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	<title>Tribuna Libre &#187; Alianza de Civilizaciones</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>Una plataforma para el diálogo intercultural</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 20:25:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio</strong>, alto representante de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones (EL PAÍS, 10/11/11):</p>
<p>El pasado mes de julio se cumplió el sexto aniversario del lanzamiento formal de la Alianza de Civilizaciones por el secretario general Kofi Annan y, hace apenas un mes, el séptimo desde que aquella propuesta fue presentada por el presidente del Gobierno de España ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Entre estas dos fechas, el 21 de septiembre de 2004 y el 14 de julio de 2005, esta novedosa iniciativa, fortalecida entre tanto por el copatrocinio del primer ministro turco, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38236/una-plataforma-para-el-dialogo-intercultural/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio</strong>, alto representante de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones (EL PAÍS, 10/11/11):</p>
<p>El pasado mes de julio se cumplió el sexto aniversario del lanzamiento formal de la Alianza de Civilizaciones por el secretario general Kofi Annan y, hace apenas un mes, el séptimo desde que aquella propuesta fue presentada por el presidente del Gobierno de España ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Entre estas dos fechas, el 21 de septiembre de 2004 y el 14 de julio de 2005, esta novedosa iniciativa, fortalecida entre tanto por el copatrocinio del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, puso en marcha un proceso caracterizado, sobre todo, por el paso firme y sostenido con el que lo ha recorrido hasta culminar su institucionalización y su universalización. Hoy en día son ya 130 los países y organizaciones intergubernamentales que integran el Grupo de Amigos que la auspicia.</p>
<p>Dentro unas pocas semanas tendrá lugar en Doha el IV Foro de la Alianza, su cita global después de las que ya han tenido lugar en Madrid en 2008, en Estambul en 2009 y en Río de Janeiro en 2010. Este año, el Fórum Mundial dedicará su tema central al papel de la diversidad cultural y el diálogo intercultural en el incremento de la paz y del desarrollo sostenible, en la aplicación de los compromisos asumidos por la Declaración del Milenio, suscrita por todos los miembros de las Naciones Unidas.</p>
<p>La idea lanzada por José Luis Rodríguez Zapatero, medio año después de los ataques terroristas en Madrid, fue la consecuencia lógica de su decidida apuesta por el multilateralismo, por el resuelto apoyo a la Organización de las Naciones Unidas. Pero aun cuando el hecho de haberla presentado en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York ya llevaba implícito el germen de su aspiración a la globalidad, aquel proyecto, originalmente español, dejó de serlo tan pronto como el primer ministro de Turquía aceptó copatrocinarlo, con el valor añadido de la fuerte carga simbólica que llevaba consigo aquel inédito emparejamiento hispano-turco. De tal forma que lo que comenzó siendo cosa de dos se convirtió enseguida en una empresa de alcance universal, una vez que la hicieron suya Kofi Annan primero y Ban Ki-moon dos años más tarde y que, con el tiempo, acabaran respaldándola las dos terceras partes de los países miembros de la ONU. No en balde, lo que en palabras de Rodríguez Zapatero fue la propuesta de &#8220;una alianza&#8221; de civilizaciones acabó convirtiéndose, al cabo de apenas un año, en &#8220;la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas&#8221;, United Nations Alliance of Civilizations (UNAOC).</p>
<p>Aquel inicial proceso constituyente no explica, sin embargo, por sí solo la fortaleza, la credibilidad y el desarrollo de esta agrupación de Estados, de organizaciones internacionales y de amplios sectores de la sociedad civil. Le siguieron así nuevos avances que jalonaron su definitiva institucionalización. En primer término, la publicación del Informe del Grupo de Alto Nivel en noviembre de 2006. Poco después, la designación por el secretario general Ban Ki-moon de un alto representante</p>
<p>para la Alianza de Civilizaciones en abril de 2007, honor y responsabilidad que recayó en mi persona. Más tarde, los foros ya citados y, en octubre de 2009, la Resolución A/64/L.14, adoptada por consenso en la Asamblea General, que supuso su inserción definitiva en el sistema de las Naciones Unidas, afianzándose de este modo su vocación de continuidad, de eficacia y de universalidad.</p>
<p>Porque esta empresa pretende convertirse en una coalición que convoca a la comunidad internacional a combatir todos los extremismos, los preconceptos y los estereotipos por medio de la puesta en práctica de medidas concretas aplicadas en los sectores de la educación, la juventud, los medios de comunicación y las migraciones. Prestando al mismo tiempo, a tal efecto, particular atención a la fractura que se está abriendo entre las sociedades musulmanas y occidentales, cuyo agravamiento puede poner en peligro la paz y la estabilidad internacionales.</p>
<p>Simultáneamente, desde la responsabilidad que me incumbe, siempre me ha parecido relevante llamar la atención sobre los numerosos desafíos a los que hemos de hacer frente en los albores del siglo XXI. Uno de estos retos, si no el principal, al que tiene que plantar cara el mundo occidental, la Unión Europea en particular, es &#8220;la buena gobernanza o la gobernación democrática de la diversidad&#8221;, sea esta étnica, religiosa o cultural, conceptos que se confunden cuando nos referimos a los movimientos migratorios que convergen en nuestros países. Pues de lo que se trata es de &#8220;desglobalizar&#8221; los principios que fundamentan y los objetivos que, con carácter general, persigue la Alianza de Civilizaciones, para transformarlos en irrenunciables compromisos domésticos. Pues, a la postre, es a nivel nacional y local donde hay que actuar sobre las mentes y los corazones de las ciudadanas y de los ciudadanos para alcanzar aquellos propósitos, y es allí donde hay que aplicar las medidas concretas que hacen de esta iniciativa una empresa colectiva llamada a la acción.</p>
<p>Porque esta &#8220;otra&#8221; alianza tiene además una clara dimensión de seguridad que es compañera irrenunciable de su naturaleza política. Porque su esencia no es cultural o religiosa, por mucho que tenga muy presentes los sustratos culturales y religiosos que subyacen en los peligros que amenazan subvertir la convivencia en y entre las sociedades y los pueblos. ¿Con qué otros criterios que no sean básicamente políticos, además del combate pacífico contra todos los fundamentalismos, podremos abordar el conflicto israelo-palestino, cuyo simbolismo trasciende sus estrechos límites regionales, no digamos los éticos, para convertirse en el paradigma del malestar del mundo árabe-musulmán? ¿Cómo combatir las raíces del terrorismo, o el discurso y la acción, por diversa que esta sea, de cuantos incitan al odio, ya se trate de líderes de Al Qaeda o de mulás anónimos; de los Terry Jones, Kurt Westergaards, Geert Wilders y Lars Vilks, o de los &#8220;otros&#8221; fanáticos, como Anders Breivik?</p>
<p>En los últimos cuatro años, la Alianza de Civilizaciones -independientemente de la felicidad que conlleve este nombre, como sabemos un asunto controvertido y discutible- ha hecho su camino tratando de llevar a la agenda política los desafíos de la diversidad cultural en nuestro mundo globalizado y de la creciente movilidad de las poblaciones en todas las sociedades. No vale la pena ocultar en una época de inseguridad global que muchas sociedades se enfrentan a preocupaciones que no solo atañen a la crisis económica, sino también a cuestiones culturales de identidad y valores.</p>
<p>Hoy la Alianza de Civilizaciones es una de las plataformas más importantes de las Naciones Unidas y del diálogo intercultural que, a través de un enfoque de poder blando, <em>soft power,</em> ha intentado incentivar el desarrollo de planes nacionales y estrategias regionales de diálogo y cooperación intercultural, que abarquen los campos de la educación, la juventud, los medios de comunicación y la migración.</p>
<p>En ambos casos, se ha pretendido devolver a los actores locales -Gobiernos nacionales, pero también locales y sobre todo la vasta gama de organizaciones de la sociedad civil- el papel insustituible que desempeñan en la apropiación de los desafíos a los que se enfrentan y en la responsabilidad colectiva de su resolución. Actuando sobre todo como coordinador y catalizador, la Alianza de Civilizaciones es, y debe seguir siendo, una iniciativa política del secretario general de las Naciones Unidas de un género nuevo, flexible, orientada a resultados y capaz de mostrar la relación calidad-coste de sus servicios.</p>
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		<title>El despilfarro de la Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Oct 2011 11:09:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen, </strong>historiador británico. Su último libro es <em>Poder y gloria. Los héroes de la España imperial</em>, Espasa, 2010 (EL MUNDO, 07/10/11):</p>
<p>Reducción de los sueldos de maestros y médicos, recorte de pensiones, farmacéuticos sin cobrar, un país con cinco millones de parados, miles de familias sin hogar ni salarios, una sombría perspectiva de miseria y desastre&#8230; Ésta es la radiografía de España hoy, con un Gobierno que no hace otra cosa que subir más y más los impuestos. Pero, a pesar de esta gran crisis, el último gran esfuerzo realizado por Zapatero ha sido asegurarse de que, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37404/el-despilfarro-de-la-alianza-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen, </strong>historiador británico. Su último libro es <em>Poder y gloria. Los héroes de la España imperial</em>, Espasa, 2010 (EL MUNDO, 07/10/11):</p>
<p>Reducción de los sueldos de maestros y médicos, recorte de pensiones, farmacéuticos sin cobrar, un país con cinco millones de parados, miles de familias sin hogar ni salarios, una sombría perspectiva de miseria y desastre&#8230; Ésta es la radiografía de España hoy, con un Gobierno que no hace otra cosa que subir más y más los impuestos. Pero, a pesar de esta gran crisis, el último gran esfuerzo realizado por Zapatero ha sido asegurarse de que, cuando ya no esté él en La Moncloa, se seguirán gastando millones de euros cada año para financiar un absurdo paraíso de sueños: la Alianza de Civilizaciones (a la que haremos referencia en el presente artículo como AC).</p>
<p>La AC es el último gran infortunio que el jefe de Gobierno más desastroso de la España democrática ha patrocinado. Fue fundada en 2005 por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, con el respaldo de España y Turquía. De acuerdo con un comunicado emitido por Annan, la Alianza pretendía «promover respuestas eficaces a las amenazas a la paz mundial». Antes de dejar el cargo, Annan se aseguró de que la AC fuera reconocida como una agencia de la ONU, garantizando así que tendría fondos ilimitados.</p>
<p>La Alianza, creada cuatro años después del 11 de septiembre, pretendía acercar los países islámicos a Occidente. ¡Por fin, por fin, un nuevo organismo para resolver los problemas del mundo! En realidad, es fácil adivinar cómo se desarrolló en la práctica. Atrajo el apoyo de ricos estados árabes (en particular, Qatar y Arabia Saudí) que la vieron como una prometedora vía para la inversión, y se convirtió en un frente activo para la ideología antiisraelí. También contó con el apoyo de filántropos como la familia Rockefeller.</p>
<p>Mientras tanto, la AC estaba efectivamente bajo el control de los primeros ministros de España y Turquía, ansiosos por promover la causa del islam. Como comenta un periodista estadounidense, «en la práctica, la AC ha resultado ser un puente unidireccional: el islam ha sido invitado a cruzar hacia Occidente, y Occidente ha sido invitado a estar en espera y contemplar». ¿Pero cómo ocurrió eso?</p>
<p>Zapatero estaba obsesionado con promocionar la suerte política de Turquía, que acababa de quedar bajo el mando de un primer ministro islamista, Recep Tayyip Erdogan. El presidente español fracasó en sus esfuerzos para lograr que la Unión Europea aceptara a Turquía como miembro, así que intentó promocionarla a través de la AC. Era 2005. En la misma fecha el National Intelligence Council de Estados Unidos elaboró un informe (titulado <em>Futuro Global: Proyecto 2020</em>) en el que se advertía de las ambiciones de Turquía por convertirse en el centro de un «imperio islámico revivido». El pensamiento de Erdogan estaba reflejado en unos versos que solía recitar públicamente, del poeta nacionalista Ziya Gokalp: «Las mezquitas son nuestro cuartel, los minaretes nuestras bayonetas, los creyentes nuestros soldados. Nuestro viaje es nuestro destino, el final es martirio».</p>
<p>Con la ayuda de Zapatero, Erdogan (quien confiaba también en su amistad con Estados Unidos) se convirtió en un jugador activo de la escena internacional. Recibió su recompensa. En diciembre de 2010 viajó a Trípoli para recibir el Premio Internacional Al Gadafi para los Derechos Humanos, por «servicios distinguidos a la humanidad». Los dos destinatarios del galardón en ediciones anteriores habían sido Fidel Castro (1998) y Hugo Chávez (2004). Cuando este año Gadafi fue derrocado, Erdogan se negó a escuchar los llamamientos dentro de Turquía para devolver el dinero del premio de 250.000 dólares al pueblo libio, diciendo que estaba «fuera de lugar». Mientras tanto, el pasado septiembre, su Gobierno adoptaba una actitud beligerante hacia Israel, «aumentando patrullas navales en el Mediterráneo oriental e incrementando la tensión» (cito de la agencia de noticias china Xinhua).</p>
<p>Todo esto ocurrió en el marco de la AC, que, con el apoyo de Zapatero, ha optado por una política pro-islámica y anti-Israel. Por ejemplo, hace apenas cuatro semanas, el segundo Curso de Verano de la AC tuvo lugar en Lisboa. Participaron un centenar de jóvenes. Es muy instructivo echar un vistazo al programa. Uno de los temas centrales fue «Los musulmanes en Europa». Y el primer día del curso, por la noche, todos los participantes estaban invitados a visitar la mezquita de Lisboa. El lema del Curso era: «Conectando Corazones, Abriendo Mentes y Haciendo Cosas Juntos». ¡Hermosas palabras, pero ni una sola acerca de los valores del cristianismo o del judaísmo!</p>
<p>Lo más indignante de la AC es, por supuesto, la cantidad de millones de euros que Zapatero gastó en ella en un momento en el que la tasa de desempleo en España era la más alta del mundo occidental. A principios de este año, cuando el país estaba ya sumido en una crisis profunda que afecta a millones de españoles, Zapatero siguió tirando dinero en la AC, con la excusa de que lo estaba haciendo en nombre de las Naciones Unidas.</p>
<p>El primer Foro de la AC se celebró en Madrid, en enero de 2008, y contó ¡con más de 900 participantes! ¿Quién asumió semejante coste? El segundo Foro de la AC se celebró en Estambul (con Erdogan como anfitrión) en abril de 2009, con casi 2.000 participantes, muchos de ellos financiados por los contribuyentes españoles. En mayo de 2010, más de 2.000 personas, muchos pagados por los contribuyentes españoles, se reunieron en Río de Janeiro para otro <em>festival </em>de la AC. Y hubo muchos otros foros, reuniones y congresos. ¡Nos podemos imaginar los millones que el Gobierno ha gastado en los viajes, hoteles y comidas de la AC!</p>
<p>A principios de este año, Zapatero siguió gastando dinero «para reforzar la posición de España» (según sus palabras) en la ONU. En esta ocasión para la creación del Instituto Internacional para la AC, que se ubicará en Barcelona y que exigirá una inversión de 20 millones de euros para los próximos cinco años. Siendo aún presidente de la <em>Generalitat</em> catalana el socialista Montilla, éste se comprometió a aportar nueve millones para la rehabilitación del barcelonés Pabellón Sant Manuel del recinto histórico de Sant Pau, que albergará el nuevo instituto. ¿Y cuál es el propósito de este Instituto (que ahora, por cierto, lleva el glorioso nombre de <em>La Universidad de las Naciones Unidas</em>)? Según la referencia del Consejo de Ministros, servirá para «el desarrollo de las capacidades y la difusión de conocimientos». ¿Qué capacidades? ¿Qué conocimientos? El Centro tendrá asignado un personal de alrededor de 120 trabajadores y dará becas a «estudiantes procedentes de países en vías de desarrollo». ¿Y qué de los miles de estudiantes españoles que han perdido sus becas?</p>
<p>Pero ése es sólo el último de los regalos hechos por Zapatero a la AC. En noviembre de 2008, el secretario general de la ONU y los Reyes de España inauguraron la Sala AC, una de las mayores salas de conferencias en el Palais des Nations en Ginebra. «La completa renovación y remodelación de la antigua Sala XX con 754 asientos representa una de las mayores donaciones a las Naciones Unidas», decía con orgullo el comunicado de prensa de los acontecimientos. La principal característica de la renovada sala fue un techo decorado por el artista español Miquel Barceló. Zapatero -¿o deberíamos decir el contribuyente español?- pagó por la sala, la renovación, el techo, y el posterior viaje, alojamiento y entretenimiento de los 700 invitados a la inauguración, un mínimo de 20 millones de euros (según cifras comunicadas por el Palais des Nations).</p>
<p>Así que la AC va gastando millones, pagando decenas de miles de euros en sueldos superfluos, y sin que tal despilfarro ayude en absoluto a solucionar ni uno solo de los problemas del mundo. ¿Alguien ha notado cualquier impacto que haya podido hacer en la civilización del mundo en los seis años de su existencia?</p>
<p>Presumiblemente, el PP ganará las próximas elecciones generales. Y será entonces este partido el que deba enfrentarse al problema de representar a España en la próxima reunión masiva de la AC (¡más millones!) que se celebrará en Doha (Suiza). Ricos y famosos acudirán, todos deseosos de disfrutar del fabuloso entretenimiento y de las dietas pagadas por la AC. Pero, en un momento de crisis como la actual, cualquier Gobierno decente debería ponerse firme y decir: «¡La fiesta ha terminado!». Tras seis años de palabras y palabras, y todavía más palabras, y de millones de euros gastados inútilmente y sin propósito en la AC, se ha hecho evidente que la organización se ha convertido en un desastre y un escándalo.</p>
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		<title>Alianza de Civilizaciones, convivencia segura</title>
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		<pubDate>Fri, 28 May 2010 21:11:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong>, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación (EL MUNDO, 28/05/10):</p>
<p>Hoy comienza en Río de Janeiro el Tercer Foro de la Alianza de Civilizaciones. Han transcurrido seis años desde que el presidente del Gobierno de España propuso ante las Naciones Unidas una Alianza de Civilizaciones para favorecer el diálogo y la cooperación entre naciones y pueblos de distintas culturas y religiones. Esta iniciativa, a la que se unió el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue inmediatamente asumida por el secretario general de las Naciones Unidas y es hoy un instrumento de NNUU que opera &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30219/alianza-de-civilizaciones-convivencia-segura/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong>, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación (EL MUNDO, 28/05/10):</p>
<p>Hoy comienza en Río de Janeiro el Tercer Foro de la Alianza de Civilizaciones. Han transcurrido seis años desde que el presidente del Gobierno de España propuso ante las Naciones Unidas una Alianza de Civilizaciones para favorecer el diálogo y la cooperación entre naciones y pueblos de distintas culturas y religiones. Esta iniciativa, a la que se unió el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, fue inmediatamente asumida por el secretario general de las Naciones Unidas y es hoy un instrumento de NNUU que opera bajo la dirección del ex presidente de Portugal, Jorge Sampaio, Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones.</p>
<p>En los seis años de recorrido de la Alianza, se ha producido una importante evolución en los principios dominantes de las relaciones internacionales. La comunidad internacional está apostando por el multilateralismo y el consenso en los problemas internacionales. Los errores del pasado y el veredicto de nuestras opiniones públicas han desacreditado las ideas de confrontación moral entre Estados, tradiciones, culturas y civilizaciones como categorías válidas para analizar las relaciones internacionales. Son precisas otras alternativas y la Alianza las ofrece actuando donde puede nacer la intolerancia y se alimenta el fanatismo: la educación, la juventud, las migraciones y los medios de comunicación. Con los planes nacionales de los miembros del Grupo de Amigos, las Estrategias Regionales y una amplia serie de programas y acciones, la Alianza trabaja para desactivar el radicalismo y ganar para la convivencia las mentes y corazones de la gente.</p>
<p>Este enfoque va ganando partidarios. En dos años, la Alianza ha pasado de 40 a más de 120 miembros: ha triplicado su Grupo de Amigos, que incorpora a países de todos los ámbitos geográficos e incluye a grandes líderes regionales y mundiales como Brasil, China, Egipto, India, Sudáfrica o la Unión Europea. En la mayoría de los casos, además, la vinculación con la Alianza es cuestión de Estado y concita el acuerdo político general en las correspondientes sociedades.</p>
<p>Dentro de las adhesiones internacionales a la Alianza hay que destacar dos por su transcendencia y actualidad: la reciente incorporación de Estados Unidos al Grupo de Amigos y el papel de liderazgo de Brasil, que acoge en Río de Janeiro el III Foro de la Alianza.</p>
<p>La incorporación norteamericana el pasado 13 de mayo añade el reconocimiento de que la Alianza complementa la visión de las relaciones exteriores de Estados Unidos y contribuye a reforzar los intereses de seguridad norteamericanos y a avanzar en los retos globales del siglo XXI. Constituye un gran espaldarazo a la iniciativa, al sumar al principal actor internacional de nuestra época. Al tiempo, demuestra la vigencia de la Alianza frente a críticas injustificadas que la presentaban como instrumento inútil, caballo de Troya de fundamentalismos extranjeros o capricho ideológico extemporáneo.</p>
<p>Brasil, por su parte, ha experimentado en la última década un espectacular auge internacional cuidadosa e inteligentemente preparado, convirtiéndose en líder regional y en uno de los principales actores mundiales. Su decidida apuesta en este III Foro de la Alianza, Entrelazando culturas, construyendo la paz, corresponde a su visión multilateralista y demuestra su sensibilidad ante las nuevas corrientes de las relaciones internacionales.</p>
<p>Como ciudadano de la comunidad iberoamericana, me interesa destacar además que Brasil y el resto de Iberoamérica incorporan a los debates centrales de la Alianza la experiencia multisecular de la convivencia entre culturas en América, con sus luces y sus sombras, con sus soluciones y consensos. Aportan esperanza y nos dan valiosos ejemplos para la convivencia de culturas en otros lugares del planeta.</p>
<p>Finalmente, quisiera referirme a los avances concretos que se han producido en el ámbito de la Alianza de Civilizaciones en estos últimos años y que culminan con el ambicioso programa de Río de Janeiro. Los foros de Madrid de 2008 y de Estambul de 2009 sirvieron para diseñar nuevas formas de colaboración y aprobar varios proyectos que están en curso. En estos momentos hay operativos 11 grandes programas en los sectores prioritarios, que se unen a los esfuerzos que realizan los Estados miembros a través de sus planes nacionales. Río de Janeiro constituirá una excelente ocasión para lanzar nuevos proyectos y consolidar el rico acervo ya conseguido.</p>
<p>Creo firmemente que hay espacio para la esperanza; creo que la relación entre islam y occidente y entre grupos culturales y religiosos en cualquier lugar del mundo, no es un juego de suma cero. En la multicultural Río de Janeiro, abordaremos la manera de reforzar los elementos inclusivos de nuestras sociedades y de mejorar los instrumentos con que contamos para poner cerco a la intolerancia y los prejuicios. Hay espacio para construir acuerdo y todos tenemos que ganar.</p>
<p>Confío en que de esta reunión salga un mensaje claro de la Comunidad Internacional, una apuesta por nuestra seguridad que sea también una apuesta por nuestra convivencia, por una nueva forma de abordar las relaciones internacionales.</p>
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		<title>Educación para la diversidad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/28247/educacion-para-la-diversidad/</link>
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		<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 20:45:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio,</strong> ex presidente de Portugal y Alto Representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones (EL PAÍS, 19/12/09):</p>
<p>Cómo convivir cuando la diversidad, étnica, lingüística, religiosa o cultural incrementa el desasosiego, divide a las comunidades y somete a creciente presión las democracias? Últimamente, fracturas económicas, sociales, culturales y religiosas exacerban las tensiones intercomunitarias fomentando la errónea noción de que estamos abocados a un &#8220;choque de civilizaciones&#8221;.</p>
<p>Es esencial activar el diálogo para tender puentes, superar conflictos y promover un mejor entendimiento entre los pueblos. Para combatir estereotipos e ideas falsas que provocan hostilidad y desconfianza hay que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/28247/educacion-para-la-diversidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio,</strong> ex presidente de Portugal y Alto Representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones (EL PAÍS, 19/12/09):</p>
<p>Cómo convivir cuando la diversidad, étnica, lingüística, religiosa o cultural incrementa el desasosiego, divide a las comunidades y somete a creciente presión las democracias? Últimamente, fracturas económicas, sociales, culturales y religiosas exacerban las tensiones intercomunitarias fomentando la errónea noción de que estamos abocados a un &#8220;choque de civilizaciones&#8221;.</p>
<p>Es esencial activar el diálogo para tender puentes, superar conflictos y promover un mejor entendimiento entre los pueblos. Para combatir estereotipos e ideas falsas que provocan hostilidad y desconfianza hay que buscar la raíz de las tensiones que dividen a las sociedades y culturas. Las tensiones se inflaman cuando individuos o grupos perciben amenazados sus valores e identidad. Las oleadas migratorias, particularmente en Europa, han generado resentimiento y hostilidad. Inequívoco indicio del malestar es el éxito de partidos de extrema derecha que propugnan programas anti-inmigración en diversos países europeos.</p>
<p>No podemos ignorar el alcance de unos síntomas indicadores de un creciente sentimiento de inseguridad susceptible de minar la cohesión social y el modelo de inclusión europeos. Cuestiones como el velo islámico, el lugar de la religión en las escuelas y la igualdad de género, muestran la pervivencia de fuentes de tensión y la presencia de fuerzas dispuestas a explotarlas. La iniciativa popular contra nuevos minaretes en Suiza revela un profundo malestar e ilustra cómo el miedo y los prejuicios enturbian la convivencia.</p>
<p>Las tensiones aparecen también al cuestionarse derechos de las minorías y su lugar en las sociedades, que se enfrentan así a cómo cohonestar los derechos de las comunidades culturales salvaguardando la cohesión social.</p>
<p>En tiempos de tensiones interculturales es importante defender los derechos de las minorías, frecuentemente hostigadas y discriminadas. También lo es apreciar los beneficios que aportan los inmigrantes.</p>
<p>Es indispensable promover una educación para la diversidad para desarrollar conocimientos y aptitudes interculturales en la juventud, y el aprendizaje durante la vida para fortalecer las bases comunes de la convivencia. Eduquemos para los derechos humanos, la ciudadanía y el respeto del otro; para la comprensión mutua y el diálogo intercultural; para la enseñanza &#8220;mediática&#8221; y la de religiones y creencias; para el diálogo en y entre religiones.</p>
<p>Adquiramos conocimientos interculturales enseñándolos a nuestros ciudadanos y creemos estrategias urbanas para el diálogo intercultural. Necesitamos políticas para la juventud, basadas en la igualdad de oportunidades. Impliquemos a la sociedad civil entera, juventud, líderes religiosos y medios de comunicación.</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones aborda las divisiones en y entre comunidades, las &#8220;musulmanas y occidentales&#8221; especialmente, para promover políticas de gobernanza democrática de la diversidad basadas en un paradigma de respeto a las diferentes culturas y religiones. Pretende desarrollar y profundizar, priorizándolo, el diálogo intercultural en las relaciones internacionales.</p>
