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	<title>Tribuna Libre</title>
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	<description>Revista de Prensa: Tribuna Libre</description>
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		<title>No podemos mirarles a los ojos</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:30:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Fue durante el vuelo de regreso de Washington a Madrid tras asistir a la última reunión anual del FMI. El presidente de una importante corporación financiera española, de los pocos dotados de una sólida formación intelectual y sentido histórico, confesaba desolado a su segundo de abordo: «En los años 50 solicitábamos desde la dignidad de nuestra pobreza ayudas internacionales y nos las concedían sin humillaciones ni dilaciones. Más tarde, ya en los 70, volvimos a pedir fondos para la Transición sin perder nuestro pundonor. También nos las otorgaron con simpatía hacia nuestro cambio de Régimen. Ahora, tres décadas después, al &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/no-podemos-mirarles-a-los-ojos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fue durante el vuelo de regreso de Washington a Madrid tras asistir a la última reunión anual del FMI. El presidente de una importante corporación financiera española, de los pocos dotados de una sólida formación intelectual y sentido histórico, confesaba desolado a su segundo de abordo: «En los años 50 solicitábamos desde la dignidad de nuestra pobreza ayudas internacionales y nos las concedían sin humillaciones ni dilaciones. Más tarde, ya en los 70, volvimos a pedir fondos para la Transición sin perder nuestro pundonor. También nos las otorgaron con simpatía hacia nuestro cambio de Régimen. Ahora, tres décadas después, al recabar ayudas al FMI, esta vez para nuestro marasmo, nos miran como se hace con el amigo alcohólico arruinado que te está pidiendo más dinero para seguir yéndose de copas». Y tras este desahogo ciertamente revelador, añadió: «Y lo peor no es eso. Es que nosotros no somos ya capaces de mirarles a los ojos. No lo somos. Eso es parte sustancial de nuestro drama, si no el drama mismo». Tras lo cual se sumieron los interlocutores en un silencio melancólico como aquel que recorre el soneto XVII de Quevedo: «Mire los muros de la patria mía…». Que contiene en sus versos, para quien los relea, muchas de las claves de lo que nos pasa desde honduras mayores que Bloomberg o el Ibex 35.</p>
<p>Y es que en los últimos tres años ha venido sucediendo un fenómeno que pasaba desapercibido al narcisismo y<em> vivir en falso</em> de nuestras élites políticas y financieras: en tanto que ellas estaban a lo suyo, mirándose en el lago de la complacencia y ocultamientos varios, el país iba siendo inspeccionado <em>in situ</em> y calladamente por diversos equipos del FMI, BCE y Unión Europea, la Troika al cabo. Tales chequeos exhaustivos se acometían en el plano de las haciendas locales, autonómicas y estatales apoyados a su vez por otro elemento al que tampoco se prestó -por nuestra petulancia dirigente- la debida atención: los informes periódicos que a petición de parte elaboraban los agregados comerciales -cada vez piezas más estratégicas- de las principales embajadas en Madrid, especialmente aquéllos de Alemania, EEUU, China y países escandinavos, cuyos fondos de inversión y de pensiones (que se consideran sagradas en las naciones serias) tantos intereses tenían en España. El nivel de detalle de sus memorándums sorprende por su concreción y conocimiento de causa: como si fueran un verdadero doctorado sobre nuestra almoneda hasta en sus últimos recovecos territoriales y hacendísticos.</p>
<p>Pero mientras se levantaba trabajosamente el cadalso de nuestra condena, la dirigencia estatal, autonómica, local y financiera -pública y privada- seguía funcionando <em>a lo suyo</em>, bien ajena a la inminente conclusión de la cartografía de nuestra realidad. Recordaban así a aquellos predecesores que, ante la noticia del Desastre de Cavite el 2 de mayo de 1898, no suspendieron la corrida prevista tal fecha en Madrid y los aficionados acudieron a la Fiesta como si tal cosa. Qué más da. No por azar, en su fatídico artículo del 15 de noviembre de 1930, Ortega nos advertía que la frase que más se estilaba en los órganos rectores de nuestro país era precisamente «¡En España no pasa nada!» hasta que al final termina pasando y mucho. Tal que hoy, como veremos.</p>
<p>Para cerrar el cerco del conocimiento del laberinto político-financiero español y del <em>estado de error</em> incubado, se les unía a dichas inspecciones la investigación simultánea de varias de nuestras Cajas, desbrozándose pacientemente su entramado con el poder autonómico y local, así como la falsedad de sus auditorías y las dolosas omisiones del Banco de España. El espanto inspector no dejaba de crecer en Berlín o en el Washington del FMI, ante la envergadura del fraude que tantas resonancias suponían para el resto del mundo. Pero a la vista de la escasa vigencia de la veracidad entre nosotros -el problema español es en gran parte su defectuosa relación con la realidad y por ende con el mundo actual-, la Troika, instalada ya en la filosofía de la sospecha, decidió diseccionar también el estado real de nuestros Bancos, tan reputados. El espanto se trocó en irritación creciente al descubrir, a la vista de las toxicidades que emanaban de sus zahúrdas, que del naufragio del sistema financiero español no se libraba nadie. Hasta el punto de que los resultados de una investigación específica de la SEC americana finalizada el mes pasado dejaban también en evidencia la onerosa realidad de nuestros dos bancos <em>menos malos</em> -inconsolable eufemismo- que operan en su territorio. De ahí emergieron las inquietísimas alarmas en <em>The Wall Street Journal</em>, <em>Financial Times</em>, <em>The Economist</em> y <em>New York Times</em>, secundadas por lo más serio de la prensa alemana. Y esto explica, de paso, las devaluaciones bursátiles y las rebajas de S&amp;P y Moody´s de nuestras dos entidades más importantes, «si un tiempo fuertes ya desmoronadas», según la elegía <em>quevedesca </em>citada.</p>
<p>De manera que cotejados finalmente los datos de la Troika, SEC y embajadas, los resultados de la megainspección resultante han colocado a nuestros <em>Narcisos</em> del poder político y financiero ante un espejo tan arisco como el del retrato de Dorian Gray. Esto es, ante un golpe de realidad que nos aboca a una intervención nacional que supondría 700.000 millones de euros inexistentes o, más localizadamente, unos 100.000 millones para salvar <em>sólo </em>nuestro Sistema Financiero, que excede con mucho a la tragedia griega de Bankia. Draghi lo acaba de mostrar en la reunión del BCE de Barcelona cuando comunica que la supervisión de todas nuestras entidades financieras ya no recaería en el Banco de España. Y ello se ha dicho, para que entendamos bien el humillante mensaje, ante su mismísimo gobernador, quien todavía no ha presentado su dimisión.</p>
<p>Así las cosas, ¿extraña que habiendo puesto al mundo en un brete tal, inspiremos tanto desdén como pocas ganas de perdonar y olvidar? ¿Nos sorprende que Alemania, por no mentar a Noruega y sus pensiones, haya decidido imponernos unos arduos dolores de atrición, que el BCE y el FMI apoyan sin fisuras junto a China? ¿No se comprende ahora mejor esa imposibilidad nuestra de <em>sostener la mirada</em> aludida, al solicitar más y más dinero ante unos interlocutores que nos desestiman? Claro que dichas interrogaciones tienen un elemento común que juzgo esencial no olvidar: el conocimiento de nuestra verdadera situación, de la bajura de nuestro estado, no nos ha venido por un ejercicio de introspección colectiva o por una decisión política soberana o por un movimiento civil más o menos espontáneo.</p>
<p>Ha sido, como se ha visto, algo <em>sobrevenido </em>de fuera, similar al Desastre del 98 mencionado. Ha tenido que ser el exterior quien nos haya hecho conocernos a nosotros mismos y caer en la cuenta del doble error funesto cometido por nuestras élites citadas: ignorar, por un lado, que el banco emisor ya no estaba aquí sino en Fráncfort y, por otro, que en gran parte del mundo rige el <em>principio de realidad</em> merced al cual las acciones, comisiones y omisiones tienen consecuencias. Como, por ejemplo, la renovación forzada de los órganos de administración de nuestros bancos y la pérdida de la cínica impunidad con la que han venido actuando las élites políticas-financieras. Y, si no, al tiempo.</p>
<p>En estas horas ciertamente graves que preludian una intervención inédita por su magnitud y alcance, conviene releer un texto de Unamuno de un momento de nuestra Historia igualmente crítico, en que se nos impuso también una dolorosa realidad llena de pérdidas: «Es inútil callar la verdad. Todos estamos mintiendo al hablar de regeneración, puesto que nadie piensa en serio en regenerarse a sí mismo. No pasa de ser un tópico (…) que no nos sale del corazón sino de la cabeza. ¡Regenerarnos! ¿Y de qué, si aún de nada nos hemos arrepentido?». Creo que en él se esconde la condición necesaria para reconciliarnos con ese mundo agraviado por nuestros débitos y, de paso, poder volver a sostener su mirada. Mientras aguardamos la aparición de una nueva <em>Generación del 12</em> que reavive este país hoy mortecino con aquella austera veracidad, amor al trabajo y a la obra bien hecha que concitó el <em>noventayochismo</em> nuestro. Que muy bien podía mirar a cualquier cara.</p>
<p><strong>Ignacio García de Leániz Caprile </strong>es profesor de Recursos Humanos de la Universidad de Alcalá de Henares.</p>
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		<title>Redención socialdemócrata</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:28:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América Latina y Caribe]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Por estos días, uno de los temas que vincula a Chile con España es la decisión de la ex vicepresidenta del Gobierno socialista, Elena Salgado, de asumir el puesto de consejera de Chilectra, filial de Endesa. La polémica generada, además de colocar el foco en el cambio de hábito de algunos jerarcas socialdemócratas cuando devienen en empleados del capital trasnacional, brinda la oportunidad para recordar que el socialismo se encuentra, en ambos países, en condición de oposición. Ello ocurre, además, cuando la paradoja ronda la nueva crisis que aflige a la socialdemocracia. Mientras algunos de sus principales postulados –como la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/redencion-socialdemocrata/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por estos días, uno de los temas que vincula a Chile con España es la decisión de la ex vicepresidenta del Gobierno socialista, Elena Salgado, de asumir el puesto de consejera de Chilectra, filial de Endesa. La polémica generada, además de colocar el foco en el cambio de hábito de algunos jerarcas socialdemócratas cuando devienen en empleados del capital trasnacional, brinda la oportunidad para recordar que el socialismo se encuentra, en ambos países, en condición de oposición. Ello ocurre, además, cuando la paradoja ronda la nueva crisis que aflige a la socialdemocracia. Mientras algunos de sus principales postulados –como la regulación de los mercados y la expectativa de un rol sustantivo por parte del Estado– siguen vigentes, las fuerzas políticas con pretensión de encarnarlos suscitan todo tipo de suspicacias.</p>
<p>Las situaciones en las que se enmarcan son distintas, pero sus desempeños no lo son tanto. España se enfrenta a una crisis económica que pone su Estado de Bienestar en riesgo de retroceso letal, producto de los draconianos ajustes del PP. Por su lado, Chile experimenta un crecimiento económico que no solamente no está resolviendo sus dilemas pendientes de productividad, sino que, por sí solo, no responde las preguntas levantadas por las movilizaciones sociales. Estas han remitido a la crisis de representatividad de un sistema político colocado usualmente como ejemplo de gobernabilidad, así como a un extendido repudio ciudadano frente al abuso del poder económico.</p>
<p>Chile se encuentra entre los veinte países más desiguales del planeta. Mientras fueron Gobierno, estando el socialismo chileno en coalición con la Democracia Cristiana por veinte años –lo que explica, en parte, su retraso en asuntos de libertades individuales–, se incurrió en cierta complacencia con el empresariado y no se fue diligente en la promoción de las inversiones necesarias para diversificar sus economías y poner a tono su mano de obra.</p>
<p>Su ejercicio en la oposición es una mezcla de reactividad con negación. Por los motivos que sean, no se han generado espacios para debatir las causas de sus respectivas derrotas. Confían en un pronto regreso al poder, ya sea por haberle puesto un dique al PP en las recientes elecciones andaluzas, o bien por su aferramiento a liderazgos con supuestas capacidades taumatúrgicas, como sería en Chile el de la expresidenta Bachelet. Aunque el relevo generacional no es en absoluto la panacea, supone una asignatura pendiente para el progresismo chileno. Enfrascados en discusiones sobre cupos electorales y política de alianzas, apuestan a un retorno más asentado en los posibles errores del adversario que en la reelaboración de un proyecto histórico que conecte sus principios con las transformaciones en curso.</p>
<p>El triunfo de Francois Hollande, en Francia, podría tener un efecto ambiguo. Si bien permitirá el repunte de una izquierda hambrienta por mejorar su autoestima, podría acentuar el escamoteo de temas sustantivos como, por ejemplo, los dilemas del crecimiento y la distribución.</p>
<p>Frente a la tentación a tomar atajos, destaca el esfuerzo por encarar los dilemas de la socialdemocracia realizado por Carlos Ominami, exministro, exsenador y otrora jefe de campaña del expresidente chileno Ricardo Lagos. En su libro recién publicado que lleva por título <em>Secretos de la</em> <em>Concertación. Recuerdos para el futuro</em>, desarrolla una reflexión política e intelectual que interroga  tanto al pacto de la transición de fines de los 80, como a lo que vino después, en un ejercicio de introspección política. Confrontando en primera persona los miedos de toda una generación que vivió el golpe de Estado de 1973, aspira a contribuir al necesario enjuiciamiento crítico de una coalición de centroizquierda que, si bien contribuyó a reducir la pobreza y abrió Chile al mundo, no se aplicó de la misma manera en el combate de la desigualdad y la concentración económica. Tampoco removió la Constitución heredada del régimen militar que, aunque reformada, conserva su esencia neoliberal. Aboga por la necesidad de recuperar para la política progresista el sentido estratégico perdido, proponiendo alineamientos que respondan a los dilemas de seguridad, igualdad y cohesión. Dedica especial atención a la renovación del socialismo chileno que califica como frustrado ya que, a pesar de haber revalorizado la democracia, falló en dos elementos fundamentales, que hacen que catalogue la historia política del Chile reciente como de renuncia: la falta de contrapesos al mercado y la inexistencia de una fuerza política cohesionada.</p>
<p>Y aunque no menciona la influencia española, no deja de resultar una ironía el hecho de que el socialismo chileno, influenciado por un PSOE que cumplió un rol en su proceso de renovación, llamando a la moderación, haya devenido en una fuerza con talante conservador.</p>
<p>La confesión de Ominami, actor privilegiado de la transición chilena, sugiere, al menos, dos cosas. La primera, que la recomposición del socialismo, para ser efectiva, debe superar los estrechos contornos locales. Si hay esperanza para la socialdemocracia, pudiera encontrarse en una América Latina que atraviesa su mejor hora. La segunda, que es necesario hacer gestos de arrepentimiento, algo aparentemente alejado de los entresijos de la política pero que, ya vemos, hasta los monarcas reconocen su importancia.</p>
<p><strong>María de los Angeles Fernández Ramil</strong> es directora ejecutiva de la Fundación Chile 21.</p>
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		<title>¿Amnistía fiscal mediante decreto ley y sin control judicial?</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/amnistia-fiscal-mediante-decreto-ley-y-sin-control-judicial/</link>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:24:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Código Penal]]></category>
		<category><![CDATA[Lucha antifraude]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Desde la aprobación de la amnistía fiscal aplicable a la afloración de capitales ocultos han sido varios los comentarios publicados, especialmente en diarios económicos, en torno a las dudas que, desde el punto de vista técnico, platea la citada amnistía o regularización especial, como queramos llamarla. Lo que ha llamado mi atención es que entre esas dudas no se haga mención de lo que, a mi juicio, es el elemento más vidrioso de la norma: el que esta exoneración de responsabilidad penal se establezca mediante Decreto ley.</p>
<p>Ya sé que para los portavoces del Gobierno (nunca su presidente) no estamos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/amnistia-fiscal-mediante-decreto-ley-y-sin-control-judicial/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde la aprobación de la amnistía fiscal aplicable a la afloración de capitales ocultos han sido varios los comentarios publicados, especialmente en diarios económicos, en torno a las dudas que, desde el punto de vista técnico, platea la citada amnistía o regularización especial, como queramos llamarla. Lo que ha llamado mi atención es que entre esas dudas no se haga mención de lo que, a mi juicio, es el elemento más vidrioso de la norma: el que esta exoneración de responsabilidad penal se establezca mediante Decreto ley.</p>
<p>Ya sé que para los portavoces del Gobierno (nunca su presidente) no estamos ante una amnistía, sino ante una simple regularización de la situación tributaria. De manera que el perdón de la pena no se derivaría del Decreto ley, sino de la aplicación del Código Penal (CP) que contempla la exención de responsabilidad en delito fiscal para “quien regularice su situación tributaria”, antes de ser descubierto por la Inspección de Hacienda o por la Justicia. Es lo que se insinúa en la propia Exposición de Motivos del Decreto ley, que, al presentar la regularización dice: “siguiendo en esta línea la norma penal que admite la exoneración de responsabilidad penal por estas regularizaciones voluntarias…”.</p>
<p>Pues bien, admitamos el uso del término regularización, no vale la pena discutir sobre palabras. Pero se trata de una regularización muy diferente de la requerida para la aplicación de la excusa absolutoria del artículo 305.4 CP. Hasta ahora, quien hubiera cometido un delito fiscal pero aún no hubiera sido descubierto podía librarse de la pena (prisión de hasta 4 años y multa del séxtuplo de lo defraudado) presentando una declaración complementaria mediante la cual reconociera la deuda defraudada y la pagara con los recargos e intereses que contempla la norma tributaria, muy inferiores al de las sanciones administrativas, que también se perdonan. Ese era el tratamiento aplicable hasta el Decreto ley y el que sigue siendo aplicable a los que hayan cometido fraude en impuestos distintos del IRPF, Impuesto de Sociedades o Impuesto sobre la Renta de No Residentes. Por ejemplo, en IVA o en Impuesto de Sucesiones. Sin embargo, cuando el dinero negro aflorado proceda del fraude en los impuestos citados en primer lugar, al defraudador se le ofrece la oportunidad, hasta el 30 de noviembre, de “ponerse al día” con Hacienda pagando el 10% del capital que hasta ahora se ha mantenido oculto.</p>
<p>Ejemplo numérico al canto: supongamos un contribuyente que en su declaración del IRPF 2009 hubiera ocultado rentas por importe de 1 millón de euros. Con el Código Penal en la mano, hasta la entrada en vigor del Decreto ley esta persona podría quedar exenta de pena confesando su fraude pero pagando una cantidad en torno a 500.000 euros. Si fuera una persona jurídica, el coste de la complementaria en Impuesto de Sociedades estaría en torno a 360.000 euros. Pues bien, lo que el Decreto-ley ofrece a estos sujetos es el perdón a cambio del ingreso de 100.000 euros.</p>
<p>No cabe duda de que lo que aporta el Decreto ley no es un simple retoque fiscal, sino una modificación sustancial en el tratamiento del delito. Pero esto no puede hacerse sin modificar el Código Penal. Quiero decir, modificación expresa y siguiendo la tramitación que impone la Constitución: mediante Ley Orgánica.</p>
<p>Un lector versado en Derecho podría objetar que el delito fiscal es una “norma penal en blanco” y que el artículo 305.4 del Código habla de regularizar la situación tributaria, de manera que la norma sería aplicable con independencia del contenido de la regularización, que sería cuestión de la ley fiscal. Con todo respeto, considero que el argumento tiene muy corto recorrido. Pues el sentido de la excusa absolutoria del Código Penal, es el de favorecer la reparación espontánea del daño causado, procediendo al ingreso de lo defraudado antes de ser descubierto. Así lo ha dejado muy claro el Tribunal Supremo en diferentes Sentencias, en las que ha declarado que el fundamento de la excusa absolutoria es la reparación espontánea: “autodenuncia y reparación” es la fórmula que emplea el Supremo. Y ciertamente no cabe hablar de reparación del daño en quien ingresa una cantidad varias veces inferior al importe de lo defraudado (y después de ser invitado a ello por el Gobierno). Aún habría que decir que el Tribunal Constitucional ha sido extraordinariamente exigente en lo que se refiere a la reserva de ley orgánica para la regulación de la materia penal.</p>
<p>¿Qué diría el juez ante quien se plantee la cuestión? ¡Sorpresa!: ese extremo ya está previsto en el Decreto ley, que ha añadido una norma que, desde el punto de vista jurídico y dejando al margen consideraciones morales, es aún más escandalosa, que la de amnistía propiamente dicha. Pues lo que dice el Decreto ley es que la encargada de estimar la exoneración de responsabilidad penal, es la propia Administración, “sin pasar el tanto de culpa a la Autoridad judicial ni al Ministerio Fiscal”. Se trata de una norma de alcance general, de reforma de la Ley General Tributaria, pero que no se puede separar de la del perdón para el dinero negro. Así lo indica la citada Exposición de Motivos del Decreto ley, que, al hablar de cómo se articula la norma de exención penal, dice: “A tal efecto se introduce la correspondiente modificación en la <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/Fiscal/l58-2003.html" target="_blank">Ley General Tributaria</a>”.</p>
<p>Atención, pues estamos entrando en aguas peligrosas. Hay que tener en cuenta que la excusa absolutoria se basa en un comportamiento postconsumatorio, es decir, que presupone un delito fiscal ya consumado. Lo que se ordena va más allá de la confidencialidad de que han hablado los portavoces del Gobierno (nunca su presidente): el término que cabría aplicar aquí es el de <em>omertà</em>, pues de lo que se trata es de imponer en el ámbito de la Agencia Tributaria que se ignore el deber de denunciar el delito o, al menos, de plantear las dudas para que las resuelva quien tiene poder para ello: el juez penal. Y esta opacidad para la Justicia se va a intentar imponer nada menos que a los encargados de la lucha contra el fraude, a servidores públicos con una bien ganada reputación de excelencia profesional, según pueden acreditar quienes, como el autor de estas líneas, tienen ocasión de tratar con ellos en diferentes ámbitos, incluido el del desempeño diario.</p>
<p>Concluyo con un consejo al Gobierno: si no quieren ustedes tener problemas con su amnistía (incluido el cumplimiento de las previsiones de recaudación), presenten cuanto antes un proyecto de ley orgánica de reforma del Código Penal. Y supriman la impresentable pretensión de mantener al margen a la Fiscalía y a la autoridad judicial. Es cierto que no vamos sobrados de tiempo (¿de quién sería la feliz idea de dejarlo todo para después de las andaluzas?) y que, pasado un mes, aún no se ha aprobado la “letra pequeña” de la “declaración especial” (lo que evidencia que hay más dudas, resistencias, o lo que sea, de las que inicialmente se previeron). Pero tienen ustedes la ventaja de su mayoría absoluta, que les asegura pasar el trance con celeridad, como se ha visto con la Ley de Estabilidad o con la reforma laboral.</p>
<p>El que avisa no es traidor.</p>
<p><strong>Fernando Pérez Royo</strong> es catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Sevilla</p>
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		<title>En la maraña de la historia</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:22:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Nazismo]]></category>
		<category><![CDATA[Rumanía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Las ciudades rumanas de Ploiesti y Bucarest fueron bombardeadas durante la II Guerra Mundial por soviéticos, ingleses, estadounidenses y, después, por alemanes. “No una semana, tampoco un mes ni un año, sino años enteros”, escribe en sus memorias Raúl S-W Berg, el personaje que protagoniza la <em>Enciclopedia B-S</em> (Periférica), donde el historiador argentino José Emilio Burucúa reconstruye los avatares del siglo XX siguiendo los pasos de una familia judía centroeuropea. La Rumanía de Antonescu se situó desde el principio al lado del Eje. El 23 de agosto de 1944, sin embargo, el rey Miguel dio un golpe de Estado y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/en-la-marana-de-la-historia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las ciudades rumanas de Ploiesti y Bucarest fueron bombardeadas durante la II Guerra Mundial por soviéticos, ingleses, estadounidenses y, después, por alemanes. “No una semana, tampoco un mes ni un año, sino años enteros”, escribe en sus memorias Raúl S-W Berg, el personaje que protagoniza la <em>Enciclopedia B-S</em> (Periférica), donde el historiador argentino José Emilio Burucúa reconstruye los avatares del siglo XX siguiendo los pasos de una familia judía centroeuropea. La Rumanía de Antonescu se situó desde el principio al lado del Eje. El 23 de agosto de 1944, sin embargo, el rey Miguel dio un golpe de Estado y su país empezó a combatir en el bando de los aliados. En el cielo cambiaron las banderas de los aviones, pero las bombas siguieron cayendo con puntualidad matemática y con más o menos puntería.</p>
<p>En uno de esos ataques los alemanes fueron particularmente certeros. Tras una acometida inicial se impuso la calma, así que Raúl abandonó el refugio y regresó a casa para recoger a <em>Muqui,</em> su perrita. Aprovechó entonces para afeitarse y en esas andaba cuando los aviones retomaron su rutina destructiva. Arrojaron nueve bombas en su calle, desde el número 1 al 17, y una de ellas cayó exactamente sobre el 11, su casa. Raúl y <em>Muqui</em> sobrevivieron sorprendentemente, pero la perrita quedó paralítica. Cuando regresó al refugio para dar noticias de que aún vivía, su mujer le puso un espejo delante: “Me miré; tenía todo el pelo blanco”.</p>
<p>“La brutalidad del comunismo rumano ocultó en gran medida la del nazismo anterior”, escribe José María Ridao en <em>Radicales libres</em> (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Se ha detenido ahí, en Bucarest, porque está contando lo que pasó con algunos de los grandes intelectuales de aquel país durante ese periodo. Mircea Elíade y Emile Cioran formaron parte de la Legión de Hierro, la sanguinaria organización que permitió a Antonescu imponer en su país medidas parecidas a las que aplicó Hitler en Alemania. Eugène Ionesco y Mihail Sebastian, en cambio, prefirieron distanciarse de sus excesos.</p>
<p>A Raúl se le quedó el pelo blanco de puro espanto. Y ese espanto es una de las marcas del siglo XX, que ocupa seguramente el lugar central de ese libro de Ridao en el que ha reunido una colección de piezas —notas de lectura, apuntes de viajes, reflexiones sobre episodios puntuales de la actualidad, referencias a películas o a encuentros personales— que no parecen tener entre sí conexión alguna pero que terminan, acopladas una detrás de otra de manera cronológica, por proponer una escalofriante panorámica de cuanto les ocurre a hombres y mujeres cuando son atrapados en el torbellino de la historia. Algunos son seducidos por los reclamos de los poderosos, otros padecen sus delirios. Lo que José María Ridao procura es iluminar la “otra cara”, aquella de la que queda apenas rastro, la que atraviesan esos “seres solitarios avanzando en dirección contraria a la multitud, radicales libres”.</p>
<p>El recorrido empieza en el Egito faraónico, se detiene en el teatro romano de Bosra, pasa por las confesiones de San Agustín o el martirio de Santa Juliana, asiste al tratado de Tordesillas de 1494 o a las Capitulaciones de 1491, observa las infames maniobras de los Médici en la Florencia de Lorenzo el Magnífico, da cuenta de los viajes de Gulliver que contó Jonathan Swift. De Balzac recoge su desafío, con el que pretendió emular a Napoleón: “Lo que él comenzó con la espada, yo lo alcanzaré con la pluma”. Luego entra en Tocqueville y en Richard Burton para constatar como la aventura colonial en África comparte buena parte de sus presupuestos ideológicos con los totalitarismos del siglo XX, y se detiene en <em>La avenida Sydenham,</em> el cuadro que Claude Pisarro pintó durante su forzada estancia en Londres cuando huía de la guerra francoprusiana de 1870. Dostoievski, Turguénev, Ibsen, la invención del cine por los Lumière, la fascinación por la ciencia de Julio Verne, las aventuras de Tarzán, el compendio de sabiduría que arman Bouvard y Pécuchet de la mano de Flaubert.</p>
<p>Ridao entra en el siglo XX de la mano de Kafka y su muralla china. De Italo Svevo recoge un diagnóstico sobre el clima que se vive cuando la Gran Guerra —18 millones de muertos— está a punto de estallar: “Un presente en que el miedo se ha adueñado de la vida cotidiana”. Cuando analiza la obra de Sebastian Haffner sobre la revolución alemana de 1918-1919 apunta que el nazismo se ha estudiado más como una patología capaz de inspirar acciones criminales que como el resultado de decisiones políticas concretas. El testimonio de un viaje de André Gide en el verano de 1936 le sirve para mostrar la deriva totalitaria de la revolución soviética: “Lo que se quiere y lo que se exige es la aprobación de cuanto hace la URSS”, escribió el escritor francés, “lo que se busca, que esta aprobación no obedezca a la resignación, sino a la sinceridad, incluso al entusiasmo. Lo más sorprendente es que se consigue”.</p>
<p>Es imposible sintetizar <em>Radicales libres</em> pues cada pieza tiene vida propia y agarra a su manera los sucesos y las experiencias de momentos muy concretos. Baste señalar, acaso, dos corrientes que fluyen por sus páginas. Una de ellas abunda en una inquietante paradoja: que las democracias debieran parte de su victoria sobre el totalitarismo en la Segunda Guerra Mundial a un régimen totalitario. La otra, que Ridao aborda cuando muestra que no todos los actos de la Resistencia fueron irreprochables o cuando se refiere a la matanza de 22.000 oficiales polacos por parte del Ejército soviético en los bosques de Katyn, le permite subrayar que “lo que importa es recordar que la victoria no puede ser una justificación retrospectiva de todas las acciones que la propiciaron, como la destrucción planificada de Alemania&#8230;”.</p>
<p>Avanzar en dirección contraria a la multitud, dice Ridao de su tarea, y por eso se ocupa de desmontar los mitos que consagran un mundo en blanco y negro y que esquivan la complejidad con buenas intenciones. Las piezas de su libro son una invitación a mirar con coraje la infamia a la que tantas veces conducen las grandes causas, pero también a celebrar la valentía de cuantos se negaron a aceptar la versión establecida y pelearon por acercarse a la verdad. Tras la II Guerra Mundial, Ridao avanza a lo largo del siglo, y se sumerge en el laberíntico conflicto de Oriente Próximo, recoge el final del Che Guevara en la selva boliviana, habla del terrorismo de la Baader Meinhof o analiza la guerra de Irak, entre otros asuntos.</p>
<p>La informe maraña de la pasada centuria que Burucúa ha atravesado siguiendo la vida de una familia judía y que Ridao, en una parte de <em>Radicales libres,</em> ha rastreado a través de sus lecturas, la aborda Tony Judt en una larga conversación con Timothy Snyder en <em>Pensar el siglo XX</em> (Taurus). En este caso, el historiador se niega a aceptar la versión oficial que de cuanto pasó fue solo “un lamentable historial de dictaduras, violencia, abuso autoritario del poder y supresión de los derechos individuales”. También hubo mejoras de la condición humana en general, dice. Así que se embarca, como Burucúa y Ridao, en la colosal empresa de volver a los hechos, a las vidas corrientes, a esas políticas concretas que se aplicaron en momentos concretos. “Lo primero es enseñar a la gente lo que son los árboles”, le dice Judt a Snyder. “La gente no debería aventurarse en los bosques, ni siquiera en bosques con las sendas marcadas, si no saben lo que es un árbol”.</p>
<p>Es necesario observar, por ejemplo, como hace Ridao, las distintas respuestas que dieron el general Paul Tibbets y el piloto Claude Eatherley a un experiencia que compartieron: arrojar sobre Hiroshima la primera bomba nuclear de la historia. Tibbets estaba convencido de que la bomba había ahorrado muchas vidas humanas y proclamo que “en las mismas circunstancias, volvería a hacerlo”. Eatherly, en cambio, no pudo ya conciliar el sueño y en un momento de extremo pesar, “valiéndose de un listín telefónico, redactó centenares de cartas que dirigió a otros tantos habitantes de Hiroshima escogidos al azar, y en las que simple y angustiosamente solicitaba su perdón”.</p>
<p><strong>José Andrés Rojo.</strong></p>
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		<title>Hay un reloj que no suena</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:15:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Así, el señor, muy de mañana y con gran sigilo, se levantaba y se echaba encima una pesada capa negra. Era tanto su acostumbrado silencio y la consiguiente destreza para escapar de la alcoba, atravesar la capilla sin mirar hacia el cuadro traído de Orvieto y llegar al pie de la escalera, que ni el mismo can «Bocanegra», de suyo tan alerta, se desperezaba con los movimientos del amo, antes seguía echado al pie de la cama, con la cabeza vendada y un persistente apelmazamiento de la arena negra de la costra cerca de la herida y en las patas.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/hay-un-reloj-que-no-suena/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Así, el señor, muy de mañana y con gran sigilo, se levantaba y se echaba encima una pesada capa negra. Era tanto su acostumbrado silencio y la consiguiente destreza para escapar de la alcoba, atravesar la capilla sin mirar hacia el cuadro traído de Orvieto y llegar al pie de la escalera, que ni el mismo can «Bocanegra», de suyo tan alerta, se desperezaba con los movimientos del amo, antes seguía echado al pie de la cama, con la cabeza vendada y un persistente apelmazamiento de la arena negra de la costra cerca de la herida y en las patas.</p>
<p>Pero esta particular madrugada (el señor le ha pedido a Guzmán que no deje de recordarle qué día es éste; un muchacho ha sido quemado ayer junto a la caballeriza del palacio en construcción; las obras del propio palacio se retrasan más de lo debido, mientras las carrozas fúnebres luchan contra el tiempo y el espacio para acudir a la cita; Jerónimo ha sido penado por aguzar excesivamente las herramientas; Martín ha visto pasar a la señora con el azor sobre la mano; un joven yace, bocabajo y con los brazos abiertos en cruz, sobre la playa negra), el señor, antes de abandonar la alcoba, se detuvo un instante con la capa entre las manos, mirando al perro; se preguntó el porqué de esas modorras matutinas de «Bocanegra». No dio privilegio ni respuesta a su interrogación. Prefirió saberse el dueño original de una madrugada tan filosa en su frescura de meseta extrema, tan compensatoria de los fuegos del día anterior, tan ajena aún a los presagios de la agobiante jornada que, en pocas horas, la seguiría. Salió de la alcoba, cruzó la capilla, llegó al pie de la escalera.</p>
<p>¿Qué eran las interrogantes acerca de los hábitos anormales de un perro junto a las que proponía este acercamiento tembloroso a la interminada escalera de piedra? Podía contar, desde abajo, los treinta y tres anchos escalones construidos que comunicaban la cripta con la tierra allanada del antiguo vergel de los pastores. Escalones anchos, bien cincelados, desbastados. ¿Cómo se llamaría el obrero que los pulió? ¿Qué cara tendría? ¿Cuáles serían sus sueños? ¿Adónde conducían los escalones? Se llevó la mano a la frente: afuera, a la meseta, el mundo circulante, proliferante, sudoroso; al encuentro con el trabajador que los construyó. Lo sabía de sobra. ¿Por qué volvía a dudar? ¿Por qué se levantaba antes del alba para ver con sus propios ojos en qué estado se encontraba la construcción de esa escalera concebida con el solo propósito de dar cabida a la procesión de féretros señoriales y a los cortejos que debían acompañarlos a la morada final? ¿Por qué no se cumplían sus órdenes: constrúyase a toda furia? ¿Por qué, él mismo, no se atrevía a subir por esos escalones, prefiriendo verlos desde abajo antes de iniciar sus largas prácticas cotidianas de oración, reflexión y penitencia?</p>
<p>¿Por qué no se atrevía a dar el primer paso? Un sentimiento perdido, un fuego de la sangre, olvidado durante el insensible paso de aquella juventud a esta madurez, volvía a nacer entre sus muslos y en su pecho, a circular por sus piernas, a brillar en la tensión luminosa de un semblante renovado. Levantó el pie para disponerse a subir al primer peldaño. Hizo un rápido cálculo; no eran todavía las cuatro de la mañana. Miró primero su propia zapatilla negra suspendida en el aire. Luego paseó la mirada hasta el término de la escalera en lo alto. Una noche tan negra como su calzado le devolvió la mirada. Se atrevió; dio el primer paso; colocó el pie derecho sobre el primer escalón y en seguida esa noche fresca se convirtió en un alba de dedos color de rosa; dio el segundo paso, plantó el pie izquierdo sobre el primer peldaño; la aurora se disipó en una caliente mañana de luces derretidas. Entonces la carne del señor, tan exaltada ya por el deseo de alcanzar el siguiente escalón, se horripiló sin poder, durante algunos momentos, distinguir entre el temblor del placer y el escalofrío del miedo.</p>
<p>«Bocanegra» corrió desde la recámara por la capilla hacia la escalera; el señor apenas tuvo tiempo de pensar que su momento de atenta duda cerca del can dormido había, de alguna manera removido el fondo bruto del sueño. Y ahora el perro corría, feroz, con el hocico abierto, afilado y babeante, como si al fin hubiese llegado la hora de defender al amo; corría hacia el amo y el amo, trémulo, se dijo: «No me reconoce».</p>
<p>Pero «Bocanegra» se detuvo al pie de la escalera, sin atreverse a subir al primer peldaño donde el señor era una figura granulada por la violenta luz que caía de lo alto; columna solar de la luz, columna polvorienta del señor. Primero el alano ladró con una furia que el señor no pudo separar de su propia fascinada inocencia, pues, ¿qué sabían el can o su dueño acerca de lo que les estaba sucediendo? En nada pensó el señor, puede distinguirse mi temblorosa ignorancia de la ignorante furia del perro. Ladró, se acercó al primer escalón, huyó de él como si la piedra ardiese; peor (miró bien el amo): para el perro la escalera no existía, porque el can no podía ver en ella al señor y, sin embargo, olía su presencia, pero esa presencia no era la del momento que el perro vivía, sino la de la hora que el señor había encontrado por accidente; el fuego se apagó en sus entrañas, no pudo creer más en el retorno de su exaltación juvenil, maldijo la noción de la madurez y la identificó con la corrupción; maldijo la ciega voluntad de acción que un día le había alejado y ahora separado para siempre de la única eternidad posible; la de la juventud. La manzana ha sido cortada del árbol. Su único destino es pudrirse.</p>
<p>Entonces, el señor, parado sobre el primer escaño, cometió el error de alargar la mano para tomar a «Bocanegra» de la carlanca de púas, con el blasón heráldico inscrito en el hierro. El perro gruñó, agitó la cabeza, intentó clavar primero las púas y enseguida los colmillos en la mano que trataba de arrastrarlo hacia el primer peldaño. La sensación inicial de reconocimiento ausente fue seguida, en el ánimo del señor, por una certeza de animosidad; el belicoso perro no solo desconocía a su amo; lo veía, además, como a un enemigo, como a un intruso. Se negaba a compartir el lugar y el instante invadidos por el señor al subir la escalera. El señor abarcó con la mirada la perspectiva de la cripta desde el primer peldaño: la capilla era un grabado en lámina de cobre, desde la escalera hasta el altar del fondo, el luminoso cuadro italiano y la custodia de jaspes. En seguida, una cólera sin mesura se apoderó de él; el día de su victoria juró levantar una fortaleza de la fe que ningún soldado ebrio y ningún perro hambriento pudiese jamás profanar; aquí estaba, en la entrada misma del espacio escogido para su vida y su muerte, el lugar por él y para él construido, defendiéndose contra un perro que a su vez se defendía de ser arrastrado sobre la escalera; el señor miró hacia las lejanas luces del altar y le arrancó al perro, de un tirón doloroso, la venda de la cabeza; «Bocanegra» aulló lastimeramente, el jirón de tela le levantó la costra arenosa de la herida.</p>
<p>Gimoteante, vencido, «Bocanegra» regresó, con la cabeza gacha y la venda arrastrada entre las trémulas patas, a la recámara señorial. El señor dudó entre ascender un escalón más o descender al piso de granito de la capilla. Movió la pierna derecha para subir al segundo escalón; pero esta vez, otra vez aquella gozosa ligereza se había convertido en una aplomada gravedad. Tuvo miedo; dio medio vuelta y posó la planta del pie debajo del primer escalón, en el piso. Miró a lo alto; el sol se borró del firmamento, el alba reconquistó su anuncio. Movió la pierna izquierda y bajó completamente del primer peldaño; volvió a mirar hacia arriba, hacia el boquete de cielo al término de la escalera: la aurora había cedido el lugar a la noche que la precedió.</p>
<p><strong>Carlos Fuentes</strong>, escritor.</p>
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		<title>The Greek people now face a stark choice: in or out?</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:07:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa a debate]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>When Germany&#8217;s chancellor Hannelore Kraft met France&#8217;s president François Hollande in a sunny Berlin earlier this week, they agreed on a compelling strategy to save the eurozone. With no elections in any eurozone country for the next two years, they were able to stretch the austerity timeline for Greece, Spain and Italy, add some elements of growth stimulus, including increased demand in Germany itself, but also keep up the essential pressure for fiscal discipline and structural reform. As a result, even devastated Greece began to glimpse light at the end of the tunnel.</p>
<p>In our dreams, fellow Europeans, in our &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/the-greek-people-now-face-a-stark-choice-in-or-out/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>When Germany&#8217;s chancellor Hannelore Kraft met France&#8217;s president François Hollande in a sunny Berlin earlier this week, they agreed on a compelling strategy to save the eurozone. With no elections in any eurozone country for the next two years, they were able to stretch the austerity timeline for Greece, Spain and Italy, add some elements of growth stimulus, including increased demand in Germany itself, but also keep up the essential pressure for fiscal discipline and structural reform. As a result, even devastated Greece began to glimpse light at the end of the tunnel.</p>
<p>In our dreams, fellow Europeans, in our dreams. The reality is different. While <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2012/may/15/francois-hollande-angela-merkel-summit">François Hollande and Angela Merkel</a> – not Kraft, the Social Democratic victor in last Sunday&#8217;s <a title="" href="http://www.guardian.co.uk/world/2012/may/13/angela-merkel-north-rhine-westphalia">North Rhine-Westphalia elections</a> and possible candidate for chancellor in 2013 – meet under thunder and lightning-torn skies, there is capital flight from Greece (more than €5bn since the 6 May election), fear and trembling in the markets, self-reinforcing talk of Greek exit from the euro and another month of uncertainty until another election in Athens. Meanwhile, back in Berlin, Germany&#8217;s finance minister <a title="" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Wolfgang_Sch%C3%A4uble">Wolfgang Schäuble</a> still preaches the gospel of <a title="" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ordoliberalism"><em>Ordoliberalism</em></a> as if it were revealed truth. And everywhere, all the time, there is that tiresome old Greek invention called democracy.</p>
<p>I recently heard a line attributed to the former Luxembourg prime minister Jean-Claude Juncker, now the head of the euro group, to the effect that &#8220;we know exactly what we should do; we just don&#8217;t know how to get re-elected if we do it&#8221;. It&#8217;s not entirely clear that Merkel and Schäuble do know what is needed, since their economic doctrine is flawed. But even if they did, or if it were already federal chancellor Kraft, there would still be the problem of an election imminent somewhere in Europe, and the chronic difficulty politicians find in telling home truths to people whose votes they are courting.</p>
<p>Each country has its own home truth that its politicians are failing to tell. Britain&#8217;s untold home truth is that it cannot have its cake and eat it, being a semi-detached member of the EU while continuing to enjoy all the economic benefits of membership. France&#8217;s untold home truth is that it is no longer an equal partner of Germany.</p>
<p>Germany&#8217;s untold home truth is that it is going to pay for this mess anyway, one way or another. Many of Greece&#8217;s bad debts have already been socialised via the European Financial Stability Facility, the IMF and the European Central Bank (ECB). Germany has a major share of each of them, but particularly of the last. <a title="" href="http://en.wikipedia.org/wiki/TARGET2">&#8220;Target 2&#8243;</a> may not yet be a household phrase in Germany, but it should be.</p>
<p>Through the ECB&#8217;s so-called target 2 liquidity system, Germany had – at the end of last month – some €644bn of claims on other eurozone central banks, a sum equivalent to roughly a quarter of German GDP. If Greece exited the euro, what would happen to its central bank&#8217;s target 2 liability to the ECB, and through the ECB to Germany? Nobody knows, but in all probability, the ECB would just write it off. That wouldn&#8217;t break the bank, but Germany would end up footing part of the bill. If Greek default had a knock-on effect on other weaker eurozone countries, Germany would have to reach into its pocket to shore them up – directly or indirectly – or face wholly unpredictable consequences.</p>
<p>Greece&#8217;s untold, or only half-told, home truth is that its only alternatives now are bad, worse or worst. Worst is clearly an unplanned, chaotic exit from the euro. That may still happen. If it doesn&#8217;t, then Greek voters have a month to work out which they think is bad and which worse: a planned, careful departure from the euro or remaining in on the best terms Hollande can help them squeeze out of Germany.</p>
<p>I am not ready to join the chorus of commentators confidently urging Greece to jump one way or the other. I simply don&#8217;t know which would be better for Greece. I&#8217;m not an economist – and, by the way, the economists don&#8217;t know either. I&#8217;m also not ready because I&#8217;m not Greek. Democracy means people working out what government and policies are best for them. There is no European demos, therefore no proper EU-wide democracy, so the Greeks have to work out what is good for the Greeks.</p>
<p>Their 6 May election was a howl of anguish at the suffering the country has been put through. It involved a majority rejection of the two main parties that have dominated the country&#8217;s politics for decades and of those parties&#8217; support for the so-called &#8220;memorandum&#8221; – the agreement on austerity in return for European bailout.</p>
<p>The next election will be a moment of truth: in or out. Should the country gamble that after the initial shock and losses of &#8220;Grexit&#8221;, its economy could grow again with the help of devaluation? Or should the new government negotiate the best deal it can get inside the eurozone, taking hope from the impact of Hollande and others? Merkel trailed her coat a little , telling CNBC: &#8220;If Greece believes that we can find more stimulus in Europe in addition to the memorandum then we have to talk about that.&#8221; Yet even the best possible deal would mean a long, painful slog out of the valley of despair.</p>
