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	<title>Tribuna Libre &#187; Cumbre Iberoamericana</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>La Cumbre de Asunción y el futuro de las Cumbres iberoamericanas</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 16:26:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Malamud</strong>, investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano (REAL INSTITUTO ELCANO, 25/11/11):</p>
<p><strong>Tema:</strong> La XXI Cumbre Iberoamericana se celebró en medio de grandes ausencias y con profundas críticas sobre el funcionamiento del sistema y su porvenir. Este ARI estudia los resultados de la Cumbre, tanto los positivos como los negativos, y la necesidad de una profunda reflexión sobre el funcionamiento del sistema iberoamericano para salvaguardar su patrimonio y su futuro.</p>
<p><strong>Resumen: </strong>La XXI Cumbre Iberoamericana celebrada en Asunción, Paraguay, no será recordada –al menos según las crónicas de prensa, las que más llegan a la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38715/la-cumbre-de-asuncion-y-el-futuro-de-las-cumbres-iberoamericanas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Malamud</strong>, investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano (REAL INSTITUTO ELCANO, 25/11/11):</p>
<p><strong>Tema:</strong> La XXI Cumbre Iberoamericana se celebró en medio de grandes ausencias y con profundas críticas sobre el funcionamiento del sistema y su porvenir. Este ARI estudia los resultados de la Cumbre, tanto los positivos como los negativos, y la necesidad de una profunda reflexión sobre el funcionamiento del sistema iberoamericano para salvaguardar su patrimonio y su futuro.</p>
<p><strong>Resumen: </strong>La XXI Cumbre Iberoamericana celebrada en Asunción, Paraguay, no será recordada –al menos según las crónicas de prensa, las que más llegan a la opinión pública– como una de las más exitosas de su trayectoria. Las numerosas ausencias presidenciales ensombrecieron no sólo la capacidad organizativa de Paraguay, sino también la realidad de las Cumbres e, incluso, su futuro. Sin embargo, hay que diferenciar los problemas inherentes de las Cumbres Iberoamericanas, a las que habría que dar respuestas particulares, de otros comunes a la proliferación de este tipo de reuniones cada vez más abundantes en el mundo globalizado.</p>
<p>Por otro lado, ha habido algunos éxitos importantes que no obtuvieron la difusión necesaria, minimizados por las críticas y los vaticinios más agoreros. Al igual que en las últimas Cumbres, se llegó al encuentro de jefes de Estado y de gobierno tras un intenso trabajo de más de un año de preparación, con una importante movilización de personas y recursos en reuniones y seminarios preparatorios. También hubo una mayor apertura de lo iberoamericano a las opiniones públicas y al mundo académico, en buena medida a través de las redes sociales, permitiendo su mayor difusión y conocimiento. Finalmente, se puso orden, y financiación, en los múltiples proyectos iberoamericanos de cooperación, algunos de gran valor, como el Fondo de recursos hídricos y el Programa Iberlh (a través de los Bancos de Leche Humana). Tampoco se puede olvidar la solicitud de Haití de vincularse como miembro observador al sistema iberoamericano.</p>
<p>Entre los problemas de la Cumbre hay que mencionar el absentismo, la dificultad de arribar a consensos ante la fragmentación latinoamericana y la postura beligerante de los países del ALBA, la debilidad española consecuencia de la crisis económica que la acecha y de una pérdida relativa de interés por la región y un cierto agotamiento del formato de las Cumbres Iberoamericanas. Ante esta situación, y pensando especialmente en la próxima Cumbre, que se celebrará a fines de 2012 en Cádiz (todavía no está fijada la fecha ni cerrado el tema central), es necesario que el gobierno y la diplomacia españoles, pero también los gobiernos latinoamericanos, realicen una profunda reflexión ante una encrucijada crucial que puede determinar el futuro de la Comunidad Iberoamericana.</p>
<p><strong>Análisis: </strong>La XXI Cumbre Iberoamericana se celebró en Asunción del Paraguay el 28 y 29 de octubre de 2011, y su tema central fue “La transformación del Estado y el desarrollo”. La elección del tema de la reforma del Estado correspondió, como es costumbre en la organización de estos encuentros, al país anfitrión, y en torno a él giró buena parte del proceso de preparación de la Cumbre, su realización posterior y la redacción de la declaración final.</p>
<p><em>El absentismo: las ausencias no son una cifra sino un síntoma</em></p>
<p>El dato más importante que la prensa se encargó de difundir acerca de la Cumbre, su organización y resultados fue las numerosas ausencias producidas. Once de los 21 jefes de Estado o de gobierno que debían presidir sus delegaciones nacionales no acudieron a la cita, una cifra sin parangón en la historia de las Cumbres: Cristina Fernández, Argentina; Dilma Rousseff, Brasil; Juan Manuel Santos, Colombia; Laura Chinchilla, Costa Rica; Raúl Castro, Cuba; Mauricio Funes, El Salvador; Porfirio Lobo, Honduras; Daniel Ortega, Nicaragua; Leonel Fernández, República Dominicana; Hugo Chávez, Venezuela; y José Mujica, Uruguay.</p>
<p>Siempre me negué a valorar el éxito o fracaso de una Cumbre Iberoamericana en función de la participación presidencial, y ahora no será diferente. Sin embargo, el elevado número de ausencias producidas en esta ocasión, más de la mitad de los convocados, ha dejado de ser una cuestión de pura cantidad para convertirse en un problema de calidad. Por eso, las ausencias no pueden analizarse sólo como una mera cuestión aritmética, ya que no puede desconocerse que tantas ausencias son en si mismas el síntoma de una grave crisis que viene de lejos. Es verdad que hubo explicaciones para todos los gustos, algunas de ellas plenamente entendibles, pero tampoco se puede desconocer la magnitud de lo ocurrido.</p>
<p>Hubo justificaciones más plausibles que otras para explicar las incomparecencias. Entre ellas la grave enfermedad de Hugo Chávez –que no le impide al presidente venezolano tener una febril actividad preelectoral–, la cargada agenda de Dilma Rousseff –con múltiples viajes internacionales, pese a que la cita paraguaya estaba agendada con mucha antelación–, las elecciones nicaragüenses, las lluvias que tanto castigaron a América Central y el luto de Cristina Fernández –que inauguraba un colosal mausoleo en homenaje a su marido–. Junto a ellas hay otras ausencias menos explicables, como la de Raúl Castro, que no ha ido a ninguna Cumbre pese a que su hermano Fidel era un participante constante.</p>
<p>El presidente de Paraguay Fernando Lugo restó importancia a las ausencias de sus colegas: “Siempre hubo ausencias, yo no creo que esto sea una cuestión casi planificada como muchas veces la queremos mostrar, o que han dado la espalda a Paraguay o al presidente de Paraguay, yo creo que es todo lo contrario”. Para reforzar su idea de que esto no debían ser leído en clave catastrófica manifestó que la ausencia de un presidente no implica que su país no esté representado: “Los acuerdos que se firman no dependen exclusivamente del presidente, sino del país”, y aquellos cuyos presidentes estén ausentes “van a asumir como país todo lo que se asuma, se firme o se trate dentro de esta cumbre”.</p>
<p>Se ha dicho que 18 delegaciones estuvieron encabezadas por los presidentes o los vicepresidentes, como si se tratara de figuras intercambiables o del mismo nivel. Cierto es que las delegaciones nacionales, encabezadas por los vicepresidentes o los ministros de Exteriores actúan de forma mancomunada con lo ordenado por sus presidentes, pero el mismo nombre de la reunión, “Cumbre”, alude a un encuentro al más alto nivel de los jefes de Estado y de gobierno. En este sentido, la delegación de la representación por parte del presidente en un miembro de su gobierno no puede esconder el hecho de que de ese modo se está traicionando uno de los objetivos centrales de estas reuniones: el contacto personal y directo entre los mandatarios iberoamericanos.</p>
<p>De todas formas, en esta ocasión no se debe desconocer la responsabilidad del país organizador en el fracaso de la convocatoria, pese a los esfuerzos de su gobierno y su diplomacia para organizar la Cumbre. De ahí que sea relevante la pregunta de si las ausencias de los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay, todos socios de Paraguay en Mercosur, fue sólo una casualidad o hubo algo premeditado. Se ha especulado en torno a la incidencia de algunos problemas internos de una organización, Mercosur, que se prolongan desde hace años. Entre ellos, el conflicto entre los países grandes (Argentina y Brasil) y pequeños (Paraguay y Uruguay) del Mercosur.</p>
<p>A esto se agrega un hecho no menor, como que el Parlamento paraguayo aún no ratificó el ingreso de Venezuela en Mercosur, el único paso que queda para satisfacer el pedido realizado en su día por Hugo Chávez, tras salir abruptamente de la CAN (Comunidad Andina). Como señaló Carmen de Carlos, un grupo de parlamentarios paraguayos del Parlasur manifestó su disgusto ante estas ausencias: “¿No será que Cristina Kirchner y Dilma Rousseff rehúyen reiterativamente su venida al Paraguay a raíz del monto de asuntos pendientes que tienen con su socio regional?”, aludiendo a los bloqueos fluviales, a cuestiones energéticas, y al diferendo con Venezuela.</p>
<p>Otro factor que probablemente ha incidido en esta situación, pese a que es difícil decir en qué magnitud, fue la ausencia del presidente de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a la Cumbre de Mar del Plata, en 2010. Fue la primera vez que un presidente español faltó a la cita y esto propició un precedente que será difícil de olvidar. No se trata de que en esta oportunidad, con motivo de la Cumbre de Asunción, se hubieran producido represalias por la actitud española, sino que muchos latinoamericanos relativizaran la importancia de la cita con el argumento simplista de que si el principal interesado se permitía el lujo de faltar, porqué no lo podían hacer ellos. Según algunos trascendidos, la presidente argentina, Cristina Fernández, respondiendo al llamamiento del rey don Juan Carlos para animarla a acudir a Asunción, le recordó, en tono de justificación de su actitud, la ausencia de Rodríguez Zapatero a la Cumbre de Mar del Plata, de la que ella era anfitriona.</p>
<p>La reorganización de la diplomacia española con motivo del ajuste presupuestario tampoco ayudó. La eliminación de la secretaría de Estado de Iberoamérica redujo el nivel de interlocución de los gobiernos latinoamericanos a los diplomáticos españoles desplazados a la región, ya que no es lo mismo que los presidentes o los ministros de Exteriores reciban a un secretario de Estado que a un director general, por más español que sea. La situación se agravó tras la salida de María Teresa Fernández de la Vega de la vicepresidencia primera del gobierno. Mientras permaneció en su cargo, la vicepresidente organizaba una gira anual a varios países de América Latina, que ante la menor presencia presidencial en la región, servía para insistir en el interés español en América Latina y para “fidelizar” a los presidentes visitados con la próxima Cumbre. Su sucesor en el cargo, por los motivos que sea, dejó de lado estas funciones.</p>
<p><em>Los logros</em></p>
<p>Frente al desasosiego causado por las ausencias, hubo en Asunción una serie de cuestiones, muchas menos visibles a simple vista, pero que permiten un balance más sosegado y menos pesimista. Baste recordar la solicitud de Haití de vincularse a las Cumbres Iberoamericanas como observador, lo que señala el interés de muchos países, bastantes europeos, por el proyecto iberoamericano. Esta noticia permite contraponer el interés de este pobre país caribeño con el desinterés de muchos otros en la marcha del proyecto. De ahí, que uno de los objetivos prioritarios de la Segib y de la diplomacia española sea convencer a los países latinoamericanos de la importancia de un proyecto que si ellos no lo asumen como propio está condenado al fracaso.</p>
<p>Al mismo tiempo, destacan los múltiples encuentros bilaterales, como el mantenido por las máximas autoridades españolas con Ollanta Humala, el presidente peruano que debutaba en estas lides. Eran precisamente estos encuentros, algunos planificados, otros informales, uno de los activos más valiosos de las Cumbres. Sin embargo, hay que tener presente que la multiplicidad de cumbres en la región, y con ellas la posibilidad de reforzar los contactos personales entre los mandatarios, ha mermado, aunque no eliminado totalmente, la validez de este objetivo.</p>
<p>Pese al impacto negativo de las ausencias sobre la proyección de las Cumbres Iberoamericanas, no se pueden desconocer varios hechos positivos, comenzando por que ésta fue la Cumbre número 21 celebrada desde 1991. Todas se celebraron con una periodicidad anual, lo que habla de la continuidad y el éxito del proceso iberoamericano. Como señaló Enrique Iglesias, el máximo responsable de la Segib, nadie en aquel entonces hubiera pensado en todo lo construido en estas dos décadas, comenzando por la secretaria general, que ha adquirido un protagonismo insospechado.</p>
<p>En esta ocasión, al igual que en las Cumbres más recientes, se llegó al encuentro de jefes de estado y de gobierno tras un intenso trabajo de más de un año, con una importante movilización de personas y recursos en reuniones y seminarios preparatorios, con intensos debates políticos y técnicos. Entre las reuniones previas destacan los encuentros ministeriales y de los responsables nacionales encargados de las cumbres. En esta ocasión se trató de racionalizar y agilizar el sistema realizando un menor número de reuniones ministeriales, agrupándolas de la forma más conveniente.</p>
<p>Simultáneamente, hubo una mayor apertura de lo iberoamericano a las opiniones públicas y al mundo académico, en buena medida a través de las redes sociales, permitiendo una mejor y mayor difusión y conocimiento del producto. Uno de los temas centrales del debate académico, que contó con el respaldo del Instituto Universitario de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, giró en torno a ciudadanía y opinión pública en América Latina.</p>
<p>También hubo una gran participación de organismos internacionales, hasta diez, entre los que se contaban el Banco Mundial, el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la CAF (Corporación Andina de Fomento), la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), la CEPAL (Comisión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe) y el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo). A través de las intervenciones de sus representantes quedó claro que una de las cuestiones decisivas que debe afrontar América Latina en su futuro inmediato, si quiere consolidar el proceso de crecimiento de los últimos años, es la inversión en infraestructuras.</p>
<p>En relación con la presencia de los organismos internacionales y los encuentros y los foros (I Encuentro Interreligioso Iberoamericano; VII Encuentro Empresarial, VII Encuentro Cívico, el VI Foro de gobiernos locales o el VII Foro parlamentario, entre otros) hay un tema que merecería una profunda reflexión. Es la combinación de la cumbre presidencial con un montaje mucho mayor, que supone la gran apuesta por lo iberoamericano. La duda que surge en este punto es si un esfuerzo semejante y una movilización de recursos de tanta envergadura son buenos o útiles, o si por el contrario habría que presentarlos como eventos y procesos diferentes. Una opción sería seguir el ejemplo de “<em>afroXXI: Encuentro Iberoamericano del Año Internacional de los Afrodescendientes”,</em> realizado en Salvador de Bahía, Brasil, del 16 al 19 de noviembre de 2011. El encuentro tuvo lugar en una ubicación geográfica distinta a la de la Cumbre y sin coincidir con ella. De este modo, la difusión del evento y del proyecto iberoamericano fue mayor, y se implicó a un país distinto, con lo que esto supone. Este esquema podría replicarse en Cádiz, celebrando los distintos foros en los dos o tres meses anteriores a la Cumbre y fuera de España. Una opción es Portugal, pero también otros países latinoamericanos.</p>
<p>Finalmente, se puso orden en los múltiples proyectos iberoamericanos de cooperación, algunos de gran valor, como el Fondo de recursos hídricos y el Programa Iberlh (a través de los Bancos de Leche Humana). También se ha valorizado la cooperación sur-sur, una manera de delegar parte de la responsabilidad en aquellos países latinoamericanos, de más antigua o más reciente tradición, que han decidido incursionar en la cooperación al desarrollo, como Chile, Brasil y México, pero también Cuba o Venezuela. Sin embargo, lo más importante es que se haya decidido continuar sólo con aquellos proyectos de cooperación que tengan asegurada sus fuentes de financiación.</p>
<p>El debate entre los presidentes y jefes de delegación, tanto en el encierro como en la comida que mantuvieron fue de buen nivel. Quizá lo más interesante, desde la perspectiva latinoamericana, fue la transmisión por Rodríguez Zapatero y Pedro Passos Coelho, primer ministro portugués, del estado de la crisis financiera y económica que afecta a Europa y a los países ibéricos. La crisis europea reemplazó, de hecho, a la reforma del estado como tema central de discusión. Este interés, desde la perspectiva latinoamericana se explica por otras dos cuestiones: (1) en esta oportunidad América Latina no es el origen de la crisis y está en mejor situación que muchos países europeos, comenzando por España y Portugal; y (2) por los posibles efectos de una ralentización del crecimiento del mundo desarrollado (EEUU y la UE) sobre China y América Latina.</p>
<p><em>Los problemas</em></p>
<p>En este apartado, y con independencia de las ausencias ya tratadas <em>in extenso</em>, habría que comenzar por los organizativos. Hasta los elementos estuvieron en contra de los organizadores. La intensa tormenta caída en Asunción antes de la inauguración de la Cumbre, en el salón de convenciones de la Confederación Sudamericana de Futbol (CSF), provocó un corte de luz de más de 20 minutos. La lluvia caída se filtró en algunos sectores de la sede, y hubo que colocar lonas para permitir la celebración de las conferencias de prensa de los presidentes o sus representantes.</p>
<p>En otros sentidos esta Cumbre no fue muy diferente de las anteriores. Ausentes Fidel Castro (al igual que su hermano Raúl) y Hugo Chávez, la responsabilidad de lo inesperado recayó en otro representante del ALBA, Rafael Correa, que con grandes aspavientos se ausentó de la reunión mientras hablaba la representante del Banco Mundial, Pamela Cox. Previamente Correa había criticado al mexicano Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, con el argumento de no permitir lecciones de los europeos, pese a su condición de latinoamericano: “Me preocupan estas intervenciones de los países más desarrollados para darnos cátedra de buenas costumbres en política económica”. Por eso sugirió que “en reciprocidad, a la próxima reunión de la OCDE vaya un representante latinoamericano a darles cátedra”. Al mismo tiempo, el desplante a Pamela Cox crea un precedente complicado para las Cumbres Iberoamericanas, que hasta ahora se habían caracterizado por el respeto entre los asistentes, más allá del episodio del “por qué no te callas”.</p>
<p>Si bien la declaración final concluye de forma genérica en que hace falta más Estado, ya que el mercado por si solo no es suficiente y que es necesario compatibilizar Estado y mercado con mayor regulación, hay cuestiones, como la del tamaño del Estado, que no entraron en el debate. La fragmentación de América Latina y las diferencias entre sus gobiernos explican la dificultad de llegar a conclusiones comunes, más allá de los tópicos o las generalizaciones, devaluando la declaración final. Una declaración que, por otro lado, es demasiado larga y meticulosa, con 58 conclusiones, lo que hace luego más difícil su seguimiento y cumplimiento. De ahí que haga falta una declaración final más concisa y concreta, más enfocada en torno al tema central de la Cumbre.</p>
<p>Otro rubro que habría que simplificar es el de los comunicados especiales. Esta vez se firmaron 14 comunicados de este tipo: (1) fortalecimiento del Estado e institucionalidad democrática; (2) cambio climático y agricultura en Iberoamérica; (3) coca originaria y ancestral, patrimonio de Bolivia y Perú; (4) necesidad de poner fin al bloqueo económico y financiero impuesto por el gobierno de EEUU a Cuba, incluida la ley Helms-Burton; (5) apoyo a la lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones; (6) seguridad ciudadana/seguridad pública; (7) encuentro conmemorativo del año internacional de los afrodescendientes; (8) declaración de 2013 como año internacional de la quinua; (9) iniciativa Yasuní ITT; (10) compromiso para la inclusión social; (11) migración en Iberoamérica; (12) cuestión de las Islas Malvinas; (13) ayuda oficial al desarrollo (AOD) en Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá y República Dominicana de cara al IV foro de alto nivel sobre eficacia de la ayuda; y (14) derecho a la paz. Tamaña cantidad de comunicados especiales hace que nadie los lea y pierdan impacto, especialmente si muchos de ellos se repiten cual letanía de año en año, como con las Islas Malvinas. Lo mejor sería incluir los de carácter permanente en el acervo de la Comunidad Iberoamericana y sólo difundir aquellos que sean novedad en ese año.</p>
<p><em>Mirando al futuro: ¿qué reformas se pueden o se deben hacer?</em></p>
<p>En su intervención de evaluación de la Cumbre, Enrique Iglesias anunció una importante iniciativa mexicana, un seminario programado con ocasión de los 20 años de las Cumbres y que podría servir para una profunda reflexión acerca de qué hacer para relanzar la Comunidad Iberoamericana y las Cumbres. En lo relativo al funcionamiento de estas últimas habría que comenzar por convertirlas en bienales, una propuesta ya antigua pero que vuelve a cobrar actualidad. En los años alternos se podrían celebrar reuniones de los ministros de Exteriores. Recientemente se habría celebrado una discreta reunión entre representantes diplomáticos mexicanos y brasileños con este objetivo. De ser cierto el trascendido se trataría de una excelente noticia, ya que implica, de alguna manera, una mayor implicación brasileña con lo iberoamericano. La bienalidad de las Cumbres podría entrar en vigor después de la de Panamá, planificada para 2013. El hecho de no haberse elegido todavía ninguna sede posterior facilita las cosas en este sentido. La fecha también adquiere importancia por cuanto el mandato Iglesias, el secretario general iberoamericano, llega a esas fechas y sería conveniente comenzar a pensar en la sucesión.</p>
<p>También habría que abogar por una mayor coordinación entre la relación iberoamericana y la eurolatinoamericana, un terreno en el que ya se ha incursionado, pero que tiene un gran recorrido, especialmente si se busca una mayor coordinación entre las Cumbres Iberoamericanas y las Cumbres ALCUE (América Latina, Caribe, UE), que ya se celebran cada dos años. Una opción sería celebrar un año la Iberoamericana y al siguiente la ALCUE, lo que introduciría algo más de racionalidad en toda la relación birregional. La otra ya existe en América Latina, la celebración de varias cumbres presidenciales simultáneas, o una después de otra pero en jornadas sucesivas. Esto ocurrió, por ejemplo, en diciembre de 2008, en el balneario brasileño de Costa do Sauípe, estado de Bahía, cuando se celebraron cuatro Cumbres presidenciales en dos jornadas. Estas Cumbres afectaban bien a instancias de diálogo político (Grupo de Río), bien a instancias que impulsan procesos de integración regional de distinta amplitud geográfica (Mercosur y Unasur), o bien al primer intento de crear una organización que agrupara a todos los países de América Latina y el Caribe, una experiencia inédita en los casi 200 años de vida independiente del continente, que resultó el embrión del proyecto de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CEALC, CELAC o CALC). La realización simultánea de las Cumbres Iberoamericanas y ALCUE reduciría el número de desplazamientos de los mandatarios implicados.</p>
