‘El País’ se apunta a la manipulación histórica

En un artículo publicado hoy en el ‘El País’ con el título Siglos de Historia en un fondo estatal, la periodista C. Serra, se apunta a la moda de la manipulación histórica cuando nomina confederación catalano-aragonesa a la Corona de Aragón.

¿Cuántas veces será necesario repetir lo obvio? Desde el punto de vista de la técnica constitucional, la Corona de Aragón fue una “unión real”, y por tanto no llegó nunca a ser ni una “confederación” ni menos aún una “federación”. Y, por supuesto, jamás fue una “confederación catalano-aragonesa”.

La Corona de Aragón no puede ser calificada como confederación catalano-aragonesa porque, en primer lugar, fue el Condado de Barcelona -y no reino, ni principado- el que se integró en el Reino de Aragón a través del matrimonio de Ramón Berenguer IV con Petronila, hija de Ramiro II el Monje. Ramiro II cedió a Ramón Berenguer el reino, o sea, la función real y el gobierno pero no el título, ya que Ramiro no abdicó. Conservó el título de rey que, a su muerte (1154), heredó su hija Petronila. En aquellos años, las mujeres tenían vedada la función real pero no así la transmisión del título real y, por ello, haciendo uso de tal derecho, Petronila cedió en vida (1164) el título de rey a su hijo Alfonso II (1157-1196), dos años después de la muerte de su esposo. Los herederos de Ramón Belenguer IV adoptaron los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona, con lo cual el último título queda en segundo plano y prácticamente postergado. En el reino de Alfonso II el título del condado de Barcelona (no ya el de Cataluña, que no significa nada entre los títulos de los reyes) pasa a segundo lugar, y en los reinados sucesivos cada nuevo reino que se añade a la Corona le hace retroceder un puesto más. Así, Jaime I lo ostentará como cuarto título, ya que era rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia y conde de Barcelona.

En segundo lugar, porque hasta Jaime I no se puede hablar de Cataluña. Para empezar, recordemos que «en el año 987 de nuestra era, Catalunya no existía. No tenía ese nombre, no había aparecido aún la lengua catalana, y tan sólo había perdidos al nordeste de la península ibérica, una serie de pequeños condados: Ausona, Gerona, Besalú, Barcelona, que dependían, sin unidad jurídica ni histórica entre sí, del rey de Francia unos, y del conde de Tolosa otros: Urgell, Ribagorza, Pallars… Todos ellos eran producto de las conquistas de los francos a los moros, siendo en principio bien constitutivos de la ‘marca gotia’ y después de la ‘marca hispánica’. Nunca se les denominó ‘marca catalana’ y hasta 1258, fecha del Tratado de Corbell entre Luis de Francia y Jaime de Aragón, subsistió un vasallaje, al menos nominal, entre ellos y Francia» (Conferencia pronunciada por el catedrático de Metafísica de la Universidad de Barcelona, D. Francisco Canals Vidal en el Club Siglo XXI; Madrid, 1988).

Sólo con Jaime I (1208-1276) los tres condados de la antigua Marca Hispánica que aún permanecían separados del condado de Barcelona, el de Ampurias, el de Urgel y el de Pallars Subirá, salen fuera de la órbita francesa (En 988, el condado de Barcelona con Borrell II se había desvinculado de la Corona francesa al no acudir el rey francés Hugo Capeto en su ayuda frente a los sarracenos). Jaime I firmó en 1258 con el rey de Francia Luis IX el Tratado de Corbeil, por el que el rey francés renunciaba a sus pretensiones feudales, mientras que Jaime I renunciaba al sur de Francia, salvo a su Señorío de Montpellier. Por tanto, es con Jaime I cuando se puede hablar de Cataluña y no desde Wifredo el Velloso. ¿Cómo se puede hablar, por tanto, de una confederación catalano-aragonesa, si Cataluña era un feudo francés, precisamente en la época de mayor auge de la Corona de Aragón?

El vínculo entre los diversos reinos, condados y señoríos era la Corona –“unión real” (y no una confederación catalano-argonesa)– y buena prueba de ello es la fórmula que Jaime I, tras su entrada triunfal en Valencia el 28 de septiembre de 1238, emplearía en sus decretos: «Nos Jaime, por la gracia de Dios, rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, conde de Barcelona y señor de Montpellier…» ¿Alguien puede explicar dónde esta la susodicha confederación cuando el condado de Barcelona aparece en penúltimo lugar?

Pese a quien le pese, el vínculo que unía a los diversos reinos, condados y señoríos era la Corona, es decir, la «unión real» y no una confederación catalano-aragonesa. ¿Cuántas veces habrá que repetirlo? ¿Hasta cuándo vamos a tolerar la manipulación de la Historia?

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Manipulaciónlibro de ANAYAPero la manipulación va aún más allá: en los colegios aragoneses, los niños de 2º de Secundaria que estudien Geografía e Historia con el libro de ANAYA se encontrarán con las mismas falsedades: confederación y unión de Aragón con Cataluña (pulsar en la imagen para ampliar) ¿Cómo se va a unir nadie con Cataluña si ésta ni siquiera existía?

Nota: La imagen ha sido tomada de la página 243 del libro de texto «Geografía e Historia» (ANAYA) de 2ª de Secundaria.