<p>These alternatives need to be placed as honestly as possible before Greek voters. Then they have to decide. Actually, that was the extraordinary idea people came up with in Athens about 2,500 years ago. Free citizens gathered in the place of assembly. &#8220;<em>Tis agoreuein bouletai</em>?&#8221; cried the herald – &#8220;Who wishes to address the assembly?&#8221; Then any free man (yes, it was only men) could make the best case for his favoured policy choice, with democracy and free speech being seen as two sides of the same coin.</p>
<p>The future of the eurozone now depends on the choice to be made in Greece, the future of Europe on that of the eurozone, and that of the west to a significant degree on that of Europe – so, with slight hyperbole, we can say that the future of the west now depends on the birthplace of the west. Is it too much to hope that, in such a moment, Greek politics will rediscover some of the grandeur and simplicity that was present in Athens at the creation of democracy? Probably it is.</p>
<p><strong>Timothy Garton Ash</strong> is a historian, political writer and Guardian columnist.</p>
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		<title>NATO&#8217;s hard sell at the summit</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 18:20:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[ONU - OTAN]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>In 1949, shortly after the Soviet Union exploded its first nuclear weapon, the United States and 11 Western European nations formed NATO. The organization&#8217;s original goals were the deterrence of Soviet aggression against the war-ravaged nations of Western Europe and containing Soviet influence within the boundaries of its already existing Eastern bloc.</p>
<p>Now, more than six decades later, as the 28-country alliance gathers in Chicago for its summit, the Afghan war and U.S. military spending in general are due for some increased scrutiny. President Barack Obama&#8217;s recently announced joint agreement with Afghan President Hamid Karzai calls into serious question Obama&#8217;s &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/natos-hard-sell-at-the-summit/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>In 1949, shortly after the Soviet Union exploded its first nuclear weapon, the United States and 11 Western European nations formed NATO. The organization&#8217;s original goals were the deterrence of Soviet aggression against the war-ravaged nations of Western Europe and containing Soviet influence within the boundaries of its already existing Eastern bloc.</p>
<p>Now, more than six decades later, as the 28-country alliance gathers in Chicago for its summit, the Afghan war and U.S. military spending in general are due for some increased scrutiny. President Barack Obama&#8217;s recently announced joint agreement with Afghan President Hamid Karzai calls into serious question Obama&#8217;s intention to withdraw all U.S. combat troops from Afghanistan by 2014 and the administration&#8217;s promise to be the most transparent in American history — ironic, since the proposed agreement bypasses Congress entirely.</p>
<p>If there is no accountability to Congress, the will of the American people is being ignored. A recent New York Times poll shows that nearly 7 out of 10 Americans (69 percent) believe the U.S. should not be at war in Afghanistan. Opposition to the war cuts across ideological divides, with 68 percent of Democrats saying the war was going somewhat or very badly and 60 percent of Republicans agreeing. Strikingly, a plurality (40 percent) of Republicans asserted that the U.S. should exit Afghanistan earlier than 2014. A recent Christian Science Monitor poll showed that 63 percent of U.S. respondents rejected the Obama-Karzai deal, while only 33 percent approved.</p>
<p>With such overwhelming public opposition, it is no surprise that 39 peace and justice groups nationwide have formed the Network for a NATO-Free Future and will host a &#8220;Counter-Summit for Peace and Economic Justice&#8221; prior to the NATO affair.</p>
<p>But activists and street protesters are not the only ones voicing discontent. The unpopularity of the war is shared in other NATO nations, and some governments are listening. Five member states have completed or announced withdrawal plans: Canada in 2011, Poland in 2012, the United Kingdom by 2015, France is set to leave by the end of the year, and Australia is about to announce its own acceleration of troop withdrawal. Yet on NATO&#8217;s agenda in Chicago is an attempt to shore up flagging support from allies as well as selling them on the new agreement.</p>
<p>Is there still a need for NATO? With the collapse of the Soviet Union in 1991, NATO&#8217;s original raison d&#8217;etre disappeared. With Europe rebuilt, the threat from a greatly diminished Russia was no longer credible. The U.S. had emerged from the Cold War as the globe&#8217;s only remaining superpower. With the ideological struggle of the Cold War a thing of the past, thoughts turned to a future with less need for expensive military alliances, such as NATO. It was the era when all were wondering how the so-called peace dividend would be spent.</p>
<p>A funny thing happened on the way to that bright and happy future. NATO did not wither away, but grew steadily. It reimagined and re-missioned itself, poised to confront what it termed &#8220;complex new risks to Euro-Atlantic peace and stability.&#8221; It might not have been clear at the time exactly what those risks were, but the military bureaucracy seemed sure they existed.</p>
<p>Notwithstanding NATO&#8217;s intervention in the former Yugoslavia in 1995, its central mission remained vaguely defined until after Sept. 11, when it became a partner-in-arms to then-President George W. Bush&#8217;s &#8220;global war on terror.&#8221; The terrorist attacks led to the first invocation of Article 5 of the NATO treaty, which states that an attack on any member state will be treated as an attack on all.</p>
<p>Within a month, NATO was involved in the U.S.-led attack on Afghanistan. The attack was defined as an attempt to effect regime change, dismantle al-Qaidaand, in particular, capture or kill Osama bin Laden.</p>
<p>Fast-forward to the present day. Bin Laden is dead. The CIA estimates fewer than 100 al-Qaida members remain in Afghanistan. The Taliban no longer rules that nation. Yet the U.S. and its NATO allies remain embroiled in a stalemated quagmire that is arguably the longest war in U.S. history. The war in Afghanistan has taken the lives of nearly 2,000 U.S. military personnel and untold thousands of Afghan civilians. At the time of this writing, the economic costs totaled a staggering $527 billion.Nobel Prize-winning economist Joseph Stiglitz has estimated the total long-term costs of the Iraq and Afghan wars at $4 trillion. For perspective, that is roughly 28 percent of U.S. gross domestic product, the total of all economic activity in the country each year.</p>
<p>Details of the U.S.-Afghan Status of Forces Agreement to stay in Afghanistan are supposed to be worked out in the next year, potentially committing tens of thousands of troops and billions of tax dollars through 2024 with little congressional oversight. While President Karzai stressed that the agreement would need to be approved by the Afghan parliament, the White House has maintained that the agreement — despite its authorization of continued military alliance with a sovereign foreign nation — is not a treaty and therefore not in need of ratification by the Senate. One wonders which country is the established democracy.</p>
<p>As Chicago closes schools and imposes draconian cuts on agencies crucial to the city&#8217;s most vulnerable, our national leaders will be arguing for increased military spending, which already consumes more than half of the discretionary budget of the U.S. government. It should be a hard sell.</p>
<p>Does anyone truly believe that spending those funds fighting an unwinnable war and killing innocent Afghan civilians in drone attacks is making anyone anywhere more secure? Clearly the American people do not believe so. It&#8217;s time for their government to listen to them.</p>
<p><strong>Michael Lynn</strong> is a board member of the Chicago chapter of Peace Action, and <strong>Roxane Assaf</strong> is the outreach coordinator for the group&#8217;s Chicago affiliate.</p>
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		<title>If NATO didn&#8217;t exist, we&#8217;d create it</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2012 18:17:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[ONU - OTAN]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>NATO has been one of history&#8217;s most powerful and successful alliances, preserving and extending liberal values for more than 60 years. It must continue to do so.</p>
<p>For much of its history, NATO was essential to the stability and prosperity of Western Europe, once the center of political gravity. It was formed, in the words of Lord Ismay, NATO&#8217;s first secretary general, &#8220;to keep the Russians out (of Europe), the Americans in and the Germans down.&#8221;  Its charter, signed 63 years ago last month, is one of the most elegant political documents ever written.  Running a little more than 1,000 words, &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/if-nato-didnt-exist-wed-create-it/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>NATO has been one of history&#8217;s most powerful and successful alliances, preserving and extending liberal values for more than 60 years. It must continue to do so.</p>
<p>For much of its history, NATO was essential to the stability and prosperity of Western Europe, once the center of political gravity. It was formed, in the words of Lord Ismay, NATO&#8217;s first secretary general, &#8220;to keep the Russians out (of Europe), the Americans in and the Germans down.&#8221;  Its charter, signed 63 years ago last month, is one of the most elegant political documents ever written.  Running a little more than 1,000 words, its Article 5 remains the core of the alliance — &#8220;An armed attack against one or more of them in Europe or North America shall be considered an attack against them all.&#8221;</p>
<p>Article 5 has been invoked only once in the history of the alliance, and that was not when the Soviets came rolling across Eastern Europe as was originally feared, but rather on Sept. 12, 2001, after the terrorists attacked the U.S. When the U.S. truly needed its allies, they were there. NATO was also there to extend a security umbrella over Eastern Europe after the Soviet Union collapsed and countries such as Poland and the Czech Republic were transitioning to democracy. During those years, NATO provided a security umbrella that allowed fragile and vulnerable states to undergo important political transformations while keeping at bay outside threats and reducing the likelihood of cross-border conflict. There was no law of nature or politics that stated Eastern Europe&#8217;s transition to democracy would be relatively bloodless. NATO gets much of the credit for ensuring that outcome.</p>
<p>In recent years, NATO has become a force projection arm of liberal Western states that share common values. For all the differences that exist between the 28 NATO allies, they share common views about the importance of democracy, the sanctity of the individual and the need to subsume military to civilian rule. In an increasingly heterogeneous world, NATO must continue to play this role.</p>
<p>Over the past decade or so, NATO has become an expeditionary force, engaging in newer missions that are more appropriate to the 21<sup>s</sup><sup>t</sup><sup>-</sup>century threat environment. It is well known that NATO is undertaking operations in Afghanistan and Kosovo.  Perhaps less well known is that it is currently undertaking counterterrorism operations in the Mediterranean Sea, conducting anti-piracy operations around the Horn of Africa and supporting the African Union in peacekeeping missions on that continent. Over the past decade or so, NATO has conducted humanitarian relief operations in Pakistan (after the 2005 earthquake) and the U.S. (in response to Hurricane Katrina), helped the Greeks manage security for the Olympics and, of course, led an anti-genocide campaign in Libya.</p>
<p>After more than a decade and a half of operating &#8220;out of area,&#8221; NATO is finally coming home. Moving forward, the challenges facing NATO are truly daunting. They include how to (1) withdraw responsibly in Afghanistan, (2) invest smartly in defense capabilities during a time of fiscal austerity, (3) engage new partners in the new threats of our time and (4) protect partner states from new threats such as terrorism and ballistic missiles emanating from Iran and the broader Middle East.  This is a far cry from NATO&#8217;s founding concerns outlined by Lord Ismay. These are also the key agenda items for the Chicago summit.</p>
<p>In Chicago, we have the opportunity to host NATO&#8217;s continued efforts to tackle its existential questions. Is the alliance worth the costs? Can a creaky old alliance retool to confront dangerous, complicated new threats? What new countries need to be brought in and, most important, how to do so? It is too easy to say that NATO has no purpose. Given that it comprises some of America&#8217;s most important if challenged allies, the real question is, how can it be reconfigured? These are the questions that will be on the table at McCormick Place this weekend. Chicago has the privilege of having a front-row seat to these deliberations.</p>
<p><strong>Rachel Bronson</strong> is the vice president of studies at the Chicago Council on Global Affairs.</p>
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		<title>El largo camino de Palestina hacia la libertad</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 21:31:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Cada año, el pueblo palestino marca su Nakba o catástrofe con la agonía de su pérdida y la nostalgia de rememorar. En el mes de mayo celebramos la esperanza que abre la primavera pero también nos acordamos de la perdida más dolorosa en la historia de nuestro pueblo. La Nakba marca la expulsión de dos tercios del pueblo palestino de su patria y la perdida, tan dolorosa, de la identidad nacional y cultural palestina. Es el inicio de la denegación de la narrativa palestina y de los derechos nacionales del pueblo palestino.</p>
<p>En 1948, con la mayoría de los palestinos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/el-largo-camino-de-palestina-hacia-la-libertad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada año, el pueblo palestino marca su Nakba o catástrofe con la agonía de su pérdida y la nostalgia de rememorar. En el mes de mayo celebramos la esperanza que abre la primavera pero también nos acordamos de la perdida más dolorosa en la historia de nuestro pueblo. La Nakba marca la expulsión de dos tercios del pueblo palestino de su patria y la perdida, tan dolorosa, de la identidad nacional y cultural palestina. Es el inicio de la denegación de la narrativa palestina y de los derechos nacionales del pueblo palestino.</p>
<p>En 1948, con la mayoría de los palestinos transformados en refugiados desterrados, sin propiedad ni identidad, hubiese parecido imposible que el pueblo palestino pudiese algún día vencer esas circunstancias e injusticias y levantarse otra vez para lograr sus derechos nacionales.</p>
<p>Pero el pueblo palestino se liberó de su agonía y pudo reconstruir su identidad nacional y su memoria colectiva. Esta historia de renacimiento y lucha es nuestra historia como palestinos. Para nosotros, la Nakba es la memoria de un pasado glorioso así como la injusticia del asalto sistemático que intentó borrarlo, así como nuestra determinación para que esa injusticia pueda corregirse y nunca más repetirse.</p>
<p>Yo nací en Safad, cerca de la frontera con Siria. Es un lugar hermoso, y toda su población palestina, tanto cristiana como musulmana fue entonces expulsada. La recuerdo, sin embargo, muy bien por los concursos literarios que organizábamos en la escuela donde mi padre era el director.</p>
<p>Luego, a mi padre se le designó una escuela en el puerto de Jaffa. Vivíamos allí en una casa cerca del famoso hospital Dajani. Gozábamos con las tertulias literarias, con los periódicos que diariamente se imprimían, con las idas al teatro y por supuesto con el cine Al Hamra, un edificio que hasta el día de hoy se mantiene en pie. Toda esa fascinación que como un niño conservo de Jaffa se transformaría en la principal memoria que pude guardar de Palestina desde que comenzó nuestro exilio hace más de sesenta y cuatro años.</p>
<p>Mi exilio, mi <em>Nakba,</em> comenzó en Egipto, desde donde pasé como estudiante a los Estados Unidos. Mi padre quería que fuese banquero por lo que también me envió durante varias temporadas a trabajar a bancos en Ginebra y en Londres, pero nada podía hacerme olvidar los aromas de Palestina. Esos mismos que cargué conmigo en el exilio y que, cuando pude retornar en la década de 1990, pude distinguir como únicos. El aroma del jazmín, de los almendros, de los olivos, de los naranjos.</p>
<p>Ese aroma tan romántico que sentí entrando a Gaza en 1994 me trajo a la memoria numerosos momentos de la vida de esa sociedad palestina que fue condenada al exilio en 1948. Ya habían pasado casi cincuenta años, y el compromiso histórico palestino de 1988, reconociendo a Israel sobre el 78% de la Palestina histórica, ya se había realizado. El niño que se había ido al exilio, volvía como uno de los negociadores jefes de la OLP para un proceso de paz que en plazo de cinco años debería haber terminado con la ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza, incluyendo a Jerusalén Oriental.</p>
<p>Pero de los sueños de niño y el romanticismo de los aromas palestinos, pasamos a la depresión de ver <em>in situ</em> como Israel en vez de tomar el proceso de paz como una oportunidad para lograr la paz, simplemente lo uso como una cortina de humo para cubrir la continuación de la colonización de nuestra tierra: de los caso 200.000 colonos que había cuando se firmó el Acuerdo de Oslo en 1993, hoy se han convertido en algo más de medio millón. Cisjordania se ha plagado de restricciones de movimiento, las demoliciones de hogares y el desplazamiento de la población son una realidad casi cotidiana, la confiscación de tierras sigue, el ilegal muro se está por terminar y Jerusalén Oriental se ha cerrado para el resto de la población palestina cristiana y musulmana. Mientras esto pasa, la franja de Gaza sigue sufriendo un bloqueo ilegal y a millones de refugiados palestinos se les sigue denegando sus derechos de retorno, compensación y restitución, en línea con el derecho internacional.</p>
<p>Sesenta y cuatro años después de la Nakba, seguimos la lucha por nuestros derechos nacionales y la búsqueda de la justicia. Al mismo tiempo, hacemos todo lo posible para incentivar a la comunidad internacional para detener la impunidad con la que Israel ha podido actuar. Con un proceso de paz detenido por los israelíes, que continúan el saqueo diario de la patria palestina, nos hemos volcado a la comunidad internacional para lograr nuestro reconocimiento como Estado y nuestra admisión en Naciones Unidas.</p>
<p>En ese contexto, esperamos que España, siendo un país que ha invertido en la búsqueda de la paz y la justicia en nuestra región, reconozca al Estado de Palestina según las fronteras de 1967. Hace 21 años, España se alineó del lado correcto de la historia con la generosidad de su pueblo, y fue huésped de la histórica Conferencia de Paz desde donde se lanzó el proceso de negociaciones que hoy se encuentra estancado por culpa de Israel. El parlamento español ya ha sido claro en cuanto a la necesidad de reconocer a Palestina como una forma de avanzar hacia la paz. Es tiempo de que España proteja nuestro derecho a la autodeterminación que ha sido pisoteado durante años debido a la impunidad que se ha garantizado al Estado de Israel.</p>
<p>Hoy, como desde hace sesenta y cuatro años, los palestinos recordamos esas historias lindas de una Palestina libre y próspera. Hoy aun seguimos luchando porque Palestina retorne al mapa. Independiente de las violaciones diarias que se cometen contra de nuestro pueblo y la incansable construcción de colonias en territorio ocupado, que ha llevado a muchos a señalar que la solución de los dos estados está a punto de ser ya inviable, nosotros seguimos creyendo que la libertad es posible. Para que ello suceda, la comunidad internacional debe asumir su responsabilidad histórica y obligación moral: terminar con la ocupación y lograr una solución justa a la cuestión de los refugiados palestinos de acuerdo a la resolución 194 de Naciones Unidas. No se trata de una suerte de &#8220;precondiciones palestinas&#8221; sino simplemente de la aplicación del derecho internacional y las resoluciones relevantes de la ONU.</p>
<p>Nakba no es la derrota del pueblo palestino, ya que hemos probado nuestra determinación y compromiso para poder vencer los obstáculos que se han puesto en nuestro camino. Así como la Nakba simboliza exilio y destrucción, también es un llamado para lograr la justicia y hacer todo lo que sea necesario para lograr la paz.</p>
<p><strong>Nabil Shaath,</strong> comisionado internacional de Al Fatah, fue ministro de Relaciones Exteriores durante diez años y el primer jefe negociador por Palestina.</p>
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		<title>15-M y 12-M: balance y retos</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 21:04:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La emergencia del 15-M fue una sorpresa tanto por su impacto mediático como por el apoyo que recibió por parte de la población. ¿Cómo interpretar ese fenómeno? ¿Qué impacto ha tenido ese evento un año después? ¿Qué diferencias hay entre el 15-M del 2011 y el 12-M del 2012? Estas tres preguntas son las que se intentan responder en el texto que sigue.</p>
<p>Para interpretar lo acontecido hace un año es preciso señalar que el ánimo de la protesta del 15-M estaba conectado con lo que ocurría a nivel internacional. Anteriormente, ciudadanos de Islandia, Irlanda, Grecia y Portugal ya habían &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/15-m-y-12-m-balance-y-retos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La emergencia del 15-M fue una sorpresa tanto por su impacto mediático como por el apoyo que recibió por parte de la población. ¿Cómo interpretar ese fenómeno? ¿Qué impacto ha tenido ese evento un año después? ¿Qué diferencias hay entre el 15-M del 2011 y el 12-M del 2012? Estas tres preguntas son las que se intentan responder en el texto que sigue.</p>
<p>Para interpretar lo acontecido hace un año es preciso señalar que el ánimo de la protesta del 15-M estaba conectado con lo que ocurría a nivel internacional. Anteriormente, ciudadanos de Islandia, Irlanda, Grecia y Portugal ya habían salido a las calles para protestar contra sus autoridades, y pocos meses antes también había estallado la primavera árabe. Pero más allá de esta conexión, lo más llamativo del 15-M fue el factor sorpresa: nadie lo planeó y menos lo previó. Fue la represión de una manifestación convocada por Democracia Real Ya en Madrid lo que desencadenó la ocupación de la Puerta del Sol el día 15 de mayo del año pasado. Poco después, ciudadanos de todas las localidades del país también ocupaban el espacio público: era el 15-M.</p>
<p>Este evento aconteció en un momento muy sensible, ya que una semana después se celebraban elecciones locales y autonómicas. ¿Qué relación tuvieron las elecciones del 22-M con el 15-M? Posiblemente, la inhibición de las autoridades a la hora de utilizar la fuerza para desalojar a los manifestantes y, con ello, la percepción de los ciudadanos de que salir a la calle para expresar su frustración y malestar era posible e incluso gratificante. Esta afirmación no pretende decir que el 15-M fuera fruto del 22-M, pero posiblemente sin el 22-M el 15-M no hubiera sido lo que fue.</p>
<p>Pero también es preciso señalar que el 15-M supuso una expresión novedosa por su capacidad de atracción y por su habilidad comunicativa y organizativa. Puso de acuerdo a un heterogéneo número de personas alrededor de una constelación de denuncias que pueden sintetizarse en tres ejes: el rechazo a los partidos por su naturaleza corporativa y por su desconexión con la ciudadanía; el repudio a que el poder financiero dicte las políticas de los gobiernos; y la denuncia de la precarización laboral en nombre de la competitividad. Además, destacó por su habilidad en un entorno dominado por las redes sociales ya que a través de estas los activistas pudieron comunicar lo que acontecía en tiempo real, amplificándolo y generando un efecto bola de nieve.</p>
<p>Con todo, lo más llamativo del 15-M fue su permanencia a lo largo del tiempo y su capacidad de resistir ocupando espacios públicos. En esta dirección, el 15-M fue sobre todo una confederación de movilizaciones locales coordinadas en red, que no se agotaron con el desalojo de la Puerta del Sol o de la plaza de Catalunya. Por eso es preciso preguntarse hoy cuáles han sido los impactos del 15-M</p>
<p>y qué se puede aprender después del 12-M.</p>
<p>No es fácil establecer impactos directos entre movilizaciones y cambios sociales. Sin embargo, es obvio que existe una tensión entre ambos. En el caso del 15-M es posible señalar impactos claros en tres ámbitos: en las conductas de los ciudadanos, en la organización de los movimientos y en la introducción de determinados temas en la agenda política.</p>
<p>En cuanto a las conductas, es posible señalar que el 15-M supuso una repolitización de un sector de la sociedad al mostrar una nueva cultura política ciudadana más crítica y exigente. También fue un evento de socialización política para una generación de jóvenes que salieron a la calle en contra de la estigmatización de ninistas que se les había asignado.</p>
<p>Respecto la forma de operar de los movimientos, el 15-M también supuso una lección. Con dicho evento se constató la importancia de operar en red y horizontalmente a través de las redes sociales. El 15-M fue un movimiento robusto precisamente porque no tuvo líderes ni conexiones partidarias, y porque impulsó demandas desde fuera de los canales institucionales. En este sentido, el 15-M fue una expresión de la nueva política entendida como una actividad global, integradora y reivindicativa. Y, finalmente, en cuanto a introducción en la agenda política de propuestas, es preciso señalar que el 15-M tuvo capacidad de generar diversas iniciativas sociales y de control ciudadano, como fueron las de la dación en pago para evitar desahucios o la reforma de la ley electoral.</p>
<p>Para finalizar, cabe preguntarse cuál es la gran diferencia entre 12-M y 15-M. Para las autoridades la diferencia más llamativa ha sido la desaparición del factor sorpresa y la elaboración de una respuesta de carácter punitivo a través de la criminalización de la protesta (incluso pacífica) y del acoso policial. Para el movimiento, la diferencia ha sido la necesidad de demostrar que el clamor ciudadano de «más democracia y más derechos» no pasa solo por salir a la calle, sino también por innovar formas de intervenir en la política y por la elaboración propuestas. Sin duda, los retos a que se enfrenta el 12-M y el 15-M son innumerables, pero ya se han dado algunos pasos.</p>
<p><strong>Salvador Martí Puig</strong>, profesor de la Universidad de Salamanca y miembro del CIDOB.</p>
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		<title>El AVE, pesadilla maravillosa</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 20:58:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Infraestructuras]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>En el AVE se respira aire de cercanías. Es tan veloz, que con él todo parece quedar muy cerca. El desplazamiento, en apariencia corto, no acaba de ser un viaje. En los años 50, se tardaba dos días en ir de Barcelona a Madrid por carretera. Convenía pernoctar en Zaragoza, tras parar en Igualada para desayunar y en Lleida para almorzar. Parece mentira, pero escalar los Brucs o la Panadella detrás de un camión impedía superar los 40 kilómetros por hora. Hoy, con el AVE, el trayecto Barcelona-Madrid se hace en tres horas cortas en un vagón ingrávido. El tiempo &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/el-ave-pesadilla-maravillosa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el AVE se respira aire de cercanías. Es tan veloz, que con él todo parece quedar muy cerca. El desplazamiento, en apariencia corto, no acaba de ser un viaje. En los años 50, se tardaba dos días en ir de Barcelona a Madrid por carretera. Convenía pernoctar en Zaragoza, tras parar en Igualada para desayunar y en Lleida para almorzar. Parece mentira, pero escalar los Brucs o la Panadella detrás de un camión impedía superar los 40 kilómetros por hora. Hoy, con el AVE, el trayecto Barcelona-Madrid se hace en tres horas cortas en un vagón ingrávido. El tiempo pasa volando, como el paisaje. No hace falta esfuerzo alguno, nadie se marea, no hace frío ni calor. La única molestia es el inevitable mal educado que chilla hablando por el móvil como si no tuviera teléfono (y también la horrible dicción catalana o inglesa que masculla la megafonía). Ir de Sant Vicenç de Calders a Maçanet-Massanes en la R2 es más cansado.</p>
<p>En tiempos de las locomotoras de vapor, la inminente llegada de un túnel conllevaba agitación general. En verano, todo el mundo corría a subir los cristales de aquellas ventanillas practicables. Inútil: una insidiosa humareda penetraba por cierres y rendijas. Tos, lagrimeo y maldiciones se adueñaban por entero del ambiente. Uno llegaba a Madrid desencajado, sucio y queriendo olvidar aquel tormento de 15 o 20 horas, acribillado de paradas: que si cambio de máquina, que si esperas por la vía única (sigue habiéndolas entre Tarragona y Vandellòs, una vergüenza). La distancia, que se mide en tiempo, ha perdido consistencia. Madrid está ferroviariamente cerca de Barcelona; Lleida y Zaragoza, una al lado de la otra. Los kilómetros son más cortos hoy. Ya no tienen mil segundos, como los de antes, sino poco más de una docena. Por eso el AVE parece un moderno tren de cercanías.</p>
<p>Alguno de los AVE que van de Barcelona a Madrid paran en Guadalajara-Yebes. Es un modesto apeadero ceñido por quejigos y carrascas que convive con una adocenada urbanización de nueva planta y un mar de secanos que se pierden en el horizonte. Sube pasaje con periódicos de otro siglo, de esos que tanto gustan en Madrid (en AVE se llega antes, pero la distancia sigue siendo enorme&#8230;). En todo caso, el paisaje mesetario surcado por el tren es precioso, adehesado: suaves ondulaciones de trigal laxamente consteladas de achaparradas encinas, mucho cielo por encima del horizonte. Recuerdo la emoción que me causó, de jovencito, atravesarlo en coche por vez primera, a media tarde del segundo de los dos días en que entonces duraba viaje, cuando baja la luz y se acera el aire.</p>
<p>De Barcelona a Madrid se despliega la geografía ibérica, en efecto. Una parte, al menos: la Catalunya miscelánea, el Segrià irrigado, las almohadillas yeserías de los áridos Monegros, las fértiles terrazas del Ebro, los adustos encinares del altiplano castellano¿ Pero la indiferencia es general. La gente mira con desgana la película de rigor, lee la prensa, charla con el vecino o se vuelca en su portátil. Nadie presta atención al verdadero espectáculo, generosamente variado, que regalan los luminosos ventanales, abiertos a maravillosos paisajes renovados a cada segundo. Pero ignorados por todo el mundo. No me explico tanto desinterés. Hemos perdido curiosidad. Lo extraordinario nos parece banal. No nos concierne el entorno. Cortamos el paso al paisaje sonoro calándonos auriculares que impiden la audición. Empequeñecemos, porque el interior solo alcanza hasta donde te llegan los sentidos. Somos cuanto transportamos con los ojos y nos entra por los oídos. El mundo está ahí fuera: los colores, los olores, los sonidos y el paisaje. El AVE nos lleva en volandas a Madrid para resolver este asunto o cerrar aquel trato. Fantástico. Pero perderse el camino es una necedad inmensa.</p>
<p>Acabo de hacer el trayecto Seúl-Changwon en KTX, el Ave coreano (el TGV coreano, habría que decir, su tecnología de base es francesa). He constatado la misma indiferencia, si bien atravesando un paisaje más monótono. Ya de vuelta, descubro que el Gobierno se propone privatizar el AVE. No los tramos deficitarios, que son la mayoría, sino el Barcelona-Madrid, que es el único más o menos rentable (no demasiado: 2,5 millones de pasajeros al año, bien poco ante los 14 millones del TGV París-Tours o los 35 millones del Seúl-Busan). Penoso. Porque, paisajes a un lado, la mayoría de los AVE españoles son un disparate, están completamente fuera de escala. Pero el Gobierno no para de proyectar nuevas líneas, a cual más imposible de amortizar en la vida. Y ahora quiere privatizar la única que tal vez debería conservar. La frivolidad de la anterior izquierda y la incoherencia de la derecha recalcitrante en este periodo tardodesarrolista son majestuosas. En términos de buena administración pública, de los que ambas levantan el estandarte, habría que detener de inmediato los proyectos pendientes y cerrar las líneas ultradeficitarias. Proceden a la inversa. Ni la belleza del paisaje, ni la comodidad del viaje legitiman según qué despropósitos. Y menos en plena crisis.</p>
<p><strong>Ramon Folch</strong>, socioecólogo. Director general de ERF.</p>
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		<title>Riqueza, asunto para indignarse</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/riqueza-asunto-para-indignarse/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:41:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdad social]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>«Los ricos, aún más ricos; los pobres aún más pobres». Éste fue un reciente titular del periódico francés <em>La Dépêche</em>. Es la herencia del nuevo presidente francés, François Hollande. El diario se hacía eco del resultado de una encuesta según la cual el 20% de los franceses más pobres ha visto reducidos sus ingresos entre 1990 y 2010, y el 20% de los más ricos ha aumentado los suyos. Pero no hay nada excepcional en el caso de Francia, una nación que hoy tiene 2,6 millones de desempleados. Cifras similares del incremento de la pobreza se dan en cualquier &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/riqueza-asunto-para-indignarse/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>«Los ricos, aún más ricos; los pobres aún más pobres». Éste fue un reciente titular del periódico francés <em>La Dépêche</em>. Es la herencia del nuevo presidente francés, François Hollande. El diario se hacía eco del resultado de una encuesta según la cual el 20% de los franceses más pobres ha visto reducidos sus ingresos entre 1990 y 2010, y el 20% de los más ricos ha aumentado los suyos. Pero no hay nada excepcional en el caso de Francia, una nación que hoy tiene 2,6 millones de desempleados. Cifras similares del incremento de la pobreza se dan en cualquier país occidental.</p>
<p>En España también, los banqueros, los burócratas y los políticos se han hecho más ricos mientras el conjunto del país se ha empobrecido. Los años del Gobierno socialista fueron excepcionalmente buenos para que algunos se enriquecieran mientras la pobreza aumentaba a su alrededor. Ejemplos como el de ese amigo <em>blindado</em> del ex presidente que disfrutaba de un <em>miserable</em> salario anual de 100.000 euros y que ahora reclama una indemnización de 400.000 porque fue despedido de su trabajo, son evidencias elocuentes de que hay oportunidades de lucro en tiempos de miseria.</p>
<p>Todo el mundo asume que estamos en una época de crisis, que el desempleo es alto, que millones de familias no tienen ingresos y que la pobreza es lo que predomina. Los trabajadores pierden sus hogares, no pueden comprar comida y tienen que vivir de la caridad. Ese parece, al menos, el tema dominante. Pero, por supuesto, es sólo una cara de la verdad. La otra no menos impactante es la de los ricos.</p>
<p>La realidad es que en todo el mundo, y no menos en España, los buitres han engordado y los pobres son más pobres. Hay muchos comentaristas que afirman que esta declaración no sólo es falsa, sino que es completa basura. Y la verdad es que cualquier declaración puede ser falsa si no se expresa correctamente. Pero seamos un poco más cuidadosos acerca de lo que queremos decir. Si entendemos que los ricos están haciendo más dinero ahora que en el pasado, mientras que otras clases sociales están haciendo menos, entonces la declaración es por supuesto falsa, porque está claro que los ingresos de todos han ido en aumento durante la última generación. Del mismo modo, si hay más de un asalariado en una familia entonces los ingresos de los hogares también han mejorado. Pero si comparamos el poder adquisitivo de los ricos y de los no ricos en un periodo de aumento de los precios, entonces no se puede negar que el poder adquisitivo de los primeros ha crecido con el tiempo. De hecho, mirándolo desde muchos puntos de vista, es difícil negar que la brecha entre los muy ricos y los muy pobres ha aumentado dramáticamente.</p>
<p>Un informe sobre la desigualdad de ingresos en Europa, publicado por la OCDE hace semanas, dice explícitamente: «En las tres décadas anteriores a la reciente recesión económica, la diferencia en salarios se ha ampliado y ha aumentado la desigualdad de los ingresos familiares en una gran mayoría de países de la OCDE. Esto ocurrió incluso cuando los países pasaban por un periodo de economía sostenida y crecimiento del empleo».</p>
<p>La forma más terrible para evaluar esta brecha es simplemente mirando las estadísticas, en especial las de los sueldos y pensiones de los altos ejecutivos. Desde la gran crisis de la banca en Estados Unidos, la atención del público se ha fijado en los números. A principios de este año surgió la noticia de que Francisco Luzón, un ejecutivo del Banco Santander, se jubiló con una pensión de 56 millones de euros. Dado que de media un español percibe una pensión de unos 800 euros al mes, cabe preguntarse qué ha hecho el dichoso banquero para ganar casi cinco millones de euros al mes como pensión. Por supuesto, uno también tiene que tener en cuenta que la remuneración anual de Luzón en 2011 fue de 14 millones mensuales. Y hay otros en el banco que ganan mucho más que él. ¿Quién dice que hay pobreza en España?</p>
<p>¡Ciertamente no entre los banqueros! Es el caso de la ex directora de la Caja del Mediterráneo que tenía un sueldo anual de 600.000 euros y blindó en su finiquito una pensión de por vida de 370.000 euros al año. Como ella, otros cinco altos cargos de la CAM se jubilaron anticipadamente con ingresos millonarios. Asimismo, el escándalo en NovaCaixaGalicia, donde cuatro de los directores se otorgaron sumas millonarias en pagos, provocó la indignación pública.</p>
<p>¿Y pensamos que España es un país pobre, con la mayor tasa de desempleo en el mundo occidental y el mayor número de casas abandonadas? Olvídenlo. El número de nuevos ricos en España sigue creciendo pese a la crisis. El de personas con lo que se considera ingresos muy altos en España crece por miles cada año. En la actualidad, hay casi 150.000 millonarios en España, según un informe de Merril Lynch. Un funcionario de la empresa explicó que esta tasa de crecimiento en un país como España aparentemente pobre era «el doble que la de Alemania y superaba la de Italia y el Reino Unido».</p>
<p>¿Y hay un problema de vivienda? En absoluto. Gracias al aumento del número de ricos, todos ellos con grandes propiedades, España permanece en la duodécima posición en la lista mundial de países con el mayor número de grandes patrimonios. Un grupo de expertos de la propiedad inmobiliaria acaba de publicar <em>El Informe de Riqueza: una perspectiva mundial sobre propiedad y riqueza</em>, que demuestra que cuando los millonarios del mundo desean comprar casas su primera opción es Estados Unidos, seguido por el Reino Unido y Francia, y en cuarto lugar España. Cuando millonarios de América Latina desean comprar casas, su primera opción es Estados Unidos, pero la segunda es España. Y cuando millonarios europeos desean comprar, su primera opción es el Reino Unido, seguido por Francia y Estados Unidos, pero con España como número cuatro en la lista. ¿Quién dijo que España es un país pobre? Olvídese de los casi seis millones de desempleados! Los ricos son cada vez más ricos ¡y en España!</p>
<p>¡Y el fenómeno es mundial! En el Reino Unido, la<em> Rich List</em> anual del <em>Sunday Times </em>dice que las personas más ricas de Gran Bretaña han desafiado la recesión para hacerse todavía más ricos a lo largo del año pasado. Ellos, dice el periódico, aumentaron su riqueza en un 5%. Los <em>top</em> 1.000 de la lista ahora tienen una riqueza combinada de cifras tan altas como para superar al total de la deuda pública de varios países. De las 10 personas más ricas del país hoy, dos son indios y dos rusos.</p>
<p>¿Y qué decir del país más rico del mundo (que, por cierto, tiene un sorprendente nivel de pobreza)? En Estados Unidos, según dos economistas franceses que estudiaron las declaraciones de Hacienda del país, los súper ricos se hicieron más ricos y más rápidamente que los meramente ricos. En 2010, más de un tercio del aumento de los ingresos fue al <em>top</em> 0,01% de los contribuyentes, un total de unos 15.000 hogares con un promedio de ingresos de 20 millones de euros cada uno. Estos pocos afortunados vieron sus ingresos aumentar en casi una cuarta parte. Por el contrario, el 99% de los contribuyentes recibió un aumento microscópico de 60 euros por persona en 2010.</p>
<p>Y retomemos el tema de las pensiones. <em>The Wall Street Journal</em> informa que el año pasado más de 200 ejecutivos vieron aumentar sus pensiones por encima del 50%. Por ejemplo, el jefe de la compañía farmacéutica Merck &amp; Co. recibió una pensión de 20 millones de euros; el jefe de la petrolera Conoco recibió 65 millones de euros; y el jefe de Exxon Mobil recibió una pensión de 25 millones de euros.</p>
<p>De todos estos datos, es evidente que no necesitamos preocuparnos por el aumento de la pobreza. ¿Por qué preocuparse por los pobres, los desamparados y los desempleados? Nuestra economía se basa en los banqueros y los políticos. No es sorprendente que el movimiento Occupy en Estados Unidos y movimientos de protesta similares en otros lugares (como el de los <em>indignados</em> en España) hayan optado por centrar su protesta sobre estas personas, como símbolos de una filosofía social que no sólo es inhumana sino que socava la propia humanidad.</p>
<p><strong>Henry Kamen </strong>es historiador británico. Su último libro es <em>El Rey Loco y Otros Misterios de la España Imperial </em>(La Esfera de los Libros 2012).</p>
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		<title>¿Copago según renta?</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:37:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sanidad y Salud Pública]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema sanitario]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>No me parece lógica la deriva que están tomando las propuestas de copagar según renta en servicios públicos. Sí entiendo que en la disyuntiva de anclar y reducir prestaciones, que aún siendo efectivas son de coste coyunturalmente inasumible, se deba de explorar también la posibilidad de acompañar el esfuerzo solidario del contribuyente en su financiación con el del usuario. Pero la utilización de la renta como módulo de dicha aportación tiene al menos dos contraargumentos. Por un lado, si el objetivo del copago es reducir consumo que se estima inadecuado (versión tiquet moderador), no se entiende qué razón hay para &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/copago-segun-renta/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No me parece lógica la deriva que están tomando las propuestas de copagar según renta en servicios públicos. Sí entiendo que en la disyuntiva de anclar y reducir prestaciones, que aún siendo efectivas son de coste coyunturalmente inasumible, se deba de explorar también la posibilidad de acompañar el esfuerzo solidario del contribuyente en su financiación con el del usuario. Pero la utilización de la renta como módulo de dicha aportación tiene al menos dos contraargumentos. Por un lado, si el objetivo del copago es reducir consumo que se estima inadecuado (versión tiquet moderador), no se entiende qué razón hay para ajustarlo por renta. Si es inadecuado, sin matices, no debiera de modularse en modo alguno por la capacidad adquisitiva del usuario. Por otro lado, hacer copagar según renta penaliza a los contribuyentes que cumplen sus obligaciones fiscales.</p>
<p>Es fácil intuir que en una situación como esa, el defraudador y el no ahorrador salen mejor parados que quien es frugal y acepta ver su renta (y no sólo su consumo) reiteradamente gravada, tanto en sus ahorros como en el acumulado patrimonial. Y tras pagar en cuantías superiores no parece lógico que después, en el momento de tener que acceder al servicio (versión del copago recaudatorio, sobre demanda inelástica o necesidad grave) se le niegue la prestación a que como ciudadano tiene derecho si no realiza una nueva aportación (repago). Esto último es especialmente grave si dichos copagos afectan no a las partes periféricas de la asistencia (hotelera, de calidad subjetiva) sino a las substantivas (clínicas, reparadoras).</p>
<p>Dicha situación es poco razonable y ya la vemos hoy en la cobertura de la dependencia: se postula que el copago en su financiación ha de representar una proporción fija para cada nivel (tanto para el más como para el menos grave) y exige una aplicación que no distingue si se está cubriendo la parte más clínica o acomodaticia del servicio.</p>
<p>Si preocupan los efectos que generen sobre la equidad los copagos inelásticos o inevitables, parece que sería mejor articularlos a coste único y con una cláusula stop loss, de máximos proporcionados si se quiere no tanto a la renta como a la situación socioeconómica del usuario. Y ello, ex post, no a través de determinar copagos inicialmente diferentes.</p>
<p>Ello no evita parte de los efectos criticados antes, pero cuando menos reduce una categorización de beneficiarios tan espuria para algunos como lo es su nivel de renta declarada. Porque la solución por la que yo vengo abogando (esta sería la parte propositiva de este artículo) es que “el copago se lleve a la renta” y no “la renta al copago”.</p>
<p>En efecto, tanto por la estigmatización comentada como por la complejidad logística de su aplicación, no veo al usuario copagando con la declaración de la renta marcada en la frente (o en la tarjeta sanitaria que lea el profesional). Más bien entendería que lo que intenta castigar el copago (esto es, una utilización inadecuada del servicio público o un beneficio complementario) se incorporarse, según el coste que ha supuesto al sistema dicho uso, a la base imponible de la declaración anual de la renta: como si de un beneficio en especie se tratase, accedido gratuitamente cuando no se debía haber meritado, y por tanto así valorado al correspondiente tipo efectivo y la consiguiente contribución adicional.</p>
<p>Y si la estrategia no fuese la de la gratuidad, sino la de pagar inicialmente por los servicios en el momento de acceso, y recuperar después todo o una parte tan sólo de aquellos consumos justificados (la situación simétrica a la comentada), una deducción fiscal en la cuota parecería lo más adecuado. No se obvian con lo que propongo todos los problemas criticados, pero sí unos cuantos: evita estigmatizar la población, permite discriminar lo gravado/deducido según efectividad, lo hace de modo progresivo (en tipos o en deducciones selectivas o limitadas) y mantiene valores pedagógicos claros acerca de para qué sirven los impuestos que se pagan.</p>
<p><strong>Guillem Lopez i Casasnovas</strong> es catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra.</p>
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		<title>La tentación extremista</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:36:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Uno de los resultados de las elecciones francesas más comentado por los medios y los analistas ha sido el ascenso del Front National hasta obtener un porcentaje de voto que ha sido calificado de histórico, de ruptura de su techo político o de aldabonazo electoral. Lo cierto es que, si comparamos el 17,9% de los sufragios que ha obtenido en estas elecciones con el 10% de 2007, el avance parece merecer tales calificativos.</p>
