Dostoievski y Saramago

COLABORACIONES: Mª Jesús Mayoral, autora de Los Castaños de Indias (Egido, 1999) y Alfonso I: el rey batallador (Delsan Libros, 2003).

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A ideas escasas, narraciones mediocres

La milenaria existencia de la humanidad, así como su evolución, nos demuestra que el ser humano quiere ser único e irrepetible. A esto me atrevería a añadir, que ningún ser humano quiere ser igual a otro sino superior. Es imposible que haya dos seres humanos iguales en el mundo; sin embargo la posible dualidad única puede convertirse en una obsesión. “El doble”, una de las novelas menos conocidas de Dostoievski, aborda este tema en profundidad y nos hace reflexionar ante una situación que bien podría calificarse de surrealista. ¿Cómo es posible que existan en el mundo dos personas idénticas? Esta pregunta inevitablemente da paso a otra. ¿Qué pasaría si eso sucediera?
La novela arranca en una mañana cualquiera de la vida de nuestro héroe, título que otorga Dostoievski al protagonista. El héroe es un hombre mediocre, inseguro, inoportuno y nervioso que es perseguido por una sombra siniestra que va tomando su misma forma para acabar suplantándole: un presentimiento hecho realidad. Pero decir esto de la novela sería decir muy poco, pues el trasfondo es mucho más complejo. Dostoievski, en los albores de la psicología, se adelanta en el tiempo para diseccionar un trastorno psicológico: un desdoblamiento de personalidad.
Esta novela demuestra la destreza literaria del autor a la hora de utilizar todos los recursos estilísticos, reforzando con los diálogos una vigorosa narrativa. Y para ello monta escenas de salón donde los personajes se desnudan a través de sus palabras: conversaciones que hacen reír en el drama y llorar en el escarnio, algo muy propio de Dostoievski. La descriptiva es casi cinematográfica, paseándonos de la mano del protagonista por las calles de Petersburgo.
Aunque el tema de la novela no era nuevo, Dostoievski lo mejora dándole innovadores matices psicológicos, sin perder la ocasión para criticar la burocracia gubernamental y mostrar los defectos de la sociedad que le tocó vivir. Sin embargo, de vez en cuando resurge una vieja acusación: “El doble” es un plagio de “El capote” (un cuento de Gogol). Aunque hay un denominador común en ambas, un mediocre funcionario ruso que acaba siendo víctima de sí mismo; en “El doble” sólo subyace la clara influencia de Gogol en Dostoievski, de hecho reconoce que ha crecido con sus relatos.
Rescatar esta vieja acusación me lleva a otra pregunta. ¿Qué dirían estos detractores al leer “El hombre duplicado” de Saramago? Leer su sinopsis resulta sorprendente; pero resulta todavía más sorprendente leer la novela del portugués, que no deja de ser un calco mal actualizado de la novela rusa. En pleno apogeo de la psicología, Saramago ni siquiera se molesta en reinventar el perfil decimonónico que trazó Dostoievski: un hombre mediocre y depresivo que se encuentra con su doble. Que Saramago describa el mismo personaje sesenta años después de la publicación de “El doble”, en mi opinión, no deja de ser un grave desfase que deja al descubierto la escasez de ideas del Premio Nobel. ¿No hubiese dado más juego el perfil de un ejecutivo trepa?
Podría ser más indulgente si Saramago sólo hubiese tomado el perfil del personaje, pero también se ciñe al mismo planteamiento: suplantación de personalidad, situaciones confusas, dos hombres iguales que se van buscando y mujer de por medio. La conclusión, para no variar el patrón, también es la misma: no puede haber dos hombres iguales, por tanto debe desaparecer uno. Cuando la creatividad brilla por su ausencia, para qué cambiar el título de la novela. ¿Hay alguna diferencia entre “El doble” y “El hombre duplicado”?
La lectura de ambas novelas obliga a compararlas. No cabe duda de la superioridad, en todos los sentidos, de la obra de Dostoievski. Saramago sólo se ha limitado, sesenta años después, a tomar un viejo patrón literario que no ha podido superar con su narrativa. Una narrativa floja sustentada sobre maltrechos diálogos que no sólo no agiliza la lectura sino que hace caer en el tedio. A “El hombre duplicado” le sobran páginas y le falta gracia. Cuando el escritor se vale de un patrón literario debe ser para reinventarlo, para actualizarlo y elevarlo a la máxima potencia; de lo contrario, se queda en un imitador mediocre; aunque sea un Premio Nobel.
Por Mª Jesús Mayoral Roche, 7 de febrero de 2006

19 comentarios


  1. Soy admirador de Dostoyevskiy. Aunque con los años ya no me siento tan atraído como antes por el autor. “El doble” es la mejor novela que he leído en mi vida. Es una verdadera belleza. No he leído nada de saramago. Tu comentario me ha dejado helado. Me ha dado mucha curiosidad leer esa novela. Como curiosidad. Hay muchas películas que tratan este tema. “El club de la pelea” es una belleza. “El maquinista” que tiene guiños a Dostoyevskiy y particularmente a “el idiota” no es tan buena. Pero interesante de todas maneras. Saludos desde Bolivia.

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  2. En efecto, hay magníficas novelas que tratan o aprovechan un tema tan recurrente como es la suplantación de personalidad. Recordaré una película que no te deja indiferente: “Su propia víctima”. Recomiendo no malgastar el dinero en la novela de Saramago. Es mejor que te la prestan o alquilarla en una biblioteca pública. Saludos desde Zaragoza.

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  3. SARAMAGO BASA SU RECIENTE NOVELA EN CUENTO DE MEXICANO

    “Los científicos, los religiosos y el hombre en general, no se explicaban las causas de tan singular fenómeno que afectó a toda la Tierra y puso en peligro la vida de sus habitantes, su estabilidad, su congruente equilibrio ecológico y su capacidad para albergar tantos seres…El hecho ocurrió de pronto en todos los países, en unos de día en otros de noche. La noticia se comenzó a difundir…la gente…. no daba crédito a los titulares de los periódicos de ese día: “NO MURIÓ NADIE AYER!”…

    Este es el inicio del cuento ¡Últimas noticias! del mexicano Teófilo Huerta, el cual fue escrito en 1983 para el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción convocado por la representación del CONACYT Puebla (1984), registrado ante las autoridades del Derecho de Autor en 1986 y publicado en una edición limitada en 1987 por Editorial Quetzalcóatl, junto con otros cuentos bajo el título La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura.

    Esta por su parte es la semejante introducción de la novela las Intermitencias de la muerte del Premio Nobel José Saramago:

    “Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado… ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido in fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas.”

    Más adelante el cuento de Huerta dice:

    “’Nuestros reporteros realizan en este momento una acuciosa investigación en todos los velatorios y hospitales, pues, al parecer, ayer tampoco murieron enfermos graves’”

    Y la novela de Saramago expresa de manera sorprendentemente similar:

    “…Se realizaron llamadas a los hospitales , a la cruz roja, a la morgue, a las funerarias…y las respuestas llegaban siempre con las mismas lacónicas palabras, No hay muertos”.

    En otro pasaje de ¡Últimas noticias! se dice:

    “…los vehículos quedaron prácticamente deshechos, pero sus ocupantes están ilesos, repito, los ocupantes de los dos autobuses que acaban de chocar están ilesos…”

    Y en otro pasaje Saramago lo repite así:

    “…de acuerdo con la lógica matemática de las colisiones, deberían estar muertos, pero que, pese a la gravedad de las heridas y de los traumatismos sufridos, se mantenían vivos…” (p. 14)

    Al explicar tan peculiar fenómeno la obra de Huerta revela:

    “’Otra de las teorías es la que mantienen especialistas de Moscú, quienes atribuyen la existencia del fenómeno a una variación de la órbita de la Tierra…”

    Y Saramago lo retoma así:

    “….no se debería excluir la posibilidad de que se tratara de una alteración cósmica meramente accidental…”

    Ante tan característica situación la gente celebra así en el cuento de Huerta:

    “Un ambiente de fiesta surgió en todos los hogares, en muchos de ellos había auténtica algarabía….“El júbilo era casi general, aun los que no habían atravesado por peligro alguno se sentían seguros de que nada les pasaría. Los niños jugaban sin cansarse y repetían las frases de los adultos: “no vamos a morir, no vamos a morir”.

    Y así similarmente, sólo con cambio de palabras, celebran en la novela:

    “…alegría colectiva que se extendía de norte a sur y de este a oeste, refrescando las mentes temerosas y arrastrando lejos de la vista la larga sombra de tánatos..se fueron uniendo al mare mágnum de ciudadanos que aprovechaban todas las ocasiones para salir a la calle y proclamar, y gritar, que, ahora sí, la vida es bella.”

    En el cuento de Huerta se ven afectados esencialmente los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

    “…mientras que otros intentaron ejercer diferentes actividades, lo mismo que los empleados, gerentes y dueños de velatorios y panteones.”

