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	<title>Tribuna Libre &#187; Medios audiovisuales</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
	<lastBuildDate>Thu, 09 Feb 2012 21:17:57 +0000</lastBuildDate>
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		<title>El modelo público de RTVE, en peligro</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 21:02:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Sacaluga</strong>, vocal del Consejo de Administración de la CRTVE (EL PAÍS, 21/01/12):</p>
<p>El debate sobre la radio y televisión públicas se ha puesto sobre la mesa entre crisis económica y cambio político. El actual modelo ha permitido a RTVE ser líder en audiencia, calidad y credibilidad y, a la vez, sobrevivir a la crisis, mientras el sector reduce audiencias y se hunde el mercado publicitario. Pero este modelo no está consolidado. Debe superar el recrudecimiento de la crisis, la reválida de la alternancia política, completar lo pendiente y corregir deficiencias.</p>
<p>El modelo contempla un servicio público &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39824/el-modelo-publico-de-rtve-en-peligro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Miguel Ángel Sacaluga</strong>, vocal del Consejo de Administración de la CRTVE (EL PAÍS, 21/01/12):</p>
<p>El debate sobre la radio y televisión públicas se ha puesto sobre la mesa entre crisis económica y cambio político. El actual modelo ha permitido a RTVE ser líder en audiencia, calidad y credibilidad y, a la vez, sobrevivir a la crisis, mientras el sector reduce audiencias y se hunde el mercado publicitario. Pero este modelo no está consolidado. Debe superar el recrudecimiento de la crisis, la reválida de la alternancia política, completar lo pendiente y corregir deficiencias.</p>
<p>El modelo contempla un servicio público esencial, sostenible e independiente política y económicamente. RTVE se ha desgubernamentalizado. Presidente y Consejo de Administración se eligen por mayoría cualificada del Parlamento. Los consejeros deben ser independientes en el ejercicio de sus funciones y &#8220;garantizar la información objetiva, veraz y plural que se deberá ajustar plenamente al criterio de independencia profesional y al pluralismo político, social e ideológico&#8221;. La discrecionalidad de los directivos para fijar criterios informativos, designar cargos, decidir horarios e incentivos justifica este control democrático que junto a la Comisión parlamentaria y Consejos de Redacción garantizan la independencia profesional del medio y sus profesionales. La independencia política es condición necesaria pero no suficiente. Es preciso garantizar los recursos económicos y la independencia a la hora de gastar y de ingresar.</p>
<p>El actual modelo de financiación sin publicidad garantiza la suficiencia de los ingresos presupuestados procedentes de los operadores de televisión y telecomunicaciones. Cierto que hay recursos pendientes y que la Comisión y las <em>telecos</em> han recurrido su aportación ante la justicia europea, pero estoy convencido de que la sólida fundamentación jurídica española saldrá adelante. Otra cosa es la compensación directa del Estado vía Presupuestos Generales. El anuncio del Gobierno de reducirla en 200 millones (un 36,5%) asfixiaría la prestación del servicio público, máxime cuando RTVE ha sufrido ya un profundo ajuste económico y laboral.</p>
<p>Solo en el último año la compensación directa del Estado se ha reducido en un 6%. En términos de evolución del IPC, desde el 2007 se ha recortado el gasto un 13%. La imposibilidad de repercutir el IVA al renunciar a la publicidad limita en 120 millones el disponible. Sin olvidar un ERE que ha recortado un 42% la plantilla y la imposición legal de techo y equilibrio presupuestario y la prohibición de endeudamiento. Con todo, 2011 cerrará en equilibrio e incluso habría que devolver dinero al Tesoro.</p>
<p>Un recorte adicional como el planteado tendría consecuencias estructurales para RTVE; comportaría un cambio de modelo. No podría prestar el servicio público tal y como está hoy definido en la Ley y el Mandato Marco. La Corporación debe ser solidaria y asumir su parte de reducción del gasto, pero sin desnaturalizar un servicio público esencial. Veamos primero cuál es el margen real -poco, pero hay- y luego pongamos los números y hagámoslo en un Contrato Programa a tres años, como establece la ley.</p>
<p>Se puede ahorrar mejorando la gestión del gasto, administrando el consumo de contenidos y contratando con mayor rigor e independencia. Es decir, contratar solo lo necesario a precio de mercado, con austeridad y sin privilegios ni cuotas entre productoras. Eso busca el artículo 9.h. de la Ley 8/2009, aunque una clarificación evitaría dudas de interpretación. Asimismo, reduciría costes la colaboración y sinergias con otras televisiones públicas y EFE, compartiendo instalaciones, producciones, servicios, satélites, circuitos y compra de derechos.</p>
<p>Exploremos estas posibilidades y busquemos incrementar los ingresos de otras fuentes legales de financiación -ir más allá en la tasa radioeléctrica tras el reparto del dividendo digital o en el patrocinio cultural o deportivo- antes de plantear la vuelta de la publicidad. Sería complejo e inútil y precisaría modificación legal y un nuevo pronunciamiento de Bruselas sobre compatibilidad de las ayudas estatales. Las operadoras privadas cuestionarían o querrían reducir sus aportaciones. Lo que se ingresara por un lado se perdería por otro. Y ello en un mercado publicitario que en cinco años ha caído un 40%. Además, si la rebaja es presupuestaria, los nuevos ingresos publicitarios deberían devolverse al Estado al superar el techo admitido.</p>
<p>Esta situación no puede gestionarse con la provisionalidad que vive RTVE tras la dimisión de su presidente ejecutivo. Existe una laguna legal. Por seguridad jurídica, elegir presidente y llenar este vacío legal es urgente. Como lo es crear un CEMA que supervise el cumplimiento del servicio público por RTVE.</p>
<p>Personalmente he defendido, defiendo y defenderé el actual modelo de RTVE de servicio público de calidad, independiente, mayoritario, gratuito y sin publicidad que algunos hemos contribuido a construir. No estoy entre los que nunca han creído en él o quieren ahora bajarse en marcha al albur de acontecimientos económicos o políticos. Pretendo que se perfeccione, complete y cumpla en su integridad y no a conveniencia de intereses políticos, económicos o empresariales.</p>
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		<title>El origen de las primaveras árabes en Qatar</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Oct 2011 20:42:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jaled Hroub</strong>, director del Programa de Medios de Comunicación en el Centro de Investigaciones sobre el Golfo de la Universidad de Cambridge. Traducido del inglés por Carlos Manzano (Project Syndicate/Europe’s World, 18/10/11):</p>
<p>Estos días corre por Oriente Medio el siguiente chiste: tres de los ex presidentes de Egipto, Gamal Abdel Naser, Anwar El Sadat y Hosni Mubarak, se encuentran en el infierno y se preguntan mutuamente cómo cayeron. Naser responde: “veneno”; Sadat dice: “asesinato”; y Mubarak responde: “<em>Al Jazeera”.</em></p>
<p>Durante los quince años que lleva emitiendo desde Qatar, <em>Al Jazeera</em> ha sido algo más que una estación &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37567/el-origen-de-las-primaveras-arabes-en-qatar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jaled Hroub</strong>, director del Programa de Medios de Comunicación en el Centro de Investigaciones sobre el Golfo de la Universidad de Cambridge. Traducido del inglés por Carlos Manzano (Project Syndicate/Europe’s World, 18/10/11):</p>
<p>Estos días corre por Oriente Medio el siguiente chiste: tres de los ex presidentes de Egipto, Gamal Abdel Naser, Anwar El Sadat y Hosni Mubarak, se encuentran en el infierno y se preguntan mutuamente cómo cayeron. Naser responde: “veneno”; Sadat dice: “asesinato”; y Mubarak responde: “<em>Al Jazeera”.</em></p>
<p>Durante los quince años que lleva emitiendo desde Qatar, <em>Al Jazeera</em> ha sido algo más que una estación de televisión tradicional. Con su resuelta participación en la política árabe, ha creado una nueva sede para la libertad política, que ha culminado en su apoyo sin reservas a las revoluciones árabes.</p>
<p><em>Al Jazeera</em> ha ampliado los límites de la información al transmitir noticias en directo sobre los acontecimientos más importantes del mundo árabe y de otras partes. Es una plataforma para los grupos políticos y religiosos de oposición en los países árabes. Acoge a portavoces israelíes y adopta las técnicas de emisión más ultramodernas. En una palabra, ha llegado a ser una marca mundial y un modelo para otros medios de comunicación árabes.</p>
<p>El éxito crea confianza, pero también atrae envidias. A <em>Al Jazeera</em> no le faltan enemigos, desde los fundamentalistas islámicos más radicales hasta los israelíes y americanos encargados de recoger informaciones de inteligencia, y entre esos dos extremos hay un debate encarnizado sobre si <em>Al Jazeera</em> es amiga o enemiga.</p>
<p>Los progresistas que la han acogido con agrado como un faro de libertad y progreso en el mundo árabe se enfrentan con quienes la acusan de islamismo y radicalización religiosa. Los islamistas que la elogian por considerarla una plataforma de sus propias opiniones han de tener en cuenta que también ofrece a israelíes la oportunidad de expresar las suyas. Los de los periodistas de <em>Al Jazeera</em> son nombres muy conocidos; también sufren más acoso, encarcelamientos y víctimas mortales que sus colegas de otras importantes organizaciones informativas.</p>
<p><em>Al Jazeera</em> no es un instrumento de la CIA, Israel o Al Qaeda. Más bien es el sutil órgano de difusión del Estado de Qatar y de su ambicioso emir, Hamad Al Thani. Dicho de forma sencilla, la historia de éxito de <em>Al Jazeera</em> no habría sido posible sin el respaldo de Qatar. Para Al Thani, <em>Al Jazeera</em> forma parte integral de la “creación de la marca” Qatar y de las aspiraciones de este país en materia de política exterior.</p>
<p>La motivación de dichas aspiraciones no está clara, pero vale la pena examinar varias posibilidades. Después de deponer a su padre en un golpe de palacio en 1995, Al Thani tuvo que afrontar de repente la hostilidad de Arabia Saudí y Egipto, cuyas minorías dirigentes despreciaban al joven y ambicioso gobernante y preferían a su padre, más tímido. Muchos sospecharon que los egipcios y los saudíes organizaron el golpe militar que puso el punto de mira en Al Thani el año siguiente. Como respuesta, guiada por la firme mano del emir, <em>Al Jazeera</em> atacó a los dos gobiernos durante muchos años, hasta casi poner fin a las relaciones diplomáticas de Qatar con ellos.</p>
<p>Tras recibir <em>carte blanche</em> de los dirigentes políticos de Qatar para apoyar las revoluciones árabes, <em>Al Jazeera</em> se lanzó a informar exhaustivamente y en directo sobre los acontecimientos de Túnez y después de Egipto, mediante redes de medios de comunicación social hasta los que no podían llegar los agentes de seguridad locales. En sus informaciones aparecían las masas árabes declarando sus exigencias ante el mundo. Los revolucionarios, excluidos de los medios de comunicación locales y la mayoría de las veces en fuga, utilizaron <em>Al Jazeera</em> para llegar hasta sus pueblos y movilizarlos. La emisora suprimió sus programas habituales y se transformó una difusora permanente de noticias y entrevistas en directo, pasando de una revolución a otra.</p>
<p>De modo que, aunque la “primavera árabe” ha sido un levantamiento popular auténtico contra decenios de corrupción y opresión  por parte de unos regímenes autoritarios, su rápida extensión, que cogió a casi todo el mundo por sorpresa, se debió en parte a la influencia de <em>Al Jazeera</em>, que se convirtió en la voz de los silenciados en todo Oriente Medio. En cuanto al propio Qatar, Al Thani prestó diversas formas de apoyo a todas las revoluciones árabes, excepto en Bahréin, donde los saudíes y –con más firmeza– los americanos trazaron unos límites infranqueables.</p>
<p>La audacia política de Al Thani se debe en parte a los enormes recursos de gas de Qatar, que le han permitido aplicar políticas muy dinámicas en todos los sectores, en particular el de los asuntos exteriores. Gracias a la protección para Qatar y para sí mismo con que cuenta por albergar la mayor base militar americana fuera de los Estados Unidos, su estrategia ha consistido en arrebatar el control a terceros regionales, como, por ejemplo, los saudíes, que, de lo contrario, podrían dominar a los pequeños Estados del golfo. Al mismo tiempo, Qatar ha creado fuertes vínculos tanto con Israel como con muchos movimientos islamistas, incluidos Hamás y Hezbolá.</p>
<p>Ha sido una política exterior enérgica y arriesgada, pero Al Thani está claramente convencido de que puede llenar un vacío de dirección regional. Su apoyo, vía <em>Al Jazeera</em>, a las revoluciones de la primavera árabe –y a las nuevas generaciones de dirigentes que éstas han engendrado– no ha hecho sino fortalecer la posición de Qatar.</p>
<p>Los regímenes derrocados sostuvieron constantemente que <em>Al Jazeera</em> no era neutral y tenían razón.</p>
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		<title>Lies and Videotape</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Apr 2011 08:34:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Christopher Walker</strong>, the director of studies at Freedom House and <strong>Robert W. Orttung</strong>, an assistant director of the Institute for European, Russian and Eurasian Studies at George Washington University (THE NEW YORK TIMES, 23/04/11):</p>
<p>Facebook, Twitter and other social media have revolutionized the global  press landscape, helping to dislodge dictators in Tunisia and Egypt and  foment protests in Bahrain and Syria.</p>
<p>But another revolution is taking shape simultaneously in old media  institutions — one that could break the stranglehold that the state news  media hold over unfree societies.</p>
<p>Dictators make controlling the news media a priority for &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34757/lies-and-videotape/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Christopher Walker</strong>, the director of studies at Freedom House and <strong>Robert W. Orttung</strong>, an assistant director of the Institute for European, Russian and Eurasian Studies at George Washington University (THE NEW YORK TIMES, 23/04/11):</p>
<p>Facebook, Twitter and other social media have revolutionized the global  press landscape, helping to dislodge dictators in Tunisia and Egypt and  foment protests in Bahrain and Syria.</p>
<p>But another revolution is taking shape simultaneously in old media  institutions — one that could break the stranglehold that the state news  media hold over unfree societies.</p>
<p>Dictators make controlling the news media a priority for a reason. For  most authoritarian states, state news media, especially television, have  helped leaders stay in power by creating a parallel reality for their  populations and depriving dissenters of a wider audience. Tunisia’s news  media environment was routinely ranked among the world’s most stifling  in Freedom House’s annual assessment of press freedom before this year’s  revolution. In Egypt, state television stood steadfastly behind  President Hosni Mubarak, deceptively playing old video of an empty  Tahrir Square rather than broadcasting images of the millions protesting  there.</p>
<p>Autocratic governments spare no effort to ensure that their state news  media provide their audiences a steady diet of regime-friendly news and  information. In Mr. Mubarak’s Egypt, some 46,000 people worked at the  government’s news media complex, and the government-controlled Egyptian  Radio and Television Union still owns all non-satellite television  broadcasters. While growing numbers of viewers have turned to Al Jazeera  and other private channels, significant segments of Egypt’s population  continue to rely on the state news media. A 2007 study found that 72  percent of Egyptians turned to state television as their main source of  political news.</p>
<p>In addition, the state still owns 99 percent of newspaper publishers and  newsstands. In recent years, independent newspapers have made  significant strides, but their numbers are still dwarfed by official  news outlets: the government-run daily Al Ahram claims a circulation of  roughly one million while the country’s entire independent press prints  fewer than 200,000 copies a day.</p>
<p>State news media remain dominant today, although reformers are working  hard to change that. In response to protesters’ demands, Egypt’s interim  military government<a title="Times article" href="http://www.nytimes.com/2011/02/22/world/africa/22egypt.html"> eliminated the position</a> of minister of information in February and earlier this month fired  three top officials from state television and radio.</p>
<p>Meanwhile, the upheaval in Libya has laid bare the depredations of state  media. Still in Col. Muammar el-Qaddafi’s grip, Libyan state television  continues to feed its audience a warped mix of conspiracy and sham. For  instance, it has shamelessly vilified Eman al-Obeidy, the Libyan who  said she was raped by Colonel Qaddafi’s security forces and <a title="Times article about Libyan rape case" href="http://www.nytimes.com/2011/03/28/world/africa/28tripoli.html">desperately sought to tell her story to foreign reporters</a>, alleging that she is a prostitute and clinically insane.</p>
<p>In Syria, state television operates as if growing protests and a  government crackdown are not taking place; viewers are instead fed  images of pro-government demonstrations and told of conspiracies against  the regime. But cracks have begun to emerge. Last week, the prominent  state television journalist Maher Deeb <a title="Article mentioning Maher Deebs resignation" href="http://articles.latimes.com/2011/apr/16/world/la-fg-syria-protests-20110416/3"> quit in protest</a>,  writing on his Facebook page, “I am no longer able to bear the failed  approach of the official Syrian press &#8230; as well as its failure to  cover the practices of some security branches and popular committees  that torture, arrest and attack protesters.”</p>
<p>Revolutions occur when enough people decide to ignore state media  warnings, take to the streets and join other protesters, as they did in  Tahrir Square. But Egypt was an encouraging exception. Where their roots  are deep, state news media create an almost insurmountable obstacle for  civil society and political opposition groups by barring them from  communicating with mass audiences. Although social media have been a  critical tool for creating political openings, opposition groups need  national outlets if durable institutional reforms are to take place in  societies that have endured extraordinary manipulation and repression.</p>
<p>The gains achieved by Egyptian and Tunisian protesters in reshaping  their state-controlled news media in the weeks since their revolutions  should not be taken for granted. Transforming politically dominated  television and radio networks into more transparent and democratic  institutions is a long and difficult process, and the vast majority of  citizens in authoritarian states across the world — from Libya and Syria  to Russia and China — continue to consume a twisted version of reality  through the looking glass of state television.</p>
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		<title>Al-Jazira à l&#8217;épreuve du Qatar</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/34545/al-jazira-a-lepreuve-du-qatar/</link>
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		<pubDate>Mon, 11 Apr 2011 13:44:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Claire Gabrielle Talon</strong>, politologue (LE MONDE, 11/04/11):</p>
<p>La révolution  Al-Jazira s&#8217;est concrétisée en deux mois, qui a vu entre janvier et  février un régime oligarchique et pétrolier dont la scène médiatique  locale est encore loin d&#8217;être indépendante (le Qatar), donner à des  révoltes démocratiques au Maghreb et au Moyen-Orient une ampleur  susceptible de les faire se répéter.</p>
<p>Alors que la BBC Arabic choisit d&#8217;afficher une neutralité scrupuleuse  vis-à-vis des événements, et qu&#8217;Al-Arabiya relayait les craintes  saoudiennes de voir tomber le régime d&#8217;Hosni Moubarak (insistant sur les  retombées économiques de la mobilisation égyptienne et sur les dégâts  causés par &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34545/al-jazira-a-lepreuve-du-qatar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Claire Gabrielle Talon</strong>, politologue (LE MONDE, 11/04/11):</p>
<p>La révolution  Al-Jazira s&#8217;est concrétisée en deux mois, qui a vu entre janvier et  février un régime oligarchique et pétrolier dont la scène médiatique  locale est encore loin d&#8217;être indépendante (le Qatar), donner à des  révoltes démocratiques au Maghreb et au Moyen-Orient une ampleur  susceptible de les faire se répéter.</p>
<p>Alors que la BBC Arabic choisit d&#8217;afficher une neutralité scrupuleuse  vis-à-vis des événements, et qu&#8217;Al-Arabiya relayait les craintes  saoudiennes de voir tomber le régime d&#8217;Hosni Moubarak (insistant sur les  retombées économiques de la mobilisation égyptienne et sur les dégâts  causés par ses représentants au Musée du Caire), Al-Jazira a pris, elle,  le parti explicite de participer aux révoltes tunisienne, égyptienne et  libyenne. Sa campagne promotionnelle en faveur de révolutions  démocratiques s&#8217;est appuyée sur une série de spots quasi publicitaires,  compilations poignantes de scènes de violence, d&#8217;élans populaires et de  drapeaux agités en un lyrisme tapageur, répétant à l&#8217;envi l&#8217;ardeur  retrouvée d&#8217;une révolte arabe en marche qui renoue avec les aspirations  panarabistes des années 1950.</p>
<p>Divisé en triptyque, l&#8217;écran juxtaposa plusieurs fois par jour les  manifestations qui agitent Tunis, Le Caire, Benghazi ou Tripoli,  glorifiant un effet domino. Le prédicateur de la chaîne, Youssouf  Al-Qardawi, vilipenda en direct les chefs d&#8217;Etat assaillis par leurs  peuples, interpellant Moubarak d&#8217;un <em>&#8220;dégage !&#8221; </em>vengeur et  traitant volontiers Kadhafi de criminel. L&#8217;Egypte en particulier,  symbole du nationalisme arabe spolié par les autocrates et les  ingérences extérieures, pièce maîtresse du dispositif  américano-israélien au Proche-Orient, et pays d&#8217;origine d&#8217;un grand  nombre de journalistes de la chaîne, fut une source d&#8217;enthousiasme  patriotique irrépressible, qui livra aux antiennes nationalistes d&#8217;Oum  Kalthoum et d&#8217;Abdel Halim les bandes-sons enflammées d&#8217;Al-Jazira.</p>
<p>On entend déjà çà et là poindre des critiques vis-à-vis de ce doigt  d&#8217;honneur fait au sacro-saint devoir de neutralité journalistique. Mais  il faut bien voir qu&#8217;Al-Jazira y a gagné une légitimité populaire  d&#8217;autant plus grande que la chaîne est, ce faisant, en parfaite  cohérence avec les options éditoriales qu&#8217;elle défend depuis 1996. Car,  si elle a servi à l&#8217;occasion de moyen de pression à la diplomatie  qatarie à l&#8217;encontre des chefs d&#8217;Etat de la région, ses journalistes  sont depuis de nombreuses années en conflit ouvert avec ces régimes  autoritaires qui firent à plusieurs reprises fermer ses bureaux et  arrêter ses reporters.</p>
<p>Ce choix d&#8217;un journalisme engagé a surtout permis à la chaîne de  jouer un rôle essentiel dans la diffusion de la révolte et de s&#8217;imposer  comme un acteur démocratique à part entière dans la région. En  l&#8217;occurrence, le choix d&#8217;une couverture continue des événements permit à  Al-Jazira d&#8217;informer en direct les manifestants massés sur la place  Tahrir des violences qui se déroulaient sur ses bords, quitte à  alimenter des mouvements de panique. Au Caire et jusque dans les rues de  Benghazi, des écrans improvisés sur des toiles et des pans de mur  permirent aux émeutiers de suivre sur la chaîne, transformée en tribune  pour les opposants, l&#8217;évolution réelle des événements. Ce faisant,  Al-Jazira questionnait pour le monde entier le rôle du journaliste  d&#8217;information : est-il un observateur impassible ou un acteur engagé des  processus de libération démocratiques ?</p>
<p>Al-Jazira apparaît à cet égard comme un objet médiatique doublement  original : îlot de liberté d&#8217;expression financé par un régime encore peu  démocratique, la plus populaire des chaînes arabes s&#8217;est aussi imposée  comme l&#8217;une des premières sources d&#8217;information internationales tout en  défendant une pratique ouvertement engagée du journalisme d&#8217;information.  Car force est de constater que son positionnement explicite n&#8217;empêcha  pas la chaîne de s&#8217;imposer comme l&#8217;une des premières sources  d&#8217;information internationales, souvent même avant l&#8217;Agence France-Presse  (AFP).</p>
<p>C&#8217;est que le point de vue arabe défendu par Al-Jazira ne consiste pas  à ne donner la parole qu&#8217;à des Arabes ni à présenter les informations  d&#8217;une façon déséquilibrée. En l&#8217;occurrence, les études chiffrées  comparatives prouvent qu&#8217;elle est la chaîne qui respecte le plus  l&#8217;équilibre des sources. En fait, ce point de vue repose sur quelques  lignes éditoriales essentielles : le choix inconditionnel de ne pas  censurer les images de violence, celui de donner la parole aux  islamistes, la défense d&#8217;une conception combattante et engagée du  travail journalistique, et la promotion d&#8217;une critique des normes et des  pratiques journalistiques occidentales. Cette critique a surtout  consisté à dénoncer la couverture de l&#8217;actualité proche-orientale par  les médias occidentaux, accusés de jouer dans le monde arabe le rôle de  médias contre-révolutionnaires, dissimulant la violence des politiques  américaine et israélienne dans la région, manipulant la réalité du  conflit israélo-palestinien, et faisant preuve de complaisance à l&#8217;égard  des régimes arabes autoritaires en masquant la violence de la  répression qui s&#8217;abattait sur les islamistes politiques.</p>
<p>Ce discours trouva un appui opportun dans la somme de scandales qui  entachèrent la réputation des grands médias américains dès le début de  la guerre contre la terreur et dans la violence exercée par le Pentagone  à l&#8217;égard des journalistes arabes au cours des guerres afghane et  irakienne.</p>
<p>Mais le fonctionnement de la chaîne témoigne aussi d&#8217;un modèle  médiatique original, où clientélisme et pluralisme se renforcent  mutuellement. Officiellement alimentée par des fonds publics, Al-Jazira  est en fait financièrement dépendante de la famille régnante du Qatar,  ce qui a notoirement influencé sa couverture de certains terrains  politiques : reflet des évolutions de la diplomatie locale, elle s&#8217;est  montrée moins critique vis-à-vis de la Syrie, de l&#8217;Arabie saoudite  depuis 2009, et de l&#8217;Iran. Mais si la chaîne est intimement liée au  régime en place à Doha, la cristallisation des conflits au sein de la  famille royale a paradoxalement assuré à la rédaction un pluralisme et  une liberté éditoriale inédits, en permettant aux journalistes de  mobiliser des réseaux de clientèle en concurrence au plus haut niveau de  l&#8217;administration, dans un contexte où il n&#8217;existait pas au Qatar  d&#8217;opposition politique organisée au régime.</p>
<p>A cet égard, les choix originaux qui présidèrent à la création  d&#8217;Al-Jazira ne reflètent pas tant la libéralisation relative du champ  médiatique national, que la réalité de plus en plus concurrentielle du  pouvoir dans le régime du cheikh Hamad Ben Khalifa Al-Thani. Ainsi,  contrairement à une opinion largement répandue, les journalistes  d&#8217;Al-Jazira ont pu discuter à l&#8217;écran les options politiques et  diplomatiques du Qatar, y compris l&#8217;ambiguïté du rôle que l&#8217;on a pu  vouloir faire jouer à la chaîne au plus haut sommet de l&#8217;Etat, dans la  mesure où celles-ci faisaient débat au sein même de la famille régnante.  La consultation de ses archives, disponibles en ligne, est sans appel,  qui témoigne des libertés prises par les journalistes, notamment à  l&#8217;égard du chef de la diplomatie qatarie et actuel premier ministre : le  cheikh Hamad Ben Jassem.</p>
<p>Jusqu&#8217;à présent, ce miracle est bien réel, produit mêlé du rêve  numérique et du capitalisme de rente. Il a permis au petit émirat de  Qatar d&#8217;acquérir une importance inversement proportionnelle à la  faiblesse de ses institutions démocratiques. Sans que le régime qatari  soit pour autant menacé par le discours démocratique offensif promu par  &#8220;l&#8217;île&#8221; installée sur son sol, dont la rédaction demeure depuis 1996  obstinément fermée aux Qataris. Mais aujourd&#8217;hui que le vent de la  révolte caresse les rives du golfe Persique, faisant tomber sous les  premières balles Bahreïnis, Yéménites, Omanais et Iraniens, Al-Jazira  couvrirait-elle avec autant d&#8217;enthousiasme une fronde qui s&#8217;étendrait  aux Etats voisins du Qatar, au Bahreïn, à la Syrie et à l&#8217;Arabie  saoudite, avec lesquels le régime a entamé un réchauffement diplomatique  ?</p>
<p>La faiblesse numérique de la population qatarie, la stabilité du  régime, la pérennité du système de rente, l&#8217;absence d&#8217;opposition  politique constituée dans l&#8217;émirat et la présence d&#8217;Al-Jazira elle-même  suffiront-elles à immuniser la monarchie qatarie contre les possibles  répercussions internes du discours révolutionnaire d&#8217;Al-Jazira ? Bien  qu&#8217;elle n&#8217;ait pas complètement occulté les problèmes politiques locaux  dans un contexte où la majorité des critiques au Qatar ne remettaient  pas en cause la légitimité de la famille régnante, comment  réagirait-elle si l&#8217;opposition au régime parvenait à galvaniser  massivement des insurgés dans l&#8217;émirat ? Cette dernière question se pose  avec d&#8217;autant plus d&#8217;acuité au regard de la place occupée par la chaîne  dans les critiques actuelles des opposants à l&#8217;émir.</p>
<p>Car depuis 1996, Al-Jazira en est venue à mobiliser contre elle des  catégories très diverses de Qataris aux revendications hétéroclites :  wahhabites conservateurs hostiles aux Frères musulmans promus par la  chaîne, jeunes journalistes libéraux refoulés par la rédaction,  antisionistes outrés par l&#8217;ouverture à Israël, conservateurs hostiles  aux réformes libérales défendues par l&#8217;émir et sa médiatique seconde  épouse, opposants au régime énervés de se voir ignorés par la chaîne.</p>
<p>Ce mécontentement populaire s&#8217;exprime depuis quelques années sous la  forme de campagnes de presse hostiles à la direction d&#8217;Al-Jazira, qui en  disent long sur les luttes d&#8217;influence que se livrent les différents  clans dominants de la famille régnante pour le contrôle de la chaîne.  Ces luttes de pouvoir risquent de devenir de plus en plus fortes à  mesure que l&#8217;opposition grandit, galvanisée par les révolutions en  cours, et que s&#8217;exacerbent les critiques des opposants au régime qui  militent depuis une dizaine d&#8217;années contre l&#8217;émir actuel, et dont  Al-Jazira est devenue, au fil des ans, la tête de Turc.</p>
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		<title>Quiero mi Al Jazeera</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2011 19:22:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Naomi Wolf</strong>, activista política y crítico social; su libro más reciente es <em>Give Me Liberty: A Handbook for American Revolutionaries</em> (Dadme libertad: Manual para revolucionarios estadounidenses). Traducido del inglés por David Meléndez Tormen (Project Syndicate, 31/03/11):</p>
<p>El corresponsal de <em>Al Jazeera</em> Ayman Mohyeldin se encuentra realizando una gira victoriosa en los Estados Unidos o, más bien, <em>Al Jazeera</em> lo envía. Después de todo, Mohyeldin es un tipo modesto, a pesar de ser  uno de los periodistas más conocidos de la cadena y claramente una  estrella en ascenso de los medios de comunicación internacionales.</p>
<p><em>Al Jazeera</em> tiene buenas razones &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/34362/quiero-mi-al-jazeera/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Naomi Wolf</strong>, activista política y crítico social; su libro más reciente es <em>Give Me Liberty: A Handbook for American Revolutionaries</em> (Dadme libertad: Manual para revolucionarios estadounidenses). Traducido del inglés por David Meléndez Tormen (Project Syndicate, 31/03/11):</p>
<p>El corresponsal de <em>Al Jazeera</em> Ayman Mohyeldin se encuentra realizando una gira victoriosa en los Estados Unidos o, más bien, <em>Al Jazeera</em> lo envía. Después de todo, Mohyeldin es un tipo modesto, a pesar de ser  uno de los periodistas más conocidos de la cadena y claramente una  estrella en ascenso de los medios de comunicación internacionales.</p>
<p><em>Al Jazeera</em> tiene buenas razones para presumir: goza un nuevo  prestigio en los EE.UU. después de que millones de estadounidenses,  ávidos de información sobre el terreno acerca de Egipto, buscaran en  línea sus reportes en directo y la cobertura de Mohyeldin desde la Plaza  Tahrir de El Cairo. Así que ahora Mohyeldin está en los EE.UU. para  tres semanas de eventos de medios de comunicación &#8211; incluso habrá una  sesión de fotos de <em>GQ</em> -, tras haberse vuelto bien conocido en un país donde, básicamente, se impide a los espectadores ver su canal.</p>
<p>La cadena ha sido blanco de ataques del gobierno de los EE.UU. desde  2003, cuando el ex vicepresidente Dick Cheney y el ex secretario de  Defensa Donald Rumsfeld la describieran prácticamente como el  equivalente a una rama de Al Qaeda. Dos de sus reporteros fueron  asesinados tiempo después en Bagdad cuando un tanque de EE.UU. disparara  contra el Hotel Palestina, donde, según funcionarios de EE.UU., se  creía que había un francotirador atacando a las tropas estadounidenses.  Sin embargo, dado que era sabido que el equipo de <em>Al Jazeera</em> se  alojaba en el hotel, el canal y otros expresaron sospechas de que los  reporteros hubieran sido objeto de un ataque deliberado.</p>
<p>Y, hasta el día de hoy, <em>Al Jazeera</em> ,que junto con <em>BBC News</em> se ha convertido en uno de los principales puntos de oferta global de  noticias televisivas serias, es prácticamente imposible de encontrar en  los televisores de los EE.UU. Las principales empresas de cable y  satélite del país se niegan a ofrecerla &#8211; con lo que sólo se la puede  ver en Washington, DC, y partes de Ohio y Vermont &#8211; a pesar de la enorme  demanda pública.</p>
<p>Así que <em>Al Jazeera</em> está enviando su equipo de noticias a  recorrer los EE.UU. en un esfuerzo por &#8220;integrar&#8221; los rostros de esta  demonizada red. Y Mohyeldin puede sonar como Robert F. Kennedy: cuando  resonó en la Plaza Tahrir el bramido de la multitud al conocerse la  renuncia de Mubarak, comentó: &#8220;Un hombre bajó un peldaño y ochenta  millones de personas pudieron subir&#8221;.</p>
<p>La campaña de la estación en EE.UU. no podría ser más necesaria&#8230; para los estadounidenses. Al serles negado el derecho de ver <em>Al Jazeera</em>, se los mantiene en una burbuja, aislados de las imágenes y narraciones que informan al resto del mundo.</p>
<p>Consideremos el reciente escándalo acerca de las atroces fotos  tomadas por soldados de EE.UU. en Afganistán, que ahora están  disponibles en todo el mundo a través de canales noticiosos como <em>Al Jazeera</em>.  En Estados Unidos, ha habido breve resúmenes noticiosos de que Der  Spiegel ha informado sobre el asunto. Pero las imágenes mismas -ni  siquiera modificadas para proteger la identidad de las víctimas- no han  penetrado en los medios noticiosos de de EE.UU.</p>
<p>Y esas imágenes son tan extraordinariamente impactantes que no  mostrarlas -junto con imágenes gráficas de los bombardeos de niños en  Gaza, por ejemplo, o entrevistas a sobrevivientes de Guantánamo-  impide  que los estadounidenses tengan la posibilidad de comprender  acontecimientos que pueden ser tan traumáticos para los demás como el  impacto de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Por  ejemplo, los medios de comunicación en EE.UU., incluido <em>The New York Times</em>,  no han considerado oportuno mencionar que una de las fotos muestra a un  soldado de EE.UU. sosteniendo la cabeza de un civil afgano muerto como  si se tratara de un trofeo de caza.</p>
<p>Así que, por el bien de Estados Unidos, espero que <em>Al Jazeera</em> penetre en el mercado de los medios de comunicación estadounidenses. A  menos que veamos las imágenes y narraciones que dan forma a cómo nos ven  los demás, EE.UU. no será capaz de superar su reputación de matón  tuerto del mundo.</p>
<p>De hecho, en ciertos aspectos hoy los egipcios están mejor informados  que los estadounidenses (y, como Thomas Jefferson insistía a menudo, la  libertad no es posible sin una ciudadanía informada). Egipto cuenta con  30 periódicos y más de 200 canales de televisión. Los periódicos de  Estados Unidos están muriendo, la cobertura de noticias extranjeras se  ha reducido a tres o cuatro minutos, como máximo, al final de uno o dos  noticieros nocturnos, y la mayoría de sus canales de TV se encuentran  saturados de reality shows.</p>
<p>Conocí a Mohyeldin antes de una reciente aparición pública en  Manhattan. Su análisis de la revolución egipcia y otras en la región es  que el tipo de medios de comunicación globalizada a la que los  estadounidenses no tienen acceso completo ha creado las condiciones para  que la gente pudiera alzar la voz y reclamar democracia. Señala que &#8220;la  gente está consciente de sus derechos a través de Internet, la TV por  satélite&#8230; está viendo películas y leyendo blogs. Esta fue una  revolución de conciencia, basada en el acceso a la información que se  comunica con rapidez. Los agricultores y los campesinos presentes en la  Plaza Tahrir eran conscientes de sus derechos. &#8221;</p>
<p>Los estadounidenses tenemos sed de noticias internacionales; es un  mito el que no nos interesa el mundo exterior. Tal vez los  norteamericanos nos levantemos y amenacemos con boicotear nuestros  proveedores de cable y satélite a menos que consigamos nuestra <em>Al Jazeera</em> y otras emisoras de noticias internacionales. Nos acercaríamos un paso  más a ser parte del mundo como un todo, un mundo que, de lo contrario,  sencillamente nos dejará atrás.</p>
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		<title>Arabic media helping to sink Mubarak</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Feb 2011 23:51:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>J.D. Gordon</strong>, a communications consultant and retired Navy commander who served in the office of the secretary of defense from 2005 to 2009 as the Pentagon&#8217;s spokesman for the Western Hemisphere (THE WASHINGTON TIMES, 08/02/11):</p>
<p>Though celebrity Western journalists like <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/cnn/">CNN</a>&#8216;s <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/anderson-cooper/">Anderson Cooper</a>, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/abc/">ABC</a>&#8216;s <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/christiane-amanpour/">Christiane Amanpour</a> and Fox News&#8217; <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/greg-palkot/">Greg Palkot</a> thrust the press into the limelight by being attacked by pro-government  mobs in Cairo, the role of Arabic media in the current crisis has been  much less reported.</p>
<p>This is not insignificant because the Middle Eastern press arguably has been a key force in &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33415/arabic-media-helping-to-sink-mubarak/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>J.D. Gordon</strong>, a communications consultant and retired Navy commander who served in the office of the secretary of defense from 2005 to 2009 as the Pentagon&#8217;s spokesman for the Western Hemisphere (THE WASHINGTON TIMES, 08/02/11):</p>
<p>Though celebrity Western journalists like <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/cnn/">CNN</a>&#8216;s <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/anderson-cooper/">Anderson Cooper</a>, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/abc/">ABC</a>&#8216;s <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/christiane-amanpour/">Christiane Amanpour</a> and Fox News&#8217; <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/greg-palkot/">Greg Palkot</a> thrust the press into the limelight by being attacked by pro-government  mobs in Cairo, the role of Arabic media in the current crisis has been  much less reported.</p>
<p>This is not insignificant because the Middle Eastern press arguably has been a key force in sinking Hosni <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mubarak</a>&#8216;s presidency and setting off a chain reaction of unrest throughout the region.</p>
<p>Though the world rightly applauds a free press, the concept of free doesn&#8217;t necessarily equate to truthful, accurate or ethical.</p>
<p>This is particularly the case in the Middle East, where journalistic standards can be decidedly different from those in the <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/united-states-of-america/">United States</a> and Europe. Perhaps this is most apparent in the dueling version of  events as depicted by Egyptian state-run media and the notionally  independent pan-Arab press, especially Al Jazeera. A satellite  television network based in <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/qatar/">Qatar</a>, Al Jazeera has enjoyed more freedom in places such as <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/egypt/">Egypt</a> than state-run counterparts, though both sides routinely cast aside the concept of objective reporting.</p>
<p>In <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a>&#8216;s  worldview, Al Jazeera, with its inflammatory and at times untruthful  coverage of his U.S.-friendly regime, is squarely to blame for inciting  the current unrest. Several days into the mass protests, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a> boldly shuttered Al Jazeera&#8217;s office in Cairo, which subsequently was burned by an Egyptian mob.</p>
<p><a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a> and his supporters were outraged by Al Jazeera&#8217;s continuous spotlight  on the protests, accompanied by anti-government commentary often based  on dubious assertions &#8211; actions the Mubarak side felt magnified the size  and scope of the demonstrations. Al Jazeera&#8217;s preposterous assertion  that <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a> would seek refuge in <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/israel/">Israel</a> is a telling example.</p>
<p>Meanwhile,  Egyptian state-run media have downplayed the protests to such an  extent, either by not showing the demonstrations or labeling them  &#8220;pro-government,&#8221; that their credibility pales in comparison to Al  Jazeera&#8217;s. Notably, the deputy head of <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/egypt/">Egypt</a>&#8216;s Nile TV, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/shaheera-amin/">Shaheera Amin</a>, resigned in protest, telling the <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/unknown/">BBC</a> she could no longer be a part of &#8220;their propaganda machine.&#8221;</p>
<p>In their efforts to prop up <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a>,  Egyptian state media have a history of miscues, embarrassing themselves  and calling into question their ability to report the facts.</p>
<p>For instance, in September, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/egypt/">Egypt</a>&#8216;s state-run newspaper, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/al-ahram/">Al-Ahram</a>,  doctored a picture taken at the White House during the Middle East  peace talks. In the original photo, President Obama is walking front and  center, leading heads of state from <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/israel/">Israel</a>, the Palestinian Authority, Jordan and <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/egypt/">Egypt</a> into a press conference. In the altered photo, passed off as genuine, <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/al-ahram/">Al-Ahram</a> editors cut and pasted <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/hosni-mubarak/">Mr. Mubarak</a>&#8216;s image from the rear left to front and center, ahead of the pack, making it appear that <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/egypt/">Egypt</a> was the de facto leader.</p>
<p>Some state-run press in the Middle East play fast and loose with the facts, but in countries with <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/united-states-of-america/">U.S.</a>-friendly governments, harsh criticism of the West is often muted.</p>
<p>As  a corporate network serving all of the Middle East in Arabic and  worldwide through the more moderate English-language channel, Al Jazeera  has no such restraints.</p>
<p>As I worked closely with Al Jazeera  during my four years as the Pentagon spokesman for the Western  Hemisphere, notably including Guantanamo, its coverage reminded me of  &#8220;The Amityville Horror&#8221; of journalism: fiction based loosely on actual  events. In my live television interviews from Guantanamo, Al Jazeera&#8217;s <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/qatar/">Qatar</a>-based  anchors generally were confrontational and invariably came back to the  same unfounded allegations of torture &#8211; regardless of the facts and no  matter what question they had asked originally.</p>
<p>Though Al Jazeera  was hardly alone in unfairly portraying Guantanamo, its reporting on  other U.S.-terrorism related topics stood out as unique.</p>
<p>Many  Egyptians I spoke with on a visit to Cairo in late 2009 said that the  attacks of Sept. 11, 2001, had been orchestrated by the CIA, that 3,000  Jews had been told to stay home from work that day and that the plot had  been carried out so that George W. Bush would have an excuse to invade  Afghanistan and Iraq. Their reported source? Al Jazeera.</p>
<p>So, while  many in the West applaud the downfall of an autocratic strongman and  the potential domino effect in other undemocratic Middle Eastern  countries, we may live to regret the Arab street taking over in Cairo  and, possibly, other capitals.</p>
<p>Given the overwhelmingly negative opinions of the <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/united-states-of-america/">United States</a> held in Middle Eastern countries, the more representative the  governments are of their people, the less likely it is that they will be  friendly to America and restrained in their military posture toward <a href="http://www.washingtontimes.com/topics/israel/">Israel</a>.</p>
<p>The role of key Arab media in advancing the crisis and potentially reshaping the Middle East should be clearly  understood.</p>
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		<title>Al-Jazeera is helping to break the silence</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Feb 2011 00:30:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Wadah Khanfar</strong>, the director general of the al-Jazeera network (THE GUARDIAN, 07/02/11):</p>
<p>It is almost a century since the state borders that today divide the  Middle East were drawn up. The shape of the region was negotiated behind  closed doors and imposed by colonial powers without consulting its  people. The impact of those deals still haunts the region and, many  would argue, plays a central role in its instability.</p>
<p>Some of the  states that emerged from the carve-up later championed independence and  social development, while others adopted a conservative stance. But  almost without exception they maintained a monopoly &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/33405/al-jazeera-is-helping-to-break-the-silence/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Wadah Khanfar</strong>, the director general of the al-Jazeera network (THE GUARDIAN, 07/02/11):</p>
<p>It is almost a century since the state borders that today divide the  Middle East were drawn up. The shape of the region was negotiated behind  closed doors and imposed by colonial powers without consulting its  people. The impact of those deals still haunts the region and, many  would argue, plays a central role in its instability.</p>
