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	<title>Tribuna Libre &#187; Partidos Políticos</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>Dos estilos de argumentar</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 20:09:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 09/02/12):</p>
<p>Se ha hablado mucho durante estos días del congreso del PSOE, más de lo normal debido a las difíciles circunstancias por las que atraviesa el partido: nunca en democracia había tenido tan poco poder en las instituciones, acaba de perder en las elecciones generales cuatro millones y medio de votos y, por ultimo, era una incógnita saber cuál de los dos candidatos que aspiraban a la secretaría general resultaría ganador.</p>
<p>Las expectativas no han defraudado. Ha sido un congreso singular, especialmente seguido por los medios &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40063/dos-estilos-de-argumentar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 09/02/12):</p>
<p>Se ha hablado mucho durante estos días del congreso del PSOE, más de lo normal debido a las difíciles circunstancias por las que atraviesa el partido: nunca en democracia había tenido tan poco poder en las instituciones, acaba de perder en las elecciones generales cuatro millones y medio de votos y, por ultimo, era una incógnita saber cuál de los dos candidatos que aspiraban a la secretaría general resultaría ganador.</p>
<p>Las expectativas no han defraudado. Ha sido un congreso singular, especialmente seguido por los medios de comunicación y que tuvo su momento culminante al emitirse en directo por radio y televisión los dos largos discursos de los candidatos. Desde el sillón de casa, el sábado por la mañana, mientras en la calle apretaba el frío, pudimos ver y escuchar a Rubalcaba y a Chacón.</p>
<p>Ambos discursos fueron interesante, muy interesantes: no por su contenido, sino por su estilo. Se atribuye a Buffon, el célebre ilustrado francés del siglo XVIII, la conocida frase “el estilo es el hombre” (ahora deberíamos añadir, para ser tristemente correctos, “y la mujer”). La verdad es que no sé si hay para tanto pero, en todo caso, a veces el estilo dice más que el significado de las palabras e, incluso, delata aquello que estas pretenden astutamente esconder. El estilo suele revelar la personalidad de una persona porque en ocasiones los modos y las maneras dicen más que los contenidos. En este sentido, el estilo no es sólo forma, sino también fondo: a veces expresa lo más auténtico de nosotros mismos.</p>
<p>Gandhi tenía un estilo, Hitler otro: es evidente que las ideas del primero no podían sostenerse con el estilo del segundo y viceversa. Quizás son casos extremos. Pero demuestran la importancia del estilo de las personas. “El estilo es el rostro del alma”, decía Séneca. Exacto. Tanta es su importancia que, en ocasiones, mediante el sentimiento captamos la verdad que muestra el estilo cuando mediante la razón habíamos entendido lo contrario al escuchar el contenido de las palabras.</p>
<p>Pues bien, el sábado contemplamos dos estilos muy distintos de argumentación política que podríamos denominar, respectivamente, emocional y racional. Intentemos distinguirlos.</p>
<p>En la argumentación emocional se intenta convencer apelando a las creencias y utilizando la seducción como método para persuadir. Las creencias operan como dogmas, es decir, no necesitan demostración pues se da por supuesto que el auditorio las considera como verdaderas. La seducción se alcanza mediante gestos, ademanes, mímica y otros movimientos faciales o corporales con el fin de buscar la empatía del público y el asentimiento y adhesión a las creencias que se expresan. Se seduce utilizando las palabras más como metáforas y símbolos que como eslabones intelectuales de un razonamiento. La argumentación emocional va dirigida más al corazón que al cerebro y en su estilo debe predominar la vehemencia por encima de la precisión lógica.</p>
<p>Por el contrario, en la argumentación racional se intenta convencer mediante opiniones que se someten a la crítica y que no son exhibidas como verdades dogmáticas, sino como verdades plausibles, siempre dispuestas a ser revisadas si tras una nueva deliberación merecen ser consideradas como falsas. La principal virtud del discurso racional debe ser su consistencia, es decir, estar basado en argumentos coherentes, no contradictorios entre sí. El político que argumenta racionalmente siempre es algo escéptico y en lugar de buscar la adhesión incondicional a sus propuestas persigue la comprensión de los problemas que plantea. Más que agradar al auditorio, le gusta poner a prueba sus convicciones. El argumento racional va dirigido más al cerebro que al corazón y en el estilo de su exposición deben primar, muy por encima de la vehemencia, la precisión, la claridad y la elegancia enunciativa.</p>
<p>Naturalmente estos son dos modelos teóricos puros de argumentación política. En la práctica se mezclan siempre dosis de uno y otro que deben variar según el ámbito y las circunstancias en que se pronuncie el discurso. En un mitin electoral dirigido a los militantes de tu partido, el factor emocional suele y debe predominar. En cambio, en una conferencia o un artículo dirigido a un público más amplio, el factor racional es el que suele y debe prevalecer.</p>
<p>Un acto como el del sábado se situaba a medio camino. Por una parte, el público presente estaba compuesto por cualificados militantes, pero también se emitía en directo por los medios de comunicación. Por otra parte, cada candidato debía convencer al público mostrando un perfil propio diferenciado del rival. No era, por tanto, ni un mitin ni una conferencia. El factor emocional debía ceñirse al orgullo de partido, el racional a explicar las ideas que le distinguían de su contrincante.</p>
<p>Rubalcaba supo dosificar adecuadamente ambos elementos. Chacón, en cambio, hizo un mitin chillón, estridente y plagado de eslóganes que sólo desbordaba emociones y estaba vacío de contenido. Rubalcaba acertó y Chacón se equivocó: de tiempo y de lugar. El estilo es el hombre… y la mujer.</p>
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		<title>¿Ha dicho usted ideas políticas?</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 18:24:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Félix de Azúa</strong>, escritor (EL PAÍS, 07/02/12):</p>
<p>Sospecho no haber sido el único en haber sentido un considerable alivio al saber que el elegido para dirigir el PSOE había sido Alfredo Rubalcaba. A mi modo de ver (y con la venia del profesor de Sociología) el Partido Socialista ha evitado el suicidio por los pelos. La candidata Chacón representaba lo peor del zapaterismo: el socialismo trivial y el socialismo tribal. Con un partido de hechuras chaconianas habría sido imposible saber qué votaba uno, si las multas lingüísticas de la Generalitat o el Ejército español, la amistad con Bildu &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40047/ha-dicho-usted-ideas-politicas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Félix de Azúa</strong>, escritor (EL PAÍS, 07/02/12):</p>
<p>Sospecho no haber sido el único en haber sentido un considerable alivio al saber que el elegido para dirigir el PSOE había sido Alfredo Rubalcaba. A mi modo de ver (y con la venia del profesor de Sociología) el Partido Socialista ha evitado el suicidio por los pelos. La candidata Chacón representaba lo peor del zapaterismo: el socialismo trivial y el socialismo tribal. Con un partido de hechuras chaconianas habría sido imposible saber qué votaba uno, si las multas lingüísticas de la Generalitat o el Ejército español, la amistad con Bildu o la vanguardia del feminismo, los monigotes de López Aguilar o los de la familia Pajín, los negocios de Roures o los de Botín. Es posible que la radiografía de Rubalcaba tampoco esté muy definida, pero da la impresión de una mayor solidez, como si fuera partidario de un socialismo adulto y no del socialismo adolescente que ha llevado a este país a la caricatura.</p>
<p>Sin embargo, el proceso electoral, por llamarlo de alguna manera, no auguraba nada bueno. Desde el primer momento ambos candidatos juraban a quien quería escucharles que iba a ser una disputa de ideas, un conflicto de políticas, dos modos de entender la dirección del país. O sea, un debate de ideas políticas. Los desconcertados seguidores tratábamos afanosamente de encontrar alguna idea entre los discursos, las frases cosméticas, los logos de agencia publicitaria, el autobombo, la perfecta vacuidad del lenguaje político a la española trufado de ejemplos futbolísticos. Era como buscar una moneda de oro en el vertedero. Muchos, por lo menos aquellos con quienes lo he comentado, pero también los que escriben en los periódicos, no hemos alcanzado a oír una sola idea en toda la campaña. Un orgánico de Zapatero decía en un programa de la tele que las ideas estaban colgadas no sé dónde, en las páginas inmateriales de cada candidato. Sería verdad, o sea que aún podrían haberlas escondido mejor. Lo cierto es que a las gentes poco preparadas nos ha parecido que la disputa, la campaña, la elección, iba sobre quién controlará los empleos y los sueldos del partido. Asunto relevante cuando se han perdido miles de poltronas, pero que, francamente, son una minucia comparada con los parados de verdad.</p>
<p>Y no es que no hagan falta las ideas acerca de la política española, o de la gobernanza, como dicen los enterados apoyando mucho la zeta, porque el país está hecho unos zorros. No solo económicamente, sino, sobre todo, anímicamente. Nadie cree una sola palabra que emane de un organismo oficial (si no trabaja en uno), nadie tiene la menor confianza en los partidos políticos (a menos que cobre de ellos), la universidad es un cetáceo muerto, nadie está haciendo proyectos para nada, porque,¿para qué? La tarea del PP no será otra que la de devolver credibilidad a las instituciones de la nación, ya que, de momento, la nación solo sirve para pagar deudas.</p>
<p>El viernes 3 de febrero este periódico publicó un artículo de Nathan Gardels que a mi entender establecía con agudeza la paralización intelectual y moral de algunas democracias como la italiana, la norteamericana y (añado yo) la española. En estas, los intereses económicos de los partidos están tan arraigados en el circuito del gran capital, son tan evidentes las relaciones de dependencia y clientelismo, que solo es posible una política demagógica como la de Zapatero antes de que le llamaran al orden. En estas democracias, escribe Gardels, &#8220;los políticos electos están tan en manos del sentimiento populista inmediato y de los intereses especiales organizados, que los partidos vacían de contenido la mera formulación de cualquier política que intente llegar a un compromiso por el bien común a largo plazo, incluso antes de que se someta a votación en el Parlamento. El proyecto de ley que sale adelante está desprovisto de sustancia y significado. Por consiguiente lo que permanece es el <em>statu quo&#8221;.</em></p>
<p>Evidentemente, cuando no se puede hacer política en serio, cuando el <em>statu quo</em> es tiránico, se hacen políticas aproximativas lo más inocentes que sea posible, como la Alianza de las Civilizaciones que podría ser una iniciativa de la Unesco, o la declaración irritantemente repetida de &#8220;federalismo&#8221; que solo tiene como finalidad dejar que cada tribu se reparta el dinero según su capacidad de chantaje, o las majaderías sobre el uso de &#8220;miembros&#8221; y &#8220;miembras&#8221; nacidas en cabezas totalmente poseídas por el vacío.</p>
<p>A la izquierda la corrompe el poder. La derecha no tiene por qué corromperse en el poder, no le hace falta, aunque lo haga. Por lo general los partidos conservadores tienen establecida de antemano su financiación y las corrupciones vienen de subordinados codiciosos, no de la misma dirección. Los partidos de izquierdas tienen enormes problemas para financiarse y si no se andan con cuidado es toda la estructura la que al final solo trabaja para mantener los sueldos de la burocracia del partido. Esta es la impresión que daba (a la gente sin estudios de sociología) la campaña de los socialistas. Eran dos modos de entender la gerencia del partido, no la del Estado. Y dos clientelismos que calculaban con quién les iría mejor. Por los apoyos que han recibido uno y otra, me parece que las ideas no, pero el retrato de la clientela ha quedado bastante enfocado. ¿Qué tienen en común, políticamente, Griñán y Chacón? ¿Opinan igual sobre las autonomías? ¿O Patxi López y Rubalcaba? ¿Ambos coinciden con Eguiguren, presidente de López? ¿Han hablado de política, realmente? Pues nos gustaría mucho conocer el contenido de sus conversaciones.</p>
<p>Tiene Rubalcaba unos ocho años para levantar los ánimos del partido. Es de esperar que elimine la demagogia <em>guerracivilista</em> que ha movido con extremada estupidez la corte de Zapatero hasta convertir a este país en una sociedad, según ese principio, con 12 millones de franquistas y mayoría absoluta. En su discurso final aseguró Rubalcaba que desea un país en donde ningún ciudadano sea mejor que otro y ningún contribuyente goce de más privilegios que los demás. Bueno, pues a ver qué hace con Cataluña y con el País Vasco. Habló de un país laico, veremos si es verdad: podría empezar exigiendo que las iglesias tributen al fisco como todo quisque. Algo dijo contra los bancos, pero ha sido el PP el que ha limitado los sueldos de los bancarios, la gente más detestada de este país después de los pilotos. Y así sucesivamente.</p>
<p>El camino será largo y sobre todo abrumadoramente aburrido. La izquierda ha dilapidado su capital histórico: la igualdad de todos ante la ley, la educación como herramienta de superación, la libertad de la mayoría y no solo de algunas minorías, la cultura como instrumento crítico, la lucha contra la corrupción y el parasitismo incluida la corrupción y el parasitismo sindicales, el rechazo de la ideología reaccionaria de los nacionalistas, la promoción de los mejores y la persecución de los enchufados&#8230; en fin, se podrían llenar seis folios de tareas pendientes, pero sobre las que nadie ha dicho una sola palabra en estas elecciones, o lo que hayan sido. Ni una palabra.</p>
<p>Uno desea lo mejor para Rubalcaba, no tanto porque ponga alguna ilusión en la renovación de la izquierda, cuanto porque sin una oposición sensata y verosímil los desmanes del poder son siempre más insoportables. Ayúdenos, señor Rubalcaba, que bien lo vamos a necesitar.</p>
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		<title>Brújula socialista</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 16:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Kepa Aulestia</strong> (LA VANGUARDIA, 07/02/12):</p>
<p>Los socialistas no han procedido aun siquiera a preguntarse por las causas de la debacle del 20-N, cuando menos no se han tomado el tiempo suficiente como para plantearse la cuestión a fondo. Las menciones de trámite a los errores cometidos, sin especificar cuáles habían sido estos, resultaron desde el principio tan evasivas como las muestras de contrición por haber defraudado la confianza de los suyos. Las dificultades para asumir el fracaso en primera persona del singular hicieron el resto antes de que se convocara el 38.º congreso. Señalada la cita, la brújula socialista &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40043/brujula-socialista/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Kepa Aulestia</strong> (LA VANGUARDIA, 07/02/12):</p>
<p>Los socialistas no han procedido aun siquiera a preguntarse por las causas de la debacle del 20-N, cuando menos no se han tomado el tiempo suficiente como para plantearse la cuestión a fondo. Las menciones de trámite a los errores cometidos, sin especificar cuáles habían sido estos, resultaron desde el principio tan evasivas como las muestras de contrición por haber defraudado la confianza de los suyos. Las dificultades para asumir el fracaso en primera persona del singular hicieron el resto antes de que se convocara el 38.º congreso. Señalada la cita, la brújula socialista fue utilizada para dos cosas que poco tienen que ver con los desafíos de más largo alcance: los candidatos a la secretaría general la emplearon para identificar qué adhesiones les podían ser más asequibles y rentables de cara al cónclave de Sevilla, mientras que muchos de los demás dirigentes y militantes la usaban con el propósito de adivinar cuál de las dos opciones saldría vencedora y así tomar postura sobre seguro. Todo ha sido tan precipitado que, con excepción de los casos en los que la disyuntiva entre Rubalcaba y Chacón se solapaba con otras divisiones internas –como en la federación andaluza–, las diferencias no han cuajado en la formación de corrientes políticas que pudieran mantenerse como tales después del congreso.</p>
<p>Tras el escrutinio para la secretaría general y el refrendo obtenido por la negociada dirección, puede que los socialistas prescindan de la brújula. Resuelto el problema que les atenazaba, que era dejar atrás lo más ordenadamente posible la etapa Zapatero, el rumbo a seguir vendría determinado por el estrecho margen que les dejarían las circunstancias, incluida la mayoría absoluta del PP. Además, el hábito de emplear la brújula casi exclusivamente para orientarse en el laberinto de los equilibrios internos –dado que el sentido de la marcha quedó en manos del hiperliderazgo ejercido por el anterior secretario general desde que en 2004 accedió a la Moncloa– hace que nadie sepa ya interpretar las oscilaciones de la aguja en la intemperie.</p>
<p>Una de las señales más significativas de cuantas ofreció el congreso de Sevilla fue la elocuencia de los aplausos dirigidos a la recuperación de las señas de identidad y, en concreto, al distanciamiento respecto a la gestión conservadora de la crisis. Se trataba de una asamblea de delegados socialistas, y es lógico que los asistentes reivindicasen su autenticidad. Pero si nos atenemos a esos cuatro millones de votantes que el 20-N dieron la espalda al PSOE está claro que salieron en todas direcciones: hacia la derecha, hacia la izquierda y hacia la abstención. Y qué decir de las motivaciones diversas que encarnaron esos otros siete millones que mientras tanto se mantuvieron fieles a las siglas. La implícita conclusión de que todo empezó aquel mayo de 2010 en que Zapatero viró bruscamente para eludir la intervención sobre España constituye, paradójicamente, motivo de pesar y de orgullo. Pero al margen de la simplificación que supone imputar a aquel momento la causa última del desastre electoral, más sorprendente resulta que sus dirigentes no sigan el hilo de la citada paradoja. Brújula en mano debieran preguntarse muy seriamente si el PSOE puede hoy corregir el viraje de Zapatero y recuperar credibilidad.</p>
<p>El hecho de que los socialistas fuesen desalojados de prácticamente todo el poder institucional en el plazo de seis meses propicia que se inclinen hacia una explicación unidimensional de lo que les ha sucedido, aferrándose casi instintivamente a la recuperación del control interno y de un mínimo tono vital. Pero una vez desechada la vía rápida ofrecida por Carme Chacón para restablecerse en la victoria, el partido de Rubalcaba corre el riesgo de acomodarse en una oposición útil como contrapunto más o menos crítico de la mayoría popular. Especialmente si las siempre entretenidas vicisitudes de la recolocación de los descolocados en la liza congresual contribuyen a prorrogar el estado de introspección. Por eso les vendría bien a los socialistas salir a campo abierto, y no precisamente en busca de las sombras que las sotanas proyectan en tantos ámbitos de la vida social. Porque este también sería un recurso evasivo respecto a la gran pregunta a la que la socialdemocracia –ese “partido socialista europeo” que preconiza Rubalcaba– debiera responder con algún rigor: cómo hacer del Estado de bienestar un sistema sostenible en la globalización. En otras palabras, qué aspectos del sistema de bienestar han de ser preservados como derechos universales y de qué modo financiarlos.</p>
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		<title>Todo en orden</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 16:44:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio García Santesmases, </strong>catedrático de Filosofía Política de la UNED (EL MUNDO, 06/02/12):</p>
<p>Han sido cuatro semanas de pasión y vértigo. Todo comienza cuando Carme Chacón decide presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE en Almería el pasado 7 de enero. Dos semanas después se celebran los congresos de las distintas federaciones y un dato aparece para sorpresa de todos: la candidata tiene el apoyo de la mayoría de los delegados de Madrid, de la Comunidad Valenciana, de Cataluña y de Andalucía. Los partidarios de Rubalcaba -los que habían afirmado que hubiera barrido en unas primarias a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40027/todo-en-orden/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio García Santesmases, </strong>catedrático de Filosofía Política de la UNED (EL MUNDO, 06/02/12):</p>
<p>Han sido cuatro semanas de pasión y vértigo. Todo comienza cuando Carme Chacón decide presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE en Almería el pasado 7 de enero. Dos semanas después se celebran los congresos de las distintas federaciones y un dato aparece para sorpresa de todos: la candidata tiene el apoyo de la mayoría de los delegados de Madrid, de la Comunidad Valenciana, de Cataluña y de Andalucía. Los partidarios de Rubalcaba -los que habían afirmado que hubiera barrido en unas primarias a Chacón- se dan cuenta de que todo está abierto, de que puede pasar cualquier cosa, de que, para su sorpresa, puede triunfar esa candidata que hasta entonces habían minusvalorado.</p>
<p>A partir de ese momento comienza una ofensiva que tiene varios momentos estelares: el primero convocar a todos los adalides de la generación felipista para revertir la situación; hay que superar las divisiones del pasado que fracturaron a guerristas y renovadores; lo esencial es impedir el triunfo de Chacón. La candidata comienza a ser denigrada públicamente a través de un escandaloso reportaje periodístico donde es presentada como un producto inconsistente en manos de poderes económicos y mediáticos ajenos al Partido Socialista; una candidata que no tiene personalidad propia ya que es un juguete en manos de su marido. El argumento es tan repugnantemente machista que los propios inspiradores se dan cuenta de que se puede volver en su contra. Lo que se pretendía presentar como una deslegitimación de la candidata puede aparecer como una muestra de juego sucio.</p>
<p>Dado que ni la presencia de Felipe González, apoyando a Rubalcaba, ni el reportaje lleno de insidias parecían suficientes, se entra en una nueva fase en la estrategia por impedir a toda costa el triunfo de Chacón. Y es aquí donde sólo cabe decir que tardaremos en saber lo ocurrido. A fin de cuentas sólo con 12 votos más hubiera triunfado Carme Chacón. Una docena de votos sobre un censo de casi 1.000 delegados es una cifra ínfima, y dado que había una bolsa considerable de indecisos pueden haberse producido cambios de última hora por los más variados motivos.</p>
<p>Hoy sólo cabe analizar qué significa el triunfo de Rubalcaba y qué implica para el futuro del PSOE. El triunfo se ha basado en el esfuerzo por lograr, dicho en palabras del hoy secretario general, que el PSOE vuelva a ser el PSOE. Es decir, un partido socialista, obrero y español.</p>
<p>Si el PSOE tiene que volver a ser el PSOE será porque había dejado de serlo (en el periodo de Zapatero) o porque corría el peligro de dejar de existir como tal (si ganaba Chacón).</p>
<p>Aquí está una de las claves para entender lo ocurrido. Se ha propagado el miedo a que una catalana se hiciera cargo de la Secretaría General del PSOE. Miedo por cierto compartido por una parte del PSC y de comentaristas catalanes que advertían del peligro de un PSC volcado en el PSOE, que produciría, a su juicio, una descatalanización del partido. Mientras antiguos presidentes autonómicos socialistas pensaban que dar el poder del PSOE a alguien del PSC era ir directos al suicidio, a la par antiguos <em>consellers </em>del Gobierno tripartito expresaban públicamente su preferencia por Rubalcaba: más valía un adversario ideológico claro que lanzarse a una aventura imprevisible donde los socialistas catalanes pasaban en poco tiempo de querer separarse del PSOE a amarlo locamente. Paradójicamente, los socialistas españoles más centralistas y los socialistas catalanes más nacionalistas querían evitar a toda costa el triunfo de Carme Chacón.</p>
<p>No parece aventurado imaginar que estos argumentos fueron utilizados una y otra vez durante las horas del congreso para evitar la victoria de Chacón. Sólo con convencer a unos pocos se desequilibraba la balanza.</p>
<p>Y, al final, con el apoyo inequívoco de los líderes de los años 80, lo consiguieron. Y al obtener la victoria pensaron que el orden volvía a reinar en Ferraz. Pero me da que es un orden muy frágil, que aventura grandes problemas en el futuro. El partido sale muy dividido generacional y territorialmente. Y requiere de un liderazgo con mucha mano izquierda. A Rubalcaba se le han reconocido muchas virtudes: capacidad de trabajo, experiencia acreditada, solvencia técnica&#8230; Pero entre esas virtudes nunca ha estado su capacidad de integración. Por eso suscitó la sorpresa general del personal cuando el otro día dijo que él era todo menos sectario.</p>
<p>Y la prueba de que la sorpresa estaba justificada se confirmaba al conocer los miembros de su Comisión Ejecutiva. Es evidente que estamos ante un equipo de incondicionales del candidato elegido, que no ha mostrado la menor voluntad de integración del equipo de la candidata derrotada. Continúa así la política seguida por Rubalcaba en la confección de las últimas listas electorales: marginar a las minorías discrepantes.</p>
<p>En esto Rubalcaba es coherente consigo mismo. Siempre ha preferido equipos homogéneos en torno a un líder. Y es coherente con un modelo donde el que gana se lleva entera la representación. Al que pierde se le pide, como a Bono, que se retire y dé todo su apoyo al ganador. Los delegados son libres de elegir al líder pero éste dispone de toda la capacidad para, como diría Weber, elegir a su séquito. Estamos ante un modelo que siempre me ha parecido muy cuestionable. Es muy positiva la competición por el liderazgo y la participación de los delegados en la elección del líder; en ese sentido lo ocurrido en el congreso del PSOE es ejemplar: ha habido incertidumbre hasta el final. Pero la democracia es algo más que la elección de un líder; la democracia exige el respeto a las minorías y un sistema electoral proporcional. Lo demás es puro presidencialismo.</p>
<p>Este problema se complica por lo ajustado del resultado. En la medida en que la diferencia ha sido tan pequeña, en que la candidata derrotada, a pesar de las insidias mediáticas y de la movilización de toda la vieja guardia felipista, ha estado a punto de alcanzar el poder, no cabe duda que las espadas se envainarán provisionalmente pero volverán a aparecer en muy poco tiempo. Máxime si tenemos en cuenta que el liderazgo elegido es de transición y es posible que haya unas primarias a la francesa para elegir el candidato a las próximas elecciones generales.</p>
<p>Entramos pues en un mundo que poco tiene que ver con el de Suresnes o con el del año 2000. Aquel secretario de Suresnes tenía 32 años y el hombre del 2000 40. Con Rubalcaba estamos ante la elección de un hombre de 60 años, duro, experimentado, trabajador y al que nunca le ha temblado el pulso para marginar, combatir o excluir a los discrepantes. Cuando este comportamiento se realiza con pequeñas minorías el personal no le da mucha importancia, pero cuando se actúa así con el 49% de los delegados de un congreso, todas las alarmas se encienden.</p>
<p>Y es aquí donde está el problema de futuro. Lo diré con un término muy utilizado en el pasado reciente: el liderazgo de una organización compleja exige un <em>talante</em> de apertura de miras, de capacidad de integración y de respeto al pluralismo. Nadie le negará a Rubalcaba la capacidad, como él mismo se atribuye, de «trabajar, trabajar y trabajar». La cuestión es que el estajanovismo puede servir para poner en marcha una máquina burocrática pero difícilmente hará funcionar una organización democrática.</p>
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		<title>Ella, él y Balta</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 17:38:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 05/02/12):</p>
<p>«¿Qué te parece la tumba de Grant?», le pregunta el detective retirado Nick Charles a su mujer Nora en la película <em>The Thin Man</em>, basada en la novela del mismo nombre de Dashiell Hammett. «¿La tumba de Grant? Me encanta. Estaba pensando en una igual para ti».</p>
<p>Todo indica que Hammett se inspiró en su propia relación de amor y odio con la escritora Lillian Hell- mman para plasmar la mezcla de complicidad y rivalidad, impregnada de ironía y golpes bajos, que caracteriza la convivencia entre Nick &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40021/ella-el-y-balta/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 05/02/12):</p>
<p>«¿Qué te parece la tumba de Grant?», le pregunta el detective retirado Nick Charles a su mujer Nora en la película <em>The Thin Man</em>, basada en la novela del mismo nombre de Dashiell Hammett. «¿La tumba de Grant? Me encanta. Estaba pensando en una igual para ti».</p>
<p>Todo indica que Hammett se inspiró en su propia relación de amor y odio con la escritora Lillian Hell- mman para plasmar la mezcla de complicidad y rivalidad, impregnada de ironía y golpes bajos, que caracteriza la convivencia entre Nick y Nora. Pero para desdramatizar la tensa alternancia entre los mimitos y los hachazos de su tormentosa experiencia real, Hammett introdujo como tercer personaje a un adorable fox terrier llamado Asta, que hacía las veces de mediador y válvula de escape en lo que, de haberles dejado solos, hubiera sido una inexorable <em>Guerra de los Rose</em> anticipada.</p>
<p>El trío funcionó tan extraordinariamente bien en los años 30 que la película, protagonizada por Myrna Loy y William Powell, tuvo una secuela, <em>After the Thin Man</em>, estrenada en la España de la Guerra Civil con el título de <em>Ella, él y Asta</em>. En esa segunda parte es en la que Nick le pregunta a Nora por unas personas a las que acaba de saludar y ella contesta: «No les conoces… gente respetable».</p>
<p>Qué duda cabe de que la extendida leyenda urbana según la cual Chacón y Rubalcaba mantuvieron años ha una relación sentimental ha reforzado el morbo político de esta sucesión de caricias y apuñalamientos que ha culminado en el apretado desenlace de ayer. En la guerra como en el amor todo termina pareciendo lícito. Y algo que concita tanta atención de la prensa y el público no puede dejar de tener continuación.</p>
<p>Máxime cuando acabamos de vivir un gran ejercicio de democracia interna que estimula la participación política y revitaliza no sólo al PSOE, sino al sistema constitucional en su conjunto. Todo apunta a que Rubalcaba llegó a Sevilla con el Congreso ganado gracias a su control del aparato de Ferraz y que el brillante discurso de Chacón -mitinero y demagogo, pero muy adecuado para la ocasión- le ha servido para recortar distancias pero no para ganar. Por eso los 70 delegados de ventaja que alguien tan ducho en el manejo de los peroles como Blanco otorgaba a quien ha sido su cómplice en la gestión del ocaso de la era Zapatero, se han convertido en sólo 22.</p>
<p>Aunque el desenlace pueda parecer muy similar al de julio del 2000, cuando el margen todavía fue más estrecho a favor de Zapatero, existen tres diferencias esenciales. En primer lugar, esta vez el que ha ganado es el candidato identificado con el pasado; y la <em>outsider</em> la que se ha quedado a las puertas. Por otra parte, <em>la travesía del desierto</em> -Chacón tuvo la malicia de identificar a Rubalcaba con ese desagradable sino- resultará bastante más ardua que entonces, porque el PSOE va a tener mucho menos poder autonómico y municipal en el que refugiarse. Por último, el vencedor carece de la proyección como candidato a tres años vista que hubiera tenido Bono, que pronto fue adquiriendo Zapatero y que sin duda se percibe en Chacón.</p>
<p>La suma de estos tres factores puede hacer del triunfo de Rubalcaba una victoria pírrica. Tanto si es capaz de integrar a Chacón y los suyos en la nueva dirección como si no, la dirigente catalana queda convertida en una especie de alternativa a la alternativa con el objetivo puesto en las primarias en las que se elegirá al futuro candidato. ¿Cuánto tardarán parte de los que han compuesto la precaria mayoría del vencedor en darse cuenta de la oportunidad perdida al atrincherarse en el pasado y desaprovechar la ocasión de elevar por primera vez a una mujer al liderazgo de uno de los dos grandes partidos nacionales?</p>
<p>A corto plazo este desenlace tiene ese punto masoquista que tanto complace al Gobierno de Rajoy: el PSOE renueva la confianza en el candidato que perdió los cuatro millones de votos, en el dirigente más detestado por los votantes del centro derecha y en el líder con tejado más quebradizo para ejercer la oposición. Basta fijarse en la pobreza de los mimbres de su discurso de ayer, atacando a los banqueros y al Vaticano -!!-, para que quede claro que Rubalcaba pretende disfrazar de cambio la simple satisfacción de esa toxicomanía que le impide vivir lejos del poder político.</p>
<p>Además, la gran víctima de la votación de ayer no es Chacón, sino Griñán que, jugando el partido en casa, no ha logrado imponer a su candidata, probablemente porque a la hora de la verdad el PSOE andaluz sigue siendo chavista, guerrista y felipista. Mal bagaje para afrontar un desafío electoral como el que le espera dentro de mes y medio. No me extraña pues que el español más contento con el resultado del congreso socialista sea Javier Arenas: ¿qué otra cosa podía venirle mejor sino una victoria por la mínima del adversario de su adversario que debilita a éste sin fortalecer al partido?</p>
<p>Por mucho que se hable ahora de unidad, los puñales van a quedar desenvainados. Lo del <em>team of rivals</em> de Obama y Hillary funciona cuando toca administrar una victoria. Pero cuando no hay poder que repartir y ha habido tanto juego sucio y subterráneo de por medio, lo que primarán, federación por federación, serán los ajustes de cuentas y las ansias de desquite.</p>
<p>Por eso en el juego de equilibrios y tensiones entre los vencedores y los perdedores de este Congreso, por sorprendente que pueda parecer, hoy me atrevo a pronosticar que habrá que contar con un tercer personaje que desde fuera del parlamento y del propio PSOE va a condicionar la estrategia de oposición de la izquierda. Me refiero a Baltasar Garzón, catapultado hacia el estrellato político -y si no al tiempo- por su arrollador triunfo mediático de esta semana sobre los timoratos magistrados del Supremo, que han aceptado dócilmente la inversión de papeles, permitiendo al acusado desviar la atención del único debate pertinente -el de su flagrante abuso de jurisdicción- y convertir a las víctimas del franquismo en testigos de cargo contra ellos.</p>
<p>La izquierda revanchista ha vivido sus quince minutos de gloria truculenta. El misterio de la embarazada sobre la que nunca se supo si «los falangistas» le dieron «un tiro en la tripa» o le robaron el hijo, se llevó la palma del impacto informativo. Cada atrocidad de la derecha de hace 75 años que se relataba dentro de la sala y cada insulto contra los miembros del tribunal proferido ante las cámaras en sus inmediaciones era una medalla que Garzón se colgaba ante ese sector de la sociedad que aún vive para el ajuste de cuentas, el resentimiento y la trifulca cainita. ¿Qué dirían los dirigentes comunistas, los líderes sindicales o los artistas militantes si al pairo de cualquier otro procedimiento judicial se montara una pasarela equivalente para los hijos y nietos de las víctimas de Paracuellos, la Modelo o el resto de los escenarios de los 50.000 asesinatos documentados por el hispanista Julius Ruiz en su reciente estudio sobre el <em>Terror Rojo</em>?</p>
<p>Garzón es más joven y apolíneo que Rubalcaba y más experimentado y astuto que Chacón. Desde el 93 quedó bien claro que se pirra por la política y que su único verdadero objetivo en la vida es el poder. Pronto va a tener, además, mucho tiempo libre. Si hasta ahora era un juez suspendido que ganaba tiempo con sus apaños internacionales, en el momento en que reciba una condena tendrá que colgar definitivamente la toga.</p>
<p>Esto es mucho más que un futurible porque así como no me extrañaría, conociendo algunas trayectorias personales timoratas, que este tribunal que se ocupa de su salto de la rana sobre la Ley de Amnistía se refugiara en algún confuso bosquecillo doctrinal para absolverle, parece imposible que no ocurra lo opuesto en relación con las escuchas a los abogados, dada la diáfana simplicidad de los hechos. Como bien acaba de decir el Rey, «el derecho de defensa del que deben gozar todos los ciudadanos» merece «especial protección»; y si eso es de aplicación a su yerno, que sigue estando libre como un pájaro, tanto más ha de serlo a quienes se hallen de forma cautelar en prisión preventiva.</p>
<p>Pero lo que para cualquier otro se convertiría en un baldón infamante -hacer trampas en los procesos penales ciertamente lo es- en el caso de Garzón aparecerá como nuevo timbre de gloria. Porque, ¿a quiénes interceptaba las comunicaciones, sino a los que pretendían ayudar a eludir el pago de sus culpas a los corruptos de la <em>Gürtel</em>? ¿Y con qué propósito lo hacía, sino con el de destapar toda la podredumbre del Partido Popular, desde el círculo más íntimo de Aznar, hasta el de Rajoy?</p>
<p>Siendo tan encomiables los fines, estando tan certera y merecidamente orientadas sus pesquisas, los trucos baratos y zafias añagazas se convierten a ojos de sus arrobados seguidores en ingeniosos artefactos dialécticos, dignos del más cálido aplauso. Es el caso de cuando alega que aunque las escuchas eran indiscriminadas, luego se ocupó él mismo de preservar el derecho de defensa separando el trigo de la paja; o no digamos su argumento de que los delitos del franquismo, que su propio auto describía como de «motivación política», perdieron tal característica una vez que adquirieron la monstruosa condición de crímenes contra la Humanidad.</p>
<p>¿Cómo no se le va a permitir al nuevo dios justiciero, al hacedor mismo del radiante amanecer del progresismo, entablillar su escritura redentora sobre algunos renglones, digamos -je, je, je-, un poco torcidillos?</p>
<p>A mí el episodio de los pagos a través de la universidad de Nueva York me recuerda el primer terceto del soneto de Quevedo <em>A un juez mercadería</em> que el otro día me pasó con plácido sarcasmo Luis del Val: «No sabes escuchar ruegos baratos/ y sólo quien te da te quita dudas/ no te gobiernan textos sino tratos». Pues ya verán como cuando llegue la hora de juzgarlo se alegará que ese cohecho -todo lo impropio que se quiera, pero enorme y sonoro como un piano- no era sino un acto de justicia redistributiva, basado en definitiva en desviar una parte del dinero de los banqueros y grandes empresarios a los bolsillos de los portavoces de los desfavorecidos, vía diálogos trasatlánticos. Y que imponerles esa gavela precisamente a los implicados en sumarios bajo su jurisdicción tenía un valor de tasa preventiva con cargo a futuras impunidades.</p>
<p>Un clima social enrarecido por la recesión y el desempleo, la desorientación y el nihilismo, es el caldo de cultivo perfecto para que prendan los grandes demagogos. Garzón se acerca bastante a las características del sinvergüenza perfecto pues es audaz, inteligente, sectario hasta las cachas, carece por completo de escrúpulos y nada como pez en el agua en el río revuelto de la agitación callejera. Si ya se subió al púlpito de las manifestaciones contra la guerra de Irak para llamar asesino a Aznar, que a nadie le extrañe verle esta primavera exhibiendo las llagas de su martirio como aperitivo a las consignas que en las movilizaciones del 15-M y similares se lancen contra el capitalismo, la señora Merkel y los recortes sociales de Rajoy.</p>
<p>¿Quién puede servir mejor que él como eje de confluencia entre la izquierda parlamentaria, los sindicatos y los llamados movimientos sociales en una dinámica de oposición que contraponga el rugido de la calle a las mayorías absolutas del PP en el Congreso y el Senado? Y como su megalomanía no tiene límites, enseguida acariciará ser el candidato a La Moncloa en 2015 de un Frente Popular del siglo XXI concebido, si es posible, con el PSOE o alternativamente contra el PSOE.</p>
<p>Tal vez Rubalcaba y Chacón se arrepientan de haber contribuido a crear un monstruo así, pero no les va a quedar más remedio que convivir con él. Por si no fuera bastante pesadilla seguir teniendo que aguantarse el uno al otro, ahora resulta que su fox terrier se ha transformado en un rottweiler. ¿Cuánto tardará la casa común de la izquierda en parecerse a una novela no de Hammett, sino de Stephen King? Atención a este trío que dará mucho juego: ella, él y Balta.</p>
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		<title>El centro perdido del PSOE</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 17:30:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Lobera</strong>, director de investigación de Metroscopia (EL PAÍS, 05/02/12):</p>
<p>Por previsible que fuera, por comprensibles que fueran sus causas, sigue resultando sorprendente la erosión de voto socialista cuando se observa en detalle.</p>
<p>El gráfico compara el autoposicionamiento ideológico de los votantes socialistas de 2008 con los de 2011. Encuentre usted las siete diferencias.</p>
<p>En primer lugar, hay una ligera disminución entre el extremo izquierdo de la escala -correspondiente a quienes se declaran de izquierda o de extrema izquierda (0, 1 y 2)- que, en su mayor parte, puede entenderse como una fuga del voto hacia Izquierda Unida.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/40020/el-centro-perdido-del-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Josep Lobera</strong>, director de investigación de Metroscopia (EL PAÍS, 05/02/12):</p>
<p>Por previsible que fuera, por comprensibles que fueran sus causas, sigue resultando sorprendente la erosión de voto socialista cuando se observa en detalle.</p>
<p>El gráfico compara el autoposicionamiento ideológico de los votantes socialistas de 2008 con los de 2011. Encuentre usted las siete diferencias.</p>
<p>En primer lugar, hay una ligera disminución entre el extremo izquierdo de la escala -correspondiente a quienes se declaran de izquierda o de extrema izquierda (0, 1 y 2)- que, en su mayor parte, puede entenderse como una fuga del voto hacia Izquierda Unida.</p>
<p>Segunda diferencia: el voto de los que cabe identificar con el centroizquierda (3-4) ha bajado considerablemente. ¿Destino? Una pléyade de opciones: desde Cayo Lara, pasando por los partidos nacionalistas, hasta llegar a Rosa Díez.</p>
<p>La tercera diferencia, el centroderecha. Aunque de entidad escasa en 2008 entre los votantes del PSOE, lo es todavía más en 2011. Son unos pocos votos que sin duda se han reorientado hacia el PP, UPyD y partidos nacionalistas de centroderecha.</p>
<p>En los tres casos, en su mayoría se trata de votos que en 2008 tuvieron un cierto componente de voto útil. La falta de competencia electoral que en estos últimos comicios anticipaban los sondeos preelectorales y, sobre todo, el desgaste que arrastraba la marca PSOE desde mayo de 2010 han roto el hechizo del voto útil. Dicho de otro modo: quien en 2008 prefería votar a CIU, IU o UPyD pero cambió su voto en favor de Zapatero para evitar que ganase el PP no encontró, en estos últimos comicios, tantos motivos para hacerlo.</p>
<p>¿Y las diferencias cuatro, cinco, seis y siete? El voto de aquellos socialistas que, ideológicamente, se consideran de centro se ha desmoronado. Este es el elefante en la sala que algunos análisis poselectorales parecen obviar. La pérdida principal del electorado socialista ha tenido lugar, en su mayor parte, aquí: entre los que se definen como centristas.</p>
<p>Esta conclusión tiene derivadas políticas. Como también la tiene el análisis opuesto, aquel que señala que la fuga principal del PSOE proviene de aquella parte de su electorado más identificado con el ideario de izquierda y que se ha visto traicionado por las medidas económicas -poco propias de ese ideario- que adoptó el Gobierno de Zapatero en el último año y medio. La ventaja de este segundo análisis es que es sencillo y conduce a conclusiones sencillas: perder el voto de la izquierda implica recuperar el discurso de la izquierda. Un objetivo claramente identificable, una receta sencilla: desempolvar los apuntes de 1982.</p>
<p>Pero el elefante sigue estando ahí: la pérdida de votos por el centro, como causa principal de su debacle electoral, requiere análisis más complejos y derivadas todavía más difíciles de llevar a término. Primero, plantea un escenario de dos frentes: el principal, por el centro, y el segundo, por el centroizquierda. Este es un panorama poco alentador, complicado para una militancia desmoralizada tras una derrota histórica ya que pocas batallas se han ganado con dos grandes frentes abiertos. Y la receta es todavía más complicada:</p>
<p>1. Recuperar el atractivo entre aquellos que creen que el PSOE no sabe gobernar en tiempos de crisis. El partido socialista ha perdido buena parte de su credibilidad de Gobierno. Zapatero inspiraba poca o ninguna a un 65% de sus propios votantes y un 70% creía que improvisaba sobre la marcha. Estos datos son demoledores, y Rubalcaba no pudo, o no supo, distanciarse suficientemente de la sombra del presidente del Gobierno. Los estereotipos negativos que antes recaían sobre Zapatero, como la improvisación y la falta de confianza, alcanzaron al candidato socialista y, por defecto, a la marca PSOE.</p>
<p>El electorado de centro busca soluciones efectivas a la crisis, y solo será recuperable cuando perciba propuestas pragmáticas que le permitan obviar las casillas clásicamente identificadas como de izquierda o de derecha.</p>
