Fotografía Personal

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Teide (Tenerife, España). Fecha: 20/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Teide (Tenerife, España). Fecha: 20/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.

Nada más hermoso que un amanecer desde la cima del Teide. Por desgracia, la gran afluencia de visitantes ha obligado a los gestores del Parque Nacional a limitar su número por lo que las reservas (entradas y permisos) deben realizarse con varios meses de antelación.

La propuesta es la siguiente: comemos en el Parador de Las Cañadas del Teide, cogemos el teleférico, recorremos un par de itinerarios y un par de horas antes del anochecer nos vamos al Refugio de Altavista, donde dormiremos. A la cuatro de la mañana diana y marcha hacia la cima.

El proceso comprende la siguientes fases:

  1. Comprar entrada para el teleférico. No debe incluir la subida a la cima.
  2. Reservar en el Refugio de Altavista para pasar allí la noche. Ahora bien, en estos momentos está cerrado de forma temporal por lo que deberemos pasar la noche en alguna zona de vivac. Ver opciones en la Central de Reservas.
  3. Obtener el permiso necesario para acceder a pie hasta el Pico del Teide con objeto de ver amanecer desde allí, utilizando para ello el sendero «Telesforo Bravo» (nº 10 de la Red del Parque)» de las 6:00 a las 9:00 horas, único que conecta La Rambleta (3.555 metros) con el cráter del Pico Teide (a 3.715 metros de altitud) y fuera del horario de funcionamiento del teleférico.

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Puerto de la Cruz (Tenerife), Tenerife (España). Fecha: 19/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 34 mm - Diafragma: f/5,6 - Velocidad de obturación: 1/60s - Sensibilidad ISO: 200.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Puerto de la Cruz (Tenerife), Tenerife (España). Fecha: 19/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 34 mm - Diafragma: f/5,6 - Velocidad de obturación: 1/60s - Sensibilidad ISO: 200.

Aunque en el Puerto de la Cruz se pueden encontrar lugares increíbles como sus playas o unas piscinas que miran al mar por poner solo dos ejemplos, lo cierto es que la curvatura de la pared de la casa me llamó la atención. No se trata de un efecto óptico ni de una distorsión provocada por el objetivo de la cámara. No parece tampoco que tal abombamiento se hubiera producido con el paso de los años porque el marco de la ventana ajusta perfectamente.

La imagen corresponde a una vivienda de planta baja en el caso histórico del Puerto de la Cruz (Tenerife), muy cerca de la Plaza del Charco aunque no puedo precisar más.

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Caldera de las Cañadas, Tenerife (España). Fecha: 20/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Caldera de las Cañadas, Tenerife (España). Fecha: 20/05/2019. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.

En 2022, un equipo de investigadores del Instituto Trofimuk de Geología y Geofísica del Petróleo (Novosibirsk, Rusia), del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y de  la Universidad de Granada (UGR) llevaron a cabo un innovador estudio de tomografía sísmica que ha permito desentrañar algunos de los misterios del subsuelo de la isla de Tenerife.

El análisis de los datos revela un abrupto engrosamiento de la corteza desde ∼10 a 17 km dentro de un área elíptica coincidente con la caldera de Las Cañadas en la parte central de Tenerife. Los investigadores sugieren un mecanismo de «empuje» que facilita el desplazamiento vertical de la parte central de Tenerife, que tiene una topografía elevada y es de mayor densidad que las partes periféricas de la isla. Además, bajo el Teide, a una profundidad de ∼5 km, los datos sugieren la existencia de cámaras magmáticas donde el magma podría ir cambiando, enriqueciéndose en gases, hasta que llegue un momento en el que la presión de la cámara aumente demasiado, ya sea por el gas generado o por una nueva inyección de magma basáltico, y se produzca una erupción fonolítica (explosiva).

Del estudio no se desprende un peligro inmediato de erupción, pero ayuda a comprender el aumento de la sismicidad en Tenerife y las emisiones de dióxido de carbono desde el cráter del Teide, que el INVOLCAN ha registrado desde finales de 2016.

Para conocer un poco más sobre las Islas Canarias en general y el Teide en particular, os recomiendo la Guía geológica del Parque Nacional del Teide (Instituto Geológico y Minero de España).

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Estanque de Latona, jardines del Palacio de Versalles (París). Fecha: 26/09/2018. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 46 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/60s - Sensibilidad ISO: 200.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Estanque de Latona, jardines del Palacio de Versalles (París). Fecha: 26/09/2018. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 46 mm - Diafragma: f/9 - Velocidad de obturación: 1/60s - Sensibilidad ISO: 200.

El estanque de Latona de los jardines del Palacio Versalles fue fruto de la voluntad de Luís XIV al crear, en el centro de su jardín, una fuente que narrase la infancia de Apolo, el dios sol, que él mismo había elegido como emblema. Para crear esta fuente, Luís XIV ordenó transformar un estanque creado por Luís XIII instalando progresivamente juegos de agua y decoraciones esculpidas por los hermanos Marsy.