<p>Some of the  states that emerged from the carve-up later championed independence and  social development, while others adopted a conservative stance. But  almost without exception they maintained a monopoly on information and  communication, underpinned by control and censorship of the media. For  many years dissent, criticism or even limited exposure of what was going  on behind closed doors was crushed with the argument that &#8220;it is not  the right time&#8221; and &#8220;we are in a development and liberation battle&#8221;.  Such dissent and transparency would, the powers-that-be insisted, only  &#8220;weaken unity and undermine the national interest&#8221;.</p>
<p>That case is  still being made by governments across the Middle East and their  international backers, as the region has erupted in demands for change.  But their control of information – along with the wider western monopoly  of international communication – has already been broken.</p>
<p>Over  the past 15 years free media in the Middle East have gradually succeeded  in breaking the official grip and started to reflect the frustrations  and ambitions of the people of the region directly. <a title="Al-Jazeera" href="http://www.guardian.co.uk/media/al-jazeera">Al-Jazeera</a> was the first regional media network to break the freedom of  information taboo. That came at a heavy price, including continuous  conflicts with many regimes; the regular closure of our bureaux from  Bahrain to Morocco; the arrest, torture and even killing of our  journalists; and the sponsorship of smears and hostile rumours to  corrode our credibility. The latest attempt to silence us took place  last week when we were taken off air by the Egyptian government-owned  satellite Nilsat.</p>
<p>That breaking of the information blockade by  satellite TV has been hugely strengthened by the spread of new  technologies. Even while states have tried to use them to enforce  control, unexpected new opportunities have emerged: through the  internet, YouTube, Facebook and Twitter, the youth of the region – as  elsewhere in the world – have found a common voice. Mobile-phone cameras  and amateur videos allow the world to see what is beyond the reach of  professional TV cameras. With a simple memory stick, it has become  possible to have massive leaks of information about what is being done  in secret in the name of the people.</p>
<p>But, crucially, it is the  increasingly powerful alliance between free mainstream media and new  media – pioneered by al-Jazeera in the Middle East – that is today  leading to the exponential spread of information to and from the region.  Through intrepid social networking, images of the <a title="Tunisia" href="http://www.guardian.co.uk/world/tunisia">Tunisia</a>n and <a title="Egypt" href="http://www.guardian.co.uk/world/egypt">Egypt</a>ian  uprisings have gone from local villages to our global audience of more  than 200 million. We were not only first, we were everywhere: deploying  well ahead of the tipping points that everyone recognised.</p>
<p>We were  with the crowds when they demonstrated outside the Tunis&#8217;s interior  ministry – a potent symbol of torture and repression, as in most Arab  countries. And we have broadcast live from Cairo&#8217;s Tahrir Square day and  night for the last 12 days, despite all attempts to switch off our  cameras and arrest our reporters.</p>
<p>This new alliance has given a  transformative impetus to the media&#8217;s most important role: to make  information available to those who should be the source of all power in  the region, the people of the Middle East themselves. Once people have  access to information, they can decide their own fate and, we believe,  make better choices than others have made for them – hopefully ones that  will lead to a more peaceful and democratic future.</p>
<p>The role we  are now playing is no different from that of the best media in developed  countries: extracting information from the powerful to pass it to the  ultimate source of power – the people. However, the free media is under  continual attack in the region for supposedly &#8220;betraying national  interests&#8221;, or for the timing of our reports, or accused of harbouring  hidden agendas of &#8220;destabilisation&#8221;. In reality, those who make such  charges merely expose their determination to keep their own people in  the dark about the reality affecting their own lives, unable to correct  or adjust – or even accept their fate on the basis of collective will,  rather than the decisions of the few.</p>
<p>In the past couple of weeks,  the same stock charges were levelled against us by the Palestinian  Authority in the occupied West Bank. The attack was made as a result of  our broadcast and publication of the <a href="http://www.guardian.co.uk/world/palestine-papers">Palestine papers</a>,  an unprecedented leak of confidential Palestinian negotiations records  and internal documents. The papers – which we shared with the Guardian  in recognition of the importance of the material and the belief that no  outlet should have a monopoly of such a sensitive story – were provided  by sources who believed the PA had lost its way. <a href="http://transparency.aljazeera.net/">Al-Jazeera&#8217;s new transparency unit</a> will now, we hope, be the recipient of many more such leaks from across the region and beyond.</p>
<p>The  Middle East is without doubt passing through a period of historic  transformation. Al-Jazeera and other free media are not the cause of the  wave of uprisings and unrest sweeping the region. The reasons are  profound and go far beyond the role of the media. But we are one  important factor giving people across the region the means to take  control of their own lives. What is certain is that the fate of the  Middle East can no longer be decided behind closed doors.</p>
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		<title>They bombed al-Jazeera&#8217;s reporters. Now the US is after our integrity</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Dec 2010 22:25:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Wadah Khanfar</strong>, the director general of the al-Jazeera network (THE GUARDIAN, 10/12/10):</p>
<p>A lot can change in five years. In December 2005 the Guardian opened its pages for me to respond to a leak – <a href="http://www.guardian.co.uk/world/2005/dec/01/iraq.usa">the Bush-Blair memo in which both leaders discussed the possibility of bombing Al-Jazeera&#8217;s Qatar HQ</a>,  where more than 1,000 people work. While those who leaked the memo were  imprisoned, its detailed contents were never disclosed. Earlier this  year I learned from a senior US official that the discussions had indeed  taken place.</p>
<p>I was not surprised. Our bureaus in Kabul and Iraq  &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32494/they-bombed-al-jazeeras-reporters-now-the-us-is-after-our-integrity/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Wadah Khanfar</strong>, the director general of the al-Jazeera network (THE GUARDIAN, 10/12/10):</p>
<p>A lot can change in five years. In December 2005 the Guardian opened its pages for me to respond to a leak – <a href="http://www.guardian.co.uk/world/2005/dec/01/iraq.usa">the Bush-Blair memo in which both leaders discussed the possibility of bombing Al-Jazeera&#8217;s Qatar HQ</a>,  where more than 1,000 people work. While those who leaked the memo were  imprisoned, its detailed contents were never disclosed. Earlier this  year I learned from a senior US official that the discussions had indeed  taken place.</p>
<p>I was not surprised. Our bureaus in Kabul and Iraq  had previously been bombed by the US in an attempt to stifle the  channel&#8217;s independence; <a href="http://www.guardian.co.uk/media/2003/apr/09/pressandpublishing.Iraqandthemedia">one of our journalists in Iraq was killed</a>.  But this did not deter us from our mission to provide &#8220;the opinion and  the other opinion&#8221; – our motto; to give a voice to the voiceless; to  hold centres of power to account; and to uphold our editorial  independence no matter what the cost. We maintained these values even as  the US bombed our offices, continuing our coverage of both sides of the  story.</p>
<p>The Arab world, the region in which we are located,  continues to see its share of bloodshed and war. Our audience, often the  victim of these conflicts, demands honesty, credibility and integrity.  If we get a story wrong, or are biased, it could mean the difference  between life and death for viewers. They have come to expect  independence as a standard.</p>
<p>This week our independence was once  again called into question. Cables from the US embassy in Doha were made  accessible by WikiLeaks, <a href="http://www.guardian.co.uk/world/2010/dec/05/wikileaks-cables-al-jazeera-qatari-foreign-policy">alleging that Qatar was using Al-Jazeera as a tool for its foreign policy</a>.  While nothing could be further from the truth, US diplomats had the  freedom to express their opinions. But interpretation and conjecture  cannot take the place of analysis and fact. They focused on the source  of our funding rather than our reporting, in an attempt to tarnish our  work. Judgments made in the cables are plainly erroneous, such as the  assertion that we softened our coverage of Saudi Arabia and the Iranian  elections due to political pressure – one needs only to look at our  reporting of these events to see that this is not the case. We are  journalists not politicians – we are not driven by political agendas,  for or against anyone.</p>
<p>Journalists across the world picked up the  story, and while some were careful to place it in context, many  uncritically took the claims as fact. The Guardian&#8217;s report went well  beyond even what was stated in the cables; the article clearly  misunderstood the rhetorical statements reportedly made by Qatar&#8217;s prime  minister, which then fed the false claim that al-Jazeera was being used  as a &#8220;bargaining chip&#8221;. Those who understand the Middle East also know  that Al-Jazeera&#8217;s coverage is no obstacle to a durable peace in the  region. Context, analysis and a deep knowledge of the region are  essential to a proper reading of the cables. Without these, journalism  is another unwitting tool for centres of power.</p>
<p>The region where  we are situated is host to some of the most repressive governments in  the world, where freedom of expression is silenced, journalists languish  in prisons, and independent civil institutions are rare. Allegations  that we lack independence are part of our daily routine – they no longer  surprise us.</p>
<p>But we take measures to protect our editorial  integrity in spite of intimidation from governments and regimes – our  journalists have been banned, imprisoned, tortured and killed.  Al-Jazeera&#8217;s bureaus have routinely been closed, many times by Arab  regimes with which Qatar has good relationships. Although banned in  these countries, we continue to cover their stories with depth and  balance. To institutionalise our independence we have ensured diversity  among our staff, and have more than 50 nationalities represented – with  no majority of any one nationality.</p>
<p>Questions about al-Jazeera&#8217;s  independence and its relationship with Qatar, our primary source of  funding, are asked in almost any interview I give. Because the region  has a history of state-controlled media it&#8217;s assumed our host country  must impact upon our editorial policy. But the Qatari government has  kept its distance – it is similar to the kind of model one sees in other  publicly funded arm&#8217;s length broadcasters such as the BBC. Qatar&#8217;s  prime minister openly criticises al-Jazeera, and has talked about the  &#8220;headaches&#8221; caused by our independence. But we subject state officials  to the same hard questions and journalistic standards we have for  everyone else. Al-Jazeera has strong editorial policies to protect its  independence from the influence of power – one only has to look at the  screen to witness this.</p>
<p>While we don&#8217;t claim to get it right all  of the time (we are only human), we have got it right most of the time.  We have placed a great deal of value on reporting from the field. Had  the US diplomats actually watched al-Jazeera&#8217;s reports, they would have  heard the voices and players who were shaping conflicts, wars and  emerging democracies. By analysing our content they would have gained  insights into the region. When George Bush declared &#8220;Mission  Accomplished&#8221; in Iraq and most media outlets echoed his simplistic  version of events, al-Jazeera was providing pictures and analyses that  predicted the coming storm. At the time we were roundly criticised,  often by states who had friendly relations with Qatar. And in  Afghanistan, while others broadcast images of progress and calm,  al-Jazeera highlighted the growing influence of the Taliban, reflecting  the politics on the ground. In these cases and many others, time has  vindicated our reporting. Had these diplomats listened to the voices  reflected in our coverage perhaps some of their mistakes could have been  averted.</p>
<p>Those who lobby against al-Jazeera seek to delegitimise  the work of dedicated and courageous journalists who put their lives on  the line. For 14 years we have committed ourselves to safeguarding our  editorial independence. Our audiences rely on us for this, and we will  not be affected by pressure from regimes, states, media or other centres  of power. We have full confidence in our mission as journalists.</p>
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		<title>Extraterrestres en California</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Dec 2010 21:12:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010 (EL PAÍS, 05/12/10):</p>
<p>El barrio de casitas destartaladas, edificios ruinosos, descampados y  sórdidos callejones que se encuentra al Noreste de Washington D.C., a la  espalda del Capitolio, tenía hasta hace pocos años fama de peligroso,  porque, entre las familias negras de escasos ingresos que lo habitaban,  había gentes de mal vivir y los atracos y hechos de sangre eran  frecuentes. Pero, ahora, toda la zona experimenta un renacimiento. Se  han mudado a vivir en ella parejas jóvenes, bohemios, artistas,  &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32427/extraterrestres-en-california/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010 (EL PAÍS, 05/12/10):</p>
<p>El barrio de casitas destartaladas, edificios ruinosos, descampados y  sórdidos callejones que se encuentra al Noreste de Washington D.C., a la  espalda del Capitolio, tenía hasta hace pocos años fama de peligroso,  porque, entre las familias negras de escasos ingresos que lo habitaban,  había gentes de mal vivir y los atracos y hechos de sangre eran  frecuentes. Pero, ahora, toda la zona experimenta un renacimiento. Se  han mudado a vivir en ella parejas jóvenes, bohemios, artistas,  estudiantes, y han surgido en sus calles clubes de jazz, bares,  restaurantes, galerías y cafés donde encuentra refugio y querencia buen  número de intelectuales, escritores, músicos y, en general, la  colectividad que se interesa por la cultura en esta ciudad de  funcionarios, cabilderos, diplomáticos y gentes de paso que es la  capital de Estados Unidos.</p>
<p>Pese a haber vivido varias temporadas en Washington D.C. sólo ahora  he conocido este barrio gracias a la resurrección de un pequeño teatro, <em>&#8220;H Street Playhouse&#8221;,</em> rebautizado ahora <em>Scena,</em> que gozó de cierta celebridad cuando se fundó, a principios de los años  cuarenta, por razones más sociales que artísticas, pues fue el primer  teatro de la ciudad que, desafiando la segregación todavía reinante,  permitió que los espectadores negros se mezclaran en sus butacas con los  blancos. Agradezco a mi buena estrella que la curiosidad me trajera  hasta este cálido recinto rectangular, de apenas un centenar de  asientos, para ver un espectáculo inspirado en la célebre adaptación  radial de <em>La guerra de los mundos,</em> de H. G. Wells, hecha por Orson Welles y su compañía, el <em>Mercury Theatre,</em> en 1938, que, además de provocar escenas de pánico en todos los Estados  Unidos, hizo famoso de la noche a la mañana al joven actor y director  de 27 años hasta entonces sólo conocido por un puñado de aficionados a  Shakespeare (había montado ya seis comedias y tragedias del Bardo).</p>
<p>El  episodio se ha contado muchas veces pero vale la pena recordarlo. El 30  de octubre de 1938 la CBS Broadcasting Studio emitió en directo, desde  Nueva York, un programa de una hora de duración que dejaría una huella  indeleble en la historia de la radiodifusión por el efecto cataclísmico  que tuvo en los 12 millones de oyentes que llegaron a escucharlo. Al  principio de la emisión, los radioescuchas eran menos de la décima  parte, pero se fueron multiplicando a medida que las familias de todo el  país iban siendo alertadas de que, según la CBS, los marcianos habían  invadido los Estados Unidos y estaban devastando los pueblos y la  campiña de New Jersey. Los teléfonos de las comisarías, de los bomberos,  de los cuarteles y de las oficinas de gobierno se embotellaron con las  decenas de miles de llamadas de gente aterrorizada que pedía  instrucciones y garantías, verdaderas muchedumbres llegaron a evacuar  sus casas y deambulaban por los parques, calles y caminos aturdidas y  confusas. El pánico continuó muchas horas después de que, terminado el  programa, la voz irónica de Orson Welles anunciara ante el micro: &#8220;Todo  esto ha sido sólo un radioteatro&#8221;.</p>
<p>El programa de la función de <em>Scena</em> reproduce algunos de los dramáticos titulares de primera plana con que  los diarios norteamericanos del día siguiente informaban sobre lo  ocurrido. El de <em>The New York Times</em> proclama: &#8220;Radioescuchas en  pánico toman como cierto un programa de guerra. Muchos abandonan sus  casas por una invasión marciana&#8221;. Y el <em>Daily News:</em> &#8220;Una guerra  radial siembra el terror en toda la nación&#8221;. Diré rápidamente que no  debió ser para menos. Si 72 años después, y sabiendo todo lo que sabemos  al respecto, el centenar de espectadores que asistimos aquella noche a  la reconstrucción del programa de Orson Welles y sus compañeros del <em>Mercury Theatre</em> sentimos que se nos ponían los pelos de punta y empezamos a ver a los  sanguinarios marcianos invasores a nuestro alrededor, no me extraña nada  que aquella velada de octubre de 1938 los granjeros de Wyoming, los  mineros de West Virginia, los jubilados de Florida y los empleados de  California se tomaran al pie de la letra los dramáticos sucesos que,  según la radio, la invasión de extraterrestres provocaba en los  alrededores de Trenton. El espectáculo no parece lo que es sino una  catástrofe genuina retransmitida por las ondas a medida que va siendo  padecida por un pueblo incapaz de hacerle frente.</p>
<p>La adaptación de  la novela de H. G. Wells, trabajada por Howard Koch, llegó a las manos  de Orson Welles y sus actores y técnicos sólo pocos días antes de la  fecha señalada para la emisión. El ensayo general tuvo lugar la víspera.  Allí, el genio de Welles estalló como un verdadero fuego de artificio:  en unas 10 horas de empeño frenético, el guión fue recortado, añadido,  rehecho, manipulado y convertido en algo muy diferente del original. Lo  que era una novela se transformó en un programa informativo. La historia  banal con que se iniciaba el radioteatro, se interrumpía de pronto para  que un nervioso locutor comunicara a los oyentes los alarmantes y  confusos rumores que llegaban a la estación procedentes de New Jersey  sobre la aparición de un extraño objeto volador en la comarca, que,  según algunos, estaría asolando su entorno. A partir de allí, y durante  60 minutos, las informaciones se suceden añadiendo detalles,  testimonios, cotejando diversas fuentes que corroboran o contradicen los  hechos, en un <em>crescendo</em> de infarto que va trazando el mural de una sociedad en trance de ser diezmada, hasta la apoteosis final.</p>
<p>La adaptación de la adaptación que ha hecho ahora Robert McNamara en <em>Scena</em> se las arregla para mostrar, gracias a unos 25 actores, algunos de los  cuales encarnan varios papeles, no sólo el guión que interpretaron  Welles y sus actores, sino, también, la pequeña cocina y las intimidades  del estudio desde el que aquella emisión se radiaba, y la manera como  todo el elenco colaboró en la producción de los efectos especiales, e  iba comiendo, bebiendo y gastándose bromas cada vez que el director se  descuidaba. Pese a estos paréntesis realistas, la fantástica ficción  impregna al espectador desde el primer momento y no le da respiro hasta  el último instante. Al mismo tiempo que todo eso tiene lugar en el  escenario, actores diseminados entre los espectadores van revelando los  efectos que la fuerza persuasiva de aquellas informaciones producían en  la sociedad estadounidense y los desórdenes y escándalos que el miedo a  la invasión marciana iban desatando a lo largo y lo ancho del país.</p>
<p>Es  notable cómo, no importa las limitaciones de espacio y de tiempo que  enfrente, una obra de teatro bien concebida, montada y actuada puede  proyectarse por encima de su circunstancia y llegar a representar un  mundo, una época, un ambiente, con toda su complejidad y sutileza. Este  es un entretenimiento, sin duda, que hace vivir a los espectadores,  durante una hora, una aventura emocionante, y los mantiene en vilo,  suspendidos a la absorbente trama. Pero es, también, otras cosas. La  percepción de una sociedad que, como dijo alguna vez Orson Welles  comentando lo sucedido aquella noche del 30 de octubre de 1938, aún <em>creía</em> a ciegas todo lo que decían las radios y los periódicos y que descubría, de pronto, gracias a <em>La guerra de los mundos,</em> que a veces las informaciones del periodismo falseaban la realidad,  hacían pasar gato por liebre y que, en ciertas circunstancias, las  ficciones causaban grandes trastornos en la vida de las gentes.</p>
<p>Cuando,  terminado el espectáculo, uno sale a desafiar el despiadado frío de  Washington D.C., tiene claro que aquellos marcianos nunca desembarcaron  en New Jersey. Pero ¿por qué, entonces, esa incómoda sensación de que,  aunque los extraterrestres no existan, el peligro que representaban está  siempre allí, a nuestras espaldas, y que, si escudriñáramos un poco la  oscuridad, no nos resultaría imposible percibir las escurridizas  siluetas de otros invasores, no menos dañinos e inclasificables que los  inventados por H. G. Wells y Orson Welles?</p>
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		<title>Internationalising the public interest</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Oct 2010 17:10:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Nizar Manek</strong>, a writer based at the London School of Economics. He blogs at <a href="http://albinowhale.wordpress.com/category/all-posts/">Albino Whale</a> (THE GUARDIAN, 24/10/10):</p>
<p>The <a title="Frontline: Algeria: Update  Human rights defender Mr Djilali Hadjadj sentenced and released" href="http://www.frontlinedefenders.org/node/13320">arrest and detention</a> of Algeria&#8217;s most prominent anti-corruption campaigner last month  attracted wide media attention inside the country, but it received  little or no attention internationally in the English-language media.</p>
<p>The  reporting silence may be due to linguistic barriers: much of the  relevant documentation is in French and Arabic. Perhaps reporting on  Algeria&#8217;s opaque political system is not seen as newsworthy (no matter  the international relevance), or maybe there is simply a lack of  interest in the plight &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/31770/internationalising-the-public-interest/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Nizar Manek</strong>, a writer based at the London School of Economics. He blogs at <a href="http://albinowhale.wordpress.com/category/all-posts/">Albino Whale</a> (THE GUARDIAN, 24/10/10):</p>
<p>The <a title="Frontline: Algeria: Update  Human rights defender Mr Djilali Hadjadj sentenced and released" href="http://www.frontlinedefenders.org/node/13320">arrest and detention</a> of Algeria&#8217;s most prominent anti-corruption campaigner last month  attracted wide media attention inside the country, but it received  little or no attention internationally in the English-language media.</p>
<p>The  reporting silence may be due to linguistic barriers: much of the  relevant documentation is in French and Arabic. Perhaps reporting on  Algeria&#8217;s opaque political system is not seen as newsworthy (no matter  the international relevance), or maybe there is simply a lack of  interest in the plight of anti-corruption activists outside the  developed world.</p>
<p>There is now widespread recognition that  pervasive corruption is a violation of basic human rights and a severe  impediment to development.</p>
<p>Article 1 of the 1998 UN <a title="UN: RESOLUTIONADOPTEDBYTHEGENERALASSEMBLY (Pdf)" href="http://www2.ohchr.org/english/issues/defenders/docs/declaration/declaration.pdf">declaration on human rights defenders</a> asserts the right of everyone &#8220;to promote and to strive for the  protection and realisation of human rights and fundamental freedoms at  the national and international levels&#8221;, and article 13 of the 2005 <a title="UN: Convention against corruption (pdf)" href="http://www.unodc.org/documents/treaties/UNCAC/Publications/Convention/08-50026_E.pdf">convention against corruption</a> guarantees public participation in anti-corruption efforts. But in  fighting against corruption, human rights defenders often have their own  rights violated through harassment, physical attacks, smears, changing  legal requirement and blocking of their funding sources.</p>
<p>Earlier this month, a councillor in the Brazilian city of Analândia was <a title="O Dia: Vereador  morto a tiros em So Paulo (Portuguese language site) " href="http://odia.terra.com.br/portal/brasil/html/2010/10/vereador_e_morto_a_tiros_em_sao_paulo_116214.html">shot dead at his home</a> by two men who arrived on a motorbike – another case left unreported by  the international press. The councillor, Evaldo José Nalin, was  investigating several cases of fraud and overbilling. Threats had been  reported to the Analândia authorities prior to his murder. Another  activist was shot in the head and left blind in one eye.</p>
<p>The  problem is not confined to Algeria and Brazil: where special interests  capture legal and political elites, the politically motivated  suppression of anti-corruption activists is not uncommon.</p>
<p>The Algerian case involved Dr Djilali Hadjadj, the well-respected president of  <a title="UNODC: Association Algrienne de Lutte contre la Corruption (AACC) " href="http://www.unodc.org/ngo/showSingleDetailed.do?req_org_uid=15615">L&#8217;Association Algérienne de Lutte contre la Corruption</a> (Algerian Association to Combat Corruption), the main local  organisation fighting corruption and embezzlement of public funds. It  followed a string of corruption investigations that included state-owned  hydrocarbons company <a href="http://www.zawya.com/story.cfm/sidZAWYA20100211103758/Emerging%2520Stronger">Sonatrach</a>, which holds an automatic 51% share in all new energy products and which accounts for 97% of total exports from Algeria.</p>
<p>Hadjadj&#8217;s arrest closely shadowed his publication of a number of articles in <a title="Le Soir Algerie (French language site)" href="http://www.lesoirdalgerie.com/">Le Soir d&#8217;Algérie</a> which denounced both the Algerian president and a new anti-corruption  office for its lack of independence. On 29 August, a week before his  arrest, the daily newspaper El-Watan <a title="Algeria Watch (French language site)" href="http://www.algeria-watch.org/fr/article/eco/corruption/cacophonie.htm">published an interview</a> with Hadjadj in which he complained about an absence of political will at the highest levels to put an end to corruption.</p>
<p>Some saw the Hadjadj arrest as politically motivated and undermining the credibility of President <a title="Wikipedia: Abdelaziz Bouteflika" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Abdelaziz_Bouteflika">Abdelaziz Bouteflika</a>, who had made an election pledge last year to deal with corruption and establish a legacy for genuine reform.</p>
<p>It  was only after his arrest that Hadjadj discovered he had been tried in  his absence earlier this year and sentenced to three years in prison for  supposedly falsifying medical leave certificates.</p>
<p>Though he has now <a title="Transparency International: Algerian anti-corruption activists release welcomed but detention questioned " href="http://www.transparency.org/news_room/latest_news/press_releases/2010/2010_09_15_djilali_hadjadj_released">been released</a> with a six-month suspended sentence and €500 fine, the Hadjadj case  must be regarded an emblem of a wider, more systemic, problem. His  release was a result only of the &#8220;multiplier effect&#8221; initiated by <a title="Uncaccoalition:  Coalition calls for release of leading Algerian anti-corruption activist" href="http://www.uncaccoalition.org/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=112%3Arelease-algerian-activist&amp;catid=1%3Amaincategory&amp;Itemid=1&amp;lang=en">a network of civil society groups</a> putting pressure on the authorities.</p>
<p>In  Morocco, Chekib El-Khiari – a journalist and founder of a local human  rights organisation, Association du Rif des Droits de l&#8217;Homme  (Association of Human Rights in the Rif) – is now <a title="Amnesty: Release Moroccan human rights activist in time for Eid celebration " href="http://www.amnesty.org/en/appeals-for-action/release-moroccan-human-rights-activist-time-eid-celebration">serving a three-year prison sentence</a>.  This came after he spoke on international television about high-ranking  Moroccan officials being involved in a drug-trafficking ring.</p>
<p>Like  Hadjadj in Algeria, Khiari was sentenced for a trivial offence –  opening up a bank account and transferring money without proper  authorisation (this related to the opening a bank account in Spain to  cash a €250 cheque from the Spanish newspaper, El Pais) and for  &#8220;undermining or insulting a public institution&#8221;.</p>
<p>Often there is no  adequate protection for anti-corruption activists in line with  international standards – and once imprisoned, they are easily  forgotten. That is the situation in numerous cases of less high-profile  activists whose cause has not been taken up by NGOs or the international  press.</p>
<p>International media scrutiny cannot be shut down, but  these problems are often left unreported. International media outlets  should make a clear shift to internationalising the public interest –  particularly in supporting the international protection of human rights  in countries where investigating and publishing on corruption faces  censorship, imprisonment and state-sponsored killing. Reporters need to  monitor these cases and engage in cross-border investigations where  unacceptable restrictions are imposed on the local media.</p>
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		<title>Detenidos públicos</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 15:32:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Martín Pallín</strong>, Magistrado. Comisionado de la Comisión Internacional de Juristas (EL PERIÓDICO, 24/11/09):</p>
<p>Hay detenciones que resultan espectacularmente televisivas sin haber sido previamente programadas. Lo que no debe tolerarse es una detención deliberadamente captada para ser convertida en un espectáculo. Están en juego muchos valores y principios con los que no se puede jugar frívolamente. Nuestros auténticos liberales, es decir, los del siglo XIX, fueron extremadamente sensibles a la carga peyorativa que conlleva la detención de una persona en un espacio público, exponiéndola a la curiosidad de los consumidores de la información. La libertad, en todas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38651/detenidos-publicos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Martín Pallín</strong>, Magistrado. Comisionado de la Comisión Internacional de Juristas (EL PERIÓDICO, 24/11/09):</p>
<p>Hay detenciones que resultan espectacularmente televisivas sin haber sido previamente programadas. Lo que no debe tolerarse es una detención deliberadamente captada para ser convertida en un espectáculo. Están en juego muchos valores y principios con los que no se puede jugar frívolamente. Nuestros auténticos liberales, es decir, los del siglo XIX, fueron extremadamente sensibles a la carga peyorativa que conlleva la detención de una persona en un espacio público, exponiéndola a la curiosidad de los consumidores de la información. La libertad, en todas sus facetas, es un valor superior del ordenamiento jurídico. Su privación, aun en los casos autorizados por la ley, debe ser una decisión meditada y proporcionada a la clase de actividad delictiva que se imputa a una persona. La libertad es la regla general, y la detención, una situación excepcional.</p>
<p>Sensibles a estos planteamientos, los legisladores del siglo XIX establecieron como principio rector que no era necesario detener al sospechoso. Previamente, hay que citarle para que comparezca en el juzgado a dar su versión de los hechos. Solo si desobedece la invitación puede ser detenido y conducido ante el juez.</p>
<p>Las cosas han cambiado mucho desde entonces y el impacto de la criminalidad es radicalmente distinto. Estoy seguro de que ellos mismos serían conscientes de este radical giro y adoptarían medidas adecuadas para hacer frente a las nuevas formas de criminalidad organizada de carácter violento. Sería ingenuo invitar amablemente a los jefes de un acto criminal grave a pasarse por el juzgado cuando su agenda se lo permitiese. Con toda seguridad, la tendrían tan cargada de actividades que no les sería posible responder a la invitación. Les faltaría tiempo para dedicarse frenéticamente a la destrucción de las pruebas y poner tierra de por medio para evitar complicaciones innecesarias.</p>
<p>Si la trama se desenvuelve en las esferas de la delincuencia financiera o económica de altos vuelos, o supone la corrupción de funcionarios públicos, su preciado tiempo deberá emplearse en el arreglo de las cuentas, manipulación de los balances, destrucción de los datos comprometedores y, por supuesto, dado el mundo tecnológico en el que vivimos, en borrar las memorias de los discos duros de sus sistemas informáticos. Terminada tan ardua tarea, contratarían a los mejores abogados para acudir sonrientes al llamamiento judicial.</p>
<p>Parece haber calado la idea de la detención necesaria de violadores, asesinos, pederastas y otra gente peligrosa, dejando al margen a otros posibles delincuentes. El impacto social de un delito no se mide por la personalidad de los que lo han cometido, sino por la gravedad y transcendencia que el hecho causa en una comunidad cada vez más global. Existen delitos que, además de causar un perjuicio individual, generan un daño social añadido que erosiona la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas.</p>
<p>A los que nos dedicamos a la aplicación del derecho penal siempre nos llama la atención la gran desproporción entre las penas señaladas para los delitos clásicos y las conductas que inciden en los intereses generales: calidad de vida medioambiental, seguridad de los productos alimenticios, el buen funcionamiento de los servicios públicos y la fidelidad de los servidores del Estado. Quizá sea difícil que vuelvan tiempos mejores en que la detención se hacía de forma cortés y civilizada. El ejemplo a imitar era la policía inglesa. Un estrangulador en serie fue identificado por un inspector de Scotland Yard. Le abordó en la calle, invitándole a que le acompañase a la comisaría porque, sin duda, podría colaborar en el descubrimiento de los asesinatos.</p>
<p>En Estados Unidos, desconcertante falta de proporcionalidad, se engrilleta de pies y manos a los sospechosos de Guantánamo, los convictos de asesinato y a una madre por haber retenido a su hija y no entregarla a su padre. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha llegado a declarar que la exposición previa en los medios de comunicación de un sospechoso le priva de un juicio justo.</p>
<p>En España siempre nos ha faltado un debate que no esté marcado por la urgencia de los acontecimientos. Los jueces, los policías y los medios de comunicación debemos hacer una reflexión conjunta. Los periodistas no pueden escudarse obstinadamente en el derecho a informar. Siempre debe haber límites y autorrestricciones. Es cierto que las pautas que les hemos marcado algunas veces a los tribunales no son las más adecuadas para valorar la información. La publicación de la foto de un conocido financiero comiéndose un bocadillo tras las rejas fue santificada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Creo sinceramente que no fue la solución más acertada.</p>
<p>Los mismos medios trasladan a la opinión pública su propia inseguridad. Unos publican las fotos de los esposados a cinco columnas en primera. Otros la bajan a mitad de portada. Otros deciden pasarlas al interior y otros no las publican. En definitiva, hay motivo para la reflexión y el debate.</p>
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		<title>Formación de los comunicadores en la era digital</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 18:50:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro Soler Rojas</strong>, periodista, y  <strong>Manuel Aguilar Gutiérrez</strong>, licenciado en Ciencias de la Información (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 02/10/09):</p>
<p>Desde hace diez años se viene produciendo en España una rápida transformación del sector de medios de comunicación que está dando lugar a una auténtica convulsión del panorama audiovisual. Los factores catalizadores de este cambio podemos identificarlos en gran medida con avances vertiginosos en el campo tecnológico y, en especial, con la popularización y el auge de Internet.</p>
<p>La conversión de unos sitios web casi estáticos asociados a lo que se dió en llamar la Web 1.0, donde los medios &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/27415/formacion-de-los-comunicadores-en-la-era-digital/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro Soler Rojas</strong>, periodista, y  <strong>Manuel Aguilar Gutiérrez</strong>, licenciado en Ciencias de la Información (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 02/10/09):</p>
<p>Desde hace diez años se viene produciendo en España una rápida transformación del sector de medios de comunicación que está dando lugar a una auténtica convulsión del panorama audiovisual. Los factores catalizadores de este cambio podemos identificarlos en gran medida con avances vertiginosos en el campo tecnológico y, en especial, con la popularización y el auge de Internet.</p>
<p>La conversión de unos sitios web casi estáticos asociados a lo que se dió en llamar la Web 1.0, donde los medios simplemente “colgaban” sus contenidos, ha dado paso al desarrollo de nuevos soportes con mayor capacidad y velocidad de transmisión, y a la consolidación de unos nuevos medios de comunicación caracterizados por el multimedia, la interactividad y la actualización constante de contenidos que son servidos a la audiencia prácticamente en tiempo real.</p>
<p>En el ámbito audiovisual, la evolución de sistemas de edición no lineal ha trastocado a su vez todo el entramado laboral de la redacción tradicional en televisión y radio y ha provocado la desaparición o reconversión de múltiples categorías profesionales que pugnan por convivir con nuevos perfiles mucho más familiarizados con las nuevas tecnologías. Esta rápida transformación tiene hondas repercusiones en el trabajo, la capacitación y la formación profesional de los comunicadores audiovisuales, un término periodístico demasiado amplio y difícil de encajar en los parámetros del periodismo convencional. La necesidad de reubicar el papel del periodista audiovisual en este nuevo entorno multimedia y la modificación de las condiciones laborales asociadas a los numerosos cambios que se vienen produciendo han impulsado la elaboración de este documento que analiza, fundamentalmente, el estado de la formación profesional y el papel decisivo que la adquisición de nuevos conocimientos va a desempeñar en el futuro.</p>
<p>El documento plantea, entre otras cosas, si en la actualidad los planes de estudio definidos para estas profesiones son adecuados para desenvolverse en este ámbito o, por el contrario, han quedado desfasados y deben someterse a una profunda reversión, acorde con la magnitud del cambio al que asistimos.</p>
<ul>
<li>El estudio aborda, en primer lugar, las dificultades para definir hoy en día quién es informador o periodista, debido a múltiples factores: dispersión de titulaciones, contrataciones “artísticas” de personas sin la formación adecuada, escasa implicación de los agentes sindicales, poca presencia y fortaleza de los colegios profesionales, proliferación de academias y másteres (muchos de ellos de las propias empresas de comunicación que prometen empleo con cursos exprés), etc. Por otro lado, la eclosión del fenómeno llamado por algunos “periodismo ciudadano” ha extremado la confusión acerca de los límites de la profesión, de modo que ya no se sabe muy bien quién es periodista-comunicador y quién es un simple charlatán de feria.</li>
<li>En un panorama tan disperso y plagado de incertidumbres muchos empresarios han aprovechado la ocasión para hacer contrataciones a la baja, sin exigencias de titulación o con contraprestaciones económicas escasas, dada la abundancia de oferta de “periodistas todoterreno”.</li>
<li>La aceleración en la implantación de la tecnología digital ha permitido, además, crear un perfil profesional más polivalente o “policompetente”, de modo que el trabajo que antes hacían tres personas ahora lo realiza una, con un sacrificio sustancial en el nivel de calidad del producto final.</li>
<li>El presente estudio pretende abordar esta nueva situación desde una perspectiva profesional algo más que académica, centrándose en especial en la situación de la Corporación Estatal de Radio Televisión Española, tanto por su condición de medio público con distintos canales (radio, televisión, Web), como por su dimensión y la existencia de procesos de formación interna, ya que cuenta con un organismo propio al efecto: el Instituto de Radio y Televisión.</li>
<li> Tras analizar brevemente la situación de las distintas ofertas educativas –ahora, además, en proceso de modificación con motivo de la creación del Espacio de Enseñanza Superior Europeo (Proceso de Bolonia)– se expone el papel que en este nuevo entorno tienen y pueden tener los sindicatos y las empresas, en especial si se concluye que la enseñanza universitaria se está demostrando poco adecuada para conseguir una formación acorde con las necesidades actuales de trabajo en el día a día de una redacción multimedia.</li>
<li>La formación interna en las empresas está paliando –con mayor o menor fortuna– las carencias que se detectan en los nuevos licenciados, en especial en el ámbito de las nuevas tecnologías. La falta de adaptación a los nuevos medios y a los nuevos públicos está provocando en el último año (en especial en la prensa en papel tradicional) un aumento en la cifra de periodistas en paro o con empleo precario, señal inequívoca de la poca preparación ante el nuevo entorno digital que tienen estos profesionales, en muchos casos salidos de las facultades hace pocos años.</li>
</ul>
<p>Leer <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2009/9165.pdf" target="_blank">artículo completo</a> (PDF). Disponible en la <a href="http://www.falternativas.org/laboratorio/documentos/documentos-de-trabajo/formacion-de-los-comunicadores-en-la-era-digital" target="_blank">Fundación Alternativas</a>.</p>
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		<title>Berlusconi et les médias, ou la démocratie à l&#8217;agonie</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 21:14:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Par <strong>Fabrizio Tonello</strong>, professeur de science politique à l&#8217;université de Padoue, auteur de <em>Il nazionalismo américano</em> (LE MONDE, 13/09/09):</p>
<p>Pour bien saisir la situation italienne, il faut se figurer un homme politique français qui soit à la fois propriétaire de TF1, de France 2 et de M6, capable de nommer ses fidèles à la tête de Radio France et du reste du service public. A cela il faudrait ajouter quelques bricoles comme Hachette, <em>Le Point</em>, <em>Le Figaro</em> et une fortune personnelle évaluée par <em>Forbes</em> à 6,5 milliards de dollars. Impensable ? A Paris, peut-être, mais pas à Rome.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26837/berlusconi-et-les-medias-ou-la-democratie-a-lagonie/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Par <strong>Fabrizio Tonello</strong>, professeur de science politique à l&#8217;université de Padoue, auteur de <em>Il nazionalismo américano</em> (LE MONDE, 13/09/09):</p>
<p>Pour bien saisir la situation italienne, il faut se figurer un homme politique français qui soit à la fois propriétaire de TF1, de France 2 et de M6, capable de nommer ses fidèles à la tête de Radio France et du reste du service public. A cela il faudrait ajouter quelques bricoles comme Hachette, <em>Le Point</em>, <em>Le Figaro</em> et une fortune personnelle évaluée par <em>Forbes</em> à 6,5 milliards de dollars. Impensable ? A Paris, peut-être, mais pas à Rome.</p>
<p>Les lecteurs m&#8217;excuseront si je leur demande encore un effort d&#8217;imagination : il faut accepter l&#8217;idée qu&#8217;un milliardaire comme celui que je viens de décrire soit élu président de la République et que, depuis le palais de l&#8217;Elysée, il lance une rafale d&#8217;actions en justice contre les journaux de l&#8217;opposition, fasse disparaître de l&#8217;audiovisuel toute voix critique (même celles des comédiens) et, pour faire bonne mesure, déclenche une campagne de calomnies contre le directeur du quotidien des évêques dans le but de l&#8217;obliger à démissionner.</p>
<p>Si cela ressemble à un médiocre scénario, refusé par n&#8217;importe quel producteur de cinéma pour son manque de crédibilité, c&#8217;est parce que la réalité italienne défie l&#8217;imagination : quarante-huit heures n&#8217;étaient pas passées depuis la parution de l&#8217;article du directeur de <em>La Repubblica</em>, Ezio Mauro, dans ces colonnes (<em>Le Monde</em> du 3 septembre) que M. Berlusconi remportait un nouveau succès dans sa guerre personnelle contre la presse libre.</p>
<p>Le 3 septembre, Dino Boffo, le directeur d&#8217;<em>Avvenire</em>, le journal de la Conférence épiscopale italienne, démissionnait après une attaque par <em>Il</em> <em>Giornale</em>, titre appartenant à la famille Berlusconi. Cette attaque a été qualifiée de <em>&#8220;dégoûtante&#8221;</em> par le cardinal Bagnasco. Hélas, le cri d&#8217;alarme de M. Mauro &#8211; <em>&#8220;L&#8217;homme le plus riche et le plus puissant d&#8217;Italie a décidé de déclencher l&#8217;offensive finale contre des journaux qui critiquent son exercice du pouvoir&#8221;</em> &#8211; apparaît aujourd&#8217;hui parfaitement justifié.</p>
<p>A l&#8217;évidence, il y a un glissement du régime de M. Berlusconi vers une forme de démocratie &#8220;à la Poutine&#8221;, où des élections sont organisées régulièrement, mais où le résultat est faussé d&#8217;avance par l&#8217;emprise de l&#8217;argent et par le contrôle strict des médias. Le fait que les deux seuls leaders dans le monde que M. Berlusconi compte comme ses amis personnels, après la fin du mandat de M. Bush, soient MM. Poutine et Khadafi n&#8217;a rien de fortuit.</p>
<p>Il éprouve une sympathie instinctive pour les leaders qui ne s&#8217;embarrassent pas de &#8220;formalités&#8221; et ne souffrent pas de &#8220;lenteurs&#8221; dans leurs décisions. Le premier ministre (et ancien président) russe et sa famille sont régulièrement invités dans les nombreuses villas du président du conseil italien.</p>
<p>Le côté bouffon de M. Berlusconi dans les rencontres internationales masque une réalité qui n&#8217;a rien d&#8217;amusant : depuis ses débuts en politique, en 1994, il a oeuvré pour consolider son emprise sur l&#8217;ensemble de la presse, de l&#8217;édition et de la télévision. On oublie trop facilement qu&#8217;en 1991 M. Berlusconi était devenu propriétaire de la plus grande maison d&#8217;édition italienne, Mondadori, en achetant un juge par le biais de son avocat M<sup>e</sup> Previti, lui-même condamné pour corruption dans cette affaire (jugement confirmé par la Cour de cassation en 2007).</p>
<p>M. Berlusconi a débuté en politique en tant que propriétaire de la totalité des chaînes nationales de télévision privée, une position qu&#8217;en France on ne lui aurait jamais permis d&#8217;acquérir. Ses trois chaînes ne se bornent pas à proposer des variétés, des promotions commerciales et des vieux films américains. Cela va bien au-delà : les journaux de Canale 5, Italia 1 et Rete 4 sont le fer de lance de la propagande de son parti, Forza Italia, maintenant rebaptisé Popolo della libertà. Les quotidiens <em>Il Giornale</em>, <em>Il Foglio</em>, <em>Libero</em>, comme l&#8217;hebdomadaire <em>Panorama</em>, attaquent sans relâche non seulement les leaders de l&#8217;opposition, mais également toute voix critique : les intellectuels, l&#8217;Eglise, la Commission européenne.</p>
