</p>
<p>El colmo de los colmos llega cuando observamos que la Policía atribuye como comercializado por el locutorio de Zougam un número de móvil, 645658495, vinculado con el terrorista Mohamed Beldadj, a pesar de que el 20 de marzo de 2004 el sirio Abdul Khalek Al Jondi declaró a la Policía que lo había comercializado él mismo dentro de un lote de 2.000 tarjetas que compró en el año 2003 a la empresa Laxmi.</p>
<p>Varias de esas tarjetas las vendió este sirio a El Tunecino y los hermanos Almallah. ¿Recuerdan? A uno de ellos es a quien le vendió el estudio el policía Kalaji. El círculo se cierra una vez más.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0560.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<item>
		<title>Los agujeros negros del 11-M (XX): Las mentiras de la metenamina</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/10307/los-agujeros-negros-del-11-m-xx-las-mentiras-de-la-metenamina/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Aug 2005 16:58:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 12/08/05):</p>
<p><span class="cuerpo">Una petición a Juan del Olmo por parte de la Guardia Civil, en marzo de 2005, puso en marcha una providencia del juez por la que se han descubierto graves errores de la Policía en la identificación de los explosivos del 11-M. El propio responsable de los Tedax, el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, ha reconocido, en un documento enviado al magistrado, que se equivocaron al informarle de que los componentes químicos de los restos de explosivos encontrados en la furgoneta de Alcalá y los de la mochila de la comisaría de Vallecas eran </span>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10307/los-agujeros-negros-del-11-m-xx-las-mentiras-de-la-metenamina/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 12/08/05):</p>
<p><span class="cuerpo">Una petición a Juan del Olmo por parte de la Guardia Civil, en marzo de 2005, puso en marcha una providencia del juez por la que se han descubierto graves errores de la Policía en la identificación de los explosivos del 11-M. El propio responsable de los Tedax, el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, ha reconocido, en un documento enviado al magistrado, que se equivocaron al informarle de que los componentes químicos de los restos de explosivos encontrados en la furgoneta de Alcalá y los de la mochila de la comisaría de Vallecas eran los mismos. Erraron también al asegurarle que entre los componentes habituales de la dinamita Goma 2 Eco se encontraba la metenamina.Dicen que todo fue debido a un error de «transcripción» y que la Goma 2 que analizaron estaba -inexplicablemente- contaminada con metenamina, un producto que se utiliza para fabricar bombas de alta potencia.<span id="more-10307"></span>Informes que constan en el sumario del 11-M señalan que la Policía engañó al juez Juan del Olmo en datos esenciales sobre la composición de los explosivos que se utilizaron en los atentados.</p>
<p>El hecho más relevante -publicado ayer por Libertad Digital- es que las Fuerzas de Seguridad ocultaron al magistrado que los componentes químicos de los restos de explosivos encontrados en la furgoneta Renault Kangoo -aparcada en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares- no coincidían en un componente con los encontrados en la mochila hallada en la comisaría de Vallecas.</p>
<p>El tema es de una gravedad extrema. En los documentos enviados al juez por el entonces responsable de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, se aseguraba que se trataba del mismo tipo de explosivo basado en la coincidencia de sus componentes. El día 12 de marzo los peritos del departamento de Manzano firman un primer informe, que califican de preliminar, en el que se detalla la composición química del material explosivo hallado en la furgoneta.Lo cotejan con una muestra de Goma 2 Eco y afirman que el resultado en ambos casos contiene: nitrocelulosa, nitroglicol, nitrato amónico, ftalato de dibutilo, metenamina y carbonato cálcico.</p>
<p>El mismo día 12 de marzo de 2004, hacen un análisis de la masa explosiva encontrada en la mochila de la comisaría de Vallecas y concluyen que coincide con los ya enumerados excepto en la presencia de metenamina. No hay rastro de este producto y, por tanto, la composición química es diferente.</p>
<p>A pesar de eso, a la opinión pública le llegó la versión de que en ambos casos se trataba del mismo tipo de explosivo, precisamente dada la coincidencia de sus componentes químicos. Era falso y esa mentira se corroboró ante el juez en el informe policial del 20 de abril, en el que se afirmaba que en el explosivo de la mochila de Vallecas estaba presente la metenamina.</p>
<p>La mentira se prolongó en el tiempo sin que nadie la desmintiera hasta que en marzo de 2005, es decir un año después, la Guardia Civil solicita al juez la ampliación de datos sobre la composición química de los explosivos de los atentados para cotejarlos con los que ellos han analizado de la mochila encontrada en las vías del AVE.</p>
<p>El 5 de abril de 2005 el juez Juan del Olmo envía una providencia a la Comisaría General de Información para averiguar de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos «si en todas o algunas de las muestras obtenidas en las distintas actuaciones derivadas de los atentados del 11 de Marzo de 2004 y 3 de abril de 2004 (sustancias explosivas intervenidas o muestras de las mismas) se ha localizado la presencia de la sustancia conocida como metenamina».También quiere saber si esa sustancia «aparece en la muestra patrón explosiva Goma 2 fabricada por Unión Española de Explosivos, UEE» y «si la metenamina es una sustancia contaminante ajena y extraña a la composición originaria de la sustancia explosiva Goma 2».</p>
<p><strong> LA TRAMPA DE LA GUARDIA CIVIL</strong></p>
<p>Es evidente que la Guardia Civil quiere los datos de la Policía porque tiene los análisis de los explosivos de la mochila que se encontró en las vías del AVE en Mocejón (Toledo) y sabe que en la composición de la Goma 2 Eco no interviene la metenamina.En la petición al juez, firmada por el teniente Angel Dorado Sánchez, no consta si la Guardia Civil encontró metenamina en los restos de la mochila del AVE. No descubre sus cartas hasta ver si la Policía se reafirma en sus informes anteriores.</p>
<p>La Guardia Civil pone así en un aprieto a la Policía ante el juez. La contestación de Sánchez Manzano y su intento de explicar lo inexplicable desbaratan toda la actuación de su departamento.</p>
<p>Con su tergiversación inicial, no corregida a lo largo de todo un año, se potenció un hecho falso que, sin embargo, ha quedado impreso a fuego en los ciudadanos: los explosivos de la furgoneta y de la mochila de Vallecas eran idénticos. Así, ha intentado explicar Manzano esa falsedad en su contestación al juez, fechada el 20 de abril de 2005: «En el informe policial de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos de 26 de abril de 2004 en su página ocho, por error de transcripción, se nombra metenamina como sustancia presente en el explosivo recuperado tras la desactivación de la bolsa bomba de la comisaría de Vallecas». A continuación se explica que la metenamina no es una sustancia explosiva en sí misma y que se emplea en cosas como desinfectantes de urinarios.Manzano justifica que no se hayan hecho otras menciones a la metenamina en sus informes por considerarlo un producto irrelevante para la identificación de un explosivo.</p>
<p>Pero, lo más chocante, es que el comisario acepta ahora con naturalidad que la Goma 2 Eco no lleva metenamina en su composición. Justo lo contrario de lo que aseveró en su primer informe sobre los explosivos del 11-M.</p>
<p>Cabría pensar en un error de transcripción si consideramos que los primeros análisis se hicieron con precipitación. Pero hay que remarcar que Manzano envía al juez el informe pericial en el que se comete el error más garrafal un mes y medio después de los hechos, el 26 de abril.</p>
<p>La explicación que da al magistrado para intentar justificar por qué le dijeron que en la composición de la Goma 2 Eco se incluye la metenamina es de lo más chocante. Así, mantiene que la presencia de metenamina en la muestra del cartucho de Goma 2 Eco que analizaron para compararlo con el explosivo de la furgoneta es fruto de que ese producto estaba «contaminado». La misma contaminación que había sufrido la dinamita de la furgoneta. Por eso los componentes coincidían.</p>
<p><strong> COMO FABRICAR BOMBAS TERRIBLES</strong></p>
<p>La metenamina -conocida científicamente como hexametilentetramina- no es un producto de uso cotidiano que se encuentre esparcido por doquier. A pesar de que Manzano lo menciona como «antiséptico urinario», la realidad es que se trata de un producto altamente tóxico que se emplea en la fabricación de cyclonita -como también reconoce más tarde el propio Manzano- un explosivo 150 veces más potente que el TNT.</p>
<p>La cyclonita, también denominada Hexógeno o RDX, se ha hecho desgraciadamente famosa por ser el explosivo utilizado por los chechenos en atentados como el derribo de dos aviones Tupolev en pleno vuelo en agosto de 2004. Cuatro años antes lo utilizaron para volar dos edificios de viviendas en pleno Moscú, con un saldo de 300 muertos.</p>
<p>En Internet existe una página, la del manual del perfecto terrorista, en la que se explica con todo lujo de detalles cómo añadir pastillas de metenamina a un concentrado de ácido nítrico, agua destilada y tabletas de sal para conseguir una bomba letal.</p>
<p>La metenamina se utiliza también para la fabricación del HMX, High Melting Explosive, uno de los explosivos militares más potentes.</p>
<p>Después de leer estas últimas líneas, ¿no se les ponen los pelos de punta al comprobar que la dinamita del 11-M estaba «contaminada» según el informe de los Tedax con este producto?</p>
<p>¿Por qué lo incluyeron como uno de los componentes «habituales» de la Goma 2? Resulta grotesco e inimaginable que el juez, un año más tarde del 11-M, no supiera aún la composición exacta de los explosivos utilizados en los atentados. Hay quien se empeña en que todo está aclarado hace tiempo en este tema. Las mentiras oficiales, que convencieron a tantos millones de españoles, se van descubriendo inexorablemente. El sumario aporta datos, hechos, informes que demuestran, cuando menos, profundas contradicciones.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0553.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
<p></span></p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XIX): Las mentiras de &#8216;Manolón&#8217;</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Aug 2005 16:54:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 07/08/05):</p>
<p><span class="cuerpo">En muchos documentos del sumario, a los que ha tenido acceso EL MUNDO, se pone al descubierto la íntima amistad entre varios implicados en los atentados: el ex minero Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, y el jefe del Grupo de Estupefacientes de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, Manolón. Este, según han declarado otros dos miembros de la trama de Avilés, Javier González Díaz, El Dinamita, y Rubén Iglesias Díaz, avisaba a Emilio de las redadas y sacaba de apuros a Antonio cuando le pillaban con trapicheos de coches robados.Se confirma, así, </span>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10306/los-agujeros-negros-del-11-m-xix-las-mentiras-de-manolon/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 07/08/05):</p>
<p><span class="cuerpo">En muchos documentos del sumario, a los que ha tenido acceso EL MUNDO, se pone al descubierto la íntima amistad entre varios implicados en los atentados: el ex minero Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, y el jefe del Grupo de Estupefacientes de la comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, Manolón. Este, según han declarado otros dos miembros de la trama de Avilés, Javier González Díaz, El Dinamita, y Rubén Iglesias Díaz, avisaba a Emilio de las redadas y sacaba de apuros a Antonio cuando le pillaban con trapicheos de coches robados.Se confirma, así, la íntima amistad del policía con los encausados.Antonio Toro llegó a avisar al inspector de que miembros de la Unidad de Información Exterior de la Guardia Civil estaban detrás de sus pasos tras comprobar que en el teléfono del policía se habían recibido numerosas llamadas de muchos implicados en los atentados.La primera bofetada de realidad que se recibe al asomarse a los 100.000 folios del sumario del 11-M es comprobar cómo las Fuerzas de Seguridad han tratado de eludir sus responsabilidades, en medio de un cruce de descalificaciones.<span id="more-10306"></span></span></p>
<p>El teniente coronel Antonio Rodríguez Bolinaga, cesado como jefe de la Comandancia de Gijón, escribe que percibe «una intensidad de odio impensable» para referirse al informe de 12 folios enviado al juez desde la Comandancia de Oviedo -que EL MUNDO ya adelantó en su día y que desmenuzó ampliamente en su edición del martes-.</p>
<p>Y todo porque se acusa a los distintos estamentos policiales de «negligencias, errores, dejadez y falta de interés».</p>
<p>En el informe se afirma, además, algo mucho más incómodo para todos. Y es que la banda de Avilés -la que supuestamente proporcionó los explosivos para los atentados- pudo ser desmantelada mucho antes del 11-M en varias ocasiones. Acusan, además, al coronel Félix Hernando, responsable de la UCO, la Unidad Central Operativa de la Benemérita, de imprecisiones, falsedades y mentiras flagrantes en su comparecencia ante la Comisión del 11-M en el Congreso.</p>
<p><strong> UNA COMISARIA PECULIAR</strong></p>
<p>Ridiculizan el «vasto operativo» -el que nunca existió- de la primavera de 2003 después de que Nayo, José Ignacio Fernández, diera todo tipo de detalles inútilmente, tanto a la Policía como a la Guardia Civil sobre el tráfico de explosivos y la tenencia de un verdadero arsenal de armas de Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, la banda de Avilés.</p>
<p>En definitiva, se lanza un cúmulo de agravios que ponen de relieve fallos muy graves en materia de seguridad y que evidencian que se permitió, inexplicablemente, que las cosas siguieran su curso, lo que propició la tragedia de los atentados.</p>
<p>Es curioso que, al hablar de la banda de Avilés, los proveedores de la dinamita, siempre se haya puesto el foco de atención sobre la Guardia Civil asturiana dejando a un lado la peculiar actuación de la Policía.</p>
<p>Las declaraciones de los imputados españoles en los atentados ponen de manifiesto la cercanía de todos ellos con mandos de la policía asturiana.</p>
<p>El jefe del grupo de estupefacientes de la Comisaría de Avilés, el inspector Manuel García Rodríguez, dejó a entender en su comparecencia ante la Comisión del 11-M en el Congreso que su relación con Emilio Suárez Trashorras -uno de los implicados en la venta de los explosivos a la célula integrista islámica- era ocasional.</p>
<p>Se trataba, según él, de un confidente ocasional, de poca monta, con el que sólo hablaba de trapicheo de drogas. «Desde finales de 2002 era una relación en plan coloquial, de vecindad». «No llegaba a la amistad». «Siempre le dije que no me pidiera ningún tipo de árnica, ningún favor». «Yo no le saqué la cara por ningún lío». «Su hermana Carmen nunca me llamaba. Después de que me lo pidiera Emilio le facilité a ella un trabajo de auxiliar en una empresa». Y luego, casi entre sollozos, terminó su intervención pidiendo perdón a las víctimas del 11-M por su posible negligencia.</p>
<p>La realidad que se expone en el sumario es muy diferente y no se comprende que, a la vista de ello, Manuel García siga en su puesto y haya recibido el homenaje de sus superiores y compañeros.</p>
<p>En sus testimonios ante el juez prácticamente todos los implicados en la trama de Avilés contradicen sus declaraciones. Aseguran que Manolón, como se le conocía al policía, mantuvo un trato íntimo y continuado con Trashorras hasta después de los atentados.Que sacó de apuros a Antonio Toro, el cuñado de Emilio, cuando le pillaron traficando con coches robados. Que avisaba a Emilio para que parara sus actividades delictivas cuando la policía de su comisaría iba a hacer una redada. Y que Emilio le contaba todo aquello de lo que se enteraba y le hablaba de todas las personas con las que tenía relación.</p>
<p><strong> UNA RELACION MUY PECULIAR</strong></p>
<p>La Guardia Civil descubrió, además, las numerosas llamadas que recibió Manolón desde teléfonos de personas involucradas en los atentados y en fechas clave.</p>
<p>Manuel García afirma en un informe policial, y así consta en una nota entregada al juez por la Comisaría General de Información, que «a finales de 2002, como existían dudas sobre el comportamiento de Trashorras y la veracidad de sus informaciones sobre supuestos tráficos de estupefacientes, por el jefe de grupo antes citado» -Manuel García- «se corta la relación que él pretendía mantener y se limita a contactos esporádicos, favorecidos únicamente por la relación de proximidad vecinal».</p>
<p>No es cierto, si consideramos las declaraciones de los imputados.</p>
<p>Rubén Iglesias Díaz, por ejemplo, declaró el 12 de junio de 2004 que el policía de Avilés Manuel García era íntimo de los padres de Emilio Suárez Trashorras. Como detalle anecdótico, éste le llamaba al inspector El Pelirrojo, por el color de su pelo y de su barba. Lo más grave es que Rubén afirma en su declaración que Emilio le había comentado que Manuel García le avisaba cuando iban a apretar en la calle. Sencillamente -siempre según la versión del declarante-, Manuel llamaba a Emilio para que dejara de trapichear con drogas si desde su comisaría estaban preparando una redada.</p>
<p>Por su parte, Javier González Díaz, El Dinamita, ratificó el 11 de junio de 2004 en su declaración -y así consta en el sumario- la íntima amistad entre el policía y Emilio.</p>
<p>Javier, un hombre de 53 años, sin trabajo hasta el momento de su detención, había sido condenado y encarcelado por tráfico ilícito de explosivos a finales de los años 70. En su declaración como implicado en los atentados del 11-M explicó que él también era un colaborador de la policía. Concretamente, había utilizado el nombre de guerra de Quique para infiltrarse en un asunto de falsificación de moneda.</p>
<p>El Dinamita declaró que Emilio Suárez Trashorras tenía una relación intensa con el policía Manuel García, al que llamaban El Comisario.«Deben ser amigos íntimos, porque siempre estaban juntos por la tarde. Emilio me dijo que Manuel era como un padre para él».</p>
<p><strong> &#8216;MANOLON&#8217; Y EMILIO, AMIGOS INTIMOS</strong></p>
<p>«Comían muchas veces juntos en el restaurante El Abogado. Se veían casi todos los días, antes de los atentados. Fue Manuel quien metió a su hermana Carmen» -la mujer de Antonio Toro- «en la seguridad de El Corte Inglés».</p>
<p>El propio Emilio Suárez Trashorras, en su declaración del 16 de noviembre de 2004, detalló sus conversaciones con el policía desde el verano de 2001, después de que encarcelaran a su cuñado Antonio Toro tras la operación Pipol. En aquella ocasión la policía encontró, en un garaje alquilado por Toro, 16 cartuchos de dinamita, en estado precario, además de una importante cantidad de drogas.</p>
<p>Emilio relata sin el menor pudor que llegó a un trato de colaboración con el policía a cambio de que éste le ayudara a sacar de la cárcel a Toro, antes de Navidad. El policía ha explicado en una nota informativa que lo hizo después de conocer que el padre de Antonio Toro estaba muy enfermo y quería aliviarle el disgusto por el encarcelamiento de su hijo.</p>
<p>Trashorras asegura que el funcionario Manuel García ayudaba a Toro cuando éste tenía problemas con los coches robados. Según la declaración de Emilio -ratificada más tarde por el propio Antonio Toro-, Manuel sacó a éste de un apuro con dos Cheroquis localizados en Ceuta y en Avilés, vendidos por Toro y que resultaron robados.</p>
<p>Es evidente que aquí ya no estamos hablando de tráfico de drogas, sino de una red de coches robados que desde España los desviaba hasta Africa a través de Marruecos. La policía asturiana ya fue investigada por Asuntos Internos hace varios años en esta misma dirección.</p>
<p>Antonio Toro, en su declaración como imputado, confirmó estos hechos. Aceptó que Manuel García le había hecho favores y que, cuando pillaron en Ceuta un Cheroki robado, llamó a Manolón y éste lo solucionó.</p>
<p>Uno de los asuntos que más intrigó, dos meses después de los atentados, en las comandancias de la Guardia Civil asturiana fue el cambio de actitud que se produjo en Antonio Toro tras una de sus detenciones. Ahora es evidente que miembros dl Instituto Armado quisieron contar con la colaboración de Toro para esclarecer la trama de los explosivos.</p>
<p><strong> TORO AVISA A &#8216;MANOLON&#8217;</strong></p>
<p>Sucedió en la primera semana de mayo de 2004. Las Fuerzas de Seguridad trabajaban bajo una enorme presión. Uno de los cabos más útiles de los que pudieron tirar era el listado de teléfonos de los móviles usados para que la banda de Avilés y la de los islamistas se comunicaran.</p>
<p>Fue así como los investigadores de la trama de los explosivos de la Guardia Civil se llevaron una enorme sorpresa, al comprobar las llamadas frecuentes que habían hecho los implicados al teléfono del policía Manuel García, antes y después de los atentados.</p>
<p>Sabían que pisaban un terreno muy resbaladizo. El juez Del Olmo les comunicó que iría a por todas, aunque estuvieran implicados policías. Entre los guardias se comentaba el marrón que suponía tener que detener a un compañero y tener que interrogarle sin contemplaciones.</p>
<p>En este contexto, los guardias querían sonsacar, antes, información a Toro de una forma amable y fuera del cauce oficial. Aprovecharon una menudencia -unos papeles que no estaban en regla en uno de los coches que había vendido Toro- para detenerlo en Piedras Blancas. Cuando fue trasladado a las dependencias de la Guardia Civil de Oviedo aparecieron dos guardias, que provenían de la Unidad Central de Información Exterior de Madrid, la UCIE, y se lo llevaron a un restaurante.</p>
<p>Toro en esos días cambió totalmente de actitud. De aparentar confusión y de comentar que quería colaborar pasó a negarse en redondo a declarar. Los guardias de la Comandancia llegaron a pensar que Toro había pactado con los de la UCIE a cambio de información.</p>
<p>La realidad era muy diferente. Una nota informativa fechada el 7 de mayo de 2004 -y que está incluída en el sumario del 11-M- lo explica con claridad.</p>
<p>El día 6 de mayo, el policía Manuel García se encontraba en un bar de Avilés cuando se le acercó Carmen Toro -hacia las 20.30 horas-, para decirle que su hermano Antonio quería hablar urgentemente con él. La propia Carmen hizo de intermediaria para conseguir una cita entre ambos, un cuarto de hora más tarde, en un aparcamiento situado en la calle de El Muelle.</p>
<p>En la entrevista, que duró aproximadamente un cuarto de hora, según relata el propio Manuel García en su nota informativa, Toro le contó que desde que había sido puesto en libertad, después de pasar por la Audiencia Nacional, la Guardia Civil no le dejaba en paz.</p>
<p>Pero lo más importante es que Toro le contó al policía que la Guardia Civil estaba detrás suya. Concretamente, le pidieron que «si podía averiguar el nombre y apellidos del policía de Avilés que hablaba con su cuñado -Trashorras- o bien el vehículo que usaba habitualmente o su dirección».</p>
<p>Al margen del pudor que produce que todo un servicio de información necesite a un delincuente para enterarse de los datos de un posible implicado en la trama del 11-M, que además es miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, lo que resulta claro es que sus investigaciones pretendían abarcar a miembros de la Comisaría de Avilés por considerarlos como posibles implicados en la trama.El hecho cierto es que a Toro le faltó tiempo para contárselo a su verdadero protector, el policía Manolón, por lo que pronto se pudo forzar un cortocircuito.</p>
<p>Miembros de la Guardia Civil han reconocido a EL MUNDO que el juez Del Olmo cambió de pronto de actitud, a raíz de lo cual las investigaciones dejaron de insistir en el tema de los policías a pesar de que nunca se han podido explicar las llamadas que, en momentos clave, se produjeron desde los teléfonos de los implicados hasta el usado por Manuel García.</p>
<p>El 16 de noviembre de 2004 el juez sometió a Trashorras y Toro a un careo. Toro dijo, textualmente, que Emilio le había dicho que cada información que tenía se la daba a Manolo, el policía.</p>
<p><strong> LLAMADA CLAVE DE CARMEN</strong></p>
<p>Uno de los momentos esenciales más comprometedores es la llamada que se produjo desde el teléfono de Carmen Toro hasta el de Manuel García, en la tarde del 27 de febrero de 2004. El lector recordará que era la víspera de que Jamal Ahmidan, El Chino, junto a otros islamistas, viajara a Asturias para conseguir el explosivo que sería llevado al día siguiente en dos vehículos hasta la casa de Morata de Tajuña (Madrid).</p>
<p>La llamada fue hecha a las 15.33 horas y duró exactamente 50 segundos. ¿Qué motivos tenía Carmen Toro o su marido, Emilio Suárez Trashorras, para llamar al policía, después de visitar con El Chino la casa de Morata de Tajuña y pocas horas antes de que éste fuera a Asturias a por el explosivo?</p>
<p>Aún no ha sido esclarecido. En la declaración del día 12 de junio de 2004, en la Dirección General de la Guardia Civil, Carmen Toro no supo explicarlo. Tampoco dio una explicación razonable sobre por qué el policía Manuel García le consiguió un puesto de vigilante de seguridad en el Hipercor de Avilés, a pesar de no tener ninguna preparación para ese puesto.</p>
<p>Nacida el 17 de agosto de 1981, María del Carmen Toro Castro sólo había realizado estudios de EGB, ESO y cursos de peluquería y estética. Según ha declarado ella misma, había trabajado hasta entonces en la venta de coches durante un año, unos meses de camarera en un bar y dos años como peluquera en un hospital.</p>
<p>Sin embargo, cuando le preguntaron por su actividad laboral declaró que estaba trabajando en la seguridad de El Corte Inglés. Dijo que entró en este puesto gracias a su amigo el policía de Avilés Manuel García. Ella le dio el currículo y él hizo el resto.</p>
