Arte

El pavoroso incendio que ha asolado la Catedral de Notre Dame en París me ha hecho recordar el viaje que realizamos el año pasado a esa maravillosa ciudad. Las siguientes fotografías fueron tomadas el 27 de septiembre de 2018 y son solo una pequeña muestra de lo que el fuego ha destruido o ha estado a punto de hacerlo:

Un trampantojo literario

Utrecht (Países Bajos): dos sujetos se aproximan a una pared de un edificio de apartamentos y comienzan a pintarrajear o, al menos, esa es la impresión de los viandantes. La verdad se descubre una vez finalizan los trabajos: han colocado una estantería en la que reposan los libros favoritos de los pintores además de algunos títulos inventados. Los susodichos son los artistas callejeros Jan Is De Man y Deef Feed que han querido así emular el mural de la Biblioteca Pública de Kansas City.

El Greco. Fray Hortensio Félix ParavicinoDomenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: Fray Hortensio Félix Paravicino, ca. 1609-1613
Óleo sobre lienzo, 113 x 86,1 cm.
Boston, Museum of Fine Arts, Isaac Sweetser Fund 04.234


Fray Hortensio Félix Paravicino y Arteaga, uno de los predicadores y poetas más célebres de su época, nació en Madrid el 12 de octubre de 1580. Fue hijo natural (sus padres se habían desposado, pero no habían llegado a hacer las velaciones, lo que le daba un origen ilegítimo que él siempre se esforzaría en ocultar) de Mudo Paravicino, un italiano de Como, de noble estirpe, que fue tesorero mayor del ejército de Milán entre 1603 y 1613, y de doña María de Arteaga, nacida en Guadalajara de una familia que se decía hidalga. Fue enviado en 1595 a Salamanca, donde estudió Derecho Civil y Cánones, y en 1599 inició su noviciado en el convento de los trinitarios calzados. Profesó en abril de 1600 y, tras completar sus estudios en el convento-universidad de Santo Tomás de Ávila, se graduó como maestro de Teología en Salamanca en enero de 1603. Viviría allí hasta 1606, en que, a poco de ordenarse como sacerdote, fue enviado a Madrid para «presidir conclusiones y predicar» en el capítulo provincial que se celebró en abril de ese año. A partir de entonces se estableció en el convento de la Trinidad, en la calle de Atocha (hoy desaparecido y en el siglo XIX sede del Museo Nacional de Pintura) y, a excepción de algunos viajes, vivió ya en la corte hasta su muerte, que tuvo lugar, con apenas cincuenta y tres años, el 12 de diciembre de 1633.

Sus sermones, brillantes, alambicados y conceptuosos, le hicieron pronto famoso en Madrid (existía el dicho «No predica Hortensio, pues la fiesta no se ha cumplido») y en diciembre de 1617 fue nombrado predicador real por Felipe III. Ejercería la misma función con Felipe IV y fue protegido por el conde-duque de Olivares y otros grandes de la época. Aunque fue nombrado dos veces ministro de su convento de Madrid y elegido, también en dos ocasiones, provincial de Castilla y visitador de Andalucía, al parecer, el final de su vida se vio ensombrecido por desavenencias con otros religiosos de su orden. Cuando murió se estaba tramitando su nombramiento como obispo de Lérida. Seguir leyendo …

El Greco. Caballero ancianoDomenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: Caballero anciano, ca. 1587-1596.
Óleo sobre lienzo, 46 x 43 cm.
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-806

Este cuadro aparece registrado por primera vez en el Alcázar Real de Madrid, en la «Pieza junto a la Galería del Cierzo que mira al Parque», en el inventario de 1666: «Media vara en cuadro con su marco blanco de un retrato de mano del Griego». Se ignoran su procedencia y el momento en el que ingresó en las Colecciones Reales. Tampoco hay dato alguno sobre la identidad del personaje. Gómez-Menor ha lanzado la idea de que pudiera tratarse de don Gaspar de la Fuente, hijo del doctor don Rodrigo de la Fuente y aposentador real, pero sus únicos argumentos para la identificación consisten en el «parecido físico, realmente notable», que cree percibir entre su rostro y el del doctor, y en el hecho de que ambos cuadros estaban ya en el Alcázar en 1686 (él da por probable que ambas obras entraran en las Colecciones Reales a través del aposentador).

El formato, aunque inusual, es sin duda el original. No hay huella alguna de que haya sido recortado en altura y el modo de presentación es similar al de algún otro retrato como el del Caballero anciano (supuesto autorretrato) del Metropolitan Museum de Nueva York. La simplicidad y franqueza de la representación, la ausencia total de elementos que denoten la posición o la significación social del efigiado (ni siquiera a través de la elegancia de la pose, como sucede en los otros retratos de busto del Museo del Prado), la proximidad del enfoque, y el modo en que se hace resaltar la cabeza, prodigiosamente trabajada, ante un fondo gris que crea una especie de aura luminosa a su alrededor pero que apenas produce sensación de profundidad y sobre una vestimenta sorprendentemente plana y sin detalles, hacen pensar en un retrato «íntimo» de algún personaje próximo al pintor.

