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	<title>Tribuna Libre &#187; Italia</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>La &#8216;democracia despolitizada&#8217; de Monti</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 21:49:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Nathan Gardels,</strong> director de NPQ y Global Viewpoint Network de Tribune Media Services International, es además asesor principal del Nicolas Berggruen Institute. © 2012 Global Viewpoint Network; Distributed by Tribune Media Services. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 03/02/12):</p>
<p>Hace unos días, mientras viajaba de Milán a Roma, tuve oportunidad de experimentar en persona la hostilidad que rodea al proceso de tratar de reducir la deuda soberana de Italia e imponer unos hábitos más competitivos en medio de los lánguidos ritmos de esta cultura mediterránea.</p>
<p>Camioneros indignados que bloqueaban las autopistas, taxistas que detenían sus vehículos y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39995/la-democracia-despolitizada-de-monti/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Nathan Gardels,</strong> director de NPQ y Global Viewpoint Network de Tribune Media Services International, es además asesor principal del Nicolas Berggruen Institute. © 2012 Global Viewpoint Network; Distributed by Tribune Media Services. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 03/02/12):</p>
<p>Hace unos días, mientras viajaba de Milán a Roma, tuve oportunidad de experimentar en persona la hostilidad que rodea al proceso de tratar de reducir la deuda soberana de Italia e imponer unos hábitos más competitivos en medio de los lánguidos ritmos de esta cultura mediterránea.</p>
<p>Camioneros indignados que bloqueaban las autopistas, taxistas que detenían sus vehículos y la mayoría de los trenes, cancelados. Los estudiantes pintaban eslóganes de &#8220;A la mierda la austeridad&#8221; en paredes desconchadas de color ocre. Los comerciantes, huraños, solo ponían buena cara al ver los grupos invernales de turistas chinos.</p>
<p>Todas esas huelgas y toda esa animosidad estaban dirigidas contra las reformas propuestas por el Gobierno &#8220;antidemocrático&#8221; del primer ministro Mario Monti y su supuesto Gabinete tecnócrata, al mismo tiempo que él presionaba a Angela Merkel con el fin de que aliviase el autoritarismo fiscal de Alemania y dejara cierto margen para crecer en la eurozona. A finales del año pasado, en vista de que no había forma de que los políticos electos se aclarasen las ideas, el presidente Giorgio Napolitano designó a Monti para que formulara y llevara a cabo las reformas estructurales esenciales antes de que se celebren nuevas elecciones en 2013.</p>
<p>Por desgracia, las protestas se equivocan de blanco. Italia está en el lío en el que está no por falta de democracia, sino por exceso de una forma podrida de gobernanza. La democracia electoral italiana -como la estadounidense- está tan dominada por los intereses políticos de los partidos que ha acabado siendo disfuncional y totalmente incapaz de hacer frente a los difíciles retos que afronta el país.</p>
<p>Monti, cuya sabiduría sin prejuicios y cuya larga experiencia como comisario europeo hacen de él más un meritócrata que un tecnócrata, tiene razón cuando declara que &#8220;la ausencia de personalidades políticas en el Gobierno será una ayuda, no un obstáculo, para tener una sólida base de apoyo&#8221; a la reforma. Entiende que la democracia italiana, como la estadounidense, se ha convertido en una <em>vetocracia,</em> por utilizar un término acuñado por Francis Fukuyama. En una vetocracia, los políticos electos están tan en manos del sentimiento populista inmediato y los intereses especiales organizados que los partidos vacían de contenido la mera formulación de cualquier política que intente llegar a un compromiso por el bien común a largo plazo, incluso antes de que se someta a votación en el Parlamento. El proyecto de ley que sale adelante está desprovisto de sustancia y significado. Por consiguiente, lo que permanece es el <em>statu quo.</em></p>
<p>En su obra fundamental <em>Auge y decadencia de las</em> <em>naciones,</em> el sociólogo Mancur Olson explicaba que esta poderosa acumulación de intereses organizados en las democracias a lo largo de la historia ha hundido siempre a los Estados, porque es inevitable que genere déficits insostenibles y, al proteger a los grupos interesados que buscan su propio beneficio, despoje a la economía de todo su vigor.</p>
<p>En Italia, hoy, los representantes políticos de los sindicatos de taxistas o de los comerciantes no van a defender una competencia abierta que no tiene más remedio que hacer más difícil la vida a sus clientes. Los funcionarios se resisten a que les recorten el empleo y las prestaciones. Los banqueros utilizan su influencia ante los legisladores para evitar las regulaciones. Los ricos se oponen a que haya impuestos más altos.</p>
<p>Tampoco puede ser la solución dar más voto a los electores mediante una democracia directa en lugar de representativa. Si se sometiera a votación popular, ¿qué jubilado estaría en favor de recortar el generoso contrato social con el que ya cuenta, aunque el bolsillo colectivo italiano no pueda permitírselo?</p>
<p>Como se puede ver en California, donde la democracia directa del proceso de iniciativas domina la forma de gobernar, los intereses particulares expresados por los votantes en las urnas, racionales uno a uno, pueden, sumados, convertirse en una locura total de consecuencias imprevistas. Como consecuencia de una serie de iniciativas aprobadas desde hace años, que recortan los impuestos sobre el patrimonio y pretenden castigar a los delincuentes, California gasta hoy más, por absurdo que resulte, en cárceles que en enseñanza superior, con lo que salen perjudicados los cimientos de su futuro.</p>
<p>La democracia directa es una idea especialmente mala en la cultura norteamericana de la Coca-Cola Light, en la que la gente parece desear un consumo sin ahorros y un Gobierno sin impuestos, igual que quieren el sabor azucarado pero sin calorías. Para empeorar aún más la situación, el dinero de los grupos de intereses especiales, que el Tribunal Supremo de Estados Unidos consiente bajo el epígrafe de &#8220;libertad de expresión&#8221;, consigue distorsionar y manipular con gran facilidad el discurso honrado en cualquier campaña política.</p>
<p>Por difícil que resulte tragar su dosis de disciplina, la democracia despolitizada que ejerce el primer ministro Monti es la única forma posible de gobierno para sacar a Italia adelante. Y vamos a ver más ejemplos en Occidente, por los mismos motivos que en Italia.</p>
<p>La propia idea que ha inspirado el intento de crear un &#8220;supercomité&#8221; del Congreso de Estados Unidos, intento que, por desgracia, hasta ahora, ha fracasado, es eliminar las maniobras de bloqueo a la hora de formular una política imparcial y de sentido común para reducir los déficits a largo plazo. En California, un grupo independiente y con gente de los dos partidos, llamado el Comité de la Larga Reflexión, con miembros como Eric Schmidt, de Google, el antiguo presidente del Tribunal Supremo del Estado y la exsecretaria de Estado Condoleezza Rice, ha tenido más éxito. Ha dejado la política al margen y ha logrado elaborar un plan de reforma fiscal bipartidista, que supera la brecha ideológica que llevaba años paralizando la Asamblea estatal. En 2014 presentará el plan a referéndum público. El grupo, además, ha propuesto un órgano no partidista más formal, designado por cargos electos pero compuesto por ciudadanos destacados con conocimientos y experiencia, para vigilar los intereses a largo plazo de California.</p>
<p>En ninguno de estos casos está sugiriendo nadie que se elimine la democracia de una persona, un voto, ni transferir la soberanía popular a una élite meritocrática, como ocurre, por ejemplo, con la competente jerarquía del Partido Comunista en China. En todos los casos mencionados, el voto decisivo sigue estando en manos de la población electora. Pero lo que sí se elimina es el aspecto de <em>vetocracia.</em> En vez de accionar la palanca solo por intereses egoístas o tener que desbrozar la maraña de intereses especiales en el momento de votar, el público podría decidir sobre las políticas que le propusieran unos órganos de quienes se podría esperar que iban a tener en cuenta el interés común a largo plazo.</p>
<p>Las actuales dificultades para gobernar en Occidente sugieren que es necesario que la democracia evolucione hacia el establecimiento de unas instituciones con elementos meritocráticos como contrapeso a la cultura política de los intereses especiales e inmediatos que domina la democracia electoral.</p>
<p>Al fin y al cabo, las instituciones meritocráticas con autoridad delegada no son un factor extraño a las democracias. Tenemos bancos centrales independientes, tribunales supremos y poderosos órganos reguladores en ámbitos como la alimentación y los fármacos, el medio ambiente y la salud. Incluso en la democracia radical de California, se han otorgado poderes esenciales a unas comisiones nombradas por el gobernador para regular el desarrollo de la costa, supervisar el suministro de agua y energía del Estado y administrar la universidad pública del Estado. Todos esos órganos responden ante los ciudadanos porque están nombrados por cargos oficiales elegidos democráticamente, pero, al mismo tiempo, están aislados del proceso electoral propiamente dicho.</p>
<p>El experimento de democracia despolitizada en Italia va a seguirse con gran atención como posible antídoto a la parálisis y la disfunción que afligen hoy a Occidente. Si la descomposición política puede desembocar en un buen Gobierno de Italia, el camino marcado por Mario Monti beneficiará a todo el mundo.</p>
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		<title>Italianos</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 21:36:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 05/01/12):</p>
<p>Aunque algunos insistan en ello, la creencia en los caracteres nacionales, es decir, en rasgos distintivos comunes en la personalidad de quienes han nacido en un determinado país, hace tiempo que está desacreditada y, sobre todo, desmentida por los hechos.</p>
<p>La flema británica no se corresponde con el desenfrenado apasionamiento de los hooligans en los campos de fútbol; el supuesto racismo innato de los alemanes sólo fue, afortunadamente, una corriente política e ideológica del pasado; el chauvinismo francés choca con las ideas de Schuman o &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39540/italianos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 05/01/12):</p>
<p>Aunque algunos insistan en ello, la creencia en los caracteres nacionales, es decir, en rasgos distintivos comunes en la personalidad de quienes han nacido en un determinado país, hace tiempo que está desacreditada y, sobre todo, desmentida por los hechos.</p>
<p>La flema británica no se corresponde con el desenfrenado apasionamiento de los hooligans en los campos de fútbol; el supuesto racismo innato de los alemanes sólo fue, afortunadamente, una corriente política e ideológica del pasado; el chauvinismo francés choca con las ideas de Schuman o Jean Monnet, Camus o Sartre, europeístas y cosmopolitas; en fin, que los italianos sean frívolos, frescos y caraduras, pero de una seducción encantadora, se reflejó en el cine de una cierta época pero no resiste el contraste con la realidad. En todas partes cuecen habas, en cada país hay de todo un poco.</p>
<p>Italia, vista desde fuera, ha sufrido durante veinte años el calvario de Berlusconi. Los amigos italianos a quienes planteabas la cuestión de por qué un personaje tan zafio y vulgar, además de corrupto, era votado por una mayoría de italianos, solían sonrojarse antes de contestar. ¿Quizás era el prototipo del italiano medio? En la pregunta estaba implícita una respuesta: a los italianos les encantan los frívolos, frescos y seductores caraduras porque así son ellos. En ciertos casos esa era la pesimista respuesta del avergonzado amigo. No creo que fuera justa: en Italia, como en cualquier país, hay de todo. Veamos algunos casos de personajes antagónicos de Berlusconi y de todos los berlusconis que sin duda hay en Italia.</p>
<p>El día de Navidad murió a los 91 años el periodista piamontés Giorgio Bocca, un crítico acérrimo del poder y de la sociedad italiana. Su artículo semanal en la revista L’espresso se publicaba bajo el escandaloso rótulo L’antitaliano, que ya anticipaba su contenido. ¿Se imaginan una sección periodística que se titulara El antiespañol o El anticatalán? Bocca era un patriota al que no le gustaba como era la Italia de su tiempo, ni los gobernantes ni los gobernados, y consideraba que la única manera de que su país cambiara era criticándolo sin contemplaciones.</p>
<p>“Un gran luchador siempre en busca de la verdad”, así lo definió tras su muerte Eugenio Scalfari, primer director de La Repubblica, el diario de referencia del centroizquierda italiano que Bocca contribuyó a fundar en 1976. Además de miles de artículos –el último, en L’espresso, lleva fecha del pasado 28 de noviembre– escribió también más de una veintena de libros. Especial éxito tuvo en España Los cachorros del neocapitalismo (Ed. Noguer, Barcelona, 1963), que dio nombre a toda una generación de jóvenes empresarios de nuevo tipo.</p>
<p>Otro italiano de referencia es Giorgio Napolitano (Nápoles, 1925), el actual presidente de la República. Artífice de la forzada dimisión de Berlusconi y su sustitución por Mario Monti, también como Bocca se inició en política durante la resistencia antifascista y conserva aún el instinto político adquirido en aquellos tiempos. Sin embargo, a diferencia de Bocca, que era miembro de Giustizia e Libertá, Napolitano proviene de la tradición comunista italiana, la de Gramsci y Togliatti.</p>
<p>La vía italiana al socialismo iniciada por Togliatti en 1943, influido por las reflexiones de Gramsci escritas en sus años de cárcel, consistía básicamente en llegar a alcanzar una sociedad socialista no a través de una insurrección revolucionaria sino mediante procedimientos democráticos y cambios culturales. La aceptación de esta estrategia no fue fácil en los tiempos de la guerra fría, tanto porque los militantes comunistas estaban todavía fascinados por la URSS, como por el pacto implícito entre EE.UU. y la democracia cristiana que impedía al partido comunista (PCI) su acceso al al poder. Napolitano, discípulo de Amendola, se situó en el sector del partido más proclive a adoptar el compromiso histórico de Berlinguer y la vía eurocomunista.</p>
<p>Es significativo que en febrero de 1976, justo en los inicios de la transición, la barcelonesa Editorial Blume publicara bajo el título La alternativa eurocomunista, con prólogo de Antoni Gutiérrez Díaz, una larga entrevista del historiador Eric Hobsbawm con Napolitano en la que se explican con detenimiento los orígenes y las tesis centrales del eurocomunismo.</p>
<p>¿Hay mucha diferencia entre el Napolitano comunista de entonces con el actual presidente de la República que facilita el acceso del técnico sin partido Mario Monti a la jefatura del Gobierno con el asentimiento de una inmensa mayoría de la Cámara de Diputados? Yo diría que hay pocas diferencias de fondo; los impulsos básicos son los mismos. Recordemos que la política de Berlinguer también se basaba en la austeridad y quizás Napolitano intuye que, como pretendía el PCI, estamos en una época en que son necesarios no sólo cambios políticos y económicos sino, quizás sobre todo, culturales. Como entonces.</p>
<p>Bocca, Napolitano, Monti, añadamos a Mario Draghi, el nuevo gobernador del Banco Central Europeo. Y tantos otros. En Italia no sólo hay berlusconis.</p>
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		<title>La hora de los tecnócratas</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 16:34:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por<strong> Jeffrey Frankel</strong>, profesor de Formación de Capital y Crecimiento en la Universidad de Harvard. Traducido al español por Leopoldo Gurman (Project Syndicate, 25/11/11):</p>
<p>Grecia e Italia, desesperadas luego de que sus paralizados sistemas políticos las dejasen sumidas en deuda y crisis, han elegido a economistas tecnocráticos –Lucas Papademos y Mario Monti, respectivamente– en vez de políticos para liderar sus nuevos gobiernos. A ambos se los puede describir como profesores: Monti ha sido presidente de la Universidad Bocconi de Milán y comisario europeo, Papademos ha sido mi colega en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard durante el año &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38717/la-hora-de-los-tecnocratas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por<strong> Jeffrey Frankel</strong>, profesor de Formación de Capital y Crecimiento en la Universidad de Harvard. Traducido al español por Leopoldo Gurman (Project Syndicate, 25/11/11):</p>
<p>Grecia e Italia, desesperadas luego de que sus paralizados sistemas políticos las dejasen sumidas en deuda y crisis, han elegido a economistas tecnocráticos –Lucas Papademos y Mario Monti, respectivamente– en vez de políticos para liderar sus nuevos gobiernos. A ambos se los puede describir como profesores: Monti ha sido presidente de la Universidad Bocconi de Milán y comisario europeo, Papademos ha sido mi colega en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard durante el año posterior a su cargo como subgobernador del Banco Central Europeo.</p>
<p>Dentro de no mucho, ambos probablemente darán lugar a titulares como el siguiente: «Profesores brillan en Economía pero reprueban Política». Eso será injusto. El obstáculo no será su falta de habilidad política, sino su falta de poder político.</p>
<p>Monti, a pesar del fuerte apoyo popular a su gobierno tecnocrático, no cuenta con una mayoría parlamentaria en la que puede confiar. Mientras tanto, el ex primer Ministro Silvio Berlusconi ha dejado en claro que no abandonará sus intereses políticos personales por el bien del país.</p>
<p>Las cartas con las que debe jugar Papademos son aún peores. A pesar de sus mejores esfuerzos para condicionar su aceptación del cargo de primer ministro a un gobierno que dure más de tres meses y tener la capacidad para nombrar algunos miembros de su gabinete, finalmente no logró ninguna de sus demandas.</p>
<p>El ascenso de estos dos sobresalientes funcionarios públicos llega con posterioridad a un período en que otros profesores han sido excluidos por el proceso político. En junio, varios <a href="http://www.project-syndicate.org/commentary/frankel4/English" target="_blank">economistas bien cualificados</a> de países con mercados emergentes fueron ignorados durante la selección de un sucesor a Dominique Strauss-Kahn como director gerente del Fondo Monetario Internacional.</p>
<p>En Alemania, Axel Weber renunció como presidente del Bundesbank y miembro del Consejo Directivo del BCE en enero pasado, supuestamente porque sus afirmaciones oponiéndose a las compras del banco de los bonos de los países en problemas de la eurozona reflejaban su candor político. La prensa no podía imaginar que un tecnócrata renunciara voluntariamente a la oportunidad cierta de un puesto de gran poder –sucesor de Jean-Claude Trichet como presidente del BCE– por una cuestión de principios.</p>
<p>Pero eso es exactamente lo que Weber hizo. La voluntad para renunciar al poder en caso necesario es una de las ventajas que los profesores aportan a esos puestos. (Para la presidencia del BCE se designó entonces a otro economista y tecnócrata, Mario Draghi, quien es, de hecho, la persona perfecta para ese trabajo.)</p>
<p>Es un error combinar a las elites tecnocráticas (quienes cuentan con doctorados u otros títulos avanzados en economía) con otros tipos de elites (aquellos con dinero o poder, especialmente si heredaron alguno de los dos). La mayoría de los economistas entendieron los riesgos de la unión monetaria europea. Fueron los políticos quienes subestimaron las dificultades técnicas cuando optaron por la integración monetaria.</p>
<p>No hace falta decir que la pericia académica o técnica no es ni necesaria ni suficiente para garantizar el éxito de los funcionarios de gobierno. De hecho, muchos de mis colegas en Harvard serían desastrosos encargados de políticas, debido a su falta de liderazgo, capacidad de gestión u otras habilidades interpersonales. Y muchos excelentes líderes políticos –por ejemplo, George Washington y Dwight Eisenhower, entre los presidentes estadounidenses– no han sido intelectuales.</p>
<p>Los tecnócratas pueden desempeñar una función útil como agentes honestos cuando los políticos tradicionales han sido desacreditados o los partidos llegan a un punto muerto. Por otra parte, cuentan con la credibilidad que conlleva la falta del deseo de su reelección, ya sea porque su período de gobierno tiene límites establecidos de antemano o porque se sabe que prefieren una tranquila vida académica.</p>
<p>Su ventaja más obvia es aparente cuando un país está en problemas –por ejemplo, proponer reformas económicas o negociar los términos de créditos– que son en gran medida de índole técnica. Un buen antecedente italiano es Carlo Ciampi, quien tomó las riendas del gobierno en 1993, luego de que Italia se viese forzada a abandonar el Mecanismo Europeo de Cambio, y se las arregló para evitar la <em>scala mobile</em> (el sistema de indexación de salarios), derrotar a la inflación, y abordar nuevamente el tren de la integración monetaria europea.</p>
<p>Entre algunas de las obvias desventajas de los tecnócratas se encuentra la falta de experiencia en gestión, la falta de legitimidad percibida, y la falta de una base de poder local. Tanto Monti como Papademos cuentan con experiencia en gestión y, por ahora, legitimidad. Se verán limitados, sin embargo, por su incapacidad para invocar el apoyo estable de un bloque político.</p>
<p>Muchos actuales jefes de estado pueden considerarse tecnócratas: El presidente mexicano Felipe Calderón, el presidente chileno Sebastián Piñera, y la presidente de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, entre otros. Nadie puede acusarlos de haber vivido entre algodones, o de no estar acostumbrados a tomar decisiones difíciles. Además, todos recibieron su entrenamiento académico en Harvard. (Calderónasistió a tres de mis cursos; desafortunadamente, ocuparse de violentos barones de la droga no estaba en mi plan de estudios.)</p>
<p>Contar con buenas credenciales internacionales no siempre resulta una ventaja. Cuando Sirleaf recibió el premio Nobel de la Paz en 2011, se especuló que su buena imagen en el extranjero podría afectar negativamente su campaña local de reelección. Análogamente, tanto Papademos como Monti son miembros certificados de elites de la Unión Europea y la zona del euro. Esto los ayudará a lograr apoyo en el extranjero para sus países, pero los dejará en una posición vulnerable ante las acusaciones locales de ser lacayos de potencias extranjeras.</p>
<p>Es adecuado que Roma y Atenas, las dos sedes de la civilización clásica occidental, hayan recurrido a estos dos hombres urbanos y eruditos en busca de liderazgo. Pero ni Papademos ni Monti pueden conjurar magias tecnocráticas si no se les dan las herramientas políticas para aprobar las políticas adecuadas.</p>
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		<title>El fin del berlusconismo</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 20:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong> es filósofo y editor de la revista <em>MicroMega</em>, Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 21/11/11):</p>
<p>Berlusconi ha dimitido, el Gobierno Monti ha tomado su lugar, pero el posberlusconismo aún no ha empezado. Y no parece estar próximo siquiera. En efecto, la acumulación de poder de la que ha disfrutado Berlusconi, incompatible con los principios elementales de toda democracia liberal, y obviamente en conflicto con la Constitución italiana nacida de la Resistencia antifascista, se basaba solo parcialmente en su control del Gobierno. Su <em>núcleo duro</em> residía (y sigue residiendo) en el dominio monopolístico (y cada vez &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38559/el-fin-del-berlusconismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong> es filósofo y editor de la revista <em>MicroMega</em>, Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 21/11/11):</p>
<p>Berlusconi ha dimitido, el Gobierno Monti ha tomado su lugar, pero el posberlusconismo aún no ha empezado. Y no parece estar próximo siquiera. En efecto, la acumulación de poder de la que ha disfrutado Berlusconi, incompatible con los principios elementales de toda democracia liberal, y obviamente en conflicto con la Constitución italiana nacida de la Resistencia antifascista, se basaba solo parcialmente en su control del Gobierno. Su <em>núcleo duro</em> residía (y sigue residiendo) en el dominio monopolístico (y cada vez más orwelliano) del sistema televisivo, en la red de leyes <em>ad personam</em> que le han garantizado impunidad judicial (a pesar de que en los tribunales haya sido declarado culpable de los hechos imputados por lo menos una decena de veces), en la maraña de poderes subversivos, criminales, corruptos (secciones de los servicios secretos, jueces venales, ejecutivos de grandes grupos paraestatales con gigantescos intereses en el petróleo y en el armamento, círculos mafiosos, déspotas de países extranjeros&#8230;) con quienes siempre ha amasado su propio poder patrimonial y político, construyendo un auténtico Estado paralelo privado.</p>
<p>Solo cuando este sistema tentacular de ilegalidades (del que las decenas de leyes <em>ad personam</em> forman el escudo &#8220;legal&#8221;) haya sido radicalmente desmantelado, podremos decir que el posberlusconismo ha empezado de verdad, es decir, irreversiblemente. Hasta entonces Berlusconi seguirá en la vida política italiana y, bastante más allá de la figura de &#8220;convidado de piedra&#8221;, como cáncer latente de poderes antidemocráticos, capaz en cualquier momento de metástasis que arrojen de nuevo a Italia al abismo.</p>
<p>No es desde luego una casualidad que el único Ministerio en el que Berlusconi ha sido capaz de imponerse a Monti y a Napolitano haya sido el de Justicia: circulaba con insistencia el nombre de una magistrada, Livia Pomodoro, presidenta del tribunal de Milán y profesora en la Universidad Católica de esta ciudad (no exactamente una bolchevique, por lo tanto). Seguramente hubiera reconducido ese ministerio a la decencia, y acaso hasta convenciendo a los ciudadanos de que el lema que campea en cada aula judicial, &#8220;la ley es igual para todos&#8221;, no es una mofa. Precisamente por eso, Berlusconi ha impuesto su veto. La nueva ministra (por primera vez una mujer), Paola Severino, es la abogada que ha defendido a la crema y nata de las finanzas y del mundo empresarial (y hasta aquí nada que reprochar, se dirá), pero también a Giovanni Acampora, una de las prótesis berlusconianas en la corrupción judicial con la que Berlusconi consiguió arrancar a De Benedetti la propiedad de la mayor empresa editorial italiana, el grupo Mondadori. El artífice de aquel hurto fue el abogado Previti, brazo derecho de Berlusconi (quien lo nombró ministro de Defensa), y el diario hiperberlusconiano <em>Il Foglio</em> escribe en primera página que fue precisamente en casa de Previti donde Berlusconi conoció a Paola Severino. Compañías inquietantes, a decir poco.</p>
<p>La prueba de que el poder de Berlusconi va mucho más allá del mero control del Gobierno nos la proporciona un patinazo repetido prácticamente por todo el mundo en los días anteriores. Hasta el jefe de la oposición, Bersani, ha hablado de los &#8220;diecisiete años de berlusconismo&#8221;, cuando lo cierto es que en ese largo periodo, el Partito Democrático ocupó el Gobierno, con Prodi y con D&#8217;Alema, ¡nada menos que durante siete años! El caso es que el poder real, el poder anómalo y anticonstitucional, en efecto, siempre ha permanecido en manos de Berlusconi, en forma creciente, hasta transformarse en un auténtico &#8220;régimen autoritario&#8221;. Por lo tanto, habrá que ver si el Gobierno Monti tendrá valor para desmantelar realmente dicho poder, restituyendo a las palabras legalidad e información su significado. Monti no puede invocar excusas: Berlusconi, en efecto, se halla hoy en un momento de máxima debilidad en el Parlamento. Si impide gobernar a Monti se convocarán nuevas elecciones, con una prima de riesgo de los bonos de estado italianos frente a los alemanes propio de vigilia de <em>default,</em> y con la certeza de que los electores infligirían al amigo de Putin (el nuevo zar de Rusia es el único gobernante que en todo el mundo defiende aún a Berlusconi) una derrota devastadora.</p>
<p>El gobierno Monti deberá ser valorado pues por tres factores: la equidad (o el clasismo) al afrontar la crisis económico-financiera, el restablecimiento de la legalidad y la destotalitarización del sistema televisivo.</p>
<p>La cuestión de la legalidad es decisiva, entre otras cosas, para resolver la crisis financiera de la deuda pública. Hace pocas semanas, los Gobiernos (¡de derechas!) alemán e inglés firmaron con Suiza un acuerdo sobre la fuga de capitales de sus respectivos países hacia bancos de los cuatro cantones. El mecanismo funciona de manera que impide a esos ricos <em>ocultos</em> esconderse en nuevos y más inaccesibles paraísos <em>(grosso modo:</em> si lo hacen, los bancos revelarán sus nombres, y la judicatura alemana e inglesa los perseguirán penalmente). Los bancos harán pagar a estos clientes una tasa que asciende aproximadamente al 30% y que se endosará a los Gobiernos de Merkel y Cameron, quienes se embolsarán así 35.000 y 10.000 millones de euros, respectivamente. Los propios banqueros suizos han calculado que con idéntico acuerdo Italia conseguiría 30.000 millones. Pero Monti no ha hecho la menor alusión a esta obvia medida de equidad, ni tampoco a una análoga tasa exigible a los capitales que han regresado a Italia gracias al &#8220;escudo fiscal&#8221; que los gravó solo al 5%. Y, sin embargo, se trata de privilegios <em>de clase</em> particularmente odiosos, indefendibles, aparte de indecentes violaciones de la legalidad fiscal. Involucran como máximo a 200.000 personas, una exigua minoría: si no se actúa en esta cuestión, las palabras &#8220;legalidad&#8221; y &#8220;equidad&#8221;, pronunciadas por Monti, no pasarán de la mera retórica.</p>
<p>Un aspecto en el que la continuidad entre Monti y Berlusconi está prácticamente asegurada es, por desgracia, el de la laicidad. Es decir, el desprecio por el carácter laico del Estado, que se manifiesta en el peso del Vaticano en la vida pública italiana. Los ministros bendecidos por la Conferencia Episcopal son muchísimos, empezando por el superministro responsable de todas las actividades productivas (telecomunicaciones incluidas), Corrado Passera, a quien el cardenal Bagnasco quiso hace pocas semanas como ponente en un importantísimo convenio de todas las asociaciones católicas. Por lo demás, el rector de la Universidad Católica de Milán, controlada por el Vaticano, el profesor Ornaghi, debía convertirse nada menos que en ministro de Educación (¡que en otros tiempos se llamaba &#8220;Ministerio de Educación <em>pública&#8221;!).</em> Ha acabado desviado al Ministerio de Bienes Culturales, porque, por lo menos en esto el PD ha sabido no dar su brazo a torcer. Pero el peso clerical en el Gobierno sigue siendo, en todo caso, fortísimo (un gran oncólogo, famoso en todo el mundo, el profesor Umberto Veronesi, era el candidato más acreditado para Sanidad, pero es ateo y favorable a la eutanasia: el veto vaticano fue inmediatamente tenido en cuenta).</p>
<p>Por lo tanto, si Monti se concentra exclusivamente en la deuda pública, y no resuelve el problema de la multitud de cortesanos (a menudo auténticos criminales) con los que Berlusconi ha ocupado todos los ganglios vitales del país, liberando en primer lugar las televisiones (y obligando a pagar a Mediaset las nuevas frecuencias que el Berlusconi primer ministro estaba regalando al Berlusconi empresario), no solo no empezará el posberlusconismo, sino que se preparará el terreno para un &#8220;regreso del caimán&#8221; trágico para Italia. Parece difícil, con todo, que Monti, Passera (y Napolitano, a quien se debe este Gobierno) renuncien a hacer algo de limpieza: lo pagaría su crédito internacional, además.</p>
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		<title>Can Italy Be Saved?</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 19:32:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Michael Spence</strong>, a Nobel laureate in economics, Professor of Economics at New York University’s Stern School of Business, Distinguished Visiting Fellow at the Council on Foreign Relations, and Senior Fellow at the Hoover Institution, Stanford University. His latest book is <a href="http://www.thenextconvergence.com/" target="_blank">The Next Convergence – The Future of Economic Growth in a Multispeed World </a>(Project Syndicate, 21/11/11):</p>
<p>As the economist Mario Monti’s new government takes office in Italy, much is at stake – for the country, for Europe, and for the global economy. If reforms falter, public finances collapse, and anemic growth persists, Italy’s commitment to the euro will &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38554/can-italy-be-saved/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Michael Spence</strong>, a Nobel laureate in economics, Professor of Economics at New York University’s Stern School of Business, Distinguished Visiting Fellow at the Council on Foreign Relations, and Senior Fellow at the Hoover Institution, Stanford University. His latest book is <a href="http://www.thenextconvergence.com/" target="_blank">The Next Convergence – The Future of Economic Growth in a Multispeed World </a>(Project Syndicate, 21/11/11):</p>
<p>As the economist Mario Monti’s new government takes office in Italy, much is at stake – for the country, for Europe, and for the global economy. If reforms falter, public finances collapse, and anemic growth persists, Italy’s commitment to the euro will diminish as the perceived costs of membership come to outweigh the benefits. And Italy’s defection from the common currency – unlike that of smaller countries, like Greece – would threaten the eurozone to the core.</p>
<p>Italy is a large economy, with annual GDP of more than $2 trillion. Its public debt is 120% of GDP, or roughly $2.4 trillion, which does not include the liabilities of a pension system in need of significant adjustments to reflect an aging population and increased longevity. As a result, Italy has become the world’s third-largest sovereign-debt market.</p>
<p>But rising interest rates are causing the debt-service burden to become onerous and politically unsustainable. Furthermore, Italy must refinance €275 billion ($372 billion) of its debt in the next six months, while investors, seeking to reduce their financial exposure to the country, are driving the yield on Italian ten-year bonds to prohibitively high levels – currently above 7%.</p>
<p>The need to refinance outstanding debt is not the only challenge. Domestic and foreign bondholders, especially banks, have experienced capital losses, which have damaged balance sheets, capital adequacy, and confidence. The trade and current-account deficits are large and rising, probably reflecting a loss of competitiveness and productivity relative to Germany and France, two of Italy’s largest trading partners. Moreover, economic growth has been slow for the past decade, and is not accelerating, which will make it difficult to lower the public-debt burden even with fiscal consolidation.</p>
<p>Italy’s low growth rates reflect several factors, including labor-market rigidities, public-sector under-investment in the science and technology base of the economy, limitations on competition in certain sectors, and an extended period of structural adjustment to the eurozone environment.</p>
<p>But Italy has significant strengths as well. Aggregate debt (government, household, non-financial corporations, and financial institutions) is slightly more than 315% of GDP, similar to Switzerland (313%), France (323%), the United States (296%), and even Germany (285%), all 2009 numbers. But household debt is very low, at less than 50% of GDP. Moreover, a long-standing pattern of high household savings, in the range of 17%-30% of income, means that individual and household net worth is higher than in most advanced countries.</p>
<p>That is not all. The businesses and industries of central and northern Italy are efficient, innovative, and globally integrated. And budget deficits were held in check during and after the crisis, unlike in many other advanced countries. Of course, while this was necessary, given the high initial public-debt burden, it limited counter-cyclical stimulus and impeded growth.</p>
<p>Italy’s crisis comes at a time of heightened risk for key countries (for example, a hard landing in China, or persistently high unemployment in the US). In assessing such risks, it is useful to focus on three variables: resources, competence, and will. Does a country have the resources to address the problems that it faces? Do policymakers have the experience and expertise to implement effective reforms? Do the authorities recognize the need to act decisively and aggressively?</p>
<p>Resources come first. If the resources are inadequate, the outcome will be bad, regardless of competence or will, unless there is some sort of external help. Likewise, political will is irrelevant without the competence to translate it into effective policies.</p>
<p>It seems to me that in several important cases, including Italy, the US, and China, there is a relatively favorable scenario and a much less attractive one, distinguished largely by the effectiveness of the policy responses. Unlike Greece, where resources are deficient (giving rise only to unattractive scenarios), these countries’ resources are adequate, but either competence or political will (or some combination of the two) is in doubt, though analysts’ assessments vary widely.</p>
<p>For Italy, that means that the health of its consolidated balance sheet can be used in conjunction with reforms and parameter shifts in the pension system to restore fiscal balance and boost growth over time. Three things are required: a comprehensive reform program that meets the adjustment challenges head-on, political backing for that program, and time to implement enough of it to establish the credibility needed to lower the high risk premium on Italian debt.</p>
<p>With the first two requirements dependent on Italy’s turbulent domestic politics, investors are increasingly unwilling to bet on the relatively favorable scenario, which means that Italy does not have time. Rising yields could undercut the fiscal-stabilization and economic-growth program before it can be fully implemented. And, as yields rise, the adequacy of the country’s resources becomes questionable or worse.</p>
<p>What is needed is a financial circuit breaker, in the form of a transitional lender of last resort. This would allow the reform programs to shift the balance of risk back toward the favorable scenario.</p>
<p>There is, however, a final risk factor. The type of determined intervention designed to prevent the run-up in bond yields may not be forthcoming, owing to a concern within the eurozone core, led by Germany, that unconditional, aggressive action by a lender of last resort would undercut the incentive – and hence the political will – to undertake the required reforms.</p>
<p>The sequencing problem is obvious: a commitment conditional on reform progress will not bring back private investors immediately, because it does not reduce the perceived risk of substantial political obstacles to implementing the necessary measures. Only bold and largely unconditional commitments by both the European Union and Italy can break this dangerous impasse. Absent either one, the risk of a sequential unraveling of eurozone public finances and a global economic downturn will remain high.</p>
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		<title>Berlusconi Will Be Back</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 07:07:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Andrea Mammone</strong>, assistant professor of modern history at Kingston University London (THE NEW YORK TIMES, 19/11/11):</p>
<p>The convulsions that seized Italy in recent days have created new hopes that the country can be reborn, the European Union reassured and the markets stabilized. The respected economist and former European Union commissioner Mario Monti — effectively placed in charge of the country by the Italian president, and, even more, by Western political and financial powers — is trusted to have the skills and balance to deal with Italy’s economic crisis and enormous public debt.</p>
<p>Many believe that this is the &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38490/berlusconi-will-be-back/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Andrea Mammone</strong>, assistant professor of modern history at Kingston University London (THE NEW YORK TIMES, 19/11/11):</p>
<p>The convulsions that seized Italy in recent days have created new hopes that the country can be reborn, the European Union reassured and the markets stabilized. The respected economist and former European Union commissioner Mario Monti — effectively placed in charge of the country by the Italian president, and, even more, by Western political and financial powers — is trusted to have the skills and balance to deal with Italy’s economic crisis and enormous public debt.</p>
<p>Many believe that this is the end of the anomaly of the Berlusconi era.</p>
<p>They are wrong. Silvio Berlusconi, the self-proclaimed “best prime minister ever,” turned Italy into an abnormal country by aggravating the existing flaws of its relatively young democracy. He denied that Italy was experiencing a crisis or decline until he finally lost his parliamentary majority and was forced to step down.</p>
<p>But is the premier survivor in European politics really stepping down? It is unrealistic to think so. Berlusconi’s major concerns are the ongoing trials and police investigations. He must also defend his financial empire and prevent the fragmentation of his own party. Moreover, a politician who once compared himself to Napoleon can hardly accept words like “defeat” or a luxury retirement in his villa in Arcore.</p>
<p>In his last video message, on Sunday, Berlusconi proclaimed he would not “surrender” but would “double his efforts.” He argued that his government had done its best to shield Italy from a world crisis, and that it had achieved many of its goals. He spoke of the day in 1994 when he announced his entry into politics as a day that “changed Italy’s history.”</p>
<p>In some ways, he is right: he had a tremendous impact on Western politics. Now he is playing at being the wise statesman caring for the future of his country. His resignation, he said, was “a generous gesture.”</p>
<p>In fact, he did not want the technocrat Monti to be appointed, and has been (unsuccessfully) pushing to secure at least some key cabinet posts for his party — especially the Ministry of Justice. His preference was for a puppet government led by his close ally Angelino Alfano, and when that failed, his allies tried to convince the Catholic and centrist opposition parties to back Lamberto Dini, a center-right member of Parliament and an economist.</p>
<p>Monti’s leadership will, in fact, be risky for Berlusconi, but he will try to make the most out of it. Monti has the backing of his country’s centrist and center-left political forces. If he fails, Berlusconi will attempt to convince voters that he is still the only possible savior. On the other hand, if the new cabinet is successful, Berlusconi’s massive propaganda machine will proclaim that he prepared the ground for Monti’s success.</p>
<p>In sum, the next two or three months will be crucial in Italian — and European — politics. Meanwhile, Berlusconi’s ultimate goal would be to win the next elections, or to back a puppet rightist coalition, and become the next president of the republic. The political game in Italy is not finished.</p>
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		<title>Italie, Grèce : quand la démocratie représentative marque le pas</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 21:25:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Marc Le Roy</strong>, docteur en droit public (LE MONDE, 17/11/11):</p>
<p>A première vue, le régime parlementaire semble nous avoir donné une illustration didactique d&#8217;une de ses principales caractéristiques : la responsabilité gouvernementale. La réalité est tout autre. Les gouvernements de Sylvio Berlusconi et de George Papandréou ne sont pas tombés suite à une mise en responsabilité par les chambres mais suite à des accords conclus par les différents partis politiques de chaque pays.</p>
<p>Le régime parlementaire met en œuvre une séparation souple des pouvoirs. Le pouvoir exécutif représenté politiquement par le gouvernement gouverne avec l&#8217;appui obligatoire du pouvoir législatif &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38455/italie-grece-quand-la-democratie-representative-marque-le-pas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Marc Le Roy</strong>, docteur en droit public (LE MONDE, 17/11/11):</p>
<p>A première vue, le régime parlementaire semble nous avoir donné une illustration didactique d&#8217;une de ses principales caractéristiques : la responsabilité gouvernementale. La réalité est tout autre. Les gouvernements de Sylvio Berlusconi et de George Papandréou ne sont pas tombés suite à une mise en responsabilité par les chambres mais suite à des accords conclus par les différents partis politiques de chaque pays.</p>
<p>Le régime parlementaire met en œuvre une séparation souple des pouvoirs. Le pouvoir exécutif représenté politiquement par le gouvernement gouverne avec l&#8217;appui obligatoire du pouvoir législatif représenté par les chambres. En cas de désaccord, et c&#8217;est là qu&#8217;intervient la principale manifestation du caractère souple de la séparation des pouvoirs, l&#8217;exécutif dispose de la faculté de dissoudre une ou plusieurs chambres mais les chambres ne sont pas démunies ; il leur est possible d&#8217;engager la responsabilité du gouvernement afin de le contraindre à démissionner. Cette possibilité offerte à chaque pouvoir de &#8220;détruire&#8221; l&#8217;autre leur impose de travailler en accord afin d&#8217;éviter le point de rupture. Pour utiliser une métaphore militaire, on peut comparer l&#8217;opposition entre dissolution et responsabilité ministérielle à la dissuasion nucléaire : chaque pouvoir dispose du feu nucléaire, ce qui dissuade l&#8217;autre de l&#8217;utiliser. Les conséquences d&#8217;une dispute politique étant moins dramatiques que celles d&#8217;un conflit nucléaire, il arrive que l&#8217;un des deux pouvoirs politiques utilise cette capacité de remise en cause de l&#8217;autre. Disons le tout net, l&#8217;utilisation parcimonieuse et raisonnée de la dissolution ou de la responsabilité ministérielle constitue même un indicateur de bonne santé démocratique car elle permet de trancher des différends politiques souvent problématiques pour la bonne marche d&#8217;un pays.</p>
<p>Ces quelques lignes de présentation devraient nous amener à nous réjouir (c&#8217;est d&#8217;ailleurs ce qu&#8217;ont fait les marchés financiers…) des deux changements de gouvernements intervenus en Grèce et en Italie. Malheureusement, il est faux d&#8217;affirmer que c&#8217;est la représentation nationale, et donc les chambres, qui ont conduit au changement. Il est même possible d&#8217;affirmer que les chambres n&#8217;ont absolument rien fait pour faire tomber ces gouvernements. Pis, ces derniers sont même allés jusqu&#8217;à recevoir récemment la confiance de la représentation nationale (le 14 octobre pour le gouvernement de M. Berlusconi et le 4 novembre pour celui de M. Papandréou), laissant perplexes les observateurs politiques. On est arrivé à se poser la question de savoir jusqu&#8217;où pouvaient aller ces gouvernements avant de recevoir une censure du pouvoir législatif. MM. Papandréou et Berlusconi sont allés aussi loin qu&#8217;ils le pouvaient flirtant plusieurs fois avec l&#8217;effronterie à la manière d&#8217;un enfant à qui on ne fixe pas de limite et qui pense donc avoir tous les droits.</p>
