Africa

Petronella Chigumbura, una integrante de las Akashinga -unidad de lucha contra la caza furtiva formada únicamente por mujeres-, realiza unas prácticas de reconocimiento del terreno en Zimbabue.
Petronella Chigumbura, una integrante de las Akashinga -unidad de lucha contra la caza furtiva formada únicamente por mujeres-, realiza unas prácticas de reconocimiento del terreno en Zimbabue.

Las Akashinga (las «valientes» en lengua shoma) son un cuerpo de seguridad formado únicamente por mujeres cuya función es proteger a la fauna salvaje de los cazadores furtivos. La Fundación Internacional contra la Caza Furtiva creó está unidad no solo con la intención de proteger a los animales sino también para dar una oportunidad a las mujeres.

Buscaron madres solteras desempleadas, esposas abandonadas, sobrevivientes de abuso sexual y físico, esposas de cazadores furtivos en prisión, viudas y huérfanas. Su fundador, Damien Mander, un australiano exmilitar de las fuerzas especiales que lleva más de diez años entrenando guardias en Zimbabue, llegó a la conclusión de que en muchos aspectos las mujeres eran más adecuadas para el puesto de guardianas.

¿Quién mejor para proteger animales explotados, razonaba Mander, que mujeres víctimas de la explotación? Brent Stirton retrató su duro entrenamiento y vida en Akashinga: The brave ones.

En Amani, pasado y presente se entrelazan. Cerca de la biblioteca, apenas utilizada pero bien conservada, hay un instructivo letrero que reza: «Reino del conocimiento y del silencio»
En Amani, pasado y presente se entrelazan. Cerca de la biblioteca, apenas utilizada pero bien conservada, hay un instructivo letrero que reza: «Reino del conocimiento y del silencio»

En una cima del nordeste de Tanzania, en lo alto de los montes Usambara, los recuerdos son cosas tangibles. La exuberante selva está salpicada de edificios decimonónicos. Los árboles y las plantas medicinales europeos, etiquetados en latín, se mezclan con las especies locales. El instrumental científico y una biblioteca muy bien surtida están preparados para su uso. Esto es lo que queda del Centro de Investigación de Amani Hill, una visión de lo que sería el futuro que se ha quedado congelada en el tiempo. También es lo que atrajo a la fotógrafa siberiana Evgenia Arbugaeva al África oriental hace dos años. Su propósito era documentar la nostalgia que pervive en este lugar y crear imágenes que «recuperen la atmósfera de este sitio oscuro y mágico». Jeremy Berlin (National Geographic, 2017).

Amani fue fundado por los alemanes a finales del siglo XIX como jardín botánico y plantación de café. Tras la II Guerra Mundial, pasó a ser un centro británico para la investigación contra la malaria y en 1979 pasó a depender del Instituto Nacional de Investigación Médica de Tanzania. En 2017 aún quedaban más de treinta personas en plantilla que vivían en lo que queda de las casas sin agua ni electricidad.

Para Geissler, antropólogo de la Universidad de Oslo,  el trabajo de Arbugaeva logró convertir en imágenes los recuerdos y las antiguas rutinas de los trabajadores: «Eso nos ayuda a leer los vestigios de un pasado metódico y disciplinado, de una idea de progreso en medio de un paisaje que parece no ser más que ruinas y pérdidas». Sus fotografías captan una sensación de «nostalgia colectiva de […] una modernidad nunca alcanzada».

John Mganga, de 67 años, es un antiguo técnico del centro de Investigación de Amani Hill. Desde 1970 hasta 1977 trabajó con el entomólogo británico John Raybould, atrapando especímenes con redes para insectos.John Mganga, de 67 años, es un antiguo técnico del centro de Investigación de Amani Hill. Desde 1970 hasta 1977 trabajó con el entomólogo británico John Raybould, atrapando especímenes con redes para insectos.

En uno de los cuatro laboratorios del centro, bajo una campana de cristal, hay un ratón blanco perteneciente a una colonia iniciada hace años. Un técnico sigue criando a los roedores por si hicieran falta para investigaciones futuras.En uno de los cuatro laboratorios del centro, bajo una campana de cristal, hay un ratón blanco perteneciente a una colonia iniciada hace años. Un técnico sigue criando a los roedores por si hicieran falta para investigaciones futuras.