<p>El nuevo gobierno español deberá repensar el funcionamiento de las Cumbres, el de toda la relación con América Latina y el papel que se le quiere dar en el contexto de la política exterior española. La relación con América Latina debe construirse diariamente, sin improvisaciones, y sin olvidar o postergar a la región. La presencia del gobierno de España, a su máximo nivel, es importante y debe ser constante, ya que si una relación tan privilegiada no se cuida, se deteriora. La Cumbre Iberoamericana de Cádiz, en 2012, puede ser una gran oportunidad, aunque sin olvidar algunos desafíos, como elegir cuidadosamente el tema central de la Cumbre. Pese a que la Constitución gaditana de 1812 hizo posible, entre otras cosas, la gran extensión de los cabildos indígenas en el ambaleante imperio español, no es de descartar que más de uno cuestione la conveniencia de la cita con el argumento de que los indígenas no tuvieron nada que ver con ese experimento de nuevas libertades y ciudadanía.</p>
<p>En esta época de crisis económica y financiera, cuando las empresas, no sólo las grandes e internacionalizadas, sino también las pequeñas y medianas, apuestan por mirar al exterior y conquistar nuevos mercados, América Latina vuelve a emerger como una región llena de oportunidades. El peso, presencia y protagonismo logrado a partir de la inversión española en la zona es un activo que no se debe perder. Si se tiene en cuenta la presencia de nuevos y viejos actores, con proyectos renovados, el esfuerzo por mantener y ampliar la influencia lograda debe ser importante. De ahí la importancia de volver a contar con un secretario de estado para América Latina, prueba evidente del interés de España en la región. Es importante reforzar el contenido bilateral de la relación con América Latina, especialmente con aquellos países que más interesen a España, sin descuidar, evidentemente, a los demás. EEUU, el otro país junto con España que tradicionalmente tuvo una política global latinoamericana, en los últimos años ha bilateralizado su relación en función con la naturaleza y especificidad de sus interlocutores.</p>
<p>Ahora bien, siendo España uno de los principales actores del sistema de Cumbres no es el único responsable de su funcionamiento. Para que el proyecto funcione es necesario que todos los países implicados lo hagan suyo, lo que implica que en algún momento habrá que desactivar el tutelaje español. Caso contrario, como ya se ha dicho, la Comunidad Iberoamericana estaría llamada al fracaso y de poco servirá el esfuerzo político y económico que pueda realizarse desde Madrid. Si bien la sede de la Segib se puede mantener en Madrid, habría que apostar por una mayor descentralización de sus actividades, reforzando su presencia en América Latina y dando un mayor protagonismo a los latinoamericanos.</p>
<p><strong>Conclusiones: </strong>Las Cumbres Iberoamericanas llevan dos décadas de existencia y las relaciones de España y Portugal con sus antiguas colonias mucho tiempo más como para que en esta ocasión nos dejemos llevar por las prisas y la fuerza de la coyuntura. Cierto es que la situación económica de América Latina es mucho mejor que la de Europa, comenzando por España y Portugal que no pasan por su mejor momento. O que antes de 2020, y de continuar con su ritmo de crecimiento actual, Brasil se habrá convertido en la sexta economía del mundo, tras superar a Francia, el Reino Unido y Alemania y que ese mismo año varios países de la región habrán superado el mítico listón de los 20.000 dólares de renta <em>per cápita</em>. O que América Latina mira atentamente a China, y a otros mercados asiáticos, lo que refuerza la presencia de nuevos actores extrarregionales en el continente.</p>
<p>Pero no conviene sacar las cosas de contexto e inventarse una realidad que dista mucho de ser tal. Es verdad, como recordó con acierto Enrique Iglesias, que las empresas multilatinas vez invierten más en Europa, y otras partes del mundo, y que sus capitales serían muy bien recibidos en la Península Ibérica, al ser fuente potencial de riqueza y de creación de nuevos puestos de  trabajo. Pero en tanto relación estratégica y no coyuntural ésta es una relación de ida y vuelta, que debería permitir a sus miembros protegerse mejor de avatares coyunturales. Pese a todo lo comentado, y al peso de las ausencias en tanto síntoma de problemas más serios, no es conveniente caer en el alarmismo, creer que todo ha terminado y que sólo con cambios profundos y radicales se podrá salvar lo construido y evitar que la próxima cita, en Cádiz, sea un nuevo fracaso. Las prisas no son buenas consejeras y las medidas que se adopten deben ser producto del mayor consenso posible entre todos los implicados.</p>
<p>Si bien se puede señalar que hubo más de lo mismo, incluyendo una larga y minuciosa declaración, también podría pensarse que esta Cumbre debería marcar el principio de una profunda reflexión sobre el  significado de la relación iberoamericana, una relación que debe darse en múltiples direcciones, actuando todos los participantes en pié de igualdad y de forma responsable. En este sentido Cádiz será una cita clave para determinar el rumbo futuro del sistema iberoamericano, ya que bien puede marcar el inicio de la recuperación o ser el principio de un prolongado declive.</p>
<p>Para evitarlo hay que repensar todo el mecanismo de las Cumbres, auspiciando su bienalidad, pero sabiendo que eso soluciona muy poco. Hay que ir más allá y repensarlo todo de arriba abajo, comenzando por el papel de España. Hay que descentralizar todo el entramado iberoamericano, dando mayor protagonismo y responsabilidades, incluyendo los aportes económicos, a los latinoamericanos. Son muchas las cosas que se pueden y se deben hacer, pero para ello es necesario abrir un período de reflexión y potenciar, por encima de todo, la relación entre los países ibéricos y América Latina.</p>
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		<title>McLuhan, Jobs y la Cumbre Iberoamericana</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/37697/mcluhan-jobs-y-la-cumbre-iberoamericana/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2011 19:24:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Enrique V. Iglesias</strong> es secretario general iberoamericano (EL PAÍS, 26/10/11):</p>
<p>Cuando falleció, a primeros de este mismo mes, ese mago de la tecnología que fue Steve Jobs, no pude sino recordar a aquel otro gran visionario que, en los años sesenta, nos adelantaba que la aldea sería global, que íbamos de cabeza hacia &#8220;la sociedad de la información&#8221; y que, en fin, nos explicaba cómo el medio era en realidad el mensaje.</p>
<p>Apenas medio siglo después, y sin olvidar la aportación teórica y práctica de tantos otros, simplifico diciendo que desde las predicciones de Marshall McLuhan hasta las aplicaciones &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37697/mcluhan-jobs-y-la-cumbre-iberoamericana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Enrique V. Iglesias</strong> es secretario general iberoamericano (EL PAÍS, 26/10/11):</p>
<p>Cuando falleció, a primeros de este mismo mes, ese mago de la tecnología que fue Steve Jobs, no pude sino recordar a aquel otro gran visionario que, en los años sesenta, nos adelantaba que la aldea sería global, que íbamos de cabeza hacia &#8220;la sociedad de la información&#8221; y que, en fin, nos explicaba cómo el medio era en realidad el mensaje.</p>
<p>Apenas medio siglo después, y sin olvidar la aportación teórica y práctica de tantos otros, simplifico diciendo que desde las predicciones de Marshall McLuhan hasta las aplicaciones de Steve Jobs nuestra vida ha cambiado de arriba abajo.</p>
<p>En un alarde de sintetizar (pero no sin cierto fundamento), en las facultades de Ciencias de la Información de todo el mundo empezó a decirse que &#8220;lo que no se comunica, no existe&#8221;.</p>
<p>¿Y qué tiene que ver todo esto con la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno? Pues que la adopción de las nuevas tecnologías y la necesidad, siempre permanente, de renovar nuestro compromiso con el sistema democrático, nos han hecho tomar dos grandes decisiones. Primero, con el espíritu de rendir cuentas a nuestros pueblos, comunicar mejor qué hacemos antes, durante y después de las cumbres. Segundo, fomentar la participación de la gente, sobre todo de los jóvenes, con el claro objetivo de que las cumbres no se hagan solo para los ciudadanos sino también con los ciudadanos.</p>
<p>Planteo estas cuestiones cuando faltan apenas días para que se celebre en Asunción del Paraguay (28 y 29 de octubre) la XXI Cumbre de los 22 países latinoamericanos. Y aunque sea así, a vuelapluma, permítanme destacar que cuando en el mundo, casi siempre con razón, abunda el escepticismo sobre los resultados de tanta reunión a alto nivel, en el caso de este gran foro iberoamericano todos los años aumenta el número de países y de organizaciones internacionales que pide participar en nuestras cumbres en calidad de observadores.</p>
<p>Volviendo a las lecciones aprendidas desde McLuhan hasta Jobs (y tantos otros más en el camino, insisto), hemos aprendido a utilizar las nuevas tecnologías de la información para sacar las cumbres a la calle, para comprometer e involucrar a la ciudadanía en un esfuerzo que será tanto más eficaz cuanto sea de todos.</p>
<p>La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), que me honro en dirigir, ha promovido este año alguna iniciativa interesante junto a la Universidad de Salamanca. En el marco de un proyecto que llamamos <em>Ciudadanía 2.0,</em> hemos organizado talleres en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, España y Uruguay, grupos de trabajo en los que han participado medio centenar depersonas. Todas ellas, jóvenes en su mayoría, debatieron sobre el tema central de la cumbre: <em>Transformación del Estado y el desarrollo.</em> Quinientas personas se veían las caras, pero miles y miles más compartían sus discusiones a través de Internet.</p>
<p>También lanzamos el proyecto www.ciudadania20.org junto a las redes sociales más importantes: Facebook, YouTube, Orkut, Twitter, etcétera. No me sorprende que la participación más activa haya venido de jóvenes de entre 18 y 34 años, ni que de ellos haya, aproximadamente, un 50% de hombres y otro tanto de mujeres.</p>
<p>Estas aportaciones no caerán en saco roto: hemos preparado un documento de recomendaciones que será entregado a los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre de Asunción.</p>
<p>Para terminar con este proyecto, hicimos una gran encuesta iberoamericana para saber qué opinaban los ciudadanos sobre la reforma del Estado en cada uno de sus países; celebramos un Seminario de Jóvenes Investigadores y un Concurso de Ensayos sobre este tema central de la cumbre. En el seminario se seleccionó la mejor ponencia, que resultó ser del argentino Guido Zack, y en el concurso, el ganador fue el mexicano José Luis Resendiz. Ambos han sido invitados a la cumbre como observadores.</p>
<p>Todavía es prematuro, desde luego, hablar de una <em>Cumbre Iberoamericana 2.0,</em> pero llegará el día en que el papel ya no circule ni en las comisiones ni en el plenario y en que nuestros dirigentes trabajen sobre propuestas concretas que les han puesto los ciudadanos encima de la mesa.</p>
<p>Por lo demás, la cumbre de Asunción se celebra en el contexto de una crisis que ha afectado seriamente a nuestros países en Europa, sobre todo Portugal y España. Ambos pueden beneficiarse de su relación, no ya histórica, que también, sino económica y comercial, invirtiendo y recibiendo inversiones de América Latina. Una América Latina que, por cierto, ha sabido capear el temporal gracias, sobre todo, a su buen manejo de la macroeconomía y a sus exportaciones, con buenos precios, de materias primas, esos recursos que son tan abundantes en nuestra región como necesarios para los países emergentes (quizá mejor <em>emergidos),</em> entre ellos esa China que va camino de convertirse en la primera potencia económica del mundo.</p>
<p>En la XXI Cumbre se va a hablar, <em>grosso modo,</em> de cómo hacer más eficaz al Estado, de cómo nos comprometemos con un ambicioso pacto fiscal que equilibre los ingresos en nuestros países, de cómo dotarnos de una administración civil donde impere el mérito sobre el clientelismo, de cómo el Estado necesita establecer una nueva relación con los Gobiernos locales y, por supuesto, tener una vinculación más intensa y regulada con el sector privado para acometer el gran desafío de las inversiones que reclama el desarrollo.</p>
<p>Esto último es, para mí, todo un axioma: mejor Estado y mejor Mercado. Quiero decir: aceptemos la mano invisible de un mercado ágil y transparente pero fortalezcamos la mano visible de un Estado que, además de regular el funcionamiento de los mercados, asegure la equidad y la justicia social. Y para que este Estado sea fuerte, habremos de transformarlo con los medios políticos a nuestro alcance. Porque esta reforma está vinculada al paradigma de desarrollo que queremos para nuestros pueblos. Este es el tema que centrará los debates de la cumbre de Asunción, dos días que culminan el trabajo de todo un año, en el que coordinadores nacionales, responsables de cooperación, ministros y funcionarios de todos los países han ido preparando, junto a la SEGIB, las propuestas que se vayan a someter a los jefes de Estado y de Gobierno.</p>
<p>Un apunte final para expresar mi convicción de que la crisis, sin duda telón de fondo de la cumbre, será larga y tendrá -ya está teniendo- serios costes sociales para (como siempre) los más desfavorecidos, de entre los cuales están millones de jóvenes que, aun preparados, no encuentran su primer empleo. Pero saldremos de ella. Y lo haremos tanto más pronto cuanto más rápido se tomen medidas eficaces. Para ello hace falta, hace mucha falta, más coordinación entre Estados Unidos y Europa. También menos división y más decisión en el seno de la Unión Europea. Unos y otros deben saber que con una América Latina no autocomplaciente y atenta a los riesgos que puede depararnos el futuro se puede contar.</p>
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		<title>Cumbres sí, cumbres no</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Dec 2010 22:12:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti,</strong> ex presidente de Uruguay, abogado y periodista (EL PAÍS, 21/12/10):</p>
<p>A cada cumbre presidencial le persigue siempre un debate donde  normalmente lo anecdótico supera a lo histórico. Que tal presidente fue,  que tal otro no vino, que el otro se peleó&#8230; Y, por supuesto, las  Cumbres Iberoamericanas siempre arrastran el debate de porqué no  hacerlas cada dos o tres años, razonamiento que suele formularse luego  de pasar la lista de asistencia, que -obviamente- siempre registra tres o  cuatro ausencias en sus 22 miembros.</p>
<p>En otros tiempos, el tema siempre era Fidel y su llegada  espectacular, normalmente &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32654/cumbres-si-cumbres-no/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti,</strong> ex presidente de Uruguay, abogado y periodista (EL PAÍS, 21/12/10):</p>
<p>A cada cumbre presidencial le persigue siempre un debate donde  normalmente lo anecdótico supera a lo histórico. Que tal presidente fue,  que tal otro no vino, que el otro se peleó&#8230; Y, por supuesto, las  Cumbres Iberoamericanas siempre arrastran el debate de porqué no  hacerlas cada dos o tres años, razonamiento que suele formularse luego  de pasar la lista de asistencia, que -obviamente- siempre registra tres o  cuatro ausencias en sus 22 miembros.</p>
<p>En otros tiempos, el tema siempre era Fidel y su llegada  espectacular, normalmente precedida del anuncio de un atentado contra su  vida que se temía, según indicios secretos. Ahora algo parecido ocurre  con Chávez, sus discursos iracundos y su permanente obsesión de  enarbolar un arcaico antiyanquismo.</p>
<p>Pasado el cernidor de esas  imágenes folclóricas, la pregunta es el sentido de esas reuniones. Y la  respuesta es que una vez por año felizmente se congrega una comunidad  internacional, como expresión de una identidad cultural de creciente  presencia en el mundo. El idioma español, sin ir más lejos, avanza en  Estados Unidos y en Europa como segundo idioma y ya es de por sí una  formidable industria cultural. Somos países que hablamos igual, como  consecuencia pensamos igual, nos reconocemos en parecidas sensibilidades  y más allá de la enriquecedora diversidad que generan la geografía y la  historia, nos asumimos como parte de lo mismo. Esta identidad cultural  está en la base, a su vez, de una presencia política muy importante. La  democratización de España y Portugal, primero, y de América Latina,  luego, se singularizó como un relevante hecho histórico; no es casual,  por lo mismo, que así lo haya reconocido el G-20 con una representación  importante.</p>
<p>Esta circunstancia enriquece a América Latina, que no  queda reducida a margen de Occidente sino que luce como actora de una  cultura occidental presente en los dos lados del Atlántico. Al mismo  tiempo fortalece a una España que integra Europa como cabeza de una  civilización y no solo a título de Estado nacional.</p>
<p>De esta ola de  aproximación es que resultó la formidable presencia económica de la  empresa española en América, inversora primera en muchos países -como  Argentina, por ejemplo- e inversora segunda o tercera en el resto. Hoy,  con una América Latina creciendo, especialmente en el Sur, España se  encuentra ante la evidencia del acierto de la estrategia de expansión de  los capitanes de empresa que en su tiempo se resolvieron a asumir  nuestro riesgo. Es notorio que los bancos y algunas grandes empresas han  encontrado en nuestro hemisferio las ganancias que la crisis europea  les negó. Este es un hecho particularmente relevante, como lo es -a la  inversa- que la competencia que plantearon en nuestro medio fue  fundamental para nuestro proceso de modernización. Y ello reza tanto  para la banca como para la telefonía, la energía, la construcción, la  editorial, el turismo, la hotelería y hasta la vitivinicultura. Es  cierto que algunas de esas empresas han vivido ingratos atropellos  sesentistas en Venezuela o Bolivia, pero también han tenido jugosas  compensaciones en Brasil, Argentina, Chile, Perú y México.</p>
<p>Todo lo  cual nos habla de una entidad real, que ha logrado mayor eficacia para  proyectarse desde que se instaló la Secretaría General Iberoamericana  (SEGIB). El plan sobre educación que se aprobó en Mar del Plata es un  ejemplo bien concreto de ese esfuerzo, porque cada país identificó sus  metas, se encontraron 11 objetivos comunes, se avaló el costo del  conjunto que fue de 100.000 millones de dólares en la década y como  algunos países carecen de recursos se creó un Fondo que ya arrancó con  no despreciables 3.000 millones de donaciones. Si no existiera la  Organización Iberoamericana de Educación y la SEGIB no coordinara los  esfuerzos y los mandatarios no se comprometieran, nada de esto  existiría. Como no existiría un código de seguridad social común que les  ha permitido arreglar su vejez a miles de personas que han transitado  su vida por nuestro espacio geográfico.</p>
<p>Es verdad que hay  demasiadas cumbres y que la burocracia internacional las vive  inventando. Las cancillerías deberían hacer algo para detener esa  avalancha de megaorganizaciones las más de las veces apenas  publicitarias. Este no es el caso y el Rey, que siempre lo ha sentido  así, ha resultado fundamental para mantener vivo este espacio. Por  cierto, todos los presidentes le han acompañado en ese entusiasmo y  basta advertirlo cuando esta es la vez primera que -por razones harto  explicables- falta el jefe de Gobierno español. Las cumbres, entonces,  no son turismo rentado. Ni una reunión vacía. Incluso son necesarias  hasta para procesar diferencias, como ha ocurrido ahora con una condena a  Estados Unidos que alentó el presidente ecuatoriano, con apoyo del eje  bolivariano, y terminó en la nada por una línea de sensatez que esta vez  encabezaron la presidenta argentina y un Lula que vivió su despedida  con lágrimas y aplausos, transformado ya en un <em>Pelé</em> de la popularidad política.</p>
<p>Razón  por la cual sigo creyendo que más vale seguir como vamos. Y que sería  muy frustrante imaginar que quienes hablamos español ni siquiera podamos  reunirnos una vez por año en la persona de nuestros mayores apoderados.</p>
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		<title>Desde el trans-atlántico</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 10:50:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti</strong>, ex presidente de Uruguay. Es abogado y periodista (EL PAÍS, 05/12/07):</p>
<p>La Cumbre de Santiago ha sido un mal sueño para los latinoamericanos. Nos ha mostrado como un espacio de Occidente que aspira a ser Primer Mundo pero arrastra aún la pesadilla histórica del caudillismo populista, antiliberal y ramplón.</p>
<p>En un gran momento económico que nos permite a todos crecer, la configuración del espacio iberoamericano nos ha reintegrado como conjunto a una gran civilización, cuya lengua está presente tanto en Europa como en Estados Unidos. Hay quienes no entienden el valor de esta construcción y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17919/desde-el-trans-atlantico/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti</strong>, ex presidente de Uruguay. Es abogado y periodista (EL PAÍS, 05/12/07):</p>
<p>La Cumbre de Santiago ha sido un mal sueño para los latinoamericanos. Nos ha mostrado como un espacio de Occidente que aspira a ser Primer Mundo pero arrastra aún la pesadilla histórica del caudillismo populista, antiliberal y ramplón.</p>
<p>En un gran momento económico que nos permite a todos crecer, la configuración del espacio iberoamericano nos ha reintegrado como conjunto a una gran civilización, cuya lengua está presente tanto en Europa como en Estados Unidos. Hay quienes no entienden el valor de esta construcción y menosprecian las cumbres, pese a que ellas dan la ocasión de ocupar un espacio internacional que nos importa, tanto a España y Portugal como a nosotros. Naturalmente, si lo que ofrecemos es la imagen iracunda del subdesarrollo en estado puro, con la grosería en el estilo y el desprecio a los códigos institucionales, todo se trastoca. El desafío es que la hierba mala no se coma a la buena.</p>
<p>Como siempre en estos casos, el tema ha dado mérito a los esquemas más simplificados. Desde el elogio al falso anti-imperialismo del presidente venezolano, cuyo país vive de venderle petróleo a Estados Unidos, hasta un españolismo trasnochado, que con rostro de dignidad herida ubica al Rey y al propio presidente Zapatero en el rincón derecho de un imaginario ring nacionalista.</p>
<p>En una mirada desde este lado del Atlántico, registramos, una vez más, la incomodidad de los planteos del presidente venezolano, dirigidos a la televisión, del mismo modo que antes adolecíamos de los de Fidel Castro, más serios pero igualmente productos de mercadeo, invariablemente construidos sobre el anuncio de un plan siniestro para atentar contra su vida que prologaba toda cumbre. Este ha sido el lastre que ha debido sobrellevar este navío en sus 17 años de navegación.</p>
<p>Lo peor sería que la intemperancia de los intemperantes debilitara la Comunidad Iberoamericana. Desnudado el mal, ese formidable espacio democrático debe preservarse más que nunca, porque es de los pocos lugares donde el diálogo político puede abordar el debate institucional e intentar que escuchen algo distinto los que sólo están acostumbrados a recibir elogios hijos del miedo o la prebenda.</p>
<p>Se trata, entonces, de seguir adelante con el trabajo e incluso no desmayar en el esfuerzo de que el Bicentenario de la independencia latinoamericana sea un gran motivo de reflexión sobre el presente y el futuro, a la luz de un movimiento liberal que alumbró en América con ese proceso y en España con las Cortes de Cádiz. Fue ese un gigantesco empeño, lleno de luces y sombras, seguido luego por dos siglos de vida republicana que ya van siendo tiempo suficiente para que no sigamos echando culpas hacia atrás y nos preguntemos qué estamos haciendo hoy mismo con los fabulosos ingresos del petróleo, la soja o la carne.</p>
