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	<title>Tribuna Libre &#187; Sexualidad</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>Eros y los árabes</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 20:29:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Islam y Mundo Árabe]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Serafín Fanjul</strong>, catedrático de Literatura Árabe (ABC, 19/11/11):</p>
<p>La joven egipcia Aliya el-Mahdi, haciendo gala de un ingenuo exhibicionismo, recientemente se ha expuesto desnuda en Facebook. Su objetivo es manifestar de tal suerte la protesta contra la opresiva sociedad que la rodea —la islámica—, amén de declararse feminista, vegetariana, liberal y dispuesta a modificar injusticias como que su novio (de nombre Hakim Amer) y otros jóvenes estén encarcelados por expresar reticencias sobre el islam y la represión de sentimientos y derechos que conlleva. Suponiendo que no haya trampa en el intento de la muchacha, es decir que la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/38512/eros-y-los-arabes/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Serafín Fanjul</strong>, catedrático de Literatura Árabe (ABC, 19/11/11):</p>
<p>La joven egipcia Aliya el-Mahdi, haciendo gala de un ingenuo exhibicionismo, recientemente se ha expuesto desnuda en Facebook. Su objetivo es manifestar de tal suerte la protesta contra la opresiva sociedad que la rodea —la islámica—, amén de declararse feminista, vegetariana, liberal y dispuesta a modificar injusticias como que su novio (de nombre Hakim Amer) y otros jóvenes estén encarcelados por expresar reticencias sobre el islam y la represión de sentimientos y derechos que conlleva. Suponiendo que no haya trampa en el intento de la muchacha, es decir que la imagen de las fotografías se corresponda con el nombre que la acompaña y que la protagonista haya actuado de forma voluntaria y libre, lo primero que se nos ocurre es el extremo riesgo personal en que incurre. Por lo demás, a estas alturas, no enseña nada que no pueda verse en las playas españolas, si bien la chabacanería y mala educación dominantes en nuestro país imponen, en cualquier momento y lugar, estos alardes a quienes no quieren contemplarlos, ante la evanescencia de las supuestas autoridades, eternas desaparecidas. Pero éste es otro asunto.</p>
<p>No creo que la chica sea tan simple como para esperar una inmediata liberación del novio y la sincera conversión a la democracia de los islamistas, sino tan sólo producir un efecto revulsivo mediante un gesto de provocación que le puede costar carísimo, el máximo precio para un ser humano. Y lo sabe. De ahí tal vez su valor. Quienes la tachen de inmoral, o de mera imprudente, desconocen el grado de desesperación por asfixia y cercenamiento de los sentimientos, los impulsos sexuales y hasta el puro instinto que se ejerce en la sociedad musulmana, en primer término sobre las mujeres y, de manera correlativa e inevitable, sobre los hombres: si el sexo femenino desconoce la libertad, el masculino también paga el gasto y sus consecuencias. Y juntos, al alimón, se reprimen de modo concienzudo y sistemático. Y, sin embargo, la imagen difundida en Europa sobre nuestros vecinos del sur y este del Mediterráneo proviene de espejos convexos donde las figuras se dilatan y alargan y nos hacen creer en un mundo de sensualidad inagotable, de sexos trotones y jolgorio sempiterno. Se ha dicho —quizás con razón— que todos esos tópicos acerca de los árabes no constituyen sino una proyección sobre otros de nuestras propias fantasías y frustraciones. Es muy posible, pero la realidad social y cultural de pasado y presente —lo que nos debe interesar, si pretendemos entender algo— discurre por caminos muy distintos, sin olvidar que toda la cuentística y anecdotario oral o escrito de temática erótica (tampoco demasiado voluminoso, no nos engañemos) no está describiendo sucedidossino destapando deseos.</p>
<p>Aparte de algunas obras específicas (los llamados Kutub al-bah, «Libros del coito»; los de at-Tifashi o at-Tiyani; o las numerosas alusiones contenidas en el Libro de las canciones de Abu l-Faray al-Isfahani) en la literatura árabe medieval aparecen salpicadas anécdotas, relatos y poemas entre obscenos y eróticos. Tanto esta clase de referencias por vía indirecta, como la antiimagen de Mahoma —el oponente religioso y político de la cristiandad—, fueron para los cristianos paradigmas de salacidad y poca contención. Llegado todo durante la Edad Media, conformó un panorama de lujuria y desenfreno más imaginario que real, exceptuados príncipes y magnates, como de nuestro lado. Y tampoco las literaturas europeas de la época carecían de historias, refranes, epigramas procaces, incluso de autores respetadísimos cuyas obras en los institutos se nos enseñaban de manera asaz fragmentaria, cuando en los institutos se enseñaba algo: desde Boccaccio, Aretino, Chaucer al Cancionero de Baena o el de Antón de Montoro, hasta los atormentados románticos hermanos Becquer, con su tremendo Los Borbones en pelota, huertos de verdor y de verdulería que los chicos de entonces no podíamos ni imaginar.</p>
<p>Pero todas —musulmanas y cristianas— eran imágenes literarias, no necesariamente un calco de la realidad. El Corán (II, 224) establece el amor lícito. «Vuestras mujeres son vuestro predio, id a vuestro predio por donde (o cuando) queráis» y de ahí un joven colega extrae la conclusión de la existencia en el islam tradicional de una «mirada gozosa al abordar la sexualidad “lícita”». Mucho me parece, no sólo porque «lícita» signifique de hecho sancionada jurídicamente, sino porque las miradas pueden también posarse en el sórdido retrato de las relaciones entre los sexos que traza al-Wansharisi (siglos XV-XVI) en su voluminoso compendio de dictámenes jurídicos —y que por sí solo merece estudio aparte—; o en el puritanismo formal que roza lo hilarante en el comportamiento (externo y por tanto hipócrita) de Ibn Battuta cuando va mundo adelante amolando a gentes variopintas para que se cubran (en el baño en Egipto, en las Islas Maldivas, en el reino de Malí); en las picantes anécdotas (resueltas en sentido contrario, hacia la salida más represiva) que narra Ibn Arabi de Murcia en Santones; en la autocastración de Abu Abd Allah el Granadino en La Meca, también relatada por Ibn Battuta; en la exaltación del idealismo platónico, no poco masoquista en su exacerbada forma de castidad, en Ibn Hazm; en la continencia como modelo, igualmente propuesta por el Corán; en las amenazantes y punitivas normas que instituye el sevillano Ibn Abdun (siglo XII), en tal cantidad y gravedad que aquí no podemos reproducirlas ni en corto resumen («Prohíbase a las mujeres que laven ropa en los huertos, porque se convierten en lupanares» y citamos sólo las suaves), por más que el ceñudo alfaquí hispalense asocia licencia sexual con fiestas báquicas, borracheras, sacerdotes cristianos y… homosexualidad.</p>
<p>Y si at-Tifashi (y otros) refiere desenfadadas historietas de bujarrones y afeminados, Ibn Abdun lanza un anatema definitivo: «Los putos deberán ser expulsados de la ciudad y castigados donde quiera se encuentre a uno de ellos. No se les dejará que circulen entre los musulmanes porque son fornicadores malditos de Dios y de todo el mundo». Y ése es otro de los mitos extendidos entre nosotros: la supuesta tolerancia benévola del islam con la homosexualidad, lo cual ha inducido a algún escritor de por acá a erigir fantasiosos garbanzales dorados donde no hay sino cruda sordidez y explotación de los más débiles, por ejemplo niños. Los versos de Abu Nuwas o Abu Dulaf al-Jazrayi pueden hacer gracia por su faceta irónica y jocosa, pero la actitud global de la sociedad árabe —e islámica en general— hacia la homosexualidad oscila entre la burla sangrienta y el castigo expeditivo. Invariablemente, cronistas y escritores serios no ocultan los juicios despectivos y de mofa, o de dura condena, hacia travestidos, afeminados, etcétera (V.g., ver las referencias de Juan León Africano en las hospederías de Fez). Tampoco el vocabulario árabe concerniente a la materia deja lugar a dudas en torno a la fuerte carga despectiva e insultante de las palabras empleadas: hasta donde yo sé, en árabe aún no se ha sacralizado y convertido en obligatorio el uso de un extranjerismo-eufemismo como ha sucedido entre nosotros con el inglés gay.</p>
<p>Todas estas cosas, con los mismos u otros detalles, las conoce Aliya el-Mahdi. Sabe que el problema real no es —ni ha sido nunca— la poligamia (circunscrita a círculos muy pobres o muy acomodados y en ciertos momentos históricos), sino el repudio fácil de las mujeres mayores; también sabe que antes de su nacimiento, el pañolón islámico (hegab) no existía en su país y que las melayasnegras en las ciudades y los pañuelos multicolores de las campesinas eran mero hábito cultural sin connotaciones represivas; y, por supuesto, tampoco ignora que el derecho de familia actúa en su contra, bien impregnado por la Shari&#8217;a, por cierto en trance de afianzamiento y dominio final, gracias, en parte, a los despistados que apoyaron la chusca Primavera Árabe. Ojalá que Aliya —con desnudo o sin desnudo— viva una vida normalizada, como la de las jóvenes de Málaga, Monforte o Alcalá de Henares, sin tener que exiliarse para sobrevivir, o callar y reconvertirse, como le tocó a las generaciones de su madre y su abuela.</p>
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		<title>Retozar a gusto, pero sin alamedas</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 07:19:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 27/09/11):</p>
<p>Deambuló este verano por los circuitos habituales y por alguna cadena de televisión la visión de una torre del castillo navarro de Olite. Torre de la que no se aclara si será o no la del homenaje, pero que merecer, merecería serlo. El ojo del espectador, gracias a los del no se sabe si avispado o avisado cámara aficionado, tropieza, en pocos segundos, a través de murallas y otras torres interpuestas, con la redonda y almenada torre en la que un señor calvo y no se diría que orondo, aunque parecer pudiera &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/37100/retozar-a-gusto-pero-sin-alamedas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Alfredo Conde</strong>, escritor (EL PERIÓDICO, 27/09/11):</p>
<p>Deambuló este verano por los circuitos habituales y por alguna cadena de televisión la visión de una torre del castillo navarro de Olite. Torre de la que no se aclara si será o no la del homenaje, pero que merecer, merecería serlo. El ojo del espectador, gracias a los del no se sabe si avispado o avisado cámara aficionado, tropieza, en pocos segundos, a través de murallas y otras torres interpuestas, con la redonda y almenada torre en la que un señor calvo y no se diría que orondo, aunque parecer pudiera parecerlo, con absoluta serenidad y calma, sin apasionamientos previos, pero eficaz y a todas luces concienzudamente, sin especificación ninguna acerca de la hora en la que se esté llevando a cabo la faena, a plena luz del día, eso sí, está haciendo bueno el ripio de que sean o no las cinco en este mismo instante te la hinco.</p>
<p>¿Quién es y a quién se la hinca? El señor no será capitán, pero sí debe ser un trueno a juzgar por la serenidad pasmosa con la que afronta el trance, y ella no será Sigrid, pero es rubia y se debruza entre dos almenas. A ella se la hinca mientras ella gesticula, ora como si rezase, ora como si clamase al cielo, aunque, hay que decirlo, sin excesivos aspavientos. Se ve que no son del país. Nadie lo diría, al menos en un principio. Permanece él en pie, además de adarga en ristre y ayuno de galgo corredor, mientras le ofrece ella la popa, en posición que incita a navegaciones bajo superficie y se apoya, como ya se dijo, en el vano existente entre dos almenas de la torre.</p>
<p>Sigrid, quiere decirse, la recipiendaria de los afanes del señor ya que no orondo sí calvo, ya que no capitán sí algo trueno, es la alcaldesa de un ayuntamiento belga con mayoría flamenca. El polvo, muy flamenco, si no fue de altura -que sí lo fue si consideramos dónde fue llevado a cabo, allá arriba los encaramados-, lo está siendo. Alguien colocó en internet el vídeo tan furtivamente filmado y sus imágenes están dando la vuelta al mundo, ante la hilaridad de no pocos y la hipocresía de bastantes.</p>
<p>Según los más, se trata de un escándalo y la alcaldesa debiera dimitir de sus funciones. Echando mano de las palabras finales de un conocido texto gallego que le valió la excomunión a su autor y que libremente se traduce para ustedes: «…si este es el mundo que Yo hice, ¡que el diablo me lleve!». Nadie, que sepa y al menos hasta el momento, ha condenado al hijo de mala madre que sorprendió a la pareja en situación tan íntima y que, en vez de apartar la vista con discreción y mirar para otro lado, ha inducido al <em>voyeurismo</em> a una parte importante de la doliente humanidad.</p>
<p>Hasta ahora, cuando un mirón que no lo era sorprendía a alguien haciendo el amor en una junquera, robledal, playa o insólito lugar en el que le pillasen esas ganas que todos conocemos y que, cuando aprietan, lo hacen de verdad , de forma que ni los más sagrados lugares se respetan, miraba discretamente hacia otro lado y como mucho decía «huy, perdón» en voz muy baja y mientras se alejaba. Ahora no. Ahora lo graba y lo emite en internet para que todo el mundo pida que la alcaldesa dimita. El mundo está cambiado.</p>
<p>A mayor abundamiento, en una localidad andaluza andan los ciudadanos buscando soluciones y no se les ha ocurrido mejor cosa que pintar el pueblo de color rosa y proclamarse, en caso de aprobación por referendo, la primera ciudad gay del mundo en franca competencia con urbes que no será necesario citar por ser de todos conocidas. Hasta ahí pudiera ser de recibo el asunto de albergar amores hasta hace poco considerados aberraciones, porque está visto que no tenemos remedio. El problema es, pudiera serlo, que, en el paroxismo del deseo y de la imaginación desbordada se ha visto en televisión a un señor muy serio exponiendo el diseño de la nueva realidad que surgiría: aquí la Alameda Oral, la Alameda Anal allá, la Alameda del 69 acullá, y así sucesivamente denominados los bucólicos y arbolados lugares en los que poder retozar a gusto. ¿Será mucho pedir una torre del homenaje en la que los que se teme que pronto empiecen a ser discriminados en razón de su heterosexualidad puedan retozar sin que ningún mamón los filme? No se sabe si el mundo está muy mal, pero sí se puede convenir, al menos, en que sí está muy cambiado.</p>
<p>El árbol ya está en la semilla, dicen los textos ocultistas. Cabe preguntarse qué semillas se están sembrando y qué sistema de valores empieza a florecer sin que nos estemos dando cuenta. Retocen a su gusto hetero y homosexuales, háganlo sin alardes, como se ha venido haciendo desde que el mundo es mundo, salvo en conocidas y constatables excepciones, pero evítense las alamedas. Salvo casos de intoxicación etílica o de otra índole, nadie se pone a orinar en medio de la calle, sino que, en caso de extremo apuro, se echa a un lado, busca una esquina o un muro algo apartado y da allí rienda suelta a sus fluidos corporales. ¡Follar en lo alto de una torre! ¡Hay que j…! Y que eso sea noticia al tiempo que la de la propuesta de las alamedas orales, anales y excuso decir fecales, pues los cropófilos también echarán su cuarto a espadas y son igualmente criaturillas del Señor, es señal de que ya no tenemos nada mejor que decir o, lo que sería peor, que ya está dicho todo. A no ser que, claro, haya sido cosa del verano.</p>
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		<title>I Had Polio. I Also Have Sex.</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Jun 2011 15:05:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sida]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Winstone Zulu</strong>, an adviser for AIDS-Free World and the coordinator of Health Triangle Zambia (THE NEW YORK TIMES, 19/06/11):</p>
<p>I spoke at an AIDS conference not long ago, and after the talk,  someone asked me how I had contracted H.I.V. “Well,” I replied,  “sexually.” Staring at my crutches, which I have used since I got polio  as a child, she exclaimed, “But how?”</p>
<p>The assumption that all  disabilities — of hands, feet, hearing, sight — somehow also affect the  ability and desire to have sex is common. It would be comic if it didn’t  have such serious consequences: &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/35396/i-had-polio-i-also-have-sex/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Winstone Zulu</strong>, an adviser for AIDS-Free World and the coordinator of Health Triangle Zambia (THE NEW YORK TIMES, 19/06/11):</p>
<p>I spoke at an AIDS conference not long ago, and after the talk,  someone asked me how I had contracted H.I.V. “Well,” I replied,  “sexually.” Staring at my crutches, which I have used since I got polio  as a child, she exclaimed, “But how?”</p>
<p>The assumption that all  disabilities — of hands, feet, hearing, sight — somehow also affect the  ability and desire to have sex is common. It would be comic if it didn’t  have such serious consequences: people with disabilities are rarely  exposed to sex education and are almost never considered in need of  information about H.I.V. and treatment for it.</p>
<p>As a result,  although people with disabilities are just as likely to be sexually  active as people without, our H.I.V. infection rate is up to three times  higher.</p>
<p>In Africa, children with disabilities are less likely to  receive sexual health education, both because they are less likely to be  enrolled in school, and because those who attend are sometimes removed  from sexual health classes. Due to the widespread belief that we are  asexual, we are often left out of family planning programs, despite the  fact that many of us want children or are parents already.</p>
<p>The  blind can’t read H.I.V. prevention posters; the deaf can’t hear radio  campaigns. Vague messages are not understood by those with intellectual  disabilities. Places where condoms and education materials are available  are often physically inaccessible.</p>
<p>People with disabilities are  often among the poorest of the poor, and can’t afford health care  services. But even those with access to health care often experience  discrimination and loss of privacy in health centers. Consider my  hearing-impaired friends, who have to bring a family member to interpret  if they want to get tested for H.I.V. In many places, people face being  evicted or ostracized if family members learn they have H.I.V. The lack  of confidentiality is a big deterrent to testing and treatment.</p>
<p>Worst  of all, when drugs and services must be rationed, our lives are  sometimes valued less than others. I have heard of cases where people  with disabilities are given a lower priority for life-saving  antiretrovirals.</p>
<p>Last week <a href="http://www.reuters.com/article/2011/06/09/us-un-aids-idUSTRE7587DJ20110609">world leaders met</a> at the United Nations to discuss efforts to fight H.I.V. Despite  pledges for universal access to prevention, treatment and care, some  people — children and heterosexuals — always get more attention in these  meetings than others — sex workers, drug users, gays and lesbians and  people with disabilities.</p>
<p>We must no longer be overlooked because  of false assumptions about our sexuality. People with disabilities can  and do have sex. I know from my own experience. We need to be a part of  the fight against H.I.V., too.</p>
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		<title>Sida, preservativo y moral católica</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/32284/sida-preservativo-y-moral-catolica-2/</link>
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		<pubDate>Mon, 29 Nov 2010 15:04:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Benjamín Forcano</strong>, sacerdote y teólogo (EL PERIÓDICO, 29/11/10):</p>
<p>Quien no conozca un poco la historia seguramente pensará que en la Iglesia católica las normas son inamovibles. Pero nada más lejos de la realidad. En el siglo XIII, bulas del papa Inocencio IV y en el XVI del papa León X afirmaban «ser voluntad del Espíritu quemar a los herejes», y Galileo fue censurado para evitar que la razón científica pudiera constituirse al margen del magisterio. Más recientemente, se seguía afirmando que la Iglesia «es una sociedad de desiguales», que «la división de clases en la sociedad es conforme &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32284/sida-preservativo-y-moral-catolica-2/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Benjamín Forcano</strong>, sacerdote y teólogo (EL PERIÓDICO, 29/11/10):</p>
<p>Quien no conozca un poco la historia seguramente pensará que en la Iglesia católica las normas son inamovibles. Pero nada más lejos de la realidad. En el siglo XIII, bulas del papa Inocencio IV y en el XVI del papa León X afirmaban «ser voluntad del Espíritu quemar a los herejes», y Galileo fue censurado para evitar que la razón científica pudiera constituirse al margen del magisterio. Más recientemente, se seguía afirmando que la Iglesia «es una sociedad de desiguales», que «la división de clases en la sociedad es conforme a la voluntad divina», que «la libertad religiosa era poco menos que un delirio», que «el matrimonio era un contrato entre un hombre y una mujer para procrear».</p>
<p>El concilio Vaticano II (cima del magisterio eclesial) modificó estas perspectivas. Afirmó ser ley fundamental la igualdad de todos los miembros dentro de la Iglesia, ser fundamental el derecho a la libertad religiosa y comprender el matrimonio como una comunidad de vida y amor, teniendo razón de ser aun cuando falte la descendencia.</p>
<p>Dos cosas aparecen aquí muy claras: el matrimonio con su ámbito de intimidad sexual no se justifica ni se ordena a la procreación y su razón fundante es el amor -que puede ser o no fecundo- y se manifiesta en las expresiones gozosas del placer. El placer, componente y consecuencia del amor, es tan legítimo como el amor mismo. Se descarta la necesidad de justificarlo como subordinado a la procreación; es bueno, legítimo y santo como lo es el amor.</p>
<p>El problema se plantea cuando, en el ejercicio de esa intimidad, se pretende establecer como norma única dominante el respeto a la estructura biológica del acto sexual, que debería desarrollarse sin interposición o alteración de ninguna clase. Tal norma respondería a una visión fisicista de la sexualidad humana, reducida al cuadro natural-instintivo de una sexualidad animal, agotada -supuestamente- en sola procreación: «Natural, decía Ulpiano, es lo que la naturaleza enseñó a todos los animales».</p>
<p>Pero, tal aforismo falsea el significado natural de la sexualidad humana. La persona no es mero cuerpo ni puro instinto ni se aparea, al modo de los animales, para solo procrear. La persona tiene la responsabilidad de discernir y en una situación de conflicto de valores elegir aquellos que en conciencia considere más importantes.</p>
<p>Esta es moral tradicional, que enseñaron diversos episcopados cuando el conflicto de la encíclica Humanae Vitae de Pablo VI: «A este respecto, recordaremos simplemente la enseñanza constante de la moral: cuando se está en una alternativa de deberes, en la que cualquiera que sea la determinación tomada, no puede evitarse un mal, la sabiduría tradicional prevé buscar delante de Dios cuál es, en tal coyuntura, el deber mayor» (La Croix, 10 y 11 noviembre 1968).</p>
<p>Idéntico planteamiento cabe aplicar al sida. «¿Qué dice el moralista cristiano cuando le surge el dilema: o condón o sida? -se pregunta en las páginas de Nueva Utopía-. Nos encontramos aquí ante un caso típico, en el que el Papa actual (Juan Pablo II, al publicarse el libro) piensa de un modo diferente a la mayor parte de los teólogos y de los laicos que piensan críticamente. Imagínense dos casos: un hombre casado sabe que está infectado del sida. De ninguna manera puede exponer a su mujer al peligro de contagio».</p>
<p>«En esta situación -sigue- sería irresponsable engendrar una nueva vida, que con toda probabilidad, estaría también infectada. Usando el condón puede evitar los dos peligros. Sin condón sería el acto matrimonial con su mujer sin duda un pecado contra el quinto mandamiento. Otro caso: un hombre tiene fuera del matrimonio contactos sexuales, aunque sabe que está infectado de sida. Si lo hace con condón, comete sin duda un pecado contra el sexto mandamiento. Si lo hace sin condón peca además contra el quinto mandamiento».</p>
<p>Ha habido papas (Alejandro VII e Inocencio XI) que declararon como pecado grave el uso del matrimonio hecho solamente por placer y hasta un beso que se da solo por placer.</p>
<p>A este respecto comenta Häring: «La historia y la propia experiencia nos enseñan más que suficientemente, que todos nosotros, sin excluir a los papas, con frecuencia podemos errar y aseverar tonterías con una seriedad sorprendente. La Iglesia ganaría mucho, si todos nosotros -en todos los planos- quisiéramos aprender de todo eso».</p>