<p>2. Recuperar el voto útil. Este es un elemento fundamental en cada una de las victorias socialistas. Su electorado, el que finalmente le vota, es heterogéneo -quizás el más heterogéneo de los partidos en las Cortes- y en una parte nada despreciable está compuesto por electores que tienen el corazón dividido entre otras formaciones políticas, algunas de izquierda, otras nacionalistas, otras ecologistas. El PSOE podrá empezar a recuperarlos a medida que vaya recuperando su credibilidad perdida y, por otro lado, a medida que el PP vaya desgastándose con políticas impopulares y referencias simbólicas alejadas del centro. Este voto útil no lo ganará el PSOE, se lo empujará el PP si adopta medidas orientadas a contentar a su electorado más conservador -véase el reciente debate sobre la Ley del Aborto-. Pero para eso, antes, el PSOE deberá recuperar su atractivo.</p>
<p>Pero ¿cómo se recupera el atractivo y la credibilidad? Eso es mucho más complicado que repasar las recetas de Keynes. Es más fácil, con las bases desmoralizadas, optar por el análisis sencillo: el frente principal está en la izquierda.</p>
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		<title>Carta al tercer candidato del PSOE</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 21:47:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Maturana</strong>, militante del PSOE. Fue consejero socialista en 1991-1998 del Gobierno Vasco (EL PAÍS, 03/02/12):</p>
<p>Todavía no has aparecido para presentarte a la Secretaría General del PSOE, pero espero que no te demores mucho, pues el tiempo corre en tu contra y en el de todos los afiliados, puesto que los delegados han sido elegidos, mientras los <em>elefantes</em> del PSOE están tejiendo sus redes para apoyar a los dos candidatos presentados.</p>
<p>No me extraña que te dé miedo presentarte con una candidatura frente a dos aspirantes del aparato del partido, ahora dividido, al margen de los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39994/carta-al-tercer-candidato-del-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Antonio Maturana</strong>, militante del PSOE. Fue consejero socialista en 1991-1998 del Gobierno Vasco (EL PAÍS, 03/02/12):</p>
<p>Todavía no has aparecido para presentarte a la Secretaría General del PSOE, pero espero que no te demores mucho, pues el tiempo corre en tu contra y en el de todos los afiliados, puesto que los delegados han sido elegidos, mientras los <em>elefantes</em> del PSOE están tejiendo sus redes para apoyar a los dos candidatos presentados.</p>
<p>No me extraña que te dé miedo presentarte con una candidatura frente a dos aspirantes del aparato del partido, ahora dividido, al margen de los grandes medios de comunicación, al margen de las familias territoriales que controlan la organización tanto de cargos públicos como orgánicos.</p>
<p>Como sabes este Congreso está diseñado con precipitación desmedida, como para salir del paso; sus delegados serán de manera abrumadora cargos públicos y orgánicos cooptados por los aparatos provinciales que están a verlas venir, y, sobre todo, a defender con uñas y dientes sus puestos, por lo que la militancia apenas estará representada y solo unos pocos de la dirigencia decidirán los resultados electorales.</p>
<p>Te recuerdo que desde hace muchos años nos hemos acostumbrado, en el PSOE, a no pedir responsabilidades cuando se pierden las elecciones, tanto a los candidatos como a los dirigentes. El verbo dimitir no se conjuga y eso que llevamos desde los noventa perdiendo Ayuntamientos, Diputaciones y CC AA. ¿Y qué decir de las últimas debacles de mayo y noviembre? ¿Alguien ha dimitido? Todos estos perdedores nacionales, autonómicos y locales son los que van a decidir el Congreso entre dos candidatos perdedores. ¿Y esta es la perspectiva de renovación y cambio?</p>
<p>Dicen unos y otros que van a abrir el partido a la sociedad y a los simpatizantes, pero ¿no sería, de entrada, más sencillo y práctico comenzar a abrir el PSOE a los militantes que hoy están olvidados y preteridos?, lo que ha convertido a la mayoría de los mismos a ser afiliados, pero no simpatizantes del actual PSOE.</p>
<p>Como bien conoces la disidencia y la crítica han sido yuguladas en estos últimos años de zapaterismo. La reflexión ha sido sustituida por la sumisión y la genuflexión. Todos los que han estado en los poderes del Estado y del partido han participado en estas políticas, y, de manera notable, los dos candidatos que se presentan a secretario general.</p>
<p>¿Cómo pueden decir los dos candidatos que estaban en desacuerdo con ciertas medidas económicas que se aprobaban en los Consejos de Ministros y luego votaban a favor? Sería creíble lo que dicen ahora si hubieran dimitido en su momento y hubiesen preparado una alternativa. No se puede hacer borrón y cuenta nueva de todos los desaguisados cometidos por los Gobiernos de Zapatero que han sido numerosos y abundantes y de todo ello fueron partícipes los actuales candidatos que prefirieron seguir gozando de las mieles del poder a pronunciar una palabra en contra.</p>
<p>Ninguno de los dos candidatos, que se sepa en estos años, ha hecho o ha propiciado reflexiones teóricas de lo que debe ser el socialismo democrático en España, en la coyuntura internacional actual tanto en Europa como en el mundo. Tampoco les hemos visto aportaciones, más allá de lugares comunes, sobre el presente y el futuro del Estado de bienestar, solos o en compañía de otros líderes europeos frente al proteico liberalismo que inunda el mundo político y económico. Han hecho todo lo contrario.</p>
<p>La nueva dirigencia que va a elegir el Congreso si tú, tercer candidato, no lo remedias será otra dirección reproducida por partenogénesis, es decir, el propio aparato se reproduce a sí mismo sin colaboración externa.</p>
<p>El socialismo español necesita una catarsis, y estarás de acuerdo conmigo que no cabe hacer experimentos con candidatos agostados y agotados. El PSOE necesita un nuevo Suresnes.</p>
<p>Como candidato despegado de todas las adherencias negativas del pasado inmediato del PSOE debes encarar los nuevos retos que pasan: <em>A)</em> por una transformación profunda del funcionamiento interno del partido, haciéndolo más democrático en la medida en que permita que la afiliación pueda participar directamente en la elección de los cargos públicos mediante primarias. <em>B)</em> Por una exigencia de responsabilidades a los perdedores de elecciones. <em>C)</em> Por una limitación de los mandatos de los cargos en las instituciones. <em>D)</em> Por plantear debates en conferencias, seminarios, congresos en todas las federaciones sobre el futuro del Estado de bienestar, cuyos pilares son la sanidad, la educación, las pensiones, los servicios sociales y la vivienda. <em>E)</em> Por debatir el futuro del Estado de las Autonomías sin complejos nacionalistas para hacerlo más eficaz, solidario e igualitario, alejado de privilegios, disfunciones y despilfarros. El PSC tendrá que repensar alguna vez qué quiere ser de mayor, si confederal, federal o independiente. <em>F)</em> Por liderar las relaciones, los debates y las políticas comunes con los partidos socialdemócratas europeos.</p>
<p>Debe ser un Congreso rompedor el que celebremos sin abjurar de nuestros logros en los últimos 38 años, pero teniendo en cuenta que ya no valen el <em>buenismo</em> y la juventud alegre y confiada del zapaterismo. Muchos afiliados y simpatizantes esperamos que abras unas puertas cerradas, no tengas miedo a perder, porque habrás demostrado coraje, arrojo y valentía frente a lo establecido, que es aburrido, previsible y sobre todo un inmenso error.</p>
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		<title>El PSOE y la política de la renovación</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 21:38:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Matt Browne</strong>, investigador titular en el Center for American Progress, en el que dirige la Iniciativa para el Progreso Global. Colabora estrechamente con la Fundación IDEAS y es miembro del Consejo de Policy Network. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 02/02/12):</p>
<p>Mientras el PSOE se encamina hacia su 38º congreso, gran parte del debate y los comentarios en los medios de comunicación se han centrado en las diferencias que existen -si es que existen- entre los programas de los candidatos, y en quién estaría mejor situado para enfrentarse a Mariano Rajoy como líder de la oposición. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39987/el-psoe-y-la-politica-de-la-renovacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Matt Browne</strong>, investigador titular en el Center for American Progress, en el que dirige la Iniciativa para el Progreso Global. Colabora estrechamente con la Fundación IDEAS y es miembro del Consejo de Policy Network. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 02/02/12):</p>
<p>Mientras el PSOE se encamina hacia su 38º congreso, gran parte del debate y los comentarios en los medios de comunicación se han centrado en las diferencias que existen -si es que existen- entre los programas de los candidatos, y en quién estaría mejor situado para enfrentarse a Mariano Rajoy como líder de la oposición. Ambas son cuestiones importantes: si el partido pretende convertirse rápidamente en una alternativa creíble de gobierno necesita tanto un programa sólido como un líder capaz y con autoridad. Sin embargo, me parece que el reto más importante que afronta el próximo secretario general -ya sea Carme Chacón o Alfredo Pérez Rubalcaba- es la reforma del propio partido. El año pasado, votantes de siempre del PSOE le abandonaron no solo porque había perdido su credibilidad y sus metas, que también. Muchos votantes se alejaron por la forma de hacer política que estaban viendo en los socialistas.</p>
<p>Históricamente, desde luego, todos los Gobiernos, con el tiempo, acaban perdiendo su sentimiento de rebeldía y convirtiéndose en gestores del <em>statu quo.</em> Forma parte del péndulo natural de la política democrática. Por desgracia, los partidos que pierden contacto con las preocupaciones de sus gobernados tienden también a ensimismarse cada vez más en sus batallas políticas internas. Y entonces, la política aparece en los medios como un culebrón que narra el ascenso y la caída de distintas facciones, ideológicas, regionales o vinculadas a personalidades. Para el ciudadano medio, a todos los efectos, los que se dedican a la política de partido, tanto a nivel nacional como a nivel local, parecen más preocupados por promover sus propios intereses y carreras que por defender el bien público o cambiar la sociedad.</p>
<p>Los votantes dieron la espalda al PSOE en las últimas elecciones porque tenían la sensación de que el partido ya les había dado la espalda a ellos. Para recuperar su confianza, el partido tendrá que demostrar que es capaz de cambiar.</p>
<p>El obstáculo que afronta el PSOE es aún más complicado por las tendencias sociales y culturales que están transformando las sociedades del siglo XXI. Desde el punto de vista demográfico, ha aparecido una nueva generación de posibles votantes. Un estudio comparativo internacional llevado a cabo por el Center for American Progress ha descubierto que la llamada &#8220;generación del milenio&#8221; siente menos deferencia y &#8220;lealtad&#8221; con respecto a algún partido concreto y está menos inclinada a pensar que la política tradicional de partidos es la única o incluso la mejor manera de cambiar la sociedad. En España, además, la generación del milenio ha crecido en democracia y, en gran medida, la da por descontada, por lo que tiene menos vínculos emocionales con el PSOE como &#8220;garante&#8221; de la Transición y la modernidad del país.</p>
<p>Asimismo, han surgido nuevos retos y el abanico de cuestiones que preocupan a la gente ha variado. Hoy, grandes sectores de la sociedad -jóvenes y viejos, hombres y mujeres, gais yheterosexuales- están más preocupados o interesados por &#8220;cuestiones concretas&#8221; -la educación, el desarrollo, el medio ambiente, el genocidio y los crímenes de guerra, los derechos de los animales, etcétera- que por la gama tradicional de políticas que suelen abordar los partidos progresistas. Por desgracia, los grandes partidos políticos están a menudo esclerotizados y son lentos e incluso resistentes al cambio. Esta falta de voluntad de abrirse a nuevas ideas, nuevas personas y nuevas formas de hacer las cosas ha creado oportunidades para que los nuevos movimientos sociales y los partidos pequeños atraigan cada vez a más adherentes.</p>
<p>El PSOE debe esforzarse por atraer y aliarse con los ciudadanos que comparten su visión y sus valores en general, pero nunca han pensado que el partido es un lugar natural en el que desarrollar su activismo.</p>
<p>Lo bueno es que los partidos progresistas de todo el mundo ya se han enfrentado a estas dificultades en el pasado y esos retos han contribuido a reforzar su empeño y sus apoyos. Además, las derrotas históricas son muchas veces el mejor momento para iniciar el proceso de renovación. La rabia y la frustración que suelen sentir los fieles del partido, si se encauzan bien, impulsan el proceso con más fuerza, incluso aunque las perspectivas sean terribles.</p>
<p>En Estados Unidos, por ejemplo, tras la derrota de John Kerry en 2004, los expertos pusieron en duda que los demócratas fueran a poder volver a tener alguna vez la mayoría en unas elecciones presidenciales, dado que muchas de las energías progresistas estaban agrupadas en torno a organizaciones ajenas al partido, como MoveOn. Sin embargo, bajo la dirección de Howard Dean, el partido emprendió un doble proceso de renovación. En primer lugar, una iniciativa de organización comunitaria permitió a los miembros y simpatizantes dar rienda suelta a sus sentimientos de frustración con el partido mientras llevaban a cabo actividades positivas que mejoraban sus comunidades (y, al mismo tiempo, dejaban claro a los escépticos que el objetivo central del partido era verdaderamente mejorar la vida de las personas). En paralelo, el partido invirtió en infraestructuras políticas modernas, como los últimos sistemas de medios sociales y gestión de datos, y amplió su presencia física en todo el país. Estas inversiones de tiempo y recursos permitieron al partido mantener un diálogo más constructivo con sus miembros y simpatizantes y cultivar y aumentar su energía y entusiasmo. El resultado fue un modelo de organización comunitaria puerta a puerta y persona a persona que despertó admiración, revolucionó la forma de hacer política, llevó a los demócratas a la victoria en las dos Cámaras del Congreso en 2006 y sentó las bases para la histórica campaña del presidente Obama en 2008.</p>
<p>En Europa, también, los progresistas han innovado para reanimar y fortalecer su movimiento. Con Andrea Nahles, los socialdemócratas alemanes iniciaron &#8220;conversaciones sobre temas concretos&#8221; con personas de fuera del partido para ampliar sus apoyos. El Partido Democrático Italiano y, en los últimos tiempos, el Partido Socialista Francés han celebrado primarias abiertas que atrajeron a mucha gente a las urnas y proporcionaron financiación a sus respectivas organizaciones -¡la gente pagó para participar en la votación!- e información de contacto sobre los interesados en entablar diálogo con la dirección. Tradicionalmente, los partidos parlamentarios europeos se han resistido a estas tácticas, porque piensan que esa apertura a los partidarios informales debilita la relación con ellos y los incentivos para que se conviertan en militantes. Sin embargo, en todos los casos mencionados, los miembros y militantes vieron que tenían el poder de dirigir conversaciones, tender la mano a posibles partidarios y administrar el proceso político. En vez de quedarse marginados o devaluados, se sintieron reforzados y dinamizados, con un nuevo sentimiento de orgullo respecto a su partido. En resumen, la renovación y la apertura no tiene por qué ser necesariamente una cuestión de suma cero, sino que todo el mundo puede salir ganando.</p>
<p>El congreso de este fin de semana debe representar también un nuevo comienzo, no un final. Si el nuevo secretario general está dispuesto a abordar la política de renovación y abrir el partido a nuevas personas, nuevas ideas y nuevas formas de hacer las cosas, el PSOE volverá a ser el garante de la modernidad de España y un ejemplo para los progresistas de todo el mundo.</p>
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		<title>De Suresnes a Sevilla</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 21:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antoni Segura</strong>, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (EL PERIÓDICO, 02/02/12):</p>
<p>A principios de la década de los 70, el PSOE, dirigido desde el exilio por Rodolfo Llopis, era un referente histórico sin mucha incidencia en el interior. El protagonismo en la lucha antifranquista correspondía al PCE y CCOO. Solamente en Madrid, Andalucía, Euskadi y la universidad se detectaban pequeños núcleos socialistas. En Catalunya el socialismo era representado por el Moviment Socialista de Catalunya (MSC), una organización no vinculada al PSOE. Las diferencias entre la visión que tenían de la realidad española la dirección del &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39980/de-suresnes-a-sevilla/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antoni Segura</strong>, catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de Barcelona (EL PERIÓDICO, 02/02/12):</p>
<p>A principios de la década de los 70, el PSOE, dirigido desde el exilio por Rodolfo Llopis, era un referente histórico sin mucha incidencia en el interior. El protagonismo en la lucha antifranquista correspondía al PCE y CCOO. Solamente en Madrid, Andalucía, Euskadi y la universidad se detectaban pequeños núcleos socialistas. En Catalunya el socialismo era representado por el Moviment Socialista de Catalunya (MSC), una organización no vinculada al PSOE. Las diferencias entre la visión que tenían de la realidad española la dirección del exilio y los militantes del interior quedaron plasmadas en el congreso, convocado por renovadores, de Toulouse en agosto de 1972, que sancionó la división entre un PSOE renovado y un PSOE histórico.</p>
<p>A partir de entonces, el PSOE (R) inició una intensa campaña de presencia internacional y de captación de nueva militancia, que culminó en enero de 1974 con su reconocimiento por la Internacional Socialista como único representante del socialismo español y, por tanto, legítimo heredero de las siglas históricas del partido de Pablo Iglesias. En octubre de ese mismo año se celebró en Suresnes el 13º Congreso del PSOE, que eligió una nueva dirección formada mayoritariamente por dirigentes del interior. En suma, las tesis de los renovadores se habían impuesto definitivamente a las de Llopis.</p>
<p>Suresnes marcó, pues, un punto de inflexión que permitió una mayor implicación del socialismo español en las luchas obreras y de oposición al franquismo, que no excluía la unidad de acción con el PCE, pero sin llegar a la «unión de la izquierda» que defendía François Mitterrand en Francia, y, en consecuencia, una mayor visualización del PSOE y la UGT, que se tradujo en un incremento progresivo de la militancia. El discurso moderno, pragmático, europeo, socialdemócrata en la práctica (aunque en aquellos momentos se negaba este calificativo), es decir, enraizado en los problemas del día a día de las clases medias y populares, fue fundamental para encarar con perspectivas de éxito el cambio político que se divisaba en el horizonte.</p>
<p>Como reconocía poco después (1976) el mismo Felipe González en una entrevista con Anthony Crosland, secretario de Asuntos Exteriores del Gobierno laborista británico, el PSOE acudiría con voz propia a las futuras elecciones, ya que la situación de España no era equiparable ni a la francesa (ya que el recuerdo de la guerra civil desaconsejaba cualquier alianza que pudiera equipararse al Frente Popular), ni a la italiana (donde el socialismo era muy minoritario) ni a la portuguesa (con un partido comunista muy fuerte). Señalaba también que había que solucionar las reivindicaciones históricas de Catalunya y el País Vasco para poder establecer una verdadera democracia.</p>
<p>Tras el último ciclo electoral, donde el PSOE y el PSC han obtenido los peores resultados electorales desde la reinstauración de la democracia en España (Alfredo Pérez Rubalcaba) y Catalunya (Carme Chacón), el socialismo carece de poder y de discurso. Como demostraron los dos últimos años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no hay propuestas efectivas para hacer frente a la crisis más allá del dictado de los mercados y de Alemania y Francia. Hay un creciente divorcio con un electorado que, elección tras elección, abandona la opción socialista. La España plural y el federalismo son palabras vacías en boca de algunos de los principales dirigentes socialistas imbuidos de un espíritu jacobino que no acepta las diferencias ni reconoce la diversidad cultural y lingüística. Faltan ideas, el discurso está desfasado de la realidad y es precisa una profunda renovación de caras y propuestas, tal como sucedió entre 1972 y 1974.</p>
<p>Pero, tal como se ha visto con la elección de los delegados provinciales al congreso del próximo fin de semana, lo que centra la atención no es la discusión de ideas o nuevas propuestas, ni el afán de renovación ideológica y política o la apertura del partido a los simpatizantes y posibles votantes, sino ver cuál de los dos candidatos a la secretaría general suma más representantes. Y es triste ver cómo en esta lucha por hacerse con el mayor número de delegados reaparecen los viejos tics jacobinos cuando no se duda en cuestionar la candidatura de Chacón porque es catalana y militante del PSC. Es una pena que el principal partido de la oposición en España no haya sabido leer el mensaje que le dirigen sus votantes y no lleve a cabo una profunda renovación de proyectos, de ideas, de discurso y de dirigentes.</p>
<p>Definitivamente, Sevilla no será un nuevo Suresnes y el PP disfrutará sin contratiempos de la plácida mayoría absoluta que Mariano Rajoy obtuvo en las últimas elecciones. Y desde Catalunya es de temer que no solo sigan sin respuesta las reivindicaciones históricas de Catalunya y el País Vasco que apuntaba González en 1976, sino que, además, seguiremos pagando -en forma de déficit de la balanza fiscal- la factura de la crisis económica. Que nadie se sorprenda si el derecho a decidir se abre paso cada vez con más fuerza.</p>
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		<title>El drama del PSOE</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 19:15:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ramón Vargas-Machuca Ortega, </strong>catedrático de Filosofía Política y diputado del PSOE de 1977 a 1993 (EL PAÍS, 01/02/12):</p>
<p>Los partidos son instituciones básicas de la participación política. Pero en su funcionamiento interno están sometidos a un &#8220;régimen de excepción&#8221; que restringe el ejercicio de algunas libertades, desactiva controles propios de una democracia constitucional y contradice pautas de la representación política. La excusa es hacer más funcional la competición política, aunque en realidad sirve para blindar la posición de los que mandan en los partidos. Y mandan quienes imponen un tipo de <em>intercambio clientelar:</em> la permuta de adhesión política por &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39969/el-drama-del-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ramón Vargas-Machuca Ortega, </strong>catedrático de Filosofía Política y diputado del PSOE de 1977 a 1993 (EL PAÍS, 01/02/12):</p>
<p>Los partidos son instituciones básicas de la participación política. Pero en su funcionamiento interno están sometidos a un &#8220;régimen de excepción&#8221; que restringe el ejercicio de algunas libertades, desactiva controles propios de una democracia constitucional y contradice pautas de la representación política. La excusa es hacer más funcional la competición política, aunque en realidad sirve para blindar la posición de los que mandan en los partidos. Y mandan quienes imponen un tipo de <em>intercambio clientelar:</em> la permuta de adhesión política por puestos o gratificaciones particulares. Las consecuencias son previsibles y conocidas. Se sesgan las decisiones públicas para favorecer pretensiones privadas. Se alienta una selección negativa en la que cuenta como mérito la lealtad incondicional. De esta manera, quienes tienen que exigir cuentas son cooptados previamente por quienes tienen que darlas. Poco a poco una militancia profesionalizada suple a la voluntaria; la afluencia de ideas se sustituye por el aplauso. Al final, no queda más remedio que externalizar servicios como la producción de reflexiones y programas que se encargan a una nómina variopinta de expertos. Los partidos se convierten en instituciones zombis y despobladas.</p>
<p>Así las cosas, crece la disonancia entre lo que se cuenta fuera y lo que se cuece dentro, entre un relato público de legitimación y otro latente, funcional para el <em>modus operandi</em> que rige en el interior de los partidos. Mientras las cosas van bien, esta disparidad no escandaliza; como decía Maquiavelo, los hechos acusan y los resultados excusan. Pero cuando estos últimos no acompañan, una opinión pública inmisericorde diagnostica una triple crisis en el partido caído en desgracia. En primer lugar, una <em>crisis de incumplimiento</em> que evidencia la brecha entre lo que se predica y lo que en realidad se busca. Para camuflar esta inobservancia, los partidos recurren a racionalizaciones averiadas y hacen de la necesidad virtud, a lo que ayuda una clientela siempre dispuesta a decir amén. Y como el abuso de esos mecanismos distorsiona el campo de la percepción y dificulta asimilar información objetiva y externa, los partidos terminan siendo víctimas de una segunda crisis: la <em>de insolvencia,</em> muy notoria ante grandes cambios o fracasos sonados pues no saben qué les pasa ni por qué. Finalmente, atrapados en una dinámica de funcionamiento que invierte las prioridades institucionales y hace perder el norte, terminan padeciendo una <em>crisis de impotencia</em> que limita su capacidad de reaccionar para salir del punto muerto.</p>
<p>Aunque sea mal de muchos, no afecta a todos por igual. Perjudica más a los partidos que vinculan sus aspiraciones a razones de ética pública y a la capacidad del Estado democrático de convertirlas en realidad. Es decir, afecta más a partidos como los socialdemócratas cuando anotan fracasos como Gobierno o defraudan como partido. Y todavía más en la situación presente, en la que disponen de pocos recursos solventes a su alcance para reflotar las políticas de bienestar y están inermes frente a imperativos económicos que operan como si fuesen destino. Por eso los dirigentes del PSOE no se hacen cargo de la emergencia objetiva ni de su propia indigencia estratégica. Enfrentados a una situación tan crítica, no están en condiciones de encarar un debate franco a partir de una información apropiada que les ayude a procesar los problemas e identificar sus causas para intentar salir del atolladero. De ahí que hayan dado explicaciones tan poco verosímiles e inconsistentes sobre el descalabro electoral y que casi nadie se haya sentido responsable ni actuado en consecuencia. Al contrario, casi todos se ofrecen a pilotar nuevos proyectos, otro modelo de partido o lo que sea, con tal de seguir ahí a toda costa convencidos de que escampará.</p>
<p>¿Qué hacer para salir de este <em>impassse?</em> Desde luego, no improvisar un apaño entre jerarcas ni añadir cualquier novedad al repertorio. Y como no se puede rehacer en un fin de semana lo que se ha deshecho en años, este congreso, más que cerrar algo (en falso), debería iniciar un <em>proceso constituyente.</em> Lo llamo así para resaltar tanto el calado de la tarea como el sujeto llamado a protagonizarla. El quehacer es doble: recuperar lo que se había diluido y dotarse de reglas ciertas, algo inédito en todos los partidos. Para lo primero, la analogía con aquel congreso de Suresnes de 1974 puede valer. Al igual que ahora, entonces un PSOE desorientado se enfrentaba a un futuro de irrelevancia o centralidad. No estaban disponibles las recetas keynesianas de posguerra. Hubo que forjar itinerario propio, trazar un diseño ajustándose a las necesidades del país y valerse de ese criterio que suma realismo e impulso reformista. Cuando se actúa así, se suelen aprovechar las oportunidades de crear tanta justicia cuanta permiten el funcionamiento de la democracia y la economía, sin empecinarse en metas inviables o mal planteadas que empeoran los problemas. Esta manera de proceder ha distinguido a la socialdemocracia del resto de la izquierda, convirtiéndose en su apuesta más competitiva.</p>
<p>¡Recupérese el punto de vista genuino de la socialdemocracia¡ Y entonces no se darán bandazos, ni se rebuscará en el mercado de los principios a ver cuál agrada a la audiencia. Tampoco se caerá en el error de pretender ser más nacionalista, feminista o ecologista que cualquiera de los que han hecho de esas u otras franquicias la divisa de su propia identidad. Eso, además de avalar aquello que se corteja, es un síntoma de que uno no tiene nada propio que ofrecer. Ni habrá que resignarse al imperativo del &#8220;esto es lo que hay&#8221; ni tampoco escoltar a esa otra izquierda que con una gran niñez mental corteja la rebeldía e informalismo de quienes, muchas veces con motivo, andan soliviantados.</p>
<p>Hay una segunda razón para abrir un proceso constituyente en el PSOE: la necesidad de reglas. La participación política se canaliza a través de los partidos, pero influir en ellos desde fuera del núcleo dirigente resulta pretensión tan razonable como imposible. Si las oportunidades de participar están <em>secuestradas</em> por un poder constituido, ¿cómo no evocar un poder constituyente capaz de revertir ese poder ilimitado? Esa relación fraudulenta entre vida de partido y democracia solo se supera trasladando a su funcionamiento más garantías procesales para el ejercicio de los derechos y la intervención, porque de ello resulta un poder más controlado y repartido.</p>
<p>¿Y quiénes pueden protagonizar este proceso? Los que mueven los hilos para determinar los resultados del congreso están en otra cosa: el reparto de los remanentes del poder interno. No parecen estar en la disposición kantiana de &#8220;atreverse a saber&#8221;, poner las luces largas y fijar un horizonte de objetivos propios y precisos. No cabe esperar de ellos que tomen decisiones contrarias a sus intereses inmediatos. Ese es hoy el drama del PSOE: quienes deciden no tienen nada que decir y quienes tienen algo que decir no deciden. Así que para un cambio extraordinario hay que convocar a sujetos extraordinarios. Y estos son aquellos que, parafraseando al abate Sieyès en su memorable <em>¿Qué es el tercer Estado?,</em> hasta ahora no han sido nada y desean ser algo, aquellos que quieren ser representados sin alienar sus derechos. Es la hora de los ciudadanos, de ese <em>demos socialista</em> alejado del trajín político interno, la hora de tantos socialdemócratas de convicción defraudados por una práctica política decepcionante. Si hubiera posibilidades de participar en serio, retomarían el compromiso sin convertirse por ello en &#8220;políticos de jornada completa&#8221;. A ellos afecta el porvenir de un partido que desde la Transición ha venido representando la posición en la que convergen una mayoría de españoles. También son PSOE; y sin su concurso, no se conforma una completa &#8220;voluntad general&#8221; de ese partido.</p>
<p>En manos de los delegados está que se inicie ese proceso. Una iniciativa razonable sería elegir una dirección de transición con el mandato de organizar en un año un congreso extraordinario que culmine dicho proceso y en el que participarían, en condición de compromisarios, una amplia representación de los afiliados (digamos, unos 2.000). En su elección y en las deliberaciones previas a ese congreso tomarían parte quienes se inscribieran en un censo habilitado a tal fin que fueran suficientemente representativos de los votantes. El objetivo es implicar a los electores en este camino de reforma e innovación. Que se abra esa puerta a la esperanza depende de la inteligencia política y el coraje cívico de los convocados al congreso de Sevilla.</p>
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		<title>Para otra sociedad, otro modelo de partido</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 07:26:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Cristina Narbona</strong>, militante del PSOE (EL PAÍS, 31/01/12):</p>
<p>La existencia de dos candidatos a la Secretaría General del PSOE pone de manifiesto la diferencia en la importancia que cada candidatura atribuye a la necesidad de una profunda renovación interna: hay quien la contrapone incluso a la también necesaria &#8220;oposición útil&#8221;&#8230; Quizás porque se considera que la crisis actual es solo una crisis de la economía, y por tanto, la prioridad absoluta es la de contraponer alternativas a las medidas del Gobierno. Y esto es, sin duda, necesario. Pero no basta: ninguna propuesta socialista, por <em>solvente</em> que parezca, será &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39933/para-otra-sociedad-otro-modelo-de-partido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Cristina Narbona</strong>, militante del PSOE (EL PAÍS, 31/01/12):</p>
<p>La existencia de dos candidatos a la Secretaría General del PSOE pone de manifiesto la diferencia en la importancia que cada candidatura atribuye a la necesidad de una profunda renovación interna: hay quien la contrapone incluso a la también necesaria &#8220;oposición útil&#8221;&#8230; Quizás porque se considera que la crisis actual es solo una crisis de la economía, y por tanto, la prioridad absoluta es la de contraponer alternativas a las medidas del Gobierno. Y esto es, sin duda, necesario. Pero no basta: ninguna propuesta socialista, por <em>solvente</em> que parezca, será creíble sin la renovación efectiva del PSOE y del propio proyecto socialista.</p>
<p>El PSOE acaba de sufrir la peor derrota de su historia, con un programa lleno de propuestas viables y un candidato con mucha experiencia. Es imprescindible partir de un análisis sereno y profundo de las causas de esta derrota, en el contexto más amplio de la renovación del socialismo europeo. La candidatura de Chacón defiende un &#8220;decálogo económico&#8221; con propuestas concretas más avanzadas que las de nuestro programa electoral, en línea con el potente discurso pronunciado hace unos días por François Hollande.</p>
<p>Para recuperar la confianza de los ciudadanos, el PSOE debe demostrar mucha más coherencia entre el modelo de sociedad que defiende, sus iniciativas y su práctica cotidiana. Recuperar la bandera de la lucha contra las desigualdades y contra toda forma de injusticia exige diferenciarse claramente del PP, con el mismo lenguaje que usan los ciudadanos, estupefactos o indignados ante lo que sucede a diario. Y requiere también coherencia entre lo que se propone y lo que se hace dentro del propio partido.</p>
<p>La desafección hacia la &#8220;política&#8221; no puede separarse de la que generan los &#8220;políticos&#8221;&#8230; es decir, la provocada por actuaciones de personas que integran una organización política. Si dicha organización defiende determinados valores como elementos cruciales de la sociedad que aspira a construir, debe dar ejemplo de la aplicación cotidiana de tales valores.</p>
<p>El mejor Zapatero era, precisamente, aquel que recién llegado a la Secretaría General, contestaba así a los que le pedían más agresividad contra el PP: &#8220;No hay que dar caña, lo que hay que dar es ejemplo&#8221;. Y dar ejemplo, en política, requiere normas claras y mecanismos que garanticen más democracia, y mayor ejemplaridad. En esa línea, la candidatura de Chacón impulsó, desde el inicio, la elección directa, con el voto de afiliados y simpatizantes, de los candidatos a la presidencia del Gobierno, alcaldes y presidentes de comunidades autónomas: una propuesta que ha sido aceptada posteriormente por la otra candidatura. Además, se han presentado un conjunto de enmiendas a los estatutos del PSOE que apoyan muchos militantes: la posibilidad, ahora inexistente, de debates entre candidatos a la Secretaría General; las relativas a mejorar la transparencia y la exigencia de responsabilidades de todos los cargos socialistas, mediante un estatuto de rendición de cuentas y garantizando el acceso a través de internet a los informes del Tribunal de Cuentas sobre la gestión económica del PSOE&#8230;</p>
<p>Otras, permitirán mayor democracia interna mediante listas abiertas para la elección de delegados a los congresos y mejor reparto de responsabilidades, limitando la acumulación de cargos institucionales e internos. Aprovechando al máximo las TIC, se incentivará la participación de militantes y simpatizantes en la elaboración de iniciativas legislativas y en los debates relevantes. Asimismo, se exige la paridad efectiva en todos los órganos directivos del PSOE, liderando así el cumplimiento del marco legislativo impulsado por Zapatero.</p>
<p>Esta candidatura quiere fomentar también la actitud &#8220;vocacional&#8221; de la militancia, mediante la recuperación de una secretaría de formación y una mejor definición de las responsabilidades individuales, para así garantizar mayor presencia efectiva del PSOE en la sociedad, y mayor capacidad de interpretación de los desafíos actuales. La política no debería considerarse una actividad exclusiva que limite el propio desarrollo educativo y profesional. Recordemos que el declive del PSOE viene de mucho antes de la actual crisis: en 1995 perdió varias comunidades autónomas y Ayuntamientos que nunca recuperó, ni siquiera en los mejores momentos de Zapatero. La pérdida de voto urbano, de voto joven&#8230; Incluso del voto de los mayores, tiene mucho que ver con nuestra escasa actividad <em>dentro</em> de esos ámbitos.</p>
<p>Defendiendo la igualdad en la diversidad, el PSOE debe reforzar y ampliar las organizaciones sectoriales, como espacio de encuentro con los no afiliados; además -en un mundo que cambia a gran velocidad- el PSOE necesita muchos más militantes que sean a la vez universitarios, científicos, profesionales, emprendedores o miembros de organizaciones sociales&#8230; Y, por supuesto, necesita más militantes en el exterior implicados activamente en los debates y en las decisiones sobre la globalización, allí donde estos se producen. Por eso, también proponemos que un representante de los militantes en el exterior forme parte de la dirección federal. Toda una señal de la apuesta por un enfoque global de nuestra renovación.</p>
<p>Son, todas ellas, propuestas encaminadas a convertir el PSOE en una organización creíble, atractiva y adaptada a los retos del siglo XXI, capaz de recuperar el apoyo de una mayoría social.</p>
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		<title>Camps, ¿dónde está tu victoria?</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 07:12:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Franco</strong>, periodista (EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, 31/01/12):</p>
<p>Ahora que desde el PP se ha proclamado que hemos de reconocer la honorabilidad de Francisco Camps, que hemos de resarcirle, Mariano Rajoy tendría que pronunciar un mensaje especial televisado a todo el país subrayando que es urgente, muy urgente, y es conveniente, muy conveniente, olvidar todo lo que hemos visto, oído y sabido durante el juicio. Si no lo hacemos, ni podremos reconocer la honorabilidad de Camps, ni conseguiremos creer en la justicia y en las instituciones.</p>
<p>Pero no va a ser fácil. Borrar de nuestra memoria lo escuchado &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39930/camps-donde-esta-tu-victoria/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Franco</strong>, periodista (EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, 31/01/12):</p>
<p>Ahora que desde el PP se ha proclamado que hemos de reconocer la honorabilidad de Francisco Camps, que hemos de resarcirle, Mariano Rajoy tendría que pronunciar un mensaje especial televisado a todo el país subrayando que es urgente, muy urgente, y es conveniente, muy conveniente, olvidar todo lo que hemos visto, oído y sabido durante el juicio. Si no lo hacemos, ni podremos reconocer la honorabilidad de Camps, ni conseguiremos creer en la justicia y en las instituciones.</p>
<p>Pero no va a ser fácil. Borrar de nuestra memoria lo escuchado en las cintas judiciales, prescindir de las pruebas documentales que conocemos, y, sobre todo, arrancar de nuestra cabeza el rastro de cómo nos pueden llegar a gobernar algunos de los que elegimos, costará mucho. De forma especial si además los rehabilitan y se les considera oficialmente honorables.</p>
<p>Con todo, el caso Camps sigue vivo pese a la sentencia. Quedan abiertas cuestiones mucho más importantes y trascendentes que unos simples trajes regalados (porque fueron regalados) por quienes recibían a dedo o en concursos públicos nada claros encargos multimillonarios de la Generalitat valenciana. La consideración de que no recibió los trajes &#8220;en función de su cargo público&#8221; es, en definitiva, una simple complejidad legal técnica por falta de confesión explícita o un error del jurado. Y si no es un error, sino una sofisticada inducción, en caso de que no se descubra, tal vez acabemos despachándola con el pobrísimo argumento de que esas cosas ocurren.</p>
<p>Pero lo que queda de cara al futuro es doble. Cómo evitar que se gobierne un territorio a puro golpe de derecho de pernada, cómo impedir que se administren bienes colectivos considerándolos propiedad privada personal disponible para los caprichos de nuestros representantes. Y cómo conseguir que los partidos políticos y sus medios de comunicación adláteres dejen de respaldar a los corruptos cuando son de su propia cuerda. Esas son las dos cosas, junto con la demostrada injusticia de nuestra justicia, que nos vuelve a plantear el caso Camps.</p>
<p>En este caso, los excesos del partidismo del PP cuando clama por la honorabilidad de Camps llegan a un nivel infame. Los trajes son únicamente el florón visible y escandaloso del hecho de gobernar sin ética. El populismo descontrolado de Camps, muy rentable electoralmente a corto y medio plazo, y muy rentable asimismo para los bolsillos de los amigos, lo consagró Eduardo Zaplana con Terra Mítica y fue continuado magistralmente por él. Pero ha convertido a la Comunidad Valenciana en la autonomía con la mayor deuda pública y los mayores impagos a privados de toda España; en el escenario del urbanismo salvaje más desaforado, y en un prototipo de cuando la actuación política funde los bancos y las cajas de ahorros propias- Con Camps, los grandes acontecimientos y obras han ido acompañados de dislates económicos que han enriquecido a su entorno, desde la Copa América y la fórmula 1 hasta la visita del Papa o la gestión de las aguas residuales. Como del cerdo, lo aprovechó todo.</p>
<p>Cuando Rajoy estaba en la oposición, llegó a poner a Camps como ejemplo de la buena gestión económica y dijo que encarnaba &#8220;el modelo que quiero aplicar para el Gobierno de España&#8221;. Estamos a la expectativa de ver si ahora, en pleno análisis crítico internacional de la descentralización española, le ratifica a la señora Merkel cuál es su modelo de presidente autonómico. También hay curiosidad por ver si el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, les dice a los representantes de las demás comunidades que, tras reintegrarle la honorabilidad a Camps, han de imitarle. Por cierto, la primera zancadilla a la política de endurecimiento del PP ante las autonomías ha venido precisamente por aquí. Tras difundir el mensaje de que cada comunidad debía espabilarse recortando para resolver sus problemas, Montoro tuvo que habilitar una ayuda especial y directa a la Comunidad Valenciana para evitar su suspensión de pagos, y eso le obligó después a flexibilizar su postura ante las demás.</p>
<p>La &#8220;no culpabilidad formal posiblemente no le servirá para nada al expresidente valenciano: es una personalidad pública de la cual todo el mundo se ha enterado de sus trapacerías habituales aunque no las haya castigado el jurado. En la nueva sociedad de la comunicación, ese tipo de pena, la divulgación de la verdad, suele castigar mejor que una multa. Camps, de momento, no queda inhabilitado, pero falta por ver, después del teatro organizado para festejar su victoria y de los discursos inmorales del PP ensalzándolo, qué nuevas responsabilidades públicas le encargan al empobrecedor de Valencia. De modo que es pertinente preguntarle dónde está su victoria. Pero nuestra derrota persiste: se nos puede gobernar así y fallar todos los controles, mientras los partidos insisten en defender a los indeseables de sus propias filas. Estamos muy lejos de ser un buen país democrático.</p>
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		<title>Imágenes y palabras</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 19:17:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Nicolás Redondo Terreros, </strong>abogado, presidente de la Fundación para la Libertad y ex secretario general del PSE-PSOE (EL MUNDO, 30/01/12):</p>
<p>Hace unas semanas Carme Chacón presentó su candidatura a la secretaría general del PSOE en el pueblo almeriense donde nació su padre, con la voluntad de amortiguar su perfil catalanista, fraguado durante su meritoria y veterana militancia en el Partido Socialista de los Catalanes. Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba lo hizo en la sede de la UGT, en este caso reivindicando -aunque las razones puedan resultar más oscuras- una posición política que hiciera olvidar las medidas económicas tomadas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39925/imagenes-y-palabras/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Nicolás Redondo Terreros, </strong>abogado, presidente de la Fundación para la Libertad y ex secretario general del PSE-PSOE (EL MUNDO, 30/01/12):</p>
<p>Hace unas semanas Carme Chacón presentó su candidatura a la secretaría general del PSOE en el pueblo almeriense donde nació su padre, con la voluntad de amortiguar su perfil catalanista, fraguado durante su meritoria y veterana militancia en el Partido Socialista de los Catalanes. Por su parte, Alfredo Pérez Rubalcaba lo hizo en la sede de la UGT, en este caso reivindicando -aunque las razones puedan resultar más oscuras- una posición política que hiciera olvidar las medidas económicas tomadas por el anterior Gobierno con la loable intención de enfrentarse a la crisis económica.</p>