<p>Sin embargo, si ampliamos la perspectiva, podemos comprobar que el panorama cambia considerablemente ya que ese 17,9% no queda tan lejos del 14% de 1988, del 15% &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/la-tentacion-extremista/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los resultados de las elecciones francesas más comentado por los medios y los analistas ha sido el ascenso del Front National hasta obtener un porcentaje de voto que ha sido calificado de histórico, de ruptura de su techo político o de aldabonazo electoral. Lo cierto es que, si comparamos el 17,9% de los sufragios que ha obtenido en estas elecciones con el 10% de 2007, el avance parece merecer tales calificativos.</p>
<p>Sin embargo, si ampliamos la perspectiva, podemos comprobar que el panorama cambia considerablemente ya que ese 17,9% no queda tan lejos del 14% de 1988, del 15% de 1995 o el 17% de la primera vuelta de 2002. Un ascenso que se reduce a una exigua décima si lo comparamos con el 17’8% de la segunda vuelta de aquella convocatoria y que queda definitivamente en entredicho si consideramos que en 2002 el FN se presentaba tras la escisión del grupo de Bruno Mégret y que la suma de ambos superaría el 19% de los sufragios. Así pues, ante lo que estamos no es ante un histórico salto adelante sino ante un innegable, pero mucho más modesto, buen resultado.</p>
<p>Pese a ello, lo cierto es que estas elecciones sí que han sido un éxito histórico para el FN, pero lo que justifica tal afirmación no es tanto el porcentaje de votos como la nueva ubicación que este partido ha logrado alcanzar dentro del sistema político francés. Efectivamente, el partido de Marine Le Pen ha roto los márgenes que anteriormente lo limitaban y, como veremos, no tanto por méritos propios como por decisiones ajenas.</p>
<p>Hace dos decenios, Jean Marie Le Pen señaló que su objetivo no era tanto ganar una presidencia imposible de alcanzar como quebrar el dominio que, en su opinión, mantenían los valores izquierdistas y el discurso “sesentayochista” en la política y la sociedad francesa. Así pues, la estrategia se dirigía a ganar lo que Le Pen denominó “la batalla de las ideas”, a alcanzar la hegemonía cultural e imponer su agenda, especialmente entre la derecha francesa.</p>
<p>Lo cierto es que la tarea no era sencilla para un partido heredero directo de Vichy y partidario de la Argelia francesa, en una república que construyó su identidad contra el colaboracionismo, y a la que De Gaulle llevaría pronto por la vía de la descolonización. El propio prestigio del general, como figura clave de la república y referente de la derecha francesa, hacía prácticamente imposible todo acercamiento a un FN que representaba exactamente el negativo de los mitos fundacionales de la República.</p>
<p>Es esa caracterización del FN lo que, durante cuatro décadas, ha posibilitado el establecimiento de un <em>cordón sanitario</em> que, hace apenas siete años, aún encontraba un firme defensor en el propio Jacques Chirac, y que condenaba al FN a los márgenes del sistema político. Un efectivo dique de contención que, y éste ha sido el mejor resultado del FN en estas elecciones, ha saltado por los aires debido a la estrategia de acercamiento y apropiación de su discurso liderada por Nicolas Sarkozy y la UMP.</p>
<p>Si tuviésemos que definir lo que los expertos en comunicación política denominan el marco de referencia del FN, sin duda estaría compuesto por el eje inmigración-identidad-inseguridad. Ése ha sido también uno de los marcos preferidos por un Sarkozy que apenas esperó un mes desde su investidura para convertirse en el primer Presidente en abrir las puertas del Eliseo a Jean Marie Le Pen.</p>
<p>Basta recordar sus referencias a la “inmigración descontrolada”, a la “delincuencia de los rumanos” o de los inmigrantes de Comores en Marsella. Unas referencias que encuentran una filiación directa con el “gran debate sobre la identidad nacional” que lanzó durante su presidencia, o con la defensa por parte de algunos de sus colaboradores del derecho de sangre como única vía de acceso a la ciudadanía. Son ideas que recogen buena parte de la obsesión identitaria del FN, pero que se alejan, y mucho, de la idea republicana de ciudadanía cívica para apostar decididamente por la ciudadanía étnica.</p>
<p>También en esa misma línea se orienta el ataque a una Europa y una mundialización que amenaza “con diluir a Francia debilitando el espíritu nacional”, o la alusión que el candidato-presidente haría, con ocasión del 1º de mayo, a un Hollande que “desfila tras la bandera roja” mientras él y los suyos presentarían “una marea de banderas tricolores” organizando una “verdadera fiesta del trabajo” con claras reminiscencias petainistas. Reminiscencias que aún eran más pronunciadas, casi exculpatorias, al señalar que “al fin y al cabo Francia no inventó la solución final”.</p>
<p>El partido heredero de la Argelia Francesa también debe haber encontrado especialmente satisfactorio escuchar al Presidente de la República hacer “un balance positivo de la colonización”, afirmar que “no todas las culturas tienen el mismo valor” o manifestar su “comprensión” hacia la idea de “preferencia francesa”, emanada directamente del argumentario frontista.</p>
<p>En 1987 Michel Noir, ministro y figura destacada de la derecha francesa, repudiaba los votos del Front National por representar lo contrario de los valores republicanos y apuntaba que “es preferible perder unas elecciones que perder el alma”. La tentación extremista parece haber sido demasiado fuerte para un Nicolas Sarkozy que se ha jugado esa alma y, sin embargo, ha perdido las elecciones. Ese ha sido el verdadero éxito del FN en esta campaña y así lo reconocía, agradecida, una Marine Le Pen que se felicitaba “por la victoria ideológica que he obtenido cada día y cada vez que Nicolas Sarkozy ha utilizado mi proyecto”.</p>
<p>El FN es el referente principal para buena parte de la extrema derecha europea, sus estrategias y sus ideas son seguidas y mimetizadas a lo largo y ancho de todo el continente y, sin duda, sus correligionarios extraerán las oportunas lecciones. Pero también el resto de los partidos, muy especialmente los de la derecha europea, pueden extraer alguna lección de este resultado.</p>
<p>La primera es que generalmente los electores prefieren el original al sucedáneo, y en este caso no ha sido diferente. La estrategia de Sarkozy no le ha servido para ganar las elecciones, pero deja un partido derrotado y sin un liderazgo claro, también un <em>Front National</em> que ha dado un paso de gigante en su “batalla por las ideas” y que ya se plantea hegemonizar ideológica y políticamente la derecha francesa.</p>
<p>La segunda lección, quizás la más importante, es que, especialmente en una época de dificultades y descontento que castiga duramente a los partidos mayoritarios, la tentación extremista se vuelve muy poderosa, pero esa es una puerta que sólo se puede abrir desde dentro y quizás a los dirigentes políticos les convenga pensárselo dos veces antes de hacerlo.</p>
<p><strong>Miguel Ángel Simón</strong> es doctor en Ciencia Política e investigador en el Instituto de Estudios Políticos de París.</p>
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		<title>Andalucía, modelo autonómico de la izquierda</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:28:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A debate]]></category>
		<category><![CDATA[Andalucía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El Estado de las autonomías que estableció la Constitución de 1978, tras casi 40 años de franquismo centralista, ha tenido un desarrollo distinto en las diferentes “nacionalidades y regiones”, a las que nuestra Ley Fundamental “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía”. Las nacionalidades históricas —preferentemente Euskadi y Catalunya— jugaban con ventaja en ese proceso, hasta que Andalucía, invocando no la historia, sino directamente la Constitución y la voluntad de sus ciudadanos, alcanzó el máximo nivel de autonomía, no tanto para mirarse su ombligo identitario como para mejorar la situación del pueblo andaluz y desarrollar su modelo desde la &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/andalucia-modelo-autonomico-de-la-izquierda/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Estado de las autonomías que estableció la Constitución de 1978, tras casi 40 años de franquismo centralista, ha tenido un desarrollo distinto en las diferentes “nacionalidades y regiones”, a las que nuestra Ley Fundamental “reconoce y garantiza el derecho a la autonomía”. Las nacionalidades históricas —preferentemente Euskadi y Catalunya— jugaban con ventaja en ese proceso, hasta que Andalucía, invocando no la historia, sino directamente la Constitución y la voluntad de sus ciudadanos, alcanzó el máximo nivel de autonomía, no tanto para mirarse su ombligo identitario como para mejorar la situación del pueblo andaluz y desarrollar su modelo desde la izquierda.</p>
<p>No es extraño que dirigentes catalanes como Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida, desde sus posiciones nacionalistas excluyentes, hayan menospreciado a Andalucía, tildando su autonomía de “artificial”, jaleados por quienes, desde el PP, devotos de su única y patriotera nación española, coquetean, sin embargo, con comunidades autónomas de ribetes soberanistas, mientras amenazan a Andalucía, que siempre cumplimentó el mandato constitucional de solidaridad entre autonomías.</p>
<p>El signo de izquierdas de la nueva Junta de Andalucía, como consecuencia del sabio ejercicio del derecho al voto de los andaluces el 25-M, capaz de alterar los resultados anticipados por las encuestas demoscópicas, va a ofrecer una prueba más de la salud democrática de Andalucía: se va a ensayar, para salir de la crisis, un modelo de medidas socioeconómicas contrario a las privatizaciones de los servicios esenciales y que mantenga la prioridad de la educación y la sanidad en el sector público. Como explicó José Antonio Griñán en su discurso de investidura ante el Parlamento andaluz, reducirá en 2.696 millones de euros el presupuesto de 32.020 millones previsto para 2012, pero aseguró que buscará fórmulas para ahorrar, sin recortar derechos básicos adquiridos por los andaluces a lo largo de las tres últimas décadas.</p>
<p>Es preciso remontarse en el tiempo para entender de dónde proviene esa sabiduría electoral del pueblo andaluz, que le sirvió para salir de su historia de caciques, señoritos, miseria, abandono y engaño, perpetrada por la derecha tradicional española, y a la que de ninguna manera ha querido regresar, aunque los viejos lobos se vistieran ahora con la piel de cordero del “cambio” (¿el cambio suyo?, cabía preguntar). Prefirió el eslogan socialista —“Andalucía por el camino seguro”—, aderezado con la presencia en la Junta de Izquierda Unida, para consolidar un poder exigente, vigilante consigo mismo y capaz de erradicar conductas fraudulentas como las de los ERE.</p>
<p>Todo empezó cuando la Constitución abrió la puerta a las autonomías y Andalucía aprovechó la oportunidad para introducirse de lleno. No fue tarea fácil. Unión de Centro Democrático (UCD), comprensiva con el País Vasco y Cataluña (no así con Galicia, también nacionalidad histórica, pero con menos tradición nacionalista; azotada, como Andalucía, por el paro, la emigración y el subdesarrollo, y carente de una burguesía capaz de producir un partido análogo al PNV), puso todos los palos que pudo en las ruedas de la iniciativa andaluza, empeñada en equipararse al techo autonómico pactado para los estatutos de Gernika y de Sau.</p>
<p>UCD mantuvo la fecha del 28 de febrero de 1980 para la celebración del referéndum de iniciativa autonómica de Andalucía, comprometida por Adolfo Suárez con el líder andaluz Rafael Escuredo. Pero a partir de ahí trató de que la consulta a los andaluces demostrara el fracaso de quienes trataban de equipararse a los nacionalistas <em>pata negra.</em> Se aprobó urgentemente una ley sobre las diversas modalidades de referéndum, que acentuaba las difíciles exigencias constitucionales para el acceso al mismo nivel de autonomía de las nacionalidades históricas.</p>
<p>La necesidad de obtener más del 50% de <em>síes</em> sobre el total del censo en cada provincia significaba una barrera casi insuperable, especialmente cuando UCD, el partido que sostenía al Gobierno que convocaba el referéndum, pedía a los ciudadanos llamados a las urnas que se abstuvieran de votar. Y los votantes andaluces que, a pesar de todo, desearan votar, tenían que vérselas con la siguiente pregunta, políticamente siniestra, literariamente esperpéntica, y que parecía inspirada por los hermanos Marx: “¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?”. Ni una mención a las palabras “Andalucía” y “autonomía”, esenciales para votar.</p>
<p>El resultado favorable a la iniciativa autonómica de Andalucía desbordó todas las previsiones. El proceso concluyó con la aprobación del estatuto de autonomía en 1981 y con sucesivos gobiernos de izquierda en la Junta de Andalucía, desde las primeras elecciones autonómicas del 23 de mayo de 1982 hasta las últimas del 25-M. El libro <em>Del consenso al desencanto</em>, que publicamos a principios de 1981 Soledad Gallego-Díaz y yo, prologado por Juan Luis Cebrián, recogía en caliente aquella voluntad frustrada de frenazo político al pueblo andaluz, que sintetizó la entonces responsable de autonomías del PSOE, María Izquierdo Rojo: “Se trata pura y simplemente de una vuelta a las fuentes antiautonomistas de UCD, comunes a los planteamientos de toda la derecha más reaccionaria española”.</p>
<p><strong>Bonifacio de la Cuadra.</strong></p>
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		<title>Francia: una alegría contenida</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/francia-una-alegria-contenida/</link>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:25:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La elección presidencial ha revelado algo latente en Francia: una profunda crisis de confianza de la mayoría del pueblo ante las elites que lo representan. Más allá de la victoria de François Hollande, que no es una victoria del programa del Partido Socialista, y de la derrota de Nicolas Sarkozy, que es sobre todo un rechazo a su persona, debemos extraer tres lecciones. En primer lugar, la emergencia, en la primera vuelta, de un voto <em>de protesta, tribunicio,</em> que recuerda a los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, cuando el Partido Comunista Francés representaba a toda una parte &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/francia-una-alegria-contenida/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La elección presidencial ha revelado algo latente en Francia: una profunda crisis de confianza de la mayoría del pueblo ante las elites que lo representan. Más allá de la victoria de François Hollande, que no es una victoria del programa del Partido Socialista, y de la derrota de Nicolas Sarkozy, que es sobre todo un rechazo a su persona, debemos extraer tres lecciones. En primer lugar, la emergencia, en la primera vuelta, de un voto <em>de protesta, tribunicio,</em> que recuerda a los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, cuando el Partido Comunista Francés representaba a toda una parte de las clases populares explotadas sin esperanza alguna de acceder al poder. Esta vocación fue utilizada con mucha inteligencia política por François Mitterrand con el proyecto de Unión de la Izquierda, que permitió, a la vez, reconstituir el Partido Socialista, integrar al electorado del Partido Comunista en una perspectiva realista de acceso al poder y, a continuación, destruir la influencia ideológica y política comunista tras la victoria de la izquierda en 1981. Es útil recordar esta experiencia para comprender, en un contexto del todo diferente, lo que probablemente sucederá ahora con el Frente Nacional.</p>
<p>Este voto de protesta es colérico, determinado: o se reviste del progresismo del Frente de Izquierda (alianza de fuerzas socialistas, militantes de extrema izquierda y restos del Partido Comunista que han invertido toda su habilidad y su aparato de movilización en esta batalla) o representa a una constelación de fuerzas de extrema derecha y derecha xenófobas, gente sin ideología concreta pero desorientada ante los estragos de la crisis europea y de la globalización liberal. Estos dos “extremos” son, en realidad, cada vez más importantes en Francia. Se han hecho oír con fuerza en la primera vuelta, ya que representan aproximadamente a más del 30% del electorado.</p>
<p>En segundo lugar, y éste es un fenómeno nuevo, la extensión del voto en blanco y nulo y de la abstención (24, 59 %), que supera ya los dos millones de electores. Cifra importante, dada la politización de los ciudadanos franceses y de la elección presidencial, vivida tradicionalmente como un escenario refundador del vínculo nacional y republicano. Este fenómeno tiene un significado no solo simbólico sino también político: constituye una estrepitosa desaprobación por parte de ciudadanos formados, políticamente educados (sobre todo los votos en blanco y nulos), de los programas de partidos políticos centrales (la UMP y el PS).</p>
<p>En tercer lugar, esta elección pone en evidencia un dato cruel que no debemos negar: <em>la izquierda es minoritaria en Francia.</em> En la primera vuelta, <em>toda</em> la izquierda no supera el 44% de votos; no es sino por la adhesión de una parte del electorado centrista y de una delgada franja del electorado del Frente Nacional que ha podido superar el 50%. Esta es una realidad que, por lo menos, tiene dos significados estructurales: por un lado, sociológicamente, la izquierda no ha podido recuperar la influencia que tenía en los años 80 en el seno de las clases populares y medias bajas (¡el Frente Nacional, de extrema derecha, se ha convertido así en el primer partido <em>obrero</em> del país!); por el otro, la alianza electoral del PS y del Frente de Izquierda solo podrá esperar una victoria en las próximas elecciones si se abre al centro o logra dar de nuevo esperanza a quienes han votado en blanco, nulo o se han abstenido. La apuesta de Dominique Strauss-Kahn, ese liberal de “izquierda” que tanto gustaba al electorado de las clases medias, era la apertura al centro. En esta elección, Hollande se definió más a la izquierda; le resultará difícil construir un puente entre el centro y la izquierda de la izquierda. Porque, en la cuestión de la lucha contra la crisis, existe una divergencia insuperable entre ambos campos. François Bayrou, dirigente de un centro débil, representa en realidad al centro derecha, es decir, las clases medias altas y la burguesía liberal, que aceptan la política de austeridad y quieren sobre todo una fuerte liberalización del mercado laboral. Sus tropas tenderán pues a ir hacia la derecha. El Frente de Izquierda pondrá como condición para su apoyo al PS la obtención de un grupo propio en la Asamblea nacional, lo que le permitirá pesar en futuras orientaciones de la política presupuestaria y económica. Hollande no está cerca de resolver estas contradicciones, porque cosechó un pobre resultado en la primera vuelta de las presidenciales y no ha podido movilizar a los indecisos en la segunda.</p>
<p>Resumen del cuadro político el día después de esta elección: decepción ante los partidos clásicos, ascenso de los extremos, debilidad estructural de la izquierda. La campaña electoral, a pesar de los esfuerzos de los medios para “calentarla”, desarrollada en un ambiente moroso y, al menos en la izquierda, con menos entusiasmo que en las primarias organizadas en el Partido Socialista, ha conducido ciertamente a la victoria de François Hollande y a la derrota personal de Nicolas Sarkozy pero no, fundamentalmente, a la derrota de la derecha. Es por ello que en las próximas elecciones legislativas el problema de las alianzas volverá a ser central con unas fuerzas políticas que han sido silenciadas en la segunda vuelta de las presidenciales.</p>
<p>En la derecha está claro que un problema ya histórico debe ser resuelto: el Frente Nacional se ha convertido en <em>una realidad permanente</em> de la escena política nacional. No nos desharemos de él ni con facilidad ni con rapidez. Dos evoluciones son posibles: o desintegra a la derecha tradicional, como proclama oficialmente Marine Le Pen, aunque ésta es una hipótesis poco plausible de momento; o evoluciona de manera progresiva influyendo ideológicamente a la derecha, compartiendo con ella cada vez más valores (la puerta ha sido abierta de par en par por Sarkozy), y se convierte en un partido de una derecha populista “respetable”, a imagen del partido neofascista de Fini en Italia y, por tanto, un aliado necesario y aceptable de la derecha clásica. Esta es la evolución más probable, por la que trabaja Marine Le Pen. Situación que, por otra parte, confirma la evolución sociológica e ideológica hacia la derecha de la sociedad francesa. <em>La paradoja es pues que la izquierda ha ganado las elecciones en un contexto de derechización de la sociedad francesa y europea.</em> Y este resultado se debe en buena medida al rechazo a la persona de Sarkozy, que nunca ha entendido nada de la identidad profunda de esta sociedad.</p>
<p>En la izquierda, el problema principal es el de la reconquista del electorado popular, que ya no está encuadrado por el Partido Comunista y ha sido abandonado por el Partido Socialista, que quiere ser en primer lugar el partido de las clases medias. Este electorado se ha perdido en provecho del Frente Nacional desde mitad de los años 90. De él depende la renovación de la izquierda. Esta no tiene ni la ideología ni la estrategia capaz de hacerlo volver a su seno: ya no tiene capacidad utópica para ofrecer un futuro mejor al pueblo ni estrategia de terreno capaz de encuadrarlo, como hacía antes el Partido Comunista. De otra parte, no hay que olvidar que todo el éxito de antaño del Partido Comunista estaba basado en su vocación de ser un partido identitario, mientras que la izquierda de hoy aparece más bien como una fuerza de poder electoral sin identidad bien afirmada. Es esencialmente liberal en el plano identitario, lo que no empuja al electorado popular a reconocerse en ella. En realidad, la única vía que permitiría a la izquierda regresar a la centralidad entre esas clases es la vía republicana, que concilia de manera equilibrada a la vez derechos y deberes de los ciudadanos. Pero por mucho que lo quiera y comprenda, el Partido Socialista aún está lejos de tomar esta vía por su gran alejamiento del pueblo en nombre de la ideología democrática liberal de estos últimos 20 años. Las próximas elecciones legislativas no serán fáciles para la izquierda. Deberá volver a dar confianza al pueblo. Es un desafío, porque, como ha subrayado el profesor Javier de Lucas en un reciente debate en la SER, la alegría con que se ha acogido su victoria ha sido, a decir verdad, una alegría “contenida”.</p>
<p><strong>Sami Nair</strong> es profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Traducción de M. Sampons.</p>
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		<title>La educación</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 07:22:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Las decisiones adoptadas recientemente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han generado protestas en algunos sectores, que han conducido a la convocatoria de encierros y manifestaciones, que se pretenden culminar con una huelga. Es fundamental reconocer el derecho constitucional a manifestar públicamente la oposición a dichas medidas, pero es igualmente importante dejar en evidencia que los datos sobre los que se basan estas críticas son falsos.</p>
<p>El ajuste presupuestario de esta secretaría de Estado ha sido del 14,86% (unos 300 millones de euros) respecto al presupuesto ejecutado el año anterior. Teniendo en cuenta que las funciones y servicios &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/la-educacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las decisiones adoptadas recientemente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte han generado protestas en algunos sectores, que han conducido a la convocatoria de encierros y manifestaciones, que se pretenden culminar con una huelga. Es fundamental reconocer el derecho constitucional a manifestar públicamente la oposición a dichas medidas, pero es igualmente importante dejar en evidencia que los datos sobre los que se basan estas críticas son falsos.</p>
<p>El ajuste presupuestario de esta secretaría de Estado ha sido del 14,86% (unos 300 millones de euros) respecto al presupuesto ejecutado el año anterior. Teniendo en cuenta que las funciones y servicios en educación están transferidas a las comunidades autónomas, en el contexto del presupuesto total de educación dicho ajuste representa un 0.6%. Con el fin de asegurar que esto no cause daño alguno sobre la calidad de la enseñanza, hemos definido unas prioridades: becas generales para el estudio, lucha contra el fracaso y el abandono escolar temprano, implantación de nuevos modelos de formación profesional (dual) que permitan disminuir las elevadas cifras de desempleo juvenil, nueva política de tecnologías de la información y la comunicación y becas predoctorales de formación del profesorado universitario que representan la excelencia.</p>
<p>Una de las cuestiones que más se ha distorsionado es el tema de las becas. El mantenimiento íntegro de la dotación para becas de carácter general asegura que todos los estudiantes cuyas familias tengan una renta por debajo de un cierto umbral puedan acceder a los estudios no universitarios y universitarios. Dicho umbral no se modifica en relación con años anteriores. Sin embargo, ciertos sectores insisten en falsear la realidad asegurando que sí se reducen las partidas de becas. Esta afirmación responde a una manipulación de la información, pues las partidas afectadas incluyen otro tipo de ayudas, como las del aprendizaje de inglés. La reducción no influirá sobre el número de beneficiarios, pues hemos modificado los destinos de forma que, en lugar de realizar estancias en Australia, Canadá, Estados Unidos y Nueva Zelanda, este año las estancias serán en países más cercanos (Reino Unido, Irlanda) y se realizarán cursos en territorio nacional. Por ello se espera obtener un mejor rendimiento con menos recursos.<br />
El esfuerzo presupuestario realizado en becas es tal que han pasado a representar el 66% del presupuesto de esta Secretaría de Estado, con más de 800.000 alumnos becados, que representan aproximadamente el 20% de la población estudiantil. A cambio se pide un esfuerzo a los estudiantes, estableciendo como requisito para la obtención de la beca una nota de 5,5 en las pruebas de acceso a la Universidad y entre el 65% y el 90% de los créditos matriculados superados para mantener la beca, dependiendo del tipo de titulación. Entendemos que dichos requisitos representan un nivel de rendimiento mínimo y no de excelencia, como se ha planteado.</p>
<p>Los compromisos de cumplimiento de déficit adquiridos con Europa afectan de forma muy importante a las comunidades autónomas, por lo que en el ámbito educativo se consideró urgente flexibilizar la normativa con el fin de que pudiesen contar con una batería de medidas para racionalizar el gasto. Corresponde a las comunidades autónomas decidir qué medidas implementar y con qué grado de intensidad. En el supuesto de que la mayoría de las comunidades autónomas decidiesen adoptar un número elevado de estas medidas, se estima que el ahorro en el ámbito educativo podría llegar a 3.000 millones de euros. Teniendo en cuenta que la inversión en educación en nuestro país ronda los 51.000 millones de euros, dicha cantidad representaría el 5,8% de la inversión total. Si consideramos conjuntamente el ahorro estimado en las comunidades autónomas y el ajuste presupuestario en esta Secretaría de Estado, el total es de aproximadamente 6,4%, muy por debajo de todas las cifras que se están barajando por parte de los sectores más críticos.</p>
<p>Entre las medidas que afectan a las comunidades autónomas cabe destacar el esfuerzo que se pide a los profesores, en sintonía con el esfuerzo que la sociedad en su conjunto debe realizar para salir de una crisis cuya magnitud era desconocida hasta que este Gobierno accedió al poder. Una de las acusaciones más reiteradas es que permitir un incremento de hasta el 20% de los alumnos en las aulas es un ataque directo a la calidad de la educación. Aquí es fundamental hacer varias aclaraciones. España está por debajo del promedio de la OCDE en el número de alumnos por aula en primaria y cerca de la media en secundaria; en ambos casos el número medio de alumnos está muy por debajo del máximo establecido. Los estudios internacionales (PISA) no encuentran una relación entre el número de alumnos por clase y el rendimiento escolar. Como consecuencia de ello, varios países europeos no legislan sobre el número máximo de alumnos por clase, y países con mejores resultados que el nuestro tienen un número mucho más elevado de alumnos en las clases (por ejemplo, Reino Unido y Japón). Finalmente, esta medida es coyuntural y está asociada temporalmente a las restricciones en la oferta de empleo público.</p>
<p>Otra de las cuestiones más debatidas es el incremento de la horquilla de las tasas universitarias, de forma que se permite a las comunidades autónomas incrementarlas, si así lo desean, desde el 15% del coste real que representan en la actualidad hasta el 25%, con un incremento gradual adicional para los repetidores. La crítica más generalizada es que esto supone un atentado contra la igualdad de oportunidades. A riesgo de resultar reiterativa, recuerdo que las becas no se recortan, por lo que ningún estudiante sin recursos y con talento se quedará sin estudiar. Considero importante apuntar que en las épocas de bonanza las exigencias a nuestro Estado del bienestar se han ido incrementando hasta límites que, en épocas de crisis, son insostenibles. Ello nos obliga a evaluar con mucho cuidado las prioridades. En este sentido, la gratuidad de la etapa escolar obligatoria es irrenunciable, y en esa etapa se deben centrar todos los esfuerzos necesarios para garantizar una escuela pública de calidad. Dicha etapa termina a los 16 años, y conforme nos alejamos de ella se hace más necesario debatir sobre el modelo de financiación. El criterio empleado es que los alumnos, o sus familias, deberían asumir una proporción cada vez mayor de la financiación a medida que pasan de bachillerato, o formación profesional, a estudios de grado en la Universidad y, posteriormente, a estudios de máster. La exigencia de gratuidad en todas las etapas de la educación ha llevado quizás a perder la perspectiva de lo que cuesta, y de que el problema real no es si las familias lo pagan o no, sino qué familias lo pagan. La inversión en la Universidad representa unos 12.000 millones de euros. El modelo anterior implica que un 15% del coste de una titulación de grado lo financia la familia del alumno, y el 85% el resto de los contribuyentes, es decir, todas las familias. Las nuevas medidas suponen un incremento de la parte financiada por el alumno o su familia y, lo que es más importante, un cambio de modelo donde el alumno que suspende va asumiendo una parte cada vez mayor del coste.</p>
<p>Las medidas anteriores responden a la realidad de una crisis económica y a la necesidad de políticas de austeridad. Sin embargo, el impacto de dichos ajustes sobre la calidad de la educación es debatible, por la sencilla razón de que a partir de un cierto umbral de inversión en educación (que España superó hace años), este deja de ser un factor decisivo y la calidad del sistema educativo depende en mucha mayor medida de las políticas que se implementen. Es un hecho objetivo que en nuestro país la inversión en educación ha crecido en los últimos ocho años, pero los resultados han empeorado.</p>
<p>Del éxito de la ambiciosa reforma que este ministerio abordará próximamente depende el futuro de nuestro país. Por ello, es fundamental que se abra un debate responsable y maduro, que aborde los problemas en toda su complejidad, para lo cual el ministerio y la secretaría de Estado manifiestan su total disposición. En este contexto, el uso de información veraz es crucial, y toda manipulación intencionada de la información para generar crispación y alarma social merece un rotundo suspenso.</p>
<p><strong>Montse Gomedio</strong>, secretaria de estado de Educación, Formación Profesional y Universidades.</p>
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		<title>Retraimiento autonómico</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 06:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[A debate]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Se está presentando el déficit autonómico como la consecuencia de un sistema descentralizado en exceso cuyo rumbo convendría corregir para recuperar la confianza en España. El autogobierno suscita inquietud en determinados sectores de opinión españoles porque el déficit ha aflorado recelos y prejuicios que añoran las seguridades de la nación centralizada y uniforme. La intervención ideológica se ha hecho patente de forma que posiblemente no se requieran intervenciones institucionales cuando ya hay comunidades autónomas absolutamente tuteladas por la Administración central. Los gobiernos autonómicos del PP, que son todos menos cuatro, se han retraído ante las críticas. Unos por saberse herederos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/retraimiento-autonomico/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se está presentando el déficit autonómico como la consecuencia de un sistema descentralizado en exceso cuyo rumbo convendría corregir para recuperar la confianza en España. El autogobierno suscita inquietud en determinados sectores de opinión españoles porque el déficit ha aflorado recelos y prejuicios que añoran las seguridades de la nación centralizada y uniforme. La intervención ideológica se ha hecho patente de forma que posiblemente no se requieran intervenciones institucionales cuando ya hay comunidades autónomas absolutamente tuteladas por la Administración central. Los gobiernos autonómicos del PP, que son todos menos cuatro, se han retraído ante las críticas. Unos por saberse herederos de una gestión injustificable de las cuentas territoriales, y otros por haber comprendido que en periodo de crisis las competencias no incrementan la influencia política de las élites regionales sino que la comprometen. Ese retraimiento explica la salvaguarda en la que se mueve la Administración central, sin que nadie se pregunte cómo es que mantenga tanta estructura y gasto tras vaciarse de atribuciones y sin que nadie demande una mayor adecuación del modelo de financiación al reparto competencial.</p>
<p>A primera vista, el retraimiento autonómico, que afecta a todos los estatutos no refrendados, contrastaría con la efervescencia soberanista que podría desatarse en Catalunya y Euskadi. Lo cual, aun operando tan sólo como hipótesis o a modo de amago, propiciaría una mayor diferenciación entre unas y otras autonomías. La volatilidad ideológica de un Estado que ya nunca será de las autonomías y sus problemas financieros han realimentado la pulsión nacionalista. El pacto fiscal ha pasado de ser una aspiración a enarbolarse como la única forma de zanjar el contencioso sobre el retorno de los impuestos que pagan los catalanes cuando la Generalitat dice verse obligada a introducir recorte tras recorte. Por su parte, el abertzalismo presenta la situación económica en el resto de España como un lastre para las expectativas que podría albergar una Euskadi que ha vuelto a la recesión; una razón no exenta de jactancia que se añade a su periódico recordatorio de que persigue cortar amarras. La certeza de que el País Vasco está soportando la crisis mejor que las demás comunidades autónomas gracias al concierto y al cupo constituye un argumento definitivo para avalar la pertinencia del pacto fiscal. El nacionalismo tiende siempre a simular que está a punto de desatar el nudo. Pero continúa aferrándose al principio de realidad que indica que España no es un contexto fallido a punto de desmembrarse, porque sabe que ello arrastraría a Euskadi y a Catalunya.</p>
<p>El soberanismo no se basa tanto en el ansia por dotarse de un poder independiente como en el rechazo que provoca verse subsumido en el sistema constitucional con el mismo estatus que el resto de las comunidades autónomas. El desarrollo autonómico ha suscitado entre los nacionalistas la necesidad de diferenciarse de quienes se han dotado de un nivel de autogobierno similar al que ellos reivindicaban al comienzo de la transición. Por eso mismo, el retraimiento autonómico, preconizado abiertamente por Esperanza Aguirre y practicado por los dirigentes territoriales de su partido con responsabilidades de gobierno, devuelve en cierto modo a los nacionalistas la singularidad difuminada con el café para todos y, en esa misma medida, puede atemperar la tensión soberanista.</p>
<p>Aunque esa tensión se ve limitada también por la pluralidad social y política que representan Catalunya o Euskadi, tan o más diversas que lo que puede ser España en su conjunto. Fuera de ese amplio cauce central en el que la ciudadanía se manifiesta satisfecha de la autonomía realmente existente y predispuesta a recabar más atribuciones de autogobierno, la idea de un Estado propio o de un estatus político aún más diferenciado introduce la tensión en el seno de la propia sociedad vasca o catalana. De ahí que no resulte fácil imaginar que Catalunya se haga con el concierto y a las malas opte por retener el cupo mientras llega a un pacto con Madrid. Del mismo modo que el previsible cambio político que se dará en Euskadi tras la participación de la izquierda abertzale en los próximos comicios autonómicos difícilmente encontrará una fórmula de desenganche del Estado constitucional que no suponga la ruptura social y territorial del país de los vascos. En cualquier caso, hay una línea que los compromisos respecto al déficit no podrán traspasar sin cuestionar el carácter democrático de la España autonómica y sin poner en peligro su integridad territorial. Es la línea que Rajoy trata de sortear a su modo, aunque sin otra garantía que la de su contención verbal.</p>
<p><strong>Kepa Aulestia.</strong></p>
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		<title>Cómo reequilibrar la eurozona</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 19:22:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La crisis de la eurozona se desarrolló principalmente como una crisis de deuda soberana que, en su mayor parte, afectó a países de la periferia meridional de Europa. Estos países se encontraron con que para emitir bonos soberanos debían pagar tasas de interés que por momentos llegaron al 6 o 7 por ciento, en el caso de Italia y España, o a valores todavía más altos para otros países. Como los bancos de la eurozona tienen una parte importante de sus carteras de activos constituidas por bonos de países de la eurozona, la crisis de deuda soberana se convirtió en &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/como-reequilibrar-la-eurozona/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La crisis de la eurozona se desarrolló principalmente como una crisis de deuda soberana que, en su mayor parte, afectó a países de la periferia meridional de Europa. Estos países se encontraron con que para emitir bonos soberanos debían pagar tasas de interés que por momentos llegaron al 6 o 7 por ciento, en el caso de Italia y España, o a valores todavía más altos para otros países. Como los bancos de la eurozona tienen una parte importante de sus carteras de activos constituidas por bonos de países de la eurozona, la crisis de deuda soberana se convirtió en una crisis bancaria en potencia, agravada por el hecho de que los bancos ya habían sufrido otras pérdidas originadas, por ejemplo, en el derrumbe de los precios inmobiliarios en España. De modo que uno de los desafíos más importantes que es preciso encarar para resolver la crisis de la eurozona es reducir la carga de la deuda para los países del sur de Europa.</p>
<p>La variación del peso de la deuda de un país refleja la relación entre el volumen del saldo fiscal primario (el saldo una vez deducido el pago de intereses) y el PIB, así como la diferencia entre el costo de tomar prestado y la tasa de crecimiento del PIB. Cuando la diferencia entre el costo de financiación y el crecimiento se torna demasiado grande, el superávit fiscal primario que se necesita para evitar que la deuda siga creciendo se hace inalcanzable. En la práctica, se prevé que el crecimiento de los países del sur de Europa será próximo a cero o incluso negativo durante los dos próximos años, y aun después de eso, no se espera que supere un 2 o 3 por ciento.</p>
<p>Los titulares de prensa no siempre dejan entreverlo, pero una causa subyacente de la crisis de la eurozona (y que ahora también es un obstáculo para el crecimiento del sur) ha sido la divergencia que se creó entre los costos de producción de los países periféricos, notablemente los del “sur” (en concreto, Grecia, España, Italia y Portugal), y los del “norte” (para simplificar, Alemania); divergencia que se desarrolló durante la primera década que siguió a la introducción del euro. Entre 2000 y 2010, el costo laboral unitario en los países del sur aumentó un 36%, 28%, 30% y 25%, respectivamente, mientras que en Alemania dicho aumento fue menor al 5%. Esto produjo para fines de 2010 una divergencia acumulada de más del 30% en relación con Grecia y más del 20% para Portugal, Italia y España.</p>
<p>El costo laboral unitario se relaciona con el nivel salarial y con la productividad, de modo que un aumento de la productividad puede compensar un aumento de los salarios. Entre 2000 y 2010, no hubo grandes diferencias de productividad entre los países del norte y los del sur de Europa: de hecho, la tasa anual media de crecimiento de la productividad fue mayor en Grecia (1%) que en Alemania (0,7%). Pero en el sur, el costo laboral creció a un ritmo mucho más veloz; esto produjo un aumento del diferencial de costos, que mientras la unión monetaria siga existiendo, no se podrá resolver con una devaluación.</p>
<p>En tanto y en cuanto esta divergencia interna se mantenga, no habrá una solución completa de la crisis del euro, porque el déficit de cuenta corriente, la falta de crecimiento o ambas cosas a la vez seguirán acosando a los países del sur de Europa, lo que perpetuará los temores relacionados con la deuda pública y la situación de la banca comercial.</p>
<p>En este contexto, el aumento de la productividad (sea por medio de avances técnicos, mejor asignación de los recursos o mayor inversión productiva) es para las economías del sur de Europa una variable tan importante como lo es la contención salarial. De hecho, es previsible que una deflación salarial excesiva tenga efectos negativos sobre la productividad, ya que probablemente acelerará la emigración de mano de obra calificada; y la combinación de austeridad extrema, deflación de precios y altos niveles de desempleo (con el consiguiente riesgo de tensión social) no es precisamente la mejor manera de fomentar las inversiones, la innovación o la movilidad de la fuerza laboral.</p>
<p>Asimismo, si bien la reducción del nivel de empleo es un modo de impulsar la productividad, implica altos costos macroeconómicos en términos de pérdida de ingresos y aumento del gasto social. Sin olvidar lo más importante tal vez: ninguna política económica debería destruir la confianza de las sociedades en sí mismas, porque eso que los economistas llaman “espíritus animales” [las motivaciones y expectativas emocionales] debe ser tal que permita a la gente abrigar esperanzas respecto de su futuro.</p>
<p>Por todo lo dicho, tanto el exceso de austeridad como la deflación podrían ser contraproducentes y hacer que las “reformas” necesarias para aumentar la competitividad de los países del sur de Europa sean imposibles de implementar. La solución correcta habrá de combinar un grado razonable de contención salarial y tasas de inflación bajas (pero no negativas), junto con políticas microeconómicas que alienten el aumento de la productividad.</p>
<p>Además, es evidente que los países del norte de Europa pueden hacer algo para ayudar a cerrar más rápidamente la brecha de competitividad: estimular un aumento más rápido de sus propios salarios. De hecho, la insistencia de los funcionarios occidentales en persuadir a las autoridades chinas de que permitan una mayor apreciación de su moneda resulta sorprendente, considerando que el superávit de cuenta corriente de Alemania como porcentaje del PIB ya es mucho mayor que el de China.</p>
<p>Así pues, para revertir las grandes diferencias de costo laboral unitario que aparecieron durante la primera década de existencia del euro será necesario no solamente contener los salarios e implementar reformas que aumenten la productividad en los países del sur, sino también un mayor aumento salarial en el norte. Una simulación permite demostrar que si los salarios alemanes crecieran al 4% anual (en vez del 1,5% de la última década) y el crecimiento de la productividad en España se acelerara hasta el 2% anual (en ambos países estuvo cerca del 0,7%), en cinco años España podría revertir el diferencial de costo laboral unitario acumulado desde 2000 en relación con Alemania, con una tasa anual aproximada de aumento salarial en España del 1,7%.</p>
<p>Este supuesto no debería ser impracticable. Demandaría contención salarial en España, donde entre 2000 y 2010 los sueldos crecieron a un ritmo anual del 3,4%, y un esfuerzo decidido para acelerar el crecimiento de la productividad. Pero no requeriría reducción salarial ni una deflación de precios significativa: un crecimiento anual del 1,7% para los salarios y del 2% para la productividad serían compatibles con una inflación cercana a cero. En Alemania, el 0,7% histórico de aumento de la productividad y un crecimiento salarial del 4% serían compatibles con una inflación ligeramente superior al 3%.</p>
<p>En síntesis, se puede lograr un ajuste interno de la eurozona sin necesidad de una deflación importante en los países del sur, siempre que estos aumenten su productividad más rápido y que los países del norte los ayuden alentando un aumento salarial ligeramente más veloz que el actual. Estas medidas reducirían el superávit de cuenta corriente de los países del norte, pero incluso esta reducción debería ser bien recibida. Si el norte insiste en mantener la lentitud de crecimiento salarial del período 2000–2010, para lograr el ajuste interno serán necesarios niveles considerables de desempleo y deflación en el sur, algo más difícil e incluso políticamente imposible de lograr.</p>
<p><strong>Kemal Derviş</strong>, a former minister of economics in Turkey, administrator of the United Nations Development Program (UNDP), and vice president of the World Bank, is currently Vice President of the Brookings Institution. Traducción: Esteban Flamini.</p>
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		<title>Echoes of &#8217;67: Israel unites</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 18:20:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto armado]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>In May 1967, in brazen violation of previous truce agreements, Egypt ordered U.N. peacekeepers out of the Sinai, marched 120,000 troops to the Israeli border, blockaded Eilat (Israel&#8217;ssouthern outlet to the world&#8217;s oceans), abruptly signed a military pact with Jordan and, together with Syria, pledged war for the final destruction of Israel.</p>
<p>May &#8217;67 was Israel&#8217;s most fearful, desperate month. The country was surrounded and alone. Previous great-power guarantees proved worthless. A plan to test the blockade with a Western flotilla failed for lack of participants. Time was running out. Forced to protect against invasion by mass mobilization — and &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/echoes-of-67-israel-unites/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>In May 1967, in brazen violation of previous truce agreements, Egypt ordered U.N. peacekeepers out of the Sinai, marched 120,000 troops to the Israeli border, blockaded Eilat (Israel&#8217;ssouthern outlet to the world&#8217;s oceans), abruptly signed a military pact with Jordan and, together with Syria, pledged war for the final destruction of Israel.</p>
<p>May &#8217;67 was Israel&#8217;s most fearful, desperate month. The country was surrounded and alone. Previous great-power guarantees proved worthless. A plan to test the blockade with a Western flotilla failed for lack of participants. Time was running out. Forced to protect against invasion by mass mobilization — and with a military consisting overwhelmingly of civilian reservists — life ground to a halt. The country was dying.</p>
<p>On June 5, Israel launched a pre-emptive strike on the Egyptian air force, then proceeded to lightning victories on three fronts. The Six-Day War is legend, but less remembered is that on June 1, the nationalist opposition (Menachem Begin&#8217;s Likud precursor) was for the first time ever brought into the government, creating an emergency national-unity coalition.</p>
<p>Everyone understood why. You do not undertake a supremely risky pre-emptive war without the full participation of a broad coalition representing a national consensus.</p>
<p>Forty-five years later, in the middle of the night of May 7-8, Prime Minister Benjamin Netanyahu shocked his country by bringing the main opposition party, Kadima, into a national unity government. Shocking because just hours earlier, the Knesset was expediting a bill to call early elections in September.</p>