<p>Las luchas culturales y políticas evidencian la oportunidad de este enfoque estratégico y la necesidad de políticas novedosas a distintos niveles. De aquí que haya que apostar por la gobernanza democrática de la diversidad en un mundo complejo donde las percepciones polarizadas se nutren de estereotipos y prejuicios, pero también de realidades y de conflictos políticos. Para reducir la división entre sociedades musulmanas y occidentales habrá que resolver previamente algunos de esos conflictos. Pero incluso resueltos, persistirán la suspicacia y la hostilidad que fracturan las sociedades a lo largo de divisiones culturales y religiosas.</p>
<p>Hay unanimidad respecto del profundo foso de percepción que separa a occidentales y musulmanes. Visto en términos de oposición entre dos supuestos bloques monolíticos, islam y Occidente, este foso alimenta más los estereotipos y la polarización, favoreciendo el extremismo. Sin embargo, la mayoría de los pueblos rechaza el extremismo y apoya el respeto de la diversidad. Tanto musulmanes como no musulmanes comparten idéntica preocupación sobre seguridad, estabilidad y paz. Millones de musulmanes temen ver a sus hijos ganados para el extremismo.</p>
<p>Para afrontar este problema es esencial desarrollar nuevas estrategias de promoción del diálogo interreligioso, en el marco de la gobernanza democrática de la diversidad cultural basada en los principios de universalidad de los derechos humanos y libertades fundamentales, igualdad de oportunidades, solidaridad económica y cohesión social.</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones persigue cambiar las mentalidades en las sociedades divididas. Tenemos que sensibilizar a los actores políticos en la necesidad de invertir en políticas públicas relacionadas con la diversidad cultural y el diálogo intercultural, dirigidas a desarrollar conocimientos y aptitudes interculturales. Hagamos un frente común para superar las dificultades presentes y aprovechémoslo para abrir nuevas vías hacia un mejor entendimiento y una cooperación reforzada. Demos una oportunidad a un diálogo que, más allá de las palabras, obtenga resultados.</p>
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		<title>Obama y la esquizofrenia del PP</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 20:39:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Emilio Menéndez del Valle</strong>, embajador de España y eurodiputado socialista (EL PAÍS, 08/04/09):</p>
<p>Por más que le pese al Partido Popular y a algún otro despistado en las relaciones internacionales, el presidente de Estados Unidos ha incorporado ya a su filosofía y práctica de la política exterior las premisas de la Alianza de Civilizaciones, proyecto oficial de Naciones Unidas, apoyado por casi cien países. Ha singularizado a dos Estados de cultura islámica como actores importantes en la escena internacional con los que desea mantener una especial relación: Turquía e Irán. Con el primero quiere mejorar determinados aspectos. Con &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24604/obama-y-la-esquizofrenia-del-pp/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Emilio Menéndez del Valle</strong>, embajador de España y eurodiputado socialista (EL PAÍS, 08/04/09):</p>
<p>Por más que le pese al Partido Popular y a algún otro despistado en las relaciones internacionales, el presidente de Estados Unidos ha incorporado ya a su filosofía y práctica de la política exterior las premisas de la Alianza de Civilizaciones, proyecto oficial de Naciones Unidas, apoyado por casi cien países. Ha singularizado a dos Estados de cultura islámica como actores importantes en la escena internacional con los que desea mantener una especial relación: Turquía e Irán. Con el primero quiere mejorar determinados aspectos. Con Irán desea pasar de una mutua relación hostil a otra de cooperación y entendimiento.</p>
<p>La víspera del nuevo año de los iraníes, a finales de marzo, el presidente de Israel realizó un llamamiento para que se rebelen contra &#8220;los fanáticos que les gobiernan&#8221;. Ese mismo día, Obama se dirigió elogiosamente y con respeto al pueblo y al Gobierno iraníes: &#8220;Estados Unidos quiere que la República Islámica de Irán asuma el papel que le corresponde en la comunidad internacional&#8230; a través de acciones pacíficas que demuestren la verdadera grandeza del pueblo y de la civilización iraníes&#8221;. Todo un elogio de su civilización, en línea con la filosofía y contenido del proyecto Alianza de Civilizaciones. Además, al referirse oficialmente a la &#8220;República Islámica de Irán&#8221;, Obama -a diferencia de su predecesor-, acepta la existencia y presencia activa de un concepto político-civilizacional distinto del occidental.</p>
<p>El presidente norteamericano no solamente se identifica con la Alianza de Civilizaciones, sino que se acerca a Europa: ya no se trata -como pretendía Bush- de derribar ayatolás por la fuerza militar. Ahora, el concepto de Europa como potencia civil parece ser considerado por Obama, es decir, la singular posición europea que pone énfasis más en los instrumentos diplomáticos que en los coercitivos, en el papel central de la mediación a la hora de resolver conflictos.</p>
<p>Hay conflictos que prevenir y amenazas que conjurar, pero olvidando la absurda pretensión de Bush de cambiar el mundo por la fuerza y edificar uno a imagen de Estados Unidos. Eso sí, como ha sostenido en Estrasburgo, hay que derrotar a Al Qaeda y a los talibanes. Pero en ello Irán es un aliado porque tanto una como los otros constituyen también una amenaza para Teherán. De ahí que el presidente norteamericano haya lanzado al mundo islámico otro específico mensaje clave: &#8220;Perseguimos una nueva manera de marchar hacia adelante, sustentada en intereses y respeto mutuos&#8221;. Todo ello forma parte de la filosofía e intenciones de la Alianza de Civilizaciones.</p>
<p>Nos hallamos ante un Obama autocrítico en lo político: Estados Unidos ha cometido &#8220;actos de arrogancia&#8221;. Y autocrítico respecto al desastre económico-financiero que ha sumido a casi todo el mundo -España incluida- en situación de emergencia: &#8220;Sé que Estados Unidos tiene su parte de responsabilidad por el caos en que nos hallamos&#8221;.</p>
<p>Y mientras tanto, el Partido Popular en España, erre que erre, con su frivolización y menosprecio de la Alianza de Civilizaciones. Con su esquizofrenia a cuestas. Ya se sabe que esquizofrenia es la psicosis en la cual el enfermo presenta la pérdida del contacto con el medio que le rodea. Desde que el presidente Zapatero presentó el proyecto ante la Asamblea General, las diatribas, insultos, pitorreos y demás educadas maneras de expresarse políticos y medios de comunicación de la derecha han sido constantes. Constituyen una larga lista. He aquí una perla:</p>
<p>Mariano Rajoy (enero 2008), con ocasión del I Foro de la Alianza: &#8220;Hoy hay en Madrid una reunión a la que asisten mandatarios importantes: los presidentes de Finlandia, Eslovenia, de Malaisia, de Argelia y el propio señor Rodríguez Zapatero&#8221;. (Don Mariano se permite el lujo de menospreciar a Estados colegas miembros de la Unión Europea).</p>
<p>Sería oportuno conocer si, tras la nueva vía abierta por el presidente norteamericano, el Partido Popular va a mantener -respecto a Irán- la misma posición que la Administración Bush. Sobre Turquía, convendría saber si rectificará su postura de oponerse al ingreso de la misma en la UE con argumentos tan peregrinos como: &#8220;La entrada de Turquía supondría tener fronteras directas con algunos de los países más inestables del mundo&#8221;. (Jorge Moragas <em>dixit).</em> ¡Pero si tener dentro a Turquía es el mejor modo de hacer frente a la inestabilidad de la región!</p>
<p>El PP viene sistemáticamente oponiéndose a cualquier mención de la Alianza de Civilizaciones en las resoluciones del Parlamento Europeo, en contra del parecer de diversos integrantes, cada vez más numerosos, del Partido Popular Europeo (PPE). A no mucho tardar, el PPE se rebelará contra el chantaje y dejará en ridículo al PP.</p>
<p>Por cierto, éste debería tener en cuenta que el III Foro de la Alianza se celebrará en Brasil en 2010, coincidiendo con la presidencia española de la UE. ¿Va a mostrar el PP hacia nuestros socios y amigos latinoamericanos la misma displicencia de que hizo gala en 2008 respecto a Finlandia y Eslovenia?</p>
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		<title>Cita en Estambul</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 21:25:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, diplomático (EL PAÍS, 06/04/09):</p>
<p>El Foro de Estambul que hoy se inicia, un año después del de Madrid, pone de manifiesto que la Alianza de Civilizaciones goza de buena salud y está a punto de dar un paso decisivo en el proceso de su consolidación e institucionalización. Porque a esta cita seguirán otras, en diferentes partes del mundo, a comenzar por Brasil.</p>
<p>Se confirmará así, con hechos concretos, la vocación de universalidad de esta empresa colectiva, como corresponde a su condición de instrumento eficaz de Naciones Unidas. No está de más recordar que el Grupo de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24572/cita-en-estambul/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, diplomático (EL PAÍS, 06/04/09):</p>
<p>El Foro de Estambul que hoy se inicia, un año después del de Madrid, pone de manifiesto que la Alianza de Civilizaciones goza de buena salud y está a punto de dar un paso decisivo en el proceso de su consolidación e institucionalización. Porque a esta cita seguirán otras, en diferentes partes del mundo, a comenzar por Brasil.</p>
<p>Se confirmará así, con hechos concretos, la vocación de universalidad de esta empresa colectiva, como corresponde a su condición de instrumento eficaz de Naciones Unidas. No está de más recordar que el Grupo de Países Amigos de la Alianza ha superado el centenar de miembros. Al compás de este crecimiento cuantitativo se produce también un enriquecimiento cualitativo de la reflexión interna y del discurso de la Alianza gracias a nuevas percepciones procedentes de distintas perspectivas, geográficas, históricas, religiosas, culturales y, sobre todo, políticas.</p>
<p>El II Foro permitirá evaluar el camino recorrido desde enero de 2008; el estado en que se hallan las medidas puestas entonces en marcha, como el Mecanismo de Respuesta Rápida para Medios de Comunicación, el Fondo de Solidaridad para la Juventud, el Centro de Intercambio de Información sobre Educación, el Fondo para Medios de Comunicación y el Proyecto Silatech de Empleo Juvenil. Será también ocasión para la firma por el Alto Representante de acuerdos de cooperación con diversas organizaciones internacionales y para anunciar el lanzamiento de nuevos planes nacionales y regionales. Entre estos últimos, un proyecto de Estrategia Regional Balcánica, impulsado en buena medida por España, que culminaría en una conferencia en Sarajevo; otra, para Iberoamérica, animada por la Secretaría General Iberoamericana, y una tercera, Mediterránea, propiciada por la UpM y la Fundación Anna Lindh. Todas ellas en colaboración con la Secretaría de la Alianza. Acogerá también el II Foro un mercado de ideas para proyectos innovadores de la sociedad civil, un programa de becas financiado por fundaciones y particulares filantrópicos y el experimento novedoso llamado <em>Café Salam.</em> Tendrá también lugar un amplio debate político entre los jefes de Estado, de Gobierno y los ministros de Exteriores del Grupo de Amigos sobre el rumbo futuro de la Alianza de Civilizaciones. Tres sesiones plenarias, 12 reuniones de trabajo y 16 desayunos resumen las actividades previstas.</p>
<p>No acaba aquí, en todo caso, la tarea. Consciente, como es, de la importancia de los diálogos interculturales e interconfesionales tanto en la prevención de conflictos como en la consolidación de la paz, la Alianza no puede traicionar, sin embargo, su propia y específica dimensión política y su sensibilidad ante las amenazas que ponen en cuestión la paz y la estabilidad internacionales. Así está escrito en sus textos fundacionales. ¿Qué sentido tiene, si no, este encuentro y la calidad de quienes allí se reúnen? De actuar de otro modo; si, en el ejercicio de sus específicas competencias, esta iniciativa abdica de esa otra vertiente; si arrincona las recomendaciones políticas contenidas en el Informe del Grupo de Alto Nivel, más pronto que tarde perderá credibilidad y acabará frustrando las muchas esperanzas en ella depositadas. Gaza así lo ha puesto crudamente en evidencia.</p>
<p>Porque su cometido se inscribe en un proceso a largo plazo que es necesario acometer con determinación. Porque se trata de movilizar una gran coalición de voluntades -gobiernos, organizaciones internacionales y ciudadanía mundial- con objeto de superar las fracturas entre sociedades y culturas; también en su interior, no lo olvidemos. Pero, para alcanzarlo, no bastará con trabajar sobre &#8220;las mentes y los corazones&#8221; en tanto subsistan lacerantes desigualdades de poder y lacras sociales que la crisis actual no hace más que agudizar. Por ello, para cumplir cabalmente su cometido, la Alianza de Civilizaciones tiene que encontrar el lugar que le corresponde en el sistema de las Naciones Unidas, preservando así su singularidad.</p>
<p>Estambul es igualmente el lugar adecuado para confirmar lo bien fundado de los principios éticos de conducta internacional que inspiraron la intervención del presidente del Gobierno de España el 21 de septiembre de 2004 en Nueva York. En particular, su apuesta decidida por el multilateralismo y por el apoyo a la ONU y a su secretario general, por la primacía de la legalidad internacional y el respeto de los derechos humanos. Este renovado y visible respaldo a esos principios se resumirá en la imagen, ya reiterada, que junto con el secretario general Ban Ki-moon y el Alto Representante Jorge Sampaio, convoca a los primeros ministros Recep Tayyip Erdogan y José Luis Rodríguez Zapatero, copatrocinadores de la Alianza.</p>
<p>Se cierra pues, a orillas del Bósforo, la etapa constituyente de esta iniciativa. Madrid y Ankara la han apuntalado tanto internamente como en su proyección exterior. Lo han hecho, sobre todo, con una fuerte carga simbólica. A ambos confines del Mediterráneo, mar éste paradigmático de todos los encuentros y desencuentros, España y Turquía, en coherencia con su vocación y con lo que de ellas espera el imaginario colectivo, seguirán desempeñando el papel relevante que les corresponde en este empeño. Pero, a partir de ahora, corresponde a otros países recoger la antorcha, sumándose activamente a la Alianza de Civilizaciones y perfeccionando su vocación universal. Brasil en primera línea.</p>
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		<title>La forja de una conciencia ciudadana global</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24543/la-forja-de-una-conciencia-ciudadana-global/</link>
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		<pubDate>Sat, 04 Apr 2009 21:43:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Sami Naïr</strong>, profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Enrique Ojeda es diplomático. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 04/04/09):</p>
<p>&#8220;Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto&#8221;. El inusual llamamiento realizado por Barack Obama en su discurso inaugural del pasado 20 de enero, acontecimiento que el nuevo presidente sabía perfectamente que iba a ser seguido al detalle por cientos de millones de personas en todo el planeta, subrayó la importancia crucial que han alcanzado las relaciones entre el islam y el mundo occidental en el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24543/la-forja-de-una-conciencia-ciudadana-global/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Sami Naïr</strong>, profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Enrique Ojeda es diplomático. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 04/04/09):</p>
<p>&#8220;Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto&#8221;. El inusual llamamiento realizado por Barack Obama en su discurso inaugural del pasado 20 de enero, acontecimiento que el nuevo presidente sabía perfectamente que iba a ser seguido al detalle por cientos de millones de personas en todo el planeta, subrayó la importancia crucial que han alcanzado las relaciones entre el islam y el mundo occidental en el sistema internacional del siglo XXI. El anterior presidente, George W. Bush, había preferido, tras la trágica mañana del 11 de septiembre de 2001, confundir a todo el mundo musulmán con los asesinos de Nueva York y emprender una guerra de &#8220;civilizaciones&#8221; cuyas consecuencias fueron devastadoras para todas las fuerzas de paz y de diálogo tanto en Occidente como en Oriente.</p>
<p>Otros países también adquirieron conciencia de ese foso que estaba separando, con las trágicas consecuencias vividas en Nueva York, Madrid, Londres o Bali, al mundo musulmán del occidental, pero su respuesta se basó en el diálogo y el respeto. La propuesta de la Alianza de Civilizaciones, patrocinada inicialmente por España y Turquía y asumida después por la Organización de Naciones Unidas, pretendía específicamente ofrecer otra respuesta, además de subrayar el compromiso de sus impulsores con la legalidad internacional, y propugnar de forma indiscutible el multilateralismo, el pleno respeto a los derechos humanos y el conocimiento y respeto del otro.</p>
<p>Los próximos 6 y 7 de abril se reunirá en Estambul el II Foro de dicha Alianza de Civilizaciones (el primero se celebró en Madrid en enero de 2008); probablemente será una buena oportunidad para hacer balance de lo conseguido y de lo que aún queda por hacer para seguir avanzando en la lógica del diálogo y el encuentro. Entre lo logrado habría que destacar, en primer lugar, la institucionalización de la iniciativa y su asunción por la ONU. Tres años después de que el presidente Rodríguez Zapatero presentara la propuesta (septiembre de 2005), la Alianza es ya una iniciativa del secretario general de Naciones Unidas, cuenta con un grupo que reúne a un centenar de países y organizaciones internacionales de los cinco continentes (entre ellos Francia, Reino Unido, Alemania, Japón, China y Brasil) y su Alto Representante es Jorge Sampaio, ex presidente de Portugal de 1996 a 2006. La confirmación de que Brasil acogerá el III Foro en 2010 pone de manifiesto el interés que la Alianza suscita en el continente americano, que sin duda tiene mucho que aportar a una iniciativa centrada hasta ahora casi exclusivamente en el binomio islam-mundo occidental.</p>
<p>Es preciso seguir trabajando en otras cuestiones: entre ellas, la necesidad de profundizar en el significado del diálogo dentro del terreno de la interculturalidad y en sus consecuencias en materia de identidad. Porque la labor política y diplomática que ha prevalecido hasta el momento sitúa el diálogo, sobre todo, en el plano de las relaciones entre Estados. Y es necesaria. Pero es evidente que hace falta ir más allá para ahondar en esta visión de las relaciones internacionales. El proyecto de la Alianza de Civilizaciones debe evitar conformarse con un vago consenso o con la politización de la cuestión de las identidades. El diálogo entre Estados, muchas veces, está sometido a la preocupación por mantener los equilibrios y las alianzas con fines que, en última instancia, remiten siempre a los intereses ya conocidos de cada uno.</p>
<p>Sin embargo, para tener fruto, el debate <em>debe llevarse a cabo ante las sociedades civiles,</em> que son el crisol en el que se forma una opinión pública libre, exigente y universalizante. Porque el diálogo sólo interesa si está basado en la confrontación franca, a veces dura pero siempre abierta, de las ideas y los valores.</p>
<p>¿Cuál debe ser el objetivo de ese diálogo? En primer lugar, la búsqueda de la solidaridad universal, fundamento de una alianza de culturas que se apoye en valores comunes; ello significa ponerse de acuerdo para poner en tela de juicio los principios pretendidamente universalistas de cada cultura, incluida la nuestra. Porque el universalismo siempre está agitado por el particularismo.</p>
<p>En realidad, las dificultades del proceso de occidentalización del mundo nos enseñan que la universalidad reside más en la <em>relación</em> entre las culturas, en las desviaciones que traza, en las diferencias que exhibe, que en las semejanzas que descubre. No es la identidad formal, sino la diversidad, lo que genera la universalidad. Por consiguiente, el diálogo entre culturas debe trabajar, sobre todo, en las mediaciones que permitan comprender esas desviaciones y diferencias.</p>
<p>Por ese motivo, si queremos salvar la buena idea de la alianza de culturas y civilizaciones, debemos ponerla en manos de las propias sociedades. Es la única manera de centrar el debate sobre las cuestiones que permiten la posibilidad de elaborar un <em>Universal común de toda la humanidad,</em> es decir, una Alianza consciente, racional, no impuesta, basada en valores comunes, en el espacio de la ciudadanía.</p>
<p>Entre los ámbitos de reflexión por parte de Occidente (un concepto relativo) y el resto del mundo, hay algunos indiscutibles: <em>el carácter sagrado de la vida,</em> que la noción occidental de los &#8220;derechos humanos&#8221; limita a menudo a su propia visión del mundo; <em>la igualdad de hecho y de derecho entre hombres y mujeres,</em> que desafía la visión de algunas sociedades musulmanas; <em>la libertad política como fundamento de la soberanía,</em> que se convierte, de ahora en adelante, en una reivindicación universal; <em>el derecho al reparto de la riqueza</em> frente a las concentraciones de bienes y capitales en manos de las minorías dominantes&#8230;</p>
<p>Son ideas que hay que incluir en el diálogo y sobre las que hay que involucrar a las sociedades, a través de los individuos, las asociaciones, las instituciones constructoras de la identidad colectiva (medios de comunicación, universidades, empresas).</p>
<p>Veamos, por ejemplo, la cuestión de la igualdad de género. En todas las grandes culturas del mundo, la disposición del hombre corresponde a la secuencia derechos-deberes, mientras que la de la mujer corresponde a deberes-derechos. Esta asimetría está vinculada seguramente a la revelación de la Palabra en un hombre (ninguna religión la encarna en una mujer).</p>
<p>Ahora bien, la sociedad occidental ha evolucionado hacia la simetría entre los dos sexos, mientras que en otros lugares ésta continúa bloqueada. ¿Debe renunciar Occidente a defender su concepción, con el pretexto de que, en la sociedad musulmana, la cuestión de los derechos del individuo (sea hombre o mujer) no se plantea más que dentro del respeto a los principios de la comunidad? El problema es que, en la práctica, renunciar a plantear la cuestión de la igualdad equivale a renunciar a la solidaridad con la lucha de las mujeres en la propia sociedad musulmana. ¿Es posible constituir un Universal común sin tener en cuenta esa solidaridad?</p>
<p>Es una pregunta que los Estados no pueden abordar desde la política, porque incurren en conflictos de intereses. La profundización de las relaciones entre las sociedades, a través del intercambio cultural, es lo único que puede permitir crear una conciencia sobre este asunto. Si Marruecos ha modificado hace poco su <em>muddawana,</em> es decir, el código del estatuto personal relativo a los derechos de la mujer, es porque la sociedad marroquí -en las clases intelectuales modernas, pero también en su estructura profunda- se encuentra ya en pleno diálogo con las sociedades europeas.</p>
<p>Y la situación, por supuesto, no evoluciona en un solo sentido. Occidente no está tampoco, ni mucho menos, libre de problemas en su seno, que debe resolver: las democracias son con frecuencia imperialistas, a veces inundadas de racismo y antisemitismo, y fácilmente demagógicas en el ejercicio de las libertades. Por consiguiente, si queremos que la alianza de civilizaciones pase de ser una buena idea diplomática a ser un elemento enraizado en la realidad histórica, es obligatorio que se someta al juicio de las propias sociedades.</p>
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		<title>La Alianza de Civilizaciones mira al futuro</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/24357/la-alianza-de-civilizaciones-mira-al-futuro/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2009 20:14:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Santiago Petschen</strong>, catedrático emérito de Relaciones Internacionales de la UCM (EL PAÍS, 23/03/09):</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones cobra una perspectiva más importante de la tenida hasta ahora con motivo de su II Foro, que se celebrará en Estambul los próximos días 6 y 7 de abril.</p>
<p>Cuestiones de alcance semejante ha habido muchas en la historia humana, como la gesta sionista que llevó a la creación del Estado de Israel y la realización de la Unión Europea. La concreción de la primera la llevó a cabo Theodor Herzl. La de la segunda, Jean Monnet.</p>
<p>Ambas personalidades se caracterizaron &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24357/la-alianza-de-civilizaciones-mira-al-futuro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Santiago Petschen</strong>, catedrático emérito de Relaciones Internacionales de la UCM (EL PAÍS, 23/03/09):</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones cobra una perspectiva más importante de la tenida hasta ahora con motivo de su II Foro, que se celebrará en Estambul los próximos días 6 y 7 de abril.</p>
<p>Cuestiones de alcance semejante ha habido muchas en la historia humana, como la gesta sionista que llevó a la creación del Estado de Israel y la realización de la Unión Europea. La concreción de la primera la llevó a cabo Theodor Herzl. La de la segunda, Jean Monnet.</p>
<p>Ambas personalidades se caracterizaron por tener, acerca de la posible aplicación de su ideal, un firmísimo convencimiento. Los dos grandes hombres estuvieron muy dotados con el carisma del consejo como capacidad de pasar de los principios generales a las situaciones particulares. Sabían -utilizando la descripción que hace Robert Stenberg- &#8220;qué decir a quién, cuándo decirlo y cómo decirlo para lograr el máximo efecto&#8221;. Una inteligencia muy distinta a la capacidad especulativa. El sentido común social que, en el campo de la política, desgraciadamente, muchos dirigentes no tienen.</p>
<p>&#8220;Somos y seguimos siendo, querámoslo o no -decía Herzl hablando de los judíos-, un grupo histórico de admirable coherencia&#8221;. La posibilidad de aterrizaje de dicho principio lo montó Herzl con dos alas que actuaban a la par: un ala formada por una persona moral (el nuevo Moisés de los judíos), de fines científicos y políticos <em>(Society of Jews).</em> Otra ala detalladamente empírica dedicada a los inmuebles, al dinero, a los impuestos, a la posibilidad organizadora del rabinato <em>(Jewish Company).</em> Es ésta la misma capacidad que hizo surgir el método de &#8220;las solidaridades de hecho&#8221;, la gran palanca de lanzamiento de la Unión Europea.</p>
<p>Para que la Alianza de las Civilizaciones fructifique ha de ser llevada a la práctica por un gran don de consejo hasta el dominio radical de la concreción. Concreción fue la forma de crear una autoridad común para el carbón y para el acero; de organizar paulatinamente la cooperación política primero y la PESC después; de fijar la moneda única.</p>
<p>En tiempos de Herzl, siglos de historia marcaban todavía la enemistad más atroz que imaginarse pueda entre cristianos y judíos. A pesar de ello, Herzl hizo el esfuerzo por ofrecer a los cristianos una relación de acercamiento y de simpatía. Llegó incluso hasta proyectar indemnizarles por las pérdidas que la marcha de los judíos a otra tierra les podría ocasionar. Es lo que Israel debería buscar ahora para con los musulmanes, con los que la historia judía estuvo, hasta el siglo XX, libre de problemas graves. Y no es que Herzl fuera un ciego con respecto al antisemitismo. Todo lo contrario. Como ahora no debemos estar ciegos frente a la barbarie del terrorismo.</p>
<p>Pero ello no debe ser obstáculo para fijar un modelo de relación limpio. Por medio de unos pasos así y con el espíritu de las solidaridades de hecho habrá que llegar al problema de las fronteras entre Israel y Palestina, el punto de manifestación más hostil que pueda existir hoy entre la civilización occidental y la civilización islámica. Si no se va llevando a la práctica una correcta solución fronteriza, la réplica contra Israel seguirá siendo alimentada en la imaginación de millones de musulmanes.</p>
<p>Alguien puede pensar que la solución al problema está en la fuerza. Esta solución, además de ser injusta, no podrá ser para todo tiempo sino sólo para un espacio temporal limitado. Y con unos resultados que tal vez puedan conducir, algún día, desde el odio, a una hecatombe de mayúsculas proporciones.</p>
<p>La terrible hostilidad entre Alemania y Francia tan cruentamente manifestada durante la Segunda Guerra Mundial se puso a prueba para convertirse en alianza con la organización de una amplia serie de reuniones como las montadas por Franz Buchman después de la Guerra Mundial en Caux (Suiza).</p>
