Febrero de 2020

Hoy que tanto se habla de la «España despoblada», he creído oportuno recuperar el texto y las imágenes que el fotógrafo Navia publicó en 2105 bajo el título «De don Quijote a Cervantes». Nuestro querido mundo rural sigue ahí, impasible ante los cambios de este mundo que parece haberse vuelto loco:

Lo que sabemos acerca de la biografía de Miguel de Cervantes encierra casi tantas lagunas como certezas, para gran desesperación –y no pocas controversias– de sus biógrafos. Pero es mucho lo que nos dijo de sí mismo a través de los personajes de sus libros y de sus sustanciosos prólogos… Y así sabemos «que yo no soy bueno para palacio, porque tengo vergüenza y no sé lisonjear» (frase puesta en boca de Tomás Rodaja, El licenciado Vidriera), pues poco fue lo que sacó de los poderosos cuando quiso que se le recompensase por todos los años pasados al servicio de las armas españolas por el Mediterráneo. Salió escaldado y, tanto por necesidad como de algún modo por propia elección, condujo su vida más por caminos y mesones –y alguna prisión– que por lujos y palacios. «Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a ésta semejantes no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas», decía don Quijote. Y en esas encrucijadas se jugó Cervantes la vida, eso sí, con ganas y a manos llenas, como prueban las palabras que escribió ya en su lecho de muerte para rematar el prólogo del Persiles: «El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir». Seguir leyendo …

El nacimiento de Japón

El sintoísmo es una religión que afirma en la existencia de divinidades o seres espirituales (kami) con los que se debe convivir en armonía. Fue considerado la religión del Estado hasta 1945 y hoy en día la practican millones de japoneses. No tienen una deidad principal ni tampoco una estructura normativa propiamente dicha. En cuanto a la oración, no hay reglas establecidas pero cuenta con narraciones míticas que explican el origen del mundo y de la humanidad.

Una de esas tradiciones se refleja en la fotografía de Davide Lena tomada al ocaso. Amarrados por gruesas cuerdas de paja de arroz, los dos farallones de la costa de Futami (Japón), Izanagi  e Izanami, simbolizan las deidades sintoístas que según la leyenda crearon Japón.

Diego Velázquez (1599-1660): Pablo de Valladolid, ca. 1635.Diego Velázquez (1599-1660): Pablo de Valladolid, ca. 1635.
Óleo sobre lienzo, 209 x 123 cm.
Madrid, Museo Nacional del Prado, p-1198.


El cuadro se describía por primera vez en el inventario de la Colección Real de 1701, en el palacio del Buen Retiro, como «Retrato de un bufón con golilla que se llamó Pablillos de Valladolid». Efectivamente, en los documentos del Alcázar figuró el tal Pablo de Valladolid, con «dos raciones», que heredaron sus hijos, Pablo e Isabel, a su muerte, ocurrida en 1648. Fue «hombre de placer» y tal vez actor de la corte, pero desde 1633 no vivía en el Alcázar, como los bufones y enanos, sino que se le había concedido «aposento» fuera del mismo. En su testamento nombró albacea al pintor Juan Carreño de Miranda, que habitaba en su misma casa. Nació seguramente hacia 1600, por la edad de unos treinta o treinta y cinco años que representa en el cuadro, pintado, como el resto de la serie de bufones para el palacio del Buen Retiro, antes de 1634, cuando figuran pagos extraordinarios a Velázquez por cuadros hechos para ese destino.

Pablo de Valladolid no viste en el retrato como un bufón, con las singulares vestiduras de los «locos» de la corte, como Barbarroja o Don Juan de Austria (ambos en Madrid, Museo del Prado), sino que su atuendo, ese traje de rizo negro y capa del mismo color, de buen paño, gola y peinado a la última moda, le acercan más a un caballero. El destino de los lienzos de bufones, incluyendo Pablo de Valladolid, se ha pensado que fuera, aunque con opiniones en contra, parte de la decoración del cuarto de la reina en el palacio del Buen Retiro, por una referencia de 1661 que mencionaba en sus habitaciones una
«sala de los bufones». Es posible que como parte de la decoración de ese lugar de recreo, en que el teatro era una de las actividades más importantes, estuvieran los grandes lienzos de mano de Velázquez con figuras de tamaño natural que representaban a actores, bufones y otros servidores de la corte. El estilo del cuadro, que en el inventario de 1701 se describe como de la «primera manera» del pintor, coincide en cualquier caso con una fecha entre los primeros años del decenio de 1630, pues el tratamiento de la luz es semejante todavía, en su intensidad, a las figuras de La fragua de Vulcano (Madrid, Museo del Prado) y La túnica de José (El Escorial, Real Monasterio), pintados por Velázquez durante su primer viaje a Italia.