<p>El episodio en sí no deja de ser un episodio. Aunque ejemplarizante, porque el presidente del Gobierno español dio una lección de institucionalidad, al demostrar que todos tienen derecho a hablar, aunque nadie el de trasladar al ámbito internacional contenciosos particulares y mucho menos insultar a quienes han sido miembros de esas cumbres como presidentes de democracias. En cuanto a la reacción del Rey, que tanto se ha zarandeado, ha testimoniado su dimensión en el escenario iberoamericano y mundial: la misma reacción y las mismas palabras, en otra boca, no habrían pasado de cuatro líneas en una crónica humorística. Que él ha arriesgado no hay duda; que ha empeñado su investidura en un episodio que lo somete al juicio general, tampoco hay duda. Pero el hecho es que él y sólo él podía alguna vez decir lo que todo el mundo piensa de esos alardes retóricos desbordados en que el presidente Chávez incurre, abusando de la paciencia del conjunto, fatigada de oír los mismos eslóganes una y otra vez.</p>
<p>No es la primera vez que don Juan Carlos se sale de los cánones protocolarios para ayudar a la institucionalidad democrática, las más de las veces impensadamente, como en el caso. España, sin ir más lejos, lo sabe por el <em>tejerazo,</em> pero nosotros también, porque cada vez que llegó a un país latinoamericano sacudió a la opinión con un fogonazo de libertad. Puedo recordar, simplemente, que en Montevideo, cuando estábamos impedidos de hacer política, vino de visita en plena dictadura y nos recibió a todos los dirigentes de los partidos en la Embajada española, en cuya puerta se congregó una multitud cuando se enteró del gesto. Esa tarde de un otoñal 21 de mayo de 1983, el Uruguay democrático volvió a vibrar y todos los actos protocolares del gobierno <em>de facto,</em> quedaron aplastados debajo de ese episodio resonante.</p>
<p>Por cierto el Rey no ha abusado de su investidura ni de su prestigio empeñándose en esos gestos de un modo banal, pero tampoco se ha resignado a ser un adorno en la liturgia del Estado. Así es que ha crecido su figura, así es que ha logrado ser quien es, a esta altura un patrimonio común: para España, como garante de su unidad e institucionalidad democrática; para Latinoamérica, como mensajero de la libertad y buque insignia de una civilización hispanoparlante que, paso a paso, amplía su espacio en el mundo contemporáneo.</p>
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		<title>El respeto a la palabra</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Dec 2007 19:22:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ricardo Lagos</strong> es ex presidente de Chile, presidente del Club de Madrid (EL PAÍS, 03/12/07):</p>
<p>Hay que asumirlo. Como pocas veces, la política en el continente latinoamericano está siendo afectada por un torbellino de palabras. Parece que se nos hubiera olvidado contar hasta diez y resuenan las altisonancias por encima de las fronteras. Estamos perdiendo, precisamente, la oportunidad de comunicarnos con las certezas que nos otorga un idioma común.</p>
<p>El lenguaje ha sido un elemento fundacional de muchas asociaciones regionales en nuestro planeta. A lo largo de la historia, la lengua -esa condición central en el entendimiento entre los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17875/el-respeto-a-la-palabra/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ricardo Lagos</strong> es ex presidente de Chile, presidente del Club de Madrid (EL PAÍS, 03/12/07):</p>
<p>Hay que asumirlo. Como pocas veces, la política en el continente latinoamericano está siendo afectada por un torbellino de palabras. Parece que se nos hubiera olvidado contar hasta diez y resuenan las altisonancias por encima de las fronteras. Estamos perdiendo, precisamente, la oportunidad de comunicarnos con las certezas que nos otorga un idioma común.</p>
<p>El lenguaje ha sido un elemento fundacional de muchas asociaciones regionales en nuestro planeta. A lo largo de la historia, la lengua -esa condición central en el entendimiento entre los seres humanos-, ha sido un elemento de cohesión y de construcción de espacios con identidad. En cierta forma, es lo que ha buscado la Commonwealth Británica o la Francofonía, como lo demostró su reciente reunión en Laos.</p>
<p>Y entre nosotros las lenguas española y lusitana han dado origen a un espacio cultural de una profundidad innegable. En el mundo no existe una cantidad de países que compartan historia, símbolos, ideas, literatura, canciones y también esperanzas, como ocurre en el hoy llamado espacio iberoamericano. Por eso se echó a andar la Comunidad Iberoamericana, donde los de aquí podemos ser un poco más fuertes por tener una conexión a Europa desde los fundamentos comunes con la península Ibérica, como también España y Portugal pueden hablar con voz más potente en el reordenamiento internacional por su ligazón natural con la América Latina. En un mundo global el lenguaje común se convierte en un patrimonio a cuidar.</p>
<p>En democracia, desde la polis griega, es el verbo lo esencial. El diálogo entre opiniones diversas otorga la legitimidad a la decisión final, más aún si las razones entregadas no van impregnadas del afán de vencer, sino de convencer. Ningún demócrata puede tenerle miedo a las diferencias y al debate. La confrontación de ideas enriquece, pero el primer requisito para procesar nuestras diferencias es el respeto que nos debemos todos, los unos a los otros, y este respeto se expresa a través de la forma como somos capaces de dialogar.</p>
<p>Si este respeto es determinante en la vida política del interior de una nación, con mayor razón el respeto y la práctica del diálogo cabe esperarlos entre representantes de países diversos, cuando éstos concurren voluntariamente a un debate común. Claro, un líder puede sacarse el zapato y golpear su pupitre cuando otro habla, como una vez ocurrió en Naciones Unidas. Pero no son las maneras ni los ritos tácitamente acordados. Y cuando ellos se rompen, generan situaciones como las registradas en la última Cumbre Iberoamericana. Fue precisamente el no respeto al sentido de las palabras lo que produjo un gran daño al logro político alcanzado. En la víspera, como resultado del diálogo se había aprobado un importantísimo consenso en torno al tema de la cohesión de nuestras sociedades, pero éste fue opacado como resultado de la sinrazón subyacente en el no respeto básico del diálogo.</p>
<p>Es lamentable porque los resultados de la Cumbre fueron importantes. Podemos tener distintas opiniones entre nuestros gobiernos sobre cómo se logra la cohesión social: se dirá que es más fácil hacerla en unas condiciones que en otras; habrá quienes argumenten la urgencia de crecer primero para después discutir cómo distribuimos el propósito de ese crecimiento; pero también se querrá que no sean sólo las leyes del mercado las determinantes en el devenir de nuestras sociedades; como también se dirá que para crecer es necesario primero invertir y para invertir se requieren reglas claras, bien definidas, un Estado de derecho, entre otras condiciones. Puede haber opiniones discrepantes sobre estos temas, pero eso no significa negarnos al diálogo con el respeto que cada uno de los participantes se merece.</p>
<p>En una Cumbre como ésta cada uno representa a su sociedad, a su país, a su sistema democrático y de gobierno, al de él y al de los antecesores. Y por lo tanto hay que ser extremadamente cuidadoso y a ratos nos olvidamos de ello. Un olvido capaz de sembrar situaciones tan complejas y difíciles como las vividas al final de esa cita. Si no respetamos las palabras, las palabras dejan de tener sentido y cuando ello ocurre se está a un paso de la violencia.</p>
<p>No hace mucho, Saramago lo dijo con mucha sabiduría. &#8220;Hoy existe una especie de desprecio por esa cosa tan sencilla que antes era hablar con propiedad. Cuando yo era obrero, siempre tenía las herramientas limpias y en buen estado. No conozco una herramienta más rica y capaz que la lengua. Y esto no significa que hay que ser elegante en la dicción. Hablar bien es una señal de pensar bien&#8221;.</p>
<p>Es lamentable que algo tan elemental se olvide. Más aún cuando algunos asumen los medios de comunicación como la forma de relacionarse entre los Estados. Una retórica política hecha desde los medios y para los medios. Con el mayor respeto para éstos, la diplomacia requiere de diálogo discreto y a ratos ese diálogo debe ser reservado para que fructifique. Ello si buscamos ser capaces de convencer y no vencer. Se vence normalmente con la fuerza, se convence normalmente con las palabras y la razón.</p>
<p>Detrás de todo ello también está la sabiduría de saber escuchar. Como muy bien lo dijo Bolívar, &#8220;el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males&#8221;. Ahí está la clave del desarrollo del ser humano a lo largo de su historia. Aprendamos del pasado. Es hora de poner atención en el respeto de las palabras, las propias y las del otro.</p>
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		<title>¿No deberíamos todos hacer bien los deberes?</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Nov 2007 22:50:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Blanca Vilà</strong>, catedrática de Derecho Internacional Privado, UAB (EL PAÍS, 23/11/07):</p>
<p>Una vez pasados los días y hechas múltiples valoraciones sobre el célebre incidente diplomático, la XVII Conferencia Iberoamericana de Santiago de Chile sobre Cohesión Social en Iberoamérica, así como los seminarios paralelos que la precedieron, debería merecer que le dedicáramos nuestra atención. No sólo debido al país y el momento del encuentro, el Chile de Michèle Bachelet en una etapa en que a Latinoamérica se le plantea el reto de un modelo de desarrollo cohesionado, sino por el propósito de la Conferencia, la cohesión social, y el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17729/no-deberiamos-todos-hacer-bien-los-deberes/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Blanca Vilà</strong>, catedrática de Derecho Internacional Privado, UAB (EL PAÍS, 23/11/07):</p>
<p>Una vez pasados los días y hechas múltiples valoraciones sobre el célebre incidente diplomático, la XVII Conferencia Iberoamericana de Santiago de Chile sobre Cohesión Social en Iberoamérica, así como los seminarios paralelos que la precedieron, debería merecer que le dedicáramos nuestra atención. No sólo debido al país y el momento del encuentro, el Chile de Michèle Bachelet en una etapa en que a Latinoamérica se le plantea el reto de un modelo de desarrollo cohesionado, sino por el propósito de la Conferencia, la cohesión social, y el método a él asociado, la acción estructural. Ésta es una conclusión que se ha venido proponiendo en las reuniones paralelas: más institucionalización, más capacidad presupuestaria para la cohesión, más control judicial, más transparencia.</p>
<p>Vayamos por partes. En primer lugar, el momento: Iberoamérica está en una encrucijada. La región está creciendo en muchos casos a tasas superiores al 5%, y en varios países, como Chile, se trata de un crecimiento sostenido desde largos años. ¿Pero va acompañado el crecimiento de otros resultados positivos? Veamos: la inversión extranjera en la región ha disminuido, o no ha aumentado a buen ritmo, y la fractura social se ha ido profundizando, aumentando la exclusión. Nunca como ahora los pobres son tan pobres.</p>
<p>Los países iberoamericanos están en el mapa mundial con muchas opciones de futuro. Pero se encuentran en el momento en el que deben dar respuesta a la cuestión de qué modelo de desarrollo seguir. ¿Un modelo nacionalista, soberanista, radicalmente populista? ¿O un modelo de integración regional, abierto, compartido, resultado de un mercado con las debidas correcciones estructurales y un control visible?</p>
<p>Veamos el momento histórico en relación a España. En la década de los noventa las empresas españolas de grandes infraestructuras de energía, telecomunicaciones, transportes o construcción, así como los grandes servicios financieros, volaron a Latinoamérica a cumplir con una misión casi hasta entonces no asumida, envueltas también como estaban en la construcción democrática y europea de nuestro país. La misión de construir allí Estados modernos y abiertos, cooperando a ello por primera vez en la historia y haciendo de España una suerte de metrópoli económica.<em> </em>Plausible, hasta extraordinario; nada que decir sobre su salida y sobre su presencia. Pero lo que ni esas empresas ni las administraciones mencionaron entonces es que, haciéndolo, colateralmente escapaban -al menos durante un tiempo- al control <em>de iure y de facto</em> de su comportamiento económico, tantas veces monopolístico, acumulado durante las pasadas décadas en nuestro país. Un control exigible en el modelo europeo. Ni tampoco se dijo que algunas de ellas posiblemente apuraran hasta la última gota los mecanismos locales para la obtención de grandes contratos, mecanismos que no son siempre limpios.</p>
<p>En fin, España actuó más como metrópolis colonial que como transferente de experiencias<em>,</em> aquello que tan bien hicimos cuando fuimos un referente en transiciones democráticas y en elaboración de consensos, aguas pasadas. En cualquier caso, España, con excelente voluntad y mejor o peor suerte, propone hoy construcciones menos obvias pero más deseosas de resultados que aúnen desarrollo y cohesión económica y social.</p>
<p>Recordemos ahora el propósito y el método de la Conferencia: la cohesión social. Se dijo hace siglo y medio que &#8220;entre el fuerte y el débil, entre el rico y el pobre, la libertad oprime y la regla de derecho libera&#8221;. Se ha dicho que se puede perder una década de la mano de la pobreza y de la deuda, pero también de la riqueza si no se sabe utilizarla, si no se ajusta esta última a la realidad iberoamericana que nos muestra una estructura social de enormes desigualdades.</p>
<p>Hay que saber, de ambos lados del Atlántico, hacer los deberes, porque el crecimiento sin más no resuelve ningún problema si no va ligado a la cohesión social. Y aquí es donde reaparece nuestro país: si en algo la Europa comunitaria se muestra eficaz es en saber &#8220;tejer&#8221; nuestras sociedades civiles y económicas mediante su lenguaje estructurante y corrector. Y los dos países ibéricos, en particular una España descentralizada y multipolar, lo han sabido aprovechar.</p>
<p>Éste es el método a comunicar a Iberoamérica, trasladando nuestra reciente experiencia como destinatarios de esa acción, y no como metrópoli. Sólo así entendemos que la corrección de desigualdades mediante intervenciones financieras concertadas en un contexto de apertura de mercados es capaz de generar una suerte de círculo virtuoso en el seno de los procesos de integración que recurren a este tipo de instrumentos de solidaridad.</p>
<p>Desarrollando -junto a una mayor institucionalización y construcción jurídica seria- mayores recursos financieros, transparencia y visibilidad de esta acción y de las estructuras necesarias para ella, y construyendo unas políticas de responsabilidad social corporativa que ya están dando resultados eficientes también en términos económicos. Ése es el debate y no otro. Sólo así nuestro país sabrá estar a la altura en un momento en que, de este lado también, estamos ensimismados sin saber cuál es nuestro papel en el mundo. Sabiendo &#8220;mirar&#8221; así, sabremos &#8220;ver&#8221; al mismo tiempo qué modelo queremos para Europa y para España en ella.</p>
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		<title>El comandante y el Rey</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Nov 2007 19:47:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> (EL PAÍS, 18/11/07):</p>
<p>Es verdad que una imagen vale mil palabras y, una secuencia de imágenes, diez mil. El incidente que ha inmortalizado la sesión de clausura de la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, divulgado al mundo por las cámaras de televisión, dice más e ilustra mejor sobre el caudillo venezolano Chávez y congéneres, así como sobre las relaciones de España con América Latina, que decenas de sesudos ensayos.</p>
<p>Los mejores guionistas de Hollywood no lo hubieran hecho tan bien si querían abrir el espectáculo con la imagen -entre cómica y siniestra- de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17660/el-comandante-y-el-rey/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> (EL PAÍS, 18/11/07):</p>
<p>Es verdad que una imagen vale mil palabras y, una secuencia de imágenes, diez mil. El incidente que ha inmortalizado la sesión de clausura de la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile, divulgado al mundo por las cámaras de televisión, dice más e ilustra mejor sobre el caudillo venezolano Chávez y congéneres, así como sobre las relaciones de España con América Latina, que decenas de sesudos ensayos.</p>
<p>Los mejores guionistas de Hollywood no lo hubieran hecho tan bien si querían abrir el espectáculo con la imagen -entre cómica y siniestra- de un espadón tercermundista en plena acción. Interrumpiendo al presidente del Gobierno español que, tímidamente, se atrevía a recordar a los mandatarios latinoamericanos que &#8220;nacionalizar empresas no garantiza nada&#8221;, el comandante Hugo Chávez se apodera del micro y se dispara en insultos contra José María Aznar, quien alguna vez habría invitado a Venezuela a algo tan ignominioso como integrarse &#8220;al primer mundo&#8221;, propuesta fascista que el caudillo tropical rechazó, claro está, porque &#8220;somos humanos y los fascistas no son humanos. Creo que una serpiente es más humana que un fascista o que un racista&#8221;. La estupidez conceptual se enriquece si quien la emite se expresa con la vulgaridad del comandante Chávez y su gesticulación cuartelera. Hasta aquí nada que sorprenda, aunque, sí, mucho que entristezca y avergüence, si quien presencia la escena es latinoamericano y, sobre todo, venezolano.</p>
<p>Entonces, Rodríguez Zapatero pide la palabra a Michelle Bachelet -la presidenta de Chile dirige la sesión- y, extremando el respeto de las formas y buscando con verdadera angustia las palabras más prudentes, trata de dejar sentada su protesta por la &#8220;descalificación&#8221; que se ha hecho de un ex presidente &#8220;que fue elegido por los españoles&#8221;. Digo &#8220;trata de&#8221; porque, pese a sus educadas maneras, hasta en dos oportunidades es groseramente interrumpido de nuevo por Hugo Chávez, quien, como la presidenta Bachelet le ha cortado el micro, levanta virilmente la voz a fin de que ninguno de los presentes se libre de escucharlo. A estas alturas, el Rey de España, al que literalmente hemos visto demudarse y enrojecer a lo largo de toda esta escena sin poder ocultar la irritación que le produce, irrumpe con su contundente &#8220;¿Por qué no te callas?&#8221; que, por un instante, deja al soldadote de marras quieto y mudo, como sin duda le ocurría en el cuartel cuando su superior lo aderezaba de carajos. La presidenta Bachelet introduce un inesperado toque de humor al sugerir con meliflua voz a los presentes &#8220;que eviten los diálogos&#8221;.</p>
<p>Otro tercermundista y comandante entra en escena, esta vez un Daniel Ortega maltratado por los años con una calvicie acelerada y una panza capitalista, para desgañitarse atacando a España por los bombardeos de Estados Unidos contra Libia, por las supuestas depredaciones de Unión Fenosa y contra los embajadores españoles por conspirar contra el Frente Sandinista&#8230; hasta que el Rey de España se levanta y deja sentada su protesta abandonando la sesión.</p>
<p>La enseñanza más obvia e inmediata de este psicodrama es que hay todavía una América Latina anacrónica, demagógica, inculta y bárbara a la que es una pura pérdida de tiempo y de dinero tratar de asociar a esa civilizada entidad democrática y modernizadora que aspiran a crear las Cumbres Iberoamericanas. Esta será una aspiración imposible mientras haya países latinoamericanos que tengan como gobernantes a gentes como Chávez, Ortega o Evo Morales, para no mencionar a Fidel Castro. Que sean o hayan sido populares y ganaran elecciones no hace de ellos demócratas. Por el contrario, muestra la profunda incultura política y lo frágil que son las convicciones democráticas de sociedades capaces de llevar al poder, en libres comicios, a semejantes personajes. Ellos no asisten a las Cumbres a trabajar por el ideal que las convoca. Van a utilizarlas como una tribuna para internacionalizar la demagogia y las bravatas con que mantienen hipnotizados a sus pueblos y, por eso, esas Cumbres están condenadas al fracaso y al circo. Antes, la estrella indiscutible de ellas era Fidel Castro y sus espectáculos anti imperialistas, que enloquecían de felicidad a los gacetilleros amantes de escándalos. Ahora que Castro dejó de ser caudillo para convertirse en analista internacional -el único que en Cuba habla y despotrica con envidiable libertad- el histrión preferido de la prensa amarilla es Chávez, émulo y ventrílocuo de aquél.</p>
<p>Claro que hay otra América Latina, más decente, honrada, culta y democrática que la representada por estos energúmenos. Estaba allí, en esa sesión de clausura, invisible y muda, como siempre en estas ocasiones en la que los caudillos, hombres fuertes, &#8220;comandantes&#8221; y payasos se apoderan de las candilejas. ¿Por qué callan y se dejan ningunear y eclipsar de esa manera si ellos son infinitamente más respetables y dignos de ser escuchados que aquéllos? No sólo porque algunos están sobornados por los petrodólares que derrocha el venezolano a diestra y siniestra. A menudo lo hacen porque temen ser víctimas de las diatribas y descalificaciones de aquellos matones, que les pueden soliviantar a sus extremistas criollos y, también, aunque parezca mentira, porque ellos, que <em>sólo</em> son gobernantes civiles que tratan mal que bien o bien que mal de ajustarse a las limitaciones que les señalan las leyes y constituciones, se sienten mandatarios de segunda frente a esos dioses omnímodos que no tienen otro freno para sus excesos y bellaquerías que su soberana voluntad.</p>
<p>La salida del Rey de España tuvo la virtud de rasgar el velo de hipocresía que circunda las Cumbres Iberoamericanas a las que, en apariencia -no en la realidad- asisten jefes de Gobierno y de Estado dignos del mismo respeto y consideración. Falso de toda falsedad: el señor Chávez tiene unas credenciales que lo exoneran de toda respetabilidad civil y democrática, pues, el 4 de febrero de 1992, traicionó su uniforme y actuó con felonía intentando un golpe militar contra un Gobierno constitucional y legítimo en el que decenas de oficiales y soldados venezolanos murieron defendiendo el Estado de derecho. Levantarse contra un Gobierno constitucional es el peor crimen que pueda cometer un militar y por eso el comandante Chávez fue juzgado, condenado y enviado a la cárcel. Que en lugar de pasarse allí muchos años fuera amnistiado por el presidente Rafael Caldera y luego premiado por una mayoría de venezolanos con la Presidencia de la República no lo absuelve, sólo muestra hasta qué punto estaba turbado ese electorado que se dejó seducir por los cantos de sirena de un demagogo y que está ahora lamentándose amargamente de su error.</p>
<p>Lo absurdo, lo delirante de lo ocurrido en Santiago de Chile es que el comandante Chávez eligiera, para descargar sus iras y convertir en blanco de su mojiganga tercermundista, a España, un país cuyo Gobierno ha hecho esfuerzos denodados para llevarse en paz con él, e, incluso, echarle una mano internacionalmente cuando todo el Occidente democrático lo censuraba por sus atropellos a los derechos humanos y sus complicidades con las satrapías fundamentalistas.</p>
<p>¿Alguna otra enseñanza que sacar de todo esto? Que, como es evidente que a los tigres y a las hienas no se las aplaca con venias y sonrisas y echándoles corderos, conviene mucho más a un país democrático como España privilegiar en sus relaciones a países que representan la civilidad, la libertad, la legalidad, y con los que tiene la seguridad de una cooperación real y de largo plazo, que tratar por todos los medios de ganarse la amistad de quienes representan las antípodas de lo que, afortunadamente para los españoles, es hoy España. Ni la Cuba de Fidel Castro ni la Venezuela de Chávez merecen ser, hoy, los amigos dilectos del Gobierno español, y sí, en cambio todos esos discretos y esforzados gobiernos que, en el resto del continente latinoamericano trabajan por sacar a sus pueblos de esa barbarie del subdesarrollo que representan no sólo los bajos índices de crecimiento y las vertiginosas desigualdades de ingreso, educación y oportunidades, sino, también, la demagogia y la matonería políticas encarnadas en Ortega y Chávez que las televisiones de todo el mundo pusieron en evidencia en la clausura de la Cumbre Iberoamericana.</p>