<p>Why did the high-flying Netanyahu call off elections he was sure to win?</p>
<p>Because for Israelis today, it is May &#8217;67. The dread is not quite as acute: The mood is not despair, just foreboding. Time is running out, but not quite as fast. War is not four days away, but it looms. Israelis today face the greatest threat to their existence — apocalyptic mullahs publicly pledged to Israel&#8217;s annihilation acquiring nuclear weapons — since May &#8217;67. The world is again telling Israelis to do nothing as it looks for a way out. But if such a way is not found — as in &#8217;67 — Israelis know they will once again have to defend themselves, by themselves.</p>
<p>Such a fateful decision demands a national consensus. By creating the largest coalition in nearly three decades, Netanyahu is establishing the political premise for a pre-emptive strike, should it come to that. The new government commands an astonishing 94 Knesset seats out of 120, described by one Israeli columnist as a &#8220;hundred tons of solid concrete.&#8221;</p>
<p>So much for the recent media hype about some great domestic resistance to Netanyahu&#8217;s hard line on Iran. Two notable retired intelligence figures were widely covered here for coming out against him. Little noted was that one had been passed over by Netanyahu to be the head of Mossad, while the other had been fired by Netanyahu as Mossad chief (hence the job opening). For centrist Kadima (it pulled Israel out of Gaza) to join a Likud-led coalition whose defense minister is a former Labor prime minister (who once offered half of Jerusalem to Yasser Arafat) is the very definition of national unity — and refutes the popular &#8220;Israel is divided&#8221; meme. &#8220;Everyone is saying the same thing,&#8221; explained one Knesset member, &#8220;though there may be a difference of tone.&#8221;</p>
<p>To be sure, Netanyahu and Kadima&#8217;s Shaul Mofaz offered more prosaic reasons for their merger: national service laws, a new election law and negotiations with the Palestinians. But Netanyahu, the first Likud prime minister to recognize Palestinian statehood, did not need Kadima for him to enter peace talks. For two years he&#8217;s been waiting for Mahmoud Abbas to show up at the table. Abbas hasn&#8217;t. And won&#8217;t. Nothing will change on that front.</p>
<p>What does change is Israel&#8217;s position vis-a-vis Iran. The wall-to-wall coalition demonstrates Israel&#8217;s political readiness to attack, if necessary. (Its military readiness is not in doubt.)</p>
<p>Those counseling Israeli submission, resignation or just endless patience can no longer dismiss Israel&#8217;s tough stance as the work of irredeemable right-wingers. Not with a government now representing 78 percent of the country.</p>
<p>Netanyahu forfeited September elections that would have given him four more years in power. He chose instead to form a national coalition that guarantees 18 months of stability — 18 months during which, if the world does not act to stop Iran, Israel will.</p>
<p>And it will not be the work of one man, one party or one ideological faction. As in 1967, it will be the work of a nation.</p>
<p><strong>Charles Krauthammer</strong> is a syndicated columnist based in Washington.</p>
<p>Washington Post Writers Group.</p>
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		<title>Responsabilidad y austeridad</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/responsabilidad-y-austeridad/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Banca]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Esta crisi no difiere mucho de otras anteriores de idénticas características y similares efectos y consecuencias. Y también es el resultado de decisiones concretas tomadas por personas concretas. No hacer nada es igualmente una decisión. Lamentablemente, ha sido una decisión muy popular en España entre dirigentes políticos y responsables de instituciones.</p>
<p>La actual se podrá superar cuando el sentido común, el trabajo bien hecho, la competencia profesional y la veracidad vuelvan a ser la tónica dominante en la sociedad. Y para ello se requiere la implicación activa de dirigentes políticos, directivos de empresas, agentes sociales, organismos reguladores, empleados, etcétera. Es &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/responsabilidad-y-austeridad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta crisi no difiere mucho de otras anteriores de idénticas características y similares efectos y consecuencias. Y también es el resultado de decisiones concretas tomadas por personas concretas. No hacer nada es igualmente una decisión. Lamentablemente, ha sido una decisión muy popular en España entre dirigentes políticos y responsables de instituciones.</p>
<p>La actual se podrá superar cuando el sentido común, el trabajo bien hecho, la competencia profesional y la veracidad vuelvan a ser la tónica dominante en la sociedad. Y para ello se requiere la implicación activa de dirigentes políticos, directivos de empresas, agentes sociales, organismos reguladores, empleados, etcétera. Es decir, de todos. Pero la nuestra ha destacado negativamente por un parón normal en el sector de la construcción tras aumentar el stock de viviendas varios años, la concesión de créditos de modo insensato, la concentración de riesgos, un mal control del riesgo y una nula actuación del Banco de España y del Gobierno, lo que ha posibilitado que saliera de la caja más de lo que pudo entrar durante años. Y así se ha registrado un gran endeudamiento exterior y se ha constatado la existencia de representantes incompetentes y una consiguiente pérdida de prestigio internacional.</p>
<p>Tanto en las valoraciones de los proyectos de los promotores como en las valoraciones para justificar la concesión de hipotecas ha habido muchas infladas. El Banco de España cuenta con muy buenos profesionales que, por supuesto, eran conscientes de los peligros, y todos hemos comprobado que los inspectores tenían razón. Prueba de ello es una de sus advertencias en el sentido de que «el número de familias que tendrá que afrontar serias dificultades para hacer frente a sus compromisos financieros crecerá de manera alarmante».</p>
<p>En este sentido, en los últimos años hemos leído o hemos escuchado reiteradas veces en los medios de comunicación frases como «la situación económica está teniendo algunos brotes verdes y hay que esperar a que crezcan»; «no hay ninguna caja que necesite ser intervenida; problemas no tiene ninguna»; «cada vez tenemos más constancia de que lo más agudo de la crisis lo estamos dejando atrás»; «la prima de riesgo de la deuda española tiene que bajar más» -cuando era del 1,4%-; o «ahora podemos decir que estamos saliendo de la crisis».</p>
<p>Por otro lado, cuando una institución financiera atravesaba por dificultades debidas a muchas decisiones de algunos gestores se acostumbraba a sustituir a los gestores por otros para que traten de enderezar el rumbo de la empresa o pedir responsabilidades a los gestores responsables de la situación, máxime si algunos de ellos se enriquecieron previamente con bonus inmerecidos y forzando la contabilidad.</p>
<p>Desde el viernes pasado, las medidas aprobadas por el Gobierno recogen una petición de Europa: encargar a dos tasadoras independientes que valoren la situación del sector en España. De nuevo el propósito general, déjà vu, en las reformas anteriores persiguen que los mercados recuperen la confianza en la banca, que ésta pueda financiarse en condiciones óptimas y que, con ello, el crédito vuelva fluir.</p>
<p>Pero lo que todos nos preguntamos es cuándo ocurrirá esto. Parece, como también hemos visto en reformas anteriores, que la exigencia de nuevas provisiones, aunque beneficiosa a medio y largo plazo, se traducirá a corto en más restricciones. Los nudos gordianos de la reforma son provisiones, ayudas y sociedades inmobiliarias.</p>
<p>Así las cosas, el Gobierno estima que, en total, los bancos tendrán que reservar 30.000 millones de euros hasta el 31 de diciembre próximo en el capítulo de provisiones; mientras que en el capítulo de ayudas, el dinero tiene que salir de los resultados de los bancos. Pero el esfuerzo que se exige, unido al que ya se pidió en febrero (54.000 millones a provisionar también este año, salvo para quienes aborden fusiones, que tienen un ejercicio más), puede meter en pérdidas a parte del sector y dañar su capitalización.</p>
<p>Las entidades siguen obligadas a mantener los niveles que impusieron anteriores reformas (entre el 8% y el 10% de capital principal). Quienes por el impacto de las provisiones tengan necesidades de capital deberán captar dinero privado en el mercado o podrán recibir el apoyo financiero del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), el instrumento que maneja los apoyos públicos a la banca.</p>
<p>El dinero se inyectará principalmente mediante préstamos bajo la forma de bonos convertibles contingentes (conocidos en la jerga del sector como cocos). Esos préstamos se deberán devolver con un interés del 10%, lo que supone dos puntos por encima de los concedidos por el Frob en 2010. En cuanto a las sociedades inmobiliarias, la reforma también obliga a la banca a crearlas antes de final de año, al estilo de los bancos malos impulsados en otros países, para agrupar y vender las viviendas y suelos acumulados por impagos. Se separa así de los balances los denominados activos adjudicados, valorados ahora en más de 80.000 millones de euros. Las nuevas sociedades estarán abiertas a socios privados y los activos serán traspasados a su valor contable.</p>
<p>Todo esto está muy bien, pero es el momento de pasar a la acción y anticiparnos a la corrupción. Algunos de los profesionales del sector deben demostrar su compromiso y voluntad de combatir la corrupción. Es posible crear entidades viables con mayor eficiencia y es posible cambiar las configuraciones institucionales.</p>
<p>Además, es factible también que los procedimientos corporativos, los sistemas de dirección y las leyes estén ajustadas a la ética y que todos reflexionemos personalmente sobre lo que está pasando e iniciar nuestra propia reforma. Por todo ello, es posible una mayor austeridad. ¿Qué quiere decir todo esto? Sencillamente que hemos vivido demasiado tiempo por encima de nuestras posibilidades. Verdad y responsabilidad son y serán, cada vez más, características competitivas de los países. Y la crisis en España tiene una importante componente local por las decisiones tomadas por los propios españoles.</p>
<p>Es obvio que la crisis en España tiene tres grupos de responsables fácilmente identificables por los perniciosos efectos de las decisiones que tomaron (o dejaron de tomar faltando a su obligación):</p>
<p>El primer grupo está compuesto por algunos consejeros y directivos de entidades financieras que han quebrado y de entidades financieras que no han llegado a quebrar por el apoyo político. El segundo grupo está compuesto por algunos consejeros y directivos del Banco de España, organismo regulador de las entidades financieras. Y el tercero está compuesto por cargos políticos y personas designadas por éstos que han gastado más de lo que debían gastar, bastantes veces en lo que no debían, y, a veces, como no debían.</p>
<p>¿Son las provisiones la solución a la crisis? Una provisión es un número que se apunta en un papel. Sí servirán para que los balances de las entidades estén saneados y, tal vez, para dificultar el pago de algún bonus. La crisis comenzará a solucionarse cuando sucedan las siguientes cosas:</p>
<p>Primera: Que las entidades financieras vuelvan a prestar dinero a las empresas que lo necesitan.</p>
<p>Segunda: Que las entidades financieras problemáticas estén dirigidas por equipos distintos a los que las quebraron.</p>
<p>Tercera: Que la imagen exterior de España sea de responsabilidad, verdad y sentido común, esto es, que se diga el tamaño del agujero de las entidades financieras, que se tome alguna medida, que se diga el volumen de la deuda del Estado español en su conjunto, que se tome alguna medida con los causantes de esta deuda, y que se muestre un plan lógico para solucionar estos problemas, para evitar que sucedan en el futuro y para permitir que las empresas funcionen (cobren, inviertan, paguen, innoven&#8230;). Sentido común, austeridad y competencia profesional. Y afirmo todo esto desde el convencimiento de que saldremos de la crisis, y el resultado conllevará una sociedad y una economía mejores.</p>
<p><strong>Pablo Fernández</strong> es profesor de Dirección Financiera del IESE.</p>
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		<title>Sangrienta burla a la ONU y al mundo</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:35:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto armado]]></category>
		<category><![CDATA[Crímenes de guerra o contra la Humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Tan pronto como los observadores desarmados de la ONU abandonan una ciudad siria, las fuerzas represoras del régimen de Bachar el Assad reanudan el matadero, triturando el alto el fuego falsamente aceptado por el gobierno represor pocas semanas atrás. Nueva burla a los esfuerzos del mediador de la ONU, Kofi Annan, que nuevamente ha declarado intolerable la actuación gubernamental. Pero esa actuación continúa con toda desvergüenza porque el régimen opresor se sabe firmemente respaldado por Rusia y China, y muy especialmente por la primera, la Rusia de Putin.</p>
<p>Este último, al ser interrogado ante las cámaras por su sistemática posición &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/sangrienta-burla-a-la-onu-y-al-mundo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tan pronto como los observadores desarmados de la ONU abandonan una ciudad siria, las fuerzas represoras del régimen de Bachar el Assad reanudan el matadero, triturando el alto el fuego falsamente aceptado por el gobierno represor pocas semanas atrás. Nueva burla a los esfuerzos del mediador de la ONU, Kofi Annan, que nuevamente ha declarado intolerable la actuación gubernamental. Pero esa actuación continúa con toda desvergüenza porque el régimen opresor se sabe firmemente respaldado por Rusia y China, y muy especialmente por la primera, la Rusia de Putin.</p>
<p>Este último, al ser interrogado ante las cámaras por su sistemática posición favorable al Gobierno sirio en el Consejo de Seguridad, respondió en tono airado y con inaudita desfachatez: “Nuestra posición sobre Siria está enfocada a la futura reconciliación de aquella sociedad.” Hermosas palabras si no fuera por la pestilente dosis de falsedad, cinismo e hipocresía que destilan. Sostener hoy a El Asad y mantener su sangrienta continuidad, invocando la futura reconciliación de su pueblo, equivale a lo que hubiera sido, en la antigua Yugoslavia de 1995, defender la continuidad de los grandes asesinos Karadcik y Mladic, propugnando la prolongación de sus crímenes con el grotesco argumento de “favorecer la futura reconciliación” de serbios y bosnios.</p>
<p>Los horrores perpetrados por las tropas de El Asad contra la población civil vienen siendo denunciados dramáticamente por muy diversas y autorizadas voces. Empezando por la del actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon: “Estamos viendo” —dijo— “que se bombardean vecindarios de forma indiscriminada, que se emplean hospitales como centros de tortura, que se abusa de niños de 10 años, etcétera. Se trata, con absoluta certeza, de crímenes contra la humanidad.” En efecto, los testimonios señalan que a los heridos por el ejército se les impide el acceso a los hospitales, lo que obliga a atenderlos precariamente en edificios privados, donde finalmente son localizados, torturados y masacrados. “Es una violencia ciega y sin límites. Me recuerda a la de Sarajevo”, afirmaba un destacado testigo, Antoine Foucher, alto responsable de Médicos sin Fronteras. A su vez, la enviada de la ONU a Siria, Valerie Amos, declaraba a Reuters, refiriéndose al barrio de Bab Amro, el más duramente atacado de Homs: “Está completamente destruido. Estoy preocupada por saber dónde está la gente que vivía ahí.” En efecto, cuando ella llegó al lugar, acompañada de una misión de la Media Luna Roja, encontró Bab Amro sumido en un vacío sepulcral.</p>
<p>Las grandes cantidades de combustible y equipo militar que el régimen necesita para cubrir el gran consumo de sus incesantes operaciones represivas con abundante despliegue de armamento pesado, siguen llegando a los puertos sirios (precisamente procedentes de Rusia, qué casualidad). Ante el bloqueo del Consejo de Seguridad por el repetido veto de Rusia y China, la Asamblea General respaldó la resolución de 16-2-12 presentada por la Liga Árabe (y apoyada por el voto de 137 países), resolución que propugna una firme actuación internacional respecto a Siria basada en estos tres pilares: transición pacífica a la democracia, elecciones libres, y alejamiento del poder de Bachar El Asad. Resolución que —como subrayaba en estas páginas el embajador y eurodiputado Emilio Menéndez del Valle— “no tiene valor vinculante por no estar respaldada por todos los miembros del Consejo, pero sí lo tiene, y muy alto, político y moral.”</p>
<p>El favorecer la continuación de la barbarie criminal con el extravagante pretexto de la futura reconciliación constituye un alarde del más venenoso cinismo. Esa futura reconciliación exige, por el contrario, el poner fin sin pérdida de tiempo a los crímenes que, en caso de continuar, la harán imposible por varias generaciones de odio y rencor. En los crímenes colectivos —el caso yugoslavo resulta revelador—, cuanto más se acumulan las crueldades en cantidad y calidad, más se envenenan los sentimientos y la memoria de las sociedades que las padecen, creando grandes posos de veneno y odio inextinguible, que en su día emponzoñarán y dificultarán los futuros intentos de reconciliación. Pues en las grandes masacres, humillaciones y aniquilamientos colectivos son muchos los miles de víctimas que sobreviven con unas heridas anímicas tan traumáticas que no terminan de cicatrizar jamás. Heridas cuyo dolor se conserva en sus entrañas hasta la muerte, y que solo futuras generaciones conseguirán superar. Un dolor tanto más penetrante y duradero cuanto más se haya prolongado la barbarie, cuanto mayor sea el número de crímenes perpetrados y el número de fosas comunes sembradas para la posteridad.</p>
<p>Al cumplirse 13 meses del estallido popular contra el Gobierno sirio, las víctimas causadas por este se estiman en más de 9.000 muertos (en su mayoría civiles desarmados), varios miles de desaparecidos (tal vez ya en fosas comunes), 35.000 huidos a las vecinas Turquía, Líbano y Jordania, y unos 200.000 desplazados, huidos de sus casas, pero que permanecen ocultos dentro del país. La comunidad internacional pretende cortar esta sangría de muerte y sufrimiento mediante adecuadas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Rusia lo ha impedido ya por dos veces. No olvidemos que Putin trabaja —dice— “para la futura reconciliación”.</p>
<p><strong>Prudencio García</strong> es profesor del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la UNED y fellow del IUS de Chicago.</p>
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		<title>No nos salvarán con viejos métodos</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/no-nos-salvaran-con-viejos-metodos/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:33:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa a debate]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Hace unos días hablé ante un público formado sobre todo por jóvenes europeos en una pequeña, antigua y deliciosa ciudad holandesa que está empezando a sentir cierta inquietud por el sitio que ocupará en los libros de historia. Se trata de Maastricht.</p>
<p>Al repasar la historia de cómo se negoció el Tratado de Maastricht que desembocó en la eurozona actual, me encuentro con una lección fundamental. El marco de las políticas económicas europeas ha cambiado por completo en los últimos 20 años, pero la manera de decidir esas políticas, no.</p>
<p>Hoy, como entonces, los acuerdos más importantes los negocian unos &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/no-nos-salvaran-con-viejos-metodos/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días hablé ante un público formado sobre todo por jóvenes europeos en una pequeña, antigua y deliciosa ciudad holandesa que está empezando a sentir cierta inquietud por el sitio que ocupará en los libros de historia. Se trata de Maastricht.</p>
<p>Al repasar la historia de cómo se negoció el Tratado de Maastricht que desembocó en la eurozona actual, me encuentro con una lección fundamental. El marco de las políticas económicas europeas ha cambiado por completo en los últimos 20 años, pero la manera de decidir esas políticas, no.</p>
<p>Hoy, como entonces, los acuerdos más importantes los negocian unos cuantos dirigentes nacionales y sus asesores a puerta cerrada, a menudo mientras degustan una rica comida y un buen vino. Entonces fueron el presidente francés François Mitterrand y el canciller alemán Helmut Kohl, más el importante papel que desempeñó el primer ministro italiano Giulio Andreotti. En esta ocasión será François Hollande, el primer presidente socialista de Francia desde Mitterrand, quien haga su peregrinación inicial a ver a Angela Merkel en Berlín, y habrá un papel destacado para el actual primer ministro italiano, Mario Monti. De un François a otro: <em>plus ça change, plus c’est la meme chose</em>.</p>
<p>Hoy, con la ayuda de los documentos publicados y las investigaciones periodísticas y académicas, podemos saber con exactitud cómo se coció el pastel de Maastricht. O, mejor dicho, como se quedó a medio cocer: es decir, con una unión monetaria pero sin la unión fiscal necesaria para sostenerla. He aquí, por ejemplo, lo que escribió Mitterrand a Kohl en diciembre de 1989: «Bajo las presidencias de Irlanda e Italia, los ministros de Economía y Finanzas pueden refinar las sugerencias para la coordinación de los presupuestos». ¡La coordinación de los presupuestos nacionales! Tomen fuerzas y ríanse a carcajadas, porque es para llorar.</p>
<p>Y ahora fijémonos en aquellos dos viejos zorros, Andreotti y Mitterrand, cuando se reunieron en un hotel a las afueras de Maastricht, la tarde anterior a la cumbre de diciembre de 1991, para resolver, mientras cenaban, cómo convencer a Kohl de que aceptara un calendario para la unión monetaria cuya intención evidente era sujetar a la Alemania recién unificada (cosa que les tenía alarmados) a un marco europeo más estricto. Respuesta: haciendo que la entrada fuera automática, siempre que se cumpliesen ciertos requisitos rigurosos y germánicos, como unos déficits inferiores al 3% del PIB y una deuda pública por debajo del 60%. Vuelvan a reír para no llorar.</p>
<p>Espero vivir lo suficiente para leer las actas oficiales redactadas por franceses y alemanes sobre la conversación de dentro de unos días entre Hollande y Merkel en Berlín, además de los relatos de primera mano de los comensales presentes en la negociación. Los líderes europeos conseguirán, mediante los métodos de siempre, alcanzar un acuerdo que consistirá con toda probabilidad en el Pacto de Crecimiento de Hollande, bajado de tono y luego adornado, para complementar el Pacto Fiscal de Merkel, con los fondos europeos, los bancos y los llamados mecanismos como elemento añadido de estímulo.</p>
<p>No recuerdo si en 1991 la gente hacía bromas sobre <em>Kohlrrand</em> o <em>Mitterohl</em>, como hace todo el mundo hoy sobre <em>Merklande</em>, que va a suceder a <em>Merkozy</em>. Pero habrían podido hacerse, aunque, para ser exactos, entonces deberían haber hablado de <em>Kohlrrandeotti</em>, igual que hoy quizás habría que decir <em>Merkhollti</em> (la competencia de Monti como economista, su integridad y su aparente influencia en la canciller alemana merecen que se incluyan al menos una o dos letras).</p>
<p>Pasando a cosas más serias, el aspecto político esencial de este proceso de toma de decisiones no ha cambiado. Desde Maastricht, el Parlamento Europeo ha adquirido más poderes, pero eso no ha hecho que la política europea determine la economía europea. Estamos hablando, hoy como entonces, de líderes nacionales, que defienden unos intereses nacionales definidos por sus propias clases dirigentes nacionales y justifican su conducta ante unos de medios de comunicación que siguen siendo mayoritariamente nacionales. Las elecciones importantes son las nacionales, como las recientes en Francia y Grecia. Incluso algunas de ámbito subnacional —como las de Renania del Norte-Westfalia-— pueden ser más importantes que las europeas.</p>
<p>Sin embargo, lo que sí ha cambiado desde los tiempos de Maastricht es la voz de los pueblos de Europa. Siempre hubo una pizca de verdad en la crítica de que la UE se había construido gracias a una &#8220;conspiración de las élites&#8221;, pero solo una pizca, porque, en la mayoría de los países, esas élites podían apoyar sus políticas proeuropeas en un sólido consenso, aunque fuera pasivo, en el seno de sus respectivas poblaciones. Ya no es así. El pueblo griego acaba de gritar &#8220;basta ya&#8221;. Corremos peligro de que, como consecuencia, la eurozona sufra una desintegración caótica.</p>
<p>Si, gracias a una actuación eficaz de <em>Merkhollti</em>, no ocurre tal cosa, aun así habrá que convencer a los ciudadanos europeos de que seguir adelante con la integración merece la pena. Incluso en la firmemente proeuropea Polonia, donde ahora me encuentro, existen cada vez más dudas. Y eso me lleva de nuevo a los jóvenes europeos con los que hablé el otro día en Maastricht. Uno de ellos se me acercó al terminar y me dijo, más o menos: &#8220;Estoy de acuerdo con casi todo lo que ha dicho usted, pero cómo voy a convencer a mi padre, un trabajador de una pequeña ciudad alemana, que no entiende por qué tiene que pagar dinero para rescatar a unos griegos irresponsables&#8221;. Una respuesta es: si piensas que Europa es una causa digna, tienes la obligación de convencer a tu padre. Y, más difícil todavía, de convencer a ese uno de cada dos jóvenes españoles que está hoy en el paro.</p>
<p>A la hora de la verdad, las políticas para salvar la eurozona y, con ella, el proyecto europeo, seguirá elaborándolas un puñado de dirigentes nacionales durante una cena. Ahora bien, para que tengan éxito, necesitamos la participación de millones de europeos, en sus propias lenguas, sus propios medios de comunicación y su propia política nacional, en sus pubs, sus bares y sus cafés. Sin eso -—y de momento no se ven demasiados indicios de ello-—, el rescate fracasará y el nombre de Maastricht ocupará un lugar desdichado en los libros de historia.</p>
<p><strong>Timothy Garton Ash</strong> es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford,e  investigador titular en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. Su último libro es <em>Los hechos son subversivos: ideas y personajes para una década sin nombre</em>. (<a href="http://www.almendron.com/tribuna/hollande-and-merkel-cant-save-the-eurozone-by-old-methods-alone/" target="_blank">Versión en inglés</a>)</p>
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		<title>Los espectros del 15-M</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/los-espectros-del-15-m/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:31:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El veredicto se ha pronunciado: el 15-M necesita mejorar, no progresa adecuadamente. Insuficientemente socialdemócrata, insuficientemente revolucionario, insuficientemente liberal, el movimiento parece ser un niño siempre en falta. Esta impaciencia es compartida tanto por la derecha como por parte de la izquierda, aunque por diferentes razones. Allí donde el evangelio neoliberal, asentado en el supuesto fin de la historia, observa una mera protesta afectiva, una suerte de grito impotente frente a una realidad estructuralmente correcta, el discurso supuestamente revolucionario se impacienta por unos ensayos que se demoran en un experimentalismo estéril sin conducir a ninguna meta. En el fondo, para ambas &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/los-espectros-del-15-m/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El veredicto se ha pronunciado: el 15-M necesita mejorar, no progresa adecuadamente. Insuficientemente socialdemócrata, insuficientemente revolucionario, insuficientemente liberal, el movimiento parece ser un niño siempre en falta. Esta impaciencia es compartida tanto por la derecha como por parte de la izquierda, aunque por diferentes razones. Allí donde el evangelio neoliberal, asentado en el supuesto fin de la historia, observa una mera protesta afectiva, una suerte de grito impotente frente a una realidad estructuralmente correcta, el discurso supuestamente revolucionario se impacienta por unos ensayos que se demoran en un experimentalismo estéril sin conducir a ninguna meta. En el fondo, para ambas posiciones críticas, el 15-M se definiría por ser una negatividad condenada a la frustración al ser incapaz de articularse en guion histórico alguno: una indignación sin gramática, mero contenido sin forma, un acontecimiento simplemente emocional, que diría Zygmunt Bauman.</p>
<p>El debate sobre la mayoría o minoría de edad política del 15-M ha sido recurrente en este último año. Sin embargo, ¿hasta qué punto se pierde en él lo más importante: el análisis de lo ocurrido, una clarificación de su dimensión utópica justo en su lenguaje más concreto? En este punto es donde a veces se tiene la sensación de que una excesiva carga melancólica respecto a los viejos ideales perdidos o una fatal fascinación por el &#8220;fin de la historia&#8221; impiden acercarse de forma más desprejuiciada al fenómeno.</p>
<p>En realidad, pocas veces en los últimos tiempos se ha manifestado de forma tan rotunda la dimensión &#8220;espectral&#8221; de un fenómeno político como con ocasión del 15-M. Tan pronto apareció el fantasma, los medios y la clase política no tardaron en mostrar su perplejidad y reaccionar con cómodas categorías a aquello que estaba ocurriendo. Pero cuanto más se resistía el incipiente &#8220;movimiento&#8221; a utilizar las viejas consignas, más incertidumbre y ansiedad se generaban en el campo social ya estructurado.</p>
<p>Sintomática fue la reacción histérica de algunos grupos de presión que, ante su falta de definición y programa, no tardaron en proyectar sus miedos y angustias más profundos (&#8220;Tercera República&#8221;, &#8220;chusma juvenil&#8221;, &#8220;populismo demagógico&#8221;, &#8220;resentimiento de masas&#8221;) sobre el nuevo campo de fuerzas que se abría. Desde este ángulo resulta muy interesante estudiar la lista de espectros del 15-M como proyección de diferentes imaginarios sociales ligados a una larga represión de la discusión política. A través de ellos, muchas coordenadas ideológicas hasta ahora &#8220;durmientes&#8221; quedaron retratadas con una claridad insospechada. Este carácter espectral del 15-M sirvió en Madrid y Barcelona como un catalizador susceptible de desnudar y llevar a la superficie actos reflejos cercanos al autoritarismo que permanecían latentes.</p>
<p>Mucho se ha subrayado, y con razón, el carácter difuso, horizontal, evanescente, del 15-M. ¿Pero hasta qué punto esta atribución espectral puede ser también el resultado de una óptica teórica demasiado abstracta? ¿De una orientación poco sensible a los contenidos? Irónicamente, en las tentativas de suturar la herida social abierta, muchas cosas se han aclarado a través de las reacciones. Polemizando con este fantasma, cierta izquierda, por ejemplo, no ha sabido percibir la penetración molecular del movimiento en espacios políticamente desatendidos, el paciente trabajo en un tejido social, poco a poco descompuesto por las prácticas del individualismo neoliberal. En un momento como este, en el que se exaltan las virtudes de la austeridad, posiblemente nunca ha sido tan importante hablar de las cosas pequeñas y vulgares como el derecho a la vivienda, la dignidad en el trabajo, las condiciones de la libertad y la igualdad. ¿Sería acaso esto demagogia?</p>
<p>El miedo al fantasma del 15-M como viejo &#8220;izquierdismo resucitado&#8221; que, desde ciertos sectores socialdemócratas, se ha proyectado sobre este fenómeno popular, ¿no dice por ello más de la incapacidad de estos para entender los contenidos de la protesta que del propio movimiento como tal? Bajo este ángulo, la perezosa categoría de &#8220;populismo&#8221;, ¿no está sirviendo para rechazar de antemano cualquier aproximación concreta y de cuño más materialista al escenario social y —lo que es más preocupante— ahorrase, en virtud de esta distinción, el esfuerzo político de hacer pedagogía o practicar una hegemonía convincente? Buscando antes la distinción que la comprensión de este &#8220;espectro populista&#8221;, la izquierda socialdemócrata no solo corre el riesgo de encapsularse en un discurso eufemístico sobre la realidad y sus contradicciones, haciendo así el trabajo a la derecha, sino de tirar simultáneamente al desagüe el precioso bebé con el agua sucia de la mala indignación demagógica.</p>
<p>Hacer el esfuerzo de discriminar el grano utópico en la paja de la frustración inmediata es justo lo que ha brillado por su ausencia en muchos análisis. Desde aquí también se entiende la urgencia por pensar de otro modo el momento &#8220;populista&#8221;, despreciado sistemáticamente. Si hay que participar en el esfuerzo de articular y dar forma política al contenido utópico de la indignación es porque, dada su ambivalencia, este se encuentra abierto y puede ser ilusoriamente falseado por actitudes reaccionarias. En este plano se pagaría un alto precio por dejar en manos del populismo fascista todo malestar popular contra el presente. ¿No es justo este trabajo de cortafuegos el que está haciendo el 15-M?</p>
<p>En esta constelación de fuerzas, en un contexto de crisis económica severa, el 15-M no sólo ha representado la opción contrapuesta a la política del miedo y del repliegue individualista a lo privado: la de la construcción a tientas, experimental, de prácticas de solidaridad. En este sentido, fue la interpretación despolitizada del acontecimiento la que se esgrimió entre las filas conservadoras. Desde ella buscó cifrarse interesadamente la indignación popular en un &#8220;comprensible&#8221; gesto individual de resistencia frente al poder excesivo del Estado socialista y las mediaciones políticas. Bajo esta lectura, el escenario del 15-M quedaba de antemano reducido a una confrontación que oponía sin matices la indignación quejumbrosa de unas masas y la forma excesiva del Estado, para ciertos sectores demasiado intervencionista.</p>
<p>En un escenario en el que la desatención de la izquierda socialdemócrata hacia las preocupaciones de las clases populares ha hecho de éstas un botín muy preciado para la hegemonía neoliberal, ¿no cumple el 15-M una función crucial? Cuando la crisis toca fondo, es extremadamente complicado articular un discurso con contenidos sociales. Los últimos resultados de las elecciones francesas y griegas han mostrado cómo el imaginario del pesimismo antropológico y del &#8220;hombre lobo para el hombre&#8221; resulta mucho más seductor para las clases trabajadoras que cualquier discurso de acento emancipador. Limitarse a exorcizar el fantasma popular en este contexto significa renunciar a hacer política.</p>
<p>No abogando por el &#8220;cuanto peor, mejor&#8221;, sino por visibilizar el marco de lo común paulatinamente desolado por unas prácticas neoliberales tanto más envalentonadas cuanto más responsables de la crisis, el 15-M no solo ha abierto una gran fisura en el horizonte hegemónico del capitalismo actual; lejos de fomentar el esnobismo del precarizado herido en sus antiguos privilegios y el culto a los líderes, se ha instalado en esta desertización de lo social con el propósito de cuidar del espacio público. Frente al incesante desnudamiento neoliberal que extrae fuerza viva de trabajo al precio de desgarrar el tejido social, el 15-M ha tratado de empoderar y revestir los cuerpos, llamando la atención sobre los entornos secuestrados. Por todo ello caricaturizaríamos el 15-M si lo definiéramos simplemente como una reacción en masa frente al malestar producido por un horizonte de demandas o expectativas no cumplidas y no acertáramos a ver en él un cierto movimiento político desde el que se denuncian como ficciones las posibles soluciones neoliberales de la crisis. Esas con las que los mismos pirómanos tratan ahora de legitimarse como bomberos.</p>
<p><strong>Germán Cano</strong> es filósofo.</p>
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		<title>Izquierda buena y derecha mala</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:19:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pensamiento, Cultura y Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>A un lado, la izquierda. Al otro, la derecha. Señala el tópico que la izquierda, a diferencia de la derecha, es partidaria de la transformación social y se revuelve contra la injusticia. La izquierda, o el cambio. La derecha, o el inmovilismo. Sigue el tópico. La izquierda defiende que el futuro de todos los seres humanos ha de ser mejor que su presente y todos tienen derecho a participar en la distribución de la riqueza. A la contra, la derecha cree que hay factores que explican y justifican diferencias en la condición y destino de los seres humanos, y antepone &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/izquierda-buena-y-derecha-mala/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A un lado, la izquierda. Al otro, la derecha. Señala el tópico que la izquierda, a diferencia de la derecha, es partidaria de la transformación social y se revuelve contra la injusticia. La izquierda, o el cambio. La derecha, o el inmovilismo. Sigue el tópico. La izquierda defiende que el futuro de todos los seres humanos ha de ser mejor que su presente y todos tienen derecho a participar en la distribución de la riqueza. A la contra, la derecha cree que hay factores que explican y justifican diferencias en la condición y destino de los seres humanos, y antepone el interés de determinados grupos a cualquier proyecto de renovación social. La izquierda progresista frente a la derecha reaccionaria. Señala el tópico que la izquierda protege los intereses de los desfavorecidos, apuesta por el progreso y la innovación, promueve sociedades tolerantes y pluralistas. El revés: la derecha. La izquierda, o la generosidad, el progreso, la tolerancia y la pluralidad. La derecha, o el egoísmo, la involución, la intolerancia y la uniformidad. La izquierda buena y la derecha mala. Cuando alguien habla del desvanecimiento de la dicotomía izquierda /derecha, se arguye que eso ocurre porque la izquierda pierde sus «verdaderas señas de identidad». Cuando la ciudadanía vota a la derecha, hay quien mantiene que el pueblo, por decirlo diplomáticamente, es de corto entendimiento. De lo cual se deduce que compartir ideas con la derecha equivale a contaminación, corrupción o ignorancia ideológicas. Tópicos.</p>
<p>En la más generosa de las hipótesis, la izquierda Norberto Bobbio en Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política, 1995 concede que lo propio de la derecha es la libertad, y lo característico de la izquierda, la igualdad. ¿Qué nos dice Norberto Bobbio? Dos cosas. Primera: la izquierda busca la igualdad material no solo la igualdad ante la ley para alcanzar una sociedad en que la libertad formal devenga real al asociarse con un modo de vida digna que satisfaga derechos económicos y sociales como la salud, la educación y el trabajo. Segunda: la derecha recela de la igualdad material y de la libertad real y solo defiende la libertad formal. La generosidad de Norberto Bobbio se traduce en la continuación renovada del tópico. A saber: la izquierda es la única que, realmente, desea un futuro mejor, más digno y más libre para los ciudadanos. ¿Una derecha siempre retrógrada e inmovilista y una izquierda siempre renovadora y avanzada? Hay cosas que no se pueden decir impunemente. Y se dicen. A pesar de las lecciones de la Historia.</p>
<p>¿Por qué en el plazo de dos siglos lo derecho lo recto, lo justo, lo fundado y lo izquierdo lo torcido, lo injusto, lo infundado han intercambiado el significado? ¿Por qué hemos llegado a un maniqueísmo y doble vara de medir que suele connotar positivamente a la izquierda y negativamente a la derecha? Porque la izquierda está ganando la batalla ética gracias al yudo moral que practica. La izquierda lanza un órdago a la derecha esgrimiendo una promesa trufada de ética. La izquierda desde El Manifiesto de Euston de 2006 a los documentos de la Fundación para los Estudios Progresistas Europeos, por ceñirnos al presente promete un mundo mejor y más justo para todos. La izquierda habla de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales, de los derechos laborales como fuente de derechos humanos, de la solidaridad, de las políticas sociales, del desarrollo económico para la libertad y contra la opresión económica estructural, de la necesidad de evitar la degradación del medio ambiente, de la redistribución equitativa de la riqueza, de la igualdad plena y generalizada. Para hacer realidad la promesa, la izquierda buena debe ganar la partida a la derecha mala. Esto es, hay que «acabar con los mitos y promesas neoliberales» (Ernst Stetter, secretario general de la Fundación para los Estudios Progresistas Europeas). Y ello ¿reformar el capitalismo o reemplazarlo por no sabemos qué? para que se «permita a la gente sacar partido a su vida». La izquierda, fuerza benefactora por excelencia, promete la vida digna previa liquidación de los mitos y promesas neoliberales de la derecha malhechora. En otros términos, la derecha es una fuerza política que deteriora la vida de la gente al supeditar su actuación a los designios del mercado. La derecha, o la Internacional Capitalista, se ha llegado a decir. Así las cosas, ¿cómo competir con quien se presenta avalado por la ética de unas propuestas que nos ofrecen algo parecido a la utopía felizmente realizada? ¿Cómo competir con quien se presenta más moral, honesto, sincero, abnegado y altruista que nadie? La izquierda buena y la derecha mala. El tópico continúa. Y ello más allá de unas propuestas en estado de promesa permanente, pese al infortunio propiciado por la izquierda gobernante.</p>
<p>En cualquier caso, la izquierda ha conseguido transmitir la idea de una derecha en pecado original permanente y sin posibilidad de redención. El yudo moral de la izquierda ese acosar a la derecha con la bandera de la ética para sacar réditos políticos tiene dos objetivos: connotar negativamente a la derecha y culpabilizarla por los males del presente. ¿La izquierda? Haga lo que haga, siempre encuentra quien le ría las gracias. Decía Josep Pla que «en este país, hay una manera cómoda de hacer una vida suave, tranquila y regalada: consiste en afiliarse al extremismo razonable y lavarse las manos, pase lo que pase».</p>
<p>¿Qué puede hacer la derecha para neutralizar el tópico y el yudo moral de la izquierda? ¿Qué puede hacer la derecha para contrarrestar a una izquierda callejera y populista que, en beneficio propio, apela a los prejuicios de unos y halaga los oídos de otros con una demagogia que, en el mejor de los casos, no lleva a ninguna parte, y en el peor atiza las bajas pasiones que conducen al desprestigio de la política y el político con lo que ello acarrea? ¿Qué pueda hacer la derecha para anular la estrategia de la dramatización de una izquierda que emite un discurso atemorizador dotado de violencia simbólica? No basta la afirmación frente a una izquierda que nos ha dejado a la intemperie gracias a la mala gestión y el derroche. No basta con limitarse a gestionar la crisis. Hay que hacer algo más. Frente a una izquierda que ha elaborado su relato para el tiempo de crisis esa narración tramposa que asegura que la derecha utiliza la crisis para destruir conscientemente derechos sociales y democráticos e imponer los intereses de determinados grupos en detrimento de la mayoría: el tópico que no cesa, la derecha ha de hacer lo propio con un relato que explique lo que ocurre y aglutine en lugar de disgregar. Relato no hay política sin ideas que desvele los peligros del lugar común y la intención de quien, irresponsablemente, se despreocupa de las consecuencias de sus propuestas cuando las hay y acciones. Que muestre que se puede hacer frente a la crisis de forma distinta a como promete una izquierda sin discurso movida por el oportunismo. Una izquierda engreída e imprudente que causa más problemas de los que resuelve. No es un tópico.</p>
<p><strong>Miquel Porta Perales</strong>, articulista y escritor</p>
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		<title>La oposición siria, en la encrucijada</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:14:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La oposición siria se aproxima a una encrucijada. Si la perseverancia de las Naciones Unidas y la Liga Árabe propicia al fin el inicio del “diálogo político integral” requerido de acuerdo con el plan de paz propuesto por el enviado especial, Kofi Annan, es posible que la muy fragmentada oposición siria haya de hacer frente a más escisiones en el curso de inevitables negociaciones plagadas de polémicos compromisos y soluciones a medias alcanzadas con el régimen de Bashar el Asad. A la inversa, el fracaso de Annan planteará a las coaliciones opositoras existentes un desafío de no menores proporciones consistente &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/la-oposicion-siria-en-la-encrucijada/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La oposición siria se aproxima a una encrucijada. Si la perseverancia de las Naciones Unidas y la Liga Árabe propicia al fin el inicio del “diálogo político integral” requerido de acuerdo con el plan de paz propuesto por el enviado especial, Kofi Annan, es posible que la muy fragmentada oposición siria haya de hacer frente a más escisiones en el curso de inevitables negociaciones plagadas de polémicos compromisos y soluciones a medias alcanzadas con el régimen de Bashar el Asad. A la inversa, el fracaso de Annan planteará a las coaliciones opositoras existentes un desafío de no menores proporciones consistente en demostrar un efectivo control sobre las fuerzas y procesos en marcha en suelo sirio que a su vez parecen también empezar a provocar más fragmentación y luchas entre figuras locales por hacerse con el liderazgo político y militar.</p>
<p>Sea exitoso o fracase el plan de paz de Annan, está claro de momento que las instancias externas capaces de expulsar del poder al presidente Bashar el Asad por medios militares no irán más allá, desde luego mientras la oposición permanezca desunida. La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se refirió en la reunión de los Amigos de Siria el 19 de abril en París, a la “necesidad de actuar de forma vigorosa en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para proponer la aplicación de la resolución sobre sanciones contenida en el capítulo siete” y manifestó que Turquía podría invocar el artículo cuatro del tratado del Atlántico Norte, medidas ambas susceptibles de dar pie a una respuesta militar común a las amenazas contra la paz internacional o contra la seguridad de los países miembros. No obstante, Rusia sigue oponiéndose enérgicamente a la primera opción –que Gran Bretaña, asimismo, ha calificado de “prematura”– y Turquía no ha empezado siquiera a aplicar ninguna de las medidas prácticas que pondrían de manifiesto la intención inminente de desarrollar la segunda.</p>
<p>En cambio, cuando el secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Araby, invitó a las divididas facciones y grupos de la oposición sirias a reunirse en El Cairo a mediados de este mes, asoció el propósito de unificarlos a la esperanza de que, dado el caso, “negocien en un solo bloque con el Gobierno sirio”. Esto da a entender que las instancias externas no van de momento más allá de un endurecimiento de las sanciones económicas contra el régimen sirio, aun en el caso de que el proceso diplomático permanezca eclipsado por la violencia y ofrezca escasas esperanzas creíbles de una solución de la crisis.</p>
<p>Estas realidades imprimieron su huella en el consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Árabe, que el 26 de abril hicieron un llamamiento para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas actúe a fin de acabar con las matanzas de civiles en Siria de acuerdo con el texto del capítulo siete. Sin embargo, el Consejo retiró rápidamente su declaración inicial y emitió una declaración revisada sin referencia alguna al capítulo siete reafirmando el plan de actuación árabe del 22 de enero, que pedía a El Asad que cediera el poder a una presidencia interina. El hecho de que tal solicitud no se incluya en el plan de paz de Annan, que sigue aprobando la Liga Árabe, indica la existencia de notables divergencias e incertidumbre sobre la forma de proceder.</p>