<p>La démocratie nous semble mériter une plus grande vigilance. Nous l&#8217;avons dit : le régime parlementaire prévoit des contrôles pour éviter qu&#8217;un pouvoir agisse de façon inconséquente. MM. Berlusconi et Papandréou ont certes fini par démissionner, mais ce n&#8217;est pas la représentation nationale qui a imposé le changement : ce sont les partis politiques de chacun de ces pays. Dans un cas comme dans l&#8217;autre, les partis d&#8217;opposition ne s&#8217;estimaient pas dans une situation suffisamment assurée pour gouverner le pays, imposant de ce fait à la représentation nationale d&#8217;aller jusqu&#8217;à accorder la confiance aux adversaires de toujours. Il a fallu attendre le point extrême de rupture pour que les partis daignent, sous la pression des marchés financiers, intervenir. Le problème est connu et ancien : l&#8217;intérêt d&#8217;un parti politique n&#8217;est pas l&#8217;intérêt d&#8217;un pays. C&#8217;est ce qu&#8217;avait compris le général de Gaulle dès 1946 quand il affirmait dans son célèbre discours de Bayeux que l&#8217;exécutif se devait d&#8217;être au-dessus des partis politiques dont il se méfiait depuis les déviances de la III<sup>e </sup>et la IV<sup>e </sup>Républiques. L&#8217;intérêt d&#8217;un parti politique est d&#8217;arriver au pouvoir et de s&#8217;y maintenir pour appliquer ses idées. Il n&#8217;est pas difficile de comprendre que l&#8217;intérêt d&#8217;un pays dépasse celui d&#8217;un parti. C&#8217;est pour cette raison que la souverainté représentative, c&#8217;est-à-dire les parlementaires, représente le peuple et non des partis politiques. Les représentants sont en général membres d&#8217;un parti mais ils représentent leur pays. Le rôle du parlementaire est donc, entre autres, de s&#8217;assurer que le gouvernement agit pour le bien du pays. Comment justifier dans cette situation que les gouvernements de MM. Papandréou et Berlusconi n&#8217;aient pas été remis en cause par ceux qui sont chargés de les contrôler ? Ce symptôme n&#8217;est certes pas nouveau. Nous avons ainsi évoqué plus haut les errements de la III<sup>e </sup>et de la IVe Républiques.</p>
<p>On sait aussi qu&#8217;au Japon ce sont les partis (voire le parti) qui décident quand un gouvernement doit présenter sa démission laissant ainsi de côté la fonction de contrôle des chambres. Ce n&#8217;est pas pour cette raison que le déficit démocratique doit prospérer dans nos pays déjà suffisamment pressurisés par la crise économique. Le régime parlementaire ne doit pas devenir le régime des partis en opérant un affaiblissement de la représentation nationale au profit des partis politiques. Dans cette situation il n&#8217;est pas étonnant que le peuple ait de moins en moins confiance en ses institutions. La confiance grimpera d&#8217;autant que nos représentants assureront leurs fonctions de contrôle du gouvernement qui détermine la politique de la nation. Il est donc faux d&#8217;affirmer que MM. Papandréou et Berlusconi se sont &#8220;accrochés au pouvoir&#8221; comme on pouvait le lire dans la presse. Il est plus exact de dire que les représentants des populations de ces pays les y ont maintenus. Il n&#8217;est pas certains que le peuple se laisse aussi mal représenter beaucoup plus longtemps. N&#8217;oublions pas que le souverain originel est le peuple et que ce dernier démontre régulièrement qu&#8217;il sait comment remettre en cause des institutions qu&#8217;il ne juge pas ou plus représentatives.</p>
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		<title>Responsabilidades colectivas</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/38434/responsabilidades-colectivas/</link>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 17:13:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Irene Tinagli</strong>, economista italiana, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid. Copyright La Stampa (LA VANGUARDIA, 16/11/11):</p>
<p>Las grandes celebraciones que han acompañado la marcha de Silvio Berlusconi como primer ministro italiano dan mucho que pensar. Se oye hablar de liberación nacional, como si hubiera caído un dictador que ha arruinado a un país entero por sí solo. Sin embargo este hombre, al que ahora parece que nunca había querido nadie, ni tan siquiera sus aliados, fue elegido no una, sino hasta tres veces por los italianos. Además, su último éxito fue en las elecciones regionales de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38434/responsabilidades-colectivas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Irene Tinagli</strong>, economista italiana, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid. Copyright La Stampa (LA VANGUARDIA, 16/11/11):</p>
<p>Las grandes celebraciones que han acompañado la marcha de Silvio Berlusconi como primer ministro italiano dan mucho que pensar. Se oye hablar de liberación nacional, como si hubiera caído un dictador que ha arruinado a un país entero por sí solo. Sin embargo este hombre, al que ahora parece que nunca había querido nadie, ni tan siquiera sus aliados, fue elegido no una, sino hasta tres veces por los italianos. Además, su último éxito fue en las elecciones regionales de 2010, hace poco más de un año, ya en plena crisis económica y después de varios escándalos.</p>
<p>Olvidar este detalle impide realizar un análisis profundo del país y llevar a cabo una correcta distribución de las responsabilidades, ya sea con relación a los que le han prestado su apoyo durante tanto tiempo, o con los que, aun siendo sus adversarios, no han sabido ofrecer una alternativa más convincente a los italianos.</p>
<p>Asimismo, hay otro aspecto que muchos parecen olvidar, sumidos en la agitación eufórica de estos días: la responsabilidad no sólo individual sino colectiva de la situación económica actual. Es rotundamente cierto que Silvio Berlusconi deja una deuda pública del 120%, un tasa de desempleo juvenil de casi el 30%, una tasa de actividad femenina estancada en el 46%, además de un país que aún es rehén de la burocracia, el despilfarro y las corruptelas.</p>
<p>Sin embargo, el paro juvenil ya constituía un problema hace quince años: durante casi toda la década de los noventa estuvo en torno al 30%; asimismo, por entonces la deuda ya había alcanzado y superado el 120%, por no hablar de los problemas crónicos relacionados con el empleo femenino, la burocracia y el despilfarro. En resumen, más que ser el responsable de haber creado ciertas situaciones, el Gobierno saliente debe asumir la responsabilidad (enorme) de no haberse enfrentado a ellas con suficiente seriedad, eficacia y coherencia. Y aunque sea justo y natural que la responsabilidad de este fracaso recaiga en primer lugar en la persona que ha formado y dirigido este Gobierno, sería un error pasar por alto que en la raíz de este fracaso hay una responsabilidad que va más allá de la responsabilidad personal de Silvio Berlusconi.</p>
<p>Muchas de las medidas y reformas que deberían haberse llevado acabo durante estos años, y que aparecen en la famosa carta del Banco Central Europeo (pensiones, empleo, liberalización de los colegios profesionales y de los servicios públicos, etcétera..), no se han podido aprobar debido a los obstáculos que han puesto tanto las fuerzas de centroderecha como las de centroizquierda (y en más de una ocasión hemos podido comprobar cómo formaban frente común algunos de los más fieles aliados de Berlusconi, como Umberto Bossi, el líder de la Liga Norte, y sus enemigos históricos, como Antonio Di Pietro o Nicola Vendola). Por no mencionar que iniciativas legislativas como la que pretendía abolir las provincias o los cargos vitalicios han sido rechazadas con el voto casi unánime de los parlamentarios de ambas formaciones.</p>
<p>Es importante recordar estas dinámicas porque son las mismas que en el pasado han frenado y hundido otros gobiernos. Y seguirán frenando a Italia si continuamos creyendo que podemos resolverlo todo atribuyendo responsabilidades o poderes salvadores a personas individuales, olvidando las responsabilidades colectivas. Esta actitud nos condenará a revivir la misma película y nos impedirá inaugurar un nuevo período.</p>
<p>El verdadero desafío de Mario Monti será este. No sólo reajustar la economía italiana, sino también las numerosas voces divergentes que han acabado deshilachando el tejido social y la cultura política del país, una tarea que requerirá la capacidad de dirigirse no solamente a los mercados internacionales, sino también a los italianos. Para ello, deberá reabrir un canal de comunicación honesto, claro y coherente con los ciudadanos, que le permita recobrar la confianza, pero sin caer en la demagogia fácil que ha convertido a los partidos en prisioneros de sí mismos e incapaces de aportar el liderazgo y la lucidez que necesitaba el país.</p>
<p>Una tarea difícil pero, esperemos, no imposible.</p>
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		<title>Et si l&#8217;Italie de Mario Monti sauvait l&#8217;Europe ?</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 16:52:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Sylvie Goulard</strong>, députée européenne, Alliance des libéraux et des démocrates pour l&#8217;Europe (LE MONDE, 16/11/11):</p>
<p>La relation franco-allemande est aussi indispensable qu&#8217;elle est devenue insupportable. Tel est le paradoxe qui, en ce moment, tétanise la zone euro. Le poids des deux pays et leurs divergences récurrentes devraient conduire les autres Européens à apprécier les efforts de chancelière Angela Merkel et du président Nicolas Sarkozy pour rapprocher leurs vues.</p>
<p>Si cette corde de rappel se rompait, le coup serait fatal. Leur coopération n&#8217;a cependant pas permis d&#8217;éviter la contagion, ni de rassurer les marchés. Les autres Européens se sentent &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38430/et-si-litalie-de-mario-monti-sauvait-leurope/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Sylvie Goulard</strong>, députée européenne, Alliance des libéraux et des démocrates pour l&#8217;Europe (LE MONDE, 16/11/11):</p>
<p>La relation franco-allemande est aussi indispensable qu&#8217;elle est devenue insupportable. Tel est le paradoxe qui, en ce moment, tétanise la zone euro. Le poids des deux pays et leurs divergences récurrentes devraient conduire les autres Européens à apprécier les efforts de chancelière Angela Merkel et du président Nicolas Sarkozy pour rapprocher leurs vues.</p>
<p>Si cette corde de rappel se rompait, le coup serait fatal. Leur coopération n&#8217;a cependant pas permis d&#8217;éviter la contagion, ni de rassurer les marchés. Les autres Européens se sentent exclus de décisions qui engagent leur destin. Nous ne pouvons pas continuer sur cette voie. Mais comment sortir de l&#8217;impasse ?</p>
<p>Une solution pourrait venir d&#8217;Italie si &#8211; ce qui n&#8217;est pas encore sûr &#8211; le président du conseil désigné, Mario Monti, était en mesure de former un gouvernement d&#8217;unité nationale.</p>
<p>En raison de sa taille, l&#8217;Italie porte une responsabilité particulière. Sans un assainissement de la troisième économie de la zone euro, la monnaie unique ne serait pas viable. Des aides concevables pour des pays périphériques ne peuvent pas être étendues à un Etat qui représente 17,4 % du PIB de la zone euro, soit à peine moins que la France (19,4 %), selon les chiffres fournis par Eurostat en avril. D&#8217;où l&#8217;importance du programme drastique de réformes que les Italiens sont appelés à mettre en oeuvre.</p>
<p>Après les années Silvio Berlusconi, la tradition européenne de l&#8217;Italie n&#8217;est plus dans les mémoires, mais elle mérite d&#8217;être rappelée, du plan germano-italien des ministres Hans-Dietrich Genscher et Emilio Colombo au légendaire Conseil européen de Milan, où, en 1985, ce n&#8217;est pas le tandem franco-allemand mais la présidence italienne qui a aidé Jacques Delors à braver l&#8217;opposition de Margaret Thatcher pour ouvrir la voie à l&#8217;Acte unique.</p>
<p>Le président Giorgio Napolitano s&#8217;inscrit dans cette lignée, comme l&#8217;a rappelé son discours à Bruges à la fin du mois d&#8217;octobre. Jusqu&#8217;à Romano Prodi inclus, l&#8217;Italie a toujours joué la carte de l&#8217;Europe communautaire, éprise de solidarité, bâtie sur des institutions chargées de l&#8217;intérêt général et soucieuse de faire cohabiter sans heurts les Etats de toutes tailles. Elle était alors proche de l&#8217;Allemagne fédérale. C&#8217;est exactement l&#8217;Europe dont la France s&#8217;est toujours méfiée.</p>
<p>En devenant plus &#8220;gaulliste&#8221;, ces dernières années, la chancelière a privé le moteur franco-allemand d&#8217;une de ses dialectiques les plus fécondes. Si elle revenait à une vision plus fédérale, comme elle a semblé l&#8217;indiquer à Leipzig (Allemagne) le 14 novembre, c&#8217;est la France qui serait isolée. Car la crise est en train d&#8217;opérer un retour de balancier. Pour reprendre la formule d&#8217;un autre grand Européen italien, Tommaso Padoa-Schioppa, elle révèle l&#8217;impuissance du Conseil européen quand, transformé en <em>&#8220;cartel des nationalismes&#8221;,</em> il défend des intérêts nationaux définis à courte vue. Et les Européens aspirent à un débat démocratique.</p>
<p>C&#8217;est une crise de nature politique à laquelle, à ce jour, les Français et les Allemands, tout comme la Commission européenne, ont apporté des solutions trop techniques. Le retour actif de l&#8217;Italie dans le jeu européen ne ferait sûrement pas des miracles, mais il pourrait accélérer un changement de méthode. L&#8217;Europe est avant tout un état d&#8217;esprit. Giorgio Napolitano, ancien président de commission au Parlement européen, et Mario Monti, ancien commissaire européen, possèdent une expérience communautaire précieuse dont peu de membres du Conseil européen peuvent se prévaloir.</p>
<p>Enfin, le caractère non partisan du gouvernement italien &#8211; si&#8230; les partis ne le tuent pas dans l&#8217;oeuf &#8211; pourrait sans doute contribuer à décrisper certains affrontements. Dans ses nombreux articles du <em>Corriere della Sera</em> ou du <em>Financial Times</em>, Mario Monti a toujours prôné des politiques économiques équilibrées sans s&#8217;enfermer ni à droite ni à gauche : farouchement attaché à la concurrence (pour briser les rentes de situation dont souffre tant la jeunesse) et au marché (pour favoriser la croissance économique), il n&#8217;a pas hésité à proposer la mise en commun de la dette européenne (les euro-obligations) ou encore l&#8217;harmonisation fiscale.</p>
<p>En mai 2010, il a remis au président José Manuel Barroso un rapport sur le marché unique qui défendait les services publics comme l&#8217;émulation par le biais de la compétition. Une troisième voix respectée pourrait aider le Conseil européen à surmonter des divergences dites &#8220;franco-allemandes&#8221;, par exemple à propos du rôle de la Banque centrale européenne (BCE).</p>
<p>Celles-ci sont en réalité des divergences de fond qui transcendent les frontières. Le niveau approprié pour en débattre est la zone euro entière, pas le huis clos germano-français, ni même l&#8217;enceinte hermétique du Conseil européen, où, pour chaque pays, seule la majorité actuelle s&#8217;exprime. Le temps est venu de débats publics sur l&#8217;avenir de l&#8217;euro, au Parlement européen et dans les Parlements nationaux.</p>
<p>Il faut souhaiter que l&#8217;expérience italienne en cours réussisse. Non seulement parce que son échec aurait sur nous tous de terribles répercussions, mais aussi parce qu&#8217;elle offre une chance unique d&#8217;enrichir la nécessaire coopération franco-allemande d&#8217;un apport précieux, en redonnant tout son sens à la construction communautaire.</p>
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		<title>Italia después de Silvio Berlusconi</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 22:31:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Marco Vicenzino</strong>, director del think tank Global Strategy Project, con sede en Washington, EEUU (EL MUNDO, 15/11/11):</p>
<p>La dimisión de Silvio Berlusconi como primer ministro de Italia no supone, contra lo que muchos creen, su fin sino el principio del fin. Il Cavaliere no va a desaparecer de escena de la noche a la mañana. A través de sus vastas redes en el sector público y en el privado, su influencia en los asuntos italianos se dejará sentir en el futuro inmediato y aún más allá. Sin embargo, a pesar de haber protagonizado varias reapariciones siempre con éxito, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38382/italia-despues-de-silvio-berlusconi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Marco Vicenzino</strong>, director del think tank Global Strategy Project, con sede en Washington, EEUU (EL MUNDO, 15/11/11):</p>
<p>La dimisión de Silvio Berlusconi como primer ministro de Italia no supone, contra lo que muchos creen, su fin sino el principio del fin. Il Cavaliere no va a desaparecer de escena de la noche a la mañana. A través de sus vastas redes en el sector público y en el privado, su influencia en los asuntos italianos se dejará sentir en el futuro inmediato y aún más allá. Sin embargo, a pesar de haber protagonizado varias reapariciones siempre con éxito, sus posibles intentos futuros para volver a la política serán mucho menos eficaces. Mientras que la credibilidad de Berlusconi en el extranjero está ya irremediablemente echada a perder, su legitimidad mengua y mengua de manera constante dentro de su país. Como cualquier personaje que se hace mayor a gran velocidad, cada vez está más desconectado de la realidad política.</p>
<p>El auténtico estado de necesidad en el que vive el país transalpino ha impuesto un Gobierno tecnocrático, encabezado por el prestigioso economista Mario Monti, que debería durar hasta 2013, la fecha en que están previstas oficialmente las elecciones. Pero durante este periodo los problemas de Italia no se van a resolver. Los objetivos del Ejecutivo de transición han de ser el de colocar a Italia en una trayectoria decidida de reformas y proporcionar a los mercados internacionales un grado notable de certidumbre.</p>
<p>Y hasta que se promulguen y se pongan en práctica las reformas pertinentes, resultaría excesivamente arriesgado e inútil, dicho lisa y llanamente, la realización de elecciones de cualquier tipo. No supondría sino otro proceso más de pérdida de tiempo y de enfrentamientos. La incertidumbre y sus consecuencias serían desastrosas, tanto en el plano nacional como en el internacional. A Italia se le ha agotado el tiempo para fijar el proceso y el ritmo de las reformas. Los fracasos anteriores ya no permiten más margen. La incapacidad para abordar de manera eficaz los cambios estructurales que deberían haberse acometido hace tiempo se traducirá en que la transformación habrá de llevarse a cabo a través de medidas más estrictas. Ahora son imprescindibles mayores sacrificios colectivos.</p>
<p>El nuevo Gobierno habrá de adoptar con firmeza decisiones inexcusables, por lo general impopulares, que le pondrán incesantemente a prueba ante la opinión pública y el conjunto de las fuerzas del atomizado arco parlamentario. Para el futuro de Italia son fundamentales un empeño y una perseverancia implacables en la resolución de los problemas. La necesidad imperiosa de reformas estructurales y de mayor desregulación se acompaña de la necesidad de impulsar la competitividad y el crecimiento, elementos indispensables para el éxito a largo plazo.</p>
<p>Mientras siguen sin resolverse los problemas crónicos de Italia, persiste un elevadísimo nivel de polarización política, como también se mantiene invariable el fracaso de Italia a la hora de adaptarse a un mundo cada vez más globalizado. Con una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, Italia se está convirtiendo de manera cada vez más evidente en una nación de pensionistas, gobernada por pensionistas en beneficio de pensionistas. Una especie de gerontocracia con una pizca de meritocracia, si es que hay alguna. En Italia se considera dirigente político joven a cualquiera que ya haya cumplido los 50 años.</p>
<p>La impresión dominante sobre los políticos es que su propósito no es el de servir al público sino aprovecharse de él y distribuir el botín entre los leales con el fin de garantizar la supervivencia y el instinto de conservación. Para los jóvenes italianos, el ascenso social no es un proceso fluido. Las conexiones personales o la tutela a la sombra de un protector han pasado a ser una garantía más segura de éxito. Algunos de los mejores y más brillantes jóvenes italianos optan por buscar oportunidades en el extranjero para encontrar una mayor meritocracia y resultados equitativos a cambio de su esfuerzo laboral.</p>
<p>En el ámbito corporativo, muchas de las más grandes multinacionales de Italia se han adaptado a la globalización. Sin embargo, numerosísimas empresas pequeñas y medianas, en gran parte responsables del éxito económico de la nación en la posguerra, tienen problemas para competir. Para una sociedad que ha disfrutado de décadas de generosas ayudas a cargo del Estado, la modificación o la revocación de lo que se considera un derecho va a resultar extremadamente difícil, lo que va a suponer no sólo un cambio económico sino también cultural en un país en el que la dependencia del Estado predomina en multitud de sectores y está profundamente arraigada en la cultura política.</p>
<p>En tanto que octava economía más importante del mundo, Italia pelea sistemáticamente por debajo de la categoría correspondiente a su peso. Puesto que se mantiene en esa misma trayectoria, y puesto que surgen nuevas potencias a nivel mundial, se quedará inevitablemente relegada. Su clase política tradicional pierde mucho en cuanto a competencia cuando se la compara con su clase empresarial. Italia sigue siendo una nación incapaz de dar rienda suelta a su abundancia de talento, que en una gran parte sigue buscando oportunidades en el extranjero, lo que perjudica de manera importante la competitividad y el crecimiento del país.</p>
<p>Italia cuenta con una de las economías más excesivamente reguladas del mundo desarrollado y con uno de los índices más bajos de productividad laboral. La reforma laboral y la de las pensiones y la desregulación siguen siendo prioridades esenciales. Unos sindicatos demasiado poderosos siguen ejerciendo una influencia desproporcionada sobre la política nacional. La corrupción y la delincuencia organizada de las regiones del sur de Italia siguen obstaculizando el desarrollo económico.</p>
<p>En cuanto a la era posberlusconiana, se abre la puerta a una posible realineación de la política italiana. Podría surgir un bloque centrista bastante grande que se constituyera en un potente factor de determinación de los futuros gobiernos. Sería una combinación de antiguos demócrata-cristianos, desertores del partido de Berlusconi y elementos centristas desencantados del principal partido de centro izquierda, el Partito Democratico. Mientras que el centro-derecha de Berlusconi intentará consolidar sus filas, el centro-izquierda tendrá problemas para superar las divisiones. En medio de la confusión de los últimos meses, el centro-izquierda italiano ha fracasado por completo a la hora de tomar la iniciativa política. En parte, eso es lo que ha contribuido a prolongar la supervivencia de Berlusconi.</p>
<p>¿Hay una herencia de Berlusconi?</p>
<p>Visto retrospectivamente, Il Cavaliere ha tenido una oportunidad histórica de reformar Italia, sobre todo después de conseguir la mayoría parlamentaria absoluta en 2008. La desperdició por culpa de sus limitaciones personales en buena medida y también por su incapacidad para gestionar eficazmente la economía y el sistema político italiano. Al final, sus fracasos le han acarreado esta dimisión forzosa.</p>
<p>A lo largo de sus 20 años de carrera política, Berlusconi ha exhibido una impecable capacidad de resistencia. En el plano interno, ha sobrevivido a más de 50 mociones de confianza, a escándalos, a juicios y a polémicas varias, sometido todo en mayor o menor medida a su influencia. Sin embargo, la presión actual de los mercados ha resultado ser abrumadoramente arrolladora incluso para el aura de invencibilidad y omnipotencia de Berlusconi. No deja de ser irónico que su derrota más humillante le haya sido infligida en gran medida por circunstancias externas más allá de su control. En menos de 48 horas vertigionosas, con la prima de riesgo alcanzando el techo histórico de los 500 puntos, se convirtió en la segunda víctima de la crisis de la Eurozona en una semana, tras la caída del primer ministro griego Yorgos Papandreu.</p>
<p>Berlusconi se convirtió en gran medida en víctima de su propia arrogancia. Por más que a muchos italianos les hicieran antes gracia sus payasadas, con el tiempo pasaron a ser algo fastidioso y especialmente inaceptables para el importante bloque de votantes católicos seguidores de su partido. La actitud de infalibilidad de Berlusconi también llegó a ser insostenible. La sensación de que él no debía rendir cuentas a nadie más que a sí mismo creó resentimiento incluso entre sus partidarios acérrimos. Todo esto se complicó aún más ante la sensación de que había un Gobierno que no hacía nada y que no producía ningún resultado.</p>
<p>Desde la perspectiva de Berlusconi, lo han apuñalado por la espalda. A fin de cuentas, según su relato, fue él quien salvó a Italia de la extrema izquierda y por tanto estaba en su derecho de gobernar a su antojo y de abandonar el poder cuando le viniera bien. Pensar lo contrario es cometer traición.</p>
<p>Eran muchos los que estaban impacientes por desembarazarse de Berlusconi, y cuanto antes, mejor. Algunos, por motivaciones ideológicas; otros, simplemente, cansados de polémicas y del estancamiento de la situación política. Puede que sea demasiado pronto para escribir su necrología política. «Yo no me rindo», declaró ayer desafiante ante la prensa. Sin embargo, lo cierto es que muchos ya han empezado a redactarla en serio.</p>
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		<title>Silvio Berlusconi y el vacío político</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2011 16:11:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ugo Cornia</strong> (Módena, 1965), escritor italiano. Su último libro editado en España es <em>Sobre la felicidad a ultranza</em>, Periférica (EL PAÍS, 14/11/11):</p>
<p>Quizá la época berlusconiana no esté tan clara como parece. Tengo un recuerdo preciso que siempre ha permanecido en mi memoria. En 1995 había ido con unos amigos que se interesaban por la escritura a presentar una revista en una gran librería de Bolonia. Allí se encontraba también Gianni Celati (un escritor italiano muy conocido) y, de pronto, una persona le preguntó qué opinaba de Berlusconi (debo aclarar que hablábamos de literatura, no de política). Celati &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38296/silvio-berlusconi-y-el-vacio-politico/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ugo Cornia</strong> (Módena, 1965), escritor italiano. Su último libro editado en España es <em>Sobre la felicidad a ultranza</em>, Periférica (EL PAÍS, 14/11/11):</p>
<p>Quizá la época berlusconiana no esté tan clara como parece. Tengo un recuerdo preciso que siempre ha permanecido en mi memoria. En 1995 había ido con unos amigos que se interesaban por la escritura a presentar una revista en una gran librería de Bolonia. Allí se encontraba también Gianni Celati (un escritor italiano muy conocido) y, de pronto, una persona le preguntó qué opinaba de Berlusconi (debo aclarar que hablábamos de literatura, no de política). Celati respondió: &#8220;¿Pero quién es Berlusconi?&#8221;. Todos nos quedamos estupefactos. Dos o tres personas intentaron explicarle quién era Berlusconi, y Celati seguía poniendo cara de no acordarse de nada. Luego dijo: &#8220;Ah, ¿es el de las televisiones?&#8221;. Y explicó que llevaba varios años en Inglaterra, donde consideraban a Italia un país tercermundista y no hablaban de ella a menudo. Era un buen experimento: de 100 personas ninguna podía creer que hubiese alguien que no supiera quién era Berlusconi. Todos debían saber quién era Berlusconi. El problema es que entonces no se podía hablar de nada más. Incluso ahora estamos hablando de él. Quizá dentro de seis meses ya no hablemos más y los que nazcan hoy, cuando estén en el colegio, en 2025, si al examinarles de historia les preguntamos quién era Berlusconi y qué fue el berlusconismo, no sabrán qué responder y se inventarán algo para sacar un aprobado.</p>
<p>¿Y en mi vida, en la época del berlusconismo, qué pasaba? Hice varios trabajos precarios y con los contratos más extraños, incluso tuve becas para hacer trabajos de oficina. Parte de estos trabajos no daban derecho a subsidio de desempleo. Luego, desde 1998, empecé a dar clases en un colegio público y seguí siendo interino hasta este mes de octubre de 2011. Con 46 años cumplidos, debería tener por fin un trabajo fijo. El año pasado hubo una reunión de interinos que trabajaban en el colegio y al llegar vi a varios bedeles, secretarios y profesores que conocía (muchos con algunas canas), y a una bedela de mi colegio le dije: &#8220;Buenas tardes, ¿usted también es interina?&#8221;. &#8220;Sí, ¿usted también?&#8221;. Cada uno creía que era el único, y, en cambio, éramos todos interinos. Muchas otras personas que conozco están en situaciones laborales semejantes.</p>
<p>Las leyes sobre la interinidad del trabajo (sin la parte de los amortiguadores sociales que deberían hacer que el trabajo fuera flexible y no precario) las han hecho tanto el Gobierno de Berlusconi como los Gobiernos de izquierdas. Se podría pensar que no cambiaba mucho si se votaba por uno o por otros. Yo, en los últimos 15 años, nunca he ido a votar. Si hubiese percibido que votando al centro-izquierda habría ganado algo habría ido a votar, o me habría alegrado de que ganara la izquierda.</p>
<p>Esta es mi percepción de las cosas, quizá equivocada, pero en las últimas elecciones, el número de las abstenciones y de los votos en blanco aumentó mucho. Muchos ya no votan. En este sentido se puede hablar de era berlusconiana, políticas liberales, populistas y algo racistas que al final han compartido, quizá de mala gana, también otros. La izquierda debía ser racistilla porque tenía miedo de perder incluso un solo voto, y al final, en cambio, perdió muchos.</p>
<p>Lo único que me deja perplejo es por qué los liberales del mundo la han tomado de esa forma con Berlusconi. Este último año hemos visto a menudo las diversas emisiones con las escenas de sexo, festines, presuntas prestaciones excepcionales, todas vergonzosas e indecentes, que humillaban la imagen de las mujeres, pero eran programas muy divertidos de ver. Yo no creo que consiguiera hacer fiestas como esas que al parecer hacía Berlusconi, y puede que sea más puritano, pero ayer por la noche estaba viendo un programa de Michele Santoro y un dibujante presentó esta viñeta: en la era pos-Berlusconi había muchos italianos completamente mudos, y estaban mudos porque en los últimos años se habían acostumbrado a hablar solo sobre el &#8220;coño&#8221;. Ahora, sin Berlusconi y sin hablar de &#8220;coños&#8221;, ya no sabían qué decir.</p>
<p>Después de Tangentopoli todos estábamos contentos, ya nadie robaría. Ahora parece incluso peor. Se acaba Berlusconi, pero la única diferencia será que ya no habrá sexo en el telediario, lo que no es gran cosa. Si no se puede discutir sobre determinados ajustes socioeconómicos porque son hechos y además indiscutibles, era preferible hablar de las costumbres sexuales de las clases dirigentes, y así por lo menos nos reíamos.</p>
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		<title>Los últimos días de Berlusconi</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2011 16:09:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Roberto Saviano</strong>, periodista y escritor italiano. Traducción de Juan Ramón Azaola (EL PAÍS, 14/11/11):</p>
<p>Existe una palabra que describe mejor que ninguna otra lo que el Gobierno de Berlusconi ha sido para Italia, lo que realmente lo ha caracterizado en el sentido político y en el económico, y esa palabra es inmovilismo. En los últimos 20 años no ha sucedido nada en favor del país. No se ha hecho ni una sola de las reformas prometidas en 1994 que hubieran contribuido a conjurar la crisis que ahora está viviendo Italia. Y es evidente que lo que no lograron &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38295/los-ultimos-dias-de-berlusconi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Roberto Saviano</strong>, periodista y escritor italiano. Traducción de Juan Ramón Azaola (EL PAÍS, 14/11/11):</p>
<p>Existe una palabra que describe mejor que ninguna otra lo que el Gobierno de Berlusconi ha sido para Italia, lo que realmente lo ha caracterizado en el sentido político y en el económico, y esa palabra es inmovilismo. En los últimos 20 años no ha sucedido nada en favor del país. No se ha hecho ni una sola de las reformas prometidas en 1994 que hubieran contribuido a conjurar la crisis que ahora está viviendo Italia. Y es evidente que lo que no lograron los electores, ni los grupos de la oposición, ni la prensa, ni los intelectuales, lo ha conseguido el mercado. Ironías del destino, precisamente Silvio Berlusconi, que siempre se ha jactado de haber creado un imperio de la nada, de haber encarnado el sueño americano del <em>self-made man,</em> que siempre se ha considerado campeón en materia de números y dinero, se ha visto desbordado en lo que se sentía omnipotente y por aquello que siempre dijo que era su propio elemento: por el mercado. Ha sido el comisario de una economía que ya no podía fiarse de su gestión.</p>
<p>Ennio Flaiano, genial escritor italiano, decía que en Italia la línea más corta entre dos puntos es el arabesco. Los casi 20 años del Gobierno de Berlusconi han sido un arabesco: la línea más larga posible entre lo viejo y lo viejo que se hacía pasar por nuevo. Entre Democracia Cristiana y democracia cristiana. Cuántas mentiras en estos 20 años, cuántas mistificaciones. Desde los falsos orígenes humildes, para que el italiano medio pudiese identificarse con él, a la mentira mayor de todas, pasada de boca en boca y progresivamente vacía de todo significado. La mentira según la cual un hombre que ha creado un imperio, que es rico y que está al frente de empresas prósperas -o que parecían serlo- no tiene necesidad de robar, de sustraer dinero público al país, como lo habían hecho los partidos en la Primera República. Un sueño que se basó en embustes y equívocos porque, una vez eliminados los padrinos políticos, fue preciso que Berlusconi controlara la situación. Y que en poco tiempo transformara la política en un campo de fútbol, en el que los ciudadanos son hinchas que vitorean a sus colores independientemente de cómo lo esté haciendo el equipo, todo lo más le silban un ratito, pero que siempre y solamente quieren ver la victoria. Berlusconi ha introducido un nuevo modo de hablar, de manera que decidir comprometerse en política se convierte en &#8220;saltar al campo&#8221;.</p>
<p>Por otra parte, él mismo repetía que su entrada en la política se había producido para tutelar sus propios intereses. Los suyos personales y los de sus empresas. Y es exactamente eso a lo que hemos asistido durante los 20 años en los que ha sido protagonista indiscutido de la escena política italiana. Sus cargos institucionales han coincidido con sus negocios privados. Los mismos jefes de Estado extranjeros que en los pasados años se han mostrado más cercanos a él, no han sido sino sus socios. Del gas de Putin -los negocios energéticos rusos representan el 70% de las exportaciones a Italia, y la misma Hillary Clinton ha dejado caer sus dudas acerca del carácter especulativo de las convergencias políticas ente Berlusconi y Putin- a la embarazosa amistad con Gadafi -desde junio de 2009, Lafitrade, de la familia Gadafi, y Fininvest, de Berlusconi, a través de la luxemburguesa Trefinance, son los verdaderos propietarios de Quinta Communications, de Tarak Ben Ammar-. El negocio con la empresa tunecina, en la que Lafitrade tiene el 10% y Fininvest el 22%, ha abierto el negocio al reciclado occidental, a partir de Italia, de una voluminosísima masa de petrodólares de Gadafi, valorada en 65.000 millones de euros.</p>
<p>Ni una sola ley de su Gobierno para el Estado, ni una sola ley que, en todos estos años, haya proporcionado a la economía los instrumentos necesarios para enfrentar la crisis que asomaba por el horizonte. Ninguna ley para Italia, solo leyes para él. Y no porque le faltasen los números en el Parlamento. Ha gozado, y durante mucho tiempo, de una mayoría increíblemente fuerte que le habría permitido realizar las reformas que habían hecho de él -al día siguiente del terremoto judicial que había destruido a los viejos partidos italianos en los años noventa- el hombre nuevo, el viento nuevo, el campeón del reformismo liberal que él contraponía al estancamiento de las izquierdas incapaces de transformarse. No a la reforma de la justicia, no a la de las pensiones, nulas perspectivas para las nuevas generaciones víctimas de una nefasta desregulación del mercado de trabajo que ha traído consigo una precarización encaminada únicamente a favorecer a las empresas que explotan a los trabajadores.</p>
<p>En Italia, el sector público está en la ruina, la sanidad no tiene unos estándares dignos de Europa, la escuela, la Universidad y la investigación renquean. Durante años el Parlamento se ha dedicado a discutir, enmendar y votar leyes ad personam y leyes que hemos denominado ad aziendam. De algunas se interpreta el sentido con su simple nombre. Otras llevan el nombre de los fidelísimos a Berlusconi. Otras incluso le favorecen a él y a sus empresas indirectamente; otras han servido de manera demasiado evidente para legitimar, salvar, proteger del colapso a las empresas del primer ministro« las ha habido para listas electorales presentadas fuera de plazo o, todavía más a menudo, para obstaculizar los procesos en los que el primer ministro estaba y está imputado. En 2001, el Gobierno italiano fue el único en Europa que no firmó para combatir los delitos financieros.</p>
<p>Y el mundo nuevo que Berlusconi había prometido se ha convertido en un mundo viejo, más viejo que el que le había precedido. Y la política que nos espera conlleva el riesgo de ser ni más ni menos que la continuación de los juegos de poder interrumpidos por Il Cavaliere. Será lo viejo vestido de nuevo. El Gobierno que venga, no se sabe todavía si fruto de elecciones anticipadas o de un amplio entendimiento (el debate ha comenzado y las decisiones se están tomando en este momento mientras yo escribo), tendrá la ardua tarea de acometer las reformas económicas que podían haberse organizado durante los pasados 20 años y que en cambio asfixiarán a Italia en los próximos meses. Mario Monti, al que Europa ha tenido ocasión de conocer y apreciar durante los 10 años que fue comisario europeo (de 1994 a 2004), es desde hace unos días senador vitalicio y es el más acreditado para este Gobierno de transición. Europa se fía de él y eso podrá dar oxígeno a la economía italiana. Perotendrá que tomar decisiones difíciles que, la historia italiana lo demuestra, no tendrán recompensa.</p>
<p>Por otra parte, aunque el hombre Berlusconi parezca acabado, el berlusconismo aún no ha muerto. Sigue allí, con paciencia, confiando resurgir, dispuesto a decir &#8220;sin mí ha sido peor&#8221;. Sus protagonistas esperan a especular sobre los momentos difíciles que vivirá Italia, fingiendo ser ajenos al proceso. Estemos atentos, por tanto, a quién se desmarca ahora, estemos atentos a quién dice, desplegando altruismo, que el Gobierno de amplia coalición debe incluir a todos, también a esta o aquella parte política. En esta fase, altruismo significa descargar las responsabilidades sobre el adversario político. Y cuidado también con los que gritan, con los que invocan elecciones inmediatas: es todo menos una auténtica batalla por los derechos, en realidad son ganas de cosechar los votos que la crisis y la rabia social les aportarán.</p>
<p>La impresión es que, una vez más, hay espacio para todo menos para el talento y para la voluntad de reconstruir de verdad un país que, más que económicamente, está humillado en su moral, en su confianza y en su esperanza de que sus habitantes puedan volver a ser felices, a realizarse sin tener que irse. En Italia, una vez más, el riesgo está en que se haga tabla rasa para que se pueda volver atrás más fácilmente.</p>
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		<title>It&#8217;s time for an ascetic, noble Italy to replace the crass Berlusconi version</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 23:01:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Maria Laura Rodotà</strong>, a columnist with <em>Corriere della Sera</em> (THE GUARDIAN, 12/11/11):</p>
<p>Many Italians, in the past months, have dreamed about <a title="More from guardian.co.uk on Silvio Berlusconi" href="http://www.guardian.co.uk/world/silvio-berlusconi">Silvio Berlusconi</a>&#8216;s fall. They would pop open bottles of bubbly, they imagined; and they would hug and cheer and celebrate with friends. Some envisaged their teenage children dancing in the piazzas, like partisan Olmo&#8217;s daughter in Bernardo Bertolucci&#8217;s <em>1900</em>, the classic film about fascism and resistance.</p>
<p>Nothing of the sort happened, of course. Last Tuesday, when <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/business/blog/2011/nov/08/berlusconi-debt-greece">Berlusconi lost his parliamentary majority</a>, nobody ventured on to the streets of Rome. In fact, the capital was &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38266/its-time-for-an-ascetic-noble-italy-to-replace-the-crass-berlusconi-version/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Maria Laura Rodotà</strong>, a columnist with <em>Corriere della Sera</em> (THE GUARDIAN, 12/11/11):</p>
<p>Many Italians, in the past months, have dreamed about <a title="More from guardian.co.uk on Silvio Berlusconi" href="http://www.guardian.co.uk/world/silvio-berlusconi">Silvio Berlusconi</a>&#8216;s fall. They would pop open bottles of bubbly, they imagined; and they would hug and cheer and celebrate with friends. Some envisaged their teenage children dancing in the piazzas, like partisan Olmo&#8217;s daughter in Bernardo Bertolucci&#8217;s <em>1900</em>, the classic film about fascism and resistance.</p>
<p>Nothing of the sort happened, of course. Last Tuesday, when <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/business/blog/2011/nov/08/berlusconi-debt-greece">Berlusconi lost his parliamentary majority</a>, nobody ventured on to the streets of Rome. In fact, the capital was hit by a rainstorm that in some parts of <a title="More from guardian.co.uk on Italy" href="http://www.guardian.co.uk/world/italy">Italy</a> turned into a flood, killing people and causing serious damage. This, together with an attack from the markets on Italian Treasury bonds, left us feeling as if we were living through a biblical plague (though we did manage a little celebration yesterday).</p>
<p>Our teenage children were sceptical about the outcome &#8211; they had got used to things being a certain way. It&#8217;s easy to blame Berlusconi &#8211; polarising the country, making a fool of himself on the international scene – but we also have to recognise that, in part, he simply legitimised the worst elements of our national character. Like the widespread sympathy for <em>le simpatiche canaglie, </em>the &#8220;lovable rogues&#8221; who break every rule, think ethics is for wimps, and generally get away with murder (or, at least, paying underage girls for sex). The typical Italian rogue has many qualities: great problem-solving abilities, flexibility and creativity. But, like Berlusconi, he can have a fatal flaw: he&#8217;s often unable to work for the public interest or the common good; instead promoting his own interest, or his family&#8217;s – or <em>families</em> in Berlusconi&#8217;s case.</p>
<p>In the past months, even many staunch supporters were exasperated by his behaviour, by the inaction of his cabinet, by the arrogance of our political class. In the past week, as soon as it became clear that Berlusconi was finally <em>finito</em>, everybody was in a hurry to forget him, his corrupted allies, his bimbos promoted to government posts. Which leaves us where exactly? Relieved, I suppose, but fantastically worried about the economy.</p>
<p>The average Italian mood is well described by a popular song, <a title="" href="http://www.youtube.com/watch?v=_bANQ2wWs6g">Buonanotte all&#8217;Italia</a> (&#8220;Goodnight, Italy&#8221;), by the singer Luciano Ligabue. Ligabue sings about our &#8220;tomorrow that&#8217;s coming, but seems like we&#8217;re in limbo&#8221;, while &#8220;yesterday&#8217;s scars don&#8217;t go away&#8221;. He depicts a country &#8220;with all this beauty but no GPS navigator&#8221;. Actually, Italy appears to have a soon-to-be-appointed navigator: the respected economist <a title="" href="http://www.bbc.co.uk/news/world-europe-15695056">Mario Monti</a>. The 68-year-old Monti embodies an Italian type of public servant that in recent years has been ignored or ridiculed: quiet, monogamous, scholarly, stubbornly polite, frugal and slim. But even Monti is becoming a polarising figure.</p>
<p>Many centre-left Italians are battling with their own Monti dilemma: by instinct, they like this honest professor with a distinguished record as EU competition commissioner. But Italy is a country of conspiracy theorists, and many of them are suspicious of his links to the Bilderberg Group, the influential but secretive conference of international business and political leaders. Some suggest that Monti might turn out to be a prime minister imposed by Germany and the banks.</p>
<p>Many centre-right Italians express similar doubts. Some dislike his public persona: Monti is the anthropological opposite of the Berlusconiani, the openly womanising, joke-telling, tax-evading entrepreneurs who loved Silvio and felt entitled to behave like him. Others, mostly right-wingers and <a title="" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lega_Nord">Lega Nord</a> supporters, don&#8217;t trust Monti, fearing more taxes and a loss of national sovereignty.</p>
<p>The political scene is in a similar mess. The Popolo della Libertà, Berlusconi&#8217;s party, is torn apart. The main opposition party, the Partito Democratico, is endorsing Monti; but many Democrats worry about a loss of consensus due to Monti&#8217;s expected plans of budget-cutting measures, pension reform and lay-offs of state employees. Italia dei Valori, the populist movement led by Antonio Di Pietro, is against a Monti cabinet, but many of his supporters show faith in Monti. Sinistra e Libertà, the radical left party that is not in parliament but is now credited with about 8% of national support, is officially against Monti. But its charismatic leader, Puglia governor Nichi Vendola, speaks highly of the professor. And so it goes on, in these days of confusion.</p>
<p>When foreign friends ask Italians to explain our situation to them, we are, once more, ill at ease. The Italian &#8220;walk of shame&#8221; of the Berlusconi era now seems over. But we&#8217;re waking up in a country that is not what we were encouraged to believe it was for many years. For a long time, the three state-run television networks and the three Berlusconi-owned networks depicted a portrait of a happy Italy. This was a place where banks were solid, where the economy had been barely touched by recession, where the girls were beautiful and could make a career out of their graces and where Italian families were, on average, well-off.</p>
<p>Now it is sinking in that our country of homeowners and state bond-holders is impoverished. Property prices are falling, people are panicking about the collapsing value of their Treasury bonds, and everybody talks constantly about the possibility of a default. Furthermore, endless judicial inquiries reveal ties between politicians, bankers, bribed public contractors, organised crime and money launderers. The consequences are visible in the streets of our capital city: the asphalt is damaged, the public transportation is lousy, and many restaurants are now owned by businessmen tied to the Neapolitan Camorra or the Calabrian <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2006/jun/08/italy.johnhooper">&#8216;Ndrangheta</a>.</p>
<p>&#8220;Our illegal economy is worth ¤350bn per year,&#8221; says Nunzia Penelope, a journalist whose new book, <em>Soldi Rubati</em> (<em>Stolen Money</em>), is becoming required reading for worried Italians. &#8220;Tax evasion costs us ¤120bn per year, public corruption ¤60bn. If we were able to defeat the dark forces of illegality, in 10 years our public debt would be reduced to zero.&#8221;</p>
<p>Our debt is now about 120% of our annual economic output. But our economy is still the eighth largest in the world, the fourth largest in <a title="More from guardian.co.uk on Europe" href="http://www.guardian.co.uk/world/europe-news">Europe</a>, and our manufacturing sector is still strong. My compatriots are demoralised, though. In the past year, many took to the streets to demonstrate against the government. In local elections in May, almost everywhere they elected new mayors from opposition parties.</p>
