El Greco: Caballero anciano

El Greco. Caballero ancianoDomenikos Theotokopoulos, El Greco [1541-1614]: Caballero anciano, ca. 1587-1596.
Óleo sobre lienzo, 46 x 43 cm.
Madrid, Museo Nacional del Prado, P-806

Este cuadro aparece registrado por primera vez en el Alcázar Real de Madrid, en la «Pieza junto a la Galería del Cierzo que mira al Parque», en el inventario de 1666: «Media vara en cuadro con su marco blanco de un retrato de mano del Griego». Se ignoran su procedencia y el momento en el que ingresó en las Colecciones Reales. Tampoco hay dato alguno sobre la identidad del personaje. Gómez-Menor ha lanzado la idea de que pudiera tratarse de don Gaspar de la Fuente, hijo del doctor don Rodrigo de la Fuente y aposentador real, pero sus únicos argumentos para la identificación consisten en el «parecido físico, realmente notable», que cree percibir entre su rostro y el del doctor, y en el hecho de que ambos cuadros estaban ya en el Alcázar en 1686 (él da por probable que ambas obras entraran en las Colecciones Reales a través del aposentador).

El formato, aunque inusual, es sin duda el original. No hay huella alguna de que haya sido recortado en altura y el modo de presentación es similar al de algún otro retrato como el del Caballero anciano (supuesto autorretrato) del Metropolitan Museum de Nueva York. La simplicidad y franqueza de la representación, la ausencia total de elementos que denoten la posición o la significación social del efigiado (ni siquiera a través de la elegancia de la pose, como sucede en los otros retratos de busto del Museo del Prado), la proximidad del enfoque, y el modo en que se hace resaltar la cabeza, prodigiosamente trabajada, ante un fondo gris que crea una especie de aura luminosa a su alrededor pero que apenas produce sensación de profundidad y sobre una vestimenta sorprendentemente plana y sin detalles, hacen pensar en un retrato «íntimo» de algún personaje próximo al pintor.

En cualquier caso (no cabe excluir que se trate del retrato de un personaje cualquiera, destinado a un uso privado, familiar), es una de las efigies más intensas y complejas psicológicamente de la carrera del Greco y una de las más refinadas desde el punto de vista técnico. Cossío lo puso en relación con los caballeros del Entierro del conde de Orgaz, aunque haciendo notar los rasgos que delatan una técnica más evolucionada: «El cuerpo de color —escribía— se ha aligerado; hay menos veladuras; los toques de pincel son más independientes y más libres; el carmín empieza suavemente a pronunciarse más en las carnaciones». Después otros autores han resaltado la riqueza de texturas del lienzo: en algunas zonas la materia es tan fluida y ligera que deja ver la trama de la tela; en otras, como en la golilla, se utiliza un empaste vigoroso. Debe resaltarse asimismo, como una señal más de la prodigiosa técnica con que está realizada la cabeza, la ejecución del pelo, con pinceladas vibrantes, casi de miniaturista, y la sutil diferenciación que se establece entre las calidades del de la cabeza y el de la barba. Como un signo mayor de la evolución del pintor, las asimetrías y las deformaciones se han acentuado respecto a retratos anteriores. Una línea sinuosa que, a través de la nariz, desciende desde el mechón central del pelo de la cabeza hasta la punta de la barbilla, divide al rostro en dos partes asimétricas que, como ha observado Finaldi, parecen transmitir expresiones diferentes: ligeramente sonriente y vivaz la de nuestra derecha; reconcentrada y pensativa la otra.

No existe acuerdo sobre la datación del cuadro. Basándose en las relaciones que pueden establecerse con los caballeros del Entierro del conde de Orgaz, Cossío lo situó entre 1584 y 1594, y Wethey entre 1585-1590. Sin embargo, debido a su técnica, más evolucionada que la del Entierro, otros estudiosos han retrasado sensiblemente su fecha de ejecución. Mayer lo fechó en 1594-1600, Soehner entre 1592 y 1596 y Camón hacia 1600. Lo más probable es que fuese realizado ya avanzada la década de los noventa.

Fuente texto: Catálogo exposición El retrato español. Del Greco a Picasso.

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