En cualquier caso (no cabe excluir que se trate del retrato de un personaje cualquiera, destinado a un uso privado, familiar), es una de las efigies más intensas y complejas psicológicamente de la carrera del Greco y una de las más refinadas desde el punto de vista técnico. Cossío lo puso en relación con los caballeros del Entierro del conde de Orgaz, aunque haciendo notar los rasgos que delatan una técnica más evolucionada: «El cuerpo de color —escribía— se ha aligerado; hay menos veladuras; los toques de pincel son más independientes y más libres; el carmín empieza suavemente a pronunciarse más en las carnaciones». Después otros autores han resaltado la riqueza de texturas del lienzo: en algunas zonas la materia es tan fluida y ligera que deja ver la trama de la tela; en otras, como en la golilla, se utiliza un empaste vigoroso. Debe resaltarse asimismo, como una señal más de la prodigiosa técnica con que está realizada la cabeza, la ejecución del pelo, con pinceladas vibrantes, casi de miniaturista, y la sutil diferenciación que se establece entre las calidades del de la cabeza y el de la barba. Como un signo mayor de la evolución del pintor, las asimetrías y las deformaciones se han acentuado respecto a retratos anteriores. Una línea sinuosa que, a través de la nariz, desciende desde el mechón central del pelo de la cabeza hasta la punta de la barbilla, divide al rostro en dos partes asimétricas que, como ha observado Finaldi, parecen transmitir expresiones diferentes: ligeramente sonriente y vivaz la de nuestra derecha; reconcentrada y pensativa la otra.

No existe acuerdo sobre la datación del cuadro. Basándose en las relaciones que pueden establecerse con los caballeros del Entierro del conde de Orgaz, Cossío lo situó entre 1584 y 1594, y Wethey entre 1585-1590. Sin embargo, debido a su técnica, más evolucionada que la del Entierro, otros estudiosos han retrasado sensiblemente su fecha de ejecución. Mayer lo fechó en 1594-1600, Soehner entre 1592 y 1596 y Camón hacia 1600. Lo más probable es que fuese realizado ya avanzada la década de los noventa.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

Un pescador enciende su lámpara de parafina lista para una noche de pesca en el río Li con sus cormoranes
Un pescador enciende su lámpara de parafina lista para una noche de pesca en el río Li con sus cormoranes. Los cormoranes se zambullen en el río desde su balsa de bambú y agarran a los peces con sus picos. No pueden tragarlos ya que sus gargantas están equipadas con un torniquete. Provincia de Guanxi, China.

Las telas con las que se fabrican los saris que millones de mujeres usan de forma tradicional en el subcontinente indio; la celebración del color que estalla en la fiesta hinduista primaveral del holi; los vistosos maquillajes de los actores de la ópera china; los adornos faciales de los sadhus, los «hombres sagrados» de Nepal; las piedras con las que han sido erigidos los numerosos templos de la Asia más espiritual.

¿Mi motivación? Como dice mi amigo y maestro Raghu Rai, fotoperiodista indio de la agencia Magnum, «capturar el misterio de las cosas, revelar el misterio en sí. Porque lo demás es solo información». Y hacerlo desde el corazón, porque cuando uno fotografía un hecho que sucede en la vida, debe ser consciente de que le está otorgando una vida eterna. Y eso es mucho tiempo. — Jeremy Horner.

Las siguientes imágenes forman parte del libro Colores de Asia. Tanto éstas como otras muchas, incluidas algunas de España (y en concreto una de Zaragoza), pueden verse en la página web del fotógrafo.

El Greco. Retrato de un pintorDomenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: Retrato de un pintor (Jorge Manuel Theotocopuli), ca. 1603.
Óleo sobre lienzo, 74 x 51,5 cm.
Sevilla, Museo de Bellas Artes, E-97-P

El Retrato de un pintor del Museo de Bellas Artes de Sevilla fue publicado por primera vez en el catálogo de la Galería Española de Luis Felipe, en donde ingresó procedente de la colección del restaurador y marchante Serafín García de la Huerta. Entonces se le tenía por autorretrato del Greco y como tal fue considerado durante todo el siglo XIX. Ya en 1900 Sanpere rechazó, a partir de la firma, que pudiera ser un autorretrato («no se comprende —escribía— que él mismo diga de su retrato Domenikos Theotokopoulos hizo») y expresó su convicción de que se trataba de un retrato de Jorge Manuel. Las bases de la argumentación de Sanpere eran muy débiles, ya que descansaban en el parecido que creía encontrar entre los rasgos del retratado y los de la Dama del armiño, a la que consideraba la esposa del Greco. Sin embargo, y a pesar de que Cossío la ignoró, catalogando el cuadro como Retrato de un pintor, la identificación propuesta por Sanpere fue recogida inmediatamente por otros autores y acabó por generalizarse.

