Sala 1: Los inicios

MENÚ

En la sala “Los Inicios” podrá descubrir los primeros pasos de la Escuela, conocerá a nuestro fundador y nuestros emblemas, contemplará una serie de materiales, principalmente ataduras y fijaciones y por último, descubrirá los inicios del actual Curso de Operaciones Especiales.

La decisión

Centro de Estudios Pirenaicos

Año 1945. Jaca es elegida sede de la Escuela Militar de Montaña.

El nuevo centro de enseñanza se organiza dotándole de Dirección, Jefatura de Estudios y Unidades de Instrucción en Montaña como elementos auxiliares de experiencias y apoyo a las actividades de la Escuela.

La ubicación eventual de la Dirección y de la Jefatura de Estudios se gestionó con la Universidad de Zaragoza, que cedió temporalmente locales del Centro de Estudios Pirenaicos de Jaca, hoy en día el Instituto de Enseñanza Secundaria Domingo Miral. Ese mismo año, se programó y se desarrolló el primer curso de montaña y allí se siguieron realizando hasta 1961.

Campamento San Bernardo

Su futura sede se instalaría en el campamento San Bernardo, al norte de la ciudad de Jaca. Las Unidades de Instrucción, eventualmente alojadas en barracones de madera, trabajaron en la construcción de las instalaciones necesarias para un efectivo total de 1.800 hombres.

Mientras, el ganado, se acomodó en cinco cuadras cedidas por el Ayuntamiento en “el Ferial”.

En Jaca, se finalizaron los primeros cuatro pabellones tipo compañía y dos cuadras en 1947; en 1949, la pista de esquí artificial y la pista de aplicación y, en 1950, la cocina y el comedor; en 1961, con la inauguración del edificio central, se traslada definitivamente de sede, y por primera vez se realiza la entrega de diplomas en el patio de armas de San Bernardo, patio pavimentado con miles de losas extraídas de la cantera de Torrijos.

Campamento Candanchú

Para la ejecución de las prácticas de esquí y de alta montaña se construyó, como base, otro campamento de características similares en Candanchú, junto a la frontera con Francia, con 16 barracones de madera para el alojamiento de las fuerzas de la Escuela allí destacadas y fue ocupado por la Compañía de Esquiadores el 9 de septiembre.

El Albergue de Alta Montaña se finalizadó en 1947, la Residencia de Oficiales en 1950 y el levantamiento del perfil de la instalación, por topógrafos militares, del telesilla monoplaza del Tobazo, en los años 50.

Hoy en día, se sigue utilizando como apoyo a las prácticas invernales de los cursos que se imparten en la actualidad.

Ataduras y fijaciones

Ataduras y fijaciones

La Escuela cuenta con una espectacular colección de fijaciones o ataduras, llamadas así por ser el elemento de unión entre la bota y el esquí, junto con diverso material de mantenimiento y reparación de esquís, fijaciones y bastones.

El esquí alpino había nacido en los Alpes hacía muy poquito tiempo y la elección de la fijación que iba a ser la adoptada por la Escuela mereció un meticuloso estudio.

Se fueron adquiriendo y estudiando la práctica totalidad de fijaciones existentes en Europa en ese momento, tanto en su concepción y mecanismo de amarre a la bota, como en su nacionalidad de origen e incluso otros de construcción artesanal.

La fijación KANDAHAR fue finalmente la elegida, y desde entonces se la conoció como «tipo Escuela».

Emblemas

Emblemas

El “rombo” es un elemento característico de la Escuela. El diseño del primer emblema oficial, aprobado por Orden de 1948, se basó en el rombo del distintivo de las unidades de montaña, sustituyéndose el número de la unidad, que figuraba en el centro de la trompa del cazador, por la Minerva de la enseñanza militar, diosa de la sabiduría, las artes y la estrategia militar en la mitología romana, además de sobreponer dos nuevos horizontes al fondo verde. El horizonte próximo, de color azulado, representa el monte de los Arañones y el lejano, en blanco, la silueta del pico Collarada, contrastando sobre el azul cielo altoaragonés, en una clara referencia a nuestro rincón del Pirineo.

Inicialmente, se confeccionaron 90 emblemas, en plata esmaltada y numerados en el reverso, entregándose al personal destinado en la Escuela hasta que cesaban en el destino. Su diseño fue elaborado por la casa Grijalbo (Madrid) y su precio fue de 60 pesetas por unidad.

En 1960 se sustituyó la Minerva por el texto EM de Montaña. En 1975, y al objeto de adecuar el nombre del centro a la especialización de los principales cursos que en él se impartían, cambia su denominación para pasar a llamarse Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales.

