Arte

Aunque los escultores intentan reproducir el movimiento en sus obras, éstas no dejan de encontrarse en reposo y así es en la mayorías de las esculturas. Derek Hugger ha dado un paso más creando esculturas cinéticas tan plásticas como la que podemos ver en el vídeo, un colibrí alimentándose. En su página web podemos ver otras obras y también comprar los planos por si nos animamos a construir una.

[Enlace alternativo al vídeo en este servidor]

“Puede que lo que hago no sea técnicamente correcto, pero la música fluye por sí sola”, palabras modestas para definir lo que el resto del planeta consideraba como una pequeña revolución en el mundo de la guitarra y no sólo en el campo del jazz sino en el de toda la música en general. “Los que me critican por tocar jazz de forma muy simple están olvidando lo esencial: siempre toco con un concepto jazzístico, pero lo que estoy tocando es música popular y debe ser entendida como tal”

Así era Wes Montgomery, tan sencillo y directo en lo personal como sorprendente y rompedor, mágico a fin de cuentas, con la guitarra en las manos.

Revolucionario, primero sin saberlo, después sin pretenderlo, Wes Montgomery ha sido el espejo en el que se han mirado casi todos los guitarristas posteriores. Unos para caminar sobre sus pasos, otros para colocarse en la acera de enfrente, pero siempre con su guitarra Gibson L-5CES como referencia inevitable. Nombres tan prestigiosos, y actualmente más populares que el propio Montgomery, han aceptado sin discusión su influencia, casi podría decirse su paternidad: George Benson, Jim Hall, John Scofield, Lee Ritenour o Pat Metheny, entre muchos otros.

Su especial forma de tocar basada en la utilización de octavas puede encontrarse tanto en Jimi Hendrix como en Joe Satriani o Carlos Santana (por poner sólo tres ejemplos aparentemente alejados entre sí), y de su sonoridad clara y transparente pero siempre cálida pueden encontrarse trazas incluso en los últimos trabajos de Andrés Segovia (el maestro lo admitió agradecido).

La influencia de Wes Montgomery ha sido sumamente importante y no sólo en guitarristas. Por ejemplo, Stevie Wonder ya en su disco Signed, sealed and delivered de 1970 utilizaba la técnica de octavas de Montgomery, del que siempre se ha considerado deudor.

Miquel Jurado

Bumpin’ on Sunset:

[Descargar Wes Montgomery (16 temas)]

Lyon, reflejo vivo de la historia europea —no en vano varios de sus barrios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad— destaca también por su gastronomía… y por un museo. Se trata del Musée Miniature et Cinéma, un sitio que los amantes de las miniaturas no pueden perderse y que se divide en dos partes: una dedicada a aquéllas y otra al cine.

Por regla general, la exactitud en la réplica del diorama conlleva el reconocimiento al buen trabajo y suele ser objetivo de quienes construyen con paciencia y tesón estas verdaderas obras de arte. Ahora bien, en el mencionado Museo lo que se expone va  más allá de la mera réplica. Hablamos de hiperrealismo, es decir, de un grado de exactitud elevado a la enésima potencia que incluye incluso la utilización del mismo material en los objetos que los de sus gemelos reales.

Dibujar o pintar con la luz, una técnica casi tan antigua como el surgimiento de la propia fotografía. Como su propio nombre lo indica, las imágenes fotográficas son justamente la grafía compuesta por fotones cuyo movimiento, calidad, dirección y color son capturados por una superficie sensible a la luz. Una “pintura de luz” o light painting siempre ha provocado encanto y misterio, sobre todo en aquellos que no están familiarizados con el proceso con el que se producen dichas imágenes.

Así comienza el fotógrafo Vitor Schietti a explicar lo que llama “esculturas transitorias”. Podéis leer no solo el resto de la explicación sino ver también las fotografías de la mencionada serie en su página web.

“Wayne andaba por ahí en su propio aeroplano, dando vueltas alrededor de su propio planeta” (Miles Davis)

El tercer más grande compositor en la historia del jazz tras Duke Ellington y Thelonious Monk; miembro del histórico quinteto de Miles Davis en los años sesenta; fundador del grupo de jazz fusión Weather Report; maestro indiscutible de los saxos tenor y soprano… Wayne Shorter es uno de los creadores más dinámicos y sorprendentes del jazz.

Vendiendo alegría:

[Descargar álbum Alegría (10 temas)]

La grandiosidad de muchas iglesias muchas veces convierte en tarea imposible contemplarlas en toda su magnitud. El fotógrafo Richard Silver ha decidido ponerle remedio con una serie de fotografías que muestran de un solo golpe visual la estructura completa de aquéllas. Tan sencillo como encontrar la ubicación perfecta en el pasillo y disparar cubriendo 180 grados.

Cuando la tarde del 11 de octubre de 1939 el todavía joven pero ya experto saxofonista Coleman Hawkins se dirigía con paso decidido a los estudios de grabación de la RCA Victor en Nueva York probablemente no imaginaba que el mundo del jazz iba esa tarde a dar un paso de gigante hacia un futuro lleno de nuevas e insospechadas posibilidades. Con toda seguridad tampoco pasaba por su imaginación que esa tarde el instrumento que llevaba bajo el brazo, un saxo tenor, iba a convertirse en el icono incontestable de una música, el jazz, que hasta entonces lo había marginado descaradamente otorgándole un simple y nada llamativo papel secundario. Y aún menos que todas esas cosas iban a suceder gracias a su aportación personal.

Probablemente no lo imaginaba porque Coleman Hawkins no se consideraba a sí mismo como un innovador ni un revolucionario, no quería romper o enfrentarse musicalmente con nada ni con nadie. No entraba en el estudio dispuesto a imponer una idea, una sonoridad o un nuevo estilo musical. Simplemente iba a realizar su trabajo con la seriedad que le caracterizaba, a tocar como siempre había tocado. Se trataba de una sesión de grabación casi protocolaria para el sello Bluebird, una marca subsidiaria de RCA Víctor cuyos objetivos se dividían a partes iguales entre los productos baratos para las grandes cadenas de supermercados y la música destinada a públicos negros. Era también la primera sesión de grabación tras su regreso a Estados Unidos después de un largo y voluntario destierro europeo. En el estudio se habían reunido varios buenos pero anodinos instrumentistas (ninguna estrella, simplemente los que le acompañaban habitualmente en el club neoyorquino Kelly’s Stables) e incluso, como para dejar claro que todo iba a seguir por los cauces de la imperante moda swing del momento, también estaba allí la cantante Thelma Carpenter.

Sin duda, Coleman Hawkins no quería cambiar nada cuando se instaló ante el micrófono, pero esa noche el mundo de la música sufrió un auténtico terremoto devastador. Muchos conceptos clásicos considerados inamovibles se vinieron abajo abriéndose de par en par las puertas al jazz moderno en el que ya todo era posible. El terremoto tenía un nombre, la balada Body and soul, y un artífice: Coleman Hawkins.

Miquel Jurado

Body and soul:

[Descargar Coleman Hawkins (16 temas)]