El yacimiento de la Silla del Papa se identifica hoy como la Bailo de las amonedaciones púnicas, es decir, como el núcleo poblacional que daría origen a Baelo Claudia en las últimas décadas del siglo I a.C.

Las dataciones radiocarbónicas y las proporcionadas por las cerámicas de superficie permiten afirmar que la ocupación del yacimiento abarca todo el I milenio a.C., desde el siglo IX hasta la fecha de abandono, que se supone fue en torno al 25 a.C. Probablemente, la población de Bailo fue invitada o forzada a abandonar el asentamiento y trasladarlo a la costa debido a la política augustea de intervención demográfica y urbanística en territorios de especial interés estratégico.

El yacimiento se asienta en una cumbre escarpada (457 ms.n.m.) de la sierra de la Plata, elegida tanto por sus defensas naturales como por el acceso a un manantial así como la visibilidad en todas sus direcciones (Asido al oeste y cabo de Trafalgar al oeste, Tarifa al este y África al sur). La extensión del núcleo original fue de unas 4 hectáreas que fue extendiéndose hasta alcanzar las 12 hectáreas en los siglos II-I a.C.

Más información sobre las campañas de excavación en Archeostraits. y también interesante el estudio El oppidum bástulo-púnico de la Silla del Papa (Tarifa, Cádiz). Primeros resultados del proyecto arqueológico internacional.

Diego Velázquez (1599-1660): El príncipe don Baltasar Carlos, cazador, 1635-1636.Diego Velázquez (1599-1660): El príncipe don Baltasar Carlos, cazador, 1635-1636.
Oleo sobre lienzo, 191 x 103 cm.
Inscripción: «ANNO ÆTATIS SUAE VI»
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-1189


El retrato del príncipe Baltasar Carlos como cazador formó parte del conjunto pintado por Velázquez para la Torre de la Parada, pabellón de caza de los reyes de España en los montes del Pardo, rehabilitado por Felipe IV en el decenio de 1630. Junto al retrato del príncipe figuraban los del rey y su hermano, el infante don Fernando, también como cazadores. Según la inscripción, el niño tenía seis años, lo que se ajusta a la edad que representa, pues había nacido en 1629. Se trata de uno de los primeros cuadros de ese excepcional pabellón, que se terminaría hacia 1640 con el rico conjunto de los lienzos mitológicos de Rubens y su taller.

La caza mayor, actividad privativa de la nobleza y de los reyes, era ejercitada como parte de la educación del príncipe, para endurecerle y habituarle a los peligros mayores de la guerra. Diego Saavedra Fajardo, en su Idea de un príncipe político-christiano, de 1635, recomendaba la caza porque «en ella la juventud se desenvuelve, cobra fuerzas y ligereza, se practican las artes militares, se reconoce el terreno […] el aspecto de la sangre vertida de las fieras, y de sus disformes movimientos en la muerte, purga los afectos, fortalece el ánimo, y cría generosos espíritus que desprecian constantes las sombras del miedo». Según el montero mayor de Felipe IV, Juan Mateos, en su Origen y dignidad de la caza, el príncipe alanceaba jabalíes desde niño con destreza admirada por todos. En 1642 se publicó, además, en Bruselas, el libro titulado Serenissimi hispaniarum principis Baltasaris Caroli Venatio, en el que a través de la estampa se ilustraba la actividad venatoria del pequeño heredero de la Corona.

Se conocen varias copias contemporáneas de este lienzo del Museo del Prado, que revelan el éxito de esta imagen. Gracias a ellas se sabe que la disposición original de la escena, cortada ahora en el lateral derecho hasta los 103 cm de anchura, en lugar de los 126 cm que tiene el retrato del rey, incluía dos galgos, en lugar del único que se ve actualmente. Son, sin duda, los animales que le había regalado al niño su tío, don Fernando de Austria, enviados desde Lombardía. La serena, decidida y majestuosa actitud del príncipe revela ya los beneficios de la caza en su educación, habiendo realizado Velázquez con su gracioso modelo, uno de los retratos más bellos de toda la familia del rey hasta la aparición de la infanta Margarita veinte años después. El fondo del cuadro, con el monte del Pardo, en donde estaba situada la Torre de la Parada, y la sierra del Guadarrama en la lejanía, constituye uno de los paisajes más naturalistas y modernos del pintor, que vuelve a utilizar aquí el recurso poderoso del árbol, a la derecha, símbolo del poder de los reyes en la Biblia.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 7-2020)1. Política lingüística: La batalla de nuestras lenguas. César Antonio Molina es ex director del Instituto Cervantes. Ex ministro de Cultura. Ex diputado socialista. Autor de Las democracias suicidas (Fórcola).
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9. Memoria Histórica: Otra visión económica de la II República. Luis Peral Guerra es economista y abogado.
10. Sociedad: Un nuevo campo de batalla. Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política e investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco. Acaba de publicar Una teoría de la democracia compleja (Galaxia Gutenberg).

