Aderezos y joyas tuareg

Los aderezos y las joyas de plata llevados por las mujeres y los hombres tuareg son confeccionados por los herreros, ¡nadan (sing. enad). Tradicionalmente, la materia prima (la plata) se obtiene de la fundición de antiguos táleros con la efigie de María Teresa de Austria, de joyas usadas o, más frecuentemente en la actualidad, de lingotes de plata comprados en Europa. Hasta principios de los años ochenta el repertorio formal era limitado y poco diversificado. Los herreros sólo se permitían algunas variaciones personales en las líneas entrecruzadas de la decoración, en tanto que los demás metales, especialmente el oro, eran raramente utilizados. Después, bajo la creciente influencia del turismo y de la exportación de joyas a Europa y a los Estados Unidos, aunque también por motivos de supervivencia, los herreros resolvieron crear una nueva "línea" de joyas, ocasionalmente inspirada en un diseño occidental más adaptado a los gustos de una clientela cansada o ignorante de las formas tradicionales. Así es como se ha ido extendiendo una tendencia general a la estilización de los modelos tradicionales, al engarce sistemático de piedras preciosas y semipreciosas (cornalina, lapislázuli, etc.) o, a la manera de los artesanos moros, a la incrustación de motivos y adornos de madera de ébano. El resultado es a veces seductor y en otras ocasiones kitsch o francamente dudoso. En todo caso, el origen tuareg de esas nuevas joyas es cada vez más difícil de establecer. Nos ha parecido, pues, indispensable presentar el repertorio de aderezos y joyas que todavía usan las mujeres tuareg, los cuales constituyen su "patrimonio" personal e identitario.

LAS "CRUCES":

La tipología de las cruces responde a criterios formales y terminológicos, aunque también ilustra la técnica de fabricación común a estas joyas. En efecto, salvo la cruz denominada de In Gall, todas han sido obtenidas mediante la técnica de la "cera perdida", es decir moldeando un modelo de cera dentro de una matriz de barro, cociendo ese molde y, después de vaciarlo de la cera fundida, vertiendo plata fundida en su interior. Dicho proceso es, por otra parte, evocado por la denominación de las cruces, llamadas en tamasheq por los tuareg ti-n-neghel, es decir "de molde", expresión derivada del verbo enghel: "verter, moldear, copiar".

La denominación "cruz" es, por lo tanto, arbitraria. Son los europeos quienes desde los primeros tiempos de la colonización e incluso antes, probablemente, atribuyeron tal nombre a una forma que recuerda la de una cruz, palabra que aparentemente no tiene equivalente en tamasheq. En todo caso, los herreros tuareg han unificado en cierto modo su terminología al adoptar el término ti-n-neghel, al cual han añadido el nombre del supuesto lugar de origen de las "cruces". A veces, incluso, se les han dado nombres de localidad o nombres propios sin relación alguna con su lugar de origen, como si se tratase de una operación de merchandising, mientras que el nombre vernáculo ha sido relegado para simplificar su tipología y facilitar de ese modo su venta a los turistas.

En cuanto a las denominaciones vernáculas, hay mucha incertidumbre, lo que tiene su explicación: los etnógrafos se encuentran a menudo con problemas de transcripción y dependen de sus informadores, que a veces dan nombres regionales, o locales, a las joyas. En ocasiones, dichos informadores no son tuareg, sino hausa o árabes. Por tal motivo sólo hay, por ahora, pocos inventarios terminológicos sistemáticos y fiables entre los numerosos estudios consagrados a estas joyas. A lo sumo, podremos referirnos a los conspicuos estudios sobre la cruz de Agadés, debidos a Wolfgang Creyaufmüller (1983, 1984 y 1998).

Cruz de Agadés (ti-n-neghel tan Agadez)
Es, ciertamente, la más conocida y difundida e incluso la más trillada de estas cruces. La encontramos colgada del cuello de todas las mujeres tuareg del Ayr, cuya capital es justamente Agadés, así como entre todas las poblaciones, nómadas o sedentarias, urbanas o europeas, a veces en forma de sortija e incluso de abrebotellas, como emblema de unidades militares o como símbolo de aventura en los 4x4 de las agencias de viajes. En Europa es producida industrialmente en todos los materiales y los herreros de Agadés han sabido adaptarse a los gustos de su clientela añadiéndole cobre, latón o incluso oro, particularmente apreciado por los árabes.

Numerosos autores la han descrito como el origen de las principales variantes de cruz difundidas al norte, en el macizo del Ayr, y al sur, hasta Tahoua, donde es adornada con motivos grabados, factura nada habitual dada su sencillez tradicional.

Collares y surtidos de cruces (tisghalen):
Las mujeres tuareg, tanto si forman parte de la "nobleza" tradicional como de la casta de los herreros, llevan permanentemente parte de su "capital" encima, ensartando sus cruces preferidas en finas tiras de cuero retorcido. En ocasión de celebraciones importantes las unen a hebras de algodón negro, de modo que las joyas sean bien visibles, planas sobre la piel y las clavículas. En cuanto al herrero, se conforma con presentar su mercancía amontonada, mezclando todo su surtido de cruces a fin de impresionar al cliente e incitarlo a adquirirlas todas.