En el emblema, se sustituye el texto anterior por la corneta de cazadores y el machete, ambos representativos de las unidades en que sus alumnos ejercerán sus diplomas.

Fundador y primer director

El Teniente General Rafael García-Valiño y Marcén fue el creador e impulsor de la Escuela Militar de Montaña.

El más joven Teniente General de la historia del Ejército, ocupó el cargo de Jefe del Estado Mayor Central, hasta ser designado Alto Comisionado de España en Marruecos en 1951. Más tarde, fue nombrado Director de la Escuela Superior del Ejército, Capitán General de la 1ª Región Militar con sede en Madrid, Consejero del Reino, Consejero Nacional del Movimiento y Procurador en Cortes en varias legislaturas.

Fundador y primer director
Teniente General Rafael García-Valiño y Marcén

En el desempeño de sus cometidos como Jefe del Estado Mayor Central impulsó la Escuela desde sus inicios, hasta convertirla en una unidad diferencial. En diciembre de 1945 concedió el uso de material, equipo, y uniformidad específicos, cambiando el gorro por la gorra montañera y el capote por el tabardo tres cuartos. En febrero de 1947 concedió una gratificación del 10% del sueldo al personal en posesión del diploma durante el tiempo de permanencia en Unidades o Centros de Montaña.

Ya en los primeros años, hizo de la Escuela un centro de referencia nacional, siendo visitado por el Curso de Coroneles de la Escuela Superior del Ejército en 1947, Agregados Militares Extranjeros en 1951 y los Altos Estudios de Mandos Superiores de Portugal en 1951, además del Ministro de Defensa de Portugal.

El primer director de la Escuela fue el Teniente Coronel de Infantería D. Vicente Ardid Manchón, diplomado en Educación Física, mientras que el núcleo principal del profesorado se constituyó con mandos procedentes de servicios de montaña de las Escuelas de Aplicación de las Armas y de la Escuela Central de Educación Física.

El embrión de las Unidades de Instrucción se formó con la compañía de Experiencias de Montaña que había creado la Escuela de Educación Física y entre sus cuadros de mando iniciales figuraba personal con amplia experiencia en montaña y climas fríos, por haber combatido en estas zonas hostiles durante las últimas contiendas.

Deportes asociados

Deportes asociados

El Capitán D. Francisco Javier Fernández Trapiella fue ayudante del primer Director, y autor de numerosas publicaciones de gimnasia en su primera etapa como profesor de la Escuela Central de Educación Física. Fue un hombre fundamental en la educación física moderna, el que mejor representó la corriente metodológica dentro de la educación militar y por ende, la educación física en la ciudadanía del momento.

Escribió los manuales de montaña en los inicios de la Escuela e impulsó manuales de combate en las Unidades de Montaña. También le debemos la creación de las pistas de patines, pistas artificiales de paja para el esquí, y las torres de escalada. Fue sin duda el gran baluarte en el desarrollo metodológico y pedagógico para sistematizar la enseñanza del esquí y la escalada a nivel de grupos.

Los alumnos realizaban tablas de gimnasia, tanto en invierno como en verano, marchas con el pantalón reglamentario de verano, prácticas de escalada, rapel con el calzado del momento, y el característico paso de hombros.

Asimismo, se realizaban prácticas comunes de destreza, equilibrio y lanzamientos, con el objeto de conseguir elasticidad y estiramientos de tendones y ligamentos. Los ejercicios con patines y el hockey sobre patines eran habituales durante los meses estivales.

Como curiosidad, se utilizaban unos esquís curvos que servían para ejercitar en verano los equilibrios, y adoptar la flexión para el esquí, haciendo más fuertes los músculos y trabajando los tendones y ligamentos. Fue un regalo de la Escuela Militar de Montaña Italiana de Aosta, donde el Capitán Trapiella hizo el Curso de Montaña en 1944, antes de ser destinado a esta Escuela.

Materiales y actividades de los primeros años

Los jefes, oficiales y suboficiales que habían llegado destinados a la Escuela realizaron un primer curso preparatorio en el otoño de 1945 e inicio del invierno. Los proyectos de las diferentes pruebas para los cursos, que se denominaron de Aptitud y de Diploma quedaron recogidos en el acta Nº 9 de 7 de diciembre de ese mismo año. Al diploma solo se podía acceder habiendo superado el de aptitud.

Marchas de fin de curso

Los primeros cursos se desarrollaban íntegramente en Candanchú y se impartían a oficiales y suboficiales, que al diplomarse eran destinados a diferentes Unidades de Montaña y a la propia Escuela. Estos cursos abarcaban desde enero hasta final de abril en su fase de nieve, y de mayo a junio en su fase de escalada. En el mes de julio se realizaba La marcha fin de curso, donde los alumnos se integraban en las diferentes unidades de cada Arma, para finalizar el curso con la entrega de diplomas.

