Jueves, 29 de febrero de 2024

Desde la izquierda, Linda McCartney, Paul McCartney y Denny Laine de Wings en el estudio en 1973 © Michael Putland/Getty Images
Desde la izquierda, Linda McCartney, Paul McCartney y Denny Laine de Wings en el estudio en 1973 © Michael Putland/Getty Images

¿Qué hace que una canción de James Bond sea clásica? Un sentido épico, sin duda. Metales encendidos, cuerdas ondulantes. Un marco melódico, un gancho irresistible. Live and Let Die de Paul McCartney y Wings, escrita para la octava entrega de la franquicia cinematográfica, cumple todos los requisitos. Y, sin embargo, cuando se publicó antes del estreno de 1973, debió de desconcertar. Sólo en los primeros 90 segundos escuchamos tres mundos sonoros dispares, cada uno en un tempo diferente, yuxtapuestos con toda la sutileza de una Walther PPK.

Esto refleja, en parte, las contribuciones de sus tres creadores: McCartney, su mujer Linda y el antiguo productor de los Beatles George Martin. En su libro The Lyrics, McCartney recuerda cómo se gestó. Había leído la novela de Ian Fleming —base del guión— en una tarde y escrito la canción al día siguiente. El pasaje inicial es puro McCartney: una melodía de búsqueda sobre piano, melancólicamente dulce, que recuerda a su gran balada Let It Be.

«No quería que la canción fuera: 'Tienes una pistola. Ahora vete a matar gente. Vive y deja morir'», escribe. «Quería que fuera: 'Déjalo estar. No te preocupes. Cuando tengas problemas, vive y deja morir'».

Cuando se le pidió que ayudara a hacer una maqueta, Martin se dio cuenta enseguida de que se necesitaría una gran orquesta para las dos secciones siguientes de la canción: un estribillo machacón y un instrumental sin aliento al estilo de Jerry Goldsmith. (Para los que hayan visto a McCartney en directo, esta es la parte en la que se desata la pirotecnia). Martin escribió partes para más de 50 músicos de orquesta y las combinó con los elementos que Wings ya había grabado en los Air Studios de Londres, incluida una cuarta sección inspirada en el reggae y escrita por Linda (que tiene sentido si se escucha en el contexto de la película, ambientada en gran parte en Jamaica, y de principios de los 70, cuando el reggae era de rigor entre la realeza del pop). Seguir leyendo ...