Cruz de Tahoua (ti-n-neghel tan tawa):
En tanto que las cruces del norte presentan en general una superficie llena, las de la región de Tahoua parecen sistemáticamente aligeradas por triángulos o cuadrados calados que dividen la joya en dos o más zonas simétricas respecto al centro. Este estilo calado es frecuente en la arquitectura de las casas hausa, especialmente en las balaustradas que rodean las terrazas y los techos. Para referirse a este tipo de cruces tanto los tuareg como los hausa usan el término zakkat, cuyo significado nos es desconocido, o el término hausa kaule.

Cruz de Iferouane (ti-n-neghel tan ferwan):
La cruz de Iferouane, poblado del norte del Ayr, es con la cruz de Agadés la más extendida en el mundo tuareg. Asimismo llamada zakkat, recibe también el nombre de tariselt, que significa "pequeña herencia", del verbo ersel, "heredar".

Cruz de Zinder (ti-n-neghel tan zinder):
La denominación de esta cruz es perfectamente arbitraria. En efecto, la ciudad de Zinder se halla en la franja meridional de Níger, en plena zona hausa. Los herreros suelen llamarla zakkat o, mejor aún, tenaleït, "pequeño mijo", alusión al fino borde dentado que corona la anilla superior y que recuerda el grano de mijo. La parte inferior de la cruz presenta un gran chatón triangular que también hallamos en las siguientes cruces y no deja de recordar, de un modo estilizado, la forma general de la cruz de Agadés. Esta cruz suele llevarse en gran número, acompañada de cruces de In Gall.

Cruz "tenaleït" (tenaleït)
Variante de la precedente, la cruz tenaleït se diferencia de ella por la presencia de "orejas" en vez del borde dentado, así como de pequeños motivos troquelados. Son, en general, de pequeño tamaño. Suele ser rara en los muestrarios de los herreros.

Cruz de In Gall (ti-n-neghel tan ingal)
Aunque respondiendo a una denominación anterior, tanfuk n azraf, este colgante procede efectivamente de In Gall, una aldea situada al oeste de Agadés. A diferencia de las demás cruces, consta de una cinta de plata obtenida por martilleo y doblada sobre sí misma para formar una especie de cápsula coronada por un anillo cuyos extremos inferiores se enrollan en espiral a los lados. La cápsula se rellena con una masa de resina o cera en la que se hunde una punta triangular, originariamente de ágata roja y ahora a menudo de vidrio o material plástico de color rojo brillante. El término tanfuk deriva del verbo enfeg, "crecer", "empujar" y, por extensión, "a medio salir", en alusión a la punta roja que emerge de la cápsula, como el sol al alba.

Variaciones de cruces (ti-n-neghel win hadatnen):
Esta categoría comprende los colgantes difíciles de incluir en una tipología concreta. Está formada por objetos unas veces dispares e incompletos y otras de un estilo híbrido intensamente influenciado por otras culturas. También incluye tanto pequeños colgantes en forma de sello, cruces en forma de trébol de estilo moro, embriones de cruces ageru, como cruces de la región de Tahoua, denominadas karaga, o barchakess, de formas más tortuosas y redondeadas, que reflejan el gusto de los sedentarios hausa. Asimismo procedente de Tahoua, la cruz tawinast, "bucle, anilla cerrada", provista de tres grandes 'orejas", se distingue del conjunto.

COLLARES Y COLGANTES VARIOS:

Collares con colgantes (tisghalin d igaran):
El collar tasghalt está formado por una sucesión de pequeños cilindros de plata afacetados en forma de fragmentos de tallos vegetales denominados tidufen (sing. taduft), que se alternan con "perlas" negras, tassaghiren (sing. tassaghirt), a veces de plata (nanayiten).

Este tipo de aderezo se remata con un único colgante en forma de cruz de Agadés (tadnit o ageru, que significa "rana") dividido verticalmente por un abultamiento por el que pasa el collar, cuyos extremos son unos colgantes en forma de almendra.

Hay otra variante que no consiste en un colgante plano sino en una cajita en forma de rombo, del tipo shirawt. Este tipo de aderezos se fabrica y lleva sobre todo en el Ayr.

Colgantes "tanfuk" y "shatshat" (tanfuk d shatshat)
En este caso, la célebre punta triangular de cornalina roja, tanfuk, se reproduce en plata, coronada por un anillo. Presenta un abultamiento triangular adornado o bajo la forma de una simple lámina de plata cuyos dibujos grabados han sido borrados por el uso.

Denominado en ocasiones telkhatimt, del árabe al hatam, "el anillo", o tarasabt, "nudo corredizo", este motivo ha sido objeto de numerosos estudios, ya que aparece en la mayoría de las cruces. Su utilización, forma y reducidas dimensiones llevan a confundirlo en ocasiones con las pequeñas láminas decorativas triangulares tishatshatin (sing. teshatshat) presentes en numerosos collares.

