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Lenguas iranias
 
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  Introducción  

Las lenguas iranias

           
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El grupo lingüístico iranio conforma una familia de lenguas genéticamente afines, derivadas del protoiranio y reconocibles por una serie de rasgos comunes a todas ellas. Se trata de lenguas pertenecientes a la rama indoaria de la familia lingüística indoeuropea. Hoy en día, las lenguas iranias se hablan en una vasta área geográfica que es tan sólo ligeramente inferior en extensión al área total de las lenguas indoarias. Sin embargo, el número de hablantes de las lenguas iranias es mucho más reducido que el de las indoarias y se estima que puede ser del orden de 55 millones de hablantes, 37 de los cuales tienen como lengua materna el persa, 5 el kurdo, 1 el baluchi, 10 el pashto, 500.000 el osetio y el resto otras lenguas minoritarias.

Los fronteras geográficas de las lenguas iranias están delimitadas al Noroeste por el osetio, que se habla en el Cáucaso; al Oeste por el kurdo y el zaza, que se hablan en la región superior del valle del Éufrates; al Sur por el baluchi, que se habla en Makran, y por el kumzari, uno de los dialectos del sureste iranio, hablado en la península de Musandam, en el actual Omán; y, finalmente, al Este por el sarikoli, idioma del Turkestán chino perteneciente al grupo conocido colectivamente como «lenguas del Pamir». Ahora bien, hay que tener en cuenta que en el período preislámico, así como durante los primeros siglos del Islam y hasta la expansión de los pueblos turcos, las lenguas iranias se hablaban en un territorio más amplio, tanto en el norte del Mar Negro (lenguas escito-sármatas) como en el este, donde el sogdiano se extendía hasta las fronteras de Mongolia.

El término «lenguas iranias» fue acuñado por August Friedrich Pott en el año 1840 y utilizado simultáneamente por Christian Lassen (1). El nombre de Irán, cuya etimología más aceptada es Aryānām (xšāθram) «dominio de los arios» > Ē rān (šahr) > Irān, ya había adquirido un carácter político a partir del imperio sasánida y durante el período islámico. Sin embargo, no fue hasta el año 1935 cuando adquirió el rango de designación oficial de un Estado, también para los gobiernos occidentales. Por ello, el uso del término «lenguas iranias» para definir las lenguas y los dialectos hablados en un área mucho mayor que la actual República Islámica de Irán es considerado por algunos como inadecuado, principalmente por razones geopolíticas. No obstante, ninguna de las propuestas alternativas ha logrado el consenso (2).

Habitualmente, las lenguas iranias se clasifican siguiendo dos criterios de ordenación: la distribución geolingüística y la época de los primeros testimonios que dan constancia de la existencia de la lengua.

Si se adopta un criterio histórico, la línea de separación entre lenguas iranias occidentales y lenguas iranias orientales coincide con la gran área escasamente poblada de los desiertos de Lut y de Kavir. Dentro de cada uno de estos dos grupos lingüísticos se puede diferenciar un subgrupo septentrional y otro meridional, si bien en el caso de las lenguas iranias orientales tan sólo se han hallado testimonios del subgrupo meridional en la época moderna. Sin embargo, esta clasificación no es tan sencilla. En realidad, y a falta de nuevos materiales de investigación, para el período iranio antiguo es más correcto hablar de una oposición entre persa y no persa; pero para el período iranio medio, gracias a un mejor conocimiento del bactriano —lengua irania oriental próxima al parto y al persa medio (pahlevi)— se ha hecho evidente que aun sin abandonar la clasificación tradicional, hay que suponer una continuidad lingüística de Este a Oeste, en la que las lenguas más orientales se caracterizan por una morfología más próxima a la de las lenguas más antiguas. Además, tal y como veremos más detalladamente, el mejor conocimiento de las hablas modernas revela que el cambio radical de la morfología, típico de las dos lenguas medioiranias occidentales y del que tenemos conocimiento de primera mano, no fue común a todas las lenguas iranias occidentales.

Generalmente, se identifican con el período iranio antiguo los siglos que abarcan desde los primeros testimonios del siglo VI a. C. —el texto más antiguo escrito en una lengua irania es la inscripción de Darío en Behistún, del 521-520 a.C.— hasta la caída del imperio aqueménida en el siglo IV a.C. Sin embargo, al comparar las lenguas documentadas se puede deducir que el proceso de diferenciación del protoiranio se inició muchos siglos antes.
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