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I. Introducción
Presentación
Cronología
Origen
Religiones
Lenguas iranias
 
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Figura 1
Dracma
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Figura 1
Relieve rupestre de Darío I
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  Introducción  

Irán: origen y desarrollo de una idea

   
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El nombre de Irán evoca una de las civilizaciones más grandes del mundo en todos los campos: en el arte antiguo, medieval y moderno; en la historia, especialmente de la Antigüedad; en el pensamiento filosófico y religioso, ya sea antes o después del advenimiento del Islam; en la literatura y en la difusión de una lengua, el neopersa, que se convirtió en el vehículo de una gran fe universal, la primera lengua «islamizada» de la historia, según una feliz definición de Bert G. Fragneri (1). La civilización irania siempre ha ostentado una clara supremacía cultural en gran parte de Asia —desde el Asia central hasta el subcontinente indio— y ha sido el entramado de una fuerte identidad nacional basada en motivos eminentemente culturales.

La idea política, religiosa y étnica de Irán es, en realidad, un producto característico de la primera mitad del siglo III d.C. y, según parece, un pilar esencial de la propaganda de la dinastía sasánida en los años veinte de aquel siglo. Pero también es el resultado de un largo proceso histórico. Si bien es cierto, según los datos de que disponemos actualmente, que en cuanto idea política no puede remontarse más allá del reino de Ardashir I (224-241 d.C.), [FIG. 1] como concepto étnico y religioso es mucho más antiguo.

Por el orden en que se van relacionando todas las tierras del imperio en los diferentes textos de las inscripciones de Darío I (522-486 a.C.), se demuestra que en esa época ya existía claramente el sentimiento de pertenencia a la nación arya. Darío I y Jerjes I (486-465 a.C.) definían con este adjetivo a la estirpe a la cual tenían el orgullo de pertenecer (núm. cat. 112). Téngase en cuenta que el nombre irān deriva de una expresión sasánida, Ērān-šahr «reino (o nación) de los arya», compuesta por un genitivo plural del nombre étnico en persa medio ēr, (la misma forma que, con epéntesis, existe en avéstico) y del sustantivo xšāθra que significa «poder, reino» en iranio antiguo.

Sabemos que los arya tenían un dios supremo, Ahura Mazda, definido como el «dios de los arya» en un pasaje del texto elamita de la inscripción de Darío I en Behistún (DB, correspondiente al texto en persa antiguo DB IV, 60 y 62) [FIG. 2] [FIG. 4]; asimismo, la lengua irania de esta inscripción se conocía como arya (DB IV, 88-89), y arya era también el nombre antiguo de los medos, según la afirmación de Herodoto (VII, 62).

Pero el hecho es que arya ha tenido en Irán un significado eminentemente étnico (2) (en esto se diferencia de la palabra arya en indio antiguo, que implica otros valores). Esta afirmación queda confirmada por muchos indicios: por el sentido étnico de airya en avéstico, claro y evidente en varios contextos; por el nombre Arianē, dado a una región histórica entre India y la región de Persia propiamente dicha en la época seléucido-parta, y por el gentilicio Arianoi con que se denominaba a sus habitantes, tal como se documenta en fuentes griegas (Erastóstenes y Estrabón 1, 4, 9, etc.), además de la expresión «toda la estirpe aria», presente en un destacado pasaje de Eudemo de Rodas citado por Damascio (3). Por lo tanto, no resulta sorprendente que Diodoro Siculo (I, 94, 2) situara a Zoroastro (Zathraustēs) «entre los Arianoi».

El significado religioso y lingüístico de la palabra arya, documentado ya en época aqueménida (Ahura Mazda, dios de los arya; la lengua arya), tiene una larga historia. Lo encontramos en armenio en un texto en el que el adjetivo ari se refiere a Aramazd (Ahura Mazda) (4) y también en bactriano en la inscripción de Rabatak de Kanishka, cuya lengua es precisamente definida como aria (5). La herencia étnica, cultural y religiosa del Irán aqueménida (siglos VI-IV a.C.) se transmite más allá del final del primer imperio persa. En la época parta o arsácida (siglos II a.C. - III d.C.) se constata que va conformándose progresivamente una especie de renacimiento de lo iranio, consistente, entre otras cosas, en una nueva apropiación de la herencia aqueménida y en un gradual abandono de las costumbres y de la lengua de los griegos, que va siendo suplantada por una lengua que se puede definir como irania o arya. Según Wilhelm Geiger (6), se trata de un nombre colectivo para designar a un conjunto de pueblos. En Irán este término tiene el mismo sentido que el nombre de «Hellas» en Grecia, así pues, es posible acuñar un término como «aryanismo» o «iranismo» para expresar un concepto análogo al de «helenismo», que en Grecia se expresaba con Hellenikón, en la definición que le otorga Herodoto (VIII, 144) (7).

Por lo tanto, hasta el final del período parto no es posible reconstruir los orígenes de la idea de Irán. La verdadera historia de esta idea —fundamental para la historia de la civilización y de la cultura del mundo iranio e iranizado, incluso hasta nuestros días— no se inicia hasta los sasánidas (siglos III - VII d.C.), como se ha dicho anteriormente.
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