<p>Carmen aceptó en su declaración que su marido traficaba con hachís, pero dijo no saber nada de todo lo demás a pesar de reconocer que conocía a Rafá Zouhier, a Jamal Ahmidan, a El Dinamita, y a otros implicados en el 11-M, y que estuvo presente en varias reuniones entre la célula de Avilés y la de Morata de Tajuña.Aseguró que en los momentos clave se apartaba y no sabía de qué hablaban.</p>
<p>Fue mucho más precisa cuando pormenorizó el viaje a la casa de Morata de Tajuña, en compañía de Emilio y de El Chino. El 26 de febrero de 2004 volvían de viaje de luna de miel, desde Tenerife, e hicieron escala en Madrid. Vino a buscarle en coche El Chino y viajaron, «durante una media hora», hasta una casita que estaba en una localidad llamada «Morata de no se qué», cerca de la Warner.En el coche tan sólo hablaron del viaje de bodas y del Teide.</p>
<p>Concretó que avanzaron por un camino de tierra y que Emilio le decía que aquellas fincas eran muy baratas y que se podían comprar fácilmente, ya que no eran edificables. Se acercaron a una casita muy pequeña, en cuyo tejado trabajaban dos personas. No llegaron a entrar. El Chino les ofreció un refresco de Mekacola. Le comentó que era bueno tomarla, porque así se boicoteaba a la Coca-Cola y a los americanos. Ella no llegó a probarla. También hablaron de religión y de Bin Laden.</p>
<p>Desde ese lugar y ese día se hicieron varias llamadas a Asturia, desde el teléfono de Carmen, pero ella no recuerda a quién. No estuvieron allí más de 10 o 15 minutos y, después, El Chino les acercó hasta el aeropuerto de Barajas desde donde tomaron el avión para Asturias. De todo lo que hablaron en el camino sólo puede recordar que se mencionó la palabra hachís.</p>
<p><strong> UNA ESCOPETA SIN PAPELES</strong></p>
<p>Al día siguiente, después de la visita a Morata de Tajuña, fue cuando desde el teléfono de Carmen Toro se hizo la llamada de 50 segundos al teléfono del policía Manuel García, tan sólo horas antes de que El Chino viajara a Asturias a por los explosivos. No ha podido dar ninguna explicación para esa comunicación.</p>
<p>Acepta con naturalidad la gran amistad entre Emilio y el policía.Dice que ambos se llevaban muy bien y que se llamaban muy frecuentemente.También asegura que coincidían mucho en el bar, porque vivían muy cerca uno de otro. Afirma que Emilio le contaba muchas cosas a Manuel y que ella le llamó un par de veces para agradecerle lo del empleo.</p>
<p>Carmen no recuerda si en alguna ocasión Emilio comentó al policía las actividades de los moritos, y eso a pesar de que Manuel le preguntaba a menudo -según la versión de Carmen- sobre las personas que frecuentaba.</p>
<p>La Guardia Civil encontró en el registro del domicilio de Carmen, el 9 de junio de 2004, una escopeta de 12 milímetros Franchi, en situación ilegal ya que carecía de documentación.</p>
<p>También encontraron varios números de teléfono, uno de ellos al lado de la anotación «Canillas. Manzano». Carmen explicó en su declaración que desde ese teléfono llamó Emilio, después de que lo llevaran detenido a Madrid -teóricamente estaba incomunicado- y que el número quedó grabado en su móvil. No ha podido aclarar por qué anotó al lado del número «Canillas. Manzano».</p>
<p>A estas alturas nadie puede negar, y menos a la vista de estos datos, que entre la banda de Avilés y las Fuerzas de Seguridad existieron contactos estrechos y continuados a lo largo de los últimos años. Cada vez resulta más inexplicable que fuera ese grupo un elemento decisivo en la preparación de los atentados.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0552.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XVIII): «Para que recuerdes a tu mujer»</title>
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		<pubDate>Tue, 24 May 2005 16:28:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 24/05/05):</p>
<p>No es fácil asimilar el terror en estado puro. Las represalias contra los hombres que alertaron de las mafias que prepararon el 11-M continúan con un sadismo inimaginable. A Francisco Javier Lavandera, el hombre que denunció a la &#8216;célula de Avilés&#8217; y que en 2001 avisó a las Fuerzas de Seguridad sobre la venta en Asturias de grandes cantidades de dinamita y de que querían fabricar bombas con móviles, le han enviado de forma anónima las fotos más crueles de la autopsia que se practicó a Lorena, su mujer. Se ahogó a la vista &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10305/los-agujeros-negros-del-11-m-xviii-%c2%abpara-que-recuerdes-a-tu-mujer%c2%bb/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 24/05/05):</p>
<p>No es fácil asimilar el terror en estado puro. Las represalias contra los hombres que alertaron de las mafias que prepararon el 11-M continúan con un sadismo inimaginable. A Francisco Javier Lavandera, el hombre que denunció a la &#8216;célula de Avilés&#8217; y que en 2001 avisó a las Fuerzas de Seguridad sobre la venta en Asturias de grandes cantidades de dinamita y de que querían fabricar bombas con móviles, le han enviado de forma anónima las fotos más crueles de la autopsia que se practicó a Lorena, su mujer. Se ahogó a la vista de todos en la playa de Gijón sin que nadie fuera capaz de salvarla. Ahora, en el buzón de la casa de Lavandera, ha aparecido un sobre macabro en el que podía leerse: «Un recuerdo de tu mujer, para que no la olvides». Ya no es testigo protegido, teme por la vida de los suyos y se pregunta quién puede ser capaz de tanta crueldad.<span id="more-10305"></span></p>
<p><strong> Siempre me pregunté en esta investigación cuándo sobrepasaría el límite de la repugnancia. Ya ha sucedido.</strong></p>
<p>Francisco Javier Lavandera -el hombre que advirtió a las Fuerzas de Seguridad en 2001 sobre una banda que vendía grandes cantidades de explosivos y que quería fabricar bombas con móviles- bajaba las escaleras de su casa el lunes 25 de abril. A su lado caminaban su hijo, de dos años y medio, y su madre, de 72. En realidad, las dos personas por las que aún considera que merece la pena vivir.</p>
<p>En el buzón correspondiente a su piso, Francisco Javier vio un sobre grande, doblado, que alguien había introducido con dificultad y que sobresalía llamativamente.</p>
<p>«Lo primero que me llamó la atención es que no tenía la dirección puesta. Tampoco llevaba remitente ni franqueo. Alguien había escrito a mano, con letras grandes y mayúsculas, una frase: &#8216;Un recuerdo de tu mujer, para que no la olvides&#8217;».</p>
<p>«Yo he hecho el curso de escoltas y por eso, en mis circunstancias, siempre abro las cartas raras con cierta precaución. El sobre tenía un tono crudo, como el de los que se usan en las votaciones, pero más grande. Estaba limpio. No tenía la grasilla que puede indicar que contiene algún tipo de explosivo, ni un exceso de sellos, como suelen hacer los terroristas para asegurarse de que llega a su destino».</p>
<p>«Llegábamos a la calle cuando lo abrí. No estaba cerrado, sólo tuve que levantar la solapa, que estaba metida hacia adentro, y me encontré con unas fotos impresas en folios normales».</p>
<p><strong> «SOLO UNA MENTE ASQUEROSA»</strong></p>
<p>«Me quedé helado al ver el contenido. No soy una persona que se asuste fácilmente. Pero aquello sobrepasaba cualquier límite.Hasta los terroristas tienen que tener un límite de humanidad.Sólo una mente asquerosa podía haberme enviado aquello».</p>
<p>«Allí estaba Lorena, mi mujer, echada en una especie de mesa de acero inoxidable, abierta en canal, como un cerdo en una carnicería.Tenía todas las tripas fuera, puestas a un lado».</p>
<p>«En la siguiente foto le habían arrancado el cuero cabelludo.Tenía el pelo hacia adelante, el cráneo abierto y se le veían todos los sesos».</p>
<p>«Me quedé en blanco. No pude seguir mirando. Mejor dicho, vi que eran tres o cuatro fotos más, pero me era imposible asimilarlas.Ni siquiera puedo recordar su contenido. Miré a mi alrededor.Tuve una pavorosa sensación de peligro, como si los que lo habían hecho estuvieran por allí observando mi reacción».</p>
<p>«Mi hijo me preguntaba: &#8216;Papá, ¿qué es eso?&#8217;. Mi madre insistía: &#8216;¿Qué te han mandado?&#8217;. Yo sólo pensaba en deshacerme de aquello.Tenía que evitar que lo vieran. Lo rasgué con fuerza, tal vez metí la pata hasta atrás, pero lo rompí en unos cuantos pedazos y lo tiré al contenedor que está justo enfrente de mi casa mientras les decía: &#8216;No es nada, propaganda&#8217;».</p>
<p>«Yo soy un hombre frío, acostumbrado al dolor. No es fácil que nadie consiga alterarme. Puedo meter la mano en una hoguera y esperar a quemarme sin apartarla. Pero aquello me sobrepasó por unos minutos. Me puse muy nervioso. Intenté disimular por mi madre y el crío, pero sólo conseguí llamar más su atención. Se dieron cuenta de que me pasaba algo».</p>
<p>«No quiero ni pensar lo que hubiera sucedido si llega a ser mi madre quien recoge el sobre y ve las fotos. Creo que lo que quieren es volverme loco. A veces pienso que lo que pretenden es llevarme a la desesperación o al suicidio. Quieren alterarme para que no pueda declarar en el juicio o para que mi testimonio no pueda ser tenido en cuenta. Pero no lo van a conseguir. Voy a llegar a declarar sereno y con todas las luces».</p>
<p><strong> CONVERSACION EN PLENA NOCHE</strong></p>
<p>Lavandera trata de disimular el terror que ha empezado a colarse por todos los poros de su cuerpo. Hablamos en plena noche sin más testigos que una fila de patos trasnochadores y el sonido lúgubre y lejano de unas ocas en celo. Estamos en un parque, y las sombras de los árboles se confunden a la luz tenue de los faroles. Francisco Javier mira a todos los lados después de cada frase. Sabe que van a por él y que está más solo que nunca desde que el juez Juan del Olmo le quitara el estatus de testigo protegido.Pero también es evidente que sus enemigos aún no saben a qué tipo de individuo se enfrentan. No va a ser nada fácil doblegarlo.</p>
<p>«He tenido que superar el miedo muchas veces a lo largo de mi vida. Hay ocasiones en las que he despreciado el riesgo. Recuerdo cuando estaba en el Ejército. Un día en Cuervos, en Jaca, había un montón de chavales de colegio mirando nuestros entrenamientos.Yo le pregunté al sargento si elegía una cuerda de 40 metros o de 30. El me dijo: &#8216;Tú eso lo subes sin cuerda&#8217;. Era una broma, pero yo me lo tomé en serio. Así que subí y, cuando estaba ya en la mitad, todos se echaban las manos a la cabeza. Reconozco que hay ocasiones en las que no he calculado el riesgo. Por eso no tengo miedo, ni es fácil tumbarme. En el club he visto muchas cosas y he tratado con todo tipo de seres humanos. Para asustarme hace falta algo más que un tipo duro y una pistola. Pero esto que han hecho demuestra que no tienen corazón, que es gente sin entrañas capaz de hacer algo tan repugnante. Conocen que mi punto débil es mi familia y se han ensañado».</p>
<p>«Apenas puedo dormir dándole vueltas. Al principio quise consolarme pensando que se trataría de unas fotos trucadas. Pero no. Era ella. Era Lorena, no tengo duda, aunque tenía la cara amoratada e hinchada. Se trataba de las fotos de su autopsia y yo me pregunto: aparte del forense y del juez, ¿quién ha podido tener acceso a ellas? Los que me las mandan, además de ser unos elementos sin entrañas, tienen que tener poder suficiente para llegar a ellas. Saber mi domicilio es fácil. Los periódicos de aquí publicaron mis señas e hicieron reportajes de mi casa. Pero, ¿cómo llegaron a esas fotos?».</p>
<p><strong> «RECHAZAN A MI HIJO EN EL COLEGIO»</strong></p>
<p>«Le he dado tantas vueltas que no sé qué pensar. Me están pasando demasiadas cosas injustas. Es como lo del chaval. Lo llevo a matricular a un colegio público, el que corresponde a la zona de mi barrio, y me dicen con toda educación: &#8216;Oye, ¿tú no eres el del 11-M? Está muy bien todo lo que hiciste, pero te rogaríamos que lo llevaras a otro colegio. Para nosotros es demasiado riesgo tener a tu hijo aquí. ¿Por qué no lo llevas a un colegio privado?&#8217;».</p>
<p>«Es lo que me faltaba. Me tratan en todas partes como a un apestado.¡Un colegio privado! Y resulta que gano 500 euros al mes y tengo que ayudar a mi madre a pagar el alquiler y todo lo demás. Me han arruinado la vida. Han dejado que mi mujer se muriera delante de las narices de todos y ahora no aceptan a mi hijo. Y todo por colaborar con la Justicia, por intentar desbaratar una banda que contribuyó a los atentados del 11-M».</p>
<p>El envío anónimo de las fotos de la autopsia de Lorena ha sido puesto en conocimiento de la Guardia Civil. Existe un informe cuya copia está en poder de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC). Tiene fecha de 29 de abril de 2005. El número de registro es el 520.</p>
<p>En el mismo escrito se da cuenta de la preocupación de Lavandera por la extraña visita de un supuesto técnico que pretendía entrar en su casa para medir las habitaciones.</p>
<p>«Cuando le dije que iba a llamar a la Policía para identificarle, se marchó y aún no ha vuelto. También he pensado que el paquete bomba que me pusieron debajo del coche llegó en el momento más oportuno, unos días antes de que terminara el plazo para poner un pleito a la Policía por negligencia en el salvamento de mi mujer. Dicen que sólo era un paquete de chucherías. Entonces, ¿por qué se lo llevaron sin enseñármelo? ¿Por qué se lo tomaron tan en serio y acordonaron la zona?».</p>
<p>«Al final, el juez me convenció de que la Policía había hecho todo lo posible para salvarla. Así que no presenté ninguna demanda.Se han salido con la suya, aunque cada vez hay más gente en Gijón que piensa que es inexplicable por qué nadie consiguió evitar que Lorena se ahogara».</p>
<p>La noche está fresca. El relato de Lavandera da escalofríos cuando comenta los detalles de lo que pasó por su mente después de recibir las fotos. Las ocas siguen con sus gritos sordos.</p>
<p><strong> «LE VACIARON EL ESTOMAGO»</strong></p>
<p>«Por la noche, piensas cosas irracionales. Tonterías que no se pueden evitar».</p>
<p>«La última vez que hablamos, Lorena estaba preocupada porque yo, como testigo protegido, no podía estar con ella ni ayudarla económicamente. Antes de su muerte había cobrado y llenó la nevera.Por eso, cuando vi sus tripas fuera, pensé cosas terribles. Como que allí era donde se había gestado nuestro hijo. O que le habían vaciado el estómago y que la habrían incinerado con hambre. Ya ves qué tonterías tan ridículas».</p>
<p>«Era una infeliz. Una pobre cría. Sólo tenía 23 años. Era la persona más alegre que he conocido. Podía estar muriéndose de hambre, pero no dejaba nunca de sonreír, de bailar. Quieren volverme loco, pero tengo que mantenerme en calma, no perder los estribos pase lo que pase».</p>
<p>La indignación le sale a borbotones cuando habla de la mafia que se movía en torno a Toro y Trashorras. Sus denuncias consiguieron quitar de en medio a algunos maleantes, pero la corrupción sigue prácticamente intacta.</p>
<p>«Yo he estado a punto de arruinarles el negocio y eso es lo que no me perdonan. A mí me da igual que una mujer haga con su cuerpo lo que quiera, si es adulta. Pero que a una niña de 16 años la obliguen a prostituirse, la golpeen, le saquen el dinero, eso no puedo soportarlo. Yo fui al juez directamente y lo denuncié.Así que un montón de gente va a ir a la cárcel por mi culpa.No me fiaba de la Policía, así que fui directamente al juez.Me prometió que irían para adelante y que no se filtraría nada, y así fue».</p>
<p>«Les jodí un negocio muy grande. La realidad es que el jefe del Horóscopo recibía una llamada de policías cada vez que iba a haber una redada para que retiraran a las menores de la circulación».</p>
<p>«¿Quieres escribir? Pues escribe. Hay policías que se pasan la noche follando y bebiendo gratis. A un jefe de policía el dueño le pagaba la hipoteca. Y a otro, el coche. Y a otro, el crédito que debía. Otro llega allí un día y dice: &#8216;Necesito 800.000 pesetas para que no me embarguen el piso&#8217;. &#8216;¡Tómalas, sin problemas!&#8217; ¿Cómo cojones iban a venir luego al club a tocarle los huevos al dueño? Mira, a pesar de lo jodido que estoy, si me hubieran sabido aprovechar, yo hubiera colaborado con gusto y hubiéramos podido limpiar buena parte de esa corrupción. En lugar de eso, me mandan esas fotos asquerosas para volverme loco, para amedrentarme».</p>
<p>«En torno al mundo de la noche, de los clubes, hay demasiado dinero por medio. Yo denuncié a dos camareros que vendían armas abiertamente en el club donde trabajaba».</p>
<p><strong> REVOLVERES DEBAJO DEL MOSTRADOR</strong></p>
<p>«Tenían los revólveres debajo del mostrador. Lo denuncié, pero nunca les registraron. Tienen mucho poder y yo soy una presa fácil, yo no tengo nada. Son capaces de pagar a alguien para que diga que soy amigo de Bin Laden. Hombre, sería muy chocante que me pasara algo, pero no se cortan ante nada. Se saben inmunes».</p>
<p>«Yo antes creía en Dios, en la Justicia y en España. Me he vuelto una persona tan fría que ya no me afecta nada. Hace meses que no me río. Todo me da asco. Veo algo, por muy triste que sea, y no me impresiona. Ya no soy humano. A veces también lloro, solo, por las noches, y no creo que sea menos hombre por ello.Han sabido dónde tocarme la fibra».</p>
<p>«Me dicen que por qué no llevé las fotos a la Policía. En primer lugar, las tiré por instinto, para alejarlas de mi madre y de mi hijo. No pensé en nada más. Tenía la mente en blanco. Además, ¿para qué iba a llevarlas? Seguro que me decían: &#8216;Ah, ¿ya te han llegado?&#8217;. Después de lo que me pasó con lo del 11-M, ya no denuncio nada a la Policía, ni aunque vea pasar un misil.Hace poco vi un programa de televisión en el que pedían colaboración ciudadana. Me dieron ganas de llamar y decir: &#8216;Soy Lavandera, así que no me cuenten milongas&#8217;».</p>
<p>Desde que dejó de ser testigo protegido no sabe nada del juez Del Olmo.</p>
<p>«Si ahora cambio de móvil, le llamaré para informarle. No quiero molestarle con mis cosas. No quiero que piense que soy un pelota o algo así. Sólo le llamaré si veo que lo necesito de verdad.Sé que está haciendo un gran trabajo y no quiero molestarle».</p>
<p>No se le va de la cabeza el 11-M.</p>
<p>«Yo pienso que Toro y Trashorras estaban muy bien protegidos.Tenía que ser por gente muy gorda para que actuaran con ese descaro.Yo me pongo a vender en un club dinamita y, a las dos horas, estoy engrilletado. ¿No ves que las putas lo cuentan todo? Yo le dije una vez al jefe: &#8216;Esos tíos venden dinamita, así que no les voy a dejar entrar más aquí&#8217;. Y me contestó: &#8216;¿Pero tú sabes la pasta que dejan aquí esos tíos?&#8217;».</p>
<p>Antes de despedirnos, intenta aclarar sus propios pensamientos.</p>
<p>«¿Hay algo humano en todo lo que han hecho conmigo desde el principio? Es repugnante. Sólo les falta secuestrarme al hijo. Pero te juro que, si lo hacen, quemo España».</p>
<p>«Yo siempre soñé con tener una familia numerosa y que se reuniera todo el mundo. Que mi crío viera en su cumpleaños a muchos primos y tíos. Pero estamos solos».</p>
<p>«Lo que menos me gustó de Madrid, cuando fui a declarar, es que nadie conoce a nadie. Estoy seguro de que, si me hubiera muerto en el Metro, no me hubieran recogido hasta que oliera mal. La deshumanización me hunde. Por eso no puedo comprender quién ha podido ser capaz de hacer lo de las fotos. Claro que, si mataron a 200 personas y se quedaron tan frescos, ¿cómo no van a ser capaces de hacer algo como esto?».</p>
<p><strong> EL CALVARIO DE CAMPILLO</strong></p>
<p>Jesús Campillo, el guardia civil que grabó a Lavandera la cinta en la que denunciaba a la mafia de Avilés, no lo está pasando mejor. Sus compañeros y el sindicato que le representa -AUGC- temen por su salud psíquica.</p>
<p>Está apartado del servicio y, en el último informe médico, se recomienda que siga de baja por la «disminución de su capacidad de razonamiento, rumiaciones y sentido de culpabilidad». Un sistema infalible para que su testimonio en un próximo juicio no sea tenido demasiado en cuenta.</p>
<p>Campillo ha intentado hacer una vida normal. Es más, ha seguido trabajando por su cuenta y ha llegado a presentar informes por escrito en su departamento del Servicio de Información.</p>
<p>La respuesta de sus mandos ha sido inmediata. Han cambiado las cerraduras de la oficina para evitar que pueda volver a entrar.El nuevo teniente de Información interino, Camporro, ha llegado a insinuarle que no es bien recibido y que se aparte hasta nueva orden de todo lo que concierne a su trabajo.</p>
<p><strong> LE HAN RETIRADO SUS ARMAS</strong></p>
<p>Hay que recordar que su único delito ha consistido en pasar a sus superiores una información relevante, documentada con un testimonio grabado por él en una cinta magnetofónica, en la que advertía del peligro de una banda de delincuentes que luego se vieron implicados en la matanza del 11-M.</p>
<p>Desde que se publicó la cinta se siente amenazado, pero sus superiores le han retirado el arma de defensa personal.</p>
<p>Ante las numerosas peticiones de que se la devuelvan, le han contestado -según consta en un informe en poder de la AUGC- que, para garantizar su seguridad, «interesa que participe cada día, antes de las 21 horas, en la previsión de actividades del día siguiente con las horas de salida, lugares a visitar y circunstancias que haya observado en días anteriores. Debe entenderse que las horas a las que no haga mención se encuentra en su domicilio habitual o en el recinto del cuartel, o no considera oportuno ser protegido».</p>
<p>La trayectoria profesional de Campillo ha terminado. Nadie le va a perdonar que contradijera a sus superiores cuando defendió que Lavandera había identificado a Emilio Suárez Trashorras y a otros en las fotos que le enseñaron en el cuartel cuando le tomaron declaración después de que denunciara a la banda de Avilés.</p>
<p>Las cacicadas han continuado en los cuarteles de la Guardia Civil asturiana. Al teniente de Información que se negó a declarar sobre el tema de la cinta de Campillo sin la presencia de un abogado lo han trasladado a Ourense. Los mandos le han acusado de haber sido la persona que filtró el tema a la prensa.</p>
<p>A la vez, al teniente coronel Bolinaga le han puesto a su disposición el mejor abogado de la ciudad. ¿Quién va a pagar la factura, cercana a los dos millones de pesetas?</p>
<p>Lo sucedido con el envío de las fotografías de la autopsia a Lavandera puede parecer un detalle marginal. En mi opinión, constituye un hecho de una gravedad extrema. Demuestra el salvaje talante del hampa que se mueve entorno a los atentados del 11-M y que, por cierto, no tiene nada que ver con los moros.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0389.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XVII): La mochila número 13</title>
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		<pubDate>Mon, 16 May 2005 16:25:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 16/05/05):</p>
<p><span class="cuerpo">En la comisaría de Vallecas se encontró en la noche del 12-M una bolsa que contenía un artefacto explosivo. El valor de un artificiero hizo que se conservaran intactas pruebas claves para la detención de los &#8216;moritos de Lavapiés&#8217;. Siempre se dejó en el aire la causa de por qué no había funcionado esa bomba. El sumario del juez Juan del Olmo revela que el comisario de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, le ocultó durante más de tres meses una radiografía que dejaba claro, desde el primer momento, que la bomba no explotó </span>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10304/los-agujeros-negros-del-11-m-xvii-la-mochila-numero-13/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 16/05/05):</p>
<p><span class="cuerpo">En la comisaría de Vallecas se encontró en la noche del 12-M una bolsa que contenía un artefacto explosivo. El valor de un artificiero hizo que se conservaran intactas pruebas claves para la detención de los &#8216;moritos de Lavapiés&#8217;. Siempre se dejó en el aire la causa de por qué no había funcionado esa bomba. El sumario del juez Juan del Olmo revela que el comisario de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, le ocultó durante más de tres meses una radiografía que dejaba claro, desde el primer momento, que la bomba no explotó porque uno de los cables estaba suelto. La tarjeta que se encontró en el móvil fue clave para llegar a Zougam y el locutorio de Lavapiés.Lo que nadie ha dicho es que para activar la alarma de muchos modelos de móviles no es necesario que tengan tarjeta. ¿Por qué entonces dejaron esa tarjeta, esa pista que iba a identificarles?<span id="more-10304"></span><strong> Nos han tomado el pelo. Al menos eso es lo que pensó el juez instructor del sumario del 11-M, Juan del Olmo, en julio de 2004.</strong></span></p>
<p>Su profundo enfado tenía una clara justificación. Los informes del responsable de los Tedax -los especialistas en desactivación de explosivos-, el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, eran deliberadamente ambiguos y enmascaraban una verdad simple y meridiana.</p>
<p>La policía conocía desde el primer momento que la bolsa bomba encontrada 18 horas después de los atentados en una comisaría de Vallecas no podía explosionar. Como se contó posteriormente, una radiografía hecha en el primer momento, en la misma noche del día 12 de marzo, y ocultada durante más de tres meses al juez, así lo revelaba. Alguien se preocupó de que no llegara el dato a la opinión pública para que la bomba de Vallecas, la mochila número 13, resultara más creíble.</p>
<p>El juez Del Olmo pormenoriza en sus autos los informes periciales que le remite la Unidad Central de Desactivación de explosivos y NBQ. Así, en el del 26 de abril de 2004, con registro de salida número 12.567, se asegura que la alarma del teléfono utilizado en el artefacto de Vallecas estaba programada para las 07.40 horas.</p>
<p>&#8230;«Una vez que llegase la hora de alarma o despertador, programada en el teléfono, del mismo modo que se activaría el vibrador, también fluiría la energía de la batería del propio teléfono al detonador con su consiguiente iniciación y explosión de la carga; sin embargo, y aun contando el artefacto con todos los elementos necesarios para su correcto funcionamiento, no se produjo explosión alguna a la hora programada»&#8230;</p>
