En el reino de las chapuzas

No satisfecho con acaparar -gracias al grupo PRISA- el espacio mediático, el PSOE asaltó la trinchera de los jueces con una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que, al margen de sus contenidos, siguió en el Parlamento un trámite accidentado y chapucero. Como mínimo, podemos asegurar que tanta prisa resulta mas que sospechosa. Ahora le toca el turno al Real Instituto Elcano: el cambio previsto por el Ministerio de Asuntos Exteriores en la cúpula conduce inevitablemente a la ideologización de este Instituto, lo cual sería una autentica vergüenza. Pero ya se sabe: el que manda no admite opiniones independientes y veraces; y las del RIE lo son.

Más chapuzas: el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes. Vaya por delante que no me cabe la menor duda sobre la necesidad de esta regularización y de sus efectos beneficiosos tanto para la sociedad en general, como para los inmigrantes sin papeles en concreto. No obstante, su desarrollo práctico se ha convertido en una carrera de despropósitos. Primero fue el modelo de impreso por el cual los ayuntamientos daban fe del empadronamiento de los inmigrantes; después el ejecutivo se negó a facilitar datos sobre el número de inmigrantes regularizados; y, finalmente, Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, anunció la posibilidad de un empadronamiento retroactivo si los inmigrantes presentaban “documentos alternativos” pero  dejando al libre albedrío de los ayuntamientos la cuestión. Tras las críticas recibidas desde la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Caldera ha rectificado -una más- y hoy mismo el Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene previsto publicar una lista de documentos común a todos los municipios a fin de evitar agravios comparativos entre estos a la hora de inscribir a los extranjeros. Más vale tarde que nunca pero, a la vista de esta y otras actuaciones del ejecutivo socialista, me pregunto si son suficientes las buenas intenciones y el «talante» para gobernar un país.

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