<p>Es un hecho común que el Evangelio apenas tiene orientaciones o normas de carácter sexual. Vacío ese que se colmaría históricamente con el recurso al modelo cultural dominante. Es lo que hicieron los santos padres, entre ellos San Agustín y Santo Tomás.</p>
<p>El enfoque del Vaticano II debe marcar el pensar y obrar de los cristianos: «Es propio de todo el pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada de forma más adecuada».</p>
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		<title>El Papa que nos invita a pensar</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Nov 2010 22:11:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.almendron.com/tribuna/?p=32273</guid>
		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Isidro Catela Marcos</strong>, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca (EL MUNDO, 24/11/10):</p>
<p>Para el estilo de vida actual, posiciones como las que sostiene la Iglesia católica se han convertido en una tremenda provocación. Benedicto XVI lo sabe y así lo reconoce en <em>Luz del mundo</em>, el libro-entrevista que ha realizado con el periodista alemán Peter Seewald y que acaba de publicarse. «No hay que buscar expresamente el conflicto, claro está, -señala el Papa- sino, en el fondo, el consenso, la comprensión. Pero la Iglesia, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32273/el-papa-que-nos-invita-a-pensar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Isidro Catela Marcos</strong>, director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca (EL MUNDO, 24/11/10):</p>
<p>Para el estilo de vida actual, posiciones como las que sostiene la Iglesia católica se han convertido en una tremenda provocación. Benedicto XVI lo sabe y así lo reconoce en <em>Luz del mundo</em>, el libro-entrevista que ha realizado con el periodista alemán Peter Seewald y que acaba de publicarse. «No hay que buscar expresamente el conflicto, claro está, -señala el Papa- sino, en el fondo, el consenso, la comprensión. Pero la Iglesia, el cristiano y, sobre todo, el Papa, deben contar con que el testimonio que tiene que dar se convierta en escándalo». Pertenece a la esencia misma de la vida cristiana soportar hostilidad y ofrecer resistencia, aunque sea una resistencia pacífica y creativa que sirva para sacar a la luz lo positivo.</p>
<p>Veamos con detenimiento el ejemplo más reciente de una de esas <em>provocaciones</em>. «El problema del sida no puede solucionarse con la distribución de preservativos». Por esta afirmación, incompleta y sacada de contexto, crucificaron al Papa en 2009, cuando iniciaba un viaje a África. Los mismos que le azotaron ahora le bajan de la cruz y le indultan porque, supuestamente, ha cambiado la doctrina católica sobre el particular y ha rectificado, poniendo a la Iglesia al día, sabiendo leer los signos de los tiempos y bendiciendo el uso del condón.</p>
<p>El Papa dijo entonces, y ha vuelto a decir en el mencionado libro, que el problema del sida no se soluciona repartiendo preservativos. Lo que en sí mismo admite escasa refutación, porque se cimienta sobre datos incontestables. Según el Informe de la ONU sobre el SIDA que acabamos de conocer, en este año 2010 ha habido 2,6 millones de nuevos casos para un total de 33,3 millones de personas infectadas con el VIH en todo el mundo. En una época marcada por la saturación informativa, donde, como afirma el Papa, «la realidad es que siempre que alguien lo requiere, se tienen preservativos a disposición», ¿cómo es posible que el número de enfermos siga aumentando?</p>
<p>Si los preservativos hubieran sido la solución al problema, la pandemia estaría prácticamente erradicada. Si, al menos, los preservativos hubieran sido, de entre todas, la solución más eficaz, cabría esperar que el número de contagios, lejos de aumentar, hubiera disminuido significativamente. Pero ni lo uno, ni lo otro. Luego el Papa tenía (y sigue teniendo) razón, por mucho que moleste a quien no está dispuesto a llegar al fondo de las cuestiones y a sentirse incómodo cuando le tocan el bolsillo o la ideología.</p>
<p>Pero es que, además, el Papa no dijo sólo eso. Entonces (y ahora) completó la frase y la colocó en su adecuado contexto para recordar que «deben darse muchas cosas más», que «es preciso estar cerca de los hombres, conducirlos, ayudarles, y eso tanto antes como después de contraer la enfermedad». Es decir, que el enfermo de sida es ante todo una persona, y como tal debe ser tratada. Así la acoge la Iglesia, con los brazos abiertos, sin preguntarle de dónde viene, a qué partido político pertenece, a Quién le reza, o si vive como si Dios no existiera. Conviene recordar que casi el 30% de los centros para el cuidado del VIH/sida en el mundo son católicos.</p>
<p>Con la verdad de los hechos como premisa, demos un paso más para profundizar en el centro de la polémica creada. Una vez que el Papa deja claro que la solución no está en la distribución de condones, aborda la llamada <em>teoría ABC</em> -Abstinencia, Fidelidad, Preservativos-. Benedicto XVI incide en que se trata de una propuesta del ámbito secular, es decir, que no se identifica con la doctrina católica y que admite el uso del preservativo en situaciones aisladas; siempre en tercer lugar, después de la abstinencia y la fidelidad; una propuesta que asume, por lo tanto, que los otros dos medios son mejores y más efectivos, y que recurre al condón cuando los dos primeros puntos han sido rechazados, en un ejemplo de lo que se conoce en Moral como teoría del mal menor, que, por cierto, ha dado estupendos resultados científicos en países como Uganda y Kenia donde, gracias a la aplicación de la estrategia, se han reducido los contagios.</p>
<p>Hay que insistir en que el Papa habla del ámbito secular. Desde el punto de vista de la doctrina católica la cuestión principal es previa. No se trata de si para alguien que se prostituye es pecado o no el uso del preservativo, sino de que un católico no debe prostituirse. Ahora bien, pensemos, desde ese punto de vista secular, en alguien infectado con el virus del sida que, por seguir con el ejemplo, ejerce la prostitución. Una vez que la situación ideal no se ha dado, y que nos encontramos con una conducta de riesgo, ¿es mejor intentar reducirlo mediante el uso del preservativo o no usarlo y exponer así a una mayor probabilidad de contagio a las personas con quien se tienen las relaciones sexuales? Jimmy Akin cita, en el <em>Catholic National Reporter</em>, una analogía muy clarificadora: «Si alguien iba a robar un banco y estaba decidido a usar un arma, sería mejor para esa persona utilizar un arma que no tenga balas. Se reduciría el riesgo de lesiones mortales. Pero no es la tarea de la Iglesia, de enseñar a posibles ladrones de banco de cómo robar a los bancos de forma más segura y menos aún es tarea de la Iglesia apoyar programas para ofrecer a posibles ladrones de banco armas de fuego que no puedan usar balas. No obstante, la intención de un ladrón de bancos para robar un banco de una manera que es más segura para los empleados y clientes del banco puede indicar un elemento de la responsabilidad moral que podría ser un paso hacia la comprensión final de la inmoralidad del robo del banco».</p>
<p>En este mismo sentido hay que interpretar las palabras del Papa cuando señala que la Iglesia no ve en los preservativos una solución real y moral al problema del sida, pero que «no obstante (en algunos casos) pueden ser, en la intención de reducir el peligro de contagio, un primer paso en el camino hacia una sexualidad vivida de forma diferente, hacia una sexualidad más humana».</p>
<p>Dicho esto, lo que el Papa nos recuerda, y he aquí el nudo gordiano que toca el corazón de la cultura hedonista, es que «la mera fijación en el preservativo significa una banalización de la sexualidad». Mientras que en las personas adictas al sexo, puede reducir el riesgo, en otras muchas induce a ese tipo de conductas, impidiéndose el logro de los comportamientos que eliminan la posibilidad de infección.</p>
<p>En esa misma línea<em> provocadora </em>de la que hablábamos al principio, no podemos concluir sin formular algunas preguntas que, una vez analizado el caso, parecen imprescindibles: ¿Por qué tiene tanto interés y relevancia en el año 2010 lo que sostiene un anciano de 83 años que, al decir de una cierta cultura dominante, está al frente de una institución decadente y retrógrada? ¿Por qué se alegran quienes no son católicos de que la Iglesia católica cambie, supuestamente, su doctrina? ¿Se trata de un ejercicio de filantropía porque están seguros de que variando su posición, y pasando a pensar como ellos, los católicos van a ser mejores y más felices? ¿Con qué fundamento, vistos los datos, se atreven a afirmar que la Iglesia católica es responsable moral de las muertes por sida en África al <em>prohibir</em> el uso del preservativo?</p>
<p>Suponemos que se utiliza aquí <em>prohibir</em> en uso figurado porque la Iglesia, aunque quisiera -que no lo desea-, no tiene ninguna capacidad de prohibir la distribución y el uso de los preservativos. En cualquier caso, ¿de qué muertes sería moralmente responsable?, ¿de las de los católicos africanos que no habrían sido capaces de abstenerse y/o ser fieles en sus relaciones y que, una vez en esa situación de clara desobediencia a la doctrina católica, paradójicamente habrían decidido obedecer en la cuestión del condón y por eso habrían mantenido relaciones sexuales sin preservativo?</p>
<p>¿Son los mismos católicos que, a decir una determinada opinión publicada, hacen caso omiso de la doctrina o eso sucede sólo en la Europa secularizada y, en otros lugares, como en África, resulta que sí siguen las indicaciones de la Iglesia y que por eso contraen la enfermedad? ¿Saben quienes lanzan esas difamaciones que la población católica en África no llega a un 13% y que su problema más acuciante consiste actualmente en sobrevivir ante la persecución religiosa que sufren?</p>
<p>Son preguntas necesarias para seguir pensando; porque, como le dijo el primer ministro británico, David Cameron, al Papa Benedicto XVI en la despedida de su reciente viaje al Reino Unido: Usted, Santidad, «nos ha retado al país entero a sentarnos a pensar, y eso sólo puede ser bueno».</p>
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		<title>Las prostitutas, el condón y el Papa</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Nov 2010 18:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel-Reyes Mate</strong>, filósofo e investigador del CSIC (EL PERIÓDICO, 23/11/10):</p>
<p>«Pueden darse casos particulares en que esté justificado el uso del preservativo». Estas palabras del Papa, Benedicto XVI, oportunamente filtradas por el diario vaticano, <em>L&#8217;Osservatore Romano</em>, han dado la vuelta al mundo y provocado un sinfín de comentarios.</p>
<p>Admitamos que es difícil saber por qué. Es verdad que supone un cambio en el pensamiento del mismo Papa que hace año y medio declaró ante los periodistas que le acompañaban en un viaje a África que «el sida no se puede superar con la distribución de preservativos, que, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/32189/las-prostitutas-el-condon-y-el-papa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel-Reyes Mate</strong>, filósofo e investigador del CSIC (EL PERIÓDICO, 23/11/10):</p>
<p>«Pueden darse casos particulares en que esté justificado el uso del preservativo». Estas palabras del Papa, Benedicto XVI, oportunamente filtradas por el diario vaticano, <em>L&#8217;Osservatore Romano</em>, han dado la vuelta al mundo y provocado un sinfín de comentarios.</p>
<p>Admitamos que es difícil saber por qué. Es verdad que supone un cambio en el pensamiento del mismo Papa que hace año y medio declaró ante los periodistas que le acompañaban en un viaje a África que «el sida no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas». Cambio pues en la opinión del Papa, pero no en el consumo de preservativos. La Iglesia reconoce, en efecto, el fracaso de la abstinencia sexual, por ella predicada, y cuesta imaginar que haya gobiernos que condicionen su política sobre distribución de profilácticos a lo que diga el Papa de Roma. Se lo agradecerán muchos misioneros católicos que hasta ahora actuaban por su cuenta y en adelante contarán con el beneplácito de su pastor.</p>
<p>Si no va a ver cambios notables en el uso del condón, ¿por qué esta conmoción mediática? Pues porque representa un cambio de opinión del Papa. Esa es la noticia. Tratándose de un asunto de «moral y buenas costumbres», es decir, de un campo al que no alcanza la infalibilidad papal, según la propia teología católica, la cosa no debería tener mayor importancia. Al fin y al cabo, la moral católica dispone de múltiples registros para aceptar algo así como el uso de los preservativos, sin perder la cara. Por ejemplo, su teoría del mal menor. En el supuesto de que el uso del preservativo conllevara un mal moral porque impediría el uso correcto de la sexualidad, orientada toda ella a la procreación, cabría argumentar que eso sería siempre un mal inferior al ataque a la vida que supone el ejercicio sexual por parte de alguien ya infectado. Entre frustrar el sentido católico de la sexualidad y poner en peligro la vida del otro, la moral católica no debería tener problemas en recomendar evitar el contagio.</p>
<p>Si, pese a todo, la publicación vaticana da tanta importancia a esta nueva posición del Papa no es porque haya escocido en la curia vaticana el aluvión de críticas a la declaración de la visita africana, que sí tuvo lugar y que sí hizo daño, sino porque ese cambio es una gran novedad tratándose del teólogo Joseph Ratzinger. Y esto merece aclararlo.</p>
<p>Dentro del mundillo teológico alemán, Ratzinger representa una línea dentro de la cual tienen poca importancia las circunstancias históricas. El destino de los hombres estaría inscrito en un plan divino que se cumple inexorablemente. Esto explica por qué este Papa alemán se siente tan incómodo con una circunstancia singular como fue el Holocausto judío. Filósofos alemanes, como Habermas, o teólogos, como Metz, entienden que Auschwitz es una circunstancia pero de tal calado que obliga a revisar las teologías de la historia que, como la de Ratzinger, caminan indefectiblemente hacia la felicidad del hombre o a su redención. En la teoría de la historia de Ratzinger hay accidentes pero no catástrofes que cuestionen el plan previsto.</p>
<p>Este fue el problema nodal del famoso «debate de los historiadores» en los años 80. Y si el filósofo Habermas pedía que se revisara la identidad alemana convencional, basada en esa grandeza de su historia que fue barrida por la barbarie del Holocausto, de la misma manera pedía el teólogo Metz que se revisara la moral cristiana poniendo en su centro el sufrimiento de las víctimas, es decir, abogaba por una ética compasiva. Pero Ratzinger no estaba por esas, de ahí que prohibiera a su colega teólogo que pisara por la Universidad de Múnich cuando él era el obispo de la ciudad bávara. Al teólogo Ratzinger le llovieron en su tierra las críticas por su impasibilidad ante los casos de la gente con problemas, divorciados, homosexuales o enfermos del sida.</p>
<p>Eso es lo que ha cambiado en la mentalidad de Benedicto XVI. Y el cambio no es menor porque si admite que una prostituta o un prostituto recurra al preservativo para evitar el contagio de un tercero, ¿por qué no habría de admitirlo en cualquier caso que haya riesgo de contagio, es decir, casi siempre? En África, donde esta enfermedad ha matado más que las guerras, la medida admite poca discusión. Y los 36 millones de personas afectadas en el mundo suponen una amenaza real en cualquier parte del planeta.</p>
<p>¿Será el Papa coherente con el cambio de rumbo y se sumará a la estrategia de la ONU que considera el preservativo como «la tecnología disponible más eficiente para reducir la trasmisión sexual del VIH»? Sería lo suyo porque si la única excepción fuera la prostituta parecería que el prostíbulo sería el único lugar de peligro.</p>
<p>Si ya Jesús avisa en el evangelio de que las prostitutas «os precederán en el reino de los cielos», bueno es que su representante en la tierra reconozca que el recurso al condón por parte de ellas es «un primer acto de responsabilidad». Solo cabe esperar que la responsabilidad avance.</p>
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		<title>El placer está en tus manos</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Mar 2010 21:21:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010 (EL PAÍS, 21/03/10):</p>
<p>Hace algún tiempo hubo un pequeño alboroto mediático en España al  descubrirse que la Junta de Gobierno de Extremadura, en manos de los  socialistas, había organizado, dentro de su plan de educación sexual de  los escolares, unos talleres de masturbación para niños y niñas a partir  de los 14 años, campaña a la que bautizó, no sin picardía, <em>El placer  está en tus manos.</em></p>
<p>Ante las protestas de algunos contribuyentes de que se invirtiera de  este modo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/29350/el-placer-esta-en-tus-manos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010 (EL PAÍS, 21/03/10):</p>
<p>Hace algún tiempo hubo un pequeño alboroto mediático en España al  descubrirse que la Junta de Gobierno de Extremadura, en manos de los  socialistas, había organizado, dentro de su plan de educación sexual de  los escolares, unos talleres de masturbación para niños y niñas a partir  de los 14 años, campaña a la que bautizó, no sin picardía, <em>El placer  está en tus manos.</em></p>
<p>Ante las protestas de algunos contribuyentes de que se invirtiera de  este modo el dinero de los impuestos, los voceros de la Junta alegaron  que la educación sexual de los niños era indispensable para &#8220;prevenir  embarazos no deseados&#8221; y que, por lo tanto, las clases de masturbación  servirían para &#8220;evitar males mayores&#8221;. En la polémica que el asunto  provocó, la Junta de Extremadura recibió las felicitaciones y el apoyo  de la Junta de Andalucía, cuya consejera de Igualdad y Bienestar,  Micaela Navarro, anunció que aquella iniciativa era &#8220;importante&#8221; y que  en Andalucía comenzará en breve el lanzamiento de una campaña similar a  la extremeña. De otro lado, un intento de acabar con los talleres de  masturbación mediante una acción judicial que intentó una organización  afín al Partido Popular y bautizada -con no menos chispa- <em>Manos  Limpias,</em> fracasó estrepitosamente pues la Fiscalía del Tribunal de  Justicia de Extremadura no dio curso a la denuncia y la archivó.</p>
<p>¡A  masturbarse, pues, niños y niñas del mundo! Cuánta agua ha corrido en  este viejísimo planeta que todavía nos soporta a los humanos, desde que,  en mi niñez, los padres salesianos y los hermanos de La Salle -dos  colegios en los que estudié la primaria- nos asustaban con el espantajo  de que los &#8220;malos tocamientos&#8221; producían la ceguera, la tuberculosis y  la imbecilidad. Ahora, seis décadas después, ¡clases de paja en las  escuelas! Eso se llama progreso, señores. ¿Lo es, de veras?</p>
<p>La  curiosidad, no la maledicencia, me acribilla el cerebro de preguntas.  ¿Pondrán notas? ¿Tomarán exámenes? ¿Los talleres serán sólo teóricos o  también prácticos? ¿Qué proezas tendrán que realizar el alumno y la  alumna para sacar la nota de Excelencia y qué fiascos para ser  desaprobados? ¿Dependerá de la cantidad de conocimientos que su memoria  retenga o de la velocidad, cantidad y consistencia de los orgasmos que  produzca la destreza táctil de chicos y chicas? No son bromas. Si se  tiene la audacia de abrir talleres para iluminar a la puericia en las  artes y técnicas de la masturbación, todas ellas son perfectamente  pertinentes.</p>
<p>Diré de entrada que no tengo el menor reparo moral  que oponer a la iniciativa <em>El placer está en tus manos</em> de la  Junta de Extremadura. Reconozco las buenas intenciones que la animan y  admito, incluso, que, mediante campañas de esta índole no es imposible  que disminuyan los embarazos no queridos. Mi crítica es de índole  sensual y sexual. Me temo que en vez de liberar a los niños de las  supersticiones, mentiras y prejuicios que tradicionalmente han rodeado  al sexo, iniciativas como la de los talleres de masturbación lo  trivialicen de tal modo que acaben por convertirlo en un ejercicio sin  misterio, disociado del sentimiento y la pasión, privando de este modo a  las futuras generaciones de una fuente de placer que ha irrigado hasta  ahora de manera fecunda la imaginación y la creatividad de los seres  humanos.</p>
<p>La masturbación no necesita ser enseñada, ella se  descubre en la intimidad y es uno de los quehaceres humanos que funda la  vida privada y va desgajando al niño, a la niña, de su entorno  familiar, individualizándolos y sensibilizándolos gracias al mundo  secreto de los deseos, e instruyéndolos sobre asuntos capitales como lo  sagrado, el mito, el tabú, el cuerpo y el placer. Por eso, destruir los  ritos privados y acabar con la discreción y el pudor que han acompañado  al sexo no es combatir un prejuicio sino amputar de la vida sexual  aquella dimensión que fue surgiendo en torno a ella a medida que la  cultura y el desarrollo de las artes y las letras iban enriqueciéndola y  convirtiéndola a ella misma en obra de arte. Sacar al sexo de las  alcobas para exhibirlo en la plaza pública es, paradójicamente, no  liberalizarlo sino regresarlo a los tiempos de la caverna, cuando las  parejas no habían aprendido todavía a hacer el amor, sólo a copular y  ayuntarse, como los monos y los perros. La supuesta liberación del sexo,  uno de los rasgos más acusados de la modernidad en las sociedades  occidentales, dentro de la cual se inscribe esta idea de dar clases de  masturbación en las escuelas, quizá consiga abolir ciertas ideas falsas y  estúpidas sobre el onanismo. En buena hora. Pero también contribuirá a  asestar otra puñalada al erotismo y, acaso, a abolirlo. ¿Quién saldrá  ganando? No los libertarios ni los libertinos, sino los puritanos y las  iglesias. Y continuará el empobrecimiento y banalización del amor que  caracteriza a nuestra época.</p>
<p>La idea de los talleres de  masturbación es un nuevo eslabón en el movimiento que, para ponerle una  fecha de nacimiento, comenzó en París, en mayo de 1968, y pretende poner  fin a todos los obstáculos y prevenciones, de carácter religioso e  ideológico, que, desde tiempos inveterados, han reprimido la vida sexual  provocando innumerables sufrimientos, sobre todo a las mujeres y a las  minorías sexuales, así como frustración, neurosis y desequilibrios  psíquicos de todo orden en quienes, debido a la rigidez de la moral  reinante, se han visto discriminados, censurados y condenados a una  insegura clandestinidad.</p>
<p>Este movimiento ha tenido muy saludables  consecuencias, desde luego, en los países occidentales, aunque en otras  culturas ha exacerbado las prohibiciones y represiones. El mito y culto  de la virginidad que pesaban como una lápida sobre la mujer se han  evaporado por fortuna y gracias a ello y a la generalización del uso de  la píldora las mujeres gozan hoy, si no exactamente de la misma libertad  que los hombres, al menos de un margen de libertad sexual infinitamente  más ancho que sus abuelas y bisabuelas y que sus congéneres de los  países musulmanes y tercermundistas. De otro lado, aunque sin  desaparecer del todo, han ido reduciéndose los prejuicios y anatemas y  las disposiciones legales que hasta hace pocos años penaban la  homosexualidad y la consideraban una &#8220;práctica perversa&#8221;. Poco a poco va  admitiéndose en los países occidentales el matrimonio entre personas  del mismo sexo con los mismos derechos que los de las parejas  heterosexuales, incluido el de adoptar niños. Y, también, de manera  paulatina, va extendiéndose la idea de que, en materia sexual, lo que  hagan o dejen de hacer entre ellos los adultos en uso de razón y  decisión, es prerrogativa suya y nadie, empezando por el Estado, debe  inmiscuirse en el asunto.</p>
<p>Todo esto constituye un progreso, por  supuesto. Pero es un error creer, como los promotores de este movimiento  liberador, que, desacralizándolo, desvistiéndolo de las veladuras y  rituales que lo acompañan desde hace siglos, desapareciendo de su  práctica toda forma de transgresión, el sexo pasará a ser una práctica  sana y normal en la ciudad.</p>
<p>El sexo sólo es sano y normal entre  los animales y las plantas. Lo fue entre nosotros, los bípedos, cuando  aún no éramos humanos del todo, es decir, cuando el sexo era en nosotros  desfogue del instinto y poco más que eso, una descarga física de  energía que garantizaba la reproducción. La desanimalización de la  especie fue un largo y complicado proceso y en él tuvo un papel decisivo  la lenta aparición del individuo soberano, su emancipación de la tribu,  con tendencias, disposiciones, designios, anhelos, deseos que lo  diferenciaban de los demás y lo constituían como ser único e  intransferible. El sexo desempeñó un papel protagónico en la creación  del individuo soberano y, como mostró con más lucidez que nadie el genio  de Freud, en ese dominio, el más íntimo y privado de la soberanía  individual, es donde se fraguan los rasgos distintivos de cada  personalidad, lo que nos pertenece como propio y nos hace diferentes de  los otros. Ese es un dominio privado y secreto y debería seguir siéndolo  si no queremos cegar una de las fuentes más intensas del placer y de la  creatividad, es decir, de la civilización.</p>
<p>George Bataille no se  equivocaba cuando alertó contra los riesgos de una permisividad  desenfrenada en materia sexual. La desaparición de los prejuicios no  puede significar la abolición de los rituales, el misterio, las formas y  la discreción gracias a los cuales el sexo se civilizó y humanizó. Con  sexo público, sano y normal la vida podría volverse infinitamente más  aburrida, mediocre y violenta de lo que es.</p>
<p><!-- ************* Tabla **************** --> <!-- ************* Fin Tabla **************** --> <!-- ************* Despiece **************** --> <!-- ************* Fin Despiece **************** --> <!-- TITLE --> <!-- /TITLE --> <!-- ROWS --> <!-- /ROWS --> <!-- ROW --> <!-- /ROW --> <!-- google_ad_section_end() --> <!-- ***** Fin Cuerpo ***** --> <!-- ***** Pie de página ***** --></p>
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		<title>Sex-addicted? No, it’s Getting Caught Syndrome</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/28656/sex-addicted-no-it%e2%80%99s-getting-caught-syndrome/</link>
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		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 23:26:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Deporte]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Raymond Tallis</strong>, a writer and physician, a former Professor of Geriatric Medicine at the University of Manchester andthe author of the forthcoming book, <em>Michelangelo’s Finger: An Exploration of Everyday Transcendence</em> (THE TIMES, 23/01/10):</p>
<p>The futility of golf, an appalling waste of the gift of life, has been  insufficiently acknowledged. I suspect that God, if he had existed and had  seen the game coming, would have appreciated the positive qualities of the  void and left it alone, uncontaminated by the Creation. But there are times  when even golf gets interesting. The current brouhaha surrounding Tiger  Woods’s exertions in the &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/28656/sex-addicted-no-it%e2%80%99s-getting-caught-syndrome/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Raymond Tallis</strong>, a writer and physician, a former Professor of Geriatric Medicine at the University of Manchester andthe author of the forthcoming book, <em>Michelangelo’s Finger: An Exploration of Everyday Transcendence</em> (THE TIMES, 23/01/10):</p>
<p>The futility of golf, an appalling waste of the gift of life, has been  insufficiently acknowledged. I suspect that God, if he had existed and had  seen the game coming, would have appreciated the positive qualities of the  void and left it alone, uncontaminated by the Creation. But there are times  when even golf gets interesting. The current brouhaha surrounding Tiger  Woods’s exertions in the 19th hole have made the last month or so such a  time.</p>
<p>Apparently this extraordinarily handsome, fabulously rich, wonderfully  talented man has been having sex with a number of beautiful women, only one  of whom is his wife. This has caused shock and amazement to those who seem  to be entirely unacquainted with the history of the world. From Solomon (300  wives and 700 concubines, according to the anonymous gossip columnist of 1  Kings xi, 1-3) to Warren Beatty (an estimated 12,775 lovers), we know that  those who have the power to pull will usually pull.</p>
<p>And the inappropriately named “Wilt” Chamberlain — a basketball star of the  last century — claimed in his autobiography, appropriately titled <em>The  View From Above</em>, that he had bedded 20,000 women or approximately 1.15 a  day from his 15th birthday onwards, demonstrating how much can be achieved  when (to borrow from Shaw) the maximum of temptation is combined with the  maximum of opportunity. Against these heroic numbers, Woods’s alleged total  of nine liaisons (though there may be more to come out of the woodwork)  looks like celibacy.</p>
<p>And yet he is undergoing treatment for “sex addiction”. This may be a way of  reinventing himself after a brutal rebadging from Mr Clean to Love Rat, and  of squaring things not only with a very angry Mrs Woods but also with the  advertising industry that has hitherto paid him so handsomely. Sex addiction  clinics model themselves on other institutions that deal with addictions.  They prescribe psychotherapy (to get to the bottom of the mystery of why a  grown man could ever wish to shag a beautiful woman), drugs to control mood,  libido and other drivers of transgression, and a self-help regime modelled  on the famous Twelve Step approach used by Alcoholics Anonymous.</p>
<p>The first of the Twelve Steps is revealing: “We admit that we are powerless  over addictive sexual behaviour.” It is this claim that seems to justify the  deployment of the white coat and the questionnaire, rather than the wagged  finger. The propensity to use the power that one has to attract the most  attractive members of the opposite sex is turned on its head and becomes  powerlessness. Others would regard seduction as the supreme exercise of  power. At any rate, it seems odd to classify it as behaviour for which  medical treatment is appropriate.</p>
<p>After all, in Woods’s case, there was no question of sexual deviancy or the  need to coerce partners. Everything that happened was between consenting  adults. Nor, as is sometimes the case, does it look like the genuinely  pathological promiscuity of teenage girls with low self-esteem due to  parental neglect engaging in the physical intimacy of sex as a substitute  for the love they crave.</p>
<p>The existence of a specific “sex addiction disorder” has been contested —  though Patrick Carnes, the leading expert in the area, and editor of the  journal <em>Sex Addiction and Compulsivity</em>, claims that it is suffered by  as many as 6 per cent of the population — and it has not yet made it to the  psychiatrist’s bible, the <em>Diagnostic and Statistical Manual of  Mental Disorders</em> (<em>DSM</em>). <em>DSM</em> lists pukka illnesses for  which there are accepted diagnostic criteria, treatment pathways and, most  importantly, billing arrangements.</p>
<p>For sex addiction is unlike alcohol addiction: there are no clear guidelines  as to what counts as safe levels of sexual activity; preoccupation with sex  seems to be nearly universal in males of a certain age, though being  physically unattractive or hard-up somewhat obstructs translation into  action in most cases. Nor is there evidence of the kind of physiological  dependence that makes withdrawal from alcohol and other drugs so unpleasant.  John F. Kennedy’s claim that “if I don’t have a woman for three days, I get  terrible headaches” has to be treated with caution because Mrs Kennedy,  while indubitably a woman, was not quite what he had in mind.</p>
<p>And this suggests that, if there is an addiction, it is not to sex but to  sexual conquest. However powerful Woods’s sex drive, nobody would have  suggested treatment if he had satisfied it entirely with Mrs Woods. “Sexual  conquest addiction” or “new birdism” seems even less plausible as a medical  condition than horniness per se, though novel syndromes are coined every day  by doctors — and by lawyers wanting to uphold the claim of diminished  responsibility on behalf of their clients. Computer addiction syndrome,  parental alienation syndrome, self-victimisation syndrome, and UFO survivor  syndrome are recent American examples that would make “sexual addiction  syndrome” as robust a diagnosis as bronchitis.</p>
<p>Setting aside (with some difficulty) a certain amount of scepticism, we might  think about the significance of medicalising Woods’s current predicament.  The latter seems to have less to do with sex than with getting caught  (perhaps we shall see the emergence of Getting Caught Syndrome), and less to  do with the power of the physical sex drive than the multiplicity of its  targets. Though rebranding it as a medical disorder may seem to be  sympathetic, liberal, indeed progressive, this move may not be quite so  benign. It is not so long since the medical approach to people who were  thought to be too sexy involved treatments rather less kind than  psychotherapy. And when homosexuality was expelled as a mental illness from <em>DSM</em> in 1973, this was rightly thought to be progressive. To draw back more of  sexual behaviour into the clinic may have sinister undertones.</p>
<p>It’s also rather insulting to the sexual partners of the putative addict, who  are reduced to the equivalent of the bottle of whisky (or meths) downed by  an alcoholic and it undermines the patient’s standing as a free agent. It is  interesting in this respect how ambivalent Woods is, admitting personal  responsibility for his actions with a touching humility and at the same time  making them into a condition to be treated, as if they were something that  happened to him rather than actions he performed.</p>
<p>At any rate, his true fans, who will be eagerly awaiting his return, will be  hoping that treatment aimed at helping to weaken one drive will not also  weaken the other. In the meantime, some of us are grateful to him for making  golf a little less mind-numbingly boring.</p>
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		<title>Niñas: el aborto &#8216;no&#8217; es un asesinato</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Nov 2009 10:47:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Aborto]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Elena Valenciano</strong>, diputada socialista y presidenta de la Fundación Mujeres (EL PAÍS, 04/11/09):</p>
<p>Prefiero empezar afirmando que comprendo muy bien la inquietud de algunas personas a la hora de abordar, a veces con poca información, una reflexión, una opinión o -lo más importante y general- un sentimiento sobre la interrupción voluntaria del embarazo en el caso de las adolescentes.</p>
<p>Pocos saben que España es uno de los países con la edad de consentimiento sexual (recogida en el Código Penal) más baja del mundo: 13 años. El inicio en las relaciones sexuales de nuestros adolescentes se produce, según la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/27668/ninas-el-aborto-no-es-un-asesinato/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Elena Valenciano</strong>, diputada socialista y presidenta de la Fundación Mujeres (EL PAÍS, 04/11/09):</p>
<p>Prefiero empezar afirmando que comprendo muy bien la inquietud de algunas personas a la hora de abordar, a veces con poca información, una reflexión, una opinión o -lo más importante y general- un sentimiento sobre la interrupción voluntaria del embarazo en el caso de las adolescentes.</p>
<p>Pocos saben que España es uno de los países con la edad de consentimiento sexual (recogida en el Código Penal) más baja del mundo: 13 años. El inicio en las relaciones sexuales de nuestros adolescentes se produce, según la estadística, a los 16 años, pero los últimos estudios especializados aseguran que conviene estar prevenidos a partir de los 13 o 14, tanto en el caso de los chicos como en el de las chicas <em>(3ª Encuesta sobre sexualidad y anticoncepción de la juventud española-2008</em>. Equipo Daphne en colaboración con Bayer Schering Pharma).</p>
<p>A pesar de que España es uno de los países europeos donde más se utiliza el preservativo (el 60% de los jóvenes), casi el 30% de los chicos reconocen que no siempre lo usan, elevando así la exposición al riesgo.</p>
<p>Los datos nos muestran que, en los últimos años, han aumentado tanto los embarazos como los abortos en mujeres adolescentes (de 1997 a 2007, la tasa de abortos en adolescentes se ha duplicado, según el informe sobre interrupción voluntaria del embarazo del Ministerio de Sanidad-España 2007).</p>
<p>Aunque muchos padres y madres prefieren pensar que sus hijas no están incluidas en todas estas estadísticas, lo cierto es que muchas chicas de 15, 16 y 17 años mantienen relaciones sexuales y, por tanto, pueden encontrarse con una situación no deseada y, generalmente, traumática a esa edad: un embarazo.</p>
<p>El objetivo de la sociedad adulta, de los poderes públicos, del sistema educativo y, sobre todo, de los padres y madres, debe ser evitarlo. Para ello, existen muchas fórmulas y medios; el fundamental es el diálogo, la conversación sin prejuicios, la información y la existencia de un espacio de confianza y respeto con las adolescentes. Todas esas herramientas son siempre mejorables pero, cuando todo falla y las chicas deciden no seguir adelante, no existe mejor solución que acudir al sistema sanitario, seguro y solvente.</p>
<p>En la mayor parte de los casos, las menores que se someten a una interrupción voluntaria del embarazo suelen hablarlo con sus padres (sobre todo con sus madres). Según los datos oficiales, el porcentaje de jóvenes menores de 18 años que abortan no alcanza ni el 5% del total, y la inmensa mayoría va acompañada de sus padres. (En 2007 interrumpieron su embarazo 14.807 mujeres de entre 15y 19 años. Las menores de 15 que acudieron a una interrupción voluntaria del embarazo fueron 500).</p>
<p>En un momento así, lo que las niñas buscan -y necesitan- es apoyo y cariño. Lo mejor para ellas, sin duda, es encontrarlo en su familia. Pero, desgraciadamente, no siempre es posible&#8230; Existe un reducido número que jamás lo dirá en casa por distintos -y, muchas veces, poderosos- motivos. Para esas jóvenes, las que se encuentran más solas y son más vulnerables, está pensada la medida que reforma la Ley de Autonomía del Paciente, resolviendo que no sea determinante el acuerdo paterno.</p>
<p>Si no es así, ¿qué alternativa tenemos?, ¿es, acaso, razonable mantener que las chicas no tengan capacidad para decidir abortar y sí para decidir ser madres -sin consultarlo, tampoco-? ¿Es preferible que por miedo, o por falta de recursos a su alcance, se vean abocadas a proseguir un embarazo que no desean? ¿O las dejamos, solas, buscar una salida clandestina para interrumpir la gestación?</p>
<p>Tampoco es una buena opción lanzar mensajes tan dramáticos como hipócritas (&#8220;La barriga es una zona libre de pena de muerte&#8221; o &#8220;Mamá, no me mates&#8221;) que pretenden cargar sobre la conciencia de niñas y mujeres, la idea de que el aborto es un asesinato. No es verdad. Es tan sólo la verdad de los que consideran que hay vida en el mismo momento de la fecundación y anteponen el derecho del embrión al derecho de la madre, o que profesan una determinada fe o religión o filosofía. Pero la interrupción voluntaria del embarazo, según la legislación española actual, así como en la reforma propuesta (y la europea comparada, por cierto), no es un asesinato.</p>
<p>Las personas que, por su propia conciencia, rechazan el aborto son perfectamente respetables, tanto como quienes lo defendemos. Pero el límite de lo que es legal y, por lo tanto, aceptado por la sociedad, se establece en el Parlamento, residencia de la soberanía popular. La ley que ahora comienza su tramitación en las Cortes no obliga a nadie a abortar, ni a ocultar a los progenitores un embarazo o un aborto. Pretende, sencilla y rigurosamente, mejorar la protección y las garantías para las mujeres y los/las profesionales, adaptar la norma a la realidad española y acabar con algún supuesto que ha dado lugar a verdaderos abusos.</p>
<p>Imaginemos que una chica de 16 años se queda embarazada sin haberlo querido y que, tras pensarlo, decide abortar en los plazos y supuestos que establece la ley, ¿no es cruel que, además, tenga que cargar con la fe o las creencias de otros, con la presión exagerada de aquellos que siempre han negado a las mujeres la posibilidad de elegir? Porque de eso se trata: de que las niñas y las adolescentes reciban una educación, una atención y un mensaje de toda la sociedad que rompa con siglos de miedo y dependencia y, a cambio, les ofrezcamos seguridad y autonomía, los mejores instrumentos para la responsabilidad y para la libertad.</p>
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		<title>La desaparición del erotismo</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Nov 2009 18:50:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009 (EL PAÍS, 01/11/09):</p>
<p>Hay muchas formas de definir el erotismo, pero tal vez la principal sea llamarlo la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura y las artes en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de rituales y refinamientos que llegan a convertirlo en obra &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/27629/la-desaparicion-del-erotismo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2009 (EL PAÍS, 01/11/09):</p>
<p>Hay muchas formas de definir el erotismo, pero tal vez la principal sea llamarlo la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura y las artes en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de rituales y refinamientos que llegan a convertirlo en obra de arte.</p>
<p>Tal vez en ninguna otra actividad se haya ido estableciendo una frontera tan evidente entre lo animal y lo humano como en el dominio del sexo, diferencia que, en un principio, en la noche de los tiempos, no existía y confundía a ambos en un acoplamiento carnal sin misterio, sin gracia, sin sutileza y sin amor. La humanización de la vida de hombres y mujeres es un largo proceso en el que intervienen el avance de los conocimientos científicos, las ideas filosóficas y religiosas, el desarrollo de las artes y las letras y en esa trayectoria nada se enriquece más ni cambia tanto como la vida sexual. Ésta ha sido siempre un fermento ígneo de la creación artística y literaria y, recíprocamente, pintura, literatura, música, escultura, danza, todas las manifestaciones artísticas de la imaginación humana han contribuido al enriquecimiento del placer a través de la práctica sexual. Por eso, no es abusivo decir que el erotismo representa un momento elevado de la civilización y es uno de sus ingredientes determinantes. Para saber cuán primitiva es una comunidad o cuánto ha avanzado en su proceso civilizador nada tan útil, rompiendo sus secretos de alcoba, que averiguar cómo hace el amor.</p>
<p>El erotismo, sin embargo, no sólo tiene esa función positiva y ennoblecedora de embellecer el placer físico y abrir un amplio espectro de sugestiones y posibilidades que permitan a los seres humanos satisfacer sus particulares deseos y fantasías. Es también un quehacer que saca a flote aquellos fantasmas escondidos en la irracionalidad que son de índole destructiva y mortífera. Freud los llamó la vocación tanática, que se disputa con el instinto vital y creativo -el Eros- la condición humana. Librados a sí mismos, sin freno alguno, aquellos monstruos del inconsciente que asoman y piden derecho de ciudad en la vida sexual si no son frenados de algún modo podrían acarrear la desaparición de la especie. Por eso el erotismo no sólo encuentra en la prohibición un acicate voluptuoso, también un límite violado el cual se vuelve sufrimiento y muerte.</p>
<p>Nadie ha estudiado con más lucidez que Georges Bataille este aspecto dual -vida y muerte, placer y dolor, creación y destrucción- del erotismo y por eso ha hecho bien Guillermo Solana poniendo de título a la exposición que ha organizado en los locales del Museo Thyssen y Caja Madrid el que dio el gran ensayista francés al último libro que publicó en vida: <em>Lágrimas de Eros.</em> Se trata de una excelente muestra que con unos 120 cuadros, esculturas, fotografías y vídeos ilustra la variedad temática y la excelencia formal que ha llegado a alcanzar la experiencia sexual en sus mejores expresiones artísticas. El asunto es tan vasto que una exposición de arte erótico sólo puede aspirar a ser la punta del iceberg, pero, en este caso, la antología ha sido elegida con la sabiduría y el buen gusto necesarios para dar al espectador una idea clara de la exuberancia ilimitada de que ella es apenas un indicio.</p>
<p>Una de las enseñanzas más flagrantes que se desprende de la exposición es que el erotismo no es tanto un hecho en sí, una entidad aislada y diferenciada de otras, sino más bien una mirada, una elección subjetiva, una pasión o una manía que se proyectan sobre todo lo existente, erotizando a veces cosas que parecerían serle totalmente ajenas y hasta írritas, como la religión. Es natural y obligatorio que la antigüedad pagana, con su amoralismo, haya sido una fecunda inspiradora de pintura y escultura eróticas -también lo ha sido de literatura- y que temas como el nacimiento de Venus, las esfinges y las sirenas, Apolo y Jacinto, Andrómada encadenada y Endimión dormido -salas de la exposición- hayan incitado a grandes artistas y debamos a ello un buen número de obras maestras. Pero no menos estimulante para la fantasía erótica lo ha sido el cristianismo, desde Eva y la serpiente, un tema recurrente a extremos de enloquecimiento de centenares de pintores, hasta la Magdalena, la pecadora arrepentida y penitente cuyas formas desnudas, ampulosas o góticas, son uno de los íconos del imaginario erótico en todas las épocas y para todas las escuelas. Y qué decir del martirio de San Sebastián y de las tentaciones de San Antonio en el desierto que a su vez han tentado a una numerosa genealogía de artistas que van de Brueghel a Picasso y Saura, pasando por Jan Wellens de Cock (su pequeño cuadro es uno de los más memorables de la muestra) y Paul Cézanne.</p>
<p>La religión sirvió de aguijón al vuelo creativo y, también, de coartada para sortear la censura eclesiástica. Si la exhibición de las formas desnudas de hombres y mujeres del común en nombre de la estricta belleza era censurable, no lo era tanto si quien exhibía sus pechos, muslos, nalgas y hasta el vello púbico y los órganos sexuales eran el mismísimo Redentor o una santa o un santo. De esta estrategia se valieron para saturar sus murales y lienzos de desnudos y discreta o descarada concupiscencia pintores tan respetados por el establecimiento y la jerarquía como un Rubens, un Ingres, un Rodin o un Gustave Doré.</p>
<p>Otra curiosa conclusión algo deprimente se desprende de <em>Lágrimas de Eros,</em> por cierto profetizada también por el propio Bataille. La desaparición de frenos y censuras, la permisividad total en el campo amoroso, en lugar de enriquecer el amor físico y elevarlo a planos superiores de elegancia, exquisitez y creatividad, lo banaliza, vulgariza y, en cierto modo, lo regresa a aquellos remotos tiempos de los primeros ancestros, cuando consistía apenas en el desfogue de un instinto animal. Un testimonio de ello es la extraordinaria pobreza del arte erótico contemporáneo que Guillermo Solano, pese a sus esfuerzos en la selección de obras para la muestra, no ha podido disimular. Es verdad que un Picasso o un Delvaux elevan considerablemente el promedio, pero la mayoría de las pinturas, vídeos o esculturas de artistas modernos representados son de una indigencia imaginativa lastimosa cuando no de una triste idiotez. Pasar del <em>Endimión dormido</em> de Antonio Canova al vídeo <em>David,</em> de Sam Taylor-Wood en el que vemos al futbolista David Robert Joseph Beckham durmiendo beatíficamente apoyado en su diestra, no sólo es un anticlímax sino un salto dialéctico del arte genuino al arte frívolo (o la simple tontería).</p>
<p>Este abaratamiento y degradación del erotismo en nuestros días es, vaya paradoja, consecuencia de una de las grandes conquistas de la libertad que ha experimentado el mundo occidental: la permisividad sexual, la tolerancia para prácticas y fantasías que antaño merecían el rechazo de la moral imperante y eran objeto de condena social y castigo judicial. Al desaparecer la prohibición desapareció también la transgresión, aquel aura temeraria, la sensación de violentar un tabú, de pecar, que condimentó la práctica del erotismo en el pasado y que atizó tanto la invención literaria y artística. Para la experiencia común de las gentes, que la vida sexual haya migrado de la existencia clandestina que tenía a la luz de la plaza pública (o poco menos) y que ahora el &#8220;erotismo&#8221; sea un ingrediente privilegiado de la publicidad comercial (la Eva y la serpiente fotografiada por Richard Avedon con Nastassja Kinski y el boa constrictor que la abraza son un ejemplo de lo que quiero decir) y de los avisos económicos en los diarios con que las prostitutas atraen clientes, significa pura y simplemente que el erotismo ya no existe, que pasó a ser caricatura y esperpento de lo que fue.</p>