59 comentarios


  1. Interesante eso de las monarquías confederadas :)))
    Y los nobles… qué… vivían en comunas??
    Terminarán diciendo, que San Juán de la Peña, era la residencia veraniega de los reyes catalanes.

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  2. Buenas noches
    Parece tan razonable y documentado el artículo en conjunto, que lo de la confederación parece metido con calzador. Extraño.
    Por otra parte me pregunto, ¿porque necesita la nación catalana reinventar su historia? ¿puede una nación nacer de la mentira?
    Y además, con el precedente de la no devolución de las obras de arte aragonesas: ¿te puedes fiar de una nación que nace de la mentira?

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  3. No se trata de tolerar, Miguel. Se trata de que nos lo meterán por embudo bien por la mollera bien por el…

    Hemos perdido. Tal vez dentro de treinta o cuarenta años a algún historiador le dé por revisar la «Historia Consensuada» por los diversos politimierdosos de turno y la denuncie como falsa. Hasta entonces, pretar los dientes y el…

    Saludos

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  4. Konde, no te preocupes, en los círculos en que se escribe la HISTORIA, tienen las puertas cerradas. Al menos es lo que veo al leer cualquier libro no subvencionado convenientemente.

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  5. Cataluña aplica actualmente lo que el resto naciones hizo a partir del siglo XIX. Con la llegada del Estado de Derecho, nadie podría creer que se repitieran tales actos pero, visto lo visto, así es. Todas las naciones se sirvieron de mitos, leyendas y mentiras para construir un pasado que justificara su «construcción». Lo lamentable e indecente es que, en el siglo XXI, se recurra a la mentira y a la manipulación para construir una nueva nación donde antes no la había.

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  6. Pues tiene gracia, el Estado Español ha creado «17 estados de taifas» que ahora pretenden (parece que sea ya obligatorio) crear su propia nación. Si antes no había nación catalana, es que la ha creado la Generalitat en cómodos plazos. ¿Como se resuelve el problema?.
    Lo malo realmente es que estos estados, o al menos alguno que otro, como dices, han retrocedido al pasado para encontrar su modelo de construcción nacional. Una pena la falta de imaginación. Podían haber elegido el camino del progreso, la ciudadanía y darnos una lección a los nacionalistas españoles… y se nos van de cabeza al siglo XIX. Ya te digo, hay creaciones nacionales y creaciones nacionales…

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  7. Mis conocimientos de historia, cuando nos referimos a periodos anteriores al siglo XVI son más bien escasos. Por eso leo con atención lo que escribiis en relación a la «confederación catalano-aragonesa». Esa expresión es utilizada tambien por los valencianos a nivel institucional (vease http://www.cortsvalencianes.es/./contenido.jsp?id_nodo=4071&&&keyword=&auditoria=F’ defer onload=’ )

    Por otra parte, esta denominación no es nueva, y ya encontramos, por enjemplo, a mediados del XIX una obra de Antonio Bofarull y Brocá con este título.

    Hay historiadores (con y sin comilllas) que llegan a decir que la expresión confederación catalano-aragonesa «describe mejor el Estado creado». Por mi parte me parece discutible la utilización del término «confederación» aplicado al siglo XII o XIII sin una definición que lo clarifique. Sumémoles otro tanto en el concepto «estado» y nos queda una única explicación a estas etiquetas: Todo nacionalismo necesita mitos y construcciones que permitan inculcar el patriotismo en los ciudadanos.

    Cuando una ideología política nacionalista está apoyada por un poder económico que controla el sector editorial es fácil que las revisiones históricas lleven a estos extremos (lo digo por lo de los libros de texto).

    Pero no nos alarmemos más de la cuenta. Recordemos que muchos viejos libros de texto nos contaban que el estado Español, en los siglos VI Y VII, antes de la invasión de los árabes (?)…

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  8. yo me pregunto, cómo se habrán infiltrado los malvados nacionalistas en el Grupo ANAYA, con sede central en Madrid y perteneciente a un grupo de empresas internacional? es más, cómo habran conseguido ,los malvados nacionalistas burlar el control de contenidos de la comunidad aragonesa? está claro que sus tentáculos están por todas partes. habrá que pedir hora a 007 para cuando acabe con el dr. No. De momento tendremos que tirar de Torrente…

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  9. En mi opinión, aunque tu explicación sobre este periodo histórico de la Corona de Aragón está muy bien, la periodista sólo intentava no repetir «Corona de Aragón» (por aquello de que no queda bien usar los mismos término varias veces)y no encontró otra forma más políticamente correcta de defirnilo.
    Sin embargo, acusarla de manipulación histórica me parece algo exagerado y propio de esta especie de manía anticatalanes (y no anticatalanistas, que sería más lógico) que últimamente va tan de moda.

    Por cierto, por lo del libro no ta precupes: la mayaría de estudiantes de este país no recuerda nada del curso anterior.

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  10. Querida Montse: a diferencia de nosotros, ocasionales escritores, el periodista tiene cierta responsabilidad. No es la primera vez que aparece en los medios de comunicación y a base de repetirla, la fórmula va dejando poso hasta que todo el mundo la utiliza sin más reflexión. El mes pasado dos senadores catalanes emplearon el mismo término; supongo que tampoco intentaban manipular.