<p>However, most citizens have lost faith in our politicians. The only political figure still trusted is president <a title="" href="http://news.bbc.co.uk/1/hi/programmes/from_our_own_correspondent/9533442.stm">Giorgio Napolitano</a>, who in 2011 succeeded in revamping our national pride during the celebrations for the 150th anniversary of Italy&#8217;s reunification. In March, for the first time in our history – apart from during football matches, that is – many of us hung Italian flags from our windows. We are now seeking new reasons to be proud of our country. But this time we can&#8217;t count on the <em>stellone</em>, on Italy&#8217;s lucky star. It&#8217;s up to us, and it&#8217;s going to be harder than ever.</p>
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		<title>Can Italy Put Berlusconi Behind It?</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 22:10:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Maurizio Viroli</strong>, a professor of political theory at Princeton and the University of Italian Switzerland, in Lugano and the author of <em>The Liberty of Servants: Berlusconi’s Italy</em> (THE NEW YORK TIMES, 11/11/11):</p>
<p>Silvio Berlusconi’s government may not be long for this world, but the prime minister is far from losing his grip on Italy.</p>
<p>The political crisis there is to a large degree the depressing story of a country where a majority of its political class has forgotten that to be a representative in a democratic republic means to serve the common good, not to serve one man. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38249/can-italy-put-berlusconi-behind-it/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Maurizio Viroli</strong>, a professor of political theory at Princeton and the University of Italian Switzerland, in Lugano and the author of <em>The Liberty of Servants: Berlusconi’s Italy</em> (THE NEW YORK TIMES, 11/11/11):</p>
<p>Silvio Berlusconi’s government may not be long for this world, but the prime minister is far from losing his grip on Italy.</p>
<p>The political crisis there is to a large degree the depressing story of a country where a majority of its political class has forgotten that to be a representative in a democratic republic means to serve the common good, not to serve one man. Even as it faces down a mounting economic crisis, Italy has a long way to go before it can be considered a reliably democratic country once again.</p>
<p>In the aftermath of a budget vote on Tuesday that made clear he no longer had a majority behind him, Mr. Berlusconi declared that he would resign as soon as Parliament passed a slate of economic reforms demanded by the European Union. That does not mean, however, that Mr. Berlusconi won’t retain a considerable part of his power and continue to affect Italian political life.</p>
<p>After the unity government under Mario Monti, a former European commissioner, arranges for new elections, Mr. Berlusconi could maneuver behind the scenes to place one of his most loyal servants, Angelino Alfano, the secretary of Mr. Berlusconi’s party and the Dmitri A. Medvedev to his Vladimir V. Putin, as the next prime minister.</p>
<p>It’s a realistic possibility because, though Mr. Berlusconi has fallen in popularity, his opponents are still quite divided: the Union of Christian and Center Democrats party, the center-left Democratic Party and the radical left are unlikely to form a working coalition.</p>
<p>And there can be little doubt that, to defeat his enemies, Mr. Berlusconi would fall back on an argument that he has successfully exploited in the past, namely that he, the people’s choice as prime minister, would have succeeded if it weren’t for a few malignant and ungrateful traitors. Indeed, he has already labeled as traitors the members of his own party who voted against him on Tuesday.</p>
<p>But this is more than a rhetorical tactic: Mr. Berlusconi’s behavior and his own words eloquently reveal how his government is based on gaining loyalty through private favors. He truly feels betrayed that elected politicians would put the voters’ interests over their loyalty to him.</p>
<p>He can be forgiven for feeling this way. Because of his enormous personal power — built on an immense fortune, the proprietorship of a media empire, the rhetorical skills of a demagogue and the control of a political party that he created — Mr. Berlusconi has been able to attain the loyalty of many people. The system he has built has the features of a lordly court: a signore sits at the center, surrounded by a large number of courtesans and servants who owe him their power, their wealth and their fame.</p>
<p>Many of the people Mr. Berlusconi has surrounded himself with are corrupt and servile, all the easier for him to dominate them. People with principles are regarded as dangerous enemies.</p>
<p>So why has he finally fallen from office? Such a system can work only as long as the courtesans and servants have faith that the signore will remain in power. Mr. Berlusconi long ago showed that he was unlikely to fall for domestic reasons. But now pressure from international markets and the European Union has convinced some of his courtesans that he can no longer guarantee their re-election and their privileges. As a result, some of them are looking elsewhere for more concrete opportunities for political survival.</p>
<p>This provides Italy with a chance to begin a process of civic and political regeneration. To do so it must liberate itself not only from Mr. Berlusconi, but also from his system of power, and from the political and moral bad habits that he has reinforced and relied on in the political elite and in large sectors of public opinion.</p>
<p>The first step should be to abandon the belief, promoted by Mr. Berlusconi’s elite, that to be a free citizen means to be free from the law and civic duties. Italians must also reject the other fundamental dogma of Mr. Berlusconi’s doctrine, namely that the people are not only the sovereign but the judge, and that politicians must therefore be responsible to the people, and not merely to the magistrates. And finally, Italians must rediscover a healthy republican and liberal wariness of any sort of enormous power.</p>
<p>This means going beyond a few necessary reforms. It must be a serious process of moral renewal inspired by the true principles of citizenship.</p>
<p>For this to be possible, it takes a political leader capable of uniting, inspiring and rekindling the passion for active citizenship. I may be wrong, but I fail to see a leader with those qualities in the country’s political landscape. Until one emerges, it is premature to proclaim the end of Mr. Berlusconi’s Italy.</p>
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		<title>Silvio Berlusconi: Italy&#8217;s great procrastinator</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 22:59:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Sergio Romano</strong>, a former diplomat and a columnist for <em>Corriere della Sera</em> (THE GUARDIAN, 09/11/11):</p>
<p>Ultimately <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2011/nov/09/silvio-berlusconi-successor-angelino-alfano?newsfeed=true">Silvio Berlusconi was defeated</a> by the logic and style of his political adventure. The people he gathered at the top of his movement were a motley crew of former Christian Democrats and socialists, with a few rogue communists-turned-conservatives – united not so much by a set of ideas as by Berlusconi&#8217;s success story: his ability to overcome temporary difficulties, bounce back and gain the approval of a large part of the country again and again.</p>
<p>His followers were loyal because he guaranteed &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38267/silvio-berlusconi-italys-great-procrastinator/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Sergio Romano</strong>, a former diplomat and a columnist for <em>Corriere della Sera</em> (THE GUARDIAN, 09/11/11):</p>
<p>Ultimately <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2011/nov/09/silvio-berlusconi-successor-angelino-alfano?newsfeed=true">Silvio Berlusconi was defeated</a> by the logic and style of his political adventure. The people he gathered at the top of his movement were a motley crew of former Christian Democrats and socialists, with a few rogue communists-turned-conservatives – united not so much by a set of ideas as by Berlusconi&#8217;s success story: his ability to overcome temporary difficulties, bounce back and gain the approval of a large part of the country again and again.</p>
<p>His followers were loyal because he guaranteed prominent positions and lucrative careers. It is hardly surprising that his People of Freedom party began to waver when the leader appeared weakened by his frivolous private life, hesitant political management and the harsh judgment of European colleagues. <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2011/nov/08/italy-crisis-silvio-berlusconi">Berlusconi called those who abstained in Tuesday&#8217;s budget vote &#8220;traitors&#8221;</a> because he has always considered them vassals and clients, rather than members of the same party.</p>
<p>The same applied to foreign policy. He was convinced that his charm and extravagant hospitality in his numerous mansions would raise the status of his country. He began to think of diplomacy as an exercise in seduction and foreign policy as the sum of his relations with friends such as George Bush, Vladimir Putin, Muammar Gaddafi, Recep Tayyip Erdogan and, possibly, Tony Blair.</p>
<p>The case of Libya is indicative. The co-operation treaty signed in 2008 made promising reading not only for the oil giant Eni, but also for hundreds of Italian companies. Yet the Libyan leader&#8217;s extravagant behaviour in Rome and the excessive displays of affection from Berlusconi raised many eyebrows. And, while France and Britain had leading roles in the revolt against Gaddafi&#8217;s regime, Italy had no standing and Berlusconi was viewed as an uncomfortable and impotent partner. It must have been a dramatic realisation for Berlusconi that friendship, in international relations, can be a very ephemeral thing. In the end, his demise was accelerated by the verdict of his European partners. The personalisation of international politics has come back to hit him like a boomerang.</p>
<p>When Berlusconi appeared on the political stage in 1994, Italians knew that he owned three television channels, a daily paper and a number of other companies. They also knew that he had been taken to court in connection with his business activities, and would have an enormous conflict of interest. But those who voted for him had two good reasons. They hoped he would stop an untrusted leftwing coalition made up of progressive Catholics and former communists; and enact overdue market reforms, setting the country on the path of growth. On that second point they were proved dramatically wrong. Berlusconi tried to reform the labour market, fiscal system and judiciary – and planned some major public works, like the <a title="" href="http://www.dw-world.de/dw/article/0,,3380806,00.html">great bridge to link Sicily and the continent</a>. Ultimately, however, he proved to be hesitant, overly cautious and perpetually prone to procrastination.</p>
<p>When he came across obstacles raised by professional lobbies, vested-interest group and partners of his coalition, such as Umberto Bossi&#8217;s Northern League, he would drop the problem and go on to make other promises that would soon be forgotten and disregarded. He did so, probably, because he needed laws specifically designed to protect him from judicial inquiries, and in order to get those laws approved by parliament he had to contract a number of debts which had to be repaid. A debtor cannot challenge the interests of his creditors.</p>
<p>Take the judiciary. Italy has a system in which prosecutors and judges belong to the same career. Because of the fight against the mafia and early 90s scandals involving several political parties, prosecutors have become very visible in public life and have considered themselves, in some cases, entrusted with a national mission. After his entrance into the political arena, Berlusconi became the target of a considerable number of judicial inquiries: too many, perhaps, to avoid the impression that he had become some prosecutors&#8217; sole raison d&#8217;etre. Many Italians, not necessarily in Berlusconi&#8217;s camp, thought that it would be useful to separate the careers of prosecutors and judges. But every attempt raised the suspicion that reform was designed to favour the prime minister and thus doomed to failure.</p>
<p>This does not mean that there is nothing positive in what Berlusconi will be leaving behind when he will finally resigns. A recent university reform has been generally welcomed by the academic world. The fight against organised crime in the south has produced some remarkable results, in spite of the presence of some controversial figures in Berlusconi&#8217;s government. The country still needs important structural reforms, but the pace of public works has improved. The project for the creation of a federal state has made some progress. The management of public debt, until the latest developments, appeared wise and efficient.</p>
<p>Not all the financial difficulties of the country can be attributed to Berlusconi&#8217;s government. Europe does not like him, but Brussels probably hopes that he will stay in power long enough to have parliament approve the new stability package with the measures requested by the European Central Bank and the partners of the eurozone. These measures are not liked by the left and they should become law before a change of government.</p>
<p>The fact remains, however, that the great reformer of the 90s has not kept his promises. He has done very little to change the more dated and conservative features of Italian societies. Ultimately, this is considerably more serious than the frivolity of his private life.</p>
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		<title>From Berlusconi to Draghi</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Nov 2011 18:18:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Paolo Messa</strong>, Editor-in-Chief of the monthly magazine Formiche and a former spokesman for the Italian deputy prime minister (Project Syndicate, 09/11/11):</p>
<p>Greece may be the fuse, but is Italy the bomb that will blow up the euro and perhaps the entire European Union? In the weeks since Standard &#38; Poor’s and Moody’s downgraded Italian sovereign debt, and gave it a “negative” outlook, the country has been targeted repeatedly by financial speculators. But the country’s economic and financial fundamentals aren’t so bad; it is the country’s political disarray that is spooking investors and roiling markets.</p>
<p>Prime Minister Silvio Berlusconi’s &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38190/from-berlusconi-to-draghi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Paolo Messa</strong>, Editor-in-Chief of the monthly magazine Formiche and a former spokesman for the Italian deputy prime minister (Project Syndicate, 09/11/11):</p>
<p>Greece may be the fuse, but is Italy the bomb that will blow up the euro and perhaps the entire European Union? In the weeks since Standard &amp; Poor’s and Moody’s downgraded Italian sovereign debt, and gave it a “negative” outlook, the country has been targeted repeatedly by financial speculators. But the country’s economic and financial fundamentals aren’t so bad; it is the country’s political disarray that is spooking investors and roiling markets.</p>
<p>Prime Minister Silvio Berlusconi’s government has lost the confidence of international investors. Even at home, as every opinion poll shows, the once huge Berlusconi majority has become a minority. For much of the crisis, Berlusconi retained his grip on parliament, but daily it became ever more tenuous, with the balance shifting to other members of his coalition and to the opposition. Despite Berlusconi’s best negotiating efforts (worthy of his iconic role as President of the AC Milan football club), many MPs simply don’t want to be framed as accomplices to the Italian – and therefore European – failure. They insisted that he resign as the price of backing reform efforts to quiet the financial markets.</p>
<p>International pressure on Berlusconi will not run out of steam, nor will protests from union workers, students, and <em>indignados</em>. Given this volatile mix, a political crisis has become unavoidable. Thus, Italian President Giorgio Napolitano, who enjoys great respect at home and abroad, is bound to play a pivotal role. Still, it is impossible to predict whether Italy faces an interim government until the end of the current electoral term in 2013 or snap elections in early 2012. One thing is certain: the country’s political parties are gearing up for an electoral campaign.</p>
<p>On the center right, Berlusconi is now unlikely to stand for re-election. The Northern League is deeply split: its historical leader, Umberto Bossi, seems tired and ill, but determined to maintain his alliance with the prime minister. But his party colleague, Interior Minister Roberto Maroni, wants a higher profile, and probably would not rule out other political combinations than the link with Berlusconi. That might well prove necessary, given the extremely low likelihood that Berlusconi’s coalition can win another parliamentary majority.</p>
<p>As for the center-left forces, the prospect of a coalition between the Democratic Party and the post-communist party led by Nichi Vendola (now the president, remarkably, of the conservative southern Italian region of Apulia) is growing. The former magistrate Antonio Di Pietro, whose crusading investigations of political corruption overthrew Italy’s party system in the early 1990’s, is bound to join them.</p>
<p>Current public-opinion polls indicate that this alliance will win a majority. But political and financial analysts consider such a coalition to be excessively leftist. How would such a government cope with the European Central Bank’s demand for fiscal austerity as the condition <em>sine qua non</em> for the ECB’s purchases of Italian bonds?</p>
<p>In the center of the field, a new coalition, called the Third Pole, has emerged, headed by the Catholic leader Pier Ferdinando Casini. It is attracting disillusioned moderates from both the right and the left. The Third Pole is programmatically comparable with German Chancellor Angela Merkel’s Christian Democratic Union or French President Nicolas Sarkozy’s Union for a Popular Movement: a pro-business approach to economic policy, married, under the Vatican’s influence, to the social-welfare state.</p>
<p>The Third Pole almost certainly will not win the next election, but it could well tip the scales in forming a governing coalition. The underlying bet is to build a German-style grand coalition after the vote – an option that may be to Merkel’s liking. Having said that, whoever wins will have to deal with Italy’s highest-profile expatriate, Mario Draghi. As the ECB’s new president, he will be the true guarantor of Italy’s future.</p>
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		<title>Italia, el enfermo de Europa</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2011 20:12:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Oliver Alonso</strong>, catedrático de Economía Aplicada, UAB (EL PERIÓDICO, 27/10/11):</p>
<p>Hace unos años, cuando Berlusconi ganó una de sus contiendas electorales, un prestigioso semanario anglosajón tituló que el político era un peligro, para Europa y para su país. Cuando comentaba a mis amigos italianos que un personaje así no podía aportar nada bueno a su economía, solían encogerse de hombros. Y argumentaban que Italia era otra cosa, que funcionaba al margen del Gobierno y que, de hecho, se podía prescindir del Ejecutivo. Y, así lo parecía, la historia les daba la razón. Pero los felices años 2000 &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37708/italia-el-enfermo-de-europa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Oliver Alonso</strong>, catedrático de Economía Aplicada, UAB (EL PERIÓDICO, 27/10/11):</p>
<p>Hace unos años, cuando Berlusconi ganó una de sus contiendas electorales, un prestigioso semanario anglosajón tituló que el político era un peligro, para Europa y para su país. Cuando comentaba a mis amigos italianos que un personaje así no podía aportar nada bueno a su economía, solían encogerse de hombros. Y argumentaban que Italia era otra cosa, que funcionaba al margen del Gobierno y que, de hecho, se podía prescindir del Ejecutivo. Y, así lo parecía, la historia les daba la razón. Pero los felices años 2000 pasaron y, con ellos, la crisis llamó a la puerta por segunda vez. Y esta, de la mano de la deuda soberana de los países del sur, entre ellos Italia.</p>
<p>Al principio, el Gabinete italiano continuó como si nada hubiera pasado. Italia, a fín de cuentas, formaba parte por derecho propio del G-7, el elitista grupo de países avanzados. Y Berlusconi se codeaba cada cierto tiempo con los líderes mundiales. ¿Cómo podía nadie pensar lo inimaginable? Es decir, que el país que tenía, y tiene, el tercer mercado de bonos más importante del mundo (tras EEUU y Japón), con un volumen de deuda pública en circulación de 1,9 billones de euros (tres veces más que España), pudiera tener problemas de solvencia. Pero, como afirma David Wessel en su interesante <em>In Fed we trust, Ben Bernanke&#8217;s war on the great panic,</em> en esta crisis lo impensable ha devenido perfectamente posible. Y así ha despertado Italia y el resto de Europa. Que los italianos tengan problemas para devolver parte de su deuda, algo inimaginable ayer, es hoy ya más que probable. Y, por ello, ayer el área del euro tuvo que construir los cortafuegos necesarios para impedir el contagio de la economía italiana, entre las de otros países, tras la parcial suspensión de pagos de Grecia.</p>
<p>¿De dónde proceden los excesos italianos? Como siempre, de vivir por encima de sus posibilidades. En los 80, Italia ya presentaba un nivel de endeudamiento público más que preocupante, de forma que en 1980 su deuda equivalía al 53% de su PIB. Pero es que unos años más tarde, en 1994, alcanzaba la astronómica cifra del 115%. El Tratado de Maastricht les obligaba a llegar a la primavera de 1998 con una deuda máxima del 60%, pero, ya se sabe, Italia era uno de los fundadores de la Unión Europea y su exclusión por este aparentemente nimio detalle parecía fuera de lugar. Así que, en 1999, el país transalpino entró en el euro con una deuda, muy lejos de lo acordado, en el entorno del 110% del PIB. Los años 2000, con la importante caída de los tipos de interés, permitieron a los italianos no preocuparse en demasía de un endeudamiento a todas luces insostenible. A fin de cuentas, nadie parecía entonces inquieto por ese enorme volumen, de forma que el país llegó al 2007 con unos pasivos del sector público que equivalían al 100% del PIB. ¡Buena carta de presentación para hacer frente a la crisis financiera! Pero hasta este 2011, con una deuda cercana otra vez al 120% de su PIB, nadie pareció especialmente intranquilo por esa bomba que esperaba el momento adecuado para estallar.</p>
<p>El pasado verano llegó la crisis de Grecia y el contagio hacia Italia. Pero Berlusconi no pareció enterarse. Por el contrario, intentó hacer dimitir a su ministro de finanzas, Giulio Tremonti, porque intentaba articular un plan de ajuste que podía dañar las expectativas electorales de su partido. Pero con ese intento se desencadenó el pandemónium y, a principios de agosto, el BCE tuvo que leerle la cartilla a Italia para que pusiera manos a la obra, se dejara de tonterías y comenzara el ajuste.</p>
<p>Desde entonces, Italia se encamina pendiente abajo hacia el abismo. Y, como siempre en esos casos, la autoridad se derrumba. Y, para muestra, el sainete de la elección del sustituto de Mario Draghi como gobernador del Banco de Italia. La elección de Ignazio Visco, el número tres del banco, fue una sorpresa, tras los intentos fallidos del primer ministro italiano de nombrar a Lorenzo Bini-Smaghi, procedente del BCE y al que se opuso el Banco de Italia, y a Fabrizio Saccomanni, el director general del banco central. En suma, en menos de una semana, tres propuestas sobre la mesa y el Banco de Italia ganándole la mano al primer ministro.</p>
<p>Ayer, parece que finalmente, la Lega Norte de Umberto Bossi aceptó el plan germano de alargar la edad de jubilación hasta los 67 años. Pero no olviden que este Bossi es el mismo que no hace tantos años preconizaba la salida de Italia del euro y la recuperación de la lira y, con ella, de la competitividad perdida. Los problemas de Italia no parecen, pues, circunscritos a Berlusconi, con su aliado del norte hundiendo sus raíces populistas en un marcado tufo antieuropeo.</p>
<p>A Italia le esperan años, quizá más de una década, de penalidades para situar su deuda en niveles aceptables, por debajo del 60% de su PIB. Pero, con estos mimbres políticos, quizá ello no sea posible. Ya salió una vez del Sistema Monetario Europeo, en 1992. Quizá no acepten la germanización del euro y lo que ello implica.</p>
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		<title>La fuga de capitales de Italia</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 19:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Hans-Werner Sinn</strong>, profesor de Economía y Finanzas Públicas de la Universidad de Munich y Presidente del Instituto Ifo. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen (Project Syndicate, 25/10/11):</p>
<p>En agosto, la crisis de balanza de pagos europea atravesó la periferia de la eurozona y comenzó a golpear a Italia. Los diferenciales de interés para bonos del gobierno italiano comenzaron a elevarse, la administración del primer ministro Silvio Berlusconi se alarmó lo suficiente como para poner en práctica un programa de austeridad, y el Banco Central Europeo contribuyó con liquidez adicional.</p>
<p>El BCE ordenó a los bancos centrales de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37670/la-fuga-de-capitales-de-italia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Hans-Werner Sinn</strong>, profesor de Economía y Finanzas Públicas de la Universidad de Munich y Presidente del Instituto Ifo. Traducido del inglés por David Meléndez Tormen (Project Syndicate, 25/10/11):</p>
<p>En agosto, la crisis de balanza de pagos europea atravesó la periferia de la eurozona y comenzó a golpear a Italia. Los diferenciales de interés para bonos del gobierno italiano comenzaron a elevarse, la administración del primer ministro Silvio Berlusconi se alarmó lo suficiente como para poner en práctica un programa de austeridad, y el Banco Central Europeo contribuyó con liquidez adicional.</p>
<p>El BCE ordenó a los bancos centrales de todos los países de la eurozona comprar enormes cantidades de bonos del gobierno italiano durante la crisis. Si bien los bancos centrales nacionales no han revelado el volumen que adquirieron, el volumen agregado de todos los bonos del gobierno adquiridos pasó de € 74 mil millones ($ 102 mil millones) el 4 de agosto a € 165 mil millones este mes. Es probable que la mayor parte de este aumento se haya destinado a comprar bonos del gobierno italiano.</p>
<p>El Bundesbank alemán, que se vio obligado a comprar la mayor parte de los bonos, se opuso tenazmente al programa pero no pudo detenerlo. En respuesta, el economista jefe del BCE, Jürgen Stark, presentó su renuncia. Siguió al presidente del Bundesbank Axel Weber, quien había renunciado en febrero debido a la recompra de bonos realizada con anterioridad. Mientras tanto, el nuevo presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, se opone abiertamente al programa, mientras que el presidente alemán, Christian Wulff, ha acusado en público al BCE de eludir el Tratado de Maastricht.</p>
<p>Sin embargo, la compra de bonos es solo la punta del iceberg. Igualmente importante, pero desconocido en gran medida, es el hecho de que la Banca d&#8217;Italia ha recurrido a la impresión de dinero para cubrir el gigantesco déficit de la balanza de pagos italiana. Si se miden con el así llamado déficit del sistema TARGET (sigla para el sistema automatizado transeuropeo para la transferencia urgente con liquidación bruta en tiempo real), la impresión y el préstamo de dinero extra significan en la práctica recurrir a un crédito del Banco Central Europeo.</p>
<p>Este crédito sustituye a las importaciones de capital privado que hasta entonces habían financiado las compras netas del país de mercancías extranjeras, que disminuyeron notablemente debido a la crisis, y financia una fuga de capitales, es decir, la compra de activos en el extranjero. A su vez, el BCE obtiene el crédito Target de los respectivos bancos centrales nacionales a los que va el dinero y que, por tanto, se ven obligados a aceptar una reducción de su margen de maniobra para la emisión de créditos de refinanciamiento.</p>
<p>Hasta julio, solo Grecia, Irlanda, Portugal y España habían recurrido a un crédito Target, por un total de € 330 mil millones. Italia se había mantenido estable y parecía necesitar la impresión de dinero para dar solución a sus problemas financieros. Ya no es así.</p>
<p>Solo en agosto, el banco central italiano sacó € 40 mil millones en crédito Target, y probablemente alrededor de otros € 50 mil millones en septiembre, cuando los préstamos Target del Bundesbank al sistema del BCE aumentaron en € 59 mil millones (tras un amento de € 47 mil millones en agosto). Es el préstamo Target más alto jamás extraído del Bundesbank en un solo mes, y con toda probabilidad se dirigió principalmente a Italia.</p>
<p>Se trata de una explosión a cámara lenta. El volumen general de créditos Target recibidos del Bundesbank por el sistema del BCE era casi nulo hasta mediados de 2007. Para finales de septiembre había llegado a € 450 mil millones, además de las compras de bonos del gobierno que el Bundesbank se ha visto obligado a realizar.</p>
<p>Puesto que el déficit mensual de cuenta corriente de Italia se aproxima a sólo entre € 3 y 4 mil millones, el crédito Target debe de haber compensado principalmente la fuga de capitales. Los inversores italianos vendieron sus activos al sistema bancario, que pagó con dinero recién impreso. Los inversores invirtieron luego los ingresos en Alemania, comprando acciones, bonos y otros activos. En esencia, Alemania e Italia intercambiaron reclamaciones para el sistema Target utilizando como respaldo activos transables en el mercado.</p>
<p>En su conjunto, la obtención de créditos Target por parte de Grecia, Irlanda, Portugal, España obligó al Bundesbank a reducir los préstamos de refinanciación que emitía en alrededor de € 30 mil millones al año desde 2008 hasta finales de 2010, cuando se situaban en apenas € 90 mil millones. A ese ritmo, se pronosticaba que el nivel podría llegar a cero en los tres años siguientes.</p>
<p>Sin embargo, el crédito Target italiano ha superado esa estimación. En septiembre de 2011, el volumen de préstamos de refinanciación del Bundesbank, si se restan sus facilidades de depósito ante los bancos alemanes, alcanzó una cifra negativa por primera vez en su historia. En consecuencia, el mecanismo del BCE  de refinanciación del crédito a través del sistema Target ya alcanzó el límite, tres años antes de lo que la tendencia de los últimos tres años habría sugerido.</p>
<p>No es el fin del mundo, ni siquiera para el BCE. Sin embargo, el Bundesbank ha entrado en un nuevo régimen en el tendrá que recurrir a un alto nivel de endeudamiento ante la banca privada para absorber la fuga de capitales de los países en crisis. A su vez, ellos seguirán compensándola mediante el recurso a la impresión de dinero.</p>
<p>Con esto, la eurozona ha entrado en terreno peligroso. Las facilidades de depósito cuentan como dinero del banco central y tienen un potencial inflacionario, dado que los bancos alemanes podrían retirar esos fondos en cualquier momento. Si lo hacen, en Europa podría explotar algo más que los balances Target.</p>
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		<title>Proceso por un terremoto</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Oct 2011 14:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Desastres naturales]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pere Puigdomènech</strong>, director del Centro de Investigación Agrigenómica (EL PERIÓDICO, 15/10/11):</p>
<p>La justicia italiana está juzgando a los miembros de una Comisión de Grandes Riesgos que siguió los movimientos sísmicos que precedieron al gran terremoto que destruyó la ciudad de L&#8217;Aquila el 6 de abril del año 2009 y que causó 309 muertos, 1.600 heridos y dejó a 50.000 personas sin casa. Los acusan de homicidio involuntario por haber anunciado que no había riesgo inmediato de un gran terremoto. Los parientes de algunos de los que murieron los acusan de que por culpa de su anuncio se quedaron &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37521/proceso-por-un-terremoto/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pere Puigdomènech</strong>, director del Centro de Investigación Agrigenómica (EL PERIÓDICO, 15/10/11):</p>
<p>La justicia italiana está juzgando a los miembros de una Comisión de Grandes Riesgos que siguió los movimientos sísmicos que precedieron al gran terremoto que destruyó la ciudad de L&#8217;Aquila el 6 de abril del año 2009 y que causó 309 muertos, 1.600 heridos y dejó a 50.000 personas sin casa. Los acusan de homicidio involuntario por haber anunciado que no había riesgo inmediato de un gran terremoto. Los parientes de algunos de los que murieron los acusan de que por culpa de su anuncio se quedaron en casa y quedaron atrapados. Lo que decida la justicia italiana tendrá consecuencias.</p>
<p>Todos somos conscientes de que los terremotos no se pueden predecir. Sabemos que hay zonas donde los terremotos son más frecuentes y que hay signos que pueden anunciar una sacudida. Pero con lo que sabemos ahora no hay manera de predecir de forma precisa el lugar, el momento y la intensidad de un terremoto.</p>
<p>Es diferente de las erupciones volcánicas. Se puede seguir la evolución de un volcán, se conoce su historia y hay signos precursores bastante claros. Estos días, por ejemplo, en la isla canaria de El Hierro se siguen con detalle pequeños terremotos que pueden anunciar una erupción y ayudar a la población a prepararse, aunque saber dónde y cuándo se desencadenará de forma precisa no es posible. En el caso de los terremotos la incertidumbre es mucho más elevada. ¿Qué culpa pueden tener los sismólogos de L&#8217;Aquila?</p>
<p>De hecho, no los acusan de no haber predicho el terremoto. Los acusan de haber afirmado que no había peligro cuando de hecho no lo sabían. Según los acusadores y parientes de víctimas, su anuncio evitó que la gente tomara medidas de prudencia. Los días que precedieron al gran terremoto de L&#8217;Aquila hubo temblores menos intensos en la zona. Pero en un momento dado parecían haber disminuido. La comisión encargada del seguimiento, formada por geólogos y un miembro de la jefatura de policía, analizó los datos. Preguntados por la prensa, y para evitar el pánico que parecía que podía aparecer por algunas campañas mediáticas, sus miembros insistieron en que no había peligro para la población y aconsejaron seguir una vida normal. Poco después, el gran terremoto causó más de 300 muertos.</p>
<p>El juicio tendrá consecuencias en la manera en cómo se actúa en casos similares. Ya ha habido declaraciones de grupos de científicos y de academias rechazando que se acuse de homicidio a científicos por no haber predicho un terremoto cuando sabemos que es impredecible. Y se insiste en que con los datos que había en ese momento preciso lo mejor que se podía hacer era tranquilizar a la población. Este es uno de los puntos de duda. En momentos como estos en que la situación es incierta puede no estar claro si lo mejor es tomar medidas teniendo en cuenta lo peor que puede pasar o aconsejar calma para evitar los efectos de las medidas que hay que tomar. Cuando hace dos años un volcán de Islandia entró en erupción, los científicos fueron acusados ​​de exagerar y de haber creado inútilmente una gran perturbación en la aviación de toda Europa. Comunicar el riesgo es muy difícil.</p>
<p>En algunos momentos se necesita saber qué piensan los científicos. Si hablamos del cambio climático, de la aprobación de medicamentos o de productos para la alimentación, si hablamos de la aparición de epidemias y un largo etcétera, reclamamos el consejo de aquellos que pensamos que pueden sacar las conclusiones más acertadas. La solución es llamar a científicos que están al corriente de lo que se sabe sobre el tema. Trabajar en este tipo de comités es a menudo un trabajo difícil y que no añade nada al currículo o al salario del profesional. Podría ser que el tribunal italiano reconociera responsabilidades penales a los sismólogos de L&#8217;Aquila. Una de las consecuencias puede ser que muchos profesionales se lo pensarán dos veces antes de aceptar participar en comités en tiempos de crisis. Y todos perderemos calidad en el análisis de lo que pasa.</p>
<p>Veremos qué decide el tribunal italiano. Se anuncia un proceso largo y difícil. Pase lo que pase, es un síntoma de un conflicto entre tendencias contradictorias de nuestra sociedad. Queremos vivir de manera que las instituciones nos protejan de todos los riesgos posibles y eso ha de querer decir tener algún sistema de prevención que funcione con profesionales de la investigación bien informados y entrenados. Queremos que nos informen de todo lo que pasa para tomar nuestras decisiones, pero que nos perturben lo menos posible. Queremos que nos lo digan todo con certeza, cuando tenemos casos donde lo que hay es incertidumbre y es preciso hablar de probabilidades, y eso no gusta a ciudadanos ni a políticos. Y ahora, si alguien se equivoca en el diagnóstico o en la forma en que se comunica el riesgo, puede ser enviado a la cárcel. En definitiva, lo que queremos es imposible y seguramente no tiene sentido que unos pocos, que probablemente actuaron de buena fe, paguen las consecuencias.</p>
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		<title>Berlusconi y sus cómplices</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/37073/berlusconi-y-sus-complices/</link>
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		<pubDate>Sun, 25 Sep 2011 19:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=37073</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong>, filósofo y editor de la revista <em>MicroMega.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 25/09/11):</p>
<p>Está llegando el régimen de Berlusconi realmente a su ocaso? Los síntomas así parecen demostrarlo, cada día con mayor evidencia. Y, sin embargo, la política italiana vive desde hace un año por lo menos sumida en esa paradoja: casi cada día se dice que el Gobierno podría caer &#8220;mañana mismo&#8221; y, con todo, el Gobierno sigue sobreviviendo (y causando nuevos daños). Intentemos explicar tamaño misterio.</p>
<p>La crisis del berlusconismo resulta diáfana, desde cualquier punto de vista.</p>
<p><strong>1.</strong> En el ámbito criminal &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37073/berlusconi-y-sus-complices/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong>, filósofo y editor de la revista <em>MicroMega.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 25/09/11):</p>
<p>Está llegando el régimen de Berlusconi realmente a su ocaso? Los síntomas así parecen demostrarlo, cada día con mayor evidencia. Y, sin embargo, la política italiana vive desde hace un año por lo menos sumida en esa paradoja: casi cada día se dice que el Gobierno podría caer &#8220;mañana mismo&#8221; y, con todo, el Gobierno sigue sobreviviendo (y causando nuevos daños). Intentemos explicar tamaño misterio.</p>
<p>La crisis del berlusconismo resulta diáfana, desde cualquier punto de vista.</p>
<p><strong>1.</strong> En el ámbito criminal y judicial: Berlusconi está implicado en estos momentos en seis causas como imputado, en una como parte afectada (podría haber sido objeto de chantaje), y en el pasado sus responsabilidades criminales han sido reconocidas en repetidas ocasiones (lo de que siempre haya sido absuelto no es más que una leyenda, que su totalitarismo televisivo repite, sin embargo, con orwelliana obsesión): ha evitado la cárcel gracias a normas penales o de procedimiento introducidas <em>ad personam.</em> Las últimas interceptaciones telefónicas, que han dado la vuelta al mundo por la sordidez psíquica del personaje, son política y judicialmente decisivas, no ya por lo que revelan de una relación con las mujeres basada únicamente en el comercio carnal (¡muy lejos de su supuesta imagen de <em>latin lover!,</em> por más que no dejen de ser asuntos privados), sino porque a través de la compraventa de prestaciones sexuales, a los alcahuetes de Berlusconi se les ofrecían cargos políticos, se les asignaban contratas millonarias, se les garantizaban sillones en las cúpulas de entes públicos de gigantesco volumen de negocios (en el petróleo, en el gas, en el armamento). En definitiva, una omnipresente telaraña criminal de concusión al por mayor.</p>
<p><strong>2.</strong> En el ámbito de los distintos poderes del <em>establishment</em> que siempre lo han apoyado: las desavenencias, la fronda, los <em>reparos </em>de los industriales y del mundo financiero están trasformándose en abierta hostilidad. La patronal pide ya oficialmente un Gobierno de emergencia sin Berlusconi. Las altas jerarquías de la Iglesia católica, en sus manifestaciones públicas, siguen la línea de Poncio Pilatos, aunque <em>in coulisse:</em> se afanan por la sustitución de Berlusconi y por el nacimiento de un nuevo partido católico conservador. Entre los &#8220;poderes fuertes&#8221;, solo las mafias parecen seguir manteniendo sus simpatías por el amigo de Putin.</p>
<p><strong>3.</strong> En el ámbito económico: del dramatismo de la situación italiana están perfectamente al corriente los ciudadanos de los demás países europeos, mucho más</p>
<p>que los italianos, dado que los medios de masas monopolizados por Berlusconi minimizan la crisis o llegan incluso a dibujar una situación completamente idílica. Pero a estas alturas, el empobrecimiento de amplios sectores de las clases medias ha sobrepasado el nivel de alarma, mientras en el otro extremo crece impunemente la evasión fiscal y el enriquecimiento desmedido más desvergonzado (entreverado con la criminalidad y las mafias, muy a menudo). La mezcolanza de las tensiones sociales es ya potencialmente explosiva.</p>
<p>Todo ello, a fin de cuentas, ha provocado un derrumbe de apoyos sin precedentes. Berlusconi goza actualmente del aprecio de menos de un cuarto de los ciudadanos, los sondeos lo señalan como perdedor por muchos puntos, y todo a pesar de una dictadura mediática que no ha dejado de hacerse más feroz (solo un italiano de cada 10 compra algún periódico, incluidos los deportivos, de modo que nueve de cada 10 se informan de la realidad únicamente a través de la televisión, en un 90% en manos de Berlusconi).</p>
<p>¿Cómo es posible, pues, que el excompañero de meriendas de Gadafi siga aún en su sillón? Porque si bien es muy cierto que podría resbalar &#8220;mañana mismo&#8221; debido a cualquier tropiezo, incluso menor, resulta más cierto aún -por desgracia- que en esta desastrosa situación (para el país) podría sobrevivir hasta las elecciones del 2013, e incluso ganarlas (abriendo la perspectiva de un auténtico fascismo) a causa de la estupidez y las divisiones de la oposición. Por otra parte, vista la caída libre de sus apoyos, la pregunta que se hacen muchos observadores conservadores es ¿por qué no le obligan a dar un paso atrás los dirigentes de su propio partido, desligando el destino del centro-derecha de la suerte personal de Berlusconi? En cualquier otro país europeo, un partido se comportaría así, frente a su líder ya total y definitivamente desacreditado, o si se me permite la palabra, <em>puteado,</em> y nunca mejor dicho.</p>
<p>La respuesta es sencilla y trágica a la vez, porque Berlusconi ha construido un sistema de poder absolutamente inédito y perfectamente cohesionado y compacto, basado en dos pilares. El primero: haberse rodeado de personas que carecen de autonomía alguna, que sin él no serían nadie (y no obtendrían ni un mísero voto). Ha llevado al Gobierno, a sus canales televisivos, a los entes públicos, a personajes de una mediocridad abismal, de una nulidad tal que muchas veces ha resultado obligado recurrir a la analogía con el nombramiento como senador del caballo de Calígula. En el &#8220;mejor&#8221; de los casos, exsocialistas de tercera fila como Brunetta, Sacconi, Tremonti; más a menudo, invenciones propias de prestidigitador como en el caso de las ministras Carfagna (Igualdad de Oportunidades), Gelmini (Educación), Brambilla (Cultura), que fueron ostentosamente acusadas por la cómica Sabina Guzzanti de ocupar sus cargos por méritos al estilo de Monica Lewinsky (de las querellas prometidas no ha vuelto a saberse nada). Acusaciones confirmadas de hecho por la parlamentaria berlusconiana Alessandra Mussolini, nieta de Benito, quien, ante la pregunta &#8220;qué diferencia observa entre Berlusconi y su abuelo&#8221;, contestó: &#8220;Mi abuelo no nombró ministro a Petacci&#8221; (la amante del Duce).</p>
<p>El segundo pilar: en los ganglios que cuentan, Berlusconi ha tejido una inextricable trama de fidelidades personales y de genuina solidaridad criminal. En su Gobierno y en torno a su Gobierno existe un auténtico sistema planetario de cuadrillas especializadas en contratas, en grandes obras públicas, en el tráfico internacional, que controla negocios de miles de millones de euros, una porción consistente de todo el presupuesto estatal a través del que los bienes públicos acaban siendo literalmente desangrados en beneficio del enriquecimiento privado. Este sistema se sirve también de sus contactos con determinados sectores de la policía fiscal, de la magistratura, de los servicios secretos, como ha salido a la luz en recientes investigaciones judiciales (las llamadas P3 y P4) que, con todo, se han limitado a localizar la punta del iceberg.</p>
<p>Estas miles de personas, colocadas en los puestos más decisivos del sistema de poder, saben que si cae Berlusconi les aguarda un desmoronamiento completo. Del día a la noche, y no en sentido metafórico, porque para la mayoría significaría la pobreza, y para muchos incluso la cárcel. Este es actualmente el cemento más sólido del berlusconismo: la complicidad. Que garantice el silencio, la <em>omertà,</em> la más sólida de las solidaridades humanas.</p>
<p>Quienes se oponen, por lo demás, pueden hacerlo solo a medias. Los empresarios lo han estado apoyando durante años, lucrándose con privilegios inauditos (jamás ha habido Gobierno en Italia tan clasista en favor de los sectores más privilegiados). A menudo, se ha tratado de favores inconfesables que les hacen susceptibles de chantaje. En cuanto a la oposición parlamentaria de &#8220;izquierdas&#8221; (entre comillas, porque de izquierdas ya no le queda nada), oscila entre la estupidez (un factor histórico excesivamente infravalorado por los observadores de la política), la subordinación cultural y la complicidad en la corrupción del <em>establishment.</em> Berlusconi, con toda razón, se mofa de ella, y declara que la única auténtica oposición son los jueces.</p>
<p>Lo que resulta falso, por un lado, dado que los magistrados se limitan a cumplir con su deber, de manera imparcial (también contra políticos de &#8220;izquierdas&#8221;, como los dirigentes del PD de Milán). Pero que es cierto, también, dado que Berlusconi confiesa así su incurable oposición a la legalidad. El carácter criminal de su propio poder.</p>
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		<title>A crisis of capitalism</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/37040/a-crisis-of-capitalism/</link>
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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2011 08:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Riccardo Bellofiore</strong>, a professor of monetary economics and history of economic thought at the University of Bergamo (THE GUARDIAN, 22/09/11):</p>
<p>History repeats itself, Marx wrote, first as tragedy, then as farce. If you wonder how it might repeat itself the third time, look at Italy: a country where the most effective opposition to government <a title="Wikipedia: Cetto La Qualunque" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Antonio_Albanese#Cetto_La_Qualunque">are – literally – comedians</a>, and where the prime minister himself is a joke. This has distorted most analysis of the country&#8217;s economical and political situation, as if Italy&#8217;s problem is just its PM, distracted by sex and trials.</p>