<p>¿Es bueno o malo que haya ocurrido así? En términos sociales, bueno, sin la menor duda. La vigencia de prejuicios, prohibiciones y censuras trajo consigo atropellos, abusos, discriminación y sufrimiento para muchos (en este caso, sobre todo, para las mujeres y las minorías sexuales). Pero desde el punto de vista de las bellas artes y de la literatura ha significado que el placer físico se volvió un tema anodino y convencional, semejante al paisajismo, el retrato de caballete, las marinas o las odas patrióticas. Hacer el amor ya no es un arte. Es un deporte sin riesgo, como correr en la cinta del gimnasio o pedalear en la bicicleta estática.</p>
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		<title>Amor, política y medios de comunicación</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2009 19:54:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad de género]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Barbara Probst Solomon</strong>, periodista y escritora estadounidense. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo (EL PAÍS, 02/08/09):</p>
<p>Al ser escritora, y no política, voy a pasar por alto las evidentes connotaciones políticas que conlleva el hecho de que Mark Sanford, gobernador de Carolina del Sur, desatendiera sus obligaciones como tal al no informar a su equipo de su paradero cuando estaba con su &#8220;querida amiga&#8221;. En este texto me centraré sobre todo en cómo retratan los medios a las mujeres al airear escándalos sexuales. Ya llevo algún tiempo pensando en qué pasará cuando, en nuestra cultura de entrometida transparencia, los &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/26172/amor-politica-y-medios-de-comunicacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Barbara Probst Solomon</strong>, periodista y escritora estadounidense. Traducción de Jesús Cuéllar Menezo (EL PAÍS, 02/08/09):</p>
<p>Al ser escritora, y no política, voy a pasar por alto las evidentes connotaciones políticas que conlleva el hecho de que Mark Sanford, gobernador de Carolina del Sur, desatendiera sus obligaciones como tal al no informar a su equipo de su paradero cuando estaba con su &#8220;querida amiga&#8221;. En este texto me centraré sobre todo en cómo retratan los medios a las mujeres al airear escándalos sexuales. Ya llevo algún tiempo pensando en qué pasará cuando, en nuestra cultura de entrometida transparencia, los medios saquen a la luz una aventura extramatrimonial de una de las mujeres que ya comienzan a ocupar importantes puestos políticos en Estados Unidos.</p>
<p>¿Es éste el <em>escándalo</em> que nos aguarda? ¿Estamos preparados para afrontarlo? Sí, ya sabemos que los republicanos son hipócritas y que sus &#8220;valores familiares&#8221; no eran más que una argucia política para reconfortar a sus bases. Sí, deberían disculparse por haber arrastrado prácticamente por el fango a Bill Clinton y también por el innecesario sufrimiento que ocasionaron a Monica Lewinsky. Pero también sabemos que la mayoría de nuestros más grandes presidentes -entre ellos Roosevelt, Eisenhower y Kennedy- no habrían pasado la prueba de la fidelidad (al morir, Roosevelt se encontraba con Lucy Mercer, su amor durante muchos años; Kaye Summersby estuvo junto a Eisenhower durante sus campañas militares de la II Guerra Mundial; John Kennedy tuvo docenas de amantes&#8230; y todos sabemos demasiado sobre Bill Clinton y Monica).</p>
<p>Sin embargo, este año, mientras uno tras otro, como <em>los diez negritos,</em> los políticos (más los republicanos que los demócratas) se han ido hundiendo públicamente en la ignominia al revelarse sus sórdidas gestas, generalmente con sus dolientes esposas al lado mientras ellos balbuceaban su <em>mea culpa,</em> la &#8220;otra mujer&#8221; -o el &#8220;otro hombre&#8221; si la pareja era gay- suele aparecer también como un sórdido personaje. En consecuencia, las mujeres se han visto retratadas o bien como esposas-víctima de un político, o bien como lascivos y condenables objetos de interés del político en cuestión.</p>
<p>De manera que, aunque hemos colocado a las mujeres en posiciones políticas de primer orden, exigiéndoles al mismo tiempo que se sometan a costosos remodelados estéticos para no quedarse atrás frente a las presentadoras de televisión, que se pongan la ropa adecuada y luzcan accesorios de calidad, y que sean tremendamente espabiladas -también les permitimos que sean madres y tengan hijos-, los medios de comunicación otorgan a esas triunfadoras de la política un peculiar y asexuado papel maternal: no se les permite salirse de su territorio, puesto que, hasta donde sabemos, todas las correrías las han protagonizado hombres.</p>
<p>Y en esto apareció el gobernador Mark Sanford. La prensa hizo su agosto informando de que su <em>querida,</em> María Belén Chapur, era una argentina de muy buen ver. (En el frío norte siempre nos imaginamos que la sexualidad de nuestros vecinos meridionales no deja nunca de estar en ebullición. En estos mismos días, Sonia Sotomayor, la nueva magistrada del Tribunal Supremo, una mujer de origen puertorriqueño bastante seria, ha sido calificada por algunos estrambóticos conservadores republicanos de &#8220;terrorista latina&#8221;. ¡Ay, esa sangre latina!). Ahora bien, ¿es realmente apropiado calificar a María Belén Chapur de <em>querida?</em></p>
<p>A mi modo de ver, es ésta una herrumbrosa palabra que, más propia de la corte de los reyes franceses o de una novela de Émile Zola, resulta absurda cuando se utiliza para calificar a una mujer económicamente independiente. ¿Acaso diríamos que Sanford es el <em>señor</em> de María Belén Chapur? La argentina ha estudiado en Oxford, habla cuatro idiomas, está divorciada, tiene dos hijos y es experta en materias primas de Bunge &amp; Born. En realidad, de no ser por el desafortunado detalle de que Sanford está casado, habría sido lógico que los dos formaran pareja, puesto que tienen intereses comunes y cada uno su propia carrera profesional.</p>
<p>La posibilidad de que el problema de Sanford, la razón de que concediera una entrevista tan incongruente, fuera que el hombre está locamente enamorado, es algo que sólo unos pocos periodistas parecen haber sido capaces de plantearse, como si esa posibilidad fuera una especie de idioma desconocido. Los mensajes electrónicos que se intercambiaban María y Sanford (proporcionados por un <em>hacker)</em> eran de un romanticismo pasado de moda, y en realidad bastante recatado, profusos en menciones a las almas gemelas.</p>
<p>Me pareció bastante conmovedor que, al contrario que Clinton, Sanford no arrojara a su María Belén a los pies de los caballos. Aún dejando claro en su discurso ante los medios hasta dónde había llegado su relación con ella, no le dolieron prendas en calificarla de querida, querida amiga, alma gemela, amor de su vida&#8230; al explicar que los dos se conocían desde ocho años antes de que prendieran las llamas. A continuación, como buen político republicano, conservador y del Sur, Sanford pasó al ineludible tercer acto de estas mediáticas confesiones: solicitó el perdón cristiano. Está claro que su esposa y su familia conocían desde hace por lo menos cinco meses su relación extramatrimonial, y que estaban tomando su decisión -o la del propio Sanford- cuando la noticia saltó a la prensa al conocerse los correos electrónicos. Poco tiene que ver este romance con los furtivos devaneos del gobernador Eliot Spitzer con su prostituta de alto <em>standing,</em> ni con la búsqueda de contactos sexuales en servicios de caballeros del senador Larry Craig.</p>
<p>Sin embargo, volviendo a mi argumento inicial, en una época de transparencia total, cuando lo sabemos todo de todo el mundo, las mujeres que se dedican a la política serán especialmente vulnerables si se salen del redil, porque no tendrán ninguna casa reservada de la <em>calle C</em> a la que, según se ha revelado, destacados políticos, por lo menos republicanos, y entre ellos Sanford, pueden acudir en busca de asesoramiento político de corte cristiano cuando no encuentran su camino (en momentos como estos me alegro de ser judía: por lo menos, nosotros tenemos a Woody Allen). La casa cristiana de la <em>calle C</em> suena a título de película de espías de <em>serie b</em> de la época de la II Guerra Mundial.</p>
<p>Por otra parte, sabemos algo todavía más pertinente: que las mujeres, sea cual sea su credo religioso, no tendrán esa casa reservada. A lo largo de nuestra vida, las mujeres desempeñaremos muchos papeles, entre ellos el de esposa, madre o amante, y quizá el de esposa engañada o amante transgresora. Y exigirles a nuestras políticas una especial santidad es considerarlas, aunque de forma un tanto sesgada, de segunda clase. En los países anglosajones, hace décadas que las mujeres nos deshicimos del pintoresco título de <em>miss</em> para optar por el de <em>Ms.</em> [que no precisa el estado civil]; ahora debemos también exigir que se prescinda del degradante término <em>querida,</em> que no sirve para caracterizar a la mujer moderna.</p>
<p>Hace casi un siglo, en la novela <em>La edad de la inocencia,</em> ambientada en el Nueva York de su infancia, Edith Wharton pronosticó con exactitud el eterno dilema al que se enfrentan Mark Sanford y María Belén Chapur: un asunto emocional que no debe confundirse con la sordidez. A Newland Archer, típico producto de las rígidas y puritanas costumbres neoyorquinas, le pilla desprevenido su propio y apasionado enamoramiento de la condesa Olenska, una desvergonzada estadounidense que, para la acartonada sociedad neoyorquina, lo es no sólo por haber abandonado a su marido, sino especialmente por haber vivido en París. Para conservar a su familia, su posición social y su carrera (de forma muy similar a como tendrá que hacer Sanford), Archer renuncia a la condesa y al amor. Es decir, la comprensiva Olenska renuncia a él. Edith Wharton sabía mucho de matrimonios desgraciados, por haber estado encadenada durante mucho tiempo a su marido Teddy Wharton, loco y sifilítico. Aceptamos la película de Scorsese de un modo no siempre equivalente a nuestra forma de aceptar situaciones parecidas de la vida real, porque Scorsese tiene mucho talento, Michelle Pfeiffer es hermosa y Edith Wharton defiende con pasión a las mujeres que se enfrentan a las costumbres y percibe con perspicacia de qué manera la <em>buena sociedad</em> puede destruir a la mujer.</p>
<p>Las mujeres hemos hecho avances considerables, pero nos engañaremos si pensamos que nuestra labor ha terminado. Todavía necesitamos insistir en que no se nos califique con palabras en tono condescendiente. En Washington, las políticas no necesitan el pilar de una casa secreta de la fe, pero las mujeres sí debemos recalcar la necesidad de contar con una forma de hablar y de pensar en nosotras mismas que sea válida para todas las profesiones y formas de vida, y que, sin dejar de lado nuestra falibilidad, nos otorgue un marco de gracia.</p>
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		<title>Más vida a la educación</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 19:05:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Isidre Marías</strong>, profesor de secundaria y experto en educación sexual y afectiva (LA VANGUARDIA, 07/06/09):</p>
<p>Parece que, en otros tiempos, la sexualidad de los adolescentes fuera cosa de curas y, de un tiempo a esta parte, lo sea de los médicos.</p>
<p>En la primera transición, se evidenció la necesidad sociosanitaria de hacer prevención de conductas sexuales de riesgo (embarazo adolescente, sida), lo que llevó a la escuela a unos especialistas externos que llevaban a cabo intervenciones concretas y de tipo informativo. Pero estos profesionales, normalmente sanitarios, pronto se dieron cuenta del corto alcance de esas intervenciones, por ser &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25367/mas-vida-a-la-educacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Isidre Marías</strong>, profesor de secundaria y experto en educación sexual y afectiva (LA VANGUARDIA, 07/06/09):</p>
<p>Parece que, en otros tiempos, la sexualidad de los adolescentes fuera cosa de curas y, de un tiempo a esta parte, lo sea de los médicos.</p>
<p>En la primera transición, se evidenció la necesidad sociosanitaria de hacer prevención de conductas sexuales de riesgo (embarazo adolescente, sida), lo que llevó a la escuela a unos especialistas externos que llevaban a cabo intervenciones concretas y de tipo informativo. Pero estos profesionales, normalmente sanitarios, pronto se dieron cuenta del corto alcance de esas intervenciones, por ser demasiado específicas. Se veía necesario llevar a la práctica un tipo de prevención más inespecífica, que fomentara en los adolescentes habilidades y estrategias personales que les ayudaran a resolver de manera positiva las posibles situaciones de riesgo. Se evidenciaba que la prevención era una tarea que había que ir realizando en todo el proceso educativo. También desde un sector del profesorado se echó pronto en falta un abordaje verdaderamente educativo de estas cuestiones.</p>
<p>La sexualidad, que incluye necesariamente la afectividad, es un elemento fundamental en el desarrollo personal y social del individuo, y repercute en general en todo el proceso formativo. Tras los altibajos en el aprendizaje por parte de algunos chicos y chicas, podemos encontrar, a menudo, problemáticas de tipo sexo-afectivo que la práctica docente no puede ni debe ignorar.</p>
<p>Sin embargo, a veces se oyen voces contradictorias. Unos reclaman que &#8211; en este tema como en tantos otros-la escuela intervenga en todo tipo de desaguisados, mientras que otros recelan del posible menoscabo de una tarea que creen reservada a una evanescente misión de la familia. Pero lo cierto es que, como dice el refrán africano, para educar a un niño se necesita a toda la tribu.</p>
<p>Las diferentes encuestas de salud constatan una alta frecuencia de conductas de riesgo susceptibles de ser evitadas con actuaciones educativas. Aun estando de acuerdo con nuevas medidas que hoy se plantean, como la mayor facilidad para el acceso a la píldora poscoital o la modificación en la legislación sobre la interrupción del embarazo en adolescentes, debemos darnos cuenta de que estas actuaciones están sólo en la línea de la reducción de daños.</p>
<p>Hay que integrar la educación sexual en la escuela, pero yendo más allá de enfoques exclusivamente informativos o con un sesgo invariablemente biologista, partiendo del contexto sociocultural de la población a la que va dirigida la acción educativa, haciendo partícipe al adolescente, conduciéndolo a una reflexión y un diálogo sobre algo que para ellos es vida. No se trata de inculcar unos valores, como algunos recelan. Nuestros adolescentes ya viven &#8211; lo queramos o no-una notable inmersión en una sociedad hipersexualizada en la calle, en la televisión o en el ciberespacio; ahora se trata de abordar educativamente lo obvio, lo omnipresente. El objetivo básico ha de ser lograr la identificación e integración sexual del individuo, capacitándolo para que cree sus propios valores y actitudes, que le permitan realizarse y vivir su sexualidad de una manera sana y positiva, consciente y responsable en su cultura, su época y su sociedad.</p>
<p>Sin embargo, la mayoría de las intervenciones que se han venido haciendo han connotado casi siempre que la sexualidad es igual a peligro y desgracia, mientras que la percepción que tienen los adolescentes es la de que la sexualidad sugiere realización y felicidad. Tenemos que ser capaces de tratar la sexualidad en clase de forma positiva. De otro modo, no tendremos credibilidad, no pasaremos de parecerles unos pájaros de mal agüero o cenizos aguafiestas, a los que a duras penas se escucha. Habría que abordar también el amor y el desamor, la autoestima y las servidumbres de la estética, el placer y las opciones…, las razones y las emociones.</p>
<p>Tras tres décadas de democracia, seguimos teniendo pendiente una revolución educativa, que no es &#8211; o &#8220;no es fundamentalmente&#8221;-la de las pizarras digitales o los ordenadores per cápita, sino la de acercar el aula a la vida y llevar la vida a las aulas. Entonces, de paso, mejoraremos en tantos aspectos o indicadores de calidad educativa como nos preocupan-o decimos que nos preocupan.</p>
<p>En estas tres décadas, no pocos profesionales de la educación han trabajado en este sentido, tejiendo complicidades, enhebrando voluntades, compartiendo experiencias, depurando métodos, mirando de conjugar lo deseable con lo posible; esfuerzos que se han visto muchas veces desbaratados con erráticos e inopinados cambios en el marco curricular &#8211; bajo diversos gobiernos-,por parte de supuestos especialistas que tocan de oído. Más acá de la pastilla sí o la pastilla no, deberíamos plantearnos recoger esas experiencias y esa perspectiva, como mejor forma de prevención, pero también de educación integral para la vida.</p>
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		<title>El sexo de los clérigos</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2009 19:53:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Tomás Eloy Martínez</strong>, escritor y periodista argentino. Acaba de ser galardonado con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo a su trayectoria profesional © 2009 Tomás Eloy Martínez. Distribuido por The New York Times Syndicate (EL PAÍS, 20/05/09):</p>
<p>Ya casi no hay memoria de los tiempos en que la Iglesia Católica sufrió desafíos tan ásperos como los de estos últimos años. Lo que sucede no tiene la profundidad del cisma litúrgico del obispo Marcel Lefebvre ni el fervor revisionista en la interpretación de los Evangelios que desembocó en la Teología de la Liberación, sino las violaciones a una &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/25148/el-sexo-de-los-clerigos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Tomás Eloy Martínez</strong>, escritor y periodista argentino. Acaba de ser galardonado con el Premio Ortega y Gasset de Periodismo a su trayectoria profesional © 2009 Tomás Eloy Martínez. Distribuido por The New York Times Syndicate (EL PAÍS, 20/05/09):</p>
<p>Ya casi no hay memoria de los tiempos en que la Iglesia Católica sufrió desafíos tan ásperos como los de estos últimos años. Lo que sucede no tiene la profundidad del cisma litúrgico del obispo Marcel Lefebvre ni el fervor revisionista en la interpretación de los Evangelios que desembocó en la Teología de la Liberación, sino las violaciones a una obligación que no es materia de dogma pero sí de continua perturbación: el sexo de los clérigos.</p>
<p>Primero fueron los delitos de pedofilia que en diciembre de 2002 provocaron la renuncia del cardenal de Boston Bernard Law, de quien se sospechó ocultamiento; 450 demandas millonarias por décadas de abusos contra menores dejaron la archidiócesis al borde de la quiebra.</p>
<p>Otra vez ahora el escándalo se desata cuando sale a la luz algo que se trataba de ocultar: la descendencia del ex obispo paraguayo Fernando Lugo, ahora presidente del Paraguay. El obispo de Ciudad del Este, en Alto Paraná, (Paraguay), Rogelio Livieres, dijo que sus pares conocían la información sobre Lugo desde hace tiempo. &#8220;No sé por qué se enmascaran los temas de Iglesia y no se ventilan. En nuestra época (&#8230;) todo se descubre&#8221;, afirmó Livieres. Y encontró una instantánea refutación oficial: &#8220;El Consejo Episcopal Permanente lamenta y rechaza las expresiones de monseñor Livieres, quien hace entender que hubo encubrimiento y complicidad de los obispos del Paraguay sobre la conducta moral del entonces miembro del colegiado episcopal monseñor Fernando Lugo&#8221;.</p>
<p>Las palabras de Livieres recuerdan a las que el argentino monseñor Jerónimo Podestá, impulsor del Movimiento Latinoamericano de Sacerdotes Casados, escribió en 1990 al entonces presidente del Episcopado Argentino, cardenal Raúl Primatesta: &#8220;Veo con pena que en general tengan ustedes una visión bastante <em>alienada</em> y timorata: no saben lo que piensa y siente la gente en el mundo de hoy. La Iglesia es el Pueblo de Dios y ustedes lo saben, pero en el fondo siguen pensando que la Iglesia son ustedes&#8221;. Cuando era obispo de Avellaneda en la provincia de Buenos Aires, Argentina, a fines de los 60, Podestá fue una pesadilla para la dictadura del general Juan Carlos Onganía. Reunía a multitudes de hasta un millón de personas para ceremonias religiosas que se transformaban en espontáneas manifestaciones políticas. Para el régimen fue un alivio que anunciara en 1967 la decisión de casarse.</p>
<p>Podestá llamó varias veces a las puertas del Vaticano sin lograr que Pablo VI le levantara la suspensión <em>a divinis.</em> Insistía en recordar que, si bien Jesús optó por el celibato, no lo impuso a sus apóstoles, entre los que había casados y solteros. El ex obispo de Avellaneda predicaba que el celibato es un don, no un mandato divino, y que nada impide sentir la vocación sacerdotal si se está privado de esa gracia. La mayoría de los católicos ignora que los sacerdotes no tenían prohibido el matrimonio durante los primeros 10 siglos de vida cristiana. Además de San Pedro, otros seis papas vivieron en matrimonio y -más llamativo aún- 11 papas fueron hijos de otros papas o miembros de la Iglesia.</p>
<p>En 1073, Gregorio VII impuso el celibato. Uno de sus teólogos, Pedro Damián, dictaminó que el matrimonio de los sacerdotes era herético, porque los distraía del servicio al Señor y contrariaba el ejemplo de Cristo. Si bien la intención del Papa era restaurar la derruida moral del clero y purificar a la feligresía con ejemplos de castidad, decenas de historiadores suponen que la decisión de imponer el celibato fue también un medio para evitar que los bienes de los sacerdotes casados fueran heredados por sus hijos y viudas y no por la Iglesia. En 1123, el Concilio de Letrán decretó la invalidez del matrimonio de los clérigos.</p>
<p>¿Cuál es el sentido de reprimir las expresiones de la sexualidad, no sólo entre los clérigos sino también en la vida diaria? ¿Qué gana la fe católica con eso?</p>
<p>Se teme que el placer distraiga de la oración, de la relación con Dios, pero el menosprecio de la mujer en los seminarios y la contradicción de los impulsos naturales del hombre en realidad no fortalecen los vínculos entre la Iglesia y el pueblo de Dios. Al contrario, el celibato obligatorio suele desanimar algunas vocaciones y provocar defecciones en el clero.</p>
<p>Si bien creía que &#8220;la vigente ley del sagrado celibato&#8221; debía seguir &#8220;unida firmemente al ministerio eclesiástico&#8221;, Pablo VI, atento a los clamores de modernización del Concilio Vaticano II, analizó las objeciones en la encíclica <em>Sacerdotalis caelibatus,</em> de 1967. Allí se preguntó: &#8220;¿No será ya llegado el momento de abolir el vínculo que en la Iglesia une el sacerdocio con el celibato? ¿No podría ser facultativa esta difícil observancia? ¿No saldría favorecido el ministerio sacerdotal si se facilitara la aproximación ecuménica?&#8221;.</p>
<p>Acaso a Dios lo tengan sin cuidado los deslices del ex obispo Lugo, porque su gloria está más allá de lo que establecen los seres humanos. Pero la inflexibilidad de la doctrina deja entre los católicos la pregunta sobre el sentido de normas creadas por la Iglesia hace 10 siglos, que no existían antes y no tendrían por qué existir para siempre. Jesús predicó la humildad, el amor a Dios y a los semejantes. Sus lecciones de vida siguen siendo claras. A veces, en el afán por interpretarlas, los seres humanos las oscurecen.</p>
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		<title>No sólo con condones</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2009 21:21:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel de Unciti</strong>, sacerdote y periodista (EL CORREO DIGITAL, 20/04/09):</p>
<p>Entre el 60% y el 70% de los 4.325 sacerdotes y religiosos -nativos y extranjeros- de las 24 diócesis católicas de Camerún son víctimas del VIH; para entendernos, víctimas del sida. La divulgación de estos datos ha sido hecha por medios confesionalmente cristianos, a comenzar por el diario parisino &#8216;La Croix&#8217;. Es impensable, por ello, que Benedicto XVI no hubiera reparado en esta trágica estadística cuando preparaba su primer viaje a África. Ha tenido que conocerla, lamentarla y &#8230; sufrirla. Y estando así de problemática -incluso entre el &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24769/no-solo-con-condones/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel de Unciti</strong>, sacerdote y periodista (EL CORREO DIGITAL, 20/04/09):</p>
<p>Entre el 60% y el 70% de los 4.325 sacerdotes y religiosos -nativos y extranjeros- de las 24 diócesis católicas de Camerún son víctimas del VIH; para entendernos, víctimas del sida. La divulgación de estos datos ha sido hecha por medios confesionalmente cristianos, a comenzar por el diario parisino &#8216;La Croix&#8217;. Es impensable, por ello, que Benedicto XVI no hubiera reparado en esta trágica estadística cuando preparaba su primer viaje a África. Ha tenido que conocerla, lamentarla y &#8230; sufrirla. Y estando así de problemática -incluso entre el clero- la realidad de la sexualidad en el continente africano, ¿en qué cabeza cabe que el Papa pasara a condenar los condones ante los periodistas que le acompañaban en el avión de Roma a Yaundé? ¿No habría equivalido su palabra condenatoria de los profilácticos a un veredicto de muerte para miles y millones de africanos y para centenares y miles de sus propios sacerdotes?</p>
