Miércoles, 24 de junio de 2020

Castro de Viladonga (Lugo)

Declarado Bien de Interés Cultural por la Xunta de Galicia en el año 2009, el yacimiento del Castro de Viladonga es un verdadero modelo formal de castro característico del noroeste, con varias murallas y fosos, que albergan dos antecastros o aterrazamientos y una amplia croa central. En este recinto principal es donde se encuentran la mayoría de las construcciones descubiertas hasta ahora: viviendas, corrales y almacenes, algún edificio de uso social o comunal etc., agrupadas todas ellas formando conjuntos o «barrios» que se articulan en torno a dos calles principales y un camino o ronda paralelo a la muralla principal.

Las estructuras defensivas y de habitación, así como los muy abundantes materiales que continuamente proporciona este yacimiento arqueológico (y que se exponen de manera selectiva en su museo anexo), evidencian que el Castro de Viladonga tuvo un asentamiento u ocupación duradero y especialmente importante sobre todo entre los siglos II y V de nuestra era, lo que lo convierte en un sitio clave para conocer, estudiar y comprender la evolución del mundo de los castros y del ámbito rural en la etapa galaico-romana.

El yacimiento se empezó a excavar en el año 1972 y desde entonces ha sido objeto de continuos trabajos de conservación y consolidación lo que le ha convertido en uno de los castros mejor conservados de la zona noroeste. Los restos prerromanos no son muy abundantes pero en la campaña de 2018 apareció un aljibe al pie de la muralla en la zona nordeste de la croa anterior a la ocupación romana de la zona. Y en la campaña de este año ha aparecido una pequeña hacha votiva de bronce (13 cm de largo y 22 gramos de peso) asociada a rituales de sacrificio que dataría del siglo III a.C y que por tanto confirmaría la ocupación del castro en fechas anteriores a las consideradas hasta hoy.