<p>Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula <em>¿Por qué no te callas?</em> y cuya tonadilla y letra llueven sin tregua sobre mi computadora.</p>
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		<title>Enfado regio y preocupación real</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Nov 2007 22:52:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Savater</strong>, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 16/11/07):</p>
<p>Desde pequeño he tenido propensión -sea de modo optativo o voluntario, pero siempre fatal- a meterme en líos. Quizá por eso siento una cierta comprensión y hasta simpatía por quienes ocasionalmente incursionan en el mismo proceloso territorio: ¡bienvenidos al club! En el ya celebérrimo incidente de Santiago (ocurrió en Chile, recuerden ustedes, y no en YouTube, capital virtual del globalizado universo que habitamos), no puedo remediar inclinarme irracionalmente a favor de quienes allí más se liaron: es decir, el presidente Chávez y nuestro Rey. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17627/enfado-regio-y-preocupacion-real/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fernando Savater</strong>, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 16/11/07):</p>
<p>Desde pequeño he tenido propensión -sea de modo optativo o voluntario, pero siempre fatal- a meterme en líos. Quizá por eso siento una cierta comprensión y hasta simpatía por quienes ocasionalmente incursionan en el mismo proceloso territorio: ¡bienvenidos al club! En el ya celebérrimo incidente de Santiago (ocurrió en Chile, recuerden ustedes, y no en YouTube, capital virtual del globalizado universo que habitamos), no puedo remediar inclinarme irracionalmente a favor de quienes allí más se liaron: es decir, el presidente Chávez y nuestro Rey. En el contexto demasiado cauto y cancilleresco de la Cumbre, sus estentóreos tropezones me resultan más familiares y hasta tonificantes que la &#8220;lengua de madera&#8221; manejada por la mayoría de los demás.</p>
<p>Sin embargo, consideradas más objetivamente, hay poco que celebrar en ambas intervenciones. La más excusable es sin duda la del Rey, lógicamente caldeado por el comportamiento provocativo y grosero del insoportable Chávez, que más allá de otras consideraciones políticas es un pelmazo de marca mayor. Lejos de manifestarse con la arrogancia de quien se cree superior, el exabrupto de don Juan Carlos pecó más bien de excesivamente llano y coloquial: dijo lo que en cualquier asamblea de su comunidad le espeta un vecino a otro cuando se está poniendo borde y no deja hablar a los demás. Quizá fue el tuteo que empleó lo que puede chirriar más en algunos oídos iberoamericanos. En España el tratamiento de tú no sólo es una prerrogativa regia no reversible, sino un uso frecuentísimo entre colegas a todos los niveles (no digamos en el País Vasco, donde nos tuteamos <em>urbi et orbi</em> fraternalmente aunque nuestra fraternidad sea la de Caín y Abel), pero en varios países americanos es raro hasta entre parientes próximos. En cualquier caso, se trata de una reacción humanamente muy comprensible aunque poquísimo adecuada en lo institucional. Hasta ahora, el Rey había desempeñado un papel oficioso y casi paternal de cabeza histórica de la <em>Commonwealth</em> latinoamericana, lo que le permitía ejercer ocasionales labores útiles de mediación y arbitraje en algunos conflictos dentro de ella. Esa función será ya mucho más improbable, por no decir imposible, a partir de ahora. España pierde así una vía de influencia en América y América se queda sin una posible herramienta de conciliación democrática.</p>
<p>El indudable lío en que chapotea Chávez -sea o no consciente de ello- viene en realidad de más atrás y es mucho menos justificable. Por supuesto, como él mismo se encargó de recordar, es un jefe de Estado ni más ni menos que nuestro Monarca. Pero también es un demagogo (mucho más calculador y menos espontáneo de lo que creen quienes le juzgan superficialmente) que mezcla denuncias sociales razonables con un antiimperialismo de manual descatalogado. Como su retórica exige siempre un imperio opresor para encubrir la deficiencia de soluciones concretas a los problemas que señala, en los foros donde no está presente Estados Unidos -el Satán por antonomasia- revive el espectro de la España colonial y exterminadora para que no decaiga la furia tonante que de él espera su afición. De modo que Aznar no sólo es ya un fascista sino una fiera sanguinaria de apariencia humana. Esta recuperación de los dicterios zoomórficos recuerdan los felices tiempos en que los estalinistas tildaban a Sartre de &#8220;hiena dactilógrafa&#8221; y a los demás ni digamos. La verdad es que si alguien tiene un bagaje biográfico poco adecuado para tildar a nadie de &#8220;golpista&#8221; es el señor Hugo Chávez. Y tampoco está nada claro que le disgusten los aspectos más absolutistas e irresponsables de la monarquía: a juzgar por la reforma política que va a someter a referéndum próximamente (reelección indefinida, concentración en sus manos de los poderes económicos del país, plenos poderes para reprimir a la oposición o a los disidentes, partido único, etcétera), da la impresión de que aspira a convertirse no ya en un rey al modo parlamentario europeo actual, sino en un émulo de Luis XIV. Las recientes imágenes de sus pistoleros en la universidad persiguiendo a los estudiantes nos recuerdan a los más viejos episodios del pasado que desembocaron en la matanza de Tlatelolco. Ya veremos cómo acaba lo que tan mal camino lleva.</p>
<p>Lo verdaderamente más serio y triste de todo este asunto no es la supuesta &#8220;humillación&#8221; sufrida por España (¡cuánto patrioterismo barato segregamos a la menor provocación!), sino el fracaso de una cumbre iberoamericana que tenía como objetivo principal mejorar la condición social de tantas personas desfavorecidas y marginadas -doscientos y pico millones- en ese continente. El día que llegó a la reunión, Chávez dijo que no le gustaba el lema oficial &#8220;por la cohesión social&#8221; y que prefería hablar de <em>justicia.</em> Estoy de acuerdo con él -probablemente la España franquista o el actual Singapur son Estados bastante &#8220;cohesionados&#8221; y no me parecen modelos apetecibles-, pero siempre que aclaremos suficientemente la noción de justicia que manejamos. Porque la justicia no es solamente mejorar las estructuras sociales, los servicios públicos y la redistribución de riqueza (para todo lo cual es imprescindible una fiscalidad efectiva y alejada de recetas neoliberales), sino también recuperar una plena <em>justicia política</em> que asegure la participación de todos, evite los autoritarismos más o menos encubiertos y conceda a la oposición parlamentaria un reconocimiento que la redima de su actual condición de, digamos, deporte de riesgo. La justicia no es el ajuste de cuentas, como parece suponer el mandatario venezolano. En particular, la justicia en América Latina pasa primordialmente por luchar contra el cáncer peor de esas democracias, la <em>corrupción,</em> enquistado letalmente en México, Argentina y otros países pero ahora más presente que nunca en Venezuela: ahí tiene el presidente bolivariano una tarea que acometer en el tiempo que le deje libre su batalla contra el imperialismo&#8230; En la Cumbre desperdiciada, los Gobiernos progresistas pudieron demostrar que es posible una lucha coordinada por la justicia que no responde a la simpleza populista representada sobre todo por Chávez, aunque no por otros gobernantes tachados apresuradamente de &#8220;populistas&#8221; demagógicos desde la derecha sólo porque se preocupan prioritariamente de la cuestión social. Creo que el presidente Zapatero intentó decir algo en esta línea en su intervención anterior al rifirrafe tan comentado, pero lo hizo con un estilo cauteloso de imprecisión algo cantinflesca (quizá en otros momentos más privados tuvo ocasiones de mayor acierto).</p>
<p>Los objetivos de justicia a conseguir fueron bien expresados por la presidenta Bachelet en su notable discurso inaugural (lástima que luego como presidenta de las sesiones no demostrara el mismo tino). Y sin duda no son éstos asuntos que se resuelvan con demostraciones folclóricas indigenistas como las que abundaron en la cumbre alternativa: porque la cuestión estriba en tratar a los indígenas plenamente como a ciudadanos y no a los ciudadanos como a indígenas. Sobre todo, es preciso evitar una recaída en la tentación violenta y guerrillera de la vieja izquierda latinoamericana, de cuyo rebrote no faltan indicios ante la desesperante lentitud de las necesarias reformas sociales y políticas. Si entre el beaterío izquierdista europeo el culto de latría a Che Guevara, el Rambo bueno de los pobres, aún sigue vigente -como hemos comprobado hace poco- qué no será en regiones de América que no conocen como emblema de la democracia &#8220;moderna&#8221; más que las tarjetas de crédito y los campos de golf&#8230;</p>
<p>Si yo pudiera recomendar algo a quienes se preocupan de veras en nuestro país por los hermanos de Iberoamérica -de la que formamos parte, no lo olvidemos- les diría que leyesen <em>El olvido que seremos </em>(editorial Seix Barral), del buen escritor colombiano Héctor Abad Faciolince. No sólo es una obra bella y profundamente conmovedora, no sólo es una necesaria lección sobre temas hoy de moda entre nosotros como la educación cívica y la relación entre memoria personal y memoria histórica, sino también un insustituible testimonio de la lucha por la democracia, la razón ilustrada y la tolerancia en países que nos resultan tan próximos y queridos. Ahí verán ustedes cómo se genera y retroalimenta la violencia asesina, cuál ha sido el papel de la Iglesia católica y cuánto heroísmo han demostrado quienes durante tantos años lucharon sin armas contra las armas&#8230; y por la justicia. Cosas que siguen pasando, desdichadamente, y requiriendo nuestro compromiso, de modo que, sintiéndolo mucho, no podemos entretenernos más en rifirrafes pintorescos entre jerifaltes, sean más o menos respetables.</p>
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		<title>Corona y Constitución</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2007 21:13:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Marc Carrillo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UPF (EL PERIÓDICO, 14/11/07):</p>
<p>Los hechos acaecidos en la reciente cumbre iberoamericana de Chile obligan a una reflexión acerca de la posición constitucional del titular de la Corona. Porque no hay que perder de vista que la forma de gobierno basada en la monarquía parlamentaria ubica al Rey en una posición jurídico-constitucional en la que su persona es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Asimismo, sus actos están siempre refrendados por el presidente del Gobierno, los ministros, en su caso, y por el presidente del Congreso en la propuesta &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17598/corona-y-constitucion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Marc Carrillo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UPF (EL PERIÓDICO, 14/11/07):</p>
<p>Los hechos acaecidos en la reciente cumbre iberoamericana de Chile obligan a una reflexión acerca de la posición constitucional del titular de la Corona. Porque no hay que perder de vista que la forma de gobierno basada en la monarquía parlamentaria ubica al Rey en una posición jurídico-constitucional en la que su persona es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Asimismo, sus actos están siempre refrendados por el presidente del Gobierno, los ministros, en su caso, y por el presidente del Congreso en la propuesta de candidato a presidente del Gobierno tras las elecciones legislativas, para obtener la investidura parlamentaria. En su condición de símbolo de la unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica. Eso es lo que establece la Constitución (artículos 56 y 64).<br />
Todo ello conlleva a aquello tan tópico, pero del todo evidente, que es que el Rey reina, pero no gobierna. Es decir, que en el ejercicio de las funciones descritas, sus actos comprometen al Estado, pero la responsabilidad no le corresponde a él, sino a los cargos representativos, es decir, aquellos que han sido elegidos, a los que la Constitución asigna la función de refrendar lo que haga el Monarca. Esto es así porque dichos cargos (el presidente, los ministros), a diferencia del Rey, sí están sometidos a responsabilidad política ante el Parlamento. En consecuencia, los actos del Rey han de estar presididos por el cumplimiento de una regla no escrita en la Constitución, pero que se deduce directamente de la misma. Y no es otra que actuar con suma discreción y contención. Las razones son diversas, pero hay una básica: el Rey no responde de sus actos ante el Parlamento ni tampoco, obviamente, ante el electorado, porque no es elegido.<br />
Atendido el desarrollo de la fase final de la cumbre en Santiago, no parece que esta regla haya sido tenida en cuenta por el titular de la Corona. Lo cual no deja de sorprender, puesto que desde que su cargo quedó legitimado democráticamente por la Constitución de 1978, ha venido desarrollando adecuadamente sus funciones de jefe del Estado en una monarquía parlamentaria.</p>
<p>AL MARGEN DE consideraciones de otro orden, desde un punto de vista constitucional el incidente de Santiago no es una cuestión banal, porque se produce en el contexto de la política exterior del Estado. Y, además, en relación con un ámbito geográfico especialmente sensible como es la comunidad de estados de Iberoamérica. No hay que olvidar que la dirección de la política exterior le corresponde al Gobierno de turno, quien responde de ella ante las Cortes Generales y, en su caso, ante el propio electorado. Sin excepción de áreas geográficas, incluidos los países latinoamericanos.<br />
En el contexto de la acción diplomática, las fricciones y los conflictos forman parte de la propia naturaleza de las relaciones internacionales, una competencia exclusiva del Estado. Hacer frente a estos contenciosos tanto en las relaciones bilaterales como en las cumbres exige un especial tacto y demanda eso que la lengua italiana define como <em>finezza</em>. Por lo que explican las crónicas y se ha observado en la televisión, la sesión de la cumbre de Chile dio lugar a una serie de expresiones y valoraciones cuestionables por parte de algunos presidentes de repúblicas latinoamericanas, donde la finura no abundaba. Pero, seguramente, ello forma parte del guión de las relaciones internacionales. Para hacer frente a estas situaciones, es evidente que corresponde a quien ostenta por prescripción constitucional la dirección de la política exterior encontrar el tono más adecuado para defender los intereses del Estado. En este sentido, el presidente del Gobierno estuvo especialmente correcto.</p>
<p>EL PROBLEMA constitucional que ha puesto de manifiesto el incidente es el relativo al papel del monarca en este ámbito de las relaciones internacionales. Por más que formalmente la Constitución establezca que en ellas el Rey asume la más alta representación del Estado, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, es la propia norma constitucional la que dice que ello lo hará conforme a las funciones que la Constitución y las leyes le atribuyen. Y ello quiere decir que en esas funciones de orden simbólico, representativo y no ejecutivo, el Rey, si actúa y se expresa públicamente, lo ha de hacer acorde con el Gobierno. La consecuencia de ese acuerdo con el poder ejecutivo, del que el Rey no forma parte, es que el Monarca debe desaparecer del debate y la controversia políticas. Para eso ya están el Gobierno y sus ministros. El Rey ha de evitar el primer plano, ha de quedar al margen y por encima del debate partidista. En caso contrario, su posición constitucional resulta inadecuada. Es una lógica y obvia servidumbre de una institución como la monarquía, que por su propia razón histórica queda al margen del principio democrático.</p>
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		<title>El primer español</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2007 22:36:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Andrés Montero Gómez</strong> (EL CORREO DIGITAL, 13/11/07):</p>
<p>Alguien tenía que decirle a Hugo Chávez que se callara. Y tuvo que ser el Rey de España. El presidente venezolano estaba acusando de fascista al anterior presidente del Gobierno español mientras el actual se dirigía al auditorio de la Cumbre Iberoamericana de Chile. No lo hacía ni antes ni después, sino durante. Tras la voz de Zapatero, en un tono de mantra escocido, los presentes en la mesa escuchaban el soniquete de Hugo Chávez repitiendo que Aznar era un fascista. Imaginen los oídos de los presidentes y presidentas y jefes de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17587/el-primer-espanol/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Andrés Montero Gómez</strong> (EL CORREO DIGITAL, 13/11/07):</p>
<p>Alguien tenía que decirle a Hugo Chávez que se callara. Y tuvo que ser el Rey de España. El presidente venezolano estaba acusando de fascista al anterior presidente del Gobierno español mientras el actual se dirigía al auditorio de la Cumbre Iberoamericana de Chile. No lo hacía ni antes ni después, sino durante. Tras la voz de Zapatero, en un tono de mantra escocido, los presentes en la mesa escuchaban el soniquete de Hugo Chávez repitiendo que Aznar era un fascista. Imaginen los oídos de los presidentes y presidentas y jefes de Estado concurrentes al plenario iberoamericano, intentando discernir el discurso de ZP entre los exabruptos del revolucionario bolivariano.</p>
<p>Con toda probabilidad, nuestro monarca se arrepentiría de la reacción visceral y espontánea inmediatamente después de expresar la regañina al presidente venezolano. Estoy convencido de que el Rey de España habría querido dar marcha atrás al tiempo para tener una segunda oportunidad y no responder tan humanamente a la impertinencia, falta de modales e insultos del gobernante sudamericano. Nuestra realeza está exquisitamente entrenada en las formas y en los protocolos, tiene un medido concepto de los tiempos y de las fórmulas, verbales y no verbales, que son más adecuados para cada una de las situaciones en donde se desenvuelve su trabajo. Ni en privado el Rey deja de serlo y tanto la experiencia como una intachable ejecutoria pública respaldan un balance de comportamiento que, a los ojos de españoles y extranjeros, merece la calificación de impecable. Sin embargo, frente a la vulgaridad y matonismo de Hugo Chávez, el monarca español se comportó con la naturalidad con la que cualquier persona, sometida a los insultos y a la impertinencia y, probablemente, a otro tipo de afrentas ya acumuladas en la memoria por parte de alguien que se conduce con absoluta falta de respeto, habría respondido.</p>
<p>Es difícil embutirse veinticuatro horas durante toda una vida en el corsé de un rey. Una vez que se han automatizado patrones de comportamiento sobre la base de una profunda convicción personal de servicio, es más llevadero. La propia vida y la repetición de esquemas y situaciones se encargan de encarrilar la conducta. Hay que reconocer que nuestro Rey, seamos republicanos, monárquicos o indiferentes al modelo de Estado mientras éste sea democrático, se ha comportado siempre como un monarca que representaba aquellos valores que a cada español individual le hubiera gustado que decoraran la bandera emocional del sentir colectivo. De ese modo, España lleva muchos años instalada en el juancarlismo y, precisamente por ello, Juan Carlos I se ha preocupado por transmitir a su hijo esos códigos no genéticos de comunión con la población, de proximidad y de sentirse el primer español, no tanto en jerarquía como en visibilidad, no tanto en superioridad como en símbolo de convergencia de aquello que nos une más allá de lo que nos separa. Es bastante absurdo, por tanto, que quienes se desgañitan por mantener una anacrónica idea de España ataquen al mismo tiempo a un Rey moderno que encarna, habiendo participado en su renovación, los parámetros comunes de lo español o precisamente será por eso, porque Juan Carlos ha trascendido el concepto de la España rígida y de régimen antiguo para servirnos de reflejo de modernidad y unidad desde la diversidad.</p>
<p>Lo más grande del Rey es su normalidad. En tiempos en los que las monarquías constitucionales se han democratizado, nuestro monarca ha sabido conciliar lo más estático, tradicional y protocolario de las formas regias con la flexibilidad de la ciudadanía, con el dinamismo de lo español en el mundo. Hemos visto al Rey ejercer de primer español mientras lloraba ante el dolor de la muerte o ante la alegría de la vida. Le hemos contemplado en la espontaneidad interpersonal en su comunión con los suyos, con los españoles. Del mismo modo, nos ha confirmado su resistencia al totalitarismo, vistiéndose de todos los españoles para negar con una sola voz el asesinato de la democracia. Nos restaba verlo espontáneo manifestándose ante expresiones de matonismo escondidas bajo la inmunidad de la diplomacia. Ya lo tenemos también así.</p>
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		<title>Real censura</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2007 22:34:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Taibo</strong> (EL CORREO DIGITAL, 13/11/07):</p>
<p>Nuestros medios de comunicación -y, con ellos, claro, nuestros analistas políticos- han celebrado con unánimes elogios la respuesta que el Rey y el presidente del Gobierno españoles han dispensado a las declaraciones que vertió contra José María Aznar el presidente venezolano, Hugo Chávez. La única divergencia que al respecto se ha barruntado los últimos días atañe, por lo que parece, a la rapidez y la contundencia de la reacción de Rodríguez Zapatero, consideradas insuficientes por los portavoces del Partido Popular.</p>
<p>Sorprende tal grado de acuerdo cuanto que lo ocurrido en Santiago de Chile &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17585/real-censura/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Taibo</strong> (EL CORREO DIGITAL, 13/11/07):</p>
<p>Nuestros medios de comunicación -y, con ellos, claro, nuestros analistas políticos- han celebrado con unánimes elogios la respuesta que el Rey y el presidente del Gobierno españoles han dispensado a las declaraciones que vertió contra José María Aznar el presidente venezolano, Hugo Chávez. La única divergencia que al respecto se ha barruntado los últimos días atañe, por lo que parece, a la rapidez y la contundencia de la reacción de Rodríguez Zapatero, consideradas insuficientes por los portavoces del Partido Popular.</p>
<p>Sorprende tal grado de acuerdo cuanto que lo ocurrido en Santiago de Chile presenta aristas delicadas que -piensa quien firma estas líneas- deberían invitar a la prudencia. Creo, por lo pronto, que no somos pocos los que nos hemos sentido molestos ante la actitud asumida por el monarca español. Su decisión de reclamar, sin cortesía alguna, que Chávez guardase silencio encaja poco con los modales que -parece- cabe atribuir a un jefe de Estado de noble cuna. No acabo de entender esa universal celebración que, encuestas televisivas en mano, merecería entre el pueblo llano la descortés reacción del monarca. Y tampoco sé muy bien quién es Juan Carlos I -un responsable político, por cierto, no elegido por la ciudadanía- para determinar las reglas del juego en una cumbre latinoamericana. Ojo que tampoco sale bien parado el Rey en lo que hace a su decisión de abandonar la sala de reuniones cuando el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tenía a bien criticar el papel desempeñado en su país por algunas empresas españolas. Aunque semejante decisión ha sido interpretada en nuestros medios como producto del designio de no inmiscuirse en disputas entre los dirigentes de unos u otros Estados -un signo de encomiable prudencia-, el gesto con que Juan Carlos I inicia su retirada más bien revela un franco desprecio -una lamentable falta de educación- ante las palabras de Ortega.</p>