<p>Bajo el nombre de Rearme Moral, Buchman fue convocando, en los años posteriores a la guerra, en un hotel desde cuya altura se divisa ampliamente el lago Leman y la extensa cadena de los Alpes suizos, a diplomáticos, políticos, militares, sindicalistas, hombres de letras, especialistas en solución de conflictos&#8230; etcétera, en sesiones de tres, cinco, diez o quince días, hasta un número de personas que se acercó a los 5.000.</p>
<p>Cuando en alguna ocasión he pasado por aquel ya viejo edificio, no he podido dejar de sentir una considerable emoción por las aspiraciones de alianza que allí dentro se fomentaron. Parece que fue en Caux donde se pergeñó el primer atisbo de lo que luego fue la Comunidad del Carbón y del Acero.</p>
<p>Algo muy distinto a lo que se palpó en el ambiente de utopismo de Denis de Rougemont, que supo decir cosas extraordinariamente maravillosas sobre el ser humano, sobre los pueblos, sobre la interculturalidad, pero que careció de capacidad para que las instituciones que él creó, el Centro Europeo de la Cultura y el Instituto de Estudios Europeos, tuvieran continuidad después de su muerte.</p>
<p>La repetición de una experiencia como la de Buchman en Caux, aplicada a la Alianza de Civilizaciones, podría ser de una enorme utilidad.</p>
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		<title>Moriscos: el mayor exilio español</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Jan 2009 14:02:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Manuel Fajardo,</strong> escritor, autor de la novela <em>El Converso</em> (EL PAÍS, 02/01/09):</p>
<p>Hay oportunidades, sobre todo en política, que sólo se presentan una vez en la vida, y desperdiciarlas puede convertirse en un error irreparable. Este año 2009 que acaba de comenzar, el Gobierno de Rodríguez Zapatero tiene una oportunidad única para transformar la conmemoración de uno de los más trágicos acontecimientos de la Historia de España, el Cuarto Centenario de la expulsión de los moriscos españoles, en un espacio de reencuentro entre Occidente y el Islam. Una tarea que puede encontrar además un clima internacional más propicio &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23420/moriscos-el-mayor-exilio-espanol/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Manuel Fajardo,</strong> escritor, autor de la novela <em>El Converso</em> (EL PAÍS, 02/01/09):</p>
<p>Hay oportunidades, sobre todo en política, que sólo se presentan una vez en la vida, y desperdiciarlas puede convertirse en un error irreparable. Este año 2009 que acaba de comenzar, el Gobierno de Rodríguez Zapatero tiene una oportunidad única para transformar la conmemoración de uno de los más trágicos acontecimientos de la Historia de España, el Cuarto Centenario de la expulsión de los moriscos españoles, en un espacio de reencuentro entre Occidente y el Islam. Una tarea que puede encontrar además un clima internacional más propicio en la nueva presidencia de Estados Unidos y que resulta imprescindible para hacer frente a los estragos morales, políticos y sociales generados no sólo por el terrorismo <em>yihadista,</em> sino también por la aberrante reacción antiterrorista promovida por el ex presidente norteamericano George Bush y secundada por el ex presidente del Gobierno español José María Aznar.</p>
<p>Este tipo de eventos tiene obviamente una dimensión académica y cultural, pero sería un verdadero desperdicio que se obviara la dimensión política de la efeméride. La Historia es ciencia social, pero es también elemento de la realidad política del presente. Basta ver el uso que de ella hace la organización terrorista Al-Qaeda cuando clama por la recuperación de Al-Andalus (la España medieval musulmana) para su pretendido nuevo califato, o cuando califica a las tropas occidentales destacadas en Afganistán o en Irak como &#8220;cruzados&#8221;, resucitando así el fantasma de los crímenes cometidos por los ejércitos medievales europeos durante las conquistas de Tierra Santa. Son ejemplos del uso propagandista de la Historia para sostener políticas de terror y de guerra. Frente a ello se hace necesario oponer al integrismo <em>yihadista</em> una lectura diferente de la Historia capaz de hacer de ésta una herramienta de paz y de diálogo. Una lectura que no niegue los abusos del pasado o trate de justificarlos oponiéndolos a los abusos del otro bando, sino que busque el reencuentro entre las personas que son herederas hoy de aquellos lejanos conflictos. Reconciliarse en el presente para desactivar la bomba de odio del pasado, ése debiera ser el objetivo. Un objetivo que España está en condiciones de liderar por razones históricas y porque tiene ya la experiencia del proceso de reconciliación nacional con su pasado reciente.</p>
<p>La identidad española se ha construido con múltiples elementos culturales cristianos, judíos, musulmanes y laicos, entre otros. Sin embargo, durante siglos se ha impuesto una versión oficial unidimensional de &#8220;lo español&#8221;, equiparándolo a lo católico y lo conservador. Una concepción intolerante que ha llenado de exilios y expulsiones la Historia de España, amputando comunidades enteras y regando el mundo de españoles condenados a la lejanía y al olvido. Tal fue el caso de los moriscos.</p>
<p>El 22 de septiembre de 1609, bajo el reinado de Felipe III, las autoridades españolas comenzaron la expulsión de la comunidad morisca, aproximadamente medio millón de personas. Ése ha sido, proporcionalmente, el mayor exilio de la Historia de España, pues la población entonces era mucho menor que tras la Guerra Civil de 1936-1939 (cuando en torno a un millón de españoles tuvieron que abandonar el país). Sin embargo, no es el exilio más recordado. De hecho, son muchos los españoles de hoy que no conocen esta trágica historia.</p>
<p>Tras la toma del Reino de Granada por los Reyes Católicos, la mayor parte de sus habitantes permaneció en la península, recibiendo el nombre de moriscos, gracias al pacto acordado entre los monarcas católicos y el derrotado rey Boabdil, según el cual las autoridades cristianas se comprometían a respetar las creencias religiosas, y costumbres de los musulmanes granadinos, a cambio de la fidelidad de éstos a los reyes. Un compromiso que sólo se respetó durante ocho años, pues poco antes de la muerte de la reina Isabel las autoridades políticas y eclesiásticas de Granada empezaron a obligarlos a convertirse.</p>
<p>La presión sobre los moriscos se hizo insoportable y a las conversiones forzosas les siguieron los procesos inquisitoriales contra aquellos moriscos convertidos que eran vistos con desconfianza. El resultado fue, primero, un lento goteo de antiguos musulmanes que pasaban a tierras magrebíes y, después, una violenta insurrección morisca, una guerra civil que asoló las Alpujarras durante casi tres años con un saldo terrible de brutalidades por parte de ambos bandos. En 1571, tras la muerte del cabecilla de la insurrección, Hernando de Válor, más conocido como Aben Humeya, las tropas reales terminaban con los últimos reductos moriscos, pero la enemistad generada por la guerra permaneció y llevó al rey a decidir la expulsión de la comunidad en pleno. Los moriscos no pudieron pues elegir, como habían hecho los judíos poco más de un siglo antes, entre convertirse al cristianismo o partir en exilio. Una tragedia más a añadir a la expatriación, pues aquellos que se habían convertido de buen grado fueron recibidos con recelo por los musulmanes del norte de África a causa de su condición de cristianos. Cervantes trazó en <em>El Quijote</em>, con el personaje de Ricote, un patético retrato del drama de los moriscos que trataban de regresar clandestinamente a su patria perdida.</p>
<p>Algunos moriscos, al igual que habían hecho los judíos, emigraron también de forma clandestina a América en busca de fortuna, y su huella se aprecia en culturas ecuestres como la de los &#8220;gauchos&#8221; argentinos. Otros, que habían partido antes de la expulsión masiva, se alistaron en el ejército del sultán de Fez y conquistaron la legendaria ciudad de Tombuctú, en pleno corazón de África, donde formaron una casta poderosa que ha llegado hasta nuestros días con el nombre de los &#8220;armas&#8221;. Pero la mayoría de los moriscos se afincó en la costa africana mediterránea.</p>
<p>En nuestros días hay en todo el Magreb descendientes de aquellos exiliados, llamados genéricamente &#8220;andalusíes&#8221;. La huella morisca es muy clara en Argelia, Túnez y Marruecos, cuya capital, Rabat, fue refundada en el siglo XVII al constituirse en ella una singular república pirata formada por moriscos venidos de Extremadura (del pueblo de Hornachos, para ser exactos), que trajo de cabeza a las armadas españolas, francesa e inglesa durante medio siglo. El descendiente directo del primer gobernador de aquella república es hoy un coronel del ejército marroquí de apellido Bargasch (transcripción francesa del apellido Vargas). Existe, pues, un legado español que forma parte ya de las sociedades magrebíes y que puede convertirse en puente de unión entre las dos riberas mediterráneas.</p>
<p>El Cuarto Centenario de la expulsión de los moriscos debiera jugar el mismo papel que desempeñó en 1992 la conmemoración de la expulsión de los judíos: una ocasión para reconciliar a la sociedad española con su propia Historia y con los descendientes de esos otros españoles que desde hace siglos pueblan el mundo, llevando con ellos la nostalgia y el amor por su antigua patria, expresado en su música, en las palabras castellanas conservadas en su lenguaje, en su interés por todo lo español. Una ocasión también para reconocer su sufrimiento.</p>
<p>No se trata ahora de otorgar nacionalidades, sino de cambiar la dinámica de la Historia, de transformar el odio de antaño en amistad nueva recuperando la memoria de la tragedia morisca y buscando fórmulas de hermanamiento. Todo ello requeriría políticas activas, tanto del Gobierno de España como de los gobiernos autonómicos directamente afectados por la conmemoración (los de Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia, Valencia&#8230;), e iniciativas que enmarcasen la evocación histórica en una dinámica de intercambios culturales, económicos y políticos entre territorios y ciudades antiguamente rivales (por ejemplo, Denia y Valencia, que fueron punto de partida de los primeros moriscos expulsados, y Argel, su punto de llegada). La conmemoración, por su trascendencia, exige un esfuerzo de coordinación si se quiere que tenga la necesaria dimensión política. En una de esas paradojas a las que es tan aficionada la Historia, buena parte de la política internacional que propugna el presidente Rodríguez Zapatero va a ser puesta a prueba en el centenario de la expulsión de los moriscos españoles, pues difícilmente puede ser creíble su propuesta de Alianza de Civilizaciones si España, el país que la postula y que él preside, dejara pasar la oportunidad de reconciliarse con su propio pasado islámico.</p>
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		<title>Alianza y Mediterráneo</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jul 2008 21:53:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mediterráneo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio,</strong> ex presidente de la República Portuguesa, y alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 14/07/08):</p>
<p>El nacimiento en París de la Unión del Mediterráneo supone una importante noticia no sólo para los países ribereños de ese mar, sino también para Europa en su conjunto y para el resto del mundo. Atravesado por las turbulencias de la historia, teatro de numerosos conflictos pero, sobre todo, lugar de intercambios y encuentros entre culturas, el espacio mediterráneo está perdiendo velocidad, desgarrado por intereses que tienen dificultades para conciliarse. Sin &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/20662/alianza-y-mediterraneo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio,</strong> ex presidente de la República Portuguesa, y alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 14/07/08):</p>
<p>El nacimiento en París de la Unión del Mediterráneo supone una importante noticia no sólo para los países ribereños de ese mar, sino también para Europa en su conjunto y para el resto del mundo. Atravesado por las turbulencias de la historia, teatro de numerosos conflictos pero, sobre todo, lugar de intercambios y encuentros entre culturas, el espacio mediterráneo está perdiendo velocidad, desgarrado por intereses que tienen dificultades para conciliarse. Sin embargo, su importancia geopolítica, económica y cultural no necesita demostración. Y para la Alianza de Civilizaciones es crucial.</p>
<p>Fundada bajo los auspicios de Naciones Unidas en 2005, gracias a la iniciativa de España y Turquía, la Alianza cuenta hoy con 89 miembros, entre países y organizaciones internacionales. Su vocación es reafirmar un paradigma de respeto mutuo entre pueblos de tradiciones culturales y religiosas distintas, e instar a que se emprenda una actuación coordinada en ese sentido. La Alianza refleja la voluntad de la gran mayoría de los pueblos de rechazar el extremismo y defender el respeto a la diversidad cultural y religiosa.</p>
<p>¿Cómo pueden vivir juntos pueblos diferentes, respetándose mutuamente en sus diferencias? Ésa es la pregunta a la que la Alianza pretende dar respuesta mediante la puesta en marcha de proyectos concretos en los ámbitos de la juventud, la educación, los medios de comunicación y las migraciones.</p>
<p>Si la Alianza otorga especial importancia a los países del Mediterráneo, es porque, en virtud de su mandato, debe centrar su acción en los lugares en los que las divisiones -en los terrenos de los principios y los valores, las religiones, las costumbres, las concepciones de vida y los niveles de desarrollo- se manifiestan de forma más acuciante, allí donde hay muchas disputas negociables que corren peligro de convertirse en conflictos irresolubles. Pero hay más. Porque esta región es asimismo donde las posibilidades de reconciliación y cooperación son más profundas, donde los intercambios constructivos han permitido a la humanidad dar verdaderos pasos adelante. Aquí, en el espacio mediterráneo, se desarrolla el diálogo entre dos mundos, un diálogo que puede unir o separar, alejar o aproximar.</p>
<p>Si este diálogo nos sale bien, habremos avanzado en el camino de la paz y la estabilidad. Al demostrar que es posible una cooperación económica beneficiosa para todos, al probar que unos proyectos comunes en materia de educación, medio ambiente y cultura pueden dar frutos, los países ribereños del Mediterráneo estarán en condiciones de erigir un muro contra la intolerancia, el integrismo y el extremismo, y demostrar al resto del mundo que se puede vencer al odio y la violencia.</p>
<p>El reto es inmenso. Para ganar esta apuesta, es preciso ir más allá de las declaraciones de intenciones. Las palabras tienen su peso, por supuesto. Pero su impacto sólo es duradero cuando se apoyan en acciones concretas. La Alianza puede actuar de manera complementaria con la Unión del Mediterráneo y puede proponerle el desarrollo conjunto de políticas de buen gobierno de la diversidad cultural.</p>
<p>La Alianza está asociada ya a varios proyectos dirigidos a fortalecer el diálogo y el desarrollo en los países del perímetro mediterráneo, como, por ejemplo, <em>Silatech</em>, cuyo objeto es fomentar el empleo de los jóvenes. Por otra parte, con el fin de animar a los medios a desempeñar su papel de transmisores de la interculturalidad, la Alianza ha puesto en funcionamiento un mecanismo que pone a su disposición nombres de expertos, para que hagan las aclaraciones y matizaciones necesarias sobre una serie de cuestiones sociales de orden cultural y religioso que caracterizan nuestra convivencia.</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones asimismo trabaja con todos sus miembros para que desarrollen y pongan en práctica estrategias nacionales para el diálogo intercultural que incluyan medidas en las áreas de la educación, juventud, medios e integración de las minorías. Además, está en estudio un conjunto de iniciativas de cooperación entre ciudades.</p>
<p>&#8220;Si tuviera que volver a hacerlo, empezaría por la cultura&#8221;. Estas palabras suelen atribuirse a Jean Monnet, aunque son apócrifas. En cualquier caso, tienen una actualidad aplastante. El espacio mediterráneo es el lugar en el que está en juego el futuro del diálogo entre las culturas y las religiones. A todos nos beneficia que estos intercambios progresen sobre la base de la reciprocidad y la transparencia. Desde luego, los problemas de naturaleza política exigen soluciones políticas y la solución de los conflictos armados tampoco es competencia de la Alianza de Civilizaciones. La Alianza debe actuar antes y después de las situaciones de tensión, con una vocación de prevenir y sanar los conflictos, y es, en ese sentido, un instrumento de la paz.</p>
<p>La gran apuesta de la Unión del Mediterráneo es el multilateralismo y el desarrollo compartido. En mi opinión, es un objetivo que abre la vía del porvenir. Ése es el motivo por el que la Unión Mediterránea y la Alianza de Civilizaciones pueden reforzarse mutuamente y sus acciones deben desarrollarse de manera complementaria.</p>
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		<title>Alianza frente a conflicto de civilizaciones</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jan 2008 19:44:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Felipe González</strong>, ex presidente del Gobierno español (EL PAÍS, 19/01/08):</p>
<p>La corriente de fondo que nos lleva a un diálogo entre civilizaciones va ganando fuerza frente a la tumultuosa corriente del choque de civilizaciones.</p>
<p>Es una corriente más tranquila, que se mueve entre los meandros de la complejidad del momento histórico presente, en tanto que la profecía del choque de civilizaciones es más simple en sus planteamientos de amigo-enemigo y de confrontación para dominar, por eso tiende a autocumplirse.</p>
<p>Como siempre, construir la paz, como condición necesaria para todo lo demás -el desarrollo o la cooperación-, es más &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/18506/alianza-frente-a-conflicto-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Felipe González</strong>, ex presidente del Gobierno español (EL PAÍS, 19/01/08):</p>
<p>La corriente de fondo que nos lleva a un diálogo entre civilizaciones va ganando fuerza frente a la tumultuosa corriente del choque de civilizaciones.</p>
<p>Es una corriente más tranquila, que se mueve entre los meandros de la complejidad del momento histórico presente, en tanto que la profecía del choque de civilizaciones es más simple en sus planteamientos de amigo-enemigo y de confrontación para dominar, por eso tiende a autocumplirse.</p>
<p>Como siempre, construir la paz, como condición necesaria para todo lo demás -el desarrollo o la cooperación-, es más difícil que declarar la guerra al otro, al que se supone que encarna el mal. Como siempre, el diálogo que busca el conocimiento -el logos- del que es diferente y tiene una percepción distinta de la realidad, es un ejercicio más costoso, que parte de la renuncia a la imposición de nuestras verdades, aun sin aceptar la imposición de las verdades del otro. Es una búsqueda de los valores y de los intereses que se puedan compartir para dar fundamentos al entendimiento mutuo y avanzar en un nuevo orden internacional.</p>
<p>Venimos de un proceso histórico peculiar, por la profundidad y por la velocidad de los cambios. La caída del Muro de Berlín en 1989 y la disolución de la Unión Soviética llevaron a la desaparición de la vieja división del mundo en dos bloques ideológicos antagónicos y mutuamente excluyentes.</p>
<p>Inmediatamente afloraron realidades ocultas o aplastadas por esa división. Pulsiones identitarias que afirmaban la pertenencia a realidades culturales muy diversas, étnico-religiosas, étnico-culturales o de nacionalismos irredentos que iban surgiendo por todas partes.</p>
<p>Pero este mundo se parecía más a sí mismo, aunque se hiciera más incierto y se nos mostrara más complejo, que el de la división en bloques ideológicos, con sus alineamientos simplificadores y su reparto de influencias. Los viejos conceptos de equilibrio del terror o destrucción mutua asegurada, y su correlato menos negativo que fue la coexistencia pacífica, perdieron vigencia sin encontrar un sustituto.</p>
<p>En los años 90 parecía que vivíamos en una cierta anomia, una pérdida de reglas de juego, del valor de la política, de soluciones supuestamente espontáneas que vendrían del mercado libre. Se hablaba de los dividendos de la paz, aunque al mismo tiempo se elaboraba la teoría del choque de civilizaciones.</p>
<p>Pero al tiempo que ocurrían estos acontecimientos, se aceleraba el curso de la revolución tecnológica, especialmente la informacional, como ruptura de las barreras del tiempo y del espacio en la comunicación entre los seres humanos. La globalización hizo próximo e inmediato el planeta Tierra, en todos sus rincones, en todo lo que acontecía, y empezó a cambiar la relación de fuerzas en el mundo.</p>
<p>En realidad, había quedado uno de los dos bloques antagónicos, el liderado por Estados Unidos como única superpotencia, pero su justificación por contraposición a la amenaza soviética había desaparecido con la URSS. La teoría del choque de civilizaciones, casi como una profecía, se basaba en la necesidad de llenar el vacío de enemigo, anunciando la aparición de nuevos demonios civilizatorios, en sustitución de los ideológicos, que había que prepararse para combatir y dominar.</p>
<p>Ya en los meses siguientes a la Guerra del Golfo de 1991, los profetas de la confrontación trataron de colocar sus teorías en la Casa Blanca, reclamando para Estados Unidos el papel de gendarme del nuevo orden internacional. Pero hasta los atentados de las Torres Gemelas, con su dramatismo y brutalidad, no tuvieron la oportunidad de colocar su producto, envolviéndolo en la amenaza real del terrorismo internacional para dar consistencia al choque de civilizaciones. La dimensión de esta forma de criminalidad internacional sería muy distinta si el enfoque no hubiera sido el de la confrontación civilizatoria, con todas las implicaciones de criminalización de una de las religiones del Libro. El error más grave ha sido y es la falta de comprensión de que esta amenaza real no está destinada en mayor medida a desplazar el poder en el mundo occidental que en el islámico.</p>
<p>Desde esta base errónea, se puede comprender el método de confrontación bélica y voluntad de dominio que se ha venido utilizando. La amenaza real, a partir de esta estrategia, no sólo no ha disminuido, sino que la percibimos como más grave y virulenta.</p>
<p>Las críticas ante la estrategia de la pura confrontación, de la hegemonía y de la imposición, con guerras preventivas y sin base en la legalidad internacional, han ido creciendo. Los que fueron en su día partidarios de este planteamiento se han ido replegando o reduciendo, aunque persistan los más impenitentes. Es evidente que en la visita del Presidente Bush a Medio Oriente, se insiste en alimentar la confrontación histórica entre sunitas y chiitas, entre árabes e iraníes, pasando a segundo plano el propósito de avanzar en el problema israelo-palestino.</p>
<p>Sin embargo, incluso para los más opuestos a esta deriva, se ve con una cierta frialdad y escepticismo la propuesta de la Alianza de Civilizaciones, con sus mecanismos de diálogo entre diferentes culturas y religiones para avanzar, primero, hacia una mayor comprensión mutua, y después hacia acuerdos que fortalezcan el objetivo de un nuevo orden internacional basado en los valores de las propias Naciones Unidas.</p>
<p>En nuestro país han sido y son especialmente críticos los que aplaudían a rabiar la declaración de guerra a Irak, los que la justificaban con mentiras y endosaban el conflicto pese a su ilegalidad manifiesta. Aún hoy argumentan que perdemos peso internacional si las propuestas que hacemos como país se encaminan hacia el diálogo y el respeto a la legalidad internacional.</p>
<p>Pero, asumida por Naciones Unidas, la Alianza de Civilizaciones ha encontrado el apoyo de 80 países, muchos más que los que apoyaron la teoría y la práctica de las guerras preventivas y el unilateralismo. Y se van a seguir sumando otros. Pero lo más significativo es la gran corriente de simpatía que se va creando en numerosos actores de la sociedad civil, en las distintas confesiones religiosas, en las ONGs, todos dispuestos a hacer impulsar con acciones la estrategia del entendimiento frente a la de la pura confrontación.</p>
<p>Asumir la diversidad, cultural o religiosa, como una riqueza compartida, en la que podemos encontrar valores comunes y objetivos que también lo sean, frente a la violencia destructiva, es un objetivo alcanzable que irá restando capacidad al terrorismo, a pesar de las muchas dificultades para encontrar rutas adecuadas.</p>
<p>Por el contrario, insistir en la propuesta de agresión, en el unilateralismo al margen de las reglas, va a seguir alimentando la caldera del terror, incluso dándole excusas ante los ciudadanos de mundo que se sienten víctimas de esta estrategia.</p>
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		<title>Alianza ¿de qué?</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Jan 2008 18:54:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pilar Rahola</strong> (LA VANGUARDIA, 16/01/08):</p>
<p>Decía Anatole France: &#8220;Un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás&#8221;. No estoy muy segura de compartir al ciento por ciento esta ocurrente afirmación, pero es verdad que, en nombre de la bondad se han hecho algunas de las grandes necedades de la historia. No hay nada peor que un ignorante bienintencionado, porque entonces, ciertamente, no tiene remedio. Por supuesto, no osaría nunca considerar al presidente ZP un necio, pero sí creo que su buenismo internacional le ha llevado a cometer algunas de las &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/18467/alianza-%c2%bfde-que/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pilar Rahola</strong> (LA VANGUARDIA, 16/01/08):</p>
<p>Decía Anatole France: &#8220;Un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás&#8221;. No estoy muy segura de compartir al ciento por ciento esta ocurrente afirmación, pero es verdad que, en nombre de la bondad se han hecho algunas de las grandes necedades de la historia. No hay nada peor que un ignorante bienintencionado, porque entonces, ciertamente, no tiene remedio. Por supuesto, no osaría nunca considerar al presidente ZP un necio, pero sí creo que su buenismo internacional le ha llevado a cometer algunas de las grandes boberías de su mandato. Ahí está, por ejemplo, el paseo de Moratinos por Cuba, legitimando al régimen y dejando en el ostracismo a la oposición democrática. O la venta de armas al imprevisible y peligroso Hugo Chávez. O el desplante a los norteamericanos, insultando a su bandera. O, ¿cómo no?, el lamentable episodio de la kefia palestina, en plena guerra de Líbano.</p>
<p>Si el balance de Zapatero se basara, exclusivamente, en su política internacional, recuperaríamos el epíteto de Bambi, y no precisamente para considerarlo un estadista. Lamentablemente, la altura internacional de muchos líderes españoles está al nivel de su dominio de idiomas extranjeros: well very bad&#8230;A diferencia de su política interior, donde ha prometido mucho, pero ha incumplido más o no ha tenido demasiados problemas en mentir (al menos, respecto a sus promesas catalanas), en política exterior ZP ha sido un hombre coherente, lo cual es una pésima noticia. Porque si la coherencia naciera de una estrategia planificada, una visión profunda de la geopolítica y una seria independencia de criterios, estaríamos ante un líder internacional. Cuando la coherencia, en cambio, es la aplicación sistemática y acrítica del libro rojo del buen progre, con todos los mandamientos de la corrección política &#8211; &#8220;odiarás a EE. UU. por encima de todo&#8221;, etcétera- llevados a las últimas consecuencias, lo que tenemos es un severo fiasco. Y una permanente improvisación.</p>
<p>De esa factura buenista y políticamente correcta, nacida del catecismo de Mafalda, surgió en su momento una idea tan pomposa como altamente inquietante, la alianza de civilizaciones, argumentada en la ONU con un simplismo que, aún hoy, escuece en algunas mentes inteligentes de izquierdas. En ese discurso se dieron cita todos los lugares comunes que, respecto al islam, tiene determinada izquierda paternalista, de la cual Zapatero es un notable exponente. Si la derecha adolece, tradicionalmente, de falta de sensibilidad solidaria, la izquierda padece un empacho de solidaridad tuerta, y acaba aliándose con importantes enemigos de la libertad. Veamos la cuestión de la alianza de civilizaciones, que ha iniciado su sorprendente andadura en Madrid. Pareció nacer, en su momento, como contraste al concepto de choque, y así suscitó el aplauso fácil de todos aquellos que creen que los problemas complejos requieren de intenciones simples. Sin embargo, ni se trata de choque, ni de alianza, entre otras cosas porque no existe ningún contraste de civilizaciones. Existen la civilización &#8211; que concibe al ser humano libre- y aquellos que quieren mantener a sus ciudadanos, escudados en excusas religiosas o ideológicas, en la pura barbarie. La civilización no es la que obliga a una mujer de Yemen a vivir en cruel esclavitud, ni la que justifica la lapidación en Arabia Saudí, ni la que, en nombre de un dios, anima a un joven a suicidarse matando, en cualquier lugar del mundo. Eso es ideología totalitaria, fanatismo religioso y concepción medieval de la sociedad. Es decir, es la anticivilización. Cuando Zapatero, en pleno debate sobre el terrorismo islamista, plantea la alianza y sugiere, como interlocutores, a algunos de los tiranos más notables del mundo musulmán, crea un equívoco enormemente peligroso, y muy injusto para quienes luchan, desde el islam, por la libertad. Por ello su alianza tiene mucho de perversa, mucho de paternalista y todo de ineficaz.</p>