El retrato es uno de los más espectaculares e insólitos de Velázquez en cuanto a la disposición de la figura en el espacio, ya que el artista no recurre a las reglas de la perspectiva tradicional, en la que se representa el espacio por medio de la geometría, con el apoyo del suelo y su intersección con las paredes del fondo. La figura está aquí en un lugar ambiguo, muy iluminado, en el que Velázquez ha logrado asentarla con perfección por medio de la apertura de sus piernas y su sombra en el suelo, del brazo derecho extendido y del expresivo perfil de su ropaje, recortado sobre la luz a la derecha. Sugiere así, además, el movimiento del actor sobre el escenario, un espacio irreal, quien con sus labios entreabiertos está a punto de dar comienzo a la acción. El carácter moderno del cuadro determinó su valoración posterior, como lo fue para Goya, en el siglo XVIII, y Manet en el XIX.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 8-2020)1. Política: Verdad y democracia. Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.
2. Modelo territorial: Más de 47 millones de españoles. Luis del Val es escritor.
3. Justicia: La reforma penal y el ‘procés’. Javier Zaragoza es fiscal de Sala del Tribunal Supremo.
4. PSOE: Un Gobierno disolvente. Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.
5.Venezuela: Mentiras y fantasías entre Madrid y Caracas. Araceli Mangas Martín es Académica de Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la UCM.
6. Política: Ideología y miopía. Gabriel Tortella es economista e historiador. Su último libro, La semilla venenosa. El nacionalismo en el siglo XXI (coautora, Gloria Quiroga), está en prensa.
7.Eutanasia: ¿Quién me ayudará a morir?. Nuria Labari es periodista y autora de La mejor madre del mundo (Literatura Random House).
8. Política: Deslegitimar a la oposición, el siguiente paso para perpetuarse. Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense.
9. PSOE: Turingia y España. Francisco Sosa Wagner es catedrático. Igor Sosa Mayor ha sido investigador universitario en la capital de Turingia y es doctor por la Universidad de Erlangen y por el Instituto europeo de Florencia.
10. Modelo territorial: Y ahora, León. Serafín Fanjul es miembro de la Real Academia de la Historia y profesor emérito de la Universidad San Pablo-CEU.

Migas de pan (Breadcrumb) en WordPress

Las «migas de pan» o «breadcrumb» son una funcionalidad que permite al visitante saber en qué página se encuentra y la ruta completa de cómo se llega a ella. Dentro de las utilidades disponibles para añadir esta característica a nuestro sitio, se encuentra el plugin Breadcrumb Trail. Aunque lleva dos años sin actualizarse, lo cierto es que gracias a su ligereza y sencillez tuvo bastante éxito en su momento. Tanto es así que muchos Themes integraron dicho código en su propia plantilla y a fecha de hoy sigue funcionando perfectamente salvo por un pequeño error.

¿Y cómo sabemos si nuestro tema usa dicho código? Pista: disponemos de la funcionalidad y no tenemos ningún plugin que la lleve a cabo. Esto significa que el tema se encarga de ello, y lo normal es que en algún archivo del tema encontremos los créditos. Algo así como: Seguir leyendo …

Belleza contra el racismo

La fotógrafa Ceres Henry (Instagram) combate el racismo luchando contra las narrativas negativas y los estereotipos con los que las personas negras son retratadas en los medios de comunicación. Y lo hace mostrando la belleza en una serie de retratos donde las flores —pintadas por ella misma— iluminan a sus personajes.

Además de su trabajo, Ceres (Diaja) es la fundadora de una organización sin ánimo de lucro —Artists of Today— donde los artistas emergentes tienen una oportunidad para enseñar su trabajo.

El yacimiento de la Silla del Papa se identifica hoy como la Bailo de las amonedaciones púnicas, es decir, como el núcleo poblacional que daría origen a Baelo Claudia en las últimas décadas del siglo I a.C.

Las dataciones radiocarbónicas y las proporcionadas por las cerámicas de superficie permiten afirmar que la ocupación del yacimiento abarca todo el I milenio a.C., desde el siglo IX hasta la fecha de abandono, que se supone fue en torno al 25 a.C. Probablemente, la población de Bailo fue invitada o forzada a abandonar el asentamiento y trasladarlo a la costa debido a la política augustea de intervención demográfica y urbanística en territorios de especial interés estratégico.

El yacimiento se asienta en una cumbre escarpada (457 ms.n.m.) de la sierra de la Plata, elegida tanto por sus defensas naturales como por el acceso a un manantial así como por la visibilidad en todas sus direcciones (Asido y cabo de Trafalgar al oeste, Tarifa al este y África al sur). La extensión del núcleo original fue de unas 4 hectáreas que fue extendiéndose hasta alcanzar las 12 hectáreas en los siglos II-I a.C.