<p>Ha ocurrido que, en esta ocasión, el pensamiento del Papa ha sido distorsionado gravemente; y no se dice esto para tratar de echar un capote en una presunta metedura de pata de Benedicto XVI, como suele hacerse en tantos y tantos otros trances cuando a una alta personalidad se le coge en algún renuncio. No. La explicación de por qué se ha adulterado tan radicalmente el pensamiento del Papa hay que buscarla o en los fuertes intereses económicos mundiales que andan de por medio en el tema de los profilácticos o en oscuras razones ideológicas. ¡A cada cual optar por una u otra baza! Pero el hecho está ahí: en ningún momento o pasaje de las palabras del Papa puede encontrarse una condena expresa de los condones. Para comprobarlo basta con ir a las hemerotecas que reproducen fielmente los propósitos mantenidos por Benedicto XVI con una periodista francesa. Ésta le interpelaba sobre si le parecía realista o eficaz el juicio negativo de la Iglesia sobre los condones&#8230; La respuesta del Papa subraya -y esto es de sentido común- que «no se puede superar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos». Y también: «No se puede superar el problema del sida sólo con eslóganes».</p>
<p>Hay que dejar muy claro que el Papa no exorciza el uso del condón, lo que no deja de ser una novedad en los usos y modos del Vaticano. Se limita a desautorizar el exceso de confianza de quienes reponen toda la solución del problema del sida sólo en el condón. Con el eslogan &#8216;póntelo, pónselo&#8217; se puede contener la expansión de la pandemia y está bien; pero su apelación resulta frágil, particularmente para los jóvenes que, en cualquier momento, pueden verse frente a la tentación de mantener relaciones sexuales completas &#8216;a pelo&#8217;. La autentica solución ha de venir por el camino de la educación sexual, por eso que el Papa, en África, ha definido como «la humanización del sexo».<br />
Para dar la razón a Benedicto XVI bastaría con mirar alrededor y ver, por ejemplo, lo que pasa en la ultramoderna (¡) ciudad de Washington, Distrito -concretamente- de Columbia. Lo que ahí ocurre no se debe a falta de condones ni a ignorancia de las gentes -particularmente entre las de color negro- sobre los profilácticos. Pero el dato está ahí: el número de los infectados por el sida se sitúa al mismo nivel de los enfermos por el VIH de Uganda o de Kenia. La estadística es, sencillamente, estremecedora. La ha dado a conocer el alcalde Adrian Fenty, un ejemplar político que, según muchos, reproduce a escala local nada más y nada menos que al presidente Obama. Por cada 100.000 habitantes de la que es sede del Gobierno federal de Estados Unidos, hay -entre los mayores de 12 años y ¡ya es decir!- 3.000 infectados de sida.¡Y eso que la estadística se ha elaborado a partir de la población que voluntaria y libremente se ha sometido a pruebas de laboratorio.</p>
<p>Pero no hace falta ir tan lejos. Sobre el continente africano se han volcado millones de condones desde hace ya más de medio siglo. Incluso ha habido misioneros y misioneras que, desafiando los criterios de la Curia Romana y exponiéndose a mil y mil censuras, han tomado sobre sus conciencias la distribución de profilácticos y la enseñanza sobre su correcto uso. Pero en vano: mucho es lo que esta enseñanza habrá conseguido para la salud de las mujeres y hombres de África, y Dios se lo pagará a los valientes que han osado desafiar lo que hasta ahora era la doctrina oficial en punto a los condones. Pero está probado y comprobado que con sólo condones no basta. ¡Que es lo que afirmó el Papa Benedicto XVI en el avión que la trasladaba a África!</p>
<p>Y algo más: lo del sida no es sólo cuestión de pobreza mayor o menor, aunque los niveles de pobreza tengan mucho que decir a este propósito. Camerún, con un 30% de su población bautizada, disfruta de paz desde hace muchos años, lo que es un dato a poner de relieve -y mucho- en el dramático panorama del continente. Pero no basta con ser un remanso de paz y un lugar hospitalario para muchos de los que huyen de los pueblos vecinos. El mal que corroe gravísimamente las entrañas del país es la corrupción. Y de este flagelo no se libra la población católica formada por casi cinco millones de entre los poco más de dieciocho millones que conforman la población total del país. Hace unos días las páginas de &#8216;L&#8217;Osservatore Romano&#8217; denunciaban que «a los ojos de muchos la Iglesia de Camerún es un grupo de privilegiados y de ricos», lo que no ha impedido que sean no pocos los sacerdotes que se pasean con sus mujeres y sus hijos, sin ocultarse de nadie, o lo que es peor, que, como se ha dicho, sean víctimas del sida&#8230; ¡Vaya que si tiene razón el Papa Benedicto XVI!</p>
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		<title>La Iglesia, en crisis</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Apr 2009 18:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
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		<category><![CDATA[Sida]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Islam. Cultura, religión y política (EL PERIÓDICO, 12/04/09):</p>
<p>La Iglesia católica romana está pasando por una de las crisis más profundas de su historia. Y el catolicismo español no es una excepción. Va perdiendo credibilidad a pasos agigantados entre los propios creyentes, pero también, de manera ostensible, ante la sociedad. Una prueba incontestable la ofrecen las encuestas, en las que los ciudadanos y las ciudadanas la colocan en los últimos puestos de sus preferencias. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24667/la-iglesia-en-crisis/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Juan José Tamayo</strong>, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Islam. Cultura, religión y política (EL PERIÓDICO, 12/04/09):</p>
<p>La Iglesia católica romana está pasando por una de las crisis más profundas de su historia. Y el catolicismo español no es una excepción. Va perdiendo credibilidad a pasos agigantados entre los propios creyentes, pero también, de manera ostensible, ante la sociedad. Una prueba incontestable la ofrecen las encuestas, en las que los ciudadanos y las ciudadanas la colocan en los últimos puestos de sus preferencias. En honor a la verdad, razones no faltan, y muy poderosas. Observemos algunas de las más visibles.<br />
La jerarquía católica mantiene posiciones retrógradas en cuestiones relativas al origen y al final de la vida, y lleva a cabo burdas y manipuladoras campañas como la que denuncia de forma falaz e infundada la existencia de mayor protección para la vida de los linces que para a de los niños, o la que compara el aborto con el terrorismo. Por no hablar de la amenaza de excomunión para las mujeres que abortan y para los facultativos que les prestan su colaboración.</p>
<p>TIENE UNA VISIÓN negativa de la sexualidad. No solo se opone al uso de los preservativos en las relaciones sexuales para poner fin a la extensión del sida, sino que afirma que su empleo agrava todavía más el problema. Así lo declaró de manera insensata e irresponsable el papa Benedicto XVI en el viaje a África que hizo el pasado mes de marzo. Afirmaciones como esta le convierten en defensor de una teología de la muerte y le hacen responsable de la extensión del sida y de agravar todavía más la terrible epidemia que asola a millones y millones de personas en África.<br />
La Iglesia católica oficial demuestra comportamientos homófobos al condenar la homosexualidad en sus distintas manifestaciones, desde la propia inclinación &#8211;por utilizar su lenguaje&#8211; hasta las parejas de hecho y los matrimonios homosexuales, y al declarar pecaminosas, e incluso antinaturales, dichas relaciones. Se opone a los avances científicos que contribuyen a aliviar el dolor, a mejorar las condiciones de vida y a la curación de enfermedades. Dos ejemplos, entre muchos: la investigación con células madre embrionarias y la fecundación in vitro.<br />
Vive cada vez más distanciada de los movimientos sociales, de sus denuncias del capitalismo, de sus reivindicaciones a favor de los excluidos y de su propuesta utópica de otro mundo posible, lo que demuestra su alejamiento del mundo de los pobres y su insensibilidad ante ellos. Muestra una oposición numantina a la laicidad del Estado y de sus instituciones, condena el laicismo como doctrina filosófica y modelo político &#8211;verdadera conquista de la modernidad&#8211; y defiende una &#8220;sana y positiva laicidad&#8221;, tras la que se esconde la reclamación de presencia e influencia de la Iglesia católica en la vida pública como actor político. Se alía con los sectores política, cultural e ideológicamente más conservadores de la sociedad.<br />
El modo de actuar de la Iglesia católica en los campos antes citados ha producido un importante descenso de católicos en España. En 1998 se declaraban pertenecientes al catolicismo el 83,5% de la población. Según la encuesta de enero del 2008 del CIS, la afiliación a la Iglesia católica ha descendido cinco puntos. Y el descenso es mayor todavía en la práctica religiosa, que está en niveles inferiores al 20%. Lo que queda es un &#8220;catolicismo social&#8221; o un &#8220;cristianismo cultural&#8221;, no un cristianismo conforme a los principios evangélicos.</p>
<p>EN LOS JÓVENES, el descenso es todavía mayor. Los sociólogos hablan de un &#8220;cristianismo residual&#8221;. La no creencia entre la juventud ha sufrido un incremento espectacular: en menos de 15 años se ha pasado del 22% que se declaraba no creyente, al 46%. En la actualidad, los jóvenes que se declaran no creyentes católicos están por encima del 50%. De entre los creyentes, el 39% se declara católico no practicante, y solo el 10%, católico practicante. El descenso es mayor cuando se trata de expresar la importancia de la Iglesia católica en su vida: sólo para el 3% desempeña un papel significativo y tiene sentido en su día a día.<br />
Cada año, varios miles de fieles abandonan la fe católica y pasan a engrosar el mundo de la falta de creencia o se incorporan a otras religiones que les merecen más crédito y confianza. Las solicitudes de apostasía van en aumento. Durante los seis primeros meses del 2008 se habían presentado 529 solicitudes de apostasía, cifra muy superior a las presentadas durante todo el año 2007, que alcanzaron la cantidad de 287.</p>
<p>LA REACCIÓN de la jerarquía ante tamaña crisis no es un examen de conciencia al modo clásico para analizar las causas de semejante deterioro y poner remedio. Lejos de asumir su responsabilidad, lo que hace es echar balones y culpar de la misma al galopante proceso de secularización de la sociedad, al Gobierno socialista, a las leyes aprobadas en el Parlamento, al laicismo ambiental e incluso a los teólogos críticos y a los movimientos cristianos de base. ¿Aprovechará la jerarquía católica la Semana Santa y la Pascua de Resurrección para reconocer su desubicación cultural, despertar del sueño dogmático en el que vive y cambiar de rumbo?</p>
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		<title>Benoît XVI et le préservatif</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2009 20:38:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sida]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><strong>Le discours de Benoît XVI sur le préservatif est tout simplement réaliste</strong>. Par <strong>Tony Anatrella</strong> —psychanalyste, spécialiste en psychiatrie sociale et consulteur du conseil pontifical pour la santé—, <strong>Michele Barbato</strong> —gynéco-obstétricien de Milan, président de l&#8217;Institut européen d&#8217;éducation familiale—, <strong>Jokin de Irala</strong> —médecin épidémiologiste, docteur de l&#8217;université du Massachusetts, coauteur du livre &#8220;Avoiding Risk, Affirming Life&#8221;, à paraître aux Etats-Unis, directeur adjoint du département de médecine préventive et de santé publique à l&#8217;université de Navarre, Espagne—, <strong>René Ecochard</strong> —professeur de médecine, épidémiologiste, chef de service de biostatistique du CHU de Lyon—, et <strong>Dany Sauvage</strong> —présidente de la Fédération africaine &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24655/benoit-xvi-et-le-preservatif/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Le discours de Benoît XVI sur le préservatif est tout simplement réaliste</strong>. Par <strong>Tony Anatrella</strong> —psychanalyste, spécialiste en psychiatrie sociale et consulteur du conseil pontifical pour la santé—, <strong>Michele Barbato</strong> —gynéco-obstétricien de Milan, président de l&#8217;Institut européen d&#8217;éducation familiale—, <strong>Jokin de Irala</strong> —médecin épidémiologiste, docteur de l&#8217;université du Massachusetts, coauteur du livre &#8220;Avoiding Risk, Affirming Life&#8221;, à paraître aux Etats-Unis, directeur adjoint du département de médecine préventive et de santé publique à l&#8217;université de Navarre, Espagne—, <strong>René Ecochard</strong> —professeur de médecine, épidémiologiste, chef de service de biostatistique du CHU de Lyon—, et <strong>Dany Sauvage</strong> —présidente de la Fédération africaine d&#8217;action familiale— (LE MONDE, 10/04/09):</p>
<p>A la lecture de votre lettre adressée à Benoît XVI, dans <em>Le Monde</em> du 25 mars, nous nous demandons s&#8217;il est encore possible de réfléchir sur le sens de la sexualité humaine, des comportements et des modèles sexuels qu&#8217;une société génère, sans être aussitôt sommé de se taire, au nom d&#8217;une vision purement technologique en la matière et qui, au reste, ne prend pas en compte toutes les études épidémiologiques.</p>
<p>Aujourd&#8217;hui, un groupe de mots prononcés par Benoît XVI est retenu et discuté dans les médias : <em>&#8220;</em>(&#8230;) <em>cela risque d&#8217;augmenter le problème.&#8221;</em> Il ne s&#8217;agit pas pour le pape d&#8217;examiner les éventuelles défaillances de l&#8217;objet prophylactique suite à des ruptures ou dérobades, ni d&#8217;évoquer sa résistance et l&#8217;hypothèse de sa porosité.</p>
<p>Le problème ne porte pas sur cet aspect, que doivent continuer de traiter les laboratoires de fabrication et les médecins. Le préservatif est bien la technologie la plus efficace. Mais il n&#8217;est pas la mesure préventive la plus efficace. En effet, dans de nombreux pays d&#8217;Afrique, la proportion des personnes porteuses du virus est trop élevée pour que l&#8217;épidémie soit freinée par le préservatif seul.</p>
<p>Bien des épidémiologistes travaillant dans le domaine de la lutte contre l&#8217;épidémie du VIH en Afrique s&#8217;étonnent du manque d&#8217;information que révèlent les prises de positions contre la déclaration du pape. Par exemple, Edward Green, directeur du Aids Prevention Research Project (APRP) de l&#8217;université de Harvard, lors d&#8217;une interview dit, en parlant de l&#8217;Afrique : <em>&#8220;Théoriquement, le préservatif devrait marcher, et théoriquement, une utilisation du préservatif devrait conduire à de meilleurs résultats que pas d&#8217;utilisation. Mais cela, c&#8217;est théorique&#8230; Nous ne trouvons pas d&#8217;association entre une utilisation plus fréquente du préservatif et une réduction des taux de contamination par le VIH&#8221;</em> (&#8220;Harvard Researcher Agrees with Pope on Condoms in Africa&#8221;, Catholic News Agency, mars 2009).</p>
<p>Il n&#8217;y a aucun pays avec une épidémie généralisée qui ait réussi à baisser la proportion de la population infectée par le VIH grâce aux campagnes centrées sur l&#8217;utilisation du seul préservatif. Les cas de baisse de la transmission du VIH publiés dans la littérature scientifique sont associés à la mise en oeuvre de &#8220;l&#8217;abstinence&#8221; et de &#8220;la fidélité&#8221; en plus des préservatifs dans la triade ABC, abstinence (A), fidélité (B, pour <em>Be faithful</em> &#8211; sois fidèle) et utilisation de préservatifs (C, pour <em>condom</em>).</p>
<p>En d&#8217;autres termes, seuls les programmes qui ont sérieusement recommandé le retard de l&#8217;activité sexuelle des jeunes et la monogamie mutuelle (ce que les chrétiens appellent la fidélité) ont été couronnés de succès. C&#8217;est ce qu&#8217;a illustré la fameuse étude portant sur l&#8217;Ouganda (&#8220;Population-Level HIV Declines and Behavioral Risk Avoidance in Uganda&#8221;, Rand L. Stoneburner et Daniel Low-Beer, <em>Science</em>, 30 avril 2004 ; &#8220;Reassessing HIV Prevention&#8221;, M. Potts, D. Halperin et al. <em>Science</em>, 9 mai 2008).</p>
<p>Les seuls pays qui ont réussi à baisser la prévalence sont ceux qui ont introduit A et B dans tous les secteurs de la société, l&#8217;école, l&#8217;entreprise, l&#8217;université, les médias, les églises (&#8220;The Time Has Come for Common Ground on Preventing Sexual Transmission of HIV&#8221;<em>,</em> D. Halperin, M.J. Steiner, M.M. Cassell, E.C. Green, N. Hearst, D. Kirby, H.D. Gayle, W. Cates<em>, Lancet</em>, novembre-décembre 2004).</p>
<p>L&#8217;Eglise catholique propose A et B depuis toujours. Les spécialistes de l&#8217;épidémiologie soulignent que l&#8217;abstinence et la fidélité ont jusqu&#8217;à ce jour évité 6 millions de morts en Afrique.</p>
<p>Le pape fait remarquer que <em>&#8220;nous risquons d&#8217;aggraver le problème&#8221;</em> du sida si les programmes de prévention s&#8217;appuient seulement sur les préservatifs. Ceci aussi est l&#8217;état des connaissances en matière de santé publique et d&#8217;épidémiologie. Les programmes de prévention centrés sur le préservatif donnent un message inadapté à la population en général et en particulier aux jeunes. Ils véhiculent le message : <em>&#8220;Tout ce que vous faites avec le sexe est en toute sécurité, sans risque, tant que vous utilisez des préservatifs.&#8221;</em></p>
<p>Ce qui est faux. En effet, ce type de campagne mène généralement à un phénomène de compensation des risques. Si les gens se sentent en sécurité à 100 % aussi longtemps qu&#8217;ils utilisent des préservatifs, ils ont tendance à prendre plus de risques. Par exemple, les jeunes qui ne sont pas encore engagés dans des rapports sexuels commencent à le faire, ou ceux qui ont des rapports sexuels, commencent à avoir plus de partenaires &#8211; exactement ce dont le VIH a besoin pour se propager.</p>
<p>Ce phénomène de compensation des risques a été largement décrit dans la littérature scientifique. Des études ont notamment été conduites sur des échantillons représentatifs de la jeunesse aux Philippines, au Salvador, ou encore en Espagne. Dans chacun de ces cas, les jeunes qui croient que les préservatifs sont efficaces à 100 % ont tendance à avoir des rapports sexuels plus tôt, un phénomène de compensation des risques classique.</p>
<p>Le discours du pape est réaliste et juste : il nous interroge sur une vision de la prévention limitée au seul préservatif. Il adopte un point de vue anthropologique et moral, compréhensible par tous, pour critiquer une orientation uniquement technologique qui, à elle seule, n&#8217;est pas en mesure de juguler la pandémie, comme l&#8217;a noté aussi en son temps l&#8217;ONU. En l&#8217;espace de vingt-cinq ans, ces campagnes centrées sur le préservatif n&#8217;ont pas réussi à la réduire. Le discours exclusivement technologique se comprend si l&#8217;on choisit de refuser l&#8217;abstinence et la fidélité.</p>
<p>Cependant, une autre approche doit également être proposée, qui fait davantage appel au sens de la conscience humaine et de la responsabilité ; en réalité il s&#8217;agit d&#8217;une démarche pédagogique concernant le sens des comportements sexuels. Mais cette perspective, on s&#8217;en aperçoit, est difficilement entendue actuellement dans le discours social collé à une pensée pragmatique. Le préservatif est devenu une sorte de tabou incritiquable, un fétiche, qui devrait, curieusement, participer à la définition de la sexualité. N&#8217;est-ce pas une façon cynique de masquer des interrogations ? Faut-il en venir à l&#8217;idée que le préservatif protège de tout même de la pensée ?</p>
<p>Réfléchir sur les comportements sexuels devient à ce point douloureux que cela provoque l&#8217;ire de nombreux militants et idéologues en la matière. En ce sens, les propos du pape ne sont pas <em>&#8220;régressifs&#8221;</em> ; au contraire ils nous sortent de la régression et nous invitent à nous confronter aux faits et aux enjeux.</p>
<p>Le pape, lui, parle des hommes et de leur vie. Ce que les médias européens taisent, les Africains ont su l&#8217;entendre lors de son voyage. Les Africains dénoncent la partialité des médias occidentaux en affirmant qu&#8217;une fois de plus on leur vole leur histoire, leurs ressources et leur vie, en les envahissant avec une idéologie comportementale qui bouleverse leurs cultures.</p>
<p>Ce sont des attitudes morales qui humanisent l&#8217;expression sexuelle. Le préservatif, comme moyen de prévention dans la lutte contre le sida, n&#8217;est ni un principe de vie, ni une façon de personnaliser et d&#8217;humaniser la sexualité, ni même la seule finalité de la prévention. Quand une démarche d&#8217;éducation au sens de la responsabilité, au sens de la sexualité vécue dans le respect de soi et de l&#8217;autre et au sens de l&#8217;engagement et de la fidélité n&#8217;est pas présentée. L&#8217;excès de dérégulation financière nous conduit à une impasse. Que résultera-t-il d&#8217;un abandon des références morales de la sexualité ?</p>
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		<title>Mercados matrimoniales</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Mar 2009 20:05:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Sala i Martín</strong>, Columbia University, UPF y Fundació Umbele (LA VANGUARDIA, 17/03/09):</p>
<p>¿Sabían que los hombres altos tienen más hijos que los bajos? Aunque a muchos de ustedes les sorprenda, algunos economistas intentamos explicar por qué. En 1973, el premio Nobel Gary Becker empezó a estudiar fenómenos sociológicos con las herramientas que los economistas utilizamos para analizar decisiones individuales. Entre las decisiones importantes que uno toma está la de con quién casarse y tener hijos. Según Becker, si todos tuviéramos la capacidad de decidir pareja, veríamos que los machos más atractivos se hacen con las hembras más atractivas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/24291/mercados-matrimoniales/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Xavier Sala i Martín</strong>, Columbia University, UPF y Fundació Umbele (LA VANGUARDIA, 17/03/09):</p>
<p>¿Sabían que los hombres altos tienen más hijos que los bajos? Aunque a muchos de ustedes les sorprenda, algunos economistas intentamos explicar por qué. En 1973, el premio Nobel Gary Becker empezó a estudiar fenómenos sociológicos con las herramientas que los economistas utilizamos para analizar decisiones individuales. Entre las decisiones importantes que uno toma está la de con quién casarse y tener hijos. Según Becker, si todos tuviéramos la capacidad de decidir pareja, veríamos que los machos más atractivos se hacen con las hembras más atractivas (o al revés).</p>
<p>La pregunta clave, pues, es: ¿qué hace atractivos a hombres y mujeres? El cliché nos dice que los hombres valoran belleza y juventud y las mujeres valoran dinero y poder. También nos dice que la gente de una etnia y religión determinadas encuentra atractiva a la gente de la misma etnia y religión.</p>
<p>Algunos de estos clichés tienen fundamentos en la psicología evolutiva. Recuerden que a Darwin se le ocurrió una de las claves de su teoría de la evolución cuando se preguntó por qué el pavo real tenía esas plumas tan incómodas que le perjudicaban a la hora de buscar alimento o escapar de los depredadores. Su respuesta: la especie que sobrevive no es ni la que más come ni la que mejor se escapa, sino la que&#8230; ¡mejor se reproduce! Et voilà:las plumas del pavo tenían que resultar atractivas a las pavas (me refiero a las hembras del pavo). Es decir, a pesar de que perjudicaban a la hora de conseguir comida&#8230; permitían lograr pareja, y eso le daba ventaja en la competencia por la reproducción y la supervivencia de la especie.</p>
<p>Del mismo modo, nosotros somos los descendientes de los homínidos que resultaron más atractivos en la competencia por su reproducción. Los psicólogos evolutivos nos dicen que, seguramente, las madres que tuvieron éxito reproductivo son las que buscaron hombres poderosos y honestos (con recursos, capacidad y ganas de mantener a sus descendientes). Nuestros padres, por otro lado, debían buscar la belleza física, ya que, en psicología evolutiva, se asocia la belleza con la salud y la capacidad de tener hijos.</p>
