Brian Griffin

Brian-Griffin
Jhon Wellburn

Pensemos en ciertos retratos del Barroco. Van Dick nos proporcionará algún ejemplo. El personaje no está solo, sino acompañado por un cortejo de símbolos, pero también por otro sujeto, se supone que su asistente o su siervo. Más que cualquier cosa, es su mirada la que discrimina entre el secundario y el protagonista, porque la composición puede invertir la lógica de los tamaños y de la simetría.

En algunas de las imágenes de Brian Griffin sucede igual. Los retratados no son aristócratas, sino hombres de empresa. En cierta fotografía, un ayudante porta una bandeja donde se reproduce el rostro de su jefe. En la que aquí se muestra, aparecen un guardia de seguridad y un ejecutivo. El primero mira no se sabe muy bien dónde; el segundo es quien gira su rostro hacia la cámara para interrogarla. También se ha añadido un elemento alegórico. A la izquierda nos sorprende un helicóptero. Se trata en realidad, de una miniatura, un juguete que cuelga en primer plano de un hilo de nylon. La empresa Ferranti, ante cuyas oficinas nos hallamos, tiene algo que ver con la areonáutica.

Griffin revela la fragilidad del joven trajeado, que nos inquieta más frente a la serenidad del maduro vigilante. No se nos dice nada de forma expresa. El fotógrafo no desea resolver el enigma sino plantearlo. Se deja intuir lo transitorio del mundo y el talante infantil que puede perdurar en los negocios. Este ejecutivo de la era Thatcher está asustado como un pequeño principe.

Por Alejandro Ratia. 2002.

Créditos fotografía: Jhon Wellburn, director del proyecto de la empresa Ferranti, 1984. Serie Management Today. Gelatino bromuro de plata. 24,4 x 25,5. Copia c. 1998, Colección Gabriel Cualladó – IVAM.

Fuente: Catálogo de la exposición «Mirar al mundo otra vez». Galería Spectrum Sotos, 25 años de fotografía.

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