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Kya Sands / Bloubosrand, Johannesburgo (Sudáfrica)
Kya Sands / Bloubosrand, Johannesburgo (Sudáfrica)

Mediante la fotografía aérea, el fotógrafo Jonny Miller sitúa ante nuestros ojos un mundo de desigualad, de pobres y ricos, de barreras infranqueables; en definitiva, una división dramática en lugares que tienen su propia historia: Unequal Scenes.

Africa remix: el arte contemporáneo de un continente (en francés). Este proyecto surge con la finalidad de ofrecer un panorama de las manifestaciones artísticas más representativas que se han sucedido en los últimos años en el inmenso continente africano. Con el trabajo de artistas jóvenes y no tan jóvenes, Simon Njami, el comisario de la muestra, pretende dar a conocer de qué manera los creadores africanos se han integrado dentro de las tendencias artísticas desarrolladas recientemente en el ámbito internacional.

Figure with bowl. Yoruba peoples, Ekiti region, NigeriaTreasures: Masterpieces from the Smithsonian’s National Museum of African Art’s collection and special loans from private collections throughout the United States–many of which have never been exhibited publicly in this country–are currently on view in a newly renovated gallery in the museum. Y cuando acaben de ver esta muestra de esculturas, no se olviden de pasar por las páginas dedicadas a la colección permanente.


Figure with bowl
Yoruba peoples, Ekiti region, Nigeria
Early 20th century
Wood, pigment
Height 53.3 cm (21 in.)
Collection of Charles and Kent Davis

Tassili n'Ajjer, SE Algeria. Maroon painting of two horses galloping to left drawing chariot with charioteer wearing skirt and holding four reins.
Tassili n’Ajjer, SE Algeria. Maroon painting of two horses galloping to left drawing chariot with charioteer wearing skirt and holding four reins.

Sitio dedicado a promocionar y proteger las pinturas y grabados en roca que existen a lo largo y ancho de Africa. Destaca especialmente por su excelente galería de imágenes:

«African Rock Art is amongst the world’s oldest surviving art, predating writing by tens of thousands of years. Today, it helps us understand how our ancestors thought, saw and portrayed their world. Some rock paintings and engravings are themselves magnificent art, comparable to some of the finest works found in the World’s art galleries. African rock art is not just an African, but a World Heritage.

The Trust for African Rock Art, TARA, is dedicated to the awareness and preservation of African rock art. It is a not-for-profit, non-governmental organisation, registered in Kenya and America, and is devoted to the conservation of Africa’s rock art heritage. TARA’s mission is to create greater global awareness of the importance and endangered state of Africa’s rock art; to survey sites and monitor their status; to be an information resource and archive; and to promote and support rock art conservation measures.»

El Kiliminjaro: web desarrollada por el Museo de Ciencia de Boston que recoge detalles del ascenso de seis exploradores hasta lo más alto del monte. Una aventura que es, a su vez, objeto de una película actualmente reproducida en cuatro sesiones en el propio museo. Incluye asimismo un completísimo directorio de recursos en Internet sobre esta famosa montaña.

El recurso ha desaparecido pero nos queda el documental:

How did the world begin? What is our ancestry? What is the source of agriculture and of kingship, and other societal institutions? African cultures seek to provide answers to these questions through elaborate interwoven traditions of oral history, poetry, and art. Genesis: Ideas of Origin in African Sculpture explores how artists in 17 distinct African cultures have interpreted these ideas and sought to answer these questions. Within that framework, the exhibition explores in depth the nuanced complexity of one noteworthy classical sculptural form, the ci wara antelope headdress of the Bamana people. The exhibition includes 40 exceptional ci wara headdresses, as well as 35 noted masterpieces from across sub-Saharan Africa inspired by distinctive myths of origin ranging from the Dogon of Mali, the Senufo of Côte d’Ivoire, and the Yoruba of Nigeria to the Luba and Kuba of the Democratic Republic of the Congo, the Chokwe of Angola, and the Ntwane of South Africa.

Double-Headed N'gonzon Koun Headdress, early 20th century

Double-Headed N’gonzon Koun Headdress, early 20th century
Banimounitié region, Mali; Bamana peoples
Wood, patina, and smoke; L. 24 1/4 in. (61.5 cm)
Private collection.