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V. Disparates

 
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Disparates
Introducción
Galería 1 - 10
Galería 11-18
 
Anexos

 

 

 

INTRODUCCION

 
     No sabemos cómo hubiera Goya bautizado de forma definitiva su portentosa serie de Disparates, término que empleó para denominar a bastantes de ellos por separado. En el siglo XVIII, según el académico Diccionario de la Lengua Castellana o Diccionario de Autoridades, disparate significaba "hecho o dicho fuera de propósito y de razón. Díjose disparate de "dispar", por no tener paridad ni conformidad con la razón." El Diccionario de 1992 señala que disparate deriva del latín disparatus, participio de disparare, separar, y que significa "hecho o dicho disparatado (fuera de razón y regla)".
     Los Disparates de Goya, creados por el artista probablemente a lo largo de un septenio, entre 1816 y 1823, no fueron editados en vida de éste. Su primer propietario conocido fue R. Garreta, coleccionista madrileño; el segundo, el santanderino J. Machén; y el tercero, el actual, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que los adquirió en 1862. Eran dieciocho láminas inglesas de cobre, a las que habría que sumar otras cuatro, que fueron a parar a Francia, y que no forman parte de la edición oficial. La primera publicación, con el inadecuado título de Proverbios, corrió a cargo de L. Potenciano, por mandato de la Academia (1864). Después fueron estampadas, siempre por decisión de la Academia y en su gabinete de la Calcografía Nacional, en diez ocasiones más, la última de ellas en 1983, fecha en la que la Docta Corporación acordó no volver a imprimirlas, para preservar las planchas de cualquier desgaste.
     De todos los grabados goyescos han sido, sin duda, los que han despertado más constante interés. Todos los tratadistas, desde los pioneros Yriarte y Lefort, estudiosos, poetas, artistas o filósofos, tales como Baudelaire, Huysmans, Carderera, Mélida, A. L. Mayer, Paul Klee, Araujo, E. Nolde, Blamire Young, F. S. Wight, Aldous Huxley, Gómez de la Serna, Camón, Glendinning, Carrete o M. Armstrong Roche, se han sentido fascinados por esta obra inclasificable, "alegoría sombría y enigmática", espejo de los "pecados y estulticias originales" del ser humano, carnavalesca, albergue de realismo mágico, expresión de lo Sublime Terrible, "oscuramente subversiva", cuna del expresionismo por su inextricable mezcla de emociones fuertes y de terror, logrado a veces mediante lo grotesco, que produce vértigo por su exacerbado pesimismo y en la que se produce una auténtica apoteosis de lo irracional...
     A diferencia de lo que sucede con otras series, no se sabe de cierto cuál hubiera sido la secuencia concreta que Goya pensaba asignar a estas fantásticas creaciones basadas en el carnaval de Madrid. Dato relevante porque, como sucede a veces en los Caprichos, la contigüidad de ciertas estampas ayuda a interpretar su intención. Se conocen 20 dibujos preparatorios, hechos mediante sanguina y aguada roja, a menudo muy reformados en la plancha definitiva y que no ayudan al esclarecimiento de los últimos significados que Goya quiso dar a sus portentosas y atormentadas creaciones. Los Disparates están, pues, destinados a ser objeto de continuada reflexión por parte de sus espectadores, que hallarán en ellos una inagotable fuente de inquietudes y cuestiones sobre la naturaleza profunda del ser humano.
   
 
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