<p>To understand the true &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37040/a-crisis-of-capitalism/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Riccardo Bellofiore</strong>, a professor of monetary economics and history of economic thought at the University of Bergamo (THE GUARDIAN, 22/09/11):</p>
<p>History repeats itself, Marx wrote, first as tragedy, then as farce. If you wonder how it might repeat itself the third time, look at Italy: a country where the most effective opposition to government <a title="Wikipedia: Cetto La Qualunque" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Antonio_Albanese#Cetto_La_Qualunque">are – literally – comedians</a>, and where the prime minister himself is a joke. This has distorted most analysis of the country&#8217;s economical and political situation, as if Italy&#8217;s problem is just its PM, distracted by sex and trials.</p>
<p>To understand the true nature of the Italian crisis we need to look at it in a wider European context. The limits of the eurozone are well known: it has a &#8220;single currency&#8221; that isn&#8217;t backed by political sovereignty, a central bank that doesn&#8217;t act as lender of last resort or finance government borrowing, and no significant European public budget. The flaws of the ECB&#8217;s obsessive anti-inflationary stand, and its propensity to raise the interest rate whatever the cause of price rises, are also plain to see. And Germany&#8217;s tendency to profit from southern Europe&#8217;s deficit while simultaneously imposing austerity budgets on those countries pertains more to psychiatry than economics.</p>
<p>That said, the European crisis is not a home-grown one, the sovereign debt crisis is not truly a public debt crisis, and Italy&#8217;s crisis is not Italian-born. German neo-mercantilism induced stagnation in Europe, which survived thanks to US-driven exports. When &#8220;privatised Keynesianism&#8221; – mixing institutional funds, capital asset inflation and consumer debt (a model exported from the US and UK to Italy, Spain and Ireland among others) – exploded, European growth imploded.</p>
<p>The sovereign debt crisis is thus the private debt crisis in disguise. Deficits are not of the &#8220;good&#8221; kind (planned to produce use values, and self-dissolving through qualitative development), but of the &#8220;bad&#8221; kind (induced by real stagnation or saving finance).</p>
<p>The problem has been the unwillingness to refinance first Greece, then Ireland, then Portugal. Their share in the euro area public debt to GDP ratio is ridiculously low: cancelling the debt would have been less painful.</p>
<p>The crisis came because &#8220;markets&#8221; and rating agencies saw the stupidity of European leaders, who were ineffective when it came to rescuing indebted countries, and who introduced self-defeating austerity programmes. Fear produced a ballooning of the interest rate spread. The sharp decrease in the already very low Italian GDP growth rate (1.3% in 2010, 0.1% in the first quarter of 2011) and the dramatic rise in interest rates paved the way to Italy&#8217;s current nightmare.</p>
<p>Italy&#8217;s economy does have serious failings, but they are structural, long-standing ones. They date from the mid-1960s, and they resulted in the continuous decrease in both labour productivity and the growth rate. Capitalists answered workers&#8217; struggles with a kind of investment strike – through the intensification of labour rather than innovation. Industrial sectors disappeared; technology was imported; public enterprises were privatised. Mid-sized Italian companies profited from international exports, but they were dependent on outside-generated growth. Public debt was a means to assist a de-industrialising economy.</p>
<p>The fatal blow came with the policies of flexibility (that is, casualisation) of labour, which led to a collapse of labour productivity. For a while, this led to full under-employment in the centre-north. The crisis is revealing the hidden truth, and the drama of Italian unemployment and further casualisation is only just beginning as the impact of increasing regressive taxes and savage cuts is felt.</p>
<p>Default plus exit from the euro will not help. In 1992, Italy left the European monetary system and witnessed a huge devaluation: the structural problems deepened, and workers&#8217; conditions deteriorated. This time, Italy leaving the euro would mean the end of monetary union, and a dramatic broadening of the European and world crisis.</p>
<p>The crisis can be overcome only by dealing at once with the European crisis in order to stop the domino effect. One suggestion <a title="A modest proposal for Europe: a two-part plan for overcoming the eurozone's crisis, redesigning its crumbling architecture, and reinvigorating the European Project" href="http://www.inderscience.com/offer.php?id=41703">has come from Yanis Varoufakis and Stuart Holland</a>: eurobonds not only as financial rescue but also as finance to a wave of investments.</p>
<p>However, this crisis is not just a financial crisis, but a capitalist crisis: it is part of an attack on labour. From this point of view, a New Deal should be part of a wider programme of the European left, who should push for a socialisation of investment, banks as public utilities, the intervention of the state as direct provider of employment, and capital controls. It is not (yet) Marx. It is Hyman P Minsky. Unfortunately what&#8217;s really missing in Europe is not the money to finance debt; it is internationalism. Only European struggles can resist austerity and deliver decent reform.</p>
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		<title>Carta abierta de un europeo alemán</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Sep 2011 19:16:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por Clemens Wergin, periodista y analista político. El autor invita a participar en un debate paneuropeo en <a href="http://flatworld.welt.de" target="_blank">su blog</a> (EL MUNDO, 19/09/11):</p>
<p>Estimados griegos e italianos: nos encontramos ya en el segundo año de la crisis del euro, en el transcurso de la cual se han producido en ocasiones disonancias importantes entre nuestros países. Lamentablemente, son sólo nuestros políticos los que se reúnen para negociar. Nos faltan un idioma y una cobertura mediática comunes que nos permitan intercambiar opiniones. Por ello ha llegado la hora de que nos comuniquemos de ciudadano a ciudadano. Escribo esta carta para que comprendáis por &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38509/carta-abierta-de-un-europeo-aleman/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Clemens Wergin, periodista y analista político. El autor invita a participar en un debate paneuropeo en <a href="http://flatworld.welt.de" target="_blank">su blog</a> (EL MUNDO, 19/09/11):</p>
<p>Estimados griegos e italianos: nos encontramos ya en el segundo año de la crisis del euro, en el transcurso de la cual se han producido en ocasiones disonancias importantes entre nuestros países. Lamentablemente, son sólo nuestros políticos los que se reúnen para negociar. Nos faltan un idioma y una cobertura mediática comunes que nos permitan intercambiar opiniones. Por ello ha llegado la hora de que nos comuniquemos de ciudadano a ciudadano. Escribo esta carta para que comprendáis por qué los alemanes tenemos actualmente un sentimiento negativo cuando pensamos en Europa. Y os quiero proponer un pacto, al margen de la política, para proteger y mejorar nuestra Europa.</p>
<p>Comprenderéis que los acontecimientos de las últimas semanas nos hayan, digamos, irritado un poco. Cuando nuestro Parlamento discute la posibilidad de destinar enormes cantidades a un plan para rescataros, tenemos la impresión de que vuestros gobiernos no están muy dispuestos a cumplir su parte del trato. Grecia apenas ha avanzado con la reforma del aparato estatal; e Italia aprobó en un primer momento un ambicioso paquete de ahorro y reformas, pero cuando el BCE hizo responsable de la deuda a toda la zona euro y acaparó los empréstitos italianos, las medidas más importantes del paquete desaparecieron súbitamente. Comprenderéis que sintamos que nos han tomado un poco el pelo. Y que cada vez más alemanes y otros ciudadanos de la zona euro se plantean por qué debemos llenaros las manos de dinero si vosotros mismos no termináis de contribuir a vuestro propio rescate.</p>
<p>No escribo estas palabras desde la avaricia o la arrogancia. Lo hago porque me preocupa que la paciencia de mis conciudadanos se agote en breve y que obliguen a los políticos a cerrar el grifo. Entiendo a mis compatriotas cuando se preguntan por qué deben echarse al hombro los planes de rescate y responder por la deuda pública italiana y griega como coavalistas del BCE. Como también nosotros hemos acumulado obligaciones, nuestra decreciente población tendrá ahora más problemas para liquidar sus deudas. Deben existir buenas razones para que además debamos responder por los descuidos de otros. Conservar Europa es una buena razón, pero nos lo pondríais más fácil si tuviéramos la impresión de que os exigís a vosotros mismos antes de pedir ayuda a los demás.</p>
<p>Antes de que el malestar del norte se convierta en tempestad, quisiera proponer un pacto a los ciudadanos de nuestros países. Para ayudaros. Pero no de forma que todo siga igual. Resultaría irresponsable darle más dinero a vuestros gobiernos, que hacen desaparecer cualquier cantidad que tocan, sin poner ciertas condiciones. Sería como proporcionar nuevas dosis de droga a un toxicómano.</p>
<p>Es necesario que los mercados y nuestros políticos sostengan la presión sobre vuestros políticos. Sólo entonces se verán forzados a abordar las reformas necesarias, con las que vuestras finanzas públicas tendrán una base más segura y vuestro sistema económico y empresarial volverá a ser productivo.</p>
<p>Queremos ayudaros a superar tiempos difíciles, pero sólo una vez que cumpláis con vuestra parte. Eso implica que vuestros políticos dejen de culpar de la miseria sólo a los especuladores, y en su lugar comprendan que la crisis es el resultado de una década de políticas irresponsables, implantadas por personas elegidas por vosotros, razón por la cual no podéis libraros sin más de la responsabilidad.</p>
<p>Solo podréis salir reforzados de esta crisis si rompéis con vuestro sistema anquilosado que contiene numerosos privilegios e intereses particulares y restringís la evasión fiscal. Este trabajo corresponde tanto a los políticos como a los ciudadanos. Esto implica que cada uno de vosotros dejéis de ayudar al Estado a retener la adopción de medidas necesarias y que pidáis una factura al médico de la esquina, al peluquero y, en general, en todas partes. De otro modo nunca estaréis en posición de compartir las tareas comunitarias.</p>
<p>Aún quedan en Alemania muchos europeos convencidos. Hemos conseguido muchas cosas juntos y no queremos dejaros solos. Deseamos contar con una Grecia y una Italia mejores. Pero eso sólo será posible si no os aferráis a viejos planteamientos y hábitos. Estamos dispuestos a ayudar. Pero ante todo debéis ayudaros vosotros mismos.</p>
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		<title>How Italy Is Adjusting</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 21:55:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Luca Rastello</strong>, the author of <em>How to Smuggle Cocaine by the Ton, in Five Easy Lessons</em> and <strong>Stefano Parola</strong>. Both are journalists at <em>La Repubblica</em>. This essay was translated by Jonathan Hunt from the Italian (THE NEW YORK TIMES, 22/08/11):</p>
<p>“My friend, the only true fortunetellers are the judges: when they send you down for 30 years, you can be sure they’ve made a pretty accurate prediction of your future.”</p>
<p>El Viejo laughs and asks for only his nickname to be used. He is nearly 70, has been convicted of crimes linked to drug smuggling for &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36570/how-italy-is-adjusting/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Luca Rastello</strong>, the author of <em>How to Smuggle Cocaine by the Ton, in Five Easy Lessons</em> and <strong>Stefano Parola</strong>. Both are journalists at <em>La Repubblica</em>. This essay was translated by Jonathan Hunt from the Italian (THE NEW YORK TIMES, 22/08/11):</p>
<p>“My friend, the only true fortunetellers are the judges: when they send you down for 30 years, you can be sure they’ve made a pretty accurate prediction of your future.”</p>
<p>El Viejo laughs and asks for only his nickname to be used. He is nearly 70, has been convicted of crimes linked to drug smuggling for one of the most powerful criminal organizations in the world and has three passports — Italian, American and Venezuelan. In other words, he has all the right credentials for talking about the so-called informal sector, which, to many Italians, is the fundamental cause of our current economic troubles.</p>
<p>El Viejo mocks the Italians’ newfound passion for predictions. As stocks fell, politicians (our Parliament members are the highest-paid in Europe and our prime minister is, perhaps, the most farcical) fumbled, and the country risked a fate comparable to that of Greece, Italians discovered a hitherto unknown interest in analysts, agencies and financial oracles. We’ve been leafing through newspapers and punching remote controls in search of news about the spread between Italian government bonds and the German bund, even if we have only the vaguest idea of what it all means.</p>
<p>As so often happens in Italy, anxiety manifests itself in individualistic survival strategies. People turn away from government and broader society, fall back on family and clan loyalties and the informal sector. Sociologists call the result “amoral familism,” a term Edward C. Banfield coined in the 1950s.</p>
<p>There are upsides and downsides to this phenomenon. Italians have a great capacity for reconstruction after hard times — as after the Second World War, when the country emerged from ruins to become one of the most industrialized in the world. We tend to associate those resurrections with what we call the “art of muddling through,” of which we are masters. It’s the capacity to be flexible in the face of change — something families tend to do better than governments.</p>
<p>But this is allied to a deep mistrust of government and the public sector. As many sociologists have pointed out, localism and clannishness are the enemies of an open and meritocratic society. Access to the professions is considered almost a hereditary privilege here. And tax evasion is seen as a legitimate defense against an inefficient state.</p>
<p>Reducing the debt, balancing the accounts and stimulating growth seem distant objectives in these conditions. We are only now admitting there is even a problem. For 10 years, our society has imposed a rose-tinted, optimistic view of things — we have told ourselves that there is no crisis, that Italy overcomes every difficulty. Whenever the facts happened to burst rudely onto the scene, the reflex has been to shift the blame onto unspecified others: the markets, speculators, the European Central Bank. Moreover, the perception of individual well-being is still strong. Italians don’t feel poor; our public debt is alarming, but our private debt is not, unlike that in the United States. But the downside is near-zero growth: the economy is expanding at a rate of less than 1 percent per year.</p>
<p>And when Prime Minister Silvio Berlusconi dons the robes of rigor and demands sacrifices, he is no longer credible: he even tried to avoid a confrontation with the facts by spreading the recovery measures over four years, so as to leave the most unpopular task to the government that will succeed him after the 2013 elections. Europe intervened, and the premier was finally forced to introduce more immediate budget cuts and new taxes, with the typically melodramatic comment, “Our heart bleeds.”</p>
<p>As it should, particularly for the young, who are at the mercy of a labor market consisting increasingly of temporary jobs, which has abolished protections without creating opportunities. Routinely dismissed by the left and right as “layabouts” and “overgrown babies,” they draw little comfort from emergency legislative measures like the reform of pensions they expect they’ll never receive.</p>
<p>The crisis will push them deeper into the informal sector and the system of clan and family welfare, or force them abroad to find jobs. In other words, the very society that led to this will be strengthened.</p>
<p>Perhaps that means we’ll muddle through again. Organizations like El Viejo’s, with their capacity for rapid accumulation of cash and their investments in every sector, will do fine. And as always, there are some who make a small profit out of the crisis — like the cross-border workers of Lombardy, who receive their salaries in Swiss francs increased in value by the weakness of the euro.</p>
<p>But we are reminded of that saying: we don’t inherit the world from our forebears, but receive it on loan from our children. How can we resurrect Italy this time without that generation?</p>
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		<title>De asesino a héroe</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Aug 2011 13:13:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Tabucchi</strong> es escritor italiano. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 07/08/11):</p>
<p>El definitivo rechazo de Brasil a extraditar al ciudadano italiano Cesare Battisti, condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro homicidios, dos de los cuales ejecutados personalmente mediante disparos en la nuca, no constituye únicamente una ofensa a la República Italiana, sino que es también una herida infligida al derecho internacional.</p>
<p>Por si fuera poco, la recentísima concesión a Battisti de la ciudadanía &#8220;honoraria&#8221; brasileña supone un escarnio que me indujo a renunciar, con profundo pesar, a la invitación del Festival de Paraty que había aceptado hace &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/36118/de-asesino-a-heroe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Tabucchi</strong> es escritor italiano. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 07/08/11):</p>
<p>El definitivo rechazo de Brasil a extraditar al ciudadano italiano Cesare Battisti, condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro homicidios, dos de los cuales ejecutados personalmente mediante disparos en la nuca, no constituye únicamente una ofensa a la República Italiana, sino que es también una herida infligida al derecho internacional.</p>
<p>Por si fuera poco, la recentísima concesión a Battisti de la ciudadanía &#8220;honoraria&#8221; brasileña supone un escarnio que me indujo a renunciar, con profundo pesar, a la invitación del Festival de Paraty que había aceptado hace algunos meses en virtud de la estima que siento por su presidente y por mi editor, a quienes expreso todo mi agradecimiento.</p>
<p>Lo que resulta realmente paradójico es el estatuto que Brasil ha atribuido a Battisti: de asesino a héroe, con multitudes que ensalzan sus empresas y pancartas que lo definen como un &#8220;libertador&#8221;. Pero de tal tergiversación de la verdad para uso del pueblo no son responsables solo Luiz Inácio Lula da Silva y la propaganda que ha levantado alrededor de tal personaje. Otra buena parte de la responsabilidad corresponde a ciertos intelectuales franceses, algunos de ellos maoístas ayer y hoy próximos a la derecha, enamorados de los terroristas ajenos, que lo han hecho pasar por un combatiente de la libertad, manipulando la historia italiana reciente, al transformar en heroicos revolucionarios a las Brigadas Rojas, a los NAP (Núcleos Armados Proletarios) y otros grupos terroristas que ensangrentaron Italia.</p>
<p>En el caso concreto de Cesare Battisti, no está de más recordar que inició su carrera criminal como un delincuente común asaltando tiendas y supermercados por afán de lucro personal, hasta que en determinado momento, en prisión, se le ocurre poner su experiencia al servicio de un grupo terrorista (los PAC, Proletarios Armados para el Comunismo). Se evade de la cárcel junto al terrorista que lo ha aleccionado y a un mafioso amigo de ambos. A partir de entonces, sus robos adquieren una naturaleza diferente: dejan de ser robos a mano armada y pasan a llamarse &#8220;expropiaciones proletarias&#8221;. Y si de por medio hay algún que otro muerto, qué se le va a hacer, son gajes del oficio.</p>
<p>Prófugo durante más de 20 años, primero en México y después en Francia, probablemente con la ayuda de altas y turbias instancias (no se embarca uno así como así para las Américas desde un aeropuerto francés con un pasaporte &#8220;falso&#8221; que viene reconocido como tal en el aeropuerto de llegada), Battisti huyó en 2006 a Brasil y fue puesto inmediatamente &#8220;bajo tutela&#8221; de las autoridades brasileñas, ante las que declaró que en Italia sería torturado. En virtud del tratado bilateral ítalo-brasileño, Italia solicitó su extradición. La decisión, en la legislación de la joven democracia de aquel país, corresponde al Tribunal Supremo. Primera cosa extraña: el Tribunal Supremo brasileño somete la decisión al parecer del presidente Lula, lo que demuestra que en Brasil el poder judicial está sometido al poder político.</p>
<p>El rechazo a la extradición planteado por Lula se sustenta en el artículo 3 (párrafo f) del Tratado, según el cual un prisionero no será extraditado en el caso de que pueda ser objeto de actos persecutorios en las cárceles de su país. Lula insinúa, por tanto, que en las cárceles italianas se tortura a los prisioneros políticos.</p>
<p>Evidentemente, no ha llegado a consultar los nueve informes, publicados entre 1992 y 2009, del Comité de Estrasburgo para la Prevención de la Tortura, que visita de forma continuada y sin aviso previo todos los centros de detención en Europa, en los que no consta un solo caso de que en Italia ningún condenado político haya sufrido torturas.</p>
<p>Estrasburgo siempre ha puesto de relieve las deficiencias de las cárceles italianas, que conocemos también gracias a la prensa italiana: hacinamiento, condiciones higiénicas precarias, suicidios recurrentes, agresiones y malos tratos hacia detenidos a menudo en espera de juicio, etcétera. Pero nunca ha hablado de torturas o persecución a prisioneros políticos; y si algo así hubiera ocurrido, sin duda los asesinos de Moro u otros terroristas lo habrían dado a conocer.</p>
<p>Y en cualquier caso las observaciones de Lula para mejorar el sistema carcelario italiano están fuera de lugar. Lula debería pensar más bien en mejorar el suyo: en la revuelta de la prisión de San Paulo del 2006, la intervención de los agentes antidisturbios provocó la muerte de 81 detenidos, a muchos de los cuales se les dejó morir quemados vivos dentro de sus celdas.</p>
<p>No me corresponde a mí comentar las tibias formas con las que los ministerios italianos competentes solicitaron la extradición de Battisti o las argumentaciones jurídicas que hubieran podido plantearse ante el Gobierno brasileño y no se han planteado. Ya se sabe que la &#8220;competencia&#8221; de los ministros y de los abogados de Berlusconi lleva tres lustros demasiado concentrada en coserle a medida leyes personales como para ocuparse de cosas serias. Pero una extradición no es una cuestión política, atañe a las leyes de nuestra República y al derecho internacional. Si Lula ha confundido Italia con el Gobierno de Berlusconi ha incurrido en un equívoco que no depone a su favor.</p>
<p>Pero hay otro extraño asunto, menos conocido por la opinión pública, y gestionado asimismo por Brasil de manera excesivamente desenvuelta en relación con Italia. Si el <em>caso Battisti</em> pertenece a nuestra historia, esta otra atañe a la suya. Entre los años setenta y ochenta los generales brasileños estipularon un acuerdo secreto con el Chile de Pinochet y con las dictaduras militares de Argentina y Bolivia, acuerdo del que nació una organización secreta con el cometido de raptar a sindicalistas, intelectuales y opositores a los respectivos regímenes. Se trata del tristemente célebre <em>Plan Cóndor,</em> cuyos agentes torturaban a sus víctimas en unos talleres abandonados de Buenos Aires, los Automotores Orletti (en la que se inspira la película de Marco Bechis <em>Garaje Olimpo,</em> de 1999).</p>
<p>Uno de los verdugos de Orletti era Alejandro César Enciso, quien huyó de Argentina a Brasil cuando su país recobró la democracia. Enciso vivió durante 20 años sin la menor molestia en un barrio residencial de Río de Janeiro. En sus manos hallaron la muerte también algunos ciudadanos italianos residentes en Latinoamérica. Este verdugo fue detenido en noviembre de 2010, no por iniciativa de la policía brasileña, que se declaró &#8220;sorprendida&#8221; por su identidad, sino gracias a una investigación realizada por el fiscal auxiliar de Roma, Francesco Capaldo, autor entre otras cosas de una vastísima investigación sobre los crímenes cometidos en esos países durante aquellas feroces dictaduras militares.</p>
<p>La Fiscalía de Roma, a través del Ministerio de Justicia, solicitó la extradición de Enciso el pasado mes de diciembre. Por ahora el Gobierno brasileño no ha contestado, limitándose a declarar que Enciso está &#8220;bajo tutela&#8221; de la policía. Hasta tal punto &#8220;bajo tutela&#8221;, que podemos visitarlo en Facebook, donde su perfil nos invita a incorporarnos a su círculo de amigos.</p>
<p>Una agencia de prensa brasileña difundió la noticia de que yo había decidido no ir al Festival de Paraty &#8220;en señal de protesta&#8221;. No es exactamente así. No me corresponde a mí &#8220;protestar&#8221;. Es que no tenía ningunas ganas de ver aparecer a Battisti y a Enciso -extremos aparentemente opuestos, hermanados por una común condición veinteñal de prófugos- que confundiendo un festival literario con una sala de justicia, pretendieran discutir sus respectivos casos judiciales con un escritor italiano. Es una eventualidad que no podía prever cuando acepté la invitación de Paraty pero que poco después resultaba perfectamente plausible. Y que hubiera supuesto una apetitosa golosina para la prensa asistente, transformando así una controversia jurídica entre dos países en la comidilla de un evento literario.</p>
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		<title>Italia, en la tormenta</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Jul 2011 18:15:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Borrell</strong>, presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia (EL PERIÓDICO, 24/07/11):</p>
<p>Desde que los anglosajones inventaron la ofensiva denominación de PIGS (cerdos) para referirse a los países con problemas, los italianos se han esforzado en señalar que la I del acrónimo era la de Irlanda. A pesar de que alguien respondió con la denominación GIPSI (gitano) para dejar claro que tanto Italia como Irlanda están incluidas, los mercados financieros habían dejado bastante tranquila a Italia, a pesar de los crecientes problemas políticos del Gobierno de Silvio Berlusconi.</p>
<p>Pero, de repente, Italia está en el ojo del huracán. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/35788/italia-en-la-tormenta/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Borrell</strong>, presidente del Instituto Universitario Europeo de Florencia (EL PERIÓDICO, 24/07/11):</p>
<p>Desde que los anglosajones inventaron la ofensiva denominación de PIGS (cerdos) para referirse a los países con problemas, los italianos se han esforzado en señalar que la I del acrónimo era la de Irlanda. A pesar de que alguien respondió con la denominación GIPSI (gitano) para dejar claro que tanto Italia como Irlanda están incluidas, los mercados financieros habían dejado bastante tranquila a Italia, a pesar de los crecientes problemas políticos del Gobierno de Silvio Berlusconi.</p>
<p>Pero, de repente, Italia está en el ojo del huracán. Los ataques especulativos han producido un verdadero terremoto, con las bolsas cayendo en picado, el tipo de interés de los bonos por encima del 6% y el Gobierno aprobando a toda prisa un plan de reducción del gasto de más de 40.000 millones de euros, y aumentos impositivos por otros 30.000 millones.</p>
<p>La celeridad con la que se ha aprobado ese plan, gracias a la cooperación de la oposición, que votó en contra, pero no presentó ninguna enmienda, rebajó la tensión en los mercados. Pero el tipo de interés que deben pagar los italianos sigue siendo el más alto de los últimos 15 años</p>
<p>Y para un país cuyo sector público está muy endeudado, 120% del PIB, eso representa un fuerte coste adicional y una seria llamada de atención para su estabilidad. Mientras, Berlusconi ha estado sorprendentemente ausente de la escena política dejando que el presidente de la República, Giorgio Napolitano, tuviese un papel fundamental de arbitraje político. Quizá está demasiado preocupado por la sentencia en su contra en el caso Finivest, que le obliga a pagar 560 millones a su rival Carlo de Benedetti, pero lo ocurrido parece marcar el fin de su época política. En realidad, ya había anunciado que no sería de nuevo candidato al Gobierno, pero mantenía aspiraciones de suceder a Napolitano, algo que después del escándalo Ruby y de este urgente apretón fiscal, que afectará sobre todo a los italianos más pobres, parece ya imposible.</p>
<p>Los mercados atacan ahora a Italia porque se han dado cuenta de que reúne tres patologías graves: un alto endeudamiento, un crecimiento débil y una inestabilidad política que se agrava.</p>
<p>La inestabilidad política se ha agravado con las tensiones aireadas entre Berlusconi y su ministro de Economía, Giulio Tremonti. La posición de este se ha debilitado por los escándalos que han estallado en su entorno. Uno de sus colaboradores más próximos, Marco Milanese, ha sido encausado por corrupción después de descubrirse que seis millones de euros habían transitado por sus cuentas en cuatro años. Y además tenía la amabilidad de pagar el alquiler del apartamento donde Tremonti vivía en Roma, a razón de 8.500 euros al mes.</p>
<p>Estos problemas y estas trifulcas no son nada nuevo en la política italiana. Pero en este momento Italia está muy penalizada por el crepúsculo político de Berlusconi, cuestionado por sus propios aliados y desaparecido de la escena en este momento crítico. Cuando los tiempos están tan revueltos como ahora no conviene dejar que los crepúsculos duren demasiado.</p>
<p>Como decía el propio Tremonti en la presentación del recorte, el problema de Italia no es financiero, sino político. Objetivamente, Italia no está tan mal, su endeudamiento público es alto, pero su déficit, 4,6% del PIB, es uno de los más pequeños. Su economía tiene muchas cosas a favor, su sistema financiero es uno de los más saneados, sus bancos no se lanzaron a aventuras especulativas ni alimentaron burbujas inmobiliarias. Tiene un tejido de pequeñas y medianas empresas que han capeado bien la crisis y, aunque es uno de los mayores emisores de bonos de deuda, los compran casi todos los propios italianos.</p>
<p>Y lo que preocupa ahora a los mercados no es tanto el endeudamiento como el crecimiento, y esto vale también para España. Aunque la marcha de Berlusconi se instale en los espíritus, queda el pequeño problema de cómo hacerlo. No parece dispuesto a marcharse voluntariamente, ocupado como está en usar el poder que le queda para impulsar medidas que le favorecen, como el intento fracasado de que el recorte presupuestario permitiese retrasar el pago de los 560 millones. Y aunque sus socios le obligaran a ello, queda la espinosa cuestión de saber quién le sucedería. Quizá un Gobierno de unidad nacional presidido por un técnico prestigioso como Mario Monti. O elecciones anticipadas, que en estos momentos pondrían muy nerviosos a los mercados. Incluso puede que a Berlusconi le queden aún algunas vidas. Le dieron por muerto varias veces y ahí sigue.</p>
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		<title>Los riesgos de la tormenta perfecta</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2011 19:33:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Deaglio</strong>, editorialista económico de ´La Stampa´ Copyright: La Stampa (LA VANGUARDIA, 14/07/11):</p>
<p>La llamada telefónica de la canciller alemana Angela Merkel el lunes al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en apariencia tranquilizadora y en apoyo de las medidas financieras que se dispone a aprobar el Parlamento constituye en realidad una severa advertencia &#8211; coincidente con una cumbre europea de crisis-para que se tome con la mayor brevedad el camino del saneamiento financiero, así como una invitación perentoria a resistir la fuerte tentación, surgida estos últimos días, de suavizar las medidas presentadas.</p>
<p>Se trata una señal de lo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/35625/los-riesgos-de-la-tormenta-perfecta/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Deaglio</strong>, editorialista económico de ´La Stampa´ Copyright: La Stampa (LA VANGUARDIA, 14/07/11):</p>
<p>La llamada telefónica de la canciller alemana Angela Merkel el lunes al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en apariencia tranquilizadora y en apoyo de las medidas financieras que se dispone a aprobar el Parlamento constituye en realidad una severa advertencia &#8211; coincidente con una cumbre europea de crisis-para que se tome con la mayor brevedad el camino del saneamiento financiero, así como una invitación perentoria a resistir la fuerte tentación, surgida estos últimos días, de suavizar las medidas presentadas.</p>
<p>Se trata una señal de lo profunda que es la presente crisis y de lo limitadas que son las opciones para una Italia, al menos en parte, bajo tutela europea. La limitación de las opciones italianas deriva del hecho de que el país se halla en una situación que se ha dado en llamar la &#8220;tormenta perfecta&#8221; y que se manifiesta cuando las distintas dimensiones de una crisis se influyen y se agravan de forma recíproca. La tormenta perfecta desencadenada estos últimos días en Italia es al mismo tiempo financiera, económica y política. Sería ilusorio corregir una de estas dimensiones sin corregir también las otras y sin tener en cuenta que, en realidad, el ataque especulativo que afecta a la deuda pública y a la bolsa italianas podría ser la culminación de un choque de mayores dimensiones entre el euro y el dólar en un momento en que el mundo entero atraviesa una situación de grave desorden monetario.</p>
<p>Entre la moneda estadounidense y la moneda europea tiene lugar una suerte de duelo en el que las dos partes son débiles: los estadounidenses deben vérselas con el frustrado relanzamiento de su economía, con un techo de deuda pública que ya se ha derrumbado por falta de consenso parlamentario y con algunas preocupantes señales de inflación incipiente; los europeos, con la delicada situación de las cuentas públicas en muchos países del euro. El ataque a la deuda pública italiana &#8211; técnicamente, no más débil hoy que ayer-podría representar una especie de distracción destinada a evitar, o cuando menos posponer, una difusa pérdida de confianza en el dólar, que corre el peligro de dejarse arrebatar su posición central en el sistema monetario mundial.</p>
<p>Para Italia, la tormenta perfecta comporta peligros muy serios. Significa que hay que defender todos los frentes a la vez: las medidas financieras no pueden separarse de un nuevo equilibrio político ni, probablemente, de un nuevo pacto social, lo cual requiere acuerdos más amplios que los de la aritmética parlamentaria. Para que se materialicen es necesario que todos los elementos sean vistos en el marco general de una esperanza de recuperación fundamentada por lo menos a medio plazo.</p>
<p>Las medidas financieras contienen numerosos elementos de elasticidad, pensados acaso para poder anticiparse a una situación de emergencia: el avance de las medidas previstas para el 2013 y el 2014 podría representar un endurecimiento que los mercados agradecerían. No obstante, también sería necesario introducir algunos elementos ausentes en el proyecto actual que podrían atenuar los excesos de la presente contención del gasto público, insostenible a todas luces en su forma actual, por parte de la mayoría de los organismos locales: un programa de venta, por lo menos parcial, de los servicios postales y ferroviarios (dos empresas públicas de grandes dimensiones que podrían ser de interés para los mercados), una venta valiosísima que, siendo relativamente modesta por los vínculos internacionales que Italia debe respetar, daría una idea del carácter estructural de las soluciones proyectadas, y un aumento de las medidas de contención del costo de la política. Deberían descartarse las medidas destinadas a remediar situaciones particulares, como la que afecta a Fininvest, excluidas del texto definitivo del paquete actual pero que algunos consideran volver a proponer.</p>
<p>Las líneas maestras del nuevo pacto social deberían incluir sacrificios paralelos por parte del capital y de los trabajadores. Los sacrificios del capital estarían representados por alguna forma de impuesto patrimonial. Los sacrificios de los trabajadores, por la atenuación de algunas conquistas del pasado en el ámbito de la negociación colectiva; como pauta deberían tomarse los grandes acuerdos sindicales producidos el año pasado en Alemania, que contribuyeron de forma decisiva a la robusta recuperación de la economía alemana. Quedan por estudiar los detalles, y quienes ocupan el Gobierno deberían gestionar este paralelismo con la máxima credibilidad y decisión. Probablemente, lo expuesto bastaría para poner a salvo el sistema italiano y prepararlo para una nueva fase expansiva de la economía europea, si esta llega a producirse, o bien conferirle especial solidez en el caso de que esa fase expansiva no se materialice.</p>
<p>La reflexión de fondo de tal conjunto de medidas es que Italia se merece algo mejor que la estrechez de miras que ha caracterizado la política y la economía del país en los últimos años, algo mejor que la disolución de la conciencia pública en un escepticismo carente de moralidad alguna, algo por desgracia evidente en la sucesión de escándalos públicos y privados por los que se ha caracterizado en los últimos tiempos. Ciento cincuenta años después de la fundación del Estado italiano, el país tiene todavía mucho que decir sobre el panorama mundial y no debería necesitar una llamada telefónica de la canciller alemana para saber cómo debe actuar.</p>
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		<title>Los ciudadanos son de nuevo protagonistas</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 11:46:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong> es filósofo y editor de la revista <em>MicroMega.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 09/06/11):</p>
<p>Por más que hayan involucrado únicamente a una cuarta parte de los  ciudadanos, las elecciones municipales  recién celebradas en Italia han  supuesto en realidad un referéndum a favor o en contra de Berlusconi.  Quien  insufló en ellas tal carga de profundidad política, es más, quien  hizo de esta cita electoral una suerte de &#8220;juicio de Dios&#8221; fue  precisamente el amigo de Putin y de Gadafi. En casi todos sus comicios  insistió en declarar que los electores debían elegir entre <em>Él</em> y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/35244/los-ciudadanos-son-de-nuevo-protagonistas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Paolo Flores d&#8217;Arcais</strong> es filósofo y editor de la revista <em>MicroMega.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 09/06/11):</p>
<p>Por más que hayan involucrado únicamente a una cuarta parte de los  ciudadanos, las elecciones municipales  recién celebradas en Italia han  supuesto en realidad un referéndum a favor o en contra de Berlusconi.  Quien  insufló en ellas tal carga de profundidad política, es más, quien  hizo de esta cita electoral una suerte de &#8220;juicio de Dios&#8221; fue  precisamente el amigo de Putin y de Gadafi. En casi todos sus comicios  insistió en declarar que los electores debían elegir entre <em>Él</em> y los &#8220;comunistas&#8221;, entre <em>Él</em> y los jueces. En una ocasión, llegó a aclarar incluso que en Milán se  votaba &#8220;contra Ilda Boccassini&#8221;, la juez que lo ha incriminado por  prostitución de menores y concusión. Mientras Berlusconi gritaba una y  otra vez que los jueces de Milán son un cáncer que ha de ser extirpado,  una de sus más fieles acólitas, la hiperfascista diputada Daniela  Santanchè, había especificado puntillosamente que Ilda Boccassini era  una metástasis. Otro candidato berlusconiano había llenado Milán de  carteles en los que se parangonaba a los jueces con las Brigadas Rojas.</p>
<p>En definitiva, Berlusconi ha promovido un referéndum acerca de su  propia persona y ha sido derrotado clamorosamente. Ahora minimiza la  derrota, explica que entraba dentro de lo previsible, que los candidatos  a alcaldes eran débiles (¡aunque él mismo los hubiera escogido!). Pero  lo cierto es que recurrió a todos los medios y al extraordinario poder  del que dispone -mediático, financiero, corruptor- y pese a todo ello  las proporciones del voto en su contra en el segundo turno han  resultado, a la postre, ciclópeas. En las dos semanas que transcurrieron  entre el primer y el segundo turno, Berlusconi se hizo entrevistar  varias veces por todas las cadenas televisivas (a pesar de que exista  una ley que impone la igualdad de trato informativo en periodo electoral<em>),</em> utilizó con insistencia todos los argumentos del &#8220;miedo&#8221; (con la  izquierda, Milán caería en manos de los gitanos y de los islamistas),  prometió lo inverosímil (eximir del pago de las multas a los  automovilistas), ¡para que al final, en Nápoles, un exmagistrado,  pintado por Berlusconi como el más extremista de las togas &#8220;comunistas&#8221; y  de sus perseguidores, Luigi de Magistris, superara el 65% de los votos!</p>
<p>Y  con todo Berlusconi no está acabado en absoluto. La Italia civil ha  dicho no a su régimen de mentiras y de corrupción, a su voluntad de  acabar con la Constitución y de materializar un &#8220;fascismo&#8221; posmoderno;  una parte importante de su propio electorado, decepcionado, le ha dado  la espalda, pero Berlusconi no está acabado en absoluto. Le queda aún,  desgraciadamente, una carta por jugar: la debilidad del  centro-izquierda. Para entenderlomejor, analicemos más de cerca los  resultados de Milán y Nápoles.</p>
<p>En ambos casos los candidatos de la  oposición no pertenecían al Partido Democrático (PD). En Milán,  Giuliano Pisapia -en el pasado, parlamentario de extrema izquierda- fue  elegido mediante el sistema de primarias, contra el candidato del PD. En  Nápoles, el exmagistrado De Magistris (actualmente europarlamentario  del partido de Di Pietro) se había presentado autónomamente contra el  candidato del PD, y todos los observadores preveían que no pasaría  siquiera al segundo turno (en Cagliari, el candidato del PD era un joven  de 35 años que había ganado las primarias contra el candidato oficial  del partido). La victoria electoral, en definitiva, tiene color propio  (cromáticamente incluso: De Magistris y Pisapia escogieron inéditas  banderas <em>anaranjadas):</em> la protagonista ha sido la sociedad civil,  la misma que en los últimos 10 años ha dado vida a una sucesión de  manifestaciones y de movilizaciones, muy a menudo polémicas con la  &#8220;cautela&#8221; (o la &#8220;traición&#8221;) de los partidos del centro-izquierda: la  sociedad civil de los <em>girotondi</em> (corros) del 2002, del <em>pueblo violeta</em> del 2009, de la gigantesca y entusiasta manifestación promovida por las mujeres el pasado mes de febrero.</p>
<p>Esta sociedad civil, que desde hace un cuarto de siglo tiene en <em>MicroMega</em> su revista de élite, en los programas televisivos de Michele Santoro  (que si aún sigue en activo es gracias a una sentencia judicial, porque  Berlusconi ha intentado expulsarlo infinidad de veces de la pequeña  pantalla) su información de masa y, desde hace dos años, en el periódico  <em>Il Fatto quotidiano</em> su punto de referencia, constituye un mundo  abigarrado y multiforme, que el PD siempre ha observado con recelo y a  menudo con activa hostilidad, acusándolo de asustar a los &#8220;moderados&#8221;. Y  sin embargo, lo cierto es todo lo contrario, pues solo ese mundo es  capaz de derrotar a Berlusconi y de conquistar consensos precisamente  entre los &#8220;moderados&#8221;.</p>
<p>Esa es la razón por la que Berlusconi no  está aún acabado. Porque el centro-izquierda podría repetir una vez más  el error con el que ya en dos ocasiones ha &#8220;resucitado&#8221; a un Berlusconi  derrotado: renunciar a la claridad de la contraposición, a la  &#8220;radicalidad&#8221; de la oposición, privilegiar la alianza con las  nomenclaturas de los partidos de centro en vez de unirse a la voz y la  capacidad de movilización de la sociedad civil.</p>
<p>Sería  catastrófico. Hoy, los políticos tradicionales, los políticos de  profesión, son la categoría más desacreditada; ni siquiera la Iglesia  jerárquica, con sus sacerdotes pedófilos, ocupa posiciones tan bajas en  el grado de aceptación de los sondeos.</p>
<p>Berlusconi ha sido  derrotado no por la política tradicional del centro-izquierda, sino por  lo que estúpidamente el centro-izquierda ha definido como la  &#8220;antipolítica&#8221;, cuando en realidad es solo la voluntad de una política  radicalmente nueva, ultrademocrática, donde los ciudadanos vuelvan a ser  protagonistas y los &#8220;políticos vitalicios&#8221; queden marginados.</p>
<p>Que  la Italia civil se libere definitivamente del régimen de Berlusconi, o  que el amigo de Putin y de Gadafi sea &#8220;resucitado&#8221; por tercera vez,  depende, por lo tanto, solo de una cosa: de que la sociedad civil  &#8220;radical&#8221; sea capaz de darse formas organizativas, electorales incluso, y  de que el centro-izquierda comprenda que estas listas de nuevo cuño  -que obviamente arrebatarán votos y poder a los &#8220;políticos vitalicios&#8221;-  deben ser parte integrante de la alianza democrática en las próximas  elecciones políticas.</p>
<p>Solo estas nuevas fuerzas, con la coherencia demostrada en el pasado y con la credibilidad personal de los <em>bricoleur</em> de la política, pueden conquistar los votos de los ciudadanos que en  los políticos tradicionales, aunque sean de izquierdas, ya han dejado de  creer.</p>
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		<title>Italia, Berlusconi y la tentación garibaldina</title>
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		<pubDate>Wed, 18 May 2011 20:31:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Álvaro de Diego González </strong>, profesor de la Universidad a Distancia de Madrid (EL MUNDO, 18/05/11):</p>
<p>Italia celebra este año  los fastos del 150° aniversario de su unificación, aunque su primer  ministro tenga poco que festejar. El partido de Berlusconi está a punto  de perder la alcaldía de Milán. <em>Il Cavaliere </em>había señalado las  elecciones en la ciudad lombarda como baremo para valorar el apoyo  popular a su gestión, y el batacazo ha sido elocuente. Es probable que  la segunda vuelta de los comicios ponga fin a 20 años de control de la  derecha sobre la capital económica transalpina.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34998/italia-berlusconi-y-la-tentacion-garibaldina/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Álvaro de Diego González </strong>, profesor de la Universidad a Distancia de Madrid (EL MUNDO, 18/05/11):</p>
<p>Italia celebra este año  los fastos del 150° aniversario de su unificación, aunque su primer  ministro tenga poco que festejar. El partido de Berlusconi está a punto  de perder la alcaldía de Milán. <em>Il Cavaliere </em>había señalado las  elecciones en la ciudad lombarda como baremo para valorar el apoyo  popular a su gestión, y el batacazo ha sido elocuente. Es probable que  la segunda vuelta de los comicios ponga fin a 20 años de control de la  derecha sobre la capital económica transalpina.</p>
<p>Pero los fiascos electorales quizá sean una preocupación  menor para un Berlusconi imputado en varias causas judiciales que  incluyen la prostitución de menores y el abuso de poder. Además, las  críticas arrecian contra <em>Il Cavaliere </em>por seguir coaligado con la  Liga Norte, un partido xenófobo que aspira a la segregación  precisamente del territorio donde se inició la unificación.</p>
