Y siempre, la luz

Como un pulso que golpea las tinieblas (Gabriel Celaya)

Luces de la creación, luces del hombre, luz atmosférica, luz cotidiana… luz divina.

C. D. Friedrich (1774-1840): Amanecer en las montañas (hacia 1823). The State Hermitage MuseumEl amanecer nos trae la luz de sol, a veces nítida, en ocasiones misteriosa. El romántico Friedrich, bajo la influencia de los poetas alemanes de su tiempo, signó a la creación artística el papel de intermediaria entre Dios y el hombre. La luz en él se espiritualiza, contrariamente al dramatismo del sol de Giorgione en La tempestad, más intuido que visto.


Goya (1746-1828): El 3 de mayo en Madrid o "Los fusilamientos" (1814). Madrid, Museo del PradoGoya en Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808, también conocido como Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío, nos muestra la cruel luz de la represión. Realidad y símbolo se funden, a través de la luz de un real-irreal fanal, en un canto a la libertad de un pueblo que busca su razón de ser, su identidad. Luz de un hombre que por sus ideas da su vida.


Georges La Tour (1593-1652): San Sebastián asistido por santa Irene. Berlín, Staatliche MuseenLas ideas nacionales de Goya se transforman en ideológicas en el San Sebastián de Georges la Tour, donde el sentido religioso de martirio se hace evidente, transformando al hombre en prototipo del héroe cristiano, a la vez que santa Irene, con su acción, se convierte en el símbolo de la caridad. Curiosamente, la sensación autómatas de los soldados franceses en el cuadro de Goya aparece también en el cuerpo inerme del centurión romano que da su vida por Cristo. En definitiva es el símbolo que domina por encima de la misma realidad.


Y la represión tiene una imagen universal: el Guernica de Picaso. La luz artificial de la bombilla sirve para mostrar en toda su crudeza los desastres de una guerra fratricida. La respuesta de Picasso a un general alemán sobre si él había realizado la obra es clarificadora: «Son ustedes quienes la han hecho».

Picasso: Guernica (1937)


El Greco: Vista de Toledo (1597)La naturaleza crea sus luces, crea sus sombras. Mientras Monet en sus Mujeres en el jardín nos presenta la escena en toda su realidad atmosférica, el Greco en su Vista de Toledo nos introduce en un inquietante ambiente en el que la luz potencia el tema por encima de la mera representación. Al sosegado mundo impresionista, el pintor cretense contrapone el dramático y agobiante mundo de una ciudad que pronto dejará de ser el centro de tres culturas -árabe, judía y cristiana- para convertirse en una ciudad muerta, casi metafísica, olvidada en su pérdida de identidad. Y sin embargo monumental.


Vermeer: La encajera. Hacia 1669-70. Le Louvre, Paris

La cotidianidad, el arte de describir, la anécdota, es consustancial a la sociedad holandesa. La burguesía ama lo intrascendente, y Vermeer la ensalza. La pequeña, en tamaño, y gran obra, La encajera, resume el uso de la luz en toda su naturalidad.


La luz del Mediterráneo fue captada en toda su plenitud plástica por Dalí en Muchacha en la ventana.

Salvador Dalí (1904-1989): Muchacha en la ventana (1925). Madrid, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Es, en definitiva, la luz de la pintura.