<p>Los dos aspirantes han intentado con gestos de un fuerte contenido simbólico debilitar los flancos que consideraban más débiles para conseguir sus aspiraciones, y lo han hecho con imágenes -tal vez recordando a Cassirer: «Al principio el lenguaje no expresa pensamientos o ideas, sino sentimientos y afectos»-, haciendo innecesarias las palabras, las ideas y por lo tanto evitando una crítica expresa a un pasado reciente en el que han tenido un protagonismo estelar.</p>
<p>No dudo del valor de los símbolos, ni de la capacidad de las imágenes para hacer comprensible una idea, un sentimiento, una situación concreta&#8230; Pero pongo mis reparos al refrán tantas veces invocado que da más valor a una imagen que a mil palabras. Paradójicamente, en este tiempo en el que la imagen domina impetuosamente la vida pública, las ideas, los discursos, las palabras adquieren mayor importancia para interpretar la realidad que vivimos.</p>
<p>No dudo de la voluntad, de la buena voluntad, de los dos contrincantes a la secretaría general del PSOE, pero adolecen los dos del discurso necesario para que los militantes, y los ciudadanos que son el objeto de deseo confesable de todos los partidos, puedan optar desde el análisis y la razón por uno de ellos. Sería conveniente que Carme Chacón nos dijera qué piensa sobre el futuro de la nación española. ¿Somos la suma de las comunidades autónomas o algo más y distinto? ¿España es una nación de naciones? Si es así como piensa, estaría obligada a decirnos cómo contempla el futuro de este equilibrio inestable. ¿Sigue estando abierta a la configuración de la España autonómica? Para un número sorprendentemente amplio de españoles este país sigue sin terminar de fraguar y, por lo tanto, es lícito y obligatorio proseguir con el manoseo de aspectos básicos para nuestra convivencia, y justamente esa realidad obliga a quien quiera representar al PSOE -primer partido de la oposición- a hablar muy claro sobre su idea de España.</p>
<p>Por otro lado, durante los últimos ocho años los socialistas catalanes optaron por una política de alianzas con los nacionalistas más extremos. Ciertamente, esa inclinación también la tuvo el PSOE sin que nadie, o muy pocos para nuestra desgracia, se opusiera dentro de la disciplina del partido. ¿No es radicalmente necesario reflexionar más seriamente sobre esta opción que inevitablemente impuso una pérdida de centralidad política? ¿Se puede substanciar el asunto diciendo sencillamente que fue un error? ¿Justo cuando la suma no da para gobernar?</p>
<p>En un ámbito de importancia distinta sería conveniente saber si considera que el PSC debe tener un mayor grado de autonomía en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Y si así lo considerara, la pregunta a contestar sería: ¿Es posible extenderlo al resto de las federaciones del PSOE? Todo ello sin perjuicio del derecho indiscutible de Carme Chacón a optar por la secretaría general del PSOE y constatando que la indefinición anotada en este artículo no es, por desgracia, exclusivamente achacable a la candidata catalana.</p>
<p>También Alfredo Pérez Rubalcaba nos debería aclarar el significado de su presentación en la sede de la UGT. Parece que quiso distanciarse de las decisiones tomadas por Zapatero para combatir la crisis económica que tan duramente golpea a la sociedad española. Si éste fuera el caso, sería conveniente conocer las alternativas posibles, porque sería un golpe brutal para los socialistas saber que las medidas del anterior Gobierno eran inevitables, pero que no debieron ser tomadas por el partido en atención a su definición de organización de clase, olvidando la definición más canónica de lo que es un partido político realizada por Burke: «Un partido es un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante labor conjunta, el interés nacional sobre la base de algún principio particular acerca del cual todos están de acuerdo». Es evidente que el inglés pone el acento y da importancia superior al interés general, cuya búsqueda distingue a los partidos de las facciones, sobre el principio que aglutina a los integrantes del partido político.</p>
<p>Pero sería necesario también saber cómo vamos a modernizar el discurso del socialismo español para buscar una relación ventajosa con los sectores más dinámicos de la sociedad española que hemos ido perdiendo poco a poco desde hace más de 10 años, como demuestran fehacientemente las sucesivas elecciones municipales. Parece que lo primero es que los socialistas digan lo mismo en todos los lugares de España, pero para ello es imprescindible un discurso nacional, basado en una idea coherente de la nación española, perfectamente compatible con la España autonómica e incompatible con otros proyectos que en ocasiones han reivindicado algunos aprendices de brujo. Ayudaría desde luego que el Partido Socialista fuera federal y no una especie de confederación en la que cada cual en su ámbito hace y dice lo que considera, pareciendo que sólo nos unen una gran animadversión por el adversario político y unos intereses que tienen más de material que de idea política.</p>
<p>Por otro lado, el papel del Estado ha cambiado en las sociedades modernas y ricas en el siglo XXI, y nosotros lo somos a pesar de la crisis económica. Los ciudadanos no están dispuestos a renunciar a los beneficios del Estado del Bienestar, pero a la vez rechazan con contundencia la omnipresencia del Estado en las sociedades actuales, reivindicando una mayor autonomía individual en la definición de su propia vida. Ese nuevo papel no lleva al Estado a desaparecer, pero se verá obligado, lo quieran o no los nostálgicos de la toma del Palacio de Invierno y adláteres, a dimensionar su volumen y su presencia, no su legitimidad o su capacidad coercitiva y de dirección para enfrentarse a los nuevos problemas que nos plantea una sociedad en gran medida globalizada, cosida por los lazos tradicionales, pero cada vez más intensamente basada en las relaciones provocadas por las nuevas tecnologías que nos permiten a los ciudadanos tener menos tutelas hoy (las referentes a la herencia, los apellidos, los territorios, las identidades colectivas o religiosas) que las que pudieron intuir los padres de la Ilustración. En el mundo actual donde parecen predominar las contradicciones, las paradojas, el ser humano puede ser más dueño de su destino y de sí mismo que en cualquier otro momento de nuestra Historia, sin perjudicar su naturaleza solidaria, pública y cooperativa.</p>
<p>En esa nueva y en gran medida revolucionaria realidad, los partidos seguirán jugando el papel fundamental que han venido desarrollando durante los dos últimos siglos, pero de forma y manera muy diferente. Este momento lleno de incertidumbres, en el que han desaparecido las verdades absolutas, los libros rojos, verdes o amarillos, el PSOE puede ser un ejemplo si el debate se realiza sobre estos aspectos sustanciales para el próximo futuro de los ciudadanos o convertirse en una opción política prescindible e irrelevante durante muchos años si no lo hace y sigue perviviendo la imagen sobre la palabra, el gesto sobre la idea, el símbolo sobre el discurso. La palabra la tienen los afiliados pero la responsabilidad es de los candidatos.</p>
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		<title>El legado económico de Zapatero</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 20:03:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Francés</strong> es periodista. Fue jefe de prensa de José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía desde mayo de 2009 hasta diciembre de 2011 (EL PAÍS, 28/01/12):</p>
<p>Ahora que lo políticamente correcto es denostar la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno de la nación, ahora que, como un juguete roto, ha sido enviado al desván de la democracia española, o que si se le defiende es para poner el acento en sus avances en materia social y tratar de obviar sus últimas decisiones en el terreno económico, es quizá el momento apropiado para hacer &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39913/el-legado-economico-de-zapatero/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Francés</strong> es periodista. Fue jefe de prensa de José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía desde mayo de 2009 hasta diciembre de 2011 (EL PAÍS, 28/01/12):</p>
<p>Ahora que lo políticamente correcto es denostar la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno de la nación, ahora que, como un juguete roto, ha sido enviado al desván de la democracia española, o que si se le defiende es para poner el acento en sus avances en materia social y tratar de obviar sus últimas decisiones en el terreno económico, es quizá el momento apropiado para hacer una pequeña reivindicación de la figura del ya expresidente de la nación.</p>
<p>Zapatero ha cometido muchos errores al frente del Gobierno. Es probablemente justo acreedor de la derrota electoral de su partido, por su gestión demasiado efectista, más pendiente del titular de prensa que de la obtención de resultados tangibles. Es posible que al inicio de su doble mandato careciera de la preparación suficiente para ejercer el cargo. Se obcecó en negar la evidencia cuando la crisis se nos echaba encima. Adoptó en ese momento medidas de gasto incoherentes con las necesidades de la economía española. Debió hacer más caso a Pedro Solbes.</p>
<p>Y, sin embargo, cuando llegó la hora de la verdad, en los momentos decisivos en los que estuvo en juego el futuro de todos los españoles, supo estar a la altura de las circunstancias y demostrar amplitud de miras y sentido de la responsabilidad.</p>
<p>Si Zapatero, en mayo de 2010, se hubiera negado a aplicar los duros ajustes que requería la economía española para evitar el colapso, y por coherencia ideológica hubiera presentado su dimisión, se hubiera convertido en un icono para la izquierda, pero hubiera condenado a una generación de españoles a un futuro más sombrío.</p>
<p>Puso por delante el interés de todos los ciudadanos antes que el de su partido y el suyo propio. Y durante los últimos 18 meses concentró todas sus energías en la defensa de la economía española. En ese tiempo, un grupo reducido de personas de su equipo hicieron lo imposible para evitar que nuestro país se viera arrastrado por el huracán de la crisis de deuda soberana.</p>
<p>Es, obviamente, muy difícil explicar esto a la sociedad española, con cinco millones de parados y una situación muy complicada para muchos ciudadanos con problemas para llegar a fin de mes, pagar su hipoteca u obtener financiación para su negocio. Pero lo cierto es que, si hablamos desde el rigor económico, esas realidades no son achacables directamente a la gestión del expresidente, sino a las debilidades estructurales de la economía española desde hace 30 años, que se pusieron de manifiesto con la crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.</p>
<p>Y en cambio sí que se puede afirmar que si Zapatero no hu</p>
<p>-</p>
<p>biera tomado las medidas que ha tomado en este último año y medio, en especial en lo relativo a la sostenibilidad de las cuentas públicas, a la corrección de los desequilibrios estructurales y a la reestructuración del sector financiero, muchos españoles estarían peor ahora mismo.</p>
<p>Igualmente, habrá muchos que agiten el 8% que podría alcanzar el déficit en 2011 como señal de la incapacidad del Gobierno anterior, pero cualquiera con los conocimientos económicos y el rigor suficientes, el ministro De Guindos entre ellos, podrá explicar que esa desviación se debe al empeoramiento de la situación económica mundial después del verano, y al incumplimiento de los compromisos adquiridos por las Comunidades Autónomas, y no a un supuesto agujero encontrado por el nuevo Gobierno en las arcas del Estado.</p>
<p>Pertenece, asimismo, al juego democrático que un nuevo Gobierno emborrone el legado de su antecesor, para situar el listón más bajo a la hora de medir sus logros posteriores, esto se ha hecho siempre en todo el mundo, y es lógico, pero no debería impedirnos un análisis objetivo de los hechos: cualquiera con un mínimo de experiencia en ejecución de política económica sabe que un Gobierno que hubiera reconocido una desviación importante del objetivo de déficit automáticamente hubiera estado obligado a anunciar una batería de medidas para corregir la situación, pues de otra manera los mercados se lo comerían vivo. Y no cabía esperar esas medidas de un Gobierno en funciones, a punto de ceder el testigo a otro que había recibido el respaldo de una mayoría amplia de españoles.</p>
<p>El enconamiento y las disputas del día a día de la política crearon en el final de la etapa de Zapatero un clima en el que los medios únicamente se centraron en resaltar los errores cometidos, que sin duda también los hubo, pero es un acto de justicia reconocer aquello que en privado ahora admiten muchos: lo cierto es que el anterior Gobierno, en minoría parlamentaria y con una situación de franca debilidad en sus apoyos sociales, fue capaz, por citar solo unos pocos ejemplos, de avanzar de manera sustancial en una profunda reestructuración del sector financiero, y en especial de las cajas de ahorro, que pasaron de 45 a 15 entidades en solo unos pocos meses; llevó a cabo de forma consensuada una reforma estructural de calado, la del sistema de pensiones; se adelantó a los acontecimientos con una reforma de la Constitución, para garantizar el equilibrio de las cuentas públicas, que van a tener que imitar muchos países europeos en los próximos años, y redujo una parte sustancial del déficit estructural y de la necesidad de financiación de la economía española, dos de los desequilibrios básicos de nuestra economía.</p>
<p>Sin esas decisiones, hace bastantes meses que el país se habría aproximado a un <em>shock</em> económico y político como el experimentado por algunos países vecinos en fechas recientes.</p>
<p>En mayo de 2010 cuando hubo que rescatar a Grecia, en las páginas de la prensa económica internacional se situaba a España como el siguiente en la lista de víctimas. En otoño de ese mismo, cayó Irlanda, y por los problemas del sistema financiero, inmediatamente se asumió que nosotros íbamos detrás. En primavera de este año era el turno de Portugal, y ¿cómo no asociar el destino de los países que comparten península? Este verano el epicentro se trasladó a Roma, y si llegara a caer Italia, adivinen quién vendría después&#8230;</p>
<p>Hemos estado en el lado bueno del precipicio todo este tiempo, y para no caer hemos tenido que hacer todos los ciudadanos muchos sacrificios, pero que nadie se engañe, si hubiéramos terminado en la misma situación que esos otros países, los sacrificios hubieran sido mucho mayores.</p>
<p>El camino está aún lleno de dificultades y sufrimientos, pero si el Gobierno de Mariano Rajoy completa las reformas pendientes en material laboral y culmina el proceso de consolidación fiscal, no es aventurado pensar que en dos o tres años estarán sentadas las bases para que España pueda retomar su imagen como historia de éxito dentro del proceso de construcción europea.</p>
<p>Y una parte importante de esa responsabilidad habrá que atribuírsela al presidente que, en la hora decisiva, puso a su país por delante de sus intereses políticos. Por eso, ahora quizá suene un tanto atrevido, pero estoy convencido de que la figura política de José Luis Rodríguez Zapatero irá mejorando con el paso de los años.</p>
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		<title>Egypt’s Muslim Brotherhood and its record of double talk</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jan 2012 22:55:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Egipto]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>David Pollock</strong>, a senior fellow at the Washington Institute for Near East Policy (THE WASHINGTON POST, 27/01/12):</p>
<p>Amid <a href="http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/son-of-us-transportation-secretary-ray-lahood-barred-from-leaving-egypt/2012/01/26/gIQAbmNpSQ_story.html">new strains in U.S.-Egypt ties</a>, some in Washington are studying the tensions and results of recent voting for indications that democracy can take hold. Those who say the Muslim Brotherhood is showing new signs of moderation should compare its message to outsiders, in English, with its message to Egyptians and other Arabs, in Arabic.</p>
<p>Take the Brotherhood’s official English and Arabic Web sites, <a href="http://www.ikhwanweb.com/">IkhwanWeb</a> and <a href="http://www.ikhwanonline.com/Default.aspx">IkhwanOnline</a>, from one day this month. In English, the home page featured no &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39905/egypts-muslim-brotherhood-and-its-record-of-double-talk/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>David Pollock</strong>, a senior fellow at the Washington Institute for Near East Policy (THE WASHINGTON POST, 27/01/12):</p>
<p>Amid <a href="http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/son-of-us-transportation-secretary-ray-lahood-barred-from-leaving-egypt/2012/01/26/gIQAbmNpSQ_story.html">new strains in U.S.-Egypt ties</a>, some in Washington are studying the tensions and results of recent voting for indications that democracy can take hold. Those who say the Muslim Brotherhood is showing new signs of moderation should compare its message to outsiders, in English, with its message to Egyptians and other Arabs, in Arabic.</p>
<p>Take the Brotherhood’s official English and Arabic Web sites, <a href="http://www.ikhwanweb.com/">IkhwanWeb</a> and <a href="http://www.ikhwanonline.com/Default.aspx">IkhwanOnline</a>, from one day this month. In English, the home page featured no fewer than eight articles on the solicitude of the Brotherhood toward Egypt’s <a href="http://www.washingtonpost.com/national/coptic-christians-fear-persecution-if-extremists-take-power-in-egypt/2011/02/03/ABcCIbE_story.html">Coptic Christian</a> minority. The Arabic home page, by contrast, included just two small pieces on this theme. The contrast is sharper on other key issues. On democracy, the English home page one January day featured several articles with headlines such as “Why Islamists Are Better Democrats” and “Democracy: One of the Objectives of Shariah?” There was nothing comparable in Arabic. Instead, Arabic readers saw three pieces against freedom of the press, attacking two top independent Egyptian dailies for printing criticisms of the Brotherhood.</p>
<p>This kind of double talk is part of a pattern. Last February, right after <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/02/11/AR2011021102386.html">Hosni Mubarak was overthrown</a>, the Brotherhood published what it called an English-language version of Supreme Guide Mohammed Badie’s message to the Egyptian people, celebrating their revolution. In that version, he supposedly spoke mainly of democracy, tolerance, pluralism and coexistence between Egypt’s Muslims and Christians. But the text of his statement, published simultaneously in Arabic, had a totally different tone. In his authentic message, Badie wrote at great length on how Egypt’s uprising was a blessing from Allah — and how much Egyptians needed to stay firm in their Muslim faith to reap its real rewards. The following headlines on the Brotherhood’s Freedom and Justice Party (FJP) led the English site in recent months: “FJP and Christians Stem Sedition,” “FJP Denounces Attack on Israeli Embassy” and “FJP Women’s Committee Provides Free Medical Services in Sharqiyyah City.” But not one of those stories appeared on the Arabic home page. Throughout the past year, women often are referred to by the Brotherhood in English — but almost never in Arabic. The same is true for the English and Arabic Web sites of the FJP, which now controls Egypt’s parliament.</p>
<p>Some might note that all political parties, to at least an extent, engage in mixed messaging. But when this degree of duplicity is demonstrated, the group’s credibility is, or should be, compromised accordingly. Some will say the Brotherhood includes some relatively moderate voices. True, but it is a very disciplined, hierarchical movement: Many of its moderates have left in the past year or have been expelled, and its most senior leaders are the hard-liners. Some will continue to say the Brotherhood is demonstrating that it can modify its positions. But as the movement has gained strength on the street and at the polls in recent months, the modification is mainly less moderate, not more.</p>
<p>For example, the Brotherhood belatedly joined the protests in <a href="http://www.washingtonpost.com/world/tahrir-square-remains-primary-battle-site-in-duel-for-egypts-future/2011/02/04/ABJInxQ_story.html">Tahrir Square</a>, but after Mubarak fell, its leaders opposed any “supraconstitutional” guarantees of individual freedoms and then barred members from further demonstrations. The group initially said it wanted no more than 30 percent of the seats in parliament; then switched to around half; then said maybe a majority, but in coalition with others; and now is drifting toward exercising complete control by taking the most important leadership and committee positions without having established formal coalitions with other parties. As for the upcoming presidential election, the Brotherhood once said it would not participate, then said it might support one of the existing candidates; now it appears it might search for a yet-unmentioned candidate of its choosing.</p>
<p>Meanwhile, one thing that has not changed is the Brotherhood’s hostility toward U.S. policies and interests. In its electoral platform, the FJP begins its section on “Regional Leadership” by explicitly rejecting the old regime’s approach of “supporting occupiers and colonisers, through its presence in the so-called axis of moderation, which is sponsored by the United States.” In August, the Brotherhood called U.S. funding for Egyptian nongovernmental organizations “a disgrace.” In its supposed denunciation of the <a href="http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/egyptian-security-forces-raid-offices-of-us-other-democracy-groups/2011/12/29/gIQA2jlbOP_story.html">violent police crackdown</a> on NGOs in December, it nevertheless reaffirmed its continuing opposition to this funding.</p>
<p>Of course, it would be a welcome surprise if the Brotherhood does change into a more truthful and trustworthy interlocutor. In the meantime, however, we should pay no attention to anything the Brotherhood says in English and little attention to any private “assurances” it offers. And given the group’s record of double-dealing, observers should take everything the Brotherhood says in Arabic with due doubt. The United States has to deal with the Brotherhood, but we don’t have to trust anything it says — at least until it proves we should.</p>
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		<title>La maldita crisis y el PSOE</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 19:43:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39878</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francisco Bustelo</strong>, rector honorario de la Universidad Complutense (EL PAÍS, 25/01/12):</p>
<p>Esta maldita crisis deja todo patas arriba. No solo menoscaba el bienestar de millones de personas. Además, pone en solfa nuestros saberes. Los economistas, por ejemplo, han visto tambalearse los cimientos de su profesión. No supieron prever la Gran Recesión ni saben cómo atajarla, lo que no les impide seguir dando consejos. ¿Cuáles fueron los que le dieron al anterior presidente del Gobierno desde su Oficina Económica? A juzgar por los resultados no debieron de ser muy buenos, aunque fueran voluntariosos, por lo que el presidente, agradecido, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39878/la-maldita-crisis-y-el-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francisco Bustelo</strong>, rector honorario de la Universidad Complutense (EL PAÍS, 25/01/12):</p>
<p>Esta maldita crisis deja todo patas arriba. No solo menoscaba el bienestar de millones de personas. Además, pone en solfa nuestros saberes. Los economistas, por ejemplo, han visto tambalearse los cimientos de su profesión. No supieron prever la Gran Recesión ni saben cómo atajarla, lo que no les impide seguir dando consejos. ¿Cuáles fueron los que le dieron al anterior presidente del Gobierno desde su Oficina Económica? A juzgar por los resultados no debieron de ser muy buenos, aunque fueran voluntariosos, por lo que el presidente, agradecido, recompensó a su principal consejero en la materia con un ministerio y a su antecesor en el cargo con una sinecura en el sector privado.</p>
<p>Sin buenos consejos, los políticos, aunque lo disimulen, andan desorientados. Los gobernantes actuales intentan compensar el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad, quehacer en el que se ven jaleados por los medios de comunicación de la derecha radical, tan abundantes, no se sabe por qué, en nuestro país. ¿Cómo no se va a salir de la crisis si unos beneméritos han sustituido en el timón a unos tarados? ¿Qué ocurrirá, sin embargo, si, como es de temer, siguen los malos datos? ¿A quién descalificarán entonces los jaleadores? Atentos, como diría Miguel Ángel Aguilar.</p>
<p>Claro que para confusión la que hay en el PSOE. Sorprende que políticos avezados quieran ahora discutir de todo lo bueno (que es bastante) y de todo lo malo (que es considerable) que hay en su partido y se olviden del motivo principal de su derrota y de la consiguiente barahúnda en que están inmersos, a saber, la imposibilidad de que la socialdemocracia gestione bien una crisis a escala nacional, cuando el marco europeo, si no se cambia, cercena las posibilidades de actuar desde la izquierda. Como es sabido, los socialdemócratas, desde hace ya luengo tiempo, cuando gobiernan no modifican la producción de bienes y servicios y mucho menos la socializan. Lo que hacen es intervenir en la distribución, con lo que logran un más que aceptable Estado de bienestar. Pero si la producción se gripa, como ocurre en una crisis, la distribución se dificulta y el bienestar empeora. Si un país, como ocurre en España, tiene una economía vulnerable y ha vivido engatusado por las apariencias, el resultado es una crisis feroz como la que nos afecta, cuya lógica consecuencia es el duro varapalo que han recibido los socialistas.</p>
<p>Estos, para rehacerse, necesitan recuperar confianza y reconquistar el favor de los ciudadanos. Para ello han de ofrecer soluciones viables, y en lo que cabe progresistas, a la crisis, pues el no tenerlas ha sido su talón de Aquiles. En esa difícil tarea, sería menester que la socialdemocracia se uniera en Europa. En su próximo congreso, el PSOE, por ejemplo, podría aprobar una petición para que se crearan sólidos grupos de estudio en los que participasen todos los partidos socialistas europeos. O podría establecer delegaciones en Bruselas o Francfort para seguir de cerca lo que se cuece en la Unión Europea e intervenir en lo posible en la cocción. También, en aras de una mayor e imprescindible internacionalización y si los socialistas franceses, como es probable, ganan sus próximas elecciones, cabría tener una oficina en París a fin de seguir de cerca su política económica para ver si sirve.</p>
<p>Los candidatos a la dirección del PSOE, de los que tanto se habla, ¿serán capaces de hacer todo lo anterior? ¿Por qué no? Siempre, desde luego, que no se dediquen a mirarse el ombligo o a personalizar errores y aciertos. Lo que se requiere es mucha reflexión sobre la difícil tesitura española y europea. Cuantas más personas piensen tanto mejor. Los militantes socialistas, sin embargo, no están acostumbrados a pensar, pues su partido, como tantos otros, funciona de arriba abajo. Si todo marcha bien, ello tiene sus ventajas, que se vuelven inconvenientes cuando las cosas vienen mal dadas. La historia del PSOE lo demuestra. Si Felipe González no se hubiera rodeado de incondicionales, habría evitado las tachas que emborronaron su última etapa. Si Rodríguez Zapatero hubiera escuchado más, no habría sido primero tan tercamente optimista y luego tan mal comunicador. Cámbiese lo que sea preciso para evitar esos errores y entre tanto arrúmbense los manifiestos, que por su brevedad resultan superficiales y aumentan la confusión.</p>
<p>La maldita crisis acabará algún día, pero de momento, como diría Ortega, lo que nos pasa es que no sabemos muy bien por qué nos pasa lo que nos pasa. Ello es muy visible en el partido socialista, que tiene que aclarar sus ideas y contribuir desde la oposición a la buena gobernanza del país, tomando como ejemplo de lo que no debe hacer lo que hizo el Partido Popular en las dos últimas legislaturas. Algo necesario, tanto más si como es muy posible continúan o incluso redoblan las dificultades.</p>
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		<title>Meditación sobre los tiempos nuevos</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 20:31:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Peces-Barba Martínez</strong>, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PAÍS, 24/01/12):</p>
<p>Los cambios de ciclo político, aunque las bases económicas, culturales y sociales del país no hayan cambiado, siempre suponen motivos de reflexión y de análisis, sobre todo cuando creemos que la política no es una simple superestructura dependiente de las realidades que derivan de la economía. La inequívoca victoria por mayoría absoluta del PP de Mariano Rajoy en las elecciones generales, y meses antes la no menos decisiva victoria en las municipales y autonómicas, es un hecho de gran relevancia &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39844/meditacion-sobre-los-tiempos-nuevos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Peces-Barba Martínez</strong>, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid (EL PAÍS, 24/01/12):</p>
<p>Los cambios de ciclo político, aunque las bases económicas, culturales y sociales del país no hayan cambiado, siempre suponen motivos de reflexión y de análisis, sobre todo cuando creemos que la política no es una simple superestructura dependiente de las realidades que derivan de la economía. La inequívoca victoria por mayoría absoluta del PP de Mariano Rajoy en las elecciones generales, y meses antes la no menos decisiva victoria en las municipales y autonómicas, es un hecho de gran relevancia y seguramente de trascendencia notable porque se acabarán desvelando los secretos de Rajoy, hasta ahora &#8220;semisecretos&#8221;, para salir de la crisis.</p>
<p>El juego limpio y el respeto al principio de las mayorías deben inspirar las reacciones de quienes no compartimos las ideas del PP y que queremos lo mejor para España y los españoles. La felicitación sincera ante una victoria tan amplia y la expresión de los mejores deseos para el éxito de su política deben estar inequívocamente presentes. Creo que no practicar el &#8220;ojo por ojo&#8230;&#8221; ennoblece al PSOE, y a todos aquellos que comparten estas ideas de oposición y no de bronca y de llevar siempre el &#8220;no&#8221; por delante, mientras están en la oposición. Ahora elogian con desparpajo y a veces con exceso todo lo que antes criticaban con igual desmesura. También parece que ahora quieren aclarar juntos el conflicto para elegir a los magistrados del Tribunal Constitucional, a lo que antes se negaban sistemáticamente. El PSOE, con certeza, atenderá esta petición y colaborará para que en un plazo razonable se produzca la elección. De todas formas, las facilidades del PSOE expresan la actitud de colaboración que tiene para mejorar las instituciones y que ha sido permanente en democracia. En la misma línea, será ahora posible abordar las modificaciones de la reforma constitucional que no afecta al núcleo duro del consenso de 1976. Las vías se abren solo cuando gobierna el PP.</p>
<p>De todas formas hay algunos signos peligrosos de que el PP no ha cumplido con partes importantes de su programa, especialmente su compromiso de no subir impuestos y, además, imponer recortes superiores a los comprometidos. El presidente no ha abierto la boca ni se sabe qué piensa, ni ha expresado ninguna posición. Espero que no sea un mudo siendo presidente del Gobierno. Mentir y engañar no es la mejor forma de iniciar una legislatura. Si incluso se anuncian incumplimientos flagrantes de leyes como la del aborto en comunidades del PP como en Baleares, la alerta roja de peligro inminente salta con fuerza y la explosión de la convivencia no augura nada bueno. Tampoco hacer lo contrario delo que se dijo en el programa electoral que se haría.</p>
<p>El Partido Socialista, por su parte, sale de una severa derrota que es expresión, causa y consecuencia de unos años de derrotas sucesivas, en parte producidas por haber tenido que administrar la crisis y sus efectos serios sobre los ciudadanos. El castigo ha sido muy duro y ha perdido varios millones de votos y una gran cantidad de gobiernos municipales y autonómicos en toda España. De todas formas, está claro que su techo tiene reservas, casi siete millones de votos y un número de escaños (110) que dobla a todos los de la oposición en su conjunto. Puede ser un buen punto de partida para la recuperación siempre que se hagan las cosas bien y no se piense solo en un lavado de imagen, donde las cosas cambiasen para que todo siguiera igual. Parece que los que han administrado las derrotas no son los más adecuados para administrar el retorno a victorias futuras. Es verdad que Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido ejemplar empeñándose en una lucha muy desigual para evitar la catástrofe, y que desde principios de los setenta ha mantenido una lealtad constante y una defensa a ultranza del PSOE en las varias coyunturas que han pasado desde entonces y que parece que no tiene sustitutos para liderar la transición en esta legislatura que comienza. Será difícil que pueda encargarse de los años posteriores y que su servicio al PSOE deberá concluir buscando y apoyando su sucesión. Solo un éxito importante de renovación y de desarrollo del partido en esta próxima legislatura puede cambiar el diagnóstico y dotar a su candidatura de continuidad. Las personas de mi generación debemos acompañar en el tránsito, siempre que como hacen algunos ciegos o celosos de su posición no se nos cierre el paso, como ha ocurrido en estas generales, donde algunos estábamos dispuestos a volcarnos de buena fe sin desear nada a cambio, y se nos han cerrado las puertas.</p>
<p>El &#8220;esto es mío, y aquí no entra nadie&#8221; ha sido uno de nuestros males y se ha repetido en las últimas elecciones en personas sin dos dedos de frente y, sin embargo, con una ambición engañada por sus nulas capacidades.</p>
<p>Otro grupo de compañeros notables y de prestigio impulsaron un manifiesto crítico con el Gobierno de Zapatero y contra su presidente. Lo más sorprendente de ese escrito era que algunos de ellos habían tenido unas responsabilidades notables y en primera fila en los años que criticaban. Podían haber esperado unos días por razones estéticas y de pudor, antes de intentar todos rematar al moribundo. Los calificativos a este comportamiento no pueden ser, por desgracia, muy tolerantes y ni pueden buscar razones para justificarlos. Es una lástima que entre la ansiedad y las prisas hayan quedado descalificados. Confieso que con alguno como el todavía entonces ministro de Justicia en funciones mantengo una buena relación de amistad que naturalmente pienso mantener, aunque me he llevado una gran desilusión.</p>
<p>En ese mismo ámbito también resulta extraño que se haya considerado que era el lugar adecuado para el lanzamiento de Carme Chacón como candidata a la Secretaría General del PSOE para sustituir a Zapatero. Es verdad que ha sido ministra de Defensa en el Gobierno socialista y, además, una buena y competente ministra. ¿Eso es posible como militante del partido hermano que es el PSC para la ejecutiva? ¿Se puede situar al mismo nivel la candidatura a la Secretaría General del PSOE? A mi juicio su decisión es positiva para integrar al PSC en un único partido, al menos en su programa y en sus objetivos. Quedan lejos con la decisión de Carme Chacón los tiempos de la independencia y del grupo parlamentario propio para el PSC. A Carme y a su candidatura hay que agradecerle esta constructiva aportación.</p>
<p>Debe haber un gran debate libre, con la máxima participación de las bases como recientemente ha señalado Tomás Gómez, con razón, a mi juicio. Tiene que ser profundo y largo y debe servir para reafirmar un programa socialdemócrata. Solo con esas premisas llegaremos a buen fin para encontrar a militantes con vocación de dirigir el partido desde una horquilla de años entre 30 y 40. Allí encontraremos al alcalde de Toledo, a Tomás Gómez, a Javier Fernández, a Patxi López, a Antonio Hernando y a Eduardo Madina y, también, a Carme Chacón, entre otros, que quizás estén todavía por aparecer o que yo no conozca. Esa será la senda del renacimiento de un PSOE socialdemócrata, dispuesto como desde hace más de 110 años a impulsar un nuevo ser de España, nuestra querida nación.</p>
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		<title>Thatcher, los ciclos políticos y el PSOE</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 22:51:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Luis Álvarez</strong>, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard y profesor de ESADE Madrid (EL PAÍS, 23/01/12):</p>
<p>La canonización en marcha de Margaret Thatcher, irónicamente basada en lo que ella despreciaría, la sentimentalización del liderazgo, poco provecho puede traer a Rajoy. Es difícil imaginar a alguien más alejado de Thatcher que Rajoy, el gran reticente a la acción decisiva, el conservador esquivo, cuya pulsión retentiva de capital político haría las delicias clínicas de Freud.</p>
<p>Si un partido español puede beneficiarse de una reflexión sobre Thatcher es el PSOE, el cual debería aspirar a lo que ella &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39835/thatcher-los-ciclos-politicos-y-el-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Luis Álvarez</strong>, doctor en Sociología por la Universidad de Harvard y profesor de ESADE Madrid (EL PAÍS, 23/01/12):</p>
<p>La canonización en marcha de Margaret Thatcher, irónicamente basada en lo que ella despreciaría, la sentimentalización del liderazgo, poco provecho puede traer a Rajoy. Es difícil imaginar a alguien más alejado de Thatcher que Rajoy, el gran reticente a la acción decisiva, el conservador esquivo, cuya pulsión retentiva de capital político haría las delicias clínicas de Freud.</p>
<p>Si un partido español puede beneficiarse de una reflexión sobre Thatcher es el PSOE, el cual debería aspirar a lo que ella consiguió: un ciclo político (conjunto de soluciones ideológicas, institucionales y electorales a los retos sociales y políticos más relevantes) sostenible, independiente de líderes concretos, y hegemónico aún en caso de perder el Gobierno. Como en el Reino Unido, donde Blair sustituyó el autoritarismo de Thatcher por modernidad mediática, pero no recuperó el Estado que ella descartó, limitándose a modernizar lo que quedaba. Resignación similar experimentó Clinton respecto a Reagan, primer admirador de Thatcher, quien acusaba al Estado de ser el origen de todos los problemas. Clinton se limitó a responder que la solución estaba en las personas -el mismo lenguaje del PP-. Obama se presentó a su primera presidencia como pospartidista, evitando cuidadosamente la confrontación con la herencia <em>reaganita.</em> La larga sombra de Thatcher llega incluso a Zapatero, quien ni intentó revertir la reforma liberal del capitalismo español llevada a cabo por Aznar, tan aplicado pupilo de la líder conservadora que hasta imitó su sobreactuación autoritaria y malhumorada. Y, por supuesto, Europa está respondiendo a la crisis con parámetros <em>thatcherianos:</em> control de la inflación, reducción del déficit, disminución del papel del Estado, etcétera.</p>
<p>Desde Thatcher la izquierda está a la defensiva. Del trío que formó, con Reagan y Wojtyla, los grandes repudiadores del Estado de bienestar y el liberalismo cultural, ella es la más influyente. Los descendientes de Reagan han enloquecido, salvo Romney; y Wojtyla fracasó en su intento de convertir Occidente en una piadosa Polonia. Tal es la pervivencia del legado de la gran contrarreformadora de la economía social de mercado, que la izquierda debería obviar la antipatía que le produce y preguntarse ¿qué aprender de cómo construyó un ciclo político robusto?</p>
<p>Son cuatro las lecciones principales y solo la primera depende de la persona de Thatcher: la relación entre su trayectoria y su ideología. Thatcher no alcanza en 1975 el liderazgo conservador por sus méritos, a pesar de ser la mejor preparada de su generación, habiendo desempeñado eficazmente responsabilidades en Pensiones y Seguridad Social, Vivienda, Hacienda, Energía, Transportes y Educación. Al contrario, sus características de adscripción -clase media baja, joven y mujer- la habían discriminado en un partido cuyas élites semejaban un club para caballeros (lo opuesto a lo que, según Alfonso Guerra, era el PSOE de Zapatero). Nunca fue tomada en serio como líder potencial. Si llegó a la dirección de su partido fue aprovechando -con riesgo, ambición, habilidades conspiratorias y suerte- las grietas que se producen en las oligarquías de los partidos tras una derrota.</p>
<p>La experiencia vital de Thatcher en el Partido Conservador hasta conseguir su liderazgo fue, precisamente, que el mérito solo se reconoce como consecuencia de una lucha competitiva individualista de alta intensidad. Y esa experiencia, convertida en valores, es la que acabará constituyendo el núcleo ideológico de la derecha moderna. Que muchos de sus correligionarios adopten esta cosmovisión hipócritamente, como retórica, o que su ideología sirva precisamente para perpetuar las injusticias que la discriminaron, puede invitar a una interesante tesis marxista sobre &#8220;Thatcher y la falsa conciencia&#8221;, pero no detrae de su eficacia.</p>
<p>En contraste con el arraigo biográfico de su pensamiento político, hay mucho de artificialidad en la actual discusión sobre ideas en el PSOE, como si estas fueran entes desvinculados de las trayectorias de los posibles líderes, que se pueden elegir o no según conveniencia electoral. Por supuesto que la izquierda necesita ideas, ya que precisa referencias de futuro como guías de transformación. Pero las creencias que generan energía son las que arraigan lo político en lo personal, las que responden directamente a las vivencias de los ciudadanos. Son ideologías: cosmovisiones vitales que orientan a la acción política. Hay una ironía interesante en que la izquierda, quien desarrolló analíticamente el concepto de ideología, haya olvidado su importancia, obsesionándose con las ideas. ¿O es que Reagan, Bush, Aznar, Aguirre o Rajoy destacaron por la sofisticación de las suyas?</p>
<p>Otra clave para la sostenibilidad de un ciclo es reconocer que estos no se basan principalmente en las instituciones representativas de la democracia, como los partidos o el Parlamento. Felipe González comentó, hace años, que una de las reacciones conservadoras a lo que en los años ochenta parecía una serie inacabable de victorias socialistas fue la ocupación deliberada de los ámbitos del Estado más autónomos de la voluntad popular. Así, la derecha, envió a sus jóvenes generaciones, especialmente aquellas disciplinadas por instituciones religiosas, a hacer oposiciones a altos cuerpos de la Administración y la judicatura. Como ejemplo en reverso, Thatcher, estratégicamente, destruyó a los sindicatos ingleses porque constituían la línea de defensa del Estado de bienestar y elemento principal del ciclo político de economía social. Un ciclo para durar precisa apoyarse en todos los poderes del Estado y la sociedad, fuerzas sociales, asociaciones, <em>think tanks,</em> élites, la academia, la calle, etcétera. Los partidos, el Gobierno, no dan perdurabilidad a un ciclo. Y con Zapatero el PSOE limitó su acción al ámbito institucional y legislativo.</p>
<p>Que sea la derecha y no la izquierda quien mejor reconozca que la política representativa es superestructura constituye una segunda ironía.</p>
<p>Una tercera clave es el <em>cambio</em> como <em>leitmotiv</em> de los ciclos. Thatcher fue la primera que, desde la derecha, se apropió de un lema que debería ser específico del progresismo. Uno de los símbolos más reveladores de las pasadas elecciones fue el eslogan del PP: &#8220;Súmate al cambio&#8221;. Que el PSOE haya permitido a Rajoy, el líder del PP más conservador de la democracia, quien cuando habla de cambio lo hace con la misma intención -pero sin el encanto- de Tancredi Falconeri en <em>El Gatopardo,</em> adueñarse del lema del cambio revela su desconcierto. En política gana quien pretende cambiar y pierde el que, estático, solo defiende el <em>statu quo.</em></p>
<p>Nueva ironía: los partidos de izquierda se han convertido en conservadores, aunque sea del Estado de bienestar, y los de derecha, desde Thatcher, y aunque sea falsamente, en partidos de cambio. ¿Qué quiere cambiar de España el PSOE? Se desconoce.</p>
<p>La lección final de Thatcher sobre ciclos es que estos se basan en el conflicto radical, constante, sin consenso, en todos los ámbitos sociales, contra algo y alguien, a quien se intenta desplazar del poder. Este conflicto es el que permite una fricción permanente, el que proporciona tracción política. Así empezó a actuar Thatcher en Europa, fracturando a Reino Unido entre, por un lado, una alianza de clases altas y medias, incluso con los sectores de clase obrera de psicología más autoritaria y, por otro, los restos de clase obrera y otros sectores desfavorecidos. Este modo de acción <em>conflictivo</em> es especialmente difícil de practicar por nuestra izquierda, que llegó al Gobierno todavía en el ambiente de consenso de la Transición. González implementó sin resistencia el Estado de bienestar español, amparado en su legitimación europeísta. Zapatero evitó todo conflicto con los poderes económicos, limitándose a moverse en los márgenes -temas de ciudadanía- del dominante ciclo conservador. Desde el asentamiento de la democracia, el PSOE nunca ha desarrollado tácticas de alta fricción, en contraste, por ejemplo, con el PP de Aznar. ¿Contra qué y contra quién va el PSOE? No se sabe.</p>
