Angelica Kauffmann

euriclea_despierta_a_penelopeAngélica Kauffmann
(Chur 1741-1807 Roma)
Euriclea despierta a Penélope, 1772
Firmado y fechado: «Angélica Kauffmann 1772»
Óleo sobre lienzo, 75 x 109,9 cm
Art Gallery, Ghester (Manners y Williamson 1924); Ghristie’s Londres 16 de noviembre de 1962, n° 29; Kunsthandel, Bregenz; adquirido para el Vorarlberger Landesmuseum en enero de 1964
Vorarlberger Landesmuseum, Bregenz (Gem 990)

EXPOSICIONES: Bregenz/Schwarzenberg 2007. Chur 2007. Düsseldorf/Chur/Múnich 1999. Roma 1998a. Lausana 1996. Chur 1941.

BIBLIOGRAFÍA: Hommage an Angelika Kauffmann 1992, n° 26. Ommagio a Angelika Kauffmann 1992, n° 15. Boerner 1979, n° 99-100. Walch 1968, n° 44 (copia en grabado). Manners y Williamson 1924, prefacio.

Autorretrato
Autorretrato
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Sir James Hall of Dunglass

Los temas de La Odisea son uno de los puntos fuertes de la obra de Kauffmann. Más de una docena de veces llevó a cabo escenas de la épica homérica, y muchas de ellas en distintas versiones. El destino de Penélope fue, durante veinte años, uno de los motivos preferidos de Kauffmann. Penélope, mujer de Odiseo y madre de Telémaco, funcionaba como un ejemplo típico de esposa fiel. Ella supo mantener a raya a sus numerosos pretendientes durante los más de diez años de azaroso viaje de su esposo, fingiendo que debía tejer antes un sudario para su suegro Laertes, pero por la noche volvía a deshacer lo que había tejido por el día. En una pintura de dramáticos claroscuros, la escena representada la mostrará en su dormitorio, bajo un baldaquino de tela gruesa, de color verde oscuro, hundida en cojines de un rojo voluptuoso. El cuerpo blanco y encantador de Penélope, que ilumina la escena nocturna misteriosamente, de dentro hacia fuera, como una fuente de luz, se halla cubierto por un vestido resplandeciente, casi traslúcido. Con el brazo estirado, la vieja criada Euricleia toca levemente el hombro de la dormida Penélope para transmitirle la feliz noticia de la vuelta de Odiseo. Al fondo, una estatua con casco de Minerva, diosa protectora de Odiseo, observa la conmovedora escena a la luz de la antorcha.

La artista se había dedicado a temas de La Ilíada y La Odisea ya durante sus años de formación en Roma, a principios de la década de 1760. Las fuentes de Kauffmann eran los escritos del conde de Caylus (1692-1795) y de Johann Joachim Winckelmann, que poseía en su biblioteca. La Penélope de Kauffmann remite de inmediato a la escultura de Ariadna durmiente del Museo Pió Clementino. U.P.

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Ariadna durmiente. Copia romana. Museo Nacional del Prado.

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