<p>He hablado de injusticia, y esta es la más lamentable de las consecuencias de esta improvisada idea. Si Erdogan, por ejemplo, es el cofundador de la alianza, ¿significa que no forman parte de la alianza los kurdos masacrados por Erdogan? ¿Y los miles de ciudadanos turcos que luchan contra la islamización de Turquía? ¿Con quién nos aliamos? ¿Con los sátrapas que van a las cenas de la Moncloa o con los opositores de todos estos regímenes? ¿Con el machismo violento del islam integrista y sus reyezuelos del petróleo o con las mujeres que han alzado la voz, jugándose la vida, para denunciarlos? ¿Estamos con el rey Abdulah bin Abdulaziz o con Ayan Hirsi Ali, Wafa Sultan, Talisma Nasrim y tantas otras mujeres islámicas valientes? La respuesta parece clara, a tenor de la ausencia de los conceptos de fondo: no se habla de libertad de la mujer, no se habla de fanatismo totalitario, no se habla de anticristianismo, ni antisemitismo (convertidos en ley en muchos de estos países), ergo nos queda el folklore, la gastronomía y la belleza de sus playas. Coros y danzas, en versión Bambi. Realmente lamentable y, en los tiempos que corren, altamente irresponsable.</p>
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		<title>¿Y la Alianza de las Civilizaciones?</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Dec 2007 14:44:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Santiago Petschen</strong>, catedrático de Relaciones Internacionales en la UCM (EL PAÍS, 31/12/07):</p>
<p>Después de que el 21 de septiembre de 2004, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, presentara ante la Asamblea General de Naciones Unidas un proyecto para trabajar a favor de una Alianza de las Civilizaciones, los medios de comunicación se refirieron a ella de forma frecuente y esperanzadora. Tiempo después, el silencio se ha impuesto sobre la cuestión.</p>
<p>¿Se puede aplicar a dicho contraste, una expresión de los labradores de ciertos pueblos de España, diciendo que tuvo un arranque de caballo y una &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/18279/%c2%bfy-la-alianza-de-las-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Santiago Petschen</strong>, catedrático de Relaciones Internacionales en la UCM (EL PAÍS, 31/12/07):</p>
<p>Después de que el 21 de septiembre de 2004, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, presentara ante la Asamblea General de Naciones Unidas un proyecto para trabajar a favor de una Alianza de las Civilizaciones, los medios de comunicación se refirieron a ella de forma frecuente y esperanzadora. Tiempo después, el silencio se ha impuesto sobre la cuestión.</p>
<p>¿Se puede aplicar a dicho contraste, una expresión de los labradores de ciertos pueblos de España, diciendo que tuvo un arranque de caballo y una parada de mula? Creemos que no. Se trata de un proyecto tan necesario que en modo alguno se puede aceptar que se detenga. Y tan complejo que para acertar con él no hay más remedio que pasar por numerosas vacilaciones, intentos e, incluso, tropiezos.</p>
<p>Con la Unión Europea ocurrió lo mismo. Hubo propuestas que no se pudieron ni aplicar. Recordemos las de Coudenhove-Kalergi, Briand y Churchill durante la II Guerra Mundial; también las de la planificación internacional o la de la unión aduanera de la OECE. Otras se descafeinaron como la del Consejo de Europa y otras fracasaron como la de la Comunidad Europea de Defensa. Fue necesario encontrar la genialidad de la concreción: la idea de la CECA y el método de las solidaridades de hecho. Una vez hallada, se pudo llevar a cabo con entusiasmo. Su aplicación fue inmediata y exitosa.</p>
<p>Lo que se hizo con Europa debe hacerse con la Alianza de las Civilizaciones, empresa más ambiciosa y compleja. Y no desilusionarse ni perder la paciencia si se trata de esperar, repetir, fracasar, volver a empezar o seguir buscando. Entre tanto, una de las maneras de aprovechar el tiempo es eliminar planteamientos distorsionantes. Vamos a referirnos a tres de ellos.</p>
<p>Un planteamiento distorsionante es dar la imagen de una alianza de civilizaciones a escala planetaria. Eso tendría la característica de la inconcreción, la generalidad, la dispersión y la ineficacia. Rodríguez Zapatero no lo planteó así. Lo que propuso el presidente del Gobierno español fue hacer una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el islámico. Ni más ni menos. Algo bien concreto: &#8220;cayó un muro; debemos evitar ahora que el odio y la incomprensión levanten otro&#8221;. La expresión que utilizamos normalmente, que encabeza con interrogante este artículo, es totalmente inadecuada. Debe decirse: Alianza de civilizaciones occidental e islámica. Y propalar el nombre preciso que construya la imagen correcta que debe ser aceptada con normalidad en la vida cotidiana.</p>
<p>Está bien valorar la dimensión de la laicidad. Pero ello no debe dar a entender que se margina a la religión considerándola un espécimen de menor valor, que sólo siendo reducido a la vida privada arreglará los problemas. Para la mayor parte del islam dicha posición es totalmente rechazable. Los valores religiosos deben ser un importante elemento de integración en la formación de la Alianza occidental-islámica. Cristianismo e islam son dos religiones que tienen un amplísimo fondo de creencias comunes. Su base religiosa ha sido fundamento de varias civilizaciones: la occidental, la eslavo-ortodoxa, la latinoamericana (si se acepta la ambigua sugerencia de Huntington), la islámica&#8230; Tan grandiosos elementos deben ser aprovechados a favor de la construcción de una obra común. Las declaraciones anuales que se emiten desde la Santa Sede con motivo de la fiesta del Ramadán, dan materia de reflexión para ello.</p>
<p>Los judíos han sido y son uno de los pueblos más listos de la tierra. Siendo de exiguas dimensiones, sobrevivieron a las grandes civilizaciones egipcia y babilónica que les habían envuelto. Las evoluciones de su religión (pasando de la magia a la razón y del politeísmo al monoteísmo) marcaron la diferencia en los dos mundos en que la Humanidad se halla dividida: el occidental y el oriental. En la actualidad, el 20% de los premios Nobel han ido a parar a manos judías y el pequeño Estado de Israel, en sus 60 años de existencia, ha conseguido (sin contar los de la paz), nada menos que seis Nobeles.</p>
<p>Los judíos no pudieron construir una civilización de larga duración para la que estuvieron germinalmente preparados en tiempos pasados. Su capacidad para ello, debido a la dispersión, se perdió desgraciadamente, en la Historia. Ahora, sin embargo, tienen un peso importante en la civilización occidental. En los Estados Unidos, cierta teología de la derecha cristiana esta tomada del judaísmo. Hay quienes creen que para que tenga lugar la segunda venida del Mesías es necesario que se restablezca Israel en la totalidad de su territorio. ¿De dónde tan abstrusa mescolanza en una teología sobre un reino que como el de Jesús no es de este mundo? Y en Europa hallan favor en el ambiente que produce la repetición de la expresión &#8220;judeocristiano&#8221; aplicada tanto a lo que toca como a lo que no.</p>
<p>La expresión &#8220;judeocristiano&#8221; tiene una dimensión real. La destacada por Juan Pablo II reconociendo a los judíos como los hermanos mayores de los cristianos. Pero a nivel de civilización la cuestión es muy diferente. La civilización judía sería una de las del mundo actual distinta de la occidental de no haber sido por la diáspora y por la vida en guetos. Por ello los judíos, en un determinado momento de la Historia, en la Ilustración, que ellos llaman <em>ashkalà,</em> se integraron en una civilización, la occidental, que ya tenía varios siglos de existencia. El nombre de &#8220;judeocristiano&#8221; no puede estarse repitiendo una y otra vez para aplicarlo a todas las cuestiones, como hacen algunos alumnos cuando en los exámenes se les preguntan cosas relacionadas con este tema. Donde antes siempre decían cristiano ahora van poniendo cada vez más, por automatismo irreflexivo, &#8220;judeocristiano&#8221;. Hubo quien quiso llevar la expresión a la Constitución europea.</p>
<p>En el esfuerzo por hacer una alianza entre la civilización occidental y la islámica, vincular con el nombre y con la imagen lo occidental de base cristiana con lo judío, es altamente negativo. La expresión &#8220;judeocristiano&#8221; sólo puede ser acrecentadora de la hostilidad que origina la irresuelta cuestión de Israel y Palestina. Entre lo occidental y lo islámico hay que buscar motivaciones para el acercamiento y la simpatía. Y a ello pueden aportar mucho, como pueblo verdaderamente grande, los judíos. Vinculados a una civilización que ellos no fabricaron, pueden ser un factor muy importante en la formación de una alianza, al igual que en el pasado construyeron una religión de base tan racional como la que se apoya en los Diez Mandamientos y de fundamento tan personal como el aportado por el monoteísmo. La solución del problema Israel-Palestina abriría las puertas de esa gran alianza esperada occidental-islámica y el agradecimiento a los judíos se viviría perdurablemente en la historia futura de la Humanidad. Mientras ello no se produzca, la expresión &#8220;judeocristiana&#8221; debe ser mirada con muchísima prevención y su extrapolación, cuidadosamente evitada. Tiene el valor de una imagen que confunde y que para los islámicos resulta cargada de hostilidad.</p>
<p>Lo que valoramos de los judíos de la antigüedad son sus grandes planteamientos religiosos y humanos de repercusión universal. No el que desalojaran madianitas o mataran filisteos. Lo que ahora tendrá peso en el futuro no será el que defiendan asentamientos o construyan un muro-valla que entra ilegalmente en un territorio ocupado. Serán sus geniales aportaciones a la solución de los grandes problemas del mundo. Es lo que hay que tener en cuenta para construir entre todos la alianza de las civilizaciones occidental e islámica.</p>
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		<title>Tolerancia y encuentro</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Oct 2007 08:25:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong>, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación (EL PERIÓDICO, 08/10/07):</p>
<p>Evitar la discriminación y la intolerancia hacia quienes profesan el islam y crear un clima de convivencia sana donde quepa en armonía el ejercicio de todas las creencias religiosas constituye un imperativo ético. En este contexto, inauguraré mañana en Córdoba la conferencia de la presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre Intolerancia y Discriminación hacia los Musulmanes.<br />
Es la primera vez que se celebra una conferencia internacional sobre este tema en el marco de la OSCE. En ella participarán &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17138/tolerancia-y-encuentro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong>, ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación (EL PERIÓDICO, 08/10/07):</p>
<p>Evitar la discriminación y la intolerancia hacia quienes profesan el islam y crear un clima de convivencia sana donde quepa en armonía el ejercicio de todas las creencias religiosas constituye un imperativo ético. En este contexto, inauguraré mañana en Córdoba la conferencia de la presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sobre Intolerancia y Discriminación hacia los Musulmanes.<br />
Es la primera vez que se celebra una conferencia internacional sobre este tema en el marco de la OSCE. En ella participarán delegaciones de los estados y de países asociados del Mediterráneo y Asia. En definitiva, estamos hablando de una zona geográfica donde residen decenas de millones de musulmanes.<br />
La presidencia española de la OSCE ha mantenido durante este año, entre sus prioridades, el desarrollo y profundización en la denominada dimensión humana, ocupándose también del antisemitismo y de otras discriminaciones por credo o raza.<br />
España ha querido aprovechar su presidencia para enfrentarse a este problema y encarar una situación ajena a nuestros valores y al más elemental respeto a la dignidad humana. La conferencia es tanto más relevante si consideramos que, durante los últimos años, se ha producido un muy visible cambio demográfico en muchos países y hoy quienes profesan el islam se cuentan por millones en la UE. Solo en España, cientos de miles de musulmanes conviven con nosotros y nosotros con ellos.<br />
Ya en el 2005, también en Córdoba y en el marco de la OSCE, España organizó una conferencia sobre antisemitismo y dio a conocer su esfuerzo e iniciativa ante esa deleznable ideología que tanto ha degradado a Europa.<br />
La conferencia pretende fomentar los principios de convivencia y de diálogo. La tolerancia y el encuentro entre las diferentes religiones y culturas deben contribuir a mejorar el conocimiento mutuo, así como evitar que se consideren extraños y ajenos quienes no profesan nuestra religión. Es preciso luchar contra los estereotipos y los viejos prejuicios, e incrementar la cohesión en nuestras sociedades plurales. Debemos evitar la discriminación por practicar el islam o tener un modo de vida acorde con él.</p>
<p>INAUGURARÉ la conferencia junto al alto representante para la Alianza de Civilizaciones, que representará al secretario general de las Naciones Unidas y que refleja el interés que suscita en la comunidad internacional este acontecimiento.<br />
Abordaremos las consecuencias de la intolerancia y la discriminación contra los musulmanes desde un punto de vista internacional y desde la perspectiva de evaluar cómo afecta a nuestras sociedades. La igualdad de oportunidades debe beneficiar a todos, ya que es un principio básico de convivencia. La discriminación en el mercado laboral, la vivienda o la educación solo contribuye al extremismo de algunos.<br />
Hablaremos sobre los medios de comunicación y el discurso público como instrumentos contra la intolerancia y la discriminación hacia los musulmanes. Considero esta cuestión de enorme relevancia dado el papel que tienen los medios, como creadores de opinión, en el desarrollo de percepciones y actitudes colectivas. Es necesario que dentro del respeto a la libertad de expresión realicen su labor de escribir e informar sin prejuicios y desde la objetividad.<br />
En el contexto educativo, para superar la intolerancia y discriminación contra los musulmanes, nuestros sistemas deben promover la tolerancia y la no discriminación. Este debe ser un objetivo común y compartido por todas las sociedades. Debemos promover una imagen objetiva del islam a través de la educación. La discriminación de estudiantes musulmanes en algunas sociedades lleva a muchos al fracaso escolar y a la exclusión.</p>
<p>ESTUDIAREMOS las respuestas activas contra la intolerancia y la discriminación contra los musulmanes, incluyendo las experiencias de otras comunidades. Considero que promover el entendimiento intercultural e interreligioso facilita el respeto a la diversidad. Las legislaciones internas de los países deben tener muy presente la necesidad de fomentar la tolerancia y perseguir las conductas discriminatorias. Debemos también valorar el que cada vez haya más organizaciones musulmanas que ejercen una labor muy activa y constructiva en las sociedades a las que pertenecen.<br />
La falta de integración y los problemas de identidad son un factor de riesgo social. Los sentimientos de agravio y la radicalización llevan a la frustración y a la desesperación. Los propios musulmanes deben evitar la ambigüedad y el doble lenguaje e implicarse en la vida de las sociedades a las que pertenecen.<br />
Nuestra sociedad se basa en la tolerancia y el respeto, en la libertad de expresión y de pensamiento y en tantos otros valores que son de ejercicio y disfrute general. Son estos principios los que deben ir siendo asumidos por todas las sociedades. La reducción de derechos o de libertades perjudica el sentido de comunidad y de pertenencia entre musulmanes y no musulmanes. Todos somos ciudadanos. Córdoba es una ciudad más que simbólica para que cristalicen en ella las mejores prácticas e ideas en una cuestión vital para nuestro tiempo.</p>
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		<title>Una alianza de todos contra el extremismo y la exclusión</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Sep 2007 19:50:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio</strong>, alto representante de la Alianza de Civilizaciones y ex presidente de la República de Portugal (EL MUNDO, 22/09/07):</p>
<p>La paz sigue siendo uno de los principales retos de nuestro tiempo. Destruir vidas humanas y hacer la guerra no contribuyen a solucionar nada. Ya lo dice el refrán: «La violencia engendra violencia». Por desgracia, en este mundo nuestro, cada vez más interrelacionado, los conflictos se desarrollan ante nuestros ojos a diario, casi en tiempo real: entran en nuestro salón imágenes que atestiguan el sufrimiento humano. Al mismo tiempo, se hace más patente la diversidad de factores que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16942/una-alianza-de-todos-contra-el-extremismo-y-la-exclusion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Sampaio</strong>, alto representante de la Alianza de Civilizaciones y ex presidente de la República de Portugal (EL MUNDO, 22/09/07):</p>
<p>La paz sigue siendo uno de los principales retos de nuestro tiempo. Destruir vidas humanas y hacer la guerra no contribuyen a solucionar nada. Ya lo dice el refrán: «La violencia engendra violencia». Por desgracia, en este mundo nuestro, cada vez más interrelacionado, los conflictos se desarrollan ante nuestros ojos a diario, casi en tiempo real: entran en nuestro salón imágenes que atestiguan el sufrimiento humano. Al mismo tiempo, se hace más patente la diversidad de factores que pueden conducir a la guerra o al conflicto civil.</p>
<p>Las ambiciones territoriales, los intereses geopolíticos y las rivalidades políticas son sólo algunas de las causas de los conflictos. La competencia por los recursos naturales, la inestabilidad económica, la injusticia social y las desigualdades acentúan también el riesgo de confrontación entre los países y en el seno de cada uno de ellos. Y en un mundo de identidades desarraigadas, valores cambiantes y conflictos entre tradición y modernidad, el fundamentalismo y el extremismo han conseguido ocupar un lugar preferente, a la vez que se han marginado las voces de la moderación y la razón. El lenguaje del nosotros y el ellos y la política del miedo tienden a polarizar las percepciones y a profundizar la división, propiciando la aparición de conflictos étnicos o entre comunidades.</p>
<p>En los últimos tiempos, se ha vuelto a percibir la religión como una fuente de odio y de hostilidad. Ciertamente, no siempre resulta fácil defender la postura de que la religión puede actuar como una fuerza positiva para la paz. De Irak a Afganistán, de Cachemira a Sri Lanka, de Indonesia a Israel y Palestina, a menudo parece que la religión fomenta la violencia y el belicismo. Pero el hecho de que la religión sea uno de los factores en muchas de las crisis actuales no la convierte necesariamente en el detonante de las mismas.</p>
<p>Sostener la idea de que la religión es una de las fuentes principales del daño y la violencia que existen en el mundo es peligroso, además de injusto, y desvía nuestra atención de la raíz política de la mayoría de los conflictos. La discriminación de todo tipo, la exclusión social, la injusticia económica, la ambición militar, la ausencia de buen gobierno y las rivalidades geopolíticas desempeñan un importante papel en el estallido de las guerras. Incluso en el caso de los conflictos de origen cultural o religioso, la violencia y el extremismo generalmente se deben a la utilización de la religión con fines ideológicos.</p>
<p>Por el contrario, la influencia positiva de la religión se hace sentir en los valores esenciales y los ideales comunes de las grandes tradiciones religiosas, que instan a sus fieles a respetar tanto el valor humano por excelencia -el derecho a la vida de cada uno de nosotros-, como el derecho a una vida digna. Este principio básico articula la exigencia ineludible de unas relaciones pacíficas entre los pueblos y entre las sociedades. Constituye uno de los cimientos de la democracia y del Estado de Derecho y se encuentra en el núcleo de los principales tratados y acuerdos internacionales y, muy especialmente, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.</p>
<p>Los líderes religiosos de todas las tendencias utilizan cada vez más su influencia para promover la resolución pacífica de los conflictos a través del diálogo y de vías políticas. En particular, no suele destacarse suficientemente el papel que desempeñan los líderes musulmanes en la defensa de la paz y la condena del terrorismo. Y, sin embargo, una y otra vez, en todos los lugares del mundo, han denunciado en voz alta la violencia como la antítesis de las enseñanzas islámicas.</p>
<p>No podemos permitir que el extremismo y el fundamentalismo desvíen a la religión de su senda humanista y la conviertan en instrumento de la violencia y el terror. No podemos aceptar que, en nombre de la lucha contra el terrorismo a escala mundial, los políticos dejen de lado su responsabilidad de garantizar a los ciudadanos una vida digna y la protección de los derechos humanos en que se fundamentan las sociedades estables y las relaciones internacionales pacíficas.</p>
<p>La política y la religión han de aunar sus fuerzas en contra del extremismo, el totalitarismo y la exclusión. Políticos, líderes religiosos, iglesias y otras organizaciones confesionales deben trabajar juntos para hacer posible una alianza mundial por la paz a través de la educación. En mi opinión, la mejor forma de prevenir las tensiones entre las diferentes culturas es mejorar la educación para el diálogo intercultural e interreligioso, el respeto y el entendimiento mutuos.</p>
<p>Con el fin de evitar un choque de civilizaciones, la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas pretende contribuir a mejorar las relaciones interculturales insistiendo en un paradigma de respeto entre las personas de diferentes culturas y tradiciones religiosas. En concreto, se centra en el diálogo entre culturas y entre religiones como vía para garantizar una paz y una estabilidad duraderas en todo el mundo. Lanzada por los Gobiernos de España y Turquía, la Alianza cuenta ya con el respaldo activo de un Grupo de Amigos integrado por más de 70 estados, organizaciones y agencias internacionales. Su finalidad es impulsar una amplia gama de proyectos interculturales que sirvan para tender puentes entre las distintas comunidades y para promover sociedades más pluralistas y abiertas.</p>
<p>En enero del año próximo se celebrará en Madrid un Foro de la Alianza de Civilizaciones al que asistirán gobiernos, organizaciones internacionales, organismos donantes y representantes de la sociedad civil y del sector empresarial, con el objetivo de establecer relaciones interculturales y fortalecer la colaboración en los ámbitos de la juventud, la educación, los medios de comunicación y la migración. En este evento participarán también líderes religiosos, que debatirán cuáles son las funciones concretas que pueden desempeñar tanto ellos como sus comunidades en apoyo de una seguridad compartida y un mejor entendimiento.</p>
<p>Pese a los importantes esfuerzos realizados en los últimos años para salvar las diferencias culturales desde la base, el factor decisivo en la búsqueda de la paz sigue siendo asegurar la voluntad política colectiva de corregir los desequilibrios, las tensiones y las fuentes de conflicto que aquejan a nuestro mundo.</p>
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		<title>La hora de Sampaio</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/16364/la-hora-de-sampaio/</link>
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		<pubDate>Thu, 12 Jul 2007 20:57:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, diplomático (EL PAÍS, 12/07/07):</p>
<p>El pasado 26 de abril, el secretario general de las Naciones Unidas nombró Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones a Jorge Sampaio, quien, mes y medio más tarde, entregó a Ban Ki-moon el Plan de Aplicación de esta iniciativa. Se ha abierto con ello una nueva etapa, una vez que en diciembre pasado Kofi Annan presentó ante la Asamblea General de la ONU el Informe de Recomendaciones elaborado por el Grupo de Alto Nivel.</p>
<p>El nombramiento del doctor Sampaio es una excelente noticia. Proporciona a la Alianza un inestimable valor añadido &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16364/la-hora-de-sampaio/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, diplomático (EL PAÍS, 12/07/07):</p>
<p>El pasado 26 de abril, el secretario general de las Naciones Unidas nombró Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones a Jorge Sampaio, quien, mes y medio más tarde, entregó a Ban Ki-moon el Plan de Aplicación de esta iniciativa. Se ha abierto con ello una nueva etapa, una vez que en diciembre pasado Kofi Annan presentó ante la Asamblea General de la ONU el Informe de Recomendaciones elaborado por el Grupo de Alto Nivel.</p>
<p>El nombramiento del doctor Sampaio es una excelente noticia. Proporciona a la Alianza un inestimable valor añadido porque culmina el proceso de su institucionalización, da brillo a su imagen y fortalece su ya sólida credibilidad. No menos importante es la componente lusitana y lusófona que también aporta a este caudal quien fuera presidente de Portugal entre 1996 y 2006. Desde la perspectiva española, su estatura política y moral perfecciona esa otra dimensión de un proyecto que, por vocación, por su propia naturaleza, es una apuesta decidida por el respeto de las reglas de juego inspiradas en una ética internacional; es una opción por el multilateralismo, que debe tener por ello mil rostros por mucho que el de su Alto Representante los compendie todos.</p>
<p>Si el copatrocinio hispano-turco de la Alianza de Civilizaciones fue el reflejo tanto de una simetría geográfica e histórica cuanto de la voluntad compartida de impulsar una movilización a escala global en la lucha contra todos los extremismos, la poderosa personalidad de Jorge Sampaio lleva también aparejada la sensibilidad de otro universo. Es el de la comunidad de naciones -de Timor a Brasil, de Mozambique a Cabo Verde, de Angola y Guinea-Bissau a Portugal- que nos habla en portugués y que nos obliga a mirar a Latinoamérica y, sobre todo, a África.</p>
<p>El Alto Representante es, a partir de ahora, la cara de esta empresa colectiva a la que todos estamos llamados a contribuir. Será su motor y su fuente de inspiración, al tiempo que liderará un proyecto viable destinado a desactivar las tensiones entre sociedades que pueden poner en peligro la paz y la estabilidad internacionales. Podrá intervenir personalmente, a tal efecto, a petición del secretario general de las Naciones Unidas. Será también el organizador, junto con el Gobierno español y la Secretaría de la Alianza, del primer Foro Internacional que se celebrará en España a mediados de enero próximo, en el que se darán cita gobiernos, organizaciones de ámbito mundial y regional, agencias de la ONU, donantes, fundaciones y otros representantes de la sociedad civil. Esta reunión irá precedida de un Foro de la Juventud en el que, entre otros temas, se abordarán también dos de los proyectos que pretende poner en marcha el Plan de Aplicación y que se tratarán en el Foro de la Alianza propiamente dicho: el Centro de Empleo Juvenil en Oriente Medio y el desarrollo de programas internacionales de intercambio de estudiantes.</p>
<p>El 14 de junio pasado, el Alto Representante se reunió también en Nueva York con el Grupo de Amigos de la Alianza, dándoles cuenta de su nuevo cometido y del contenidodel Plan de Aplicación. Este grupo, cuyos miembros comparten sus objetivos, ha sido una herramienta decisiva para la consolidación de esta propuesta. Al pasar revista a sus integrantes, y mirar hacia atrás, es gratificante tomar conciencia del camino transitado en menos de tres años, sin por ello perder de vista el que queda por recorrer. Más de sesenta países y organizaciones internacionales forman parte ya de un colectivo que surgió de manera espontánea e informal a raíz de la presentación de la iniciativa por José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2004. Sus filas han engrosado -desmintiendo a aquellos que la tildan de inanidad- a medida que la Alianza de Civilizaciones ha continuado avanzando, al compás dramático de la realidad, y adquiriendo paulatinamente mayor visibilidad y cosechando mayor audiencia. Las más recientes incorporaciones al Grupo de Amigos dan testimonio de ello; de su vitalidad y de su universalidad, pero también de las expectativas que ha suscitado: Nueva Zelanda y Chile, Rusia e India, Azerbaiyán y Suecia, Omán y China, la República Federal de Alemania y Portugal.</p>
