¿Discriminación positiva?

Según informó EFE la pasada semana, la Comisión para la Igualdad de oportunidades en la carrera judicial del Consejo General del Poder Judicial aprobó por unanimidad tres propuestas para fomentar una mayor presencia de mujeres jueces en cargos gubernativos, en Tribunales de oposición y en cursos de formación. Estas tres propuestas son las siguientes:

  1. Que se procure facilitar el nombramiento de mujeres cuando concurran varios candidatos con similares méritos a cargos gubernativos (presidentes de Tribunales Superiores de Justicia y sus Salas y de Audiencias Provinciales) y magistrados del Tribunal Supremo.
  2. Que se fomente la presencia de mujeres como directoras y ponentes en los cursos de formación de la carrera judicial que organizan las Comisiones de Escuela Judicial y Relaciones Internacionales, equiparándolas a los actuales niveles de representación real.
  3. Que haya una presencia mayor de mujeres en los Tribunales Calificadores de las pruebas de oposición para acceso a la carrera judicial y pruebas de especialización a fin de equipararlas con sus justos niveles de representación.

La primera propuesta -a igual de méritos, se selecciona a la mujer- es sencillamente anticonstitucional por cuanto no se puede discriminar por razón de sexo por mucho que aplaudamos la bondad de la medida. Actualmente la mujer se encuentra infrarrepresentada pero la solución no pasa por ‘castigar’ a los hombres sino por establecer procesos de selección adecuados. Como en otras áreas de la Administración Pública, el ‘favoritismo’ hacia los hombres es probablemente consecuencia de factores como la falta de planificación, la definición inadecuada o insuficiente de los puestos que se precisan cubrir, la incorrecta aplicación de criterios de selección y la ausencia de una adecuada política en la gestión de los recursos humanos. En un proceso de selección de personal la proporción entre hombres-mujeres, negros-blancos, rubios-morenos o cualesquiera otra dicotomía basada en el fenotipo es simplemente irrelevante. El objetivo principal es otro muy distinto, a saber, determinar en cada caso qué persona puede desempeñar con mayor éxito el puesto a cubrir. Aumentar los elementos objetivos en la ponderación, ocultar los datos personales al equipo seleccionador y, sobre todo, poner al frente del proceso de selección a psicólogos industriales ayudaría a solventar gran parte del problema. Para el resto de propuestas aplíquese el mismo procedimiento. Si éste es justo, poco debe importarnos la proporción hombres-mujeres en un determinado escalafón pues el resultado dependerá finalmente de los méritos y las capacidades personales de los candidatos y no del sexo de éstos.

7 comentarios


  1. Está bien poder leer comentarios sensatos sobre el tema de vez en cuando.
    Las últimas propuestas para la equiparación de sexos son arbitrarias y discriminatorias. Llegan mal y tarde. Me parece bien evitar la discrimiación, pero no crear más. Pero a corto y medio plazo no harán sino beneficiar a los hombres. Las mujeres cada vez tienen mejor preparación y dedicación y estarán plenamente integradas en el mundo laboral. La paridad beneficiará a los hombres en un futuro, al menos en la administración. Al tiempo.

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  2. Pienso que las mujeres no necesitamos favoritismos. Si bien, históricamente, hemos sido un grupo vulnerable, hoy en dia, la competencia en el plano intelectual es cada vez mas evidente. Por ello, darnos un trato preferente o “especial” nos obliga a reconocer que seguimos siendo un grupo que necesita mayor proteccion, y la proteccion nos perjudica. Nos colocamos en un plano de desventaja y generamos un ambiente de desigualdad. Si queremos equidad luchemos con igualdad de derechos y obligaciones, igualdad de condiciones. No queremos ayuda, solo que nos quiten el pie de la cara y nos permitan participar activamente en la sociedad.

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  3. me parece muy mal la descriminación positiva, porque aunque intente ayudar no deja de ser más que una descriminación más, como si nosotras siguieramos siendo menos o necesitasemos ayuda o no supiesemis seguir adelante nosotras mismas, ademas de que es injusto que para ayudarnos a nosotras se descrimine los derechos de los hombres también, no hay que favorecer ni a uno ni a otro, las mismas pruebas tenian que ser para todos por igual, y si alguna no la supera, pues pista, ya se prepará una mejor y ya te cojeran para otra vez, porque para que aya respeto por una parte, tambien la tiene que ver para otra parte y si nos favorecen a una, es perjudicar al chico entonces ya se esta haciendo una desigualdad un poco contradictorio.
    Ademas de que preparandose bien cualquiera puede estar igual de bien preparado.

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  4. no es que queramos ser más que nadie, solo nuestro derecho como ciundadanos del mundo a poder participar en el resto de las cosas como todo el mundo, y con la descriminacion positiva lo que hace es seguir diciendo que no valemos para nada, ademas de perjudicar al hombre. Misma equioaracion de cond
    iciones para todos y mismas pruebas para todos.

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  5. Esa ‘discriminación positiva’ siempre tien lo mismo, que ya pa les de arriba: les muyeres del Congreso, listas electorales, Presidencias de Tribunales, etcétera.

    Mientras, a las desempleadas contra su voluntá les quiten los 6.300 euros que desgravan en IRPF por los 3 primeros años de su neno a la Ministra Chacón y a cualquier banquera, por ejemplo; ¡y eso llámanlo también ‘Ayuda para Madres Trabajadoras’…!

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