<p>Como quiera que no acostumbro a otorgar mayor relieve a desencuentros como los que acabo de mencionar, dejaré en el olvido todo lo anterior -incluida la patética observación de Rodríguez Zapatero en el sentido de que su obligación era acudir en socorro de un compatriota- para procurar el camino de lo principal. Es cierto que Chávez padece de una incontenible verborrea y que le iría mucho mejor si dejase de lado tantos adjetivos grandilocuentes en provecho de la enunciación serena, sin alharacas, de lo que quiere decir. No lo es menos, sin embargo, que resulta poco presentable que entre nosotros no se haya hecho hueco alguno para debatir, no los modales del presidente venezolano -hay que preguntarse, por cierto, qué habría ocurrido si éste se hubiese abstenido de calificar de «fascista» a Aznar-, sino el contenido preciso de unas acusaciones, las relativas al golpe de años atrás, que no resultan ser ni torpes ni, por desgracia, poco fundamentadas. Tampoco parece que hayamos entendido que uno de nuestros primeros deberes de civismo en relación con los males de la América Latina contemporánea es el que pasa por analizar puntillosamente, primero, lo que hacen tantas empresas españolas entregadas a la obtención del beneficio más descarnado y por esquivar, después, la tentación de ese barato nacionalismo que invita a defender &#8216;nuestros intereses&#8217; como si éstos se hallasen por encima de todo.</p>
<p>Y es que las formas de Chávez, reprobables por mucho que tengan el saludable efecto de romper el circuito vicioso de unas cumbres impregnadas por la retórica más hueca, configuran una anécdota menor en comparación con el debate que se nos hurta. Aunque, a título provisional, y en lo que afecta a lo que nos resulta más cercano, tiene uno que preguntarse qué pluralismo informativo es éste que se asienta, en uno de sus pilares fundamentales, en una censura tan real -en el doble sentido atribuible al adjetivo- como eficiente.</p>
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		<title>¿Cumbre u ópera bufa italiana?</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Nov 2007 22:32:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Horacio Verbitsky</strong>, periodista y escritor argentino (EL PERIÓDICO, 13/11/07):</p>
<p>La cumbre era iberoamericana pero más se pareció a una ópera bufa italiana. En el primer acto el uruguayo Tabaré Vázquez entonó empalagosas palabras sobre la hermandad rioplatense y luego abrazó al sorprendido presidente argentino. Moratinos sonreía complacido.<br />
Pero las cosas no eran lo que parecían. En la segunda escena, Kirchner supo que antes de comenzar su discurso, Vázquez había ordenado poner en marcha la pastera del escándalo sobre el río compartido y, solo en un aparte, clamó al cielo por semejante perfidia.<br />
El Gobierno español había pedido a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17584/cumbre-u-opera-bufa-italiana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Horacio Verbitsky</strong>, periodista y escritor argentino (EL PERIÓDICO, 13/11/07):</p>
<p>La cumbre era iberoamericana pero más se pareció a una ópera bufa italiana. En el primer acto el uruguayo Tabaré Vázquez entonó empalagosas palabras sobre la hermandad rioplatense y luego abrazó al sorprendido presidente argentino. Moratinos sonreía complacido.<br />
Pero las cosas no eran lo que parecían. En la segunda escena, Kirchner supo que antes de comenzar su discurso, Vázquez había ordenado poner en marcha la pastera del escándalo sobre el río compartido y, solo en un aparte, clamó al cielo por semejante perfidia.<br />
El Gobierno español había pedido a Vázquez que difiriera el anuncio hasta después de la reunión presidencial.</p>
<p>EN LA TERCERA escena la delegación uruguaya le pasó una esquela con la mala noticia por debajo de su puerta al facilitador Juan Yáñez Barnuevo, que cantó en una triste aria el final de su sueño con el premio Nobel de la Paz.<br />
Kirchner se contuvo para no responder a la provocación. Al concluir el acto solo agradeció los esfuerzos del Rey y se disculpó por la irrupción del conflicto en la cumbre multilateral. ¿Cómo manejarse con un niño caprichoso que patea los tobillos de un forzudo hermano mayor? Si le da un tirón de orejas es un grandote aprovechador, si le deja hacer, pasa por tonto. Kirchner prefiere lo segundo, por fortuna para todos nosotros.<br />
Con mayor sutileza se manejaron Chile, Bolivia y Perú, en las diversas escenas del segundo acto. También ellos tienen sus asuntos pendientes, secuelas de la guerra del Pacífico del siglo XIX, en la que Bolivia perdió su salida al mar y el Perú su provincia de Arica. Un tema que se insinuó sin desarrollarse fue el conflicto entre Evo Morales y Lula, por la situación de Petrobrás luego de la nacionalización del petróleo boliviano.<br />
En el tercer acto llegó el climax con el contrapunto entre Chávez, Rodríguez Zapatero, Daniel Ortega y el propio rey Juan Carlos.<br />
En abril, durante la convención en Filadelfia de la Heritage Foundation, el expresidente José María Aznar y su Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) instaron a &#8220;derrotar&#8221; al &#8220;socialismo del siglo XXI&#8221; promovido por Chávez. Pero una letra hace toda la diferencia. El intento de abril del 2002 no fue para derrotar al chavismo en las urnas sino para derrocarlo por las armas. Chávez respondió entonces que Aznar era un personaje de la calaña de Hitler, una exageración muy conveniente para que se perdiera de vista la enormidad de la propuesta.<br />
Aznar tiene una prosa rústica pero un pensamiento lineal. En vísperas de la cumbre se despachó desde Miami contra el populismo autoritario y el indigenismo radical, dos de las &#8220;nuevas amenazas&#8221; identificadas por los planificadores del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Esta vez Chávez lo llamó fascista. Es muy posible que una convención de historiadores o politólogos disienta con la definición. El fascismo fue un movimiento específico de un país determinado en un tiempo que ya feneció. Pero en cualquier caso, todos entendieron qué quería decir.<br />
Aun quienes consideran apropiado tal epíteto para definir al exlíder del PP no aprecian el sentido de la oportunidad de Chávez, quien no le creó un problema a Aznar ni a su amigo Bush sino a Zapatero y a Juan Carlos. Fue como terminar la escena disparándose un tiro en el pie. Al día siguiente, Mariano Rajoy redujo la cuestión a las amistades de Zapatero. Es un típico problema de comunicación, en este caso entre Rajoy y Chávez. ¿Cómo hacer para que Chávez se entere de que Zapatero es su amigo?<br />
El presidente del Gobierno respondió con serenidad y precisión a la tirada de Chávez, pero en la última escena el Rey pegó dos gritos e hizo mutis por el foro.<br />
Y aquí apareció en toda su magnitud el hiato cultural e histórico entre España e Iberoamérica. Por molesta que haya resultado la intervención del presidente venezolano, Chávez no es Esperanza Aguirre ni Jiménez Losantos, ni el Rey tiene autoridad sobre él para mandarlo a callar. Van a hacer dos siglos de la independencia de Venezuela y de la Argentina, que con la Confederación Helvética y los Estados Unidos estuvieron entre las primeras repúblicas de ese mundo occidental en cuyo nombre se siente autorizado a hablar el señor Aznar, acaso sintiendo todavía la mano sobre el hombro que el ranchero de Crawford le puso en las islas Azores.</p>
<p>MÁS ALLÁ de las legítimas discusiones de intereses, de los niveles de inversión de las empresas españolas en los países americanos, de sus niveles de rentabilidad y de las tarifas que autoricen sus gobiernos, las relaciones iberoamericanas son de interés para ambas partes. A nosotros nos ayudan a escapar del panamericanismo asfixiante que propone Washington, cuyo componente militar relega cualquier otro tema a segundo plano. A ustedes les singulariza en Europa como puente con la porción más afín del nuevo mundo, que es al mismo tiempo un mercado en acelerada expansión. Preservarlas requiere mayor serenidad, sin confundir una cumbre como la de Santiago con una emisión de Aló Presidente ni con una sobremesa en el Palacio Real.</p>
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		<title>La Cumbre Iberoamericana, otro tropiezo del Gobierno</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Nov 2007 22:48:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gustavo de Arístegui</strong>, diplomático y portavoz de Asuntos Exteriores del PP en el Congreso de los Diputados (EL MUNDO, 12/11/07):</p>
<p>El gravísimo incidente provocado por el presidente de Venezuela en la Cumbre Iberoamericana pone de manifiesto muy claramente la verdadera naturaleza del mandatario autoproclamado «bolivariano». El populismo y el histrionismo van siempre juntos y de la mano: los extravagantes discursos de horas y horas emulando al dictador Fidel Castro, las conexiones en cadena obligatorias, el discurso del azufre y el diablo en la Asamblea General de Naciones Unidas y, ahora, el esperpento de Santiago de Chile.</p>
<p>Hugo Chávez &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17576/la-cumbre-iberoamericana-otro-tropiezo-del-gobierno/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gustavo de Arístegui</strong>, diplomático y portavoz de Asuntos Exteriores del PP en el Congreso de los Diputados (EL MUNDO, 12/11/07):</p>
<p>El gravísimo incidente provocado por el presidente de Venezuela en la Cumbre Iberoamericana pone de manifiesto muy claramente la verdadera naturaleza del mandatario autoproclamado «bolivariano». El populismo y el histrionismo van siempre juntos y de la mano: los extravagantes discursos de horas y horas emulando al dictador Fidel Castro, las conexiones en cadena obligatorias, el discurso del azufre y el diablo en la Asamblea General de Naciones Unidas y, ahora, el esperpento de Santiago de Chile.</p>
<p>Hugo Chávez no tiene autoridad moral alguna para dar lecciones de democracia o para poner en cuestión con graves insultos el incuestionable compromiso democrático del ex presidente del Gobierno español, José María Aznar. El dirigente venezolano lleva diseñando desde que tomó posesión de la Presidencia de la República un régimen dictatorial, que ha ido instalándose en el poder absoluto de forma gradual y extraordinariamente bien concebida y planeada.</p>
<p>Ninguna de las medidas, reformas, declaraciones, persecuciones o políticas puestas en marcha son gratuitas o fortuitas, todas obedecen a ese plan de someter a los venezolanos a una férrea y brutal dictadura. La razón de hacerlo por etapas y de manera gradual es que conoce muy bien a su pueblo, que es un ejemplo de hambre de libertad en el mundo entero. Sabe, además, muy bien que el siglo XXI nada tiene que ver con los tiempos de la Guerra Fría, etapa que permitió establecer en Cuba una dictadura personal de corte estalinista y de excusa antiimperialista, aunque Castro también tardó algún tiempo (más bien poco) en desenmascarar la verdadera naturaleza de su brutal régimen.</p>
<p>En la Venezuela de Chávez ha dejado de existir la separación de poderes, todos están en las manos del caudillo y de sus partidarios. No hay ya verdadera libertad de expresión, la persecución a periodistas y a los medios de comunicación críticos es implacable y se utilizan todos los medios para someterlos o acallarlos -presión judicial, policial, fiscal, expropiaciones sumarias, detenciones sin juicio y hasta atentados que se disfrazan de problemas de seguridad ciudadana ordinaria-. Su Policía política, la DISIP, está asesorada por el temible G2 cubano. Ha politizado las Fuerzas Armadas, purgándolas de elementos afectos a la democracia y buscando en una interminable caza de brujas a quienes no sean incondicionales para expulsarles o encausarles. Los Círculos Bolivarianos y el Frente Francisco de Miranda se han convertido en los verdaderos matones del régimen, y se dedican a amedrentar y amenazar con una eficacia propia de las SA nazis, o de los camisas pardas del fascismo italiano. Las antidemocráticas reformas del régimen otorgarán poderes absolutos a Chávez y lo convertirán ya en un dictador sin careta.</p>
<p>El régimen populista de Chávez es una fusión perfecta entre la extrema derecha y la extrema izquierda; lo preocupante no es que ciertas izquierdas lo apoyen, sino que incluso lo hayan adoptado como líder de su causa, así como del antiimperialismo, del antilibre comercio, de lo antisistema, de la antiglobalización y de una interminable lista de antis, odios y enemigos a los que esas izquierdas revanchistas y huérfanas de la Unión Soviética añoran y han convertido en el eje central de sus vidas. Estas izquierdas radicales ven en el caudillo bolivariano el líder que les permitirá el desquite de su derrota en la Guerra Fría. ¡Menudo panorama!</p>
<p>El problema es que ciertas izquierdas moderadas han actuado con una enorme pasividad, pusilanimidad y falta de firmeza ante los desmanes anti democráticos de Chávez y sus partidarios; han tenido miedo de su indudable carisma, de su apoyo en los sectores más extremos y movilizados de la izquierda y, en algunos casos -y esto es más grave-, han tratado de sacar partido electoral de la ola populista, manteniendo políticas de cercanía y calidez para ganarse el apoyo electoral de los sectores que incomprensiblemente siguen viendo en Castro, y ahora en Chávez, unos verdaderos héroes de los pobres, de la justicia social y de la confrontacón con Estados Unidos y con Occidente. He aquí una de las explicaciones de la alianza, en apariencia contra natura, que se ha forjado entre el populismo, las izquierdas extremas y el islamismo más extremista que, no lo olvidemos, es el alimento ideológico del terrorismo yihadista.</p>
<p>Es en este contexto, y con estos antecedentes, es en el que hay que situar los gravísimos incidentes de Santiago de Chile. Hace tres años el ministro de Asuntos Exteriores hizo unas inaceptables acusaciones contra José María Aznar y contra el Gobierno del Partido Popular en el prorama 59 segundos de TVE, donde insinuó que se había apoyado el golpe de Estado en Venezuela de los días 11 y 12 de abril de 2002. El incidente acabó en la Comisión de Asuntos Exteriores y en el pleno del Congreso, donde el ministro Moratinos trató de justificar sus acusaciones con argumentos retorcidos y blandiendo telegramas cifrados convenientemente resumidos, es decir, haciendo gala, una vez más, de la más depurada técnica calderiana de cortar y pegar (en honor de las aficiones del ministro Caldera cuando era portavoz parlamentario de la oposición).</p>
<p>Hugo Chávez no dijo nada que no hubiese sido afirmado antes por el ministro de Asuntos Exteriores. Esa pelota la puso a rodar el Gobierno socialista. Es cierto que hay que agradecer la defensa que el presidente Rodríguez Zapatero hizo el sábado de su predecesor; no es menos cierto, sin embargo, que su ministro de Exteriores fue el que levantó esa veda, y, como siempre con este Gobierno, de aquellos «polvos vienen estos lodos». Pero el problema se planteó 24 horas antes del incidente, cuando en otra estrafalaria intervención del histriónico presidente venezolano arremetió contra los empresarios españoles y contra el presidente de la CEOE y, de paso, repitió su cantinela mitinera contra Aznar. Es ahí cuando debió haber reaccionado el ministro de Exteriores (que encima se jactó de mantener una posición mesurada hacia el régimen de Hugo Chávez) y el presidente Rodríguez Zapatero, pues de haberlo hecho nos habríamos ahorrado el grave incidente de la sesión de clausura.</p>
<p>La política Exterior del Gobierno socialista ha equivocado completamente el rumbo desde el inicio de la legislatura. En primer lugar, por haberla convertido en reclamo electoral para los votantes más a la izquierda del PSOE que votaron contra el PP, y no por el PSOE, el 14 de marzo de 2004, lo que no deja de ser un grave acto de irresponsabilidad política, es decir, de someter los intereses generales y la estrategia a la táctica electoralista. Por otra parte, la política Exterior hacia América Latina ha envalentonado a los populistas y, muy en concreto, al propio Hugo Chávez, que se ha hecho más agresivo y expansivo. Su ambición de controlar e influir en toda América Latina y de convertirse, además, en el referente y líder mundial del tercermundismo y del radicalismo es cada vez más evidente.</p>
<p>¿Cómo se explica, entonces, el disparate del Gobierno socialista español de vender armas a un régimen de esta naturaleza expansiva y agresiva? El Ejecutivo hubiese debido mantener un diálogo firme, crítico y exigente, por lo menos para no convertirnos, como ha sido el caso, en una especie de patética sombra de lo que la octava potencia económica del mundo debiera ser. Este error viene a sumarse de manera preocupante, a una larga, casi interminable lista de serios fallos de diseño y ejecución de la política Exterior de España en tantos ámbitos.</p>
<p>Ahora toca analizar las graves consecuencias del incidente chavista, en primer lugar para las cumbres iberoamericanas, que deberían haber evolucionado hasta convertirse en un foro que de verdad contribuyese a resolver los graves problemas del continente. ¿Y ahora qué? Hay que hacer todos los esfuerzos necesarios para que el prestigio, utilidad y proyección de las cumbres no se vean afectados sin remedio; en ese empeño el Gobierno nos tendrá de su lado.</p>
<p>La segunda es que hay que preservar a Su Majestad el Rey de cualquier desgaste propio de las lides políticas, pues la Corona es una institución esencial para España, que representa la unidad y permanencia de la nación, y que juega un papel fundamental en la representación y el prestigio exterior de España. El Rey, sin ánimo de hacer de menos a ningún otro jefe de Estado, juega, en mi opinión, en gran medida un papel de primus inter pares, el único que, por la naturaleza de la institución, ha protagonizado todas la cumbres, convirtiéndose a ojos de todos en una de sus principales almas y fuentes de inspiración. Hay que agradecer muy sinceramente a Su Majestad su coraje en la defensa de la dignidad democrática de España, así como la de un dirigente político elegido democráticamente y que ejerció su cargo, en mi opinión, de manera eficaz y brillante, durante ocho años.</p>
<p>Espero que este incidedente haga reflexionar a los socialistas del rumbo profundamente equivocado de su política Exterior; ésta es una de las muchas consecuencias que tantas veces anunciamos y que nunca creyeron. Lamentablemente, los hechos nos van dando la razón. Es momento de recordarle al Gobierno que el camino más corto a la concordia con nuestros aliados, amigos, vecinos, hermanos y hasta potenciales adversarios es la firme defensa de los intereses de España, sin que se vean nunca subordinados a intereses partidistas y cortoplacistas.</p>
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		<title>Populismos de la indignidad</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Nov 2007 22:43:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Valentí Puig</strong> (ABC, 12/11/07):</p>
<p>Hugo Chávez es uno de esos personajes de baja comedia que ineludiblemente terminan en la tragedia, la destrucción y la nada. Chávez tuvo respuesta cuando le preguntaron qué había más allá del final de la Historia. Dijo: «El chavismo». Eso significa que de la economía libre y del Estado de derecho poco quedará en Venezuela. Los países adictos al chute de la petropolítica siguen la misma senda. Putin le vende armas, el bielorruso Lukashenko le abraza y Almadinejad le bendice en nombre de Jomeini. Chávez propone vitaminar con petróleo el modelo de integración de ALBA &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17575/populismos-de-la-indignidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Valentí Puig</strong> (ABC, 12/11/07):</p>
<p>Hugo Chávez es uno de esos personajes de baja comedia que ineludiblemente terminan en la tragedia, la destrucción y la nada. Chávez tuvo respuesta cuando le preguntaron qué había más allá del final de la Historia. Dijo: «El chavismo». Eso significa que de la economía libre y del Estado de derecho poco quedará en Venezuela. Los países adictos al chute de la petropolítica siguen la misma senda. Putin le vende armas, el bielorruso Lukashenko le abraza y Almadinejad le bendice en nombre de Jomeini. Chávez propone vitaminar con petróleo el modelo de integración de ALBA para enfrentarlo a la economía de mercado del ALCA. Por supuesto, Chávez no puede garantizar un suministro infinito de petróleo a sus allegados; para lo único que tiene garantías es para la inestabilidad de la sociedad venezolana -más crimen, más descontento, más autoritarismo con afán vitalicio- y de todo su entorno geopolítico. A eso fue, como de costumbre, a la XVII Cumbre Iberoamericana. Ya desfondó la de 2005. La patología de su política interior le lleva a victimizarse en el exterior con tesis conspiratorias: la culpa de todo la tiene España, sus empresarios y banqueros, Aznar. El fiel y corrupto Daniel Ortega le secundó atribuyendo a la diplomacia española una estrategia de golpismo.</p>
<p>Los insultos, ofensas y calumnias de Chávez contra España tuvieron la respuesta del Rey Don Juan Carlos. Su gesto de ausentarse de la discusión en aquel digno foro transmutado en gallera de arrabal corresponde a la calidad simbólica de su alta representación, la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales por ser símbolo que integra la unidad interna de España, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, como dice la Constitución. Es el sabio reconocimiento de una potestad que dimana de cómo la Corona protagonizó históricamente el engarce de las naciones de la comunidad hispana. La eficacia de ese ser simbólico ha sido contrastada una y otra vez, fue sustancial en la vertebración de las Cumbres Iberoamericanas y ha sido solicitada como arbitraje en no pocas ocasiones.</p>
<p>Las cosas tienen que decirse por su nombre y es un hecho que una escalada de episodios desiguales que van de la quema de fotografías del Rey a embestidas mediáticas injustificables ha podido dar la falsa impresión de que la naturaleza permanente de la Corona padecía en alguna medida. Al mismo tiempo, su esperada visita a Ceuta y Melilla tuvo por efecto indirecto desvelar la pusilanimidad de la política de Zapatero respecto a Marruecos. No ha sido brillante la actuación del Gobierno socialista en asegurar el regreso de los españoles retenidos en el Chad, de lo que tuvo que encargarse el hiperactivo Sarkozy. Más allá de esos avatares, la Monarquía parlamentaria tiene una magnífica salud para bien de todos.</p>
<p>Al Zapatero inmovilista y a un Moratinos que concibe la política exterior como una actividad acomodaticia y desmerecedora de ambición nacional, no les suena bien que los intereses de las empresas españolas que trabajan en las difíciles circunstancias de Iberoamérica sean los intereses de España. Pero así es. La interrelación entre gobiernos y mercados que ha desembocado en la dinámica de la globalización es algo repudiado por Chávez pero no por Lula, ni tan siquiera por Alán García. Al final, los errores de Zapatero van a conseguir que una sociedad como la española, habitualmente inhibida de la política internacional, se pregunte por lo que nos va mal en el exterior. La temporada lo propicia: indefinición ante Marruecos y rebote en Argelia, parálisis en Chad, poco margen de maniobra en la Unión Europea, impotencia subliminal en Santiago de Chile.</p>
<p>Desde sus orígenes en 1991, hubo en las Cumbres Iberoamericanas una doble vara de medir con la que Castro salía siempre beneficiado. En la cumbre del año 2000, se negó a condenar la ETA. Gradualmente, España y sus intereses han ido siendo los perjudicados. También el afán de los cubanos por ser ciudadanos libres. Con Castro ausente, su sustituto ya es claramente Chávez. Donde Castro fue el representante de Moscú, Chávez ostenta los poderes de la petropolítica y la delegación del Irán de Ajmadinejad. En esta ocasión, la doble vara de medir ha consistido en escuchar cómo el cubano Carlos Lage hablaba de los avances de la democracia en Cuba y aceptar que Chávez llamase fascista a un ex presidente del Gobierno de España. Fue así como el Monarca español hizo saber gestualmente qué respeto es debido a España y sus instituciones por muchos cómplices que tengan el populismo y sus indignidades. La carpintería teatral de la Cumbre ha escenificado un aislamiento de la política exterior de Zapatero. Sus amigos en Iberoamérica le han traicionado. Eso no quiere decir que España esté aislada ni que no tenga amigos en Iberoamérica. Lo que pueda afirmar sobre la llegada de las naves de Cristóbal Colón un corrupto como Daniel Ortega tiene el poco interés de los tópicos parasitarios. De tener Chávez tantos colegas en el hemisferio sur, no se explica que le urja rearmarse en Rusia: submarinos lanzamisiles, cazas de combate, sistemas de mísiles antiaéreos. Consecuentemente, la Hizbollá ya abrió delegación en Caracas. Siendo el eje Caracas-Teherán una evidencia, para los vecinos de Chávez someterse a sus peroratas en los encuentros internacionales podrá explicarse por los poderes del oro negro pero no por un penúltimo prurito de dignidad y soberanía. La intromisión iraní en la zona sólo puede ser negativa. Venezuela vota a favor de Irán en la IAEA, frente a las posiciones de Europa y los Estados Unidos. Por asumir, incluso asume la aniquilación del Estado de Israel.</p>