    En la novela de Saramago sospechosamente también se ven afectados los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

    “Importantes sectores profesionales, seriamente preocupados con la situación, ya comenzaron a transmitir la expresión de su descontento…las primera y formales reclamaciones llegaron de las empresas del negocio funerario.”

    El cuento de Huerta le da un peso esencial como eje de la trama al aspecto periodístico:

    “…sin faltar aquellos encabezados ingeniosos: ‘THANATOS VENCIDO’, ‘LA TILICA Y FLACA DE VACACIONES’….Los encabezados seguían siendo sumamente llamativos: ‘EUFORIA MUNDIAL’, ‘¡SOMOS INMORTALES!’, ‘¡SÓLO FALTA QUE RESUCITEN LOS MUERTOS!’…”.

    La novela de Saramago también le da ese peso al aspecto periodístico:

    “…los más diversos y sustanciosos titulares, algunas veces dramáticos, líricos otras, y, aunque pocos, filosóficos o místicos, cuando no de conmovedora ingenuidad, como el de un diario popular que se contentó con la pregunta, Y Ahora Qué Será De Nosotros…páginas convulsas, agitadas, manchadas de titulares exclamativos y apocalípticos…Tras el paraíso, el infierno, La muerte dirige el baile, Inmortales por poco tiempo, Otra vez condenados a morir, Jaque mate…”

    El cuento de Huerta justifica así el regreso a la mortalidad:

    “De pronto, después de quién sabe cuántos días o meses, en una ciudad en la que se construía un edificio, un trabajador, tras caer desde un piso doce, no se levantó de la acera…todos clavaron su mirada en el hombre inmóvil.”

    La muerte de la novela de Saramago sin ningún empacho la imagina así con el mismo trabajador:

    “En esa obra tendrá que entrar de aquí a dos semanas (la muerte) para empujar de un andamio a un albañil distraído que no se fijará dónde va a poner el pie…nuestro turno de caer del andamio todavía no ha llegado… El hombre está allí inmóvil, en medio de la acera…”

    El final del cuento expresa:

    “Sin manifestaciones de júbilo, pero tampoco de desesperación y llanto, los seres de todos los confines acogieron la vuelta a la normalidad y, más que eso, a la naturalidad.”

    La novela en páginas avanzadas también retoma los mismos términos:

    “…para festejar el ya no esperado regreso a la normalidad, lo que pareciendo ser el cúmulo de la indiferencia y el desprecio por la vida ajena, no era, en resumen, otra cosa que el natural alivio…”

    La diferencia entre las obras es que el cuento tiene 8 cuartillas (10 en su registro y publicación original ) y la novela 274.

    La otra diferencia es que el cuento fue publicado en 1987 y la novela fue publicada en 2005 ya con ese antecedente.

    Responsable: Teófilo Huerta

    FICHA
    Teófilo Huerta

    – Nace el 7 de noviembre de 1956 en México, D.F.
    – Mención honorífica verbal por parte del escritor Juan de la Cabada en los setenta con por el cuento ¡Vaya Tránsito! (originalmente La vida en los cuatro reinos) en un certamen organizado por el extinto Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJUVE).
    – 1983-84. Participación en el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción de la representación del CONACYT Puebla, con el cuento ¡Últimas noticias!
    – 1985. Publicación del libro teórico La prensa infantil como medio de identificación y participación social de la niñez mexicana, por Ed. Oasis.
    – 1986. Registro ante la Dirección General del Derecho de Autor (hoy INDAUTOR) de colección de cuentos, entre ellos ¡Últimas noticias!
    – 1987. Edición limitada por Editorial Quetzalcóatl, de la colección de cuentos La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura (incluido ¡Últimas noticias!)
    – 1994. Publicación del libro La prensa infantil por Ed. Colofón.
    – 1997. Mención honorífica por el cuento La mujer rojinegra dentro del certamen El Cuento Triste, convocado por el diario Reforma y Ed. Alfaguara.

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  4. Cada ser humano es libre de publicar y escribir lo que guste… sin embargo, creo que deberían esforzarce por lo menos un poquito…, al vez solo cambiarle el titulo ya lo haria algo diferente…

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  5. Cada ser humano es libre de publicar y escribir lo que guste… sin embargo, creo que deberían esforzarce por lo menos un poquito…, al vez solo cambiarle el titulo ya lo haria algo diferente…(refiriendome a saramago)