<p>Après chaque victoire électorale, il a obligé la RAI, la chaîne publique, à changer les directeurs des chaînes et des journaux télévisés, qui sont désormais à sa botte. Seuls la troisième chaîne et son journal ont pu jusqu&#8217;ici garder une sensibilité &#8220;de gauche&#8221;, mais sont également entrés, au mois d&#8217;août, dans le collimateur.</p>
<p>Ses avocats, qu&#8217;il a fait élire au Parlement et a parfois nommés ministres, ferraillent dans tous les tribunaux italiens depuis quinze ans : avant, pour le protéger des conséquences judiciaires de ses actions ; maintenant, pour réduire au silence tout opposant.</p>
<p>Ils ont donc assigné en justice <em>L&#8217;</em><em>Unita</em>, le quotidien fondé par Antonio Gramsci en 1924, et <em>La Repubblica</em>, le journal indépendant de centre gauche qui, depuis le 14 mai, lui pose quotidiennement dix questions concernant les comportements qui ont attiré l&#8217;attention de la presse internationale (ce n&#8217;est pas tous les jours qu&#8217;un président du conseil en exercice est enregistré dans sa maison par une call-girl au moment où il lui dit<em> : &#8220;Attends-moi dans le grand lit de Poutine.&#8221;</em>)</p>
<p>Le manque de solidarité envers <em>L&#8217;</em><em>Unita</em> et <em>La Repubblica</em> de la part des autres grands journaux italiens démontre que la stratégie fonctionne : le reste de la presse traite l&#8217;affaire du bout des doigts.</p>
<p>On prête à M. Berlusconi l&#8217;intention de poursuivre en justice la presse étrangère qui a fait état de ses extravagances. La première cible est l&#8217;hebdomadaire français <em>Le Nouvel Observateur</em>, suivi d&#8217;<em>El Pais </em>en Espagne et de plusieurs quotidiens anglais.</p>
<p>Il y a une très large dose de mégalomanie dans tout cela : on voit difficilement un juge français ou anglais condamner des journalistes pour avoir posé des questions à un homme politique. Et à Paris, que l&#8217;on sache, le crime de lèse-majesté a été supprimé en 1832. Mais le côté folklorique du personnage et les bouffonneries dont il se rend responsable à chaque rencontre internationale masquent une emprise farouche sur le pouvoir.</p>
<p>Les attaques contre la presse n&#8217;ont pas vraiment pour but d&#8217;obtenir les dédommagements dont il est question dans les dossiers judiciaires : la stratégie vise à intimider les autres journaux indépendants avec la menace de batailles judiciaires qui vont durer des années et des années, comme ce fut le cas lors de la confrontation entre William Westmoreland et CBS au sujet de la guerre du Vietnam. L&#8217;affaire commença par un documentaire à l&#8217;écran en 1982 et ne prit fin qu&#8217;en 2001 avec la marche arrière du général : les procès civils en Italie avancent à une vitesse comparable.</p>
<p>De plus, au printemps, M. Berlusconi a demandé aux entrepreneurs italiens réunis en congrès de ne plus passer d&#8217;encarts publicitaires dans les pages de <em>La Repubblica</em>, au prétexte que le quotidien ose le critiquer. Là aussi, malheureusement, c&#8217;est la première fois en Occident qu&#8217;un homme politique tente de manipuler le marché pour étrangler un journal qui lui déplaît. Bien sûr, ce n&#8217;est pas encore le système Poutine employé pour se débarrasser des reporters gênants&#8230;</p>
<p>Thomas Jefferson, l&#8217;auteur de la <em>Déclaration d&#8217;indépendance des Etats-Unis</em>, aimait dire que <em>&#8220;chaque homme a deux patries : la sienne et la France&#8221;</em>. Il serait donc temps d&#8217;ouvrir un débat dans la presse française, pour répondre à une question très simple : l&#8217;Europe de Jean Monnet, de Robert Schuman et d&#8217;Altiero Spinelli peut-elle tolérer que la démocratie agonise dans un des pays qui l&#8217;a créée, l&#8217;Italie ?</p>
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		<title>El mundo en que vivimos</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 19:43:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009 (EL PAÍS, 23/08/09):</p>
<p>El filósofo francés Michel Foucault llegó a la deprimente conclusión de que &#8220;el hombre no existe&#8221;, que cada ser humano no es sino una larga secuencia de simulacros variopintos hechos, deshechos y rehechos por las circunstancias variables de la realidad en la que transcurre su existencia. Todavía más audaz, y acaso más frívolo, Jean Baudrillard fue más lejos y concluyó que aquello que creemos la realidad cuando abrazamos al ser amado o sopamos la pluma en un &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26410/el-mundo-en-que-vivimos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009 (EL PAÍS, 23/08/09):</p>
<p>El filósofo francés Michel Foucault llegó a la deprimente conclusión de que &#8220;el hombre no existe&#8221;, que cada ser humano no es sino una larga secuencia de simulacros variopintos hechos, deshechos y rehechos por las circunstancias variables de la realidad en la que transcurre su existencia. Todavía más audaz, y acaso más frívolo, Jean Baudrillard fue más lejos y concluyó que aquello que creemos la realidad cuando abrazamos al ser amado o sopamos la pluma en un tintero, tampoco existe, porque la verdadera realidad en la que vive el bípedo contemporáneo no es el mundo que cree pisar sino las imágenes que fingen reflejarlo y que no son sino las interesadas y manipuladas versiones que dan de él los medios audiovisuales al servicio de los poderosos de este mundo.</p>
<p>Estas divertidas, brillantes y falaces fabricaciones intelectuales -así las creía yo al menos- acaban de recibir un sorprendente respaldo, una indicación concreta de que si las cosas no son así todavía, podrían llegar a serlo pronto, dadas las inquietantes características que va adoptando, aquí y allá, la civilización que nos rodea.</p>
<p>Voy a referirlo a mi manera, que no es la del filósofo, claro está, sino la, más modesta, de un contador de historias. Trasladémonos, allende el Atlántico, al centro de la Amazonía, hasta Manaos, capital del Estado brasileño de Amazonas, famosa porque, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, fue uno de los centros principales del <em>boom</em> del caucho, del que queda como recuerdo una ópera barroca donde cantó -o se dice que cantó- Carusso. Hasta hace relativamente poco tiempo el rey de la pequeña pantalla, en Manaos y toda la vasta región amazónica, era un periodista y productor llamado Wallace Souza, que, fiel a su nombre detectivesco, dirigía en la televisión local un programa policíaco llamado <em>Canal Livre.</em> En él se ventilaban, con descarnado realismo, los crímenes, asaltos, violaciones y demás ferocidades cotidianas, con que, tanto en Brasil como en el resto del mundo, los canales de televisión suelen asegurar su codiciado <em>rating</em> halagando el morbo y los peores instintos del gran público televidente.</p>
<p>El éxito del programa era tal que Wallace Souza se hizo célebre y decidió, aprovechando la popularidad de que gozaba, saltar del periodismo audiovisual sensacionalista y truculento a la política (ambos no están tan lejos, después de todo). Lo consiguió con rapidez vertiginosa: en las últimas elecciones salió elegido diputado con la más alta votación en todo el Estado de Amazonas. Este es el momento de máximo apogeo en la carrera pública de Wallace Souza, personaje fortachón, mostachudo y barbado, de ternos entallados y, según la prensa, gesticulador y carismático.</p>
<p>Cambio de escenario, dentro de la misma exótica y asfixiante ciudad amazónica. La policía local detiene a un rufiancillo del lugar, ex policía y asesino a sueldo, de apelativo pomposo: Moacir Moa Jorge da Costa, sospechoso de un rosario de fechorías y hechos de sangre, entre ellos asesinatos. Interrogado y ablandado con los métodos que no es imposible imaginar, confiesa. Sí, ha matado, pero no por maldad ni por codicia, sino profesionalmente, por encargo del flamante diputado y estrella mediática de la Amazonía: ¡Wallace Souza! Después de sacudirse el trauma que semejante revelación les produce, los investigadores comienzan a atar cabos y las piezas encajan, como en un rompecabezas. Todos los crímenes que ha cometido o en los que ha participado Moacir Moa Jorge da Costa figuraron de manera estelar en los programas de <em>Canal Livre</em> y, en todos ellos, las cámaras ubicuas y omniscientes del diputado llegaron al lugar del crimen al mismo tiempo que los asesinos.</p>
<p>La investigación produce este pasmoso resultado: Wallace Souza llevaba a cabo espeluznantes crímenes con el único designio de poder filmarlos antes de que lo hiciera alguno de sus competidores, para obtener las primicias que tenían enganchada a la vasta teleaudiencia a la que alimentaba en cada programa con sangre, verismo y pestilencia a raudales. Para ello, había montado toda una infraestructura de colaboradores, diestros en la pistola y el cuchillo, seleccionados entre las propias fuerzas de la policía a la que -otra revelación- había estado asimilado. Quince de ellos están ya en los incómodos calabozos de Manaos, pero no el héroe del macabro aquelarre, pues, siendo legislador y gozando de impunidad, la Asamblea Legislativa tiene antes que despojarlo de aquella para que pueda ser encarcelado y juzgado. ¿Lo será? Paciencia: lo dirá el futuro, y con abundancia de derivaciones y detalles, porque mi instinto me asegura que esta historia tiene para mucho rato.</p>
<p>Hasta aquí los hechos objetivos. Ahora, las conjeturas, acápites y especulaciones. Desde el punto de vista ético ¿cómo juzgar a Wallace Souza? Es imposible negar que tenía una conciencia profesional desmesurada. Delinquió, sí, pero con la noble intención de servir a su público, de no defraudarlo, de seguir suministrándole aquel horror sanguinario que era su alimento preferido, lo que llevaba a todo Manaos a prender el televisor y buscar <em>Canal Livre</em> con la ansiedad con que escarba su cajetilla el fumador o se lleva el trago a la boca el alcohólico. ¿Tiene Wallace Souza la entera responsabilidad de haber llegado a esos excesos punibles o la comparte con la miríada de morbosos, subnormales, pervertidos e imbéciles a los que ver mujeres desventradas, chiquillos decapitados, ancianos degollados, arreglos de cuentas de pandillas que se tasajean y entrematan hace pasar una noche divertida?</p>
<p>No es difícil, para cualquier aficionado a la esgrima intelectual, demostrar que Wallace Souza es un producto del siglo XXI, en el que la cultura predominante, en gran parte por la miseria que ha generado la televisión en su frenética carrera por conquistar audiencia escarbando en las sentinas de la vida, destruyendo la privacidad, explotando sin el menor escrúpulo las experiencias más indignas y degradantes, ha pulverizado todos los valores, trastocándolos, de manera que &#8220;divertir&#8221;, &#8220;entretener&#8221;, ha pasado a ser el valor supremo, la prioridad de prioridades, aunque, para conseguirlo, como hizo Wallace Souza, haya que disparar y hundir puñales en el prójimo. Desde este punto de vista, asesino y todo, el director y productor de &#8220;Canal Libre&#8221; es un héroe, o un mártir, de la cultura que, con ayuda de la prodigiosa revolución audiovisual, hemos fabricado para nuestra época.</p>
<p>Desde otro punto de vista, el del &#8220;principio de realidad&#8221; pascaliano, hago mi autocrítica y reconozco que lo ocurrido en Manaos convierte las teorías (que antes me parecieron delirantes y sofistas) de un Foucault y un Baudrillard en algo que empieza a tener confirmación objetiva en este extraordinario mundo que nos ha tocado. Si Wallace Souza cometió esos crímenes sólo para convertirlos en imágenes, es evidente que, para él y para sus espectadores -aunque éstos fueran menos conscientes de ello que él- la realidad real era menos importante, meramente subsidiaria o pretexto, de la realidad reflejada por las cámaras, las que, con su perfecta adecuación a los gustos del público, la recomponía, purgaba y recreaba de tal modo que fuera algo que la realidad real lo es sólo muy de cuando en cuando: excitante, terrible, divertida. Wallace Souza es la primera demostración palpable de que el hombre no es una totalidad definida sino una materia modelable y cambiante, una melcocha o greda al que la dimensión imaginaria de la vida propulsada por el sistema educativo más universal y todopoderoso de la historia -las pantallas- va dando forma, realidad y cambiando al capricho de las modas.</p>
<p>Una última reflexión sobre las infortunadas víctimas inmoladas en el ara televisiva por los pistoleros a sueldo de Wallace Souza. ¿Cómo las elegía? ¿Con qué criterio? No se puede descartar que, si quedaba en él un residuo de escrúpulos morales de la época en que todavía era un ser humano, no uno de celuloide o plasma, las escogiera entre la ralea prostibularia, la fauna del ergástulo, para darse así una cierta coartada de justiciero. Pero lo más probable es que no, que, para alguien tan teratológicamente identificado con su profesión, el único criterio consistiera en señalar a las víctimas privilegiando a las que tenían mayor poder de atracción televisiva. Y no hay duda que el asesinato de un truhán conmueve menos que el de una niña inocente, un ciudadano intachable o una señora embarazada.</p>
<p>¿No les gusta el mundo en que vivimos? Peor para ustedes, porque todo indica que ya no nos queda el antiguo recurso de apagar el aparato de televisión. Ahora, la televisión comienza a ser la vida misma y, nosotros, sus inexistentes comparsas.</p>
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		<title>Iran&#8217;s British stooges are staring right at you</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 10:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Irán]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Dominic Lawson</strong> (THE TIMES, 05/07/09):</p>
<p>Zahra, an Iranian woman studying at an English university, is in a state of  terror. Her husband, an activist in the cause of the defeated Iranian  presidential candidate Mir Hossein Mousavi, was arrested a fortnight ago,  and has not been seen since. Zahra, whose eyes are lined in green, the  colour of the country’s reformist opposition, told the BBC: “Why should he  be in jail? What was wrong with what we did in Tehran? It was the basic  right of all Iranians to take part in the election.” She went on: “They  don’t let &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25694/irans-british-stooges-are-staring-right-at-you/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Dominic Lawson</strong> (THE TIMES, 05/07/09):</p>
<p>Zahra, an Iranian woman studying at an English university, is in a state of  terror. Her husband, an activist in the cause of the defeated Iranian  presidential candidate Mir Hossein Mousavi, was arrested a fortnight ago,  and has not been seen since. Zahra, whose eyes are lined in green, the  colour of the country’s reformist opposition, told the BBC: “Why should he  be in jail? What was wrong with what we did in Tehran? It was the basic  right of all Iranians to take part in the election.” She went on: “They  don’t let my husband call me . . . this is torture.”</p>
<p>It is torture for Zahra because she has a good idea of what is happening to  her husband. The Iranian state media have been broadcasting a series of  “confessions” by demonstrators against the alleged rigging of the  presidential vote in favour of the incumbent, Mahmoud Ahmadinejad. They all  tend to say the same thing: “I admit that I demonstrated under the influence  of the BBC, the Voice of America and other foreign media.”</p>
<p>Their identities are not discernible, because their faces have been obscured.  The reason for this was made horribly clear by remarks in The Guardian from  a shopkeeper friend of an 18-year-old who had been “questioned” by the  Iranian security services: “You could tell straight away he had just been  released. His face was bruised all over. His teeth were broken and he could  hardly open his eyes . . . [Later] the doctor told me that he had suffered  rupture of the rectum.”</p>
<p>The shopkeeper quoted his 18-year-old friend to the effect that he had not  “confessed” despite several days of beating while being hung from a ceiling  with his hands and feet tied together. At that point two men tore his  clothes off while a third “did it” – that is, inflicted the assault that  ruptured his rectum. He was raped several times in this way, in front of  four other detainees, but continued to refuse to sign a confession along the  lines suggested by his interrogators.</p>
<p>So when we hear Ayatollah Jannati, chief of the Guardian Council, say of  arrested Iranian employees of the British embassy in Tehran, “Naturally they  will be put on trial, they have made confessions,” we should be only too  aware of what will have been happening to some of Her Majesty’s servants.</p>
<p>Few people, men or women, are able to withstand such interrogations,  especially if they have family members vulnerable to the threat of arrest.  Even such a strong personality as the Canadian-Iranian journalist and  film-maker Maziar Bahari – who was brave enough to work in Iraq after the  invasion of 2003, and also to make films about an HIV-infected man’s search  for love in theocratic Iran – has now made a confession. After nine days’  detention, Bahari emerged to describe western journalists in Iran as  “spies”. Immediately before he disappeared, Bahari had given Britain’s  Channel 4 News footage of members of Iran’s volunteer paramilitary force,  the basiji, opening fire on a crowd of protesters.</p>
<p>Press TV, the Iranian English-language service which broadcasts  internationally from London, did not manage to show this film of the basiji  in action. However, it did report Bahari’s confession without a scintilla of  scepticism, thus: “Bahari explained the nature of some of his activities in  Iran over the past years and the role that the western media had played in  the events which unfolded . . . Bahari specifically highlighted the role of  the BBC, CNN [and] Euronews.” This account could almost have been designed  as a self-advertisement for Press TV; it was launched two years ago by the  Iranian government to counter what Ahmadinejad described on its first day of  broadcasting as “a media global war” against Iran.</p>
<p>In recent weeks it has been self-promoting even more directly in the UK:  London buses have been covered with advertisements for Press TV under the  slogan “24/7. News. Truth.” And whose face can we see accompanying these ads  for the Iranian government’s counter to the wicked western media? Why, it is  none other than Andrew Gilligan. You know, the journalist whose dodgy Radio  4 Today programme unattributed report of the views of the late Dr David  Kelly (the source Gilligan betrayed via e-mail to members of the foreign  affairs select committee) ultimately led to the resignation of the BBC’s  chairman and director-general.</p>
<p>Gilligan has recently been hired as “London editor” of The Daily Telegraph,  but he has for some time been a presenter of a discussion show on Press TV.  He is one of a small number of British journalists who are being paid by the  Iranian state to adorn the airwaves. Another is Lauren Booth, half-sister of  Cherie Blair, who has been described as a “human rights activist”. Still  another is Yvonne Ridley, who seemed to have become afflicted with Stockholm  syndrome following her capture by the Taliban in Afghanistan while a  reporter for the Sunday Express, and whose subsequent conversion to Islam  was facilitated by Abu Hamza, the hook-handed London-based preacher now  serving a seven-year jail sentence for inciting murder and race hate.  Ridley, who is by all accounts a kindly soul, has referred to Hamza as “very  sweet”.</p>
<p>Press TV’s most well-known presenter – sorry, Mr Gilligan – is George  Galloway, who has a show called The Real Deal. On it, the Respect MP has  defended the conduct of the Iranian presidential elections – in which two  provinces apparently managed a voter turnout of more than 100% – contrasting  it with the US, where, he said, George W Bush had “actually stolen” the  American presidency. Galloway, who has a tendresse for any “antiZionist”  leader – how could we forget his face-to-face eulogising of the late Saddam  Hussein? – said last week that “Press TV is Iranian-owned, but that doesn’t  influence my opinion”.</p>
<p>I’m sure that’s true: Press TV devotes an extraordinary proportion of its  output to attacks on “Zionism”, as Martin Bright, the former New Statesman  political editor, pointed out in his forensic demolition last Wednesday of  Press TV’s spokesman on BBC2’s Newsnight.</p>
<p>It was only a pity that time prevented Bright from detailing how Press TV’s  website commissioned an article by a British Holocaust denier called  Nicholas Kollerstrom. Kollerstrom insists that no Jews were gassed at  Auschwitz, but instead happily played water polo together in the camp’s  “elegant swimming pool”. This is, of course, entirely consistent with the  views of Ahmadinejad.</p>
<p>I wouldn’t dream of suggesting that Gilligan and co sympathise with the  Iranian president’s enthusiasm for Holocaust denial. The London “stars” of  Press TV would presumably argue that they are just journalists plying their  trade to the best of their ability, selling their talents to anyone who is  prepared to bid for them. Indeed, several said last week that they will  continue with their shows, because they were “not subject to any political  interference” from the Iranian authorities.</p>
<p>How delightful for them; but it should also occur to Gilligan, Ridley and  Booth that they are being paid to lend credibility to the propaganda arm of  a regime that subjects its own journalists to the most brutal “political  interference” – Bahari is one of 24 local reporters or bloggers who have  recently been seized by the Iranian authorities – and which is now inciting  violence against British reporters in Tehran, by declaring that they are the  cause of riots and bloodshed.</p>
<p>Above all, it must have occurred to the highly intelligent Gilligan that any  Iranian journalist who took on the Tehran government in the way he  challenged the Blair administration while working for the BBC would  experience not career advancement, but unimaginable terror.</p>
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		<title>Un Estado sin publicidad</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jun 2009 06:55:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Bellmunt</strong>, Cineasta. Miembro del consejo de administración de RTVE por ERC (EL PERIÓDICO, 28/06/09):</p>
<p>Con la posible intervención del Estado en la retirada por ley de la publicidad en TVE se suscita una cuestión central y para nada elemental, ya que tras este simple por un sí o por un no publicitario se esconde un iceberg, un modelo de Estado sin publicidad en el que el equilibrio liberal vigente, lejos de estabilizarse, concluye. Parafraseando a Karl Popper, digamos que eliminar en su totalidad la publicidad de la televisión pública puede ser una teoría aceptable, pero no significa &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25923/un-estado-sin-publicidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Bellmunt</strong>, Cineasta. Miembro del consejo de administración de RTVE por ERC (EL PERIÓDICO, 28/06/09):</p>
<p>Con la posible intervención del Estado en la retirada por ley de la publicidad en TVE se suscita una cuestión central y para nada elemental, ya que tras este simple por un sí o por un no publicitario se esconde un iceberg, un modelo de Estado sin publicidad en el que el equilibrio liberal vigente, lejos de estabilizarse, concluye. Parafraseando a Karl Popper, digamos que eliminar en su totalidad la publicidad de la televisión pública puede ser una teoría aceptable, pero no significa ningún avance. Arropado en ese espíritu, paso a exponer mi criterio a título personal.<br />
En realidad, todo se resume a un principio proteccionista: apartar a un competidor encomendándole una misión de servicio público pagada por el Estado para dejar libre el mercado a la iniciativa privada. Si por azar o por eficiencia en la prestación de ese servicio, un programa de la pública consigue hacerse un hueco en el mercado, el lobi privado, quejoso, aullará otra vez y en base al principio de libre concurrencia ahogará esos despuntes de la parrilla, incluso copiándolos. RTVE, con este nuevo reparto de funciones, tendrá siempre las de perder.</p>
<p>Con la nueva ley de financiación de TVE creo que el Gobierno parchea el roto audiovisual, uno de los muchos que surgen en el traje autonómico que cosieron los acuciados sastres de la transición. Al restringir totalmente la publicidad y empujar a TVE hacia un camino de servicio público inexplorado, aunque sea en condiciones protegidas, repara el viejo modelo audiovisual para no tener que afrontar sin complejos la creación de un nuevo modelo federal de televisión pública.<br />
El primer riesgo está en la parrilla. Una parrilla pública de televisión absolutamente sin publicidad puede enfriarse de tal modo que, congelada por una retórica convencional o por un fracaso en la programación, o por la falta de un mínimo incentivo mercantil, acabe en el rincón de los paneles de audiencia como una vieja junto al fuego, más testimonial que reivindicativa, accesible a todos pero vista por pocos.<br />
El segundo riesgo nos remite a la LOAPA. La realidad autonómica audiovisual demanda una coordinación del modelo público sin paliativos. Es un hecho que España vive a niveles fácticos una tendencia autonómica menguante mientras que su cuerpo social, económico y político se está desarrollando con una mentalidad autonómica creciente. En mi humilde opinión, no solo es estatal TVE, sino que todas las televisiones públicas de España, locales y autonómicas, lo son también sea cual sea su ámbito de emisión. El contenido de esta ley de financiación de TVE afectará a la futura ley del audiovisual y puede facilitar una deriva centralizadora que anularía el actual modelo audiovisual autonómico y local, ya que además de una previsible desatención de los criterios de federalización se legislará también el fin de la publicidad en las autonómicas y locales, mermando su capacidad financiera y su función normalizadora y de proximidad. Una nueva LOAPA que, escudándose en una necesaria armonización –palabra política de origen falangista–, abortará de nuevo las necesidades federativas del progreso social español.<br />
En tercer lugar, al cerrar totalmente y sin paliativos la ventana de TVE al mercado se puede provocar un serio riesgo de colapso publicitario que solo beneficiará a la especulación pura y dura. Los anunciantes, un motor fundamental para incentivar la economía, con una misión clara de servicio público, van a sufrir con el desequilibrio del mercado que provocará la ley.<br />
Entre ambos sectores, el público y el privado, quizás se estaba creando una competencia desmesurada motivada por una especie de reto histórico asumido por TVE para quitarse de encima el estigma de ser una televisión anclada en los laureles del pasado cuando estaba a solas con la audiencia. La excelente irrupción de TVE en el mercado estos tres últimos años quizá ha resultado excesiva, y aún más en tiempo de crisis. Pero esta situación, que puede llamarse anómala, tiene a mi juicio mejores respuestas –desde luego, más sutiles– que la segregación publicitaria planteada en el anteproyecto. Más difícil, larga y compleja fue la reforma que desembocó en la ley 17/2006. La intervención del Gobierno en este sentido evidencia la voluntad de resolver los desequilibrios que la financiación mixta ha generado en su aplicación durante estos tres años, desequilibrios que se han visto incrementados por la crisis económica global. Pero no se ha considerado que con una parte importante del trabajo hecho podría articularse una corrección del trazado de la programación y planteamientos de RTVE, y no una segregación.</p>
<p>Para un Estado moderno, cualquier compromiso estructural con los medios debe tener en cuenta que lo tecnológicamente decisivo está por venir. Ya estamos viviendo hoy un pequeño tráiler en el tema de las descargas. Como parte de un Estado moderno, ni el Gobierno ni el Parlamento deberían acongojarse ni replegarse en el caparazón, sino enfocar con precisión la renovación de su aparato y su discurso comunicacional en función del nuevo mercado. Desterrar a sus medios públicos de este mercado, empezando por Televisión Española, parece una broma tan recurrente como la que al parecer cuenta Warren Buffet para referirse a la crisis: solo cuando baja la marea ves quién nadaba sin bañador. La aplicación sensata del modelo liberal requiere de la mano invisible, no de una mano de hierro.</p>
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		<title>La televisión y el &#8216;salvaje Oeste&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Jun 2009 19:16:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Escribano</strong>, ex director de TV3, y director de Contenidos de NotroTV, Vértice 360 (EL PAÍS, 06/06/09):</p>
<p>El mundo de la televisión anda con los nervios a flor de piel. A un año del apagón analógico cada día hay más oferta y, paradójicamente, cada vez hay menos dinero porque ha descendido la inversión publicitaria. Menos dinero para las cadenas y, curiosamente, más tiempo para verlas, puesto que, gracias también a la crisis, el consumo de televisión está alcanzando cifras récord.</p>
<p>La industria audiovisual española, un sector estratégico, que como muchos otros vivió tiempos de <em>pelotazo,</em> necesita superar la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25372/la-television-y-el-salvaje-oeste/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Escribano</strong>, ex director de TV3, y director de Contenidos de NotroTV, Vértice 360 (EL PAÍS, 06/06/09):</p>
<p>El mundo de la televisión anda con los nervios a flor de piel. A un año del apagón analógico cada día hay más oferta y, paradójicamente, cada vez hay menos dinero porque ha descendido la inversión publicitaria. Menos dinero para las cadenas y, curiosamente, más tiempo para verlas, puesto que, gracias también a la crisis, el consumo de televisión está alcanzando cifras récord.</p>
<p>La industria audiovisual española, un sector estratégico, que como muchos otros vivió tiempos de <em>pelotazo,</em> necesita superar la crisis construyendo un escenario nuevo. Revisando el otro día un clásico de Sergio Leone me pareció entender la lógica de los acontecimientos en el negocio y la clave de los comportamientos de sus actores si lo reinterpretaba en clave de <em>western.</em> Como en las viejas películas del género, la épica y la grandeza del momento reside en que el duelo es a vida o muerte, en que el imperio de la ley es difuso y en que los principales protagonistas están imbuidos del espíritu del pionero conquistador que ha luchado sin tregua para llegar a donde está y que está dispuesto a defender a sangre y fuego lo poco o mucho que tiene.</p>
<p>En el <em>salvaje Oeste</em> de nuestro panorama televisivo las repercusiones de la crisis económica son la parte fácil de entender. La complicada tiene raíces más retorcidas que se hunden en la indefinición de los ámbitos público y privado en materia televisiva. España es uno de los países en donde la oferta pública y privada se diferencia menos. Quizás porque la televisión nació bajo un régimen totalitario y su aparición no estuvo acompañada de un debate sobre la función social que debía desempeñar, como sí pasó en la mayoría de países europeos. Por esa razón, cuando la televisión privada rompió el monopolio existente nadie le exigió prácticamente nada en materia de contenidos, como tampoco se exigía gran cosa a la televisión pública.</p>
<p>Como en el <em>viejo Oeste,</em> cuando llegaron los <em>colonos</em> dispuestos a conquistar el nuevo mundo se encontraron con un territorio poco definido, con un mundo <em>indígena</em> -para seguir con la metáfora y atribuyendo ese papel a la televisión pública- poco consciente de los valores que representaba y, lo que es más determinante, sin una legislación clara. En nuestro país, también a diferencia de Europa, no tenemos Consejo Regulador, las pocas normas de autorregulación que se imponen las cadenas se incumplen con frecuencia y no tenemos la tradición de exigencia que existe en otros países por parte del telespectador.</p>
<p>Aquí el telespectador pinta poco. No acostumbra a ser considerado el principal cliente por parte de las televisiones. Para las privadas, son los anunciantes, y para las públicas, deberían ser los ciudadanos, pero el peso de las plantillas y las influencias políticas condicionan muchas decisiones.</p>
<p>Si hace tres años el Gobierno legislaba para permitir la aparición de nuevas televisiones generalistas con el objetivo de aumentar el pluralismo, ahora decreta medidas urgentes que permitan establecer fusiones entre las empresas titulares de las cadenas privadas y aprueba para otoño la desaparición de la publicidad en TVE.</p>
<p>Puedo entender algunas de las razones que han motivado los diferentes pasos que ha dado el Gobierno. Hace tres años el mercado publicitario en España era boyante y las principales cadenas generalistas privadas alcanzaban unos beneficios tan altos que las situaban entre las más rentables del mundo. Más allá de favorecer la pluralidad, permitir la ampliación del espectro con nuevas cadenas significaba también repartir unos recursos que, en aquel momento, casi desbordaban el mercado.</p>
<p>También entiendo las decisiones de ahora. Con la publicidad por los suelos, los que &#8220;ganaban mucho&#8221;, en palabras de Paolo Vasile, tienen dificultades para cuadrar las cuentas y las inversiones que tuvieron que asumir los responsables de las nuevas cadenas para salir y situarse se ven comprometidas. Así pues, la ley que antes buscaba la pluralidad ahora, en aras de la sostenibilidad, se modifica para favorecer la concentración.</p>
<p>Pero eso no es suficiente. Ahora, con la crisis amenazando el futuro de muchas empresas audiovisuales, la presión para cambiar el modelo de doble financiación de las públicas se ha vuelto irresistible. La decisión de retirar la publicidad de TVE, no sé si por la gravedad de la situación o por la fuerza de la presión, se ha tomado de manera rápida, casi precipitada. Tal vez quedaran pocas opciones alternativas. Dejando de lado las razones económicas e industriales, que son muy importantes, sería exigible que el Gobierno actual, que hasta el momento ha sido uno de los que más han actuado a favor de la televisión pública legislando y favoreciendo el trabajo de un equipo directivo profesional e independiente, no olvidara la defensa de los valores de servicio público que debe asumir el medio, que no son incompatibles con velar por el futuro de la industria audiovisual.</p>
<p>Hablar de televisión no sólo es hablar de dinero, evocando el título del clásico de Leone, no todo se mueve ni se hace <em>por un puñado de dólares.</em> Hablar de televisión es hablar de personas, de contenidos y de cultura. Es hablar de futuro.</p>
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		<title>Tiananmen y los medios</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/25319/tiananmen-y-los-medios/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Jun 2009 17:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Asia]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Eugenio Bregolat</strong>, ex embajador de España en China (LA VANGUARDIA, 03/06/09):</p>
<p>Gorbachov inició su visita oficial a Pekín, para poner fin a un enfrentamiento de tres décadas, el 15 de mayo de 1989, en plena crisis de Tiananmen. Con él llegaron a Pekín unos 1.200 periodistas, incluidas las principales televisiones del mundo. Muchos se quedaron después para cubrir la &#8220;revolución china&#8221;.</p>
<p>El impacto de los medios de comunicación sobre el proceso político chino se concretó de varias formas. En primera lugar, los estudiantes e intelectuales, y el público chino en general, se enteraban de lo que pasaba en &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25319/tiananmen-y-los-medios/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Eugenio Bregolat</strong>, ex embajador de España en China (LA VANGUARDIA, 03/06/09):</p>
<p>Gorbachov inició su visita oficial a Pekín, para poner fin a un enfrentamiento de tres décadas, el 15 de mayo de 1989, en plena crisis de Tiananmen. Con él llegaron a Pekín unos 1.200 periodistas, incluidas las principales televisiones del mundo. Muchos se quedaron después para cubrir la &#8220;revolución china&#8221;.</p>
<p>El impacto de los medios de comunicación sobre el proceso político chino se concretó de varias formas. En primera lugar, los estudiantes e intelectuales, y el público chino en general, se enteraban de lo que pasaba en Pekín a través de radios y televisiones extranjeras. En segundo lugar, los manifestantes se llegaron a convencer de que los dirigentes no se atreverían a usar la fuerza ante las televisiones de todo el mundo. Los líderes estudiantiles e intelectuales eran muy conscientes del efecto de los medios de comunicación sobre la opinión pública extranjera y los utilizaban, por ejemplo, exhibiendo pancartas escritas en inglés. La televisión norteamericana ABC llamó al Gobierno chino &#8220;tigre de papel&#8221;. The Washington Post escribió que &#8220;confiaba en la caída del comunismo en China&#8221;. TVGuide dijo: &#8220;¿Será capaz la televisión global de derribar a los dirigentes chinos?&#8221;. El presidente de Estados Unidos, George H. Bush, que había sido jefe de la Oficina de Enlace de su país en Pekín en 1974-1975, seguía los acontecimientos en directo por televisión. El descrédito ante el mundo que acarrearía una represión violenta y las probables sanciones occidentales inhibirían a Deng de usar la fuerza. Al menos, eso pensaban los estudiantes.</p>
<p>En tercer lugar, las televisiones extranjeras iban convirtiendo en mitos a los principales dirigentes estudiantiles: Wuerkaixi, Wan Dan, Chai Ling. Así, los estudiantes e intelectuales, como resultado tanto del efecto mediático como del apoyo de los ciudadanos de Pekín, que ocupaban las calles en números cada vez mayores, y de la paralización y divisiones del poder, se fueron envalentonando y radicalizando, y acabaron por enrocarse, convencidos de que Deng no se atrevería a usar la fuerza. De este modo los medios de comunicación extranjeros acabaron contribuyendo, fatalmente, a un resultado que obviamente no deseaban. El informador influía de forma decisiva sobre el objeto de su información.</p>
<p>La CNN se convirtió en la gran televisión global informando de los sucesos de Tiananmen. Su corresponsal en Pekín en aquel entonces, Mike Chinoy, reconoce que una de las trampas de la televisión como medio es que la fuerza de la imagen prevalece sobre la importancia real de la noticia. La imagen del ciudadano deteniendo a una columna de tanques tiene mucho más impacto que el proceso de desarrollo económico de China, cuando este, el principal fenómeno geopolítico de las últimas décadas del siglo XX, es mucho más importante que aquella. La televisión refleja bien hechos concretos, pero le cuesta mucho más transmitir procesos a largo plazo. Escribe Chinoy: &#8220;Me convencí (al cabo de los años) de que mirar a China a través del cristal de la plaza de Tiananmen no iluminaba, sino que oscurecía la comprensión. La historia de Tiananmen fue perfecta para la televisión&#8230; pero la habilidad de la televisión para mostrar lo que ocurre es mayor que la de explicar el porqué&#8230; de modo que lo que sospecho que los historiadores describirán como uno de los más importantes acontecimientos de las últimas décadas del sigloXX-el ascenso de China-estaba teniendo lugar con muchos televidentes en Occidente apenas conscientes de que en la República Popular hay mucho más que los recuerdos de Tiananmen&#8230; las imágenes transmitidas en 1989 eran tan poderosas que para muchos ciudadanos y políticos era todavía imposible aceptar un punto de vista más equilibrado varios años más tarde&#8230; era una ilustración que hace reflexionar sobre el poder de la televisión que ninguna de las imágenes de mis programas ulteriores (sobre el desarrollo económico) pudiera competir con el drama del hombre enfrentándose al tanque&#8221;.</p>
<p>Por cierto, 20 años después, TVE, la única televisión del mundo que permaneció en la plaza de Tiananmen toda la noche del 3 al 4 de junio de 1989, y la única que grabó la salida de los estudiantes por su propio pie, podría decidirse ya a recuperar aquellas imágenes, separarlas de otras con las que fueron mezcladas, editarlas adecuadamente y fijar el testimonio de los integrantes del equipo que encabezaba el corresponsal Juan Restrepo. Es una de las grandes exclusivas de sus cincuenta años de historia.</p>
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		<title>The Rise of Soft Censorship</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 18:05:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Don Podesta</strong>, a former Post editor, a consultant for the Center for International Media Assistance at the National Endowment for Democracy and the author of the center&#8217;s recent report <em>Soft Censorship: How Governments Around the Globe Use Money to Manipulate the Media</em> (THE WASHINGTON POST, 02/02/09):</p>
<p>Among the accusations swirling around ousted Illinois Gov. Rod Blagojevich is one that touches on his relationship with the most important newspaper in his state, the Chicago Tribune. Blagojevich reportedly threatened to withhold state assistance from a deal involving the sale of Wrigley Field, owned by the Tribune Co., if the paper &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23767/the-rise-of-soft-censorship/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Don Podesta</strong>, a former Post editor, a consultant for the Center for International Media Assistance at the National Endowment for Democracy and the author of the center&#8217;s recent report <em>Soft Censorship: How Governments Around the Globe Use Money to Manipulate the Media</em> (THE WASHINGTON POST, 02/02/09):</p>
<p>Among the accusations swirling around ousted Illinois Gov. Rod Blagojevich is one that touches on his relationship with the most important newspaper in his state, the Chicago Tribune. Blagojevich reportedly threatened to withhold state assistance from a deal involving the sale of Wrigley Field, owned by the Tribune Co., if the paper didn&#8217;t fire members of the editorial board whom he viewed as highly critical of him.</p>
<p>Thus Illinois joins a growing list of places across the globe where media-government relations are often ruled by money. Or, more specifically, money used as a tool to manipulate news coverage. This is a serious problem in countries where democracies are fragile and there is no culture of strong, independent news media.</p>
<p>Traditionally, authoritarian regimes have exercised control of media through direct censorship &#8212; forcing media outlets to submit news reports for review before publication or broadcast. Physically taking over media outlets or intimidating and arresting journalists and media owners are also familiar methods of controlling the press. But in recent years, as once authoritarian regimes have moved toward more open societies, or at least their appearance, a more insidious type of censorship has arisen.</p>
<p>This new &#8220;soft,&#8221; or indirect, censorship takes several forms:</p>
<p>In many parts of Latin America and Africa, governments exert pressure by threatening to withhold government advertising from newspapers and broadcasters whose coverage they find too critical. The other side of this coin is the use of government funds to buy advertising in media outlets considered friendly. In countries where there is no strong private sector and little or no tradition of commercial advertising, government advertising contracts are essential to the survival of newspapers and broadcast stations.</p>
<p>In several countries of the former Soviet Union, official sources pay journalists directly to write stories favorable to leaders or their programs. This is particularly true during political campaigns. In Ukraine, the practice is called &#8220;jeansa,&#8221; after the blue jeans that Ukrainian journalists typically wear. Because there was never much commercial advertising in Ukraine before the dissolution of the Soviet Union, private businesses don&#8217;t see the need to buy an ad if they can buy a story. And many journalists, who view TV stations as businesses entitled to make money, see nothing wrong with this arrangement.</p>
<p>Reporters in many developing countries do not make a living wage, and media owners expect them to supplement their incomes &#8212; in effect turning journalists into waiters working for tips.</p>
<p>Colombian radio reporters in provincial cities pay station owners for air time and cover the expense by selling advertising to the same government officials they cover. Essentially, this means interviewing officials in the morning for a news report and contacting them in the afternoon to solicit advertising.</p>
<p>In countries where there is no strong commercial advertising market, &#8220;the media begins to live off official advertising,&#8221; said Catalina Botero, the Organization of American States&#8217; special rapporteur for freedom of expression. This, she said, allows governments to exercise &#8220;decisive interference in the press.&#8221;</p>
<p>The Hong Kong newspaper Apple Daily lost commercial advertisers &#8212; an airline, a bank, the travel industry &#8212; because the Chinese government pressured the companies. The paper&#8217;s sin? Opposing a proposed security law &#8212; since withdrawn &#8212; that many felt could have led to suppression of freedom of expression and political liberty in Hong Kong.</p>
<p>Some countries have laws governing the use of official advertising, but in many cases they are ignored.</p>
<p>The one tool that has been effective in combating this practice is litigation. Rio Negro, a newspaper in Argentina&#8217;s Neuquén province, sued the provincial government on grounds of discrimination after the government pulled its advertising in reprisal for negative coverage. Argentina&#8217;s supreme court ruled in favor of the paper, finding that the government had violated its constitutional right to freedom of expression. A similar case brought against a municipality by the South African newspaper Grocott&#8217;s Mail was resolved in the paper&#8217;s favor when the government settled out of court.</p>
<p>Another solution that has been put forward is the nonprofit model, akin to National Public Radio in the United States and the British Broadcasting Corp. A newspaper or broadcast station owned by a foundation, an endowment, an academic institution &#8212; and, yes, even the government, if done transparently and through an independent board of directors &#8212; might be better positioned to resist threats of advertising losses. (In recent days, some opinion writers have suggested this as an answer for what ails newspapers in the United States, too.)</p>
<p>Does any of this matter? It should to those seeking to promote democracy around the world. Many fledgling democracies have no tradition of independent news media, without which it is difficult, if not impossible, to sustain an open political dialogue and transparency in governance. Strengthening independent news media in the developing world should be the cornerstone of any effort to build democracies.</p>
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		<title>Revolución en las ondas</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Dec 2008 22:30:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Antich</strong>, profesor de la Universitat de Girona (LA VANGUARDIA, 28/12/08):</p>
<p>La mayoría de las cadenas de radio emiten ya por internet, además de hacerlo por el sistema tradicional. A los viejos usos de localización del dial, girando el mando, desde un aparato capaz de recibir las ondas, se ha añadido la posibilidad de escuchar cadenas radiofónicas de todo el mundo con disponer tan sólo de un ordenador conectado a internet de banda ancha. Con ello, se han modificado hábitos que vinculaban la recepción de emisiones radiofónicas a un espacio geográfico determinado. Algunas escenas pertenecen ya al pasado: &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/23363/revolucion-en-las-ondas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Antich</strong>, profesor de la Universitat de Girona (LA VANGUARDIA, 28/12/08):</p>
