Arte Islámico en el Mediterráneo

El 9 de diciembre arranca este Museo Virtual donde se supone podrán verse los artefactos culturales —objetos, monumentos, yacimientos,…— más importantes de la cultura musulmana y meditarránea. Nace a iniciativa del Museo Sin Fronteras (MWNF) y ha contado con el apoyo de la Unión Europea. Teniendo en cuanta que se han gastado 3.345.000 euros, espero que lo ‘virtual’ sea una realidad y podamos ver on-line las obras.

1 comentario


  1. Aun antes de que el museo virtual se pueda visitar me gustaría hacer varios comentarios:
    1. La calificación de “arte islámico” referido a un hecho religioso no parece adecuado, toda vez que el arte, que puede tener una inspiración artística trascendente, en el caso de una artista con una fe asentada, sea esta la que sea, afecta al artista, pero no a su obra, que por el hecho de ser arte debe ser universal. Nadie habla de arte católico, o cristiano, ni siquiera ante la Capilla Sixtina, la Catedral de Burgos o la de Köln. Por ello las obras de arte cuyos autores sean musulmanes, aunque nos refiramos a los arabescos con aleyas del Corán del Salón de los Abencerrajes de la Alhambra de Granada, uno de las obras humanas más hermosas del mundo, hablan y reflejan el Islam, pero no son islámicas, ya que los admiramos las admiramos como arte, no como algo islámico. El ponerle adjetivos religiosos al arte es limitarlo y por tanto supone una mutilación a los sentimientos que inspira.
    2. El llamado arte islámico es, sobre todo en España algo medieval, algo imperecedero e irrepetible pero pasado. Supone la perpetuación durante los siglos del máximo esplendor de la expansión del islam por el mundo. Las obras de arte en el mundo musulmán de los últimos 2 siglos son absolutamente prescindibles, apenas hay alguna obra genuinamente de inspiración local, y no meros remedos occidentales con arabescos, que merezca la pena ser visitados o admirados. Es, por tanto el arte, uno de los pocos referentes vivos que los musulmanes tienen para revivir su esplendor.
    .3. Quizás este esplendor sea repetido cuando en los países musulmanes se cultiven más las ciencias y las humanidades que el discurso, también medieval, pero actual, del odio hacia el diferente, hacia el cristiano, el budista o el hindú, que i bien es minoritario, está alcanzando una preocupante preponderancia en la calle de los países musulmanes.
    4. Como reflexión final querría decir que quizás el renacimiento del esplendor artístico musulmán, es decir de artistas musulmanes, sea la clave para una normalización de relaciones entre musulmanes y de estos con los “otros”. Quizás sea una idea descabellada pero quiero pensar que pueda ser cierta.

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