Miércoles, 11 de noviembre de 2020

Shirakawa-go
Shirakawa-go

Aisladas durante mucho tiempo debido a su situación entre montañas, las aldeas históricas de Shirakawa-go y Gokayama (Japón) han pervivido manteniendo costumbres ancestrales como el cultivo de las moreras y la cría del gusano de seda. Junto a su modo de vida conservaron también sus casas de estilo gassho con techos de paja de doble pendiente muy inclinada que evitan la acumulación de la nieve durante el invierno. La perfecta adaptación de su estilo de vida tradicional al medio ambiente y a las condiciones socioeconómicas de la población les hicieron merecedoras de ser declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Sin embargo, el uso de madera y paja en su construcción les hace muy sensibles al fuego. Por ese motivo, se decidió construir un sistema contraincendios que no solo fuera efectivo sino también que se integrara en el paisaje. La solución adoptada fue la construcción de unas potentes bocas de riego disimuladas entre los edificios. Su misión es humedecer los edificios, en especial los techos, para evitar que un incendio en algún punto del poblado se propague al resto de casas. De hecho, en noviembre de 2019 tuvieron que hacer uso de ellas ya que se incendiaron dos casas cerca de lo que es el centro del pueblo.

Dos veces al año «riegan el pueblo» con la finalidad de comprobar su funcionamiento y el caso es que se ha convertido en una atracción turística: