Disecar la moral: ‘The Uncanny’

La sensación de lo extraño, de aquellos sentimientos provocados por la confusión y el horror, es el motor de la nueva exposición de Mike Kelley, organizada por la Tate Liverpool. En ella, el sugerente creador norteamericano protagoniza el doble papel de artista y comisario, ya que se trata de un proyecto original ideado por Kelley hace más de una década, y que ahora ha sido revisado por la institución británica.

uncannyJohn Isaacs.

Untitled (Monkey) 1995.

© The Artist/Arts Council Collection, Hayward Gallery, London.

The Uncanny supone la primera gran exposición dedicada en Reino Unido a la figura de Kelley, tras la muestra que en 1992 se realizó en el ICA de Londres. En esta ocasión, se exploran la memoria, los recuerdos y la ansiedad a través de la yuxtaposición de una serie de objetos personales con esculturas figurativas realistas. Así, el punto de partida son estas imágenes naturalistas policromadas, que el artista utiliza para encarnar el sentimiento de lo extraño a través de su escala, del color y del material. Algunas de ellas las relaciona con la idea de lo doble y la desasosegada representación de la figura que oscila entre la vida y la muerte. Este apartado incluye trabajos históricos, procedentes de diferentes colecciones internacionales, de artistas como John de Andrea, Judy Fox, Robert Gober, Duane Hanson, Damien Hirst, Edward Kienholz, Jeff Koons, Tony Matelli, Paul McCarthy, Ron Mueck, Paul Thek y Tony Oursler, entre otros. Además, objetos no artísticos como modelos anatómicos, figuras de cera o muñecos animados se incluyen junto a una gran colección de fotografías en blanco y negro que reflejan, una vez más, esculturas, maniquíes dadaístas y surrealistas y periódicos.

La espectacular sección de esculturas se complementa con la aportación personal del Kelley, denominada “The Harems”, que consiste en dieciséis grupos de objetos (juguetes, cromos, portadas de vinilos…) que han sido acumulados por el artista a lo largo de su vida y que sacan a relucir aspectos autobiográficos desde su infancia a la actualidad. Igualmente, son empleados como excusa para articular un discurso sobre el coleccionismo, así como las formas de establecer las categorías en las que dividimos esos objetos para tratar de comprenderlos y también como una manera de intentar controlar nuestro mundo.

En 1919 Freud escribió The Uncanny, un ensayo en el que asocia lo “extraño” con aquello secreto y escondido que necesitamos sacar a la luz, distinguiéndolo de lo simplemente temeroso. También Kelley entiende esas sensaciones de lo extraño como sentimientos pasados, como un temor que nos lleva a algo conocido, a algo que una vez fue familiar.

“The Uncanny”, que ya fue mostrado en 1993, en el Gemeentemuseum Arnhem en Holanda, supone una nueva oportunidad para Kelley de recrear su proyecto que se convierte de esta manera en un trabajo en progresiva actualización.

Fuente: www.masdearte.com

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