<p>La mayoría de las cadenas de radio emiten ya por internet, además de hacerlo por el sistema tradicional. A los viejos usos de localización del dial, girando el mando, desde un aparato capaz de recibir las ondas, se ha añadido la posibilidad de escuchar cadenas radiofónicas de todo el mundo con disponer tan sólo de un ordenador conectado a internet de banda ancha. Con ello, se han modificado hábitos que vinculaban la recepción de emisiones radiofónicas a un espacio geográfico determinado. Algunas escenas pertenecen ya al pasado: para empezar, la ya obsoleta práctica de ir moviendo de lugar el aparato de radio para localizar el espacio desde el que sea posible recibir mejor la frecuencia y, con ella, un sonido inteligible. Antes, también, desplazarse fuera del domicilio habitual implicaba dejar de escuchar las emisoras habituales y recibir las emisoras locales del lugar visitado. Muchos se aficionaron, así, al traspasar las fronteras, a reconocer el país a través de sus voces radiofónicas. Otros, no sin cierta dificultad, aprendieron a sintonizar voces de países lejanos a través de la onda media, que hoy parece ya el residuo de un mundo en extinción. Ahora, como sucede con tantas otras cosas, todo en el mundo de la radio está casi al alcance de la mano: o mejor habría que decir, al alcance de la pantalla. Windows Media Player (WMP), por ejemplo, dispone de una guía de canales de radio on line. Sólo hace falta entrar y decidir con qué emisoras de qué país uno quiere conectarse.</p>
<p>Escuchar más y desde donde se quiera. Podría decirse que con ello, la radio ha dejado de estar ligada a un espacio físico concreto. Ahí radica el primer avance de lo que está cambiando. Pero la innovación no se acaba ahí. Además de liberarse del espacio, la radio por internet ha permitido que se desligue, también, del tiempo. La historia de la radio está vinculada esencialmente a la parcelación horaria. Ya es un sonido también del pasado aquel pitido, incorporado en todas las emisoras junto a las musiquillas de cada cadena, que saludaba, como hace siglos hacían las campanas, el punto exacto de cada hora. Ahora, gracias al servicio de archivo de los portales radiofónicos de internet, es posible escuchar buena parte de la programación en horario diferente del de su emisión. Radio a la carta, cada cual puede escuchar lo que está acostumbrado a escuchar aunque no sea posible hacerlo en directo: la radio en diferido permite escuchar partes de noticias, programas determinados, secciones concretas, en un momento diferente del que los programadores han decidido que es su franja de emisión habitual.</p>
<p>Fuera de las servidumbres del espacio y del tiempo, la radio, casi podría decirse, se ha desmaterializado para permitir que sea escuchada al gusto y necesidades de cada oyente. Es el espacio y el tiempo de los radioescuchas lo que determina el nuevo espacio y tiempo de la radio. Como en tantos otros ámbitos que han sido transformados por el medio digital, la radio también se ha puesto a girar, ya no en torno a sí misma, sino en torno al indiscutible protagonista: el receptor, el oyente, ha pasado también aquí a ser el protagonista.</p>
<p>Todos los estudios especializados señalan que estamos en un cambio de usos radiofónicos de alcance todavía imprevisible. De hecho, el estudio del 2007 realizado por KPMG Internacional sobre el impacto de la era digital señalaba que internet ya era, para los españoles, la primera fuente de información, por delante, en este orden, de la prensa escrita, la televisión y, en cuarto lugar, la radio. Si internet alcanzaba el 34% de los encuestados, la radio apenas bordeaba el 11%. Era previsible, ya entonces, que la radio se aliara con el cómplice más fuerte. Y parece que por ahí va su anunciado renacimiento.</p>
<p>Y, sin embargo, este uso de la radio tradicional a través de internet es sólo uno de los aspectos de la revolución radiofónica en curso. Basta con acercarse a Pandora (que tuvo que cerrar sus emisiones en Europa) o a Last. fm, tal vez unas de las referencias en el tránsito de la radio analógica a la digital. O a Rockola. fm, servicio de radiofórmula que permite, como tantos otros, la personalización del propio portal radiofónico, a través de emisoras predeterminadas por estilos y fechas o, incluso, por estados de ánimo.</p>
<p>Hoy hablar de radio en internet permite, es cierto, reconocer nuevos hábitos para la escucha radiofónica tradicional, desligada de los imperativos de espacio y tiempo. Pero también, es preciso admitirlo, permite descubrir aquí la iniciativa, creatividad y subjetividad de los nuevos usuarios, capaces de, en cierto sentido, configurar una radio propia, con sólo un ordenador personal, para que cada cual pueda organizar, de acuerdo con sus gustos, afinidades y expectativas, un multicanal individualizado que bien puede ser, para cada cual, una especie de radio ideal. Algo así como el &#8220;museo imaginario&#8221; de Malraux, pero en radio.</p>
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		<title>El audiovisual público como potente altavoz de un país ante el mundo: el ejemplo francés</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Oct 2008 21:44:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Catalina Guerrero</strong>, jefa de sección de Cultura y Sociedad Internacional de la Agencia Efe y corresponsal de Efe en París desde julio de 1999 hasta octubre de 2007 (REAL INSTITUTO ELCANO, 29/10/08):</p>
<p><strong>Tema</strong>: Consciente del poder de los medios de comunicación para difundir una perspectiva propia de la actualidad internacional y del reto que supone la llamada “segunda revolución digital”, Francia ha decidido reunificar todos sus activos que posee en el sector audiovisual exterior en una plataforma conjunta para intentar que su voz se oiga con más claridad e intensidad en el mundo.</p>
<p><strong>Resumen</strong>: Francia, por &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22679/el-audiovisual-publico-como-potente-altavoz-de-un-pais-ante-el-mundo-el-ejemplo-frances/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Catalina Guerrero</strong>, jefa de sección de Cultura y Sociedad Internacional de la Agencia Efe y corresponsal de Efe en París desde julio de 1999 hasta octubre de 2007 (REAL INSTITUTO ELCANO, 29/10/08):</p>
<p><strong>Tema</strong>: Consciente del poder de los medios de comunicación para difundir una perspectiva propia de la actualidad internacional y del reto que supone la llamada “segunda revolución digital”, Francia ha decidido reunificar todos sus activos que posee en el sector audiovisual exterior en una plataforma conjunta para intentar que su voz se oiga con más claridad e intensidad en el mundo.</p>
<p><strong>Resumen</strong>: Francia, por decisión de su presidente, Nicolas Sarkozy, ha decidido reagrupar este año todas las participaciones del Estado en los medios de comunicación con proyección internacional en un <em>holding</em> llamado France Monde y bautizado después como Audiovisual Exterior de Francia (AEF). De este modo, Radio France International (RFI) y las televisiones France 24 y TV5 Monde aunarán sus fuerzas para proyectar con más fuerza y mayor eficacia la voz de Francia en el mundo, al tiempo que –crisis obliga– se consiguen sinergias. Esta decisión, acompañada de otra no menos polémica –la supresión paulatina de la publicidad en el audiovisual público francés–, ha convulsionado a este sector, que está pendiente ahora de que se conozcan en breve los detalles del proyecto de ley que debe plasmar la ambiciosa reforma, una futura norma cuyo tramite parlamentario está previsto para este otoño.</p>
<p><strong>Análisis</strong>:</p>
<p>El 8 de enero de 2008 todo el mundo esperaba que Nicolas Sarkozy aprovechara su primera rueda de prensa tras la pausa vacacional de Navidad para hacer algún tipo de anuncio que le permitiera seguir fiel a su eslogan de “ruptura” con la anterior etapa presidencial personificada por el también conservador Jacques Chirac y sobre el cual construyó la campaña electoral que le llevó al Elíseo en mayo de 2007. Pero lo que nadie se imaginaba es que la diana en la que el flamante presidente francés iba a lanzar su dardo de reformas sería el sector del audiovisual público.</p>
<p>No lanzó una, sino dos flechas. Por un lado, Sarkozy manifestó su deseo de reformar el audiovisual exterior para reagrupar Radio France International (RFI) y la televisión France 24 y las participaciones del Estado francés en TV5 Monde en un único <em>holding</em> llamado France Monde, nombre que con el correr de los meses daría paso ya en septiembre al de Audiovisual Exterior de Francia (AEF).</p>
<p>Por otro lado, anunció su deseo de suprimir toda la publicidad en las televisiones públicas del país. “Revolución”, “estupor”,  “fogonazo”, “bomba”, “<em>big bang</em>”&#8230; fueron las palabras pronunciadas por sindicatos, medios de comunicación y productores audiovisuales para definir la sorpresa causada por las palabras de Sarkozy.</p>
<p>La primera sorprendida por el alcance de las medidas que piensa tomar Sarkozy fue la ministra de Cultura y Comunicación, Christine Albanel, quien no pudo ocultar –al igual que el resto de miembros del Gobierno de François Fillon– que no estaba al corriente de las intenciones del jefe del Estado.</p>
<p>El asunto, al parecer, se fraguó  en <em>petit comité</em> y sólo estaban al corriente dos o tres de los consejeros más próximos de Sarkozy, incluidos los dos que elaboraron el informe que defendía la creación de este <em>holding</em>: Jean-David Levitte, consejero diplomático, y Georges-Marc Benamou, consejero audiovisual.</p>
<p>En ese informe, Levitte y Benamou abogaban por una reforma  “profunda”, pero “suave” del audiovisual exterior francés que se prolongase hasta el año 2012, por lo que desaconsejaban una revolución en las estructuras de RFI, TV5 Monde y France 24 por considerarla  “peligrosa tanto en el plano diplomático como social”.</p>
<p>El diario <em>Le Monde</em> apunta también a Alain Minc, consejero de Sarkozy en estrategia financiera, como el ideólogo de esta gran reforma e incluso pone en su boca la frase que habría activado el interés de Sarkozy: “Debes continuar jugando a contracorriente. ¿Por qué no la televisión? François Mitterrand fue quien la privatizó, tu podrías ser quien la nacionalizase”.</p>
<p>Si Sarkozy retuvo la idea de Minc, según <em>Le Monde</em>, fue por dos motivos: porque intenta seguir los pasos de Mitterrand y porque le gusta poner trampas a la oposición, que no consigue retomar el aliento tras los últimos batacazos electorales de la primavera de 2007 (presidenciales) y de principios del verano del mismo año (legislativas). Y es que la supresión de la publicidad del servicio público es una vieja utopía de la izquierda.</p>
<p>Cuando Sarkozy hizo público el 8 de enero de 2008 su deseo de reagrupar “lo más rápidamente posible, en todo caso en este año”, todos los medios de RFI, TV5 y France 24 en un único <em>holding</em>, el anuncio quedó un tanto solapado por la decisión de suprimir la publicidad en nombre de “una televisión pública de calidad”.</p>
<p>Ese día, el presidente se limitó a explicar que esa decisión estaba motivada por la necesidad de unir todos los medios “para llevar la presencia de Francia de una forma más masiva (al resto del mundo) que en la actualidad”.</p>
<p>Para Sarkozy, es necesario reorganizar y racionalizar los instrumentos de la política audiovisual exterior de Francia para lograr  “una presencia audiovisual más fuerte, más coherente, más ambiciosa y más eficaz”.</p>
<p>La tercera pincelada que da entonces Sarkozy de lo que será France Monde la dibuja monolingüe, ya que sólo hablará francés, aunque –matiza el presidente– “puede perfectamente tener subtítulos en español, árabe e inglés para aportar una visión francesa” de la actualidad.</p>
<p>Esa restricción idiomática generó una primera controversia en los medios afectados, ya que RFI difunde su programación en francés y en otras 19 lenguas, mientras que France 24 –la llamada CNN francesa–  emite en francés, inglés y árabe y estaba en proyecto que en no demasiado tiempo también lo hiciera en español.</p>
<p>Ya entonces se empezó a vislumbrar además lo que sería el segundo punto polémico de este proyecto. Se trataba del malestar de los socios francófonos de TV5, Suiza, Bélgica y Canadá (Quebec), un trío de países que financian, aunque en menor proporción que Francia, esa televisión internacional y que no ocultan su temor a quedar completamente diluidos en un proyecto franco-francés. Bélgica y la televisión suiza TSR llegaron incluso a amenazar con retirarse de la cadena.</p>
<p>Pero fue un mes más tarde cuando estalló la verdadera controversia al precisar Sarkozy, en un comunicado del Elíseo, los nombres de los dos encargados de llevar las riendas de France Monde: el publicista Alain de Pouzilhac, jefe del directorio de France 24, y la periodista Christine Ockrent, compañera del ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner.</p>
<p>Pouzilhac, que se perfiló entonces como presidente de la nueva sociedad, recibió el encargo de “modernizar y dinamizar el audiovisual público francés exterior y francófono”, según el comunicado del Elíseo hecho público el 20 de febrero de 2008.</p>
<p>La misión encargada al antiguo presidente del grupo de publicidad HAVAS incluye la puesta en marcha “rápida” de la entidad y definir su plan operativo, acompañado de un plan de negocio (2009-2013), después de “una concertación en profundidad con el conjunto de los actores del audiovisual exterior público francés y francófono”.</p>
<p>Ese plan, que deberá ser sometido a Sarkozy y al primer ministro François Fillon, definirá igualmente “una estrategia de grupo adaptada a la era digital” apoyándose en France 24, RFI y TV5 Monde, “cuyo carácter multilateral será respetado y preservado”, así como la oferta de servicios digitales reunidos en un portal común de Internet.</p>
<p>La perspectiva de que la compañera y madre del hijo del jefe de la diplomacia francesa dirija la futura entidad levantó ampollas entre los sindicatos de los tres medios concernidos, por temor a una merma de la credibilidad del futuro <em>holding</em>.</p>
<p>También generó las críticas de la Federación Europea de Periodistas, no por las cualidades profesionales de Okcrent –que nadie niega– ni por un machismo soterrado que vería en su ascenso el hecho de ser “la mujer de&#8230;”, sino por una cuestión de “sentido común”.</p>
<p>Y es que al asumir la dirección general de la futura fabrica de información conjunta de TV5, France 24 y RFI, la llamada “reina Cristina”, como se conoce a esta hija de diplomático por sus maneras y su porte un tanto aristocrático, estará abocada a gestionar continuamente conflictos de intereses.</p>
<p>La aludida, de origen belga (Bruselas, 1944), juzgó entonces esas críticas de “injustas”, “sexistas” y humillantes”, al tiempo que recordaba que en 35 años de carrera, en los que ha ejercido puestos de responsabilidad en televisión, radio y prensa escrita, nadie había  “cuestionado” su “competencia profesional” y su “ausencia total de compromiso partidario”.</p>
<p>“Espero que llegue el día en que se diga ‘el marido de&#8230;’ y se pida al ‘marido de&#8230;’ que sacrifique su identidad, sus competencias profesionales y su currículum para hacer ramos de flores”, manifestó en plena tormenta Ockrent en una entrevista a la emisora RTL.</p>
<p>En plena polémica algunos creyeron ver en una frase de Kouchner (“No veo por qué son siempre las mujeres las que deberían dimitir”) una posibilidad de que el ministro llegase incluso a pensar en aquel momento en abandonar su puesto en caso de que la controversia adquiriese cuotas más elevadas.</p>
<p>Lo que sí prometió fue no “mezclarse” en los asuntos del audiovisual exterior francés, que pasará a depender de la partida presupuestaria del primer ministro y no de Exteriores, como ha sido el caso hasta la fecha de RFI y de TV5 Monde, que complementan sus ingresos con la publicidad, así como de France 24, que tiene un estatuto diferente al responder a un esquema mitad público y mitad privado.</p>
<p>Tanto Ockrent como Pouzilhac fueron confirmados en sus respectivos cargos a mediados de abril, al mismo tiempo que se creaba oficialmente France Monde, que reunirá las “participaciones” del Estado francés en los tres medios de comunicación afectados.</p>
<p>La creación de France Monde hará posible el lanzamiento de un gran portal de Internet al que contribuirán los tres medios que lo integran. De este modo, Francia se sumará a la gran tendencia mundial que hace de Internet la vía de acceso principal a todos los medios de comunicación.</p>
<p>Otro aspecto importante de la reforma es el ahorro, ya que la nueva estructura supondrá sinergias en los sectores administrativos (recursos humanos y finanzas, por ejemplo), y tampoco se descarta que suceda otro tanto en la comercialización y distribución, sin olvidar el acercamiento entre las distintas redacciones, lo que inquieta a los sindicatos.</p>
<p><em>Los tres pilares sobre los que se apoya el Audiovisual Exterior de Francia (AEF)</em></p>
<p><em>(1) Radio France Internationale (RFI). </em>Es la tercera estación de radio internacional más escuchada en el mundo, tras la británica BBC World Service y la estadounidense Voice of America, y está en igualdad con la alemana Deutsche Welle.</p>
<p>Su lanzamiento con el nombre actual se llevó a cabo en 1975, pero RFI es la heredera de Poste Colonial, creada en los años 30 del siglo pasado y que ya entonces emitía en una decena de lenguas y en todos los continentes. Entre Poste Colonial y RFI, la emisora se ha llamado sucesivamente Paris Ondes Courtes, Paris Mondial, Radio Paris, RTF Radio Paris y ORTF Radio Paris.</p>
<p>Presidida desde el mes de julio pasado por Alain de Pouzilhac, RFI está volcada principalmente sobre la información y la cultura. Tiene una media de 44 millones de oyentes en el mundo (según los últimos datos sobre audiencias), la mayor parte de ellos en África (25,8 millones), seguida de Oriente Medio (10,5), América (4,05), Europa (2,05) y Asia-Oceanía (1,9).</p>
<p>Tiene un millar de efectivos, de los cuales unos 350 son corresponsales en diferentes partes del mundo, para un presupuesto de unos 130 millones de euros anuales financiados con los presupuestos del Ministerio de Exteriores francés y los ingresos por publicidad.</p>
<p>RFI emite de forma continúa 24 horas al día, los siete días de la semana, y lo hace en francés y otras 19 lenguas. Su señal puede ser captada, según los diferentes puntos geográficos, en FM, ondas medias o cortas, cable, Worldspace o Internet.</p>
<p><em>(2) TV5 Monde. </em>Nació el 2 de enero de 1984 bajo el impulso del Ministerio de Exteriores francés. Al principio, cinco cadenas participaron en su creación, de ahí su nombre, TV5 (TF1, Antenne 2, RF3, TSR y RTBF). TF1 se retiró del proyecto debido a su privatización en 1987, pero se sumaron a la aventura Radio Canada y Télé Québec (1986), La Cinquième y Arte France (1999). Su capital está repartido como sigue: France Télévision 47,5%, ARTE France 12,5%, TSR 11,11%, RTBF 11,11%, Télévision-Radio Canada y Télé Québec 11,11%, INA 6,61%, Jean-François Boneman 0,6% y Patrice Duhamel 0,6%.</p>
<p>Presidida por Alain de Pouzilhac desde abril pasado, TV5 Monde cuenta con un presupuesto anual de unos 75 millones de euros y una plantilla de 320 asalariados. Su divisa es la defensa y el fomento de la francofonía y despliega sus redes en los cinco continentes, con emisiones específicas para cada uno de ellos.</p>
<p>TV5 Monde llega a 176 millones de hogares en más de 203 países, con una audiencia media de 25 millones de telespectadores diarios, lo que la convierte en una de las tres grandes redes de televisión en el mundo, junto a MTV y CNN. Emite en francés con subtítulos en 10 lenguas: francés, inglés, árabe, español, portugués, holandés, alemán, sueco, danés y ruso.</p>
<p><em>(3) France 24. </em>France 24 nació el 6 de diciembre de 2006 gracias al anterior presidente francés, Jacques Chirac, quien impulsó  la creación de esta cadena, también conocida como “la CNN a la francesa”, tras constatar al principio de los años 90 las lagunas informativas de los grandes medios de información internacionales  –fundamentalmente anglosajones– durante la primera Guerra del Golfo y especialmente en la invasión de Irak. “Las disensiones entre EEUU y Francia a raíz del segundo conflicto iraquí incrementaron la necesidad de hacer valer la perspectiva francesa sobre política internacional”, según explica el propio Ministerio francés de Exteriores en su página <em>web</em>.</p>
<p>Su ambición es competir no sólo con la estadounidense CNN, sino también con la británica BBC World y con la qatarí al-Yazira. “Sin ser la voz de Francia, France 24 desarrolla el punto de vista del Hexágono (como también se conoce al país) y trata la información internacional con objetividad e independencia, que son las premisas del periodismo, pero además con valores específicamente franceses”, apuntaba, por su parte, el presidente de la cadena, Alain de Pouzilhac.</p>
<p>En su página <em>web</em>, France 24 subraya que la cadena “aporta una mirada y una sensibilidad francesa a la actualidad internacional” y  “afirma su especificidad con un acercamiento a la información respetuosa a la diversidad y atenta a las diferencias y a las identidades políticas y culturales”, al tiempo que “propone un análisis profundo de la actualidad para descubrir la parte sumergida y mostrar lo que el público debe ver, saber y comprender” y, por último, “trata con una atención particular la cultura y el arte de vivir” al estilo francés.</p>
<p>Su estatuto es particular, ya que es una sociedad anónima de derecho privado con un directorio y un consejo de vigilancia propiedad a partes iguales del grupo público France Télévisions y de la principal televisión privada francesa, TF1.</p>
<p>Precisamente con la intención de concentrarse en las negociaciones para la salida de TF1 del capital de France 24, Alain de Pouzilhac anunció este 29 de septiembre que dejaba “momentáneamente” su<br />
puesto en la cadena de información continua “con el fin de no hacer incompatibles sus diferentes funciones en el seno del audiovisual exterior de Francia”.</p>
<p>En el momento de su creación, TF1 había invertido 17.500 euros en el capital social de France 24 y ahora reclama varios millones de euros, según informes periodísticos. Un estudio del banco Rothschild, efectuado a petición de TF1, valora France 24 en 90 millones de euros, de los que 45 millones de euros corresponderían a TF1. France 24 tiene un presupuesto de unos 80 millones de euros al año y cuenta con 430 trabajadores en nómina, de 35 nacionalidades diferentes.</p>
<p>Emite en abierto y de forma simultánea en inglés y en francés, así  como en árabe cuatro horas diarias desde abril de 2007 y estaba previsto que en breve empezase también a hacerlo en español, algo que queda ahora en el aire al haber especificado Nicolas Sarkozy su deseo de que France Monde “sólo difunda en francés”. France 24 puede verse en todo el mundo por Internet –de hecho, simbólicamente, arrancó sus emisiones por esta vía– y en más de 90 países por satélite, cable y ADSL. Los programas en inglés pueden ser captados por los satélites Nilesat y Arabsat Badr-4, mientras que en francés pasan por Hot-Bird.</p>
<p><em>Supresión de la publicidad: &#8220;una auténtica revolución cultural&#8221;</em></p>
<p>“Propongo una auténtica revolución cultural en el servicio público de la televisión”, lanzó Nicolas Sarkozy aquel señalado 8 de enero de 2008 al expresar su deseo de abrir una reflexión sobre “la supresión total de la publicidad en las cadenas públicas, que podría ser financiada por una tasa sobre el incremento de los ingresos publicitarios en las cadenas privadas y una tasa infinitesimal sobre el volumen de negocios de los nuevos medios de comunicación, como la telefonía móvil y el acceso a Internet”.</p>
<p>Aquí, de nuevo, fue el consejero de estrategia financiera de Sarkozy, Alain Minc, quien le habría sugerido al jefe de Estado francés la fórmula para sacar adelante airoso el desafío de hacer realidad la vieja utopía de la izquierda: suprimir la publicidad del servicio público, según el diario <em>Le Monde</em>. “Es necesario que la nueva cultura (audiovisual) pague por la antigua”, aseguró el vespertino que le dijo Minc a Sarkozy, quien lo que sí tenía claro era que bajo ningún concepto iba a aumentar la tasa anual de 116 euros que pagan los franceses para sufragar los medios públicos, la cual es bastante impopular.</p>
<p>Interrogado en septiembre por radio France Inter sobre la veracidad de esas informaciones, Minc rehusó responder a esa pregunta, pero a cambio sí que se mostró dispuesto a explicar porqué piensa que es una buena idea suprimir la publicidad de la televisión pública.</p>
<p>“En todos los países en los que la televisión pública funciona sin publicidad, ya sea en Inglaterra o esencialmente en Alemania, en general el modelo es mejor que en los países en los que funciona con publicidad, como Italia o España”, dijo, al tiempo que arremetió contra el “oligopolio” de los operadores de telefonía móvil o de Internet que  “fijan los precios como quieren” y luego denuncian como “indecente” que se les cobre “unos centenares de millones de euros para sufragar un proyecto cultural”.</p>
<p>Esta fórmula, además de imponer una tasa a los ingresos publicitarios de las cadenas privadas, figura en las recomendaciones de la comisión, presidida por el ex ministro Jean-François Copé e integrada por 28 parlamentarios y profesionales, a la que Sarkozy encargó a principios de año que hiciese propuestas de financiación de la televisión pública alternativas a la publicidad.</p>
<p>“¡Sed lo más imaginativos posibles!” para “inventar la televisión del servicio público del siglo XXI” y convertirla en “un ejemplo para el mundo”, instó Sarkozy a los integrantes de la llamada “Comisión para la nueva televisión pública” el 19 de febrero pasado, día en que quedó  oficialmente constituida con un acto oficial en el palacio del Elíseo.</p>
<p>Respecto al tema principal de su reflexión, cómo eliminar toda publicidad de los canales y radios públicas, Sarkozy dio a elegir entonces entre “dos opciones”: la supresión total a partir del 1 de enero de 2009, y la de “vislumbrar esta supresión de manera progresiva, empezando en 2009” a partir de la franja horaria “de las 20 horas”, cuando empieza el telediario de la noche.</p>
<p>“Consciente” de que la reforma del audiovisual público será una “de las más importantes” que llevará a cabo durante su quinquenio, iniciado en mayo de 2007, el presidente francés garantizó que no privatizará  ningún canal, aunque sí se potenciará su complementariedad para  “superar mejor el reto de la revolución digital” y poder hacerlo “sin la tiranía de la audiencia cotidiana”.</p>
<p>La perennidad del grupo fue una de las principales exigencias que días antes, el 13 de febrero, había movilizado masivamente al grito de  “Sarkolocura no, francofonía sí” a los trabajadores de France Télévisions, Radio France, RFI y TV5 Monde, en una jornada de huelga nacional sin precedentes desde 1974, cuando se desmanteló por ley la Oficina de Radiodifusión Televisión Francesa (ORTF) que reunía a todas las cadenas y radios públicas.</p>
<p>Esa inquietud se plasmó casi cuatro meses después en el “Llamamiento del 2 de junio para que viva la televisión”, lanzado por más de 40 organizaciones y sindicatos del sector audiovisual para pedir  “responsabilidad” a los parlamentarios que tendrán que votar este otoño el proyecto de ley de reforma del audiovisual público (<em><a href="http://www.appeldu2juin.com/" target="_blank">http://www.appeldu2juin.com</a></em>).</p>
<p>El 15 de septiembre, un mes antes de la fecha prevista para la presentación del proyecto de ley, un millar de profesionales del audiovisual (productores, autores, actores y técnicos) se reunieron en el teatro Châtelet de París para pedir a sus señorías que apoyaran “la creación, la innovación y la información”, que garantizaran “la independencia y pluralismo de los medios”, así como “la financiación del servicio público de televisión”.</p>
<p>La factura global de la planeada supresión de la publicidad sólo en el grupo France Télévisions se estima en unos 1.200 millones de euros, pues además de perder el 30% de sus ingresos tendrá que rellenar con producción propia el espacio de tres horas que los anunciantes dejarán vacantes.</p>
<p>En su informe final, remitido a Sarkozy el pasado 25 de junio y que debe servir de base a la futura ley, la Comisión Copé recomendó la combinación de tres fuentes de ingresos para compensar los 450 millones de euros que necesitará France Télévisions debido a la supresión parcial de la publicidad en 2009, y los 650 millones que serán necesarios a partir de enero de 2012 con la eliminación total de los anuncios en la pequeña pantalla (<em><a href="http://www.matelepublique.fr/" target="_blank">http://www.matelepublique.fr</a></em>). Esas tres fuentes son:</p>
<ol>
<li>El aumento del impuesto audiovisual según la inflación, lo que en 2009 supondría unos 2,32 euros más sobre los 116 que se paga actualmente, y ésta tasa se ampliaría<br />
a aquellos que usan el ordenador para ver la televisión. El fruto de estas dos medidas supondría 110 millones de euros anuales.</li>
<li>Un gravamen a los ingresos publicitarios de las cadenas privadas, que serían compensadas con una reglamentación más flexible sobre las normas publicitarias.</li>
<li>Una cantidad que proporcionarían las empresas de telecomunicaciones y de electrónica.</li>
</ol>
<p>Pero el mismo día que recibió el informe, Sarkozy no dudó en obviar la primera sugerencia y optar por las dos segundas.</p>
<p>Así, el 0,9% de la facturación de los operadores de telefonía fija y móvil y de proveedores de acceso a Internet se destinará al sector audiovisual público, explicó el jefe de Estado tras recibir el informe de la comisión mixta que durante cuatro meses estudió el futuro de esos medios sin publicidad.</p>
<p>También se impondrá un gravamen del 3% sobre los ingresos publicitarios de “todas las cadenas” de televisión privadas, agregó  Sarkozy, que calculó que supondrá unos 80 millones de euros.</p>
<p>La publicidad desaparecerá en la televisión pública después de las 20:00 horas y hasta las 06:00 locales desde el 1 de enero de 2009 (nueve meses antes de lo recomendado por la comisión), y totalmente a partir del 1 de diciembre de 2011, explicó Sarkozy, al señalar que ese plazo dará tiempo a las cadenas para adaptarse al nuevo régimen.</p>
<p>Sarkozy excluyó que el presupuesto del Estado contribuya con recursos, en nombre del problema del déficit público de Francia, pero sí confirmó la atribución al ente público France Télévisions de una dotación de capital de 150 millones de euros.</p>
<p>Un Gobierno que dota a un ente público con ese monto “no prepara” su privatización, dijo el presidente para “acabar” con los rumores de que pretende privatizar la televisión pública, al tiempo en que calificó de  “histórica” su reforma.</p>
<p>El jefe de Estado, por otra parte, manifestó su deseo de que en el futuro el presidente de France Télévisions sea nombrado por el Ejecutivo, tras recabar la opinión del Consejo Superior del Audiovisual y siempre y cuando una “mayoría cualificada” del Parlamento no se oponga.</p>
<p>Se prevé que todas estas medidas estén incluidas en el proyecto de ley que será presentado al Parlamento este otoño y en el que algunos creen ver un intento de Sarkozy de “berlusconizar” la televisión francesa pero desde el Estado.</p>
<p><strong>Conclusión:</strong><br />
¿Podría exportarse el modelo France Monde a España? En España, el Canal Internacional es “la gran asignatura pendiente” del ente público español Radio Televisión Española (RTVE). “Una nueva señal del Canal Internacional… será  presentada a finales de octubre en la Cumbre Iberoamericana, en San Salvador”, anunció el presidente de la Corporación RTVE, Luis Fernández, a mediados de septiembre en un acto público en Madrid.</p>
<p>Otras de las grandes apuestas de RTVE es el Canal 24 horas, de información continua y proyección internacional, el Canal Cultura, su recientemente estrenado portal en Internet, y una nueva sede, que es  “un objetivo estratégico, que debe desarrollar la ingente tarea de modernización de sus estructuras, un replanteamiento global de su equipamiento tecnológico”, añadió Fernández en la misma comparecencia pública.</p>
<p>Vaticinó que viene “un gran <em>shock</em> derivado de la segunda gran ola o conmoción digital”, por lo que consideró que hay que  “replantear la manera en la que concebimos, encargamos, producimos, empaquetamos y distribuimos nuestros contenidos”.</p>
<p>“RTVE es la televisión pública más barata de España y de Europa, la que menos cuesta a sus ciudadanos”. Así de rotundo es Fernández al hablar de financiación de RTVE: “Sí, de la Europa en la que nos miramos. A cada alemán, la televisión pública le cuesta 88 euros al año; a los británicos, la BBC, más de 85 euros. A cada francés, 28 euros; y a cada español, 13 euros. Pero RTVE es también la cadena pública más barata de toda España: las autonómicas cuestan bastante más euros por habitante que los 13 euros de RTVE”.</p>
<p>Y crisis obliga, los presupuestos de RTVE para 2009 se ajustan el cinturón. Su Consejo de Administración aprobó el 1 de octubre una partida de 1.097 millones de euros, lo que supone un ahorro de gastos de casi 99 millones de euros (un 8,3%) con respecto al año anterior, según un comunicado emitido por la Corporación.</p>
<p>En 2009, el Estado aportará 555 millones de euros y por ingresos comerciales se prevén 520 millones de euros. Todo ello, sumado a los 22 millones que se obtendrán por otros ingresos (fundamentalmente financieros y otros ingresos de gestión), eleva la cifra final a 1.097 millones.</p>
<p>La partida de ingresos comerciales, indica el comunicado, sufre también una disminución, de unos 77 millones de euros, ya que RTVE reduce un minuto más la publicidad por hora de emisión: en 2008 se pasó  de 12 minutos a 11; en 2009 serán 10 y en 2010, nueve.</p>
<p>Precisamente, la financiación es un asunto que Fernández no quiere eludir y por ello ofreció su “mano tendida” para abrir “un debate con seriedad, rigor, claridad y honestidad”.</p>
<p>“Nicolas Sarkozy quiere inventar ‘la televisión de servicio público del siglo XXI’, basada en un modelo que elimina la publicidad de todos los canales públicos. Este anuncio tiene el mérito de la claridad”, en opinión de Fernández, para quien “el conjunto del sector audiovisual debe reflexionar serenamente sobre el servicio público de radiotelevisión y sobre nuestro audiovisual”.</p>
<p>¿Podría exportarse el modelo France Monde a España? En el artículo 3 del Título I de la Ley 17/2006, de 5 de junio, de la radio y la televisión de titularidad estatal, por la que se crea la Corporación RTVE como “sociedad mercantil estatal dotada de especial autonomía, sujeta en lo esencial a la legislación reguladora de las sociedades anónimas y cuyo capital social será íntegramente estatal”, se encomienda al servicio público de radio y televisión “editar y difundir canales radiofónicos y de televisión de cobertura internacional que coadyuven a la proyección hacia el exterior de las lenguas y culturas españolas y a la adecuada atención de los ciudadanos españoles residentes o desplazados en el extranjero”, así como “impulsar el intercambio de información y de conocimiento mutuo entre los ciudadanos de los Estados miembros de la Unión<br />
Europea como espacio común de convivencia”.</p>
<p>Además del Canal Internacional de RTVE, cuya nueva singladura será  presentada con toda solemnidad en la próxima Cumbre Iberoamericana, la Corporación cuenta con dos potentes medios para proyectar la visión de España en el extranjero: el Canal 24 horas y Radio Exterior de España.</p>
<p>El Canal 24 horas “es el vehículo de información inmediata más importante para millones de hispanohablantes en Europa y América, y presta especial atención a los acontecimientos de la comunidad iberoamericana”, según se publicita en <em><a href="http://www.rtve.es/" target="_blank">www.rtve.es</a></em>. Se puede ver gratuitamente por TDT y por Internet en la<br />
página <em>web</em> de RTVE, por los satélites Hispasat 1B en América y Eutelsat en Europa y en el dial 71 de Digital+.</p>
<p>Radio Exterior de España “es un medio de radiodifusión dependiente de RNE que tiene encomendada la transmisión en Onda Corta, satélites e Internet de programas para los españoles que se encuentran fuera y para los extranjeros interesados por España”. A sus oyentes en otras lenguas (inglés, francés, árabe, ruso y sefardí), REE les informa sobre la actualidad de España y los acontecimientos internacionales y les ofrece una visión general de la vida y la cultura españolas.</p>
<p>Con todos esos medios, según el responsable de Relaciones Internacionales de la Agencia Efe, Juan María Calvo, “sólo falta aplicar recursos y, sobre todo, voluntades para potenciar el uso de medios públicos de comunicación españoles. Si España quiere jugar un papel más destacado en el mundo y luchar por ejercer un cierto liderazgo internacional, acorde con su peso económico, debe aplicar más atención a las instituciones y organismos que pueden dar realce a su acción exterior” (Juan María Calvo, “<a href="http://www.almendron.com/tribuna/5478/una-herramienta-infrautilizada-los-medios-de-comunicacion-estatales-con-proyeccion-exterior/" target="_blank">Una herramienta infrautilizada: los medios de comunicación estatales con proyección exterior</a>”, ARI nº  47/2006, Real Instituto Elcano).</p>
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		<item>
		<title>Radio digital en España: incertidumbres tecnológicas y amenazas al pluralismo</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/20217/radio-digital-en-espana-incertidumbres-tecnologicas-y-amenazas-al-pluralismo/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Jun 2008 21:30:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=20217</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Rosa Franquet Calvet</strong>, catedrática de Comunicación Audiovisual y Publicidad (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS. 11/06/08):</p>
<p>El panorama radiofónico ha cambiado en los últimos años debido a la entrada de nuevos actores en el dial y como consecuencia de los constantes avances tecnológicos. El incremento de la competencia en el sector radiofónico precipitó una disputa del espacio y de los ingresos publicitarios de los mercados locales, y provocó una serie de compras y absorciones por parte de los grandes grupos que minaron la diversidad de actores y de ofertas programáticas. El proceso se saldó con una importante concentración de la propiedad, de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/20217/radio-digital-en-espana-incertidumbres-tecnologicas-y-amenazas-al-pluralismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Rosa Franquet Calvet</strong>, catedrática de Comunicación Audiovisual y Publicidad (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS. 11/06/08):</p>
<p>El panorama radiofónico ha cambiado en los últimos años debido a la entrada de nuevos actores en el dial y como consecuencia de los constantes avances tecnológicos. El incremento de la competencia en el sector radiofónico precipitó una disputa del espacio y de los ingresos publicitarios de los mercados locales, y provocó una serie de compras y absorciones por parte de los grandes grupos que minaron la diversidad de actores y de ofertas programáticas. El proceso se saldó con una importante concentración de la propiedad, de las audiencias y de los ingresos publicitarios.</p>
<p>En la actualidad, la radio no puede quedar al margen de la innovación y necesita afrontar la digitalización como todas las industrias culturales están acometiendo. En este proceso de convergencia, los diferentes actores radiofónicos tienen una excelente oportunidad para adaptarse al nuevo entorno mediático y ofrecer una programación diversa, plural y de calidad. Una calidad programática como resultado de una gestión de los contenidos digitales sencilla y eficaz que permita el acceso a un número mayor de fuentes y protagonistas y a una programación especializada, donde se atienda a las audiencias mayoritarias, pero a su vez a targets específicos y a las audiencias locales. Entre las propuestas estructurales se encuentra la de asegurar la pluralidad en el dial como garantía democrática y la de comprometer a los distintos actores en la inevitable migración digital.</p>
<p>Las competencias en materia de radiodifusión se encuentran transferidas a las diferentes comunidades autónomas; no obstante, es preciso articular una Ley General Audiovisual que garantice el estatus de legalidad de las emisoras vinculadas con el tercer sector. Una Ley Marco donde se clarifique la tipología de emisoras no lucrativas y sus funciones en el terreno de la comunicación de proximidad y que garantice su legalidad en todo el territorio español. Un estatus de legalidad entendido no como mal menor, sino como un verdadero baluarte de una sociedad democrática que sabe estimular la comunicación y establecer los puentes necesarios para que los distintos colectivos se manifiesten, debatan y aporten su visión y conocimiento a la sociedad.</p>
<p>En un sector radiofónico marcado por la competitividad es preciso no dejar languidecer la radio pública y, en consecuencia, resulta imprescindible dotarla de los recursos necesarios para garantizar su adaptación al contexto actual de competencia y transformación. Unas emisoras públicas comprometidas con contratos programas, que puedan funcionar al margen de las injerencias políticas de los distintos gobiernos locales, autonómicos o estatales. Un objetivo difícil de conseguir con el reparto partidista de los miembros de los distintos consejos de administración de los entes de radiotelevisión públicos creados hasta el momento y criticados desde la sociedad civil.</p>
<p>Finalmente, el sector radiofónico precisa articular un plan consensuado de migración digital entre todos los actores involucrados, que desbloquee la situación actual. Por una parte, la Administración debería incentivar el debate y pronunciarse acerca de la conveniencia o no de establecer un determinado estándar digital para la radio y un calendario para su migración. A su vez, debería garantizar la transparencia en los concursos de adjudicación de licencias tanto analógicas como en las digitales. La industria radiofónica necesita tener clarificado el horizonte para articular las acciones a corto, medio y largo plazo que permitan la viabilidad del sector en su evolución hacia un entorno de convergencia digital; establecer un plan donde se garantice la pluralidad en el dial, el equilibrio entre oferta pública y privada y el espacio para los actores nacionales, regionales y locales dispuestos a generar una oferta generalista y especializada de calidad, capaz de satisfacer a todos los públicos; en definitiva, una oferta de programas y servicios que pueda ser disfrutada por todo tipo de personas en múltiples soportes y plataformas. Entre las propuestas específicas para el sector radiofónico en el actual contexto de convergencia digital se encuentran las siguientes:</p>
<ul>
<li>Estimular el proceso de migración digital y consensuarlo con los diferentes actores.</li>
<li>Articular mecanismos de seguimiento del proceso.</li>
<li>Garantizar la transparencia en los procesos de concesión de licencias.</li>
<li>Establecer un control y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente por parte de los radiodifusores.</li>
<li>Garantizar la atención de las audiencias locales y especializadas.</li>
<li>Establecer con claridad las obligaciones de los servicios públicos.</li>
<li>Dotar a la radio pública de una financiación adecuada al cumplimiento de sus objetivos.</li>
<li>Creación de la autoridad reguladora independiente que pueda controlar el cumplimiento normamativo y la vulneración de derechos que puedan producirse en los contenidos dedicados a los diferentes colectivos (infancia, emigrantes, mujeres, etc.) y también como efecto del extremo alineamiento ideológico del sector privado.</li>
<li>Articular programas de participación ciudadana en las emisoras públicas.</li>
<li>Atender a los sectores sociales más vulnerables y desfavorecidos.</li>
<li>Apoyar a las personas con minusvalías.</li>
<li>Articular políticas específicas de conciliación de la vida familiar y laboral en el sector.</li>
</ul>
<p>Leer <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2008/9019.pdf" target="_blank">artículo completo</a> (PDF). También disponible en la <a href="http://www.falternativas.org/index.php/content/download/11344/350921/version/8/file/Doc132.pdf" target="_blank">Fundación Alternativas</a>.</p>
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		</item>
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		<title>Tregua futbolística nacional</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/20200/tregua-futbolistica-nacional/</link>
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		<pubDate>Tue, 10 Jun 2008 20:14:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Deporte]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Patxo Unzueta</strong> (EL PAÍS, 10/06/08):</p>
<p>Kubala habría cumplido hoy 81 años.</p>
<p>&#8220;El hombre que encuentra que su patria es dulce no es más que un tierno principiante; aquel para quien cada suelo es como el suyo propio ya es fuerte; pero sólo alcanza la plenitud aquel para quien el mundo entero es como un país extranjero&#8221;. El ideal que proclama esta máxima de Hugo de San Víctor, un monje flamenco del siglo XII, es demasiado exigente. Elías Canetti, premio Nobel en 1981, escritor de origen sefardí nacido en Bulgaria, estudiante en Viena, afincado en Londres y cuya obra está &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/20200/tregua-futbolistica-nacional/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Patxo Unzueta</strong> (EL PAÍS, 10/06/08):</p>
<p>Kubala habría cumplido hoy 81 años.</p>
<p>&#8220;El hombre que encuentra que su patria es dulce no es más que un tierno principiante; aquel para quien cada suelo es como el suyo propio ya es fuerte; pero sólo alcanza la plenitud aquel para quien el mundo entero es como un país extranjero&#8221;. El ideal que proclama esta máxima de Hugo de San Víctor, un monje flamenco del siglo XII, es demasiado exigente. Elías Canetti, premio Nobel en 1981, escritor de origen sefardí nacido en Bulgaria, estudiante en Viena, afincado en Londres y cuya obra está casi íntegramente escrita en alemán, propuso en uno de sus célebres aforismos una sentencia más realista: dada la dificultad de interiorizar sentimientos internacionalistas, seamos &#8220;multinacionalistas&#8221;; nacionalistas de varias patrias a la vez.</p>
<p>Si algún día ese principio se convierte en doctrina, Kubala será considerado un precursor: nacido en Budapest el 10 de junio de 1927, hijo de padres eslovacos y nieto de un emigrante polaco, el que habría de ser icono del Barcelona y del barcelonismo llegó a esa ciudad en 1950, para jugar un partido amistoso contra el Español. Formaba parte del Hungaria, equipo integrado por futbolistas exiliados de los países comunistas del Este y que dirigía su cuñado y pronto entrenador de los azulgranas Fernando Daucik. Para entonces, a sus 23 años, ya había sido internacional (11 veces) con Checoslovaquia (adonde había emigrado tras haber debutado en el Ferencvaros de Budapest a los 16 años) y con Hungría (6 veces), país al que regresó para fichar por el Vasas. Luego sería internacional con España en 19 ocasiones, y más tarde, entre 1969 y 1980, el seleccionador nacional que más tiempo ha permanecido en ese cargo.</p>
<p>En sus primeros tiempos en Las Corts le llamó la atención el primitivismo de los jugadores españoles, que, por ejemplo, desconocían el disparo con efecto al lanzar los <em>friquis.</em> Se limitaban a golpear el balón con fuerza, comentó años después. Por entonces, el fútbol húngaro era el de más calidad y más evolucionado del continente. Pero en esa época pretelevisiva, las posibilidades de aprender de los equipos extranjeros se limitaban a los partidos amistosos de equipos en gira por aquí.</p>
<p>El 5 de enero de 1947 jugó un amistoso en Bilbao el San Lorenzo de Almagro, considerado el mejor equipo del mundo. Su juego se basaba en toques rápidos en corto a fin de retener la pelota y abrir huecos en la retaguardia rival. El público de San Mamés comentaba asombrado: &#8220;¡Anda, pero si juegan todos como Panizo!&#8221;. José Luis López Panizo, el cerebro de la famosa delantera del Athletic y de la selección del Mundial de Río. Esas maniobras (retrasar el balón antes de enviarlo al buen tuntún, darse la vuelta para esquivar la presión) eran sospechosas para el aficionado medio: le acusaban de lento. Tuvo que venir un equipo argentino para que obtuviera el reconocimiento de los suyos.</p>
<p>Hace 50 años, desde Suecia 1958, que la televisión está presente en las fases finales de los torneos internacionales, aunque aquí sólo llego para el Mundial de Chile, en 1962. Dos años despúes, el 21 de junio de 1964, millones de españoles pudieron ver en directo la victoria de España sobre la URSS en la segunda edición de la Copa de Europa de Naciones. En la primera, España se retiró por orden de la autoridad cuando le correspondió disputar los cuartos de final con la URSS. Los pasaportes de entonces llevaban impresa una leyenda que autorizaba a viajar a todo el mundo &#8220;excepto Rusia y países satélites&#8221;. La Federación española propuso jugar la eliminatoria a un partido en campo neutral, lo que fue rechazado por la UEFA. En la segunda edición, cuya fase final se jugaba en España, no hubo ese problema, pero queda para los anales el hecho de que la Guardia Civil detuvo y metió en el calabozo a un joven andaluz que jaleó ostentosamente, en el bar del pueblo, el gol con el que Kushainov empató para la URSS el de Pereda que adelantaba a España. Luego resolvió Marcelino.</p>