Inicialmente, solo optaban a realizar el curso los mandos de las Armas de Infantería, Artillería e Ingenieros, pero a partir de 1947 se amplió a oficiales médicos, y a oficiales y suboficiales de Intendencia.

En estos primeros años se utilizaban:

  • Cuerdas de escalada de cáñamo y cuerdas auxiliares, también de cáñamo.
  • Botas con tricounis, (peculiares picos metálicos que sobresalían de las mismas), anticipándose a lo que más adelante serían los crampones.
  • Botas de esquí con suela de cuero, con la suela ya atornillada y talón de goma con el rombo Escuela.
  • Crampones artesanales, realizados con herraduras, de 10 puntas y el crampón “Escuela” de 10 puntas producido en la fábrica de Trubia (Asturias).
  • Clavijas artesanales y tacos de madera.
  • Piochas de 1 metro, tipo Escuela, fabricadas en Aguirre y Aranzábal (País Vasco).
  • Las clavijas tipo Escuela fueron fabricadas por Melilla y constaban de una universal, una horizontal y una vertical, que hacían el juego.
  • Martillos, también de la misma marca.
  • Prototipos de esquís elaborados con aluminio, esquís plegables para su transporte y que además servían para la construcción de un trineo o para lanzamientos paracaidistas, así como para hacer las primeras prácticas en verano, en pistas artificiales de paja.
  • Dentro de estos primeros años, cabe resaltar el primer telesilla, instalado en Candanchú sobre el monte Tobazo, construido sobre pilonas de madera.En 8 de abril de 1946, D. Luis Carrasco Olasagasti, en nombre de la Sociedad de Candanchú, interesó del Ministerio del Ejército la aprobación de un proyecto para la construcción y explotación de un telesquí, en la falda del monte Tobazo del valle de Candanchú. La Escuela interviene por medio de su Director, en la puesta en marcha del citado proyecto, realizando las gestiones de todo orden precisas para que el mismo se convirtiese en realidad, en beneficio no solo de la explotación económica, por parte de la Sociedad de Candanchú, propietaria de un hotel en el valle, sino también en el de la Escuela. La Escuela aportó ayudas de todo tipo: burocráticas, de personal y de material. En cuanto a la construcción del telesquí, se recabó, por conducto del Estado Mayor Central la consecución de los materiales de todo orden precisos para que la obra en cuestión se convirtiese en realidad.Pero la labor docente no se limitaba a formar a mandos para las Unidades de Montaña y para la propia Escuela.

A partir de 1947 se imparte anualmente un curso para los alumnos de la Escuela Central de Educación Física en Navacerrada, en febrero y marzo un curso de invierno, y en mayo y junio otro curso en periodo estival. También en Navacerrada en 1949, se realiza para jefes y oficiales del Ejército del Aire un curso invernal.

En 1951 se realiza el Primer Curso de Instructores Esquiadores-Escaladores para cabos primeros y a partir de 1953 se imparten anualmente enseñanzas invernales a los cadetes de la Academia General Militar.

En cuanto a la uniformidad reseñar que, durante muchos años, hasta los 80, se utilizó la chaquetilla de escalada con refuerzos para soportar el roce de las cuerdas de cáñamo, y los pantalones bávaros.

El comienzo del esquí de travesía

En la primera mitad del siglo XX, el esquí era prácticamente un pedazo de madera que servía para no hundirse y trasladarse pequeñas distancias mediante una atadura. La Escuela llego a tener su propio taller donde se confeccionaban los esquís, eligiendo la madera de cedro, por ser un árbol abundante en la zona y carecer su madera prácticamente de nudos.

Las características de las maderas en su fabricación fueron mejorando, consiguiendo más resistencia y elasticidad, además de fortalecer los cantos, primero con maderas más duras y posteriormente con hierro para permitir maniobrar a los esquís.

Las ataduras fueron evolucionando y definieron los tipos de esquí, el nórdico, más antiguo, con solo fijación en la puntera y más posibilidad de movimiento en zonas llanas de Escandinavia, y el alpino con la talonera fija que permitía un mejor control en los descensos por las fuertes pendientes de los valles de los Alpes.

En esta época, todos los materiales y fabricantes eran de origen nacional, y pertenecían sobre todo a las provincias Vascongadas, zona de Madrid y Cataluña.

Hermético a influencias extranjeras, y una vez experimentados los materiales nacionales, la Escuela solicitaba a los fabricantes los equipos más idóneos. Las marcas más utilizadas fueron Sanchesqui, Díez, Samid, Poll-Puig, Aniorte, Aguirre y Aranzábal, Elósegui y Segarra.