<p><strong> UN ARTEFACTO CON TODOS LOS ELEMENTOS</strong></p>
<p>&#8230;«El artefacto contaba, en definitiva, con todos y cada uno de los elementos necesarios para su correcto funcionamiento»&#8230;«Respecto a la cuestión de por qué no funcionó el artefacto en su momento, no es posible establecer unas circunstancias determinadas, suficientemente concluyentes, para determinar el fallo; la propia confección artesanal del artefacto, con la consiguiente ausencia de rigor industrial en su fabricación, conlleva a que existan tanto posibilidades de que funcione como de que no lo haga»&#8230;</p>
<p>En definitiva, el informe de Manzano emplea miles de palabras para explicar al juez algo que debiera ser tan simple como: «En la radiografía que hicimos en la madrugada del día 12 de marzo de 2004 del artefacto encontrado esa noche en una bolsa en la comisaría de Vallecas se veía con claridad que uno de los cables estaba suelto por lo que -sin volver a unir los cables- no podía explosionar».</p>
<p>El día 10 de junio de 2004, tres meses después de los atentados, a respuesta de una solicitud del juez de fecha 3 de mayo de 2004, Manzano vuelve a enviar al juez otro informe. Viene a decir prácticamente lo mismo que en el anterior. Se extiende sobre los componentes del artefacto de Vallecas. Se olvida de nuevo de la radiografía y añade consideraciones generales como que los artefactos son parecidos a los que utilizan los palestinos en su lucha contra Israel. Una afirmación, por cierto, que produce sonrisas escépticas en la embajada de Israel.</p>
<p>Mientras tanto, la Brigada Provincial de Policía Científica envía al juez un juego de fotografías -junto a un informe de un inspector de policía, cuyo número de identificación es 28.296- que corresponden a una radiografía tomada por los Tedax el día 12 de marzo de 2004 al artefacto de Vallecas, en el Parque Azorín de Madrid, antes de proceder a su desactivación. El juez, enfadado y con razón, reenvía el informe y las fotografías el día 15 de julio de 2004 a los Tedax y les pide que a la mayor brevedad le amplíen por escrito todos los detalles referentes a la radiografía y a su interpretación.</p>
<p><strong> CUATRO MESES PARA RECONOCERLO</strong></p>
<p>Sánchez Manzano contesta 12 días más tarde al juez, el 27 de julio de 2004, y le manda un estudio de dos peritos -los tedax números 19.568 y 27.390- en el que se especifica que «a la vista de la nueva documentación remitida por el juez» -que no es otra que la constatación de que la radiografía existe-, «se ve con claridad desde la parte superior del artefacto cómo uno de los cables que salen del teléfono se encuentra sin conexión alguna».</p>
<p>Advierten también que el extremo del cable denota que ha sido torsionado. La inspección ocular ya había demostrado que el cable no tenía ningún trozo de cinta aislante, lo que parece una precaución elemental para cualquiera que quiera empalmar dos cables. No digamos si los cables son parte de una bomba para unos atentados de tanta trascendencia como los del 11-M.</p>
<p>Pero ni siquiera sabiendo que el juez ha visto el juego de fotos correspondientes a la radiografía, los Tedax reconocen la explicación de la desconexión del cable como la causa definitiva de por qué no explosionó la bomba a la hora prefijada. Insisten en que la desconexión del cable pudo ser «uno de los motivos» por los que «podría haber fallado».</p>
<p>Aun hoy, más de un año después, cierto sector de la policía -según se ha publicado el 24 de abril de 2005- difunde la idea de que «pudo no explosionar» porque el Imei -la matrícula de identificación- del teléfono utilizado como iniciador podría haber coincidido en la zona con otro idéntico. Es decir que había dos móviles en el mismo sitio con dos Imei clonados que se anulaban entre sí.</p>
<p>La explicación es tan poco rigurosa y tan inverosímil que los propios que la difunden insisten en que es algo muy poco probable y prácticamente lo han descartado.</p>
<p>El juez escribe un auto extenso el 19 de julio. Faltan ocho días para que los Tedax contesten definitivamente a su requerimiento del estudio de la radiografía, por lo que no incluye el dato del cable suelto en su escrito.</p>
<p><strong> ENMASCARAMIENTO ESTRATEGICO</strong></p>
<p>No puede ponerse en duda que si la información de la radiografía y el cable suelto se hubiese sacado a la luz cuando se conoció, es decir, al día siguiente de los atentados, y se hubieran remarcado las profundas diferencias de la bomba de Vallecas con la bomba que encontró el policía municipal Jacobo Barrero en la estación de El Pozo -la única que un testigo ha tenido oportunidad de examinar en el lugar de los hechos-, el efecto en la opinión pública habría sido muy diferente.</p>
<p>No hay que quitar ni un ápice de mérito al tedax -al que en los medios de comunicación hemos llamado Pedro- que fue capaz, en solitario y bajo la lluvia, de neutralizar definitivamente la bomba de Vallecas. Pero también es indudable que cuando comenzó su trabajo ya conocía, por la radiografía, que uno de los cables estaba suelto. Quede claro que la bomba podía haber tenido alguna trampa -como ha sucedido en muchas ocasiones con las de ETA- y por ello el mérito del que la desactivó es el mismo, con cable suelto o sin él. Pero lo que habría que preguntarse es por qué no proporcionan los Tedax la información al juez en sus primeros informes.</p>
<p>Los propios policías de la comisaría de Vallecas han contado a este periódico varios datos que sólo sirven para aumentar la aureola de misterio que rodea a la bomba de Vallecas.</p>
<p>La poderosa cadena de televisión norteamericana ABC News transmitió en la semana posterior a los atentados del 11-M una serie de imágenes sobre los componentes de la bomba de Vallecas. Era una exclusiva mundial que también difundió a través de su página web.</p>
<p>Todas las fotografías menos una correspondían a las imágenes oficiales hechas por la propia policía. Eran perfectamente identificables porque llevaban en la parte inferior una regleta marcada en centímetros que servía -como en todas las fotos de este tipo- para que el que las vea se haga una idea aproximada del tamaño de los objetos fotografiados.</p>
<p>Según se apreciaba en las imágenes, se trataba de un teléfono móvil marca Trium T110, el cargador correspondiente a ese teléfono, una tarjeta y la batería, así como una masa compacta -que resultó ser dinamita Goma dos Eco- y los clavos empleados como metralla.</p>
<p><strong> FOTOGRAFIAS DE LA INTERPOL</strong></p>
<p>Las fotografías habían sido enviadas a las distintas oficinas mundiales de Interpol. Fue precisamente desde una oficina policial extranjera desde donde fueron filtradas a ABC News para su publicación.Nadie ha sabido explicar nunca por qué se publicaron esas imágenes antes en Estados Unidos que en España. Y qué interés se pretendía con ello. De cualquier manera, era una forma de ratificar a nivel mundial la importancia de las pruebas encontradas.</p>
<p>La imagen en la que se ve la bolsa azul es diferente y no pertenece al mismo juego de fotos. En efecto, ésta sí fue grabada por un equipo de televisión. Sólo se le puede poner una pega: que no se trata de la bolsa auténtica.</p>
<p>En la comisaría de Vallecas querían ayudar a los periodistas de ABC News, pero cuando llegó el equipo de grabación no tenían a mano la bolsa que había albergado la bomba, así que a uno de los policías se le ocurrió que podían emplear otra parecida que pertenecía a un compañero.</p>
<p>Ignoro si la televisión conocía esta circunstancia o si simplemente dio por buena la bolsa que le presentaron.</p>
<p>Nadie ha podido corroborar, hasta ahora, que fuera el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, es decir, el jefe directo de Manzano, quien diera la orden de que no se destruyera la bomba de Vallecas. Sin embargo, Cuadro presumió de ello delante de gente que ahora lo cuenta. Empleó -según las mismas fuentes- términos tan expresivos como: «Esa bomba se desactiva por mis&#8230;».La realidad es que, lo dijera o no, la decisión última de desactivar un artefacto explosivo corresponde siempre al tedax que lo va a hacer. Parece lógico, ya que es él quien se juega la vida.</p>
<p>El comisario responsable de los Tedax, Juan Jesús Sánchez Manzano, tenía una preparación muy ligera en materia de explosivos. Los que trabajaron con él en Madrid lo recuerdan como un policía atildado, «siempre olía a colonia cara y llevaba unos trajes impecables».</p>
<p>Estuvo vinculado mucho más a temas de formación de personal y de seguridad privada -ver su libro Seguridad Privada editado por Dílex- que al de los explosivos. Trabajó en Pamplona durante algo más de un año, donde desempeñó el cargo de comisario de Seguridad Ciudadana. No se distinguió por su iniciativa. Más bien pasó desapercibido y el entonces delegado del Gobierno, Javier Ansuátegui, se lo quitó de en medio, por lo que volvió a Madrid.</p>
<p>Compañeros suyos comentan que es curioso que sabiendo tan poco de explosivos le concedieran la medalla roja al mérito policial por la desactivación en Burgos de la maleta bomba con la que ETA pretendía atentar en la Nochebuena de 2003 en un tren que llegaba a la estación de Chamartín.</p>
<p>Pero lo que más sorprende es que, sin ser un experto en la materia, apostara desde el primer momento, y cuando aún no había habido tiempo material para ninguna investigación, por la tesis de que el origen de los explosivos era Mina Conchita.</p>
<p>Es más, el propio Manzano acudió a Asturias y participó sobre el terreno en la investigación del entorno del que presuntamente proporcionó los explosivos a los terroristas, Emilio Suárez Trashorras.Y todo ello cuando el juez Del Olmo ya había encargado oficialmente la investigación de los explosivos a la Guardia Civil. Fueron miembros de la Benemérita los que resaltaron que en casa de la mujer de Emilio, Carmen Toro, se había encontrado una agenda en la que estaba apuntado junto al nombre de Manzano un número de teléfono. El comisario salió al paso diciendo que el número correspondía a un inspector al que llamaban por ese nombre. Los guardias civiles que llegaron desde Madrid a Asturias para investigar la trama de explosivos jamás se creyeron esa versión.</p>
<p><strong> «SANTIAGO CUADRO DIJO TITADYNE»</strong></p>
<p>No sabemos lo que pudieron influir Manzano o Cuadro a la hora de que la mochila de Vallecas se salvara. Pero hay que asumir que fue el tedax Pedro, como ya hemos dicho, el que tomó la decisión última y salvó así elementos claves para la investigación como la tarjeta, el propio aparato telefónico y la dinamita Goma dos Eco.</p>
<p>El nombre de Santiago Cuadro se vio envuelto en una durísima polémica. Hay que recordar que fue él, en la mañana del 11-M, quien informó al subdirector operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado -desde el mismo escenario de los hechos-, de que el explosivo empleado por los terroristas era Titadyne.</p>
<p>El propio Díaz Pintado así lo aseguró ante la Comisión de Investigación en el Congreso. Santiago Cuadro negó en la misma tribuna los hechos. En cualquier caso, es la palabra de uno contra la del otro.</p>
<p>Nadie niega que ese error inicial a la hora de identificar el tipo de dinamita y que se transmitió a través de la cadena de mando de las distintas brigadas provinciales de Información, como ha reconocido el comisario general de Información, Jesús de la Morena, fue determinante a la hora de engañar al Gobierno en sus primeras apreciaciones.</p>
<p>La decisión de no destruir la bolsa bomba de Vallecas resultó, en cualquier caso, providencial para los investigadores, porque en esa bolsa se encontraba el teléfono con la tarjeta de móvil que llevó hasta el locutorio de Lavapiés regentado por Zougam.Es evidente que sin la mochila de Vallecas habría sido prácticamente imposible llegar a los moritos de Lavapiés.</p>
<p>El entonces jefe de la comisaría de Vallecas, Rodolfo Ruiz, ha sido promocionado a comisario provincial de Información de Madrid.Estuvo involucrado -él se ocupó de realizar la investigación- en la detención de dos militantes del PP que asistían a una manifestación anti ETA junto al ministro José Bono.</p>
<p>Nadie se explica por qué los presuntos autores del atentado dejaron rastros tan claros de su culpabilidad. ¿Por qué usaron un teléfono móvil en el que es necesario poner la tarjeta para que funcione la alarma?</p>
<p><strong> NO HACE FALTA TARJETA</strong></p>
<p>En efecto. Hay que destacar que en muchos modelos de teléfono la tarjeta no es imprescindible para programar y activar la alarma de un móvil. Si tienen ustedes, por ejemplo, un teléfono móvil marca Siemens, les propongo un pequeño juego que les llevará tan sólo un par de minutos. Es sencillo: apague usted su móvil.Abra la carcasa posterior y saque la batería. A continuación retire la tarjeta SIM y déjela lejos del teléfono. Vuelva a colocar la batería y la carcasa en su sitio y encienda el aparato.</p>
<p>En pantalla le aparecerá una frase en la que le pide el número de su tarjeta SIM. No haga usted ni caso. Vaya al menú, seleccione reloj/alarma. Presione modificar y marque la hora de una nueva alarma para el minuto siguiente. Es importante que el reloj despertador que sale en pantalla no tenga una barra cruzada, es decir que esté activado. Si ya ve el reloj sin la raya, apague el aparato.Comprobará que, a pesar de que no tiene la tarjeta introducida, el teléfono se encenderá a la hora programada, y sonará la alarma con precisión y naturalidad.</p>
<p>La pregunta es clara: si Zougam regentaba un negocio de teléfonos móviles y sus colaboradores hacían en la trastienda todo tipo de manipulaciones con los aparatos y las tarjetas, ¿por qué eligió como iniciador un móvil como el Trium T110 con el que no se puede accionar la alarma sin la tarjeta puesta?</p>
<p>En definitiva, hay modelos que no necesitan la tarjeta para programar y accionar la alarma y hay modelos que sí. ¿Cómo es posible que los terroristas no colocaran como iniciador un teléfono Siemens, por ejemplo, sin tarjeta, y así no habrían dejado la mayor de las piedras de Pulgarcito?</p>
<p>La tarjeta era una de las 30 que, como desarrollaremos más adelante, llevaron a la detención de la célula de Lavapiés. Los terroristas, teóricamente, no sólo dejaron en la mochila de Vallecas sus señas de identidad, sino que continuaron utilizando las tarjetas de esa serie después de los atentados. Es como si dijeran: «¡Oigan, que estamos aquí!».</p>
<p>Nadie entiende por qué dejaron en el camino esas evidencias.A no ser, claro está, que no fueran ellos los que hubieran preparado la mochila número 13 y que los que les proporcionaron las tarjetas pretendieran poner en marcha un señuelo encaminado a llamar la atención sobre culpables prefabricados.</p>
<p><strong> ¿ERAN TONTOS O INTELIGENTES?</strong></p>
<p>Lo contrario es presuponer una extrema estupidez en unos hombres que demostraron por otro lado una eficacia milimétricamente perfecta a la hora de cometer los atentados.</p>
<p>Antes de que nos adentremos en quiénes son los responsables de que los teléfonos móviles y las tarjetas presuntamente empleadas en los atentados llegaran a manos de los terroristas, es preciso remarcar las diferencias entre la bomba encontrada por el policía municipal Jacobo Barrero en la estación de El Pozo -destruida por los Tedax poco después- y la encontrada en la comisaría de Vallecas.</p>
<p>La realidad de los hechos demuestra que la configuración física de ambas tenía poco que ver. Jacobo la halló debajo de un asiento en uno de los vagones del tren siniestrado en El Pozo, a primera hora de la mañana del mismo 11-M. Llevaba menos de un año ejerciendo en la calle su profesión. A sus 27 años se encontró por casualidad con la bomba y reaccionó con un valor encomiable al retirarla hasta el andén, lo más lejos posible de la gente.</p>
<p>El policía describió, en el calor del momento, lo que había visto en su interior con mucha precisión.</p>
<p>En el sumario figura el testimonio de dos policías motorizados de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana que relatan cómo en la mañana del 11-M encuentran en el andén de El Pozo dos mochilas, una negra y una azul, ésta apoyada en un muro. La mochila negra está entreabierta -la había abierto e inspeccionado el policía municipal Jacobo Barrero- y en su interior pudieron ver un teléfono móvil con dos cables que iban a parar a una bolsa de plástico azul.</p>
<p>Jacobo Barrero contradijo con su testimonio espontáneo -y sin ningún filtro- a los periodistas estas afirmaciones. La encontró en el tren y no en el andén. La bomba estaba en el interior de una mochila vertical de color negro, pero los cables que salían de un móvil, uno negro y uno rojo, llegaban hasta una tartera de color naranja. Sin ánimo de polémica, debo advertir que ésa es la coloración de la Titadyne.</p>
<p>En las diligencias del sumario se recoge el testimonio de Jacobo Barrero. Especifica cómo encuentra la mochila negra debajo de un asiento. Al abrirla comprueba que contiene en la parte inferior una fiambrera de plástico -en las diligencias no se dice el color- del tamaño de un plato, de la que salen unos cables rojo y negro.Ni rastro de la bolsa azul. Por cierto, la combinación de colores de los cables -negro y rojo- no corresponde a ninguno de los que llevan enganchados los detonadores que se fabrican en España.La saca del vagón y la coloca junto al muro, al lado de una papelera.</p>
<p>Nada que ver con los detalles de la bomba encontrada en la comisaría de Vallecas. Los cables en esta ocasión eran rojo y azul. La dinamita estaba introducida en una bolsa de basura de color azul similar a las encontradas en el interior de la furgoneta que estaba, en la mañana de los atentados, estacionada en las cercanías de la estación de Alcalá de Henares.</p>
<p>¿Mienten los policías que hablan de bolsa azul o miente Barrero?</p>
<p><strong> «UNAS VECES SE VAN Y OTRAS NO»</strong></p>
<p>Barrero no menciona la otra mochila sospechosa que estaba en el andén a 10 metros de la negra. ¿Por qué no la explosionaron? ¿Desecharon que fuera una bomba? ¿O quieren hacernos creer que es la que apareció 18 horas después en la comisaría de Vallecas, sin que durante todo ese tiempo se hubiera hecho sobre ella el menor control?</p>
<p>En las mismas diligencias, el funcionario del Cuerpo Nacional de Policía con carné número 78.884 declara que, al llegar a la estación de El Pozo, los Tedax le informan de que hay una mochila -no dos- con un artefacto explosivo en el andén, por lo que ordenan un acordonamiento de la zona. A las 09.45 horas, se hace explosionar el artefacto -sólo uno, el de la mochila negra con la tartera naranja- de una forma controlada.</p>
<p>Desgraciadamente, sólo ha quedado el testimonio disonante de Jacobo Barrero para saber lo que contenía la mochila bomba negra de la estación de El Pozo. Ya que se perdió cualquier posible rastro tras su explosión.</p>
<p>Manzano explicó ante la comisión que explosionaron; «no es que las explosionemos nosotros», «las tratamos de neutralizar y en esa operación se van», «unas veces sale bien y otras se nos van».Todo ello como si se tratara casi del azar.</p>
<p>La realidad descrita con minuciosidad por el juez Del Olmo es bien distinta. Los Tedax esa mañana explosionaron tres bolsas.La primera que eliminan es precisamente la que encontró Barrero en El Pozo. A las 09.59 horas, «explosionan», según consta en el auto, la bolsa bomba encontrada en el primer vagón del tren de Atocha. Catorce minutos antes habían hecho explosionar en El Pozo la mochila negra. A las 10.57 horas, los Tedax, bajo las órdenes de Manzano y Cuadro, «ceban» y «hacen explosionar» otra bolsa. La mejor demostración de que no intentan desactivarla es que en realidad no se trata de ninguna bomba. Lo que destruyen es una bolsa cualquiera con un contenido irrelevante.</p>
<p>El juez da por hecho en su auto que la mochila encontrada en la comisaría de Vallecas fue hallada en el andén de la estación de El Pozo. Nadie se hace responsable de haberla llevado a la comisaría. Ningún perro ha detectado el explosivo a pesar de que se revisaron los bultos encontrados en las estaciones.</p>
<p>En Vallecas las mentiras comienzan con las primeras informaciones que se difunden sobre el artefacto encontrado. Se dijo, y así se publicó en todos los medios, que a medianoche había sonado la alarma de un móvil en el interior de una bolsa y que eso llevó a los agentes a abrirla y de esa forma fortuita se encontró el artefacto.</p>
<p>La información fue modificada sobre la marcha para dar más verosimilitud a que la bomba podía haber explotado en cualquier momento. Incluso Pedro, el desactivador, aún sostiene que si no la hubiera desarmado habría explosionado a las 07.40 horas de la mañana del día 12.La realidad es que, con un cable suelto -a no ser que se volviera a empalmar-, no habría funcionado ni aunque la hubieran golpeado con un martillo pilón.</p>
<p>Por supuesto que cabe la posibilidad de que el cable se soltara de forma accidental. El tedax remarcó que existía una divergencia muy acusada entre la perfección técnica de una de las partes del artefacto -la del teléfono, la soldadura de los cables en los polos negativo y positivo de la alarma- y la chapuza de la parte referente a la conexión de los cables del detonador y la bolsa barata de basura con la masa de dinamita a la que habían añadido de una forma artesanal los clavos. Era como si ambas partes las hubieran confeccionado personas con muy diferente preparación.</p>
<p><strong> NINGUN RASTRO DE ADN EN VALLECAS</strong></p>
<p>Es curioso observar también cómo la bomba de Vallecas presentaba una diferencia esencial con la bomba que colocaron junto a las vías del AVE, en la provincia de Toledo, días más tarde del 11-M y que no llegó a explosionar. En ésta se encontraron restos de ADN que llevaron a la identificación de la persona que había manipulado la dinamita, uno de los terroristas teóricamente suicidas de Leganés.</p>
<p>En la mochila de Vallecas la persona que manipuló la dinamita y el artefacto no dejó ningún tipo de huellas.</p>
<p>Respecto a la mochila número 13, la de Vallecas, se difundió otra mentira flagrante. Llegó a los medios de comunicación que se habían encontrado en su interior dos cartuchos de dinamita Goma dos Eco de 125 gramos. Rubalcaba llegó a decir que en los «culotes» (?) estaba escrita la procedencia de los cartuchos.Todo llevaba a Asturias, a Mina Conchita y a Emilio Suárez Trashorras.</p>
<p>La realidad es que la dinamita encontrada en la mochila estaba apelmazada y no existía ningún tipo de envoltorio ni de restos de cartuchos. Por cierto, Unión Española de Explosivos, teóricamente el fabricante de la dinamita utilizada, jamás ha manufacturado cartuchos de 125 gramos. En todo caso, podrían haber sido de 152 gramos.</p>
<p>¿Cómo llegaron las tarjetas y los teléfonos a manos de los terroristas? Se ha contado ya con detalle ese recorrido, pero el tiempo transcurrido y ciertos detalles confusos hacen que buena parte de la opinión pública aún no lo tenga claro. Un test rápido entre diversos periodistas de mi entorno lo pone en evidencia. Por ejemplo, todos los encuestados piensan que un bazar regentado por indios proporcionó las tarjetas y los teléfonos a la célula de Zougam.</p>
<p><strong> DOS BAZARES A 15 KILOMETROS</strong></p>
<p>En realidad, fueron ciudadanos indios los que proporcionaron ambas cosas, pero regentaban establecimientos que no tenían nada que ver uno con otro. Es más, estaban ubicados en el barrio madrileño de Villaverde y en la localidad de Alcorcón, a más de 15 kilómetros de distancia. A unos, Suresh Kumar y Vinay Kohli, los detuvieron durante 43 días en los que las Fuerzas de Seguridad sólo pudieron sonsacarles que en su tienda de bazar Top habían vendido a unos individuos que decían ser búlgaros y que hablaban español sin acento, seis teléfonos marca Trium, modelo T110, el día 4 de marzo de 2004.</p>
<p>Los clientes querían los teléfonos liberados. Por eso, el mismo día 4 enviaron esos seis y seis más al establecimiento Test Ayman, como habían hecho en otras ocasiones, para que los liberaran.El día 8 de marzo enviaron un nuevo teléfono, el número siete, para que lo liberaran también.</p>
<p>Ni rastro de moros, ni de Zougam, ni del locutorio de la calle Tribulete. El juez Del Olmo puso a los dos indios en libertad el día 23 de abril de 2004. No pudo relacionar a los comerciantes con los terroristas implicados.</p>
<p>¿De dónde procedía el lote de los teléfonos Trium que se vendieron en el bazar Top? De un mayorista denominado Telefonía San Diego.El 21 de octubre de 2003 vendió un lote de 80 teléfonos Trium al bazar Top. El dueño de Telefonía San Diego es José Ramón Pascual Molinillo, presidente de la compañía Imasqu, propiedad al 100% de Imasatec. Esta compañía es una gran constructora que edifica en Cuba, Rusia, Italia, República Dominicana, Angola Honduras y en varias localidades españolas.</p>
<p>Sin duda, por una de esas casualidades mágicas relacionadas con el 11-M -una vez más el azar, que diría nuestro presidente-, Test Ayman, la tienda que liberó los teléfonos a petición del bazar Top, es propiedad de Maussili Kalaji, un policía español de origen sirio.</p>
<p><strong> LA RUTA DE LAS TARJETAS</strong></p>
<p>La ruta de las tarjetas es muy diferente. Parten de la empresa Uritel 2000 SA. El día 4 de febrero de 2004 vende al establecimiento Sindhu Enterprise SL, de Alcorcón, regentado por el indio Shringi Kasntesh, 30 teléfonos móviles Morola C-450 provistos de sus correspondientes tarjetas Amena.</p>
<p>En Sindhu Enterprise se venden por separado los teléfonos y las tarjetas. Estas llegan al locutorio de Tribulete de Zougam dentro de un lote de 100 unidades.</p>
<p>La policía detiene a Shringi Kasntesh y, tras un duro interrogatorio, le hace confesar que ha vendido las tarjetas al locutorio Siglo Nuevo, que regenta Zougam en la calle Tribulete, después de lo cual queda en libertad y le declara testigo protegido. Zougam y su grupo, como ya hemos dicho anteriormente, venden esas tarjetas y utilizan parte del lote en sus teléfonos móviles con absoluta naturalidad, antes y después de los atentados.</p>
<p>Cómo llegaron a juntarse el teléfono Trium vendido en el bazar Top y la tarjeta vendida por Sindhu Enterprise, a 15 kilómetros de distancia, para que aparecieran juntos en la mochila número 13, la de Vallecas, no ha podido ser acreditado.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0387.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XVI): Las copias secretas</title>