El estanque de Latona atravesó varias fases antes de llegar a su forma actual. En 1667, era la fuente de los Sapos. De 1668 a 1670, apareció un primer estanque de Latona, en el que Latona estaba a la misma altura que el resto de las figuras y miraba hacia el palacio. De 1687 a 1689, Jules Hardouin-Mansart creó el estanque actual, dio media vuelta a la madre de Apolo y de Diana (Latona) y la situó en la cima de una pirámide de mármol.

Podéis leer su historia completa en El estanque de Latona, una restauración histórica.

Si nos asomamos a las calles de París desde el cielo, resulta evidente que, como en cualquier otra gran ciudad, las zonas verdes son importantísimas. El Parque de la Villette es un claro ejemplo del urbanismo verde de finales del siglo XX.

En 1978, tras un primer intento fallido en 1976, se celebró un segundo concurso para renovar el área de La Villete, una zona de París en la que antiguamente estaban el matadero de la ciudad y el mercado de ganado (cerrados ambos en 1974). Dicha área está situada en el XIX Distrito de París, en la margen derecha del Sena.

El jurado, presidido por el arquitecto Roberto Burle Marx, estuvo formado por los también arquitectos Renzo Piano, Arata Isozaki y Vittorio Gregotti, y los paisajistas Paul Friederberg y Jacques Simón. Se presentaron 472 proyectos, de los que el jurado seleccionó 9 para la votación final.

En marzo de 1983, el jurado declaró ganador el proyecto de Bernard Tschumi. El diseño ganador rompió la secular tradición del jardín parisino y transformó radicalmente el paisaje original donde solo se conservó el Grande Halle y el canal de l’Ourcq. El parque abarca 55 hectáreas y está salpicado por una trama de edificios rojos llamados «Folies», que ponen una nota de color al parque y ofrecen numerosos servicios.

Al presentar su proyecto sobre La Villette, Bernard Tschumi escribió:

«El concurso para el Parque de La Villette fue el primero en la historia reciente de la arquitectura en proponer un nuevo programa, el de un parque urbano que plantea que la yuxtaposición y la combinación de varias actividades, promoverá nuevas actitudes y perspectivas. Este programa representa una importante ruptura. La década de 1970 fue testigo de un periodo de renovado interés en la constitución formal de la ciudad, sus tipologías y morfologías. Mientras los análisis que se desarrollaron se enfocaban en la historia de la ciudad, ésta estuvo completamente carente de justificaciones programáticas. Ningún análisis dictaminó la cuestión de cuáles actividades ocurrirían en la ciudad. Tampoco ayudó en dicho dictamen el hecho de que la organización de funciones y eventos fue de un problema arquitectónico tanto como lo fue la postulación de formas y estilos. El Parque de La Villette, por el contrario, representa una política programática alentadora e integrada, relacionada tanto con las necesidades de la ciudad como con sus limitaciones».
Tabet M., La Terrifiante Beauté de la Beauté, naturalisme et abstraction dans l’architecture de Jean Nouvel et Rem Koolhaas, Paris, 1996.

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Casa de Monet en Giverny (Francia). Fecha: 27/09/2018. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/3.5 - Velocidad de obturación: 1/25s - Sensibilidad ISO: 400.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Casa de Monet en Giverny (Francia). Fecha: 27/09/2018. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 18 mm - Diafragma: f/3.5 - Velocidad de obturación: 1/25s - Sensibilidad ISO: 400.

No me quiero despedir de Giverny y de la casa donde vivió Monet sin mostrar una de mis fotografías favoritas. Se trata del dormitorio de Alice Hoschedé, la segunda mujer de Monet. En aquella época, los matrimonios burgueses  tenían por costumbre dormir en habitaciones separadas. Es un dormitorio donde los colores y la luz se unen para formar un espacio acogedor y cálido.

Les invito a recorrer habitación a habitación y descubrir la casa de la mano de la Fundación Monet y la tecnología: visita virtual (jardines y casa).

Tímpano de la Puerta del Juicio Final (Notre Dame)
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: Tímpano de la Puerta del Juicio Final de la catedral de Notre Dame (París). Fecha: 27/09/2018. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/125s - Sensibilidad ISO: 200.

El estilo gótico nace como tal en el norte de Francia a mediados del siglo XII. Aunque en rigor debe hablarse de una evolución de las formas románicas, se data como su inicio el 14 de julio de 1140. En dicho día se inició la restauración del abad Suger del deambulatorio de la basílica de Saint-Denis, primer elemento arquitectónico que se define como de estilo gótico.

Además de elementos arquitectónicos novedosos como el arco apuntado (ojival), la bóveda de crucería o los arbotantes, el gótico religioso se vio influenciado por la aparición en el Medievo de una nueva sensibilidad hacia la idea de la muerte y de la salvación del alma, y por tanto de la importancia del Juicio Final. Continuando con la tradición del románico en cuanto a plasmar las ideas religiosas en «libros visuales», la Iglesia creó un programa iconográfico para advertir a los fieles de las consecuencias que tenían los actos realizados en vida tras la muerte. Esta enseñanza sobre el Juicio Final quedó plasmada en muchas de las portadas de acceso a los templos y presenta una característica novedosa: su representación se traslada al tímpano, normalmente en tres registros horizontales, tal y como podemos ver, por ejemplo, en la imagen que acompaña a este texto. Se trata de uno de los tímpanos de la fachada principal de la catedral de Notre Dame en París.