Más información sobre las campañas de excavación en Archeostraits. y también interesante el estudio El oppidum bástulo-púnico de la Silla del Papa (Tarifa, Cádiz). Primeros resultados del proyecto arqueológico internacional.

Diego Velázquez (1599-1660): El príncipe don Baltasar Carlos, cazador, 1635-1636.Diego Velázquez (1599-1660): El príncipe don Baltasar Carlos, cazador, 1635-1636.
Oleo sobre lienzo, 191 x 103 cm.
Inscripción: «ANNO ÆTATIS SUAE VI»
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-1189


El retrato del príncipe Baltasar Carlos como cazador formó parte del conjunto pintado por Velázquez para la Torre de la Parada, pabellón de caza de los reyes de España en los montes del Pardo, rehabilitado por Felipe IV en el decenio de 1630. Junto al retrato del príncipe figuraban los del rey y su hermano, el infante don Fernando, también como cazadores. Según la inscripción, el niño tenía seis años, lo que se ajusta a la edad que representa, pues había nacido en 1629. Se trata de uno de los primeros cuadros de ese excepcional pabellón, que se terminaría hacia 1640 con el rico conjunto de los lienzos mitológicos de Rubens y su taller.

La caza mayor, actividad privativa de la nobleza y de los reyes, era ejercitada como parte de la educación del príncipe, para endurecerle y habituarle a los peligros mayores de la guerra. Diego Saavedra Fajardo, en su Idea de un príncipe político-christiano, de 1635, recomendaba la caza porque «en ella la juventud se desenvuelve, cobra fuerzas y ligereza, se practican las artes militares, se reconoce el terreno […] el aspecto de la sangre vertida de las fieras, y de sus disformes movimientos en la muerte, purga los afectos, fortalece el ánimo, y cría generosos espíritus que desprecian constantes las sombras del miedo». Según el montero mayor de Felipe IV, Juan Mateos, en su Origen y dignidad de la caza, el príncipe alanceaba jabalíes desde niño con destreza admirada por todos. En 1642 se publicó, además, en Bruselas, el libro titulado Serenissimi hispaniarum principis Baltasaris Caroli Venatio, en el que a través de la estampa se ilustraba la actividad venatoria del pequeño heredero de la Corona.

Se conocen varias copias contemporáneas de este lienzo del Museo del Prado, que revelan el éxito de esta imagen. Gracias a ellas se sabe que la disposición original de la escena, cortada ahora en el lateral derecho hasta los 103 cm de anchura, en lugar de los 126 cm que tiene el retrato del rey, incluía dos galgos, en lugar del único que se ve actualmente. Son, sin duda, los animales que le había regalado al niño su tío, don Fernando de Austria, enviados desde Lombardía. La serena, decidida y majestuosa actitud del príncipe revela ya los beneficios de la caza en su educación, habiendo realizado Velázquez con su gracioso modelo, uno de los retratos más bellos de toda la familia del rey hasta la aparición de la infanta Margarita veinte años después. El fondo del cuadro, con el monte del Pardo, en donde estaba situada la Torre de la Parada, y la sierra del Guadarrama en la lejanía, constituye uno de los paisajes más naturalistas y modernos del pintor, que vuelve a utilizar aquí el recurso poderoso del árbol, a la derecha, símbolo del poder de los reyes en la Biblia.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Artículos más leídos en los últimos 7 días (semana 7-2020)1. Política lingüística: La batalla de nuestras lenguas. César Antonio Molina es ex director del Instituto Cervantes. Ex ministro de Cultura. Ex diputado socialista. Autor de Las democracias suicidas (Fórcola).
2. Política: Un Gobierno por la desigualdad. Benito Arruñada es catedrático de la Universidad Pompeu Fabra.
3. Cambio climático: Dr. Sánchez, climatólogo. Juan José R. Calaza es economista y matemático.
4. Política: Hacia un proceso constituyente. Alfonso Galindo Herváses profesor titular de Filosofía Política en la Universidad de Murcia.
5. Fascismo: Cómo cae una democracia. Álvaro Delgado-Gal es escritor.
6. PNV: Sabino Arana y la memoria histórica. Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.
7. América Latina: Las consecuencias del falso golpe de Estado en El Salvador. Roberto Valencia es periodista freelance radicado en El Salvador desde 2001, autor del libro ‘Carta desde Zacatraz’.
8. Política: ¿Nos odiamos tanto?. Antonio Caño.
9. Memoria Histórica: Otra visión económica de la II República. Luis Peral Guerra es economista y abogado.
10. Sociedad: Un nuevo campo de batalla. Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política e investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco. Acaba de publicar Una teoría de la democracia compleja (Galaxia Gutenberg).