<p>A lo largo de 2005 fueron dándose, en efecto, los pasos en la dirección correcta: el copatrocinio del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el lanzamiento formal de la iniciativa por Kofi Annan en julio; el establecimiento del Grupo de Alto Nivel en septiembre y su primera reunión formal en Palma de Mallorca en noviembre. Vinieron después, ya en 2006, las citas en Doha, Dakar y la última en Estambul, en noviembre, donde Federico Mayor Zaragoza y Mehmet Aydin, en representación del grupo, presentaron al secretario general de las Naciones Unidas el informe que éste le había encomendado. El diagnóstico y las recomendaciones que contiene constituyen el fundamento de la etapa que ahora se abre, la de su aplicación, de su puesta en práctica.</p>
<p>Es hora, también, de que España ponga manos a la obra. Esta iniciativa es ciertamente un empeño global, pero tiene igualmente una traducción regional, nacional y local. ¿Existe algún rincón del mundo donde pueda afirmarse, sin sonrojo, que allí se han alcanzado todos los objetivos que la Alianza de Civilizaciones persigue? Entre todos hemos de elaborar el mapa de ruta de su dimensión nacional. Por coherencia con el protagonismo que ha asumido España tanto en su lanzamiento como en su desarrollo conceptual, y con el reiterado discurso de la gran mayoría de la sociedad española. Por un deber de ejemplaridad. Por nuestra propia seguridad. El terreno está abonado. El Gobierno, la Administración Central, las Comunidades Autónomas, los entes locales, el vasto y complejo conglomerado que integra la sociedad civil, han puesto ya en marcha un sinnúmero de actividades inspiradas en los mismos principios sobre los que se levanta la Alianza. Se trata ahora de integrarlas, así como las que puedan surgir en el futuro, en una visión estratégica que permita ordenarlas e impulsarlas con la vista puesta en las propuestas contenidas en el Informe del Grupo de Alto Nivel y en el Plan de Aplicación. Siendo ambos, en última instancia, sus fuentes de inspiración, los proyectos concretos tendrán que acomodarse, sin embargo, a las percepciones, sensibilidad y necesidades de la sociedad española en su conjunto.</p>
<p>El campo de la Juventud es, sin duda alguna, uno de los aspectos sobre los que hay que actuar con urgencia, por sus propios méritos y porque en él se dan cita los otros tres sectores que han sido identificados como prioritarios: la educación, los medios de comunicación en su sentido más amplio y las migraciones. Y porque es en la juventud donde hay que sembrar la simiente de la Educación para la Ciudadanía, la autóctona y la inmigrante, cualquiera que sea su origen geográfico, su género y su credo, si es que lo tiene. Esto es, la semilla de los valores que deben regir la vida pública: el respeto del otro, el diálogo y la moderación, la igualdad en los derechos y en los deberes cívicos, el aprecio de la diversidad, el rechazo de todo radicalismo.</p>
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		<title>Alianza o guerra</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Dec 2006 09:56:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Choque de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro Larrea</strong> (EL CORREO DIGITAL, 19/12/06):</p>
<p>Con la entrega del Informe elaborado por el Grupo de Alto Nivel al secretario general de la ONU, el proyecto Alianza de Civilizaciones va dando los pasos previstos, para desesperación de muchos compatriotas del presidente Rodríguez Zapatero, sin duda los más críticos hacia la propuesta impulsada por él hace un par de años. Las numerosas objeciones conforman un amplio espectro, desde los comentarios de brocha gorda de ciertos políticos y analistas hasta los reparos técnicos de intelectuales y académicos. ¿Hay algún vínculo común en este variopinto rechazo? Recordemos los reproches más usuales.</p>
<p>Se &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13311/alianza-o-guerra/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro Larrea</strong> (EL CORREO DIGITAL, 19/12/06):</p>
<p>Con la entrega del Informe elaborado por el Grupo de Alto Nivel al secretario general de la ONU, el proyecto Alianza de Civilizaciones va dando los pasos previstos, para desesperación de muchos compatriotas del presidente Rodríguez Zapatero, sin duda los más críticos hacia la propuesta impulsada por él hace un par de años. Las numerosas objeciones conforman un amplio espectro, desde los comentarios de brocha gorda de ciertos políticos y analistas hasta los reparos técnicos de intelectuales y académicos. ¿Hay algún vínculo común en este variopinto rechazo? Recordemos los reproches más usuales.</p>
<p>Se ha dicho o escrito que la Alianza de Civilizaciones es una operación de marketing a la mayor gloria de Zapatero, una maniobra de distracción exterior para ocultar los graves problemas domésticos, o una campaña insidiosa diseñada para desprestigiar al principal partido de la oposición. En el más benevolente de los supuestos, se trata de un proyecto vacío de contenido, como lo acaban de poner de manifiesto esa treintena de páginas plagadas de «bobadas» (sic); no interesa a los españoles, sensatamente ocupados de sus menesteres cotidianos; es una copia burda del fracasado &#8216;Diálogo de Civilizaciones&#8217; de Jatamí; y reúne a personajes de dudosa catadura, como el ingenuo Mayor Zaragoza, el tramposo Erdogan sólo interesado en colar a Turquía dentro de la Unión Europea, o el incompetente Kofi Annan.</p>
<p>La adopción formal de la iniciativa por Naciones Unidas, el respaldo político de varios países árabes y musulmanes, las palabras laudatorias del Rey de España, el aval de Condoleezza Rice en nombre de su Gobierno y el reciente apoyo de Tony Blair han obligado a retirar otro argumento en principio tan &#8216;concluyente&#8217; como los anteriores: la extraña virtualidad de un proyecto capaz de irritar a nuestros aliados involucrados en la guerra de Irak, sin que, a la vez, agradara a nadie.</p>
<p>Se objeta que el Informe del Grupo de Alto Nivel lleva a cabo un diagnóstico sesgado y erróneo del terrorismo islamista, al invocar como causas la economía y la sociología, con olvido de la religión y de la ideología: no es en la miseria de los países islámicos donde ha de hurgarse sino en ciertas páginas del Corán y en las enseñanzas impartidas en las madrasas. El diagnóstico correcto es más simple de lo que la maraña de referencias causales del Informe intenta explicar: al calor de sus creencias religiosas, los países islámicos vulneran los derechos humanos en su interior, a la vez que alimentan el terrorismo internacional. ¿Qué alianza cabe con quienes niegan los derechos de la mujer y están fabricando la bomba atómica? Un error de enfoque de este calibre ha de producir inexorablemente efectos no ya ineficaces sino perversos. Porque lo que estos países necesitan no son acuerdos que contribuyan a fijar unas prácticas repudiables, sino transformarse en regímenes democráticos que respeten al individuo y su libertad. Es más, el proyecto remata ingenuamente su perversión, creando la falsa ilusión de resolver a través de medidas inoperantes unos problemas de pobreza y subdesarrollo que con toda seguridad persistirán intactos.</p>
<p>Desde otra perspectiva más intelectualista que política, el proyecto de Alianza de Civilizaciones ha recibido también algunos reparos. La pretensión de ser una réplica al famoso «choque» teorizado por Huntington le ha llevado a reproducir diversos errores de concepto contenidos en la tesis del profesor de Harvard. Siguiendo la taxonomía de Toynbee, que identifica hasta veintiún grandes civilizaciones a lo largo de la historia, Huntington señala como vigentes seis (quizás hasta siete u ocho). En lo sucesivo, las guerras no serán confrontaciones entre Estados-nación o ideologías, como en el pasado reciente, sino entre civilizaciones, siendo la religión su factor determinante. Y aunque la civilización sínica (China y Taiwán, la diáspora china de todo el mundo, la antigua Indochina y un modesto etcétera) está llamada a ser dentro de poco un poderoso rival de Occidente, hoy el conflicto está polarizado entre el Islam y la Cristiandad. Por tanto -añaden los neoconservadores- Occidente, bajo el liderazgo norteamericano, tiene la obligación histórica de ganar esta guerra civilizatoria a un enemigo cuya punta del iceberg es el terrorismo de Al-Qaida.</p>
<p>Pues bien, tanto la teoría del &#8216;choque&#8217; como el contramodelo de Zapatero coinciden en fracturar el consenso alcanzado en los círculos académicos (en especial, la filosofía de la cultura y la antropología cultural) respecto a los conceptos de civilización y cultura. Según esto, por civilización habría que entender el repertorio de respuestas técnicas con que el ser humano afronta los retos de su existencia en una época determinada de su historia; mientras que cultura sería el conjunto aprendido de tradiciones y estilos de vida, socialmente adquiridos, incluyendo los modos pautados y repetitivos de pensar, sentir y actuar. Lo que significa llanamente que en cada época existen una sola civilización y varias culturas. Por tanto, habría que hablar, en puridad, de alianza de culturas y no de civilizaciones. Pero ni siquiera eso, ya que una cultura no es una entidad sustantiva capaz de confrontarse con otras, sino un complejo de instituciones, valores, credos religiosos&#8230; que son las verdaderas unidades aptas para el choque, la imposición, el mestizaje, el influjo o la coexistencia.</p>
<p>Hagamos un balance de todo lo anterior. Las objeciones que hemos llamado &#8216;políticas&#8217; o son burdas excusas, rayanas en la pura descalificación personal, o pecan de parecido sesgo y unilateralidad, aunque de signo contrario, al que denuncian. (No faltan quienes leen en el Informe una proclama teocrática dirigida a reivindicar el gobierno de Dios en el mundo). En cuanto a las correcciones de tipo conceptual, se puede decir, como atenuante, que no es inusual la confusión de los términos civilización y cultura en los textos de Antropología, Sociología o Historia, incluso su equiparación explícita. Por otro lado, la documentación elaborada alude de manera consistente a las culturas, enfatizando la necesidad de compartir valores. ¿Que incurre en reduccionismo al concentrar el foco en las relaciones entre Occidente y el Islam? Es cierto, pero no lo es menos que el Informe es un alegato inequívoco a favor de los derechos humanos, la &#8216;gobernanza&#8217; democrática, la libertad religiosa, la diversidad cultural y la multipolaridad; que postula unas religiones abiertas y tolerantes; y que dirige críticas severas no sólo al mundo de la riqueza y el poder, sino también a los países islámicos.</p>
<p>Pero, sobre todo, es un rechazo rotundo de «la opinión errónea de que las culturas están llamadas inevitablemente a enfrentarse». Y así llegamos, tras todo el mareo dialéctico que se quiera, al verdadero &#8216;quid&#8217; del asunto. Los occidentales pensamos con arrogancia que nuestros valores y las instituciones que de ellos derivan (derechos humanos, democracia, libertades individuales&#8230;) son no ya superiores, sino absolutos y universales. Cuando otras culturas se muestran radicalmente incapaces de asumirlos, lo único que cabe, en defensa del bienestar humano, es la imposición. Si alguna, además, se erige en el enemigo que pone en riesgo nuestros valores y, con ellos, nuestra libertad y hasta nuestra supervivencia, la única alternativa razonable es la guerra y la victoria. Por consiguiente, con el &#8216;otro&#8217; no hay nada de qué hablar cuando de la defensa de los valores se trata. ¿Diálogo, persuasión, tiempo, paciencia&#8230; bajo esa apreciación de &#8216;buenismo&#8217; de que los valores terminan transmitiéndose sin violencia? Absurdo, pues ni se renuncia pacíficamente a un valor propio ni los acuerdos son satisfactorios cuando la componenda significa ambigüedad o relativismo. «Las guerras son inevitables», reza el vademécum neoconservador servido por Huntington.</p>
<p>Nunca una tesis tan simple debiera darnos tanto pavor. Las masacres de Oriente Medio tendrían que empujarnos a intentar lo contrario. Y puesto que nos hallamos ante enunciados claramente performativos, como la triste aventura iraquí ha demostrado, tenemos la obligación de empezar afirmándolo: &#8216;Las guerras son evitables&#8217;.</p>
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		<title>¿Alianza de civilizaciones frente al terrorismo?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Dec 2006 20:44:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terrorismo]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Reinares</strong>, catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos (EL PAÍS, 14/12/06):</p>
<p>Desde que en septiembre de 2004 fuese enunciada por el presidente del Gobierno, en un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, la Alianza de Civilizaciones es una iniciativa bien valorada por la opinión pública española, aun ignorándose sus contenidos específicos y careciendo de consenso político nacional.</p>
<p>Como declaración de buenas intenciones en tres palabras, se convirtió pronto en un instrumento de diplomacia pública que ha mejorado la imagen de nuestro país tanto en otros del mundo árabe &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13236/%c2%bfalianza-de-civilizaciones-frente-al-terrorismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Reinares</strong>, catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos (EL PAÍS, 14/12/06):</p>
<p>Desde que en septiembre de 2004 fuese enunciada por el presidente del Gobierno, en un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, la Alianza de Civilizaciones es una iniciativa bien valorada por la opinión pública española, aun ignorándose sus contenidos específicos y careciendo de consenso político nacional.</p>
<p>Como declaración de buenas intenciones en tres palabras, se convirtió pronto en un instrumento de diplomacia pública que ha mejorado la imagen de nuestro país tanto en otros del mundo árabe e islámico como en las comunidades musulmanas establecidas entre nosotros. Una imagen deteriorada a consecuencia del alineamiento del anterior Ejecutivo con Estados Unidos en la guerra de Irak y, desde el pasado año, del encarcelamiento de un periodista de Al Yazira condenado en la Audiencia Nacional por sus ligámenes con Al Qaeda, cuyas vicisitudes han sido utilizadas para transmitir la impresión de que aquí se persigue indiscriminadamente a devotos de Alá cuando la policía efectúa operaciones contra el terrorismo <em>yihadista.</em></p>
<p>Ahora bien, los apoyos que ha concitado la Alianza de Civilizaciones distan de ser satisfactorios. Algunos de los Gobiernos que la respaldan no contribuyen a darle crédito, debido a los constreñimientos que imponen sobre libertad religiosa en sus respectivas jurisdicciones estatales. Incluso el primer ministro turco, copatrocinador de la iniciativa, ha venido actuando de manera nada acorde con lo que se supone es el espíritu de la misma. Pero las reticencias abundan también en nuestro inmediato entorno occidental, como ha quedado de manifiesto con la parca mención a la Alianza de Civilizaciones en el más reducido y menos elaborado de los cuarenta y seis puntos de la declaración con que concluyó la cumbre de la OTAN celebrada recientemente en Riga. Cierto que ese foro no es el más idóneo para suscitar un tema así, pero cabe preguntarse si el concepto que subyace a lo que, un tanto sorprendentemente, es asunto central en la acción exterior del Estado, adolece de problemas que no facilitan su comprensión y endoso.</p>
<p>En primer lugar, es discutible que en este momento de la historia el conjunto de la humanidad y las personas que la constituyen podamos ser diferenciados según civilizaciones. No es fácil delimitarlas ni adscribirnos unidimensionalmente a ellas. Al final se utiliza como criterio de demarcación el religioso, algo equívoco que puede ser interpretado como reconocimiento de la alteridad o, en sentido opuesto, como argumento contra las identidades compartidas y una multiculturalidad con valores fundamentales de obligado respeto. En segundo lugar, el hecho de que la Alianza de Civilizaciones haya sido literal y reiteradamente presentada como &#8220;entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán&#8221;, se corresponde con la distancia social, política y económica observable entre ambos.</p>
<p>Pero una propuesta que se pretende universal cayó en la desviación etnocéntrica de subrayar una fractura especialmente inquietante para los intereses occidentales. Muchos dirían que dando por descontado un choque de civilizaciones que la iniciativa misma perseguiría evitar. Como consecuencia, excluyó de su enunciado a ámbitos como el sínico o el hindú, de los que igualmente podrían predicarse tensiones respecto al mundo islámico.</p>
<p>Por otra parte, la Alianza de Civilizaciones está asociada desde su inicio con los debates sobre cómo reaccionar frente al terrorismo <em>yihadista.</em> No en vano fue planteada seis meses después de los atentados del 11 de marzo en Madrid. En tanto que iniciativa multilateral de actuación frente a Al Qaeda y sus redes terroristas, complementaria del tratamiento policial y judicial que requiere una amenaza real e inmediata, se pretende contrapuesta a los enfoques unilaterales que conceden preferencia a uso de medios militares. Ahora bien, su formulación no resulta del todo consistente con la realidad de aquel fenómeno. Para cuando José Luis Rodríguez Zapatero anuncia su propuesta era ya evidente que los blancos afectados por ese terrorismo internacional estaban sobre todo en países con poblaciones mayoritariamente musulmanas y la gran mayoría de sus víctimas eran precisamente musulmanes. Se trata de una violencia convertida más en exponente de un conflicto entre musulmanes que en corolario de cualesquiera otros antagonismos, no por ello inexistentes.</p>
<p>Haber planteado la Alianza de Civilizaciones tras afirmar respecto al terrorismo que &#8220;se puede y se deben conocer sus raíces&#8221;, como hizo el presidente del Gobierno, es asimismo problemático. Esas palabras encajarían mal en el discurso político sobre ETA y oficialmente las autoridades españolas no ponen predicados al terrorismo. Pero incluso si hablamos de terrorismo internacional, es imposible remitirnos a raíces o causas últimas salvo que el catálogo sea inabarcable. Relacionar ese terrorismo con desigualdades económicas o conflictos regionales, así en genérico, es una simplificación imprecisa que distorsiona las percepciones sociales sobre el asunto e involuntariamente puede proporcionar justificaciones para la violencia. Desheredados y oprimidos ni tienen que ser musulmanes ni menos aún producir terrorismo para que les sea deparada la debida atención. Una cosa es hablar de raíces o causas y otra distinta es hacerlo exclusivamente de condiciones que favorecen la opción y el eventual éxito de estrategias terroristas.</p>
<p>Si de esto se trata, el documento de recomendaciones elaborado por el grupo de alto nivel que ha desarrollado la Alianza de Civilizaciones poco de sustancioso añade a las medidas que, para inhibir procesos de radicalización violenta y erosionar el apoyo popular al terrorismo, contemplan las estrategias gubernamentales e intergubernamentales ya conocidas, incluyendo las de la Unión Europea o Naciones Unidas. Llama la atención que, pese a ser en sus orígenes una idea planteada como reacción al terrorismo relacionado con Al Qaeda, los patrocinadores y plasmadores de la iniciativa hayan acabado centrándose en el conflicto entre palestinos e israelíes. En este conflicto, cuya gravedad y efectos tanto dentro como fuera de la zona están fuera de duda, sigue habiendo conductas terroristas. Pero el actual terrorismo global no surgió y evolucionó allí, sino donde confluyeron el <em>wahabismo</em> saudí y la <em>yihad</em> afgana. Eso sí, Osama Bin Laden y Ayman al Zawahiri quieren beneficiarse de aquella disputa o entrometerse en sus avatares. No lo facilitemos con diagnósticos que den pábulo a sus pretensiones.</p>
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		<title>Una propuesta ética</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Nov 2006 16:30:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal, </strong>embajador de España (EL PAÍS, 14/11/06):</p>
<p>En presencia de los primeros ministros de Turquía y de España, el Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones entregó ayer al secretario general de la ONU el documento de recomendaciones que ha elaborado conforme al mandato recibido a finales de 2005. Sobre esta base, Kofi Annan presentará antes de finalizar el año su Plan de Acción a la comunidad internacional. Culmina así la fase de configuración de la propuesta y se abre, en 2007, la de su puesta en práctica. Será entonces cuando todos estaremos llamados a coadyuvar &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12665/una-propuesta-etica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal, </strong>embajador de España (EL PAÍS, 14/11/06):</p>
<p>En presencia de los primeros ministros de Turquía y de España, el Grupo de Alto Nivel para la Alianza de Civilizaciones entregó ayer al secretario general de la ONU el documento de recomendaciones que ha elaborado conforme al mandato recibido a finales de 2005. Sobre esta base, Kofi Annan presentará antes de finalizar el año su Plan de Acción a la comunidad internacional. Culmina así la fase de configuración de la propuesta y se abre, en 2007, la de su puesta en práctica. Será entonces cuando todos estaremos llamados a coadyuvar a esta tarea. Y, en la parte que nos toca a los españoles, a hacerlo para empezar en nuestra propia casa.</p>
<p>No basta, sin embargo, que estén emplazados a la cita los Estados miembros de las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales. Es la sociedad civil, la ciudadanía, la que tiene que movilizarse, participando activamente en la empresa común y exigiendo a sus respectivos gobiernos tanto el desarrollo y la ejecución de las medidas concretas del plan cuanto, sobre todo, la observancia de los principios que lo inspiran.</p>
<p>Esta iniciativa inédita se caracteriza por su triple condición de proyecto eminentemente político, que se distingue por ello de otros de contenido cultural o interconfesional; por su vocación global, como global es la amenaza del extremismo que trata de combatir, y por el objetivo de seguridad que persigue para la preservación de la paz y de la estabilidad internacionales. Es este conjunto de rasgos propios, unido a su propósito fundacional de hacer de ella un instrumento operativo en manos del secretario general de la ONU, lo que le proporciona un valor añadido y un perfil propio. Pero siendo todo esto, la Alianza de Civilizaciones es algo más.</p>
<p>Se trata, en primer término, de un llamamiento al rearme moral de la comunidad internacional contra el fatalismo del diagnóstico huntingtoniano que presupone dar ya por irremediable la fractura entre las civilizaciones y las culturas; entre las que representan a los mundos musulmán y cristiano secularizado, a Occidente y al Islam. Se trata asimismo de una convocatoria mundial contra la claudicación y el abatimiento en el combate contra el extremismo y contra su manifestación más radical, el terrorismo. Nada es inevitable si estamos resueltos a afrontarlo mediante el recurso a las necesarias medidas policiales. Pero éstas serán insuficientes si no extirpamos simultáneamente sus raíces más profundas. Por eso el nuestro es un combate por otros medios, basado en un concepto blando de la seguridad, ya que el origen del mal que pretendemos atajar está en las mentes y en los corazones.</p>
<p>Pero esta Alianza tiene ante todo una dimensión ética cuyo alcance a nadie debe escapar. Porque está presidida por un puñado de consideraciones morales que son las que deberán imponerse ante el escenario que comienza a asomar en el horizonte del siglo XXI. El del mundo multipolar que ya se vislumbra. El de una nueva relación de fuerzas que llevará aparejado el paulatino debilitamiento de la por ahora incontestada hegemonía unipolar. A esta mutación se suma el impulso de un creciente clamor universal por la moralización del clima internacional imperante. Será en ese nuevo concierto de naciones donde una Europa ampliada también a Turquía tendrá que asumir el protagonismo que le corresponde -a menos que renuncie a esta responsabilidad histórica- en tanto que una de las potencias mundiales, y hacerlo en términos políticos, económicos y militares pero también, y sobre todo, morales.</p>
<p>Estamos asistiendo en la actualidad a un serio deterioro de los derechos humanos, de esos valores que siempre se predican de las democracias occidentales pero cuya aplicación se está viendo desmentida demasiadas veces por los hechos. Denunció hace ya meses este daño el arzobispo Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz, en una intervención lapidaria en el Grupo de Alto Nivel del que forma parte: lo que él calificó de &#8220;relajación del <em>hábeas corpus&#8221;,</em> aquella conquista memorable del mundo anglosajón. &#8220;An horrible déjà-vu&#8221;, añadió, recordando el pasado régimen de <em>apartheid</em> en su país.</p>
<p>Para ser viable, entre las muchas asechanzas que lo esperan, es preciso que el nuevo orden mundial esté sujeto a unos principios rectores que hoy están en entredicho. Son, en particular, el multilateralismo eficaz bajo la égida de unas Naciones Unidas decididamente respaldadas por todos sus miembros en su papel de actor decisivo en la escena mundial; el acatamiento, sin fisuras ni atajos leguleyos, de la legalidad internacional, y la primacía de un valor superior que todo lo resume, la dignidad humana. ¿Podemos renunciar a este empeño por considerarlo una utopía irrealizable?</p>
<p>Es precisamente en esta coyuntura crepuscular cuando irrumpe la Alianza de Civilizaciones. Ello no debe sorprender. Porque estos principios ya estaban presentes en el origen de la propuesta y son los que regirán sus pasos en el futuro. Son los mismos parámetros que, desde la primera hora, inspiraron la visión política de quien la lanzó hace ahora poco más de dos años. Fue ante la Asamblea General de las Naciones Unidas donde el presidente del Gobierno evocó estas prescripciones de moralidad pública a escala universal: el apoyo resuelto a la organización multilateral por excelencia; el respeto del derecho internacional, la observancia irrestricta de los derechos humanos, la democracia y la cultura de paz. La cultura de paz que promueve la moderación, el diálogo y el aprecio de la diversidad y que rechaza el odio y la intolerancia, el extremismo en una palabra.</p>
<p>Tampoco fue producto de la improvisación semejante catálogo de premisas éticas. Respondía a una línea de pensamiento coherente; a una postura ideológica consistente a lo largo del tiempo, tanto en la oposición como en el poder. Para desentrañar el origen de este armazón doctrinal basta mirar atrás y remontarse, medio año antes, a la presentación que hizo Rodríguez Zapatero del programa electoral del partido socialista, y a su discurso de investidura el 15 de abril de 2004. En estos dos pronunciamientos estaban presentes los mismos postulados que aparecerían más adelante en su intervención del 24 de septiembre en Nueva York. Los reiteró con ocasión de la clausura del Encuentro sobre Democracia, Terrorismo y Seguridad organizado por el Club de Madrid a comienzos de marzo de 2005 y, de nuevo, en la Cumbre de la Liga de los Estados Árabes celebrada dos semanas después en Argel. Ha vuelto sobre ellos recientemente. En la VI Cumbre ASEM reunida en Helsinki en septiembre pasado: &#8220;Aceleremos las decisiones que nos llevarán a un mundo justo y más seguro; fortalezcamos las Naciones Unidas, el multilateralismo y la legalidad internacional; cumplamos también los Objetivos del Milenio para la erradicación de la pobreza y la miseria; y construyamos juntos una verdadera Alianza de Civilizaciones&#8221;.</p>
<p>Es la ideología, ciertamente. Lo que marca la diferencia. La que está en las antípodas de aquel otro pensamiento que fue tomando cuerpo en la política exterior española a lo largo de los ocho años anteriores. Se resumía éste en el unilateralismo, en un atlantismo exacerbado, en los desastres de la guerra y en un mal disimulado desprecio por las Naciones Unidas herencia del pensamiento neoconservador, fuente de la que con tanta fruición sigue bebiendo alguno entre nosotros.</p>
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		<title>Alianza sin aliados</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Nov 2006 14:17:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Serafín Fanjul</strong> (ABC, 14/11/06):</p>