<p>La televisión forma parte del fútbol desde entonces, pero ha sido en los últimos años cuando se ha convertido en el factor determinante de todo lo que ocurre en este deporte: ingresos, horario de los partidos, calendario de 11 meses; con consecuencias como el desgaste más rápido de los jugadores, la ausencia de público infantil de los estadios (e interrupción de la renovación generacional de las hinchadas); pero también universalización del fútbol y difusión instantánea. Ya no hay que esperar a los partidos amistosos para aprender las últimas novedades técnicas. Hoy, un regate de Cristiano Ronaldo es visto (y repetido desde diferentes ángulos) simultáneamente en Londres o Lisboa y en cualquier barrio de una ciudad africana o campamento de refugiados de Oriente Próximo. Al día siguiente, miles de niños tratarán de imitarlo. Eso explica, más que cualquier otro factor, la aparición de jugadores procedentes de cualquier país, incluso los de menor tradición futbolística, como titulares de los mejores equipos del mundo.</p>
<p>En la alineación de la selección checa vencedora en el partido inaugural del pasado sábado no había ni un solo futbolista que juegue en la liga de su país. De los 23 seleccionados franceses, más de la mitad juegan en ligas extranjeras. Por otra parte, cuatro de esos 23 son nacidos en África y otros seis hijos de inmigrantes (cinco de ellos africanos). Los dos goles de Alemania a Polonia, el domingo, fueron marcados por Podoslski, cuyo apellido lo dice todo. Para España, la novedad es que hay cinco seleccionados que juegan en clubes ingleses y que ningún equipo español cuenta con más representantes que el Liverpool.</p>
<p>La selección inglesa ha quedado fuera pese a que tres de los cuatro semifinalistas de la Champions han sido británicos. ¿Será esto una confirmación de lo que aquí se ha dicho siempre: que el desfase entre los buenos resultados de los equipos de club españoles en competiciones europeas y los mediocres de la selección se debía al peso abrumador de los extranjeros en nuestro campeonato? Podría ser, ya que el movimiento en sentido inverso, de las islas al continente, apenas registra movimientos. Pero a España, que siempre ha sido importadora, puede venirle bien equilibrar la balanza con esas exportaciones que han dado ocasión a jugadores como Cesc o Torres de foguearse en un medio más competitivo.</p>
<p>Esa presencia hispana y la eliminación de la selección inglesa han inspirado a la cadena Sky la propuesta de que el público británico apoye a la selección de Luis en la Eurocopa. Y ello ha suscitado a su vez el comentario de que ese apoyo puede compensar el que no tendrá de los aficionados vascos y catalanes. En la selección hay seis catalanes (y otros tres recriados en la cantera del Barça) y cuatro andaluces; ninguna otra comunidad supera los dos representantes. Históricamente, el equipo que ha aportado más jugadores a la selección ha sido el Barcelona, seguido por el Madrid y el Athletic. Catorce de los 21 jugadores de la selección española que inauguró la furia española en Amberes eran vascos.</p>
<p>Es cierto que hay un sector del nacionalismo que dice preferir que pierda España, pero es una actitud bastante impostada, al menos entre los que además de nacionalistas vascos o catalanes son aficionados al fútbol. Se comprueba en el seguimiento de los partidos importantes de la selección, tanto en los hogares como en bares (e incluso en los <em>batzokis</em> del PNV).</p>
<p>La utopía de una identidad europea que no ha creado el proyecto de Constitución de la UE (y mucho menos el festival de Eurovisión) podría acercarse por vía futbolística. Tal vez llegue el día en que los europeos se identifiquen a la vez con varios países e idiomas de la UE -el de nacimiento, aquel en que hizo un <em>Erasmus, </em>el de residencia- del mismo modo que muchos chavales son de manera espontánea hinchas a la vez de Portugal (por lo bien que juega Ronaldo) y de Alemania, sin dejar de desear que gane España.</p>
<p>La agresividad étnica que todavía emana de los estadios es asunto de adolescentes, biológicos o de mentalidad, y más que expresión de una identidad lo es del anhelo de tenerla. La mayoría prefiere acogerse a la tregua (nacional, generacional) que suele acompañar a torneos como el que hoy se inicia para la selección española.</p>
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		<title>El poder de las imágenes</title>
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		<pubDate>Thu, 15 May 2008 19:10:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Enric Marín</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/05/08):</p>
<p>En estos últimos días, nuestras retinas se han visto impresionadas por las imágenes de dos acontecimientos catastróficos de dimensiones dantescas que tienen como escenario el gran continente asiático: el ciclón que ha devastado Birmania y el terremoto que ha castigado con extrema severidad Sichuan. Ante estas catástrofes de dimensiones apocalípticas pueden y deben hacerse muchas reflexiones. Desde una difícil serenidad y desde el sentimiento más estrictamente humano y solidario.<br />
Las aproximaciones pueden ser históricas, económicas, políticas&#8230; y también comunicativas. El mundo es hoy mucho mayor y a la vez mucho más pequeño &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/19857/el-poder-de-las-imagenes/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Enric Marín</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/05/08):</p>
<p>En estos últimos días, nuestras retinas se han visto impresionadas por las imágenes de dos acontecimientos catastróficos de dimensiones dantescas que tienen como escenario el gran continente asiático: el ciclón que ha devastado Birmania y el terremoto que ha castigado con extrema severidad Sichuan. Ante estas catástrofes de dimensiones apocalípticas pueden y deben hacerse muchas reflexiones. Desde una difícil serenidad y desde el sentimiento más estrictamente humano y solidario.<br />
Las aproximaciones pueden ser históricas, económicas, políticas&#8230; y también comunicativas. El mundo es hoy mucho mayor y a la vez mucho más pequeño que hace unas décadas. Más pequeño porque los sistemas de transporte han reducido drásticamente las distancias. Ya lo hizo el ferrocarril, pero el golpe de gracia ha sido la masificación de la aviación comercial. Y también mayor porque la revolución de las comunicaciones culminada con internet ha convertido en vecinos a los habitantes del rincón más alejado del planeta. Estamos informados al instante de cualquier acontecimiento, por remota que sea su localización. Tenemos una percepción mundial de la realidad y formamos parte ya de la aldea global anunciada por Marshall McLuhan. Pero ¿qué tipo de aldea global?</p>
<p>NUESTRA globalización es jerárquica, desequilibrada y etnocéntrica. Tenemos más posibilidades que nunca de estar informados. Infinitamente más. Pero nuestra dieta informativa no es lo bastante equilibrada. Hay mucha información y poca interpretación. Y la estrategia periodística de espectacularizar cualquier tipo de noticia acaba produciendo una especie de banalización mediática de las tragedias. De todo tipo de tragedias. Y esto se da más en la información audiovisual que en la prensa escrita. ¿Es la información impresa más racional que la visual? No necesariamente. El dicho se- gún el cual una imagen vale más que mil palabras expresa una gran verdad. Sabemos que una palabra puede evocar mil imágenes. Esta es la clave de la comunicación poé- tica verbal. Pero una sola imagen puede contener mucha más información que mil palabras. Información fáctica e información emocional. Dos ejemplos. La foto de la niña vietnamita corriendo asustada y dejando atrás el horror del napalm contenía más información que todos los editoriales imaginables. Y la pieza periodística más valiosa que yo conozco sobre los hechos sucedidos en Barcelona a raíz del golpe de Estado del 18 de julio de 1936 es el reportaje fotográfico de Agustí Centelles publicado una vez restablecida una cierta normalidad. Hace ya un siglo, la fotografía cambió el concepto de arte y el propio periodismo. De hecho, la narración periodística no llega a ser plenamente moderna hasta que incorpora la imagen como recurso informativo básico.<br />
Las imágenes concentran información y tienen una gran fuerza comunicativa. Y esto lo saben todos los regímenes autoritarios desde la primera guerra mundial. Del mismo modo que todos tienen en común un mismo fundamento doctrinal en lo que se refiere a la concepción del derecho a la información. Esquemáticamente, es una actualización del absolutismo monárquico: el derecho a recibir y a emitir información no corresponde al ciudadano, sino al Estado, que puede delegar la gestión de ese derecho, pero la fuente de legitimidad corresponde siempre al Estado, nunca al ciudadano.<br />
La consistencia democrática de cualquier sociedad siempre puede identificarse mejor en el respeto efectivo de las garantías democráticas que en las características de los distintos modelos electorales. Y una de las primeras garantías democráticas es el respeto a la libertad de expresión. Ahora, con el caso de Birmania y China hemos podido ver dos formas de intervenir sobre la información por parte de dos sistemas políticos autoritarios o dictatoriales. De modo diferenciado, en ambos casos el control de las imágenes es absolutamente estratégico. La conducta de la junta militar birmana es perfectamente representativa de una política informativa herméticamente cerrada. Se trata de ocultar todo tipo de información para poder fabricar un relato a medida del régimen. La condición es secuestrar las imágenes para que no lleguen a contradecir un discurso radiofónico e impreso íntegramente oficialista.<br />
Realidad y propaganda periodística viven en dos mundos sin ninguna conexión real. Es la misma práctica que, a diferente escala, aplicó el régimen chino con la información doméstica del boicot al recorrido de la antorcha olímpica como protesta por la situación del Tíbet. Pero esta práctica contrasta muy vivamente con la apertura informativa relativa que las autoridades chinas han decretado con motivo del terremoto de Sichuan.</p>
<p>AQUÍ HAN cambiado la situación y los objetivos. Ahora se trata de promover la empatía emocional interna y externa. Local e internacional. Con dos objetivos: tapar el efecto mediático del boicot al recorrido de la antorcha olímpica y dejar constancia de la actitud diligente de las autoridades. Pero todo es un espejismo. Las autoridades chinas no han actuado con la desidia criminal de los militares birmanos. En absoluto. Pero en ningún sistema democrático el flujo de la información puede depender de un grifo que las autoridades abren y cierran a su antojo.</p>
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		<title>This lethal peepshow</title>
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		<pubDate>Fri, 09 May 2008 21:44:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Mark Lawson</strong> (THE GUARDIAN, 09/05/08):</p>
<p>Journalistic values are often revealed by attitude to foreign news. American television, for example, generally covers few events outside the states, and is even wary of giving airtime to wars fought by America overseas. And, as a rough rule, broadsheet papers will have four or five foreign pages, while red-tops allocate one or fewer.</p>
<p>Unusually, though, this week&#8217;s Sun front pages have alternated between two foreign stories: the Burmese cyclone and the Austrian cellar scandal. Similar news judgment has been shown by most media organisations here and even in the United States, where the &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/19776/this-lethal-peepshow/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Mark Lawson</strong> (THE GUARDIAN, 09/05/08):</p>
<p>Journalistic values are often revealed by attitude to foreign news. American television, for example, generally covers few events outside the states, and is even wary of giving airtime to wars fought by America overseas. And, as a rough rule, broadsheet papers will have four or five foreign pages, while red-tops allocate one or fewer.</p>
<p>Unusually, though, this week&#8217;s Sun front pages have alternated between two foreign stories: the Burmese cyclone and the Austrian cellar scandal. Similar news judgment has been shown by most media organisations here and even in the United States, where the apprehension about events not directly involving Americans has been suspended, although perhaps more for the Austrian family than the dead in Burma.</p>
<p>Because the most common critique of national media is parochialism, this expansiveness of interest could be seen as an occasion for celebration. Traditionally, populist newspapers and broadcasters have applied a version of their attitude to the employment market and immigration to stories from far-flung parts: British stories for British readers. In contrast, the more expensive end of the news stand has implied a moral duty to be globally aware: no reader is an island.</p>
<p>Underlying both these approaches, however, is a judgment of relevance to the consumer several time-zones away. Mass-market outlets have favoured tales that have a direct effect on their consumers (prices, strikes, bombs, celebrities), while niche media prefer stories which, while directly irrelevant to their audience, are argued to make us better people for knowing about them. Widespread coverage of the 2008 American election, for instance, can be defended by either measure, as the participants are famous and the winner may preside over a recession or invasion that will significantly shape British days and the lives of almost everyone in a single-superpower world.</p>
<p>But by no imaginable checklist, other than gruesome prurience, is there any need for us to know so many details of what happened in Herr Fritzl&#8217;s underground dungeon. Marshall McLuhan &#8211; the Canadian academic who prophesied the idea of the &#8220;global village&#8221;, but died two decades before the web and 24-hour news proved his remarkable prescience &#8211; hoped that the collapse of boundaries would create a kind of universal human concern, in which, while looking at everyone else, we would also look out for them. But when an Austrian family tragedy becomes home news in the US and the UK, it can seem that the interchange of information has created not worldwide concern but global voyeurism.</p>
<p>The point of journalism is not just to show, but to tell: to explain what is going on. And yet the cellar story &#8211; and even the cyclone &#8211; are most likely to induce a feeling of impotent bewilderment in viewers. These are stories that can not be accommodated by any theory of god or government. In both cases, I have felt guilty about tuning in to such despairing data. The Austrian material made me wonder if a cinema-style system of age certification may soon have to be introduced for news.</p>
<p>At least the Burmese coverage has an effect beyond a lethal peepshow in the appeals for western charitable cash that are already appearing amid the coverage. This arrangement feels right: a sort of licence-fee for having witnessed this pain in a place that it usually ignored. The risk is that Austria and Burma &#8211; or future nations struck by flood or a psychopathic paterfamilias &#8211; become of interest simply because of the horrible fascination of their narratives, becoming genres in a schedule of entertainment: real-life horror and disaster movies. At worst, the media may become a version of British high street cuisine over the last 40 years, in which burgers and fish and chips have given way to a UN of food. And so readers of newspapers or viewers of TV news become internationalist snackers, feeding their morbid hunger with Chinese one day, Burmese the next, even occasionally prepared to give Austrian a go if it&#8217;s really spicy stuff.</p>
<p>And concern for these countries is unlikely to become a habit as common as curry or chow mein. In the last few decades, Austria has appeared in the international media only with regard to men hiding young women in cellars and the possibility that certain of its politicians might be Nazis, with the two sorts of stories now linked by commentators who argue that the forms of Austrian notoriety are linked, with some of the country&#8217;s men acting out a kink planted by the use of underground bunkers by both the Nazis and those hiding from them. This line of thought is clearly tempting, although most Britons would be unhappy if they switched on the television in Vienna to see a pundit using Fred West as an exemplar of the national attitude to family and sex.</p>
<p>McLuhan used the image of the world becoming a village because he wanted a metaphor for a community in which everyone knows each other&#8217;s business. But, even in such a place, it&#8217;s possible to get a reputation as a busybody or gossip. As long as we&#8217;re rattling the charity tins, staring over the fence at drowned Burmese is fine. But, when it comes to the Austrian monster, sometimes, in the global village, we should mind our own business.</p>
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		<title>La televisión Digital Terrestre en España. Por un sistema televisivo de futuro</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Mar 2008 18:03:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Enrique Bustamante Ramírez</strong>, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Complutense de Madrid (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 26/03/08):</p>
<p>La televisión digital terrestre (TDT) adquiere en el panorama actual de desarrollo de las redes digitales una significación especial. Como televisión representa la única tecnología capaz de llevar gratuitamente a todos los espectadores una oferta multicanal hoy irrenunciable para cualquier espectador, con complementos de televisión enriquecida; en tanto red digital, representa, además, una promesa de acceso universal de la sociedad de la información frente a la grave fractura digital dibujada en muchos países por la vía del equipamiento individualista y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/19400/la-television-digital-terrestre-en-espana-por-un-sistema-televisivo-de-futuro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Enrique Bustamante Ramírez</strong>, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Complutense de Madrid (FUNDACIÓN ALTERNATIVAS, 26/03/08):</p>
<p>La televisión digital terrestre (TDT) adquiere en el panorama actual de desarrollo de las redes digitales una significación especial. Como televisión representa la única tecnología capaz de llevar gratuitamente a todos los espectadores una oferta multicanal hoy irrenunciable para cualquier espectador, con complementos de televisión enriquecida; en tanto red digital, representa, además, una promesa de acceso universal de la sociedad de la información frente a la grave fractura digital dibujada en muchos países por la vía del equipamiento individualista y de mercado, marcada por la dinámica del todo pago. Desde ambos puntos de vista, es la democracia la que está en juego. Este informe pretende poner de relieve esa trascendencia profunda, y no se ocupa de las vicisitudes de la implantación de la TDT más que en la medida en que afectan a este resultado final. El contexto internacional analizado de forma sintética da cuenta de la magnitud y complejidad del desafío planteado. Tras el aspecto inicial de lucha mundial de estándares tecnológicos aparece la verdadera naturaleza del reto de la TDT: su inevitable puesta en cuestión de las arquitecturas y equilibrios de la televisión analógica apela al diseño y construcción del sistema televisivo del futuro y, por tanto, también en buena medida, del modelo de sociedad y de democracia que cada país decida para su futuro. Pese a la presión global, el repaso de los modelos adoptados en cada país para la TDT –gratuito o de pago, público/privado, centralista/descentralizado&#8230;– revela así su concepción nacional, tributaria de las tradiciones históricas de cada país, pero también de la correlación de fuerzas y lobbies actuales en presencia; unas determinaciones que aparecen asimismo en los plazos y dispositivos ideados nacionalmente para la transición digital.</p>
<p>El caso español, analizado con detalle en los apartados siguientes, es una ilustradora aplicación práctica de estos enrevesados caminos de la digitalización televisiva. El lanzamiento pionero de la TDT en 1998 por el Gobierno de Aznar, claramente intervencionista desde el punto de vista partidista y pretendidamente movido por la televisión codificada y de pago, condujo al fracaso y al retraso absoluto español en este terreno. El relanzamiento de la TDT y la hiperactividad del ejecutivo de Rodríguez Zapatero en el impulso a la transición digital, fundamentado en el acceso abierto y gratuito, ha conseguido logros indudables de despegue y desarrollo de la TDT. Pero el análisis de sus medidas muestra también debilidades notables: tentaciones intervencionistas de orden político, temores paralizantes ante los grupos mediáticos, escasos matices sociales y objetivos industriales prioritarios. Los termómetros de la transición digital no sólo abren numerosos interrogantes sobre la fecha prevista para el apagón analógico, sino que sirven de testigo de los contradictorios intereses y fuerzas que gobiernan ese interregno y de las serias dificultades encontradas por la Administración pública para orientar y liderar este proceso. En último término, plantean amplias dudas sobre la adecuación entre el modelo televisivo que se está construyendo por esta vía y la democracia profundizada y de calidad que el PSOE proclamaba perseguir en su programa de gobierno. Se apuntan propuestas concretas posibilistas que permitirían al mismo tiempo garantizar el éxito de la transición digital y la construcción de un sistema televisivo más armónico, que conciliara pluralismo y democracia comunicativa con crecimiento económico, liderazgo público con economía de mercado, sistema televisivo sostenible con su inserción profunda en una sociedad de la información para todos.</p>
<p>Propuestas estructurales: conformar un sistema televisivo digital y democrático</p>
<ul>
<li>Una urgente Ley General Audiovisual que armonice y dé sentido unitario al marasmo de leyes que hoy siguen rigiendo penosamente el audiovisual español, basada en el anteproyecto elaborado por el Gobierno en 2005, con elementos vitales: la extensión de la reforma democrática de RTVE a todas las radiotelevisiones públicas; la aplicación del derecho de acceso constitucional a los canales públicos; el reconocimiento legal y un plan de frecuencias digitales para la televisión comunitaria; el régimen de obligaciones de contenidos y servicios interactivos, especialmente para la población con minusvalías; una regulación anticoncentración coherente, incluyendo exigencias fehacientes a los operadores para garantizar el pluralismo de contenidos.</li>
<li>Un imprescindible Consejo Audiovisual, responsable del dictamen de las misiones de servicio público de RTVE y del control de su cumplimiento, de la adjudicación de las licencias privadas de radiodifusión digital y de su prórroga, mediante informes públicos y vinculantes; del seguimiento y control de cumplimiento por las empresas concesionarias de la regulación legal; y de sus compromisos, incluyendo el reparto definitivo de licencias digitales para el día después del apagón analógico.</li>
</ul>
<p>Propuestas para la transición digital: coordinar a los agentes sociales con el liderazgo público</p>
<ul>
<li>Participación social intensiva.</li>
<li>Integración plena de la TDT en los planes de la sociedad de la información.</li>
<li>Comercialización transparente de equipos.</li>
<li>Promoción más activa.</li>
<li>Misión esencial de servicio público en la transición.</li>
<li>Autonomía pública de indicadores de la transición.</li>
<li>Programa sistemático de apoyo a los servicios de administración electrónica.</li>
<li>Apoyo a los sectores sociales desfavorecidos.</li>
<li>Apoyo especial a las personas con minusvalías.</li>
<li>Articulación especial con la producción independiente</li>
</ul>
<p>Leer <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2008/9003.pdf" target="_blank">artículo completo</a> (PDF). Disponible también en la <a href="http://www.falternativas.org/base/download/52fe_26-03-08_doc129.pdf" target="_blank">Fundación Alternativas</a>.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Hollywood se aleja de Bush</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/17602/hollywood-se-aleja-de-bush/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Nov 2007 22:37:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Román Gubern</strong>, catedrático de Comunicación Audiovisual de la UAB (EL PAÍS, 14/11/07):</p>
<p>Hollywood fue siempre seguidista en relación con las consignas de la Casa Blanca, pues incluso cuando hizo películas progresistas durante la Depresión, las hizo siguiendo las directrices del New Deal de Roosevelt. En 1980 fue capaz de convertir a un actor tan mediocre como Ronald Reagan en presidente de la nación. No sólo eso, sino que Reagan rescató el título de una exitosa película de George Lucas, <em>La guerra de las galaxias</em> (1977), para bautizar una gigantesca fabulación bélico-espacial que tumbó financieramente a la Unión Soviética, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/17602/hollywood-se-aleja-de-bush/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Román Gubern</strong>, catedrático de Comunicación Audiovisual de la UAB (EL PAÍS, 14/11/07):</p>
<p>Hollywood fue siempre seguidista en relación con las consignas de la Casa Blanca, pues incluso cuando hizo películas progresistas durante la Depresión, las hizo siguiendo las directrices del New Deal de Roosevelt. En 1980 fue capaz de convertir a un actor tan mediocre como Ronald Reagan en presidente de la nación. No sólo eso, sino que Reagan rescató el título de una exitosa película de George Lucas, <em>La guerra de las galaxias</em> (1977), para bautizar una gigantesca fabulación bélico-espacial que tumbó financieramente a la Unión Soviética, que ya dedicaba la mayor parte del presupuesto nacional a gastos militares.</p>
<p>Esta sintonía entre Washington y Hollywood se reforzó tras el 11 de septiembre de 2001, a raíz del viaje que dos meses después efectuó a Hollywood Karl Rove, máximo asesor y estratega del presidente Bush, para entrevistarse con la cúpula de la industria del entretenimiento e impartir las consignas requeridas por los atentados terroristas y sus efectos en el imaginario y las conciencias de sus conciudadanos. Por entonces ya se había consolidado la expresión <em>eje del mal,</em> un concepto que parecía extraído de un extravagante tebeo de ciencia-ficción o de un serial cinematográfico de los años treinta. Ahora había que estirar un poco el famoso <em>eje,</em> para que cupiera también la guerra capilar y descentralizada promovida por Al Qaeda, fuerza ubicua que ha acabado por adquirir la etiqueta de islamofascista.</p>
<p>Las primeras consecuencias de la visita de Karl Rove a Hollywood resultaron deprimentes, pues reactivaron la tradición macartista de las listas negras, de modo que los profesionales disidentes de la política de la Casa Blanca recibieron amenazas o se les cancelaron propuestas de contratos. Éste fue el caso de Sean Penn, Susan Sarandon, Tim Robbins, Martin Sheen o Anjelica Huston. Al mismo tiempo, se estimuló la producción de ficciones que afirmaran la sólida imbatibilidad de Estados Unidos, gracias a su guerra encubierta y sus eficaces agentes antiterroristas. Y hasta se puso en pie una emisora de televisión en árabe, llamada Al-Urra (La Libertad), con base en Virginia, pero que no ha conseguido siquiera arañar las fieles audiencias musulmanas de Al-Jezira y Al-Arabia.</p>
<p>Pero algo se ha ido moviendo en los centros de decisión de la industria del entretenimiento. Es cierto que todavía en 2005 apareció la decepcionante <em>World Trade Center,</em> en la que el Oliver Stone radical que había ofrecido antes un implacable <em>Nixon</em> (1995) y un <em>Comandante</em> (2003) a la mayor gloria de Fidel Castro, se alineó con el consenso mediático-patriótico conservador que gobernó las miradas televisivas del 11-S. Y es cierto que Hollywood ha seguido cultivando el filón paranoico que conoció días de gloria durante la guerra fría, exhortando la consigne <em>be safe</em>. Aunque existe una notable diferencia entre ambos discursos, pues la guerra fría se libró entre dos potencias geopolíticas bien definidas y la nueva guerra se libra contra una poco visible infiltración capilar en la retaguardia nacional. Y no es casual que las nuevas angustias se manifiesten sobre todo a bordo de aviones. En <em>Vuelo nocturno</em> <em>(Red-Eye, 2005),</em> de Wes Craven, en el vuelo Dallas-Miami la protagonista es víctima del secuestro de un asesino mercenario que se propone matar a un diplomático. En <em>Serpientes en el avión</em> <em>(Snakes on a Plane,</em> 2006), de David R. Ellis, un asesino introduce serpientes en el avión que debe transportar a un testigo de sus fechorías. <em>Invasión</em> <em>(The Invasión,</em> 2007), de Oliver Hirschbiegel, es un <em>remake</em> de un glorioso clásico de la guerra fría, <em>Invasión de los ultracuerpos </em>de Don Siegel, en el que unos seres venidos del espacio suplantan a los humanos conservando su misma apariencia física. Y en la nueva versión de <em>La guerra de los mundos</em> <em>(War of the Worlds,</em> 2005), de Steven Spielberg, ante la agresión exterior la hija del protagonista le pregunta: &#8220;¿Son terroristas?&#8221;.</p>
<p>Pero el mercado está cambiando rápidamente ante la competencia de la televisión, Internet y los videojuegos, de modo que el público más joven y políticamente inquieto va al cine y frecuenta Internet, mientras que el de más edad y más conservador se queda en casa viendo una televisión conformista. Esto, y la creciente desafección a la política republicana, explica la aparición reciente de películas desmitificadoras, como <em>Team America</em>. <em>La policía del mundo (Team America: World police,</em> 2004), jocoso filme de marionetas de Trey Parker y Matt Stone -los creadores de <em>South Park-,</em> que muestra al terrorismo internacional formateado en clave de comedia. Ese mismo año, Michael Moore redescubrió el cine militante en su <em>Fahrenheit 9/11</em>, documental que desveló las conexiones del presidente Bush con los clanes saudíes del poder petrolero, que alimentaron el radicalismo islámico de Osama Bin Laden, antes de que se convirtiera en el enemigo público número uno de su país. El largo idilio entre la despótica dinastía saudí y Washington, que cerró los ojos a lapidaciones de adúlteras y escuelas coránicas que alimentaron al huevo de la serpiente, tuvo una etapa opulenta cuando los intereses petrolíferos tejanos, del terruño de Bush, entraron en colusión con los intereses petrolíferos saudíes. Gracias a Moore sabemos que estas amistades peligrosas fueron las únicas que pudieron abandonar Estados Unidos el día de la hecatombe. Miramax, vinculada a la casa Walt Disney, se negó a distribuir la película.</p>
<p>Poco después apareció <em>Syriana</em> (2005), de Stephen Gaghan, <em>thriller</em> político acerca de las relaciones entre la industria petrolera y el poder político que se juegan en el tablero de Oriente Próximo. En <em>Syriana, </em>un ejecutivo (interpretado por Tim Blake Nelson) afirma que &#8220;corrupción es la intromisión del Gobierno en el funcionamiento del mercado por medio de regulaciones&#8221;. No sabemos qué opinaría el respetado republicano Alan Greenspan sobre este aserto, pero sabemos que acaba de aclarar en sus memorias que la guerra de Irak ha sido una guerra por el control del petróleo.</p>
<p>Entretanto, los <em>neocons</em> han vivido los descalabros de las dimisiones de Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Karl Rove, Albert Gonzales y John R. Bolton. Y esto ha tenido su eco en Hollywood, que, a diferencia de lo que ocurrió con la guerra de Vietnam, ha comenzado a emitir mensajes críticos sin esperar al final del conflicto iraquí. Con la mirada en las próximas elecciones, en Hollywood ya se ha iniciado un cambio de ciclo y de posicionamiento político. Michael Moore abrió la senda en el frente documental. Y en esa senda han seguido numerosos títulos, como <em>The War Tapes</em> (2006), de Deborah Scranton, montado con grabaciones efectuadas por los soldados en Irak, monitorizadas por la directora a través de Internet.</p>
<p>A los documentales han seguido los docudramas. <em>Jarhead</em> (2005), de Sam Mendes, se ha basado en el libro autobiográfico poco complaciente de un <em>marine</em> en la primera guerra de Irak; <em>United 93</em> (2006), de Paul Greengrass, ha escenificado el destino del cuarto avión secuestrado el 11-S, mostrando la ineptitud de las fuerzas aéreas y los rezos simultáneos en cabina y en dirección política contraria a Alá, a Dios y a Jehová; <em>The Situation</em> (2007), de Richard Haas, muestra cómo militares norteamericanos arrojaron a un canal de riego a dos iraquíes por violar el toque de queda; en <em>In the Valley of Ellah </em>(2007), de Paul Higgins, un veterano de Vietnam investiga el asesinato de su hijo al regresar de Irak, cometido por sus compañeros de armas; <em>Un corazón invencible</em> <em>(A Mighty Heart,</em> 2007), coproducción angloamericana de Michael Winterbottom, muestra el secuestro y asesinato por <em>yihadistas</em> de un periodista judío del <em>Wall Street Journal</em> en Pakistán. Y la controvertida <em>Redacted</em> (2007), de Brian de Palma y premiada en Venecia, muestra cómo unos soldados americanos violan a una adolescente iraquí de 14 años, luego matan a su familia ante ella y después la asesinan.</p>
<p>Acaba de llegarnos, como avanzadilla de las nuevas ficciones sobre este malestar político, <em>Leones por corderos (Lions for Lambs,</em> 2007), de Robert Redford, que expone tres historias cruzadas e interconectadas, protagonizadas por un belicoso senador <em>neocon</em> (Tom Cruise, productor del filme), enfrentado en Washington a una periodista escéptica (Meryl Streep); un veterano de Vietnam y profesor humanista en California (Redford) y dos ex alumnos suyos, ahora soldados heridos y cercados por los talibanes en las montañas de Afganistán. Se trata de un filme bienintencionado y didáctico, aunque no puede sacudirse el tufillo claustrofóbico del viejo teatro de ideas. Pero su orientación es clara y confirma que Hollywood ha desahuciado finalmente a Bush.</p>
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		<title>The Story We Needed Ken Burns to Tell</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Sep 2007 14:39:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[II Guerra Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Cecilia Alvear</strong>, an independent television producer, and a former president of the National Association of Hispanic Journalists (THE WASHINGTON POST, 22/09/07):</p>
<p>There&#8217;s an application on my computer called the &#8220;<a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Ken+Burns?tid=informline">Ken Burns</a> effect.&#8221; It can dress up my picture slideshows by inserting pans and zooms, adding a feeling of motion to the still images. It mimics the technique filmmaker Ken Burns uses to hold the attention of viewers in his epic documentaries, which rely heavily on historic paintings and photos.</p>
<p>As a Latina, I&#8217;ve unfortunately run across another kind of Ken Burns effect, one that leaves Hispanics largely &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16936/the-story-we-needed-ken-burns-to-tell/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Cecilia Alvear</strong>, an independent television producer, and a former president of the National Association of Hispanic Journalists (THE WASHINGTON POST, 22/09/07):</p>
<p>There&#8217;s an application on my computer called the &#8220;<a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Ken+Burns?tid=informline">Ken Burns</a> effect.&#8221; It can dress up my picture slideshows by inserting pans and zooms, adding a feeling of motion to the still images. It mimics the technique filmmaker Ken Burns uses to hold the attention of viewers in his epic documentaries, which rely heavily on historic paintings and photos.</p>
<p>As a Latina, I&#8217;ve unfortunately run across another kind of Ken Burns effect, one that leaves Hispanics largely invisible in those documentaries.</p>
<p>For &#8221; <a href="http://www.pbs.org/kenburns/">The War</a>,&#8221; his 14 1/2 -hour <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Public+Broadcasting+Service?tid=informline">PBS series</a> that begins tomorrow, Burns concentrated on how World War II affected the lives of people from <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Sacramento?tid=informline">Sacramento</a>; <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Waterbury?tid=informline">Waterbury</a>, <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Connecticut?tid=informline">Conn.</a>; <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Mobile+%28Alabama%29?tid=informline">Mobile, Ala.</a>; and Luverne, <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Minnesota?tid=informline">Minn.</a></p>
<p>I recently attended a screening of highlights of &#8220;The War.&#8221; I found it stunning, moving and sadly incomplete. Deftly cutting between the battle lines and the home front, Burns shows the cruelty of war in intimate detail. We see hundreds of bodies floating in the ocean during the Pacific campaign. We see the injustice of a black soldier from <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Mobile?tid=informline">Mobile</a> serving his country in a segregated Army. We see law-abiding Japanese Americans herded off to internment camps.</p>
<p>During a segment on the liberation of Nazi death camps, a Jewish American veteran bitterly describes the atrocities he saw there. A woman in the row behind me began sobbing audibly as the film illustrated the veteran&#8217;s words with shots of emaciated survivors.</p>
<p>Yet nowhere in the powerful original production did Burns include the stories of Latinos affected by the war. As many as half a million Hispanics served in World War II and earned at least 13 Medals of Honor. They returned to a country where they, like blacks, were treated as second-class citizens.</p>
<p>Some critics of Burns have previously noticed the way he ignores Latinos, pointing out that in his 19-hour documentary saga &#8220;Jazz,&#8221; Latinos rated only 3 1/2 minutes of airtime and that many of the greats of Latin jazz, who played alongside whites and African Americans, were overlooked.</p>
<p>In his 23-hour production &#8220;Baseball,&#8221; Burns devoted only six minutes to Latinos, who now play a dominant role in the sport. Six minutes, so help me <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Alex+Rodriguez?tid=informline">A-Rod</a>.</p>
<p>It&#8217;s odd behavior for a filmmaker so adept at chronicling the black experience in this country. &#8220;Race is at the center of all of American history,&#8221; Burns has said. Yes, it is. But there is more to the story than just black and white.</p>
<p>In a question-and-answer session after the screening I attended, Burns said that one reason Hispanics were overlooked in &#8220;The War&#8221; was that &#8220;no one came forward&#8221; from the Latino community when he and his team solicited stories. So why didn&#8217;t they exercise a bit of journalistic due diligence and reach out to people? He also said it was impossible to tell the stories of every minority group involved. True, but in this case, a significant element had been omitted.</p>
<p>Because Sacramento was one of the places profiled, I phoned a Latino veterans group in that area of <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/California?tid=informline">California</a>. Within an hour I had the names of four men, still living, who had served honorably in World War II and had interesting stories about their experiences.</p>
<p>Maggie Rivas-Rodriguez, a journalism professor at the <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/University+of+Texas+at+Austin?tid=informline">University of Texas at Austin</a>, has overseen an extensive project to collect the oral histories of Latino veterans of World War II. No one from Burns&#8217;s team contacted her during production of &#8220;The War.&#8221; Rivas-Rodriguez is a member of Defend the Honor, a group that pressured PBS and Burns to amend his documentary.</p>
<p>Despite strong initial resistance, Burns and PBS relented. &#8220;The War&#8221; now includes the stories of two Latinos and a Native American who fought in World War II. There are 28 minutes&#8217; worth of new interviews and pictures. It&#8217;s unclear, though, whether these additional segments will be included in the companion books, DVDs and educational materials that are part of the project.</p>
<p>Burns said at the screening I attended that some Latinos were reacting as if &#8220;The War&#8221; would be the definitive account of World War II. Others could produce documentaries on this subject, he noted. I doubt, however, that PBS or any commercial network would be willing to spend millions of dollars on another World War II project anytime soon. And no other filmmaker would receive the attention or editorial freedom Burns gets.</p>
<p>In discussing the criticism, Burns told the <a href="http://www.washingtonpost.com/ac2/related/topic/Los+Angeles+Times?tid=informline">Los Angeles Times</a> this month that he noticed that Hispanic groups hadn&#8217;t pressured Latino filmmakers to tell the stories he omitted. &#8220;No, no, no &#8212; it has to be Ken Burns,&#8221; he said. &#8220;In a way all of this was an extraordinary compliment.&#8221; Yes, it was. Latinos recognize that Burns is the country&#8217;s preeminent documentary filmmaker. We want him to recognize us and our contributions to America.</p>
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		<title>Isegoría</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jul 2007 12:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
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		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 20/07/07):</p>
<p>El debate protagonizado por John F. Kennedy y Richard Nixon en las elecciones presidenciales norteamericanas de 1959 suele ser citado como ejemplo de la primera vez en que la televisión interviene de modo decisivo a la hora de determinar un resultado político. Lo cierto es que sólo unos meses antes, el 16 de julio, ese genio de la comunicación que es Fidel Castro había dado ya el aldabonazo de convertir la televisión en palanca de poder, nada menos que ejecutando un golpe de Estado desde la pantalla, con el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16436/isegoria/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 20/07/07):</p>
<p>El debate protagonizado por John F. Kennedy y Richard Nixon en las elecciones presidenciales norteamericanas de 1959 suele ser citado como ejemplo de la primera vez en que la televisión interviene de modo decisivo a la hora de determinar un resultado político. Lo cierto es que sólo unos meses antes, el 16 de julio, ese genio de la comunicación que es Fidel Castro había dado ya el aldabonazo de convertir la televisión en palanca de poder, nada menos que ejecutando un golpe de Estado desde la pantalla, con el efecto inmediato de provocar la deposición del presidente Urrutia. La alocución televisada de Fidel constituyó el núcleo de una maniobra iniciada en la mañana del mismo día jugando con otro medio, la prensa, al anunciar desde la primera plana de <em>Revolución</em> su dimisión como primer ministro -no como jefe de las Fuerzas Armadas, por si acaso-, para desencadenar la movilización de masas en torno al palacio presidencial, cuyos fundamentos serán proporcionados por el líder guerrillero en su intervención televisada, sin que por supuesto Urrutia tenga oportunidad de acceder al medio. Sólo le quedará huir y buscar refugio en la Embajada de Venezuela, mientras Fidel ponía en marcha su interminable monopolio de poder. Fue la muestra de que una eficaz manipulación de los nuevos medios, al conjugar el manejo de las masas por el líder con una implacable censura ejercida sobre el discurso del oponente, podía crear la ficción de una nueva forma democrática, la democracia de la plaza pública y de su difusión por la imagen, una falsa democracia que en la práctica arrancará de cuajo las raíces de la libertad política.</p>
<p>La entrada en escena de la televisión, a mediados del pasado siglo, es también un ejemplo del peso ejercido por los cambios tecnológicos sobre el ejercicio y los límites de esa libertad. Los conceptos de fondo permanecen inmutables desde la <em>polis</em> griega. Las dos condiciones para la existencia de la democracia son, en primer término, la isonomía, la capacidad de los ciudadanos para intervenir activamente en el proceso de toma de decisiones, y en segundo, la isegoría, el acceso a la palabra, que en las sociedades modernas incorpora el derecho a una información veraz. A lo largo de la historia, la isegoría irá experimentando mutaciones en el citado plano técnico, desde la intervención oral en la asamblea al <em>blog,</em> así como en cuanto al marco económico y organizativo en el cual se inscribe la comunicación, y, en fin, su contenido se verá afectado por la incidencia de las censuras. Y es preciso hablar de censuras en plural, ya que tan censoria es la interferencia del gabinete de censura clásico o de la Inquisición que veta la emisión de un mensaje o procede contra el mismo una vez emitido, como la llamada telefónica del asesor del ministro al editor de un telediario, o la oscura e implacable acción permanente dentro de un periódico del personaje encargado de garantizar la publicación de artículos y mensajes ajustados a los intereses económicos y políticos de la empresa. La primera censura es en gran medida visible; la segunda, críptica por naturaleza, rara vez descubre sus cartas al exterior. Ambas responden en sus actuaciones a la leyenda relativa a las horas de la vida, observable en el viejo reloj de la iglesia vasca de Urruña, que evocara Pío Baroja: todas hieren, la última mata.</p>
<p>Modernidad y manipulación enlazaron muy pronto, yendo más allá de las formas de periodismo de masas, cuya ilustración más conocida fuera recreada por Orson Welles en su <em>Ciudadano Kane.</em> Correspondió a los fascismos ensayar con éxito la configuración de un espectáculo permanente, de falsa interactividad, a efectos de ejercer un control absoluto sobre la mentalidad de los ciudadanos. Primero, con la radio. Pronto, gracias a la novedad del cinematógrafo, eficacia y esplendor se conjugan en las realizaciones de Leni Riefenstahl, pero faltan la inmediatez y la recurrencia que proporcionará el medio televisivo. Por añadidura, en la visión de los colaboradores de Goebbels, el discurso del otro sólo tiene cabida una vez sometido ala deformación que lo ridiculiza, de acuerdo con el principio de que más vale destruir al adversario que dar forma a una oferta propia: practicado también, con notable torpeza, por la iconografía soviética, dicho principio llegará a la propaganda electoral española, vía Norteamérica, con la imagen de Aznar transformado en dobermann dentro del corto electoral socialista de 1993.</p>
<p>En el mundo occidental, hasta la década de 1990, el imperio de la imagen, con la exigencia de unos altos costes para la emisión de todo mensaje eficaz, tuvo lugar una inevitable postergación de la galaxia Gutenberg. Quedaron lejos los tiempos en que el escaso capital exigido para publicar un diario convirtió al periódico en &#8220;el libro del obrero&#8221;. Las leyes del márketing no sólo se aplicaron a la propaganda económica, sino al discurso político. La aspiración a la isegoría, contenida en los grandes textos del pensamiento y de la Constitución, se vio reemplazada por la generalización del ciudadano como consumidor pasivo. En el límite del poder que controla el medio, se pasó al medio que determina el poder, merced a un ejercicio permanente de manipulación de los mensajes: Berlusconi.</p>