<p>Esta imagen de inestabilidad política y permanente  astracanada, en principio incompatible con un país integrante del G-8,  pone en solfa los valores del <em>Risorgimento</em> que enhebraron la  frágil identidad nacional italiana. Pero no constituyen un capítulo  excepcional en la Historia de la Italia unificada. En mayo de 1860 el  impetuoso Garibaldi, al mando de la Expedición de los Mil, desembarcó en  la isla de Sicilia. Conquistó pronto Palerma y Messina. Su entrada en  Nápoles ponía fin a la dinastía borbónica que había gobernado el sur.  Estos acontecimientos propagaron un nacionalismo republicano y  democrático tan poderoso que amenazó al movimiento monárquico moderado  surgido en el norte. Cavour, ministro del Piamonte, se vio obligado a  neutralizarlo enviando su ejército a Nápoles y convocando allí un  plebiscito popular que lo incorporó al Reino de los Saboya. El  revolucionario acabó por reconocer a Víctor Manuel II como futuro  monarca italiano.</p>
<p>En 1861 se reunió el primer Parlamento del país y se proclamó  el Reino de Italia bajo el mandato de Víctor Manuel II. Pronto fue  reconocido por las potencias europeas e Italia adoptó una constitución  liberal que, salvo por el paréntesis fascista, se mantuvo a lo largo de  casi un siglo. No obstante, el triunfo del proyecto monárquico, que se  completaría en 1870 con la anexión de Roma, no supuso la desaparición de  la tentación garibaldina. Esta última implicaría en lo sucesivo la  apuesta por el líder carismático, apoyado en un populismo que se  levantaba por encima de instituciones poco arraigadas y una escasa  conciencia identitaria. El ensayo berlusconiano de presidencialismo  autoritario, sustentado en el control televisivo, no sería sino su  última manifestación. Incluso los desaforados y chuscos apetitos  sexuales de <em>Il Cavaliere</em> remiten al citado Víctor Manuel II; un chiste aludía a que ningún otro soberano había sido tan buen <em>padre</em> de sus súbditos.</p>
<p>Desde 1861 se suscitaron enormes dificultades para el  naciente Estado. Era difícil unificar políticamente un país marcado por  una existencia histórica radicalmente fragmentada. Como destacó Arnold  Toynbee, la Italia central del siglo XIV registraba más estados  independientes que el resto del planeta en 1934. De hecho, la mayoría de  los <em>camisas rojas </em>de Garibaldi o de los soldados piamonteses jamás habían oído hablar de <em>Italia</em>.</p>
<p>En el plano económico, debía integrarse el norte  industrializado y pujante con un sur agrícola y retrasado. Además, un  amplio sector de la población criticaba el modelo político elegido. Lo  conformaban republicanos, alérgicos a la corona, y católicos, que  observaban cómo el Papa acabaría recluido en Roma. El Véneto se anexionó  en 1866, tras la derrota de Austria, y la <em>cuestión romana</em> se  liquidó en 1870 tras la debacle de Napoleón III en Sedán. No obstante,  subsistió la desafección de los ciudadanos hacia el Estado. A partir de  1922 el fascismo trató de corregirla. Buscaba el compromiso de los  italianos asumiendo una versión más exacerbada de la tentación  garibaldina. Mussolini, que ofrecía similares inclinaciones eróticas a  las de Berlusconi, introdujo dramáticamente a Italia en la Segunda  Guerra Mundial. Ante el avance de los ejércitos aliados, que habían  puesto ya el pie en Sicilia, el <em>Duce</em> fue destituido por el rey en  1943. La promesa de su sucesor, el mariscal Badoglio, de que Italia  cumpliría su pacto con el Eje, se rompía al hacerse público un  armisticio secreto suscrito con los aliados. La Familia Real huyó de una  Roma ocupada por los alemanes; Víctor Manuel III trató de sobrevivir  restableciendo burdamente el orden constitucional. Su intento de  sacudirse su colaboración con el fascismo resultó inútil. Concluida la  guerra, abdicó en favor de su hijo Humberto II, que fue derrocado en  plebiscito tras apenas un mes de reinado.</p>
<p>El fracaso del fascismo dotó a Italia de uno de sus pocos  valores identitarios consistentes: los antifascistas. No obstante, en la  España franquista estos episodios se interpretaron en clave muy  diferente. Un reportero falangista llamado Ismael Herráiz publicó un  auténtico <em>bestseller </em>al regreso de su corresponsalía en la Roma del ocaso fascista. <em>Italia fuera de combate </em>conoció  16 ediciones e, incluso, retención de la censura. El motivo de ésta fue  su capacidad de evocar con la mayor de las crudezas cómo caía un  régimen totalitario en medio del entusiasmo popular y la estrepitosa  traición de los leales. Herráiz describía cómo al despertarse el odio  popular al fascismo por causa de la guerra, el Rey había optado por  Badoglio, «decidido a cualquier cosa antes que a abdicar». No obstante,  al descubrir la amplia consigna antimonárquica desplegada, creyó que su  única esperanza consistía en ofrecer la Corona «a la conmiseración de  los posibles vencedores». El español se burlaba del llamamiento de  Víctor Manuel III desde Bari a derrotar al «enemigo secular» alemán.  Italia no podía tener un «enemigo secular» por la sencilla razón de que  para ello necesitaría, «cuando menos, tener un siglo de existencia». El  franquismo estimó que Italia había vuelto a plegarse a la fría  definición de Metternich, el desdeñoso canciller austriaco que no la  concebía más que como una «expresión geográfica». Anglosajones y  alemanes reñían en sus tierras una colosal batalla, ante la cual la  joven unidad del pueblo italiano, espectador inerme, se resquebrajaba.</p>
<p>Pero la República italiana sobrevivió y ha reverdecido en los  últimos 20 años la tentación garibaldina. Su encarnación, Berlusconi,  ha sabido explotar los defectos de un electorado compuesto  mayoritariamente por gente sencilla, individualista y hecha a sí misma.  Su humanidad apunta al corazón de las contradicciones del italiano  medio; un compatriota expuesto al bombardeo televisivo y secretamente  envidioso de su primer ministro; un compatriota práctico que, sobre  todo, lo considera un mal menor ante la parálisis institucional y la  inexistente alternativa de izquierda.</p>
<p>Hace más de medio siglo el escritor Curzio Malaparte describió a la suya como una nación <em>«in fieri»</em> o, como dicen los anglosajones, <em>in progress</em>,  es decir, una nación que se está haciendo, que está echando los huesos,  que se está desarrollando, social y políticamente. Pero añadía que  «Italia, biológicamente, es mucho más fuerte de lo que los italianos  piensan».</p>
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		<title>Recent Arrivals of Migrants and Asylum Seekers by Sea to Italy: Problems and Reactions</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2011 06:48:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Inmigración]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Paola Monzini</strong>, PhD in Social and Political Sciences (IUE) and international consultant (REAL INSTITUTO ELCANO, 27/04/11):</p>
<p><strong>Theme:</strong> The Italian government’s answer to the mass arrival of undocumented migrants and asylum seekers since the beginning of the present wave of political turmoil in North Africa must be seen in the context of both domestic political issues and international constraints.</p>
<p><strong>Summary:</strong> From the beginning of the present wave of political turmoil in North African countries and up to 8 April, 390 boats have arrived in Italy with a total of 25,867 undocumented migrants and asylum seekers, most of them Tunisians. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34785/recent-arrivals-of-migrants-and-asylum-seekers-by-sea-to-italy-problems-and-reactions/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Paola Monzini</strong>, PhD in Social and Political Sciences (IUE) and international consultant (REAL INSTITUTO ELCANO, 27/04/11):</p>
<p><strong>Theme:</strong> The Italian government’s answer to the mass arrival of undocumented migrants and asylum seekers since the beginning of the present wave of political turmoil in North Africa must be seen in the context of both domestic political issues and international constraints.</p>
<p><strong>Summary:</strong> From the beginning of the present wave of political turmoil in North African countries and up to 8 April, 390 boats have arrived in Italy with a total of 25,867 undocumented migrants and asylum seekers, most of them Tunisians. The Italian government’s answer has been framed by both domestic political issues, such as the extreme anti-migrant attitude of the Lega Nord, and by international constraints, such as the refusal of other EU members to receive irregular economic migrants and the difficulty in establishing a workable repatriation accord with Tunisia. Given the situation, the Italian government has been trapped in its own web, made up of contradictory positions and exaggerated forecasts concerning migratory flows.</p>
<p><strong>Analysis </strong></p>
<p><em>The Problem</em></p>
<p>In 2009 the Italian government promoted a steady hardening of the laws on irregular migration and new action to reduce it. A drop in the number of undocumented entries by sea was especially due to the enforcement of the agreements with Libya, and to the highly-criticised rejection of migrants and asylum seekers at sea.[1] According to official data, irregular entries by sea declined sharply between May 2009 and January 2011. The total number of migrants apprehended at sea in 2009 was 9,573: a 74% decline compared with the total of 36,951 apprehended in 2008. However, only very general data for 2010 have so been issued by the government (in a leaflet).[2]</p>
<p>In Italy the monitoring of irregular migration trends has become difficult for analysts: since 2008 the Italian Interior Ministry has released no relevant data on the geographical location of new arrivals, the nationalities of migrants and the countries of return for those repatriated.</p>
<p>Always high on the political agenda in the previous years, in 2010 the problem of irregular migration by sea had almost disappeared from the public discourse. In the absence of data, and news, the strong media impact on public opinion of arrivals by sea declined substantially, while the view prevailed that the problem had almost been solved.[3]</p>
<p>The situation suddenly changed on 9-12 February 2011, when over the course of three days almost 3,000 migrants arrived in Lampedusa as a result of the political and social instability in the Mediterranean area, particularly Tunisia. The number of crossings from post-revolutionary Tunisia to Italy was already on the increase in January, but not publicised in the press. A new migration wave had commenced when patrolling and prevention activities to prevent departures from the shores of Tunisia were inactive for a few days due to the lack of police forces. Even after the crisis, the enforcement of controls has not returned to previous levels. Moreover, after the political change, repatriation procedures from Italy have been suspended.</p>
<p>Migration from Tunisia to Italy by sea continued throughout February and March. Meanwhile, migratory movements within the Mediterranean area became much wider. As the Libyan crisis flared up and civil war began, according to UN sources around 400,000 migrant workers left Libya, while Tunisia was heavily affected as it accepted 200,000 refugees at its borders.</p>
<p>In Italy the sudden growth in the number of arrivals by sea forced the government to address the problem once again, particularly from mid-February onwards. Up to 6 April 390 boats had arrived in Italy, with a total of 25.867 undocumented migrants and asylum seekers, mainly Tunisian. Up to 23,352 migrants landed in Lampedusa, almost all of them having been rescued by the Italian authorities at sea and disembarked on the island for routine checks.[4] Only a few hundred landed in another small Pelagian island, Linosa, while others reached Sicily. In total, up to 6 April 10 boats had arrived from Libya.</p>
<p>As reported in the press, the arrivals from Libya were asylum seekers of all ages, almost all Somali and Eritrean nations, while the Tunisian migrants were almost all young men driven by the lack of opportunities in their country. Generally they had a good level of education and their objective was to settle –permanently or not– in Italy, France, Germany or Belgium. Around 20% of them intended to claim asylum.[5] According to information collected by the Italian journalists, the Tunisian migrants leave from Zarzis, Djerba and Kerkenna Islands, and pay from €700 to €1,400 to cross the sea.</p>
<p>Migrants and asylum seekers sail in dinghies or boats to Lampedusa at great risk. Accidents and tragedies have occurred, some of them unrecorded: boats sink and dozens drown. It has been documented that since January at least 156 people have died in their attempt to cross the Sicily Channel. The latest accident was on 5 April and involved a boat carrying 450 Somali and Eritrean asylum seekers sailing from Libya, with up to 250 deaths having been reported.[6]</p>
<p><em>Responses at the national level</em></p>
<p>Since mid-February 2011 <em>ad hoc </em>responses have been put in place by the Italian government to respond to the new situation regarding the arrival of irregular migrants by sea.</p>
<p>The first public response of the Italian authorities essentially spread panic and fear through the media. The words and images used by Berlusconi and the Italian ministers from the beginning of the crisis, and up to 6 April, were highly charged, such as ‘exodus of biblical proportions’, ‘human tsunami’, ‘invasion’ and ‘black danger’. The Minister of the Interior also said that ‘we have never seen an emergency of this scale’. At the international level, the lack of assistance from the EU was also remarked upon several times by the country’s political leaders.</p>
<p>On the practical side, on 13 February the Italian government declared a humanitarian emergency and, after some hesitation, decided to re-open the facility for 850 migrants in Lampedusa, which had been closed since October 2009.</p>
<p>At the same time a special commissioner, the prefect of Palermo, was appointed, and a disbursement of €1 million was made, including funds needed to open a new centre for asylum seekers in Sicily (in Mineo), to gather asylum seekers from all over the country, although it has subsequently been heavily criticised.[7] Also, in mid-February, the government decided to deploy 200 soldiers to assist in the management of migration flows.</p>
<p>From 15 to 30 March no further initiatives were undertaken, while hundreds of boats were being tugged towards Lampedusa. Migrant arrivals continued to outnumber departures to the mainland. In a couple of weeks the island had filled up with newcomers, whose position was described as ‘desperate’ by the authorities on the island and by observers.</p>
<p>At the end of March, the 5,000 Lampedusa residents protested against the deteriorating living conditions resulting from the massive inflows, and the unbearable sanitary and psychological problems they had to endure. When even the President of the Republic complained about the situation, and public order was almost impossible to maintain on the island, Berlusconi decided to intervene directly. His visit to Lampedusa on 30 March had extensive media coverage. He promised to relieve the pressure on the island and to solve the growing humanitarian crisis by a quick transfer of the migrants. More precisely, he promised to ‘liberate’ Lampedusa within 60 hours, shipping the migrants to other centres on mainland Italy. Also, he promised to promote the island’s image, as its economy is based on tourism and fishing, and to support the funding of new infrastructures. Berlusconi, in order to gain the residents’ trust, also announced that he would buy a villa on the island (which he has not done yet) and suggested that a golf club should be opened.</p>
<p>After a delay because of bad weather, an Italian naval vessel along with three private ferries arrived in Lampedusa to transfer 4,000 migrants to Sicily and the mainland in a couple of days.</p>
<p>At present the total capacity of holding centres throughout Italy is only 7,000.[8] The press has reported on a plan to open new reception and first-aid centres in 15 of Italy’s 20 regions. For the time being, no details about the geographical distribution of the migrants have been released, but it appears that most will be held in southern Italy.</p>
<p>However, several meetings have been held with regional and local authorities and the location of new sites is still under discussion: an agreement was signed on 30 March but few solutions have so far been implemented.[9] The Interior Ministry’s intention is to create a total capacity of 20,000 new places, mainly in new (temporary) facilities.</p>
<p>In the meantime, while local and national authorities are seeking a collective agreement, camps made of tents and basic sanitary services have already been rapidly established to allow the transfer of migrants from Lampedusa. The biggest one is in Manduria (Puglia, southern Italy) and can hold up to 4,000 undocumented migrants. According to press releases, the camp does not comply with the basic rules for first-aid centres while migrants are unable to obtain legal aid or social assistance and translation services.[10] In Manduria they must eat their food sitting on the ground, as there are no tables, and water is scarcity.[11] NGOs are denied entry and, according to local witnesses, once migrants arrive they are deprived of their belongings: substantially, their human rights are not respected.[12]</p>
<p>Living conditions in the new centres have been described as awful and escapes and revolts are habitual. In Manduria at least 700 migrants fled on Saturday 2 April after breaking down a fence; and on the same day 500 migrants escaped from the Mineo centre[13] in Sicily in an attempt to reach a railway station. Some of them were later apprehended by the police.</p>
<p><em>Responses at the International Level</em></p>
<p>In mid-February the Italian Minister of the Interior complained about the lack of support from the EU and expressed the need for the burden to be shared at the European level. Moreover, on 15 February he asked the EU for FRONTEX to intervene directly and enforce European border controls. Following the request, Operation Hermes was implemented on 20 February.[14]</p>
<p>A total of 14 Member States (including Italy) have committed resources, in the form of either personnel or technical equipment, and seven Member States are currently assisting the Italian authorities with the processing of irregular migrants. After 19 days in operation, Joint Operation (JO) Hermes is cooperating in Lampedusa and in immigrant detention centres based in Crotone (Calabria), Caltanissetta and Trapani (Sicily), and Bari (Puglia).[15] FRONTEX also bears the cost of the flights transferring migrants to these centres. Last but not least, problems have arisen with France, as the French police started to patrol the border with Italy and refuse entry to irregular Tunisian migrants. A reception centre has been opened on the Italian side of the frontier and discussions are underway between the French and Italian authorities.[16]</p>
<p>Relations with Tunisia are, of course, of the outmost importance to resolve the situation. The 15-year-old policy based on the strengthening of police and military controls on Tunisian shores suddenly collapsed and border patrols and the other measures of prevention were suspended. Repatriation policies could no longer be implemented because of the political instability in Tunisia. The Italian Minister of Foreign Affairs visited Tunisia on 14 February in order to find some common ground to implement bilateral agreements. However, this first visit to Tunisia failed to produce results and a second visit by Prime Minister Berlusconi on 3 April was followed by a meeting between officials of the two countries and led to a new agreement.[17]</p>
<p>After signing the agreement with Tunisia on 6 April, the Italian government proposed providing the 22,000 Tunisian nationals who arrived between 1 January and 6 April with temporary humanitarian permits. It is still not clear whether they will have validity only in Italy or also in the rest of the EU. The issue is controversial and still under debate since the European position on the implementation of Directive 55/2001,[18] regulating the granting of humanitarian permits in the case of massive arrivals of displaced people, has not yet been fully defined.</p>
<p>After 6 April, repatriation procedures with Tunisia were again implemented for new arrivals and on the basis of the new agreements signed with the government.[19] Moreover, €100 million will be provided to the Tunisian authorities to reinforce their coastal patrols with new technical equipment.[20]</p>
<p><em>A Change of Attitude</em></p>
<p>Italy’s lack of capacity to respond to the migration emergency, especially in Lampedusa, is quite unexpected. The country has been involved in controlling irregular migration by sea since the beginning of the 90s and it has developed an ample experience on the ground. As far as Lampedusa is concerned, the situation of emergency is not something new. Large numbers of migrants have already been recorded in the past: the official number of migrants landed in Lampedusa ranges from 10,497 in 2004 to 31,252 in 2008.</p>
<p>A small island with 5,000 inhabitants in the middle of the Sicily Channel, Lampedusa is ‘traditionally’ the landfall for crossings from Libya and Tunisia. The reason is twofold: (1) it is the closest point to the North African shore; and (2) it has had a first-assistance facility for a long time. Since 2006 it was a reception and first-aid centre, where migrants stay for a maximum of 48 hours, before being transferred –by plane or ferry– to holding centres on mainland Italy. Special teams of experts (police, international organisations and NGOs) worked on the island providing assistance to those rescued at sea. In 2009 it was transformed into a centre for the identification and direct expulsion of migrants but was finally closed after a revolt in October 2009. All boats intercepted in the Sicily Channel after that date have been towed directly to Sicily.</p>
<p>In 2011, rescue operations from Lampedusa have been carried out in accordance with the law of the sea, with great professionalism and in very difficult situations. Conversely, organisation after disembarkation has been a complete failure. The explanation is simple: the management of migrants is impossible on the island. In the absence of the necessary transfer facilities to the mainland, the authorities have been unable to feed or house such large numbers of migrants. Sanitary conditions are desperate and the mayor has announced that 2,000 people have been without food, while the local population has done all it has been able to help.</p>
<p>At the time of Berlusconi’s visit on 30 March, 2,800 migrants were housed in the reception centre, which had a capacity for 850, while more than 3,000 were without proper shelter in camps with makeshift tents and terrible sanitation. The scarcity of food and water was evident. More than 250 minors, sheltered in a provisional facility, were also on the island. Most of them preferred to camp out of doors, sleeping on what has been called ‘the hill of shame’. Amnesty International has denounced a situation of sanitary emergency.[21]</p>
<p>The critical situation was not the result of the landings, but of the complete lack of logistic support. The strategy to make it difficult to move migrants to the mainland created a panic in Lampedusa. Probably the intention was to increase the state of alarm and then organise collective expulsions directly from Lampedusa to Tunisia, as had already been done in 2009.</p>
<p><strong>Conclusion:</strong> The Italian government’s reaction to the migrant crisis can be better understood in the context of domestic politics. The influence of Lega Nord, the xenophobic political party supporting Berlusconi’s coalition, had a decisive impact on the initial political choices. In a northern Italian dialect, Umberto Bossi, the party leader, announced in the middle of the Lampedusa crisis: ‘Immigrati? Foeura de ball’ (which can be translated as: ‘Immigrants? Go away, piss off!’). The only feasible solution, in the Lega’s view, is to reject and repatriate immigrants. According to Bossi, eventually –and only if really necessary– migrants can be moved to holding centres in southern Italy. In any case they have to stay close to their homeland, in the south: if not in the southern Mediterranean, at least in the south of Italy. Of course, there were negative reactions to this view, especially from the authorities of the southern Italian provinces, such as the Governor of Sicily.</p>
<p>However, the initiatives adopted to reject and expel migrants have failed as no agreement on repatriations has been reached with Tunisia, which refuses to contemplate collective deportations. Hence, Berlusconi has had to change strategy.</p>
<p>The final decision to grant temporary permits and allow Tunisian migrants to move freely around Italy shows a complete change of perspective and a new-found strength in Tunisia’s negotiating capacity. All the efforts of the Italian government, which initially intended to repatriate the migrants, have been for nought. However, the management of undocumented migrants in Italy will be easier in the near future, as those already in Italy will be regularised. Consequently, the temporary holding centres will be emptied and will probably be used for the expected mass arrival of asylum seekers from Libya in the following weeks.</p>
<p>It is important to remark that after Berlusconi’s visit to Tunisia and the new agreements with the North African country, reached on 5 April, his discourse in the media and his attitude towards migrants has completely changed. A much more positive vision prevails. Apparently the fear of an ‘invasion’ from Africa has disappeared and the aim has been to present a more positive image of Italy[22] as a good receiving country. Humanitarian permits are ready to be released, and the Prime Minister has recently announced that everything is well in Lampedusa and that migrants have no problems with food or water. There are still problems to be solved with Italy’s EU partners –which are not supporting this initiative– but Berlusconi now recalls the country’s Catholic tradition and the centrality of the value of generosity to assist migrants. He makes no mention of the very severe criticism the government has received in the past few weeks from human rights activists in Italy and abroad and from part of the Roman Catholic Church.</p>
<p><strong>NOTAS:</strong></p>
<p>[1] The issue is currently under consideration  at the European Court of Human Rights. See <a href="http://www.unhcr.it/news/dir/26/view/558/stop-ai-respingimenti-in-libia-55800.html" target="_blank">http://www.unhcr.it/news/dir/26/view/558/stop-ai-respingimenti-in-libia-55800.html</a>, Unione Forense per la Tutela dei  Diritti dell&#8217;Uomo, <em>I respingimenti in  alto mare al vaglio della Corte europea dei diritti dell&#8217;uomo</em>, in <a href="http://www.unionedirittiumani.it/" target="_blank">http://www.unionedirittiumani.it/</a>; <a href="http://www.messinanotizie.it/aperta-uninchiesta-sui-respingimenti-di-migranti-nel-canale-di-sicilia.html" target="_blank">http://www.messinanotizie.it/aperta-uninchiesta-sui-respingimenti-di-migranti-nel-canale-di-sicilia.html</a> (accessed 21/I/2011).</p>
<p>[2] See <a href="http://www.governoberlusconi.it/notizie/450-452/print.php?id=687" target="_blank">http://www.governoberlusconi.it/notizie/450-452/print.php?id=687</a> (accessed 3/IV/2011).</p>
<p>[3] Even if FRONTEX  data show an increase in the course of 2010: from a   total of 150 intercepted migrants in the first  quarter of the year, to   nearly 600 in the second quarter, and 2,157 in the  third quarter. See <a href="http://www.frontex.europa.eu/situation_at_the_external_border/art22.html" target="_blank">http://www.frontex.europa.eu/situation_at_the_external_border/art22.html</a> (accessed  3/IV/2011)</p>
<p>[4] <a href="http://www.interno.it/mininterno/export/sites/default/it/sezioni/sala_stampa/notizie/immigrazione/000069_2011_04_07_informativa_Maroni_alla_Camera.html" target="_blank">http://www.interno.it/mininterno/export/sites/default/it/sezioni/sala_stampa/notizie/immigrazione/000069_2011_04_07_informativa_Maroni_alla_Camera.html</a> (accessed 7/IV/2011).</p>
<p>[5] Cfr. Massimo Livi Bacci, <em>Migranti irregolari in Italia: oggi dalla Tunisia domani  dalla Libia?</em>, <a href="http://www.neodemos.it" target="_blank">www.neodemos.it</a>, 12/III/2011.</p>
<p>[6] <em>La  Repubblica</em>, 7/IV/2011.</p>
<p>[7] See <a href="http://thehubsicilia.wordpress.com/2011/02/22/sicilia-chiama-maghreb-e-mashreq/" target="_blank">http://thehubsicilia.wordpress.com/2011/02/22/sicilia-chiama-maghreb-e-mashreq/</a> and <a href="http://www.meltingpot.org/articolo16438.html" target="_blank">www.meltingpot.org/articolo16438.html</a> (accessed 4/IV/2011).</p>
<p>[8] <em>La  Repubblica</em>, 7/IV/2011.</p>
<p>[9] <a href="http://www.anci.it/index.cfm?layout=dettaglio&amp;IdSez=10325&amp;IdDett=29178" target="_blank">http://www.anci.it/index.cfm?layout=dettaglio&amp;IdSez=10325&amp;IdDett=29178</a> (accessed 7/IV/2011).</p>
<p>[10] <em>Il  Manifesto</em>, 5/IV/2011.</p>
<p>[11] <em>La  Repubblica</em>, 3/IV/2011.</p>
<p>[12] <em>La  Repubblica</em>, 1/IV/2011.</p>
<p>[13] <em>La  Repubblica</em>, 3/IV/2011.</p>
<p>[14] Frontex had offered its support to the  Italian government weeks earlier, but had been refused.</p>
<p>[15] See <a href="http://www.frontex.europa.eu/newsroom/news_releases/art102.html" target="_blank">http://www.frontex.europa.eu/newsroom/news_releases/art102.html</a> (accessed 4/IV/2011).</p>
<p>[16] <em>La  Stampa</em>, 5/4/2011.</p>
<p>[17] See <a href="http://www.affarinternazionali.it/articolo.asp?ID=1722" target="_blank">http://www.affarinternazionali.it/articolo.asp?ID=1722</a> (accessed 7/IV/2011).</p>
<p>[18]<a href="http://www.interno.it/mininterno/export/sites/default/it/sezioni/sala_stampa/notizie/immigrazione/000069_2011_04_07_informativa_Maroni_alla_Camera.html" target="_blank">http://www.interno.it/mininterno/export/sites/default/it/sezioni/sala_stampa/notizie/immigrazione/000069_2011_04_07_informativa_Maroni_alla_Camera.html</a> (accessed 7/4/2011).</p>
<p>[19] <a href="http://www.affarinternazionali.it/articolo.asp?ID=1722" target="_blank">http://www.affarinternazionali.it/articolo.asp?ID=1722</a> (accessed 7/4/2011).</p>
<p>[20] <em>La  Repubblica</em>, 6/IV/2011.</p>
<p>[21] See Fulvio Vassallo Paleologo, <em>Lampedusa, Mineo, Manduria: Detenzione  arbitraria e violazione dei diritti dei migranti</em>, <a href="http://www.meltingpot.org/articol16566.htlm" target="_blank">www.meltingpot.org/articol16566.htlm</a> (accessed 4/IV/2011).</p>
<p>[22] <em>La  Repubblica</em>, 3/IV/2011.</p>
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		<title>Gadafi y Berlusconi, ¿vidas paralelas?</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Apr 2011 20:19:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Giancarlo Santalmassi</strong>, periodista. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 02/04/11):</p>
<p>Resultan realmente extrañas ciertas historias paralelas y entrecruzadas  de estos inicios de 2011. Estoy hablando de las de Berlusconi y Gadafi:  la supervivencia de los amigos (aparentemente) derrotados.</p>
<p>En los primeros días del conflicto libio, el <em>raís </em>parecía que  iba a durar como máximo unas semanas. Pero ha mantenido el control de  Trípoli, llegó a estar a las puertas de Bengasi y ha aprovechado que el  ejército se fuera consumiendo entre la vetustez del armamento y los  míseros sueldos de los soldados (así, en caso de adhesión a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34406/gadafi-y-berlusconi-vidas-paralelas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Giancarlo Santalmassi</strong>, periodista. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 02/04/11):</p>
<p>Resultan realmente extrañas ciertas historias paralelas y entrecruzadas  de estos inicios de 2011. Estoy hablando de las de Berlusconi y Gadafi:  la supervivencia de los amigos (aparentemente) derrotados.</p>
<p>En los primeros días del conflicto libio, el <em>raís </em>parecía que  iba a durar como máximo unas semanas. Pero ha mantenido el control de  Trípoli, llegó a estar a las puertas de Bengasi y ha aprovechado que el  ejército se fuera consumiendo entre la vetustez del armamento y los  míseros sueldos de los soldados (así, en caso de adhesión a los  rebeldes, no se les unirían más que fuerzas irrelevantes); y ha decidido  apostar por tropas mercenarias bien pagadas, adiestradas y armadas de  forma moderna y eficaz.</p>
<p>En el caso de Silvio Berlusconi, lo mismo.  Hace tres meses se le daba por desahuciado. Después abandonó a su  destino a la tercera autoridad del Estado, esterilizando así la escisión  del presidente del Parlamento, Gianfranco Fini, de la coalición de  Gobierno; consiguió mantener bajo su control Palazzo Chigi, la sede del  Ejecutivo, conservando la mayoría aunque fuera por tres votos; fue  conquistando para su causa su propia cuota de mercenarios, promoviendo  las defecciones en campo adversario y fichando a los prófugos con la  perspectiva de un posible escaño parlamentario, la presidencia de alguna  comisión aneja, o un sillón ministerial (que acabó cayendo en un  siciliano investigado por los jueces por complicidad mafiosa) en la  remodelación del Gobierno.</p>
<p>Diferencias también las hay. La  resistencia de Gadafi pone en peligro las relaciones internacionales y  los aun precarios equilibrios de la región. Además, han desaparecido las  amazonas que hasta ahora servían de aureola al <em>raís.</em> Las 40  muchachas con ropa de campaña, cinturón, tacones, boina roja y  maquillaje anti-motín, a las que él parecía preferir por ser &#8220;más dignas  de confianza que los hombres&#8221;, han dejado de verse. Desde el comienzo  de las revueltas, Gadafi solo se muestra en público rodeado por  militares varones. &#8220;¿Las habrán despedido o se han esfumado?&#8221;, se  pregunta el propio diario panárabe <em>Al Quds Al Arabi. </em>Algunas  fuentes afirman que las 40 vírgenes (han jurado guardar su castidad) se  han atrincherado con él en el interior de su búnker de Trípoli.</p>
<p>La  resistencia de Berlusconi es distinta. De sus mujeres, mayores o  menores de edad, no ha desaparecido ninguna (al contrario, la famosa  Ruby ha participado incluso en el ex &#8220;gran&#8221; baile de los debutantes de  Viena. Y, por encima de todo, ninguna de ellas ha jurado guardar su  castidad). Más importante es que las consecuencias de su aguante se  vuelcan sobre todo en el interior del país, descargándose en especial  sobre las formaciones de centro y de la oposición. Los centristas Casini  y Rutelli se hallan entre dos fuegos.</p>
<p>Por un lado, una  reconquistada mayoría berlusconiana (el número final constatado de  diputados que le son favorables asciende a 330);por otro, una cada vez  mayor evanescencia del Partido Democrático (PD). La respuesta del mayor  partido de oposición a la remontada de Berlusconi ha consistido en la  entrega en el Parlamento de 10 millones de firmas recogidas a favor de  la dimisión del presidente. A pesar de las acusaciones, los juicios y  los periódicos, los sondeos no reflejan una caída significativa del  Pueblo de la Libertad. En ascenso, en la intención de voto de los  italianos, sí parece estar la suma del centro-izquierda y del centro.  Pero, ¿adónde puede ir a parar un cúmulo de siglas que no pasa de mera  suma aritmética y que queda muy lejos, desde luego, de parecerse a una  alternativa política?</p>
<p>El exsecretario del PD Walter Veltroni  vuelve al ataque del actual secretario (y seguidor de D&#8217;Alema) Pierluigi  Bersani. Entre los dos líderes del partido, Veltroni y D&#8217;Alema, anida  el resentimiento desde hace más de tres lustros. Es opinión común que  ambos acabarán antes o después por tirarse sus dentaduras postizas el  uno al otro. No hay programa, no hay propuestas. Ni certeza alguna sobre  las candidaturas a las alcaldías (se vota en mayo, dentro de dos  meses). En Nápoles, las primarias para elegir al candidato a alcalde del  PD acabaron con su anulación por fraude y la intervención del partido  local, y los 44.000 napolitanos que fueron a las urnas sienten que les  han tomado el pelo. Mientras Di Pietro ha presentado como candidato a un  juez, De Magistris, Bersani ha dicho que &#8220;no es el momento de los  jueces&#8221;. Eso sí, 10 días después de pedirle precisamente a un  magistrado, Raffaele Cantone, que se presentara a alcalde, recibiendo  como respuesta un &#8220;no, gracias&#8221;.</p>
<p>Berlusconi ha presentado un  proyecto de reforma constitucional de la justicia, que ha incluido  muchas de las modificaciones que fueron acordadas hace 14 años en la  comisión bicameral presidida por D&#8217;Alema. La respuesta del PD es siempre  &#8220;no&#8221;. Y, con todo, la justicia en Italia hace años que ha dejado de ser  el servicio axial propio de toda democracia occidental. Es convicción  general que debe impedirse a los fiscales actuar después como jueces.  Sin necesidad de desempolvar la tragedia de Enzo Tortora (el famoso  presentador televisivo injustamente acusado de camorrista y sometido a  un calvario judicial), basta con recordar en Aosta el caso de un fiscal  que acabó casándose con la novia de un procesado. Es razonable conceder  la atención necesaria a la justicia penal: nos jugamos el derecho  fundamental a la libertad. Pero atañe a 50.000 personas al año y, como  mucho, una vez en la vida. En cambio, la justicia civil nos atañe a  todos y casi todos los días. Y reorganizar la justicia civil  significaría eliminar el caldo de cultivo de los comportamientos  mafiosos (porque tener que esperar décadas antes de obtener una  sentencia puede empujar a más de uno hacia formas de persuasión más  enérgicas, y de naturaleza bien distinta).</p>
<p>También en España se  conoce el juego de los trileros: el ciudadano pierde siempre. Es lo que  ha pasado una vez más en Italia. La reforma de la justicia ha quedado  aparcada y Berlusconi sigue adelante con la ley del proceso breve para  escapar de sus juicios. El ciudadano pierde, él gana. Mientras tanto, la  oposición vuelve a hacer de las suyas y D&#8217;Alema se pelea con la  presidenta del Partido Democrático, Rosy Bindi, una católica. El tema es  si abandonar el Parlamento o seguir aguantando las embestidas <em>ad personam </em>del jefe de Gobierno. Un panorama seductor si hubiera que votar, ¿verdad?</p>
<p>En definitiva, si Italia no morirá democristiana, como se decía en otros tiempos, con toda probabilidad morirá berlusconiana.</p>
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		<title>Italia: después de la unidad</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 19:20:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong> es catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 28/03/11):</p>
<p>Una de las más brillantes expresiones de propaganda política en la  modernidad es la decoración pictórica de la Sala de los Meses en el  palacio ferrarés de Schifanoia de mediados del siglo XV. Apenas asumido  el título de la ciudad, Borso de Este trató de refrendar mediante una  excepcional sucesión de imágenes el engarce armónico entre el ascenso al  marquesado de Ferrara con su posición de partida como &#8220;ciudadano  eminente&#8221;. Bajo los auspicios de los signos zodiacales y de escenas  mitológicas, cada cuadro mensual muestra inevitablemente la figura  achaparrada &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34309/italia-despues-de-la-unidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong> es catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 28/03/11):</p>
<p>Una de las más brillantes expresiones de propaganda política en la  modernidad es la decoración pictórica de la Sala de los Meses en el  palacio ferrarés de Schifanoia de mediados del siglo XV. Apenas asumido  el título de la ciudad, Borso de Este trató de refrendar mediante una  excepcional sucesión de imágenes el engarce armónico entre el ascenso al  marquesado de Ferrara con su posición de partida como &#8220;ciudadano  eminente&#8221;. Bajo los auspicios de los signos zodiacales y de escenas  mitológicas, cada cuadro mensual muestra inevitablemente la figura  achaparrada de Borso, primero en las actividades de gobernante implicado  en las distintas facetas de la buena administración de la ciudad,  envuelto en su vida cotidiana, luego practicando las formas de ocio  correspondientes a su condición privilegiada. El contrapunto de tantas  venturas despunta en un friso del mes de abril: el espectáculo de la  carrera del Palio, con dementes obligados a correr desnudos detrás de  judíos cabalgando asnos de forma grotesca y de prostitutas. Los notables  contemplan la diversión.</p>
<p>La guía y el DVD del museo eluden hablar de algo tan poco acorde con  la visión idílica del mundo renacentista. Sin embargo, contemplado desde  el presente, resulta actual, demasiado actual, el contraste entre la  racionalidad exhibida hasta la saciedad por la propaganda del poder  señorial y su cara oculta, irracional y deshumanizada, que entonces como  ahora se refleja en la fiesta organizada desde el privilegio.</p>
<p>Las  prostitutas no son obligadas hoy a correr por las calles, aun cuando la  suerte del oficio siga siendo dramática. La flor y nata de la  prostitución femenina recibe sumas enormes de dinero por parte del nuevo  &#8220;ciudadano eminente&#8221; que rige Italia. Pero esto no significa que sea un  asunto privado, ni que se trate de una cuestión solo moral, dada la  degradación que conocemos bien por las interceptaciones telefónicas. Al  modo de lo que sucediera en la España de la Restauración, donde no había  un sistema político con elementos de corrupción, sino que la corrupción  era el núcleo del sistema político, en la Italia de hoy la prostitución  se extiende en mancha de aceite por efecto de la lógica del poder  impuesta por quien lo detenta. Para acceder como <em>velina</em> a un  contrato en la televisión, incluso para ser consejera regional, hay que  atender las exigencias del sultán, y cabe suponer que la regla se aplica  a los círculos que le rodean. Las mayorías no dependen ya de las urnas.  Llega a parecer normal que una vez perdida la mayoría parlamentaria,  esta sea restaurada con creces mediante la compra de los oportunos  diputados, que de vendidos pasan a ser llamados &#8220;responsables&#8221; y a  recibir cada uno la parte que les asigna el corruptor. Nueve concejales  de Nápoles han sido <em>fichados</em> así hasta desmantelar la  Administración municipal de centro-izquierda. Nada tiene de extraño que  en tales circunstancias el juego de oposición rígidamente legalista del  Partido Democrático desemboque en una sensación de impotencia.</p>
<p>La  única barrera podía venir de la división de poderes. De ahí la obsesión  del personaje por verter infamias y destruir a la magistratura que  persigue sus delitos, en los términos que proféticamente anunció Nanni  Moretti con la secuencia final de <em>El caimán.</em> Sea cual sea el  resultado del pulso, confía en que le seguirán votando. En un régimen de  masas subordinadas a la manipulación informativa y a los dictados del  Señor, todo freno institucional resulta tildado de antidemocrático: el  voto plebiscitario sirve de cheque en blanco. La degradación inyectada  desde sus medios en la sociedad conserva plena eficacia.</p>
<p>Justo  cuando es conmemorado el siglo y medio de la unidad italiana, el país  parece atrapado en ese fango que Roberto Saviano denuncia en su último  ensayo <em>Vieni via con me,</em> &#8220;sal conmigo&#8221;, y que ya mencionara con  otro significado Cavour, el artífice de la unidad, hacia 1849. En otro  libro de gran éxito, Maurizio Viroli, historiador del patriotismo, ha  escrito que en la Italia de Il Cavaliere solo existe la libertad de los  súbditos o de los siervos. Dos entregas sucesivas de la revista <em>MicroMega</em> profundizan en la relación con Mussolini, pero Viroli prefiere volver  la mirada hacia el sistema de Corte donde señorías como la del citado  Borso de Este en Ferrara, consolidaron relaciones de dominación bajo  máscara de ciudadanía, pero caracterizadas por la concesión de prebendas  a cambio de &#8220;un servicio leal y fiel&#8221;, a prueba de toda ignominia. Nada  mejor que el comportamiento de todo el partido y los ministros a lo  largo del <em>Rubygate</em> para probarlo. Por no hablar de programas como <em>Porta a porta</em> en RAI 1. La mentalidad servil acaba impregnando a gran parte del país,  y con ella la aceptación de la violencia ejercida de modo sistemático  contra las instituciones y la moral pública. El fango. Como explicaba  Saviano a la multitud reunida en Bolonia junto a las torres para  escucharle, la alternativa es &#8220;contar cómo están las cosas&#8221;. Para no ser  siervos sino ciudadanos libres, añadiría Viroli.</p>
<p>Advirtamos que  no solo hay fango asociado a corrupción política en Italia. La apoteosis  anticipada de Camps, saltando por encima del <em>caso Gürtel,</em> nos lo recuerda.</p>
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		<title>Ocho verdades incómodas</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Mar 2011 20:08:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Timothy Garton Ash</strong>, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Su último libro es <em>Facts are subversive: Political writing from a decade without a name.</em> Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 13/03/11):</p>
<p>En el siglo XV, el papa Pío II, que fue el primero que habló verdaderamente en sentido moderno de &#8220;Europa&#8221;, escribió una famosa carta al sultán Mohamed II, el conquistador de Constantinopla, en la que elogiaba a las numerosas potencias del Viejo Continente: &#8220;España, tan firme; Francia, tan guerrera; Alemania, tan &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34018/ocho-verdades-incomodas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Timothy Garton Ash</strong>, catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Su último libro es <em>Facts are subversive: Political writing from a decade without a name.</em> Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 13/03/11):</p>
<p>En el siglo XV, el papa Pío II, que fue el primero que habló verdaderamente en sentido moderno de &#8220;Europa&#8221;, escribió una famosa carta al sultán Mohamed II, el conquistador de Constantinopla, en la que elogiaba a las numerosas potencias del Viejo Continente: &#8220;España, tan firme; Francia, tan guerrera; Alemania, tan populosa; Gran Bretaña, tan fuerte; Polonia, tan audaz; Hungría, tan activa, e Italia, tan rica, fogosa y experimentada en el arte de la guerra&#8221;.</p>
<p>Hoy, Europa sigue siendo impensable sin sus naciones. Pensar que Europa no es más que la Unión Europea y sus instituciones de Bruselas es como describir una casa hermosa leyendo los manuales de instrucciones de sus instalaciones de fontanería, electricidad y calefacción. Por supuesto que Europa es mucho más que la suma de sus naciones; pero, sin ellas, no es nada.</p>
<p>Por eso vamos a detenernos en la propia nación de Pío II, Italia, que el próximo jueves celebra el 150º aniversario de su supuesta unificación para formar una Nación-Estado moderna: el reino de Italia se proclamó el 17 de marzo de 1861. Italia es el país europeo por excelencia. En ningún otro lugar pueden encontrarse tantas capas acumuladas de historia europea. Solo en Roma es posible comer junto al lugar en el que Julio César murió asesinado y acercarse después a oír al heredero de San Pedro proclamar su mensaje de 2.000 años de antigüedad a la ciudad y el mundo. Casi todo lo que formó la primera identidad moderna de Europa -en especial, el legado de Grecia y el cristianismo- nos llegó a través de la antigua Roma. Europa: de Julio César a Silvio Berlusconi.</p>
<p>Cada país europeo es único, pero todos tienen mucho en común, y cada parte nos revela algo sobre el todo. He aquí ocho cosas que, en mi opinión, nos dice la Italia actual sobre Europa.</p>
<p><strong>1.</strong> Ni Italia ni Europa saben qué historia quieren contar. Hace poco asistí, en la Embajada italiana en Londres, a un acto de celebración del 150º aniversario de la &#8220;unidad de Italia&#8221;, dedicado casi por completo a dos temas estrechamente relacionados: las mujeres y el amor. La velada fue deliciosa: Greta Scacchi leyó unos versos luminosos de la <em>Divina Comedia</em> de Dante <em>(Amor, ch&#8217;a nullo amato amar perdona</em></p>
<p>[literalmente: El amor, que a nadie amado amar perdo-na] y un tenor cantó canciones de amor napolitanas hasta casi reventar. Sin embargo, todo aquello me pareció una extraña carta de presentación de un país europeo moderno ante sus amigos. Y la UE ni siquiera tiene canciones que ofrecernos.</p>
<p><strong>2.</strong> Europa no presenta una historia, sino un estilo de vida. E Italia es el ejemplo más glorioso de ese estilo de vida: comida,vino, moda, sol, jornadas laborales &#8220;sociales&#8221; y largas vacaciones, <em>bella figura,</em> <em>dolce vita</em> y todo lo demás. Lo malo es que ese estilo de vida solo lo disfruta un número cada vez menor de italianos y europeos, y es insostenible sin una reforma radical de la economía y el Estado de bienestar y sin la integración real de los hombres y mujeres de origen inmigrante, muchos de ellos musulmanes (si Pío II levantara la cabeza&#8230;).</p>