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  11. Siento deciros que la cosa no es tan sencilla. Cito a José Luis Martín, ya fallecido pero no superado: «La situación del conde barcelonés [Ramón Berenguer IV] en el reino de Aragón era ambigua: por un lado debía su nombramiento a la elección de los aragoneses o, lo que es lo mismo, a su matrimonio con Petronila (1137); por otro, sus derechos derivaban de la cesión hecha por las Órdenes [militares, a las que había cedido el reino en su testamento Alfonso el Batallador][…]Las limitaciones impuestas a Ramón Berenguer IV y el papel de dirigentes que a sí mismos se reservaban los aragoneses dentro de la nueva ´confederación´ aparecen de manifiesto en el cambio de nombre impuesto al primogénito del matrimonio; bautizado con el nombre catalán de Ramón, los aragoneses impusieron el aragonés de Alfonso […]» (La Península en la Edad Media, Ed. Teide, 3ª ed., 1984, página 351).
    A quien considere a José Luis Martín procatalanista por citar el término ´confederación´ le recordaré que este gran historiador zanjó hace ya muchos años la polémica que sobre el Compromiso de Caspe habían mantenido los historiadores castellanos y catalanes -quienes hablaban, los primeros, de «madurez política», y los segundos, de «claudicación de Cataluña»- por la elección como rey de Fernando de Antequera; para José Luis Martín, en este caso como en el anterior los intereses de la nobleza como grupo eran más importantes que el hecho de que el nuevo rey fuera o no catalán (Páginas 707-713 de la obra citada).
    En definitiva, la unión de Aragón y Cataluña, de la que resultó la Corona de Aragón, fue una vez más el resultado de una unión dinástica pactada, motivo por el que en el seno de la Corona de Aragón los miembros componentes conservaron su propia identidad territorial, las leyes, las costumbres, las instituciones y los gobernantes propios. Algo que, no olvidemos, también sucedió con la unión dinástica de las Coronas de Castilla y Aragón con los Reyes Católicos, y situación que se mantuvo hasta Felipe V.
    En esos términos, y no en otros, entiendo que debe hablarse de «Confederación», sin que ello obste, y ahí está el quid de la cuestión, a mi rotunda oposición a la apropiación por parte de la Generalitat del Archivo de la Corona de Aragón.
    Un abrazo a todos.

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  12. Amigo Funci, como se ha señalada más arriba, el probla de usar el término «confederación» aplicado a esta situación histórica es hacerlo sin definir previamente el concepto. Pretendiendo, por omisión, dotarlo de un contenido político que no tenia en esos lejanos siglos. Jose Luis Martín lo delimitó claramente, y lo utilizó con matizaciones porque permite dibujar mejor que otros términos la situación resultante. Yo creo que Miguel demunciar el uso del término sin comillas.

    Algo parecido ocurre si utilizamos términos como «identidad territorial», más aún en un momento en el que las fronteras cambiaban muy rápidamente; o el término gobernantes, incluso, teniendo presente el peculiAr reparto de poderes: los señorios feudales y las limitaciones de los monarcas.

    En definitiva, creo que no se trata de un problema de rigor histórico como tal, que más bien se trata de una cuestión política que una vez trata de utilizar la historia para sus fines.

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  13. Veamos….

    Creo que todos vosotros, «ocasionales escritores» (según palabras de Miguel), se olvidan de algo: las naciones existen por determinación y convicción de sus ciudadanos y no por reyes, emperadores, dictadores o gobernantes.

    El ejemplo más claro e irrefutable se da al final de la I Guerra Mundial, cuando la desmembración de reinos e imperios existentes posibilita la creación de una serie de «naciones» con costumbres y cultura más o menos similares. Casi ninguna de esas naciones tenían pasados que las identificaran como reinos o algo similar pero alcanzan la independencia por razones políticas. Es más, Polonia como «país independiente» (si es que antes de la edad media o durante ella puede llamarse a un territorio así) sólo había llegado a unos cien años. Sin embargo, es la nación más grande que se «CREA» en ese momento pero, eso sí, existía un sentimiento polaco.

    Las diferencias políticas, independientemente de su época, los títulos, etc. no tienen cabida en la mentalidad del pueblo, éste se forma por factores y razones culturales, de lengua, temores, etc., y aceptan una «verdad general» sobre su existencia. La misma Castilla es el mejor ejemplo: debido a la necesidad de ocupar y gobernar los territorios conquistados se crean feudos dependientes de los reinos del norte pero por la ambición de los señores feudales y a la debilidad militar y económica de los reyes, los señores de los castillos, los Castellanos, conquistan derechos que a la larga posibilitaran la creación de un nuevo reino, cuna del sentimiento que hoy definimos como Español, y puestos a crear se llevan en el saco partes de los antiguos reinos del norte. Los habitantes de la antigua Castilla lo aceptan todo al ser vasallos y creer todos en la verdad común de la época: liberar a la tierra del infiel. Siglos después sus descendientes, ya no tan creyentes y sin apelar a la historia, tienen muy claro sus costumbres, la demarcación a la que pertenecen, que son parte de un sentimiento regional castellano y de una nación formada por otras naciones, reinos, condados, principados, territorios y demás lugares: España.