<p>Hasta cierto punto, Internet ha hecho estallar este entramado. Vuelve la isegoría. Los emisores se multiplican con la facilidad para crear páginas <em>web</em> y poner en práctica la interactividad. De ahí la vocación censoria al respecto de regímenes como el chino o el cubano y, en sentido contrario, el importante papel que desempeñan los <em>blogs</em> a la hora de crear un discurso relativamente libre, a pesar del estado de vigilancia permanente, en países como Irán. Hasta el punto de que en la propia esfera del poder de los <em>ayatolás</em> se crean los <em>blogs</em> propios para llegar a sectores sociales renuentes frente a la lengua de palo empleada por los medios de comunicación oficiales. Mediante el <em>blog,</em> el censor toma entonces el disfraz de paladín de la libertad de expresión. Análogo riesgo afecta a la interactividad, convertida en emblema de una participación libre de los ciudadanos en los medios. Es algo que recuerda al elogio irreflexivo de la movilidad social ascendente como indicador de la democracia, sin tener en cuenta que todo depende de cuál es el sujeto que determina su funcionamiento. Ningún régimen favoreció más un ascenso social ilimitado que el despotismo otomano: un esclavo podía llegar a ser visir, eso sí, con el pequeño riesgo de que su amo y señor, el sultán, truncase la brillante carrera enviando un día al triunfador una cuerda de seda para que se ahorcara. Son demasiado amplias las posibilidades de manipulación en las secciones de cartas de lectores desde la dirección de los diarios o en las llamadas de personas anónimas, sobre todo en los programas de televisión. Cabe pensar que el ideal de un Gran Manipulador en los medios consiste hoy en un monopolio de emisión ejercido bajo la cobertura de un bosque de <em>blogs,</em> foros, etc., de significación final nula. Como siempre, y aquí con especial cuidado, el poder ha de estar sometido a control para no caer en una falsa isegoría.</p>
<p>Porque, en otro sentido, la trama constituida por la articulación de poder político, poder económico y medios de comunicación es hoy más tupida que nunca. A su modo, el Gobierno de Aznar emprendió con resolución un acercamiento al modelo de Berlusconi, poniendo a su servicio una red de intereses económicos y mediáticos, oculta a la mirada de la opinión, pero de gran cohesión. De ahí el cerco puesto en su día a PRISA y la persistencia con la cual, aun perdida La Moncloa, se han mantenido intoxicaciones tales como la teoría de la conspiración. Por su parte, el modelo socialista que le ha sucedido encaja más con la revolución tecnológica en curso, consumando la disolución del discurso político oficial en una sucesión de <em>slogans</em> -en relación con ETA, &#8220;el proceso de paz&#8221;, &#8220;el diálogo&#8221;, ahora &#8220;la unidad&#8221;-, dejando en manos de sus medios la responsabilidad de elaborar bajo su mando las explicaciones, dentro de un molde de extrema rigidez, y de proceder a la destrucción sistemática de la imagen del adversario (en justa correspondencia aquí con la labor permanente de satanización ejercida desde el PP).</p>
<p>¿Qué queda entonces de la isegoría, e incluso si la misma resulta inalcanzable, de la posibilidad de ejercer la disidencia ante los dos bloques? Pensando en el año electoral que nos aguarda, cabe vaticinar que por muchos <em>blogs</em> que sirvan de salsa al autoritarismo, bien poca cosa.</p>
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		<title>Puentes fracturados</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jul 2007 21:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>María-Àngels Roque</strong>, antropóloga, Institut Europeu del Mediterrani (LA VANGUARDIA, 18/07/07):</p>
<p>El periodista de Al Yazira Khaled Hroub explicaba hace un año en un encuentro intercultural en Granada que una de las cosas que más le fascinaron de El Cairo fue la importancia de los códigos corporales para poder cruzar las calles sin semáforos. Esta visión le acompañó los diez días que estuvo en Egipto entrevistando a todo tipo de personas: conductores, bailarinas del vientre, intelectuales, tenderos, políticos, académicos, artistas, estrellas del pop, gente politizada de izquierdas, islamistas moderados y fanáticos. El objetivo era saber &#8220;por qué los árabes &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16410/puentes-fracturados/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>María-Àngels Roque</strong>, antropóloga, Institut Europeu del Mediterrani (LA VANGUARDIA, 18/07/07):</p>
<p>El periodista de Al Yazira Khaled Hroub explicaba hace un año en un encuentro intercultural en Granada que una de las cosas que más le fascinaron de El Cairo fue la importancia de los códigos corporales para poder cruzar las calles sin semáforos. Esta visión le acompañó los diez días que estuvo en Egipto entrevistando a todo tipo de personas: conductores, bailarinas del vientre, intelectuales, tenderos, políticos, académicos, artistas, estrellas del pop, gente politizada de izquierdas, islamistas moderados y fanáticos. El objetivo era saber &#8220;por qué los árabes odian a Occidente&#8221;. La primera respuesta que recibía Hroub era una vehemente negación.</p>
<p>&#8220;Todos los que entrevisté respondieron de forma casi idéntica: &#8216;Nosotros no odiamos a Occidente ni a los occidentales; odiamos la política occidental&#8217; &#8220;. Este periodista que vive en Cambridge cree que si uno no conoce el código no cruza la calle en El Cairo, o bien arriesga su vida y la de otras personas. Metáfora que hace extensiva a la manera de imponer la democracia occidental en Oriente Medio que está costando tantas vidas.</p>
<p>¿Dónde encontrar códigos? En un mundo globalizado son los medios de comunicación, especialmente las cadenas televisivas por cable, los que están jugando la batalla para crear nuevos imaginarios y, si bien este medio puede ser muy positivo para la intercomunicación, también puede ser muy peligroso. Nunca hemos estado tan comunicados ni hemos conocido tantos acontecimientos de todo el planeta, ¿pero ello ayuda a tener una mayor empatía o, por el contrario, contribuye de forma masiva a sublimar los estereotipos? Michelangelo Conoscenti en su libro sobre los medios de comunicación en el Mediterráneo llega a diferentes conclusiones. Por un lado, reconoce que muchos lenguajes audiovisuales, en diferentes naciones, presentan elementos comunes debido a la práctica de <em>copiar</em>.De hecho, cuando una persona o una institución imita a otra, algo se transfiere entre las dos hasta el punto de adquirir una identidad propia. La difusión de elementos y estereotipos estilísticos, positivos o negativos, no sólo depende de la televisión, sino también de otros medios y de otras experiencias que forman parte de nuestra vida. Pero la producción de imágenes no es neutral, es la consecuencia de un proceso culturalmente marcado. Es el resultado de las alternativas elegidas por el creador entre la cantidad de opciones combinadas ofrecidas por el código de medios de comunicación. En consecuencia, también son significativas las exclusiones que implica el proceso. La CNN norteamericana y la cadena qatarí Al Yazira hicieron saltar en pedazos el mito de la superioridad incuestionable de la imagen al ofrecer dos relatos gráficos simultáneos pero radicalmente diferentes de la guerra de Iraq.</p>
<p>Obviando la censura de la mayoría de las cadenas públicas de los países árabes, se ha de convenir que éstas conservan especificidades nacionales, mientras que las grandes cadenas privadas como Al Yazira o Al Arabia buscan, como manifiesta Noha Mellor, el mercado panárabe sea nacional o de la diáspora, por lo que estos medios tienden a centrarse en la política regional antes que en temáticas locales de las distintas sociedades árabes. Así, pese a los diferentes aspectos étnicos, religiosos, de clase y de género de los países, los medios informativos regionales y los canales de noticias por satélite tratan de dirigirse a una audiencia lo más amplia posible, concebida como una <em>comunidad imaginaria</em>.</p>
<p>De ese modo el panarabismo ha renovado su peso ideológico entre los periodistas árabes, una estrategia de marketing que aspira a beneficiarse de la creciente cuota de mercado. Los periodistas no tratan las noticias de carácter local ni aquellas que cubren aspectos sociales ya que consideran que no les conducirán a la fama, por lo que priman las noticias políticas o con personajes políticos que no necesitan una investigación. Para ser justos, manifiesta Mellor, tampoco los medios occidentales (europeos o norteamericanos), que han constituido el espacio formativo de muchos periodistas árabes de los nuevos canales, dan mejor ejemplo. En los medios occidentales hay una brecha entre la cobertura de las noticias nacionales y la de las noticias extranjeras. Así, mientras las noticias nacionales se centran en los problemas inmediatos y cotidianos de los ciudadanos normales y corrientes, las noticias extranjeras presentan a otros países sólo a través de un cristal puramente político, centrándose en los gobiernos, de modo que los ciudadanos normales y corrientes de Oriente Medio y otras regiones aparecen sólo de relleno. Los medios occidentales no explican que estos ciudadanos tienen, al igual que los del norte, sus sueños, su cultura, sus luchas cotidianas, y que en ello no son muy diferentes.</p>
<p>Sin duda, los puentes virtuales representados por los medios de comunicación de masas &#8211; radio, canales de televisión (tanto satélite como otros) e internet- pueden superar las fronteras y generar un espacio <em>intermedio</em>, es decir, un espacio que se conciba y utilice, hablando en términos antropológicos, como un momento de intercambio con el <em>otro </em>y, al mismo tiempo, como un lugar para experimentar lenguajes comunes. En la actualidad, todos los vecinos que dan al Mediterráneo necesitan entender que la coexistencia es posible, aunque haya una diversidad de lenguas, religiones y costumbres. Desde este punto de vista, sin duda los medios representan una oportunidad, ya que la generación más joven está mucho más inclinada a absorber contenidos e ideas a través de los códigos audiovisuales. No obstante, la afloración de las producciones televisivas, especialmente cuando no está precedida por una educación adecuada sobre la parcialidad de los lenguajes audiovisuales, representa tanto riesgo como atravesar una calle sin semáforos.</p>
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		<title>El triunfo de los televidentes</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Jun 2007 20:27:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Volpi</strong>, escritor mexicano y actualmente es director del Canal 22, cadena de televisión cultural del Estado mexicano (EL PAÍS, 22/06/07):</p>
<p>Durante las turbulentas elecciones presidenciales de 2006, México se empeñó en mostrar al mundo su peor faceta: una democracia imperfecta, sometida aún a los lastres heredados del viejo sistema autoritario, en donde los partidos políticos, los candidatos y los grupos empresariales demostraron su irresponsabilidad y su ambición desmedida. En vez de limitarse a ser un observador de los sufragios, el presidente Vicente Fox se lanzó en una feroz campaña contra Andrés Manuel López Obrador, violentando la legislación &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/16101/el-triunfo-de-los-televidentes/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jorge Volpi</strong>, escritor mexicano y actualmente es director del Canal 22, cadena de televisión cultural del Estado mexicano (EL PAÍS, 22/06/07):</p>
<p>Durante las turbulentas elecciones presidenciales de 2006, México se empeñó en mostrar al mundo su peor faceta: una democracia imperfecta, sometida aún a los lastres heredados del viejo sistema autoritario, en donde los partidos políticos, los candidatos y los grupos empresariales demostraron su irresponsabilidad y su ambición desmedida. En vez de limitarse a ser un observador de los sufragios, el presidente Vicente Fox se lanzó en una feroz campaña contra Andrés Manuel López Obrador, violentando la legislación en la materia; dominados por el miedo y la inquina, los empresarios se sumaron a la burda descalificación del candidato de la izquierda; y, una vez confirmada la victoria de Felipe Calderón por un porcentaje mínimo de votos, el propio López Obrador desconoció el dictamen del Tribunal Federal Electoral y descalificó por completo el sistema político mexicano con su ya infame exabrupto: &#8220;¡Al diablo con las instituciones!&#8221;.</p>
<p>La incipiente democracia mexicana padeció así un drástico retroceso. Pero lo más grave fue que, aprovechándose de la guerra desatada entre los distintos candidatos, los verdaderos ganadores de los comicios fueron los grandes grupos de comunicación, y en particular Televisa y TV Azteca, las dos televisoras comerciales que controlan casi en su totalidad el espectro audiovisual del país. Convertidas en un auténtico duopolio, estas empresas no sólo ingresaron en sus arcas gigantescas cantidades de dinero derivadas de la propaganda electoral -en muchas ocasiones sin facturaciones claras, como denunció hace unos días el Instituto Federal Electoral-, sino que prácticamente obligaron a los partidos políticos a aprobar una nueva Ley Federal de Radio y Televisión, diseñada para preservar sus propios intereses frente a las oportunidades derivadas de la próxima convergencia digital.</p>
<p>Sometidos a una presión sin límites -y a la amenaza de vetar o criticar severamente a sus candidatos-, los legisladores aprobaron la ley de forma unánime en la Cámara de Diputados y por un amplio margen en el Senado de la República. La llamada <em>Ley Televisa</em> -aunque benefició en la misma medida a TV Azteca- no sólo consolidó los privilegios actuales de las dos empresas, impidiendo por todos los medios la aparición de una posible tercera cadena, sino que les entregó un dominio casi completo sobre el nuevo espectro digital, con sus correspondientes posibilidades de ofrecer telefonía e internet, y relegó a una posición de debilidad extrema a los medios públicos, culturales y comunitarios.</p>
<p>Por fortuna, unos cuantos senadores, pertenecientes a los tres grandes partidos políticos -Manuel Bartlett y Dulce María Sauri, del PRI; Raymundo Cárdenas, del PRD, y en especial Javier Corral, del PAN-, decidieron no someterse a los dictados de sus líderes nacionales y no sólo votaron en contra de la ley, sino que interpusieron un recurso de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la máxima autoridad judicial del país. A ellos se sumaron de inmediato numerosos expertos, académicos -la más visible, la politóloga Denise Dresser-, y diversos grupos e individuos de la sociedad civil. Comenzó entonces una ardua batalla en dos frentes: por un lado, el legal, que culminó apenas el pasado jueves 7 de junio; y, por el otro, en los medios electrónicos, la mayor parte de los cuales se empeñaron en descalificar y apabullar a sus detractores. A lo largo de todo el proceso, los noticiarios de Televisa ignoraron por completo a sus adversarios, mientras que los de TV Azteca se lanzaron directamente a desprestigiar a los opositores a la ley.</p>
<p>Ante la desconfianza hacia las instituciones derivado del proceso electoral del 2006, muy pocos analistas creían en un eventual triunfo de los legisladores disidentes; durante la historia de México, el poder de las televisoras comerciales ha sido enorme -durante décadas, Televisa se comportó como un fiel aliado de los presidentes del PRI- y nadie apostaba por la victoria de un grupo tan variopinto de críticos. Por eso resultó tan sorprendente -y esperanzador- que, contra todo pronóstico, la Suprema Corte abriese el proceso de discusión de una manera tan amplia y transparente -decenas de expertos independientes fueron invitados a las sesiones, la ponencia del ministro Salvador Aguirre Anguiano fue publicada en la página <em>web</em> de la Corte y todo el proceso fue transmitido en vivo por el Canal del Poder Judicial-, y menos aún que al final resolviese la inconstitucionalidad de las partes centrales de la ley. En un ejercicio inédito, los ministros declararon inconstitucionales los puntos fundamentales de los artículos 16, 28 y 28-A, es decir, aquellos que otorgaban los beneficios de la convergencia digital a las televisoras sin necesidad de someterse a nuevos concursos y que mantenían sus concesiones sin necesidad de procesos de revisión y prácticamente sin pagos suplementarios al Estado mexicano.</p>
<p>En un país donde las instituciones apenas cuentan con un margen de credibilidad, donde los ricos y los poderosos siempre se han aprovechado de los pobres y desprotegidos, donde la fractura social derivada de las elecciones del año pasado sigue generando tensiones casi irresolubles, y donde la legalidad y la transparencia casi siempre han sido vencidas por la prepotencia y la corrupción, la sentencia de la Suprema Corte de Justicia -y la labor de unos cuantos ciudadanos valientes y decididos- debe ser recibida como una de las mejores noticias de los últimos tiempos, por más que las televisoras comerciales sólo le hayan dedicado a regañadientes unas cuantas líneas en sus noticieros. Ahora corresponde al Congreso de la Unión estar a la altura del desafío y redactar una nueva ley -o modificar la vigente- con el espíritu de justicia y legalidad derivado de la resolución de la Corte.</p>
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		<title>The threat to al-Jazeera</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2007 21:42:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>George Galloway</strong>, Respect MP for Bethnal Green and Bow (THE GUARDIAN, 15/06/07):</p>
<p>Since its launch just over a decade ago, the al-Jazeera satellite TV station has transformed the politics of the Middle East. For the first time, people in the region had access to a genuinely free and independent source of news and comment that was neither under the control of dictatorial regimes nor western states or corporations. Under its slogan of &#8220;The opinion &#8230; and the other opinion&#8221;, al-Jazeera gave an Arab world hungry for information and debate the means to talk to itself and shape its &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15960/the-threat-to-al-jazeera/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>George Galloway</strong>, Respect MP for Bethnal Green and Bow (THE GUARDIAN, 15/06/07):</p>
<p>Since its launch just over a decade ago, the al-Jazeera satellite TV station has transformed the politics of the Middle East. For the first time, people in the region had access to a genuinely free and independent source of news and comment that was neither under the control of dictatorial regimes nor western states or corporations. Under its slogan of &#8220;The opinion &#8230; and the other opinion&#8221;, al-Jazeera gave an Arab world hungry for information and debate the means to talk to itself and shape its future. It spawned imitators across the region and has launched an English language station that is beginning to challenge the western monopoly of international news as a &#8220;voice of the global south&#8221;. And the station also put Qatar, which sponsors it, on the political map and gave it unprecedented prestige throughout the Arab world and beyond.</p>
<p>But now that achievement is being put at risk. The evidence is clear that the US government is using its influence in Qatar to try to neuter the station&#8217;s independence, bring it to heel and shift its coverage in a pro-western direction. If it succeeds, it would be a disaster for the Arab world and its chance to shape an independent and democratic future.</p>
<p>When al-Jazeera was launched in 1996, it was hailed by the US as a brave step towards liberalisation of the Middle Eastern media. But that all changed after September 2001 and the US invasions of Afghanistan and Iraq. The US administration could not tolerate a TV station that was popular and trusted in the Arab and Muslim world broadcasting about the reality of western and Israeli policies on the ground &#8211; and giving airtime to their enemies. Although US and Israeli viewpoints have always been given plenty of airtime, the freedom enjoyed by al-Jazeera&#8217;s editorial staff has clearly been too liberal and democratic for the world&#8217;s &#8220;leading democracy&#8221;. Meanwhile, dictatorial regimes in the region pressed Washington to do something about this &#8220;turbulent priest&#8221; they believed was stirring their peoples against their despotic rule.</p>
<p>Initially, al-Jazeera had forced other channels in the Arab world to open up their coverage. But the new freedoms were not tolerated for long. And although the US government launched its own Arabic news channel al-Hurra, and Saudi Arabia al-Arabiya, neither succeeded in denting al-Jazeera&#8217;s popularity.</p>
<p>But the station has had to pay a high price for its independence and professionalism. Its offices in Kabul and Baghdad were bombed by the US; its Baghdad correspondent Tariq Ayyub was killed; its Kabul correspondent Taysir Alluni was arrested in Spain and charged with terrorism; and its cameraman Sami Alhajj was kidnapped in Kabul and continues to be held in Guantánamo Bay. Most notoriously of all, George Bush even suggested to Tony Blair that they bomb al-Jazeera&#8217;s Doha headquarters.</p>
<p>Now the US, which maintains a large military base in Qatar, has adopted a more subtle approach to breaking the Arabs&#8217; voice of independence and diversity. And the signs are that some elements in the Qatari government have yielded to the relentless US pressure. As one source close to al-Jazeera has put it: &#8220;You don&#8217;t need to bomb a TV station to change its direction.&#8221; A recent reshuffle has brought outspokenly pro-US directors on to the board, including a former Qatari ambassador to Washington. Another has boasted publicly that the tone and content of al-Jazeera&#8217;s coverage is going to be changed. But these moves have already backfired and caused huge controversy not only in Qatar but throughout the Middle East, and there is every chance that what is in effect an attempted coup at the station will be reversed. It would be a huge loss for independence and freedom in the Arab world if it succeeded.</p>
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		<title>Silence = Despotism</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jun 2007 21:31:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Alejandro Toledo</strong>, the president of Peru from 2001 to 2006. He is a fellow at the Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences at Stanford University and the president of the Center for Democracy and Development in Latin America in Lima, Peru (THE NEW YORK TIMES, 06/06/07):</p>
<p>POLITICAL democracy will take root in Latin America only when it is accompanied by economic and social democracy. Likewise, Latin Americans will be able to achieve sustained economic growth and eliminate extreme poverty only when our political systems are free and fair for all.</p>
<p>The ability of our citizens — &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15843/silence-despotism/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Alejandro Toledo</strong>, the president of Peru from 2001 to 2006. He is a fellow at the Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences at Stanford University and the president of the Center for Democracy and Development in Latin America in Lima, Peru (THE NEW YORK TIMES, 06/06/07):</p>
<p>POLITICAL democracy will take root in Latin America only when it is accompanied by economic and social democracy. Likewise, Latin Americans will be able to achieve sustained economic growth and eliminate extreme poverty only when our political systems are free and fair for all.</p>
<p>The ability of our citizens — all of them — to be heard is an integral part of this process. If freedom of speech is restricted in one of our countries, silence could spread to other nations, especially those with leaders who wish to be permanently flattered.</p>
<p>Today, the people of one of our sister nations, Venezuela, are in the streets confronting repression. Courageous students raise flags of freedom, refusing to mortgage their future by remaining silent in the present. The situation began on May 28, when President Hugo Chávez refused to renew the license of Radio Caracas Televisión, or RCTV, thereby suppressing the most prominent outlet for critics of his leadership.</p>
<p>This is about more than one TV station. President Chávez has become a destabilizing figure throughout the hemisphere because he feels he can silence anyone with opposing thoughts. He wishes to hear only his own voice, to see his own face replicated a thousand times on the television channels that he controls. He ignores the fact that the true revolution of our era consists of listening to others rather than silencing them through repression or government decrees.</p>
<p>The rest of Latin America’s leaders cannot remain indifferent to the closing of RCTV or to Mr. Chávez’s threats to close other media outlets that give time to opposing opinions. Those of us who confronted authoritarianism in the past must again stand up for continent-wide solidarity.</p>
<p>This should be a perfect moment: this week the Organization of American States holds its annual general assembly in Panama. Unfortunately, the RCTV issue was not on the official agenda of the plenary session.</p>
<p>This is a shame — it falls well within the confines of the organization’s charter, which holds that “when situations arise in a member state that may affect the development of its democratic political institutional process or the legitimate exercise of power,” the O.A.S. “will undertake a collective assessment of the situation and, where necessary, may adopt decisions for the preservation of the democratic system and its strengthening.”</p>
<p>The stakes here go well beyond Venezuela and Mr. Chávez. I know this from experience. Before my presidency, Peru was submerged in severe authoritarianism. Much of the news media had entered into serious collusion with the authoritarian government of President Alberto Fujimori in the 1990s. After my election, some of those TV stations and newspapers voiced strident opposition to my democratic administration and challenged my authority and legitimacy.</p>
<p>Yet it never occurred to me to silence these media outlets or to nationalize them — though it would have been easy to fall prey to populist temptations. I recognize how difficult it is to govern democratically. This is a challenge that faces all the leaders of our region. Presidents may be elected democratically, but it is more important to govern democratically, even with an opposing press that reports different opinions.</p>
<p>When one voice is silenced, we all become mute. When one thought is eliminated, we all lose some awareness. And when a space for the expression of ideas becomes closed, we all become trapped in the dungeons of dictatorship. The authoritarian populism of Venezuela strives to convert all of the people of Latin America into silent citizens, and we cannot permit this.</p>
<p>Latin America’s common enemies are poverty, inequality and exclusion — not dissident thought. Hunger is not fought by silencing critics. Unemployment does not disappear by exiling those who think differently. We cannot have bread without liberty. We cannot have nations without democracy.</p>
<p>In sharing my convictions about democracy and social justice, I do not mean to single out one nation or leader. I am simply exercising my democratic right as a Latin American citizen, a right for which countless people from all our nations have been imprisoned, tortured and killed in recent decades.</p>
<p>One of the greatest lessons I learned in my political career was to always be respectful of opinions that differ from my own. Yet I will never agree with those who prefer silence instead of dissonant voices. Those of us who embrace liberty and democracy must stand ready to work in solidarity with the Venezuelan people.</p>
<p>I hope that the legitimate governments of Latin America, and their representatives to the Organization of American States, will stand with me.</p>
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		<title>La TV, lo que cuesta y lo que vale</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jun 2007 16:21:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Política lingüística]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Escribano</strong>, director de TV-3 (EL PERIÓDICO, 05/06/07):</p>
<p>Últimamente parece que hablar de televisión implica hablar básica y exclusivamente de dinero. Por un lado se cuentan los beneficios de las privadas, los que tienen y los que van a tener las nuevas, gracias a sus cotizaciones en bolsa y a sus cifras récord de ingresos publicitarios. Por el otro se valoran &#8211;en algunos casos de manera crítica&#8211; las aportaciones que los gobiernos español y catalán han destinado a liquidar la deuda histórica acumulada de Radiotelevisión Española y de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió. Dinero que unos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15799/la-tv-lo-que-cuesta-y-lo-que-vale/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc Escribano</strong>, director de TV-3 (EL PERIÓDICO, 05/06/07):</p>
<p>Últimamente parece que hablar de televisión implica hablar básica y exclusivamente de dinero. Por un lado se cuentan los beneficios de las privadas, los que tienen y los que van a tener las nuevas, gracias a sus cotizaciones en bolsa y a sus cifras récord de ingresos publicitarios. Por el otro se valoran &#8211;en algunos casos de manera crítica&#8211; las aportaciones que los gobiernos español y catalán han destinado a liquidar la deuda histórica acumulada de Radiotelevisión Española y de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió. Dinero que unos ganan y dinero que otros pierden, dicen los que critican.<br />
Pero hablar de televisión no es solo hablar de dinero. Se sabe que en nuestro país, de promedio, cada ciudadano la consume durante casi cuatro horas diarias. Es un dato que debería concienciarnos de la auténtica dimensión, de la enorme influencia que este medio tiene en nuestras vidas. Por lo tanto, nuestra preocupación también tendría que ser la manera como la televisión contribuye a mejorar nuestro nivel cultural, orientar nuestro sistema de valores y cimentar el espíritu democrático. Más allá de las circunstancias económicas, nos debemos preguntar si las televisiones privadas asumen las responsabilidades básicas y cumplen con los compromisos mínimos exigibles. Y en cuanto a la TV pública, después de ponderar lo que nos cuesta, tendremos que juzgarla por lo que vale.</p>
<p>SI MIRAMOS a Europa, que debería ser nuestro referente geográfico y estratégico, nos invadiría una sensación de anormalidad y de distancia. Nuestra diferencia radica en que cuando la televisión llegó a nuestro país lo hizo bajo un régimen dictatorial que la utilizó como un instrumento de control y dominación y que impidió la existencia de cualquier debate sobre la función social que el nuevo medio habría de cumplir. Un debate que sí se produjo en la mayoría de países europeos y que tuvo como consecuencia la delimitación de las responsabilidades y las obligaciones de las televisiones públicas y, en contrapartida, el establecimiento de unos impuestos económicos específicos &#8211;el canon&#8211; para sufragar los costos del nuevo invento. La ausencia de reflexión y debate inicial y la falta de libertad son el pecado original de nuestro sistema de televisión.<br />
Hablando de lo que cuesta, si seguimos mirando a Europa, y en el caso de Televisió de Catalunya, que es el que mejor conozco, el dinero que cada ciudadano destina a su mantenimiento está en la franja media del conjunto de televisiones públicas europeas. Además, existe un contrato programa que se cumple y se aplica el máximo rigor empresarial a la gestión económica. Hablando de lo que vale, si TV-3 no existiera, la presencia del catalán en los medios audiovisuales sería prácticamente nula, ni existiría el potente imaginario colectivo que ha nacido del talento de los creadores que han trabajado en la cadena a lo largo de estos años.<br />
Pero la función de servicio público que asume TV-3 no es menos importante. En un momento en que los emisores privados, buscando espacio de manera agresiva, reconocen abiertamente que sus clientes son los anunciantes, se hace más que necesaria la existencia de un emisor que trate al público como ciudadanos y no como simples consumidores y, por lo tanto, dedique también esfuerzo y recursos en dirigirse a sectores de la audiencia minoritarios y poco apreciados por los anunciantes, que trate al público infantil con el máximo respeto y atención y que considere la cultura como un objetivo. Probablemente no siempre se logra estar a la altura de nuestras obligaciones y nuestros compromisos, hacer televisión en estos tiempos y en este país no es fácil, pero intentamos competir de la manera más efectiva posible contra emisores mas potentes y con más recursos ofreciendo un producto digno. Eso, naturalmente, cuesta dinero, como también cuesta en el resto de Europa, y si cumplimos con nuestras obligaciones de televisión pública y nacional no será nunca un dinero perdido, sino un valor ganado.<br />
Por cierto, siguiendo con lo del dinero, ¿quién dijo que las televisiones privadas no nos cuestan nada? Si se sufragan con la publicidad lo hacen, indirectamente, con nuestro dinero. Por esa razón, y por la importancia de la función social que cumplen, deberían asumir muchas mas responsabilidades públicas de las que actualmente tienen. Me pregunto por qué no tienen ninguna obligación para con las lenguas oficiales que no sean el castellano, por qué no asumen todas las responsabilidades para con la producción independiente, por qué no están reguladas por ningún organismo que impida la impunidad con la que transgreden en sus contenidos. Supongo que todas estas preguntas tienen la misma respuesta y nos remiten a nuestro pecado original.</p>
<p>A DIFERENCIA de Europa, en España la ausencia de un debate previo que contribuyera a definir el límite del servicio público liberó de cualquier responsabilidad y obligación a las televisiones privadas en su nacimiento. En la mayoría de países europeos cuando las privadas rompieron el monopolio de las públicas lo hicieron con unas severas contrapartidas que afectaron a sus beneficios económicos y a sus condiciones de producción. Sería aconsejable que, en este aspecto, no nos distanciáramos tanto de nuestro marco de referencia geográfico y estratégico.</p>
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		<title>Air of Truth</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jun 2007 21:58:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Kim Andrew Elliott</strong>, an audience research analyst at the United States International Broadcasting Bureau (THE NEW YORK TIMES, 04/06/07):</p>
<p>WHEN the Voice of America radio service first went on the air in February 1942, it promised German listeners: “The news may be good. The news may be bad. We shall tell you the truth.” Because Voice of America transmitted accurate news even when things were going badly for the Allies, the audience believed its reporting when the tide of the war turned. Telling the truth built credibility, the most vital commodity of international broadcasting.</p>
<p>But in our current &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15841/air-of-truth/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Kim Andrew Elliott</strong>, an audience research analyst at the United States International Broadcasting Bureau (THE NEW YORK TIMES, 04/06/07):</p>
<p>WHEN the Voice of America radio service first went on the air in February 1942, it promised German listeners: “The news may be good. The news may be bad. We shall tell you the truth.” Because Voice of America transmitted accurate news even when things were going badly for the Allies, the audience believed its reporting when the tide of the war turned. Telling the truth built credibility, the most vital commodity of international broadcasting.</p>
<p>But in our current war, the Arabic-language television channel financed by our government, Al Hurra, faces Congressional criticism because of its reporting of the news. Over the past year, the station has broadcast a speech by the leader of Hezbollah, excerpts of a speech by a Hamas leader and coverage of a conference in Tehran denying the Holocaust.</p>
<p>Al Hurra is reviewing the newsworthiness of these stories. Whatever the outcome of this investigation, it should not lead to a change in America’s basic approach to international broadcasting, as some members of Congress have proposed.</p>
<p>At a recent subcommittee hearing about Al Hurra, Representative Mike Pence, Republican of Indiana, said: “I believe in a free and independent press. This is, however, a diplomatic mission of the United States of America. And are we communicating in a very practical way to employees down the line that this is not a ‘we report, you decide’ television station?”</p>
<p>The president of Al Hurra’s parent corporation, Brian Coniff, suggested a willingness to move in the direction advocated by Mr. Pence. “We need to find as many venues within the organization as possible that this isn’t just straight journalism, but it’s journalism with a mission,” Mr. Coniff said.</p>
<p>I have worked in international broadcasting audience research during the past 30 years. Surveys and focus groups tell me that people tune to foreign broadcasts for information that is more reliable than what they get from their state-controlled domestic news media. They want “just straight journalism.” They will sense if their news has “mission” mixed into it.</p>
<p>A station transmitting full-time advocacy of American policies would not attract many listeners or viewers. They’ll tune elsewhere, probably to the BBC, whose Arabic-language television channel starts later this year. If Congress wants to do propaganda, the government should purchase advertisements in newspapers and on television stations in the target country.</p>
<p>Ideally, America’s international broadcasting would be conducted by the private sector. This would help provide stations with the independence required to maintain credibility, and there would be no expense to the taxpayer. In reality, there are few prospects for commercially self-sustaining international broadcasting in Arabic, and almost none in Central Asian languages like Dari, Pashto, Persian or Urdu.</p>
<p>So the government must pay for the stations, while at the same time giving them the independence necessary to provide a credible news product. Audiences may disagree with American policies and actions, but they will be appreciative that the United States is providing an accurate, balanced news service. Propaganda to sell unpopular policies might give the audience another reason to dislike the United States.</p>
<p>Comprehensive news is a demonstration of democracy in action. It provides the independent journalism that is necessary for a democracy to function. It will cover the debate between the government and the opposition. And audiences will hear about politicians — American politicians — whose views are closer to their own.</p>
<p>Even if audiences are not compelled to agree with American policies in the present crisis, at least good will and credibility will have accumulated. Those could be useful in the next crisis.</p>
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		<title>We should back Chávez</title>
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		<pubDate>Fri, 25 May 2007 21:46:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Colin Burgon</strong>, Labour MP for Elmet and chair of Labour Friends of Venezuela (THE GUARDIAN, 25/05/07):</p>
<p>Neoconservative forces, via compliant media outlets and Christian right groupings within the European parliament, are preparing their latest attack on Hugo Chávez and the government of Venezuela. The latest focus of the campaign is the decision of Venezuela&#8217;s broadcasting authorities not to renew the licence of the private television channel RCTV. The anti-Chávez apparatus once again presents a test for Foreign Office ministers.Washington&#8217;s outriders characterise the decision as an affront to freedom of speech, yet the facts speak in louder tones. Over &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15677/we-should-back-chavez/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Colin Burgon</strong>, Labour MP for Elmet and chair of Labour Friends of Venezuela (THE GUARDIAN, 25/05/07):</p>
<p>Neoconservative forces, via compliant media outlets and Christian right groupings within the European parliament, are preparing their latest attack on Hugo Chávez and the government of Venezuela. The latest focus of the campaign is the decision of Venezuela&#8217;s broadcasting authorities not to renew the licence of the private television channel RCTV. The anti-Chávez apparatus once again presents a test for Foreign Office ministers.Washington&#8217;s outriders characterise the decision as an affront to freedom of speech, yet the facts speak in louder tones. Over 80% of Venezuelan television and radio outlets are privately owned; this excludes a number of cable and satellite television networks that are widely available. Of this 80%, significant sections are owned by corporate groups. According to a recent New York Times editorial, this has led to a situation in which &#8220;even the best news outlets tend to be openly ideological&#8230;so the owners&#8217; views can permeate reporting&#8221;.</p>
<p>Almost all Venezuelan newspapers remain in private hands. The press is free to report, and express opinions, without government interference. Most do so with considerable brio on a daily basis. No media outlet has encountered licensing problems for the expression of political views. No journalist has been imprisoned or punished for report or comment.</p>
<p>In RCTV&#8217;s case, the broadcaster failed to meet basic public-interest standards. The criterion for this assessment is similar to that used by the US Federal Communications Commission. RCTV will be free to broadcast via cable and satellite, which are available across the country.</p>
<p>In the UK, if Channel 4 aided an attempted coup against the government that resulted in civil unrest and even death, would anyone be supporting the renewal of its licence? RCTV has lost its licence because its wealthy owners slanted news coverage to provide support to the April 2002 coup against Chávez and the elected government. This will not be news to those who gathered in parliament last week to view John Pilger&#8217;s excellent documentary The War on Democracy, which shows footage of RCTV involvement.</p>
<p>As the coup failed and Venezuelans questioned Chávez&#8217;s &#8220;resignation&#8221;, RCTV prohibited correspondents from airing these developments.</p>
<p>So what hope that our representatives in the EU might withstand rightwing pressure and argue against a discriminatory move against Venezuela at a meeting in Strasbourg next week? If the Foreign Office&#8217;s public strategy document Latin America to 2020 is anything to go by, not very much.</p>
<p>Lord Triesman, the document&#8217;s main author and a Foreign Office minister, outlines an adherence to free-market liberalism and singularly defined democracy as the prerequisites for UK engagement in Latin America. The document shows our government remains committed to the neoliberal model as a means of tackling the highest levels of social inequality in the world. However, anyone interested in nations such as Venezuela or Bolivia can see that the &#8220;Washington consensus&#8221; trade and aid packages have failed the most desperate people of those nations.</p>
<p>In the document, many Latin American leaders are named and congratulated, yet Chávez receives no such recognition. The Foreign Office appears to ignore the reasons for the popularity of Chávez, Evo Morales in Bolivia and Rafael Correa in Ecuador: the failure of neoliberal policies imposed by Washington and endorsed by the EU.</p>
<p>It is not too late for a Labour government to engage with those who wish to achieve justice for their peoples. Events in Strasbourg next week provide an opportunity for the UK government to show reason and goodwill.</p>
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		<title>Dead Air in Caracas</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2007 21:01:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
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		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Jackson Diehl</strong> (THE WASHINGTON POST, 14/05/07):</p>
<p>For years defenders of Venezuelan President Hugo Chávez have harped on what they described as the domination of the country&#8217;s independent media by his opponents &#8212; proof, it was said, that Chávez was no dictator. Two weeks from today that argument will lose all credibility. By then, Radio Caracas Television, or RCTV, Venezuela&#8217;s most popular television network, will almost certainly be off the air &#8212; on Chávez&#8217;s personal order.</p>
<p>A lot has been happening in Venezuela the past few months. Having obtained the power to rule by decree from a rubber-stamp congress, Chávez &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15559/dead-air-in-caracas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Jackson Diehl</strong> (THE WASHINGTON POST, 14/05/07):</p>
<p>For years defenders of Venezuelan President Hugo Chávez have harped on what they described as the domination of the country&#8217;s independent media by his opponents &#8212; proof, it was said, that Chávez was no dictator. Two weeks from today that argument will lose all credibility. By then, Radio Caracas Television, or RCTV, Venezuela&#8217;s most popular television network, will almost certainly be off the air &#8212; on Chávez&#8217;s personal order.</p>
<p>A lot has been happening in Venezuela the past few months. Having obtained the power to rule by decree from a rubber-stamp congress, Chávez has nationalized telecommunications and electricity companies, taken over oil fields developed by multinationals, and formed a single pro-regime political party. For Venezuelans, however, the loss of RCTV will be the greatest shock. For 53 years the television network has been a national institution, counted on for its wildly popular soap operas and variety shows as well as for its news coverage. It was on RCTV that Venezuelans saw Neil Armstrong step onto the moon in 1969, the first live-from-satellite broadcast in the country&#8217;s history.</p>
<p>The young technician who managed to set up that first link, Marcel Granier, passed through Washington recently on a somewhat forlorn tour of Western capitals. Now the director of RCTV, the 65-year-old Granier was playing his last cards in an attempt to save the network that has been his life&#8217;s work. Vilified as a traitor and counterrevolutionary by the four television networks that Chávez now controls &#8212; as well as by surviving private stations that struck deals with the strongman &#8212; Granier looks more like a grandfather than a political warrior and sounds more analytical than angry about his predicament. He makes a good case that RCTV&#8217;s closure will be seen as the final turning point in Chávez&#8217;s journey from freely elected president in 1999 to neo-socialist dictator.</p>
<p>It&#8217;s not just that Chávez is eliminating, at a stroke, the media that gave the biggest platform to his opponents. Almost as significant is the way he has gone about it. The process against RCTV has consisted almost entirely of statements by the president on television. The law governing the license Chávez says he is withdrawing has been ignored; RCTV&#8217;s appeals to the courts have gone unanswered. Protests and appeals from the Organization of American States, the Chilean senate, the Inter-American Commission on Human Rights, the Inter American Press Association, and countless human rights and press freedom NGOs have been answered with crude insults. Chávez called OAS Secretary General Jose Miguel Insulza &#8220;pendejo,&#8221; a vulgarism referring to pubic hair.</p>
<p>&#8220;Say what they say, do what they do, howl where they want, the license will not be renewed,&#8221; was the way Chávez put it. In other words, neither domestic nor international institutions matter in a regime that is becoming increasingly personal. &#8220;Chávez&#8217;s position is that &#8216;no one can change the decisions I make,&#8217; and anyone who tries to do so is a traitor,&#8221; Granier says. &#8220;That includes the judges on the Supreme Court, the OAS &#8212; anyone who disagrees with him is an enemy.&#8221;</p>
<p>Those whom Chávez calls enemies suffer more than insults. Granier says some 150 journalists and station workers have been assaulted by pro-government thugs. He distributes photos of one of several attempts to storm the station made by Chávez&#8217;s gangs, who set a truck on fire and sent it hurtling at RCTV&#8217;s front entrance. No one has been held accountable for the attacks.</p>
