El mundo real

Acostumbrado a navegar por la Red en busca de exposiciones virtuales con las que recrear la vista, un sencillo taller de pintura me devuelve al mundo real, al verdadero mundo artístico. En un pequeño local compartido con varios compañeros y sito en la calle Palomar, 19 (Zaragoza), Salvador Dastis moldea, retuerce, desparrama, alisa y pega para crear sus obras; una obras ora meditadas, ora improvisadas; unas obras en las que se integran hasta los accidentes pictóricos o los olvidos. En estos días (hasta el 29), expone una serie de trabajos dedicados a la II República en los que predominan los tres colores de la bandera republicana y donde el papel tiene, valga la redundancia, un papel principal. Aprovechen, vayan a verla: serán bien recibidos y descubrirán el mundo real, el abstracto… y su opuesto todo al mismo tiempo.

Por último, les dejo la imagen de una socarrona obra “religiosa” realizada por Merce, una de las artistas que comparte taller con Salvador: Retablo de los tres compañeros mártires.
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En tiempos del procónsul de Levante Zaplanius, estos tres santos mártires fueron apresados en angostos envases por unos mercaderes en Benidorm, y, vendidos posteriormente a unos bárbaros infieles. Éstos, codiciosos de sus apetecibles virtudes, les causaron atroces tormentos de fuego, cuchillo y martillo respectivamente. Y siendo finalmente devorados con avidez por aquellos impíos, San Dwich, san Día y San Turrón alcanzaron la palma de su glorioso martirio, en los apartamentos “Brisa-Sol”, con vistas al mar Mediterráneo.

Nota: Ninguno de los allí presentes cuenta con el merecido eco mediático y probablemente no serán portada —aunque no por falta de méritos— pero observando su trabajo y escuchando sus explicaciones, uno tiene la impresión de descubrir las verdaderas raíces del arte.

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