<p><strong>3.</strong> Casi todos los europeos, y muchos no europeos, saben seguramente más cosas de Berlusconi que de ningún otro político europeo. Es lo más parecido que tenemos a una figura política pan-europea. Pero, por desgracia, lo que todo el mundo sabe de él es más bien pomposo, lascivo o desagradable, para decirlo con suavidad. Es decir, en vez de compartir una representación seria de la política europea, dentro de una esfera pública europea real, lo que tenemos es una opereta de mal gusto.</p>
<p><strong>4.</strong> La variedad de cosas que ocurren en los países de la Unión Europea es mucho mayor, y menos atractiva, que las bonitas historias que nos contamos a nosotros mismos y al resto del mundo. El berlusconismo no es fascismo, pero está muy lejos de ese ideal de democracia social liberal y funcional que a los europeos les gusta considerar distintivo de Europa. E Italia no es el único caso. La Hungría de Viktor Orban -por hablar de otro viejo país mencionado por Pío II- no se queda a la zaga. Si combináramos en un único país imaginario las peores características de los 27 miembros de la UE, nos encontraríamos con un lugar muy desagradable.</p>
<p><strong>5.</strong> El momento en el que los países europeos tienen que comportarse mejor y mostrarse demócratas, liberales y respetuosos con las leyes es el periodo de uno o dos años antes de entrar en la UE. Una vez que han entrado, pueden hacer lo que les dé la gana. Si la Italia de Berlusconi tuviera que solicitar hoy su ingreso en la Unión, quizá no la admitirían.</p>
<p><strong>6.</strong> Nunca debe mezclarse el gobierno actual de un país con el país que afirma gobernar. Todos los países europeos poseen dentro de ellos elementos variados, e Italia tiene más diversidad que ningún otro. Existen grandes áreas de su vida nacional -entre ellas, muchas dirigidas incluso por personas que han apoyado a Berlusconi- que son modernas, eficaces, civilizadas y admirables. El mismo país del emperador Silvio nos ofrece también al candidato más creíble de todos los que aspiran al cargo de gobernador del Banco Central Europeo (me refiero, por supuesto, a Mario Draghi, gobernador del Banco de Italia).</p>
<p><strong>7.</strong> No es lo mismo una nación histórica y duradera que una Nación-Estado unida y estable. En <em>The Pursuit of Italy,</em> un libro cuya publicación coincide con este aniversario, el autor británico David Gilmour alega que Italia lleva 150 años dedicada, precisamente, a no ser una Nación-Estado unida y eficaz. Nos recuerda que los partidarios de la Liga Norte de Umberto Bossi dicen en tono de burla que &#8220;Garibaldi no unió Italia; dividió África&#8221;. Como el debilitamiento político actual de Berlusconi signifique el refuerzo de Bossi, esa actitud no será un buen presagio para una mayor integración del país. Y está relacionada con un problema europeo más general: la integración de la UE es precisamente lo que hace posible que caigamos en la desintegración nacional. No hay más que ver el caso de Bélgica, que lleva ya 270 días sin Gobierno por diferencias aparentemente irreconciliables entre los políticos del norte (flamencos y de lengua neerlandesa) y el sur (valones y de lengua francesa).</p>
<p><strong>8.</strong> A propósito de África, sería de esperar que Italia, una de las grandes potencias mediterráneas de Europa, tomara la iniciativa, junto con Francia y España, de elaborar una respuesta común, audaz e imaginativa, a la primavera árabe. En lugar de ello, lo que tenemos son fotografías de Berlusconi abrazando a Gadafi, la empresa estatal de energía ENI que, por lo visto, sigue suministrando al dictador libio el dinero del gas y el petróleo, y un auténtico pánico por los refugiados tunecinos que llegan a la isla italiana de Lampedusa. Una vez más, Italia no es sino una versión extrema de la confusión de Europa. Y ya no nos lo podemos permitir.</p>
<p>En definitiva: Feliz 150º cumpleaños, Italia (des)unida. Te queremos. Te acompañamos en el sentimiento, sobre todo vistos tus gobernantes actuales. Y necesitamos urgentemente que vuelvas a la vanguardia de ese gran proyecto, antiguo y moderno, que llamamos &#8220;Europa&#8221;. Al fin y al cabo, tú lo inventaste.</p>
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		<title>Un pujante actor empresarial</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/33864/un-pujante-actor-empresarial/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/33864/un-pujante-actor-empresarial/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Mar 2011 20:43:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen organizado]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=33864</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fabio di Vizio</strong>, fiscal de la República Italiana en Forlì. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 04/03/11):</p>
<p>Varias y poderosas organizaciones criminales están enraizadas en  extensas áreas de Italia y mantienen una agresiva y vasta vocación  económica. Los valores absolutos de la economía sumergida y de la  evasión fiscal alcanzan ya niveles no muy distantes de los de la  economía regular. Se trata de una combinación muy peligrosa para Italia y  para Europa, y una poderosa razón para emprender una imprescindible  defensa común.</p>
<p>La criminalidad organizada italiana sigue dando muestras de una  dúctil capacidad para expandir sus actividades &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33864/un-pujante-actor-empresarial/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fabio di Vizio</strong>, fiscal de la República Italiana en Forlì. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 04/03/11):</p>
<p>Varias y poderosas organizaciones criminales están enraizadas en  extensas áreas de Italia y mantienen una agresiva y vasta vocación  económica. Los valores absolutos de la economía sumergida y de la  evasión fiscal alcanzan ya niveles no muy distantes de los de la  economía regular. Se trata de una combinación muy peligrosa para Italia y  para Europa, y una poderosa razón para emprender una imprescindible  defensa común.</p>
<p>La criminalidad organizada italiana sigue dando muestras de una  dúctil capacidad para expandir sus actividades económicas. No pierde  ocasión de adquirir empresas sanas, incluso en territorios y sectores  nada tradicionales. Y lo hace con mayor facilidad en fases de crisis  económica como esta, dado que a las empresas honradas les cuesta mucho  resistir la fuerza económica de unos competidores agresivos, sustentados  en el desprecio de las reglas. A pesar del esfuerzo de instituciones y  organismos públicos, la moderna criminalidad organizada es hoy un  pujante actor empresarial. Las formas históricas del crimen organizado  se ven protegidas además por una tenaz y difusa opinión, muy  mediterránea, que no considera la evasión fiscal dañina para el Estado,  sino un mecanismo de defensa del individuo. Ese individualismo fiscal  impide reconocer a las empresas criminales y oponerse eficazmente a  ellas, facilitando su expansión.</p>
<p>La lucha contra el lavado de  dinero negro y la financiación del terrorismo internacional impone  serias acciones globales, concertadas y a nivel supranacional, con  normativas nacionales homogéneas e intercambios efectivos de  información, para evitar que triunfen quienes saben aprovecharse con  astucia de los límites y diferencias de los distintos sistemas  estatales.</p>
<p>Cuanto más capaces sean los sistemas financieros de  ofrecer servicios rápidos, inmateriales y despersonalizados, con más  facilidad se crea un intersticio para operaciones opacas. Y más  posibilidades operativas se abren también para el crimen organizado, que  se beneficia de su conocimiento profesional de los sistemas previstos  para oponerse a él.</p>
<p>Algunos de los instrumentos clásicos de esta  acción expansiva del crimen organizado merecen particular atención. Es  el caso de la potente disponibilidad de dinero líquido, a menudo  relacionada con toda clase de tráficos infames (prostitución,  estupefacientes, extorsiones, corrupción). A ese respecto, la acción  investigativa debe constatar con frecuencia su ineficacia, a causa  precisamente del afable prejuicio que considera la evasión fiscal un  fenómeno ineludible, natural y no del todo malo. &#8220;Intuiciones&#8221; que  inducen a justificar enormes masas de dinero en efectivo como lógicas y  &#8220;comprensibles&#8221;, dado lo elevado de la presión fiscal. En esa amplia  zona de penumbra todo queda confuso. De ese modo, despistados por  interpretaciones indulgentes (y a menudo interesadas) respecto al fraude  fiscal por parte de intermediarios financieros y profesionales,  llamados, sin embargo, a tareas de colaboración activa con los  organismos estatales, los sistemas de lucha contra el blanqueo de  capitales y el terrorismo corren el riesgo de no entrar en  funcionamiento.</p>
<p>Según datos del Banco Central Europeo, los  billetes de 500 euros constituyen actualmente, en valor, la más amplia  cuota de papel moneda en circulación. En abril de 2009, a pesar de su  escaso empleo en las transacciones ordinarias, los billetes de 500 euros  representaban, en valor, el 36% de los billetes, seguidos por los de 50  euros (31%) y por los de 100 euros (18%). Un dato que fue  incrementándose desde finales de 2002, cuando los billetes de 500 euros  constituían, en valor, el 23% de los billetes en circulación, con un  aumento mucho más elevado respecto al incremento en conjunto del papel  moneda en circulación.</p>
<p>La difusión de instrumentos de pago  alternativo al efectivo o la creciente demanda de euros como instrumento  de reserva de valor, especialmente por parte de no residentes en el  área del euro (a quienes cabe atribuir aproximadamente un 20% del papel  moneda sustentado en el euro), no lo explican todo. De tal anomalía hace  tiempo que son conscientes las autoridades monetarias y las  instituciones implicadas en la lucha contra el blanqueo y la  financiación del terrorismo.</p>
<p>La utilización de dinero contante  ofrece, no sin riesgo, ciertas ventajas. Favorece los pagos en negro e  interrumpe el rastro de las transferencias de riqueza, del origen que  sean. Un maletín corriente puede contener 10.000 billetes de 500 euros,  por un valor de 5 millones de euros, algo inferior al contenido de una  caja fuerte normal.</p>
<p>En Europa se han registrado fenómenos  clamorosos de concentración a nivel territorial de la demanda de  billetes de valor máximo. Las autoridades españolas, a finales de 2006,  atribuyeron al blanqueo de dinero negro y a la evasión fiscal,  especialmente en el sector inmobiliario y de la construcción, una  anómala difusión de billetes de 500 euros. Según ciertas estimaciones,  en España se llegó a concentrar aproximadamente un cuarto de la entera  producción de billetes de 500 euros del área de la Unión Monetaria.</p>
<p>No  es casualidad, por tanto, que exista una tendencia a contener las  transacciones en efectivo, así como la misma existencia de billetes de  alto valor. Solo en el caso del euro y del franco suizo se contemplan  valores superiores al equivalente de 100 euros. El propio Parlamento  Europeo ha recomendado contener el número de billetes de 500 euros en  circulación.</p>
<p>Con experiencias europeas recientes, por el  contrario, se corre el peligro de hacer perder la conciencia de tales  riesgos. Entre ellas, el último escudo fiscal italiano, finalizado en  abril de 2010. Ante la urgente necesidad de alcanzar un difícil  equilibrio en las finanzas públicas, la medida permitió que ingentes  cantidades de billetes, de origen opaco, hipotéticamente exportados y  acumulados fuera de las fronteras nacionales y depositados en el  extranjero a fecha de 31-12-2008, pudieran aflorar con el pago de una  tasa &#8220;extraordinaria&#8221; del 5% o del 6%. Más de 200.000 expedientes han  sacado a la luz una actividad por valor de 104.500 millones de euros,  que en un 97,6% (102.050 millones) atañen a operaciones de repatriación  de capitales.</p>
<p>Ciñéndonos a esta última modalidad, la repatriación  &#8220;jurídica&#8221; (por un valor de 51.500 millones) ha supuesto numerosos  encargos de custodia, depósito, administración o gestión de la actividad  financiera a intermediarios fiduciarios italianos, sin necesidad (a  diferencia de la repatriación física) de proceder a su traslado material  al territorio del Estado. Y ello no solo en el caso de inmuebles  (obviamente imposibilitados de traslado físico), sino también para  recursos financieros (depósitos bancarios y efectivo), incluso cuando  estaban ubicados en países fiscalmente poco colaboradores. Precisamente  en esos países se localizaron cerca de 40.000 millones de euros.</p>
<p>De  lo que no cabe duda es de que el principio comunitario de prohibición  de restricciones para la libertad de circulación de capitales entre los  países miembros y terceros países ha de ser atemperado con los artículos  57 y 58 del Tratado CE. Pero resulta llamativa la confianza depositada  en la responsabilidad de las empresas fiduciarias, interlocutoras  exclusivas de las autoridades obligadas al control de capitales y de no  fácil desautorización.</p>
<p>Estas empresas fiduciarias italianas se han  convertido en titulares de cuentas bancarias accesibles solo tras la  apertura del escudo, alimentadas con dinero contante por un valor de  4.000 millones de euros, depositados en países poco colaboradores. La  circunstancia sospechosa es que anteriormente ese dinero en efectivo  estaría guardado con toda verosimilitud bajo los colchones de prudentes  ahorradores o en cajas de caudales de discretos custodios. Sin embargo,  la carencia de intercambio de información plantea insuperables  dificultades para realizar verificaciones administrativas acerca de la  subsistencia real y del origen de tales sumas. Dato preocupante, porque  en la lucha global europea contra el blanqueo y el terrorismo  internacional la funcionalidad del sistema administrativo de cada país  es condición indispensable para la eficacia de medidas jurídicas por  parte de los demás países.</p>
<p>Gran parte de tal funcionalidad, si no  toda, se ha confiado a un íntimo sentimiento de responsabilidad de las  empresas fiduciarias. Pero lo cierto es que de más de 200.000  expedientes, hasta septiembre de 2010 en la Unidad Antiblanqueo del  Banco de Italia (UIF) solo se habían recibido 484 indicaciones de  operaciones sospechosas. ¿No se estará incurriendo en un exceso de  confianza?</p>
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		<title>L&#8217;Italie est malade de Silvio Berlusconi</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/33797/litalie-est-malade-de-silvio-berlusconi/</link>
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		<pubDate>Tue, 01 Mar 2011 19:38:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Francesco Saverio Trincia</strong>, philosophe, professeur à l&#8217;université de Rome La Sapienza (LE MONDE, 01/03/11):</p>
<p>La crise gravissime  que traverse la démocratie italienne est due aux atteintes profondes que  Silvio Berlusconi a infligées à la structure nationale, aux  institutions républicaines et à la société tout entière. On pourra se  demander : comment cela est-il possible ? Comment un seul homme peut-il  faire autant de dégâts dans une démocratie avec ses instances de débat  et de contrôle ? C&#8217;est cela que nous entendons simplement évoquer, au  moins sur certains points.</p>
<p>Tout d&#8217;abord, on ne saurait limiter les dépravations subies par le  pays au &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33797/litalie-est-malade-de-silvio-berlusconi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Francesco Saverio Trincia</strong>, philosophe, professeur à l&#8217;université de Rome La Sapienza (LE MONDE, 01/03/11):</p>
<p>La crise gravissime  que traverse la démocratie italienne est due aux atteintes profondes que  Silvio Berlusconi a infligées à la structure nationale, aux  institutions républicaines et à la société tout entière. On pourra se  demander : comment cela est-il possible ? Comment un seul homme peut-il  faire autant de dégâts dans une démocratie avec ses instances de débat  et de contrôle ? C&#8217;est cela que nous entendons simplement évoquer, au  moins sur certains points.</p>
<p>Tout d&#8217;abord, on ne saurait limiter les dépravations subies par le  pays au mépris réel et insupportable dans lequel l&#8217;image de la femme est  trainée par Berlusconi et l&#8217;empire médiatique qu&#8217;il domine. Les femmes  italiennes ne sont en effet pas assez sottes pour prendre pour une image  d&#8217;elles-mêmes, la prostituée dont M. Berlusconi use et abuse avant de  la jeter. Cela est bien sûr insupportable. Mais il y a aussi autre  chose.</p>
<p>On commencera à comprendre la gravité de la situation lorsqu&#8217;on aura  noté que, même si, sous l&#8217;action conjuguée d&#8217;une opposition de centre  gauche, malheureusement encore incertaine et divisée, de l&#8217;opinion  publique, ou ce qu&#8217;il en reste, et de la magistrature, Berlusconi était  destitué, il le serait par un procès d&#8217;ordre semi-privé et non  politiquement. Les institutions démocratiques italiennes ont atteint un  tel degré de délitement et de corruption qu&#8217;elles ne fonctionnent plus.</p>
<p>Si une atteinte si profonde, qui défigure le pays, a pu avoir lieu,  c&#8217;est que M. Berlusconi est arrivé au pouvoir dans un quasi-vide  politique. Le démantèlement de la classe politique à la fin des années  1980, à la suite de l&#8217;opération &#8220;<em>Mani pulite</em>&#8221; menée par le  pouvoir judiciaire, mettait déjà en évidence la profondeur de la  corruption publique. Ainsi, le pouvoir de Silvio Berlusconi est l&#8217;effet  d&#8217;une crise de longue durée de la démocratie italienne, qu&#8217;il a été  capable d&#8217;utiliser à son avantage. La démocratie populiste, délégitimée  et illégale, est en train de devenir le tombeau de la vie publique  italienne. Lorsqu&#8217;une démocratie s&#8217;épuise, lorsque l&#8217;esprit républicain  s&#8217;affaiblit, le pouvoir démocratique devient la proie de ceux qui  souhaitent s&#8217;emparer du pays, qui est pour ainsi dire prêt à tomber dans  leurs mains. Une fois au pouvoir, ils ne laissent en vie que le  simulacre des institutions démocratiques et un système médiatique  omniprésent qui martèle le citoyens et intimide la presse libre, afin  qu&#8217;ils apprennent à obéir, à se taire ou répéter la voix du maître.</p>
<p><strong>UN SYSTÈME MONOPOLISTIQUE</strong></p>
<p>On voit dans quel contexte Berlusconi et ses agents pathogènes,  associés ou courtisans qui le défendent comme leur maître, ont constitué  un système monopolistique : l&#8217;accaparement par un seul homme, un seul  propriétaire de la scène politique et de la scène médiatique. Les  institutions républicaines subissent des pressions permanentes en vue de  les porter dans un sens populiste, les lois constitutionnelles ont été  quasi-détruites, le pouvoir criminel semble avoir mis ses moyens  économiques en soutien. La constitution italienne est altérée à ce point  que l&#8217;Italie est transformée en une démocratie despotique dépourvue de  légitimité et de légalité. Mais il faut ajouter à cela la menace  permanente de la Ligue du Nord, fidèle alliée de M. Berlusconi, de  briser l&#8217;unité territoriale et culturelle du pays.</p>
<p>Pendant ce temps, le chômage s&#8217;aggrave sans cesse, le système  scolaire et universitaire est détruit, les territoires sont massacrés,  les richesses artistiques laissées à l&#8217;abandon. L&#8217;Italie est isolée en  Europe et dans le monde. Dans ce contexte terrible, qu&#8217;est-ce que fait  le gouvernement ? Il met tout son temps et ses moyens en œuvre pour  tâcher de soustraire le premier ministre à la justice, en tentant de le  placer une fois encore au-dessus du principe d&#8217;égalité des citoyens  devant la loi.</p>
<p>A l&#8217;heure actuelle, l&#8217;Italie en est arrivée à ce point. Une prise de  conscience  démocratique des citoyens est nécessaire et possible. Ces  derniers jours, on a vu certains signes de réaction. Toutefois, il  serait illusoire de penser que la tâche de la résistance démocratique  arrivera à son but avec l&#8217;éventuelle éviction de M. Berlusconi. Le tissu  institutionnel du pays, sa culture et son esprit civique doivent être  lentement reconstruits au nom de la liberté et de la dignité, qui sont  des valeurs constitutionnelles qui ne peuvent pas se marchander.</p>
<p>Il faut que partout en Europe, on prenne conscience de l&#8217;état déplorable dans lequel se trouve l&#8217;Italie.</p>
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		<title>Enough Machismo Italian Style</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Feb 2011 20:56:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad de género]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Chiara Ruffa</strong>, a postdoctoral research fellow at the International Security Program at Harvard Kennedy School’s Belfer Center and <strong>Rosa Raffaelli</strong>, who holds a doctorate from the Sant’Anna School of Advanced Studies in Pisa, Italy. Both are Italian citizens (THE NEW YORK TIMES, 19/02/11):</p>
<p>Italy is a place full of contradictions.</p>
<p>It is a country with quality education but poor career opportunities;  extraordinary culture and beauty but poor protection of its artistic and  natural treasures.</p>
<p>It is one of the Group of 8 most industrialized countries, but with  regard to women it seems stuck in the Middle Ages. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33607/enough-machismo-italian-style/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Chiara Ruffa</strong>, a postdoctoral research fellow at the International Security Program at Harvard Kennedy School’s Belfer Center and <strong>Rosa Raffaelli</strong>, who holds a doctorate from the Sant’Anna School of Advanced Studies in Pisa, Italy. Both are Italian citizens (THE NEW YORK TIMES, 19/02/11):</p>
<p>Italy is a place full of contradictions.</p>
<p>It is a country with quality education but poor career opportunities;  extraordinary culture and beauty but poor protection of its artistic and  natural treasures.</p>
<p>It is one of the Group of 8 most industrialized countries, but with  regard to women it seems stuck in the Middle Ages. It is always at the  bottom of European statistics related to female employment (only 46  percent of Italian women work, in contrast to an average 59 percent in  the rest of the European Union), women’s wages and the number of women  in influential positions.</p>
<p>It is a country where each citizen is strongly connected to a community  but is also left alone by an unequal, distant and often corrupt state  system.</p>
<p>In the past few weeks, however, the country has seen debates and mass  demonstrations that leave us hopeful that the country might find its way  to a dignified, more equal, less fragmented future. This is due in  large part to the response of Italy’s women and men to the latest of  many embarrassing scandals that have revealed a society in which women  are too often not taken seriously.</p>
<p>The scandals have sparked a broader debate on the role of women in  Italian society. This debate stretches back to October 2009, when during  a TV talk show Prime Minister Silvio Berlusconi told a well-respected,  58-year-old female politician, “You are increasingly more beautiful than  you are intelligent.” She replied, “I am not one of the women at your  disposal, prime minister.”</p>
<p>Indeed, many Italian women feel that men — or at least some men — look  at them as if they are interchangeable goods, to be disposed of at their  will.</p>
<p>But last week, thousands  of women and men  filled the streets  to  protest such affronts to the dignity of women. Demonstrations have taken  place in almost every Italian city and also abroad, and, as far as we  have seen, they were crowded, peaceful and lacking in partisan politics.  The organizers specifically asked that participants not carry political  signs, as this was meant to be a demonstration for every woman,  whatever her political views. Many people, however, saw the protests —  not without reason — as a political manifestation against Berlusconi.</p>
<p>In our view, the recent scandals involving our prime minister are just  the last drop, though the cup has been filled over many years.</p>
<p>For decades, women have been used on Italian television shows as  speechless bodies  serving an audience-enhancement purpose. It is enough  to turn the TV to any channel at any time to observe this.  Advertisements also often make use of women’s bodies  to sell everything  from tires to antivirus software,  using sexual double-entendre,  and  sometimes even brutal slogans.</p>
<p>We remember once, at Rome’s Fiumicino Airport, staring shocked at a huge  advertisement for holiday cruises  displaying six half-turned naked  women and the slogan, “We have the best backsides in Italy” (in Italian  the word also means breast).</p>
<p>Many Italian men would look at this image of women as the normal  role  of females. Becoming a showgirl is, in fact, a tempting ambition for  many teenagers — their looks are often the only road to success, riches  and sometimes even a political career. When women are appointed to  political office based on their beauty portfolio, as has happened  several times, they might learn how to do a good job, but  they will  never be taken seriously (as an intelligent and also beautiful  government minister, who used to be a showgirl, recently learned).</p>
<p>Last year, at a ceremony conferring the prestigious Campiello literary  award, a well-known journalist, on presenting the prize, commented on  the low-cut dress of the young, promising winner and asked the camera to  zoom in. In the debate that followed, many argued that the woman should  have worn a different dress if she did not want to hear such comments.</p>
<p>We have all suffered, or have seen friends suffer, from one form or  another of machismo: professors not taking  us seriously, boyfriends  expecting us to perform typical housewife roles and not willing to share  tasks, relatives reminding us that since we are women we should not be  overly ambitious — we should marry an average man, take up the household  chores, bear his children, take care of his parents and find an average  job  to help with the family budget.</p>
<p>If we dare to say that we want to struggle for the job that we dream of,   that we have worked and studied hard to have that opportunity, we  often get labeled as “wonderwomen” or heartless “career girls.” Indeed,  we know plenty of girls who have studied hard but now just follow their  boyfriends,  abandoning their own careers.</p>
<p>We have met plenty of girls who are much more intelligent and  hard-working than their male colleagues, but who still feel the need to  justify whatever success they have.  Of course, this is not just an  Italian problem, but we have traveled across Europe and beyond and have  never seen advertisements as shocking as those in Italy, or so many  half-naked women on afternoon TV-shows, or women judged more for their  appearance than for what their brains and souls have to offer.</p>
<p>But there is another Italy. It is made up of women and men who are sick  and tired of this narrow-minded vision,  who do not perceive old men  taking advantage of their riches and power to get  young girls as a  model to follow.</p>
<p>We know many men who do not ask their partners to make sure their pasta  is cooked “al dente” when they get back home from work; many professors  who do value their students’  intelligence.</p>
<p>These men cook and iron, they are proud of their partners’ professional  success, they enjoy female beauty but they find it more appealing when  it does not insult women’s intelligence. These men are also able to  respect a woman’s professional capacity, to admire her for her  intellectual qualities and to suggest she should be ambitious — as  ambitious as a man, and even more if she so wishes. These men are our  dads, our friends, our colleagues. Another Italy is possible and it is  partly already here. It is time for a change.</p>
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		<title>In Berlusconi&#8217;s Italy, sex, politics and Snooki</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/33238/in-berlusconis-italy-sex-politics-and-snooki/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Jan 2011 15:24:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Escándalos]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Nina Burleigh</strong>, the author of the forthcoming book about the Italian trial of Amanda Knox, <em>The Fatal Gift of Beauty</em> (THE WASHINGTON POST, 30/01/11):</p>
<p>This past week might have been one of the most serendipitous in the  history of global reality television programming. MTV announced that  Snooki and the rest of the very racy &#8220;Jersey Shore&#8221; gang are <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/25/AR2011012503330.html">headed to Italy</a> to film their fourth season, just as Italy has been gripped by a  torrent of wiretaps and court documents alleging a very racy sex scandal  involving Prime Minister Silvio Berlusconi.</p>
<p>Chris Linn, executive vice president of programming &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33238/in-berlusconis-italy-sex-politics-and-snooki/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Nina Burleigh</strong>, the author of the forthcoming book about the Italian trial of Amanda Knox, <em>The Fatal Gift of Beauty</em> (THE WASHINGTON POST, 30/01/11):</p>
<p>This past week might have been one of the most serendipitous in the  history of global reality television programming. MTV announced that  Snooki and the rest of the very racy &#8220;Jersey Shore&#8221; gang are <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/25/AR2011012503330.html">headed to Italy</a> to film their fourth season, just as Italy has been gripped by a  torrent of wiretaps and court documents alleging a very racy sex scandal  involving Prime Minister Silvio Berlusconi.</p>
<p>Chris Linn, executive vice president of programming for MTV, made the  announcement of the show&#8217;s season abroad: &#8220;The cast is headed to the  birthplace of the culture they love and live by. We can&#8217;t wait to see  what erupts as a result.&#8221;</p>
<p>But even before &#8220;Jersey Shore&#8221; arrives, Italians have been captivated by  their own salacious &#8211; and actually real &#8211; &#8220;reality show.&#8221; The  74-year-old <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/27/AR2011012701966.html">prime minister&#8217;s bedroom antics</a> have been common knowledge for years, but now they threaten to push him  from power and land him in jail. This month, Italian investigators  released a spate of audiotapes on which 18-year-old Ruby Rubacuori  (&#8220;Ruby Heart-stealer&#8221;) talks about how Berlusconi promised to pay her  millions, to &#8220;cover me in gold,&#8221; if she would keep silent about their  interactions. The <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/20/AR2011012001204.html">police started wiretapping</a> her after she was arrested for allegedly stealing 3,000 euros from a  friend and Berlusconi himself called the police station urging her  release, vouching for her character and telling officers that she was a  granddaughter of Egyptian President Hosni Mubarak. Ruby, whose real name  is Karima el-Mahroug, is in fact the runaway daughter of a Moroccan  immigrant in Sicily.</p>
<p>Mahroug &#8211; who looks more like 30 than 18 &#8211; would not be a problem for  Berlusconi, given the well-known context of his sex life, except for the  fact that she was apparently only 17 when they met. In Italy, the age  of sexual consent is 14, but having sex with a prostitute under age 18  is illegal. In the widening scandal, prosecutors have accused the prime  minister of compensating &#8220;a significant number&#8221; of women for sex, naming  el-Mahroug among them. Both she and the prime minister have denied they  had sex.</p>
<p>That charge, and allegedly using his political position to get her sprung, could send Berlusconi to prison for 15 years.</p>
<p>And if he falls, Italians could enter a new era in gender politics. The  president&#8217;s attitude toward women is the official version of the  national norm in Italy, which ranked 74th out of 134 countries, below  nations such as Kazakhstan and Ghana, in the<a href="http://www.weforum.org/reports/global-gender-gap-report-2010?fo=1"> World Economic Forum&#8217;s 2010 global index of gender equality</a>.</p>
<p>Arguably, Berlusconi&#8217;s entire career has been built on sexism. His  television empire &#8211; the basis of his cult of personality and political  success &#8211; was rooted in his raunchy early-1980s talk shows that invited  real-life Italian housewives to take their clothes off. Berlusconi and  these happy reality show strippers together produced the next generation  of young women, called &#8220;veline&#8221;: showgirls who, starting at pubescence,  train with the determination of Olympic athletes to appear on news  shows dressed in bikinis and dance during lulls to keep the audience  from changing the channel.</p>
<p>For some Italian women, these positions have become the equivalent of  clerking for a Supreme Court justice, or at least serving as a  congressional staffer.</p>
<p>Berlusconi has rewarded many of these women with positions in his  political party; in 2009, he selected and groomed a cadre of  20-something veline to represent Italy in the European parliament. The  most prominent velina-turned-politician is Mara Carfagna, his minister  of equal opportunity, decreed the &#8220;world&#8217;s hottest politician&#8221; by Maxim  magazine. After wiretaps came out in which Carfagna&#8217;s oral abilities  were discussed, Massimo Donadi, an opposition member, remarked to the  Corriere della Sera newspaper: &#8220;What would have happened if Bill Clinton  made Lewinsky one of his secretaries?&#8221;</p>
<p>It&#8217;s quite possible that Berlusconi thinks he&#8217;s a champion of women and  that his transactions are worshipful, if not sanctified. It is as if for  certain men, young women have a medicinal quality; they think  mainlining young female flesh maintains their vigor.</p>
<p>Italian women &#8211; especially Italian working women, whose numbers are  growing &#8211; have put up with being valued relative to their breasts, their  youth and their attractiveness to older men for a long, long time,  probably because they have other things to worry about. Domestic  violence is a huge problem in Italy, affordable public day care is  almost nonexistent. And Italian women have a harder time divorcing than  most. It takes at least three years to get out of a bad marriage. The  deck is especially stacked against working women, who are presumed to be  worse mothers and may lose custody of their children.</p>
<p>In recent years in Italy, ever more X-rated reports have emerged from  within the red-velvet or tiger-printed boudoir walls of Berlusconi&#8217;s  playboy mansions in Rome, Milan and Sardinia: A Czech politician was  photographed poolside visibly at attention, standing over a supine  bikinied body. Gaggles of women were paid to dress as nurses and cops  and slowly strip for the prime minister (the police union is not happy).  Last fall, reports of Berlusconi&#8217;s &#8220;bunga-bunga&#8221; games sent reporters  to Swahili dictionaries, which still left them unclear about whether Il  Cavaliere (the cowboy, as his fans know him) was engaging in standard  orgy behavior or something else entirely.</p>
<p>In 2009, Anna Paola Concia and Donata Gottardi, politicians with the  center-left Partito Democratico, filed an official complaint against  Berlusconi at the European Court of Human Rights, accusing him of  &#8220;ongoing and repeated declarations of contempt with regards to the life  and dignity of women.&#8221; They cited Berlusconi&#8217;s 2008 campaign comment to a  young woman with financial problems, advising her to &#8220;marry a  millionaire,&#8221; and a remark the next year that, because Italy&#8217;s women are  so beautiful, the nation would have to assign soldiers to them to keep  them from being raped.</p>
<p>To his supporters, and they are legion, when Berlusconi pays young girls  to love him up, he is merely doing what powerful men need to do and  have every right to do, and maybe even upholding a standard for all  Italians. Besides, he misses his mother.</p>
<p>&#8220;The president is single,&#8221; Emilio Fede, a veteran journalist and friend  of Berlusconi, recently said. &#8220;Ever since he lost his mother, his life  became ever more depressing. If he wants to let himself go and relax  once a week, I don&#8217;t think there&#8217;s anything wrong with that.&#8221;</p>
<p>In late 2009, a prostitute published a book called &#8220;Gradisca,  Presidente&#8221; &#8211; &#8220;Take Your Pleasure, Prime Minister.&#8221; Callgirl Patrizia  D&#8217;Addario wrote that she was hired to entertain Berlusconi by a Puglian  businessman seeking health-care contracts with the government. She was  one of 20 almost identically dressed young women who simultaneously  serviced the prime minister in his Roman palazzo, within yards of the  Forum and the Colosseum.</p>
<p>&#8220;He wants to be adored by all the women who are here, he likes being  touched, caressed, by many hands at once,&#8221; she wrote. &#8220;He was on the  couch and all of us, 20 girls in all, were at his disposal. Having been  an escort I thought I&#8217;d seen a lot, but this I&#8217;d never seen, 20 women  for one man. . . . Normally in an orgy you have roughly the same number  of men and women, otherwise people get upset. But here the other men had  no say. There was just one man . . . and that was the prime minister.&#8221;</p>
<p>Politician and art critic Vittorio Sgarbi, mayor of Salemi, in an  interview with Radio 24, recently summed up the philosophy in all its  piquant, if unprintable, glory. &#8220;Having a normal sexual appetite isn&#8217;t  shocking, I think. I don&#8217;t understand why Berlusconi is denying the  facts. I believe that sex can make you feel better. He who [makes love]  well, governs well. . . . Sex heals. Kennedy is Berlusconi&#8217;s model. Not  Obama or Clinton. Kennedy [had] a girl a day and he was the president of  all times . . . and he almost became a saint. Berlusconi represents the  Italy that [embraces sex].&#8221;</p>
<p>Rich, powerful, liver-spotted, hair-plugged, bunion-footed old goats  might suspect that young women do not crave their touch. They might even  intuit that their own charms do not make girls want to spontaneously  remove their clothes and entertain them. Many a woman in Italy has  gained position and treasure by exploiting that insight.</p>
<p>What the sensation of Berlusconi&#8217;s operatic escapades does, however, is  remove the illusion that Italy&#8217;s powerful men are permitted to use women  as they please, with no consequences.</p>
<p>Whomever replaces the prime minister is certainly not going to install his showgirls as cabinet members.</p>
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		<title>La diplomacia privada de Berlusconi</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 17:36:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fabrizio Tassinari</strong>, director de Estudios sobre Política Exterior y la UE en el Instituto Danés para Estudios Internacionales y autor de <em>Why Europe Fears Its Neighbors</em>, y <strong>Arnold Cassola</strong>, ex secretario general del Partido Verde europeo (1999-2006) y miembro del Parlamento en la Cámara de Diputados de Italia entre 2006 y 2008 (Project Syndicate, 21/01/11):</p>
<p>En el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano, se  elogia a Túnez por sus “características ideales” y por la “estabilidad  política y social”. Después del levantamiento popular que derrocó al  presidente Zine el-Abidine Ben Ali del poder, el peligro &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33096/la-diplomacia-privada-de-berlusconi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fabrizio Tassinari</strong>, director de Estudios sobre Política Exterior y la UE en el Instituto Danés para Estudios Internacionales y autor de <em>Why Europe Fears Its Neighbors</em>, y <strong>Arnold Cassola</strong>, ex secretario general del Partido Verde europeo (1999-2006) y miembro del Parlamento en la Cámara de Diputados de Italia entre 2006 y 2008 (Project Syndicate, 21/01/11):</p>
<p>En el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores italiano, se  elogia a Túnez por sus “características ideales” y por la “estabilidad  política y social”. Después del levantamiento popular que derrocó al  presidente Zine el-Abidine Ben Ali del poder, el peligro de respaldar a  autócratas árabes a cambio de una estabilidad frágil debería haberse  tornado evidente, una vez más, a los ojos de las potencias occidentales.  En Italia, sin embargo, el levantamiento tunecino también es un  doloroso recordatorio de la maraña de intereses privados y públicos en  conflicto del primer ministro Silvio Berlusconi.</p>
<p>Muchos italianos recuerdan que Ben Ali –cuyo ascenso a la presidencia  estuvo apoyado de manera directa por Italia- ofreció refugio a Bettino  Craxi, el ex primer ministro italiano (y mentor político de Berlusconi)  que huyó del país en 1994 para evitar una condena por cargos de  corrupción. Craxi murió y está enterrado en el centro vacacional  tunecino de Hammamet.</p>
<p>Más recientemente, surgió la conexión tunecina en relación a uno de  los expedientes más turbios asociados con la política exterior de  Berlusconi: Libia. En septiembre de 2009, <em>The Guardian</em> publicó un  artículo sobre una compañía, Quinta Communications SA, propiedad de un  empresario nacido en Túnez y socio comercial de larga data de  Berlusconi, Tarak Ben Ammar. El artículo afirmaba que Quinta está  controlada en parte por una compañía propiedad del vehículo de inversión  de la familia Berlusconi y en parte por un hólding empresarial  controlado por el brazo de inversión de la familia Gaddafi. La  implicancia de que Berlusconi y Gaddafi indirectamente son  copropietarios de Quinta nunca se ha refutado.</p>
<p>Si Berlusconi fuera sólo un magnate, estos informes no asombrarían a  muchos. Después de todo, las instituciones financieras libias han estado  invirtiendo en Italia durante décadas. Si Berlusconi fuera sólo un  estadista, uno podría argumentar que la “realpolitik” es una  prerrogativa justificable de un estado soberano: las consideraciones  estratégicas suelen imponerse a la búsqueda de objetivos más nobles,  como la promoción de los derechos humanos. Como dijo claramente  Berlusconi, las relaciones más estrechas con Libia tienen que ver con  “menos inmigrantes ilegales y más petróleo”.</p>
<p>El problema con Berlusconi es que el imperio corporativo del que es  dueño, que abarca desde medios y editoriales hasta seguros y publicidad,  puede afectar cuestiones clave de política exterior. Y cuando están en  juego cuestiones sensibles como la inmigración y la seguridad  energética, la política exterior de su gobierno puede también tener un  impacto en los ciudadanos de otros países.</p>
<p>De hecho, un patrón bastante sencillo surge de los cables  diplomáticos norteamericanos publicados por WikiLeaks hasta el momento.  Resulta ser que los diplomáticos norteamericanos también tienen reservas  sobre las relaciones de Berlusconi con Rusia. Expresan preocupación por  los acuerdos comerciales “muchas veces no transparentes” entre los dos  países, y afirman que muchos de los “compinches comerciales” de  Berlusconi están profundamente involucrados en la estrategia energética  de Rusia. En repetidas ocasiones se cita al embajador de Estados Unidos  en aquel momento sugiriendo que Berlusconi tiene una “relación  financieramente enriquecedora” con el Kremlin.</p>
<p>Estas acusaciones, por supuesto, son discutibles, y Berlusconi  rápidamente se las tomó para la risa. Pero el interrogante subyacente,  si Italia es confiable o no, no se puede desechar tan fácilmente.</p>
<p>Tal como hicieron los diplomáticos estadounidenses, el resto de la  comunidad internacional tiene derecho a especular sobre las prioridades  internacionales de los negocios familiares de Berlusconi; sobre si estas  prioridades influyen en la política exterior de Italia; y sobre cómo  Berlusconi puede demostrar que no. Las incuestionables habilidades de  supervivencia de Berlusconi, y la acrobacia de su vida personal, han  relegado el mundo exterior de la atención de la mayoría de los  italianos. Pero rara vez la política exterior de un país occidental  estuvo tan expuesta a los intereses privados de su primer ministro.</p>
<p>El conflicto de intereses de Italia puede dañar algo más que la  confianza de sus aliados. Podría socavar la credibilidad del énfasis  explícito por parte de Europa en la promoción del régimen de derecho y  agudizar la acusación que suele hacerse a las políticas occidentales de  que aplican una ley para unos y otra para otros. Como se dijo que  comentó en broma el primer ministro ruso, Vladimir Putin, frente a las  constantes críticas europeas a la corrupción y el crimen organizado,  “mafia no es una palabra rusa”.</p>
<p>Cualquiera con acceso a YouTube puede ver una filmación de 1986 de  Berlusconi siendo entrevistado en uno de los estudios de su cadena por  el veterano periodista (y más tarde franco opositor) Enzo Biagi. Debajo  de un mapa de la Europa de la Guerra Fría, el entonces empresario hace  alarde sobre los éxitos de sus compañías. Al cierre de la entrevista,  afirma que la expansión de sus canales de televisión en el exterior será  fundamental para la unificación de Europa.</p>
<p>Aunque este plan no se haya materializado, la lógica que lo sustenta  debería ser motivo de preocupación, y no menor, para los socios  internacionales de Italia.</p>
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		<title>El regreso de Sade</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2011 17:25:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Escándalos]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 21/01/11):</p>
<p>En <em>Marat-Sade</em>, de Peter Weiss, obra emblemática de los felices  sesenta, la ruptura con el orden moral establecido es presentada como  complemento imprescindible de la transformación política: &#8220;¿Y qué será  de la revolución, sin una universal copulación?&#8221;. El camino había sido  desbrozado por libros como <em>Eros y civilización</em>, de Marcuse, y por  el propio cambio en las costumbres reflejado en la filmografía. Las  utopías del 68 iban cobrando forma y dentro de ellas la expansión sexual  ocupó un puesto destacado, con el musical <em>Hair</em> a modo de  &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33094/el-regreso-de-sade/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 21/01/11):</p>
<p>En <em>Marat-Sade</em>, de Peter Weiss, obra emblemática de los felices  sesenta, la ruptura con el orden moral establecido es presentada como  complemento imprescindible de la transformación política: &#8220;¿Y qué será  de la revolución, sin una universal copulación?&#8221;. El camino había sido  desbrozado por libros como <em>Eros y civilización</em>, de Marcuse, y por  el propio cambio en las costumbres reflejado en la filmografía. Las  utopías del 68 iban cobrando forma y dentro de ellas la expansión sexual  ocupó un puesto destacado, con el musical <em>Hair</em> a modo de  mascarón de proa, exaltando de modo ingenuo el desnudo, el amor en  grupo, la sodomía y, de modo genérico, &#8220;la perversión&#8221;, sobre el telón  de fondo de un pacifismo enfrentado a la guerra de Vietnam.</p>
<p>Nada tiene de extraño que en este ambiente unos cuantos autores  malditos fueran rescatados temporalmente del infierno, con diversa  fortuna. Fue publicado por vez primera <em>El nuevo mundo amoroso</em>, de  Fourier, en exceso críptico, y sobre todo, empujado por el aludido  éxito teatral (y cinematográfico) pasó a primer plano Sade, cuyas obras  pasaron a difundirse en ediciones de bolsillo y filmes populares. Fue  desempolvado el fervor revolucionario del marqués, también su vertiente  utópica en <em>Aline y Valcour,</em> y ensalzado el principio de desinhibición sexual generalizada, incluso alguna vez con una deriva pedófila bien sadiana.</p>