<p>In his countless television appearances, Chávez has made clear that his problem with Granier and RCTV is political. He accuses both of supporting an abortive coup against him in 2002. There&#8217;s no question that Granier and most of his journalists oppose the government. During the attempted coup the network broadcast movies and music videos. Granier says that if Chávez believes that amounts to treason he&#8217;s welcome to prosecute the station or its directors in the government-controlled courts. &#8220;If I&#8217;m guilty, charge me,&#8221; Granier said. &#8220;He&#8217;s never done it.&#8221;</p>
<p>Chávez apologists frequently claim that his actions might look bad to foreigners but are hugely popular in Venezuela. This one is demonstrably not. A poll in April by the firm Datanalisis showed that 70 percent of Venezuelans oppose the closure of RCTV, including 40 percent of those who call themselves Chavistas. Demonstrations in support of the network have attracted thousands to the streets of Caracas.</p>
<p>That&#8217;s not likely to matter much more than the statements of support Granier has been collecting in the United States and Europe. &#8220;I take responsibility before the entire world&#8221; for shutting the network, Chávez said recently. Granier notes somberly that there is no statute of limitations for human rights crimes in Venezuela. He can only hope that one day, that statement will be part of the case in which Chávez is held accountable.</p>
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		<title>Una &#8216;caja de cerillas&#8217; singular</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2007 07:47:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Qatar]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Fred Halliday</strong>, profesor visitante del Institut Barcelona d´Estudis Internacionals (IBEI) y profesor de la London School of Economics. Autor de <em>Revolución y política mundial: auge y caída de la sexta gran potencia</em> (Palgrave, 1999) Traducción: José María Puig de la Bellacasa (LA VANGUARDIA, 14/05/07):</p>
<p>Doha, capital de Qatar, el pequeño país del Golfo (con una población adulta de alrededor de 80.000 habitantes) fue en su día capital del más retrógrado de los pequeños estados de la región entonces bajo mandato británico. Pero las cosas han cambiado. El dirigente Amir &#8211; gobernante astuto y ambicioso- llegó al poder tras &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15482/una-caja-de-cerillas-singular/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Fred Halliday</strong>, profesor visitante del Institut Barcelona d´Estudis Internacionals (IBEI) y profesor de la London School of Economics. Autor de <em>Revolución y política mundial: auge y caída de la sexta gran potencia</em> (Palgrave, 1999) Traducción: José María Puig de la Bellacasa (LA VANGUARDIA, 14/05/07):</p>
<p>Doha, capital de Qatar, el pequeño país del Golfo (con una población adulta de alrededor de 80.000 habitantes) fue en su día capital del más retrógrado de los pequeños estados de la región entonces bajo mandato británico. Pero las cosas han cambiado. El dirigente Amir &#8211; gobernante astuto y ambicioso- llegó al poder tras deponer a su padre (que vive actualmente en el exilio en una extensa propiedad en el sur de Inglaterra), que a su vez había hecho lo propio. El país, que posee alrededor de un 15% del gas mundial, registra actualmente los ingresos per cápita más altos del planeta (70.000 dólares) y su capital es una bulliciosa urbe jalonada de rascacielos y autopistas ribereñas. A escasos minutos del centro y tras la caseta del guarda con su soñoliento agente de rigor, se accede a un par de edificios, uno de los cuales aloja los estudios en lengua árabe de la cadena televisiva Al Yazira, que dio comienzo a sus emisiones en 1995, y su simétrico y más reciente, los estudios de la misma cadena en lengua inglesa. A primera vista, se trata de un complejo anodino, como el de cualquier otra cadena televisiva del mundo. Cuando el presidente egipcio Hosni Mubaraq &#8211; diana frecuente de sus ataques- visitó la sede de la cadena por sorpresa, se le oyó mascullar: &#8220;¡Y tanto lío por una <em>caja de cerillas</em>!&#8221;.</p>
<p>Aunque se venían anunciando hace años sus emisiones en inglés, lo cierto es que su inicio se retrasó más de lo previsto. Sin embargo, sus diferencias de enfoque con relación a las principales cadenas occidentales son evidentes: una mañana de febrero normal y corriente, en tanto la CNN arrancó con la noticia del despliegue en abanico de las tropas estadounidenses en Bagdad para establecer zonas de seguridad, Al Yazira en inglés ofreció una crónica sobre la pérdida de soldados estadounidenses en el curso de una batalla y el derribo de un helicóptero por parte de la oposición iraquí. Este último episodio se ilustraba con imágenes de un helicóptero cayendo en barrena.</p>
<p>La cadena sigue emitiendo debates estrella con su característica combinación de animadas discusiones y retórica exagerada, si no de signo conspiratorio, aspecto por lo demás del que yo mismo soy plenamente consciente por mi participación en sus programas. Sin embargo, debe añadirse que buena parte de los periodistas más veteranos y de talante laico y otros redactores de la plantilla se han visto apartados: una ojeada basta para distinguir más redactores barbudos en la redacción. Quienes trabajan en las dependencias de los estudios en árabe rezan habitualmente sus plegarias. A lo largo de los últimos dos o tres años ha aumentado la influencia de jefes de producción y periodistas islamistas procedentes de Egipto y el norte de África. Factor que se atribuye en buena parte a la influencia del director ejecutivo de la cadena desde el 2003, Wadah Janfar, un islamista palestino. En calidad de corresponsal había provocado las iras del gobierno de Sadam Husein en el 2003, que le amenazó con la horca por las aceradas crónicas que enviaba desde las regiones kurdas del norte de Iraq. Su tarea estriba ahora en situar a Al Yazira en la órbita de la nueva tendencia militante, nacionalista e islamista vigente en la región.</p>
<p>El éxito de Al Yazira es indiscutible. Se ha convertido en la cadena televisiva más popular del mundo árabe: se dijo en su día que las parabólicas en el norte de África estaban orientadas en dirección a Europa. Actualmente, lo están hacia el Golfo. Cualquiera que haya visto el inexpresivo, censurado y aburrido pienso que sirven las cadenas árabes convencionales entenderá por qué este vivaz e informativo canal cala tan bien en la audiencia. Como la guerra de Kuwait de 1991 <em>hizo </em>a la CNN- que emitía en vivo y en directo desde Bagdad y fue atacada por la corriente conservadora estadounidense motejándola de <em>cadena de los cobardicas</em>-,también Al Yazira se labró una reputación al emitir en vivo y en directo desde los conflictos de Afganistán e Iraq, en momentos de crisis y buenas oportunidades para los medios de comunicación: una reputación merecida por el profesionalismo y la valentía de sus corresponsales y equipos.</p>
<p>Por otra parte, lo cierto es que Al Yazira, por popular y polémica que pueda ser, no se ha librado de cierta connotación benévola e indulgente que a veces llegan a mitificar algunos comentaristas occidentales desconocedores del árabe y del contexto político y regional de esta cadena de televisión. En primer lugar, Al Yazira, por innovadora y ágil que sea según los parámetros del mundo árabe, no es una cadena independiente ni un catálogo o compendio de una nueva <em>sociedad civil </em>en el seno del mundo árabe. Al Yazira, como cualquier otra televisión vía satélite del Golfo, sigue siendo propiedad, en definitiva, de un potentado, de tal forma que en ello no se diferencia de otras muchas cadenas del mundo. Es el brazo de un Estado, en este caso Qatar, y funciona en función de la política exterior e interior de Qatar.</p>
<p>La función principal de Al Yazira es muy sencilla: incordiar a Arabia Saudí, cosa que logra con notable eficacia. En febrero consiguió un vídeo con imágenes de una pelea entre estudiantes y guardas de seguridad en una universidad saudí, que emitió reiteradamente. Dado el vínculo estatal que le condiciona, recibe generosas subvenciones y no hace públicos sus presupuestos; sus declaraciones en el sentido de que percibe ingresos por publicidad son papel mojado. En última instancia, su funcionamiento económico y su línea obedecen al dictado del emir de Qatar, transmitido a través del presidente del consejo de la cadena, el jeque Hamed bin Thamir al Thani.</p>
<p>El mencionado vínculo da cuenta asimismo de lo que Al Yazira puede y no puede decir. El Estado qatarí se halla empeñado en un complejo equilibrio: proporciona bases aéreas a las fuerzas norteamericanas &#8211; así como efectivos militares y servicios de inteligencia en su propio territorio- y mantiene relaciones diplomáticas con Israel mientras que, por otra parte, trata de satisfacer las aspiraciones y sentimientos nacionalistas y muy conservadores en términos religiosos de su pueblo. Tras la invasión de Iraq, el primer mandatario árabe en visitar Washington fue el emir de Qatar, a quien Bush agradeció su <em>apoyo silencioso</em>,así como el cumplimiento de sus (no especificadas) promesas. En relación con la dualidad que acabo de referir, el chiste que circula sobre Doha, que me contó un sardónico diplomático occidental, dice que cuando la fuerza aérea estadounidense decida bombardear los estudios de la cadena, despegará desde una parte de la ciudad&#8230; para lanzar sus bombas sobre la otra.</p>
<p>El mismo vínculo da cuenta también de las cuestiones sobre las que Al Yazira, pura y simplemente, no habla. Como el resto de los medios de comunicación del Golfo, incluida la apocada y pusilánime prensa en inglés, al Yazira se halla siempre presta a informar sobre acontecimientos distantes, pero no tanto sobre otros más próximos a menos que sirvan a los citados intereses estatales. Como me dijo un periodista extranjero que trabaja en la cadena, &#8220;¿a quién le importa en absoluto que aparte de los asuntos de que informamos no digamos una sola palabra del emir de Qatar?&#8221;. Escasa información tendrán los televidentes sobre temas como el trato a los inmigrantes en Qatar, la marcha económica del país, los motivos de la destitución de un ministro o el despido hace dos años del príncipe heredero, el jeque Jasim, y su sustitución por un hermano menor (tema con relación al cual los británicos podrían aprender alguna lección).</p>
<p>Nadie investiga la corrupción ni la viabilidad de los numerosos proyectos grandiosos e imponentes en que se halla empeñado el Gobierno y que le imponen asesores extranjeros (incluso en el campo de la educación y la formación) faltos de escrúpulos. Existe una regla bien conocida relativa a la historia económica y social que dice que donde se registra un amplio flujo de riqueza no ganada con el propio trabajo, desde el caso de España en el siglo XVII a los de Nigeria y Venezuela en la actualidad, hay corrupción y tejemanejes entre las elites dominantes: es moneda corriente que Qatar dispone de tal alforja.</p>
<p>Al Yazira ha propiciado, además, un mito aún más amplio si cabe al que por cierto parecen adherirse tanto la cadena como sus oponentes y que consiste en decir que junto a las guerras reales se libra &#8211; en ocasiones igualmente importante- la guerra de los medios de comunicación o de la <em>información</em>.Sin embargo, tal pretensión es esencialmente errónea por una sencilla razón: el problema de la política estadounidense no estriba en que se haya <em>vestido </em>o justificado inadecuadamente en estudios de televisión, sino en que es equivocada y profundamente ofensiva en sí misma para buena parte de la población de Oriente Medio. Y este problema no lo pueden solucionar campañas en relaciones públicas, filtraciones a la prensa o entrevistas en horas de máxima audiencia.</p>
<p>Como cualquier otra cadena de televisión, Al Yazira afronta el desafío de mantenerse en primera línea, sobre todo en su caso en un panorama dominado por la rivalidad de los grupos internacionales de comunicación e internet. En el caso de esta cadena árabe, no debería resultar mayor problema a la larga teniendo en cuenta el elevado nivel de censura y sosos programas que coartan el progreso de otras cadenas. Al Yazira en árabe cataliza, además, la actual irritación del mundo árabe, subsiguiente al desastre de Iraq. A este respecto, desde luego, se verá ayudada por los errores y meteduras de pata de Occidente y sus aliados en Oriente Medio. En fin, da la sensación de que, salvo imprevistos importantes, esta <em>caja de cerillas </em>seguirá haciéndose oír&#8230; y ver.</p>
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		<title>Todo un país pendiente del &#8216;mardito parné&#8217;</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/15353/todo-un-pais-pendiente-del-mardito-parne/</link>
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		<pubDate>Sat, 05 May 2007 20:56:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Telebasura]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=15353</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Lorenzo Díaz</strong>, sociólogo, escritor y periodista. Ha publicado: <em>La radio en España</em>, <em>50 años de TVE</em> y <em>La caja sucia. Telebasura en España</em> (EL MUNDO, 05/05/07):</p>
<p>Estaban mareando la perdiz. Fueron contumaces, no escatimaron presión mediática. A todas horas: en aeropuertos, en pabellones feriales, en saraos&#8230; Incluso siguieron a su hijo por los puticlubs sevillanos. Al final, se cobraron la pieza.</p>
<p>La detención de Isabel Pantoja el pasado miércoles por la noche, era la guinda que faltaba en esta hoguera de las vanidades lumpen-marbellí. ¿Una gloria nacional, un icono de la España profunda en chirona? ¡Qué duro &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15353/todo-un-pais-pendiente-del-mardito-parne/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Lorenzo Díaz</strong>, sociólogo, escritor y periodista. Ha publicado: <em>La radio en España</em>, <em>50 años de TVE</em> y <em>La caja sucia. Telebasura en España</em> (EL MUNDO, 05/05/07):</p>
<p>Estaban mareando la perdiz. Fueron contumaces, no escatimaron presión mediática. A todas horas: en aeropuertos, en pabellones feriales, en saraos&#8230; Incluso siguieron a su hijo por los puticlubs sevillanos. Al final, se cobraron la pieza.</p>
<p>La detención de Isabel Pantoja el pasado miércoles por la noche, era la guinda que faltaba en esta hoguera de las vanidades lumpen-marbellí. ¿Una gloria nacional, un icono de la España profunda en chirona? ¡Qué duro es ser famoso en los tiempos que corren!</p>
<p>¿Han percibido que para ser alguien en este país hay que someterse al insulto, a la persecución o a la calumnia sistemática? Los medios han ido a por ella, y la han acabado convirtiendo en una especie de heroína de un Falcon Crest a la española, la más presentable de este circo marbellí con cuatreros del ladrillo, alcaldesas aficionadas al karaoke y políticos chorizos que se autotitulan presos políticos.</p>
<p>Menudo manjar: El festín de Isabel. Se han apuntado todos: sesudos columnistas, periódicos serios, las radios y, sobre todo, las televisiones.</p>
<p>Isabel Pantoja permanecía en la recámara del poder, para ser servida como cadáver exquisito, para ser ofrecida a los magazines de personajes de todo a cien. La más grande de una etapa escasamente glamourosa, de un star system cutre y de muy poco calado, llena lo mismo en Bilbao que en Cartagena. Es el único icono que vertebra a España. Y el poder político, que lo sabe, ha utilizado su arresto, y se ha producido un evidente ensañamiento judicial contra ella.</p>
<p>Nadie mejor que una señora entrada en arrobas para definir esta tragedia nacional. Madrid, Plaza de Castilla, 8 de la mañana de ayer viernes; tararea una canción de la terrorista canora: «Se me enchirona el alma».</p>
<p>¡Qué manjar para ese público despolitizado, aburrido, desencantado, que sólo se emociona con los chismes! La Pantoja entrando en el trullo gusta más que Robert de Niro en un peliculón de Hollywood. Qué golpe letal para la España profunda; qué suculentas plusvalías para la industria audiovisual especializada en comerse higadillos de los famosos. ¡Aquí hay material para varios monográficos tomateros!</p>
<p>Probablemente, no hay que buscarle mucho misterio a la dama y a sus circunstancias. Hay datos objetivos: vivió tres años con el señor Muñoz (imagen prototípica de la corrupción), ¿cómo no iba a estar, como mínimo, enterada de nada?</p>
<p>Ahora bien, en estos momentos, también conviene recordar a tantos observadores de la realidad que buscan una sola variable para explicar un acontecimiento que tan importante es la presuncion de inocencia como el principio de la igualdad legal. A quien no blanquea dinero negro ni defrauda a Hacienda no le detienen.</p>
<p>De la Pantoja, somos todos cómplices: el público, los medios, tantos colegas que la han convertido en una gloria nacional, que le han perdonado sus patinazos. ¡Qué sufrimiento el de esas madres, tan españolas, tan patriotas que disfrazan a sus hijos de pantojitas y rickismartin, y de folclóricas repelentes, y los mandan a los concursos de la tele a que canten, a que bailen, a que consigan los cutres aplausos y la fama que, en el fondo, siempre anhelaron para ellas!</p>
<p>En la década de los 70, la televisión era la morada de los dioses, de las estrellas de Hollywood, de los escritores de renombre, de la gentes con glamour. Ahora, en una venganza sin precedentes, la ordinary people ha tomado los platós, imponiendo su zarrapastrosa estética y su insoportable levedad.</p>
<p>Pero no culpemos sólo a los productores de televisión de la existencia del género basuril. Ellos saben que gusta, que es barato y que cuenta con la complicidad de una parte muy importante de la sociedad española. Tenemos la clase media más inculta del mundo occidental, que potencia y da esplendor con su dependencia a la telebasura. ¿Cómo es posible que Julián Muñoz, alias Cachuli, sea más conocido que Severo Ochoa, Miguel de Unamuno, Valle Inclán y, si me apuran, incluso que Picasso?</p>
<p>La televisión ha sustituido a la realidad, creando otra nueva en la que se trivializa todo lo negativo. Sus mensajes no sólo son frívolos e intrascendentes, sino que crean estilos de vida, concepciones del mundo, paradigmas sociales y gustos estéticos. Es mucho más barato meter a 20 mataos en un caserón de San Agustín de Guadalix -localidad donde se ubican los platós de Gran Hermano y otros espacios por el estilo- que mandar a Irak a un equipo de reporteros para que realicen un buen programa de investigación.</p>
<p>La Pantoja es en sí misma todo un género televisivo, y da más audiencia y resulta mucho más barato hablar de ella y mostrarla que una serie americana; por ello se la disputan a cara de perro por igual comunicadores de informativos y periodistas rosas. Algo similar a lo que está ocurriendo ahora ya pasó en Alcásser, con Pepe Navarro y con José Amedo. Ahora moros y cristianos se disputan el festín de Isabel: los Matamoros y Gabilondo y Lorenzo Milá -el periodista, eso sí, con rostro de perplejidad, más acostumbrado a hablar en La 2 del lince de Doñana que de los atentados de Bagdad-.</p>
<p>¡Lo que ha conseguido la Pantoja! Todos están locos por hincarle el diente. «¡Yo la vi primero!». La Brunete del periodismo de corazón con sobrada solvencia bibliográfica de la saga pantojil llevaba demasiados meses esperando cazar a la pieza, como para dejarla solo en manos del periodismo informativo, de los telediarios -que, por cierto, obtienen a diario sus picos más altos de audiencia cuando salen Casillas y Ronaldinho o con un asesinato a lo Truman Capote-.</p>
<p>Ahora la tele oficial, que sigue encargando a productoras particulares el grueso de su producción, ha visto que la Pantoja atrae audiencia y se sube al machito y quiere presa. Pues nada, la televisión rosa, barata y cotilla tiene género para todos. Así que, ¿por qué no utilizar La 2 para servir género rosa analizado por epistemólogos de la talla de Eugenio Trías, Fernando Savater o Angel Gabilondo? No sería mala idea ahora que han colocado los nuevos programadores del Ente los espacios culturales como Miradas, La Mandrágora, Redes y Estravagario a partir de las 12 de la noche.</p>
<p>Ayer, comentaba un castizo en el programa de radio de Carlos Herrera: «Con el tiempo que la han dejado para blanquear lo blanqueado y ocultar las pruebas, si la detienen no es por delincuente, sino por gilipollas».</p>
<p>Sabíamos que era una pieza a cobrar cuando la política exigiera un tributo, un baño de demagogia y plusvalía mediática. Y así ha sido. El zapaterismo necesitaba a una folclórica que jugase la champion para exhibirla como carne de cañón ante el marujeo vociferante, ante la rebelión de las masas. Necesitaba alguien representativo, alguien con tirón, un chivo expiatorio para adornar el fuego de las hogueras de las vanidades políticas. Pero, ¿con la Pantoja se cierra la caja de Pandora y no se apunta más alto?</p>
<p>No es de esperar que se cierre definitivamente este sabroso serial sobre Los Malayos, legitimados por la televisión como un producto muy consumible que ha dado grandes plusvalías a las televisiones generalistas. ¿Tirará la Pantoja de la manta e inculpará a otros ciudadanos de más alto status? ¿Estamos sólo en la versión lumpen de la historia? ¿Hay una segunda edición más glamourosa tipo Corrupción en Miami?</p>
<p>Lo que está claro es que la dama no es fácilmente doblegable. Tiene raza, es una superviviente de mil batallas, se mete en el bolsillo a una variopinta opinión pública y es estrella rutilante de la España profunda ¿Y ustedes creen que se acaba en un periquete con la España de siempre?</p>
<p>Estemos atentos al desarrollo de los acontecimientos porque, parafraseando a un programa de Telecinco, aquí hay tomate.</p>
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		<title>La vida de los otros</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Apr 2007 19:24:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Julio Llamazares</strong>, escritor (EL PAÍS, 29/04/07):</p>
<p>Además de una gran película, <em>La vida de los otros,</em> del director alemán Florian Henckel, es una fuente de reflexiones; no sólo de carácter cinematográfico, sino también social y cultural en sentido amplio.</p>
<p>La primera reflexión que la película sugiere viene dada por su contenido. Afecta a lo que en ella se nos cuenta y nos empuja hacia otras consideraciones. Por ejemplo: ¿por qué en algunos países la sociedad se interesa por su pasado reciente mientras que en otros, como en España, éste sigue siendo tabú, cuando no materia de confrontación directa? &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15283/la-vida-de-los-otros/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Julio Llamazares</strong>, escritor (EL PAÍS, 29/04/07):</p>
<p>Además de una gran película, <em>La vida de los otros,</em> del director alemán Florian Henckel, es una fuente de reflexiones; no sólo de carácter cinematográfico, sino también social y cultural en sentido amplio.</p>
<p>La primera reflexión que la película sugiere viene dada por su contenido. Afecta a lo que en ella se nos cuenta y nos empuja hacia otras consideraciones. Por ejemplo: ¿por qué en algunos países la sociedad se interesa por su pasado reciente mientras que en otros, como en España, éste sigue siendo tabú, cuando no materia de confrontación directa? O bien: ¿por qué en países como Alemania, con una historia tan cruel o más que la nuestra, los ciudadanos pueden acceder a los archivos policiales del Estado mientras que en España siguen siendo territorio prohibido todavía? ¿Alguien puede imaginarse a cualquiera de nosotros solicitando en comisaría su expediente policial de la época anterior, no ahora, que queda lejos, sino en los primeros años de la democracia?</p>
<p>La segunda reflexión es más extensa y alude a los intereses de la sociedad española de este momento; intereses que se comprueban en las conversaciones privadas de las personas, pero también en la literatura y en el cine que aquí se llevan. Ambas comprobaciones nos llevan a la conclusión de que vivimos en un país sin pasado, pero también sin presente y sin futuro. O, mejor, con un pasado borrado por un presente sanchopancista que sólo espera del futuro que el bienestar conseguido no se nos vaya de las manos. De ahí las conversaciones que uno escucha en los establecimientos públicos, la mayoría de las cuales versan sobre las pequeñas cuitas de una gente acomodada e insolidaria, además del fútbol, de los programas de televisión de moda y de los regímenes de adelgazamiento. Cierto que hay gente que habla de otras cuestiones y que las conversaciones no han de versar necesariamente sobre los grandes temas que afectan a la humanidad desde que está en el mundo para indicar que éstos preocupan realmente, pero cualquiera que ponga la oreja por las calles españolas se sorprenderá del nivel de las conversaciones habituales de la gente.</p>
<p>Ese nivel se refleja -o al revés: se retroalimenta- en la literatura y en el cine que se hacen, cuyos temas van a tono con los intereses mayoritarios de los espectadores. En lugar de ser al contrario: que la literatura y el cine contradigan éstos, obligando a sus destinatarios a un ejercicio de reflexión distinto del que hacen habitualmente. Algo que, por falta de costumbre, cada vez interesa menos, como cualquiera puede comprobar en las colas de los cines o en las librerías de paso (las de las estaciones y los aeropuertos, pero también las de las grandes superficies, que es donde se venden los libros), escuchando los comentarios de la gente. &#8220;Recomiéndeme una novela, pero que no sea de pensar&#8221;, o bien: &#8220;Yo ya sólo voy al cine a ver películas divertidas&#8221;, son las frases más comunes que uno oye en esos sitios.</p>
<p>Lo peor es que los escritores y los directores de cine, salvo excepciones, piensan igual que ellos. Un vistazo a lo que se publica o un repaso a nuestra cartelera bastarán para descubrir los temas que mayoritariamente ocupan a nuestros escritores y directores de cine, con las excepciones de rigor de siempre. Y no digamos a la televisión, un medio que parece dedicado a abotargar al espectador en lugar de a despertarlo de su sueño. En general, los temas de que se ocupan son los mismos de los que la gente habla, contribuyendo así a la superficialidad ambiente. Y aún peor: alimentando ésta con sus aportaciones, pues muchas veces pasan al imaginario público, que se nutre en gran medida de los temas que la televisión y el cine y, en menor grado -pues poca gente lee-, la literatura de moda les ofrece.</p>
<p>Seguramente en otros países el nivel no es muy diferente (me refiero a los de nuestra área geográfica), pero en España llama más la atención por cuanto hace sólo unos pocos años vivíamos en un mundo que nada tenía que ver con éste; un mundo más parecido al que <em>La vida de los otros </em>cuenta y del que aquí ya nadie se acuerda. Como en <em>La repentina riqueza de los pobres de Kombach</em> -otra película espléndida-, la sociedad española ha olvidado sus orígenes y parece que la abundancia que ahora disfruta le impide reconocerse en historias y sucesos que existieron realmente. Y que existen. Porque, mientras la mayoría de los españoles hacen regímenes de adelgazamiento y comentan el último programa de televisión de moda o el escándalo más candente de la actualidad social, otros siguen viviendo ajenos a aquélla, no sólo en otros países, sino en el nuestro, bien porque todavía no han podido desentrañar su propio pasado, lo que les hace vivir de una manera extraña el presente, bien porque éste no ha sido tan generoso con ellos como con la mayoría de sus compatriotas. Lo cual les convierte en elementos incómodos para éstos, salvo que callen lo que les pasa y se dediquen a divertirse y a ser felices igual que ellos.</p>
<p>Para finalizar, una tercera y última reflexión: el desprecio por la vida de los otros no se corresponde, en cambio, con el interés creciente que en nuestro país existe por <em>las vidas de los otros,</em> esto es, por los acontecimientos que afectan a las personas que, por la razón que sea (su condición de personajes públicos o su omnipresencia en la televisión, especialmente), son pasto del interés general de la sociedad, preocupada del más mínimo detalle de cuantos afectan a su privacidad. Cualquiera entiende que hablo de ese periodismo <em>rosa</em> <em>(marrón</em> habría que llamarlo) y de esa insana voracidad social que han convertido las revistas y las televisiones en auténticos estercoleros y que han hecho de la persecución del otro un ejercicio de impunidad, cinismo y ensañamiento que ya quisieran para sí los actores, reales o de ficción, del Estado que dio vida a <em>La vida de los otros.</em> Que fue Alemania del Este, pero que bien hubiera podido ser éste en el que vivimos si nuestros directores de cine se interesaran por esas cosas, aparte de por divertir al público.</p>
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		<title>The Biased Broadcasting Corporation</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Mar 2007 14:50:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Frank H. Stewart</strong>, a professor in the department of Islamic and Middle Eastern Studies at the Hebrew University of Jerusalem and a visiting scholar at New York University (THE NEW YORK TIMES, 15/03/07):</p>
<p>LAST summer, the Archbishop of Algeria remarked to this newspaper that when satellite dishes first appeared in Algeria, they were typically positioned to receive French broadcasts. Now the majority receive programming from the Persian Gulf.</p>
<p>“If you watch Western television, you live in one universe,” said the archbishop, “and if you watch Middle Eastern television, you live in another altogether.” The Middle Eastern broadcasts, he &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/14627/the-biased-broadcasting-corporation/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Frank H. Stewart</strong>, a professor in the department of Islamic and Middle Eastern Studies at the Hebrew University of Jerusalem and a visiting scholar at New York University (THE NEW YORK TIMES, 15/03/07):</p>
<p>LAST summer, the Archbishop of Algeria remarked to this newspaper that when satellite dishes first appeared in Algeria, they were typically positioned to receive French broadcasts. Now the majority receive programming from the Persian Gulf.</p>
<p>“If you watch Western television, you live in one universe,” said the archbishop, “and if you watch Middle Eastern television, you live in another altogether.” The Middle Eastern broadcasts, he added, tended to depict the West in a negative light.</p>
<p>Washington is well aware of this problem and has tried to address it. In 2004, the United States established its own Arabic-language satellite television station, Al Hurra. But Al Hurra has not been a success, and stations like Al Jazeera and Al Arabiyya, based in the Gulf states, continue to dominate the region.</p>
<p>Those stations will soon face a formidable rival. The BBC World Service plans to start an Arabic television service this fall, and the BBC knows what it is doing. It has been broadcasting in Arabic on the radio for more than 60 years and has a huge audience.</p>
<p>This new television station might sound like good news for America. Many of us pick up BBC broadcasts in English, and we respect their quality. But the World Service in English is one thing, and the World Service in Arabic is another entirely. If the BBC’s Arabic TV programs resemble its radio programs, then they will be just as anti-Western as anything that comes out of the Gulf, if not more so. They will serve to increase, rather than to diminish, tensions, hostilities and misunderstandings among nations.</p>
<p>For example, a 50-minute BBC Arabic Service discussion program about torture discussed only one specific allegation, which came from the head of an organization representing some 90 Saudis imprisoned at Guantánamo. This speaker stated that the prisoners were subject to disgusting and horrible forms of torture and suggested that three inmates reported by the United States to have committed suicide were actually killed. Another participant insisted that the two countries guilty of torturing political prisoners on the largest scale were Israel and the United States.</p>
<p>At the same time, the authoritarian regimes and armed militants of the Arab world get sympathetic treatment on BBC Arabic. When Saddam Hussein was in power, he was a great favorite of the service, which reported as straight news his re-election to a seven-year term in 2002, when he got 100 percent of the vote. President Bashar al-Assad of Syria enjoys similar favor. When a State Department representative referred to Syria as a dictatorship, his BBC interviewer immediately interrupted and reprimanded him.</p>
<p>The Arabic Service not only shields Arab leaders from criticism but also tends to avoid topics they might find embarrassing: human rights, the role of military and security forces, corruption, discrimination against minorities, censorship, poverty and unemployment. When, from time to time, such topics do arise, they are usually dealt with in the most general terms: there may, for instance, be guarded references to “certain Arab countries.”</p>
<p>By contrast, the words and deeds of Western leaders, particularly the American president and the British prime minister, are subject to minute analysis, generally on the assumption that behind them lies a hidden and disreputable agenda. Last summer, when the British arrested two dozen people alleged to have been plotting to blow up airplanes crossing the Atlantic, a BBC presenter centered a discussion on the theory that these arrests had taken place because Tony Blair, embarrassed by opposition to Britain’s role in the conflict between Hezbollah and Israel, wanted to distract the public while at the same time associating Muslims with terrorism.</p>
<p>The British are among our closest and most reliable allies, and it is strange that their government pays for these broadcasts, many of which are produced in Cairo rather than in London. If the BBC models its Arabic television service on its Arabic radio service, yet another anti-Western, antidemocratic channel will find its place on the Arab screen.</p>
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		<title>Las manifestaciones en la nueva democracia</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/14091/las-manifestaciones-en-la-nueva-democracia/</link>
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		<pubDate>Thu, 08 Feb 2007 09:46:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Jiménez de Parga</strong>, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (ABC, 08/02/07):</p>
<p>RESULTA interesante considerar la importancia de las manifestaciones populares en esta época de la televización de lo público. Los poderes imperantes en la sociedad disponen a su favor de los medios de comunicación y, de forma especial (por su eficacia), de la televisión. Pero a los ciudadanos de a pie les queda el remedio de ocupar las calles y plazas de las ciudades con banderolas y lanzando gritos de reclamaciones. Es el espectáculo de los últimos días.</p>
<p>Atravesamos la frontera entre dos maneras &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/14091/las-manifestaciones-en-la-nueva-democracia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Jiménez de Parga</strong>, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (ABC, 08/02/07):</p>
<p>RESULTA interesante considerar la importancia de las manifestaciones populares en esta época de la televización de lo público. Los poderes imperantes en la sociedad disponen a su favor de los medios de comunicación y, de forma especial (por su eficacia), de la televisión. Pero a los ciudadanos de a pie les queda el remedio de ocupar las calles y plazas de las ciudades con banderolas y lanzando gritos de reclamaciones. Es el espectáculo de los últimos días.</p>
<p>Atravesamos la frontera entre dos maneras de configurarse la democracia. De la vieja a la nueva. La democracia vieja, que, para entendernos, es la anterior a 1960 en varias partes del mundo, ha cosechado excelentes frutos. Vivimos en libertad, disfrutando de los derechos, gracias a los padres fundadores de aquella democracia y a quienes la supieron desarrollar y consolidar. Pero las reglas y las instituciones del maravilloso invento han de adaptarse a nuestra presente situación. Se necesitan otras maneras de elegir, de representar, de reclamar y de gobernar. Las que pudieron servir en la época anterior a 1960 se quedaron obsoletas. Los principios esenciales de la democracia -hay que insistir en ello, evitando confusiones- conservan su valor. Continuaremos abogando por la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad. Sin embargo, la confrontación democrática ha de efectuarse, si queremos llegar a la meta, en un sistema renovado de normas e instituciones.</p>
<p>Esta etapa nueva de la historia es la que recorremos bajo la televización de lo público. Así vengo denominando a la actual manera de ser y de convivir en la que los poderes (de toda clase: políticos, económicos, religiosos, culturales, etc.) se ejercen formalizados por la TV (y los otros medios de comunicación) y donde las instituciones marchan con esa misma cobertura. Se trata de la nueva democracia.</p>
<p>El año 1960 es una fecha simbólica por haber tenido lugar ese año el debate de Kennedy y Nixon ante las cámaras de TV. Kennedy superó los muchos obstáculos que se oponían en su carrera a la Casa Blanca y rompió los esquemas rocosos de los aparatos de los partidos norteamericanos gracias a su presencia y a sus palabras en la TV. Unos minutos en las pantallas fueron decisivos. Poco después, en 1965, el general De Gaulle venció a sus contrincantes a la Presidencia de la República con unas espléndidas intervenciones en la TV francesa. En las elecciones españolas de 1977 la TV jugó un papel decisivo. Los mítines en los teatros, en los estadios deportivos o en las hispanas plazas de toros, apenas cuentan ya.</p>
<p>La revitalización de la democracia, ese apasionante cometido al que dediqué uno de mis libros (La ilusión política: ¿Hay que reinventar la democracia en España?, 1993), ha de acometerse en nuestra actual situación, definida por la televización de lo público. Mientras no se preste atención a las relaciones sociales básicas, enmarcadas por la televización de lo público, seguiremos hablando de la crisis del Parlamento, de los defectos de la Administración de Justicia y de la insuficiencia de los resortes democráticos del control de los Gobiernos. La raíz de todas estas deficiencias es la misma: se trata de instituciones y de recetas ideadas para el momento anterior a 1960 y que actualmente resultan inadecuadas.</p>
<p>La legislación electoral tampoco satisface las exigencias de los ciudadanos. Ocurre así en España y en los restantes países. El votante, que está acostumbrado a seguir cotidianamente las venturas y las desventuras de los que mandan, apreciando sus rostros superconocidos o sintiendo repulsión por ellos, se halla en condiciones de pronunciarse de otra forma, distinta del depósito de las papeletas en unas urnas, y con unos intervalos menos dilatados que los establecidos antes de 1960. Las manifestaciones en las vías públicas son una de esas maneras distintas de expresión popular.</p>
<p>El referéndum debe ser reconsiderado y valorado ahora de otro modo. La TV genera hábitos de democracia semidirecta. Acaso esté más próximo de lo que pensamos la democracia por ordenador. El futuro de la TV es, según los expertos en la materia, la TV participativa. ¿Desaparecerán las urnas en un porvenir no lejano y las elecciones se transformarán, acaso, en consultas inmediatas, casi cotidianas, en las que cada ciudadano desde su domicilio o en el lugar de trabajo, al final del ordenador, dará respuesta a las preguntas que le formulen sus representantes políticos o quienes aspiren a serlo? ¿Lo hará con más libertad de expresión? ¿O estará, acaso, más condicionado?</p>
<p>Nuestro afán de ciudadanos ha de ser continuo, perseverante y constante, para que no llegue el día en el que deseemos, como quería Saavedra Fajardo, en su República Literaria, que los bárbaros vengan a barrer la balumba del derecho viejo.<br />
Con la mentalidad de varios millones de telespectadores, dato que se facilita en algunas transmisiones de alcance mundial, determinadas leyes, tanto españolas como de países extranjeros, europeos y de los otros, merecen quedar afectadas de la prescripción, igual que prescriben los derechos y las acciones por el transcurso del tiempo. ¿Prescripción de las leyes? La idea ha sido a veces apuntada. Fichte escribió con agudeza: «No hay un tiempo único, sino tiempo y órdenes temporales, sobre órdenes y dentro de órdenes temporales». Los órdenes cambian, envejecen y desaparecen. La realidad jurídica es histórica. Es histórica, constitucionalmente abierta y heterónoma. Se quiere subrayar con el último calificativo que no es posible una implantación de lo jurídico al margen e independientemente de otras realidades, en concreto al margen de la manera de comunicarse los seres humanos. La revolución de las técnicas incide, en este caso, sobre los derechos y las libertades. Y se quiere destacar, al decir que la realidad jurídica es constitutivamente abierta, la dimensión axiológica de la misma.</p>
<p>Que el derecho sea una realidad no es un obstáculo para que se configure como realidad abierta. Cuestión aparte será que por tal apertura tenga o no entrada, en el plano concreto de un ordenamiento, la totalidad de la dosis de justicia por la que luchamos.</p>
<p>Unas palabras de Georges Ripert no debieran caer en el olvido. «Es inadmisible ver a juristas que usan la lengua del derecho y una técnica hábil, proponiendo o justificando reglas que habrían condenado cuando aprendían o enseñaban los principios del derecho. Y si tantas leyes que crean el desorden y realizan la injusticia son acogidas con indiferencia o aprobadas con temor, hay que ver en este silencio o en esta adhesión, desgraciadamente, una decadencia del derecho». Pertenecen estas líneas, cabalmente, a su libro Le déclin du Droit.</p>
<p>Si Maurice Hauriou, en la primera mitad del siglo XX, se lamentaba de la dosis de justicia que todavía no se había incorporado a los ordenamientos establecidos entonces, las mutaciones rapidísimas de las mentalidades en la segunda mitad del mismo siglo facilitan una visión más clara y completa de lo mucho que todavía, como dosis de justicia, falta en nuestra realidad jurídica.</p>
<p>La mentalidad de formar parte de millones de telespectadores es universal. Se ha configurado esta visión porque, por vez primera en la historia, se tiene noticia al instante de cuanto ocurre en todos los sitios del planeta. Esta contemplación cotidiana del gran espectáculo produce inquietudes, o debe producirlas, al conocer que las injusticias predominan por doquier. No se debe ser conformista en este momento histórico. Y tampoco hay que resignarse a continuar pasivamente en la democracia vieja. Bueno sería tomar conciencia de ello. Los sistemas políticos, como los árboles, o crecen o mueren.<br />
Los poderosos dominan los medios de comunicación. Pero «el ciudadano sin medios» no desea permanecer inactivo y sale a la calle con sus reivindicaciones.</p>
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		<title>Another Perspective, or Jihad TV?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/13772/another-perspective-or-jihad-tv/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Jan 2007 18:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Judea Pearl</strong>, a professor of computer science at the University of California, Los Angeles (THE NEW YORK TIMES, 17/01/07):</p>
<p>IN late 2001, three months before my son, the Wall Street Journal reporter Daniel Pearl, was kidnapped, he interviewed the influential Qatari cleric Sheik Yusuf al-Qaradawi, and asked him about suicide bombings against Israeli civilians. The sheik replied with a novel twist of logic. “Israeli society in general is armed,” he said, implying that Israeli civilians — including women and children, doctors and journalists — are legitimate targets.</p>
<p>At the time, it was still surprising to see an authoritative &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13772/another-perspective-or-jihad-tv/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Judea Pearl</strong>, a professor of computer science at the University of California, Los Angeles (THE NEW YORK TIMES, 17/01/07):</p>
<p>IN late 2001, three months before my son, the Wall Street Journal reporter Daniel Pearl, was kidnapped, he interviewed the influential Qatari cleric Sheik Yusuf al-Qaradawi, and asked him about suicide bombings against Israeli civilians. The sheik replied with a novel twist of logic. “Israeli society in general is armed,” he said, implying that Israeli civilians — including women and children, doctors and journalists — are legitimate targets.</p>
<p>At the time, it was still surprising to see an authoritative Muslim cleric give religious license to the ideology of terror — granting the faithful permission to elevate their own grievances above the norms of civilized society.</p>
<p>Daniel would fall victim to that same ideology when he was abducted and murdered in Pakistan. After his death, I discovered that Sheik Qaradawi is the host of a weekly program on the Qatar-based TV news network Al Jazeera called “Sharia and Life.” He uses this forum to preach his new morality to millions of Arabic-speaking viewers, including Hamas operatives, Al Qaeda recruits, schoolteachers and impressionable Muslim youths. “We have the ‘children bomb,’ and these human bombs must continue until liberation,” he told his audience in 2002. Consistent with this logic and morality, Sheik Qaradawi later extended his Koranic blessing to suicide bombing against American civilians in Iraq.</p>
<p>A few in the Arab world have taken issue with his calls for violence. Al Ittihad, a newspaper in the United Arab Emirates, editorialized in 2004 that the beheading of two American hostages in Iraq happened “in direct response to Qaradawi’s fatwa and incitement, which permits the killing of American civilians.” Yet few, in the Middle East or the West, seem willing to condemn Al Jazeera’s management for giving the cleric regular airtime.</p>
<p>None of this might seem to matter much to Americans except that for two months now Al Jazeera has been taking its mixture of news coverage and extremist propagandizing to our front door through an English-language station. Called Al Jazeera English, the network can be received via satellite or streamed over the Internet. It has bureaus in London and Washington, and has recruited such high-profile Western journalists as Sir David Frost as correspondents.</p>
<p>In part, this is promising. The Arabic version of Al Jazeera and its various spinoffs on satellite TV and the Internet are usually credited with having a positive influence on Arab society. True, Al Jazeera’s coverage has placed an emphasis on younger leaders, reformers and successful businessmen who may serve as role models for today’s Arab youth. And it has brought — as the press usually does — a degree of inquisitiveness and openness that could become a useful engine of reform in the region.</p>
<p>Westerners have been quick to point out these benefits. A critic for The Times said that “though Al Jazeera English looks at news events through a non-Western prism, it also points to where East and West actually meet.” Time magazine noted, “arguably nothing — including the Bush administration’s panoply of democratization programs — has done more than Al Jazeera to open minds and challenge authority in the Middle East.”</p>
<p>But what should concern Westerners is that the ideology of men like Sheik Qaradawi saturates many of the network’s programs, and is gaining wider acceptance among Muslim youths in the West. In its “straight” news coverage on its Arabic TV broadcasts and Web sites, Al Jazeera’s reports consistently amplify radical Islamist sentiments (although without endorsing violence explicitly).</p>
<p>For example, the phrase “war on terror” is invariably preceded by the contemptuous prefix “so-called.” The words “terror” and “insurgency” are rarely uttered with a straight face, usually replaced with “resistance” or “struggle.” The phrase “war in Iraq” is often replaced by “war on Iraq” or “war against Iraq.” A suicide bombing is called a “commando attack” or, occasionally, a “paradise operation.”</p>
<p>Al Jazeera’s Web site can be less subtle. On Dec. 12, after religious leaders and heads of state all over the world condemned President Mahmoud Ahmadinejad of Iran for staging a Holocaust denial conference in Tehran, the headline on the site read, “Ahmadinejad Praised by Participants of the Holocaust Conference in Tehran, but Condemned by Zionists in Europe.”</p>
<p>In short, Al Jazeera’s editors choreograph a worldview in which an irreconcilable struggle rages between an evil-meaning Western oppressor and its helpless, righteous Arab victims. Most worrisome, perhaps, it often reports on supposed Western conspiracies behind most Arab hardships or failings, thus fueling the sense of helplessness, humiliation and anger among Muslim youths and helping turn them into potential recruits for terrorist organizations.</p>