<p>Y si los ancestros con ese tipo de gustos son los que se reprodujeron, nosotros deberíamos haber heredado esos gustos. La pregunta es: ¿es verdad? Para responder podríamos mirar con quién se casa cada uno. El problema es que las decisiones finales son el resultado tanto de las preferencias como de las oportunidades. Los negros tienen una mayor propensión a casarse con las negras por cuatro posibles razones: (1) porque ellas son racistas (con ello quiero decir que prefieren gente de su mismo color), (2) porque ellos son racistas, (3) porque ambos son racistas, y (4) porque nadie es racista, pero resulta que los negros raramente conocen a blancos, ya que viven en barrios separados.</p>
<p>Para separar lo que son las preferencias de las oportunidades, un equipo de la Universidad de Columbia (liderado por el profesor Ray Fisman) condujo un experimento en el que se ofrecía un &#8220;servicio de citas&#8221;. Una vez a la semana se reunía a un grupo de personas en un bar de Nueva York. Se aparejaba a cada hombre con cada mujer durante unos minutos. Acabada la cita, cada uno de ellos evaluaba el atractivo físico, simpatía, ambición, inteligencia e intereses comunes de la otra persona y decía si querría volver a citarse con ella. Al final de la noche, cada chico había conocido a cada chica y los investigadores tenían una visión precisa de lo que habían escogido. Después de dos años de citas, Fisman y sus colegas publicaron un artículo con los siguientes resultados:</p>
<p>Primero, se confirma el cliché y la teoría evolutiva de que los hombres valoran principalmente el aspecto físico y la belleza de la mujer.</p>
<p>Segundo, también se confirma el tópico de que las mujeres valoran la inteligencia y la ambición del hombre.</p>
<p>Tercero, lo que no quiere decir que los hombres no valoren la inteligencia. ¡No! No nos gustan las chicas tontas&#8230;, pero ¡nos dan miedo las demasiado listas! En el estudio, los varones rechazaron sistemáticamente a las mujeres que eran percibidas como más inteligentes o ambiciosas que ellos. Parece que los hombres somos seres de ego frágil y de fácil intimidación.</p>
<p>Cuarto, como predicen los psicólogos evolutivos, las mujeres valoran más la honestidad masculina que los hombres la femenina. Quinto, las mujeres son mucho más racistas: mientras los hombres aceptaron repetir citas con mujeres de todas las etnias, las mujeres denotaron una preferencia muy fuerte por la suya propia. Una excepción: las chicas orientales aceptaron a asiáticos y a blancos (aunque no a negros o latinos). El tópico de que a los hombres blancos nos gustan las orientales se derrumba: es verdad que en Estados Unidos las parejas interraciales más comunes son de hombre blanco y chica asiática, pero eso no es porque a los blancos nos gusten las orientales especialmente (de hecho, nos gustan todas), sino que son las asiáticas las que prefieren a los blancos.</p>
<p>Y finalmente, la belleza masculina. ¡Sí! Los hombres las preferimos guapas. Pero antes de que nos acusen de frivolidad, hay que decir que el estudio demuestra que&#8230; ¡el físico masculino es valorado por las chicas en igual magnitud! Lo que nos devuelve a los hombres altos y corpulentos: las mujeres se sienten atraídas por esas características, y por eso tienen mayor éxito a la hora de casarse en segundas nupcias con chicas jóvenes en edad reproductiva. Eso les permite tener más hijos que los bajitos. Son las peculiaridades de los mercados matrimoniales.</p>
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		<title>The Scouts should stick to tying knots</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 12:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Ross Clark</strong> (THE TIMES, 21/10/08):</p>
<p>Can there be a youth left in Britain who doesn&#8217;t know how to roll on a condom, or that having sex without contraception is liable to result in babies? Such is the prevalence of sex education in schools that it seems to me that any British teenager, unless educated at home and a member of some obscure religious sect, already has sufficient knowledge by the age of 14 to lead a UN birth control programme in a small African nation.</p>
<p>But that hasn&#8217;t stopped the Scout Association adding sex education to its own curriculum, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22569/the-scouts-should-stick-to-tying-knots/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Ross Clark</strong> (THE TIMES, 21/10/08):</p>
<p>Can there be a youth left in Britain who doesn&#8217;t know how to roll on a condom, or that having sex without contraception is liable to result in babies? Such is the prevalence of sex education in schools that it seems to me that any British teenager, unless educated at home and a member of some obscure religious sect, already has sufficient knowledge by the age of 14 to lead a UN birth control programme in a small African nation.</p>
<p>But that hasn&#8217;t stopped the Scout Association adding sex education to its own curriculum, starting with six-year-old Beavers. Instead of heading off to camp, Scouts can now look forward to a visit to the local sexual health clinic and role-plays about relationships.</p>
<p>I can understand why the Scouts have been tempted to enter the sex education business. Ever since Lord Baden-Powell, the founder of the Scout movement, issued his immortal advice to young men to bathe their “racial organs” in cold water to counter sexual urges, the Scouts have had to live with an image of sexual repression. It doesn&#8217;t help that Baden-Powell, while advocating flogging for scoutmasters caught interfering with their charges, had a friend in Gloucester with a large collection of photographs of naked boys, which Baden-Powell deemed to be “very good”.</p>
<p>Nevertheless, I&#8217;m struggling to see what the Scouts can add to a subject that is reaching saturation point in schools and yet has failed so miserably in its objective of reducing teenage pregnancy. A powerful lobby advocates ever more sex education, and will not be happy until it is taught in the pram. But no amount of advocacy can counter the fact that teenagers are far more likely now to be engaged in sexual activity &#8211; and cause pregnancies &#8211; than they were in Baden-Powell&#8217;s day.</p>
<p>Over the past decade, the Government has poured millions into sex education and, bizarrely, claims this to have been a great triumph because the rate of pregnancies among under-18s has declined by a few per cent. In fact, the rate among under-16s has hardly shifted at all, and nor has the overall number of pregnancies. Britain retains, after the US, the second-highest rate of teenage pregnancy in the developed world. Pregnancies might be even higher without the morning-after Pill, now handed out to 12-year-olds. To judge by the rising rates of herpes and genital warts reported by the Health Protection Agency, the amount of unprotected sex between teenagers is sharply on the rise.</p>
<p>The response of the sex education lobby to this record of failure has been to demand even more sex education. The Family Planning Association (FPA), one of the many charities and quangos working in a crowded field, recently said that sex education should start at the age of 4. The government-funded National Foundation for Education Research has demanded that teenagers be given special instruction on how to perform oral sex &#8211; on the somewhat dubious premise that, thus satisfied, they won&#8217;t be tempted to experiment with vaginal penetration.</p>
<p>What, of course, has never occurred to the sex education lobby is that children might be being fed too much information on sex &#8211; to the point at which material designed to dissuade them from engaging in early sexual activity has the opposite effect. As a 16-year-old it never occurred to me that I ought to be having sex &#8211; until the Aids awareness campaign came along, after which one felt a complete freak if one weren&#8217;t bonking behind the bike sheds.</p>
<p>I am not saying that there shouldn&#8217;t have been an Aids awareness campaign &#8211; of course there should &#8211; but the tone of it, calculated to catch teenage attention, ended up as more of a sex awareness campaign. The advert I remember in particular featured a naked couple, who couldn&#8217;t have been more than 16, embracing below the slogan: “It&#8217;s that condom moment”. The subliminal message to teenagers was: “This is what you should be up to &#8211; if you aren&#8217;t, there&#8217;s something wrong with you.”</p>
<p>Anyone naive enough to think that teenagers get the message of health campaigns in the way that they are intended to receive it should remember the “heroin screws you up” campaign from the same era &#8211; it had to be withdrawn when it became clear that the emaciated youth featured in the campaign had become a sex symbol and that thousands of the posters had been stolen and were plastered over teenagers&#8217; bedrooms.</p>
<p>Unexciting though it might seem to modern educationists, I suspect that the purely factual sex education I received, first through a TV programme at primary school in the 1970s and then in a dry and dusty laboratory at secondary school in the early 1980s, hit probably just the right tone.</p>
<p>Other than perhaps increasing the pregnancy rate among Girl Guides it is hard to see what is to be achieved by talking sex in the Scout hut. By wasting time repeating lessons that their charges have already done several times in school, scout leaders will be stopping them from learning something that they won&#8217;t get elsewhere: just find me where on the national curriculum it tells you how to pitch a tent and tie a reef knot.</p>
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		<title>The Dubai beach-sex couple weren&#8217;t just stupid, they were irresponsible</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/22509/the-dubai-beach-sex-couple-werent-just-stupid-they-were-irresponsible/</link>
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		<pubDate>Fri, 17 Oct 2008 12:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Emiratos Árabes Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Ross Clark</strong> (THE TIMES, 17/10/08):</p>
<p>Having taken the odd nocturnal stroll along Norfolk&#8217;s beaches, I am no stranger to the sound of rustling grasses and cries of delight in the sand dunes. And I can&#8217;t say that I&#8217;ve ever suffered a Mary Whitehouse moment and fired off a missive about moral decay to the council, the local newspaper or anyone else. So long as plein-airists choose a quiet spot away from children and don&#8217;t leave behind condoms or broken bottles, as far as I am concerned, they can carry on frolicking from Bognor to Blackpool.</p>
<p>But not in Dubai. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22509/the-dubai-beach-sex-couple-werent-just-stupid-they-were-irresponsible/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Ross Clark</strong> (THE TIMES, 17/10/08):</p>
<p>Having taken the odd nocturnal stroll along Norfolk&#8217;s beaches, I am no stranger to the sound of rustling grasses and cries of delight in the sand dunes. And I can&#8217;t say that I&#8217;ve ever suffered a Mary Whitehouse moment and fired off a missive about moral decay to the council, the local newspaper or anyone else. So long as plein-airists choose a quiet spot away from children and don&#8217;t leave behind condoms or broken bottles, as far as I am concerned, they can carry on frolicking from Bognor to Blackpool.</p>
<p>But not in Dubai. The most shocking thing about the case of Michelle Palmer and Vince Acors, who have just been jailed for three months there after being found guilty of having sex on a beach, is that they themselves appear to be shocked.</p>
<p>While they deny actually having sex, they admit “kissing and canoodling” and drinking in public &#8211; which they must surely have known, and if not they were warned by a policeman that evening &#8211; were in themselves imprisonable offences in Dubai.</p>
<p>If Palmer and Acors expect me to write an Amnesty International-style letter to the Emir begging for mercy, they can forget it. They haven&#8217;t just been stupid, they have been thoroughly irresponsible. There is no better recruiting sergeant for al-Qaeda than the sight of Westerners trying to thumb their noses at the laws of Islamic countries.</p>
<p>It would be very easy for Dubai to turn a blind eye to the behaviour of British tourists and expatriates: to say to themselves, we may not like it, but we like the foreign currency too much to discourage these free-spending Westerners.</p>
<p>That is the Faustian pact into which so many holiday destinations around the world have entered, with inevitable results: Westerners start to behave like outlaws, doing things that they wouldn&#8217;t dare do at home. We&#8217;ve all seen it: the crowds of young men on the Costas who get even more drunk and swear even more loudly than they would on a night out in Basingstoke.</p>
<p>It doesn&#8217;t end there: just look at Gary Glitter and the other British sex tourists who seek to exploit what they perceive to be a reluctance on the part of courts in the Far East to prosecute foully behaved Westerners.</p>
<p>Laudably, Dubai has made it quite clear that while it will accommodate Westerners taking a glass of wine with their supper and exposing their legs on the beach, it will otherwise preserve its standards of decency, even if it means putting at risk its burgeoning tourist industry. It has taken great pains to publish information on what is and what is not acceptable on its beaches.</p>
<p>Read it, and if you don&#8217;t like it, go somewhere else to work and play.</p>
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		<title>Let’s Talk About Sex</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Sep 2008 08:11:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Embarazo y parto]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Charles M. Blow</strong> (THE NEW YORK TIMES, 06/09/08):</p>
<p>Sarah Palin has a pregnant teenager. And, she’s not alone. According to a report published in 2007, there are more than 400,000 other American girls in the same predicament.</p>
<p>In fact, a 2001 Unicef report said that the United States teenage birthrate was higher than any other member of the Organization for Economic Cooperation and Development. The U.S. tied Hungary for the most abortions. This was in spite of the fact that girls in the U.S. were not the most sexually active. Denmark held that title. But, its teenage birthrate was &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/22050/let%e2%80%99s-talk-about-sex/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Charles M. Blow</strong> (THE NEW YORK TIMES, 06/09/08):</p>
<p>Sarah Palin has a pregnant teenager. And, she’s not alone. According to a report published in 2007, there are more than 400,000 other American girls in the same predicament.</p>
<p>In fact, a 2001 Unicef report said that the United States teenage birthrate was higher than any other member of the Organization for Economic Cooperation and Development. The U.S. tied Hungary for the most abortions. This was in spite of the fact that girls in the U.S. were not the most sexually active. Denmark held that title. But, its teenage birthrate was one-sixth of ours, and its teenage abortion rate was half of ours.</p>
<p>If there is a shame here, it’s a national shame — a failure of our puritanical society to accept and deal with the facts. Teenagers have sex. How often and how safely depends on how much knowledge and support they have. Crossing our fingers that they won’t cross the line is not an intelligent strategy.</p>
<p>To wit, our ridiculous experiment in abstinence-only education seems to be winding down with a study finding that it didn’t work. States are opting out of it. Parents don’t like it either. According to a 2004 survey sponsored by NPR, the Kaiser Family Foundation and Harvard’s Kennedy School of Government, 65 percent of parents of high school students said that federal money “should be used to fund more comprehensive sex education programs that include information on how to obtain and use condoms and other contraceptives.”</p>
<p>We need to take some bold steps beyond the borders of our moralizing and discomfort and create a sex education infrastructure that actually acknowledges reality and protects our children from unwanted pregnancies, or worse.</p>
<p>Britain is already taking these steps. London’s Daily Telegraph reported last month on a June study that found that “one in three secondary schools in England now has a sexual health clinic to give condoms, pregnancy tests and even morning-after pills to children as young as 11.”</p>
<p>Furthermore, a bipartisan group from the British Parliament is seeking to make sex education compulsory for “children as young as four years old.” In a letter to the paper, the group laid out its case: “International evidence suggests that high-quality sex and relationship education that puts sex in its proper context, that starts early enough to make a difference and that gives youngsters the confidence and ability to make well-informed decisions helps young people delay their first sexual experience and leads to lower teenage pregnancy levels.”</p>
<p>That may be extreme, but many Americans can’t even talk about sex without giggling, squirming or blushing. Let’s start there. Talk to your kids about sex tonight, with confidence and a straight face. “I’d prefer you waited to have sex. That said, whenever you choose to do it, make sure you use one of these condoms.” It works.</p>
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		<title>Una práctica multidisciplinar</title>
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		<pubDate>Sun, 27 Apr 2008 16:35:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sanidad y Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mas</strong>, catedrático de Fisiología, director del Centro de Estudios Sexológicos (Cesex), Universidad de La Laguna. Vicepresidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (LA VANGUARDIA, 27/04/08):</p>
<p>El concepto &#8220;medicina sexual&#8221; se viene usando de modo creciente desde la década de 1970. Varias sociedades y revistas científicas lo incluyen ahora en su denominación, se está desarrollando una titulación europea de experto en dicho campo y son muchos los centros de diagnóstico y tratamiento actualmente dedicados a su práctica. La medicina sexual se ocupa de los problemas de la sexualidad humana. Trata de mejorar la salud &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/19665/una-practica-multidisciplinar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Manuel Mas</strong>, catedrático de Fisiología, director del Centro de Estudios Sexológicos (Cesex), Universidad de La Laguna. Vicepresidente de la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (LA VANGUARDIA, 27/04/08):</p>
<p>El concepto &#8220;medicina sexual&#8221; se viene usando de modo creciente desde la década de 1970. Varias sociedades y revistas científicas lo incluyen ahora en su denominación, se está desarrollando una titulación europea de experto en dicho campo y son muchos los centros de diagnóstico y tratamiento actualmente dedicados a su práctica. La medicina sexual se ocupa de los problemas de la sexualidad humana. Trata de mejorar la salud sexual mediante la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades y trastornos que afectan a la función sexual, la identidad de género y las secuelas de los traumas sexuales. Reconoce que muchos de estos trastornos pueden ser causados por diversas enfermedades y/ o sus tratamientos y por problemas de relación interpersonal y con el entorno. Para ello tiene presente la dimensión individual y la de la pareja y emplea el conocimiento y métodos de las ciencias médicas, psicológicas y sociales. Es un campo multidisciplinar que conlleva la colaboración de profesionales con formación médica y psicológica adecuadamente entrenados.</p>
<p>Tradicionalmente, los problemas del funcionamiento sexual se solían atribuir, con poco o nulo fundamento, a causas como trastornos del desarrollo psíquico infantil o malos hábitos ( &#8220;masturbación excesiva&#8221;, enfermedades venéreas, etcétera). Durante la primera mitad del siglo XX eran ignorados o tratados, con resultados bastante pobres, mediante psicoanálisis. El desarrollo desde la década de 1960 de técnicas de &#8220;terapia sexual&#8221; (Masters y Johnson, Kaplan y otros) que hacen énfasis en la pareja como sujeto del tratamiento y combinan procedimientos conductuales y psicoterapéuticos fue un avance importante aunque limitado. Se debía esto a que muchas disfunciones sexuales pueden ser causadas o agravadas por problemas en el funcionamiento de los órganos sexuales (los genitales y el cerebro) y para aliviarlas se requiere su diagnóstico y adecuado tratamiento. Un buen ejemplo es el trastorno de la erección del pene o disfunción eréctil (DE). La constatación de que con frecuencia se debe a mal funcionamiento de sus vasos sanguíneos llevó a su abordaje, desde la década de 1980, con procedimientos médicos o quirúrgicos, inicialmente invasivos (como cirugía vascular, prótesis o inyecciones de vasodilatadores en el pene), ahora sólo usados en casos especiales.</p>
<p>El cambio de siglo vio la eclosión de nuevos fármacos orales muy eficaces y seguros (los inhibidores de la fosfodiesterasa 5, como Viagra, Cialis o Levitra) que conseguían restituir la respuesta de erección en muchos pacientes. También están apareciendo preparados de testosterona, hormona producida por los testículos y en menor, aunque importante, cantidad por los ovarios, a la que se atribuye un efecto facilitador del deseo sexual. Su empleo (en inyecciones, geles o parches cutáneos) en hombres o mujeres con déficit constatado, como el asociado al envejecimiento o por extirpación o mal funcionamiento de sus órganos productores mejora el deseo y el disfrute del sexo. Hay en desarrollo varios fármacos de diverso tipo enfocados al tratamiento de otros problemas de funcionamiento sexual, como la eyaculación rápida o la anorgasmia. Como estos medicamentos requieren de una prescripción médica (tras una cuidadosa evaluación de su necesidad y de la ausencia de contraindicaciones), su creciente demanda ha atraído a muchos médicos a este campo.</p>
<p>Tal evolución no ha estado exenta de polémica. Desde campos como algunos sectores de la psicología, el feminismo o los medios de comunicación se ha denunciado un creciente fenómeno de &#8220;medicalización de la sexualidad&#8221;. En su versión más radical este planteamiento denuncia una conspiración de la industria farmacéutica con médicos venales para inventar, donde no los hay, trastornos físicos de la función sexual tratables con medicamentos. Un argumento principal es que algunos estudios epidemiológicos muy citados describen altísimas tasas de &#8220;disfunción sexual&#8221; (30%-40% de la población). Sin embargo, autoridades del campo de la medicina sexual han criticado tales estadísticas argumentando que no basta que ocurra ocasionalmente algún fallo en la respuesta sexual (¿quién no lo ha tenido?) para que pueda computarse como &#8220;disfunción&#8221;. Para tal diagnóstico se requiere que sea reiterado y cause malestar personal. Así se especifica ahora en todas las guías y recomendaciones de práctica clínica de la medicina sexual. Por otra parte, se debe reconocer a la industria el desarrollo de eficaces fármacos ahora disponibles para el tratamiento de trastornos sexuales; sin ellos todavía estaríamos tratando la DE con psicoanálisis. La buena práctica de la medicina sexual, por su carácter multidisciplinar, no usa medicamentos de modo indiscriminado, sino que remite al paciente al psicoterapeuta cuando lo ve indicado.</p>
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		<title>Traseros irritados</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Apr 2008 20:45:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> (EL PAÍS, 20/04/08):</p>
<p>El vídeo más visto en el Reino Unido la semana pasada carecía de título y desde el punto de vista técnico dejaba mucho que desear, pero, pese a ello, sedujo a una impresionante cantidad de ciudadanos británicos. Por eso, cuando el involuntario protagonista de aquel vídeo pidió a los jueces que lo sacaran de la red, alegando que violaba su intimidad, los magistrados decidieron que hubiera sido &#8220;fútil&#8221; prohibirlo cuando ya había recibido cerca de un millón y medio de visitas. Y que, por lo tanto, el diario <em>The News of the World,</em>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/19615/traseros-irritados/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Mario Vargas Llosa</strong> (EL PAÍS, 20/04/08):</p>