<p>Solo que la &#8220;universal copulación&#8221;, sueño de los <em>sesentayochos,</em> reflejada en la escena de <em>Zabriskie Point</em> de Antonioni, como eclosión del amor libre, tenía poco que ver con la  concepción de Sade, incluso en sus tiempos revolucionarios. Todo el  mensaje igualitario, antimonárquico y antirreligioso, de su <em>Franceses, un esfuerzo más para ser republicanos,</em> desemboca en el intento de probar que un libertinaje obligatorio y  jerarquizado constituye el correlato indispensable de la revolución  política. Sin los excesos descriptivos de escritos anteriores, nos  encontramos ante el mismo universo de espacios cerrados donde los  libertinos han de encontrar &#8220;la absoluta dependencia&#8221; por parte de  quienes son sus objetos de deseo. Sade pertenece al orden moral de la  reacción aristocrática previa a 1789, donde el privilegiado disfruta de  un pleno poder sexual sobre los inferiores, sobre todo las mujeres, con  su castillo convertido en prostíbulo amurallado, mientras el sexo  deviene destrucción.</p>
<p>Con todas las diferencias debidas al cambio  histórico, ya que en las circunstancias presentes el espectáculo  desempeña un papel antes inexistente y a las mujeres sometidas a la  prostitución se las paga, y no se las destruye físicamente, por lo menos  en el caso que nos ocupa, los recientes episodios de la <em>vida privada</em> de Silvio Berlusconi enlazan en más de un aspecto fundamental con el  precedente sadiano. Ante todo, el privilegio ocupa un lugar central en  el mecanismo de afirmación de la apetencia sexual del personaje y la  prostitución de mujeres jóvenes se convierte en instrumento que  materializa dicha afirmación. En las primeras historias reveladas podía  tratarse de relaciones sucesivas con chicas jóvenes al borde de la  mayoría de edad, prostitutas experimentadas de buen ver o la típica  aspirante a estrella televisiva que paga el precio del derecho de  pernada con el patrón para ver cumplidas sus expectativas profesionales.  Luego, al conocerse los primeros relatos detallados, el plural  sustituyó al singular, y ahora, a partir del episodio protagonizado por  Ruby Robacorazones, de almodovariano nombre, queda al descubierto una  estructura de orgías donde el caballero ejerce un poder omnímodo,  imaginamos que dentro de sus facultades, sobre un alto número de jóvenes  compensadas generosamente -Ruby habla de 7.000 euros, no está mal- por  su ejercicio de prostitución y, sobre todo, por su sumisión activa a la  dependencia que les es impuesta.</p>
<p>Como en Sade, la autocracia  sexual del privilegiado remite al espacio del recinto encastillado donde  es instalado el prostíbulo. Las primeras imágenes de orgías llegaron de  la residencia amurallada de Villa Certosa, en Cerdeña. Los relatos del  episodio reciente nos llevan al sótano del palacio-residencia de Arcore,  cerca de Milán, transformado en discoteca y en auténtico recinto del  placer presidencial. Y no menos encastilladas se encuentran el grueso de  las invitadas a esta historia, agrupadas en un edificio de Milano-Dos,  la gran urbanización que Berlusconi promoviera. Una vez entrada la joven  en el castillo, no existe otra posibilidad que someterse a cuanto le  sea impuesto, o irse por su cuenta sin ser pagada. La discoteca  enterrada de Arcore es conocida bajo el nombre de <em>bunga bunga,</em> por el conocido ritual sádico, al parecer transmitido por Gadafi, cuyo  elemento definitorio es la sodomización de Uno al Grupo. Lo de menos es  que tal práctica tenga lugar o no. Cuenta el valor simbólico de las  preferencias imaginarias que refleja. Por no hablar del simpático chiste  en que dos ministros del precedente Gobierno de Prodi son apresados por  unos salvajes y sometidos al mismo. La insistencia en la sodomía es  asimismo característica de la sexualidad privilegiada, por cuanto  expresa la superioridad esencial del activo.</p>
<p>¿Vida privada? Más  bien espejo de una concepción del poder que al prostituirlas degrada a  la mujer y a la política (compra de escaños). De la reacción  aristocrática del tiempo de Sade hemos pasado al nuevo privilegio fruto  de un capitalismo especulativo.</p>
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		<title>Berlusconi, l’homme qui n’a pas réformé l’Italie</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Dec 2010 11:16:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Tito Boeri</strong>, professeur d’économie à l’Université Bocconi de Milan (LE TEMPS, 17/12/10):</p>
<p>La décision de ne pas décider: voilà, en résumé, ce qu’a été depuis  deux ans et demi la politique économique du gouvernement Berlusconi,  confirmé hier avec une courte majorité par les deux Chambres du  parlement. Le choix de ne rien faire a conduit à une baisse du PIB de  6,5% et du revenu par habitant de plus de 7%. Certes, elle a aussi  empêché une nouvelle détérioration du déficit public. Mais le  gouvernement n’a fait aucune réforme structurelle, même s’il disposait  d’une large majorité au parlement. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32587/berlusconi-l%e2%80%99homme-qui-n%e2%80%99a-pas-reforme-l%e2%80%99italie/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Tito Boeri</strong>, professeur d’économie à l’Université Bocconi de Milan (LE TEMPS, 17/12/10):</p>
<p>La décision de ne pas décider: voilà, en résumé, ce qu’a été depuis  deux ans et demi la politique économique du gouvernement Berlusconi,  confirmé hier avec une courte majorité par les deux Chambres du  parlement. Le choix de ne rien faire a conduit à une baisse du PIB de  6,5% et du revenu par habitant de plus de 7%. Certes, elle a aussi  empêché une nouvelle détérioration du déficit public. Mais le  gouvernement n’a fait aucune réforme structurelle, même s’il disposait  d’une large majorité au parlement. L’Italie a ainsi perdu 30 mois  supplémentaires.</p>
<p>Les avantages et inconvénients de la politique économique menée par  le gouvernement Berlusconi depuis deux ans et demi, et qui devrait  perdurer quelque temps encore même si sa majorité est désormais très  fragile, sont résumés dans la décision de ne rien faire. Il a  délibérément choisi de ne pas lutter contre la grande récession. Cela a  contribué à la plus forte baisse du PIB dans l’Italie de l’après-guerre:  une baisse globale de 6,5%. Parmi les pays du G20, seul le Japon a fait  pire. Notez que les résultats de l’Italie sont deux fois plus mauvais  que ceux de la France, pays qui, comme le nôtre, n’a pas subi une grave  crise bancaire ou un éclatement de la bulle immobilière.</p>
<p>Dans le même temps, l’inaction du gouvernement a évité une trop forte  détérioration du déficit. A la lumière de la crise de la dette publique  qui a frappé la zone euro, il n’est pas difficile de reconnaître les  avantages de cette politique. La situation aurait pu être bien pire.  Mais les problèmes de l’économie italienne et les préoccupations  majeures pour la soutenabilité de notre énorme dette nationale sont tous  liés à la faible croissance potentielle de la production. Comme le  montre aussi la structure temporelle des credit default swaps, les  investisseurs ne sont pas tant préoccupés par la loi des finances 2011  que par les conditions économiques en Italie dans cinq à dix ans. Les  problèmes de moyen terme ont été négligés par le gouvernement Berlusconi  qui n’a pas tenté des réformes structurelles pour améliorer le  potentiel de croissance en Italie, alors qu’il pouvait compter sur une  solide majorité dans les deux Chambres du parlement.</p>
<p>Pourquoi le gouvernement a-t-il choisi un profil aussi modeste en  matière de politique économique? Le niveau de la dette publique  italienne ne laisse pas beaucoup de place pour des politiques  budgétaires anticycliques. Cependant, il était possible de faire plus  pour stimuler l’économie au début de la crise. Par exemple, il aurait  été possible de soutenir le revenu des personnes ayant perdu leur  emploi, avec une réforme de la sécurité sociale. Cela aurait été utile,  même après la crise.</p>
<p>Une explication possible de l’inaction du gouvernement dans ces deux  ans et demi, c’est que les mesures adoptées par la coalition qui a  remporté les élections en 2008 n’ont pas été conçues pour un pays qui  entrait dans une sévère récession, et qu’ensuite le président du Conseil  et son ministre des Finances n’aient pas eu le leadership suffisant  pour indiquer les nouvelles priorités et de définir les mesures  appropriées à la nouvelle situation macroéconomique. En fait, dans ses  trois premiers mois, le gouvernement avait pris des décisions, trois en  particulier, qui ont été immédiatement mises hors-jeu par la crise.</p>
<p>La première est une réduction des taxes sur les heures  supplémentaires, une mesure visant à augmenter les heures de travail.  Bien sûr, alors que le chômage augmentait et que de nombreux autres pays  jouaient classiquement sur les marges intensives pour compenser les  pertes d’emplois, nous avons assisté à un rapide retour en arrière: la  réduction de charges sur les heures supplémentaires a été annulée et le  temps partiel a été encouragé.</p>
<p>Le même destin s’est abattu sur l’impôt «Robin des bois» imaginé par  le ministre Tremonti, qui aurait taxé les compagnies pétrolières et les  banques afin de fournir des ressources pour les pauvres. La taxe sur les  banques a été transformée en un engagement à fournir des liquidités aux  institutions financières en difficulté, à travers le Tremonti-bond. Le  plan visant à augmenter la taxe sur les raffineries et les spéculateurs  identifiait un seuil de déclenchement à 160 dollars le baril de brut,  qui n’avait plus grand sens quand le prix a chuté à 30 dollars le baril…</p>
<p>La dernière mesure prise au début de la législature a été  l’annulation de la taxe ICI (impôt sur les biens immobiliers) sur la  première maison, l’une des plus importantes sources de revenus pour les  collectivités locales. Cette taxe n’a pas été réintroduite, mais le  gouvernement a créé de nouvelles taxes sur l’immobilier, qui devront  finalement compenser la perte de revenus liée à une loi initiale aussi  populaire qu’anachronique.</p>
<p>Au total, l’Italie a de nouveau perdu 30 mois sans entreprendre  aucune des réformes qui sont absolument nécessaires pour revenir à la  croissance. Il est vrai qu’il est difficile d’introduire des réformes  dans les phases négatives de la conjoncture. Mais un certain nombre de  réformes structurelles ont été mises en œuvre dans l’Union européenne  elle-même, dans cette période de récession. Les conditions économiques  des situations d’urgence créent un espace politique pour créer des  coalitions plus larges, capables de soutenir des réformes radicales. Un  gouvernement poursuivant un programme de réformes dans ces circonstances  rend le public conscient de l’urgence et en appelle au sens des  responsabilités de l’opposition. Le gouvernement Berlusconi et les  médias contrôlés directement ou indirectement par le président du  Conseil ont choisi une autre stratégie de communication. Ils ont  toujours minimisé l’ampleur de la crise. Une telle stratégie de  communication a sans doute permis d’éviter les lourdes pertes de  crédibilité éprouvées par d’autres gouvernements au cours de la grande  récession, mais elle a aussi son revers. La déception des Italiens  envers Berlusconi sera encore plus grande que ce qu’elle aurait été si  le gouvernement avait joué cartes sur table, en présentant la situation  telle qu’elle était en réalité.</p>
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		<title>Ruby Rompecorazones y el Gran Mandíbulas</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Dec 2010 21:40:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Rafael Argullol</strong>, escritor (EL PAÍS, 05/12/10):</p>
<p>En mi infancia no era propio de los niños que disfrutaran con los  payasos. Me causaban cierta aprensión cuando no directamente temor, en  especial aquellos tipos entre tristes y malcarados que llevaban la cara  embadurnada con pintura blanca y amonestaban continuamente a todo el  mundo. Pero el peor de todos era un individuo que se propuso hacernos  reír en las fiestas veraniegas durante un par de años. Lo llamaban, o se  hacía llamar, el Gran Mandíbulas, y aparte de la condición física de la  que se deducía el nombre, tenía los ojos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32425/ruby-rompecorazones-y-el-gran-mandibulas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Rafael Argullol</strong>, escritor (EL PAÍS, 05/12/10):</p>
<p>En mi infancia no era propio de los niños que disfrutaran con los  payasos. Me causaban cierta aprensión cuando no directamente temor, en  especial aquellos tipos entre tristes y malcarados que llevaban la cara  embadurnada con pintura blanca y amonestaban continuamente a todo el  mundo. Pero el peor de todos era un individuo que se propuso hacernos  reír en las fiestas veraniegas durante un par de años. Lo llamaban, o se  hacía llamar, el Gran Mandíbulas, y aparte de la condición física de la  que se deducía el nombre, tenía los ojos pequeños, los dientes muy  blancos y una acentuada calvicie que disimulaba pegando con gomina en el  cráneo los cuatro cabellos que le quedaban. Nunca vi a ninguno de los  atemorizados niños reír con las gracias del Gran Mandíbulas, pero él,  por el contrario, debía de creerse extremadamente ingenioso pues gritaba  todo el rato como si la aprobación de sus palabras fuera general. En  realidad él era el único que reía sus propios chistes, si bien es verdad  que lo hacía con tanto convencimiento y griterío que parecía que el  auditorio se rendía a sus pies.</p>
<p>Como tantas otras cosas de la infancia olvidé al Gran Mandíbulas  durante años hasta que hace poco lo rescaté, reencarnado en un  contemporáneo bien conocido. Estaba en Italia y vi en un diario una foto  de Silvio Berlusconi riendo de forma ostentosa. De inmediato una  presencia cruzó mi cerebro y me dije: ¡el Gran Mandíbulas! ¿Cómo no  había reparado antes en el asunto? Me fijé en los detalles de la foto de  Berlusconi a toda plana (el diario era de su propiedad, como tantos) y  todo coincidía. Las mismas mandíbulas, los mismos ojitos, la dentadura  blanquísima, la gomina impecable. Y, por encima de todo, esa risa  indefiniblemente siniestra y ese gesto en que lo falso se viste de  espontáneo. ¿Cómo podía habérseme escapado que Berlusconi era únicamente  un avatar del Gran Mandíbulas?</p>
<p>¿De qué reía ese día el avatar de  El Mandíbulas? Otro periódico, que no era propiedad de Berlusconi,  informaba de la cuestión: se suponía que el presidente del Gobierno  italiano había tenido algún tipo de relación con una muchacha siciliana  de origen marroquí que respondía al vistoso apodo de Ruby  Rompecorazones. La historia ha sido suficientemente aireada por los  medios de comunicación y no vale la pena volver sobre ella. Más  interesante y conmovedor es el testimonio del padre de Ruby, a quien los  periodistas han acechado hasta conseguir una declaración. Mohamed el  Mahroug es un vendedor ambulante de vestidos en la provincia siciliana  de Messina. De sus palabras es fácil hacerse una idea de cómo su  dignidad se ha visto afectada con el revuelo que ro-deado su vida. Está  avergonzado. De Ruby Rompecorazones, su hija, solo es capaz de sugerir  que &#8220;está enferma de televisión&#8221;.</p>
<p>No es poco. Parece un  diagnóstico demasiado simplista pero es muy posible que Mohamed el  Mahroug haya dado en el clavo para explicar cómo un país con la enorme  tradición cultural de Italia gire, desde hace 20 años, en torno a un  personaje que no es sino avatar del Gran Mandíbulas. Al igual que este  Berlusconi siempre está dispuesto a reír sus chistes, y a su alrededor  hay otros que hacen lo propio, como el ministro de Economía, Giulio  Tremonti, quien al ser preguntado por el derrumbe de la Casa de los  Gladiadores en Pompeya ha contraatacado diciendo que la cultura no sirve  para comer: &#8220;pruebe a hacerse un bocadillo con la <em>Divina comedia&#8221;</em> es su histórica frase, toda una declaración de principios sobre la  civilización en los mismos días en que Ruby Rompecorazones suspira por  ser presentadora de televisión.</p>
<p>Y, desde luego, es mucho más  probable que Ruby alcance su objetivo, que no que el avatar del Gran  Mandíbulas lea un verso de Dante. Este ha sido el gran triunfo de  Berlusconi: su contrarrevolución de la sensibilidad. A finales del siglo  XVIII, Friedrich Schiller, partidario al principio de la Revolución  Francesa pero desencantado luego por el Terror, escribió un opúsculo  decisivo, <em>Cartas sobre la educación estética de la humanidad.</em> En  él sostenía que toda revolución futura estaba condenada necesariamente  al fracaso, si no venía antecedida por una revolución de la  sensibilidad. De acuerdo con sus principios, Schiller abogaba por una  educación ilustrada que al modificar el modo de sentir abriera el camino  a ulteriores cambios en el terreno social. Ya sabemos que las  revoluciones de los siglos XIX y XX no hicieron demasiado caso de sus  consejos.</p>
<p>Pero Berlusconi, sí. Berlusconi, quien es muy probable  que nunca haya oído hablar de Schiller, ha logrado llevar a la práctica  un programa sistemático de contrarrevolución de la sensibilidad en un  sentido contrario, por supuesto, al promovido por el poeta alemán.</p>
<p>Al  final del camino lo escandaloso es que nada sea lo suficientemente  escandaloso para una sociedad anonadada, ni las apariciones de Ruby  Rompecorazones ni las mucho peores manifestaciones bufonescas del  poderoso ministro de Economía, Giulio Tremonti, corresponsable de la  destrucción, por desidia, de lo que el Vesubio conservó. Ahí, en esta  contrarrevolución de la sensibilidad, es en donde encuentra su lugar el  diagnóstico de Mohamed el Mahroug. &#8220;Mi hija está enferma de televisión&#8221;  es un último y desesperado intento por librar a Karima el Mahroug  -nombre real de la muchacha- de esa epidemia de la sensibilidad que los  Berlusconi y Tremonti llaman felicidad o éxito y en la que Rudy  Rompecorazones cree fervientemente, constituida por una avalancha de  grosería espiritual y vulgaridad vital que acaba aplastando cualquier  resistencia.</p>
<p>Berlusconi -quizá por ser el avatar del Gran  Mandíbulas- vio con clarividencia hace tres décadas que no valía la pena  hacerse con el poder político si no podía apoderarse al mismo tiempo  del alma de la sociedad italiana. Así empezó esa peculiar historia de  mefistotelismo de masas que, si bien se extiende en todos los países, en  Italia se hace extraordinariamente transparente. Una vez obtuvo el  práctico monopolio de la comunicación, nuestro grotesco Mefisto ya  estuvo en condiciones de dar el golpe de gracia que ha arruinado la vida  pública de Italia a lo largo de los años. Se puede resumir en pocas  palabras: no hay alternativa a la feliz banalidad de Berlusconi porque  vosotros, italianos, tal como os muestra mi televisión, también aspiráis  a una feliz banalidad. O, como diría, Mohamed el Mahroug: &#8220;estáis  enfermos de televisión&#8221; (como en España, desde luego).</p>
<p>Lo peor de  este último episodio de mefistotelismo de masas es que ahora que  Berlusconi parece deslizarse hacia su final no hay opciones claras para  el relevo. Si exceptuamos a personajes como Gianfranco Fini, político  competente aunque con un pasado demasiado peligroso. La maravillosa  Italia está aturdida tras tantos años de prestidigitación y griterío,  aunque afortunadamente es un país que siempre sabe reinventarse a sí  mismo. También el Gran Mandíbulas nos dejaba aturdidos en aquellas  veladas veraniegas. Sus risotadas, sus aspavientos, sus horribles  chistes nos acababan hundiendo en la melancolía. ¡Qué pesadilla tener  que escuchar a un pésimo payaso, y qué delicia librarse de él!</p>
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		<title>WikiLeaks cables portrait of Silvio Berlusconi is a worry beyond Italy</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 22:59:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Wikileaks]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Annalisa Piras</strong>, the London Correspondent of <em>L&#8217;Espresso</em>, Italy&#8217;s leading newsmagazine (THE GUARDIAN, 03/12/10):</p>
<p>Vain, macho, obsessed with the cult of personality, autocratic, with a  soft spot for the ladies and an undisputed mastery of disinformation,  he controls vast chunks of the economy of his country, where the  boundaries between the running of the state and mafia-style organised  crime and corruption seem, at times, dangerously confused.</p>
<p>Who is  this: Vladamir Putin or Silvio Berlusconi? In the eyes of their critics,  the match between the two men appeared to be made in heaven, or rather  hell, from day one.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32369/wikileaks-cables-portrait-of-silvio-berlusconi-is-a-worry-beyond-italy/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Annalisa Piras</strong>, the London Correspondent of <em>L&#8217;Espresso</em>, Italy&#8217;s leading newsmagazine (THE GUARDIAN, 03/12/10):</p>
<p>Vain, macho, obsessed with the cult of personality, autocratic, with a  soft spot for the ladies and an undisputed mastery of disinformation,  he controls vast chunks of the economy of his country, where the  boundaries between the running of the state and mafia-style organised  crime and corruption seem, at times, dangerously confused.</p>
<p>Who is  this: Vladamir Putin or Silvio Berlusconi? In the eyes of their critics,  the match between the two men appeared to be made in heaven, or rather  hell, from day one.</p>
<p>Watching the pair holidaying together in  Berlusconi&#8217;s Sardinia villas, or in Putin&#8217;s dacha, most informed  Italians have instinctively felt that such an intimate alliance could  only be the cause of concern. The WikiLeaks revelations confirm that  their love affair was also seen as suspicious by US diplomats.</p>
<p>The American Embassy in Rome went as far as considering it a threat to US interests in Europe. They reported to Washington the <a title="Guardian: WikiLeaks cables: Berlusconi 'profited from secret deals' with Putin" href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/dec/02/wikileaks-cables-berlusconi-putin">suspicion of personal financial motivations</a> and allegations of kickbacks originating from the energy deals between  the Russian giant Gazprom and the Italian firm Eni, an oil and gas  multinational controlled by the government.</p>
<p>The Italian media – or  at least those elements of it not controlled by Berlusconi – have  covered the US embassy cables leaks extensively, focusing on three  aspects. First, the allegations of corruption on the South Stream gas  pipeline, a Gazprom-Eni joint venture that will bring gas from Russia to  Europe. Under scrutiny is the Eni building,  part of the infrastructure  crossing the Caspian sea, which will cost €15.5 bn.</p>
<p>The second  focus relates to the Georgian conflict in 2008, and Berlusconi&#8217;s motifs  in that crisis — the American diplomats described him as &#8220;Putin&#8217;s  unconditional spokesman in Europe&#8221;.</p>
<p>The third relates to the  confirmation that decisions on Italy&#8217;s foreign policy have clearly been  shifted from La Farnesina, the foreign affairs ministry, to Berlusconi&#8217;s  inner circle and, allegedly, to his business associates. This, again,  was hardly top secret. Why would one businessman who has so shamelessly  used his political power for his personal interests at home decide to  stop at national borders?</p>
<p>The fact that the American diplomats  seem to candidly share the suspicions that many Italians have always  harboured has sent Berlusconi&#8217;s people into an almost comic hysteria.  The top comedy award must surely go to Franco Frattini, Italy&#8217;s current  foreign affairs minister, who loudly proclaimed that the WikiLeaks  revelations were the &#8220;9/11 of International Diplomacy&#8221; and that Julian  Assange wants &#8220;to destroy the world&#8221;.</p>
<p>This is the same foreign  affairs minister who stands accused of being a sideshow for his own  government&#8217;s foreign policy. Will he do something to dispel these  suspicions?</p>
<p>For now, Berlusconi, hugging Hillary Clinton close at  the OCSE meeting in Astuna, has declared that &#8220;the case is closed&#8221;. The  US secretary of state has likewise apologised, reiterating that  &#8220;Berlusconi is the best friend of America&#8221;. But what kind of friend is  it who is described by the US dispatches as a &#8220;feckless, vain, and  ineffective&#8221; leader in modern Europe.</p>
<p>They also accuse him of having &#8220;frequent late nights&#8221; and that a &#8220;<a title="Guardian: Silvio Berlusconi's health hit by party lifestyle, WikiLeaks cable says" href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/dec/02/silvio-berlusconi-health-party-wikileaks">penchant for partying hard</a> meant that he never got sufficient rest&#8221;.</p>
<p>There  is something certainly damaging to the credibility of Italy abroad, in  such revelations. But there must surely be also cause for more  international concern if a major European country, historically and  strategically aligned with Washington and the Nato alliance, is seen  drifting towards not only Russia in the east, but also towards Libya in  the south.</p>
<p>The leader of the Italian opposition, Dario  Franceschini, has asked the prime minister to come to parliament to  explain. And the general public? The most well-known fact about Silvio  and Vlad is that Putin gave his friend a giant bed with curtains, where  Berlusconi entertained one of his escorts.</p>
<p>And to be depressingly honest, that is, for a lot of Italians who vote for Berlusconi, a badge of honour.</p>
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		<title>Antropología de un personaje público</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2010 19:16:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Stefano Rodotà</strong>, catedrático de Derecho Civil en la Universidad de Roma La Sapienza y ex diputado en el Parlamento italiano. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 12/11/10):</p>
<p>De forma implacable, se han ido acumulando poco a poco a lo largo del  tiempo (ya nos aproximamos a las dos décadas) los distintos materiales  que ahora nos presentan en toda su evidencia la figura de quien ha dado  su tono a este periodo, Silvio Berlusconi. Con una suerte de  irresistible perentoriedad, se nos muestran de forma cada vez más  manifiesta los rasgos de una personalidad en cierto modo emblemática de  &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31999/antropologia-de-un-personaje-publico/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Stefano Rodotà</strong>, catedrático de Derecho Civil en la Universidad de Roma La Sapienza y ex diputado en el Parlamento italiano. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 12/11/10):</p>
<p>De forma implacable, se han ido acumulando poco a poco a lo largo del  tiempo (ya nos aproximamos a las dos décadas) los distintos materiales  que ahora nos presentan en toda su evidencia la figura de quien ha dado  su tono a este periodo, Silvio Berlusconi. Con una suerte de  irresistible perentoriedad, se nos muestran de forma cada vez más  manifiesta los rasgos de una personalidad en cierto modo emblemática de  cómo resulta posible hoy asomarse a la escena pública, conquistarla,  marcar sus señas de identidad. Nace de ahí una nueva antropología, que  no es únicamente la suma y la exhibición de viejos vicios italianos,  sino el efecto de su amalgamamiento con la posmodernidad del sistema  mediático, con la eliminación de la distinción entre esfera pública y  esfera privada, con la personalización extrema de la política.</p>
<p>Así pues, ¿se postula una vez más Italia como laboratorio  inquietante, como lugar de anticipación y experimentación de modelos? Ya  ocurrió así con Mussolini, que sedujo incluso a las opiniones públicas  de los países democráticos con su empuje. Hoy en día, esas opiniones  públicas asisten estremecidas y, por desgracia, algo divertidas a la  senda italiana hacia el &#8220;buen gobierno&#8221;. Cuánta razón tenía el viejo  Marx cuando decía que los hechos y los personajes de la historia &#8220;se  presentan, por decirlo así, dos veces: la primera como tragedia, la  segunda como farsa&#8221;. Solo que se trata de una farsa que atrae sobre  nosotros el escarnio de los extranjeros, y no hace excesiva gracia a los  italianos. Y esas palabras, recordémoslo, aparecían casi como epígrafe  de aquel clásico de las desaventuras de la democracia que es <em>El 18 brumario de Luis Bonaparte,</em> el otro Bonaparte, no ese Napoleón con quien Berlusconi tuvo la osadía  de compararse, anunciando para sí mismo un luminoso futuro como  legislador. Aquí la antropología se tiñe de megalomanía, la propia de su  autorrepresentación como salvador del mundo, como consejero  indispensable de todo jefe de Estado o de Gobierno con quien tenga la  ventura de tropezarse.</p>
<p>Quienes incitaban a captar en el  berlusconismo rasgos de innovación, deberían reflexionar hoy no tanto  sobre las modernizaciones autoritarias del siglo anterior, sino más bien  sobre las modalidades de esta novísima modernización a la italiana. No  cabe duda de que Berlusconi supo presentarse ante la República Italiana  en el momento de su máxima crisis y postularse como &#8220;artífice&#8221; de la  confederación de las fuerzas opuestas al centro-izquierda. Sin embargo,  por muy indiscutible maestro en las campañas electorales que sea, no ha  sido capaz de transformarse en hombre de Gobierno. De manera que, hoy en  día, no solo su confederación se está desmigajando, sino que ha  terminado con Fini como adver-sario y con Bossi como amo y señor.</p>
<p>Su  fiel y antiguo colaborador Fedele Confalonieri invoca ahora una mayor  moderación de costumbres y lo incita a volver a sus orígenes. Empresa  imposible, porque es precisamente el entrelazamiento de excesivos vicios  privados y de ninguna virtud pública la base de su fortuna. De esta  manera, las dos recientes &#8220;modernizaciones&#8221; italianas, la del líder  socialista Bettino Craxi y la de Berlusconi, parecen compartir el mismo  desenlace: una herencia de escombros. Pero si la víctima de Craxi fue  únicamente el partido que dirigía, hoy corre el riesgo de serlo la  propia democracia italiana.</p>
<p>En realidad, Berlusconi ha llevado a  término esa mutación genética entrevista por Enrico Berlinguer en  tiempos del craxismo triunfante, y que ahora se encarna en una nueva y  prepotente antropología, que tiende a trasvasar una autobiografía  personal en la autobiografía de una nación. Podrá no haber gobernado,  pero es indudable que Berlusconi ha transformado Italia. Lo ha hecho a  través del uso de sus cadenas televisivas que, intencionalmente, fuerzan  la regresión de los telespectadores a niños incultos; que los degradan  no a consumidores, sino a &#8220;consumidos&#8221; por la publicidad (como escribe  Benjamin Barber); que los entregan a una información manipulada. Cuando  &#8220;entró en liza&#8221;, por usar su propia expresión, tenía ya listo su  electorado, fruto de una transformación en la que ya podían captarse los  rasgos del populismo berlusconiano: la exhortación directa a los  ciudadanos que, convocados en la plaza, eran azuzados contra el enemigo u  obsesivamente llamados a responder &#8220;sí&#8221; ante cualquier pregunta; la  reducción de las personas a &#8220;carne de sondeo&#8221;; las mujeres no vistas  siquiera como objetos respetables, sino como pura carne de contemplación  (las premonitorias chicas de las Mama Chicho) o de la que adueñarse. No  el &#8220;amor por las mujeres&#8221;, sino las mujeres como su personalísimo  &#8220;logotipo&#8221;.</p>
<p>El carácter posesivo de esta antropología política es  evidente. El poder como ejercicio de toda forma de pulsión, con un  anhelo de apropiación que no tolera límites. La bulimia de querer  apoderarse de todo y el desconcierto que se apodera de él cuando se le  pide que respete ciertas reglas, que se someta a ciertos controles.  Propietario de todo. De las instituciones. De las personas que lo  rodean, sean estas fieles o traicioneras. De la propia verdad, que  modifica a su gusto.</p>
<p>El sentido del Estado democrático se ha  perdido, y en su lugar hallamos el Estado patrimonial donde los recursos  públicos están a plena disposición del soberano. Un Estado personal,  donde rige la voluntad del príncipe, liberado de las leyes. Y aquí  podemos captar otro rasgo originario de esta antropología. La del  empresario, para quien la democracia debe detenerse a las puertas de la  fábrica. La del dirigente industrial, que selecciona a secretarias &#8220;de  buena presencia&#8221;.</p>
<p>El <em>caso Ruby</em> es la síntesis, el epítome,  la revelación definitiva de todo esto. Sin frenos, Berlusconi subyuga a  su voluntad los cuerpos del Estado. Se erige en gestor de la vida de las  personas, indiferente a toda regla. Se manifiesta como representante de  una burguesía esencialmente <em>acaparadora,</em> que tiene la convicción  de poder adueñarse de todo lo que está a su alcance. ¿Será esta la  razón de su éxito, la nueva antropología del italiano?</p>
<p>Pero se  abre camino también la conciencia de que se ha sobrepasado todo límite,  de que ya no es posible aceptar cualquier manifestación de prepotencia.  He aquí, pues, que acuden en su socorro quienes le construyen una  justificadora genealogía erótica de estadistas, evocando a Cavour y a  Kennedy (aunque no haya sido recordado, según creo, el presidente de la  República Francesa Félix Faure, que murió en un salón del Elíseo,  víctima de los cuidados de una precursora de Monica Lewinski: lo añado  yo, dado su peso).</p>
<p>Otros dicen que en Italia <em>così fan tutti,</em> prevaricando, llamando a prefectos y comisarios. A través de la  justificación de Berlusconi se entrevé una autoabsolución de masa. Pues  no, todo lo contrario, es el momento de acabar con estas miserables  descripciones del carácter de los italianos y empezar a buscar lo que en  otros tiempos se llamaba una &#8220;redención&#8221;.</p>
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		<title>El divorcio entre Berlusconi y Fini</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 21:25:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Shukri Said</strong>, secretaria y portavoz de la Asociación Migrare. Traducción de Juan Ramón Azaola (EL PAÍS, 08/08/10):</p>
<p>A finales de julio se ha consumado el divorcio entre el fundador del  Pueblo de la Libertad, Silvio Berlusconi, y el cofundador, Gianfranco  Fini. Una separación que pone fin a una asociación que ha durado 16 años  y de la que ambos han obtenido grandes ventajas.</p>
<p>Berlusconi, empresario del ladrillo que con los socialistas de Craxi  había encontrado la ocasión de asentarse en las televisiones comerciales  gracias a la ley Mammì -primera ley <em>ad personam</em> hecha para él-,  perdía en los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30958/el-divorcio-entre-berlusconi-y-fini/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Shukri Said</strong>, secretaria y portavoz de la Asociación Migrare. Traducción de Juan Ramón Azaola (EL PAÍS, 08/08/10):</p>
<p>A finales de julio se ha consumado el divorcio entre el fundador del  Pueblo de la Libertad, Silvio Berlusconi, y el cofundador, Gianfranco  Fini. Una separación que pone fin a una asociación que ha durado 16 años  y de la que ambos han obtenido grandes ventajas.</p>
<p>Berlusconi, empresario del ladrillo que con los socialistas de Craxi  había encontrado la ocasión de asentarse en las televisiones comerciales  gracias a la ley Mammì -primera ley <em>ad personam</em> hecha para él-,  perdía en los primeros años noventa a su protector político, demolido  por las investigaciones de Manos Limpias, y veía amenazado su  fuertemente endeudado imperio económico.</p>
<p>Fini, en esos mismos  años, ponía en riesgo de desaparición a su Movimiento Social  Italiano-Derecha Nacional al proponer a los electores, en 1991, &#8220;el  fascismo de 2000&#8243;.</p>
<p>En diciembre de 1993, aprovechando oportunamente la corriente suscitada por <em>Tangentopoli</em> en contra de la corrupción imperante, Fini transformó al MSI-DN en la  Alianza Nacional, coaligándose después con Forza Italia para las  elecciones de 1994, con las que dio comienzo el victorioso ingreso en  política de Berlusconi.</p>
<p>Fini consiguió con Berlusconi su <em>salida de las alcantarillas,</em> a las que le habían relegado durante decenios los otros partidos del &#8220;arco constitucional&#8221;.</p>
<p>Berlusconi  obtuvo de Fini una organización bien arraigada en el territorio y de  valor esencial para el éxito político que supone haber ganado ya tres  veces las elecciones en los últimos 15 años saneando asimismo las deudas  de sus empresas.</p>
<p>La unión no fue siempre apacible y ya  inmediatamente después de las elecciones de 1994, cuando Berlusconi  impulsó entre sus primeras medidas el decreto ley conocido como <em>salvaladrones</em> para mandar a su casa a los implicados en <em>Tangentopoli,</em> Fini amenazó con retirar su apoyo al Gobierno, obligando a Berlusconi a renunciar a la ley.</p>
<p>Fini  ha sabido explotar mejor los éxitos de la asociación. Primero fue  vicepresidente del Gobierno y después ministro de Asuntos Exteriores,  utilizando tal visibilidad para quitarse de encima el estigma de  fascista, como cuando, encontrándose en Israel, definió al fascismo como  &#8220;el mal absoluto&#8221;.</p>
<p>Berlusconi, en cambio, aprovechó la reforma electoral de 2005, denominada &#8220;una cochinada&#8221; por su propio autor, el <em>liguista</em> Calderoli, para elegir a los parlamentarios más fieles y garantizarse la aprobación de leyes <em>ad personam</em> con las que tratar de escapar a la acción de la justicia.</p>
<p>Tras  la victoria electoral de 2008 se ha acentuado la bifurcación entre los  dos líderes. La aplastante mayoría obtenida enel Parlamento ha infundido  a Silvio Berlusconi la sensación de mandar en Italia, lo que le ha  llevado a lanzar desafíos e intimidaciones a las instituciones, incluido  el presidente de la República.</p>
<p>Como presidente de la Cámara de  Diputados, Fini ha observado la deriva cada vez más absolutista de  Berlusconi y se ha dotado de un papel institucional de notable  consistencia, marcando progresivamente sus distancias desde la legalidad  y la democracia y conquistando estima y respeto en sintonía con el jefe  del Estado.</p>
<p>De este modo Fini puede reconocerse como el fundador  de una derecha moderna, netamente distinta tanto de la populista y  especuladora de Berlusconi como de la xenófoba y provinciana de la Liga  de Bossi.</p>
<p>Con esta innovadora interpretación de la derecha, Fini se ha opuesto, por último, a la <em>ley mordaza</em> pretendida por Berlusconi para impedir las escuchas telefónicas y su  publicación en los periódicos, obligándole, también en esta ocasión, a  retirarla. Una ley que hubiera favorecido a los clanes que pueblan el  mundo berlusconiano y que el jefe del Estado ha definido como  &#8220;miserables camarillas&#8221;.</p>
<p>La propuesta de Fini es la de una derecha inédita que evoca la <em>histórica</em> de Cavour y de Minghetti, devota de las instituciones y que conquistó la unidad de Italia arrebatándole Roma al Papa en 1870.</p>
<p>Una  derecha laica, tanto entonces como ahora, en la que Fini suscribe el  testamento biológico y se inclina por la libertad de opciones para el  final de la vida, como quedó evidenciado en el <em>caso Englaro.</em> Una  derecha liberal favorable a la integración y a la extensión de la  ciudadanía a los inmigrantes. El coraje de Fini ha vaciado de  credibilidad a Berlusconi, pero cómo vaya a apreciar el electorado en el  futuro esa innovadora interpretación de la derecha, hasta ahora  tradicionalmente ligada al Vaticano, es todavía un misterio. De hecho  Berlusconi se ríe de Fini, al atribuirle tan solo el 1,4%.</p>
<p>En  estas fascinantes evoluciones políticas de la derecha, el papel de la  oposición ha sido irrelevante y el Partido Democrático ha hecho de  simple espectador.</p>
<p>D&#8217;Alema, en ese PD, pide un Gobierno de  transición para modificar la ley electoral antes de unas nuevas  elecciones, que la radical Emma Bonino, en cambio, ya prevé para abril  del año 2011.</p>
<p>Es verdad que los colegios uninominales serían el  único modo de intentar derrotar a Berlusconi después de que el  centro-izquierda, desatendiendo al conflicto de intereses, le haya  permitido dominar 10 televisiones sobre 11, controlando así el voto de  provincias; pero en sí mismo el tema electoral está demasiado <em>alejado</em> como para interesar a unos ciudadanos que hoy están ocupados con la  crisis económica y ciertamente no recuperaría para el centro-izquierda  los consensos que sigue perdiendo, al no conseguir entrar en sintonía  con la sociedad civil ni desarrollar alianzas con otros partidos.</p>
<p>En  la gravedad del momento, una parte no pequeña de la izquierda observa  con mucho interés nada menos que la sorprendente trayectoria de Fini, el  posfascista, a la espera de una búsqueda de liderazgo democrático que  la opaca gestión de Bersani no consigue satisfacer.</p>
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		<title>Hacia dónde va la derecha italiana</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jul 2010 18:40:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Massimo La Torre</strong>, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Catanzaro, Italia. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 28/07/10):</p>
<p>Podría afirmarse que la suerte de una nación es directamente  proporcional a las cualidades y las virtudes de su derecha política.  Historias y destinos muy diferentes, el partido de Churchill o la  pandilla de Von Papen, se aúnan bajo un mismo nombre. Desde este punto  de vista, Italia, una vez agotada la etapa de la &#8220;derecha histórica&#8221;, en  el periodo de la unificación, nunca ha sido demasiado afortunada.  Después de Minghetti vinieron los Sonnino y los Salandra, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30836/hacia-donde-va-la-derecha-italiana/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Massimo La Torre</strong>, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Catanzaro, Italia. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 28/07/10):</p>
<p>Podría afirmarse que la suerte de una nación es directamente  proporcional a las cualidades y las virtudes de su derecha política.  Historias y destinos muy diferentes, el partido de Churchill o la  pandilla de Von Papen, se aúnan bajo un mismo nombre. Desde este punto  de vista, Italia, una vez agotada la etapa de la &#8220;derecha histórica&#8221;, en  el periodo de la unificación, nunca ha sido demasiado afortunada.  Después de Minghetti vinieron los Sonnino y los Salandra, y, por último,  la catástrofe del fascismo. Llegó más tarde la Democracia Cristiana  (DC) y la derecha, con pocas excepciones (más o menos encomiables), se  refugió cómodamente allí. Pero aquel era un partido de partidos, de  ambiciones fuertes y &#8220;católicas&#8221; (universales); los espíritus animales  que habían sobrevivido a la descomposición del fascismo estaban en  cierto modo como aprisionados en ella. La DC no puede resumirse  únicamente como un partido de derechas, pese a haberlo sido en buena  medida. Poseía cierto <em>ethos</em> (¡qué amargo resulta decirlo hoy!) que ocultaba y digería esos espíritus malvados.</p>
<p>Con la decadencia de la DC, y de los demás partidos históricos de  centroderecha y centroizquierda, las rigideces ideológicas y los  vínculos de la tradición saltan completamente por los aires de un día  para otro. Triunfan las <em>tripas</em> y con ellas los espíritus animales  que reafirman su fuerza. Los vicios y los pecados, la envidia, la  rabia, la codicia, la vanidad, la lujuria tienen como aliados la carne y  la sangre, y las virtudes parecen exangües para hacerles frente. De  nuevo se sueña y se exige una revancha. Tanta ha sido la humillación que  ha llegado la hora de subyugar y prevaricar a cara descubierta. ¡Ya  basta!, y se llama a la movilización. Berlusconi es expresión de todo  ello y de mucho más.</p>
<p>Forman este &#8220;renacimiento&#8221; de la derecha  italiana cuatro fuerzas que se manifiestan, se coagulan y se ponen de  acuerdo ante las cenizas humeantes de la DC.</p>
<p>Tenemos a los  posfascistas, una parte no desdeñable de la cultura política italiana,  especialmente en el Sur. Por fin han pagado &#8220;su tributo&#8221; y pueden dejar  de avergonzarse de su pasado. Así, a alguien con el apellido Mussolini  le resulta posible ahora exhibirlo como una bandera y construir sobre él  una carrera política.</p>
<p>Tenemos también a los defensores de la  &#8220;supremacía&#8221; septentrional, concentrados en la región del Véneto,  famélicos en otros tiempos y aldeanos enriquecidos ahora, que se miran  el ombligo y les parece hermosísimo. Una vez desaparecido el hambre que  los impulsaba a emigrar, el racismo que ha sobrevivido a las banderas  rojas y blancas se realimenta de su propio éxito económico. El egoísmo,  residuo posmoderno del hambre atávica, se vuelve particular, regional: y  nace la utopía negativa de Padania.</p>
<p>Además está la Iglesia, o,  mejor dicho, el catolicismo antimodernista. En los años ochenta recobra  nuevos bríos la idea, bastante antigua en realidad, de un catolicismo  populista, capaz de movilizar a las masas. La Iglesia se alía con la  televisión, vuelve a mostrarse carismática y la concurrencia a sus actos  es multitudinaria. Este clima resulta favorable para el catolicismo  antiliberal italiano, que logró sobrevivir al Concilio Vaticano II, bien  protegido durante décadas por sectores de la DC. Ahora, esta corriente  se manifiesta sin escrúpulos ni complejos. Para ellos, &#8220;evangelizar&#8221;  significa sentarse en las mesas donde se decide lo fundamental. Lo  importante es la &#8220;hegemonía&#8221;, y esta se obtiene una vez más vinculando  con una &#8220;colocación&#8221; a una masa de nuevos clientes. Hasta puede llegar a  sentarse con el diablo para negociar si ello les permite sabotear la  ley del aborto, impedir la legalización de las convivencias de hecho,  colgar crucifijos a voluntad en las instalaciones públicas, invalidar el  testamento biológico.</p>
<p>Y es en verdad el diablo, o mejor dicho el  gran Líder, ese que la derecha lleva 50 años esperando, el que está en  el candelero. Es más, se ha convertido en el amo, y domina sin oposición  la escena. Porque la escena es suya, literalmente de <em>su propiedad.</em> Las fantasías de los italianos han sido alimentadas de televisión y  esta es suya, en buena medida. Le fue dada por un contrato de <em>comodato,</em> para que la administrara por cuenta de Craxi. Pero cuando este político  tuvo que huir a Hammamet, no quedó nadie al que rendir cuentas. La  soberanía del gran vendedor se recompone y puede desplegarse a pleno  título. Y la derecha italiana, incluso esa que se jacta de ser  &#8220;liberal&#8221;, e incluso &#8220;laica&#8221; en ocasiones, se deleita en adorarlo con la  boca abierta y le ofrece su propio destino.</p>
<p>El trono y el altar,  una vez más. Se puede ser, una vez más, putañeros, y buenos católicos.  Como en los viejos tiempos. Esa es la derecha italiana.</p>
<p>La mezcla  es explosiva. Se suma y se agita la nostalgia fascista con los fantasmas  étnicos de la Liga, la obsesión por los culos (las <em>velinas&#8230;)</em> y  por la virilidad del Jefe con la defensa del embrión como &#8220;persona&#8221;. Se  aúnan el crucifijo en los colegios y la pornografía de Villa Certosa,  el culto a Padre Pío y los festines en el Palazzo Grazioli, residencia  romana de Berlusconi.</p>
<p>Hay para todos, tanto para la satisfacción  del pequeño burgués como para la de la plebe a la que ha sido degradado  el orgulloso proletariado de una época gloriosa. Existe solo un pequeño  problema: hay leyes, jueces y esa maldita Constitución &#8220;soviética&#8221; de  1948. Una antigualla.</p>
<p>Esta derecha, con todo, gana una y otra vez,  si bien gracias al Cavaliere y a sus televisiones (es decir, todas).  Esta derecha sabe que el artífice de su resurrección es él y no puede  prescindir de su figura, que conserva en todo caso con entusiasmo y con  provecho (que si un reloj, que si un ministerio, que si un escaño  europeo, que si numerosas contratas&#8230;). Eso es lo que mantiene unidos  al posfascismo, al &#8220;etnicismo&#8221; egoísta y racista, al catolicismo  antimodernista y a un hipócrita laicismo de mera fachada, fundado en la  exaltación anacrónica y acrítica de la &#8220;sociedad abierta&#8221; (es decir, de  la apertura, o más bien de la <em>rendición</em> a los privilegios de los  poderes fuertes y del capital sin control alguno). En este inverosímil  y, sin embargo, eficaz paradigma, Hayek y la &#8220;escuela austriaca&#8221; se dan  la mano con Mussolini y el padre Giussani, fundador de Comunión y  Liberación. Esa imposible soldadura se produce en el Palazzo Grazioli  (significativamente situado <em>justo al lado</em> de Palazzo Venezia, la antigua residencia del Duce).</p>