<p>En tales circunstancias, el régimen sirio conserva cierto margen de maniobra para conseguir que la oposición y las fuerzas exteriores permanezcan divididas. No ha habido rostros o partidos auténticamente nuevos en liza en las elecciones del pasado 7 de mayo; se ha dicho que El Asad sigue barajando la idea de permitir la participación de la oposición en un nuevo gobierno. Se ha dicho también que el régimen piensa en la posibilidad de recuperar el “comité de diálogo nacional” bajo los auspicios del Gobierno; previsiblemente, esto incluiría la presencia de supuestos partidos de la oposición cuidadosamente seleccionados, si no creados, por el régimen, y la exclusión de los principales movimientos que rechazan el diálogo con el régimen sin una plena aplicación de las condiciones contenidas en el plan Annan. Es improbable que las propuestas del régimen ganen terreno entre la oposición o entre sus defensores en la región o en la escena internacional, pero es posible que Rusia y países árabes como Iraq y Egipto las presenten como oportunidades de que prosigan las negociaciones.</p>
<p>Entre tanto, quienes buscan la salida incondicional de El Asad han seguido insistiendo en la búsqueda de “puntos de inflexión” en los que protagonistas institucionales o bases sociales clave en Siria avancen con determinación contra el régimen. Una expectativa común entre las instancias externas estriba en que los altos mandos militares alauíes eliminen a El Asad, ya que el precio para su comunidad en términos de vidas y medios de sustento crece continuamente y además aumenta la conciencia de que el régimen no puede ganar a largo plazo. Otra es que las sanciones cada vez más estrictas económica y financieramente incitarán a los empresarios del país y a la amplia clase media a desafiar abiertamente al régimen, aportando la masa crítica necesaria para asegurar su caída.</p>
<p>Estas expectativas sólo ponen de relieve la notoria falta de estrategia política capaz de generar y ampliar estas ansiadas fracturas en las filas del régimen o de convencer a la clase media siria, a la que no gusta el régimen pero que está preocupada por una eventual alternativa y se ve disuadida por el alto coste personal en caso de incorporarse a la oposición abierta, de que es vital emplearse en ello. Tal estrategia debe responder a las preguntas más difíciles y potencialmente causantes de división para la mayoría de la oposición: ¿están dispuestos a contemplar algún tipo de reparto de poder? En caso afirmativo, ¿en qué términos? Y, si no, ¿cómo piensan tratar con los altos funcionarios gubernamentales y funcionarios públicos o con el partido Baas en la nueva Siria que persiguen? Deben ser contestadas no para persuadir al régimen, sino a audiencias más amplias.</p>
<p>Este es un problema para la oposición en su conjunto, pero plantea un problema especial al Consejo Nacional Sirio. Fuentes internas revelan que sus principales patrocinadores occidentales y árabes, que lo reconocieron el 1 de abril como “organización paraguas bajo la que se congregan los grupos de oposición sirios”, no creen que esté a la altura de las expectativas. Algunos, en privado, esperan la aparición de nuevos líderes y movimientos en el seno de Siria que demuestren una mayor coherencia política y organizativa. Pero esto exigirá tiempo. Hasta entonces, los movimientos de oposición existentes hacen frente a la perspectiva de entrar en un diálogo formal con el régimen sin tener las propuestas de fondo susceptibles de aumentar su credibilidad entre los diversos sectores dentro de Siria que esperan con impaciencia el resultado.</p>
<p><strong>Yezid Sayigh</strong>, investigador asociado del Centro Carnegie sobre Oriente Medio, Beirut. Traducción: José María Puig de la Bellacasa.</p>
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		<title>Resoluto pero a la vez frustrado: qué liderazgo ejercía y qué estrategia tenía Osama bin Laden cuando lo mataron</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 11:08:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terrorismo Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo yihadista]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><strong>Tema:</strong> Hasta ser abatido en mayo de 2011, Osama bin Laden era máximo dirigente efectivo del núcleo central de al-Qaeda, pergeñaba el modo de influir sobre un mundo árabe en transformación o insistía en atacar a EEUU y disponía una recentralización de aquella estructura terrorista global.</p>
<p><strong>Resumen:</strong> Antes de su muerte y pese a estar recluido en su escondite paquistaní, Osama bin Laden ejercía con decisión y firmeza como dirigente supremo en el mando general al-Qaeda localizado en Pakistán. Su pensamiento estratégico estaba focalizado en influir sobre los cambios políticos que se desarrollaban en algunos países del mundo árabe y &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/resoluto-pero-a-la-vez-frustrado-que-liderazgo-ejercia-y-que-estrategia-tenia-osama-bin-laden-cuando-lo-mataron/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tema:</strong> Hasta ser abatido en mayo de 2011, Osama bin Laden era máximo dirigente efectivo del núcleo central de al-Qaeda, pergeñaba el modo de influir sobre un mundo árabe en transformación o insistía en atacar a EEUU y disponía una recentralización de aquella estructura terrorista global.</p>
<p><strong>Resumen:</strong> Antes de su muerte y pese a estar recluido en su escondite paquistaní, Osama bin Laden ejercía con decisión y firmeza como dirigente supremo en el mando general al-Qaeda localizado en Pakistán. Su pensamiento estratégico estaba focalizado en influir sobre los cambios políticos que se desarrollaban en algunos países del mundo árabe y en lograr atentar contra EEUU y otros países occidentales. Pero se mostraba muy contrariado con la dinámica operativa y las expresiones públicas de las extensiones territoriales de al-Qaeda en el Norte de África y Oriente Medio, así como con la conducta de algunas organizaciones afiliadas con al-Qaeda. Por eso preparaba un código de conducta al cual debían atenerse los dirigentes de esas entidades, sobre cuyas decisiones tenía una influencia variable pero limitada. La cuestión ahora es si esta voluntad centralizadora en el liderazgo y aquel diseño dual en la estrategia serán o no mantenidos por Ayman al-Zawahiri, quien lo ha sucedido en el directorio de al-Qaeda.</p>
<p><strong>Análisis:</strong> Un año después de que Osama bin Laden fuese abatido en una localidad paquistaní relativamente cercana a Islamabad, las autoridades de EEUU han desclasificado 17 cartas, escritas todas ellas en formato electrónico, recibidas o remitidas por Osama bin Laden, otros importantes dirigentes del núcleo central de al-Qaeda y terceros individuos asimismo implicados en la urdimbre del yihadismo global. Esos documentos fueron recuperados en el recinto de Abbottabad donde la CIA había conseguido localizado al líder de al-Qaeda. Según fuentes bien informadas al respecto, el total de los documentos hallados ronda los 6.000, por lo que el número de los desclasificados y publicados el 3 de mayo de 2012, tanto en su versión original en lengua árabe como traducidos al inglés, por el prestigioso <em>Counter Terrorism Center</em> (CTC) de la <em>United States Military Academy</em> (USMA) es muy reducido y seguramente sin relevancia operativa.[1]</p>
<p>Pero aun cuando esta muy pequeña colección de cartas manejadas por el directorio del núcleo central de al-Qaeda, fechadas entre septiembre de 2006 y abril de 2011, no son base suficiente para mejorar de un modo sustancial nuestro conocimiento sobre la evolución reciente de la misma o sobre su estado actual, proporcionan una información de indudable interés acerca del liderazgo que Osama bin Laden ejercía de hecho cuando lo mataron a inicios del mes de mayo de ese último año y de sus principales inquietudes de índole estratégica hasta entonces. Buena parte de lo que puede deducirse de su lectura fue anticipado ya por el Real Instituto Elcano en un ARI publicado en septiembre de 2011 con el título “<a href="http://www.almendron.com/tribuna/quien-dijo-que-yihad-sin-lider-lo-que-abbottabad-revela-en-torno-a-la-situacion-y-el-funcionamiento-de-al-qaeda/" target="_blank">¿Quién dijo que yihad sin líder? Lo que Abbottabad revela en torno a la situación y el funcionamiento de al-Qaeda</a>”. Pero la aparición de esos documentos permite subrayar algunos temas, matizar otros e introducir algunas novedades en el análisis.</p>
<p><em>Máximo líder ejecutivo del núcleo central de al-Qaeda</em></p>
<p>Las cartas incautadas en Abbottabad y hechas públicas por las autoridades de EEUU ponen de manifiesto, en primer lugar, que Osama bin Laden ejerció como verdadero <em>emir</em> de al-Qaeda hasta el mismo día de su muerte. Más concretamente, ejerció con determinación como máximo líder efectivo de lo que en los ámbitos académicos y la comunidad de inteligencia se ha dado en denominar al-Qaeda central. Una denominación que, curiosamente, el propio Osama bin Laden hace suya en una de las misivas recogidas hace un año y hechas públicas ahora que firma, para referirse al núcleo central de al-Qaeda y a sus miembros ubicados en el escenario surasiático contiguo que por su frontera común forman Afganistán y Pakistán.</p>
<p>Aquellos 17 documentos, de alguno de los cuales era autor el propio Osama bin Laden y de otros su destinatario, revelan que atendía regularmente asuntos relacionados con el mando general de al-Qaeda y tomaba decisiones ejecutivas al respecto. Para ello se comunicaba de manera regular, mediante misivas grabadas electrónicamente, con altos mandos del mismo núcleo central de dicha estructura terrorista. En las cartas que han sido desclasificadas lo hace muy especialmente con el libio Jamal Ibrahim Ishtiwi al-Misrati, más conocido como Abu Abd al-Rahman o Atiyyatullah, muerto en agosto de 2011 a consecuencia del impacto de un misil lanzado desde una aeronave no tripulada de las tan asiduamente utilizadas por la inteligencia estadounidense, sobre todo desde 2009, contra blancos de al-Qaeda detectados en las zonas tribales al noroeste de Pakistán.</p>
<p>Ayman al-Zawahiri, segundo en la jerarquía de mando prácticamente desde la constitución de al-Qaeda y designado de modo formal como sucesor de Osama bin Laden apenas un mes después de la muerte de este último, quizá sea el autor de una o más de las cartas de remitente desconocido que se encuentran entre las todavía pocas que hasta ahora han sido desclasificadas por las autoridades de EEUU. Pero el contenido del conjunto de dichos documentos sugiere la posibilidad de que estuviera distanciado del estrecho círculo con cuyos miembros trataba con frecuencia Osama bin Laden. Algo que quizá obedezca a razones de seguridad pero que da verosimilitud a algunas especulaciones sobre el cuestionamiento de su acceso al liderazgo en al-Qaeda. Aunque también puede ocurrir que los documentos más relacionados con Ayman al-Zawahiri no hayan sido desclasificados al estar siendo buscado por la CIA.</p>
<p>De entre las cartas en cuestión, ocho tenían como remitente o destinatario a Atiyya. Pero revelan que Osama bin Laden también se comunicaba con otros prominentes miembros del directorio de al-Qaeda, como un destacado ideólogo de la misma, el igualmente libio Abu Yahya al-Libi. Además, entre esas cartas hay asimismo una enviada por un conocido portavoz del núcleo central de al-Qaeda y asesor de su máximo dirigente para asuntos relacionados con medios de comunicación, el converso de origen estadounidense conocido como Adam Yahya Gadah. En suma, Osama bin Laden se ocupaba cotidianamente de los asuntos concernientes al mando general de al-Qaeda y estaba en contacto con altos mandos de la misma que le trasladaban sugerencias y requerían su explícita aprobación para tomar decisiones.</p>
<p>Osama bin Laden, siempre según el contenido de las referidas 17 cartas publicadas por el <em>Counter Terrorism Center</em> de <em>West Point</em>, estaba decididamente preocupado por la supervivencia del núcleo central de al-Qaeda y sobre todo por la seguridad física de sus más destacados integrantes ubicados en la zona de Waziristán y otras anejas. En este sentido, aconsejaba su evacuación y traslado a demarcaciones más alejadas, sobre todo en suelo de Afganistán, o la adopción de medidas especiales para evitar que fuesen abatidos o capturados. En esas cartas también resulta evidente que Osama bin Laden estaba muy preocupado por la ausencia de unidad entre los yihadistas activos en zonas en conflicto, especialmente en Irak pero también en Pakistán.</p>
<p>Pero en el pensamiento estratégico del que fuera emir de al-Qaeda desde su fundación hasta mayo de 2011 destacaban por encima de otros, en el momento de su muerte, dos asuntos: por una parte, encontrar lugares distintos a Afganistán y Pakistán desde los cuales planificar y preparar operaciones en EEUU y otros países del mundo occidental; por otra, cómo reaccionar ante a los acontecimientos políticos que habían empezado a sucederse en distintos países del mundo árabe. Todo ello sin dejar de insistir en la importancia de continuar movilizando recursos humanos y materiales, en todo el mundo, para la yihad en Afganistán, escenario de conflicto que Osama bin Laden cuyas vicisitudes seguía considerando fundamentales para el futuro del yihadismo global.</p>
<p><em>Influir en el mundo árabe y atacar en EEUU</em></p>
<p>Respecto a los conflictos y cambios en el mundo árabe, Osama bin Laden planteaba, en una carta fechada precisamente una semana antes de morir, que el núcleo central de al-Qaeda centrara sus esfuerzos en una campaña de propaganda destinada no sólo en “incitar” a la rebelión frente a los gobernantes sino en “guiar, educar y advertir a los musulmanes” respecto a quienes, como los Hermanos Musulmanes y otras entidades islamistas, puedan apartarse de lo que considera el “verdadero islam” y lleguen a comprometer el riguroso entendimiento de la ley islámica al perseguir sus objetivos políticos. Importa subrayar que la indicación dada a sus más estrechos colaboradores en el núcleo central de al-Qaeda era la de no entrar en confrontación con esos actores islamistas, incluidos los partidos que accediesen al gobierno en aquellos países.</p>
<p>Es decir, Osama bin Laden se mantenía firmemente adherido al propósito yihadista de establecer o contribuir a establecer, en el ámbito de las sociedades mayoritariamente musulmanas, dominios en los que impere una visión rigorista de la <em>sharía</em>. Por otra parte, sitúa a al-Qaeda en el contexto más general de un amplio y multiorganizativo sector islamista, de características propias en distintos lugares, con cuyos otros actores colectivos constitutivos cooperar o competir según las circunstancias. Parece, sin embargo, que Atiyya consideraba oportuno enviar a miembros cualificados del núcleo central de al-Qaeda para que se implicaran en el curso de los acontecimientos y establecieran vínculos con esas fuerzas islamistas. Una idea a la que Osama bin Laden no se oponía, aunque solicitaba extremar las cautelas.</p>
<p>Acerca de la planificación y preparación de atentados terroristas contra EEUU y, alternativamente, contra otros países del mundo occidental, desde lugares distintos a Afganistán y Pakistán, donde se ubica el núcleo central de al-Qaeda, que sin sorpresas aparece como el otro tema sobresaliente en el pensamiento estratégico de Osama bin Laden antes de ser abatido en su refugio de Abbottabad, su mismo planteamiento revela que el entorno fronterizo entre ambos países ya no permitía llevar a cabo esas tareas de “operación exterior” con la suficiente seguridad, debido básicamente al trabajo que la inteligencia estadounidense desarrolla contra al-Qaeda en el área.</p>
<p>De aquí la voluntad de implicar en dichas tareas de planificación y preparación a las tres extensiones territoriales de al-Qaeda establecidas entre 2003 y 2007, existentes cuando muere Osama bin Laden –es decir, por orden cronológico, al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), al-Qaeda en Mesopotamia y al-Qaeda en Irak (AQI) y al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)–, todas ellas parte de la estructura terrorista global de al-Qaeda. Antes de adoptar esa decisión, Osama bin Laden había recibido de Yunis al Mauritani, a la postre elegido como jefe de operaciones en países del mundo occidental, una propuesta que consistía en crear una fuerza capaz como ninguna otra de eludir la detección. Pero una fuerza operativa cuyas actividades reclaman coordinación entre, por una parte, el núcleo central de al-Qaeda en Afganistán y Paquistán y, por otra, los líderes de las extensiones territoriales en Oriente Medio y el Norte de África.</p>
<p>En este sentido, importa sobremanera destacar que Osama bin Laden había decidido ya, antes de que lo mataran en mayo de 2011, que el propio Yunis al-Mauritani se trasladase a la Península Arábiga y al Norte de África para, desde esos escenarios, asumir personalmente la responsabilidad de llevar a cabo atentados dentro de países occidentales. Pero Yunis al Mauritani fue capturado en Quetta, Pakistán, en septiembre de 2011. Antes de morir, sin embargo, Osama bin Laden había dado instrucciones a Atiyya para que contactara con los respectivos líderes de las extensiones territoriales de al-Qaeda en esas dos regiones, el yemení Nasir Abd al-Karim al-Wuhayshi, alias Abu Basir, en el caso de AQPA, y el argelino Abu Musab Abd al-Wadud en el de AQMI, a fin de que colaborasen con Yunis al-Mauritani en todo lo que este último necesitase.</p>
<p>Por su posible relevancia desde la perspectiva de los países situados en la Europa meridional, resulta de particular interés mencionar el hecho de que, tal y como revelan las cartas desclasificadas, incluso reclamaba al líder de AQMI que proporcionara a Yunis los fondos necesarios, que el propio Osama bin Laden estimaba en no menos de unos 200.000 euros para los primeros seis meses de su actuación en la zona.</p>
<p><em>Una centralización de la estructura terrorista global</em></p>
<p>Empero, las extensiones territoriales de al-Qaeda, que lo son por cuanto sus respectivos dirigentes han jurado fidelidad al <em>emir</em> del núcleo central de al-Qaeda y este ha aceptado solemnemente el juramento, aun cuando es evidente que han extendido geográficamente el alcance de dicha estructura terrorista global, plantean problemas que afectan seriamente a la implementación de una estrategia común y a la coordinación operativa del terrorismo global. Así, los documentos hallados en Abbottabad y publicados son muestra suficiente de la medida en que el modo de actuar de aquellas extensiones territoriales suscitaba serias discrepancias en el seno del directorio del núcleo central de al-Qaeda.</p>
<p>Tanto Osama bin Laden como su inmediato círculo de liderazgo eran conscientes, en particular, de que la comisión de atentados en los que perdían sobre todo la vida musulmanes, tal y como venían ocurriendo en los distintos países del mundo árabe donde las aludidas extensiones territoriales de al-Qaeda desarrollaban y desarrollan sus campañas de violencia, había dañado muy gravemente la imagen de al-Qaeda en su conjunto. A este respecto, Osama bin Laden no se mostraba proclive a disociarse de esas ramas territoriales, pero sí a hacer que los dirigentes de las mismas consultasen sus planes y actividades con el mando general de al-Qaeda y atendiesen indicaciones tácticas y estratégicas procedentes de dicho núcleo central. Es decir, pretendía supervisar los asuntos relacionados con la conducta de dichas extensiones de al-Qaeda.</p>
<p>No es que Osama bin Laden careciera de ascendencia sobre los líderes de las extensiones territoriales de al-Qaeda, con quienes de hecho se mantenía en contacto, como asimismo se deduce de las cartas de Abbottabad. Estas revelan, por ejemplo, que Abu Basir consultó con Osama bin Laden la posibilidad de que el estadounidense de origen yemení Anwar al-Awlaki fuese designado como su sucesor al frente de AQPA. Una posibilidad que por cierto fue rechazada por Osama bin Laden, quien no parecía mostrar excesivo aprecio por este último. Y su decisión fue acatada por los dirigentes de AQPA. También revelan que los líderes de esta y otras ramas territoriales de al-Qaeda reclamaban su aprobación para declarar dominios islámicos en determinadas zonas dentro de las cuales desarrollan sus actividades y otras cuestiones de trascendencia simbólica. Cosa, por cierto, que Osama bin Laden veía con renuencia, sopesando el riesgo de que una vez declarado un dominio islámico no pudiera ser sostenido.</p>
<p>Pero, en asuntos operativos, Osama bin Laden no conseguía persuadir a los líderes de AQPA, AQI y AQMI para que evitasen campañas de atentados susceptibles de ocasionar numerosas víctimas civiles entre poblaciones musulmanas y que por eso mismo producían desafección en el seno de las mismas hacia al-Qaeda, en lugar de centrarse en dirigir la violencia yihadista contra blancos relacionados con EEUU y otros países occidentales. En otras palabras, Osama bin Laden murió en Abbottabad frustrado por la incapacidad para imponer su control y el del núcleo central de al-Qaeda sobre las acciones y las declaraciones, pues concedía una gran importancia a estas últimas, de las extensiones territoriales articuladas por dicha estructura terrorista global.</p>
<p>Así las cosas, Osama bin Laden estaba preparando, según todos los indicios desde al menos 2010, una suerte de código de conducta, aplicable a las extensiones territoriales de al-Qaeda. Ese documento interno contendría las líneas generales a que deberían atenerse los líderes de esas ramas de la estructura terrorista global, incluyendo el compromiso de consultar previamente con el núcleo central de liderazgo de al-Qaeda tanto sus actuaciones violentas, muy en especial respecto a las circunstancias en las que entenderían que la ley islámica permite llevar a cabo ataques en los que mueran civiles musulmanes, como los comunicados que dichos dirigentes o sus respectivas entidades emitan a través de los medios de comunicación. Todo ello a fin de que, en términos del propio Osama bin Laden, “no violemos nuestras palabras con algunas de nuestras prácticas”.</p>
<p>Dicho código de conducta afectaría también a las organizaciones yihadistas afiliadas con al-Qaeda, como Therik e Taliban Pakistan (TTP) y al-Shabab, con cuyas prácticas de violencia en territorio paquistaní y somalí, respectivamente, se mostraba de igual manera muy crítico Osama bin Laden. Es interesante que este último, mucho más suspicaz y cauteloso en fomentar lazos con alguna de esas organizaciones, rechazara la petición de unión con al-Qaeda y subordinación a su <em>emir </em>formulada en 2009 por los líderes de al-Shabab en Somalia, mientras que su sucesor, Ayman al-Zawahiri, que según parece instaba a Osama bin Laden a replantearse ese negativa, la ha anunciado en febrero de 2012.</p>
<p><strong>Conclusión:</strong> Quizá pueda algún día confirmarse si, antes de que mataran a Osama bin Laden, Ayman al-Zawahiri estaba efectivamente distanciado del círculo inmediato con el que aquel interactuaba en el liderazgo del núcleo central de al-Qaeda. Quizá entonces pueda afirmarse que entre ambos líderes existían discrepancias respecto al ejercicio del mando y la estrategia a seguir. Quizá a Ayman al-Zawahiri, por su propia trayectoria terrorista contra gobernantes egipcios antes de convertirse en dirigente de al-Qaeda, no le disguste tanto como le disgustaba a Osama bin Laden que las extensiones territoriales de al-Qaeda o sus organizaciones afiliadas ocasionen tantas víctimas entre musulmanes. Quizá por su propio perfil de liderazgo, menos carismático y acaso más discutido que el de su antecesor, Ayman al-Zawahiri no pueda ni pretenda avanzar en la recentralización de la toma de decisiones para el conjunto de la estructura global de al-Qaeda en que se afanaba, frustrado, Osama bin Laden antes de morir.</p>
<p>Quizá sea por ello que Ayman al-Zawahiri, apenas ocho meses después de asumir las funciones de máximo dirigente del núcleo central de al-Qaeda, aceptase la unión con al-Shabab que Osama bin Laden, resoluto como <em>emir</em> del mando general, no se avino a aprobar durante dos años. Es previsible que el pensamiento estratégico de aquel primero y el que tenía Osama bin Laden coincidan en buena medida sobre al papel que el núcleo central de al-Qaeda debe desempeñar en los países del mundo árabe donde las fuerzas islamistas en general y las salafistas en particular están consiguiendo una hegemonía política. Ayman al-Zawahiri mantiene actualmente un discurso que se sitúa en esa línea. Pero, al margen de los matices diferenciales a ese respecto, difícilmente van a variar en la aspiración de perpetrar, directamente o a través de sus extensiones territoriales y organizaciones afiliadas, atentados espectaculares en EEUU y otros países del mundo occidental.</p>
<p><strong>Fernando Reinares</strong>, investigador principal de Terrorismo Global, Real Instituto Elcano, y catedrático de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos.</p>
<p>[1] Las cartas, en árabe y traducidas al inglés, acompañadas de una cuidada presentación que las sitúa en su debido contexto, pueden hallarse en http://www.ctc.usma.edu/posts/letters-from-abbottabad-bin-ladin-sidelined.</p>
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		<title>¿Son incompatibles las reglas de equilibrio presupuestario del nuevo tratado europeo con el Estado del Bienestar?</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 09:38:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Política social]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>¿Cómo afecta el establecimiento de reglas fiscales al Estado de bienestar? En este documento analizamos la nueva regla de oro de equilibrio presupuestario contenida en el Pacto Fiscal, recientemente firmado por la mayoría de países de la Unión Europea. Valoramos en qué sentido las reglas fiscales limitan la capacidad de acción de los gobiernos para impulsar la actividad en un contexto de crisis y para establecer políticas acordes con un Estado de Bienestar, interpretado aquí como la capacidad de mantener políticas de gasto social significativas.</p>
<p>Describimos las restricciones que generan las reglas y las exenciones permitidas por la normativa legal &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/son-incompatibles-las-reglas-de-equilibrio-presupuestario-del-nuevo-tratado-europeo-con-el-estado-del-bienestar/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo afecta el establecimiento de reglas fiscales al Estado de bienestar? En este documento analizamos la nueva regla de oro de equilibrio presupuestario contenida en el Pacto Fiscal, recientemente firmado por la mayoría de países de la Unión Europea. Valoramos en qué sentido las reglas fiscales limitan la capacidad de acción de los gobiernos para impulsar la actividad en un contexto de crisis y para establecer políticas acordes con un Estado de Bienestar, interpretado aquí como la capacidad de mantener políticas de gasto social significativas.</p>
<p>Describimos las restricciones que generan las reglas y las exenciones permitidas por la normativa legal en relación a su cumplimiento. El texto pone de manifiesto dos conclusiones. En primer lugar, cómo la regla refuerza el papel estabilizador de la política fiscal, al exigir un esfuerzo de austeridad en las épocas de expansión económica que crea un margen que podrá utilizarse en épocas de recesión. Para ello, realizamos un ejercicio contra-factual sobre cómo hubiera sido de restrictiva la regla de oro para la determinación del déficit fiscal de España, de haber estado en vigor desde el inicio de la democracia.</p>
<p>En segundo lugar, presentamos evidencia en Europa poniendo de manifiesto cómo los países escandinavos, con niveles muy elevados de Estado de Bienestar, habrían sido los principales cumplidores en relación a la Regla de Oro. Es decir, presentamos evidencia de que la regla es compatible tanto con niveles reducidos como elevados de gasto público, éstos últimos asociados con un Estado del Bienestar desarrollado. Adicionalmente, mostramos cómo el signo ideológico de los gobiernos en Europa no es una variable relevante para conocer su capacidad para mantener unas cuentas públicas saneadas.</p>
<p>Leer <a href="http://www.almendron.com/politica/pdf/2012/ZoomEcon_01.pdf" target="_blank">artículo completo</a> (PDF).</p>
<p><strong>Raimon Baiges</strong> es MSC en Economía y Finanzas por el CEMFI y Licenciado en Economía por la UAB. <strong>Aleix Pons</strong> es MSC en Economía y Finanzas por el CEMFI y Licenciado en Economía por la UPF.</p>
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		<title>Socialismo + Europa</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 06:41:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa a debate]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Sostengo que resulta imprescindible diferenciar lo que ha sido la experiencia socialdemócrata en Europa durante la segunda mitad del siglo XX de aquello que denominamos socialismo democrático. Aunque suena igual y lo primero parece casi una derivada o abreviatura de lo segundo, no es lo mismo. Y no lo es porque mientras el socialismo es una corriente de pensamiento que viene de lejos, cuyo eje central es la idea de igualdad como principio y objetivo, la socialdemocracia, en cambio, no es propiamente una ideología. Debemos entenderla como la realización en un momento determinado de los valores de progreso y justicia &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/socialismo-europa/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sostengo que resulta imprescindible diferenciar lo que ha sido la experiencia socialdemócrata en Europa durante la segunda mitad del siglo XX de aquello que denominamos socialismo democrático. Aunque suena igual y lo primero parece casi una derivada o abreviatura de lo segundo, no es lo mismo. Y no lo es porque mientras el socialismo es una corriente de pensamiento que viene de lejos, cuyo eje central es la idea de igualdad como principio y objetivo, la socialdemocracia, en cambio, no es propiamente una ideología. Debemos entenderla como la realización en un momento determinado de los valores de progreso y justicia del socialismo en perfecta simbiosis, eso sí, con el liberalismo político y la defensa de la democracia como un fin en sí mismo.</p>
<p>Por eso creo que es importante separar ya lo uno de lo otro. Separar en el doble sentido de diferenciar y de dar importancia. No me cabe ninguna duda de que la experiencia socialdemócrata ha sido muy prolífica: conoció un gran éxito durante tres largas décadas, hasta mediados de los años 70 del siglo XX, y alcanzó un consenso enorme, hasta el punto de que incluso los conservadores británicos anteriores a Margaret Thatcher no tenían ningún reparo en hacer vivienda protegida. Por otro lado, es justo reconocer que, si bien el socialismo democrático (enfrentado ya al comunismo) fue el ingrediente fundamental de la fórmula socialdemócrata europea, hacia ella convergieron también otras culturas políticas, como la liberalprogresista o la democristiana.</p>
<p>Como es sabido, el consenso socialdemócrata ha ido rompiéndose hasta hacerse añicos. Primero fue la constatación de que la crisis económica de los 70 no podía solucionarse a corto plazo estimulando la demanda desde el importante sector público, sino que había problemas de productividad de la economía europea que exigían innovación y mejoras tecnológicas. Segundo, porque los conservadores vieron en la crisis, el paro y las protestas sindicales una ocasión de oro para frenar el dominio ideológico y cultural de la izquierda, muy marcado hasta entonces. Empezó, pues, una ofensiva contra el excesivo papel del Estado, al que se descalificó como agente regulador, mientras iba in crescendo un elogio de los mercados y de la iniciativa privada. Tercero, el fin de la guerra fría y el hundimiento de la URSS marcó una frontera decisiva, el final del corto siglo XX. Con la desaparición del bloque soviético se produjo el triunfo del capitalismo anglosajón, del modelo norteamericano como referencia universal, y se inició el llamado consenso de Washington: las políticas neoliberales fueron impuestas en todo el mundo, y poco a poco también llegaron a Europa, exigiendo mercados laborales flexibles, desregulación y la disminución del Estado del bienestar. Y cuarto, a finales del siglo XX la globalización económica se intensificó y el crecimiento de los mercados financieros alcanzó proporciones incontrolables. Desde entonces y hasta hoy, el retroceso de las posiciones socialdemócratas ha sido una constante, incluso contando con los intentos de adecuación que impulsaron en los años 90 Tony Blair y Gerhard Schröder.</p>
<p>En resumen, la izquierda reformista abrazó de una manera demasiado acrítica el capitalismo de la globalización, legitimó cambios fiscales que debilitaron la lógica redistributiva y perdió su identidad: la cultura transformadora. Frente a la agresividad ideológica neoliberal que exhibían los partidos conservadores, la izquierda cayó en la trampa de la llamada ley de Hotelling, conforme a la cual conviene siempre desplazarse hacia el centro para capturar votos del adversario. A corto plazo es cierto, pero a la larga es suicida porque a medida que parecen esfumarse las diferencias el votante de izquierdas pierde motivación. En este escenario era muy difícil que el estallido de la crisis financiera en EEUU en el 2008, que rápidamente se extendió a todo el mundo, nos acabase devolviendo a esquemas socialdemócratas. De manera que, pese a la evidencia de que el capitalismo debía ser refundado, las derrotas electorales de la izquierda continuaron en toda Europa, pues su credibilidad estaba muy dañada. Está por ver si la victoria de François Hollande es ya la señal de un cambio o solo una excepción ligada a variables locales.</p>
<p>Estoy convencido de que el relanzamiento del proyecto socialista se producirá, pero sobre unas nuevas bases, porque el mundo que hizo posible el consenso socialdemócrata ya no existe. Avanzamos hacia un capitalismo hiperglobalizado que pone en cuestión la democracia política. La izquierda europea necesita hoy una nueva narrativa. Primero, porque la lógica económica no es inexorable, como tampoco lo es la globalización a ultranza ni el imperativo de unos mercados cada vez más libres. Y segundo, porque la construcción política y social de Europa es lo único realmente importante y decisivo, tal como nos recordaba Martin Schulz. El proyecto europeo ha de ser la divisa de los socialistas y los liberalprogresistas sobre el que fundar otro consenso: el único que garantiza un futuro con dignidad a la sociedad europea.</p>
<p><strong>Joaquim Coll</strong>, historiador.</p>
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		<title>L&#8217;Etat de barbarie</title>
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		<pubDate>Mon, 14 May 2012 06:19:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Siria]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>En 1986, Michel Seurat, chercheur en sociologie, meurt entre les mains de ses ravisseurs dans la banlieue sud de Beyrouth, capitale libanaise ravagée par la guerre civile et déjà sous le contrôle des services de renseignement syriens.</p>
<p>Il a passé une année en captivité durant laquelle il fut confronté à la barbarie qu&#8217;il avait si bien cernée dans ses travaux sur la Syrie. En relisant ses textes aujourd&#8217;hui, après la réédition de son ouvrage L&#8217;Etat de barbarie (Seuil, 1989), on est saisi par leur actualité et leur pertinence, trois décennies après leur première publication dans la revue Esprit, en 1983.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/letat-de-barbarie/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En 1986, Michel Seurat, chercheur en sociologie, meurt entre les mains de ses ravisseurs dans la banlieue sud de Beyrouth, capitale libanaise ravagée par la guerre civile et déjà sous le contrôle des services de renseignement syriens.</p>
<p>Il a passé une année en captivité durant laquelle il fut confronté à la barbarie qu&#8217;il avait si bien cernée dans ses travaux sur la Syrie. En relisant ses textes aujourd&#8217;hui, après la réédition de son ouvrage L&#8217;Etat de barbarie (Seuil, 1989), on est saisi par leur actualité et leur pertinence, trois décennies après leur première publication dans la revue Esprit, en 1983.</p>
<p>Dans le contexte de la révolution syrienne actuelle, deux questions développées par Michel Seurat semblent particulièrement intéressantes à revisiter.</p>
<p>Dans son analyse du système fondé par Hafez Al-Assad, Michel Seurat utilise un concept d&#8217;Ibn Khaldoun, historien et sociologue maghrébin du XIVe siècle : la «&#8217;asabiyya » (ce que Durkheim appelle « la solidarité mécanique »). Ce concept lui permet d&#8217;expliquer le rôle du pouvoir et des associations que le clan Assad a créées dans la transformation de la communauté alaouite en une confession politique (et pas seulement religieuse). Cette transformation s&#8217;est opérée à travers un discours, une réactivation dans la mémoire collective d&#8217;une hostilité à la ville et son « histoire d&#8217;exploitation des ruraux » et un recrutement des jeunes de la communauté dans l&#8217;armée et les services de renseignement.</p>
<p>Elle a également été renforcée par un contrôle du parti Baas et une instrumentalisation de ce dernier pour soumettre les institutions de l&#8217;Etat et les organisations de la société, notamment urbaines, à ses commandes. Ainsi, Hafez Al-Assad a soudé la communauté et établi une&#8217;asabiyya dominante dans le pays, tout en élargissant progressivement l&#8217;assise sociale et les réseaux économiques de son pouvoir.</p>
<p>La question communautaire de même que celle des rôles des forces armées et du parti Baas restent aujourd&#8217;hui omniprésentes pour la compréhension de ce qui se passe en Syrie, celle du fils et héritier de Hafez, Bachar Al-Assad. La&#8217;asabiyya persiste en tant que solidarité de corps pour maintenir la base fidèle au régime et est de ce fait le principal atout qui lui reste, après la décomposition de son autorité, de son contrôle symbolique, de son discours et de sa métamorphose en une simple machine répressive depuis mars 2011.</p>
<p>Par contre, la démographie et les évolutions socio-économiques ont modifié la donne du paradoxe urbain-rural. Le mouvement de contestation n&#8217;est plus uniquement citadin, comme Michel Seurat le décrivait au début des années 1980. Il est également rural, et le rapport entre les villes et les campagnes ne peut plus le contenir ou dresser ses frontières. Ces dernières sont dépassées par la nouvelle génération qui reconstitue son champ politique, à la fois dans des régions périphériques, dans les nouveaux espaces rattrapés par l&#8217;élargissement des agglomérations et dans le coeur même des cités syriennes.</p>
<p>Michel Seurat utilise cette « controverse hégelo-marxienne » pour intituler un de ses textes sur la confrontation qui opposait les Frères musulmans (et des formations politiques et syndicales islamistes comme de gauche) au pouvoir Assad entre 1979 et 1982. Une confrontation qui s&#8217;est soldée par les massacres de la ville rebelle de Hama et des campagnes d&#8217;arrestations massives contre les opposants politiques.</p>
<p>Hafez Al-Assad est parvenu en fin de compte, en s&#8217;appuyant sur la&#8217;asabiyya à l&#8217;intérieur du pays et sur la complicité ou le silence à l&#8217;extérieur (notamment au niveau international), de même que sur sa rhétorique idéologique (se réclamant du nationalisme arabe et de la lutte contre l&#8217;impérialisme et le sionisme), à réduire en cendres le champ politique syrien et à éradiquer les Frères musulmans du pays.</p>
<p>Mais, s&#8217;il a réussi, c&#8217;est aussi parce que les Frères n&#8217;ont pas pu étendre horizontalement leur soulèvement que Damas et sa bourgeoisie ne les ont pas suivis, et que la terreur s&#8217;est rapidement installée, érigeant les murs de la terreur et du silence. La Syrie est devenue un espace fragmenté, ses habitants solitaires, des « hommes écrasés les uns contre les autres » comme le décrit Hannah Arendt dans son analyse de la tyrannie.</p>
<p>Si cette lourde défaite de la société syrienne a anéanti toute possibilité d&#8217;action politique collective pendant des décennies (exception faite du court printemps de Damas en fin 2000 et début 2001), la révolution syrienne aujourd&#8217;hui marque la sortie définitive de la solitude.</p>
<p>De Deraa à Homs, de Deir Ezzor à Hama, de Damas à Idlib, de l&#8217;université d&#8217;Alep à Salamiyya et de Kfernabel à Kamechlie, les Syriens dans leurs manifestations quotidiennes et dans leur résistance à la machine de mort reconstruisent leur champ politique sur les décombres de la peur.</p>
<p>Ils rétablissent dans leur solidarité citoyenne des liens territoriaux et se réapproprient la géographie, l&#8217;espace, afin de dépasser le déchirement, la fragmentation et retisser les rapports sociaux.</p>
<p>Ainsi, la société syrienne se libère chaque jour un peu plus de la tyrannie. Elle renaît, se découvre et constitue une nouvelle mémoire. Seul le pouvoir déclinant demeure encore ce qu&#8217;il fut il y a trois décennies : un Etat de barbarie.</p>
<p>Par <strong>Ziad Majed</strong>, professeur des études du Moyen-Orient à l&#8217;Université américaine de Paris.</p>
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		<title>Descripción de cómo procedió el duque Valentino para matar a Vitellozzo Vitelli</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:46:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Banca]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>«Yo estaba muy contento en este puesto pero el Gobierno ha pensado que la mejor solución para el futuro de Bankia era que yo no continuara». A medida que Rodrigo Rato me iba contando cómo había sido obligado a dimitir de su cargo por el partido en el que más de 30 años de escaramuzas y batallas, la mayoría victoriosas, le habían otorgado una aparente condición de intocable, tuve la sensación de que describía la suerte del más grande <em>condottiero</em> de su época, Vitellozzo Vitelli.</p>
<p>Se me olvidó preguntarle dos cosas: si cuando fue convocado a aquella reunión de última &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/descripcion-de-como-procedio-el-duque-valentino-para-matar-a-vitellozzo-vitelli/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>«Yo estaba muy contento en este puesto pero el Gobierno ha pensado que la mejor solución para el futuro de Bankia era que yo no continuara». A medida que Rodrigo Rato me iba contando cómo había sido obligado a dimitir de su cargo por el partido en el que más de 30 años de escaramuzas y batallas, la mayoría victoriosas, le habían otorgado una aparente condición de intocable, tuve la sensación de que describía la suerte del más grande <em>condottiero</em> de su época, Vitellozzo Vitelli.</p>
<p>Se me olvidó preguntarle dos cosas: si cuando fue convocado a aquella reunión de última hora de la tarde del viernes de la semana pasada en el Ministerio de Economía supo que acudía a una encerrona equivalente a la que tuvo lugar en la fortaleza de Sinigaglia el día de Nochevieja de 1502; y si llegó a pensar alguna vez que Mariano Rajoy sería capaz de entregar su cabeza como víctima propiciatoria para resolver una crisis con la misma frialdad con que procedió entonces César Borgia, sacrificando a quien había sido el más cercano de sus asociados.</p>
<p>Desde las guerras fratricidas entre los clanes de Neguri, aquel último viaje de Pedro de Toledo agonizando en la avioneta en medio del Atlántico y la irresistible ascensión y no menos irresistible caída de Mario Conde, siempre he creído que el artífice de nuestros destinos extraía minuciosamente los lances culminantes de las guerras bancarias de las tragedias históricas de Shakespeare. Pero cualquiera diría que para que esta vez la sangre manara de forma tan ostensible sobre el escenario era preciso demostrar que es el arte el que imita a la vida e inspirarse en un hecho real que tuvo, eso sí, un cronista de excepción.</p>
<p>Nicolás Maquiavelo había sido enviado desde octubre de 1502 por sus patronos de la república oligárquica de Florencia para negociar con César Borgia -a quien el vulgo denominaba «duque Valentino» a resultas de que Luis XII de Francia le había otorgado el ducado de Valentinois- y vivió muy de cerca el desenlace de aquellos acontecimientos. De hecho, su descripción de la llegada de Vitellozzo a Sinigaglia, «desarmado, con una capa forrada de verde, todo afligido como si fuera consciente de su próxima muerte», es la propia de un testigo directo.</p>
<p>Según Maquiavelo, el <em>condottiero</em> era tan consciente de lo que le esperaba que antes de partir «hizo como una última despedida… encomendó su casa a sus lugartenientes y exhortó a sus sobrinos a que no recordaran sino la virtud de sus padres y de sus tíos». Vitellozzo se había apartado durante un tiempo de la obediencia de Borgia para «frenar su ambición» y había convencido a un grupo de mesnaderos de que les convenía hacer la guerra por su cuenta «para no ser devorados uno a uno por el dragón». Pero sabía perfectamente que «no se debe ofender a un príncipe y luego fiarse de él».</p>
<p>Después de la conversación con Rato no tengo yo, sin embargo, tan claro que él se diera cuenta de que al negarse a culminar la fusión de Bankia con Caixabank, es decir de Caja Madrid con La Caixa, tal y como Luis de Guindos le transmitió que anhelaba con fruición La Moncloa, estaba incurriendo en la misma transgresión de consecuencias irreparables. Da la impresión de que él ve tan sólo el episodio como una oportunidad perdida -«Estuvimos a punto, pero al final Isidro y yo no nos pusimos de acuerdo»- cuando yo creo que desde ese momento su suerte quedó echada y sólo era cuestión de ponerle fecha a la ejecución por estrangulamiento.</p>
<p>A partir de aquel suceso Maquiavelo comenzó a admirar profundamente a César Borgia, tanto por la paciencia con que fue tendiendo su tela de araña en torno al díscolo y sus seguidores como por la implacable contundencia con que asestó el golpe fatal contra ellos. Según su antólogo Miguel Ángel Granada, el diplomático florentino sentía «una simpatía intelectual» hacia aquel paradigma del «príncipe nuevo» tanto por «su audacia, su astucia, su voluntad de armarse y su deseo de gloria» como por su virtuosismo en la ejecución «sin vacilación» de «la traición tramada y preparada minuciosamente».</p>
<p>Nadie podrá detectar esa premeditación y alevosía en la defenestración de Rato pero sí similar firmeza en el empujón que le ha arrojado por el balcón de Bankia. El propio Rajoy ha comentado en privado que él no es «el español con más ganas de fastidiar a Rodrigo Rato», invocando como argumento de autoridad que accedió sin reparo alguno a sus deseos de presidir Caja Madrid. Pero resulta que «todo el mundo y cuando digo todo el mundo es todo el mundo» -o sea el FMI, el BCE, Bruselas y Luis de Guindos- había llegado a la conclusión de que Rato era el tapón que impedía imponer en Bankia una gestión meramente profesional.</p>
<p>Al que fuera vicepresidente económico, delfín aparente de Aznar y favorito en las quinielas de aquella sucesión, muy por delante del propio Rajoy, le tocaba, pues, pagar no sólo por sus propios pecados al mantener el <em>statu quo</em> de una entidad plagada de políticos y sindicalistas apesebrados, sino por los de todos sus antecesores y colegas. Viendo rodar tan aparatosamente su cabeza, cualquiera diría que Rato era el origen del problema y no el último de sus síntomas. Baste recordar que la propia Esperanza Aguirre aparcó su liberalismo para intentar colocar en el puesto al mucho menos preparado Ignacio González o que el día en que Zapatero y Rajoy -esto no lo había contado hasta hoy- pactaron la fusión entre la caja madrileña y una de las valencianas, el uno se fue a dormir creyendo que se trataba de Bancaja pero el otro lo hizo con la convicción de que se habían referido a la CAM. Sólo al día siguiente se deshizo el equívoco.</p>
<p>Las cajas de ahorros han sido hasta el último día el juguete financiero de quita y pon con el que políticos de toda laya y pelaje han dado alas a sus más frívolos empeños. Y el más culpable de todos los culpables de que la gangrena de la crisis fuera erosionando no ya su liquidez sino también su solvencia ha sido el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, cuya estulticia e incluso complacencia ante ese deterioro pasará a los anales de la supervisión bancaria como ejemplo de irresponsabilidad dolosa. ¿Cómo es posible que, aun a sabiendas de las dificultades que tenía Bankia para pasar el fielato de su propio auditor, el órgano regulador diera luz verde hace menos de un mes al proyecto de Rato de continuar en solitario?</p>
<p>En sentido estricto quien ha eliminado a Rato ha sido Goirigolzarri al exigir su puesto como condición <em>sine qua non</em> para salir del estanque dorado de su jubilación de lujo. Por cierto que para Rajoy y su entorno la opulencia del nuevo gestor del que ya es el primer gran banco público español desde la privatización de Argentaria es toda una garantía de que al aceptar el reto no le mueve ninguna ambición personal sino el prurito profesional de triunfar allí donde otros han fracasado y rendir de paso un importante servicio a España. Razón de más para allanarle el camino, ayudándole a llevarse por delante a la más legendaria <em>vaca sagrada</em> del PP.</p>
<p>Maquiavelo reflejó primero su experiencia como embajador ante César Borgia en un relato bastante objetivo de los hechos titulado <em>Descripción de cómo procedió el duque Valentino para matar a Vitellozzo Vitelli…</em> pero fue más tarde, en los capítulos VII y XVIII de <em>El Príncipe</em>, cuando valoró con encomio su conducta en tan sanguinario trance. La clave de todo estaba, a su entender, en que «un príncipe requiere saber usar bien de la bestia y del hombre» y eso implica «ser zorra para reconocer las trampas y león para amedrentar a los lobos».</p>
