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Prehistoria
El arte aqueménida
Introducción
El período de Ciro el Grande (558-530 a.C.)
El período de Darío I (522-486 a.C.)
El período de Jerjes I (486-465 a.C.) y sus sucesores hasta Darío III (336-330 a.C.)
Galería de imágenes
El arte griego antes de la época parta
El arte en la época parta
El arte en el Imperio Sasánida
El arte al inicio de la época musulmana
Bibliografía
 
 
Figura 24
Sala de las Audiencias
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Figura 25
Pabellones A y B
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Figura 26
Tumba de Ciro
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  III. Catálogo: el arte aqueménida  

El período de Ciro el Grande (558-530 a.C.)

Hasta la actualidad no se han descubierto edificios ni otro tipo de monumentos que puedan atribuirse al período de Cambises I (h. 600-558 a.C.). Por esta razón no ha sido él sino su hijo y sucesor, Ciro (1) -primer gobernante del denominado imperio aqueménida—, la figura de poder a la que hemos podido acceder a través de inscripciones y monumentos conmemorativos (2).

Cambises, era conocido como el rey de Parsu(m)a(sh)(3) (Persia)(4) y Anshan(5), una región en medio de los Zagros y parte del antiguo reino de Elam. La problemática del árbol genealógico de los aqueménidas deriva del hecho de que, con la ayuda del progenitor común Aquemenes, se intentara establecer una relación familiar entre Ciro y su sucesor Darío (6). Ciro, considerado como el fundador de la dinastía de los aqueménidas, era sin embargo descendiente de Teispes y no de Aquemenes. Gracias a las victorias militares y a la sucesiva gran expansión territorial, Ciro se vio en condiciones de ampliar la antigua base meda de Pasargada y convertirla en capital de su imperio.

Los palacios de Pasargada y los relieves
La ciudad se configura como un gran campamento de entradas monumentales. Los edificios (7) más importantes son la Sala de las Audiencias S [FIG. 24], el palacio residencial P, la entrada monumental R, y los pabellones A y B separados por extensos jardines [FIG. 25].

La sala S puede considerarse el edificio antecesor de la Apadana de Persépolis. Tres de los laterales de la sala están rodeados por pórticos de doble columna. El cuarto lateral actúa como fachada principal y está presidido por un pórtico más ancho que el resto y orientado hacia los jardines. Los relieves de la entrada que se conservan en la parte inferior muestran claras influencias asirías. Pájaros con piernas humanas, sacerdotes con capas en forma de pez y otro tipo de figuras para ahuyentar las desgracias formaban parte del conjunto habitual de las entradas en los palacios neoasirios de los siglos VIII y VII a.C. Sin embargo, el uso repetido de columnas indica una influencia de modelos procedentes de regiones más al oeste de Asiria.

Aunque un relieve de la entrada monumental R, prácticamente conservado en su totalidad y que representa a un genio de cuatro alas, sí que responde al modelo asirio, también se desmarca de éste principalmente por la forma de corona egipcia y por su posición orientada hacia el interior.

La fachada de entrada al palacio P presenta un conjunto de columnas abierto hacia los jardines imperiales, donde se descubrieron canales de agua fabricados con piedra (7). El bloque que aparece en medio de la fachada vertical se interpreta como parte del podio del trono. Ésta es seguramente la razón por la que las entradas tuvieron que desplazarse y no aparecen centradas como en la sala S.

La tumba de Ciro
La tumba de Ciro en Pasargada [FIG. 26] tiene la forma de una casa anatólica con tejado a doble vertiente. Se encuentra sobre un pedestal de seis escalones: los tres inferiores, más altos que los tres superiores pueden entenderse como la terraza sobre la que se erige la construcción (9). La cámara sepulcral, rodeada de muros de piedra maciza de 1,5 metros de espesor, es relativamente pequeña (aproximadamente 6,40 x 5,35 m.)(10)  y probablemente fue saqueada en la Antigüedad.

Los sucesores de Ciro
El hijo mayor y sucesor de Ciro, Cambises II (530-522 a.C.), a pesar de su empeño en continuar con la política de su padre, parece que no tuvo el éxito deseado. También mandó construir en Pasargada una tumba parecida a la de su progenitor, que nunca se llegaría a terminar. Todavía se desconoce si fue el mismo hermano de Cambises, Bardiya, quien intentó hacerse con el poder, o si, por el contrario, se trataba del mago medo Gaumata haciéndose pasar por Bardiya. De lo que sí estamos seguros es de que Darío supo aprovechar bien la oportunidad que le brindaba el momento para apoderarse del trono.

   
 
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