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		<pubDate>Wed, 04 May 2005 16:20:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 04/05/05):</p>
<p>Las copias de la cinta que el agente de la Guardia Civil Jesús Campillo grabó al confidente Francisco Javier Lavandera en el verano de 2001 circularon varios años por las Comandancias de Gijón y Oviedo. Tanto el teniente Montero, de Información, como el capitán Marful, de la Policía Judicial, manejaron copias en 2001, 2002 y 2003. Por su parte, el presunto colaborador del CNI, el socialista Fernando Huarte, descansa en Benidorm, mientras se conocen más detalles de sus negocios en países «de mayoría islámica» y sus extrañas visitas a la embajada de Libia, donde &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10303/los-agujeros-negros-del-11-m-xvi-las-copias-secretas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 04/05/05):</p>
<p>Las copias de la cinta que el agente de la Guardia Civil Jesús Campillo grabó al confidente Francisco Javier Lavandera en el verano de 2001 circularon varios años por las Comandancias de Gijón y Oviedo. Tanto el teniente Montero, de Información, como el capitán Marful, de la Policía Judicial, manejaron copias en 2001, 2002 y 2003. Por su parte, el presunto colaborador del CNI, el socialista Fernando Huarte, descansa en Benidorm, mientras se conocen más detalles de sus negocios en países «de mayoría islámica» y sus extrañas visitas a la embajada de Libia, donde recibía paquetes de fertilizantes.Su Asociación de Amigos del Pueblo Palestino Al Fatah ha recibido importantes subvenciones del Ayuntamiento socialista de Gijón.A Francisco Javier Lavandera no le dan trabajo como vigilante de seguridad porque temen que «vuele por los aires junto a los clientes».<span id="more-10303"></span></p>
<p><strong> Las cintas de Lavandera han estado circulando por las comandancias asturianas desde el año 2001. Se han hecho distintas copias, han pasado de mano en mano y nadie a estas alturas puede afirmar, entre los mandos de la Guardia Civil de Gijón y Oviedo, que desconociera su existencia.</strong></p>
<p>La grabación la llevó a cabo el agente de Información Jesús Campillo a Francisco Javier Lavandera, un portero del club Horóscopo de Gijón, que en verano de 2001 ofreció espontáneamente datos precisos sobre una banda de delincuentes de la que formaban parte Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras, imputados por el 11-M.</p>
<p>En esa grabación, que EL MUNDO sacó a la luz en otoño de 2004, quedaba constancia expresa de la existencia de una red que ofrecía al mejor postor y con urgencia grandes cantidades de explosivos -hasta 1.000 kilos a la semana- y que buscaba a alguien capaz de fabricar bombas con teléfonos móviles.</p>
<p>Los mandos de la Guardia Civil insistieron en su día en que no le dieron una gran relevancia al caso y que después de algunas investigaciones descartaron que aquello fuera un asunto serio.</p>
<p>Esos responsables alegaron que la cinta quedó traspapelada hasta que, por puro azar, alguien la encontró después de un traslado de mobiliario de oficina, en el pequeño acuartelamiento asturiano de Cancienes. Faltaron a la verdad.</p>
<p>El hecho cierto es que, ya en los días posteriores a la grabación, el teniente de Información Montero, de la Comandancia de Gijón, le dio al tema la suficiente importancia como para procurarse una copia de la grabación.</p>
<p>Hizo dos copias de la cinta original -que duraba alrededor de 20 minutos-, una detrás de otra en una cinta comercial de casete de tamaño normal en la que originalmente había una grabación de un curso de inglés.</p>
<p><strong> UNA NUEVA CINTA, &#8216;CAMPILLO NEWS&#8217;</strong></p>
<p>La nueva cinta le serviría para escuchar y estudiar detenidamente la denuncia de Lavandera y completar así las anotaciones que había redactado el agente Campillo en el informe que acompañaba a la cinta original. Para recordar el contenido de lo que acababa de grabar, el propio Montero escribió en la copia las palabras Campillo news.</p>
<p>Posteriormente, Montero quedó adscrito de manera temporal como teniente ayudante, un puesto de gran confianza en la Comandancia, ya que en la práctica es el secretario del responsable máximo de la misma. Fue en esta oficina donde su sucesor, el teniente ayudante Adelino, encontraría más tarde esa misma copia.</p>
<p>En el año 2003 se intentó formar un grupo de trabajo conjunto de las dos comandancias asturianas para evaluar la trama de los explosivos. Es entonces cuando Montero entrega una nueva copia de la cinta al capitán Marful, de Oviedo, el hombre que trató de hablar con la Fiscalía asturiana -finalmente lo hizo en una cafetería- sobre el tema sin que obtuviera respuesta, el hombre que lloró de impotencia el 11-M por no haber sido capaz de evitar la catástrofe.</p>
<p>A la luz de los nuevos datos no se explica cómo es posible que Marful no enseñara la copia de la cinta que había recibido de Montero al fiscal. Tenía en su mano una forma simple y eficaz de interesar a la Fiscalía por el tema, ya que las declaraciones de Lavandera contenidas en la cinta no dejaban lugar a dudas sobre la importancia de la trama delictiva.</p>
<p>Marful nunca reconoció que estuviera en posesión de esa cinta y argumentó en su día que todo el material que le habían dado para que pudiera comenzar la investigación consistía en datos muy sucintos sobre el caso y unas fotografías que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil habían realizado a los implicados.</p>
<p>Nadie ha sabido argumentar por qué se abandona y se deja en vía muerta un caso tan flagrante como el de la trama asturiana de venta de explosivos.</p>
<p>Algunos expertos sugieren que el entonces coronel Laguna -ahora general-, máximo responsable en esas fechas de la Guardia Civil asturiana, apartó a sus hombres del caso para dejar vía libre a una investigación más importante, ya en curso, que estarían realizando agentes de la Unidad Central Operativa, con sede en Madrid.</p>
<p>La existencia de nuevas copias de la cinta de Campillo en manos de distintos oficiales del Instituto Armado a lo largo de los últimos cinco años exige nuevas explicaciones a la opinión pública.Tendrán que aclarar de forma expresa cuántos conocían su contenido y qué hicieron para detener a la red de delincuentes a los que Lavandera había denunciado. Ya no podrán aducir su desconocimiento.</p>
<p><strong> COPIAS EN LA AUDIENCIA NACIONAL</strong></p>
<p>El teniente ayudante Adelino ha afirmado que la copia de la cinta en la que Montero escribió Campillo news fue enviada a la Audiencia Nacional cuando se desató el escándalo de la existencia del original.</p>
<p>Si a nadie le pareció relevante el contenido de la cinta, ¿por qué el teniente de información Montero hizo una copia y apartó al agente Campillo del caso? Si nadie le dio importancia, ¿por qué la UCO intervino y realizó seguimientos y fotografías? ¿Dentro de qué operación estaban metidas esas diligencias? ¿Por qué finalmente se desechó la importancia de la trama a pesar de que ,a través del confidente Zouhier, la UCO pudo comprobar en 2003 la veracidad de la existencia de una trama de venta de explosivos como había denunciado Lavandera dos años antes?</p>
<p>Por cierto, al responsable de la Comandancia de Gijón cuando se descubrió la cinta, el teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga -apartado de su cargo a raíz del escándalo-, le han ofrecido un puesto importante en la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. Aunque no hay nada decidido, se estudia que sea el responsable de toda el área de Informática.</p>
<p>El agente Jesús Campillo, el hombre que grabó la cinta a Lavandera, y que insistió ante sus superiores a lo largo de muchos meses en su importancia, no ha tenido tanta suerte.</p>
<p><strong> CAMPILLO, UN HOMBRE DESTRUIDO</strong></p>
<p>Sigue de baja psicológica y deambula por las sidrerías de Gijón, temeroso de su porvenir y obsesionado con su mala suerte. En la Comandancia aseguran que es muy difícil que pueda volver a su puesto en Información y que lo más probable es que jamás regrese a un empleo activo en la Guardia Civil. Los mandos han intentado minar su moral, a pesar del apoyo de algunos compañeros. No le perdonan que contradijera la versión de sus superiores, asegurando que Lavandera reconoció a Emilio Suárez Trashorras en la rueda de fotografías que le presentaron como a uno de los implicados en la trama de los explosivos.</p>
<p>A Francisco Javier Lavandera las cosas no le van mucho mejor, a pesar de que afronta su destino con una entereza encomiable y una voluntad de hierro.</p>
<p>El turbio episodio del paquete que colocaron bajo su coche hace tres semanas y que descubrieron los empleados de una gasolinera cercana a su domicilio tuvo un final guiñolesco. Nadie le dijo oficialmente nada sobre el tema. Una periodista local que había hablado con la policía le comentó que, según la versión oficial, en el paquete habían encontrado golosinas y que las habían retirado porque podían estar en mal estado y cualquier niño podía intoxicarse si las encontraba.</p>
<p>Es difícil buscar una versión más ridícula, sobre todo teniendo en cuenta que los empleados de la gasolinera ratifican que el policía de paisano que llegó, avisado por la dotación de varios coches patrulla que habían acudido a la zona tras la llamada de los gasolineros, se llevó el paquete sin mirar el contenido.</p>
<p><strong> NADIE SE ARRIESGA A DARLE TRABAJO</strong></p>
<p>De cualquier manera, se lo ha tomado en serio. Está en negociaciones con un amigo uruguayo propietario de una armería para comprarse una cazadora negra de apariencia normal, pero que en realidad es un discreto y eficaz chaleco antibalas.</p>
<p>También ha solicitado la licencia B para llevar un arma de defensa personal. La solicitud depende del delegado del Gobierno. En la Guardia Civil le han dicho: «Si no te lo dan a ti, no se lo dan a nadie».</p>
<p>«Sigo sin trabajo. Lo he intentado en lo que yo sé, aquello para lo que estoy titulado, la seguridad privada. En la última empresa a la que acudí me comentaron que yo, seguramente, sería el mejor vigilante de España, pero que si me ponían en un supermercado o en una fábrica se arriesgaban a que muriera gente si me volaban por los aires».</p>
<p>Lavandera continúa convencido de que el 11-M podía haberse evitado si hubieran atendido adecuadamente a sus denuncias contra la trama de los explosivos.</p>
<p>«El otro día vi en televisión un llamamiento policial a favor de la colaboración ciudadana. Me dieron ganas de llamar al programa y decirles: &#8216;Hola, soy Lavandera, ¿cómo podéis tener los cojonazos de pedir algo así después de lo que me pasó a mí?&#8217;».</p>
<p><strong> DOS FIGURAS SIN INVESTIGAR</strong></p>
<p>Todavía no comprende algunos silencios. Por ejemplo, no entiende que no le hayan preguntado todavía por el asesor de Toro y Trashorras.El hombre que, según le explicaron, les llevaba todos los papeles y los sacaba de cualquier apuro.</p>
<p>Como tampoco se explica por qué nadie se interesa por el hombre que apareció de madrugada en el garaje de Trashorras, la noche del 28 de febrero, cuando teóricamente y según el testimonio del único condenado por el 11-M -el menor al que llaman El Gitanillo-, se hizo el intercambio de explosivos entre la banda de Avilés y los moritos de Jamal Ahmidan, El Chino. El hombre, de nacionalidad española, que observó todo y al que El Gitanillo no conocía del barrio. Un individuo que aquella noche comentó algo sobre el puerto de San Isidro y del que nunca más se ha sabido nada.</p>
<p>El caso Huarte continúa mientras tanto su camino paralelo. En la cúpula asturiana del PSOE se ha desatado durante las últimas dos semanas una batalla entre dos bandos. Para unos, Fernando Huarte no es más que un simple militante de base sin la menor importancia en el organigrama. La mejor estrategia para el partido consistiría, según ellos, en distanciarse de él y minimizar sus visitas al islamista Benesmail en la cárcel de Villabona (Asturias).</p>
<p>En los últimos días ha vencido el bando contrario: a Huarte hay que darle todo el apoyo posible.</p>
<p>Tras los primeros días de confusión, a Fernando Huarte le aconsejaron que se saliera de la vorágine y que, sobre todo, no hiciera declaraciones.Su mayor preocupación ahora es la seguridad de su familia.</p>
<p>Fuentes del CNI han reconocido que Huarte permanece dentro del territorio español y que saben dónde se encuentra. No es difícil averiguarlo. Fernando Huarte se ha marchado a la costa levantina, concretamente a la zona de Benidorm, acompañado de su mujer.</p>
<p>Mientras tanto, en el Ayuntamiento de Gijón se discute sobre las ayudas aportadas oficialmente para la asociación benéfica en favor de la causa árabe que él mismo preside.</p>
<p>En 2003 se denegaron los proyectos de becas universitarias a estudiantes con escasos recursos que promocionaba la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al Fatah. También se denegaron fondos para el equipamiento y renovación del Centro de Jerusalén que también promovía Huarte.</p>
<p>Sin embargo, el Ayuntamiento de Gijón destinó el año pasado 30.000 euros para el proyecto Alimentos Palestina del Comité de Solidaridad con la Causa Arabe. La Asociación de Fernando Huarte recibió 20.000 euros y el Comité de Solidaridad con la Causa Arabe, 60.000.Para la asistencia de presos palestinos se destinaron 20.000 euros y otros 38.700 fueron a parar a ropa de abrigo para niños palestinos y medicinas.</p>
<p>La asociación de Fernando Huarte envió una última donación a International Cooperation Unit Palestine Red Crescent Society -la Cruz Roja Palestina- en el mes de marzo pasado, curiosamente después de que estallara el escándalo de su pertenencia al grupo de colaboradores del CNI. La cantidad enviada a una cuenta corriente del Arab Bank, en su sucursal de Ramala, se aproxima a los 15.000 euros.</p>
<p>Cada vez son más los datos que se conocen de los negocios de Huarte. En los últimos años su empresa Huarte Internacional ha negociado con productos tan variados como los aceites comestibles, lubricantes, revestimientos plásticos y vigas de cimentación.También ha actuado de intermediario para la adquisición por parte de Turquía y Siria de grandes cantidades de azúcar brasileño.</p>
<p>En ocasiones los negocios fracasaban porque las palabras con las que intentaba convencer a sus posibles socios no iban acompañadas de hechos que demostraran una infraestructura seria y suficiente.</p>
<p>Hay hombres de negocios que recuerdan cómo Huarte les propuso formar compañías para explotar sectores tan dispares como los caladeros de pesca libios o una empresa de tuberías. Lo peor era cuando, después de las primeras reuniones y de las brillantes promesas, les llevaba a sus oficinas y se encontraban, por ejemplo, que en el séptimo piso de un edificio de la calle de Quevedo de Gijón donde tenía domiciliados sus negocios vivían un par de palestinos en condiciones bastante precarias. No era la mejor forma de convencer a unos empresarios que se suponía tenían que aportar una fuerte cantidad de dinero a los posibles proyectos.</p>
<p>Son muchos los hombres de negocios que le han acompañado en sus constantes viajes por Oriente Próximo y Latinoamérica. Todos lo consideran un hombre discreto y trabajador.</p>
<p>Algunos testigos aseguran que en ocasiones le acompañaron en misiones algo más delicadas. Como cuando acudía a la embajada de Libia en Madrid. Lo más curioso es que los libios, además de contactos y folletos propagandísticos, le proporcionaban paquetes que llegaban por valija diplomática. Según su propio testimonio, se trataba de muestras de fertilizantes.</p>
<p><strong> FERTILIZANTES, UN PRODUCTO PELIGROSO</strong></p>
<p>La palabra fertilizante es muy peligrosa cuando se la relaciona con el terrorismo islámico. En este sentido hay que recordar que en marzo de 2004 la policía británica desarticuló células islamistas relacionadas con la preparación de un gran atentado en el metro de Londres.</p>
<p>En aquella ocasión, el propio primer ministro británico, Tony Blair, comentó en rueda de prensa que los terroristas pretendían usar fertilizantes para la fabricación de las bombas.</p>
<p>Dos semanas antes, las Fuerzas de Seguridad habían confiscado más de media tonelada de fertilizantes -nitrato de amonio- en un almacén cercano al aeropuerto de Heathrow. En los detalles que se dieron al público se especificaba que los terroristas pretendían mezclar gases provenientes de tetraóxido de osmio con los fertilizantes, lo que tras la explosión hubiera formado una nube con gran poder tóxico. Hay que recordar también que se emplearon fertilizantes en atentados tan espectaculares como los de Bali (Indonesia) y Oklahoma (EEUU).</p>
<p>Una tonelada de nitrato de amonio no cuesta más de 200 euros.Mezclada con gasóleo y reforzada con Semtex puede convertirse en una bomba extraordinariamente poderosa.</p>
<p>En ningún caso estamos diciendo que Huarte se dedicara a facilitar materiales para fabricar bombas. Pero sacar paquetes de fertilizantes de la embajada libia debiera de haber puesto en marcha las suficientes alarmas como para que alguien le preguntara por el tema. Y mucho más si, como parece, era un informador habitual de los servicios de Inteligencia españoles.</p>
<p>¿Para qué quería Fernando Huarte los fertilizantes? ¿A quién se los facilitaba? Son preguntas a las que parece lógico que tenga que responder.</p>
<p><strong> POLICIAS MUNICIPALES FUERA DE SERVICIO</strong></p>
<p>Se ha sabido ahora que para organizar la seguridad de los grandes mítines del PSOE, Fernando Huarte utilizaba a personal de la Policía Municipal de Gijón. Se trataba de agentes que en sus ratos libres ganaban un dinero extra por realizar esas actividades.En este sentido, es curioso señalar que el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ordenó que fueran policías municipales los que protegieran a Francisco Javier Lavandera en un primer momento, cuando se le hizo testigo protegido.</p>
<p>Parece evidente que el magistrado encargado de investigar el 11-M no se fiaba en aquel momento de la Policía Nacional o de la Guardia Civil para proteger a Lavandera, ya que éste había denunciado &#8211; precisamente ante el propio juez- que ni la policía ni el Instituto Armado le hicieron ningún caso cuando intentó desenmascarar la trama de venta ilegal de explosivos en Asturias.Fueron los policías municipales los que lo escoltaron durante su estancia en Gijón y su traslado a Madrid hasta que lo entregaron a la escolta oficial de testigos protegidos.</p>
<p>Huarte aún no ha explicado su correspondencia con Benesmail, ni los detalles de las tres conversaciones que mantuvo con el terrorista en la cárcel de Villabona en 2002 y 2004. Tampoco ha aclarado sus negocios con países «de mayoría islámica» ni las relaciones privilegiadas y de extrema confianza que mantenía con personalidades políticas y comerciales de esos mismos países.</p>
<p>Sigue sin conocerse la tarea que realizó para el CNI y lo que tuvo que proporcionar a cambio de las informaciones que conseguía.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0380.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XV)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2005 16:17:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 28/03/05):</p>
<p>El &#8216;caso Huarte&#8217; viene a reavivar la polémica del 11-M en un momento en que las cosas parecían a punto de calmarse del todo. Aparece de pronto la relación de un socialista con islamistas radicales, se desvelan empresas especializadas en comerciar con países árabes y todo ello en torno a la figura de un hombre, un militante de total confianza de la cúpula del PSOE asturiano, el organizador de la seguridad de los grandes mítines del partido en Gijón. Por si la confusión fuera poca, dirigentes socialistas filtran a la prensa que Fernando Huarte &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10302/los-agujeros-negros-del-11-m-xv/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 28/03/05):</p>
<p>El &#8216;caso Huarte&#8217; viene a reavivar la polémica del 11-M en un momento en que las cosas parecían a punto de calmarse del todo. Aparece de pronto la relación de un socialista con islamistas radicales, se desvelan empresas especializadas en comerciar con países árabes y todo ello en torno a la figura de un hombre, un militante de total confianza de la cúpula del PSOE asturiano, el organizador de la seguridad de los grandes mítines del partido en Gijón. Por si la confusión fuera poca, dirigentes socialistas filtran a la prensa que Fernando Huarte Santamaría era un colaborador destacado del CNI. Para colmo, se conoce ahora que el segundo de Huarte en la seguridad de los mítines es otro argelino, Rabia Gaya, un musulmán que predica el entendimiento entre los pueblos. Y mientras tanto a Lavandera le colocan, también en Gijón, un paquete bajo su coche.<span id="more-10302"></span></p>
<p>En los pasillos de La Moncloa han tenido lugar estos días algunas carreras nerviosas. Zapatero llegó a decir: «Me habéis amargado el día». Y todo por las noticias que llegaban de un hombre, un sindicalista de UGT de la vieja escuela, un militante socialista de absoluta confianza de la cúpula asturiana que, en sus ratos libres, se dedicaba a hacer obras de caridad con islamistas radicales.</p>
<p>Fernando Huarte Santamaría, de 56 años, tuvo que desayunarse en su hotel de Brasil con dos noticias desagradables que procedían de Gijón. La primera la publicaba La Nueva España. se refería a las visitas que había realizado a la cárcel asturiana de Villabona entre marzo de 2002 y octubre de 2004 al exaltado terrorista del Grupo Islámico Armado, GIA, Abdelkrim Benesmail, el segundo de Lamari, a su vez cabecilla del 11-M.</p>
<p>La otra noticia que le hizo torcer el gesto le tocaba su fibra más sensible. Como trabajador y sindicalista de IZAR tenía que tragar el sapo de la baja definitiva de 3.983 empleados de los 10.661 de la plantilla de esa empresa, 222 precisamente en Gijón.</p>
<p>Pronto transcendieron detalles de la relación de Huarte con Benesmail.Este había sido trasladado inesperadamente a la prisión asturiana de Villabona -después de haber estado cuatro años en la de Ocaña- el mismo mes de julio de 2001 en que Antonio Toro Castro ingresara en la misma y un mes antes de que lo hiciera Rafá Zouhier después de cometer un atraco, controlado por la Guardia Civil, en una joyería del Principado.</p>
<p><strong> CARIDAD CON UN TERRORISTA</strong></p>
<p>A comienzos de 2002, salen Toro y Zouhier de la cárcel y es en ese momento, en febrero, cuanto Huarte entra en contacto con Benesmail. Le envía revistas y se pone a su disposición para ayudarle. El dirigente socialista le consigue un permiso para acudir a un dentista fuera de prisión. Comienza un carteo entre ambos y un intercambio de paquetes, todo ello englobado en la actividad de Huarte como presidente de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al-Fatah creada en los años 80.</p>
<p>Lo más curioso del caso es que el PSOE adopta una actitud inesperada con respecto a Huarte, quien desde Brasil se defiende declarando que sus contactos con el terrorista son una simple muestra de la buena voluntad de su asociación para con todos los árabes que necesiten ayuda, cualquiera que sea su condición.</p>
<p>Y es que la cúpula del PSOE filtra, sin contar con Huarte, su pertenencia al CNI. Para adornarlo añaden que es un agente importante que ha prestado servicios muy valiosos con sus informaciones.</p>
<p>Las mismas fuentes señalan que ahora está en peligro y que van a sacarlo de España de una forma discreta. Pero la maquinaria Rubalcaba se equivoca en algo. Huarte se rebela. Se ha dado cuenta de que la operación es una maniobra de su propio partido. Se niega a abandonar Gijón y encarga una carta a su hija Alejandra, periodista de 25 años, que se publica en el diario El País. En ella queda patente el enorme disgusto de la familia por lo sucedido, la perplejidad porque se haya comentado su relación con el CNI y se envía un aviso claro a navegantes: «¿Por qué no estudiar toda la lista de agentes españoles con presuntas incompatibilidades? Ya puestos&#8230;»</p>
<p><strong> PRIVILEGIOS INEXPLICABLES</strong></p>
<p>Huarte no tiene buena prensa entre muchos de sus antiguos compañeros de IZAR. Alguien que permaneció 15 años junto a él reconoce que provenía de la Falange Auténtica y que, aunque no era un exaltado, presumía de antisemitismo y convertía en rojos a los mismísimos integrantes de Fuerza Nueva.</p>
<p>«Lo más extraño, lo que nunca entendimos, es que no pidiera permiso a sus jefes para faltar inesperadamente al trabajo. Desde que un día se presentó con el pañuelo palestino al cuello, se ausentaba de pronto varias semanas para marchar de viaje por todos los países árabes más radicales. La dirección de la empresa le cubría hasta el punto que muy pronto entre los compañeros consideramos que ocultaba algo y que no era un hombre de fiar.»</p>
<p>A lo largo de muchos años, y siempre amparado en su asociación, conseguía becas y visados para estudiantes árabes. Promovía manifestaciones culturales y amparaba cualquier iniciativa en favor del mundo árabe. Es evidente que consiguió un gran predicamento entre los dirigentes de numerosos países.</p>
<p><strong> ¿MILITANTE O INFILTRADO?</strong></p>
<p>¿En calidad de qué acudía a las manifestaciones contra la Guerra de Irak? ¿Como miembro del partido, como miembro de la asociación o como miembro del CNI? Si de verdad estaba controlado por el CNI, ¿cómo han podido dejarle en la estacada? Blanco dice que desvelar su pertenencia al CNI es una canallada o una infamia.No tiene más que mirar a su alrededor, a los que han filtrado la noticia, para decidirse por cualquiera de las dos opciones.</p>
<p>Huarte está aterrorizado. No entiende cómo han podido delatarle como un informador de los servicios secretos españoles. Considera que ha quedado a merced de cualquier radical islámico que se sienta traicionado después de toda la confianza que habían depositado en él. Los tiempos están medidos. Se jubila definitivamente el día 1 de abril. Lo más razonable será vender los pisos y desaparecer.Sabe que está amortizado para el partido y para el CNI.</p>