<p>La dimensión humana de Rajoy empieza a ser tan conocida que incluso se le ha adjudicado una visita a la casita de la pradera de Quintos de Mora acopiando los víveres para la familia en una imaginaria fiambrera de plástico. «<em>Si non è vero, è ben trovato</em>», aunque, caray, estamos mal pero no tanto. Lo que en cambio no había aflorado hasta ahora es el «ánimo animal» que diría Aute, la «bestia» política del «príncipe nuevo» que tenemos en el Gobierno. Y ni a él ni a Guindos les ha temblado el pulso al eliminar de la escena a su compañero y mentor.</p>
<p>Cuando Maquiavelo enumera las cualidades que deben adornar a ese «príncipe nuevo» da la impresión de tener en la cabeza el retrato robot de Rajoy pues habla de alguien «clemente, leal, humano, íntegro y devoto», advirtiendo además que todo esto debe «parecerlo y serlo». Pero a continuación llega la pirueta utilitarista al precisar que ese admirable bagaje debe transportarse «con el ánimo predispuesto a que en caso de necesidad puedas y sepas convertirte en lo contrario».</p>
<p>Tan asumido está que el fingimiento y el pragmatismo, no ya descritos sino elogiados sin tapujos por el escritor florentino, son algo intrínseco al ejercicio del poder que, tomando al personaje por el autor, hemos pasado de hablar del «Maquiavelo de León» al «Maquiavelo de Pontevedra». Puesto que por sus obras les conoceréis, ni ellos ni sus antecesores en La Moncloa estarían en condiciones de desmentir que «para mantener el Estado con frecuencia se requiere obrar contra la lealtad, contra la compasión, contra la humanidad, contra la religión». Y menos aún podrían negar que el «príncipe nuevo necesita tener un ánimo dispuesto a girar a tenor del viento y de las mutaciones de la fortuna, a no alejarse del bien, si puede; pero a saber entrar en el mal, de necesitarlo».</p>
<p>¿Acaso no es eso mismo lo que, matiz arriba, matiz abajo, le espetó Rajoy a Carlos Herrera el lunes? Fíjense bien: «Haré cualquier cosa que sea necesaria para sacar a España de esta situación, aunque no me guste y aunque haya dicho que no las (sic) iba a hacer». Hacía tiempo que un gobernante -y encima uno que siempre se las había dado de predecible- no ponía en cuarentena de forma tan explícita el valor de su palabra.</p>
<p>En la alta Edad Media el «príncipe nuevo» sólo tenía que dar cuentas a Dios, y como mucho a Maquiavelo, de sus actos. Si encima el representante de Dios en la tierra era tu padre y el pensador florentino tu invitado, todo parecía bastante fácil. Tal vez esa facilidad con la que ascendió su estrella sea la principal causa que -tras cometer idénticos errores a los de sus adversarios y fiarse de quien no debía- llevó a César Borgia a su prematura tumba de la localidad navarra de Viana bajo el epitafio «aquí yace en poca tierra el que toda le temía».</p>
<p>Las democracias modernas son en cambio regímenes de opinión pública en los que hay que convencer a muchos. Rajoy puede subir el IRPF y el IVA después de haber dicho que no lo haría, puede introducir recortes en Educación y Sanidad contradiciendo compromisos formulados muy a la ligera, puede reformar sobre la marcha la reforma de la reforma bancaria e incluso puede descabalgar a Rato del corcel al que él mismo le había encaramado. Lo que no puede es dejar de explicar más y mejor de lo que lo ha hecho hasta ahora por qué todas esas medidas son «necesarias» para España.</p>
<p>Con la que está cayendo la mayoría absoluta del PP es lo mejor que podía ocurrirnos, pues no quiero ni pensar que a nuestros restantes problemas se añadiera la necesidad de mercadear votos para sacar adelante las reformas. Pero esa bendición tiene plazo de caducidad y sería triste que, cuando el reloj de arena terminara de vaciarse, Rajoy tuviera que arrepentirse de no haber conseguido adaptar su organismo al arte de dormir una hora menos y persuadir una hora más.</p>
<p><strong>Pedro J. Ramírez</strong>, director de El Mundo.</p>
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		<title>Vida perdida, vida ganada</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:42:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Cuando se anunció en Madrid que Ernesto Cardenal había ganado el Premio Reina Sofía, el poeta español Luis Antonio de Villena, miembro del jurado, declaró que todas las consideraciones “extraliterarias” habían quedado atrás para abrir paso a la justa concesión del galardón a un poeta universal reiteradamente postergado, precisamente, por causa de esas consideraciones.</p>
<p>Ernesto fue un conspirador desde su temprana juventud, cuando participó en la rebelión del 4 de abril de 1954 contra la dictadura del viejo Somoza, fundador de la dinastía que gobernó a Nicaragua por casi medio siglo, ocasión en que la mayor parte de los conspiradores &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/vida-perdida-vida-ganada/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando se anunció en Madrid que Ernesto Cardenal había ganado el Premio Reina Sofía, el poeta español Luis Antonio de Villena, miembro del jurado, declaró que todas las consideraciones “extraliterarias” habían quedado atrás para abrir paso a la justa concesión del galardón a un poeta universal reiteradamente postergado, precisamente, por causa de esas consideraciones.</p>
<p>Ernesto fue un conspirador desde su temprana juventud, cuando participó en la rebelión del 4 de abril de 1954 contra la dictadura del viejo Somoza, fundador de la dinastía que gobernó a Nicaragua por casi medio siglo, ocasión en que la mayor parte de los conspiradores terminaron muertos en las cámaras de tortura y fusilados y enterrados en tumbas sin nombre.</p>
<p>Lo relata en <em>Hora O,</em> su poemario de 1957, un prosista que describe en versos a la Centroamérica de los años cincuenta dominada por dictadores de opereta trágica, capitales tétricas en las noches tropicales a la luz de una luna biliosa hasta la que subían los gritos de los torturados en las prisiones, cuarteles de piedra, palacios presidenciales como <em>queques</em> [bizcochos] rosados o pintados en color caca amarillento. Era la la historia escrita en líneas cortadas, era la vida.</p>
<p>En 1956 decidió que se haría sacerdote y su vida cambió para siempre. Entró en el monasterio trapense de Gethsemani en Kentucky, donde encontró la amistad trascendental de Thomas Merton, y salió de allí, abandonando el silencio obligado, para ordenarse en el seminario de La Ceja, en Colombia.</p>
<p>Al salir del monasterio trapense dejó atrás un mundo, como había dejado atrás otro al entrar, el mundo de su juventud perdida, de sus primeros amores cantados en los espléndidos <em>Epigramas,</em> de 1961, y a los que volvería en el <em>Cántico Cósmico,</em> de 1989; y el mundo de las fiestas mundanas, de las cantina y los burdeles de la vieja Managua, que recordaría, precisamente, en su libro <em>Gethsemaní, Ky</em>, de 1960, cuando, comprometido profunda e irreversiblemente con su fe, lo veía quedar atrás envuelto en sombras, el pecado constantemente delante de él como una proyección de cine: tu pecado estará siempre delante de ti, como rezan los Evangelios.</p>
<p>La comunidad que de regreso a Nicaragua fundó en el archipiélago de Solentiname en el Gran Lago, ya no pudo ser una comunidad contemplativa, sino que se convirtió en una comunidad de campesinos pobres, luego en un símbolo de resistencia cultural, y más tarde en símbolo de resistencia contra la dictadura de los Somoza, al punto que los jóvenes discípulos de Ernesto, tomaron las armas para asaltar el cuartel de la Guardia Nacional en el vecino puerto de San Carlos en octubre de 1977.</p>
<p>La soldadesca, como respuesta, incendió la comunidad, empezando por su humilde iglesia decorada con pinturas primitivas, hasta donde había llegado el año anterior Julio Cortázar, quien participó en el diálogo dominical sobre el Evangelio, que esa vez trataba del prendimiento de Cristo; un diálogo muy tendencioso, como el mismo Julio lo diría con humor cortazariano, ya cuando los ecos de la revolución entraban a través de las ventanas de la iglesia.</p>
<p>La revolución se hizo en Nicaragua con diversos componentes, entre ellos el compromiso de los cristianos; el país se volvió un laboratorio vivo de la teología de la liberación, y se produjeron graves conflictos entre la jerarquía católica y los sacerdotes militantes, entre ellos Ernesto y su hermano Fernando, de la Compañía de Jesús, y todo vino a desembocar en la muy famoso fotografía que dio la vuelta al mundo, Ernesto arrodillado en la rampa del aeropuerto de Managua, el 4 de marzo de 1983, frente al Papa Juan Pablo II, quien lo señala admonitoriamente con el dedo mientras le exige que arregle sus cuentas con la iglesia. Ese momento viene a ser lo más “extraliterario” en la vida de Ernesto, capaz de haber incidido tanto tiempo en el reconocimiento de sus méritos como un poeta de su tiempo, y de todos los tiempos.</p>
<p>Con la revolución, que vivió con alma mística, comprometido hasta los huesos, cerró sus cuentas en su libro de 2004, <em>La revolución perdida,</em> el último de sus libros de memorias que empieza con <em>Vida perdida</em>, de 1999: “el que pierde su vida por mí, la salvará”, cita el Evangelio de San Lucas. E igual que en aquellas recuerda con nostalgia su juventud perdida, en <em>Gethsemani, Ky,</em> en estas memorias de la revolución recuerda, también con nostalgia, el derrumbe de aquella torre hasta el cielo cuyas piedras aún siguen cayendo con ecos sordos.</p>
<p><strong>Sergio Ramírez</strong> fue vicepresidente de Nicaragua y es escritor.</p>
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		<title>Diez razones para que Goya pinte de nuevo</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Me gustaría ver a Goya en nuestro tiempo. Como a Cervantes o a Buñuel. Goya se sentiría particularmente a gusto, o a disgusto, y tras ser informado de los cambios acaecidos en estos dos últimos siglos, podría ponerse a pintar de inmediato, sin encontrar demasiadas discontinuidades con lo que ya había pintado, y que ahora nosotros contemplamos en los museos. Es evidente que ha habido muchos cambios entre la vida histórica de Goya y la resurrección ficticia que ahora le deseo; pero, tras las apariencias, hay muchas cosas que permanecen inalterables. Un hilo invisible mantiene unidas aquella época que Goya &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/diez-razones-para-que-goya-pinte-de-nuevo/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Me gustaría ver a Goya en nuestro tiempo. Como a Cervantes o a Buñuel. Goya se sentiría particularmente a gusto, o a disgusto, y tras ser informado de los cambios acaecidos en estos dos últimos siglos, podría ponerse a pintar de inmediato, sin encontrar demasiadas discontinuidades con lo que ya había pintado, y que ahora nosotros contemplamos en los museos. Es evidente que ha habido muchos cambios entre la vida histórica de Goya y la resurrección ficticia que ahora le deseo; pero, tras las apariencias, hay muchas cosas que permanecen inalterables. Un hilo invisible mantiene unidas aquella época que Goya detestó y pintó con tanta intensidad y la nuestra que, en mi ficción, debería pintar. Son innumerables las razones por las que Goya se sentiría, por así decirlo, cómodo en su repulsión a lo que le rodea, algo bien familiar y en nada ajeno. Recurramos, sin embargo, al decálogo: diez razones que Goya convertiría con facilidad en diez escenarios para sus pinturas y grabados.</p>
<p>1) Como pintor de la Corte que acabó siendo extremadamente crítico con los cortesanos, no creo que Goya se asombrara lo más mínimo al constatar la corrupción de nuestros días. Quizá la encontraría más sofisticada y dispersa que en los suyos, aunque, en lo substancial, similar. Lo peor de la corrupción es el efecto de contagio: el poder busca la complicidad de la entera sociedad y, cuando la consigue —o al menos de buena parte de ella—, la contaminación estalla en todas direcciones. La lucidez de Goya, en su momento, radica en su capacidad para mostrar la extensión de este estallido: la fealdad, la máscara grotesca, se encaja en el rostro del poderoso pero también cubre la fachada de la multitud. La picaresca cimentada en corrupción aprisiona a la entera sociedad. Antes, en esa dirección, escribió Cervantes en <em>El Quijote</em> o en algunas <em>Novelas ejemplares;</em> y después, sin apartarse de ese mismo rumbo, lo filmó Buñuel en <em>Viridiana.</em> No cuesta imaginar una prolífica extensión de los <em>Caprichos y disparates</em> de Goya en la atmósfera nuestra, en la que ahora escandalizan ciertos procesos puestos en marcha, pero que hasta hace bien poco contemplaba electorados que premiaban a los más corruptos con las más rotundas mayorías absolutas.</p>
<p>2) Goya pintaría muy bien el aquelarre de la nueva corrupción económica aunque aún hilaría más fino al enfrentarse a la espiritual. Al pintor aragonés le repugnaba el desdén de su país hacia la cultura, y esta percepción se le llegó a hacer tan agobiante que, en parte, determinó su exilio final. A los pocos ilustrados españoles de finales del siglo XVIII y principios del XIX les chocaba la belicosidad colectiva contra la cultura. Reconocían que otros países europeos tenían el mismo retraso que España pero lamentaban que, sólo en ésta, se desarrollara una auténtica animadversión. Curiosamente, los pocos ilustrados actuales pueden transmitirse el mismo lamento que sus predecesores. Época viajera la nuestra, tan distinta en eso a la de Goya, los españoles que viajan difícilmente hallarán un destino en el que se tenga tan poco aprecio por la cultura. Goya, hoy, retrataría a individuos bien distintos entre sí, desde el primitivo energúmeno hasta el amanerado ministro, que tienen un común grito de guerra: ¿para qué sirve la cultura? Quizá se le ocurriría representar una nueva procesión del Santo Oficio, en la que desfilara una muchedumbre de ignorantes autosatisfechos.</p>
<p>3) La entronización de la ignorancia no tiene, siquiera, la justificación que la miseria otorgaba a la época de Goya. A éste, recién llegado, todo el mundo le hablaría de crisis y vacas flacas. Sin embargo, en los años de las vacas gordas, que ahora parecen lejanísimos pero que son bien recientes, no hubo incremento alguno de las bibliotecas particulares de los españoles mientras sí se incrementaban, y mucho, las propiedades y los automóviles de lujo. Décadas de prosperidad no alteraron suficientemente lo que Machado calificaba de “alma quieta” de sus conciudadanos. Goya, pese al actual deterioro económico, pintaría a tipos bastante menos miserables que entonces pero igualmente apáticos, incapacitados para el pensamiento crítico, con escaso sentido de la libertad de conciencia individual.</p>
<p>4) “Con espíritu burlón y alma quieta”: para completar el verso, o diagnóstico, de Machado, la capacidad de burla se mantiene inalterable. Goya podría volver a captar lo que ya captó magistralmente, cuando pintó y grabó esas máscaras en las que el fanatismo y la intolerancia iban acompañados del sarcasmo y la burla dañina. Nunca de la ironía, pues ésta es un patrimonio de la mente ilustrada, capaz de revelar a través de lo velado, sin intención destructiva. Frente a la ironía, el “espíritu burlón” va acompañado necesariamente del esperpento y el grito. Goya, en sus inicios como pintor, aprendió mucho de las rudas controversias callejeras. Ahora también aprendería lecciones sobre el lado grotesco de la condición humana. No obstante, aún aprendería más si asistiera a debates en tertulias y parlamentos (que son tertulias ampliadas). Allí, entre gritos, burlas y metáforas misérrimas, podría hacer múltiples esbozos para sus nuevos <em>Disparates:</em> le faltarían orejas de asno para tantas cabezas.</p>
<p>5) También, por cierto, obtendría un aprendizaje añadido para plasmar algo que le obsesionaba tanto como la calumnia y la injuria. ¿Cuántas veces no llegó a pintar Goya el sumarísimo juicio con el que los calumniadores condenan a los demás? La ausencia de espíritu y creatividad propios conducen necesariamente a husmear en la vida de los otros. Sin embargo, lo que en sus tiempos, era pura artesanía malévola, en la actualidad, Goya lo encontraría erigido en monstruoso engranaje que llega a todos los rincones. A su tragicómica perspicacia el pintor aragonés debería añadir el “ojo de Orwell” para capturar los nuevos tribunales inquisitoriales y el reguero de víctimas a los que dan lugar.</p>
<p>6) Tal vez a Goya, a quien la vieja Inquisición siempre importó mucho, quedara extrañado de la diversificación actual del Santo Oficio. No es que la Iglesia Católica haya quedado al margen pero, por lo general, los templos están vacíos y, aunque los rasgos del cardenal Rouco cuadran admirablemente bien con el ideal del Gran Inquisidor, las inquisiciones de nuestros días siguen otros derroteros. Los grandes acusadores de nuestro tiempo constituyen una cohorte de comunicadores, demagogos, publicistas, políticos y jueces. Ellos dictaminan, desde sus intereses, lo que es moral y lo que es herético. No hay duda de que Goya podría pintar con ellos una gigantesca romería.</p>
<p>7) En la que no faltarían, claro está, los usureros. Sería interesante ver la reacción de Goya ante el refinamiento social de los usureros que presiden nuestros días desde las instituciones financieras. Con el paso de su vida Goya se fue desesperando al ver que el mantenimiento de los privilegios se armonizaba a la perfección con la ceguera de una multitud, a veces patéticamente fanática, a veces grotescamente festiva. Goya fue el primer pintor europeo en el que fueron perceptibles los movimientos de una masa que acaba aboliendo la libertad individual y el sentido crítico.</p>
<p> <img src='http://www.almendron.com/tribuna/wp-includes/images/smilies/icon_cool.gif' alt='8)' class='wp-smiley' /> Podemos presuponer, a este respecto, cuál hubiese sido la posición de Goya ante las grandes catástrofes del siglo XX. Pero él, primer pintor de la multitud convertida en masa, ¿con qué criterios pintaría los grandes movimientos irracionales que ocupan el actual escenario? ¿Cómo juzgaría la crecientemente angustiosa necesidad de entretenimiento y diversión que, noche a noche, llena nuestras calles con el mismo entusiasmo con el que en sus días muchedumbres enfervorizadas acudían a los autos sacramentales? ¿Cómo afrontaría el, para su inmensa fantasía, inaudito fenómeno de una religión universal, la del fútbol, que moviliza pasiones, voluntades, creencias y sueños alrededor de un juego de pies? No sería improbable que reuniera a esa humanidad en redondel para adorar al Gran Cabrón.</p>
<p>9) Goya encontraría técnicamente muchas cosas cambiadas ya lo sabemos. No hace falta enumerarlas. Evidentemente esto modificaría su percepción. Incluso es posible que sustituyera el pincel por una cámara, no lo sé. Imposible saberlo. Pese a todo, creo, reconocería con facilidad nuestra naturaleza espiritual y moral, no tan alejada de la de su tiempo. El paisaje le sería familiar.</p>
<p>10) Tan familiar que si quisiera iniciar su vida profesional en nuestro presente del mismo modo en que la inició en su pasado se encontraría, como pintor de la Corte, a la misma dinastía de reyes. Y entonces podría pintar tranquilizadores retratos familiares, del tipo de <em>La familia de Carlos IV</em>, o, dadas las últimas circunstancias, una nueva versión del inquietante <em>Retrato de Fernando VII</em>, el rey nefasto en el que tantas esperanzas se habían depositado.</p>
<p><strong>Rafael Argullol</strong> es escritor.</p>
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		<title>De la angustia cívica al pacto político</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:38:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La sociedad española empieza a sentirse seriamente angustiada. Así lo declara, según el sondeo publicado hoy en estas mismas páginas, el 61% de los españoles. Nuestra ciudadanía necesita con urgencia un liderazgo claro que le alivie la sensación de desamparo institucional que ahora le embarga. Y también un liderazgo compartido, que no es en definitiva sino una forma elíptica de designar el consenso. Ocurre que hemos perdido el hábito de la transacción y el pacto, y los españoles lo lamentan y añoran en las graves circunstancias actuales. Con el cambio generacional que personificaron José María Aznar y José Luis Rodríguez &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/de-la-angustia-civica-al-pacto-politico/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La sociedad española empieza a sentirse seriamente angustiada. Así lo declara, según el sondeo publicado hoy en estas mismas páginas, el 61% de los españoles. Nuestra ciudadanía necesita con urgencia un liderazgo claro que le alivie la sensación de desamparo institucional que ahora le embarga. Y también un liderazgo compartido, que no es en definitiva sino una forma elíptica de designar el consenso. Ocurre que hemos perdido el hábito de la transacción y el pacto, y los españoles lo lamentan y añoran en las graves circunstancias actuales. Con el cambio generacional que personificaron José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, el consenso pasó de ser una virtud democrática a una práctica desechada, de constituir un gesto de fortaleza moral a una muestra de debilidad ideológica, siendo reemplazado por un sucedáneo de pactos oportunistas para superar determinados trances parlamentarios. Grave error, en el que por desgracia seguimos, solo que en una situación cada vez peor que hace que el mantenimiento de ese estilo de hacer política empiece a llevarnos a un callejón sin salida.</p>
<p>Imaginemos una situación límite: por ejemplo, un avión con una importante avería en pleno vuelo. ¿Qué puede sentir el pasaje si ve al piloto y al copiloto enzarzarse ante ellos en descalificaciones mutuas, responsabilizando cada uno al otro de la inminente catástrofe en vez de buscar, juntos, formas de evitarla? Sin duda algo parecido a lo que pudo experimentar nuestra ciudadanía en el reciente y crucial (queremos decir: el que debía haber sido crucial) debate sobre los presupuestos del Estado, que derivó en un banal intercambio de reproches entre Gobierno y oposición al más infantil estilo de “y tú más” mientras nuestro avión colectivo seguía, y sigue, dando la impresión de poder caer en cualquier momento. ¿Cómo no va así a estar angustiada la ciudadanía que en él viaja?</p>
<p>En momentos críticos como el actual, el enfrentamiento irreductible y sordo entre los llamados a liderar no tiene más efecto que el de crispar y desconcertar a quienes les eligieron con su voto, generalizando un estado de desconfianza que viene a agravar la ya pésima situación en la que nos encontramos.</p>
<p>¿Cómo atajar esta peligrosa deriva? No resulta fácil porque lo cierto es que nuestro sistema político es hoy mucho más débil de lo que era antes de las elecciones, en contra de la aparente sensación de fortaleza que pueda transmitir la existencia de una mayoría absoluta del PP en el Parlamento y de su control de una gran parte de las Autonomías y de los principales Ayuntamientos de España. Cierto que la abrumadora victoria electoral del PP proporcionó inicialmente una sensación de alivio que, por desgracia, no ha durado mucho. Apenas cuatro meses después de su constitución, el Gobierno presidido por Mariano Rajoy empieza a ser cuestionado por un número creciente de ciudadanos, si bien —y a diferencia de lo que aconteció a Rodríguez Zapatero durante los últimos meses de su presidencia— mantiene, al menos por el momento, sustancialmente incólume el apoyo de sus propios votantes. A este acelerado desgaste del capital político que le otorgó su triunfo electoral contribuyen dos factores: por un lado, haber querido asumir en solitario el inevitable desgaste de la política de ajustes que se precisaba; por otro, no haberse preparado adecuadamente para asumir el Gobierno creando, con antelación y sin improvisaciones de última hora, los equipos ministeriales y los correspondientes programas de actuación (algo sin duda sorprendente dado que, al menos desde mayo de 2011, su claro triunfo electoral en las elecciones generales se daba por descontado). Y cabría añadir un tercer factor: una política de comunicación que resulta cuestionable. El PP había obtenido un inmenso rédito electoral de sus propios silencios frente a los clamorosos errores del Gobierno de Zapatero, pero no parece haber entendido que lo que entonces fue útil, hoy se le puede volver gravemente en contra. Tan peligroso es quemarse por excesiva e inadecuada exposición mediática como devenir lejana esfinge con insuficiente presencia pública.</p>
<p>Durante su primer mandato, cuando el país estaba todavía bajo los demoledores efectos de la crisis de 1929, Franklin D. Roosevelt recurrió a periódicas charlas radiofónicas para, en estilo coloquial, explicar a sus conciudadanos la situación y tratar de confortar el decaído ánimo ciudadano. Los tiempos han cambiado mucho y, por desgracia, no abundan los Franklin D. Roosevelt. Esta alusión al hoy ya mítico presidente solo sirve para ejemplificar qué es y cómo debe ser ejercido el liderazgo en tiempos de crisis: con cercanía y claridad. Y, en nuestro concreto caso, vista nuestra historia del siglo XX, además con espíritu de concordia y entendimiento.</p>
<p>Pero para ello, claro está, es preciso que lo deseen las dos partes. Y el problema es que, en el momento actual, el PSOE padece una situación interna extremadamente compleja, con unas bases fuertemente desmoralizadas, sin poder territorial alguno (salvo el que ha de compartir con IU en Andalucía) y sin un liderazgo tan consolidado como sería deseable. El Gobierno, aunque quisiera —como parece imprescindible— retomar la senda de los grandes pactos y acuerdos, podría no tener enfrente una alternativa capaz de servirle, a la vez, de contrapunto o —llegado el caso— de circunstancial pero leal aliado. Rajoy, con su modo de actuar firme, pero suave y sin estridencias, ha dado sobradas muestras de independencia respecto de esa parte de su entorno (partidista y mediático) propenso a la intemperancia y al “a por ellos” arrasador y no debería, por tanto, tener mayor dificultad en retomar el hilo roto del pacto y la transacción. En cuanto a Pérez Rubalcaba, parece obvio que su experiencia política no puede sino entroncar directamente con el espíritu de una Transición que vivió en primera fila.</p>
<p>En última instancia, cabría pensar, como tantas otras veces en el pasado, en la intervención de la Corona para propiciar entendimientos y limar asperezas, por más que, para complicar aún más las cosas, esta no atraviese ahora su mejor momento en cuanto a crédito social. Lo que parece claro es que el PP no puede fracasar en su gestión, porque si eso ocurre y el avión colectivo se cae, sucumbiríamos todos, sus votantes y los demás, los que viajen en su misma zona ideológica y los que lo hacen en la otra.</p>
<p>La coyuntura es de tal gravedad que resulta imperativo recuperar ya, sin dilación, el consenso, como si de una segunda Transición se tratase. El ejemplo que hasta ahora había constituido el Gobierno vasco vino a probar que esto es tan posible como deseable. Pocas veces ha habido tanto en juego en tan pocas manos: salir de la mayor crisis económica conocida en generaciones; evitar la desvertebración del Estado que, de forma oportunista, se trata de plantear aprovechando sus actuales debilidades; llevar a puerto definitivo el “proceso de paz” en el País Vasco; y reformar el sistema político para que lo que se restauró en 1977 pueda ser instrumento de futuro y no un nuevo fracaso histórico de consecuencias imprevisibles. La entidad de esta ingente tarea política demanda unos gobernantes y una oposición que sean capaces de afrontar la situación con la altura de los grandes estadistas. Y este es el reto —lo hayan deseado o no— con el que se encuentran Rajoy y Rubalcaba. Si no son capaces de entender lo que la angustiada ciudadanía les demanda y si no tienen la fortaleza moral y la inteligencia práctica requeridas para poder pactar, es muy posible que tengamos que asistir al desmoronamiento de la España de libertad, bienestar económico, convivencia entre sus distintos territorios y prestigio internacional que con tanto esfuerzo hemos edificado a lo largo del último medio siglo.</p>
<p><strong>Gregorio Marañón y Bertán de Lis</strong> es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. <strong>José Juan Toharia</strong> es presidente de Metroscopia.</p>
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		<title>En una tierra baldía</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:16:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>«Los hechos son poca cosa: solo le confiaré impresiones». Las palabras de la enigmática protagonista de El hotel encantado, de Wilkie Collins, revelan los atajos tomados por nuestra conciencia para adueñarse de un mundo inteligible y acogedor. La existencia es soportable si los hechos tienen sentido, si la historia se desenvuelve a la medida de nuestra capacidad de comprenderla. Creíamos que el primer derecho del hombre consistía en alcanzar la felicidad, pero hoy nos damos cuenta de que determinadas circunstancias alteran esa jerarquía. El primero, el más esencial de nuestros derechos, es conseguir la comprensión de lo que nos ocurre. &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/en-una-tierra-baldia/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>«Los hechos son poca cosa: solo le confiaré impresiones». Las palabras de la enigmática protagonista de El hotel encantado, de Wilkie Collins, revelan los atajos tomados por nuestra conciencia para adueñarse de un mundo inteligible y acogedor. La existencia es soportable si los hechos tienen sentido, si la historia se desenvuelve a la medida de nuestra capacidad de comprenderla. Creíamos que el primer derecho del hombre consistía en alcanzar la felicidad, pero hoy nos damos cuenta de que determinadas circunstancias alteran esa jerarquía. El primero, el más esencial de nuestros derechos, es conseguir la comprensión de lo que nos ocurre. Estamos más dispuestos a aceptar el impulso de una desgracia que a dejarnos llevar por la inercia de una tragedia. En los orígenes del mundo clásico, los hombres aceptaban la arbitrariedad de los dioses y las aciagas disposiciones de un destino que no podía intentar quebrantarse sin castigos ejemplares. Durante el medioevo, la Humanidad admitió la existencia del mundo como creación ordenada, sometida a una voluntad e inteligencia suprema, que los hombres reconocían en su implacable o misericordiosa autoridad.</p>
<p>El desarrollo de la modernidad ofreció una autonomía del individuo que establecía las condiciones de su liberación. Pareció una ruptura, pero fue un reencuentro, una reconciliación con el principio mismo de nuestra era. Porque es imposible comprender la obra del catolicismo refundado en los siglos XVI y XVII sin considerar la enérgica defensa de la responsabilidad del hombre en su salvación. La Reforma católica solo puede entenderse como la construcción de un hombre moderno, afirmado sobre su tradición más honda, la que sale al paso de su propio destino, lo fabrica con sus actos y lo inspira con su fe. Se trata de un hombre cuyas creencias deben ser el origen de su conducta y el cimiento de su libertad, nunca un factor que destituya la plenitud de su existencia en la Tierra, convirtiéndola en un peregrinaje compungido.</p>
<p>El hombre moderno halló ante sus ojos un mundo a conquistar, una vida a comprender. La naturaleza y la historia fueron abiertas a sus ojos, y su afán de proyectar su razón sobre las criaturas del mundo y sobre su propia experiencia social llegó a extremos de una indudable ingenuidad o de una peligrosa arrogancia. Pues no se trataba solo de que el hombre pleno, el hombre libre, el hombre enfrentado con su imagen y semejanza de Dios a ese mundo antes oscuro, creyera que su razón le permitía ordenar el mundo y comprenderlo. Llegó a pensar también que el mundo era , en sí mismo, razonable.</p>
<p>Nos sentíamos a salvo. Nuestras impresiones eran la realidad misma. En los tiempos de radicales incertidumbres, como las que iniciaron el pasado siglo, asistimos al enfrentamiento entre utopías que deseaban construir un mundo nuevo y señalaban los instrumentos de ingeniería social o de adicciones míticas para hacerlo. Cuando el hombre temblaba ante la Historia no lo hacía a solas, sino sumergiéndose en el entusiasmo frenético de las creencias terrenales, de las ideologías que respondían a todas las inquietudes, del perfecto acoplamiento entre la inseguridad del individuo y la solemne promesa de una redención generacional. Después de la segunda de las guerras mundiales, pudo apreciarse hasta dónde había llegado la capacidad de gestación de monstruos por la excitación sonámbula de la razón. Desde entonces fuimos más prudentes. La libertad auténtica nos hizo humildes, porque la lucidez del ser libre es averiguar los límites de su voluntad. El trance había sido tan doloroso, el precio pagado había sido tan alto, que la creencia fanática no cedió siempre paso a la convicción moderada, sino que se llegó a considerar posible y benefactora una vida sin principios, una existencia sin el compromiso esencial con nuestro destino, sin la conciencia de nuestra condición, sin la tensión permanente entre nuestra libertad y nuestra responsabilidad al ejercerla. Llegó a pensarse que un mundo sin creencias sería más amable y, sobre todo, más cómodo. Perdimos la necesidad de ese significado último de las cosas, que había alentado en el corazón de nuestro modo de ser hombres y nos había permitido gestionar nuestra existencia.</p>
<p>Uno de los factores más relevantes de la crisis que hoy nos asfixia, y lo que explica posiblemente el grado de angustia social que ha creado, es esta pérdida de sentido de la historia. La crisis no es solo el malestar económico, sino la imposibilidad de reconocer los elementos de quiebra de civilización que manifiesta. Nuestras palabras no aciertan a definir lo que ocurre, solo evocan nuestra aflicción ante la imposibilidad de comprenderlo. Este inmenso silencio del mundo, falsificado por rumores sin sentido y por presuntuosos recetarios que cifran el sufrimiento humano, expresa nuestra indefensión. La crisis ha actuado como una infección oportunista sobre un cuerpo debilitado. El hombre puede sufrir, pero no como un animal. Necesita entender cuáles son las causas de su dolor, necesita comprender cuáles son las razones de un mundo que le atormenta. Lo que nos abruma no es el dolor, sino su opacidad. Lo que nos desorienta y nos enfurece es esa caída en la escala de la creación que nos reduce a seres que sufren a solas con su propia herida. El hombre puede asumir las condiciones de su infortunio, pero necesita poder expresarlo. Pero la ausencia de esas palabras indispensables, que solo se aprecian cuando el bienestar es sustituido por la adversidad, se ha convertido ya en un rasgo de nuestra época.</p>
<p>Hace diez años, cuando el terrorismo abofeteó la siesta de nuestra sociedad satisfecha, intuimos que no podíamos seguir viviendo tan frívolamente. Rebuscamos en nuestros recuerdos comunes aquellos conceptos oxidados, que hablaban del mal y del bien, del carácter sagrado de la vida y de la arrogancia nihilista. Volvimos a valorar el rigor de una cultura basada en la libertad sustancial del hombre y en la justificación universal de su existencia. Estuvimos a punto de descubrir de nuevo lo mejor de nuestra tradición: aquella fibra capaz de amargar la fiesta de quienes creían que el mejor mundo posible es el que carece de requisitos morales. Estuvimos a punto de devolver la fertilidad a una tierra baldía. Pero quizá fue un espejismo, una desfigurada evocación, como la nostalgia de la salud cuando sufrimos una enfermedad sin importancia.</p>
<p>El punto más hondo de esta depresión debería ofrecernos la posibilidad del rescate de nuestra conciencia de hombres. El sufrimiento de ahora es una afrenta que desguaza nuestra posibilidad de sentirnos miembros de una misma civilización. Pero su gravedad es también la ocasión de una esperanza, que requiere buscar las raíces de este desorden en instancias de las que los desequilibrios económicos son una amarga e intolerable manifestación. Deberemos hacer que la realidad sea reconocible de nuevo. Deberemos devolver el sentido a las palabras con las que una vez pudimos interpelar al mundo. Deberemos restaurar el valor de nuestra experiencia de hombres. Y, en nuestra cultura, eso significa seres creados en libertad, inclinados al bien, cuya dignidad solo se alimenta en el respeto a la dignidad de todos. Desde hace dos mil años, esa idea del hombre ha sido nuestra identidad, por encima de las circunstancias variables de la Historia. Acecha en el fondo de cada uno de nosotros, en lo más hondo de nuestra memoria común, en los últimos pliegues de nuestra conciencia. No nos señala el camino más difícil. Nos indica, de hecho, el único camino.</p>
<p>Por <strong>Fernando García de Cortázar</strong>, director de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad.</p>
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		<title>¿Un consenso de Berlín?</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 16:11:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Un viaje que hice hace poco a Berlín me trajo recuerdos de una visita anterior en el verano de 1967, cuando era un pobre estudiante que se maravillaba ante el muro que dividiría y devastaría toda una sociedad por otras dos décadas. Berlín hoy es una ciudad vibrante y rejuvenecida, que ha sido reconstruida gracias al trabajo duro y la voluntad de los pueblos alemanes por unificar el país. Por lo mismo, era un lugar adecuado para celebrar la conferencia del Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico (INET), a la que había viajado como participante.</p>
<p>El tema de la conferencia &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/un-consenso-de-berlin/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un viaje que hice hace poco a Berlín me trajo recuerdos de una visita anterior en el verano de 1967, cuando era un pobre estudiante que se maravillaba ante el muro que dividiría y devastaría toda una sociedad por otras dos décadas. Berlín hoy es una ciudad vibrante y rejuvenecida, que ha sido reconstruida gracias al trabajo duro y la voluntad de los pueblos alemanes por unificar el país. Por lo mismo, era un lugar adecuado para celebrar la conferencia del Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico (INET), a la que había viajado como participante.</p>
<p>El tema de la conferencia era &#8220;El paradigma perdido&#8221; y reunió a más de 300 economistas, politólogos, analistas de sistemas y ecologistas para repensar la teoría económica y política ante los retos y las incertidumbres que plantea la creciente desigualdad, el aumento del desempleo, el desorden financiero global y el cambio climático. Casi todos coincidieron en que el viejo paradigma de la economía neoclásica ya no sirve, pero no hubo acuerdo sobre lo que pueda reemplazarlo.</p>
<p>El premio Nobel Amartya Sen atribuyó la crisis europea de cuatro fracasos: político, económico, social e intelectual. La crisis financiera mundial, que comenzó en 2007 como una crisis de los préstamos hipotecarios de alto riesgo en EE.UU. y creció hasta convertirse en una crisis de la deuda soberana (y la banca) europea, ha planteado interrogantes que no podemos responder, debido a la sobreespecialización y la fragmentación del conocimiento. Y, sin embargo, no se puede negar que el mundo se ha vuelto demasiado complejo como para que una teoría simple y general pueda explicar los intrincados cambios económicos, tecnológicos, demográficos y ambientales.</p>
<p>En particular, el ascenso de los mercados emergentes ha desafiado la lógica deductiva e inductiva occidental tradicional. La inferencia deductiva nos permite predecir los efectos si conocemos los principios (la regla) y la causa. Según el razonamiento inductivo, si se conoce la causa y los efectos, podemos inferir los principios.</p>
<p>Por el contrario, el pensamiento oriental ha sido abductivo, pasando del pragmatismo a adivinar los pasos siguientes. La inferencia abductiva es pragmática y se centra solo en los resultados, intentando adivinar la regla e identificando la causa.</p>
<p>Al igual que la historia, la teoría de las ciencias sociales la escriben los vencedores y es moldeada por el contexto y los retos de su tiempo. El pensamiento de libre mercado evolucionó a partir de teóricos anglosajones (muchos de ellos escoceses) que emigraron y colonizaron territorios, lo que llevó a algunos afortunados a suponer que no hay límites para el consumo. El pensamiento europeo continental, en respuesta a la urbanización y la necesidad de orden social, hizo hincapié en el análisis institucional de la economía política.</p>
<p>Por lo tanto, el surgimiento de la economía neoclásica en el siglo XIX estuvo muy influenciado por la física newtoniana y cartesiana: pasó del análisis cualitativo a cuantificar la conducta humana, dando por supuesta una conducta racional y excluyendo la incertidumbre. Este pensamiento de un &#8220;equilibrio predeterminado&#8221; (reflejado en la opinión de que los mercados siempre se corrigen a sí mismos) condujo a una parálisis de políticas hasta la Gran Depresión, cuando ganó fuerza el argumento de John Maynard Keynes a favor de la intervención del gobierno para abordar el desempleo y las brechas de la producción.</p>
<p>En la década de 1970, la escuela neoclásica del equilibrio general &#8220;secuestró&#8221; la economía keynesiana a través de modelos del sector real que suponían que &#8220;la financiación es un velo&#8221;, volviéndose así ciegos a los efectos desestabilizadores de los mercados financieros. En gran medida, se hizo caso omiso a economistas como Hyman Minsky, que trató de corregir esto, al tiempo que Milton Friedman y otros lideraron el empuje de la profesión hacia los mercados libres y la mínima intervención del gobierno.</p>
<p>Pero entonces la tecnología, la demografía y la globalización plantearon nuevos y dramáticos desafíos que el enfoque neoclásico no podía prever. A pesar de que los países avanzados del mundo consumían en exceso mediante el apalancamiento de los derivados financieros, unos cuatro mil de los siete mil millones de habitantes del planeta comenzaron a entrar en la clase media, ejerciendo una enorme presión sobre los recursos mundiales y planteando el problema de la sostenibilidad ecológica.</p>
<p>Es necesaria una nueva forma de pensar para dar respuesta a estos cambios masivos y sistemáticos, así como la integración de gigantes como China e India al mundo moderno. Un cambio de mentalidad que es preciso no sólo en Occidente, sino también en Oriente. En 1987, el historiador Ray Huang explicó el caso de China:</p>
<p>&#8220;A medida que el mundo entra en la era moderna, la mayoría de los países bajo presiones internas y externas deben reconstruirse mediante la sustitución del modo de gobierno basado en la experiencia agraria con un nuevo conjunto de reglas basadas en el comercio&#8230; Esto es más fácil de decir que de hacer. El proceso de renovación podría afectar a las capas superiores e inferiores e, inevitablemente, es necesario reacondicionar los vínculos institucionales entre ellas. La destrucción completa es a menudo el orden, y puede tomar décadas llevar el asunto a su finalización &#8220;.</p>
<p>Mediante este marco macro-histórico podemos ver la deflación japonesa, la deuda europea e incluso la primavera árabe como fases de cambios sistémicos dentro de estructuras complejas que interactúan unas con otras en un nuevo sistema global multipolar. Estamos siendo testigos de un proceso de convergencia global (la reducción de los ingresos, la riqueza y las brechas de conocimiento entre países) y divergencia local (las ampliación de las diferencias de ingresos, la riqueza y el conocimiento dentro de países) simultáneas.</p>
<p>Los sistemas adaptativos luchan con el orden y la creatividad a medida que evolucionan. Como el filósofo Bertrand Russell lo expresara proféticamente: &#8220;La seguridad y la justicia requieren un control centralizado de gobierno que debe extenderse a la creación de un gobierno mundial para ser eficaz. El progreso, por el contrario, requiere el máximo de iniciativa personal que sea compatible con el orden social &#8220;.</p>
<p>Está en marcha una nueva ola de lo que el economista Joseph Schumpeter llamó la &#8220;destrucción creativa&#8221;: incluso cuando los bancos centrales luchan por mantener la estabilidad, inundando los mercados con liquidez, se está reduciendo el crédito a las empresas y los hogares. Vivimos en una era de temor simultáneo a la inflación y la deflación, de prosperidad sin precedentes en medio de una creciente desigualdad, y de avances tecnológicos y agotamiento de los recursos.</p>
<p>Mientras tanto, los sistemas políticos actuales prometen buenos puestos de trabajo, un sólido gobierno, un medio ambiente sostenible y armonía social sin sacrificios: un paraíso de polizontes que se cuidan de sus propios intereses y que solo puede sostenerse a costa de sacrificar el medio ambiente natural y el bienestar de las generaciones futuras.</p>
<p>No podemos posponer por siempre el dolor del ajuste con la impresión de dinero. La sostenibilidad solo puede lograrse cuando los que tienen estén dispuestos a sacrificarse por los desposeídos.</p>
<p>El Consenso de Washington de reformas de libre mercado para los países en vías de desarrollo acabó hace más de dos décadas. La conferencia INET de Berlín mostró la necesidad de uno nuevo: un consenso compatible con el sacrificio en aras de la unidad. A Europa le podría venir muy bien.</p>
<p><strong>Andrew Sheng</strong>, presidente del Instituto Global Fung.</p>
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		<title>Elecciones y economía en EE.UU.</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 15:10:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Procesos electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Es comúnmente aceptado que los resultados de las elecciones estadounidenses dependen en buena medida de la situación de la economía. Si ello es así, debería ser fácil hacer pronósticos. Pero no es el caso. No sabemos en qué situación estará la economía en noviembre. Según algunos pronósticos, crecerá este año un 2,5%-2,8%, bastante más que en Europa o Japón. Pero no es seguro pues podrían interponerse todo tipo de factores y circunstancias.</p>
<p>¿Quién debería llevar las riendas del país en tal coyuntura? Según la mayoría de sondeos de opinión, el presidente Obama le lleva de 4 a 6 puntos porcentuales &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/elecciones-y-economia-en-ee-uu/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es comúnmente aceptado que los resultados de las elecciones estadounidenses dependen en buena medida de la situación de la economía. Si ello es así, debería ser fácil hacer pronósticos. Pero no es el caso. No sabemos en qué situación estará la economía en noviembre. Según algunos pronósticos, crecerá este año un 2,5%-2,8%, bastante más que en Europa o Japón. Pero no es seguro pues podrían interponerse todo tipo de factores y circunstancias.</p>
<p>¿Quién debería llevar las riendas del país en tal coyuntura? Según la mayoría de sondeos de opinión, el presidente Obama le lleva de 4 a 6 puntos porcentuales de ventaja a Romney. Cabe añadir que cuando la pregunta se refiere a quién de los dos es más apto para dirigir la economía, se adelanta Romney con dos puntos porcentuales. Cuando se pregunta a la gente sobre su lista de prioridades, la economía y el puesto de trabajo ocupan los primeros puestos, con un 86% y un 84% respectivamente, aunque también ocupan lugares preferentes la sanidad y la educación en comparación con el control de natalidad y el aborto. Estas últimas cuestiones interesan en mayor medida a las mujeres que a los hombres y Romney es notablemente impopular entre las mujeres, aspecto que podría constituir un factor de suma importancia en las elecciones. En pocas palabras, por importante que sea la economía, hay otras cuestiones susceptibles de ejercer su impacto en la decisión de voto del electorado.</p>
<p>Siguiente cuestión: ¿Qué cabe entender con la expresión “situación económica”? Si alude a la bolsa, la situación no es mala en absoluto. El índice Dow Jones está de nuevo muy alto, por encima de 13.000 puntos, tan alto como antes de la crisis iniciada en el 2008. En cuanto al paro, la situación es menos alentadora. Ha habido una cierta recuperación, pero reducida.</p>
<p>La situación varía según los estados. Es mala en California, Illinois y Georgia donde el paro supera el 12%. Es mucho mejor en Washington DC, Maryland y estados del norte, además de Iowa en el Medio Oeste, que muestran un nivel de paro de un 6% o incluso menos. Las mismas grandes diferencias que puede haber entre regiones de España, Francia o Italia pueden observarse asimismo en Estados Unidos.</p>
