Al_Qaeda

Para quienes explican el terrorismo internacional como causa directa de la invasión de Afganistán (2001) e Iraq (2003) deberían recodar un pequeño detalle: Al Qaeda fue creada hacia finales de los ochenta, es decir más de diez años antes de las mencionadas guerras.

Según Fernando Reinares (1) «la experiencia que sus dirigentes habían acumulado durante casi un decenio en el reclutamiento, adoctrinamiento y entrenamiento de decenas de miles de jóvenes musulmanes llegados voluntariamente de todo el mundo árabe y aun de comunidades asentadas fuera del mismo para combatir la invasión soviética de Afganistán» sirvió de base a tal proyecto. En aquel tiempo encontraron acomodo en Sudán bajo el amparo del Frente Islámico Nacional y más tarde en Afganistán, donde el régimen taliban alcanzó el poder (1996) con la ayuda de Al Qaeda. Ya por entonces esta organización dirigía sus ataques contra países musulmanes -acusaba a sus gobernantes de laxitud religiosa- y occidentales, especialmente estadounidenses. No obstante, será preciso una alianza entre grupos y movimientos islamistas de distintos lugares del mundo para que Al Qaeda «globalizara» sus acciones.

Retomando el discurso de F. Reinares, «el 23 de febrero de 1998, tres años y casi siete meses antes de que tuvieran lugar los atentados del 11 de septiembre, se constituyó formalmente la red de terrorismo internacional cuya violencia ha marcado decisivamente el cambio del milenio. Los dirigentes y enviados de los grupos musulmanes radicales que entonces decidieron el establecimiento de una alianza entre ellos provenían de numerosos países árabes y asiáticos. Acordaron denominar a esa alianza Frente Islámico Mundial para la yihad contra Judios y Cruzados. Su mentor era Osama Bin Laden, un varón de origen saudí y con educación universitaria, hijo de un magnate de la construcción, quien apenas superaba entonces los cuarenta años y era ya líder carismático de Al Qaeda (literalmente, «La Base»).

(1) REINARES, F: Terrorismo Global, Taurus, 2003

He recogido del archivo algunos argumentos que, a mi modo de ver, muestran claramente la escasa correlación entre la «pobreza en la Tierra» y el terrorismo islamista.

Son los siguientes:

  • Antonio Elorza, catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid: «El terrorismo es, consecuentemente, cabría deducir, una forma de violencia brutal cuyo único origen posible reside en la pobreza de millones y millones de hombres, en esa injusticia provocada por la desigualdad. Lo que sucede es que tal pensamiento es plenamente equivocado y hará luego inevitable la confusión en la línea política a adoptar. ¿Qué situación de pobreza está detrás de ETA?, ¿son Bin Laden y Al Zauahiri prototipos de jornaleros desamparados?, ¿es la revuelta palestina, y en su seno el terror, producto de la explotación económica, o más bien del sentimiento de encontrarse políticamente aplastados por Israel? Hay excepciones que confirman la regla, caso de Sendero Luminoso en Perú, pero incluso entonces el motor del desencadenamiento del terrorismo reside en la adaptación de la ideología maoísta. En una palabra, los movimientos terroristas no son la expresión de la injusticia económica, aunque eso suene muy bien y nos exima a continuación de pensar, sino formas de violencia vinculadas a una concepción radical de la lucha política y a unos fundamentos doctrinales que legitiman su estrategia. Otra cosa es el apoyo social que luego recaben. No entender esto y refugiarse en el populismo fácil es tanto como errar de medio a medio el camino a seguir».
  • Joseph S. Nye, ex subsecretario de Defensa estadounidense y decano de la Kennedy School of Government de Harvard: «Los partidarios [de la ayuda al desarrollo para combatir el terrorismo] afirman que es una herramienta crucial para “drenar los pantanos”. Pero los escépticos dudan de que la pobreza esté en la raíz del terrorismo. Señalan que la mayoría de los terroristas que atacaron Estados Unidos en septiembre de 2001 eran ciudadanos de clase media, procedentes de un país relativamente rico. Si tenemos que esperar a que la ayuda al desarrollo saque al mundo de la pobreza para responder al terrorismo, para entonces estaremos todos muertos». El mismo autor, no obstante, subraya que los grupos terroristas «están guiados por pervertidos sin problemas económicos que (como Osama Bin Laden) señalan las injusticias del mundo para reclutar seguidores».
  • Javier Elzo, catedrático de Sociología en la Universidad de Deusto: «Aun manteniéndose la correlación entre pobreza y terrorismo, los terroristas no provienen de las capas sociales más desfavorecidas. Además, su nivel de formación académica es incluso superior no sólo al de los demás delincuentes (lo que basta con preguntar a los que conocen la realidad de las cárceles, las nuestras incluidas), sino también al de la media poblacional. La correlación entre pobreza y terrorismo es, incluso, más débil que la que hay entre terrorismo y ausencia de Estado de derecho en general y libertad de expresión en particular».
  • Inocencio Arias, diplomático, ex embajador de España ante la ONU y presidente del Comité contra el Terrorismo de Naciones Unidas: «es cierto que la comunidad internacional debe eliminar las injusticias que se arrastran desde hace décadas, pero es también ilusorio encontrar en la pobreza la causa principal del terrorismo. Hay países paupérrimos del planeta que no lo sufren y otros ricos que lo padecen desde hace años. El origen de los autores del 11 de Septiembre no casa con esa afirmación: son procedentes de familias desahogadas y bastantes de ellos de un país próspero».
  • Gustavo de Arístegui, diplomático y diputado del PP por Ciudad Real: Para aquellos que se empeñan en afirmar, con un simplismo ciertamente alarmante, que con resolver los problemas de desigualdad y pobreza, así como el conflicto árabe-israelí, se habrían cerrado las fuentes que alimentan de irritación y de odio al islamismo, ignoran que hay muchos otros factores que tienen el mismo o mayor peso que éstos en la conformación de la violenta ideología islamista radical. Los factores tienen peso distinto en función de cada país. No parece lógico pensar que al monstruo que asesinó a 200 personas en Bali le importase mucho lo que ocurre en los Territorios Ocupados».
  • Xavier Sala i Martín, profesor de economía en la Universidad de Columbia (EEUU): «Está de moda entre los expertos de nuestro país concluir que, para erradicar el terrorismo islámico, hay que “entender sus raíces” y de que, entre ellas, la más importante es “la pobreza económica que impera en Oriente Medio y norte de África (OMNA)” […]. Ni sus economías son las más deterioradas del mundo ni los niveles de pobreza que tienen son los más alarmantes. Su renta per cápita es muy superior a la de, por ejemplo, el África subsahariana. Es más, las prácticas islámicas del “zakat” y “sadaqa”, que inducen a los ricos a dar un porcentaje de su riqueza a los pobres, proporcionan unas redes de seguridad que no sólo hacen que las desigualdades sean mucho menores que enel África subsahariana o América Latina, sino que las tasas de pobreza también sean inferiores. Menos del 1% de los ciudadanos de OMNA viven con menos de un dólar al día (4% en América Latina y 50% en el África subsahariana). Es más, la tasa de pobreza ha bajado del 10% al 1% en OMNA desde 1970. Todo un éxito si lo comparamos con América Latina, donde se mantenía constante, o África negra, donde subía del 35% al 50%. La lógica conclusión es que si la pobreza fuera el elemento decisivo, los terroristas vendrían de Malawi, Lesotho o Haití. Pero no. Resulta que vienen de una región mucho más rica del mundo: el OMNA. ¿Cómo puede ser?, se preguntarán ustedes. Pues seguramente porque la causa última que lleva a los locos de Al Qaeda a matar indiscriminadamente no es la situación económica de los ciudadanos. Con eso no quiero decir que debamos dejar de luchar contra la pobreza en el mundo o a favor del progreso económico del OMNA. ¡Ni mucho menos! Esas luchas deben continuar, pero por humanitarismo, no para satisfacer a Bin Laden».
  • Edurne Uriarte, Catedrática de Ciencia Política Universidad Rey Juan Carlos:«Dado que a estas alturas se da por supuesto un mínimo de conocimiento sobre Al Qaeda, la teoría de las causas es sorprendente por lo que tiene de ignorante. Porque se refiere a la pobreza y a la opresión y sugiere que Al Qaeda es el producto de sociedades pobres y de gobiernos opresores. Pasa por alto que dos países centrales en la creación de Al Qaeda, Egipto y Arabia Saudí, ponen en cuestión la tesis de la pobreza, y que el problema de los gobiernos dictatoriales de los países árabes y musulmanes es que, en opinión de Al Qaeda, son demasiado liberales. Los defensores de la teoría de las causas parecen desconocer por completo los discursos y textos de los líderes del terrorismo fundamentalista. Porque éstos no se construyen alrededor del concepto de desigualdad o de opresión política, ni mucho menos reivindican la democracia y la libertad. Al Qaeda nació y emprendió lo que considera la guerra santa porque desea construir sociedades basadas en estrictos principios islámicos en los que la influencia occidental haya sido completamente erradicada. Por eso sus enemigos son los propios sectores aperturistas y liberales de las sociedades musulmanas y los países occidentales que tienen alguna presencia, política, económica o cultural, en esos países».