    Simple: el reconocimiento de nación MODERNO existe en el pueblo. El antiguo se basaba en la fuerza. Un ejemplo: el Reino Unido, pasa de una Inglaterra dominante a un estado «respetuoso», guardando las salvedades posibles, con los pueblos vecinos: Gales y Escocia.

    Confederación o Estado Federal: Es un termino moderno que se empieza a usar en el S. XVIII y se aplica con bastante frecuencia en el siguiente. Lo que conformaba la Corona de Aragón era en el sentido estricto del concepto una confederación. Cada territorio que la integraba estaba ahí por su propia voluntad, quizá no la del pueblo pero si la de la autoridad gobernante. Al mismo tiempo conservaban de forma independiente y autónoma sus hábitos, costumbres, lenguas y lo más importante: su propio sistema de justicia y leyes. Así como la capacidad para negociar con países extranjeros sin contar con las otras partes confederadas.

    Aplicar el termino Confederación a la antigua Corona de Aragón no significa cambiar la historia ya que ésta comúnmente aplica licencias para explicar mejor las cosas. La «Gran Colombia» es un ejemplo. Se acepta éste termino para referirse a la antigua Colombia, una unión de las recién independizadas naciones de Ecuador, Nueva Granada (lo que hoy en día es Colombia y que incluía en esa época a Panamá) y Venezuela. Años después, al desmembrarse, Nueva Granada decide conservar el nombre de Colombia y los historiadores empiezan a referirse «a la original» como «Gran Colombia». Nunca existió ésta denominación pero la humanidad avanza y se aplican nuevos términos más correctos y con mejores definiciones.

    O acaso los árabes que «inventaron» la palabra que da origen a la castellana «azafata» pensaron que se aplicaría en el futuro a las señoritas que van en los aviones. No, nunca lo pensaron pero un hombre con visión como el director de Iberia durante los años 50 decidió aplicarla y hoy es universalmente reconocida en el mundo de habla hispana, aplicando ésta expresión (hispana) de forma correcta de acuerdo a su aceptación mundial.

    Por lo tanto, si hiciéramos lo que dice Julián de «… definir previamente el concepto» nos pasaríamos hablando todo el tiempo sobre retórica y pensar que en un artículo de opinión hay que hacer definiciones previas es de pensamiento un poco «…», diría yo. ¿O acaso cuando mi madre me dice que compró «salchichas del país» debe de definirme previamente que con país se refiere a que provienen de la comarca cercana a Orense y si no lo hace debo entender que es una nacionalista gallega?

    Hoy en día nadie pide definir previamente estado al hablar y acepta tal cual su significado: definir demarcaciones territoriales políticamente autónomas que sobrepasan los conceptos de región, nación y país.

    Así que ver puntos rojos en donde no los hay, cerrarse a una historia entendida desde una óptica parcial, partidaria y conveniente, no nos lleva a nada. Me uno como un «ocasional escritor» más a las afirmaciones de: Montse y reniego del mensaje 8310 de Miguel por buscarle 3 pies al gato y por criticar el nacionalismo catalán mientras que al mismo tiempo es parte del nacionalismo castellano. Aplicando la misma lógica que sus homólogos catalanes: me defiendo del nacionalismo de la contraparte.

    Ciao ragazzi (me despido en italiano para que no me juzguen de cual o tal nación)

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  14. Sr. Oscar aquí creo que todos sabemos que las naciones se crean, se construyen, y que justamente ese papel recae en el nacionalismo. No nos añade usted conocimiento alguno en relación con ese aspecto.

    El tema fundamental es por tanto, si la realidad historica de la Corona de Aragón, esta mejor explicada llamandola confederación.Para usted parece que si, para mi no. Creo que esta mejor explicado en términos de union real. No es lo mismo que las naciones y/o Estados soberanos decidan unirse y deleguen una parte de su soberania en una entidad juridico politica de nivel supra estatatal/nacional (por ejemplo Europa)mediante mecanismos democráticos que es lo que supone la confederación, a que lo esten por voluntad real, donde el ciudadano es vasallo. Defender esto, incluso estando equivocado, no me convierte (no nos convierte) en nacionalistas españoles.

    Yo pienso que el nacionalismo catalan quiere llegar a una situación juridico política confederal y lo legitima en que ya antes y desde el principio asi habia sido. En realidad, no nececesita legitimación en el pasado, basta con volutuntad de futuro.

    No se necesita utilizar la historia, explicarla de manera inadecuada, para conseguir, por vias democráticas,fines políticos legítimos.

    Si usted lee mis artículos y comentarios (así como los de la mayoria de los que aquí escribimos) verá que todos estan en contra de la forma en que el nacionalismo catalán intenta construir la nación catalana. No es una crítica a los ciudadanos de cataluña, entre los cuales me cuento, ni tan siquiera a la voluntad de construcción nacional, sino a la forma excluyente y homogenizadora como la construye el nacionalismo catalán.

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  15. Oscar, si hubieses leido los comentarios, ya muy abundates, podrías haber observado varias cosas. Hemos hablado de que una nación lo es por convicción de sus ciudadanos. No nos hemos olvidado de esto ni de muchas otras cosas.

    En cuanto a la definición o no de los conceptos previos a su utilización en otros momentos de la historia es una cuestión de rigor. Y no nos referimos a un comentario de opinión, sino a un libro de historia o a un artículo periodistico. Pero es cierto, si no tenemos necesidad de definirlo podemos decir grandes burradas pero no caereros en pensamientos un poco «…».