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  6. “Que Saramago describa el mismo personaje sesenta años después de la publicación de “El doble”,”. Si mi memoria no me falla, y si no vivo en un anacronismo permanenente, me parece que “El doble” fue una novela publicada en 1846, Sesenta años después sería… 1906. Fecha en la que Saramago no había nacido. Error que permite que el comentario pierda bastante credibilidad.¿Fue un error cuando se tecleó el escrito? OS falto colocar “ciento” antes de los sesenta. Bueno, es natural que si se pone al lado de Dostoiesvki a Saramago, éste se vea perjudicado. El parricida intelectual no tiene “doble”, ni siquiera un “duplicado” que le pueda arrebatar algo de lo que haya escrito. Sin embargo, El hombre duplicado no deja de ser una buena novela…, que haya sido sobre un tema eterno… Bueno, eso no permite sentarnos a disfrutar de una cuestión siempre tratada. De hecho, cuando se publicó el doble no existía la crisis que existe en estos tiempos. Me parece que El hombre Duplicado es pertinente, la identidad del hombre dónde está? Dónde está el individuo, concreto, de carne y hueso, aquél actor lo es?, aquel Daniel Santa Clara, o yo, Tertuliano, que a pesar de tener un sólo papel (profesor de Historia) en la vida tengo muchos en otras partes… Es una llamada para que el SENTIDO COMÚN aparezca.

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  7. No creo que un error de número pueda restar credibilidad al tema que quise abordar. Cien años de diferencia en la publicación de una novela no era el tema a tratar.El sentido común es un bien escaso en estos tiempos, sobre todo cuando uno se niega a entender el trasfondo real de lo que está leyendo y se empeña en leer lo que no está escrito. El sentido común comienza con el entendimiento. El parricida intelectual existe y continuamente se están cometiendo atentados contra la propiedad intelectual. Por supuesto que el tema de los dobles ha sido un tema a tratar en el cine y en la literatura y lo seguirá siendo. No queda nada por descubir en el ser humano, no hay nada nuevo. Sin embargo, las novelas deben reinventarse con nuevos protagonistas, con nuevos matices psicológicos y Saramago no consigue superar a Dostoievski. Un Premio Nobel, al menos, debería ser original y aportar una visión más actual, dar al personaje otra dimensión. Vamos… que el ruso era un adelantado a su tiempo y el portugués con su hombre duplicado se queda en un tostón bien escrito que no aporta nada nuevo. La crisis ha existido siempre, de hecho ha ido al ritmo del tiempo que le toca vivir a cada individuo.

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  8. Tal vez el Sentido Comun, constante en Saramago, haga que la diferencia entre las dos novelas sea un poco más profunda. En Dostoievski se presume que exista el desdoblamiento para resaltar la imposibilidad de dos hombres iguales. En El hombre duplicado, hay una necesidad de figura que permite al autor crear intriga. Pienso que la diferencia, que es abismal, recae en la necesidad del autor por no perder su estilo. Ahora bien, el amigo Sergio debe recordar que en 1846 Fedor solo había escrito, por completo, “Pobres gentes”

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  9. Ya sospechaba yo de Saramago cuando decía que era comuista y … ¡vive en una mansion en su propia isla! ¡vaya mentiroso! Ni Freud fue tan embustero y cínico. Decí que, por lo menos, a diferencia de Freud, Saramago no intenta dar clases, porque entonces serían una tragedia.
    Está perfectamente demostrado que el tipo plagió dos veces. El cuento mexicano y la novela de Dostoievsky. Precisamente leia en estos dias un ensayo de Otto Rank (no lo recomiendo, sus ideas son patéticas, salvo que como yo usted quiera leer comentarios sobre obras literaias antiguas y que ya no se consiguen) titulado EL DOBLE, y citaba esta obra de Dostoievsky para ilustrar una problemática eterna del hombre. Su narcicismo. Su relación consigo mismo, el doble siempre representa (en la literatura romantica alemana por lo menos)la relación con vos mismo y tu conciencia. La tensión entre el deber ser y el ser en sí. Entre lo que vos queres hacer y lo que podés. Pero no quiero extenderme mucho. El argumento es universal, de modo que Saramago tiene derecho a usarlo pero eso sí: ACTUALIZÁNDOLO, dandole una vuelta de tuerca… ¿por qué mierda le dieron el nobel a ese boludo?

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  10. No será la primera vez que Saramago expolia intelectualmente una obra anterior…tampoco es que me parezca mal, siempre que lo reconozca publicamente. La primera obra que me leí suya: elogio de la ceguera…me asusté al empezar a leerla, ya que era la novela el día de los trífidos de John Wyndham…el comienzo y la parte más conseguida de la novela era un calco del clásico de Whyndham…es verdad que a Saramago le gusta calcar novelas, tanto en argumento como en estilo, es, sin duda, su mayor logro como escritor. Es un mimético con premio.
    No, no hay nada nuevo bajo el sol, pero no, no hay nada tan poco distinto como una obra de Saramago.