<p>The question is, to what extent will this pathological worldview infiltrate Al Jazeera’s English channel, which is still trying to find its voice? David Marash, a former “Nightline” correspondent who is the American anchor on Al Jazeera English, acknowledges such a possibility, but dismisses the responsibility of the network. “Undoubtedly, some Al Jazeera programs may have inspired some social misfits to undertake terrorism,” he told The New York Sun. “The danger with information is that some people will take it the wrong way.”</p>
<p>Still, with the growing number of social misfits in society, and the growing confusion between “information” and deception in the news media, the danger of fueling combustible anger in some viewers cannot be ignored, especially when pumped subliminally by well-respected Western anchors.</p>
<p>Let’s face it: when a terrorist attack is described as a “martyrdom” in a thick Middle Eastern accent, it can be dismissed by Americans as a peculiarity of cultural differences. But imagine the effect of the word if spoken in David Frost’s cultured British tones. This is why, even if Al Jazeera English waters down its alarmist content, it should still be seen as a potential threat: it will bestow respectability upon the practices of its parent network in Qatar, which continues, among other things, to broadcast Sheik Qaradawi’s teachings.</p>
<p>I wouldn’t call for banning Al Jazeera English in the United States even if that were possible. It is important to extend a hand to the network because it can become a force for good; but it is as important for our news organizations to scrutinize its content and let its viewers know when anti-Western wishes are subverting objective truth. As Al Jazeera on the whole feels the heat of world media attention, we can hope that it will learn to harness its popularity in the service of humanity, progress and moderation.</p>
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		<title>RTVE y el catalán, asunto de fondo</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/13254/rtve-y-el-catalan-asunto-de-fondo/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Dec 2006 21:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Política lingüística]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Foz</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/12/06):</p>
<p>Contrariamente a lo anunciado por la directora general de RTVE, Carmen Caffarel, el 28 de febrero del año pasado, Ràdio 4 no se cerrará el 1 de enero. Después de las gestiones llevadas a cabo por el Govern de la Generalitat cerca del Gobierno central, se ha llegado a una solución de compromiso: a partir de este primer día del nuevo año se abre un período de tres meses durante los cuales se estudiará &#8220;un modelo estable y de futuro&#8221; que garantice la continuidad de la histórica emisora del paseo de Gràcia. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13254/rtve-y-el-catalan-asunto-de-fondo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Foz</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 15/12/06):</p>
<p>Contrariamente a lo anunciado por la directora general de RTVE, Carmen Caffarel, el 28 de febrero del año pasado, Ràdio 4 no se cerrará el 1 de enero. Después de las gestiones llevadas a cabo por el Govern de la Generalitat cerca del Gobierno central, se ha llegado a una solución de compromiso: a partir de este primer día del nuevo año se abre un período de tres meses durante los cuales se estudiará &#8220;un modelo estable y de futuro&#8221; que garantice la continuidad de la histórica emisora del paseo de Gràcia. Por otra parte, respecto al circuito catalán de TVE, el presidente Montilla oficializaba el pasado martes sus gestiones con Madrid por medio de una carta dirigida a la vicepresidenta del Gobierno central en la que le pedía un plazo similar con objeto de hallar una solución viable para Sant Cugat que le permita mantener su programación autónoma. Teóricamente, esta carta debe ser reenviada por María Teresa Fernández de la Vega a Enrique Martínez Robles, presidente de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), con objeto de que actúe en consecuencia.<br />
¿Pondrán punto final estas buenas noticias a las incertidumbres &#8211;perpetuas en el caso de la emisora radiofónica&#8211; que se ciernen sobre TVE-Catalunya y Ràdio 4? Así lo esperamos. En todo caso, este último periodo de crisis, que coincide con el traumático acuerdo de prejubilación de más de 4.000 trabajadores del Ente en toda España, constituye una buena ocasión para encontrar respuestas a alguna eterna pregunta. Por ejemplo: ¿por qué Ràdio 4 ha vivido la mayor parte de su existencia bajo amenaza de cierre? Permítanme que intente desentrañar este <em>misterio</em>, evocando algún episodio muy vivo en mi memoria personal y profesional.<br />
&#8220;¡Qué cojonudos que seríais los catalanes si no hablaseis en catalán!&#8221;. Esta luminosa exclamación la espetó un condiscípulo de la antigua Escuela Oficial de Periodismo en Madrid. Hablo del otoño de 1957; entonces no existían las facultades de Ciencias de la Información: los estudiantes de Catalunya debíamos cursar en Madrid el último de los tres años de formación. Ha pasado algún tiempo, sí. Pero uno experimenta a veces la incómoda sensación de que las cosas no han cambiado tanto. Me explico: para millones de conciudadanos españoles eso de que los catalanes tengamos una lengua propia &#8211;y que la utilicemos, claro&#8211; sigue siendo un hecho no del todo comprensible, si no directamente molesto. Aunque por fortuna las cosas han cambiado mucho, las mentalidades no han evolucionado tanto. La delicada situación que se está viviendo en TVE-Catalunya y en Ràdio 4 hay que inscribirla en este contexto. Digamos que se trata de una cuestión de fondo.</p>
<p>EL 13 DE diciembre de 1976 &#8211;se cumplen ahora, por lo tanto, 30 años&#8211; Ràdio 4 inauguraba sus emisiones. Era la primera emisora que después de la guerra civil emitía desde el primer día íntegramente en catalán. La puesta en marcha de Ràdio 4 fue un gesto político del Gobierno de Suárez: dos días después, el 15 de diciembre, se celebraba el referendo para la reforma política del Estado franquista. Meses antes, recordemos, las Cortes de la dictadura se habían hecho el famoso harakiri que sentenciaba su disolución. (&#8220;No al vertedero de Europa&#8221;, clamó en el momento de votar uno de los procuradores del sector más extremista de la Cámara). Para ganar el referendo, en contra de la resistencia del tristemente famoso búnker (Franco<em> habría votado no</em>, era el eslogan de la ultraderecha), Suárez supo utilizar con eficacia todos los resortes mediáticos. Con el fin de garantizar el voto de Catalunya, <em>región</em> traumatizada por décadas de persecución de su lengua propia, el presidente de la transición tenía una carta escondida: la apertura de la primera emisora en catalán después de la guerra civil.<br />
El feliz acontecimiento se produjo coincidiendo con la Diada de Santa Llúcia. Ignoramos qué influencia tuvo este gesto a la hora del voto (y la que tuvo la canción del <em>sí</em>, <em>Habla pueblo habla</em>, del grupo Vino Tinto), pero en todo caso los resultados de Catalunya fueron tan contundentes como los del resto de España: con una participación cercana al 75%, el <em>sí</em> obtuvo nada menos que un 93,58% de los votos. Una vez ganada la batalla política que garantizaba el acceso a un régimen democrático, RNE dejó de sentir el menor interés por Ràdio 4.</p>
<p>DOS ÚLTIMOS datos aportados por la memoria personal: en enero de 1983, José Maria Calviño, director general del Ente Público, con ocasión de mi nombramiento como director de RNE Catalunya, me sugirió, sin éxito, claro, el cierre de Ràdio 4. Y, tres años más tarde, Eduardo Sotillos, que regresaba a la dirección de RNE, pretendía que Ràdio 4 se convirtiese en una emisora bilingüe. No entendían &#8211;o no querían entender&#8211; nada.<br />
Para terminar, y sin remontarnos a tiempos lejanos: en la web de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía &#8211;¿dónde, si no?&#8211; se habla del &#8220;totalitarismo de RNE, que en los años 70 optó por el uso exclusivo del catalán en Ràdio 4; y de TVE, que hizo lo mismo en el Circuit Català&#8221;. Lo dicho: parece ser que hay gente que se resiste a entender algunos hechos. Por ejemplo: que la actuación para la pervivencia del catalán también es cosa de la radiotelevisión pública estatal.</p>
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		<title>Navidades tristes en Sant Cugat</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/13131/navidades-tristes-en-sant-cugat/</link>
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		<pubDate>Fri, 08 Dec 2006 18:24:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Política lingüística]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ángel Casas</strong>, periodista. Director del programa Senyores i senyors en TVE Catalunya (EL PERIÓDICO, 08/10/06):</p>
<p>A partir del próximo 1 de enero, Televisión Española en Catalunya se queda sin programación en catalán. Esas 20 horas de desconexión, arrancadas con esfuerzo y negociaciones arduas &#8211;entregadas con racanería y, a menudo, incomprensión, regateadas con poquísima sensibilidad, arrinconadas en horarios imposibles y como de saldo&#8211; a la programación estatal de La 2, desaparecen. De un plumazo. Es una orden. Ya está.<br />
Se dinamita esa ilusión antigua que tanto había estimulado a profesionales y espectadores desde las postrimerías del franquismo, ese rincón &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13131/navidades-tristes-en-sant-cugat/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ángel Casas</strong>, periodista. Director del programa Senyores i senyors en TVE Catalunya (EL PERIÓDICO, 08/10/06):</p>
<p>A partir del próximo 1 de enero, Televisión Española en Catalunya se queda sin programación en catalán. Esas 20 horas de desconexión, arrancadas con esfuerzo y negociaciones arduas &#8211;entregadas con racanería y, a menudo, incomprensión, regateadas con poquísima sensibilidad, arrinconadas en horarios imposibles y como de saldo&#8211; a la programación estatal de La 2, desaparecen. De un plumazo. Es una orden. Ya está.<br />
Se dinamita esa ilusión antigua que tanto había estimulado a profesionales y espectadores desde las postrimerías del franquismo, ese rincón de normalidad lingüística, ese pedacito de nación &#8211;según refiere el preámbulo del Estatut&#8211; que, al parecer, tanto desquiciaba el presupuesto de TVE. Bueno, no exactamente; igual uno, en su decepción personal y colectiva, exagera un poco, lo reconozco. Queda el café para todos. Queda esa media hora diaria en que la Primera desconecta al mediodía para dar paso al &#8220;informativo regional&#8221;, como pasa en todos los centros territoriales: Extremadura, Castilla y León, Aragón, Comunidad Murciana&#8230;<br />
O sea que, en plena algarabía de celebraciones por el 50 aniversario de la casa coincidentes con la reestructuración de la plantilla y la vertebración del nuevo Gobierno catalán, TVE se quita de encima el enojoso asunto de la desconexión catalana. De tapadillo. Total, ¿quién lo va a lamentar? ¿Quién va a llorar por nosotros cuando estemos muertos? Aquí paz y después gloria. Y es que a uno le queda esa sensación de paz de cementerio, un vez recibida la noticia, tras unos meses largos de informaciones contradictorias, de rumores de ida y vuelta, de sí pero quizá no, de falsas expectativas de un milagro de última hora.<br />
Porque, aunque hacía meses que planeaba la rumorología sobre el cierre de las emisiones en catalán, del que ya se empezó a hablar durante la etapa de gobierno del PP, la impresión general era que un Gobierno socialista que exhibe la teoría de la España plural y que cuenta decisivamente con un importantísimo número de votos de la ciudadanía catalana no podía protagonizar esta afrenta. ¿O es que con el acuerdo sobre el Estatut ya se ha cerrado todo compromiso con la sociedad catalana? ¿O es que el Gobierno de España no tiene responsabilidad activa sobre las lenguas minoritarias cooficiales? ¿O es que este Gobierno no recauda los impuestos también de los catalanes?</p>
<p>&#8220;RTVE, QUE pagamos con los impuestos de todos los ciudadanos del Estado español, ha de ser sensible a la realidad diversa y cultural que hay en el país&#8221;, decía el presidente del Parlament el pasado 13 de marzo, tras afirmar que &#8220;ahora hay que demostrar la voluntad de pluralidad, y si esta España plural existe o es teoría&#8221;. El bueno de Ernest Benach afirmaba respecto a la posibilidad de cierre que la situación &#8220;es incomprensible&#8221; y que eso &#8220;nos hace daño como país, y hay que hacer todos los esfuerzos necesarios&#8221; para resolverlo. &#8220;Apoyo incondicional&#8221; es lo que dijeron que ofreció Benach a las emisiones en catalán de Ràdio 4 y Televisión Española.<br />
Y muchos nos lo creímos. Como nos creímos la solidaridad de Joan Ridao, de ERC, y Joan Boada, de ICV-EUiA, y su insistencia en que el Gobierno central debe garantizar las emisiones en catalán de sus medios públicos de comunicación en Catalunya y asumir sus costes frente a la propuesta nueva de crear un Consorcio de comunicación integrado por el Gobierno central, la Generalitat y la Diputación de Barcelona. Incluso algunos avivamos la esperanza cuando el <em>president</em> Montilla, en respuesta al portavoz de Ciutadans durante el debate de investidura, le aconsejó que visitara una librería para comprender el estado del catalán frente al castellano. En cuanto Montilla ponga la tele y zapee un poco, pensé yo, entenderá por qué la desconexión catalana de La 2 no puede desaparecer.<br />
Hay que ser muy desmemoriado o muy ingrato para ignorar el papel que jugó el centro de Sant Cugat &#8211;y en su momento el de Miramar&#8211; en el restablecimiento de las libertades y en la normalización del catalán. Porque las libertades y la normalización de una lengua maltrecha &#8211;todavía hoy&#8211; no son solo patrimonio de los informativos, si no que se extiende a todas las fórmulas de la comunicación audiovisual hechas de una manera digna. Y eso el centro de TVE en Catalunya lleva decenas de años haciéndolo. Con los mejores profesionales que este país ha tenido y que en Sant Cugat &#8211;o Miramar&#8211; se iniciaron, perfeccionaron su carrera y se hicieron populares. Profesionales que han sido bagaje fundamental en las televisiones que después se han creado.<br />
El centro de Sant Cugat, a pesar de los recortes arbitrarios en la desconexión, de la estrechez de los presupuestos actuales y de la resignación atónita con que han vivido los profesionales de la casa las últimas y penúltimas vicisitudes, ha mantenido el tipo con dignidad y no ha regateado el esfuerzo. Lo sé porque he compartido con ellos estos últimos años de penitencia. Y no es justo y es total y absolutamente ingrato que los políticos del país, los colegas de la comunicación y la sociedad civil miren hacia otro lado mientras la SEPI le administra la extremaunción.</p>
<p>LA SUERTE está echada: la programación catalana de Sant Cugat baja el telón definitivamente dentro de pocas semanas. Con el telón bajado, quizá alguien se ponga las pilas e inicie conversaciones para tratar de encontrar una posibilidad de hacer viable algún día una solución que con suerte un año de estos&#8230; En fin, no era eso. Con la programación viva y coleando &#8211;que esa es la fuerza de un medio&#8211; había que haber encontrado la fórmula del <em>impasse</em> hasta pactar la viabilidad definitiva. Poniéndole ilusión y ganas. Restituyendo lo que, por historia, esfuerzo y servicio al país y a la lengua, Sant Cugat se merece.<br />
Fatalmente, los catalanes, seguimos siendo perdedores.</p>
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		<title>Ooh-la-la! Ici les headlines</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/13093/ooh-la-la-ici-les-headlines/</link>
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		<pubDate>Wed, 06 Dec 2006 23:08:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Joe Joseph</strong> (THE TIMES, 07/12/06):</p>
<p>Last night (“hier soir”) France (“La Fronns”) launched a 24-hour bilingual news channel (“une manche de nouvelles autour-le-clock”) to counter what it sees as the current Anglo-Saxon bias of the traditional international TV news channels, such as CNN and BBC World.</p>
<p>Why? Because France (“la Fronns”) realised that what the world most needed in these troubled times of war (“la guerre”), economic uncertainty (“vous demandez combien pour cette voiture avec une derrière comme ça de Jennifer Lopez? Etes-vous fou comme un chien?”), and global warming (“ooh-la-la, il fait chaud!”) was a 24-hour news channel &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/13093/ooh-la-la-ici-les-headlines/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Joe Joseph</strong> (THE TIMES, 07/12/06):</p>
<p>Last night (“hier soir”) France (“La Fronns”) launched a 24-hour bilingual news channel (“une manche de nouvelles autour-le-clock”) to counter what it sees as the current Anglo-Saxon bias of the traditional international TV news channels, such as CNN and BBC World.</p>
<p>Why? Because France (“la Fronns”) realised that what the world most needed in these troubled times of war (“la guerre”), economic uncertainty (“vous demandez combien pour cette voiture avec une derrière comme ça de Jennifer Lopez? Etes-vous fou comme un chien?”), and global warming (“ooh-la-la, il fait chaud!”) was a 24-hour news channel delivered from the unique perspective of a country that still relies, for its primary source of medical care, on suppositories (“ooh-la-la! Ca chose-là produit beaucoup de l’eau dans mes yeux, Monsieur le Médecin. Et aussi vous m’avez donné une derrière comme ça de Jennifer Lopez!”).</p>
<p>Since, alongside the news , the new state-funded <em>France 24</em> channel sees itself as an ambassador for the French “art de vivre” (French for “way of life”) and for its “savoir faire” (“rural snail-tasting festivals”), the channel launched at 7.29 GMT yesterday evening — presumably in order to allow staff and viewers to first knock back a couple of reviving Pernods after their return from the traditional Gallic post-work/pre-dinner bout of hanky-panky (“mouchoir-pouchoir”).</p>
<p>That means that at the time of writing, we don’t actually know what the opening headlines were. But we might guess they were something along the lines of, “Iraq, c’est encore un grand mess, n’est-ce pas?” (literally, “That George Bush is a dork, isn’t he?”); and “L’Angleterre evidemment a une équipe de cricket qui joue comme un bunch de garçons de Nancy — pas, obvieusement, <em>notre</em> Nancy en Lorraine!”); though maybe not, “Et maintenant, les actualités chaud directe de Rwanda . . .”).</p>
<p>But is there an international audience hungry to see the world through French eyes (shielded by chic Chanel sunglasses; even indoors)? Or to unravel the mysteries of French life, such as every driver’s determination to park in a space the size of a suitcase, as if it is one of the rights of man; or France’s passion for viewing all major national events through the prism of either its philosophers, such as Pascal (“Le coeur a ses raisons que la raison ne connaît point”: literally, “some people like fruitcake, others don’t”) or Sartre (“to do is to be”), or else through Johnny Halliday (“do be do be do”)? France 24 is basically a TV channel for a nation that is annoyed that it has failed to persuade the rest of the world to speak French rather than English (apart from — and this<em> </em>really embarrasses them — the word <em>gauche</em>, which is the universally used term for “Donald Rumsfeld”).</p>
<p>If only the French hadn’t stubbornly invented a different word for every English word already doing a perfectly fine job, there wouldn’t now be the need for France to redeliver all the day’s news, only in a form in which all the words now sound like “hawng”. Still, we admire their <em>sang-froid </em>(or “cool pop charts”).</p>
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		</item>
		<item>
		<title>There is simply nothing to be learned from reality TV at all</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/12996/there-is-simply-nothing-to-be-learned-from-reality-tv-at-all/</link>
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		<pubDate>Sat, 02 Dec 2006 09:37:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[Canadá]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=12996</guid>
		<description><![CDATA[<p>By <strong>Marina Hyde</strong> (THE GUARDIAN, 02/12/06):</p>
<p>News that Canada is to stage a reality TV show in which former Canadian prime ministers grill contestants on their leadership qualities before choosing a winner is, strictly speaking, not news at all. The Next Great Prime Minister is actually on its second outing, and the fact that the international news media have only just noticed it suggests that the wider world is even less engaged with the country&#8217;s politics than are Canadians in the hallowed 18-35 age range, to whom the format is presumably designed to appeal.</p>
<p>Allowing former PMs Brian Mulroney, John &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12996/there-is-simply-nothing-to-be-learned-from-reality-tv-at-all/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Marina Hyde</strong> (THE GUARDIAN, 02/12/06):</p>
<p>News that Canada is to stage a reality TV show in which former Canadian prime ministers grill contestants on their leadership qualities before choosing a winner is, strictly speaking, not news at all. The Next Great Prime Minister is actually on its second outing, and the fact that the international news media have only just noticed it suggests that the wider world is even less engaged with the country&#8217;s politics than are Canadians in the hallowed 18-35 age range, to whom the format is presumably designed to appeal.</p>
<p>Allowing former PMs Brian Mulroney, John Turner, Joe Clark and Kim Campbell to pick a notional future prime minister is probably no worse an idea than allowing Margaret Thatcher, Iain Duncan Smith and selected members of the old gang to pick a notional Tory leader. But the obvious comic horror of the latter aside, neither of them&#8217;s a cracker. In fact, there&#8217;s something infinitely tiresome about The Next Great Prime Minister, something that really saps the spirit. It&#8217;s not the discovery that the contest will be held in the venue that hosts Canadian Idol. It&#8217;s not the slight confusion caused by knowing that by next March, when the programme is aired, Canada will have a backlog of two next great prime ministers and counting. It&#8217;s not even the fact that part of the first prize is to be a trainee in a Canadian public policy thinktank. But do feel free to insert the obligatory second-prize gag here.</p>
<p>It&#8217;s the sheer wrong-headed inevitability of this exercise in engaging youth, which appears to be inspired by that endlessly quacked modern orthodoxy that more young people vote in big reality TV contests than in general elections. In the vague interests of accuracy, this is complete nonsense. In Britain&#8217;s 2005 general election, Mori research showed that voting among 18- to 35-year-olds was in fact 3% up on the 2001 election, with 5,696,907 people in the bracket taking part. Across all ages, a total of 6,363,325 votes had been cast in the most recent Big Brother final, but that figure does not take into account widespread multiple voting, so graspingly encouraged by Channel 4. Naturally, one is loth to ask the awkward questions. But if someone is willing to spend time and money voting 17 times for some spiteful dimwit to win a cash prize, perhaps we should not expend similar seducing them into voting in a grown-up election till they are at least 35.</p>
<p>Nevertheless, it appears to have been decided that, by 2016, young people will neither comprehend nor be interested in anything at all unless it has been refracted through the familiar prism of a talent show with celebrity judges. Even food items will have to compete for their all-important text vote before they can be persuaded to upload them off their plates, while a table-side panel of Gordon Ramsay, Lorraine Kelly and David Icke bickers stagily about the respective merits of the chip and the steak.</p>
<p>Yet, before EU trade disputes are settled by pitting commissioners against each other in witchety-grub-eating trials (&#8220;I&#8217;m afraid the public has selected you to face another one, Mr Mandelson&#8221;), perhaps the powers that be might care to call a halt to what can only be described as the obsessive over-democratisation of democracy. Having elected their government via a democratic system (we&#8217;ll save arguments about first past the post for another day), are voters not entitled to see them actually govern decisively, as opposed to wasting time on endlessly needy consultation exercises such as Big Conversations, which end up signifying very little?</p>
<p>It was Lord Reith who once opined that the BBC &#8220;has never attempted to give the public what it wants. It gives it what it ought to have.&#8221; For all his yesteryear patricianism, politicians still take a leaf out of his book when it suits them, which is, unfortunately, at all the wrong moments. It&#8217;s a shame, for instance, that our prime minister is so able to apply this &#8220;I know best&#8221; dictum to foreign policy matters, yet affects quite the opposite domestically, when we might wish for strong leadership and confident decisions, as opposed to procrastinatory websites, church hall chats, and &#8220;partnerships in power&#8221;.</p>
<p>When asked to explain her choice of Lester Bowles Pearson as Canada&#8217;s greatest ever PM for the programme, something Kim Campbell conceded seems worryingly significant. &#8220;Pearson&#8217;s colleagues often regarded him as a weak and vacillating leader,&#8221; she wrote in her citation. &#8220;It was said that he told the people what they wanted to hear, and held the views of the last person who&#8217;d spoken to him.&#8221; He&#8217;d have made an excellent reality TV judge, clearly.</p>
<p>In the end, if Brian Mulroney wishes to pass his twilight years dispensing Cowellian putdowns to youngsters &#8211; &#8220;That was the worst fisheries policy we&#8217;ve heard in Montreal&#8221; &#8211; then that is a matter for him. But if current politicans are hell-bent on &#8220;learning&#8221; from reality TV, they ought to note that, time and again, these formats produce nothing of lasting value whatsoever, be it someone who can shift more than two singles, or a celebrity worthy of admiration as opposed to ridicule.</p>
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		<title>Here are two signs of hope for the world&#8217;s secret superpower</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Nov 2006 08:40:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Timothy Garton Ash</strong>. He is on the steering committee of the Reuters Institute for the Study of Journalism at Oxford (THE GUARDIAN, 16/11/06):</p>
<p>You may not realise it, but you are at this moment looking at a weapon more powerful than most in the possession of the US army. A cluster bomb can kill or maim thousands of people but this weapon can bring millions to allow their rulers to start new wars. This weapon is called a newspaper. These days, though, much of its impact comes from its dissemination through electronic screens. Beside it in the new &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12694/here-are-two-signs-of-hope-for-the-worlds-secret-superpower/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Timothy Garton Ash</strong>. He is on the steering committee of the Reuters Institute for the Study of Journalism at Oxford (THE GUARDIAN, 16/11/06):</p>
<p>You may not realise it, but you are at this moment looking at a weapon more powerful than most in the possession of the US army. A cluster bomb can kill or maim thousands of people but this weapon can bring millions to allow their rulers to start new wars. This weapon is called a newspaper. These days, though, much of its impact comes from its dissemination through electronic screens. Beside it in the new arsenal are radio, television, blogs, webcasts and text messages.</p>
<p>The growth in media power is one of the central facts of our time. Traditionally, journalists have thought of themselves as a check on power, whether political, military or economic. Now, journalists have more power than many of the traditional powerholders. Revisiting his famous Anatomy of Britain 40 years after its first publication in 1962, the journalist Anthony Sampson concluded that &#8220;no sector [has] increased its power in Britain more rapidly than the media&#8221;. And not just in Britain. Across the world, governments, terrorists, corporations and NGOs give top priority to pushing their message through the media.</p>
<p>On September 11 2001, the terrorists of al-Qaida used the power of the media to multiply a millionfold the impact of their terrible act; 9/11 only became 9/11 because half of humankind could watch the collapse of the twin towers on their television screens, and many could rewatch it on their computer screens, as global, multiple-platform media replicated the event 24 hours a day, seven days a week &#8211; 24/7 made 9/11. So also with the Iraq war. Many who thought Saddam Hussein had weapons of mass destruction only believed that because of the weapons of mass deception deployed by the administrations in Washington and London: that is, the &#8220;spinning&#8221; of distorted information through the New York Times and other established, usually credible media to make people believe that something false was true.</p>
<p>The engine of this growth in media power, as in military firepower, is technological change. In journalism, as in war, new technologies produce unprecedented chances &#8211; and equally big risks. When I started reporting from a divided Berlin nearly 30 years ago, I had a pen, a notebook and a manual typewriter. To file my copy, I had to drive to a telex office, punch a physical telex tape, and then feed it through a chugging machine. The possibilities of delay, miscommunication and local censorship were legion. Today, the new multi-media reporters of the Guardian or the BBC can send uncensored digital video footage almost instantaneously from the heights of the Hindu Kush, via laptop and satellite phone &#8211; almost straight to your screen. There are possibilities for immediate, accurate frontline reporting of which earlier foreign correspondents could only dream.</p>
<p>On the other hand, false or wildly exaggerated stories and digitally falsified images can be spread with equal ease. There are possibilities of manipulation, distortion and incitement that did not exist 30 years ago. Look at the role of radical jihadist websites in the recruitment of Europe&#8217;s homegrown terrorists.</p>
<p>So what matters more than ever is the way in which these extraordinarily powerful weapons are used &#8211; for mass enlightenment, for mass deception, or for mass titillation &#8211; and that depends on the values that guide the journalists who wield them. This month sees two encouraging developments in this regard. In shorthand, I&#8217;ll call them al-Jazeera and Oxford. You may find the juxtaposition of those two names disconcerting &#8211; like, say, Semtex and sherry &#8211; but that&#8217;s probably because you have an outdated, distorted image of both, with the word al-Jazeera evoking echoes of al-Qaida while Oxford is associated with ivory towers and port-quaffing dons. (Who perpetuates those images? Go on, blame it on the media &#8230;)</p>
<p>At noon yesterday I sat down to watch the first hour of news reporting from al-Jazeera&#8217;s new English-language channel, called al-Jazeera English. It has long been clear from the quality of the journalists that al-Jazeera has been poaching from the BBC, ITN, CNN, Sky, Reuters and elsewhere that it is out to beat the leading western news media at their own game. The al-Jazeera code of ethics, posted on its website, positively bristles with reassuring, BBC-like terms: &#8220;fairness, balance, independence, credibility&#8221;, &#8220;factual and accurate&#8221;, distinguishing news from opinion, and so on. But then, the constitution of the Soviet Union was also full of noble promises. The proof of the pudding will be in the eating.</p>
<p>This first meal was appetising. Al-Jazeera&#8217;s stated ambition to &#8220;set the news agenda&#8221; was expressed in the choice and ordering of news stories rather than in a biased treatment of them: first, the Gaza Strip; second, Darfur; third Iran; fourth, Zimbabwe. In other words, our attention is to be drawn systematically to the suffering and experiences of the developing world, and especially of the Middle East. The style was more BBC World than Fox News, let alone any cruder propaganda. Al-Jazeera&#8217;s reporting of its own launch was voiced by the veteran British correspondent Mike Hanna, and there were other familiar voices during the hour. (Even the weather reporter was a bright and breezy British woman, promising sunshine in the Middle East.) The news hour went heavy on Palestinian suffering in the Gaza Strip, but then, there&#8217;s a lot to go heavy about &#8211; and a newsflash text along the bottom of the screen accurately and fairly reported &#8220;Israeli woman killed by Palestinian rocket&#8221;.</p>
<p>In sum, this was an excellent start; indeed, one of the most encouraging things to come out of the Middle East for some time. Yet the test will come over its coverage of issues that touch a nerve in the Arab and Muslim world &#8211; not to mention if something serious were to happen in Qatar. Only patient, dispassionate, analytical scrutiny of al-Jazeera&#8217;s output, comparing it without fear or favour with that of other international broadcasters, will determine how it lives up to its high aspirations.</p>
<p>This is where Oxford comes in. Next Monday, the new Reuters Institute for the Study of Journalism at the University of Oxford will be launched with an event bringing together the executive editor of the Washington Post, the head of news at the BBC and the director general of al-Jazeera to discuss journalism after Iraq. What the Reuters Institute is trying to achieve is precisely to bring that kind of patient, dispassionate, analytical scrutiny to bear on what one might call the world&#8217;s most under-examined superpower. Overcoming the traditional barriers of mild mistrust between academics and journalists, the Oxford Institute aims to study what journalists actually do in different media and countries, with rigorous scholarship and constant international comparison.</p>
<p>As an academic and a journalist, I believe that journalists should continue to see it as an important part of their mission to &#8220;speak truth to power&#8221;. But when journalism itself has become such a power, it also needs truth spoken to it. The surest way to find that truth is to combine the best of what journalists and academics do. And then al-Jazeera can come and tell us what it thinks we&#8217;re doing wrong.</p>
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		<title>Las debilidades de Al Jazira</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Nov 2006 11:21:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mohamed Elmenshawy</strong>, director del servicio de información en lengua árabe Taqrir Washington, del World Security Institute de Washington. Traducción: Toni Tobella (EL PERIÓDICO, 15/11/06):</p>
<p>Hace dos semanas, la cadena de noticias por satélite en lengua árabe Al Jazira celebró su décimo aniversario. En los años que han pasado desde su primera retransmisión, el 1 de noviembre de 1996, se ha convertido en un foco de difusión de noticias que ningún Gobierno ni ningún forjador de opinión puede permitirse el lujo de desconocer. Esta cadena, con sede en Qatar, ha creado un foro autóctono en favor de la libertad &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12678/las-debilidades-de-al-jazira/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mohamed Elmenshawy</strong>, director del servicio de información en lengua árabe Taqrir Washington, del World Security Institute de Washington. Traducción: Toni Tobella (EL PERIÓDICO, 15/11/06):</p>
<p>Hace dos semanas, la cadena de noticias por satélite en lengua árabe Al Jazira celebró su décimo aniversario. En los años que han pasado desde su primera retransmisión, el 1 de noviembre de 1996, se ha convertido en un foco de difusión de noticias que ningún Gobierno ni ningún forjador de opinión puede permitirse el lujo de desconocer. Esta cadena, con sede en Qatar, ha creado un foro autóctono en favor de la libertad de expresión y de debates polémicos después de décadas de control gubernamental de las agencias árabes de noticias, y hoy inicia sus emisiones en inglés para todo el mundo.<br />
Evidentemente, el clamoroso éxito de Al Jazira, propiedad de la familia real qatarí, ha llegado no exento de polémica. Algunos críticos occidentales, particularmente en Estados Unidos, han tachado su agresivo estilo periodístico de parcial a favor de las causas árabes. Altos dirigentes de la Administración de Bush han descrito la cobertura de la cadena como provocadora y engañosa. Al Jazira, por su parte, también ha criticado a muchas élites de gobiernos árabes. A pesar &#8211;o quizá a raíz de&#8211; su controvertida información, el éxito de Al Jazira se ha convertido en un importante vehículo para el cambio en el mundo árabe, al ejercer una fuerte presión sobre algunos anquilosados dirigentes autocráticos. Sus periodistas han sido vetados en Irak, Irán y Arabia Saudí. Y, más recientemente, el Gobierno tunecino llamó a consultas a su embajador en Qatar como protesta por una entrevista con un líder de la oposición.<br />
Antioccidental o no, Al Jazira se ha asegurado su puesto en la primera línea de los medios de comunicación internacionales, codeándose con la CNN y la BBC. Si alguna cadena de noticias puede formar opinión y abrir horizontes entre las audiencias árabes, esa es Al Jazira. Dicho de forma resumida: la cadena ha hecho su trabajo y lo ha hecho bien. Para una cadena de noticias de su magnitud e influencia, y aún muy joven, las expectativas son muy altas. Y a pesar del respeto que muchos observadores, entre los que me incluyo, sienten hacia los valientes periodistas de Al Jazira, aún no ha alcanzado las cotas que de ella se esperan.</p>
<p>EN CONCRETO, la cobertura que Al Jazira hace de Estados Unidos aún tiene que ofrecer a sus telespectadores una visión más completa de la sociedad norteamericana. Desde el 11 de Septiembre de 2001, el interés por lo estadounidense ha aumentado considerablemente en el mundo árabe, y ninguna agencia de noticias árabe ha cubierto bien esta demanda. Todos hablan de Estados Unidos como de la superpotencia, pero nadie informa de la compleja, diversa y democrática sociedad norteamericana. Hay decisiones que afectan a la vida cotidiana del mundo árabe que se toman en Washington, pero la política y las dinámicas que dan forma a esas decisiones hay que encontrarlas en otros lugares. Solo los periodistas de Al Jazira tienen las aptitudes, capacidad y credibilidad para llenar ese hueco. La cadena debería emitir algún programa que se centrara en la vida fuera de la capital norteamericana y ofrecer a sus telespectadores una visión más matizada sobre lo que es Estados Unidos. Los medios de comunicación norteamericanos y del resto de Occidente tampoco lo han hecho mucho mejor a la hora de llegar al fondo de las sociedades árabes, pero eso no debería impedir a Al Jazira alcanzar el nivel de excelencia que tiene a su alcance.<br />
Al Jazira debería también transformarse y pasar de ser un foro dominado por grupos islamistas, como, por ejemplo, los Hermanos Musulmanes, a convertirse en una plataforma que fuera accesible en igualdad de condiciones a distintas voces políticas, ya sean islamistas, izquierdistas, nacionalistas o liberales. En el pasado, mucha programación se dedicó a pensadores y dirigentes islamistas &#8211;como por ejemplo el jeque Yusuf al Qaradaui&#8211; sin equilibrar esa visión con voces de la oposición.</p>
<p>PODRÍA TAMBIÉN mejorar Al Jazira si añadiera algo de cobertura local. La cadena perderá telespectadores en favor de cadenas de televisión de enfoque nacional, como Dream TV, en Egipto, o LBC y Al Manar, en Líbano, si persiste en centrarse en temas regionales como Irak y el conflicto árabe-israelí a expensas de otros temas locales de importancia. Por ejemplo, Al Jazira no utilizó el estilo atrevido por el que se la conoce en sus reportajes recientes sobre casos de ataques sexuales en El Cairo. Dream TV fue mucho más atrevida a la hora de desentrañar esa historia. Finalmente, los periodistas y presentadores de Al Jazira deberían minimizar el tiempo que dedican a sus propias opiniones, y centrarse más en informar sobre hechos concretos. Haciendo esto, Al Jazira logrará divorciarse de las sensibilidades de su gran mentor financiero, el emir de Qatar, y ocuparse más de informar sobre la política que de dedicarse a ella.<br />
A medida que Al Jazira se va preparando para otro año de incesante ruido, su personal no debe perder de vista las expectativas del telespectador árabe, y la necesidad de igualar la calidad de sus informaciones con el grado de controversia a que dan pie.</p>
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		<title>Diez años de Al-Yazira</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Nov 2006 18:50:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Medios audiovisuales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Álvarez-Ossorio</strong>, profesor de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad de Alicante (EL CORREO DIGITAL, 05/11/06):</p>
<p>He perdido la cuenta de las acusaciones dirigidas contra Al-Yazira y los episodios de coacción que ha sufrido desde su fundación en 1996. Se rumoreó que había sido creada por el Mossad con la intención de mejorar la reputación de Israel en el mundo árabe. También ha sido acusada de ser un instrumento diseñado por la CIA para difundir la cultura occidental entre los árabes. Algunos han sugerido que es parte de una conspiración internacional para dividir al mundo árabe sembrando la discordia &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12494/diez-anos-de-al-yazira/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Álvarez-Ossorio</strong>, profesor de Estudios Árabes e Islámicos, Universidad de Alicante (EL CORREO DIGITAL, 05/11/06):</p>
<p>He perdido la cuenta de las acusaciones dirigidas contra Al-Yazira y los episodios de coacción que ha sufrido desde su fundación en 1996. Se rumoreó que había sido creada por el Mossad con la intención de mejorar la reputación de Israel en el mundo árabe. También ha sido acusada de ser un instrumento diseñado por la CIA para difundir la cultura occidental entre los árabes. Algunos han sugerido que es parte de una conspiración internacional para dividir al mundo árabe sembrando la discordia entre sus regímenes. Otros dicen que es una fachada de Osama Bin Laden y los talibanes o que fue fundada por Sadam Hussein». Quien así se expresa es Wadah Khanfar, director general de Al-Yazira, cadena que ha conseguido sobrevivir a diez años de adversidades y convertirse en un referente informativo, no sólo para el mundo árabe sino también para buena parte de los medios de comunicación occidentales.</p>
<p>Cincuenta millones de televidentes diarios y centenares de miles de antenas parabólicas dan cuenta del éxito de este canal nacido en 1996 en Qatar -una pequeña petromonarquía con menos de un millón de habitantes- bajo la protección del emir Hamad Bin Jalifa al-Thani. Tras alcanzar el poder, el emir decidió apadrinar un canal de televisión que emitiera noticias durante 24 horas siguiendo el ejemplo de la CNN, pero teniendo en cuenta la óptica árabe. En esta aventura informativa se hizo acompañar de refutados periodistas, la mayor parte de ellos proveniente del canal árabe de la BBC. Cuando comenzó sus emisiones, el canal qatarí sorprendió por su frescura y su libertad, ya que abordaba casi todos aquellos temas que eran evitados por espinosos por las cadenas oficiales: el avance del Islam político, la perpetuación en el poder de gobernantes autoritarios o la persecución de disidentes políticos. Su tendencia a respetar el lema de la cadena &#8211; &#8216;La opinión y la otra opinión&#8217;- le llevó a incluir en sus famosos debates voces oficialistas, pero también la de activistas que aprovechaban la ocasión para arremeter contra la dirigencia árabe.</p>
<p>Por lo tanto, no nos debe extrañar que, en sus primeros años de vida, fuera elogiada a menudo por EE UU que la consideró un bastión de libertad en un mundo árabe demasiado acostumbrado a la mordaza. Por el contrario, en buena parte de los países árabes los periodistas de Al-Yazira fueron considerados personas &#8216;non gratas&#8217; por su tendencia a abordar ciertos tabúes. Arabia Saudí, Argelia, Bahrein, Jordania, Irak, Kuwait, Marruecos o Siria, por citar tan sólo algunos ejemplos, han protestado contra sus emisiones cerrando sus delegaciones, lo que le ha costado a Qatar más de un quebradero de cabeza y no pocos conflictos diplomáticos.</p>
<p>El devenir de Al-Yazira cambió el 11 de septiembre de 2001. Tras los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, la cadena decidió emitir una entrevista con Osama Bin Laden realizada por el periodista de origen sirio Taysir Alouni (posteriormente condenado en España a siete años de prisión al considerárselo vinculado con organizaciones terroristas). A partir de entonces se convirtió, para la Administración de Bush, en un instrumento propagandístico que incitaba a la violencia contra Occidente. Su militante cobertura de las guerras de Afganistán, Palestina e Irak no ayudó a mejorar su imagen.</p>
<p>En estos diez años, la cadena no ha dejado de sumarse enemigos, aunque probablemente nadie haya ido tan lejos como el presidente George W. Bush. Según un informe confidencial hecho público por &#8216;The Daily Mirror&#8217;, el presidente Bush llegó a plantear a Tony Blair el 16 de abril de 2004 la posibilidad de bombardear las instalaciones de la cadena en Doha, la capital qatarí. La gota que desbordó el vaso fue la cobertura de la cadena al asedio de Faluya, que fue reducida a escombros para acabar con la insurgencia iraquí parapetada en la ciudad; anteriormente, también Colin Powell y Donald Rumsfeld habían criticado duramente que la cadena emitiese vídeos de los secuestrados por Al-Zarqawi, el hombre de Al-Qaida en Irak. No por casualidad, las oficinas de Al-Yazira ya habían sido bombardeadas en dos ocasiones: la primera en 2001 en Kabul durante la ofensiva americana contra los talibanes (en el curso de la cual Samir al-Hayy, un cámara de la cadena, fue capturado y recluido en Guantánamo), la segunda en 2003 cuando las tropas americanas entraron en Bagdad y causaron la muerte de Taysir Ayoub, su corresponsal en Irak (exactamente el mismo día del ataque al hotel Palestina en el que perdió la vida el cámara José Couso).</p>
<p>En los últimos años, la Casa Blanca no ha cesado de atacar a la cadena qatarí por considerar que, con sus informaciones, da alas a la insurgencia y fomenta el sentimiento antiamericano en el mundo árabe. Un botón de muestra de esta posición beligerante puede encontrarse en un editorial del semanario neoconservador &#8216;The Weekly Standard&#8217; que interpreta que «hay evidencias de que Al-Yazira está actuando de manera coordinada con los terroristas para generar reportajes y noticias abiertamente falsos y engañosos ( ) La lección es clara: el medio más poderoso que tienen los insurgentes es la ayuda de canales afines como Al-Yazira y Al-Arabia, que son empleados para crear corrientes de opinión en Irak y en el exterior. Con el propósito de asegurarse un respaldo popular a largo plazo y afianzar la estabilidad regional, la Coalición debe hacer algo más que ganar en el terreno militar; debe buscar un medio de superar el efecto Al-Yazira». Dicho y hecho, porque la Administración de Bush ha lanzado Al-Hurra, un canal en árabe que pretende contrarrestar, con escaso éxito hasta el momento, la influencia de la cadena qatarí. Tampoco Al-Arabia, creada con idénticos propósitos por hombres de negocios saudíes, lo ha conseguido. Pensar que la imagen de EE UU podría mejorar en el caso de que Al-Yazira se mostrara más benigno con Bush y sus múltiples errores en Oriente Medio muestra a las claras el desconocimiento generalizado del mundo árabe que existe en la Administración americana. El mantenimiento de la cruenta ocupación de Irak o el sostén a las políticas anexionistas de Israel, amén de su respaldo a prácticamente todos los regímenes autoritarios árabes, explican la indignación de la calle árabe con Washington.</p>
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