America is at war

La primera frase del documento presentado el pasado día 16 de marzo, en el que se recoge la estrategia nacional de seguridad de Estados Unidos no deja lugar a la duda: «America is at war». Aunque se recalca la importancia de la vía diplomática, la estrategia de “guerra preventiva” se mantiene: «No descartamos el uso de la fuerza antes de que ocurran ataques, incluso cuando no hay certeza sobre la hora y el lugar del ataque enemigo». La justificación es exactamente la misma que se utilizó para invadir Iraq: «Cuando las consecuencias de un ataque con armas de destrucción masiva son potencialmente tan devastadoras, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras graves peligros se materializan». Tampoco importa mucho porque si no existen, las inventan y solucionado. Por cierto, ¿les suena eso de «no descartamos…»?
“Eje del mal”: Irán —declarado enemigo número uno—, Corea del Norte, Siria, Cuba, Bielorrusia, Burma y Zimbabue. A Hugo Chávez se le califica de «demagogo”, Fidel Castro tampoco se libra de las críticas —«dictador en contra de EEUU»— y en tono más condescendiente se señala la falta de libertades en Rusia y China.

Mientras tanto, Iraq se desangra en una guerra civil alimentada por el odio al invasor estaodunidense y en la que factores étnicos y religiosos sirven de justificación para las matanzas que día tras día se suceden. Bush, sin embargo, se muestra optimista y afirma que «La victoria en Irak hará a ese país más seguro y ayudará a sentar las bases de la paz para las generaciones venideras». Las venideras ya veremos, pero las actuales están pagando un precio desorbitado gracias a los garvísimos errores cometidos por EEUU en la posguerra.

1 comentario


  1. Leí ayer que soldados de los EEUU habían exterminado a dos familias de civiles (ancianos, mujeres y niños en pijama), unas 15 personas, en venganza (estúpida porque en las venganzas de verdad uno se venga en el culpable, no en el que pasa por allí) por una explosión contra el convoy en la que había muerto un soldado.

    Las declaraciones de los testigos son espeluznantes. El artículo está en El País, no sé si podrás publicar el enlace.

    Un saludo.

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