    De esa forma podremos decir cosas sin sentido ni rigor, como por ejemplo: «Las diferencias políticas, independientemente de su época, los títulos, etc. no tienen cabida en la mentalidad del pueblo, éste se forma por factores y razones culturales, de lengua, temores, etc., y aceptan una “verdad general” sobre su existencia». Una pieza de «…»

    Tanta defensiva de muchos nacionalistas (catalanes o españoles, vascos o castellanos) no es fruto de la casualidad. Lo es de la necesidad de creerse un determinado pasado mitológico y de inventar un «pueblo» casi eterno.

    Por cierto, yo también me uno, para el caso del periodista, incluso para el caso del libro de texto (que no se utiliza en Cataluña por lo que he podido indagar), al primer párrafo de Montse. Lo que no evita que siga siendo criticable la utilización del término.

    Aunque habría muchos matices que hacer, uno de los elementos indispensables para hablar de confederación es la permanencia de la soberanía en cada una de las partes que se confederan. En el siglo XII la soberanía residía en parte en los monarcas, en parte en los señorios o feudos (que poco tenian que ver con Cataluña cono un territorio definido, o Aragón), con unas fronteras cambiantes y unas adhesiones por vasallaje tan lejos del concepto de ciudadanía propio de las organizaciopnes políticas modernas que la definición que haces de confederación no me resulta reconocible.

    Hay casos como el de la «democracia» en los que se da por sentado que cuando se nombra refiriendose a Atenas un par de milenios atrás y cuando se hace referida a la actualidad nos estamos refiriendo a cosas distintas con un poso común. En el caso de «pueblo», «nación», «confederación», y otras muchas organizaciones políticas y territoriales no se puede ni se debe hacer.

    Si hace falta podermos algunos ejemplos más, pero en unos días, que me tomo unas pequeñas vacaciones.

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  16. Buenas noches
    Apunto sobre lo que ha dicho Oscar de Polonia, que esta nace de la determinación de una dinastía, la Piasta, que comienza en el siglo X con Mieszko I. La causa: o las tribus polanas se unen alrededor de esa monarquía o los sajones los absorben como hicieron con los wendos (desparecidos como cultura) y sorabos (casi). Cuestión de supervivencia pura y dura. Aquí se va produciendo la unión para no quedar descolgados en europa como Italia o Alemania, muchos siglos juguetes de las potencias unificadas con lo que esto significó. No veo que con España, Catalunya haya desaparecido. más bien al contrario, da la impresión de que fué una buena apuesta. (es mi opinión personal)

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  17. Me gustaría comentar el hecho de que aunque el término confederación pudiera ser aplicado a la Corona de Aragón lo que no tendría sentido sería que fuese Catalano-Aragonesa ya que ni Cataluña existía cuando Ramón Berenguer IV, ni Aragón tenía, ni muchísimo menos, tal unidad jurídica como para formar un todo. No, señores, si queremos usar el término conferedación con propiedad deberíamos llamar a la Corona de Aragón Confederación Jaquesa-Ribagorzana-Sobrarbeña-Zaragozana-Cincovillesa-Ejenana-Barcelonesa… y así hasta el aburrimiento nombrando uno tras otro todos los territorios conquistados a los moros a los que se les otorgó fueros para que la gente se animara a repoblarlos.

    Y es aquí cuando nos damos cuenta de cómo funcionaban las cosas en la Edad Media de los señores feudales en la que cada uno tenía sus privilegios (literalmente «leyes privadas») y hacía lo que le venía en gana dentro de sus territorios.

    Salud!
    konde

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  18. ¡Qué bueno se está poniendo esto!

    Sr. Espinosa con eso de llamarme Sr. Oscar me recuerda Usted (Nótese la «U» mayúscula) al Sr. Aznar con aquella fracesilla usada hasta la saciedad durante el tiempo que le tocó ser oposición: «¡Sr. González!»…..

    Así que Sr. Espinosa, por lo visto, debo corregirle y servirle de maestro. No es cierto que el nacionalismo sea el único constructor de naciones, existen varias formas, entre ellas está la Castellana y a la cual no me haces ninguna referencia. En muchos casos la creación de países, sobre todo en Europa, son SINERGIAS de hechos que se desarrollan durante años o siglos. Volvamos al ejemplo de Polonia, que Qarlos desarrolla aunque no menciona que hubo un «estado» polaco soberano durante unos 100 años en la Edad Media. El sentimiento de pertenecer a un pueblo polaco, a una cultura polaca, a una lengua polaca, ha existido por siglos y se ha manifestado en todos los ataques del norte, oeste y este que ha defendido pero el nacionalismo polaco no crea Polonia. Lo hacen las naciones victoriosas de la I G. M. para desmembrar el Imperio Alemán. Los acuerdos que posibilitan dicha creación se basan en razones que favorecen a las potencias ganadoras y no al pueblo polaco. Recuerda que una de las razones esgrimidas por Hitler para invadir Polonia es «recuperar» las regiones de Polonia en donde vive pueblo 100% germano. Tan importante es éste asunto que durante las conversaciones que mantiene Polonia para integrarse a la UE vuelve a la luz el tema para que Alemania ratifique que no reclamará esos territorios.