<p>La denostada Administración española en América funcionaba tan mal, tan mal, que los altos funcionarios, empezando por los virreyes, al terminar su mandato eran sometidos (amén de las «Visitas» durante el mismo) a lo que se denominaba Juicio de Residencia, y en él se estudiaban y discutían las distintas disposiciones que el investigado había impuesto, recibiendo, en su caso, la punición oportuna. Después vino aquello de ser sólo «responsables ante Dios y ante la Historia», que no parece precisamente un modelo. Pero nuestros actuales dirigentes, dado que en Dios no creen y que desconocen el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12661/alianza-sin-aliados/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Serafín Fanjul</strong> (ABC, 14/11/06):</p>
<p>La denostada Administración española en América funcionaba tan mal, tan mal, que los altos funcionarios, empezando por los virreyes, al terminar su mandato eran sometidos (amén de las «Visitas» durante el mismo) a lo que se denominaba Juicio de Residencia, y en él se estudiaban y discutían las distintas disposiciones que el investigado había impuesto, recibiendo, en su caso, la punición oportuna. Después vino aquello de ser sólo «responsables ante Dios y ante la Historia», que no parece precisamente un modelo. Pero nuestros actuales dirigentes, dado que en Dios no creen y que desconocen el significado de la palabra Historia, han patentado un lema perfecto, de maestría escapista que para sí hubiera querido el gran Houdini: sólo son responsables ante las urnas. Con lo cual, desaguisados de difícil corrección como el Estatuto catalán, los matrimonios homosexuales o el trágala que nos están preparando en las Vascongadas y Navarra sólo se pagarán perdiendo unos comicios y con los culpables -como sucedió con González- impartiendo jácaras y chistes mundo adelante. Fuerza es reconocer que los políticos de hogaño son mucho más avisados y previsores que los de antaño, pues si no se les pilla con la mano en la alcancía de las criaturas, como literalmente pillaron a Roldán, la verdad es que difícilmente responden de nada.</p>
<p>En este sentido, la Alianza de Civilizaciones no va a ser el menor de los legados que recibiremos en la herencia de Rodríguez. Tomada en principio y en sí misma a chacota, porque para mucho más no da, sin embargo sus secuelas, por ahora poco visibles, sí envenenarán la convivencia dentro de la misma España y condicionarán hasta el nombre de nuestro país en el extranjero, y por añadidura a su imagen y capacidad de acción internacional. A estas alturas ya es irrelevante que sus móviles iniciales fuesen exhibir una fanfarria a bombo y platillo para consumo interno y un simulacro de política exterior alternativa, si no contrapuesta -de boquilla, claro: nadie habla de cerrar las bases americanas, de salirnos de la OTAN o de poner las cosas serias a Inglaterra en Gibraltar- al atlantismo y a la alianza con Estados Unidos, como tampoco importa ya que el consejero áulico que susurró tan genial idea a Rodríguez hubiera copiado hasta la denominación de una propuesta del persa Jatamí en la ONU. Todo eso ya es historia, con rigurosa minúscula.</p>
<p>Desde hace dos años, cuando se anunció la buena nueva, los sucesos acompañantes de los trabajos de la comisión «ad hoc» tranquilizan poco: el terrorismo islámico arrecia; el único país que corre con los gastos es el nuestro, lo cual ilustra el interés real de los suscriptores de la idea; Rodríguez ha buscado -y encontrado, faltaría más- el apoyo de los extremistas musulmanes chiíes de Irán y sunníes de Turquía, además de un río de buenas palabras de la Liga Árabe y cerrados llamamientos a la autocensura para hablar del islam, que suscribió encantado con el propio Erdogan ante la folclórica crisis de las caricaturas. La técnica de fondo, del otro lado, es siempre la misma: recibir y no dar. Y en el ínterin, colmar de improperios a quien se abre sin contrapartida alguna, una escena de zoco muchas veces vista. En los próximos días asistiremos al desaire que el «moderado» primer ministro turco infligirá a Benedicto XVI, so pretexto de que el Papa mencionara a un paleólogo que los turcos prefieren olvidar, no sea que caigamos en el incómodo recuerdo de que Estambul no siempre fue musulmana.</p>
<p>En este encuentro, que, irremisiblemente, nos induce a recordar «La canción del pirata», por lo engolado y cómico del lance («Asia a un lado, al otro Europa/y allá a su frente, Estambul»), está claro qué pretenden los turcos -apoyo para su negociación con la UE, aunque sea el de España-; lo que no aparece tan diáfano son los objetivos de nuestro Rodríguez, imbuido de la idea de que haber ganado unas elecciones, por mayoría simple y del modo como las ganó, le legitima -mientras alguien no le pare- para tomar medidas políticas, sobre todo internas, que seguirán pagando nuestros tataranietos. Así pues, Rodríguez -si no es el humorista de la Cope que tan magistralmente imita su voz- ha dado, por fin, la definición de la Alianza de Civilizaciones que todos aguardábamos; y como lo han registrado mis oídos, lo reproduzco, aclarando que no esperaba nada mejor: «La Alianza de Civilizaciones es la alianza de los hombres y mujeres comunes y corrientes», Rodríguez «dixit». En vez de perder el tiempo explicándole qué es una tautología, debemos grabar a fuego y oro tan notable sentencia en el frontispicio de honor de Amigos de Pero Grullo, junto a aquella otra, también magistral, de «patriotismo es hacer lo que la gente quiere». Y un largo etcétera de ocurrencias.</p>
<p>Ha habido analistas serios que han intentado discutir la posibilidad y las modalidades de alianza que hay con quien lapida a mujeres y ahorca a homosexuales -al menos mientras no hagamos otro tanto-; con quien convierte la vida cotidiana en una atmósfera represiva que rebasa la política y se inmiscuye en las formas de conducta personal, familiar, colectiva; con quien no nos concede el menor resquicio de razón en ninguno de los puntos de fricción que sin tregua busca. También se ha dicho que en el planeta hay más civilizaciones que la islámica y que los choques no se evitan mediante palabrería de indocumentados, sino defendiendo con todos los medios a nuestro alcance -que son muchos- nuestras convicciones filosóficas y morales, nuestra sociedad y nuestra forma de vivir; y disuadiendo al de enfrente de acudir a la violencia.<br />
Pero yo no puedo realizar tales dispendios argumentales: sólo reír o, ya en serio, pensar que el juguete de Rodríguez ha debilitado la posición exterior de España hasta extremos inimaginables hace sólo tres años, sin conseguir siquiera el respeto de quienes le adulan dentro y fuera; concluir, con mucha tristeza como español, que -por fortuna- España cuenta entre poco y nada en las decisiones de la Unión Europea y que la candidatura turca no depende de las prosopopéyicas perogrulladas de Rodríguez sino de la destrucción de iglesias en el norte de Chipre ocupado por Turquía, del bloqueo en puertos turcos contra los barcos grecochipriotas y, sobre todo, de la economía alemana no dispuesta -como es lógico- a cargar con ochenta millones de bocas resueltas a no dar de mano al medievo en cuanto el ejército afloja la presión modernista y laica. Esto no es islamofobia, estos son números. Si lo desean, hablamos de las concomitancias culturales que brotan en el ojo de agua de la Alianza de Civilizaciones.</p>
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		<title>Forjando una Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Nov 2006 21:31:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Recep Tayyip Erdogan</strong>, primer ministro de la República de Turquía, y <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong>, presidente del Gobierno de España (EL PAÍS, 13/11/06):</p>
<p>La historia demuestra que la cooperación armoniosa y la interdependencia positiva entre las culturas y las creencias religiosas dominantes produce generalmente prosperidad para todos, mientras que la confrontación genera pobreza.</p>
<p>Uno de los mayores retos que afrontamos actualmente es revertir la actual interacción negativa y desconexión entre Occidente y el mundo islámico, ruptura que está favoreciendo la involución hacia políticas basadas en la identidad en las que florece el extremismo.</p>
<p>Hoy, en Estambul, la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12649/forjando-una-alianza-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Recep Tayyip Erdogan</strong>, primer ministro de la República de Turquía, y <strong>José Luis Rodríguez Zapatero</strong>, presidente del Gobierno de España (EL PAÍS, 13/11/06):</p>
<p>La historia demuestra que la cooperación armoniosa y la interdependencia positiva entre las culturas y las creencias religiosas dominantes produce generalmente prosperidad para todos, mientras que la confrontación genera pobreza.</p>
<p>Uno de los mayores retos que afrontamos actualmente es revertir la actual interacción negativa y desconexión entre Occidente y el mundo islámico, ruptura que está favoreciendo la involución hacia políticas basadas en la identidad en las que florece el extremismo.</p>
<p>Hoy, en Estambul, la ciudad en la que Oriente y Occidente confluyen, el Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas para una Alianza de Civilizaciones, copatrocinado por España y Turquía, presentará su Informe Final y Plan de Acción al Secretario General de la ONU, Kofi Annan.</p>
<p>La iniciativa para formar una verdadera Alianza de Civilizaciones responde a un amplio consenso entre naciones, culturas y civilizaciones de que todas las sociedades son interdependientes y su desarrollo, seguridad y prosperidad van unidos. El trabajo del prestigioso elenco de personalidades internacionales reunido en el Grupo de Alto Nivel contiene recomendaciones audaces en un amplio número de áreas tales como educación, juventud, migración y medios de comunicación.</p>
<p>El informe diagnostica que el conflicto israelo-palestino es un obstáculo para el que es urgente que la comunidad internacional sea capaz de encontrar una solución justa y digna. El Grupo de Alto Nivel señala otras cuestiones sobre las que también es necesario actuar para que las relaciones entre Occidente y el mundo musulmán puedan ser armónicas. Entre ellas, la eliminación de los dobles raseros, algunas tendencias actuales dentro de nuestras sociedades, el papel de la religión en política, el derecho a la libertad religiosa y el respeto de los Derechos Humanos y del Derecho Humanitario internacional.</p>
<p>Hoy, el Grupo de Alto Nivel va a proporcionar una buena base para que el Secretario General de la ONU pueda proponer ideas e iniciativas ambiciosas a la comunidad internacional antes de que termine su mandato.</p>
<p>Si queremos ser verdaderamente capaces de establecer una amplia coalición que corrija la dinámica actual de desconfianza y sospecha mutuas entre Occidente y el mundo islámico, será necesario desplegar un esfuerzo internacional considerable y prolongado en el tiempo. Y también que escuchemos la no siempre atendida voz responsable de la ciudadanía.</p>
<p>En los próximos meses, Turquía y España se esforzarán para que las palabras del Grupo de Alto Nivel se conviertan en realidades. No podemos permitirnos actuar como meros testigos impasibles mientras se forja nuestro destino. Tomemos el timón y empecemos a llevar a nuestra nave en la dirección correcta.</p>
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		<title>&#8216;Indiana ZP&#8217; y el templo maldito</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Oct 2006 15:41:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen</strong>, historiador y autor de la biografía  <em>Felipe II de España</em> (EL MUNDO, 09/10/06):</p>
<p>De todas las ideas que el presidente del Gobierno español ha concebido durante los últimos años, ninguna ha sido tan brillante como la del Templo de la Paz. Confirmó su compromiso de llevar a cabo este plan durante un discurso celebrado en Madrid el pasado 1 de octubre y en el que prometió un futuro «en que nos podamos sentir más orgullosos como españoles, cuando ante el mundo seamos un país de paz, una España grande, y una España unida». Habrá, según prometió, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12011/indiana-zp-y-el-templo-maldito/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Henry Kamen</strong>, historiador y autor de la biografía  <em>Felipe II de España</em> (EL MUNDO, 09/10/06):</p>
<p>De todas las ideas que el presidente del Gobierno español ha concebido durante los últimos años, ninguna ha sido tan brillante como la del Templo de la Paz. Confirmó su compromiso de llevar a cabo este plan durante un discurso celebrado en Madrid el pasado 1 de octubre y en el que prometió un futuro «en que nos podamos sentir más orgullosos como españoles, cuando ante el mundo seamos un país de paz, una España grande, y una España unida». Habrá, según prometió, «un gran concurso internacional» para construirlo, que tendrá una «gran inversión» y que «servirá para hacer cultura e investigación por la paz». Será además «lugar de encuentro para resolver conflictos en todo el mundo». Según algunos informes de prensa, tiene planeado construir este Templo (o Centro, o Palacio, o como sea que acabe llamándose) justo en las afueras de Madrid. Las malas lenguas dicen que es un mero plagio de la idea que tuvo otro líder español reciente que también creía en «una España grande» y que construyó un monumento conmemorativo al pie de las montañas, en las afueras de Madrid, y al que bautizó con el nombre del Valle de los Caídos. Seguramente esta acusación parece injusta en el caso de un presidente, que cree sincera y proféticamente que es «el elegido» para brindar la paz en el mundo.</p>
<p>Desgraciadamente para Zapatero, su discurso tuvo lugar muy poco después de la construcción de un impresionante Templo de la Paz, con el que es impensable que pueda competir, y que fue inaugurado en Asia Central. El mes de septiembre, el arquitecto británico, Norman Foster estuvo presente en Astana, Kazajstán, durante una brillante ceremonia donde el presidente del país develó al numeroso público la maravillosa creación de Foster, un palacio de la paz en forma de pirámide de 62 metros de altura, hecho de acero y piedra. He visto fotografías del exterior e interior de este templo, y puedo asegurar que es una de las mejores obras de arte de Norman Foster. También he tenido acceso a información sobre lo que costó este edificio, y me temo que el primer ministro español va a tener problemas si desea competir. Durante su discurso del 1 de octubre prometió lo siguiente: «Para que se tome nota, ese gran edificio lo va a financiar al 100% el Gobierno de España». No me cabe la menor duda de que el Gobierno español es en efecto muy rico, que ha saldado todas sus deudas con los desempleados, los enfermos y las víctimas del terrorismo, y que cuenta con un excelente superávit. Sin embargo, España no está tan boyante como Kazajstán, un país rico en petróleo y con unos fondos financieros extraordinarios. Solamente el organizar un «gran concurso» para arquitectos costaría, como en el caso de Kazajstán, varios millones de euros y la mera construcción del edificio supondría una inversión de varias decenas de millones de euros.</p>
<p>Antes de tomar la decisión de proseguir adelante con la construcción del Templo de la Paz, que podría volverse (como en el caso de Indiana Jones) en el Templo Maldito, hay una serie de circunstancias a tener en cuenta. La primera de las cuales es: ¿hasta que punto es verdad la aseveración de que «en todo nuestro continente» (palabras de Zapatero) España es reconocida como principal campeón de la paz? La verdad es precisamente todo lo contrario. En todo el continente, España es reconocida como el país más deficiente en mantenimiento de la paz. Desde sus ilustres días como potencia mundial en el siglo XVII, se ha destacado por ser la víctima de las decisiones impuestas por otros países europeos. España nunca participó en la guerra contra la agresión alemana en 1914, ni tampoco la guerra contra el fascismo en 1939, sino que por el contrario agotó sus energías en una sangrienta guerra civil que duró tres años; asimismo estuvo prominentemente ausente de cualquier esfuerzo de pacificación durante la Liga de las Naciones y las Naciones Unidas, y tampoco contribuyó a poner fin a la guerra de Corea, además de negarse a reconocer el estado de Israel hasta adentrados los años 80.</p>
<p>Sus esfuerzos policiales se han invertido solamente en el control del terrorismo interno, y su sola contribución a detener los ataques de Sadam Hussein en Kuwait fue auxiliar. Ni un solo ciudadano español, ni siquiera el primer ministro actual, ha sido merecedor del Premio Nobel de la Paz. España, desde el fin de su imperio, en 1899, ha demostrado su insignificancia como contribuyente a la paz. Es natural que los políticos de otros países se sonrían al oír las alegaciones de que España es el mayor promotor de la paz en el mundo.</p>
<p>El segundo factor a tener en cuenta es, que los templos de la paz los construían hombres y naciones que habían desempeñado un papel de liderazgo en asuntos de inquietud mundial. El primer famoso templo de lapaz fue construido en la Roma antigua por el emperador Vespasiano. El historiador Plinio lo describió como uno de los edificios más bellos de la ciudad. El más famoso de estos edificios para conmemorar la paz fue construido varios siglos después en La Haya, en los Países Bajos. En 1903, el empresario y pacifista estadounidense, Andrew Carnegie, contribuyó con un millón y medio de dólares a la construcción y mantenimiento de un edificio conocido como el Palacio de la Paz, que más adelante se convirtió en el Tribunal Internacional de Justicia y en la Academia de Derecho Internacional. A consecuencia de ello, se puso de moda construir palacios en honor de la paz, pero siempre entre naciones que han desempeñado un papel auténtico en la paz mundial.</p>
<p>Voy a citar a continuación el ejemplo más destacado de este tipo de edificios. Durante un discurso histórico que hizo en la Universidad de Fulton (Missouri) en 1946, justo después de una prolongada guerra en la que millones de rusos, americanos, franceses, británicos y otros perecieron en sus esfuerzos por derrotar la agresión nazi, Winston Churchill propuso construir «un verdadero templo de la paz en el cual los emblemas de varias naciones puedan ser colgados un día. Antes de arrojar por la borda la sólida protección y autopreservación brindada por los armamentos nacionales, debemos estar seguros de que se construya nuestro templo no sobre arena o barro sino sobre piedra». El monumento al que se refería llegó a edificarse en el mismo epicentro de Nueva York, y es ahora la sede de las Naciones Unidas.</p>
<p>En resumidas cuentas, hay más que suficientes templos de la paz en el mundo, y la obligación que tenemos es de que funcionen, en vez de seguir construyendo templos superfluos que carecen de significado real, instigados por políticos que no han participado activamente en ningún esfuerzo por la paz. Es curioso que el jefe de una secta de inspiración hindú, el Maharishi Mahesh Yogi, que ha prometido la construcción de una serie de «palacios de la paz» en las 3,000 ciudades más importantes del mundo, hasta el momento no haya mencionado la construcción de uno solo en España. De hecho, España ha demostrado muy poco interés en la teoría y la práctica de la paz. Esto nos lleva al tercer punto a tener en cuenta. ¿Si Zapatero construyera este Templo de ensueño, qué haría con él? ¿Llenarlo con gente que estudiaran la paz? En España no hay diplomáticos ni eruditos dedicados al estudio académico de la paz. Si uno quisiera estudiar un curso universitario sobre la paz, no le quedaría más remedio que dirigirse a las docenas de centros y cursos que hay disponibles en el extranjero, como por ejemplo en Georgetown, en los Estados Unidos, o en McMaster&#8217;s, Canadá, o en Bradford, Inglaterra, o Sydney, Australia. Otra posibilidad sería ir a la impresionante Universidad de la Paz en el pueblo de Stadtschlaining en la hermosa Burgenland de Austria. Sin embargo, estos cursos multilingües de orientación internacional no se encuentran por ninguna parte en España. Aquí, los cursos de la universidad dedicados a la «paz» están limitados a la «resolución de conflictos» entre cónyuges, o patrones y empleados. Estos temas no justificarían en mi opinión la construcción de un Templo de la Paz que costará una suma tan elevada de euros.</p>
<p>Por supuesto, podrían recortarse gastos con un proyecto de menos envergadura. En vez de invertir decenas de millones de euros en la construcción de un templo inútil, en un país donde menos del 1% de los políticos habla el idioma diplomático del mundo, el inglés, podría crearse un centro más modesto y discreto similar al Templo de la Paz en Cardiff, en el Reino Unido. Este atractivo edificio es la sede de varias conferencias y discursos, e incluso, según describe el mismo folleto publicitario, «es un lugar ideal para celebrar un banquete de boda o una fiesta». A los británicos les gusta hacer las cosas con modestia, sin pretensiones ideológicas. Si a Zapatero le sobran decenas de millones de euros para la construcción de un templo, le quedan dos opciones obvias. Construir uno como el de Kazajstán, donde (según informaba un periodista ruso esta semana) los antecedentes políticos de este país son «unos medios de comunicación controlados; detenciones arbitrarias; exilios y asesinatos de líderes de la oposición; elecciones fraudulentas; y una corrupción desenfrenada». O bien construir un elegante centro sin ambiciones políticas como el de Cardiff, donde no sea necesario hablar inglés y donde no haya que resolver problemas de paz mundial pero donde reine la paz y la felicidad propias de un banquete de boda.</p>
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		<title>Es el tiempo de la Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Aug 2006 19:38:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Líbano]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Cuadrado</strong> es diputado por Zamora y portavoz de Defensa del Grupo Socialista (EL PAÍS, 25/08/06):</p>
<p>&#8220;Que la OTAN bombardee Líbano&#8221;, bramaba Aznar desde la BBC el pasado 23 de julio, a la vez que el PP comprendía y justificaba los bombardeos sobre objetivos civiles. Muchos se preguntan por el origen de las posiciones del PP, exageradamente fundamentalistas, en políticas de defensa y seguridad. Ahí tienen la respuesta. Estas ideas extremistas circulan desde FAES, <em>el laboratorio</em>, a sus satélites, como el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), y terminales mediáticas, hasta llegar a los actuales líderes del PP que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/11208/es-el-tiempo-de-la-alianza-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Cuadrado</strong> es diputado por Zamora y portavoz de Defensa del Grupo Socialista (EL PAÍS, 25/08/06):</p>
<p>&#8220;Que la OTAN bombardee Líbano&#8221;, bramaba Aznar desde la BBC el pasado 23 de julio, a la vez que el PP comprendía y justificaba los bombardeos sobre objetivos civiles. Muchos se preguntan por el origen de las posiciones del PP, exageradamente fundamentalistas, en políticas de defensa y seguridad. Ahí tienen la respuesta. Estas ideas extremistas circulan desde FAES, <em>el laboratorio</em>, a sus satélites, como el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), y terminales mediáticas, hasta llegar a los actuales líderes del PP que repican la doctrina ya cocinada. Así son las cosas desde que Aznar no es presidente del Gobierno. Ahora le toca a la crisis de Oriente Próximo, con ideas que no son nuevas. Su propuesta sobre la entrada de Israel en la OTAN le convirtieron en el más audaz <em>neocon.</em> La tesis es muy simple. Donde antes estaba la URSS, ahora está el terrorismo islamista (en el ideario neoconservador, todo el mundo islámico); Israel, que es de los nuestros, debe formar parte de la OTAN para que, en aplicación del artículo 5 del Tratado de Washington, los países miembros tomemos parte directa en el conflicto. Afortunadamente, estos extremismos tienen cada vez menos eco en la comunidad internacional.</p>
<p>El pasado 14 de julio, el presidente del Gobierno exigía una reacción de Naciones Unidas y de la UE frente al drama que, una vez más, se estaba viviendo en Oriente Próximo. &#8220;Los silencios de hoy pueden ser los arrepentimientos de mañana&#8221;, decía. La respuesta, liderada por Naciones Unidas y con la decisiva implicación de Europa, debe responder a la crisis actual y a décadas de fracasos ante un conflicto que se ha convertido en la mayor fuente de inseguridad para todos. No es, pues, el momento de las recetas que no han tenido éxito. La misión militar, con gran protagonismo europeo, no hubiera sido necesaria si el proceso de Oslo o la hoja de ruta hubieran tenido éxito. Ahora, los militares deben jugar un papel decisivo en una misión de mantenimiento de la paz, y, para que este esfuerzo no resulte inútil, la comunidad internacional debe dar el giro que la construcción de la paz necesita en la zona. Es la hora de la Alianza de Civilizaciones, la hora de los que entienden que no es un dato inevitable de la realidad el drama de que 1.000 millones de ciudadanos musulmanes vean a <em>occidente</em> como el enemigo que les bombardea.</p>
<p>Qué útil resulta en estos días recordar las opiniones sobre este conflicto de Madeleine Albright, la excepcional secretaria de Estado de Clinton. &#8220;Sería más fácil acabar con el terrorismo si los palestinos vieran beneficios concretos en el proceso de paz&#8221;, decía ella, que admiraba tanto a Isaac Rabin, sobre cuyo asesinato dejó escrito que &#8220;rara vez una bala, ésta disparada por un derechista israelí fanático, destruyó tanto&#8221;. Después, los fanáticos, aquellos &#8220;a los que no detienen los semáforos rojos&#8221;, ocuparon el espacio. En sus memorias recuerda que Sharon consideraba a los palestinos &#8220;una banda de matachines&#8221;. &#8220;Son un pueblo que viven al lado de ustedes&#8230;si piensan que son una banda de matachines, no hay ninguna esperanza; actuarán como si lo fueran&#8221;, le contestó la secretaria de Estado. Desde entonces, los Albright y los Rabin no han tenido mucho éxito. En 15 años, desde la Conferencia de Madrid, demasiados acuerdos e iniciativas de paz han fracasado. No han sido suficiente para que unos y otros comprendan que la violencia no es el camino para hacer compatible la seguridad de Israel y el derecho a un Estado palestino viable (no una sucesión de bantustanes incomunicados y cientos de kilómetros de muros y vallas). Desde Israel, Gideon Levy, analista de <em>Haaretz</em>, lo ha expresado con lucidez. Para él, los palestinos tienen que aprender que es la moderación el camino que les puede llevar al éxito, y los israelíes deben comprender que la fuerza no les ha dado resultados. &#8220;¿Qué no le hemos hecho a Hamás? ¿Hay algún dirigente contra cuya vida no hayamos atentado?&#8230; De asesinato selectivo en asesinato selectivo&#8230; La fuerza del movimiento no ha hecho sino aumentar&#8221;, escribía hace poco en la revista <em>Política Exterior.</em></p>
<p>Un buen trabajo de los militares europeos en la zona es muy importante para la construcción de la paz, pero la imperiosa necesidad de un giro en la estrategia de paz en Oriente Próximo es cosa de otros. Ése es el trabajo de Naciones Unidas con un papel más activo de Europa. De Gaulle solía decir que no sirven de nada los objetivos estratégicos de seguridad si no se cuenta con las capacidades militares necesarias. Hoy parece más pertinente preguntarse de qué sirven tantos recursos militares si, o no tenemos claros los objetivos estratégicos, o los que hemos aplicado durante décadas han fracasado. Puede que se deba a un error de percepción que el mundo musulmán vea como cruzadas las iniciativas de <em>occidente</em> en la zona, pero, en cualquier caso, es una necesidad estratégica prioritaria el cambio en este estado de opinión de la calle árabe. En fin, para que el trabajo de interposición de esta misión dé resultados, yo no veo alternativa a la estrategia de la Alianza de Civilizaciones. Nuestros militares harán bien su trabajo, pero, para tener éxito, otros deben hacer bien la parte política que les toca.</p>
<p>No, los fundamentalismos, todos, nunca han sido parte de la solución a los problemas. El activismo neoconservador de FAES, la fundación presidida por Aznar, con Acebes de vicepresidente, tampoco. &#8220;¿Qué pensamos los <em>neocons</em>?&#8221;, se preguntaban desde este <em>laboratorio</em> en sus cursos de verano. Se respondían con opiniones como las del mismísimo William Kristol, quien propone como solución para Oriente Próximo ocupar Damasco y Teherán. Pobre Israel si su seguridad depende de amigos como éstos. Cuando el fortalecimiento de Naciones Unidas es vital ante conflictos como el del Líbano, los del <em>laboratorio</em> trabajan en la dirección contraria y, para la reforma del Consejo de Seguridad, proponen: &#8220;En lugar de añadir votos habría que reducirlos y dejar el derecho de veto exclusivamente en manos de Norteamérica&#8221;. Así piensan los <em>neocons</em> que en España lidera Aznar. Dejen que éstos organicen el mundo y ya verán.</p>
<p>En Oriente Próximo es el momento de Naciones Unidas y de una mayor implicación de Europa. La estrategia de democratización a bombazos no sirve; es el tiempo de la Alianza de Civilizaciones. Va siendo hora de jubilar a los Samuel Huntington y sus guerras de <em>occidente</em> contra todos.</p>
