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Silla camello
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LA CRIA DEL GANADO (IV)

 
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EL CAMELLO DE UNA JOROBA O DROMEDARIO (alem, pl. imenas):

En el África sahariana y saheliana, el término consagrado por el uso para designar al dromedario de una joroba es siempre el de "camello", aunque dicha denominación sea inexacta, dado que corresponde al camélido de dos jorobas de Asia Central. Entre los tuareg que llevan vida nómada en las llanuras del Sahel de Malí y Níger, es criado sobre todo por su producción lechera. Las camellas son objeto, por lo tanto, de celosos cuidados, así como los machos utilizados como monturas. Para los tuareg de los macizos montañosos (Ayr) y de las zonas al sur del Níger, el camello es asimismo empleado como animal de transporte. Las dos razas, similares en sus características físicas, se distinguen sobre todo por una cría diferenciada: para animal de silla o para bestia de carga, aunque en ambas se encuentra una variedad especialmente apreciada de pelaje pío agrisado y cada ojo de un color distinto (awinagh).

Entre los tuareg del Níger, el término genérico para camello es alem (pl. ¡menas u olaman). Camella es talemt o tolamen, siendo este último término asimismo el nombre genérico. Más al norte, en el Hoggar, domina el término amagur (pl. ¡mugar), mientras que amis, imnas, designa al macho. Paralelamente hay un montón de denominaciones que tienen en cuenta los criterios siguientes: el sexo del animal, su edad, el color del pelaje, la estatura, el carácter, su función etc. En total, más de un centenar de calificativos usados corrientemente por los pastores. Así que las denominaciones genéricas mencionadas anteriormente son pronunciadas en raras ocasiones. El término mehari, así como meharée, de origen árabe, son utilizados abusivamente por los francófonos.

El nacimiento de una cría de camello es a menudo delicado. La camella pare de pie y la cría corre el riesgo de herirse al caer al suelo. También puede suceder que sea pateada por la camella o que se convierta en una presa fácil para las fieras. La presencia de un pastor adulto es por lo tanto indispensable. Al recién nacido se le acompaña a las ubres de su madre y se le ordeña en la boca el calostro. Al cabo de 24 horas, la cría es capaz de tenerse en pie y alcanzar las ubres por si misma. Si es hembra, se deposita la placenta sobre el lomo de la camella en señal de agradecimiento por haber dado el sexo bienvenido, que proporciona leche y la multiplicación del rebaño. Si es macho, la placenta es arrojada lejos. Cuando la cría empieza a pacer, las ubres son tapadas con una red protectora (abago) de fibras de acacia, con el fin de restringir las mamadas. También se puede trabar una de las patas delanteras de la camella para obligarla a permanecer acostada. A partir de los dos años, el pequeño es destetado, y hacia los cuatro, y en ocasiones aún más tarde, castrado. Entre los imajeghan, se deja a la cría beber sin limitación la leche de su madre, para que se desarrolle armoniosamente y sin trabas, hasta que se convierta en un hermoso camello de silla de pedigrí conocido. A partir de los tres años y después de una larga doma, es montado en pequeñas carreras para que se vaya familiarizando con los distintos pasos (trote corto, trote largo). Finalmente, el camello se castra para que sea una montura dócil y se le pasa una anilla por los ollares. El macho castrado se diferencia del que no lo está, de los que tan sólo se conserva un pequeño número por rebaño (en general uno por cada cuarenta camellas), para evitar rivalidades y combates.

Los camellos de silla se pueden montar entre los cuatro y seis años y conservan su energía hasta los quince. En cambio, hay que esperar hasta los siete u ocho años para que un animal de carga adquiera la resistencia necesaria. Los más elegantes, los más rápidos, son elegidos desde pequeños para la monta (alem n awen) y los más robustos como animales de carga (alem n ageggi). El camello llega a vivir hasta veinticinco años, aunque cuando supera los quince (abazuz) deja de poder ser sometido a grandes esfuerzos.

El camello es el animal más prestigioso, más cuidado. Forma parte de la vida del tuareg. Se le monta para participar en las grandes fiestas o en las bodas, así como para complacer a las mujeres; permite al camellero exhibir su destreza en las reuniones de tende, las carreras o los juegos. Además, está perfectamente adaptado al clima del área sahariana y saheliana. Pero, aunque se le pueden exigir grandes esfuerzos, a veces hasta 50 km. por día, hay que compensarlos con un descanso de un día por cada cuatro y de una quincena por mes. Lo mismo sucede con el camello de carga: si bien es capaz de transportar una carga de 150 a 200 kg. a 40 km. por día (es el caso de las caravanas de sal de Bilma en el Teneré, por ejemplo), necesita la misma frecuencia de descansos.

Fotos: Museé d'etnographie, Neuchâtel

Albarda de camelloAlbarda de camello
eruku.
Madera.
48 x 28,5 x 27 cm.
Hoggar, Argelia
Inv. MEN 48.2.63
Bolsa de sillaBolsa de silla
eljibira
Cuero
80 x 82 cm.
Agadés, Níger
Inv. MEN 48.4.90
Brida con cabezadaBrida con cabezada
taghant y akaskabu
Bronce u cuero
19 cm. (cabezada)
Tombuctú, Malí
Inv. MEN 60.7.347
 
Silla de camelloSilla de Camello
tamzak
Madera, cuero y cobre
85 cm.
Ayr, Níger
Inv. MEN 71.19.1
Rienda de camelloRienda de camello
taghant
Cuero
225 cm.
Tassili, Argelia
Inv. MEN 51.2.1
Silla de camelloSilla de Camello
tahiest
Madera y cuero marrón
48 x 41 x 50 cm.
Abalessa, Hoggar, Argelia
Inv. 48.2.78
   
 
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