Una de las fábricas más importantes en la Escuela fue la de Trubia, por ser la que suministraba los crampones y las fijaciones de esquí, como muestra la tipo ESCUELA con todas las piezas para su acople. Permitía, con fijación en la puntera y muelle en la talonera, avanzar con ayuda de antideslizantes en la suela, y efectuar descensos seguros al fijar la talonera al esquí mediante apéndices laterales que tensaban y fijaban la bota al esquí. ¡¡ERA EL PRINCIPIO DEL ESQUÍ DE TRAVESÍA!!

Maniquíes

Este maniquí es una muestra de cómo se hacían las prácticas de escalada, en las que resaltaba la gorra montañera, la mochila con su cuerda, las gafas de los años 60 y la piocha tipo Escuela que nos acompañaba en las jornadas de marcha con nieve.

Por otro lado, se puede ver el maniquí vestido de camuflaje esquiador con traje al completo, manopla, gorra y polainas para evitar que la nieve entrara en la bota, pala, bastones y con un conjunto de esquís y fijaciones Sancheski de los años 60/70, con el emblema característico de Escuela.

Biblioteca

De todos los fondos bibliotecarios que tiene la Escuela, aquí se muestran algunos de los que vieron la luz durante los primeros años.

  • El manual del comandante Trapiella “Deportes y Tropas de Montaña”.
  • El diario del viaje que hizo en 1944 el comandante Trapiella a la Escuela Militar Alpina de Aosta (Italia), en plena Segunda Guerra Mundial, y
  • Su gran obra montañera, “Audacia en la Montaña”.
  • Un cuaderno de bitácora del Capitán Grávalos, primer Jefe de la Compañía de Esquiadores Escaladores.
  • Manuales de Excursionismo, Alpinismo y Tratamientos de urgencia.
  • Editados en la propia Escuela, por tener a su disposición una imprenta, se exponen las expediciones realizadas al Aneto y al Valle de Estós, con precisas indicaciones de los campamentos y las marchas efectuadas, con todo tipo de detalles, topónimos y recursos de zona.
  • Revista Pirineos, confeccionada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en artículos sobre la Escuela.
  • Memorias de las marchas “Fin de Curso”. En julio de 1946 y en dos columnas, los alumnos y las Unidades de la Escuela parten de Candanchú, unos por las cumbres y otros por los valles hasta llegar al Pico Aneto. En 1947 las columnas de marcha se encaminaron hacia el Cantábrico. Al igual que el año anterior los esquiadores y alumnos de Infantería iban por las cumbres, los artilleros y zapadores progresaban por caminos de montaña con las unidades, mientras realizaban las prácticas que más tarde aplicarían en sus Unidades.
  • Planes de estudio con toda la programación, temas y prácticas de los primeros cursos.
  • Manual El esquí y la montaña de 1940, y manual del Instructor de Montaña, confeccionado en el Centro.
  • Programas, clasificaciones y organización de todos los Campeonatos Militares de Patrullas, Manual de Trineos, y Manual de Marchas, transportes y estacionamientos en Terreno Montañoso.
  • Borrador original y el manual posterior del Reglamento táctico de la Compañía de Esquiadores.
  • Manuales de la época franceses e italianos.
  • Primeras publicaciones y manuales de guerrilleros.

El Curso de Guerrilleros

Pero lo mejor estaba por llegar.

En los últimos conflictos bélicos del mundo se había extendido el uso de fuerzas que, actuando por sorpresa en la retaguardia del enemigo con contundencia, en tiempo breve y con pocos medios, hacían mucho daño al no poderlas combatir con procedimientos y tácticas normales.

En España, que se seguía atentamente este proceso, el Estado Mayor Central encomendó un estudio para formar y preparar a cuadros de mando en estas técnicas, considerando a esta Escuela como el Centro idóneo para desarrollar esta formación, ya que el curso de montaña acumulaba experiencia en la enseñanza de ejercicios de golpes de mano y ruptura de contacto con el enemigo.

En cumplimiento de la misión, tras recoger la información pertinente, y viendo que los cursos de montaña no podían atenderlo en tiempo, la Escuela realizó a título experimental y con personal diplomado en montaña, el primer curso de Aptitud de Guerrilleros en 1957. Ante los buenos resultados que se obtuvieron, con la cooperación de la Escuela de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Centro de Buceo de la Armada, se institucionalizó aquel sistema de formación que se fue perfeccionando en cursos sucesivos, y a partir de entonces se estableció un curso anual de la especialidad de guerrilleros

Había nacido el Curso de Operaciones Especiales.

El Curso de Guerrilleros