<p>Otra ironía: una visión dialéctica de la política, de lucha, que es esencial a la cosmovisión progresista, ha sido apropiada y practicada por la derecha europea y española -al menos hasta Rajoy presidente-.</p>
<p>Las cuatro ironías que acompañan a los elementos esenciales de los ciclos -ideologías más que ideas, estrategias sociales además de representativas, cambio como lema, conflicto permanente- se resumen en que Thatcher desarrolló un ciclo conservador, contrarreformista, de larga duración, gracias a importar, sin complejos, elementos de trabajo político propios de las opciones progresistas. Con lo que estas, si quieren desarrollar su propio ciclo, acorde con sus claves de acción más distintivas y esenciales, han de copiar, ironía máxima, de Thatcher.</p>
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		<title>Un liderazgo europeísta y de la izquierda</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 22:45:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Diego López Garrido</strong>, diputado socialista. Suscriben también este artículo: <strong>Juan José Azcona, Carmen Barahona, Carlos Carnero</strong> y 18 firmas más (EL PAÍS, 23/01/12):</p>
<p>Los españoles nos han situado en la oposición, y a la derecha le han dado casi todos los instrumentos democráticos de poder local, autonómico y estatal. Pero nos piden a todas las fuerzas políticas lo mismo: recuperación económica y creación de empleo de calidad, así como la preservación del Estado de bienestar. Estas tareas son también nuestra responsabilidad.</p>
<p>Desde la trayectoria política de quienes suscribimos este artículo, pensamos que el próximo Congreso del PSOE tiene &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39832/un-liderazgo-europeista-y-de-la-izquierda/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Diego López Garrido</strong>, diputado socialista. Suscriben también este artículo: <strong>Juan José Azcona, Carmen Barahona, Carlos Carnero</strong> y 18 firmas más (EL PAÍS, 23/01/12):</p>
<p>Los españoles nos han situado en la oposición, y a la derecha le han dado casi todos los instrumentos democráticos de poder local, autonómico y estatal. Pero nos piden a todas las fuerzas políticas lo mismo: recuperación económica y creación de empleo de calidad, así como la preservación del Estado de bienestar. Estas tareas son también nuestra responsabilidad.</p>
<p>Desde la trayectoria política de quienes suscribimos este artículo, pensamos que el próximo Congreso del PSOE tiene que adoptar decisiones al menos en cuatro grandes dimensiones: el proyecto de partido, la relación con Europa, las políticas sociales y la política económica. El Congreso debe ser el punto de partida imprescindible para un partido que está dolorido, pero también decidido a jugar el papel -sin lugar a dudas, protagonista- que los ciudadanos nos siguen atribuyendo.</p>
<p><strong>1.</strong> Un partido de Gobierno, receptivo y atento a las demandas participativas y críticas de la sociedad civil.</p>
<p>Necesitamos a los ciudadanos con nosotros revitalizando al PSOE, y ahora tenemos medios de democracia participativa directa (la Red) para hacerlo posible, y resortes representativos (las primarias abiertas a simpatizantes) para hacerlo más legítimo, en todos los momentos en que se tenga que realizar un proceso electoral. A la derecha no se le pide eso. A la izquierda, afortunadamente, sí, y tiene que canalizar los fuertes impulsos críticos que han traspasado las fronteras de España, extendiendo al máximo la representatividad de nuestra democracia.</p>
<p>Hay otra exigencia evidente. El Partido Socialista es un partido de Gobierno, única alternativa real a la derecha ganadora en las últimas elecciones. Eso significa que tiene que configurarse como un proyecto nacional, con una dirección con sentido y cometidos de Estado, y no solo coordinadora de organizaciones territoriales.</p>
<p><strong>2.</strong> Una Europa social y solidaria contra la crisis.</p>
<p>La crisis ha demostrado que no hay salidas meramente nacionales a la misma. Estamos en presencia de una crisis internacional. Las repuestas deben ser europeas, y de ahí la importancia del Partido Socialista Europeo (PSE), principal instrumento socialdemócrata, que sigue siendo una suma de partidos nacionales más que un verdadero partido de ámbito supranacional que elabore la estrategia de los socialistas.</p>
<p>Los socialistas no aceptamos que la política económica sea dictada por el bloque conservador Merkel-Sarkozy, obsesionado en ajustes insolidarios y alejado del fortalecimiento de nuestro modelo social.</p>
<p>Los socialistas hemos de estar en la vanguardia de una Europa que afronte de una vez la crisis de forma colectiva y solidaria. Es la única forma de superarla. De ahí,que debamos sostener decididamente, en el PSE y en todos los ámbitos políticos, las siguientes medidas.</p>
<p>- Creación de eurobonos, o mutualización de la deuda soberana, como la correspondencia obligada a la disciplina presupuestaria.</p>
<p>- La intervención del Banco Central Europeo para defender el euro y garantizar siempre intereses razonablemente bajos en la financiación de los países con esta moneda.</p>
<p>- El fortalecimiento del Mecanismo Europeo de estabilidad financiera.</p>
<p>- La Tasa de Transacciones Financieras, a nivel de la eurozona, para que entre en vigor con los nuevos Presupuestos de la UE en 2014.</p>
<p>- Planes de inversión pública productiva a nivel europeo como estímulo de crecimiento y creación de empleo.</p>
<p>- La desaparición de los paraísos fiscales.</p>
<p><strong>3.</strong> Los derechos sociales son conquistas que no se tocan.</p>
<p>El periodo 2004-2011 de Gobiernos socialistas irá siempre unido a avances históricos y poderosos en derechos sociales de colectivos particularmente vulnerables o discriminados. La ley de igualdad entre hombres y mujeres, la ley contra la violencia de género, la ley de dependencia, la ley de matrimonio homosexual, el crecimiento impetuoso de las pensiones más bajas, del salario mínimo interprofesional, los derechos constitucionales de los inmigrantes que les habían quitado los Gobiernos de Aznar&#8230; Son derechos a añadir a los clásicos del Estado de bienestar, educación, sanidad, protección ante el desempleo, Seguridad Social, universalizados por anteriores Gobiernos de la izquierda.</p>
<p>Hay que reivindicar con orgullo estos logros democráticos y hay que recelar de la nueva etapa política del PP, porque nunca la derecha amplió los derechos sociales, y ahora está tentada a limitarlos fuertemente. Los socialistas (y los sindicatos) nos tenemos que comprometer a evitarlo, con tolerancia cero a los recortes en derechos sociales. La austeridad debe aplicarse a otros conceptos de gasto, pero nunca a los derechos, que necesitan sobre todo los que menos tienen.</p>
<p><strong>4.</strong> Una reforma fiscal en profundidad para financiar la superación de la crisis.</p>
<p>Pero cualquier objetivo económico y social que se nos ocurra tropieza con un primer obstáculo, el principal desafío que nos atenaza: la financiación de la salida de la crisis, que la propia crisis dificulta como un círculo vicioso.</p>
<p>Ya no vale repetir que hay que crecer, y que de aquí vendrán todas las soluciones. Ya lo sabemos. Pero ¿cómo desencadenar ese crecimiento sostenible y suficiente que nunca llega? Y, mientras tanto, ¿cómo evitar el deterioro del Estado de bienestar? ¿Cómo inyectar en la economía productiva la energía que le ha robado la avaricia de la economía financiera? La respuesta es: financiación a través de potentes impuestos progresivos. Después -no antes- vendrá el crecimiento.</p>
<p>La equidad debe obligar a los poderes públicos a abandonar la exhausta vía del endeudamiento -que es, además, generacionalmente insolidario- y a requerir medios de financiación directos en forma de impuestos a los sectores económicos con capacidad para darlos. Estos son: el sistema financiero causante y beneficiario de la crisis y los individuos y corporaciones con mayor poder económico. Ello significa una reforma fiscal progresiva: a nivel europeo (eurozona) es la tasa sobre transacciones financieras -que ha sido una iniciativa del Partido Socialista Europeo- y, a nivel nacional, es un cambio en la fiscalidad en sentido diferente al giro brutal que en su programa ha aprobado el Gobierno del PP, descargando la crisis sobre las clases medias y los asalariados.</p>
<p>Los socialistas hemos de proponer una profunda reforma fiscal que afecte, al menos, a los siguientes tres aspectos:</p>
<p>- Un impuesto integral sobre las grandes fortunas y patrimonios.</p>
<p>- Supresión de las deducciones y exenciones en el impuesto de sociedades, que se ha desplomado.</p>
<p>- Tributación real y efectiva sobre las rentas del capital, incluyendo las SICAV.</p>
<p>De ahí tienen que venir los fondos públicos que se inviertan luego en infraestructuras físicas, tecnológicas y educativas, en planes de empleo juvenil, en el mantenimiento de los derechos sociales conquistados, así como en la amortización de la deuda. Porque la competitividad no puede basarse en bajos salarios y en facilitar el despido.</p>
<p>Sin dotar previamente a los poderes públicos de ingresos suficientes y reduciendo cualquier política a los recortes en gastos, no habrá recuperación y se agrandarán las grietas de la desigualdad, la pobreza, y la discriminación intergeneracional, que ya forman parte del paisaje de las sociedades occidentales.</p>
<p>El Congreso del PSOE ha de ocuparse de todo esto y también, coherentemente, de quienes dirigirán el partido en unos años decisivos para nuestro país y para Europa.</p>
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		<title>A new generation of political Islamists steps forward</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 16:18:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Olivier Roy</strong>, a professor at the European University Institute in Florence and the author of <em>Holy Ignorance</em> (THE WASHINGTON POST, 21/01/12):</p>
<p>Everywhere, the Muslim Brotherhood is benefiting from a democratization it did not trigger. There is a political vacuum because the liberal vanguard that initiated the Arab Spring did not try, and did not want, to take power. This was a revolution without revolutionaries. Yet the Muslim Brothers are the only organized political force. They are rooted in society, and decades of opposition against authoritarian regimes gave them experience, legitimacy and respect. Their conservative agenda fits a conservative &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39806/a-new-generation-of-political-islamists-steps-forward/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Olivier Roy</strong>, a professor at the European University Institute in Florence and the author of <em>Holy Ignorance</em> (THE WASHINGTON POST, 21/01/12):</p>
<p>Everywhere, the Muslim Brotherhood is benefiting from a democratization it did not trigger. There is a political vacuum because the liberal vanguard that initiated the Arab Spring did not try, and did not want, to take power. This was a revolution without revolutionaries. Yet the Muslim Brothers are the only organized political force. They are rooted in society, and decades of opposition against authoritarian regimes gave them experience, legitimacy and respect. Their conservative agenda fits a conservative society, which may welcome democracy but did not turn liberal.</p>
<p>Under these circumstances, the ghost of a totalitarian Islamic state is raised, with the specter of imposing sharia and closing the short democratic parenthesis. But such an outcome is unlikely.</p>
<p>The Islamists have, in fact, changed: They are more middle-class “bourgeois,” and they benefited from the liberalization of local economies during the last decades of the 20th century, especially in countries with no oil rent. The Islamists have also drawn lessons from the failure of ideological regimes and from the success of Turkey’s AKP party. They are no longer advocating jihad and understand geostrategic constraints, such as the need to maintain peace, even a cold one, with Israel. Realism is the starting point of political wisdom.</p>
<p>The Islamists have been elected with a clear agenda: stability, good governance and a better economy. If they have been able to reach a larger constituency than the hard-core supporters of sharia, it is precisely because they can combine such a reformist agenda while talking about religion, values, identity and tradition. The Nahda party won the majority of the votes cast at the Tunisian consulate of San Francisco, although Tunisian expatriates in Silicon Valley are not known for their Islamic fundamentalism.</p>
<p>This mix of technocratic modernism and conservative values is their brand, and to turn their back on multipartism and legalism would alienate a large portion of their constituency, at a time when they have no means to confiscate power. They have neither military forces nor oil wealth to bypass the people: They have to negotiate and deliver. Their electorate wants stability and peace, not revolution.</p>
<p>They are stepping into a new political landscape: a democracy, although a fledgling and fragile one. The only way to maintain their legitimacy is through elections. Even if their pristine political culture is not democratic, they are formatted by the democratic landscape, much as the Roman Catholic Church ended up accepting democratic institutions. But it will take time.</p>
<p>Another important change, if we refer to the “revolutionary” period of the 1970s and 1980s, is that the Muslim Brothers do not monopolize Islam in the public sphere. In fact, the religious revival that has engulfed Arab societies led to a diversification and an individualization of the religious field. Religious state institutions such as Al Azhar, so recently discredited, are regaining autonomy after so recently being discredited. Al Azhar’s dean, <a href="http://english.ahram.org.eg/%7E/NewsContent/5/35/31392/Arts--Culture/Stage--Street/Grand-Sheikh-of-Azhar-declares-support-for-persona.aspx">Sheikh Ahmed Al-Tayyeb</a>, openly spoke in favor of democracy and of separating religious institutions from the state. A new phenomenon is the decision of the Salafis, an ultraconservative Sunni sect, to establish political parties. On the one hand they will push for a more Islamic agenda, trying to outbid the Muslim Brothers on Islam, but this will force the Brotherhood to clarify its own position and to find a way to distance itself from the call for sharia.</p>
<p>To do that, the Muslim Brothers have to turn purely Islamic norms into more universal conservative values — such as limiting the sale and consumption of alcohol in a way that is closer to Utah’s rules than to Saudi laws and promoting “family values” instead of imposing sharia norms on women.</p>
<p>In the coming months the hot issue in Egypt, beyond the status of women, will be religious freedom. Not in the sense that <a href="http://www.washingtonpost.com/national/coptic-christians-fear-persecution-if-extremists-take-power-in-egypt/2011/02/03/ABcCIbE_story.html">Coptic Christians</a> will have less freedom to practice — there were a lot of limitations under the so-called secular dictatorship of Hosni Mubarak — but in defining religious freedom as not merely a minority right but an individual human right, implying the right to convert from Islam to Christianity.</p>
<p>The issue is institutionalizing democracy, not promoting liberal policies. Democracy could take hold only if it is based in well-established values. Liberalism does not precede democracy; America’s Founding Fathers were not liberal. But once democracy is rooted in institutions and political culture, then the debate on freedom, censorship, social norms and individual rights could be managed through freedom of expression and changes of majorities in parliament. However, there will be no institutionalization of democracy without the Muslim Brothers.</p>
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		<title>Por España, un solo partido socialista reconocido</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 18:22:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Masip</strong>, diputado del PSOE en el Parlamento Europeo (EL PAÍS, 20/01/12):</p>
<p>Hace ya varias semanas alguna federación socialista autonómica aprobó intentar una representación al margen del PSOE, en el seno del Partido Socialista Europeo (PSE). Debo confesar que no me enteré, en un primer instante, de semejante contrasentido más que por un comentario en los pasillos bruselenses del Parlamento Europeo. Pese al tono, entre escéptico e incrédulo, de mi interlocutor centroeuropeo, se me encendieron todas las alarmas. Me vinieron enseguida a la memoria posiciones erráticas, a mi juicio lamentables, como la de la Internacional Democristiana que reconoce &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39773/por-espana-un-solo-partido-socialista-reconocido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Masip</strong>, diputado del PSOE en el Parlamento Europeo (EL PAÍS, 20/01/12):</p>
<p>Hace ya varias semanas alguna federación socialista autonómica aprobó intentar una representación al margen del PSOE, en el seno del Partido Socialista Europeo (PSE). Debo confesar que no me enteré, en un primer instante, de semejante contrasentido más que por un comentario en los pasillos bruselenses del Parlamento Europeo. Pese al tono, entre escéptico e incrédulo, de mi interlocutor centroeuropeo, se me encendieron todas las alarmas. Me vinieron enseguida a la memoria posiciones erráticas, a mi juicio lamentables, como la de la Internacional Democristiana que reconoce a la vez al PP, PNV y Unió Democrática, lo que, pese a la atenuante del carácter histórico originario, desvaloriza totalmente al primero. También recuerdo los vetustos tiempos en que algunas formaciones españolas, casi clandestinas aún, imploraban a los líderes socialdemócratas Mitterrand, Palme y Brandt, un reconocimiento paralelo al del PSOE, con la simultánea maniobra del ministro Martín Villa, desde el Registro de Asociaciones, que aprovechaba para fomentar la proliferación de siglas, inductoras al equívoco social en la libertad apenas estrenada.</p>
<p>A estas alturas del siglo XXI sería mucho peor, un auténtico paso atrás para mi partido, y para la política europea, que cercenaría la genuina y coherente presencia española en las instituciones y en la recuperación del espacio político perdido.</p>
<p>Más grave, los ciudadanos, socialistas y no socialistas, apreciarían un yerro para la concepción del Estado y la inserción española en la UE; lo que no empece que, dentro de España, el funcionamiento partidario interno sea el que sea.</p>
<p>Fuera, por favor, una sola voz.</p>
<p>Como quiera que estamos ante un congreso federal, los compañeros de mi agrupación municipal, en Oviedo (Avelino Martínez, Consuelo Vallina, Falcón, Espeso, Aparicio&#8230;), con los que llevo varias décadas trabajando, me animaron a firmar una sencilla enmienda de adición que conjure semejante estropicio.</p>
<p>Con uno de esos compañeros cofirmantes me desplacé a la presentación como candidato de Rubalcaba, en la sede madrileña de UGT. Al término de ese entrañable acto, y dado que mi acompañante ovetense expresase preocupación por la mala explicación conceptual de la llamada &#8220;España plural&#8221; y &#8220;todo lo acaecido en torno al Estatut, entre los motivos de nuestro desapego de los ciudadanos&#8221;, Alfredo nos replicó que, en cualquier caso, él era personal e intelectualmente muy &#8220;pro catalán&#8221;. Nuestra enmienda, ya aprobada ahora a nivel de Oviedo, no tiene que ver con el inequívoco posicionamiento, como es mi caso, en favor de Rubalcaba, y jamás puede ser debida a ánimo alguno &#8220;anti Cataluña&#8221;, la tierra de origen de mis antepasados.</p>
<p>El PSOE está abierto a configurarse con un nuevo secretario general en la nómina que inició Pablo Iglesias y que en sus más recientes escalones han ejercido mis admirados Felipe González, Joaquín Almunia y José Luis R. Zapatero.</p>
<p>Al partido que resurja tras el congreso es exigible una ágil representación europea, única, sin equívocos ni ambigüedades.</p>
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		<title>Otro PSOE es necesario</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 20:23:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Cuadrado</strong> <strong>Bausela</strong>, militante socialista y exdiputado por Zamora (EL PAÍS, 18/01/12):</p>
<p>Que no me cambien los principios. A veces, para oponernos a los cambios necesarios, hablamos de principios. Cuando, hace más de 100 años, Pablo Iglesias llevó al movimiento obrero de las barricadas a las instituciones, o cuando Felipe González, otro líder transformador, condujo al PSOE del marxismo a la socialdemocracia, quienes se resistían a los cambios hablaban de principios traicionados. Refugiarse en cierto patriotismo de partido, en el país de &#8220;nosotros no tenemos que cambiar, ya cambiará la realidad&#8221;, nada tiene que ver con los principios. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39742/otro-psoe-es-necesario/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Cuadrado</strong> <strong>Bausela</strong>, militante socialista y exdiputado por Zamora (EL PAÍS, 18/01/12):</p>
<p>Que no me cambien los principios. A veces, para oponernos a los cambios necesarios, hablamos de principios. Cuando, hace más de 100 años, Pablo Iglesias llevó al movimiento obrero de las barricadas a las instituciones, o cuando Felipe González, otro líder transformador, condujo al PSOE del marxismo a la socialdemocracia, quienes se resistían a los cambios hablaban de principios traicionados. Refugiarse en cierto patriotismo de partido, en el país de &#8220;nosotros no tenemos que cambiar, ya cambiará la realidad&#8221;, nada tiene que ver con los principios. Y el pasado, ya se sabe, es un país al que no se puede volver.</p>
<p>Pero el PSOE, si no es una iglesia, hoy está obligado a cambios profundos. Con crisis o sin crisis, porque no estamos ante una avería en la máquina, que se repara y a andar. Así que se equivocan en el diagnóstico quienes dicen que tenemos un buen proyecto, el de las pasadas elecciones, que hicimos lo correcto, pero la crisis nos hundió. El viejo consenso socialdemócrata posterior a la II Guerra Mundial ya hace tiempo que está agotado; ahora toca construir una nueva respuesta socialdemócrata para la sociedad del siglo XXI. En este desafío, si acertamos, la gente nos seguirá, si nos resistimos al cambio o nos equivocamos, la gente se irá a otra parte. No nos votarán por lo que hicimos, sino por lo que propongamos. Ese es el debate, y no si estuvimos allí o no, por más que insistan desde el equipo de Ferraz.</p>
<p>Cuando la vieja socialdemocracia fue capaz de equilibrar el capitalismo depredador con un buen catálogo de beneficios sociales, cuando se subieron los impuestos para cubrir pensiones y servicios sanitarios, cuando se regularon salarios y condiciones laborales, cuando se organizó un consenso que desplazó electoralmente a tanta gente del centro hacia la izquierda, también entonces se dieron fuertes resistencias a los cambios. Ahora, a toda la socialdemocracia, no solo a la española, le toca &#8220;adaptarse o morir&#8221;; el resultado de 110 diputados es demasiado contundente para no reaccionar. Y empecemos por la palabra, porque, como decía el bueno de Tony Judt, &#8220;no pensamos de otra forma si no hablamos de otra forma&#8221;, y no hay mayor inhibidor electoral que las palabras gastadas. Tan gastadas como las que hemos empleado en los seis meses de campaña electoral, aunque se tienda a confundir tuitear con liderar, que no es lo mismo.</p>
<p>Reconociendo que esta crisis es producto directo del fracaso intelectual (y moral) de las ideas de los fundamentalistas del mercado, ¿cómo es que los electores confían ahora en ellos para gestionar la salida de la crisis? Pues, porque la socialdemocracia se ha quedado muda, sin una alternativa que llevarse a la boca, mientras los &#8220;De Guindos&#8221; circulan a sus anchas por Europa. Por eso, en el PSOE no es la hora de aguantar y a ver qué pasa, es la hora de un liderazgo valiente, &#8220;que no evite el desafío, que lo afronte, que lo explote y que lo personifique&#8221;. Porque no nos enfrentamos solo a problemas económicos, es también un problema de estado de ánimo de la nación, que solo un liderazgo decidido podrá modificar. No es la hora de arrastrar los pies y esperar a que escampe, no es momento para darle vueltas y vueltas al asunto; hay poco tiempo y corre contra el PSOE. De momento, millones de electores decidieron que no quieren más de lo que se les ofreció en las pasadas elecciones. ¿Lo hicimos bien, pero no nos entendieron? Mejor será no seguir por ahí.</p>
<p>La máxima &#8220;cualquier gran fracaso tiene que obligarnos a reconsiderar las ideas fundamentales&#8221; casa bien con la actual situación del PSOE. El próximo congreso puede optar por trampear con la realidad y alargar la agonía o abrir la puerta a los grandes cambios que urgen. Para volver a movilizar a los electores sería necesario recuperar la idea keynesiana de la política como un ejercicio de la ética, qué pautas se van a seguir para una mejor distribución de la renta, cómo se va a luchar contra la desigualdad socialmente corrosiva e ineficiente, qué cambios para salir de un modelo económico en el que las recompensas cada vez dependen menos de los esfuerzos, o, en fin, con qué &#8220;propósito colectivo&#8221; convoca el partido de Pablo Iglesias a los españoles en esta nueva etapa. Carme Chacón responde a esa necesidad de liderazgo, para el PSOE y para el país.</p>
<p>Después de seis meses de campaña electoral, con todo el poder para proponer un proyecto del Partido Socialista a los españoles, se cosechó una respuesta ampliamente negativa de los electores. Más aún, se pudo detectar hasta qué punto las estrategias aplicadas obtenían el efecto contrario al que se perseguía; en seis meses, como muestran todos los estudios de opinión, incluidas las oleadas preelectorales del CIS, se pasó de una derrota segura a un desastre sin matices. ¿Más de lo mismo? Es la hora de aplicar las lecciones aprendidas, de no tener miedo al cambio, de no frenarlo.</p>
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		<title>Las respuestas que esperan de nosotros</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 19:52:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Caldera</strong>, diputado por Salamanca y responsable de la ponencia política para el 38º Congreso del PSOE (EL PAÍS, 16/01/12):</p>
<p>La principal preocupación de los españoles, a gran distancia de otras, es el empleo. Y este depende del modelo de crecimiento económico. El debate actual en torno al Partido Socialista dedica una enorme atención, lo que es lógico, a la elección de su nuevo/a líder. Sin embargo, el 38º Congreso decidirá, a través de su ponencia política, las estrategias progresistas del futuro. Lo que los ciudadanos esperan también de nosotros es un pronunciamiento claro y creíble de la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39717/las-respuestas-que-esperan-de-nosotros/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Jesús Caldera</strong>, diputado por Salamanca y responsable de la ponencia política para el 38º Congreso del PSOE (EL PAÍS, 16/01/12):</p>
<p>La principal preocupación de los españoles, a gran distancia de otras, es el empleo. Y este depende del modelo de crecimiento económico. El debate actual en torno al Partido Socialista dedica una enorme atención, lo que es lógico, a la elección de su nuevo/a líder. Sin embargo, el 38º Congreso decidirá, a través de su ponencia política, las estrategias progresistas del futuro. Lo que los ciudadanos esperan también de nosotros es un pronunciamiento claro y creíble de la alternativa económica que defendemos. Y no todas las causas de esta severa crisis proceden de las irregulares prácticas financieras que hemos conocido.</p>
<p>El escaso crecimiento de la productividad que hemos experimentado en toda Europa, y en particular en España, está también en la raíz de la crisis actual. Somos los socialdemócratas quienes debemos esforzarnos en buscar soluciones a ello. Hay que trabajar mejor, producir más, para importar menos y exportar más, debemos obtener mayor rendimiento por hora trabajada y los crecimientos salariales del futuro deben tener cierta correspondencia con el esfuerzo realizado y los rendimientos obtenidos. Solo con una profunda mejora de la formación, la innovación y las políticas activas de empleo podremos conseguirlo. Y no debemos dudar, es el único camino para mantener nuestro modelo de bienestar.</p>
<p>La transformación de nuestro modelo productivo ya se está produciendo de manera progresiva, en parte gracias a la apuesta del anterior Gobierno socialista por la economía sostenible en España y la estrategia 2020 a nivel europeo. También gracias a las reformas emprendidas que nos permitirían cambiar solvencia y sostenibilidad en el medio y largo plazo por un espacio mayor para las necesarias políticas de estímulos. Solo de este modo se reducirán los costes de financiación de nuestra deuda, dejando ese espacio. En el panorama gris, a veces interesado, de las previsiones económicas, hay elementos positivos que pasan inadvertidos: no toda la economía española destruye empleo, hay sectores de actividad que, incluso ahora, están creando empleo y a tasas notables. Por ejemplo, durante 2011, varias actividades de protección medioambiental o de I+D+i lo hacen a un ritmo superior al 10% de acuerdo con la afiliación a la Seguridad Social. En la última EPA conocida -tercer trimestre de 2011-, ecoindustrias, I+D, servicios sociales, energías renovables, industrias culturales, fabricación de maquinaria y sectores tradicionales como turismo, cuero y calzado, siguen creando empleo. Igualmente, hay muchos sectores exportadores que están resistiendo perfectamente la crisis y aumentando cuotas en los mercados internacionales.Ello aconseja que nuestras políticas económicas sean coherentes con esos cambios estructurales que hemos puesto en marcha. Cualquier mirada complaciente al pasado incuba la semilla de nuevas crisis. Debemos apostar por los nuevos sectores productivos y la renovación de los tradicionales, para crear empleos de calidad que mejoren la productividad agregada, impulsar políticas activas de empleo que incluyan mejor formación, combinación de subsidios y salarios en trabajos menos cualificados para aflorar y movilizar actividad económica y fomentar el emprendimiento, el crecimiento e internacionalización de nuestras empresas. Y debemos, también, abordar la gran reforma estructural pendiente de la economía española: el cambio definitivo de nuestro modelo energético, reduciendo nuestra dependencia e impulsando las energías renovables para crear empleos de calidad y luchar contra el cambio climático.</p>
<p>Los próximos meses y años no serán fáciles para nadie. Los españoles saben que tenemos que reducir el déficit. Las primeras medidas del nuevo Gobierno son erróneas: plantear una vuelta al pasado para recuperar la construcción como motor del resto de la economía es un error de bulto, pues solo se crearían trabajos poco estables y de baja productividad. Revertir la apuesta de los últimos años por la ciencia e innovación es otro error, como reducir gasto social productivo congelando la Ley de Dependencia. Los socialistas tenemos que concentrarnos en la alternativa: porque la hay. Discutir con este Gobierno el tamaño, el ritmo y la composición del ajuste, pues son inadecuados. Ningún país de la OCDE ha conseguido un ajuste superior a los cuatro puntos de PIB como se propone para este año 2012 en España. El tamaño debe ser menor, el ritmo diferente, dos o tres años más para alcanzar el 3% de déficit y la composición del ajuste muy diferente: más equitativa, sin afectar al gasto productivo y dejando espacio para un programa nacional de inversiones estratégicas centrado en los nuevos sectores de la economía productiva, que permita ingresos adicionales por esa vía y por la mejora de la productividad. Incluso aunque tuviéramos éxito con una reforma fiscal profunda, encontráramos nuevas fuentes de gravamen y redujéramos el fraude de modo importante, no sería suficiente para mantener nuestro modelo de bienestar, cuyos costes, irremediablemente, se incrementarán en los próximos años.</p>
<p>Con esta perspectiva de medio plazo sobre la mesa, ganaremos confianza y podremos matizar y proponer alternativas a un ajuste que deprimirá aún más nuestra economía y nos llevará directamente a la recesión. De este modo, los ciudadanos, y los mercados entenderán que el margen que necesitamos no es para mantener privilegios o estructuras insostenibles, sino para modernizar nuestro tejido productivo. Solo así obtendremos recursos para mantener la cohesión y el bienestar y para impedir su desmantelamiento. El liderazgo es esencial, y estoy seguro de que acertaremos, con generosidad y fraternidad, pero no lo es todo. Tan importante como el quién (y personalmente tengo mi candidato, Rubalcaba) es el para qué: eso es lo que los españoles esperan de nosotros.</p>
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		<title>Recargando a Chacón</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 20:22:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Losada</strong>, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (EL PERIÓDICO, 08/01/12):</p>
<p>Todos los partidos tienen aversión a la competencia. La asocian con crisis, inoperancia y fracaso. Su estado preferido es el monopolio. Lo asocian con orden, resultados y éxito. La carrera hacia la secretaría general del socialismo volverá a demostrar lo ineficiente de semejante prevención.</p>
<p>La competencia por el liderazgo ni refuerza, ni debilita a una organización política. Todo depende de la calidad de los competidores. Si los contendientes son listos y recuerdan que el rival siempre está ahí fuera, el partido gana. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39605/recargando-a-chacon/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antón Losada</strong>, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela (EL PERIÓDICO, 08/01/12):</p>
<p>Todos los partidos tienen aversión a la competencia. La asocian con crisis, inoperancia y fracaso. Su estado preferido es el monopolio. Lo asocian con orden, resultados y éxito. La carrera hacia la secretaría general del socialismo volverá a demostrar lo ineficiente de semejante prevención.</p>
<p>La competencia por el liderazgo ni refuerza, ni debilita a una organización política. Todo depende de la calidad de los competidores. Si los contendientes son listos y recuerdan que el rival siempre está ahí fuera, el partido gana. Si los contendientes lo olvidan y se lanzan a la caza del enemigo interior, el partido pierde. En el socialismo rivalizan dos candidatos que están demostrando saber que para ganar, salir fuerte y con una organización mejor dispuesta, hay que activar la conexión emocional con los militantes. No habrá paz para los populares. Si a ambos les dieran un euro por cada vez que pronuncian las palabras unidad, debate o compañero, les sobrarían fondos para sus campañas.</p>
<p>Carme Chacón ha protagonizado una puesta en acción firme, precisa y contundente. Ha defendido con pasión y credibilidad un discurso más sólido y ambicioso de cuanto muchos aventuraban. Ha acreditado la fortaleza de los buenos aspirantes: conocer cuáles son sus oportunidades y cuáles sus debilidades.</p>
<p>En su potente discurso en Olula del Río, dejó claro que tiene interiorizado que, en momentos de crisis, aquello que más esperan del liderazgo los militantes de cualquier organización son palabras de ánimo, gestos de aliento y reconocimiento por el esfuerzo realizado. Una cosa es la autocrítica, otra muy distinta la autodestrucción. De todos los errores que se pueden cometer en política, ninguno tan devastador como olvidar a quienes te votaron y trabajaron para hablarle solo a aquellos que se fueron o se quedaron en su casa. Carme Chacón no va a equivocarse en eso.</p>
<p>Tampoco va a cometer el error de adulterar su pasado, o inventarse fórmulas, programas o políticas milagrosas, como si hubiera que reinventar el socialismo cada día. Un fallo que resultaría especialmente contraindicado ahora que los populares han acreditado que se puede rectificar en seis días más que José Luis Rodríguez Zapatero en seis años sin perder la sonrisa. Carme Chacón demuestra ser bien consciente de qué debe hacer: recargar el socialismo con algo de pasión, un poco de imaginación y propuestas como la apertura orgánica a los simpatizantes, la limitación de mandatos o el registro de intereses para los cargos partidarios.</p>
<p>La cuidada puesta en escena escogida por la candidata Chacón prueba que tiene bien diagnosticados sus puntos débiles y amenazas. La elección del escenario indica hasta qué punto es consciente de que España es tan rica en acentos como en prejuicios y tópicos regionales. Sabe que la precede una fama de cierta artificiosidad de su personaje político. Busca neutralizarla personalizando su discurso y formulando su programa en primera persona. Sabe que su imagen se ha cargado de cierta distancia y frialdad y apuesta por la cercanía y la accesibilidad de los espacios reconocibles. Ahora, el cielo es el límite.</p>
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		<title>Rubalcaba y el federalismo</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 20:16:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Franco</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 08/01/12):</p>
<p>Pocas veces en una derrota ha tenido tan poca culpa el perdedor. Alfredo Pérez Rubalcaba era el cabeza de lista, pero el derrotado fue José Luis Rodríguez Zapatero, que ni siquiera se presentaba. La gente quería cambio de partido gobernante. Rubalcaba puso la cara por una causa perdida e intentó decir la verdad, aunque fuese contradictoria con algunos aspectos de la gestión del Gobierno Zapatero, del que había formado parte.</p>
<p>Encima, convirtió el cara a cara con Mariano Rajoy en un solemne aviso de lo que vendría si ganaba el PP: la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39604/rubalcaba-y-el-federalismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Franco</strong>, periodista (EL PERIÓDICO, 08/01/12):</p>
<p>Pocas veces en una derrota ha tenido tan poca culpa el perdedor. Alfredo Pérez Rubalcaba era el cabeza de lista, pero el derrotado fue José Luis Rodríguez Zapatero, que ni siquiera se presentaba. La gente quería cambio de partido gobernante. Rubalcaba puso la cara por una causa perdida e intentó decir la verdad, aunque fuese contradictoria con algunos aspectos de la gestión del Gobierno Zapatero, del que había formado parte.</p>
<p>Encima, convirtió el cara a cara con Mariano Rajoy en un solemne aviso de lo que vendría si ganaba el PP: la contradicción con lo que había prometido. Ha bastado el primer Consejo de Ministros operativo de la nueva situación para que España compruebe que el aviso era certero.</p>
<p>Rubalcaba es el precandidato más sólido que puede tener el PSOE, pero viene de lejos, quizá de demasiado lejos. Y con zigzagueos en la politiquería. Estuvo en los mejores momentos -y luego en los peores- de Felipe González; conspiró en la confusa etapa transitoría entre Josep Borrell, zancadilleado desde sus propias líneas, y Joaquín Almunia; colaboró con José Bono contra Zapatero y cuando este ganó se convirtió en su mano derecha. O mano izquierda. En cambio, su trayectoria es recta en lo trascendente: fue un espléndido ministro de Educación y ha sido el mejor ministro del Interior, con el éxito definitivo contra ETA y contra las muertes de tráfico.</p>
<p>Ahora su reto es más sofisticado: reconstruir el socialismo español en plena crisis del pensamiento de izquierdas. Pero como a él ya no le preocupa su futuro puede distanciarse de las inercias acomodaticias que se crearon en el PSOE cuando tenía poder. Por su solidez intelectual está en condiciones de reformular la solidaridad, las libertades y el Estado de bienestar adaptados al nuevo mundo global. Y por su conocida habilidad es capaz de reencontrarse con la gente que recela de los socialistas por su falta de radicalidad en el control democrático de los poderes económicos y en la lucha contra la corrupción propia y ajena.</p>
<p>Pero los socialistas también tienen la asignatura pendiente de la España plurinacional. Carme Chacón puede llevarles a la encrucijada de ver si el PSC es capaz de conseguir un margen de maniobra propio respecto al PSOE si la secretaria general de los socialistas españoles es catalana.</p>
<p>¿Misión imposible? La baza alternativa por la que debería apostar Rubalcaba es que sea el mismo PSOE quien relance la doctrina federal y abra una diferenciación real -pero cohesionada- no solo de los socialistas catalanes sino también, por lo menos, de los vascos y gallegos. No tiene por qué ser el PSC quien estire ese concepto, y desde el PSOE puede hacerse levantando menos recelos en el resto de España.</p>
<p>Para Rubalcaba dar ese paso sería ir hacia la complejidad. Pero todos sabemos que la simplicidad, mantener la traición al espíritu autonómico, ya es la mayor amenaza contra la coexistencia española. Y contra la viabilidad futura del PSOE. Por eso los socialistas españoles deberían encarar la cuestión y además de denominarse federales convertirse realmente en eso.</p>
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		<title>El nuevo cuerpo del capitalismo</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 19:32:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Popular]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Germán Cano</strong>, filósofo (EL PAÍS, 07/01/12):</p>
<p>A pesar de las recurrentes jeremiadas actuales sobre la ausencia de una &#8220;educación en valores&#8221;, no parece que todos estén en crisis. Es más, a medida que se tilda de utópica toda reconstrucción keynesiana del Estado y los mercados dan la bienvenida al fin de la historia, uno de ellos se afirma como último catalizador de distinción: el deporte. Ya Max Weber había señalado agudamente que allí donde el afán de lucro había experimentado &#8220;su mayor liberación&#8221;, en Estados Unidos, este impulso, despojado de su sentido metafísico, tendía a asociarse a una &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39592/el-nuevo-cuerpo-del-capitalismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Germán Cano</strong>, filósofo (EL PAÍS, 07/01/12):</p>
<p>A pesar de las recurrentes jeremiadas actuales sobre la ausencia de una &#8220;educación en valores&#8221;, no parece que todos estén en crisis. Es más, a medida que se tilda de utópica toda reconstrucción keynesiana del Estado y los mercados dan la bienvenida al fin de la historia, uno de ellos se afirma como último catalizador de distinción: el deporte. Ya Max Weber había señalado agudamente que allí donde el afán de lucro había experimentado &#8220;su mayor liberación&#8221;, en Estados Unidos, este impulso, despojado de su sentido metafísico, tendía a asociarse a una &#8220;pasión agonal&#8221; que le confería un carácter deportivo.</p>
<p>No deja de haber algo de justicia poética en el hecho de que el Museo de Cera madrileño haya trasladado la estatua de Iñaki Urdangarin a la sala deportiva. La figura del duque de Palma aparece desde hace semanas con atuendo informal, mirando hacia la galería donde se encuentran prohombres como Iker Casillas o Miguel Indurain. Se ha comentado hasta la saciedad en este caso el presunto abuso del prestigio de la Casa Real para hacer negocios, ¿pero no indica el escándalo del Instituto Nóos más bien una inquietante alianza entre empresa y atletismo especulativo?</p>
<p>Este seductor matrimonio entre el deporte y el <em>business</em> es hoy, en efecto, moneda corriente. No solo es normal ver a famosos exdeportistas entrenar a altos ejecutivos en labores de liderazgo y <em>coaching.</em> El nuevo espíritu del capitalismo presume de ser vigoréxico. ¿Motivos? Esta entronización del deporte como valor indiscutible se ajusta a la fabricación del nuevo <em>homo economicus.</em> Pero este, a diferencia del empresario moralmente autocontenido en el trabajo que describía Weber, es hoy, como muestra Richard Sennett, un competidor corroído por la indefinición gimnástica de la flexibilidad y desnortado por la levedad de su presente.</p>
<p>Asimismo, el tipo de subjetividad activamente fomentado por la gobernanza neoliberal tiene un claro objetivo: transformar al individuo socialmente dependiente -el posible &#8220;perdedor&#8221;-, inserto en el tejido institucional de la sociedad civil, en el deportista, ese emprendedor nato amante del riesgo y ganador, único responsable de su inversión formativa y &#8220;capital humano&#8221;. Así, el nuevo <em>fitness</em> neoliberal no busca tanto interpelar al parado como al desempleado poco motivado, un ser perezoso a la hora de devenir empresario de sí mismo y maximizar competitivamente su marca personal. Para este neoliberalismo, parafraseando el famoso eslogan de Margaret Thatcher, &#8220;no existe eso que se llama la sociedad, sino solo deportistas&#8221;. Allí donde existía el ciudadano menesteroso, debe advenir una voluntad de hierro.</p>
<p>Ahora bien, por novedosa que sea esta relación entre la interpelación deportiva y la desconfianza hacia el Estado, también se acomoda al viejo mantra conservador del sacrificio. En un artículo publicado en el<em> Faro de Vigo</em> del 24 de julio de 1984, Mariano Rajoy escribía: &#8220;Demostrada de forma indiscutible que la sociedad es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada. ¿Por qué se insiste en incrementar la participación estatal en la economía? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria&#8221;.</p>
<p>El autor del artículo, refiriéndose en términos elogiosos a un libro del &#8220;gran pensador&#8221; Gonzalo Fernández de la Mora, afirmaba que del mismo modo que es indiscutible que el hombre es desigual biológicamente, también lo es la desigualdad social. &#8220;Vaguedades como &#8216;la eliminación de las desigualdades excesivas&#8217;, &#8216;supresión de privilegios&#8217;, &#8216;redistribución&#8217;, &#8216;que paguen los que tienen más&#8230;&#8217;, serían expresiones de resentimiento por parte de los perdedores para denigrar a los ganadores&#8221;.</p>