<p>¿Cuáles son los puntos de fricción en política económica entre los dos partidos? Ante todo, la fiscalidad y la cuestión “Keynes versus Hayek”; es decir, si la situación económica debería mejorarse preferentemente mediante una política de ahorro y recorte del gasto o si debería ponerse el acento en el crecimiento de la economía. Obama y los demócratas quieren aplicar impuestos más elevados a quienes ganan por encima de 250.000 dólares al año. Es una idea que repugna a los republicanos tanto por motivos ideológicos como prácticos. Además, estos no quieren acabar con las numerosas lagunas legales existentes para eludir el pago de impuestos que, en caso de eliminarse, supondrían bastantes millardos de dólares. Razonan que siempre que se suben los impuestos sale perjudicada la economía.</p>
<p>El crecimiento económico estadounidense fue muy elevado tras la Segunda Guerra Mundial y en los años cincuenta, cuando los tipos impositivos más altos para los muy ricos alcanzaron un 80% o más. El crecimiento fue bajo durante la pasada década, cuando bajo la presidencia de Bush hijo el tipo impositivo más alto fue del 35%. Aunque los fondos resultantes para las arcas gubernamentales en el caso de aplicar la “regla Buffet” (nombre del ciudadano estadounidense muy rico que sugirió que los ricos deberían pagar impuestos mayores que los pobres) no bastaría en absoluto para solucionar los problemas económicos, la cuestión no es de poca monta y reviste gran importancia.</p>
<p>Según los resultados de un reciente sondeo de opinión de The New York Times, Obama y Romney están prácticamente empatados. Sin embargo, tres de cada cuatro estadounidenses apoyan la regla Buffet mientras que los republicanos han prometido que nunca la aceptarán, aunque en última instancia habrán de hacer concesiones. Cuando hace poco los estadounidenses hubieron de presentar sus declaraciones de renta, Romney pidió un prolongamiento del plazo, lo cual es totalmente legítimo pero no causó buena impresión.</p>
<p>Cabe aplicar lo propio a la promesa de los republicanos de eliminar parte de la burocracia administrativa de Washington; han aludido al respecto a los departamentos de Sanidad y tal vez de Educación. Una de las armas más frágiles del arsenal de Obama es su idea de reforma sanitaria, el proyecto de ampliar la cobertura de la atención sanitaria a ciudadanos actualmente sin cobertura. Quizá se equivocó al plantearlo, aunque es un proyecto deseable y conveniente en época de crisis. Cuando Romney fue gobernador de Massachusetts fue aproximadamente por el mismo camino y desde entonces se ha visto en apuros para explicar a sus colegas republicanos que su enfoque es totalmente distinto.</p>
<p>La frase “¡Lo que cuenta es la economía, estúpido!” es cierta pero sólo hasta un punto. Romney tiene el apoyo de las áreas rurales más pobres, pero las áreas residenciales de Filadelfia y Pittsburgh, donde viven familias de clase media y alta y población de mayor formación, son contrarias a su candidatura. La gente no vota únicamente de acuerdo con sus intereses materiales, existen también otros valores e inquietudes y tal circunstancia dificulta notablemente el pronóstico político.</p>
<p><strong>Walter Laqueur</strong>.</p>
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		<title>Greek Tragedy</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 09:28:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Grecia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>As I follow the modern Greek tragedy unfolding in Europe, I flash back to the 18 years I spent in Athens, walking to school in Plaka (the old part of the city), on the same streets that have recently been filled with protesters and violent clashes.</p>
<p>When I was growing up, my family was a tiny microcosm of the current Greek economy. We were heavily in debt; my father’s repeated attempts to own a newspaper ended in failure and bankruptcy. Eventually, my mother took my sister and me and left him. We all lived in Athens and we continued to &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/greek-tragedy/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>As I follow the modern Greek tragedy unfolding in Europe, I flash back to the 18 years I spent in Athens, walking to school in Plaka (the old part of the city), on the same streets that have recently been filled with protesters and violent clashes.</p>
<p>When I was growing up, my family was a tiny microcosm of the current Greek economy. We were heavily in debt; my father’s repeated attempts to own a newspaper ended in failure and bankruptcy. Eventually, my mother took my sister and me and left him. We all lived in Athens and we continued to see my father, though we had our own one-bedroom apartment. (It wasn’t the bankruptcy that got to my mom in the end, but the philandering; “I don’t want you interfering in my private life,” my father had told her when she complained.)</p>
<p>Further austerity was coming, but my mother was clear about one thing: she would cut back on everything except our education and good, healthy food. She owned two dresses and never spent anything on herself. I remember her selling her last pair of little gold earrings. She borrowed from anyone she could, so that her two daughters could fulfill their dreams of a good education — me at Cambridge, and my sister at the Royal Academy of Dramatic Art in London. At the time, Greek girls still offered dowries to be married. My mother used to tell me, “Your education is your dowry.”</p>
<p>As I contemplate the statistics — especially the 54 percent unemployment rate among young Greeks — I think of all the stories behind this appalling data. All the dreams dashed. All the promise unfulfilled. And all the guilt, shame and fear that so often go hand in hand with intractable unemployment and little hope for a better future.</p>
<p>The punitive path of austerity and relentless economic contraction is, not surprisingly, likely to lead to further stagnation in 2013 and cannot be allowed to continue. And as last week’s election results show, the Greek people are not going to allow it to continue; they will instead demand change through either the ballot box or violence in the streets — or some combination of both.</p>
<p>The dangers of violent protest are obvious. But there are dangers in the ballot box, too: an extreme right-wing anti-immigration party received almost 7 percent of the vote, while Pasok, the establishment party of the left, lost 119 seats in Parliament in a humiliating third-place finish. If the European Central Bank does not abandon its destructive obsession with austerity, Greece will have few options but to leave the euro zone. This would be fraught with its own dangers, of course, but the European Union has left Greece with few sustainable alternatives.</p>
<p>Argentina, which defaulted and restructured beginning in 2001, offers a point of comparison. The austerity crowd warned that Argentina would collapse if it stopped pegging the peso to the dollar and defaulted on its debt. There are many differences between Argentina and Greece. But Argentina’s default was followed by a few short months of economic crisis and then many years of steady economic growth — a dramatically different direction than the one Greece is now taking toward a potentially endless path of contraction that is destroying millions of lives and crippling the indomitable Greek spirit.</p>
<p>Yes, the Greeks acted irresponsibly before the economic collapse — the same way my father had acted irresponsibly in his private and professional life. But that is not reason to punish the children, to destroy their future as part of a remedy for a past for which they bear no responsibility.</p>
<p>I spent many nights last summer in Syntagma Square, directly across from the Greek Parliament. The protesting crowd was mixed, full of young people and old, self-employed, unemployed, activists, pensioners. Millions of outraged Greeks — who famously relish connection, expansiveness, intimacy — used social media to connect with the rest of the country and the world; those in the square itself connected and organized the old-fashioned way, face-to-face.</p>
<p>Everywhere waiters, taxi drivers, salespeople, storekeepers, people at the table next to you at dinner, were talking about the same thing. They were — and still are — giving voice to a desire for more say in their own future, a future with more choices than those on offer from the European Central Bank.</p>
<p>When George Papandreou, who was prime minister at the time but resigned last November, visited The Huffington Post newsroom, he expressed the same feelings: “People think they’re being punished unjustly, because they feel they weren’t to blame for this crisis,” he said.</p>
<p>Greece, like my mother, has always been devoted above all else to its children. When the future of those children is diminished, the future — and life — of the country will be diminished, too.</p>
<p>My favorite picture from the protests shows a young man pumping his fist at a line of riot police officers while his mother stands beside him, holding his jacket, to make sure he doesn’t catch a cold. If Greece stays on its current dead-end path of austerity-fueled recession, the children will revolt, and the parents will be right there beside them, cheering them on and watching protectively over them.</p>
<p>And if having a future means leaving the euro, that’s most likely what the Greeks will choose. They invented democracy, and now it’s time to rekindle that Greek spirit of innovation and ingenuity — before economic trouble generates further despair and its dangerous progeny in the streets and in the ballot box.</p>
<p><strong>Arianna Huffington</strong> is president and editor in chief of The Huffington Post Media Group and author, most recently, of <em>Third World America</em>.</p>
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		<title>Human Rights, Not So Pure Anymore</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 09:21:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>The international commotion around the blind Chinese activist Chen Guangcheng aroused memories of earlier dissidents like Andrei D. Sakharov and Aleksandr I. Solzhenitsyn, the Eastern bloc heroes of another age who first made “international human rights” a rallying cry for activists across the globe and a high-profile item on Western governments’ agendas.</p>
<p>All the familiar elements were there: the lone icon speaking for moral principle against totalitarian rule, the anonymous but courageous network at home that sheltered him, the supporters abroad who rallied around his cause, and the governments that made their choices based on a difficult calculus of moral &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/human-rights-not-so-pure-anymore/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>The international commotion around the blind Chinese activist Chen Guangcheng aroused memories of earlier dissidents like Andrei D. Sakharov and Aleksandr I. Solzhenitsyn, the Eastern bloc heroes of another age who first made “international human rights” a rallying cry for activists across the globe and a high-profile item on Western governments’ agendas.</p>
<p>All the familiar elements were there: the lone icon speaking for moral principle against totalitarian rule, the anonymous but courageous network at home that sheltered him, the supporters abroad who rallied around his cause, and the governments that made their choices based on a difficult calculus of moral ideals and geopolitical interests. The cat-and-mouse game of Mr. Chen’s surreptitious flight and America’s response resembled cold war cloak-and-dagger intrigue, too, but dissidents then sometimes were pushed into their own underground railroads, and often states bargained over their ultimate fate.</p>
<p>The 1948 Universal Declaration of Human Rights — which Peng-Chun Chang, a representative of Nationalist China, helped draft — had virtually no impact on world politics in its time. It was only 30 years later that Soviet dissidents and refugees from Latin American dictatorships catapulted human rights to visibility. In part because it was so new, the idea of international human rights initially seemed an uncontroversial effort to establish moral norms above the fray of the cold war’s ideological battles.</p>
<p>Forty years into the era that Sakharov, Solzhenitsyn and many less famous dissidents founded, the meaning of human rights has now become familiar. In reporting on Mr. Chen, most publications, including this newspaper, used the terms “dissident” and even “prisoner of conscience” to refer to him.</p>
<p>However, since the time Amnesty International and other groups popularized those phrases, human rights — a term that once meant the defense of individuals against the oppression of an unjust state — has come to imply other things, too.</p>
<p>Today, it is just as likely to be invoked by powerful states to wage war in distant corners of the globe, much to the chagrin of authoritarian leaders in wealthy rising powers like Russia and China, who see such “humanitarian interventions” as a violation of states’ sovereignty — not to mention a threat to their manner of rule.</p>
<p>The West’s continuing reckoning with China is not likely to play out according to familiar protocols. China has always had a much more distant relationship with international human rights norms than the Communist states of yesteryear. In the cold war, an era when America didn’t ratify any human rights treaties, the Soviet Union did. The fact that their governments had done so gave dissidents’ appeals to international human rights tremendous power at home.</p>
<p>It was Communist Czechoslovakia’s ratification of the main international human rights covenants in 1976 that brought them into legal force — and helped inspire the creation of the dissident manifesto, Charter 77, the next year. Prompted by the arrest of members of the rock band Plastic People of the Universe, Vaclav Havel and his fellow signatories criticized the government for failing to abide by the human rights treaties it had signed. Communist China, excluded from the United Nations at the time the first human rights treaties were drafted, still hasn’t ratified the covenant for political and civil rights.</p>
<p>Another reason China’s Charter 08 — formed by Chinese dissidents on the 60th anniversary of the Universal Declaration — hasn’t had an impact comparable to that of its famous Czech predecessor is primarily because today’s geopolitical balance of power is very different from the one that favored cold war dissidents.</p>
<p>Although America was weathering its own economic storm as the human rights era dawned in the 1970s, it was not faced with the prospect of a rising Soviet Union at the time, especially not one whose productivity had supported their extensive borrowing.</p>
<p>Today, China is rising, and because it controls so much Western debt, it is unlikely to be as easy to target for its internal conduct. Some claim that international human rights norms undid the Soviet empire, while others say that it declined and fell because of political mismanagement and economic collapse — things that seem much more prevalent in the West than in China now.</p>
<p>This geopolitical shift gives today’s dissidents and their foreign allies much less leverage than their predecessors had.</p>
<p>But the main difference between then and now is that the whole idea of human rights has lost some of its romantic appeal and moral purity. Today, the issue of human rights is no longer just about limiting power in the global arena but also about how to deploy it.</p>
<p>For many, defending human rights implies the activist prevention of atrocity, after Bosnia and Rwanda stoked our consciences. Following America’s protective bombing of Kosovo in 1999, George W. Bush in 2003 inveighed against Saddam Hussein’s torture chambers before going to war (though a few new torture chambers were set up once Americans got there).</p>
<p>Barack Obama, along with other concerned politicians, appealed to human rights to justify what became regime change in Libya, going far beyond the cause of saving civilians from carnage.</p>
<p>That China and post-Soviet Russia have erected obstacles to a rerun of that human rights war in Syria is easy to chalk up to retrograde interests. But the fact is that they know that the idea of human rights today is about getting things done and not just keeping evil at bay.</p>
<p>It is true that human rights allow their most hopeful partisans to claim that the movement means something beyond the chastening of extremist governments. In Europe, the idea of human rights has penetrated deeply into the way the Continent governs itself, becoming a source of appeal to all comers, not just a weapon against totalitarianism.</p>
<p>But it is in this broader realm that human rights have proved most politically divisive and disappointing. For some dreamers, human rights mean ensuring citizen welfare in the form of economic justice, both within and among states. Yet the idea of international human rights has become prominent in an era when many governments are turning away from the welfare state in the name of the free market.</p>
<p>For those who long for a state and a world that not only protect liberties but also promote well-being, the human rights movement hasn’t made enough of a difference. Human rights have succeeded in combating totalitarianism and preventing atrocities but have proved less able to promote the good life for people suffering less spectacular wrongs.</p>
<p>That human rights have come down to earth since the days of the glamorous dissidents doesn’t make them useless. But it does mean that the utopia they call to mind is now inseparable from the realities of the world as it exists — from states to international bodies to transnational movements. For that reason, Chinese dissidents and their Western allies will need to be even more creative than their predecessors were in using human rights norms to achieve a reformed government.</p>
<p>Most of all, when they appeal to international human rights, they will have to face the fact that these once pure ideals are now much harder to separate from the impure world of daily policy making, international power and unfulfilled hopes.</p>
<p><strong>Samuel Moyn</strong> is a professor of history at Columbia University and the author of “The Last Utopia: Human Rights in History.</p>
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		<title>El 15-M, con un año de perspectiva</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 14:35:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Un año después del surgimiento del movimiento 15- M, mantengo mis dudas a la hora de hacer un balance del mismo. Junto a determinados aspectos, sumamente positivos, veo también limitaciones evidentes. Una de ellas consiste en que su visibilidad parece acantonarse en manifestaciones y acampadas. Es lo que leo en los medios de comunicación ante el aniversario. En este punto soy formal y rotundo desde el primer día: no es con manifestaciones y acampadas como se cambia un país. Se puede tumbar un Gobierno, si se tumba. A Nicolas Sarkozy lo han vencido las urnas, no las grandes manifestaciones contra &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/el-15-m-con-un-ano-de-perspectiva/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un año después del surgimiento del movimiento 15- M, mantengo mis dudas a la hora de hacer un balance del mismo. Junto a determinados aspectos, sumamente positivos, veo también limitaciones evidentes. Una de ellas consiste en que su visibilidad parece acantonarse en manifestaciones y acampadas. Es lo que leo en los medios de comunicación ante el aniversario. En este punto soy formal y rotundo desde el primer día: no es con manifestaciones y acampadas como se cambia un país. Se puede tumbar un Gobierno, si se tumba. A Nicolas Sarkozy lo han vencido las urnas, no las grandes manifestaciones contra la prolongación de la edad de jubilación, que veremos si, ya en el poder, modifica François Hollande. Los poderes de verdad, los de los mercados, siguen incólumes por muchas manifestaciones que se hagan en Wall Street.</p>
<p>Aunque muchos de sus participantes no lo estén viendo así, el 15-M es un movimiento más de protesta que de construcción. La protesta agrupa con relativa facilidad. Siempre es más fácil unirse y movilizarse contra algo o contra alguien. Es más complicado y difícil ponerse de acuerdo en objetivos a corto y medio plazo, concitar voluntades para trabajar en los mismos, determinar los mecanismos de debate y deliberación de los que en ellos participan y, después, tener la humildad de reconocer que sus decisiones solamente tienen el valor y el límite de los que han participado en las mismas. Que han sido muy pocos si los comparamos con el conjunto poblacional español.</p>
<p>Los que vivimos en Euskadi tenemos una gran prevención ante los movimientos asamblearios. Ahora Bildu y sus mentores abogan por los movimientos asamblearios y no quieren ni oír hablar de que se realicen consultas con garantías de representatividad. Por ejemplo, ante la pretensión de imponer, allá donde puedan, algo aparentemente tan banal como un determinado método de recogida de basuras. En este punto hay que ser muy claro: no hay asambleas más representativas de la voluntad de los ciudadanos que las conformadas por las instituciones salidas de las urnas. Se podrá consultar a la asamblea de vecinos, a las asociaciones de esto y aquello , pues sería deseable que hubiera mayor participación ciudadana; pero añado que habría que cuidar al máximo su representatividad. No basta la opinión de los que deciden acudir a una asamblea en la plaza del pueblo para hablar de la democracia real, del feminismo, de la implantación de un centro de tratamiento de drogadictos o de lo que sea. Muy bien está que se debatan públicamente estas y otras cuestiones. Pero los que participan en una asamblea no se representan más que a sí mismos. En consecuencia, esas asambleas no tienen capacidad decisoria sobre el conjunto poblacional.</p>
<p>Por otra parte, los partidos, ni siquiera los más próximos a los pensamientos dominantes del 15-M, no les han tenido en cuenta en las últimas confrontaciones electorales. De hecho, ¿ha cambiado en algo el discurso y la práctica política por la existencia del 15- M, más allá de algunas referenciales triviales al movimiento como tal?</p>
<p>El movimiento 15-M ha de superar dos escollos importantes. El primero, que en gran medida ha conseguido, es impedir que los antisistema violentos, sin sistema alternativo que proponer con la fuerza de la razón, copen la movilización. Sería su final. Afortunadamente, a trancas y barrancas se ha logrado. No es un éxito menor en absoluto, lo subrayo con fuerza, pues han logrado que, en España, el riesgo de la derecha extrema sea menor que en otros países de nuestro entorno. El movimiento está siendo un portentoso canal por el que la ciudadanía concienciada y, al menos verbalmente, comprometida puede manifestar, compartir y discutir sus críticas, hartazgos y propuestas. Sin violencia. Más aún cerrando el paso a la violencia al cerrar el paso a la derecha extrema. <em>¡Chapeau!</em>El segundo escollo lo veo más complicado y complejo. Fomentar la reflexión ciudadana en torno a muchas de las buenas cuestiones que han salido en las acampadas y en internet para, mediante encuentros de reflexión, hacerlas operativas. Al final, pienso que necesitarán la complicidad de órganos de representación.</p>
<p>En fin, sigo pensando que una virtud clave del 15- M es el aldabonazo a una sociedad dormida, resignada, individualista y placentera, una sociedad que pide a la Administración, además de seguridad, que la proteja del paro y de la enfermedad y le asegure las pensiones y mejores salarios, pero sin mayores compromisos personales.</p>
<p>Son muchos más los que están de acuerdo con lo que sale de las asambleas del 15-M que los que están dispuestos a comprometerse para llevarlo a buen término. De ahí que tras el libro <em>¡Indignaos! </em>de Stéphane Hessel haya salido otro, <em>Indignarse y comprometerse. </em>Muchos componentes del 15-M no solo son muy conscientes de ello, sino que, en la práctica cotidiana, lo llevan a cabo. Sea dicho, con toda justicia, en su favor. Desde ese punto de vista, son los adalides de una nueva sociedad. Su éxito en el futuro confortaría nuestra sociedad.</p>
<p><strong>Javier Elzo</strong>, catedrático emérito de Deusto.</p>
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		<title>Russia’s U.N. power play</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 13:39:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>A revitalized Russia is flexing its muscles at the United Nations. In addition to periodically blocking Western initiatives by threatening to use its veto in the Security Council, Moscow appears to be working through a proxy to prevent Lithuania from holding the presidency of the U.N. General Assembly.</p>
<p>The presidency is largely ceremonial but bestows international prestige on its holder, and more responsibility has been vested in the position in recent years. Duties involve chairing the annual gathering of world leaders in New York each September and other prominent U.N. events.</p>
<p>Traditionally, the presidency rotates every 12 months among the &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/russias-u-n-power-play/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A revitalized Russia is flexing its muscles at the United Nations. In addition to periodically blocking Western initiatives by threatening to use its veto in the Security Council, Moscow appears to be working through a proxy to prevent Lithuania from holding the presidency of the U.N. General Assembly.</p>
<p>The presidency is largely ceremonial but bestows international prestige on its holder, and more responsibility has been vested in the position in recent years. Duties involve chairing the annual gathering of world leaders in New York each September and other prominent U.N. events.</p>
<p>Traditionally, the presidency rotates every 12 months among the five regional groups of U.N. member states. The 67th session of the General Assembly is to be chaired by a representative of the Eastern European Group of countries. Lithuania applied for the post in 2004 and remained the sole candidate for seven years. Early in 2012, however, Serbia’s foreign minister, Vuk Jeremic, announced that he would run — a move immediately backed by Russia. The full 193-member assembly is expected to vote in June.</p>
<p>It is extremely rare for the full General Assembly to vote directly on this position. Such an election is likely to heighten divisions among U.N. member states, weakening the future president, and most U.N. members prefer to follow the usual regional rotation. Some have called for the matter to be resolved within the Eastern European Group. But Belgrade and Moscow are unlikely to back down, as they are maneuvering to achieve specific political objectives.</p>
<p>Moscow is determined to undermine the solidarity among its former satellites in Central and Eastern Europe, in whatever forum in which they play a leading role. These countries no longer take instructions from Moscow. So Russia has bestowed its diplomatic backing on Serbia to weaken the EEG members’ ability to resolve the issue on their own and to prevent Lithuania from enhancing its international standing.</p>
<p>Russia wants to humiliate Lithuania over a statement it found embarrassing at a May 2010 U.N. session commemorating the 65th anniversary of the end of World War II. Lithuania’s permanent representative to the United Nations, Dalius Cekuolis, remarked that in contrast to what a large part of Europe experienced, the end of the war did not bring freedom to Lithuania but annexation by another totalitarian power, the Soviet Union.</p>
<p>Cekuolis’s reference to Russian occupation — and he was being diplomatic — reportedly sparked outrage in the Kremlin. The regime of newly inaugurated (again) Russian President Vladimir Putin has spent the past decade trying to disguise the fact that the Soviet Union was Nazi Germany’s collaborator and supplier of resources during two crucial years at the start of World War II, when the Third Reich overran Europe and launched the Holocaust. Stalin’s regime was a willing accomplice of Hitler then, seeing him as the major tool for the destruction of Western capitalism. Putin seeks to promote Russia’s dubiously glorious history to restore its position as a global power. Efforts to silence Lithuania are part of a broader strategy to discredit Moscow’s former dominions.</p>
<p>Meanwhile, by raising its own profile in the United Nations, the Serbian government hopes to minimize further recognition of the statehood of Kosovo, its former province, and to gain reciprocal diplomatic favors from Moscow over the coming year.</p>
<p>The irony is that Serbia’s foreign minister is benefiting from Russia’s backing against Serbia’s European partners at a time when his country is striving to move closer to the European Union. The results of Serbia’s May 6 general elections suggest widespread public support for E.U. membership. Yet if Serbia’s aspirations for E.U. accession are damaged by the U.N. dispute, this will also serve Moscow’s ambitions in aiming to divide Europe.</p>
<p>Jeremic has lost a great deal of credibility in his government over the past year because of setbacks to Serbia’s Kosovo policy. Ninety members of the U.N. General Assembly have recognized Kosovo as a new state despite Jeremic’s globe-trotting in an effort to delegitimize Kosovo. Many European officials dislike his arrogance. And Jeremic’s heavy-handed approach includes threatening to retaliate against Lithuania via diplomatic avenues if its refuses to withdraw its bid for the General Assembly presidency. Lithuanian officials have accused Belgrade of preparing a campaign to block Lithuania’s bid for a two-year seat on the U.N. Security Council starting in 2014.</p>
<p>Much more is at stake here than a symbolic diplomatic post. The tug of war over the General Assembly presidency illustrates the escalating campaign a resurgent Russia is waging against former satellites that are now an integral part of the European Union and NATO and dependable allies of the United States.</p>
<p><strong>Janusz Bugajski</strong> is a senior associate in the Europe program at the Center for Strategic and International Studies.</p>
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		<title>Critical Threshold in the Iran Crisis</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/critical-threshold-in-the-iran-crisis/</link>
		<comments>http://www.almendron.com/tribuna/critical-threshold-in-the-iran-crisis/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 12 May 2012 13:11:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Próximo-Medio Oriente]]></category>
		<category><![CDATA[Armas nucleares]]></category>
		<category><![CDATA[Irán]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>As we move closer to the Baghdad meeting between Iran and the world powers, scheduled for May 23, it is vitally important for both sides to maintain the positive environment generated at the Istanbul round in early April.</p>
<p>This means building on the achievements of the Istanbul meeting, which established trust between the two sides — the five permament members of the U.N. Security Council plus Germany on one, Iran on the other — and set the stage for the Baghdad talks whose goal will be to reach “concrete” results, to quote Catherine Ashton, the European Union’s foreign policy chief.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/critical-threshold-in-the-iran-crisis/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>As we move closer to the Baghdad meeting between Iran and the world powers, scheduled for May 23, it is vitally important for both sides to maintain the positive environment generated at the Istanbul round in early April.</p>
<p>This means building on the achievements of the Istanbul meeting, which established trust between the two sides — the five permament members of the U.N. Security Council plus Germany on one, Iran on the other — and set the stage for the Baghdad talks whose goal will be to reach “concrete” results, to quote Catherine Ashton, the European Union’s foreign policy chief.</p>
<p>Since the April talks, Ashton’s deputies have been communicating with Iran’s negotiating team on the agenda of the Baghdad meeting and on areas of potential accord. Both sides agreed in Istanbul to adopt the standards of the Nuclear Nonproliferation Treaty as the framework for negotiations. This was regarded as a victory for Iran since a nuclear fuel cycle is allowed by the treaty.</p>
<p>Meanwhile, ahead of the Baghdad talks, another crucial meeting between Iran and top officials of the International Atomic Energy Agency to resolve certain “outstanding questions” regarding Iran’s nuclear program has been scheduled. This can be instrumental in bringing the multilateral negotiations in Baghdad to a positive conclusion.</p>
<p>If the I.A.E.A. and Iran can agree, agency inspectors will have access to certain military installations in Iran, such as Parchin, which is mentioned in I.A.E.A. reports as the possible site of experiments related to nuclear weapons. Iran denies any such work and notes that the I.A.E.A. visited the site twice and found nothing suspicious.</p>
<p>Unfortunately, the newly built trust between Iran and the 5+1 powers is in danger of collapse because of the unreasonable insistence by hawkish politicians and pundits in the West who echo Tel Aviv’s demands that Iran halt all enrichment activities and shut down the underground Fordo facility, even though the I.A.E.A. inspects it regularly.</p>
<p>If the West is serious about putting the Iranian nuclear genie back in the bottle, then it must stop appeasing the hawkish politicians who seek to deny Iran its inalienable nuclear rights. If not, a golden opportunity to sharply lower tensions with Iran will be lost.</p>
<p>Assuming that Tehran agrees at the Baghdad talks to the demands on nuclear transparency, it is unclear whether the U.S. Congress, which has the sole authority to roll back U.S. sanctions and which is led by hawkish voices opposed to Iran, would go along with any deal. This represents a major stumbling block, since Iranian negotiators need to produce a tangible trade-off between any concessions and a recognition of Iran’s right to legitimate enrichment plus a gradual lifting of sanctions.</p>
<p>Without the firm guarantee of such a trade-off, it is difficult to foresee a meaningful breakthrough in Baghdad. That said, Tehran may be open to taking a patient approach on sanctions so long as oil and the central bank are off the list and Iran’s right to nuclear enrichment for peaceful purposes is respected.</p>
<p>We are now at a critical threshold in the Iran nuclear crisis. Only prudent diplomacy by both sides — not illegal threats of military action or sabotage — can produce positive results.</p>
<p><strong>Hossein Mousavian</strong> is a research scholar at Princeton’s Woodrow Wilson School and a former spokesman for Iran’s nuclear negotiators. <strong>Kaveh Afrasiabi</strong> is a former political science professor at Tehran University and a former adviser to the Iranian nuclear negotiating team.</p>
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		<title>Conexión al futuro</title>
		<link>http://www.almendron.com/tribuna/conexion-al-futuro/</link>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 13:00:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Asia]]></category>
		<category><![CDATA[India]]></category>
		<category><![CDATA[Telefonía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Una de mis fotografías favoritas muestra a un hombre santo hindú (<em>sadhu</em>) inmediatamente después de un ritual —con el cuerpo desnudo, la barba y los cabellos largos y enmarañados, la frente manchada de ceniza, un collar de meditación (<em>rudraksha-mala</em>) alrededor del cuello, en sí todo lo característico— charlando por un teléfono móvil. El contraste dice mucho sobre la India de hoy en día, la tierra de las paradojas, un país que, como escribí hace algunos años atrás, se las arregla para vivir en muchos y distintos siglos al mismo tiempo.</p>
<p>Hay algo muy especial acerca del &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/conexion-al-futuro/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de mis fotografías favoritas muestra a un hombre santo hindú (<em>sadhu</em>) inmediatamente después de un ritual —con el cuerpo desnudo, la barba y los cabellos largos y enmarañados, la frente manchada de ceniza, un collar de meditación (<em>rudraksha-mala</em>) alrededor del cuello, en sí todo lo característico— charlando por un teléfono móvil. El contraste dice mucho sobre la India de hoy en día, la tierra de las paradojas, un país que, como escribí hace algunos años atrás, se las arregla para vivir en muchos y distintos siglos al mismo tiempo.</p>
<p>Hay algo muy especial acerca del <em>sadhu</em> y su teléfono móvil, porque es en el ámbito de las comunicaciones donde la transformación de la India ha sido más dramática en los últimos años.</p>
<p>En 1975, cuando salí de la India para ir a Estados Unidos a realizar mis estudios de postgrado, posiblemente el país tenía unos 600 millones de habitantes y únicamente dos millones de teléfonos fijos. Tener un teléfono era un privilegio raro. Si usted no era un alto funcionario del gobierno, un médico o un periodista, probablemente estaba destinado a languidecer en una larga lista de espera y a nunca conseguir un teléfono. Los miembros del Parlamento tenían entre sus privilegios el derecho de asignar 15 conexiones telefónicas cada uno a quienes consideraran dignos de tenerlas.</p>
<p>Por otra parte, un teléfono, en caso de que se tuviera uno, no era necesariamente una bendición. Pasé mis años de secundaria en Calcuta, y recuerdo que coger el auricular del teléfono, no era garantía de que uno pudiese obtener un tono de marcado; y obtener un tono de marcado, no era garantía de que uno pudiese comunicarse con el número telefónico deseado; se escuchaban exasperados “¡número equivocado!” en más ocasiones que amistosos “hola”.</p>
<p>Si quería llamar a otra ciudad, por ejemplo, Nueva Delhi, había que reservar una “llamada de larga distancia”, y luego sentarse al lado del teléfono todo el día esperando la conexión solicitada. Alternativamente, usted podía pagar ocho veces el precio habitual para obtener una “llamada relámpago” – sin embargo, hasta los relámpagos tardaban en la India en aquella época, ya que para hacer una de estas llamadas se tenía que esperar una media hora en vez de las habituales tres o cuatro (o más) horas de espera para obtener una conexión.</p>
<p>Incluso en 1984, cuando un miembro del Parlamento protestó por las frecuentes caídas de la línea telefónica y en general por el lamentable funcionamiento del monopolio del sector público, el entonces ministro de Comunicaciones, respondió de manera altiva: en un país en desarrollo, afirmó, los teléfonos eran un lujo, no un derecho; el Gobierno no estaba en la obligación de ofrecer un mejor servicio, así que si cualquier habitante de la India se sentía insatisfecho con su servicio telefónico, podía devolver su teléfono, ya que había una lista de espera de ocho años para obtener una línea telefónica.</p>
<p>Ahora trasladémonos de manera rápida a la actualidad. En la primera edición de mi libro <em>The Elephant, the Tiger and the Cellphone (</em>El elefante, el tigre y el teléfono móvil), informé que, en abril de 2007, la India alcanzó un nuevo récord mundial al vender siete millones de teléfonos móviles solo en ese mes, y al establecer más conexiones telefónicas que cualquier otro país en un mes. Hasta el momento se imprimió, encuadernó y distribuyó el libro en las librerías, la cifra citada ya era obsoleta. Es más, durante el año 2010, la India vendió 20 millones de teléfonos móviles por mes, durante tres meses seguidos.</p>
<p>Ahora, la India ha superado a EE UU. quitándole el título de segundo mayor mercado mundial de telefonía, ya que ha alcanzado la cifra de 857 millones de tarjetas SIM en circulación y unos 600 millones de usuarios individuales. China tiene un mayor número de usuarios, pero la India está a la cabeza en número de teléfonos por habitante, y la cifra va creciendo de manera rápida. Se prevé que se superará a China antes de que finalice este año.</p>
<p>No estoy meramente celebrando un triunfo de los capitalistas de la India. Lo que es maravilloso acerca del “milagro del teléfono móvil” (no me avergüenzo de llamarlo así) es que ha logrado algo que nuestras políticas socialistas pregonaban, pero que hicieron muy poco por lograr – el teléfono móvil apoderó a los menos afortunados. Los beneficiarios no sólo son los ricos, sino las personas que en los viejos tiempos no hubieran ni siquiera soñado con apuntarse en las temidas listas de espera para obtener una línea telefónica.</p>
<p>Es para mí una fuente de constante alegría  ver teléfonos móviles en manos de conciudadanos míos, quienes en el pasado hubiesen muy improbablemente accedido a servicios telefónicos: taxistas, <em>paan wallahs</em> (vendedores de betel), agricultores y pescadores. Si uno visita a un amigo en un suburbio de Nueva Delhi, notará en las calles laterales la presencia de un <em>istri wallah</em>, una persona dedicada al oficio de planchar; este personaje tiene un carro de madera que aparenta haber sido diseñado en el siglo XVI, utiliza una plancha de vapor a carbón que parece haber sido inventado en el siglo XVIII con la cual plancha la ropa de los habitantes de la zona. En la actualidad, sin embargo, este planchador tiene un instrumento del siglo XXI en su bolsillo, las llamadas entrantes en la India no cuestan en la mayoría de los planes, por lo que al planchador no tiene que pagar nada para informarse sobre dónde se requieren sus servicios.</p>
<p>Recientemente, visité la granja de un amigo en Kerala. Me preguntó si quería agua de coco fresco, le dije que sí, entonces sacó su móvil y marcó el número del destilador local de vino de palma. Una voz respondió: “estoy aquí”, miramos hacia arriba, y allí estaba él, en la parte superior del árbol de coco más cercano, con su <em>lungi</em> (falda tradicional) atada a sus pies, un hacha en una mano y un móvil en la otra.</p>
<p>Los pescadores llevan sus móviles a alta mar para así poder llamar a los mercados en los pueblos de la costa cuando están regresando a la orilla. Así averiguan dónde pueden obtener los mejores precios por su pescado. Los agricultores solían tener que enviar hasta la ciudad a un familiar con buen físico, que podía inclusive ser un niño de diez años de edad. Dicha persona realizaba una caminata agotadora bajo el sol ardiente con el fin de averiguar si el mercado estaba abierto, si la cosecha podía ser vendida, y en caso afirmativo, a qué precio. Ahora, los agricultores ahorran medio día con una llamada de dos minutos.</p>
<p>El teléfono móvil ha apoderado a las clases inferiores de la India, en formas que no lograron 45 años de discursos sobre socialismo. En la nueva India, las comunicaciones se han convertido en el gran nivelador.</p>
<p><strong>Shashi Tharoor,</strong> ex ministro de Estado para Asuntos Exteriores de la India y ex subsecretario general de la ONU, es miembro del Parlamento de su país y autor de varios libros. Traducido del inglés por Rocío L. Barrientos. © Project Syndicate, 2012<strong><br />
</strong></p>
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		<title>El lado oscuro de la modernidad europea</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa a debate]]></category>
		<category><![CDATA[Multiculturalismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La historia de Europa, la de los pueblos, ha ignorado, incluso ocultado y tergiversado, si no siempre, al menos desde hace siglos, la de uno de sus componentes, el pueblo gitano. <em>Gitanos, tsiganes, romanichels, zíngaros, gypsies, nómadas</em>, el único nombre que los gitanos se dan a sí mismos es el de <em>rom</em>, que significa «hombre» en hindi. El término <em>gitano</em> y el inglés <em>gypsy</em> proceden del siglo XIX, de la llegada de este pueblo a Grecia para establecerse al pie del Monte Gype. Todos estos nombres, con sus infinitas variantes en cada país, reflejan, más que la dificultad &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/el-lado-oscuro-de-la-modernidad-europea/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La historia de Europa, la de los pueblos, ha ignorado, incluso ocultado y tergiversado, si no siempre, al menos desde hace siglos, la de uno de sus componentes, el pueblo gitano. <em>Gitanos, tsiganes, romanichels, zíngaros, gypsies, nómadas</em>, el único nombre que los gitanos se dan a sí mismos es el de <em>rom</em>, que significa «hombre» en hindi. El término <em>gitano</em> y el inglés <em>gypsy</em> proceden del siglo XIX, de la llegada de este pueblo a Grecia para establecerse al pie del Monte Gype. Todos estos nombres, con sus infinitas variantes en cada país, reflejan, más que la dificultad de asumir una identidad común, la voluntad más o menos consciente de ocultar esa identidad, de marginarlos. ¿Marginarlos de qué? De una Europa cuna de la civilización occidental, de la modernidad y el progreso. De una Europa en la que se construyen las naciones, con su corolario de ostracismo y rechazo. El problema es viejo, pero también actual. Recordemos la expulsión de los roma llevada a cabo en Francia a pesar de las leyes europeas sobre libre circulación de personas en Europa, los diversos atentados contra sus libertades y sus derechos, la degradante situación de los roma en Rumanía y los zíngaros en Hungría, la precariedad y la hostilidad que con frecuencia acompañan la vida de los gitanos en España.</p>
<p>El artículo publicado en la revista alemana Eurozine por Klaus-Michael Bogdal, profesor de Ciencia literaria en la Universidad de Bielfeld, que resume su libro <em>Europa erfindet die Zigeuner. Die dunkle Seite der Moderne</em> [Europa inventa los gitanos. El lado oscuro de la modernidad] (Suhrkamp, 2011), analiza las diferentes políticas por siglos y por regiones y los enfoques científicos, sociológicos, antropológicos y etnológicos del tema, que resume en el subtítulo de su libro: El lado oscuro de la modernidad.</p>
<p>El primer problema, al interesarse por la historia de los gitanos, es que se trata de una historia escrita por otros. Pasó a primer plano por el genocidio nazi, pero en realidad se extiende a lo largo de 600 años de historia europea. Los gitanos, la mayor parte del tiempo nómadas, sin literatura ni cultura escrita, no han escrito su propia historia. Su cultura y sus costumbres, sus identidades múltiples &#8211;más o menos cambiantes según los países&#8211;, incluso su propia pluralidad de nombres, son atributos descritos o incluso asignados por otros. «Inventados», dice el profesor Bogdal : «La invención del <em>gypsy</em> es la otra cara de la autoinvención del sujeto cultural europeo como agente del progreso civilizador en el mundo».</p>
<p>Llegados alrededor de 1400 a una Europa repartida entre los germanos, los galos, los sajones y los romanos, es decir, grupos relativamente definidos por su origen y sus mitos fundacionales, los roma no explicaron ni su origen territorial (¿tal vez Egipto, como parece evocar el nombre <em>gypsy</em>?) ni sus raíces lingüísticas, que fueron durante mucho tiempo un misterio, ni los motivos de su vida nómada. Su religión tampoco estaba clara: cristianos sin sacerdotes ni iglesias, con frecuencia se les acusó de duplicidad y de estar dispuestos, según Martín Lutero, a recibir varios bautismos distintos, en función de los intereses y la situación de cada momento. De ahí a acusarlos de magia, ritos satánicos e incluso canibalismo&#8230; Por otra parte, como nunca tuvieron un territorio definido, estos «vagabundos», estas gentes de ninguna parte, que llegaban de no se sabía dónde y desaparecían con el mismo misterio, turbaban y siguen turbando a los ciudadanos anclados en su tierra y sus sólidas convicciones.</p>
<p>Las mujeres, en especial, han suscitado numerosas fantasías sexuales en la cultura de los distintos países de acogida. El Romanticismo supo presentar una versión del erotismo y la sexualidad que fuera aceptable para la burguesía utilizando los rasgos de la mujer gitana y sus danzas desenfrenadas. La gitanilla de Cervantes, con sus cantos, sus bailes y su feminidad «salvaje», y la popular Carmen de Bizet, hechizan a los hombres y son objeto de brutal deseo. Pero las bellas gitanas nunca se casarán con los hombres del país. Y esa no es la mejor manera de contribuir a su integración. «Pronto predominó un romanticismo gitano pseudofolklórico, y sus iconos, el violinista húngaro y el flamenco andaluz, se convirtieron en un fructífero tema de investigación», escribe el autor.</p>
<p>Su imagen fue relativamente valorada por los antropólogos del Siglo de las Luces, para quienes su posible origen indio, es decir, indogermánico, era señal de que tenían raíces arias. Se intentó sedentarizarlos, por medios más o menos brutales, con intención de integrarlos, a costa de perder su lengua, que, conservada desde hacía siglos pero jamás escrita, siempre fue objeto de desprecio por ser una «hija degenerada del sánscrito», del mismo modo que se sospechaba que los roma procedían de una de las castas más bajas de la India, tal vez incluso la de los intocables. El fracaso del proyecto de integración y su consecuencia de ostracismo hizo que, siempre con esas mismas buenas intenciones, la sociedad de la Ilustración considerase que los gitanos eran incapaces de tener un auténtico desarrollo.</p>
<p>Con el ascenso de los nacionalismos en toda Europa en el siglo XIX, los etnólogos apasionados por la organización social abordaron esta sociedad oral más como una tribu que como un pueblo. «Una sociedad tribal, no ya pre-moderna sino pre-civilizacional, que vivía en un estado natural, como los <em>indios</em> y los afroamericanos». Empujados a la periferia de las ciudades y los pueblos, a menudo en descampados insalubres y carentes de agua, a los márgenes de las autopistas y bajo los puentes, perseguidos y rechazados, en general, por alcaldes y responsables regionales, sin autorización para trabajar dentro de la organización económica del país (todavía hoy, en Francia y algunos otros países europeos), estos nómadas no tienen ninguna posibilidad de integrarse en los lugares en los que viven. Las cifras son incontestables: solo el 40% de los hijos de los 10 millones de roma que viven en Europa está escolarizado (frente al 97% de media general).</p>
<p>La etnología de la época creó, pues, «un pueblo marginal en las periferias de la alta cultura europea». Es lo que el autor llama la «segunda deseuropeización de los roma», después de la primera, la de la antropología de la Ilustración. Fue la reducción definitiva del pueblo nómada a la condición de Otro. «La ciencia caracterizó la presencia física, el pensamiento y el comportamiento de los roma de tal manera que su ‘singularidad’ adquirió perfiles aterradores. En Europa no había sitio para ellos. La limpieza étnica empieza siempre sobre el papel», escribe Bogdal. Que es el paso que dieron los nazis. «No cabe la menor duda de que el destino de los gitanos en Europa cuadra con la definición de la ONU sobre la Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio».</p>
<p><strong>Nicole Muchnik</strong> es periodista y escritora.Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.</p>
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		<title>Progresismo en la “matriz roja”</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:54:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aspectos Generales]]></category>
		<category><![CDATA[Ideologías]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La “matriz roja” es un modelo que intenta explicar el declive de la socialdemocracia en España y en Europa. Indica, consecuentemente, una senda cuyo tránsito permitiría la recuperación. El modelo es muy simple. Parte de la base de que hay tres variables fundamentales que explican el declinar de la socialdemocracia en el siglo XXI. Empleo el ejemplo español porque es el que tengo más a mano, pero obviamente la “matriz roja” podría aplicarse a muchos otros partidos socialistas en Europa.</p>
<p>Las tres variables a las que me refiero son las siguientes: modernidad, progresismo e internacionalismo. Y la explicación, como había &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/progresismo-en-la-matriz-roja/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La “matriz roja” es un modelo que intenta explicar el declive de la socialdemocracia en España y en Europa. Indica, consecuentemente, una senda cuyo tránsito permitiría la recuperación. El modelo es muy simple. Parte de la base de que hay tres variables fundamentales que explican el declinar de la socialdemocracia en el siglo XXI. Empleo el ejemplo español porque es el que tengo más a mano, pero obviamente la “matriz roja” podría aplicarse a muchos otros partidos socialistas en Europa.</p>
<p>Las tres variables a las que me refiero son las siguientes: modernidad, progresismo e internacionalismo. Y la explicación, como había prometido, es también aproximadamente sencilla: la posición que la socialdemocracia ocupe en cada momento del ciclo político depende directamente de esos tres factores. Por tanto, cuanto más moderno, progresista e internacionalista es un partido socialdemócrata, más altas son sus posibilidades de ganar elecciones y por tanto de gobernar. Y al revés, cuando el partido es percibido como poco moderno, progresista e internacionalista, peor para sus perspectivas de futuro. La relación es pues lineal y directa.</p>
<p>Lo primero que tenemos que decir es que la variable de la modernidad es, a primera vista, bastante elusiva. Desde mi punto de vista, el conceder o no la etiqueta de “moderno” a un partido político tiene que ver con muchas cosas, pero sobre todo, con la capacidad de generar equipos solventes. La gente tiene que percibir que los políticos que forman parte de un partido socialdemócrata están, al menos, tan bien preparados como ellos, si no mejor. Pues bien, existen muchas indicaciones que permiten pensar que los ciudadanos españoles no conceden al PSOE esa característica en el momento actual. Por ejemplo, en la encuesta pre-electoral de Octubre de 2011, realizada por el CIS, se preguntaba qué partido político estaba más capacitado para gestionar una serie de áreas de intervención pública, 15 en total. El resultado fue que la gente pensaba que el PP estaba más capacitado para gestionar 11 de esos 15 ámbitos. Entre ellos, por supuesto, la economía: el 41% de la gente pensaba que el PP estaba mejor preparado, mientras que solamente el 15% pensaba que lo estaba el PSOE.</p>
<p>No siempre ha sido así. Ha habido épocas, por ejemplo en 1993 o en 2008, en las que la gente entendía que era el PSOE el que estaba más capacitado para gestionar las políticas públicas, en particular la economía. La tesis sería pues la siguiente: mientras el PSOE no sea capaz de darle la vuelta a esta percepción, seguirá perdiendo una parte muy importante de su reputación como partido de gobierno.</p>
<p>La siguiente variable que incluye la “matriz roja” es el progresismo. Parece una variable contra-intuitiva: ¿la socialdemocracia, poco progresista? Pues sí, puede ocurrir. Y puede ocurrir incluso que se le conceda a la derecha, en determinadas circunstancias, esta etiqueta, antes que a la izquierda. Porque, ¿qué es ser progresista? De nuevo, estamos ante un concepto elusivo, difícil de medir. Hasta ahora, la izquierda socialdemócrata ha identificado progresismo con igualdad. Y ello le ha permitido, efectivamente, ser vista como un partido, o un movimiento, sumamente progresista. Pero puede que haya llegado el momento en el que la igualdad no sea un elemento suficiente como para seguir manteniendo esa etiqueta. Sobre todo cuando la insistencia en la igualdad nos puede llevar, más que al progresismo, a la sensación justamente opuesta: la de conservadurismo.</p>
<p>Ello conecta directamente con el Estado del Bienestar. El Estado del Bienestar ha sido la herramienta que ha inventado sobre todo la socialdemocracia para hacer más iguales a las sociedades. ¿Cuál es el problema? El problema se llama globalización. Y con la globalización será difícil mantener el Estado del bienestar tal y como lo conocemos. A pesar de ello, el acento del discurso socialdemócrata actual está puesto en su protección, su mantenimiento. Por ejemplo, en el último programa electoral del PSOE, se empleó el término “Estado del Bienestar” en 14 ocasiones. Todas ellas, asociadas a palabras como “proteger” “preservar” o “salvaguardar”, salvo en una, en la que se mencionaba de manera casi circunstancial la reforma del Estado del Bienestar. Sin quererlo, con la globalización, nos hemos metido en un discurso no sé si conservador, pero al menos sí “conservacionista”. Y ese discurso de la conservación casa mal con la idea de progreso, con la idea de transformación, incluso aunque le demos un matiz igualitario.</p>
<p>El problema, desde mi punto de vista, ha estado en centrarse tanto en la igualdad en su vertiente más pasiva, olvidando la igualdad en su vertiente más activa, en su vertiente de generación de oportunidades. Por decirlo de manera muy breve: la socialdemocracia tendría que ser capaz de pasar del Estado del Bienestar al Estado de las Oportunidades. Ello podría reconciliarla con la idea más general de progresismo.</p>
<p>Por último, el internacionalismo. Por volver los ojos hacia el PSOE (aunque insisto, la “matriz roja” puede ser de aplicación general), es evidente que este partido tuvo un día esta etiqueta que retuvo, además, durante mucho tiempo. Cuando llegó al poder en 1982, el PSOE tenía diseñada una agenda internacional clara, la incorporación a la Unión Europea. Y una vez que nos incorporamos, la agenda se transformó en alcanzar al resto de Europa. Hoy en día, en pleno siglo XXI, una vez en Europa y una vez hemos alcanzado al resto de Europa, pareciera como si la agenda internacionalista de la socialdemocracia española hubiera quedado vacía de contenido. El problema se complica, una vez más, con la globalización. Y es que si la socialdemocracia no tiene respuestas para la globalización en el ámbito interno, todavía las tiene menos en el ámbito internacional. Hay incluso tentaciones involucionistas —afortunadamente no dentro de la socialdemocracia española— puesto que en algunos lugares se empieza a coquetear con una retórica anti-globalización. Desde luego ese no es el camino. El camino para la socialdemocracia está en desarrollar mucho más ampliamente un discurso favorable a la gobernanza internacional en el que sobre todo la Unión Europea tenga un papel central en ella.</p>
<p>Eso implica que hay que trazar una agenda mucho más específica para la UE, en la que esta organización haga menos, pero lo que haga tenga un perfil activador mucho más claro. E implica, en segundo lugar, dejar a un lado el discurso sobre la democratización de la UE. Sobre todo porque el problema no está ahí: el problema está, ahora mismo, en la capacidad de la UE de hacer, más que en su capacidad de decidir cómo se hacen las cosas.</p>
<p><strong>Antonio Estella</strong> es profesor de Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.</p>
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		<title>El socio indispensable</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:49:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[América del Norte]]></category>
		<category><![CDATA[Política Exterior]]></category>
		<category><![CDATA[EEUU]]></category>
		<category><![CDATA[Relaciones Transatlánticas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Está de moda en Estados Unidos hablar de decadencia y eso se refleja en libros recientes de autores tan populares como Fareed Zakaria y Zbigniev Brzezinski. Tras la implosión soviética que puso fin a un periodo de 50 años de equilibrio nuclear forzado por la certeza de una destrucción mutua asegurada, el fin de siglo parecía anunciar la hegemonía indiscutida de Washington en un mundo unipolar. Incluso, con cierta prepotencia, se hablaba del fin de la Historia con el triunfo por goleada de la economía de mercado y la democracia liberal ante la carencia de otros modelos con vis atractiva.&#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/el-socio-indispensable/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Está de moda en Estados Unidos hablar de decadencia y eso se refleja en libros recientes de autores tan populares como Fareed Zakaria y Zbigniev Brzezinski. Tras la implosión soviética que puso fin a un periodo de 50 años de equilibrio nuclear forzado por la certeza de una destrucción mutua asegurada, el fin de siglo parecía anunciar la hegemonía indiscutida de Washington en un mundo unipolar. Incluso, con cierta prepotencia, se hablaba del fin de la Historia con el triunfo por goleada de la economía de mercado y la democracia liberal ante la carencia de otros modelos con vis atractiva.</p>
<p>Poco duró el espejismo. Si la Europa en la cumbre de su poder colonial fue incapaz de acomodar a una Alemania con pretensiones imperiales y se enzarzó en dos guerras mortíferas que pusieron fin a su hegemonía, ahora Estados Unidos podría correr la misma suerte tras desaprovechar la última década del siglo XX y la primera del XXI para asentar un poder que hace apenas 20 años nadie parecía disputarles. Pero en lugar de ello se distrajo metiéndose en guerras contra un terrorismo sin rostro que son imposibles de ganar y que han sangrado su economía. Como dice Robert Cooper, “la última década ha puesto de relieve la debilidad del poder y el fracaso de las reglas” en el sentido de que el poder militar no produce influencia política en ausencia de la legitimidad que otorga la norma. Nadie cree ya que EE UU sea la nación “escogida por Dios y encargada por la historia para ser un modelo para el mundo”, como afirmó George W. Bush hace apenas 10 años.</p>
<p>Vietnam marcó los límites del poder imperial en el mundo bipolar. Ahora las experiencias de Irak y de Afganistán muestran que esos límites siguen siendo infranqueables en ausencia de la URSS y ponen de relieve la imposibilidad de escribir la historia en solitario. El estilo de Obama —que es convicción a la vez que necesidad— se muestra en la salida de Irak, en el repliegue afgano, en la forma de encarar la crisis libia, en la doble vía —descartada la de la simple contención— para enfrentar la nuclearización de Irán, o en la enorme prudencia con la que analiza la situación siria.</p>
<p>No es que el poder militar americano se debilite en términos absolutos pues con el 4,8% del gasto nacional dedicado a Defensa, Estados Unidos continúa siendo la “nación indispensable” que decía Margaret Albright en el sentido de que si no lo pueden hacer todo, al menos nada se puede hacer en su contra y muy difícilmente sin su participación o luz verde. Pero Washington sabe que necesita apoyos en un mundo interdependiente y globalizado en cuya marcha hay otros países decididos a intervenir, países respaldados por pujantes economías, clases medias en imparable crecimiento y una fuerte confianza en su destino que oculta fragilidades no menos ciertas. Son los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) que representan más de la cuarta parte de la superficie del planeta, el 40% de su población, el 24% del PNB y el 15% del comercio mundial.</p>
<p>Por eso, Estados Unidos necesitará cada vez más a Europa. Que Europa necesita a EE&lt;TH&gt;UU es evidente desde hace un siglo cuando la intervención americana acabó las dos grandes guerras en favor de unas democracias que no las podían ganar por sí solas. Una Europa envejecida, sin apenas fuentes de energía, hedonista, más preocupada “por su seguridad social que por su seguridad nacional” (como dice Brzezinski evocando de nuevo la confrontación entre Marte y Venus de que nos hablara condescendientemente Robert Kagan hace una década) y en plena crisis económica, necesita del músculo americano para garantizar su propia seguridad como nos han demostrado las sucesivas crisis balcánicas. También voces europeas —Steiner y Torreblanca— se interrogan sobre nuestra decadencia y la “fragmentación del poder europeo”. No nos engañemos, la crisis que atraviesa Europa está provocando un cambio estructural y de largo alcance en el reparto mundial del poder y Europa corre el riesgo de quedar al margen de los foros donde se decide la marcha de la Historia. Está claro que necesitamos a los americanos, nos guste o no. La alternativa es hundirnos mientras la orquesta sigue tocando, como en el <em>Titanic.</em></p>
<p>Pero también los americanos nos necesitan a nosotros, aunque algunos aún no lo sepan, porque tienen que hacer frente a un tiempo a sus problemas económicos internos (que se agravarán si empeoran los de Europa), a un sin fin de crisis regionales irresueltas (desde Irán hasta Corea, pasando por Siria, Oriente Medio y el “despertar árabe”), a problemas globales como la proliferación o el calentamiento del planeta, al logro de un acomodo con una Rusia crecientemente nacionalista y a la emergencia de China como gran potencia, algo que merece un comentario especial porque ningún gran país ha entrado en el escenario de la Historia con ambición protagonista sin afectar a los intereses de los actores que ya estaban en él y eso es algo que está comenzando a suceder a pesar de la exquisita prudencia de los dirigentes chinos con sus políticas de “despertar pacífico” y de “armonía global”. Para enfrentar todos esos escenarios los americanos necesitan a Europa.</p>
<p>Uno de los fracasos de la diplomacia occidental de los últimos años es no haber sabido encontrar un encaje geopolítico y securitario a la Rusia postsoviética, país con un liderazgo conocido y con una sociedad en cambio acelerado, y este es otro de los campos en que europeos y americanos podemos trabajar juntos pues si para Washington Rusia es un problema estratégico, para Europa es además una cuestión de vecindad reforzada por ingentes suministros energéticos.</p>
<p>El área euro-atlántica constituye el mayor espacio económico del planeta: con el 12% de su población, acumula más de 50% del PIB y el 33% del comercio mundial, sumando intercambios de tres billones de euros que dan empleo a 14 millones de personas. Hay tanta inversión norteamericana en Alemania como en China, Brasil, India y República Sudafricana juntos. Los americanos han invertido en Irlanda el doble que en China y en Brasil la mitad que en España y, por eso, europeos y norteamericanos nos beneficiaríamos mucho de la supresión de tarifas arancelarias y de la mayor homologación regulatoria que implicaría la creación de una zona de libre cambio en la cuenca atlántica.</p>
<p>Europa y Norteamérica han formado la más formidable alianza defensiva de la historia —la OTAN— que muestra vitalidad y capacidad de adaptación a un mundo en rápido cambio y por eso sigue habiendo países que siguen deseando guarecerse bajo su paraguas protector mientras extiende sus competencias a nuevas áreas geográficas (Afganistán) y nuevos retos (ciberseguridad). Estados Unidos no se desenganchará de la OTAN pero reducirá su presencia militar en nuestro continente y ello nos exigirá un mayor compromiso con nuestra propia defensa.</p>
<p>Pero, por encima de todo, Europa y Estados Unidos aportan hoy conjuntamente el 80% de la ayuda mundial al desarrollo y comparten unos valores que no son necesariamente los de las potencias emergentes, herederas de otras tradiciones culturales que fueron arrinconadas durante el apogeo del colonialismo. La primacía del grupo sobre el individuo, el sentido confuciano de la autoridad, el papel de la mujer en algunas sociedades son algunos ejemplos claros. Nuestros valores, bueno es señalarlo, son compartidos por los países de América Latina a los que habrá que incorporar un día al proyecto trasatlántico. Si creemos en principios como el buen gobierno, el imperio de la ley, la democracia participativa, la igualdad de género, la libertad de expresión, los derechos humanos, la economía de mercado&#8230;mejor que nos preparemos a defenderlos porque no todos hoy en el mundo piensan igual y crece a diario el peso económico y político de los que los matizan o que tienen distintas concepciones sobre ellos.</p>
<p>De manera que si Estados Unidos sigue hoy siendo “la nación indispensable” también Europa puede ser el “socio indispensable” que Washington precisa para defender una cosmovisión que se bate en retirada a principios del siglo XXI ante el ascenso imparable de otros actores y otros valores. Los americanos nos necesitarán como compañeros en esas trincheras porque no encontrarán a otros. Pero para ello es preciso que antes solucionemos nuestros problemas económicos y reforcemos nuestra integración política para hablar hacia el exterior con una sola voz. Mientras eso no suceda los americanos seguirán sin “ver” a Europa y continuarán tratando bilateralmente con Berlín, Londres y París, como ocurre ahora.</p>
<p><strong>Jorge Dezcallar</strong> es embajador de España. Hasta ayer lo fue en Estados Unidos</p>
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		<title>Atlas para geopolítica</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:45:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Orden Mundial]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La sociedad internacional de la segunda posguerra nació en algún lugar situado frente a las costas de Terranova, allí donde Roosevelt y Churchill firmaron la Carta del Atlántico en aquel lejano 14 de agosto de 1941. La nueva era global tendrá su origen en algún lugar cercano al estrecho de Malaca, y acaso se llamará el Pacto de Asia-Pacífico. Lo firmarán Barack Obama (por ahora) y el sucesor de Hu Jintao (con toda certeza). La historia sigue su curso imparable: desde Súmer al Mediterráneo; luego al Atlántico; desde allí, al Pacífico; en fin, estamos ya de regreso por el Índico &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/atlas-para-geopolitica/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La sociedad internacional de la segunda posguerra nació en algún lugar situado frente a las costas de Terranova, allí donde Roosevelt y Churchill firmaron la Carta del Atlántico en aquel lejano 14 de agosto de 1941. La nueva era global tendrá su origen en algún lugar cercano al estrecho de Malaca, y acaso se llamará el Pacto de Asia-Pacífico. Lo firmarán Barack Obama (por ahora) y el sucesor de Hu Jintao (con toda certeza). La historia sigue su curso imparable: desde Súmer al Mediterráneo; luego al Atlántico; desde allí, al Pacífico; en fin, estamos ya de regreso por el Índico hasta el Creciente Fértil, con una encrucijada en el estrecho de Ormuz, ahora de plena actualidad. Signos de los nuevos tiempos. Película de moda, Los descendientes: George Clooney en Hawai. En las listas de «no ficción», el análisis clarividente sobre China de Henry Kissinger. En televisión, los naufragios de los cruceros evocan la memoria de Lord Jim, el antihéroe de Joseph Conrad, errante por mares exóticos. La cumbre de seguridad nuclear se ha celebrado hace poco en Seúl, con asistencia del presidente del Gobierno. En fin, el hombre más poderoso del mundo (al menos, hasta el primer martes después del primer lunes de noviembre) nació en Honolulu y no en Texas o en Nueva Inglaterra. Vamos a enseñar a nuestros hijos la geografía universal, y no solo las raíces, a veces imaginarias, de alguna leyenda local. Acudan a la librería escolar y pidan un Atlas para Geopolítica. No se dejen vencer por el desaliento: si no hay mapa, no hay futuro.</p>
<p>Un repaso a los precedentes. «El torrente de la historia fluye de manera inexorable». Conviene leer a Steven Runciman (The fall of Constantinople, 1965) en el viejo puerto bizantino donde confluyen el mar de Mármara, el estrecho del Bósforo y el elegante Cuerno de Oro. El 29 de mayo de 1453, Mehtmet II, «el gran turco», consumó la caída de la ciudad imperial erigida por Constantino y refundada por Justiniano, codificador del derecho romano y constructor de Santa Sofía. ¿Cabe mayor gloria espiritual en un solo personaje? En San Vital de Rávena, otra maravilla bizantina, el viajero contempla con asombro los mosaicos que representan al emperador y a su emperatriz Teodora, rodeados por los séquitos respectivos. Se acerca la agonía: « la luna estaba en cuarto menguante, y hombre y mujeres de la antigua ciudad cuyo símbolo había sido la luna se disponían a afrontar el desenlace inevitable». También hubo entonces ceguera intelectual al servicio de intereses a corto plazo. La frase se atribuye a un ministro del Imperio griego: «El turbante del sultán es preferible al capelo del cardenal». El guardián de las vanidades intelectuales nos libre de establecer comparaciones odiosas. Sobre todo, debemos evitar el anuncio de crisis irreversibles. Sin embargo, reconozcan ustedes conmigo que el lugar de privilegio de la vieja Europa corre por desgracia serio peligro. El eje geopolítico se desplaza hacia «otros mundos» que «no están en este», en contraste con las hermosas palabras de Paul Éluard, repetidas (aunque no identificadas) por el gran público gracias a un popular anuncio televisivo.</p>
<p>Veamos algunos libros de referencia en las universidades norteamericanas. Hace poco mencionaba en esta Tercera un ensayo sugestivo de Jared Diamond (Guns, Germs and Steel, 2007). El premio Pulitzer explica allí la función de armas, gérmenes y acero en la formación de las sociedades humanas, desde la prehistoria a la posmodernidad. Las tribus de Papúa-Nueva Guinea asumen según este enfoque el papel de protagonistas. Robert Kaplan (Monsoon, 2010) refleja fielmente el punto de vista de las élites culturales de los Estados Unidos: los monzones, símbolo de Asia-Pacífico, son el objetivo a dominar. Mal acostumbrados por los tópicos eurocéntricos, nos cuesta comprender la teoría de Kaplan sin consultar el atlas una y otra vez. Los procesos sociales son irreversibles, y no se trata de un juego de preferencias entre adictos y alérgicos. Es mejor asumir cuanto antes el Espíritu de la Época para no imitar tarde y mal al personaje de Balzac que, atado por sus prejuicios, sólo era capaz de reflexionar bajo el peso de la desgracia. La única gran potencia contemporánea es una talasocracia y está dispuesta a construir la historia global del siglo XXI con actores nuevos y escenarios diferentes. Un reciente discurso de Obama en Canberra y, en especial, el informe del Pentágono sobre prioridades estratégicas dejan las cosas muy claras. Eterna política de poder: el mismo tablero de ajedrez ocupado por piezas diferentes. Necesitamos al nuevo Raymond Aron. Por suerte o por desgracia, no es probable que sea francés, ni siquiera europeo, al menos de la «zona euro»</p>
<p>Nuevos actores. El eterno Imperio del Centro aprende a su manera a ser potencia marítima. Con el apoyo del amigo americano, también la India aspira a disponer de una flota que domine su propio océano. El objetivo común es controlar el citado paso de Malaca, punto de confluencia entre Malasia, Singapur y Sumatra. Si yo fuera profesor de Derecho Internacional, preguntaría en el examen por el régimen jurídico de los estrechos. Como explico Ciencia Política, me limito a sugerir a los alumnos que aprendan chino y les pongo sobre la pista de ese mundo lejano y apasionante. Los más osados ya se animan a emprender la gran aventura Para el historiador de las ideas, China plantea un jeroglífico atractivo. Ya saben que, según Hegel, allí esperaban la llegada de una religión universal que habría de venir del Occidente. Resulta que no era el cristianismo. Tampoco, por fortuna, el marxismo. Parece ser el «espíritu positivo» de Augusto Comte, algo así como el reino de la tecnología aplicado a las masas invertebradas: ambición, hedonismo, escepticismo. Ortega apuntaba en la dirección correcta: el mundo será diferente cuando el primer chino con coleta asome por los Urales.</p>
<p>¿Los españoles? Europa es ya política interior. Iberoamérica, faltaría más. El Mediterráneo, de buena o de mala gana. Pero también habrá sitio para los «otros mundos». Está en juego nuestro futuro, porque la sociedad del conocimiento será muy cruel con los rezagados. Tenemos empresas pujantes, capaces de ampliar el canal de Panamá y construir el AVE del desierto. Una lengua formidable, esa suerte de pozo de petróleo inagotable. En el prólogo a El siglo de las luces, el gran Alejo Carpentier reflexiona sobre una falsa especie de silencio que «el hombre tiene por silencio cuando no escucha voces parecidas a las suyas». La política exterior exige sentido de Estado y estrategias a largo plazo. Ganar o perder las elecciones es un accidente democrático. En cambio, ignorar el mensaje de la historia conduce sin remedio a la irrelevancia. La España del siglo XXI está en condiciones de afrontar un desafío de largo alcance. Nos anima la palabra del poeta: viajemos con Antonio Machado, desde los «mares arcanos» hacia los «mares remotos».</p>
<p>Por <strong>Benigno Pendás</strong>, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.</p>
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		<title>Los misterios de la información</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:23:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Medios de Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Desde que a los sabios de la aldea les ha dado por llamar relato a la realidad, estamos metidos en un laberinto de la imaginación –¡qué metáfora más guapa!–. Cuando leemos no es para enterarnos, y cuando sabemos algo no es porque lo hayamos leído. La información de diseño es flácida, como los relojes de Dalí.</p>
<p>“Un ladrón de joyerías pone una tienda a su madre para vender las alhajas robadas”. Ese era el titular que el lunes me dejó literalmente conmovido. Aparecía en el diario más leído de España y cerraba el notición con este subtítulo: “El establecimiento ha &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/los-misterios-de-la-informacion/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que a los sabios de la aldea les ha dado por llamar relato a la realidad, estamos metidos en un laberinto de la imaginación –¡qué metáfora más guapa!–. Cuando leemos no es para enterarnos, y cuando sabemos algo no es porque lo hayamos leído. La información de diseño es flácida, como los relojes de Dalí.</p>
<p>“Un ladrón de joyerías pone una tienda a su madre para vender las alhajas robadas”. Ese era el titular que el lunes me dejó literalmente conmovido. Aparecía en el diario más leído de España y cerraba el notición con este subtítulo: “El establecimiento ha sido clausurado en Madrid por blanqueo de capitales”. A cinco columnas y abriendo página impar. Algún día, si viene a cuento, les referiré una serie de obviedades que diferencian en los periódicos las páginas pares de las impares. Mandan siempre, impares. Es un principio que se estableció con el nacimiento de la imprenta.</p>
<p>Un ladrón de joyerías, al parecer butronero, esa gente que hace un agujero y te vacía el establecimiento de manera tan rápida y eficaz como una empresa de mudanzas. Pero ¡y el gesto de ponerle a su madre una tienda! Ya sabíamos por unos versitos de González Tuñón, Raúl, que interpretaba el Cuarteto Cedrón, que todos los ladrones tienen una madre a la que adoran, pero regalarle un “loft de diseño” para que mamá se ocupe del género, resulta una novedad. ¡Un loft de diseño! ¿Y qué es un loft de diseño para vender joyas? El chaval –¿o era un curtido presidiario? ¿ecuatoriano, serbio o aragonés?– invirtió 35.000 euros en abrir el local.</p>
<p>Las únicas informaciones precisas se reducen a que el loft era de diseño y los 35.000 que costó. No sirven para un carajo, pero ayudan a crear la imagen de que al lector le estás dando una información que para sí quisieran los que no compran el diario. ¿O no? Otra interpretación posible sería: te doy lo único que tengo porque el servicio de prensa de la policía me ha mandado este correo electrónico y no me voy a poner a indagar; nadie me paga para eso.</p>
<p>Y el loft de diseño y la madre y el ladrón ¿dónde están? Lo que ocurre, ¿dónde ocurre? En Madrid. “Madrid es una ciudad de más un millón de cadáveres (según dicen las últimas estadísticas)”, escribía Dámaso Alonso en un libro de poemas del año 1944. Pero de entonces acá, Madrid ha crecido y aunque sigue llena de cadáveres, ahora son muchos más. En qué Madrid están la madre, el ladrón y el loft de diseño. ¿En la zona nacional de Serrano-goya, en Lavapiés, Chamberí, Vallecas o Villaverde Bajo? Todo es Madrid, pero nada es igual. Madrid es hoy una ciudad mucho más diversa que Barcelona, con permiso del personal; prometo no repetirlo. Ocurrió en Barcelona, ocurrió en Madrid, es tanto como decir que no tenemos ni idea de dónde ocurrió, o que nos da lo mismo. Se imaginan un artículo de sucesos en The New York Times –¿existe la sección de Sucesos en The New York Times o se llama Tendencias? Por cierto, la tendencia es que han aumentado los homicidios en Catalunya de una manera exponencial, el 33%, ¡página par, muchacho!– se imaginan, digo, un artículo en The New York Times diciendo que los hechos ocurrieron en Nueva York, así, sin más. Denunciarían a la policía por ocultación de datos y pondrían al periodista a dar tickets de aparcamiento.</p>
<p>Pero no es sólo eso. El ladrón que quería convertir a su madre en emprendedora del ramo de la joyería –no tengo ni la más mínima intención de burlarme de la dama, ni siquiera del hijo, un butronero, un oficio como cualquier otro, que cobra en negro y se evita el IVA; hay quien le da por tapar agujeros en las casas y se le llama albañil, paleta en autóctono, y otros agujerean las paredes de los edificios; por lo tanto, no es mi intención herir el honor y la dignidad de ese caballero respetuoso con su madre y apreciador del encanto de las joyas, ¡una cultura!– consiguió algo valoradísimo en estos tiempos, “ganancias enormes”. No tratándose de ningún dirigente bancario cabe preguntarse cómo lo hacía, y durante cuánto tiempo logró esas “ganancias enormes”. ¿Las llevaba a una caja de ahorros o se las guardaba en un calcetín o tras una loseta del baño? Lo digo porque los ladrones son muy serios cuidando su dinero, no son tan aventados como nosotros que ponemos los dineros aquí o allá sin garantía alguna. Los ladrones no se fían de los anuncios, no sólo porque no leen los periódicos y menos aún las secciones de Economía. Incluso la mafia es de un gran rigor en eso de colocar sus capitales, fíjense si serán serios que jamás sale ni una línea sobre ellos y sin embargo es la primera fuente económica del país, ¿o no?</p>
<p>Pero si usted avanzara en la lectura de este retrato del periodismo cotidiano llegaría a enterarse de que “los miembros de la banda llevaban un tren de vida fuera de lo común, con almuerzos en los mejores restaurantes y coches de superlujo”. Ustedes nunca llegarán a saber ni cuántos eran, ni cómo se llamaban, pero ven, aquí hay una prueba de lo aguda que es la información de diseño. Los ladrones leen al menos la sección gastronómica de los diarios. ¿Cómo podrían saber si no cuáles son los mejores restaurantes, que además son lo más caros? Si no fueran los más caros, la policía, que no es tonta, no hubiera detectado que iban a “los mejores restaurantes”. Si usted en Barcelona cena y almuerza en Ca l’isidre con regularidad, tendrá a la policía encima; es caro, muy caro, por lo tanto figura entre los mejores restaurantes en el ránking gastronómico del modesto cuerpo policial. Porque ellos, “la madera”, come siempre el “menú del día”, y sin vino, y si es posible cambian el postre por un café cortado.</p>
<p>Y pensar que el gran Nabokov dedicaba una de sus clases, en el Wellesley College, a explicar con minuciosidad el viaje en tren de Anna Karenina entre Moscú y San Petersburgo. “La policía ha clausurado en Madrid una joyería regentada por una mujer cuyo hijo formaba parte de una banda dedicada a desvalijar joyerías y otro tipo de establecimientos con técnicas sofisticadas”. Eso es todo, ni siquiera sabemos qué “otro tipo de establecimientos”. ¿Quioscos de periódicos? Probablemente no, aunque cabe la duda de que impresionados por el acoso mediático a que sometemos a los delincuentes se decidieran arruinarnos definitivamente y llevarse los paquetes de devoluciones, y todas las revistas del corazón, empezando por Pronto y terminando por Hola. Una catástrofe si además les da por arramblar con la prensa deportiva.</p>
<p>Si algún periodista normal de un país normal, no hace falta que sean Woodward y Berstein, le dicen que en un diario se ha publicado una información sobre un ladrón de joyerías que puso una tienda a su madre para vender las alhajas robadas, y que en las 5 columnas que conforman 53 líneas, no hay ni un solo dato, nada, todo humo, se muere de cirrosis. Madrid, un loft de diseño, una madre emprendedora, unos señores que roban, que comen bien y que conducen coches de alta gama. La única novedad informativa es una referencia elogiosa al GOIT (Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas), que con la próxima vez que oiga hablar de él ya serán dos. Es decir que no sólo no contamos nada, sino que agradecemos a los amables policías del GOIT el escaso interés que nos han prestado. Y eso apareció exactamente a menos de una semana de la autocelebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Todo resulta una humillación de tal envergadura que provoca estupor. ¿Cómo hemos llegado a esto?</p>
<p>En la fiesta de los premios más sonoros del periodismo hispano intervino Elena Ochoa, aquella chica que algunos conocimos cuando se dedicaba al sexo, dicho sea sin pretensiones de ofender: fue una excelente sexóloga televisiva. Hoy, siguiendo el diseño del relato, me atrevería a decir que constituye el intelectual de nuevo tipo. ¡Gramsci, olvídame! Ella formuló una frase que llegó a conformarse como titular y que yo creo que resume muy bien nuestra angustia. “El periodista será más necesario que nunca”. No me cabe duda. Mi inquietud es la de ¿para qué?</p>
<p><strong>Gregorio Morán.</strong></p>
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		<title>Ciudadanos contra la austeridad</title>
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		<pubDate>Sat, 12 May 2012 12:19:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La austeridad no es una necesidad, sino política envuelta en ideología de ordeno y mando. Estaba impuesta por el irresistible Merkozy, becerro de chatarra ante quien se postraron Zapatero y Rajoy. Liquidado Ozy, Merk se aferra a no sé qué y se permite permitirle al presidente electo de Francia poner “un acento” en el intocable tratado de austeridad. La Comisión Europea dice que no cambia nada. El BCE erre que erre. Cameron reafirma la bondad de un tratado que no firmó. Rajoy aprovecha para lograr un plazo de Bruselas para cuadrar presupuesto declarándose a favor de todo sin comprometerse a &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/ciudadanos-contra-la-austeridad/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La austeridad no es una necesidad, sino política envuelta en ideología de ordeno y mando. Estaba impuesta por el irresistible Merkozy, becerro de chatarra ante quien se postraron Zapatero y Rajoy. Liquidado Ozy, Merk se aferra a no sé qué y se permite permitirle al presidente electo de Francia poner “un acento” en el intocable tratado de austeridad. La Comisión Europea dice que no cambia nada. El BCE erre que erre. Cameron reafirma la bondad de un tratado que no firmó. Rajoy aprovecha para lograr un plazo de Bruselas para cuadrar presupuesto declarándose a favor de todo sin comprometerse a nada. Mientras interviene la Bankia de sus rivales Rato y Aguirre desvelando fisuras de un sistema bancario en situación dudosa pese a las continuas (in)seguridades que asevera el inefable gobernador del Banco de Espada. Menos mal que tenemos un Tribunal Supremo por encima de toda sospecha.</p>
<p>Se afanan políticos, expertos y medios en calmar temores sobre la eurozona (que se lo cuenten a las bolsas mundiales) sosteniendo que Alemania y Francia se tendrán que entender porque sólo siendo razonables se mantiene el sistema, sin rupturas traumáticas. Se adelanta la cumbre europea para inventar el crecimiento austero. Que todo cambie para que todo siga igual. Pero hay un pequeño olvido en ese esquema de realpolitik: los ciudadanos europeos. Mientras los políticos usan su descontento para desmontarse los unos a los otros, los franceses propulsan a un socialista a la presidencia por primera vez en 24 años, con apoyo indispensable de la izquierda, mientras Le Pen liquida a Sarkozy para proyectarse en un gobierno de extrema derecha; los holandeses se aprestan a nuevas elecciones porque los xenófobos quieren más poder; Merkel apenas tiene un 38% de apoyo electoral, mientras piratas y verdes descabalgan coaliciones de centroderecha en los parlamentos regionales; los conservadores pierden las municipales en el Reino (des)unido (por lo de Escocia); las municipales parciales en Italia hunden a las mesnadas berlusconianas y norteligadas, mientras sube el Partido Democrático, los antimafia conquistan Palermo y las Cinco Estrellas del movimentista Beppe Grillo quintuplican votos y lideran Parma y Génova, entre otras. Antipolítica, dice Monti, honesto y apolítico tecnócrata que confunde la política podrida de La Casta con la nueva política ciudadana. Los ciudadanos emiten su veredicto, a menudo contradictorio, una vez vivido el contenido de la austeridad.</p>
<p>En España, con elecciones recientes, el Gobierno pierde popularidad por momentos y si el PSOE apenas remonta es porque la gente recuerda que fue él quien constitucionalizó la austeridad al dictado de Merkel. Es evidente que, según formas propias a cada país, los ciudadanos han tomado la palabra, a veces apoyando a la izquierda, otras a la extrema derecha, en algunos casos reivindicando nuevas formas de política y cada vez más expresándose en la red, en calles y plazas porque el corsé de la democracia condicionada ya no se aguanta. En unos días ha cambiado el clima político en Europa y la inevitable austeridad se ha convertido en una palabrota que hay que diluir en un mejunje pro crecimiento que nadie entiende porque sin inversión no hay crecimiento y, para que haya inversión, tiene que haber demanda previa que sólo puede generar el gasto público (de dónde sale es cuestión de otro artículo, lo prometo). De nuevo se plantea la cuestión de quién sirve a quién: ¿el euro a Europa o Europa al euro? Y es probable que la respuesta a esta pregunta se esté fraguando en el eslabón débil de la fragilizada UE: Grecia.</p>
<p>En Grecia, el 66% de los ciudadanos ha dicho no a las políticas de austeridad aceptadas por su gobierno bajo chantaje y amenazas de la Merkel, incluida la sugerencia, retirada ante el escándalo que causó, de nombrar un procónsul germano para fiscalizar el presupuesto griego. Sabemos los datos. Los socialistas del Pasok se han deshonrado aceptando cualquier cosa para seguir en el poder. Los conservadores también han caído en picado, aunque la inicua ley electoral los reflota en escaños, aunque no suficiente para gobernar ni siquiera en contubernio con los socialistas. El segundo partido es ahora Syriza, surgido de los antiguos eurocomunistas aliados con una parte del movimiento y en el que ser anarquista no es un estigma. Su carismático líder,tsipras, aporta un rostro a una coalición unida en su rechazo a la austeridad, aunque no al euro con condiciones. Los comunistas pata negra siguen donde estaban: en el mausoleo de Lenin. Pero con más votos que esos neonazis de los que todo el mundo habla. ¿Conspiración mediática? ¿Es sólo porque es más escabroso hablar de criminales (muchos de los candidatos nazi son expresos) que reinvidican el holocausto que de un movimiento en busca de nueva política? ¿O es que interesa asimilar en un mismo pelaje siniestro a todos los que se oponen a la austeridad necesaria y a una democracia atada y bien atada? En todo caso, ni siquiera con una alianza con los Griegos Independientes y grupúsculos extremistas pueden llegar al Gobierno. A menos que creen las condiciones para un golpe militar. Improbable, pero no impensable. Queda Izquierda Democrática, más asequible para un pacto fiscal atenuado. Puede aportar los 2 diputados que faltan a la coalición de centroderecha. Y si no, elecciones en cinco semanas. Con Syriza intentando ser primer partido y recibir la prima de escaños que le permitiría gobernar en coalición. Oponiéndose al pacto fiscal. Aunque el chantaje puede dar un gobierno opuesto al sentir profundo de los griegos. El banco Citi evalúa ahora en un 75% la posibilidad de que Grecia salga (la echen) del euro. Si eso sucede, los mercados harán el resto.</p>
<p>O Merkel acepta que no puede imponer austeridad a los ciudadanos de Europa o no habrá euro. Afortunadamente, le quedan sólo unos meses de vida política. Pero puede morir matando. Se acabó la austeridad en la mente de los ciudadanos. El resto es cuestión de tiempo. Y de sufrimiento inútil.</p>
<p><strong>Manuel Castells</strong></p>
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		<title>An Inauguration on the Morning After</title>
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		<pubDate>Fri, 11 May 2012 21:55:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Moliné Escalona</dc:creator>
				<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Bielorrusia]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>The inauguration of Vladimir Putin as president for the third time had the air of a bad Russian hangover. On one side there was the tolling of the Kremlin bells, the parade, the gilded halls, the secret transfer of the nuclear suitcase, the blessing of the Patriarch, the ringing applause — like a slap to the face — of the courtiers, lackeys and international lobbyists; on the other side, a gloomy day after a ruthless, bloody fight.</p>
<p>For the first time in perhaps all Russian history, the installation of the principal leader came the day after a brutal crackdown, as &#8230; <a href="http://www.almendron.com/tribuna/an-inauguration-on-the-morning-after/" class="read_more">Seguir leyendo</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>The inauguration of Vladimir Putin as president for the third time had the air of a bad Russian hangover. On one side there was the tolling of the Kremlin bells, the parade, the gilded halls, the secret transfer of the nuclear suitcase, the blessing of the Patriarch, the ringing applause — like a slap to the face — of the courtiers, lackeys and international lobbyists; on the other side, a gloomy day after a ruthless, bloody fight.</p>
<p>For the first time in perhaps all Russian history, the installation of the principal leader came the day after a brutal crackdown, as the police dispersed Putin’s opponents. Only once before, in 1825, was there anything remotely similar, albeit on a far greater scale, when the revolutionary gentry arose in protest against the accession of Nicholas I.</p>
<p>This time the inauguration on Monday took place to the echoes of the screams of peaceful demonstrators beaten in police buses. On Sunday, tens of thousands of people had gone out to march against Putin. It turned into a massive clash with the police: 450 arrests; tear gas; scores injured, including some police officers. After the bloodless winter demonstrations, it was a sharp turn toward violence, toward a rejection of compromise by the state.</p>
<p>We may still end up weeping nostalgic tears for little, helpless Medvedev, for his feeble thaw &#8230;</p>
<p>The demonstrators demanded the cancellation of the inauguration, regarding Putin as a K.G.B. impostor. The December elections for the Duma and the presidential election in March were marked by large-scale fraud, which undermined the legitimacy of the authorities and triggered unprecedented protests.</p>
<p>The authorities were at first frightened, but then saw the meekness of the boundless hinterlands and calmed down, moving ahead to the inauguration. Yet Putin will have to rule from the Kremlin a Moscow that did not give him even half its votes. How comfortable will he be surrounded by the hostility of the capital? A recent suggestion by one of his ministers to move the capital to somewhere in Siberia sounded like a joke, but a loyal one.</p>
<p>Putin, who last winter cursed the demonstrators with foul words, is not likely to talk with a street opposition consisting of the most modern, European-minded people in Russia. By his nature a leader not given to dialogue, he will instead seek to create the appearance of a two-party system (the conservative United Russia, now headed by Dmitri Medvedev, and perhaps the liberal party being developed with the Kremlin’s approval by the oligarch Mikhail Prokhorov). In general, Putin’s third reign will be built on appearance: The appearance of modernization, the appearance of cooperation with the West, the appearance of resolving major social problems. The reality will be a policy of isolation from the West under a Eurasian concept of the future of Russia, which never before saw any hope in the East.</p>
<p>The pompous, royal inauguration spoke of a strengthening of a class system, in which the role of nobility is played by corrupt bureaucrats and the role of serfs by everyone else. The ceremony was broadcast on all the main television channels, and showed a stern-looking Putin who likes power and is not likely to be limited to a six-year term. Otherwise, he might have to swap places not with the loyal Medvedev, but with his enemy Khodorkovsky, since the bloodied opposition now demands that Putin be brought to justice.</p>
<p>For now Putin will cope with the opposition. It may be broad, but it is not the whole people, and it is fragmented. If it wants to survive and become an influential force, the opposition must create a powerful union, something like Poland’s Solidarity.</p>
<p>In contrast to the winter demonstrations, Sunday’s was led by the most radical opposition leaders, who hoped to turn it into an Orange Revolution-like protest. The authorities, who gave their permission for the demonstration, saw through the deception and unleashed special police units, resembling big black cockroaches.</p>
<p>Will Putin pardon the new Decembrists or will he order a series of show trials? We can only hope that the czar will not turn savage. But the public peace for which Putin’s supporters are appealing in the name of Great Russia can only end up as a fatal stagnation.</p>
<p>How long Russia can survive in a state of stagnation between furiously developing China and Europe will be decided by the price of oil and the patience of provincial Russia, largely indifferent to everything and trusting of nothing. For now, the country, divided into those who recognize, half-recognize and do not recognize the new President Putin, already resembles a limping invalid.</p>
<p><strong>Victor Erofeyev</strong> is a Russian writer and television host. This article was translated from the Russian by the IHT.</p>
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