¡Cómo cambian los tiempos!

Mientras atravesaba el parque Bruil, recordé dos episodios, uno cercano en el tiempo y otro de la época de mi niñez. No puedo precisar la fecha pero aún soy capaz de rememorar la celda donde malvivía un oso y la pena que nos daba al verlo en un cubículo tan pequeño que, para girar, realizaba un número de circo. Afortunadamente, los tiempos han cambiado.

El otro episodio, no hará más de dos o tres semanas, tuvo lugar en una panadería. Allí, un grupo de mujeres hablaba de la falta de seguridad para los niños en el mencionado parque. Hoy he aprovechado la oportunidad para comprobarlo. Existen dos zonas principales, una con piso de tierra y otra de una especie de una especie de malla aunque algo dura y abrasiva. Los distintos juegos, como puede comprobarse en las fotografías, son nuevos y no presentan elementos peligrosos. Vuelvo a la niñez para recordar dónde y cómo jugábamos pero en el registro no encuentro ni parques ni, mucho menos, instalaciones de recreo como las actuales. La calle era nuestro particular recreo, cualquier «era» servía para jugar al fútbol, volver a casa con una «cuquera» era bastante normal y aplicábamos las teorías arquitectónicas más modernas para construir intrincados laberintos en el interior de las «pajeras». Desafortunadamente, los tiempos han cambiado. Tanto, que hasta los abuelos juegan al tejo con piezas metálicas en lugar de usar lascas o piedras planas. Eso sí, ni siquiera el intenso frío —eran las diez de la mañana y los termómetros marcaban 3 grados— puede con su voluntad de disfrutar con las pequeñas cosas de la vida.

Antes de irme me he topado con dos jardineros y no he podido resistir el formularles una pregunta que siempre ronda por mi cabeza en esta época del año: ¿por qué retiran las hojas caídas de los árboles? Se trata de material orgánico que, tras su descomposición, sirve de abono y además protege de las heladas a la hierba. Pues bien, la razón de tal limpieza no es otra que la estética. También estéticos son los grafitis que, con mayor o menor calidad artística, alegran a la vista:

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