La fábrica de la catedral de Teruel

La iglesia de Santa María de Mediavilla de Teruel no fue elevada a su actual rango de catedral hasta el año 1587, fecha de creación de la diócesis turolense; con anterioridad el pontífice aragonés Benedicto XIII le había concedido la dignidad de colegiata en el año 1423. Sin embargo ya desde el momento de la fundación de la ciudad por el monarca Alfonso II en 1171 (fuero de 1177), Teruel había quedado adscrita a la diócesis de Zaragoza y esta iglesia de Santa María de Mediavilla ostentaba una posición preeminente dentro de la organización parroquial de la villa en nueve parroquias o colaciones, destacando no sólo por su ubicación en el centro urbano sino por la asignación real de rentas y beneficios, según ha probado documentalmente Antonio Gargallo.

005Santo Franciscano: Entre las pocas imágenes de santos representados en la techumbre, destaca este santo franciscano, en el que algunos han querido ver a San Francisco, aunque no responde a su iconografía habitual. ¿Podría identificarse tal vez con algunos de los dos santos franciscanos, Juan de Perugia o Pedro de Sassoferrato, que según la tradición llegaron a Teruel entre 1217 y 1220?

Todos los testimonios, tanto documentales como monumentales, inducen a pensar que hacia el año 1200 se iniciaría la primera etapa constructiva de la fábrica de la iglesia, cuyo último eslabón es la torre mudéjar actual, construida durante la judicatura de don Juan de Montón, es decir, entre el 10 de abril de 1257 y el 26 de marzo de 1258, según la cronología establecida por Jaime Caruana.

Esta primera fábrica de la iglesia disponía ya de la misma amplitud que la actual y estaba asimismo dotada de las tres naves, aunque todas ellas eran de menor altura que las actuales, según un precioso testimonio de Angel Novella, que dice así: “En la restauración que se hizo después de la pasada guerra (1936-39) Y al picar los muros para el revoco, se hallaron en la nave de la epístola, pared medianera con la central, dos ventanas alargadas con arcos de medio punto, lo que hace suponer proporcionaban luz a la nave principal sobre las cubiertas laterales. Y, para corroborar esto, en la segunda capilla de esta nave se descubrieron restos del alero de la primitiva nave lateral, mucho más baja de techo que la actual y que quedaba bajo las ventanas citadas. También a la altura de los vértices de los arcos entre naves se hallaron vestigios de estas cubiertas”. Más adelante añade: “En efecto, al picar el revoco de la nave central durante la citada restauración y a unos tres metros bajo el alicer del artesonado, quedó al descubierto una línea de unión de dos obras de distinta época y naturaleza. Todo esto indica que los primitivos muros de las naves fueron aprovechados, añadiéndoles más de tres metros de altura, como se confirmó también al comprobar que los cimientos de la cabecera son mucho más profundos que los de las pilastras de las naves, como obras de muy distinta época”.

002Jesús ante Pilatos y flagelación: Los temas religiosos son escasos en la decoración de la techumbre. Destaca el ciclo de la Pasión de Cristo, que se desarrolla en estas escenas. Aquí se detecta un fuente antisemitismo al introducir un judío acusador, identificable por su vestido corto y capucha.
001Jesús con la cruz a cuestas. Descendimiento y entierro: Se trata de una zona muy deteriorada, con la Virgen del Descendimiento y todo el Entierro muy afectados por la restauración tras la Guerra Civil.

Así, pues, la tesis de Novella de que existió una fábrica anterior “románica” de tres naves, que no se derribaron sino que se re aprovecharon elevando a mayor altura sus muros, cegando los vanos anteriores y abriendo otros nuevos, está plenamente fundamentada. Plantea asimismo este autor la hipótesis de que el número de arcadas de separación de las naves de la primitiva iglesia fuese doble que el actual, quedando de este modo embutidos en los actuales pilares uno de cada dos de los primitivos.

Asimismo corresponde al terreno de las hipótesis la consideración sobre si dicha fábrica primitiva disponía ya de crucero como la actual o carecía del mismo, suponiéndosele en todo caso tres ábsides semicirculares. Tal vez la arqueología permita en alguna ocasión corroborar alguno de estos supuestos.

En todo caso la culminación de este primer proceso constructivo de la iglesia de Santa María de Mediavilla fue su actual torre mudéjar, de planta cuadrada, adosada a los pies de la nave central, cuya datación documental se sitúa, como se ha dicho, entre 1257 y 1258 Y es concorde además con los datos procedentes de los análisis dendrocronológicos de sus vigas originales, realizados por Klaus Richter (maderas cortadas a partir de 1243) y por Eduardo Rodríguez Trobajo (cortadas en 1250).