<p>El vídeo más visto en el Reino Unido la semana pasada carecía de título y desde el punto de vista técnico dejaba mucho que desear, pero, pese a ello, sedujo a una impresionante cantidad de ciudadanos británicos. Por eso, cuando el involuntario protagonista de aquel vídeo pidió a los jueces que lo sacaran de la red, alegando que violaba su intimidad, los magistrados decidieron que hubiera sido &#8220;fútil&#8221; prohibirlo cuando ya había recibido cerca de un millón y medio de visitas. Y que, por lo tanto, el diario <em>The News of the World,</em> que lo había colgado en su sitio en la <em>web</em>, podía mantenerlo allí. Sospecho que en los días transcurridos desde entonces, el número de espectadores de aquella cinta se ha duplicado o triplicado y alcanza ahora varios millones de mirones.</p>
<p>Yo no he visto el tal vídeo ni lo veré, pero puedo describirlo con lujo de detalles porque sus imágenes me salen al paso aquí en Nueva York desde hace días en revistas y diarios que hojeo o programas informativos de la televisión que se me ocurre poner. Así, sé muy bien que la estrella de aquel espectáculo es el señor Max Mosley, apuesto sexagenario británico, hombre de sociedad y de fortuna, con estudios en Oxford, título de abogado y presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), con sede en París, que ha convertido las carreras de Fórmula 1 en un negocio multibillonario. Sé también que Max Mosley es hijo de Sir Oswald Mosley y de su esposa, Diana Mitford, cuyo matrimonio, en Alemania, se celebró en casa del ministro nazi de propaganda, Joseph Goebbels, en presencia de Adolf Hitler, muy amigo de los recién casados. Sir Oswald Mosley, que en su juventud fue un ministro laborista, fundó luego la Unión Británica de Fascistas y estuvo internado con su mujer en una cárcel durante la guerra. Al terminar ésta, lideró un grupúsculo de extrema derecha que tuvo una existencia breve y folclórica.</p>
<p>El vídeo es una mascarada nazi. En una &#8220;cámara de torturas&#8221; montada en el sótano de una elegante residencia de Chelsea, el señor Max Mosley, disfrazado a ratos de prisionero y a ratos de carcelero, imparte y recibe en el trasero sartas de azotes, rodeado de cinco mujeres disfrazadas de victimarios nazis -botas, gorras, esvásticas, brazaletes, látigos, cadenas-, a las que insulta (en alemán) y por las que es insultado (en inglés). De tanto en tanto, las escenas de azotes se interrumpen y verdugos y víctimas se distienden, tomando tacitas de té, conversando banalidades y haciendo un poco de chacota. El señor Mosley pagó a las cinco prostitutas -&#8221;profesionales&#8221; precisa la prensa- 2.500 libras esterlinas (unos cinco mil dólares) por sus servicios.</p>
<p>Todo indica que, a no ser por la presencia en él del señor Mosley, el vídeo en cuestión no merecería espectadores: se trata de una de esas pequeñas bazofias sin gracia ni vuelo que se malbaratean en los <em>sex-shops</em> de última categoría. Pero como su protagonista es un hombre rico, poderoso e influyente, el escándalo ha sido considerable. Varias asociaciones de sobrevivientes de los campos de exterminio nazis han condenado al personaje y exigido su renuncia de la FIA, al igual que dignatarios del mundo deportivo, ases del volante y dirigentes empresariales.</p>
<p>Max Mosley ha hecho saber que no renunciará a la presidencia de la FIA. &#8220;Si hubiera sido sorprendido conduciendo demasiado rápido en una carretera, o habiendo bebido más de lo lícito, hubiera renunciado en el acto&#8221;, dice en su comunicado. &#8220;Pero un periódico escandaloso obtuvo por medios ilegales unas imágenes de algo que hice en privado, algo que era inofensivo y absolutamente legal. Mucha gente hace cosas en su recámara y practica hábitos que otros pueden encontrar repugnantes. Pero, mientras ocurran en privado, a nadie debería importarle&#8221;.</p>
<p>Diré rápidamente que, a mi modesto entender, el señor Max Mosley tiene toda la razón del mundo, y que si a él le gusta que le sacudan las nalgas -como hacían las mamás con los niños que se portaban mal cuando yo era pequeño-, o sacudir las nalgas ajenas, es un asunto que sólo le incumbe a él y a sus cómplices en tales azotainas, y a nadie más. A condición, claro, de que esos juegos de manos se lleven a cabo entre adultos que se presten a ellos de buena gana y con perfecta lucidez, como parece haber sido el caso en esta ocasión.</p>
<p>El mundo del sexo, como saben todos los que se han dado el trabajo de leer a Freud y a la mejor literatura, es un abismo sin fondo por el que merodean toda clase de especímenes -algunos, bastante siniestros- y, en él, toda idea de <em>normalidad</em> es relativa y discutible. Una generalizada hipocresía ha impregnado siempre este tema y a ello han contribuido las iglesias y los Estados empeñados en legislar no sólo sobre la conducta pública de los ciudadanos, sino también sobre su vida privada. En verdad, en una sociedad libre y democrática, la vida sexual de las personas, como la religiosa y la política, no debería tener otra limitación que la establecida por las leyes en defensa de los ciudadanos contra los atropellos y la violencia. Lo que, dentro de estos límites, hagan las parejas, los individuos o los grupos de mutuo acuerdo es asunto que sólo a ellos concierne.</p>
<p>Desde el siglo XVIII, en la literatura francesa se llama al sadomasoquismo el &#8220;vicio inglés&#8221;. Y, en efecto, en la literatura erótica victoriana -que existió y fue profusa, aunque usted no lo crea-, los azotes están siempre a la orden del día, y por eso es tan aburrida y tan pobre comparada a la francesa. A mediados de los sesenta, cuando yo llegué a vivir a Londres, acababan de prohibirse los castigos corporales en los colegios -el famoso <em>cane</em> o palmeta o varilla- y, en la polémica que la medida provocó, sesudos psicólogos y psicoanalistas sostuvieron que una consecuencia inesperada de aquellos azotes que recibían los alumnos de las escuelas era la posterior adicción sexual al castigo (recibido o infligido) de muchos de ellos. Ante mi estupefacción -yo creía entonces que todos los escritores eran progres-, entre quienes se oponían a que se prohibiera el <em>cane</em> en las escuelas figuraba buen número de escribidores, encabezados por Kingsley Amis, un autor entonces muy popular en Inglaterra.</p>
<p>Las circunstancias hicieron que el único sadomasoquista que he conocido (sin saber que lo eran, debo de haber conocido a muchos, ya lo sé) fuera el mejor crítico de teatro que he leído jamás. Se llamaba Kenneth Tynan y sus crónicas semanales eran, junto con las que escribía Cyril Connolly, el gran placer de mis domingos londinenses. Tynan tenía una enorme cultura teatral y escribía con ingenio, independencia, humor y un buen gusto infalible. Él mismo escribió -mejor dicho, reunió los textos de- <em>¡Oh, Calcuta!,</em> uno de los grandes éxitos teatrales de aquella época. Sólo recuerdo de la obra que actores y actrices se pasaban un par de horas en el escenario en pelotas. Una vez cené con Tynan y su conversación era tan chispeante como sus artículos. A su muerte se publicaron sus cartas y por lo menos dos biografías (una de ellas escrita por su viuda, Katharine). Así supimos sus lectores que, desde hacía muchos años, el célebre crítico se reunía, un par de veces por semana, en un cuartito de Knightbridge, con una amiga y cómplice, para practicar esas sesiones de azotes que los dejaban a ambos enronchados y contentos.</p>
<p>Eran unos tiempos en los que la prensa amarilla no escarbaba en la intimidad de las personas con la tenacidad y la eficiencia con que lo hace en los nuestros. Porque, en la lastimosa astracanada de Max Mosley y las cinco prostitutas, el papel verdaderamente repugnante lo tiene, para mí, <em>The News of the World</em> -al que aquél acusa de haberle montado una emboscada-, con sus farisaicas pretensiones de defensor de la moral pública. Este periódico se ha ganado su inmensa popularidad -es el más leído del Reino Unido- con las sistemáticas raciones de mugre e infamia con que alimenta a unos lectores, a quienes, está demostrado, este género de nutrición les encanta. De modo que aquello del &#8220;vicio inglés&#8221;, después de todo, podría no ser algo tan prejuicioso y desatinado como yo creía.</p>
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		<title>A green light for red-light areas</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jan 2008 08:44:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>David Aaronovitch</strong> (THE TIMES, 15/01/08):</p>
<p>If you&#8217;re male and well endowed, then the next time you&#8217;re in Stockholm Mimmi would like you to call. “I&#8217;m an elegant sexy Swedish woman,” she tells visitors to her website, “that [sic] is turned on by seducing men&#8230;” The rate for each seduction is €560 per hour, so the large bulge needs to be in the region of the wallet.</p>
<p>I know what you&#8217;re thinking. Didn&#8217;t you read somewhere that Sweden had made the purchase of sex illegal, and that so successful had this policy been that the British Government was contemplating similar &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/18441/a-green-light-for-red-light-areas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>David Aaronovitch</strong> (THE TIMES, 15/01/08):</p>
<p>If you&#8217;re male and well endowed, then the next time you&#8217;re in Stockholm Mimmi would like you to call. “I&#8217;m an elegant sexy Swedish woman,” she tells visitors to her website, “that [sic] is turned on by seducing men&#8230;” The rate for each seduction is €560 per hour, so the large bulge needs to be in the region of the wallet.</p>
<p>I know what you&#8217;re thinking. Didn&#8217;t you read somewhere that Sweden had made the purchase of sex illegal, and that so successful had this policy been that the British Government was contemplating similar legislation in this country? Mimmi, therefore, shouldn&#8217;t exist, let alone boast a blog in which you can see her completing the Gothenburg half-marathon dressed in lacy underwear. Mimmi, however, understands the law. “I am not selling sexual services,” she reassures would-be, er, friends, “but offer company and intercourse. Since it is very difficult to prove what two people are doing when they are alone in a room, meeting with me is relatively safe&#8230;”</p>
<p>In January 1999 the Swedes made it illegal to pay for sex (but not to sell it). The punishment for the crime of obtaining casual sex for compensation could be as high as six months in Scando-clink, though a fine would be more usual. The sex can be any kind of sexual act involving contact and encompasses homosexual as well as heterosexual encounters. To prosecute the (usually) male clients successfully, the Swedish police must produce evidence of a prior agreement for compensation &#8211; which need not be financial. The word “casual” here leaves open the intriguing possibility that men or women who pay their spouses for sex are deliberately exempted.</p>
<p>Mimmi&#8217;s invitation indicates one kind of problem with the law. But the Swedish authorities are, nevertheless, evangelical about their unique policy; their representatives claim massive reductions in street prostitution since 1999. One often-used statistic &#8211; repeated in this country &#8211; is that by 2004 Sweden had only 500 street prostitutes, while Denmark, which is half the size, had between 6,000 and 8,000. And it could be, with the opening yesterday of the Suffolk murders trial and the current concern over human-trafficking, that the British people might support measures that would lead to such a reduction.</p>
<p>If it&#8217;s true. But what literature I can uncover suggests that, at the very least, the Swedes are gilding the lily. Take the Danish comparison. The Danish figures turned out to be for all prostitutes, whether working on the streets or, as the vast majority do, working from home, massage parlours or visiting the clients. There are almost certainly thousands of them in Sweden. At her rates Mimmi probably never sets foot in a street, except on a fun run, but some academic studies, as well as all the organisations representing sex-workers, indicate that the laws have made prostitution in Sweden more dangerous and subterranean.[]</p>
<p>Even so, a number of Labour MPs have been so seduced by the imagined Swedish experience that they have co-sponsored an amendment to the Criminal Justice Bill that would allow councils and police chiefs to set up zones in which persons buying sex could be prosecuted. And Labour&#8217;s deputy leader and Minister for Women, Harriet Harman, has launched a consultation suggesting that an adoption of the Swedish system could “tackle the demand” that lies behind the sex trade. Their belief seems to be that there is something inherently bad and socially unacceptable about the purchase of sex, quite beyond the issues of trafficking and safety.</p>
<p>This was certainly the view the Swedes took in the run-up to their new laws.  The study that gave a philosophical base to the changes, begun in 1993, regarded paid sex as automatically bad sex, which engendered in the purchaser an unhealthy attitude towards sex and women, allowing men to lose themselves in sexual fantasy without the need for genuine human relationships, and which allowed women to be objectified.</p>
<p>No man, the study suggested, could be a healthy, good man at the point of having paid sex, and no woman could possibly want to offer it if she were in possession of any half-decent alternative. To these reasons could be, and were, added a host of semi-extraneous objections: that paid sex spreads disease, that it encourages trafficking, that it is the last resort of women who are drug addicts or who have been sexually abused.</p>
<p>I don&#8217;t buy it. We should have, and do have, laws already to stop trafficking, punish sexual abuse and to stop the sale of illegal drugs. Despite the rhetoric, it is of no use whatsoever to a woman who has been sexually abused in childhood to tell her that years later she may not offer hand-jobs for a living. And it is a fair guess that any Swedification of the law in Britain will drive the street prostitutes and low-income clients from their familiar haunts to God knows where, while leaving</p>
<p>London Mimmi and her brothers and sisters to offer their unprovable services to richer men on the internet. Overt offers of sex will be replaced by massages undertaken by “caring” or “friendly” masseuses (much to the detriment of genuinely caring and friendly therapists). The policing, of course, would be wonderful, especially if, like the Swedes, we eschew entrapment.</p>
<p>All to stop people having sex in a way of which we disapprove. Search my conscience as hard as I can, I cannot think of anything in principle wrong with a man or a woman choosing to pay for sexual contact, or to charge for it. As long as there is no coercion and no harm to others, I cannot see why I would be entitled to replace their judgment with mine. Experience &#8211; and the internet &#8211; suggests to me that there is enormous variation in human sexual appetites and interests, and that, yes, there are women who much prefer sex work to cleaning, and men who keep themselves afloat on the fantasies that they buy. I may not know why, any more than I understand why this gal is married to that loser, or why some women think running 13 sweaty miles in lace is attractive.</p>
<p>Oh, and Harriet. What do you think happens to that “tackled demand” once you&#8217;ve tackled it?</p>
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		<title>Sex and the Teenage Girl</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Jan 2008 13:44:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Caitlin Flanagan</strong>, the author of <em>To Hell With All That</em>. She is working on a book about the emotional lives of pubescent girls (THE NEW YORK TIMES, 13/01/08):</p>
<p>The movie “Juno” is a fairy tale about a pregnant teenager who decides to have her baby, place it for adoption and then get on with her life. For the most part, the tone of the movie is comedic and jolly, but there is a moment when Juno tells her father about her condition, and he shakes his head in disappointment and says, “I thought you were the kind &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/18410/sex-and-the-teenage-girl/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Caitlin Flanagan</strong>, the author of <em>To Hell With All That</em>. She is working on a book about the emotional lives of pubescent girls (THE NEW YORK TIMES, 13/01/08):</p>
<p>The movie “Juno” is a fairy tale about a pregnant teenager who decides to have her baby, place it for adoption and then get on with her life. For the most part, the tone of the movie is comedic and jolly, but there is a moment when Juno tells her father about her condition, and he shakes his head in disappointment and says, “I thought you were the kind of girl who knew when to say when.”</p>
<p>Female viewers flinch when he says it, because his words lay bare the bitterly unfair truth of sexuality: female desire can bring with it a form of punishment no man can begin to imagine, and so it is one appetite women and girls must always regard with caution. Because Juno let her guard down and had a single sexual experience with a sweet, well-intentioned boy, she alone is left with this ordeal of sorrow and public shame.</p>
<p>In the movie, the moment passes. Juno finds a yuppie couple eager for a baby, and when the woman tries to entice her with the promise of an open adoption, the girl shakes her head adamantly: “Can’t we just kick it old school? I could just put the baby in a basket and send it your way. You know, like Moses in the reeds.”</p>
<p>It’s a hilarious moment, and the sentiment turns out to be genuine. The final scene of the movie shows Juno and her boyfriend returned to their carefree adolescence, the baby — safely in the hands of his rapturous and responsible new mother — all but forgotten. Because I’m old enough now that teenage movie characters evoke a primarily maternal response in me (my question during the film wasn’t “What would I do in that situation?” but “What would I do if my daughter were in that situation?”), the last scene brought tears to my eyes. To see a young daughter, faced with the terrible fact of a pregnancy, unscathed by it and completely her old self again was magical.</p>
<p>And that’s why “Juno” is a fairy tale. As any woman who has ever chosen (or been forced) to kick it old school can tell you, surrendering a baby whom you will never know comes with a steep and lifelong cost. Nor is an abortion psychologically or physically simple. It is an invasive and frightening procedure, and for some adolescent girls it constitutes part of their first gynecological exam. I know grown women who’ve wept bitterly after abortions, no matter how sound their decisions were. How much harder are these procedures for girls, whose moral and emotional universe is just taking shape?</p>
<p>Even the much-discussed pregnancy of 16-year-old Jamie Lynn Spears reveals the rudely unfair toll that a few minutes of pleasure can exact on a girl. The very fact that the gossip magazines are still debating the identity of the father proves again that the burden of sex is the woman’s to bear. He has a chance to maintain his privacy, but if she becomes pregnant by mistake, soon all the world will know.</p>
<p>Pregnancy robs a teenager of her girlhood. This stark fact is one reason girls used to be so carefully guarded and protected — in a system that at once limited their horizons and safeguarded them from devastating consequences. The feminist historian Joan Jacobs Brumberg has written that “however prudish and ‘uptight’ the Victorians were, our ancestors had a deep commitment to girls.”</p>
<p>We, too, have a deep commitment to girls, and ours centers not on protecting their chastity, but on supporting their ability to compete with boys, to be free — perhaps for the first time in history — from the restraints that kept women from achieving on the same level. Now we have to ask ourselves this question: Does the full enfranchisement of girls depend on their being sexually liberated? And if it does, can we somehow change or diminish among the very young the trauma of pregnancy, the occasional result of even safe sex?</p>
<p>Biology is destiny, and the brutally unfair outcome that adolescent sexuality can produce will never change. Twenty years ago, I taught high school in a town near New Orleans. There was a girls’ bathroom next to my classroom, which was more convenient for me than the faculty one on the other side of campus. In the last stall, carved deeply into the metal box reserved for used sanitary napkins, was the single word “Please.”</p>
<p>Whoever had written it had taken a long time; the word was etched so deeply into the metal that she must have worked on it over several days, hiding in there on hall passes or study breaks, desperate. I never knew who wrote it, or when, but I always knew exactly what that anonymous girl meant. When I looked out over the girls moving through the hallways between classes, I wondered if she was among them, and I hoped that her prayer had been answered.</p>
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		<title>Our moral superiority about sex is proving deadly</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Nov 2006 15:14:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Sarah Boseley</strong>, the Guardian&#8217;s health editor (THE GUARDIAN, 24/11/06):</p>
<p>We&#8217;re obsessed by sex. Sex sells underwear, perfume, cars and almost anything else you want it to sell. Sex pervades our magazines, newspapers, literature, music and films. The image used to promote Casino Royale is no less steamy for being a damp Bond in swimming trunks emerging from the sea in place of the usual nubile and scantily clad female paramour. Sex is the most powerful force we know.Which is why it&#8217;s so strange that we can&#8217;t deal with its fallout. Do Bond girls get syphilis or have abortions? &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/12833/our-moral-superiority-about-sex-is-proving-deadly/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Sarah Boseley</strong>, the Guardian&#8217;s health editor (THE GUARDIAN, 24/11/06):</p>
<p>We&#8217;re obsessed by sex. Sex sells underwear, perfume, cars and almost anything else you want it to sell. Sex pervades our magazines, newspapers, literature, music and films. The image used to promote Casino Royale is no less steamy for being a damp Bond in swimming trunks emerging from the sea in place of the usual nubile and scantily clad female paramour. Sex is the most powerful force we know.Which is why it&#8217;s so strange that we can&#8217;t deal with its fallout. Do Bond girls get syphilis or have abortions? No one wants to know. We like our sex erotic and exciting and free from disease and reproductive consequences. This is fantasy sex. Perhaps it should come with a health warning: the real thing can damage your life.</p>
<p>In enlightened Britain, where we think we are so praiseworthily open about sex, we have the highest rate of teenage pregnancies in Europe and rising rates of sexually transmitted disease. The Department of Health has just launched a campaign to &#8220;normalise&#8221; condom use among young people. All power to it, but there wasn&#8217;t much evidence that girls and boys were slipping condoms into their pockets before a night out after the last campaign two years ago. It may be the right road, but we&#8217;ve got a long way to travel along it.</p>
<p>If we can&#8217;t sort out our own problems we&#8217;re in a poor position to moralise about those in other countries whose lives are far, far more difficult than ours. Yet how many of us secretly think that Africans have brought the devastation that Aids is doing to their countries upon themselves? There is a tacit assumption that Africans sleep around, that they are sexually abandoned and that they are reaping what they sowed.</p>
<p>But a courageous series on sexual and reproductive health, currently running over six weeks in the Lancet medical journal, proves that wrong. The papers show that we are more promiscuous than Africans. We in the rich world have more sexual partners than they in that benighted, disease-ridden continent. We have recreational sex; they are too busy trying to survive.</p>
<p>The consequences of such moral superiority are grave &#8211; not only in the fight against Aids but across the whole field of sexual and reproductive health. We have the US preaching abstinence from sex as the answer to Aids in Africa and refusing funds to any family-planning clinics across the world that provide abortions or even counsel women about them. This head-in-the-sand attitude towards abortion leads directly to women&#8217;s deaths. Every year nearly 20 million unsafe abortions are carried out on desperate women in ill-lit rooms and illegal clinics. You don&#8217;t stop that happening by refusing to talk about it.</p>
<p>It is extraordinary that not only unsafe abortion but sexually transmitted diseases are so controversial. One of the Lancet authors had to withdraw her name from a paper. Her employer, the US Centres for Disease Control and Prevention, one of the world&#8217;s leading public-health bodies, considered that the journal had strayed too far over the political boundary.</p>