Desafortunadamente la respuesta es NO. Distintos países europeos democráticos han sufrido, por ejemplo, el azote del terrorismo de cariz étnico-nacionalista. Organizaciones como ETA (Euskadi at Askatasuna o Euskadi y Libertad), el IRA (Irish Republican Army o Ejército Republicano Irlandés), el FLB (Front de Libération de la Bretagneo Frente de Liberación de Bretaña) o el FLNC (Fronte di Liberziones Nazionale di a Corisca o Frente de Liberación Nacional de Córcega) son un buen ejemplo de ello.
      Por otra parte, organizaciones terroristas de extrema izquierda como las Brigate Rosse (Brigadas Rojas) y la RAF (Rotee Armee Fraktion) alemana llevaron a cabo una campaña común a mediados de los ochenta contra instalaciones de la Alianza Atlántica que fue denominada ‘euroterrorismo’.
      Aún podemos añadir unos cuantos grupos más: el francés AD (Action Directe o Acción Directa), el belga (Cellules Communistes Combattantes o Células Comunistas Combatientes), el portugués FP25 (Forças Populares do 25 Abril o Fuerzas Populares del 25 de Abril), el griego EO17N (Epanastatiki Organosi 17 Noemuri u Organización Revolucionaria 17 de Noviembre) y el español GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre).
      De todo ello podemos deducir que difícilmente la democracia per se representa barrera alguna contra el terrorismo. Alentarla en los países -musulmanes o no- regidos por tiranos o apoyarla en aquellos otros donde se encuentra en formas incipientes es laudable pero no suficiente para detener al terrorismo «islamista».

¿Es válida la teoría causa (invasión de Afganistán) – efecto (atentados)? A la vista de los datos objetivos la respuesta es NO pues la actividad terrorista de Al-Qaeda comienza a principios de los años noventa. En realidad, el islamismo radical nunca ha necesitado causa alguna para cometer asesinatos indiscriminados aunque, como es lógico, eligen cuidadosamente tanto el momento como las potenciales víctimas. Conocen los puntos más débiles de las sociedades occidentales y no dudan en explotarlos convenientemente. Ni antes ni después de perpetrar una masacre necesitan buscar justificación alguna: la propia sociedad occidental se las sirve en bandeja en forma de excusas como la falta de democracia, la pobreza, la invasión de Iraq o el conflicto palestino. Al parecer ya nadie se acuerda de las amenzazas de Osama Bin Laden justo después del ataque a Afganistán: cuando todo el mundo esperaba un panfleto antiamericano, la (re)conquista de Al-Andalus apareció en el discurso de aquél como uno de los objetivos principales de su organización.

Atentados cometidos por Al-Qaeda desde 1994 hasta la invasión de Afganistán (OCT/2001):
11/12/1994:
Sobre Minami Daito Island, Filipinas. Objetivo: avión. Consecuencias: 1 muerto y 10 heridos.
07/08/1998: Nairobi, Kenya. Objetivo: Embajada de EEUU. Consecuencias: 254 muertos y más de 5.000 heridos.
07/08/1998: Dar es Sala’am, Tanzania. Objetivo: Embajada de EEUU. Consecuencias: 10 muertos y 77 heridos.
12/10/2000: Aden Harbor, Yemen. Objetivo: barco de guerra estadounidense (USS Cole). Consecuencias: 15 muertos y 33 heridos.
09/11/2001: Afganistán. Objetivo: Ahmed Shah Massood, líder de Afghanistan’s Northern Alliance. Consecuencias: 2 muertos.
11/11/2001: New York y Washington DC., Estados Unidos. Objetivo: Edificios civiles y el Pentágono. Objetivos: 3.600 muertos y miles de heridos.
(FUENTE: http://www.ict.org.il/)
NOTA: me he limitado a a señalar los atentados más importantes de Al-Qa’ida pero si añadiéramos los cometidos en distintos países por otros grupos radicales de corte «islamista», la lista sería bastante más larga.

Estimado Sr. Blair: detener y sentar en el banquillo a los responsables del brutal atentado de hoy es, sin duda, una propuesta digna pero desgraciadamente no evitará nuevos ataques. Y no lo evitará porque no hablamos de meros delincuentes cuyos fines se limitan a obtener dinero sino de psicópatas fanáticos capaces de matar a cientos o a miles de personas sin pestañear. Pero no se preocupe: lo peor aún está por venir. Le llamarán asesino y le responsabilizarán de los atentados por su participación en la guerra de Iraq. Le culparán por la pobreza y la incultura existente en medio mundo porque ambas plagas se deben al ‘colonialismo’ practicado por Occidente en general y por Inglaterra en particular. Si es necesario, desempolvarán los libros de Historia para recordarle el activo papel de su país en el comercio de esclavos o en cualquier otra tropelía aunque haya acaecido hace varios siglos. Finalmente será invitado a participar en una ‘Alianza de Civilizaciones’ para llevar la democracia al mundo entero y, de paso, erradicar la pobreza de un plumero. Por supuesto, ninguno de los que así razonan caerán en la cuenta que usted ni ha colocado los explosivos ni los ha hecho detonar. Pero eso da lo mismo: lo único importante pasa por encontrar razones que justifiquen lo injustificable. ¡Y así nos va!
      Por otra parte quisiera destacar su prudencia en relación con la autoría del atentado porque contrasta con la alegría con que los dirigentes españoles señalaron a ETA como responsable de la masacre en Madrid. La realidad demostró su equivocación y su torpeza. Yo también lo seré porque, al margen de esta cuestión, lo único realmente importante es el respeto a las víctimas y a sus familiares. Desde España, mi más sentido pésame a todas ellas.