    Hay infinidad de ejemplos en el mundo en donde el nacionalismo no tuvo nada que ver:

    Cristianismo, ambición y poder personal: Castilla y toda la España no norteña que heredan los Reyes Católicos
    Mercantilismo y comercio: EE.UU.
    Acuerdos de «buena amistad»: Andorra, Canadá, Australia, …
    Idealismo y combatir la marginación: India con Gandhi
    Acuerdos y tratados de claro favoritismo a imperios y potencias: casi toda África y medio oriente
    Pueblos unidos por sinergias de siglos y siglos: China, Japón, Rusia…
    Separación por razones de explotación económica: Uruguay, Panamá
    Separación por razones de orden ideológico: Las 2 Coreas

    Debo también corregirte en cuanto a que la UE es una confederación. Una confederación o estado federal es Alemania, Suiza, Canadá (toda ella, no sólo Québec), EE.UU. pero no la UE. La razón es sencilla, la UE no puede actuar directamente en el territorio de cada país y ya no se diga en Inglaterra; no hay jurisdicción sobre las leyes de cada país, lo que hay es una serie de reglas que cada uno se compromete a cumplir para incentivar la competencia interna y evitar favorecer a unos u otros. No existe un ejercito común, no hay relaciones exteriores comunes, no hay una representación ÚNICA ante los organismos internacionales: Naciones Unidas, OCDE, G8, BM, etc., no todos tienen la misma moneda, ni medidas fiscales o armonización del IVA, etc. La UE es una unión aduanera que evoluciona en el marco del tiempo hasta abatir completamente las aduanas internas, la eliminación de fronteras para el libre tráfico de personas, crea leyes que regulan el comercio entre los países para que no exista competencia desleal, se llega a una unión monetaria pero hasta ahora no hay políticas fiscales comunes y mucho menos equiparación en el IVA. En ningún momento un sólo país ha cedido su soberanía, han acordado seguir unas reglas y se someten a ellas y a un juez supra nacional pero ha dejar que un tercero legisle en su territorio.

    Julián, creo que el ejemplo de Polonia es lo suficientemente gráfico para que veas con todo RIGOR de como una serie de títulos históricos y dinastías no tienen nada que ver a la hora de crear un país. Quieres más ejemplos: todos los países americanos, Vietnam, Corea, Australia, África en su mayoría, oriente medio, la mayoría de los países que se independizan de la URSS (en donde el concepto de CULTURA y LENGUA es básico para definir las fronteras y nunca los territorios de reyes antiguos. Ejemplo: Chechenia (que se debate en una guerra de más de una década entre 2 pueblos), etc. Pero especialmente revisa el caso de Turquía un país que casi un siglo después de la independencia conseguida por Atartuk todavía no tiene claro su sentimiento de nación y en donde el sentimiento de ser turco ha tardado varias generaciones en germinar y se nota al viajar hacia el interior del país (lo he hecho). Es más el concepto de nación y estado tal y como lo interpretamos nosotros no tiene cabida en los pueblos del Islam, en donde los individuos forman parte de un orden que va más allá de las fronteras de su propio país.

    Así que cuando hables de RIGOR y SENTIDO revisa la historia mundial porque si no lo haces caes en el regionalismo y eso es «…».

    Julián puedes estar en acuerdo o no en aplicar el termino confederación a la Corona de Aragón y el que se aplique o no lo dirá el tiempo pero lo que sí es cierto es una cosa: te contradices.

    Como tu mismo aclaras en el concepto democracia ha evolucionado en el tiempo no sólo en su aplicabilidad sino también en lo que significó en tiempos tan remotos como el imperio romano, la edad media, o el mismo uso que le da Maquiavelo y lo mismo se aplica para » “pueblo”, “nación”, “confederación”, y otras muchas organizaciones políticas y territoriales no se puede ni se debe hacer». Hoy «pueblo» no es sólo un grupo de gente que vive al vasallaje de un rey o señor, un lugar de alguna comarca. Hoy en día lo aplicamos al grupo cultural de los wendos y sorabos, entre otros, como indica Qarlos. También se aplica cuando una serie de características lo igualan al resto de personas que viven a veces a cientos de Km. entre sí o a naciones enteras con diversas culturas y razas viviendo en ella: EE.UU.

    «Nación» nunca se autoaplicó para designar un país o pueblo, incluso país tampoco, ya que era una forma de denominar grandes regiones de tierra. «Nación» empieza a usarse hace unos 300-400 años atrás y hoy en los libros de texto, en las novelas, en las películas, en donde sea, se usa y puede hacer referencia a un país de hoy en día, a los territorios de cualquier provincia americana del imperio español, al pueblo sajón que «emigró» de Alemania a Inglaterra, a San Marino, etc. Al mismo tiempo se aplica indistintamente como sinónimo, como referencia, como definición, a la hora de enumerar pueblos y culturas aunque en su pasado no hubiesen llegado ni a ser autónomos, ejemplo: Andorra, y un largo etc.