Durante la segunda mitad del siglo XIII y con las obras de la fábrica primitiva todavía en buen estado, la parroquia de Santa María de Mediavilla de Teruel ofrece otra vez evidentes signos de vitalidad económica y de renovación artística, al acometer la obra ya mencionada más arriba, consistente en la elevación de sus tres naves y en la dotación de nuevas cubiertas, momento al que se adscribe la actual techumbre mudéjar de la catedral y con el que se inicia una nueva etapa del proceso edilicio que culminará en el año 1335, con las obras de enlucido y decorado del crucero y de los nuevos ábsides mudéjares.

Precisamente la progresiva elevación de las naves a mayor altura es una de las características de la nueva tendencia de la arquitectura gótica, que paulatinamente se abría paso en la Península Ibérica desde el segundo cuarto del siglo XIII. Sin duda, las naves de la primitiva fábrica pronto resultaron bajas y oscuras en demasía para el gusto imperante durante esta segunda mitad del siglo XIII. Es probable que el esplendor de la torre mudéjar sirviese de acicate para nuevas obras, aunque lo reciente de la primitiva fábrica aconsejaría el reaprovechamiento de sus tres naves.

003Noli me tengere. Se narran las tres escenas que demuestran la Resurrección de Jesús: la aparición a la Magdalena, el encuentro con los discípulos camino de Emaús y Tomás poniendo la mano en el costado de Jesús.

004Maiestas y crucifixión: Estas dos últimas escenas, aunque estén fuera del ciclo narrativo, son como un resumen del mismo. En las miniaturas de los sacramentos y Misales, se representaban enfrentadas a doble folio.

Si hemos establecido que la primera fábrica había desarrollado un proceso constructivo en el que las obras avanzaron desde los ábsides, en la cabecera del templo, hasta la torre mudéjar, en los pies del mismo, ahora, siguiendo el sentido inverso, las obras retornarán desde las naves hacia la cabecera. En efecto, una vez sobreelevada la altura de las tres naves y potenciada su iluminación, y dispuesta la nueva techumbre mudéjar sobre la nave central, sin duda la primitiva cabecera quedó enana y desproporcionada en relación con las nuevas naves. Por todo ello hubo que abordar la construcción de un crucero y de tres nuevos ábsides, cuyas obras concluyeron con el desmontaje de las cimbras y con el enlucido y pintado de los mismos en 1335, según una relación de cuentas conservada en el archivo de la catedral. El director de estas últimas obras de enlucido fue el maestro moro, procedente de Coglor, Yuçaf de Huzmel.

Con lo referido se cierra la segunda etapa constructiva de la catedral y básicamente queda configurada su fábrica medieval mudéjar tal como ha llegado hasta nuestros días. Si prescindimos de las modificaciones sufridas con las dotaciones de capillas laterales y de la sacristía, tan sólo dos intervenciones arquitectónicas de alcance merecen subrayarse durante la edad moderna y contemporánea. La primera es la construcción del actual cimborrio, volteado sobre trompas sobre el espacio central del crucero, en sustitución del cimborrio anterior de época medieval. Las trazas del nuevo cimborrio fueron realizadas en 1537 por el maestro Juan Lucas, alias Botero, autor asimismo de los cimborrios mudéjares de la Seo de San Salvador de Zaragoza y de la catedral de Tarazona. De acuerdo con las mencionadas trazas el cimborrio se edificó en el verano de 1538 bajo la dirección del maestro Martín de Montalbán, según relata el diario turolense de Gaspar Sánchez Muñoz. La función del nuevo cimborrio era la de proporcionar mayor luz al nuevo retablo mayor, obra del escultor Gabriel Joly, que acababa de asentarse en 1536.

La segunda y última intervención data ya de 1909 y corresponde a la gran portada meridional, obra del arquitecto modernista Pablo Monguió Segura, que consideró el historicismo mudéjar como el estilo más adecuado para dicha portada, que se cierra con una reja de Matías Abad, asimismo otro “revival” de la reja que cierra el coro en el interior de la catedral, obra del maestro Cañamache.

006Inscripción latina: Contiene un fragmento del Ave María (…[te]cum bened[icta]…) en alusión directa a la Virgen. Esta inscripción cristiana parece contraponerse a la musulmana de la fotografía siguiente.

007Inscripción árabe: Letra cúfica, decorada con apéndices florales, que repite invertida la palabra al-mulk (el poder), inscripción frecuente en la ornamentación islámica sobre cualquier tipo de objetos.