Martes, 4 de diciembre de 2018

Flower Men (Ken Hermann)

Hace unos años, estando en la India en viaje de trabajo, aproveché un día libre para visitar el mercado de flores de Mullick Ghat, en Kolkata. Es uno de los más grandes de Asia, un laberinto de puestos que fue inaugurado hace más de un siglo y al que acuden a diario unos 2.000 vendedores. Cada mañana llegan hasta aquí camiones con las flores de temporada.

Su ambiente frenético y caótico me sedujo por completo, pero lo que más me fascinó fue el modo en que los vendedores lucen la mercancía. Viriles, incluso rudos, portaban las flores con una delicadeza extrema. Había un tipo que parecía llevar un vestido de flores. Intrigado por ese contraste masculino-femenino, regresé al cabo de dos años para tomar una serie de retratos.

En la India las flores se usan para todo, desde fiestas privadas y públicas hasta rituales religiosos. La variedad es enorme: hibiscos de vivos colores, rosas de intenso carmesí, ramos de jazmín, lotos fragantes, magnolias… Pero decidí fotografiar solo las especies que los floristas llevaban encima.

En principio pensé incluir ambos sexos en la serie fotográfica, pero las mujeres a quienes pedí permiso eran reacias a que las retratase, de modo que me centré exclusivamente en los floristas hombres.

Muchos de ellos solo hablan bengalí. Algunos están ahí ilegalmente, y me costó ganarme su confianza. Pero al cabo de unos días mi ayudante y yo conectamos con un lugareño que hablaba bengalí e hindi. Con su ayuda fue más fácil que nos diesen su consentimiento para acercarnos a ellos.

Como el mercado estaba demasiado abarrotado para conseguir los encuadres limpios que a mí me gustan, fotografié a los hombres en la orilla del río Hugli, un afluente del Ganges. Tomaba las fotos entre las 12 y las 3 de la tarde, para captar la mezcla cetrina de la luz del sol y el esmog. También usé un filtro de estudio para suavizar la potente luz del mediodía.

En el transcurso de ocho días fotografié a unos 55 floristas. La mayoría de los retratos nos llevaban 10 o 15 minutos. No parece mucho, pero hacía tanto calor que nos abrasábamos. Al terminar la jornada tenía que volver al hotel para cambiarme de ropa, porque literalmente chorreaba sudor.

Mi obra pretende dejar atrás los estereotipos. Hay quien piensa que en la India solo hay miseria y sufrimiento. Este proyecto, una serie de hermosas imágenes tomadas en un entorno tan áspero como inesperado, es mi manera de demostrar que no es así.

Texto de Ken Hermann.


Podéis ver 28 fotografías del proyecto Flower Men en su página.