    Te das cuenta Julián de tu contradicción. Los adjetivos que hoy aceptas han tenido diferentes acepciones en el pasado pero estas de acuerdo con sus definiciones actuales porque naciste cuando ellas ya estaban establecidas. Fíjate que reconoces pueblo catalán pero no nación, aunque en el sentido moderno de «nación» Cataluña es valida como tal aunque no sea estado. Igualmente nunca había pasado hasta ahora la discusión de «llamar a la Corona de Aragón Confederación Jaquesa-Ribagorzana-Sobrarbeña-Zaragozana-Cincovillesa-Ejenana-Barcelonesa…» pero dentro de unas décadas cuando el concepto «estado federal» no levante ampollas llamar a la Corona de Aragón una confederación no será problema. Todo en la vida es cuestión de tiempo.

    Por último, acepto vuestros comentarios a que no he leído todos sus escritos y por lo tanto reconozco que mi opinión sobre vosotros está sesgada a los comentarios hechos a este artículo. Ahora bien, una cosa si reconocen con sus más o sus menos y es: «todos estan en contra de la forma en que el nacionalismo catalán intenta construir la nación catalana». Señores seamos serios, están en contra porque sois parte de un sentimiento nacionalista castellano (no me gusta definirlo como Español porque Españoles somos todos y espero que llegue un día en donde nos sintamos conformes) y por lo tanto IMPLÍCITAMENTE estáis de acuerdo con la España que se crea de «forma excluyente y homogenizadora como la construye el nacionalismo (castellano)». Esa es la realidad, España a diferencia de Francia no pudo construir un estado centralizado, único, excluyente y uniforme y los resquicios dan cabida a que las naciones y regiones que hoy forman el estado español busquen su identidad. Identidad que en la mayoría de los casos no se hace por convicción nacionalista como nos quieren hacer creer, sino conveniencia política para obtener o conservar el poder y económica de grupos poderosos financieros que buscan en tintes nacionalistas los hilos que luego condicionen a los usuarios a consumir tal o cual producto/servicio regional o votar por una u otra opción

    No quisiera que mis comentarios sarcásticos se entendieran como falta de respeto. De antemano pido disculpas, reconozco que puede pasar y también que a veces abuso de ellos. Excelente conversación la que hemos mantenido hasta el momento. Felices vacaciones Julián, que lo pases muy bien y para los demás: ¡Órale mis cuates»

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  19. Buenas noches
    Bueno, yo con Polonia abarco los Piastas hasta Casimiro el Grande, después doy un salto. Hasta Hitler. Y puedo decir que lo que guiaba su actuación era la conquista del Este, aspiración germana desde tiempos de Oton I. Por eso pasó por encima de Polonia y atacó la URSS. Porque pensaba que el pueblo alemán tenía su «espacio vital» en el este. Ya de paso el nuevo orden consideraba a los polacos subhumanos milímetros por encima de los judios y listos para liquidar. Es verdad que una pequeña parte, sobretodo niños, de «aspecto ario» se salvarían de la esclavitud y exterminio para ser educados en la cultura alemana. Todo esto a través de la «Oficina Central de Razas y de Asentamiento» de las SS.
    Así pensaba Hitler de Polonia.
    Una nación, que con Irlanda ha sufrido de verdad que mucho en la historia.
    En cuanto a las regiones de Polonia supuestamente germanas, está Silesia principalmente y sí que algunos alemanes todavía añoran los buenos viejos tiempos, en especial sueñan con la Baja Silesia y Breslau.
    En resumen, yo no jugaría mucho con estas cosas del nacionalismo y lo dejaría como está: Constitución y autonomía razonable, con un Estado Español de todos que tutele y arbitre su funcionamiento (sin abusos)y la Unión Europea que evite más guerras y sea punto de encuentro y quizás algo más en el futuro. Justo lo que está en peligro ahora.
    ¿sencillo o simple?
    Un saludo y que os lo paseis bien de vacaciones.
    Adeu-Adiós

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  20. Óscar, una pequeña matización histórica que no creo que malogre tu argumentario: Ataturk no lideró ningun proceso de independencia turco, si no el proceso de laicización y nacionalización de lo que hasta entonces había sido un imperio otomano tras la derrota en la Iª Guerra Mundial y caracterizado por el poder omnímodo y absoluto de los sultanes turcos. Fue, en definitiva, el modernizador de una Turquía que jamás llegó a caer, al menos de forma directa, bajo el llugo colonizador de ninguna potencia exterior.

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  21. Sr. Oscar, me educaron en el Sr. y en el Usted para dirigirme a los maestros y profesores. Al presentarse usted como un maestro, sospecho que no sabré tratarle de otra manera.

    También me enseñaron a utilizar Sr. y Usted para dirigirme a las personas con las que se inicia una relación. Posteriormente si la relación se vuelve cordial, se sustituyen por el tu. He de confesar que la relación con Usted, no va por el camino de la cordialidad, sobre todo, si persiste en hacer “sutiles” asociaciones de mi persona con la del Sr. Aznar.

    En su segundo escrito (entrada 8391) pretende seguir impartiendo lecciones y en relación con ellas quiero señalarle:

    En relación con la primera. Es bien cierto que pueblo, país, nación y estado se usan como sinónimos. Pero no es menos cierto que desde una perspectiva jurídico-política no significan lo mismo. No todo pueblo es una nación y no existe correspondencia unívoca entre naciones y estados. Lo normal es que un mismo estado albergue varias naciones y/o pueblos.

