El zorro cuida a las gallinas

Cuando leí la noticia de que los líderes del G-20 habían llegado a un acuerdo para inyectar un billón de dolares al Fondo Mundial Internacional, no pude sino recordar las críticas de Joseph E. Stiglitz al respecto de esa institución.

Al parecer, ya nadie recuerda que el FMI fue, junto al Banco Mundial y el Tesoro de los EEUU, uno de los valedores del Consenso de Washington, es decir, de la implantación de las políticas neoliberales que nos han conducido a la actual crisis.

Al parecer, ya nadie recuerda que el FMI presionó a favor de la reducción del papel del Estado en la economía, la liberalización del mercado de capitales, la privatización de la riqueza nacional y la desregulación en los negocios.

Al parecer, ya nadie recuerda que la crisis financiera asiática de 1997 fue producto de la aplicación de los erróneos consejos del FMI. Tras presionar durante varios años, el FMI convenció a muchos países del este asiático para que abrieran sus mercados a la libre circulación de capital a corto plazo. El resultado fue el ataque de los especuladores a la moneda tailandesa, haciendo que ésta cayera en picado y afectando a la mayoría de las monedas vecinas. Corea, Indonesia y otros países de la región vieron como, de la noche al día, los bancos extranjeros retiraban sus créditos. Los bancos centrales gastaron miles de millones de dolares para intentar sostener el sistema monetario. Cuando ya no dispusieron de más recursos acudieron al FMI, el cual aceptó ayudarles pero sólo a cambio de ciertas condiciones. Gracias a su intervención y consejos, se pasó de una crisis monetaria a otra bancaria y finalmente a la quiebra de miles de empresas.

Al parecer, ya nadie recuerda que en la década de los 90 los países latinoamericanos, siguiendo las recomendaciones del FMI, inyectaron liquidez al sistema mediante préstamos y privatizaciones que solo consiguieron dejar una buena parte de la riqueza nacional en manos de los extranjeros. El resultado de esta política, tras unos primeros años de crecimiento, fue la recesión primero y el estancamiento después. La pobreza en la zona tan apenas se redujo, la desigualdad social creció y los países perdieron buena parte de su patrimonio nacional.

Al parecer, ya nadie recuerda el papel del FMI en la transición del comunismo al capitalismo en las ex Repúblicas Soviéticas. Todos los países que aplicaron la llamada “terapia de choque” sufrieron, en primer lugar, hiperinflación debido a la rápida liberalización de los precios. Para combatirla se impusieron tipos de interés altos y se redujo el crédito, lo que hizo que la economía aún se hundiera más. Las privatizaciones a precio de saldo dieron lugar a una nueva oligarquía que no tardó mucho tiempo en sacar el dinero fuera del país. Esta fuga de dinero se acentuó cuando se liberalizó el mercado de capitales… y la pobreza se multiplicó por diez entre 1987 y 2001.

Es una temeridad poner al frente de las reformas económicas que necesita el mundo a una institución que ha sido responsable de buena parte de las las crisis económicas de los últimos veinte años.

!El zorro no puede cuidar a las gallinas!

1 comentario


  1. Para tomar ejemplo: hasta hoy teníamos una gran Crisis económica y no se veía cómo poner de acuerdo en algún consenso salvador a los principales expertos que, de uno u otro signo, intervínieron sobre tales asuntos: Solbes, Rato, Almunia, Pizarro, Borrell, Montoro, Sebastián, Díaz Ferrán, Martín Seco, Centeno, Vegara, Conthe, Fernández Ordóñez y demás…

    Ahora estamos ya salvados de tanta inútil querella: en esto llegó ZP, ese comandante jefe de nuestras cuentas nacionales, y mandó parar… porque ha encontrado su fórmula de ‘gobierno fuerte con la Crisis económica como prioridad’; los únicos fichajes nuevos para todo ello son las conocidas figuras de Chaves, Trini, Gabilondo, Pepiño y Glez Sinde. ¡Con tantas lumbreras de la ciencia económica no entiendo por qué dijo el Nobel Krugman que las perspectivas para el Reino de España eran de lo más ‘aterrador’ en esta coyuntura internacional!

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