<p>La Asociación Centro Cultural Musulmán de Asturias, la de mayor fuerza en los ámbitos de la comunidad musulmana, sale al paso de las informaciones con una defensa cerrada de Huarte.</p>
<p>«Se ha portado siempre de maravilla con nosotros. Es nuestra sor Teresa de Calcuta. Nadie se cree que haya traicionado a la causa árabe y que pueda trabajar para el CNI».</p>
<p><strong> SU SEGUNDO, UN ARGELINO DEL PSOE</strong></p>
<p>Quien habla es el presidente del Centro Cultural citado, el argelino Rabia Gaya. Y aquí viene una carambola que no ayuda en nada a esclarecer todo lo sucedido.</p>
<p>Huarte es un hombre del partido socialista. Ha ocupado cargos en la ejecutiva de Gijón y ha sido elegido como representante del PSOE en Cajastur y en la empresa de transportes municipales.Pero sobre todo es un militante de máxima confianza de la cúpula asturiana del partido y por eso ha organizado la seguridad de los grandes mítines socialistas en Gijón y de las visitas de las personalidades del PSOE más relevantes.</p>
<p>Es evidente que para ocupar ese cometido necesita una conexión muy directa con la policía asturiana. Pues bien, el argelino Rabia Gaya ha sido su segundo en esos cometidos de seguridad protegiendo en mítines a personalidades como Almunia, Felipe González o al mismísimo Zapatero.</p>
<p>Gaya nos recibe, en su carnicería de la calle de Julio de Gijón, como un moderado que tuvo que huir con su familia de Argel por la situación política. Sus hermanos eran policías y él trabajaba en la Administración del puerto. Para demostrarme sus buenas relaciones con el poder, me enseña fotos en las que está recibiendo un premio de manos de la alcaldesa de Gijón, la socialista Paz Fernández-Felgueroso, ex directarora general de Instituciones Penitenciarias. Pero su foto más preciada, la que exibe en la pared frente al mostrador, es la del mitin de Zapatero del 9 de marzo de 2004. El mismo me señala a Huarte, cubriendo la espalda del actual presidente y de él mismo, de frente con su tarjeta identificativa como miembro de la organizacion del mitin.</p>
<p>Es un militante socialista convencido que reconoce haber trabajado como traductor para la policía cuando se le han requerido sus servicios. «Lo hubiera hecho para cualquiera que me lo hubiera pedido. Me parece un servicio más a la comunidad».</p>
<p>«Huarte me ayudó siempre. Fue él quien se presentó a conocer a mi familia y quien me ayudó a redactar los estatutos de mi centro cultural».</p>
<p>Cuando profundizamos reconoce en una larga conversación que no se cree que los autores de las matanzas del 11-M estuvieran en la órbita de Al Qaeda.</p>
<p>Respecto a Benesmail, insiste en que el propio Huarte le advirtió de que tuviera cuidado con las declaraciones que hacía sobre el GIA.</p>
<p>«Me dijo que había un peligroso terrorista argelino en la cárcel y que me anduviera con cuidado porque podía llegar a sus oídos lo que yo dijera».</p>
<p><strong> «OJO CON BENESMAIL»</strong></p>
<p>«No sé por qué el PP tiene interés en que se investigue lo que hablaron Huarte y Benesmail. El abogado del terrorista era un concejal del PP de Valencia -Ibor Asensi- así que supongo que habría dado el visto bueno para esos encuentros. Por otra parte, todos saben que la seguridad graba esas conversaciones, así que no es el mejor método para intercambiar ninguna información».</p>
<p>Gaya reconoce que Huarte sabe que esas grabaciones se destruyeron y que se hizo en la época en la que el PP mandaba. De ahí el repentino interés de Blanco por destaparlas.</p>
<p><strong> LAS GRABACIONES SE DESTRUYERON</strong></p>
<p>«Supongo que ahora les preguntarán a los responsables del PP por qué las destruyeron si les parecen tan importantes».</p>
<p>Muestra una verdadera sorpresa con el hecho de que trasladaran a Benesmail a Villabona en el mes de julio de 2001.</p>
<p>«Tal vez vino de la mano de la policía que pretendía sacar información de los radicales de aquí, o de los etarras encarcelados. Es muy raro que viniera a esta prisión a la vez que Toro y Zouhier».</p>
<p>Gaya es un socialista convencido. «Te dirán que me han visto poniendo banderolas y pasquines en los mítines. Lo que no sé es si le va a hacer gracia a la alcaldesa que me saques en esa foto que te he dado y en la que me da un trofeo. Aquí quieren distanciarse del caso Huarte lo más posible. Yo he hablado íntimamente con él y sé que va a intentar no dejarse pisar porque sabe que son los suyos los que le han puesto en el disparadero».</p>
<p>Huarte se ha preocupado de cubrirse las espaldas. Su familia dirá lo que tiene que decir en el caso de que le ocurra algo.</p>
<p>Pero las sorpresas no acaban con el descubrimiento de argelinos -por supuesto ciudadanos honrados y que no están bajo sospecha- en los servicios de Seguridad del PSOE asturiano.</p>
<p>Una visita al Registro Mercantil proporciona todo tipo de detalles sobre las curiosas actividades empresariales de Fernando Huarte; un detalle que, hasta ahora, el PSOE ha pasado por alto.</p>
<p>Agárrense al asiento. El dirigente del PSOE asturiano -hoy oficialmente militante de base- montó en su día -y en el mismo domicilio donde tiene registrada su Asociación de ayuda al pueblo palestino- PF Brokers Internacional SL.</p>
<p>Entre sus actividades declaradas está la «adquisición, importación y exportación, venta y distribución de productos mecánicos, maquinaria, productos agrícolas, aceites, motores, filtros, carburantes líquidos y sólidos, minerales y carbones.» Esa empresa sólo tuvo una inscripción en 1993 y no tuvo actividad posterior alguna.</p>
<p><strong> NEGOCIOS CON LOS PAISES ISLAMICOS</strong></p>
<p>Es el 27 de mayo de 1997 cuando Huarte registra en Asturias una nueva empresa denominada Huarte Brokers Internacional S.L. con el mismo objeto aparente que la anterior. La sociedad tenía un capital de 500.000 pesetas (3.000 euros) y estaba formada por él mismo y su mujer, Marina Lorenzo Cabezudo, auxiliar de clínica.</p>
<p>El 5 de julio de 2002 estos dos fundadores y administradores solidarios cambian la denominación social. La sociedad se llamará en adelante Huarte Spain ITL S.L. y estará ubicada en la calle Quevedo número 2, 7º izquierda de Gijón, el domicilio de su asociación propalestina.</p>
<p>Las actividades de esta empresa convierten casi en una anécdota las visitas de Huarte a Benesmail. Según reza la propaganda de la empresa Huarte Spain se dedica a importar y a exportar productos y a proporcionar todo tipo de servicios a empresas que quieran colocar los suyos en el mundo árabe, «especialmente en los países de mayoría islámica como Libia, Irán, Irak, Líbano, Siria, Palestina, Argelia y Pakistán» entre otros.</p>
<p>Ya no se trata por tanto de ayudar desinteresadamente a todos los árabes que lo necesiten. «Sor Calcuta», el dirigente del PSOE tiene una empresa especializada en comerciar con los países árabes más radicales. Alguien tendrá que explicarnos cuales han sido sus negocios, sus aportaciones y lo que ha conseguido a cambio.</p>
<p>La empresa ofrece todo tipo de suministros como maquinaria nueva y usada, repuestos, suministros de alimentos perecederos y no perecederos. Tramita visados para esos países y aporta mapas y documentación sobre los mismos.</p>
<p>En la misma propaganda de la empresa se puede ver un mapamundi bajo el que están escritas las palabras «garantía, seriedad y rapidez» junto a las siluetas dibujadas de una pluma, un rayo y dos manos apretadas. Parece un anuncio de la alianza de civilizaciones.</p>
<p>Lo más curioso es que las actividades reales de la empresa señalan más a una tapadera que a un negocio próspero. No hay casi cifra de negocios. En 2002 sólo declaran pérdidas. En 2003 sus movimientos no llegan a los 15.000 euros.</p>
<p><strong> LA EMPRESA &#8216;FANTASMA&#8217;</strong></p>
<p>Sin embargo, aseguran que su logística permite la realización de todo tipo de negocios, sobre todo, en los países mencionados.Son capaces de conseguir visados, acompañar a otros empresarios en sus recorridos por esas zonas, proporcionarles contactos y traduciones del árabe juradas, lo que exige un personal técnico muy especializado.</p>
<p>Además acreditan una experiencia en el tema de nueve años de actividad continuada y presentan varios países en los que tienen delegaciones -además de en Madrid- como Argelia, Palestina o Libia.</p>
<p>Una visita a las instalaciones de la Asociación Nacional de Amigos del Pueblo Palestino Al Fatah y a la sede de la empresa Huarte Spain Internacional, proporciona nuevas sorpresas.</p>
<p>Al margen de un simple apartado de correos, su domicilio está situado en un edificio de ladrillo rojo en la calle de Quevedo de Gijón.</p>
<p>Cuesta bastante trabajo encontrar a alguien que sepa dar razón de la asociación. En la frutería lindante con el portal no saben nada. Una vecina amable nos cuenta que Huarte viene por el inmueble de vez en cuando. La última vez hace un mes. Se lleva bien con la comunidad de vecinos.</p>
<p>No hay ningún rótulo ni de la asociación ni de su empresa en el portal ni en los buzones.</p>
<p>«Los hemos cambiado hace poco tiempo cuando arreglamos el portal.Pero antes tampoco tenía ningún rótulo. Sabíamos de sus actividades por que de su buzón, salían papeles con inscripciones en árabe.De vez en cuando le veíamos subir en compañía de mujeres totalmente cubiertas al estilo musulmán.»</p>
<p><strong> DOS INMIGRANTES PERUANOS</strong></p>
<p>«Desde hace más de año y medio ya no viene nadie por aquí. Huarte ha alquilado el piso a una pareja de peruanos inmigrantes. Ella cuida de una señora mayor.»</p>
<p>En el séptimo izquierda, en el domicilio de la asociación y de la empresa, no hay tampoco ningún rótulo. Llamamos insistentemente hasta que por fin se escucha al otro lado de la puerta la voz de un hombre asustado, con acento suramericano. Le preguntamos por la asociación de Amigos del Pueblo Palestino y nos dice que está cerrado.</p>
<p>«El señor Huarte es un hombre que se mueve mucho, siempre está viajando. Solo viene por aquí a recoger la correspondencia».</p>
<p>Le preguntamos por los ordenadores de la empresa y nos contesta.</p>
<p>«Ya no queda nada. Aquí no hay nada. Sólo vivimos nosotros. El material de oficina lo sacaron todo de golpe cuando la Guerra de Irak. Ya nunca regresaron.»</p>
<p>Como tapadera del CNI no tiene desperdicio. Sería la primera vez que una empresa fantasma manejada por ellos no tuviera una cobertura física real. Si dicen que eso es una pastelería, lo lógico es que haya dentro pasteles y un rótulo en la puerta con el nombre del establecimiento. No es el caso. Parece evidente que las instalaciones -inexistentes- no corresponden con una empresa que dice ejercer de intermediaria comercial con un montón de países, especialmente los de mayoría islámica. Hay algo que no cuadra. ¿Para quién y en nombre de quién se hacían esos negocios? ¿Era a título personal, en nombre de su partido o como intermediario del CNI?</p>
<p>Alguien tendrá que explicar qué consiguió en sus numerosos viajes a Libia o al Irak de Sadam Husein. Qué ofreció para ganarse la confianza de los hombres claves de esos países en los que parece que podía moverse como pez en el agua.</p>
<p>Considerando que la filtración sobre su pertenencia a los servicios secretos proviene de la cúpula del PSOE, lo sucedido más parece una intoxicación en la que por algún motivo que se nos escapa se sacrifica a un peón. Parece pescado podrido. Simple carnaza para la oposición y para la prensa. Una madeja enredada de apariencia apetitosa pero que probablemente no llevará a ningún lado.</p>
<p><strong> AMOR CONFESADO POR ARAFAT</strong></p>
<p>Huarte no ha ocultado nunca su amor por Arafat y por su causa.Proviene de finales de los 70 cuando Al Fatah no era el grupo relativamente moderado en que se convirtió con el paso del tiempo.Por el contrario, se trataba de un grupo terrorista muy activo, capaz de atacar un avión repleto de pasajeros en Roma o de cometer atroces atentados indiscriminados.</p>
<p>Huarte, un hombre que provenía de la Falange más radical adquirió de esa forma la pátina izquierdista y la aureola de combatiente antiimperialista que tantos réditos dio en esa época.</p>
<p>La Autoridad Palestina puso en muchas ocasiones de manifiesto su agradecimiento hacia Huarte y su partido por su actitud con el mundo árabe. La confianza en él llegó a tal extremo que en 1994 fue el encargado de buscar alojamiento a Arafat en Asturias y de servirle de enlace con el Principado cuando concedieron al rais el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.</p>
<p>El día de la muerte de Arafat Huarte lloró a su ídolo con un artículo en el que lo caficaba como «uno de los mayores estadistas» de la Historia.</p>
<p>En los viajes que realizó al frente de su asociación visitó el País Vasco y coincidió allí con independentistas y radicales que defendían a los combatientes palestinos.</p>
<p>Según publica en La Nueva España Manuel Castro -un íntegro e inteligente periodista que desveló en su periódico las visitas de Huarte a Benesmail- el empresario español tuvo problemas con los israelíes con una partida de maquinaria para Palestina. Lo retuvieron en el aeropuerto de Tel Aviv durante varias horas y desviaron la excavadora que pretendía entregar a las autoridades palestinas hacia Jordania.</p>
<p>No es cierto el bulo que esparcen -bajo consigna estricta- los militantes del PSOE asturiano concediéndole a Fernando Huarte Santamaría una importancia menor en su organización. Técnicamente es cierto que en la actualidad es sólo un militante de base pero mi informador me comenta: «También Felipe González es un simple militante de base.»</p>
<p>Huarte formó parte de la ejecutiva local hasta enero de 2001, siempre de la mano de Vicente Alvarez Areces, el presidente de la Comunidad. El PSOE cambió su estrutura organizativa y disolvió el Comité Municipal de Gijón -al que pertenecía Huarte- en el año 2003. Pero las reuniones entre sus miembros para tomar todas las decisiones importantes continuaron.</p>
<p>Fue consejero de Emtusa, la empresa municipal de transportes.En la actualidad es representante del Ayuntamiento en Cajastur, lo que demuestra la absoluta confianza que el partido tiene en él.</p>
<p><strong> UN AVISO PARA LAVANDERA</strong></p>
<p>En Asturias continúa el desconcierto y la rabia por todas las informaciones que, una y otra vez, centran al Principado como el foco de todo lo relacionado con el 11-M. En medio de la vorágine del caso Huarte ha pasado desapercibida una noticia relacionada con el tema que sucedió en la mañana del sábado.</p>
<p>Francisco Javier Lavandera, el portero del club Horóscopo que denunció a la policía y a la Guardia Civil la trama de los explosivos, ha recibido lo que algunos próximos consideran como un aviso inquietante.</p>
<p>La noche anterior había dejado su coche cerca de su domicilio en Gijón, junto a una gasolinera. Los empleados de la estación de servicio, que conocen perfectamente a Lavandera y a su coche, se dieron cuenta por la mañana de que habían abandonado un paquete debajo del vehículo. Llamaron a la policía que se personó rápidamente con dos coches patrulla y agentes uniformados.</p>
<p>Después de observar el paquete se retiraron a una distancia prudente y llamaron a la central. Poco después llegó un policía de paisano, de gran envergadura -según los testigos- que sin más recogió el paquete y se lo llevó.</p>
<p>Los empleados de la gasolinera comentaron entre sí su extrañeza por la falta de precauciones que había tomado el último agente.También charlaron con preocupación sobre «lo poco que iba a durar» Lavandera.</p>
<p>EL MUNDO se puso en contacto por la tarde con el propio Lavandera, quien aseguró que nadie le había informado del incidente y agradeció la noticia que le estábamos proporcionando.</p>
<p>Nadie se explica por qué el PSOE se ha metido en el jardín de Huarte. Si se trata de un informador valioso, es evidente que su partido le ha pagado su servicio al Estado, seguramente arriesgado, con una puñalada.</p>
<p>Si no lo es, Huarte tendrá que explicar sus negociaciones comerciales con países radicales islámicos y tendrá que pormenorizar si los beneficios obtenidos eran para él o para el partido. Un mal jardín.A no ser que todo sea un señuelo para desviar la atención y ganar tiempo hasta que se cierre definitivamente la Comisión de Investigación del Parlamento.</p>
<p>Mi tío Fernando, un honorable médico pamplonés, me enseñó, cuando yo sólo tenía cinco años, a tratar de comprender a los grandes maestros de ajedrez. Su lección más importante era que nadie se deja comer una pieza por puro amor al contrario. Huarte ha sido un peón al que han sacrificado. Nos han regalado un importante titular. Debemos ponernos en guardia ante tanta generosidad.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0351.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XIV): Las piedras de Pulgarcito</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Mar 2005 16:03:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 11/03/05):</p>
<p>REVELACIONES. 14 entregas de Agujeros Negros han supuesto un año de trabajo contra corriente. Cada uno de los datos aportados pone en duda de forma rotunda la versión oficial sobre los atentados.Queda tiempo para que se conozca la verdad de lo que sucedió aquel 11-M. Los señuelos urdidos en torno a los atentados no nos apartarán del camino.</p>
<p>Los Agujeros Negros del 11-M no se gestaron dentro de una operación mediática premeditada. La realidad es mucho más sencilla. El trabajo de campo efectuado para un amigo, escritor de éxito, en torno a una posible &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10301/los-agujeros-negros-del-11-m-xiv-las-piedras-de-pulgarcito/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 11/03/05):</p>
<p>REVELACIONES. 14 entregas de Agujeros Negros han supuesto un año de trabajo contra corriente. Cada uno de los datos aportados pone en duda de forma rotunda la versión oficial sobre los atentados.Queda tiempo para que se conozca la verdad de lo que sucedió aquel 11-M. Los señuelos urdidos en torno a los atentados no nos apartarán del camino.</p>
<p>Los Agujeros Negros del 11-M no se gestaron dentro de una operación mediática premeditada. La realidad es mucho más sencilla. El trabajo de campo efectuado para un amigo, escritor de éxito, en torno a una posible novela me llevaron a investigar a finales del otoño de 2003 todos los datos que rodeaban a los atentados del 11-S en Estados Unidos.</p>
<p>Fruto de esa investigación salieron decenas de folios recopilados junto a centenares de documentos, extractos de libros y fichas de archivo. Unas fichas físicas en las que por pura sistematización adquirí la costumbre de apuntar todos los detalles que me parecían más relevantes sobre el tema.<span id="more-10301"></span></p>
<p>No voy a desvelar mis conclusiones sobre el 11-S, pero sí puedo afirmar que sin ese trabajo previo nunca hubieran surgido los agujeros. Fue así como, inmediatamente después del 11-M, y por pura iniciativa personal, comencé a rellenar fichas, arrastrado por la rutina adquirida en el trabajo previo, sobre los datos que se iban conociendo en torno a los atentados de Madrid. Y fue así como comencé a preguntar la opinión sobre lo sucedido a todas las fuentes que conocía y que eran muchas, muy documentadas y de muy distinto pelaje. Las fuentes fiables que, a base de fidelidad mutua y discreción, se consiguen en 38 años de profesión.</p>
<p>Se confesaron conmigo ex ministros, policías de Información, guardias civiles de base, mandos, oficiales de inteligencia, expertos en explosivos y en terrorismo, psicólogos y analistas.Pronto se añadieron al baile agentes secretos -nacionales y extranjeros-, diplomáticos, sociólogos, historiadores y también, debo reconocerlo, personajes del mundo del hampa.</p>
<p><strong> MAL OLOR</strong></p>
<p>Cada uno de esos contactos me hizo revelaciones como para rellenar muchas fichas. Cada cual aportaba detalles diferentes que le parecían esenciales. Todos, absolutamente todos, coincidían en algo: la versión oficial sobre lo sucedido era una pura patraña.</p>
<p>Tuve la suerte de trabajar sin ningún tipo de presión ya que la labor de campo la realicé íntegramente en mi tiempo libre.Cuando consideré que el asunto estaba maduro, pedí prestado el apartamento a un amigo y me encerré dos días en él para dar a luz mis primeras conclusiones que quedaron plasmadas por escrito en más de 35 folios.</p>
<p>Entregué el trabajo, casi en bruto, a mi director -un hombre lógicamente siempre muy ocupado- y para mi sorpresa vi que se encerraba en su despacho y lo leía entero de un tirón.</p>
<p>Debo dejar claro que desde el primer momento recibí de él un apoyo sin fisuras. La única pega que planteó es que, por razones de espacio, era imposible publicarlo, sin cortar, en una sola entrega y que, por tanto, habría que adelgazarlo. Así lo hice, respetando la esencia de lo que le había presentado. El texto resultante ocupó cinco páginas enteras -algo realmente insólito en un diario- del ejemplar de EL MUNDO del domingo 18 de abril de 2004.</p>
<p>El reportaje no había sido concebido con vocación de continuidad y la mejor prueba de ello es que no llevaba numeración que indicara que aquello fuera a seguir. Lo que a la postre resultó, sin embargo, una primera entrega recopilaba las preguntas de sentido común que cualquier ciudadano podía plantearse a la vista de los datos oficiales sobre los atentados. Supuso un éxito de venta y el texto comenzó a circular en Internet y a base de fotocopias en los días siguientes.</p>
<p>El encargo del director desde el momento de su publicación fue taxativo: había que responder a todas aquellas preguntas, cualquiera que fuera el resultado y se tardara lo que se tardara en conseguirlo.</p>
<p>En aquellos días no podía imaginarme que menos de un año más tarde se habrían publicado 14 entregas de los agujeros negros.Ni que esas dos palabras quedarían acuñadas en una parte de la opinión pública y que ésta asumiría como propias muchas de las preguntas planteadas.</p>
<p>No ha sido un camino de rosas. Remar contra corriente siempre es incómodo. Tal vez el momento de mayor desazón surgió en Gijón, en plena Semana Negra, cuando, en una mesa redonda a la que me había invitado un viejo amigo y a la que nunca debí acudir, una señora del público me espetó que lo que estaba publicando era «una repugnante maniobra de intoxicación al servicio de un partido político». Para completar el cuadro alguien de las últimas filas gritó -a modo de insulto- la palabra «Fungairiño».</p>
<p>Es justo reconocer que también ha habido momentos reconfortantes en los que personas de distintos estamentos sociales me han expresado su aliento para que continuara en el camino emprendido, atribuyéndome una responsabilidad excesiva desde cualquier punto de vista.</p>
<p><strong> SILENCIO</strong></p>
<p>El silencio absoluto de la competencia sobre cada uno de los descubrimientos de mi trabajo y del de mis compañeros y la contraprogramación constante para desacreditar lo que publicábamos, son hechos que en nuestro oficio cualquier profesional debe asumir con naturalidad.</p>
<p>Algunos políticos -los de la oposición- llegaron a acercarse a mí para advertirme que esperaban con ansiedad la próxima entrega.Como si depositaran sus esperanzas en lo que pudiéramos averiguar.Como si ellos, y todo su grupo de poder, no tuvieran infinitos más medios de aproximarse a la verdad que los de unos simples reporteros.</p>
<p>El silencio del partido en el Gobierno ha sido muy elocuente.Me consta que sólo se agitaron las aguas en momentos muy puntuales como el del descubrimiento de la cinta con la grabación de Campillo a Lavandera. Los agujeros nunca les han preocupado, a pesar de que conseguimos desvelar a la opinión pública datos como que la banda de Avilés trabajaba para la policía, que se permitió el traslado de explosivos, que una parte se trasladó en tres viajes en un autobús de línea, que desde el teléfono de un policía se hacían llamadas a los miembros de la banda, que ETA robó un coche para un atentado en el callejón de Avilés donde vivía Emilio Suárez Trashorras, que la Guardia Civil miró para otro lado, o que las numeraciones de los envoltorios encontrados entre los restos del piso de Leganés conducían a muchas otras explotaciones además de a Mina Conchita.</p>
<p>Varios miembros destacados del Partido Socialista han comentado en privado que cuanto más se enmarañe la trama de personajes que salen a la luz menos posibilidades tiene el relato de calar en la gente. Es como engordar el señuelo.</p>
<p>Tienen razón. Son tantos los nombres de confidentes, mandos policiales, agentes de base, traficantes de droga y explosivos, transportistas, manipuladores de tarjetas, chorizos, testigos ocasionales, testigos protegidos, -sin contar las dificultades lógicas de manejar nombres en árabe- que se han barajado, que ni siquiera los muy interesados en el tema pueden ser capaces de seguir el relato sin perderse.«Déjales que hablen», decía en un círculo íntimo Rubalcaba, «nadie en la calle sabe distinguir entre Trashorras, Zouhier, Lavandera o Zougán».</p>
<p>Insisto en que tiene razón. Un exceso de información, en ocasiones filtrada con mala intención y, sobre todo, encaminada en direcciones opuestas, ha conseguido el pernicioso efecto de que nadie sepa a qué atenerse. La confesión completa de un arrepentido que relatara en un medio de comunicación todos los pormenores de cómo se montaron los atentados pasaría hoy totalmente desapercibida.</p>
<p>A la numerosa y absurda lista de los autores intelectuales, de los inductores, de los responsables de la matanza que se publicaron en las primeras semanas, como ya denunciamos en el primer agujero, habría que añadir las decenas de nombres que se han añadido posteriormente.¿Han sido los iraquíes, los sirios, los marroquíes, los saudíes, los afganos, los egipcios? ¿A qué corriente integrista obedecían los pequeños delincuentes de Lavapiés?</p>
<p>No hay respuesta oficial, aunque la lista de autores intelectuales aumente con cada doble página, con cada reportaje de televisión en una cadena sin sentido en la que vale todo y que no nos lleva a ninguna parte. Está aclarado todo -asegura el Gobierno con insistencia- pero aún queda por descubrir algo tan insignificante como quién tuvo la idea, quién lo planeó tan minuciosamente y quién lo mandó ejecutar.</p>