Ofuscar email en WordPress

Sin duda alguna, el llamado «correo basura» representa uno de los mayores quebraderos de cabeza para muchas personas. Un bombardeo continuo de correos electrónicos —publicidad, fraudes, etc.— llega a nuestra bandeja de entrada y todos nos preguntamos cómo obtienen nuestra dirección de correo. En primer lugar, más de una empresa vende nuestros datos al mejor postor sin el menor escrúpulo. En segundo lugar, los malos obtienen direcciones de correo mediante unas arañas que recorren millones de páginas todos los días con el único objetivo de capturar aquéllas.

Para quien tiene una página web, el problema se acrecienta pues solemos indicar nuestra dirección de correo para facilitar a los visitantes una forma de contacto. Además, la ley nos obliga a ello.

Si usas WordPress, la solución es bastante sencilla ya que tenemos una función específica para ello: antispambot.

NOTA IMPORTANTE: para ver los efectos de la ofuscación debemos acceder al código fuente de la página. Sólo allí veremos que la dirección de correo es iliegible.

1) En entradas o páginas

He escogido el plugin Anti-Spambot porque es muy sencillo (no tiene ajustes) y usa la función que trae por defecto WordPress. Solo un detalle: si queréis usar «hex encoding», hay que editar y hacer un cambio de forma que solo afecte a la dirección de correo usada como enlace. Buscamos la línea Seguir leyendo …

El mielero regente es un ave en peligro crítico de extinción que se distribuye por los bosques y sabanas de la costa este de Nueva Gales del Sur, donde los incendios y la sequía han sido intensos. Fotografía de Joel Sartore, National Geographic Photo Ark.
El mielero regente es un ave en peligro crítico de extinción que se distribuye por los bosques y sabanas de la costa este de Nueva Gales del Sur, donde los incendios y la sequía han sido intensos. Fotografía de Joel Sartore, National Geographic Photo Ark.

Los incendios naturales arrasan flores, arbustos y árboles desde tiempos inmemoriales. Tanto es así, que al menos desde hace 400 millones de años la Tierra arde de forma sistemática y a diario —y lo sigue haciendo. Aunque pueda parecer una paradoja, sus efectos no son siempre negativos pues el fuego tiene un papel regulador en los ecosistemas y es clave para la biodiversidad. Baste mencionar un ejemplo: la sabana africana. Es una de las zonas con más biodiversidad del mundo y se quema casi por completo todos los años. Tanto animales como plantas han desarrollado estrategias para defenderse de un enemigo junto al que han evolucionado.

Sin embargo, ese tipo de incendios «salvajes» están cambiando tanto en relación a su intensidad como a su frecuencia y ello hace que sus efectos estén dejando de ser beneficiosos. Si a eso le añadimos los incendios antrópicos, el resultado es nefasto.

Creo que todos aún recordamos lo que ha sucedido hace poco en Australia. Allí, una superficie como la que ocupa Portugal sufrió unos incendios devastadores que causaron mil millones de animales de muertos y, lo que es aún peor, la posibilidad real de que bosques centenarios no sean capaces de regenerarse. Las estrategias naturales de los árboles para defenderse del fuego puede que esta vez no sean válidas ante la virulencia del fuego que les ha consumido.

El corto que pueden ver ustedes justo encima de estas palabras es un documental grabado por los Hermanos Lumière titulado «L’Arrivée d’un train en gare de La Ciotat». Se estrenó en enero de 1896 y ahora, 124 años más tarde, esta joya del cine clásico ha renacido gracias a Denis Shiryaev.

La película original, grabada en analógico en formato de 35 mm, fue una de las primeras en capturar imágenes en movimiento. Denis, utilizando la IA Gigapixel de Topaz Lab, llevó su resolución hasta el 4K y actualizó  de 16-18 fotogramas por segundo a 60 gracias al DAIN de Google.