<p>¿Diagnosticaba, así pues, Rajoy que el gran problema español era la &#8220;aristofobia&#8221;, ese odio a los mejores que ya Ortega denunciara en <em>España invertebrada?</em> Así parece: &#8220;Al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx, la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia&#8221;.</p>
<p>Por eso no es extraño que, contra el mal endémico de la &#8220;envidia igualitaria&#8221;, que desintegra la sociedad e impone medidas despóticas contra esa &#8220;desigualdad natural&#8221;, matriz última de la verdadera libertad (&#8220;la libertad buena&#8221;, que diría Aznar, &#8220;la libertad negativa&#8221;), Rajoy esgrima la gracia del amor y cite al autor de <em>El principito:</em> &#8220;Si difiero de ti, en lugar de lesionarte te aumento&#8221;. ¡Ay, qué poco se aplican esta generosa lección de Saint-Exupéry las masas ingratas!</p>
<p>¿Habrá cambiado Rajoy de opinión? Sea como fuere, no es esta la única aportación realizada por la antropología mariana. El actual presidente del Gobierno español, que confiesa en su más reciente autobiografía que &#8220;es difícil que deje de ver una competición deportiva de nivel&#8221;, aprecia en los deportistas los grandes valores que le gustan: &#8220;el sacrificio, el mérito, la constancia, la libertad&#8221;. Allí donde Ortega, en <em>La rebelión de las masas,</em> denunciaba el &#8220;señoritismo&#8221; no esforzado y satisfecho del hombre vulgar, el espíritu competitivo rajoyano parece penetrar en el secreto del mal español: esa molicie enemiga del sano ejercicio neoliberal; esa juventud descarriada por el relajo republicano en las costumbres, la falta de autoridad en las escuelas y el adoctrinamiento de la &#8220;educación por la ciudadanía&#8221;; esa mimada e irresponsable actitud que culpa de forma infantil de sus fracasos a la falta de oportunidades y que, en lugar de renacer victoriosa de los golpes del destino, de autosuperarse épicamente, como Rafa Nadal tras sus lesiones de rodilla, desprecia las reglas del <em>fair play.</em></p>
<p>En este proceso de transformación del marco social en arena competitiva, es comprensible que la consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, no haya tenido reparos en utilizar la metáfora deportiva para justificar el &#8220;bachillerato de excelencia&#8221;. &#8220;Rafa Nadal, Fernando Alonso o Andrés Iniesta, en algún momento dado&#8221;, ha declarado, &#8220;tuvieron que entrenarse de otra manera, con más exigencia, y con otros jóvenes que tuvieran su mismo talento&#8221;. &#8220;Eso mismo debe darse también en las Matemáticas o la Física&#8221;.</p>
<p>Se entiende así que, para la nobleza neoliberal, la voluntad resentida de ser &#8220;plagio&#8221;, fomentada por el gregarismo acomodaticio de las políticas estatales, solo pueda ser combatida por la incentivación de una competencia sin excesivos arbitrajes. &#8220;Esta búsqueda de la desigualdad, tiene múltiples manifestaciones&#8221;, afirma Rajoy en el artículo <em>Igualdad humana y modelos de sociedad,</em> &#8220;en la afirmación de la propia personalidad, en la forma de vestir, en el ansia de ganar -es ciertamente revelador en este sentido el afán del hombre por vencer en una Olimpiada, por batir marcas, récords-, en la lucha por el poder, en la disputa por la obtención de premios, honores, condecoraciones, títulos nobiliarios desprovistos de cualquier contrapartida económica&#8230; Todo ello constituye demostración matemática de que el hombre no se conforma con su realidad, de que aspira a más, de que busca un mayor bienestar y además un mejor bien ser, de que, en definitiva, lucha por desigualarse&#8221;.</p>
<p>&#8220;Luchar por desigualarse&#8221;. En virtud de su alquimia deportiva, el esnobismo neoliberal hace recaer toda la responsabilidad de la crisis económica estructural en un desafío apolítico de autosuperación individual. Afortunadamente, su hegemonía no es total: abriendo una enorme fisura en ese gran estadio olímpico en el que &#8220;los mercados&#8221; -al parecer, el único sujeto colectivo de nuestro tiempo- están convirtiendo nuestra sociedad, movimientos como el 15-M o la <em>marea</em> <em>verde</em> nos están enseñando una lección antropológica decisiva: la resistencia a convertir el denso entramado político de la sociedad civil en un archipiélago de empresas histéricamente insolidarias.</p>
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		<title>Ni tótem ni tabú</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Jan 2012 19:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Elena Valenciano</strong>, diputada del PSOE (EL PAÍS, 07/01/12):</p>
<p>Siempre he dudado de que los procedimientos internos de los partidos sean en sí mismos una fuente de legitimidad social o de adhesión popular, una idea que se propaga especialmente tras las derrotas electorales.</p>
<p>Los ciudadanos que han dejado de apoyar al PSOE lo han hecho, principalmente, porque no han confiado en que un Gobierno socialista fuera la mejor opción para los próximos años.</p>
<p>El impacto terrible de la crisis, la constatación de que las sucesivas fórmulas no han servido para superarla y la percepción de errores en la gestión &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39591/ni-totem-ni-tabu/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Elena Valenciano</strong>, diputada del PSOE (EL PAÍS, 07/01/12):</p>
<p>Siempre he dudado de que los procedimientos internos de los partidos sean en sí mismos una fuente de legitimidad social o de adhesión popular, una idea que se propaga especialmente tras las derrotas electorales.</p>
<p>Los ciudadanos que han dejado de apoyar al PSOE lo han hecho, principalmente, porque no han confiado en que un Gobierno socialista fuera la mejor opción para los próximos años.</p>
<p>El impacto terrible de la crisis, la constatación de que las sucesivas fórmulas no han servido para superarla y la percepción de errores en la gestión han sembrado esta desconfianza. &#8220;Lo que se ha hecho hasta ahora no ha funcionado; intentemos otra cosa&#8221;, es lo que parecen haber pensado muchos votantes.</p>
<p>Para restablecer esa confianza se necesita que la mayoría vuelva a ver al PSOE como una alternativa viable, creíble y deseable. La sociedad tiene que saber que quien está en la oposición puede ser gobierno con todas las garantías. La oposición no se puede permitir ser menos solvente, firme y responsable que el Gobierno.</p>
<p>Los socialistas vamos a elegir en nuestro congreso un/a secretario/a general y también al líder de la oposición. A los militantes nos importa mucho lo primero, pero lo que más concierne a la sociedad es lo segundo. Volveremos a ser deseables como Gobierno si somos útiles, fiables y eficaces como oposición; y si actuamos como un factor influyente y operativo, desde nuestras propias posiciones, en la lucha contra la crisis.</p>
<p>¿Hay que renovar y reformar el PSOE? Otra cosa sería suicida y de ello están convencidos, sobre todo, los militantes. Había que hacerlo antes de las elecciones y aunque las hubiéramos ganado. Este modelo de organización es ya obsoleto e ineficiente. Hay que cambiar los partidos porque ha cambiado para siempre la forma de hacer política.</p>
<p>Las bases de la comunicación política convencional han saltado por los aires; las maquinarias de movilización y encuadramiento de los partidos no pueden competir con el fenómeno masivo de la automovilización en la Red; muchos de los grandes hechos políticos de los últimos años (desde el movimiento que llevó a Obama a la presidencia de Estados Unidos hasta las <em>primaveras árabes)</em> no se han gestado en la sede de ningún partido sino en la Red, un instrumento democratizador de potencia inusitada.</p>
<p>Aumentar la democracia en los partidos no se limita al método de elección de los dirigentes. Hay que revisar el concepto mismo de la organización política: que el &#8220;partido de militantes&#8221; se abra también a ciudadanos y ciudadanas que desean apoyar activamente una idea política de las mil distintas formas en que eso puede hacerse hoy.</p>
<p>El PSOE es, de lejos, el partido político más democrático de España. Estamos ya preparados para entrar en la segunda fase del modelo de primarias, abriéndolas a los simpatizantes, mientras todos los demás aún no han dado el primer paso. Y lo mismo respecto a la paridad.</p>
<p>Ahora se trata de ir otra vez por delante y enriquecer esa democracia interna. Porque lo que hoy se cuestiona no es cómo se elige a los dirigentes, sino la funcionalidad y legitimidad de los partidos para la representación política de las corrientes sociales.</p>
<p>Tampoco ayuda pasar de la idolatría a la pulsión iconoclasta, del líder como tótem infalible al exlíder como tabú innombrable. Zapatero no ha sido el <em>césar</em> providencial que algunos aclamaban; pero desde luego no ha sido el culpable universal que hoy se pinta. No deberíamos comprar el relato de la derecha sobre lo ocurrido en estos años.</p>
<p>Recuperaremos la confianza y los votos si participamos en la salida de la crisis y damos una respuesta desde la izquierda a los desafíos del cambio global: el tránsito de la economía industrial a la economía tecnológica, la globalización de las decisiones, la transformación energética, la crisis demográfica de Europa y el mestizaje social derivado de la inmigración, el deterioro del planeta, la progresión decidida de la igualdad entre hombres y mujeres; y sobre todo el aumento de la pobreza, de las desigualdades y de los conflictos.</p>
<p>Hay que debatir y abordar de frente las reformas que el Estado de bienestar necesita para salvarse de la demolición a la que lo ha condenado la derecha. Y el Partido Socialista Europeo tiene que responder a su nombre y ser un partido de verdad: con dirigentes elegidos, con políticas compartidas y con decisiones vinculantes para la socialdemocracia europea.</p>
<p>Ojalá sea este el debate de los socialistas españoles. Pero habrá que utilizar ideas y no proclamas. Porque a veces tengo la impresión de que por un lado van los que reclaman &#8220;debate de ideas&#8221; y por otro los que las tienen.</p>
<p>Y no nos engañemos: en la política, los liderazgos son esenciales. El liderazgo forma parte de la idea porque anticipa su realización. Los nombres importan siempre y, en los momentos difíciles, importan muchísimo.</p>
<p>Ideas de verdad con un liderazgo de garantía; si es eso lo que buscamos, a socialistas de todas las edades y lugares de España -sin menoscabo del sincero respeto por las otras opciones- nos viene a la cabeza el nombre de Alfredo Pérez Rubalcaba. Un liderazgo actual, confiable y racional. Ni tótem ni tabú.</p>
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		<title>Por un cambio en la clase política</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39513/por-un-cambio-en-la-clase-politica/</link>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 20:06:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Vicente Barrera, </strong>matador de toros y licenciado en Derecho (EL MUNDO, 03/01/12):</p>
<p>En estos últimos tiempos hemos descubierto los españoles la desmesura y sinvergonzonería de la clase política en general, esa clase política que se ha convertido sin nosotros saberlo en parangón de lo que en el siglo XVII fue la nobleza.</p>
<p>Poco a poco hemos ido descubriendo, gracias a los medios de comunicación, infinidad de casos y circunstancias que a todos nos parecen escandalosos. Ahora, lo último con lo que nos desayunamos es que a sus señorías también les pagan internet en casa.</p>
<p>La política no debería dar &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39513/por-un-cambio-en-la-clase-politica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Vicente Barrera, </strong>matador de toros y licenciado en Derecho (EL MUNDO, 03/01/12):</p>
<p>En estos últimos tiempos hemos descubierto los españoles la desmesura y sinvergonzonería de la clase política en general, esa clase política que se ha convertido sin nosotros saberlo en parangón de lo que en el siglo XVII fue la nobleza.</p>
<p>Poco a poco hemos ido descubriendo, gracias a los medios de comunicación, infinidad de casos y circunstancias que a todos nos parecen escandalosos. Ahora, lo último con lo que nos desayunamos es que a sus señorías también les pagan internet en casa.</p>
<p>La política no debería dar opción a ser más o menos honesto ni debería hacer bueno el dicho de que quien parte y reparte se queda con la mejor parte. La política, como el sacerdocio, debe ser vocacional, los políticos deben llevar en su ADN el sentimiento de servicio al prójimo, a la sociedad a la que aspiran a representar.</p>
<p>El político debe tener una buena remuneración económica y, en el caso de los altos cargos, una muy buena remuneración por la responsabilidad y el tiempo que dedican a su trabajo, pero en ningún caso puede suponer que gocen de prebendas y privilegios que, de salir a la luz pública, sean motivo de indignación y de asqueo para el ciudadano que les otorgó su confianza.</p>
<p>He conocido a algunos políticos que juegan -como dije más arriba- a ser la nueva nobleza, que disfrutan relacionándose con lo que más brilla y que utilizan las funciones que el pueblo les otorgó para su satisfacción. A mí, que siempre me gustó e interesó la política, ha empezado a asquearme cierta clase política que nos rodea.</p>
<p>Sería injusto no señalar que hay muchos políticos honrados, gente sensata que cuando llegó al cargo descubrió una serie de prebendas que no buscaba al entrar en política. Pero es verdad que la mayoría, con el paso del tiempo, ha llegado a pensar que disfrutar de esos privilegios es lo normal y lo justo.</p>
<p>En la Francia de finales del siglo XVIII rodaron las cabezas de los que durante demasiado tiempo abusaron del tercer estado hasta que al pueblo se le acabó la paciencia; en la Libia del siglo XXI se persiguió, humilló, martirizó y asesinó a los que durante más de 40 años manejaron los destinos de todo un país a su antojo. La Historia nos ofrece un sinfín de ejemplos.</p>
<p>Existen muchas formas de rebelarse, de hacer la revolución. En nuestro mundo occidental ya no se hacen, afortunadamente, a sangre y fuego. En España, primero en las elecciones autonómicas y municipales y después en las generales, los ciudadanos hemos lanzado al abismo con nuestros votos a un partido político que hasta hace poco parecía intocable y al que la mayoría hacemos máximos responsables no sólo de la peor gestión política y económica imaginables, sino también de los mayores desmanes y desmesuras en cuanto a otorgamiento de prebendas y privilegios se refiere. Hemos decidido acometer una rebelión democrática y lo que esperamos es que el resto de los partidos políticos -que en ningún caso están exentos de culpa en cuanto a excesos se refiere- tomen buena nota de la madurez del actual tercer estado y se apliquen a la tarea de corregir errores del pasado y del presente. En nuestra España actual no rodarán las cabezas, pero que se apliquen la máxima del cuando veas las barbas de tu vecino cortar&#8230; si no quieren que el honrado y sufrido ciudadano pase a tomar medidas más contundentes que la de depositar su voto cada cuatro años.</p>
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		<title>Hagámoslo, y que se note</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39509/hagamoslo-y-que-se-note/</link>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 19:47:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Fernando López Aguilar</strong>, presidente de la Delegación Socialista española en el Parlamento Europeo y vicepresidente del PES (EL PAÍS, 03/01/12):</p>
<p>El PSOE encara esta legislatura con el menor número de escaños desde la Transición. Todo puede empeorar, aunque debemos evitarlo. Nadie puede reprocharnos conversar entre nosotros ahora; sería imperdonable no hacerlo. Arriesguemos y hablemos claro.</p>
<p><strong>1.</strong> Como nunca antes, la suerte del PSOE está vinculada a la socialdemocracia europea. Nada de lo que acucia a España puede ser abordado sin Europa, escorada a la derecha frente a su crisis más dura. La mayoría conservadora -el directorio <em>Merkozy</em>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39509/hagamoslo-y-que-se-note/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Fernando López Aguilar</strong>, presidente de la Delegación Socialista española en el Parlamento Europeo y vicepresidente del PES (EL PAÍS, 03/01/12):</p>
<p>El PSOE encara esta legislatura con el menor número de escaños desde la Transición. Todo puede empeorar, aunque debemos evitarlo. Nadie puede reprocharnos conversar entre nosotros ahora; sería imperdonable no hacerlo. Arriesguemos y hablemos claro.</p>
<p><strong>1.</strong> Como nunca antes, la suerte del PSOE está vinculada a la socialdemocracia europea. Nada de lo que acucia a España puede ser abordado sin Europa, escorada a la derecha frente a su crisis más dura. La mayoría conservadora -el directorio <em>Merkozy</em>- ha impuesto un <em>diagnóstico erróneo</em> (la causa de nuestros males no fue el déficit, sino el endeudamiento financiero), una <em>estrategia equivocada</em> (la austeridad a toda costa destruye crecimiento y empleo) y unas <em>recetas desastrosas</em> que empeoran al enfermo (los préstamos usurarios causan destrozos sociales, malestar antieuropeo y populismo eurófobo).</p>
<p><strong>2.</strong> No solo el colapso económico y social ha resultado asimétrico en la UE. También su impacto político. La derecha se muestra invariablemente movilizada en la defensa de sus intereses. La izquierda, en cambio, fragmentada, desmotivada en las urnas, propensa a la abstención o incluso al rechazo de Europa. No es casual: la ideología conservadora certifica la &#8220;impotencia&#8221; e &#8220;irrelevancia&#8221; de <em>la política</em> ante el <em>poder constituyente de los mercados.</em> Se persigue dar por cierta la ausencia de alternativas a su política. Y ello produce entre los progresistas un devastador efecto de estampida hacia la indignación o el pánico. España es un claro ejemplo. El PP ha obtenido mayoría absoluta con los mismos votos con los que fue derrotado en 2004 y 2008. El PSOE, 4,5 millones menos que en 2008. Los votantes del PP están militarizados. Votan indiferentes a los estragos de la crisis. Ha sido la fractura del voto potencial socialista la que ha asegurado al PP -sin un programa definido- la victoria de su vida.</p>
<p><strong>3.</strong> Algunos pretenden que la crisis desgastará al Gobierno del PP. No lo creo. No es cierto que la economía haya castigado a todo Gobierno por igual, y es un error imputar solo a una causa la pérdida de respaldo. Sin aminorar el peso de la crisis, nada puede eximirnos de una revisión acerca de su gestión, su comunicación y hasta su explicación. Tampoco del coste sufrido por no haber incorporado ajustes no solo en el gasto sino también en los ingresos, removiendo injusticias y desigualdades fiscales en el reparto de la carga y de los sacrificios. No hacerlo raya en la exclusión de toda reflexión por la perezosa vía de la &#8220;socialización de pérdidas&#8221; (&#8220;nadie es responsable; todos lo somos por igual&#8221;). El electorado progresista mantiene su nivel de exigencia: no deberíamos permitirnos la autoindulgencia de creer que hemos perdido porque los elementos nos fueron desfavorables: en lo peor de la tormenta noshabría tocado el lado oscuro de la luna, pero los votos regresarán con las mareas. No, no volverán a menos que hagamos algo serio al respecto.</p>
<p>Ese espejismo encubre una deficiente comprensión de la marcada asimetría de pautas electorales entre la derecha y la izquierda. No hay ninguna evidencia de que su electorado vaya a <em>castigar</em> al PP por analogía al modo en que muchos progresistas <em>castigan</em> no votando al PSOE. La distancia entre los polos afecta también a la concentración de fuerzas completada el 20-N: la victoria del PP cierra un impresionante conglomerado de poder económico, financiero, empresarial y mediático. Este último es decisivo, y va a incrementar aún más las dificultades de comunicación de la izquierda. Buena parte de los medios ya no reverberan a diario el paro y la prima de riesgo, como ha venido haciendo mientras gobernó el PSOE. No habrá una mejora inmediata de las magnitudes económicas, por lo que muchos se emplearán en promover un cambio en el estado de ánimo mediante la inyección forzosa de índices de &#8220;optimismo&#8221; y &#8220;esperanza&#8221; en la opinión publicada. Los socialistas deberemos aprestarnos a resistir un bombardeo propagandístico en favor de las medidas que va a adoptar el PP; y, en cuanto al PSOE, un tratamiento de choque de <em>&#8220;ciérrate Sésamo&#8221; mediático.</em></p>
<p><strong>4.</strong> El PSOE celebra su 38° Congreso, y no se encuentra en buen estado. Nuestra eficacia discursiva ha resultado mermada por la acumulación de hechos consumados y decisiones sustraídas a toda deliberación participativa. Es por ello primordial recuperar la política como tarea de equipo, restableciendo la implicación interna de todos con la suerte colectiva. En ese esfuerzo nadie sobra. Huelga toda retórica de &#8220;refundación&#8221;, pero el debate impostergable debe aunar el relanzamiento programático de nuestra vocación europea y de modelo de partido. Tenemos que enfocar las nuevas fuentes de desigualdad intergeneracionales (los jóvenes se perciben excluidos), el trato fiscal injusto según las fuentes de riqueza (la tribu-tación sobre el trabajo aparece saturada, mientras la del capital disfruta de todos los trucos), y un compromiso contra el fraude.</p>
<p>En cuanto a la organización, habrá que afrontar el problema del reclutamiento por métodos que permitan al partido respirar en sintonía con una sociedad transformada, comprometida y exigente. Muchas agrupaciones se muestran obsoletas para atraer e incorporar a quienes, desde la buena voluntad y actitudes progresistas, se acercan con ganas de ayudar: si no se sienten bienvenidos, tocan en otras puertas y actúan por otras vías. Nos hace falta un partido más abierto, receptivo, conectado al tejido social, a la responsabilidad por resultados y la concordancia entre valores y objetivos proclamados, así como a las herramientas de la comunicación. El margen es muy estrecho, apenas unas pocas semanas, condicionado por las elecciones andaluzas. Pero hace falta ese debate. No podemos reducirlo a un intercambio de tuits ni a un mero careo entre candidatos: equipamiento y equipo. Y con arrojo: sin miedo a resultar estigmatizados por atrevernos a pensar y a fijar la posición.</p>
<p><strong>5.</strong> Estación término, Europa. Sin billete de vuelta. Debemos europeizar un PSE federal. Sí que hay alternativa a la gestión de la crisis impuesta por el directorio. La narrativa de nuestra oposición a la mayoría de derecha en la UE está lastrada por el propio desafío de comunicación de la política europea y de su Parlamento. El debate en el Parlamento Europeo no padece ningún déficit de contenido ni de intensidad. El problema es, sobre todo, de visibilidad, toda vez que no cuenta con un entorno mediático comparable al que es habitual en Parlamentos nacionales. Y esta opacidad no es inocua, perjudica nuestra capacidad de movilizar progresistas. Irónicamente, España ha ejercido un papel anticíclico en Europa: González gobernó en una UE con eje democristiano; Aznar lo hizo en un entorno de mayoría progresista; Zapatero fue sometido a un acoso próximo al estado de sitio. Pero nuestra tarea no debe limitarse a esperar a que la izquierda en Francia, Alemania, ojalá Italia, sacuda esta sensación de agonía interminable. Insisto, podría empeorar. A menos que hagamos aquí lo que es nuestra obligación: hablar más entre nosotros, en serio, a fondo. Y hablar claro.</p>
<p><strong>6.</strong> La conversación que necesitamos no es lío; la crítica no es derrotismo; la explicación de lo ocurrido no es autoflagelación, y mostrar dolor o empatía cuando recibes un golpe no es ninguna propensión a la melancolía. Aprender de los errores no es deslealtad a uno mismo: no hacerlo equivale a mostrarse insensible en la deriva hacia el cinismo o hacia un profesionalismo ajeno a toda exigencia de responsabilidad. Hacerlo, en cambio, es dar señales de vida emocional inteligente. Es lo que la gente espera que hagamos ahora. Y es lo que nos exigen siete millones de españoles que han votado al PSOE en las peores circunstancias. Hagámoslo sin temor. Que se note. Y que se nos vea haciéndolo.</p>
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		<title>Ideas para la próxima victoria socialista</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 09:44:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Mulas-Granados</strong>, director de la Fundación IDEAS y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 02/01/12):</p>
<p>Tras las elecciones del 20-N se ha abierto un proceso de renovación en el PSOE que tendrá un hito importante en la elección de un nuevo liderazgo el próximo mes de febrero. Pero ahí no habrá acabado el proceso, sino que estará comenzando, ya que será la nueva dirección la que tenga que articular un nuevo proyecto político atractivo para la sociedad. En este contexto, y a medio plazo, la nueva etapa podría desarrollarse bajo la etiqueta de &#8220;Socialismo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39493/ideas-para-la-proxima-victoria-socialista/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Carlos Mulas-Granados</strong>, director de la Fundación IDEAS y profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid (EL PAÍS, 02/01/12):</p>
<p>Tras las elecciones del 20-N se ha abierto un proceso de renovación en el PSOE que tendrá un hito importante en la elección de un nuevo liderazgo el próximo mes de febrero. Pero ahí no habrá acabado el proceso, sino que estará comenzando, ya que será la nueva dirección la que tenga que articular un nuevo proyecto político atractivo para la sociedad. En este contexto, y a medio plazo, la nueva etapa podría desarrollarse bajo la etiqueta de &#8220;Socialismo abierto&#8221; (a nuevas ideas, nuevas personas y nuevas formas de hacer política). Y con esa perspectiva, la ponencia política que finalmente apruebe el Congreso debería incorporar enfoques renovados en tres áreas.</p>
<p>La primera es la apuesta que los socialistas deberían hacer por la &#8220;Economía de la prosperidad&#8221;. Esta es la visión económica que sostiene que los ajustes fiscales por sí mismos no son suficientes para la recuperación, y también la visión que afirma que el crecimiento, el empleo y el bienestar de las personas van más allá de la simple acumulación de bienes y servicios. En ese modelo, la sostenibilidad y la cohesión social son motores del propio proceso productivo y no simplemente una opción política. Para avanzar en esa dirección, la austeridad inteligente, el impulso a los nuevos sectores económicos, la modernización radical de nuestras políticas activas de empleo, la transformación total de nuestro modelo energético, el apoyo decidido al emprendimiento, y la revisión integral de nuestro sistema fiscal, son aún cuestiones de largo recorrido donde el PSOE tendrá que apostar más fuerte que hasta ahora.</p>
<p>La segunda área tiene que ver con la nueva agenda social. El PSOE no puede ser solo el partido que defienda el Estado de bienestar tradicional, sino que tiene que ser también el que apueste por modernizarlo y dinamizarlo. Asimismo, creo que el PSOE acertaría si abandonase ligeramente la contraposición permanente entre Estado y mercado y concentrase parte de su nuevo discurso social en el tercer vértice de la ecuación: la sociedad. El PP no ha importado aún el concepto de la &#8220;Gran Sociedad&#8221; acuñado por los conservadores británicos, y por eso el PSOE puede adelantarse con un discurso solvente sobre la &#8220;Sociedad de las Oportunidades&#8221;, que sea la garantía de una sociedad mejor y más justa. Esto le permitiría renovar su pedigrí progresista alejándolo de la deriva estatalista y dotándolo, por tanto, de mayor credibilidad en un contexto de restricciones presupuestarias. El potencial de renovación en este terreno es importante, ya que las políticas sociales tradicionales divididas en funciones de gasto podrían reformularse en torno a nuevas categorías centradas en la fortaleza de los hogares. La división social por edades podría trascenderse incorporando nuevas políticas para reconectar a los jóvenes con los mayores, en proyectos de sociedad multigeneracional; el énfasis en la igualdad de oportunidades en la infancia podría extenderse a todo el ciclo vital bajo un nuevo lema de oportunidades recurrentes; y los derechos sociales podrían complementarse con compromisos individuales de ciudadanía.</p>
<p>Con estos mimbres, sin embargo, no será suficiente. Los partidos que ganan el corazón de sus votantes no son siempre los que mejor alternativa socioeconómica presentan, sino los que son capaces de movilizar a amplios sectores sociales sobre la base de procesos participativos y una narrativa colectiva emocionante. Estos son los aspectos más complicados, los más relacionados con la estructura de los propios partidos políticos y de sus liderazgos.</p>
<p>El socialismo vanguardista y abierto al futuro que debería salir del próximo congreso tendrá que esforzarse para conectar con los <em>indignados,</em> que no son solo los jóvenes del 15-M, sino también aquellos hombres y mujeres maduros que están desencantados ante la aparente inutilidad de su experiencia en el mercado laboral y ante la perspectiva de que sus hijos vivirán peor que ellos. Las demandas de una democracia mejor deben responderse desde el ejemplo. Por eso, la apertura del partido a los simpatizantes y la consolidación del sistema de primarias para la candidatura a la presidencia del Gobierno, incluso las listas abiertas y la limitación de los mandatos deberían estar encima de la mesa del debate.</p>
<p>El socialismo abierto debe reconectar con los electores a su izquierda y a su derecha, y para ello los proyectos transversales que superen el esquema tradicional de clase (como los relacionados con la salida colectiva de la crisis, la sostenibilidad, la identidad comunitaria, la calidad democrática, la laicidad o el Gobierno de la globalización) deberían tener mayor protagonismo en la nueva etapa. Por último, el socialismo abierto debe reconectar con los jóvenes. El PP ha logrado que desde hace 20 años una mayoría de los nuevos votantes de cada elección fueran populares; el PSOE debe lograr que esa tendencia se revierta. No hay fórmulas mágicas, pero sería bueno debatir ideas novedosas que puedan resultarles atractivas, como nuevas reglas para facilitarles el voto, la creación de agrupaciones virtuales, la disolución de las barreras entre militantes y simpatizantes, o la introducción de criterios de mérito profesional y activismo social para ganar protagonismo político.</p>
<p>Si con todo ello el PSOE no gana las próximas elecciones, entonces estará muy cerca de ganar las siguientes.</p>
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		<title>¿Y si se cambiara el sistema electoral?</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2011 15:59:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Carlos Rodríguez Ibarra</strong>, exresidente de la Junta de Extremadura (EL PAÍS, 30/12/11):</p>
<p>El año 1979 fue clave para el asentamiento en España de un proyecto encarnado por el PSOE. Los socialistas españoles iniciaron el 1 de marzo su 28º Congreso Federal. Felipe González ocupaba, desde el Congreso de Suresnes, la Secretaría General del PSOE. Se habían celebrado las primeras elecciones generales en 1977 y el PSOE obtuvo un buen resultado, 118 escaños que fue superado en las del 1979 con 121. Los resultados consolidaban a los socialistas como la primera fuerza parlamentaria de izquierdas, pero los dejaba &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39473/y-si-se-cambiara-el-sistema-electoral/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Carlos Rodríguez Ibarra</strong>, exresidente de la Junta de Extremadura (EL PAÍS, 30/12/11):</p>
<p>El año 1979 fue clave para el asentamiento en España de un proyecto encarnado por el PSOE. Los socialistas españoles iniciaron el 1 de marzo su 28º Congreso Federal. Felipe González ocupaba, desde el Congreso de Suresnes, la Secretaría General del PSOE. Se habían celebrado las primeras elecciones generales en 1977 y el PSOE obtuvo un buen resultado, 118 escaños que fue superado en las del 1979 con 121. Los resultados consolidaban a los socialistas como la primera fuerza parlamentaria de izquierdas, pero los dejaba muy lejos de la mayoría necesaria para formar Gobierno en España. El 28º Congreso se celebró precedido de un gran debate sobre la conveniencia de que se aprobara una resolución en la que el partido quedaba definido ideológicamente como marxista. Entonces, la dirección del PSOE se elegía al final del Congreso, por coherencia y por sentido común. El clima de tensión y enfrentamiento político-ideológico entre los dos sectores nacidos antes del XXVIII Congreso ordinario (mayo de 1979), se había recrudecido a lo largo de los meses de transición entre congresos. Cuando la comisión correspondiente anunció que había aprobado el mantenimiento del marxismo para su declaración de principios, Felipe González pidió la palabra y pronunció un célebre discurso donde proclamó que él era socialista antes que marxista y que en consecuencia, renunciaba a presentar su candidatura a la Secretaría General. &#8220;Busquen ustedes a un marxista para liderar el partido&#8221;, vino a decir a los delegados.</p>
<p>El resultado ya se sabe: no hubo ningún candidato -no porque no hubiera marxistas en el PSOE, sino porque los que había no se atrevieron a asumir esa responsabilidad- y se decidió la creación de una comisión gestora encargada de convocar otro congreso en el que salir de la contradicción. Los socialistas, en el congreso extraordinario, acertaron al articular un partido moderno, de mayorías, de progreso, y desprovisto de las adherencias arcaicas que se habían incrustado en sus principios como consecuencia de los años de clandestinidad. El resultado de esa apuesta se vio en las elecciones de 1982 y en las siguientes hasta 1996.</p>
<p>Ese fue su acierto, que no fue completo porque se cometió el error de articular el partido alrededor de un hiperliderazgo, encarnado en la figura de Felipe González y extendido a los territorios autonómicos, centrado en los presidentes autonómicos socialistas. La fortaleza de ese liderazgo no estaba reñida con el debate interno -y muchas veces externo- que caracterizó esa etapa de lo que hoy se conoce como la de la <em>vieja guardia</em>. Felipe González se rodeó de un equipo orgánico e institucional tan poderoso que, lejos de rehuir la confrontación, la provocaba, hasta el punto de que las reuniones de la Comisión Ejecutiva Federal y de los Comités Federales se convertían en lugares de debates intensos donde cada cual defendía sus posiciones. Se daba la circunstancia de que, cuanto más éxito cosechaba el PSOE en las sucesivas confrontaciones electorales, más fuertey poderoso era el liderazgo del secretario general y más debate en el interior y en los aledaños del PSOE.</p>
<p>Cuando se perdieron las elecciones de 1996, el PSOE se vio desposeído del Gobierno de España y de muchos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas que ya habían caído en 1995, como consecuencia del desgaste socialista y, seguramente, porque los socialistas se habían cansado de gobernar. Fuera como fuese, lo cierto es que el PSOE debió iniciar una etapa nueva repensando su programa, su estrategia y su sistema electoral, siendo que lo único que modificó fue la forma de elegir a su secretario general, no corrigiendo el error de 1979, sino aumentándolo hasta límites no conocidos en la historia del partido. Joaquín Almunia, con su afán de legitimarse en la dirección socialista, convocó un sistema de elecciones primarias para la elección del candidato a presidente del Gobierno, a semejanza de lo que empezó a hacerse en Francia, que derivó, posteriormente, en la elección, por primarias, del secretario general del PSOE; fue el momento en que José Luis Rodríguez Zapatero resultó elegido frente a las candidaturas de José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez. Fue la primera vez en que un Congreso Federal del PSOE comenzó eligiendo a su máximo dirigente y, a continuación, se discutieron las propuestas programáticas.</p>
<p>Aparentemente, ese método de elección resulta más democrático que el empleado con anterioridad, cuando eran solo los cabezas de delegación los que emitían su voto en nombre y representación de todos los componentes de la delegación; pero siempre se ha dicho que lo mejor es enemigo de lo bueno. Si ese procedimiento se hubiera utilizado en 1979, en el congreso extraordinario, y Felipe González hubiera resultado elegido secretario general, la comisión política no hubiera podido discutir y votar con libertad una resolución en la que el PSOE quedara definido ideológicamente como marxista. Si el sector encabezado por Felipe González y Alfonso Guerra, que fundaba su disposición al abandono del término marxista en la necesidad de adecuar al máximo el funcionamiento político del partido en relación con su electorado, hubiera triunfado en la votación de la candidatura a la Secretaría General, hubiera estado claro que el congreso no hubiera podido votar a favor de resoluciones políticas y programáticas que fueran en contra de las posiciones del nuevo secretario general.</p>
<p>Con el sistema de primarias, y una vez elegido el máximo dirigente, el congreso, como instrumento para la elaboración de una nueva resolución política, sobra. Bastaría que se le preguntara al electo sobre sus preferencias ideológicas y programáticas, escribirlas negro sobre blanco, cantar <em>La</em> <em>Internacional</em> y acabar la fiesta. Daría igual, como ya ha ocurrido en estos últimos 10 años, que el partido considere progresista subir impuestos, porque si el secretario general elegido por <em>las bases,</em> considera que lo progresista es bajarlos, todo el congreso giraría en esa dirección.</p>
<p>Tal vez no sea más democrático volver por los fueros de siempre, pero sí se garantizaría más democracia interna, más debate y contraste de pareceres si la dirección del PSOE es el resultado de un debate congresual y precongresual, donde se articulen mayorías y minorías y donde las mayorías que se formen, nucleadas alrededor de la dirección federal, sean la consecuencia de un debate intenso en el que los aspirantes a la Secretaría General sean las cabezas visibles de propuestas que, confrontadas, posibiliten que los militantes se alineen con quien mejor las represente y con quien más emocione.</p>
<p>De esa forma, quien gane el debate, ganará la Secretaría General, contando con que habrá una minoría que, aceptando democráticamente el resultado congresual, mantendrá sus posiciones en el seno del PSOE, y que habrá una mayoría que, alineada con la nueva dirección, deberá ser consultada y convencida cuando esa dirección considere necesario dar un giro en el programa e ideario que les llevó a dirigir el PSOE desde unas posiciones que no se pueden cambiar sin el permiso de los máximos órganos de dirección del partido.</p>
<p>Concluyendo: la elección por primarias para la Secretaría General, desarma al PSOE frente a los militantes, genera un hiperliderazgo débil y cosecha silencios en sus estructuras. Ganar con un proyecto compartido genera un liderazgo fuerte, arma, cohesiona y robustece las estructuras, dando la palabra a un partido que, por progresista, debe serlo no solo por sus principios, sino por avanzar al ritmo que lo haga la sociedad. Francia no es un buen ejemplo para estos menesteres. El presidente de la República tiene casi todos los poderes. El PSOE no necesita ese tipo de liderazgo, salvo que quiera quedarse sin partido y España sin alternativa socialdemócrata.</p>
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		<title>Un PSOE nuevo con los valores de siempre</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 15:43:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>José Martínez Olmos</strong>, diputado del PSOE por Granada (EL PAÍS, 29/12/11):</p>
<p>La derrota del 20-N obliga al PSOE a redefinir su proyecto, repensar su organización, girar a la realidad y elegir nueva dirección; tarea que estamos obligados a hacer con acierto y procurando que contribuya a ganar las elecciones andaluzas.</p>
<p>Estos días hemos conocido dos documentos en los que uno aporta la necesaria autocrítica para ofrecer un mensaje de rectificación de nuestros errores al conjunto de ciudadanos progresistas, mientras que otro aporta una reivindicación sin complejos de los importantes logros sociales alcanzados en la etapa de Gobierno que &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39469/un-psoe-nuevo-con-los-valores-de-siempre/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>José Martínez Olmos</strong>, diputado del PSOE por Granada (EL PAÍS, 29/12/11):</p>
<p>La derrota del 20-N obliga al PSOE a redefinir su proyecto, repensar su organización, girar a la realidad y elegir nueva dirección; tarea que estamos obligados a hacer con acierto y procurando que contribuya a ganar las elecciones andaluzas.</p>
<p>Estos días hemos conocido dos documentos en los que uno aporta la necesaria autocrítica para ofrecer un mensaje de rectificación de nuestros errores al conjunto de ciudadanos progresistas, mientras que otro aporta una reivindicación sin complejos de los importantes logros sociales alcanzados en la etapa de Gobierno que lideró Zapatero. Ambas cosas, necesarias. Sin embargo, ese no es el camino. Nuestro mayor esfuerzo en este periodo precongresual y en el congreso ha de dirigirse a definir las bases de un nuevo PSOE que, contando con los valores de siempre, cree una nueva organización abierta a la sociedad y orientada a los problemas actuales. Se trata de definir un conjunto de nuevas ideas, crear una nueva estructura organizativa, para después elegir una nueva dirección que ejecute esas ideas y remodele nuestra organización.</p>
<p>Para eso necesitamos cambiar totalmente nuestras agrupaciones locales, incorporando en su organigrama la figura de alguien encargado de diseñar la modernización, la reorganización y la apertura de cada agrupación local a la sociedad en su propio territorio. Necesitamos hacer que los socialistas vuelvan a estar presentes en los movimientos sociales, trabajando codo con codo con la ciudadanía que se articula en organizaciones vecinales, profesionales o no gubernamentales.</p>
<p>Hemos de actuar con más democracia interna en nuestro modo de funcionamiento y hemos de asegurar a la sociedad un compromiso claro de que vamos a elegir para las responsabilidades de dirección interna y en las de carácter institucional a personas preparadas y que sean referente en cada sector en los que se organiza la sociedad. Y hemos de ofrecer respuestas a los problemas de esta. En primer lugar, y en especial, al problema del desempleo. Nos corresponde a los socialistas proponer medidas activamente y colaborar con el Gobierno de Rajoy en todas las iniciativas eficaces que pueda desarrollar, para luchar con todas nuestras fuerzas contra el desempleo y sus nefastas consecuencias.</p>
<p>El desempleo es hoy una emergencia nacional y crear trabajo de calidad es el objetivo al que debemos supeditar nuestra política de oposición, con un planteamiento predispuesto al consenso con el Gobierno y con los agentes sociales, en especial con los sindicatos. Y en esta lucha, las propuestas socialistas más relevantes han de estar dirigidas hacia los jóvenes. Es donde hemos de ganar con prioridad esta batalla, evitando la precariedad. En esta legislatura los ciudadanos han de percibir a los socialistas como agentes necesarios para la creación de empleo de calidad a fin de cumplir así nuestra labor de servicio de la sociedad, al tiempo que ello favorecerá que podamos conseguir recuperar su confianza en las próximas elecciones generales.</p>
<p>Y en segundo lugar, necesitamos un PSOE nuevo con los valores de siempre, para afrontar y proponer las medidas necesarias de reforma que aseguren las prestaciones sociales del Estado de bienestar en unos momentos de crisis económica, que pone en riesgo la sostenibilidad de la educación y la sanidad públicas, así como la atención a la dependencia. Estos servicios son imprescindibles para la sociedad y para el desarrollo económico del país. Pero necesitan reformas desde una gestión austera y eficiente que permitan responder a nuestras aspiraciones de igualdad. Y en esa tarea, el PSOE tiene que ser capaz de aparecer como protagonista y colaborador necesario.</p>
<p>Muchas de las medidas a desarrollar en esas áreas van a estar asociadas a lo que debe ser nuestra tercera prioridad: una reforma de la Administración pública orientada a mejorar en simplificación, eficacia, eficiencia y transparencia. Gran parte de la ciudadanía reclama una Administración pública bien dimensionada que, además, ofrezca garantías de capacidad, mérito e igualdad en el acceso a la función pública.</p>
<p>En cuarto lugar, hemos de apostar por un cambio en el sistema electoral, con el fin de hacerlo más representativo abriendo nuevos espacios para la participación social en la política ofreciendo propuestas innovadoras desde el liderazgo de la izquierda.</p>
<p>La persona que lidere al PSOE tras el congreso federal tiene que contar con el máximo apoyo del conjunto del partido, así como con el mejor equipo para llevar adelante una trascendente y difícil tarea que, además, tiene en Europa una parte relevante de trabajo a realizar. El socialismo democrático requiere la articulación de una respuesta a los problemas actuales de la sociedad con perspectiva europea. Y esto tiene que hacerlo el PSOE con liderazgo, pero en colaboración con los partidos socialistas europeos para generar una política económica alternativa basada en la sostenibilidad, el equilibrio presupuestario y en una reforma fiscal que permita un reparto justo.</p>
<p>Nuestro congreso en Sevilla, antes de las elecciones andaluzas, ha de servir para poner en valor las políticas progresistas del Gobierno socialista de Andalucía para contribuir a apoyar, desde todo el partido, que el PSOE-A gane las elecciones autonómicas y hacer posible así que desde el Gobierno andaluz, el socialismo liderado por Griñán muestre su nuevo proyecto a la sociedad.</p>
