Detener el reloj histórico

«El ansia de una interpretación de la historia está tan arraigada que, si no tenemos un enfoque constructivo del pasado, somos arrastrados al misticismo o al cinismo.» Sir Maurice Powicke (Conferencia en la toma de posesión de la cátedra Regius de Historia Moderna en Oxford, 1929).

Si la inclusión de los «derechos históricos» no levantó crítica alguna en la propuesta de Estatuto valenciano, un acuerdo entre Esquerra Republicana (ERC) y Convergència i Unió (CiU) sobre la misma cuestión ha provocado un serio enfrentamiento de dichos grupos con el PSC-PSOE. En concreto, dicho acuerdo consiste en añadir la frase «En virtud de la actualización de los derechos históricos de Cataluña se incorpora a a la Generalitat…” a varios artículos que hacen referencia a competencias.
En ambos casos debemos preguntarnos a qué derechos históricos se aluden con tanta alegría. O dicho de otra manera, cuándo paramos el reloj histórico. Resulta evidente que todos los nacionalismos lo detienen cuando más les interesa sin caer en la cuenta que las estructuras políticas y sociales, en un momento o en lugar concreto, quedan explicadas por las condiciones históricas del momento y del lugar. Convertir aquéllas en valores absolutos y suprahistóricos es un error monumental. El contenido práctico de estos absolutos como la igualdad, la libertad o los derechos civiles y políticos varían de un período a otro y, por tanto, no puede reclamarse para ellos una objetividad más allá del alcance de la historia. El problema no es tanto la utilización del reloj histórico como el intento mismo de levantar un punto de referencia concreto y concederle un valor absoluto con el que medir el presente.
En segundo lugar, conviene destacar el objetivo fundamental de estas propuestas, a saber, proteger «su» propiedad y evitar futuras reformas estatutarias que puedan recortar las actuales competencias. El pueblo, como soberano de su futuro, pasa a segundo plano cuando se corre el peligro de que aquél tome decisiones contrarias a las defendidas por los nacionalistas. Por contra, la «voluntad del pueblo» se convierte en el argumento fundamental cuando se postula la independencia. Esto tiene un nombre: cinismo.

11 comentarios


  1. El levantamiento en armas y la constitución del Reino de Aragón, del que dependerían el condado de Barcelona y el Reino de Valencia, lo dejo para otro día :)
    En su día Mariano Gistaín publicó un texto extremadamente divertido. Si lo encuentro, pondré el enlace.

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  2. :))

    Es curioso pero los nacionalistas de ERC-CiU están utilizando la misma táctica que emplearon los liberales del siglo XIX. Esto es, asumir, desde sus posiciones dominantes en la cultura, la política y la economía, la voz del pueblo en contra de la ideología del propio pueblo. Pero si en el siglo XIX esto tenía como objetivo fortalecer el concepto de nación en contra de la monarquía absolutista de Fernando VII ahora el objetivo es desmontar la nación española para retrotraerse a los tiempos prenacionales de los fueros y construir, a partir de ahí, se supone que otra nación nueva llamada por ellos Catalunya. Volver al 1700 para reescribir una Historia (reinventada por ellos además) cuyos últimos 300 años no les han gustado como si esto fuera un juego de ordenador en el que se pudiera «Cargar Partida».

    En fin, luego, si alguien les llama tontos del culo o gilipollas imagino que se sentirán ofendidos.

    Salud!
    konde

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  3. ¿ “Dependían” de quíen, el Condado de Barcelona y el Reino de Valencia?

    Por el amor de Díos, Don Miguel, un poquito de por favor con el rigor Histórico.

    PD: sin ir más lejos (de Aragón, of course) a ver si me sabe decir donde estan enterrados los reyes aragoneses.

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  4. Por cierto, más cínico me parece ir espetando pestes de los nacionalismos (en particular del catalán) desde postulados tan o más esencialistas.