<p>Ese «Socialismo para el siglo XXI» que postula Chávez y que imitan Daniel Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia o Rafael Correa en Ecuador, no es afortunadamente el paradigma de toda la izquierda latinoamericana, en el Chile de Bachelet, el Perú de Alán García o la Costa Rica de Óscar Arias. En el centro-derecha, Álvaro Uribe en Colombia o Felipe Calderón en México están por la sensatez y la eficacia. Por su parte, la Argentina de los Kirchner excava el pleistoceno peronista.</p>
<p>Cuál pueda ser el futuro de las Cumbres Iberoamericanas depende de si acatan el chantaje chavista, los populismos y el incremento de democracias iliberales. Es más que probable que el propósito de Chávez haya sido dinamitar las Cumbres y quitar de en medio a España. Pero con un Chávez hegemónico serían menos los países que asumiesen lo que significa cooperar y trabajar juntos. Las comparaciones son sobreras. Chávez es un golpista que conoce la letra menuda del terrorismo de Estado y lidera la amputación de la libertad en el Cono Sur. El Rey Juan Carlos atajó un golpe de Estado, reina en una España de alternancia política y libertad plena que sufre el terrorismo de ETA. Por eso entendemos la Monarquía -como dejó dicho un estadista- como ley de gravedad, fuerza que se combina con todas las demás, que entra en todas las acciones y reacciones y con la cual tienen que contar cuantos quieran hacer cosa estable. O lo que es lo mismo: sin un mínimo de buenos modos, todo acaba por desagregarse. Así cae la democracia representativa en Venezuela, en manos de un gorila centurión con bate de béisbol.</p>
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		<title>La hora de la cohesión social</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Nov 2007 13:43:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Política social]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Edwards</strong>, escritor chileno (EL PAÍS, 10/11/07):</p>
<p>De acuerdo con mis encuestas particulares, llego a la conclusión de que los chóferes de taxi y las amas de casa son contrarios en su gran mayoría a la Cumbre Iberoamericana que se reúne estos días en Chile. Encuentran que los jefes de Estado hablan en exceso, sin que los resultados prácticos de tanta oratoria se divisen por ningún lado, y que la reunión cuesta demasiado dinero del contribuyente. Aunque no estoy de acuerdo, me parece que conviene hacerse cargo con la mayor seriedad de estas críticas. La exhibición de automóviles &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17552/la-hora-de-la-cohesion-social/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Edwards</strong>, escritor chileno (EL PAÍS, 10/11/07):</p>
<p>De acuerdo con mis encuestas particulares, llego a la conclusión de que los chóferes de taxi y las amas de casa son contrarios en su gran mayoría a la Cumbre Iberoamericana que se reúne estos días en Chile. Encuentran que los jefes de Estado hablan en exceso, sin que los resultados prácticos de tanta oratoria se divisen por ningún lado, y que la reunión cuesta demasiado dinero del contribuyente. Aunque no estoy de acuerdo, me parece que conviene hacerse cargo con la mayor seriedad de estas críticas. La exhibición de automóviles y motocicletas, de sistemas de seguridad, de ceremonias y banquetes, siempre es molesta para el ciudadano de a pie. Sobre todo cuando se corta el tráfico por todos lados, y en épocas de crisis de la locomoción pública. Y hay que agregar un detalle no menor, que es el reflejo de un temperamento, de un espíritu colectivo, de una historia: la sobriedad chilena es clásica, y tiene su lado mezquino, <em>pichiruche,</em> para emplear un chilenismo de origen araucano, pero también un lado virtuoso, interesante. Somos, como entidad social, socarrones, burlones, criticones. De manera que no conviene pasarse. Si Hugo Chávez se manda un discurso de cuatro horas, peor para él: que no diga más tarde que no se lo advirtieron.</p>
<p>En esta Cumbre se plantea una disyuntiva fundamental, pero probablemente será morigerada, maquillada, envuelta por los oradores principales entre paños tibios. Cosas de la diplomacia, digamos, pero habría que preguntarse si son estilos propios de una diplomacia moderna, o posmoderna, adecuada a este siglo XXI. Es la disyuntiva entre revolución y reforma, entre el progreso gradual e ilustrado y aquello que ya se define por ahí como el &#8220;atajo&#8221;, es decir, el avance rápido, el <em>avanzar sin transar</em> del que se hablaba en Chile en los años del allendismo. Nosotros, aquí en Chile, después de embarcarnos con poca claridad, con graves divisiones internas, con vacilaciones de todo orden, en el camino revolucionario, y después de pagar nuestras culpas políticas con sangre y con lágrimas, hemos escogido el camino del reformismo. Lo hemos hecho con escasas dudas y con una traducción política evidente: la Concertación, alianza entre el centro demócrata cristiano y una izquierda donde predomina, por fin, y espero que por mucho tiempo, el pensamiento socialdemócrata. Hay díscolos en un extremo y en el otro, en el interior de la Concentración y fuera de ella, pero no podría ser de otro modo. Y los resultados de la experiencia, en términos de país, aunque no sean perfectos, son bastante aceptables. De manera que sigo votando por la Concertación, a pesar de los pesares, y creo, con reservas, con la sorna chilena que corresponde, que el sistema de cumbres iberoamericanas, con todos sus excesos, responde a la vez a una necesidad.</p>
<p>Me pregunto, en el caso actual, si una polémica más abierta, con toda la cortesía que corresponde, pero sin disimulo, no sería saludable y hasta necesaria. Porque la diferencia entre Chile y Venezuela, por ejemplo, o entre Chile y Cuba, es evidente, y representa una disyuntiva de fondo. Al Chile de la Concertación le ha ido razonablemente bien. El país, ahora, goza de más</p>
<p>prestigio en el mundo exterior que entre los socarrones y criticones chilenos. Y a qué se podría apostar en la cumbre de ahora: a que Hugo Chávez, sentado con la mayor comodidad en sus colchones de petrodólares, saque las garras en cualquier momento, y a que nosotros sigamos llenos de sonrisas protocolares, poniendo vaselina por todos lados. ¿Corresponde una reacción así al momento actual? ¿Convence a los taxistas y a las dueñas de casa, pero no sólo a ellos: a los estudiantes, a los obreros, a la gente que trata de pensar un poco?</p>
<p>La orientación chilena actual es el resultado de una experiencia histórica larga y dolorosa. No es un producto de la casualidad, o del capricho, o de la influencia del imperialismo norteamericano. Tenemos que hablar en serio, no en jerigonza. Y tenemos que estar preparados para responder a la jerigonza. No está demás, en este aspecto, que recordemos a nuestros clásicos. Vicente Huidobro, el poeta de Altazor, fustigaba en sus años maduros a los &#8220;esclavos de la consigna&#8221;. Neruda, su rival eterno, conoció esa esclavitud y se liberó de ella con trabajoso esfuerzo. Hay que leer los textos con atención, por encima de las líneas y entre las líneas. Ahora, desde las trincheras del nuevo populismo de América Latina, nos tiran a la cabeza verdaderos chaparrones de consignas. Y existe una primera línea defensiva que no deberíamos olvidar nunca. El canciller colombiano acaba de usarla con lucidez en una entrevista de prensa. Nuestros gobiernos, ha dicho, representan la voluntad de nuestros pueblos. Está muy bien. Tendríamos que comenzar por ahí. Reformar una constitución política para conseguir la reelección indefinida, la perpetuación en el poder con apariencias legales, no es el camino correcto. No es algo que nos convenza y que podamos tragar fácilmente.</p>
<p>El Gobierno chileno ha colocado en la agenda el tema de la cohesión social. Es decir, según el Gobierno, es posible alcanzar cierto grado de cohesión de la sociedad por el camino del progreso, del desarrollo de la economía, de una política que no olvida los grandes objetivos sociales. Aunque se diga con facilidad, no es poco. Es, precisamente, un enorme desafío a las consignas habituales. En épocas recientes, el dogma de la lucha de clases, de la guerra interna, no admitía réplica. La idea de llegar a un estado de relativa cohesión social dentro de una sociedad burguesa, de economía liberal, de mercado, era la peor de las blasfemias ideológicas. No había más sociedad cohesionada que la sociedad sin clases, y a ella se llegaba a través de la lucha, de la revolución y de la dictadura del proletariado. Son términos que ahora suenan como anacronismos, como fósiles ideológicos, pero que no sonaban así hace tres o cuatro décadas, es decir, en términos históricos, hace nada. Y ocurre que esos términos, que aquí, en el Chile de hoy, dejaron de tener sentido, han resucitado con fuerza inusitada, en virtud de experiencias históricas muy diferentes, en otras latitudes: en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia. Con el ejemplo cubano colocado siempre en alguna parte, en algún altar lejano, en alguna &#8220;animita&#8221; de la orilla del camino.</p>
<p>El secreto de la fuerza de un Chávez, de un Correa, de un Evo Morales, tiene su origen, sin duda, en un pasado, en un proceso. Las promesas de los políticos tradicionales se repitieron durante demasiadas campañas y demasiados gobiernos. El mundo popular sólo vio que los profesionales de la política se enriquecían y que ellos seguían más pobres, más necesitados que antes. Yo me puedo irritar, me puedo escandalizar y rasgar las vestiduras, pero si no soy capaz de entender, estoy perdido. Ahora bien, como chileno viejo, entiendo, comprendo la impaciencia de los electores venezolanos, ecuatorianos, bolivianos, pero estoy seguro de que mi país representa una alternativa mejor. Eso sí, es una alternativa llena de preguntas, de interrogantes, de dificultades.</p>
<p>Según se dice, a lo largo de la reunión de estos días, Chile pondrá en evidencia su afinidad con los modelos de transición y desarrollo económico de España y Portugal. Está muy bien, pero no olvidemos que los niveles nuestros, en la economía, en el desarrollo social, en la cultura, están a años luz, todavía, de los niveles españoles y europeos. Y me permito, a este propósito, hacerle una sugerencia al Gobierno nuestro: ya que nos sentimos tan emparentados con la transición española, ¿por qué no imitamos, en nuestra modesta medida, el esfuerzo extraordinario que ha realizado la España moderna en el ámbito de la cultura? Por ejemplo, me ha tocado conocer por dentro el desarrollo impresionante de la edición, de las bibliotecas, del mundo del libro y de la lectura, que ha cambiado por completo la atmósfera intelectual española, que ha llevado la democracia moderna a la conciencia de las grandes mayorías. En estos días, durante las celebraciones de uno de los aniversarios de José Ortega y Gasset, el concepto de &#8220;España invertebrada&#8221; ya está muy lejos de tener la vigencia de antes. Y un país invertebrado es un país sin cohesión y sin integración en la cultura de su tiempo, ¿no les parece a ustedes? ¿No será, entonces, que el Chile de estos días, con su relativo desarrollo, es, sin embargo, un país invertebrado, inculto, incapaz, por eso mismo, de levantar y defender un modelo convincente a niveles regionales? Repartimos, claro está, a todos o a casi todos, un simpático maletín literario. Eso no lo discuto.</p>
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		<title>Cohesión social y ciudadanía</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Nov 2007 22:27:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong> Miguel Ángel Moratinos, </strong>ministro español de Asuntos Exteriores (EL PAÍS, 08/11/07):</p>
<p>Los días 8, 9 y 10 de noviembre tendrá lugar en Santiago de Chile la XVII Cumbre Iberoamericana. Dicha cumbre se celebra en un momento en que América Latina presenta unos indicadores políticos y económicos sensiblemente mejores a los que ha tenido en los últimos 20 años. Atrás quedan los años de dictadura en el Cono Sur, los conflictos armados en Centroamérica, así como el bajo crecimiento económico o la hiperinflación que amenazaba de forma permanente la economía de la región. Esto no quiere decir que todos los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17527/cohesion-social-y-ciudadania/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong> Miguel Ángel Moratinos, </strong>ministro español de Asuntos Exteriores (EL PAÍS, 08/11/07):</p>
<p>Los días 8, 9 y 10 de noviembre tendrá lugar en Santiago de Chile la XVII Cumbre Iberoamericana. Dicha cumbre se celebra en un momento en que América Latina presenta unos indicadores políticos y económicos sensiblemente mejores a los que ha tenido en los últimos 20 años. Atrás quedan los años de dictadura en el Cono Sur, los conflictos armados en Centroamérica, así como el bajo crecimiento económico o la hiperinflación que amenazaba de forma permanente la economía de la región. Esto no quiere decir que todos los países hayan conseguido la deseada estabilidad, pero creo que, al menos, podemos coincidir en que las condiciones objetivas en que se encuentra América Latina le permiten vislumbrar un horizonte cargado de futuro.</p>
<p>Los gobiernos iberoamericanos son muy conscientes de que la reducción de la pobreza es el reto más importante al que tienen que enfrentarse (de hecho, un tercio de la población latinoamericana, más de 200 millones de personas, vive bajo el umbral de la pobreza), no sólo por una razón de justicia social, sino porque estos altos índices de desigualdad provocan una insatisfacción tal que repercute directamente en la consideración que los pueblos de la región tienen sobre el sistema democrático. Las iniciativas nacionales son imprescindibles para abordar este problema, como lo están haciendo Chile, Brasil o México, entre otros, pero también es necesario adoptar proyectos que tengan repercusión en toda la región. De ahí que la Cumbre Iberoamericana haya elegido la cohesión social como tema central de su próxima cita. Si entendemos por cohesión social la manera en que la define la Comisión Europea, hablaríamos de &#8220;prevenir y erradicar la pobreza y la exclusión y promover la integración, la igualdad y la participación de todos en la vida económica y social&#8221;. Y éstos son los objetivos que nos hemos venido marcando tanto en las Cumbres Unión Europea-América Latina y Caribe como en las cumbres iberoamericanas pasadas, en las que se empieza a construir un <em>acervo iberoamericano</em> que incluye la progresiva eliminación de las asimetrías existentes entre los países, la promoción de los derechos humanos y el buen gobierno, o la participación de las sociedades civiles que, indiscutiblemente, fomentan el desarrollo y la cohesión social.</p>
<p>Todas estas iniciativas tendrán un efecto muy positivo en la construcción de sociedades más cohesionadas, pero si queremos crear una auténtica &#8220;comunidad iberoamericana de naciones&#8221; necesitamos ir un poco más lejos. La experiencia europea podría ser un punto de partida, aunque somos conscientes de que la construcción de la Unión Europea parte de unas premisas diferentes y se ha ido consolidando a lo largo del tiempo. Aunque la región iberoamericana ha iniciado algunos procesos de integración subregional, éstos aún carecen de elementos suficientes para su consolidación, porque no nacen con la misma vocación de integración y porque todavía son proyectos muy embrionarios. En todo caso, ninguna iniciativa, salvo las cumbres iberoamericanas, alcanza al conjunto de la región.</p>
<p>Quizás lo que podríamos plantear es que las cumbres pasen de ser un foro de concertación política a un foro que incorpore algunos instrumentos de integración. Es cierto que para tener éxito en este tipo de tareas es importante una cierta homogeneidad en los modelos políticos y económicos, pero lo que es imprescindible tener claro es que una región no se construye sobre falsos debates ideológicos. Sobre estas bases estaremos en condiciones de solucionar los problemas (como el de la desigualdad), al tiempo que podríamos hacer frente a algunos de los retos comunes, como el cambio climático, la energía o las nuevas tecnologías. Y es que, al final, la cohesión social es inclusión, pero también solidaridad interterritorial, adhesión a un proyecto público compartido, sentimiento de pertenencia y certeza de que nadie va a ser abandonado a su propia suerte. Es con estos elementos como hemos encontrado la ciudadanía europea. Me pregunto si sería posible pensar en una ciudadanía iberoamericana. No se me ocurre ninguna región que presente unas condiciones objetivas más favorables para lograr ese propósito: la lengua, la historia, la cultura o los valores son elementos poderosísimos para la ciudadanía iberoamericana, siempre que tengamos muy claro que ésta sólo se construye por el conocimiento <em>del otro.</em> Los ciudadanos necesitan tener conciencia de identidad compartida y los ciudadanos iberoamericanos tienen esa identidad, pero necesitan compartirla. Quizás así América Latina tenga la oportunidad de desempeñar el papel que le corresponde en el escenario global.</p>
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		<title>Cumbres para la integración</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jan 2007 12:53:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Mercosur]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Tabaré Vázquez</strong>, presidente de la República Oriental del Uruguay (EL PAÍS, 23/01/07):</p>
<p>La XVI Cumbre Iberoamericana tuvo lugar en Montevideo entre el 3 y el 5 de noviembre pasado. Los días 29 y 30 del mismo mes se realizó en Abuja, Nigeria, la Cumbre Gubernamental África-Suramérica. Una semana después, la ciudad boliviana de Cochabamba fue sede de la II Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones. La Cumbre del Mercosur, prevista para mediados de diciembre en Brasilia fue postergada para el 18 de enero y trasladada a Río de Janeiro.</p>
<p>Más allá de las características específicas de cada &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13854/cumbres-para-la-integracion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Tabaré Vázquez</strong>, presidente de la República Oriental del Uruguay (EL PAÍS, 23/01/07):</p>
<p>La XVI Cumbre Iberoamericana tuvo lugar en Montevideo entre el 3 y el 5 de noviembre pasado. Los días 29 y 30 del mismo mes se realizó en Abuja, Nigeria, la Cumbre Gubernamental África-Suramérica. Una semana después, la ciudad boliviana de Cochabamba fue sede de la II Cumbre de la Comunidad Suramericana de Naciones. La Cumbre del Mercosur, prevista para mediados de diciembre en Brasilia fue postergada para el 18 de enero y trasladada a Río de Janeiro.</p>
<p>Más allá de las características específicas de cada una de ellas, la realización de cuatro reuniones de jefes de Estado y de Gobierno en un lapso de 76 días es un dato relevante que, paradójicamente, puede correr el riesgo de convertirse en lo contrario.</p>
<p>En efecto, estos encuentros denotan que quienes ejercemos responsabilidades de gobierno tenemos la saludable intención de encarar coordinadamente objetivos compartidos por nuestros respectivos pueblos y gobiernos. Ello es auspicioso por cuanto nunca antes tal predisposición fue tan extendida ni hubo tantos recursos y posibilidades para hacer realidad ciertas utopías que no son otra cosa que derechos de la gente.</p>
<p>Pero las intenciones, por sinceras y auspiciosas que sean, si no se concretan se diluyen generando más frustraciones a una historia que -como es la de la integración suramericana- ya ha acumulado varias.</p>
<p>Las resoluciones y declaraciones de las cumbres anuales de las Comunidades Iberoamericana y Suramericana o semestrales del Mercosur, siendo importantes, no son suficientes. Expresan aspiraciones, acuerdos y compromisos, pero por sí solas no resuelven las materias pendientes ni garantizan el logro de los objetivos planteados.</p>
<p>Tanto la Comunidad Iberoamericana, la Suramericana y el Mercosur, como los distintos niveles de relacionamiento e interacción entre bloques regionales, son construcciones que requieren valores y principios, por cierto; pero también un proyecto de largo plazo, objetivos realizables, acciones consecuentes y resultados concretos, que es lo que la gente exige y espera porque necesita y merece vivir mejor.</p>
<p>Es evidente, y los gobernantes lo vivimos a diario, que no hay integración fácil ni inmediata. Pero tener conciencia de la complejidad de este proceso no puede ser excusa para renunciar al mismo y resignarse a que todo siga como antes.</p>
<p>No se puede y nadie aspira a cambiar la ubicación de nuestros países, ni su extensión, ni su geografía, ni su identidad como naciones. Pero las asimetrías y diferencias no justifican la desigualdad. Menos aún cuando más allá de ellas tenemos tanto en común.</p>
<p>En lo que a Suramérica refiere, integrarnos supone en el largo plazo un proyecto regional que aún requiere mayor definición. No se trata de exigir los &#8220;planos del paraíso&#8221;, pero tampoco de arriesgarse a navegar sin rumbo cierto. Integrarnos supone una estrategia que hoy, como lógica consecuencia de la falta de un proyecto definido, también es insuficiente.</p>
<p>Sin perjuicio de delinear un proyecto estratégico de largo plazo que nos involucre a todos, como el presente es futuro que ya llegó, integrarnos supone también políticas concretas para corregir las asimetrías existentes. Para ello se requiere antes que buscar nuevos acuerdos, cumplir lo ya acordado, que no es poco. Escapar del pasado no es una buena fórmula para construir el futuro desde el presente.</p>
<p>Integrarnos supone asumir también la imperiosa necesidad de sistematizar, hacer más ágiles y eficientes el archipiélago de estructuras, reuniones y resoluciones que dan cuenta tanto de nuestra vocación regional como de la proyección de la misma en el contexto mundial.</p>
<p>Para que el futuro nos encuentre unidos no es imprescindible esperarlo reunidos. Lo imprescindible es construirlo entre todos y todos los días; sin que nadie renuncie a ser lo que es pero reconociendo en el otro a un semejante; sin crear problemas innecesarios pero sin ser indiferente a los que existen (que por algo existen&#8230;); con convicción, firmeza y urgencia, que no es lo mismo que voluntarismo, rigidez y apuro; con voluntad política, compromiso democrático y sentido ciudadano. Seremos una región integrada cuando actuemos y nos reconozcan como tal. Y seremos la región que seamos capaces de construir.</p>
<p>El compromiso de Uruguay respecto a esa tarea está fuera de discusión. Somos un país territorial y demográficamente pequeño, pero de convicciones firmes y acciones en consecuencia. Somos conscientes de nuestras fortalezas y limitaciones; y no nos asignamos el destino manifiesto de ser modelo mundial o líder regional. Somos parte insoslayable de una región inexcusable con cuya construcción estamos consustanciados como nación.</p>
<p>Reconocemos la importancia de amojonar los procesos de integración con reuniones cumbres. Pero una cosa son las cumbres así entendidas y otra la sucesión de estos encuentros concebidos como rutina protocolar.</p>
<p>Continuaremos apoyando las reuniones cumbres en lo que ellas tienen de instancias de diálogo franco y productivo y de decisión en un proceso que es sustancialmente político y requiere acuerdos sostenibles.</p>
<p>Sobre las cumbres como rutina protocolar, desde mi breve y modesta experiencia, me permito expresar honda preocupación. Dado que la misma es compartida con otros jefes de Estado y de Gobierno, confío en que entre todos podamos disiparla.</p>
<p>Es lo que corresponde.</p>
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		<title>&#8220;Sur, paredón y después&#8230;&#8221;</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/12743/sur-paredon-y-despues/</link>
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		<pubDate>Sat, 18 Nov 2006 21:17:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti</strong>, ex presidente de Uruguay (EL PAÍS, 18/11/06):</p>