<p>Eso sí, sabemos con seguridad quién llevó a cabo los atentados, con nombres y apellidos, a pesar de que en su contra no hay más pruebas que algunos testimonios contradictorios de testigos en los trenes, huellas desperdigadas y llamadas telefónicas entre los miembros del grupo integrista, en las que nunca se mencionan los atentados ni se nombra la palabra explosivos. A pesar, sobre todo, de que eran personas controladas por varios servicios de las Fuerzas de Seguridad, antes, durante y después del 11-M.Individuos fichados en Marruecos, en España y en las cancillerías que se precian de tener datos fiables sobre posibles islamistas radicales. Personas con sus teléfonos controlados, individuos con pequeños negocios cuyos locales estaban pinchados por la policía, la Guardia Civil o el CNI. Viejos conocidos de todos los que husmean entre los grupos radicales.</p>
<p>¿Y quieren hacernos creer que esos personajes consiguieron burlar el cerco de seguridad y sorprendieron a todos los que los vigilaban? Las cosas no son así en el mundo real.</p>
<p><strong> DEDUCCION</strong></p>
<p>Pero lo más llamativo, desde el punto de vista intelectual, la mentira más flagrante que quieren colarnos es la de que los explosivos empleados en la masacre pudieron obtenerlos de una forma sencilla al entrar en contacto con una pequeña banda de delincuentes de Avilés, alguno de cuyos miembros estaba vinculado a una pequeña explotación minera.</p>
<p>Todo muy normal, excepto por el pequeño detalle de que cada uno de los individuos de la trama asturiana, Emilio Suárez Trashorras, Antonio Toro Castro, Carmen Toro Castro y Javier González Díaz, eran confidentes de la policía. Y estaban, o debieran haber estado, controlados por la Guardia Civil a la que, con pelos y señales, habían contado al menos tres personas -ya desde el verano de 2001- cómo vendían grandes cantidades de explosivos y cómo querían encontrar a alguien que supiera fabricar bombas con móviles.</p>
<p>La verdad incuestionable es simple. Los implicados en la matanza del 11-M estaban controlados de una u otra forma por las Fuerzas de Seguridad. Los que les proporcionaron los explosivos eran chivatos de las Fuerzas de Seguridad. La persona que puso en contacto a ambos grupos cobraba de las Fuerzas de Seguridad -así lo ha reconocido el propio Rafá Zouhier-. La Guardia Civil conocía de antemano el atraco por el que le internaron en la prisión de Villabona, donde precisamente conectó con el proveedor Antonio Toro.</p>
<p>No se puede pedir más. Bueno, sí. Se puede añadir la confesión, declarada a este reportero por miembros de la Guardia Civil en el verano de 2004 -cuando todavía la trama de Avilés no había adquirido tanta relevancia- en el sentido de que la entrega de los explosivos en Asturias por parte de Emilio Suárez Trashorras a la llamada célula islamista estuvo en todo momento vigilada.No he podido encontrar otra fuente que lo ratifique.</p>
<p>«El problema -me aseguraron- es que dicen que los perdieron al llegar a Madrid porque creían que iban a ir a una dirección y fueron a otra».</p>
<p>Si la trama de Avilés estaba controlada, si la célula de los islamistas se encontraba bajo vigilancia, ¿cómo puede explicarse que en el último momento los presuntos autores materiales -teóricamente unos inexpertos principiantes- fueran capaces de despistar a sus controladores que a una semana de las elecciones se encontraban en nivel de alerta máximo?</p>
<p>¿Cómo pudo un grupo de principiantes llevar a cabo una operación tan compleja como si se tratara de veteranos profesionales?</p>
<p>Cuando el planteamiento ortodoxo llevaba a la implicación de Al Qaeda, salieron a la luz nombres que sugerían la implicación de personajes de varios países, como El Tunecino o El Egipcio, aunque es bien sabido que se trataba de marroquíes.</p>
<p>Hacía falta un fabricante de bombas, alguien con los conocimientos necesarios para poder montarlas. Se indica inmediatamente que el responsable es alguien a quien apodan El Químico. Cuando se rectifica, el mensaje ya ha calado en la opinión pública.</p>
<p>Cualquier resquicio abierto en una dirección que se aleje de la autoría de Al Qaeda es considerada anatema. Pero la realidad es que los que saben sobre esa organización, estadounidenses, jordanos e israelíes tienen muchas dudas desde el primer momento.En Amán advierten a un emisario español de que esa es una pista equivocada. Los americanos van más lejos y aseguran que al considerar que Al Qaeda no es la autora material del atentado han perdido todo interés por el tema. Los israelíes, obligados por la disciplina que les ha impuesto su Gobierno, guardan silencio y recopilan datos. ¿Por qué se empeñan en presentar como individuos peligrosos a vulgares rateros? Jamal Ahmidán era un fanático integrista, según esta versión. Pero los vecinos de Morata dicen que su novia llevaba unas minifaldas de vértigo.</p>
<p>Miembros del CNI fueron taxativos con este reportero a finales de marzo. «Los miembros de Al Qaeda nunca roban vehículos para cometer sus atentados. Los compran o los alquilan. Los miembros de Al Qaeda jamás se mezclan con el mundillo del hampa musulmán.Los miembros de Al Qaeda jamás utilizan delincuentes. Los miembros de Al Qaeda nunca improvisan, ni consiguen los materiales explosivos en el último momento».</p>
<p>Sus células son estancas. Unos lo planean, otros proporcionan los medios materiales, unos terceros vigilan, los cuartos lo ejecutan. No se conocen entre sí. No pueden arriesgarse a que la policía capture a uno de ellos y quede al descubierto todo el entramado.</p>
<p><strong> IMPROVISACION</strong></p>
<p>Alguien quiere hacernos creer que 12 días antes de los atentados los terroristas aún no tenían en su poder la carga mortífera.Siendo tan importante la fecha de la ejecución, no disponen de los explosivos e improvisan la operación con un delincuente español, calificado por los médicos como enfermo esquizoide que, por si fuera poco, tiene que prestarles el vehículo para el traslado de los explosivos. Y se fían de un confidente.</p>
<p>¿Y si Trashorras en el último momento se hubiera arrepentido? ¿Y si pide más dinero del estipulado? ¿Y si nieva ese día más todavía de lo que nevó y no consiguen llegar hasta la mina?</p>
<p>Quien planeó la masacre dio cuerda al señuelo más importante de toda la operación: la trama de Avilés y la entrega de los explosivos a la banda de Lavapiés. Necesitaban unos culpables creíbles para una primera impresión y un hilo conductor que llevara hasta ellos sin complicaciones. La tarjeta del móvil encontrado en la mochila de Avilés era la mayor de todas las piedras de Pulgarcito. La pista definitiva.</p>
<p>Curiosamente una de las grandes preocupaciones que tienen siempre los terroristas que han utilizado teléfonos móviles para sus atentados es el de no dejar pistas en el caso de que el artefacto no explosione.</p>
<p>¿A quién se le podría ocurrir seguir utilizando esas tarjetas después de que se conociera que la policía había encontrado una de ellas? ¿Por qué iban a emplear tarjetas compradas por ellos, manipuladas en la misma ciudad y distribuidas en sus propios locutorios? Ni siquiera un loco haría algo así. La mejor prueba es que la policía aún no ha sido capaz de localizar a los propietarios de los dos números que recibían y enviaban llamadas relacionadas con la célula de Avilés. Una de ellas comprada, por cierto, en Gijón y utilizada hasta el 2 de junio.</p>
<p>Y el colmo de la sinrazón. Semanas después del atentado y cuando aún están en libertad, la mayor parte de los presuntos autores materiales, se reúnen en un piso de Leganés donde aún conservan pruebas materiales de los atentados: parte del explosivo, armas y envoltorios de cartuchos.</p>
<p>Y todo ello, con el dormitorio de ese piso pared con pared con el de un policía, el que prestará los planos de su casa a los Geo para que se orienten.</p>
<p>¿Dónde están las vainas que dispararon durante «horas» con ametralladoras? Trescientas por minuto es la cadencia de disparo de esas armas.Pero en la relación exhaustiva de los Tedax y de la Policía Científica no existen las vainas de los cartuchos presuntamente disparados por esas ametralladoras. ¿Y dónde están los impactos de esas balas? ¿Y la marcación exacta de sus trayectorias, como se hace siempre en cualquier investigación policial?</p>
<p>¿Desde cuándo ante una situación de emergencia -aunque no fuese de la gravedad planteada el 3 de abril en Leganés- se reclutan a los geos en los cines? ¿Acaso no hay un retén de guardia en su acuartelamiento? ¿No se ha medido hasta la extenuación en los ejercicios de entrenamiento el tiempo de llegada de este retén a cualquier lugar de España?</p>
<p>Los Geo graban todas las operaciones que realizan. ¿Dónde están las grabaciones de aquella operación, por qué no la hacen pública en su totalidad? ¿Pidieron la confirmación de la orden de entrada, para que quedara constancia, por considerarla absurda?</p>
<p>Un año después del 11-M, los investigadores policiales no son capaces de determinar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes. Tampoco han sido capaces de demostrar que la dinamita encontrada salió de Mina Conchita. Por las numeraciones de los envoltorios hallados entre los restos de Leganés sólo se puede saber que una pequeña parte de la correspondiente a esos lotes llegó a Mina Conchita. ¿A dónde fue el resto? ¿Porque no pudo salir de esos lugares la que explosionó?</p>
<p><strong> DEDUCCION</strong></p>
<p>Sólo una pura deducción lleva a los investigadores al convencimiento de que las mochilas que explosionaron en los trenes llevaban teléfonos móviles como temporizadores. Lo suponen porque en la mochila que se desactivó, la encontrada en la comisaría de Vallecas, y en otra, que lograron neutralizar, situada en un arcén, había teléfonos. ¿Y si el resto explotó por radio control? No hay forma de demostrar ni una cosa ni la contraria.</p>
<p>¿Y si las mochilas que no explosionaron, con sus teléfonos móviles, la tarjeta que llevó a la célula presuntamente integrista de Lavapiés, la cinta coránica y los restos de dinamita en la furgoneta de Alcalá fueran tan sólo señuelos para los investigadores? Sí, ya sé. Parece una novela de Le Carré. Pero es que la realidad -y perdónenme que se lo recuerde- es casi siempre aún peor.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0386.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XIII): La dinamita fantasma</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2005 16:00:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 08/03/05):</p>
<p>Un año después de los atentados del 11-M se da por supuesto que la dinamita de los atentados salió de Mina Conchita, en Asturias. Sin embargo, los datos periciales certifican que es imposible demostrar que los explosivos empleados en la masacre salieran de esa explotación. Los peritos del sumario ni siquiera consiguen determinar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes. El Gitano, el menor condenado a seis años por su participación en la trama de la dinamita, ha revelado la presencia en el garaje de Trashorras de un español que revisó la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10300/los-agujeros-negros-del-11-m-xiii-la-dinamita-fantasma/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 08/03/05):</p>
<p>Un año después de los atentados del 11-M se da por supuesto que la dinamita de los atentados salió de Mina Conchita, en Asturias. Sin embargo, los datos periciales certifican que es imposible demostrar que los explosivos empleados en la masacre salieran de esa explotación. Los peritos del sumario ni siquiera consiguen determinar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes. El Gitano, el menor condenado a seis años por su participación en la trama de la dinamita, ha revelado la presencia en el garaje de Trashorras de un español que revisó la entrega de los explosivos a los islamistas. Numerosos testimonios de vecinos de explotaciones mineras asturianas denuncian el descontrol en la custodia de la dinamita. El atraco de Zouhier y su encarcelamiento en Villabona formaba parte de un plan controlado por la UCO.<span id="more-10300"></span></p>
<p>El estudio riguroso de la procedencia y composición de los explosivos utilizados en el 11-M es esencial para poder esclarecer los atentados. Hasta ahora, se han manejado dos verdades absolutas que se consideran indiscutibles: las bombas que explosionaron en los trenes estaban fabricadas con Goma 2 y la dinamita utilizada salió de Mina Conchita, en Asturias.</p>
<p>Se va a cumplir el primer aniversario de la masacre y, a la vista de los datos policiales que el juez Juan del Olmo ha sacado a la luz, las dos afirmaciones se sostienen con pruebas meramente deductivas.</p>
<p>En las propias conclusiones policiales se lee con absoluta claridad: «No se puede afirmar el tipo de dinamita que explosionó en los trenes». Los componentes encontrados no son suficientes como para confirmar que fuera Goma 2. En definitiva, a pesar de la desenfrenada polémica que ello suscitó, un año más tarde de los atentados no puede concretarse el tipo de dinamita que provocó la matanza.</p>
<p>Existen incluso expertos que aseguran que los daños estructurales en los trenes no se corresponden con una explosión provocada por dinamita si no está reforzada con otros materiales como, por ejemplo, la nitroglicerina en forma de gelatina. Sin embargo, hay una cosa clara: el material explosivo que se encontró en la Comisaría de Vallecas, en la furgoneta aparcada en Alcalá de Henares, el artefacto encontrado en las vías del AVE y la dinamita hallada en el piso de Leganés eran Goma 2.</p>
<p>No obstante, entre los propios miembros de la Unidad Central de Información de la Guardia Civil (UCIE) se extiende cada vez más el convencimiento de que 10 kilogramos de dinamita, sea Goma 2 o Titadyne, no hubieran roto por sí solos las estructura de la base de los vagones, ni hubieran abierto los mismos como si se hubiera utilizado un abrelatas.</p>
<p>«Se puede comprobar con gran facilidad», concreta un mando intermedio con mucha experiencia. «Simplemente, habría que reproducir la explosión en condiciones reales. Se explosionan 10 kilos de dinamita en un vagón de similares características y se comprueban los daños que se producen».</p>
<p>Si los análisis hechos con los restos de los artefactos explosionados no pueden determinar el tipo de dinamita que se utilizó en la masacre, lo mismo sucede con los mínimos restos de material explosivo encontrado en las paredes de polispán del zulo encontrado en la casa de Morata de Tajuña, la utilizada por parte de los islamistas acusados de la matanza y que murieron el 3 de abril de 2004 en un piso de Leganés (Madrid).</p>
<p>Como ya hemos señalado, se ha conseguido certificar la presencia de Goma 2 en los mínimos restos de explosivo hallados en una furgoneta en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares, en la mochila que no explosionó en las vías del AVE Madrid-Sevilla en el término municipal de Mocejón (Toledo) -20 kilos-, en la mochila que se encontró en la Comisaría de Vallecas -10 kilos- en la madrugada del 12 de marzo y en los restos recogidos de entre los escombros del piso de Leganés, donde murieron siete de los presuntos autores de los atentados.</p>
<p>Hay que subrayar que las pequeñas porciones de dinamita halladas en la furgoneta de Alcalá aparecieron por la tarde en el complejo policial de Canillas horas después de que un perro especializado de la Comisaría de Alcalá no encontrara rastros de explosivos en el mismo vehículo.</p>
<p><strong> LA DINAMITA QUE NO EXPLOSIONO</strong></p>
<p>En definitiva, seguir la pista de la Goma 2 sólo puede conducir a la dinamita que no explosionó, precisamente la que condujo a las tarjetas de los teléfonos móviles de los islamistas detenidos y la que se llevó por delante a siete de los implicados, después de que los Geo iniciaran un asalto en contra de su propia opinión.</p>
<p>La afirmación de que la Goma 2 encontrada salió necesariamente de Mina Conchita es inaceptable. Todo parte de un dato policial que ya en su día pusieron en duda los expertos de la Guardia Civil encargados por el juez Del Olmo de averiguar la procedencia del explosivo. La policía les comunicó que habían encontrado un gran número de envoltorios de Goma 2 entre los restos del piso de Leganés. Así figura en los informes desclasificados por el juez a pesar de que no constan en los listados de las pruebas policiales recogidas por la Policía Científica y los Tedax.</p>
<p>Los oficiales de la Guardia Civil que recibieron de cargos policiales los detalles sobre cómo habían hallado esos envoltorios numerados no se creyeron la versión.</p>
<p>En un primer momento, los policías no especificaron el lugar exacto donde los habían recogido. Luego se miraron y comentaron que los habían encontrado en una especie de hoguera. Los guardias civiles afirmaron más tarde ante sus compañeros que les dio la sensación de que estaban mintiendo.</p>
<p>Sin las numeraciones de esos cartuchos, nunca se hubiera podido relacionar con Mina Conchita la dinamita que explosionó en los trenes.</p>
<p>Un estudio riguroso de las numeraciones nos lleva, sin embargo, a algo muy sorprendente. Sólo una mínima parte de la dinamita fabricada con los números de lote que figuran en esos envoltorios conducen a esa mina.</p>
<p><strong> &#8216;OPERACION PARAMO&#8217;</strong></p>
<p>En el informe del pasado mes de junio, denominado Operación Páramo, el relativo a la procedencia de los explosivos, la Guardia Civil especifica que, según la información facilitada por el Cuerpo Nacional de Policía, se habían encontrado en el piso de Leganés 588 envoltorios de cartuchos de Goma 2.</p>
<p>En los informes periciales que ha facilitado el juez Del Olmo, los 588 se convierten en 594. Sea como fuere, se señala que todos pertenecen al calibre 26 -lo que equivale a 26 milímetros de anchura- y que tienen una longitud de 200 centímetros -sin duda, un error de transcripción ya que debiera decir 200 milímetros-.</p>
<p>Con un peso de 155 gramos cada uno, los envoltorios corresponderían a una cantidad aproximada de 90 kilogramos, menos de la mitad de la que se contabiliza en relación con el 11-M.</p>
<p>Produce sorpresa el hecho de que se encontraran los papeles tan íntegros -excepto 215- como para leerse en ellos la numeración que corresponde a sus lotes de fabricación después de la destrucción del piso con 20 kilos de explosivo.</p>
<p>Por cierto, un teniente coronel del Estado Mayor aseguró a este periodista que la forma de la explosión recogida en un vídeo doméstico parecía indicar más la presencia de un explosivo militar.</p>
<p><strong> LOS MOVILES</strong></p>
<p>En todo caso, los envoltorios que la Policía encontró en Leganés no pudieron localizarse antes del 4 de abril de 2004, ya que la explosión tuvo lugar el día 3. ¿Cómo es posible que detuvieran a Emilio Suárez Trashorras, un ex minero de Mina Conchita, como proveedor de la dinamita 15 días antes?</p>
<p>A Emilio y a otros muchos se le relacionó con el 11-M por el seguimiento de las llamadas telefónicas que encontraron en los móviles de la célula islamista. Su detención por ese motivo está dentro de la lógica. Pero el paso siguiente, presentarlo a la opinión pública como el proveedor de los explosivos, era mucho más aventurado.</p>
<p>Por aburrido que resulte, es imprescindible estudiar con detenimiento las numeraciones de los envoltorios encontrados en el piso de Leganés para demostrarlo.</p>
<p>Se dice en los informes policiales que 37 corresponden al número 033N212, 22 al 044E071, 271 al 044E152 y 49 a un número incompleto, el 044E15&#8230; Se especifica que 215 resultan ilegibles.</p>
<p>En realidad, todos esos datos son incompletos, ya que las numeraciones de los cartuchos llevan muchos más dígitos que, en este caso, no figuran en la relación policial.</p>
<p>Una primera parte -normalmente de tres dígitos- corresponde a la identificación de la fábrica de la que procede y a la máquina que lo ha elaborado. La letra representa el mes de fabricación -en el caso que nos ocupa, sería la N de noviembre y la E de enero-. Los siguientes dos, tres o cuatro dígitos especifican el lote del producto y el palé. Cada palé equivale aproximadamente a 1.050 kilos y cada lote supone una producción con el mismo número de entre 3.000 y 4.000 kilos.</p>
<p>Los dígitos que faltan en las numeraciones aportadas por la Policía corresponden al año de fabricación y al número específico que tiene cada uno de ellos en una serie que comienza de nuevo cada 1 de enero. Son datos relevantes que pueden determinar, por ejemplo, si los envoltorios encontrados corresponden a cartuchos correlativos.</p>
<p>Lo más preocupante del caso es que, completas o incompletas, las numeraciones encontradas en los envoltorios no llevan necesariamente a la asturiana Mina Conchita, como se ha repetido hasta la saciedad.</p>
<p>«No sé de dónde han podido sacar la conclusión de que los explosivos de los atentados salieron de Mina Conchita. Si revisas los informes con atención, te das cuenta de que todo está prendido con alfileres.No tienen ninguna certeza y se han escogido palabras ambiguas deliberadamente para que cuadren los escritos presentados al juez. Tenían marcados unos culpables de antemano y los informes debían contribuir a navegar en esa dirección».</p>
<p>El que así habla es un veterano investigador, precisamente experto en el control de explosivos.</p>
<p><strong> «PODRIA HABER SALIDO&#8230;»</strong></p>
<p>De hecho, en la redacción final de los informes se emplea siempre el condicional. Se dice «podría haber salido» para evitar afirmaciones rotundas. Y lo que es más grave: se reconoce taxativamente que en el almacén que surtía de dinamita a Mina Conchita -el depósito de Valdellano, correspondiente a la empresa Canela de Seguridad- «no se tomaban referencias de los palés que entraban ni de los materiales explosivos que se enviaban a las explotaciones consumidoras».</p>
<p>En definitiva, no existen datos concretos de las numeraciones que llegaron en esas fechas a Mina Conchita.</p>
<p>Por otra parte, de la fábrica de Páramo de Masas, de Unión Española de Explosivos (UEE), se enviaron cartuchos de dinamita con las numeraciones encontradas en Leganés a dos depósitos: el de Columbiello, en Asturias, y el de Villanueva de Jamuz, en León. ¿Adónde fue la dinamita con esas mismas numeraciones que llegó al depósito de León?</p>
<p>Hay que remarcar, además, que Canela de Seguridad, la empresa proveedora asturiana, no surte sólo a Mina Conchita. Tiene concedida por UEE la exclusiva para la distribución de su dinamita en un radio de 125 kilómetros, que abarca todo el Principado de Asturias.</p>
<p>En el informe de la Operación Páramo, que realiza la Guardia Civil a partir de la orden de 24 de marzo de 2004 del Juzgado Central de Instrucción para averiguar la procedencia de los explosivos, se especifican las cantidades de dinamita con las numeraciones de los envoltorios de Leganés que llegaron a uno de los depósitos a los que los enviaron: el de Columbiello:</p>
<p>El día 14 de enero, 500 kilos de 044E071; el 21 de enero, 1.050 kilos de 044E151-152; el 30 de enero, 1.050 kilos del 044151-152; el 3 de febrero, 1.050 kilos del 044E151-152; el 6 de febrero, 2.000 kilos del 033N212, y el 10 de febrero, 2.100 kilos del 033N212.</p>
<p>Desde el depósito de Columbiello, y según los mismos informes, llegaron al depósito asturiano de Valdellano sólo las cantidades especificadas: 15 de enero de 2004, 500 kilos de 044E071, el 3 de febrero. 1.050 kilos de 044E151-152, el 6 de febrero, 500 kilos de 033N212, el 12 de febrero, 500 kilos de 033N212 y el 18 de febrero, 1.050 kilos de 033N212.</p>
<p><strong> SOLO UN 10% LLEGO A MINA CONCHITA</strong></p>
<p>Las cantidades que, «según los cálculos realizados teniendo en cuenta el sistema de reparto habitual, pudieron llegar a Mina Conchita de las numeraciones investigadas» -así es la redacción del informe-, son: el 23 de enero («y no antes») entre 175 y 300 kilos de Goma 2 con la numeración 044E071; el 9 de febrero, «por el mismo cálculo», 300 kilos de las numeraciones 044E151-152; el 16 de febrero, «probablemente» [sic] 275 kilos de la numeración 033N212; el 23 de febrero, los 300 kilos servidos «tenían probablemente [sic] «la numeración 033N212.</p>
<p>Dado que de cada lote de dinamita, como ya hemos comentado, se fabrica un mínimo de 3.000 kilos, hay que concluir que las cantidades «aproximadas» suministradas a Mina Conchita corresponden a una pequeña parte del total de los cartuchos que llevan esas numeraciones.Concretamente, de los 3.000 kilos del lote fabricado con la numeración 044E071 sólo entre «175 y 300 kilos» llegaron teóricamente a la mina. En el supuesto más optimista, sólo un 10%. ¿Adónde fueron los 2.700 kilos restantes, correspondientes a más de 16.000 cartuchos?</p>
<p><strong> UNA DINAMITA MUY REPARTIDA</strong></p>
<p>El enigma no lo resolvemos nosotros, sino los propios investigadores, que concluyen en el informe al juez: «No se puede afirmar con absoluta certeza que los cartuchos hallados», -en realidad, debiera decir las numeraciones de los envoltorios hallados-, «en el piso de Leganés con las numeraciones investigadas procedan de Mina Conchita.» Y lo ratifican: «A esto hay que añadir que otras muchas explotaciones, tanto en España como fuera del territorio nacional, han consumido cartuchos con las numeraciones investigadas».</p>
<p>En las declaraciones del único condenado -seis años de internamiento- en relación con el 11-M, el menor G.M.V., apodado el Gitano, se detallan los tres viajes que él y otros dos individuos realizaron desde Oviedo hasta Madrid en un autobús de línea para entregar a los islamistas bolsas con explosivos por encargo de Emilio Suárez Trashorras. El primero de ellos, lo hace Sergio Alvarez, un joven carnicero de un supermercado de la localidad asturiana de Salinas.</p>
<p>Lo lleva a cabo en la primera quincena de enero. Está probado en los informes policiales que posee el juez que la dinamita con las numeraciones de los envoltorios encontrados en Leganés no pudo llegar a Mina Conchita, como ya hemos comentado, «en ningún caso antes del día 23 de enero». Es evidente, por tanto, que la dinamita que presuntamente transportó Sergio Alvarez no corresponde a la de las numeraciones investigadas. ¿De dónde salió esa dinamita que nada tiene que ver con la encontrada en Leganés? ¿Adónde fue a parar?</p>