<p>Who knows how much else has not been written or done because of transatlantic pressures? The US government cut off all its $2.5m funding for the World Health Organisation&#8217;s department of reproductive health and research in 2002, at roughly the same time that it cancelled its $34m funding of the UN&#8217;s population fund, the UNFPA, which says women have a human right to contraception and reproductive health.</p>
<p>The US is not alone in blocking progress. At the UN general assembly special session on children in 2002, the US was part of a curious axis with Iran, Iraq, Libya, Sudan and the Vatican (which now appears to be considering a seismic shift to condone the use of condoms in Aids-hit countries) in agitating for redefinition of the phrase &#8220;reproductive health services&#8221; to exclude abortion. To our government&#8217;s credit, on the other hand, Britain has publicly taken an unusual and impressive stand against the US on abortion and sexual health in developing countries.</p>
<p>Many think the US is a lost cause as long as President Bush is in office. It is up to Europe, led by Britain, to try to undo the damage. Safe abortion is vital, but the less controversial &#8211; yet apparently morally distasteful &#8211; problems of infections such as syphilis, gonorrhoea and chlamydia need to be tackled because they are physically and socially damaging, particularly to women, and easily treatable. There is also a desperate need to address the issue of making pregnancy and childbirth safer: around 210 million women suffer life-threatening complications each year.</p>
<p>These things, just like unmentionable diseases, have to do with the dark side of sex, and those who suffer most are women &#8211; impoverished, low-status, voiceless women. It&#8217;s time we really talked about sex. This is going to be a hard fight, but it&#8217;s one we should be proud to take on.</p>
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		<title>Sexualidad e identidad</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jun 2006 21:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Araceli Medrano</strong>, doctora en Psicología (EL CORREO DIGITAL, 28/06/06):</p>
<p>Algunos piensan que el cuerpo humano es una especie de máquina que se puede controlar, y que las disfunciones sexuales se arreglan con conocimientos técnicos que permiten manejar el placer y el encuentro con el otro. Pues no, en cuestión de encuentros lo que dirige el camino hacia el placer es el deseo, la comunicación sincera y la aprobación de uno mismo.</p>
<p>Es el ser íntimo del sujeto, con sus fantasías, vergüenzas y debilidades, el que se manifiesta en una relación afectivo-sexual, y el que se autoafirma o rechaza &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9761/sexualidad-e-identidad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Araceli Medrano</strong>, doctora en Psicología (EL CORREO DIGITAL, 28/06/06):</p>
<p>Algunos piensan que el cuerpo humano es una especie de máquina que se puede controlar, y que las disfunciones sexuales se arreglan con conocimientos técnicos que permiten manejar el placer y el encuentro con el otro. Pues no, en cuestión de encuentros lo que dirige el camino hacia el placer es el deseo, la comunicación sincera y la aprobación de uno mismo.</p>
<p>Es el ser íntimo del sujeto, con sus fantasías, vergüenzas y debilidades, el que se manifiesta en una relación afectivo-sexual, y el que se autoafirma o rechaza en su grado de masculinidad o feminidad. En ese momento no es posible el engaño ni la mascarada, o funciona el deseo con su puesta en escena, o surge el horror de lo real y se cierra el telón.</p>
<p>La construcción de la identidad de género tiene una estructura y diferentes encrucijadas en el ser humano. La adolescencia es el momento evolutivo por excelencia en el que aparece en primer plano la pregunta por la feminidad y la masculinidad (¿qué quiere un hombre de una mujer y una mujer de un hombre?), en relación al deseo del otro. A esta cuestión simbólica se responde desde la imitación de patrones ideales de comportamiento y con respuestas alienantes del orden de lo imaginario, suscitadas explícitamente por determinados medios de comunicación. Asimismo, se construyen respuestas subjetivas válidas que permiten comprobar que lo que uno desea coincide en buena medida con lo que quiere.</p>
<p>En muchos estudios realizados en diferentes contextos culturales se observa que los principales problemas de las adolescentes tienen que ver con el rechazo a su imagen corporal. En los chicos los conflictos surgen cuando se identifican con el prototipo varonil potente y fallan en su relación con una mujer cuando llega la hora de la verdad. Fallan sólo desde los ideales, ya que cuando se aceptan en su particularidad desaparecen los miedos, la culpa y pueden reconocerse y abandonarse en el otro</p>
<p>Los ideales e ideas preconcebidas respecto a la identidad y comportamiento sexual desfiguran, manipulan, inhiben, culpabilizan y desorientan a jóvenes y adultos respecto a un saber hacer en la relacion con el otro, que es la expresión más íntima de lo que somos cada uno en nuestro recorrido y particularidad. Ni más ni menos y a dos.</p>
<p>Por ejemplo, hay mujeres muy femeninas que pueden adoptar una supuesta posición masculina en la relación afectivo-sexual, y hombres muy varoniles que pueden, sin dejar de serlo, colocarse en una supuesta posición femenina en los avatares del juego amoroso. ¿Juego de palabras? En absoluto. Más bien un ida-vuelta en la profundización del ser.</p>
<p>En cuanto a la identificación a roles de género, los ideales van cambiando y esto en parte es un efecto del esfuerzo realizado en el ámbito educativo y en los medios de comunicación, y por la necesidad de cambio generada por diferentes agentes desde lo social. Cierta dosis de cambio en una sociedad plural ha facilitado diferentes modelos y la posibilidad de elegir. Si no es así, las personas se encuentran divididas entre lo que piensan que deben hacer por imperativo, y lo que es.</p>
<p>Este tipo de divisiones entre el pensamiento y la conducta real generan comportamientos traumáticos, repetitivos y sentimientos de culpabilidad patológicos. De ello dan fe algunos adultos que, atormentados por los ideales que imperan de goce sexual (masculinos-femeninos), se culpabilizan y niegan la contradicción que les habita, para volver a repetir con propósito de enmienda la transgresión realizada.</p>
<p>Mentiras, escándalos y abusos sexuales sorprenden por su despiadada crueldad. Hay quien pregunta si esto es neurosis, perversión o una cuestión de narcisismo o cinismo. Sería una simpleza dar una respuesta concreta, porque el diagnóstico se realiza desde la particularidad del sujeto y con datos de otro orden respecto a su estructura clínica. Lo que sí se puede afirmar es que existe la idea de que es mejor no pensar y no profundizar en las contradicciones porque no sirve para nada, ya que el destino y el azar se encargan de poner las cosas en su sitio. Entre otras razones, generamos este tipo de pensamientos para adaptarnos al medio y no sufrir, pero, paradójcamente, cuando se ejerce el acto de la ignorancia de forma repetida surgen los síntomas en todo su esplendor.</p>
<p>Hace poco recibí en mi correo un documento fotográfico en el que aparecian imágenes y textos de mujeres de diferentes culturas que me impactaron positivamente porque apuntaban en su contenido a la relación entre identificación y posición sexuada. O dicho de otra manera, a la desidentificación frente a ciertas ideas preconcebidas sobre el comportamiento femenino y masculino. Resumo alguna de estas sencillas ideas: «Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual y de ser calificada como hembra emocional, hay un hombre preocupado por mantener su potencia sexual». «Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad y a quien se le ha negado el derecho a ser delicado».</p>
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		<title>Saving Grace</title>
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		<pubDate>Fri, 19 May 2006 06:21:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[Juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Religión y Laicismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>By <strong>Lauren F. Winner</strong>, the author of &#8220;Girl Meets God&#8221; and &#8220;Real Sex: The Naked Truth About Chastity.&#8221; (THE NEW YORK TIMES, 19/05/06):</p>
<p>THE recent Harvard study that found teenagers&#8217; virginity pledges to be ineffective should come as a surprise to no one. Several studies had already come to that conclusion. If we are truly to help our teenagers adopt the countercultural sexual ethic of abstinence until marriage, Christians concerned about the rampant premarital sex in our communities need to rethink, rather than simply defend, young people&#8217;s abstinence pledges.</p>
<p>It is awfully easy for Christians to blame our community&#8217;s &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/8675/saving-grace/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>By <strong>Lauren F. Winner</strong>, the author of &#8220;Girl Meets God&#8221; and &#8220;Real Sex: The Naked Truth About Chastity.&#8221; (THE NEW YORK TIMES, 19/05/06):</p>
<p>THE recent Harvard study that found teenagers&#8217; virginity pledges to be ineffective should come as a surprise to no one. Several studies had already come to that conclusion. If we are truly to help our teenagers adopt the countercultural sexual ethic of abstinence until marriage, Christians concerned about the rampant premarital sex in our communities need to rethink, rather than simply defend, young people&#8217;s abstinence pledges.</p>
<p>It is awfully easy for Christians to blame our community&#8217;s sexual sins on the mores of post-sexual revolution America — to criticize Abercrombie &amp; Fitch catalogs, to natter on about how &#8220;Grey&#8217;s Anatomy&#8221; portrays sexual behavior that doesn&#8217;t square with Christianity.</p>
<p>But perhaps it&#8217;s more important that we reconsider how we talk about sex in the church. For although the church devotes an immense amount of energy to teaching about sexuality — just go to the Christian inspiration section of your nearest Barnes &amp; Noble and compare the number of books about chastity to books that challenge, say, consumerism — many Christians still &#8220;struggle with&#8221; (in that euphemistic evangelical phrase) premarital sex, adultery and pornography.</p>
<p>So why is the church&#8217;s approach to teaching chastity falling short? Consider the popular &#8220;True Love Waits&#8221; virginity pledge: &#8220;Believing that true love waits, I make a commitment to God, myself, my family, my friends, my future mate and my future children to a lifetime of purity including sexual abstinence from this day until the day I enter a biblical marriage relationship.&#8221;</p>
<p>This pledge and others like it are well meaning but deeply flawed. For starters, there&#8217;s something disturbing about the assumption that teenagers are passively waiting for their future mates and children, when the New Testament is quite clear that some Christians are called to lifelong celibacy. (Paul, for example, did not have a mate or children, and Dan Brown&#8217;s fantasies notwithstanding, Jesus&#8217;s only bride was the church.) Chastity is not merely about passive waiting; it is about actively conforming our bodies to the arc of the Gospel and receiving the Holy Spirit right now.</p>
<p>Pledgers promise to control intense bodily desires simply by exercising their wills. But Christian ethics recognizes that the broken, twisted will can do nothing without rehabilitation by God&#8217;s grace. Perhaps the centrality of grace is recognized best not in a pledge but in a prayer that names chastity as a gift and beseeches God for the grace to receive it.</p>
<p>The pledges are also cast in highly individualistic terms: I promise that I won&#8217;t do this or that. As the Methodist bishop William Willimon once wrote: &#8220;Decisions are fine. But decisions that are not reinforced and reformed by the community tend to be short-lived.&#8221;</p>
<p>During our first year of marriage, my husband and I lived in a small apartment inside a church. On Tuesdays, Alcoholics Anonymous and Al-Anon met downstairs. As I got to know some of the regulars, I began to wonder if there wasn&#8217;t something the church could learn from the 12-step groups in our midst.</p>
<p>After all, what are 12-step groups but communities of people expecting transformation? People show up because they want to change, and they know that making a promise by themselves — I will stop drinking — won&#8217;t cut it. Alcoholics Anonymous explicitly recognizes that transformation works best when a community comes alongside you and participates in your transformation.</p>
<p>Christians, like 12-step group attendees, are people who are committed to becoming, to use the Apostle Paul&#8217;s phrase, new creatures. Living sexual lives that comport with the Gospel is one part of that.</p>
<p>Perhaps pledges for chastity need to be made not only by the individual teenager. Perhaps we also need pledges made by the teenager&#8217;s whole Christian community: we pledge to support you in this difficult, countercultural choice; we pledge that the church is a place where you can lay bare your brokenness and sin, where you don&#8217;t have to dissemble; we pledge to cheer you on when chastity seems unbearably difficult, and we pledge to speak God&#8217;s forgiveness to you if you falter. No retooled pledge will guarantee teenagers&#8217; chastity, but words of grace and communal commitment are perhaps a firmer basis for sexual ethics than simple assertions that true love waits.</p>
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		<title>Occidente y la decencia de su visión de la mujer</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/9869/occidente-y-la-decencia-de-su-vision-de-la-mujer/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2005 16:53:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad de género]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0574.pdf" target="_blank">Occidente y la decencia de su visión de la mujer</a>. <strong>Shere Hite</strong> es ensayista, autora de  				diversos estudios sobre sexualidad y presidenta de la Asociación para el Avance de la Mujer (EL MUNDO, 22/02/05).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/9869/occidente-y-la-decencia-de-su-vision-de-la-mujer/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/reflexion/reflexion_0574.pdf" target="_blank">Occidente y la decencia de su visión de la mujer</a>. <strong>Shere Hite</strong> es ensayista, autora de  				diversos estudios sobre sexualidad y presidenta de la Asociación para el Avance de la Mujer (EL MUNDO, 22/02/05).</p>
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		<title>La Iglesia Católica y el uso del preservativo</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Jan 2005 21:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1884.pdf" target="_blank">Variaciones sobre el condón</a>. <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, escritor (EL PAIS, 23/01/05).<br />
<a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1882.pdf" target="_blank">Redescubrir la dignidad del hombre</a>. <strong>Pedro Rodríguez</strong> es sacerdote y profesor de Teológía en la Universidad de Navarra  				(EL MUNDO, 23/01/05).<br />
<a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1883.pdf" target="_blank">Los obispos han dejado escapar la ocasión</a>. <strong>Chini Rueda</strong> es miembro de <em>Católicas por el Derecho a Decidir</em> y del  				colectivo <em>Somos Iglesia</em> (EL MUNDO, 23/01/05).<br />
Carta abierta al portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino: <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1876.pdf" target="_blank">Mal menor y bien mayor</a>. <strong> José Ignacio González Faus</strong> es teólogo y jesuita (EL PAIS, 22/01/05)&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/2588/la-iglesia-catolica-y-el-uso-del-preservativo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1884.pdf" target="_blank">Variaciones sobre el condón</a>. <strong>Mario Vargas Llosa</strong>, escritor (EL PAIS, 23/01/05).<br />
<a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1882.pdf" target="_blank">Redescubrir la dignidad del hombre</a>. <strong>Pedro Rodríguez</strong> es sacerdote y profesor de Teológía en la Universidad de Navarra  				(EL MUNDO, 23/01/05).<br />
<a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1883.pdf" target="_blank">Los obispos han dejado escapar la ocasión</a>. <strong>Chini Rueda</strong> es miembro de <em>Católicas por el Derecho a Decidir</em> y del  				colectivo <em>Somos Iglesia</em> (EL MUNDO, 23/01/05).<br />
Carta abierta al portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino: <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2005/spain/spain_1876.pdf" target="_blank">Mal menor y bien mayor</a>. <strong> José Ignacio González Faus</strong> es teólogo y jesuita (EL PAIS, 22/01/05)</p>
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		<title>El nombre de Dios en vano</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Dec 2004 21:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad de género]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por <strong>Pilar Rahola</strong>, periodista (EL PERIODICO, 06/12/04):</p>
<p>Los obispos son autistas. Sólo desde el autismo se puede llegar a decir algo tan malvado, falto de caridad e inmoral&#8221;. Ésta fue la respuesta que Maria Àngels Filella me dio en Els matins de TV-3 a mi pregunta sobre los obispos y su actitud respecto al sida. Las dos partíamos del estado de choque anímico que la frase del Vaticano de que &#8220;el sida es una inmunodeficiencia moral&#8221; nos había provocado.</p>
<p>Cito esta conversación porque Filella, mujer de iglesia y de fe, acaba de publicar un extraordinario libro,<em> La mirada violeta</em>&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/2594/el-nombre-de-dios-en-vano/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>Pilar Rahola</strong>, periodista (EL PERIODICO, 06/12/04):</p>
<p>Los obispos son autistas. Sólo desde el autismo se puede llegar a decir algo tan malvado, falto de caridad e inmoral&#8221;. Ésta fue la respuesta que Maria Àngels Filella me dio en Els matins de TV-3 a mi pregunta sobre los obispos y su actitud respecto al sida. Las dos partíamos del estado de choque anímico que la frase del Vaticano de que &#8220;el sida es una inmunodeficiencia moral&#8221; nos había provocado.</p>
<p>Cito esta conversación porque Filella, mujer de iglesia y de fe, acaba de publicar un extraordinario libro,<em> La mirada violeta</em>, donde intenta recuperar la mirada femenina que la Iglesia católica hurtó de los textos sagrados. Es decir, intenta demostrar que la misoginia ancestral de la Iglesia oficial no parte del mensaje de Jesús sino del profundo odio a la mujer y al placer de los grandes padres del pensamiento religioso, entre ellos san Tomás de Aquino. Una perla de éste: &#8220;La mujer es algo defectuoso y ocasional, un varón frustrado y un receptáculo pasivo&#8221;. Dice Filella: &#8220;Sólo pido que se devuelva a Jesús lo que nos dio explícitamente, y que ellos, los hombres de la Iglesia, nos han robado&#8221;. Es decir, la mirada violeta, la espiritualidad que emanan los textos sagrados cuando son mirados con ojos de mujer.</p>
<p>He hecho este <em>introito</em> porque el concepto <em>robar</em> me parece harto adecuado para lo que estamos viviendo últimamente. Ése es el verbo que define el uso permanente del nombre de Dios por un ejército de obispos que, hoy por hoy, son la única expresión organizada y militante de la extrema derecha española. Desde la llamada al somatén de la Conferencia Episcopal contra el Gobierno hasta la histeria pública contra las campañas de prevención del sida, lo más llamativo, estridente, antipático y perverso de todo ello es el uso del nombre de Dios. ¿En vano? ¿Qué, si no? ¿Qué tendrá que ver la relación íntima con el intangible y la tangibilidad de una ideología represiva estrictamente ligadas a ideas terrenales? ¿Qué tiene que ver Dios con la púrpura que nos llega a enrojecer de pura vergüenza por lo que hace y dice? Y, muy especialmente, ¿qué tiene que ver Dios con el sexismo y la homofobia que, en nombre de Dios, ha proyectado y proyecta recurrentemente el Vaticano?</p>
<p>Si Dios existe, y tiene a bien hacerse corpóreo, sin ninguna duda debe de ser mujer, probablemente negra y pobre y, por supuesto, enferma de sida. ¿Alguien creyente, cuya fe parta de la experiencia de la espiritualidad y no de la obsesión ideológica, puede ver a Dios en los privilegios de la curia, en las mentes represivas de los obsesionados por la carne y el placer, en la vida regalada y los complots de poder de los jerarcas? ¿No está mucho más cerca de la mirada violeta de las mujeres que sufren y mueren, de los homosexuales que son perseguidos, de los enfermos de sida?</p>
<p>Lo expreso con esta claridad porque conozco creyentes convencidos cuya bondad traspasa los límites de lo común y que se sienten profundamente dañados por esta obispada que habla en nombre de ellos. Peor aún, que usan el nombre de Dios para defender una ideología política, represiva, dogmática y antidemocrática. Creo que hay que decirlo en estos términos. Ninguna organización política o social se atreve a llegar tan lejos en su homofobia y en su sexismo como llega la obispada española. No creo que ningún partido político, ni tan sólo de extrema derecha, se atreviera a defender desacomplejadamente la represión y el odio a los sectores débiles de la sociedad como lo hace la Conferencia Episcopal.</p>
<p>¿Por qué tienen bula? Porque usan el nombre de Dios, y Dios es el único refugio que les queda a los antidemocráticos para continuar defendiendo la represión autoritaria. Véase el islam, y con él la represión de la mujer y la cultura de la muerte que algunos defienden en nombre de Alá. Véanse los obispos, que lo hacen en nombre de Dios. Dios como excusa para la carcundia más jurásica, refugio de las fobias que los reprimidos y los déspotas sienten ante la libertad. Estos días hemos asistido al espectáculo dantesco de un imán sentenciado a cárcel por escribir a favor del maltrato a la mujer, y que ha sido arropado por organizaciones como la asociación islámica Al-Andalus o la Plataforma para el Diálogo Interreligioso, con firmas, ayunos y hasta plegarias. Cabría preguntarles a los presidentes de ambas, Félix Herrero y Lorenzo Rodríguez, por qué defienden al islam del maltratador y no al islam de las mujeres maltratadas.</p>
<p>¿Es más islam el ínclito Mohamed Kamal Mustafá que promueve el sexismo criminal en nombre de Dios que la mujer musulmana anónima que padece el Dios de los Kamal? Y, sin embargo, sólo los Kamal merecen la solidaridad de algunos solidarios&#8230; En nombre de Dios hoy tenemos, en nuestra sociedad, algunos ejércitos puestos en pie y algunas ideologías puestas en guerra. En el caso de la católica, el momento trae vientos de confrontación y debe de ser por ello que las lenguas se desatan hasta el paroxismo. La última campaña contra los condones, en pleno día mundial contra el sida, ha sido pornográfica. Tildar a los niños que mueren de sida en los hospitales del África olvidada, a sus madres en piel y hueso, a sus padres de las guerras y la explotación, a sus parientes del hambre y la miseria, a sus hermanos de la adolescencia destruida, tildar a nuestros jóvenes que han adquirido la enfermedad, o a nuestros amigos, a todos los que no conocemos pero sabemos que sufren, tildarnos de portadores de una &#8220;inmunodeficiencia moral&#8221; nos da la ínfima categoría humana a que ha llegado una institución que, secuestrando el nombre de Dios, ha dejado de saber lo que era la caridad. En fin. No sé si Dios existe, pero, en cualquier caso, no está cerca de estos ideólogos de la represión, cuya alma puede que sea espiritual, pero no tiene alma.</p>
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		<title>Los &#8216;obispos ayatolás&#8217;</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Feb 2004 22:01:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Iglesia Católica]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/spain/spain_0433.pdf" target="_blank">Los &#8216;obispos ayatolás&#8217;</a>. <strong>Luis Antonio de Villena</strong>, escritor (EL PERIODICO, 07/02/04).&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/2614/los-obispos-ayatolas/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2004/spain/spain_0433.pdf" target="_blank">Los &#8216;obispos ayatolás&#8217;</a>. <strong>Luis Antonio de Villena</strong>, escritor (EL PERIODICO, 07/02/04).</p>
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