    A.

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  11. por favor enviarme el resumen del hombre duplicado completo con todos los pasos ya que me a parecido una obra de dificil comprención muchas gracias favor enviarmelo a mi correo es un trabajo final de la universidad

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  12. No discuto la capacidad creativa de Dostoiesvki, mejor dicho de Gogol, pero para mi gusto narrativo me quedo con la obra del tan criticado Saramago. Veo pocas críticas a Dostoievski por “adueñarse” de la idea originaria de Gogol. Es más fácil o más fashion criticar a alguién actual. Pero sin ánimo de polémicas que para gustos se hicieron los colores y en este caso los escritores.

    En cualquier caso un tema bastante interesante en todos los casos y desde la visión de los diferentes autores que lo han abordado y que da para pensar y avivar las neuronas.
    Un saludo.

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  13. Creo que antes de precipitarte diciendo sandeces de Saramago y su obra, deberias preocuparte por encontrar cosas interesantes en ella, tal vez no escrutadas ni por Gogol, ni por el mismo Dostoyevski.

    Saludos

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  14. Hola que tal, al leer el título “Dostoievski y Saramago” me interesó bastante pues creí que encontraría una crítica constructiva de las obras (el doble y el hombre duplicado) de estos grandes literatos. Pero mientras leía las lineas me di cuenta de que era una pedrada hacia Saramago, me parece que el autor de ésto síntió al hombre duplicado como un plagio y por eso quiso externarlo.
    Pero lamentablemente en ese encoleramiento o lo que haya sido, no se dio cuenta de que ambos autores tratan temas diferentes en el ser humano, yendo más allá del simple título de las obras, me parece que no supo apreciar ni unificar el sincretismo de estos grandes y por lo tanto se conformó con hacer una crítica en contra de Saramago para sentir que sabe más que él y sus seguidores. Es una lástima que en lugar de analizar ambas obras y el vasto tema del hombre y su individualidad, las haya compararlas para ver cual es mejor. El que deja que desear no es Saramago ni Dostoievski, sino M. Jesus Mayoral Roche

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  15. Es absurdo el palabrerio que exhibes con tanto desden; tu sensibilidad está tan seca como las páginas de los libros que lees tan avidosamente.

    Tonto, no has de saber nada de literatura; mucho menos de literatura fantástica. Si leyeras más, a lo mejor entenderías que la exégesis de ésta novela ha venido a ser el leitmotive de escritores de la talla de Borges y Cortázar. Lo que dices es absurdo, imagina que alguien le haya dicho a Silvina Ocampo que no escribiera acerca del tema del doble porque Bioy ya lo había hecho… eres un pequeño snobista.

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  16. Hay algo que no comprendo en la crítica de Misael39, dice que la exégesis de el hombre duplicado (es al menos lo que infiero yo dado su posición de defensa hacia una de las novelas y su traslucido resentimiento manifestado en el desdén del autor de la nota a la obra recién mencionada) viene a ser el leitmotiv de escritores como Borges o Cortázar… No entiendo a que vas, es absurdo lo que VOS estás diciendo, me parece que padeces de graves trastornos semánticos… estas diciendo que la interpretación de esa novela fueron la idea rectora de obras como las de Borges o Cortázar, que narices decís ?… esta mal expresada tu idea, además, que tiene que (lo que hayas querido decir) ver con que haya sido el leitmotiv de Borges o Cortázar, en la antípodas de la discusión esta una novela de DOSTOYEVSKI, a Cortázar no lo conozco demasiado, solo he leído Rayuela de él, pero si conozco a Borges y, pese a la profunda admiración y respeto que le tengo, no podría opacar a Fiódor, como tampoco Fiódor a Borges, es que tenemos por un lado realismo y por el otro vanguardismo, es como tratar de juzgar las virtudes de la música barroca y la clásica propiamente dicha… La verdad es que no te entiendo, como la novela de Saramago publicada en el 2002 puede servir de leitmotiv a Borges o Cortázar que ya para entonces veían las flores crecer desde abajo… a menos que tu intención haya sido manifestar que el tópico “trastorno de identidad disociativo”, que por cronología respecto de los dos autores en puja pertenece a Dostoievski, haya sido el leitmotiv de obras de Borges o Cortázar, bien, y eso que ¿? que le aporta la discusión?
    En fin creo que utilizas palabras incurriendo en errores semánticos superlativos, eso no solo te convierte en una farsante sino que también en una imbécil ^^. Saludos.

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