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II. Historia de Irán
II. Historia de Irán: de la prehistoria a la época meda
II. Historia de Irán: de los aqueménidas al Islam
El imperio aqueménida desde Ciro el Grande hasta Darío III (550-330 a.C.)
Persia en tiempos de Alejandro y los seléucidas (330-140 a.C.)
Los partos desde Arsaces I hasta Artabanos IV (247 a.C.-224 d.C.)
Los sasánidas desde Ardashir I hasta Yezdigerdes III (224-651 a.C.)
Irán durante los primeros siglos de dominación musulmana
Bibliografía
 
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  II. Historia de Irán: de los aqueménidas al Islam  

Los partos desde Arsaces I hasta Artabanos IV (247 a.C. - 224 d.C.)

   
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Las décadas siguientes se vieron marcadas por nuevos conflictos políticos y militares entre Roma y el reino parto. En ellos se discutía el estatus político de Armenia, hacia la que se dirigía la ambición de ambas potencias debido a su especial situación geopolítica. A lo largo de este conflicto, los emperadores romanos se aprovecharon repetidamente del vástago que se había quedado en Roma, Fraates IV, con la ayuda del cual inclinaban a su favor las luchas por el trono y los conflictos entre reyes partos y grupos aristócratas. En el acuerdo de Randeia (63 d.C.) entre los intermediarios de Nerón y Vologases I, el gobernante arsácida más importante de los primeros siglos de nuestra era solucionó momentáneamente el «problema armenio». Este reino pasó a la secundogenitura parta —el segundo hijo del rey parto subió al trono armenio— pero permaneció bajo soberanía romana. Tiridates, el hermano de Vologases, recibió de manos de Nerón los símbolos de la dignidad real armenia en una elaborada ceremonia celebrada en Roma. Tras la muerte de Vologases se produjo una nueva fase de inestabilidad política, tanto interior como exterior, debido a una invasión alana, a la caída de Hircania y a las nuevas luchas por el trono en el reino parto.

Pero la situación aún empeoró: la ilícita intervención del arsácida Osroes en Armenia llevó al optimus princeps romano Trajano a una nueva campaña en Oriente (114-117 d.C.). Armenia, Mesopotamia y Asiria se convirtieron en nuevas provincias y cayó la residencia real en Ctesifonte, aunque no ocurrió lo mismo con Hatra, en el norte de Mesopotamia, que dependía de los partos. De todos modos, las revueltas en Mesopotamia y en otros puntos hasta el golfo Pérsico pronto obligaron al aventajado Trajano a ordenar la retirada, durante la cual murió.

Es muy probable que su sucesor Adriano renunciara a las nuevas adquisiciones de su antecesor y limitara sus ambiciones a la protección de la frontera del Éufrates y a la influencia sobre Armenia. No obstante, en Mesene, sur de Mesopotamia, hasta el año 151 d.C. hubo un gobernante independiente de los reyes partos. Bajo Trajano y su sucesor Antonio Pío, los romanos consiguieron importantes contactos económicos con sus vecinos en Oriente; gracias a su mediación y a la de los palmirenos, a Occidente llegaban constantemente multitud de mercancías de lujo procedentes de China e India, tanto por rutas terrestres como marítimas. Pero en los años siguientes, romanos y partos todavía se enfrentarían dos veces más mediante largos conflictos militares. En primer lugar, el victorioso ataque parto sobre Armenia y Siria bajo Vologases IV tuvo como respuesta el contraataque de Avidius Cassius (161-165 d.C.). Se conquistó Ctesifonte y el norte de Mesopotamia, e incluso Dura Europos pasó a los romanos. No obstante, la casualidad quiso jugar a favor de los partos: una epidemia, que posteriormente asolaría todo el reino, obligó a los romanos a emprender una nefasta retirada. Las campañas de los despiadados emperadores Septimio Severo y Caracalla (después de 195 d.C.), a pesar de sus transitorias victorias, tampoco cambiaron nada en el statu quo ante de la política exterior. Sin embargo, parece ser que los ambiciosos «pseudorreyes» partos de Persia consiguieron luchar por sus propios objetivos: en las primeras décadas del siglo III d.C., los sasánidas Pabag y Ardashir ampliaron su territorio a todo el sudoeste de Irán; el 28 de abril del 224 d.C. Ardashir logró ganar una batalla, matar al último arsácida Artabanos IV y reinar en todo Irán.

   
 
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