Historia

Pedro Archilla: calle Alfonso (Zaragoza). 1900.
Pedro Archilla: calle Alfonso (Zaragoza). 1900.

Archivo que recoge más de 300 fotografías de la primera mitad del siglo XX que reflejan el estado de devastación en que quedaron algunos lugares de España, especialmente la Catedral de Sigüenza, tras la toma de la ciudad por las tropas franquistas durante la Guerra Civil española.

Las fotografías pertenecen a Pedro Archilla, doctor en Ciencias Físico-Matemáticas, cuya familia donó al Ministerio de Educación los derechos de reproducción de las mismas con fines educativos.

El archivo fotográfico organiza las imágenes por lugares, temas (monumentos, paisajes, tradiciones populares…) y año de realización, y se proporciona al usuario un buscador por palabra clave para facilitar su labor de investigación.

Se trata de un recurso muy útil para conocer, a través de una simple mirada, parte de la historia de España; en concreto, la relacionada con la Guerra Civil y el estado en que quedaron algunos monumentos.

Robert Kemm: El bautizo, ca. 1870. Óleo sobre lienzo, 94 x 137,5 cm. Madrid, Museo Romántico (Inv. 7120)
Robert Kemm: El bautizo, ca. 1870. Óleo sobre lienzo, 94 x 137,5 cm. Madrid, Museo Romántico (Inv. 7120)

A partir de la década de los treinta y hasta finales del siglo XIX —en gran medida, por tanto, en coincidencia con el reinado de Isabel II— se produce una verdadera edad de oro de la literatura de viajes por España. Una edad de oro en la que los autores británicos desempeñan un papel central: baste recordar que en esos años se escribieron y dieron a conocer las obras de Borrow y Ford. Se trata de una literatura abundantemente publicada, conocida y estudiada. Sin embargo, los críticos han fijado su atención en general sólo en las primeras figuras y han dejado de lado en muchos casos a autores hoy de difícil acceso. Para este ensayo hemos seleccionado las obras de cuatro mujeres británicas que publicaron sus libros de viajes por España entre 1833 y 1868.

Seguir leyendo en Cuatro viajeras británicas por España durante el reinado de Isabel II (Capítulo XIX y último de Liberalismo y romanticismo en tiempos de Isabel II).

Jenaro Pérez Villaamil: El Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, ca. 1850. Óleo sobre lienzo, 133 x 182 cm. Patrimonio Nacional. Madrid, Palacio Real (Inv. 10055399)
Jenaro Pérez Villaamil: El Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, ca. 1850. Óleo sobre lienzo, 133 x 182 cm. Patrimonio Nacional. Madrid, Palacio Real (Inv. 10055399)

En el reinado de Isabel II y en los años inmediatamente anteriores observamos dos fenómenos relativamente nuevos. Uno, de naturaleza ideológico-política, se define por la defensa del autogobierno para ciertas provincias o unidades históricas integrantes de la Monarquía española desde su constitución y por la consiguiente oposición al modelo centralista de Estado liberal. En unos casos, como en los provincialismos catalán y gallego, se trata de corrientes de opinión más o menos influyentes en la sociedad pero que no se articulan en movimientos políticos organizados y, por tanto, no son capaces de incidir de modo sostenido sobre la dinámica política ni del territorio en que surgen ni del conjunto de España. Simplemente afloran aquí y allá, en escritos de publicistas, en discursos de diputados o políticos, en cierta prensa o en las reivindicaciones que inspiran algunos conflictos, más o menos violentos. En otro caso, el del fuerismo vasco-navarro, apoyado en el control de las únicas instituciones de autogobierno corporativo que sobrevivieron a la liquidación definitiva del Antiguo Régimen, tiene la suficiente fuerza social para mantener durante largo tiempo, y desde luego durante todo el reinado de Isabel, la gran excepción a las previsiones constitucionales en materia de distribución territorial del poder.

El otro fenómeno es de índole lingüístico-cultural, aunque en absoluto está exento de una fuerte carga ideológica. Se trata de los revivals o «renacimientos» que se dan en territorios con lenguas distintas de la castellana. Presentan dos dimensiones principales. La primera es la recuperación del cultivo culto de la lengua autóctona, cuya literatura había florecido en la Edad Media en todos los casos menos en el vasco para sufrir un prolongado eclipse después. La segunda es el nacimiento y desarrollo de una historiografía particularizadora destinada a demostrar, explícita o implícitamente, que los habitantes del territorio en cuestión forman, por su lengua, su raza, su forma de ser, sus costumbres, su folclore y sus instituciones, una nación orgánica, que se ha ido generado espontáneamente a lo largo de una historia propia desde un pasado muy remoto.

Seguir leyendo en Provincialismos y diferencialismos culturales (Capítulo XVIII de Liberalismo y romanticismo en tiempos de Isabel II).

desde-toledo-con-amor

Hoy en día millones de fotografías surcan a través de ese mar que llamamos Internet. Las nuevas tecnologías nos permiten compartir opiniones, sentimientos y descubrimientos de forma inmediata. Pero no siempre ha sido así… no hace muchos años, al viajar, compartíamos nuestras experiencias a través de las postales. Algunas ni siquiera las enviábamos sino que las guardábamos como recuerdo de la experiencia ya que las “cámaras de fotos” aún no estaban al alcance de muchos.