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		<title>Valores socialdemócratas y Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jun 2006 16:13:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Maria Badia,</strong> <strong>Teresa Riera</strong> y <strong>Britta Thomsen, </strong>eurodiputadas españolas y danesa del Grupo Socialista al Parlamento Europeo (EL PAÍS, 16/06/06):</p>
<p>Las viñetas publicadas por el periódico danés <em>Jyllans-Posten</em> el pasado 17 de septiembre, que se difundieron públicamente en el mundo islámico, desataron una crisis que ha estimulado aún más, si cabe, el debate sobre los límites de los derechos y de las libertades en las relaciones entre sociedades en el marco de la globalización y, eventualmente, ha hecho emerger la reflexión sobre los deberes, una reflexión que queremos hacer de manera conjunta diputadas europeas representantes de países mediterráneos y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9607/valores-socialdemocratas-y-alianza-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Maria Badia,</strong> <strong>Teresa Riera</strong> y <strong>Britta Thomsen, </strong>eurodiputadas españolas y danesa del Grupo Socialista al Parlamento Europeo (EL PAÍS, 16/06/06):</p>
<p>Las viñetas publicadas por el periódico danés <em>Jyllans-Posten</em> el pasado 17 de septiembre, que se difundieron públicamente en el mundo islámico, desataron una crisis que ha estimulado aún más, si cabe, el debate sobre los límites de los derechos y de las libertades en las relaciones entre sociedades en el marco de la globalización y, eventualmente, ha hecho emerger la reflexión sobre los deberes, una reflexión que queremos hacer de manera conjunta diputadas europeas representantes de países mediterráneos y centroeuropeos.</p>
<p>En un contexto más amplio de esfuerzos para el fomento del diálogo intercultural e interreligioso entre lo que -con espíritu de simplificación, pero cada día más cerca de la realidad- nos hemos acostumbrado a llamar <em>Occidente</em> y <em>el mundo árabe,</em> los diferentes actores de la escena internacional se han debido situar en torno a una cuestión de actualidad desde 1993, cuando Samuel P. Huntington apuntó en su famoso artículo publicado por <em>Foreign Affairs</em> que la fuente fundamental de conflicto en el nuevo mundo no sería &#8220;primariamente ideológica o primariamente económica&#8221;. &#8220;Tanto las grandes divisiones de la humanidad como la fuente dominante de conflicto&#8221;, apuntó, &#8220;serán culturales&#8221;. Y concluía diciendo que el &#8220;choque de las civilizaciones&#8221; dominaría la política mundial.</p>
<p>A pesar de las críticas recibidas por los autores Bernard Lewis y Edward W. Said, los sucesos del 11 de septiembre se utilizaron para defender las tesis huntingtonianas, unas tesis que la Administración republicana de Estados Unidos hizo suyas y adoptó en la definición de su política exterior. De hecho, ni la Unión Europea ni otras voces emergidas en foros de debate internacionales apoyaron estas tesis. No obstante, plantearon la necesidad, eso sí, de establecer puentes de diálogo continuo entre comunidades económica, social, política y también culturalmente alejadas. De hecho, la iniciativa promovida por el presidente del Gobierno español conjuntamente con el primer ministro turco bajo los auspicios del secretario general de las Naciones Unidas sobre la Alianza de Civilizaciones, muestra como, en el fondo, hemos aceptado el término <em>civilización</em> para referirnos, sin embargo, a la necesidad de diálogo entre estas comunidades.</p>
<p>La violencia desencadenada ha hecho emerger de nuevo la reflexión sobre los límites de la libertad de expresión en el marco de este diálogo entre civilizaciones. Y el pensamiento mayoritariamente expresado ha reivindicado la defensa de los valores y principios fundamentales de la democracia, como es la libertad de expresión, pero siempre sobre la base del respeto a las creencias religiosas y a la sensibilidad cultural de los demás. Así, los derechos y libertades deben ejercerse, como todo, con responsabilidad para evitar precisamente que la defensa de unos valores o puntos de vista se conviertan en absolutos e universales. Al contrario, y como recordaba hace pocos días el profesor Ekmeleddin Ihsanoglu, secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), el diálogo debe implicar el compromiso de eliminar cualquier pretensión de monopolizar la verdad. De no ser así, probablemente Huntington tuviera razón en que el desarrollo de la humanidad llevaría a la negación de unas comunidades por parte de otras, lo que conduciría irrevocablemente a un choque entre civilizaciones por tratarse de un juego de suma cero.</p>
<p>En cambio, la adopción de un enfoque responsable y destinado a acercar en lugar de alejar, fomentado en la cooperación y tanto en el respeto como en el entendimiento mutuo, permitiría superar los miedos, odios y confusiones que pueden haberse producido -además de las reacciones desproporcionadas que desde aquí condenamos por su violenta manifestación-, sin que ello implique, de ninguna manera, una vulneración de las libertades, creencias y valores que, lógicamente, tanto una como otra sociedad tienen el derecho de reivindicar y defender.</p>
<p>En estos momentos, las relaciones entre el islam y Occidente sufren las consecuencias de la confusión y de la radicalización de las posturas. Las tensiones internacionales, fruto del cruce de los intereses económicos y políticos en un marco de proximidad geográfica origina unas diferencias que nada tienen que ver con la cultura. Y en esta situación, el proyecto político de la Unión Europea tiene mucho que aportar a la gobernabilidad mundial.</p>
<p>Por una parte, la Unión ha conseguido aunar o al menos articular los diferentes intereses sectoriales de sus Estados miembros gracias a una fuerte voluntad política decidida a alcanzar los objetivos de paz, democracia, bienestar y seguridad para sus ciudadanas y ciudadanos. Y por otra ha instaurado -ya hace más de 10 años- un diálogo con los países de la ribera sur del Mediterráneo, una asociación que en estos momentos puede ser el mejor revulsivo para lanzar ahora o nunca la Alianza de Civilizaciones. De hecho, si bien, hasta hace poco, sólo los países europeos del sur reivindicaban la necesidad de establecer este diálogo con sus vecinos euromediterráneos, la situación que se ha desencadenado a raíz de la publicación de las viñetas ha hecho más necesario que nunca, también en los países del norte de la Unión, centrar su atención en estos países del sur, tradicionalmente ignorados en sus relaciones exteriores, por el mayor interés estratégico que despertaba el Este. Después de un Décimo Aniversario Euromediterráneo que dibujó un horizonte complejo y apasionante que cumplir pero, a la vez, evidenció un gran conjunto de obstáculos que superar, es hora de recuperar entre todos el compromiso de <em>Barcelona 2005</em> y realizar todos los esfuerzos necesarios para poner fin a un ambiente susceptible de generar fuertes hostilidades y enfrentamientos <em>identitarios.</em></p>
<p>Evidentemente, una vez más la educación tiene que ser una pieza clave promoviendo la riqueza de la diversidad, la dignidad, el pluralismo, la tolerancia, el respeto y el reconocimiento del <em>otro.</em> También es un ámbito en el que la Unión Europea debe dar ejemplo con vistas a la preparación del Año Europeo del Diálogo Intercultural, en el año 2008.</p>
<p>Mucho se ha dicho sobre esta cuestión, pero en el presente artículo reivindicamos especialmente el compromiso político y cultural de una Unión Europea que avance unida, el Norte y el Sur, hacia un diálogo más profundo y hacia una mayor cooperación con sociedades alejadas. Reivindicamos una manera de ser y de hacer política, la transmisión de unos valores que contribuyan a la paz, a la igualdad, así como a la emancipación de la mujer en el mudo árabe. En este artículo, parte del Sur y parte del Centro de esta Unión Europea tan heterogénea nos hemos puesto de acuerdo. Los valores socialdemócratas que defendemos y compartimos nos han ayudado, como quizá, también, el hecho de ser mujeres.</p>
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		<title>¿Alianza de Civilizaciones o &#8220;Alianza de los Civilizados&#8221;?</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Apr 2006 18:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Shaun Riordan</strong>, ex diplomático británico y director de ZEIA SL (REAL INSTITUTO ELCANO, 20/04/06):<br />
<strong>Tema:</strong> ¿El problema subyacente de la Alianza de Civilizaciones es que malinterpreta la propia naturaleza de la cuestión?</p>
<p><strong>Resumen:</strong> Los éxitos de la Alianza de Civilizaciones son meramente “presentacionales”. La necesidad de un nuevo enfoque en la diplomacia del siglo XXI es incuestionable; sin embargo, la Alianza de Civilizaciones no es la respuesta. Presenta problemas tanto teóricos como prácticos, sobre todo en cuanto al enfoque de los conflictos y de las diferencias entre civilizaciones y valores, que incluso podrían empeorar el clima internacional. No &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/5761/%c2%bfalianza-de-civilizaciones-o-alianza-de-los-civilizados/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Shaun Riordan</strong>, ex diplomático británico y director de ZEIA SL (REAL INSTITUTO ELCANO, 20/04/06):<br />
<strong>Tema:</strong> ¿El problema subyacente de la Alianza de Civilizaciones es que malinterpreta la propia naturaleza de la cuestión?</p>
<p><strong>Resumen:</strong> Los éxitos de la Alianza de Civilizaciones son meramente “presentacionales”. La necesidad de un nuevo enfoque en la diplomacia del siglo XXI es incuestionable; sin embargo, la Alianza de Civilizaciones no es la respuesta. Presenta problemas tanto teóricos como prácticos, sobre todo en cuanto al enfoque de los conflictos y de las diferencias entre civilizaciones y valores, que incluso podrían empeorar el clima internacional. No obstante, en vez de descartarla, la Alianza de Civilizaciones podría reformarse, especialmente en lo que se refiere al enfoque de problemas concretos y a la necesidad de dar un mayor protagonismo a las ONG.</p>
<p>Leer <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/8644.pdf">artículo completo</a> (PDF). Disponible también en el <a target="_blank" href="http://www.realinstitutoelcano.org/analisis/955.asp">Real Instituto Elcano</a>.</p>
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		<title>Los enemigos de la libertad humana</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/4562/los-enemigos-de-la-libertad-humana/</link>
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		<pubDate>Fri, 07 Apr 2006 15:53:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><strong>Henry Kamen</strong> es historiador y acaba de publicar <em>Bocetos para la Historia</em>, una recopilación de artículos publicados en EL MUNDO (EL MUNDO, 07/04/06):</p>
<p>Ha sido un extraño invierno. El pasado 30 de septiembre, un pequeño periódico danés (Jyllands-posten) publicó un cierto número de viñetas irónicas sobre el profeta Mahoma. No era un periódico mundialmente conocido y no hubo problemas ni protestas. Pero se empezaron a tejer influencias que estaban decididas a sacar provecho de las viñetas.</p>
<p>Cuatro meses después -sería interesante saber por qué todo esto ocurrió después de cuatro meses- se produjeron disturbios cuidadosamente planeados en una serie &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4562/los-enemigos-de-la-libertad-humana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Henry Kamen</strong> es historiador y acaba de publicar <em>Bocetos para la Historia</em>, una recopilación de artículos publicados en EL MUNDO (EL MUNDO, 07/04/06):</p>
<p>Ha sido un extraño invierno. El pasado 30 de septiembre, un pequeño periódico danés (Jyllands-posten) publicó un cierto número de viñetas irónicas sobre el profeta Mahoma. No era un periódico mundialmente conocido y no hubo problemas ni protestas. Pero se empezaron a tejer influencias que estaban decididas a sacar provecho de las viñetas.</p>
<p>Cuatro meses después -sería interesante saber por qué todo esto ocurrió después de cuatro meses- se produjeron disturbios cuidadosamente planeados en una serie de ciudades del mundo islámico, en las que cientos de ciudadanos que nunca habían visto las viñetas ni oído hablar del Jyllands-posten, y tampoco hablaban danés, empezaron a protestar clamorosamente sobre el grave insulto al islam, derramaban lágrimas por las calles, destruían edificios y mataban a personas. Empezó a formarse una asombrosa confrontación entre aquellos que estaban decididos a imponer sus opiniones a través de la violencia, y aquellos que pensaban que la libertad de opinión es un aspecto necesario de la compleja sociedad en la que vivimos. Aún más asombroso fue el hecho de que en una buena parte del así llamado Occidente democrático, escritores y periódicos se rindieran ante la ola de violencia.</p>
<p>Recientemente, un líder de Al Qaeda ha amenazado con castigar a Occidente con otra repetición del 11 de Septiembre, a causa de las viñetas. Es obvio que el terrorismo ha utilizado las caricaturas publicadas para sus propios propósitos y que el asunto nada tiene que ver con el respeto a las opiniones religiosas, ya que los mismos terroristas rehúsan respetar la libertad de opinión.</p>
<p>Esto es algo que les ha quedado absolutamente claro a los 12 escritores y periodistas que, en el número del Jyllands-posten del pasado 28 de febrero, hablan con aspereza y heroicamente sobre el peligro que corre la libertad de opinión por la «nueva amenaza global totalitaria: el islamismo». Ven el problema claramente como «una lucha global que enfrenta a demócratas y teócratas» y abogan por la «libertad universal de expresión, de modo que un espíritu crítico pueda ser practicado en todos los continentes, contra todos los abusos y todos los dogmas». Entre los 12 están el novelista británico Salman Rushdie, el escritor y político holandés de origen somalí Ayaan Iris Ali, y el escritor iraní Maryam Namazie. La voz de todos ellos es clara, dirigida contra el terror teocrático que está ahora amenazando con silenciar la libertad, como en un tiempo la Inquisición en la Europa católica intentó silenciar la opinión.</p>
<p>Déjenme ser claro sobre el valor del manifiesto del 28 de febrero.Ha sido publicado por pensadores que crecieron en un ambiente islámico y son conscientes de los valores espirituales del islam. El mundo musulmán es lo bastante grande, y suficientemente maduro, para tolerar disidencia y críticas. A lo largo del gran periodo de conflicto entre cristiandad e islam, en las postrimerías de la Edad Media y del Renacimiento, artistas y publicistas cristianos dedicaron sus esfuerzos a atacar e insultar a Mahoma y su religión.Grandes y famosas obras de arte presentaban imágenes del Profeta como un Satán. No había disturbios, ni incendios de embajadas, ni asesinatos. Lo mismo ha pasado en el mundo de hoy. En la mayoría de países musulmanes no ha habido disturbios y los pocos casos de violencia producidos en el resto han sido diseñados por los mulás locales que nunca han visto las viñetas y, posiblemente, ni saben dónde se encuentra Dinamarca.</p>
<p>En la misma Dinamarca, como nos informa Jyllands-posten, «no hemos tenido disturbios antimusulmanes, ni ha habido musulmanes huyendo del país o musulmanes cometiendo violencia». Los musulmanes del país nórdico han respondido con madurez a la crisis y han rechazado los elementos extremistas. Sin embargo, en otros países hay voces que prefieren ceder el paso a los terroristas. Entre estos países está España, donde el encargado de Asuntos Exteriores, Moratinos, ha llegado a declarar que «admitimos que los musulmanes se han sentido gravemente ofendidos por las caricaturas». Ya que con toda probabilidad el 99,9% de los musulmanes nunca ha visto las viñetas, ¿cómo pueden ellos juzgar y cómo puede Moratinos hablar en su nombre?</p>
<p>Inexplicablemente, el Gobierno español, a través de sus principales portavoces, el presidente y el ministro de Asuntos Exteriores, han preferido dar consuelo verbal a los fundamentalistas. Están haciendo esto principalmente mediante un singular concepto llamado «Alianza de Civilizaciones», un ente antiamericano y antiisraelí que cree, como hicieron el general Franco y anteriores dictadores del siglo XIX, en el mundo árabe como el apoyo básico para las iniciativas de política exterior de España. Moratinos formuló en su día la siguiente declaración sobre el tema de la libertad de opinión: «Pedimos a todos que ejerzan este derecho responsablemente y que no se utilice como pretexto para la incitación al odio o al insulto de los profundos sentimientos de creencia de una comunidad. Ni los medios de comunicación, ni las publicaciones ni los lugares de culto deberían ser utilizados para incitar o propagar el odio». Las palabras «una comunidad» se refieren, por supuesto, a una sola comunidad. En otras palabras, debemos dejar de criticar cualquier aspecto de la cultura, sociedad o religión musulmana. Ya que el ministro tiene mucho dinero para derrochar, propone gastar unos cuantos millones convocando un congreso especial en el cual España demostrará a los bien alimentados y bien alojados delegados -los dos millones de desempleados españoles, la mayor proporción de parados de Europa occidental, podrían probablemente beneficiarse también de tal hospitalidad- cómo la Alianza de Civilizaciones puede dar lección a otras naciones sobre conceptos tales como tolerancia y coexistencia.</p>
<p>Quizá el ministro debería tomar nota de cómo opera la tolerancia en el territorio español. En el pasado carnaval de Ceuta, el premio lo ganó un grupo que se burlaba de la intolerancia de los árabes que habían quemado embajadas y asesinado a gente por el tema de las viñetas. Un conocido ciudadano de Ceuta que cree acertado burlarse repetidamente de los católicos y de las doctrinas católicas, ha hecho una protesta sobre las burlas, que califica de «racistas», contra los musulmanes. No es el único caso de problemas de tolerancia. Parece que uno puede libremente burlarse de las religiones de Occidente, pero no se considera atinado criticar aspectos del fundamentalismo islámico. El terrorismo islámico, como el terrorismo vasco, no se puede criticar. Se rumorea, efectivamente, que el Gobierno español se prepara para abolir las palabras «terrorista» y «víctima» del vocabulario político ahora que se va a negociar con los terroristas vascos.En el futuro, entonces, un nuevo concepto de libertad de expresión se establecerá en España, recordando más la Edad Media que la democracia moderna.</p>
<p>Todo esto representa un paso hacia atrás que nos aleja de los avances que todos -no sólo liberales y socialistas, sino también conservadores- deberíamos estar haciendo hacia una sociedad abierta donde toda forma de creencia se pueda defender y también cuestionar.Incluso escritores tales como David Irving, el historiador británico que niega la existencia de una política nazi de exterminio de judíos, tienen derecho a la libertad de expresión, y muchos de nosotros pensamos que la libertad de expresión ha sufrido gravemente con su encarcelamiento. Déjenme que cite de nuevo un artículo publicado en Jyllands-posten: «Karl Popper, en su decisivo trabajo The Open Society and Its Enemies, insistía en que uno no debería ser tolerante con el intolerante. En ningún otro lugar coexisten tantas religiones pacíficamente como en una democracia donde la libertad de expresión es un derecho. En Arabia Saudita, te pueden arrestar por llevar una cruz o una Biblia en la maleta, mientras los musulmanes en la Dinamarca laica tienen sus mezquitas, cementerios, televisiones y emisoras de radio».</p>
<p>El Gobierno español ha cometido el terrible error de asumir que los practicantes de la violencia tienen razón y los defensores de la libertad se equivocan. En una democracia libre, uno normalmente tiene el derecho, dentro de los límites de la ley, de criticar, insultar y caricaturizar las creencias opuestas, ya sean políticas o religiosas. Uno tiene también el derecho, a través de medios legales, de combatir aquellas críticas, insultos y caricaturas.Sin embargo, el nuevo fundamentalismo, que Moratinos parece apoyar, declara que el islamismo totalitario debe estar por encima de la ley. Debe tener derecho a negar derechos a las demás creencias, a otros musulmanes, a los judíos, a los creyentes en la democracia, a las mujeres, a los homosexuales y a cualquier otra desviación de la norma de la shariya. Solo él debe gozar de inmunidad de críticas.</p>
<p>No estamos tratando aquí un caso de respeto a las opiniones.Estamos, como los firmantes del 28 de febrero señalan claramente, eligiendo «si nuestro siglo ha de ser de Ilustración o de oscurantismo».</p>
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		<title>Alianza de Civilizaciones: la democracia como amenaza</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Dec 2005 15:26:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2006/reflexion/reflexion_0941.pdf">Alianza de Civilizaciones: la democracia como amenaza</a>. <strong>Florentino Portero</strong> es secretario general del  				Grupo de Estudios Estratégicos (Cuadernos de Pensamiento Político nº 8, FAES, DIC/05).</p>
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		<title>Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Nov 2005 16:39:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Documento: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/alianza_civilizaciones.pdf">Alianza de Civilizaciones</a> (Ministerio  				de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Dirección General de Comunicación Exterior. NOV/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9050/alianza-de-civilizaciones-3/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Documento: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/alianza_civilizaciones.pdf">Alianza de Civilizaciones</a> (Ministerio  				de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Dirección General de Comunicación Exterior. NOV/05).</p>
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		<title>&#8220;Buenismo&#8221; y Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2005 16:45:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0828.pdf">&#8220;Buenismo&#8221; y Alianza de Civilizaciones</a> (Publicado en <em> 				Cuadernos de Pensamiento Político</em>, el 24 de octubre de 2005). <strong>Florentino Portero</strong> (GEES, 27/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9054/buenismo-y-alianza-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0828.pdf">&#8220;Buenismo&#8221; y Alianza de Civilizaciones</a> (Publicado en <em> 				Cuadernos de Pensamiento Político</em>, el 24 de octubre de 2005). <strong>Florentino Portero</strong> (GEES, 27/10/05).</p>
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		<title>Alianza de Civilizaciones: buscando una estrategia común</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Oct 2005 16:52:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos y Sergei Lavrov</strong>, ministros de Exeriores de España y Rusia (ABC, 08/10/05):</p>
<p>Hace  pocos días, los jefes de Estado y de Gobierno de casi todos los países miembros de Naciones Unidas se han reunido en la Reunión Plenaria de Alto Nivel de la LX Asamblea General. Uno de los importantes temas abordados durante el debate, que afecta al fondo de los problemas del mundo actual, ha sido el de la interacción de civilizaciones. Los dirigentes de varios países, y en particular los de Rusia y España, le han prestado una atención prioritaria.</p>
<p>No es la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9059/alianza-de-civilizaciones-buscando-una-estrategia-comun/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Moratinos y Sergei Lavrov</strong>, ministros de Exeriores de España y Rusia (ABC, 08/10/05):</p>
<p>Hace  pocos días, los jefes de Estado y de Gobierno de casi todos los países miembros de Naciones Unidas se han reunido en la Reunión Plenaria de Alto Nivel de la LX Asamblea General. Uno de los importantes temas abordados durante el debate, que afecta al fondo de los problemas del mundo actual, ha sido el de la interacción de civilizaciones. Los dirigentes de varios países, y en particular los de Rusia y España, le han prestado una atención prioritaria.</p>
<p>No es la primera vez que esta cuestión se aborda en las Naciones Unidas. Algunos países, entre ellos Rusia, ya habían planteado la necesidad de abrir un diálogo entre las civilizaciones, idea que recibió una acogida positiva en el seno de la ONU, con la adopción por la Asamblea General de la «Agenda Global para el Diálogo de Civilizaciones». El año pasado España dio un paso adicional al proponer la Alianza de Civilizaciones, iniciativa copatrocinada por Turquía, y que ha recibido el respaldo del secretario general de la ONU. Éste ha constituido un grupo de alto nivel para que elabore recomendaciones concretas de contenido político. Rusia ha apoyado activamente esta decisión.</p>
<p>¿Por qué distintos países, aunque sea por vías diferentes, llegan a planteamientos similares, presentando iniciativas que tienen mucho en común en lo que se refiere a sus objetivos y espíritu? La respuesta hay que buscarla en la naturaleza de las nuevas amenazas y desafíos que la humanidad afronta al inicio del siglo XXI.</p>
<p>La globalización ha acentuado de manera drástica la interdependencia entre los Estados y entre las sociedades. Si bien es cierto que las tecnologías y los medios de comunicación contemporáneos ofrecen oportunidades sin precedentes para el acercamiento entre las personas de distintas civilizaciones, no lo es menos el hecho de que al mismo tiempo han acentuado las percepciones de los desequilibrios y de las diferencias sociales, étnicas y religiosas. La globalización, al eliminar las distancias, aumenta los encuentros y los desencuentros entre culturas y civilizaciones cada vez más expuestas la una a la otra. Las «otras» culturas ya no se asocian con regiones geográficamente alejadas, sino que forman parte del paisaje de nuestras ciudades. En Europa occidental residen ya más de 14 millones de personas de origen musulmán. En Rusia residen unos 20 millones de personas de religión musulmana. El gestionar esta convivencia entre culturas, entre países y en el interior de nuestras propias fronteras va a ser un reto de primer orden de la agenda internacional para las próximas décadas. Dicho reto existiría en cualquier caso. Los atentados terroristas del 11-S, del 11-M, de Beslán, de Londres y otros sucesos trágicos no han hecho sino ponerlo al descubierto. El hecho es que el desafío de la convivencia se ha visto puesto a prueba con la amenaza del terrorismo. De unos terroristas que se reclaman como musulmanes y, por lo tanto, nuestra atención se ha dirigido hacia el Islam.</p>
<p>El Islam es la religión de una gran civilización, parte integrante del patrimonio histórico y cultural mundial. Nuestros países jamás han identificado a los terroristas con esta religión. Tampoco es el Islam político nuestro enemigo. Nuestros enemigos son los terroristas y los que les apoyan y justifican.</p>
<p>Este terrorismo no tiene nada que ofrecer al mundo salvo odio, muerte y destrucción. Eso sí, trata de aprovechar los conflictos y los problemas irresueltos para enfrentar a las personas de credos y culturas diferentes, para intentar que éstas se vean como enemigos. No se puede permitir que las discrepancias ideológicas que desembocaron en la confrontación entre Estados en tiempos de la guerra fría sean sustituidas por contiendas étnicas, religiosas y culturales.</p>
<p>Aquí reside a nuestro entender la importancia de la Resolución 1.624 del Consejo de Seguridad, aprobada el pasado 14 de septiembre por unanimidad, cuyo fin es luchar contra la instigación al terrorismo. Es una resolución novedosa, que nace de la convicción de la necesidad de combatir la radicalización, el reclutamiento y la difusión de ideologías que buscan incitar y legitimar el terrorismo. Para aquéllos que propugnan ideas radicales, el Islam es sólo un disfraz para socavar y desacreditar sus valores tradicionales, tal y como más de una vez han subrayado muchos de los líderes políticos y religiosos del mundo islámico.</p>
<p>España ha vivido muchos siglos bajo la fuerte influencia de la cultura islámica; Rusia es un estado eurasiático al que el Islam llegó inmediatamente después de su nacimiento. Por todo ello, Rusia y España han de aprovechar su legado histórico y su experiencia actual para contribuir a la búsqueda de soluciones a estos problemas. Los resultados de la Reunión Plenaria de Alto Nivel llevan a una conclusión: la Alianza de Civilizaciones debe permitirnos vertebrar una estrategia común. Hay que pasar del debate académico y cultural a una auténtica colaboración política y a un partenariado entre civilizaciones. Debemos centrarnos en resaltar los valores comunes que compartimos y sobre esa base construir líneas de acción política también comunes. Nuestros países están dispuestos a cooperar estrechamente para alcanzar estos objetivos, están dispuestos a trabajar juntos en aras de este consenso político y estratégico. Nos une el entendimiento de que no es posible combatir eficazmente el terrorismo sin avanzar en soluciones a los conflictos que sirven de pretexto a la violencia terrorista.</p>