Aunque no dispongan de una pantalla 4K (la resolución del video se ajusta automáticamente), los efectos son claramente distinguibles, en especial la sensación de profundidad.

FFrancisco de Goya: (1747-1828): Carlos III, cazador, ca. 1788.
Francisco de Goya: (1747-1828): Carlos III, cazador, ca. 1788.

Francisco de Goya: (1747-1828): Carlos III, cazador, ca. 1788.
Óleo sobre lienzo, 207 x 126 cm.
Inscripción en el collar del perro: «Rey N.° S»
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-737.


Goya retrató aquí a Carlos III casi en el último año de su vida, con atuendo de cazador, a la manera del retrato de Felipe IV, cazador de Velázquez (Madrid, Museo del Prado), que había decorado la Torre de la Parada, el pabellón de caza de los reyes de España, en los montes del Pardo, muy cerca del palacio de este nombre. Carlos III había nacido en Madrid en 1716, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio. Heredero del ducado de Parma, por su madre, Carlos ocupó primero el trono de Nápoles, desde 1734 hasta 1759, cuando, a la muerte de su hermano Fernando VI, que no tuvo descendencia, regresó a España para hacerse cargo del trono. La muerte de su esposa, María Amalia de Sajonia, en 1761, sumió al rey en la tristeza y no volvió a casarse. A partir de entonces, la caza que había sido una de sus grandes aficiones, se convirtió en su pasión cotidiana, sobre todo en esos montes del Pardo que rodeaban su palacio favorito, decorado con gusto, con bellas series de tapices para los que Goya pintó los cartones preparatorios. Su rostro curtido por el sol, como aparece en este retrato, no presagia su muerte, ocurrida a fines de 1788.

Nada se sabe con seguridad sobre el encargo de este retrato. Hay otra versión del mismo, de gran calidad, firmada «Goya lo hizo», que se considera la primera —encargada quizá por el séptimo conde de Fernán Núñez, en cuya colección aún se encuentra— de una serie de repeticiones entre las que la del Prado, procedente de la Colección Real, es una de las de mayor calidad. Se ha pensado que Goya no hizo el retrato del natural, sino a través de estampas, lo que no parece posible, dada la increíble penetración psicológica y la precisión de las facciones del rey en esta versión del Prado y, sobre todo, en la primera, de la colección Fernán Núñez. El artista, nombrado precisamente pintor del rey, en el verano de 1786, en 1788 había realizado ya algunos de sus retratos más interesantes de esa década y había demostrado de sobra sus habilidades en el género. Este es, sin duda, uno de los mejores retratos del monarca, después de los realizados por Mengs más de veinte años antes. El cuadro debió de formar parte de la decoración del Palacio Real Nuevo en Madrid, pensado seguramente para colgar junto a los retratos de Felipe IV cazador, ya mencionado, y los de su hermano, el infante don Fernando, e hijo, el príncipe Baltasar Carlos, que decoraban por esos años las habitaciones del cuarto del rey en el Palacio Real. El atuendo del rey, a pesar de ir vestido para la caza, hace pensar en un retrato oficial, pues el monarca lleva todas las bandas relativas a las órdenes que poseía: la de Carlos III, azul; la del Toisón de Oro, roja, que acompaña al lazo con el propio Toisón, sobre la solapa; y la última, azul oscuro, la de la orden del Saint-Esprit.

Goya usó aquí su conocimiento de las obras de Velázquez presentes en la Colección Real. Aunque los retratos de los Austria como cazadores le sirvieran de inspiración para el suyo, como en la actitud y el fondo de paisaje, que rememora el de los montes del Pardo ante la sierra de Guadarrama, utilizó también otra de las composiciones del maestro del siglo XVII para la posición del rey: la del retrato del Bufón llamado «Don Juan de Austria» (Madrid, Museo del Prado).