En el Archivo Municipal de Toledo, tras la recepción de la Colección Alba, se conservan más de 15.000 de ellas, de las que en torno a un 10% tienen algún tipo de texto manuscrito. De entre todas ellas se han seleccionado las que tienen contenidos más llamativos y singulares. En total, 157. Y las podemos ver en la exposición virtual Desde Toledo con amor.

Viaje a Canfranc

Muchas leyendas se ciernen sobre este municipio de Huesca en la frontera con Francia: nazis, oro y una gran red de espías que se tejió en torno a su estación internacional. Medio siglo después de su cierre, el pueblo conserva la esperanza de volver a verla en marcha… [Leer el reportaje del País Semanal: El misterio de Canfranc: nazis, espías y oro]

Y más información en el especial de Heraldo de Aragón: El oro nazi.

Lenin en la inauguración del monumento a K. Marx y F. Engels en la Plaza Voskresenskaya (ahora Plaza de la Revolución). Moscú. 7 de noviembre de 1918
Lenin en la inauguración del monumento a K. Marx y F. Engels en la Plaza Voskresenskaya (ahora Plaza de la Revolución). Moscú. 7 de noviembre de 1918

En octubre de 2107 se cumplieron los 100 años de la llamada “Revolución de Octubre”, paradigma de lo que hoy denominamos “posverdad”. La mitología de izquierdas consiguió mantener durante muchos años la idea de que Lenin (Vladímir Ilich Uliánov) y los bolcheviques habían derrocado al Zar. En realidad, se trató de un golpe de Estado contra la incipiente democracia rusa. La convocatoria de elecciones a la asamblea constituyente para el 12 de noviembre de 1917 precipitó el golpe de fuerza de los bolcheviques pues Lenin era consciente de que nunca ganarían las elecciones. Después, la guerra civil y el terror. Millones de muertos son la herencia de este golpìsta y genocida.

A su muerte, un 21 de enero de 1924, un jovencísimo Joseph Goebbels —futuro ministro de Propaganda del III Reich— anotó en su diario personal: “Ha muerto Lenin, el más grande espíritu del pensamiento comunista. Nunca le encontraréis sustituto. Cabeza dirigente en Europa”.  Los monstruos sólo admiran a otros monstruos.


Para los interesados en profundizar en el pensamiento de Lenin: edición digital en inglés de sus Obras completas (45 vols.) realizada por la Editorial Progreso de Moscú.

Lunch Atop a Skyscraper

20 de septiembre de 1932. Piso 69 del rascacielos en construcción Comcast Building (conocido inicialmente como RCA Building y posteriormente como GE Building) del complejo Rockefeller Center en la sección Midtown Manhattan de la ciudad de Nueva York. Once hombres almuerzan a más de 250 metros de altura sin ningún tipo de seguridad.

Durante mucho tiempo se consideró que era una toma casual pero nada más lejos de la realidad. Ese día, varios fotógrafos —Charles C. Ebbets, Thomas Kelley y William Leftwich— tomaron parte en una sesión fotográfica dentro del plan publicitario para promocionar el complejo que se estaba construyendo. Eso sí, tanto los trabajadores como la situación son reales.

El negativo en placa de cristal es actualmente propiedad de la Agencia Corbis, que adquirió el archivo a Acme Newspictures en 1995. Aunque se señaló a Charles C. Ebbets como autor de la fotografía, lo cierto es que las pruebas no son concluyentes y Corbis la califica de “autor anónimo”.

En cualquier caso, la imagen se convirtió en un icono de la ciudad de Nueva York. Simbolizaba la resilencia y la ambición estadounidense en una época —La Gran Depresión— en la que ambas eran tan necesarias.

[Enlace alternativo al vídeo en este servidor]

20 de diciembre de 1943. Un grupo de bombarderos regresa a su base en Inglaterra tras bombardear Bremen. Entre ellos, el B-17 Ye Olde Pub pilotado por el segundo teniente Charlie L. Brown y al que los daños casi no le permiten seguir volando. Franz Stigler sobrevuela territorio alemán en su Messerschmitt Bf-109 G. Solo le falta un derribo para ganar la Cruz de Cabellero.

Brown y Stigler se encuentran en el cielo. El B-17 es una presa fácil pero Stigler no le dispara. En lugar de ello, lo protege y le acompaña para que la tripulación sobreviviente pueda volver sana y salva. La historia completa en Una historia de hombres decentes (Arturo Pérez-Reverte) y en La bonita historia del caza y el bombardero (Jacinto Antón).

Fredrik Carl Mülertz Størmer (1874-1957) y su cámara espía
Fredrik Carl Mülertz Størmer (1874-1957) y su cámara espía

Además de afamado matemático, Carl Størmer fue un aficionado a la fotografía que inmortalizó la vida cotidiana de sus coetáneos noruegos. Tal práctica, a priori nada estrafalaria, presenta no obstante rasgos inusuales para la época ya que usaba una cámara espía y los retratados desconocían que eran fotografiados. La cámara se escondía debajo del chaleco y el objetivo sobresalía a través del ojal. Una cuerda que llegaba hasta el bolsillo del pantalón le permitía disparar sin que la víctima sospechara nada.

Las fotografías fueron tomadas durante el año 1893 cuando estudiaba matemáticas en la Royal Frederick University (actualmente, University of Oslo). En el Norsk Folkemuseum podemos contemplar las 484 instantáneas que obtuvo tan curioso matemático. Aquí les dejo un par de ellas como muestra de su “trabajo”:

Carl StørmerCarl Størmer