<p>De resultas de la reciente Cumbre Iberoamericana de Montevideo, el rey de España, don Juan Carlos, ha quedado como &#8220;facilitador&#8221; del interrumpido diálogo entre Uruguay y Argentina, relación inexplicablemente ríspida que separa a los dos países más parecidos entre sí de los 22 que allí estaban.</p>
<p>El bienvenido gesto del jefe de Estado español puso una sobria nota de moderación cívica entre tantos gestos de malquerencia que se advertían. Desgraciadamente, la relación está tan pedregosa que los vecinos de Gualeguaychú, la ciudad que se queja de la instalación &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12743/sur-paredon-y-despues/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julio María Sanguinetti</strong>, ex presidente de Uruguay (EL PAÍS, 18/11/06):</p>
<p>De resultas de la reciente Cumbre Iberoamericana de Montevideo, el rey de España, don Juan Carlos, ha quedado como &#8220;facilitador&#8221; del interrumpido diálogo entre Uruguay y Argentina, relación inexplicablemente ríspida que separa a los dos países más parecidos entre sí de los 22 que allí estaban.</p>
<p>El bienvenido gesto del jefe de Estado español puso una sobria nota de moderación cívica entre tantos gestos de malquerencia que se advertían. Desgraciadamente, la relación está tan pedregosa que los vecinos de Gualeguaychú, la ciudad que se queja de la instalación de una planta de celulosa en Uruguay, en la otra ribera del río epónimo, no sólo levantaron esos días un muro delante del puente que une a los países, sino que ahora anuncian corte de rutas para la temporada turística, los cálidos meses de enero y febrero en que los argentinos se asolean en las playas uruguayas.</p>
<p>Mientras tanto, el presidente Kirchner se dirige por nota al Banco Mundial pidiéndole que no conceda un crédito a la empresa finlandesa que avanza en la construcción de su fábrica, invocando -de modo poco elegante- la intervención real. Confiamos -anhelamos- que ella logre su fruto y el diálogo se reanude. Hacemos énfasis en las palabras: la intervención &#8220;facilitadora&#8221; tendría un éxito resonante con restablecer ese diálogo que hoy no existe. Si logra que los dos gobiernos se sienten a hablar, estará cumplido y bien cumplido nuestro monarca.</p>
<p>A partir de allí, obviamente, dependerá de la buena voluntad de los gobiernos, porque francamente no imaginamos tan alta investidura entreverada en los vericuetos de un tema eminentemente técnico (establecer si la tecnología de una fábrica es adecuada o no) que se ha contaminado con una muy menuda polémica provincial, desmesuradamente elevada a la condición de conflicto internacional.</p>
<p>La cuestión de fondo es que detrás de esta crisis rioplatense está la del Mercosur. Sus instituciones no funcionan y por eso debe venir alguien del otro lado del Atlántico para que se hablen quienes provienen de la misma cuna. El presidente <em>pro tempore</em> del Mercosur, el presidente brasileño Lula da Silva, no fue a Montevideo alegando cansancio y optó por retratarse en tanga en una playa de Bahía, como si los presidentes no estuvieran siempre cansados y como si no quedara bastante notorio que, pese a su condición de socio mayoritario del Mercosur, no le entusiasma la idea de mediar entre Kirchner y Vásquez, dos presidentes particularmente incomunicados.</p>
<p>Añadamos que tampoco apareció el andariego presidente de Venezuela, con lo que la reunión ganó en sobriedad pero el bienamado Mercosur perdió en consistencia, porque se trata de su más reciente incorporación y ni siquiera ha creído del caso aparecer en ese carácter ante la cita iberoamericana.</p>
<p>Estas dos ausencias han sido las relevantes; las otras, a las que se ha dado mucho valor periodístico, son apenas anecdóticas ante la continuidad de un proyecto iberoamericano que sigue adelante. Eso es lo que importa.</p>
<p>Las Cumbres son el momento en que se revela internacionalmente la presencia de una comunidad unida por el idioma y unos valores que le son propios en el vasto espacio de la civilización occidental. O sea que la foto solamente ya vale, como expresión de una entidad cultural y política, que avanza en Estados Unidos con un 10% de su población pensando y hablando en castellano, que se proyecta en Europa como la segunda lengua extranjera luego del inglés, que posee una presencia en el Norte y en el Sur, en Europa y América.</p>
<p>Pero hoy por hoy poseemos mucho más, y desde la creación de la Secretaría Iberoamericana se tiene una continuidad de trabajo que viene dando frutos relevantes. Sin ir más lejos, la misma Cumbre transcurrió en paz (lo que no es poco hoy día) y con una inédita presencia de juventud, que la acompañó desde el ángulo de su mayor interés, la música popular; de periodistas de ambas costas del océano que discurrieron en profundidad sobre el tema latinoamericano; de seminarios técnicos sobre el idioma, las migraciones, el desarrollo, que aportaron base y sustento a la reunión.</p>
<p>Dicho de otro modo: las Cumbres son un momento de balance y diálogo, pero el esfuerzo de desarrollo de la Comunidad es permanente y él se nutre hoy de programas tan importantes como el Plan de Alfabetización que se lanzará el año que viene, instrumentado por la Organización Iberoamericana para la Educación, o el de Seguridad Social, llevado adelante por la OIS y que sería, sin duda, de una profundísima repercusión humana.</p>
<p>No olvidemos que todo este esfuerzo que hoy encabeza Enrique Iglesias, se suma al de la nueva Secretaría de Estado española que conduce Trinidad Jiménez, más la acción permanente del Instituto Cervantes que dirige Molina o la Fundación Carolina que dirige Rosa Conde y está otorgando becas de perfeccionamiento que van acercando a las Universidades españolas a nuestra América, hasta hace poco mirando sólo hacia el Norte, luego de que Francia, Inglaterra e Italia disminuyeran notoriamente su presencia en el ámbito educativo.</p>
<p>Hay también mucho para celebrar, entonces. No sólo las desavenencias entre Chávez y Fox, o entre Chávez y Alan García, o entre Evo Morales y Lula o entre el abogado Kirchner y el médico Vásquez, doctores de este Sur que, a pesar del tango, &#8220;después&#8221; del &#8220;paredón&#8221; que separa, no pueden ignorar la historia, la ineludible geografía y la cercanía de dos pueblos que sienten las mismas pasiones y viven -cada uno a su modo- la misma vida.</p>
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		<title>La Cumbre Iberoamericana de Salamanca: ¿de una comunidad cultural a una alianza política?</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Nov 2005 10:07:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Susanne Gratius, i</strong>nvestigadora del Programa de Democratización de FRIDE (FRIDE, NOV/05):</p>
<p>La XV Cumbre Iberoamericana, celebrada del 14 al 15 de octubre en Salamanca, representó, tal como lo calificó el Ministro español, Miguel Ángel Moratinos, “un salto cualitativo” para la Comunidad Iberoamericana de Naciones al transformarla de un club de debate en un organismo internacional con aspiraciones políticas. No obstante, este objetivo contrasta con las discrepancias entre los Estados parte que incluyen regímenes muy diversos, desde una monarquía parlamentaria a una república socialista.</p>
<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1529.pdf" target="_blank">Leer artículo completo</a> (PDF).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7969/la-cumbre-iberoamericana-de-salamanca-de-una-comunidad-cultural-a-una-alianza-politica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Susanne Gratius, i</strong>nvestigadora del Programa de Democratización de FRIDE (FRIDE, NOV/05):</p>
<p>La XV Cumbre Iberoamericana, celebrada del 14 al 15 de octubre en Salamanca, representó, tal como lo calificó el Ministro español, Miguel Ángel Moratinos, “un salto cualitativo” para la Comunidad Iberoamericana de Naciones al transformarla de un club de debate en un organismo internacional con aspiraciones políticas. No obstante, este objetivo contrasta con las discrepancias entre los Estados parte que incluyen regímenes muy diversos, desde una monarquía parlamentaria a una república socialista.</p>
<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1529.pdf" target="_blank">Leer artículo completo</a> (PDF).</p>
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		<title>Fracaso in Argentina</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/7967/fracaso-in-argentina/</link>
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		<pubDate>Tue, 08 Nov 2005 08:54:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Eugene Robinson </strong>(THE WASHINGTON POST, 08/11/05):</p>
<p>When I was learning Spanish, the mnemonic I used to remember the word for failure, <em>fracaso</em> , was the near-cognate &#8220;fracas,&#8221; as in donnybrook or brawl. Put those two concepts together and you get a pretty good description of President Bush&#8217;s weekend trip to Latin America.</p>
<p>The only good news is that Bush and President Luiz Inacio Lula da Silva of Brazil, the economic and political giant of South America, continue to enjoy a cordial and constructive relationship. That didn&#8217;t get either man very far toward his objectives, but at least it&#8217;s something. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7967/fracaso-in-argentina/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Eugene Robinson </strong>(THE WASHINGTON POST, 08/11/05):</p>
<p>When I was learning Spanish, the mnemonic I used to remember the word for failure, <em>fracaso</em> , was the near-cognate &#8220;fracas,&#8221; as in donnybrook or brawl. Put those two concepts together and you get a pretty good description of President Bush&#8217;s weekend trip to Latin America.</p>
<p>The only good news is that Bush and President Luiz Inacio Lula da Silva of Brazil, the economic and political giant of South America, continue to enjoy a cordial and constructive relationship. That didn&#8217;t get either man very far toward his objectives, but at least it&#8217;s something. Otherwise, at the Summit of the Americas, there was basically <em>fracaso</em> in the meeting rooms and a whole lot of fracas in the streets.</p>
<p>Mar del Plata, the beach resort where the hemisphere&#8217;s leaders &#8212; minus one &#8212; gathered for their summitry, was the perfect place for Bush to see why discontent is mounting throughout Latin America and why the region&#8217;s political center of gravity is shifting left. Argentina&#8217;s elegant, perpetually suntanned upper crust wouldn&#8217;t be caught dead in Mar del Plata, preferring instead to hop across the River Plate to Uruguay and luxuriate in glamorous Punta del Este. Mar del Plata is where Argentina&#8217;s middle class vacations &#8212; or used to, back in the day. When they could afford it.</p>
<p>More than a decade after Washington&#8217;s free-market orthodoxy was firmly installed, the rich in Latin America remain gloriously rich. The poor remain miserably poor. And the middle class is being squeezed so hard that they must feel like quoting Marvin Gaye: &#8220;Makes me wanna holler.&#8221;</p>
<p>The &#8220;minus one&#8221; who didn&#8217;t attend the summit was Fidel Castro of Cuba, since only democratically elected leaders were invited. But Castro&#8217;s protege, Venezuelan President Hugo Chavez, played Castro&#8217;s traditional role so effectively that I&#8217;m starting to wonder who&#8217;s Batman and who&#8217;s Robin in this leftist dynamic duo. Chavez had the cheek to duck out of the summit and convene a huge rally in the local soccer stadium to denounce Bush and everything he stands for. Chavez&#8217;s stunt demonstrated the expanding, cross-border reach of his own popularity &#8212; and, by implication, the political peril for other Latin presidents who would let themselves be seen as Washington&#8217;s lap dogs.</p>
<p>If the other summiteers needed any further reminder, there were the large &#8212; and at times violent &#8212; anti-U.S., anti-free-trade, anti-globalization demonstrations in the streets. So, barely a decade after Argentina&#8217;s foreign minister boasted of seeking &#8220;carnal relations&#8221; with the United States, there was no Last Tango in Mar del Plata, or even a First Tango for that matter. Bush came to sell the idea of a free-trade zone embracing the whole hemisphere, but nobody wanted to dance.</p>
<p>Bush gracefully acknowledged that it wasn&#8217;t easy for President Nestor Kirchner to host the summit &#8212; &#8220;particularly not easy to host, perhaps, me.&#8221; But it can&#8217;t have been easy for Bush to hear protesters in the streets denouncing him with old-school &#8221; <em>yanqui</em> go home&#8221; chants, while cheering his oil-rich nemesis Chavez. The irony is that Latin America is one of the few parts of the world where the Bush administration has gotten it mostly right.</p>
<p>On Cuba, to be sure, Bush has gotten it wrong. His aggressive rhetoric, his draconian tightening of the travel ban and his appointment of a State Department official to plan the island&#8217;s post-Castro &#8220;transition&#8221; may have won the Republican Party some votes in South Florida. But these provocations have only strengthened Castro&#8217;s unchallenged standing at home, giving him an excuse to crack down on dissent &#8212; and new determination to outlast yet another American president. George W. Bush would be his tenth.</p>
<p>But the administration has shown rare poise, and even subtlety, in dealing with the region&#8217;s tectonic shift to the left. Bush has maintained good relations with Kirchner and Lula, both of whom are products of the leftward trend, and thus far has shown no apoplexy at the prospect that Mexico might also move to the left in next year&#8217;s presidential election.</p>
<p>The wild card is Chavez. So far the U.S. administration&#8217;s policy toward Venezuela has followed two tracks. Bush and other officials denounce Chavez at every turn, while at the same time the United States fills his coffers by buying as much Venezuelan oil as possible. Chavez paints Bush as the devil incarnate, while being careful not to actually do anything concrete that might upset the business relationship.</p>
<p>But the rhetoric on both sides is getting dangerously hot &#8212; Chavez keeps warning of a possible U.S. invasion, and Bush speaks ominously of &#8220;two competing visions&#8221; for Latin America. Forcing the region into a stark &#8220;with us or against us&#8221; choice would be a historic mistake, because I&#8217;m afraid we saw in Mar del Plata which vision plays better in the streets.</p>
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		<title>La cita americana y la América revuelta</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/4545/iv-cumbre-de-las-americas-3/</link>
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		<pubDate>Sun, 06 Nov 2005 19:59:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Augusto Zamora R.</strong>, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 06/11/05):</p>
<p>Se reunieron en Mar del Plata 34 presidentes americanos, en medio, como es habitual, de enormes medidas de seguridad. Como es también habitual, al tiempo que la cumbre oficial, se celebró una cumbre de los pueblos, ésta al aire libre, sin policías ni soldados.A una acudieron presidentes que representan al 10% de población que consume el 36% de los recursos del continente. A otra, delegados de la América mestiza, negra e indígena, que ocupa titulares de prensa sólo cuando &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4545/iv-cumbre-de-las-americas-3/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Augusto Zamora R.</strong>, profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 06/11/05):</p>
<p>Se reunieron en Mar del Plata 34 presidentes americanos, en medio, como es habitual, de enormes medidas de seguridad. Como es también habitual, al tiempo que la cumbre oficial, se celebró una cumbre de los pueblos, ésta al aire libre, sin policías ni soldados.A una acudieron presidentes que representan al 10% de población que consume el 36% de los recursos del continente. A otra, delegados de la América mestiza, negra e indígena, que ocupa titulares de prensa sólo cuando una catástrofe la saca del olvido.</p>
<p>Aunque se las supone cumbres de iguales, se mantiene el binomio del Uno y los 20 -hoy, el Uno y los 33- que ha marcado el rumbo del continente el último siglo. Las apariencias, sin embargo, engañan. Poco tiene que ver la América de 2005 con la que vio nacer el primer sistema regional, la Unión Panamericana, en 1910.Tampoco el Uno, EEUU, es lo que era. La pujante economía de hace un siglo ha dado paso a un país empantanado en Irak y Afganistán, con la mayor deuda externa del mundo y todavía dolido por la deplorable imagen que proyectó cuando el huracán Katrina. Ante sí tiene a una Latinoamérica revuelta, con el mayor número de gobiernos de izquierda de su historia, poco dispuestos a reproducir viejos patrones de sumisión. Ni siquiera el cautivo México parece domesticado, pues las encuestas dan como ganador de las elecciones de 2006 al Partido Revolucionario Democrático de López Obrador.</p>
<p>No es ése el único cambio. La fragilidad y fragmentación económica y política que ha caracterizado a Latinoamérica ha sido sustituida por procesos de integración tan relevantes como el Mercosur. El fin de la Guerra Fría y la guerra por los mercados ha puesto fin al aislamiento fomentado por Washington, convirtiendo a la región en campo de batalla de los grandes colosos económicos.</p>
<p>Las novedades no llegan únicamente de fuera. El triunfo y consolidación de Hugo Chávez, sumado a los altos precios del petróleo, está minando la influencia de EEUU en su área tradicional de influencia, el Caribe.</p>
<p>Consciente de su progresiva reducción de influencia, Washington se consuela en la América más marginal y empobrecida, Centroamérica y los países andinos. El precio de la fidelidad es alto, pues esta América marginal inunda de emigrantes el sur de EEUU, provocando un problema de difícil solución.</p>
<p>Bush esperó, vanamente, obtener un respaldo continental al ALCA, que suponía arrancar este 2005, y se encuentra peor que empezó. Los países con más peso del área -Brasil, Argentina y Venezuela- reiteraron su firme oposición al mismo, a menos que Washington ponga fin al proteccionismo, lo que tampoco está en la agenda.El chasco de Bush es un termómetro con el que medir la decadencia del poder de EEUU, que antes dictaba y ahora debe oír y también tragar. Sólo dos cosas siguen igual. Uno, la trillada demagogia oficial sobre la lucha contra la pobreza, la bondad del libre comercio y el valor de la democracia. Dos, el general repudio al demediado imperio y a su actual presidente.</p>
<p>Lo mejor estuvo lejos de los vigilados hoteles, en los multitudinarios conciertos de Silvio Rodríguez y en la presencia militante de Diego Maradona a dúo con Chávez. En esta América revuelta, ya ni el fútbol es lo que era.</p>
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		<title>Sexta reunión del Foro Iberoamérica</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Nov 2005 20:11:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1461.pdf">Foro Iberoamérica</a>. <strong>Carlos  				Fuentes</strong> es escritor mexicano (EL PAÍS, 03/11/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4549/sexta-reunion-del-foro-iberoamerica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1461.pdf">Foro Iberoamérica</a>. <strong>Carlos  				Fuentes</strong> es escritor mexicano (EL PAÍS, 03/11/05).</p>
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		<title>La lengua de la cumbre</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Oct 2005 10:12:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1446.pdf">La lengua de la cumbre</a>. <strong>Carlos Franz</strong>  				es escritor chileno. Su última novela, <em>El desierto</em> (Editorial Mondadori), obtuvo el Premio La Nación 2005, en Buenos Aires (EL PAÍS, 28/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7970/la-lengua-de-la-cumbre/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1446.pdf">La lengua de la cumbre</a>. <strong>Carlos Franz</strong>  				es escritor chileno. Su última novela, <em>El desierto</em> (Editorial Mondadori), obtuvo el Premio La Nación 2005, en Buenos Aires (EL PAÍS, 28/10/05).</p>
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		<title>Salamanca: ¿Punto de inflexión?</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2005 10:13:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1421.pdf">Salamanca: ¿Punto de inflexión?</a> <strong>Carlos Malamud</strong>, investigador principal para América Latina del Real  				Instituto Elcano (ABC, 18/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7971/salamanca-punto-de-inflexion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1421.pdf">Salamanca: ¿Punto de inflexión?</a> <strong>Carlos Malamud</strong>, investigador principal para América Latina del Real  				Instituto Elcano (ABC, 18/10/05).</p>
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		<title>Crear una identidad iberoamericana</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2005 17:21:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1394.pdf">Crear una identidad iberoamericana</a>. <strong>José Juan Ruiz</strong> es técnico comercial, economista del Estado y  miembro del Consejo Editorial de FP EDICIÓN ESPAÑOLA (FOREIGN POLICY -ED. ESPAÑOLA, OCT/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4574/xv-edicion-de-la-cumbre-iberoamericana-de-jefes-de-estado-y-de-gobierno-3/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1394.pdf">Crear una identidad iberoamericana</a>. <strong>José Juan Ruiz</strong> es técnico comercial, economista del Estado y  miembro del Consejo Editorial de FP EDICIÓN ESPAÑOLA (FOREIGN POLICY -ED. ESPAÑOLA, OCT/05).</p>
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		<title>XV Edición de la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2005 16:20:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>ENLACE: <a target="_blank" href="http://www.cumbre-iberoamericana.org/">XV Cumbre Iberoamericana</a> (Salamanca, España. 14-15/OCT/05).</p>
<p>Documentos: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/15ci_declaracion_salamanca.pdf">Declaración de Salamanca</a> y <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/15ci_ce.pdf">Comunicados especiales y Bases para una Carta Cultural Iberoamericana</a>.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4573/xv-edicion-de-la-cumbre-iberoamericana-de-jefes-de-estado-y-de-gobierno-2/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>ENLACE: <a target="_blank" href="http://www.cumbre-iberoamericana.org/">XV Cumbre Iberoamericana</a> (Salamanca, España. 14-15/OCT/05).</p>
<p>Documentos: <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/15ci_declaracion_salamanca.pdf">Declaración de Salamanca</a> y <a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/documentos/internacional/15ci_ce.pdf">Comunicados especiales y Bases para una Carta Cultural Iberoamericana</a>.</p>
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		<title>Hechos y no palabras</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2005 10:15:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1413.pdf">Hechos y no palabras</a>. <strong>Augusto Zamora R.</strong> es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones  				Internacionales en la Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 15/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7973/hechos-y-no-palabras/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1413.pdf">Hechos y no palabras</a>. <strong>Augusto Zamora R.</strong> es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones  				Internacionales en la Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 15/10/05).</p>
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		<title>Una cumbre inútil para un continente indefenso</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2005 10:14:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1412.pdf">Una cumbre inútil para un continente indefenso</a>. <strong>Carlos Alberto Montaner</strong>, escritor (ABC, 15/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7972/una-cumbre-inutil-para-un-continente-indefenso/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1412.pdf">Una cumbre inútil para un continente indefenso</a>. <strong>Carlos Alberto Montaner</strong>, escritor (ABC, 15/10/05).</p>