En el superior aparece Cristo-Juez acompañado del tribunal y la corte celestial. En Notre-Dame es un Cristo-Hombre con nimbo crucífero que muestra sus llagas de las manos. A ambos lados, dos ángeles portan los instrumentos de la Pasión (objetos asociados a la Pasión de Cristo). Completan el grupo San Juan y la Virgen arrodillados e intercediendo por la humanidad. La representación de Cristo humanizado es característica del gótico y responde a la idea de que Jesús no solo es juez sino también redentor.

Ahora debemos fijar nuestra mirada al registro inferior en el que se representa la resurrección de los muertos. Dos ángeles, uno en cada extremo, tocan las trompetas para anunciar que el Juicio Final va a comenzar.

Finalmente, en el registro intermedio, se encuentra el pesaje de las almas (psicostasis). De izquierda a derecha, tenemos primero a los bienaventurados que alzan la cabeza para mirar a Cristo; después el arcángel San Miguel que está pesando las almas; a su lado, dos demonios que intentan inclinar la balanza a su favor; por último, los condenados que, atados con cadenas, son arrastrados hacia el infierno por dos diablos.

Claude Monet, uno de los grandes maestros del impresionismo, vivió en Giverny desde 1883 hasta su muerte en 1926. Su casa destacaba principalmente por el jardín. Incluso en días desapacibles, cuando los nenúfares dormitan entre la neblina, las flores iluminan la memoria del gran pintor.

Fotografía: Miguel Moliné. Localización: púlpito de la Catedral de San Esteban, Viena(Austria). Fecha: 02/10/2017. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 1600.
Fotografía: Miguel Moliné. Localización: púlpito de la Catedral de San Esteban, Viena(Austria). Fecha: 02/10/2017. Cámara: Nikon D80 - Distancia focal (DX): 70 mm - Diafragma: f/4.5 - Velocidad de obturación: 1/80s - Sensibilidad ISO: 1600.

La primera mención documental de la Iglesia y Parroquia de San Esteban la encontramos en un acuerdo de permuta entre el margrave Leopoldo IV de Austria y el obispo Reginmar de Passau que data de 1137. Esta año se acepta generalmente como la fecha de inicio de la construcción de la primera Iglesia de San Esteban. Desde entonces se han ido sucediendo diversas obras y restauraciones cuyo resultado final podemos ver en este espectacular recorrido virtual.

La Catedral es realmente magnífica y resulta difícil escoger un detalle de entre todos los elementos pictóricos, escultóricos y arquitectónicos que la componen. Al final, me he decantado por el púlpito de piedra, una obra maestra de la escultura gótica tardía. Atribuido durante mucho tiempo a Anton Pilgram, hoy en día se considera más probable que fuera su tallador el holandés Niclaes Gerhaert van Leyden. Como en muchas otras iglesias, el púlpito se apoya en un pilar de la nave, en lugar de estar en el presbiterio, con el fin de que los fieles pudieran oír mejor el sermón.

La estructura se sostiene por formas que representan todo el repertorio decorativo de la arquitectura del Gótico Flamígero: arcos con todo tipo de nervios y adornos, fustes filamentosos, gabletes, elementos vegetales muy estilizados, pináculos con mil y una caladuras, etc,

Sobre los pétalos góticos hay retratos en relieve de los cuatro Doctores originales de la Iglesia (San Agustín de Hipona, San Ambrosio, San Gregorio Magno y San Jerónimo). Cada uno de ellos se corresponde a un temperamento distinto en un momento concreto de la vida. Si se observa de derecha a izquierda se puede ver a:

  • san Ambrosio, con la mitra y el libro que representa el tipo sanguíneo.
  • san Jerónimo, con el capelo cardenalicio y el libro representando al anciano colérico.
  • san Gregorio, portando la tiara, el libro y la lupa imitando al escéptico flemático de edad intermedia.
  • y san Agustín, con la mitra, el libro y el tintero, es el joven melancólico sumido en sus pensamientos.

La barandilla de la escalera que rodea el pilar desde el suelo hasta el púlpito está decorada con fantásticos sapos y lagartijas que se muerden entre sí, simbolizando la lucha del bien contra el mal. En lo alto de la escalera, un cachorro de piedra protege al predicador de los intrusos.

Debajo de la escalera se encuentra uno de los símbolos más curiosos de la catedral: una figura en piedra de un mirón (en alemán: gucken) asomado a una a una ventana (en alemán: fenster) y conocido por ello como el Fenstergucker. El cincel en la mano del sujeto y la marca de la firma del cantero en el escudo sobre la ventana hicieron especular con la posibilidad de que se tratara de un autorretrato del escultor.