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		<title>¿Amaiur sin grupo parlamentario?</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 00:01:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[ETA]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 29/12/11):</p>
<p>Mal ha empezado la Mesa del Congreso esta legislatura al resolver que Amaiur, la nueva formación política vasconavarra, no puede obtener grupo parlamentario propio y sus diputados deben integrarse en el grupo mixto. Un observador sin conocimientos jurídicos específicos tal vez se pregunte: ¿cómo puede ser que el PNV con 5 diputados obtenga grupo parlamentario y Amaiur con 7 diputados, y diez mil votos más que el PNV, se quede sin él?</p>
<p>Las leyes pueden producir efectos perversos a menos que los encargados de aplicarlas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39457/amaiur-sin-grupo-parlamentario/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Francesc de Carreras</strong>, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB (LA VANGUARDIA, 29/12/11):</p>
<p>Mal ha empezado la Mesa del Congreso esta legislatura al resolver que Amaiur, la nueva formación política vasconavarra, no puede obtener grupo parlamentario propio y sus diputados deben integrarse en el grupo mixto. Un observador sin conocimientos jurídicos específicos tal vez se pregunte: ¿cómo puede ser que el PNV con 5 diputados obtenga grupo parlamentario y Amaiur con 7 diputados, y diez mil votos más que el PNV, se quede sin él?</p>
<p>Las leyes pueden producir efectos perversos a menos que los encargados de aplicarlas las interpreten de forma razonable. En este caso, las dudas sobre el significado de las normas que regulan la constitución de grupos parlamentarios han sido aclaradas desde hace tiempo por las autoridades de las cámaras, la doctrina jurídica y el Tribunal Constitucional. La Mesa del Congreso, en cambio, ha efectuado una interpretación distinta y, a mi parecer, equivocada. Veamos.</p>
<p>El artículo 23 del reglamento del Congreso permite que puedan constituir grupo parlamentario los diputados de una o varias formaciones políticas que hubieren obtenido un mínimo de cinco escaños “y al menos el 15% de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura”. Amaiur se presentó en las tres provincias vascas y en Navarra. Obtuvo en total 7 diputados con los siguientes porcentajes por circunscripción: 34,8% en Gipuzkoa, 19,21% en Bizkaia, 19,11% en Álava y 14,86% en Navarra. Por tanto, rebasó el número mínimo de diputados y, en conjunto, también el porcentaje mínimo de votos (obtuvo un total del 22%). Pero si lo contamos por circunscripciones, el porcentaje en Navarra no llegó al 15%.</p>
<p>La cuestión que dilucidar es la siguiente: según el precepto reglamentario citado, ¿el porcentaje mínimo del 15% de votos debe computarse en cada circunscripción o en el conjunto de circunscripciones en las que Amaiur se ha presentado? Si aceptamos lo primero, aunque sea por muy poco, en Navarra (14,86%) no se alcanza el 15%. Si aceptamos lo segundo, el límite se rebasa ampliamente, dado que el total obtenido es el 22%.</p>
<p>Temiéndose lo peor, el diputado de Amaiur elegido en Navarra no había tomado posesión de su cargo en el momento de constituir grupo parlamentario. Por tanto, con 6 diputados y un porcentaje más que suficiente en las tres provincias vascas, el grupo parlamentario estaba legalmente asegurado. Pero no hacía falta este truquillo de leguleyo, porque los precedentes de resoluciones de la Mesa en distintas legislaturas (en el 2004 la más reciente y clara), avaladas por el Tribunal Constitucional, respaldaban la interpretación según la cual el porcentaje mínimo era sobre el conjunto de las circunscripciones, no sólo en las que se han presentado sino en las que “han sido elegidos” los diputados que pretenden constituir grupo parlamentario, incluso aunque en alguna de ellas ese mínimo no se alcanzara.</p>
<p>Esta interpretación es más que razonable, ya que la dicción literal del artículo 23.1 del reglamento establece que el mínimo del 15% de los votos se refiere a “las circunscripciones” en que hubieren presentado candidatura (es decir, al conjunto de esas circunscripciones), no “en cada una” de ellas. Como ha señalado agudamente mi colega Agustín Ruiz Robledo, este inciso del artículo citado hay que interpretarlo de acuerdo con el viejo apotegma jurídico según el cual “allí donde no ha distinguido el legislador, no debe distinguir el intérprete”. Y el legislador, como hemos dicho, trata de “circunscripciones”, no de “cada una” de ellas. Además, tratándose de un derecho fundamental le es de aplicación el principio de favor libertatis, que refuerza esta interpretación.</p>
<p>Por último, los precedentes son apabullantes: desde el PNV, cuyo voto en Navarra oscilaba entre el 0,92% y el 2,16% entre 1989 y el 2000, hasta ERC en el 2004, que no alcanzaba el 15% no sólo en las tres provincias valencianas donde se presentaba, sino ni siquiera en la de Barcelona. Y en todos los casos, a ambos partidos la Mesa les concedió grupo parlamentario. El precedente, sin duda, no vincula y la interpretación de una norma puede cambiar, pero entonces hay que argumentar el motivo. Ningún motivo ha suministrado la Mesa, con lo cual, en virtud del derecho a la igualdad de trato (artículos 14 y 23 de la Constitución), la resolución, además de jurídicamente infundada, resulta discriminatoria y sólo cabe esperar que sea corregida por el Tribunal Constitucional en el recurso de amparo que previsiblemente interpondrá Amaiur.</p>
<p>Porque, además, desde un punto de vista político, saltarse la legalidad es el mejor favor que se le puede hacer a ETA, que, recordemos, todavía no se ha disuelto. Al terrorismo sólo se le combate con los instrumentos del Estado de derecho: leyes, jueces y policía. Cuando no se hizo así, y me refiero a los GAL, se dio aire a ETA durante bastante tiempo. Asimismo, el gran beneficiado por resoluciones como esta es Amaiur, cuyos dirigentes son tan escasamente demócratas que consideran las leyes, a los jueces y a la policía, en definitiva el Estado de derecho, instrumentos de violencia contra el País Vasco. Ahora tendrán motivo para hacerse las víctimas.</p>
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		<title>Demagogia renovadora</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Dec 2011 19:35:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Kepa Aulestia</strong> (LA VANGUARDIA, 27/12/11):</p>
<p>La derrota sufrida por el socialismo español en las últimas elecciones generales se está mostrando tan indigesta, los ánimos están tan decaídos y tan calientes a la vez, que no parece el momento más propicio para celebrar un congreso o, cuando menos, para que sea útil y de efectos duraderos. El PSOE necesita un cónclave para dotarse de dirección tras el apartamiento de Rodríguez Zapatero, pero no es fácil conseguirlo sin saber para qué. El Partido Socialista cuenta con una historia más que centenaria, pero en realidad sus afiliados vivos sólo han conocido dos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39407/demagogia-renovadora/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Kepa Aulestia</strong> (LA VANGUARDIA, 27/12/11):</p>
<p>La derrota sufrida por el socialismo español en las últimas elecciones generales se está mostrando tan indigesta, los ánimos están tan decaídos y tan calientes a la vez, que no parece el momento más propicio para celebrar un congreso o, cuando menos, para que sea útil y de efectos duraderos. El PSOE necesita un cónclave para dotarse de dirección tras el apartamiento de Rodríguez Zapatero, pero no es fácil conseguirlo sin saber para qué. El Partido Socialista cuenta con una historia más que centenaria, pero en realidad sus afiliados vivos sólo han conocido dos grandes derrotas: la del felipismo y la del zapaterismo. Se trata de un bagaje vital de enorme importancia para muchos militantes, pero ni permite extraer conclusiones definitivas ni ofrece las lecciones precisas para su recuperación electoral y orgánica. El pasado y el presente no pueden, por sí mismos, garantizar la continuidad ni siquiera de una organización tan arraigada como el PSOE. La hipótesis de su desaparición al modo de lo que ocurrió con la UCD podría resultar exagerada, pero no así la de su desmembramiento o, cuando menos, la de su afrancesamiento.</p>
<p>Las tensiones generadas antes de la nominación de Rubalcaba como candidato a la presidencia y después de que Rajoy fuese investido dejan entrever una proliferación de liderazgos y reacciones que difícilmente cristalizará en una propuesta unitaria en un congreso tan inmediato. No sería aventurado pensar que el PSOE está abocado a una profunda transformación, de modo que un aparato común con atribuciones más limitadas que el tradicional conviva con el afloramiento de sectores diferenciados por matices ideológicos o políticos y por intereses más o menos contrapuestos. Aunque resulta difícil imaginar que ese pudiera ser el fruto de una reflexión congresual de circunstancias. Las tensiones aparecidas y el alineamiento de tantos dirigentes y cargos intermedios desalojados del poder está proyectando demasiada confusión respecto a su significado como para confiar en que de esa disputa pueda salir algo nuevo. Más bien da la sensación de que las distintas posturas tienden a chocar contra las paredes que encierran al partido con riesgo de que acaben derrumbándose hacia dentro.</p>
<p>La llamada a la renovación tiende a convertirse en pura demagogia cuando se evita pensar en otro partido, muy distinto al que se pretende controlar. Conviene recordar que todo renovador lleva un aparatero dentro, cuando no lleva dos. La demagogia renovadora se delata a sí misma cuando apela a la necesidad de un debate de ideas sin aportar una sola. Sería más honesto constatar que ya no hay compositores y tampoco quedan intérpretes fiables en el seno del partido. De ahí que el debate se esté reduciendo a un concurso de ocurrencias en torno a la actualización del ideario socialdemócrata y a la discusión sobre quién podría transmitir mejor las frases que resulten ganadoras. En la democracia parlamentaria no es posible concebir una alternativa sin partido, pero a veces ocurre que el partido impide la gestación de la alternativa.</p>
<p>La reflexión autocrítica en torno a las equivocaciones cometidas, aun siendo necesaria, tampoco llevaría muy lejos al socialismo. El problema no es sólo ese cuando la izquierda no cuenta con una alternativa propia, eficaz y creíble en la economía global. Tampoco constatar tal carencia serviría para mucho si no se da el paso posterior en el diagnóstico, impedido porque la reflexión socialista parte del principio inalterable de que la izquierda ha de existir como realidad orgánica. Pero ¿por qué ha de existir si no es capaz de ofrecer una alternativa propia, eficaz y creíble? Precisamente porque el vértigo existencial impide al socialismo plantearse tan drástica cuestión y acaba agazapándose ante sus crisis y dando lugar a una ideología añorante; esa que apela a la recuperación de las señas de identidad de la izquierda.</p>
<p>No se trata de una discusión ontológica. Se trata de responder, sin evasivas, a unas cuantas preguntas: ¿Qué prestaciones sociales deberían acompañar a la democracia para ofrecer equidad? ¿Cuáles son las estructuras imprescindibles del Estado para el bienestar y la democracia? ¿Qué modelo impositivo debería asegurar su financiación? ¿De qué servicios se podría prescindir? E incluso ¿qué derechos sociales podrían dejar de serlo? Responder a estas y otras cuestiones no asegura la recuperación electoral ni mucho menos. Pero aferrarse a una concepción insostenible de la socialdemocracia sólo podría brindar algún éxito pasajero a la izquierda europea. Lo que en el caso español ni siquiera se atisba en el horizonte.</p>
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		<title>Amaiur tiene derecho</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 15:35:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[ETA]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Agustín Ruiz Robledo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional y Profesor Visitante en el University College de Dublín (EL PAÍS, 22/12/11):</p>
<p>No me gusta Amaiur, una coalición controlada por los que hasta anteayer eran el brazo político de la ETA, ni su estrategia para superar el &#8220;conflicto político&#8221; del País Vasco, ni sus triquiñuelas de rábula para conseguir grupo parlamentario en el Congreso retrasando la toma de posesión de su diputado navarro. No me hizo ninguna gracia, por no decir que me entristeció, que el 20 de noviembre 334.498 ciudadanos le respaldasen, adelantando al PNV en escaños. Es más, no &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39373/amaiur-tiene-derecho/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Agustín Ruiz Robledo</strong>, catedrático de Derecho Constitucional y Profesor Visitante en el University College de Dublín (EL PAÍS, 22/12/11):</p>
<p>No me gusta Amaiur, una coalición controlada por los que hasta anteayer eran el brazo político de la ETA, ni su estrategia para superar el &#8220;conflicto político&#8221; del País Vasco, ni sus triquiñuelas de rábula para conseguir grupo parlamentario en el Congreso retrasando la toma de posesión de su diputado navarro. No me hizo ninguna gracia, por no decir que me entristeció, que el 20 de noviembre 334.498 ciudadanos le respaldasen, adelantando al PNV en escaños. Es más, no me convenció la Sentencia del Tribunal Constitucional 62/2011, de 5 de mayo, en la que por seis votos contra cinco, el Constitucional se apartó de su doctrina sobre su papel revisor de las sentencias del Tribunal Supremo, para considerar que no había pruebas suficientes que demostraran la conexión entre Bildu y ETA.</p>
<p>Hago todas estas confesiones personales, que pueden sonar un tanto extemporáneas, para que se entienda que lo que voy a decir a continuación no está sesgado por una convicción personal -por lo demás, legítima- de favorecer la participación de Bildu en las instituciones.</p>
<p>Bildu tiene derecho, según el Reglamento del Congreso, a constituir grupo parlamentario propio porque ha obtenido siete diputados y el 22% de los votos en las cuatro circunscripciones en las que se ha presentado y el artículo 23.1 del Reglamento de la Cámara exige cinco diputados y el 15% de los votos. Dictaminar, como ha dictaminado la Mesa, que como en Navarra Amaiur ha obtenido el 14,86% de los votos ya no tiene derecho a grupo parlamentario propio supone considerar que ese 15% va referido a cada una de las provincias y no al total. Pero eso es ir contra el tenor literal del texto jurídico: &#8220;un número de escaños no inferior a cinco y, al menos, el 15% de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura&#8221;. Una antiquísima regla de la interpretación jurídica dice <em>&#8220;ubi lex non distinguit, non distinguere debemus&#8221;.</em> Por eso, no podemos leer &#8220;el 15% en cada una de las circunscripciones&#8221; donde el Reglamento dice sin más, &#8220;circunscripciones&#8221;. Solo se puede interpretar que una norma exige un <em>quórum</em> provincial si lo dice expresamente, como hace la mismísima Constitución en su artículo 151: la iniciativa autonómica deberá ser &#8220;ratificada mediante referéndum por el voto afirmativo de la mayoría absoluta de los electores de cada provincia&#8221;.</p>
<p>La decisión de la Mesa del Congreso sobre Amaiur también contradice otra regla jurídica, que el Tribunal Constitucional aplica vigorosamente: interpretar siempre las normas de la forma más favorable al ejercicio de los derechos fundamentales. Por eso, si hubiera dos interpretaciones posibles del artículo 23.1 del Reglamento (15% conjunto, 15% circunscripción por circunscripción) habría que elegir la que permite la constitución del grupo porque de lo contrario se mermaría el derecho a la participación política (art. 23 CE) de Amaiur y de cada uno de sus siete diputados. Y no solo el derecho de esta coalición, también el de los demás partidos del Grupo Mixto, que verán cómo sus derechos se reducen al tener que repartirlos con Amaiur, que acaparará proporcionalmente las mayores cuotas de dinero y tiempo que le corresponden al grupo.</p>
<p>Si miramos los precedentes, que es una muy buena forma de limitar la arbitraria aplicación de las normas en un caso concreto, vemos que los dos casos dudosos que se han presentado en el pasado se han resuelto a favor de la creación de un grupo propio. Así, en 1986, la Mesa contabilizó globalmente los votos que el PNV obtuvo en las tres provincias vascas y en Navarra, cuando en esta provincia no pasó del 2%. Es más, en contra del tenor literal del Reglamento, en 2004 a Esquerra solo se le computaron los votos obtenidos en aquellas provincias en los que logró representación (las catalanas), pero no en Valencia. Por cierto, que las Sentencias del Tribunal Constitucional que dictó en esos casos y que se alegan ahora como precedentes para argumentar que el Constitucional no va a contradecir la decisión de la Mesa no son buenos precedentes pues lo que dicen es que no podía controlar esas decisiones porque el recurrente (el PP) no vio mermados sus derechos fundamentales con la creación de otro grupo parlamentario.</p>
<p>El informe de los Servicios Jurídicos de las Cortes, en el que su flamante presidente se ha apoyado para justificarse, no da ni una sola razón para apartarse de los precedentes y para no aplicar las técnicas de interpretación jurídica mencionadas más arriba. Por eso, cuando el lector piensa que su conclusión va a ser favorable a Amaiur se ve sorprendido con una lacónica y un tanto ambigua conclusión: el 15% &#8220;puede entenderse referido a cada una de las circunscripciones en que ha presentado candidaturas&#8221;.</p>
<p>El PP ha tomado una decisión política cuyo único fundamento es la <em>ley del encaje,</em> definida por el gran Covarrubias en 1611 de la siguiente forma: &#8220;la resolución que el juez toma por lo que a él se le ha encajado en la cabeza, sin tener atención a lo que las leyes disponen&#8221;. No es la mejor forma de iniciar una legislatura, por muy popular que pueda ser la decisión.</p>
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		<title>No ha sido solamente la crisis</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2011 19:42:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Generales 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Estella</strong>, catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE en la Universidad Carlos III de Madrid (EL PAÍS, 20/12/11):</p>
<p>Desde que España volviera a la normalidad democrática, en 1977, el PSOE ha obtenido su peor resultado en las pasadas elecciones del 20-N. Mientras se va digiriendo este resultado, es necesario intentar explicarlo.</p>
<p>La mayor parte de los análisis parecen sugerir que el resultado se debe, fundamentalmente, a la crisis económica. El argumento sería el siguiente: en todas aquellas capitales europeas en las que ha habido elecciones desde que estallara la crisis, los partidos en el gobierno las &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39309/no-ha-sido-solamente-la-crisis/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Estella</strong>, catedrático Jean Monnet de Derecho de la UE en la Universidad Carlos III de Madrid (EL PAÍS, 20/12/11):</p>
<p>Desde que España volviera a la normalidad democrática, en 1977, el PSOE ha obtenido su peor resultado en las pasadas elecciones del 20-N. Mientras se va digiriendo este resultado, es necesario intentar explicarlo.</p>
<p>La mayor parte de los análisis parecen sugerir que el resultado se debe, fundamentalmente, a la crisis económica. El argumento sería el siguiente: en todas aquellas capitales europeas en las que ha habido elecciones desde que estallara la crisis, los partidos en el gobierno las han ido perdiendo de forma sistemática. Lo que ha pasado en España no sería sino la confirmación de esta regla general: partido que gobierna, partido que cae cuando hay elecciones en medio de la crisis.</p>
<p>Sin embargo, esta explicación no resiste ni un mínimo análisis comparado. En efecto, desde 2010, ha habido elecciones en 15 países de la Unión Europea. Es cierto que en la mayor parte de los casos el partido en el Gobierno salió derrotado. Pero al menos en cuatro casos (Suecia, Finlandia, Polonia y Estonia, es decir, en el 27% de los casos) el partido o la coalición en el gobierno se mantuvieron en el poder. Merece la pena detenerse en alguno de estos casos para comprobar que la crisis no puede ser la única explicación de los resultados electorales.</p>
<p>En Polonia hubo elecciones generales en octubre de este mismo año. La liberal Plataforma Cívica, dirigida por Donald Tusk, revalidó la mayoría que había obtenido en 2007 y sigue por tanto gobernando. Crucemos estos resultados con los datos económicos que presenta el país. Es verdad que Polonia no ha sufrido las consecuencias de la crisis de la misma manera que las han sufrido otros países europeos. De acuerdo con los datos de Eurostat, el país creció en 2009 al 1,6% del PIB, y en 2010, el año anterior a las elecciones, al 3,9%. Con respecto al desempleo, éste fue del 8,2% y del 9,6%, respectivamente. Es un buen dato, teniendo en cuenta que se trata de un país que ha llegado a tener tasas del 20% de desempleo. Polonia sería un ejemplo que parecería apuntalar, a contrario, el argumento de la crisis como explicación: cuando hay crisis, se tumba al gobierno. Pero cuando no la hay, el partido que gobernaba se mantiene en el poder.</p>
<p>El caso sueco, sin embargo, pone el contrapunto al anterior argumento. En Suecia ha habido elecciones en 2010. La coalición gobernante, la Alianza, se mantuvo en el poder, e incluso mejoró los resultados de las anteriores elecciones. A diferencia de lo ocurrido en Polonia, en Suecia las consecuencias de la crisis económica sí que se hicieron notar entre las dos elecciones (2006-2010). Por ejemplo, en2008, este país tuvo un crecimiento negativo (-0,6% del PIB). Ese dato fue todavía peor en 2009, año anterior a las elecciones, cuando Suecia presentó un crecimiento del -5,2%. Con respecto al desempleo, este alcanzó la tasa del 8,3% en 2009. Ya quisiéramos para nosotros ese número, me dirán. Pero según el Banco Mundial, el peor dato de desempleo que ha tenido este país, desde 1980, fue en 1997, cuando alcanzó al 10% de la población. Por tanto, el desempleo en 2009 fue visto por los electores suecos con mucha preocupación, y de hecho el tema de la situación económica fue central en la campaña electoral de 2010; aún así, la coalición gobernante revalidó su mayoría, como ya hemos indicado.</p>
<p>Estonia es también un caso interesante. Las últimas elecciones tuvieron lugar en 2011, y el partido en el Gobierno, el Partido Reformista, mejoró sus resultados con respecto a las anteriores elecciones, mientras que el principal partido de la oposición los empeoró. Es importante recordar que Estonia ha sufrido, casi como ningún otro país de la UE, los embates de la crisis. Así, en 2009, la tasa de crecimiento del país fue del -14,3% del PIB. En 2010, Estonia experimentó una cierta recuperación económica, ya que creció al 2,3%. Pero si nos fijamos en las tasas de desempleo, tanto las del año 2009 como las del 2010 fueron dramáticas. En efecto, mientras que en 2009 había un 13,8% de parados, el desempleo alcanzó el 17% en 2010. De todos los Estados de la UE en los que ha habido elecciones desde 2010, Estonia está, al igual que España, entre los países que presentan peores cifras de empleo. Sin embargo, en Estonia el partido en el Gobierno se mantuvo en el poder, mientras que en España, lo perdió.</p>
<p>A los elementos anteriores, cabría añadir que el argumento de la crisis como explicación no permite entender, tampoco, las diferencias tan notables que se han producido en aquellos países en los que efectivamente el partido en el poder ha sido desalojado del Gobierno. Aquí merece la pena echar un vistazo a los casos irlandés y portugués.</p>
<p>En Irlanda, se produjeron las elecciones generales en 2011, es decir, en medio del rescate de este país por parte de la UE y el FMI. El partido gobernante, el Fianna Fáil, perdió estrepitosamente estas elecciones, por más de 16 puntos. En Portugal también se produjeron elecciones en medio del rescate de este país. El partido en el Gobierno, el Partido Socialista, perdió las elecciones, pero la diferencia fue de 10 puntos, es decir, muy inferior al resultado que obtuvo el Fianna Fáil en Irlanda.</p>
<p>En conclusión, la tesis de la crisis no consigue explicar por qué algunos partidos se mantienen mientras que otros caen cuando hay crisis económica. Y tampoco consigue explicar, cuando los partidos en el gobierno caen, qué es lo que explica, siendo las situaciones económicas muy similares, diferencias tan abrumadoras en los resultados. Es evidente que hay cuestiones endógenas que sin duda afectan al resultado. En el caso español, la falta de coherencia entre lo que se decía que se iba a hacer y lo que efectivamente se hizo (incomprensiblemente amplificada durante la campaña) es un elemento clave en la explicación de los resultados. A su vez, este problema de incoherencia ha generado una fuerte sensación de falta de credibilidad en relación con todo lo que viene de este partido político.</p>
<p>Para resolver el problema de credibilidad que tiene actualmente el PSOE, este partido tiene que hacer al menos tres cosas. Todas ellas tienen que ver con la palabra &#8220;renovación&#8221;. Primero, tiene que renovar su liderazgo. Segundo, tiene que renovar el propio partido. Y tercero, tiene que renovar su ideología. Los tres elementos son importantes, pero de los tres, el último es el crucial puesto que, como ya he señalado, la falta de coherencia entre ideología y acción política está en la base de la situación en la que la socialdemocracia española se encuentra ahora. Este proceso de revisión ideológica debería orientarse alrededor de la idea de &#8220;socialismo activador&#8221;.</p>
<p>En este sentido, la socialdemocracia tiene que ser capaz de reactivar la ilusión y la esperanza de los ciudadanos en que el futuro será mejor, mucho mejor, que el presente. Y en segundo lugar, la socialdemocracia tiene que pasar de una formulación meramente reactiva de sus políticas a una formulación mucho más proactiva.</p>
<p>Si la socialdemocracia no se toma en serio su propia renovación, lo que hoy parece el resultado de la coyuntura puede acabar convirtiéndose en una verdadera tendencia.</p>
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		<title>¿Existen los europartidos?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39254/existen-los-europartidos/</link>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 22:25:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39254</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Cesáreo Rodríguez-Aguilera</strong>, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona (EL PAÍS, 16/12/11):</p>
<p>En medio de la peor crisis vivida por la UE, se ha señalado -probablemente con acierto- que no es posible el keynesianismo en un solo país: en este caso, la única respuesta viable frente al neoliberalismo hegemónico debería tener una dimensión paneuropea. Para poner en marcha una estrategia neokeynesiana a nivel europeo haría falta, en primer lugar, que el centro-izquierda recupere el Gobierno en algunos de los principales Estados de la UE (Alemania, Francia e Italia) y, a continuación, que el <em>conjunto</em> de las &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39254/existen-los-europartidos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Cesáreo Rodríguez-Aguilera</strong>, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona (EL PAÍS, 16/12/11):</p>
<p>En medio de la peor crisis vivida por la UE, se ha señalado -probablemente con acierto- que no es posible el keynesianismo en un solo país: en este caso, la única respuesta viable frente al neoliberalismo hegemónico debería tener una dimensión paneuropea. Para poner en marcha una estrategia neokeynesiana a nivel europeo haría falta, en primer lugar, que el centro-izquierda recupere el Gobierno en algunos de los principales Estados de la UE (Alemania, Francia e Italia) y, a continuación, que el <em>conjunto</em> de las izquierdas -moderadas y radicales (socialdemócratas, verdes, poscomunistas y comunistas demócratas)- se coordine a fondo y propugne recetas de aquel tenor sin medias tintas.</p>
<p>¿Cómo hacerlo? Pues utilizando un instrumento hoy virtual que podría ser rellenado de contenido: dar vida a los europartidos formalmente presentes en el Parlamento Europeo. Si en los sistemas nacionales pluralistas los partidos son el actor protagonista de los procesos políticos, habría que proyectar esta dinámica a toda la UE para sacarles el máximo rendimiento paneuropeo frente a los famosos <em>mercados</em> (que no conocen fronteras), y esta es una perspectiva que nunca se ha explorado.</p>
<p>¿Alguien sabe si el Partido de los Socialistas Europeos, el Partido de la Izquierda Europea o el Partido Verde Europeo tienen alguna estrategia mínimamente elaborada? ¿Para cuándo grandes convenciones de los mismos a fin de articular respuestas coordinadas supranacionales ante la actual crisis? No deja de ser llamativo que para abordar la tan grave situación iniciada en 2008 se persista -en lo esencial- en aplicar recetas similares a las que la originaron. La actual coyuntura debería haber sido un revulsivo para el relanzamiento masivo de estrategias neokeynesianas y, sin embargo, las izquierdas ni se han recuperado ni han propuesto fórmulas opuestas a las que impone la troika (el BCE, la Comisión y el FMI), lo que revela su resignación y debilidad. En realidad, es incongruente ceder constantemente ante el fundamentalismo de mercado y las presiones políticas de las derechas, ya que sus recetas ortodoxas impuestas a ultranza (la obsesión dogmática por la austeridad, el control del déficit y la estabilidad de los precios) están dificultando posibilidades de crecimiento y recortando la redistribución.</p>
<p>En suma, no es congruente que los pocos Gobiernos de centro-izquierda que subsisten en algunos países de la UE hagan políticas gratas a las derechas. Por tanto, la cuestión es la de invertir la actual correlación de fuerzas en toda la UE y no seguir a remolque de los intereses conjuntos de los <em>mercados</em> y los partidos de las derechas. En otras palabras, entre el original y la fotocopia los electorados prefieren lo primero (por eso castigan al centro-izquierda) y tampoco es de recibo el argumento de que no hay más remedio que aplicar las políticas económicas mayoritarias en la UE, eso sí, con más <em>moderación.</em></p>
<p>O la socialdemocracia -en particular, como principal opción progresista- renuncia definitivamente a políticas de <em>tercera vía</em> (Blair, Schröder) y se atreve a recuperar su tradición (no adelgazar el sector público, regular estrictamente las transacciones financieras, mantener un fuerte gasto social, elevar los impuestos a las grandes fortunas) o la hegemonía de las derechas y los <em>mercados</em> no dejará de aumentar.</p>
<p>Para intentar salir de esta situación, habría que convocar convenciones de los europartidos de las izquierdas para que vayan perfilando programas de corte neokeynesiano y -sobre todo- tengan voluntad práctica de aplicarlos en caso de llegar al Gobierno en varios países. Ello tendría dos ventajas: <em>1)</em> configuraría por fin una alternativa progresista paneuropea y <em>2)</em> reforzaría un instrumento hoy virtual (los europartidos) para profundizar en la lógica federalizante europea. Solo así cabría movilizar de nuevo a electorados desencantados y derrotar a las derechas que hoy gobiernan en la mayoría de los Veintisiete y controlan las instituciones comunitarias.</p>
<p>Es cierto que cada vez habrá más movilizaciones sociales al margen de los partidos (en la senda de los indignados) -y esto es algo que incomoda a los partidos de las derechas-, pero si todo ello no tiene presencia institucional, su incidencia es menor. Por supuesto que las movilizaciones pueden parar y cambiar algunas decisiones institucionales, pero sin partidos que articulen las alternativas será difícil revertir la actual hegemonía neoliberal. Desde luego, el actual panorama de las izquierdas europeas -en todas sus familias ideológicas- no es muy entusiasmante, pero no hay otro. En consecuencia, hay que presionar a este espectro para que ofrezca otras recetas para salir de la crisis económica y social y, a la vez, amplíe la calidad política de la democracia.</p>
<p>En conclusión, no hay que seguir enrocados en inútiles visiones nacionales, ya que la estrategia de la alternativa debe ser paneuropea para potenciar los europartidos de las izquierdas, lo que implica renovar a fondo cuadros dirigentes y programas. Esto solo será posible con una presión social sostenida para que no se diluyan con el tiempo los mensajes de auténtico cambio de rumbo y -en caso de victoria electoral- incluso con mayor intensidad para que cumplan con programas de corte neokeynesiano, mucho más equitativos para el conjunto de los ciudadanos.</p>
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		<title>Proyecto, credibilidad y partido</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 18:19:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Moscoso del Prado</strong>, diputado del PSOE por Navarra (EL PAÍS, 15/12/11):</p>
<p>Los socialistas sabemos muy bien que estamos en una situación difícil, conscientes de que las elecciones no las hemos perdido solo por culpa de la crisis, sino también por otras razones. También sabemos que debemos renovar nuestro proyecto con nuevas ideas iniciando un debate que incorpore a la sociedad, a los muchos que nos han votado en las últimas elecciones y también a los que en su día nos dieron su confianza y que últimamente nos han abandonado.</p>
<p>Esta afirmación me parece oportuna a tenor de &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39231/proyecto-credibilidad-y-partido/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan Moscoso del Prado</strong>, diputado del PSOE por Navarra (EL PAÍS, 15/12/11):</p>
<p>Los socialistas sabemos muy bien que estamos en una situación difícil, conscientes de que las elecciones no las hemos perdido solo por culpa de la crisis, sino también por otras razones. También sabemos que debemos renovar nuestro proyecto con nuevas ideas iniciando un debate que incorpore a la sociedad, a los muchos que nos han votado en las últimas elecciones y también a los que en su día nos dieron su confianza y que últimamente nos han abandonado.</p>
<p>Esta afirmación me parece oportuna a tenor de lo publicado desde el 20-N sobre la situación del PSOE y sobre lo que viene. Las críticas siempre son bien recibidas cuando son certeras, y también la autocrítica, que existe y es mucha, aunque siempre habrá quienes pretendan que los socialistas nos fustiguemos en público sin piedad. Hay y habrá autocrítica, y nos levantaremos y saldremos adelante. Y lo haremos de la única manera posible, con un nuevo proyecto que debe, básicamente y a partir de nuestros principios y base social, recuperar la credibilidad perdida como gestores de la economía, recomponer nuestra identidad socialdemócrata y remozar la estructura y funcionamiento del partido.</p>
<p>Sin trasvase de votos significativo a la derecha, las causas de las derrotas de 2011 están en nosotros mismos. Y dentro de nosotros ha sido la economía prácticamente en solitario la que nos ha llevado donde estamos. Aunque creo que era inevitable perder en 2011 por culpa de la crisis, como ha ocurrido en todas partes, nuestra gestión económica general ha sido la que ha determinado la amplitud de la derrota.</p>
<p>En materia económica debemos superar un doble reto, redibujar un modelo propio claro e identificable por la sociedad y recuperar nuestra credibilidad como gestores.</p>
<p>La indefinición de nuestro modelo económico se puso de manifiesto durante la legislatura 2004-2008. En la última campaña hemos dicho muchas veces que no supimos aprovechar la bonanza económica para adoptar las reformas que la economía necesitaba para cambiar el modelo de crecimiento, aunque estas venían claramente previstas en el programa electoral con el que ganamos en 2004. Una oportunidad perdida por diferentes razones que ahora no vienen al caso en combinación con el grave error, probablemente colectivo y como país, que supuso caer en la trampa de la burbuja inmobiliaria y dedicarse a cabalgar sobre la ola y cometer claras equivocaciones con la falsa creencia de que la situación económica perduraría siempre. De ahí, también, la pérdida de credibilidad como gestores de la economía, que no se debe solamente al elevado desempleo. Hay más elementos, rectificaciones sonadas, decisiones dolorosas, pero solo mencionaré uno, la sensación de fin de ciclo por insostenibilidad del modelo de gasto del conjunto de las Administraciones públicas que ha calado hondo en el subconscientecolectivo por mucho que expliquemos que la burbuja la crearon los Gobiernos del PP. La comparación de la alegría de lo que sucedió hasta 2008 con la realidad actual es durísima.</p>
<p>Es preciso también recuperar nuestras señas de identidad socialdemócratas, algo difícil y que exige poner en marcha un proyecto creíble de escala europea. Un proyecto progresista que relacione directamente y con claridad nuestros principios con nuestras propuestas y actuaciones. Creo que por aquí es por donde debemos empezar. Aunque es evidente que en materia social y civil ha habido grandes logros en este periodo, ese relato triunfal ha llegado también a cansar a la sociedad. El drama de nuestros éxitos es que la derecha los asume pronto como propios y la sociedad se olvida cada vez con más rapidez de quién los propuso o consolidó.</p>
<p>Europa ha sido otra de nuestras carencias, lo estamos viendo estos días con el desembarco conservador dirigido por Merkel y también Sarkozy. No hemos prestado la debida atención al hecho de que el auténtico debate político y económico sobre nuestro futuro se estaba librando en Europa. Hemos sido corresponsables, en gran medida por omisión, de la desaparición del contrapeso progresista ante la mayoría conservadora europea, sin duda más cómoda dejándose llevar hacia donde querían los mercados. Nuestra descoordinación y debilidad han permitido ese arrastre de la política por los mercados. Cierto es que país a país y sobre todo en los principales -Alemania, Francia, Italia y Reino Unido- la socialdemocracia atraviesa momentos muy complicados, pero no es menos cierto que hemos realizado muy pocas propuestas conjuntas a pesar de los esfuerzos del Partido Socialista Europeo (PSE).</p>
<p>Por fin parece que en 2015 concurriremos a las próximas elecciones europeas con un candidato único socialista para presidente de la Comisión para evitar repetir el episodio Barroso, y también puede ser que el SPD y el PSF gobiernen pronto, veremos. Si los socialdemócratas europeos no somos capaces de llevar propuestas conjuntas también al Consejo y a los Parlamentos nacionales no tendremos nada que hacer. Propuestas realistas que garanticen reforzar Europa, la estabilidad de la zona euro, el crecimiento y la financiación de nuestro modelo de bienestar social.</p>
<p>En tercer lugar el partido debe seguir cambiando. No debemos darnos por satisfechos con el funcionamiento del partido, hay que analizar por qué los ciudadanos no se sienten atraídos por él, no se acercan ni se afilian. Hay que fortalecer el partido porque con todos sus defectos debe ser el principal instrumento de lucha contra el dominio cada vez más apabullante de los valores conservadores en nuestra sociedad. La sociedad de principios y valores que defendemos los progresistas ha ido cediendo terreno a la sociedad de intereses que propugnan los conservadores. En nuestro país el éxito social o profesional, el ascenso social, invita a muchos a sumarse a valores conservadores. Pocas cosas me indignan más que los ciudadanos que abandonan flagrantemente la defensa de las políticas de igualdad de oportunidades que les han permitido llegar a ser lo que son, convertidos en menos de una generación en insolidarios defensores de la política de los intereses. Son generalmente los mismos que critican a otros ciudadanos en lo alto de la escala social por defender o apoyar políticas de izquierda. Pero es que desde nuestro partido se defiende con frecuencia una épica de clase decimonónica, que olvida nuestros principios y acompaña inconscientemente ese lento pero constante giro ciudadano hacia la política de intereses, hacia el conservadurismo.</p>
<p>Con demasiada frecuencia parece que queda poco espacio en el PSOE para los profesionales, empresarios y autónomos y clases medias progresistas, dispuestos por ejemplo a votar en contra de sus intereses en materias como fiscalidad y pagar más impuestos, simplemente porque creen en una sociedad más justa.</p>
<p>Desde el partido hay que trabajar para conseguir que los diferentes movimientos sociales y los ciudadanos de izquierdas colaboren con nosotros y vuelvan a considerar de nuevo al PSOE como la mejor plataforma para que sus sueños se hagan realidad. Lo mismo debe sentir la España del talento y la creatividad, la que moderniza día a día nuestro tejido social. Ello exige reducir la distancia entre cargos y militantes y sobre todo simpatizantes y ciudadanos multiplicando los procedimientos de democracia interna y participación.</p>
<p>En este sentido, creo que el ejemplo de nuestros compañeros franceses del PSF, que hasta hace poco estaban en una situación tan difícil como la nuestra, ahora es muy significativo, en tanto que ha creado ilusión de nuevo en millones de ciudadanos. Por ello, en el momento oportuno, creo que deberíamos convocar unas primarias abiertas a militantes y simpatizantes.</p>
<p>Tenemos mucha tarea por delante, ha habido aciertos, y también vaivenes en medio ambiente, memoria histórica, política de medios de comunicación, laicismo&#8230; que han desilusionado a muchos. También creo que los equipos que hemos configurado para el debate político no siempre han sido comprendidos o valorados por los ciudadanos. Sobre todo esto debemos reflexionar porque todos, yo el primero, somos responsables de las derrotas de 2011 que bien podían haber sucedido en el mismo día. La sociedad española espera mucho de nosotros, sabe que somos el único contrapeso a la política de intereses que defiende la derecha, quiere participar y cambiar las cosas, hagámoslo de nuevo con esfuerzo e ilusión.</p>
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		<title>Recuperar el sentido de la realidad</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 16:34:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Sanchis i Marco,</strong> profesor de la Universidad de Valencia, secretario de Economía y Empleo de la Comisión Ejecutiva Municipal PSPV-PSOE de la ciudad de Valencia (EL PAÍS, 14/12/11):</p>
<p>Lo peor que podría ocurrir a los socialistas sería despachar la pérdida de más de cuatro millones de votos con los manidos argumentos de que la culpa la tiene el contexto económico-social de los últimos años, que aquí no ha pasado nada y que no se han sabido comunicar las políticas. La crisis ha sido y es muy severa, pero también han pasado muchas cosas, como por ejemplo que los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39222/recuperar-el-sentido-de-la-realidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Sanchis i Marco,</strong> profesor de la Universidad de Valencia, secretario de Economía y Empleo de la Comisión Ejecutiva Municipal PSPV-PSOE de la ciudad de Valencia (EL PAÍS, 14/12/11):</p>
<p>Lo peor que podría ocurrir a los socialistas sería despachar la pérdida de más de cuatro millones de votos con los manidos argumentos de que la culpa la tiene el contexto económico-social de los últimos años, que aquí no ha pasado nada y que no se han sabido comunicar las políticas. La crisis ha sido y es muy severa, pero también han pasado muchas cosas, como por ejemplo que los ciudadanos han percibido con nitidez la mala gestión de la recesión. No nos engañemos: cuando hablamos de mala gestión hablamos de mala política <em>stricto sensu.</em> Como malo ha sido negarse a impulsar las reformas necesarias en materia financiera, fiscal y de mercado de trabajo, o no decirle a la gente la verdad de lo que pasaba, o no poner en práctica aquellas políticas que nos habrían protegido de los peligros de los que el Gobierno ya estaba avisado.</p>
<p>No, el contexto social y económico no explica nada <em>por sí solo</em> puesto que no es independiente de las prácticas discursivas que lo construyen. Se ha impuesto la fe ciega, y sin fundamento, en una política que ha pretendido forzar estérilmente la tozuda realidad económica. No se ha buscado y aplicado una política ajustada a la realidad, protectora del trabajo de los jóvenes y, en general, de mejora de la economía. Eso, quizá, hubiese llegado a amplias capas del electorado. La pérdida de contacto con la realidad nos lleva ahora, barridos por los electores, a llorar por los rincones. El PSOE no ha sido capaz de estructurar un discurso que combinase solidaridad, justicia y responsabilidad, un relato que se enhebrase con la dura realidad de una sociedad sin expectativas de futuro y de mejor vida. Es la parte de la sociedad que ahora le ha dado la espalda en las urnas.</p>
<p>El PSOE tiene que defender la honradez y la verdad en la política. No hay otro camino para recuperar la credibilidad ante el ciudadano. Si el socialismo es honradez, lo primero que se debe hacer es honrar las deudas. De ahí que, a menos que el gasto público lo sea en inversión, es necesario no gastar lo que no se tiene a fin de no aumentar la deuda y echar sobre los lomos de nuestros hijos y nietos unos fardos que comprometen su futuro y el del país. No está de más recordar que cualquier economista serio siempre empieza su razonamiento con la frase &#8220;para un nivel dado de renta&#8230; etcétera&#8221;, porque sabe que la restricción presupuestaria, ese &#8220;nivel dado de renta&#8221;, es el límite que no puede franquear y al que tiene que sujetarse cualquier cálculo económico. La economía impone límites que el buen político nunca puede violar impunemente.</p>