AROS PARA LAS OREJAS, ANILLOS Y BRAZALETES:

Aros para las orejas (tizabaten n temezzuq):
Asimismo obtenidos mediante la técnica de la cera perdida, los "aros para las orejas" tizabaten (sing, tezabit) con perilla de facetas decoradas se presentan en todos los tamaños, ya que son usados en todas las edades por las mujeres y las chiquillas tuareg. Las mujeres europeas que adquieren estos pendientes se conforman, en general, con usarlos como pulseras. En efecto, los lóbulos de las orejas se alargan hasta convertirse en desagradables "colgantes". En cuanto a los pendientes de tres puntas tasekbilt (kaule en hausa), se combinan con otro aro metálico.

Anillos (tizabaten n duduan):
Los "anillos para los dedos" son usados indiferentemente por hombres y mujeres, en tanto que los anillos de chatón grande tesseq, "cosa brillante", o tellit, "luna", adornan los dedos de las mujeres del Hoggar o el Ayr, lo que les permite, si se tercia, disimular un algodón embebido de perfume.

Pulseras (ilkezan):
Estos aros macizos se parecen mucho a los pendientes, aunque a menudo son usados como esclavas y reciben el nombre de amanannad. También se los denomina azbeg, mientras las demás pulseras de plata batida y doblada en forma de V son denominadas tikaffaten (sing. tekaffat). En cuanto a los brazaletes planos con cierre, aunque manufacturados y usados por los tuareg no dejan de presentar cierta influencia extranjera, verosímilmente bereber del norte del Sahara.

LOS COLGANTES AMULETOS:

Colgantes "khomeïssa" (khomeïssa):
Esta clase de aderezos nos remite a los tuareg del Hoggar y a los lullemmeden del Oeste, en Malí. En tanto que los herreros del Ahaggar los hacen de plata, los de Malí recurren a conchas de molusco para confeccionar los cinco rombos característicos cuyo número recuerda los cinco dedos de la "mano de Fátima", que permite protegerse del mal de ojo. Su nombre, khomeïssa, es por otra parte una deformación del número khamsa, "cinco" en árabe. Este colgante tiene ante todo la función de amuleto de la buena suerte.

Colgantes "terawt" (tira):
Todavía en el Hoggar, este gran colgante pectoral es llevado por las mujeres en las grandes festividades. Consta de una cajita plana triangular obtenida por martilleo, labrado y troquelado; la tirawt propiamente dicha, cuya función tradicional, aunque actualmente obsoleta, era contener mensajes (tira, sing. tirawt, "mensaje") con versículos del Corán. Es también una especie de amuleto de la buena suerte que además presenta una hilera de cinco triángulos más pequeños dispuestos al tresbolillo, lo que lo emparenta con el colgante khomeïssa. En general va acompañado de dos aderezos constituidos por tres triángulos superpuestos que las mujeres cuelgan de sus cabellos a ambos lados del rostro. Una variante más simple consiste en un colgante pectoral en forma de rombo colgado de un collar de perlas. Unas pequeñas láminas, tishatshatin, subrayan ambos tipos de aderezos.

Colgantes "shirawt" (shira):
Se trata de colgantes del mismo tipo que los precedentes, aunque proceden esencialmente de Níger, sobre todo de la zona dialectal en la que la "t" se pronuncia como una "sh", lo que explica la diferente denominación. Estos amuletos van desde el modelo más "clásico" hasta los ejemplares de mayor "fantasía", con la incorporación de metales como el cobre o el latón o materiales como el vidrio (espejos). El aspecto de su cara anterior permite dividirlos en dos grupos: los que presentan relieve (la mayoría), acabados en una protuberancia central, y aquellos, ligeramente abombados, cuya lisa superficie incluye el dibujo de una sandalia. Ligera o fuertemente entallados en su mayoría, se puede evocar cierto parentesco con la forma característica de la sandalia. Esta categoría de colgantes es usada tanto por los hombres como por las mujeres.

ADEREZOS PARA EL PELO Y DE TURBANTE:

Aderezos para el pelo (ughenan n anzaden):
Estos pequeños talismanes de plata adornados con el conocido motivo tefuk proceden del Hoggar, donde las mujeres los llevan prendidos a las trenzas, preferentemente en la parte posterior de la cabeza. Lo mismo sucede con los grandes triángulos cimbrados superpuestos denominados "aderezos occipitales". Unos aros, utilizables a modo de anillos, permiten a las mujeres mantener la cohesión de su tocado.

Aderezos de turbante (shira n eghaf):
Fijados verticalmente a ambos lados del turbante, tagelmust, o del aleshaw ceremonial brillante de añil batido, se considera que estos tubos contienen amuletos de la buena suerte. En el mismo caso se encuentran los shirawt notablemente cimbrados que el tuareg lleva en la parte delantera y a ambos lados del turbante, a menudo en gran número y unidos entre sí por una cinta.