    Pero en fin, ya se sabe que de un tiempo para acá los nacionalismos son muy malos, excepto el nuestro.

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  5. Estimado «medievalista»: por favor, no se vaya por las ramas, entre en materia y defienda con argumentos la utilización política de argumentos históricos de períodos concretos. O dígame dónde paramos el reloj para hacernos una idea. Porque de eso va la crítica que escribí. Por cierto, vuelva a leer el texto especialmente donde pone “todos los nacionalismos” porque el comentario atañe a todos ellos.
    ¿Dependían? Ahora resultara que, por obra y gracia de Dios, Cataluña nació independiente de Aragón y sin que los reyes aragoneses tuvieran nada que ver. Tal vez por ello, Jaime I firmaba en 1225 como «rey de Aragón, conde de Barcelona y señor de Montpellier» o que en 1232 lo hiciera como «rey de Aragón y Mallorca, conde de Barcelona y Urgell y señor de Montpellier». No obstante, tiene usted razón en algo: debería haber escrito la «Corona de Aragón» en lugar de «Reino de Aragón» y «pertenecían» en lugar de «dependían».

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  6. No tengo el enlace, pero sí el texto de Mariano Gistaín. Allá va:

    “Los abajo firmantes nos adherimos a los planteamientos del autoconstituido y autodenominado GIAA («Grupo Irredentista Aragonesista de Acción») y apoyamos plenamente la iniciativa parlamentaria titulada «500.000 firmas para la recuperación de las fronteras naturales de Aragón», cuyos principales puntos son:

    1. Cumplimiento inmediato del Primer Testamento de Jaime I (1244), que fijaba las fronteras orientales del Reino en el río Segre, con la inclusión de Lérida en el reino de Aragón. Esta zona pasará a conformar la Nueva Cuarta Provincia con el nombre de «Aragón Cissegretano».

    2. Revocación de la orden real del mismo Jaime I que estipulaba la creación del Reino de Valencia (1240), ya que dicha orden debió ser aprobada por Cortes. La actual Comunidad Autónoma Valenciana pasaría a conformar la Quinta Provincia con el nombre de «Aragón Transmaestrazgense». Dadas las necesidades de agua de la Nueva Provincia, proponemos un PHI (Plan Hidrológico Internacional) desde las cuencas del Llobregat y el Manzanares hasta la nueva Quinta Provincia bajo el lema: «Solidaridad con el Nuevo Gran Aragón».

    3. Revocación de la Donación Regia de 1284 (que traspasaba a Aragón el Señorío de Albarracín): Albarracín y su comarca volverán a ser gobernados por los Azagra, y puede libremente adherirse al Nuevo Gran Aragón en términos de «cosoberanía».

    4. Aplicación inmediata del tratado de Tudilen (1151): fijación definitiva de la frontera sur-oriental 20 KM al O de Cartagena, con lo que se conforma la Sexta Provincia: «Nueva Cartaginensis Aragonesa».

    5. Aceptación de la anulación del Testamento de Alfonso I, pero no reconocimiento de García Ramírez como Rey de Navarra (otro acto ilegal que debe ser anulado), con lo que se conformará la Séptima Provincia con el nombre de «Aragón Transtudelano».

    6. Revocación del Tratado de Utrecht (¿Quién lo firmó?), lo que supondrá la formación de las Provincias Octava («Aragón Napolitano»), Novena(«Tierra de Gansters Sicilia»), Décima («Cerdeñola») y Undécima («Córsica»). Hay que aclarar que aunque Córcega nunca fue efectivamente conquistada, por el Tratado de Agnani (1295) corresponde como infeudataria al Reino de Aragón.

    7. Recuperación de los documentos infeudatarios que unieron Aragón con el Mediodía francés. La Duodécima Provincia, con fronteras naturales en el Ródano y el Loira, pasará a denominarse «Transpirenaica».