<p>Pero, además de gestionar el gasto público de forma responsable, la propuesta socialdemócrata debe diferenciarse tanto del discurso conservador como del liberal. Debe acentuar la solidaridad y perseguir la justicia, buscando no ya el Estado de bienestar, sino el Estado de justicia. Debe privilegiar una política impositiva a favor de una distribución más equitativa de la carga fiscal frente a la crisis. Aspecto este que, sin embargo, entró a formar parte del relato socialdemócrata demasiado tarde y demasiado débilmente durante la campaña electoral.</p>
<p>Las consecuencias están a la vista en términos de votos perdidos. Menos obvio resulta la escasa credibilidad del Gobierno saliente, y el modo en que ha infectado y contaminado a todo el proyecto socialista y al PSOE. Sería bueno que la dirección que ahora ha salido, y sobre todo la entrante, abandonasen su urna de cristal, se diesen una vuelta por el mundo y comprobasen su profunda transformación. Eso les ayudaría a entender por qué las siglas ya no venden, por qué los viejos militantes emprenden el resignado camino hacia sus cuarteles de invierno, por qué emergen nuevas fuerzas de izquierda, con jóvenes dirigentes, pero más maduras y responsables en sus contenidos políticos.</p>
<p>El PSOE corre el riesgo de quedar reducido a la irrelevancia política en los próximos años. Para evitarlo debe, primero, recuperar la reputación política como partido maduro y capaz de asumir responsabilidades por lo ocurrido. Segundo, esto pasa por la dimisión del secretario general y de su ejecutiva. Así ocurrió en las elecciones de 2000 y así debería ocurrir ahora. Siquiera por higiene democrática. Tercero, debe ponerse a la escucha de lo que pide la sociedad española, los simpatizantes y su militancia. Cuarto, llevar adelante el congreso previsto para febrero buscando un nuevo liderazgo político, lo que obliga a combatir la endogamia orgánica, hacer más transparentes los procedimientos internos y fomentar la participación de la militancia y de los simpatizantes.</p>
<p>Si el PSOE no quiere pasar a ser un epifenómeno político de la futura historia de España deberá construir un discurso público que sirva de referencia común a unos actores políticos de procedencia social amplia para que se impliquen en el proyecto socialdemócrata. ¡Ah! y deberá desenmascarar lo que indudablemente hará el Gobierno del PP: parapetar sus cortes sociales y su política de austeridad ultraconservadora tras los acuerdos de Bruselas en busca de coartadas.</p>
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		<title>El necesario giro hacia la sociedad</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 21:52:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Rico</strong>, escritor y crítico literario. <em>Verano</em> (Alianza, 2008) es su última novela (EL PAÍS, 13/12/11):</p>
<p>La dura derrota sufrida por el PSOE el 20-N debiera obligar a ese partido a una reflexión tranquila y profunda a la vez, no ensimismada, abierta a la sociedad y sincera y radicalmente autocrítica, algo que parece difícil dada la urgencia con que se ha convocado el congreso y el poco tiempo con que cuentan los militantes (con fiestas navideñas de por medio) para abordarla.</p>
<p>El debate, tal y como asoma a los medios de comunicación, pone el nominalismo en primer plano. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39190/el-necesario-giro-hacia-la-sociedad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Rico</strong>, escritor y crítico literario. <em>Verano</em> (Alianza, 2008) es su última novela (EL PAÍS, 13/12/11):</p>
<p>La dura derrota sufrida por el PSOE el 20-N debiera obligar a ese partido a una reflexión tranquila y profunda a la vez, no ensimismada, abierta a la sociedad y sincera y radicalmente autocrítica, algo que parece difícil dada la urgencia con que se ha convocado el congreso y el poco tiempo con que cuentan los militantes (con fiestas navideñas de por medio) para abordarla.</p>
<p>El debate, tal y como asoma a los medios de comunicación, pone el nominalismo en primer plano. En segundo queda el, a mi juicio, desafío prioritario, que no es otro que analizar los errores cometidos y diseñar la política que corresponde a una formación socialdemócrata en el comienzo de la segunda década del siglo XXI, en plena era de la globalización y con una poderosa presión de los mercados para recortar y limitar derechos sociales, para desvirtuar la democracia y para poner la política, en Europa y en España, al servicio de sus intereses.</p>
<p>Es obvio que las decisiones gubernamentales de mayo de 2010, confrontadas con el programa sometido a las urnas dos años antes, produjeron una importante desafección de los electores. Se añadían a una alta cota de desempleo y empeoraban la calidad de vida de amplios colectivos de ciudadanos de condición modesta mientras los responsables de la crisis &#8220;se iban de rositas&#8221;. Ahí están la razón y el origen de la pérdida de más de cuatro millones de votos y no en otro lugar: lo evidencia la importante fuga de sufragios hacia Izquierda Unida, hacia otros partidos minoritarios y hacia la abstención. Si a ello añadimos la reforma constitucional a contrarreloj y la incorporación de España al escudo antimisiles cogiendo a contrapié a gran parte de electorado progresista, las condiciones objetivas de la derrota estaban servidas.</p>
<p>Sin embargo, creo que hay otra razón de suma importancia que no se ha destacado lo suficiente: desde hace demasiado tiempo, el PSOE vive un proceso de alejamiento de los ciudadanos. Su estructura parece funcionar para sí misma: el debate político ha desaparecido o solo se activa cuando se trata de elegir candidatos u otro tipo de cargos, sus organizaciones de base son renuentes a la presencia ciudadana, y la capilaridad que caracterizó a un partido que otrora estuvo cerca del concepto gramsciano de &#8220;partido-parte de la sociedad&#8221;, con un alto grado de implicación en él del mundo de la cultura y de los ciudadanos activos en los más diversos movimientos y plataformas, ha cedido casi todo el terreno a una estructura sustentada en los cargos públicos de distinto nivel y a una dinámica dirigida a la continuidad de estos y no siempre a partir del doble principio del mérito y la capacidad. Y, como consecuencia de ello, con muy escasa credibilidad para conectar con una ciudadanía insatisfecha, crítica con la &#8220;clase política&#8221; por considerarla alejada de las condiciones de vida de la mayoría y poseedora de ciertos privilegios poco acordes con los sacrificios que, en ocasiones, se exigen al conjunto de los ciudadanos. No olvidemos que el electorado suele perdonar a la derecha lo que considera grave falta en quienes, como los socialistas, proclaman la austeridad, la má-xima exigencia ética y la transparencia como señas de identidad históricas e irrenunciables. Ese factor, junto al elevado desempleo juvenil, no es ajeno a un fenómeno tan relevante como el 15-M ni a la decantación hacia UPyD de una parte significativa del voto perdido.En consecuencia, el congreso debería dar prevalencia al debate político, a las decisiones sobre el proyecto y sobre el modelo de partido y, en función de ello, situar la discusión nominalista, la elección del secretario general. Es básico, por tanto, que el PSOE defina un modelo europeo vinculado a la reforma y regulación del sistema financiero, a una mayor unidad política y económica, a la defensa del Estado de bienestar y al crecimiento del PIB con equilibrio social y territorial, algo que debiera traducirse en mandato estratégico a trasladar al partido de los socialistas europeos (por cierto, se ha echado de menos un encuentro o simposio al máximo nivel para analizar la situación que vive una UE que parece condenada sin remedio al discurso neoliberal y a la pócima del recorte: ¿se da por muerta la &#8220;Europa social&#8221; formulada por Jacques Delors?); que elabore una política que fije la prioridad en el empleo y que limite el déficit por la vía del incremento de los ingresos, de una fiscalidad potente y redistributiva y no de la reducción del gasto social o de inversiones. Y que defina una firme apuesta por sólidas reformas democráticas: transparencia, participación, permeabilidad de las instituciones a las iniciativas ciudadanas incorporando mecanismos nuevos de control, vinculados a las redes sociales y a la nueva sociedad tecnológica, afirmación del laicismo del Estado, revisión de la Ley Electoral y del papel del Senado, rigor y austeridad en las retribuciones de los cargos políticos, limitación real de mandatos y, en el plano interno, una revisión en profundidad de su estructura y funcionamiento para reforzar y dinamizar su relación con la ciudadanía. ¿Giro a la izquierda? No solo. Estaríamos, sobre todo, hablando de giro hacia y con la sociedad.</p>
<p>Ante lo gigantesco de ese desafío, no parece de lo más oportuno hacer de las primarias el eje del debate congresual. ¿Son la panacea, tal y como afirman algunos <em>líderes de opinión?</em> No lo son, aunque sí parecen ser el mecanismo más adecuado para la elección de candidatos a someter al voto ciudadano (desde alcaldes a presidente del Gobierno) siempre que se aborde una profunda corrección &#8220;a la francesa&#8221; porque tal y como está regulado no hace sino reflejar las pugnas &#8220;de aparato&#8221; entre afiliados: el ejemplo más reciente lo tenemos en Madrid, donde, tras las últimas primarias se excluyó de las candidaturas a gran parte de las voces críticas y se obtuvo el peor resultado regional y local de la historia del socialismo madrileño. No creo, sin embargo, que las primarias sean el mejor sistema para la elección del secretario general o de los equipos de dirección.</p>
<p>Sentadas esas premisas, ¿quién debería liderar el proyecto que apruebe el congreso? A mi entender y partiendo de la <em>irrenunciable oferta plural</em> de aspirantes, el liderazgo debería responder a una doble necesidad: de un lado, solvencia, solidez y rigor en el debate en el ámbito parlamentario; de otro renovación y conexión con los sectores más jóvenes, innovadores y críticos de la sociedad: todo ello, contando con una premisa: no existe una relación mecánica entre esas cualidades y la supuesta juventud o madurez de quien las posee. La cortedad de miras, la visión burocrática de la política, su conversión en salida profesional, el autoritarismo (a veces lleno de apelaciones a la participación de las bases) y la demagogia populista no tienen edad.</p>
<p>En resumen: proyecto estratégico en el marco europeo, partido abierto a la sociedad y liderazgo capaz de lograr la empatía, el respaldo y el reconocimiento de esa mayoría social que los expertos sitúan en el espacio que va del centro progresista a la izquierda más tradicional y, más allá, a los movimientos sociales alternativos. Ese es el desafío. Un desafío que bordea la refun-dación. Ponerle nombre y apellidos a quien haya de encabezarlo y gestionarlo sería, a día de hoy, situar el eje del debate en el lugar equivocado: aunque sea el que nuestro ecosistema mediático persigue cada día.</p>
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		<title>¿Quién debe gobernar?</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 14:34:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=39214</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Isidre Obregón</strong>, vocal de la Associació Catalana de la Gestió Pública, al igual que <strong>Josep Maria Vilalta</strong>, también firmante del artículo (EL PERIÓDICO, 13/12/11):</p>
<p>¿Quién debe gobernar los asuntos públicos? ¿Con qué capacidades y habilidades? ¿Con qué legitimidad política y/o técnica? Se trata de un viejo debate que reaparece con fuerza en las últimas semanas.</p>
<p>Los partidos políticos, cada vez más profesionalizados, filtran y normalizan la acción de los poderes públicos. Los gobiernos definen también la agenda política y adquieren compromisos que deben ser gestionados, en primer lugar, por personas que ocupan posiciones políticas y directivas atendiendo a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39214/quien-debe-gobernar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Isidre Obregón</strong>, vocal de la Associació Catalana de la Gestió Pública, al igual que <strong>Josep Maria Vilalta</strong>, también firmante del artículo (EL PERIÓDICO, 13/12/11):</p>
<p>¿Quién debe gobernar los asuntos públicos? ¿Con qué capacidades y habilidades? ¿Con qué legitimidad política y/o técnica? Se trata de un viejo debate que reaparece con fuerza en las últimas semanas.</p>
<p>Los partidos políticos, cada vez más profesionalizados, filtran y normalizan la acción de los poderes públicos. Los gobiernos definen también la agenda política y adquieren compromisos que deben ser gestionados, en primer lugar, por personas que ocupan posiciones políticas y directivas atendiendo a la simple, pero rotunda, legitimidad democrática. Conforme a ella, hay quien propone que la evaluación de los resultados de la acción pública de estas personas y equipos se efectúe cada cuatro años (o los que corresponda) en las urnas, sin que la exigencia de responsabilidades vaya mucho más allá.</p>
<p>El ejemplo del procesamiento del primer ministro de Islandia por la crisis del país cuestiona este principio e introduce una lógica de responsabilización por el ejercicio del cargo entendido desde el punto de vista de creación de valor (público) y de la aplicación de un programa de gobierno y el despliegue consiguiente de las políticas públicas sectoriales. Desde esta perspectiva, los gobernantes son aquellos en quien la ciudadanía confía capacidades, instrumentos y recursos para poder gestionar las políticas públicas y conseguir incrementos de valor. La cuestión es si a los políticos -en nuestro contexto- les son exigibles, además de responsabilidades políticas, responsabilidades por la gestión.</p>
<p>En tiempos de primacía de la economía, esta no es una cuestión banal. En algunos países (Italia, Grecia, incluso en nuestra casa) se habla de la necesidad de «gobiernos técnicos». Cuando se hace esta afirmación, ¿estamos desmereciendo un sistema de gobierno basado en opciones ideológicas transformadoras? ¿Hemos llegado a la situación en que la ciencia es capaz de proporcionar la solución adecuada a cada problema? ¿Son estas soluciones neutras e imparciales?</p>
<p>En general, la clase política es reticente a esta percepción técnica del poder y por ello cuestiona los gobiernos de tecnócratas. Asimismo la ciudadanía, alarmada por situaciones recientes y por episodios de corrupción, puede considerar arriesgado confiar los recursos públicos a otros conciudadanos sin excesivas referencias para, acto seguido, expresar preferencias sobre la cualificación técnica o la experiencia profesional de los políticos. El tema no es baladí: un estudio reciente de Besley, Montalvo y Reynal-Querol concluye que el nivel educativo de los líderes influye positivamente en los resultados de las políticas y particularmente en el crecimiento económico.</p>
<p>La inclinación tecnocrática suele favorecer posicionamientos conocidos, ortodoxos y poco atrevidos. Pero la realidad, siempre tozuda, nos demuestra que vivimos en un mundo complejo en que las viejas soluciones no sirven para los nuevos problemas. En esta línea, la desafección creciente de la ciudadanía es una señal clara del distanciamiento entre las viejas formas de hacer política y las perspectivas y los retos de toda índole que se anticipan, también en el terreno de más participación ciudadana.</p>
<p>Por todo ello, a nuestro entender se vislumbran cuatro prioridades en el entramado político-público catalán y del Estado:</p>
<p><strong>1)</strong> Evaluar las acciones públicas y generar conocimiento valorativo sobre la idoneidad de políticas y programas, tomar decisiones basadas en esta experiencia acumulada pero sin renunciar a explorar formas innovadoras para resolver problemas asumiendo riesgos de forma controlada.</p>
<p><strong>2)</strong> Clarificar los roles entre políticos, directivos y empleados públicos. La articulación del sistema democrático y del sistema de gobierno, y la complejidad creciente de los temas públicos, comporta la diferencia de ambas legitimidades. Los políticos, surgidos de un proceso basado en la legitimidad democrática que les faculta para interpretar y procurar el interés general. Los funcionarios basan su participación en la capacidad y el mérito. La interlocución entre una y otra lógica suscita la incorporación de los directivos públicos profesionales como perfil ineludible, basada en su competencia y capacidad. La Associació Catalana de Gestió Pública ha analizado en profundidad este último perfil para promover su consolidación en el panorama institucional catalán.</p>
<p><strong>3)</strong> Establecer un sistema de responsabilización de cada uno de los perfiles (políticos, directivos públicos y empleados públicos) atendiendo a sus respectivas capacidades y poderes.</p>
<p><strong>4)</strong> Dignificar socialmente la gestión de los asuntos públicos y apostar por la profesionalización creciente de las personas, los equipos y los organismos públicos, sea cual sea su posición y su rol.</p>
<p>De todo ello depende en buena parte la realización de los principios de buen gobierno y el desarrollo de políticas públicas más sensibles a las demandas de la sociedad y más efectivas en un momento de cambio y complejidad como el que nos toca vivir.</p>
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		<title>El congreso y su manifiesto contra la corrupción</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/39174/el-congreso-y-su-manifiesto-contra-la-corrupcion/</link>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 19:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Odón Elorza</strong>, diputado socialista por Gipuzkoa (EL PAÍS, 12/12/11):</p>
<p>He leído últimamente en Facebook comentarios de fuerte denuncia sobre lo que se consideran privilegios de los políticos en materia de retribuciones, pensiones, etcétera. Y lo que se cuenta me preocupa. Porque algunas informaciones ciertas son imposibles de justificar y aceptar desde un punto de vista ético. Porque otras denuncias no son exactas o están manipuladas. Y porque, en definitiva, como tampoco nadie las desmiente y aclara, lo que queda ante la opinión pública es una imagen muy lamentable de los políticos y del ejercicio de la política.</p>
<p>Sobre &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39174/el-congreso-y-su-manifiesto-contra-la-corrupcion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Odón Elorza</strong>, diputado socialista por Gipuzkoa (EL PAÍS, 12/12/11):</p>
<p>He leído últimamente en Facebook comentarios de fuerte denuncia sobre lo que se consideran privilegios de los políticos en materia de retribuciones, pensiones, etcétera. Y lo que se cuenta me preocupa. Porque algunas informaciones ciertas son imposibles de justificar y aceptar desde un punto de vista ético. Porque otras denuncias no son exactas o están manipuladas. Y porque, en definitiva, como tampoco nadie las desmiente y aclara, lo que queda ante la opinión pública es una imagen muy lamentable de los políticos y del ejercicio de la política.</p>
<p>Sobre todo si a lo anterior unimos los casos de corrupción que demuestran que han fallado los mecanismos de control de los partidos e instituciones.</p>
<p>Me gustaría que alguien tuviera la osadía de presentarse como candidato a las primarias del PSOE con un programa centrado en la regeneración de la política. Un programa que, reconociendo en qué hemos fallado tiempo atrás los socialistas para que se diera tal avance de los comportamientos deshonestos, pusiera de manifiesto lo decisivo que sería aplicar todo nuestro empeño en erradicar la corrupción de la política y promover, con la mayor imaginación, la calidad de la democracia. Porque la ética y la dignidad deben presidir la acción política de la izquierda. Así lo exigen la ciudadanía, el Movimiento 15-M y nuestras bases.</p>
<p>No es que no considere la lucha contra el paro como la máxima preocupación, ni que desprecie la importancia de refundar el proyecto transformador de la socialdemocracia adaptado a los retos de la Europa del siglo XXI y al combate por la regulación de los mercados especulativos. Pero despertar al auténtico significado de la democracia, la honestidad de la política, es la base para iniciar bien la cuesta arriba.</p>
<p>El acelerado proceso congresual de los socialistas ha de ser una oportunidad para provocar esta reflexión y llamar la atención, tanto del concejal o militante más anónimo como de los máximos dirigentes, sobre la necesidad de hacer una apuesta prioritaria y con convicción plena en favor de actuar con honradez, y prevenir y combatir la corrupción. No veo otra fórmula posible para recuperar la confianza de la ciudadanía.</p>
<p>Conozco bien el programa electoral que presentó Rubalcaba el 20-N. Y en el capítulo sobrela democracia se recogen compromisos importantes en relación con los Gobiernos abiertos y transparentes, la participación y la reforma del sistema electoral.</p>
<p>Lo que desconozco es si se ha interiorizado la cuestión dentro de los aparatos del PSOE. Lo digo ante la ausencia de una autocrítica y de un análisis que reconozca nuestra responsabilidad en el grave deterioro de la confianza de la ciudadanía en la política.</p>
<p>Improviso al afirmar que uno de los lemas del Congreso debiera señalar que los socialistas vascos vamos a liderar la lucha contra la corrupción en la política y mejorar la calidad de la democracia. Me parece que esta bandera, este mensaje a la sociedad española es sustancial y más en un tiempo de crisis que potencia la sensibilidad crítica de la ciudadanía.</p>
<p>Por tanto, es la premisa para luego acertar en la definición de la estrategia por hacer una oposición doblemente responsable que sirva al país. De un lado a los intereses generales y de otro que resulte coherente con los compromisos defendidos en nuestro programa a los votantes socialistas. Lo que no significa actuar de modo acomplejado y seguidista hacia el Partido Popular para combatir la crisis, ni guardar silencio ante sus falsas promesas.</p>
<p>Es, también, la base para construir desde una izquierda consciente de los nuevos fenómenos sociales, un buen proyecto para la sociedad española y europea del siglo XXI. Porque solo si limpiamos y democratizamos a fondo la política, si actuamos desde los valores sobre los que se fundó la izquierda, podremos recuperar la credibilidad en la política.</p>
<p>La regeneración de la política significa la apertura de cauces reales en las instituciones a la participación ciudadana, posibilitar una elección directa de candidatos, rendir cuentas periódicamente de la gestión a la ciudadanía y a los militantes, acabar con los casos de corrupción e incorporar nuevos métodos de debate y apertura en la vida del Partido Socialista.</p>
<p>Un candidato &#8220;sin padrinos&#8221; quizá no pasaría ni el primer corte, el de los avales del 10% de firmas del Comité Federal. Pero lograría, con esta propuesta, apelar a la conciencia de la familia socialista, difundir este mensaje hacia el interior del PSOE y hacia la ciudadanía, para conseguir de verdad que esta preocupación compartida quedara incorporada en los programas de todos los candidatos que compitan en el congreso por la secretaría general.</p>
<p>Nuestro congreso tiene que aprobar un manifiesto por la regeneración de la política y la profundización de la democracia.</p>
<p>Pediría perdón por la proliferación de la corrupción y del clientelismo. Expresaría el significado de la transparencia en las instituciones para proyectarla en la sociedad y en las redes sociales. Hablaría de las consecuencias negativas de la acumulación de cargos públicos u orgánicos, de la importancia del papel del comité de Ética en el Partido Socialista y de la apuesta por recuperar la conexión con la calle. Defendería la celebración de primarias a la francesa y se comprometería a abordar la reforma de la Ley Electoral, incluyendo la elección directa de los alcaldes. Además, recordaría que el cumplimiento del Código Ético y de buenas prácticas en el desempeño de un cargo público sirven para impedir la corrupción, el clientelismo y el nepotismo. Defendería la regulación de los sueldos y de todo tipo de retribuciones, eliminando los privilegios especialmente en materia de pensiones.</p>
<p>Esta obsesión, resumida en ese manifiesto, trató de formar parte de mi comportamiento como alcalde de San Sebastián. Ahora lo decisivo es que seamos colectivamente, y de verdad, ambiciosos con la calidad de la democracia. Solo depende de nosotros.</p>
<p>Podemos devolver con nuestra práctica la dignidad a la política. Bastaría con empeñarnos en ello para que dejáramos de ser vistos como unos apestados, como sospechosos de no jugar limpio.</p>
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		<title>Un descalabro</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Dec 2011 22:05:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Félix de Azúa</strong>, escritor (EL PAÍS, 10/12/11):</p>
<p>Creo que la alarma debería haberse disparado hace ya bastantes años, pero en todo caso un partido socialista capaz de considerar como valor indudable para la sucesión de Zapatero a una profesional del humo como Carme Chacón, de la que nadie conoce una sola idea, es un partido que da señales de parálisis.</p>
<p>El abandono de los votantes puede tener muchos motivos. También deben de haber optado por varias alternativas, muchas de ellas respetables. En todo caso yo sé cuál ha sido la mía y la razón principal para abandonar el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39156/un-descalabro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Félix de Azúa</strong>, escritor (EL PAÍS, 10/12/11):</p>
<p>Creo que la alarma debería haberse disparado hace ya bastantes años, pero en todo caso un partido socialista capaz de considerar como valor indudable para la sucesión de Zapatero a una profesional del humo como Carme Chacón, de la que nadie conoce una sola idea, es un partido que da señales de parálisis.</p>
<p>El abandono de los votantes puede tener muchos motivos. También deben de haber optado por varias alternativas, muchas de ellas respetables. En todo caso yo sé cuál ha sido la mía y la razón principal para abandonar el partido al que he dado mi voto desde la muerte de Franco. Ha de ser un caso frecuente, así que (excúseme la inmodestia) escribo en nombre de varios centenares de miles de ciudadanos que han rechazado la imposible candidatura del PSOE. Y la causa es fácil de resumir: creo que han caído en el más absoluto desconcierto.</p>
<p>Por ejemplo, es de todo punto incomprensible que el presidente de los socialistas vascos sea Eguiguren, un melifluo valedor de quienes han defendido el asesinato como arma política. Aún confunde más el que Montilla, promotor del hundimiento del socialismo catalán, siga en su sillón, mudo, como es lógico. Los socialistas periféricos descubrieron el nacionalismo y fueron aplaudidos por la ejecutiva, pero pasarán a ser irrelevantes porque esa opción, a mi entender inequívocamente derechista, está muy bien representada por los grupos oligárquicos urbanos y los ruralistas, una unidad que ha funcionado perfectamente desde el siglo XIX.</p>
<p>No es menos confuso el sur, en donde el nacionalismo aún no ha cuajado (todo llegará), pero cuyos dirigentes se dedican a la compra de voluntades de un modo tan evidente que algunos acabarán en el banquillo. Así que mientras los socialistas catalanes apoyan las muy reaccionarias tesis de que Andalucía les roba el dinero, los socialistas andaluces se dedican a repartir subvenciones para ganar votantes.</p>
<p>La contradicción parece que no preocupa a nadie en el partido, pero los votantes se preguntan qué están votando.</p>
<p>Descontadas las tres regiones hasta aquí mencionadas, el partido socialista simplemente ha desaparecido del restante mapa español. Algo se habrá hecho mal, deduce cualquier persona con un gramo de seso, pero luego observa las secuelas de la debacle y advierte que todo sigue igual, incluido el indescriptible presidente Zapatero y su corte de aduladores, o el curtido candidato que ha conseguido hundir las encuestas más pesimistas.</p>
<p>Con la mejor voluntad uno se dice que ese partido no sabe lo que quiere, excepto mantener el sueldo de sus jerarcas. Y con mala voluntad lo plantea al revés:siendo así que lo único que les importa a los jerarcas socialistas es mantener la nómina, no es raro que el caos se haya apoderado de unas siglas que habían suscitado la esperanza de millones de españoles hace décadas. ¿Cómo se ha producido un fenómeno tan extraordinario? ¿Cómo puede ser que le esté sucediendo al PSOE lo que ya le sucedió a la UCD?</p>
<p>Casi todos mis amigos y conocidos, o bien han ocupado cargos en el partido socialista o bien han sido votantes inquebrantables, exceptuada la última elección. Durante muchos años hemos hablado, discutido, nos hemos reído de las meteduras de pata y hemos celebrado los aciertos. Sin embargo, en los últimos años algo ha cambiado. Ya no era posible hablar libremente. Uno tenía que ir con cuidado porque los socialistas se ofendían fácilmente, signo inequívoco de inseguridad. Argumentar no estaba bien visto. En cuanto te apartabas un poco de la ortodoxia comenzabas a ser mirado de soslayo como un posible submarino del PP. Y si la diferencia era de gran tamaño, como era inevitable en Cataluña, no había conversación posible y uno era tachado de facha sin más transición. Y sin embargo, los disidentes sabíamos que los fachas eran ellos porque querían aplastar a la disidencia.</p>
<p>La confusión se adueñó de los socialistas a partir del Gobierno tripartito de Cataluña que significó un giro radical en el ideario histórico: del internacionalismo se pasó a un nacionalismo derechista. De rebote y por mantener una imposible coherencia, los socialistas vascos del ramo Eguiguren comenzaron a coquetear con los de Batasuna y los socialistas gallegos se compraron una gaita. Por milagro aún no han reivindicado los socialistas andaluces su, a todas luces, poderosa identidad nacional. A nadie del partido se le ocurrió que en Italia, país similar a España, pero con contrastes de identidad mucho mayores, solo la ultraderecha plantea diferencias &#8220;nacionales&#8221;.</p>
<p>Si a la deriva derechista se añade la política de imagen (y solo de imagen) que consistió en montar una especie de ONG universal para sumarse a cualquier manifestación de agravio (o de agravia), en lugar de analizar con seriedad los problemas de las minorías (por ejemplo, los castellanohablantes de Cataluña) y considerar su componente de clase (baja) como elemento de conflicto, el resultado es la convicción de que ese partido derechizado tiene tan mala conciencia que solo es capaz de políticas pánfilas, pero hipócritas.</p>
<p>Salir de ese pantano no va a ser tarea sencilla, sobre todo cuando han propiciado el poder omnímodo de un PP que si ahora congela sus extremos eclesiásticos y se centra, bien puede durar tres legislaturas. La renovación del PSOE se va a realizar con un horizonte sin estímulos y una travesía tan larga y triste que difícilmente alguien con talento y voluntad se va a poner al frente de la empresa. Sucederá lo peor: se impondrá la pereza, la resignación, la parálisis de quienes controlan el poder burocrático, lo que dará una oposición gritona y sin convicción.</p>
<p>Medidas serias, como la de obligar a los socialistas catalanes a que aparten sus manos del pastel nacionalista, o bien, si no, que el PSOE se presente en Cataluña con sus propias siglas, me parecen imposibles de alcanzar. Dejar atrás la estúpida dialéctica de &#8220;el pueblo contra los banqueros&#8221;, que es una aceptable caricatura para Izquierda Unida, pero no para un partido con ánimo de gobernar, tampoco parece fácil. Justamente una de las últimas decisiones del Gobierno socialista ha sido la de indultar a un banquero tramposo sin dar explicaciones. Y esa es otra causa de defección: exigir a los socialistas con tareas ejecutivas que justifiquen sus actos, que respondan de sus errores, chapuzas, fracasos y corrupciones, parece una petición de ingenuo idealismo.</p>
<p>Me parece a mí que estos dirigentes no entienden que las corruptelas y los desórdenes éticos se dan por descontados en la derecha y no afectan a su votación, como ha dejado bien claro el caso de Berlusconi, pero la izquierda debería tener como principios inalterables la honestidad, la cultura, la educación y la justicia. Algo de eso van a tener que proponer en su refundación aunque tengan muy pocos candidatos ejemplares.</p>
<p>Pero no van a tener más remedio. Algo que parecen no tomar en consideración los actuales dirigentes del socialismo español es que los votantes han cambiado considerablemente desde la época de Felipe, cuya presencia en estas elecciones, por cierto, nos ha afligido a muchos de sus antiguos votantes. A los ciudadanos ya no se les puede llevar de la nariz con un periódico y dos cadenas de televisión. Hay ahora otros instrumentos para conocer con exactitud lo que están cocinando quienes se presentan como sacrificados amigos del pueblo.</p>
<p>En su inevitable refundación no estaría mal que los socialistas comenzaran, por ejemplo, diciendo la verdad sobre su confusa ideología y aceptando que la guerra fría ya ha terminado. La izquierda necesita otro lenguaje y nuevos conceptos. Si así lo hicieran, todos se lo agradeceríamos porque quizá sería posible volver a sentir simpatía por ellos e incluso a lo mejor recuperaban nuestro respeto, que es la condición imprescindible para volver a ganar unas elecciones.</p>
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		<title>El hundimiento (y 3)</title>
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		<pubDate>Sat, 10 Dec 2011 21:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Morán</strong> (LA VANGUARDIA, 10/012/11):</p>
<p>¡Qué silencio! ¿Hay alguien ahí? Están los talentos mediáticos tan ansiosos porque Rajoy diga algo, lo que sea, que nadie pregunta si se ha desalojado el edificio aquel que había en la calle Ferraz de Madrid. ¿Y el de Nicaragua? Hace un par de años usted pronunciaba en Barcelona la palabra Nicaragua y salían mesnadas de inteligentes veteranos de la catalanidad y el progreso, y le aseguraban que Nicaragua era una calle barcelonesa; lo de Nicaragua país se reducía a un espejismo. Lo mismo que ocurre con Polonia, que está la nuestra y luego &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39153/el-hundimiento-y-3/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Gregorio Morán</strong> (LA VANGUARDIA, 10/012/11):</p>
<p>¡Qué silencio! ¿Hay alguien ahí? Están los talentos mediáticos tan ansiosos porque Rajoy diga algo, lo que sea, que nadie pregunta si se ha desalojado el edificio aquel que había en la calle Ferraz de Madrid. ¿Y el de Nicaragua? Hace un par de años usted pronunciaba en Barcelona la palabra Nicaragua y salían mesnadas de inteligentes veteranos de la catalanidad y el progreso, y le aseguraban que Nicaragua era una calle barcelonesa; lo de Nicaragua país se reducía a un espejismo. Lo mismo que ocurre con Polonia, que está la nuestra y luego un lugar donde aseguran que viven los polacos. ¿De verdad los socialistas catalanes van a celebrar un congreso? ¿En la clandestinidad? ¿O aprovechando un evento gastronómico?</p>
<p>Es jodido reconocerlo, porque sobre las espaldas de muchos construyeron una empresa, y es más jodido, repito, admitir la estafa que consiste en algo tan obvio como entregarles el capital de tu vida para que la dilapiden en chuches. No lo digo por mí, que les voté una vez en mi vida y eran municipales y en Madrid; ni siquiera en aquel festival de la unanimidad y el cambio, en octubre de 1982, me convenció el surtido de promesas. Los trepas son un gozo en la literatura y en el cine –¡Stendhal y Visconti, qué historias!–, pero en la vida producen desazón. Lo dijo Javier Pradera con aquel tono displicente que acompañaba las sobremesas: “Querido, ya no me queda nada por sorprenderme después de ver a un cura homosexual de duque de Alba y a ‘Solanita’ de secretario general de la OTAN”. Resulta excesivo para la gente que necesita creer.</p>
<p>He leído a esos herederos de Von Clausevitz que explican en los diarios que el PP no ha ganado las elecciones, que es el PSOE quien las ha perdido. ¡Genial! La tradición escolástica forma parte de nuestras raíces. Todo menos admitir que el enemigo ha vencido y que lleva en su victoria las dosis de humillaciones que durante unos años ellos han cultivado concienzudamente. Hemos vivido una generación de tuertos del ojo izquierdo, y eso consiente una desfachatez visual inquebrantable. Ahora vendrán las compensaciones y empezará un período, me temo que muy largo, de tuertos del ojo derecho. Más de uno añorará los trajes de Camps como objeto de deseo. Llevan ustedes la mierda tan dentro que cuando se acostumbran parece que no huele. Ya me imagino leyendo relatos “profesionales”, “objetivos” e “independientes” sobre los mismos que ayer ejercían de sepulcros blanqueados. Blanqueado viene de Blanco; una obviedad.</p>
<p>En un partido político, como en montones de oficios, se puede robar y sobrevivir. Incluso matar y llamarte a andanas. Puedes también perder, en la confianza de que mañana ganarás. Lo más difícil de recuperar es lo del ridículo, pero se supera; podría citarles un puñado de casos. El ciclo que se inauguró en octubre de 1982 está listo para la autopsia. Llegó en mal estado hasta el 20-N. Para los más optimistas entró en la UVI y aún podría recuperarse, pero eso lo aseguran quienes han vivido del muerto y no gozan de demasiada credibilidad. ¿Cómo se puede recuperar un partido en el que las discusiones están entre Pérez Rubalcaba o inventarse un candidato? Hay quien proponer parar los relojes y nombrar a Felipe González, una gestoría, hasta que surja el hongo de la victoria. Carme Chacón no deja de ser otra invención, en este caso, de su marido y los amigos, y me la bufa, sinceramente, que alguien interprete esta obviedad política como un rasgo machista.</p>
<p>¿Y podría ser secretaria general del PSOE? Por supuesto, que sí. Conviene recordar a los que se han olvidado o lo desconocen, que Zapatero llegó a secretario general por un conjunción astral entre un grupo de frívolos sin fronteras, entre los cuales la que ponía la casa era Trinidad Jiménez, y la participación del planeta Alfonso Guerra quien, con tal de que no saliera Bono, apostaba hasta por eso chico de León que era de Valladolid, y al que la mayoría de su federación leonesa detestaban, por trepa y “sobrao”.</p>
<p>El tejido del PSOE es frágil y se sustenta en el Gobierno. ¿Acaso el del PP es diferente? Si no gobiernas, apenas si tienes partido. Es lo que llamamos “travesía del desierto”, imagen que exigiría una explicación basada en la soledad del corredor de fondo (La seguridad que manifiesta Artur Mas, sobre la que habrá que volver, no le viene de la victoria electoral, que estaba cantada, sino de que casi nadie pensaba que sobreviviría a su “travesía del desierto”). Zapatero fue una invención, un apósito, un puente hacia una nueva generación. Mientras tuvo dinero lo dilapidó en estupideces muy aplaudidas por nuestra inteligencia. Quedará como el presidente que legalizó el matrimonio homosexual, lo cual me deja frío por falta de interés político. Todo lo demás se ha ido al carajo y lo arrastró con él. ¡Manda huevos que haya de ser la derecha, tan responsable de la crisis como los demás, la que explique que lo nuestro es nuestro, y que los muertos de nuestro armario los mataron aquí!</p>
<p>Que la izquierda real de este país se haya construido sobre la mentira, el engaño y la chapuza no es fácil de llevar. Me temo que el dilema al que se enfrenta el PSOE se reduce a una refundación con lavado general, o limitarse a conservar los últimos territorios. Lo que se traducirá en cómo garantizamos que los profesionales del ramo sigan ahí hasta su jubilación, o en algún caso hasta su fallecimiento. No quieren entender que no han perdido sólo, insisto en lo de “sólo”, más de cuatro millones de votos, sino que ha dejado de confiar en ellos, por falaces y corruptos, varias generaciones.</p>
<p>El gran Bono, ese magistral charlatán de feria, con su voz engolada de pregonero, ha propuesto al humilde Eduardo Madina. Cuando los viejos del colmillo retorcido se sacan un joven de la manga es porque ya están detrás, cerrándole el camino a otro. Aún tenemos siete millones de votos, aseguran los del vaso medio lleno, sin ser conscientes de que ese votante tiene más miedo a la derechona que confianza en los dirigentes flácidos. El voto que le queda al PSOE es un voto conservador, de refugiados ante la tormenta.</p>
<p>Lo que llama la atención no es el silencio de Rajoy sino la clandestinidad que ha sobrevenido al PSOE. Esperan con angustia que el enemigo diga algo para poder ellos responder. Han perdido el discurso, la voluntad y sobre todo el crédito. Las escasas reacciones de los dirigentes, recogidas con cuita y mimo por sus albaceas, revelan que han perdido hasta los papeles. Como todo dirigente arruinado, esperan en el búnker el arma letal que genere el milagro. ¡Un líder! ¡Mi reino por un líder! Y que sea joven pero menos, que hable inglés pero con acento, que sepa economía pero sin ser financiero, que sirva para unir pero no a todos. El hundimiento se magnifica cuando no hay nadie que asuma la derrota y cada responsable se escaquea y asegura que lo suyo, su quiebra, no fue tan grande como la del vecino. Así los catalanes se alivian con los andaluces, los asturianos con los santanderinos, los de Madrid con los de Barcelona.</p>
<p>¿Quién dijo hundimiento? Aún nos quedan muchas victorias, aunque sean a cien años, exclamó uno de esos tipos que entraron, para medrar, en las penúltimas elecciones. ¿Cuánto puede sobrevivir un partido que ya no cumple nada de lo que promete? Mucho, seguro que mucho. La mayor demolición de todas maneras les vendrá de los jueces. Agujero tras agujero, la vida del PSOE parecerá un campo de golf, con numerosos señoritos mirando el green; como en los clubs de postín.</p>
<p>El Roto, ese intelectual brillante, decía en una de sus viñetas: “Hay votaciones que parecen funerales”. De ahí este tríptico. Primero Javier Pradera, una muerte que es al tiempo el símbolo de un fin de ciclo, casi de un mundo. Luego Asturias, la perenne cantera de la izquierda, convertida hoy en un parque natural del chanchullo. Y en fin, esta leve crónica del hundimiento. Ya nos han anunciado que nada será igual. Exageran, todo será más igual que nunca.</p>
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		<title>El PSOE y su &#8216;exilio&#8217; interior</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 22:07:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Joan Romero</strong>, catedrático en la Universidad de Valencia (EL PAÍS, 08/12/11):</p>
<p>En las recientes elecciones el PSOE ha perdido más de cuatro millones de votos. Un desplome electoral sin precedentes que ya se produjo en las municipales y autonómicas de mayo pasado. Los ciudadanos españoles, preocupados por el futuro de su empleo y atemorizados por la recesión, han decidido de forma mayoritaria confiar en que el PP gestionará mejor las cuestiones relacionadas con la economía. Una forma clara y contundente de expresar que el PSOE no es percibido como opción de Gobierno. Un mensaje inequívoco de que el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39107/el-psoe-y-su-exilio-interior/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Joan Romero</strong>, catedrático en la Universidad de Valencia (EL PAÍS, 08/12/11):</p>
<p>En las recientes elecciones el PSOE ha perdido más de cuatro millones de votos. Un desplome electoral sin precedentes que ya se produjo en las municipales y autonómicas de mayo pasado. Los ciudadanos españoles, preocupados por el futuro de su empleo y atemorizados por la recesión, han decidido de forma mayoritaria confiar en que el PP gestionará mejor las cuestiones relacionadas con la economía. Una forma clara y contundente de expresar que el PSOE no es percibido como opción de Gobierno. Un mensaje inequívoco de que el PSOE debe detenerse a pensar muy seriamente las causas que explican su progresiva pérdida de confianza entre los ciudadanos progresistas y entre los nuevos votantes jóvenes desde mitad de los noventa del siglo XX. Sin caer en el error de atribuirlo en exclusiva a la crisis y a su mala gestión y preguntándose acerca de su alarmante retirada del tejido social auspiciada por muchos de sus dirigentes, hoy replegados en sus sedes e incluso alejados de su propia militancia de base. Un proceso agónico de jibarización cuya primera consecuencia ha sido la pérdida progresiva de capital humano hasta extremos que hoy dificultan el relevo y la renovación sobre bases consistentes. De nada sirve escudarse en el argumento de que el PP ha alcanzado un techo electoral. Entre otras cosas porque no es seguro que las expectativas del PSOE hayan tocado fondo.</p>
<p>Hace tiempo que el PSOE debe enfrentarse a dos desafíos de largo alcance que nada tienen que ver con debates efímeros o de corto plazo centrados en la organización de un congreso o en posibles candidatos. El primero guarda relación con las dificultades que la socialdemocracia europea evidencia para entender los profundos cambios geopolíticos (con la caída del comunismo y la transformación de las capacidades del Estado) y sociales (transformación de los mercados de trabajo asociados a la deslocalización, desaparición de la clase obrera tradicional, emergencia de un nuevo proletariado de servicios, transformación de estructuras familiares, tensiones en sociedades crecientemente multiculturales y aumento de las desigualdades sociales) ocurridos en las dos últimas décadas. Mientras el Estado ha limitado sus capacidades y se ha producido el final de la tradicional coalición obrera, la socialdemocracia no ha sido capaz de construir una nueva coalición basada en una propuesta diferenciada y adaptada a estos cambios.</p>
<p>En consecuencia, el primer desafío, también para el PSOE, es tejer esa nueva mayoría dando respuestas a una sociedad distinta. Proponiendo una agenda propia y creíble para abordar la crisis y la recesión en Europa. Afianzado su programa de reformas frente a la emergencia de nuevos populismos que hoy cuentan con amplio apoyo entre la base natural de los partidos socialdemócratas, desde Noruega o Finlandia hasta Francia. Demostrando que sabe acometer los problemas de competitividad y de productividad y que sus propuestas sirven para crear empleo. Ofreciendo alternativas propias para garantizar el futuro del modelo socioeconómico sobre bases justas y solidarias. Proponiendo soluciones a la creciente fragmentación de nuestras sociedades en las que se empobrecen las clases medias y se amplía la distancia entre los &#8220;incluidos&#8221; y los &#8220;excluidos&#8221;, entre el &#8220;centro&#8221; del sistema social y la &#8220;periferia&#8221;, al tiempo que se reducen las posibilidades de movilidad social.</p>
<p>Debe ser capaz de demostrar que existen otros guiones posibles. Una tarea difícil, como bien reflejan las reflexiones aportadas por decenas de centros de pensamiento progresistas europeos. Tanto da que hablemos del SPD alemán, de la socialdemocracia nórdica, del laborismo británico, del socialismo francés o del socialismo español. Sabiendo además que a la derecha política le resulta más sencillo construir un relato para estos tiempos inciertos y que en nuestras sociedades se ha desvanecido la supuesta superioridad moral de la izquierda política. Entendiendo bien los cambios y la fragmentación que dificultan la construcción de nuevos proyectos mayoritarios. Aquí quiero destacar dos: en primer lugar, el aumento de la apatía, el desapego y expresiones de cinismo político; y en segundo lugar, el apoyo explícito o implícito a opciones políticas extremas, de izquierda o de derecha. La lealtad del electorado europeo se ha modificado a la par que se ha modificado la estructura social. Esto se traduce en una mayor facilidad para la emergencia de partidos de una sola cuestión <em>(single issue parties)</em> o de partidos minoritarios de izquierda o de extrema derecha a costa, básicamente, de las formaciones socialdemócratas tradicionales.</p>
<p>Pero el PSOE se enfrenta a un desafío específico aún más difícil: que la organización renuncie a su actual estructura, que sus actuales dirigentes cedan voluntariamente el testigo y tengan la generosidad y la visión necesarias para propiciar y facilitar un cambio profundo, sincero y visible. Si no lo hacen seguirán contando con la amplia indiferencia de millones de ciudadanos que son de izquierdas pero no reconocen al PSOE como una alternativa de izquierdas. Hace tiempo que todas las evidencias indican que es una organización que responde al modelo de partido viejo y autista. Viejo nada tiene que ver con histórico y mucho menos con la edad (muchos ciudadanos de izquierda, en especial los más jóvenes, tienen a José Luis Sampedro o a Mandela entre sus referentes), sino con actitudes y visiones. En el PSOE hay demasiados dirigentes sin biografía laboral propia que entienden la política como un oficio. Se han apropiado indebidamente de unas siglas que pertenecen a más de 10 millones de ciudadanos. Muchas organizaciones regionales y locales, raquíticas, han perdido toda conexión con su entorno. La mayor parte de las listas de diputados y senadores que han presentado son la mejor muestra de las patologías que aquejan a una organización hoy dominada por conservadores que iluminan el camino con las linternas del pasado, como diría Bobbio. Disfunciones y patologías que agrandan la brecha con una sociedad que no acepta prácticas y comportamientos de reducidos aparatos orgánicos alejados de la realidad, que consumen su energía en asegurarse fidelidades creando dependencias en lugar de redes sociales y que concentran sus esfuerzos en la lucha por el control de la organización para perpetuarse en ella.</p>
<p>Reclamo un proceso constituyente que saque al PSOE de su <em>exilio</em> interior. Un auténtico cambio de dirección y de orientación, como el ocurrido en Suresnes o como el liderado años más tarde por Felipe González con una renuncia que sirvió para cimentar una nueva mayoría social. Un nuevo proyecto que revise a fondo el significado del acrónimo PSOE: cambiando por completo la estructura del partido, adaptando la alternativa socialista, revisando el significado de obrero y dando un contenido más federal al término español. Porque ninguna de las iniciales tiene el mismo significado que hace 20 años. Un nuevo proyecto en absoluto defensivo, como diría Judt, donde las listas abiertas, la limitación de mandatos y la defensa de un proceso de primarias para elegir candidatos, abierto a simpatizantes y electores, sean la base sobre la que reconciliar a millones de ciudadanos con el proyecto socialdemócrata. El camino abierto por el Partido Socialista Francés indica que las innovaciones democráticas son posibles y saludables.</p>
<p>Este punto de inflexión, tan necesario como inaplazable, no está al alcance de un congreso federal ordinario, no se resuelve recurriendo a reglamentos y estatutos, sino que requiere soluciones extraordinarias. La estrategia de supervivencia y de resistencia aprobada por quienes integran los órganos federales de dirección es una hoja de ruta equivocada. Ni siquiera han sido capaces de asumir su responsabilidad en la derrota, un gesto esencial en democracia. Es el camino elegido por unos dirigentes que han conducido al PSOE a la irrelevancia política. El futuro del socialismo español no se debería decidir a puerta cerrada. Hay más de 10 millones de españoles concernidos a los que se debería dar la posibilidad de opinar. Mientras sus dirigentes sostienen que es el tiempo de los militantes, muchos ciudadanos creemos que debería ser el tiempo de los ciudadanos porque esa opción política no es patrimonio exclusivo de sus afiliados. Este otro camino significa apostar por innovaciones democráticas sin recelos, abriendo procesos de consulta y participación a escala estatal, regional y local.</p>
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		<title>Políticos al rescate</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Dec 2011 21:20:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 08/12/11):</p>
<p>¿Será el desprestigio de la clase política, el desprecio que la ciudadanía siente por su función, consecuencia de algo más que de la propia mediocridad que la conforma? A veces se diría que sí. Incluso en ocasiones cabría pensar que ese desprestigio es una enfermedad, una dolencia tardofranquista. No es así exactamente, pero pudiera parecerlo. En gran medida lo es. El anterior jefe del Estado solía recomendar a sus próximos que hiciesen como él, que no se metiesen en política.</p>
<p>Desde entonces, y también ya entonces, hemos visto demasiados casos de corrupción, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39094/politicos-al-rescate/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 08/12/11):</p>
<p>¿Será el desprestigio de la clase política, el desprecio que la ciudadanía siente por su función, consecuencia de algo más que de la propia mediocridad que la conforma? A veces se diría que sí. Incluso en ocasiones cabría pensar que ese desprestigio es una enfermedad, una dolencia tardofranquista. No es así exactamente, pero pudiera parecerlo. En gran medida lo es. El anterior jefe del Estado solía recomendar a sus próximos que hiciesen como él, que no se metiesen en política.</p>
<p>Desde entonces, y también ya entonces, hemos visto demasiados casos de corrupción, a uno y a otro lado de los sistemas de ideas en los que se sustentan los distintos partidos, y contemplamos día a día la preponderancia de los intereses de estos sobre los generales de la ciudadanía como para ignorar que han hecho méritos suficientes a fin de merecer la opinión que la mayoría sustentamos. Y no pocos han retomado el antiguo consejo del dictador.</p>
<p>SIN EMBARGO, esa misma mayoría es consciente de que los partidos políticos son necesarios y no ignora que la democracia, los más de 30 años que llevamos disfrutándola, ha llevado a este país &#8211;que de tantas formas llamamos&#8211; a las cotas de prosperidad que ahora vemos tan amenazadas. Por eso la gente acudió a votar el 20-N. La gente no quiere líos, quiere democracia. Y bienestar. Pero el descrédito de los políticos no ha disminuido por ello. Se cree en la democracia, pero no en los partidos en los que esta se sustenta. La clase política ha devenido en una casta.</p>
<p>Antes de que acudiesen a hacerlo pregunté a no pocas personas de mi entorno si conocían los nombres de los tres primeros candidatos al Congreso de la lista que iban a votar. No creo que se sorprenda ningún lector si digo que casi todos los ignoraban. Es innecesario que justifique que ya no pregunté por los de las otras listas. ¿Pero por qué esa ignorancia? ¿Por qué ese desapego hacia las personas que teóricamente los van a representar en el Congreso de los Diputados? Es también innecesario que se explique el porqué. No les van a poder pedir responsabilidades en el futuro. La única responsabilidad que cabe exigir es la que afecta al partido, y esta va a consistir en un acto electoral más al cabo de cuatro años. Entonces votaremos o no al partido por el que ahora lo hemos hecho y en eso consistirá para nosotros la tan mentada Fiesta de la Democracia.</p>
<p>Es necesario que los diputados sean responsables ante quienes los eligen. Si eso se consiguiese, la corrupción, ese mal endémico de la población humana, afectaría a los nombres de las personas y no a las siglas de los partidos. Y podríamos saber los nombres de los honestos en una medida que ahora se antoja un desiderátum. En estas últimas semanas he intentado recordar los nombres de muchos políticos honrados que he conocido, hace ya 20 años, y me he preguntado el porqué de la ignorancia de esos nombres y de los que han continuado su honesta trayectoria. Y también el porqué de la ignorancia de sus obras. Pondré algunos ejemplos que seguro que han de tener sus correspondencias en otros ámbitos.</p>
<p>Detrás de la moda gallega, ese fenómeno mundial, detrás de esa pléyade de nombres que va desde Zara a Verino, desde Adolfo Domínguez a Bimba y Lola, hubo políticos que dedicaron trabajo y presupuestos, campañas y eslóganes, a su establecimiento y promoción. Y que fueron honrados. ¿Quién se acuerda de ellos? Detrás de los cultivos marinos, donde los gallegos hemos pasado de recolectores de mariscos a líderes mundiales en su producción, sucede lo mismo, y así sector tras sector, en una medida u otra, hay nombres y equipos de los que ya nadie guarda memoria ni reconocimiento de su labor. A lo mejor no está mal que así sea, pero sería bueno poder cotejarlos para devolver al servicio público la consideración que todos nos merecemos.</p>
<p>AHORA, &#8211;guste a unos, disguste a otros el modo en que lo hacemos y con quiénes lo haremos&#8211; empieza una nueva etapa política. Es hora de hacer alguna valoración. ¿Cuál? Pues quizá la que acierte a expresar el deseo de una amplia y fructífera regeneración democrática que empiece por el hecho de reconocer que, si sumamos lo que ha dejado de ganar, con su sueldo de registrador de la propiedad, quien ya es presidente electo del Gobierno de España, y le restamos lo que ha obtenido como político en todos los años que lleva ejerciendo tal servicio público, la diferencia nos haga pensar en que ha llegado a la Moncloa otro político honrado, otro más, porque hubo otros, uno de ellos se está yendo ahora mismo, pero se da la circunstancia de que el que llega lo hace en el momento más bajo de valoración de la clase política y se hace imprescindible una recuperación también en este sentido. Ojalá que su ejercicio nos rescate de la crisis económica, pero ojalá acierte a rescatarnos de esta brutal crisis de valores que atravesamos y acierte a adaptar las leyes que han devenido obsoletas e incluso contrarias a las necesidades actuales, no solo a las económicas o sociales, sino a la de que nuestras instituciones sean respetadas, defendidas y queridas por la ciudadanía. De las económicas hemos de salir entre todos o no saldremos. Pero de esas otras han de ser los propios políticos quienes nos rescaten.</p>
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		<title>¿Reiniciando el PSOE?</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Dec 2011 09:37:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Generales 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Urquizu</strong>, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la Fundación Alternativas (EL PAÍS, 07/12/11):</p>
<p>En todo partido político, ante una derrota electoral, surgen voces que reclaman una reflexión. Le sucedió al Partido Popular en 2008 y lo estamos viendo estos días en el Partido Socialista. Casi siempre, las voces más críticas piden algo similar a una catarsis. Es fácil escuchar reclamaciones del tipo: &#8220;debemos empezar de nuevo&#8221;, &#8220;tenemos que cambiar todo&#8221; o &#8220;hay que dar un giro completo&#8221;. De repente, nada de lo que se ha hecho hasta ese momento sirve.</p>
<p>En &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39071/reiniciando-el-psoe/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Ignacio Urquizu</strong>, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la Fundación Alternativas (EL PAÍS, 07/12/11):</p>
<p>En todo partido político, ante una derrota electoral, surgen voces que reclaman una reflexión. Le sucedió al Partido Popular en 2008 y lo estamos viendo estos días en el Partido Socialista. Casi siempre, las voces más críticas piden algo similar a una catarsis. Es fácil escuchar reclamaciones del tipo: &#8220;debemos empezar de nuevo&#8221;, &#8220;tenemos que cambiar todo&#8221; o &#8220;hay que dar un giro completo&#8221;. De repente, nada de lo que se ha hecho hasta ese momento sirve.</p>
<p>En el caso del PSOE, a la derrota hay que añadir la situación actual de la izquierda. Llevamos un par de años debatiendo sobre la supuesta crisis de la socialdemocracia. Todo analista que se precie utiliza frases como &#8220;debemos devolver el protagonismo a la política&#8221; o &#8220;la socialdemocracia debe redefinir su proyecto&#8221;. Este tipo de afirmaciones, a base de repetirlas, se han convertido en lugares comunes carentes de propuestas concretas.</p>
<p>Pero lo cierto es que si miramos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que no es necesario practicar un haraquiri colectivo. Desde finales de 2008, fecha en la que estalló la Gran Recesión, se han celebrado 19 elecciones en las principales democracias parlamentarias y solo tres Gobiernos han sobrevivido. En casos extremos como Irlanda o Hungría, el partido en el poder perdió casi 25 puntos porcentuales.</p>
<p>Del análisis de las elecciones en otros países extraemos que el color del Gobierno no ha influido en el descenso de votos. Izquierda y derecha han perdido apoyos solo por el mero hecho de estar en el poder. Además, el impacto de la economía sobre los resultados electorales se ha multiplicado. En la actualidad, la suerte de un Gobierno depende mucho más del crecimiento económico y del paro que antes de que la crisis llegase a nuestras vidas. (Larry Bartels, <em>Ideology and retrospection in electoral responses to the Great Recession).</em></p>
<p>Ahora bien, lo que sucede en el resto de democracias no justifica cualquier derrota electoral. No es lo mismo perder 2,6 puntos respecto a las anteriores elecciones, como le sucedió al Partido Laborista Australiano en 2010, que perder unos 15 puntos, como le ocurrió al PSOE el 20-N. La magnitud de la derrota exige saber dónde han estado los problemas.</p>
<p>Si se analiza la evolución de los apoyos electorales del partido socialista en la última legislatura, se observa que gran parte de las pérdidas se concentran en sus votantes más próximos, los que se definen de izquierdas. En la encuesta preelectoral del CIS, menos del 50% de estos ciudadanos manifestaban su intención de votar al PSOE, 17 puntos menos que en 2008.</p>
<p>Además de la ideología, laeducación también es importante para entender el comportamiento electoral. Si comparamos las encuestas preelectorales de 2008 y de 2011, vemos que el mayor descenso del PSOE se produce en los grupos con mayor nivel educativo.</p>
<p>Por lo tanto, se puede decir que el Partido Socialista se enfrenta a un problema ideológico, por un lado y por otro, a una falta de conexión con las capas más formadas de la sociedad española. Dos dificultades que implican soluciones distintas.</p>
<p>Desde el punto de vista ideológico, el relato del PSOE en los últimos años se ha centrado en exceso en cuestiones de derechos civiles y libertades. En cambio, el objetivo redistributivo ha desaparecido del discurso. De hecho, el último informe de la OCDE sobre desigualdad avala que esta ausencia es algo más que retórica. Varios pueden ser los motivos.</p>
<p>En primer lugar, el haber construido un Estado de bienestar equiparable a las democracias de nuestro entorno, puede haber conducido a algunos a la autosatisfacción.</p>
<p>Es cierto que se han incrementado las ayudas sociales, por citar dos ejemplos, las políticas de dependencia o las becas de estudio. Pero se ha hablado muy poco de la capacidad del Estado de bienestar para generar igualdad, Si comparamos nuestro gasto social con el del resto de democracias, descubrimos que es uno de los menos redistributivos.</p>
<p>En segundo lugar, parece haber triunfado la idea -ampliamente extendida entre los economistas- de que los impuestos no redistribuyen, sino que solo deben generar los ingresos necesarios. Así, se ha tolerado la existencia de numerosas figuras impositivas que permiten a los más ricos pagar un porcentaje menor de impuestos que el resto de ciudadanos.</p>
<p>La redistribución siempre ha formado parte de los objetivos prioritarios de la izquierda y, en cambio, se habla muy poco de ella en los últimos tiempos. Es cierto que el discurso socialdemócrata invoca en muchas ocasiones a la igualdad de oportunidades. Pero redistribuir es algo más que garantizar las mismas oportunidades para todos, también significa mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen.</p>
<p>Un segundo componente necesario para mejorar el discurso de la izquierda es la calidad de la democracia. Ha sido necesario el 15-M para recordarnos que nuestros sistemas políticos no son tan perfectos como creíamos. Pero no es solo una cuestión del sistema electoral. De hecho, todo el debate que se ha generado en torno a este es secundario. Hay más aspectos que deberían preocuparnos.</p>
<p>Un ejemplo de déficit democrático lo observamos en la cesión de soberanía que vienen haciendo Gobiernos y Parlamentos hacia instituciones de dudoso origen democrático. Esta renuncia a su poder está provocando que muchas de las decisiones políticas se escapen al control de los ciudadanos. Además, está siendo aprovechada por numerosos grupos de poder económico y financiero para ganar influencia.</p>
<p>En cuanto a la pérdida de conexión con los grupos más formados de la sociedad, esta está muy relacionada con el modelo de funcionamiento interno de los partidos. En principio, no parecen muy atractivos para atraer a los mejores. Por ello, deberían explorarse nuevas formas de participación en las formaciones políticas.</p>
<p>Este divorcio entre personas cualificadas y partidos políticos nos ha llevado a una falsa diferenciación entre tecnócratas y políticos. Así, da la impresión que un profesional no puede dedicarse a la política. O que un político no puede tener una profesión. Es un falso dilema que debería corregirse atrayendo a más personas cualificadas a las formaciones políticas.</p>
<p>En definitiva, es cierto que al Partido Socialista le ha sucedido lo mismo que a la inmensa mayoría de Gobiernos democráticos. No obstante, la magnitud de la derrota implica cambiar algunas cosas. Detrás de los resultados electorales del PSOE hay una pérdida de confianza entre el electorado de izquierdas y una falta de conexión con los grupos de mayor nivel educativo.</p>
<p>Esto obliga a repensar el proyecto socialista en varias de sus dimensiones. No estamos ante una catarsis, pero los cambios van más allá del liderazgo y trascienden la última etapa del PSOE.</p>
<p>El socialismo español siempre ha tenido la necesidad de tener un proyecto reconocible. Ya a principios de los noventa se hablaba del Programa 2000. Quizás, comience a ser más necesario analizar cómo funciona, por ejemplo, nuestro Estado de bienestar o nuestros partidos políticos, antes de comenzar a hacer propuestas.</p>
<p>Sin unos buenos diagnósticos de nuestra sociedad y de nuestro sistema político, cualquier idea o proyecto puede acabar siendo una generalidad.</p>
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		<title>¿Qué hacer después del 20-N?</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Dec 2011 14:53:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Generales 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Belén Barreiro</strong>, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y expresidente del CIS (EL PAÍS, 06/12/11):</p>
<p>La victoria del Partido Popular en las elecciones del 20-N no es el resultado de la hegemonía ideológica de la derecha en España. Los populares ganan en un país que apenas ha variado sus ideas políticas. El triunfo del PP tampoco responde a la superioridad de ese partido: tanto el líder como la organización llegan al poder a pesar de la mala valoración ciudadana. Pero si no es por la ideología, ni por el líder, ni por el partido, ¿por qué han &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39051/que-hacer-despues-del-20-n/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Belén Barreiro</strong>, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y expresidente del CIS (EL PAÍS, 06/12/11):</p>
<p>La victoria del Partido Popular en las elecciones del 20-N no es el resultado de la hegemonía ideológica de la derecha en España. Los populares ganan en un país que apenas ha variado sus ideas políticas. El triunfo del PP tampoco responde a la superioridad de ese partido: tanto el líder como la organización llegan al poder a pesar de la mala valoración ciudadana. Pero si no es por la ideología, ni por el líder, ni por el partido, ¿por qué han ganado los populares?</p>
<p>La explicación de la debacle socialista se resume en dos palabras: crisis y paro. Ahora bien, el razonamiento de cómo ambas cuestiones provocan las mayores ventajas de los conservadores en nuestra democracia, tanto en votos (casi 3,9 millones) como en escaños (76), es algo más complejo. Dos factores confluyen.</p>
<p>Por un lado, la percepción en el electorado, especialmente en el de bajo perfil político (el de centro y el del grupo que no tiene ideología), de que el PP es más capaz que el PSOE de gestionar la economía y crear empleo <em>(incapacidad).</em> Por otro lado, la convicción de los progresistas de que en la reacción a la crisis se ha diluido seriamente la identidad del proyecto socialdemócrata <em>(incoherencia ideológica).</em></p>
<p>La conjunción de <em>incapacidad</em> e <em>incoherencia ideológica</em> del PSOE es especialmente lesiva en el electorado joven, en el que la brecha entre los dos principales partidos es muy amplia. En los jóvenes predominan dos estereotipos: el pragmático, de talante liberal, que vota al PP en busca de soluciones para los suyos y para sí mismo; y el idealista que expresa con su voto a partidos pequeños o con la abstención que otro mundo es posible. Algo importante une a ambos grupos: las dificultades para abrirse camino, mucho mayores que las que sus padres sufrieron y enormemente agravadas por la crisis.</p>
<p>Las consecuencias de la percepción de <em>incapacidad</em> y de <em>incoherencia ideológica</em> no son similares. La primera provoca muchas menos fugas electorales en el PSOE que la segunda, pero también es la que permite un cierto crecimiento del voto al PP. En todo caso, las dos explican el hundimiento del partido.</p>
<p>¿Qué deberían hacer los socialistas para recomponer su electorado? El primer reto consiste en mejorar su capacidad. Se trata de un propósito factible. Los ciudadanos son muy volubles en lo que respecta a la competencia que atribuyen a los partidos a la hora de gestionar la economía: en otros momentos, como en las elecciones de 1993 y de 2008, era el PSOE el que se imponía en esta dimensión.</p>
<p>Al margen de que sea la imagen de capacidad del PP la que se deteriore en los próximos tiempos como consecuencia de la crisis, los socialistas tendrían que apostar por equipos que transmitan la máxima solvencia, lo que implica incluir en las primeras filas a los más preparados y mejorar la comunicación de los mensajes.</p>
<p>El segundo reto radica en recuperar la sintonía con los electores progresistas, un objetivo mucho más complejo. Es probable que, tras cuatro años de Gobierno popular, los ciudadanos perciban que sí existen diferencias nítidas entre los dos principales partidos, sobre todo en el empeño por reducir las desigualdades. Sin embargo, esto no será suficiente. Para alcanzar una sintonía amplia con la sociedad, el PSOE tiene que adentrarse en nuevos territorios: no basta con defender el Estado de bienestar. Es necesario abordar la brecha que existe con los jóvenes. Y aquí las soluciones deben ser más rotundas.</p>
<p>A lo largo de su historia, la socialdemocracia ha combatido las desigualdades de clase, primero, y las de género, después. Ahora le toca afrontar una nueva forma de desigualdad: la que se produce entre generaciones y que, según los datos del CIS, es ya mayor que la que se da entre hombres y mujeres.</p>
<p>Los jóvenes de hoy se encuentran en una situación de discriminación sin precedentes con respecto a sus propios padres. Y lo están por una acumulación de factores: porque es incomparablemente más costoso para ellos acceder a una vivienda, porque es mucho más difícil que encuentren empleo (pese a contar con mucha mejor formación), porque cuando lo logran las condiciones son casi siempre precarias, y porque, en última instancia, para disfrutar de su pensión tendrán que trabajar más años que sus padres.</p>
<p>Por ello, los jóvenes, a diferencia de sus mayores, no se conformarán ni con el retorno a las esencias de la socialdemocracia, ni tampoco con la formación de un equipo de personas que transmitan competencia. Exigirán mucho más. Primero, que se llame al problema por su nombre reconociendo que no solo hay conflictos de clase, sino que, hoy por hoy, también hay un conflicto entre generaciones. Y, segundo, que se articule un proyecto integral que corrija esta nueva fuente de injusticia, removiendo aquellos obstáculos que impiden a los jóvenes elegir la vida que realmente quieren llevar.</p>
<p>En España, como en otros países, los socialdemócratas han sabido siempre defender los intereses de los más débiles: de las clases trabajadoras, en primer lugar, y de las mujeres, en segundo. Ahora es necesario que se dé el tercer salto, volcando toda la energía en los jóvenes. Es en la búsqueda de soluciones a la desigualdad generacional donde quizás los socialistas españoles se jueguen su futuro.</p>
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		<title>Después de la caída</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Dec 2011 21:06:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Generales 2011]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 05/12/11):</p>
<p>A principios de 2008 un conocido periodista preguntó a José Luis Rodríguez Zapatero por el balance de su implicación en el tema del Estatuto de Cataluña: ¿no habría sido una frivolidad formular por anticipado aquella promesa de que &#8220;apoyaré el Estatuto que venga de Cataluña&#8221;? Sin negar que hubiese pronunciado dicha frase, el presidente dio al responder tres interpretaciones sucesivas de su pasada posición. Una, habría dicho &#8220;que apoyaría que el Parlamento de Cataluña hiciera un nuevo Estatuto&#8221;. Otra, &#8220;lo que yo apoyaba es que el Estatuto se reformara&#8221;. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39035/despues-de-la-caida/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Antonio Elorza</strong>, catedrático de Ciencia Política (EL PAÍS, 05/12/11):</p>
<p>A principios de 2008 un conocido periodista preguntó a José Luis Rodríguez Zapatero por el balance de su implicación en el tema del Estatuto de Cataluña: ¿no habría sido una frivolidad formular por anticipado aquella promesa de que &#8220;apoyaré el Estatuto que venga de Cataluña&#8221;? Sin negar que hubiese pronunciado dicha frase, el presidente dio al responder tres interpretaciones sucesivas de su pasada posición. Una, habría dicho &#8220;que apoyaría que el Parlamento de Cataluña hiciera un nuevo Estatuto&#8221;. Otra, &#8220;lo que yo apoyaba es que el Estatuto se reformara&#8221;. Y por fin, su declaración había sido: &#8220;Apoyaré lo que se pueda apoyar y no apoyaré lo que no se pueda apoyar&#8221;. Lo opuesto, en este último caso del apoyo terminante efectivamente pronunciado. Con cierta irritación, ZP añadió: he explicado esto mismo &#8220;doscientas treinta y seis veces&#8221;.</p>
<p>Al margen de lo que la declaración tiene de ejercicio de marear la perdiz, convirtiendo una proposición inequívoca en una tautología, el episodio refleja muy bien un rasgo definitorio del estilo de gobierno de Zapatero: el rechazo visceral de toda responsabilidad en los errores cometidos por la adopción irreflexiva de decisiones importantes, luego sostenidas contra viento y marea. Recordemos el &#8220;crisis, ¿qué crisis?&#8221;. Volver sobre ello a estas alturas puede parecer inútil, cuando Zapatero no va a gobernar. El problema concierne ahora a su partido, que tras las dos derrotas electorales se encuentra abocado a una refundación. Solo que para abordarla una primera exigencia consiste en tomar conciencia de que lo ocurrido no es solo efecto de la crisis mundial. La ruptura con la pauta de enmascaramiento impuesta por Zapatero resulta imprescindible.</p>
<p>En la campaña electoral, el candidato Rubalcaba creyó necesario mantener la guardia alta, sin concesiones a la autocrítica. Pero si el PSOE aspira a evitar la larga travesía augurada por Rajoy, tendrá que poner en claro ante la opinión pública cuáles han sido sus responsabilidades, desde la línea general de la política económica a auténticos disparates como no tomar nota de la irracionalidad del <em>boom</em> del ladrillo, los 400 euros, asistir a la proliferación insensata de aeropuertos o no prever que en el AVE a Cuenca los trenes irían vacíos. El PP tuvo también responsabilidades, y hora es que se conozcan (desde el palacio de la cultura en Santiago, <em>made in</em> Fraga, al despilfarro del Ayuntamiento de Madrid por el sueño olímpico), pero a fin de cuentas quien dirigía el país era el PSOE. Es este partido quien tiene paradójicamente que luchar contra el olvido, si aspira a recuperar la confianza de cara al futuro.</p>
<p>Sobre la base de que la refundación solo puede venir de un congreso, el principal obstáculo puede ser esa renuencia a asumir el pasado, en la línea del citado juego de palabras sobre el <em>Estatut</em> de ZP. A ello se une la práctica desaparición de usos democráticos en la vida del partido. A la hora de tomar decisiones, el PSOE proclamó siempre su superioridad sobre un PS francés con diversas corrientes enfrentadas. Solo que tampoco fue bueno, según pudo verse en estos últimos tres años, que entre los socialistas la expresión pública respondiera siempre al argumentario monolítico impuesto desde La Moncloa. Recuerdo hasta qué punto era penoso en 2008 encontrarse en debates con economistas del PSOE, sin duda conscientes de la realidad, pero obligados por su militancia a evitar las palabras &#8220;crisis&#8221; o &#8220;recesión&#8221; y repetir eufemismos falaces, del tipo &#8220;desaceleración&#8221;. La presión del PP fue la eterna coartada para evitar la vida política interna, que en estos momentos resulta imprescindible restaurar, si se quiere que el partido recupere la vinculación con la sociedad española. Un congreso continuista, manipulado desde arriba por el actual grupo dirigente, del cual aún Zapatero no ha desaparecido, sería la consagración de la impotencia, a no ser que todo se juegue a esperar el fracaso del Gobierno Rajoy.</p>
<p>A pesar de la entidad de la crisis, que temporalmente nos obliga a renunciar a nuestra soberanía económica, resulta preciso que el PSOE intente relanzar un proyecto reformador, algo bien diferente de una sucesión de propuestas populistas, como las que han salpicado la campaña electoral. No basta con grandes palabras que apenas transforman la realidad: el impuesto sobre el patrimonio debió asociarse a medidas que de verdad impusieran la carga fiscal sobre las grandes fortunas. Era tan inútil en estos tiempos pedir moratorias a Europa, como soñar con el retorno a políticas fundadas sobre el incremento del déficit público. Pero el equilibrio presupuestario no impide proponer una política de equidad que acabe con las bolsas de corrupción y con los privilegios del gran capital, por vía de exención o de evasión fiscal, compensando los sacrificios que a corto plazo sea necesario realizar. De ahí que el planteamiento de un proceso de reforma de la estructura financiera de la UE parezca tan imprescindible como la reflexión sobre el reajuste del Estado de las autonomías, al cual la política oportunista de Zapatero sobre Cataluña <em>(Estatut)</em> y Euskadi (marginación del PSE, desastre vía TC en las legalizaciones), por no hablar del descontrol financiero, ha proporcionado tal vez un golpe de muerte. Hay que cambiar.</p>
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		<title>Cuando el símbolo no simboliza</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 21:12:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid 11-M (2004)]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[ETA]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 04/12/11):</p>
<p>Que la crisis económica que deja ahora el PSOE es más grave que la del 96 salta suficientemente a la vista, aunque siempre le quedará la excusa de que tiene un origen internacional y se ha agravado a escala europea. Menos obvio resulta que también la crisis política que hereda Rajoy es más honda e intensa que la que recibió Aznar con toda la truculencia del terrorismo de Estado y la corrupción en el entorno mismo del Gobierno. Y, sin embargo, pasen y vean.</p>
<p>Mi indignación ante aquel &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/39012/cuando-el-simbolo-no-simboliza/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo (EL MUNDO, 04/12/11):</p>
<p>Que la crisis económica que deja ahora el PSOE es más grave que la del 96 salta suficientemente a la vista, aunque siempre le quedará la excusa de que tiene un origen internacional y se ha agravado a escala europea. Menos obvio resulta que también la crisis política que hereda Rajoy es más honda e intensa que la que recibió Aznar con toda la truculencia del terrorismo de Estado y la corrupción en el entorno mismo del Gobierno. Y, sin embargo, pasen y vean.</p>
<p>Mi indignación ante aquel comentario cáustico de Aznar al año siguiente de llegar al poder -«¿Te parece poco un Gobierno que no mate y que no robe?»- no podía dejar de tener, por desgracia, una dimensión cosmética. Los restos de los cuerpos torturados de Lasa y Zabala con sus apósitos sanguinolentos, el espanto en el rostro del secuestrado Marey, el chusco reparto de los fondos reservados, la huida de Roldán, la farsa de su captura, lo ocurrido en el Banco de España o en el BOE no eran asuntos fáciles de olvidar. De hecho, se nota -y es lógico- que a Felipe González aún no se le han olvidado.</p>
<p>Ahora las heridas no están oficialmente abiertas sino que se han cerrado en falso. La más trascendental, la que supura por dentro quemándonos constantemente las entrañas, es la del 11-M. No hay lugar al que vaya a firmar ejemplares de <em>El primer naufragio</em> o sesión de Twitter en la que intercambie unos cuantos mensajes en que no aparezca alguien con la ansiedad en el rostro o la zozobra en los 140 caracteres pidiendo noticias nuevas, anhelando avances en nuestra investigación periodística, preguntando si es cierto -como ha circulado profusa y estrafalariamente por la Red- que ya tenemos las pruebas de la conspiración que desencadenó la masacre.</p>
<p>Todos los españoles que conocen el sumario con un mínimo detalle saben que la sentencia de Gómez Bermúdez contiene errores materiales o falsedades tan palmarias como que la sustancia que se presenta como «componente exclusivo» de la Goma 2 ECO -el dibutilftalato- también forma parte del Titadyne o que el teléfono de la mochila de Vallecas no podía reflejar la hora de los atentados dadas sus características mecánicas. Una falacia molecular y otra falacia tecnológica. Toda la versión oficial que comenzó a construirse el 13-M cuando la detención de Zougam alteró las previsiones electorales del día siguiente, es un castillo de naipes basado en la mentira y la manipulación de pruebas.</p>
<p>¿Qué puedo yo decirles a todas esas personas que piensan que si al cabo de 13 años fuimos capaces de descubrir la verdad sobre los GAL, antes o después lo lograremos también con el 11-M? Pues que los medios de un periódico que respeta escrupulosamente la legalidad son muy limitados y lo que se atisba tras ese atentado que cambió la historia política de España tiene una envergadura enorme. Pero que, como estamos decididos a seguir buscando la verdad hasta que el infierno se hiele -«<em>Until the hell frozens</em>», que dijo Adlai Stevenson-, pronto podremos aportar nuevos elementos que al menos contribuyan a impulsar la revisión judicial de los hechos.</p>
<p>El principal cauce abierto hoy por hoy en esa dirección es la causa contra el ex jefe de los Tedax Sánchez Manzano, fruto de la querella que se planteó interponer durante la presentación del libro del químico Enrique Iglesias <em>Titadyne</em>. Fue la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M la que recogió el guante y ahora que la instrucción ha corroborado todas las sospechas sobre el ocultamiento de los restos de los trenes, su escamoteo al tribunal y las subsiguientes falsedades periciales, es de justicia reconocer que sin el tenaz idealismo de sus dirigentes y la competencia de sus abogados el comisario Manzano no estaría camino del banquillo, como de hecho se halla.</p>
<p>El papel de la Asociación de Ayuda es en la práctica el mismo que desempeñaron aquellos románticos e indomables integrantes de la acción popular que al personarse en los sumarios impidieron que prescribieran los crímenes de los GAL. De ahí que resulte especialmente obscena la discriminación a la que los organismos públicos vienen sometiendo a esta agrupación ejemplar que reúne a 700 víctimas o familiares de víctimas de los atentados de Madrid. Mientras la organización de Pilar Manjón, guardiana de la ortodoxia que le conviene preservar a Rubalcaba, y la intermitente AVT reciben pingües subvenciones de Interior y de la derrama del IRPF, la asociación presidida por Ángeles Domínguez ha tenido que apañárselas con los 250.000 anuales que en el pasado recibió de la Comunidad de Madrid para prestar servicios médicos a sus miembros.</p>
<p>Ahora que ese apoyo también se ha evaporado en el mar de los recortes y las intrigas intestinas del Gobierno regional -Esperanza Aguirre debería intervenir con urgencia-, la Asociación de Ayuda ha prescindido de sus escasos empleados, no puede ni pagar a sus abogados y se encuentra en la tesitura de echar el cierre. Sólo una movilización ciudadana en su favor en forma de donaciones particulares podría permitirle sobrevivir.</p>
<p>En la página 14 de nuestra edición de hoy tienen su cuenta corriente. Lo primero que yo haré mañana será ingresar 1.000 euros a título personal y desde aquí les pido que, cada uno en la medida de sus posibilidades, haga lo propio. Por modesta que sea, cada aportación sumará con las demás y sobre todo supondrá una inyección de moral para estas personas admirables que mantienen la llama de la búsqueda de la verdad encendida. Estoy dispuesto a salir a la calle con una hucha si hace falta, pues es la más noble de las causas.</p>
<p>Junto al fracaso del Estado en el esclarecimiento y castigo del 11-M lo peor del relevo emponzoñado que Zapatero entregará dentro de 15 días a Rajoy es, en el ámbito político, la desestabilización del modelo constitucional. El Estatuto catalán continúa en pleno vigor sin que durante los meses transcurridos desde la sentencia del TC se haya desandado ni un solo centímetro en el camino ilegal recorrido en su desarrollo normativo; y todas las hipótesis sobre los itinerarios en que puede desembocar el retorno de ETA a las instituciones producen escalofríos. Son otras dos heridas que supuran por dentro.</p>
<p>También en este terreno, y no sólo en el de la economía, el PP tiene un mandato claro que ha dejado de ser opción electoral para convertirse en obligación gubernamental. Si CiU quiere asociarse al proyecto reformista de Rajoy y obtener un trato preferente en el diseño y ejecución de la política económica -olvidándose por supuesto del pacto fiscal-, el PP debe tenderle la mano pero reclamando a cambio gestos significativos en relación a la política lingüística y otras áreas en las que está en duda su lealtad institucional. En cambio a los de Amaiur, ni agua. Hace bien Rajoy en excluirles de su ronda de contactos con los partidos parlamentarios y ojalá se hallara una fórmula bien fundada en derecho que les impidiera constituir grupo mientras se le permitiera hacerlo a UPyD.</p>
<p>Justo cuando parecía que los dos mandatos de Zapatero iban a quedar al menos preservados de la lacra de la corrupción en las altas instancias, EL MUNDO desveló los elementos básicos del <em>caso</em> <em>Campeón</em>. Un par de meses después, los fiscales de la Sala de lo Penal del Supremo han pedido que se abra una investigación penal sobre la conducta del ministro Blanco; es decir, que se le impute por cohecho y tráfico de influencias.</p>
<p>Ahora que han enmudecido los colegas que servían de altavoces a la tesis de que lo único que había contra el <em>número dos</em> del PSOE eran versiones contradictorias de un empresario delincuente, nosotros volvemos a aferrarnos al plano de la responsabilidad política. Sea penalmente culpable o inocente, no es de recibo que alguien que ha protagonizado las escenas de la gasolinera o ha movilizado sin el menor pudor a la Administración al servicio del interés particular de un amigo, pueda morir políticamente en la cama. Que Blanco siga siendo al día de la fecha ministro portavoz en funciones y vicesecretario general del PSOE da la medida final de hasta donde ha llegado el naufragio de la «democracia bonita» de Zapatero.</p>
<p>El cuadro general no puede ser por lo tanto más desolador. La fe en el Estado de Derecho está profundamente erosionada por la incapacidad policial y judicial de esclarecer la masacre de Madrid y por las sospechas de connivencia del Ejecutivo con los movimientos tácticos de ETA, corroboradas ahora por el propio Eguiguren. Simultáneamente, el descrédito y desprestigio de los políticos como presunto modelo de referencia social queda resumido en la línea de defensa de Blanco en relación al tráfico de influencias, calcada por cierto de la que tan execrable le parecía cuando brotaba del entorno de Camps: todos hacemos lo mismo. Aquí sólo faltaba que pariera la abuela y eso es lo que ha ocurrido con el <em>caso Urdangarin</em>.</p>
<p>La criatura ha resultado ser un rubio ex jugador de balonmano <em>aprovechategui</em> y trinconcete que, según hemos venido averiguando, se ha dedicado a pegar palos a lo largo y ancho de la geografía nacional, involucrando a su esposa la Infanta Cristina, utilizando a un asesor de la Casa del Rey y comprometiendo la propia autoridad moral de la Corona. Es cierto que sólo un juez podía detectar el trasvase de fondos desde un instituto con fines filantrópicos a las sociedades patrimoniales de sus promotores, pero sólo la habitual condescendencia de los medios hacia todo lo que concierne a la institución monárquica explica que hayamos tardado tanto tiempo en relacionar la frenética actividad de Urdangarin en el negocio del marketing deportivo con el auge de su tren de vida, palacete en Pedralbes incluido.</p>
<p>La línea de defensa que ya ha esbozado ante quienes le han pedido explicaciones es muy clara: él es un profesional que ofrece unos servicios, asume unos costes y corre unos riesgos en el marco de unos convenios de patrocinio por los que se fija un precio global que incluyen su propio margen de beneficio. Una vez que alguien llega libremente a un acuerdo con él, huelga toda justificación de gastos.</p>
<p>Pero más que una explicación eso es una burda coartada porque el Instituto Nóos no tenía ánimo de lucro y cuando se paga con dinero público debe haber una correspondencia entre lo que se da y lo que se recibe. Por lo que se refiere a los sablazos privados es muy elocuente lo que le sucedió al presidente del Villarreal, Fernando Roig, que de repente aparece en el <em>top ten</em> de la <em>timoteca</em> nacional por haber pagado un informe sobre el patrocinio de su estadio a razón de 69.000 por folio. Pero, según su propia versión, el acuerdo implicaba el compromiso de Urdangarin de traerle ese patrocinador que aportaría a las arcas del club hasta 35 millones en 10 años. ¿Y por qué no supeditó el pago de los 600.000 del ala más IVA a que cumpliera esa parte del trato? Pues muy sencillo, viene a decir Roig: porque no parece correcto dudar de la palabra del yerno del Rey. Y así con todos.</p>
<p>¿Cómo puede terminar esto? Si el matrimonio decide continuar unido -de marido o de esposa no se dimite por razones políticas- lo lógico es que la Infanta Cristina, corresponsable formal de mucho de lo sucedido y beneficiaria al 50% de lo así ingresado, renuncie a sus derechos sucesorios y ambos dejen de participar en los actos públicos de carácter institucional para no contaminar a la dinastía. Esto no tiene nada que ver con la hipotética responsabilidad penal porque, como escribe Javier Gomá en los últimos párrafos de su obra <em>Ejemplaridad pública</em>, los miembros de la Familia Real «no es sólo que sean fuentes de moralidad pública, como los políticos, sino que son su misma personificación y el espejo de la ciudadanía».</p>
<p>Una Monarquía Constitucional puede tal vez soportar que los policías no detengan a los delincuentes, que los jueces no condenen a los culpables sino a algún que otro inocente con cara de merecer 40.000 años de cárcel y que los políticos que deberían ser ejemplares no ejemplifiquen sino la corrupción y el abuso de poder. Lo insostenible es que, al mismo tiempo que sucede eso, resulte que quienes deben llenar de contenido la función simbólica que justifica delegar en una familia la representación de todas las demás, se conviertan en motivo de bochorno colectivo. «Un símbolo que no simboliza, ¿para qué sirve?», enfatiza Gomá. El Rey y los Príncipes de Asturias deberían tener muy en cuenta esta reflexión porque «la vulgaridad de vida banaliza la Corona y vacía el trono».</p>
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