Crímenes del franquismo

Antes de entrar en la noticia —la condena internacional del régimen franquista—, permítanme expresar la opinión sobre dicho régimen con la finalidad de evitar equívocos e interpretaciones sesgadas. Recurro para ello a un texto que escribí en 2002:

«El régimen de Franco construyó una nación basándose en la dicotomía buenos españoles/malos españoles para, de esta forma, justificar la victoria de la mitad de sus miembros sobre la otra mitad y, de paso, elevar la miseria y la humillación al estatus de virtudes nacionales. Encontró además en la Iglesia el apoyo necesario para establecer otra dicotomía (españoles espirituales/extranjeros materialistas) y, así, mantener enlatado a todo un país durante muchísimos años. Una vez tomada la decisión de emprender la modernización económica y buscar la integración europea, el propio anacronismo del Estado actuó como freno pues los aires europeos ponían en peligro su razón de ser. Cualquier intento de acercarse a Europa fue cercenado por las élites dominantes y, especialmente, por la Iglesia Católica cuyo objetivo principal consistía en convertir a España en una nación imperialista de guerreros y santos. En el terreno interno fueron excluidas sistemáticamente todas aquellas orientaciones y medidas políticas contrarias a la supervivencia de la dictadura en cualquiera de sus aspectos. Exclusión ésta que se realizó a través de toda una serie de mecanismos: estructurales (limitaciones derivadas de la propia estructura institucional del Estado), ideológicos (cualquier idea democrática era excluida por no ser ideológicamente coherente con la lógica interna de la dictadura), de procedimiento (las reglas y las normas de las instituciones oficiales favorecieron la ideología nacionalcatólica, tendiendo a excluir cualquier otra) y de represión (aplicada sin reservas e institucionalizada desde la guerra civil). De esta forma se hizo aparecer los intereses particulares de la clase dominante como universales, como idénticos a los de la colectividad en conjunto y, al mismo tiempo, se encubrieron las contradicciones sociales. Finalmente dichas clases proclamaron lo que puede denominarse la naturalización del presente de forma que se viera el estado vigente de cosas como algo «natural», ocultando su carácter relativo e histórico, y por tanto susceptible de ser reemplazado por otro. La realidad era muy distinta».

Aplaudo, por tanto, la condena al régimen franquista aprobada por la Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria y sus recomendaciones, entra las que destacan las siguientes: insta al gobierno español a erigir monumentos en memoria de las víctimas del franquismo, a convertir el Valle de los Caídos en una gran exposición como homenaje a los presos que lo construyeron, y a crear una comisión de investigación sobre los delitos del franquismo y presentar un informe al Consejo de Europa; propone también declarar como día internacional de condena contra el franquismo el 18 de julio de 2006, ya que en esta fecha se cumplen 70 años del golpe de Estado. Estas recomendaciones están basadas en el informe Brincat.

Por desgracia, iniciativa tan laudable se ve enturbiada por la demagogia, el cinismo y la hipocresía de su principal promotor, el español Luis María de Puig, presidente del Grupo Socialista. Durante el debate sobre los crímenes del comunismo, dicho Grupo, por boca de Lluis María de Puig, pidió la devolución del informe a la Comisión de Asuntos Políticos, debido a la “falta de análisis” y a que puede dar lugar a “interpretaciones incorrectas y nefastas”. Gracias también al Grupo Socialista, no salió adelante el proyecto de recomendación a los gobiernos de los Estados miembros del Consejo de Europa para el que eran necesarios dos tercios de los votos. Tampoco salió adelante la iniciativa de crear, junto a la Unión Europea (UE), un Museo europeo en memoria de las víctimas de los regímenes comunistas totalitarios, con sede en Bruselas, o el lanzamiento de campañas nacionales de sensibilización sobre “los crímenes cometidos en nombre de la ideología comunista”. A quien condena la represión ejercida por regímenes totalitaristas de «derecha» y al mismo tiempo justifica la de los regímenes totalitaristas de «izquierda» (o viceversa) se le debería condenar, al menos desde un punto de vista moral y ético, como cómplice de Crímenes contra la Humanidad.

7 comentarios


  1. Suscribo plenamente todo lo que has señalado. Lo que ocurre con el Sr. de Puig es que manifiesta uno de los síntomas más lamentables de los que aparecen en la izquierda europea: por situarse precisamente a la izquierda, les resulta imposible condenar decididamente las dictaduras marxistas, leninistas, maoístas, etc. Y lo que a un demócrata debería resultarle natural – señalar que tan deleznable es el aplastamiento de la libertad desde un extremo como desde el otro – al Sr. de Puig se le hace imposible. No es de extrañar que el compañero Fidel siga siendo tan bien visto por numerosos de nuestros políticos de un determinado lado del arco parlamentario.

    Pero lo grave es que millones de personas murieron bajo la bota del nazismo, millones bajo la del comunismo soviético, y estos últimos crímenes no merezcan la condena más absoluta. ¿Por qué esa doble moral?.

    Y lo preocupante es que también se apoderan del lenguaje: ahora desde ciertos periodistas situados tanto en un lado como en el otro se dice que los de HB-ETA son fascistas (¿como Franco?, yo pensaba que eran marxistas-leninistas) y que determinados comportamientos de grupos juveniles de algún partido como ERC también son propios de “camisas pardas” (yo pensaba que son republicanos de izquierda).

    La degradación ya no sólo se queda en el lenguaje de los políticos sino que también llega a la calle. ¿Tan anestesiados nos tienen?.

    Responder

  2. Estoy de acuerdo Juan Antonio, ya que enumeras unos cuantos no te olvides que al otro lado hay quien és muy aficionado a condenar los crímenes de la izquierda pero que nunca ha condenado al franquismo, o las dictaduras sudamericanas. Pinochet podria haber sido procesado en España. O mantiene a franquistas es sus filas y con cargos institucionales.

    En cualquier país con tradición democrática un personaje cómo Fraga estaria, por lo menos, alejado de la vida pública. Me temo que aquí no habrá una verdadera revisión hasta que los responsables de crímenes (de cualquier bando) no puedan comparecer ante un tribunal, cómo Milosevich.

    ya que te refieres a la perversión del lenguaje, con lo que estoy de acuerdo, creo que en el intento del Grupo Popular de condenar “los crímenes de los regimenes totalitarios comunistas” lo que de verdad se trataba era de criminalizar al comunismo. Es cómo si en lugar de condenar al Franquismo se condenara a los crímenes de la derecha o la “democracia cristiana” o el nacionalismo. O condenar los crímenes de la “democracia” porque existió una “República Democrática Alemana”. Se puede ser todo eso e incluso comunista sin ser cómplice de ningun crimen, que era lo que nos querian colar.

    No creo que ningún demócratata tenga reparos en condenar al Estalinismo igual que al Franquismo, pero cómo tu dices, se creen que estamos anestesiados.

    Responder

  3. No está bien olvidarnos de los crimenes de los “democratas”. Lo he mantenido en otros comentarios. Un museo en Irak sería adecuado.

    Y, claro, como en nombre de la democracia se han cometido evientes crímenes contra la humanidad debemos proclamar que la democracia es un sistema condenable. Ya tenemos la “triple” moral. Y quien lo niegue, en vez de “amigo de Fidel”, demostrará ser “amigo de Bush”.

    Algunas líneas argumentales actuales son tan simplistas que van más allá de lo patético.

    Responder

  4. Coincido con lo expuesto en este blog. Podemos decir sin temor a equivocarnos que todas en todas las dictaduras se cometen crímenes, y que solo son los gobiernos de “opiniones opuestas” quienes las condenan, pero olvidándose plenamente de las suyas propias. Ya hay un dicho que dice algo similar “ver la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el suyo”.

    Los gobiernos de Franco, Hitler y Pinochet (representando la derecha) y los comunistas de la ex URSS y china (representando la izquierda)han vulnerado los derechos humanos en multidud de ocasiones, pero como la historia solo la escriben los vencedores… ¿que vamos a decir al respecto?

    Creo que tal y como está se capta la idea general

    Responder

  5. Hola Pablo. Y la historia continúa porque los socialistas han evitado, por ejemplo, que el Parlamento Europeo condene el cierre de una cadena de televisión en Venezuela.

    Responder

  6. el parlamento Europeo tiene que condenar el cierre de una cadena de televisión en Venezuela??
    ahora se dedica a eso? no me consta que haya condenado el cierre de los repetidores de TV3 en la Comunidad Valenciana o País Valenciano o cómo se llame…

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *