Jueves, 23 de septiembre de 2021

Desde tiempos de los romanos, los numerosos ríos aragoneses han justificado infinidad de obras hidráulicas de singular envergadura, que han determinado la vida de valles y comarcas hasta nuestros días. La noche de este martes, ‘El legado invisible’ se zambulle en la presa romana de Muel, el Monasterio de Rueda, los aljibes de Teruel, el Canal Imperial y la Expo del agua de Zaragoza para atravesar sus muros y las curiosidades que los envuelven.

La primera parada de Nacho Navarro será el Monasterio de Rueda. El origen de su nombre está en la gran rueda hidráulica, o noria, que eleva el agua desde el Ebro para distribuirla por todo el recinto y regar sus huertas. Un lugar que, por su grado de conservación, parece haberse detenido en el tiempo.

Después, el programa saltará en el tiempo hasta el siglo 15 AC para visitar la presa de Muel, en la provincia de Zaragoza, es de los restos más relevantes de la arquitectura civil hidráulica de la Hispania romana. Allí, una ermita, construida sobre los sillares del embalse, preside el conjunto de la obra. ‘El legado invisible’ también viajará hasta Teruel para descender hasta los aljibes que el rey Pedro IV ordenó construir. Así solucionaría el problema del abastecimiento de agua en la ciudad. Símbolo de la hidráulica de la capital turolense es el Acueducto de Los Arcos, una de las más grandes obras de ingeniería españolas del siglo XVI.

Ya en Zaragoza, Nacho Navarro recorrerá el Canal Imperial, un ambicioso proyecto pensado para el regadío, la industria y el transporte de mercancías y pasajeros. Los espectadores podrán ver la muralla de Grisen, las esclusas de Casablanca, y los depósitos de Pignatelli y, finalmente, Valdegurriana.

La Expo del Agua supuso un gran impulso para toda la región. ‘El Legado Invisible’ culminará en la cima de uno de sus lugares más representativos, la Torre del Agua. Con su característica forma de gota y sus 76 metros de altura, es uno de los edificios más altos de Zaragoza.