Retrato del Infante Carlos María Isidro

Retrato del Infante Carlos María Isidro
Hacia 1800
Oleo sobre lienzo
74 x 60 cm
Madrid, Museo del Prado

Se trata de uno de los diez bocetos de personajes que Goya elaboró previamente para la composición del gran retrato de grupo La familia de Carlos IV. Siempre ha pertenecido a las Colecciones Reales de España y en 1814 aparece en el inventario del Palacio Real de Madrid. Más tarde, en fecha imprecisa, pasó al Prado figurando por primera vez en la edición de 1872 del catálogo del museo.

Forma parte del grupo de cinco estudios que la pinacoteca conserva de la serie aludida en el párrafo precedente. Su elaboración se sitúa en 1800 en razón de los datos conocidos; en mayo y junio de ese año Goya se traslada a Aranjuez para realizar los trabajos preparatorios para el lienzo definitivo, lo que le obligó a realizar las efigies, en lienzos separados de los distintos personajes que componían por entonces la familia real, entre ellos el del joven infante don Carlos María Isidro, que contaba doce años.

El efigiado era hijo de Carlos IV y María Luisa. Nació en Madrid en 1788 y murió en Trieste, en el exilio, en 1855. Después de la entrevista de Bayona en 1808, fue confinado junto con parte de la familia en el castillo de Valençay por orden de Napoleón. En 1814 regresó a la península y fue nombrado general de la brigada de carabineros. En 1815 las Universidades de Sevilla, Alcalá y Valladolid le otorgaron el rango de protector por su apoyo a los hombres de letras. Después de varias vicisitudes y creyéndose con derecho al trono, se negó a reconocer a su sobrina, doña Isabel, primogénita de Fernando VII, como princesa de Asturias, por lo que fue desterrado a Portugal. El 1 de octubre de 1833, después de la muerte de su hermano hizo público un manifiesto, fechado en Abrantes, en el que se proclamaba rey de las Españas con el nombre de Carlos V, iniciando el largo y destructor proceso de las Guerras Carlistas. Se casó en primeras nupcias con María Francisca de Asís de Barbón y cuando ésta falleció, contrajo matrimonio con María Teresa de Braganza, princesa de Beira. En 1854 renunció a sus derechos en su hijo Carlos Luis de Barbón (“Carlos VI”) y falleció al año siguiente.

Goya creó aquí un lienzo en el que se advierten las facciones del personaje plenas de gracia e inmediatez, sobresaliendo sus ojos oscuros, la nariz menuda y los labios, fino el superior y carnoso el inferior, apretados en un peculiar rictus que parece estar a punto de transformar el gesto. Dicho conjunto está rodeado por un área de la tela que, al no haber sido concluida en razón del concepto técnico de la pieza, permite observar la imprimación rojiza de base. Aparece tratado de menos de medio cuerpo ostentando el Toisón de Oro al cuello, pendiente de una banda roja, la banda bicolor azul y blanca de la Orden de Carlos III y bajo ésta aparecen los trazos de la Orden del Saint-Esprit. A la derecha, muy abocetada, la placa de Carlos III ocupa un espacio significativo. Viste camisa de alto cuello y apunte de chorrera de encaje bajo éste, casaca color castaño; se recorta sobre un fondo negro, superpuesto a la preparación antes mencionada. Despliega una impresionante vitalidad expresiva y evidencia tanto los rasgos como un cúmulo de sentimientos de manera tan precisa como atinada, demostrando que sabe cómo convencer sin idealizar, función esta última reservada en cierto modo al lienzo definitivo.

Respecto del cuadro definitivo hay varios cambios sensibles que se aprecian a simple vista, hasta el punto de que en él la imagen aparece más difusa y la expresión algo congelada, distinta del carácter directo y sincero, rico en hondura psicológica de la presente obra, no en vano el infante parece protegerse detrás del futuro monarca a quien incluso coloca las manos sobre la cintura.

Juan J. Luna.