Hoy la identificación, aunque no absolutamente segura, parece firmemente establecida a partir de tres datos: primero, la fecha del lienzo, que es con toda seguridad posterior a junio de 1600 (fecha en que Felipe III autorizó la utilización de «lechuguillas de a ochava [octava de vara] y con almidón») y que puede fijarse, por motivos estilísticos, entre 1600 y 1605; segundo, la concordancia entre la edad del retratado y la de Jorge Manuel por esos años, y tercero, el parecido de este pintor con uno de los caballeros incluidos en el lienzo de La Virgen de la Caridad de Illescas, en el que sabemos que El Greco retrató a su hijo (en uno de los documentos a que dio lugar el pleito de Dominico con el Hospital de la Caridad, Antonio Suárez, representante de éste, presentó como una de las «imperfecciones y descuidos» del retablo el hecho de que en dicho cuadro el pintor «retrató a su sobrino [apelativo utilizado para designar a los hijos bastardos] Jorge Manuel con muy grandes lechuguillas»). Seguir leyendo …

Japanese Macaque

Estos macacos japoneses viven más al norte que cualquier otro primate no humano. La primera vez que los visité en el Joshin’etsukogen National Park, en la isla de Honshu, me sorprendió cuanto se parecían a nosotros. Es fácil empatizar con sus expresiones y comportamientos. Al capturar los rasgos y personalidades de los macacos, espero contribuir a la conservación de esta especie y su hábitat. —Jasper Doest.

La costumbre de bañarse en una de las fuentes termales del parque data de 1960, lo que provocó un problema higiénico ya que también las personas también se bañaban en dicha fuente. Para evitar ese problema, se construyó una piscina para uso exclusivo de estos primates. En la actualidad. cerca de 200 macacos hacen uso de aquélla y se han convertido en un importante reclamo turístico y fuente de negocios.

Pueden ver la serie fotográfica completa en www.jasperdoest.com/snowmonkeys.

El Greco-El licenciado Jerónimo de CevallosDomenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: El licenciado Jerónimo de Cevallos, 1613.
Oleo sobre lienzo, 64 x 54 cm.
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-812.

Este retrato cierra probablemente el ciclo de caballeros representados por El Greco de busto y tres cuartos de perfil ante un fondo neutro. Luciendo una gran gorguera encañonada sobre su vestimenta verdosa, Cevallos se presenta en él concentrado y alerta, y, aunque enfrentado al espectador, desvía su mirada creando una sensación casi imperceptible, pero a la vez llena de efectividad, de movimiento instantáneo. Su actitud escrutadora y su pose carente de altivez son las que corresponden al político prudente que parece haber sido. Como corresponde a sus años finales, El Greco utilizó una técnica ligera y sintética. La barba rubia y las orejas apenas están insinuadas por unos pocos toques magistrales. La pasta es fluida y escasa, dejando ver la imprimación bajo las pinceladas que delinean la gorguera. Ya Cossío lo relacionó con otros dos retratos, procedentes asimismo de la quinta del duque del Arco (los números P-810 y P-811 del Museo del Prado), y señaló que al compararlos con los del primer período toledano «puede estudiarse […] cómo se ha aligerado la técnica y cómo se ha hecho dueño el pintor, cada vez con más firme maestría, de los difíciles secretos de la sencillez en el arte». Seguir leyendo …

La sal de la tierra es un documental de 2014 dirigido por Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado sobre la vida y trayectoria profesional del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado.

Desde hace cuarenta años, el fotógrafo Sebastião Salgado recorre los continentes captando la mutación de la humanidad. Testigo de grandes acontecimientos que han marcado nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambruna, éxodos, etc. Ahora emprende camino hacia territorios vírgenes con grandiosos paisajes, descubriendo una fauna y una flora silvestres en el marco de un proyecto fotográfico gigantesco, tributo a la belleza del planeta”. Su hijo Juliano, quien le acompañó en sus últimas travesías, y Wim Wenders, también fotógrafo, comparten con nosotros su mirada acerca de su vida y su obra.

El documental fue estrenado en el Festival de Cannes 2014, en donde ganó el Premio Especial. También estuvo nominado al Óscar al mejor documental largo de 2014 y ganó el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Premio de la Audiencia en el Festival Internacional de Cine de Tromsø, el Premio Platino a la Mejor Película Documental 2015, y el César a la mejor película documental en 2014.

El Greco [1541-1614]: El caballero de la mano en el pecho», ca. 1577-1580Domenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: El caballero de la mano en el pecho», ca. 1577-1580
Óleo sobre lienzo, 81 x 66 cm
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-809


El caballero de la mano en el pecho, realizado con seguridad entre 1577 y 1580, es probablemente el más temprano de los retratos de caballeros españoles del Greco. En él comenzó a fijar el artista el tipo de retrato que utilizaría en los años posteriores, con el personaje de medio cuerpo o de busto emergiendo de un fondo neutro y con la luz y la expresividad concentradas en el rostro y en las manos. La técnica es de clara ascendencia veneciana, y la factura lisa y unida, como corresponde a las obras de esos años, pero El Greco hace al mismo tiempo un excepcional despliegue de facultades en el tratamiento de las texturas y, pese a la frontalidad del rostro, se ve asomar, aunque aún muy contenido, el uso de la asimetría y de la deformación lineal. Seguir leyendo …