<p>Y  es en el Palazzo Grazioli donde está la &#8220;pasta&#8221;, el &#8220;dinero de verdad&#8221;,  donde está la pompa y la feria de las vanidades, y desde donde se  controla la prensa y la televisión. Sin los &#8220;esbirros&#8221; mediáticos de  Pantaleón, sus aliados, las otras piezas de esta derecha, se verían  obligados a penar otra vez en busca de algún hueso que roer, y no es  difícil prever que volverían a pelearse. Es el cuerpo retocado y místico  del <em>Cavaliere</em> el <em>Santo Grial</em> de esta derecha. Esta va  dónde va Él, y dado que Él -como todos- va hacia su final, y al no  soportarlo como algo que no casa con su soberanía, intentará el todo por  el todo, el &#8220;salto mortal&#8221;, la <em>última fiesta,</em> la fiesta de la noche de la República. En otras palabras, la reforma de la Constitución.</p>
<p>Algo  que está siendo lúgubremente preparado por la ruptura de la convivencia  civil que tan tenazmente persigue la Liga. El movimiento de la Liga,  con su carencia de empatía hacia lo ajeno y lo distinto, representa la  fase terminal del berlusconismo.</p>
<p>Ese hermoso país que es Italia va  a ser demolido finalmente, y se saca brillo a las cargas colocadas bajo  los puentes de la solidaridad nacional. Se mata el placer de la  conversación con el vecino y el desconocido que tan característico es de  nuestra condición de italianos. Con ellos se cae en una auténtica  descristianización del país; se cae en la &#8220;cristofobia&#8221;, pues ya no hay  piedad para los &#8220;pobres infelices&#8221;.</p>
<p>La Liga y Berlusconi nos transforman a todos en <em>sargentos;</em> la <em>tropa</em> son los demás, gentes de piel oscura y de velo en la cabeza. Se les  maltrata, se les humilla, se les expulsa. Pero con ellos se expulsa y se  humilla esa italianidad de la que tan orgullosos seguíamos estando,  hecha de sentido del humor (aunque las &#8220;camisas verdes&#8221; de la Liga hace  tiempo que la han ofuscado), de simpatía por el desgraciado, de un  relato de nosotros mismos en el que destacaba, en posición central, un  episodio de inmigración y de miseria.</p>
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		<title>Abecedario: Italia</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 20:01:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Andrea Camilleri</strong>, escritor italiano. Este texto es un extracto  de la video-entrevista <em>Abecedario de Andrea Camilleri,</em> publicada  en Italia por <a href="http://www.deriveapprodi.org/" target="_blank">Derive &#38; Approdi</a> y dirigida por Eugenio Cappuccio. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 13/07/10):</p>
<p>Antes incluso de que empezara la unificación de Italia, o poco después  de que se concluyese, no faltó quien dijera que nuestro país era &#8220;una  expresión geográfica&#8221;. En realidad, tras una primera exploración  superficial, Italia es efectivamente una expresión geográfica; como lo  son en cierto modo todas las naciones, añadiría yo, porque el carácter  de un marsellés no es el carácter de un &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30654/abecedario-italia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Andrea Camilleri</strong>, escritor italiano. Este texto es un extracto  de la video-entrevista <em>Abecedario de Andrea Camilleri,</em> publicada  en Italia por <a href="http://www.deriveapprodi.org/" target="_blank">Derive &amp; Approdi</a> y dirigida por Eugenio Cappuccio. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 13/07/10):</p>
<p>Antes incluso de que empezara la unificación de Italia, o poco después  de que se concluyese, no faltó quien dijera que nuestro país era &#8220;una  expresión geográfica&#8221;. En realidad, tras una primera exploración  superficial, Italia es efectivamente una expresión geográfica; como lo  son en cierto modo todas las naciones, añadiría yo, porque el carácter  de un marsellés no es el carácter de un bretón. Hay distancias  abismales. De la misma forma, el carácter de un siciliano no es el  carácter de un lombardo.</p>
<p>El problema de Italia consiste en que, mientras la unidad de Italia  fue un proceso histórico irrevocable hacia el que todos nos encaminamos,  dicha unidad se llevó a cabo de forma bastante desma-ñada, con errores  que hemos ido arrastrando hasta nuestros días. Uno de los errores más  graves fue que las regiones del Norte, la de Piamonte sobre todo,  artífice de la unidad italiana, consideraron las regiones del Sur no  digo ya que como colonias, pero poco faltó. Pongo un solo ejemplo: en el  Reino de las Dos Sicilias no existía el reclutamiento obligatorio. La  gente se alistaba para servir de soldado bajo los Borbones porque era  una forma de ganarse el pan. Sin embargo, el reclutamiento obligatorio  no existía. Fue introducido en 1861, sin preparación psicológica alguna,  con un <em>diktat,</em> de un día para otro.</p>
<p>Ahora bien, si a una  familia de jornaleros agrícolas le quitas durante dos años, porque eso  era lo que duraba el servicio militar, a un muchacho de 18 años -que  significa fuerza de brazos y de trabajo, que significa riqueza para la  familia y posibilidad de ganancias- es como gravar con nuevos impuestos a  esa familia. Los familiares del joven llamado a las armas se vestían de  luto y lo acompañaban al distrito militar como si siguieran un carro  fúnebre. Basta mirar, en un extraordinario libro del profesor Oddo sobre  la situación económica de Sicilia a partir de la unificación de Italia,  publicado por la editorial Laterza, los gráficos de la producción del  Sur, por ejemplo, la de los telares (8.000 había en Sicilia que fueron  cerrando en el curso de dos años, porque se prefirieron los telares de  la zona norteña de Biella). O cómo se desploma, igual que se desploman  las bolsas en determinados días, el gráfico de la natalidad: ¿para qué  traer hijos al mundo si hay que dárselos al Estado? Fue entonces cuando  se acuñó uno de los modismos más hermosos y tristes de Sicilia: <em>&#8220;Mi  livaru u piaciri de futtiri&#8221; </em>(Hasta el placer de joder nos ha  quitado), que nació en esa ocasión. Diferencias así sigue arrastrándolas  Italia y aún hoy padece sus consecuencias.</p>
<p>Italia está formada  por italianos, y el problema es precisamente ese, un problema que fue  identificado después de la unificación del país por alguien que dijo:  &#8220;Una vez hecha Italia, habrá que hacer a los italianos&#8221;, y en ese mismo  periodo hubo también un gran político que añadió: &#8220;No es que gobernar a  los italianos sea imposible, es que es inútil&#8221;. Si hay un pueblo que  carece de sentido de Estado es el italiano.</p>
<p>El único periodo en el  que se produjo un breve y ficticio sentido de Estado fue bajo el  fascismo (habría que remitir a la letra <em>D</em> de <em>dictadura).</em> Obviamente, las dictaduras son algo terrible, que eliminan las  libertades (en cambio, está demostrado que ciertas libertades pueden ser  eliminadas también en una democracia &#8220;desviada&#8221;), pero representan una  fuerza unitaria cohesionadora para una nación. No hay más que pensar en  cuanto ocurre hoy en Irak después de la caída de Sadam Husein o en lo  que sucedió en Yugoslavia inmediatamente después de la muerte de Tito,  cuando el fraccionamiento entre etnias distintas se impuso de inmediato,  mientras que la dictadura había conseguido mantenerlas unidas; y lo  mismo podía decirse del gran ejemplo de la antigua Unión Soviética&#8230;</p>
<p>Es  difícil hablar de Italia en tres minutos. Yo afirmo que los italianos  son como las partículas de Ettore Majorana, aquel gran científico que  tan misteriosamente desapareció. Su intuición a propósito de la  antimateria desaparecida, que nadie sabe dónde va ni dónde se encuentra  -intuición grandiosa y que todavía hoy sigue sometida a examen- fue que  tanto la materia como la antimateria forman la partícula. Es decir, que  esta no está compuesta únicamente por la materia sino también por su  contrario. Los italianos son esas partículas y tienen en sí mismos una  carga positiva y una negativa, la materia y la antimateria. Son capaces  de marcharse a toda pastilla en plena guerra, como en Caporetto, huyendo  precipitadamente ante el enemigo, pero son capaces también de dejarse  masacrar en batalla como en Bir el Gobi, impidiendo la victoria inglesa.  Eran fascistas. Permítanme que reconozca ese coraje a unos fascistas.  ¿Es que no se trataba igualmente de italianos? Lo eran, desde luego. Así  que, como suele decirse, ¿italianos buena gente? Claro que sí. Pero,  ¿qué ocurre con quienes murieron gaseados en Etiopía? ¿Es que no  utilizamos gases en la guerra de Etiopía? ¿O lo hemos olvidado?</p>
<p>Los  italianos son continuamente ellos mismos y lo contrario de sí mismos;  eso explica su forma de hacer política y de vivir, que tan  contradictoria parece. Es la partícula habitual, que gira un poco hacia  un lado y un poco hacia el otro, y la cara del italiano cambia.</p>
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		<title>Licio Gelli y la mordaza de Berlusconi</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 18:34:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Concita de Gregorio,</strong> periodista, escritora italiana y directora de <em>L&#8217;Unità.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 24/06/10):</p>
<p>Hace unas cuantas noches, en Roma, Licio Gelli salía del Hotel Excelsior  en plena Via Veneto. El Venerable Maestro de la logia masónica P-2  -empleado de una fábrica de colchones de Arezzo, voluntario con los  fascistas italianos en la Guerra Civil española, agente de los Servicios  Secretos en medio mundo, poeta en la estela de D&#8217;Annunzio, espía,  factótum, protagonista de media docena de intentos de golpes de Estado  en otros tantos países del globo, Italia incluida, naturalmente- cumplió  91 años de edad &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30470/licio-gelli-y-la-mordaza-de-berlusconi/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Concita de Gregorio,</strong> periodista, escritora italiana y directora de <em>L&#8217;Unità.</em> Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 24/06/10):</p>
<p>Hace unas cuantas noches, en Roma, Licio Gelli salía del Hotel Excelsior  en plena Via Veneto. El Venerable Maestro de la logia masónica P-2  -empleado de una fábrica de colchones de Arezzo, voluntario con los  fascistas italianos en la Guerra Civil española, agente de los Servicios  Secretos en medio mundo, poeta en la estela de D&#8217;Annunzio, espía,  factótum, protagonista de media docena de intentos de golpes de Estado  en otros tantos países del globo, Italia incluida, naturalmente- cumplió  91 años de edad en abril.</p>
<p>Está algo frágil de salud, viaja a Roma con mucha menos frecuencia:  no todos los miércoles, como tenía por costumbre para sus encuentros con  políticos, empresarios, generales. Su &#8220;Plan de Renacimiento  Democrático&#8221; -el <em>vademécum</em> para un golpe blanco, el manifiesto de  la masonería manipulada por los Servicios Secretos- fue encontrado por  error y requisado en las macetas de su casa de campo toscana hace 30  años. Contenía una lista parcial de nombres, casi 1.000 de un total de  3.000 afiliados. Entre esos 1.000, Silvio Berlusconi, carné masónico de  la P-2 número 1.816, entonces un simple empresario de televisión  embarcado en negocios con los bancos, y una decena de políticos que en  los años sucesivos y hasta hoy han sido o siguen siendo ministros,  subsecretarios, consejeros de confianza, hombres de enlace con el  Vaticano, plenipotenciarios del IOR. A las puertas del IOR, el Istituto  per le Opere di Religione [Instituto de Obras Religiosas, el banco  vati-cano], corazón de las finanzas vaticanas, se detuvo la primera <em>Tangentópolis,</em> la de Manos Limpias. A las puertas del IOR, dicen los poderosos asiduos  del Hotel Excelsior, se detendrá también este nuevo, enésimo escándalo.</p>
<p>¿Qué  anda haciendo el viejo Gelli todavía por Roma? Para conseguir  información hay que llamar sucesivamente a tres intermediarios entre  Pistoia, Montecatini, Arezzo. Hay que preguntar por el <em>Tío,</em> así  quieren que se le llame por teléfono, nada de nombres por teléfono, ya  se sabe. Recibe en Villa Wanda, se acerca a Roma &#8220;solo para cuestiones  delicadísimas y urgentes al máximo nivel&#8221;. ¿Cuál podrá ser esa cuestión  tan delicadísima y urgente de estas semanas, con los titulares dominados  por los últimos escándalos de corrupción y por la urgencia que el  presidente del Gobierno parece sentir para promulgar una ley mordaza que  enmudezca a los periódicos y televisiones, que impida las  investigaciones de los jueces, que ayude a las mafias? Pues bien,  podemos preguntar todo eso, desde luego, pero no nos está permitido  saberlo. &#8220;¡Qué pregunta más impertinente!&#8221;. La misma respuesta que Licio  Gelli me dio hace siete años, cuando fui a entrevistarlo un 28 de  septiembre a Villa Wanda. ¿Sigue tratándose con Silvio Berlusconi, lo  ve? &#8220;¡Qué pregunta más impertinente!&#8221;. En aquella larga conversación me  dijo cosas que a la luz de los acontecimientos actuales -la privacidad,  el decreto ley sobre las interceptaciones- conservan todo su interés: su  &#8220;Plan de Renacimiento Democrático&#8221; sostenía que era</p>
<p>necesario  elaborar &#8220;una nueva legislación sobre la prensa con una orientación  protectora de la dignidad del ciudadano, siguiendo el modelo inglés&#8221;. La  privacidad, como se dice hoy. Dijo: &#8220;Contemplo el país, leo los  periódicos y pienso: veo que todo se va cumpliendo poco a poco, paso a  paso. El control de las televisiones, el control de la magistratura, la  división de los sindicatos. La verdad es que debería exigir derechos de  autor. La justicia, la televisión, el orden público. Lo escribí ya todo  hace 30 años, me corresponde el <em>copyright&#8221;.</em></p>
<p>Más citas del  &#8220;Plan de Renacimiento&#8221; de la logia masónica P-2: &#8220;En el caso de que las  circunstancias permitieran contar con el acceso al Gobierno de un  personaje político (o de un equipo) en sintonía con el espíritu del  club, es evidente que los plazos del procedimiento recibirían una fuerte  aceleración&#8221;. Las circunstancias lo permiten. El carné 1.816 es  presidente del Gobierno, en las salas contiguas a su despacho pululan  antiguos afiliados. Quienes compartieron aquel proyecto están en los más  altos cargos del Gobierno del país. Y no solo en esas supremas  posiciones. Están en los ganglios vitales de la burocracia, en las  secretarías enmoquetadas, en los ministerios, en las antesalas. Es un  club, como lo definía Gelli, cuyos miembros aparecen continuamente en  los documentos de las investigaciones sobre la corrupción, nombres a  veces anónimos para el gran público, pero sobradamente conocidos, por el  contrario, entre la gente que cuenta.</p>
<p>De manera que el poder  sigue siendo ocupado por los mismos, la historia no se entiende si no se  arranca de ahí. Por decirlo con palabras del Venerable Maestro: &#8220;Si las  raíces son buenas, la planta germinará&#8221;. Desde luego, ha germinado.</p>
<p>Añadamos  otros breves extractos del &#8220;Plan de Renacimiento Democrático&#8221;, pues es  posible que quienes tengan menos de 30 años no lo recuerden o no lo  hayan leído. A propósito de la prensa y de la televisión: &#8220;Comprar a dos  o tres periodistas por cada diario o medio de prensa, de forma tal que  ninguno esté al corriente de los demás. Esta iniciativa debe difundirse  como una mancha de aceite, o mejor, mediante una cadena de no más de  tres o cuatro elementos que conozcan bien el ambiente&#8221;. Gratificaciones  económicas adecuadas. &#8220;Disolver la RAI, la televisión estatal&#8221;, &#8220;abolir  el monopolio de la RAI&#8221;. Hasta aquí, ha germinado. Cuestión central:  &#8220;Controlar la pública opinión media en el meollo del país&#8221;. La prosa no  es especialmente feliz, pero su sentido no puede ser más preciso: la  pública opinión media, la masa de los ciudadanos. En el meollo del país:  un control minucioso. Domesticar a la opinión pública a través de las  televisiones. Proceder a continuación a &#8220;algunos retoques de la  Constitución&#8221;. Tampoco en cuestión de retoques vamos mal. Trabajar para  dividir a los sindicatos, desarticular a la judicatura: esta es la parte  más densa del plan. También la más meticulosamente perseguida. Sería  interesante detenerse en otros detalles: en la &#8220;legislación que  subordine el derecho de residencia a la demostración de que se posee un  puesto de trabajo y el rédito suficiente&#8221;, por ejemplo, posición de la  que es hoy paladín Bossi. Bossi, de quien Gelli decía: &#8220;Ha sabido  crearse su propia fortaleza con la Padania, ha aportado muchos  parlamentarios, excelente, sin duda. Pero tenía muchas deudas&#8230;&#8221;.</p>
<p>La  prensa, para terminar. &#8220;Nueva legislación sobre la prensa con una  orientación protectora de la dignidad del ciudadano, siguiendo el modelo  inglés (la privacidad, que decimos hoy). Obligación de publicar cada  año balances contables y retribuciones. Abolir todas las medidas  estatales de apoyo&#8221;. Crear una Agencia central que controle las noticias  locales. Adquirir algunos semanarios de batalla, semanarios populares.  Revistas, diríamos hoy. De esas que venden miles de ejemplares y se  encuentran en las salas de espera del dentista, del pediatra, de las  peluquerías: esas que llegan más lejos que los semanarios de periodismo  de investigación, por lo demás -con las nuevas leyes sobre la privacidad  o dignidad del ciudadano, como se prefiera decir- destinados a  desaparecer. De Berlusconi, aquel día de hace siete años, Gelli me dijo:  &#8220;Berlusconi es un hombre fuera de lo común. Recuerdo bien que ya  entonces, en la época de nuestros primeros encuentros, destacaba por una  característica: sabía llevar a cabo sus proyectos. Un hombre de acción.  De eso es de lo que estamos necesitados en Italia: no de palabras, sino  de acciones&#8221;.</p>
<p>Sobre la corrupción, los sobornos, las contratas  fraudulentas y el amiguismo: &#8220;En el fondo, Manos Limpias no deja de ser  un asunto de cuernos. ¿O es que cree usted que la corrupción ha  desaparecido? ¿No ve que está por todas partes, peor que antes, mucho  más extendida que antes?&#8221;.</p>
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		<title>Duality behind Berlusconi&#8217;s &#8216;gag&#8217; law</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 10:28:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Roberto Mancini</strong>, an Italian journalist living in the Aosta valley (THE GUARDIAN, 26/05/10):</p>
<p>This week, the editors and journalists of various Italian newspapers,  including those from Silvio Berlusconi&#8217;s own media, published a joint  statement sounding a warning over what will happen in Italy if the  notorious &#8220;gag&#8221; <a title="Guardian: Silvio Berlusconi faces barrage of criticism over  telephone bugging law" href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/may/21/silvio-berlusconi-telephone-bugging-law">law on wire-tapping</a> is passed by the senate.  At the time of writing, a commission is discussing the draft law, so we  cannot exclude any dramatic last-minute turn of events.</p>
<p>How did  this situation come about? For two reasons, a criminal one and a  political one.</p>
<p>The first concerns the ongoing &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30116/duality-behind-berlusconis-gag-law/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Roberto Mancini</strong>, an Italian journalist living in the Aosta valley (THE GUARDIAN, 26/05/10):</p>
<p>This week, the editors and journalists of various Italian newspapers,  including those from Silvio Berlusconi&#8217;s own media, published a joint  statement sounding a warning over what will happen in Italy if the  notorious &#8220;gag&#8221; <a title="Guardian: Silvio Berlusconi faces barrage of criticism over  telephone bugging law" href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/may/21/silvio-berlusconi-telephone-bugging-law">law on wire-tapping</a> is passed by the senate.  At the time of writing, a commission is discussing the draft law, so we  cannot exclude any dramatic last-minute turn of events.</p>
<p>How did  this situation come about? For two reasons, a criminal one and a  political one.</p>
<p>The first concerns the ongoing investigation into  the so-called &#8220;Bertolaso gang&#8221;, which led to the recent <a title="Guardian: Italy: Trouble papering over the cracks of yet another  sleaze scandal" href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/may/16/italy-sleaze-minister-resign">resignation of the industry minister, Claudio Scajola</a>.  The picture emerging from the investigations is so startling that it  has shaken Italian public opinion, usually so cynical and indifferent to  scandals.</p>
<p>The civil protection department, following an emergency  amendment, was put in charge of &#8220;important events&#8221;. These ranged from  the world swimming championships to the <a title="Guardian: The G8 in numbers" href="http://www.guardian.co.uk/news/datablog/2009/jul/08/g8-gordon-brown">G8 summit at L&#8217;Aquila</a> in 2009,  and the anniversary of a saint&#8217;s birthday. This amusing image of firemen  and earthquake experts organising swimming competitions and religious  pageants conceals a tainted notion: the legal concept of an &#8220;emergency&#8221;  implies being able to ignore all the rules and regulations regarding  tendering contracts for public works worth millions of euros. It is said  that these were farmed out to a gang of friends chosen at Guido  Bertolaso&#8217;s discretion and subject to no bookkeeping controls.  Wire-tapping revealed to the public how many contractors, friends of the  civil protection department, on the very night of the <a title="Guardian: Italy earthquake has caused 'incalculable' damage to  cultural heritage" href="http://www.guardian.co.uk/world/2009/apr/07/italy-earthquake-cultural-damage">earthquake at L&#8217;Aquila</a>, laughingly congratulated  each other on the great opportunity to get new contracts.</p>
<p>So a  law, which is a gag on wire-tapping and on newspapers, would help  conceal evidence that free competition has been replaced by a network of  ambiguous connections, in disdain of any law or regulation. This  appears to be accepted in Berlusconi&#8217;s system, where the expression  &#8220;free trade&#8221; is seemingly just a fancy label.</p>
<p>The second thing  making this law so necessary to the government is that it will be an  obstacle to any free, critical voice giving unwelcome information.</p>
<p>The  crisis in Greece has obliged Berlusconi&#8217;s government to launch  corrective measures to public finances to the tune of €24bn. To  Berlusconi, this is a tragedy. His image over the years has been based  on the repeat performance of an illusion, suffused in a door-to-door  salesman&#8217;s optimism: just smile and keep on buying. To have to admit to  the crisis and to talk of sacrifices, after having deluded Italians into  believing they were living in the fake country as seen on television,  could be a real drama.</p>
<p>We are now expecting a speech to be  delivered on all the television channels – a speech where the premier  will tell Italians a fairytale on how the sacrifices will be joyful and  equally distributed among all the population. The creation of yet  another deception will be so difficult this time that he will have to  put a muzzle on all sources of information.</p>
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		<title>La patria de los italianos</title>
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		<pubDate>Tue, 25 May 2010 18:27:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 25/05/10):</p>
<p>No resulta fácil elegir el acontecimiento que deba servir de emblema  para evocar la conciencia patriótica. Sobran ejemplos y errores. Así, la  debilidad del nacionalismo español y su arcaísmo se reflejan en la  elección del 12 de octubre, antes calificado de Fiesta de la Raza, en  lugar del patriótico Dos de Mayo. Por su parte, México ha preferido  olvidar que la independencia efectiva se alcanza con el ambiguo Plan de  Iguala en 1821 y retrotrae la celebración al levantamiento del cura  Hidalgo en 1810.</p>
<p>Las independencias y las unificaciones &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/30166/la-patria-de-los-italianos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 25/05/10):</p>
<p>No resulta fácil elegir el acontecimiento que deba servir de emblema  para evocar la conciencia patriótica. Sobran ejemplos y errores. Así, la  debilidad del nacionalismo español y su arcaísmo se reflejan en la  elección del 12 de octubre, antes calificado de Fiesta de la Raza, en  lugar del patriótico Dos de Mayo. Por su parte, México ha preferido  olvidar que la independencia efectiva se alcanza con el ambiguo Plan de  Iguala en 1821 y retrotrae la celebración al levantamiento del cura  Hidalgo en 1810.</p>
<p>Las independencias y las unificaciones nacionales decimonónicas son  con frecuencia resultado de procesos prolongados. Tal es el caso de  Italia. De ahí que la conmemoración ahora en curso de los 150 años de la  unidad se extienda desde el 5 de mayo, día de partida de la Expedición  de los Mil garibaldina en 1860, paso decisivo con la conquista de  Sicilia y Nápoles, y la proclamación del Reino de Italia en Florencia,  el 25 de abril de 1861. La conquista de la Roma pontificia llegaría más  tarde, el 20 de septiembre de 1870.</p>
<p>El triángulo formado por las  tres fechas informa ya tanto de los obstáculos que la unificación hubo  de salvar, como de la pluralidad de factores y posibilidades. A partir  del periodo de gestación política y cultural de la unidad, entre 1821 y  1861, el péndulo había oscilado entre los proyectos democráticos de  unificación por vía insurreccional, con la acción conspirativa de  Giuseppe Mazzini como protagonista, y la opción de orden que pretendía  al mismo tiempo acabar con la dominación austriaca y conjurar todo  peligro revolucionario, asignando la primacía al rey piamontés, una vez  disipado el espejismo de un Pío IX liberal. Gracias a la intervención de  Napoleón III, esta segunda posibilidad se impuso al ser derrotada  Austria en 1859 y ceder Lombardía a Piamonte. En lo sucesivo, el eje  Turín-Milán hará Italia.</p>
<p>El componente democrático y popular,  integrado por sectores profesionales y de clase media, logró el triunfo  decisivo para la causa de la independencia en el Sur, si bien el  encuentro entre Garibaldi y Víctor Manuel II selló su subordinación al  proyecto moderado. Imperó el aforismo de Tancredi en <em>El Gatopardo:</em> &#8220;Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie&#8221;. La  izquierda aceptó la monarquía, anticipando lo que sería el <em>transformismo</em> finisecular. Los republicanos quedaron marginados. Suele olvidarse que  la experiencia de tal frustración italiana resulta capital para que  Bakunin haga a partir de 1864 del anarquismo la fórmula política de la  democracia socialista, contra Mazzini, antes de enfrentarse a Marx.</p>
<p>Subordinación  de las capas populares a los viejos y nuevos propietarios en la Italia  agraria, con la emigración masiva más tarde como válvula de escape;  subordinación económica del Sur al Norte, apenas compensada por el  acceso de los políticos meridionales a la clase dirigente. Respuesta:  desarrollo de formas delictivas de enfrentamiento con el poder central,  del bandidaje <em>(brigantaggio)</em> a la mafia. Cobra así forma la  visión peyorativa de los meridionales, &#8220;biológicamente seres  inferiores&#8221;. Por fin, la victoria militar sobre el papado no acabó con  el problema histórico que ya señalaran Maquiavelo y Guicciardini: el  poder de la Iglesia a modo de un quiste maligno, primero oponiéndose a  la unidad, luego hasta hoy con la pretensión de ejercer su hegemonía  sobre el conjunto de los italianos.</p>
<p>A pesar de todo ello, en la  primera celebración de 1911, el &#8220;jubileo de la patria&#8221; del  cincuentenario, el balance de la modernización resultó muy favorable,  tanto en el plano de la industrialización como de la homogeneización  cultural. Seguían y siguen hablándose las lenguas que hacían de la  península un puzle de idiomas al llegar la unidad, pero como idioma  oficial y literario la imposición del toscano/italiano fue un éxito. Los  comentaristas coincidieron en que bajo un liberalismo integrador el  Risorgimento había triunfado. Sólo que como en la España coetánea, y por  razones bien distintas, a la sombra del mito nacionalista del  Risorgimento y frente a la aparición del conflicto de clases, entró en  escena el tópico de las &#8220;dos Italias&#8221;, con la aparente contradicción  entre la dinámica y expansiva de la burguesía del norte-centro y la  anquilosada casta liberal que en torno a Giolitti dirigía el sistema  político apoyándose en el clientelismo meridional.</p>
<p>Así, mientras  en España tenía lugar el repliegue post-98, en Italia surgía un  nacionalismo expansivo, de proyección imperialista, que arranca de la  ocupación de Libia y pasando por la intervención en la Gran Guerra  culmina en la criminal conquista de Etiopía en 1935-1936 (véase <em>Italiani,  brava gente!</em> de Angelo del Boca). Nacionalismo belicista,  antidemocracia, contrarrevolución y demanda de un &#8220;Estado nuevo&#8221; -temas  magistralmente estudiados por Emilio Gentile <em>(Il mito dello Stato  nuovo</em> y <em>La Grande Italia)</em>- confluyeron en la gestación del  fascismo, sobrevolando de paso las fracturas de la unidad. A partir del  mito de Garibaldi, cobraría forma la figura del líder carismático,  personificación de las aspiraciones del <em>pueblo</em> frente al  parlamentarismo, de la cual se beneficiarán Mussolini primero, y ahora  Berlusconi.</p>
<p>Por azar, fui testigo de la celebración del centenario  en 1961. Viajé a Italia ya en 1959, recorriendo el escenario de las  grandes batallas ganadas en Lombardía al ocupante austriaco, y más  tarde, de Génova a Roma, al haber obtenido en el año 61 un premio  estatal por un trabajo sobre la positiva visión del Risorgimento de  liberales y demócratas españoles. No era ya tiempo de heroísmos, sino de  destacar el respaldo providencial a la unidad, de acuerdo con los  intereses de la Democracia Cristiana en los días felices del &#8220;milagro  italiano&#8221;. El hito del centenario fue la novela <em>El Gatopardo</em> de  Lampedusa, seguida por el filme de Visconti (siendo suprimida la escena  donde eran mencionadas las revueltas campesinas). En cuanto a la nación  italiana, ni siquiera había que mencionarla; parecía consolidada para  siempre.</p>
<p>No cabe decir lo mismo al llegar el 150º aniversario, aun  cuando la encuesta de <em>La Repubblica</em> arroje una aprobación  mayoritaria de la unidad, por encima del 80%, salvo en los afiliados a  la Liga Norte. Con el nuevo despertar de las naciones en los años  noventa pudo pensarse que resurgiría el independentismo en el Tirol del  Sur. No fue así. Los problemas de Italia siguen estando vinculados a las  malformaciones apreciables tras el Risorgimento. El silencio de la  Mafia en los últimos años no significa que las tramas de criminalidad  hayan disminuido su presencia. Las deficiencias del régimen  parlamentario de la República, bloqueado por la bipolaridad DC-PCI y  finalmente dinamitado por la <em>tangentópolis,</em> no han sido  superadas, con el monopolio televisivo de Berlusconi, más su voluntad de  establecer un presidencialismo de claro sesgo autoritario. La  democracia parlamentaria lleva un siglo sin alcanzar estabilidad.</p>
<p>Y  sobre todo, ahí está frente a Italia la Padania de la Liga Norte. Se  trata de un nacionalismo que a diferencia de otros no refleja un proceso  histórico de afirmación identitaria, sino que emerge de la crisis del  Estado republicano en los noventa. Expresa de nuevo la vieja tensión,  con la convergencia entre el complejo de superioridad de la Italia del  Norte respecto de los meridionales (al que se sumará el rentable rechazo  de los inmigrantes) y la protesta contra las transferencias fiscales al  Estado italiano, a &#8220;Roma ladrona&#8221;. Estamos, pues, ante un movimiento  demagógico y xenófobo, pero pragmático en la búsqueda de privilegios  bajo el rótulo de &#8220;federalismo fiscal&#8221;. Todo intento de celebrar la  unidad de Italia les parece &#8220;retórico&#8221; y su presencia imprescindible en  el Gobierno hace augurar una celebración confusa y de bajo perfil.</p>
<p>Negación  de los valores humanistas del Risorgimento, la Liga puede llegar a  controlar en próximas elecciones todo el norte italiano, la imaginaria  Padania, que fuera el epicentro de la lucha por la unidad. La falta de  articulación de las piezas agregadas en 1861 sigue gravitando sobre  Italia. La xenofobia ensombrece al patriotismo.</p>
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		<title>Italia: el desánimo</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 22:53:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Italia]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 31/03/10):</p>
<p>Cuando a mediados de los ochenta impartí en la Universidad de Turín un  curso sobre los nacionalismos españoles, el interés de los estudiantes  fue mínimo, a diferencia del mostrado un año antes hacia la historia de  nuestro socialismo. Para un universitario italiano de la época, pasado  más de un siglo desde la unificación, lo que ocurría en España resultaba  incomprensible. Entretanto, a escasa distancia, en Lombardía, la región  que con Piamonte había hecho Italia, germinaba un extraño movimiento  político de signo identitario, con ornamentos arcaizantes, tales como  las gotas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29467/italia-el-desanimo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 31/03/10):</p>
<p>Cuando a mediados de los ochenta impartí en la Universidad de Turín un  curso sobre los nacionalismos españoles, el interés de los estudiantes  fue mínimo, a diferencia del mostrado un año antes hacia la historia de  nuestro socialismo. Para un universitario italiano de la época, pasado  más de un siglo desde la unificación, lo que ocurría en España resultaba  incomprensible. Entretanto, a escasa distancia, en Lombardía, la región  que con Piamonte había hecho Italia, germinaba un extraño movimiento  político de signo identitario, con ornamentos arcaizantes, tales como  las gotas de dialecto lombardo o la recuperación del Carroccio, el  carromato con los emblemas de la ciudad que acompañaba a sus milicias en  las luchas medievales contra el Imperio.</p>
<p>A su frente se encontraban un político desconocido, el ex comunista  Umberto Bossi, y detrás del telón el administrativista Gianfranco  Miglio, muy influido por las tesis de Carl Schmitt sobre la crisis del  Estado y la relación capital amigo-enemigo, que en el caso italiano  estaría encarnada por una centralización históricamente ineficaz a la  que debería sustituir un &#8220;federalismo&#8221; (de hecho confederalismo) de  grandes regiones, con Padania en el norte, dotadas del derecho de  secesión y con una orientación autoritaria en el vértice.</p>
<p>Hoy la  Liga Norte, sucesora de la Liga Lombarda que fundara Bossi, ha  prácticamente copado en las elecciones regionales el espacio político de  la llamada Padania, de Venecia a Turín, con un gran avance en  Lombardía, e incluso se permite una proyección hacia el sur, con un 10% y  un 7% respectivamente en dos regiones tradicionalmente <em>rojas,</em> Emilia-Romaña y Toscana. Un <em>tsunami,</em> al decir de Bossi. La Liga  Norte es así la gran vencedora en las elecciones. Una victoria de lo  peor de la extrema derecha italiana.</p>
<p>Obviamente, la expansión en  mancha de aceite de la Liga Norte no es debida a la atracción del <em>carroccio</em> medieval ni a que sus fundadores fuesen llamados el <em>senatur</em> y el  <em>profesur</em> respectivamente. Desde su origen, vino a responder a un  complejo agresivo de superioridad entre las capas populares de la  Italia rica respecto de los inmigrantes del sur, los <em>terroni,</em> hoy  transferido con el máximo rigor y el poder local en la mano a los  inmigrantes pobres de cualquier origen, musulmanes, negros y rumanos en  primer término. Xenofobia pura y durísima. Violencia si es necesaria. A  ello se unen, en tiempos de crisis, la ansiedad por conservar e  incrementar la posición de privilegio en el conjunto del país, logrando  el &#8220;federalismo fiscal&#8221; frente al sur y ese centro cuyo emblema es <em>Roma  ladrona.</em> Lo grave es que ese crecimiento tiene lugar a costa de la  conciencia democrática en sectores sociales y lugares donde la izquierda  resulta literalmente desmantelada.</p>
<p>Hay, pues, poco que celebrar  en el conjunto del centro-izquierda, empezando por el Partido  Democrático. Es cierto que la sangría de votos iniciada en las  elecciones generales de 2008 ha sido detenida, y que de las 13 regiones  donde se votó siete han resistido a la ofensiva de Berlusconi y su  aliado principal.</p>
<p>El centro <em>rojo</em> de Italia, los bastiones  que fueran del PCI, más Liguria, Apulia y Basilicata en la periferia,  siguen mostrando que la recuperación es posible, a pesar de la eficiente  paradoja pragmática a que Berlusconi somete a sus opositores: si  centráis vuestras críticas sobre mí, es que os guía únicamente el odio  (mensaje central suyo y de todo su partido); si os dedicáis a proyectos  políticos concretos, me dejáis el terreno libre para que desarrolle toda  la parafernalia de exaltación de mí mismo como salvador presente y  futuro de Italia, en calidad de presidente de una República  plebiscitaria.</p>
<p>La izquierda aceptó por mucho tiempo una visión  positivista y <em>light</em> del fascismo en cuanto modernización  autoritaria. Es significativo que ahora, demasiado tarde, se sucedan  libros y filmes que enfocan o ilustran los aspectos brutales de la  personalidad del Duce: <em>Vincere!</em> de Bellocchio, las notas de la  embelesada Petacci, la biografía de Liffran sobre la Sarfatti, la amante  más lúcida. Un anticipo en cuanto a conducta sexual de este Berlusconi  que en campaña se dirige a la candidata del Lazio diciendo que &#8220;no está  mal&#8221;, y afirmando su <em>ius primae noctis.</em> Machismo desenfrenado,  antidemocracia.</p>
<p>El problema para la izquierda es el inevitable  desánimo, reflejado en la abstención y en el hundimiento allí donde  carecía de posibilidades. ¿Qué hacer ante un Berlusconi que ejerce un  monopolio casi total de los medios, con seis presencias televisivas el  viernes, una de una hora, más una entrevista en RAI 1, mientras el  democrático Bersani habla a las puertas de la FIAT? ¿Cómo contrarrestar  la descalificación permanente desde la mediocracia? Ha servido de poco  la máxima versatilidad en la determinación de candidatos y alianzas, con  el apoyo a Emma Bonnino en Lazio y la elección previa de candidato en  Apulia. Mala suerte adicional: derrota mínima en las fundamentales Lazio  y Piamonte. Berlusconi puede así proclamar su nuevo triunfo personal,  aun cuando éste sea pírrico al coincidir con el verdadero triunfo, el de  Bossi, aspirante a la alcaldía de Milán y que apunta nada menos que a  la disgregación de Italia.</p>
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		<title>Italia tiene que pedir ayuda</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2010 19:58:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Roberto Saviano,</strong> escritor italiano y autor de <em>Gomorra.</em> © 2010 Roberto Saviano/Agenzia Santachiara. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 26/03/10):</p>
<p>La más grave desesperación que puede adueñarse de una sociedad es la  duda de que vivir honestamente resulta inútil. Y esa desesperación  envuelve a mi país desde hace mucho tiempo&#8221;. Así reflexionaba Corrado  Alvaro, escritor de San Luca, pequeño pueblo de Calabria, que junto a  Rosarno y Platì forma el triángulo de la <em>&#8216;ndrangheta,</em> al final de  su vida. Y no temo repetirlo hoy, en vísperas de las elecciones  regionales italianas: es necesario que mi país pida ayuda. Lo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29410/italia-tiene-que-pedir-ayuda/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Roberto Saviano,</strong> escritor italiano y autor de <em>Gomorra.</em> © 2010 Roberto Saviano/Agenzia Santachiara. Traducción de Carlos Gumpert (EL PAÍS, 26/03/10):</p>
<p>La más grave desesperación que puede adueñarse de una sociedad es la  duda de que vivir honestamente resulta inútil. Y esa desesperación  envuelve a mi país desde hace mucho tiempo&#8221;. Así reflexionaba Corrado  Alvaro, escritor de San Luca, pequeño pueblo de Calabria, que junto a  Rosarno y Platì forma el triángulo de la <em>&#8216;ndrangheta,</em> al final de  su vida. Y no temo repetirlo hoy, en vísperas de las elecciones  regionales italianas: es necesario que mi país pida ayuda. Lo digo sin  temor a que se me señale con el dedo. Y a quien le parezca una  exageración, le diré que vivimos en estado de asedio. En Calabria, de 50  consejeros regionales, 35 han sido investigados o condenados. Y todo  sucede con la más absoluta condescendencia. En el silencio. ¿Qué otro  país lo admitiría?</p>
<p>Lo que en otros Estados se considera un veneno, en Italia es pasto  cotidiano: desde ayuntamientos diminutos hasta administraciones  provinciales y regionales, por doquier se considera obvia la corrupción.  El sabor de la injusticia ya no nos disgusta, no nos asquea, no nos  revuelve el estómago ni el orgullo. ¿Cómo es posible? La propia duda de  que todo esfuerzo sea inútil, de que manifestar nuestro voto y por tanto  nuestra opinión sea vano, quita fuerzas a la gente honrada. Ahoga,  estrangula y entierra el derecho. El derecho que cimienta las reglas de  la vida civil, pero también el derecho que lo trasciende: el derecho a  la felicidad. La sensación de que &#8220;todo es inútil&#8221; nos arrebata la  esperanza en el futuro, y cada vez más hay más gente del Sur que  abandona su propia tierra para trasladarse al Norte o al extranjero.  Lejos de semejante vergüenza. Yo no quiero rendirme ante esa Italia que  fuerza a sus jóvenes a marcharse por vergüenza y falta de esperanza.</p>
<p>He  solicitado a la OSCE, a la ONU, a la Unión Europea que envíen  observadores a los territorios más difíciles, en esta última fase de la  campaña electoral. Solicito observadores, solicito miradas objetivas  capaces de supervisar y garantizar la regularidad de todas las fases del  voto. Solicito un control que aquí ya no conseguimos ejercer. Y la OSCE  se declara dispuesta a intervenir, pero hace falta el OK del Gobierno.  Jens Eschenbaecher, portavoz de la Oficina para las Instituciones  Democráticas y los Derechos Humanos, dice que este organismo  internacional con sede en Varsovia ha enviado observadores a muchos  países europeos. A Italia también. La última vez, en las elecciones de  2008. Dice que la praxis es intervenir sólo tras explícita solicitud del  Gobierno y, en general, no para escrutinios locales, que los Estados  nacionales deberían garantizar. Sin embargo, en Italia el riesgo estriba  precisamente en las elecciones regionales, donde la especificidad local  lleva las de ganar. Además, no sería excepcional para la OSCE  intervenir en Europa. Lo ha hecho recientemente en Alemania y en  Noruega, donde no puede decirse que la democracia corra riesgos. Hay  casos en que una mirada externa puede suponer mayor garantía que la de  quien por estar involucrado carece de libertad.</p>
<p>Podemos valorar  desde aquí, a simple vista, los chaqueteos, casos asombrosos en los que  para devolver la dignidad a la función pública un político tendría que  marcharse, por más que la ley le permita quedarse. Sin embargo, no  conseguimos ejercer un control que obligue a la política italiana a  mirarse realmente al espejo, porque el espejo que usamos sólo refleja  las capas más superficiales de la realidad. Nos indignamos ante  políticos imputados en procesos en curso que se reciclan para apoyar una  coalición diferente cada vez. Nos indignamos ante candidatos condenados  por asociación camorrista. Nos indignamos porque sobre el brazo derecho  del ministro de Economía pende una orden de detención, y conserva su  cargo pese a ello. Nos indignamos cuando hay senadores elegidos en las  circunscripciones extranjeras con los votos de la <em>&#8216;ndrangheta,</em> como Nicola de Girolamo, sospechoso además de otros delitos. Nos  indignamos, por último, porque a la criminalidad organizada se le  consiente gestionar locales de lujo en el corazón de Roma, como el Café  de París en via Vittorio Veneto.</p>
<p>Escuchamos estupefactos a la  comisión parlamentaria antimafia declarar, en referencia a las últimas  elecciones, que hay políticos sospechosos en las listas del  centro-izquierda y del centro-derecha. Y hasta hoy, las personas  afectadas no han respondido. Transformarse, reciclarse, mantener sus  cargos: la antigua praxis de la política italiana no es simplemente una  aberración. Es ya una costumbre, una especie de vicio, con la que, a su  pesar, todo elector debe contar, esperando equivocarse. Esperando que  esta vez no suceda. Es una traición que se perdona casi encogiéndose de  hombros, como la de un marido ligero de cascos que acaba en la cama de  otra mujer.</p>
<p>¿Es posible trocar nuestras esperanzas y sueños por la  ligereza y el cinismo de otros? En Italia, se parte del presupuesto de  que la política carece de recorrido, de ideas o proyectos. Y, sin  embargo, la gente sigue esperando algo distinto, exigiendo algo  distinto. ¿Dónde ha ido a parar el orgullo de la política? ¿La  responsabilidad de hablar en nombre de un electorado? ¿La conciencia de  que las palabras y las promesas son responsabilidades que se asumen? ¿Y  la conciencia de que un partido, sin una línea precisa, no es nada? Pues  en eso se ha convertido, en la mayoría de los casos, la política  italiana: en nada, en coloridos alfileres para las solapas de la  chaqueta. Sin credibilidad. Contenedores vacíos que se llenan con  palabras y, a veces, ni con eso siquiera. A veces, son incapaces de  utilizarlas.</p>
<p>Cuando la política se convierte en eso, las mafias  han triunfado. Porque nadie, excepto ellas, son capaces de proporcionar  certezas: de un trabajo, de un sueldo, de una colocación. Certezas que  se pagan, obviamente, con la obediencia a los clanes. Es terrible, pero  hay que tratar con quien facilita respuestas. Con quien paga el salario,  el abogado. No son tiempos para moralismos, poco importa si hay que  mancharse las manos. Sólo cuando la política deje de parecerse al poder  mafioso -menos cruel, claro, pero también menos fuerte y sólido-, sólo  cuando deje de ser identificada con favores, intercambios, compra de  votos, trueques de moral, será posible una alternativa auténtica y  triunfadora. Incluso en los pueblos dominados por las mafias son  posibles las alternativas. Lo son ya los comerciantes que no se  doblegan, lo son ya quienes resisten, cada día.</p>
<p>Por lo demás, es  fundamental entender que las mafias son un problema internacional que  hay que combatir internacionalmente. Italia no puede triunfar sola. Las  organizaciones criminales están modificando las estructuras políticas de  países de medio mundo. En Estados Unidos se incluyen los carteles  criminales italianos entre las primeras causas de contaminación del  libre mercado mundial. Si México se ha convertido en una  narco-democracia, la nuestra puede llegar a ser, si no lo es ya, una  democracia con capital camorrista y de la <em>&#8216;ndrangheta.</em> En Italia,  en cambio, seguimos creyendo que la crisis es exclusivamente un  problema relacionado con el trabajo, con una disminución de la oferta y  la demanda. No hemos comprendido aún que salir de la crisis significa  buscar alternativas a la economía criminal. Y no basta con la  militarización del territorio, con la confiscación de bienes. Hay que  atajar la corrupción, las colusiones, los acuerdos bajo cuerda. Hay que  poner freno al chantajismo de la política, y como si fuera un cáncer,  buscar por doquier sus proliferaciones.</p>
<p>Si no conseguimos  garantizar la regularidad de las elecciones, creo lícito pedir ayuda a  la ONU, a la Unión Europea y a la OSCE, para que sigan esta campaña  electoral, que ha tenido lugar con absoluto desprecio de toda regla,  desde la presentación de las listas a la forma de adquirir votos.  Aceptar esta solicitud sería una señal fortísima. No un grito de miedo,  de terror o de alarma, sino un arrebato de orgullo, una clara toma de  posición en favor de la legalidad, para asegurar que la opinión de los  ciudadanos será escuchada. Que votar no es inútil, que el voto no se  regala por 50 euros, un curso de formación o unas facturas pagadas. Que  la política no es sólo un intercambio de favores, un astuto atajo para  obtener algo que sin pagar al poder sería imposible conseguir. Que  permanecer en Italia, vivir y participar es necesario. Que la felicidad  no es un sueño de niños, sino un horizonte de derecho.</p>
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