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III. Economía
 
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LA CRIA DEL GANADO (II)

 
| INTRODUCCION | LAS TECNICAS | LA SAL | EL DROMEDARIO | LA VACA | LA CABRA | EL CABALLO | EL ASNO | EL PERRO | LAS MARCAS |
LAS TECNICAS DE LA CRIA DE ANIMALES:

El rebaño es tan sólo un capital. Está para proporcionar leche (akh), siempre para el consumo y nunca comercializada. Además, su crecimiento permite, mediante el trueque o la venta de animales, la compra de mijo en los mercados. En el campamento, al atardecer, se espera el regreso de los animales para el ordeño que proporcionará la leche de la cena. Las bestias aparecen en general durante el crepúsculo, en una larga fila que deambula lentamente hacia su lugar de reposo.

La diversidad de los animales implica cuidados y trabajos varios. En general, los terneros, los cabritos y los corderos se guardan en el campamento durante el día. Abrevan al mediodía y los zagales se ocupan de impedir que se reúnan con sus madres y de evitar que mamen en exceso en detrimento de los hombres que esperan la leche. También antes de caer la noche, los cabritos y los corderos, así como las crías de camello, son atados a estacas o a los árboles. Tendida entre dos estacas, una larga cuerda provista de una serie de lazos permite retener por la noche a numerosos corderos y cabritos, atados los unos a los otros formando una larga cadena. Se los rodea con un cercado espinoso (afarag) que los protege de las fieras.

El ordeño (tazek) de cabras y ovejas, lo llevan a cabo los muchachos al caer la noche, mientras que el de vacas y camellas es cosa de hombres. El hombre se acerca a la vaca con el cuenco de ordeñar (akabar) en la mano, después de haber desatado al ternero, al cual deja acercarse y mamar mientras ata los cuartos traseros de la vaca. A continuación, coge el ternero por el pescuezo y lo arrima a la pata de su madre. Entonces se agacha para el ordeño con el cuenco entre las rodillas.

La subida de la leche, iniciada por el ternero, prosigue entonces normalmente. La vaca no es ordeñada del todo y después se permite a la cría volver con su madre. El ordeño de las camellas es más delicado, dado que el animal es tan alto de pie que no se puede dejar el recipiente en el suelo. Hay que hacerlo entre dos, y casi siempre entre tres, hombres: mientras uno sostiene el recipiente los otros dos ordeñan. Antes de la operación, a menudo se atan las patas delanteras del animal después de cruzarlas: una de las patas descansa en el suelo y sostiene al animal, la otra se fija, doblada a la altura de la rodilla, a la primera. Las camellas no siempre son dóciles y, a veces, hace falta sujetarlas fuertemente para poderlas ordeñar sin peligro: delante, un hombre sujeta firmemente la boca, mientras por detrás un ayudante tira de la cola para permitir el acceso a las ubres. Como en el caso de las vacas el ordeño se produce en tres fases: la cría lo inicia y después viene el ordeño propiamente dicho, seguido de la mamada de la cría sin trabas. Ordeñar es una tarea específicamente masculina y cuando una mujeres sorprendida ordeñando es que probablemente no tiene marido, hermano ni hijo que puedan hacerlo en su lugar. Ésta es una de las características de la ganadería tuareg. Si bien las mujeres muelen el mijo, guisan y van a buscar agua, dejan a los hombres el cuidado y el ordeño de los animales. Aunque entre los iklan las mujeres son capaces de ordeñar, dado que a menudo se encuentran solas en el campamento, cuando los hombres no han regresado de un pastoreo en una zona lejana, del pozo o del mercado. En un sentido estricto, pues, no está prohibido que las mujeres ordeñen, pero es un trabajo normalmente reservado a los hombres.

   
 
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