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		<title>Políticas públicas y futuro iberoamericano</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Oct 2005 10:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1406.pdf">Políticas públicas y futuro iberoamericano</a>. <strong>Ricardo Lagos</strong> es presidente de Chile y Jorge Sampaio  				es presidente de Portugal (EL PAÍS, 14/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7975/politicas-publicas-y-futuro-iberoamericano/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1406.pdf">Políticas públicas y futuro iberoamericano</a>. <strong>Ricardo Lagos</strong> es presidente de Chile y Jorge Sampaio  				es presidente de Portugal (EL PAÍS, 14/10/05).</p>
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		<title>Cumbre iberoamericana: debatir sin prejuicios el futuro</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2005 10:17:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1399.pdf">Cumbre iberoamericana: debatir sin prejuicios el futuro</a>. <strong>Felipe González</strong> es ex presidente del Gobierno  				español (EL PAÍS, 13/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7976/cumbre-iberoamericana-debatir-sin-prejuicios-el-futuro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1399.pdf">Cumbre iberoamericana: debatir sin prejuicios el futuro</a>. <strong>Felipe González</strong> es ex presidente del Gobierno  				español (EL PAÍS, 13/10/05).</p>
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		<title>Más que la Commonwealth o la francofonía</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2005 10:27:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1396.pdf">Más que la Commonwealth o la francofonía</a>. <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong> es ministro de Asuntos Exteriores (EL PAÍS, 12/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7979/mas-que-la-commonwealth-o-la-francofonia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1396.pdf">Más que la Commonwealth o la francofonía</a>. <strong>Miguel Ángel Moratinos</strong> es ministro de Asuntos Exteriores (EL PAÍS, 12/10/05).</p>
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		<title>Declaración de Salamanca: Una nueva agenda de desarrollo para América Latina</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2005 10:25:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1397.pdf">Declaración de Salamanca: Una nueva agenda de desarrollo para América Latina</a>. <strong>Sebastián Edwards </strong> 				(Universidad de California, Los Ángeles), <strong>Ricardo Hausmann</strong> (Universidad de Harvard), <strong>Eduardo Levy</strong> (Universidad Torcuato di Tella), <strong>José Luis Machinea</strong> (CEPAL) y 30  				firmas más (EL PAÍS, 12/10/05)&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7978/declaracion-de-salamanca-una-nueva-agenda-de-desarrollo-para-america-latina/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1397.pdf">Declaración de Salamanca: Una nueva agenda de desarrollo para América Latina</a>. <strong>Sebastián Edwards </strong> 				(Universidad de California, Los Ángeles), <strong>Ricardo Hausmann</strong> (Universidad de Harvard), <strong>Eduardo Levy</strong> (Universidad Torcuato di Tella), <strong>José Luis Machinea</strong> (CEPAL) y 30  				firmas más (EL PAÍS, 12/10/05)</p>
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		<title>Escenarios iberoamericanos</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2005 10:15:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1403.pdf">Escenarios iberoamericanos</a>. <strong>Gustavo de Arístegui</strong>, diplomático y diputado del PP (14/10/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/7974/escenarios-iberoamericanos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a target="_blank" href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/int/int_1403.pdf">Escenarios iberoamericanos</a>. <strong>Gustavo de Arístegui</strong>, diplomático y diputado del PP (14/10/05).</p>
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		<title>El fracaso de las cumbres latinoamericanas</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2004 18:27:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Augusto Zamora R.</strong>, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 19/11/04):</p>
<p>Hace unas pocas semanas, la no admisión en Cuba de un diputado del Partido Popular dio pie a una agria polémica entre el PP y el PSOE sobre las relaciones de España con el país caribeño. El hecho hizo evidente que estos partidos tienen visiones distintas al respecto y la discrepancia determina una política oscilante e incierta según quien gobierne. Pero estas contradicciones no se dan únicamente con Cuba, sino que han estado presentes de forma constante en la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4631/el-fracaso-de-las-cumbres-latinoamericanas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Augusto Zamora R.</strong>, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid (EL MUNDO, 19/11/04):</p>
<p>Hace unas pocas semanas, la no admisión en Cuba de un diputado del Partido Popular dio pie a una agria polémica entre el PP y el PSOE sobre las relaciones de España con el país caribeño. El hecho hizo evidente que estos partidos tienen visiones distintas al respecto y la discrepancia determina una política oscilante e incierta según quien gobierne. Pero estas contradicciones no se dan únicamente con Cuba, sino que han estado presentes de forma constante en la política española hacia Latinoamérica, haciendo tarea imposible identificar las líneas maestras que suponen guiar las relaciones con esa región.</p>
<p>El episodio de Cuba debe sumarse a otros pasados para disponer de una perspectiva más amplia sobre las pendulares relaciones de España con Latinoamérica, que permiten explicar la progresiva devaluación de cumbres latinoamericanas como la que ahora empieza en Costa Rica, que es efecto -no causa- de la frivolidad e impericia con que España ha conducido su política hacia Latinoamérica. Una región, vale recordar, extensa, rica y compleja dentro de su afinidad básica, con estados poseedores de un bagaje político de casi 200 años de independencia.</p>
<p>Cuando el golpe de Estado contra Hugo Chávez en abril de 2002, el embajador español en Caracas fue el único, junto con el de EEUU, en visitar y saludar al presidente espurio mientras en Madrid destacados miembros del PSOE apoyaban el golpe militar, calificando de golpista al propio Chávez. Gobierno y PSOE quedaron en situación de pasmo cuando, dos días más tarde, Chávez retomó el mando y los golpistas fueron detenidos o huyeron al extranjero. El error resultó tanto más garrafal cuanto que una vasta mayoría de países americanos repudió el intento golpista y la Organización de Estados Americanos (OEA) rechazó el derrocamiento de Chávez.El compromiso español con la democracia se reveló vidrioso, sin que las posteriores y forzadas rectificaciones borraran el desatino.</p>
<p>Las crisis cíclicas con Cuba, donde España es el primer inversor, debidas al tema de los derechos humanos políticos (que no económicos y sociales, en los que Cuba ocupa el primer lugar en la región) contrastan con la tolerancia hacia otros países con un récord estremecedor en violaciones de todos los derechos humanos.</p>
<p>Resulta inexplicable condenar a Cuba al tiempo que se venden armas a Colombia, país donde anualmente son asesinados centenares de dirigentes campesinos y sindicalistas. O permanecer indiferente ante las violaciones masivas de esos derechos en Guatemala o Perú, con decenas de muertos. Es deseable que España sostenga una política de defensa de los derechos humanos, pero no que la aplique de forma selectiva, guiada por conveniencias políticas o para ganar puntos ante alguna superpotencia. Un juego así le resta credibilidad y agosta las posibilidades de España de desempeñar un papel más constructivo en la región. Falta de coherencia, la política hacia Cuba es remedo de la de EEUU, obstinada en provocar la caída de su Gobierno. El fracaso de esa política ha sido denunciado por los empresarios españoles, que hace pocos días abogaban por un claro reforzamiento de las relaciones hispanocubanas.</p>
<p>Las cumbres latinoamericanas son naves sin derrotero y algunas de ellas, como la celebrada en La Habana en 1999, bordearon la catástrofe, debido a la arrogancia de José María Aznar con el presidente anfitrión, Fidel Castro. El choque se repitió en la Cumbre de Panamá, dejando un sabor amargo por el escaso respeto que demostraba hacia un país soberano en un foro que supone ser de concordia y entendimiento, en una región que repudia las actitudes imperialistas, que dieron origen al principio de no intervención.La falta de metas y de tacto diplomático ha convertido las cumbres en una forma cara de turismo diplomático, sin más propósito que hacer fotos de grupo para transmitir la imagen de una concertación que no existe. Lo que podría ser un foro excepcional de proyección y presencia internacional, desde el que promover y fortalecer intereses comunes en el mundo, se ha reducido a un rito banal del que huyen, cuando pueden, muchos jefes de Estado.</p>
<p>Las multinacionales españolas, nacidas de la privatización de las empresas públicas, se han convertido en muchos países en sinónimo de depredación y abuso ante la indiferencia de las autoridades españolas, que no parecen valorar el impacto que esas empresas están produciendo en las relaciones bilaterales y regionales, al deteriorar fuertemente la imagen de España y hacerla, en algunos casos, sinónimo de expolio. El sentido común aconsejaría elaborar un código mínimo de conducta para estas empresas, en muchas de las cuales el Estado posee la llamada acción de oro, que le permite controlar las grandes decisiones, de forma que sus prácticas tengan un marco de referencia que no haga odiosa su presencia.</p>
<p>Casi a modo de anécdota, diré que un cónsul español en la Córdoba argentina denigró las culturas indígenas y alabó la colonización europea, con olvido imperdonable de la miseria y humillación que siguen sufriendo decenas de millones de indígenas a causa, justamente, de esa colonización. El episodio es revelador del sentimiento subyacente en una parte significativa del diplomáticos y políticos españoles y causa de variados incidentes sin que, hasta la fecha, nadie se haya tomado en serio educar a esos émulos del Ku Klux Klan y de su mito de la superioridad del hombre blanco y la inferioridad de los pueblos indígenas. El exabrupto de la ex ministra del PP y vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio, deseando la muerte de Fidel Castro, es otra muestra del menosprecio al que se puede llegar.</p>
<p>La surrealista polémica por la ausencia de tropas americanas en el desfile del pasado 12 de octubre lleva a otra reflexión sobre las relaciones hispanoamericanas. Es comprensible que, en un momento dado, desfilen soldados de EEUU como expresión de la solidaridad española por la tragedia del 11-S. La pregunta que nadie se hizo, al menos públicamente, es por qué en una fecha que celebra el Día de la Hispanidad -entendiéndolo como el día en que se rinde homenaje al conjunto de países y pueblos que comparte el acervo hispánico- no desfilan las banderas que deberían, por lógica, desfilar, que son las de los países latinoamericanos, y sí lo hagan las de EEUU, Francia o Italia, presencia lógica en un día que homenajeara a la OTAN o a la UE, pero no en el dedicado a la Hispanidad.</p>
<p>El sentido común sugiere que el Día de la Hispanidad debe servir para fortalecer los vínculos comunes, ampliar el conocimiento mutuo y mostrar la voluntad de caminar juntos en unos proyectos compartidos. No sucede así. Los latinoamericanos en España celebraron el 12 de octubre por su cuenta y por separado, mientras allende el Atlántico los indígenas se manifestaban contra los residuos de colonialismo, racismo e intolerancia que todavía sufren como descendientes de los vencidos. Pocos reparan en el significado de celebraciones tan disímiles que evidencian que, en España, poca importancia se da realmente al significado y trascendencia a la Hispanidad. Si el 12 de octubre se celebra como homenaje a lo español, le sobra el término Hispanidad. Si quiere ser homenaje a España y lo hispánico a uno y otro lado del mar, la ausencia latinoamericana es, simplemente, inexplicable.</p>
<p>Ni siquiera en el delicado tema migratorio hay una política clara. Buscando reducir y controlar el flujo que se daba, España canceló los acuerdos de libre circulación con una serie de países, entre ellos Colombia y Perú, lo que no ha impedido que nacionales de esos países formen algunas de las colonias más grandes en territorio español. Ciertamente, no se puede pedir una política de puertas abiertas, pero sí, al menos, un trato diferenciado, aunque sea como forma de corresponder a la política de puertas abiertas que Latinoamérica ha tenido y sigue teniendo hacia la emigración española. En el presente, 1,4 millones de españoles vive en Latinoamérica, cifra que pocos en España conocen y que debería recordarse continuamente, para que no quede en el olvido que Latinoamérica ha sido, por más de 500 años, tierra de promisión para los desheredados de España. Dado el peso que tiene la emigración en ambas orillas, debe adoptarse una política que facilite la regularización de los latinoamericanos.</p>
<p>España es una potencia media que no puede sustentar su papel en el mundo en factores militares o económicos y, menos todavía, en políticas intervencionistas, calco de las desarrolladas por EEUU. Su mayor potencialidad es política y esta potencialidad, a su vez, se vería reforzada si se insertara en un ámbito mayor que, por razones históricas, culturales y económicas, es Latinoamérica.Por su condición europea, España está llamada a promover los intereses latinoamericanos en este continente; por herencia histórica, debe ser el puente natural entre Europa y Latinoamérica. Para optimizar esta doble condición es preciso diseñar políticas coherentes de corto, mediano y largo plazo que eviten los bandazos y hagan de España un socio respetuoso y constructivo en el ámbito latinoamericano.</p>
<p>Resulta lamentable apoyar golpes de Estado en un continente que ha sufrido terriblemente para instaurar unos sistemas democráticos que, con todos sus enormes fallos, son siempre mejor alternativa que las dictaduras fascistas que asolaron la región. También carece de sentido que, en el seno de la UE, España encabece la línea más dura contra Cuba, justo cuando la región está viviendo cambios trascendentales y países relevantes como Brasil, Argentina, Venezuela o Uruguay relanzan las relaciones con la isla. Una política, dicho sea de paso, que es la más dura de la UE contra un país del Tercer Mundo que no se encuentre en guerra ni en ninguna situación excepcional. Ni Francia ni Gran Bretaña actúan así contra países de la Francofonía o la Commonwealth, salvo casos extremos y transitorios como Burundi o Zimbabue. Y lo que es más grave aún: España marcha en dirección contraria a la región, lo que la deja aislada y con escasos y poco significativos interlocutores.</p>
<p>España requiere de una política de Estado que ponga a salvo las relaciones con Latinoamérica de los bandazos del presente. Una política no sujeta a rivalidades internas, a vaivenes políticos y a estridencias ideológicas vicarias de una superpotencia que, además, desconfía de la presencia europea en su área de influencia.Una política similar a la que sigue con la UE, que no varía en sus objetivos y propósitos gobierne quien gobierne. La diferencia de trato que los gobiernos españoles dan a una y otra región es medida del poroso interés con que España aborda las relaciones con Latinoamérica comparadas con la UE. En Europa, España juega en serio y actúa en consecuencia; con Latinoamérica se mueve según los vientos que soplen. Un hecho ilustra la discriminación.La Fundación Príncipe de Asturias otorgó el premio de Cooperación Internacional de 2004 al programa Erasmus de intercambio de estudiantes entre universidades europeas. El Gobierno de Aznar, por el contrario, redujo drásticamente las becas de estudio que otorgaba la AECI a estudiantes latinoamericanos.</p>
<p>Mientras no se asuman criterios sólidos, la política latinoamericana desde Madrid seguirá siendo un barco de velas precarias y timón inestable. Un marco demasiado endeble para pensar que Latinoamérica en verdad importa y que España es un socio fiable, con el que hacer planes a mediano y largo plazo. Podrían las autoridades, para cambiar el rumbo, tomar de ejemplo a las Academias de la Lengua, admirables en su esfuerzo de limpiar, fijar y darle esplendor al patrimonio común de españoles y latinoamericanos. Así se evitaría que la política española, como estas cumbres, se desvanezca hasta diluirse en nada.</p>
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		<title>Foro Iberoamérica: qué ha funcionado y qué no</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2004 18:33:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Iberoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Fuentes</strong>, escritor mexicano (EL PAIS, 10/11/04):</p>
<p>El Foro Iberoamérica obedece a la iniciativa de reunir anualmente a representantes de los sectores empresariales, políticos y culturales del área hispano y lusoparlante. Las primeras cuatro asambleas del Foro, a partir del año 2000, tuvieron lugar en la ciudad de México, Buenos Aires, Toledo y Campos de Jordao (Brasil). La quinta acaba de celebrarse en Cartagena de Indias, la bellísima ciudad colonial colombiana, y en ella se profundizaron y extendieron, a un tiempo, los temas que el Foro viene privilegiando desde su creación.</p>
<p>Juan Ramón de la Fuente, Juan Luis &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/4633/foro-iberoamerica-que-ha-funcionado-y-que-no/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Fuentes</strong>, escritor mexicano (EL PAIS, 10/11/04):</p>
<p>El Foro Iberoamérica obedece a la iniciativa de reunir anualmente a representantes de los sectores empresariales, políticos y culturales del área hispano y lusoparlante. Las primeras cuatro asambleas del Foro, a partir del año 2000, tuvieron lugar en la ciudad de México, Buenos Aires, Toledo y Campos de Jordao (Brasil). La quinta acaba de celebrarse en Cartagena de Indias, la bellísima ciudad colonial colombiana, y en ella se profundizaron y extendieron, a un tiempo, los temas que el Foro viene privilegiando desde su creación.</p>
<p>Juan Ramón de la Fuente, Juan Luis Cebrián y Héctor Magnetto exploraron las dimensiones de la educación como primera industria para el capital humano en sociedades duales como las nuestras. El mercado solo no resuelve la dualidad social. Se requieren intervenciones públicas en función de las necesidades del desarrollo social, comenzando por la educación. Ana Patricia Botín, Carlos Slim, Guillermo de la Dehesa y Enrique Iglesias debatieron las alternativas económicas al llamado &#8220;Consenso de Washington&#8221;. El decálogo del Consenso ha sido observado: disciplina fiscal, inversión directa, privatizaciones, etcétera, anotó De la Dehesa. Sin embargo, abundó Iglesias, la corrupción ha desacreditado muchas privatizaciones, los mercados son volátiles y el proceso entero padece un déficit de instituciones. Slim propuso la solución radical, es decir, la de ir a la raíz de las cosas y, sin sacrificio de la disciplina macro, atender al mercado interno, promover salud, nutrición y educación, y procurar que aumente el poder adquisitivo de la población. La pobreza y la ignorancia no crean mercado. La seguridad física y jurídica le son indispensables.</p>
<p>Como espacio de revisiones políticas, el Foro en general pareció expresar la necesidad de releer atentamente las recetas heredadas para ver con claridad qué ha funcionado y qué no. Como lo dijo Ángel Gurría, ni hicimos todo ni lo hicimos todo bien. Para hacerlo bien, puntualizó Iglesias, hay que proponer políticas públicas, sociales e internacionales reformadas e integradas, no para expulsar al mercado, sino para que funcione mejor y sea parte de la revalorización de las indispensables políticas públicas.</p>
<p>Con altísima competencia técnica, el tema de la energía fue tratado por el brasileño Francisco Gros y el argentino Paolo Rocca. Entramos a una época de aceleración mundial de la oferta y la demanda. El solo crecimiento de la economía china da cuenta de ello. Los costos suben, dijo Gros, el capital escasea y quien paga la diferencia es el consumidor: el contribuyente. ¿Podemos, en Iberoamérica, integrar la cadena energética comercial? ¿Podemos aprovechar nuestra relativa ventaja competitiva? ¿Podemos aumentar nuestros recursos hidráulicos y aprovechar nuestras reservas de gas en términos de mejor salud para el futuro?</p>
<p>Las entonces inminentes elecciones norteamericanas fueron analizadas por Bernardo Sepúlveda, Roberto Teixeira da Costa y Alberto Ibargüen. Más que hacer pronósticos, los panelistas hicieron hincapié en el nivel de atención que los gobiernos de los EE UU prestan o dejan de prestar a la América Latina. ¿Aceptar e incluso agradecer la &#8220;negligencia benigna&#8221;? ¿O elaborar con independencia de los EE UU una agenda propia, activa, latinoamericana?</p>
<p>Federico Reyes Heroles y Gustavo Cisneros presidieron la mesa sobre corrupción. El venezolano identificó una corrupción, más que (in)moral, institucional. El gasto público discrecional y sin vigilancia puede conducir a la bancarrota. La corrupción, apuntó con fórmula feliz el colombiano Juan Manuel Santos, crea una &#8220;cultura del atajo&#8221;. Exige, dijo el mexicano Manuel Arango, estricta localización y, añadió el argentino Carlos Álvarez, un vínculo real y eficiente entre la ciudadanía y las instituciones para combatirla. Con precisión informativa y analítica, Reyes Heroles abrió el abanico del tema a su conexión con las libertades civiles y el tema del acceso a la información propuesto por Alejandro Junco de la Vega. Existe, nos recordó Reyes Heroles, una actitud deplorable acerca de la corrupción, considerada como un hecho &#8220;natural&#8221;. Lo malo es <em>&#8220;que te sorprendan&#8221;.</em> ¿Cuánto cuesta la corrupción? En México, el 9% del producto interno bruto. En 25 años, la corrupción nos robaría a los mexicanos el 40% del PIB. Soluciones: la cultura de la legalidad. El fortalecimiento del acceso a la información pública. La conexión del tema con el de las libertades públicas.</p>
<p>El Foro de Cartagena reunió a un brillante elenco cultural: los novelistas Nélida Piñón, Gabriel García Márquez, Tomás Eloy Martínez, Sergio Ramírez y Juan Luis Cebrián; la historiadora Carmen Iglesias; el filósofo Martin Hopenhayn, y, para cerrar con el proverbial broche de oro, se escuchó la vigorosa arenga del ex presidente de Colombia César Gaviria.</p>
<p>Gaviria arrojó una mirada crítica sobre el desarrollo latinoamericano. &#8220;Hemos crecido mal&#8221;. Hay factores externos negativos. El sistema financiero internacional no está preparado para ayudarnos. Está desbordado. No hay un marco jurídico internacional apropiado a las necesidades latinoamericanas. Las crisis exigen más que las instituciones. Pero los factores internos son aún más decisivos. Las tasas de ahorro latinoamericanas descienden. La reforma del Estado no avanza. La gente se fatiga. &#8220;Que me hablen de mis problemas&#8221;, pide el ciudadano. Ello supone, dice Gaviria, hablar del Estado, dar credibilidad a las cifras y a las instituciones estatales. América Latina necesita la multilateralidad internacional. Pero más que nada, necesita el marco jurídico local confiable. La pobreza latinoamericana -enfatizó Gaviria- no es culpa de un modelo o de El Modelo. Es culpa de la mala salud, de la mala educación, de la mala política. No dañemos lo bueno que hacemos escondiendo lo malo que también hacemos.</p>
<p>En preparación del siguiente Foro, el sexto, el año entrante en Lisboa, António Guterres, ex primer ministro de Portugal y presidente de la Internacional Socialista, no se mordió la lengua para decir que la Unión Europea no mira hacia la América Latina. Está obsesionada con los EE UU y la cuenca del Mediterráneo. Los riesgos del unilateralismo sólo pueden ser superados si Europa dirige la mirada -y la acción- a la pluralidad latinoamericana.</p>
<p>Formamos parte no sólo de la misma área de civilización, sino de la misma área civilizatoria.</p>
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