<p>A la hora de muchas incertidumbres acerca del futuro de las relaciones internacionales, la Alianza de Civilizaciones está llamada a servir de instrumento para intentar sentar las bases de un orden mundial más justo, más democrático y más seguro.</p>
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		<title>Alianza de civilizaciones</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/9068/alianza-de-civilizaciones-4/</link>
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		<pubDate>Tue, 20 Sep 2005 17:09:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0791.pdf">Alianza de civilizaciones</a>. <strong>Antonio Elorza</strong> es catedrático de Ciencia Política (EL PAIS,  				20/09/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9068/alianza-de-civilizaciones-4/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0791.pdf">Alianza de civilizaciones</a>. <strong>Antonio Elorza</strong> es catedrático de Ciencia Política (EL PAIS,  				20/09/05).</p>
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		<title>Propuestas complementarias</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Sep 2005 17:13:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0780.pdf">Propuestas complementarias</a>. <strong>Juan José Tamayo</strong> es director  				de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III, y autor de <em>Fundamentalismos y diálogo entre religiones</em> (EL PAIS, 11/09/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9074/propuestas-complementarias/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0780.pdf">Propuestas complementarias</a>. <strong>Juan José Tamayo</strong> es director  				de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III, y autor de <em>Fundamentalismos y diálogo entre religiones</em> (EL PAIS, 11/09/05).</p>
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		<title>Aliados que no olvidan</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Sep 2005 17:13:09 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0779.pdf">Aliados que no olvidan</a>. <strong>Reyes Mate</strong> es profesor de investigación  				en el Instituto de Filosofía del CSIC (EL PAIS, 11/09/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9073/aliados-que-no-olvidan/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0779.pdf">Aliados que no olvidan</a>. <strong>Reyes Mate</strong> es profesor de investigación  				en el Instituto de Filosofía del CSIC (EL PAIS, 11/09/05).</p>
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		<title>El horizonte cosmopolita</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Sep 2005 22:05:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Globalización]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Daniel Innerarity</strong>, profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, autor de <em>La sociedad invisible</em> (EL PAIS, 08/09/05):</p>
<p>Para pensar bien el proyecto de una alianza de civilizaciones, lo primero que ha de tenerse en cuenta es que no existe un conflicto de civilizaciones. No hay en el mundo actual un choque entre totalidades culturales, afirmadas unas contra otras, formando bloques homogéneos y compactos. Lo que tenemos delante es algo más complejo y difícil de gestionar, que resulta no tanto de la separación como de la mezcla explosiva entre civilizaciones, de una integración incompleta en un mundo que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/8372/el-horizonte-cosmopolita/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Daniel Innerarity</strong>, profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, autor de <em>La sociedad invisible</em> (EL PAIS, 08/09/05):</p>
<p>Para pensar bien el proyecto de una alianza de civilizaciones, lo primero que ha de tenerse en cuenta es que no existe un conflicto de civilizaciones. No hay en el mundo actual un choque entre totalidades culturales, afirmadas unas contra otras, formando bloques homogéneos y compactos. Lo que tenemos delante es algo más complejo y difícil de gestionar, que resulta no tanto de la separación como de la mezcla explosiva entre civilizaciones, de una integración incompleta en un mundo que unifica en los ámbitos tecnológicos, económicos e incluso en determinados productos y estilos culturales, pero que se muestra especialmente analfabeto en cuanto a su articulación política y jurídica. Ésta es la primera paradoja que hemos de atender: lo que nos pasa no se debe a que estemos separados, sino a que estamos desigualmente unificados, tal vez demasiado en algunos aspectos y demasiado poco en otros.</p>
<p>Vivimos en un mundo en el que coinciden la fuente de los problemas y su solución: las interdependencias, los flujos y corrientes, los efectos múltiples y dispersos, la ingobernabilidad, las redes sociales son tanto el origen de nuestros problemas como el marco de las posibles soluciones. Por eso, si algo le sobra al proyecto de una alianza global, pese a su apariencia utópica, es sentido de la realidad. El cosmopolitismo ha dejado de ser una buena idea, algo idealista; ahora es puro realismo. Es la realidad misma la que se ha vuelto cosmopolita, aunque sea de manera incompleta y deficiente, como efecto secundario e inconsciente de los procesos sociales. El mundo es ya un conjunto de destinos entrecruzados, de espacios que se solapan, una implicación involuntaria de la que resultan vecindades insólitas y espacios donde se juega un destino común.</p>
<p>Lo que nos pasa es que nuestros destinos están implicados hasta tal punto que compartimos una suerte común. La mundialización es una mezcla de bienes y oportunidades comunes, que nos potencia a todos y nos hace máximamente vulnerables. Es algo que se hace especialmente doloroso en los males comunes que, como las catástrofes, no conocen límites ni se detienen ante ninguna barrera. Los efectos del huracán Katrina y la necesidad de paliar el desastre de manera concertada entre todos es un dramático ejemplo de lo que digo. Aquí se manifiesta otra de nuestras más asombrosas paradojas: que hayamos adquirido el sentido de unidad del género humano más ante lo malo que en vistas a lo bueno, es decir, ante los problemas globales como la paz y la guerra, la seguridad, el medio ambiente, la contaminación, el cambio climático, los riesgos alimentarios, las crisis financieras, las migraciones o los efectos de las innovaciones técnicas y científicas. Son las consecuencias del experimento civilizatorio de la humanidad las que nos sitúan en un entramado de dependencias que nos obligan a tomar en cuenta los intereses de los otros si es que no queremos perjudicar los propios. Algo que carece del <em>moral appeal</em> de la retórica solidaria y dialógica, pero que suscita mayor reflexión y tiene más fuerza integradora que todas las exhortaciones multiculturalistas.</p>
<p>El punto de partida para construir un mundo de bienes comunes consiste en caer en la cuenta de lo que significa la implicación de los diversos espacios en un destino que tiende a unificarse o, al menos, a sacudir cualquier delimitación de ámbitos y sujetos, tal como lo han pretendido siempre las lógicas nacionales. No se puede comprender la situación del mundo actual sin tomar en cuenta el carácter intrínsecamente polémico de la cuestión ¿quiénes somos nosotros? Se trata de un proceso que torna más compleja y más amplia la determinación de la propia identidad, más porosa y más entrelazada con otros destinos colectivos. Esta situación exige revisar los procedimientos de asignación de responsabilidad, los sistemas de representación e incluso las estrategias políticas más elementales.</p>
<p>Podría justificarse esta nueva exigencia por medio de la siguiente analogía. Las revoluciones liberales se hicieron desde el principio de que ningún impuesto era justo si no implicaba una legitimación y una representación correspondiente. En la era de la globalización podría formularse una exigencia análoga de politizar (someter a discusión, establecer la correspondiente representación en orden a legitimar la nueva situación) esos nuevos hechos sociales, esta inédita ampliación del espacio público. Sea lo que fuera, un gobierno de la globalización tendría entonces que ser algo así como un régimen de las consecuencias secundarias, cuyos radios de acción no coinciden con los límites nacionales: el mundo público es más bien todo lo que se percibe como consecuencia irritante de las decisiones de la civilización.</p>
<p>Del mismo modo que estos efectos indeseados no respetan las delimitaciones tradicionales, el mundo común se constituye como una supresión potencial de lo propio y lo extraño; cada vez resulta más inservible la contraposición entre el interés particular y el común, más inútil cuanto más rígido, del mismo modo que se desdibuja la contraposición entre el aquí y el allí. Puede explicarse esta curiosa constelación con la metáfora de que el mundo se ha quedado sin alrededores, sin márgenes, sin afueras, sin extrarradios. Global es lo que no deja nada fuera de sí, lo que contiene todo, vincula e integra de manera que no queda nada suelto, aislado, independiente, perdido o protegido, a salvo o condenado, en su exterior. En un mundo sin alrededores la cercanía, lo inmediato deja de ser la única magnitud disponible y el horizonte de referencias se amplía notablemente. La tiranía de la proximidad se relaja y otras consideraciones entran en juego. Se podría formular esto con una exacta expresión de Martin Shaw: <em>&#8220;There are no others&#8221;.</em> David Held hablaba, en un sentido muy similar, de &#8220;comunidades con destinos solapados&#8221; para indicar que la globalización de los riesgos suscita una comunidad involuntaria, una coalición no pretendida, de modo que nadie se queda fuera de esa suerte común.</p>
<p>Todas estas circunstancias suponen, al mismo tiempo, una extraordinaria ampliación de lo que ha de considerarse como espacio público y una inédita dificultad de configurar espacios comunes para los que no disponemos actualmente de instrumentos adecuados. Esta complicación tiene su origen en la transformación más radical que realiza un mundo que anula tendencialmente sus alrededores, a saber: la dificultad de trazar límites y organizar a partir de ellos cualquier estrategia (organizativa, militar, política, económica&#8230;). En el mejor de los casos, cuando sea posible delimitar, ha de saberse también que toda construcción de límites es variable, plural, contextual, y que éstos deben ser definidos y justificados una y otra vez, de acuerdo con el asunto de que se trate. Su consecuencia inmediata es que continuamente se mezclan en cualquier actividad lo interior y lo exterior. Ahora se afirma como una verdad indiscutida -y probablemente sin haber extraído todas las consecuenciasque de ello se derivan- que no hay problema importante que pueda ser resuelto localmente, que propiamente hablando ya no hay política interior como tampoco asuntos exteriores, y todo se ha convertido en política interior. Aumenta el número de problemas que los Estados sólo pueden resolver cooperativamente, al mismo tiempo que se fortalece la autoridad de las organizaciones transnacionales y pierde legitimidad el principio de no intervención en asuntos de otros Estados. Se han vuelto extremadamente difusos los límites entre la política interior y la política exterior; factores &#8220;externos&#8221; como los riesgos globales, las normas internacionales o los actores transnacionales se han convertido en &#8220;variables internas&#8221;. Nuestra manera de concebir y realizar la política no estará a la altura de los desafíos que se le plantean si no problematiza la distinción entre &#8220;dentro&#8221; y &#8220;fuera&#8221;, entre &#8220;nosotros&#8221; y &#8220;ellos&#8221;, como conceptos que son inadecuados para gobernar en espacios deslimitados.</p>
<p>La verdadera urgencia de nuestro tiempo consiste en cosmopolitizar la globalización. Así ha ocurrido siempre a lo largo de la historia, uno de cuyos vectores de progreso ha consistido precisamente en politizar, es decir, convertir ámbitos que estaban entregados a la &#8220;naturalidad&#8221; (de la tradición, de la autoridad, de la imposición) en cuestiones sobre las que debe discutirse y acordar: desde el trabajo doméstico hasta las relaciones internacionales, pasando por los diversos códigos de conducta o las formas de organización social. Todo impulso democratizador ha partido del escándalo de que hubiera decisiones vinculantes que no se habían adoptado democráticamente. Y así es también en el caso de la mundialización, aunque sepamos que los procedimientos para democratizarla habrán de ser más complejos que aquellos que sirvieron para la configuración de los Estados nacionales.</p>
<p>Lo único bueno de los conflictos es que tienen una función integradora porque ponen de manifiesto que no cabe sino encontrar soluciones cosmopolitas, algo que no es posible sin perspectivas, instituciones y normas globales. Los riesgos desafían la autosuficiencia de los sistemas, los límites y las agendas nacionales, distorsionan las prioridades y obligan a que los enemigos establezcan alianzas. A los espacios comunes amenazados les corresponde un espacio de acción, coordinación y responsabilidad comunes. Es así como suele realizarse el descubrimiento de que la estrategia unilateral resulta excesivamente costosa mientras que la cooperación plantea soluciones más eficaces y duraderas. Cosmopolitizar significa entonces configurar estrategias para autolimitar reflexivamente a los agentes sociales en beneficio de su propio interés; desde el punto de vista cultural, conseguir que las civilizaciones y las culturas comprendan la dependencia que les vincula a otras para la propia definición y el enriquecimiento que suponen los procesos de traducción, intercambio e hibridación. Y desde el punto de vista político implica la búsqueda de un nuevo modo de articular el interés público en un ámbito cuya dimensión y significado apenas conocemos.</p>
<p>Si el contrato social fue inventado para terminar con las guerras civiles, lo que algunos llaman alianza de civilizaciones, otros multilateralismo, y que yo preferiría denominar cosmopolítica, sería el marco que permitiera resolver de manera civilizada, política, los nuevos conflictos que acompañan a la mundialización. Para ello nos hace falta desarrollar toda una nueva gramática cosmopolita de los bienes comunes, agudizar la sensibilidad hacia los efectos de la interdependencia y pensar en términos de un bien público que no puede gestionarse por cuenta propia, sino que requiere una acción multilateral coordinada.</p>
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		<title>Cruzada</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Sep 2005 21:35:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terrorismo]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, embajador de España (EL PAIS, 03/09/05):</p>
<p>De un tiempo a esta parte me interrogo por las razones que mueven a nuestra derecha -en las personas de sus más conspicuos representantes presentes y pasados- a criticar de manera tan ramplona la propuesta lanzada por el presidente del Gobierno va a hacer pronto un año. Digo ramplona porque tal es la pobreza intelectual y la parvedad argumental desde las que pretenden descalificar la Alianza de Civilizaciones. Y también me pregunto si el vuelo rasante que es el suyo obedece a que sobre sus cortas alas pesa el solo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7945/cruzada/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Máximo Cajal</strong>, embajador de España (EL PAIS, 03/09/05):</p>
<p>De un tiempo a esta parte me interrogo por las razones que mueven a nuestra derecha -en las personas de sus más conspicuos representantes presentes y pasados- a criticar de manera tan ramplona la propuesta lanzada por el presidente del Gobierno va a hacer pronto un año. Digo ramplona porque tal es la pobreza intelectual y la parvedad argumental desde las que pretenden descalificar la Alianza de Civilizaciones. Y también me pregunto si el vuelo rasante que es el suyo obedece a que sobre sus cortas alas pesa el solo despecho o si es una ideología sesgada, miope y maniquea lo que les impide remontar el vuelo de la razón.</p>
<p>Se suma a esta actitud una caterva de comentaristas y pseudohistoriadores. Con raras excepciones, sus análisis -siempre displicentes, faltaría más- carecen del mínimo rigor. Sus críticas, siempre feroces, casi siempre son <em>ad hóminem.</em> Nunca aportan soluciones. Tampoco alternativas. Lo peor, su mala intención. Su insidiosa intoxicación. Atribuyen a la Alianza de Civilizaciones una supuesta voluntad de apaciguamiento. Aprovechan, incluso, el respaldo público que le ha dado Tony Blair, que banalizan doblemente escocidos, para remontarse a Neville Chamberlain, con cuya actitud de debilidad y de entreguismo identifican a José Luis Rodríguez Zapatero. La iniciativa del presidente del Gobierno no sería más, según ellos, que un humillante ejercicio de claudicación ante la amenaza terrorista, aquí y fuera de aquí.Sólo la mala fe, la ignorancia o el miedo, que es aún peor consejero, pueden llevar a algunos a concluir, sin más, que la Alianza de Civilizaciones es una vía de vergonzante acomodación con cualquier forma de radicalismo, de intolerancia o de fanatismo suicida, siendo así que son éstos los males que combate y quiere erradicar. Males, además, a la vista está, que no sólo nos atañen a nosotros. Nadie va a bajar la guardia en España. Es más, por algo habrán acabado respaldando activamente esta idea quienes siempre han alardeado de pragmatismo. Y lo que desde luego sí hará este proyecto colectivo es ir más allá de la burda e insidiosa simplificación que encierra el eslogan &#8220;El islam contra España&#8221;. Porque, aunque tan sólo fuera por ello, lo tenemos en casa; al islam español, uno de los diversos credos que aquí se practican.</p>
<p>Para combatir al terrorismo islamista es precisa una movilización masiva de la comunidad internacional. Poner en marcha una gran coalición de voluntades, y no sólo de las fuerzas del orden, de cuantos rechazan el radicalismo, todos los fanatismos, que son los que generan la intolerancia, y apostar por la moderación, por el diálogo, por la comprensión y el respeto del &#8220;otro&#8221;, sin por ello ceder un ápice de terreno en lo irrenunciable. Como lo que nos amenaza es irracional -como toda religión lo es-, nos enfrentamos a un reto que no es cuantificable ni fácilmente identificable. Únicamente una movilización global podrá plantar cara a la amenaza global que es el terrorismo, que saca además partido del clima de sospecha e incomunicación que ha ido tomando cuerpo en particular entre los mundos occidental e islámico. Y como es una perversión de las mentes, contra él habrá que luchar también con armas más sutiles que la sola represión policial, por decisiva que en último término ésta sea.</p>
<p>También menosprecian los críticos de la Alianza de Civilizaciones a las Naciones Unidas. Y no lo hacen únicamente porque su secretario general haya hecho suya formalmente esta iniciativa. Ya lo hacían antes. Siguen pautas de un pasado reciente, cuando en España se optaba por el unilateralismo, siquiera fuese para poder dormir tranquilos creyendo así que alguien nos guardaba las espaldas. Temen quedarse sin el cielo protector.</p>
<p>La Alianza de Civilizaciones es ciertamente tributaria de las Naciones Unidas. De ahí que, en buena medida, su virtualidad esté también vinculada a la reforma de esta organización. A nadie se le escapa. De aquí el interés en que su anunciada reforma sea un éxito. Cuanto más vigorosas sean las Naciones Unidas, más fuerte será el impulso que cobre la Alianza de Civilizaciones. No cabe esperar que los pueblos y los gobiernos llamados a introducir reformas en su seno las lleven adelante si, paralelamente, la comunidad internacional no pone los remedios necesarios para renovarse y democratizarse. También en este punto Occidente deberá asumir colectivamente sus responsabilidades. Hace poco más de un siglo, Europa colonizó buena parte del planeta pretextando que con ella llegaba la civilización. No vaya a ser que ahora, ante el desolador panorama que ofrece la presente situación internacional, el llamado mundo desarrollado deje de nuevo sin atender las demandas de lo que, no sin arrogancia, llamamos el <em>Tercero</em> y, por qué no, el <em>Cuarto Mundo.</em></p>
<p>En la parte que nos toca en este drama, lo más preocupante es cuanto se oculta bajo determinadas posturas ideológicas que prosperan en nuestro país, alimentan el recelo en la sociedad y alientan el extremismo. Un nuevo espíritu de <em>Cruzada,</em> siempre soterrado en el lado más oscuro de nuestro subconsciente colectivo, con el que de nuevo se quiere hacer frente a la <em>yihad,</em> entrando así de lleno en su taimada estrategia. Si bien no ha llegado aún el momento de proponer una segunda edición de la expulsión de los moriscos, se atisban sus primeros indicios en la beligerancia con la que algunos reclaman la elaboración de listados de musulmanes radicados en España o, sin más contemplaciones, tachan de enemigo a un país vecino por el hecho de comulgar en una creencia distinta. Asoma ya por algún lado el espectro de los años treinta del pasado siglo, pero no precisamente por la complacencia mostrada por el entonces <em>premier</em> británico ante el hecho consumado del Anschluss.</p>
<p>Entretanto, el secretario general de las Naciones Unidas acaba de dar un nuevo paso adelante en su compromiso personal e institucional con la iniciativa que copatrocinan los primeros ministros español y turco con la designación de ese puñado de personalidades eminentes que integran el Grupo de Alto Nivel, cuya primera reunión formal tendrá lugar en noviembre próximo en España. Se cubre así otra etapa en el recorrido previsto de la Alianza de Civilizaciones.</p>
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		<title>Una gran conversación</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2005 21:45:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0578.pdf">Una gran conversación</a>. <strong>Andrés Ortega</strong> (EL PAIS, 27/08/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7953/una-gran-conversacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0578.pdf">Una gran conversación</a>. <strong>Andrés Ortega</strong> (EL PAIS, 27/08/05).</p>
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		<title>Alianza de civilizaciones</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Aug 2005 21:59:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0569.pdf">Alianza de civilizaciones</a>. <strong>Emilio Menéndez del Valle</strong> es embajador de España y eurodiputado  				socialista (EL PAIS, 18/08/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7960/alianza-de-civilizaciones-2/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>Del 92 a la Alianza de Civilizaciones: cumbres abismales en la imagen exterior de España</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Aug 2005 18:16:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2813.pdf">Del 92 a la Alianza de Civilizaciones: cumbres abismales en la imagen exterior de España</a>. <strong>Javier  				Noya</strong>, investigador principal del área de Imagen Exterior de España y Opinión Pública, Real Instituto Elcano (REAL INSTITUTO ELCANO, 01/08/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/938/del-92-a-la-alianza-de-civilizaciones-cumbres-abismales-en-la-imagen-exterior-de-espana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2813.pdf">Del 92 a la Alianza de Civilizaciones: cumbres abismales en la imagen exterior de España</a>. <strong>Javier  				Noya</strong>, investigador principal del área de Imagen Exterior de España y Opinión Pública, Real Instituto Elcano (REAL INSTITUTO ELCANO, 01/08/05).</p>
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		<title>¿Alianza, diálogo o convivencia de civilizaciones?</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jul 2005 12:03:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/terror/terror_0521.pdf">¿Alianza, diálogo o convivencia de civilizaciones?</a> <strong>Gustavo Arístegui</strong>, diputado del Partido  				Popular (ABC, 30/07/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/8004/%c2%bfalianza-dialogo-o-convivencia-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
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		<title>Alianza de Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jul 2005 18:26:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2712.pdf">Alianza de Civilizaciones</a>. <strong>Máximo Cajal</strong> es embajador de España (EL PAIS, 04/07/05).</p>
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		<title>Matan los Terroristas, no las Civilizaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2005 19:15:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2409.pdf">Matan los Terroristas, no las Civilizaciones</a>. <strong>Percival Manglano</strong>,  				analista de asuntos internacionales (ABC, 06/05/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/960/matan-los-terroristas-no-las-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2409.pdf">Matan los Terroristas, no las Civilizaciones</a>. <strong>Percival Manglano</strong>,  				analista de asuntos internacionales (ABC, 06/05/05).</p>
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		<title>Alianza de civilizaciones y diálogo para la modernidad</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Mar 2005 18:53:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0591.pdf">Alianza de civilizaciones y diálogo para la modernidad</a>. <strong>Sami Naïr</strong> es profesor invitado  				de la Universidad Carlos III (EL PAIS, 12/03/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9161/alianza-de-civilizaciones-y-dialogo-para-la-modernidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0591.pdf">Alianza de civilizaciones y diálogo para la modernidad</a>. <strong>Sami Naïr</strong> es profesor invitado  				de la Universidad Carlos III (EL PAIS, 12/03/05).</p>
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		<title>La alianza de civilizaciones &#8211; Elementos para una crítica</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Mar 2005 19:40:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2217.pdf">La alianza de civilizaciones &#8211; Elementos para una crítica</a>. <strong>Rafael L. Bardají</strong> (Ponencia presentada  				en FAES, el 9 de marzo de 2005).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/974/la-alianza-de-civilizaciones-elementos-para-una-critica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_2217.pdf">La alianza de civilizaciones &#8211; Elementos para una crítica</a>. <strong>Rafael L. Bardají</strong> (Ponencia presentada  				en FAES, el 9 de marzo de 2005).</p>
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		<title>Una alianza necesaria</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/9167/una-alianza-necesaria/</link>
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		<pubDate>Fri, 11 Feb 2005 19:04:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0563.pdf">Una alianza necesaria</a>. <strong>José Antonio Jáuregui</strong> es antropólogo  				(EL MUNDO, 11/02/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9167/una-alianza-necesaria/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0563.pdf">Una alianza necesaria</a>. <strong>José Antonio Jáuregui</strong> es antropólogo  				(EL MUNDO, 11/02/05).</p>
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		<title>&#8220;Alianza&#8221; o &#8220;choque&#8221; de civilizaciones</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/6177/alianza-o-choque-de-civilizaciones/</link>
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		<pubDate>Mon, 20 Dec 2004 21:03:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ampliación]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/europa/europa_0317.pdf">&#8220;Alianza&#8221; o &#8220;choque&#8221; de civilizaciones</a>. <strong>Josep Borrell</strong> es presidente del Parlamento  				Europeo (EL PAIS, 20/12/04).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/6177/alianza-o-choque-de-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/europa/europa_0317.pdf">&#8220;Alianza&#8221; o &#8220;choque&#8221; de civilizaciones</a>. <strong>Josep Borrell</strong> es presidente del Parlamento  				Europeo (EL PAIS, 20/12/04).</p>
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		<title>¿Qué alianza? ¿Qué civilizaciones?</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Dec 2004 07:36:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza de Civilizaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/spain/spain_1627.pdf">¿Qué alianza? ¿Qué civilizaciones?</a> <strong>Henry  				Kamen</strong> es historiador (EL MUNDO, 10/12/04).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/1062/%c2%bfque-alianza-%c2%bfque-civilizaciones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/spain/spain_1627.pdf">¿Qué alianza? ¿Qué civilizaciones?</a> <strong>Henry  				Kamen</strong> es historiador (EL MUNDO, 10/12/04).</p>
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