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 6-2020)1. Ideologías: Variantes conservadoras. Félix Ovejero es profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona. Su último libro es La deriva reaccionaria de la izquierda (Página Indómita).
2. Modelo territorial: País Vasco y Cataluña, excepciones democráticas. David Ortega es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Rey Juan Carlos.
3. Educación: Por una movilización educativa de la sociedad. José Antonio Marina es filósofo, ensayista y pedagogo.
4. Testimonios: George Steiner: la muerte de un lector. Diego S. Garrocho Salcedo es profesor de Ética en la Universidad Autónoma de Madrid.
5. Educación: ¿De quién son mis hijos?. Javier Martínez-Torrón es catedrático de la Universidad Complutense.
6. Reflexiones: Sobre la libertad. Chantal Maillard es escritora.
7. Nacionalismo: En defensa del cosmopolitismo. Andrés Velasco, a former presidential candidate and finance minister of Chile, is Dean of the School of Public Policy at the London School of Economics and Political Science.
8. Política lingüística: La escuela, arma de guerra del independentismo. Jesús Cuadrado Bausela es geógrafo y ha sido diputado nacional del PSOE en tres legislaturas.
9. Política: 40 claves para comprender cómo funciona la política actual en España. Cristian Campos.
10. Agricultura: ¿Crisis agraria coyuntural o estructural?. José María Sumpsi es catedrático emérito de Política Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid e investigador del Centro de Estudios e Investigación en Gestión de Riesgos Agrarios (Ceigram). Fue subdirector general de la FAO.

El grumete Martín de Ayamonte desertó de la nao Victoria, anclada en la isla de Timor, la noche del 5 de febrero de 1522. Con él iba Bartolomé de Saldaña. Tenían miedo. A las penurias que habían diezmado durante más de dos años la expedición que había partido de Sevilla al mando de Magallanes en busca de la Especiería, se sumaba ahora un regreso imposible: la ruta planteada por Juan Sebastián Elcano, que aunaba a los peligros de cualquier travesía la osadía de navegar por aguas portuguesas. Si el escorbuto, el hambre o los nativos no acababan con ellos, lo harían sus adversarios en la lucha por él control de las islas Molucas. El joven marino no imaginaba que la nao escaparía del negro final que él le auguraba y culminaría la peligrosa travesía, convirtiéndose en la primera embarcación en dar la vuelta al mundo. Ni mucho menos que su nombre, uno más de una tripulación inicial de unos 250 hombres, terminaría 500 años después por abrirse un hueco en la historia.

Historia de Martín de AyamonteEs Tomás Mazón, artífice de la web rutaelcano.com, quien ha traído a Martín de Ayamonte a la historia y a la actualidad, rescatándolo de un documento archivado en la Torre do Pombo de Lisboa. Curiosamente fue Martín de Ayamonte quien terminó siendo apresado por los portugueses y trasladado a Malaca, donde hubo de dar cuenta de su presencia en Timor. Sus respuestas, y con ellas la relación de un viaje fascinante, se encuentran en un documento que había pasado desapercibido hasta 1933, año en que fue descubierto por el historiador luso Antonio Baiao. Desde entonces, afirma Mazón, solo se ha publicado en tres ocasiones, en Chile, Portugal y Francia.

Traducido ahora al castellano por Tomás Mazón, Braulio Vázquez Campos, del Archivo General de Indias, y Cristóbal Bernal Chacón, experto en paleografía y en la historia de la expedición, el documento se publica íntegramente, por primera vez en España, y con libre acceso a través del portal rutaelcano.com para que pueda contarse entre las fuentes oficiales de la primera circunnavegación del globo. El valor de la confesión de Ayamonte es destacar el protagonismo de Elcano al evaluar la ruta que se iba a seguir. En ella se constata algo que hasta ahora solo se suponía, y es que, como afirma el periodista e historiador Ramón Jiménez Fraile en el boletín especial «La Primera Vuelta al Mundo» editado por la Sociedad Geográfica Española, «Elcano habría impuesto su voluntad frente a su maestre y piloto, ambos griegos, a la hora de proseguir sin tregua su ruta de vuelta a Sevilla».

Y el resto, ya es historia.

Trabajos, costumbres y remedios antaño visibles en muchos de nuestros pueblos han ido desapareciendo poco a poco. Sin embargo, en países «menos avanzados» como China aún se mantienen en el ámbito rural. Los podemos ver gracias, por ejemplo a Li Ziqi que muestra al mundo la vida cotidiana en la granja de Mianyang (Sichuan, China) a través de su canal de Youtube. De todos sus vídeos he seleccionado el que muestra como se teje y tiñe una capa larga de lana. Cinco minutos de video que nos transporta a épocas pretéritas.