    Sólo los pueblos con poder político y económico han acabado 1) siendo naciones y 2) creando naciones. Intentaré explicarme.
    1) La ideología nacionalista ha servido y sirve de coartada para que los pueblos con poder, o mejor dicho, sus élites dominantes, en virtud de una reclamación étnica (“somos diferentes”), similar a la que podría expresar cualquier otro grupo cultural o religioso, y tras declararse grupo nacional, exigen control sobre la parte del planeta en que habitan (o incluso territorios adyacentes). De nada vale objetar que en esas tierras vivan gentes que no comparten sus rasgos culturales. Los grupos dominantes utilizan las instituciones de gobierno para privilegiar su identidad. Llevan a cabo una construcción nacional que en realidad es una asimilación cultural.
    Bajo este esquema se construyeron las primeras naciones y bajo este mismo esquema se construyen las nuevas.
    2) Creando naciones. Vamos al caso Polonia. El pueblo polaco no pude ser nación hasta después de la I Guerra Mundial porque se enfrentaba a un nacionalismo más poderoso: el alemán. El nacionalismo alemán exigía el control sobre “su” territorio y de nada le importaba que allí vivieran otros pobladores con otra cultura y otra lengua.
    Pero la división del imperio alemán propugnada por Wilson en 1918, es en realidad una solución nacionalista al dividir el imperio en estados que se ajusten a criterios étnicos. Por cierto, con resultados desastrosos por todos conocidos: guerras, exterminio de minorías, inacabables reajustes de fronteras, continuas reivindicaciones territoriales…..

    Por otra parte, reducir la creación de la nación americana (EE.UU) a meras razones mercantiles y comerciales denota un alto grado de desconocimiento. Para una visión más completa, me permito recomendarle la lectura de “La política vernácula” de Will Kymlicka, autor que, desde una defensa del nacionalismo, explica que tras la construcción del estado federal residió todo un proceso de producción política de una nación étnico-cultural (blanca-protestante-y de lengua inglesa) como puede comprobarse en los esfuerzos realizados para garantizar una mayoría anglófona en Tejas y Florida.

    En relación con su segunda lección. También le fallan los conceptos de confederación y federación. Usted los utiliza como sinónimos, pero su significación política es bien distinta.
    Confederación supone que un estado soberano delega de manera voluntaria pero revocable una parte de su soberanía en una instancia más alta.
    Por el contrario una federación supone que tanto el gobierno central como las subunidades federadas poseen autoridad soberana en ciertas áreas políticas y resulta inconstitucional que un nivel de gobierno se inmiscuya en la jurisdicción del otro. El gobierno central, en este caso, no puede reclamar los poderes que poseen las subunidades federadas.
    Europa camina hacia una de estos dos sistemas. Si se necesita calzador para meter la Europa actual en una de estas definiciones, mucho más se necesita para meter a la Corona de Aragón.

    En relación con su tercera lección. Demuestra poco rigor intelectual cuando al no poder afirmar por razones explicitas que defendemos una España excluyente y homogeneizadora, afirma que lo hacemos “IMPLICATEMENTE”. Seguramente su capacidad de librepensamiento le impide ver que es posible establecer un paradigma distinto del nacionalismo, y que la primera condición para ello es resaltar sus contradicciones. Debe ser por lo que si alguien ataca un nacionalismo “implícitamente” defiende otro. Esta ultima parte de su argumentario es todo un ejemplo de buena construcción.

    Para finalizar, quiero decirle que como uno más de nosotros “escritores ocasionales”es usted bien recibido y seguramente sus colaboraciones serán interesantes. Ahora bien, en la categoría de maestro deja mucho que desear.

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  22. Sr. Espinosa muchísimas gracias… ¡Usted me ha abierto lo ojos!

    Saludos
    Tu maestro perpetuo
    Sr. Oscar

    PD: Amigos “escritores ocasionales” sólo llegué aquí por casualidad siguiendo la pista desde google a un artículo sobre las izquierdaS en América. Aproveche para echar un vistazo y la respuesta de Montse (8308) me pareció tan natural que me hizó leer el artículo de El País en cuestión y, por lo tanto, apoyarla al estar totalmente en acuerdo con ella. Lamentablemente, como casi siempre suele ocurrir, los nacionalistas castellanos son impermeables y sólo ven la paja en el ojo ajeno. Así pues me retiro ya que cuanto entramos en «perspectiva jurídico-política» me da miedo…

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  23. Oscar, has dado en el clavo y la prueba es que la respuesta que has recibido pretendia más desacreditarte personalmente que rebatir tus argumentos. parece que es el estilo que se marca desde algún despacho de la FAES y que tan fielmente siguen los diputados del PP. Sr. espinosa, no vea en esta frase ninguna «sutil» asociación. Más clara no puede ser.

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  24. A lo del Sr Espinosa se le llama argumentar. Lo digo porque alguno no sabría señalar un argumento ni aunque este tuviera dientes y le mordiera el culo. Y lo digo por tí, vitruvi, ¿dónde están tus argumentos?

    Por otro lado es muy socorrido acusar a alguien de ser del PP o del PSOE (o nazi o comunista) según se ajuste o no a nosotros pero no deja de ser una estúpidez que deja en evidencia al que lo hace. Sobre todo cuando el que lo hace no aporta absolutamente nada a la discusión.

    Salud!
    konde

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