    8. Revocación del Tratado de Almizra (1244), con lo que las actuales provincias de Cuenca y Soria pasarán, bajo la hégira aragonesa, a conformar la Decimotercera Provincia, «Transturolensis» (así verán si existe o no Teruel).

    9. Revocación del Decreto de Nueva Planta de 1715, con lo que las actuales Islas Baleares pasarían a conformar la Decimocuarta Provincia con el nombre de «Playa de Aragón».

    10. Por último, aunque no menos importante, es necesario volver en la Península Balcánica a las fronteras más naturales que dicha región ha conocido, que evidentemente son las de 1389, lo que supondría la reanexión de los antiguos ducados de Atenas y Neopatria, que por razones históricas y lingüísticas serían donados a la Villa de Almudévar como «Zona de Recreo Ultramarina Especial».

    11. Aunque quedan muchos otros territorios que, por buena lógica, deberían también conformar el Nuevo Gran Aragón, por razones prácticas hemos creído sensato incluir de momento solamente los arriba citados, que, según un proyecto realista aunque moderadamente ambicioso, pueden ser retornados a su legítimo propietario en un plazo no superior a 5 años.”

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  7. No entiendo porque se debe juzgar con más dureza a los nacionalistas que hacen uso de una argumentación discutible acerca de los “derechos históricos” y no a los otros. Ud mismo cita el caso de Valencia. Si nos oponemos a los “derechos históricos” tenemos que oponernos por principio, y no oportunisticamente en función de lo que se reclame con tal argumentación. Si es censurable que lo haga CiU y ERC también ha de serlo que lo haga el PP y el PSOE. Porque unos pidan menos a partir de esta argumentación no por ello se convierten en mejores. No entiendo la doble vara de medir. Habría también que plantearse por qué recientemente aparece este tipo de argumentación en CiU y ERC y qué arrastra a los partidos nacionalistas a hacer suyos unos planteamientos que hasta la fecha habían rechazado. Es mas, diría incluso que ni siquiera en el País Vasco el PNV ha demostrado entusiasmo por esta argumentación tradicionalista aunque la venga utilizando. Lo que está claro es que la Constitución reconoce los derechos históricos, los legitima y ampara. Es la Constitución la que convierte en útil una argumentación reprochable desde el punto de vista democrático. Es cuestionable politicamente pero es útil juridicamente. Lo lamentable desde mi punto de vista es que se deba acudir necesariamente a estas argumentaciones viciosas de los “derechos históricos” para sortear la legalidad de unas reformas estatutarias y aumentar el nivel de autogobierno que desea la mayoría de catalanes.

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  8. Estimado Albert: tienes muchísima razón. De hecho, critiqué en su día la formulación valenciana en el comentario Estatutos y Constitución. Sí, por tanto, a mayores cotas de autogobierno pero siempre y cuando éste se asiente sobre valores democráticos no-nacionalistas y respete la solidaridad interregional.

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  9. La gran mentira de los “derechos históricos” se remonta a 1.978 cuando se denominan comunidades “históricas” a aquellas que estaban tramitando/ tenían reconocida su autonomía en el 36; haciendo de menos a otras comunidades (Aragón, entre otras) con más “derechos históricos”.

    Señores, estamos en el siglo XXI. ¿por qué no nos dejamos de derechos históricos y nos centramos en derechos humanos y derechos civiles? Todos los españoles (y los extranjeros que viven en España) deben tener los mismos derechos y deberes; y las comunidades autónomas deben gozar del mismo grado de autogobierno (de cuyo alcance no me parece oportuno pronunciarme en este momento); sin olvidarnos de la “pequeña” deuda histórica (de historia reciente), que algunas comunidades autónomas favorecidas economicamente durante la dictadura – para comprar voluntades – tienen con respecto a otras – que vieron como sus gentes tenían que abandonar los campos yermos a donde no llegaba una mal carretera.

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