<p>El Gitano es el único individuo que ha aceptado su participación en el robo de dinamita en las cercanías de Mina Conchita, en la noche del 28 al 29 de febrero de 2004. Incluso Emilio Suárez Trashorras lo ha negado y sólo acepta la entrega de detonadores a los islamistas.</p>
<p>Pues bien, el Gitano dio en su declaración un dato relevante que hasta ahora ha pasado inadvertido. La presencia esa noche en el garaje de Trashorras, el de la avenida de las Vidrieras de Avilés, de un personaje español que observó de madrugada la operación de trasvase de explosivos de un coche a otro. El Gitano detalla en su declaración de 15 de junio de 2004 -en presencia de Olga Emma Sánchez Gómez, representante del Ministerio Fiscal, y del abogado de oficio José Baeza Martínez- cómo este misterioso personaje, alguien que hasta ahora no había salido en la trama, comentó algo a Emilio y a los islamistas -que habían llegado esa noche de los alrededores de la mina con cinco mochilas cargadas- sobre el puerto asturiano de San Isidro.</p>
<p>Tenemos, pues, a un español que supervisó esa noche el paso de los explosivos por el garaje de Trashorras y que aún no ha sido investigado.</p>
<p>Los propietarios de la empresa a la que pertenecía Mina Conchita, Caolines del Merillés, aún no se explican cómo fue posible que, en un espacio tan corto de tiempo -entre el 23 de enero de 2004 y el 28 de febrero de 2004-, se pudiera robar en esa explotación una cantidad tan grande de explosivos; teóricamente, 200 kilos.El consumo total de la empresa no sobrepasaba una media de 2.000 kilogramos mensuales de dinamita.</p>
<p>Aceptan con naturalidad que puedan robarse varios cartuchos, camuflados por un consumo menor que el declarado, pero 200 kilos son más de 1.200 cartuchos. Es algo que no hubiera podido pasar desapercibido.</p>
<p><strong> LA MANO EN EL FUEGO</strong></p>
<p>Los dueños, por otra parte, ponen la mano en el fuego por uno de los principales acusados, el encargado de la mina, Emilio Llano Alvarez.</p>
<p>«Es un hombre que ha estado con nosotros desde los 16 años y ahora tiene más de 40. Además, se ha criado muy cerca de la familia, siempre hemos tenido una confianza ciega en él. Nos ayudaba en la finca en los trabajos de la miel. Incluso ahora que está en la cárcel se nos hace muy cuesta arriba pensar que está implicado en algo tan grave».</p>
<p>«Ganaba un sueldo muy digno», 3.000 euros, «y no tenía especiales necesidades económicas. Desde luego, nosotros vamos a seguir pagándole cada mes su sueldo, esté en la cárcel o no.»</p>
<p>«Hay otra cosa que no nos parece razonable. Teóricamente, nuestro encargado tendría que haber estado de acuerdo con Trashorras para llevar a cabo los robos. La realidad es que no lo podía ni ver. Es más, Emilio Suárez Trashorras no siguió trabajando en la mina», desde 2002, «por el informe negativo que dio Emilio Llano. Alegó que era un desastre, que siempre estaba enfermo, que no cumplía y que, por tanto, no había que renovarle el contrato.¿Habría hecho algo así de estar metido con él en una trama de robo de explosivos?».</p>
<p>Uno de los ángulos más oscuros de toda la trama es el comienzo de la relación entre la célula de Avilés -Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro- y la célula islamista de Jamal Ahmidan, alias Mowglee o El Chino. Se sabe que Antonio Toro entró en la cárcel asturiana de Villabona, en julio de 2001, a raíz de su detención en la operación Pípol. La Fiscalía dejó a un lado la investigación de los 16 cartuchos de dinamita que se habían encontrado en un vehículo estacionado en su garaje de Avilés y se centró en el tráfico de drogas.</p>
<p>Este periódico ha sabido ahora que Antonio Toro tiene paralizado en la Comisaría de Oviedo un expediente por habérsele encontrado -antes de la operación Pípol, de la primavera de 2001- en posesión de dos cartuchos de dinamita. El informe está dormido desde entonces y nadie ha querido sacarlo a la luz.</p>
<p>Fue en la cárcel de Villabona donde Antonio Toro ofreció explosivos, primero a ETA y más tarde a internos islamistas.</p>
<p><strong> ATRACO OPORTUNO</strong></p>
<p>Antonio Toro coincidió también con Rafá Zouhier, y fue fruto de ese contacto por lo que entró más tarde en tratos con Jamal Ahmidan y el grupo de los presuntos autores materiales del 11-M.</p>
<p>Lo que ahora estamos en condiciones de afirmar es que la entrada de Rafá Zouhier en Villabona no fue casual. Es sabido que tanto Emilio Suárez como Antonio Toro eran confidentes de la policía.El propio Rafá ha reconocido que era, en aquella época, confidente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. También se conoce que ingresó en la cárcel después de cometer un robo con violencia -por alunizaje- en la joyería Luna de Oro del centro comercial asturiano Parque Principado.</p>
<p>Lo que no se ha contado es que fue un atraco teledirigido. La Policía Judicial de la Guardia Civil madrileña advirtió a la de Gijón de que Rafá Zouhier -confidente y con los teléfonos controlados- y tres compinches viajaban a Asturias para cometer un atraco. Se pusieron en alerta varias patrullas y uno de sus vehículos tuvo precisamente un accidente en las cercanías de Parque Principado.</p>
<p>El alunizaje se consumó el 18 de septiembre de 2001 y comenzó una persecución de los atracadores, según consta en las diligencias 392/2001 del Puesto de Noreña. Se avisó de que eran peligrosos y de que iban armados. En la captura intervinieron, entre otros, el sargento del Núcleo de la Reserva de la Comandancia de Oviedo, Antonio López, y el guardia civil del equipo de la Policía Judicial de Mieres José Ramón González.</p>
<p>Antes de la detención hubo dos tiroteos sin ningún herido, el primero cerca del peaje de Campomanes y el segundo -el único que consta en el informe oficial- cerca del apeadero del tren de Puente los Fierros. ¿Quién había conducido hasta ese lugar a los atracadores en su huida? Zouhier utilizó su teléfono móvil -controlado por la UCO- y a través de él alguien le avisó de que a esa hora pasaba un tren por Fierros que podían tomar.</p>
<p><strong> SILENCIO OFICIAL</strong></p>
<p>Zouhier se resistió ostensiblemente a la detención. Curiosamente, en los periódicos asturianos el suceso quedó reducido a unas pocas líneas, en parte porque desde la Comandancia de Gijón alguien se preocupó de que pasara desapercibido para los medios.</p>
<p>A pesar de la importancia teórica de la captura a tiros de unos peligrosos atracadores muy pocas horas después de cometer su fechoría, se redactó una nota de prensa en la que apenas se daban datos.</p>
<p>En la Comandancia, uno de los encargados de las notas de prensa se negó a hacerlo de la manera en que querían los mandos. Se llamó a otro guardia que estaba de permiso para que lo hiciera.</p>
<p>En la nota se relataba que se había procedido a la detención de cuatro «vecinos de Madrid», a los que se había confiscado una mochila cargada con joyas por valor de cuatro millones de pesetas -24.000 euros-. La nota proseguía diciendo que el vehículo en el que viajaban los cuatro jóvenes -de los que no se daban ni siquiera las iniciales- fue interceptado el día 19 de septiembre de 2001 a la altura de Puente los Fierros, en la Nacional 630.</p>
<p>El asunto pasó desapercibido, pero a raíz de ese atraco, perfectamente controlado por la Guardia Civil desde Madrid, Rafá Zouhier ingresó en la prisión de Villabona y permaneció en ese centro hasta febrero de 2002. Fue así como éste pudo conectar con Antonio Toro, al que Rafá pondría a su vez en contacto con los islamistas de Lavapiés.</p>
<p>Por cierto, a raíz del 11-M se comentó que uno de los implicados en los atentados acompañaba a Rafá Zouhier en aquel atraco. No es cierto. Los nombres de sus acompañantes, según figura en las diligencias, fueron Juan José Caro Moraleda, vecino de Madrid, nacido en 1982; Francisco Javier Bustos Alonso, nacido en 1978, y Nordin Achor Mohand, nacido en Melilla en 1978, el único que llevaba un documento de identidad, el número 42298345.</p>
<p><strong> MAS CONFIDENTES EN LA TRAMA ASTURIANA</strong></p>
<p>En la trama de Avilés, Emilio Suárez y Antonio Toro no eran los únicos confidentes policiales. También lo era Javier González Díaz, imputado en los atentados por el juez Del Olmo. El Gitano involucra en su declaración a una persona conocida en el mundillo del hampa asturiana como El Dinamita. Se trata de González Díaz, un hombre que ya cumplió condena en 1979 en relación con 400 kilos de dinamita.</p>
<p>Es evidente que tenía conocimiento de la trama de venta ilegal de los explosivos relacionados con el 11-M, ya que, según detalla El Gitano, el mencionado Javier «había tenido relación con el robo de dinamita para el viaje que había hecho Sergio» -se trata del viaje que hizo Sergio Alvarez en un autobús de línea a Madrid con explosivos para El Chino-. «Emilio y Javi fueron a robar dinamita a la misma mina donde había estado trabajando, quedándose Javi vigilando mientras Emilio robaba los cartuchos».</p>
<p>Javier González Díaz, El Dinamita, conocía pues la trama de explosivos y a la vez era confidente de la Policía. Otro confidente más en el haber de la célula de Avilés que facilitó los explosivos a los islamistas.</p>
<p>Según se recoge en su declaración, El Gitano reconoció perfectamente a Javier González como el que figuraba en las fotografías números 18 y 26 del segundo álbum que le enseñaron.</p>
<p>En el informe Operación Páramo, de la Guardia Civil, se reconoce a Javier González El Dinamita como un hombre que ha mantenido una relación estrecha con Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro Castro «en una amplia variedad de negocios ilícitos». Desde su teléfono móvil realizó frecuentes llamadas a los teléfonos de Trashorras, Carmen Toro y Antonio Toro. En su teléfono hay llamadas, sólo recibidas, de los números 656000311 y 619535764, implicados en la trama y de los que aún no se ha averiguado el nombre de sus usuarios, aunque investigadores asturianos los sitúan en el ámbito de las Fuerzas de Seguridad. Desde el primero de estos dos números se llamaba frecuentemente al de Rafá Zouhier.Se cierra así, una vez más, el círculo.</p>
<p>En las comandancias asturianas de la Guardia Civil no ha sentado nada bien la irrupción de los interventores de armas y de los comisionados llegados al Principado para averiguar si en las distintas minas se guardan los controles necesarios para que no vuelvan a desaparecer explosivos. Los interventores asturianos consideran que esa desconfianza hacia su trabajo es vejatoria.Por otra parte, se quejan de que los resultados obtenidos -sólo han encontrado fallos leves que han dado lugar a pequeñas multas- no han sido nada brillantes. «Sólo han gastado el dinero de los contribuyentes -54 euros por persona y día- en dietas para un montón de gente que no hacía la menor falta».</p>
<p><strong> MINAS SIN CONTROL</strong></p>
<p>La experiencia vital de la población asturiana que vive cerca de las minas contradice los informes de la Guardia Civil. Aseguran muchos vecinos que ha habido un profundo descontrol que ha facilitado el tráfico ilegal de explosivos.</p>
<p>Entre los habitantes de las cercanías de La Collada se recogieron hace más de dos años, inútilmente, 400 firmas en contra de la reapertura de una explotación minera. Los vecinos han denunciado que, durante los meses anteriores y posteriores al 11-M, la explotación recibía grandes cantidades de material explosivo procedente de León y que jamás vieron salir material de esa mina.</p>
<p>«Llegaban coches de lujo, sobre todo en febrero de 2004, a las dos y tres de la madrugada por caminos impracticables. La Guardia Civil no atendió ninguna de nuestras llamadas, y cuando por casualidad llegaba una patrulla la mina siempre estaba sin actividad. Sabemos que recibían dinamita por los camiones de transporte y porque, sobre todo por la noche, explosionaban cartuchos que hacían temblar las casas. Aquí se ha traficado con dinamita en cantidades muy superiores a la que pudo faltar en Mina Conchita. Y si no, que nos digan dónde está toda la que han traído a esta explotación improductiva».</p>
<p>La denuncia de un antiguo encargado de una mina en La Viesca, a muchos kilómetros de Mina Conchita, es mucho más concreta:</p>
<p>«Yo dejé de trabajar en la mina en marzo de 2004. Desde el terreno en el que trabajo seguí viendo cómo llegaba casi todos los días el camión con el remolque de los explosivos y los dos vigilantes de seguridad. La dinamita llegaba regularmente, pero nunca salía ningún tipo de material. En circunstancias normales, tienen que salir 200 o 300 toneladas de todos los días. Ahí cerca está la casa de un guardia civil del cuartel de Trueces. El puede certificar que durante mucho tiempo llegaba la dinamita pero no salía el material. Es evidente que alguien se la ha llevado.Y lo digo delante de un juez y de quien haga falta».</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0319.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XII): El testigo desprotegido</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Feb 2005 15:56:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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<p><span class="cuerpo">Francisco Javier Lavandera se enteró en el verano de 2001 de que un grupo de delincuentes asturianos ofrecía a la venta una gran cantidad de explosivos.Querían también encontrar a alguien que supiera montar bombas con teléfonos móviles. Lavandera, tras comprobar que hablaban en serio, contó lo que sabía a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. No le hicieron ningún caso a pesar de que insistió en muchas ocasiones. La publicación en EL MUNDO del contenido de una cinta, grabada por un agente de la Guardia Civil en 2001, con sus denuncias, provocó </span>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10299/los-agujeros-negros-del-11-m-xii-el-testigo-desprotegido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 27/02/05):</p>
<p><span class="cuerpo">Francisco Javier Lavandera se enteró en el verano de 2001 de que un grupo de delincuentes asturianos ofrecía a la venta una gran cantidad de explosivos.Querían también encontrar a alguien que supiera montar bombas con teléfonos móviles. Lavandera, tras comprobar que hablaban en serio, contó lo que sabía a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. No le hicieron ningún caso a pesar de que insistió en muchas ocasiones. La publicación en EL MUNDO del contenido de una cinta, grabada por un agente de la Guardia Civil en 2001, con sus denuncias, provocó que el juez Juan del Olmo le declarara testigo protegido. Ahora, ha dejado de serlo en medio de la polémica de las acusaciones que hace contra él Nayo, un fugitivo de la Justicia. Insiste en que confía en las investigaciones del juez y en su imparcialidad para que se esclarezca toda la verdad.<span id="more-10299"></span>No nos vamos a engañar. No va de santo ni es el hombre con el que sueñan todas las madres para futuro yerno. Francisco Javier Lavandera es un joven asturiano al que la vida le ha pasado por encima. Ha tenido que sobrevivir en un mundo bastante salvaje, el de la noche de gijón, lleno de maleantes, prostitutas y policías corruptos.</span></p>
<p>Las circunstancias le llevaron a aceptar un puesto de trabajo como portero del club Horóscopo. Sus cinco años en las fuerzas especiales del Ejército, su complexión atlética y su sangre fría le dieron la fama justa que necesita alguien que tiene que sacar del local a unos cuantos amigos gigantes muy pasados de copas.O que tiene que enfrentarse a un sórdido gañán que amenaza a las chicas con un cuchillo jamonero en la mano.</p>
<p>Por si fuera poco, nunca ha ocultado su amor por las armas. Es socio del club de tiro. Tiene dos carabinas del 22, dos escopetas de tiro al plato y a principios de mes se ha comprado una pistola HK de 9 milímetros homologada para el tiro olímpico. Por supuesto, todo legal, en regla y con papeles. La verdad es que si a alguien se le ha ocurrido ir a por él yo le aconsejaría que tomara precauciones porque -puedo dar fe de ello- a 25 metros es capaz de acertar en el centro de una diana realmente pequeña.</p>
<p>Puestas las cosas en claro también es imprescindible reseñar que Fran no ha sido acusado nunca por</p>
<p>la Justicia de ningún delito. Es más, cuando se enteró de que unos delincuentes le ofrecían un negocio de venta de explosivos y que buscaban a alguien que fabricara bombas con teléfonos móviles, se apresuró a contárselo a las fuerzas del orden. Y no una, sino cinco, seis y hasta siete veces a lo largo de varios meses.</p>
<p><strong> MAS DENUNCIAS</strong></p>
<p>No ha sido el único delito que ha denunciado. Colaboró con la Justicia -sin recibir ninguna compensación a cambio-, para desenmascarar a otros delincuentes, lo que ha supuesto el desmantelamiento de varias peligrosas bandas extranjeras en Asturias. El juez del 11-M, Juan del Olmo, lo sabe y por eso, entre otras cosas, le declaró testigo protegido cuando este periódico desveló una cinta en la que el agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo había grabado la denuncia de Lavandera contra Antonio Toro y José Emilio Suárez Trashorras, dos de los implicados en los atentados.</p>
<p>Ha soportado dos agotadores meses de calvario en los que ha tenido que dormir cada noche en un hotel distinto después de haber recorrido centenares de kilómetros, siempre rodeado de un impenetrable cinturón de escolta formado por policías especializados.</p>
<p>En el transcurso de este tiempo apenas si le han permitido visitar a su hijo de dos años y medio. No ha podido hacer nada para evitar el suicidio de su mujer, Lorena, una bailarina de streaptease que utilizaba para su espectáculo las serpientes que el propio Fran se encargaba de cuidar.</p>
<p>Ahora el juez le ha hecho firmar un papel por el que deja de ser testigo protegido. En el escrito -publicado por un periódico antes de que le comunicaran la noticia- se alega que ha hecho un gasto superfluo e innecesario al comprarse una pistola y que no ha aceptado el trabajo que le ofrecían.</p>
<p>«La mayor parte del dinero de la pistola me lo prestó mi hermano.Yo no sé lo que le habrán contado al juez pero el trabajo que me ofrecían era el de vigilante jurado uniformado en el aeropuerto de Bilbao. Les dije que si estaban locos. Sólo les faltaba ponerme una diana en la frente. Bueno, la Dirección General de la Guardia Civil ya me la puso en su día cuando desveló mi identidad. Es algo inexplicable de lo que alguien debiera hacerse responsable».</p>
<p><strong> ERAN PARA ETA</strong></p>
<p>Nadie entiende cómo hubiera podido ejercer su trabajo siendo testigo protegido. ¿Se imaginan? Un vigilante jurado en Sondica y a su alrededor, en cada jornada laboral, 15 policías camuflados encargados de su protección. Y todo ello en el corazón de Euskadi.</p>
<p>No hay que olvidar que en la cinta con la denuncia, Lavandera expresa su convicción de que los explosivos que ponían en venta en 2001 Toro y Trashorras terminarían en manos de ETA.</p>
<p>Aún hoy sigue teniendo las ideas muy claras. «El atentado del 11-M no se fraguó ni en desiertos ni en montañas. Se fraguó en los puticlubs de Gijón».</p>
<p>Sabe que la banda de Avilés pudo funcionar con total impunidad, al menos durante tres años, gracias a la permisividad de policías.Gente que ha formado sólidos cortafuegos que impiden avanzar hacia la verdad.</p>
<p>A Lavandera no es fácil pillarle en un renuncio. Siempre repite la misma historia y no se sale ni un ápice de las afirmaciones que quedaron grabadas en la cinta de Campillo.</p>
<p>«Yo sólo sé que les dije cómo se llamaban los delincuentes, la ciudad en la que vivían, las matrículas de sus coches, los números de sus teléfonos móviles, los días de la semana en los que paraban en el local de alterne, la cantidad de explosivos que vendían y el detalle importante de que trataban de fabricar bombas con móviles. Y la realidad es que no me hicieron ningún caso. Se lo conté una y otra vez, a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. Y no hicieron nada.»</p>
<p><strong> DENUNCIA INUTIL</strong></p>
<p>«¿De qué sirvió mi denuncia? De nada. Las 192 víctimas están ahí y sólo sé que tengo un futuro incierto, que he perdido mi trabajo, que mi mujer está muerta y que me han hundido la vida.Y todo ello por tratar de impedir la masacre. Yo ya no creo en nada ni en nadie. Pienso que el único que quiere saber la verdad sobre el 11-M es el juez Juan del Olmo. Otra cosa es que pueda llegar a saberla algún día».</p>
<p>Hay dos cosas en las que insiste machaconamente. Los hombres -Antonio Toro y Emilio Suárez Trashorras- cuyas actividades denunció estaban protegidos por las Fuerzas de Seguridad y los explosivos que vendían en el momento en que hizo las denuncias estaban destinados a ETA.</p>
<p>«Yo siempre estuve seguro de que les vendían explosivos a ETA.Era el terrorismo que había entonces y esta gente estaba buscando terroristas para encajarles su mercancía».</p>
<p><strong> CORRUPCION POLICIAL</strong></p>
<p>«Yo les dije tanto a la policía como a la Guardia Civil que los individuos que denuncié buscaban a alguien que supiera fabricar bombas con móviles y resulta que es la misma época en la que ETA estaba intentando fabricar ese tipo de artefactos, sin éxito.Les fallaba el sistema. Dicen que había una operación del Estado para poder infiltrar explosivos a ETA. No sé si será cierto pero lo que sí puedo asegurar es que era exagerada la alegría y la desfachatez que se permitían Toro y Trashorras en sus actividades delictivas. Era un escándalo el dinero que manejaban sin que nadie les dijera nada. Ahora dicen que por qué me lo contaron a mí. Pero ¡si ofrecían explosivos a todo el mundo! En el club, los encargados, las chicas, todos sabían que ofertaban explosivos».</p>
<p>«Es como lo del callejón» -el hecho de que ETA robara un coche donde vivía Trashorras para cometer un atentado en Santander-.«No se cree nadie que fuera producto del azar por muchos informes que presenten. No hace falta ser policía. Le dices lo del robo del coche en el callejón de Trashorras al analfabeto más grande del mundo y te dice ¡pero bueno&#8230;! Es que no se puede creer nadie que fuera una casualidad».</p>
<p>«Algunos piensan que yo tengo más datos de los que he dicho sobre el 11-M, pero no es cierto. Otra cosa es lo de la corrupción policial. Yo le conté al juez con pelos y señales todo lo que sabía. Entonces, en el año 2001, estaba convencido de que aquellos explosivos eran para ETA. Ahora sigo pensando lo mismo».</p>
<p>«Ahora sale Nayo un delincuente prófugo, buscado por la Justicia a decir que yo era el intermediario entre ETA y la banda de Avilés, a través de un guardia civil. Se me caen los huevos al suelo de escuchar tantas bobadas. Cómo se comprende que si eso fuera cierto yo hubiera ido a contárselo a la Guardia Civil. En qué cabeza cabe. La realidad es que son intentos burdos de desprestigiarme para que la cinta y las denuncias que yo hice pierdan valor de cara a la opinión pública».</p>
<p>«Te soy sincero. A mí esa batalla de la opinión pública me da lo mismo. Yo ya la tengo perdida. No como de ella. A mí lo que realmente me importa es lo que opine el juez. Yo sigo manteniendo una relación magnífica con él. Después de dejar de ser testigo protegido, cosa que estaba deseando para poder hacer una vida normal, he hablado con él por teléfono y me ha atendido a pesar de que sé que está de luna de miel. No voy a decirte lo que hablamos porque me ha pedido que sea discreto pero sí puedo decirte que esas denuncias no le han sorprendido porque ya las conocía. Todo lo que puedo comentarte es que después de hablar con él estoy más tranquilo que nunca».</p>
<p><strong> POLEMICA ESTERIL</strong></p>
<p>«Yo no he hecho nada malo, no se me acusa de nada y el resto es una pura campaña de alguien que quiere desprestigiarme. Pero la cinta no la puede ya borrar nadie y ahí esta bien claro lo que yo denuncié y eso ya nadie lo podrá evitar aunque me quiten de en medio».</p>
<p>«A pesar de todo lo que me ha pasado, yo no odio a nadie. Ni siquiera a Campillo» -el guardia civil que le grabó la cinta en la que denunciaba a los vendedores de explosivos-. «A veces le llamo para saber cómo está. La verdad es que a causa de la grabación ilegal me ha hundido la vida. Pero también pienso que, a causa de esa grabación, podemos estar más cerca de la verdad, y eso me parece muy bien. Campillo me ha desmostrado que es un hombre de honor. Supongo que ahora también a él intentarán desprestigiarlo».</p>
<p>«Yo admiro a la gente que es capaz de decir la verdad, de sostenerla aunque le perjudique», relata Lavandera con convencimiento.</p>
<p>«En un interrogatorio, en la Comandancia, los mandos defendían que yo no había sido capaz de reconocer a Emilio Suárez Trashorras en unas fotografías cuando denuncié los hechos. Campillo se enfrentó a sus mandos y dijo que eso no era cierto y que yo lo había reconocido.Hay que conocer la rígida estructura militar de la Guardia Civil para comprender los cojones que le echó. Lo que no entiendo es por qué mentían en mi contra los mandos en una investigación oficial».</p>
<p>«Cuando detuvieron a Toro, Trashorras, Nayo y otros por la operación Pípol, yo creí que lo habían hecho por lo que había denunciado.Luego me enteré de que no. Se rumoreaba que habían hecho un trato con la Policía para acusarles de lo de la droga y pasar por alto lo de los explosivos».</p>
<p>«Yo me quedé de piedra cuando vino a verme un día el electricista del club, un tal Manuel. Me dice que, &#8216;joder&#8217;, que &#8216;vaya chivato que eres &#8216; o algo así. &#8216;Porque tú has delatado a los de la Pípol&#8217;.Yo le dije &#8216;¡coño ! ¿y tú como lo sabes?&#8217; Y el me dice &#8216;es que ayer cené con el jefe de Policía de Gijón y me lo contó&#8217;. Era alucinante».</p>
<p>Fran asegura que se podía haber capturado a los delincuentes con las manos en la masa con gran facilidad. El se ofreció como cebo para hacerse pasar por un falso comprador. Pero fue la propia Guardia Civil la que le dijo que eso era ilegal y que le podían detener y meterle en la cárcel. «Campillo me aconsejó que me distanciara de ellos y eso es lo que hice».</p>
<p>Lavandera reconoce, sin embargo, que no llegó a apartarse del todo del Horóscopo hasta enero de 2004.</p>
<p>«Seguí trabajando como portero de una forma intermitente. Iba sobre todo los jueves, viernes y sábados. Cuando podía trabajaba en otros oficios, pero la necesidad económica me obligaba muchas veces a volver con el rabo entre las piernas. De todas formas, yo tenía claro que mi futuro estaba lejos de allí. Ahorré dinero y me saqué con esfuerzo el título de vigilante jurado. Ultimamente estaba trabajando en ello hasta que al salir lo de la cinta he tenido que dejarlo». Cuando le preguntas si el peligro puede venir de las Fuerzas de Seguridad le nace una risa nerviosa.Los propios guardaespaldas le comentaron que después de sus careos con miembros de la policía y la Guardia Civil ante el juez se habían reducido los riesgos.</p>
<p>Dicho en cristiano, la mayor preocupación en los primeros días de su cinturón de seguridad era que vinieran a matarlo «alguien de los suyos», o sea policías o guardias civiles.</p>
<p><strong> PELIGRO DE MUERTE</strong></p>
<p>En este sentido hay que precisar que no es cierto que fueran policías nacionales los que le trasladaron a Madrid cuando le declararon testigo protegido. El juez Juan Del Olmo ordenó que lo custodiaran agentes de la Policía Municipal.</p>
<p>«Fueron ellos quienes me ocultaron y los que me llevaron a Madrid.Es evidente que el juez no se fiaba, en aquel momento, ni de la Policía ni de la Guardia Civil».</p>
<p>Llegados a este punto de la conversación el tema deriva, casi inevitablemente, hacia la muerte de su esposa.</p>
<p>«No hicieron nada por salvar a mi mujer. No entiendo que una persona esté en el agua y que se tarde 45 minutos en llamar a Salvamento. Yo no me creo para nada, como han dicho oficialmente, que la policía actuó impecablemente. Es que si me lo creo soy tonto del culo».</p>
<p>«La gente de Gijón dice que fue ridículo. Cuatro policías mirando cómo se ahogaba y no fueron capaces ni de mojarse los zapatos.Es absurdo estar allí y decirle a un surfista, oiga, por favor, ayude a esa señora. Está claro que ella sólo quería llamar la atención. Cuando uno se quiere suicidar lo hace y no llama a todo el mundo pidiendo socorro. Quería que la salvaran. Lo más triste es que ni siquiera se puede considerar una víctima del terrorismo. No era nadie. Se ha muerto y ya está. El 11-M tuvo 192 víctimas. Para mí, Lorena es la víctima 193».</p>
<p>«Desde que salió a la luz el tema de la cinta estaba obsesionada conque no iba a volver a verme más. Creía que si yo faltaba no iba a tener dinero suficiente como para mantener a sus hijos».</p>
<p>«Tenía dos hijas en Brasil que ahora se están muriendo de hambre.Dos chicas de siete y cinco años. Se veía desamparada. Seguramente bebió esa noche más de la cuenta. Hizo una tontería que pagó muy cara. Cuando yo la llamé no pude convencerla, Yo oía a través del teléfono el ruido de las olas&#8230;».</p>
<p>«En el club en el que trabajaba como recepcionista se portaron muy mal con ella. Cuando se supo lo de la cinta, el dueño la echó a la calle. Y luego se ha atrevido a decir que la ayudó&#8230;¡Es basura! Yo ya se lo había advertido a Lorena. &#8216;El día que te metas con esa gente estás muerta o en la cárcel&#8217;. Eso es lo más rastrero que hay. Luego, cuando vio lo que se le venía encima la volvió a admitir. Pero mi mujer ya quedó con el miedo por la incertidumbre sobre su futuro».</p>
<p>«Dicen que estábamos separados. Pero no es cierto. Vivíamos en pisos separados por el horario nocturno de su trabajo. No era compatible con el horario normal de un niño. Pero nos llevábamos de lo mejor. Teníamos una tarjeta de crédito con una cuenta común.El sábado anterior a su muerte estuvimos juntos. Sólo repetía que me quería».</p>
<p>«Y luego esas cosas en la prensa. Todos creen que soy un confidente que estoy relacionado con el mundo del hampa. Y ya ve. Yo me limité a advertir a las Fuerzas de Seguridad de lo que maquinaban unos delincuentes, sin, por supuesto, cobrar nada a cambio. El juez Del Olmo ya me advirtió que no hiciera caso de lo que se publica en los periódicos. Han llegado a decir que mi mujer estaba embarazada de tres meses. También publicaron que habían hablado con mi padre y que éste les aseguró que yo ya estaba más tranquilo.Es curioso porque mi padre murió hace tres años y medio».</p>
<p>«No pude ni ir al entierro de Lorena, que por cierto pagó el Estado. Tuvieron que hacer una colecta entre todos los escoltas para que yo mandara un ramo de flores».</p>
<p>«Yo ahora tengo que luchar por mi hijo. Tiene dos años y medio.Mi madre lo ha tenido a su cargo estos meses. La pobre tiene 73 años y pesa poco más de 30 kilos. No sé de donde saca las fuerzas. Ahí está luchando. Cuando ella falte no sé cómo lo haré pero voy a labrarme un porvenir de una forma o de otra».</p>
<p><strong> MUERTAS DE HAMBRE</strong></p>
<p>«Necesito ayuda para las otras dos hijas de mi mujer. ¿Qué porvenir pueden tener estas niñas? Si no lo remedia nadie, probablemente venir a España para trabajar de putas. O quedarse embarazadas con 12 años o con 13, como le pasó a su madre. Me veo impotente.No tengo medios, no tengo nada. Me gustaría hacerme cargo de ellas y poder sacarlas adelante. Son hijas de mi mujer y además son personas».</p>
<p>«Es curioso que digan que yo he trapicheado con droga o con armas.Si fuera así habría manejado dinero y todo el mundo sabe que nunca he tenido un duro. También dicen que soy agente secreto.¡Bobadas! Ojalá lo hubiera sido. Ahora tendría un empleo para toda la vida. La realidad es más prosaica. Yo en lo que he trabajado toda mi vida, además de en el Horóscopo ha sido en la construcción y en las asfalteras. Si hubiera ganado dinero con las drogas o las armas o si hubiera sido agente secreto ¿me hubiera roto la espalda en una carretera a 400 grados, de siete de la mañana a once de la noche echando asfalto para ganarme un jornal?».</p>
<p>«A la opinión pública se le puede poner en contra mía pero al juez, afortunadamente no. Hará caso de las pruebas, gracias a Dios. Supongo que a los que me acusan ahora les llamará el juez para tomarles declaración. Ahí se demostrará que todo es falso.Tendrán que afrontar lo que han dicho». Francisco Javier Lavandera afirma que no es un delincuente y que no lo ha sido nunca. «Tendrían que recompensarme por lo que denuncié. El 11-M se hubiera podido evitar si me hubieran hecho caso. Si alguien falló no fui yo.Ahora que cada cual asuma su responsabilidad.»</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0310.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (XI): El terror de un valiente</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Dec 2004 15:53:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 20/12/04):</p>
<p>El agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo, que grabó en 2001 la cinta en la que Lavandera advertía del tráfico de explosivos y de que la trama de Avilés buscaba fabricar bombas con móviles, ha pedido guardaespaldas porque teme que lo maten. Se siente amenazado por una banda delincuencial asturiana en la que asegura que puede haber policías. De baja psicológica y sin armas propias para defenderse, advierte de que Lavandera sabe más cosas de las que están incluidas en la cinta. Asegura que el teniente coronel Bolinaga le avisó de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10298/los-agujeros-negros-del-11-m-xi-el-terror-de-un-valiente/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 20/12/04):</p>
<p>El agente de Información de la Guardia Civil Jesús Campillo, que grabó en 2001 la cinta en la que Lavandera advertía del tráfico de explosivos y de que la trama de Avilés buscaba fabricar bombas con móviles, ha pedido guardaespaldas porque teme que lo maten. Se siente amenazado por una banda delincuencial asturiana en la que asegura que puede haber policías. De baja psicológica y sin armas propias para defenderse, advierte de que Lavandera sabe más cosas de las que están incluidas en la cinta. Asegura que el teniente coronel Bolinaga le avisó de que la guardaba en la caja fuerte y de que si un juez no la reclamaba le llamaría, pasado un tiempo prudencial, para que la destruyeran juntos.<span id="more-10298"></span></p>
<p><strong> Es un hombre de la vieja escuela. Ha dedicado su vida a la Guardia Civil. Por eso, después de 31 años de servicio, se le han movido los cimientos debajo de los pies al comprobar en carne propia las incongruencias, las mentiras, las injusticias que han rodeado las investigaciones asturianas de los implicados en la trama de los explosivos del 11-M.</strong></p>
<p>Su nombre, Jesús Campillo, saltó a la opinión pública cuando la Dirección General de la Guardia Civil lo desveló a raíz de la publicación de la cinta que en 2001 había grabado al confidente Francisco Javier Lavandera.</p>
<p>Ahora se siente en peligro de muerte y por eso ha pedido protección a sus compañeros. Tiene guardaespaldas, excepto cuando él se las arregla para no avisarles porque necesita encontrarse puntualmente con alguien.</p>
<p>Su mayor preocupación es que «la banda» -así llama a un entramado delincuencial en el que incluye a policías- piense que Lavandera le contó más cosas de las que se han dicho. Es evidente por sus palabras que fue así.</p>
<p>«Hoy día es muy fácil que te quiten de en medio. Pagan a un tipo en Madrid dos millones de pesetas y se acabó».</p>
<p>Jesús Campillo jamás hubiera salido del anonimato al que estaba acostumbrado. A los 52 años, ya no esperaba medallas ni reseñas elogiosas en las primeras páginas de los periódicos. Aspiraba simplemente a continuar con su trabajo subterráneo, anotando en su pequeña libreta de tapas azules, con su letra picuda y meticulosa, cada dato que pudiera servir a los intereses del departamento al que había entregado los últimos 14 años de su vida: el servicio de Información de la Guardia Civil.</p>
<p><strong> COACCIONES</strong></p>
<p>Nunca se planteó, antes de ahora, a dónde iban a parar esos pequeños datos que había conseguido con tanto esfuerzo. Si hay algo estructurado y férreo en la Benemérita es su larga cadena de mando. Los jefes siempre tienen razón y un simple guardia no es quien para discutir sus planteamientos.</p>
<p>Pero todo tiene un límite. Para Jesús, esa línea roja la traspasó el nuevo jefe de la zona de Asturias, el coronel Búrdalo, cuando en su despacho intentó con coacciones, que él consideró amenazas, que cambiara su testimonio sobre las circunstancias de la cinta que grabó en 2001 a Francisco Javier Lavandera -en la que éste denunciaba la trama de venta de explosivos de Avilés- para que cuadrara más con la tesis oficial.</p>
<p>Después de horas de duro interrogatorio, Jesús estaba destrozado.Salió del despacho del coronel convencido de que el mundo se le venía encima. Todo aquello en lo que había creído se desvanecía de pronto. No podía confiar en nadie. Sabía que sus teléfonos móviles estaban intervenidos. Deambuló por las calles de Gijón hasta que, ya avanzada la madrugada, hizo una llamada a Madrid.</p>
<p>Le pidió a un amigo que saliera de su casa y buscara una cabina de teléfono para que pudiera llamarle con seguridad a un número que él iba a darle. La conversación fue emocionante. Jesús balbuceaba.Fue la primera vez que habló de acogerse a la baja psicológica.Quería quitarse de en medio, por lo menos unos días, para poder aclarar las ideas.</p>
<p>«Me llaman cada 20 minutos. Me dan órdenes y contraórdenes. No tienen datos, no saben por dónde les van a venir los palos, así que se ensañan conmigo. Me hacen declarar una y otra vez, hasta que ha llegado un punto en que me he negado. El último interrogatorio ha durado tres horas y media. No puedo más. Hablan de mi cinta.Pero yo hice lo que tenía que hacer, conseguir la información que ofrecía Lavandera y dársela a mis jefes».</p>
<p>«¿Por qué no buscan las otras grabaciones? Por ejemplo, la que hizo el teniente Montero cuando Lavandera fue a la Comandancia a ratificarse de todo lo que había dicho. Yo me he levantado siempre a las 6.00 y a las 7.00 de la mañana para ir a trabajar.No he faltado ni un solo día en mi puesto. No merezco ahora que me amenacen, que me insinúen que voy a salir de Información.Quieren que manipule mis declaraciones y yo nunca lo voy a hacer.Tengo ganas de llorar».</p>
<p>«Estoy reventado. Ni como, ni ceno. No puedo dormir. No merezco lo que me está pasando, sólo por haber cumplido con mi deber».</p>
<p><strong> UN TENIENTE CORONEL EN ZAPATILLAS</strong></p>
<p>Las cosas se pusieron ya muy feas para Jesús cuando visitó de forma espontánea al teniente coronel Bolinaga, su jefe de Comandancia, en su domicilio. Lo recibió en bata y zapatillas. Fue a raíz de que el guardia de Cancienes David Robles desvelara a sus mandos la existencia de la cinta con la grabación a Lavandera.</p>
<p>Jesús tenía algo que le daba vueltas en su conciencia y quería exponérselo a su jefe. Le dijo abiertamente que creía que la Guardia Civil asturiana no había hecho lo suficiente para controlar la mafia de los explosivos, a pesar de las numerosas advertencias de los confidentes. Le expresó con claridad y sencillez que tal vez si se hubieran hecho las cosas bien, se podrían haber evitado los atentados del 11-M.</p>
<p>El teniente coronel fue muy claro. Aceptó ante Campillo que le había llegado la cinta con la grabación a Lavandera -en la que se hablaba, en 2001, de obtener bombas que funcionaran por medio de móviles y de tráfico a gran escala de dinamita-, y que la tenía bien guardada en su caja fuerte. Y le propuso un plan de actuación: no la iban a hacer pública y, por tanto, estaba descartado dársela a los medios de comunicación. Sólo la entregaría si se la pidiera un juez. Esperarían para ello un tiempo prudencial, y si no se la reclamaba ninguno, llamaría al propio Campillo para que la destruyeran juntos.</p>
<p>Al día siguiente, Jesús supo a qué podía atenerse cuando lo enviaron urgentemente a un psicólogo para hacerle un exhaustivo reconocimiento.Como en otros tiempos y en otros tenebrosos países, sus jefes consideraban que su actitud sólo podía deberse a una demencia transitoria o a un trastorno psicológico. El resultado de la consulta médica fue, como no podía ser de otra forma, totalmente favorable sobre la salud mental de Campillo. Pero él supo ya desde ese momento el calvario que le esperaba.</p>
<p>Resistió lo que pudo. Consideraba que una baja psicológica, el recurso más empleado en la Guardia Civil para quitarse de en medio, era casi el equivalente a una rendición. Siguió yendo a su puesto de trabajo hasta que comprendió que tenía que apartarse de la vorágine para poder pensar con más claridad.</p>
<p>Mientras tanto, continuaba la toma de declaraciones y las advertencias serias: «Piénsalo bien. Igual luego te arrepientes. Aún estás a tiempo de cambiar tu declaración».</p>
<p>No consiguieron que manipulara lo que había dicho y se mantuvo firme. Desde entonces, ha tenido que declarar oficialmente en cinco ocasiones en la Fiscalía ante el juez Juan del Olmo y ante sus mandos. Siempre ha dicho lo mismo.</p>
<p><strong> UNA FAMILIA MUY UNIDA</strong></p>
<p>Jesús aceptó al fin una baja psicológica y se dedicó con más ahínco a su familia. Desde que murió su mujer, Campillo ha cubierto las necesidades de su casa. No le importa reconocer que friega, lava, plancha, y que siempre que puede hace la comida. Sus dos hijos han sido para él una de las máximas prioridades. El mayor, de 27 años, ha conseguido estudiar en la universidad. Tiene un buen empleo y resulta una ayuda afectiva importante para su padre.</p>
<p>El suicidio de Elizángela Barbosa, la mujer de Lavandera, ha supuesto otro punto de inflexión en el estado de ánimo de Campillo.Ahora se siente más amenazado. Le preocupa mucho el submundo de los clubs de alterne, donde se mezclan los intereses mafiosos de la droga y la prostitución. Está convencido de que en Asturias existe una mafia policial en torno a todo ello. Es consciente de que por ahí puede llegarle el verdadero peligro.</p>
<p>«Al estar de baja psicológica», reconoce, «me han quitado las armas. Para mí es algo muy duro. No tengo nada para defenderme como no sean los cuchillos de cocina. Algunos compañeros me han ofrecido un arma clandestina. Y he tenido la tentación de cogerla, pero la he rechazado porque puede venir de improviso cualquier policía con mala voluntad, me hace un cacheo y ¡clas! -hace un gesto juntando las dos muñecas-, me meten para adentro».</p>
<p>Jesús es hijo y nieto de guardias civiles. Además, tiene dos hermanos en la Benemérita. Por eso lo que más le cuesta aceptar es que lo traten como si ya no fuera alguien del Cuerpo. Desde 1973, ha pasado por todos los servicios. Perteneció a la compañía de Avilés, formó parte de los antidisturbios, en el núcleo de la reserva durante siete años, incluido uno en el País Vasco en los peores momentos de la Transición. Supo lo que era hacer mesa en la Plana Mayor, un trabajo de oficina burocrático durante 14 años. Consiguió salir a la calle y hacer investigación al comienzo de los años 90. En Información se hizo con un puesto indiscutible. Recibió varias felicitaciones.</p>
<p>Ahora, Campillo está convencido de que Lavandera ha dicho más cosas de las que salen en la grabación de la cinta. Por eso pregunta insistentemente por el levantamiento del secreto de sumario del juez Juan del Olmo.</p>
<p>«Se van a saber más cosas. Estoy convencido de que ha aportado más datos. Recuerdo que a lo largo de las numerosas conversaciones que tuve con Lavandera durante meses igual me hizo otros comentarios.El sabía con quién habló en la Comisaría de Policía y de qué».</p>
<p>Jesús se vuelve amnésico cuando le preguntas por esos datos.</p>
<p>«El peligro ha aumentado para mí porque estoy seguro de que hay muchos que creen que yo sé más de lo que sé. Tengo los teléfonos intervenidos. Me siento vigilado. No puedo ni bajar al bar a tomar una copa sin que sienta que alguien se pone a mi lado para escuchar».</p>
<p>«El problema no es que yo sepa cosas, sino que ellos crean que las sé. Si Lavandera le ha contado todo al juez, no hay duda de que habrá implicado a más gente. Seguro que salen policías de Avilés y de aquí, de Gijón. Había muchos mezclados en el entramado de clubs como el Horóscopo. En ese mundillo todos se conocen entre sí; por eso digo que habrá más cosas que aportar».</p>
<p>Cuando se le aprieta, Campillo asegura, sin embargo, no saber nada, pero advierte de que en el suicidio de la mujer de Lavandera tuvieron que influir las presiones que ella recibía de ese mundillo.</p>
<p>«Para hacer algo así tenía que estar hasta arriba de alcohol y probablemente de algo más. Perdió momentáneamente su trabajo y se sentía muy presionada. Todo a raíz del descubrimiento de la cinta y de que saliera el nombre de su marido en los periódicos.Lo que más me extraña a mí es que fuera capaz de suicidarse sabiendo que tenía un hijo de dos años y que en Brasil tenía por lo menos otro hijo. No sé lo que pudo pasar por su cabeza. Tal vez algunos pensaban que sabía algunas cosas».</p>
<p>Para Jesús, Lavandera es un hombre intachable. Aprovecha cualquier ocasión para echarle flores y asegura que le gustaría ser la mitad de hombre de lo que es Francisco Javier.</p>
<p><strong> EN PELIGRO DE MUERTE</strong></p>
<p>«Tuve que verle en una circunstancia especial. Cuando fui a declarar ante el juez Del Olmo, en Madrid, él estaba allí sentado. Me acerqué, le di la mano y le pedí perdón por haberle grabado nuestra conversación de 2001. Yo creo que, por su actitud, me hizo ver que lo comprendía. Para mí eso era muy importante».</p>
<p>«Nunca pretendí perjudicarle. Durante meses, en muchas ocasiones, él se acercaba a mí para preguntarme qué estaba haciendo la Guardia Civil con sus revelaciones sobre Toro y Trashorras. Yo ya no sabía ni qué decirle porque la verdad es que, desgraciadamente, nunca le hicieron ni caso».</p>
<p>Mientras tanto, en Asturias continúan las reuniones extraordinarias de los mandos de la Guardia Civil. Se habla de reunificación de comandancias, se buscan nuevas cintas y aumenta prodigiosamente el número de bajas psicológicas.</p>
<p>Oficialmente son más de 120, pero los que saben aseguran que, en realidad, sobrepasan las 160. Se da el caso curioso de que, en el acuartelamiento de Cancienes, se ha quedado a cargo, como jefe de puesto un simple guardia: el mismo que descubrió la cinta, David Robles. Todos sus superiores se han acogido a la baja psicológica.</p>
<p>Lo que más inquieta a los integrantes de la Guardia Civil asturiana es comprobar que sus jefes eluden la responsabilidad de lo que ha ocurrido y, en ocasiones, ocultan descaradamente la verdad.</p>
<p>Por ejemplo, el que fuera coronel de la zona -hoy general-, Pedro Laguna, afirmó ante la Comisión de Investigación del 11-M que en la primavera de 2003 se había formado un grupo de trabajo para investigar la trama de los explosivos. Nada más lejos de la realidad. Lo que afirman, con datos en la mano, es que precisamente el entonces coronel Laguna impidió que se formara ese grupo a pesar de la petición expresa de sus subordinados, que pretendían que tuviera dedicación exclusiva.</p>
<p>Otro de los mitos que se desmontan ahora es la incapacidad de coordinación entre la Guardia Civil y la Policía. La realidad demuestra que, cuando le convenía al mando, esa coordinación existía y era perfecta. Precisamente en la primavera de 2003 se formó un grupo conjunto para investigar una trama de prostitución relacionada con la denuncia del teniente Virgilio Rico, hoy capitán, sobre un fraude en los vales de gasolina. El asunto se encuentra en los tribunales. Un juez determinó que, si bien existió el delito, no se podía concretar quiénes habían sido los autores.Una instancia superior dirimirá ahora si eso es cierto.</p>
<p><strong> NO SE INVESTIGO LA TRAMA DE LA DINAMITA</strong></p>
<p>El comandante Jambrina y el capitán Marful, entre otros, formaron un grupo de trabajo. Sus jefes, según Rico, pretendían tapar las vergüenzas de aquella pequeña corruptela de la Benemérita.Se hicieron seguimientos, se detuvo a personas inocentes, se intervinieron teléfonos e incluso se manipuló a testigos, según consta en su propia declaración manuscrita.</p>
<p>Pero lo más curioso es que se trabajó desde el primer día con la colaboración directa de la Policía. Era en comisaría donde los guardias civiles tomaban declaraciones. El instructor de la causa pertenecía a un cuerpo y el secretario al otro.</p>
<p>En fin, una colaboración estrecha desde el primer momento en un caso en el que se dilucidaba si algunos guardias se habían apropiado indebidamente del dinero de unos vales de gasolina por una cantidad que apenas superaba los 500 euros. ¿Se imaginan? Todo ese despliegue, ordenado por el coronel Laguna, para contrarrestar la denuncia de un teniente honrado y dejar así «a buen recaudo el buen nombre de la Guardia Civil».</p>
<p>Y eso en la misma época en que no se formó un grupo de trabajo serio ni se pudo coordinar con la Policía ninguna actuación para investigar nada menos que la trama de los explosivos que, supuestamente, se utilizaron para los atentados del 11-M.</p>
<p>El capitán Marful dijo en su día que había charlado en una cafetería con fiscales asturianos y que, sólo de paso, hablaron de la dinamita, ya que el grueso de la conversación había versado sobre otro tema que no recordaba. ¿Sobre qué? Según las mismas fuentes sobre el caso de las prostitutas relacionadas con la corrupción de los vales de gasolina.</p>
<p>Integrantes del grupo de trabajo que sí existió han manifestado que no están dispuestos a dejarse manejar por el general Laguna. Insisten en que hicieron una petición formal para integrarse en un grupo de trabajo que investigara, a tiempo completo, la trama de la dinamita y que Laguna expresamente lo impidió.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/terror/terror_0299.pdf">Versión para imprimir</a> (PDF).</p>
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		<title>Los agujeros negros del 11-M (X): El calvario de un testigo protegido</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Dec 2004 15:50:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Agujeros negros 11-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 19/12/04):</p>
<p>Francisco Javier Lavandera y el agente de la Guardia Civil que grabó su confidencia, Jesús Campillo, han pedido protección. Tienen miedo a que los maten.Su temor ha aumentado tras el suicidio de Elizángela Barbosa, la mujer de Lavandera. Este se encuentra oculto, como testigo protegido, pero sus circunstancias vitales hacen que esté considerando renunciar a ello para intentar volver a una vida normal. Ha perdido su trabajo, no tiene ingresos, se considera maltratado por alguna prensa y no ve ningún futuro. Cada vez es mayor su preocupación por un posible accidente. En el último &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/10297/los-agujeros-negros-del-11-m-x-el-calvario-de-un-testigo-protegido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Múgica</strong> (EL MUNDO, 19/12/04):</p>
<p>Francisco Javier Lavandera y el agente de la Guardia Civil que grabó su confidencia, Jesús Campillo, han pedido protección. Tienen miedo a que los maten.Su temor ha aumentado tras el suicidio de Elizángela Barbosa, la mujer de Lavandera. Este se encuentra oculto, como testigo protegido, pero sus circunstancias vitales hacen que esté considerando renunciar a ello para intentar volver a una vida normal. Ha perdido su trabajo, no tiene ingresos, se considera maltratado por alguna prensa y no ve ningún futuro. Cada vez es mayor su preocupación por un posible accidente. En el último mes, sólo ha podido ver a su hijo de dos años durante 20 minutos y a escondidas. No soporta el aislamiento ni la incertidumbre. Desvelamos hoy que su testimonio y el de otros confidentes, como Nayo y Rafá Zouhier, no han sido los únicos, como se creía hasta ahora, que alertaron a las Fuerzas de Seguridad sobre la banda de Avilés y los explosivos. La Guardia Civil mantiene ocultas notas informativas que demuestran la existencia de un cuarto confidente al que tampoco hicieron caso.<span id="more-10297"></span></p>
<p><strong> MADRID.- Le molesta que le llamen Lavandero. Pero lo que peor lleva, lo que menos puede soportar, es que se refieran a él como «alias Lavandero».</strong></p>
<p>«Yo no tengo ningún alias. No soy un delincuente. No lo he sido nunca. Mi única culpa es haber intentado avisar a las Fuerzas de Seguridad de que una banda de delincuentes asturianos intentaba vender dinamita y buscaba un sistema para poder fabricar bombas con teléfonos móviles».</p>
<p>Lo peor es que considera
